{"id":1007,"date":"2013-02-09T18:21:25","date_gmt":"2013-02-09T21:21:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1007"},"modified":"2019-11-19T23:08:47","modified_gmt":"2019-11-20T02:08:47","slug":"lineamientos-para-un-analisis-del-caracter-de-la-segunda-guerra-mundial-causas-y-consecuencias-del-triunfo-de-la-urss-sobre-el-nazismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1007","title":{"rendered":"Causas y consecuencias del triunfo de la URSS sobre el nazismo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Lineamientos para un an\u00e1lisis del car\u00e1cter de la Segunda Guerra Mundial<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/07-27-URSS-y-Guerra_.pdf\">Ver en .pdf<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><i>\u201cPor la noche. Tormenta de nieve. Veh\u00edculos. Artiller\u00eda. Se mueven en silencio. De repente se oye una voz ronca en un cruce de carreteras: \u2018\u00a1Eh! \u00bfCu\u00e1l es el camino hacia Berl\u00edn?\u2019 Una explosi\u00f3n de risa\u201d<\/i> (Vasili Grossman, citado por Beevor en <i>Un escritor en guerra<\/i>, reflejando el desinter\u00e9s y a la vez la elevada moral de los soldados del Ej\u00e9rcito Rojo).<\/p>\n<p>Transcurrida la primera d\u00e9cada del siglo XXI, el panorama mundial ha cambiado dr\u00e1sticamente. Muy lejos ha quedado el triunfalismo capitalista de dos d\u00e9cadas atr\u00e1s, cuando ca\u00eda el Muro de Berl\u00edn. Por el contrario, lo que est\u00e1 a la orden del d\u00eda es la crisis hist\u00f3rica que est\u00e1 viviendo la econom\u00eda capitalista.<\/p>\n<p>Bajo el hierro de la crisis, el \u00faltimo per\u00edodo ha estado marcado por la irrupci\u00f3n de una ola de rebeliones populares en los m\u00e1s dis\u00edmiles puntos del globo.<\/p>\n<p>Pero este movimiento est\u00e1 todav\u00eda en sus primeros pasos: <i>sabe m\u00e1s lo que no quiere que lo que desea positivamente<\/i>. En t\u00e9rminos globales, a pesar de la acumulaci\u00f3n de experiencias que se est\u00e1 viviendo, <i>todav\u00eda pesa la crisis de alternativas producto del fracaso de las experiencias socialistas del siglo pasado<\/i>. Resta mucho trabajo por hacer para volver a colocar la alternativa del socialismo como perspectiva para las amplias masas explotadas y oprimidas. Es precisamente en <i>ese<\/i> sentido que el proceso est\u00e1 todav\u00eda en sus primeros pasos.<\/p>\n<p>En esas condiciones, la cr\u00edtica radical de las experiencias no capitalistas del siglo XX sigue siendo de extrema actualidad: un esfuerzo no simplemente historiogr\u00e1fico, sino de importancia<i> estrat\u00e9gica.<\/i> Porque la tarea de la cr\u00edtica ha sido insuficientemente sistem\u00e1tica, fragmentaria las m\u00e1s de las veces, o realizada por autores antisocialistas, como muchos que hoy aparecen en una nueva generaci\u00f3n de historiadores.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que corresponda un combate por una justa interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica al servicio del relanzamiento de la lucha por el socialismo en este nuevo siglo, un trabajo vital para fecundar las nuevas revoluciones socialistas que est\u00e1n en el porvenir. En este caso haciendo un esfuerzo de interpretaci\u00f3n acerca de las causas y consecuencias del triunfo de la ex URSS sobre el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, junto con una consideraci\u00f3n m\u00e1s global acerca del car\u00e1cter de esa contienda.<\/p>\n<p>1. Una paradoja hist\u00f3rica que requiere explicaci\u00f3n<\/p>\n<p>En trabajos anteriores hemos criticado la definici\u00f3n de que la ex URSS, subproducto de la mayor revoluci\u00f3n en la historia de la humanidad y la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XX, hubiera logrado sobrevivir como Estado obrero, a pesar de sus deformaciones burocr\u00e1ticas hasta finales de la d\u00e9cada del 80, cuando tuvo lugar la restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Nuestra visi\u00f3n es que en alg\u00fan punto de su trayectoria, la dictadura de la burocracia termin\u00f3 desvirtuando totalmente el car\u00e1cter obrero del Estado: <i>no fue la dominaci\u00f3n de la clase obrera la que concluy\u00f3 disolviendo el estado, sino el estado burocratizado el que reabsorbi\u00f3 la dominaci\u00f3n proletaria.<\/i> En vez del \u201csemiestado proletario\u201d condenado a desaparecer que ped\u00edan Marx y Lenin, emergi\u00f3 un \u201csuperestado\u201d de la burocracia.<\/p>\n<p>Este proceso no fue en un solo acto, o un acontecimiento te\u00f3rico de \u201ctipo ideal\u201d marcado por contrastes mec\u00e1nicos. Se trat\u00f3 de <i>un proceso hist\u00f3rico-concreto<\/i> en virtud del cual el Estado obrero devino en Estado burocr\u00e1tico, como lo definiera tempranamente Christian Rakovsky, en todo caso con restos proletarios-comunistas.<\/p>\n<p>A los determinantes m\u00e1s generales de este proceso nos hemos dedicado <i>in extenso<\/i> en otros trabajos. Lo que nos mueve aqu\u00ed es cubrir una deuda respecto del <i>proceso de involuci\u00f3n<\/i> de esa formaci\u00f3n no capitalista desde el punto de vista hist\u00f3rico: dar cuenta de algunos de los principales jalones por los que pas\u00f3 y que dieron lugar a lo que lleg\u00f3 a ser, teniendo como centro la explicaci\u00f3n de c\u00f3mo aun en medio del proceso de intensa burocratizaci\u00f3n que viv\u00eda la URSS, se diera la paradoja hist\u00f3rica de que \u00e9sta pudiera derrotar el nazismo.<\/p>\n<p>Estos procesos ata\u00f1en a una reconsideraci\u00f3n del significado del giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin a finales de los a\u00f1os 20 (que ya hemos realizado en otros trabajos); el car\u00e1cter de las purgas stalinistas de 1936-1938; la experiencia de la Segunda Guerra Mundial en el frente oriental, <i>gesta hist\u00f3rica inmensa del pueblo sovi\u00e9tico<\/i> y centro del esfuerzo de interpretaci\u00f3n este art\u00edculo, y finalmente la experiencia de la dominaci\u00f3n \u201csovi\u00e9tica\u201d en los estados no capitalistas de Europa oriental, as\u00ed como la evoluci\u00f3n de la URSS a la salida de la guerra mundial, donde termina cerr\u00e1ndose el c\u00edrculo del Estado obrero ya devenido en Estado burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Llevar adelante esta evaluaci\u00f3n de algunos de los jalones hist\u00f3ricos que produjeron la descomposici\u00f3n del Estado obrero, con una dial\u00e9ctica particular que todav\u00eda permitiera su triunfo en la segunda guerra al tiempo que hipotecaba irremediablemente la perspectiva socialista, es el objetivo que nos planteamos en este trabajo, as\u00ed como una resumida reconsideraci\u00f3n del car\u00e1cter espec\u00edfico de la Segunda Guerra Mundial. Digamos tambi\u00e9n que este trabajo fue en cierto modo el \u201claboratorio\u201d de algunos de los conceptos que presentamos en nuestro folleto <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>, y es en varios aspectos complementario de \u00e9l.<\/p>\n<p>Cuando la clase obrera es desalojada definitivamente del poder<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>\u201c\u00a1Han tomado Teruel! \u00bfY a su mujer tambi\u00e9n?\u201d<\/i><\/p>\n<p>Pierre Brou\u00e9 dec\u00eda que \u00e9ste era un chiste que circulaba ampliamente en la URSS durante los a\u00f1os de las grandes purgas (1937 y 1938). Teruel era una localidad espa\u00f1ola que hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los franquistas, y el chiste refer\u00eda a la magnitud de la represi\u00f3n de esos a\u00f1os que alcanz\u00f3 unos 8 millones de detenidos, as\u00ed como 700.000 fusilados. El stalinismo borr\u00f3 del mapa casi m\u00e1s gente que el franquismo en la guerra civil.<\/p>\n<p>Sobre las purgas del stalinismo se han escrito r\u00edos de tinta. \u00bfQu\u00e9 de nuevo podr\u00eda decirse acerca de ellas?<\/p>\n<p>En este caso, queremos s\u00f3lo subrayar algunos puntos que sirven a los objetivos de este trabajo.<\/p>\n<p>Buscamos delimitarnos de dos visiones: la primera, aquella que est\u00fapida e interesadamente pretende vender una l\u00ednea argumental de <i>continuidad entre el bolchevismo y el stalinismo<\/i>. La segunda, tradicional en el trotskismo, que ve en las purgas <i>un evento de consecuencias eminentemente pol\u00edticas<\/i>.<\/p>\n<p>Por el contrario, a nuestro modo de ver las purgas no solamente contribuyeron a enterrar pol\u00edticamente la Revoluci\u00f3n Rusa, sino que terminaron <i>desalojando del poder a la clase obrera<\/i>. Se trat\u00f3 de un acontecimiento de consecuencias cualitativamente mayores a lo que se ha evaluado habitualmente en las filas del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue su resultado espec\u00edfico? Simple: <i>la desaparici\u00f3n definitiva del partido bolchevique y la creaci\u00f3n del partido stalinista<\/i>. A Stalin no le alcanz\u00f3 con burocratizar el partido bolchevique; ni siquiera qued\u00f3 satisfecho con la primera generaci\u00f3n stalinista que festej\u00f3 su triunfo sobre las dem\u00e1s tendencias \u2013en primer\u00edsimo lugar, la Oposici\u00f3n de Izquierda\u2013 en el \u201cCongreso de los triunfadores\u201d de 1934. Con las purgas de 1937 y 1938 arras\u00f3 tambi\u00e9n con esta primera generaci\u00f3n stalinista que todav\u00eda ten\u00eda algunas de las marcas de la \u00e9poca revolucionaria, dando lugar al surgimiento de <i>un partido enteramente nuevo<\/i> conducido por una novel generaci\u00f3n dirigente, muchos de cuyos principales miembros no llegaban a los 40 a\u00f1os. Werth habla del grupo stalinista constituido en la lucha \u201ccontra todas las oposiciones\u201d incluyendo en \u00e9l a Kaganovitch, Vorochilov, Molotov, Mikoian, Adreiev, pero tambi\u00e9n los m\u00e1s j\u00f3venes Jdanov, Malenkov, Iejov y Beria (<i>El terror y su desarrollo. Stalin y su sistema<\/i>: 190).<\/p>\n<p>\u201cLa renovaci\u00f3n de cuadros fue espectacular: a comienzos de 1939, 293 de 333 secretarios regionales del partido y 26.000 de 33.000 altos funcionarios de la <i>nomenklatura<\/i> del Comit\u00e9 Central estaban en sus puestos desde hac\u00eda menos de un a\u00f1o. A comienzos de 1937, el 88% de los secretarios regionales hab\u00edan adherido al partido antes de 1923; dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, ese porcentaje se derrumb\u00f3 al 18%, la inmensa mayor\u00eda (65%) de los nuevos promovidos a estos puestos claves hab\u00edan adherido despu\u00e9s del \u2018Gran Giro\u2019 stalinista de 1929\u201d (Werth: 192).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed debemos explicar por qu\u00e9 nuestro enfoque le da dimensiones <i>sociopol\u00edticas<\/i> a un acontecimiento, a priori, puramente pol\u00edtico, como se lo interpret\u00f3 tradicionalmente.<\/p>\n<p>Con la revoluci\u00f3n, el poder qued\u00f3 en manos del partido que dominaba ampliamente los soviets, y cuya dominaci\u00f3n se fue ampliando aun m\u00e1s en los a\u00f1os subsiguientes: el Partido Bolchevique. El poder en manos del partido significaba que tambi\u00e9n correspond\u00eda a \u00e9l (por intermedio de las instituciones que fueren) el manejo de los medios de producci\u00f3n estatizados y del sobreproducto social.<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os, es una realidad que a trav\u00e9s del partido y los Soviets gobernaba realmente lo mejor de la clase obrera rusa. Pero con el vaciamiento de los soviets que se configur\u00f3 a comienzos de los a\u00f1os 20, y luego del cambio de naturaleza del partido bolchevique devenido en partido stalinista (proceso que termin\u00f3 cristalizando en las grandes purgas), <i>se acaba desalojando a la clase obrera del poder por la v\u00eda de la destrucci\u00f3n final de su partido, garant\u00eda \u00faltima de su poder.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa en un Estado obrero en el que la propiedad est\u00e1 centralizada en manos del estado cuando la clase obrera queda desalojada del poder?<\/p>\n<p>\u00bfHay posibilidad en una sociedad de transici\u00f3n que la clase obrera sea desalojada <i>pol\u00edticamente<\/i> del poder pero conserve su dominaci\u00f3n en el terreno <i>econ\u00f3mico-social<\/i>?<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, la respuesta a ambas preguntas se resume a una sola: cuando el sobreproducto social (el esfuerzo de trabajo global de la sociedad que adquiere la forma de plusval\u00eda estatizada), pasa a ser administrado por una capa social <i>ajena<\/i> a la clase obrera, que es la que detenta de manera <i>efectiva<\/i> los medios de producci\u00f3n expropiados a la burgues\u00eda, el estado <i>ya no es \u201cobrero\u201d<\/i>. He ah\u00ed la verdadera clave de la definici\u00f3n de estado obrero: <i>qui\u00e9n, qu\u00e9 clase y fracciones de clase detentan realmente el control del sobreproducto social<\/i>. Si esa capa social se eleva cada vez m\u00e1s por encima de la clase obrera, pondr\u00e1 el excedente al servicio de resolver \u2013por m\u00e1s inorg\u00e1nica que sea la forma\u2013 <i>su propia<\/i> \u201ccuesti\u00f3n social\u201d como capa privilegiada.<\/p>\n<p>Tampoco se trata ya de las meras <i>formas jur\u00eddicas<\/i> de propiedad: se trata que del conjunto del trabajo humano rendido en las condiciones en las cuales la producci\u00f3n de la riqueza sigue dependiendo del esfuerzo humano de trabajo (de una u otra forma sigue imperando, aun con restricciones, la ley del valor), <i>la parte del le\u00f3n se la llevan los mecanismos de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1ticos.<\/i><\/p>\n<p>El desalojo <i>pol\u00edtico<\/i> de la clase obrera del poder significa, dial\u00e9cticamente, su desalojo <i>social<\/i>: <i>la p\u00e9rdida del car\u00e1cter obrero del estado ocurre aunque la propiedad siga siendo estatizada.<\/i><\/p>\n<p>No hay forma de separar una cosa de la otra, como se hizo tradicionalmente en el trotskismo. La propiedad estatizada no qued\u00f3 en manos de la clase obrera sino en las de la burocracia: una capa social <i>ajena y enemiga, y no \u201cmandadera\u201d o \u201crepresentativa\u201d<\/i> de la clase obrera. Y ya hemos escrito en otros lugares que la burocracia sovi\u00e9tica era algo m\u00e1s que una mera burocracia: era la \u00fanica capa social privilegiada y dominante de la sociedad sovi\u00e9tica en el sentido pleno de la palabra (Trotsky).<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis nos devuelve al debate acerca del verdadero car\u00e1cter de las purgas y sus rasgos extraordinariamente violentos, circunstancia que algo deb\u00eda decir sobre la naturaleza de los procesos subyacentes. Si las purgas sirvieron para completar definitivamente el desalojo de la clase obrera del poder y, por lo tanto, separarlas absolutamente del manejo de la econom\u00eda (de la planificaci\u00f3n y de la administraci\u00f3n del sobreproducto social), sus consecuencias fueron un jal\u00f3n <i>cualitativo<\/i> en la p\u00e9rdida del car\u00e1cter obrero del Estado, mal que le pese a los enfoques doctrinarios de la cuesti\u00f3n: \u201cUno de los objetivos (y, consecuentemente, uno de los resultados) del \u2018per\u00edodo de Yezhov\u2019, fue la <i>destrucci\u00f3n de la memoria social e hist\u00f3rica de la poblaci\u00f3n<\/i>, que es pasada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Una suerte de tierra arrasada fue formada alrededor de los asesinados l\u00edderes del bolchevismo en la medida que sus esposas, hijos y camaradas cercanos fueron eliminados luego de ellos. El miedo evocado por<i> el terror stalinista dej\u00f3 su marca en la conciencia y el comportamiento de varias generaciones de la poblaci\u00f3n sovi\u00e9tica<\/i>; para muchos signific\u00f3 <i>erradicar la disposici\u00f3n, deseo y habilidad de involucrarse en un pensamiento ideol\u00f3gico honesto<\/i>. Al mismo tiempo, los ejecutores e informantes del tiempo de Stalin continuaron adelante; ellos se aseguraron su buen vivir y la prosperidad de sus hijos mediante la activa participaci\u00f3n en las expulsiones, torturas y todo lo dem\u00e1s\u201d (Rogovin). Desagradable \u201cEstado obrero\u201d aquel en el que s\u00f3lo sobreviven los delatores\u2026<\/p>\n<p>Lo importante aqu\u00ed es dar cuenta del significado de la <i>atomizaci\u00f3n<\/i> en que qued\u00f3 sumida, de all\u00ed en m\u00e1s, la clase obrera. <i>Es muy dif\u00edcil concebir como \u201cdominante\u201d una clase social totalmente fragmentada, sin instancias independientes ni medios de organizaci\u00f3n que le fueran propios (pol\u00edticos o sindicales)<\/i>, en medio de una \u201cguerra de todos contra todos\u201d vinculada a <i>la supervivencia y el robo de la propiedad del Estado<\/i>, como fue ocurriendo en las d\u00e9cadas posteriores a la salida de la segunda guerra.<\/p>\n<p>Coincidimos a este respecto con lo que planteara Claudio Katz, y que parafraseamos en otros trabajos: si las conquistas de Octubre vivieron en la conciencia de la poblaci\u00f3n hasta la entreguerra, perdieron definitivamente este lugar en la posguerra. <i>La inmensa mayor\u00eda de los ciudadanos sovi\u00e9ticos percib\u00edan al r\u00e9gimen como ajeno<\/i> y como un instrumento de la burocracia, y por eso <i>no lo defendieron<\/i> cuando colaps\u00f3. La noci\u00f3n de Estado obrero burocratizado <i>omit\u00eda esta dimensi\u00f3n subjetiva<\/i> y se limitaba a trazar un retrato <i>sociol\u00f3gico<\/i> de las clases y estratos prevalecientes en la URSS.<\/p>\n<p>Tal fue el efecto real de las purgas, y de ah\u00ed sus rasgos salientes: la extrema atomizaci\u00f3n de la clase obrera bajo la burocracia stalinista. Esta atomizaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de manifestaciones espor\u00e1dicas y heroicas de resistencia aqu\u00ed o all\u00e1, configur\u00f3 un hecho de alcances hist\u00f3ricos del cual nunca se recuper\u00f3. \u00a1Y no se trat\u00f3 de la atomizaci\u00f3n de cualquier clase obrera, sino de la primera en la historia en tomar el poder!<\/p>\n<p>El trotskista norteamericano David North, que trabaj\u00f3 a comienzos de los a\u00f1os 90 con el historiador trotskista Vadim Rogovin, daba cuenta de las angustias y vicisitudes de \u00e9ste sobre este problema: \u201cPara mantener su propio equilibrio emocional, Vadim intentaba, en cuanto era posible, mantenerse a cierta distancia de los acontecimientos pol\u00edticos diarios. Seg\u00fan dijo Avner Siz [amigo de Rogovin] (\u2026) \u2018cuando vemos las noticias en televisi\u00f3n s\u00f3lo vemos dos clases de gente, idiotas y g\u00e1ngsters\u2019. Vadim intent\u00f3 concentrarse lo m\u00e1s posible en su trabajo hist\u00f3rico. Pero el nivel de degradaci\u00f3n intelectual, social y moral de la ex URSS lo afect\u00f3 profundamente. Aunque \u00e9l comprend\u00eda la naturaleza contrarrevolucionaria del stalinismo, encontr\u00f3 dif\u00edcil aceptar, emocional e intelectualmente, que no hubieran salido del Partido Comunista, una organizaci\u00f3n de 40 millones de miembros, <i>al menos unas docenas, ya que no unos miles, de verdaderos marxistas<\/i>\u201d (North, \u201cEn memoria de Vadim Rogovin\u201d).<\/p>\n<p>Y sin embargo, la ex URSS le gan\u00f3 la guerra al nazismo. Y lo hizo a pesar de que en los a\u00f1os finales de la d\u00e9cada del 30 campeaba una enorme desmoralizaci\u00f3n y atomizaci\u00f3n social, y que con las purgas militares y otros desastres, Stalin estaba haciendo lo opuesto a lo necesario para preparar al pa\u00eds para la guerra que se avecinaba. En los pr\u00f3ximos cap\u00edtulos avanzaremos en la explicaci\u00f3n de c\u00f3mo a pesar de estos desastres ocurri\u00f3 la paradoja hist\u00f3rica de este triunfo de magnitud sin igual.<\/p>\n<p>Matar o morir. Gran Terror, Terror Rojo y purgas stalinistas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>\u201cUstedes est\u00e1n ahora observando el Termidor en su forma pura. La Revoluci\u00f3n Francesa nos ense\u00f1\u00f3 una buena lecci\u00f3n, pero fuimos incapaces de ponerla en pr\u00e1ctica. No supimos c\u00f3mo proteger nuestra revoluci\u00f3n del Termidor. \u00c9se es nuestro gran error, y la historia nos condenar\u00e1 por eso\u201d <\/i>(Kamenev declarando en las purgas ante Mironov, jefe del departamento econ\u00f3mico de la polic\u00eda secreta sovi\u00e9tica, NKVD, citado por Vadim Rogovin en \u201cLas preparaciones para el primer juicio\u201d)<\/p>\n<p>Ante de continuar, cabe aqu\u00ed una reflexi\u00f3n respecto de los \u201cterrores\u201d comparados en las revoluciones francesa y rusa, y el lugar de las purgas stalinistas respecto de ellos. Esto tiene su importancia porque, como cobertura de su acci\u00f3n, el stalinismo intent\u00f3 justificar (o mimetizar) su terror contrarrevolucionario detr\u00e1s del terror revolucionario de los primeros a\u00f1os del poder bolchevique. Y an\u00e1logamente, los cr\u00edticos liberales de ayer y hoy igualan todas las formas de terror para condenarlas en bloque.<\/p>\n<p>Nicolas Werth se\u00f1ala que el operativo de las purgas, no s\u00f3lo las m\u00e1s concentradas en los altos dignatarios sino sobre todo las extendidas masivamente por abajo entre los cuadros medios, se llev\u00f3 a cabo mediante el expediente populista de la \u201ccr\u00edtica a los dirigentes\u201d y las \u201ccampa\u00f1as de vigilancia\u201d. En este operativo burocr\u00e1tico se llamaba a la base del partido (compuesta para ese entonces de un conjunto de elementos despolitizados, sin tradici\u00f3n anterior, provenientes del campo y carreristas de un partido de Estado), a denunciar e identificar a los dirigentes \u201cineficientes\u201d o incluso \u201ccontrarrevolucionarios\u201d. El llamado fung\u00eda de toque a rebato para cargar a estos cuadros medios la responsabilidad por todas las inercias y los problemas de la gesti\u00f3n del Estado (la suma de irracionalidades de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica), adem\u00e1s de servir como trampol\u00edn para una carrera hacia cargos mayores para una nueva generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas purgas, extendidas masivamente y dominadas por un sistema de \u201ccuotificaci\u00f3n\u201d similar al de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica, golpearon no s\u00f3lo a los elementos con pasado revolucionario (aunque fueran su centro evidente, y, por lo tanto, el eje del \u201cshow\u201d de los tres juicios de Mosc\u00fa entre 1936 y 1938), sino que tambi\u00e9n ten\u00eda elementos de \u201cautodepuraci\u00f3n\u201d de la burocracia stalinista misma, cuyo s\u00edmil a\u00f1os despu\u00e9s fue una pr\u00e1ctica com\u00fan, aunque con menos intensidad, por parte del mao\u00edsmo.<\/p>\n<p>Esta cobertura populista, desde ya, nada ten\u00eda que ver con los tribunales populares como expresi\u00f3n independiente del poder de los explotados y oprimidos en las duras condiciones de la lucha frente a la contrarrevoluci\u00f3n, sino que constitu\u00edan un montaje de la burocracia al servicio de la consolidaci\u00f3n de su propio poder.<\/p>\n<p>Un elemento caracter\u00edstico de los juicios stalinistas era el m\u00e9todo de la \u201cconfesi\u00f3n\u201d: la autoinculpaci\u00f3n como elemento legitimador del proceso. Claro que lo que se confesaba era la mayor\u00eda de las veces tan monstruoso que, para cualquiera con buen sentido, su verosimilitud era cuestionada. Aun as\u00ed, el mecanismo funcion\u00f3 con aquellos dispuestos a rebajarse moralmente con semejantes \u201cconfesiones\u201d, incluso acusando de absurdos delitos contrarrevolucionarios a los hasta ayer estrechos camaradas de armas de Lenin.<\/p>\n<p>El nivel de abyecci\u00f3n llega a ribetes incre\u00edbles en la carta de Bujarin a Stalin antes de ser condenado a muerte, toda una pieza de justificaci\u00f3n en aras de una filosof\u00eda objetivista de la historia.<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>En cambio, se llenaron de honor los que nunca fueron llevados a juicio p\u00fablico. Fue el caso del economista bolchevique Preobrajensky, de Muralov y de tantos otros: fueron fusilados en la oscuridad y el anonimato de la noche de los tiempos, precisamente porque se negaron a confesar cr\u00edmenes que no hab\u00edan cometido ni a acusar a otros.