{"id":1012,"date":"2013-02-09T18:25:14","date_gmt":"2013-02-09T21:25:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1012"},"modified":"2019-11-20T10:30:55","modified_gmt":"2019-11-20T13:30:55","slug":"una-segunda-fase-de-la-economia-k-con-claros-signos-de-agotamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=1012","title":{"rendered":"Una \u201csegunda fase\u201d de la econom\u00eda K con claros signos de agotamiento"},"content":{"rendered":"<p><i>\u201cLo que ha dado en llamarse econom\u00eda K se perfila, entonces, no como un proyecto estrat\u00e9gico sino como un \u2018modelo\u2019 cuyo origen es m\u00e1s pol\u00edtico (el cambio de ciclo de lucha de clases nacional y regional) que propiamente econ\u00f3mico. (&#8230;) Ciertas variables fundamentales del actual esquema (\u2026) son por definici\u00f3n <\/i>no estructurales sino coyunturales<i> y hasta contingentes<\/i><i>. (\u2026) Comienzan a acumularse tensiones en diversos planos (cuentas fiscales, inversi\u00f3n, infraestructura, inflaci\u00f3n, tipo de cambio) cuyo ritmo de maduraci\u00f3n no es f\u00e1cil de prever\u201d<\/i> (\u201cBases y l\u00edmites del \u2018modelo K\u2019\u201d, <i>Socialismo o Barbarie <\/i>20, diciembre 2006).<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os caracteriz\u00e1bamos el llamado \u201cmodelo K\u201d como de coyuntura, en el sentido de que si bien presentaba diferencias (a veces muy marcadas) con el esquema neoliberal de los 90, eso no autorizaba a considerarlo un \u201cmodelo de desarrollo\u201d, ni mucho menos \u201cindustrial\u201d (o \u201cproductivo\u201d, sutil diferencia posterior que muchos kirchneristas no advirtieron). Contra la mitolog\u00eda del \u201crelato\u201d, advert\u00edamos que no s\u00f3lo no se resolv\u00edan r\u00e9moras hist\u00f3ricas de la econom\u00eda argentina sino que se acumulaban contradicciones que iban a poner a prueba la solidez y validez del \u201cmodelo\u201d.<\/p>\n<p>Pues bien, <i>hoy asistimos justamente a esa \u201cmaduraci\u00f3n\u201d del deterioro de variables clave del esquema econ\u00f3mico del kirchnerismo<\/i>. En algunas de ellas se ha operado casi una <i>reversi\u00f3n<\/i> de las condiciones iniciales. Esto no se manifiesta a\u00fan como crisis econ\u00f3mica abierta. Pero lo que se\u00f1al\u00e1bamos como \u201ctensiones\u201d han evolucionado hasta convertirse en verdaderos <i>dilemas econ\u00f3micos<\/i> que ponen en cuesti\u00f3n el conjunto de las \u201ccondiciones de reproducci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda K.<\/p>\n<p>En consecuencia, el diagn\u00f3stico de \u201cmodelo de coyuntura\u201d se ha mostrado m\u00e1s preciso y s\u00f3lido conceptualmente que la catarata de paneg\u00edricos (o diatribas) que saludaban (o denostaban) una \u201cnueva era\u201d en el capitalismo argentino. Ese car\u00e1cter pon\u00eda de manifiesto dos cuestiones: las claras <i>diferencias<\/i> con el esquema precedente, a un nivel del an\u00e1lisis, y las <i>continuidades<\/i> de la econom\u00eda kirchnerista con los l\u00edmites hist\u00f3ricos del capitalismo argentino, en un nivel m\u00e1s estructural. La primera etapa del \u201cmodelo K\u201d subray\u00f3 m\u00e1s las diferencias; la segunda, que hoy vivimos, deja ver cada vez m\u00e1s la continuidad de esos l\u00edmites.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1. Dos etapas bien diferenciadas <\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el devenir de la econom\u00eda argentina bajo el kirchnerismo es posible establecer una periodizaci\u00f3n con fronteras muy n\u00edtidas, que coinciden con la presidencia de N\u00e9stor Kirchner (2003-2007) y la actual gesti\u00f3n de Cristina Fern\u00e1ndez, reelecta en 2011 (desde 2008 hasta el presente). Esta coincidencia ha motivado todo tipo de an\u00e1lisis psicologistas superficiales, pero los rasgos que distinguen una gesti\u00f3n de otra deben buscarse en otro lugar: los cambios en las condiciones de la econom\u00eda <i>mundial<\/i>, en primer lugar, y de la propia econom\u00eda <i>argentina<\/i>, en segundo.<\/p>\n<p>El comienzo de la gesti\u00f3n de Cristina Fern\u00e1ndez coincidi\u00f3 con los primeros coletazos del desencadenamiento de la crisis econ\u00f3mica internacional, que contin\u00faa hasta hoy. Aunque retomaremos este tema m\u00e1s abajo, se\u00f1alemos desde ya que aunque el impacto en Argentina y la regi\u00f3n es todav\u00eda mediado, el cambio de contexto general de la econom\u00eda mundial en un sentido negativo representa una diferencia sustancial con el per\u00edodo 2003-2007, signado por condiciones abiertamente favorables para Latinoam\u00e9rica por primera vez en mucho tiempo.<\/p>\n<p>Hemos se\u00f1alado en varias oportunidades que el esquema kirchnerista es el resultado de una conjunci\u00f3n de factores pol\u00edticos y econ\u00f3micos. Los m\u00e1s importantes son, respectivamente, un <i>nuevo ciclo de luchas y rebeliones populares <\/i>en Am\u00e9rica Latina que termin\u00f3 de enterrar el ciclo neoliberal y una <i>coyuntura econ\u00f3mica extraordinariamente favorable <\/i>para la regi\u00f3n que favoreci\u00f3 una salida de la penuria fiscal permanente de los 80 y 90. En suma, llovieron recursos y hab\u00eda gobiernos capitalistas, pero de signo no estrictamente neoliberal, que decidieron usarlos para una acumulaci\u00f3n pol\u00edtica desde el Estado en vez de ced\u00e9rselos alegremente a los \u201cmercados\u201d. En el caso argentino, devaluaci\u00f3n y reestructuraci\u00f3n de deuda mediante, aparecieron por primera vez en d\u00e9cadas los <i>super\u00e1vits gemelos (fiscal y comercial). <\/i>Aqu\u00ed, como en el resto de la regi\u00f3n, hubo una reapropiaci\u00f3n estatal de la renta extraordinaria originada en los precios de los commodities, esencialmente v\u00eda las retenciones.<\/p>\n<p>Ahora bien, respecto de 2003-2007, mientras <i>algunas <\/i>condiciones favorables decisivas, en especial los precios de las commodities, no han cambiado (y son las que a\u00fan sostienen el edificio econ\u00f3mico kirchnerista), hay <i>otras <\/i>que desde 2008 son categ\u00f3ricamente diferentes al per\u00edodo se\u00f1alado.<\/p>\n<p>Enumeraremos r\u00e1pidamente algunas, que ampliaremos m\u00e1s abajo: 1) el <i>fin del tipo de cambio alto<\/i>, que hab\u00eda alimentado el super\u00e1vit comercial (e indirectamente el fiscal), a caballo de un constante retraso de la cotizaci\u00f3n del d\u00f3lar respecto del \u00edndice de precios, y que genera todo tipo de problemas, desde la p\u00e9rdida de competitividad hasta la necesidad de \u201cracionar\u201d las divisas; 2) <i>la aceleraci\u00f3n de la inflaci\u00f3n<\/i>, que desde 2008 tiene un piso que ronda el 25% anual; 3) el <i>fin del super\u00e1vit fiscal<\/i>, carcomido desde varios frentes, y la consiguiente necesidad de un seguimiento mucho m\u00e1s estrecho del gasto estatal (lo que Cristina bautiz\u00f3 como \u201csinton\u00eda fina\u201d); 4) un <i>deterioro continuo de la infraestructura <\/i>del pa\u00eds, tanto en el plano energ\u00e9tico como en el log\u00edstico (transportes), que a su vez repercute en las cuentas fiscales, y 5) como resultado de la evoluci\u00f3n de todas estas variables, en el \u00faltimo bienio se verific\u00f3 adem\u00e1s una evidente <i>desaceleraci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico<\/i> y la creaci\u00f3n de empleo, as\u00ed como una reducci\u00f3n general de m\u00e1rgenes de maniobra econ\u00f3mica tanto en el Estado como en el sector privado.