{"id":11886,"date":"2018-10-17T20:32:20","date_gmt":"2018-10-17T23:32:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11886"},"modified":"2019-11-20T00:58:58","modified_gmt":"2019-11-20T03:58:58","slug":"eeuu-resistencia-popular-y-recomposicion-politica-de-la-izquierda-bajo-el-gobierno-de-trump","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11886","title":{"rendered":"EEUU: Resistencia popular y recomposici\u00f3n pol\u00edtica\u00a0de la izquierda bajo el gobierno de Trump"},"content":{"rendered":"<p>Estados Unidos<\/p>\n<p><strong>Resistencia popular y recomposici\u00f3n pol\u00edtica\u00a0<\/strong><strong>de la izquierda bajo el gobierno de Trump<\/strong><\/p>\n<p>Por Alejandro Kurlat<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/03-EEUU.pdf\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Ver en .PDF<\/span><\/a><\/p>\n<p>Donald Trump es presidente de los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2017. Al momento de escribir este art\u00edculo (abril de 2018), ya transcurri\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o entero de su mandato, lo cual permite un primer an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de algunos de sus aspectos. Nuestro prop\u00f3sito aqu\u00ed es analizar los rasgos generales del enorme movimiento popular de resistencia que se desat\u00f3 desde el primer d\u00eda contra su gobierno, involucrando hasta la fecha a millones de personas en cientos de protestas a lo largo y ancho del pa\u00eds. Por otra parte, desarrollaremos tambi\u00e9n otro aspecto de gran importancia, que es el proceso de recomposici\u00f3n <em>pol\u00edtica<\/em> de la izquierda norteamericana durante el actual periodo. Se da aqu\u00ed un fen\u00f3meno enormemente progresivo: el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes que se definen por el socialismo (aunque m\u00e1s no sea entendido a la manera reformista), de los cuales miles comienzan a incorporarse a organizaciones pol\u00edticas y a desplegar una fuerte actividad cotidiana de agitaci\u00f3n, movilizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos dos aspectos que analizaremos, as\u00ed como las razones que subyacen al triunfo electoral de Trump, hunden en sus ra\u00edces en un ciclo m\u00e1s general que se remonta por lo menos al estallido de la crisis econ\u00f3mico-social de 2008. Pero las fuerzas hist\u00f3ricas de fondo que operan son todav\u00eda m\u00e1s estructurales, y est\u00e1n ligadas a un largo proceso de <em>decadencia <\/em>de los Estados Unidos como primera gran potencia capitalista mundial. Por eso comenzaremos deteni\u00e9ndonos en este aspecto en particular, para luego abordar los temas centrales del art\u00edculo.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong> Los problemas estructurales de EEUU y el ascenso de Trump<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>1.1 Los efectos contradictorios de la globalizaci\u00f3n neoliberal<\/strong><\/p>\n<p>Tras la disoluci\u00f3n de la URSS en 1991, Estados Unidos emergi\u00f3 como la \u00fanica gran superpotencia mundial: ning\u00fan otro poder econ\u00f3mico o militar pod\u00eda rivalizar con ella. La ofensiva neoliberal (que ya se hab\u00eda desatado desde fines de los 70) vio as\u00ed vencida su \u00faltima gran barrera. La d\u00e9cada de los 90 vio al mundo entero ser devorado por una gran oleada de mundializaci\u00f3n o globalizaci\u00f3n del capital: la incorporaci\u00f3n de grandes territorios al r\u00e9gimen de la plena propiedad privada se sum\u00f3 a la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de derechos laborales y sociales \u2013con el consiguiente aumento en la explotaci\u00f3n de los trabajadores\u2013, la privatizaci\u00f3n en masa de empresas p\u00fablicas, el avance de las grandes corporaciones sobre las peque\u00f1as y medianas empresas, la concentraci\u00f3n de la tierra y la expulsi\u00f3n masiva de campesinos hacia las ciudades, el surgimiento de nuevos grandes centros industriales en la periferia, etc.<\/p>\n<p>Esto configur\u00f3 a escala global un nuevo modo de acumulaci\u00f3n capitalista, con el gran capital norteamericano en la c\u00faspide del sistema. La gran burgues\u00eda estadounidense concentr\u00f3 en sus manos m\u00e1s riqueza, m\u00e1s propiedad, m\u00e1s medios de producci\u00f3n que nunca. Los intelectuales org\u00e1nicos del r\u00e9gimen creyeron ver all\u00ed el comienzo de una nueva era de dominaci\u00f3n imperialista indisputada, una especie de nueva Roma a escala mundial.<\/p>\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n real era mucho m\u00e1s compleja. Porque las mismas fuerzas globalizadoras que llevaron a este \u00e9xito de las grandes corporaciones, provocaron grandes contradicciones que terminar\u00edan por provocar enormes problemas para la propia potencia dominante.<\/p>\n<p>El primero de ellos es el de la <em>deslocalizaci\u00f3n industrial.<\/em> Una de las grandes recetas de \u00e9xito de la globalizaci\u00f3n neoliberal fue la tendencia a trasladar las inversiones productivas desde el centro del mundo hacia la periferia, donde los costos laborales son mucho m\u00e1s bajos. Esto permiti\u00f3 el enorme ascenso de China (y del sudeste asi\u00e1tico en general) como nueva gran potencia industrial. Pero, en contrapartida, llev\u00f3 al abandono de una parte considerable de la vieja industria norteamericana, que hab\u00eda sido la base fundamental de su gran \u00e9xito como potencia durante el siglo XX.<\/p>\n<p>No nos detendremos aqu\u00ed en las consecuencias <em>geopol\u00edticas<\/em> de estos elementos, que ya fueron desarrolladas largamente en otros art\u00edculos de esta revista. A este respecto solamente se\u00f1alaremos que esto contribuy\u00f3 a un fuerte retroceso de la posici\u00f3n de Estados Unidos dentro del sistema mundial de Estados, perdiendo gran parte de su status de superpotencia indiscutida.<\/p>\n<p>Pero en lo que s\u00ed queremos profundizar aqu\u00ed es en los efectos <em>sociales<\/em> de estas transformaciones. La deslocalizaci\u00f3n industrial, junto al gran salto tecnol\u00f3gico de las \u00faltimas d\u00e9cadas (que automatiz\u00f3 algunos aspectos de la producci\u00f3n manufacturera), llev\u00f3 a una fuerte ca\u00edda en el empleo industrial de Estados Unidos: <em>de casi 20 millones de empleos industriales en 1979, a poco m\u00e1s de 12 millones en la actualidad<\/em> (\u201cReality check: U.S. manufacturing jobs at 1940s levels\u201d, by Heather Long, CNN Money, 7-4-17)<em>.<\/em> As\u00ed, el sector de la clase trabajadora norteamericana empleado en la industria pas\u00f3 de ser un 22% en la d\u00e9cada del 70, a solo un 8% en la actualidad. Si bien la tasa global de empleo fue compensada por el surgimiento de gran cantidad de puestos de trabajo en el nuevo \u201csector servicios\u201d, esto no dej\u00f3 de afectar la geograf\u00eda econ\u00f3mica y social del pa\u00eds. Ciudades, pueblos y regiones enteras \u2013cuyas vidas giraban alrededor de la vieja industria, la miner\u00eda, etc.\u2013 quedaron en cierto sentido \u201cabandonadas\u201d: con tasas fuertes de desempleo, alta dependencia de la asistencia estatal, epidemias de adicci\u00f3n a drogas, fuerte incidencia del crimen y la violencia, etc.<\/p>\n<p>La brutal ofensiva neoliberal sobre la clase trabajadora tuvo tambi\u00e9n otros efectos, ya desde sus comienzos a fines de la d\u00e9cada de los 70. El poder de los sindicatos se redujo considerablemente, cayendo en la actualidad a m\u00ednimos hist\u00f3ricos. La cantidad de trabajadores sindicalizados mostr\u00f3 una din\u00e1mica de retroceso permanente, m\u00e1s all\u00e1 de peque\u00f1os vaivenes: en la actualidad solo un 10% de la clase obrera norteamericana se encuentra organizada en sindicatos (y solo un 6,5% en el sector privado). Algo muy similar ocurre con la cantidad de huelgas registradas. En las f\u00e1bricas avanz\u00f3 m\u00e1s que nunca la dictadura patronal, aniquilando buena parte de la organizaci\u00f3n tradicional. El nuevo y din\u00e1mico \u201csector servicios\u201d result\u00f3 desde el comienzo un terreno mucho m\u00e1s hostil para la organizaci\u00f3n sindical. Inclusive en el empleo p\u00fablico (donde las condiciones para la sindicalizaci\u00f3n son m\u00e1s favorables y se mantuvieron tasas de afiliaci\u00f3n m\u00e1s altas) avanz\u00f3 la legislaci\u00f3n represiva. Se bifurcaron as\u00ed cada vez m\u00e1s las condiciones de vida entre un sector relativamente bien pago, pero cada vez m\u00e1s peque\u00f1o, de la \u201cvieja clase obrera\u201d \u2013especialmente en algunas f\u00e1bricas muy concentradas\u2013, y las condiciones de vida mucho m\u00e1s pauperizadas de una nueva clase trabajadora, cada vez m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>Por otra parte, la profundizaci\u00f3n de los flujos migratorios internacionales contribuy\u00f3 tambi\u00e9n a transformar parcialmente la demograf\u00eda de los Estados Unidos. Esto, sumado a las diferentes din\u00e1micas de crecimiento de los distintos grupos poblaciones, llev\u00f3 a que el n\u00facleo \u201ctradicional\u201d de EEUU (la poblaci\u00f3n \u201cblanca y anglosajona\u201d), retroceda paulatinamente en su importancia num\u00e9rica, siendo en la actualidad solamente cerca del 60% de la poblaci\u00f3n. Este efecto se ve tambi\u00e9n de forma incrementada dentro de la clase trabajadora, y en especial dentro de la nueva clase trabajadora del \u201csector servicios\u201d-, donde posee un enorme y creciente peso la poblaci\u00f3n negra y latina, as\u00ed como las mujeres. El nuevo proletariado norteamericano es cada vez m\u00e1s \u201cdiverso\u201d demogr\u00e1ficamente, lo que se refleja con mucha fuerza en los nuevos movimientos sociales.<\/p>\n<p>Estos procesos de transformaci\u00f3n estructural tuvieron un fuerte impacto <em>polarizador <\/em>en la sociedad norteamericana: se profundiz\u00f3, por un lado, la conciencia y combatividad de los grupos oprimidos de la poblaci\u00f3n (como muestra, por ejemplo, el ciclo de grandes movilizaciones de los trabajadores inmigrantes por sus derechos, que irrumpi\u00f3 en la escena pol\u00edtica con la huelga general de 2006), pero al mismo tiempo tambi\u00e9n lo hizo el racismo y la xenofobia, fortaleciendo a los grupos supremacistas y ultrarreaccionarios. Se desarroll\u00f3 entre sectores de la vieja poblaci\u00f3n blanca y anglosajona una mentalidad <em>defensiva <\/em>y cerrada frente a los nuevos fen\u00f3menos, llegando en algunos casos a tomar formas violentas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es necesario se\u00f1alar en este apartado sobre los efectos contradictorios de la globalizaci\u00f3n otro aspecto de gran importancia. Se trata de que Estados Unidos no pudo obtener nada parecido a un gran \u00e9xito en el terreno donde supuestamente es el m\u00e1s fuerte: el militar. Pese a tener el presupuesto m\u00e1s grande del mundo en este rubro, la tecnolog\u00eda de guerra m\u00e1s avanzada y unas Fuerzas Armadas desplegadas estrat\u00e9gicamente a lo ancho del mundo, esto no le sirvi\u00f3 de mucho a la hora de conquistar -a trav\u00e9s de ellos- sus objetivos pol\u00edticos, como se demostr\u00f3 con las invasiones de Afganist\u00e1n e Irak a comienzos de la d\u00e9cada del 2000.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>El resultado de esos fracasos militares, as\u00ed como de las grandes movilizaciones antiguerra que se desataron, fue una retracci\u00f3n en el estado de \u00e1nimo guerrerista que hab\u00eda intentado imponer el gobierno de Bush a comienzos del nuevo milenio. Estados Unidos no consigui\u00f3 erigirse en el gran gendarme del mundo, y la ubicaci\u00f3n estrat\u00e9gicamente ofensiva del imperialismo yanqui pas\u00f3 gradualmente a transformarse en defensiva. De esta manera, el proyecto de un \u201cnuevo siglo americano\u201d qued\u00f3 cada vez m\u00e1s enterrado en el ba\u00fal de los recuerdos: en su lugar, se encontrar\u00eda la fr\u00eda y dura realidad de una potencia en franca decadencia.<\/p>\n<p><strong>1.2 La crisis de 2008, el gobierno Obama y la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>A fines de 2007 estall\u00f3 en EEUU una gran crisis econ\u00f3mica, que agrav\u00f3 todos los problemas desarrollados en el apartado anterior. A lo largo de los a\u00f1os siguientes, se suceder\u00edan las quiebras bancarias y de grandes grupos empresarios, dando lugar a una enorme recesi\u00f3n. Se produjo un fuerte aumento del desempleo y de la pauperizaci\u00f3n de los trabajadores y sectores de menores recursos. Al mismo tiempo, el gobierno Bush utiliz\u00f3 los fondos del Estado para rescatar a las empresas en quiebra, logrando salvar a los capitalistas pero dejando hundir a los de abajo. La desigualdad social creci\u00f3 fuertemente, y se desat\u00f3 una oleada de indignaci\u00f3n popular contra Wall Street y las grandes corporaciones.<\/p>\n<p>En estas condiciones fue electo presidente Barack Obama, que comenz\u00f3 su gobierno a principios de 2009. Su elecci\u00f3n cataliz\u00f3 las esperanzas de cambio de amplios sectores de la poblaci\u00f3n, a las que sedujo con un discurso progresista. Sin embargo, a lo largo de sus dos mandatos cumpli\u00f3 muy pocas de esas expectativas de transformaci\u00f3n. Llev\u00f3 adelante solo algunas medidas parciales, entre las cuales la m\u00e1s significativa fue el llamado <em>Obamacare<\/em>, el sistema de cobertura de salud para amplias capas de la sociedad. Inclusive en este terreno \u2013en el que hubo una mejor\u00eda, t\u00edmida pero real-, la persistencia del rol de las aseguradoras privadas, los altos costes del seguro, etc. mantuvieron vigentes los grandes problemas del sistema de salud, dejando planteado uno de los grandes debates nacionales que luego retomar\u00eda Trump.