{"id":10492,"date":"2017-11-02T17:34:58","date_gmt":"2017-11-02T20:34:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10492"},"modified":"2019-11-19T23:06:45","modified_gmt":"2019-11-20T02:06:45","slug":"elementos-para-un-balance-del-gobierno-bolchevique-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10492","title":{"rendered":"Elementos para un balance del gobierno bolchevique, parte 2"},"content":{"rendered":"<p>Elementos para un balance del gobierno bolchevique, parte 2<\/p>\n<h2><strong>La crisis de la democracia socialista<\/strong><\/h2>\n<p>Roberto S\u00e1enz<\/p>\n<p><strong><em>\u201cLa reacci\u00f3n pol\u00edtica que comienza antes del Termidor consiste en que el poder comienza a pasar, formalmente y en los hechos, a las manos de un n\u00famero de ciudadanos m\u00e1s y m\u00e1s restringido. Las masas populares, al comienzo por una situaci\u00f3n de hecho, posteriormente de manera legal tambi\u00e9n, fueron poco a poco excluidas del gobierno del pa\u00eds\u201d<\/em><\/strong> (Christian Rakovsky en Pierre Brou\u00e9; 1996; pp. 304).<\/p>\n<p>Damos continuidad aqu\u00ed a la nota que publicamos la semana pasada sobre la experiencia del poder bolchevique, en este caso espec\u00edficamente referida al proceso que llev\u00f3 al hundimiento de los elementos restantes de la democracia socialista en el seno del gobierno bolchevique.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Guerra civil y terror <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Un cap\u00edtulo particularmente delicado del gobierno bolchevique es el del Terror Rojo y la formaci\u00f3n de la Cheka. Si esta \u00faltima fue formada a finales de diciembre de 1917, el Terror Rojo termin\u00f3 de ponerse en pr\u00e1ctica plenamente en respuesta al intento de asesinato de Lenin por la Socialista-Revolucionaria Fanny Kaplan a fines de agosto de 1918<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s del atentado se emiti\u00f3 un decreto oficial llamando al \u201cterror masivo\u201d contra todos los enemigos de la revoluci\u00f3n reflejando la l\u00f3gica de hierro de la guerra civil: <strong>golpe por golpe<\/strong>.<\/p>\n<p>Antes de proseguir conviene avanzar en una caracterizaci\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n Blanca. Mandel insiste que la misma hubiera asumido caracter\u00edsticas <strong>fascistas o semifascistas <\/strong>de haber triunfado. Por otra parte, es claro que hubiese sido una <strong>contrarrevoluci\u00f3n burguesa<\/strong> y no feudal. Posiblemente hubiera restablecido el zarismo y la propiedad privada. M\u00e1s dif\u00edcil era la vuelta atr\u00e1s en la servidumbre (que hab\u00eda sido abolida por el propio zarismo en 1861<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>).<\/p>\n<p>De todas maneras, lo importante aqu\u00ed es la <strong>exasperaci\u00f3n<\/strong> a que llevaron los desarrollos el desencadenamiento de la guerra civil, y, dentro de ella, el desatarse precisamente de las \u201cFurias del Terror\u201d y <strong>su tendencia intr\u00ednseca a la radicalizaci\u00f3n: <\/strong>\u201cNo puede haber revoluci\u00f3n sin contrarrevoluci\u00f3n; son fen\u00f3menos y procesos inseparables, como la verdad y la falsedad: \u2018Como la reacci\u00f3n est\u00e1 ligada a la acci\u00f3n\u2019, est\u00e1n unidas entre s\u00ed propiciando una \u2018acci\u00f3n hist\u00f3rica que es al mismo tiempo una dial\u00e9ctica y que est\u00e1 empujada por la necesidad\u201d (<em>Las Furias<\/em>; 2014; pp. 63).<\/p>\n<p>Serge hab\u00eda se\u00f1alado que la guerra civil era la m\u00e1s terrible de todas las guerras: <strong>aqu\u00e9lla donde se rompen todos los v\u00ednculos de solidaridad entre las clases sociales<\/strong>. Una guerra en la cual se enfrentan vecinos contra vecinos. Donde los que se pelean se conocen las caras; tuvieron alg\u00fan tipo de cotidianeidad anterior. Trotsky insist\u00eda en que no hab\u00eda manera que una guerra civil se llevara adelante mediante m\u00e9todos \u201chumanitarios\u201d: que era inconcebible sin toma de rehenes, fusilamientos, justicia sumaria, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Hay que entender la mec\u00e1nica del enfrentamiento \u201cgolpe contra golpe\u201d que plantea una confrontaci\u00f3n de este tipo: el hecho que el bando proletario no pueda mostrar debilidad. El que muestra debilidad est\u00e1 perdido, porque se trata no solamente de ganar la guerra en el terreno militar, sino de arrastrar, tambi\u00e9n, <strong>a la poblaci\u00f3n neutral<\/strong>, que se definir\u00e1 tanto por lo que comprenda que tiene en juego -derechos recientemente adquiridos como la tierra a los campesinos-, como por aquel bando que considere se pueda imponer<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>: \u201cEn el frente blanco los procesos son muy cortos. Cada soldado es interrogado y, si acepta ser comunista, inmediatamente es condenado a muerte, <strong>fusilado<\/strong>. Los rojos, lo saben perfectamente\u201d (testimonio de un periodista reaccionario en plena guerra civil, Mandel, google).<\/p>\n<p>Es conocido c\u00f3mo los comuneros pagaron car\u00edsimo su <strong>magnanimidad, <\/strong>un balance destacado por Trotsky en <em>Comunismo y terrorismo<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em>. Arno Mayer tambi\u00e9n recoge el testimonio de lo que fue la represi\u00f3n ejemplificadora de Thiers, el jefe de la III Republica burguesa fundada sobre la derrota de la Comuna.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a la problem\u00e1tica del Terror Rojo. Hay que entender que el mismo se desat\u00f3 en respuesta al Terror Blanco de la contrarrevoluci\u00f3n: que siempre fue m\u00e1s benigno que este \u00faltimo. Hubo tambi\u00e9n elementos de Terror Verde campesino (mayormente contra el campo bolchevique) y terribles pogromos contra los jud\u00edos (tambi\u00e9n embanderados del lado de la revoluci\u00f3n): \u201cEn 1918\/21, Ucrania fue el escenario de los peores pogromos \u2013masacres perpetradas contra las comunidades jud\u00edas- que Europa conociera hasta la \u2018soluci\u00f3n final\u2019 de los nazis. Seg\u00fan Zvi Gitelman, hubo 2000 pogromos; de esos, 1200 se llevaron a cabo en Ucrania. El autor estima en 150 mil el n\u00famero total de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>\u201cEstas masacres iban acompa\u00f1adas de <strong>inauditas crueldades<\/strong>: los hombres eran enterrados hasta el cuello y mor\u00edan bajo los cascos de los caballos que eran pasados sobre ellos, o eran literalmente despedazados por caballos que tiraban en direcciones opuestas. Los ni\u00f1os eran estrellados contra los muros ante los ojos de sus padres; las mujeres embarazadas eran un blanco favorito, sus fetos eran asesinados frente a ellas. Miles de mujeres fueron violadas y a consecuencia de esta experiencia cientos de ellas perdieron la raz\u00f3n\u201d (Mandel, google).