<\/p>\n<p>Veremos ahora que las purgas del stalinismo de los a\u00f1os 30 que terminan desalojando del poder a la clase obrera nada tienen que ver con el Gran Terror del apogeo del jacobinismo en la Revoluci\u00f3n Francesa, y menos a\u00fan con el Terror Rojo de los bolcheviques de los primeros a\u00f1os posteriores a la revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>En el primer caso se combinaron dos elementos. Uno, inevitables medidas de excepci\u00f3n en el per\u00edodo 1793-1794, momento en que m\u00e1s en riesgo estuvo la revoluci\u00f3n frente a los enemigos externos e internos. Dos, un exceso \u201cplebeyo\u201d y burocr\u00e1tico de la fracci\u00f3n de Robespierre que, para mantenerse en el poder, no solamente peg\u00f3 sobre el ala derecha, sino tambi\u00e9n sobre la izquierda de los hebertistas y los <i>enrag\u00e9s<\/i>, lo que no estuvo al servicio de la revoluci\u00f3n sino del socavamiento de sus impulsos m\u00e1s progresistas. Ni hablar del terror que se sucedi\u00f3 desde mediados de 1794 en manos de los termidorianos y la Convenci\u00f3n, que, en general, se concentr\u00f3 sobre el flanco izquierdo, por ejemplo ajusticiando a Graco Babeuf y otros integrantes de la Conspiraci\u00f3n de los Iguales (1796).<\/p>\n<p>Agreguemos que \u00e9sta \u00faltima constituy\u00f3 un intento heroico pero sin perspectivas, minoritario, sobre una base social heterog\u00e9nea que ya hab\u00eda dado todo lo que pod\u00eda dar: los <i>sans-culottes<\/i>, peque\u00f1os tenderos, artesanos y comerciantes de Par\u00eds, cuando todav\u00eda la clase obrera no se hab\u00eda conformado hist\u00f3ricamente. Sin embargo, tuvo impacto como tradici\u00f3n en los movimientos de izquierda de la primera mitad del siglo XIX de la mano de Buonarroti (compa\u00f1ero de lucha de Babeuf) y Blanqui, sentando las bases para una tradici\u00f3n conspirativa que luego Marx criticar\u00eda por minoritaria, aunque rescatando su aspecto revolucionario (lo mismo har\u00eda Lenin con los <i>narodnikis<\/i> rusos).<\/p>\n<p>Ya el caso del Terror Rojo bajo Lenin y Trotsky fue muy distinto. M\u00e1s all\u00e1 de algunas formulaciones equivocadas del segundo en <i>Comunismo y Terrorismo<\/i>, y de algunos inevitables derrapes en su desarrollo, Serge es muy claro en <i>El a\u00f1o cero de la revoluci\u00f3n<\/i> cuando muestra c\u00f3mo el Terror Rojo fue <i>una respuesta obligada<\/i> a los ajusticiamientos en masa comenzados por el Terror Blanco contrarrevolucionario.<\/p>\n<p>Traverso confirma lo mismo: \u201cLa figura m\u00e1s siniestra de la contrarrevoluci\u00f3n es sin duda la de Krasnov, el general que organiza la revuelta de los cosacos del Don despu\u00e9s de haber sido liberado, muy ingenuamente, por los bolcheviques. Su recorrido llega hasta la Segunda Guerra Mundial, donde encabeza una unidad cosaca incorporada a la Wehrmacht. Ser\u00e1 ejecutado por los sovi\u00e9ticos en 1947. (\u2026) Los bolcheviques responden con el terror, decretado el 6 de septiembre de 1918 despu\u00e9s de los atentados en los que el jefe de la polic\u00eda pol\u00edtica de Petrogrado, Mois\u00e9s Uritski, es asesinado, y Lenin resulta herido\u201d (<i>A sangre y fuego<\/i>: 57).<\/p>\n<p>Traverso tambi\u00e9n cita reflexiones de Serge: \u201cEn su diario, escrito en Petrogrado durante la primavera de 1919 y luego publicado bajo el t\u00edtulo de <i>La ville en danger<\/i>, describe la guerra civil como conflicto irreductible entre dos partes de una sociedad dividida, un conflicto que s\u00f3lo conoce la violencia y donde es nula la posibilidad de acuerdo: \u2018No puede entenderse la guerra civil si uno no se representa a estas dos fuerzas, confundidas, viviendo la misma vida, roz\u00e1ndose en las arterias de las grandes ciudades con el sentimiento neto, constante, de que una de las dos debe matar a la otra\u2019 (\u2026) \u2018<i>La ley es matar o morir<\/i>\u2019\u201d (\u00eddem: 76-7).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de Trotsky a modo de cr\u00edtica a un Serge desilusionado por la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en los a\u00f1os 30 es que no hay manera de pelear una revoluci\u00f3n, y menos que menos una guerra civil, sin apelar a m\u00e9todos de terror <i>respecto del enemigo contrarrevolucionario<\/i>. Cuando todos los v\u00ednculos de solidaridad que anteriormente ligaban a ambas clases sociales (explotada y explotadora) se cortan en medio del brutal enfrentamiento y carnicer\u00eda de la guerra civil, el bando que muestre debilidad o ingenuidad \u2013que, como hab\u00eda demostrado la Comuna, era siempre el de la clase obrera\u2013 ser\u00eda liquidado.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el terror revolucionario fuera <i>una necesidad y no una virtud<\/i> que haya que idealizar o poner como \u201cmodelo\u201d; algo <i>impuesto por las condiciones objetivas<\/i> de la lucha, por las leyes que rigen inevitablemente toda guerra civil, y que son las m\u00e1s sangrientas que se puedan imaginar. Clausewitz repet\u00eda en <i>De la guerra<\/i> que la ingenuidad era la peor de las cualidades en las guerras.<\/p>\n<p>Ya las purgas del stalinismo fueron otra cosa. Los fines no justificaron los medios, porque el fin de \u00e9stas fue contrarrevolucionario: desalojar del poder de la clase obrera.<\/p>\n<p>En suma, el terror revolucionario es una necesidad impuesta por la lucha, un medio que responde al fin de la emancipaci\u00f3n humana (y que, por eso mismo, es generalmente mucho menos brutal, a pesar de todo). Otra cosa es el terror contrarrevolucionario como el de los blancos o el stalinismo: es un feroz instrumento antiobrero y antipopular de la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El terror contrarrevolucionario da lugar, adem\u00e1s, a un tipo de moral totalmente ajena a la moral <i>cr\u00edtica, consciente y humanista <\/i>que caracteriza al militante revolucionario. La moral de la contrarrevoluci\u00f3n stalinista fue una palmaria muestra de <i>alienaci\u00f3n a una disciplina de hierro burocr\u00e1tica que se hac\u00eda ciega e instrumental<\/i>.<\/p>\n<p>Un buen retrato de esto es la novela <i>El se\u00f1or que amaba los perros<\/i> (del autor socialdem\u00f3crata cubano Leonardo Padura), que retrata el tipo de \u201cmoral burocr\u00e1tica\u201d, antihumanista e instrumental inspirada por el stalinismo: \u201cSoy el mismo y soy diferente en cada momento. Soy todos y soy ninguno, porque soy uno m\u00e1s, peque\u00f1\u00edsimo, en la lucha por un sue\u00f1o. <i>Una persona y un nombre no son nada<\/i>\u2026 Mira, hay algo muy importante que me ense\u00f1aron nada m\u00e1s entrar en la Cheka: <i>el hombre es relegable, sustituible<\/i>. El individuo no es una unidad irrepetible, sino un <i>concepto<\/i> que se suma y forma la masa, que s\u00ed es real. Pero el hombre en cuanto individuo no es sagrado y, por tanto, es <i>prescindible<\/i>\u201d (Padura: 374).<\/p>\n<p>La mezcla <i>non sancta<\/i> de ambos terrores por la historiograf\u00eda reaccionaria y antisocialista de moda (incluido Werth) s\u00f3lo tiene por fin desacreditar la lucha revolucionaria contempor\u00e1nea, del mismo modo que la cr\u00edtica al terror del jacobinismo en el siglo XIX serv\u00eda a los fines del pensamiento conservador que a\u00f1oraba el <i>Ancien R\u00e9gime<\/i>. Es parte de un vasto operativo de <i>deificaci\u00f3n hist\u00f3rica de la democracia burguesa<\/i>, una estigmatizaci\u00f3n que comparten todas las fracciones explotadoras y conservadoras para ensuciar la idea misma de la revoluci\u00f3n social en este nuevo siglo.<\/p>\n<p>Un inmenso triunfo hist\u00f3rico, pero p\u00edrrico desde la perspectiva socialista<\/p>\n<p>En ninguna otra parte se recuerda la II Guerra Mundial como en los pa\u00edses de la ex URSS, algo que se\u00f1alan todos los observadores. De entre los m\u00faltiples aspectos en juego, nos queremos dedicar a uno: el frente oriental y una sumaria comparaci\u00f3n de las econom\u00edas de guerra nazi y sovi\u00e9tica durante la contienda, a modo de proveer uno de los elementos de explicaci\u00f3n de la derrota del nazismo.<\/p>\n<p>El frente oriental fue el m\u00e1s importante de la Segunda Guerra Mundial: decidi\u00f3 la suerte de la contienda y su momento de quiebre fue la derrota del nazismo a comienzo de 1943 en Stalingrado, derrota de la cual nunca se recuperar\u00eda (Von Paulus firm\u00f3 su capitulaci\u00f3n el 1\u00b0 de febrero de ese a\u00f1o).<\/p>\n<p>El \u00e9xito sovi\u00e9tico en la segunda guerra fue un <i>extraordinario triunfo popular<\/i>, un acontecimiento hist\u00f3rico de magnitud sin igual que requiere ser explicado y comprendido, y que signific\u00f3 la derrota hist\u00f3rica del nazismo, la expresi\u00f3n m\u00e1s perversa del capitalismo hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En el combate al nazismo la ex URSS sufri\u00f3 <i>27 millones de bajas directas<\/i>: 10 millones de soldados, 11 millones de civiles y m\u00e1s de 5 millones sin clara especificaci\u00f3n. La impresionante cifra de movilizados por parte del Ejercito Rojo alcanz\u00f3 34.476.000 hombres y mujeres, de los cuales solamente 4.827.000 revest\u00edan en sus filas al comienzo de la guerra. A las mujeres les toc\u00f3 el grueso del esfuerzo en la producci\u00f3n, llegando a totalizar el 60% de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa al final de la guerra; en el frente sumaron entre 500.000 y 800.000.<\/p>\n<p>El reverso de esta inmensa movilizaci\u00f3n, y de la masiva destrucci\u00f3n causada por la guerra, se observa en el terreno demogr\u00e1fico. Diversos c\u00e1lculos contabilizan un dram\u00e1tico desplome de las tasas de natalidad durante los a\u00f1os de la guerra, se\u00f1alando que sumando los muertos entre 1941 y 1945 y los nacimientos que se deber\u00edan haber producido y no ocurrieron, la cifra de p\u00e9rdidas debe ser aumentada a la monumental de 50 millones de almas: un verdadero<i> derrumbe demogr\u00e1fico<\/i> del cual la ex URSS nunca se recuperar\u00eda. Esta cuesti\u00f3n es evidente en la crisis poblacional que atraviesa los territorios de la Rusia actual y los de las ex rep\u00fablicas hoy independientes, rasgo marcado tambi\u00e9n por todos los analistas.<\/p>\n<p>La URSS totalizaba 197 millones de habitantes en 1941, de los cuales 40 millones eran ucranianos (en Ucrania se perdieron diez millones de vidas durante la guerra, <i>un cuarto<\/i> de su poblaci\u00f3n), cifra que, insistimos, no se ha recuperado ni aun hoy, en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, con Rusia bordeando 150 millones de habitantes y Ucrania 45 millones, es decir, <i>millones de habitantes menos que 70 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p>El especialista militar ingl\u00e9s Chris Bellamy se\u00f1ala que si a la salida de la segunda guerra en los pa\u00edses de occidente capitalista se vivi\u00f3 el llamado \u201cbaby boom\u201d, en la ex URSS y sus pa\u00edses sucesores, la p\u00e9rdida fue demasiado grande como para poder ser compensada: \u201cEl esfuerzo gastado durante esos cuatro a\u00f1os y la exitosa pelea (&#8230;) en \u00faltima instancia termin\u00f3 quebrando la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Fue <i>una cat\u00e1strofe ambiental y demogr\u00e1fica<\/i>\u201d (Bellamy: 6). Este autor agrega que en las \u00e1reas ocupadas por los nazis fueron destruidos 1.710 ciudades, 70.000 pueblos, 32.000 plantas industriales y 65.000 kil\u00f3metros de v\u00edas f\u00e9rreas.<\/p>\n<p>Sobre las consecuencias de esto para la realidad ulterior de la URSS volveremos m\u00e1s abajo. Primero queremos explicar c\u00f3mo pudo ser que una Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que hab\u00eda pasado por una criminal purga de los principales cuadros de las fuerzas armadas solamente unos a\u00f1os antes pudiera ganar la guerra.<\/p>\n<p>La purga afect\u00f3 a tres de los cinco Mariscales de la URSS, tres de los cinco comandantes de armas de primera clase, todos los de segunda clase, 50 sobre 57 comandantes de cuerpos, 154 sobre 186 comandantes de divisi\u00f3n, 401 sobre 456 coroneles, sumando a casi todos los comisarios de cuerpos y divisiones: los mandos del Ej\u00e9rcito Rojo fueron lisa y llanamente eliminados. Una magnitud que resalta cuando se tiene en mente el agudo se\u00f1alamiento de Gramsci cuando insist\u00eda que con un pu\u00f1ado de oficiales se puede formar un ej\u00e9rcito\u2026 pero que 10.000 soldados rasos nunca lo podr\u00e1n hacer. El propio Goebbels se\u00f1al\u00f3 en su diario la sorpresa de Hitler por las purgas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la opini\u00f3n de \u00e9ste de que Stalin \u201cdeb\u00eda estar loco\u201d. Aun as\u00ed, la URSS pas\u00f3 exitosamente la prueba, dando lugar a un triunfo hist\u00f3rico de magnitud sin igual: la derrota del nazismo.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis cl\u00e1sico en la izquierda fue el se\u00f1alar que, en definitiva, la raz\u00f3n del triunfo fue que la ex URSS era un Estado obrero, sin problematizar m\u00e1s el an\u00e1lisis. A nuestro modo de ver, la explicaci\u00f3n exige m\u00e1s variables, cruzadas por una serie de paradojas que deben ser consideradas concretamente.<\/p>\n<p>Subsist\u00edan conquistas de la revoluci\u00f3n que explican este triunfo, centralmente la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda y una planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica no del todo esclerosada, que fue decisiva a la hora de la reacci\u00f3n despu\u00e9s del primer golpe de la Operaci\u00f3n Barbarroja, que encontr\u00f3 a Stalin con la guardia baja (es sabido que no esperaba la invasi\u00f3n de los nazis, a pesar de todos los informes recibidos en contrario). La <i>centralizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n<\/i> en manos del Estado como subproducto de la abolici\u00f3n de la propiedad privada por parte de la revoluci\u00f3n de Octubre se revel\u00f3, evidentemente, <i>decisiva<\/i> para este desenlace.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los costos humanos y materiales que implic\u00f3 s\u00f3lo se pueden explicar por las imposiciones irracionales de esa misma burocracia: <i>se derrot\u00f3 al nazismo, pero se hipotec\u00f3 la perspectiva socialista de manera definitiva<\/i>. El estado de desastre del pa\u00eds y las erradas opciones estrat\u00e9gicas de Stalin a la salida de la guerra <i>comprometieron irremediablemente ese inmenso triunfo popular y prepararon el terreno para la cristalizaci\u00f3n definitiva del Estado burocr\u00e1tico, y, a la postre, el retorno al capitalismo.<\/i><\/p>\n<p>2. Las bases sociales de la URSS stalinista y la Alemania nazi<\/p>\n<p>Las ventajas de una planificaci\u00f3n no del todo esclerosada<\/p>\n<p><i>\u201cD\u00eda y noche, los trenes trasladaban hacia el este el equipo fabril, motores y calderas\u201d <\/i>(Vasili Grossman, <i>Un escritor en guerra<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay un punto clave que permite explicar materialmente el triunfo de la ex URSS sobre el nazismo (sumado, claro est\u00e1, a la barbarie del avance nazi sobre el este europeo, que puso al grueso de la poblaci\u00f3n en su contra, un factor pol\u00edtico de extrema importancia que veremos m\u00e1s abajo): la manera en que la URSS hizo girar la econom\u00eda y el pa\u00eds como un todo hacia la econom\u00eda de guerra, en contraste con la incre\u00edble displicencia de nazismo al respecto. En su caso, el giro hac\u00eda una verdadera \u201cguerra total\u201d se produjo reci\u00e9n a comienzos de 1943, cuando ya era demasiado tarde para revertir el curso de la disputa.<\/p>\n<p>El 18 de febrero de 1943 Goebbels daba su famoso discurso en el Palacio de Deportes anunciando el giro hacia la \u201cguerra total\u201d. En su intervenci\u00f3n se produce ese famoso di\u00e1logo con el auditorio que llenaba extasiado el lugar: \u201c\u00bfQuieren la guerra total? \u00bfQuieren la guerra total?\u201d, y el p\u00fablico asent\u00eda enfervorizado.<\/p>\n<p>Comencemos viendo c\u00f3mo defin\u00eda el ex ministro de Industria de Guerra de Hitler, Albert Speer, los m\u00e9todos de trabajo del nazismo durante la guerra. Lo llamaba \u201csistema de improvisaci\u00f3n organizada\u201d, un poco a modo de denuncia del caos imperante y otro poco de exaltaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n por el libre mercado y su \u201clibertad de iniciativa\u201d. Se trata, como veremos, de una apor\u00eda que el nazismo nunca logr\u00f3 resolver.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n no dejaba de ser aguda y sintom\u00e1tica de la realidad casi an\u00e1rquica en el manejo de los asuntos por parte del nazismo: \u201cLa forma constitucional de nuestra organizaci\u00f3n era <i>improvisada y vaga<\/i> (\u2026) No hab\u00eda definici\u00f3n precisa de mis tareas y jurisdicciones (\u2026) <i>Esta forma vaga de definir los asuntos era un c\u00e1ncer en la forma de gobernar de Hitler<\/i>\u201d (Speer: 291).<\/p>\n<p>El federalismo que dominaba en la organizaci\u00f3n de poder nazi, sumada a la <i>carencia de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica real<\/i> que caracterizaba al r\u00e9gimen, fueron encarados demasiado tarde \u2013sobre todo el segundo aspecto, el primero nunca fue modificado\u2013 como para que pudiera cambiar su suerte en la contienda.<\/p>\n<p>Una de las irracionalidades t\u00edpicas del capitalismo en el seno de la econom\u00eda nazi era el exceso de modelos de armas producidas en cantidades insuficientes, en vez de establecer las mejores en su rubro y resolver la producci\u00f3n en serie de \u00e9stas. Se carec\u00eda de la estandarizaci\u00f3n suficiente por falta de planificaci\u00f3n; Speer dice que Hitler alentaba siempre nuevos modelos y no daba importancia alguna al abastecimiento de partes de los que ya exist\u00edan, am\u00e9n del permanente malgasto de fuerza de trabajo y de material (Speer: 491 y 514).<\/p>\n<p>El conocido estudioso del nazismo Ian Kershaw ratifica lo afirmado en sus <i>Memorias<\/i> por Speer. Se\u00f1ala que el an\u00e1lisis del historiador Dieter Petzina acerca del Plan Cuatrienal<i> <\/i>nazi demostr\u00f3 lo lejos que estaba la econom\u00eda hitleriana de una genuina planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El propio Speer recordaba que todav\u00eda en junio de 1944, al hablar a los industriales, Hitler les insist\u00eda en que su credo era el libre mercado y que la intervenci\u00f3n del estado en la econom\u00eda era una circunstancia transitoria, llamada a finalizar en cuanto se ganara la guerra: \u201cCuando esta guerra sea decidida por nuestro triunfo, <i>la iniciativa privada de la econom\u00eda alemana gozar\u00e1 de la m\u00e1s grande era en su historia<\/i> (&#8230;) o la humanidad ser\u00e1 arrojada varios centenares de a\u00f1os atr\u00e1s a una condici\u00f3n primitiva, con la producci\u00f3n en masa dirigida exclusivamente por el estado\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que las \u201cformas sociales primitivas\u201d no pod\u00edan generar producci\u00f3n en masa ni, mucho menos, estar en mano de un estado inexistente, es interesante subrayar una vez m\u00e1s el extremo <i>credo privatista del nazismo<\/i>, m\u00e1s all\u00e1 de la estatizaci\u00f3n de importantes sectores de la econom\u00eda de guerra que se vio obligado a llevar adelante.<\/p>\n<p>Por su parte, Alan Milward destac\u00f3 la debilidad de una econom\u00eda de guerra que necesit\u00f3 de la <i>Blitzkrieg<\/i> (guerra rel\u00e1mpago) como \u00fanica estrategia posible (un esfuerzo intenso, pero de corto plazo), y que fue centralizada y racionalizada administrativamente s\u00f3lo despu\u00e9s de que fuera puesta bajo el control de Albert Speer, a partir de finales de1942 (Kershaw: 75).<\/p>\n<p>Reflejando esto, Speer se\u00f1alaba que \u201ca pesar del progreso t\u00e9cnico e industrial, <i>incluso en el punto culminante de \u00e9xito militar en 1940 y 1941, el nivel de producci\u00f3n de armamento de Alemania en la I Guerra Mundial no hab\u00eda sido alcanzado<\/i>. Durante el primer a\u00f1o de la guerra en Rusia, los \u00edndices de producci\u00f3n eran s\u00f3lo <i>un cuarto<\/i> de lo que hab\u00edan sido en el oto\u00f1o de 1918. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en la primavera de 1944, cuando alcanz\u00e1bamos nuestro m\u00e1ximo, la producci\u00f3n de armamentos todav\u00eda se encontraba por detr\u00e1s de la de la I Guerra Mundial, incluso considerando el total de producci\u00f3n de Alemania conjuntamente, en ese momento, con Austria y Checoslovaquia\u201d (Speer: 299).<\/p>\n<p>Lo contrario ocurri\u00f3 con el r\u00e9gimen stalinista. Luego de la dram\u00e1tica sorpresa e imprevisi\u00f3n inicial, que nos dicen algo acerca del car\u00e1cter del r\u00e9gimen stalinista y las irracionalidades que lo atravesaban, lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s, con el giro a una econom\u00eda de guerra, fue indiscutiblemente <i>un ejemplo hist\u00f3rico de las potencialidades de la planificaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>El stalinismo logr\u00f3 recuperarse del estupor inicial y de las dram\u00e1ticas derrotas del comienzo (que hab\u00edan puesto a todos los estados mayores del mundo a calcular cu\u00e1nto le quedaba a la URSS en la guerra).<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> Stalin y su grupo lograron retomar la iniciativa resolviendo sobre la marcha una decisi\u00f3n que se revelar\u00eda estrat\u00e9gica y realza las ventajas de una planificaci\u00f3n que, aun en manos de la burocracia, produjo todav\u00eda resultados incre\u00edbles en comparaci\u00f3n con la \u201canarqu\u00eda\u201d imperante en Alemania, al ser m\u00e1s consecuente con las necesidades de la guerra \u201ctotal\u201d que las apor\u00edas organizativas del nazismo.<\/p>\n<p>El hecho fundamental, de enormes consecuencias estrat\u00e9gicas para todo el curso de la guerra, es que entre la segunda mitad de 1941 y la primera de 1942 <i>la burocracia fue capaz de trasladar hacia el oriente del pa\u00eds el grueso de la industria sovi\u00e9tica, y entre 15 y 20 millones de personas<\/i>. Esta obra de enorme complejidad, y que compet\u00eda con otras exigencias de la disputa (por ejemplo, en materia de transportes de material y soldados al frente de guerra), fue realizada con incre\u00edble celeridad, d\u00e1ndole una inmensa ventaja estrat\u00e9gica a la ex URSS en relaci\u00f3n a la Alemania nazi.<\/p>\n<p>El exitoso operativo organizativo dej\u00f3 las principales industrias sovi\u00e9ticas m\u00e1s all\u00e1 del radio de acci\u00f3n de los bombarderos nazis (la Alemania hitleriana, incre\u00edblemente, nunca lleg\u00f3 a contar con una flota a\u00e9rea capaz de alcanzar largas distancias). El historiador militar ingl\u00e9s Chris Bellamy, en <i>Absolute War<\/i>, hace un sistem\u00e1tico estudio comparado de ambos contendientes en el frente oriental con se\u00f1alamientos sugerentes, m\u00e1s all\u00e1 del marco de referencia te\u00f3rico reaccionario y liberal.<\/p>\n<p>Lo contrario ocurri\u00f3 con Alemania, cuyas industrias y ciudades se vieron crecientemente bombardeadas desde occidente y oriente. Si bien el da\u00f1o causado fue m\u00e1s civil que industrial o militar \u2013la industria no pareci\u00f3 haber sido afectada m\u00e1s que en un 20% promedio, salvo ya en los \u00faltimos meses de la guerra\u2013, el impacto fue grande en el abastecimiento de materias primas, lugar por donde se empez\u00f3 a hundir la producci\u00f3n de guerra nazi.<\/p>\n<p>Todav\u00eda a mediados de 1944 Albert Speer se jactaba de que la producci\u00f3n militar estaba \u201crelativamente bien\u201d, y que el problema dram\u00e1tico se hallaba en el abastecimiento de materias primas y, sobre todo, en el transporte de lo producido: \u201cDespu\u00e9s de dos a\u00f1os y medio de tomar mi puesto, y a pesar del comienzo de los bombardeos pesados, aumentamos nuestra producci\u00f3n de armamentos desde un \u00edndice de 98 para 1941 a una cota m\u00e1xima de 322 en julio de 1944\u201d (Speer: 295).