{"id":1005,"date":"2013-02-09T18:18:59","date_gmt":"2013-02-09T21:18:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1005"},"modified":"2019-11-20T01:06:38","modified_gmt":"2019-11-20T04:06:38","slug":"las-rebeliones-populares-las-tareas-estrategicas-y-los-debates-en-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1005","title":{"rendered":"Las rebeliones populares, las tareas estrat\u00e9gicas y los debates en la izquierda"},"content":{"rendered":"<p><a title=\"Ver .pdf\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_27\/130222_revista_sob_27_05-rebeliones.pdf\">Ver en .pdf<\/a><\/p>\n<p>El 2011 fue uno de los a\u00f1os de mayor rebeld\u00eda desde el mayo franc\u00e9s de 1968. El estallido simult\u00e1neo de gigantescas e impactantes movilizaciones sociales en lugares muy diversos del planeta dio cuenta de los profundos cambios que atraviesan la situaci\u00f3n mundial. Incluso la revista <i>Times<\/i> (un \u00f3rgano de prensa imperialista) reflej\u00f3 de manera muy singular esta nueva realidad pol\u00edtica: design\u00f3 como personaje del 2011 a \u201cel manifestante\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, durante 2012 qued\u00f3 demostrado que esta ola de rebeld\u00eda internacional no fue un fen\u00f3meno ef\u00edmero. Muestra de esto fue el sostenimiento e intensificaci\u00f3n de las movilizaciones de masas en Medio Oriente, convirti\u00e9ndose en el caso de Siria en una <i>guerra civil <\/i>contra el r\u00e9gimen dictatorial de<i> <\/i>Bashar Al-Assad. Junto con esto, durante este a\u00f1o se produjo la heroica huelga de los mineros de Asturias, que caus\u00f3 revuelo mundial cuando 200 obreros asturianos fueron recibidos en la capital espa\u00f1ola bajo c\u00e1nticos como \u201cMadrid obrero, apoya a los mineros\u201d, \u201cQue viva la lucha de la clase obrera\u201d, entre otros. Finalmente al momento de escribir este art\u00edculo, las masas explotadas y oprimidas de Egipto han vuelto a tomar las calles para luchar contra el gobierno de la Hermandad Musulmana y las fuerzas armadas, lo cual preanuncia una mayor definici\u00f3n pol\u00edtica y social del proceso de radicalizaci\u00f3n en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por supuesto que, la intensidad y din\u00e1mica de todas estas luchas presentan desarrollos desiguales seg\u00fan las regiones y pa\u00edses. Pero a la vez contienen rasgos combinados, los cuales configuran el marco global donde se develan los alcances y l\u00edmites de los procesos en curso. Justamente por esto, es imperativo que las corrientes del marxismo revolucionario interpreten los desarrollos pol\u00edticos actuales desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico, a saber, <i>la perspectiva de reintroducir la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI<\/i>.<\/p>\n<p>Desde la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie (SoB) sostenemos que actualmente la lucha de clases atraviesa un <i>ciclo universal de rebeliones populares<\/i><a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, que marca un <i>recomienzo hist\u00f3rico en la experiencia de los explotados y oprimidos<\/i>.<\/p>\n<p>A lo largo del presente art\u00edculo sintetizaremos y profundizaremos la elaboraci\u00f3n de SoB en torno a esta categor\u00eda. Para esto nos apoyaremos en diversos autores cl\u00e1sicos del marxismo revolucionario (Marx, Engels, Luxemburgo y Trotsky), que abordaron en su obra los aspectos pol\u00edticos, te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos para interpretar los procesos revolucionarios y las experiencias de lucha del movimiento obrero de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>En la parte final polemizaremos con algunas corrientes trotskistas y sus valoraciones sobre los desarrollos actuales de la lucha de clases. Por ejemplo, debatiremos con el <i>objetivismo pol\u00edtico<\/i> de la LIT, seg\u00fan el cual desde 1990 se abri\u00f3 una etapa revolucionaria mundial con la ca\u00edda del stalinismo y, para el caso espec\u00edfico de Medio Oriente, actualmente se desarrollan \u201crevoluciones socialistas inconscientes\u201d. De igual manera, rebatiremos los acentuados rasgos de <i>\u201cpositivismo trotskista\u201d<\/i> del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) de Argentina que, desde una lectura extremadamente doctrinaria de Trotsky, extrae an\u00e1lisis carentes de \u00e1ngulo estrat\u00e9gico y con muy poca densidad conceptual.<\/p>\n<p><strong>1. De la rebeli\u00f3n a la revoluci\u00f3n: recorrido hist\u00f3rico, sujetos sociales y perspectivas estrat\u00e9gicas<\/strong><\/p>\n<p><i>\u201cEn el proceso hist\u00f3rico se encuentran situaciones estables, absolutamente no revolucionarias. Se encuentran tambi\u00e9n situaciones notoriamente revolucionarias. Hay tambi\u00e9n situaciones contrarrevolucionarias (\u2026) Pero lo que existe sobre todo en nuestra \u00e9poca de capitalismo en putrefacci\u00f3n son situaciones <\/i>intermedias, transitorias<i>: entre una situaci\u00f3n no revolucionaria y una situaci\u00f3n prerrevolucionaria; entre una situaci\u00f3n prerrevolucionaria y una situaci\u00f3n revolucionaria o\u2026contrarrevolucionaria. Son precisamente estos estados transitorios los que tienen una importancia decisiva desde el punto de vista de la estrategia pol\u00edtica\u201d <\/i>(Le\u00f3n Trotsky, \u201cUna vez m\u00e1s, \u00bfad\u00f3nde va Francia?\u201d)<\/p>\n<p>El actual ciclo de rebeliones populares revierte una importancia estrat\u00e9gica para el desarrollo venidero de la lucha de clases. Actualmente, experimentamos en tiempo real un laboratorio universal de la lucha social como no se ve\u00eda hac\u00eda d\u00e9cadas. Sucede que, m\u00e1s all\u00e1 de los resultados inmediatos de las luchas en desarrollo y\/o por venir, la principal medida de su valor es su <i>efecto educativo sobre la conciencia pol\u00edtica<\/i> de las masas explotadas y oprimidas.<\/p>\n<p>Desde SoB caracterizamos que las rebeliones populares representan un recomienzo hist\u00f3rico en la experiencia de los explotados y oprimidos, pues configuran un escenario universal donde la t\u00f3nica es la <i>acumulaci\u00f3n de experiencias de lucha de las nuevas generaciones obreras, estudiantiles y populares<\/i>, que est\u00e1n superando, mediante la movilizaci\u00f3n y lucha callejera, el peso de las derrotas de d\u00e9cadas anteriores.<\/p>\n<p>A pesar de esto, el ciclo de rebeliones populares presenta limitaciones estrat\u00e9gicas que no pueden dejar de se\u00f1alarse (sobre todo para las corrientes del marxismo revolucionario). Nos referimos a que estas rebeliones <i>todav\u00eda no desbordan los marcos de la democracia burguesa ni cuentan con la centralidad pol\u00edtica de la clase obrera<\/i>, requisitos indispensables para que avancen en la perspectiva de la revoluci\u00f3n social anticapitalista y socialista.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sea necesario balancear sus alcances y l\u00edmites pol\u00edticos a fin de extraer las tareas estrat\u00e9gicas del momento. Bajo este criterio abordamos las rebeliones populares en la edici\u00f3n anterior de la revista<i> Socialismo o Barbarie<\/i>, que caracterizamos como \u201cun proceso que se encuentra en el umbral entre una rebeli\u00f3n popular y la revoluci\u00f3n propiamente dicha, sin haber todav\u00eda alcanzado la suficiente madurez para configurar un escenario de revoluci\u00f3n social en el sentido pleno de la palabra\u201d (J. L. Rojo, cit.: 7).<\/p>\n<p>Por lo anterior caracterizamos el proceso como de rebeli\u00f3n y no de revoluci\u00f3n; una <i>situaci\u00f3n intermedia <\/i>o<i> transitoria<\/i> seg\u00fan las palabras de Trotsky. Esta distinci\u00f3n no implica una lectura sectaria, que impone un techo <i>a priori<\/i> a las rebeliones en curso. Por el contrario, nuestra apuesta es a que estas experiencias sirvan de puente para superar los retrasos de los factores subjetivos.<\/p>\n<p>En lo que sigue, nos remitiremos a las conclusiones pol\u00edticas extra\u00eddas por Marx, Engels, Luxemburgo y Trotsky respecto de las experiencias revolucionarias del siglo XIX y XX. Desde un enfoque comparativo, esperamos clarificar a\u00fan m\u00e1s nuestra delimitaci\u00f3n de la categor\u00eda \u201crebeli\u00f3n popular\u201d de \u201crevoluci\u00f3n social\u201d. Para esto desarrollaremos cuatro aspectos que, a nuestro modo de ver, hacen parte de los rasgos principales con que estos autores del marxismo revolucionario abordaron la lucha de clases en su momento: a) la comprensi\u00f3n de la lucha de clases y los procesos revolucionarios como el <i>terreno vivo de aprendizaje pol\u00edtico de la clase obrera<\/i>, b) la centralidad de la clase obrera como un requisito indispensable para dotarlos de una perspectiva socialista, c) la instauraci\u00f3n de una dial\u00e9ctica revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n en las situaciones de revoluci\u00f3n social, d) la perspectiva de la toma del poder por la clase obrera a trav\u00e9s de instancias de lucha y organizaci\u00f3n clasistas.<\/p>\n<p><strong>El laboratorio social de la lucha de clases<\/strong><\/p>\n<p>Para el marxismo la adquisici\u00f3n\/construcci\u00f3n de la conciencia de clase del proletariado no es un proceso evolutivo o pasivo, sino que es producto de la acci\u00f3n transformadora de los sujetos sobre la realidad. Y esta realidad no es otra que el <i>terreno de la lucha de clases<\/i>, que se torna en un laboratorio social donde el enfrentamiento entre las clases, sus organismos de lucha, programas y partidos pol\u00edticos, sienta las condiciones materiales para que avance la conciencia pol\u00edtica. Por esto mismo Trotsky planteaba que \u201cel proletariado no conquista su conciencia de clase pasando de grado como los escolares, sino a trav\u00e9s de la lucha de clases ininterrumpida\u201d (<i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>: 99, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2005).<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, los procesos de la lucha de clases son interpretados en clave estrat\u00e9gica, es decir, <i>trascendiendo la inmediatez del conflicto y extrayendo sus ense\u00f1anzas universales sobre el conjunto del movimiento obrero y de masas<\/i>. Bajo este criterio, tanto Marx y Engels se posicionaron frente a las revoluciones burguesas de mediados del siglo XIX, que representaron el <i>primer episodio del accionar independiente del proletariado moderno<\/i>. Como todo paso inicial, estuvo cruzado por aciertos y desaciertos, que ambos dirigentes revolucionarios enmarcaron en un <i>proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias hist\u00f3ricas del proletariado. <\/i><\/p>\n<p>\u00c9ste fue el caso de la revoluci\u00f3n burguesa de 1848 en Francia, que Marx analiz\u00f3 a profundidad. La clase obrera intervino en primera l\u00ednea contra la monarqu\u00eda y defendi\u00f3 un modelo de \u201crep\u00fablica con instituciones sociales\u201d, planteando adem\u00e1s la necesidad de \u201corganizar el trabajo\u201d. Aunque en principio se conform\u00f3 un bloque de la burgues\u00eda, el campesinado y la clase obrera contra la monarqu\u00eda, a los pocos meses de triunfar la revoluci\u00f3n de febrero e instalarse un gobierno pluriclasista en Par\u00eds (donde hubo dos representantes del proletariado), las contradicciones de clase se hicieron m\u00e1s profundas y, finalmente, la burgues\u00eda \u201crepublicana\u201d se aline\u00f3 con sus antiguos rivales mon\u00e1rquico-feudales para aplastar f\u00edsicamente al proletariado movilizado en junio de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Aunque la clase obrera sali\u00f3 derrotada de esta revoluci\u00f3n, Marx centr\u00f3 la atenci\u00f3n de su balance en las ense\u00f1anzas que dej\u00f3 para el conjunto del proletariado moderno: \u201cHa sido, pues, la derrota de junio la que ha creado todas las condiciones bajo las cuales puede Francia tomar la iniciativa de la revoluci\u00f3n europea. S\u00f3lo empapada en la sangre de los insurrectos de junio ha podido la bandera tricolor transformarse en la bandera de la revoluci\u00f3n europea, en la bandera roja. Y nosotros exclamamos: \u00a1La revoluci\u00f3n ha muerto! \u00a1Viva la revoluci\u00f3n!\u201d (Karl Marx: <i>La lucha de clases en Francia<\/i>: 152, Buenos Aires, Luxemburgo, 2007).<\/p>\n<p>Lo anterior da cuenta de que en Marx la principal conquista del proletariado es la maduraci\u00f3n de su conciencia pol\u00edtica, lo cual es imposible de realizar por fuera de la lucha de clases. La dicotom\u00eda \u201cformal\u201d de triunfo o derrota moment\u00e1nea Marx la asume como un elemento parcial de la realidad, al que problematiza dial\u00e9cticamente en el marco universal de la praxis revolucionaria de la clase obrera y sus partidos. De all\u00ed que su noci\u00f3n de avance o retroceso pol\u00edtico no presente una correspondencia directa con la l\u00f3gica de triunfo o derrota, sino que apunta directamente al plano de la conciencia del clase del proletariado en la perspectiva de la toma de poder: \u201cEl progreso revolucionario no se abri\u00f3 paso con sus conquistas directas tragic\u00f3micas, sino, por el contrario, engendrando una contrarrevoluci\u00f3n cerrada y potente, engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversi\u00f3n madur\u00f3, convirti\u00e9ndose en un partido verdaderamente revolucionario\u201d (\u00eddem: 123).<\/p>\n<p>En cuanto a Engels, tuvo la oportunidad de participar directamente en la revoluci\u00f3n alemana de 1848, donde se destac\u00f3 como l\u00edder militar. Al igual que en el caso franc\u00e9s, el proletariado intervino en esta revoluci\u00f3n con reivindicaciones democr\u00e1ticas propias, que no planteaban la emancipaci\u00f3n social de la clase obrera de la explotaci\u00f3n capitalista, pero creaban el terreno democr\u00e1tico para que se desarrollara el movimiento obrero. A mediados del siglo XIX se produjo un quiebre hist\u00f3rico que marcaba el final del ciclo de las revoluciones burguesas y, a la vez, preanunciaba el advenimiento de las revoluciones obreras como fen\u00f3meno socio-hist\u00f3rico. Durante esta bisagra hist\u00f3rica el proletariado se posicion\u00f3 a favor de consumar las revoluciones burguesas, pero profundizando su intervenci\u00f3n como sujeto pol\u00edtico independiente y construyendo organizaciones propias. Ser\u00eda hasta el siglo XX cuando la experiencia hist\u00f3rica de las revoluciones rusas de 1905 y 1917 permiti\u00f3 avanzar en la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, planteando la perspectiva de combinar las tareas democr\u00e1ticas con las socialistas en un marco de revoluci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Finalmente, el proletariado alem\u00e1n fue derrotado debido a los temores de la burgues\u00eda \u201crepublicana\u201d de llevar a fondo su enfrentamiento con la monarqu\u00eda, lo cual le brind\u00f3 un amplio margen de maniobra pol\u00edtica y militar a la contrarrevoluci\u00f3n feudal.<\/p>\n<p>Fruto de esta experiencia, Engels arrib\u00f3 a conclusiones estrat\u00e9gicas similares a las de Marx, planteando que \u201csi hemos sido derrotados, no podemos hacer otra cosa que volver a empezar desde el comienzo. Y, por fortuna, la tregua, probablemente muy breve, que tenemos concedida entre el fin del primer acto y el principio del segundo acto del movimiento, nos brinda el tiempo preciso para realizar una labor de imperiosa necesidad: estudiar las causas que hicieron ineludibles tanto el reciente estallido revolucionario como la derrota de la revoluci\u00f3n\u201d (Federico Engels: <i>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania<\/i>: 11, Buenos Aires, Pol\u00e9mica, 1976).<\/p>\n<p>Es fundamental destacar la perspectiva pol\u00edtico-metodol\u00f3gica con que Engels asume la derrota moment\u00e1nea, que caracteriza como el \u201cfin del primer acto\u201d del cual hay que extraer las principales lecciones estrat\u00e9gicas, para entrar a disputar en mejores condiciones el \u201csegundo acto del movimiento\u201d.<i> <\/i>En suma, para Engels el<i> proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias del proletariado es el punto de partida para interpretar la lucha de clases<\/i>, que es un <i>movimiento<\/i> <i>din\u00e1mico y unitario<\/i> donde los desarrollos locales trascienden su inmediatez e impregnan al conjunto del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Esta perspectiva de proceso o recorrido hist\u00f3rico de la lucha de clases es una constante en los an\u00e1lisis del marxismo cl\u00e1sico, donde las situaciones revolucionarias fueron concebidas como <i>catalizadores de la experiencia pol\u00edtica de todas las clases sociales<\/i> (incluida la burgues\u00eda). En sus an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n francesa de 1848, Marx se\u00f1alaba que en los per\u00edodos de mucha \u201cinquietud hist\u00f3rica\u201d, donde se acrecentaban las pasiones revolucionarias, las diferentes clases de la sociedad contabilizaban sus \u201cetapas de desarrollo por semanas, como antes las hab\u00edan contado por medios siglos\u201d (Karl Marx: <i>La lucha de clases en Francia<\/i>: 185). En un sentido similar, Engels caracteriz\u00f3 que la revoluci\u00f3n era un \u201cagente tan poderoso del progreso social y pol\u00edtico (\u2026) [que] hace que la naci\u00f3n recorra en cinco a\u00f1os m\u00e1s camino que el que recorrer\u00eda en un siglo en circunstancias ordinarias\u201d (<i>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania<\/i>: 54-55).<\/p>\n<p>Este aspecto fue enteramente compartido por otra gran figura del marxismo revolucionario, Rosa Luxemburgo, que enriqueci\u00f3 el andamiaje te\u00f3rico del marxismo al estudiar los nuevos desarrollos presentados por la lucha de clases a finales del siglo XIX y principios del XX.<\/p>\n<p>En uno de sus textos m\u00e1s brillantes, <i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>, Luxemburgo da c\u00e1tedra del m\u00e9todo de an\u00e1lisis marxista desde la lucha de clases y por fuera de todo esquematismo vulgar, aun si es preciso se\u00f1alar que tambi\u00e9n se hacen patentes sus limitaciones sobre el papel del partido revolucionario como direcci\u00f3n revolucionario, dado que ella siempre sobredimension\u00f3 los alcances del \u201cespontane\u00edsmo\u201d en el movimiento obrero. En esta obra actualiza la elaboraci\u00f3n del marxismo a la luz de la revoluci\u00f3n rusa de 1905, donde la clase obrera conform\u00f3 los primeros soviets de la historia y desarroll\u00f3 una huelga de masas contra el absolutismo zarista. Esta revoluci\u00f3n fue derrotada, pero abri\u00f3 un debate estrat\u00e9gico en toda la socialdemocracia europea respecto de la viabilidad de este m\u00e9todo de lucha.<\/p>\n<p>Luxemburgo interviene en este debate replanteando la posici\u00f3n marxista sobre la huelga general o de masas, que previamente hab\u00eda sido rechazada por Engels en sus pol\u00e9micas con el anarquismo espa\u00f1ol. En ese debate en concreto, Engels se posicion\u00f3 correctamente contra el ultraizquierdismo del anarquismo, que antepon\u00eda una formulaci\u00f3n de huelga de masas abstracta para finalizar de una vez por todas con la dominaci\u00f3n burguesa, a la vez que rechazaba cualquier tipo de intervenci\u00f3n pol\u00edtica del movimiento obrero en los espacios parlamentarios burgueses (lo que Trotsky llam\u00f3 \u201ccretinismo antiparlamentario\u201d).<\/p>\n<p>A partir de esta posici\u00f3n de Engels, la socialdemocracia alemana asumi\u00f3 una posici\u00f3n de rechazo por \u201cprincipios\u201d a la huelga de masas como un m\u00e9todo de lucha revolucionaria. Luxemburgo sostuvo una postura totalmente diferente, planteando que la revoluci\u00f3n rusa exig\u00eda una reformulaci\u00f3n de esta posici\u00f3n, pues la huelga general de 1905 surgi\u00f3 desde la misma clase obrera como un m\u00e9todo de lucha para exigirle al zarismo los derechos democr\u00e1tico-burgueses que \u00e9ste le negaba (algo muy diferente a la pol\u00edtica artificial de huelga pregonada por el anarquismo).<\/p>\n<p>En Luxemburgo,<i> los m\u00e9todos de lucha son creaciones hist\u00f3ricas concretas del movimiento obrero<\/i>, que deb\u00edan ser valorados de acuerdo con su funcionalidad respecto de la lucha de clases, o sea, eran v\u00e1lidos si correspond\u00edan al desarrollo pol\u00edtico del proletariado y potenciaban la lucha del movimiento obrero: \u201cNo se puede entender ni discutir el problema bas\u00e1ndose en especulaciones abstractas sobre la posibilidad o la imposibilidad, sobre lo \u00fatil o lo perjudicial de la huelga de masas. Hay que examinar los factores y condiciones sociales que originaron la huelga de masas en la etapa actual de la lucha de clases. En otras palabras, <i>no se trata de la cr\u00edtica subjetiva de la huelga de masas desde la perspectiva de lo que ser\u00eda deseable, sino de la investigaci\u00f3n objetiva de las causas de la huelga de masas desde la perspectiva de lo hist\u00f3ricamente inevitable<\/i>\u201d (<i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>: 249, Bogot\u00e1, Pluma, 1979. Los resaltados son siempre nuestros salvo indicaci\u00f3n en contrario).<\/p>\n<p>De esta forma, Luxemburgo incorpora un criterio fundamental en su an\u00e1lisis de la lucha de clases, que consiste en clarificar los alcances y l\u00edmites de los procesos en curso, condicionados por una combinaci\u00f3n de factores objetivos y subjetivos. En su enfoque, los m\u00e9todos de lucha y categor\u00edas pol\u00edticas no son simples denominaciones t\u00e9cnicas, sino que est\u00e1n determinadas hist\u00f3rica y pol\u00edticamente: \u201cEs tan imposible \u2018propagar\u2019 la huelga de masas como medio abstracto de lucha como lo es propagar la \u2018revoluci\u00f3n\u2019. La \u2018revoluci\u00f3n\u2019, como la \u2018huelga de masas\u2019, es una forma externa de lucha de clases, que s\u00f3lo adquiere sentido y significado en determinadas situaciones pol\u00edticas\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Finalmente, otro aspecto enriquecedor en los an\u00e1lisis de Luxemburgo es su correcta ubicaci\u00f3n internacionalista frente a los procesos de la lucha de clases. En su pelea contra las inercias conservadoras imperantes en la burocracia sindical y del aparato del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n, Luxemburgo recurri\u00f3 a las experiencias m\u00e1s avanzadas del movimiento obrero europeo como punto de apoyo estrat\u00e9gico. Para la revolucionaria polaca era necesario que el movimiento obrero se apropiara de cada proceso de la lucha de clases para potenciar su capacidad de triunfo en los combates contra la burgues\u00eda: \u201cEs mucho m\u00e1s importante que los obreros alemanes aprendan a ver la Revoluci\u00f3n Rusa como asunto propio, no s\u00f3lo en el sentido de la solidaridad internacional con el proletariado ruso, sino ante todo como un cap\u00edtulo de su propia historia pol\u00edtica y social\u201d (\u00eddem: 312).<\/p>\n<p>Este recuento sobre el m\u00e9todo de an\u00e1lisis estrat\u00e9gico con que autores del marxismo revolucionario interpretaron los desarrollos de la lucha de clases viene al caso, pues en la actualidad es com\u00fan que las corrientes marxistas realicen caracterizaciones pol\u00edticas a partir de sus \u201cmanuales de bolsillo\u201d, que despolitizan a las nuevas generaciones militantes en su capacidad de an\u00e1lisis y pensamiento. Por esto nos parece imprescindible destacar que, en la mejor tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, la lucha de clases es asumida como un proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias, que adquieren su verdadero significado desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico y no a partir de enunciar categor\u00edas sin ning\u00fan contenido hist\u00f3rico determinado, como suele ocurrir en reiterados casos con la palabra \u201crevoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>La centralidad de la clase obrera: de los fines y medios en la revoluci\u00f3n socialista<\/strong><\/p>\n<p>El accionar independiente del proletariado a partir de la segunda mitad del siglo XIX y, posteriormente, su profundizaci\u00f3n con el desarrollo de las revoluciones obreras en la primera mitad del siglo XX (entre \u00e9stas la rusa de 1917), demostraron la potencialidad hist\u00f3rica de la clase obrera como sujeto social de la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Por esto no resulta extra\u00f1o que, a pesar de la distancia temporal entre autores como Marx, Engels, Trotsky, Lenin o Luxemburgo, en sus principales obras pol\u00edticas coincidan en una premisa de orden estrat\u00e9gico: <i>la centralidad de la clase obrera como un requisito indispensable para que las revoluciones adopten un curso verdaderamente socialista.