<\/p>\n<p>El debate sobre el terror es complejo; se coloca como <strong>necesidad<\/strong> en la guerra civil. Desde ya que no es una norma de la dictadura proletaria. Si no hay guerra civil no tiene que haber terror. Tampoco es el m\u00e9todo de la clase obrera para despachar los asuntos, como fue entre los jacobinos no solamente por las condiciones de la guerra contra las potencias extranjeras (y la contrarrevoluci\u00f3n interior) sino tambi\u00e9n porque, en cierto modo, <strong>los jacobinos estaban \u201csuspendidos en el aire<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>La clase de referencia que representaban, la burgues\u00eda, no los acompa\u00f1\u00f3 en su radicalizaci\u00f3n por alguna raz\u00f3n \u201cprincipista\u201d. Si t\u00e1cticamente los dej\u00f3 correr fue s\u00f3lo por un per\u00edodo determinado, excepcional, mientras dur\u00f3 la guerra. En cuanto los jacobinos resolvieron con \u00e9xito esta tarea ganando la guerra, fueron borrados del mapa de un plumazo en el famoso Termidor de 1794 (18 de julio de dicho a\u00f1o seg\u00fan el calendario gregoriano), cuando Robespierre y los suyos fueron guillotinados.<\/p>\n<p>Paradojas si las hay, esto ocurri\u00f3 sin resistencia de parte suya: la direcci\u00f3n jacobina se encontr\u00f3 en el \u201climbo\u201d en cuanto el abismo se abri\u00f3 bajo sus pies; expresaron el desfondamiento de su base social en la medida que ya hab\u00edan pasado por la guillotina a los dirigentes de los <em>sans culottes<\/em> de Par\u00eds (heberistas y enrages), as\u00ed como inmediatamente despu\u00e9s pegaron sobre el ala derecha de su propio grupo ajusticiando a Danton y otros dirigentes. Robespierre crey\u00f3 ut\u00f3picamente poder suprimir las contradicciones sociales mediante el m\u00e9todo expedito del terror\u2026<\/p>\n<p>No fue el caso de los bolcheviques. Lenin y Trotsky fueron expl\u00edcitos siempre en que el terror significaba medidas de excepci\u00f3n dictadas por la guerra civil. Hab\u00edan estudiando cr\u00edticamente las ense\u00f1anzas de la Comuna de Par\u00eds, que mostraban <strong>el peligro de la ingenuidad<\/strong>. En realidad, Lenin hab\u00eda hecho hincapi\u00e9 en las adquisiciones positivas de la Comuna, al igual que Marx. Pero Trotsky alert\u00f3 en sus escritos contra los peligros de la magnanimidad de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra cosa distinta es que tuvieran la suficiente conciencia de las consecuencias no queridas de la guerra civil y el terror: la militarizaci\u00f3n de la sociedad a la que llev\u00f3 dicho enfrentamiento, que tuvo por consecuencia estrechar hasta l\u00edmites dram\u00e1ticos cualquier ejercicio real de la democracia socialista.<\/p>\n<p>Es evidente que los te\u00f3ricos de la burgues\u00eda se han agarrado siempre del terror de la revoluci\u00f3n para <strong>condenarla<\/strong>, para asimilarla a la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica (o fascista). Desde Furet, Arendt y dem\u00e1s te\u00f3ricos del \u201ctotalitarismo\u201d, se trata de una cantinela repetida en las \u00faltimas d\u00e9cadas y que tiene antecedentes en la condena (desde la derecha) del terror jacobino; condena que en realidad se solapaba con la de la Revoluci\u00f3n Francesa misma.<\/p>\n<p>En definitiva: el terror revolucionario en la revoluci\u00f3n proletaria es una necesidad impuesta por las condiciones de la lucha, <strong>no una norma a ser promovida en toda revoluci\u00f3n<\/strong>. Una necesidad que debe tenerse el cuidado siempre de ser colocada al servicio del fortalecimiento del poder de la clase obrera y no de su sustituci\u00f3n al frente del nuevo Estado proletario.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a la discusi\u00f3n acerca de la Cheka, la \u201cComisi\u00f3n Extraordinaria Panrusa para la lucha con la Contrarrevoluci\u00f3n y el Sabotaje\u201d, constituida por el novel gobierno bolchevique el 20 de diciembre de 1917. Mandel afirma que por sus caracter\u00edsticas \u201cprofesionales\u201d, la Cheka termin\u00f3 demostr\u00e1ndose un error: <strong>aliment\u00f3 una pr\u00e1ctica sustitucionista<\/strong>. Subraya su tendencia a <strong>escapar de todo control<\/strong>. Incluso a la corrupci\u00f3n. Porque la Cheka administraba los bienes apropiados a las v\u00edctimas de la represi\u00f3n. Se\u00f1ala que la Cheka hab\u00eda sido una creaci\u00f3n m\u00e1s de los S-R de izquierda que de los propios bolcheviques: \u201c(\u2026) la tendencia de la Cheka a volverse un aparato <strong>aut\u00f3nomo<\/strong>, cada vez menos controlable, estaba presente desde los inicios. (\u2026) Serge utiliza el t\u00e9rmino <strong>\u2018degeneraci\u00f3n profesional\u2019<\/strong>. Esta es la raz\u00f3n por la cual nuestra conclusi\u00f3n es, sin duda, <strong>que la creaci\u00f3n de la Cheka fue un error<\/strong>\u201d (Mandel, google).<\/p>\n<p>La complejidad del tema es evidente. El estalinismo se apoy\u00f3 en este precedente para llevar adelante la represi\u00f3n contra la revoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n es verdad que es dif\u00edcil pensar en una guerra civil sin polic\u00eda pol\u00edtica. Pero eso no le quita en nada la agudeza al planteo de Serge: las tendencias a la autonomizaci\u00f3n de la Cheka. Las \u201cdeformaciones profesionales\u201d que una actividad as\u00ed implicaron, incluso si entre los chequistas formaron filas algunos de los mejores militantes bolcheviques. \u00c9stos ten\u00edan un atuendo particular: unas chaquetas de cuero negro que los identificaban y les daban prestancia. Se consideraban \u201cla brigada de avanzada de la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Hay que tener presente que su actividad entra\u00f1aba un elemento de sustituci\u00f3n que, lamentablemente, dio lugar a deformaciones burocr\u00e1ticas en su accionar<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Se trata de un tipo de pr\u00e1cticas que tienden a <strong>desmoralizar<\/strong> a los que las ejecutan y que luego ser\u00edan instrumentalizadas por el estalinismo con otros fines, como ya hemos se\u00f1alado. Pero ese es otro cap\u00edtulo que veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>La supresi\u00f3n de la democracia en el partido \u00a0\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Las cosas se pusieron muy dif\u00edciles para la revoluci\u00f3n a comienzos de 1921. El per\u00edodo fue definido por el propio Lenin como de \u201ccrisis general de la revoluci\u00f3n\u201d. Los bolcheviques ven\u00edan de cometer varios errores. Entre ellos la fallida ofensiva sobre Polonia. Pero, sobre todo, el retraso en acabar con el comunismo de guerra, que hab\u00eda terminando colocando a la mayor parte de la poblaci\u00f3n contra el gobierno.