{"id":10823,"date":"2018-02-22T20:45:22","date_gmt":"2018-02-22T23:45:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10823"},"modified":"2019-11-20T10:22:39","modified_gmt":"2019-11-20T13:22:39","slug":"a-170-anos-de-la-publicacion-del-manifiesto-comunista-marx-engels-y-la-genesis-del-manifiesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10823","title":{"rendered":"A 170 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n del Manifiesto Comunista &#8211; Marx, Engels y la g\u00e9nesis del Manifiesto"},"content":{"rendered":"<p>A 170 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n del Manifiesto Comunista<\/p>\n<p>Marx, Engels y la g\u00e9nesis del Manifiesto<\/p>\n<p>Hace 170 a\u00f1os se public\u00f3 el Manifiesto del Partido Comunista, una obra capital del movimiento obrero, y uno de los textos pol\u00edticos m\u00e1s importantes de la historia de la humanidad. El Manifiesto escrito por Marx y Engels en 1848 ostenta una impresionante lozan\u00eda, lejos de ser un art\u00edculo \u201carqueol\u00f3gico\u201d es una herramienta indispensable para entender las bases de la actual sociedad y su din\u00e1mica de desarrollo. A continuaci\u00f3n publicamos el texto de la cuarta de una serie de conferencias sobre Marx y Engels que brind\u00f3 Davis Riazanov, el historiador marxista ruso, durante 1922 en Mosc\u00fa. En la misma desarrolla el periodo de la vida pol\u00edtica de Marx y Engels en que se gest\u00f3 el Manifiesto Comunista.<\/p>\n<p>David Riaznov<\/p>\n<p>Marx, que hab\u00eda sacado provecho de toda la ciencia y la filosof\u00eda de su tiempo, formul\u00f3, seg\u00fan hemos visto, un punto de vista enteramente nuevo en la historia del pensamiento social y pol\u00edtico del siglo XIX.<\/p>\n<p>Casi no he hablado todav\u00eda de la influencia que sobre \u00e9l ejerci\u00f3 el pensamiento socialista, porque esa influencia comenz\u00f3 a manifestarse m\u00e1s tarde. Hoy expondr\u00e9, en cambio, la participaci\u00f3n de Marx en la creaci\u00f3n de la Liga de los Comunistas, tema que os hab\u00eda prometido desarrollar.<\/p>\n<p>Y bien: despu\u00e9s de haber examinado todos los antecedentes contenidos en las obras de Marx y Engels sobre la historia de aquella Liga, debo confesar que no resisten una cr\u00edtica seria. Marx no aludi\u00f3 m\u00e1s que una vez en su vida a esa historia, en una obra muy poco le\u00edda. El se\u00f1or Vogt, aparecida en 1860. Marx cometi\u00f3 en ella una serie de errores. Pero para informarse sobre la Liga de los Comunistas se recurre casi siempre a un relato escrito por Engels en 1885. He aqu\u00ed, poco m\u00e1s o menos, c\u00f3mo siguiendo a Engels, se representa los hechos.<\/p>\n<p>Hubo una vez dos fil\u00f3sofos y pol\u00edticos alemanes &#8211; Marx y el propio Engels- que hubieron de abandonar Alemania por la fuerza. Vivieron en Francia, estuvieron en B\u00e9lgica y escribieron sabias obras que despu\u00e9s de atraer la atenci\u00f3n de los intelectuales se difundieron entre los obreros. Un buen d\u00eda, \u00e9stos se presentaron ante los fil\u00f3sofos, que tranquilamente sentados en su gabinete, conserv\u00e1ndose lejos de la acci\u00f3n vulgar, y como conviene formalmente a depositarios de la ciencia, esperaban orgullosos que los obreros fuesen a buscarlos. La deseada hora lleg\u00f3 cuando los obreros se dirigieron a Marx y Engels invit\u00e1ndolos a un\u00edrseles. Ambos declararon que no lo har\u00edan sino cuando se aceptara su programa. Los obreros consintieron, organizaron la Liga de los Comunistas e inmediatamente encargaron a Marx y Engels el Manifiesto del partido comunista.<\/p>\n<p>Esos obreros pertenec\u00edan a la Federaci\u00f3n de los Justos, de la cual habl\u00e9 en mi primera conferencia sobre la historia del movimiento obrero en Francia e Inglaterra. Como he dicho, esta organizaci\u00f3n estaba constituida en Par\u00eds y hab\u00eda sido sometida a duras pruebas despu\u00e9s de la infructuosa tentativa de insurrecci\u00f3n de los blanquistas el 12 de mayo de 1839. Luego de esta derrota, sus miembros se radicaron en Londres. Encontr\u00e1base entre ellos Schapper, quien organiz\u00f3 en febrero de 1840 la Sociedad de educaci\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Para daros mejor idea acerca de la manera en que habitualmente se relata esta historia, voy a leer un fragmento del op\u00fasculo de Steklov sobre Marx:<\/p>\n<p>\u201cResidiendo en Par\u00eds,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Marx manten\u00eda relaciones personales con los dirigentes de la Federaci\u00f3n de los Justos, formada por desterrados pol\u00edticos y artesanos, pero no se afiliaba a ella porque el programa de la Federaci\u00f3n, saturado de un esp\u00edritu idealista y temerario, no pod\u00eda satisfacerlo. Pero, poco a poco, se produjo en la Federaci\u00f3n una evoluci\u00f3n que la aproxim\u00f3 a Marx y Engels, quienes por conversaciones, por correspondencia y tambi\u00e9n por la prensa, influ\u00edan sobre las opiniones pol\u00edticas de sus miembros. En algunos casos excepcionales, los dos amigos hicieron conocer sus puntos de vista mediante circulares impresas. Despu\u00e9s de la ruptura con el revoltoso Weitling y la \u00abcr\u00edtica severa de los te\u00f3ricos inconsistentes\u00bb qued\u00f3 preparado el ambiente para la entrada de Marx y Engels en la Liga. Al primer congreso, que aprob\u00f3 el nombre de Liga de los Comunistas, asistieron Engels y Guillermo Wolf; en el segundo, convocado en noviembre de 1847, particip\u00f3 el propio Marx.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de haber escuchado el discurso en que Marx expuso su nueva filosof\u00eda socialista, el congreso le encarg\u00f3 que elaborara con Engels el programa de la Liga. As\u00ed apareci\u00f3 el c\u00e9lebre Manifiesto Comunista\u201d. Steklov se limita a repetir lo que escribi\u00f3 Mehring, quien, a su vez, repite lo que nos cuenta Engels. \u00bfY c\u00f3mo no creer a este \u00faltimo? En efecto: \u00bfqui\u00e9n mejor que \u00e9l que ha participado en la organizaci\u00f3n de una empresa puede contar su historia? No obstante, debemos someter a un examen cr\u00edtico las palabras de Engels, como las de cualquier historiador, con mayor raz\u00f3n sabiendo que compuso esas p\u00e1ginas casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de ocurridos los episodios que describe. En semejante lapso es f\u00e1cil olvidar algo, sobre todo si se escribe en condiciones y estado espiritual completamente distintos.