<\/i><\/p>\n<p>Contrariamente a cualquier interpretaci\u00f3n objetivista o sustituista de la revoluci\u00f3n, para los autores cl\u00e1sicos del marxismo revolucionario el socialismo es un proceso de transformaci\u00f3n social, y la conciencia revolucionaria de la clase obrera desempe\u00f1a un elemento central para su construcci\u00f3n. Esto obedece a la <i>tensi\u00f3n<\/i> <i>finalista<\/i> que atraviesa al marxismo, donde los fines y medios presentan una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica. De esta forma, el fin de alcanzar la autoemancipaci\u00f3n de la humanidad de toda forma de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n social tiene que estar mediatizado por la experiencia y centralidad de la clase obrera en la lucha revolucionaria.<\/p>\n<p>Utilizando este criterio de an\u00e1lisis, Marx diferenci\u00f3 categ\u00f3ricamente la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n obrera con la de sus predecesoras burguesas, pues sus fines y medios eran diametralmente contrarios. Nuevamente apoy\u00e1ndose en la experiencia de las revoluciones burguesas de mitad del siglo XIX, Marx razonaba que \u201csi han cambiado las condiciones de la guerra entre naciones, no menos han cambiado las de la lucha de clases. La \u00e9poca de los ataques por sorpresa, de las revoluciones hechas por peque\u00f1as minor\u00edas conscientes a la cabeza de las masas inconscientes, ha pasado. <i>All\u00ed donde se trate de una transformaci\u00f3n completa de la organizaci\u00f3n social tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por s\u00ed mismas de qu\u00e9 se trata, por qu\u00e9 dan su sangre y su vida<\/i>\u201d (<i>La lucha de clases en Francia<\/i>: 116-117).<\/p>\n<p>Aunque las revoluciones burguesas se iniciaron como movimientos de masas progresivos contra las monarqu\u00edas absolutistas, su potencialidad revolucionaria result\u00f3 de corto alcance hist\u00f3rico, pues su objetivo fue instalar en el poder a otra clase propietaria, la burgues\u00eda. Por este motivo, la \u201cinconsciencia\u201d de las masas era una caracter\u00edstica <i>funcional<\/i> a los fines de las revoluciones burguesas, debido a que posibilitaba que una clase minoritaria y propietaria, como la burgues\u00eda, instrumentalizara en su favor la fuerza revolucionaria del conjunto de las clases explotadas y oprimidas por la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n con esta perspectiva, Marx sostiene que la revoluci\u00f3n socialista persigue una \u201ctransformaci\u00f3n completa de la organizaci\u00f3n social\u201d, lo que introduce nuevas coordenadas para el desarrollo de la lucha de clases: la conciencia pol\u00edtica de las masas y la centralidad de la clase obrera es imprescindible para construir esa nueva forma de sociedad.<\/p>\n<p>La Comuna de Par\u00eds en 1870-71 demostr\u00f3 la certeza de esta perspectiva planteada por Marx. Durante esta experiencia revolucionaria, el proletariado parisiense desarroll\u00f3 el primer intento por instaurar una dictadura del proletariado, lo cual represent\u00f3 un avance pol\u00edtico respecto de su papel en las revoluciones burguesas. Aunque fue derrotada y brutalmente reprimida por la burgues\u00eda prusiana y francesa, aport\u00f3 grandes ense\u00f1anzas a la teor\u00eda marxista del estado y la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, en <i>La guerra civil en Francia,<\/i> Marx concentra su an\u00e1lisis de la Comuna en los procesos de organizaci\u00f3n del proletariado parisiense, y remarca que \u201cla Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma pol\u00edtica al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo\u201d,<i> <\/i>y concluye que la<i> <\/i>\u201cgran medida social de la Comuna fue su propia existencia, su labor. Sus medidas concretas no pod\u00edan menos de expresar la l\u00ednea de conducta de un gobierno del pueblo por el pueblo\u201d (<i>La guerra civil en Francia<\/i>: 236 y 241, Mosc\u00fa, Progreso, 1976).<\/p>\n<p>V\u00e9ase que aqu\u00ed Marx considera a la dictadura del proletariado como <i>la forma pol\u00edtica<\/i> bajo la cual poner en marcha una econom\u00eda de transici\u00f3n al socialismo (\u201cla emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo\u201d). Visto lo anterior, resulta claro que para Marx el car\u00e1cter obrero de la Comuna se origina en la congruencia entre el fin de alcanzar \u201cla emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo\u201d y la \u201cforma pol\u00edtica\u201d o medio empleado para lograrlo, que vendr\u00eda a ser el \u201cgobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora\u201d.<\/p>\n<p>Durante la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, Trotsky expuso conclusiones similares en sus pol\u00e9micas con la pol\u00edtica frentepopulista del stalinismo. Para Stalin y sus ep\u00edgonos en la Internacional Comunista, era justificable hipotecar la independencia de la clase obrera en pactos con la burgues\u00eda \u201cprogresista\u201d o \u201crepublicana\u201d, pues permitir\u00eda alcanzar mayores libertades democr\u00e1ticas (para luego pelear por la revoluci\u00f3n social). De esta forma, el stalinismo construy\u00f3 su pol\u00edtica para Espa\u00f1a con un criterio totalmente diferente al de Marx, al separar formalmente los fines (la transformaci\u00f3n social, e, incluso, las mismas libertades democr\u00e1ticas) de los medios (la centralidad obrera en la lucha de clases).<\/p>\n<p>Frente a esto, Trotsky enfatizaba la necesaria relaci\u00f3n entre las conquistas democr\u00e1ticas y la centralidad de la clase obrera en la lucha por conseguierlas para avanzar hacia el socialismo: \u201cLenin dec\u00eda incluso que el proletariado ruso hab\u00eda llegado en octubre de 1917 al poder, ante todo, como agente de la revoluci\u00f3n burguesa-democr\u00e1tica. El proletariado victorioso empez\u00f3 por la resoluci\u00f3n de los problemas democr\u00e1ticos, y, poco a poco, mediante la l\u00f3gica de su dominaci\u00f3n, enfoc\u00f3 las cuestiones socialistas (\u2026) despu\u00e9s de que la clase obrera ha conquistado el poder, los fines democr\u00e1ticos del r\u00e9gimen proletario se transforman inevitablemente en socialistas. El tr\u00e1nsito org\u00e1nico y por evoluci\u00f3n de la democracia al socialismo es concebible s\u00f3lo bajo la dictadura del proletariado\u201d (<i>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/i>: 75-76, El Puente, sin pie de imprenta).<\/p>\n<p>Para Trotsky lo determinante del proceso revolucionario es la centralidad de la clase obrera, pues a trav\u00e9s de la \u201cl\u00f3gica de su dominaci\u00f3n\u201d se abre la perspectiva del tr\u00e1nsito al socialismo. Esto es fundamental para comprender uno de los postulados de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente en Trotsky, pues el tr\u00e1nsito de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica hacia una socialista se produce a partir de una combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la necesidad de resolver tareas democr\u00e1ticas que el capitalismo estructuralmente no puede resolver, pero a partir de la clase obrera en el poder.<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, para Marx y Trotsky existe una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre las conquistas obtenidas, los sujetos sociales y los m\u00e9todos: <i>el qu\u00e9, c\u00f3mo y qui\u00e9n realiza las tareas revolucionarias.<\/i> Desde Socialismo o Barbarie hemos insistido en este \u00e1ngulo estrat\u00e9gico para evaluar los alcances y l\u00edmites de los procesos revolucionarios, pues la experiencia de las revoluciones anticapitalistas de posguerra demostr\u00f3 que, sin la centralidad de la clase obrera mediante sus partidos y organismos de lucha, no se produjo ninguna transici\u00f3n al socialismo; a lo sumo, se alcanz\u00f3 a configurar una serie de estados burocr\u00e1ticos que expropiaron a la burgues\u00eda y el imperialismo y obtuvieron parcialmente una serie de conquistas, pero que trascurridas algunas d\u00e9cadas ya fueron (o est\u00e1n en rumbo a serlo, como en el caso de Cuba) reabsorbidos por el capitalismo.<\/p>\n<p>Y esto es todo un debate con el conjunto de las corrientes del trotskismo (incluyendo la LIT y el PTS), pues a\u00fan reivindican el andamiaje te\u00f3rico-pol\u00edtico del trotskismo de posguerra que unilateralmente caracteriz\u00f3 que hubo revoluciones \u201csocialistas\u201d aun con ausencia de la clase obrera, pues \u00e9stas habr\u00edan estado determinadas por la sola \u201cpresi\u00f3n\u201d de las tareas objetivas y el enfrentamiento al imperialismo mundial, confundiendo as\u00ed la connotaci\u00f3n anticapitalista (expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda) con la socialista (poder proletario y apertura del proceso de la transici\u00f3n al socialismo).<\/p>\n<p>Al respecto, en un texto anterior de nuestra corriente se planteaba que \u201cla revoluci\u00f3n socialista no puede consumarse como producto de las \u2018circunstancias objetivas\u2019, de las \u2018tareas\u2019 que supuestamente cumplen, sin importar que la clase trabajadora como tal no tenga arte ni parte en ella ni la manera en que se cumplen esas tareas. <i>En el caso de la revoluci\u00f3n propiamente socialista, existe necesariamente una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre las tareas, el sujeto y los m\u00e9todos mediante los cuales aqu\u00e9llas se llevan adelante<\/i>\u201d (Roberto S\u00e1enz: \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d: 56, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 17\/18, Buenos Aires, 2004).<\/p>\n<p>Finalmente, es importante agregar que la conceptualizaci\u00f3n de \u201ccentralidad de la clase obrera\u201d en la revoluci\u00f3n no se detiene en destacar unilateralmente el accionar independiente de la clase obrera, sino que, adem\u00e1s, remite a otro elemento de enorme relevancia t\u00e1ctica en los procesos revolucionarios: <i>\u00bfc\u00f3mo proyectar la hegemon\u00eda del proletariado sobre otras clases sociales oprimidas en el capitalismo?<\/i><\/p>\n<p>Engels plante\u00f3 con gran agudeza que todas las revoluciones presentaban dos momentos caracter\u00edsticos. El primero consist\u00eda en la unidad de todas las clases sociales revolucionarias y opositoras contra un enemigo com\u00fan, mientras que el segundo se caracterizaba por un intenso proceso de diferenciaci\u00f3n pol\u00edtica y social luego de triunfar la revoluci\u00f3n (<i>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania<\/i>: 54). Y durante esta fase de diferenciaci\u00f3n entre las clases, el proletariado ten\u00eda que lograr el apoyo del conjunto de los explotados y oprimidos hacia la revoluci\u00f3n socialista, con la finalidad de no resultar aislado socialmente durante su enfrentamiento contra la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Este se\u00f1alamiento de Engels fue confirmado en infinidad de ocasiones a lo largo de los siglos XIX y XX. Por ejemplo, en el marco de los debates sobre el ascenso del fascismo en Alemania y c\u00f3mo enfrentarlo desde la clase obrera, Trotsky polemiz\u00f3 con la pol\u00edtica populista que pregon\u00f3 el stalinismo de disolver el programa del proletariado en la concepci\u00f3n de \u201cpueblo\u201d, o lo que es lo mismo, en desdibujar la centralidad de la clase obrera:<i> <\/i>\u201cPara que la naci\u00f3n pueda reconstruirse en torno a un nuevo meollo de clase, hay que reconstruirla ideol\u00f3gicamente, y esto se logra s\u00f3lo si el proletariado no se disuelve en el \u2018pueblo\u2019, en la \u2018naci\u00f3n\u2019, sino que desarrolla un programa para su propia revoluci\u00f3n proletaria y obliga a la peque\u00f1o burgues\u00eda a elegir entre dos reg\u00edmenes. La consigna de revoluci\u00f3n popular adormece tanto a la peque\u00f1o burgues\u00eda como a amplios sectores obreros, los reconcilia con la estructura burguesa-jer\u00e1rquica de \u2018pueblo\u2019 y retarda su liberaci\u00f3n\u201d (<i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>: 45-46).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, la centralidad de la clase obrera debe comprenderse como la intervenci\u00f3n directa y consciente del proletariado en la revoluci\u00f3n, no en calidad de individuos diluidos en el \u201cpueblo\u201d, sino como clase para s\u00ed y, desde esta ubicaci\u00f3n, proyectando hacia el conjunto de los sectores explotados y oprimidos la alternativa socialista.<\/p>\n<p><strong>El derrumbe de la democracia burguesa<\/strong><\/p>\n<p>Un rasgo distintivo de cualquier proceso de revoluci\u00f3n social es la instalaci\u00f3n de una dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n, donde se tensionan al m\u00e1ximo las contradicciones de clase y no hay espacios para las soluciones institucionales. En estas condiciones los enfrentamientos pol\u00edticos se resuelven mediante la fuerza, es decir, <i>aplastando f\u00edsicamente al adversario de clase.<\/i><\/p>\n<p>Bajo el capitalismo, esto significa que el parlamento (como s\u00edntesis institucional del r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s) no puede garantizar el dominio de la clase capitalista, por lo cual \u00e9sta ejerce su dominaci\u00f3n con m\u00e9todos dictatoriales, donde se suprimen el conjunto de los derechos \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XX hubo diversos per\u00edodos hist\u00f3ricos donde se produjeron escenarios de este tipo. Por ejemplo, Trotsky analiz\u00f3 esta dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n durante la d\u00e9cada del 30, donde se produjo una verdadera crisis de dominaci\u00f3n del capitalismo al coincidir la Gran Depresi\u00f3n con el estallido de procesos revolucionarios en pa\u00edses como Alemania, Espa\u00f1a y Francia.<\/p>\n<p>Esto conllev\u00f3, en palabras de Trotsky, un verdadero \u201cderrumbe de la democracia burguesa\u201d, pues en todos estos pa\u00edses (y muchos m\u00e1s) no hab\u00eda espacio para salidas parlamentarias, y las alternativas planteadas eran fascismo o revoluci\u00f3n socialista. Debido a esto, Trotsky resum\u00eda la din\u00e1mica pol\u00edtica de Europa tras la I Guerra Mundial planteando que, con la excepci\u00f3n de Rusia, donde la clase obrera llev\u00f3 a fondo su revoluci\u00f3n y tom\u00f3 el poder, en el resto de pa\u00edses \u201cel parlamento ha mostrado no tener la capacidad de conciliar las contradicciones de clase y de asegurar la marcha pac\u00edfica de los acontecimientos. <i>El conflicto se resolvi\u00f3 con las armas en la mano<\/i>\u201d (<i>\u00bfAd\u00f3nde va Francia?<\/i>: 14, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2005).<\/p>\n<p>Y esto, insistimos, no fue un episodio de semanas o meses: fue la marca indeleble de todo un ciclo hist\u00f3rico que tuvo su momento m\u00e1s \u00e1lgido en los a\u00f1os 30, donde el combate entre fascismo y revoluci\u00f3n adquiri\u00f3 su mayor profundidad. Es importante tener presente esto, pues da cuenta de que la categor\u00eda \u201crevoluci\u00f3n\u201d no se debe emplear indiscriminadamente; contiene una densidad hist\u00f3rica, estrat\u00e9gica y pol\u00edtica que los marxistas revolucionarios no podemos obviar.<\/p>\n<p>Prosiguiendo con Trotsky, en sus escritos sobre Alemania plante\u00f3 que el capitalismo pod\u00eda comprenderse a partir de tres grandes etapas hist\u00f3ricas, que representaban un modelo de relaci\u00f3n definida de la burgues\u00eda con la peque\u00f1o-burgues\u00eda y, a trav\u00e9s de esta clase, con el proletariado: \u201cLa aurora del desarrollo capitalista, cuando la burgues\u00eda utilizaba m\u00e9todos revolucionarios para realizar sus tareas; el per\u00edodo de florecimiento y madurez del r\u00e9gimen capitalista, cuando la burgues\u00eda otorg\u00f3 a su dominaci\u00f3n formas ordenadas, pac\u00edficas, conservadoras, democr\u00e1ticas; por \u00faltimo, la decadencia del capitalismo, cuando la burgues\u00eda se ve obligada a recurrir a m\u00e9todos de guerra civil contra el proletariado para proteger su derecho a la explotaci\u00f3n\u201d (<i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>: 210-211).<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, la dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n implica que la burgues\u00eda abandona sus modales \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d y recurre directamente al empleo de los \u201cm\u00e9todos de guerra civil contra el proletariado para proteger su derecho a la explotaci\u00f3n\u201d. M\u00e1s categ\u00f3ricamente, <i>la burgues\u00eda no intenta cooptar la revoluci\u00f3n a trav\u00e9s de los mecanismos institucionales que, en circunstancias ordinarias, le permite desplegar la democracia burguesa<\/i>,<i> <\/i>ya que la situaci\u00f3n no se resuelve con un simple cambio del \u201celenco pol\u00edtico\u201d de la burgues\u00eda. Seg\u00fan Trotsky, donde \u201cest\u00e1n en juego las bases de la sociedad misma, la aritm\u00e9tica parlamentaria no decide nada. Lo decisivo es la lucha\u201d (\u00eddem: 210).<\/p>\n<p>\u00c9ste es el trasfondo estrat\u00e9gico de la definici\u00f3n con que Lenin sintetizaba las situaciones revolucionarias: <i>cuando los de arriba no pueden gobernar y los de abajo no quieren ser gobernados. <\/i><\/p>\n<p>Ac\u00e1 Lenin combina los elementos objetivos, tales como la crisis en la clase dominante y el sistema parlamentario, con los de car\u00e1cter subjetivo, que vendr\u00edan a ser la fortaleza pol\u00edtica de la clase obrera y los \u201cde abajo\u201d en tanto se plantean el derrocamiento de la burgues\u00eda. Un \u00e1ngulo muy similar al de Trotsky cuando se\u00f1alaba que toda situaci\u00f3n revolucionaria \u201cenfrenta al proletariado con el problema inmediato de la toma del poder\u201d (\u00eddem: 22)<i>.<\/i><\/p>\n<p>Un aspecto final por desarrollar es que dentro de la dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n la disputa por la conducci\u00f3n pol\u00edtica de las clases medias es determinante, pues es un elemento que pesa para volcar la correlaci\u00f3n de fuerzas a favor de cualquiera de los campos enfrentados.<\/p>\n<p>Como explicamos anteriormente, para el proletariado es importante ganarse a las clases medias para no quedar aislado social y pol\u00edticamente durante su enfrentamiento con la burgues\u00eda. Pero tambi\u00e9n porque la burgues\u00eda lanza una ofensiva por instrumentalizar a estos sectores en su operativo contrarrevolucionario. Esto se origina en que la burgues\u00eda es una clase econ\u00f3micamente muy poderosa, pero socialmente es minoritaria. De all\u00ed que, hist\u00f3ricamente, haya ejercido su dominio de clase a trav\u00e9s de relaciones definidas con la peque\u00f1o-burgues\u00eda, que le serv\u00eda como intermediaria para controlar al proletariado.<\/p>\n<p>De esta manera, la dominaci\u00f3n de los capitalistas se realiza de forma m\u00e1s \u201cindirecta\u201d, a trav\u00e9s de otras clases o representantes pol\u00edticos (su elenco gobernante) aburguesados: \u201cLos <i>programas pol\u00edticos<\/i> caracter\u00edsticos de estas tres etapas, <i>jacobinismo, democracia reformista (incluida la socialdemocracia) y fascismo<\/i>, son fundamentalmente <i>programas de corrientes peque\u00f1oburguesas<\/i>. Este hecho, m\u00e1s que ning\u00fan otro, demuestra la importancia enorme \u2013m\u00e1s a\u00fan, decisiva\u2013 que tiene la autodeterminaci\u00f3n de las masas populares peque\u00f1o-burguesas para el destino de toda la sociedad burguesa\u201d (\u00eddem: 211).<\/p>\n<p>Resumiendo, dentro de la dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n acontece un desbordamiento de la democracia burguesa, los conflictos de clase se dirimen mediante el enfrentamiento directo y la disputa por las clases medias es determinante para el triunfo de la revoluci\u00f3n o, en su caso, de la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La perspectiva de la toma del poder: huelga general, organismos de poder y partido revolucionario<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente, los m\u00e9todos de lucha y formas de organizaci\u00f3n que asume cada proceso revolucionario var\u00edan seg\u00fan los casos y, adem\u00e1s, est\u00e1n condicionados por las tradiciones de lucha del movimiento obrero y popular en cuesti\u00f3n. Pero el recorrido hist\u00f3rico de la lucha de clases demuestra que <i>existen formas de lucha pol\u00edtica consustanciales a las revoluciones con centralidad de la clase obrera<\/i>, que expresan los rasgos de una clase social que, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferentes procedencias, comparte una misma ubicaci\u00f3n en la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Por ejemplo, durante la primera mitad del siglo XX se produjeron las principales revoluciones obreras (entre \u00e9stas, la rusa de 1917; pero tambi\u00e9n la h\u00fangara de 1919, la alemana de 1919\/23, la china de 1926\/7, la espa\u00f1ola de 1931\/9, etc\u00e9tera), en las cuales la clase obrera desarroll\u00f3 m\u00e9todos de lucha e instancias de organizaci\u00f3n acordes a la situaci\u00f3n pol\u00edtica, es decir, en la perspectiva de la toma del poder.<\/p>\n<p>En primer lugar, la <i>huelga general o de masas<\/i>. Como explicamos anteriormente, la primera experiencia real de esta modalidad de huelga tuvo lugar durante la revoluci\u00f3n rusa de 1905 (en realidad, desde comienzos de siglo hubo experiencias como las de la huelga general en B\u00e9lgica, entre otras). Y desde ese momento se incorpor\u00f3 al \u201ccapital pol\u00edtico\u201d del movimiento obrero como uno de los m\u00e9todos de lucha m\u00e1s radical y sintom\u00e1tica de una profundizaci\u00f3n en la conciencia del proletariado.<\/p>\n<p>Luxemburgo caracterizaba que \u201cen el per\u00edodo de la huelga de masas, el factor pol\u00edtico y el econ\u00f3mico (\u2026) constituyen simplemente los dos aspectos entrelazados de la lucha proletaria de clases en Rusia. Y su unidad la constituye precisamente la huelga de masas\u201d (<i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>: 285-286). Aunque Luxemburgo se remite a la experiencia rusa de 1905, esta conclusi\u00f3n es v\u00e1lido generalizarla como un rasgo de cualquier huelga general, m\u00e1s all\u00e1 de las desigualdades que entre ambos t\u00e9rminos existan en cada caso concreto.<\/p>\n<p>Justamente, <i>la unidad entre las demandas pol\u00edticas y las econ\u00f3micas constituye el rasgo distintivo de toda huelga general o de masas<\/i>, y de ah\u00ed que toda su din\u00e1mica apunte a desbordar el ordenamiento burgu\u00e9s. Su profundidad pol\u00edtica radica en que logra unificar las reivindicaciones gremiales con los intereses generales del conjunto de la sociedad.<\/p>\n<p>Un criterio similar expuso Trotsky, para quien la \u201chuelga general no se hace posible m\u00e1s que cuando la lucha de clases se eleva por encima de todas las exigencias particulares y corporativas (\u2026) borra las fronteras entre los sindicatos y partidos, entre la legalidad y la ilegalidad, y moviliza a la mayor\u00eda del proletariado, oponi\u00e9ndolo activamente a la burgues\u00eda y al Estado. Por encima de la huelga general no puede haber sino la insurrecci\u00f3n armada\u201d (<i>\u00bfAd\u00f3nde va Francia?<\/i>: 81).<\/p>\n<p>Entonces, el car\u00e1cter \u201cgeneral\u201d de este tipo de huelga se define porque orienta la lucha de la clase obrera y todos los sectores explotados y oprimidos contra la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda. As\u00ed las cosas, la huelga general concentra reivindicaciones para cambiar la totalidad de la sociedad, lo cual introduce un matiz revolucionario en la lucha de clases.<\/p>\n<p>Lo anterior difiere con la din\u00e1mica de las huelgas <i>econ\u00f3micas o reivindicativas<\/i>, que se caracterizan m\u00e1s bien por su car\u00e1cter parcial (ata\u00f1en a un sector espec\u00edfico de la clase trabajadora) y tienen un perfil m\u00e1s estrechamente <i>reformista<\/i>, dado que su objetivo es renegociar las condiciones de explotaci\u00f3n de la clase obrera (un mejor salario o pensi\u00f3n), m\u00e1s all\u00e1 de que no dejen de ser una escuela de la lucha de clases. Gramsci expuso esta limitaci\u00f3n estrat\u00e9gica del sindicalismo, y explic\u00f3 que no era un medio adecuado para alcanzar el fin de la revoluci\u00f3n obrera porque era \u201cuna mera forma de la sociedad capitalista, pero no una forma de potencial superaci\u00f3n de tal sociedad. El sindicalismo organiza a los obreros no como productores, sino como asalariados, es decir, como criaturas del r\u00e9gimen capitalista de propiedad privada, como vendedores de la mercanc\u00eda llamada trabajo (\u2026) el sindicalismo une a los obreros de acuerdo con la forma que les imprime el r\u00e9gimen capitalista, el r\u00e9gimen del individualismo econ\u00f3mico\u201d (\u201cSindicalismo y consejos\u201d: 210, en <i>Control obrero, consejos obreros, autogesti\u00f3n<\/i>, Ernest Mandel<i> <\/i>(comp.), M\u00e9xico, Era, 1974).