<\/p>\n<p>Es en ese contexto que, como \u201ccontrapeso\u201d a las tendencias al desarrollo de pr\u00e1cticas de mercado por la implementaci\u00f3n de la NEP, y ante los peligros que considera acechan al partido de una posible divisi\u00f3n, Lenin comete el grave error de promover la prohibici\u00f3n de las tendencias y fracciones dentro del partido en el X Congreso de marzo de 1921.<\/p>\n<p>Lenin lo hab\u00eda pensando como una medida de \u201cexcepci\u00f3n\u201d, pero result\u00f3 ser que esto no qued\u00f3 plasmado en la resoluci\u00f3n. Para colmo, la misma ten\u00eda cl\u00e1usulas secretas que prohib\u00edan, incluso, los grupos de opini\u00f3n. Es sabido que Stalin se agarr\u00f3 de esta resoluci\u00f3n cuando desde finales de 1923 comenz\u00f3 abiertamente la lucha por \u201cla sucesi\u00f3n de Lenin\u201d; en verdad, la pelea contra la burocratizaci\u00f3n final del partido.<\/p>\n<p>El error de suprimir la democracia partidaria fue de alcances <strong>universales<\/strong>: termin\u00f3 matando la \u00fanica instituci\u00f3n de la dictadura proletaria donde sobreviv\u00eda plenamente la democracia socialista. Porque as\u00ed como es inconcebible un partido revolucionario sin centralizaci\u00f3n, tambi\u00e9n lo es sin debate democr\u00e1tico en sus filas. Deja de ser un partido porque, en definitiva, es una organizaci\u00f3n <strong>pol\u00edtica<\/strong> y no <strong>una mera herramienta administrativa<\/strong><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin intercambio de ideas, sin que el debate pol\u00edtico llene todas sus venas, sin que se exprese la diversidad de puntos de vista, el partido muere en tanto que organizaci\u00f3n pol\u00edtica: \u201cSin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reuni\u00f3n, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda instituci\u00f3n p\u00fablica, se torna una mera apariencia de vida, <strong>en la que s\u00f3lo queda la burocracia como elemento activo<\/strong>\u201d (Rosa Luxemburgo, <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>). Esto es lo que pas\u00f3 con el Partido Bolchevique.<\/p>\n<p>Si bien Rosa estaba refiri\u00e9ndose aqu\u00ed al r\u00e9gimen pol\u00edtico de la dictadura proletaria en su conjunto, en t\u00e9rminos generales sus consideraciones tienen validez para el partido revolucionario en el poder. De ah\u00ed que parezca haber cierta \u201cinspiraci\u00f3n luxemburguista\u201d en el <em>Nuevo Curso<\/em> de Trotsky de 1923. Aunque, quiz\u00e1s, \u00e9ste no estaba haciendo m\u00e1s que recuperar <strong>intuiciones <\/strong>que hab\u00eda planteado en su folleto de 1904 <em>Nuestras tareas pol\u00edticas<\/em>, que si bien era unilateral (Trotsky hab\u00eda esgrimido err\u00f3neamente ideas \u201cdemocratistas\u201d contra Lenin), nunca hab\u00edan sido dejadas de lado por Trotsky (en todo lo que ten\u00edan de correcto respecto de los alertas sobre el sutitucionismo de la clase obrera<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>).<\/p>\n<p>Antes de proseguir hagamos un se\u00f1alamiento respecto del levantamiento de los marinos de Kronstadt a comienzos de 1921, un tema complejo pero que no podemos dejar de abordar. La guerra civil pr\u00e1cticamente hab\u00eda terminado. Pero de las ruinas y destrozos dejados por la misma, del hambre que campeaba entre amplios sectores obreros y campesinos por la desorganizaci\u00f3n econ\u00f3mica, del constante \u201crumiar\u201d de las tendencias no bolcheviques, <strong>surgi\u00f3 el levantamiento de Kronstadt.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>No compartimos la idea de Sabado y Michelaux que el doloroso tratamiento de esta rebeli\u00f3n haya sido \u201cun crimen contra la revoluci\u00f3n\u201d: \u201cla violencia de esta represi\u00f3n no tiene justificaci\u00f3n\u201d afirman<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Compartimos, s\u00ed, la definici\u00f3n de Trotsky, que la situ\u00f3 como <strong>una \u201ctr\u00e1gica necesidad\u201d.<\/strong> Una rebeli\u00f3n surgida, es verdad, de errores de apreciaci\u00f3n de los propios l\u00edderes bolcheviques en el sentido del retraso en pasar del comunismo de guerra a las medidas de liberalizaci\u00f3n del mercado que se afrontar\u00edan con la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica. Sin embargo, el gobierno bolchevique no pod\u00eda darse el lujo de soportar una rebeli\u00f3n (apoyada por la contrarrevoluci\u00f3n) en las puertas de la capital de la revoluci\u00f3n (Petrogrado).<\/p>\n<p>Jean Jaques Marie, eminente historiador trotskista, considera que la obra del historiador anarquista Paul Avrich, <em>La tragedia de Kronstadt<\/em>, una de las principales sino la principal, sobre la rebeli\u00f3n. Se trata de un autor cr\u00edtico del bolchevismo, evidentemente, que de todos modos da la siguiente definici\u00f3n sobre el levantamiento: \u201cEn el caso de Kronstadt, el historiador puede permitirse afirmar que su simpat\u00eda est\u00e1 con los rebeldes, <strong>sin menoscabo de reconocer que la represi\u00f3n fue justificada<\/strong>\u201d (J-J. Marie; 2005; 11).<\/p>\n<p>Todas las tendencias del partido, incluyendo en esto a los decistas y la oposici\u00f3n obrera, votaron la intervenci\u00f3n militar en Kronstadt. Zinoviev (jefe del partido en Petrogrado) hab\u00eda hecho demagogia alrededor de la \u201cdemocracia socialista\u201d (esto ocurri\u00f3 en el contexto del debate sobre los sindicatos), un factor que ayud\u00f3 a desestabilizar la situaci\u00f3n en la regi\u00f3n (Zinoviev era el presidente del partido en dicha regi\u00f3n).<\/p>\n<p>Hizo esto para virar luego hacia formas demasiado rudas con los rebeldes en sus intercambios con los mismos. Tambi\u00e9n es verdad que Tujachevsky comand\u00f3 las operaciones militares sin miramientos.<\/p>\n<p>Pero qu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacerse cuando los campesinos y obreros de la guarnici\u00f3n de Kronstadt, exasperados por las condiciones de vida dram\u00e1ticas hacia el final de la guerra civil, no hab\u00eda forma que no fueran instrumentalizados por las fuerzas contrarrevolucionarias<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Hay que tener en cuenta que su programa exig\u00eda la conformaci\u00f3n de soviets sin partido. Es decir: <strong>que los bolcheviques depusieran el poder\u2026 <\/strong><\/p>\n<p>Se trata de un debate complejo: \u201c(\u2026) tomando en cuenta el hecho de que la guerra civil todav\u00eda no hab\u00eda terminado, [se trata] de una cuesti\u00f3n de juicio pol\u00edtico, t\u00e1ctica, <strong>y no con una cuesti\u00f3n de principios<\/strong>. La dificultad del debate reside en el hecho que la mayor parte fundan su juicio, en lo esencial, en apreciaciones puramente pol\u00edticas: naturaleza de las reivindicaciones, naturaleza de las fuerzas pol\u00edticas presentes, etc. Desde nuestro punto de vista, en una situaci\u00f3n de guerra civil lo que resulta decisivo es la naturaleza de las fuerzas sociales presentes (y sus \u2018l\u00f3gicas\u2019)\u201d (Mandel, \u00eddem).