{"id":11958,"date":"2018-10-29T18:01:32","date_gmt":"2018-10-29T21:01:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11958"},"modified":"2019-11-20T01:06:24","modified_gmt":"2019-11-20T04:06:24","slug":"guerra-y-revolucion-en-espana-1931-1939","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11958","title":{"rendered":"Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a (1931-1939)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a (1931-1939)<\/strong><\/h2>\n<p><em>V\u00edctor Artavia<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/12-Guerra-Civil-Espa%C3%B1ola.pdf\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Ver en PDF<\/span><\/a><\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1La atm\u00f3sfera del 19 de julio! Un peque\u00f1o hecho que lo ilustra: en una casa de mis camaradas en Barcelona, <\/em><em>la<\/em><em> patrulla de control, despu\u00e9s de una inspecci\u00f3n de rutina, abri\u00f3 una jaula de p\u00e1jaros y liber\u00f3 a un canario: era el d\u00eda de la libertad\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Manuel Casanova1<\/p>\n<p>El 18 de julio de 1936 un sector del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol inici\u00f3 un golpe de Estado contra el gobierno del Frente Popular y la Rep\u00fablica. Los militares, el clero cat\u00f3lico y partidos de derecha que apoyaron la rebeli\u00f3n esperaban controlar el pa\u00eds en pocos d\u00edas y, a partir de ese momento, establecer un gobierno militar que pusiera fin a las huelgas obreras y tomas de tierras campesinas, contuviera las exigencias de autonom\u00eda para las \u201cregiones\u201d (as\u00ed se refer\u00edan en la \u00e9poca al tema de nacionalidades), garantizara la continuidad de la propiedad privada y la influencia de la Iglesia Cat\u00f3lica en la sociedad.<\/p>\n<p>Aunque los militares lograron controlar algunas ciudades en las colonias y en Espa\u00f1a continental, para el 20 de julio era claro que la rebeli\u00f3n como tal hab\u00eda fracasado, pues los golpistas subestimaron la capacidad de resistencia que presentar\u00eda la clase obrera. Basta se\u00f1alar que el golpe fracas\u00f3 en Madrid y Barcelona, las principales ciudades del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El golpe tuvo un resultado parad\u00f3jico: lo que inici\u00f3 como una ofensiva militar para acabar con el ascenso del movimiento obrero en el marco de la Rep\u00fablica, termin\u00f3 por convertirse en una provocaci\u00f3n pol\u00edtica que desat\u00f3 una revoluci\u00f3n social que desmantel\u00f3 el aparato del Estado burgu\u00e9s, instaur\u00f3 organismos de doble poder por varios meses y puso en jaque la continuidad del capitalismo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>As\u00ed inici\u00f3 lo que Pierre Brou\u00e9 y Emile T\u00e9mine califican como una <em>revoluci\u00f3n trocada en guerra civil<\/em>, \u201cla \u00faltima revoluci\u00f3n del per\u00edodo comprendido entre las dos guerras mundiales\u201d que ser\u00eda el \u201cpreludio y el ensayo general de la Segunda Guerra Mundial\u201d (P. Brou\u00e9 y E. T\u00e9mine, <em>La revoluci\u00f3n y la guerra de Espa\u00f1a<\/em>: 10). Agregamos, adem\u00e1s, que fue la \u00faltima revoluci\u00f3n de la entreguerra (1918-1939) donde la clase obrera estuvo en el centro de la escena con la puesta en pie de organismos de poder (comit\u00e9s-gobierno en la experiencia espa\u00f1ola), constituyendo milicias obreras de los principales sindicatos y partidos obreros, tomando f\u00e1bricas que fueron puestas a funcionar bajo control directo de los trabajadores y trabajadoras, expropiando tierras de los latifundistas, etc.<\/p>\n<p>En el marco del 80\u00ba aniversario de la revoluci\u00f3n y guerra civil espa\u00f1ola2, realizamos este ensayo para rescatar la memoria hist\u00f3rica y ense\u00f1anzas estrat\u00e9gicas de este gran acontecimiento de la lucha de clases del siglo XX, en la perspectiva de aportar al relanzamiento del marxismo revolucionario en Espa\u00f1a, tarea que asumimos desde la corriente internacional Socialismo o Barbarie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Antecedentes hist\u00f3ricos y pol\u00edticos <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cNo hay en Espa\u00f1a ninguna clase con intereses y fuerza como para emprender el camino de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. La d\u00e9bil burgues\u00eda s\u00f3lo acierta a defender sus privilegios locales, medievales, revelando as\u00ed su incapacidad para elevarse a clase nacional\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Milc\u00edades Pe\u00f1a, <em>Historia del Pueblo Argentino<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estallido de la guerra civil evidenci\u00f3 las profundas contradicciones sociales que Espa\u00f1a no resolvi\u00f3 a lo largo del siglo XIX y las primeras d\u00e9cadas del XX. El papel de la monarqu\u00eda y el Ej\u00e9rcito en el Estado, la concentraci\u00f3n de la tierra en latifundios, el poder econ\u00f3mico y cultural de la Iglesia, los derechos a las nacionalidades y las reivindicaciones del movimiento obrero fueron las principales tensiones que se entrecruzaron a lo largo de los tres a\u00f1os de guerra.<\/p>\n<p>Por esto iniciamos nuestro estudio con una aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica a la sociedad espa\u00f1ola de ese entonces, estableciendo las coordenadas hist\u00f3rico-pol\u00edticas que nos permiten comprender las particularidades del desarrollo capitalista espa\u00f1ol, as\u00ed como la ausencia de una revoluci\u00f3n burguesa que resolviera las principales reivindicaciones democr\u00e1ticas y sus implicaciones en las relaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del imperio colonial al rezago semicolonial<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La guerra civil estuvo precedida por una larga y progresiva crisis de Espa\u00f1a como proyecto de potencia mundial, configurando lo que Trotsky denomin\u00f3 una \u201cenfermedad inveterada de una naci\u00f3n al margen del progreso\u201d (<em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em> : 29). En gran medida, esto se origin\u00f3 en las particularidades del desarrollo capitalista del pa\u00eds, el cual pas\u00f3 de ser un imperio colonial en el siglo XVI a convertirse en una econom\u00eda de segundo orden en la Europa del siglo XIX.<\/p>\n<p>A pesar de la vastedad del territorial colonial bajo su dominio, el imperio espa\u00f1ol no logr\u00f3 consolidarse como una superpotencia mundial, limit\u00e1ndose a servir como un agente de la expansi\u00f3n internacional del capitalismo en beneficio de otras potencias europeas. De acuerdo con Milc\u00edades Pe\u00f1a, Espa\u00f1a y sus colonias americanas brindaron un impulso inusitado a la acumulaci\u00f3n capitalista en Europa, convirti\u00e9ndose en \u201cengranajes decisivos en la estructuraci\u00f3n del moderno mercado mundial\u201d, pero sin que en sus territorios se desarrollara un capitalismo industrial (Pe\u00f1a, cit.: 42).<\/p>\n<p>Por el contrario, la monarqu\u00eda espa\u00f1ola prosigui\u00f3 con la tradici\u00f3n \u201cmetalista\u201d de la Edad Media que consist\u00eda en atesorar metales, los cuales no fueron utilizados para fomentar el desarrollo industrial, sino para comprar productos manufacturados a otras potencias europeas (cit.: 47-48).<\/p>\n<p>De esta manera, la conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica produjo dos efectos contradictorios: por un lado, fue el sustrato material desde el cual Espa\u00f1a logr\u00f3 su mayor florecimiento internacional por un corto per\u00edodo; por el otro, fue el motivo de su estancamiento econ\u00f3mico al bloquear las v\u00edas de desarrollo de un capitalismo industrial en su territorio. Debido a esto, la monarqu\u00eda no pudo consumar una verdadera unificaci\u00f3n nacional y, por el contrario, se profundizaron las tendencias separatistas entre las principales regiones, un factor desestabilizador que ser\u00eda recurrente en diferentes momentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Marx dio cuenta de esto en su an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola de 1854 (una de las tantas crisis del siglo XIX), al indicar que la constituci\u00f3n de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola gener\u00f3 condiciones muy favorables para la limitaci\u00f3n del poder, producto de las guerras de reconquista de la pen\u00ednsula contra el dominio de los moros, por lo cual el pa\u00eds se construy\u00f3 por la agregaci\u00f3n de \u201cpeque\u00f1os trozos\u201d que se constitu\u00edan en \u201creinos separados\u201d, donde gobernaban nobles con leyes y costumbres propias. Adem\u00e1s, el estado de guerra interno en la reconquista gener\u00f3 ciudades amuralladas con pocos v\u00ednculos entres s\u00ed y, en el caso de las zonas costeras, de ciudades comerciales y mar\u00edtimas muy desarrolladas. Por todo esto, conclu\u00eda Marx, \u201cEspa\u00f1a, como Turqu\u00eda, sigui\u00f3 siendo una aglomeraci\u00f3n de rep\u00fablicas mal administradas con un soberano nominal a su cabeza\u201d (K. Marx, <em>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em>).<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, la monarqu\u00eda espa\u00f1ola tendi\u00f3 a apoyarse en el sector de los ganaderos trashumantes para contrarrestar a la nobleza y la burgues\u00eda locales, generando lo que Pe\u00f1a denomin\u00f3 una \u201ccombinatoria endiablada\u201d de factores regresivos y progresivos que bloque\u00f3 cualquier posibilidad de desarrollo de una revoluci\u00f3n burguesa. Los ganaderos impulsaban la unidad nacional para facilitar el desplazamiento del ganado para el pastoreo y vender lana a Inglaterra, pero al mismo tiempo se opon\u00edan al desarrollo de la industria textil porque afectaba sus exportaciones (Pe\u00f1a: 51-56). En respuesta a esto, la burgues\u00eda apost\u00f3 a defender la libertad de las ciudades contra el poder central, pero, como ya analizara Marx, era una defensa de privilegios medievales para gravar a los productos \u201cextranjeros\u201d de otras regiones de Espa\u00f1a en las puertas de las ciudades, obstaculizando la unidad nacional (y un verdadero mercado interno) y la acumulaci\u00f3n capitalista para el desarrollo de la industria (Marx, cit.).<\/p>\n<p>Lo anterior marc\u00f3 la debilidad hist\u00f3rica del capitalismo espa\u00f1ol, convirtiendo al pa\u00eds en una econom\u00eda atrasada dependiente del resto de potencias capitalistas, con una burgues\u00eda d\u00e9bil sin capacidad de trazar una ruta para el desarrollo nacional y de asegurar su integridad territorial, tanto a nivel continental como en sus colonias.<\/p>\n<p>A partir del siglo XIX esto se transform\u00f3 en un elemento de crisis, pues expuso el pa\u00eds al saqueo directo de las nuevas potencias. En el marco de las guerras napole\u00f3nicas, Espa\u00f1a perdi\u00f3 su monopolio sobre el comercio con las colonias americanas a manos de la marina inglesa, aspecto que golpe\u00f3 severamente a la monarqu\u00eda y dej\u00f3 el futuro del imperio en duda (John Lynch, \u201cOr\u00edgenes de la nacionalidad hispanoamericana\u201d, en <em>Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826<\/em>, <em>passim<\/em>). En 1808 se produjo la invasi\u00f3n de Napole\u00f3n que desat\u00f3 la guerra de independencia espa\u00f1ola, que fue una respuesta de los sectores populares contra la ocupaci\u00f3n francesa \u2013no de la monarqu\u00eda, que ya era \u201cun cad\u00e1ver ex\u00e1nime\u201d (Marx, cit.)\u2013 y que se extender\u00eda hasta 1814. A pesar de salir victoriosa, la monarqu\u00eda espa\u00f1ola entr\u00f3 en una crisis al ser incapaz de contener su control en las colonias latinoamericanas, lo cual se confirmar\u00eda al cabo de pocos a\u00f1os al declararse la independencia de la mayor\u00eda de los nuevos Estados latinoamericanos.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se agrav\u00f3 m\u00e1s tras la derrota en la guerra de 1898 contra los Estados Unidos y la consecuente p\u00e9rdida de Cuba y Filipinas como colonias. De acuerdo con Hugh Thomas, esto profundiz\u00f3 la crisis nacional, al generalizar un descontento entre todas las clases sociales y sus organizaciones pol\u00edticas sobre el rumbo del pa\u00eds: \u201cEl a\u00f1o de la derrota, 1898, fue as\u00ed un punto de inflexi\u00f3n: los espa\u00f1oles se vieron obligados a pensar en s\u00ed mismos como un pa\u00eds europeo pobre con pocos recursos\u201d (<em>The Spanish Civil War<\/em>: 16).<\/p>\n<p>Por esto Espa\u00f1a ingres\u00f3 al XX como <em>una naci\u00f3n de segundo orden en el escenario europeo<\/em>, con \u00edndices de desarrollo muy distantes de las potencias del momento (Inglaterra, Alemania o Francia) y m\u00e1s cercana a la situaci\u00f3n de un pa\u00eds semicolonial. Al analizar las estad\u00edsticas econ\u00f3micas de finales de los a\u00f1os 30, es apreciable c\u00f3mo el comercio y los principales sectores de la econom\u00eda espa\u00f1ola estaban en manos de las potencias imperialistas.<\/p>\n<p>En materia de comercio exterior, el 96% de las importaciones proven\u00edan de Estados Unidos, Alemania, Gran Breta\u00f1a y Francia, y estos mismos pa\u00edses eran el destino del 91% de las exportaciones espa\u00f1olas. Las inversiones extrajeras sumaban 970 millones de d\u00f3lares de la \u00e9poca, siendo Gran Breta\u00f1a el principal inversor con 194 millones, seguido por Francia con 135 millones y Estados Unidos con 80 millones. Tambi\u00e9n B\u00e9lgica y Canad\u00e1 ten\u00edan fuertes inversiones en Asturias y Catalu\u00f1a, respectivamente (Thomas, cit.: 22).<\/p>\n<p>Debido a esto, las compa\u00f1\u00edas extranjeras controlaban sectores clave de la industria y los servicios del pa\u00eds. Por ejemplo, la British R\u00edo Tinto Company y la Tarsis Company ten\u00edan enormes inversiones en la extracci\u00f3n de plomo y cobre; The Amstrong Company era due\u00f1a de la tercera parte de cerdos del pa\u00eds. Los franceses controlaban la extracci\u00f3n de plomo en Pe\u00f1arroya y San Plato y hab\u00edan construido los ferrocarriles, mientras que los belgas ten\u00edan inversiones en las minas de carb\u00f3n en Asturias. Con los servicios ocurr\u00eda algo similar, pues la telefon\u00eda estaba en manos de la International Telegraph and Telephone Company, las compa\u00f1\u00edas brit\u00e1nicas controlaban el servicio de agua en Sevilla y los belgas ten\u00edan fuertes inversiones en tranv\u00edas y ferrocarriles.