<\/p>\n<p>Existen otras circunstancias que en nada concuerdan con aquella narraci\u00f3n. Marx y Engels no eran te\u00f3ricos puros como los presenta Steklov. Todo lo contrario. Apenas comprendi\u00f3 Marx que quienes juzguen necesario transformar radicalmente el actual r\u00e9gimen social no pueden apoyarse sino en el proletariado como clase que por sus condiciones de existencia encuentra todos los estimulantes para la lucha contra dicho r\u00e9gimen, acudi\u00f3 a los medios obreros, esforz\u00e1ndose por penetrar con su amigo en todos los sitios y organizaciones en que los trabajadores estaban sometidos a otras influencias. Siendo as\u00ed, infi\u00e9rase que exist\u00edan entonces esas organizaciones. Examin\u00e9moslas.<\/p>\n<p>Al historiar el movimiento obrero me detuve en las proximidades del a\u00f1o 1840. Despu\u00e9s de la derrota de mayo de 1839, la Federaci\u00f3n de los Justos dej\u00f3 de funcionar como organizaci\u00f3n central y, en todo caso, a partir de 1840 no se encuentra m\u00e1s indicio de su existencia o actividad como tal. Quedaron solamente c\u00edrculos aislados -de uno de los cuales, el de Londres, ya hablamos- organizados por algunos antiguos miembros de la Federaci\u00f3n. Otros miembros, entre los cuales Guillermo Weitling ejerc\u00eda gran influencia, se refugiaron en Suiza.<\/p>\n<p>Sastre de profesi\u00f3n. Weitling, uno de los primeros artesanos alemanes revolucionarios, como muchos otros de aquella \u00e9poca, andaba de ciudad en ciudad hasta que en 1837 se estableci\u00f3 en Par\u00eds, donde ya hab\u00eda estado en 1835. Se afili\u00f3 a la Federaci\u00f3n de los Justos y estudi\u00f3 all\u00ed las teor\u00edas de Larnennais, representante del socialismo cristiano, de Saint- Sim\u00f3n y de Fourier. En Par\u00eds se vincul\u00f3 tambi\u00e9n con Blanqui y sus adeptos. A fines de 1838 escribi\u00f3, a pedido de sus camaradas, el folleto C\u00f3mo es y c\u00f3mo debiera ser la humanidad, en el que defend\u00eda ya las ideas comunistas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una infructuosa tentativa para extender la propaganda en la Suiza francesa y luego en la Suiza alemana, comenz\u00f3 con algunos compa\u00f1eros a organizar c\u00edrculos entre los obreros y los emigrados alemanes. En 1842 public\u00f3 su principal obra, Las garant\u00edas de la armon\u00eda y de la libertad, en la que desarroll\u00f3 las ideas expuestas en 1838, que no es el caso de considerar ahora.<\/p>\n<p>Weitling se distingu\u00eda de los dem\u00e1s utopistas de su tiempo en que -influenciado en parte por Blanqui- no cre\u00eda en la posibilidad de llegar al comunismo por la persuasi\u00f3n. La nueva sociedad, cuyo plan hab\u00eda elaborado en todos sus detalles, ser\u00eda realizada \u00fanicamente por la violencia. Cuanto m\u00e1s r\u00e1pidamente se destruya la sociedad existente, m\u00e1s r\u00e1pidamente se liberar\u00e1 al pueblo, y el mejor medio para llegar a esa situaci\u00f3n era en su concepto extremar el desorden social existente. El elemento m\u00e1s seguro, el m\u00e1s revolucionario, capaz de derribar la sociedad, era, seg\u00fan Weitling, el proletariado vagabundo, el \u00ablumpen-proletariado\u00bb, y hasta los bandidos.<\/p>\n<p>En Suiza, Bakunin, que abrigaba ya algunas de estas ideas, encontr\u00f3 a Weitling y conoci\u00f3 sus teor\u00edas. Cuando en la primavera de 1843, Weitling fue arrestado en Z\u00farich y procesado con sus adeptos, Bakunin apareci\u00f3 comprometido en la causa y se vio obligado a emigrar.<\/p>\n<p>Cumplida la condena, We\u00edtling fue repatriado en mayo de 1844. Despu\u00e9s de un sinn\u00famero de vicisitudes, logr\u00f3, saliendo de Hamburgo, llegar a Londres, donde se le acogi\u00f3 con gran pompa. En su honor fue organizada una gran asamblea, a la que asistieron, adem\u00e1s de los socialistas y los cartistas ingleses, los emigrados franceses y alemanes. Era la primera gran asamblea internacional celebrada en aquella ciudad y brind\u00f3 a Schapper la ocasi\u00f3n para organizar en octubre de 1844 una sociedad internacional que adopt\u00f3 el nombre de Sociedad de los amigos democr\u00e1ticos de todos los pueblos. Dirigida por Schapper y sus amigos allegados, se propon\u00eda relacionar a los revolucionarios de todos los pa\u00edses, estrechar v\u00ednculos fraternales entre los distintos pueblos y conquistar los derechos pol\u00edticos y sociales.<\/p>\n<p>Weitling permaneci\u00f3 en Londres casi un a\u00f1o y medio. Al principio gozaba de mucho ascendiente en la sociedad obrera londinense, donde se discut\u00edan con apasionamiento todos los problemas de la \u00e9poca, pero no tard\u00f3 en encontrar una fuerte oposici\u00f3n. Sus viejos compa\u00f1eros, como Schapper, Bauer, Moll, durante la separaci\u00f3n se hab\u00edan familiarizado con el movimiento obrero ingl\u00e9s y penetrado en las doctrinas de Owen.<\/p>\n<p>Para Wetling, como hechos dicho, el proletariado no constitu\u00eda una clase especial, con intereses propios: era s\u00f3lo una parte de la poblaci\u00f3n pobre, oprimida, entre estos elementos pobres el m\u00e1s revolucionario era el \u201clumpen-proletariado\u201d. Sosten\u00eda que el bandidaje era uno de los elementos m\u00e1s seguros en la lucha contra la sociedad existente. No atribu\u00eda ninguna importancia a la propaganda. Imaginaba la futura sociedad como una sociedad comunista, dirigida por un peque\u00f1o grupo de hombres sagaces. Para atraer las masas juzgaba necesario recurrir al sentimiento religioso; hac\u00eda de Cristo un precursor del comunismo, y lo respetaba como un cristiano expurgado de todo lo heterog\u00e9neo que se le a\u00f1adi\u00f3 en el curso de los siglos. Para comprender mejor las disensiones que surgieron bien pronto entre \u00e9l y Marx y Engels, conviene recordar que Weitling era un obrero muy capacitado, autodidacta, due\u00f1o de considerable talento literario, pero que adolec\u00eda de todos los defectos de los autodidactas. En Rusia son muchos los que se educan como Weitling.