<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n de traslado de industrias en la URSS qued\u00f3 bajo la direcci\u00f3n global de Nikolay Voznesenskiy (joven y eficiente economista y planificador stalinista, purgado en 1949 y muerto en 1950 en circunstancias poco claras), cabeza de la Comisi\u00f3n de Planificaci\u00f3n del Estado o Gosplan. Durante la segunda mitad de 1941 fueron evacuadas 2.593 industrias, 1.523 clasificadas como \u201cmayores\u201d, de las cuales 1.360 estaban relacionadas con la industria armament\u00edstica (226 fueron trasladadas al \u00e1rea del Volga, 667 a los Urales, 244 a Siberia occidental, 78 a Siberia oriental y 308 a Kazajst\u00e1n y Asia Central). Con ellas se fue el 30 o 40% de los trabajadores, ingenieros y t\u00e9cnicos, seg\u00fan datos de Chris Bellamy, que agrega: \u201cStalin tom\u00f3 tempranamente la que, probablemente, haya sido su decisi\u00f3n m\u00e1s crucial\u201d (Bellamy: 220).<\/p>\n<p>Otro elemento debe ser destacado: la ex URSS cont\u00f3 en algunos rubros con las mejores armas del ramo. Esto tambi\u00e9n merece una explicaci\u00f3n, que parece vinculada al desarrollo real, aunque unilateral, de las fuerzas productivas en los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>Esto fue as\u00ed con el T-34, el mejor tanque de guerra en todos los frentes, y los misiles Katyusha (portaban 16 cohetes de 132 mm), otra marca registrada del Ejercito Rojo durante la guerra; ambas armas sorprendieron a los nazis, que en materia de tanques trataron de contrapesar esa realidad con los modelos Tiger y Panther, ninguno de los cuales lleg\u00f3 a alcanzar una producci\u00f3n suficiente, y arribaron tard\u00edamente al frente de guerra.<\/p>\n<p>Chris Bellamy se\u00f1ala que los preparativos para evitar una repetici\u00f3n de la fatalidad rusa en la Primera Guerra Mundial comenzaron en la URSS en 1924-5, cuando todav\u00eda Le\u00f3n Trotsky estaba al frente del Ej\u00e9rcito Rojo. Desde el final de la primera guerra se hab\u00eda puesto en marcha una estrecha colaboraci\u00f3n entre las fuerzas armadas de la URSS y de la Alemania de Weimar. Bellamy le da err\u00f3neamente los honores a Frunze, sucesor de Trotsky al frente del Ej\u00e9rcito Rojo y autor de la teor\u00eda ultraizquierdista de la \u201cofensiva permanente\u201d, a la saz\u00f3n, aliado de Stalin, teor\u00eda que Trotsky hab\u00eda criticado agudamente.<\/p>\n<p>El propio Bellamy reconoce, sin embargo, que fue Trotsky quien inici\u00f3 la cooperaci\u00f3n entre la URSS y la <i>Reichswehr<\/i> (ej\u00e9rcito alem\u00e1n) en 1921-2, con empresas alemanas comenzando su producci\u00f3n armament\u00edstica en territorio sovi\u00e9tico, escapando as\u00ed a los estrechos l\u00edmites colocados por el Tratado de Versalles.<\/p>\n<p>Por otra parte, seg\u00fan Bellamy Stalin sigui\u00f3 concepciones aconsejadas por Tujachevsky de pensar en industrias civiles f\u00e1cilmente convertibles en militares: las mismas f\u00e1bricas que produc\u00edan tractores pod\u00edas fabricar tanques. Es evidente que en todos estos aspectos <i>se hicieron valer los elementos progresivos de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, m\u00e1s all\u00e1 de su burocratizaci\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos otra enorme ventaja del Ej\u00e9rcito Rojo: su <i>capacidad de reposici\u00f3n<\/i> de armas, equipos y hombres. Esta capacidad para la Wehrmacht<i> <\/i>permaneci\u00f3 limitada. Ernest Mandel dice que los alemanes se vieron muy r\u00e1pidamente afectados, sobre todo, por un l\u00edmite estructural en la capacidad de reposici\u00f3n de soldados: si en el primer per\u00edodo de los enfrentamientos en el frente oriental este \u00edndice alcanz\u00f3 el 69% de las p\u00e9rdidas, para julio-octubre de 1943 solamente llegaron al 43%, mientras que del lado sovi\u00e9tico no s\u00f3lo se repon\u00edan las p\u00e9rdidas humanas, sino que el n\u00famero de tropas no hac\u00eda m\u00e1s que aumentar.<\/p>\n<p>Bellamy cuenta que los tres grupos de ej\u00e9rcitos alemanes volcados al frente oriental (Norte, Centro y Sur) sufrieron desde el comienzo de la Operaci\u00f3n Barbarroja y hasta el 31 de julio de 1941, en s\u00f3lo un mes y medio, 213.301 soldados muertos, prisioneros y desaparecidos, pero s\u00f3lo recibieron refuerzos por 47.000. Es verdad que los sovi\u00e9ticos tuvieron p\u00e9rdidas diez veces mayores: 2.129.677 bajas para el 30 de septiembre del mismo a\u00f1o. Pero a diferencia de los alemanes, las p\u00e9rdidas del lado sovi\u00e9tico \u201cno contaban\u201d porque la capacidad de reposici\u00f3n de la ex URSS parec\u00eda no tener l\u00edmites. De hecho, result\u00f3 incre\u00edble para cualquier experiencia anterior; m\u00e1s a\u00fan teniendo en cuenta el nivel de p\u00e9rdidas sufridas inicialmente por el Ej\u00e9rcito Rojo en todos los planos.<\/p>\n<p>En todo caso, es evidente que la planificaci\u00f3n burocratizada todav\u00eda no hab\u00eda perdido toda su vitalidad, aparte de que las ventajas geogr\u00e1ficas y poblacionales de Rusia le jugaran a su favor (recordemos que fue el \u201cgeneral invierno\u201d el que derrot\u00f3 a Napole\u00f3n en 1812 cuando \u00e9ste hab\u00eda llegado a apoderarse de Mosc\u00fa).<\/p>\n<p>En su trabajo sobre la segunda guerra, Mandel da una versi\u00f3n matizada de estos problemas: \u201cLas enormes p\u00e9rdidas de territorios, armas y soldados, ocurridas entre el verano de 1941 y el oto\u00f1o de 1942, tornaron dif\u00edcil reponer las p\u00e9rdidas suplementarias humanas y materiales que continuaron en 1943 y comienzos de 1944. Por otro lado, las f\u00e1bricas de armamentos trasplantadas y las f\u00e1bricas construidas despu\u00e9s de junio de 1941 comenzaron a producir en plena fuerza en 1943 (\u2026) De este modo, un cierto impasse se instal\u00f3 en el frente oriental, entre la retirada sistem\u00e1tica de los alemanes y la capacidad ofensiva real pero todav\u00eda limitada de las tropas sovi\u00e9ticas\u201d (<i>O significado da Segunda Guerra Mundial<\/i>: 140).<\/p>\n<p>Esta evaluaci\u00f3n no significa que las dram\u00e1ticas <i>inercias<\/i><i> de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica<\/i> no se hicieran presentes. Todo lo contrario. La m\u00e1s importante es, sin ninguna duda, el <i>dram\u00e1tico costo humano<\/i> de la contienda. La direcci\u00f3n stalinista no tuvo jam\u00e1s en consideraci\u00f3n esta cuesti\u00f3n. Una de las \u201ct\u00e1cticas\u201d privilegiadas en la guerra por parte de los generales sovi\u00e9ticos (heredada de una l\u00f3gica similar del zarismo en la materia), era la saturaci\u00f3n de hombres y equipos en el frente, con el correspondiente costo de este <i>modus operandi.<\/i><a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece uno de los rasgos principales de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica (y de la industrializaci\u00f3n en los a\u00f1os 30), en este caso en la forma de hacer la guerra: la apuesta por los mecanismos <i>extensivos<\/i> en detrimento de la <i>calidad<\/i>. Hab\u00eda equipos pesados en cantidades. Pero, por ejemplo, a los tanques en los primeros a\u00f1os, les faltaban radios para comunicarse, lo que los volv\u00eda m\u00e1s vulnerables. Los Panzer alemanes eran de menor calidad y espesor de coraza; sin embargo, al principio de la guerra contaban con la enorme ventaja de poseer radios en cada unidad.<\/p>\n<p>Otro problema era la falta de suficientes camiones para el traslado de tropa y municiones (algo que se resolvi\u00f3 bajo el acuerdo de <i>Lend and Leasing<\/i> con EE.UU., que provey\u00f3 mucho material auxiliar a la URSS durante la guerra). El armamento estaba plagado de este tipo de problemas en materia de producci\u00f3n, de dificultades del pasaje de la cantidad a la calidad y de lo pesado a lo liviano.<\/p>\n<p>Vasili Grossman cuenta que hasta determinado momento de la guerra, el Ej\u00e9rcito Rojo perd\u00eda casi tantos aviones por accidentes como por la acci\u00f3n del enemigo. Y agregaba a modo de an\u00e9cdota lo que significaba la administraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la econom\u00eda de guerra: \u201cUn avi\u00f3n se incendi\u00f3. El piloto quer\u00eda salvarlo y no se lanz\u00f3 en paraca\u00eddas. Trajo el avi\u00f3n en llamas hasta el aer\u00f3dromo. \u00c9l mismo estaba en llamas. Sus pantalones estaban ardiendo. El intendente, sin embargo, se neg\u00f3 a suministrarle unos nuevos pantalones porque no hab\u00eda pasado el per\u00edodo m\u00ednimo antes de poder sustituir los anteriores. La denegaci\u00f3n se mantuvo varios d\u00edas\u201d (<i>Un escritor en guerra<\/i>: 188). <i><\/i><\/p>\n<p>Todo lo anterior produjo un <i>salto<\/i><i> exponencial en los costos humanos y materiales<\/i> de la URSS en la guerra, que si se gan\u00f3 de manera heroica (Speer destacaba el impacto que caus\u00f3 el hero\u00edsmo de los supuestos \u201csubhumanos eslavos\u201d entre los jerarcas nazis), parad\u00f3jicamente, desde el punto de vista de las perspectivas del socialismo, tuvo elementos p\u00edrricos, al dejar hipotecado el futuro del pa\u00eds y socavar sus posibilidades de progreso, dados los monstruosos costos que tuvo la gesta en manos de la burocracia.<\/p>\n<p>Rogovin, replicando a un stalinista ingl\u00e9s que exaltaba el rol de Stalin durante la misma, se\u00f1alaba: \u201cLe respond\u00ed subrayando que los 27 millones de muertos en la URSS eran aproximadamente la mitad de la poblaci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a en aquella \u00e9poca. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 ir\u00eda a decir acerca de Churchill si, en el curso hacia la guerra, hubiera sacrificado la flor de la naci\u00f3n, incluyendo muchos oficiales de las fuerzas armadas. Y que como resultado de estos desastrosos desarrollos, el pa\u00eds hubiera perdido pr\u00e1cticamente la mitad de su poblaci\u00f3n\u201d (<i>El Gran Terror de Stalin: or\u00edgenes y consecuencias<\/i>).<\/p>\n<p>As\u00ed, Rogovin sostiene este mismo argumento de la responsabilidad de la burocracia en el inmenso costo que signific\u00f3 la guerra frente a la Alemania nazi, que implic\u00f3 el socavamiento ulterior de la URSS en su posible v\u00eda de desarrollo socialista. Los gastos que supuso, subproducto de la enorme batalla pero tambi\u00e9n de su gesti\u00f3n burocr\u00e1tica, dejaron hipotecado el futuro de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La verdadera paradoja hist\u00f3rica fue que <i>en su momento de m\u00e1ximo esplendor, la URSS stalinista ve\u00eda socavadas sus perspectivas de progreso<\/i>. Como resume Bellamy: \u201cParad\u00f3jicamente, en el largo plazo, ellos, los ganadores, perdieron, y los perdedores ganaron\u201d.<\/p>\n<p>Los l\u00edmites del capitalismo de Estado nazi<\/p>\n<p>Por otra parte, los costos de una guerra conducida por la burocracia para nada opacan el contraste con el nazismo. A Hitler y su \u201cclique\u201d les pes\u00f3, como ya se\u00f1alamos, la <i>anarqu\u00eda<\/i> que caracterizaba su organizaci\u00f3n del poder; el nazismo estaba muy mal centralizado, los <i>Gauleiters<\/i> (jefes de regiones) reportaban directamente a Hitler y hab\u00eda una fuerte <i>federalizaci\u00f3n<\/i> en el v\u00e9rtice del poder.<\/p>\n<p>Hay un l\u00edmite adicional y menos conocido, de suma importancia: <i>Hitler mantuvo concesiones econ\u00f3micas hacia la clase trabajadora hasta bien entrada la guerra, porque tem\u00eda a la clase obrera m\u00e1s que a nadie.<\/i> Muchos de los principales historiadores del nazismo hablan del \u201cs\u00edndrome de 1918\u201d que sufr\u00eda el F\u00fchrer, en alusi\u00f3n a la revoluci\u00f3n que derroc\u00f3 al Kaiser alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Ian Kershaw es muy convincente respecto de este conjunto de elementos. Se\u00f1ala la eliminaci\u00f3n del gobierno colectivo (el gabinete) en 1938, que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a reunirse, as\u00ed como la proliferaci\u00f3n de departamentos con ministerios que trabajaban, en gran medida, independientemente: \u201cLa estructura general de gobierno fue reducida a un revoltijo de bases de poder constantemente cambiantes y facciones en pugna\u201d. Tambi\u00e9n subraya \u201cla aguda sensibilidad de Hitler respecto de cualquier se\u00f1al de amenaza a la \u2018paz social\u2019. El factor determinante de esto se podr\u00eda llamar como el \u2018s\u00edndrome de la revoluci\u00f3n de 1918\u2019; es decir, el temor a los disturbios de la clase obrera\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Kershaw, Hitler era extremadamente sensible al descontento entre los trabajadores. Sab\u00eda que la motivaci\u00f3n \u201cpsicol\u00f3gica\u201d, por s\u00ed sola, ten\u00eda una vida corta y, en consecuencia, los sacrificios materiales deb\u00edan mantenerse al m\u00ednimo. Por lo tanto, y seg\u00fan otro especialista citado por el mismo Kershaw, Tim Mason, el Tercer Reich equival\u00eda a <i>una enorme apuesta social-imperialista en la que la satisfacci\u00f3n material de las masas s\u00f3lo pod\u00eda ser lograda por medio de una exitosa expansi\u00f3n en el exterior<\/i>.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa expansi\u00f3n se ver\u00eda significativamente limitada por la poca disposici\u00f3n del r\u00e9gimen para imponer incluso reducciones a corto plazo en el nivel de vida de las masas, que eran necesarias para el eficiente funcionamiento de una econom\u00eda centrada en los armamentos.<\/p>\n<p>En los primeros meses de la guerra, el r\u00e9gimen nazi retrocedi\u00f3 en cuanto a sus planes para la movilizaci\u00f3n obrera debido a las incipientes protestas de los trabajadores ante el impacto sobre los salarios, las condiciones laborales y los niveles de vida: \u201cPermanece como uno de los datos m\u00e1s negativos de la guerra el que Hitler demandara mucho menos de su pueblo que Churchill y Roosevelt en sus respectivas naciones. La discrepancia entre la movilizaci\u00f3n total de las fuerzas de trabajo en la democr\u00e1tica Inglaterra y el tratamiento displicente de esta cuesti\u00f3n en la autoritaria Alemania es una prueba de la <i>ansiedad del r\u00e9gimen de no provocar giro alguno en el estado de \u00e1nimo popular<\/i>. Los l\u00edderes no estaban dispuestos a hacer sacrificios o pedirles sacrificios a la poblaci\u00f3n. Trataban de mantener la moral de la gente en el mejor estado posible mediante concesiones (\u2026) En conversaciones privadas, Hitler indicaba que despu\u00e9s de la experiencia de 1918 uno no pod\u00eda ser suficientemente cuidadoso (\u2026) \u00c9sta era una confesi\u00f3n de debilitad pol\u00edtica\u201d (Speer: 300).<\/p>\n<p>Se trata de un aspecto central del r\u00e9gimen hitlerista: <i>su terror a las masas populares y su incapacidad cong\u00e9nita en poner en pie una aut\u00e9ntica econom\u00eda de guerra.<\/i><\/p>\n<p>El r\u00e9gimen se caracteriz\u00f3, a la vez, por otro tipo de factor retr\u00f3grado: su <i>renuencia a impulsar la movilizaci\u00f3n masiva de las mujeres<\/i>, reducidas a su condici\u00f3n de madres, esposas y garant\u00eda \u00faltima de la familia tradicional; en el pico de la guerra el empleo de mujeres alcanz\u00f3 el 45%, mientras que en Inglaterra llegaba al 61%.<\/p>\n<p>En este aspecto, el contraste con la URSS fue todav\u00eda mayor: en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica las mujeres pasaron a cumplir un papel decisivo: \u201cLos pueblos se han convertido en <i>el reino de las mujeres<\/i>. Conducen tractores, vigilan los almacenes y los establos, hacen cola para comprar vodka. Unas chicas achispadas cantan, despidiendo una amiga que se incorpora al ej\u00e9rcito. Las mujeres llevan sobre los hombros la gran carga del trabajo. <i>Ellas son las que mandan ahora<\/i>. Est\u00e1n realizando una enorme cantidad de trabajo y env\u00edan pan, aviones, armas y municiones al frente. Nos alimentan y nos arman. Y nosotros, los hombres, hacemos la segunda parte del trabajo: combatimos\u201d (Grossman, <i>Un escritor en guerra<\/i>: 162).<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>De ah\u00ed que el nazismo apelara a formas de trabajo forzoso o semiforzoso (por no hablar de las formas directamente esclavas de los campos de concentraci\u00f3n), llevando a Alemania hasta 8 millones de trabajadores desde los pa\u00edses ocupados (quiz\u00e1 sea menos conocido que cuando esto se impuso en Francia, fue el detonante para la masificaci\u00f3n de las filas de la Resistencia).<\/p>\n<p>La movilizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n alemana fue <i>poco entusiasta e incompleta<\/i> comparada, por ejemplo, con la de la ex URSS (o aun con Gran Breta\u00f1a, como remarcaba Speer, que subray\u00f3 la \u201cmovilizaci\u00f3n total de la fuerza de trabajo inglesa\u201d durante la contienda); la producci\u00f3n para la econom\u00eda de guerra qued\u00f3 as\u00ed entorpecida. El r\u00e9gimen nazi solamente se sinti\u00f3 legitimado para girar al esfuerzo de una econom\u00eda de guerra digna de tal nombre cuando las derrotas en el frente oriental \u2013que despertaron el p\u00e1nico de ver \u201ca los sovi\u00e9ticos en tierra alemana\u201d \u2013 y los bombardeos aliados le dieron la excusa para hacer cerrar filas al pueblo alem\u00e1n con el nazismo.<\/p>\n<p>Al respecto, digamos que tanto Mandel como Moreno se\u00f1alaron que los bombardeos, m\u00e1s que para afectar verdaderamente la econom\u00eda de guerra nazi, fueron estrat\u00e9gicamente dise\u00f1ados para golpear el coraz\u00f3n de la clase obrera alemana, para que \u00e9sta no se pudiera poner de pie cuando cayera el nazismo; esta preocupaci\u00f3n fue expresada abiertamente por Churchill.<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>A estos problemas para el nazismo se sumaron los ocasionados por el tipo de frente que era el oriental, su inmensidad territorial y la necesidad de sostener una guerra simult\u00e1nea en dos frentes, a lo que se puede sumar la estrechez de miras de un Hitler que renegaba de la investigaci\u00f3n nuclear.<\/p>\n<p>Queremos detenernos en un elemento de consecuencias mucho m\u00e1s graves, complementario al de la ausencia de planificaci\u00f3n para la derrota del nazismo en la segunda guerra: el <i>enfoque militarista y \u201cantipol\u00edtico\u201d <\/i>con que se pele\u00f3 la guerra, sobre todo en el frente oriental. Esto tuvo como consecuencia que el conjunto de la poblaci\u00f3n sovi\u00e9tica girara nuevamente hacia la simpat\u00eda con Stalin. Hitler se priv\u00f3 as\u00ed de ganar un sector de las masas rusas si no hubiera sido por sus m\u00e9todos de barbarie y exterminio, factor que termin\u00f3 decidiendo, en el plano pol\u00edtico, la suerte de la contienda.<\/p>\n<p>El historiador ingl\u00e9s Antony Beevor, en una recopilaci\u00f3n de textos escritos durante la guerra por Grossman, se\u00f1ala lo siguiente: \u201cAlgunos historiadores han sugerido que muchos ucranianos pensaban que los alemanes, con cruces negras en sus veh\u00edculos, tra\u00edan la liberaci\u00f3n cristiana a una poblaci\u00f3n oprimida por el ate\u00edsmo sovi\u00e9tico, por lo que les dieron la bienvenida con pan y sal, y muchas chicas ucranianas se comportaron cari\u00f1osamente con los soldados alemanes. Es dif\u00edcil calibrar la escala de este fen\u00f3meno en t\u00e9rminos estad\u00edsticos, pero es significativo que la Abwehr (servicio de inteligencia del ej\u00e9rcito alem\u00e1n), recomendara el reclutamiento de un ej\u00e9rcito de un mill\u00f3n de ucranianos para combatir contra el Ej\u00e9rcito Rojo. Esto fue firmemente rechazado por Hitler, horrorizado por la sugerencia de que eslavos lucharan con el uniforme de la Wehrmacht\u201d (<i>Un escritor en guerra<\/i>: 69).<\/p>\n<p>Hemos criticado el enfoque militarista de la guerra en nuestro folleto <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria.<a title=\"\" href=\"#_ftn7\">[7]<\/a><\/i> All\u00ed cont\u00e1bamos que fue el mariscal alem\u00e1n Ludendorff (uno de los dos grandes jefes alemanes en la primera guerra), el que, invirtiendo la cl\u00e1sica f\u00f3rmula de Clausewitz (a cuya teor\u00eda hac\u00eda responsable por la derrota de Alemania en esa guerra), plante\u00f3 el concepto de \u201cguerra total\u201d por oposici\u00f3n al clausewitziano de \u201cguerra absoluta\u201d, limitado inevitablemente por la pol\u00edtica.<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>En vez de ver la guerra como continuidad de la pol\u00edtica de los estados por medios violentos, la guerra quedaba como plano <i>fundante<\/i>, y la pol\u00edtica como una m\u00e1s de sus expresiones. Al nazismo le cost\u00f3 muy caro este enfoque, que implic\u00f3 un bajo nivel de criterios de alianzas y frentes \u00fanicos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, Mandel afirmaba lo mismo al analizar las \u00faltimas ofensivas nazis en el frente occidental en diciembre de 1944: \u201cEsas victorias t\u00e1cticas alemanas fueron, en verdad, inmensas derrotas pol\u00edticas. Las batallas de Arnhem y de Ardenas confirmaron que las victorias militares no son fines en s\u00ed mismos, sino medios para alcanzar metas pol\u00edticas que deben ser claramente comprendidas y priorizadas\u201d (Mandel: 151).<\/p>\n<p>Referido a las consecuencias de la falta de pol\u00edtica nazi hacia las poblaciones ocupadas, es conocido el caso de la UPA, Ej\u00e9rcito Insurgente Ucraniano, una organizaci\u00f3n radicalmente nacionalista y anticomunista que colabor\u00f3 con los alemanes, pero que tambi\u00e9n combati\u00f3 contra ellos cuando Ucrania fue tratada tan despiadadamente por los nazis como otros territorios ocupados.<\/p>\n<p>Hasta la derrota en Stalingrado se mantuvo la ficci\u00f3n de que la guerra se ganaba f\u00e1cilmente; reci\u00e9n se someti\u00f3 a la sociedad alemana a los rigores de la guerra mundial en 1943, cuando el derrumbe ya no se pod\u00eda evitar.<\/p>\n<p>Veamos otro \u00e1ngulo. El Estado nazi ten\u00eda un fuerte papel en la econom\u00eda, y se hab\u00eda preparado para la guerra. Dec\u00eda Goering ya el 17 de diciembre de 1936 en un discurso secreto ante empresarios: \u201cLa batalla que se acerca demandar\u00e1 una proporci\u00f3n colosal de capacidad productiva. No puede ponerse ning\u00fan l\u00edmite al rearme. Las \u00fanicas alternativas son victoria o destrucci\u00f3n. Si triunfamos, los negocios se ver\u00e1n suficientemente recompensados\u201d (Jeffreys: 180).<\/p>\n<p>Por otra parte, si el poder nazi tuvo una gran <i>autonom\u00eda relativa<\/i> respecto de los grupos capitalistas, <i>el Ejecutivo nazi y la clase capitalista alemana estaban unidos de manera inextricable por las reglas del capital<\/i> mismo y por la necesidad de una forma \u201cexcepcional\u201d de explotaci\u00f3n para revitalizar el capitalismo alem\u00e1n y sacarlo de su gran crisis de los a\u00f1os 30: \u201cEn junio y julio de 1939, la IG Farben y todas las industrias pesadas estaban completamente movilizadas para la invasi\u00f3n a Polonia\u201d (Jeffreys: 212).<\/p>\n<p>Parafraseando a Kershaw, se\u00f1alemos que el monopolio del poder del Ejecutivo nazi derivaba de su capacidad de <i>salvaguardar los intereses colectivos de la burgues\u00eda <\/i>y maximizar sus beneficios en esas condiciones de crisis extrema del capitalismo. Lo mismo hab\u00eda se\u00f1alado Trotsky, que hab\u00eda advertido desde su llegada al poder que el nazismo no representaba otra cosa que lo m\u00e1s concentrado de los capitales alemanes.<\/p>\n<p>La obra econ\u00f3mica del nazismo fue llevada a cabo apart\u00e1ndose de la econom\u00eda internacional de mercado para acercase a una forma m\u00e1s \u201cabsoluta\u201d de acumulaci\u00f3n capitalista, basada en el poder del Estado, en ciertas tendencias aut\u00e1rquicas, en la represi\u00f3n pura y simple, en el despojo y, finalmente, en la guerra; una forma de capitalismo de Estado, decimos nosotros. Una vez embarcados en ese proyecto, no hab\u00eda marcha atr\u00e1s. El proceso era irreversible, y las elites econ\u00f3micas estaban ligadas a \u00e9l; estaban todos \u201cen el mismo barco\u201d como dijera Schacht, presidente del Banco del Reich, y desde 1934, Ministro de Econom\u00eda (Kershaw, 80-81).