<\/p>\n<p>Mostrando la complejidad de la circunstancia, Mandel agrega inmediatamente: \u201cCon todo, la informaci\u00f3n de la que actualmente disponemos no permite sacar conclusiones definitivas (\u2026) Seg\u00fan unos (\u2026) lo que se planteaba (\u2026) era el problema de la democracia sovi\u00e9tica, proletaria (\u2026). Seg\u00fan otros, sobre todo Trotsky (\u2026) hab\u00eda que negociar (\u2026) pero no ceder a una din\u00e1mica social que pod\u00eda reforzar la amenaza contrarrevolucionaria sobre Petrogrado, una amenaza nacional e internacional, porque el deshielo de las aguas pod\u00eda abrir la puerta de Kronstadt a la flota blanca del B\u00e1ltico\u201d (Mandel, google).<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, los bolcheviques no tuvieron alternativas que reprimir el levantamiento dando el giro (tard\u00edo) hacia la NEP: terminar con la requisa de granos exigida por el creciente descontento campesino, pasar al libre comercio del excedente, etc\u00e9tera. Esto aplac\u00f3 los \u00e1nimos en todo el pa\u00eds y marc\u00f3 el final del comunismo de guerra.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed ofrec\u00eda otro camino, y es parte de <strong>un consenso mucho mayor<\/strong>, es el grave error de la prohibici\u00f3n de fracciones que vot\u00f3 el X Congreso, a lo que hay que sumarle la perjudicial<strong> prohibici\u00f3n de lo que restaba del pluripartidismo en el seno de los soviets<\/strong>.<\/p>\n<p>En ese momento exist\u00edan en el Partido Bolchevique al menos el grupo Centralismo Democr\u00e1tico (una tendencia formada en 1919 y dirigida por Sapronov y Smirnov), la Oposici\u00f3n Obrera de Aleksander Schliapnikov y Aleksandra Kolontai y, adem\u00e1s, muy recientemente, hab\u00eda ocurrido el debate sobre los sindicatos que hab\u00eda dividido en una agria disputa nada m\u00e1s y nada menos que a Lenin y Trotsky (adem\u00e1s de Bujarin, que durante mucho tiempo hab\u00eda dirigido la fracci\u00f3n izquierdista que se opuso al Tratado de Brest Litovsk).<\/p>\n<p>Lenin pens\u00f3 dicha prohibici\u00f3n como una medida \u201cprovisoria\u201d (cosa que no qued\u00f3 explicitada en la resoluci\u00f3n, como ya hemos adelantado). Pero aqu\u00ed se expres\u00f3 una <strong>falta de comprensi\u00f3n<\/strong> acerca de la din\u00e1mica de conjunto del poder bolchevique: el alcance mucho mayor de los elementos de deformaci\u00f3n burocr\u00e1tica que se hab\u00edan acumulando por cuenta de la guerra civil, el cansancio y destrucci\u00f3n de las fuerzas del proletariado, el vaciamiento de los soviets.<\/p>\n<p>Hubo un fallo en la apreciaci\u00f3n de la din\u00e1mica y naturaleza del proceso de burocratizaci\u00f3n. Esto es notorio en la angustia expresada por Lenin a partir de octubre de 1922, cuando se repone de su primera ca\u00edda en la enfermedad. Angustia frente a la emergencia de Stalin que hab\u00eda sido nombrado secretario general del partido a comienzos de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>El problema era que si los soviets estaban <strong>vaciados<\/strong>; si no hab\u00eda otro \u00e1mbito de democracia socialista que no fuese el partido; si la guerra civil y el retraimiento de los trabajadores estaban introduciendo <strong>deformaciones burocr\u00e1ticas en el funcionamiento del Estado obrero<\/strong>, coartar la libertad de debate pol\u00edtico y de tendencias en el seno del partido que era el depositario \u00faltimo de la democracia socialista, fue un dram\u00e1tico error: \u201cEl error de Lenin y Trotsky fue teorizar y generalizar las excepcionales condiciones del momento. Desde el comienzo de la NEP (\u2026) el debilitamiento num\u00e9rico y el desclasamiento de la clase obrera se hab\u00edan detenido. (\u2026) Justo en ese momento la progresiva ampliaci\u00f3n de la democracia sovi\u00e9tica hubiera podido acelerar el restablecimiento socio-pol\u00edtico de la clase obrera, facilitando su lenta <strong>repolitizaci\u00f3n<\/strong>. Pero al reducir, en ese momento preciso y de manera draconiana, lo que todav\u00eda subsist\u00eda en materia de democracia, <strong>los dirigentes sovi\u00e9ticos agravaron la despolitizaci\u00f3n del proletariado y del partido<\/strong>\u201d (Mandel, google).<\/p>\n<p>En el mismo sentido se pronuncia Alvin Wartel, cuando afirma que los mencheviques estaban recobrando terreno a pesar de los obst\u00e1culos que enfrentaban. Tan tarde como en 1920 los mencheviques consiguieron la elecci\u00f3n de 45 delegados al soviet de Mosc\u00fa, 225 en Jarkov e importantes delegaciones en docenas adicionales de soviets. En muchos, sino en todos los sindicatos, los mencheviques y sus partidarios \u201ceran muy superiores al haz de comunistas carentes de popularidad que dominaban los organismos sindicales y en tres sindicatos por lo menos, los mencheviques dominaron hasta 1921 a pesar de todos los esfuerzos comunistas por desalojarlos.<\/p>\n<p>\u201cY lo que era m\u00e1s alarmante, desde el punto de vista comunista, era que hasta los propios comunistas estaban comenzando a escuchar con respeto, hacia 1920, <strong>lo que dec\u00edan los mencheviques en el sindicato<\/strong>. Se hab\u00edan acabado los d\u00edas, como sucedi\u00f3 en 1918 o 1919, en que la palabra \u2018libertad\u2019 en boca de un menchevique era saludada por los comunistas con silbidos, rechiflas, y gritos de \u2018verg\u00fcenza\u2019. Se acercaba r\u00e1pidamente el momento en que ser\u00eda preciso dar pleno reconocimiento legal a los partidos socialistas o destruirlos\u201d (Wartel, \u00eddem). En mayo de 1921 el Partido Menchevique fue oficialmente proscripto y se convirti\u00f3 en blanco de severas medidas de supresi\u00f3n. Para 1922, la \u201coposici\u00f3n leal\u201d de los mencheviques hab\u00eda dejado de existir.<\/p>\n<p>Aun con todos los riesgos, porque los mencheviques no hab\u00edan dejado de ser una corriente reformista y pro burguesa, la prohibici\u00f3n de los dem\u00e1s partidos sovi\u00e9ticos, lo mismo que la de las fracciones en el seno del partido, se pag\u00f3 muy caro, entre otras m\u00faltiples razones, porque sirvi\u00f3 como antecedente y justificaci\u00f3n \u201clegal\u201d a Stalin para actuar con la \u201cley partidaria\u201d en la mano a la hora de suprimir las oposiciones que vinieron despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Acab\u00f3 con lo que quedaba de la democracia socialista, y, con eso, se comenz\u00f3 a matar, tambi\u00e9n, la propia dictadura <strong>en tanto que dictadura del proletariado<\/strong>.