<\/p>\n<p>A pesar de esto, Espa\u00f1a experiment\u00f3 un importante desarrollo comercial e industrial en Catalu\u00f1a y Vizcaya, dos regiones perif\u00e9ricas que generaron gran cantidad de empleos y abastecieron al pa\u00eds de art\u00edculos de consumo, aspecto que incidi\u00f3 en un incremento en las condiciones de vida urbanas. Pero fue una industrializaci\u00f3n que tendi\u00f3 a profundizar las contradicciones con Madrid, pues potenci\u00f3 movimientos nacionalistas impulsados por sectores burgueses y, posteriormente, por el movimiento obrero y sectores de la izquierda (Jackson, <em>La Rep\u00fablica espa\u00f1ola y la guerra civil\u2026<\/em>: 34-36). Volveremos sobre esto m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, Espa\u00f1a pas\u00f3 de ser el principal imperio colonial por varios siglos a convertirse en un pa\u00eds sometido a las potencias capitalistas en el siglo XIX y XX. En este sentido, resulta muy apropiada la caracterizaci\u00f3n de Brou\u00e9 y T\u00e9mine, para quienes Espa\u00f1a se transform\u00f3 en un \u201cpa\u00eds aplastado por su pasado\u201d, donde las \u201cclases del antiguo r\u00e9gimen siguen descomponi\u00e9ndose, sin que por ello se lleve a cabo la formaci\u00f3n de la nueva sociedad burguesa en gestaci\u00f3n\u201d (P. Brou\u00e9 y E. T\u00e9mine: 10). \u00c9ste ser\u00eda el terreno objetivo a partir del cual se polarizar\u00eda el pa\u00eds, dando paso a una intensa lucha pol\u00edtica sobre c\u00f3mo refundar Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una naci\u00f3n con revoluci\u00f3n burguesa inacabada<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A diferencia de Inglaterra o Francia, en Espa\u00f1a no se consum\u00f3 una revoluci\u00f3n burguesa que redefiniera las relaciones entre las clases sociales, estableciera un nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico y resolviera las reivindicaciones democr\u00e1ticas m\u00e1s urgentes. Este factor, sumado al creciente asedio de Inglaterra, Francia y Estados Unidos sobre la soberan\u00eda del imperio espa\u00f1ol, condujo al pa\u00eds a una espiral de crisis pol\u00edticas durante el siglo XIX e inicios del XX. La monarqu\u00eda era la instituci\u00f3n central del r\u00e9gimen pol\u00edtico, a partir de la cual se garantiz\u00f3 la unidad nacional (m\u00e1s all\u00e1 de las debilidades analizadas) y el funcionamiento del Estado desde la reconquista hasta el siglo XIX. Debido a esto, el pa\u00eds fue durante tres siglos uno de los m\u00e1s estables de Europa (Thomas: 10).<\/p>\n<p>Pero todo cambi\u00f3 tras la invasi\u00f3n de Napole\u00f3n de 1808, que represent\u00f3 un punto de quiebre con una crisis de legitimidad de la corona e inaugur\u00f3 un ciclo de guerras civiles (entre isabelinos y carlistas) y sublevaciones militares. De acuerdo con el historiador Gabriel Jackson (hispanista norteamericano), el trasfondo de las luchas din\u00e1sticas del siglo XIX era el papel que deb\u00eda jugar la monarqu\u00eda en el reordenamiento econ\u00f3mico y pol\u00edtico del Estado: \u201c\u00bfHab\u00eda que saludar el desarrollo del capitalismo, centralizar y unificar sus m\u00e9todos de gobierno, permitir una cierta libertad universitaria y de prensa y aprovecharse de las riquezas acumuladas por la Iglesia\u2026, cosas todas ellas ocurridas en Francia? \u00bfO deber\u00eda reafirmar la monarqu\u00eda el car\u00e1cter exclusivamente cat\u00f3lico, predominantemente agrario y la descentralizaci\u00f3n de la Espa\u00f1a tradicional?\u201d (Jackson, cit.: 25).<\/p>\n<p>Esta inestabilidad del sistema pol\u00edtico evidenciaba la crisis org\u00e1nica (en el sentido gramsciano) de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, dado que el r\u00e9gimen pol\u00edtico, de acumulaci\u00f3n y la forma del Estado ya no ten\u00edan mayor viabilidad hist\u00f3rica, ante lo cual la burgues\u00eda espa\u00f1ola fue incapaz de transformarse en una alternativa de poder. Debido a esto se produjo una militarizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica espa\u00f1ola (que se extender\u00eda hasta 1930 con la ca\u00edda de la dictadura de Primo de Rivera), donde el ej\u00e9rcito suplant\u00f3 a la monarqu\u00eda como eje del r\u00e9gimen pol\u00edtico. Para Trotsky la recurrencia de los movimientos militares eran las \u201cconvulsiones cr\u00f3nicas\u201d de la crisis general del pa\u00eds, donde las \u201cclases dirigentes y semidirigentes se arrancaban impacientemente unas a otras el pastel del Estado\u201d, situaci\u00f3n que se agravaba dado que la burgues\u00eda republicana renunci\u00f3 a seguir el ejemplo de los jacobinos franceses, pues \u201csu miedo ante las masas es mayor que su odio a la monarqu\u00eda\u201d (<em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em>: 29).<\/p>\n<p>As\u00ed, entre 1833 y 1875 se desarroll\u00f3 el periodo de los pronunciamientos, sublevaciones militares lideradas por un general que, previo acuerdo con otros sectores militares y de la oposici\u00f3n, instauraban un cambio de gobierno y garantizaban la continuidad de la corona (Jackson: 26-27 y Thomas: 13). Este funcionamiento no resolvi\u00f3 ninguno de los problemas estructurales de Espa\u00f1a y en 1868 se produjo la revoluci\u00f3n gloriosa (un alzamiento militar con apoyo civil) que destron\u00f3 a Isabel II, dando lugar al sexenio democr\u00e1tico durante el cual se ensayaron dos formas para solucionar la crisis del Estado: primero con la instauraci\u00f3n de una monarqu\u00eda parlamentaria y, posteriormente, con la declaratoria de la I Rep\u00fablica Espa\u00f1ola el 11 de febrero de 1873.<\/p>\n<p>Esta experiencia republicana apenas dur\u00f3 11 meses, lapso durante el cual ning\u00fan sector burgu\u00e9s fue capaz de consolidar la revoluci\u00f3n burguesa y se profundiz\u00f3 la crisis pol\u00edtica: hubo cuatro presidentes, una Asamblea Constituyente y la rebeli\u00f3n de los cantonalistas.3 Finaliz\u00f3 abruptamente con un nuevo pronunciamiento en diciembre de 1874, dando paso a la restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda de los Borbones.<\/p>\n<p>Con la Restauraci\u00f3n, la monarqu\u00eda reorganiz\u00f3 el Estado con algunas medidas liberales. Por ejemplo, se instauraron las Cortes con cierto grado de libertad de palabra y para la formaci\u00f3n de partidos pol\u00edticos independientes, adem\u00e1s de mayor libertad de prensa. Pero la monarqu\u00eda era la que controlaba la designaci\u00f3n del presidente del Consejo de Ministros y toda la iniciativa legislativa. As\u00ed, en realidad las Cortes eran un \u201cfalso parlamento\u201d. Durante esta etapa se aplic\u00f3 el llamado turno pac\u00edfico, garantizando la alternancia en el gobierno del Partido Conservador y el Liberal, en acuerdo con el rey y el resto de autoridades (Thomas: 13-14 y Jackson: 26).<\/p>\n<p>Aunque este modelo de Estado permiti\u00f3 una relativa estabilidad, no pudo consolidarse ante la crisis del imperio espa\u00f1ol, particularmente tras la guerra de 1898 con los Estados Unidos y la consecuente p\u00e9rdida de las colonias de ultramar. Esta derrota marc\u00f3 a toda la sociedad espa\u00f1ola, cerrando cualquier desarrollo de las formas democr\u00e1ticas liberales y reinstalando al ej\u00e9rcito en el centro de la vida pol\u00edtica del Estado para garantizar los intereses coloniales en Marruecos (\u00faltimo resquicio del otrora poderoso imperio), apaciguar las tensiones separatistas en Catalu\u00f1a y Vizcaya y, m\u00e1s importante a\u00fan, hacerle frente al despertar del movimiento obrero (particularmente en Barcelona y Bilbao).<\/p>\n<p>El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923 fue el \u00faltimo intento de la monarqu\u00eda por controlar el poder, pero la dictadura no sobrevivi\u00f3 mucho tiempo a los efectos de la crisis del capitalismo en 1929 y su repudio entre la clase obrera y media de las ciudades. Por este motivo, el 12 de abril de 1931 se realizaron elecciones municipales donde la monarqu\u00eda result\u00f3 derrotada y el ej\u00e9rcito se rehus\u00f3 a darle apoyo militar. El rey Alfonso XIII sali\u00f3 del pa\u00eds y el 14 de abril en las calles de Madrid hubo manifestaciones de miles proclamando la II Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las tareas democr\u00e1ticas pendientes<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El car\u00e1cter inacabado de la revoluci\u00f3n burguesa espa\u00f1ola impidi\u00f3 la soluci\u00f3n de tareas democr\u00e1ticas fundamentales, entre las cuales destaca la reforma agraria, la separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado y los derechos de las nacionalidades. Debido a esto, la Espa\u00f1a de finales del siglo XIX e inicios del XX combin\u00f3 el desarrollo urbano\/industrial y las vanguardias art\u00edsticas m\u00e1s sobresalientes de Europa con la pervivencia de instituciones y relaciones sociales anacr\u00f3nicas en el campo y las zonas perif\u00e9ricas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><em> La cuesti\u00f3n agraria<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de la tierra era un reflejo de esto. En 1837 los liberales procuraron restringir el poder del clero mediante la desamortizaci\u00f3n de sus propiedades rurales, con la perspectiva de crear una clase de peque\u00f1os propietarios rurales que, como en Francia, fuera base social del proyecto republicano. Pero la reforma agraria francesa se garantiz\u00f3 a partir de la realizaci\u00f3n de la m\u00e1s importante revoluci\u00f3n burguesa de la historia, mientras que en el caso espa\u00f1ol era un proyecto que se pretend\u00eda realizar mediante simples reformas y, como fue com\u00fan en estas circunstancias, la l\u00f3gica del capital puedo m\u00e1s que las aspiraciones rom\u00e1nticas de los liberales: las tierras de la Iglesia fueron adquiridas por los grandes terratenientes.<\/p>\n<p>Esto se transform\u00f3 en una pesada herencia para los millones de campesinos y obreros agr\u00edcolas. Se estima que para comienzos del siglo XX un 70% de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa se dedicaba a la agricultura, en condiciones sumamente atrasadas y con muy bajos rendimientos (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 10). En el campo espa\u00f1ol era m\u00e1s utilizado el arado romano de la Edad Media que el arado de hierro. Mientras en el Norte abundaban los minifundios que no garantizan siquiera la subsistencia de los campesinos, en el Sur predominaban los latifundios que funcionaban bajo condiciones de explotaci\u00f3n salvaje y pagando salarios de hambre.<\/p>\n<p>Por eso la cuesti\u00f3n agraria se impuso como uno de los principales problemas del pa\u00eds, tal como lo reconocer\u00edan todos los gobiernos a partir de 1900. Incluso se realizaron censos cuyas estad\u00edsticas arrojaron datos impactantes: los obreros agr\u00edcolas recib\u00edan 40 d\u00edas de salario miserable al a\u00f1o, generando problemas de desnutrici\u00f3n y difusi\u00f3n de enfermedades (Jackson: 31). A pesar de conocer la grave problem\u00e1tica del campo, ning\u00fan gobierno o sector republicano impuls\u00f3 la reforma agraria y el respeto de los derechos laborales en los latifundios, pues eso implicaba tocar los intereses de los grandes terratenientes, un pilar del capitalismo y la monarqu\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la Guardia Civil controlara las zonas rurales como si fueran territorios ocupados, \u00fanica forma de garantizar la continuidad del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n brutal en los latifundios y hacerle frente a las recurrentes luchas campesinas. Trotsky describi\u00f3 a Espa\u00f1a como \u201cel pa\u00eds de las \u2018guerrillas\u2019\u201d debido a las insurrecciones en el campo, las cuales se caracterizaban por ser muy sangrientas, aunque con un car\u00e1cter estrictamente local y\/o regional, rasgo t\u00edpico de las luchas campesinas (Trotsky, <em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em>: 27).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><em> La Iglesia: corporaci\u00f3n econ\u00f3mica y eje de la reacci\u00f3n<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica fue, junto al ej\u00e9rcito, la otra gran instituci\u00f3n centralizadora de la vida pol\u00edtica, cuya existencia en Espa\u00f1a se extiende hasta mil a\u00f1os atr\u00e1s. Gan\u00f3 enorme prestigio popular debido a su oposici\u00f3n a la invasi\u00f3n de Napole\u00f3n, convirti\u00e9ndose desde ese momento en el centro de la resistencia contra las ideas liberales (Thomas: 49). Esto explica que el clero y los militares fueran los ejes m\u00e1s estables de la reacci\u00f3n contra la Rep\u00fablica y posteriormente en la guerra civil.<\/p>\n<p>Aunque en 1837 sus intereses fueron afectados con la desamortizaci\u00f3n de tierras, mantuvo su control sobre la educaci\u00f3n y continu\u00f3 recibiendo financiamiento del Estado. Adem\u00e1s en 1851, Espa\u00f1a firm\u00f3 el Concordato con la Santa Sede, donde se estableci\u00f3 que el catolicismo era la religi\u00f3n oficial del Estado, lo cual represent\u00f3 una garant\u00eda legal para su posici\u00f3n de privilegio (Jackson: 30 y 62). Por ejemplo, mantuvo el control sobre la educaci\u00f3n privada, que se convertir\u00eda en una de sus principales fuentes de ingresos, adem\u00e1s de proporcionarle influencia cultural sobre un sector de la poblaci\u00f3n: se estima que 5 millones de personas se formaron en sus colegios (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 13).<\/p>\n<p>A pesar de esto, todos los estudios hist\u00f3ricos recalcan la p\u00e9rdida de apoyo de la Iglesia entre la clase trabajadora, pues comenz\u00f3 a ser identificada como un \u201cinstrumento de propaganda y de encuadramiento de los ricos\u201d. Esto qued\u00f3 de manifiesto en mayo de 1931 durante los primeros meses de la II Rep\u00fablica, cuando se produjo gran cantidad de quemas de iglesias y conventos (\u00eddem).<\/p>\n<p>Esta percepci\u00f3n era totalmente v\u00e1lida, pues la c\u00fapula de la Iglesia era parte org\u00e1nica de la burgues\u00eda espa\u00f1ola. A partir de de la promulgaci\u00f3n de las enc\u00edclicas \u201cmodernizadoras\u201d de Le\u00f3n XIII y P\u00edo XI, las \u00f3rdenes espa\u00f1olas interpretaron que era v\u00e1lido que la Iglesia incursionara en el mundo de los negocios y reuniera \u201ccapital clerical\u201d para garantizar su labor \u201cevangelizadora\u201d (Thomas: 50). En 1912, un empresario catal\u00e1n calcul\u00f3 que la Iglesia pose\u00eda la tercera parte del capital en Espa\u00f1a. Al d\u00eda siguiente de proclamada la II Rep\u00fablica, el Ministerio de Justicia estim\u00f3 que la Iglesia pose\u00eda 11.000 propiedades y controlaba importantes industrias y bancos: Banco Urquijo, las minas de cobre del Riff, los ferrocarriles del Norte, los tranv\u00edas de Madrid y la Compa\u00f1\u00eda Transmediterr\u00e1nea (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 13). A lo anterior hay que sumarle el ej\u00e9rcito de funcionarios eclesi\u00e1sticos distribuido por todo el pa\u00eds: en 1930 la Iglesia contaba con alrededor de 20.000 monjes, 60.000 monjas\u00a0 y 5.000 comunidades religiosas (mil monasterios y 4.000 conventos) (Thomas: 48).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><em> Las nacionalidades oprimidas <\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como explicamos anteriormente, la monarqu\u00eda espa\u00f1ola no logr\u00f3 una verdadera unidad nacional del pa\u00eds, por lo que perduraron rasgos muy marcados de especificidad cultural en varias regiones del reino, las cuales posteriormente sirvieron de sustrato a los movimientos nacionalistas, particularmente en Catalu\u00f1a y Vizcaya (Pa\u00eds Vasco).