<\/p>\n<p>Bajo el gobierno Obama siguieron agrav\u00e1ndose las contradicciones sociales y la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, espoleadas por el desarrollo de la crisis econ\u00f3mica tanto en EEUU como en el mundo. As\u00ed es como se desarroll\u00f3 bajo su mandato un gran movimiento de protesta de la juventud: el famoso <em>Occupy Wall Street<\/em> del a\u00f1o 2011, que empalm\u00f3 con el ciclo mundial de rebeliones populares (Primavera \u00c1rabe, Indignados en Espa\u00f1a, etc.). Este movimiento dej\u00f3 planteado un nuevo elemento \u2013enormemente progresivo- de conciencia pol\u00edtica: el choque de intereses entre el 1% de multimillonarios que controla la econom\u00eda y el poder en EEUU (y el mundo) y el 99 por ciento de la poblaci\u00f3n restante. Lleg\u00f3 inclusive a plantear algunos interesantes embriones de uni\u00f3n entre la juventud y los trabajadores, como se vio incipientemente en las acciones conjuntas de bloqueos de puertos de la costa oeste y otras actividades similares (ver \u201cEl movimiento Occupy ataca de nuevo: bloqueo de puertos contra el 1%\u201d, por Ale Kur, SoB 216, 23-12-11).<\/p>\n<p>Junto a lo anterior, durante el gobierno Obama tuvieron tambi\u00e9n un importante desarrollo los movimientos de las personas negras contra el racismo y las ejecuciones policiales (<em>Black Lives Matter<\/em>) y los movimientos de inmigrantes por sus derechos. Otro elemento de gran importancia fue el surgimiento del movimiento por los <em>15 d\u00f3lares por hora de trabajo<\/em>: se trata de un incipiente proceso de reorganizaci\u00f3n de la clase trabajadora con eje en el \u201csector servicios\u201d (especialmente, las cadenas de comida r\u00e1pida y supermercados, pero no exclusivamente), con un fuerte protagonismo de las mujeres, negros y latinos, que hasta el d\u00eda de la fecha contin\u00faa tomando impulso y logrando algunas importantes conquistas en varias ciudades.<\/p>\n<p>De esta manera, para cuando finaliz\u00f3 el mandato de Obama, ya estaban bastante desarrollados en los EEUU toda una serie de nuevos movimientos sociales, una nueva camada de activistas en diversos frentes y tipos de organizaci\u00f3n. En un amplio sector de la sociedad se hab\u00eda instalado una aut\u00e9ntica agenda progresista, que buscaba su propia salida pol\u00edtica. Este mismo fen\u00f3meno encontrar\u00eda \u2013en 2016- una forma de expresi\u00f3n en la precandidatura de Bernie Sanders para el Partido Dem\u00f3crata, aspecto que retomaremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo que durante la era Obama se fortalecieron movimientos y sectores progresivos, por efecto de la polarizaci\u00f3n tambi\u00e9n lo hicieron fuerzas pol\u00edticas ultrarreaccionarias: uno de los casos m\u00e1s emblem\u00e1ticos fue el ascenso del <em>Tea Party<\/em>, adalid del neoliberalismo m\u00e1s extremo, a la vez que del conservadurismo social y religioso con componentes racistas, xen\u00f3fobos, machistas, homof\u00f3bicos, etc. Dentro del Partido Republicano fueron creciendo varias de estas tendencias, que hicieron girar hacia la derecha todo el clima pol\u00edtico del partido y de su base social (fen\u00f3meno en el cual se arraigar\u00eda m\u00e1s adelante la campa\u00f1a de Donald Trump).<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno de derechizaci\u00f3n es tambi\u00e9n consecuencia de la misma crisis econ\u00f3mica y social, que diluy\u00f3 al espacio pol\u00edtico de \u201ccentro\u201d, por ser incapaz de darle alg\u00fan tipo de salida al largo declive de la gran potencia. Ante los ojos de sectores cada vez m\u00e1s grandes de la poblaci\u00f3n, era necesario un cambio de rumbo, ya sea hacia la izquierda o hacia la derecha. Desde esta perspectiva, lo \u00fanico que no pod\u00eda ocurrir era seguir por el mismo camino: la decadencia hab\u00eda llegado demasiado lejos, y la situaci\u00f3n no iba a mejorar con las mismas recetas que llevaron a ella en un primer lugar.<\/p>\n<p><strong>1.3 La campa\u00f1a electoral de 2016: el e<em>stablishment<\/em> en cuesti\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es bajo este clima pol\u00edtico de polarizaci\u00f3n que se desarroll\u00f3 la campa\u00f1a electoral de 2016, de la que deb\u00eda resultar la elecci\u00f3n de un nuevo presidente para los EEUU luego de culminar el segundo mandato de Obama.<\/p>\n<p>El \u201cestablishment\u201d del Partido Dem\u00f3crata, representante de los grandes intereses de la burgues\u00eda imperialista, design\u00f3 a su propia candidata para mantenerse en el poder: Hillary Clinton. Se trata de uno de los principales cuadros pol\u00edticos no solo de su partido, sino de todo el r\u00e9gimen imperialista yanqui, con una fuerte ligaz\u00f3n org\u00e1nica con las grandes corporaciones, el aparato militar y de seguridad y los medios de comunicaci\u00f3n masivos. Su candidatura reflejaba una cierta \u201ccontinuidad\u201d con la pol\u00edtica de Obama, pero a\u00fan m\u00e1s girada hacia el \u201ccentro\u201d, con la agenda \u201cprogresista\u201d mucho m\u00e1s desdibujada.<\/p>\n<p>Pese a ser la candidata preferida de los grandes medios y a poseer el m\u00e1s grande financiamiento de campa\u00f1a, Hillary apareci\u00f3 ya tempranamente como una figura d\u00e9bil, que despertaba una enorme desconfianza. Ante los ojos de grandes sectores de la poblaci\u00f3n se mostraba como \u201cm\u00e1s de lo mismo\u201d, como una pol\u00edtica profesional falsa e hip\u00f3crita que ven\u00eda a perpetuar todos los problemas sin ser capaz siquiera de reconocerlos. Esto expresaba una tendencia muy profunda de la pol\u00edtica norteamericana: la deslegitimaci\u00f3n que sufri\u00f3 todo el establishment pol\u00edtico como subproducto de la crisis econ\u00f3mica y social, as\u00ed como de las fallidas aventuras belicistas de EEUU.<\/p>\n<p><em>La irrupci\u00f3n de Donald Trump<\/em><\/p>\n<p>Fue en estas condiciones que comenz\u00f3 el ascenso mete\u00f3rico de la figura de Donald Trump, como pre-candidato a presidente por el Partido Republicano. Se trataba de un empresario multimillonario (del rubro inmobiliario, en el que es mundialmente conocido por las famosas <em>torres Trump<\/em>) y un <em>showman<\/em>, un hombre medi\u00e1tico ampliamente conocido en los EEUU por su <em>reality show<\/em>. Desde esa posici\u00f3n de exposici\u00f3n p\u00fablica logr\u00f3 instalar su propia campa\u00f1a, benefici\u00e1ndose de su lejan\u00eda al <em>establishment<\/em> pol\u00edtico tradicional: era una \u201ccara nueva\u201d en la pol\u00edtica, un <em>outsider<\/em>. Por otra parte, su perfil estaba perfectamente a tono con los sectores m\u00e1s retr\u00f3grados de la sociedad norteamericana: al contenido ultra-reaccionario de su discurso (muy habitual entre los sectores m\u00e1s de derecha del Partido Republicano), sumaba su estilo personal: directo, vulgar, machista, racista y agresivo, de baj\u00edsimo nivel. Estos rasgos, que podr\u00edan entenderse como defectos, fueron en realidad su principal fortaleza: fueron exaltados como una \u201cnueva forma de comunicaci\u00f3n\u201d que lograba conectar con el \u201cciudadano com\u00fan\u201d, en oposici\u00f3n a la falsedad y sofisticaci\u00f3n vac\u00eda de los \u201cpol\u00edticos del establishment\u201d.<\/p>\n<p>Pero lo novedoso en Trump no era solamente su personalidad y estilo. M\u00e1s all\u00e1 de promover la agenda conservadora com\u00fan a toda la derecha republicana (defensa de una rebaja de impuestos y del \u201cachicamiento del Estado\u201d \u2013lo que inclu\u00eda la revocaci\u00f3n del <em>Obamacare<\/em>-, expulsi\u00f3n de los inmigrantes ilegales, negaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico y eliminaci\u00f3n de regulaciones varias, reivindicaci\u00f3n del acceso masivo a armas de guerra, repudio al aborto y los derechos de las personas LGTB, defensa de la \u201cmano dura\u201d contra el delito, etc.), adopt\u00f3 algunos puntos de vista \u201cinnovadores\u201d en cuanto a la pol\u00edtica econ\u00f3mica: la defensa de un cierto \u201cproteccionismo\u201d tarifario contra las importaciones, con el objetivo de reconstruir la industria norteamericana, acabar con el d\u00e9ficit comercial y recuperar el empleo. Trump denunci\u00f3 durante la campa\u00f1a electoral a la pol\u00edtica librecambista-globalizadora de Obama (y que Clinton ven\u00eda a continuar) as\u00ed como a sus acuerdos de Libre Comercio, acus\u00e1ndolos de provocar la ruina de EEUU, su retroceso en el mundo (al mismo tiempo que el ascenso de China y de otros competidores) y el retroceso de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Acu\u00f1\u00f3 as\u00ed sus consignas \u201c<em>Make America Great Again<\/em>\u201d (Hacer a Am\u00e9rica Grande Nuevamente\u201d) y \u201c<em>America First<\/em>\u201d (Am\u00e9rica Primero\u201d), s\u00edntesis de una agenda \u201cnacional-imperialista\u201d global. De la mano de estos conceptos, instal\u00f3 en la campa\u00f1a propuestas espec\u00edficas como la construcci\u00f3n de un muro fronterizo con M\u00e9xico para evitar la inmigraci\u00f3n, as\u00ed como la prohibici\u00f3n de los musulmanes de visitar EEUU.<\/p>\n<p>Trump desarroll\u00f3 esta campa\u00f1a en un trabajo en com\u00fan con sectores de la llamada \u201cderecha alternativa\u201d (<em>Alt-Right<\/em>) de EEUU, cuya nave insignia era el portal <em>Breitbart News <\/em>a cargo de Steve Bannon. Se trata de un movimiento ultra-reaccionario pero que adopta los m\u00e9todos pol\u00edticos m\u00e1s vanguardistas de la actualidad, como un intenso trabajo en redes sociales e internet. De esta manera, y movilizando a decenas de grupos ultraderechistas en todo el pa\u00eds, su campa\u00f1a electoral logr\u00f3 llegar mucho m\u00e1s lejos que el alcance org\u00e1nico de su aparato partidario.<\/p>\n<p>Por el contenido de su agenda, por su personalidad pol\u00edtica y por los m\u00e9todos de su campa\u00f1a, Trump consigui\u00f3 poner en pie un movimiento <em>\u201cpopulista de derecha\u201d<\/em>, capaz de reunir a una gran cantidad de descontentos bajo la bandera de una alternativa reaccionaria al \u201cstatu quo\u201d decadente. Esto logr\u00f3 calar hondo en los sectores blancos del interior del pa\u00eds, esa clase obrera en retroceso estructural de los cinturones industriales en quiebra, de la miner\u00eda del carb\u00f3n, etc. que describimos en el primer apartado. Trump apareci\u00f3 frente a ellos como un \u201crupturista\u201d, un \u201cantisistema\u201d que ven\u00eda a defender sus intereses cuando todo el resto los olvidaba. El entusiasmo que despert\u00f3 le permiti\u00f3 hacer crecer su figura y finalmente ganar las internas del Partido Republicano, coloc\u00e1ndolo como el gran opositor a Hillary Clinton.<\/p>\n<p><em>Bernie Sanders, la alternativa progresista<\/em><\/p>\n<p>Por otra parte, dentro del propio Partido Dem\u00f3crata hab\u00eda surgido tambi\u00e9n una alternativa, pero de car\u00e1cter infinitamente m\u00e1s progresivo que la de Trump: la pre-candidatura de Bernie Sanders, un viejo dirigente (y senador) socialista-reformista que propon\u00eda llevar adelante importantes transformaciones sociales a trav\u00e9s de lo que denomin\u00f3 <em>\u201crevoluci\u00f3n pol\u00edtica\u201d<\/em> (entendida en un sentido gradualista e institucional, no marxista). A diferencia de Trump, Sanders reflejaba en las primarias norteamericanas a todo un amplio sector pol\u00edtico-social que fue madurando en las \u00faltimas d\u00e9cadas, con inclinaciones progresistas y mucho m\u00e1s a la izquierda que el establishment neoliberal representado por Hillary Clinton.<\/p>\n<p>Sanders desarroll\u00f3 en la campa\u00f1a electoral de 2016 una agenda pol\u00edtica muy diferente a la de todo el resto de sus rivales, centrada en los problemas de la desigualdad social. Fue el \u00fanico de los pre-candidatos cuyo programa inclu\u00eda (aunque sea limitadamente y sin proponer salirse de los marcos del capitalismo) las aspiraciones e intereses de las mayor\u00edas populares, de los sectores explotados y oprimidos. Esto incluye demandas como el salario m\u00ednimo de 15 d\u00f3lares por hora de trabajo y el derecho a sindicalizaci\u00f3n; un sistema de cobertura de salud universal, p\u00fablico y gratuito; la gratuidad de la ense\u00f1anza universitaria y superior \u2013as\u00ed como el alivio de deudas de los estudiantes\u2013 basado en el establecimiento de impuestos a los especuladores de Wall Street; la ampliaci\u00f3n de derechos de los inmigrantes y el cese de las deportaciones; la implementaci\u00f3n de medidas de protecci\u00f3n ambiental para pelear contra el cambio clim\u00e1tico; la defensa del derecho al aborto y de los derechos de las personas LGTB, entre otras.<\/p>\n<p>Junto a este programa (ya de por s\u00ed bastante radicalizado para la pol\u00edtica norteamericana), la campa\u00f1a de Sanders incorpor\u00f3 otro aspecto muy revulsivo: rechaz\u00f3 los aportes financieros de las grandes corporaciones y se financi\u00f3 con millones de peque\u00f1os aportes de trabajadores (a un promedio de 30 d\u00f3lares por donaci\u00f3n). Esto lo diferencia fuertemente de todos sus rivales, financiados de manera descarada por los capitalistas multimillonarios.