<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>De ah\u00ed que la huelga general es un m\u00e9todo de lucha que ocurre solamente bajo condiciones muy espec\u00edficas de polarizaci\u00f3n de la lucha de clases y, por lo general, desencadena una <i>crisis revolucionaria.<\/i> Coloca a la burgues\u00eda en una situaci\u00f3n donde pierde el control sobre amplias franjas de la producci\u00f3n y el territorio que administra y, al mismo tiempo, abre la posibilidad de la toma del poder por el proletariado. Su punto de partida representa un escal\u00f3n superior en la conciencia del proletariado que, contra todas las inercias gremialistas y las presiones conservadoras, asume una pelea por modificar el conjunto de las relaciones sociales en el Estado.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica de la huelga general es que sectores amplios de la clase obrera comienzan a desbordar por la izquierda el control de la burocracia sindical, que basa su apoyo pol\u00edtico en la divisi\u00f3n interna del proletariado, las inercias gremialistas y los reflejos conservadores del movimiento obrero en tiempos ordinarios. Y, justamente, es durante las huelgas generales cuando el proletariado supera estas limitaciones y pega un salto en su conciencia pol\u00edtica, por lo cual entra en contradicci\u00f3n directa con la l\u00f3gica de los aparatos burocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Frente a esto, el proletariado conforma organismos de lucha que, en sinton\u00eda con la din\u00e1mica de la huelga general, trascienden la estrechez gremialista y asumen el control de la producci\u00f3n y el territorio, instaurando una din\u00e1mica de <i>poder dual<\/i> frente a las instituciones del Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>En un reciente texto de formaci\u00f3n pol\u00edtica de Socialismo o Barbarie, se detalla el perfil y naturaleza de estos organismos de la siguiente forma: \u201cSe trata de organismos de lucha que (\u2026) adquieren un car\u00e1cter que, de hecho o de derecho, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las reivindicaciones elementales para pasar a cumplir un rol pol\u00edtico de conjunto, obrando en paralelo a las instituciones de poder del Estado en descr\u00e9dito y decadencia. De ah\u00ed que uno de sus rasgos caracter\u00edsticos sea su capacidad (\u2026) de elevarse hacia las perspectivas m\u00e1s generales, superando los estrechos l\u00edmites de cada gremio y elev\u00e1ndose a los intereses del conjunto de la clase obrera y dem\u00e1s explotados y oprimidos\u201d (Roberto S\u00e1enz, <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>: 79, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2012).<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s ilustrativo de este tipo de organismos fueron los soviets, que surgieron durante la revoluci\u00f3n rusa de 1905 y, posteriormente, reaparecieron en la revoluci\u00f3n de 1917. Pero no son un fen\u00f3meno exclusivamente ruso, pues instancias de este tipo surgieron en diferentes pa\u00edses durante procesos de huelga general, como fue el caso de los consejos obreros en Tur\u00edn en 1919-1920, o en el caso de Latinoam\u00e9rica, durante la revoluci\u00f3n boliviana de 1952 la Central Obrera Boliviana se transform\u00f3 en una \u201ccoordinadora revolucionaria\u201d de organismos de esta naturaleza (aunque con un car\u00e1cter de representaciones \u201csindicales\u201d de los lugares de trabajo; ver texto en esta misma edici\u00f3n).<\/p>\n<p>De esta forma, existe un v\u00ednculo entre la huelga general y los organismos de doble poder, en tanto hacen parte de la forma y contenido de un proceso revolucionario con centralidad de la clase obrera. Adem\u00e1s, es importante se\u00f1alar que ambos surgen como respuestas objetivas ante la profundizaci\u00f3n del enfrentamiento de la clase obrera con la burgues\u00eda. De hecho, en ambas revoluciones rusas los soviets se conformaron como un reflejo de la clase obrera y no porque los bolcheviques los impulsaran.<\/p>\n<p>Pero un caso totalmente diferente acontece con la construcci\u00f3n de los partidos y direcciones revolucionarias, que requieren un proceso extenso de formaci\u00f3n y selecci\u00f3n de los mejores cuadros pol\u00edticos. Y su importancia radica en que juegan un rol determinante en la perspectiva de la toma del poder, algo que ha sido confirmado en reiteradas ocasiones por la experiencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La espontaneidad de las masas, incluso en coyunturas de huelga general, por s\u00ed misma es insuficiente para erigir un planteamiento alternativo y org\u00e1nico de sociedad. La espontaneidad revierte gran potencialidad, pero desvinculada de la acumulaci\u00f3n hist\u00f3rica de la lucha de clases, es decir, de los triunfos y derrotas previos de la clase obrera, de sus aprendizajes estrat\u00e9gicos y el conocimiento cient\u00edfico del comportamiento del resto de clases sociales, queda limitada.<\/p>\n<p>Esto se debe a que la clase obrera y los sectores explotados y oprimidos aprenden directamente en la acci\u00f3n. Pero este aprendizaje emp\u00edrico tiene un techo por s\u00ed mismo, pues los conocimientos te\u00f3ricos y cient\u00edficos para potenciar la lucha de clases no se construyen espont\u00e1neamente, sino que requieren elaboraci\u00f3n y s\u00edntesis previa. Y ac\u00e1 es donde entran en escena los partidos revolucionarios, como organizaciones que sintetizan la experiencia hist\u00f3rica de la lucha de clases y re\u00fanen a los cuadros pol\u00edticos m\u00e1s avanzados. \u00c9sta fue la gran ense\u00f1anza de Lenin que a Rosa se le perd\u00eda.<\/p>\n<p>De lo anterior se desprende una dial\u00e9ctica entre el movimiento obrero y los partidos revolucionarios que Trotsky sintetizaba de la siguiente forma: \u201cNo se pueden formular los intereses de la naci\u00f3n de otro modo que desde el punto de vista de la clase dominante o de la clase que aspira a dominar. No se pueden formular los intereses de clase de otro modo que por medio de un programa, como tampoco se puede defender un programa de otro modo que creando un partido\u201d (<i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>: 97).<i> <\/i><\/p>\n<p>As\u00ed, el partido y la direcci\u00f3n revolucionaria se constituyen en un resorte determinante para el desarrollo estrat\u00e9gico de la lucha de clases, pues su tarea es <i>metabolizarse<\/i> con el movimiento de masas. Pero esto se demuestra en la intervenci\u00f3n directa del partido revolucionario en la lucha de clases, demostrando en los hechos su capacidad para erigirse como direcci\u00f3n revolucionaria: \u201cLa identidad de principios entre los intereses del proletariado y las tareas del Partido Comunista no significa ni que el proletariado en su conjunto tome conciencia de sus intereses actuales, ni que el Partido los formule, en todas las circunstancias, de una manera correcta. La necesidad del Partido deriva precisamente del hecho de que el proletariado no nace con la comprensi\u00f3n inmediata de sus intereses hist\u00f3ricos. <i>La tarea del Partido consiste en demostrar al proletariado en lucha su derecho a asumir la direcci\u00f3n<\/i>\u201d (\u00eddem: 99)<i>. <\/i><\/p>\n<p>En cualquier caso, este metabolismo entre la acci\u00f3n de masas y el partido revolucionario lleva la lucha a escalones siempre superiores: la huelga de masas no deja de ser as\u00ed, en definitiva, un momento \u201cpreparatorio\u201d para que se plantee la lucha por el poder y la insurrecci\u00f3n, momento culminante de la lucha de clases socialista.<\/p>\n<p><strong>Alcances y l\u00edmites del ciclo universal de rebeliones populares<\/strong><\/p>\n<p>Expuesto lo anterior, es momento de sintetizar la discusi\u00f3n y precisar los motivos por los cuales desde Socialismo o Barbarie caracterizamos los procesos actuales de la lucha de clases como un ciclo universal de rebeliones populares. El empleo de esta categor\u00eda no es antojadizo, sino que lo realizamos desde una lectura estrat\u00e9gica del proceso, es decir, <i>la perspectiva de reintroducir la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI<\/i>.<\/p>\n<p>Un primer elemento por destacar es que las rebeliones populares representan <i>una superaci\u00f3n de la situaci\u00f3n mundial que imperaba en d\u00e9cadas anteriores<\/i>, cuando la t\u00f3nica era la suma de derrotas y retrocesos del movimiento de masas. Para ilustrar mejor esto, basta con recordar que durante estos a\u00f1os los debates en la izquierda giraban en torno a cu\u00e1n profunda era la derrota, y desde la intelectualidad posmoderna se planteaba que con la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn sobrevino el \u201cfin de la historia\u201d.<\/p>\n<p>Actualmente la din\u00e1mica es diferente: <i>atravesamos un recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica de los explotados y oprimidos, donde se est\u00e1 desarrollando un proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias en el marco de la lucha de clases.<\/i> Por esto mismo, ya sea desde la izquierda, el centro e incluso la derecha imperialista, los actuales debates pol\u00edticos son alrededor de los alcances hist\u00f3ricos de los procesos de lucha.<\/p>\n<p>Y \u00e9ste, sin ninguna duda, es el principal alcance pol\u00edtico de las rebeliones populares. Son el terreno material donde se est\u00e1 configurando un laboratorio social para el aprendizaje pol\u00edtico de la vanguardia revolucionaria, la clase obrera, amplios sectores de la juventud estudiantil y trabajadora, los sectores populares y el conjunto de sectores oprimidos por el capitalismo.<\/p>\n<p>Un segundo aspecto por anotar es su car\u00e1cter de ciclo <i>universal<\/i>. En la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, la categor\u00eda de ciclo pol\u00edtico es una medida temporal donde se destacan las caracter\u00edsticas pol\u00edticas generales que identifican a todo un per\u00edodo de tiempo. En el caso espec\u00edfico de las rebeliones populares, implica generalizar los rasgos que determinan (positiva o negativamente) los desarrollos de la lucha de clases actualmente. Para esto es necesario combinar tanto factores objetivos como subjetivos, lo cual nos proporciona un punto de apoyo para generalizar las experiencias de lucha.<\/p>\n<p>En este caso, \u00bfcu\u00e1l es el trasfondo del ciclo universal de rebeliones populares? La crisis econ\u00f3mica internacional capitalista es el factor que opera detr\u00e1s de la dinamizaci\u00f3n de la lucha de clases. La extensi\u00f3n del deterioro econ\u00f3mico (incluso a pa\u00edses del centro imperialista) es la <i>clave material <\/i>que explica la generalizaci\u00f3n y sincron\u00eda de las luchas actuales.<\/p>\n<p>A partir de este dato estructural, las rebeliones populares se articulan con reivindicaciones espec\u00edficas de cada regi\u00f3n o pa\u00eds, que puede variar desde reclamos de car\u00e1cter democr\u00e1tico hasta luchas contra pol\u00edticas de austeridad fiscal. Por este motivo, desde SoB caracterizamos el ciclo en <i>t\u00e9rminos de la experiencia universal de la lucha de clases<\/i>, y no segmentando artificialmente los procesos de lucha por pa\u00edses o regiones.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, sin obviar las desigualdades de la lucha de clase en Europa, Medio Oriente y Am\u00e9rica, nuestra definici\u00f3n de \u201cciclo universal de rebeliones populares\u201d parte de un \u00e1ngulo metodol\u00f3gico cl\u00e1sico del marxismo revolucionario: <i>trascender la estrechez geogr\u00e1fica de los conflictos y asumirlos desde una l\u00f3gica estrat\u00e9gica, extrayendo las principales caracter\u00edsticas pol\u00edticas que determinan al conjunto de la lucha de clases en el per\u00edodo.<\/i><\/p>\n<p>Pero toda esta enorme potencialidad de las rebeliones populares tambi\u00e9n est\u00e1 atravesada por importantes l\u00edmites pol\u00edticos, en particular en cuanto al <i>atraso de los factores subjetivos que todav\u00eda expresa la lucha de clases.<\/i> Esto es comprensible debido a que el ciclo de rebeliones populares estuvo precedido por muchos a\u00f1os de derrotas que, indefectiblemente, dejaron su huella sobre la conciencia general del movimiento obrero. Y es fundamental que las corrientes marxistas revolucionarias las planteen con total claridad, pues es el punto de arranque para aportar en su progresiva maduraci\u00f3n y superaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 nos referimos con atraso en los factores subjetivos? En la edici\u00f3n anterior de esta revista explic\u00e1bamos que \u201cno nos referimos a la magnitud de los enfrentamientos en curso (de hecho, hubo y hay situaciones de guerra civil en Libia y Siria), sino a aquellos factores que, como la centralidad de la clase obrera, la conciencia, los programas, los organismos de poder y el peso de las organizaciones pol\u00edticas revolucionarias, marcan el surgimiento de un escenario de revoluci\u00f3n social\u201d (J. L. Rojo, cit.: 19).<\/p>\n<p>Entonces, al caracterizar el ciclo pol\u00edtico como de <i>rebeliones<\/i>, damos cuenta de que<b> <\/b>si bien muchos de estos procesos son de gran intensidad (derribando incluso reg\u00edmenes dictatoriales), no logran a\u00fan transformarse en revoluciones sociales contra el dominio de la burgues\u00eda como clase social.<\/p>\n<p>Anteriormente explic\u00e1bamos que durante la d\u00e9cada del 30 del siglo XX, la lucha de clases alcanz\u00f3 tal intensidad que se instaur\u00f3 una dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n-contrarrevoluci\u00f3n, lo cual produjo un derrumbe generalizado de la democracia burguesa. Para el caso del ciclo actual de rebeliones populares esto no ocurre a\u00fan, lo cual es un indicativo de que no estamos en medio de un proceso de revoluciones sociales. Por el contrario, lo que prevalece es <i>una dial\u00e9ctica de rebeli\u00f3n-reabsorci\u00f3n<\/i>, donde la democracia burguesa es justamente la mediaci\u00f3n con la cual el imperialismo y las burgues\u00edas locales intentan desactivar los procesos de rebeli\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el caso m\u00e1s elocuente es el de Egipto. En enero de 2011 estall\u00f3 una impactante rebeli\u00f3n popular, cuyo epicentro geogr\u00e1fico se localiz\u00f3 en los centros urbanos, y socialmente tuvo un fuerte impulso de amplios sectores de la juventud. Asimismo, durante su desarrollo se incorporaron sectores de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Los reclamos del movimiento estaban orientados contra el r\u00e9gimen dictatorial encabezado por Mubarak y, de conjunto, expresaban un malestar ante la precarizaci\u00f3n de las condiciones de vida. Tras varias semanas de intensas jornadas de lucha, el imperialismo y los sectores dominantes egipcios descomprimieron la rebeli\u00f3n con una salida ordenada, mediante la cual depusieron a Mubarak pero dejando intactas las principales instituciones del r\u00e9gimen militar, empezando por las mismas fuerzas armadas.<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n para llevar a cabo este dispositivo desmovilizador fue la convocatoria a elecciones democr\u00e1tico-burguesas, con la perspectiva de colocar como relevo a la Hermandad Musulmana, una agrupaci\u00f3n fundamentalista isl\u00e1mica que no refleja en nada el proceso de la rebeli\u00f3n popular, que desde un inicio tuvo un marcado car\u00e1cter laico y con amplia participaci\u00f3n de la mujer en la Plaza Tahrir.<\/p>\n<p>Actualmente, el gobierno de Mursi, de la Hermandad Musulmana, est\u00e1 impulsando una retr\u00f3grada constituci\u00f3n fundamentalista y antidemocr\u00e1tica, tanto desde el plano general de los derechos democr\u00e1tico-burgueses, pero tambi\u00e9n desde la \u00f3ptica de los derechos de organizaci\u00f3n de la clase trabajadora (ver nota en esta misma edici\u00f3n). En s\u00edntesis, en Egipto el dispositivo aplicado por el imperialismo y la burgues\u00eda es un cl\u00e1sico ejemplo de \u201ccambiar algo para que no cambie nada\u201d, lo cual fue posible mediante la trampa de la democracia burguesa.<\/p>\n<p>Otro caso es el de Grecia. En este pa\u00eds, el movimiento sindical, la juventud radicalizada y los sectores populares han librado fuertes luchas contra los planes de ajuste impulsados por la Uni\u00f3n Europea, que est\u00e1n afectando las condiciones de vida de la clase trabajadora y el conjunto de la poblaci\u00f3n. Solamente durante 2011 se realizaron dos huelgas generales de 48 horas. Ante este avance del movimiento sindical, la burgues\u00eda imperialista de la UE se jug\u00f3 con todo a descomprimir la rebeli\u00f3n popular mediante elecciones presidenciales, centrando las aspiraciones de las masas trabajadoras y populares en resolver sus problem\u00e1ticas votando en las urnas por el centro-izquierdista Syriza. Como es sabido, el resultado fue el triunfo del conservador Nueva Democracia (garante de los planes de ajuste), la legitimaci\u00f3n del voto como mecanismo para dirimir los problemas, el fortalecimiento de la ultraderecha de Amanecer Dorado y la desmoralizaci\u00f3n de un sector del movimiento de masas. Si es un hecho que Syriza hizo una muy importante elecci\u00f3n, no lo es menos que su adaptaci\u00f3n total al mecanismo parlamentario sirvi\u00f3 en bandeja este momento de \u201crespiro\u201d en la situaci\u00f3n griega.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica que ocurriera esto en Egipto y Grecia? Es una demostraci\u00f3n en los hechos de la inmadurez pol\u00edtica que caracteriza de conjunto al ciclo de las rebeliones populares, donde la experiencia del movimiento de masas apenas se reinicia y, por esto mismo, es comprensible que el imperialismo y las burgues\u00edas locales cuenten con margen para desmovilizar con la mediaci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. Adem\u00e1s, el movimiento de masas tiene que realizar su propia experiencia con la democracia burguesa de la mano de las direcciones reformistas o fundamentalistas, como paso previo para extraer aprendizajes estrat\u00e9gicos sobre las limitaciones de esas direcciones.<\/p>\n<p>En cuanto al calificativo de \u201cpopulares\u201d,<b> <\/b>denota que <i>las rebeliones en curso no cuentan con centralidad de la clase obrera a trav\u00e9s de sus organismos de lucha, programas y partidos<\/i>. Por el contrario, la clase obrera interviene a\u00fan diluida en lo \u201cpopular\u201d, y no como clase para s\u00ed. Y esto no es un dato secundario, pues, como explicamos anteriormente, <i>su intervenci\u00f3n consciente es una premisa determinante para que las rebeliones actuales transiten hacia revoluciones sociales en toda la amplitud del t\u00e9rmino. <\/i><\/p>\n<p>Justamente por esto, a pesar de la radicalidad de las rebeliones (sobre todo en Medio Oriente), a\u00fan no se ha logrado avanzar en una perspectiva que cuestione de conjunto el dominio de la burgues\u00eda. Por ejemplo, volviendo al caso de Egipto, ciertamente hubo sectores de los trabajadores que lucharon por la ca\u00edda de Mubarak (los trabajadores del Canal de Suez y las maquilas son un ejemplo), y su intervenci\u00f3n fue decisiva para lograr su destituci\u00f3n, am\u00e9n de que uno de los hechos caracter\u00edsticos de este pa\u00eds es como se est\u00e1n poniendo en marcha los embriones de un nuevo movimiento obrero. Pero esta intervenci\u00f3n nunca la realizaron <i>desde una perspectiva independiente<\/i>, planteando un programa alternativo al capitalismo egipcio y conformando organismos de poder para controlar la producci\u00f3n y el territorio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed reaparece la relaci\u00f3n que prevalece entre los fines y medios para consumar la revoluci\u00f3n socialista. Nos explicamos mejor: la rebeli\u00f3n egipcia obtuvo un triunfo democr\u00e1tico al echar a Mubarak, pero los l\u00edmites del movimiento social por medio del cual se consum\u00f3 este logro le imped\u00edan profundizar inmediatamente el proceso hacia una revoluci\u00f3n social. Al quedar limitado, permiti\u00f3 que se garantizara la supervivencia del capitalismo egipcio y los intereses de la casta militar, desviando el proceso hacia la asunci\u00f3n del poder por parte de la Hermandad Musulmana. \u00c9ste es un ejemplo actual de lo que planteaba Trotsky respecto de la experiencia de la revoluci\u00f3n rusa, donde el tr\u00e1nsito de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica hacia la socialista solamente era posible desde la l\u00f3gica del dominio de clase efectivo del proletariado a trav\u00e9s de sus organismos de poder.<\/p>\n<p>Para el caso europeo, la clase obrera cuenta con mayor tradici\u00f3n pol\u00edtica y organizativa que en Medio Oriente, lo cual explica que durante las grandes movilizaciones que se desarrollan desde hace varios a\u00f1os en diversos pa\u00edses del continente tengan mayor presencia las organizaciones sindicales tradicionales del movimiento obrero. Incluso para los casos de Espa\u00f1a y Grecia, estas mismas centrales y dirigencias convocaron a huelgas generales en sus pa\u00edses, y el mismo 2012 denot\u00f3 una mayor actividad y presencia obrera de conjunto.<\/p>\n<p>\u00bfEstas huelgas generales reflejan un proceso con centralidad de la clase obrera? Todav\u00eda no. Primero, porque el <i>contenido real<\/i> de esas \u201chuelgas generales\u201d dista much\u00edsimo del que explicaban Trotsky o Luxemburgo en la primera mitad del siglo XX. Por ejemplo, son huelgas convocadas por uno o dos d\u00edas a lo sumo, lo cual de entrada frena cualquier potencialidad para desbordar el r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s, porque su objetivo es \u201cadministrar\u201d la furia popular, antes que propiciar su estallido revolucionario. Para el caso de Grecia, durante 2011 hubo una seguidilla de huelgas y paros generales, que en gran medida s\u00f3lo tendieron a desgastar las fuerzas de la resistencia obrera y popular, pues no lograban ning\u00fan objetivo real. Y en el caso de Espa\u00f1a, basta con mencionar que en el marco de la huelga minera, las centrales sindicales maniobraron para convocar a una huelga general no cuando los mineros entraban en Madrid y la ciudad entera se volc\u00f3 a recibirlos, sino hasta varios meses despu\u00e9s (el 14N).<\/p>\n<p>Segundo, porque <i>la burocracia sindical no ha sido desbordada<\/i> a\u00fan por los trabajadores europeos. Ciertamente hay crecientes contradicciones entre las bases sindicales y sus dirigencias, lo que en gran medida explica que estas burocracias convoquen a jornadas de lucha por la presi\u00f3n de sus afiliados. Pero un desborde pol\u00edtico de la burocracia requiere un contenido org\u00e1nico, ya sea con la construcci\u00f3n de organismos de lucha por fuera de las estructuras sindicales o la conformaci\u00f3n de corrientes clasistas que disputen la conducci\u00f3n de los sindicatos a las direcciones tradicionales.<\/p>\n<p>Finalmente, un aspecto que retrata el atraso en los factores subjetivos de las rebeliones es la poca representatividad con que cuenta a\u00fan los partidos revolucionarios dentro del proceso de rebeliones populares. Incluso dentro de movimiento de lucha persisten anticuerpos contra la forma partido, lo cual es una reminiscencia del per\u00edodo previo. Es el caso de movimientos juveniles como los Indignados en Espa\u00f1a, u Occupy Wall Street en Estados Unidos.<\/p>\n<p>El desarrollo de las corrientes revolucionarias estar\u00e1 mediado (adem\u00e1s de por la propia l\u00f3gica de su acumulaci\u00f3n de cuadros internos) por una profundizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica y una mayor polarizaci\u00f3n pol\u00edtica en los procesos de lucha. Esto es un requisito indispensable, pues hace parte de la experiencia concreta que las masas explotadas y oprimidas tienen que recorrer, entrando en mayor contradicci\u00f3n con las direcciones no revolucionarias (sean burocr\u00e1ticas, reformistas o islamistas) y de conjunto con la democracia burguesa.<\/p>\n<p>Por todo esto, desde SoB caracterizamos el proceso como de rebeli\u00f3n popular y no de revoluci\u00f3n social. Es com\u00fan entre las corrientes de izquierda etiquetar a cualquier proceso con cierto grado de radicalidad como \u201crevoluci\u00f3n\u201d. Y este uso a la ligera del t\u00e9rmino oculta las tareas estrat\u00e9gicas del momento, antes que aclarar o delimitar los alcances y l\u00edmites del proceso.