<\/p>\n<p>Ambas regiones compart\u00edan muchas caracter\u00edsticas que potenciaron el surgimiento de sus respectivos movimientos nacionalistas. Por ejemplo, gozaban de un nivel de vida m\u00e1s alto al del resto de la pen\u00ednsula, contaban con una tradici\u00f3n ling\u00fc\u00edstica propia, sosten\u00edan relaciones hist\u00f3ricas con Francia y fueron foco del desarrollo de la industria moderna en Espa\u00f1a (Jackson: 35). Esto \u00faltimo es un aspecto muy importante, pues gener\u00f3 la consolidaci\u00f3n de fuertes sectores burgueses con un creciente sentimiento de autosuficiencia, ante lo cual impulsaron el desarrollo del catalanismo y el nacionalismo vasco como movimientos pol\u00edticos adversos a Madrid, ya fuera para exigir mayores cuotas de autonom\u00eda o para sostener una agenda separatista (lo cual vari\u00f3 seg\u00fan la \u00e9poca y sectores sociales).<\/p>\n<p>Por lo tanto, el catalanismo y el nacionalismo vasco reflejaban una identidad con arraigo desde abajo (sobre todo de sectores campesinos y trabajadores), pero su conversi\u00f3n en movimientos pol\u00edticos fue dirigido por sectores burgueses que reconstruyeron un ideario de identidad nacional para dotarse de una base social en sus regateos y antagonismos con Madrid.<\/p>\n<p>El catalanismo sirvi\u00f3 como un medio para crear lazos entre los campesinos catalanoparlantes y la burgues\u00eda industrial de Barcelona. Durante siglos el catal\u00e1n fue un idioma com\u00fan en el campo, pero fue hasta el siglo XIX que se produjo un resurgimiento filol\u00f3gico, literario y art\u00edstico catal\u00e1n, auspiciado por la floreciente burgues\u00eda industrial (\u00eddem). Por este motivo, hasta entrado el siglo XX el movimiento catal\u00e1n tuvo un signo conservador en su agenda pol\u00edtica y econ\u00f3mica, adem\u00e1s de ser apoyado por la Iglesia Cat\u00f3lica. Su objetivo era presionar a Madrid por mejores aranceles para la industria local, y en 1914 lograron cierto grado de autonom\u00eda con la creaci\u00f3n de la Mancomunidad.<\/p>\n<p>Un aspecto importante del catalanismo es que nunca defini\u00f3 con claridad sus objetivos estrat\u00e9gicos. \u00bfQuer\u00eda la independencia absoluta de Madrid o m\u00e1s cuotas de autonom\u00eda regional? Esto se profundiz\u00f3 cuando Espa\u00f1a se vio afectada por las transformaciones pol\u00edticas del siglo XX, particularmente luego de la I Guerra Mundial y el desarrollo del movimiento obrero, con lo cual el \u201ctono de la vida pol\u00edtica se volvi\u00f3 menos cat\u00f3lico y cada vez m\u00e1s conscientemente clasista\u201d (\u00eddem). Adem\u00e1s, con la instauraci\u00f3n de la dictadura de Primo de Rivera en 1923 se suprimi\u00f3 la Mancomunidad y los catalanistas pasaron a la clandestinidad hasta 1931.<\/p>\n<p>Por este motivo, la burgues\u00eda catalana perdi\u00f3 control sobre el movimiento nacionalista, el cual termin\u00f3 bajo el control de sectores de la peque\u00f1oburgues\u00eda radicalizada, que tendieron a buscar apoyo en el campesinado y la clase obrera. Esto qued\u00f3 reflejado en 1931 con la fundaci\u00f3n de Esquerra catalana, partido de masas que se apoyaba en el sindicato campesino \u201cUni\u00f3 de rabasaires\u201d y cuyo m\u00e1ximo dirigente era Lluis Companys, un reconocido abogado que labor\u00f3 para la CNT por mucho tiempo y que se convertir\u00eda en presidente de la Generalitat m\u00e1s adelante y declar\u00f3 la conformaci\u00f3n del \u201cEstado Catal\u00e1n dentro de la Rep\u00fablica Federal Espa\u00f1ola\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 17-18).<\/p>\n<p>El nacionalismo vasco tambi\u00e9n tuvo un origen muy similar al catalanismo, pues fue impulsado por la burgues\u00eda local y cont\u00f3 desde sus inicios con el apoyo de la Iglesia Cat\u00f3lica, que exig\u00edan la restituci\u00f3n de los fueros auton\u00f3micos suprimidos con la I guerra carlista (1837). Lo anterior le dot\u00f3 de un perfil m\u00e1s pol\u00edtico (menos literario y cultural), adem\u00e1s de ser muy conservador y religioso, rasgo que no perder\u00eda durante la guerra civil, a diferencia del catalanismo que gir\u00f3 hacia la izquierda (Jackson: 36). Su base social era el campesinado y sectores de la clase obrera.<\/p>\n<p>En 1906 fue fundado el Partido Nacionalista de Euzkadi a partir de criterios raciales y religiosos, rasgos perfectamente reflejados en su eslogan \u201cTodo para Euzkadi y Euzkadi para Dios\u201d. Esta organizaci\u00f3n recibi\u00f3 aportes de los grupos capitalistas, pues serv\u00eda de contrapeso al desarrollo de los socialistas y la UGT. De hecho los nacionalistas organizaron \u201csindicatos cat\u00f3licos amarillos\u201d, las denominadas \u201cSolidaridades de obreros vascos\u201d, que defend\u00edan a la Iglesia y los capitalistas. Durante la Rep\u00fablica el nacionalismo vasco hizo acuerdos con los sectores m\u00e1s reaccionarios y de derecha, pero tras el rechazo del estatuto de autonom\u00eda en 1933 por la mayor\u00eda de la derecha se vio forzado a realizar un acuerdo con los republicanos y los socialistas para garantizar el estatuto de autonom\u00eda (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 17).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desarrollo del movimiento obrero<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El per\u00edodo comprendido entre finales del siglo XIX y las primeras d\u00e9cadas del XX se caracteriz\u00f3 por un crecimiento del movimiento obrero espa\u00f1ol, convirti\u00e9ndose en uno de los m\u00e1s fuertes y politizados del continente europeo, particularmente en Catalu\u00f1a, que se convirti\u00f3 en una de las regiones con m\u00e1s tradici\u00f3n de lucha. Engels daba cuenta de esto al referirse a Barcelona como \u201cel centro fabril m\u00e1s importante de Espa\u00f1a, que tiene en su haber hist\u00f3rico m\u00e1s combates de barricadas que ninguna otra ciudad del mundo\u201d (F. Engels, \u201cBakuninistas en acci\u00f3n\u201d: 5).<\/p>\n<p>Para lo anterior jug\u00f3 un rol importante el desarrollo industrial del pa\u00eds y el fracaso de los sectores republicanos burgueses por consolidar una democracia burguesa que respondiera a los principales problemas del pa\u00eds. Debido a esto, las corrientes de izquierda lograron afincarse entre la nueva clase obrera y sectores del campesinado pobre, los cuales giraron hacia la izquierda ante la ausencia de una alternativa viable de sus reivindicaciones desde sectores burgueses.<\/p>\n<p>El desarrollo del movimiento obrero estuvo marcado por la disputa entre los anarquistas y socialistas, imponi\u00e9ndose los primeros como corriente hegem\u00f3nica de izquierda entre la clase obrera, lo cual tendr\u00eda consecuencias duraderas en cuanto a los m\u00e9todos de lucha y tradiciones antipol\u00edticas (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 22). En este aspecto, Espa\u00f1a fue un caso an\u00f3malo en Europa, pues en el resto del continente se impusieron las corrientes socialistas que adher\u00edan a los postulados de Marx y Engels, en detrimento de los sectores anarquistas (o libertarios) seguidores de Bakunin.<\/p>\n<p>En 1910 impulsaron la creaci\u00f3n de la Central Nacional del Trabajo (CNT), que llegar\u00eda a ser la principal organizaci\u00f3n del movimiento obrero hasta los a\u00f1os 30 del siglo XX y represent\u00f3 una escuela de lucha para cientos de miles de trabajadores, pero tambi\u00e9n aliment\u00f3 las concepciones ultraizquierdistas, antipol\u00edticas y federalistas que le terminar\u00edan costando muy caro durante la guerra civil.<\/p>\n<p>Por su parte, los socialistas se organizaron desde 1879 en el Partido Democr\u00e1tico Socialista Obrero y en 1888 impulsaron la Uni\u00f3n General de Trabajadores (UGT), la cual llegar\u00eda a convertirse en la otra gran central obrera y competidora directa de la CNT. Pero el desarrollo del PS y la UGT se produjo hasta entrado el siglo XX (sobre todo en Madrid y Bilbao, pues Catalu\u00f1a continu\u00f3 siendo el basti\u00f3n del anarquismo) debido al \u00e9xito de varias huelgas que dirigieron y por la instauraci\u00f3n de las Casas del Pueblo donde se educaron miles de militantes obreros (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 25).<\/p>\n<p>Los socialistas y la UGT fueron una corriente de izquierda reformista que incluso lleg\u00f3 a pactar con la dictadura de Primo de Rivera al colocar a Largo Caballero, principal figura obrera de los socialistas y dirigente de una de sus tendencias, como consejero de Estado de la dictadura, desde donde maniobr\u00f3 para bloquear a la CNT e impulsar el crecimiento de la UGT.<\/p>\n<p>As\u00ed, el movimiento obrero espa\u00f1ol se desarroll\u00f3 entre el ultraizquierdismo anarquista que pregonaba la acci\u00f3n insurreccional y los socialistas que sosten\u00edan la acci\u00f3n pol\u00edtica pero reformista (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 22). Tanto la CNT como la UGT eran organizaciones de masas, pero en muchas ocasiones funcionaron como extensiones sindicales del anarquismo y los socialistas que impidieron la unidad de acci\u00f3n entre ambas organizaciones, algo fundamental para impulsar el desarrollo de las luchas obreras. Por ejemplo, durante la huelga general de 1902 en Barcelona que comenzaba a extenderse a otras partes del pa\u00eds, la UGT opt\u00f3 por quedarse al margen y facilit\u00f3 la derrota del movimiento.<\/p>\n<p>A pesar de esto, la clase obrera espa\u00f1ola protagoniz\u00f3 luchas heroicas a lo largo de estos a\u00f1os, como fue la Semana Tr\u00e1gica de 1909 en Barcelona, una huelga general contra el alistamiento de 850 soldados desde el puerto de esa ciudad hacia Marruecos para apoyar las guerras coloniales, lo cual desat\u00f3 la furia entre los anarquistas, socialistas y radicales, que iniciaron una serie de motines con la quema de cincuenta iglesias. Dada la ausencia de una verdadera direcci\u00f3n pol\u00edtica, la huelga degener\u00f3 en actos de destrucci\u00f3n sin ning\u00fan plan de lucha para triunfar, facilitando la represi\u00f3n brutal del Ej\u00e9rcito, que cobr\u00f3 la vida de 120 personas (Thomas: 17-18).<\/p>\n<p>Bajo el influjo de la revoluci\u00f3n rusa, el movimiento obrero espa\u00f1ol protagoniz\u00f3 un ascenso de las luchas entre 1918 y 1920, que se denomin\u00f3 el Trienio Bolchevique (Zavala, <em>En busca de Andreu Nin<\/em>: 117-118). En este per\u00edodo se desarrollaron luchas impresionantes, como la huelga de La Canadiense en Catalu\u00f1a, que se inici\u00f3 el 5 de febrero de 1919 y se extendi\u00f3 por 44 d\u00edas, cortando el flujo de energ\u00eda el\u00e9ctrica en Barcelona, ante lo cual el gobierno decret\u00f3 el estado de guerra y apres\u00f3 a 3.000 obreros. A pesar de la represi\u00f3n, el movimiento se mantuvo firme y logr\u00f3 grandes conquistas, como el decreto de la jornada de ocho horas de trabajo. Otro caso fue el movimiento huelgu\u00edstico en Andaluc\u00eda contra el aumento de los precios, donde miles de obreros fueron a la huelga en C\u00f3rdoba, Ja\u00e9n, Sevilla y C\u00e1diz, exigiendo la mejora de sus condiciones laborales y la reducci\u00f3n de su jornada laboral, ante lo cual el gobierno envi\u00f3 20.000 soldados para desatar una feroz represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos contabilizar much\u00edsimas luchas de este tipo, durante las cuales se configuraron una serie de pautas o rasgos de las luchas obreras, caracterizada por intentos recurrentes de huelgas generales pero sin capacidad de articular un alzamiento a nivel nacional, pues se ve\u00edan limitadas a las zonas de influencia de sus direcciones (ya fuera la CNT o la UGT) y sin ninguna pol\u00edtica para constituir frentes \u00fanicos para impulsar las luchas, que ser\u00eda uno de los planteamientos centrales del POUM en los a\u00f1os 30, aunque tomado de forma unilateral, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Desarrollo y estrategia de las corrientes de izquierda <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEspa\u00f1a era en 1930, simult\u00e1neamente, una monarqu\u00eda moribunda, un pa\u00eds de desarrollo econ\u00f3mico muy desigual y un campo de batalla de ardientes corrientes pol\u00edticas e intelectuales contrarias\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Gabriel Jackson,<em> La Rep\u00fablica espa\u00f1ola y la guerra civil (1931-1939)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el contexto de la crisis de Espa\u00f1a como proyecto nacional, con la persistencia de tareas democr\u00e1ticas sin resolver y el desarrollo del movimiento obrero, se gestaron las corrientes de izquierda que intervendr\u00edan en la guerra civil. A lo largo de varias d\u00e9cadas o a\u00f1os (seg\u00fan los casos), delinearon sus teor\u00edas de la revoluci\u00f3n y estrategias de lucha, se posicionaron ante los principales problemas sociales y desarrollaron sus bastiones constructivos.<\/p>\n<p>En este apartado analizaremos el desarrollo, luchas internas y perspectivas estrat\u00e9gicas de la CNT, el Partido Socialista, el Partido Obrero de Unificaci\u00f3n Marxista y el Partido Comunista Espa\u00f1ol, en el per\u00edodo comprendido desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los a\u00f1os 30 del siglo XX, previo al estallido de la guerra civil.4 Para el caso del trotskismo lo abordaremos de dos formas: primero, en el ac\u00e1pite del POUM cuando analicemos las posiciones de la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la Oposici\u00f3n de Izquierda comandada por Andr\u00e9s Nin hasta su ruptura con Trotsky; segundo, emplearemos los textos de Trotsky como punto de apoyo para caracterizaciones de las corrientes de izquierda y sus valoraciones estrat\u00e9gicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El anarquismo ib\u00e9rico<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El anarquismo fue la principal corriente de izquierda en Espa\u00f1a desde el siglo XIX hasta la guerra civil. Durante d\u00e9cadas se desarroll\u00f3 entre el campesinado y el movimiento obrero, particularmente en Andaluc\u00eda y Catalu\u00f1a. Esta \u00faltima regi\u00f3n fue su principal basti\u00f3n desde las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, donde r\u00e1pidamente se posicion\u00f3 como la corriente de izquierda hegem\u00f3nica, principalmente en su la capital, Barcelona.<\/p>\n<p>Barcelona no era una ciudad cualquiera, era tambi\u00e9n la capital obrera de Espa\u00f1a y, quiz\u00e1, una de las ciudades con mayor concentraci\u00f3n obrera de Europa. Para 1930 concentraba al 40% de la clase obrera espa\u00f1ola, haciendo de la misma un polo de luchas pol\u00edticas y sociales muy intensas (Durgan, <em>Comunismo, revoluci\u00f3n y movimiento obrero en Catalu\u00f1a..