<\/p>\n<p>Kershaw agrega que la orientaci\u00f3n econ\u00f3mica de libre mercado que Schacht imprimir\u00eda al comienzo del gobierno nazi fue entrando en contradicci\u00f3n con la necesaria centralizaci\u00f3n del giro econ\u00f3mico al rearme y la preocupaci\u00f3n por el control de las materias primas. De ah\u00ed tambi\u00e9n que el poder econ\u00f3mico pasara de Schacht a Goering en este proceso y la econom\u00eda alemana fuera hacia opciones cada vez m\u00e1s aut\u00e1rquicas econ\u00f3micamente hablando (el nazismo promov\u00eda la necesidad de \u201cautarqu\u00eda estrat\u00e9gica\u201d, sobre todo en materias primas).<a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>La resoluci\u00f3n de esta contradicci\u00f3n fue la introducci\u00f3n del Plan Cuatrienal en septiembre de 1936, bajo la responsabilidad del Goering, que impuso a Alemania una pol\u00edtica de acelerado rearme y autarqu\u00eda como preparaci\u00f3n para la guerra, y que cont\u00f3 con el apoyo de poderos\u00edsimos grupos econ\u00f3micos como IG-Farben, que particip\u00f3 directamente en su elaboraci\u00f3n (este grupo era fundamental para la producci\u00f3n de gasoil y caucho sint\u00e9ticos).<\/p>\n<p>Speer llega a hablar con verdadero horror de que hacia el final de la guerra, y a despecho del insuperable \u201cdesorden\u201d reinante en el poder, el r\u00e9gimen se estaba deslizando hacia una suerte de \u201csocialismo de estado\u201d debido al grado de centralizaci\u00f3n de la producci\u00f3n militar y la \u201cautonomizaci\u00f3n\u201d del poder nazi de la econom\u00eda, dada la din\u00e1mica cada vez m\u00e1s incontrolable y destructiva de la contienda: \u201cEn los hechos, un tipo de <i>socialismo de estado<\/i> parec\u00eda estar ganando m\u00e1s y m\u00e1s terreno, alentado por muchos de los funcionarios del partido. Se las hab\u00edan arreglado para tener todas las plantas manejadas por el estado distribuidas entre los varios distritos partidarios y subordinadas a sus empresas de distrito. En particular, las numerosas empresas subterr\u00e1neas que hab\u00edan sido equipadas y financiadas por el estado, pero cuyos directores, trabajadores calificados y maquinaria hab\u00edan sido provistas por la industria privada, parec\u00edan destinadas a caer bajo el control del estado despu\u00e9s de la guerra. <i>Nuestro sistema total de direcci\u00f3n industrial en inter\u00e9s de la producci\u00f3n de guerra pod\u00eda f\u00e1cilmente transformarse en la base para un orden econ\u00f3mico socialista de estado<\/i>. El resultado era que nuestra organizaci\u00f3n, cuanto m\u00e1s eficiente estaba deviniendo, estaba d\u00e1ndole a los l\u00edderes del partido los instrumentos para tirar abajo la empresa privada\u201d (<i>Inside the Third Reich<\/i>: 485).<\/p>\n<p>El espanto de Speer es una muestra de hasta qu\u00e9 punto el r\u00e9gimen nazi no pod\u00eda ir hasta el final en sus tendencias \u201csocializadoras\u201d, ya que subsist\u00eda la propiedad privada. Ese \u201csocialismo de Estado\u201d era inconsecuente, limitado y evidentemente no pod\u00eda resolver el car\u00e1cter \u201can\u00e1rquico\u201d de la gesti\u00f3n hitlerista.<\/p>\n<p>Por el contrario, la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica, con todas sus irracionalidades, cumpli\u00f3 durante la guerra un rol progresivo. El elemento positivo de la planificaci\u00f3n y de la centralizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n en manos del Estado se impuso hasta cierto punto frente a las tendencias desastrosas que le otorgaba la gesti\u00f3n burocr\u00e1tica y que revelaron toda su podredumbre en el per\u00edodo posterior a la segunda guerra.<\/p>\n<p>El hitlerismo nunca pudo superar el l\u00edmite de ser, en definitiva, un r\u00e9gimen capitalista basado en la propiedad privada, pese a la multiplicaci\u00f3n de los elementos de capitalismo de Estado: \u201cLas gigantescas ganancias de las principales empresas no eran un producto colateral incidental del nazismo, cuya filosof\u00eda estaba estrechamente ligada a la total libertad para la industria privada y la santificaci\u00f3n del esp\u00edritu emprendedor. La industria privada era indispensable para el esfuerzo del rearme, lo cual le dio a sus representantes un muy considerable poder de negociaci\u00f3n, que no vacilaron en usar para su beneficio en todo el Tercer Reich\u201d.<\/p>\n<p>Claro que por la propia din\u00e1mica de la guerra, \u201cel nivel de intervenci\u00f3n por parte del estado nazi en los mercados, tanto de trabajo como de capitales, unido a la exclusi\u00f3n aut\u00e1rquica del nuevo <i>imperium<\/i> germ\u00e1nico de los mercados mundiales, habr\u00eda sin duda promovido un capitalismo estructurado de una manera totalmente diferente al analizado por Marx\u201d (Kershaw: 99).<a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>El r\u00e9gimen nazi ni siquiera pod\u00eda resolver los problemas que atenazaban desde siempre al imperialismo alem\u00e1n: \u201cEn los albores de la pol\u00edtica de rearme forzado, desde 1936 en adelante, los problemas econ\u00f3micos de Alemania \u2013escasez cr\u00f3nica de moneda extranjera, de materia prima y de mano de obra, tensiones, bloqueos, recalentamiento, dificultades con la balanza de pagos, tendencias inflacionarias\u2013 crecieron de manera alarmante\u201d (Kershaw: 92).<\/p>\n<p>Estos problemas sirvieron de justificaci\u00f3n adicional para la pol\u00edtica expansiva y de saqueo \u2013el <i>Lebensraum<\/i> o \u201cespacio vital del pueblo alem\u00e1n\u201d\u2013 que preconizara Hitler desde <i>Mein Kampf<\/i>. Pero esta pol\u00edtica, basada en la autarqu\u00eda, funcionaba sobre la base de la adquisici\u00f3n de nuevos territorios, de nuevas fuentes de materias primas y fuerza de trabajo; es decir, m\u00e1s al estilo de los viejos imperios que de los nuevos, cuyo modelo \u201csemicolonial\u201d de dominaci\u00f3n \u201cindirecta\u201d encarnar\u00eda Estados Unidos.<\/p>\n<p>Dice Peter Fritzsche al respecto: \u201cLa guerra se pelear\u00eda para que los alemanes obtuvieran espacio vital en el Este. A mediados de la d\u00e9cada de 1930, Hitler hab\u00eda dejado de centrarse en Francia y Versalles para ocuparse de Polonia, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el imperio alem\u00e1n que podr\u00eda crearse all\u00ed. \u2018Rusia es nuestra \u00c1frica\u2019, dir\u00eda m\u00e1s tarde\u201d (Fritzsche: 152).<\/p>\n<p>Y agrega Traverso en un sentido m\u00e1s general: \u201cLa violencia del nazismo, como violencia de una guerra por la conquista del \u2018espacio vital\u2019, como violencia para la destrucci\u00f3n, para el exterminio de sectores definidos como razas inferiores, tiene un origen en Europa occidental que es t\u00edpicamente imperialista y com\u00fan de la cultura europea del siglo XIX. <i>El imperialismo, en el sentido cl\u00e1sico de la palabra, es una guerra por la conquista del \u2018espacio vital\u2019, y la del nazismo es una guerra colonial hecha en el coraz\u00f3n mismo de Europa<\/i> en el siglo XX\u201d (Traverso: <i>Memoria y conflicto<\/i>).<\/p>\n<p>Se trat\u00f3, en definitiva, de una guerra interimperialista por el reparto del mundo, tal como la caracteriz\u00f3 Trotsky tempranamente, y donde el elemento racial \u201csobrea\u00f1adido\u201d, con ser muy importante, fue un factor subordinado (aunque adquiriera mayor \u201cautonom\u00eda\u201d a partir de 1942 cuando el r\u00e9gimen, amenazado, se fue \u201cradicalizando\u201d).<\/p>\n<p>Lo caracter\u00edstico del caso es que otros estados capitalistas imperialistas <i>s\u00ed<\/i> lograron esa movilizaci\u00f3n \u201ctotal\u201d o, al menos, m\u00e1s exhaustiva, como EE.UU. o Inglaterra, explicaci\u00f3n que requerir\u00eda un estudio ulterior que aqu\u00ed no podemos abordar.<\/p>\n<p>La URSS tambi\u00e9n lo logr\u00f3 bajo la burocracia stalinista (y a una escala a\u00fan mayor), pero con el resultado parad\u00f3jico de que el esfuerzo de guerra en manos de la burocracia comenz\u00f3 a volverse en su contrario al otro d\u00eda de la finalizaci\u00f3n de la contienda, abortando toda posibilidad de desarrollo socialista.<\/p>\n<p>Nazismo y stalinismo en perspectivas comparadas<\/p>\n<p><i>Masacrados los jud\u00edos, <\/i><\/p>\n<p><i>marchamos sobre Rusia<\/i><\/p>\n<p><i>como una horda rugiente<\/i><\/p>\n<p><i>tiranizando al pueblo <\/i><\/p>\n<p><i>cort\u00e1ndolo en pedazos<\/i><\/p>\n<p><i>liderados por un payaso <\/i><\/p>\n<p><i>furioso de sangre<\/i><\/p>\n<p><i>todos saben <\/i><\/p>\n<p><i>lo que traemos<\/i><\/p>\n<p>(\u201cCarnaval\u201d, del soldado de la Wehrmacht Willy Reese, 1943)<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n a abordar es la comparaci\u00f3n entre el stalinismo y el nazismo. Hay toda una escuela historiogr\u00e1fica que con un sentido pol\u00edtico evidente pretende <i>igualar<\/i> la naturaleza de ambos fen\u00f3menos bajo la categor\u00eda com\u00fan de \u201ctotalitarismo\u201d. Kershaw recuerda que la teor\u00eda del totalitarismo, \u201cque compara y hasta llegar a igualar fascismo y comunismo\u201d, era, en realidad, \u201cla idea dominante detr\u00e1s de la ideolog\u00eda oficial de la Rep\u00fablica Federal Alemana\u201d (<i>La dictadura nazi<\/i>: 31).<\/p>\n<p>Esta ideolog\u00eda, evidentemente, estaba al servicio de la exaltaci\u00f3n de la democracia burguesa, operativo capitalista que fue redoblado no solamente en la inmediata posguerra, sino multiplicado cuando la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. Obras como el <i>Pasado de una ilusi\u00f3n<\/i>, del renegado ex stalinista Fran\u00e7ois Furet, tienen este sentido \u00faltimo.<\/p>\n<p>En rechazo a esta interesada <i>igualaci\u00f3n liberal<\/i> entre fascismo y stalinismo, Traverso comenta que: \u201cSternhell no cree en la tesis de Fran\u00e7ois Furet que postula una \u2018complicidad entre comunismo y fascismo\u2019. M\u00e1s all\u00e1 de sus afinidades superficiales, piensa que los dos \u2018pose\u00edan una concepci\u00f3n totalmente opuesta del hombre y de la sociedad\u2019. Los dos persegu\u00edan \u2018fines revolucionarios\u2019, pero sus \u2018revoluciones\u2019 eran opuestas [es obvio que la del fascismo era una <i>contrarrevoluci\u00f3n.<\/i> RS]: una \u2018econ\u00f3mica y social\u2019; la otra \u2018cultural, moral, psicol\u00f3gica y pol\u00edtica\u2019 encaminada a cambiar la civilizaci\u00f3n, pero indudablemente no a destruir el capitalismo\u201d (en <i>Interpretar al fascismo<\/i>)<i>.<\/i><\/p>\n<p>La realidad en la similitud en las <i>formas pol\u00edticas<\/i> \u201ctotalitarias\u201d en la gesti\u00f3n de los asuntos no puede oscurecer la naturaleza opuesta de los <i>procesos hist\u00f3ricos que dieron origen<\/i> a cada uno de estos reg\u00edmenes, ni la naturaleza <i>social<\/i> expresada en cada caso: la Alemania nazi, emergente del triunfo liso y llano de una contrarrevoluci\u00f3n; la ex URSS burocratizada, subproducto de la descomposici\u00f3n de la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n socialista del siglo XX.<\/p>\n<p>Esos or\u00edgenes diferentes no son una mera formalidad, sino que hacen a diferencias sustantivas entre ambos, m\u00e1s all\u00e1 de su coincidencia de formas pol\u00edticas, como se\u00f1ala trabajos Enzo Traverso, seguramente inspirado en Trotsky. Lo mismo se\u00f1ala Kershaw cuando subraya que el concepto de totalitarismo \u201cno dice nada acerca de las condiciones socioecon\u00f3micas, funciones y objetivos pol\u00edticos de un sistema, y se contenta s\u00f3lo con poner el acento en las <i>t\u00e9cnicas y formas<\/i> <i>externas<\/i> de gobierno\u201d (Kershaw: 61).<\/p>\n<p>La naturaleza social diversa de ambos fen\u00f3menos se expresa tambi\u00e9n en la diferencia de rasgos. Trotsky lleg\u00f3 a hablar de ambos reg\u00edmenes como \u201cgemelos\u201d, y en el plano estrictamente pol\u00edtico, de la mec\u00e1nica \u201cabsolutista\u201d del poder que marc\u00f3 a ambos, esto era absolutamente correcto. Trotsky buscaba subrayar que ambos, desde el punto de vista pol\u00edtico y de sus formas, eran subproducto del triunfo de la contrarrevoluci\u00f3n en los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, aun en lo que ten\u00edan de similar ambos reg\u00edmenes, hab\u00eda <i>diferencias de magnitudes y de car\u00e1cter<\/i>, que dif\u00edcilmente permit\u00edan asimilarlos como lo hicieron los te\u00f3ricos del \u201ctotalitarismo\u201d en la segunda mitad del siglo XX. Un ejemplo cl\u00e1sico es Hannah Arendt, correctamente criticada por Traverso; Kershaw a\u00f1ade que el concepto de totalitarismo estaba establecido en Alemania occidental desde antes que Arendt hiciera de \u00e9l el concepto central de su reflexi\u00f3n.<a title=\"\" href=\"#_ftn11\">[11]<\/a> Que, como otras de \u00e1ngulo similar, busca rescatar la democracia parlamentaria no solamente del fascismo, sino, central y contempor\u00e1neamente, de las <i>perspectivas no capitalistas<\/i> que continuaban vigentes, aun de manera deformada, en ese momento.<\/p>\n<p>En este sentido, hay un aspecto que nos interesa destacar referido al tipo de represi\u00f3n de masas que ambos llevaron adelante. Por un lado, la magnitud de esta represi\u00f3n no fue igual: si bien en ambos casos se trat\u00f3 de cifras millonarias, en el caso del nazismo el multiplicador fue mucho mayor.<\/p>\n<p>Pero a esta diferencia cuantitativa se le agregaba una de calidad: si el stalinismo traspas\u00f3 la frontera de la represi\u00f3n estrictamente \u201cpol\u00edtica\u201d hacia la social, desplazando pueblos enteros considerados \u201csospechosos\u201d (los t\u00e1rtaros de Crimea o los alemanes del Volga, entre otros), en el caso del nazismo se podr\u00eda decir que la represi\u00f3n fue m\u00e1s directamente social y, por lo tanto, de otro orden.<\/p>\n<p>En el nazismo el asesinato en masa alcanza niveles de una verdadera <i>producci\u00f3n industrializada de la muerte<\/i>. De ah\u00ed el concepto de barbarie moderna que plantean varios analistas del fen\u00f3meno, porque no otra cosa fueron los campos de concentraci\u00f3n del nazismo con sus c\u00e1maras de gas y hornos crematorios de magnitud industrial.<\/p>\n<p>El stalinismo fue de lo pol\u00edtico a lo social con criterios crecientemente arbitrarios. Pero la l\u00f3gica del nazismo se instal\u00f3 casi desde el inicio en el terreno directamente social<a title=\"\" href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>: el genocidio de los pueblos eslavos y de la poblaci\u00f3n jud\u00eda no ten\u00edan ning\u00fan fundamento pol\u00edtico \u201cracionalizable\u201d. Dec\u00eda Vasili Grossman en <i>Vida y destino<\/i>: \u201cEl fascismo ha llegado a la idea de <i>aniquilar estratos enteros de poblaci\u00f3n, nacionalidades o razas<\/i>, sobre la base de que la probabilidad de oposici\u00f3n manifiesta o velada en estos estratos o subestratos es mayor que en otros grupos o conjuntos\u201d (Grossman: 111).<\/p>\n<p>Si en el caso del stalinismo muchas investigaciones hist\u00f3ricas (como la de Rogovin) han intentado mostrar determinada \u201cracionalidad\u201d vinculada al eventual surgimiento de alg\u00fan tipo de resistencia pol\u00edtica organizada a la burocracia, en el caso del nazismo el motivo impulsor inmediato tuvo elementos m\u00e1s directamente \u201cirracionales\u201d: nadie pod\u00eda esperar que la poblaci\u00f3n jud\u00eda y eslava en su conjunto estuvieran realmente involucradas en alg\u00fan tipo de levantamiento o complot contra el orden nazi.<\/p>\n<p>En todo caso, el enfoque de \u201cguerra de exterminio\u201d en el frente oriental ten\u00eda su \u201csemilla racional\u201d; la \u00fanica aspiraci\u00f3n del nazismo era barrer la \u201cpatria del comunismo\u201d: \u201cEl verdadero vuelco de \u00e9ste [se refiere al car\u00e1cter de guerra de exterminio] no es ni la invasi\u00f3n a Polonia en 1939 ni el triunfo fulminante de la <i>Blitzkrieg<\/i> en el frente occidental, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, que aniquila en unas semanas la defensa francesa. Es la agresi\u00f3n alemana contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en junio de 1941. A partir de ah\u00ed el conflicto <i>cambia de naturaleza<\/i> y, en el frente oriental, comienza a ser <i>manejado como una guerra civil, es decir, como una guerra en la cual la \u00fanica regla admitida es la del terror, el odio y la violencia sin l\u00edmites<\/i>\u201d (Traverso, <i>A sangre y fuego<\/i>: 107).<a title=\"\" href=\"#_ftn13\">[13]<\/a><\/p>\n<p>Ya desde el inicio de la Operaci\u00f3n Barbarroja la orden era fusilar en el acto a los comisarios pol\u00edticos que se encontrara la Wehrmacht en el camino, puesto que la guerra no era \u201cnormal\u201d, sino de aniquilamiento.<\/p>\n<p>Peter Fritzsche desarrolla esto en su obra <i>Vida y muerte en el Tercer Reich<\/i>, valiosa y sugerente a pesar de la unilateralizaci\u00f3n del contenido racial de la guerra en detrimento de otros aspectos. Entre ellos, su car\u00e1cter socialmente contrarrevolucionario en relaci\u00f3n con la URSS y la guerra interimperialista con Inglaterra y EE.UU. por el reparto del mundo: elementos materiales frente a los cuales el racial era de gran importancia, pero subordinado y complementario.<a title=\"\" href=\"#_ftn14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>En el generalato nazi hubo un debate respecto del car\u00e1cter de \u201cguerra de exterminio\u201d del frente oriental, que se manifest\u00f3 en el desplazamiento del almirante Canaris, jefe a comienzos de los a\u00f1os 40 del servicio secreto. Pagar\u00eda con su vida este \u201cdesliz\u201d, ya que fue fusilado en abril de 1945. Desde una oposici\u00f3n opuesta, el jefe del Estado Mayor nazi Keitel afirmaba que \u201clas visiones del Almirante [Canaris] reflejan las ideas tradicionales de una guerra de caballeros; pero esta guerra es una guerra ideol\u00f3gica, una guerra de exterminio\u201d (Bellamy: 27).<\/p>\n<p>Que el anclaje genocida fuera de lo pol\u00edtico a lo social o fuera directamente social hace a un elemento no menor: la cantidad de poblaci\u00f3n asesinada, muy superior en el caso del nazismo. El stalinismo organiz\u00f3 grandes y \u201cpeque\u00f1as\u201d purgas, condujo a la hambruna escandalosa de la poblaci\u00f3n ucraniana en 1932-1933 (que caus\u00f3 millones de muertos, incluso casos de canibalismo) y organiz\u00f3 los campos de trabajo, el Gulag. Sin embargo, nunca lleg\u00f3 al nivel de <i>masacre industrializada<\/i> del nazismo, que asesin\u00f3 a seis millones de jud\u00edos en Auschwitz y dem\u00e1s campos de concentraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n produjo masacres de poblaci\u00f3n eslava por el solo hecho de serlo; masacres de represalia por la acci\u00f3n de los partisanos; muertes masivas por hambre de los prisioneros del Ej\u00e9rcito Rojo (se calcula de tres a cinco millones de soldados).<\/p>\n<p>Para dar s\u00f3lo un ejemplo de la barbarie nazi, veamos el testimonio de Grossman sobre Treblinka (campo de exterminio nazi donde fueron asesinadas hasta 800.000 personas), uno de los primeros acerca de los campos de concentraci\u00f3n utilizado en el juicio de Nuremberg:<\/p>\n<p>\u201cA los que llegaban desde el ghetto de Varsovia [que hab\u00eda osado insurreccionarse en 1943. R.S.] les esperaban terribles tormentos. Las mujeres y los ni\u00f1os eran separados de la multitud y conducidos a lugares donde ard\u00edan los cad\u00e1veres, en lugar de ir a la c\u00e1mara de gas. Las madres enloquecidas de terror eran obligadas a pasar con sus hijos entre los ardientes hornos sobre los que miles de muertos se retorc\u00edan entre las llamas y el humo, con contorsiones y sacudidas como si hubiera vuelto a la vida, mientras los vientres de las embarazadas muertas estallaban por el calor y sus hijos nonatos ard\u00edan en los \u00fateros abiertos de sus madres. Esta visi\u00f3n pod\u00eda enloquecer hasta a las personas m\u00e1s equilibradas (\u2026)<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY por qu\u00e9 escribir sobre esto, por qu\u00e9 recordarlo? Es el deber del escritor contar esta terrible verdad y el deber civil del lector es conocerla. Quien mirara hacia otro lado, quien cerrara los ojos sin querer saber nada, insultar\u00eda la memoria de los muertos. Quien no conozca la verdad sobre los campos de exterminio no podr\u00e1 entender con qu\u00e9 tipo de enemigo, con qu\u00e9 tipo de monstruo tuvo que mantener su combate mortal el Ej\u00e9rcito Rojo\u201d (<i>Un escritor en guerra<\/i>: 369).<a title=\"\" href=\"#_ftn15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>Algo parecido afirma Traverso: \u201cExiste una gran diferencia entre la violencia del nazismo y la violencia del stalinismo. Por una parte, hay una sistema que \u2018usa\u2019 seres humanos para modernizar Siberia, para construir l\u00edneas de ferrocarriles, para electrificar una regi\u00f3n, para construir ciudades, para talar bosques, etc\u00e9tera. Por otro lado, hay un r\u00e9gimen que utiliza los medios de la modernidad para matar: <i>no se trata de matar para modernizar; se trata de utilizar la modernidad para matar<\/i>\u201d. Esto se profundiz\u00f3 a medida que el nazismo se fue radicalizando, conforme sus perspectivas en la guerra se hac\u00edan m\u00e1s sombr\u00edas.<\/p>\n<p>Como resume Traverso, si el stalinismo se caracterizaba, en cierta forma, por su <i>racionalidad de fines pero irracionalidad de medios<\/i>, al servicio de una acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, no del socialismo, precisar\u00edamos nosotros, el caso del nazismo era, o hab\u00eda devenido en el transcurso de la guerra, el inverso: <i>la racionalidad de sus medios estaba al servicio de un fin irracional<\/i>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la diferencia de criterios en los asesinatos en masa perpetrados por ambos reg\u00edmenes contrarrevolucionarios hace a su diferente naturaleza social. Si ambos reg\u00edmenes eran evidentemente totalitarios desde el punto de vista pol\u00edtico, eran subproductos de opuesto origen hist\u00f3rico-concreto.<\/p>\n<p>La Alemania nazi era una formaci\u00f3n capitalista, con rasgos espec\u00edficos no solamente pol\u00edticos. Bajo el nazismo lleg\u00f3 a haber 7,6 millones de trabajadores forzados provenientes de los pa\u00edses ocupados a mediados de 1944, la cuarta parte de la fuerza laboral de Alemania. Es decir, parte importante de su mano de obra no era asalariada como caracteriza al capitalismo, sino de trabajo forzado o semiesclavo, adem\u00e1s de la mano de obra propiamente esclava de los campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, el nazismo parec\u00eda prefigurar un capitalismo \u201cantimoderno\u201d, que de haberse consolidado y extendido planetariamente podr\u00eda haber dado lugar a un r\u00e9gimen social con algunos rasgos novedosos: <i>un \u201cnuevo orden\u201d con caracter\u00edsticas pol\u00edticas y sociales que hasta cierto punto podr\u00edan haber sido propias, aun sin cambiar la naturaleza social capitalista de su sistema<\/i>. En su momento, Nahuel Moreno se\u00f1al\u00f3 esos rasgos espec\u00edficos, pero introdujo una confusi\u00f3n que dejaba abierta una equivocada orientaci\u00f3n pol\u00edtica, como luego veremos.<\/p>\n<p>Peter Fritzsche ilustra esos rasgos, aunque de manera abusiva al transformar el problema racial en factor independiente: \u201cEn muchos sentidos, la estaci\u00f3n de tren era la expresi\u00f3n del <i>nuevo tipo de organizaci\u00f3n social<\/i> constantemente en marcha que buscaban los nazis: la estaci\u00f3n conectaba a la gente con los campos y con el frente y era el punto de llegada y de partida para miles de deportados jud\u00edos y polacos, prisioneros, trabajadores extranjeros y alemanes reasentados (\u2026) \u2018Casi siempre, al comienzo de la secuencia del recuerdo, aparece el tren que ha marcado la partida hacia lo desconocido\u2019, escribi\u00f3 Primo Levi\u201d (Fritzsche: 210).