<\/p>\n<p>El autodidacta, en general, se empe\u00f1a en extraer de su cerebro algo ultranovedoso, alg\u00fan invento ingenioso en sumo grado, mas la experiencia le prueba luego que ha malgastado tiempo y fuerzas considerables para no hacer otra cosa que descubrir la Am\u00e9rica. Llega a buscar un \u00abperpetuurn mobile\u00bb cualquiera o el medio susceptible de volver feliz y sabio al hombre en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p>Weitling\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 pertenec\u00eda\u00a0\u00a0\u00a0 a\u00a0\u00a0\u00a0 esta\u00a0\u00a0\u00a0 categor\u00eda\u00a0\u00a0\u00a0 de autodidactas. Quer\u00eda encontrar la manera de que los hombres asimilasen casi instant\u00e1neamente no importa cu\u00e1l ciencia. Quer\u00eda crear una lengua internacional. Caracter\u00edstica notable: otro autodidacta, un obrero, Proudhon, tambi\u00e9n hab\u00eda emprendido esta tarea. Es dif\u00edcil, a veces, saber qu\u00e9 prefer\u00eda, qu\u00e9 adoraba m\u00e1s Weitling, si su comunismo o su idioma universal. Sinti\u00e9ndose verdadero profeta, no soportaba cr\u00edtica alguna y guardaba particular recelo para con los hombres instruidos que acog\u00edan con escepticismo su man\u00eda.<\/p>\n<p>En 1844, Weitling era uno de los hombres m\u00e1s populares y conocidos no s\u00f3lo entre los obreros sino tambi\u00e9n entre los intelectuales alemanes. Heine, el c\u00e9lebre poeta, ha dejado una p\u00e1gina singular sobre su encuentro con el famoso sastre:<\/p>\n<p>\u00abLo que m\u00e1s hiri\u00f3 mi altivez fue la incivilidad del mozo para conmigo durante la conversaci\u00f3n. No se quit\u00f3 el sombrero y mientras yo permanec\u00eda de pie, \u00e9l estaba sentado en un banco, sosteniendo la rodilla derecha a la altura del ment\u00f3n, en tanto que con la mano libre no cesaba de frotarla.<\/p>\n<p>\u201cSupuse que esa posici\u00f3n irrespetuosa fuera un h\u00e1bito contra\u00eddo en la pr\u00e1ctica de su oficio, pero pronto me desenga\u00f1\u00f3. Como le preguntara por qu\u00e9 no dejaba de frotar la rodilla, me respondi\u00f3 en un tono indiferente, cual si se tratase de la cosa m\u00e1s habitual, que en las distintas prisiones alemanas donde hab\u00eda sido encerrado, se le ten\u00eda con cadenas, y como el anillo de hierro que le rodeaba la rodilla sol\u00eda ser demasiado estrecho, hab\u00edale producido una comez\u00f3n que le obligaba a aquel ejercicio&#8230;<\/p>\n<p>\u201cLo confieso: retroced\u00ed unos pasos cuando ese sastre con su familiaridad repulsiva, me cont\u00f3 tal historia sobre las cadenas de las c\u00e1rceles&#8230; \u00a1Extra\u00f1as contradicciones del coraz\u00f3n humano! Yo, que un d\u00eda hab\u00eda besado respetuosamente, en Munster, las reliquias del sastre Juan de Leude, los grillos que hab\u00eda llevado, las tenazas con que lo torturaron, yo, que me hab\u00eda entusiasmado por un sastre muerto, sent\u00eda invencible repugnancia por ese sastre vivo, por ese hombre que era, sin embargo, un ap\u00f3stol y un m\u00e1rtir de la misma causa por la cual padeci\u00f3 el glorioso Juan de Leyde.\u00bb<\/p>\n<p>Aunque esta descripci\u00f3n no hace honor a Heine, muestra la profunda impresi\u00f3n que Weitling produjo en el poeta adulado por innumerables aduladores.<\/p>\n<p>Heine aparece, en la circunstancia, como gran se\u00f1or del arte y el pensamiento, que considera con curiosidad, y no sin repugnancia, ese tipo de luchador extra\u00f1o todav\u00eda para \u00e9l. Con esa misma ociosa curiosidad nuestros poetas de otra \u00e9poca examinaban un bolchevique. Por el contrario, un intelectual como Marx adoptaba otra actitud hacia Weitling, a quien juzgaba talentoso portavoz de las aspiraciones de ese proletariado cuya misi\u00f3n hist\u00f3rica \u00e9l mismo acababa de formular. Ved c\u00f3mo escrib\u00eda sobre Weitling antes de conocerlo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 obra sobre el problema de su emancipaci\u00f3n pol\u00edtica podr\u00eda poner la burgues\u00eda (alemana) comprendidos sus fil\u00f3sofos y literatos, frente a la de Weitling: Las garant\u00edas de la armon\u00eda y de la libertad? Comp\u00e1rese la mediocridad escu\u00e1lida y fanfarrona de la literatura pol\u00edtica alemana con esa brillante iniciaci\u00f3n de los obreros alemanes, comp\u00e1rese esas botas de siete leguas del proletariado en infancia, con los estrechos zapatos de la burgues\u00eda y se ver\u00e1 en el proletariado sometido al atleta futuro de gigantesca estatura.\u00bb<\/p>\n<p>Naturalmente Marx y Engels deb\u00edan procurar relacionarse con Weitling. En el verano de 1845 ambos amigos, durante su corta estancia en Inglaterra, se hab\u00edan relacionado con los cartistas y los emigrados alemanes, pero no se sabe con certeza si lo encontraron a Weitling, que entonces viv\u00eda en Londres. De cualquier modo, hasta 1846, cuando fue a Bruselas, donde Marx se hab\u00eda establecido el a\u00f1o anterior al ser expulsado de Francia, no se vincularon estrechamente.<\/p>\n<p>Marx ya se hab\u00eda dedicado al trabajo de organizaci\u00f3n, para el cual Bruselas ofrec\u00eda grandes facilidades debido a la situaci\u00f3n de estaci\u00f3n intermediaria de B\u00e9lgica entre Francia y Alemania. Desde Bruselas, donde los obreros e intelectuales alemanes que se dirig\u00edan a Par\u00eds paraban algunos d\u00edas, se difund\u00eda por contrabando la literatura ilegal en toda Alemania. Entre los obreros temporalmente establecidos en Bruselas, varios eran hombres muy inteligentes.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 Marx en concebir la idea de convocar un congreso de todos los comunistas para crear la primera organizaci\u00f3n comunista general. Este congreso deb\u00eda realizarse en Verviers, ciudad situada cerca de la frontera alemana, de suerte que a los alemanes les resultara f\u00e1cil el acceso. No he podido establecer exactamente si en realidad se llev\u00f3 a cabo el congreso, pero todos los preparativos hab\u00edan sido hechos por Marx mucho tiempo antes de que los delegados de la Federaci\u00f3n de los Justos llegaran a Londres para invitarlo a ingresar en ella. En verdad. Marx y Engels atribu\u00edan tambi\u00e9n la mayor importancia a la conquista de los c\u00edrculos influenciados por Weitling y no ahorraron esfuerzos para convenir con ellos una plataforma com\u00fan. Sus tentativas concluyeron, sin embargo, en una ruptura, cuya historia nos ha sido contada por un compatriota nuestro que en viaje a Francia, pas\u00f3 entonces por Bruselas. Me refiero al cr\u00edtico ruso P. Annenkov, que si en un tiempo fue admirador de Marx no tard\u00f3 en dejar de ser revolucionario.<\/p>\n<p>Nos ha legado Annenkov un curioso relato de su estancia en Bruselas en la primavera de 1846, relato que contiene bastantes mentiras pero tambi\u00e9n cierta parte de verdad. De all\u00ed el extracto de una sesi\u00f3n en la que discutieron violentamente Marx y Weitling.