<\/em>.: 17-22). Debido a esto, el anarquismo dirigi\u00f3 varias de las huelgas y levantamientos m\u00e1s fuertes de inicios del siglo XX, donde se destac\u00f3 la enorme disposici\u00f3n de lucha de sus bases, pero tambi\u00e9n sus orientaciones al choque directo sin valoraciones t\u00e1cticas, exponiendo al movimiento obrero a fuertes represiones y derrotas innecesarias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Or\u00edgenes<\/em><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>Los or\u00edgenes del anarquismo en Espa\u00f1a se remontan a la segunda mitad del siglo XIX con la fundaci\u00f3n de la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la Primera Internacional en 1869. Durante algunos a\u00f1os convivieron con los socialistas que adher\u00edan a Marx y Engels, pero en 1872 se produjo la expulsi\u00f3n de los \u201csocialistas autoritarios\u201d (denominaci\u00f3n de Bakunin contra los marxistas) en la secci\u00f3n espa\u00f1ola. A partir de este momento, la corriente anarquista adopt\u00f3 varios nombres: Federaci\u00f3n Regional Espa\u00f1ola (1872), Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Regi\u00f3n Espa\u00f1ola (1881-1888), Pacto de Uni\u00f3n y Solidaridad (1889-1896), Solidaridad Obrera (1904-1909) y Confederaci\u00f3n Nacional del Trabaja (1910) (Peirats, <em>Los anarquistas en la crisis pol\u00edtica espa\u00f1ola (1869-1939)<\/em>: 17).<\/p>\n<p>Desde un inicio los anarquistas fueron mayor\u00eda y agruparon a decenas de miles de militantes. Se estima que para 1873 hab\u00eda alrededor de 50.000 anarquistas en Espa\u00f1a, y su n\u00famero creci\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os, llegando a constituir una corriente con influencia entre las masas trabajadoras y campesinas en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\n<p>Lo anterior fue producto del car\u00e1cter agr\u00edcola del pa\u00eds y la enorme capa de campesinos pobres que se vieron forzados a emigrar y proletarizarse para sobrevivir. As\u00ed se conform\u00f3 una nueva clase obrera con fuertes lazos con el campo, sus representaciones del mundo y tradiciones de lucha. Sobre este terreno el anarquismo cont\u00f3 con enormes ventajas para imponerse sobre los socialistas, pues la visi\u00f3n nost\u00e1lgica de las villas campesinas de Bakunin atrajo al campesinado pobre asfixiado por los terratenientes y al nuevo proletariado que a\u00fan a\u00f1oraba ser un peque\u00f1o propietario agr\u00edcola (Thomas: 58). Aunado a esto, los m\u00e9todos de lucha impulsados por Bakunin concordaban m\u00e1s con las tradiciones de lucha campesina, en particular con la <em>jacquerie<\/em>, revueltas locales breves y violentas contra los terratenientes y la Guardia Civil (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 22).<\/p>\n<p>Por eso los anarquistas seguidores de Bakunin contaron con grandes ventajas en Espa\u00f1a para convertirse en la corriente hegem\u00f3nica de la izquierda e imprimir sus concepciones antipol\u00edticas y ultraizquierdistas al movimiento obrero, en particular su rechazo a la intervenci\u00f3n revolucionaria en las elecciones y el parlamento, la apelaci\u00f3n a la huelga general como forma de la revoluci\u00f3n y la idealizaci\u00f3n de la acci\u00f3n directa como \u00fanica t\u00e1ctica v\u00e1lida del movimiento obrero. A prop\u00f3sito de la Comuna de Par\u00eds de 1871, Bakunin sintetiz\u00f3 su visi\u00f3n de la acci\u00f3n revolucionaria ante el movimiento obrero y el Estado de la siguiente forma: \u201cEn la revoluci\u00f3n social, diametralmente opuesta a la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, la acci\u00f3n de los individuos es casi nula y, por el contrario, la acci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas lo es todo. Todo lo que los individuos pueden hacer es elaborar, aclarar y propagar las ideas que corresponden al instinto popular y adem\u00e1s contribuir con sus esfuerzos incesantes a la organizaci\u00f3n revolucionaria del potencial natural de las masas, pero nada m\u00e1s (\u2026); actuando de otro modo se llegar\u00eda a la dictadura pol\u00edtica, es decir, a la reconstituci\u00f3n del Estado\u201d (Bakunin, \u201cLa Comuna de Par\u00eds y la noci\u00f3n de Estado\u201d, en <em>Textos anarquistas<\/em>: 44-45).<\/p>\n<p>Esta frase de Bakunin sintetiza sus premisas antipol\u00edticas, una deriva de su visi\u00f3n esencialista del Estado, al cual considera una forma de dictadura que oprime a la sociedad sin importar su car\u00e1cter de clase, dando lo mismo que sea la burgues\u00eda o el proletariado quien lo dirija. Ante esto, su salida es abogar por la supresi\u00f3n inmediata del Estado (casi por decreto), sin organizar ninguna transici\u00f3n hacia el comunismo: \u201cAs\u00ed como el anarquismo rechaza el Estado, en la misma medida rechaza la pol\u00edtica y retrocede hacia las meras relaciones econ\u00f3micas. Pero el problema es que sin lograr una representaci\u00f3n de conjunto de los intereses de clase, sin pelear por el gobierno y el poder del Estado (que significa, en definitiva, dejarle el poder a la burgues\u00eda), no hay manera de hacer valer los intereses de la clase trabajadora como intereses de conjunto\u201d (R. S\u00e1enz, \u201c<em>Anarquismo y marxismo: cuestiones de t\u00e1ctica<\/em> \u201c, www.mas.org.ar).<\/p>\n<p>De esta forma, la pelea contra el capitalismo y el Estado burgu\u00e9s se restringe a un esfuerzo voluntarista y al estallido espont\u00e1neo de las masas, donde el \u00e9nfasis est\u00e1 en la revuelta o insurrecci\u00f3n como punto c\u00faspide de la acci\u00f3n transformadora, pues ah\u00ed es donde el anarquismo concibe que se decreta la muerte del Estado e inicia de inmediato el comunismo libertario. En este marco, no tiene cabida ninguna valoraci\u00f3n de la pol\u00edtica como campo de disputa entre intereses hist\u00f3ricos de clase diferentes, con la necesidad de disputar la toma del poder y construir organizaciones centralizadas para la lucha en todos los campos (incluido el electoral): \u201cDe ah\u00ed que se culmine en una actividad limitada, economicista, rebajada, que renuncia al mismo tiempo a la forma partido como expresi\u00f3n de la organizaci\u00f3n y a la pelea por los intereses generales, hist\u00f3ricos de los trabajadores\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a1Bakuninistas en acci\u00f3n!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revuelta de 1873 fue la primera gran prueba de los anarquistas espa\u00f1oles, y desde ese momento quedaron en evidencia las deficiencias de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y de la estrategia antipol\u00edtica de Bakunin. En febrero de ese a\u00f1o abdic\u00f3 el rey Amadeo y se proclam\u00f3 una Rep\u00fablica Federal. Ante la convocatoria a elecciones para conformar la Asamblea Constituyente, los anarquistas aplicaron los criterios antipol\u00edticos de Bakunin y orientaron que la Internacional no participara como tal en las elecciones, aunque para preservar el derecho a la autonom\u00eda individual acordaron que cada individuo participara en la lucha electoral como mejor le pareciera. \u00bfCu\u00e1l fue el resultado de eso? Engels lo retrat\u00f3 muy bien en su texto <em>Bakunistas en acci\u00f3n<\/em>: \u201cLa mayor\u00eda de los internacionales, incluso los an\u00e1rquicos, tomaron parte en las elecciones, sin programa, sin bandera, sin candidatos, contribuyendo a que viniese a las Constituyentes una casi totalidad de burgueses, con excepci\u00f3n de dos o tres obreros, que nada representan, que no han levantado ni una sola vez su voz en defensa de los intereses de nuestra clase y que votan tranquilamente cuantos proyectos les presentan los reaccionarios de la mayor\u00eda\u201d (Engels, cit.: 3). El antiparlamentarismo anarquista fue fundamental para que la Asamblea Constituyente fuera tomada por los representantes burgueses, pues de lo contrario la secci\u00f3n de la Internacional hubiera podido ingresar muchos representantes debido al enorme prestigio con que contaba en ese entonces y la gran cantidad de militantes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero los desastres anarquistas no terminaron ah\u00ed. Poco despu\u00e9s de las elecciones, los anarquistas se sumaron a una revuelta para decretar rep\u00fablicas independientes en los cantones, dirigidas por un sector ultra de los republicanos denominado los intransigentes. Fue una insurrecci\u00f3n precipitada y sin ninguna centralizaci\u00f3n pol\u00edtico-militar, pues los anarquistas siguieron las ense\u00f1anzas federalistas de Bakunin seg\u00fan las cuales cada ciudad deb\u00eda organizarse por su propia cuenta y no avanzar hacia un poder central (pues ser\u00eda replicar una forma de Estado). El resultado no se hizo esperar: esta acci\u00f3n fortaleci\u00f3 a la burgues\u00eda republicana m\u00e1s reaccionaria que tom\u00f3 el poder y dirigi\u00f3 sus armas contra el movimiento obrero, derrotando el levantamiento en pocos meses.<\/p>\n<p>En el camino, los bakuninistas demostraron su incapacidad para dirigir coherentemente una revoluci\u00f3n y ni siquiera fueron consecuentes con sus posiciones antipol\u00edticas y antiestatales: \u201cEn cuanto se enfrentaron con una situaci\u00f3n revolucionaria seria, los bakuninistas se vieron obligados a echar por la borda todo el programa que hasta entonces hab\u00edan mantenido. En primer lugar, sacrificaron su dogma del abstencionismo pol\u00edtico y, sobre todo, del abstencionismo electoral. Luego, le lleg\u00f3 el turno a la anarqu\u00eda, a la abolici\u00f3n del Estado; en vez de abolir el Estado, lo que hicieron fue intentar erigir una serie de peque\u00f1os Estados nuevos. A continuaci\u00f3n, abandonaron su principio de que los obreros no deb\u00edan participar en ninguna revoluci\u00f3n que no persiguiese la inmediata y completa emancipaci\u00f3n del proletariado, y participaron en un movimiento cuyo car\u00e1cter puramente burgu\u00e9s era evidente. Finalmente, pisotearon el principio que acababan de proclamar ellos mismos, principio seg\u00fan el cual la instauraci\u00f3n de un gobierno revolucionario no es m\u00e1s que un nuevo enga\u00f1o y una nueva traici\u00f3n a la clase obrera, instal\u00e1ndose c\u00f3modamente en las juntas gubernamentales de las distintas ciudades, y adem\u00e1s casi siempre como una minor\u00eda impotente, neutralizada y pol\u00edticamente explotada por los burgueses\u201d (Engels, cit.: 15-16).<\/p>\n<p>Los sucesos de 1873 evidenciaron que los postulados ultraizquierdistas y antipol\u00edticos del anarquismo no se sostienen en el marco de crisis revolucionarias, dando paso a las m\u00e1s contradictorias oscilaciones pol\u00edticas e incluso la capitulaci\u00f3n a sectores burgueses. Algo similar ocurri\u00f3 durante la Comuna de Par\u00eds en 1871, donde Bakunin defendi\u00f3 a sus militantes de la Asociaci\u00f3n Internacional que, para garantizar el trabajo y alimentaci\u00f3n de miles de obreros en la ciudad asediada por las tropas de Versalles, se vieron en la necesidad de actuar contra los principios antiestatales anarquistas y constituir un gobierno revolucionario: \u201cLes ha sido necesario oponer un gobierno y un ej\u00e9rcito revolucionarios al gobierno y al ej\u00e9rcito de Versalles, es decir, que para combatir la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica y clerical han debido, olvidando y sacrificando ellos mismos las primeras condiciones del socialismo revolucionario, organizarse en reacci\u00f3n jacobina\u201d (Bakunin, cit.: 43-44).<\/p>\n<p>En este caso fue acertado que los anarquistas se sumaran al gobierno de la Comuna de Par\u00eds, pues constituy\u00f3 la primera experiencia de gobierno obrero en la historia.5 Pero de fondo lo que queremos destacar es que, ante situaciones de crisis revolucionaria, el anarquismo es incapaz de sostener una l\u00ednea de acci\u00f3n coherente con su programa y se comporta de manera err\u00e1tica, demostrando que sus discursos ultraizquierdistas son para tiempos de paz pero no aplican para tiempos de revoluci\u00f3n social. Bakunin justific\u00f3 este desliz de sus seguidores argumentando que \u201centre las teor\u00edas m\u00e1s justas y su pr\u00e1ctica, hay una distancia que no se franquea en algunos d\u00edas\u201d (Bakunin, cit.: 44). En realidad, para el anarquismo esa distancia nunca se franque\u00f3, pues como veremos m\u00e1s adelante, esto suceder\u00e1 nuevamente en la guerra civil cuando la CNT se sum\u00f3 al gobierno del Frente Popular y cedi\u00f3 a cada una de las exigencias de la burgues\u00eda republicana y el stalinismo, bajo la excusa de la unidad para ganar la guerra, demostr\u00e1ndose incapaz de avanzar hacia la constituci\u00f3n de un gobierno obrero revolucionario.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><em>La lucha de tendencias en el anarquismo<\/em><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>El anarquismo espa\u00f1ol tuvo fuertes luchas de tendencias internas, algo normal en el desarrollo de una corriente de izquierda, pero en su caso con un enorme l\u00edmite: giraban en torno a temas secundarios que no resolv\u00edan los principales problemas estrat\u00e9gicos que aquejaron al movimiento a lo largo de su desarrollo, para lo cual era preciso cuestionar las bases te\u00f3ricas y filos\u00f3ficas del anarquismo (Ealham, \u201cDe la cima al abismo\u2026, en <em>La Rep\u00fablica asediada<\/em>: 172-173). Las dos principales escuelas del anarquismo libertario fueron los individualistas y colectivistas.<\/p>\n<p>Los primeros se originaron en Andaluc\u00eda, una regi\u00f3n agr\u00edcola que fue el primer basti\u00f3n del anarquismo. En esa zona el campesinado estaba sometido a la opresi\u00f3n de los terratenientes y la Guardia Civil que, como indicamos anteriormente, se comportaba en las provincias como una fuerza de ocupaci\u00f3n. En este contexto cal\u00f3 la figura del bandolero, que se enfrentaba directamente a las figuras de poder locales. Los individualistas daban continuidad al pensamiento de Bakunin y su exaltaci\u00f3n del \u201cfuera de la ley\u201d como el sujeto del cambio social, un prototipo de revolucionario ind\u00f3mito que act\u00faa directamente y sin frases bonitas (\u00eddem: 151). Tambi\u00e9n se nutr\u00edan de los postulados de Malatesta, anarquista italiano que pregonaba la \u201cpropaganda por el hecho\u201d, consistente en realizar un acto s\u00fabito y escandaloso que sumir\u00eda a la burgues\u00eda en p\u00e1nico (Thomas: 61). Malatesta tambi\u00e9n fue el ide\u00f3logo de una concepci\u00f3n de la insurrecci\u00f3n ultraizquierdista y espontane\u00edsta que consist\u00eda en \u201capoderarse de una ciudad o de una aldea, poner a los representantes del Estado en incapacidad de molestar, e invitar a la poblaci\u00f3n a organizarse libremente por s\u00ed misma\u201d (en Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 23).