<\/p>\n<p>Sin embargo, como ya hemos visto, tanto Speer como Hitler reafirmaron una y otra vez su defensa de la propiedad privada capitalista, prometiendo su imperio ilimitado cuando Alemania ganara la guerra. Su proyecto era capitalista-imperialista, aun con rasgos propios producto de los elementos de guerra civil que desat\u00f3 la guerra que llevaban adelante. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>El caso del stalinismo era el contrario. Su origen hab\u00eda sido la excrecencia burocr\u00e1tica y parasitaria de un aut\u00e9ntico estado obrero. Es verdad que a nuestro modo de ver el car\u00e1cter obrero de este estado o bien ya estaba liquidado para cuando iniciaba la guerra, o hab\u00eda sido gravemente afectado, decant\u00e1ndose como Estado burocr\u00e1tico a la salida de \u00e9sta. A nuestro juicio, <i>fue la p\u00e9rdida del poder por parte de la clase obrera combinada con el agotamiento absoluto de las potencialidades de la planificaci\u00f3n en manos de la burocracia a la salida de la segunda guerra lo que marc\u00f3 hist\u00f3ricamente el pasaje final del estado obrero degenerado burocr\u00e1ticamente en estado burocr\u00e1tico<\/i>.<\/p>\n<p>El marxista franc\u00e9s recientemente fallecido Daniel Bensa\u00efd sosten\u00eda que la URSS se transform\u00f3 en un verdadero \u201cjerogl\u00edfico social\u201d que desgarr\u00f3 a sus herederos \u201cortodoxos\u201d y \u201cheterodoxos\u201d, y cuya fecha de \u201cbifurcaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d es muy complejo establecer.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la diferencia de or\u00edgenes sociales de ambos reg\u00edmenes es de crucial importancia. La URSS de los a\u00f1os 40 era una sociedad que, si no constitu\u00eda un Estado obrero, en todo caso segu\u00eda siendo una <i>formaci\u00f3n no capitalista marcada por una serie de rasgos progresivos a ser defendidos<\/i>: \u201cLa extensi\u00f3n del campo de la guerra era acompa\u00f1ada de una <i>complejidad creciente de su contenido social y pol\u00edtico<\/i>. El sentido de la guerra alemana contra la URSS estaba claro: en su tentativa de quebrar el r\u00e9gimen de la burocracia socialista en la URSS, Hitler se propon\u00eda <i>colonizar la antigua Rusia<\/i> abatiendo la estructura econ\u00f3mica y social que constitu\u00eda su fundamento. Los nazis intentaron reconstituir en el \u2018espacio oriental\u2019 una suerte de capitalismo corporativo, esencialmente campesino. Era claro que en ese conflicto, todo socialista deb\u00eda trabajar por la defensa y la victoria de la URSS, preconizando [a la vez] el fin de la burocracia stalinista que era la que hab\u00eda puesto el pa\u00eds en peligro\u201d (Naville: 196).<\/p>\n<p>Homologar ambos fen\u00f3menos bajo el sello com\u00fan de \u201ctotalitarismo\u201d oscurece estas diferencias cualitativas y constituye un operativo pol\u00edtico espurio que intenta igualar los avatares de la revoluci\u00f3n socialista, sean cuales fueren, con la m\u00e1s brutal contrarrevoluci\u00f3n burguesa que haya vivido la humanidad.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a defender, como categor\u00eda alternativa a la de \u201ctotalitarismo\u201d, la cl\u00e1sica de fascismo para el fen\u00f3meno de la Italia de Mussolini, la de \u201cnacionalsocialismo\u201d para la Alemania nazi, dadas sus especificidades y diferencias con el primero<a title=\"\" href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>, y la de Estado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas para la URSS stalinizada a la salida de la segunda guerra: \u201cLa lucha contra el fascismo ten\u00eda necesidad de una esperanza, de un mensaje emancipador y universal que s\u00f3lo parec\u00eda entonces ofrecer el pa\u00eds de la revoluci\u00f3n de 1917. <i>Si una dictadura totalitaria como la de Stalin pudo encarnar esos valores a los ojos de millones de hombres y mujeres \u2013\u00e9sta es particularmente la tragedia del comunismo en el siglo XX\u2013, es precisamente porque sus or\u00edgenes y su naturaleza eran diferentes de las del fascismo<\/i>. Esto es lo que el <i>antitotalitarismo liberal<\/i> parece incapaz de comprender\u201d (<i>A sangre y fuego<\/i>: 264).<\/p>\n<p>3. Del \u201csocialismo\u201d a punta de bayoneta al estado burocr\u00e1tico. Un caso extremo de sustituismo social<\/p>\n<p><i>\u201c<\/i><i>La regla fundamental de la pol\u00edtica es, para nosotros, no la transformaci\u00f3n de la propiedad en tal o cual territorio particular, por importante que sea en s\u00ed misma, sino <\/i>las transformaciones en las formas de la conciencia y de la organizaci\u00f3n del proletariado mundial, la elevaci\u00f3n de su capacidad de defender antiguas conquistas y de adquirir nuevas<i> (&#8230;) La estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, ya lo hemos dicho, es una medida progresiva. Pero su progresividad es <\/i>relativa<i>. Su peso espec\u00edfico <\/i>depende del conjunto de todos los otros factores\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa URSS en guerra\u201d).<\/p>\n<p>La ex URSS stalinista pele\u00f3 la guerra en clave \u201cnacionalista\u201d. Esto tuvo dram\u00e1ticas consecuencias desde el punto de vista de la pelea por el socialismo. Autores como Grossman tuvieron la valent\u00eda de se\u00f1alar esto en tiempo real. Grossman era considerado un \u201cinternacionalista\u201d, y no tuvo empacho en condenar la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de mujeres cuando el Ej\u00e9rcito Rojo penetr\u00f3 en la Alemania nazi. Dec\u00eda que se hab\u00eda comportado de una manera en territorio sovi\u00e9tico y de otra muy distinta cuando sali\u00f3 de \u00e9l. Y cabe tener presente que todos los escritos de Grossman durante la contienda como reportero del frente fueron una justa oda a los soldados sovi\u00e9ticos, a su valent\u00eda y desinter\u00e9s, por oposici\u00f3n a las vanidades y celos que campeaban en los mandos superiores. Grossman pinta la gesta de un verdadero ej\u00e9rcito popular: \u201cSi vencemos en esta guerra tan terrible y cruel, ser\u00e1 porque en nuestro pa\u00eds hay corazones tan nobles y gente tan justa, almas de inmensa generosidad, ancianas cuyos hijos, por su noble sencillez, est\u00e1n dando ahora la vida por su pa\u00eds\u201d (<i>Un escritor en guerra<\/i>: 87).<\/p>\n<p>En el mismo sentido iban, por ejemplo, los batallones obreros formados cuando la defensa de Mosc\u00fa y Stalingrado, provenientes de las f\u00e1bricas de estas ciudades. Muchos soldados consideraban al frente de guerra como una situaci\u00f3n de \u201caventura\u201d, donde el \u201ctrabajo\u201d que realizaban era \u201cmenos duro que en casa\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, las violaciones sistem\u00e1ticas en territorio alem\u00e1n quedaron como una mancha en esta heroica foja de servicios. Lo mismo se\u00f1ala Chris Bellamy. En Budapest, capital de Hungr\u00eda, cuya pelea por la liberaci\u00f3n de los nazis cost\u00f3 la vida de 80.000 soldados del Ej\u00e9rcito Rojo, ya comenzaron las violaciones sistem\u00e1ticas. Y en Alemania se llegaron a violar, incluso, j\u00f3venes rusas llevadas sometidas en dicho pa\u00eds a trabajo forzoso.<\/p>\n<p>En su famoso discurso diez d\u00edas despu\u00e9s de haber sido sorprendido por la Operaci\u00f3n Barbarroja, Stalin convoc\u00f3 a defender la \u201cMadre Patria\u201d llevando adelante la \u201cGran Guerra Patria\u201d (aludiendo a la \u201cGuerra Patria\u201d desarrollada contra Napole\u00f3n en 1812).<\/p>\n<p>As\u00ed, la defensa de la URSS no se plante\u00f3 en un sentido <i>socialista<\/i> sino <i>nacional<\/i>, y fue tambi\u00e9n con ese criterio que se pele\u00f3 la guerra, que luego servir\u00eda de referencia para la experiencia de las \u201cdemocracias populares\u201d de la posguerra.<\/p>\n<p>Toda la historia anterior de Rusia bajo los zares fue suscitada para inflamar la defensa nacional. Llama la atenci\u00f3n en la lectura de autores de la \u00e9poca c\u00f3mo <i>la \u201cPatria\u201d (con may\u00fascula) es mucho m\u00e1s invocada que el socialismo, apenas nombrado<\/i>, a la hora del rechazo del invasor fascista. En <i>Vida y destino<\/i> Grossman se refiere con verdadera sorna a este fen\u00f3meno: \u201cS\u00ed, es cierto \u2013estuvo conforme Sharogorodski [un personaje de la obra]\u2013, al parecer a los fundadores del Komintern no se les ha ocurrido nada mejor que repetir en la hora de la guerra: \u2018Santa Tierra Rusa\u2019, sonri\u00f3. Espere, la guerra acabar\u00e1 en victoria y entonces los internacionalistas declarar\u00e1n: \u2018Nuestra Rusia es la madre de todos los pueblos\u2019\u201d (Grossman: 161).<\/p>\n<p>Esto tuvo, entre otras, dram\u00e1ticas consecuencias cuando se erigieron los reg\u00edmenes stalinistas en el Este europeo. En Polonia, Hungr\u00eda, la ex RDA y dem\u00e1s pa\u00edses del Este (con la excepci\u00f3n de Yugoslavia, que barri\u00f3 al nazismo con una extraordinaria revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, antifascista y anticapitalista que requiere una an\u00e1lisis particular; al respecto, consultar <i>Los Balcanes desde la Segunda Guerra Mundial<\/i>, de R. J. Crampton), <i>el \u201csocialismo\u201d resultante tuvo la contradicci\u00f3n de nacer a punta de bayoneta<\/i>. De ah\u00ed tambi\u00e9n los rasgos nacionalistas de muchos de los levantamientos antiburocr\u00e1ticos contra estos reg\u00edmenes t\u00edteres del stalinismo en la segunda posguerra.<\/p>\n<p>Es el caso de Polonia: la tenaza entre la invasi\u00f3n nazi y la ocupaci\u00f3n de la otra mitad por parte del Ej\u00e9rcito Rojo, a comienzos de la Segunda Guerra, le dio supremac\u00eda a una resistencia en manos de las formaciones nacionalistas reaccionarias polacas. Polonia es otra de las tragedias del siglo XX, otro de los escenarios donde la lucha por el socialismo se vio extremadamente complicada por el rol del stalinismo. Lamentablemente, tambi\u00e9n los bolcheviques cometieron errores de apreciaci\u00f3n a comienzos de 1920, cuando la fallida marcha hacia Varsovia. M\u00e1s adelante, el Partido Comunista Polaco, que hab\u00eda sido fundado por Rosa Luxemburgo y su ex compa\u00f1ero Leo Jogiches (Tyscha) y que inclu\u00eda elementos \u201cirredentistas\u201d, socialistas revolucionarios y luxemburguistas, fue liquidado premeditadamente en la d\u00e9cada del 30 por el stalinismo, como cuenta Pierre Brou\u00e9.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la masacre sovi\u00e9tica de los oficiales del ej\u00e9rcito polaco en Katyn fue un evento que no pod\u00eda dejar de inflamar los sentimientos nacionalistas antisovi\u00e9ticos. En el fallido levantamiento de Varsovia llevado a cabo por el Ej\u00e9rcito Patri\u00f3tico (Armia Krajowa; seg\u00fan Mandel, de car\u00e1cter socialdem\u00f3crata m\u00e1s que nacionalista, y que respond\u00eda al gobierno polaco en Londres), ocurrido entre el 1 de agosto y el 2 de octubre de 1944, el Ej\u00e9rcito Rojo (que estaba en las afueras de la ciudad), se limit\u00f3 a observar de lejos mientras era aplastado por la Wehrmacht. En esa carnicer\u00eda murieron de 15.000 a 20.000 combatientes y entre 150.000 y 200.000 civiles, y la ciudad fue totalmente arrasada por los nazis (datos de Mandel).<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes, el 19 de abril de 1943, cuando en el gueto de Varsovia quedaban solo 40.000 jud\u00edos de los 380.000 obligados por los nazis a alojarse all\u00ed desde 1941, se produjo el heroico levantamiento en el cual un pu\u00f1ado de 200 j\u00f3venes jud\u00edos de izquierda de no m\u00e1s de 30 a\u00f1os mantuvo a raya a varias unidades de la SS por 27 d\u00edas. Mandel cuenta all\u00ed que hab\u00eda un pu\u00f1ado de trotskistas jud\u00edos combatientes que llegaron a sacar una prensa editada hasta el arrasamiento final del gueto por los nazis. Moreno por su parte, consideraba esta pelea como una de las m\u00e1s grandes gestas de la Segunda Guerra.<\/p>\n<p>Pero el antecedente que prosper\u00f3 fue el nacionalista, no el socialista. De ah\u00ed tambi\u00e9n, entre otras razones, la deriva hacia la derecha restauracionista del movimiento generado en torno al sindicato Solidaridad a comienzos de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p>Cada uno de los pa\u00edses del Este europeo requiere de un an\u00e1lisis particular que excede este trabajo y debe ser parte de una investigaci\u00f3n ulterior, a comenzar por un estudio puntilloso de <i>En defensa del marxismo<\/i> de Le\u00f3n Trotsky, obra inevitablemente cruzada por las complejidades de la necesaria defensa de la URSS a comienzos de la segunda guerra (y que no fue editada por el propio Trotsky sino por el SWP norteamericano).<\/p>\n<p>En una evaluaci\u00f3n retrospectiva de esta obra a comienzos de los a\u00f1os 60, Pierre Naville consideraba correcto el criterio defensista esgrimido por el gran revolucionario ruso, dado el \u201cpeligro inmediato que se cern\u00eda sobre los pueblos de la URSS\u201d. A la vez, se\u00f1alaba que los acontecimientos y determinaciones que le hab\u00edan dado vida a ese an\u00e1lisis, una vez culminada la guerra, hab\u00edan quedado en el pasado: \u201cEs necesario volver sobre esta discusi\u00f3n a la luz de los eventos ocurridos en el curso de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, que en gran medida han modificado los rasgos del problema y las respuestas a aportar\u201d (Naville: 191).<\/p>\n<p>En ese momento hist\u00f3rico, el de las revoluciones antiburocr\u00e1ticas, el criterio defensista deb\u00eda <i>subordinarse<\/i> al impulso de esas novedosas revoluciones contre el r\u00e9gimen stalinista.<\/p>\n<p>Nos queremos detener aqu\u00ed en la \u00edntima contradicci\u00f3n de que se definiera como \u201cestados obreros\u201d sociedades donde no solamente el poder y la propiedad no fueron a parar a manos de la clase obrera, sino que los reg\u00edmenes se impusieron por intermedio de un ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n que nunca dej\u00f3 de tutelar estas sociedades en las d\u00e9cadas siguientes. Esto es, <i>un caso extremo de sustituismo social<\/i>.<\/p>\n<p><i>Este sustituismo permiti\u00f3 que las fuerzas procapitalistas explotaran los sentimientos nacionales contra el \u201csocialismo\u201d<\/i>, si bien en un principio, en casos determinados, el Ej\u00e9rcito Rojo pueda haber aparecido como \u201cliberador\u201d del nazismo (tema que tambi\u00e9n merece un estudio separado).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el Ej\u00e9rcito Rojo no se retir\u00f3 de esos pa\u00edses luego de derrotado el nazismo. Stalin lleg\u00f3 al extremo de cobrar reparaciones de guerra a varios de ellos: aqu\u00ed tambi\u00e9n se verific\u00f3 una ceguera estrat\u00e9gica. Mientras el imperialismo yanqui implementaba el Plan Marshall para ayudar al renacimiento alem\u00e1n y europeo capitalista en general, sacando todas las lecciones del desastre que hab\u00eda significado el Tratado de Versalles, en la porci\u00f3n no capitalista de Europa el stalinismo practic\u00f3 una nefasta pol\u00edtica \u201cversallista\u201d de reparaciones de guerra, apropi\u00e1ndose de la base industrial de varios de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Sumado a otros desastres, esto <i>socav\u00f3 duraderamente a la vez las relaciones de la URSS con estos pa\u00edses, el desarrollo de sus fuerzas productivas y la perspectiva socialista <\/i>de conjunto.<\/p>\n<p>Donde m\u00e1s grave fue esta contradicci\u00f3n fue en el caso de la RDA (Alemania Oriental). A todo lo anterior se le sum\u00f3 el trauma de haber sido la patria del hitlerismo. Al culpabilizar a <i>todos<\/i> los alemanes con el argumento de la \u201cresponsabilidad colectiva\u201d, sin diferenciar a la clase dominante que medr\u00f3 con la guerra de una clase trabajadora sometida por el nazismo y que pag\u00f3 un duro tributo de sangre en el frente de guerra, el stalinismo dio forma a una vergonzosa orientaci\u00f3n <i>nacionalista, reaccionaria, antipopular y antiobrera, y no un enfoque de clase<\/i>.<\/p>\n<p>Este escandaloso curso antisocialista sirvi\u00f3 para redoblar el sometimiento de la clase obrera alemana, que empez\u00f3 a explotar tempranamente con el levantamiento de Berl\u00edn de 1953, y de ninguna manera pod\u00eda servir como punto de apoyo para su emancipaci\u00f3n o como \u201cventana hacia un futuro mejor\u201d, el criterio m\u00ednimo que ped\u00eda Trotsky para considerar la propiedad estatizada en un sentido socialista.<\/p>\n<p>La ex URSS y los aliados imperialistas de Occidente actuaron de pleno acuerdo en estos desarrollos, aun cuando las contradicciones entre ellos fueron creciendo a fines de la d\u00e9cada del 40, momento en que se consolida la partici\u00f3n de Alemania, aparece el puente a\u00e9reo imperialista sobre Berl\u00edn en 1949, y la respuesta burocr\u00e1tica con la erecci\u00f3n del Muro de Berl\u00edn en 1961.<\/p>\n<p>Cabe recordar aqu\u00ed algo que se\u00f1al\u00f3 Nahuel Moreno: haber dividido a la clase obrera m\u00e1s importante y formada de Europa no pod\u00eda considerarse de otra manera que como una acci\u00f3n contrarrevolucionaria a la altura de las mayores traiciones del stalinismo: \u00a1a la derrota bajo el nazismo en la d\u00e9cada del 30 se la coron\u00f3 con su partici\u00f3n en dos!<\/p>\n<p>De ah\u00ed nuestra consideraci\u00f3n de que la unificaci\u00f3n alemana ha sido un hecho <i>progresivo<\/i>, aunque lamentablemente fuera capitalizada por el capitalismo con la restauraci\u00f3n y reconducido inmediatamente de manera reaccionaria. Entre otras razones, porque en la ex RDA, como en el resto de los pa\u00edses de Europa Oriental, no hubo cuando el levantamiento final de 1989 <i>puntos de referencia independientes y socialistas para que la clase obrera y las masas populares se orientaran hacia la izquierda<\/i>.<a title=\"\" href=\"#_ftn17\">[17]<\/a><\/p>\n<p>A este desenlace contribuy\u00f3 la circunstancia que la <i>propiedad estatizada<\/i>, al carecer de todo contenido socialista, obrero o \u201ctransicional\u201d, <i>no fue ni pod\u00eda ser un punto de apoyo<\/i> para una culminaci\u00f3n en sentido distinto a la restauraci\u00f3n capitalista. Esta definici\u00f3n es importante frente a tantos an\u00e1lisis doctrinarios que pierden de vista el verdadero contenido de las valoraciones del propio Trotsky. Porque para el revolucionario ruso la estatizaci\u00f3n caracterizaba a un estado obrero, aun degenerado, <i>siempre y cuando fuera un punto de apoyo real para un progreso ulterior<\/i>, lo que a la postre no se verific\u00f3.<\/p>\n<p>En esas dram\u00e1ticas condiciones, \u00bfc\u00f3mo se puede hablar siquiera de un \u201cEstado obrero\u201d en Alemania Oriental, cuando su construcci\u00f3n se formul\u00f3 en sinton\u00eda con la repugnante campa\u00f1a que <i>culpabilizaba<\/i> a la nueva \u201cclase dominante\u201d por su responsabilidad colectiva en la barbarie nazi?<\/p>\n<p>Lamentablemente, en la ex RDA el estado naci\u00f3 burocr\u00e1tico y se constituy\u00f3 en un verdadero \u201cengendro hist\u00f3rico\u201d: \u201cUna verdadera \u2018revoluci\u00f3n social\u2019 ocurri\u00f3 en Alemania del Este, pero <i>no fue como producto de un levantamiento popular desde abajo, como el que plantea la teor\u00eda marxista de las revoluciones<\/i>. Por el contrario, fue en gran medida una <i>imposici\u00f3n desde arriba<\/i> realizada por un relativamente peque\u00f1o Partido Comunista, masivamente <i>facilitada por el hecho brutal de la ocupaci\u00f3n militar sovi\u00e9tica <\/i>y por la derrota total y la disrupci\u00f3n moral de la Alemania nazi (\u2026) El pobre transporte y las malas comunicaciones, la total inadecuaci\u00f3n del abastecimiento de alimentos y el peligro real de hambruna, la preeminencia de un amplio rango de enfermedades complicadas por la desnutrici\u00f3n y la aguda carencia de viviendas habitables se combinaron para que la sociedad alemana de posguerra dif\u00edcilmente fuera el punto de partida para una exitosa revoluci\u00f3n social\u201d (Fulbrooke: 23 y 33).<\/p>\n<p>El nuevo estado, aunque hizo determinadas concesiones hacia las masas, dio lugar a un estado de penuria permanente y r\u00e1pidamente demostr\u00f3 su inviabilidad. De ah\u00ed el estallido de la rebeli\u00f3n en junio de 1953 con el levantamiento de Berl\u00edn, reprimido a sangre y fuego por el Ej\u00e9rcito Rojo. All\u00ed, sectores del trotskismo se llenaron de oprobio al apoyar la represi\u00f3n stalinista de los obreros berlineses con la justificaci\u00f3n de \u201cdefensa del estado obrero\u201d&#8230;<\/p>\n<p>La consecuencia l\u00f3gica de este estado de cosas fue la construcci\u00f3n del Muro de Berl\u00edn en agosto de 1961, \u00fanica \u201csoluci\u00f3n\u201d posible para el continuo flujo poblacional hacia Occidente: \u201cLa zona sovi\u00e9tica estaba en una situaci\u00f3n mucho m\u00e1s dif\u00edcil que la RFA. M\u00e1s tocada por la guerra, era m\u00e1s peque\u00f1a, con solamente 16 millones de habitantes, y la URSS no estaba en una situaci\u00f3n de aportarle nada equivalente a un plan Marshall. Por el contrario, ensay\u00f3 cobrarse sobre esa peque\u00f1a porci\u00f3n de Alemania los pillajes y la devastaci\u00f3n terribles cometidos por los ej\u00e9rcitos alemanes en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, de suerte que la RDA pagara de manera redoblado su tributo por las consecuencias de la guerra. Para 1953, 3.400 f\u00e1bricas hab\u00edan sido desmontadas de la RDA. Lo mismo ocurri\u00f3 con las v\u00edas f\u00e9rreas. Pero eso no fue lo m\u00e1s grave. Lo peor fueron las partidas continuas y masivas de personas que migraban hacia Occidente, con toda su formaci\u00f3n y competencias. Los m\u00e1s calificados, que ten\u00edan la perspectiva de hacer carrera en Occidente, eran los de mayor tendencia a partir. En total, fue una formidable transferencia de tecnolog\u00eda del Este al Oeste\u201d (\u201cAlemania: veinte a\u00f1os despu\u00e9s, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la unificaci\u00f3n?\u201d Expos\u00e9s del C\u00edrculo Le\u00f3n Trotsky, 2010). De ah\u00ed a la edificaci\u00f3n del Muro de Berl\u00edn hab\u00eda un solo paso, que se dio en agosto de 1961.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-concreta debe develar la verdadera naturaleza de estas sociedades, donde el socialismo fue decretado a punta de bayoneta sin participaci\u00f3n alguna de la clase obrera y las masas, para sacar las lecciones del caso.<\/p>\n<p>Tuvo lugar as\u00ed, entonces, un caso extremo de sustituismo social de la clase obrera, que a nuestro modo de ver demuestra hist\u00f3ricamente que <i>el criterio \u00faltimo para la definici\u00f3n del estado obrero no puede ser la forma jur\u00eddica que asuma la propiedad, sino que el poder pase a manos efectivamente de la clase obrera<\/i>.<\/p>\n<p>El propio Trotsky daba pistas de c\u00f3mo abordar la problem\u00e1tica de los pa\u00edses del Este europeo ocupados por el Ej\u00e9rcito Rojo cuando se\u00f1alaba a finales de 1939: \u201cPero, \u00bfno son actos revolucionarios socialistas la sovietizaci\u00f3n de Ucrania occidental y la Rusia Blanca (Polonia oriental), igual que el intento actual de sovietizar Finlandia? <i>S\u00ed y no. M\u00e1s no que s\u00ed.