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> De la Revoluci\u00f3n Francesa a la Revoluci\u00f3n Rusa <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Para la evaluaci\u00f3n cr\u00edtica del poder bolchevique es interesante comparar a Lenin con Robespierre que presidi\u00f3, como es sabido, el a\u00f1o m\u00e1s \u00e1lgido de la Revoluci\u00f3n Francesa (1793\/4).<\/p>\n<p>Las diferencias son de <strong>calidad<\/strong>. En el caso de Robespierre, que ha sido condenado por toda la historiograf\u00eda burguesa, se trata del punto m\u00e1s alto en la radicalizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa. Siendo contrario a la guerra, no escatim\u00f3 esfuerzos en tomar las medidas radicalizadas que la misma demandaba para defender la revoluci\u00f3n contra los ej\u00e9rcitos contrarrevolucionarios de la Santa Alianza.<\/p>\n<p>Dichas medidas incluyeron la leva en masa (que dio lugar a la creaci\u00f3n de los primeros ej\u00e9rcitos modernos), el <em>m\u00e1ximo <\/em>a los precios del pan y los alimentos bajo la presi\u00f3n de los sectores populares de Par\u00eds, la estatizaci\u00f3n de bienes eclesi\u00e1sticos y de los <em>emigres<\/em> contrarrevolucionarios, la descristianizaci\u00f3n, am\u00e9n de tratar de poner en pie una religi\u00f3n laica.<\/p>\n<p>Sin embargo, tom\u00f3 estas medidas con los <strong>m\u00e9todos<\/strong> <strong>burgueses<\/strong> del \u201cbonapartismo revolucionario\u201d, del sustituismo social de los explotados y oprimidos y sin cuestionar la propiedad privada desde el punto de vista principista. De ah\u00ed que Trotsky caracterizara agudamente a los jacobinos como \u201cutopistas de la igualdad sobre la base de la propiedad privada\u201d.<\/p>\n<p>Si Robespierre y Lenin pueden ser asimilados como gobiernos revolucionarios en condiciones de guerra civil, <strong>ah\u00ed termina la analog\u00eda<\/strong>. Es que, como acabamos de se\u00f1alar, el de Robespierre fue un gobierno \u201cbonapartista revolucionario\u201d. El de Lenin fue de una naturaleza social y pol\u00edtica <strong>completamente diferente<\/strong>: una dictadura proletaria sometida a las distorsiones otorgadas por las condiciones de una guerra civil (condiciones agravadas por el aislamiento internacional al que termin\u00f3 vi\u00e9ndose sometida la revoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>Ambos gobiernos revolucionarios difieren por su naturaleza de clase. Robespierre no tuvo empacho en despachar los asuntos al ritmo de la guillotina. Peg\u00f3 por derecha, <strong>pero por la izquierda tambi\u00e9n<\/strong>. Incluso peg\u00f3 primero a la izquierda sac\u00e1ndose de encima a los <em>heberistas <\/em>y <em>enrages <\/em>condenando a muerte a los principales dirigentes de las masas populares parisienses (Daniel Guerin).<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del bonapartismo revolucionario ten\u00eda que ver con un gobierno que, si en determinados momentos se apoy\u00f3 en los <em>sans culottes<\/em> de Par\u00eds,<strong> \u00a0gobernaba en \u00faltima instancia por cuenta de la burgues\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Lenin ten\u00eda otras. Expres\u00f3 la primera experiencia de la clase obrera en el poder. La l\u00f3gica de su gobierno no era sustituista (por cuenta de una clase propietaria o de un sector privilegiado), sino un gobierno de los trabajadores, de los explotados y oprimidos: <strong>un gobierno que apostaba al gobierno colectivo de todos ellos<\/strong> (cualesquiera sean las deformaciones a las cuales se vio sometido).<\/p>\n<p>Tanto Hal Draper como Michael Lowy insisten en esta <strong>diferenciaci\u00f3n de principios<\/strong>. Una diferencia que reenv\u00eda a la imposible sustituci\u00f3n de las masas populares a la hora de la transformaci\u00f3n social: \u201cEn todo caso, una cosa era clara: a sus ojos [Marx], 1793 no era de ninguna forma un paradigma para la futura revoluci\u00f3n proletaria. Cualquiera que fuese su admiraci\u00f3n por la grandeza hist\u00f3rica y la energ\u00eda revolucionaria de un Robespierre o de un Saint-Just, el jacobinismo es<strong> expresamente rechazado <\/strong>como modelo o fuente de inspiraci\u00f3n de la praxis revolucionaria socialista. Ello aparece desde los primeros textos comunistas de 1844, que oponen la emancipaci\u00f3n social a los callejones sin salida e ilusiones del voluntarismo pol\u00edtico de los hombres del terror\u201d (Lowy; 1985).<\/p>\n<p>Traducido: nuestro modelo no es el gobierno por el terror; la imposici\u00f3n violenta de nuevas relaciones sociales; la puesta en pie de un poder minoritario contra la mayor\u00eda de la sociedad sino la dictadura del proletariado, una dictadura en la cual es la mayor\u00eda la que la ejerce sobre la minor\u00eda y que en tanto tal mayor\u00eda, <strong>organiza su dominaci\u00f3n bajo la forma de una democracia de nuevo tipo <\/strong>(la democracia socialista).<\/p>\n<p>Mandel recuerda c\u00f3mo Lenin se esforz\u00f3 por no tener que recurrir al terror en el per\u00edodo inmediatamente posterior a Octubre. Es conocido que los bolcheviques fueron inicialmente benignos con los dignatarios del Gobierno Provisional y los principales generales zaristas (a los que dejaron libres bajo palabra de \u201cno conspirar contra la revoluci\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p>Cuando se estudia la Revoluci\u00f3n Francesa se aprecia <strong>la revoluci\u00f3n burguesa por antonomasia<\/strong>; lo que tiene de com\u00fan y de diverso respecto de la revoluci\u00f3n proletaria. Permite obtener una mayor perspectiva hist\u00f3rica para apreciar los eventos no solamente del pasado sino tambi\u00e9n del porvenir.