<\/p>\n<p>Pol\u00edticamente, esto sienta las bases para una <i>erosi\u00f3n creciente del imaginario ideol\u00f3gico kirchnerista de una \u201csociedad policlasista\u201d<\/i>,<i> <\/i>en la que las condiciones de la econom\u00eda permiten que todos los sectores sociales (incluidos los antag\u00f3nicos del capital y el trabajo) se vean beneficiados; unos por la \u201credistribuci\u00f3n del ingreso\u201d y otros por la continuidad de alt\u00edsimas tasas de ganancia.<\/p>\n<p>Los problemas en cada uno de estos frentes derivan no de alg\u00fan golpe de tim\u00f3n en el manejo de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, sino, por el contrario, de las consecuencias que eran de esperar de un \u201cmodelo\u201d que aprovech\u00f3 circunstancias excepcionales sin afectar de manera profunda ni integral los mecanismos m\u00e1s generales del funcionamiento del capitalismo argentino, y que por lo tanto s\u00f3lo puede funcionar hasta que se termine la acumulaci\u00f3n inicial de combustible. <i>A ese paulatino agotamiento de las coordenadas iniciadas en 2003 estamos asistiendo hoy.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2. Nuevo contexto, nuevas medidas, viejos problemas <\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de grietas en un esquema que hasta 2007 parec\u00eda s\u00f3lido a los observadores poco avisados (o interesados en el proyecto K) ha obligado a la gesti\u00f3n Cristina a recurrir a una serie de medidas.<\/p>\n<p>En general, ha habido la necesidad de aumentar los controles, regulaci\u00f3n y, en algunos casos, gesti\u00f3n de parte del Estado. Este muy moderado \u201cestatismo\u201d, sin ser una novedad absoluta respecto de la presidencia de N\u00e9stor Kirchner ni modificar en lo esencial las reglas del capitalismo local, han irritado lo suficiente a sectores de la burgues\u00eda (y a su personal pol\u00edtico y medi\u00e1tico) como para agitar el fantasma de la \u201cchavizaci\u00f3n\u201d. Sin embargo, hubo s\u00f3lo dos estatizaciones importantes: la de las AFJPs en 2008 y la estatizaci\u00f3n parcial de YPF.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en la mente de los liberales de ultraderecha con da\u00f1o cerebral irreparable puede caber la idea de que la gesti\u00f3n Cristina estaba agazapada esperando el momento para dar el zarpazo \u201cestatista\u201d. Semejante hip\u00f3tesis supone un nivel de capacidad de planificaci\u00f3n impensable en la pol\u00edtica, la econom\u00eda y el capitalismo argentino en general. Por el contrario, desde el comienzo de la gesti\u00f3n de Cristina se plante\u00f3 profundizar la l\u00ednea de \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d del pa\u00eds, poner orden con las cuentas de los acreedores y dar m\u00e1s juego a la actividad privada, no menos. El cambio de planes no vino por una s\u00fabita iluminaci\u00f3n ni \u201cgiro a la izquierda\u201d, sino que fue una muestra m\u00e1s de la capacidad de improvisaci\u00f3n del kirchnerismo ante hechos que no produjo ni previ\u00f3, en este caso la crisis mundial abierta en 2008. Justo cuando los Kirchner iban para el lado del mercado, el sacud\u00f3n financiero internacional ped\u00eda a gritos la intervenci\u00f3n del Estado. En el gobierno tomaron nota de que ven\u00edan a contramano y se pusieron a tono con la actual \u201cola estatista\u201d universal. En este marco, la decisi\u00f3n de reestatizar el sistema jubilatorio, en un contexto en que el valor de los activos ca\u00eda en picada, no pod\u00eda asustar a nadie.<\/p>\n<p>As\u00ed, el nuevo \u201cclima\u201d econ\u00f3mico e ideol\u00f3gico del mundo tras el derrumbe financiero fue un factor decisivo en el giro \u201cheterodoxo\u201d del gobierno. El otro aspecto determinante de la decisi\u00f3n fueron los inocultables problemas en las bases de sustentaci\u00f3n del \u201cmodelo\u201d, que desde entonces no han hecho m\u00e1s que agravarse, sin desarrollos catastr\u00f3ficos pero sin pausa.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de fondo es, desde ya, la <i>continuidad de la inserci\u00f3n perif\u00e9rica de la Argentina en el mercado mundial<\/i>, la ausencia de un verdadero desarrollo industrial y el reforzamiento de la dependencia respecto de los precios de los commodities, sobre todo agr\u00edcolas (en el plano de la producci\u00f3n de bienes) y respecto del mercado brasile\u00f1o (en el plano de las relaciones de comercio exterior).<\/p>\n<p>En sus momentos de lucidez, el elenco kirchnerista parece reconocer esta realidad e intenta tomar medidas al respecto. Pero la realidad es mucho menos maleable que los discursos y las invocaciones al \u201cvalor agregado\u201d que suelen aparecer en las arengas presidenciales. Las misiones comerciales a pa\u00edses perif\u00e9ricos de Asia o \u00c1frica buscan varios objetivos a la vez: impulsar un super\u00e1vit comercial hoy amenazado, fortalecer las exportaciones no convencionales y de manufacturas, y ampliar los mercados de acceso apuntando a pa\u00edses de nivel de desarrollo similar o inferior, justamente aquellos en los que los productos argentinos podr\u00edan ser competitivos.<\/p>\n<p>Pero esto es <i>demasiado poco y llega demasiado tarde para cambiar ese perfil exportador <\/i>de la Argentina que hemos descripto. El pa\u00eds no ten\u00eda antes ni tiene ahora un entramado industrial integrado o capaz de competir en el exterior, salvo en mercados como Angola, Tayikist\u00e1n o Vietnam. Sucede que sin verdadero desarrollo industrial, lo que hay es <i>el viejo cuello de botella de los modelos de sustituci\u00f3n de importaciones de posguerra<\/i>. Es decir, cuando hay crisis interna, se recompone el ingreso de divisas producto de la devaluaci\u00f3n y la ca\u00edda del costo del trabajo. Cuando hay recuperaci\u00f3n industrial, \u00e9sta requiere de insumos importados (que el pa\u00eds no produce justamente por falta de entramado industrial, tecnolog\u00eda, inversi\u00f3n, estructura de la propiedad, etc.). Pero esos insumos amenazan la balanza comercial y el saldo de divisas. En este esquema c\u00edclico de crecimiento-crisis externa-devaluaci\u00f3n-crisis interna-crecimiento, etc., llamado \u201cstop and go\u201d, el deterioro del super\u00e1vit comercial es hijo de una recuperaci\u00f3n recurrente pero no autosostenida. La propia Cristina reconoci\u00f3 el regreso de este mecanismo en un discurso reciente, cuando se le escap\u00f3 que \u201ccuando nos iba mal ten\u00edamos super\u00e1vit comercial, cuando nos va bien tenemos d\u00e9ficit\u201d. Esto no puede constituir ninguna sorpresa; muy por el contrario, \u201ces una constante de la hist\u00f3rica econ\u00f3mica argentina desde el siglo XX\u201d (Daniel Fern\u00e1ndez Canedo, <i>Clar\u00edn<\/i>, 18-5-12).