<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n cal\u00f3 en los futuros dirigentes de la CNT en la d\u00e9cada del 30, lo cual dio paso a una serie de insurrecciones fallidas (en su mayor\u00eda derrotadas y con enormes p\u00e9rdidas de vidas) y durante la guerra civil sirvi\u00f3 como modelo para instaurar el comunismo libertario en algunas regiones, que progresivamente aumentar\u00edan y se articular\u00edan mediante un sistema federal desde abajo, haciendo innecesario disputar el poder del Estado y recreando una nueva forma de poder pol\u00edtico.6<\/p>\n<p>El otro referente de los individualistas fue el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Max Stirner, para quien la voluntad individual era la fuerza motriz para destruir al Estado y construir un nuevo mundo. Su filosof\u00eda exaltaba al criminal como el sujeto revolucionario, a la vez que calificaba al proletariado del marxismo como un nuevo objeto de culto. En su concepci\u00f3n las formas de organizaci\u00f3n eran los \u201csindicatos de ego\u00edstas\u201d, instancias que agrupaban a los marginados sociales: intelectuales desclasados, criminales, pobres, villanos, etc. (Ealham: 151-152). Su pensamiento propici\u00f3 el surgimiento de los \u201cgrupos de afinidad\u201d que, para efectos pr\u00e1cticos, eran la versi\u00f3n espa\u00f1ola de los \u201csindicatos de ego\u00edstas\u201d: grupos de acci\u00f3n que realizaban acciones criminales revolucionarias (asaltos a bancos, bandolerismo contra figuras burguesas y pol\u00edticas) y no ten\u00edan ninguna relaci\u00f3n entre s\u00ed ni control de ning\u00fan tipo. Adem\u00e1s, dado el car\u00e1cter abrumadoramente emp\u00edrico del movimiento en Espa\u00f1a, los grupos de afinidad produjeron grandes leyendas de gran prestigio que incidieron en las orientaciones del movimiento anarquista (Ealham: 152).<\/p>\n<p>Los grupos de afinidad constituyeron durante d\u00e9cadas la principal unidad de la pr\u00e1ctica anarquista en Espa\u00f1a, y tuvieron un impacto muy fuerte en Barcelona, el otro basti\u00f3n de los libertarios y que para finales del siglo XIX era reconocida como la \u201cciudad de las bombas\u201d (Thomas: 16). El auge del anarquismo en Catalu\u00f1a fue facilitado por varios factores. En primer lugar, la constituci\u00f3n de la clase obrera: eran inmigrantes de zonas rurales, en su mayor\u00eda campesinos sin tierras que se proletarizaron para sobrevivir o jornaleros agr\u00edcolas desempleados. Entre 1910 y 1920 se estima que arribaron 200.000 inmigrantes a Catalu\u00f1a, llegando a constituir un 10% de la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n y concentrados particularmente en Barcelona, viviendo en condiciones sumamente precarias (Durgan, cit.: 17-22). Sobre este terreno germin\u00f3 una cultura del crimen que hizo de la ciudad portuaria un epicentro de los anarquistas individualistas, facilitado tambi\u00e9n porque muchos migrantes tuvieron contacto con las ideas anarquistas en sus zonas de origen.<\/p>\n<p>Precisamente en Barcelona surgi\u00f3 el anarcosindicalismo (o colectivistas), producto de una particular combinaci\u00f3n de las ideas anarquistas cl\u00e1sicas con el sindicalismo revolucionario franc\u00e9s. Expresaba el car\u00e1cter abrumadoramente obrero de su base social en Barcelona, por lo cual tuvo que adaptar su forma de organizaci\u00f3n y m\u00e9todos de lucha hacia esquemas m\u00e1s colectivos que dieran respuesta a sus militantes en las f\u00e1bricas. Su principal postulado consisti\u00f3 en desarrollar el sindicato como instancia de organizaci\u00f3n del movimiento anarquista, el cual ser\u00eda en los hechos un \u00f3rgano directivo central mediante el cual lograr la organizaci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera y, en determinado punto del camino, desatar una huelga general revolucionaria que destruir\u00eda el Estado, expropiar\u00eda a la burgues\u00eda y establecer\u00eda de inmediato el comunismo libertario (Ealham: 154).<\/p>\n<p>A partir de estos postulados, los anarconsindicalistas realizaron el Congreso de Solidaridad Obrera los d\u00edas 30 de octubre y 1 de noviembre de 1910, donde resolvieron fundar la Central Nacional del Trabajo (CNT) y definieron la estrategia anarcosindicalista en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cComo un medio de lucha (\u2026) para recabar de momento todas aquellas ventajas que permitan a la clase obrera poder intensificar la lucha dentro del presente estado de cosas, a fin de conseguir (\u2026) la emancipaci\u00f3n integral de la clase obrera, mediante la expropiaci\u00f3n revolucionaria de la burgues\u00eda, tan pronto como el sindicalismo (\u2026) se considere bastante fuerte num\u00e9ricamente y bastante capacitado intelectualmente para llevar a efecto la huelga general, que por propia definici\u00f3n debe ser revolucionaria\u201d (Peirats, cit.: 25).<\/p>\n<p>El anarcosindicalismo represent\u00f3 un intento para romper con el individualismo y las t\u00e1cticas de la \u201cpropaganda por el hecho\u201d, que hab\u00edan sumido al movimiento en un pozo. Pero se concentr\u00f3 en establecer una cultura de la acci\u00f3n sindical directa, sin avanzar, seg\u00fan Ealham, hacia la formulaci\u00f3n de un proyecto de transformaci\u00f3n social coherente, incorporando las concepciones antipol\u00edticas y su idealizaci\u00f3n del espontane\u00edsmo a la pr\u00e1ctica de la CNT: \u201cSus t\u00e1cticas inclu\u00edan sabotaje, disturbios y antiparlamentarismo, sobre todo, la huelga general revolucionaria, cuidadosamente planeada (&#8230;), que se convirti\u00f3 en la esperanza central de los trabajadores espa\u00f1oles como medio para alcanzar el objetivo del \u2018comunismo libertario\u2019 (&#8230;). En las reuniones, no hab\u00eda agendas, y no hab\u00eda sedes, aparte de las oficinas de los peri\u00f3dicos y los impresores\u201d (Thomas: 63).<\/p>\n<p>Esto produjo enormes tensiones a lo interno de la CNT, pues el individualismo resurgi\u00f3 durante la I Guerra Mundial, dado que Barcelona se convirti\u00f3 en un centro de atracci\u00f3n para anarquistas pr\u00f3fugos (entre ellos V\u00edctor Serge, en ese entonces un individualista que ven\u00eda de cumplir una condena en Francia por robar bancos) y desclasados de toda Europa. En la posguerra el individualismo tuvo otro impulso con la represi\u00f3n hacia la CNT desde los sectores patronales y luego con la dictadura de Primo de Rivera, lo cual fortaleci\u00f3 el surgimiento de los grupos de afinidad. El caso m\u00e1s ic\u00f3nico fue el de los Solidarios, compuesto por los llamados \u201ctres mosqueteros del anarquismo espa\u00f1ol\u201d: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y Juan Garc\u00eda Oliver.<\/p>\n<p>Todos ellos ser\u00edan figuras claves en la conducci\u00f3n de la CNT durante la guerra civil, evidenciando que el anarcosindicalismo devino en una formulaci\u00f3n ecl\u00e9ctica entre el individualismo y el colectivismo, sin una estrategia clara sobre c\u00f3mo lograr el cambio revolucionario de la sociedad y la dial\u00e9ctica entre la acci\u00f3n individual y la colectiva, negando la importancia de la organizaci\u00f3n para luchar y, consecuentemente, apostando todo al espontane\u00edsmo para la revoluci\u00f3n social: \u201cCualquier esfuerzo organizador estar\u00eda condenado al fracaso, s\u00f3lo quedar\u00eda aportar a la espontaneidad\u2026 Aqu\u00ed se plantean dos graves problemas: uno, que de esta manera se desestima la idea misma de la organizaci\u00f3n en provecho de la espontaneidad, lo que entra en contradicci\u00f3n con el car\u00e1cter complejo de nuestras sociedades, con el desarrollo de las fuerzas productivas, con el car\u00e1cter centralizado del Estado burgu\u00e9s\u201d (S\u00e1enz, cit.).<\/p>\n<p>Esto tendr\u00eda enormes repercusiones en la guerra civil, pues la crisis revolucionaria nuevamente hizo implosionar al anarquismo como teor\u00eda de la revoluci\u00f3n. Al respecto, son muy elocuentes las palabras de Jaume Bailuis, anarquista cr\u00edtico de la jerarqu\u00eda de la CNT en los a\u00f1os 30: \u201cLa CNT estaba h\u00faerfana de teor\u00eda revolucionaria. No ten\u00edamos un programa correcto. No sab\u00edamos ad\u00f3nde \u00edbamos\u201d (Ealham: 147 y 172-173).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La fundaci\u00f3n de la FAI y el ascenso de los individualistas<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1927 se fund\u00f3 la Federaci\u00f3n Anarquista Ib\u00e9rica (FAI) con el objetivo de luchar contra las desviaciones sindicalistas a lo interno del movimiento libertario, a quienes acusaban de constituir una tendencia revisionista que renunci\u00f3 a la revoluci\u00f3n con tal de lograr mejoras en los niveles de vida de la clase trabajadora (Thomas: 63).<\/p>\n<p>La FAI fue una recreaci\u00f3n de las sociedades secretas anarquistas de Bakunin, que conglomer\u00f3 los grupos de afinidad dispersos y cuya bandera fue rescatar el mensaje real del anarquismo contras las desviaciones anarcosindicalistas. El fa\u00edsmo tampoco realiz\u00f3 ning\u00fan esfuerzo te\u00f3rico o de balance sobre el desarrollo del anarquismo espa\u00f1ol y, por el contrario, se limit\u00f3 a replicar el esquema de los individualistas para superar los problemas anarquistas, es decir, apelar al sacrificio y la abnegaci\u00f3n personal. De hecho, el modelo operativo de la FAI eran los \u201ctres mosqueteros anarquistas\u201d, a pesar de que Durruti, Ascaso y Garc\u00eda Oliver inicialmente se negaron a ingresar a la FAI (no lo har\u00edan hasta 1934) debido a su individualismo y consecuente rechazo a cualquier forma de organizaci\u00f3n centralizada (Ealham: 160-161).<\/p>\n<p>Lo anterior devino en una relaci\u00f3n de poder muy an\u00f3mala al interior de la FAI, pues los individualistas terminaron por imponerse de facto como la direcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n, una \u201c\u2019super-FAI\u2019, una \u2018FAI dentro de la FAI\u2019\u201d, producto del prestigio de los miembros de los grupos de afinidad (\u00a1las leyendas anarquistas!) y la ausencia de cualquier mecanismo coherente para procesar debates pol\u00edticos y elegir representantes formales del movimiento\u201d (Ealham: 161). Es un rasgo propio del anarquismo (y lo extendemos al autonomismo en la actualidad) que los caudillos y personalidades fuertes se impongan como dirigentes sin que medie ninguna votaci\u00f3n democr\u00e1tica: \u201cEn realidad, la gesti\u00f3n anarquista de los asuntos, al contraponerse a la democr\u00e1tica, da lugar inevitablemente a la gesti\u00f3n carism\u00e1tica, autoritaria, de la autoridad; ocurre lo mismo con el \u201chorizontalismo\u201d: como es falso que pueda haber \u201cbordes sin un centro\u201d, dicho \u201ccentro\u201d se termina afirmando no de manera democr\u00e1tica, sino autoritariamente\u201d (R. S\u00e1enz, \u201cMarxismo y anarquismo, problemas generales. Autoridad, jerarqu\u00eda, gobierno\u201d, en www.mas.org.ar).<\/p>\n<p>Aunado a lo anterior, la FAI progresivamente gan\u00f3 espacio dentro de la CNT hasta convertirse en la tendencia hegem\u00f3nica en los a\u00f1os 30, desplazando de la conducci\u00f3n al sector m\u00e1s sindicalista. As\u00ed, aunque los individualistas apenas sumaban los 200 o 300 militantes, ten\u00edan un peso desproporcionado en la conducci\u00f3n de la CNT. N\u00f3tese la paradoja: el anarcosindicalismo surgi\u00f3 como una respuesta de los colectivistas contra la tendencia individualista, pero dada la carencia de una propuesta estrat\u00e9gica y program\u00e1tica superadora de la \u201cpropaganda por el hecho\u201d, al cabo de pocos a\u00f1os los individualistas se hicieron del control del aparato de la CNT por su prestigio como \u201cfueras de la ley\u201d anarquistas. \u00a1Un c\u00edrculo vicioso que refleja la superficialidad de los debates de las tendencias internas del anarquismo!<\/p>\n<p>Esta paradoja est\u00e1 perfectamente representada por los Solidarios, el grupo de afinidad de Durruti, Garc\u00eda Oliver y Ascaso, figuras que llegar\u00edan a ocupar un papel central en la CNT durante la guerra civil, pero cuya actividad principal siempre estuvo vinculada a sus actividades individualistas y no a la actividad sindical. Incluso durante la dictadura de Primo de Rivera, Durruti y Ascaso optaron por el exilio para proseguir con las expropiaciones de bancos por Cuba y Sudam\u00e9rica, antes que permanecer en Espa\u00f1a reconstruyendo la CNT (Ealham: 161).<\/p>\n<p>El ascenso de la FAI dio paso a la constituci\u00f3n de una nueva tendencia en el anarquismo, los treintistas, compuesta por los dirigentes asociados al ala anarcosindicalista de la CNT (como Peir\u00f3, Pesta\u00f1a, Massoni, Clar\u00e1, etc.). De acuerdo con Jos\u00e9 Peirats, anarquista de la \u00e9poca e historiador del movimiento anarquista espa\u00f1ol, la pugna entre los treintistas con los fa\u00edstas representaba la disputa entre la tendencia evolucionista con la tendencia revolucionaria, cuando en realidad fue una pelea que gir\u00f3 primordialmente sobre cuestiones de t\u00e1ctica (Peirats: 90).<\/p>\n<p>La base social del los treintistas eran los obreros de las zonas perif\u00e9ricas de Catalu\u00f1a, catalanoparlantes, con trabajos m\u00e1s estables, duraderos y con mayores tradiciones de lucha y organizaci\u00f3n, para quienes los m\u00e9todos de acci\u00f3n directa del anarquismo eran contraproducentes. Por el contrario, la base de la FAI era la clase obrera de Barcelona, mayoritariamente inmigrante y con trabajos inestables, donde los m\u00e9todos de acci\u00f3n directa eran mejor recibidos.<\/p>\n<p>Esto explica que ambas tendencias expresaran m\u00e9todos de lucha diferentes: \u201cLos \u2018treintistas\u2019 (\u2026) se inclinaban por una orientaci\u00f3n sindicalista m\u00e1s tradicional, subrayando la importancia de la educaci\u00f3n en lugar del \u2018derroche\u2019 de huelgas revolucionarias (\u2026). La FAI estaba decidida a desembarazarse de los l\u00edderes de la CNT, a quienes consideraban un freno para el movimiento revolucionario\u201d (Durgan: 115). De ah\u00ed que el fa\u00edsmo fuera, a criterio de Brou\u00e9 y T\u00e9mine, la \u201c<em>jacquerie<\/em> campesina traspuesta al plano de la lucha obrera por la masa campesina\u201d (cit.: 23).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es una posible explicaci\u00f3n del sectarismo de la FAI hacia la cuesti\u00f3n nacional, pues nunca tom\u00f3 como eje la defensa del derecho a la autonom\u00eda de pueblo catal\u00e1n por su repudio hacia cualquier reivindicaci\u00f3n nacional. Incluso la CNT no tuvo publicaciones en catal\u00e1n (aunque sus asambleas sol\u00edan ser en ese idioma) y en la edici\u00f3n de <em>Solidaridad Obrera <\/em>del 13 de diciembre se atac\u00f3 las tendencias hacia la \u201ccatalanizaci\u00f3n\u201d de la organizaci\u00f3n (Durgan: 117). Esto constituy\u00f3 otro de los errores sectarios del anarquismo, pues en el contexto de la revoluci\u00f3n y guerra civil, la reivindicaci\u00f3n de los derechos a la autodeterminaci\u00f3n catalana jugaba un rol revolucionario muy progresivo, en contraposici\u00f3n al nacionalismo de la monarqu\u00eda y la burgues\u00eda madrile\u00f1a, un factor de \u201cimperialismo reaccionario\u201d (Trotsky, <em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em>: 63).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El ciclo de las insurrecciones <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda de la monarqu\u00eda y la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, la conducci\u00f3n fa\u00edsta de la CNT no tard\u00f3 en impulsar acciones ultraizquierdistas, en la mayor\u00eda de los casos sin ninguna preparaci\u00f3n ni consulta democr\u00e1tica con las bases. De acuerdo con Andy Durgan, especialista en el comunismo catal\u00e1n, era \u201cposible que en la CNT de Barcelona todas las decisiones concernientes a los sindicatos locales, as\u00ed como a los Comit\u00e9s Regional y Nacional, las tomasen, como m\u00e1ximo, tan s\u00f3lo unos 500 militantes\u201d (Durgan: 122-123).