<\/i> Cuando el Ej\u00e9rcito Rojo ocupa una nueva provincia, la burocracia sovi\u00e9tica establece un r\u00e9gimen que garantiza su dominaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n no tiene otra opci\u00f3n que la de votar s\u00ed en un plebiscito totalitario a las reformas ya efectuadas. <i>Una \u2018revoluci\u00f3n\u2019 de este tipo es factible s\u00f3lo en un territorio ocupado militarmente, con una poblaci\u00f3n diversa y atrasada<\/i>. El nuevo jefe del \u2018gobierno sovi\u00e9tico\u2019 de Finlandia, Otto Kuusinen, no es un dirigente de las masas revolucionarias sino un viejo funcionario stalinista, un secretario de la Comintern, de mentalidad r\u00edgida y espinazo flexible. <i>Por cierto, el Kremlin puede aceptar esta \u2018revoluci\u00f3n\u2019. Y Hitler tambi\u00e9n<\/i>\u201d (\u201cLos astros gemelos: Hitler-Stalin\u201d: 266). En su \u00faltima obra, <i>El poder y el dinero<\/i>, Mandel sacar\u00eda la conclusi\u00f3n de que no hay forma de impulsar la revoluci\u00f3n socialista contra la voluntad de la mayor\u00eda de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Una \u201crevoluci\u00f3n\u201d de este tipo ocurri\u00f3 en el Este europeo a la salida de la contienda, y sus \u201cl\u00edderes revolucionarios\u201d fueron de la cala\u00f1a de Kuusinen. Por lo tanto, en ausencia de cualquier manifestaci\u00f3n de poder o soberan\u00eda de los trabajadores, tanto pol\u00edtica como econ\u00f3mica, no tenemos mejor categor\u00eda para identificar a estas sociedades que como <i>Estados burocr\u00e1ticos, caracterizados por una progresiva expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, pero donde a la clase obrera se le impide aprovechar esto en su favor<\/i>: \u201cEn 1945, el Ej\u00e9rcito Rojo se implanta en Polonia (\u2026) Es el mismo caso en Rumania, Hungr\u00eda, Checoslovaquia, Bulgaria. Alemania Oriental, m\u00e1s all\u00e1 de ser proclamada \u2018estado independiente\u2019, conoce la misma suerte. Yugoslavia calca su r\u00e9gimen directamente del de la URSS. Los estados b\u00e1lticos son simplemente integrados a la URSS; Finlandia permanece independiente [capitalista. RS]. Esta implantaci\u00f3n fue acompa\u00f1ada por cambios de fronteras sustanciales, todos en beneficio de la URSS. A fin de cuentas, estas modificaciones territoriales y sociales, obtenidas esta vez contra Europa occidental y Estados Unidos, extendieron la envergadura de las discusiones en curso sobre la naturaleza social de la URSS (\u2026) Los poderes burgueses tradicionales y las relaciones sociales del capitalismo privado estaban abolidos en lo esencial. En ese sentido, se trataba de un progreso hacia el establecimiento de bases econ\u00f3micas necesarias para el socialismo. Pero es necesario subrayar que ese estatismo desenfrenado, el nacionalismo burocr\u00e1tico y la hegemon\u00eda absoluta del Partido Comunista, <i>socavaban ese progreso de ra\u00edz y preparaba nuevas crisis<\/i>. El sistema de la propia URSS se consolidaba como sistema de crecimiento de la producci\u00f3n, pero estaba minado como sistema de relaciones sociales. <i>Cada vez menos pod\u00eda ser considerado como \u2018Estado obrero degenerado\u2019, y cada vez m\u00e1s como un \u2018socialismo de Estado\u2019 fundado sobre una forma de explotaci\u00f3n mutua burocr\u00e1tica<\/i>\u201d (Naville: 192-3).<\/p>\n<p>Estas formas de opresi\u00f3n dieron lugar a un sentimiento <i>nacionalista<\/i> que en definitiva cerr\u00f3 la puerta a una salida socialista independiente, a pesar de los valiosos ensayos llevados a cabo en ese sentido en los levantamientos obreros antiburocr\u00e1ticos que se fueron sucediendo en Alemania Oriental, Hungr\u00eda, Checoslovaquia y Polonia, que merecen una elaboraci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>El fracaso del segundo stalinismo<\/p>\n<p><i>\u201cEn materia de herencia, la devoci\u00f3n filial no es siempre la mejor prueba de fidelidad, y se da a menudo m\u00e1s fidelidad en la infidelidad cr\u00edtica que en la mojigater\u00eda dogm\u00e1tica\u201d<\/i> (D. Bensa\u00efd, <i>Trotskismos<\/i>)<i>.<\/i><\/p>\n<p>La Segunda Guerra implic\u00f3 un principio de relajamiento<i> <\/i>del torniquete burocr\u00e1tico en la URSS. La gesta que signific\u00f3 la contienda afloj\u00f3 un poco los controles y hubo un <i>cambio de clima<\/i> en el pa\u00eds. Se pod\u00eda respirar otro aire y decir otras cosas a lo acostumbrado s\u00f3lo unos a\u00f1os atr\u00e1s, y que quiz\u00e1 en la segunda mitad de los a\u00f1os 30 hubieran significado la represi\u00f3n o la muerte.<\/p>\n<p>Paralelamente, el r\u00e9gimen de trabajo se endureci\u00f3 por las necesidades mismas del esfuerzo b\u00e9lico: hubo castigos enormes por abandonar el lugar de trabajo asignado. Pero, por otra parte, millones de soldados pudieron ver por primera vez Occidente. Por ejemplo, muchos se mostraron sorprendidos por las amplias autopistas asfaltadas en Alemania, entre otros detalles impactantes del mundo capitalista. El conjunto de estas experiencias confluyeron en <i>grandes expectativas<\/i><i> de mejoras econ\u00f3micas y pol\u00edticas<\/i> a la salida de la guerra.<\/p>\n<p>En todo el pa\u00eds se sent\u00eda que hab\u00eda una oportunidad real de un \u201cmundo mejor\u201d, otro tipo de \u201csocialismo\u201d; uno, en todo caso, como se propagandizaba en su momento, con \u201crostro humano\u201d: \u201cCasi todos cre\u00edan que el bien triunfar\u00eda en la guerra y los hombres honrados, que no hab\u00eda dudado en sacrificar sus vidas, podr\u00edan construir una vida justa y buena\u201d (<i>Vida y destino<\/i>: 283). Grossman comenta que escuch\u00f3 una conversaci\u00f3n de ancianos en Odessa acerca de \u201cuna total reorganizaci\u00f3n del gobierno sovi\u00e9tico despu\u00e9s de la guerra\u201d.<\/p>\n<p>El stalinismo defraud\u00f3 estas expectativas al otro d\u00eda de la finalizaci\u00f3n de la contienda. El conjunto de \u201crigideces\u201d fue mantenido y reforzado: el brutal r\u00e9gimen de trabajo, los pasaportes internos, la continua detenci\u00f3n de millones de hombres y mujeres, el antihumano e incre\u00edble maltrato de los mutilados de guerra, la preparaci\u00f3n de nuevas purgas, etc\u00e9tera.<a title=\"\" href=\"#_ftn18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>En el terreno econ\u00f3mico, nuevamente se impusieron las prioridades de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica: se reafirm\u00f3 la prioridad del sector de bienes de capital en relaci\u00f3n con los bienes de consumo y el mejoramiento del nivel de vida de las masas.<\/p>\n<p>De esta desilusi\u00f3n y de las cada vez m\u00e1s insoportables inercias de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica sobrevino un <i>derrumbe en los \u00edndices de productividad<\/i>, que jalon\u00f3 las \u00faltimas d\u00e9cadas de la econom\u00eda burocr\u00e1tica. El retorno a los mecanismos de democracia obrera nunca tuvo lugar, y bajo el stalinismo no pod\u00eda consumarse.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, una econom\u00eda funcionando mediante imposiciones burocr\u00e1ticas, o econom\u00eda de comando burocr\u00e1tico, perdidos el impulso inicial en los a\u00f1os 30 y su \u201cjustificaci\u00f3n\u201d durante los a\u00f1os de la guerra, no ten\u00eda la vitalidad<i> <\/i>necesaria para empujar las cosas hacia delante. Tampoco funcionaron realmente las reformas de mercado, nunca implementadas consecuentemente, siempre con marchas atr\u00e1s de retorno a los mecanismos de econom\u00eda de comando o ya yendo a la restauraci\u00f3n capitalista a partir de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p>Las consecuencias de una econom\u00eda burocr\u00e1tica en franca decadencia se aprecian en todos los \u00edndices econ\u00f3micos: el <i>estancamiento<\/i> fue el rasgo caracter\u00edstico, as\u00ed como la <i>falta de iniciativas y de modernizaci\u00f3n<\/i>. La econom\u00eda burocr\u00e1tica se hab\u00eda independizado del control de la clase obrera en tanto que productora y consumidora, del mercado mundial como par\u00e1metro de precios y calidad, y de cualquier tipo de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica que se precie, y acumul\u00f3 as\u00ed cada vez m\u00e1s elementos de <i>irracionalidad<\/i>.<a title=\"\" href=\"#_ftn19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>Los estragos causados por la guerra, sumados a la orientaci\u00f3n stalinista a la salida de \u00e9sta, dejando los pa\u00edses que realmente importaban en manos capitalistas y \u201capropi\u00e1ndose\u201d de los m\u00e1s atrasados de Europa oriental, hipotecaron definitivamente el futuro de la ex URSS.<\/p>\n<p>Si en los a\u00f1os 30 hab\u00eda habido una tensi\u00f3n real entre los m\u00e9todos burocr\u00e1ticos y el dinamismo de la industrializaci\u00f3n, en las d\u00e9cadas posteriores a la segunda guerra lo dominante fue el estancamiento, cuando no la esclerosis lisa y llana; como define agudamente Werth, <i>\u201cel segundo stalinismo\u201d ya no funcion\u00f3. <\/i><\/p>\n<p>En el mismo sentido, Bensa\u00efd recuerda que entre los textos de la mayor\u00eda de la IV Internacional se reconoc\u00eda hacia finales de los a\u00f1os 40 que \u201clo que subsiste de las conquistas de Octubre disminuye sin cesar\u201d. Y agrega que \u201cel dominio parasitario de la burocracia minaba d\u00eda a d\u00eda las relaciones sociales heredadas de la revoluci\u00f3n. Esa pesada cortapisa sobre los trabajadores conduc\u00eda a una disminuci\u00f3n relativa de la productividad del trabajo. Se hac\u00eda necesario pensar esas contradicciones reales en lugar de negarlas en provecho de simplificaciones. Para el II Congreso de 1948, la URSS era <i>una sociedad de transici\u00f3n entre el capitalismo y el socialismo<\/i>. La f\u00f3rmula tiene el inconveniente de inscribirse en una visi\u00f3n lineal de la historia y en <i>una l\u00f3gica del tercio excluso en lugar de comprender una realidad social singular<\/i>\u201d (<i>Trotskismos<\/i>: 53)<\/p>\n<p>Esto obliga a recapitular un poco la historia. Hay que partir de se\u00f1alar que el Estado burocr\u00e1tico en la ex URSS fue mayormente producto de una descomposici\u00f3n. Se part\u00eda de un Estado obrero aut\u00e9ntico que sumaba el poder efectivo de la clase obrera y la expropiaci\u00f3n de los capitalistas; esa propiedad iba a manos de un estado realmente de los obreros. Pero esta realidad vari\u00f3 en m\u00e1s de un sentido. Cuando Trotsky, en los a\u00f1os 30, cambia las bases te\u00f3ricas de la definici\u00f3n de la naturaleza social del Estado obrero (del poder en manos de la clase obrera al fundamento del Estado en la propiedad estatizada), lo hac\u00eda d\u00e1ndole <i>un cierto valor independiente a las relaciones de propiedad en relaci\u00f3n con la naturaleza del poder<\/i>. Esto luc\u00eda ciertamente como <i>materialista<\/i> en un momento en que se trataba de no enterrar una revoluci\u00f3n que a\u00fan pod\u00eda permanecer viva, lo que era muy atinado.<\/p>\n<p>Pero debemos apresurarnos a se\u00f1alar que las relaciones de propiedad, en definitiva, son una superestructura: una \u201cforma\u201d cuyo contenido es consagrar determinadas relaciones materiales y de hecho: qu\u00e9 clase social tiene realmente en sus manos los medios de producci\u00f3n y el sobreproducto social.<\/p>\n<p>En un Estado obrero esta pregunta requiere par\u00e1metros algo distintos a los de un estado capitalista. Porque una vez expropiada la burgues\u00eda, la propiedad pasa a ser estatizada, y entonces es inevitable interrogarse acerca de un problema <i>pol\u00edtico<\/i>: en manos de qu\u00e9 clase o capa social est\u00e1 <i>realmente<\/i> ese estado. Porque de ello depender\u00e1 el nuevo contenido <i>social<\/i> real que tiene la propiedad.<\/p>\n<p>Si el estado est\u00e1 en manos de la clase obrera, la propiedad estatizada sancionar\u00e1 el poder efectivo y material de esa clase en la producci\u00f3n. Pero si esa <i>forma legal<\/i> de los medios estatizados encubre el poder de una capa social ajena a la clase obrera como la burocracia, entonces ya tenemos otro tipo de imposici\u00f3n econ\u00f3mico-social, y de ah\u00ed que <i>no pueda sostenerse durante mucho tiempo el car\u00e1cter \u201cindependiente\u201d de determinadas formas jur\u00eddicas respecto del car\u00e1cter del poder<\/i>. Ese poder termina imprimi\u00e9ndole el car\u00e1cter social real a la propiedad.<a title=\"\" href=\"#_ftn20\">[20]<\/a><\/p>\n<p>Porque, en \u00faltima instancia, lo que realmente cuenta es qu\u00e9 clase o sectores de clase se apropian realmente del sobreproducto social: \u00e9ste debe ser el contenido sustancial y material que \u201cilumine\u201d el car\u00e1cter real de una categor\u00eda en definitiva superestructural como la propiedad: \u201cLa forma espec\u00edfica en que el plustrabajo no pagado se le extrae a los productores inmediatos determina la relaci\u00f3n de dependencia entre amos y no amos, tal como se desprende directamente de la producci\u00f3n misma, y a su vez react\u00faa sobre ella. Es tambi\u00e9n la base sobre la cual reposa toda la estructura de la comunidad econ\u00f3mica y las condiciones mismas de producci\u00f3n, y por lo tanto, al mismo tiempo, la forma pol\u00edtica espec\u00edfica\u201d (Karl Marx, <i>El capital<\/i>, III, citado por Roberto Ramirez en \u201cSobre la naturaleza de las revoluciones de posguerra y los estados \u2018socialistas\u2019\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 22).<\/p>\n<p>Y agrega Marx: \u201cEs siempre en esta relaci\u00f3n que encontramos el secreto \u00edntimo, <i>el fundamento oculto de todo el edificio social<\/i>, y por consiguiente tambi\u00e9n la forma pol\u00edtica, revestida por la relaci\u00f3n de soberan\u00eda y dependencia; en una palabra, de toda forma espec\u00edfica de Estado\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Cuando esta realidad de imposici\u00f3n burocr\u00e1tica se consolid\u00f3, el problema planteado fue que, en una sociedad de transici\u00f3n, <i>autonomizar de esa manera el car\u00e1cter del estado de la naturaleza del poder terminaba siendo un recurso abstracto que oscurec\u00eda la evoluci\u00f3n de los hechos reales<\/i>.<\/p>\n<p>Esto ocurr\u00eda como subproducto de una apreciaci\u00f3n que en vez de ser materialista, terminaba desliz\u00e1ndose hacia un \u201csociologismo\u201d (criterio de an\u00e1lisis criticado agudamente por Gramsci) que perd\u00eda la especificidad de los fen\u00f3menos reales y, sobre todo, la necesaria <i>interacci\u00f3n dial\u00e9ctica entre los factores objetivos y subjetivos<\/i>.<\/p>\n<p>De manera brillante, Trotsky dec\u00eda en tiempo real algo semejante: \u201cLa vieja terminolog\u00eda sociol\u00f3gica no prepar\u00f3 ni pod\u00eda preparar una denominaci\u00f3n para un fen\u00f3meno social nuevo que se encuentra en proceso de desarrollo (degeneraci\u00f3n) y no toma formas estables\u201d (\u201cLa URSS en la guerra\u201d: 241).<\/p>\n<p>Es verdad que la burgues\u00eda permaneci\u00f3 expropiada, pero \u00bfcu\u00e1nto hab\u00eda realmente de \u201cobrera\u201d en una econom\u00eda en la cual se generaba plusvalor (o trabajo no pagado), y este plusvalor estatizado era sistem\u00e1ticamente apropiado por la burocracia?<\/p>\n<p>Desde ya, la burocracia pagaba determinado tributo a las formas econ\u00f3mico-sociales impuestas por la revoluci\u00f3n; de ah\u00ed que no pudiera estabilizar formas de explotaci\u00f3n <i>org\u00e1nicas<\/i> en su beneficio y debiera mantener el car\u00e1cter estatal (gen\u00e9rico) de la propiedad. \u00bfPero de qu\u00e9 naturaleza fue este tributo? Si se apropiaba <i>de otra forma<\/i> del sobreproducto social que bajo el capitalismo, esto no niega el hecho social b\u00e1sico de que la parte del le\u00f3n del trabajo no pagado <i>no volv\u00eda a los productores<\/i> directos.<\/p>\n<p>Los propios patrones de crecimiento marcan esto: una burocracia que manejaba al Estado como su \u201cpropiedad privada\u201d jerarquiz\u00f3 siempre el sector I (bienes de capital) en detrimento del II (bienes de consumo), llevando adelante una acumulaci\u00f3n de Estado justificada invariablemente en nombre de la sacrosanta \u201cdefensa nacional\u201d.<\/p>\n<p>El esquema de que \u201csegu\u00eda trabajando a pesar de ella al servicio de la transici\u00f3n al socialismo\u201d, como creyeron muchos trotskistas, se vino abajo muy r\u00e1pidamente: los a\u00f1os 50 y 60 llevaron a un estancamiento y decadencia descomunal, aunque quedaran convenientemente opacados por logros parciales como la carrera espacial.<\/p>\n<p>Sin duda, la burocracia logr\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds y llev\u00f3 adelante obras de ingenier\u00eda de magnitud como el subterr\u00e1neo de Mosc\u00fa (uno de los m\u00e1s notables a nivel mundial hasta el d\u00eda de hoy) e impactantes edificaciones como las \u201cSiete hermanas\u201d, aun hoy destacadas en Mosc\u00fa. Adem\u00e1s, a comienzos de los a\u00f1os 60 a\u00fan ten\u00eda cierta \u201ccredibilidad social\u201d la promesa de que la URSS \u201calcanzar\u00eda e incluso superar\u00eda\u201d econ\u00f3micamente a EE.UU., como anunci\u00f3 Kruschev golpeando con el zapato la mesa en la ONU y amenazando con \u201csuperar econ\u00f3micamente a Estados Unidos en 15 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Pero esto fue una triste ilusi\u00f3n. La econom\u00eda stalinista (con y despu\u00e9s de Stalin) <i>nunca se recuper\u00f3 de su brutal dinamismo y desproporciones de los a\u00f1os 30 y de las destrucciones de la segunda guerra<\/i>. El stalinismo \u201cvigoroso\u201d, a la postre, hipotec\u00f3 el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El trabajar a cuenta (y a costa) del futuro, con gastos descomunales, implic\u00f3 un precio terrible: impedir la continuidad de los mecanismos de reproducci\u00f3n. De ah\u00ed devino, en parte, la legitimaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la vuelta al capitalismo y a la propiedad privada.<\/p>\n<p>La URSS gan\u00f3 la guerra pero perdi\u00f3 la paz (la Guerra Fr\u00eda). La suma de la p\u00e9rdida final del poder por parte de la clase obrera en las purgas de los a\u00f1os 30, junto con el final de todas las potencialidades de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica a la salida de la guerra, <i>acabaron por liquidar definitivamente el Estado obrero surgido de la revoluci\u00f3n de 1917 y lo transformaron en un Estado burocr\u00e1tico<\/i>, aunque se mantuviera como sociedad no capitalista que deb\u00eda defenderse frente al imperialismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la medida en que <i>ese estado burocr\u00e1tico dej\u00f3 de ser un punto de apoyo para la emancipaci\u00f3n de los explotados y oprimidos<\/i>, y subproducto del fracaso de los levantamientos antiburocr\u00e1ticos en el final del siglo pasado (que <i>no defendieron una propiedad estatizada que no consideraban suya<\/i>), la que se abri\u00f3 paso fue la restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Hoy, a s\u00f3lo dos d\u00e9cadas de esos acontecimientos hist\u00f3ricos, y cuando lo que se vive ya no es la crisis del socialismo sino la del capitalismo, de lo que se trata es de seguir sacando lecciones estrat\u00e9gicas de la experiencia hist\u00f3rica de la lucha de clases del siglo XX que fecunden el relanzamiento de la lucha por el socialismo en el siglo XXI.<\/p>\n<p>4. Acerca del car\u00e1cter de la Segunda Guerra Mundial<\/p>\n<p><i>\u201cBurgues\u00edas imperialistas; burgues\u00edas en pa\u00edses independientes, coloniales y semicoloniales; clases profesionales e <\/i>intelligentsia<i>; peque\u00f1os burgueses urbanos y rurales; la clase obrera; terratenientes; campesinos pobres y sin tierras\u2026 todas estas clases fundamentales y menores, y fracciones de clase, organizadas por estados y ej\u00e9rcitos, partidos, organizaciones profesionales y movimientos, entraron voluntariamente o bajo compulsi\u00f3n en el cataclismo de la guerra que comenz\u00f3 como una guerra interimperialista por el poder mundial\u201d <\/i>(Mandel: 44)<\/p>\n<p>Hemos analizado los elementos que se pusieron en juego en el frente oriental de la contienda: la trayectoria de la URSS y c\u00f3mo pudo ganarle la guerra al nazismo. Cabe ahora una evaluaci\u00f3n m\u00e1s general del car\u00e1cter de la guerra en su conjunto y las dram\u00e1ticas dificultades pol\u00edticas, materiales y de toda \u00edndole con las que se vieron confrontados los revolucionarios con una IV Internacional reci\u00e9n fundada, y Trotsky asesinado por los sicarios de Stalin.<\/p>\n<p>De Mandel proviene una definici\u00f3n que parece ubicar las cosas en su justo lugar: <i>define la segunda guerra como varias contiendas en una<\/i>: 1) una guerra interimperialista entre los Aliados (EE.UU., Inglaterra y los despojos de Francia), y el Eje (Alemania, Jap\u00f3n e Italia); 2) una guerra contrarrevolucionaria por parte del nazismo sobre la URSS (y que plante\u00f3 el problema de la defensa incondicional de \u00e9sta); 3) varias guerras coloniales de emancipaci\u00f3n nacional (el caso de China y otros pa\u00edses del sudeste asi\u00e1tico); 4) guerras de liberaci\u00f3n nacional contra la ocupaci\u00f3n por parte de un pa\u00eds extranjero (de Francia a Yugoslavia pasando por Grecia), y 5) guerras civiles (Italia, la misma Grecia, China, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Mandel define la primera a modo de la Primera Guerra Mundial: como una guerra interimperialista que no deb\u00eda ser peleada. Pero a las dem\u00e1s les atribuye el car\u00e1cter de guerras <i>justas<\/i> que s\u00ed deb\u00edan ser peleadas, a partir de un planteo agudo: partiendo de la guerra \u201cb\u00e1sica\u201d (la interimperialista), ocurri\u00f3 un \u201cdesdoblamiento\u201d en otro tipo de guerras; de ah\u00ed la complejidad del problema.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la riqueza de la definici\u00f3n de Mandel, como sol\u00eda ocurrir en sus an\u00e1lisis, <i>no establece jerarqu\u00edas claras entre las distintas guerras<\/i>, si bien propone una orientaci\u00f3n independiente y resuelve s\u00f3lidamente en su elaboraci\u00f3n la interrelaci\u00f3n entre factores pol\u00edticos, militares y de la lucha de clases.<\/p>\n<p>A esto nos referiremos a continuaci\u00f3n, incluyendo el debate con los planteos de otros dirigentes trotskistas de la posguerra como Nahuel Moreno.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo caracterizar la segunda guerra? La dial\u00e9ctica entre el contenido social y las formas pol\u00edticas<\/p>\n<p>Caracterizar la Segunda Guerra Mundial exige un esfuerzo de aplicaci\u00f3n dial\u00e9ctica de las herramientas del materialismo hist\u00f3rico. Es evidente que tuvo una serie de determinaciones muy complejas que complicaron las cosas respecto de la primera guerra (Bensa\u00efd habla de \u201cun laberinto donde las l\u00edneas del frente se recortan y se encabalgan\u201d).<\/p>\n<p>La guerra expres\u00f3 un conflicto social b\u00e1sico: el conflicto <i>interimperialista<\/i>. La pelea por el reparto del mundo entre potencias imperialistas no hab\u00eda quedado resuelta a la salida de la Primera Guerra.<\/p>\n<p>Varios elementos se conjugaron aqu\u00ed. El principal de ellos era que Alemania sali\u00f3 humillada de la contienda, y el Tratado de Versalles r\u00e1pidamente dio pasto al desarrollo de tensiones nacionalistas. Pero lo caracter\u00edstico aqu\u00ed es que Alemania sufri\u00f3 una derrota que no signific\u00f3 un retroceso hist\u00f3rico en su desarrollo; de ah\u00ed que, pasadas las convulsiones revolucionarias de los a\u00f1os 1920, volviera a levantar sus ambiciones imperialistas bajo el r\u00e9gimen nazi.<\/p>\n<p>Mandel, siguiendo a Trotsky, se\u00f1ala que, adem\u00e1s, entre Francia e Inglaterra hab\u00eda matices en el tratamiento de Alemania. Porque si la primera quer\u00eda ir hasta el final en el cobro de las reparaciones de guerra, Inglaterra recelaba de la hegemon\u00eda continental que pudiera obtener Francia y, sobre todo, del <i>peligro comunista<\/i> que ven\u00eda desde Rusia.<\/p>\n<p>En definitiva, la lucha hegem\u00f3nica no se hab\u00eda saldado con la primera guerra. Incluso el reemplazo de Inglaterra por EE.UU. todav\u00eda no estaba decidido, y Francia, a pesar de haberse quedado econ\u00f3micamente atr\u00e1s respecto de la competencia con EE.UU. y la propia Alemania, hab\u00eda salido como una de las grandes vencedoras de la contienda, lo que complicaba las cosas.<\/p>\n<p>Trotsky insistir\u00eda desde comienzos de los a\u00f1os 30 en esta caracterizaci\u00f3n, previendo que en la medida que la lucha de clases no pudiera dar vuelta las cosas \u2013y no pudo, entre otras razones por el papel contrarrevolucionario del stalinismo en Espa\u00f1a\u2013 la din\u00e1mica hacia la guerra ser\u00eda inexorable.