<\/p>\n<p>Esta estructura seriamente debilitada, desgastada y plagada de contradicciones oblig\u00f3 al gobierno a recurrir cada vez con m\u00e1s frecuencia a medidas que s\u00f3lo ofician de paliativos, no de una reorientaci\u00f3n de fondo para la cual el capitalismo argentino no ofrece bases pol\u00edticas ni econ\u00f3micas. Los parches m\u00e1s conocidos de los \u00faltimos a\u00f1os son los vinculados a un centro nervioso de la econom\u00eda K: el valor del peso respecto del d\u00f3lar. El fin del d\u00f3lar caro oblig\u00f3 a la renovada intervenci\u00f3n del Estado en dos \u00e1reas muy sensibles: el comercio exterior (v\u00eda las restricciones a las importaciones) y el mercado cambiario (con el virtual cierre de las operaciones cambiarias al p\u00fablico). Ambas medidas, a la vez que acumulan tensiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, se han revelado totalmente insuficientes, como veremos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3. El fin de la abundancia de d\u00f3lares y el regreso de la \u201crestricci\u00f3n externa\u201d<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Posiblemente el m\u00e1s visible, y el m\u00e1s determinante en lo inmediato, de los elementos de debilidad se\u00f1alados es el fin de la abundancia de divisas propia del per\u00edodo 2003-2007. El per\u00edodo de recuperaci\u00f3n tras la recesi\u00f3n larga (1998-2001) y la ca\u00edda brutal de 2002 trajo consigo el mismo viejo problema de las econom\u00edas perif\u00e9ricas: el mismo crecimiento se pone a s\u00ed mismo un l\u00edmite por la v\u00eda de la creciente necesidad de divisas para sostenerlo.<\/p>\n<p>As\u00ed, la \u201crestricci\u00f3n externa\u201d, es decir, la escasez de divisas, t\u00edpica de los procesos de sustituci\u00f3n de importaciones de los a\u00f1os 50-70 en los pa\u00edses perif\u00e9ricos, ha regresado.<\/p>\n<p>Las econom\u00edas perif\u00e9ricas y de bajo desarrollo, como la argentina y en general las del llamado \u201cTercer Mundo\u201d, han sufrido siempre de esta tara, que no expresa otra cosa que una inserci\u00f3n marginal, dependiente y limitada en la divisi\u00f3n internacional del trabajo y la econom\u00eda mundial capitalista. En los a\u00f1os 50 y 60, los economistas de la CEPAL y luego los de la teor\u00eda de la dependencia se\u00f1alaban que los ciclos econ\u00f3micos de los pa\u00edses de la regi\u00f3n que hab\u00edan intentado sustituir importaciones no pod\u00edan salir del llamado \u201cstop and go\u201d (frena y arranca).<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consist\u00eda? En que la periferia s\u00f3lo pod\u00eda intentar consolidar algo que se pareciera a una base \u201cindustrial\u201d con un d\u00f3lar alto para protegerla. Pero a medida que esa \u201cindustria\u201d atrasada, desigual y profundamente signada por el capital imperialista lograba recomponerse un poco y la moneda local se revaluaba, la necesidad de divisas la frenaba. \u00bfC\u00f3mo? Por la v\u00eda de la dependencia tecnol\u00f3gica y de bienes de capital: una industria poco org\u00e1nica y poco integrada depend\u00eda de los insumos extranjeros para abastecerse. Pero esos insumos se pagan en d\u00f3lares. La creciente demanda de divisas no tiene con qu\u00e9 sostenerse, porque la industria no exporta sino que sustituye importaciones, de modo que hay que recurrir al endeudamiento externo. Cuando el servicio de deuda se hace demasiado pesado (y el crecimiento industrial se ahoga por falta de insumos), no queda m\u00e1s remedio que devaluar la moneda y recomenzar el ciclo.<\/p>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os del ciclo pol\u00edtico kirchnerista, sobraron d\u00f3lares y el Banco Central ten\u00eda que salir a sostener su cotizaci\u00f3n (por eso crecieron las reservas del BCRA, incluso haciendo sustanciales pagos externos). La euforia e imprevisi\u00f3n kirchneristas les hizo creer que una tendencia espec\u00edfica y limitada de un per\u00edodo, con una explicaci\u00f3n bien circunstanciada, era una tendencia epocal, y anunci\u00f3 (tan tard\u00edamente como 2010) el fin de la restricci\u00f3n externa.<\/p>\n<p>Pero las leyes de las econom\u00edas capitalistas perif\u00e9ricas, en las condiciones de la globalizaci\u00f3n, son m\u00e1s fuertes. Y las facturas que se postergaron durante casi un lustro est\u00e1n exigiendo pronto pago. Es el precio de no haber salido jam\u00e1s del esquema econ\u00f3mico que signa al pa\u00eds y la regi\u00f3n desde hace d\u00e9cadas, de que no haya habido verdadero despegue industrial, de que la estructura productiva siga profundamente extranjerizada, de que la inserci\u00f3n en la econom\u00eda mundial, en suma, siga siendo perif\u00e9rica y dependiente de algunos rubros primarios.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 ya no \u201csobran d\u00f3lares\u201d pasa, en el fondo, porque <i>se agota la capacidad de la econom\u00eda argentina de generar acumulaci\u00f3n capitalista local que transforme seriamente el esquema productivo<\/i>.<\/p>\n<p>Cerrada la posibilidad de pedir cr\u00e9dito externo (el pa\u00eds, a todos los efectos pr\u00e1cticos, sigue en default), s\u00f3lo se pueden conseguir divisas por dos v\u00edas: inversi\u00f3n extranjera y exportaciones. Y como la primera fuente sigue siendo muy insuficiente (de hecho, la fuga de divisas de capitalistas locales excede en mucho la inversi\u00f3n extranjera aqu\u00ed), queda una sola gallina de huevos de oro: el comercio exterior.<\/p>\n<p>Eso explica las tremendas restricciones que impuso el gobierno a las importaciones ya en 2010, a punto tal de afectar la capacidad productiva de empresas y ramas enteras. Luego se liber\u00f3 el cors\u00e9 monetario para el BCRA: las reservas ya no est\u00e1n obligadas a respaldar el 100% del circulante. De este modo, se conserv\u00f3 la capacidad del Banco Central de prestarle al Estado, ya que ahora puede disponer de sus reservas con menos restricciones legales. Y finalmente se sum\u00f3 el control estricto a las operaciones de compra y venta de divisas, con lo que pr\u00e1cticamente se paraliz\u00f3 el mercado cambiario.