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n pol\u00edtica de los procesos de la lucha de clases no surge a partir de etiquetarlos seg\u00fan los esquemas preconcebidos, sino analizarlos desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico y sin confundir los deseos con la realidad. En ocasiones esto puede devenir en categor\u00edas m\u00e1s abiertas, pero es un m\u00e9todo de an\u00e1lisis mucho m\u00e1s educativo y apegado a los criterios del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>Esto no implica una postura sectaria ante los procesos actuales de la lucha de clases. De hecho, hemos insistido en el gran valor estrat\u00e9gico que contienen las rebeliones populares, pues crea las condiciones para que se subsanen todos esos d\u00e9ficits, y pueden ser el veh\u00edculo para reintroducir la revoluci\u00f3n social anticapitalista y socialista, donde est\u00e9 claramente marcada la centralidad de la clase obrera, sus organismos de lucha, programa, etc.<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el \u00e1ngulo metodol\u00f3gico con que Trotsky interpret\u00f3 los procesos de la lucha de clases en los a\u00f1os 30, en contraposici\u00f3n a los an\u00e1lisis esquem\u00e1ticos del stalinismo. Por ejemplo, en sus escritos sobre la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola Trotsky explicaba con detalle la naturaleza y perspectivas que planteaban las situaciones intermedias en la lucha de clases: \u201cSi no puede existir revoluci\u00f3n intermedia, r\u00e9gimen intermedio, puede haber, por el contrario, manifestaciones intermedias de masas, huelgas, demostraciones, choques con la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito, sacudidas revolucionarias impetuosas (\u2026) \u00bfCu\u00e1l es el sentido hist\u00f3rico posible de estas luchas intermedias? De un lado, pueden provocar cambios democr\u00e1ticos en el r\u00e9gimen burgu\u00e9s republicano, y de otro, puede preparar a las masas para la conquista del poder, para la creaci\u00f3n del r\u00e9gimen proletario\u201d (<i>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/i>: 93).<\/p>\n<p>Y justamente \u00e9sta es nuestra expectativa en relaci\u00f3n con el ciclo de rebeliones populares: que se transforme en una experiencia preparatoria para un escenario de revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p><strong>2. Las rebeliones populares y los debates estrat\u00e9gicos en las corrientes trotskistas <\/strong><\/p>\n<p><i>\u201cSin teor\u00eda revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario (\u2026) un error \u2018sin importancia\u2019 a primera vista puede causar los m\u00e1s desastrosos efectos, y s\u00f3lo gente miope puede encontrar inoportunas o superfluas las discusiones fraccionales y la delimitaci\u00f3n rigurosa de los matices. De la consolidaci\u00f3n de tal o cual \u2018matiz\u2019 puede depender el porvenir de la socialdemocracia rusa por a\u00f1os y a\u00f1os\u201d <\/i>(V. I. Lenin,<i> \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/i>)<\/p>\n<p>El estallido de las rebeliones populares plantea una serie de discusiones pol\u00edticas entre las corrientes de la izquierda revolucionaria. La definici\u00f3n misma del proceso, sus alcances y l\u00edmites, as\u00ed como sus perspectivas, hacen parte de un debate que, adem\u00e1s de los an\u00e1lisis propios de la coyuntura, condensan una variedad de perspectivas estrat\u00e9gicas vinculadas a la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y el relanzamiento de la alternativa socialista en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Por esto, el debate te\u00f3rico-pol\u00edtico es parte consustancial de la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, donde las disputas de matices estrat\u00e9gicos es fundamental para la construcci\u00f3n de la corrientes revolucionarias. Bajo este criterio pol\u00edtico, Marx y Engels dedicaron todo el cap\u00edtulo tercero del <i>Manifiesto Comunista<\/i> a debatir con las diferentes variantes de socialismo que hab\u00eda en su \u00e9poca.<\/p>\n<p>En lo siguiente vamos a debatir con dos corrientes trotskistas latinoamericanas: la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS-FT).<\/p>\n<p><strong>2.1 La LIT: revoluciones socialistas \u201cinconscientes\u201d en el mundo \u00e1rabe<\/strong><\/p>\n<p>La Liga Internacional de los Trabajadores (LIT) se especializa en formular categor\u00edas atemporales y desprovistas de contenido estrat\u00e9gico. De ah\u00ed que utilice etiquetas para los procesos de la lucha de clases, que estira o encoge sin ning\u00fan criterio o determinaci\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Justamente esto es lo que se refleja en sus valoraciones sobre el ciclo actual de la lucha de clases, que caracterizan como una \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d, dentro de la cual se estar\u00edan desarrollando revoluciones socialistas \u201cinconscientes\u201d en el mundo \u00e1rabe y lo que llaman una \u201cguerra social\u201d en el continente europeo. \u00c9sta \u00faltima definici\u00f3n puede ser correcta si remite a los planes de ajuste y desmonte de los restos del Estado benefactor que est\u00e1 llevando adelante la burgues\u00eda europea y la resistencia que esto encuentra entre las masas trabajadoras, no si implica una connotaci\u00f3n que exagere el grado de radicalidad limitado que todav\u00eda tienen la generalidad de los enfrentamientos.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, polemizaremos con las caracterizaciones de la LIT, para lo cual nos remitiremos a algunos de sus planteamientos estrat\u00e9gicos como corriente pol\u00edtica, que dan cuentas del marco te\u00f3rico con el cual construyen sus posiciones.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda de la historia, objetivismo y sustituismo social<\/strong><\/p>\n<p>La LIT reivindica la herencia te\u00f3rica de Nahuel Moreno, fundador y principal dirigente de una de las corrientes m\u00e1s grandes del trotskismo durante los a\u00f1os 80. Por esto mismo, es determinante explicar los puntos medulares de su elaboraci\u00f3n para comprender las caracterizaciones que sostiene esta corriente sobre los desarrollos actuales de la lucha de clases.<\/p>\n<p>El morenismo tuvo el enorme m\u00e9rito de posicionarse entre todas las corrientes trotskistas de la posguerra como la m\u00e1s independiente, pro obrera e internacionalista, aspectos que desde SoB hemos destacado y reivindicado en elaboraciones anteriores. A pesar de esto, formul\u00f3 una s\u00edntesis te\u00f3rica de la revoluci\u00f3n y transici\u00f3n socialista que, a nuestro modo de ver, se demostr\u00f3 totalmente equivocada. En particular, nos referimos a la interpretaci\u00f3n objetivista y sustituista que realiz\u00f3 de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky, que en su momento fue presentada vulgarmente como la \u201cteor\u00eda de las revoluciones socialistas objetivas\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la perspectiva de Moreno, Trotsky se hab\u00eda equivocado al colocar en el centro de su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n a los sujetos sociales y pol\u00edticos, pues la experiencia de la segunda posguerra demostraba que se produjeron revoluciones socialistas comandadas por otras clases sociales (como el campesinado o la peque\u00f1o-burgues\u00eda urbana durante la revoluci\u00f3n china o la cubana), debido a que sus tareas objetivas las enfrentaron con el capitalismo y el imperialismo, aunque no fueran \u00e9sas las intenciones iniciales de su direcci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Junto con esto, Moreno fundamentaba el car\u00e1cter \u201csocialista\u201d de dichas revoluciones en el hecho que con la revoluci\u00f3n rusa de 1917 comenz\u00f3 la \u201c\u00e9poca de las revoluciones anticapitalistas, obreras o socialistas, que es tambi\u00e9n la \u00e9poca de las contrarrevoluciones burguesas (\u2026) Esto significa que por primera vez en la historia no se trata de una suma de revoluciones sino de un solo proceso de enfrentamiento de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n a escala de todo el planeta. Las revoluciones nacionales son episodios importantes de este enfrentamiento mundial\u201d (<i>Las revoluciones del siglo XX<\/i>: 34, Managua,<i> <\/i>Cuadernos de El Socialista 6, 1987).<\/p>\n<p>Coincidimos plenamente con Moreno en el car\u00e1cter epocal que instaur\u00f3 el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa, la cual plante\u00f3 la pelea por el socialismo como una tarea de actualidad hist\u00f3rica mundial. Pero el hecho de que se tratara de un enfrentamiento de conjunto, o de que cada proceso revolucionario, o revoluci\u00f3n, estuviera conectado de alguna forma con el otro, no puede significar la transformaci\u00f3n autom\u00e1tica en \u201csocialista\u201d de toda revoluci\u00f3n. Las cosas fueron m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>Por eso mismo, diferimos totalmente en su <i>igualaci\u00f3n de anticapitalismo con socialismo<\/i>, pues bajo este criterio <i>la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda fue asumida como un dato que bastaba para caracterizar como socialista a toda revoluci\u00f3n<\/i>, aunque no contar\u00e1n con la centralidad o participaci\u00f3n consciente de la clase obrera, ni fuera la clase obrera la que tomara realmente el poder.<\/p>\n<p>Esto lo explicaba Moreno en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cLos gobiernos obreros y campesinos (\u2026) que hemos visto en esta posguerra no han sido de organizaciones obreras democr\u00e1ticas, sino de partidos-ej\u00e9rcito. De cualquier forma, son gobiernos obreros y campesinos porque han roto con la burgues\u00eda (\u2026) Todos estos gobiernos surgieron siempre por la misma raz\u00f3n: el imperialismo le declara la guerra al gobierno del partido-ej\u00e9rcito que colabora con la burgues\u00eda, por las concesiones que se ve obligado a hacerle al movimiento de masas (\u2026) Apenas expropian a la burgues\u00eda, los gobiernos obreros y campesinos se transforman en dictaduras del proletariado, ya que la burgues\u00eda deja de existir y todo el pa\u00eds se transforma en un pa\u00eds obrero, no capitalista\u201d (\u00eddem: 55).<\/p>\n<p>Mediante esta formulaci\u00f3n te\u00f3rica, el morenismo dejaba de lado la <i>centralidad de los sujetos sociales y pol\u00edticos<\/i> en la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente (\u201cde cualquiera forma, se transforman en dictaduras proletarias\u201d), y colocaba su atenci\u00f3n en las <i>tareas objetivas<\/i> que llevaba a cabo la revoluci\u00f3n, deslig\u00e1ndolas completamente de esos mismos sujetos.<\/p>\n<p>Bajo este criterio unilateral, equiparaba mec\u00e1nicamente socialismo con ausencia de burgues\u00eda, es decir, con la tarea anticapitalista de expropiaci\u00f3n, la cual era producto de las contradicciones de la burgues\u00eda y el imperialismo con las direcciones no obreras que dirigieron la revoluci\u00f3n. De esta forma, el esquema te\u00f3rico del morenismo nunca incorpor\u00f3 la necesaria relaci\u00f3n entre fines y medios en la revoluci\u00f3n socialista, es decir, <i>el qu\u00e9, c\u00f3mo y qui\u00e9n realiza las tareas revolucionarias<\/i>;<i> <\/i>as\u00ed como el car\u00e1cter social no determinado mec\u00e1nicamente de esa revoluci\u00f3n, que depende de c\u00f3mo se combinen concretamente estos elementos (criterio que exig\u00eda Trotsky).<\/p>\n<p>Pero Moreno fue m\u00e1s all\u00e1 en su formulaci\u00f3n objetivista y sustituista, al plantear que estas revoluciones que expropiaban a la burgues\u00eda eran \u201crevoluciones socialistas inconscientes, de febrero (\u2026) Estas revoluciones de febrero triunfantes presentan una diferencia importante en relaci\u00f3n con el febrero ruso. En \u00e9ste, la revoluci\u00f3n de febrero fue encabezada y dirigida por el proletariado, lo que no ocurri\u00f3 en las que estamos definiendo\u201d (\u00eddem: 69). As\u00ed las cosas, para Moreno la revoluci\u00f3n socialista pod\u00eda surgir como un proceso \u201cinconsciente\u201d a partir de las tareas democr\u00e1ticas que objetivamente asumiera la revoluci\u00f3n, pues su soluci\u00f3n requer\u00eda una contradicci\u00f3n con la estructura capitalista y la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda. De esta manera, para el morenismo el socialismo devino en una especie de <i>inercia hist\u00f3rica<\/i>, que operaba por encima de las determinaciones concretas de la lucha de clases.<\/p>\n<p>La matriz pol\u00edtica de esta lectura objetivista de Moreno surge de una generalizaci\u00f3n abusiva de la conjetura que Trotsky plante\u00f3 en el <i>Programa de Transici\u00f3n <\/i>de que partidos peque\u00f1o-burgueses radicalizaran su enfrentamiento con la burgues\u00eda ante circunstancias excepcionales:<i> <\/i>\u201cEs imposible negar por adelantado la posibilidad te\u00f3rica de que, bajo la influencia de una combinaci\u00f3n completamente excepcional de circunstancias (guerra, derrota, quiebra financiera, ofensiva revolucionaria de las masas, etc.), los partidos peque\u00f1o-burgueses, incluyendo a los stalinistas, puedan ir m\u00e1s lejos de los que quisieran en el camino del rompimiento con la burgues\u00eda (\u2026) un \u2018gobierno obrero y campesino\u2019 en el sentido indicado m\u00e1s arriba se establecer\u00eda de hecho, no representar\u00eda m\u00e1s que un corto episodio en el camino de la verdadera dictadura del proletariado\u201d (\u201cLa agon\u00eda del capitalismo y las tareas de la IV Internacional\u201d: 244).<\/p>\n<p>De este p\u00e1rrafo en particular del Programa de Transici\u00f3n, el morenismo (y en verdad el conjunto de las corrientes trotskistas de posguerra) fundamentaron su interpretaci\u00f3n objetivista de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, al plantear que la \u201cexcepci\u00f3n\u201d se hizo la regla. Pero lo cierto del caso es que esa previsi\u00f3n Trotsky la formul\u00f3 como una conjetura poco probable (es verdad que tuvo manifestaciones al inicio de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente a ella) y, sobre todo, en la perspectiva de que ser\u00eda un \u201ccorto episodio en el camino de la <i>verdadera<\/i> dictadura del proletariado\u201d,<i> <\/i>lo cual la experiencia hist\u00f3rica de la segunda mitad del siglo XX no confirm\u00f3, pues no fueron gobiernos<i> <\/i>\u201ccortos\u201d ni propiciaron la transici\u00f3n hacia el socialismo.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, desde SoB caracterizamos que la s\u00edntesis te\u00f3rica de Moreno se transform\u00f3 en una interpretaci\u00f3n <i>teleol\u00f3gica<\/i> de la lucha de clases, bajo la cual el car\u00e1cter epocal del per\u00edodo abierto con la revoluci\u00f3n rusa le confer\u00eda inmediatamente la connotaci\u00f3n de \u201csocialista\u201d a <i>todas<\/i> las revoluciones en curso, <i>sin importar los sujetos sociales y pol\u00edticos <\/i>que centralizaran el proceso: \u201cPrecisamente, la homologaci\u00f3n de las revoluciones anticapitalistas como \u2018socialistas\u2019 no fue otra cosa que recurrir a una \u2018teor\u00eda hist\u00f3rico-filos\u00f3fica suprahist\u00f3rica\u2019, a un \u2018pasaporte universal\u2019 que pasaba por encima de los hechos (\u2026) Esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n es muy peligrosa y abreva no s\u00f3lo en el sustituismo sino en el determinismo: la lucha de clases obrera termina reemplazada por la \u2018presi\u00f3n de las necesidades\u2019, que es la que \u2018abrir\u00eda el camino\u2019 en el sentido \u2018socialista\u2019. Lo que Deustcher, hablando justamente de la revoluci\u00f3n china de 1949, llamaba \u2018sustituismo a escala gigantesca\u2019\u201d (Roberto S\u00e1enz: \u201cEl recurso al sustituismo social\u201d: 151-153, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 21, Buenos Aires, 2007).<\/p>\n<p>Ciertamente el morenismo tuvo que buscar respuesta a procesos muy impactantes de la lucha de clases, como explicar el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n cubana de 1959, que no fue liderada por la clase obrera y avanz\u00f3 hasta la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda y el imperialismo yanqui.<\/p>\n<p>Ante esto, Moreno demostr\u00f3 una gran apertura por actualizar el bagaje te\u00f3rico-pol\u00edtico del marxismo revolucionario, incluso planteando honestamente una revisi\u00f3n de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky: \u201cSiempre hemos intentando teorizar a la luz de los hechos de la realidad\u201d, dec\u00eda habitualmente. Esto \u00faltimo, insistimos, es de un enorme valor metodol\u00f3gico, y hace parte de la mejor tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, donde el materialismo hist\u00f3rico \u201ces una teor\u00eda de la historia que pretende ofrecer, a la vez, una historia de la teor\u00eda\u201d (Perry Anderson: <i>Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico<\/i>: 7,<i> <\/i>M\u00e9xico, Siglo XXI, 2007).<\/p>\n<p>Pero el enorme yerro de Moreno radica en que incurri\u00f3 en una lectura objetivista de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, lo cual dio pie a conceptualizaciones donde era factible el \u201csocialismo\u201d sin clase obrera (sustituismo social), determinado por la sola din\u00e1mica objetiva (objetivismo pol\u00edtico) y cuya mec\u00e1nica era \u201cinconscientemente socialista\u201d, pues el car\u00e1cter epocal determinaba que cualquier revoluci\u00f3n entraba en la v\u00eda de la transici\u00f3n socialista (filosof\u00eda de la historia). Esto lo expresaba Moreno en <i>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/i>, texto donde sintetiz\u00f3 su perspectiva de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y que sent\u00f3 los ejes program\u00e1ticos para la fundaci\u00f3n de la vieja LIT: \u201cEn este siglo \u2013salvo excepciones como la Revoluci\u00f3n Rusa\u2013 no hay m\u00e1s revoluciones democr\u00e1tico-burguesas; s\u00f3lo hay revoluciones socialistas, aunque con o sin maduraci\u00f3n del factor subjetivo (\u2026) Todas las revoluciones actuales son socialistas por el enemigo que enfrentan \u2013la burgues\u00eda y su aparato estatal\u2013, y por el car\u00e1cter de clase de quienes las hacen, los trabajadores\u201d (<i>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/i>: 72, Bogot\u00e1, Caracteres, 1990).<\/p>\n<p>Contraria a esta perspectiva del morenismo, desde SoB insistimos en que<i> sin clase obrera autodeterminada no puede haber revoluci\u00f3n socialista<\/i>: \u201cLa revoluci\u00f3n socialista no puede consumarse como producto de las \u2018circunstancias objetivas\u2019, de las \u2018tareas\u2019 que supuestamente cumplen, sin importar que la clase trabajadora como tal no tenga arte ni parte en ella ni la manera en que se cumplen esas tareas. En el caso de la revoluci\u00f3n propiamente socialista, <i>existe necesariamente una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre las tareas, el sujeto y los m\u00e9todos mediante los cuales aqu\u00e9llas se llevan adelante. Esta dial\u00e9ctica de la revoluci\u00f3n socialista excluye toda posibilidad de una revoluci\u00f3n de naturaleza supuestamente \u2018inconsciente\u2019 u \u2018objetivamente\u2019 socialista<\/i>, determinada \u2018objetivamente\u2019 por el solo car\u00e1cter de las tareas\u201d (R. S\u00e1enz, \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d: 107).<\/p>\n<p>Porque la realidad es que si la tarea de la expropiaci\u00f3n caracteriz\u00f3 en la segunda posguerra como anticapitalistas a revoluciones como la china y la cubana, no hay nada en el \u201cproceso objetivo\u201d que pudiera transformarlas autom\u00e1ticamente en socialistas; de ah\u00ed que la transici\u00f3n quedara bloqueada desde el otro d\u00eda de consumada la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El \u201csalto ol\u00edmpico\u201d desde los levantamientos populares del Este a las \u201crevoluciones \u00e1rabes\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Todas las corrientes del trotskismo coinciden en que el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa abri\u00f3 la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista. Ahora bien, la discusi\u00f3n gira en torno a qu\u00e9 significa esto. Para el caso de la LIT, esto lo interpretan en <i>clave morenista <\/i>u<i> objetivista: <\/i>desde octubre de 1917 todas las revoluciones, rebeliones, levantamientos, o manifestaci\u00f3n de lucha m\u00e1s o menos de conjunto que ocurra es \u201csocialista\u201d por el enemigo que enfrenta (el imperialismo y la burgues\u00eda) y por el contenido de sus tareas; incluso las que se plantean solamente tareas democr\u00e1tico-burguesas y no cuentan con la centralidad de la clase obrera. No importa: a todas estas manifestaciones se las denomina \u201crevoluciones socialistas inconscientes\u201d.<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Pero si en Moreno este esquema ya resultaba problem\u00e1tico, sus disc\u00edpulos de la LIT, de nivel te\u00f3rico mucho m\u00e1s bajo y criterios metodol\u00f3gicos mucho menos exigentes, lo llevaron a un nivel superior al profundizar la lectura objetivista de la lucha de clases al grado de que sus criterios para definir una revoluci\u00f3n no tienen ninguna densidad hist\u00f3rica o pol\u00edtica. Construyen categor\u00edas \u201cepocales\u201d como que a lo largo de dos o tres d\u00e9cadas, de manera interrumpida, en un pa\u00eds, regi\u00f3n o el mundo todo, podr\u00eda haber \u201csituaciones revolucionarias\u201d.<\/p>\n<p>Es el caso de la situaci\u00f3n mundial desde 1989-1990 en adelante: la LIT caracteriza que se abri\u00f3 una \u201cetapa revolucionaria\u201d con las \u201crevoluciones del Este\u201d europeo. En su balance, el capitalismo fue reintroducido en estos pa\u00edses previamente a la ca\u00edda de los reg\u00edmenes stalinistas, por lo cual todos los desarrollos ocurridos en los mismos fueron progresivos, dado que cumplieron con importantes tareas pol\u00edticas. En un texto votado en su VIII Congreso se indica que \u201cLas Revoluciones del Este consiguieron tres logros de trascendencia hist\u00f3rica: <i>destruyeron los reg\u00edmenes del partido \u00fanico, destruyeron el aparato stalinista a nivel mundial y consiguieron la reunificaci\u00f3n de Alemania<\/i> (\u2026) La destrucci\u00f3n y ca\u00edda del aparato stalinista signific\u00f3 <i>un cambio cualitativo<\/i> (\u2026) signific\u00f3 que <i>la clase obrera se ha sacado de encima el principal lastre que le imped\u00eda avanzar en sus luchas<\/i>\u201d (LIT, <i>VIII Congreso Mundial: resoluciones y documentos<\/i>: 29, San Pablo, Editora Instituto Jos\u00e9 Luis e Rosa Suderman\/Ediciones Deesksha, 2005).<\/p>\n<p>No podemos entrar aqu\u00ed en el debate espec\u00edfico sobre el momento preciso de la restauraci\u00f3n capitalista en esos pa\u00edses controlados por la burocracia stalinista, pero la realidad es que no hay ning\u00fan analista que considere que el capitalismo ya estuviera restaurado antes de los levantamientos de esos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es un hecho que se ven\u00edan tomando medidas procapitalistas desde los a\u00f1os 60, y ya casi abiertamente restauracionistas en los 80 bajo Gorbachov, pero todo el mundo coincide en que el salto cualitativo en el reestablecimiento de la propiedad privada ocurri\u00f3 a comienzos de los a\u00f1os 90, as\u00ed como ocurri\u00f3 el derrumbe de la burocracia organizada en los Partidos Comunistas (nos estamos refiriendo centralmente a la ex URSS y los pa\u00edses del Este europeo; los casos de China y Cuba tienen su propia din\u00e1mica y no podemos abordarlos aqu\u00ed).<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n muy distinta es si el Estado obrero sobrevivi\u00f3 hasta ese momento. Desde nuestra corriente opinamos que en la generalidad de los casos la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica termin\u00f3 engull\u00e9ndose la dictadura proletaria; el caso paradigm\u00e1tico es, nuevamente, el de la ex URSS: en esta misma edici\u00f3n realizamos un detallado an\u00e1lisis en el que sostenemos que el Rubic\u00f3n de la burocratizaci\u00f3n se termin\u00f3 cruzando entre finales de los a\u00f1os 30 y la salida de la Segunda Guerra Mundial, deviniendo la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en Estado burocr\u00e1tico con restos proletario-comunistas. Muchos otros analistas marxistas trazan hoy un cuadro parecido, m\u00e1s all\u00e1 de los matices.<\/p>\n<p>En cualquier caso, aqu\u00ed nos queremos referir solamente a la ligereza te\u00f3rico-pol\u00edtica con que la LIT emplea la categor\u00eda de \u201crevoluci\u00f3n\u201d que, <i>grosso modo<\/i>, se reduce a describir los procesos donde las masas se movilizan y tumban alg\u00fan gobierno, independientemente de las contradicciones operantes y las consecuencias del proceso como un todo.