<\/p>\n<p>Grit\u00e1bale Marx, golpeando la mesa con el pu\u00f1o: \u00ab\u00a1La ignorancia jam\u00e1s ayud\u00f3 a nadie ni ha sido \u00fatil para algo!\u00bb Estas palabras son muy veros\u00edmiles. En efecto, como Bakunin, Weitling se opon\u00eda al trabajo preparatorio de propaganda, so pretexto de que los pobres siempre estaban dispuestos a la revoluci\u00f3n y, por consiguiente, pod\u00eda \u00e9sta ser declarada en cualquier momento, siempre que hubiese jefes resueltos. Seg\u00fan una carta del propio Weitling, en esa asamblea Marx sostuvo que era necesario depurar las filas de los comunistas y hacer la cr\u00edtica de todos los te\u00f3ricos inconsistentes, declarando que deb\u00eda renunciarse a todo socialismo apoyado \u00fanicamente en la buena voluntad; que la realizaci\u00f3n del comunismo estar\u00eda precedida por una \u00e9poca durante la cual la burgues\u00eda detentar\u00eda el poder. V\u00e9ase as\u00ed c\u00f3mo las divergencias te\u00f3ricas entre Marx y Engels y Weitling eran casi las mismas que se manifestaron entre los revolucionarios rusos 40 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En mayo de 1846 la ruptura fue definitiva; Weitling parti\u00f3 en seguida para Londres, de donde se traslad\u00f3 a Am\u00e9rica para quedar all\u00ed hasta la revoluci\u00f3n de 1848.<\/p>\n<p>Con el concurso de otros compa\u00f1eros, quienes se les hab\u00edan aproximado por esa \u00e9poca, Marx y Engels prosiguieron su trabajo de organizaci\u00f3n. Crearon en Bruselas la \u00abSociedad de educaci\u00f3n obrera\u00bb, en la que Marx dict\u00f3 a los obreros conferencias sobre econom\u00eda pol\u00edtica. Aparte de cierto n\u00famero de intelectuales, entre los que se distingu\u00edan G. Wolf (a quien Marx dedic\u00f3 m\u00e1s tarde el primer tomo de El Capital) y We\u00eddemeyer, permanec\u00edan en Bruselas obreros como Est\u00e9fano Born, Vallan, Seiler y otros.<\/p>\n<p>Sobre la base de esta organizaci\u00f3n y con la ayuda de los camaradas idos de Bruselas, Marx y Engels se esforzaron para concertar relaciones con los c\u00edrculos de Alemania, Londres, Par\u00eds y Suiza. Es el trabajo que hac\u00eda el propio Marx en Par\u00eds. Poco a poco los adeptos de Marx y Engels aumentaron. Marx concibi\u00f3 entonces el plan de agrupar a todos los elementos comunistas, pensando en transformar aquella organizaci\u00f3n nacional puramente alemana en una organizaci\u00f3n internacional. Hab\u00eda de comenzase por crear en Bruselas, Londres y Par\u00eds, n\u00facleos de comunistas que estuviesen de com\u00fan acuerdo, los cuales designar\u00edan comit\u00e9s encargados de sostener las relaciones con las otras organizaciones comunistas. De este modo, se crear\u00edan relaciones m\u00e1s estrechas con los otros pa\u00edses y se preparar\u00eda el terreno para la uni\u00f3n internacional de los comit\u00e9s, denominados \u00abde correspondencia comunista\u00bb a proposici\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>Como los que han escrito la historia del socialismo alem\u00e1n y del movimiento obrero han sido literatos y periodistas miembros de agencias informativas o dedicados frecuentemente a las correspondencias, han cre\u00eddo que aquellos comit\u00e9s no eran otra cosa que simples oficinas de corresponsales.<\/p>\n<p>En resumen, seg\u00fan ellos, Marx y Engels resolvieron fundar en Bruselas una oficina de corresponsales desde donde se despachaban circulares. O bien, como escribe Mehring en su \u00faltimo trabajo sobre Marx; \u00abCareciendo de un \u00f3rgano propio, Marx y sus amigos se empe\u00f1aron en llenar esa laguna, dentro de lo posible, con circulares impresas. Al mismo tiempo procuraban asegurarse la cooperaci\u00f3n de corresponsales regulares en los grandes centros donde viv\u00edan comunistas. Semejantes oficinas de correspondencia exist\u00edan en Bruselas y en Londres y hab\u00eda prop\u00f3sito de establecer una en Par\u00eds. Marx escribi\u00f3 a Proudhon pidi\u00e9ndole su colaboraci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Basta leer atentamente la respuesta de Proudhon para ver que se trataba de una organizaci\u00f3n muy distante de ser oficina de correspondencia. Y si se recuerda que este intercambio epistolar ocurr\u00eda en el verano de 1846, resulta que mucho antes de que fueran a proponerle el ingreso a la Federaci\u00f3n de los Justos exist\u00edan en Londres, Bruselas y Par\u00eds organizaciones cuya iniciativa emanaba incontestablemente de Marx.<\/p>\n<p>Recordemos lo que dije sobre la sociedad de correspondencia londinense organizada en 1792 por Tom\u00e1s Hardy. Los comit\u00e9s de correspondencia organizados por el club de los jacobinos cuando se le prohibi\u00f3 crear sus secciones en las provincias, representaban una instituci\u00f3n an\u00e1loga a la de Marx. Estudiando y comparando estos hechos llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n, hace ya largo tiempo, de que Marx, al fundar esas sociedades ten\u00eda precisamente la intenci\u00f3n de hacer de ellas comit\u00e9s de correspondencia. Y en el segundo semestre de 1846 existe efectivamente en Bruselas un comit\u00e9 muy bien organizado que act\u00faa como organismo central, al que se env\u00edan informes. Re\u00fane un gran n\u00famero de miembros y entre ellos muchos obreros. En Par\u00eds funciona otro organizado por Engels, que realiza intensa propaganda entre los artesanos alemanes; y el de Londres lo dirigen Schapper, Bauer y Moll (el mismo que seg\u00fan dir\u00e9 fue a Bruselas seis meses despu\u00e9s para invitar a Marx a incorporarse a la Federaci\u00f3n de los Justos). Y como lo prueba una carta del 20 de enero de 1847, que trasmit\u00ed a Mehring, Moll fue a Bruselas no como delegado de la Federaci\u00f3n de los justos sino como del comit\u00e9 de corresponsales comunistas de Londres para llevarle un informe sobre la situaci\u00f3n de la sociedad londinense.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como he llegado a convencerme de que el relato de la fundaci\u00f3n de la Liga de los Comunistas, tal como ha sido hecho con arreglo de Engels y reproducido sucesivamente en diversas obras, no pasa de ser una leyenda que no soporta la cr\u00edtica. Al gran trabajo preparatorio efectuado principalmente por Marx se parece mucho el que cumplieron los primeros socialdem\u00f3cratas rusos medio siglo despu\u00e9s, al esforzarse por unir las organizaciones existentes, con la particularidad de que en este caso la organizaci\u00f3n de la \u00abIskra\u00bb reemplazaba a los comit\u00e9s de corresponsales y las distintas sociedades obreras, en las cuales trabajaban los agentes comunistas, estaban sustituidas por las uniones y comit\u00e9s en los cuales los elementos del comit\u00e9 central procuraban entrar para ganarlos a su causa.