<\/p>\n<p>Esta gesti\u00f3n autoritaria de la CNT gener\u00f3 cualquier clase de aventuras irresponsables, donde se expuso la vida de cientos de militantes y miles terminaron en la c\u00e1rcel. Este giro se apoy\u00f3 en un ascenso de las luchas obreras por el desplome de las expectativas con la Rep\u00fablica y la crisis econ\u00f3mica en que estaba sumido el pa\u00eds para ese entonces (en el marco de la crisis capitalista mundial). Para Peirats lo que ocurri\u00f3 fue un cambio de rumbo de los anarquistas hacia la revoluci\u00f3n social, pasando \u201cde la guerrilla, que eran las huelgas, al ciclo de las insurrecciones\u201d. Pero \u00e9l mismo da cuenta de la forma de operar de la CNT en ese entonces, donde sin mediar ninguna valoraci\u00f3n pol\u00edtica o consideraci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n de fuerzas con la burgues\u00eda y el gobierno, la CNT-FAI orientaba insurrecciones: \u201cLa exclusi\u00f3n de los elementos moderados crec\u00eda la responsabilidad de sus victimarios (\u2026). El pesimismo de unos engendraba el optimismo de otros (\u2026). Para probar sus acusaciones de impotentes, de vencidos o traidores, los acusadores estaban obligados a dar el do de pecho. En los grandes mitines, donde se concentraba hasta un centenar de miles de personas, se pon\u00eda el comunismo libertario al alcance de todos. No creer en la posibilidad de implantaci\u00f3n del comunismo libertario para el d\u00eda siguiente pod\u00eda ser sospechoso\u201d. Esta orientaci\u00f3n tambi\u00e9n se plasm\u00f3 en la prensa confederal, pues en el diario CNT todos los d\u00edas se \u201chablaba de la revoluci\u00f3n inminente a cada pasto (sic)\u201d (Peirats: 98).<\/p>\n<p>As\u00ed se abrir\u00eda el \u201cciclo de las insurrecciones\u201d anarquistas. La primera fue la del Alto Llobregat de enero de 1932, la segunda fue la insurrecci\u00f3n de enero de 1933 y la tercera fue la insurrecci\u00f3n de diciembre de 1933. Todas terminaron derrotadas y con miles de anarquistas detenidos, otros tantos muertos a causa de la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ejemplificar el modo de operaci\u00f3n de la CNT-FAI en las insurrecciones, veamos brevemente c\u00f3mo se gest\u00f3 y termin\u00f3 la primera insurrecci\u00f3n de 1933. Se inici\u00f3 el 8 enero y fue \u201ccamuflada\u201d bajo la convocatoria a una huelga ferroviaria, maniobra que no sirvi\u00f3 pues el gobierno y ej\u00e9rcito estaban enterados de todo el operativo y, a pesar de que la direcci\u00f3n anarquista estaba al tanto de que la \u201crevoluci\u00f3n les hab\u00eda sido telefoneada\u201d a las autoridades, decidieron seguir adelante, por m\u00e1s que \u201cla fidelidad a la palabra empe\u00f1ada, en materia revolucionaria, ha sido un especie de pundonor confederal de discutibles resultados\u201d (\u00eddem). El resultado fue un nuevo desastre: la insurrecci\u00f3n qued\u00f3 decapitada desde el inicio con al arresto de los dirigentes (incluido Garc\u00eda Oliver) y de cientos de militantes anarquistas, muchos de ellos torturados en las c\u00e1rceles de la Rep\u00fablica. En realidad la insurrecci\u00f3n consisti\u00f3 en una acci\u00f3n rel\u00e1mpago de \u201cizar la bandera roja y negra en el Ayuntamiento, proclamar el comunismo libertario, quemar en la plaza los archivos de la propiedad y pregonar la abolici\u00f3n de la moneda y de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre\u201d (Peirats: 99).<\/p>\n<p>Otro caso fue la insurrecci\u00f3n del 8 de diciembre de ese mismo a\u00f1o, centrada en Arag\u00f3n y Logro\u00f1o, que dur\u00f3 apenas cinco d\u00edas con enfrentamientos intermitentes. Se convirti\u00f3 en la aventura insurreccional con efectos m\u00e1s tr\u00e1gicos: 87 muertos y m\u00e1s de 700 personas encarceladas. Como era de esperar, la orientaci\u00f3n ultraizquierdista de las insurrecciones facilit\u00f3 la represi\u00f3n del gobierno burgu\u00e9s de la Rep\u00fablica, en particular contra la CNT, que fue sometida a la suspensi\u00f3n reiterada de su prensa y a una fuerte persecuci\u00f3n de sus militantes. Para mediados de 1933, unos 9.000 anarquistas estaban encarcelados (Durgan: 119).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s absurdo es que, cuando en 1934 estall\u00f3 la insurrecci\u00f3n de Asturias o, como se dio a conocer, el Octubre Rojo espa\u00f1ol (tambi\u00e9n conocido como la Comuna de Asturias, pues all\u00ed fue donde se inici\u00f3 el movimiento y tuvo mayor profundidad), bajo la direcci\u00f3n principalmente del PS en el marco de las \u201cAlianzas Obreras\u201d (donde participaban otras fuerzas de izquierda), la CNT no apoy\u00f3 la insurrecci\u00f3n porque participaban sus rivales socialistas, a quienes calificaban como \u201cpol\u00edticos traidores\u201d, sin tener en cuenta que esta insurrecci\u00f3n era una expresi\u00f3n de lucha desde la base obrera. Si bien la CNT de Asturias s\u00ed particip\u00f3 en la insurrecci\u00f3n, porque era proclive a la unidad de acci\u00f3n con los socialistas y hab\u00eda firmado un acuerdo previo, atacado por el resto de sectores anarcosindicalistas, esta decisi\u00f3n de la CNT fue clave para que el Octubre Rojo fuera derrotado y abri\u00f3 paso al \u201cBienio Negro\u201d.<\/p>\n<p>No ponemos en duda la disposici\u00f3n de lucha de las bases anarquistas que, una y otra vez, acudieron voluntariamente a los llamados precipitados a huelga general revolucionaria o insurrecciones por decreto de sus direcciones. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la gran envergadura de la CNT y los cientos de miles de militantes con que contaban en distintas partes del territorio, es injustificable que una direcci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria act\u00fae tan irresponsablemente como la FAI, exponiendo innecesariamente a sus bases a la represi\u00f3n del Estado burgu\u00e9s por sostener un llamado a la lucha revolucionaria en abstracto.<\/p>\n<p>Como analizara V\u00edctor Serge, este funcionamiento era consustancial a la futilidad del anarquismo y su \u201crechazo a las condiciones concretas\u201d, lo cual hac\u00eda que la lucha se distanciara a\u00fan m\u00e1s de su objetivo final. Pero tambi\u00e9n daba cuenta del perfil del militante anarquista, que se asemejaba m\u00e1s al de rebelde que al de revolucionario, siendo que \u201cla rebeld\u00eda es m\u00e1s una actitud, una \u2018pose individual\u2019. Pero con actitudes meramente individuales no se podr\u00e1 cambiar la sociedad que es, b\u00e1sicamente, un hecho social\u201d (S\u00e1enz, \u201cAnarquismo y marxismo\u2026\u201d, cit.).<\/p>\n<p>En el caso de la CNT-FAI, el aventurerismo insurreccional hizo evidente que pretend\u00edan hacer su revoluci\u00f3n de espaldas al conjunto de las organizaciones obreras y de izquierda, una postura sectaria que no daba cuenta de la amplia franja de la clase obrera que segu\u00eda principalmente a los socialistas (Durgan: 170).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La conducci\u00f3n burocr\u00e1tica y antidemocr\u00e1tica de la FAI<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Producto del aventurerismo ultraizquierdista de la CNT-FAI y la crisis en que sumieron a la confederaci\u00f3n, tomaron fuerza dos corrientes cr\u00edticas al fa\u00edsmo, los treintistas y los sectores afines al Bloque Obrero y Campesino (BOC), antecesor del POUM. La FAI no dud\u00f3 en aplicar medidas antidemocr\u00e1ticas (expulsiones incluidas) para enfrentar a sus opositores y garantizar el control del aparato sindical, reafirmando la gesti\u00f3n autoritaria de las diferencias pol\u00edticas del anarquismo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en junio de 1931 la conducci\u00f3n de la CNT impuls\u00f3 en el Congreso Nacional la prohibici\u00f3n de que los puestos de representaci\u00f3n fueran ocupados por quienes hubiesen sido candidatos en elecciones parlamentarias o locales, medida que desde todo punto de vista estaba dirigida contra el BOC y cualquier oposici\u00f3n partidaria comunista. Esta cl\u00e1usula fue aplicada para cesar a Francesc Aguilar de la conducci\u00f3n del sindicato de la madera de Lleida (el principal de la regi\u00f3n) porque hab\u00eda sido candidato del BOC. Ante el reclamo del sindicato en defensa de su dirigente (votado por la base obrera) y el apoyo de otras organizaciones de la regi\u00f3n, el Comit\u00e9 Local de Lleida (\u00a1con sus 1.500 afiliados!) fue expulsado de la CNT en abril de 1932.<\/p>\n<p>Caso similar ocurri\u00f3 con los sectores alrededor del treintismo, particularmente luego del fracaso de la insurrecci\u00f3n de 1932 en Alto Llobregat que tension\u00f3 al m\u00e1ximo la punga con la FAI. Debido a esto, la federaci\u00f3n treintista de Sabadell fue expulsada por negarse a cancelar sus cotizaciones, generando un gran malestar con la CNT y una seguidilla de expulsiones y rupturas con la confederaci\u00f3n. Esto dio paso a la celebraci\u00f3n del Pleno Regional de Sindicatos de Oposici\u00f3n de la CNT (junio de 1933), que representaba a 35.000 obreros de Barcelona, Manresa, Matar\u00f3, la mayor\u00eda de la CNT de Valencia, etc. (Durgan 117-118).<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos burocr\u00e1ticos de la FAI llegaron a tal extremo que, ante la creaci\u00f3n del opositor Sindicato de Trabajadores de la Industria Fabril y Textil de Barcelona, lanzaron una campa\u00f1a para destruirlo, incluyendo la organizaci\u00f3n de huelgas en varias f\u00e1bricas para exigirle a las patronales que despidieran a quienes se hubieran afiliado al mismo. Varios dirigentes sindicales del BOC y del treintismo denunciaron haber sido v\u00edctimas de ataques f\u00edsicos por parte de la CNT, teniendo que acudir armados a los centros de trabajo como medida de protecci\u00f3n (Durgan: 126-127).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una escuela de derrotas<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n de todas las confusiones te\u00f3ricas, pol\u00edticas y estrat\u00e9gicas a lo largo de casi setenta a\u00f1os impidi\u00f3 que el anarquismo estuviera a la altura de las exigencias durante la revoluci\u00f3n y la guerra civil espa\u00f1ola, donde oscilaron de la izquierda a la derecha, del sectarismo al oportunismo. Trotsky previ\u00f3 esto desde enero de 1931, cuando advert\u00eda que por \u201cla ausencia de programa revolucionario y la incomprensi\u00f3n del papel del partido, el anarcosindicalismo desarma al proletariado. Los anarquistas \u2018niegan\u2019 la pol\u00edtica hasta el momento en que \u00e9sta los toma por el pescuezo; entonces, dejan el sitio libre a la pol\u00edtica de la clase enemiga\u201d (Trotsky: 38-39).<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s estas palabras se materializaron, cuando la CNT abandon\u00f3 una vez m\u00e1s su repudio al Estado para sumarse al gobierno del Frente Popular, pleg\u00e1ndose por completo a las exigencias del stalinismo bajo el chantaje de contar con las armas sovi\u00e9ticas. A pocos meses del inicio del enfrentamiento militar, los anarcosindicalistas pasaron de sus orientaciones ultraizquierdista para decretar el comunismo libertario a sumarse al discurso de la unidad antifascista bajo el programa de la burgues\u00eda y el \u201cpragm\u00e1tico\u201d lema de \u201cprimero la guerra contra el fascismo, luego la revoluci\u00f3n\u201d.7<\/p>\n<p>Para Trotsky, era inevitable que el anarquismo se encaminaba a una derrota sin precedentes en el transcurso de la revoluci\u00f3n, pero que hab\u00eda que \u201cprocurar por todos los medios que la tumba del anarcosindicalismo no sea tambi\u00e9n la tumba de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d (Trotsky: 84-85). Por eso siempre diferenci\u00f3 entre las \u201ccumbres del anarcosindicalismo\u201d, que \u201cconstituyen la forma m\u00e1s disfrazada, m\u00e1s p\u00e9rfida y m\u00e1s peligrosa de conciliaci\u00f3n con la burgues\u00eda\u201d, con la enorme base obrera de la CNT que valoraba como una \u201cinmensa fuerza potencial\u201d para la revoluci\u00f3n, a condici\u00f3n de que los comunistas lograran confrontarla contra los desastres pol\u00edticos de sus direcciones. Por eso insist\u00eda en sostener una pol\u00edtica de unidad de acci\u00f3n con los obreros anarquistas (el frente \u00fanico) para la lucha, sin dejar de lado la cr\u00edtica a las orientaciones anarquistas.<\/p>\n<p>Lamentablemente, no fue posible colocar en pie un partido socialista revolucionario en Espa\u00f1a (lo cual veremos en detalle con el caso del POUM), y la tumba del anarquismo se combin\u00f3 con la derrota de la revoluci\u00f3n. Por eso no dudamos en calificar a la corriente anarquista como una escuela de derrotas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Partido Socialista<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La otra gran corriente obrera espa\u00f1ola fue el Partido Socialista. Surgi\u00f3 como una agrupaci\u00f3n minoritaria con respecto al anarquismo, pero al cabo de muchos a\u00f1os se transform\u00f3 en una potencia con fuerte presencia en el movimiento obrero y con representaci\u00f3n parlamentaria. Su desarrollo fue mucho m\u00e1s lento que el del anarquismo y se concentr\u00f3 en territorios diferentes, particularmente Madrid, las ciudades industriales del pa\u00eds vasco y las zonas mineras de Asturias y Huelva (Jackson: 39). Fracas\u00f3 en su intento de convertirse en una alternativa revolucionaria superadora del ultraizquierdismo anarquista y, por el contrario, se transform\u00f3 en su reverso: un cl\u00e1sico partido obrero reformista que nunca se plante\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la democracia burguesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Or\u00edgenes<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El socialismo espa\u00f1ol comenz\u00f3 a delinear su identidad tras su expulsi\u00f3n de la secci\u00f3n local de la Internacional en 1872, pero tomar\u00eda contornos m\u00e1s firmes cuando un grupo de cinco amigos, reunidos en un caf\u00e9, acordaron fundar el Partido Democr\u00e1tico Socialista Obrero en 1879.<\/p>\n<p>Este grupo ultra minoritario, capitaneado por Pablo Iglesias, logr\u00f3 su legalidad electoral en 1881 y pudo editar su primer \u00f3rgano hasta 1886. Durante d\u00e9cadas enfrent\u00f3 condiciones adversas para su construcci\u00f3n, pues en la Espa\u00f1a mon\u00e1rquica, donde las elecciones eran bastantes antidemocr\u00e1ticas y el gobierno se opon\u00eda a las reformas sociales, hab\u00edan pocas v\u00edas para el desarrollo de un partido concentrado en la acci\u00f3n parlamentaria con el objetivo de impulsar reformas (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 24-25). Fue justamente este contexto el que facilit\u00f3 un desarrollo m\u00e1s acelerado del anarquismo, con su perfil ultraizquierdista y antipol\u00edtico. Pero tambi\u00e9n propici\u00f3 que el Partido Socialista (PS) fuera un grupo con mucha disciplina interna y solidez te\u00f3rica, rasgos que le daban identidad y fortaleza en la lucha de tendencias con el anarquismo.