<\/p>\n<p>Ciertamente no puede existir ninguna revoluci\u00f3n sin movilizaci\u00f3n popular, pero no todo proceso de movilizaci\u00f3n es sin\u00f3nimo de revoluci\u00f3n. M\u00e1s exactamente: <i>no toda movilizaci\u00f3n de masas tiene consecuencias \u201cunidireccionales\u201d desde la perspectiva revolucionaria, pues puede realizarse bajo direcciones y programas reaccionarios o contrarrevolucionarios que las lleven a puertos muy distintos.<\/i><\/p>\n<p>\u00c9ste fue el caso de los levantamientos de los a\u00f1os 1989 y 1990. El derrumbe del stalinismo y la unificaci\u00f3n de Alemania fueron tareas progresivas, pero el proceso se revirti\u00f3 casi inmediatamente en <i>reaccionario<\/i>, dado que <i>urbi et orbi<\/i> se impuso la restauraci\u00f3n capitalista. Esta resultante fue el producto de la concreta combinaci\u00f3n de factores que caracterizaron ese levantamiento, donde la carencia de elementales puntos de referencia para la clase obrera y de direcciones revolucionarias (dado el vaciamiento que viv\u00edan los supuestos \u201cEstados obreros\u201d), <i>otorg\u00f3 casi desde el vamos una direccionalidad al proceso cuyo sentido evidente era el retorno al capitalismo<\/i>.<\/p>\n<p>El stalinismo fue tirado abajo; \u00e9sa fue una tarea hist\u00f3rica. Pero la resoluci\u00f3n de esta tarea dio lugar a la extensi\u00f3n directa del capitalismo por todo el globo, lo que fue una resultante reaccionaria. <i>En lo inmediato<\/i> esto dio impulso a un largo per\u00edodo de retroceso en toda la l\u00ednea (el capitalismo neoliberal), aunque <i>en el largo plazo<\/i> la ca\u00edda del stalinismo ayuda a desbloquear la perspectiva del socialismo.<\/p>\n<p>Esto es fundamental comprenderlo, pues nos remite nuevamente a la relaci\u00f3n entre medios y fines para interpretar la lucha de clases desde un \u00e1ngulo marxista. Y para el caso de los procesos del Este europeo, bajo ning\u00fan criterio puede perderse de vista que la clase obrera no centraliz\u00f3 estos procesos y sus fines inmediatos operaron en funci\u00f3n de fortalecer el avance del neoliberalismo a nivel mundial.<\/p>\n<p>Contraria a toda la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, la LIT interpreta los procesos pol\u00edticos por fuera de la lucha de clases y sin ning\u00fan \u00e1ngulo estrat\u00e9gico. Sus caracterizaciones se limitan a la suma y resta de los \u201cfines\u201d alcanzados, a los que desvincula totalmente de los sujetos y medios por los cuales se materializaron. Esto le impide comprender la <i>din\u00e1mica contradictoria de la lucha de clases<\/i> y el hecho de que las categor\u00edas de an\u00e1lisis de las situaciones, para tener funcionalidad, <i>siempre deben tener una temporalidad concretamente determinada<\/i>.<\/p>\n<p>Desde nuestra perspectiva, ninguna conquista tiene s\u00f3lo un valor en s\u00ed misma, sino que debe analizarse siempre en funci\u00f3n de cu\u00e1nto aporta a la conciencia de clase del proletariado. Y en este sentido, la unificaci\u00f3n de Alemania, la derrota de los reg\u00edmenes de partido \u00fanico en el Este europeo y la destrucci\u00f3n del aparato stalinista, con ser logros progresivos e incluso hist\u00f3ricos, no devinieron en una profundizaci\u00f3n de la lucha de clases. Por el contrario, en lo inmediato provocaron una crisis generalizada en la izquierda internacional (incluido el trotskismo) y el fortalecimiento de las corrientes posmodernas, cuyo planteamiento central era el \u201cfin de la historia\u201d y la muerte de la clase obrera como sujeto social.<\/p>\n<p>El aparato stalinista obstaculiz\u00f3 el fortalecimiento de direcciones revolucionarias durante la segunda posguerra, dado que aprovech\u00f3 el capital pol\u00edtico heredado por la revoluci\u00f3n rusa y el triunfo sobre el nazismo en la Segunda Guerra Mundial para cabalgar los procesos revolucionarios e impedir su avance en una perspectiva socialista. Coincidimos con la LIT en que su desaparici\u00f3n plante\u00f3 mejores condiciones hist\u00f3ricas para el desarrollo del marxismo revolucionario, porque ha dejado m\u00e1s \u201cdesbloqueada\u201d la perspectiva del socialismo.<\/p>\n<p>Pero esta posibilidad no opera sobre una formulaci\u00f3n mec\u00e1nica de \u201cmenos stalinismo = m\u00e1s trotskismo\u201d, sino que se materializa sobre el terreno concreto de la lucha de clases. Y lo cierto del caso es que la destrucci\u00f3n del stalinismo fue un proceso acaudillado por la burgues\u00eda imperialista (con gran ayuda del Vaticano), que implic\u00f3 el retorno del capitalismo en la sexta parte del globo y que en lo inmediato no abri\u00f3 un proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias de la clase obrera donde se fortalecieran las corrientes del marxismo revolucionario. Por el contrario, en los a\u00f1os 90 se vivi\u00f3 un claro proceso de \u201cdesacumulaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis objetivista que la LIT decret\u00f3 para el Este europeo plantea un gran interrogante que ninguno de sus te\u00f3ricos intenta responder desde un \u00e1ngulo marxista: \u00bfc\u00f3mo se explica que estas revoluciones dieran como resultado una crisis profunda de la izquierda revolucionaria y la supresi\u00f3n temporal del referente de la revoluci\u00f3n socialista de la lucha de clases?<\/p>\n<p>La \u201crespuesta\u201d que nos brinda la LIT es que despu\u00e9s de los levantamientos populares del Este se abri\u00f3 una situaci\u00f3n reaccionaria: \u201cLa cuarta etapa [se refiere a la \u2018revolucionaria\u2019 que se abri\u00f3 en 1989-1990, V.A.] empez\u00f3 con una ofensiva de las masas, desde el Este europeo hasta Latinoam\u00e9rica (\u2026). Pero a pesar de que esa fue la caracter\u00edstica dominante de los dos primeros a\u00f1os de apertura de la etapa, poco despu\u00e9s, en 1990-1991, se desat\u00f3 una gran contraofensiva imperialista que puso a la defensiva a los trabajadores y los pueblos. Definimos este intervalo como una <i>situaci\u00f3n reaccionaria<\/i>, y va a atravesar casi todo el resto de la d\u00e9cada de los 90. Fue un per\u00edodo marcado por el auge del neoliberalismo, el genocidio en los Balcanes, la ofensiva recolonizadora, que reincorpor\u00f3 pa\u00edses que se hab\u00edan independizado y a los propios ex estados obreros al mercado mundial, y el auge de las privatizaciones en la ex URSS y otros pa\u00edses. Tambi\u00e9n marc\u00f3 el abandono del marxismo revolucionario por una amplia mayor\u00eda de la izquierda y liquid\u00f3 una generaci\u00f3n entera de activistas para el proyecto revolucionario\u201d (\u00eddem: 29).<i> <\/i><\/p>\n<p>N\u00f3tese la enorme contradicci\u00f3n de la LIT: empieza se\u00f1alando que las \u201crevoluciones\u201d del Este abrieron una etapa revolucionaria\u2026.que casi de inmediato se transform\u00f3 en una situaci\u00f3n donde el imperialismo y la derecha neoliberal avanzaron notablemente en la implementaci\u00f3n de su agenda pol\u00edtica internacional y, detalle menor, \u201cmarc\u00f3 el abandono del marxismo revolucionario por una amplia mayor\u00eda de la izquierda y liquid\u00f3 una generaci\u00f3n entera de activistas para el proyecto revolucionario\u201d. Es evidente que la \u201cexplicaci\u00f3n\u201d de la LIT no logra explicar nada. No se puede entender por qu\u00e9 dio lugar a un resultado tan parad\u00f3jico dado que la LIT, en su inveterado objetivismo, ya le hab\u00eda otorgado el <i>summum<\/i> de las caracter\u00edsticas \u201crevolucionarias\u201d a todo el proceso, en el que no identificaba contradicci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Pero las dificultades de los \u201cte\u00f3ricos\u201d de la LIT no terminan aqu\u00ed. En su af\u00e1n por acomodar los procesos hist\u00f3ricos a sus caracterizaciones atemporales y ahist\u00f3ricas, la LIT realiza un salto pol\u00edtico de proporciones ol\u00edmpicas, pues vincula directamente los triunfos de los levantamientos del Este con lo que denomina \u201crevoluciones\u201d del mundo \u00e1rabe, en referencia a las actuales rebeliones populares que all\u00ed se desarrollan: \u201c<i>Las sucesivas revoluciones que est\u00e1n en curso actualmente tienen, como marco m\u00e1s global, la etapa revolucionaria de la lucha de clases que se abri\u00f3 con las revoluciones en el Este europeo<\/i>, que derribaron al aparato central del stalinismo, es decir, a los reg\u00edmenes dictatoriales de los partidos comunistas (que antes hab\u00edan restaurado el capitalismo en los ex estados obreros)\u201d (Josef Weil: \u201cUna interpretaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en el mundo \u00e1rabe\u201d: 7, <i>Marxismo Vivo<\/i> 2, octubre 2011).<\/p>\n<p>Esta vinculaci\u00f3n grosera y mec\u00e1nica entre los procesos del Este europeo con el actual ciclo de rebeliones populares pasa por alto que entre ambos median d\u00e9cadas de distanciamiento temporal y, ante todo, <i>pol\u00edtico<\/i>. El ciclo que en definitiva se abri\u00f3 con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn fue reaccionario, de retroceso de la lucha de clases y fortalecimiento de la derecha neoliberal, mientras que las rebeliones populares est\u00e1n marcando un recomienzo en la experiencia hist\u00f3rica de la lucha de los explotados y oprimidos. <i>Entre ambos no persiste ninguna continuidad en el proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias; por el contrario, hay una ruptura y recomienzo pol\u00edtico<\/i>, claro que sin el aparato stalinista con sede en Mosc\u00fa<i>. <\/i><\/p>\n<p>Esto reafirma que las caracterizaciones pol\u00edticas de la LIT son atemporales y carentes de determinaciones hist\u00f3ricas o pol\u00edticas. Antes que clarificar los alcances y l\u00edmites estrat\u00e9gicos de los procesos de la lucha de clases, el m\u00e9todo de la LIT consiste en \u201crellenar\u201d de manera tosca los conceptos planteados por Moreno en <i>Las revoluciones del siglo XX<\/i>.<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n \u00e1rabe y su car\u00e1cter \u201csocialista inconsciente\u201d<\/strong><\/p>\n<p>A partir de su caracterizaci\u00f3n de \u201cetapa revolucionaria\u201d y su enfoque objetivista sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, la LIT interpreta que actualmente se est\u00e1n desarrollando \u201crevoluciones\u201d en los pa\u00edses del mundo \u00e1rabe, que por el contenido de sus tareas objetivas son de car\u00e1cter \u201csocialista\u201d y, adem\u00e1s, son \u201cinconscientes\u201d porque la clase obrera y las masas \u00e1rabes no saben (\u00a1a\u00fan!) que est\u00e1n luchando contra el capitalismo y el imperialismo.<\/p>\n<p>Para validar este disparate de categor\u00eda, los \u201cte\u00f3ricos\u201d de la LIT incorporan una serie de criterios descriptivos que en absoluto clarifican los trasfondos estrat\u00e9gicos de dichas rebeliones. En un art\u00edculo publicado en la revista te\u00f3rica de la LIT, <i>Marxismo Vivo, <\/i>Josef Weil polemiza con nuestra definici\u00f3n de rebeliones populares, porque considera que es una definici\u00f3n m\u00e1s apropiada para un proceso \u201cm\u00e1s puntual y moment\u00e1neo (\u2026) como la explosiones de indignaci\u00f3n en contra de la discriminaci\u00f3n racial en Los \u00c1ngeles durante los a\u00f1os 90 o los saqueos en Londres recientemente, donde el levantamiento termina y as\u00ed como surgi\u00f3 desaparece. No hay una alteraci\u00f3n en la situaci\u00f3n de las masas\u201d (\u00eddem: 12-13).<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Resulta evidente que Weil no ley\u00f3 (o no entendi\u00f3) ninguno de los planteamientos de SoB sobre los alcances y l\u00edmites del ciclo de rebeliones populares, y de manera tramposa vac\u00eda de contenido nuestra definici\u00f3n de la categor\u00eda \u201crebeli\u00f3n\u201d, confundi\u00e9ndola con la de mucha menor densidad de disturbios. Esto no es novedoso, pues es com\u00fan que los te\u00f3ricos de la LIT \u201cpolemicen\u201d con nuestras elaboraciones adjudic\u00e1ndonos (por ignorancia o falsificaci\u00f3n) caracterizaciones que nunca sostuvimos (ver, por ejemplo, \u201cDebates en la izquierda\u201d,<i> <\/i>en <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 25: 138-139, a prop\u00f3sito de Cuba).<\/p>\n<p>Contra nuestra definici\u00f3n de rebeli\u00f3n popular, Weil contrapone la de revoluci\u00f3n, argumentando que \u00e9sta \u201ctrastoca todo, los cambios son cualitativos desde que estallan. Una revoluci\u00f3n se materializa cuando despu\u00e9s de ellas nada es igual. Creemos que \u00e9se es el caso en el actual proceso \u00e1rabe\u201d (J. Weil, cit.: 13). Seg\u00fan nos explica el autor, esto se constata cuando \u201cla alteraci\u00f3n objetiva se combina con una alteraci\u00f3n subjetiva en que las masas salen de los cauces del orden burgu\u00e9s y pasan a conducir acciones revolucionarias, suficientemente vigorosas para derrocar o destruir el antiguo gobierno o r\u00e9gimen\u201d (\u00eddem: 12).<\/p>\n<p>Entonces, para Weil las revoluciones del mundo \u00e1rabe se definen principalmente porque las masas realizan acciones revolucionarias que \u201csalen de los cauces del orden burgu\u00e9s\u201d, derrocando gobiernos y reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Ciertamente, se han desarrollado procesos de movilizaci\u00f3n muy profundos, hist\u00f3ricos, que han tirado abajo gobiernos y reg\u00edmenes de muchas d\u00e9cadas. Por eso mismo, es v\u00e1lido plantear que hubo interrupciones parciales o moment\u00e1neas del orden burgu\u00e9s. Pero, como se\u00f1alamos en reiteradas ocasiones desde SoB, a\u00fan no se est\u00e1n desarrollando procesos donde se desborden realmente los l\u00edmites del sistema capitalista y se instaure una dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n, sino que de conjunto los procesos de rebeli\u00f3n popular son reabsorbidos mediante salidas electorales.<i> <\/i>Los que llamamos \u201cdiques de contenci\u00f3n\u201d (democracia burguesa y direcciones tradicionales), son desbordados parcialmente, pero al mismo tiempo se mantienen como instrumentos para que la burgues\u00eda no pierda o recupere el control de los procesos. Incluso cuando se llega a la intervenci\u00f3n directa del ej\u00e9rcito en los casos m\u00e1s extremos (en el caso de Egipto, y mucho m\u00e1s de Libia o Siria), existen otro tipo de mediaciones, como el atraso en la conciencia y las direcciones isl\u00e1micas, por ahora muy dif\u00edcil de superar.<\/p>\n<p>Esto explica que las rupturas del orden burgu\u00e9s que se\u00f1ala Weil son (por el momento) de muy corto alcance pol\u00edtico y no est\u00e1n planteando la conformaci\u00f3n de un poder alternativo desde los sectores explotados y oprimidos. \u00c9ste es uno de los factores por los cuales caracterizamos el proceso como de rebeli\u00f3n y no de revoluci\u00f3n, dado que, reiteramos, la dial\u00e9ctica es de rebeli\u00f3n\/reabsorci\u00f3n<i>.<\/i><\/p>\n<p>La LIT fuerza los an\u00e1lisis a este respecto, buscando inscribir los desarrollos directamente en una din\u00e1mica de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n, lo que no es real hoy, o presentar un panorama donde el imperialismo se hubiera jugado el todo por el todo a sostener los viejos reg\u00edmenes, lo que choca con los hechos. Claro que el imperialismo especul\u00f3 y sosten\u00eda el <i>status quo<\/i> imperante (con una variedad muy grande de circunstancias de pa\u00eds a pa\u00eds), pero al tener a mano otras opciones y no verse confrontado <i>directamente<\/i> con un ciclo de revoluci\u00f3n social, lo que hizo centralmente fue <i>salir a jugar la \u201ccarta democr\u00e1tica\u201d<\/i> <i>y el apoyo a nuevas direcciones conservadoras<\/i>, como es el caso de la Hermandad Musulmana en Egipto.<\/p>\n<p>La realidad es que las acciones de las masas \u00e1rabes a\u00fan no est\u00e1n planteando un desborde o derrumbe de la democracia burguesa, pues \u00e9sta contin\u00faa siendo la salida principal a la que el imperialismo y las burgues\u00edas nacionales recurren para descomprimir las rebeliones populares (o \u201crevoluciones\u201d seg\u00fan la LIT). Adem\u00e1s, es categ\u00f3rico en que no hay a\u00fan un escenario de revoluci\u00f3n\/contrarrevoluci\u00f3n, donde la experiencia hist\u00f3rica demuestra que la burgues\u00eda abandona sus modales democr\u00e1ticos y aplica <i>m\u00e9todos de guerra civil contra la clase obrera como arma principal.<\/i><\/p>\n<p>Lo m\u00e1s incomprensible del caso es que para los te\u00f3ricos de la LIT la reabsorci\u00f3n de las rebeliones a trav\u00e9s de la democracia burguesa es una consecuencia directa de la fuerza de los procesos revolucionarios. Esto lo refleja claramente Eduardo Almeida:<i> <\/i>\u201cLa fuerza (sic) y lo in\u00e9dito de la revoluci\u00f3n en el norte de \u00c1frica y en Medio Oriente ya oblig\u00f3 al recurso de la democracia en T\u00fanez, en que el Ennahda \u2013un partido isl\u00e1mico burgu\u00e9s\u2013 gan\u00f3 las elecciones constituyentes en octubre pasado. Ya se anunciaron elecciones en Libia. Ese recurso ya est\u00e1 siendo usado en Egipto, con elecciones parlamentarias en curso y presidenciales anunciadas para julio del 2012\u201d (Eduardo Almeida: \u201cRevoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Egipto\u201d, www.litci.org, enero 2012).<\/p>\n<p>Claro que sobre el transfondo de dictaduras sanguinarias conquistar el derecho al voto universal es un triunfo. Pero inmediatamente se debe decir que, como subproducto de los l\u00edmites del proceso, ese triunfo democr\u00e1tico parcial es reconducido en los marcos de la democracia burguesa y la continuidad del capitalismo. A lo largo de muchas d\u00e9cadas hemos visto demasiadas veces c\u00f3mo la \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d (en los t\u00e9rminos del propio Nahuel Moreno), o los procesos de reabsorci\u00f3n, como preferimos identificarlos desde nuestra corriente, han servido para empantanar revoluciones, rebeliones y levantamientos populares, como para que sigamos aplicando ingenuamente estos esquemas objetivistas.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 se puede decir para el caso de Libia, donde se desarroll\u00f3 una guerra civil que derroc\u00f3 a Gadafi? \u00bfEsto no ameritar\u00eda ser calificado como un desborde de la democracia burguesa y la instalaci\u00f3n de una dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n? Para la LIT, en Libia hubo un gran triunfo revolucionario, e interpretan la intervenci\u00f3n del imperialismo como algo \u201cexterno\u201d que no determina el car\u00e1cter del proceso.<\/p>\n<p>Desde SoB saludamos desde un principio la leg\u00edtima rebeli\u00f3n popular contra el gobierno dictatorial de Gadafi. Pero a la vez se\u00f1alamos que \u00e9sta corr\u00eda el grave peligro de ser cooptada por el imperialismo, que luego de los procesos de Egipto y T\u00fanez inici\u00f3 en Libia una nueva pol\u00edtica de apropiarse los triunfos de las masas y desviar los procesos de rebeli\u00f3n hacia sus intereses estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Para clarificar nuestra posici\u00f3n sobre este caso, citamos en extenso un art\u00edculo de nuestro compa\u00f1ero Claudio Testa en 2011: \u201cLa LIT pinta la intervenci\u00f3n del imperialismo como un mero recurso para no \u2018quedarse mirando c\u00f3mo se desarrollaba una guerra civil\u2019, y no como un reorientaci\u00f3n estrat\u00e9gica para todo el mundo \u00e1rabe, que ha tenido un \u00e9xito importante y muy peligroso (\u2026) ha logrado \u2018copar esa leg\u00edtima rebeli\u00f3n democr\u00e1tica y \u2018robar\u2019 a las masas el triunfo\u2019 (\u2026) El imperialismo no es simplemente un factor externo que se ha limitado a bombardear desde el aire a las fuerzas de Gadafi, sino tambi\u00e9n factor interno que act\u00faa en primer lugar a trav\u00e9s del CNT y las corrientes pol\u00edticas (algunas no claramente organizadas) que lo componen (\u2026) Esto configura <i>un resultado muy contradictorio de la ca\u00edda de la dictadura<\/i>: como parte de las rebeliones \u00e1rabes es un hecho progresivo, pero esto amenaza transformarse en su opuesto al quedar completamente distorsionado por la suba del gobierno proimperialista (\u2026) No hay nada m\u00e1s peligroso en la pol\u00edtica revolucionaria que dar por resueltas y triunfantes luchas que todav\u00eda est\u00e1n pendientes. La \u2018gran victoria del pueblo libio y de la revoluci\u00f3n \u00e1rabe\u2019 est\u00e1 a\u00fan por lograrse. La festejaremos el d\u00eda en que las fuerzas y organismos representativos de las masas explotadas y oprimidas de Libia echen al CNT e impongan un gobierno independiente del imperialismo\u201d (\u201cUn gran debate en la izquierda mundial\u201d, www.socialismo-o-barbarie.org, agosto 2011).<\/p>\n<p>No dudamos en afirmar que el tiempo demostr\u00f3 la certeza de nuestro an\u00e1lisis. Inclusive, el imperialismo est\u00e1 desplegando esta misma t\u00e1ctica para el caso de la guerra civil en Siria (\u00a1que la LIT califica como el eslab\u00f3n m\u00e1s avanzado en la polarizaci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n!).<\/p>\n<p>Por otra parte, la definici\u00f3n de \u201crevoluci\u00f3n \u00e1rabe\u201d de la LIT tambi\u00e9n resalta por los criterios que no incorpora, principalmente la <i>necesaria centralidad de la clase obrera en el proceso<\/i>. Esto se explica por los l\u00edmites propios del esquema objetivista y sustituista del morenismo (llevados hasta el extremo y la caricatura por la LIT), dentro del cual la intervenci\u00f3n consciente de la clase obrera es un \u201cvalor agregado\u201d en la revoluci\u00f3n socialista, pero nunca un elemento constitutivo del proceso.<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Esto refleja Weil, no sin contradicciones, cuando describe sociol\u00f3gicamente las \u201crevoluciones\u201d \u00e1rabes y literalmente se\u00f1ala que la clase obrera no interviene como clase organizada: \u201cLa revoluci\u00f3n \u00e1rabe es una revoluci\u00f3n urbana, que tiene en la primera l\u00ednea a los j\u00f3venes trabajadores (\u2026) Al mismo tiempo, es una revoluci\u00f3n esencialmente popular, <i>en donde la clase obrera tiene un peso fundamental<\/i>. En pa\u00edses como Egipto, adem\u00e1s del car\u00e1cter popular, la clase entr\u00f3 de forma organizada en la revoluci\u00f3n a trav\u00e9s de las huelgas en diversas f\u00e1bricas y sectores como bancarios, aunque eso no haya sido el centro de la revoluci\u00f3n sino un proceso combinado con la misma. Sin embargo, eso no ocurri\u00f3 con el mismo peso en otros pa\u00edses. <i>La clase obrera <\/i>\u2013<i>y esto es una debilidad<\/i>\u2013<i> no interviene en la revoluci\u00f3n \u2013por lo menos hasta ahora<\/i>\u2013<i> como clase organizada en sus propios organismos, sino a trav\u00e9s de su participaci\u00f3n en las movilizaciones, ocupaciones de plazas, etc<\/i>.\u201d (J. Weil, cit.: 11).<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n las contradicciones en que incurre Weil a lo largo de un solo p\u00e1rrafo, pues inicia remarcando que son revoluciones populares \u201cdonde la clase obrera tiene un peso fundamental\u201d,<i> <\/i>pero termina sentenciando que la<b><i> <\/i><\/b>\u201cclase obrera \u2013y esto es una debilidad- no interviene en la revoluci\u00f3n \u2013por lo menos hasta ahora- como clase organizada en sus propios organismos\u201d<i>.<\/i><b> <\/b>Esta contradicci\u00f3n no es un despiste formal, sino que refleja un trasfondo pol\u00edtico-estrat\u00e9gico: Weil no comprende pol\u00edticamente qu\u00e9 significa la centralidad de la clase obrera, debido a que es un elemento de la lucha de clases que el morenismo no prioriz\u00f3 en su s\u00edntesis te\u00f3rica de los a\u00f1os 80. Por eso Weil (y cualquier te\u00f3rico de la LIT) homologa \u201crevoluci\u00f3n esencialmente popular\u201d con \u201cpeso fundamental\u201d de la clase obrera, lo que en realidad es una prolongaci\u00f3n de la homologaci\u00f3n de \u201canticapitalismo\u201d con \u201csocialismo\u201d, a la cual nos referimos con anterioridad.