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la campa\u00f1a de Sanders introdujo un elemento ideol\u00f3gico de gran inter\u00e9s: se proclam\u00f3 abiertamente como socialista, algo que resulta totalmente at\u00edpico en la sociedad norteamericana (que durante d\u00e9cadas persigui\u00f3 al espectro del comunismo como si fuera la encarnaci\u00f3n misma del diablo, especialmente durante la Guerra Fr\u00eda y el macartismo). El socialismo de Sanders, de cualquier forma, debe entenderse como un socialismo democr\u00e1tico-liberal, es decir, como un reformismo en el marco del sistema vigente: su modelo no son las revoluciones obreras y populares del siglo XX sino m\u00e1s bien los \u201cestados de bienestar\u201d de los pa\u00edses n\u00f3rdicos, as\u00ed como los momentos m\u00e1s \u201credistributivos\u201d de la historia norteamericana (especialmente la presidencia de Roosevelt y el \u201cNew Deal\u201d). As\u00ed y todo, la mera introducci\u00f3n del concepto de \u201csocialismo\u201d en la discusi\u00f3n electoral gener\u00f3 un fuerte impacto en el escenario pol\u00edtico, despertando el inter\u00e9s y la simpat\u00eda de amplios sectores de la juventud (aspectos que profundizaremos en un apartado espec\u00edfico de este trabajo).<\/p>\n<p>La campa\u00f1a de Sanders obtuvo un gran apoyo y entusiasmo popular, especialmente entre los j\u00f3venes <em>millenials<\/em>, pero inclusive tambi\u00e9n entre sectores obreros. M\u00e1s a\u00fan, Sanders era (y es todav\u00eda) uno de los pol\u00edticos norteamericanos con mejor \u00edndice de popularidad de todo el pa\u00eds, muy por encima de Trump y de la propia Hillary Clinton. Esto le permiti\u00f3 a Sanders obtener el 40% de los delegados electos a la Convenci\u00f3n Nacional del Partido Dem\u00f3crata, pero no fue suficiente para vencer a todo el \u201cestablishment\u201d neoliberal partidario y su enorme aparato (incluyendo a los \u201csuperdelegados\u201d no electos y hasta al propio Obama), a los medios de comunicaci\u00f3n y la gran burgues\u00eda, que le dieron su apoyo un\u00edvoco a Hillary Clinton.<\/p>\n<p>Finalmente, tras la elecci\u00f3n de Clinton como candidata oficial a la presidencia por el Partido Dem\u00f3crata, Bernie Sanders decidi\u00f3 capitular ante su campa\u00f1a brind\u00e1ndole todo su apoyo. Esto signific\u00f3 la renuncia a construir una candidatura presidencial independiente del bipartidismo neoliberal, y por lo tanto el abandono pol\u00edtico del amplio sector de la sociedad que estaba dispuesto a votar (y a hacer campa\u00f1a) por una tercera opci\u00f3n. Sector que no solo abarcaba a una amplia porci\u00f3n de la base dem\u00f3crata, sino tambi\u00e9n a independientes y a toda una porci\u00f3n de la base trabajadora del Partido republicano, que estaba dispuesta a apoyar opciones tanto a la derecha como a la izquierda del \u201cstatu quo\u201d representado por Hillary. Sin la candidatura de Sanders, ese sector se termin\u00f3 inclinando por el voto a Trump: as\u00ed la ausencia de una verdadera alternativa socialista frente al sistema termin\u00f3 jugando un rol reaccionario, facilitando el triunfo de la opci\u00f3n m\u00e1s a la derecha.<\/p>\n<p><em>El triunfo de Trump (en el colegio electoral) y sus l\u00edmites pol\u00edticos<\/em><\/p>\n<p>Una vez que Sanders qued\u00f3 fuera de juego, toda la campa\u00f1a electoral se polariz\u00f3 entre solamente dos opciones: Hillary y Trump. Ambos fueron los dos candidatos m\u00e1s impopulares de historia de elecciones de EEUU: el 61% de la poblaci\u00f3n ve\u00eda negativamente a Trump, y el 52% ve\u00eda negativamente a Clinton (\u201cTrump and Clinton Finish With Historically Poor Images\u201d (http:\/\/news.gallup.com\/poll\/197231). De esta manera, la campa\u00f1a se plante\u00f3 en t\u00e9rminos de cu\u00e1l de los dos era el mal mayor a evitar (votando al otro).<\/p>\n<p>Finalmente, las elecciones dieron lugar a una gran paradoja: Hillary Clinton gan\u00f3 la elecci\u00f3n en cuanto a voto popular (sacando 3 millones de votos m\u00e1s que Trump), pero Trump gan\u00f3 la mayor\u00eda de los delegados al Colegio Electoral, lo que le permiti\u00f3 ser declarado presidente gracias al antidemocr\u00e1tico sistema electoral norteamericano (ver \u201cGanar sacando menos votos\u201d, V. Roble, SoB 406, 17-11-16). Este dato tiene una gran importancia, ya que se\u00f1ala que Trump no comenz\u00f3 su gobierno con nada parecido a una amplia popularidad. M\u00e1s a\u00fan, en ciertos sectores sociales, Trump fue odiado ya desde el comienzo: es especialmente el caso de los j\u00f3venes (hasta 45 a\u00f1os) y de la poblaci\u00f3n negra, que votaron mayoritariamente a Hillary Clinton. Sin embargo, Trump consigui\u00f3 el apoyo mayoritario de amplios sectores de la vieja clase obrera blanca desplazada, d\u00e1ndole a su gobierno una base social que -a\u00fan sin ser mayoritaria- tiene todav\u00eda un fuerte peso.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo elemento a se\u00f1alar en este apartado es que el gobierno de Trump tampoco goza de la simpat\u00eda del \u201ce<em>stablishment<\/em>\u201d, es decir, de los n\u00facleos fundamentales de la burgues\u00eda imperialista y de su aparato estatal (el llamado <em>Deep State<\/em>, \u201cEstado profundo\u201d). Por el contrario, estos sectores desconf\u00edan profundamente del actual mandatario: su agenda y su estilo les resultan irresponsables, aventureros y peligrosos. Esto es especialmente cierto respecto a las \u201cinnovaciones\u201d que Trump plante\u00f3 durante su campa\u00f1a en cuanto a la agenda geopol\u00edtica, tales como la intenci\u00f3n de un reacercamiento con Rusia, la propuesta de desmantelar la OTAN o de reducir los activos militares de EEUU en el exterior, as\u00ed como de levantar barreras proteccionistas y desmantelar acuerdo de libre comercio, es decir, dinamitar la globalizaci\u00f3n neoliberal. Estos planteos, de llevarse adelante, pondr\u00edan en cuesti\u00f3n buena parte del orden mundial construido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, abriendo un per\u00edodo de incertidumbre en todo el mundo, una \u201ccaja de Pandora\u201d que nadie sabe en qu\u00e9 podr\u00eda resultar.<\/p>\n<p>Como podemos observar, entonces, ya desde el principio el gobierno de Trump se vio debilitado por elementos de divisi\u00f3n burguesa y de \u201cpelea en las alturas\u201d, cuesti\u00f3n que se ve permanentemente en la vida pol\u00edtica de EEUU, y que por momentos adquiere ribetes casi \u201cdestituyentes\u201d como se puede ver en las acusaciones de colusi\u00f3n con Rusia y todo su proceso de investigaci\u00f3n judicial (ver \u201cSobrevuela el fantasma del impeachment a Trump\u201d, A. Kur, SoB 426, 18-5-17). Pese a ser un gobierno rabiosamente burgu\u00e9s e imperialista, la mayor parte de la clase dominante de EEUU (y por ende, de todo el planeta) no lo apoya \u2013o lo hace solo epis\u00f3dicamente cuando la beneficia de manera directa, como en la rebaja de impuestos. Lo mismo ocurre con medios de comunicaci\u00f3n \u2013cuya mayor\u00eda es opositora a Trump- y con el Partido Dem\u00f3crata, que vota en su contra en las votaciones parlamentarias. La capacidad de gobierno de Trump se apoya entonces centralmente en la mayor\u00eda parlamentaria que posee el Partido Republicano (que, de cualquier forma, tampoco responde org\u00e1nicamente al presidente, lo que dificulta enormemente la aprobaci\u00f3n de las leyes que \u00e9ste impulsa), y en el mismo n\u00facleo social que lo vot\u00f3 en 2016 y que todav\u00eda en parte le sigue apoyando (aunque no sin una erosi\u00f3n de su imagen).<\/p>\n<p>Ya tenemos entonces aqu\u00ed una combinaci\u00f3n de elementos que condicionan al gobierno de Trump desde su comienzo. Es un gobierno que intenta hacer girar al pa\u00eds y al mundo entero a la derecha, cuya agenda implica lanzar de manera sistem\u00e1tica ataques contra los sectores explotados y oprimidos. Pero esto no puede dejar de provocar fuertes crisis y resistencia entre los de abajo, en una sociedad muy polarizada y en la que ya existen hace a\u00f1os fuertes movimientos sociales y un amplio sector progresista (as\u00ed como sectores muy reaccionarios). Esto se combina a su vez con la divisi\u00f3n por arriba entre la burgues\u00eda, y con una alta impopularidad del presidente en la sociedad general. Este es el caldo de cultivo para el surgimiento de una posible contestaci\u00f3n masiva y radicalizada, de un resurgir de la lucha de clases en Estados Unidos como no exist\u00eda desde las d\u00e9cadas del 60 y 70. Estos son los aspectos que desarrollaremos en los siguientes cap\u00edtulos.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> La resistencia popular en la era Trump<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El gobierno de Trump se encontr\u00f3 con se\u00f1ales de un muy fuerte rechazo popular, ya antes siquiera de asumir su gobierno: grandes protestas se fueron sucediendo alrededor de distintos ejes y tem\u00e1ticas. En este cap\u00edtulo intentaremos resumir algunos de los principales movimientos sociales de resistencia que surgieron frente a sus ataques, para analizar sus caracter\u00edsticas y perspectivas de conjunto.<\/p>\n<p><em>El movimiento de mujeres<\/em><\/p>\n<p>El 20 de enero de 2017 Donald Trump asumi\u00f3 como presidente de EEUU. Fue recibido desde su propia ceremonia de inauguraci\u00f3n con protestas de toda clase de grupos sociales y pol\u00edticos, muchos de ellos contra el racismo y la xenofobia (ver \u201cFiesta agria para Trump y la \u2018Derecha Alternativa\u2019\u201d, Patricio Atkinson para Socialismo o Barbarie desde Washington DC, 19-1-17). Pero la movilizaci\u00f3n central ocurrir\u00eda al d\u00eda siguiente, con la convocatoria a una multitudinaria marcha del movimiento de mujeres: en ella participaron posiblemente <em>varios millones de personas en todo el pa\u00eds<\/em> (en cientos de ciudades y pueblos, con epicentro en la capital Washington DC). Se llevaron adelante tambi\u00e9n concentraciones en varias ciudades de Europa y del mundo. Muchos analistas consideran que se trata posiblemente de <em>la movilizaci\u00f3n<\/em> <em>m\u00e1s grande en la historia de EEUU<\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>El perfil abiertamente machista, mis\u00f3gino y homof\u00f3bico de Trump (que, entre otras cosas, defendi\u00f3 abiertamente el abuso sexual porque \u201clos famosos pueden hacer lo que quieran\u201d) cay\u00f3 como un baldazo de agua helada para un ampl\u00edsimo sector de mujeres y de la comunidad LGTB, en el marco de una sociedad con una creciente conciencia de g\u00e9nero. La respuesta fue inmediata: el movimiento de mujeres lanz\u00f3 un pronunciamiento contundente en las calles, en defensa de todos sus derechos \u2013incluido especialmente el derecho al aborto, que Trump cuestiona sistem\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>Desde aquel momento, el movimiento de mujeres quedar\u00eda planteado como uno de los actores m\u00e1s o menos permanentes de la escena pol\u00edtica en los EEUU, realizando grandes movilizaciones en varias oportunidades, como el 8 de marzo (D\u00eda Internacional de la Mujer Trabajadora) o en el primer aniversario de la asunci\u00f3n de Trump. Pero todav\u00eda m\u00e1s significativo es el hecho de que las mujeres pasaron a ocupar un rol central en la globalidad de los movimientos de resistencia contra Trump: no solo en la pelea contra la opresi\u00f3n de g\u00e9nero, sino contra todas las formas de opresi\u00f3n (raciales, laborales, legales, etc.). Una nueva camada de activistas femeninas se form\u00f3 en toda clase de colectivos y organizaciones, a lo largo y ancho del movimiento popular, muchas de ellas con importantes roles de direcci\u00f3n y liderazgo (aspecto que retomaremos en otros apartados).<\/p>\n<p>Otra ramificaci\u00f3n significativa de este creciente protagonismo del movimiento de mujeres fue el estallido del movimiento <em>Me Too <\/em>(\u201cyo tambi\u00e9n\u201d) en octubre de 2017. Este movimiento comenz\u00f3 a ra\u00edz de una serie de denuncias de abuso sexual contra un famoso productor de Hollywood (Harvey Weinstein). Esto dio lugar a una gran oleada de denuncias de agresiones sexuales, primero en la industria cinematogr\u00e1fica, y luego en todas las \u00e1reas de la vida social. Por el hecho de producirse en el mero centro del \u201cmundo del espect\u00e1culo\u201d norteamericano y global, este movimiento logr\u00f3 una visibilidad y trascendencia inmediata, reproduci\u00e9ndose en los medios de EEUU y del mundo entero. Su llegada se amplific\u00f3 tambi\u00e9n por una enorme campa\u00f1a en las redes sociales. El movimiento <em>Me Too <\/em>provoc\u00f3 tal conmoci\u00f3n que todo Hollywood debi\u00f3 posicionarse al respecto, imponi\u00e9ndose inclusive en los discursos oficiales de los premios Oscar y atraves\u00e1ndolos de punta a punta.<sup>2<\/sup> Las ondas de choque del <em>Me Too<\/em> provocaron r\u00e9plicas en otros pa\u00edses como en Francia, dando lugar al movimiento \u201c<em>Moi Aussi<\/em>\u201d con el mismo contenido.