<\/p>\n<p>\u201cEs s\u00f3lo en marzo de 1850, en la circular a la Liga de los Comunistas (\u2026) que la expresi\u00f3n \u2018revoluci\u00f3n permanente\u2019 gana por primera vez el sentido que tendr\u00e1 a continuaci\u00f3n en el curso del siglo XX (especialmente en Trotsky). En su nueva concepci\u00f3n, la f\u00f3rmula guarda de su origen y del contexto hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n Francesa, sobre todo (\u2026) la idea de una progresi\u00f3n, de una radicalizaci\u00f3n y una profundizaci\u00f3n ininterrumpidas de la revoluci\u00f3n. Se reencuentra tambi\u00e9n el aspecto de la confrontaci\u00f3n con la sociedad civil\/burguesa, pero contrariamente al aspecto jacobino de 1793 ella ya no es la obra terrorista (necesariamente destinada al fracaso) de la esfera pol\u00edtica en tanto que tal \u2013que intenta en vano atacar a la propiedad privada por la guillotina- sino desde la misma sociedad civil,<strong> bajo la forma de revoluci\u00f3n social (proletaria)<\/strong>\u201d (Lowy; 1985)<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Este es el \u00e1ngulo recogido por Trotsky cuando denunciaba el utopismo de la \u201cigualdad\u201d jacobina. Si en los jacobinos la guillotina se transformaba en <strong>\u201cun fin en s\u00ed mismo\u201d<\/strong> (el terror como momento de autonom\u00eda de lo pol\u00edtico que entra en conflicto violento con la sociedad burguesa porque carece de bases sociales de sustentaci\u00f3n), el gobierno bolchevique, cualesquiera sean las deformaciones a las que se vio sometido, fue evidentemente una herramienta al servicio de la emancipaci\u00f3n hist\u00f3rica de los explotados y oprimidos: <strong>\u00a1el gobierno m\u00e1s progresivo que haya existido en la historia de la humanidad! <\/strong>(sin olvidarnos de la Comuna de Par\u00eds).<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Francesa \u2013y el gobierno jacobino que la expres\u00f3 en su punto m\u00e1s alto- fue todav\u00eda la tragedia entre \u201cel ya no m\u00e1s\u201d de un orden mon\u00e1rquico caduco y el \u201ctodav\u00eda no\u201d de la revoluci\u00f3n proletaria (Bensa\u00efd). Citando al gran historiador franc\u00e9s del siglo XIX, Michelet, el marxista franc\u00e9s afirma que los republicanos burgueses de dicho siglo ya ten\u00edan detr\u00e1s de s\u00ed \u201cel espectro de las mil escuelas que llamamos hoy d\u00eda socialismo\u201d: los enragues, los babouvistas y otros conspiradores por la igualdad que portaban ya \u201cel germen oscuro de una revoluci\u00f3n desconocida\u201d (comunista).<\/p>\n<p>En ese entre-dos, en ese equilibrio catastr\u00f3fico entre \u201cel ya no m\u00e1s\u201d de una revoluci\u00f3n burguesa que no pod\u00eda ir m\u00e1s lejos y el \u201ctodav\u00eda no\u201d de la revoluci\u00f3n proletaria, el cesarismo jacobino deb\u00eda terminar beneficiando a la burgues\u00eda victoriosa<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Los virtuosos hab\u00edan cumplido su tiempo. Eran buenos para el exilio o la guillotina (\u201cLa r\u00e9volution francaise refoull\u00e9\u201d).<\/p>\n<p>Luego agrega una aguda cita de Thomas Paine frente a la Convenci\u00f3n el 7 de julio de 1795: \u201cMi propio juzgamiento me ha convencido que si ustedes hacen girar la base de la revoluci\u00f3n de los principios a la propiedad, ustedes apagar\u00e1n el fuego de todo el entusiasmo que hasta el presente ha sostenido la revoluci\u00f3n y pondr\u00e1n en su lugar no otra cosa que <strong>el fr\u00edo motivo del bajo inter\u00e9s personal<\/strong>, la doche glacee de la competencia liberal generalizada de todos contra todos\u201d (Bensa\u00efd; \u00eddem).<\/p>\n<p>Entre Robespierre y Lenin existen <strong>diferencias de principios<\/strong> que no pueden perderse de vista. Esto m\u00e1s all\u00e1 de cualesquiera medidas de excepci\u00f3n que los bolcheviques se vieran obligados a tomar bajo las condiciones de la guerra civil. Si Trotsky lleg\u00f3 por momentos a teorizar err\u00f3neamente sobre la base de una l\u00f3gica de sustituci\u00f3n de la clase obrera, <strong>ello se debi\u00f3 a un grave malentendido que la experiencia hist\u00f3rica vendr\u00eda a poner en su lugar<\/strong>.<\/p>\n<p>El gobierno proletario no puede ser nunca un \u201cbonapartismo revolucionario\u201d. Porque esto significa una sustituci\u00f3n durable de la clase obrera en el poder. Y la l\u00f3gica de la sustituci\u00f3n termina llevando para otro lado que no es la consolidaci\u00f3n de la dictadura del proletariado. De ah\u00ed que la experiencia hist\u00f3rica haya ense\u00f1ado en contra de la asimilaci\u00f3n mec\u00e1nica entre el m\u00e1ximo exponente de la revoluci\u00f3n burguesa, Robespierre, y el m\u00e1ximo exponente de la revoluci\u00f3n proletaria, Lenin.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Dictadura proletaria y democracia socialista <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Los avatares del nuevo poder proletario quedaron deben comprenderse bajo la f\u00f3rmula alg\u00e9brica de la dictadura proletaria. Como se\u00f1alara Lenin, dicha f\u00f3rmula implica una <strong>combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/strong> entre una democracia de nuevo tipo y una dictadura de nuevo tipo (cuesti\u00f3n que <strong>complejiza<\/strong> la simple identificaci\u00f3n de la dictadura proletaria con la democracia socialista).<\/p>\n<p>En la realizaci\u00f3n plena de la dictadura proletaria como autogobierno de las masas, <strong>ambas connotaciones deben ser<\/strong> <strong>sin\u00f3nimos<\/strong>. Pero este es un complejo proceso hist\u00f3rico; entre otras cosas, porque la elevaci\u00f3n de las masas a sus tareas hist\u00f3ricas entra\u00f1a una <strong>compleja<\/strong> <strong>maduraci\u00f3n<\/strong>, lo que junto con la actuaci\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n (burguesa y \u00a1burocr\u00e1tica!), <strong>hace parte de las tensiones que la dictadura del proletariado entra\u00f1a<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Perdiendo de vista la complejidad de este proceso, muchos cr\u00edticos plantean que Lenin y Trotsky cometieron el error de aceptar los t\u00e9rminos del debate planteado por Kautsky (con el cual polemizaron sobre la dictadura proletaria): <strong>una abstracta contraposici\u00f3n entre dictadura y democracia<\/strong>. La propia Rosa Luxemburgo les endilgaba haberse olvidado que \u201cla dictadura del proletariado <strong>es<\/strong> la democracia socialista\u201d lo que, en t\u00e9rminos generales, <strong>como norma rectora<\/strong>, es<strong> justo.<\/strong><\/p>\n<p>Siempre hemos insistido en esta <strong>tensi\u00f3n democr\u00e1tica<\/strong>: la absoluta necesidad de la democracia socialista para que el proletariado pueda ejercer el poder. Un poder que s\u00f3lo puede ser ejercido <strong>colectivamente<\/strong>; democr\u00e1ticamente por lo tanto.<\/p>\n<p>Sin embargo, nos preocupa tambi\u00e9n evitar trasmitir a las nuevas generaciones una idea ingenua de la lucha de clases. Menos cuando todo se tensa en una guerra civil: en la lucha a muerte entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n. Es en este escenario cuando aparece la problem\u00e1tica de la dictadura proletaria y la tendencia que debe verificarse <strong>a superponerse con la democracia socialista<\/strong>.