<\/p>\n<p>El super\u00e1vit comercial argentino, de unos 12.000 millones de d\u00f3lares, tiene un alto componente de artificialidad al estar \u201cpisado\u201d el volumen de las importaciones. Pero esos d\u00f3lares deben compensar y tapar infinitos agujeros. El primero de ellos es justamente la estructura productiva, sobre todo industrial, cuyo d\u00e9ficit externo alcanza los 20.000 millones de d\u00f3lares, y que por ende no se sostiene ni seis meses sin insumos importados. A eso se suman las remesas de regal\u00edas y utilidades de parte de las empresas multinacionales. El ejemplo de las terminales automotrices (todas extranjeras) es emblem\u00e1tico de ambas situaciones. Y quedan dos sangr\u00edas de divisas muy importantes: la fuga de divisas (que se recalienta al comp\u00e1s de la revaluaci\u00f3n del peso, y que fue frenada de manera administrativa, casi policial, son el control de cambios) y los pagos de la deuda p\u00fablica.<\/p>\n<p>La falta de integraci\u00f3n industrial lleva a que la principal industria argentina, la automotriz, tenga un d\u00e9ficit externo de m\u00e1s de la mitad de todo el super\u00e1vit comercial. La producci\u00f3n de autos creci\u00f3 desde 2003 un 480%, pero la de autopartes s\u00f3lo un 50%. Cristina hizo un llamado desesperado a integrar partes nacionales, pero eso sigue siendo expresi\u00f3n de deseos, por dos razones. Una, que los autopartistas nacionales no son competitivos internacionalmente (por costos, tecnolog\u00eda, etc.). La otra, que las multinacionales no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en colaborar con la integraci\u00f3n industrial argentina a expensas de sus ganancias. Para ellos es m\u00e1s barato y eficiente importar (ni hablar si es de sus propias casas matrices o empresas controladas) en vez de esperar que los \u201cemprendedores\u201d argentinos desarrollen tecnolog\u00eda, capacidad productiva y espalda financiera con apoyo estatal. Algo que llevar\u00eda lustros, en el mejor de los casos, y que requiere de una continuidad de pol\u00edticas (y actores econ\u00f3mico-sociales) que en Argentina nunca han existido.<\/p>\n<p>El nivel de vulnerabilidad de la econom\u00eda K lo da la respuesta a la siguiente pregunta: \u00bfes Argentina un pa\u00eds que ha dejado, o est\u00e1 dejando, de depender de los saldos exportables de origen agrario, para pasar a una inserci\u00f3n menos desequilibrada en el mercado mundial? Ni por presente ni por din\u00e1mica la respuesta puede ser otra que una rotunda negativa. Dicho simplemente, el \u201cmodelo\u201d kirchnerista necesita un tipo de cambio que proteja relativamente a una industria poco competitiva y que genere un excedente de d\u00f3lares. Y ese excedente, a su vez, depende esencialmente de dos factores: primero en importancia, el precio de los commodities agr\u00edcolas, y segundo, el nivel de actividad en Brasil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4. El fin del d\u00f3lar alto y el fantasma de la devaluaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si el tipo de cambio inicial del \u201cmodelo K\u201d era efectivamente proteccionista, el paulatino incremento de la inflaci\u00f3n (tema que trataremos enseguida) fue erosionando de manera lenta pero sostenida esa \u201cventaja competitiva\u201d. El resultado, al cabo de varios a\u00f1os, fue que del \u201cd\u00f3lar caro\u201d se pas\u00f3 casi insensiblemente al \u201cd\u00f3lar barato\u201d. Con una inflaci\u00f3n interna de 400 o 500% respecto de 2003, el tipo de cambio nominal subi\u00f3 s\u00f3lo un 33% hasta enero de 2011. A pesar de que el gobierno intent\u00f3 cerrar un poco la brecha aumentando levemente el ritmo de apreciaci\u00f3n del d\u00f3lar, el tipo de cambio nominal a diciembre de 2012 es un 62% mayor que en 2003, lo que significa una fuerte revaluaci\u00f3n real del peso contra el d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n dio lugar a que un sector de la burgues\u00eda denunciara \u201catraso cambiario\u201d y clamara por una devaluaci\u00f3n del peso. Un d\u00f3lar \u201cbarato\u201d reduce el nivel de protecci\u00f3n respecto de los bienes importados, peligro que el gobierno intent\u00f3 conjurar de manera administrativa: bloqueando, demorando y\/o entorpeciendo las importaciones. Y sobre todo, hace menos competitivas las exportaciones de bienes manufacturados, lo que pone en riesgo el coraz\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica oficial.<\/p>\n<p>Para el gobierno no es f\u00e1cil resolver el problema. Compensar el retraso del tipo de cambio implica instrumentar una serie de medidas pol\u00edticamente \u201cantip\u00e1ticas\u201d, de lenta implementaci\u00f3n y efecto no inmediato. Pero intentar cortar por lo sano con una devaluaci\u00f3n importante es peligros\u00edsimo: el riesgo es disparar una escalada inflacionaria (con un piso del costo de vida que ya est\u00e1 demasiado alto) y una agitaci\u00f3n social incontrolable.<\/p>\n<p>Los sectores de la burgues\u00eda argentina que m\u00e1s han medrado con el \u201cmodelo\u201d y que m\u00e1s tienen para perder comparten la preocupaci\u00f3n oficial y desaconsejan la devaluaci\u00f3n, receta que en cambio proponen las facciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas de mala relaci\u00f3n con el gobierno. As\u00ed, Javier Madanes Quintanilla, due\u00f1o de Aluar y FATE, dos de las m\u00e1s importantes empresas industriales del pa\u00eds, advierte: \u201cDevaluar es la manera m\u00e1s f\u00e1cil de resolver los problemas, aparentemente, pero si para recuperar competitividad lo \u00fanico que se hace es tocar el tipo de cambio, explota como una bomba y el efecto es el contrario al que se busca\u201d (<i>\u00c1mbito Financiero<\/i>, 17-12-12).<\/p>\n<p>Por supuesto, mantener bajo control la variable cambiaria es fuente de problemas de todo tipo para Cristina. Se echa mano a recursos cada vez menos efectivos y m\u00e1s irritantes, como el \u201ccepo cambiario\u201d, que s\u00f3lo permite el acceso a divisas con autorizaci\u00f3n oficial y m\u00faltiples restricciones. El problema no es s\u00f3lo la clase media indignada porque no pueden ahorrar en d\u00f3lares, sino la falta de insumos para muchas empresas y el duro golpe a una de las ramas que motorizaron el crecimiento econ\u00f3mico, la construcci\u00f3n. Sucede que las operaciones inmobiliarias se hacen, desde hace 20 a\u00f1os, en d\u00f3lares, hoy imposibles de conseguir, lo que paraliza o posterga proyectos y la compraventa de inmuebles. Incluso el turismo, que fue durante los a\u00f1os del \u201cd\u00f3lar caro\u201d una interesante fuente de divisas, ahora tiene un balance neto negativo.<\/p>\n<p>Por otro lado, los controles dieron lugar a un cl\u00e1sico de los modelos sustitutivos: la creaci\u00f3n de un circuito cambiario paralelo, con cotizaci\u00f3n oficial, \u201cirregular\u201d y hasta mecanismos legales de fuga de divisas (a una cotizaci\u00f3n entre un 30 y un 40% mayor a la oficial). Y si el d\u00f3lar alto contribu\u00eda a una regulaci\u00f3n de los precios relativos, el \u201catraso cambiario\u201d genera distorsiones y desequilibrios crecientes.