<\/p>\n<p><em>El movimiento contra el Muslim Ban<\/em><\/p>\n<p>Tan pronto como la semana siguiente a asumir, Trump lanz\u00f3 un decreto presidencial prohibiendo el ingreso a EEUU de las personas provenientes de 7 pa\u00edses de mayor\u00eda musulmana (Irak, Siria, Libia, Ir\u00e1n, Sud\u00e1n, Yemen y Somalia), lo que fue conocido como <em>muslim ban<\/em> (prohibici\u00f3n de musulmanes). En su discurso, esto se planteaba prevenir el ingreso de \u201cterroristas\u201d a Estados Unidos. En realidad se trataba de una medida netamente islam\u00f3foba y racista. No solo porque implicaba la discriminaci\u00f3n contra una comunidad entera bas\u00e1ndose en su religi\u00f3n, sino porque la lista de pa\u00edses era adem\u00e1s completamente arbitraria: dejaba afuera a los aliados de EEUU en Medio Oriente como Arabia Saudita (pa\u00eds del que provinieron casi todos los atacantes de los atentados del 11 de septiembre de 2001). Por otra parte, los muy escasos atentados islamistas que ocurrieron en los \u00faltimos a\u00f1os en EEUU no fueron protagonizados en ning\u00fan caso por inmigrantes, sino por propios norteamericanos de segunda o tercera generaci\u00f3n. Se daba la \u201cparad\u00f3jica\u201d situaci\u00f3n de que la medida de Trump dejaba afuera de EEUU a refugiados de guerra y econ\u00f3micos, as\u00ed como estudiantes y profesionales de Medio Oriente, pero no hubiera logrado evitar ni uno solo de los atentados que realmente ocurrieron en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n del decreto hab\u00eda sido tan fulminante que en varios casos sorprendi\u00f3 a los pasajeros de dichos pa\u00edses apenas se bajaron de sus vuelos, siendo detenidos en el acto por las fuerzas seguridad. La situaci\u00f3n provoc\u00f3 un gran rechazo popular y una oleada de solidaridad con los inmigrantes: r\u00e1pidamente se movilizaron decenas de miles de personas que tomaron durante horas los aeropuertos de EEUU (ver \u201c#MuslimBan: las primeras batallas contra Trump\u201d, corresponsal SoB desde Washington, 30-1-17. Estas movilizaciones lograron la liberaci\u00f3n de los detenidos, y tuvieron una fuerte incidencia para que luego la justicia declarara la suspensi\u00f3n del decreto basada en su inconstitucionalidad.<\/p>\n<p><em>El movimiento de inmigrantes<\/em><\/p>\n<p>En febrero del 2017 se llevaron adelante protestas de los inmigrantes (en su gran mayor\u00eda de origen latino) contra las propuestas de Trump de construir un muro fronterizo con M\u00e9xico y de deportar a tres millones de migrantes ilegales ya instalados en EEUU. Esto incluy\u00f3 la realizaci\u00f3n de un \u201cd\u00eda sin inmigrantes\u201d, que combin\u00f3 acciones huelgu\u00edsticas con el cierre de comercios, con el fin de visibilizar la importancia de su rol para mantener el funcionamiento de la econom\u00eda. Una medida similar se volver\u00eda a realizar el 1\u00b0 de mayo, en el marco del D\u00eda Internacional de los Trabajadores, manteniendo la tradici\u00f3n inaugurada con las enormes protestas del a\u00f1o 2006 (que hab\u00edan movilizado a m\u00e1s de un mill\u00f3n de inmigrantes en todo el pa\u00eds).<\/p>\n<p>La siguiente ronda de ataque a los inmigrantes por parte del gobierno comenz\u00f3 en septiembre de 2017, con la derogaci\u00f3n del programa conocido como DACA, sigla de <em>Deferred Action for Childhood Arrivals<\/em>, Acci\u00f3n Diferida para Llegadas Infantiles (ver \u201cTrump abre la puerta a la deportaci\u00f3n de 800.000 inmigrantes\u201d, A. Kur, SoB 439, 14-9-17). Dicho programa, iniciado en 2012, otorgaba una cobertura legal provisoria a los inmigrantes indocumentados que llegaron a EEUU siendo menores de 16 a\u00f1os, y afectaba alrededor de unas 800 mil personas, conocidas como <em>dreamers <\/em>(so\u00f1adores). Se trata en la gran mayor\u00eda de los casos de trabajadores y profesionales completamente integrados a la vida estadounidense y con altos niveles de formaci\u00f3n. La sociedad norteamericana rechaz\u00f3 masivamente el intento de dejar sin ninguna cobertura legal a este amplio sector, y finalmente el gobierno no consigui\u00f3 avanzar con su medida: por orden judicial debe seguir ateni\u00e9ndose a los t\u00e9rminos del programa (aunque al d\u00eda de hoy sigue siendo objeto de controversias y ataques por parte de Trump, especialmente por la v\u00eda de suprimir su financiamiento).<\/p>\n<p>El movimiento de inmigrantes viene logrando parcialmente su objetivo: al momento de escribir este art\u00edculo, Trump no consigui\u00f3 llevar adelante deportaciones en masa de inmigrantes indocumentados, pese a toda su incitaci\u00f3n al odio xenof\u00f3bico. Por otra parte, el mandatario anunci\u00f3 recientemente que comenzar\u00e1 las obras para construir el nefasto muro de separaci\u00f3n con M\u00e9xico, luego de conseguir \u2013tras un a\u00f1o entero de fracasos reiterados- la autorizaci\u00f3n del congreso para la partida inicial de financiamiento del mismo. Resta por verse si esos fondos son suficientes para completarlo, y sobre todo si existen las condiciones pol\u00edticas para llevarlo adelante hasta el final.<\/p>\n<p><em>El movimiento por la acci\u00f3n contra el cambio clim\u00e1tico<\/em><\/p>\n<p>Entre las medidas reaccionarias de Trump, tuvieron un lugar muy destacado aquellas que intentaron acabar con las regulaciones ambientales y con el financiamiento de planes de investigaci\u00f3n para las energ\u00edas limpias y sustentables. Trump es un descarado negador de la existencia del cambio clim\u00e1tico, al cual acusa de ser un \u201cinvento de los chinos\u201d para volver menos competitivo a EEUU. Esta pol\u00edtica dio un salto en calidad en junio de 2017, con el anuncio del mandatario norteamericano de que retirar\u00eda a su pa\u00eds de los Acuerdos de Par\u00eds (\u201cCambio clim\u00e1tico: Trump retira a EEUU de los Acuerdos de Par\u00eds\u201d, A. Kur, SoB 428, 8-6-17). Junto a su defensa activa de las energ\u00edas contaminantes como el carb\u00f3n y el petr\u00f3leo, esto se trata de un crimen contra el medio ambiente de enormes proporciones. Hay unanimidad en la comunidad cient\u00edfica en cuanto el efecto devastador que tendr\u00e1 el calentamiento global para nuestro planeta (y sus miles de millones de habitantes) en caso de que no se tomen medidas para frenarlo.<\/p>\n<p>Contra estas pol\u00edticas, ya durante el mes de abril de 2017 se realizaron muy importantes movilizaciones populares en 300 localidades del pa\u00eds, bajo el nombre de \u201cMarcha clim\u00e1tica del pueblo\u201d. Se estima que 200.000 personas participaron en la marcha en la capital del pa\u00eds.\u00a0 El problema clim\u00e1tico expone a Trump frente a ampl\u00edsimos sectores en EEUU y el mundo entero, contribuyendo a su aislamiento pol\u00edtico frente a cualquiera que tenga el m\u00e1s m\u00ednimo elemento de sensibilidad por el futuro del planeta y de la humanidad.<\/p>\n<p><em>El movimiento antirracista y antifascista<\/em><\/p>\n<p>En agosto de 2017, grupos de ultraderecha racista \u2013\u201csupremacistas blancos\u201d\u2013 como el Ku Klux Klan y otros abiertamente neonazis organizaron una movilizaci\u00f3n en la ciudad de Charlottesville (Virginia), bajo el lema \u201cunir a la derecha\u201d (ver \u201cEl ataque racista de Charlottesville abri\u00f3 una crisis pol\u00edtica\u201d, A. Kur, SoB 436, 24-8-17). El contenido era la defensa de un monumento al general confederado Robert Lee, que dirigi\u00f3 a las tropas del Sur esclavista durante la Guerra Civil norteamericana. Este monumento iba a ser retirado por decisi\u00f3n del ayuntamiento local. Para los racistas y fascistas norteamericanos, fue la oportunidad de salir por primera vez \u201ca la luz del sol\u201d, aprovechando las condiciones favorables que hab\u00eda generado el triunfo de Trump y el gran peso que adquiri\u00f3 la \u201calt-right\u201d (\u201cderecha alternativa\u201d) dentro de su gobierno.<\/p>\n<p>Ante este panorama repugnante, fue convocada inmediatamente una contra-marcha por parte del movimiento antirracista y antifascista. Esta contramarcha fue atacada violentamente por los derechistas, lo que incluy\u00f3 el asesinato de una manifestante antirracista que fue arrollada deliberadamente por un autom\u00f3vil. Esto dio lugar a serios enfrentamientos y a una oleada de movilizaciones antirracistas en todo el pa\u00eds, en la que participaron cientos de miles de personas. El clima de polarizaci\u00f3n se agrav\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s luego de que el presidente Trump condenara a \u201cambos bandos\u201d por la violencia, igualando a los neonazis asesinos con los movimientos progresistas que defienden los derechos humanos. Se abri\u00f3 una crisis pol\u00edtica nacional que culmin\u00f3 con la expulsi\u00f3n por parte de Trump de Steve Bannon, hasta el momento jefe de estrategia de la Casa Blanca, el fundador del portal \u201cBreitbart News\u201d y uno de los principales ide\u00f3logos de la \u201cderecha alternativa\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la oleada de movilizaciones populares contra el racismo y el fascismo, los sucesos de Charlottesville permitieron que saliera a la luz tambi\u00e9n un movimiento espec\u00edfico: los \u201cantifa\u201d, sectores de izquierda mayormente juveniles (muchos de ellos pertenecientes a distintas plataformas, colectivos y organizaciones populares) que se organizan para enfrentar y derrotar f\u00edsicamente en las calles a los ultraderechistas, as\u00ed como para quebrar sus actos y escrachar a sus referentes. Si bien los \u201cantifa\u201d existen ya hace a\u00f1os como una especie de \u201ctribu urbana\u201d (nutridos tradicionalmente por sectores anarquistas y punks), el triunfo de Trump les dio un nuevo significado, una nueva composici\u00f3n y un nuevo lugar en la situaci\u00f3n pol\u00edtica, al sacarlos de la marginalidad y colocarlos a la cabeza de la batalla f\u00edsica contra los grupos fascistas que se envalentonaron gracias al nuevo gobierno. De esta manera, hace ya m\u00e1s de un a\u00f1o que no hay actividad alguna de la \u201cderecha alternativa\u201d y los \u201csupremacistas blancos\u201d que no encuentre inmediatamente su contestaci\u00f3n antifascista, terminando muchas veces en batallas campales.<\/p>\n<p>En este nuevo contexto, el movimiento \u201cantifa\u201d tiene un car\u00e1cter enormemente progresivo, reflejando la voluntad de combate de amplios sectores de la juventud contra el racismo. Por otra parte, implica un giro a la izquierda respecto a una conciencia puramente \u201cpacifista\u201d, entendiendo que a las bandas de choque ultrarreaccionarias no se les puede derrotar solamente con discursos. La experiencia hist\u00f3rica del movimiento obrero<sup>3<\/sup> demuestra que solo la movilizaci\u00f3n masiva de los explotados y oprimidos, unida a la acci\u00f3n organizada de autodefensa de los mismos, puede quebrar en las calles a las bandas de choque evitando que se adue\u00f1en de ellas.\u00a0 Si se evita caer en unilateralidades puramente \u201cmilitaristas\u201d (es decir, el reemplazo total de la acci\u00f3n pol\u00edtica y masiva por el mero combate f\u00edsico) y se comprende la correcta combinaci\u00f3n de ambos elementos, el movimiento \u201cantifa\u201d puede jugar un rol de gran importancia en el caso de una mayor profundizaci\u00f3n de la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><em>El movimiento contra el libre acceso a fusiles de asalto<\/em><\/p>\n<p>Estados Unidos es mundialmente conocido por las reiteradas masacres que ocurren (principalmente en escuelas, pero tambi\u00e9n en bares, locales bailables y otras aglomeraciones de personas) a causa de individuos que tienen en su poder fusiles de asalto y comienzan tiroteos indiscriminados. M\u00e1s de conjunto, es uno de los pa\u00edses que m\u00e1s alta incidencia tiene de muertes por armas de fuego.<\/p>\n<p>En febrero de 2018 ocurri\u00f3 una de estas masacres en una escuela de Parkland (Florida), dejando un saldo de 17 estudiantes muertos (ver \u201cParkland, una nueva masacre provocada por el negocio armament\u00edstico\u201d, A. Kur, 22-2-18). Fue la gota que rebals\u00f3 el vaso de agua: los estudiantes de la escuela, apoyados por amplios sectores de la juventud, comenzaron un movimiento de protestas contra el libre acceso a los fusiles de asalto. Denuncian que el negocio del armamento (representado pol\u00edticamente por el lobby de la <em>National Rifle Association<\/em>) favorece solamente a un pu\u00f1ado de capitalistas a costa de dejar un tendal de cad\u00e1veres en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El 24 de marzo del a\u00f1o corriente se realizaron enormes protestas con este contenido en todo Estados Unidos, en las que participaron m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas. Estas tuvieron un tinte claramente opositor al gobierno de Trump, al que se denuncia como c\u00f3mplice y defensor de la industria armament\u00edstica.\u00a0 Esta problem\u00e1tica es una de las m\u00e1s candentes y actuales, generando enormes dosis de sensibilidad por parte de muy amplios sectores: eventualmente, esto puede volverse un serio problema para el gobierno Trump y las tendencias \u201cpro-armamento\u201d en general.<\/p>\n<p><em>La lucha de las y los docentes de Virginia Occidental<\/em><\/p>\n<p>En marzo de 2018 se realiz\u00f3 una muy importante huelga (de 9 d\u00edas de duraci\u00f3n) de las y los docentes de Virginia Occidental, que involucr\u00f3 a m\u00e1s de 34 mil personas en todo el Estado, en su gran mayor\u00eda mujeres (ver \u201cHist\u00f3rica huelga docente culmina con importante triunfo\u201d, A. Kur, SoB 460, 15-3-18). Incluy\u00f3 movilizaciones masivas, como la toma del Capitolio (parlamento estatal), y un profundo proceso de organizaci\u00f3n desde abajo. Esta huelga obtuvo un importante triunfo, conquistando un aumento salarial del 5% para todos los trabajadores estatales de Virginia Occidental, as\u00ed como el compromiso de avanzar sobre otros puntos del pliego de reclamos.<\/p>\n<p>Esta huelga docente fue excepcional por varios motivos. Entre ellos, que fue una de las mayores luchas de sectores de trabajadores de EEUU en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y m\u00e1s a\u00fan, que culmin\u00f3 en un triunfo energizante para sus protagonistas. El ejemplo de Virginia Occidental influy\u00f3 r\u00e1pidamente en los docentes de otros estados (como Oklahoma, Arizona y Kentucky), que ya comenzaron a realizar sus propias movilizaciones y a preparar la huelga. No puede descartarse que en el pr\u00f3ximo periodo ocurra un ascenso nacional de la lucha docente a lo largo y ancho de Estados Unidos.