<\/p>\n<p>Respecto del caso de Egipto, opinamos que un important\u00edsimo rasgo distintivo es que la clase obrera intervino con un mayor grado de independencia organizativa, como subproducto de un proceso de reactivaci\u00f3n de las luchas obreras en ese pa\u00eds desde 2004. Esto se refleja en la vanguardia juvenil egipcia, donde hay colectivos que agrupan a decenas de miles de j\u00f3venes con nombres que aluden a luchas obreras, como es el caso del Movimiento 6 de Abril, en referencia a la huelga general convocada en la regi\u00f3n de Mahalla, epicentro de las luchas obreras en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Definitivamente, esto le otorga un rasgo m\u00e1s avanzado al proceso de rebeli\u00f3n popular en Egipto, pues se entrelazan las movilizaciones de la juventud con sectores de la clase trabajadora. Pero esto no es sin\u00f3nimo de que hubo centralidad de la clase obrera durante la rebeli\u00f3n, pues, como el mismo Weil se\u00f1ala, su intervenci\u00f3n no fue \u201cel centro de la revoluci\u00f3n sino un proceso combinado con la misma\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, la LIT remata su caracterizaci\u00f3n de las \u201crevoluciones\u201d \u00e1rabes al etiquetarlas como \u201csocialistas inconscientes\u201d. Aqu\u00ed ya se saltan todos los l\u00edmites del objetivismo e, incluso, del rid\u00edculo: \u201cEs as\u00ed que, a pesar de su car\u00e1cter \u2018amplio\u2019 y \u2018popular\u2019, la revoluci\u00f3n \u00e1rabe es una revoluci\u00f3n <i>inconscientemente anticapitalista<\/i>, porque tiene el objetivo de derrotar el r\u00e9gimen contrarrevolucionario capitalista y <i>porque es llevada a cabo por el pueblo trabajador (con sus m\u00e9todos) y no por la burgues\u00eda<\/i>\u201d (\u00eddem: 14).<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Si es evidente que \u201cel r\u00e9gimen capitalista\u201d no fue derrotado en Egipto (la Hermandad Musulmana no s\u00f3lo es capitalista, sino furiosamente neoliberal), Weil fundamenta esta caracterizaci\u00f3n con los esquemas objetivistas del morenismo, donde la lucha de clases est\u00e1 \u201cguiada\u201d por esquemas deterministas: \u201cPodemos decir que son revoluciones que <i>por la din\u00e1mica objetiva<\/i><b> <\/b>de sus tareas chocan con el imperialismo y el capitalismo. Ese car\u00e1cter anticapitalista y antiimperialista de la revoluci\u00f3n se da tambi\u00e9n porque, en la \u00e9poca imperialista, para solucionar los problemas de la clase, no es suficiente derrocar un determinado r\u00e9gimen contrarrevolucionario, es indispensable derribar el sistema capitalista semicolonial en el terreno econ\u00f3mico y social mediante la toma del poder por la clase obrera y el pueblo pobre\u201d (\u00eddem: 15).<\/p>\n<p>Por su parte, Eduardo Almeida profundiza esta fundamentaci\u00f3n al incluirla como parte de los criterios de la \u201cteor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente\u201d: \u201cEn la concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n permanente, el proceso revolucionario puede comenzar por tareas democr\u00e1ticas (como en Egipto) o m\u00ednimas, pero debe ser entendido como parte de una revoluci\u00f3n socialista que va a tener que derrotar al Estado, liberar al pa\u00eds del imperialismo y expropiar la propiedad capitalista\u201d.<\/p>\n<p>No cuestionamos que las revoluciones pueden iniciar por diferentes causas o motivaciones, y entre \u00e9stas las reivindicaciones democr\u00e1ticas hist\u00f3ricamente han demostrado contar con mucho arrastre para movilizar al conjunto de los sectores explotados y oprimidos (incluso sectores burgueses). De hecho, la revoluci\u00f3n rusa de 1917 demostr\u00f3 que la lucha por reivindicaciones democr\u00e1ticas se vincula org\u00e1nicamente con la lucha contra la explotaci\u00f3n capitalista. Justamente \u00e9ste fue el laboratorio social desde el cual Trotsky profundiz\u00f3 los postulados de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, en la que plantea que en la era imperialista las tareas democr\u00e1tico-burguesas s\u00f3lo pueden ser resueltas plenamente por la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Pero en ning\u00fan momento Trotsky sostuvo que el tr\u00e1nsito de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica hacia la socialista estuviera objetivamente predeterminado por alguna inercia de la \u201chistoria\u201d. \u00c9sta es una errada interpretaci\u00f3n objetivista del morenismo y la LIT sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Contrario a esto, Trotsky insisti\u00f3 en que, adem\u00e1s de la necesaria estructuraci\u00f3n de un programa transicional con reivindicaciones democr\u00e1ticas y socialistas, lo determinante para garantizar ese tr\u00e1nsito de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica a socialista era la centralidad de la clase obrera en el proceso.<\/p>\n<p>La LIT no entiende esto y por eso ve todos los procesos con un lente de aumento que desconoce org\u00e1nicamente todos los problemas y tareas que \u00e9stos plantean para transformarse realmente en revoluciones obreras y socialistas.<\/p>\n<p><strong>Las rebeliones del mundo \u00e1rabe y sus vinculaciones con el ciclo pol\u00edtico internacional<\/strong><\/p>\n<p>Aunado a todas las debilidades \u201cinternas\u201d que contiene la caracterizaci\u00f3n de \u201crevoluciones\u201d \u00e1rabes, hay que agregar que como categor\u00eda est\u00e1 limitada por su estrechez geogr\u00e1fica. La LIT fragmenta su an\u00e1lisis de la lucha de clases internacional a escala regional y no logra establecer sus v\u00ednculos con los rasgos del ciclo pol\u00edtico mundial m\u00e1s globalmente.<\/p>\n<p>Formalmente, los \u201cte\u00f3ricos\u201d de la LIT plantean que se abri\u00f3 una \u201cetapa revolucionaria\u201d desde 1989-1990, dentro de la cual actualmente atravesamos una \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d que \u201cse inicia a partir del a\u00f1o 2000, con las revoluciones en Am\u00e9rica Latina y con la segunda Intifada palestina\u201d, y que en la actualidad hay \u201crevoluciones socialistas inconscientes\u201d por doquier en el mundo \u00e1rabe (\u00eddem: 8). Pero cuando se trata de interpretar los rasgos de la lucha de clases m\u00e1s de conjunto, no logran establecer los nexos estrat\u00e9gicos entre todas estas luchas y explicar los alcances y l\u00edmites que configuran este escenario (para ellos) de \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d.<\/p>\n<p>Obviamente las generalizaciones sobre una caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica var\u00edan en su escala temporal (\u00e9poca, etapa o ciclo, situaci\u00f3n, coyuntura) y en su impacto seg\u00fan las regiones o pa\u00edses. Pero en la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario las caracterizaciones pol\u00edticas no son \u201cetiquetas\u201d t\u00e9cnicas; por el contrario, una de sus funcionalidades consiste en sintetizar los rasgos generales que determinan la lucha de clases en todo un per\u00edodo de tiempo determinado. Por decirlo de alg\u00fan modo, las caracterizaciones buscan<i> establecer los factores comunes desde los cuales posicionarse ante los desarrollos de la lucha de clases y potenciar su avance en un sentido socialista revolucionario.<\/i><\/p>\n<p>Lo anterior se sustenta en un criterio elemental de la l\u00f3gica dial\u00e9ctica: <i>el todo es superior a la suma de las partes.<\/i> Y precisamente en eso reside el esfuerzo de construir caracterizaciones desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico: son<i> una herramienta pol\u00edtico-conceptual que fortalece la intervenci\u00f3n de la militancia revolucionaria, para trascender la estrechez (geogr\u00e1fica, nacional, sectorial) y establecer los alcances y l\u00edmites de la lucha de clases.<\/i><\/p>\n<p>Y justamente esto es lo que no hace la LIT con su colecci\u00f3n de caracterizaciones, porque carecen de verdaderas determinaciones hist\u00f3ricas y pol\u00edticas que las doten de alg\u00fan contenido estrat\u00e9gico concreto. De ah\u00ed que, aunque formalmente los te\u00f3ricos de la LIT se\u00f1alen que el actual giro ascendente en la lucha de clases hace parte de una \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d a escala mundial, de esta simple descripci\u00f3n no logran avanzar hacia el establecimiento de los vasos comunicantes entre estos procesos.<\/p>\n<p>En el fondo, sus an\u00e1lisis sobre la situaci\u00f3n mundial son verdaderos \u201crompecabezas\u201d, cuyos alcances son interpretados en la estrechez de las regiones o pa\u00edses donde se desarrollan: todos los an\u00e1lisis de la LIT se ven reducidos a descripciones de los procesos en los marcos nacionales. Es decir, entre las \u201crevoluciones\u201d \u00e1rabes y el resto de procesos de la lucha de clases, la LIT no lograr establecer los v\u00ednculos pol\u00edticos de orden estrat\u00e9gico; solamente se\u00f1alan la sincron\u00eda entre ellos y el tel\u00f3n de fondo de la crisis capitalista.<\/p>\n<p>Esta fragmentaci\u00f3n anal\u00edtica la refleja Alejandro Iturbide en un art\u00edculo publicado en <i>Correo Internacional<\/i>, donde hace un esfuerzo por relacionar las revoluciones \u00e1rabes con el resto de procesos de la lucha de clases. Seg\u00fan Iturbide, \u201clos procesos de T\u00fanez y, especialmente, Egipto volvieron a poner en el centro de la situaci\u00f3n mundial a las grandes movilizaciones y revoluciones de masas como factor posible de transformaciones hist\u00f3ricas (\u2026). Esto gener\u00f3 un \u2018efecto de emulaci\u00f3n\u2019 con claro impacto en las luchas europeas contra los ataques de los gobiernos, como vimos en Grecia y, con absoluta claridad en los \u2018indignados\u2019 espa\u00f1oles (\u2026) Tuvo y tiene a la juventud (no s\u00f3lo estudiantil sino tambi\u00e9n trabajadora y desocupada) jugando un papel de vanguardia y utilizando los nuevos medios de comunicaci\u00f3n social como una herramienta de organizaci\u00f3n para la lucha. Algo que tambi\u00e9n se refleja en las luchas europeas y de otros pa\u00edses (por ejemplo, en Chile) no s\u00f3lo por el \u2018efecto de emulaci\u00f3n\u2019 sino tambi\u00e9n porque comparten los mismos problemas estructurales\u201d (Alejandro Iturbide: \u201cEntre la crisis econ\u00f3mica y las luchas y revoluciones: Un mundo convulsionado\u201d, www.litci.org, marzo 2012).<\/p>\n<p>Es evidente que existe un \u201cefecto emulaci\u00f3n\u201d, parte del cual es, por ejemplo, los v\u00ednculos org\u00e1nicos de los desarrollos en el \u201cmundo mediterr\u00e1neo\u201d, donde la Plaza Tahrir inspir\u00f3 directamente la Puerta del Sol en Madrid; al mismo tiempo, el surgimiento del movimiento de los indignados en Europa replic\u00f3 en <i>Occupy Wall Street<\/i> en EE.UU., etc. Pero, insistimos, la tarea de las corrientes del marxismo revolucionario no pasa por se\u00f1alar lo evidente y encasillarlo todo en una categor\u00eda atemporal y sin contenido de \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d que dura d\u00e9cadas y no clarifica en nada a la militancia al respecto de las tareas estrat\u00e9gicas del momento.<\/p>\n<p>La \u00fanica generalizaci\u00f3n que realiza la LIT no trasciende el plano formal o nominal: decretar que existe una \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d mundial, la cual se \u201ccomprueba\u201d por los procesos de lucha actual. \u00c9sta es una operaci\u00f3n muy c\u00f3moda para los te\u00f3ricos de la LIT, que no realizan ning\u00fan esfuerzo pol\u00edtico-conceptual por dotar de alg\u00fan contenido real a esta caracterizaci\u00f3n; s\u00f3lo suman descripciones de procesos de lucha para \u201clegitimar\u201d su an\u00e1lisis y, lo que es m\u00e1s grave, la err\u00f3nea s\u00edntesis te\u00f3rico-estrat\u00e9gica morenista.<\/p>\n<p><strong>2.2 PTS: analog\u00edas abusivas y carencia de balance hist\u00f3rico-estrat\u00e9gico<\/strong><\/p>\n<p>El PTS tiene por costumbre formular categor\u00edas descriptivas y fragmentarias, con las cuales no generaliza los rasgos pol\u00edticos del per\u00edodo. Hace una reivindicaci\u00f3n <i>doctrinaria <\/i>de Trotsky, que combinan con una reflexi\u00f3n hist\u00f3rica de corto alcance s\u00f3lo limitada al debate de \u201cestrategia y t\u00e1ctica\u201d, pero nunca a los fines de la revoluci\u00f3n socialista. Ambos elementos configuran la identidad del PTS, para el cual <i>todas las corrientes trotskistas de posguerra son \u201ccentristas\u201d porque no lograron recoger el legado heredado por Le\u00f3n Trotsky, lo que por supuesto cambi\u00f3 con la fundaci\u00f3n del PTS<\/i>, que s\u00ed logr\u00f3 comprender su obra te\u00f3rica y restablecer la continuidad de su tradici\u00f3n militante.<\/p>\n<p>Por este motivo el PTS analiza los procesos contempor\u00e1neos de la lucha de clases con una estrechez te\u00f3rica que le impide interpretar con detalle todos sus despliegues y matices actuales. A decir verdad, su m\u00e9todo emula una especie de \u201cpositivismo\u201d trotskista: describir, describir y describir\u2026 pero sin apuntalar alg\u00fan elemento conceptual que aporte al enriquecimiento del bagaje te\u00f3rico del marxismo revolucionario. Menos que menos cuando su mirada logra extenderse hacia el balance de las experiencias no capitalistas del siglo XX y las ense\u00f1anzas que \u00e9stas dejaron (algo no habitual en ellos), terreno en el cual s\u00f3lo<i> repiten definiciones \u201cconsagradas\u201d sin molestarse en contrastarlas con el curso real de la lucha de clases<\/i>.<\/p>\n<p>Algo de esto acontece con su caracterizaci\u00f3n del proceso de rebeliones populares en Medio Oriente como una \u201cprimavera de los pueblos\u201d, denominaci\u00f3n \u201cperiod\u00edstica\u201d que si captura un elemento de la realidad (se trata de rebeliones populares), no sirve para establecer alg\u00fan tipo de generalizaci\u00f3n categorial para comprender, en <i>clave estrat\u00e9gica<\/i>, el actual ciclo pol\u00edtico que atraviesa la lucha de clases internacional.<\/p>\n<p>Como en el caso de la LIT, veremos primeramente algunos aspectos del bagaje \u201cte\u00f3rico-estrat\u00e9gico\u201d del PTS, para dedicarnos luego al debate de los costados m\u00e1s pol\u00edticos planteados por la situaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p><strong>Una variante \u201ccr\u00edtica\u201d del trotskismo de posguerra<\/strong><\/p>\n<p>Como explicamos anteriormente, el morenismo y la mayor\u00eda de las corrientes trotskistas de posguerra formularon una revisi\u00f3n objetivista de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>, que tuvo como punto de encuentro la caracterizaci\u00f3n de los estados surgidos en la posguerra (con revoluciones o sin ellas) como \u201cobreros deformados\u201d. Con esta denominaci\u00f3n se pretendi\u00f3 explicar los procesos revolucionarios dirigidos por sectores de la peque\u00f1oburgues\u00eda que expropiaron a la burgues\u00eda y el imperialismo, afirmando que pod\u00edan producirse revoluciones socialistas sin la centralidad social y pol\u00edtica de la clase obrera.<\/p>\n<p>En el caso del PTS, tambi\u00e9n parecen criticar esta perspectiva por considerarla \u201cobjetivista\u201d, y por este motivo caracterizan al conjunto de corrientes trotskistas de la posguerra como \u201ccentristas\u201d. Sin embargo, encuentran v\u00e1lido este \u201cesquema interpretativo\u201d para un per\u00edodo restringido que limitan a pocos a\u00f1os (veremos esto enseguida), raz\u00f3n por la cual, en definitiva, su diferenciaci\u00f3n del tronco principal del trotskismo de posguerra parece limitarse a un problema de temporalidades: el PTS es<i> una variante \u201ccr\u00edtica\u201d de esta reformulaci\u00f3n objetivista de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente.<\/i><\/p>\n<p>Por eso, aunque el PTS apunta algunas cr\u00edticas parciales al trotskismo objetivista con las cuales coincidimos (como su pol\u00e9mica con las \u201crevoluciones democr\u00e1ticas\u201d en Moreno), de conjunto formula una <i>cr\u00edtica insustancial<\/i> al \u201ctrotskismo de Yalta\u201d (como suele denominar al trotskismo de posguerra), dado que <i>comparte todas sus premisas<\/i>: la caracterizaci\u00f3n de que durante la posguerra se produjeron revoluciones socialistas que dieron lugar a econom\u00edas de transici\u00f3n al socialismo (\u201cestados obreros deformados\u201d) a partir de una combinaci\u00f3n \u201cexcepcional\u201d de circunstancias.<\/p>\n<p>Veamos c\u00f3mo el PTS formula su \u201ccr\u00edtica\u201d al morenismo: \u201cMoreno afirma que lo que Trotsky previ\u00f3 como excepci\u00f3n se dio como norma en la posguerra. Los hechos demuestran que esto es totalmente falso. <i>Donde se generaliz\u00f3 la posibilidad te\u00f3rica del Programa de Transici\u00f3n fue en el per\u00edodo 43-48 y no en toda la posguerra<\/i>.<b> <\/b>Ese per\u00edodo fue verdaderamente excepcional porque combin\u00f3 un enorme ascenso de masas<b> <\/b>por la resistencia al fascismo con la extrema debilidad en que hab\u00edan quedado los principales imperialismos, producto de la guerra en un marco de profunda crisis econ\u00f3mica<b> <\/b>(hiperinflaci\u00f3n) y penurias sin l\u00edmites para las masas (hambre y racionamiento de alimentos en el proletariado y en las clases medias). A las anteriores condiciones contempladas dentro de la hip\u00f3tesis de Trotsky (\u2018guerras, derrota, crack financiero, presi\u00f3n revolucionaria de las masas\u2019) se agreg\u00f3 el elemento parad\u00f3jico e imprevisible de que el stalinismo (\u2026) qued\u00f3 ubicado como el verdugo del nazismo, prestigiado y fortalecido frente al movimiento de masas y con el Ej\u00e9rcito Rojo ocupando Europa del Este\u201d (Manolo Romano: \u201cPol\u00e9mica con la LIT y el legado te\u00f3rico de Nahuel Moreno\u201d, <i>Estrategia Internacional<\/i> 3, diciembre 93\/enero 94).<\/p>\n<p>Lo anterior demuestra que para el PTS la diferencia \u201cestrat\u00e9gica\u201d con Moreno no gira en torno a su postulado objetivista de que hubo revoluciones \u201cobreras\u201d y \u201csocialistas\u201d dirigidas por direcciones peque\u00f1oburguesas y sin la centralidad de la clase obrera, sino que se reduce a la delimitaci\u00f3n <i>temporal<\/i> de cu\u00e1ndo se produjo esa situaci\u00f3n excepcional.<\/p>\n<p>Por esto, la discusi\u00f3n de \u201cfondo\u201d del PTS con el morenismo es respecto de su generalizaci\u00f3n para toda la posguerra de lo que Trotsky plante\u00f3 como una conjetura te\u00f3rica excepcional, mientras que el PTS sostiene que estas revoluciones \u201csocialistas\u201d sin la centralidad de la clase obrera se produjeron solamente en el per\u00edodo de 1943-1948, con lo cual se autosatisfacen \u201cdemostrando\u201d que Trotsky tuvo raz\u00f3n al plantear esta variable de revoluciones como una situaci\u00f3n excepcional\u2026 \u00a1El PTS es m\u00e1s \u201ctrotskista\u201d que Trotsky!<\/p>\n<p>A pesar de que el PTS plantea este matiz al objetivismo del morenismo, contin\u00faa siendo tributario de la caracterizaci\u00f3n de \u201cestados obreros deformados\u201d formulada por el trotskismo de posguerra. Coloca el acento en las conquistas parciales que efectivamente se obtuvieron con la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, pero las independiza completamente del hecho de que, al no haber quedado la clase obrera al frente del Estado, <i>se congel\u00f3 todo posible tr\u00e1nsito al socialismo. <\/i>Incluso las mismas tareas parciales que fueron resueltas (independencia del imperialismo, unificaciones nacionales, reformas agrarias) de ning\u00fan modo fueron conquistas definitivas: la burocracia comenz\u00f3 a socavarlas al otro d\u00eda de la derrota de la burgues\u00eda, para terminar en el ignominioso estallido que presenciamos en los a\u00f1os 80 y 90.<\/p>\n<p>El colmo de todo es que se repiten esquemas doctrinarios no en tiempo real (lo cual estar\u00eda mucho m\u00e1s justificado), sino medio siglo despu\u00e9s, cuando la pel\u00edcula entera ha quedado frente a nuestros ojos. De esta forma el PTS reproduce la disociaci\u00f3n entre fines y medios tan caracter\u00edsticos del trotskismo objetivista, al desligar las conquistas parciales obtenidas de las perspectivas m\u00e1s de conjunto de la transici\u00f3n y el socialismo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, su objetivismo se destaca por un marcado <i>formalismo<\/i>: no investigan nada ni parecen estar interesados por qu\u00e9 relaciones materiales se desarrollaban detr\u00e1s de las declaraciones oficiales de que la propiedad era de \u201ctodo el pueblo\u201d. As\u00ed, las relaciones legales de propiedad estipuladas en la \u201cConstituci\u00f3n\u201d de un determinado \u201cestado obrero deformado\u201d parecen estar para ellos por encima de las relaciones sociales de producci\u00f3n que determinan el qu\u00e9, c\u00f3mo y qui\u00e9n controlaba realmente la producci\u00f3n social. Bajo este \u00e1ngulo doctrinario que deja de lado todas las ense\u00f1anzas del siglo pasado, lo determinante para caracterizar a un estado como obrero es si <i>jur\u00eddicamente<\/i> se estipula que la propiedad es de car\u00e1cter \u201csocialista\u201d y \u201ccolectivo\u201d, aunque<i> en la realidad <\/i>el plusproducto social est\u00e9 administrado\/acaparado por la burocracia y no por la clase obrera.<\/p>\n<p>Para justificar esta perspectiva de \u201cestado obrero deformado\u201d sin el proletariado en el poder, <i>el PTS asume plenamente el criterio del morenismo y el trotskismo de posguerra, seg\u00fan el cual lo determinante para la existencia de un estado obrero era la propiedad estatizada<\/i>, mientras que el factor de la clase obrera en el poder era algo complementario o variable.<\/p>\n<p>Esta dualidad extrema entre estructura y superestructura, entre el car\u00e1cter supuestamente \u201cobrero\u201d del Estado y su deformaci\u00f3n burocr\u00e1tica (dualidad que se extiende por d\u00e9cadas y d\u00e9cadas, sin tener ambos t\u00e9rminos ninguna relaci\u00f3n din\u00e1mica<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>), es producto de una falsa analog\u00eda con el capitalismo, donde la reproducci\u00f3n autom\u00e1tica del capital le permite a la burgues\u00eda disponer de diversas formas de gobierno, desde las m\u00e1s democr\u00e1ticas hasta las de tipo dictatorial, sin que esto afecte el car\u00e1cter burgu\u00e9s del Estado. \u00a1La clase obrera no est\u00e1 en el poder; no importa, el proceso camina igualmente al socialismo!<a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>Desde SoB cuestionamos esta perspectiva dualista entre econom\u00eda y pol\u00edtica en los estados obreros, pues la experiencia hist\u00f3rica demostr\u00f3 que esos estados <i>nunca avanzaron hacia el socialismo justamente porque estaban gobernados por un sector social no obrero,<\/i> <i>la burocracia<\/i>, que instaur\u00f3 una forma no org\u00e1nica de apropiaci\u00f3n del plusproducto social en detrimento de la clase trabajadora. El resultado de esto fue la conformaci\u00f3n de <i>estados burocr\u00e1ticos con restos o \u201cincrustaciones\u201d proletarias y comunistas<\/i> que, en cuesti\u00f3n de d\u00e9cadas, fueron reabsorbidos por el capitalismo (o est\u00e1n en proceso de serlo), restableciendo una forma de explotaci\u00f3n de clases mucho m\u00e1s org\u00e1nica y estable.<\/p>\n<p>Esta perspectiva la sintetiz\u00f3 nuestro compa\u00f1ero Roberto Ram\u00edrez en <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 22: \u201cNo es posible <i>generalizar<\/i> a todas las formaciones econ\u00f3mico-sociales (y menos a\u00fan a las que han expropiado a la burgues\u00eda) una caracter\u00edstica que es <i>casi exclusiva<\/i> del capitalismo: a saber, la <i>separaci\u00f3n extrema entre estructura y superestructura<\/i>, entre las relaciones de producci\u00f3n y las de dominaci\u00f3n pol\u00edtica, entre la econom\u00eda y el Estado, entre el hombre como <i>homo economicus<\/i> (comprador o vendedor en el mercado de la fuerza de trabajo, que determina la fundamental divisi\u00f3n de clases de la sociedad) y la ficci\u00f3n de los \u2018ciudadanos iguales\u2019 en la esfera pol\u00edtica. Esto da al capitalismo, en esa esfera pol\u00edtica, un car\u00e1cter extremadamente \u2018pl\u00e1stico\u2019 que no tienen ni podr\u00edan tener otras formaciones econ\u00f3mico-sociales, tanto precapitalistas como poscapitalistas (\u2026). Como explic\u00f3 Trotsky, las razones de esta diferencia se basan en que <i>el capitalismo puede reproducirse \u2018autom\u00e1ticamente\u2019. Pero si se expropia a los capitalistas los principales medios de producci\u00f3n, ya la cosa deja de ser \u2018autom\u00e1tica\u2019<\/i>. Se acab\u00f3 el \u2018automatismo\u2019 con que el capital garantiza su propia reproducci\u00f3n y valorizaci\u00f3n. Alguien debe no s\u00f3lo comandar y administrar el funcionamiento de la producci\u00f3n y la econom\u00eda en general, sino tambi\u00e9n tratar de que las masas obreras trabajen con una eficiencia y productividad que logre medirse con el capitalismo\u201d (\u201cSobre la naturaleza de las revoluciones de posguerra y los estados \u2018socialistas\u2019\u201d: 234-236, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 22, Buenos Aires, 2008).