<\/p>\n<p>En resumen, otro de los rasgos distintivos de la segunda etapa de la econom\u00eda K es que el rol del tipo de cambio se convirti\u00f3 en su contrario: de factor protectivo de la industria local y motorizador de la recuperaci\u00f3n pas\u00f3 a ser una fuente de inestabilidad, preocupaci\u00f3n y dilemas econ\u00f3micos insolubles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5. El regreso de la inflaci\u00f3n: causas y consecuencias<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n fue un problema cr\u00f3nico y estructural del pa\u00eds que en esta etapa vuelve a recorrer carriles m\u00e1s \u201ccl\u00e1sicos\u201d, luego del per\u00edodo \u201cat\u00edpico\u201d de inflaci\u00f3n controlada entre 1992-1999. El \u201cclasicismo\u201d obedece tambi\u00e9n a la voluntad K de volver a, o conservar, viejos rasgos de las econom\u00edas de sustituci\u00f3n de importaciones, a diferencia del programa neoliberal cl\u00e1sico de \u201cinflation targeting\u201d (objetivos de inflaci\u00f3n), que recetaba enfriamiento de la econom\u00eda y aumento del desempleo.<\/p>\n<p>Es sabido que las fuentes de la inflaci\u00f3n son m\u00faltiples: en el caso de los productos agrarios, la concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n y la exposici\u00f3n a precios internacionales; en el caso de muchas ramas productivas, hay evidentes fen\u00f3menos de cartelizaci\u00f3n; asimismo, incide la apertura relativa al comercio exterior (ahora distorsionada por los controles a las importaciones). La explicaci\u00f3n liberal que considera la inflaci\u00f3n como problema de origen monetario es poco m\u00e1s que una racionalizaci\u00f3n ad hoc de la pol\u00edtica de bajar salarios. El centro hoy, junto con los factores ya mencionados, es que <i>la acumulaci\u00f3n capitalista (cuyo indicador aproximado en la macroeconom\u00eda burguesa es la tasa de inversi\u00f3n) es insuficiente para sostener el crecimiento econ\u00f3mico<\/i> y de la demanda de bienes.<\/p>\n<p>Los precios no aumentan por exceso de emisi\u00f3n, de modo que la queja neoliberal por el \u201cgasto p\u00fablico\u201d es un desatino. El problema es el de siempre: <i>una acumulaci\u00f3n capitalista t\u00edpicamente perif\u00e9rica y con todas las taras del desarrollo desigual.<\/i><\/p>\n<p>Por un lado, los sectores que m\u00e1s expanden su producci\u00f3n son los orientados al mercado mundial, es decir, los exportadores que se desentienden del mercado interno. Por el otro, los que producen para el mercado interno aprovechan una estructura oligop\u00f3lica y protegida para garantizar sus ganancias sin necesidad de correr la carrera de la expansi\u00f3n (reproducci\u00f3n ampliada, en t\u00e9rminos marxistas).<\/p>\n<p>En los pa\u00edses <i>centrales<\/i>, en condiciones de ciclos de crecimiento, la concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n en pocas firmas no s\u00f3lo no elimina sino que presupone una competencia feroz, una verdadera guerra por captar la demanda bajando costos de producci\u00f3n y precios finales. En los pa\u00edses <i>atrasados<\/i> como el nuestro, los mecanismos de competencia, compulsi\u00f3n a la inversi\u00f3n y al progreso t\u00e9cnico y ampliaci\u00f3n de la producci\u00f3n (todos ellos tendientes a la baja de precios) est\u00e1n <i>distorsionados<\/i>. As\u00ed, cuando la demanda de consumo sube, el capitalismo perif\u00e9rico argentino es incapaz de responder con una adecuaci\u00f3n de la estructura productiva (y de la infraestructura energ\u00e9tica, de transportes, etc.). Todo eso requiere <i>inversi\u00f3n genuina<\/i>, rubro al que la clase burguesa local se ha mostrado hist\u00f3ricamente reacia. Prefieren fugar los d\u00f3lares al exterior y recomponer los m\u00e1rgenes de ganancia v\u00eda aumentos de precios. Lo que el kirchnerismo no quiere ni puede entender es que esta conducta \u201cespeculadora\u201d y \u201cantipatri\u00f3tica\u201d no se basa en una maldad intr\u00ednseca de nuestros capitalistas, sino en una <i>configuraci\u00f3n del capitalismo argentino<\/i> que vuelve perfectamente \u201cracionales\u201d pr\u00e1cticas que en otras latitudes ser\u00edan ruinosas.<\/p>\n<p>El gobierno intenta compensar esta baja tasa de acumulaci\u00f3n con m\u00e1s gasto p\u00fablico y cuantiosos subsidios. Pero al margen de que eso tambi\u00e9n est\u00e1 en crisis, como veremos m\u00e1s abajo, no se puede enga\u00f1ar a la ley del valor: sin acumulaci\u00f3n de capital, aumentar el dinero circulante desde el Estado como \u201cadelanto\u201d de inversiones productivas que luego no vienen es alentar la inflaci\u00f3n. Porque la fantas\u00eda K (y peronista en general) de aumentar al mismo tiempo la retribuci\u00f3n al capital (ganancia) y la retribuci\u00f3n al trabajo (salario) es irrealizable. Sin afectar la ganancia capitalista (y el kirchnerismo, en t\u00e9rminos globales, m\u00e1s bien la ha potenciado) no hay forma de que el salario aumente en t\u00e9rminos reales (salvo por un corto per\u00edodo). De all\u00ed que los aumentos de salarios en paritarias (forma que adopta, seg\u00fan el kirchnerismo, la \u201credistribuci\u00f3n del ingreso\u201d), desde hace a\u00f1os, son <i>nominales<\/i>, pero en t\u00e9rminos <i>reales<\/i>, en el mejor de los casos, empatan con la inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para esta estrategia, el gobierno cuenta con un aliado inestimable: la burocracia sindical, que garantizar\u00e1 \u201cracionalidad\u201d en la \u201cpuja distributiva\u201d cuya instancia m\u00e1s inmediata son las negociaciones paritarias. Y aunque el gobierno brame contra los \u201cespeculadores\u201d y los \u201cmonopolios\u201d, en los hechos la \u00fanica verdadera estrategia antiinflacionaria fue intentar limitar los aumentos en paritarias y bajar el salario real. Algo que se anuncia todos los a\u00f1os como \u201ctecho\u201d de porcentaje de aumento, que luego se termina flexibilizando por temor a desatar conflictos obreros.<\/p>\n<p>El resultado de todo esto es que el costo de vida, que a comienzos de la era K rondaba el 10-15% anual, se haya ido acelerando hasta consolidarse en el orden del 25-30% anual.