<a title=\"\" href=\"#_ftn21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este elemento b\u00e1sico com\u00fan entre ambas guerras, la segunda, por un lado, adquiri\u00f3 un rasgo de <i>guerra contrarrevolucionaria<\/i> del nazismo contra la ex URSS, patria de la revoluci\u00f3n socialista de 1917.<\/p>\n<p>En la ofensiva de Hitler sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (algo que Trotsky advirti\u00f3 una y mil veces) se combinaron dos objetivos. Primero, el nazismo conceb\u00eda a la ex URSS como un enorme reservorio de materias primas; el ataque era un movimiento colonizador cl\u00e1sico para obtener un \u201cespacio vital\u201d (<i>Lebensraum<\/i>) que le diera a Alemania las colonias que no hab\u00eda obtenido en el reparto del mundo ocurrido de finales del siglo XIX, ni logrado resolver con la primera guerra (el l\u00edder nazi hablaba de la URSS como el \u201c\u00c1frica\u201d de Alemania).<a title=\"\" href=\"#_ftn22\">[22]<\/a> Segundo, hab\u00eda un evidente contenido social y pol\u00edtico contrarrevolucionario en el sentido de la vocaci\u00f3n por <i>liquidar el ejemplo y la existencia misma de la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n socialista que hab\u00eda vivido la humanidad<\/i>.<\/p>\n<p>Pero el hitlerismo y el fascismo plantearon otro problema: se trataba de reg\u00edmenes capitalistas, como las democracias burguesas imperialistas que dominaban en Inglaterra o los EE.UU., pero pol\u00edticamente totalitarios, de supresi\u00f3n de las libertades democr\u00e1ticas e incluso, en el caso del primero, de exterminio de minor\u00edas sociales y de la izquierda.<\/p>\n<p>Para definir el car\u00e1cter de la segunda guerra es necesario contemplar estas especificidades respecto de la primera. Pero el <i>hecho social b\u00e1sico<\/i> sigui\u00f3 siendo que se trataba de <i>una guerra interimperialista<\/i>; <i>subordinado<\/i> a esto, se sum\u00f3 que el hitlerismo encarnaba un r\u00e9gimen sociopol\u00edtico m\u00e1s reaccionario que la democracia imperialista tradicional, y que lleg\u00f3 a desatar una guerra contrarrevolucionaria contra la URSS y de exterminio social en el este europeo.<a title=\"\" href=\"#_ftn23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>Vinculado a esto se dio el fen\u00f3meno de la ocupaci\u00f3n de pa\u00edses enteros, cosa que no hab\u00eda ocurrido en la primera guerra, que se hab\u00eda estancado muy r\u00e1pidamente en una guerra de trincheras bastante cerca de las viejas fronteras. Este fen\u00f3meno nuevo lleg\u00f3 a ser planteado por algunos cuadros trotskistas como Jean Van Heijenoort en tiempo real.<\/p>\n<p>En realidad, la ocupaci\u00f3n de pa\u00edses coloniales o semicoloniales (como las regiones que luego integraron la ex Yugoslavia, Grecia o China) no deb\u00eda ofrecer demasiadas dificultades de interpretaci\u00f3n: hab\u00eda que estar del lado de la naci\u00f3n oprimida en su lucha emancipatoria contra la potencia opresora, manteniendo una perspectiva pol\u00edtica independiente y socialista. Asoma as\u00ed un nuevo factor: <i>el car\u00e1cter de guerras de liberaci\u00f3n o emancipaci\u00f3n nacional como parte de los desdoblamientos de la contienda<\/i>. En el debate de los n\u00facleos trotskistas hubo quienes comprendieron correctamente las guerras de liberaci\u00f3n nacional en los pa\u00edses no imperialistas como progresivas, m\u00e1s all\u00e1 de sus direcciones stalinistas.<\/p>\n<p>Ya m\u00e1s complejo es abordar la ocupaci\u00f3n de naciones <i>imperialistas<\/i> como Francia, que aun invadida no lleg\u00f3 a perder su viejo imperio, adem\u00e1s de que durante un primer per\u00edodo una parte del pa\u00eds estuviera en manos de autoridades francesas (la Francia de Vichy encabezada por el mariscal Petain). Robert Paxton cuenta que a principios del r\u00e9gimen de Vichy, Petain gozaba de alta popularidad, basada en cierto convencimiento que el nuevo orden nazi tendr\u00eda perspectivas hist\u00f3ricas, y De Gaulle era mal considerado.<\/p>\n<p>Con el deterioro de la econom\u00eda francesa y el curso mismo de la guerra, as\u00ed como la ocupaci\u00f3n de Francia entera por parte de la Wehrmacht, esto cambi\u00f3 completamente. El cuadro se agrav\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando comenz\u00f3 el reclutamiento forzoso de mano de obra para ir a trabajar a Alemania en 1943, raz\u00f3n material que empuj\u00f3 a decenas de miles de franceses a la Resistencia para escapar de este destino.<\/p>\n<p>En Francia, entonces, los requerimientos de la lucha contra la ocupaci\u00f3n deb\u00edan combinarse con mantener la lucha pol\u00edtica contra la burgues\u00eda imperialista francesa, en abierta oposici\u00f3n a los criterios de \u201cUni\u00f3n sagrada\u201d que oportunistamente hab\u00eda establecido el PCF con De Gaulle, participando incluso con representantes en el gobierno burgu\u00e9s de la llamada \u201cFrancia Libre\u201d establecido en Londres.<\/p>\n<p>En cualquier caso, tanto en el este como en el oeste el trotskismo deb\u00eda sostener una pelea por el <i>internacionalismo<\/i>. Porque, desde la URSS a Francia, el stalinismo (y ni hablar de las dem\u00e1s direcciones burguesas o peque\u00f1o burguesas) le imprimi\u00f3 a la pelea un car\u00e1cter estrechamente <i>nacionalista<\/i>.<\/p>\n<p>Ya se\u00f1alamos el caso de las violaciones sistem\u00e1ticas de mujeres en Berl\u00edn como reflejo de este grav\u00edsimo problema, y el criterio nefasto y criminal de la \u201cculpabilidad colectiva\u201d del pueblo alem\u00e1n. Parte de esto \u00faltimo es la consigna del Partido Comunista en Francia durante la ocupaci\u00f3n: \u201c<i>A chacun son boche<\/i>\u201d (a cada cual su alem\u00e1n), que convocaba a todo franc\u00e9s a matar un soldado alem\u00e1n, o los planteos del autor ruso Ilya Ehrenburg de que \u201cel \u00fanico alem\u00e1n bueno era el alem\u00e1n muerto\u201d. Todo alem\u00e1n era un nazi; fin de la discusi\u00f3n.<a title=\"\" href=\"#_ftn24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>Si a Mandel, en su enriquecedora definici\u00f3n de la Segunda Guerra, se le puede reprochar no establecer una clara jerarqu\u00eda en su car\u00e1cter social b\u00e1sico, Moreno fue cualitativamente m\u00e1s lejos en sus unilateralidades.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n acerca de las especificidades de la Segunda Guerra Mundial part\u00eda de un elemento real. Expresaba las inmensas dificultades que la guerra hab\u00eda planteado a un movimiento trotskista joven e inicial, para colmo sin Trotsky y en medio de una contienda con todas las complejidades apuntadas, como desdoblamiento de la guerra interimperialista en otras contiendas de diverso orden.<\/p>\n<p>Sin embargo, como parte de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica unilateral y objetivista desarrollada a comienzos de la d\u00e9cada del 80, Moreno terminaba interrog\u00e1ndose, err\u00f3neamente si la segunda guerra no hab\u00eda sido, m\u00e1s que una guerra imperialista, una \u201cguerra entre reg\u00edmenes pol\u00edticos\u201d, y si ese segundo factor no hab\u00eda dominado el primero: \u201cLa guerra civil espa\u00f1ola demostr\u00f3 hasta qu\u00e9 grado el r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s era antag\u00f3nico con el fascismo, no s\u00f3lo con la clase obrera y sus organizaciones. La Segunda Guerra Mundial presenta, como m\u00ednimo, elementos similares. Sin desarrollar el tema, creemos que hay que estudiar seriamente si no fue el intento de extender la contrarrevoluci\u00f3n fascista imperialista a todo el mundo, derrotando principalmente a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero tambi\u00e9n a los reg\u00edmenes democr\u00e1tico-burgueses europeos y norteamericano. Esto no quiere decir que la Segunda Guerra mundial no haya tenido <i>tambi\u00e9n<\/i> un profundo contenido de lucha interimperialista. Lo que decimos es que hay que precisar bien, al igual que en la guerra civil espa\u00f1ola, cu\u00e1l fue el factor <i>determinante<\/i>. \u00bfFue la lucha del r\u00e9gimen fascista esencialmente contra la URSS, pero tambi\u00e9n contra la democracia burguesa? \u00bfO fue el factor econ\u00f3mico, la pelea entre imperialismos por el control del mercado mundial?\u201d (<i>Las revoluciones del siglo XX<\/i>: 51).<\/p>\n<p>En otros textos Moreno daba un paso m\u00e1s: en caso de que el car\u00e1cter esencial hubiera sido la lucha entre reg\u00edmenes, se planteaba la pelea por la democracia (burguesa) como una etapa en s\u00ed misma, lo que implicaba orientaciones de frente \u00fanico con sectores burgueses por la democracia, y que era posible que el trotskismo \u201chaya sido en toda la posguerra una secta por no haber hecho esto durante la guerra\u201d, es decir, por haber sido sectario en relaci\u00f3n con esta lucha por la \u201cdemocracia\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparec\u00edan, entonces, dos problemas esenciales a clarificar: el car\u00e1cter de la guerra y la pol\u00edtica de los revolucionarios, que veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Acerca del car\u00e1cter de la guerra, Moreno se plantea un interrogante leg\u00edtimo, que resuelve de manera equivocada al colocar como hecho b\u00e1sico de la contienda el pol\u00edtico (\u201cguerra de reg\u00edmenes\u201d) en detrimento del social (\u201ccar\u00e1cter interimperialista de la contienda\u201d). Confunde el hecho de que cuando se trata del <i>interior<\/i> de un pa\u00eds o un estado (como fue en la guerra civil espa\u00f1ola), el problema de los reg\u00edmenes pol\u00edticos tiene un lugar central. Pero cuando se trata de guerras<i> entre <\/i>estados, lo fundamental es la <i>naturaleza social de los contendientes<\/i>. De ah\u00ed que la analog\u00eda entre la guerra civil espa\u00f1ola y la Segunda Guerra Mundial no fuera v\u00e1lida, aun si el nazismo efectivamente hab\u00eda planteado el problema de la pelea contra el totalitarismo.<\/p>\n<p>Moreno tend\u00eda a perder de vista el aspecto <i>estructural<\/i> de la jerarqu\u00eda de pa\u00edses y naciones en el orden capitalista mundial, que se manifiesta en la competencia entre pa\u00edses imperialistas por los mercados y la hegemon\u00eda internacional. Sin esto, se pierde la base material del an\u00e1lisis: la motivaci\u00f3n concreta econ\u00f3mica y social por detr\u00e1s de la competencia entre naciones imperialistas, relacionada con <i>la dominaci\u00f3n del mundo y el reparto de las \u00e1reas de explotaci\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p>El nazismo fue la forma pol\u00edtica que en las condiciones de los a\u00f1os 30 (Gran Depresi\u00f3n y surgimiento de la URSS) la burgues\u00eda alemana encontr\u00f3 para resolver el problema de Alemania como potencia imperialista emergente: la carencia de un \u201cespacio vital\u201d colonial para su desarrollo. Moreno pierde de vista esto, con lo que su an\u00e1lisis queda idealista, ya que las motivaciones <i>pol\u00edticas<\/i> terminan independiz\u00e1ndose de las circunstancias <i>materiales<\/i>.<\/p>\n<p>Es verdad que las cosas se complejizaron en la segunda guerra, pero esto requer\u00eda un an\u00e1lisis que no rompiera con el suelo gran\u00edtico del materialismo ni planteara abstractamente el enfrentamiento entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n, y que tampoco conciba la contienda como una mera lucha de reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p>\n<p>El grano de verdad del an\u00e1lisis de Moreno es que a la cabeza de las potencias imperialistas hab\u00eda reg\u00edmenes pol\u00edticos diversos, que expresaban determinadas relaciones de fuerzas entre las clases en cada uno de esos pa\u00edses. A este respecto tambi\u00e9n hab\u00eda una diferencia con la primera guerra, porque las principales potencias enfrentadas, imperios o no \u2013Inglaterra, Francia, Alemania, Austria, EE.UU., y, en menor medida, Rusia\u2013, ten\u00edan gobiernos bajo formas parlamentarias con mayores o menores grados de libertades democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Es desde ese punto de vista que deb\u00eda entrar el tema de los reg\u00edmenes pol\u00edticos, sin confundir los hechos sociales b\u00e1sicos. Es que el \u201cnuevo orden\u201d de reparto mundial del hitlerismo<a title=\"\" href=\"#_ftn25\">[25]<\/a> \u2013y \u00e9ste era un hecho social b\u00e1sico del car\u00e1cter interimperialista de la guerra\u2013 implicaba no s\u00f3lo la restauraci\u00f3n capitalista en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino una \u201ccarcasa pol\u00edtica\u201d (una forma de dominaci\u00f3n), en cada uno de los pa\u00edses ocupados y en la propia Alemania, abiertamente contrarrevolucionaria sobre los explotados y oprimidos. De este hecho real se desprendi\u00f3 que EE.UU. pudiera explotar a su favor una imagen legitimadora como potencia \u201cbenigna\u201d o imperialismo \u201cdemocr\u00e1tico\u201d en la pelea contra el nazismo. Y esta imagen solamente se pod\u00eda combatir si no se perd\u00edan los puntos de referencia elementales del an\u00e1lisis de clase de los fen\u00f3menos, como tend\u00eda a ocurrir con las sugerencias de Moreno.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n pol\u00edtica capituladora y no independiente que el stalinismo le dio a la pelea en las condiciones de la segunda guerra tom\u00f3 la forma de presentarla como un enfrentamiento entre \u201cfascismo y democracia\u201d, que Eric Hobsbawm hiciera suya en su <i>Historia del siglo XX<\/i>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed ya todas las jerarqu\u00edas y relaciones entre los fen\u00f3menos quedaban <i>invertidos<\/i>: el hecho esencial pasaba a ser el enfrentamiento estrechamente <i>pol\u00edtico<\/i> entre \u201cdictadura y democracia\u201d, y no las motivaciones <i>sociales<\/i> y el contenido de clase de las peleas, que quedaban convenientemente ocultadas al servicio de una pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n de clases y de \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>De ah\u00ed tambi\u00e9n los graves peligros pol\u00edticos de visiones unilaterales como las de Moreno, porque desarmaban y abr\u00edan la puerta a orientaciones que, en definitiva, perd\u00edan el car\u00e1cter <i>independiente y de clase<\/i> de la pol\u00edtica revolucionaria.<a title=\"\" href=\"#_ftn26\">[26]<\/a><\/p>\n<p>A los hasta cierto punto inevitables rasgos sectarios de los peque\u00f1os n\u00facleos trotskistas en la guerra se le contrapuso una reinterpretaci\u00f3n que reca\u00eda en un curso oportunista. De hecho, durante la segunda guerra hubo desv\u00edos para ambos lados, oportunistas pero tambi\u00e9n sectarios, y, sobre todo, una casi imposibilidad (dadas las correlaciones de fuerza existentes) de salir de una dram\u00e1tica situaci\u00f3n de marginalidad. Deteng\u00e1monos ahora en la acci\u00f3n y la pol\u00edtica de los socialistas revolucionarios durante la contienda.<\/p>\n<p>Las dificultades planteadas para la pol\u00edtica revolucionaria por la Segunda Guerra Mundial y la pelea por una orientaci\u00f3n independiente<\/p>\n<p>De esta complejidad en el car\u00e1cter de la guerra se desprendieron las extremas dificultades de los marxistas revolucionarios para presentar una pol\u00edtica <i>independiente e internacionalista<\/i> durante la guerra. Hubo varias presiones, tanto oportunistas como sectarias. Todo en el contexto de una conflagraci\u00f3n catacl\u00edsmica, d\u00f3nde las fuerzas del trotskismo se contaban con los dedos de una mano en una contienda que involucraba multitudes millonarias. De ah\u00ed que un firme a la vez que sutil manejo de las herramientas del materialismo hist\u00f3rico y de la pol\u00edtica revolucionaria fuera tan importante, y tan dif\u00edcil de llevar adelante para un joven movimiento en ausencia de Trotsky.<\/p>\n<p>Este manejo de la pol\u00edtica revolucionaria deb\u00eda moverse entre dos l\u00edmites: partir de la naturaleza de clase interimperialista de la guerra, pero sin caer en el sectarismo y el abstencionismo, como negarse a pelear contra el ocupante nazi en funci\u00f3n de criterios \u201cderrotistas\u201d, al tiempo que sostener la defensa incondicional de la URSS en relaci\u00f3n con el nazismo.<\/p>\n<p>Hubo varios jalones al respecto. Uno de gran importancia fue el pacto Ribbentrop-Molotov (agosto 1939). La oposici\u00f3n antidefensista de Burnham y Schachtman en el SWP norteamericano (el mayor grupo del trotskismo en ese momento), se agit\u00f3 de manera extrema se\u00f1alando que como subproducto de ese pacto contrarrevolucionario ya no se pod\u00eda defender a la URSS. Su definici\u00f3n acerca de la URSS era que estaba transform\u00e1ndose en un \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d y que todos los reg\u00edmenes sociales del mundo evolucionar\u00edan hacia all\u00ed (hip\u00f3tesis evidentemente disconfirmada).<a title=\"\" href=\"#_ftn27\">[27]<\/a><\/p>\n<p>Trotsky respondi\u00f3 que ninguno de los hechos sociales b\u00e1sicos se hab\u00eda modificado, que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica segu\u00eda siendo un estado obrero degenerado y que era necesario defenderla incondicionalmente. Stalin hab\u00eda firmado ese acuerdo como maniobra defensiva para ganar tiempo, lo que constitu\u00eda un hecho pol\u00edtico criminal y contrarrevolucionario, pero que no cambiaba en nada la posici\u00f3n b\u00e1sica de los revolucionarios en el sentido de la <i>incondicional<\/i> defensa de la URSS.<\/p>\n<p>Una ubicaci\u00f3n similar plante\u00f3 cuando el reparto de Polonia con Hitler. Por un lado, era visto como un intento de Stalin de ganarse un \u201ccolch\u00f3n de seguridad\u201d frente a un posible ataque de Hitler. Por el otro, y a pesar de las expropiaciones de la propiedad privada que eventualmente Stalin llevar\u00eda a cabo en la parte ocupada por la URSS, Trotsky se\u00f1alaba que desde el punto de vista pol\u00edtico el mal superaba con mucho el beneficio de las medidas expropiadoras en s\u00ed mismas positivas, porque le hac\u00eda creer a la clase obrera mundial que una burocracia par\u00e1sita degenerada \u201cpod\u00eda suprimir con maniobras burocr\u00e1ticas a la clase obrera en la obtenci\u00f3n de logros y conquistas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el hecho social b\u00e1sico no cambiaba: <i>la URSS<\/i><i> segu\u00eda siendo un estado obrero, que aun degenerado deb\u00eda ser defendido<\/i>. Inclusive, Trotsky establec\u00eda una analog\u00eda y se\u00f1alaba que aun si no considerase ya a la URSS como \u201cestado obrero\u201d no necesariamente se deb\u00eda caer en el antidefensismo, como lo hac\u00eda la minor\u00eda del SWP. La URSS pod\u00eda ser defendida perfectamente como se defiende un pa\u00eds colonial o semicolonial frente al imperialismo; no hab\u00eda nada cualitativamente distinto al respecto. Afirm\u00f3 esto no una sino varias veces en esos a\u00f1os, y argument\u00f3 que \u201cser\u00eda un monstruoso absurdo romper con camaradas que, si bien en la cuesti\u00f3n de la naturaleza sociol\u00f3gica de la URSS, sostienen otra opini\u00f3n, son con nosotros solidarios en lo que hace a las tareas pol\u00edticas\u201d (\u201cLa URSS en guerra\u201d: 240).<\/p>\n<p>Se\u00f1alamos esto para desmentir a quienes doctrinariamente afirman que cualquiera que no reconociese a la URSS como \u201cEstado obrero\u201d se convertir\u00eda autom\u00e1ticamente en antidefensista. Bensa\u00efd va incluso m\u00e1s all\u00e1 cuando se\u00f1ala que la analog\u00eda entre la defensa de la URSS como Estado obrero y el apoyo a un pa\u00eds colonizado contra una potencia colonial revelaba, sin embargo, \u201cuna ambig\u00fcedad, puesto que el car\u00e1cter \u2018obrero\u2019 del Estado no es determinante en el asunto\u201d (<i>Trotskismos<\/i>: 42).<\/p>\n<p>En cualquier caso, en todos estos aspectos domina el an\u00e1lisis social sobre el estrechamente pol\u00edtico. Aunque los reg\u00edmenes de Hitler y Stalin fueran similares (\u201castros gemelos\u201d los llam\u00f3 Trotsky), lo que los diferenciaba era su <i>naturaleza social<\/i>, y era a partir de ese criterio que se deb\u00eda formular la pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>Esta \u201cjerarqu\u00eda del an\u00e1lisis\u201d se planteaba como necesario punto de partida en relaci\u00f3n con los contendientes imperialistas de la guerra. Es sabido que en la Primera Guerra Mundial Lenin formul\u00f3 una orientaci\u00f3n que planteaba \u201ctransformar la guerra imperialista en guerra civil\u201d dentro de cada pa\u00eds, y que \u201cel mal menor era la derrota del propio imperialismo\u201d. En la primera fase de la segunda guerra, con sus m\u00e1s y sus menos, esta orientaci\u00f3n era v\u00e1lida a partir del car\u00e1cter <i>interimperialista<\/i> de la guerra.<\/p>\n<p>Pero luego las cosas se complicaron, y mucho. \u00bfC\u00f3mo abordar el tema de la ocupaci\u00f3n de Francia por parte de los nazis? \u00bfCon qu\u00e9 orientaci\u00f3n pelear contra ella? Tambi\u00e9n estuvo el complejo problema del ingreso de EE.UU. en la contienda y la posici\u00f3n de los revolucionarios al respecto.<\/p>\n<p>En Francia, por ejemplo, el problema estaba en que su territorio nacional estaba ocupado, pero el pa\u00eds como tal, la burgues\u00eda francesa, segu\u00eda siendo imperialista y dominando sus viejas colonias. Aqu\u00ed se trat\u00f3 de abordar la cuesti\u00f3n con una suerte de combinaci\u00f3n de la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi (hecho pol\u00edtico), simult\u00e1neamente con mantener la pelea contra la burgues\u00eda imperialista francesa (hecho social b\u00e1sico).<\/p>\n<p>En el caso de EE.UU., la dificultad era plantear una pol\u00edtica independiente de ambos sectores burgueses: los intervencionistas y los aislacionistas. Las dificultades fueron agudas en este caso, porque mientras que el SWP denunciaba el car\u00e1cter imperialista de la guerra, sufriendo un juicio y el encarcelamiento de sus principales dirigentes durante 16 meses (hecho social b\u00e1sico), al mismo tiempo formulaba, por recomendaci\u00f3n del propio Trotsky, la que se dio en llamar \u201cPol\u00edtica Militar Proletaria\u201d (PMP).<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n significaba que, t\u00e1cticamente, los revolucionarios se enlistaran en el ejercito para ser los mejores \u201cobreros-soldados\u201d acompa\u00f1ando a la clase trabajadora \u201cadonde tuvieran que ir\u201d en su experiencia (hecho pol\u00edtico). Una posici\u00f3n compleja que desde algunos sectores del trotskismo fue vista como una capitulaci\u00f3n chauvinista al llamar a alistarse a los sectores revolucionarios en una guerra interimperialista.<\/p>\n<p>Si la PMP ten\u00eda evidentemente sus complejidades (era dif\u00edcil rechazar la acusaci\u00f3n que la orientaci\u00f3n era alistarse en el bando de la \u201cdemocracia\u201d yanqui para pelear contra la dictadura nazi), no dejaba de ilustrar las dificultades extremas de la pol\u00edtica revolucionaria durante la guerra y la necesidad de darse orientaciones concretas y no s\u00f3lo generalidades frente a ella, adaptando la pol\u00edtica a los desaf\u00edos espec\u00edficos que iba planteando sin perder la perspectiva de clase e independiente.<\/p>\n<p>En todo caso, aqu\u00ed la cuesti\u00f3n remite a la caracterizaci\u00f3n y la pol\u00edtica revolucionaria frente a las guerras en general. Se puede decir que hay cuatro tipos generales de guerras: interimperialistas, de liberaci\u00f3n nacional, contrarrevolucionarias contra estados o sociedades no capitalistas, y guerras civiles.<\/p>\n<p>En las tres primeras \u2013guerras entre estados\u2013, lo que manda no es la naturaleza del r\u00e9gimen pol\u00edtico que est\u00e9 al frente de cada uno de los contendientes (si son dictaduras o democracia), <i>sino el car\u00e1cter de las naciones enfrentadas<\/i>. Cuando se trata de guerras fratricidas que enfrentan dos pa\u00edses atrasados, tampoco importa la naturaleza pol\u00edtica del r\u00e9gimen de gobierno de cualquiera de ellos: estamos por la paz y contra la guerra.