<a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de insustancial en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, la cr\u00edtica que el PTS le formula al trotskismo objetivista no alcanza para comprender siquiera la totalidad de las revoluciones que se produjeron en la posguerra. Por ejemplo, muchas de las revoluciones triunfantes tuvieron lugar despu\u00e9s de 1948, es decir, por fuera del periodo de 1943-1948 que el PTS caracteriz\u00f3 como \u201cexcepcional\u201d y que permiti\u00f3 la conformaci\u00f3n de los \u201cestados obreros deformados\u201d. \u00c9stos son los casos de la revoluci\u00f3n china de 1949, la cubana de 1959 y la vietnamita en 1973. Todas estas revoluciones tienen como elemento com\u00fan que expropiaron a la burgues\u00eda e instauraron gobiernos de encuadramiento burocr\u00e1tico, lo que seg\u00fan los criterios del objetivismo son atributos suficientes para caracterizarlos como dictaduras proletarias de alg\u00fan tipo (\u201cestados obreros deformados\u201d).<\/p>\n<p>Frente a esto el PTS realiza una \u201cmaniobra hist\u00f3rica\u201d de poca monta para salvaguardar su castillo de naipes estrat\u00e9gico. En primer lugar, \u201creubica\u201d hist\u00f3ricamente el triunfo de la revoluci\u00f3n china en 1948-1949, apelando a una perspectiva del proceso revolucionario para preservar la validez de su per\u00edodo de tiempo \u201cexcepcional\u201d: \u201cEn la revoluci\u00f3n china del 48-49, la derrota de su principal imperialismo opresor en la guerra, Jap\u00f3n, [se combina] con la existencia de una guerrilla campesina de masas dirigida por Mao, aliada a Mosc\u00fa, y la imposibilidad de EE.UU de intervenir, por su crisis de la inmediata posguerra producto de un ascenso obrero en su propio pa\u00eds y el levantamiento de las tropas norteamericanas en todo el mundo contra la continuidad de la guerra\u201d (M. Romano, cit.).<\/p>\n<p>En segundo lugar, justifica que el resto de revoluciones que se produjeron en Asia son parte de las consecuencias \u201ctel\u00faricas\u201d que contrajo la revoluci\u00f3n china: \u201cIndochina, Corea del Norte, Vietnam del Norte, fueron la onda expansiva de la revoluci\u00f3n china\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, el PTS parece olvidarse de los procesos que se sucedieron en el Este europeo, donde salvo en el caso de la ex Yugoslavia, donde se vivi\u00f3 una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, nacional y anticapitalista que derrot\u00f3 al ej\u00e9rcito nazi, en el resto de los pa\u00edses los procesos fueron no solamente en \u201cfr\u00edo\u201d, sino, incluso, la generalidad de las veces, <i>contra la voluntad manifiesta de sus poblaciones<\/i>. M\u00e1s a\u00fan, las \u201cdemocracias populares\u201d y la expropiaci\u00f3n definitiva de la propiedad privada procedi\u00f3 a partir de 1949, fuera del per\u00edodo \u201cexcepcional\u201d del que habla el PTS, en otra coyuntura ya, cuando comenzaba la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Claramente, entonces, esta respuesta no alcanza a explicar el conjunto de las revoluciones y procesos anticapitalistas de posguerra. Ni siquiera con su \u201cmaniobra hist\u00f3rica\u201d y su recurso a los movimientos tel\u00farico-pol\u00edticos el PTS logra amoldar cabalmente la realidad a sus esquemas preconcebidos de bolsillo: basta con se\u00f1alar que tampoco incorpora a la revoluci\u00f3n cubana dentro de su per\u00edodo temporal \u201cexcepcional\u201d y el alcance geogr\u00e1fico de su \u201cola expansiva\u201d.<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, no se pueden barrer bajo la alfombra las discusiones estrat\u00e9gicas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, ya sea apelando a una \u201cfilosof\u00eda de la historia\u201d como hace la LIT, o a la invenci\u00f3n de \u201cpar\u00e9ntesis hist\u00f3ricos\u201d y \u201condas expansivas\u201d que desbordan la estrategia revolucionaria, como sostiene el PTS. Esto es un m\u00e9todo de elaboraci\u00f3n y an\u00e1lisis que no guarda relaci\u00f3n con las mejores tradiciones del marxismo revolucionario, donde los procesos de la lucha de clases deben interpretarse en <i>clave estrat\u00e9gica<\/i> sin obviar su especificidad material.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, sostenemos que el PTS no rompe pol\u00edtica y program\u00e1ticamente con el tronco medular del trotskismo de posguerra. Y al no lograr entablar un debate con trasfondo estrat\u00e9gico con el legado pol\u00edtico del morenismo y menos a\u00fan con el mandelismo<a title=\"\" href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>, cae en pol\u00e9micas alrededor de elementos el fondo t\u00e1cticos. Ciertamente algunas de las discusiones que el PTS plantea a sus predecesores objetivistas son v\u00e1lidas, pero de conjunto no permiten configurar una perspectiva estrat\u00e9gica que supere dial\u00e9cticamente la propuesta del trotskismo de posguerra.<\/p>\n<p>Desde SoB hemos desarrollado un debate estrat\u00e9gico con el <i>conjunto<\/i> del trotskismo de posguerra y no s\u00f3lo el morenismo (el tronco principal del trotskismo, pero tambi\u00e9n las variantes \u201cantidefensistas\u201d y las \u201ccapitalistas de Estado\u201d). Y por estrat\u00e9gico nos referimos a elementos como la necesaria centralidad de la clase obrera en la revoluci\u00f3n para imprimirle un curso verdaderamente socialista y transicional, elemento que categ\u00f3ricamente afirmamos no puede ser \u201cesquivado\u201d por la lucha de clases a\u00fan bajo circunstancias o per\u00edodos de tiempo \u201cexcepcionales\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9sta es, a nuestro modo de ver, la \u00fanica v\u00eda posible para replantear un balance serio del trotskismo de posguerra y relanzar la alternativa socialista en el siglo XXI: \u201cLa \u2018excepcionalidad\u2019 de supuestas revoluciones obreras y socialistas sin clase obrera sigue sin explicaci\u00f3n, a pesar de que se pretenda \u2018salvar\u2019 el problema sugiriendo que, luego de esas condiciones excepcionales, las cosas vuelven a su cauce normal y para expropiar hace falta nuevamente a la clase obrera. Porque para llevar a cabo la revoluci\u00f3n propiamente socialista la clase trabajadora es insustituible, pero es por esto mismo que las revoluciones de la posguerra no fueron obreras ni socialistas. Creemos que \u00e9sta es la \u00fanica explicaci\u00f3n coherente posible en el marco del marxismo, si lo que se busca es hacer un verdadero balance del trotskismo en la posguerra y modificar las definiciones y teorizaciones equivocadas, resultantes de la presi\u00f3n de los acontecimientos\u201d (R. S\u00e1enz: \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d: 128).<\/p>\n<p><b>El \u201cinexplicable\u201d car\u00e1cter pac\u00edfico de la restauraci\u00f3n capitalista<\/b><\/p>\n<p>Recientemente el PTS public\u00f3 un texto titulado \u201cEn los l\u00edmites de la \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019\u201d,<i> <\/i>donde da continuidad a su balance \u201cestrat\u00e9gico\u201d de las revoluciones de posguerra e introduce elementos de caracterizaci\u00f3n sobre el desarrollo contempor\u00e1neo de la lucha de clases internacional. Aunque contiene valoraciones parciales con las cuales coincidimos, en t\u00e9rminos generales es un texto sumario y poco conceptual, que se estructura a partir de analog\u00edas hist\u00f3ricas que no clarifican las tareas estrat\u00e9gicas de la izquierda revolucionaria en la actualidad.<\/p>\n<p>Bajo este esquema el PTS realiza una comparaci\u00f3n entre la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica de principios del siglo XIX con la restauraci\u00f3n burguesa en los estados del Este europeo y la URSS en 1989-1990. Desde el vamos, en esta analog\u00eda ya existe una limitaci\u00f3n \u201cestructural\u201d, por el hecho de que la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica no restableci\u00f3 el feudalismo, y el per\u00edodo posterior a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn s\u00ed dio lugar a la vuelta al capitalismo en la porci\u00f3n del globo de donde hab\u00eda sido expropiado. Acto seguido, aplica este mismo modelo para interpretar los procesos actuales de la lucha de clases, estableciendo una analog\u00eda entre la \u201cprimavera de los pueblos\u201d que atraves\u00f3 Europa a mediados del siglo XIX, con lo que el PTS denomina la \u201cnueva primavera de los pueblos\u201d (en alusi\u00f3n a los procesos de rebeli\u00f3n popular en Medio Oriente).<\/p>\n<p>Por supuesto que el uso de analog\u00edas hist\u00f3ricas es perfectamente v\u00e1lido y tiene larga tradici\u00f3n en la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica del marxismo revolucionario. La cuesti\u00f3n de fondo es desde que \u00e1ngulo se realiza. Y en el caso del PTS es uno doctrinario que se limita a \u201cver para atr\u00e1s\u201d y realizar descripciones de hechos que no arman pol\u00edticamente. En realidad, la finalidad con que el PTS utiliza estas analog\u00edas es demostrar la vigencia de la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista abierta con la revoluci\u00f3n rusa de 1917 (algo en lo que coincidimos), pero sin alcanzar a ofrecer una interpretaci\u00f3n estrat\u00e9gica sobre los desarrollos <i>actuales<\/i> de la lucha de clases.<\/p>\n<p>En cuanto a la caracterizaci\u00f3n global del proceso, el PTS plantea que \u201cel a\u00f1o 1989 como fecha emblem\u00e1tica coron\u00f3 el inicio de una tercera etapa de la \u00e9poca de crisis, guerras, revoluciones, cuyo rasgo distintivo podemos sintetizarlo en dos palabras: \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019\u201d (Emilio Albamonte y Mat\u00edas Maiello: \u201cEn<i> <\/i>los l\u00edmites de la \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019\u201d, <i>Estrategia Internacional <\/i>27, Buenos Aires, 2011). Y agrega que \u201clas movilizaciones de 1989-1991 llevaron a la ca\u00edda de los reg\u00edmenes stalinistas pero con un nivel baj\u00edsimo de subjetividad (\u2026) De esta forma, pudieron ser hegemonizadas por direcciones procapitalistas con el resultado de la restauraci\u00f3n del capitalismo en la URSS, los Estados del Este europeo y la reunificaci\u00f3n en clave capitalista de Alemania\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, coincidimos con el balance que realiza el PTS. Como explicamos anteriormente, desde SoB caracterizamos que los procesos de 1989-1990 en los pa\u00edses del Este europeo fueron dirigidos pol\u00edticamente por el imperialismo y direcciones restauracionistas. Por esto su resultado fue la apertura de un per\u00edodo reaccionario y marc\u00f3 un fuerte retroceso del movimiento obrero y las corrientes de izquierda revolucionaria.<\/p>\n<p>Pero a partir de este primer diagn\u00f3stico correcto, el PTS recae en un balance en <i>clave objetivista<\/i> de la restauraci\u00f3n burguesa que, a decir verdad, <i>termina por convertirse en el anverso del que realiza la LIT. Veamos. <\/i><\/p>\n<p>De entrada, el PTS contin\u00faa sosteniendo su caracterizaci\u00f3n de que los pa\u00edses del Este europeo y la URSS eran \u201cestados obreros deformados\u201d donde exist\u00eda una \u201cdictadura de la burocracia stalinista sobre el proletariado\u201d (ya hemos criticado arriba la contradicci\u00f3n que esta definici\u00f3n supone): \u201cLa \u2018restauraci\u00f3n capitalista\u2019 implic\u00f3 no solo la ca\u00edda de la burocracia en tanto dictadura \u2018sobre el proletariado\u2019 sino, y especialmente (como mostr\u00f3 claramente la evoluci\u00f3n m\u00e1s \u2018ordenada\u2019 de la burocracia del PC chino al convertirse en capitalista), la destrucci\u00f3n de las conquistas (sector de la econom\u00eda sustra\u00eddo de las leyes del capital y nuevas relaciones de propiedad sobre los medios de producci\u00f3n) que se manten\u00edan de la revoluci\u00f3n en los Estados obreros burocratizados, la aplicaci\u00f3n en la mayor\u00eda de los casos de los planes de ajuste del FMI, la reversi\u00f3n de los derechos sociales y una regresi\u00f3n social expresada, por ejemplo, en el caso de la ex URSS, en la abrupta ca\u00edda de la expectativa de vida de la poblaci\u00f3n\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Al unir las piezas del \u201crompecabezas\u201d estrat\u00e9gico que maneja el PTS surgen las debilidades de este balance. En concreto nos cuestionamos: \u00bfc\u00f3mo explica el PTS que un \u201cper\u00edodo excepcional\u201d de 5 a\u00f1os (1943-1948) y su \u201conda expansiva\u201d, determinaran pol\u00edticamente <i>toda<\/i> la segunda mitad del siglo XX con la existencia de \u201cestados obreros deformados o burocr\u00e1ticos\u201d? Recordemos que la \u201cposibilidad te\u00f3rica\u201d que plante\u00f3 Trotsky en el <i>Programa de Transici\u00f3n<\/i> (de la cual se nutre el trotskismo objetivista para fundamentar su categor\u00eda de \u201cestados obreros deformados\u201d), dejaba en claro que \u201cun \u2018gobierno obrero y campesino\u2019 en el sentido indicado m\u00e1s arriba, se establecer\u00eda de hecho y no representar\u00eda m\u00e1s que un corto episodio en el camino de la verdadera dictadura del proletariado\u201d (\u201cLa agon\u00eda del capitalismo y las tareas de la IV Internacional\u201d: 244). Contrariamente a este se\u00f1alamiento de Trotsky, en el an\u00e1lisis del PTS el \u201cpar\u00e9ntesis hist\u00f3rico excepcional\u201d de 1943-1948 se prolog\u00f3 en los hechos hasta finales del siglo XX.<\/p>\n<p>Esto explica que los diferendos \u201cestrat\u00e9gicos\u201d entre la LIT y el PTS sobre el proceso de restauraci\u00f3n capitalista <i>se circunscriban a matices temporales<\/i>. As\u00ed, mientras la LIT caracteriza que esto tuvo lugar antes de las \u201crevoluciones\u201d de 1989-1990, para el PTS esto ocurri\u00f3 justo en esos a\u00f1os (en lo que coincidimos): \u201cLo que qued\u00f3 del morenismo, lejos de encarar un examen exhaustivo de su propia tradici\u00f3n, profundiz\u00f3 contra toda evidencia de la realidad las tesis de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. De esta forma los procesos de los a\u00f1os 1989-1991 pasar\u00edan a ser grandes revoluciones que dieron lugar no a la restauraci\u00f3n capitalista, que ya estaba consumada (seg\u00fan la nueva explicaci\u00f3n de la LIT), sino a una de las m\u00e1s grandes victorias de la clase obrera internacional\u201d (E. Albamonte y M. Maiello, cit.).<\/p>\n<p>Como se aprecia, en el fondo es la extensi\u00f3n de la misma cr\u00edtica insustancial que el PTS le hace al morenismo sobre los a\u00f1os espec\u00edficos en que hubo \u201ccircunstancias excepcionales\u201d que propiciaron las \u201crevoluciones socialistas objetivas\u201d. Por eso, insistimos, el PTS y la LIT son las dos caras de la misma moneda objetivista.<\/p>\n<p>Junto con esto, el sostenimiento de la categor\u00eda de \u201cestados obreros deformados\u201d hasta el \u00faltimo minuto previo a la restauraci\u00f3n lleva al PTS a una profunda incomprensi\u00f3n pol\u00edtica e hist\u00f3rica: \u201cEl proceso de conjunto constituy\u00f3 una verdadera contrarrevoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n que modific\u00f3 la relaci\u00f3n de fuerzas a favor del imperialismo, que pudo llevarse adelante con m\u00e9todos esencialmente pac\u00edficos sobre la base de la extensi\u00f3n de la democracia liberal a amplias zonas del globo\u201d.<\/p>\n<p>Efectivamente, la reabsorci\u00f3n de los pa\u00edses del Este al capitalismo se realiz\u00f3 por v\u00edas pac\u00edficas o pasivas (con la excepci\u00f3n de Rumania, donde hubo enfrentamientos m\u00e1s violentos), siendo que el imperialismo (en unidad con sectores de las burocracias stalinistas) instrumentalizaron las reivindicaciones democr\u00e1ticas de las masas a favor de la restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Pero esta reabsorci\u00f3n fue posible porque no eran estados obreros sino burocr\u00e1ticos, d\u00e1ndose el caso de que la burgues\u00eda logr\u00f3 \u201caburguesar\u201d a la burocracia (como lo hizo en su momento con otras clases y sectores sociales, como la nobleza). Por esto mismo, no deja de ser parad\u00f3jico plantear que fueron \u201ccontrarrevoluciones pac\u00edficas\u201d, lo cual contradice toda la experiencia hist\u00f3rica de la lucha de clases, donde esto significa m\u00e9todos de guerra civil contra la clase obrera.<\/p>\n<p>Porque la realidad es que <i>la clase obrera de la URSS hab\u00eda sido derrotada definitivamente a finales de los a\u00f1os 1930 y nunca se hab\u00eda recuperado<\/i> (la ola de esperanza a que dio lugar la Segunda Guerra Mundial r\u00e1pidamente se vio desmentida y se transform\u00f3 en desmoralizaci\u00f3n). Por otra parte, en Alemania Oriental, Hungr\u00eda, Checoslovaquia y Polonia hubo sendas derrotas de sus revoluciones antiburocr\u00e1ticas. De ah\u00ed que en la generalidad de los casos las masas trabajadoras no consideraran como una conquista propia la propiedad estatizada y, por lo tanto, no la defendieran.<\/p>\n<p>Si el retorno al capitalismo tuvo, evidentemente, un elemento contrarrevolucionario en el sentido de la restauraci\u00f3n plena y completa de la propiedad privada y las leyes del mercado, <i>el car\u00e1cter pac\u00edfico del proceso solamente pod\u00eda ser explicado en raz\u00f3n de que las masas no sent\u00edan como propia esa propiedad estatal<\/i>, y<i> <\/i>que <i>la clase obrera arrastraba derrotas de las que no se hab\u00eda podido recuperar<\/i>.<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, la explicaci\u00f3n del PTS es otro reflejo del objetivismo que comparte con la LIT, cara y contracara de una misma matriz estrat\u00e9gica. As\u00ed, mientras la LIT plantea que hubo \u201crevoluciones\u201d progresivas en los pa\u00edses del Este (total, el capitalismo ya estaba \u201crestaurado\u201d), para el PTS fueron \u201ccontrarrevoluciones pac\u00edficas\u201d (sin explicar por qu\u00e9 las masas trabajadoras no defendieron la propiedad estatizada y el \u00b7estado obrero\u201d). M\u00e1s all\u00e1 de la diferencia en los t\u00e9rminos, tienen en com\u00fan el <i>vaciamiento de las categor\u00edas<\/i>, que carecen de toda densidad hist\u00f3rico-estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>Para el PTS, esta \u201ccontrarrevoluci\u00f3n pac\u00edfica\u201d se explica de la siguiente manera: \u201cEsta dial\u00e9ctica de <i>las conquistas parciales del proletariado volvi\u00e9ndose en su propia contra<\/i>, en escala ampliada, fue el signo de la \u00e9poca de la restauraci\u00f3n. No s\u00f3lo las burocracias de los Estados obreros degenerados se pusieron a la cabeza de la restauraci\u00f3n y se transformaron en capitalistas, sino que fueron, en muchos casos, las implementadoras de los planes del FMI\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Esto es un verdadero disparate como explicaci\u00f3n, porque incluso aquellas conquistas que se \u201cvuelven en contra\u201d desde el punto de vista de las perspectivas del poder obrero deber\u00edan ser consideradas como tales por los trabajadores (si es que siguen siendo conquistas).<\/p>\n<p>En todo caso, esto demuestra las inconsistencias del PTS, cuyo planteo real es el siguiente: las conquistas sociales obtenidas durante el periodo excepcional de 1943-1948, y que determinaron la conformaci\u00f3n de los \u201cestados obreros deformados\u201d, en la vida real se comportaban como entes ajenos al control democr\u00e1tico de la clase obrera y estaban controladas por la burocracia stalinista, la cual finalmente y como por arte de magia las volvi\u00f3 en contra del proletariado mismo\u2026<\/p>\n<p><b>La negativa a generalizar las caracter\u00edsticas del per\u00edodo <\/b><\/p>\n<p>Finalmente, el PTS intenta realizar un v\u00ednculo entre el cierre de la etapa de la restauraci\u00f3n burguesa y el ascenso actual de la lucha de clases internacional. Seg\u00fan su perspectiva, la \u201ccrisis que atraviesa el capitalismo en la actualidad plantea nuevas condiciones hist\u00f3ricas que sit\u00faan a la etapa de la \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019 ante sus propios l\u00edmites\u201d, y m\u00e1s adelante agrega que \u201cestamos ante los albores de un nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico. <i>Frente a los l\u00edmites de la \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019 se alza una nueva \u2018primavera de los pueblos\u2019<\/i>, cuya profundidad a\u00fan no es posible determinar\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Coincidimos con el PTS en cuanto a que la situaci\u00f3n pol\u00edtica mundial difiere notablemente de la que se instal\u00f3 con la restauraci\u00f3n capitalista en la URSS, lo cual se ha visto potenciado a ra\u00edz del estallido de la depresi\u00f3n econ\u00f3mica que atraviesa el capitalismo internacional. Pero el enorme d\u00e9ficit pol\u00edtico del PTS es que de este enunciado correcto no logra avanzar hacia una interpretaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los nuevos desarrollos en la lucha de clases y solamente se\u00f1ala que a\u00fan no es posible conocer su profundidad.<\/p>\n<p>Sucede que frente a esos nuevos desarrollos de la lucha de clases el reflejo del PTS es mirar hacia atr\u00e1s en busca de alguna analog\u00eda que le sea funcional para describir esquem\u00e1ticamente la lucha de clases. Esto lo refleja otro texto del PTS publicado en la m\u00e1s reciente edici\u00f3n de <i>Estrategia Internacional<\/i>, donde se justifica as\u00ed el uso de la analog\u00eda \u201cprimavera de los pueblos\u201d: \u201cLa analog\u00eda se basaba fundamentalmente en tres elementos: en primer lugar, en que era una oleada expansiva que volv\u00eda a poner en escena la lucha de clases tras un prolongado periodo de reacci\u00f3n social, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica, en el marco de una crisis capitalista; en segundo lugar, que combinaba demandas democr\u00e1ticas, estructurales y sociales profundas, y en tercer lugar, que al igual que en 1848 no hubo al frente de esta oleada partidos obreros de vanguardia con una estrategia revolucionaria. Pero a diferencia del siglo XIX, estos procesos se dan en el marco de la \u00e9poca imperialista, reactualizando su car\u00e1cter de \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones, con un proletariado que ha pasado por la experiencia de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n del siglo XX\u201d (Claudia Cinatti: \u201cLucha de clases y nuevos fen\u00f3menos pol\u00edticos en el quinto a\u00f1o de la crisis capitalista\u201d:<i> <\/i>17, <i>Estrategia Internacional<\/i> 28, Buenos Aires, 2012).<i> <\/i><\/p>\n<p>Entonces el PTS define la nueva \u201cprimavera de los pueblos\u201d desde un \u00e1ngulo descriptivo, casi nost\u00e1lgico: \u00a1cu\u00e1nto se parece o no a los acontecimientos de la lucha de clases de hace 150 a\u00f1os! Pero <i>el PTS no se detiene a plantear los alcances y l\u00edmites reales de los procesos en curso, algo indispensable para extraer caracterizaciones y categor\u00edas que sirvan como herramienta pol\u00edtica para la intervenci\u00f3n de los militantes revolucionarios<\/i>. En ese mismo art\u00edculo, se busca una definici\u00f3n m\u00e1s precisa de la \u201cprimavera de los pueblos\u201d, pero el resultado es el mismo pues toda la caracterizaci\u00f3n es otra nueva comparaci\u00f3n hist\u00f3rica: \u201cComo definici\u00f3n general, si bien la lucha de clases se ha instalado con desigualdades en la escena pol\u00edtica, y millones han tomado las calles y plazas, han salido a la huelga y han derribado dictaduras odiadas, e incluso en casos puntuales, como en las luchas en Francia o la de los mineros de Asturias, se han adoptado m\u00e9todos de lucha m\u00e1s radicales, a\u00fan no estamos ante un nuevo ascenso obrero, juvenil y popular, similar al \u00faltimo ascenso revolucionario de 1968-81, que est\u00e9 a la altura de la magnitud de la crisis capitalista y del ataque burgu\u00e9s\u201d (\u00eddem: 23).<\/p>\n<p>De ah\u00ed en adelante, todo el an\u00e1lisis se limita a un recuento de las luchas obreras de los \u00faltimos a\u00f1os para demostrar el agotamiento de la restauraci\u00f3n burguesa, pero nunca se intenta una definici\u00f3n por la positiva de la nueva \u201cprimavera de los pueblos\u201d: \u201cEn 2010, vimos las primeras respuestas de la clase obrera y los oprimidos. Por un lado, el explosivo proletariado de oriente, que cuenta en China con casi 200 millones de nuevos trabajadores (\u2026) comenz\u00f3 a tensar sus m\u00fasculos en conflictos por empresa. Por otro lado, la poderosa clase obrera europea, con epicentro en Francia con paros y movilizaciones masivas contra los ataques de Sarkozy (\u2026). El 2011 comienza con el levantamiento de los oprimidos en \u00c1frica del norte y medio oriente. Se multiplican los procesos revolucionarios. De T\u00fanez a Egipto, de Egipto a Libia\u201d (E. Albamonte y M. Maiello, cit.).