<\/p>\n<p>Entre sus primeras actividades destacaron la educaci\u00f3n para los obreros en las \u201cCasas del Pueblo\u201d, centros de formaci\u00f3n pol\u00edtica por donde transitaron much\u00edsimos militantes (incluida su principal figura obrera, Largo Caballero). Estos centros ten\u00edan bibliotecas con libros de mec\u00e1nica, ciencia, salud y ejemplares de las principales novelas (Tolstoi, Dickens, etc.), as\u00ed como materiales sobre los debates del socialismo franc\u00e9s. Eran ricos espacios de formaci\u00f3n autodidacta para la clase obrera, muy propios del \u201cmundo socialista\u201d del siglo XIX e inicios del XX. Este perfil te\u00f3rico le gan\u00f3 simpat\u00edas entre sectores intelectuales universitarios, que llegar\u00edan a representar una parte importante del partido m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El PS fue un partido reformista cl\u00e1sico, con eje en la acci\u00f3n pol\u00edtica y la intervenci\u00f3n parlamentaria. En 1910 eligi\u00f3 a Pablo Iglesias como su primer diputado en las Cortes (Jackson: 40). Adem\u00e1s, ten\u00eda una enorme base obrera que organiz\u00f3 mediante la Uni\u00f3n General de Trabajadores (UGT), la otra gran central sindical del pa\u00eds en constante competencia con la CNT anarcosindicalista.<\/p>\n<p>La UGT se cre\u00f3 en 1888 con alrededor de 3.000 miembros y, al igual que los socialistas, tuvo un lento desarrollo, pues para finales del siglo apenas hab\u00eda duplicado su base (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 24). En el marco de la lucha con el anarcosindicalismo, los socialistas abrieron un importante trabajo en las industrias de Bilbao, las minas de Asturias y el sector de los ferrocarriles, donde dirigieron fuertes huelgas que compet\u00edan con las de los anarcosindicalistas en Barcelona (Jackson: 40).<\/p>\n<p>A diferencia de los dem\u00e1s partidos socialistas en Europa, el PSOE (posterior denominaci\u00f3n del PS) tuvo la enorme ventaja de que Espa\u00f1a fue neutral durante la I Guerra Mundial, ahorr\u00e1ndole el desprestigio de haber apoyado la intervenci\u00f3n militar del pa\u00eds, tal como sucedi\u00f3 con el resto de partidos socialistas de Europa (Durgan: 22). A la postre, esto retard\u00f3 el surgimiento de un ala izquierda dentro del socialismo espa\u00f1ol y bloque\u00f3 el desarrollo del Partido Comunista en sus primeros a\u00f1os, impidiendo la consolidaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n revolucionaria nacional en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Incluso el PSOE experiment\u00f3 un giro a la izquierda que respond\u00eda al malestar social generado por los efectos econ\u00f3micos de la I Guerra Mundial sobre la poblaci\u00f3n. Esto se materializ\u00f3 con las huelgas de diciembre de 1916 y la de agosto de 1917. La primera fue organizada en conjunto por la UGT y la CNT y, a pesar de que tuvo gran acogida, no se logr\u00f3 ning\u00fan r\u00e9dito concreto. Por eso ambas centrales acordaron impulsar una huelga general revolucionaria en 1917, pero el acuerdo se debilit\u00f3 porque, a criterio de la CNT, los socialistas \u201cpolitizaron\u201d la huelga al buscar acuerdos con figuras de partidos burgueses de oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso la UGT y el PSOE organizaron la huelga de forma aislada y precipitada, casi improvisada. Se inici\u00f3 como un conflicto gremial de ferroviarios que, tras extenderse mucho, el comit\u00e9 de huelga socialista (donde estaba Largo Caballero) opt\u00f3 por transformar en una huelga pol\u00edtica con un programa democr\u00e1tico-radical: fin de la monarqu\u00eda, la jornada laboral de siete horas, abolici\u00f3n del ej\u00e9rcito y creaci\u00f3n de una milicia, separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, nacionalizaci\u00f3n de la tierra, clausura de los monasterios, etc. (Thomas: 21). La huelga general tuvo repercusiones en Vizcaya, Barcelona y otras ciudades del pa\u00eds, pero dada la improvisaci\u00f3n el gobierno pudo derrotarla con la represi\u00f3n, con un saldo de 71 muertos, 200 heridos y 2.000 presos.<\/p>\n<p>Las derrotas de las huelgas de 1916-1917 y el estallido de la revoluci\u00f3n rusa abrieron un fuerte debate al interior del partido sobre la estrategia de lucha de los socialistas. En este per\u00edodo, el PSOE tuvo acercamientos con Mosc\u00fa y discuti\u00f3 una posible vinculaci\u00f3n a la III Internacional, pero en 1921 acord\u00f3, por una m\u00ednima diferencia, permanecer en la II Internacional y as\u00ed retom\u00f3 su estrategia reformista (Jackson: 40).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una lucha de tendencias en clave reformista<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 20 el Partido Socialista estuvo cruzado por la lucha entre las tendencias de Largo Caballero e Indalecio Prieto. El primero fue el principal referente obrero socialista en Espa\u00f1a, el \u201chombre de las masas\u201d que dirig\u00eda la UGT y que posteriormente se convertir\u00eda en presidente del gobierno durante la guerra civil, nombrado por el stalinismo en ese entonces como el \u201cLenin espa\u00f1ol\u201d. El segundo logr\u00f3 su prestigio como el \u201chombre del aparato\u201d, con gran ascendencia pol\u00edtica sobre los cuadros del partido y contactos entre la burgues\u00eda republicana (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 27).<\/p>\n<p>Cada conflicto o hecho de importancia se transform\u00f3 en un campo de disputa entre estas tendencias, pero siempre en el marco de estrategias reformistas. Ninguno avanz\u00f3 hacia la ruptura con la burgues\u00eda (o con su \u201csombra\u201d, como sucedi\u00f3 en la guerra civil), y desde sus campos de acci\u00f3n siempre procuraron instalarse en la institucionalidad democr\u00e1tico-burguesa; eran \u201chermanos enemigos\u201d que representaron dos rostros del socialismo reformista espa\u00f1ol (\u00eddem).<\/p>\n<p>Largo Caballero era un cuadro ligado a las Casas del Pueblo que se hizo su espacio con el trabajo de organizaci\u00f3n en la UGT, con enorme influencia y simpat\u00edas hacia afuera del partido (incluso entre sectores de la CNT). Durante los a\u00f1os 20 fue hostil al comunismo y se opuso al ingreso a la III Internacional, por lo cual promovi\u00f3 el reingreso del PS a la II Internacional reconstituida (\u00eddem: 27-28). Discursivamente ten\u00eda una ubicaci\u00f3n m\u00e1s a la izquierda que Prieto, porque hablaba para la \u201ctribuna obrera\u201d, pero su pugna se limit\u00f3 a lograr la representatividad del PS ante el Estado burgu\u00e9s por su control de la UGT como aparato de contenci\u00f3n del movimiento obrero. Por eso no dud\u00f3 en realizar acuerdos con sectores burgueses bajo criterios aparatistas, con el \u00fanico objetivo de fortalecer la UGT y, a la vez, potenciar su propia figura. Por ejemplo, sostuvo una orientaci\u00f3n colaboracionista con la dictadura de Primo de Rivera en los a\u00f1os 20, convirti\u00e9ndose en consejero de Estado para beneficiar el desarrollo de la UGT por medio de las comisiones paritarias de arbitraje, a la vez que debilit\u00f3 a la CNT. Posteriormente fue ministro de Trabajo en los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica (1931-1933), posici\u00f3n que aprovech\u00f3 nuevamente para fortalecer a la UGT con el reclutamiento de las nuevas generaciones obreras que saltaron a la vida pol\u00edtica con la ca\u00edda de la monarqu\u00eda. Esto explica el crecimiento exponencial que tuvo la UGT: en 1924 ten\u00eda una afiliaci\u00f3n cercana a los 200.000 trabajadores, pero en 1934 ya contaba entre sus filas con 1,25 millones de afiliados, de los cuales 300.000 eran obreros fabriles, de las minas y ferrocarriles (Durgan: 38 y Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 25).<\/p>\n<p>M\u00e1s grave a\u00fan es que Largo Caballero, en su calidad de ministro de Trabajo, fue c\u00f3mplice de la feroz persecuci\u00f3n a que fue sometida la CNT (facilitada tambi\u00e9n por sus posturas ultraizquierdistas infantiles). Un caso referente es la huelga de la Telef\u00f3nica en julio de 1931, convocada por la CNT y que tuvo fuerza en Sevilla y Barcelona. Largo Caballero y la UGT fueron parte del dispositivo para quebrar la huelga: enviaron trabajadores para ocupar los puestos de los huelguistas y facilitar la represi\u00f3n del gobierno, que dej\u00f3 como saldo 30 muertos y 200 heridos. As\u00ed, los socialistas terminaron por defender los intereses de una compa\u00f1\u00eda transnacional y actuar como rompehuelgas (Jackson: 59).<\/p>\n<p>En el caso de Prieto, ten\u00eda un perfil m\u00e1s acorde con la socialdemocracia europea: socialista moderado con relaciones con los liberales del mundo de los negocios, buen orador y polemista, con vocaci\u00f3n para el trabajo parlamentario. Esto explica que sus posiciones fueran menos radicales que las de Largo Caballero, pues su campo de acci\u00f3n eran los pasillos ministeriales (aunque se posicion\u00f3 contra la colaboraci\u00f3n con la dictadura de Primo de Rivera). Prieto era la figura de los cuadros del partido y de los sectores acad\u00e9micos que se sumaron al PS en los a\u00f1os 20. En agosto de 1930 fue el representante de los socialistas en la firma del \u201cPacto de San Sebasti\u00e1n\u201d, un acuerdo con sectores burgueses republicanos para instaurar la Rep\u00fablica desde arriba y por la fuerza si era necesario, con la convocatoria a Cortes Constituyentes (Jackson: 42). Posteriormente, ser\u00eda ministro de Hacienda y Obras P\u00fablicas entre 1931 y 1933.<\/p>\n<p>A pesar de las disputas entre Largo Caballero e Indalecio Prieto, ambos coincid\u00edan en la estrategia reformista de adaptarse al Estado burgu\u00e9s: \u201cAmbas facciones estaban a favor de la permanencia del PSOE en la Segunda Internacional, apoyaban a la Sociedad de Naciones, hab\u00edan votado a favor de Aza\u00f1a para el cargo de presidente del Gobierno y de la Rep\u00fablica, estaban de acuerdo con la pol\u00edtica del Frente Popular y aceptaban la permanente suspensi\u00f3n de las garant\u00edas constitucionales que el gobierno manten\u00eda en vigor\u201d (Durgan: 38 y Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 357).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El giro a la izquierda en los a\u00f1os 30<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el per\u00edodo 1931-1933 (conocido como el \u201cBienio Transformador\u201d) los socialistas compartieron el poder con los partidos burgueses republicanos. Sus principales figuras, Largo Caballero e Indalecio Prieto, fueron ministros en este tiempo y sirvieron como \u201cdique de contenci\u00f3n\u201d ante el ascenso del movimiento obrero y campesino. Pero entre 1934 y 1936 la situaci\u00f3n pol\u00edtica gir\u00f3 hacia la derecha con el ascenso electoral de la derecha, abri\u00e9ndose el llamado \u201cBienio Negro\u201d, y, en este escenario, el PS dej\u00f3 de ser \u00fatil a la burgues\u00eda, por lo que fue marginado del poder y pas\u00f3 de nuevo a la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Largo Caballero fue la figura de este giro a la izquierda, al cual justific\u00f3 por su decepci\u00f3n como ministro donde tuvo roces con los republicanos burgueses y de lo cual concluy\u00f3 que no era posible lograr transformaciones sociales a trav\u00e9s de reformas, llegando a afirmar que \u201ces imposible realizar un pedazo de socialismo en el marco de la democracia burguesa\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 26). Tambi\u00e9n fue muy importante la experiencia de la Comuna de Asturias en octubre de 1934, donde el PS tuvo un papel destacado (junto con la CNT de esa regi\u00f3n) en la huelga insurreccional, producto de la cual Largo Caballero result\u00f3 preso. Durante su estad\u00eda en la c\u00e1rcel conoci\u00f3 los cl\u00e1sicos del marxismo (Marx, Engels, Lenin), se distanci\u00f3 de la II Internacional por su reformismo parlamentario y de la III Internacional por sus m\u00e9todos burocr\u00e1ticos hacia los partidos nacionales y, de acuerdo a Brou\u00e9 y T\u00e9mine, comenz\u00f3 a so\u00f1ar \u201cuna Cuarta Internacional que tomar\u00eda de sus predecesores lo que de mejor hab\u00edan tenido, la autonom\u00eda de los partidos racionales de la Segunda, la t\u00e1ctica revolucionaria de la Tercera\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Este giro a la izquierda de Largo Caballero se explica porque su base social era la UGT que, para ese entonces, reflejaba a un enorme sector de la clase obrera que ya ten\u00eda avanzada una experiencia de dos a\u00f1os con la democracia burguesa que no solucion\u00f3 los problemas de fondo que aquejaban a los millones de explotados y oprimidos en Espa\u00f1a. Para ese entonces, era manifiesto el choque entre las expectativas generadas por la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica y la continuidad en las condiciones de explotaci\u00f3n y miseria que el capitalismo generaba para la clase obrera y el campesinado. Tambi\u00e9n fue importante el avance electoral de la derecha en 1933 (el mismo a\u00f1o del ascenso de Hitler), que sent\u00f3 las condiciones para el fortalecimiento de los partidos de ultraderecha, como la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas (CEDA) de Gil Robles, ante lo cual los socialistas amenazaron con hacer la revoluci\u00f3n. Incluso Indalecio Prieto, socialista moderado, amenaz\u00f3 con la revoluci\u00f3n en caso de que la derecha intentara tomar el poder.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de los socialistas no era concebida como una tarea hist\u00f3rica en s\u00ed misma, sino como producto de la intransigencia de la burgues\u00eda republicana para bloquear reformas de fondo en la Rep\u00fablica. Adem\u00e1s, los socialistas de izquierda reproduc\u00edan la versi\u00f3n determinista y esquem\u00e1tica del marxismo de la II Internacional, principalmente con su noci\u00f3n del socialismo como un fin inevitable y una concepci\u00f3n sustituista del partido sobre la acci\u00f3n del movimiento obrero y de masas (Durgan: 179 y 351).<\/p>\n<p>Producto de este enfoque, los socialistas colocaron a la clase obrera en una situaci\u00f3n de pasividad, limit\u00e1ndose a esperar el \u201cgolpe fascista\u201d como detonante autom\u00e1tico para iniciar la revoluci\u00f3n, adem\u00e1s de generar una fetichizaci\u00f3n del PS como el verdadero partido obrero que ten\u00eda que incorporar (o absorber) a todas las corrientes de izquierda revolucionaria, algo que fortaleci\u00f3 las t\u00e1cticas aparatistas y sectarias hacia el conjunto de las organizaciones de izquierda y del movimiento obrero. Era una concepci\u00f3n del partido como un fin en s\u00ed mismo muy propio del reformismo, donde la clave de la estrategia se reduce a la llegada al poder por los medios posibles, siendo las elecciones o la \u201crevoluci\u00f3n\u201d aspectos t\u00e1cticos que se empleaban seg\u00fan la coyuntura, lo que en realidad es un esquema que termina avalando la adaptaci\u00f3n al Estado burgu\u00e9s en aras de alcanzar el \u201cpoder\u201d (como sucedi\u00f3 posteriormente con su ingreso al Frente Popular con la \u201csombra\u201d de la burgues\u00eda republicana).