<\/p>\n<p>En la medida que es una democracia de nuevo tipo, <strong>la dictadura proletaria<\/strong> <strong>debe tender a ser una democracia socialista<\/strong>. Pero las cosas fueron algo m\u00e1s complejas bajo el gobierno bolchevique; esto en la medida que la mayor\u00eda de las tendencias socialistas conciliadoras se colocaron abierta o embozadamente del lado de la contrarrevoluci\u00f3n. En esas condiciones, era muy dif\u00edcil la existencia de otras tendencias m\u00e1s all\u00e1 del Partido Bolchevique.<\/p>\n<p>La \u00fanica corriente que se mantuvo dentro de las pautas m\u00ednimas no contrarrevolucionarias al parecer fueron los mencheviques internacionalistas de Martov. De los S-R no hace falta hablar (incluso su izquierda estaba caracterizada por una enorme irresponsabilidad, por decir lo menos), y los anarquistas se dividieron en dos alas: una que termin\u00f3 formando filas con los bolcheviques, como V\u00edctor Serge y tantos otros connotados militantes anarquistas, y otros como Makhno, dirigente rural ucraniano de nota, que mont\u00f3 un ej\u00e9rcito verde que oscil\u00f3, ora entre los Blancos, ora entre los Rojos, y al cual finalmente los bolcheviques dispersaron sus fuerzas.<\/p>\n<p>De esta forma se coloc\u00f3, insensiblemente, <strong>la din\u00e1mica a la sustituci\u00f3n por parte del partido de una clase obrera retra\u00edda<\/strong>. Una clase obrera que perd\u00eda de vista sus intereses hist\u00f3ricos en medio del derrumbe de las condiciones de existencia. En otro lugar hemos se\u00f1alado que, quiz\u00e1s, sea inevitable alguna circunstancia <strong>excepcional <\/strong>de sustituci\u00f3n. Pero la experiencia hist\u00f3rica ha demostrado las dram\u00e1ticas consecuencias de una situaci\u00f3n as\u00ed; el hecho de que <strong>no existen vac\u00edos en pol\u00edtica<\/strong>: un gobierno no puede estar en el aire. Y si no est\u00e1 la clase obrera, <strong>otro sector social ocupa su lugar<\/strong> (Moshe Lewin; <em>El \u00faltimo combate de Lenin<\/em>).<\/p>\n<p>Aun en las peores condiciones nunca se debe perder de vista la tensi\u00f3n a que la dictadura proletaria no sustituya a la clase obrera: que tienda a transformarse en una democracia socialista. El hecho que subsista esta tensi\u00f3n entre ambos t\u00e9rminos no debe llevar a la teorizaci\u00f3n de un imposible sustituismo social: \u201cEl error fundamental de Trotsky fue el de \u2018hacer de necesidad virtud\u2019, teorizando como una especie de \u2018ley\u2019 del per\u00edodo de transici\u00f3n lo que en realidad no era sino una pol\u00edtica dolorosa impuesta por la situaci\u00f3n presente\u201d (Enzo Traverso).<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de vista de esta perspectiva fue un error porque no se aprecian de igual forma las cuestiones durante una guerra civil que en tiempos normales; un error en el que cay\u00f3 Trotsky con su \u201ctendencia a resolver administrativamente\u201d las cosas, como le se\u00f1alara Lenin en su testamento y que le valiera una derrota tremenda en el debate sobre los sindicatos (que lo dejar\u00eda mal parado para la batalla que se avecinaba contra la burocracia).<\/p>\n<p>Lenin y Trotsky mil y una vez repitieron que todas sus expectativas estaban puestas en la extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n al resto de Europa. La no realizaci\u00f3n de este pron\u00f3stico es lo que presion\u00f3 para todas las deformaciones que vinieron despu\u00e9s, por no hablar de la lisa y llana emergencia del monstruo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por esto mismo hay que subrayar las consecuencias <strong>adversas<\/strong> que dejaron las condiciones de \u201cfortaleza sitiada\u201d del poder bolchevique durante la guerra civil. Muchas de las pr\u00e1cticas del \u201cordene y mande\u201d, los desarrollos y pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas, el \u201cukase\u201d y la \u201cdisciplina en la acci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Una serie de pr\u00e1cticas militares que por definici\u00f3n admiten m\u00e1s centralizaci\u00f3n, y que terminaron <strong>infectando el partido<\/strong> facilitando las condiciones de legitimaci\u00f3n para el mando burocr\u00e1tico (del estalinismo): \u201cLos tres a\u00f1os de guerra civil dejaron una huella indeleble en el propio gobierno sovi\u00e9tico en virtud del hecho que much\u00edsimos de los administradores, una capa considerable de ellos, <strong>se hab\u00edan acostumbrado a mandar y a exigir incondicional sumisi\u00f3n a sus \u00f3rdenes<\/strong>\u201d (Trotsky; 1975; pp. 262)<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>Fueron las circunstancias de la guerra civil las que impusieron este pesado fardo; circunstancias que no deben ser teorizadas en el sentido que la dictadura del proletariado es, inevitablemente, un poder dictatorial, ni tampoco apreciadas, mec\u00e1nicamente, como algo ineluctable.<\/p>\n<p>Esto no es as\u00ed. La norma debe ser la tendencia a la mayor \u201csuperposici\u00f3n\u201d posible entre democracia socialista y dictadura del proletariado. La realizaci\u00f3n consecuente de la dictadura del proletariado no solamente como \u201cdictadura de nuevo tipo\u201d sino tambi\u00e9n como \u201cdemocracia de nuevo tipo\u201d.<\/p>\n<p>Parece claro que en Lenin (incluso en el de su batalla final contra la burocratizaci\u00f3n), aparecen <strong>confundidas<\/strong> las instancias entre democracia sindical, democracia pol\u00edtica y Estado (Bensa\u00efd). Incluso nos parece que al tomar medidas que anularon la democracia socialista, pretendi\u00f3 resolver por v\u00eda administrativa (reforzamiento de la Inspecci\u00f3n Obrera y Campesina, ampliaci\u00f3n de los integrantes del Comit\u00e9 Central con obreros de tradici\u00f3n, etc\u00e9tera), lo que, en definitiva, era un problema pol\u00edtico (y pol\u00edtico-social): la emergencia de la burocracia; problema que s\u00f3lo pod\u00eda enfrentarse apelando a una ampliaci\u00f3n de la democracia obrera y no su cercenamiento.<\/p>\n<p>Este es el camino que tomar\u00eda la futura Oposici\u00f3n de Izquierda con un Trotsky ya m\u00e1s claro \u2013en t\u00e9rminos generales- acerca de qu\u00e9 rumbo tomar frente al problema in\u00e9dito de la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n. Pero esto ser\u00e1 parte de nuestra pr\u00f3xima nota<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda \u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Daniel Bensa\u00efd, \u201cLa r\u00e9volution francaise refoul\u00e9e\u201d, p\u00e1gina de Daniel Bensa\u00edd.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cLa cuesti\u00f3n de Octubre\u201d, Democracia Socialista, 12\/11\/13.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cL\u00e9nine, la fin d\u2019un mythe\u201d, <em>Futurs<\/em>, 19\/03\/1998.<\/p>\n<p>&#8211; Bensa\u00efd, Martelli, Werth, Wolikow, \u201cLa violence dans la r\u00e9volution\u201d, <em>p\u00e1gina de Daniel Bensa\u00efd.