<\/p>\n<p>A los historiadores ha pasado inadvertido ese trabajo de organizaci\u00f3n de Marx, a quien presentan como un pensador de gabinete, y no conociendo el papel de Marx como organizador no han conocido uno de los aspectos m\u00e1s interesantes de su personalidad. Si no se conoce el papel que Marx (hago notar: Marx y no Engels) tuvo por los a\u00f1os 1846-47 como dirigente e inspirador de todo ese trabajo de organizaci\u00f3n, es imposible comprender la importancia del que tuvo luego como organizador de 1848-49 y en la \u00e9poca de la I Internacional.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del viaje de Moll a Bruselas, cuando Marx tuvo la certeza de que la mayor\u00eda de los londinenses se hab\u00eda librado de la influencia de Weitling, se resolvi\u00f3, probablemente a iniciativa del comit\u00e9 de Bruselas, convocar el congreso en Londres, la ciudad m\u00e1s indicada en esas circunstancias. Fue entonces cuando comenzaron a discutir y luchar las diversas tendencias. En Par\u00eds, sobre todo, donde trabajaba Engels, la disputa era muy viva. Al leer sus cartas, uno se cree transportado al ambiente ruso de estos \u00faltimos a\u00f1os. La lucha de facciones que describe, recuerda de un modo sorprendente nuestras discusiones sobre los diferentes programas.<\/p>\n<p>Una corriente est\u00e1 representada por Gr\u00fcn, que defiende el comunismo alem\u00e1n o comunismo \u00abverdadero\u00bb, del cual se encuentra una cr\u00edtica mordaz en el \u00abManifiesto Comunista\u00bb, Engels sostiene otro programa. Naturalmente, cada uno de los adversarios se esfuerza para conquistar el mayor apoyo, pero Engels cree haber alcanzado la victoria no s\u00f3lo por haber logrado convencer a los vacilantes, como lo hace saber al comit\u00e9 de Bruselas, sino porque ha sido tambi\u00e9n m\u00e1s astuto que sus adversarios y los ha colocado entre la espada y la pared. Se reuni\u00f3 el congreso de Londres en el verano de 1847. Marx no asisti\u00f3. G. Wolf represent\u00f3 a Bruselas y Engels a los comunistas parisienses. Los delegados eran pocos, pero ninguno permaneci\u00f3 callado. Tampoco en 1898, cuando se fund\u00f3 el P.S.D.O. Ruso, el congreso de Minsk reun\u00eda m\u00e1s de 8 o 9 personas que representaban a 3 o 4 organizaciones. Se resolvi\u00f3 agruparse en la Liga de los Comunistas. De ning\u00fan modo se trata de la Federaci\u00f3n de los Justos reorganizada, como lo asegura Engels: olvida que era representante del comit\u00e9 de correspondencia de Par\u00eds fundado por \u00e9l mismo. Se adopt\u00f3 un estatuto cuyo primer p\u00e1rrafo declaraba paladinamente la idea esencial del comunismo revolucionario:<\/p>\n<p>\u00abLa Liga persigue el derrocamiento de la burgues\u00eda y el dominio del proletariado, la supresi\u00f3n de la vieja sociedad burguesa, basada en el antagonismo de las clases, y la instauraci\u00f3n de una nueva sociedad sin clases ni propiedad privada.\u201d<\/p>\n<p>El estatuto de organizaci\u00f3n fue adoptado a condici\u00f3n de que se lo sometiese al examen de los distintos comit\u00e9s para aprobarlo definitivamente en el siguiente congreso con las modificaciones que se juzgara necesario introducir.<\/p>\n<p>El principio del \u00abcentralismo democr\u00e1tico\u00bb estaba en la base de la organizaci\u00f3n. Todos los miembros deb\u00edan profesar el comunismo y ajustar su vida a los prop\u00f3sitos de la Liga. Un grupo determinado formaba el n\u00facleo principal del organismo, design\u00e1ndolo con el nombre de \u00abcomunidad\u00bb. Hab\u00eda comit\u00e9s regionales. Las diferentes regiones de un pa\u00eds se un\u00edan bajo la direcci\u00f3n de un centro cuyos poderes se extend\u00edan sobre todo el pa\u00eds y que, a su turno, deb\u00eda informar al Comit\u00e9 Central.<\/p>\n<p>Esta organizaci\u00f3n lleg\u00f3 a ser un modelo para todos los partidos comunistas de la clase obrera al comienzo de su desarrollo, pero ten\u00eda una particularidad que desapareci\u00f3 luego, aunque todav\u00eda antes de 1870 se la encuentra entre los alemanes. El comit\u00e9 central de la Liga de los Comunistas no era elegido en los congresos. Sus facultades de centro dirigente eran transmitidas al comit\u00e9 regional de la ciudad elegida por el congreso como lugar de residencia del comit\u00e9 central. As\u00ed, si el congreso escog\u00eda Londres, la organizaci\u00f3n de esta regi\u00f3n eleg\u00eda un comit\u00e9 central de cinco miembros por lo menos, de modo que estaba asegurada su estrecha vinculaci\u00f3n con la gran organizaci\u00f3n nacional. Este sistema reaparece m\u00e1s tarde entre los alemanes de Suiza y en la propia Alemania. Su comit\u00e9 central estaba siempre ligado a determinada ciudad designada por el congreso, distinguida como ciudad de vanguardia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el mismo congreso se resolvi\u00f3 tambi\u00e9n elaborar el proyecto de una \u00abprofesi\u00f3n de fe\u00bb comunista, que ser\u00eda el programa de la Liga; las distintas regiones deb\u00edan presentar los suyos en el congreso siguiente.<\/p>\n<p>Se decidi\u00f3, adem\u00e1s, editar una revista popular. Fue ese el primer \u00f3rgano obrero de que tengamos conocimiento y, como lo veis3, ostentaba abiertamente el t\u00edtulo de \u00abcomunista\u00bb.<\/p>\n<p>En la primera p\u00e1gina de esta publicaci\u00f3n, aparecida un a\u00f1o antes que el \u00abManifiesto Comunista\u00bb, figura la palabra de orden: \u00ab\u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!\u00bb Es una rar\u00edsima curiosidad bibliogr\u00e1fica. No conozco de esta revista sino tres ejemplares: \u00e9ste que encontr\u00e9 en 1912 y describ\u00ed en un art\u00edculo en 1914; otro encontrado m\u00e1s tarde por Mayer en los archivos de la polic\u00eda berlinesa y descrito por \u00e9l en 1919, y el tercero, que \u00faltimamente hall\u00f3 el profesor Gr\u00fcnberg y public\u00f3 en una edici\u00f3n especial.