<\/p>\n<p>La exitosa lucha de las y los docentes implica romper con la tendencia dominante hace d\u00e9cadas a la ca\u00edda de los conflictos sindicales y al retroceso de la organizaci\u00f3n obrera. Puede servir como puntapi\u00e9 inicial para una recuperaci\u00f3n de sectores del movimiento obrero norteamericano, lo que tendr\u00eda un valor estrat\u00e9gico para la resistencia contra Trump y, m\u00e1s profundamente, para relanzar la pelea por la conciencia y organizaci\u00f3n socialista en la principal potencia del planeta.<\/p>\n<p>Por otra parte, el gran \u00e9xito de la lucha de las docentes muestra una potencialidad enormemente valiosa, no solo para EEUU sino para todo el globo: la posibilidad de que el despertar pol\u00edtico internacional del movimiento de mujeres se reproduzca tambi\u00e9n en forma de un masivo y combativo movimiento de trabajadoras. Esto le dar\u00eda un enorme impulso tanto a la lucha contra la opresi\u00f3n de g\u00e9nero y el patriarcado como al desarrollo general del movimiento obrero contra la explotaci\u00f3n y el capitalismo.<\/p>\n<p><em>Un catalizador de movimientos<\/em><\/p>\n<p>La llegada al gobierno de Donald Trump sirvi\u00f3 como catalizador para la irrupci\u00f3n de grandes movimientos sociales de protesta. Una parte considerable de estos movimientos ya hab\u00eda nacido y crecido previamente, particularmente a partir de la crisis de 2008 y del ciclo internacional de rebeliones populares de 2011. De esta manera, el triunfo electoral de Trump ocurri\u00f3 con el trasfondo de una creciente organizaci\u00f3n de los sectores explotados y oprimidos. Esto es particularmente v\u00e1lido para los movimientos de inmigrantes, la comunidad negra, las mujeres y los trabajadores m\u00e1s precarizados (cadenas de comidas r\u00e1pidas, supermercados, etc.).<\/p>\n<p>El gobierno de Trump, con su car\u00e1cter monstruosamente reaccionario, result\u00f3 un enorme aguij\u00f3n para todos los sectores progresivos de la sociedad norteamericana, que percibieron una gran amenaza para los derechos adquiridos. Esto puso en pie de guerra tanto a los movimientos sociales preexistentes como a toda una nueva camada de colectivos, activistas y sectores de la sociedad. El resultado fue la reiteraci\u00f3n de enormes protestas populares, en un ciclo de luchas como no se ve\u00eda desde las d\u00e9cadas del 60-70.<\/p>\n<p>Estos movimientos tienen una gran masividad y potencial de transformaci\u00f3n social, pero tienen tambi\u00e9n algunos importantes l\u00edmites en distintos aspectos: en cuanto a los sectores sociales involucrados, y en cuanto a la subjetividad pol\u00edtica general de sus miembros. En el primer aspecto, el principal de estos l\u00edmites es que la ola de luchas sociales todav\u00eda no logr\u00f3 perforar el n\u00facleo m\u00e1s duro del capitalismo norteamericano (y del capitalismo en general): la clase obrera industrial.\u00a0 Se trata de un sector que tanto en EEUU como en gran parte del mundo occidental viene retrocediendo demogr\u00e1ficamente, especialmente en t\u00e9rminos relativos (como proporci\u00f3n del conjunto de la fuerza laboral). Sin embargo, el proletariado fabril sigue reuniendo dos elementos objetivos de enorme importancia: su centralidad econ\u00f3mica (la industria tiene niveles de productividad much\u00edsimo m\u00e1s elevados que el resto de las ramas laborales, y al producir bienes materiales, tiene una enorme capacidad de impacto en la acumulaci\u00f3n capitalista y en la vida social en general), y sus altos niveles de concentraci\u00f3n, que forjan a un sujeto colectivo compacto, disciplinado y fuertemente interrelacionado. Como desarrollamos antes, es muy probable que este sector social en Estados Unidos haya jugado un considerable rol en el triunfo de Trump (especialmente los trabajadores blancos de la manufactura del interior del pa\u00eds): si pudiera reconfigurarse pol\u00edticamente hacia la izquierda, ser\u00eda un enorme terremoto que no solo amenazar\u00eda al gobierno Trump sino a todo el r\u00e9gimen pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social de la mayor potencia capitalista del planeta.<\/p>\n<p>En el mismo sentido, si bien existen elementos de incipiente reorganizaci\u00f3n del movimiento de trabajadores en el sector servicios, que constituye la gran mayor\u00eda de la fuerza laboral, vienen siendo pasos iniciales (como la irrupci\u00f3n de movimiento de lucha por los 15 d\u00f3lares por hora de trabajo y las peleas de las y los docentes), que todav\u00eda no consiguieron revertir la ca\u00edda en las tasas de sindicalizaci\u00f3n y de conflictividad laboral. El avance de un nuevo movimiento de trabajadores masivo y combativo en EEUU es una tarea pendiente de una gran importancia estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para completar este an\u00e1lisis es necesario introducir otra dimensi\u00f3n pol\u00edtica fundamental: la conciencia y subjetividad de los movimientos y sectores sociales progresivos. Este es el aspecto que desarrollaremos en el siguiente cap\u00edtulo.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La recomposici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda en EEUU<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>3.1 El surgimiento de una juventud socialista<\/strong><\/p>\n<p>En este cap\u00edtulo nos proponemos estudiar uno de los aspectos m\u00e1s interesantes y prometedores de la actual etapa en EEUU: el desarrollo de una creciente conciencia pol\u00edtica hacia la izquierda (especialmente en la juventud), y su cristalizaci\u00f3n en nuevas organizaciones pol\u00edticas socialistas. Se trata de un proceso incipiente y no exento de l\u00edmites: especialmente, la fuerte persistencia de una mentalidad reformista y de una estrategia enmarcada en las instituciones del r\u00e9gimen. Sin embargo, existen avances muy marcados en la evoluci\u00f3n de la subjetividad pol\u00edtica de la nueva generaci\u00f3n norteamericana, que rompen por mucho con los moldes de la mentalidad de la \u201cguerra fr\u00eda\u201d, del individualismo capitalista propio de la gran potencia, as\u00ed como de la apat\u00eda, superficialidad y escepticismo c\u00ednico de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Para analizar este nuevo fen\u00f3meno, es necesario partir nuevamente de la crisis econ\u00f3mica de 2008. Desde el punto de vista material, esta crisis signific\u00f3 el retroceso de las condiciones de vida de amplios sectores de la poblaci\u00f3n, y en muchos casos, un descenso concreto en la escala socioecon\u00f3mica. Son multitud los ejemplos de trabajadores que hasta 2008 pose\u00edan empleos (especialmente en la industria) relativamente bien pagos, con convenios colectivos y sindicatos, derechos laborales, etc., pero que durante la crisis fueron despedidos y quedaron desempleados o encontraron nuevos empleos (especialmente en el \u201csector servicios\u201d) mucho m\u00e1s precarios, con bajos salarios y sin convenios ni sindicatos. Esto fue un duro golpe para una enorme cantidad de familias que fueron expulsadas as\u00ed de la famosa clase media norteamericana, categor\u00eda que, si bien oculta las relaciones de producci\u00f3n entendidas al modo marxista, sirve descriptivamente para clasificar a la poblaci\u00f3n seg\u00fan su nivel material de vida y su \u201cstatus\u201d simb\u00f3lico en la sociedad.<\/p>\n<p>Este descenso social, por lo tanto, no solo afect\u00f3 a la vieja generaci\u00f3n de trabajadores, sino tambi\u00e9n especialmente a la de sus hijos. El acceso a la educaci\u00f3n norteamericana, ya de por s\u00ed enormemente onerosa, implic\u00f3 la necesidad por parte de los j\u00f3venes de endeudarse fuertemente y de conseguir cualquier clase de trabajo (peores pagos que los que exist\u00edan hace d\u00e9cadas para el mismo sector de la poblaci\u00f3n), llevando de manera forzosa a la \u201cproletarizaci\u00f3n\u201d de gran cantidad de ellos. Esto se complementa con la enorme dificultad para acceder a la propiedad inmobiliaria, con precios astron\u00f3micos.<\/p>\n<p>De esta manera, la nueva generaci\u00f3n norteamericana vive concretamente en peores condiciones que lo que vivi\u00f3 la generaci\u00f3n anterior, con mucha menos capacidad de proyectar un futuro, con muchas menos posibilidades de ascender socialmente. El viejo \u201csue\u00f1o americano\u201d de la segunda posguerra qued\u00f3 objetivamente sepultado por las nuevas condiciones: en su lugar, lo que hay es la dura realidad del capitalismo neoliberal. Esto dej\u00f3 una fuerte huella en la auto-percepci\u00f3n de la nueva generaci\u00f3n: m\u00e1s del 56% de los j\u00f3venes de entre 18 y 35 a\u00f1os (los famosos <em>millenials<\/em>) en EEUU <em>se consideran parte de la clase trabajadora<\/em>, mientras que solo un tercio se reconoce como \u201cclase media\u201d.<strong>\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>A estos efectos materiales de la crisis de 2008 hay que agregarle los efectos subjetivos, pol\u00edticos. Y es que al mismo tiempo que se hund\u00edan las condiciones de vida de los trabajadores, los sucesivos gobiernos rescataron a los grandes capitalistas de la quiebra, regal\u00e1ndoles miles de millones de d\u00f3lares. El 1% m\u00e1s rico de la sociedad no se vio afectado en lo m\u00e1s m\u00ednimo por la crisis, a diferencia del 99% restante. Esto provoc\u00f3 una enorme indignaci\u00f3n en amplios sectores de la poblaci\u00f3n: por primera vez en d\u00e9cadas se hizo evidente que el sistema capitalista era estructuralmente incompatible con los intereses de las grandes mayor\u00edas. As\u00ed naci\u00f3 en 2011 el movimiento <em>Occupy Wall Street<\/em>, que m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites, tuvo el enorme valor de marcar con toda claridad este contraste y esta contraposici\u00f3n objetiva de intereses. Una conciencia \u201canti-corporaciones\u201d se empez\u00f3 a expandir r\u00e1pidamente y a instalar cada vez m\u00e1s en la cultura norteamericana, como puede verse inclusive en una amplia gama de series<sup>4<\/sup>, pel\u00edculas, bandas musicales, etc.<\/p>\n<p>No repetiremos aqu\u00ed lo que ya desarrollamos en los cap\u00edtulos anteriores, acerca del surgimiento de nuevos movimientos sociales, colectivos y organizaciones a partir de 2011. Pero s\u00ed se\u00f1alaremos que aquella experiencia fue una gran escuela pol\u00edtica para toda la nueva generaci\u00f3n, que hizo sus primeras experiencias de luchas en las calles, de organizaci\u00f3n, de aprendizaje sobre las relaciones sociales, las fuerzas pol\u00edticas, etc. De esta manera, ya durante la campa\u00f1a electoral de 2016 exist\u00eda un enorme espacio pol\u00edtico para el crecimiento de alternativas mucho m\u00e1s a la izquierda que las que planteaba el \u201cestablishment\u201d de los partidos dem\u00f3crata y republicano.<\/p>\n<p>Como desarrollamos en un apartado anterior, este espacio fue aprovechado por Bernie Sanders, quien instal\u00f3 ante amplios sectores la perspectiva de una salida socialista (aunque reformista) frente a la crisis, a la que denomin\u00f3 \u201crevoluci\u00f3n pol\u00edtica\u201d. La juventud se volc\u00f3 masivamente al apoyo de la campa\u00f1a de Sanders: fue votado por <em>m\u00e1s de 2 millones de personas menores de 30 a\u00f1os, muchos m\u00e1s que los que votaron a Trump y a Clinton (sumados entre s\u00ed) en esa misma franja etaria<\/em> (ver \u201cMore young people voted for Bernie Sanders than Trump and Clinton combined \u2014 by a lot\u201d, <em>Washington Post<\/em>, 20-6-16)<em>.<\/em> Pero este fen\u00f3meno excede lo meramente electoral y abarca tambi\u00e9n aspectos ideol\u00f3gicos: seg\u00fan varias encuestas, <em>casi la mitad de los millenials preferir\u00edan vivir en un pa\u00eds socialista en vez de en uno capitalista<\/em> (\u201cMillennials aren&#8217;t satisfied with capitalism \u2014 and might prefer a socialist country, studies find\u201d, <em>Miami Herald<\/em>, 4-11-17)<em>.<\/em><\/p>\n<p>Un \u00faltimo aspecto a se\u00f1alar a este respecto es la irrupci\u00f3n de un gran inter\u00e9s en la literatura pol\u00edtica socialista, con el florecimiento de todo tipo de publicaciones. En particular, logr\u00f3 un enorme \u00e9xito la revista <em>Jacobin<\/em>, cuyo sitio recibe m\u00e1s de un mill\u00f3n de visitas mensuales y que posee tambi\u00e9n una versi\u00f3n impresa trimestral con una circulaci\u00f3n de casi 40.000 ventas por n\u00famero.\u00a0 Se trata de una plataforma en la que se publican art\u00edculos de intelectuales y dirigentes de izquierda sobre una amplia variedad de temas pol\u00edticos e hist\u00f3ricos. Aunque con una orientaci\u00f3n mayormente reformista, sus contenidos son de muy buen nivel pol\u00edtico y reflejan las discusiones que atraviesan a los sectores m\u00e1s progresistas y combativos de la sociedad de EEUU.<\/p>\n<p><strong>3.2 El crecimiento de las organizaciones pol\u00edticas socialistas: el caso de los DSA<\/strong><\/p>\n<p>El correlato de este crecimiento en la conciencia de la juventud es el fortalecimiento de las organizaciones pol\u00edticas socialistas. El \u00e9xito m\u00e1s espectacular al respecto es el de los denominados \u201cSocialistas Democr\u00e1ticos de Am\u00e9rica\u201d (DSA por sus siglas en ingl\u00e9s, <em>Democratic Socialists of America<\/em>), una tendencia que se ubica parcialmente dentro y fuera del Partido Dem\u00f3crata sin conformar un partido pol\u00edtico propiamente dicho. Esta organizaci\u00f3n ya exist\u00eda desde la d\u00e9cada del \u201980, con un contenido inicialmente bastante m\u00e1s \u201clavado\u201d, socialdem\u00f3crata y adaptado al r\u00e9gimen (en el clima macartista y reaccionario de la \u201cGuerra Fr\u00eda\u201d) que el actual. Pero los DSA tuvieron pr\u00e1cticamente un renacimiento (y un profundo cambio de car\u00e1cter) a partir de su apoyo a la campa\u00f1a de Bernie Sanders y a su programa pol\u00edtico, que sirvi\u00f3 como disparador para el ingreso de toda una nueva camada de j\u00f3venes militantes impactados por la pr\u00e9dica socialista del senador (quien, por otra parte, no tiene lazos org\u00e1nicos con los DSA, m\u00e1s all\u00e1 de la afinidad ideol\u00f3gica y ciertas colaboraciones eventuales).