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Pierre Brou\u00e9, \u201cTrotsky\u201d, 1988.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cRakovsky o la revoluci\u00f3n en todos los pa\u00edses\u201d, <em>Fayard<\/em>, Francia, 1996.<\/p>\n<p>&#8211; Daniel Guerin, \u201cLa lucha de clases en Francia en al apogeo de la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Michael L\u00f6wy, \u201cMarx y la Revoluci\u00f3n Francesa: la \u2018poes\u00eda del pasado\u201d, texto de 1989 publicado por <em>Viento Sur<\/em>, 20\/10\/17.<\/p>\n<p>&#8211; Moshe Lewin, \u201cEl \u00faltimo combate de Lenin\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Rosa Luxemburgo, \u201cLa Revoluci\u00f3n Rusa\u201d, <em>Ant\u00eddoto<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Ernest Mandel, \u201cOctubre de 1917: \u00bfGolpe de Estado o revoluci\u00f3n social?\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cDemocracia y socialismo en la URSS en Trotsky\u201d, <em>Marxist Internet Archive<\/em>, septiembre 2010.<\/p>\n<p>&#8211; Jean-Jacques Marie, \u201cTrotsky, un revolucionario sin fronteras\u201d, <em>Fondo de Cultura Econ\u00f3mica<\/em>, Argentina, 2009.<\/p>\n<p><em>&#8211;<\/em> \u201cKronstadt\u201d, <em>Fayard<\/em>, Francia, 2005.<\/p>\n<p>&#8211; Arno Mayer, <em>Las Furias<\/em>. \u201cViolencia y terror en las revoluciones francesa y rusa\u201d, Prensas de la Universidad de Zaragoza, Espa\u00f1a, 2014.<\/p>\n<p>&#8211; Charles Michaloux y Francoise Sabado, \u201cNuestra revoluci\u00f3n rusa\u201d, <em>Viento<\/em> <em>Sur<\/em>, 24\/08\/17.<\/p>\n<p>&#8211; Kevin Murphy, \u201cLa historia de la Revoluci\u00f3n de Febrero\u201d, <em>google<\/em>, 21\/03\/17.<\/p>\n<p>&#8211; Enzo Traverso, \u201cEl profeta mudo: Trotsky hoy\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Le\u00f3n Trotsky, \u201cStalin\u201d, <em>El Yunque Editora<\/em>, Buenos Aires, 1975.<\/p>\n<p>&#8211; Alvin Wartel, \u201cJulio Martov y la crisis del menchevismo ruso\u201d, <em>google<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> En la misma jornada fue asesinado Mois\u00e9s Uritsky, un importante dirigente bolchevique en ese momento Comisario del Pueblo del Interior y jefe de la Cheka de Petrogrado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Hay quienes dicen que esa abolici\u00f3n configur\u00f3 el primer antecedente que desembocar\u00eda en la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Jean-Jaques Marie muestra c\u00f3mo los campesinos <strong>cambiaron de bando<\/strong> varias veces en la guerra civil; si se terminaron decantando por los bolcheviques es porque intu\u00edan que el triunfo de los Blancos significar\u00eda la restauraci\u00f3n de la propiedad de los grandes se\u00f1ores.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Con todo lo equivocada que era la segunda parte de esta obra en materia de militarizaci\u00f3n del trabajo, partido \u00fanico y otras lindezas, la primera dedicada a las ense\u00f1anzas de la Comuna de Par\u00eds mantiene su valor.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Es conocida la an\u00e9cdota de que el propio Lenin tuvo que advertirle a Martov de abandonar Rusia a comienzos de 1921 porque no sab\u00eda hasta cu\u00e1ndo podr\u00eda protegerlo de caer en las redes de la Checa.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Un grupo de encumbrados dirigentes bolcheviques encabezados por Preobrajensky present\u00f3 la \u201cDeclaraci\u00f3n de los 46\u201d apuntando a la burocratizaci\u00f3n del partido. Trotsky, sin firmarla, entre las \u201csombras\u201d, le dio su apoyo. Esta declaraci\u00f3n m\u00e1s un art\u00edculo en <em>Pravda<\/em> del propio Trotsky en simult\u00e1neo, es lo que rompi\u00f3 el fuego en la pelea abierta contra la burocratizaci\u00f3n del partido. Stalin enseguida respondi\u00f3 que dichas iniciativas estaban de espaldas a lo resuelto en el X Congreso, que hab\u00eda prohibido las tendencias internas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> El texto de Trotsky era una cr\u00edtica equivocada al <em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em> de Lenin. Aun errando en el blanco conten\u00eda una serie de preocupaciones que Trotsky retomar\u00eda en su lucha contra el estalinismo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Todos los autores del mandelismo actual parecen haber asumido esta posici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Marie se\u00f1ala que la \u00fanica apreciaci\u00f3n honesta del levantamiento es que fue espont\u00e1neo. Otra cuesti\u00f3n es que de inmediato despert\u00f3 todas las expectativas entre la contrarrevoluci\u00f3n en el exilio y que a posteriori sus dirigentes terminar\u00edan siendo instrumentalizados por la reacci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Una revoluci\u00f3n social que se opone a la meramente pol\u00edtica en el sentido que no es epid\u00e9rmica, es profunda, ata\u00f1e a las relaciones sociales y cuyo sujeto es una amplia mayor\u00eda social, no una nueva minor\u00eda privilegiada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Bensa\u00efd agrega \u201cde los agiotistas y especuladores de los bienes nacionales\u201d, estatizados, para dar cuenta de los beneficiarios inmediatos que se enriquecieron con su gesti\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de su servicios hist\u00f3ricos prestados a los burgues\u00eda ascendente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Como digresi\u00f3n se\u00f1alemos que esto no quiere decir caer en el \u201cmodelo\u201d burocr\u00e1tico zinovievista por el cual el gobierno proletario vendr\u00eda a ser una \u201cautoridad pedag\u00f3gica\u201d que debiera \u201cguiar\u201d a unas masas ignorantes que, por su orfandad, no podr\u00edan tomar en sus manos los destinos del pa\u00eds.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Bensa\u00efd insiste en que estas consecuencias adversas han sido subestimadas habitualmente (\u201cLa violence dans la r\u00e9volution\u201d).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Seg\u00fan nuestro plan de trabajo posiblemente \u201cinsertemos\u201d previamente alguna reflexi\u00f3n sobre la acci\u00f3n del gobierno bolchevique en el frente econ\u00f3mico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elementos para un balance del gobierno bolchevique, parte 2 La crisis de la democracia socialista Roberto S\u00e1enz \u201cLa reacci\u00f3n pol\u00edtica que comienza antes del Termidor consiste en que el poder comienza a pasar, formalmente y en los hechos, a las manos de un n\u00famero de ciudadanos m\u00e1s y m\u00e1s restringido. 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