<\/p>\n<p>Poco a poco, el gobierno va endureciendo el discurso, aunque no termina de pasar a los hechos. Son cada vez m\u00e1s frecuentes las advertencias de Cristina de que \u201cen medio de la crisis mundial, lo importante es tener trabajo\u201d, lo que suena como una amenaza apenas velada a los trabajadores en el sentido de que resignen salario a cambio de \u201cmantener la fuente de trabajo\u201d, o ceder condiciones laborales por migajas de aumento que ma\u00f1ana devorar\u00e1 la inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El alza de precios, por otro lado, a lo largo de los a\u00f1os <i>erosion\u00f3 un pilar esencial del \u201cmodelo\u201d: el tipo de cambio alto<\/i>. En la primera etapa del modelo, \u201cliberar\u201d la inflaci\u00f3n del cors\u00e9 de la convertibilidad permiti\u00f3 que los salarios tambi\u00e9n subieran, en general acompa\u00f1ando ese nivel (y en algunos casos incluso por encima). Permiti\u00f3 a su vez \u201cdesengranar\u201d el circuito econ\u00f3mico atascado por la recesi\u00f3n-depresi\u00f3n de cinco a\u00f1os e incluso aumentar los ingresos de un estado financieramente ex\u00e1nime. Pero ese efecto \u201cvirtuoso\u201d se ha agotado hace tiempo, y la inflaci\u00f3n genera cada vez m\u00e1s angustia tanto en los trabajadores, cuyos salarios se rezagan, como a la clase capitalista, afectada por la ca\u00edda de competitividad externa que supone un peso revaluado.<\/p>\n<p>El dilema que afronta el gobierno es que si se desboca la inflaci\u00f3n crece los problemas en la relaci\u00f3n con el mercado mundial, pero las medidas para controlarla, es decir, el ajuste cl\u00e1sico de salarios y gasto p\u00fablico, con su correlato de tarifazos y protestas, chocan con obst\u00e1culos pol\u00edticos que no se atreve a afrontar del todo, ya que el control pol\u00edtico de las variables econ\u00f3micas es el rasgo m\u00e1s espec\u00edfico del kirchnerismo como corriente pol\u00edtica burguesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>6. El fin del super\u00e1vit fiscal y los primeros pasos del ajuste<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si uno de los elementos distintivos de la primera etapa K fueron los \u201csuper\u00e1vits gemelos\u201d (fiscal y comercial), lo que ti\u00f1e cada vez m\u00e1s la segunda etapa es la desaparici\u00f3n del super\u00e1vit fiscal (y ya vimos de qu\u00e9 manera precaria se sostiene el comercial).<\/p>\n<p>Entre los rubros m\u00e1s problem\u00e1ticos de las cuentas fiscales est\u00e1n los subsidios a los servicios (sobre todo transporte y energ\u00eda), los pagos de deuda p\u00fablica y la reversi\u00f3n del super\u00e1vit energ\u00e9tico en d\u00e9ficit, que representa una sangr\u00eda brutal desde 2011 y que fue la raz\u00f3n esencial de la reestatizaci\u00f3n parcial de YPF. El resultado es que las arcas del Estado se ven cada vez m\u00e1s apretadas para cumplir con aquellas cuentas que en la primera etapa se saldaban con holgura, y, <i>sin que se pueda hablar todav\u00eda de la estrechez fiscal que caracteriz\u00f3 a las d\u00e9cadas del 80 y el 90, la \u201ccaja que daba para todo\u201d debe ahora volverse mucho m\u00e1s cuidadosa y selectiva<\/i>.<\/p>\n<p>Uno de los cambios en 2012 y posiblemente en 2013 es precisamente que el gobierno est\u00e1 asumiendo la necesidad de implementar alg\u00fan tipo de ajuste fiscal. Parte de ese operativo es la \u201ctercerizaci\u00f3n\u201d v\u00eda los gobiernos provinciales y municipales (algunos con m\u00e1s voluntad que otros) de ajustes en las tarifas, jubilaciones y gastos. Tambi\u00e9n se enmarca en ese concepto la transferencia del subte porte\u00f1o la gesti\u00f3n de Macri. Pero eso no alcanza, y ya a fines de diciembre de 2012 vino el primer aumento en casi una d\u00e9cada en la tarifa de transporte para Capital y Gran Buenos Aires. Seguramente va a haber m\u00e1s novedades en 2013, al mismo tiempo haciendo equilibrio con las necesidades pol\u00edticas en un a\u00f1o electoral. El gobierno buscar\u00e1 una v\u00eda gradual de reducci\u00f3n de los subsidios, pero necesariamente con un ojo puesto en la eventual reacci\u00f3n social, que puede ser explosiva, como ocurri\u00f3 con la tragedia del ferrocarril Sarmiento en Once.<\/p>\n<p>En este marco es que la deuda externa, de nuevo sin resultar la hipoteca ilevantable del per\u00edodo de la convertibilidad, representa una carga siempre m\u00e1s pesada, sobre todo en la medida en que el gobierno ha definido como indiscutible la necesidad de afrontar los pagos de intereses de la deuda.<\/p>\n<p>En verdad, se puede decir que aquellos problemas <i>estructurales<\/i> que el gobierno en alg\u00fan momento declar\u00f3 \u201cresueltos\u201d (el peso de la deuda p\u00fablica, la \u201crestricci\u00f3n externa\u201d o carencia de d\u00f3lares \u2013que el ex viceministro de Econom\u00eda Feletti decret\u00f3 \u201csuperada\u201d en 2010\u2013, la penuria financiera del Estado) no s\u00f3lo no han muerto, sino que empiezan a levantar cabeza de manera cada vez m\u00e1s notoria, sin llegar a los extremos catastr\u00f3ficos de 1998-2002.<\/p>\n<p>La creciente necesidad de aumentar los recursos choca con la decisi\u00f3n oficial de garantizar las ganancias de la patronal. As\u00ed, este gobierno \u201cprogresista\u201d ha sido incapaz de subir los impuestos a la actividad minera, una de las m\u00e1s lucrativas de la econom\u00eda que paga regal\u00edas rid\u00edculamente bajas, o a la ganancia financiera. En cambio, se muestra dispuesto a pagar el costo pol\u00edtico de haber transformado la cuarta categor\u00eda del impuesto a las ganancias (que tradicionalmente afectaba s\u00f3lo a las altas capas del personal gerencial) en un verdadero impuesto al salario (con cobrar s\u00f3lo 2,5 salarios m\u00ednimos ya se est\u00e1 incluido en el tributo). Esto motoriza el descontento entre amplias franjas de trabajadores de la industria con el gobierno. Pero a \u00e9ste no le resultar\u00e1 f\u00e1cil en lo fiscal renunciar a esa masa de ingresos, aunque aliviar\u00eda algo la presi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Otra de las medidas que tom\u00f3 el gobierno es recurrir al financiamiento en fuentes \u201ccuasi fiscales\u201d: la ANSeS (caja previsional) y el Banco Central, esencialmente. Mientras el cr\u00e9dito externo siga cortado, el fisco se financia con los pr\u00e9stamos de esas entidades que en lo formal son independientes, aunque de hecho todo forma parte de la gran caja del Estado. Pero esa pr\u00e1ctica puede tornarse peligrosa de varias maneras. Por el lado de la ANSeS, al tratarse de una caja a largo plazo, es dif\u00edcil que se desfinancie de manera grosera como para exigir recortes a las jubilaciones, por ejemplo (aunque ya se tomaron medidas para evitar pagos de juicios). Por el lado del BCRA, lo que se arriesga es que la moneda se empiece a percibir sin respaldo. El gobierno, con argumentos t\u00e9cnicos, elimin\u00f3 la restricci\u00f3n de que el 100% del circulante exija respaldo en divisas, herencia de la convertibilidad. Pero la verdadera raz\u00f3n no es ideol\u00f3gica sino pr\u00e1ctica: si esa regla no se derogaba, el BCRA se quedaba sin capacidad legal de asistir al fisco en d\u00f3lares (cosa que hace de manera creciente).