<\/p>\n<p>Esta revista apareci\u00f3 una sola vez. Los art\u00edculos del primer y \u00fanico n\u00famero fueron escritos principalmente por los representantes de la Liga comunista establecida en Londres, quienes hicieron tambi\u00e9n la composici\u00f3n tipogr\u00e1fica. El editorial est\u00e1 redactado en forma muy popular. El lenguaje f\u00e1cil expone las particularidades que distinguen la nueva organizaci\u00f3n comunista de las francesas y de las de Weitling. No se dice en \u00e9l una sola palabra de la Federaci\u00f3n de los Justos. Un art\u00edculo est\u00e1 dedicado al comunista franc\u00e9s Caber, autor de la famosa utop\u00eda \u00abViaje a Icaria\u00bb. En 1847, \u00e9ste hab\u00eda hecho intensa propaganda para establecer en Am\u00e9rica gente dispuesta a crear en tierra virgen una colonia comunista conforme al modelo descrito en su libro. Se hab\u00eda trasladado especialmente a Londres para atraer a los comunistas de aquella capital. El art\u00edculo somete el plan de Cabet a una cr\u00edtica minuciosa y recomienda a los obreros no abandonar el continente europeo, porque s\u00f3lo en Europa ser\u00e1 instaurado el comunismo. Hay, adem\u00e1s, un gran art\u00edculo que, a mi juicio, ha debido ser escrito por Engels. La revista se cierra con un resumen pol\u00edtico y social, del cual indudablemente fue autor el delegado del comit\u00e9 de Bruselas al congreso, Guillermo Wolf.<\/p>\n<p>El segundo congreso se celebr\u00f3 en Londres a fines de noviembre de 1847 y esta vez Marx asisti\u00f3. Antes de que se reuniera, Engels, desde Par\u00eds, le hab\u00eda escrito que ten\u00eda esbozado un proyecto de catecismo o profesi\u00f3n de fe, pero que juzgaba m\u00e1s conveniente intitularlo \u00abManifiesto Comunista\u00bb. Marx llev\u00f3 probablemente al congreso las tesis por \u00e9l elaboradas. All\u00ed, lejos de ir todo tan bien como lo describe Steklov, hubo acaloradas discusiones. Los debates duraron varios d\u00edas y mucho le cost\u00f3 a Marx convencer a la mayor\u00eda de la justeza del nuevo programa, que finalmente fue aceptado en sus aspectos fundamentales. El congreso le encarg\u00f3, adem\u00e1s, la redacci\u00f3n para la Liga de los Comunistas, no de una profesi\u00f3n de fe sino de un manifiesto como lo hab\u00eda propuesto Engels. Designado por el congreso, Marx, en la composici\u00f3n del documento aprovech\u00f3, es verdad, el proyecto preparado por Engels, pero \u00e9l solo carg\u00f3 con la responsabilidad pol\u00edtica del manifiesto ante la Liga. Y si \u00e9ste da semejante impresi\u00f3n de unidad es porque, precisamente, ha sido escrito s\u00f3lo por Marx. Contiene ciertamente ideas concebidas en com\u00fan por Marx y Engels, pero su pensamiento fundamental, como lo ha destacado el propio Engels, pertenece exclusivamente a Marx.<\/p>\n<p>\u00abLa idea fundamental del Manifiesto, a saber: que la producci\u00f3n econ\u00f3mica y la estructura social determinada fatalmente por ella, constituyen el fundamento de la historia pol\u00edtica e intelectual de una \u00e9poca hist\u00f3rica dada; que, por consiguiente, toda la historia, desde la disgregaci\u00f3n de la comunidad rural primitiva, ha sido la historia de la lucha de clases, es decir, de la lucha entre los explotados y los explotadores, entre las clases sometidas y las dominantes en las distintas etapas de la evoluci\u00f3n social; que esta lucha ha llegado ahora a un grado en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede liberarse de la f\u00e9rula de la clase que lo oprime y explota (la burgues\u00eda) sin liberar al mismo tiempo y para siempre a toda la sociedad de la explotaci\u00f3n, de la opresi\u00f3n y de la lucha de clases; esta idea fundamental, digo, pertenece \u00fanica y exclusivamente a Marx.\u00bb<\/p>\n<p>Me he detenido en este punto para que se sepa, como lo sab\u00edan la Liga de los Comunistas y Engels, que la elaboraci\u00f3n del nuevo programa fu\u00e9 en gran parte obra de Marx y que a \u00e9l se confi\u00f3 la redacci\u00f3n del Manifiesto. Poseemos una carta interesante que, adem\u00e1s de probar mejor que nada lo que decimos, aclara las relaciones entre Marx y la organizaci\u00f3n esencialmente obrera, que ten\u00eda tendencia a considerar al \u00abintelectual\u00bb \u00fanicamente como un hombre capaz de dar forma literaria a lo que piensa y quiere el obrero.<\/p>\n<p>Para que se comprenda mejor esta carta, a\u00f1adir\u00e9 que de acuerdo con el estatuto el congreso hab\u00eda se\u00f1alado Londres como lugar de residencia del comit\u00e9 central, elegido, a su vez por la organizaci\u00f3n de esa ciudad. La carta fu\u00e9 enviada el 26 de enero por el comit\u00e9 central al comit\u00e9 regional de Bruselas, a fin de que se la trasmitiera a Marx. Contiene la resoluci\u00f3n adoptada el 24 de enero por el comit\u00e9 central: \u00abEl Comit\u00e9 central, por la presente, encarga al comit\u00e9 regional de Bruselas comunique al ciudadano Marx que si el manifiesto del partid comunista de cuya redacci\u00f3n se encarg\u00f3 en el \u00faltimo congreso no ha llegado a Londres antes del martes 1\u00ba de febrero del a\u00f1o en curso, se tomar\u00e1n contra \u00e9l las medidas consiguientes. En caso de que el ciudadano Marx no cumpliera su trabajo, el comit\u00e9 central pedir\u00e1 la devoluci\u00f3n inmediata de los documentos puestos a disposici\u00f3n de Marx.\u00bbEn nombre y por mandato del comit\u00e9 central: Schapper, Bauer, Moll.\u00bb Por esta carta imperativa se ve que Marx, a fines de enero, no hab\u00eda cumplido a\u00fan la tarea que se le confiara a principios de diciembre. Es una caracter\u00edstica de Marx: a pesar de todo su talento literario, no ten\u00eda facilidad para el trabajo. Elaboraba siempre largamente sus obras, sobre todo si se trataba de un documento importante. En este caso lo quer\u00eda perfectamente redactado, de modo que pudiera resistir la acci\u00f3n del tiempo. Tenemos una p\u00e1gina de uno de sus originales, que prueba cu\u00e1nto cuidado pon\u00eda en cada frase.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 central no tuvo que adoptar sanciones. Marx logr\u00f3 terminar su trabajo a principios de febrero. Es una fecha digna de ser recordada. El \u00abManifiesto\u00bb apareci\u00f3 en la segunda quincena del mismo mes, es decir, algunos d\u00edas antes de la revoluci\u00f3n de febrero, de manera que no pudo tener influencia alguna en la preparaci\u00f3n de ese acontecimiento y como los primeros ejemplares no llegaron a Alemania sino en mayo-junio de 1848, se comprende que tampoco pudo tener gran influencia sobre la revoluci\u00f3n alemana. En esa \u00e9poca s\u00f3lo un reducido grupo de comunistas de Bruselas y Londres lo conoc\u00eda y lo comprend\u00eda.