<\/p>\n<p>Ya en el caso de los golpes de estado o la guerra civil que se desencadena dentro de un pa\u00eds, lo que domina es la defensa de las libertades democr\u00e1ticas o del proceso revolucionario, siempre con una pol\u00edtica independiente de todo sector burgu\u00e9s en la perspectiva de una revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Cuando la guerra civil se desarrolla estando en el poder la clase obrera, como ocurri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa, las cosas son m\u00e1s simples: hay que hacer todos los esfuerzos por que la dictadura del proletariado se afirme e, incluso, se extienda m\u00e1s all\u00e1 del pa\u00eds en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos, en s\u00edntesis, la definici\u00f3n que daba Mandel de las guerras justas en el contexto de la Segunda Guerra Mundial: \u201cCon la f\u00f3rmula de \u2018guerra justa\u2019 queremos identificar las guerras que deb\u00edan ser peleadas, y que los revolucionarios apoyaban. Esta categorizaci\u00f3n busca evitar la ambig\u00fcedad pol\u00edtica de la f\u00f3rmula acorde con la cual las fuerzas activas en la guerra eran divididas en \u2018fascistas\u2019 y \u2018antifascistas\u2019, una divisi\u00f3n basada en la noci\u00f3n de que \u2013debido a su naturaleza espec\u00edfica\u2013 las formas alemana, italiana y japonesas de imperialismo deb\u00edan ser combatidas en alianza con las clases dominantes de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>\u201cLa pol\u00edtica de la \u2018alianza antifascista\u2019 (&#8230;) implic\u00f3, en realidad, <i>una colaboraci\u00f3n de clases sistem\u00e1tica<\/i>: los partidos pol\u00edticos, y especialmente los PCs que sosten\u00edan que los estados imperialistas del Oeste estaban llevando adelante una guerra justa contra el nazismo, terminaron formando coaliciones de gobierno despu\u00e9s de 1945 en las que participaron activamente en la reconstrucci\u00f3n del estado burgu\u00e9s y la econom\u00eda capitalista. Adem\u00e1s, esta incorrecta comprensi\u00f3n del car\u00e1cter de la intervenci\u00f3n de los estados occidentales en la guerra llev\u00f3 a la sistem\u00e1tica traici\u00f3n de las poblaciones coloniales en sus luchas antiimperialistas, por no hablar de la contrarrevoluci\u00f3n en Grecia\u201d (Mandel: 45-6).<a title=\"\" href=\"#_ftn28\">[28]<\/a><\/p>\n<p>En la Segunda Guerra Mundial las coordenadas social y pol\u00edtica se combinaron de una forma original, y de ah\u00ed su extrema complejidad. Para responder a ella de manera revolucionaria la misma se deb\u00eda partir del elemento social y luego abordar su \u201ccomplicaci\u00f3n\u201d por el lado pol\u00edtico, <i>sin abstraer el segundo aspecto del primero<\/i>, que es lo que pod\u00eda dar lugar a lecturas oportunistas, pero tampoco diluy\u00e9ndolo al punto de llevar a un abstencionismo sectario y fuera de la realidad.<a title=\"\" href=\"#_ftn29\">[29]<\/a><\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda consultada<\/p>\n<p>Bellamy, Chris: <i>Absolute War. Soviet Russia in the Second World War: a modern history<\/i>, Londres, Macmillan, 2009.<\/p>\n<p>Bensa\u00efd, Daniel: <i>Trotskismos<\/i>, Barcelona, El Viejo Topo, 2006.<\/p>\n<p>Brou\u00e9, Pierre: <i>El partido bolchevique<\/i>, Buenos Aires, Alternativa, 2007.<\/p>\n<p>Callinicos, Alex: <i>Trotskism, Concepts in Social Thought<\/i>, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1990.<\/p>\n<p>Diarmuid, Jeffreys: <i>Hell\u2019s Cartel, IG Farben and the making of Hitler\u2019s war machine<\/i>, Londres, FCS, 2009.<\/p>\n<p>Fritzsche, Peter: <i>Vida y muerte en el Tercer Reich<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2011.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <i>De alemanes a nazis, <\/i>Barcelona, Siglo XXI, 2006.<\/p>\n<p>Fulbrooke, Mary: <i>El estado del pueblo, la sociedad alemana oriental de Hitler a Honecker<\/i>, Londres, Yale University Press, 2008.<\/p>\n<p>Furet, Fran\u00e7ois: <i>El pasado de una ilusi\u00f3n<\/i>, Barcelona, FCE, 2005.<\/p>\n<p>Grossman, Vasili: <i>Vida y destino<\/i>, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2009.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <i>Un escritor en guerra<\/i>, editado por A. Beevor y L. Vinogradova, Barcelona, Memoria Cr\u00edtica, 2010.<\/p>\n<p>Kershaw, Ian: <i>La dictadura nazi. 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La dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n socialista\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 25, febrero 2011.<\/p>\n<p>Speer, Albert: <i>Inside the Third Reich<\/i>, Londres, Sphere, 1971.<\/p>\n<p>Traverso, Enzo: <i>El pasado, instrucciones de uso<\/i>, Buenos Aires, Prometeo, 2011.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <i>A<\/i> <i>sangre y fuego. De la guerra civil europea, 1914-1945<\/i>, Buenos Aires, Prometeo, 2009.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cInterpretar al fascismo. Notas sobre George L. Mosse, Zeev Sternhell y Emilio Gentile\u201d, en <i>Ayer<\/i> N\u00ba 60, Madrid, 2005.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <i>La historia como campo de batalla, <\/i>Buenos Aires, FCE; 2012.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: \u201cLa URSS en guerra\u201d, 25 de septiembre de 1939, en <i>Guerra y revoluci\u00f3n. Una interpretaci\u00f3n alternativa de la Segunda Guerra Mundial<\/i>, Tomo I, Buenos Aires, CEIP, 2004.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLos astros gemelos: Hitler-Stalin\u201d, 4 de diciembre de 1939, \u00eddem.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: <i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania<\/i>, <i>Escritos 1930-1933<\/i>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto-Gallo Rojo, 2005.<\/p>\n<p>Werth, Nicolas: <i>El terror y su desarrollo.<\/i> <i>Stalin y su sistema<\/i>, Par\u00eds, Perrin, 2007.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Desde otra escuela te\u00f3rica, Nicolas Werth cita a Weber cuando se\u00f1ala agudamente que la burocracia, una vez implantada, aparece como una suerte de \u201cformaci\u00f3n social\u201d dif\u00edcil de expurgar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> El argumento de fondo de Bujarin era que para Stalin y el partido stalinizado <i>todo estaba justificado<\/i> porque sobre sus hombros descansaba \u201cel desarrollo de la historia\u201d. Entre las razones de la capitulaci\u00f3n de estos ex dirigentes bolcheviques estaba la presi\u00f3n por el futuro de sus familiares como mecanismo adicional de manipulaci\u00f3n. Bujarin logr\u00f3, por ejemplo, que su joven esposa no fuera asesinada; pr\u00e1cticamente nadie m\u00e1s tuvo tanto \u201c\u00e9xito\u201d como \u00e9l, ni lleg\u00f3 a semejantes niveles de abyecci\u00f3n (salvo Radek). El caso de Bujarin es de una gran complejidad que ha llevado a varios estudios al respecto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Las <i>batallas de frontera<\/i> significaron 3.800.000 bajas en los primeros meses de la guerra hasta finales de 1941. Se trat\u00f3, pr\u00e1cticamente, del inicial Ej\u00e9rcito Rojo entero, golpeado casi mortalmente en las grandes \u201cbatallas de embolsamiento\u201d de Bialystok, Minsk, Smolensk, Uman, Kiev, Bryansk y Vyaz\u2019ma. Para mediados de agosto de 1941, 1,5 millones de soldados sovi\u00e9ticos se hab\u00edan rendido, elev\u00e1ndose esta cifra a 3 millones dos meses despu\u00e9s. Sin embargo, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n fue frenado a las puertas de Mosc\u00fa, y si bien en 1942 la Wehrmacht retom\u00f3 su ofensiva sobre Stalingrado y el C\u00e1ucaso, los costos de esta primera embestida, en el fondo fallida, nunca pudieron ser realmente recuperados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> El 12 de septiembre de 1941, Stalin orden\u00f3 la formaci\u00f3n de los famosos \u201cdestacamentos de bloqueo\u201d (orden 227), que agravaron las p\u00e9rdidas de tropas. Eran de 3 a 5 destacamentos de 200 o 300 de los mejores soldados, bien armados, colocados inmediatamente despu\u00e9s de la l\u00ednea del frente, y que ten\u00edan la orden de <i>repeler a los tiros cualquier paso atr\u00e1s no autorizado<\/i> de las tropas del Ej\u00e9rcito Rojo. Su precedente fue la orden del 28 de julio del mismo a\u00f1o titulada \u201cNi un paso atr\u00e1s\u201d (n\u00famero 222), por la cual cualquiera que se retirara sin \u00f3rdenes expresas o se rindiera ser\u00eda tratado de \u201ctraidor a la Patria\u201d. Aqu\u00ed, obviamente, se mezclaban la l\u00f3gica implacable de la guerra y la conducci\u00f3n burocr\u00e1tica de \u00e9sta. De ah\u00ed el maltrato que tuvieron al final de la guerra la enorme mayor\u00eda de los soldados prisioneros del Ej\u00e9rcito Rojo, considerados como \u201ctraidores\u201d y trasladados a campos de detenci\u00f3n masiva en la URSS.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> El reverso de esto era c\u00f3mo muchas mujeres en el frente se ve\u00edan pr\u00e1cticamente obligadas a convertirse en concubinas de los oficiales, como muestra la terrible pel\u00edcula <i>An\u00f3nima<\/i> sobre las violaciones producida por la tropa del Ejercito Rojo en Berl\u00edn.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Moreno subrayaba el significado estrat\u00e9gico de que la clase obrera alemana, la m\u00e1s importante y de m\u00e1s tradici\u00f3n de lucha en Europa, haya quedado dividida en dos entre la Rep\u00fablica Federal Alemana y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana a la salida de la guerra. Fue otra de las traiciones hist\u00f3ricas del stalinismo, que dio continuidad a la hist\u00f3rica derrota sufrida por los obreros alemanes cuando el ascenso del nazismo en 1933.<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Sobre la base de su experiencia como cronista en el frente oriental, Grossman daba una aguda definici\u00f3n en clave clausewitziana: \u201cLa guerra es un arte. En ella los elementos de c\u00e1lculo, conocimiento fr\u00edo y experiencias se combinan con la inspiraci\u00f3n, el azar y algo totalmente irracional. Estos elementos son compatibles entre s\u00ed, pero a veces entran en conflicto. Es como una improvisaci\u00f3n musical, que es impensable sin una t\u00e9cnica brillante\u201d (Grossman, <i>Un escritor en guerra<\/i>: 136).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Hay otro punto de vista en el que el concepto de \u201cguerra total\u201d es correcto: la guerra moderna engloba tanto el frente como la retaguardia (incluso es m\u00e1s importante la segunda que la primera). Las guerras mundiales fueron \u201cguerras industrializadas\u201d, es decir, apoyadas en todas las conquistas y el inmenso aparato productivo del capitalismo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Seg\u00fan el Plan Cuatrienal, la autosuficiencia estrat\u00e9gica deb\u00eda cubrir tres \u00e1reas principales de la actividad industrial: carb\u00f3n, acero y qu\u00edmicos (incluyendo nafta sint\u00e9tica, caucho, nitr\u00f3geno para explosivos, pl\u00e1sticos y fibras sint\u00e9ticas). Ver Diarmuid Jeffreys, cit.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Es digna de nota la irracionalidad de c\u00f3mo, por la propia din\u00e1mica de la guerra, muchos grandes emprendimientos puestos en pie por los nazis en los territorios ocupados fueran pr\u00e1cticamente abandonados sin poder siquiera ser puestos en marcha. Fue el caso de las fuentes de materias primas y empresas montadas en los territorios ocupados de Polonia, los estados b\u00e1lticos o la URSS, que en menos de dos a\u00f1os volvieron a cambiar de manos con la contraofensiva del Ej\u00e9rcito Rojo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Para Kershaw, esta obra de Arendt es una apasionada y conmovedora denuncia de la inhumanidad y el terror despersonalizados y racionalizados como ejecuci\u00f3n de las leyes objetivas de la historia, que, sin embargo, es menos satisfactoria respecto del stalinismo que del nazismo: su argumento b\u00e1sico para explicar el crecimiento del totalitarismo (el reemplazo de las clases por las masas y el surgimiento de una \u201csociedad de masas\u201d) era claramente deficiente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Por supuesto, esto no menoscaba la represi\u00f3n estrictamente pol\u00edtica que el nazismo ejerci\u00f3 sobre los militantes comunistas y socialdem\u00f3cratas en los primeros a\u00f1os de su poder, y que dio lugar a 150.000 detenidos en los campos de concentraci\u00f3n durante los a\u00f1os 30. Lo que queremos subrayar son los rasgos espec\u00edficos de la represi\u00f3n del nazismo en el momento de su apogeo, cuando desataba la Operaci\u00f3n Barbarroja y defin\u00eda la \u201csoluci\u00f3n final\u201d a comienzos de 1942, tras sacar la conclusi\u00f3n de que la guerra se iba a extender irremediablemente y que no ten\u00eda medios para trasladar a millones de jud\u00edos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Traverso agrega, agudamente, que concebida en t\u00e9rminos darwinianos, esta guerra en el frente oriental se presenta bajo la forma de \u201cuna lucha por la existencia\u201d, y agrega que con el paso de los meses de una contienda cada vez m\u00e1s b\u00e1rbara, el lenguaje se radicaliza. Esta circunstancia sirvi\u00f3 al enfoque nacionalista que le imprimi\u00f3 el stalinismo a la guerra, cuyas consecuencias abordaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> En su brillante art\u00edculo \u201cQu\u00e9 es el nacionalsocialismo\u201d (1933), Trotsky ya ubicaba estos aspectos en su justo lugar.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> No es muy conocido que Treblinka dej\u00f3 de existir a partir del 2 de agosto de 1944, tras un hist\u00f3rico levantamiento y heroica fuga de parte de sus prisioneros (unos 700, de los cuales sobrevivieron s\u00f3lo 70 para ver el final de la guerra). Luego de ese bochorno, los nazis levantaron el campo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Kershaw se\u00f1ala que en el caso de la Italia fascista sus tendencias \u201cmodernizadoras\u201d eran distintas que el \u201cromanticismo\u201d nazi, de rasgos agudamente conservadores; asimismo, su pol\u00edtica racial era menos brutal (salvo en el ensayo de la Rep\u00fablica de Sal\u00f3), y el tipo de imperialismo que practicar\u00eda Italia bajo Mussolini fue mucho m\u00e1s \u201ctradicional\u201d que la guerra de exterminio practicada por el nazismo en el frente oriental.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Aqu\u00ed es interesante se\u00f1alar las posiciones que en torno a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn se esgrimieron en el movimiento trotskista. Desde el morenismo ya sin Moreno, se asumi\u00f3 una posici\u00f3n <i>democratista<\/i> que solamente vio el alzamiento popular pero no formul\u00f3 una orientaci\u00f3n para pelear por que ese levantamiento no se deslizara en una perspectiva restauracionista (el objetivismo oportunista que caracteriz\u00f3 a la vieja LIT en los a\u00f1os 80). La posici\u00f3n del mandelismo no fue mejor: incre\u00edblemente, propon\u00edan <i>\u00a1sostener el Muro de Berl\u00edn!<\/i> Consideraba su ca\u00edda como un hecho reaccionario, poni\u00e9ndose en las ant\u00edpodas del movimiento de masas movilizado: \u00a1un criterio doctrinario absurdo que pretend\u00eda \u201cdefender\u201d el estado burocr\u00e1tico, en vez de dar la pelea por orientar a las masas movilizadas en un sentido revolucionario y aut\u00e9nticamente socialista!<\/p>\n<\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Grossman dedica un cap\u00edtulo de <i>Vida y destino<\/i> a pintar vivamente el significado restrictivo del sistema de pasaportes internos para el desplazamiento de las personas, restricci\u00f3n evidentemente <i>funcional a los mecanismos de explotaci\u00f3n<\/i> <i>del trabajo<\/i> por parte de la burocracia. La polic\u00eda secreta estableci\u00f3 un sistema de pasaportes que divid\u00eda a la poblaci\u00f3n en grupos con diferentes derechos y privilegios. En el pasaporte figuraba la filiaci\u00f3n del ciudadano, la etnia a la que pertenec\u00eda, las inscripciones del registro civil y, desde 1932, el permiso de residencia que restring\u00eda la elecci\u00f3n del lugar de residencia y de trabajo.<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Al respecto, remitimos a nuestro trabajo \u201cLa dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n socialista\u201d (<i>Socialismo o Barbarie<\/i> 25). En el caso de Cuba, muy distinto por cierto al de la URSS, Leonardo Padura retrata las irracionalidades de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica que es muy ilustrativa: \u201cLa emisora Radio Ciudad Primada de Cuba Libre era, precisamente, el medio encargado de concretar <i>una realidad virtual <\/i>m\u00e1s embustera a\u00fan que la de r\u00edos, monta\u00f1as y carreteras de nombres caprichosos, porque estaba<i> construida sobre planes, compromisos, metas y cifras m\u00e1gicas que nadie se ocupaba de comprobar, sobre constantes llamados al sacrificio<\/i>, la vigilancia, la disciplina con lo que cada uno de los jefes locales trataba de construir el escal\u00f3n de su propio ascenso (\u2026). Mi trabajo consist\u00eda en recibir llamadas y recados de aquellos personajes para que velara por sus intereses, a los cuales ellos siempre llamaban, por supuesto, los intereses del pa\u00eds y del pueblo. Y mi \u00fanica alternativa fue aceptar aquellas condiciones y, c\u00ednica y obedientemente, ordenar a los dos aut\u00f3matas subnormales y alcoh\u00f3licos que trabajaban como redactores que escribieran de planes sobrecumplidos, compromisos aceptados con entusiasmo revolucionario, metas superadas con combatividad patri\u00f3tica, cifras incre\u00edbles y sacrificios heroicamente asumidos, para darle forma ret\u00f3rica a una realidad, hecha casi siempre de palabras y consignas, y muy pocas veces de pl\u00e1tanos, boniatos y calabazas concretas\u201d (Padura: 107-8).<\/p>\n<\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Para profundizar en estos mecanismos, nos debemos un estudio cr\u00edtico acerca del derecho en la transici\u00f3n, siguiendo entre otras la obra cl\u00e1sica de Evgeny Pashukanis, <i>La teor\u00eda general del derecho y el marxismo<\/i> (1924).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Un debate que ya excede este trabajo remite a la situaci\u00f3n general del trotskismo a la salida de la segunda guerra. Si bien Trotsky hab\u00eda sido un maestro en el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica de clases de la segunda guerra, en materia de los pron\u00f3sticos pol\u00edticos m\u00e1s generales de lo que \u00e9sta deparar\u00eda, las cosas fueron m\u00e1s complejas. Esos pron\u00f3sticos no se dieron, lo que no es de extra\u00f1ar, ya que Trotsky fue asesinado en agosto de 1940, cuando la guerra reci\u00e9n comenzaba y su frente m\u00e1s importante, el oriental, ni siquiera hab\u00eda comenzado a tener actividad. Tampoco lleg\u00f3 a ver los dem\u00e1s elementos que se\u00f1ala Mandel, todos posteriores. El imprevisto resultado fue que el stalinismo qued\u00f3 a la cabeza de la derrota hist\u00f3rica del nazismo, fortaleci\u00e9ndose en lo inmediato, aunque socavando estrat\u00e9gicamente la perspectiva del socialismo de manera irremediable, por razones materiales y pol\u00edticas que ya se\u00f1alamos. El capitalismo mundial se recuper\u00f3 (tambi\u00e9n gracias al rol contrarrevolucionario siniestro del stalinismo, incluidos los acuerdos de Yalta y Potsdam), y vivi\u00f3 el m\u00e1s grande boom econ\u00f3mico de su historia: los \u201cTreinta gloriosos\u201d. El trotskismo qued\u00f3 como una extrema minor\u00eda.<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Recordemos aqu\u00ed que del primer reparto colonial se hab\u00edan beneficiado pa\u00edses como Inglaterra, Francia y otros menores como Holanda. Alemania, Jap\u00f3n y EE.UU. hab\u00edan quedado fuera de \u00e9l (aunque este \u00faltimo ya estaba dominando como su \u201cpatio trasero\u201d a Latinoam\u00e9rica). Trotsky traz\u00f3 agudos an\u00e1lisis respecto de estos problemas en folletos como <i>Sobre Europa y EE.UU.<\/i> y otros textos de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> En el oeste, la ocupaci\u00f3n fue mucho menos brutal que en el este europeo. Cabe comparar, por ejemplo, el trato dado a los prisioneros de guerra franceses o ingleses, que nada tuvo que ver con el calvario de los prisioneros rusos. Si entre estos \u00faltimos el n\u00famero de muertos en cautiverio alcanz\u00f3 a m\u00e1s del 60% de los prisioneros (la mayor\u00eda por hambre), entre los primeros la mortandad no super\u00f3 el 1% (en museos franceses de la guerra se pueden ver las fotos, por ejemplo, del soldado Louis Althusser, detenido en Alemania en condiciones inimaginables para los rusos).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> Contra esta orientaci\u00f3n chovinista, y para los anales de la heroica historia del trotskismo durante la guerra (y de sus dram\u00e1ticas dificultades), qued\u00f3 una peque\u00f1a experiencia de enorme valor educativo: la que llevaron adelante los trotskistas de La <i>Verit\u00e9<\/i> (\u00f3rgano del PCI en la clandestinidad), que publicaron un bolet\u00edn clandestino en alem\u00e1n durante 1943 titulado <i>Arbeiter und Soldat<\/i>, con el objetivo de llevar a cabo un trabajo pol\u00edtico entre los soldados de la Werhmacht. Lamentablemente, la c\u00e9lula ocupada de esta actividad cay\u00f3 presa y fue fusilada por los nazis.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> Aqu\u00ed es interesante se\u00f1alar que ya desde el nazismo y su dominio del continente entre 1940 y 1944, se lleg\u00f3 a colocar el problema de la unificaci\u00f3n europea, que Hitler buscaba \u201cresolver\u201d bajo el paraguas de su \u201cNuevo Orden\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> Este car\u00e1cter se perd\u00eda no s\u00f3lo en el an\u00e1lisis de la guerra mundial \u2013en \u00faltima instancia, un ejercicio puramente especulativo y te\u00f3rico\u2013, sino m\u00e1s cotidianamente: recordemos que esta elaboraci\u00f3n de Moreno hace parte integral de la teor\u00eda de las \u201crevoluciones democr\u00e1ticas\u201d de los a\u00f1os 80 que desarmaron al viejo MAS y la vieja LIT lanz\u00e1ndolas a un curso oportunista que no tuvo retorno.<\/p>\n<\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Es interesante lo que se\u00f1ala Bensa\u00efd en el sentido que este tipo de caracterizaciones tuvo en la posguerra paralelos con la de \u201ctotalitarismo\u201d, definiciones que tend\u00edan a igualar fen\u00f3menos distintos y que sirvieron para ensalzar la democracia burguesa, operativo espurio que ya hemos criticado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a title=\"\" href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> Mandel manten\u00eda una posici\u00f3n independiente alrededor de la participaci\u00f3n del trotskismo en la segunda guerra, que parad\u00f3jicamente no supo sostener en los procesos revolucionarios posteriormente a la contienda, donde capitul\u00f3 sistem\u00e1ticamente a sus direcciones burocr\u00e1ticas o peque\u00f1oburguesas.<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> Bensa\u00efd cuenta a este respecto el caso de la corriente de origen de Lutte Ouvriere, uno de los grupos trotskistas m\u00e1s conocidos de Francia: \u201cSu grupo ve\u00eda en la Resistencia \u2018un enga\u00f1o de la colaboraci\u00f3n de clases\u2019, y su bolet\u00edn repet\u00eda machaconamente consignas contra la guerra imperialista directamente inspiradas en el derrotismo revolucionario de los tiempos de la Primera Guerra Mundial\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Lineamientos para un an\u00e1lisis del car\u00e1cter de la Segunda Guerra Mundial &nbsp; Ver en .pdf \u201cPor la noche. 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