<\/p>\n<p>El gran salto de esta organizaci\u00f3n, sin embargo, fue motorizado por el triunfo de Donald Trump, que provoc\u00f3 en amplios sectores un efecto electrizante: si semejante monstruo reaccionario hab\u00eda llegado a la presidencia, no quedaba otra opci\u00f3n que ponerse de pie, organizarse y pelear por una alternativa radicalmente diferente. Este fen\u00f3meno que se verific\u00f3 en el terreno de los movimientos sociales, lo hizo tambi\u00e9n en el terreno pol\u00edtico, despertando a toda una nueva camada de activistas: los DSA pasaron de contar con menos de 10.000 miembros en 2016, a contar con m\u00e1s de 35.000 en la actualidad.<sup>5<\/sup> Es decir, en dos a\u00f1os se incorporaron a la organizaci\u00f3n<em> m\u00e1s de 25.000 nuevos miembros, en su gran mayor\u00eda j\u00f3venes menores de 35 a\u00f1os.<\/em> Esto convirti\u00f3 a los DSA en la organizaci\u00f3n socialista m\u00e1s grande de Norteam\u00e9rica desde la d\u00e9cada del 60, cuando la izquierda norteamericana tuvo un muy importante desarrollo, al calor de las luchas por los derechos civiles de los negros, la pelea contra la guerra de Vietnam y el ciclo internacional de radicalizaci\u00f3n del Mayo Franc\u00e9s y otros procesos similares.<\/p>\n<p>La nueva camada militante transform\u00f3 cualitativamente a la organizaci\u00f3n. Por un lado, aument\u00f3 considerablemente su tama\u00f1o, redujo dr\u00e1sticamente el promedio de edad del mismo (de m\u00e1s de 60 a\u00f1os a cerca de 30) y le otorg\u00f3 un car\u00e1cter activo y militante, haciendo florecer cientos de nuevas organizaciones locales a lo largo del pa\u00eds. Por otro lado, la nueva generaci\u00f3n hizo girar marcadamente al partido hacia la izquierda, adquiriendo una fisonom\u00eda inclusive bastante m\u00e1s radicalizada que la del propio Bernie Sanders, aunque sin terminar de romper con las concepciones reformistas de fondo.<\/p>\n<p>El giro a la izquierda de la organizaci\u00f3n parece ser una tendencia que contin\u00faa en la actualidad, seg\u00fan datos aparecidos en \u201cThe Rebirth of Social Democracy in the U.S.\u201c, Joe Allen, 4-4-18 (http:\/\/newsocialist.org). En la \u00faltima convenci\u00f3n realizada en 2017, los DSA votaron retirarse de la \u201cInternacional Socialista\u201d (formada por los partidos socialdem\u00f3cratas del mundo, totalmente adaptados al neoliberalismo y el r\u00e9gimen pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico burgu\u00e9s), as\u00ed como incorporarse a la campa\u00f1a de boicot contra el apartheid israel\u00ed<sup>6<\/sup>, profundizar la alianza y el trabajo pol\u00edtico con el movimiento negro y antirracista<sup>7<\/sup>, y adoptar como una de las grandes prioridades la construcci\u00f3n en el movimiento obrero<em>. <\/em>M\u00e1s a\u00fan, los \u00faltimos documentos pol\u00edticos de la organizaci\u00f3n parecen reflejar una tendencia creciente al alejamiento del Partido Dem\u00f3crata, aunque todav\u00eda est\u00e1 por verse c\u00f3mo se desarrolla ese proceso.<\/p>\n<p>Pese a todo lo anterior, es importante se\u00f1alar que los DSA siguen siendo todav\u00eda una organizaci\u00f3n con fuertes l\u00edmites desde el punto de vista de las concepciones estrat\u00e9gicas. En su posici\u00f3n mayoritaria no hay una concepci\u00f3n de ruptura revolucionaria con el r\u00e9gimen a trav\u00e9s de grandes enfrentamientos de clase (como la que posee la tradici\u00f3n marxista, leninista y trotskista). La \u201crevoluci\u00f3n pol\u00edtica\u201d a la que adhieren mayoritariamente los DSA (siguiendo la terminolog\u00eda de Bernie Sanders) se trata de una transformaci\u00f3n en el marco de las instituciones del r\u00e9gimen, con una l\u00f3gica gradualista y sin grandes choques. La v\u00eda para lograrla ser\u00eda una combinaci\u00f3n del crecimiento de los movimientos sociales y del \u00e9xito electoral de los socialistas, que permitir\u00edan introducir paulatinamente cambios legislativos a favor de las clases trabajadoras y populares mediante la presi\u00f3n social y la acci\u00f3n parlamentaria. En el largo plazo, esto llevar\u00eda a una \u201cradicalizaci\u00f3n de la democracia\u201d y a una \u201cdemocratizaci\u00f3n de la econom\u00eda\u201d, es decir, a una reconfiguraci\u00f3n global de la sociedad en un sentido anticapitalista y socialista, aunque sin un punto claro de quiebre en el sistema de propiedad ni en el r\u00e9gimen pol\u00edtico.<\/p>\n<p>De estas concepciones se desprende una estrategia pol\u00edtica que gira principalmente alrededor de la diputa en el terreno electoral. Si bien los DSA apuestan fuertemente al desarrollo de movimientos sociales y de campa\u00f1as de agitaci\u00f3n pol\u00edtica \u201cdesde las bases\u201d, en \u00faltima instancia ligan su \u00e9xito a la posibilidad de introducir a sus miembros en las instituciones del r\u00e9gimen existente. La l\u00f3gica electoralista es entonces la racionalidad \u00faltima de su modo de construcci\u00f3n pol\u00edtica, lo mismo que ocurre con organizaciones como Podemos en Espa\u00f1a y con otras formaciones similares de la \u201cnueva izquierda\u201d en todo el planeta. En el caso de Grecia, estas concepciones mostraron sus l\u00edmites infranqueables, con la capitulaci\u00f3n en toda la l\u00ednea del gobierno de Syriza a las pol\u00edticas de austeridad impuestas por la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>Es precisamente esta l\u00f3gica electoralista la que lleva a los DSA a utilizar el sello del Partido Dem\u00f3crata, bajo el cual presentan a las elecciones a gran parte de sus candidatos sin constituirse como partido independiente -repitiendo a escala local el mismo enorme error de orientaci\u00f3n que Bernie Sanders cometi\u00f3 a escala nacional. El argumento aqu\u00ed es el mismo que el de todas las organizaciones adaptadas al r\u00e9gimen pol\u00edtico de la democracia burguesa: todo lo que ayude a ganar votos es v\u00e1lido, y si el sello y aparato del Partido Dem\u00f3crata es redituable en t\u00e9rminos electorales, entonces debe ser utilizado. Esto ocurre inclusive pese a que los propios DSA caracterizan (correctamente) al Partido Dem\u00f3crata como un \u201c\u00f3rgano y representante de los intereses de la clase capitalista dominante\u201d, y a que plantean la construcci\u00f3n del \u201cpoder pol\u00edtico y organizaci\u00f3n socialistas independientes\u201d como \u201cobjetivo de largo plazo\u201d (\u201cOur Electoral Strategy\u201c, DSA National Electoral Committee, 27-1-18). Los DSA abonan as\u00ed a la confusi\u00f3n entre los trabajadores y sectores populares, en vez de trazar una l\u00ednea clara e imborrable con el Partido Dem\u00f3crata capitalista e imperialista que ayude a superar hist\u00f3ricamente a dicho partido. Esta misma cr\u00edtica es formulable tambi\u00e9n a la posici\u00f3n oficial que adoptaron los DSA en las presidenciales de 2016 (una vez que fue derrotado Sanders en las primarias dem\u00f3cratas), en las que llamaron a votar a Hillary Clinton.<\/p>\n<p>Pese a las limitaciones mencionadas, sin duda alguna el fen\u00f3meno del crecimiento y radicalizaci\u00f3n de los DSA en base a una nueva generaci\u00f3n de activistas socialistas es <em>enormemente progresivo<\/em>, especialmente en la medida en que contin\u00fae su evoluci\u00f3n pol\u00edtica hacia posiciones de independencia de clase. La emergencia de los DSA significa un fuerte giro a la izquierda no solo frente a los viejos partidos del r\u00e9gimen (incluida la \u201cizquierda liberal\u201d del Partido Dem\u00f3crata, o los intentos centroizquierdistas como el \u201cPartido Verde\u201d), sino inclusive frente a la campa\u00f1a del propio Bernie Sanders que, aunque se proclame socialista, no deja de tener una coloraci\u00f3n m\u00e1s bien neokeynesiana (de \u201creformas de fondo\u201d dentro del capitalismo). Distintos art\u00edculos period\u00edsticos y pol\u00edticos reflejan que los nuevos militantes socialistas DSA toman al programa de Sanders no como un fin en s\u00ed mismo, sino como un punto de partida para una transformaci\u00f3n global de la sociedad, en un sentido anticapitalista y socialista.<\/p>\n<p>Otro elemento de gran importancia es que en el interior de los DSA existen tambi\u00e9n tendencias pol\u00edticas que se encuentran m\u00e1s a la izquierda que la posici\u00f3n mayoritaria. Algunas de ellas se tratan de corrientes socialistas revolucionarias y marxistas, que batallan por hacer romper a los DSA con el Partido Dem\u00f3crata y constituirlo como un tercer partido, aut\u00e9nticamente obrero y popular, ligado a la lucha de clases. Es el caso por ejemplo del \u201cCaucus Refundaci\u00f3n\u201d, cuyo programa puede leerse en el sitio https:\/\/dsarefoundation.org\/. No est\u00e1 claro todav\u00eda qu\u00e9 grado de desarrollo pueden alcanzar estas tendencias, pero es posible que su influencia ya est\u00e9 siendo un factor (aunque sea indirecto) en la evoluci\u00f3n pol\u00edtica global de los DSA.<\/p>\n<p>El desarrollo pol\u00edtico de esta nueva generaci\u00f3n que se incorpor\u00f3 a los DSA (y especialmente de sus tendencias m\u00e1s a la izquierda) presenta un enorme inter\u00e9s para los socialistas de todo el mundo. Si miles de j\u00f3venes, trabajadores, mujeres, negros e inmigrantes contin\u00faan radicaliz\u00e1ndose, podemos estar ante una recomposici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda como no exist\u00eda desde las d\u00e9cadas de los 60-70, abriendo grandes oportunidades para la construcci\u00f3n de organizaciones socialistas revolucionarias en la principal potencia mundial, en el mism\u00edsimo coraz\u00f3n del imperialismo capitalista. \u00c9sta es sin duda alguna una perspectiva enormemente alentadora para toda la izquierda y los movimientos de lucha a lo largo de todo el globo.<\/p>\n<p><strong>3.3 La pelea por un tercer partido, de trabajadores y socialista<\/strong><\/p>\n<p>En Estados Unidos, es una tarea estrat\u00e9gica de primer orden la construcci\u00f3n de un \u201ctercer partido\u201d, obrero, popular y socialista, totalmente independiente del \u201cduopolio\u201d dem\u00f3crata-republicano<sup>8<\/sup> que representa al gran capitalismo imperialista. El gran entusiasmo generado por la campa\u00f1a de Bernie Sanders, el despertar de una juventud socialista, el crecimiento de los DSA y otras organizaciones y colectivos, etc., ser\u00e1 neutralizado por el sistema sino consiguen cristalizar en una organizaci\u00f3n pol\u00edtica independiente.<\/p>\n<p>Esto es exactamente lo que demostr\u00f3 la capitulaci\u00f3n de Bernie Sanders ante la candidatura presidencial de Hillary Clinton, dejando abandonado al enorme movimiento popular que lo apoyaba y que ve\u00eda en \u00e9l un reflejo de sus aspiraciones de ruptura con el establishment. Peor a\u00fan, esta decisi\u00f3n fue presentada como una \u201ct\u00e1ctica\u201d para evitar el triunfo de Trump y fracas\u00f3 inclusive en este terreno: qued\u00f3 demostrado que no era posible derrotar a la derecha contraponi\u00e9ndole otra candidatura neoliberal e imperialista (una elecci\u00f3n disputada entre Sanders y Trump hubiera tenido probablemente un resultado muy diferente). La l\u00f3gica del \u201cmal menor\u201d no solo borra la pelea estrat\u00e9gica por una salida socialista, sino que es completamente impotente para evitar el triunfo del \u201cmal mayor\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s de conjunto, el Partido Dem\u00f3crata ejerce una enorme presi\u00f3n a la adaptaci\u00f3n de la izquierda y los luchadores, cooptando a los movimientos y colectivos progresistas que van surgiendo. La l\u00f3gica de este proceso es muy simple: desde el \u201csentido com\u00fan\u201d reformista, para hacer cambios hay que estar en las instituciones, y la mejor manera de lograrlo es a trav\u00e9s del aparato de un gran partido nacional que cuenta con millones de d\u00f3lares de financiamiento. Todo esto se ve agravado porque el sistema electoral norteamericano es profundamente antidemocr\u00e1tico y porque las grandes corporaciones invierten una enorme cantidad de dinero en las campa\u00f1as electorales, lo que hace que sea extremadamente dif\u00edcil romper con el bipartidismo constituido. As\u00ed es como una tras otra de las camadas de luchadores que surgen por distintas tem\u00e1ticas (contra el racismo, por la libre sindicalizaci\u00f3n, por el aumento de salario, por la cobertura de salud, etc.), ven como una parte considerable de sus miembros son devorados por el aparato dem\u00f3crata, que les impone sus condiciones y les recorta toda posible arista realmente disruptiva.<\/p>\n<p>Por otra parte, la experiencia hist\u00f3rica de la clase obrera de EEUU en cuanto a su relaci\u00f3n con los partidos pol\u00edticos es muy diferente a la del resto de los grandes pa\u00edses capitalistas desarrollados. En Europa continental (en pa\u00edses como Alemania y Francia), se desarrollaron durante los siglos XIX y XX grandes partidos socialistas que lograron conquistar pol\u00edticamente a la mayor parte del proletariado. Aun luego de la cristalizaci\u00f3n reformista de dichos partidos y de la gran traici\u00f3n que signific\u00f3 su apoyo la Primera Guerra Mundial, siguieron conservando gran parte de su base obrera y su identidad \u201cproletaria\u201d, por lo menos hasta el gran giro neoliberal desde la d\u00e9cada de 1970.