<\/p>\n<p>Perm\u00edtaseme ahora que diga algunas palabras sobre el contenido del \u00abManifiesto\u00bb. Es el programa de la Liga Internacional de los Comunistas, de cuya composici\u00f3n tenemos algunas referencias.<\/p>\n<p>Comprend\u00eda a belgas y cartistas ingleses inclinados hacia el comunismo, pero sobre todo alemanes.<\/p>\n<p>El Manifiesto deb\u00eda considerar no un pa\u00eds cualquiera aisladamente, sino el mundo burgu\u00e9s en su conjunto, ante el cual por primera vez los comunistas declarar\u00edan abiertamente sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo es una exposici\u00f3n brillante y precisa de la sociedad burguesa capitalista, de la lucha de clases que ha creado y que contin\u00faa desarroll\u00e1ndose sobre la base de esa sociedad.<\/p>\n<p>Se ve all\u00ed c\u00f3mo la burgues\u00eda se form\u00f3 fatalmente en el seno del antiguo r\u00e9gimen feudal, c\u00f3mo se transformaron gradualmente sus condiciones de existencia a consecuencia del cambio en las relaciones econ\u00f3micas, qu\u00e9 papel revolucionario tuvo en su lucha contra el feudalismo, a qu\u00e9 grado sorprendente lleg\u00f3 a desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad y c\u00f3mo cre\u00f3, por primera vez en la historia, la posibilidad de la emancipaci\u00f3n material de la humanidad. Sigue luego una s\u00edntesis hist\u00f3rica del desenvolvimiento del proletariado. Se ve en ella que el proletariado se desarrolla seg\u00fan leyes fatales, de igual modo que la burgues\u00eda, cuyo desenvolvimiento sigue, paso a paso, como la sombra al cuerpo.<\/p>\n<p>De un modo progresivo se constituye en clase especial, y explica el Manifiesto c\u00f3mo y en qu\u00e9 forma se desarrolla su lucha contra la burgues\u00eda hasta el momento en que crea su propia organizaci\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n expone y refuta el Manifiesto todas las objeciones formuladas por los ide\u00f3logos burgueses contra el comunismo. No me detendr\u00e9 en esto, porque estoy persuadido de que todos han le\u00eddo el Manifiesto.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndose en Engels, aunque en menor medida de lo que se cre\u00eda, Marx expone en seguida la t\u00e1ctica de los comunistas con respecto a todos los otros partidos obreros. Y conviene destacar aqu\u00ed una interesante particularidad. El Manifiesto dice que los comunistas no son un partido especial opuesto a los otros partidos obreros, sino que se distingue \u00fanicamente en que representan la vanguardia obrera, que tiene sobre el resto del proletariado la ventaja de comprender las condiciones, la marcha y las consecuencias generales del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Ahora que conoc\u00e9is la verdadera historia de la Liga de los Comunistas, ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil comprender que la raz\u00f3n de esa manera de formular la tarea de los comunistas obedec\u00eda a la situaci\u00f3n del movimiento obrero de la \u00e9poca, particularmente en Inglaterra, pues los varios cartistas que hab\u00eda en la Liga consintieron en ingresar a condici\u00f3n de conservar sus v\u00ednculos con el partido y sin otro compromiso que el de organizar una especie de n\u00facleo comunista con el cartismo, para propagar all\u00ed el programa y los objetivos de los comunistas.<\/p>\n<p>El Manifiesto analiza las innumerables corrientes que entonces luchaban por la supremac\u00eda entre los socialistas y los comunistas. Las critica con violencia y las rechaza categ\u00f3ricamente, exceptuando a los grandes utopistas Saint-Sim\u00f3n, Fourier y Owen, cuyas doctrinas, sobre todo las de los dos \u00faltimos, habr\u00edan sido hasta cierto punto aceptadas y refundidas por Marx y Engels. Pero aun adoptando sus cr\u00edticas del r\u00e9gimen burgu\u00e9s, el Manifiesto opone al socialismo pac\u00edfico, al ut\u00f3pico y al que desde\u00f1aba la lucha pol\u00edtica, el programa revolucionario del nuevo comunismo cr\u00edtico proletario.<\/p>\n<p>En su conclusi\u00f3n el Manifiesto examina la t\u00e1ctica de los comunistas durante la revoluci\u00f3n, particularmente respecto de los partidos burgueses. Para cada pa\u00eds, las reglas de esa t\u00e1ctica var\u00edan seg\u00fan las condiciones hist\u00f3ricas. Donde la burgues\u00eda es la clase dominante, el ataque del proletariado se dirige completamente contra ella, mientras que donde todav\u00eda aspira al poder pol\u00edtico, verbigracia Alemania, el partido Comunista la apoya en su lucha revolucionaria contra la monarqu\u00eda y la nobleza, sin que jam\u00e1s cese de inculcar a los obreros la conciencia n\u00edtida de la oposici\u00f3n de los intereses de clase de la burgues\u00eda y los del proletariado.<\/p>\n<p>Como cuesti\u00f3n fundamental de todo el movimiento, los comunistas colocan siempre en el primer plano la de la propiedad privada.<\/p>\n<p>En la pr\u00f3xima conferencia veremos c\u00f3mo fueron aplicadas pr\u00e1cticamente estas reglas de t\u00e1ctica elaboradas por Marx y Engels en v\u00edsperas de la revoluci\u00f3n de febrero-marzo 1848 y qu\u00e9 modificaciones les fueron introducidas por la experiencia de esa revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Manifiesto contiene todos los resultados del trabajo cient\u00edfico a que Marx y Engels &#8211; especialmente el primero- se hab\u00edan dedicado de 1845 a 1847. Durante ese tiempo Engels hab\u00eda estudiado los materiales reunidos por \u00e9l sobre la Situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra; en tanto, Marx trabajaba sobre la historia de las doctrinas pol\u00edticas y econ\u00f3micas. La concepci\u00f3n materialista de la historia que les dio la posibilidad de analizar con tanta justeza las relaciones materiales, las condiciones de la producci\u00f3n y de la distribuci\u00f3n, por las cuales se determinan todas las relaciones sociales, hab\u00eda sido madurada por ellos en esos dos a\u00f1os, mientras luchaban contra las distintas doctrinas idealistas.