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s contradictorio del caso es que aunque el PTS no define estrat\u00e9gicamente la \u201cprimavera de los pueblos\u201d y s\u00f3lo se\u00f1ala que es un s\u00edntoma del cierre de la restauraci\u00f3n burguesa, inmediatamente saca la conclusi\u00f3n de que est\u00e1 planteada la reactualizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista: \u201cHoy, esta nueva primavera marca el inicio del resurgimiento de la clase obrera en las condiciones impuestas por d\u00e9cadas de restauraci\u00f3n burguesa (\u2026) no nos enfrentamos en la actualidad al primer cap\u00edtulo de historia del proletariado moderno, sino a su cap\u00edtulo m\u00e1s reciente luego de m\u00e1s de un siglo y medio de luchas revolucionarias. <i>De la reactualizaci\u00f3n de esta experiencia y su transformaci\u00f3n en fuerza material, con partidos revolucionarios y la reconstrucci\u00f3n de la IV Internacional<\/i>, depender\u00e1 la posibilidad de que los nuevos desarrollos de la lucha de clases, inscriptos en la crisis capitalista, puedan romper el <i>continuum<\/i> de la historia\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Entonces, para el PTS entre la \u201crestauraci\u00f3n burguesa\u201d, la \u201cprimavera de los pueblos\u201d y la reactualizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista no se presenta ning\u00fan vaso comunicante o situaci\u00f3n intermedia. Por esto estas categor\u00edas se asemejan a compartimientos estancos, pues su relaci\u00f3n es exclusivamente cronol\u00f3gica: una est\u00e1 antes que la otra. De ah\u00ed que el PTS salte de la \u201cnueva \u2018primavera de los pueblos\u2019 cuya profundidad a\u00fan no es posible determinar\u201d<i> <\/i>a plantear la \u201creactualizaci\u00f3n\u201d sin m\u00e1s de los rasgos epocales abiertos con la revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, mientras que con la LIT destac\u00e1bamos el uso abusivo de categor\u00edas atemporales de largu\u00edsima duraci\u00f3n, en el caso del PTS lo que acontece es una <i>fragmentaci\u00f3n en el an\u00e1lisis<\/i> <i>y<\/i> <i>tiempo hist\u00f3rico<\/i>, donde las \u201ctransiciones\u201d se diluyen en analog\u00edas que no dan cuentas del <i>contenido estrat\u00e9gico presente<\/i> en las situaciones intermedias o transitorias.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que para el PTS la \u201cprimavera de los pueblos\u201d se limite a la posibilidad de \u201creactualizar\u201d la vigencia de la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista, expectativa que compartimos con ellos. Pero para aportar estrat\u00e9gicamente en la consumaci\u00f3n de esta tarea, es indispensable <i>precisar<\/i> los rasgos del ciclo actual que caracterizan la lucha de clases que, a nuestro modo de ver es el de un <i>recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica de los explotados y oprimidos<\/i>.<\/p>\n<p>Por esto desde SoB afirmamos que las rebeliones populares instalaron un <i>nuevo ciclo pol\u00edtico internacional. <\/i>Y \u00e9ste es un m\u00e9todo diametralmente diferente al que expone el PTS, que concentra su an\u00e1lisis en cuantificar los actuales procesos de lucha y se\u00f1alar que \u201cestamos ante los albores de un nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico\u201d, pero no logra avanzar en definir los rasgos estrat\u00e9gicos propios del actual ciclo pol\u00edtico de recomienzo hist\u00f3rico de la experiencia de la lucha de clases.<\/p>\n<p>La apuesta de todas las corrientes que se consideran revolucionarias es que el actual ciclo de la lucha de clases se convierta en un puente hacia la reintroducci\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI, lo que marcar\u00eda una reactualizaci\u00f3n del car\u00e1cter epocal abierto en 1917. Esto implica la necesidad de<i> encarar las tareas preparatorias que plantea el per\u00edodo, construyendo fuertes organizaciones revolucionarias de vanguardia <\/i>que se nutran de la acumulaci\u00f3n de experiencias que realicen los explotados y oprimidos en sus luchas contra los l\u00edmites que colocan la democracia burguesa y las direcciones burocr\u00e1ticas<i>. <\/i><\/p>\n<p>Es s\u00edntesis, la maduraci\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica de los explotados y oprimidos est\u00e1 mediatizada por la combinaci\u00f3n entre los alcances y l\u00edmites del ciclo de rebeliones populares, dentro del cual la intervenci\u00f3n de las corrientes revolucionarias es determinante para su eventual superaci\u00f3n dial\u00e9ctica e imprimirles un curso obrero y socialista.<\/p>\n<p><strong>Una \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d que describe mucho pero no explica nada<\/strong><\/p>\n<p>En la \u00faltima edici\u00f3n de <i>Estrategia Internacional <\/i>el PTS concentr\u00f3 su an\u00e1lisis en la \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d, que viene a ser una versi\u00f3n regionalizada de la nueva \u201cprimavera de los pueblos\u201d. En t\u00e9rminos generales, el PTS no profundiza sustancialmente su definici\u00f3n del proceso y, por el contrario, repite nuevamente todo el m\u00e9todo objetivista y positivista que ya se\u00f1alamos.<\/p>\n<p>A pesar de esto, intenta una interpretaci\u00f3n del proceso a partir de los alcances y l\u00edmites de las \u201cprimaveras\u201d, de alguna manera reproduciendo el abordaje que desde SoB realizamos desde el inicio del ciclo de rebeliones populares (incluso utilizando categor\u00edas y \u00e1ngulos de an\u00e1lisis muy caracter\u00edsticos de nuestra corriente).<\/p>\n<p>En cuanto a la definici\u00f3n de la \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d, el PTS plantea que se trata de \u201cun amplio y profundo proceso de lucha de clases que, abarcando a diversos pa\u00edses con caracter\u00edsticas muy dis\u00edmiles, incluy\u00f3 rebeliones y abri\u00f3 procesos revolucionarios como en Egipto y T\u00fanez\u201d (Eduardo Molina, y Simone Ishibashi: \u201cA un a\u00f1o y medio de la \u2018primavera \u00e1rabe\u2019\u201d, <i>Estrategia Internacional<\/i> 28, Buenos Aires, 2012). Aunado a esto, se agrega que \u201csi bien no lleg\u00f3 a transformarse en ning\u00fan pa\u00eds en una revoluci\u00f3n social, abri\u00f3 procesos revolucionarios prolongados, en particular en Egipto y T\u00fanez, donde la clase obrera concentrada jug\u00f3 un rol central en las movilizaciones que derribaron las dictaduras de Mubarak y Ben Ali, aunque sin conquistar la hegemon\u00eda sobre las clases medias y los sectores populares\u201d (C. Cinatti, cit.).<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n delata que el PTS tom\u00f3 prestados varios elementos de nuestra definici\u00f3n de rebeliones populares. Por supuesto que la palabra \u201crebeli\u00f3n\u201d no es una invenci\u00f3n de SoB, pero en el marco de las corrientes trotskistas es de amplio reconocimiento que desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os construimos esta categor\u00eda para interpretar los procesos de la lucha de clases en Am\u00e9rica Latina y, m\u00e1s recientemente, la generalizamos de conjunto para comprender los procesos en Medio Oriente, Europa y la recomposici\u00f3n obrera en China, configurando lo que llamamos un \u201cciclo de rebeliones populares\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de esto, el PTS no dota de ning\u00fan contenido real o espec\u00edfico a estas \u201crebeliones\u201d, salvo el se\u00f1alamiento de que no son a\u00fan revoluciones sociales. As\u00ed, el PTS nuevamente no logra avanzar en una caracterizaci\u00f3n por la positiva de su categor\u00eda de \u201cprimaveras\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, cuando el PTS apunta algunos rasgos estrat\u00e9gicos de su propia autor\u00eda, saca a relucir su andamiaje estrat\u00e9gico objetivista. Por ejemplo, se plantea que \u201cel imperialismo responde al desaf\u00edo de la rebeli\u00f3n con una estrategia combinada en defensa del amenazado <i>statu quo<\/i> regional y de los reg\u00edmenes en que se apoya. Fue articulando su respuesta en torno a una estrategia de <i>contrarrevoluci\u00f3n que abarca pol\u00edticas de \u2018transici\u00f3n\u2019 <\/i>(\u2026). <i>Esta estrategia tiene rasgos preventivos, pues todav\u00eda no enfrenta revoluciones abiertas y cuenta con ciertos m\u00e1rgenes de maniobra para la reforma de los reg\u00edmenes<\/i>, que intenta establecer con m\u00ednimas concesiones pol\u00edticas a las masas\u201d (E. Molina y S. Ishibashi, cit.).<\/p>\n<p>En suma, el planteamiento del PTS se sintetiza en: 1) no hay revoluciones sociales en los pa\u00edses \u00e1rabes, sino rebeliones, 2) frente a esto el imperialismo est\u00e1 respondiendo con una pol\u00edtica de \u201ccontrarrevoluciones\u201d, y 3) dado que no hay \u201crevoluciones abiertas\u201d, estas contrarrevoluciones son \u201cpreventivas\u201d o democr\u00e1ticas (pol\u00edticas de \u201ctransici\u00f3n\u201d), pues hay m\u00e1rgenes de maniobra para hacer concesiones a las masas.<\/p>\n<p>Entonces, aunque el PTS se\u00f1ala que la \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d no cuenta con centralidad obrera y persisten los atrasos subjetivos \u2013que posibilitan salidas con mediaciones democr\u00e1tico-burguesas\u2013, y a\u00fan no se producen revoluciones sociales, caracteriza que en los pa\u00edses \u00e1rabes persiste una dial\u00e9ctica de revoluci\u00f3n-contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta forma, el PTS vac\u00eda de contenido la categor\u00eda de \u201ccontrarrevoluci\u00f3n\u201d, que, como explicamos anteriormente, en la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario se define como el desarrollo de m\u00e9todos de guerra civil contra el movimiento obrero en coyunturas cuando la lucha de clases desborda los marcos de la democracia burguesa.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 el PTS nuevamente se ubica como el anverso objetivista de la LIT, pues mientras esta corriente ve \u201crevoluciones democr\u00e1ticas\u201d en el mundo \u00e1rabe, en el caso del PTS ocurre lo mismo con las contrarrevoluciones, con la salvedad de que en este caso coinciden con la LIT en catalogar las mediaciones democr\u00e1tico-burguesas del imperialismo y las burgues\u00edas \u00e1rabes como una pol\u00edtica \u201ccontrarrevolucionaria\u201d.<\/p>\n<p>En el caso de la LIT, el razonamiento es que cuanto m\u00e1s intensas son las revoluciones socialistas \u201cinconscientes\u201d, m\u00e1s tiende el imperialismo a implementar las salidas de contrarrevoluci\u00f3n con mediaciones democr\u00e1ticas. En el caso del PTS el \u00e1ngulo es otro, aunque con mismo resultado: ante la ausencia de revoluciones sociales, el imperialismo desarrolla \u201ccontrarrevoluciones\u201d mediante las urnas electorales: \u201cLa \u2018Primavera \u00c1rabe\u2019 mostr\u00f3 sus l\u00edmites, que son esencialmente subjetivos, pol\u00edticos, cuando, tras los triunfos iniciales, no logr\u00f3 abrir la perspectiva de un curso independiente, hacia acciones revolucionarias superiores del movimiento obrero y de masas. Esa debilidad fue aprovechada por el imperialismo y las burgues\u00edas locales para poner en marcha la reacci\u00f3n, detr\u00e1s de los planes de transici\u00f3n, las intervenciones y la represi\u00f3n. As\u00ed, la contrarrevoluci\u00f3n cuenta a su favor con los m\u00e1rgenes de maniobra que le concede el atraso subjetivo del movimiento\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>El atraso de los factores subjetivos es efectivamente un elemento decisivo para entender los l\u00edmites del proceso y por qu\u00e9, tras el estallido de una rebeli\u00f3n popular con la fuerza de la que est\u00e1 aconteciendo en Egipto, sea la Hermandad Musulmana la que ha sido proyectada al gobierno.<\/p>\n<p>Esas mismas mediaciones con las que puede contar el imperialismo, son las que otorgan al proceso una caracter\u00edstica m\u00e1s de rebeli\u00f3n y reabsorci\u00f3n reaccionaria de \u00e9sta que abiertamente revolucionario y contrarrevolucionario, como ya hemos se\u00f1alado. En los casos de enfrentamientos m\u00e1s extremos, como los de Libia o Siria, estas connotaciones tienen que ver con los elementos militares asociados a una guerra civil en sentido estricto.<\/p>\n<p><b>Relanzar la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario<\/b><\/p>\n<p>En cualquier caso, la definici\u00f3n de que estamos en los l\u00edmites del per\u00edodo \u201crestauracionista\u201d es correcta pero carece de densidad para calificar la experiencia en curso entre los explotados y oprimidos. Una experiencia que parece estar marcando hoy un recomienzo hist\u00f3rico de la lucha de clases, donde el actual ciclo de rebeliones populares podr\u00eda estar jugando el rol de nexo entre las graves derrotas de las d\u00e9cadas anteriores y la eventual reaparici\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Esto depender\u00e1, obviamente, no s\u00f3lo de la acumulaci\u00f3n de estas experiencias, sino en primer\u00edsimo lugar de una profundizaci\u00f3n de la actual crisis econ\u00f3mica y de un salto en el enfrentamiento entre los estados que lleve a una nueva \u201cera de los extremos\u201d que deje atr\u00e1s el <i>imperium universalis<\/i> de la democracia burguesa: crisis, guerras y revoluciones.<\/p>\n<p>Para prepararnos para esto es necesaria la construcci\u00f3n de fuertes partidos de vanguardia (\u201cpartidos de lucha de clases\u201d), que entrelaz\u00e1ndose con la experiencia que la clase obrera vaya haciendo en este nuevo ciclo pol\u00edtico, y apostando estrat\u00e9gicamente a su recomposici\u00f3n, logren romper aqu\u00ed y all\u00e1 con los \u201cdiques de contenci\u00f3n\u201d tradicionales, transform\u00e1ndose en organizaciones con amplia influencia entre las masas. As\u00ed se comenzar\u00e1 a escribir otra historia en la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>Una nueva historia que, sin duda, requiere elaboraciones estrat\u00e9gicas y balances de la experiencia hist\u00f3rica de la lucha de clases de las cuales tanto la LIT como el PTS carecen.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>&#8211; Albamonte, Emilio y Maiello, Mat\u00edas: \u201cEn los l\u00edmites de la \u2018restauraci\u00f3n burguesa\u2019\u201d, <i>Estrategia Internacional<\/i> 27, Buenos Aires, 2011.<\/p>\n<p>&#8211; Almeida, Eduardo: \u201cRevoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Egipto\u201d, www.litci.org, enero 2012.<\/p>\n<p>&#8211; Anderson, Perry: <i>Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico<\/i>, M\u00e9xico,<i> <\/i>Siglo XXI, 2007.<\/p>\n<p>&#8211; Cinatti, Claudia: \u201cLucha de clases y nuevos fen\u00f3menos pol\u00edticos en el quinto a\u00f1o de la crisis capitalista\u201d, Estrategia Internacional 28, Buenos Aires, 2012.<\/p>\n<p>&#8211; Engels, Federico: <i>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania<\/i>, Buenos Aires, Pol\u00e9mica, 1976.<\/p>\n<p>&#8211; Gramsci, Antonio: \u201cSindicalismo y consejos\u201d, en <i>Control obrero, consejos obreros, autogesti\u00f3n<\/i>,<i> <\/i>Ernest Mandel (comp.), M\u00e9xico, Era, 1974.<\/p>\n<p>&#8211; Iturbide, Alejandro: \u201cEntre la crisis econ\u00f3mica y las luchas y revoluciones: Un mundo convulsionado\u201d, www.litci.org, marzo de 2012.<\/p>\n<p>&#8211; LIT: <i>VIII Congreso Mundial: resoluciones y documentos.<\/i> San Pablo, Editora Instituto Jos\u00e9 Luis e Rosa Suderman\/Ediciones Deesksha, 2005.<\/p>\n<p>&#8211; Luxemburgo, Rosa: <i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>, Bogot\u00e1, Pluma, 1979.<\/p>\n<p>&#8211; Marx, Karl: <i>La guerra civil en Francia<\/i>, Mosc\u00fa, Progreso, 1976.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 <i>La lucha de clases en Francia<\/i>., Buenos Aires, Luxemburgo, 2007.<\/p>\n<p>&#8211; Molina, Eduardo y Ishibashi, Simone: \u201cA un a\u00f1o y medio de la \u2018primavera \u00e1rabe\u2019\u201d, <i>Estrategia Internacional<\/i> 28, Buenos Aires, 2012.<\/p>\n<p>&#8211; Moreno, Nahuel: <i>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/i>, Bogot\u00e1, Caracteres, 1990.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 <i>Las revoluciones del siglo XX<\/i>,<i> <\/i>Managua, Cuadernos de El Socialista 6, 1987.<\/p>\n<p>&#8211; Ram\u00edrez, Roberto. \u201cSobre la naturaleza de las revoluciones de posguerra y los estados \u2018socialistas\u2019\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 22, Buenos Aires, 2008.<\/p>\n<p>&#8211; Rojo, Jos\u00e9 Luis: \u201cUn ciclo de rebeliones populares conmueve al mundo\u201d, <i>Socialismo o Barbarie <\/i>26, Buenos Aires, 2012.<\/p>\n<p>&#8211; Romano, Manolo: \u201cPol\u00e9mica con la LIT y el legado te\u00f3rico de Nahuel Moreno\u201d, Estrategia Internacional 3, diciembre 1993 \/ enero 1994.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00e1enz, Roberto: <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2012.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cEl recurso al sustituismo social\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 21. Buenos Aires, 2007: p. 151-153.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 17\/18, Buenos Aires, 2004.<\/p>\n<p>&#8211; Testa, Claudio: \u201cUn gran debate en la izquierda mundial\u201d, www.socialismo-o-barbarie.org, agosto 2011.<\/p>\n<p>&#8211; Trotsky, Le\u00f3n: <i>\u00bfAd\u00f3nde va Francia?<\/i>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2005.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLa agon\u00eda del capitalismo y las tareas de la IV Internacional\u201d en <i>Acerca de la revoluci\u00f3n socialista.<\/i> Bogot\u00e1, Estrategia, 1971.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 <i>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/i>, El Puente, sin pie de imprenta.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 <i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2004.<\/p>\n<p>&#8211; Weil, Josef: \u201cUna interpretaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en el mundo \u00e1rabe\u201d, <i>Marxismo Vivo<\/i> 2, octubre de 2011.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Ver de Jos\u00e9 Luis Rojo \u201cUn ciclo de rebeliones populares conmueve al mundo\u201d, en <i>Socialismo o Barbarie <\/i>26.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Por esto mismo, no hay que confundir la huelga general en el sentido en que la estamos tratando aqu\u00ed con los \u201cparos generales\u201d convocados por la burocracia sindical, que si bien presentan un principio de acci\u00f3n colectiva de la clase obrera contra la clase capitalista, por el sindicalismo de sus objetivos, la pasividad en la que es convocada y su \u201crutinarismo\u201d inhibe casi desde el comienzo las tendencias revolucionarias que concita toda verdadera huelga general. Volveremos sobre esto m\u00e1s abajo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Para dar aqu\u00ed un solo ejemplo, recordemos que al Octubre boliviano del 2003 que tir\u00f3 abajo al gobierno de Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez de Losada y dio paso luego a elecciones d\u00f3nde se impuso el gobierno de Evo Morales, tambi\u00e9n se la calific\u00f3 de \u201crevoluci\u00f3n socialista inconsciente\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Agreguemos que, casi un\u00e1nimemente, a ese tipo de procesos, analistas marxistas y no marxistas los consideraron con un grado cualitativamente menor de organicidad que una rebeli\u00f3n. Se trata de \u201cformas de desorden civil\u201d, en ingl\u00e9s <i>riots<\/i> (como se los llam\u00f3 en EE.UU. e Inglaterra en tiempo real) o, en castellano, <i>disturbios<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Moreno llevaba al extremo esto cuando en un curso de popularizaci\u00f3n marxista en los a\u00f1os 80 a la hora de se\u00f1alar qu\u00e9 \u201ccaracterizaba al trotskismo\u201d: enumeraba una serie de \u201crasgos\u201d o elementos entre los que inclu\u00eda la democracia obrera, pero sin ninguna organicidad respecto del curso de la revoluci\u00f3n socialista o de los estados donde hab\u00eda sido expropiado el capitalismo. La identidad trotskista quedaba as\u00ed como una serie de elementos inconexos o \u201ca\u00f1adidos\u201d que parec\u00eda no agregar mucho a los \u201clogros\u201d de las direcciones burocr\u00e1ticas. Como siempre, la actual LIT termina llevando esto hacia cumbres m\u00e1s altas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Por otra parte, Weil refleja c\u00f3mo la LIT confunde anticapitalismo con socialismo, al caracterizar que \u201cen Egipto est\u00e1 en curso una revoluci\u00f3n socialista y antiimperialista inconsciente\u201d (20).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> En otros textos hemos criticado tambi\u00e9n las variantes \u201csubjetivistas\u201d que caracterizaron a parte del movimiento trotskista de posguerra, y que de ninguna manera configuraron una alternativa al tronco principal del movimiento.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Engels se quejaba en la <i>Dial\u00e9ctica<\/i><i> de la Naturaleza<\/i> de la \u201cmetaf\u00edsica de las categor\u00edas fijas\u201d que caracterizaba a las ciencias naturales y, sobre todo, la biolog\u00eda, en el per\u00edodo previo a Darwin.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> El PTS no tiene empacho en dar aqu\u00ed y all\u00e1 definiciones exactamente opuestas a su teorizaci\u00f3n real. Por ejemplo, la siguiente: \u201cEl socialismo, como modo de producci\u00f3n, no tiene ninguna forma determinada de existencia hist\u00f3rica por fuera de la conquista del poder pol\u00edtico por parte de la clase obrera, mientras que las relaciones capitalistas se reproducen, por as\u00ed decirlo, \u2018autom\u00e1ticamente\u2019 (hasta la explosi\u00f3n de las crisis que le son inherentes)\u201d, <i>Estrategia Internacional<\/i> 27. Vaya paradoja: si el \u201csocialismo\u201d no tiene \u201cninguna forma determinada de existencia hist\u00f3rica por fuera de la conquista del poder pol\u00edtico por parte de la clase obrera\u201d (una definici\u00f3n en general correcta, si hacemos abstracci\u00f3n de que el socialismo como r\u00e9gimen implica ya la disoluci\u00f3n de toda forma de poder del Estado), <i>el tr\u00e1nsito hacia este estadio s\u00ed podr\u00eda ser conducido por una burocracia que hubiera desplazado a la clase obrera del poder.<\/i> Esto es un verdadero galimat\u00edas, porque hay que decidirse: si \u201cla conquista del poder pol\u00edtico por parte de la clase obrera\u201d es efectivamente el factor determinante del socialismo <i>y de la transici\u00f3n hacia \u00e9l<\/i> (no hay forma de separarlos), entonces la definici\u00f3n puramente jur\u00eddica de estado obrero como \u201cestado donde la propiedad capitalista fue estatizada\u201d es papel mojado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Agreguemos que en otra muestra de inconsistencia te\u00f3rica y de borrar con el codo lo que se escribe con la mano (el supuesto rechazo del PTS al \u201cautomatismo de la transici\u00f3n\u201d), en la revista <i>Estrategia Internacional<\/i> que acabamos de citar, se habla de \u201cla burocracia en tanto \u2018dictadura sobre el proletariado\u2019\u201d. Pero si la burocracia ejerc\u00eda su dictadura sobre el proletariado y si en la transici\u00f3n socialista no hay automatismo que valga, \u00bfc\u00f3mo puede definir el PTS las econom\u00edas de los Estados burocr\u00e1ticos como \u201cen transici\u00f3n al socialismo\u201d? Aqu\u00ed hay un interesante juego de definiciones hist\u00f3ricas, porque en determinado momento esas econom\u00edas fueron efectivamente de \u201ctransici\u00f3n\u201d\u2026 pero al capitalismo. Tambi\u00e9n es conocida la propuesta de cambiar la expresi\u00f3n habitual \u201csocialismo realmente existente\u201d (cara al stalinismo durante la Guerra Fr\u00eda) \u00a0por la m\u00e1s precisa de \u201csocialismo realmente <i>in<\/i>existente\u201d. El PTS es ajeno a este tipo de sutilezas a la hora de analizar la dial\u00e9ctica del proceso hist\u00f3rico real y material.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Un elemento destacable de esto es que el PTS es much\u00edsimo m\u00e1s severo con Moreno (que milit\u00f3 siempre en el flanco izquierdo del trotskismo de posguerra) que con Mandel, que fue la manifestaci\u00f3n m\u00e1s acabada del \u201ccentrismo trotskista\u201d en t\u00e9rminos pol\u00edticos y que, te\u00f3ricamente, si era m\u00e1s sistem\u00e1tico, estaba caracterizado por un doctrinarismo ajeno a Moreno, que planteaba sus preocupaciones y \u201crevisiones\u201d siempre de manera abierta y honesta.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en .pdf El 2011 fue uno de los a\u00f1os de mayor rebeld\u00eda desde el mayo franc\u00e9s de 1968. 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