\u00a0 Algo similar ocurri\u00f3 en pa\u00edses del mundo anglosaj\u00f3n como Inglaterra y Australia con los <em>partidos laboristas<\/em>, organizaciones pol\u00edticas creadas desde los grandes sindicatos y que actuaron como la rama \u201cparlamentaria\u201d del movimiento obrero reformista \u2013obteniendo importantes \u00e9xitos electorales y conformando gobiernos en muchas ocasiones.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, a diferencia de todos estos otros pa\u00edses, nunca lograron alcanzar un peso decisivo ni los partidos socialistas ni los laboristas: los variados intentos por fundarlos fueron minoritarios y no prosperaron. En el terreno electoral, la experiencia independiente y proletaria con mayor \u00e9xito de EEUU fue realizada entre las d\u00e9cadas de 1900 y 1920 por el Partido Socialista, con la candidatura presidencial del dirigente obrero Eugene Debs: lleg\u00f3 a obtener el 6% de los votos. Pero esta experiencia qued\u00f3 pronto abortada: desde la d\u00e9cada del 30, bajo el impacto del \u201cNew Deal\u201d, gran parte del movimiento obrero organizado se volc\u00f3 a una alianza estrat\u00e9gica con el Partido Dem\u00f3crata. M\u00e1s a\u00fan, en las d\u00e9cadas del 40 y 50 (en plena \u201cGuerra Fr\u00eda\u201d), la orientaci\u00f3n anticomunista del imperialismo norteamericano se tradujo en una gran purga de militantes de izquierda del movimiento obrero, que fortaleci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la hegemon\u00eda dem\u00f3crata y dificult\u00f3 seriamente la construcci\u00f3n de alternativas independientes.<\/p>\n<p>Pese a todo lo anterior, las actuales condiciones de deslegitimaci\u00f3n, crisis pol\u00edtica y de representaci\u00f3n pueden dar lugar a una ruptura de este \u201cstatu quo\u201d hist\u00f3rico y a la irrupci\u00f3n de nuevas formaciones partidarias, como viene ocurriendo en gran cantidad de pa\u00edses de Europa y de todo el planeta. Esta perspectiva no es una mera elucubraci\u00f3n te\u00f3rica sino que es respaldada por las encuestas: estas se\u00f1alan que <em>el 61% de la poblaci\u00f3n considera que hace falta un \u201ctercer partido\u201d<\/em> (\u201cPerceived Need for Third Major Party Remains High in U.S.\u201d, Gallup, 27-9-17). El sistema bipartidista tradicional se encuentra fuertemente cuestionado y cada vez puede dar menos respuestas a las demandas de la sociedad.<\/p>\n<p>Partiendo de esta realidad, un importante grupo de seguidores de Bernie Sanders lanz\u00f3 una campa\u00f1a para intentar convencer tanto al excandidato como a su base de que rompan con el Partido Dem\u00f3crata y construyan su propio partido pol\u00edtico, siguiendo el ejemplo de las formaciones como Podemos en Espa\u00f1a o Syriza en Grecia. Esta iniciativa adopt\u00f3 en una primera etapa el nombre de \u201c<em>Draft Bernie\u201d<\/em> (consiguiendo 50 mil firmas en su apoyo) y se reconfigur\u00f3 actualmente como \u201cMovimiento por un Partido del Pueblo\u201d, cuyo sitio puede visitarse en https:\/\/www.forapeoplesparty.org\/. A diferencia de los DSA, esta iniciativa \u2013aunque tambi\u00e9n progresiva- parece tener un car\u00e1cter m\u00e1s \u201ckeynesiano\u201d y menos socialista. Queda por verse c\u00f3mo evoluciona en el pr\u00f3ximo periodo, empezando por la gran inc\u00f3gnita de qu\u00e9 pasos piensa seguir el propio Bernie Sanders.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la pelea por la construcci\u00f3n de un tercer partido, obrero y socialista, es\u00a0 especialmente la que llevan adelante organizaciones del trotskismo norteamericano, entre las que resaltan especialmente dos: la <em>International Socialist Organization <\/em>(que publica el peri\u00f3dico <em>Socialist Worker<\/em>) y <em>Socialist Alternative<\/em>. A esta \u00faltima organizaci\u00f3n pertenece Kshama Sawant, miembro \u2013desde 2013- del concejo municipal de la ciudad de Seattle, quien impuls\u00f3 la pelea por los 15 d\u00f3lares por hora de trabajo y el proyecto de ley que fue aprobado en la ciudad para su paulatina implementaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las caracterizaciones y debates espec\u00edficos alrededor de estas organizaciones, su desarrollo e implantaci\u00f3n crecientes muestra que tambi\u00e9n existe en EEUU espacio pol\u00edtico para una izquierda completamente independiente del Partido Dem\u00f3crata, con un programa abiertamente socialista y de confrontaci\u00f3n con el r\u00e9gimen existente.<\/p>\n<p><strong>3.4 Las campa\u00f1as socialistas de agitaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Para concluir este trabajo, queremos analizar un aspecto que tiene una gran importancia tanto para la recomposici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda como para la recomposici\u00f3n general del movimiento obrero y de los sectores populares en EEUU. Se trata de las campa\u00f1as socialistas de agitaci\u00f3n pol\u00edtica alrededor de problem\u00e1ticas ampliamente sentidas por las masas explotadas y oprimidas. Muchas de estas campa\u00f1as se encuentran actualmente en el centro del programa de los socialistas en EEUU: son grandes ejes de la agitaci\u00f3n cotidiana de los DSA, as\u00ed como de los grupos trotskistas y de la izquierda en general, con una recepci\u00f3n popular enormemente positiva. Algunos de los ejemplos m\u00e1s destacados son la lucha por un sistema de cobertura de salud universal y gratuito; la campa\u00f1a por el salario m\u00ednimo de 15 d\u00f3lares por hora de trabajo<sup>9<\/sup> y el derecho a sindicalizarse; y la pelea por la gratuidad de la educaci\u00f3n superior y la supresi\u00f3n de las deudas estudiantiles.<\/p>\n<p>Este tipo de campa\u00f1as tienen un enorme valor pol\u00edtico por varias razones: se trata de reivindicaciones que ponen en el centro las necesidades de la clase trabajadora y de todos los sectores explotados y oprimidos (la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n), a expensas del 1% de grandes capitalistas. Para implementarse y sostenerse hasta el final, requieren de la expropiaci\u00f3n directa o indirecta (v\u00eda tributaria o salarial) de una parte considerable de las ganancias patronales, lo cual implica vencer una dur\u00edsima resistencia por parte de las clases dominantes. Esto solo puede lograrse mediante la movilizaci\u00f3n masiva y los m\u00e9todos de lucha de clases.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s estas consignas tienen una virtud adicional: al estar dirigidas hacia el poder pol\u00edtico, al Estado -que es quien debe implementarlas en forma de leyes-, estas reivindicaciones permiten unificar y movilizar alrededor suyo a toda la clase trabajadora de pa\u00eds en un <em>movimiento \u00fanico<\/em>, dependiendo su conquista de las relaciones de fuerzas globales entre las clases y no de las condiciones particulares de cada sector.<\/p>\n<p>Esto es especialmente importante en pa\u00edses como EEUU en los que una gran parte de la clase se encuentra fuertemente precarizada y con grandes dificultades para la organizaci\u00f3n sindical; en los que la gran predominancia num\u00e9rica del sector servicios (aproximadamente el 80% de la fuerza de trabajo) lleva a que la mayor parte de los asalariados est\u00e9n dispersos en una gran cantidad de locales, centros o instituciones, bajo diversas patronales y con niveles de concentraci\u00f3n relativamente bajos; y en los que en las f\u00e1bricas impera la m\u00e1s brutal de las dictaduras patronales. Las campa\u00f1as pol\u00edticas como estas permiten que participen inclusive aquellos trabajadoras y trabajadoras que no pueden realizar acciones dentro de sus propios lugares de trabajo, por existir all\u00ed relaciones de fuerza muy desfavorables con sus patrones. Permiten organizar a la clase trabajadora a lo largo y ancho del pa\u00eds, en las ciudades grandes y peque\u00f1as, en los cordones industriales, en los centros comerciales, en los establecimientos de la salud y la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de todo lo anterior, uno de los aspectos m\u00e1s estrat\u00e9gicos de estas consignas es que permiten <em>unificar a todos los componentes<\/em> que tiene la clase trabajadora y los sectores oprimidos: mujeres y varones; negros, latinos y blancos; inmigrantes y norteamericanos. Son precisamente los sectores m\u00e1s oprimidos de la sociedad los que m\u00e1s sufren la falta de cobertura de salud, los bajos salarios y el alto coste del acceso a la educaci\u00f3n: la pelea por las reivindicaciones mencionadas tiene la potencialidad de poner en pie a todos estos sectores en un torrente imparable de lucha (como ya se viene verificando en peque\u00f1a escala en varias ciudades).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, estas campa\u00f1as sin duda alguna tendr\u00e1n como efecto una fuerte <em>politizaci\u00f3n<\/em> de los trabajadores, ya que la pelea por conquistar estas reivindicaciones los obliga a reflexionar y sacar conclusiones sobre el conjunto de las relaciones pol\u00edticas del pa\u00eds, de las caracter\u00edsticas de los grandes partidos y dirigentes, de los intereses de clase concentrados que se expresan en cada tendencia pol\u00edtica. Es por lo tanto un factor para la organizaci\u00f3n de la clase trabajadora en un nivel superior, como sujeto pol\u00edtico independiente.<\/p>\n<p><em>La lucha por la cobertura universal de salud<\/em><\/p>\n<p>Desarrollaremos espec\u00edficamente aqu\u00ed la cuesti\u00f3n de la cobertura de salud, por ser uno de los principales temas de debate en EEUU en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y especialmente a partir de la crisis de 2008 y sus efectos sociales. El sistema de salud en este pa\u00eds est\u00e1 abrumadoramente en manos privadas, y el acceso a sus servicios se contrata mayormente a trav\u00e9s de aseguradoras tambi\u00e9n privadas. El alto costo de estas aseguradoras hace que enormes sectores de la poblaci\u00f3n tengan grandes dificultades para lograr ese acceso: de esta manera, la posibilidad de tener una vida larga y saludable es puramente una cuesti\u00f3n de clase.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>El gobierno de Obama, bajo una gran presi\u00f3n social, present\u00f3 y consigui\u00f3 aprobar en 2010 el proyecto llamado <em>Affordable Care Act<\/em>, conocido popularmente como <em>Obamacare<\/em>. Esta ley hace obligatoria la contrataci\u00f3n de alg\u00fan seguro de salud, proporcionando subsidios estatales para aquellas personas que tengan dificultades para hacerlo. Ampl\u00eda tambi\u00e9n la elegibilidad para el seguro estatal de salud gratuito o de bajo costo, conocido como <em>Medicaid, <\/em>destinado a las personas de m\u00e1s bajos recursos. Como consecuencia de estas medidas, 20 millones de personas pudieron acceder por primera vez a la cobertura de salud en EEUU. Sin embargo, otras 30 millones todav\u00eda quedan sin cobertura o sub-aseguradas (debiendo pagar importantes co-pagos, etc.). Por otra parte, el lucro capitalista sigue devorando una parte considerable de los recursos de los trabajadores. La complejidad del sistema, que involucra a distintos niveles de empresas privadas en diferentes roles, implica adem\u00e1s fuertes costos adicionales y una enorme burocracia administrativa que termina retardando o impidiendo el acceso real a las prestaciones.<\/p>\n<p>El presidente Donald Trump, ya desde su campa\u00f1a electoral, anunci\u00f3 como uno de sus grandes proyectos la derogaci\u00f3n del <em>Obamacare <\/em>y su reemplazo por un sistema m\u00e1s restrictivo (eliminando o restringiendo subsidios), en l\u00ednea con su concepci\u00f3n global neoliberal de \u201cachicar el Estado\u201d para disminuir la presi\u00f3n tributaria sobre los ricos. Pero cuando Trump intent\u00f3 avanzar en el parlamento con sus reformas, no logr\u00f3 el apoyo popular para su proyecto: m\u00e1s del 55% de la poblaci\u00f3n lo rechazaba seg\u00fan encuestas. Finalmente, el proyecto de ley para derogar el <em>Obamacare<\/em> no consigui\u00f3 ser aprobado por el Congreso, ante el rechazo de los dem\u00f3cratas y los desacuerdos internos de los republicanos.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s interesante desde el punto de vista socialista, es que al calor de este debate irrumpi\u00f3 p\u00fablica y masivamente una <em>tercera posici\u00f3n: <\/em>la pelea por un proyecto de cobertura de salud universal y gratuito, conocido como <em>Medicare for All<\/em>, que suprima a las aseguradoras privadas y las reemplace por una gran aseguradora estatal administrada a nivel federal (m\u00e9todo de \u201cpagador \u00fanico\u201d o <em>single-payer<\/em>), que cubra la totalidad de las prestaciones para la totalidad de las personas que habiten en EEUU (sean nacionales o extranjeros, legales o ilegales), que simplifique el sistema eliminando las trabas burocr\u00e1ticas y reduciendo costos administrativos. Este sistema ser\u00eda financiado mediante fuertes impuestos progresivos sobre la renta, que afectar\u00edan principalmente a los grandes capitalistas. Desde el punto de vista de las tendencias m\u00e1s a la izquierda, este sistema ser\u00eda un punto de partida para conquistar la <em>estatizaci\u00f3n completa<\/em> del sistema de salud, suprimiendo completamente al lucro capitalista en ese terreno.