<\/p>\n<p>No es nada seguro, con la historia pol\u00edtica, monetaria, financiera e inflacionaria de la Argentina, que el manejo m\u00e1s \u201clibre\u201d de las reservas en divisas (o de los recursos previsionales) vaya a ser siempre el m\u00e1s prudente. Pero a la caja estatal kirchnerista no le quedan muchas opciones, al menos mientras no se levante definitivamente el default y la cuarentena del mercado financiero internacional a la Argentina. Y los recientes affaires del juez Griesa, la fragata Libertad y los fondos buitre muestra cu\u00e1n f\u00e1cilmente se pueden complicar las cosas y el largo trecho que falta recorrer hasta que Argentina vuelva a ser considerado un pa\u00eds \u201cnormal\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>7. El fin del crecimiento a \u201ctasas chinas\u201d, la infraestructura fr\u00e1gil y la explotaci\u00f3n obrera<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Nuevamente encontramos una diferencia categ\u00f3rica entre las dos etapas de la econom\u00eda K: si la primera se caracteriz\u00f3 por un crecimiento del PBI a tasas muy elevadas en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos (pero viniendo de un derrumbe), en la segunda eso cambi\u00f3, en parte al influjo de la crisis mundial (que se hizo sentir sobre todo en 2009, a\u00f1o de crecimiento casi nulo) y en parte debido al desgaste interno de las variables del \u201cmodelo\u201d, que se hace evidente desde 2011.<\/p>\n<p>El raqu\u00edtico crecimiento de 2012 (rondando el 3%, que incluye un arrastre estad\u00edstico favorable de 2010) no se estima que vaya a ser mucho mayor en 2013 (las previsiones son de una leve mejor\u00eda, pero sin exceder el 4%). El gobierno atribuye esta pobre performance a la crisis global, pero eso es esconder la realidad, como tambi\u00e9n lo era atribuir el crecimiento a tasas del 9% exclusivamente a las bondades de la gesti\u00f3n K, sin considerar el entorno internacional favorable entre 2003 y 2007.<\/p>\n<p>A decir verdad, <i>las razones principales de la desaceleraci\u00f3n de la econom\u00eda no son externas sino internas<\/i>, y remiten al agotamiento del combustible acumulado tras la salida de la crisis de 2001-2002. Como se\u00f1alamos, el nudo de los problemas es la insuficiente acumulaci\u00f3n de capital, en una estructura productiva muy desigual, con bolsones competitivos de bajo valor agregado y una industria en general poco eficiente e incapaz de competir. Como se\u00f1alamos, el gasto estatal no pod\u00eda reemplazar esta carencia antes, y menos ahora, cuando esa capacidad de gasto est\u00e1 seriamente mermada.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece el deterioro de la infraestructura energ\u00e9tica y de transportes, que se resiente por falta de inversi\u00f3n, privada o estatal. El estado de la infraestructura es un \u00edndice bastante cabal del nivel de productividad de una econom\u00eda: buena infraestructura mejora la productividad, que a su vez permite nuevas mejoras en provisi\u00f3n de energ\u00eda y log\u00edstica; el mismo mecanismo de retroalimentaci\u00f3n puede darse en sentido negativo, que es lo que sucede hoy.<\/p>\n<p>La nueva apuesta oficial es buscar socios privados, de empresas imperialistas cl\u00e1sicas (el acuerdo YPF-Chevron para empezar a explotar Vaca Muerta) o de origen menos tradicional (la licitaci\u00f3n para las represas del r\u00edo Santa Cruz, que apuntan a empresas brasile\u00f1as, rusas o chinas). Pero revertir eso no es ni f\u00e1cil ni r\u00e1pido, y las urgencias no esperan. Salvo excepciones importantes como la miner\u00eda (con condiciones leoninas para el pa\u00eds pero que convienen a los caciquejos provinciales; marco legal heredado de los 90 que los Kirchner jam\u00e1s tocaron), los inversores internacionales habituales desconf\u00edan del gobierno.<\/p>\n<p>El deterioro de infraestructura es tal que en ocasiones (energ\u00eda el\u00e9ctrica) afecta incluso a la capacidad operativa. Esto hace que la estatizaci\u00f3n, sin ser algo buscado ni mucho menos, termine convirti\u00e9ndose en \u00faltimo recurso. El kirchnerismo a la vez se ve obligado y teme recurrir al Estado para asumir las riendas de gestiones y concesiones privadas desastrosas. Sobre todo en un marco de distanciamiento pol\u00edtico de amplios sectores de la burgues\u00eda con el gobierno y de condiciones econ\u00f3micas m\u00e1s dif\u00edciles, que hacen menos seductora que nunca para el capital privado la idea de invertir en empresas de servicios p\u00fablicos con tarifa regulada por el Estado.<\/p>\n<p>Ejemplos sobran: desde la escandalosa gesti\u00f3n de Repsol en YPF hasta la no menos escandalosa situaci\u00f3n de los concesionarios privados del transporte y los servicios p\u00fablicos, pasando por el comportamiento nada patri\u00f3tico de la patronal agraria, minera y bancaria.<\/p>\n<p>Nada de esto autoriza a deducir mec\u00e1nicamente un rumbo estatista en la gesti\u00f3n K. Los sectores de la burgues\u00eda que sufren el embate oficial se lo merecen por \u201cmalos argentinos\u201d o \u201cmalos empresarios\u201d, no por su condici\u00f3n de capitalistas, ni porque el credo kirchnerista sea en s\u00ed mismo estatista; por el contrario, lo que manda no es el ideario sino el pragmatismo puro, algo cl\u00e1sicamente peronista.<\/p>\n<p>El kirchnerismo se present\u00f3 (siguiendo tambi\u00e9n en esto la tradici\u00f3n peronista) como campe\u00f3n del \u201cpoliclasismo\u201d, de una concepci\u00f3n de sociedad que postula la posibilidad de la comuni\u00f3n de intereses entre empresarios y trabajadores. Si ese imaginario pudo prosperar en la etapa 2003-2007 a caballo de la recuperaci\u00f3n post default, la actual etapa se caracteriza, en medida creciente, por desnudar esta falacia y empezar a poner de manifiesto que el capitalismo no es un r\u00e9gimen de sociedad armoniosa sino escindida, con intereses opuestos e irreductibles. Y en particular las dos gestiones de Cristina muestran que, m\u00e1s all\u00e1 de peleas reales con tal o cual sector burgu\u00e9s pol\u00edticamente d\u00edscolo, su horizonte es siempre la preservaci\u00f3n del capitalismo argentino en su conjunto. Y esto significa que a los trabajadores se los contempla, pol\u00edticamente, como base electoral, y econ\u00f3micamente, como carne de explotaci\u00f3n capitalista (acotando los abusos neoliberales m\u00e1s flagrantes).<\/p>\n<p>Al respecto, <i>si algo distingue las dos etapas kirchneristas es el incesante crecimiento de la productividad de los trabajadores, es decir, su explotaci\u00f3n<\/i>. Puede decirse sin temor a exagerar que en el objetivo por aumentar la competitividad de la econom\u00eda argentina en t\u00e9rminos internacionales, el esfuerzo no s\u00f3lo mayor sino decisivo lo hacen los trabajadores argentinos, no los empresarios. La productividad crece no gracias a la creatividad, talento y vocaci\u00f3n de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de los capitalistas, sino gracias al sudor obrero. Por dar un solo dato, la jornada laboral anual argentina, de todos los pa\u00edses que mide la OCDE, es la tercera del mundo, con 2.040 horas, s\u00f3lo por debajo de Corea del Sur (2.193) y Chile (2068). Los supuestos \u201cholgazanes\u201d griegos est\u00e1n en cuarto lugar con 2.017 horas anuales. El promedio de los pa\u00edses de la OCDE es de 1.718 horas; los \u201cindustriosos\u201d alemanes trabajan 1.408 (600 horas menos que los griegos) y al fondo de la lista est\u00e1 Holanda (1.377 horas).