<\/p>\n<p>Antes del Manifiesto. Marx hab\u00eda expuesto la nueva doctrina en la forma m\u00e1s completa y brillante, polemizando contra Proudhon. Con todo, en su obra La sagrada familia mostraba todav\u00eda una gran estima por Proudhon. \u00bfQu\u00e9 fue lo que provoc\u00f3 la ruptura entre los aliados de otrora? Proudhon, de origen obrero y autodidacta como Weitling pero m\u00e1s talentoso a\u00fan, fue uno de los publicistas franceses m\u00e1s eminentes. Tuvo en literatura una iniciaci\u00f3n muy revolucionaria. En su obra \u00bfQu\u00e9 es la propiedad?, aparecida en 1841, critica violentamente la propiedad burguesa y afirma con audacia que en definitiva es un robo. Pero luego se probar\u00e1 que condenando la propiedad, Proudhon ten\u00eda en vista s\u00f3lo una de sus formas, la propiedad capitalista privada, basada en la explotaci\u00f3n del peque\u00f1o productor por el gran capitalista. A la vez que reclamaba la supresi\u00f3n de la propiedad capitalista privada. Proudhon era adversario del comunismo, puesto que s\u00f3lo en la conservaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la propiedad privada del campesino o el artesano ve\u00eda el medio de que \u00e9stos prosperaran, y la situaci\u00f3n del obrero, seg\u00fan \u00e9l, no pod\u00eda mejorar por la lucha econ\u00f3mica y las huelgas sino por la transformaci\u00f3n del obrero en propietario.<\/p>\n<p>Proudhon adopt\u00f3 definitivamente ese punto de vista en 1845-46, \u00e9poca en que imagin\u00f3 el plan mediante el cual dec\u00eda se preservar\u00eda a los artesanos de la ruina y se har\u00eda de los obreros productores independientes. Ya he dicho qu\u00e9 hac\u00eda Engels en Par\u00eds en esos momentos. Su adversario principal en la discusi\u00f3n planteada alrededor de los distintos programas era Carlos Gr\u00fcn, representante del \u00abverdadero socialismo\u00bb. Gr\u00fcn estaba ligado a Proudhon, cuyas teor\u00edas divulg\u00f3 entre los obreros alemanes residentes en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Antes de publicar Proudhon su nueva obra destinada a descubrir todos los \u00abantagonismos econ\u00f3micos\u00bb de la sociedad contempor\u00e1nea, explicar el origen de la miseria y dar la filosof\u00eda de \u00e9sta, hab\u00eda comunicado sus ideas a Gr\u00fcn, quien se apresur\u00f3 a utilizarlas en su pol\u00e9mica contra los comunistas.<\/p>\n<p>Engels comunic\u00f3 entonces el plan, a trav\u00e9s de las palabras de Gr\u00fcn, al comit\u00e9 de Bruselas:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfY qu\u00e9 vemos en \u00e9l? -escribe-. Ni m\u00e1s ni menos que los \u00abalmacenes de trabajo\u00bb conocidos desde hace mucho en Inglaterra, las asociaciones de artesanos de distintas profesiones, que ya muchas veces han fracasado, un gran dep\u00f3sito; todos los productos provistos a los miembros de las asociaciones son valuados seg\u00fan el costo de la materia prima y la suma de trabajo gastado en su confecci\u00f3n, y se pagan con otros productos justipreciados seg\u00fan el mismo m\u00e9todo. Los productos que sobran en la sociedad se venden en la plaza y el ingreso que rinden va en provecho de los productores. As\u00ed cree el astuto Proudhon poder suprimir la ganancia realizada por el intermediario comercial.\u00bb<\/p>\n<p>En otra carta, Engels da nuevos detalles sobre el plan de Proudhon y se indigna porque fantas\u00edas como la de la transformaci\u00f3n de los obreros en propietarios por la adquisici\u00f3n de talleres mediante el ahorro, atraen todav\u00eda a los trabajadores alemanes.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que aparecido el libro de Proudhon, Marx se puso a trabajar y contest\u00f3 la Filosof\u00eda de la Miseria, con una obra intitulada Miseria de la Filosof\u00eda, en la que refuta una a una todas las ideas de Proudhon y opone a sus puntos de vista sus bases del comunismo cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Por el brillo y la precisi\u00f3n del pensamiento, esta obra es una digna introducci\u00f3n al Manifiesto Comunista y nada pierde en la comparaci\u00f3n con el \u00faltimo art\u00edculo de Marx contra Proudhon, escrito unos 30 a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1874, para los obreros italianos. Este art\u00edculo, titulado La indiferencia pol\u00edtica (lo publiqu\u00e9 en ruso en 1931 en la revista Proviestvhenie\u2026) en nada difiere de Miseria de la Filosof\u00eda, lo que demuestra que en 1847 el punto de vista de Marx estaba definitivamente elaborado.<\/p>\n<p>Marx, insisto, ya lo hab\u00eda formulado en 1845, pero en forma menos clara. Necesit\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s de tenaz trabajo para escribir Miseria de la Filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Investigando las condiciones de la formaci\u00f3n y el desarrollo del proletariado en la sociedad burguesa, se dedic\u00f3 cada vez m\u00e1s al estudio de las leyes del r\u00e9gimen capitalista, que rigen la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n. Examina las doctrinas de los economistas burgueses a la luz del m\u00e9todo dial\u00e9ctico y prueba que todas las categor\u00edas fundamentales, que todos los fen\u00f3menos de la sociedad burguesa: mercanc\u00eda, valor, dinero, capital, son cosas pasajeras. En Miseria de la Filosof\u00eda intenta por primera vez establecer las principales fases del proceso de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Sin ser m\u00e1s que un esbozo, muestra ya a Marx en la verdadera senda, due\u00f1o del m\u00e9todo m\u00e1s seguro que lo orienta, a manera de br\u00fajula, en el laberinto de la econom\u00eda burguesa. Pero a la vez esa obra demuestra que no basta tener un m\u00e9todo justo y que, lejos de limitarse a deducciones generales, es necesario estudiar minuciosamente el capitalismo para conocer todos los rodajes de un mecanismo tan complicado. Ten\u00eda a\u00fan Marx por delante un inmenso trabajo para transformar en monumental sistema ese bosquejo genial que es en sustancia Miseria de la Filosof\u00eda en lo que concierne al estudio de los principales problemas econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Antes de que lograra tal posibilidad, que implicaba para \u00e9l la imposibilidad de ocuparse del trabajo pr\u00e1ctico, le toc\u00f3 asistir a la revoluci\u00f3n de 1848, predicha e impacientemente esperada por \u00e9l y por Engels, para la cual se preparaban y hab\u00edan elaborado las tesis fundamentales expuestas en el Manifiesto Comunista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 170 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n del Manifiesto Comunista Marx, Engels y la g\u00e9nesis del Manifiesto Hace 170 a\u00f1os se public\u00f3 el Manifiesto del Partido Comunista, una obra capital del movimiento obrero, y uno de los textos pol\u00edticos m\u00e1s importantes de la historia de la humanidad. 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