<\/p>\n<p>El proyecto <em>Medicare for All<\/em> ya ven\u00eda siendo presentado en el parlamento norteamericano (por un sector de congresistas Dem\u00f3cratas) desde 2003, pero peg\u00f3 un salto definitivo a la popularidad en las primarias dem\u00f3cratas de 2016, cuando el senador Bernie Sanders lo adopt\u00f3 como uno de sus principales ejes de campa\u00f1a. En la actualidad este proyecto cuenta con una enorme popularidad en EEUU: lo apoyan por lo menos el 52% de los norteamericanos, y un abrumador 69% entre los que se identifican como dem\u00f3cratas (\u201cPoll: Majority supports single-payer health care\u201c, 22-9-17, http:\/\/thehill.com). Entre los propios parlamentarios de dicho partido cuenta tambi\u00e9n con un apoyo creciente (aunque en un congreso federal dominado por el Partido Republicano, que se opone rotundamente a cualquier proyecto que implique una mayor intervenci\u00f3n del Estado sobre las ganancias).<\/p>\n<p>Por otra parte, un proyecto similar fue presentando en el estado de California para su aplicaci\u00f3n a nivel estatal, logrando obtener media sanci\u00f3n en su Senado en junio de 2017 (para que luego el l\u00edder dem\u00f3crata de la otra c\u00e1mara parlamentaria de California, la Asamblea del Estado, dejara caer el proyecto por resultarle demasiado radical).<\/p>\n<p>El aspecto m\u00e1s interesante en este caso es el sujeto de esta iniciativa: fue la <em>Asociaci\u00f3n de Enfermeras de California<\/em>, que nuclea m\u00e1s de 80.000 trabajadoras y trabajadores del sistema de salud, la mitad de ellas negras y latinas, la que encabez\u00f3 la campa\u00f1a para su aprobaci\u00f3n<strong>. <\/strong>De esta manera, fue un sector del movimiento obrero (y en especial, del movimiento obrero femenino y de color) quien tom\u00f3 en sus manos la tarea de pelear por una reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica para toda la clase. Este es un valios\u00edsimo ejemplo para la elevaci\u00f3n del movimiento obrero a la pelea pol\u00edtica y socialista, as\u00ed como para la interrelaci\u00f3n de los movimientos de lucha de clase, de g\u00e9nero y de raza.<\/p>\n<p><strong>3.5 Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Estados Unidos atraviesa, desde el punto de vista de las relaciones m\u00e1s generales de fuerza entre las clases sociales -y sus respectivas expresiones pol\u00edticas-, una situaci\u00f3n derechizada gracias al triunfo de Trump y su bater\u00eda de ataques antipopulares. Esto mismo ocurre en la mayor parte del mundo (o quiz\u00e1s en su totalidad), aspecto que es desarrollado ampliamente en otros art\u00edculos de esta revista. Sin embargo, en este art\u00edculo estudiamos el otro aspecto de esta totalidad dial\u00e9ctica: la enorme resistencia popular y la recomposici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda. Es que aqu\u00ed ocurre algo aparentemente contradictorio, pero no por ello menos real: la apertura de un enorme campo pol\u00edtico para el socialismo, como resultado de la agudizaci\u00f3n de los choques sociales, de la erosi\u00f3n de todas las variantes centristas del espectro pol\u00edtico (como es, en EEUU, el \u201cestablishment\u201d del Partido Dem\u00f3crata, encarnado principalmente en la desprestigiada figura de Hillary Clinton), de la acumulaci\u00f3n de experiencias de lucha y organizaci\u00f3n por parte de los explotados y oprimidos, de la polarizaci\u00f3n entre los sectores progresistas y reaccionarios de la sociedad, de la persistencia de los efectos sociales de la crisis econ\u00f3mica y de la ausencia de una verdadera y vigorosa recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, y como desarrollamos a lo largo de estas p\u00e1ginas, Estados Unidos puede estar a las puertas de un proceso realmente hist\u00f3rico, de recomposici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda. Decenas de miles de j\u00f3venes se acercan a la acci\u00f3n pol\u00edtica atra\u00eddos por los principios del socialismo. Millones de personas participan en diversos tipos de protestas contra el gobierno reaccionario de Trump. Una gran parte de la sociedad exige el surgimiento de un tercer partido, independiente de los aparatos burgueses dem\u00f3crata y republicano. Avanzan experiencias muy valiosas, aunque todav\u00eda incipientes, de reorganizaci\u00f3n en el movimiento de trabajadores. Las campa\u00f1as socialistas de agitaci\u00f3n pol\u00edtica (como la pelea por la cobertura universal de salud o por el salario m\u00ednimo de 15 d\u00f3lares por hora de trabajo) obtienen una gran recepci\u00f3n popular, y que tiende a crecer cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Todo este ocurre en un pa\u00eds que no deja de tener importantes tradiciones de lucha obrera y popular, que su clase dominante se esfuerza por silenciar y hacer olvidar: comenzando por las peleas obreras de los siglos XIX y comienzos del XX (que dieron lugar, entre otras cosas, a fechas hist\u00f3ricas del movimiento obrero internacional como el 1\u00b0 de mayo y el 8 de marzo), siguiendo por las importantes luchas de los trabajadores en la d\u00e9cada de 1930 (incluyendo la hist\u00f3rica huelga de Minneapolis dirigida por el trotskismo norteamericano), continuando por el enorme movimiento antirracista por los derechos civiles en la d\u00e9cada del \u201960 (que tuvo un importante y menos conocido aspecto clasista, por la igualdad socioecon\u00f3mica y contra el capitalismo, especialmente hacia finales de la d\u00e9cada), el masivo movimiento contra la guerra de Vietnam en esos mismos a\u00f1os que derrot\u00f3 por primera vez de manera rotunda al guerrerismo imperialista, etc. Todas estas tradiciones siguen formando parte de la memoria colectiva, y sus ense\u00f1anzas m\u00e1s radicalizadas tienden a resurgir en la medida en que los choques sociales y pol\u00edticos se vuelven cada vez m\u00e1s agudos. Esto, por ejemplo, se puede ver con toda claridad en el nuevo ascenso de los movimientos de lucha de las personas negras, aspecto que merecer\u00eda un estudio espec\u00edfico por su gran riqueza y potencialidades pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Para concluir, nunca es demasiado repetir que EEUU es la principal potencia capitalista-imperialista del planeta, y que todos los desarrollos en su interior tienen por naturaleza una importancia global. La crisis econ\u00f3mica de 2008, iniciada en este pa\u00eds, se propag\u00f3 r\u00e1pidamente por el mundo provocando un terremoto global. De la misma manera, las tendencias culturales y pol\u00edticas que surgen en EEUU se vuelven r\u00e1pidamente fen\u00f3menos mundiales. Un resurgir del socialismo en EEUU, luego de varias d\u00e9cadas de reacci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica, puede ser un elemento de enorme importancia para la recomposici\u00f3n de la izquierda a escala global, para su irrupci\u00f3n como actor de primer orden en el escenario hist\u00f3rico. A esta perspectiva apostamos desde la corriente internacional Socialismo o Barbarie.<\/p>\n<ol>\n<li>En el caso de Afganist\u00e1n, tras 17 a\u00f1os de guerra, los talibanes no solo no fueron derrotados, sino que vienen recuperando terreno a un ritmo alarmante. En el caso de Irak, luego del \u00e9xito inicial (el derrocamiento de Saddam Hussein y el establecimiento de un gobierno t\u00edtere), EEUU se vio empantanado en un largo enfrentamiento contra grupos jihadistas, fracas\u00f3 en la pelea por hacerse con el control de las mayores explotaciones de petr\u00f3leo del pa\u00eds (obtuvieron mejores tajadas sus competidores como Rusia y China), y finalmente perdi\u00f3 tambi\u00e9n (en este caso contra Ir\u00e1n) la batalla por la hegemon\u00eda pol\u00edtica sobre el nuevo gobierno y aparato estatal.<\/li>\n<li>Resulta de inter\u00e9s se\u00f1alar aqu\u00ed que los premios Oscar sirven como \u201cpantalla\u201d de las discusiones que atraviesan a la sociedad norteamericana: tambi\u00e9n se desarroll\u00f3 previamente en ellos un debate sobre la discriminaci\u00f3n de los actores negros, y diversos discursos sobre los efectos nocivos del calentamiento global.<\/li>\n<li>El ejemplo m\u00e1s famoso es la batalla de \u201cCable Street\u201d en Londres en 1936, donde las fuerzas unidas del movimiento obrero, comunistas, jud\u00edos, irlandeses y otros sectores aplastaron en las calles al movimiento fascista ingl\u00e9s, en una enorme batalla campal, bajo la consigna \u201cNo Pasar\u00e1n\u201d. El fascismo ingl\u00e9s nunca consigui\u00f3 volver a levantar cabeza luego de esa derrota.<\/li>\n<li>Una serie muy emblem\u00e1tica es la popular Mr. Robot, en la que un grupo de hackers se plantea tirar abajo una megacorporaci\u00f3n financiera con el objetivo de eliminar la tiran\u00eda de las deudas. M\u00e1s all\u00e1 de sus concepciones ingenuas y \u201cposmodernas\u201d, muestra con gran claridad la enorme bronca acumulada contra Wall Street y los grandes capitalistas.<\/li>\n<li>Es importante se\u00f1alar que el criterio de los DSA para considerar a alguien como miembro de la organizaci\u00f3n es muy laxo: alcanza con que suscriba a los principios generales de la misma, y que aporte una cotizaci\u00f3n anual bastante baja. Esto se diferencia de los criterios organizativos de las organizaciones de tipo leninista, que consideran militantes a aquellos que formen parte de las c\u00e9lulas partidarias y lleven adelante las resoluciones de las mismas (lo que obliga a una actividad mucho m\u00e1s cotidiana). Los criterios organizativos se desprenden del tipo de organizaci\u00f3n pol\u00edtica que se quiera construir, de su estrategia y tareas: as\u00ed, las organizaciones revolucionarias tienen criterios m\u00e1s \u201cestrictos\u201d porque se busca construir un n\u00facleo m\u00e1s compacto, disciplinado y politizado: a esto se denomina \u201cpartido de cuadros\u201d. Los fundamentos pol\u00edticos de esta discusi\u00f3n son desarrollados por Lenin en su obra Qu\u00e9 hacer, de 1902.<\/li>\n<li>En este punto, se encuentran claramente a la izquierda que el propio Bernie Sanders, que adopta una posici\u00f3n centrista hacia la cuesti\u00f3n palestina. La socialdemocracia norteamericana tiene una tradici\u00f3n hist\u00f3rica de capitulaci\u00f3n al sionismo, como parte de su adaptaci\u00f3n m\u00e1s general a la pol\u00edtica exterior imperialista de EEUU y de los lazos con movimientos sionistas supuestamente \u201cprogresistas\u201d.<\/li>\n<li>El trabajo entre las comunidades de trabajadores negros es uno de los puntos m\u00e1s d\u00e9biles de la implantaci\u00f3n actual de los socialistas en EEUU. En las propias internas dem\u00f3cratas, Bernie Sanders no consigui\u00f3 despertar un nivel de apoyo significativo en dichos sectores.<\/li>\n<li>Existe en la actualidad un \u201ctercer partido\u201d de orientaci\u00f3n centroizquierdista y ecologista que lleg\u00f3 a alcanzar cierta trascendencia, el Partido Verde. Su candidato presidencial, Ralph Nader, obtuvo en el a\u00f1o 2000 casi 3 millones de votos, lo que equivale a un 3%. Luego entr\u00f3 en una tendencia declinante de la que nunca se recuper\u00f3, teniendo en la actualidad un rol m\u00e1s bien testimonial en el panorama pol\u00edtico. Y por sobre todas las cosas, no se trata de un partido de independencia de clase, ni de trabajadores, ni socialista, lo cual lo convierte en una especie de variante un poco m\u00e1s progresista del Partido Dem\u00f3crata.<\/li>\n<li>Actualmente, el salario m\u00ednimo federal por hora de trabajo es de 7,25 d\u00f3lares, por lo cual se tratar\u00eda de duplicarlo. Esta campa\u00f1a es sostenida principalmente por trabajadores de las cadenas de comida r\u00e1pida, supermercados y sectores afines: all\u00ed necesitan tener dos o tres trabajos diferentes (excediendo por mucho las 8 horas de trabajo diarias) para poder obtener un sueldo que les permita vivir. La campa\u00f1a por el salario es tambi\u00e9n una campa\u00f1a por el derecho al tiempo libre, al acceso a la vivienda, a la cultura, la educaci\u00f3n y la salud, etc.<\/li>\n<li>En este sentido, ambas consignas cumplen con las caracter\u00edsticas de las consignas transicionales que Trotsky define en su Programa de Transici\u00f3n de 1938: se trata de la superaci\u00f3n de la diferencia cl\u00e1sica en las organizaciones reformistas entre un programa de \u201creivindicaciones m\u00ednimas\u201d (muy superficiales, por las que realmente se pelea en la cotidianeidad) y un \u201cprograma de m\u00e1xima\u201d (de transformaci\u00f3n social de fondo, que quedar\u00eda relegado meramente a los discursos para los actos partidarios). Las consignas transicionales, en su lugar, articulan un programa de lucha concreto para el movimiento obrero que lo hace enfrentarse al conjunto de las relaciones capitalistas y le plantea en \u00faltima instancia la resoluci\u00f3n del problema del poder pol\u00edtico, como medio para poder conquistar y defender hasta el final sus demandas.<\/li>\n<li>Es importante se\u00f1alar tambi\u00e9n que los costos que las aseguradoras cargan a los trabajadores aumentan permanentemente. Al estar los salarios estancados hace una d\u00e9cada, esto lleva a una constante p\u00e9rdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores. \u00c9sta fue una de las principales razones detr\u00e1s del estallido de la lucha de los docentes de Virginia Occidental y de otros estados.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estados Unidos Resistencia popular y recomposici\u00f3n pol\u00edtica\u00a0de la izquierda bajo el gobierno de Trump Por Alejandro Kurlat Ver en .PDF Donald Trump es presidente de los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2017. 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