<\/p>\n<p>Esta realidad material, que da m\u00e1s sustento al \u201cmodelo\u201d que todos los discursos de la presidenta y sus funcionarios, es para el kirchnerismo, algo dado y que no se pone en cuesti\u00f3n. Es aqu\u00ed donde aflora el car\u00e1cter 100 por ciento capitalista de este \u201cmovimiento nacional y popular\u201d: si hay peor enemigo que los empresarios cipayos, son los trabajadores que cuestionan el orden \u201cnatural\u201d de la explotaci\u00f3n. Y es aqu\u00ed donde aflora el odio gorila de Cristina a la clase obrera, que se saca completamente de las casillas con las luchas independientes de la recomposici\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>8. \u00bfEl comienzo de la \u201causteridad K\u201d?<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las perspectivas de la econom\u00eda para 2013 se desprenden de este an\u00e1lisis. Delineadas las l\u00edneas fundamentales, hay dos interrogantes de relevancia pol\u00edtica relacionados entre s\u00ed pero cada uno con su especificidad. Uno es <i>qu\u00e9 ritmo y qu\u00e9 formas<\/i> adoptar\u00e1 el socavamiento de las bases de sustentaci\u00f3n erigidas en la primera etapa del kirchnerismo. El otro, c\u00f3mo se combinar\u00e1 la continuidad de ese deterioro estructural con las decisiones pol\u00edticas del gobierno, y qu\u00e9 margen le quedar\u00e1 a \u00e9ste para intentar su estrategia de conciliaci\u00f3n de lo inconciliable.<\/p>\n<p>Las condiciones de la econom\u00eda mundial, sin preanunciar desarrollos catastr\u00f3ficos, est\u00e1n muy lejos de dar por terminada la crisis o siquiera de garantizar cierta estabilidad. No es esperable un contexto que aliente un salto en las inversiones, los precios internacionales, el cr\u00e9dito y dem\u00e1s factores que inciden sobre la econom\u00eda argentina.<\/p>\n<p>En verdad, todas las esperanzas del gobierno y de la burgues\u00eda para 2013 se concentran en una recuperaci\u00f3n m\u00e1s vigorosa de Brasil, a cuyo destino est\u00e1 atado el de la econom\u00eda argentina. Los intentos de diversificaci\u00f3n de la producci\u00f3n y de destinos de exportaciones, apuntando a mercados no tradicionales (y en general de nivel de desarrollo inferior al argentino) no pueden torcer la fundamental dependencia de los grandes compradores de commodities y de Brasil.<\/p>\n<p>En particular, la industria automotriz, una de las ramas que m\u00e1s traccionaron el crecimiento junto con la construcci\u00f3n, estar\u00e1 pendiente de la marcha de su contraparte brasile\u00f1a. Despu\u00e9s de un primer semestre de 2012 muy malo, hubo una cierta reanimaci\u00f3n, pero todo depende del vecino.<\/p>\n<p>Las principales tensiones, en lo inmediato, vendr\u00e1n de dos variables relacionadas: la inflaci\u00f3n y el tipo de cambio. Para evitar que la primera siga erosionando el segundo, en el gobierno piensan en un esquema bautizado \u201c20-20\u201d: esto es, apuntar a un 2013 con <i>un 20% de inflaci\u00f3n y un 20% de depreciaci\u00f3n del peso respecto del d\u00f3lar<\/i> (M. Cant\u00f3n, <i>Clar\u00edn<\/i>, 13-9-12). Pero se trata por ahora una expresi\u00f3n de deseos, ya que las tasas actuales respectivas est\u00e1n m\u00e1s cerca del \u201c25-15\u201d, lo que implica una continuidad de ese desfase que viene de a\u00f1os, cuyo resultado es la revaluaci\u00f3n del peso y la p\u00e9rdida de competitividad en el comercio internacional. De all\u00ed deriva a su vez la escasez de d\u00f3lares, que obliga a estrechar las arcas fiscales, con la consiguiente penuria de recursos para mejorar la infraestructura y la necesidad de implementar ajustes m\u00e1s o menos maquillados, etc. Y dada la precariedad e interdependencia de todas estas variables, el desmadre de cualquiera de ellas puede generar una crisis econ\u00f3mica y\/o pol\u00edtica en regla a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>En resumen, vivimos un per\u00edodo donde <i>se han acabado muchos de los beneficios del \u201cmodelo\u201d<\/i> (la mayor\u00eda de ellos, porque estaban atados a una coyuntura que ya se super\u00f3) y <i>empiezan a aflorar las cuentas estructurales no pagadas <\/i>que hab\u00edan quedado ocultas bajo la fanfarria de las \u201ctasas chinas\u201d, los \u201csuper\u00e1vits gemelos\u201d y la \u201csoluci\u00f3n del problema de la deuda externa\u201d.<\/p>\n<p>Por algo el s\u00edmbolo econ\u00f3mico de la primera etapa K fue el pago de la deuda \u00edntegra con el FMI: era una se\u00f1al de que <i>el Estado pod\u00eda darse otra vez el lujo de gastar recursos propios<\/i>. La fortaleza de la primera etapa del kirchnerismo fue la de su recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica; su prosperidad pol\u00edtica fue de la mano de la prosperidad material. En esta segunda etapa, en cambio, el s\u00edmbolo econ\u00f3mico fueron las estatizaciones de las AFJPs y la de YPF. Es decir, una se\u00f1al de que <i>el Estado necesitaba recuperar recursos acumulados en el sector privado<\/i>. Los gestos pol\u00edticos no alcanzan por s\u00ed solos, y la defensa del modelo requiri\u00f3 de medidas m\u00e1s audaces. Pero al final de esta etapa lo que podemos encontrar es el l\u00edmite \u00faltimo de la \u201caudacia\u201d de un gobierno 100 por ciento capitalista.<\/p>\n<p>Luego de a\u00f1os de gozar de \u201cabundancia\u201d relativa de recursos, la gesti\u00f3n kirchnerista afronta un desaf\u00edo in\u00e9dito que lo pondr\u00e1 a prueba: empezar a <i>administrar una escasez relativa<\/i>; de d\u00f3lares, de pesos, de inversiones, de capital pol\u00edtico (en comparaci\u00f3n con el 54% de 2011). Y en esa prueba puede que, acaso m\u00e1s pronto que tarde, se vea <i>forzado a dar el paso que hasta ahora ha logrado evitar: el del enfrentar abiertamente a los trabajadores y a las masas<\/i> con medidas no \u201cpopulares\u201d sino \u201cortodoxas\u201d. Las condiciones de la econom\u00eda argentina, perif\u00e9rica y vulnerable, tienen una l\u00f3gica que no podr\u00e1 eludirse mucho tiempo m\u00e1s. El desaf\u00edo de la izquierda es preparar a la vanguardia y a las experiencias de recomposici\u00f3n obrera para afrontar ese momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLo que ha dado en llamarse econom\u00eda K se perfila, entonces, no como un proyecto estrat\u00e9gico sino como un \u2018modelo\u2019 cuyo origen es m\u00e1s pol\u00edtico (el cambio de ciclo de lucha de clases nacional y regional) que propiamente econ\u00f3mico. 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