<\/p>\n<p>Lo anterior se reflej\u00f3 en la experiencia de las alianzas obreras, frentes \u00fanicos de las organizaciones pol\u00edticas y sindicales que se constituyeron desde 1934 con el objetivo de superar la fragmentaci\u00f3n del movimiento obrero y unir fuerzas contra el avance de la derecha. El punto m\u00e1s alto de esta experiencia fue la Comuna de Asturias en octubre de 1934, con instancias que facilitaron la unidad de acci\u00f3n entre las diversas corrientes obreras, pero con el agravante de funcionar a partir de pactos entre c\u00fapulas y sin contenido por la base, por lo cual desde el inicio se vieron minadas por las pr\u00e1cticas sectarias de los socialistas y anarquistas. En el caso de los socialistas, dado su marxismo determinista y concepci\u00f3n aparatista del partido, sostuvieron una t\u00e1ctica ambigua, pues en un inicio Largo Caballero las apoy\u00f3 pero luego sostuvo que lo har\u00eda solamente en los casos en que se acoplaran a los intereses del partido, o, lo que era lo mismo, cuando las contralara por completo el PS.<\/p>\n<p>Los socialistas hicieron gala de un izquierdismo abstracto al atribuir a las alianzas obreras el car\u00e1cter de organismos insurreccionales para la toma del poder que no deb\u00edan intervenir en huelgas de car\u00e1cter econ\u00f3mico-reivindicativo, justo en un momento donde la clase obrera se resent\u00eda de una ca\u00edda significativa en sus condiciones de vida producto de los efectos de la crisis econ\u00f3mica mundial en Espa\u00f1a. Esto tuvo implicaciones durante la huelga general del 13 del marzo en Catalu\u00f1a y la de Valencia en abril de 1934, que fueron criticadas por la dirigencia socialista como un desperdicio de energ\u00eda ante las cuales las alianzas obreras no ten\u00edan que asumir ninguna responsabilidad. Esta orientaci\u00f3n era un traslado de la cl\u00e1sica separaci\u00f3n entre el programa m\u00e1ximo (toma del poder, revoluci\u00f3n, socialismo) y el programa m\u00ednimo (reivindicaciones salariales, laborales, etc.) de la socialdemocracia de la II Internacional, que bloque\u00f3 la posibilidad de una mayor politizaci\u00f3n de la clase obrera espa\u00f1ola al fragmentar en su conciencia las luchas econ\u00f3micas y democr\u00e1ticas con la pelea por el poder (Durgan: 180).<\/p>\n<p>Por eso el giro de Largo Caballero y del PS fue una adaptaci\u00f3n al estado de \u00e1nimo del movimiento de masas, no una ruptura con el reformismo y una apuesta por destruir el Estado burgu\u00e9s; la nueva pol\u00edtica de los socialistas consisti\u00f3 en sumarse a la marea hacia la izquierda producto de la crisis revolucionaria en Espa\u00f1a. De ah\u00ed que este giro fuese limitado, pues d\u00e9cadas de pr\u00e1ctica y pol\u00edtica reformista no se borran de la noche a la ma\u00f1ana. A partir de 1934 tambi\u00e9n la Juventud Socialista experiment\u00f3 un proceso de radicalizaci\u00f3n muy progresivo, incluso simpatizando con el trotskismo, como veremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>En los l\u00edmites del reformismo obrero y el cretinismo parlamentario<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Junto con la CNT anarcosindicalista, el PSOE fue la otra gran organizaci\u00f3n obrera en Espa\u00f1a. Debido a esto, la clase obrera entr\u00f3 a los tormentosos a\u00f1os 30 encuadrada en dos grandes aparatos pol\u00edtico-sindicales que, aunque diferentes en sus m\u00e9todos y perspectivas te\u00f3ricas, no representaban una alternativa de ruptura revolucionaria con el Estado burgu\u00e9s. Trostky analiz\u00f3 esta dualidad complementaria entre ambas corrientes al respecto de su ubicaci\u00f3n ante el parlamento y las elecciones burguesas, donde anarquistas y socialistas representaban dos extremos igualmente perjudiciales para la revoluci\u00f3n; los primeros, el cretinismo antiparlamentario, y los segundos, el cretinismo parlamentario: \u201cEl cretinismo parlamentario es una enfermedad detestable, pero el cretinismo antiparlamentario no vale mucho m\u00e1s (\u2026). La revoluci\u00f3n plantea con toda claridad los problemas pol\u00edticos, y, <em>en su fase actual<\/em>, les da una forma parlamentaria. La atenci\u00f3n de la clase obrera no puede dejar de estar centrada en las Cortes (\u2026). En Espa\u00f1a, menos que en cualquier otro sitio, no se puede luchar contra las ilusiones parlamentarias sin luchar contra la metaf\u00edsica antiparlamentaria de los anarquistas\u201d (Trotsky: 67).<\/p>\n<p>Como se\u00f1alamos, la neutralidad de Espa\u00f1a en la Guerra Mundial impidi\u00f3 que el reformismo de los socialistas quedara al descubierto ante la clase obrera, pues no se vio obligado a apoyar a su burgues\u00eda nacional en la guerra de rapi\u00f1a imperialista, como sucedi\u00f3 en otros pa\u00edses de Europa y producto de lo cual se produjo la separaci\u00f3n de las alas de izquierda revolucionaria con el reformismo socialdem\u00f3crata. Esto tendr\u00eda repercusiones importantes, pues el PSOE continu\u00f3 siendo percibido por la clase obrera como su partido, lo que bloque\u00f3 el desarrollo de una alternativa revolucionaria.<\/p>\n<p>Esto explica el margen de maniobra que tuvo el PSOE en el marco de la crisis revolucionaria de los a\u00f1os 30, pues a lo largo de la d\u00e9cada oscil\u00f3 entre el seguidismo a la burgues\u00eda republicana y giros defensivos (e inconsecuentes) a la izquierda. Trotsky describe a la perfecci\u00f3n el car\u00e1cter del reformismo obrero del PSOE en los a\u00f1os 30, en sus facetas m\u00e1s estatales as\u00ed como en sus poses de izquierda: \u201cEl Partido Socialista espa\u00f1ol, como los socialrevolucionarios y los mencheviques rusos, comparti\u00f3 el poder con la burgues\u00eda republicana para impedir a las masas llevar la revoluci\u00f3n socialista hasta su fin. Durante dos a\u00f1os, los socialistas en el poder ayudaron a la burgues\u00eda a desembarazarse de las masas mediante migajas de reformas agrarias, sociales y nacionales. Los socialistas emplearon la represi\u00f3n contra las capas m\u00e1s revolucionarias del pueblo (\u2026). Cuando el Partido Socialista se hubo comprometido lo suficiente, la burgues\u00eda lo ech\u00f3 del poder y pas\u00f3 a la ofensiva en toda la l\u00ednea. El Partido Socialista se vio obligado a defenderse en condiciones extremadamente desfavorables, que \u00e9l mismo hab\u00eda preparado con su pol\u00edtica anterior\u201d (Trotsky: 173).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Poum<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Partido Obrero de Unificaci\u00f3n Marxista (POUM) fue un actor importante de la guerra civil. A pesar de que nunca alcanz\u00f3 la envergadura del PSOE o de la CNT, logr\u00f3 una implantaci\u00f3n significativa en la vanguardia de izquierda, aunque con un \u00e1rea de acci\u00f3n muy restringida a Catalu\u00f1a. Esto marc\u00f3 uno de sus principales l\u00edmites, pues fracas\u00f3 en su intento de convertirse en un partido con extensi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Por otra parte, fue un fen\u00f3meno muy peculiar en el contexto de Espa\u00f1a y Europa en general. Hizo parte del desencanto entre las filas comunistas con la burocratizaci\u00f3n de la URSS y la Comintern (III Internacional), ubic\u00e1ndose en el campo del comunismo disidente que surgi\u00f3 en la izquierda europea en los a\u00f1os 20 y 30 (Durgan: 16-17). Pero en el caso del POUM tuvo un desarrollo constructivo importante (unos 40.000 militantes en su mejor momento), trascendi\u00f3 las fronteras de peque\u00f1o grupo de propaganda, fue referente para sectores de la clase obrera espa\u00f1ola y tuvo su propia milicia en la guerra civil.<\/p>\n<p>Se fund\u00f3 en 1935 con la fusi\u00f3n del Bloque de Obreros y Campesinos (BOC), liderado por Joaqu\u00edn Maur\u00edn, y la Izquierda Comunista Espa\u00f1ola (ICE) cuyo principal dirigente fue Andreu Nin. Recordemos que la ICE fue la secci\u00f3n de la Oposici\u00f3n de Izquierda en Espa\u00f1a hasta 1935, cuando se produjo la ruptura con Trotsky en torno a la pol\u00edtica de entrismo al PSOE (el llamado \u201cviraje franc\u00e9s\u201d).<\/p>\n<p>Por su perfil disidente ante el stalinismo y por la incorporaci\u00f3n de la ICE, el POUM fue calificado de \u201ctrotskista\u201d por el stalinismo durante la guerra civil, calificativo de la \u00e9poca para tachar a cualquier adversario como \u201ccontrarrevolucionario\u201d y justificar su posterior desaparici\u00f3n. Pero en realidad el POUM no tuvo ninguna relaci\u00f3n pol\u00edtica con Trotsky ni con la IV Internacional; de hecho, la gran mayor\u00eda de los dirigentes procedentes del BOC eran antitrotskistas y Trotsky fue muy cr\u00edtico del pensamiento ecl\u00e9ctico de Maur\u00edn. De ah\u00ed que en su momento valorara como un \u201cerror monstruoso\u201d la orientaci\u00f3n de Nin de fusionarse con el BOC, al cual calific\u00f3 como un partido centrista y provinciano.<\/p>\n<p>Resulta de importancia estudiar el desarrollo, teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y estrategias de lucha del POUM, para comprender su fracaso en constituirse en una alternativa marxista ante el ultraizquierdismo anarquista y el reformismo socialista. Iniciaremos con el abordaje del BOC, para despu\u00e9s finalizar con la ICE.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La Federaci\u00f3n Comunista Catalano-Balear (FCC-B) y el Bloque Obrero y Campesino<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE) se fund\u00f3 en 1921, pero desde un inicio estuvo en crisis por la dificultad de abrirse un espacio constructivo ante la CNT y el PSOE. Tambi\u00e9n pes\u00f3 much\u00edsimo la burocratizaci\u00f3n del partido y la debilidad de su direcci\u00f3n, un equipo de t\u00edteres de los mandatos de Mosc\u00fa que no logr\u00f3 cohesionar un n\u00facleo militante fuerte. Eso gener\u00f3 un espacio para el surgimiento de grupos comunistas disidentes en Espa\u00f1a dentro de las filas del PCE y otros por fuera de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un caso destacado fue el grupo reunido en torno a Joaqu\u00edn Maur\u00edn, un profesor aragon\u00e9s con trayectoria militante en el republicanismo catal\u00e1n que se radicaliz\u00f3 por la influencia de la revoluci\u00f3n rusa y se sum\u00f3 al sindicalismo en el invierno de 1917-1918. Durante una estancia en Par\u00eds se vincul\u00f3 con el sindicalismo revolucionario franc\u00e9s, y a su regreso a Espa\u00f1a particip\u00f3 activamente en la formaci\u00f3n de los Comit\u00e9s Sindicalistas Revolucionarios (CSR), una t\u00e1ctica impulsada por el PCE desde 1922.<\/p>\n<p>Producto de la experiencia compartida en los CSR, el grupo de Maur\u00edn se vincul\u00f3 a\u00fan m\u00e1s con el PCE, aunque defendiendo un grado de autonom\u00eda ante la estructura central del partido, un s\u00edntoma temprano de las derivas federalistas en materia de organizaci\u00f3n que reflejar\u00eda m\u00e1s adelante el POUM. Por eso en 1924 el ala sindicalista se sum\u00f3 al PCE, pero con la concesi\u00f3n de crear la Federaci\u00f3n Comunista Catalano-Balear (FCC-B) (\u00eddem: 39-42).<\/p>\n<p>La FCC-B nunca se integr\u00f3 del todo al PCE, pues sostuvo muchas discusiones con la direcci\u00f3n del partido sobre sus m\u00e9todos burocr\u00e1ticos de conducci\u00f3n orientados desde la Comintern en el marco de la stalinizaci\u00f3n de la URSS. El principal choque se produjo cuando la direcci\u00f3n del PCE intent\u00f3 suprimir la independencia organizativa de la FCC-B y empez\u00f3 una campa\u00f1a de ataques contra Maur\u00edn, proceso que desemboc\u00f3 en la expulsi\u00f3n de la regional \u201crebelde\u201d de la FCC-B el 14 de agosto de 1930.<\/p>\n<p>A partir de este momento, el grupo de Maur\u00edn se enrumb\u00f3 a construir una organizaci\u00f3n propia, y en el camino coincidi\u00f3 con otro grupo comunista disidente, el Partit Comunista Catal\u00e1 (PCC), conformado por j\u00f3venes nacionalistas radicalizados en los a\u00f1os 20 por la persecuci\u00f3n de la dictadura de Primo de Rivera e influenciados por la Revoluci\u00f3n Rusa, en particular con su defensa a la autodeterminaci\u00f3n de las naciones oprimidas. Ten\u00edan acuerdo con Maur\u00edn en cuanto a la importancia de las tareas democr\u00e1ticas en la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola (aspecto que desarrollaremos m\u00e1s adelante) y en las cr\u00edticas a los m\u00e9todos burocr\u00e1ticos del PCE, acuerdos que dieron paso a la fusi\u00f3n a inicios de 1931 entre ambas agrupaciones, aunque manteniendo el nombre de FCC-B por motivos hist\u00f3ricos y para evitar confundirse con el PCE (\u00eddem: 55-59).<\/p>\n<p>Al momento de la unificaci\u00f3n la FCC-B contaba con unos 700 militantes (unos 500 del PCC y el resto del grupo de Maur\u00edn). Una de las condiciones que impuso el PCC para el reagrupamiento fue la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n amplia de simpatizantes que llegara a convertirse en el embri\u00f3n de un partido obrero de masas; esta organizaci\u00f3n paralela se denomin\u00f3 el Bloque Obrero y Campesino (BOC). En el esquema de Maur\u00edn, la FCC-B era el \u201ccerebro y sistema nervioso central\u201d, mientras que el BOC era \u201cel lugar de concentraci\u00f3n de las masas que se aproximaban al comunismo\u201d, pero termin\u00f3 sucediendo lo contrario: las direcciones de la FCC-B y el BOC eran una y \u00a0la misma, y al poco tiempo fue imposible diferenciar entre ambas organizaciones (Durgan: 62-63).<\/p>\n<p>Maur\u00edn justific\u00f3 el BOC como una t\u00e1ctica adaptada a las particularidades espa\u00f1olas para organizar a la clase obrera y el campesinado pobre, evitando copiar las f\u00f3rmulas del bolchevismo que, a su criterio, hab\u00edan causado estragos en el resto de movimientos comunistas de Europa. Sin menoscabo de la preocupaci\u00f3n real por dar respuesta a las tareas pol\u00edtico-constructivas de cada pa\u00eds o regi\u00f3n, en el caso de Maur\u00edn y la FCC-B pesaron en demas\u00eda las presiones nacionales (y espec\u00edficamente catalanas), apelando siempre a un particularismo que negaba lo universal en todos los aspectos de la intervenci\u00f3n pol\u00edtica (teor\u00eda, formas organizativas, estrategia y t\u00e1ctica constructiva). Estos rasgos se profundizar\u00edan en el marco del POUM y, como veremos m\u00e1s adelante, fueron un punto de encuentro entre Maur\u00edn y Nin.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que hasta la fundaci\u00f3n del POUM todas las organizaciones procedentes del BOC adoptaron el nombre de \u201cFederaci\u00f3n\u201d, denominaci\u00f3n que reflejaba una estructura segmentada por cuotas de poder para caudillos locales, cuyo punto de encuentro era la figura de Maur\u00edn. Este federalismo lo explic\u00f3 con todo detalle Juan Andrade en los a\u00f1os 70, dirigente del POUM procedente de la ICE, que se refiri\u00f3 al BOC como un partido compuesto por una serie de \u201cnotables maurinistas\u201d que ejerc\u00edan un control aut\u00f3nomo de sus respectivas comarcas: \u201cConsider\u00e1bamos al BOC como una especie de federaci\u00f3n de grupos de amigos, que ten\u00eda como norte de orientaci\u00f3n pol\u00edtica \u00fanicamente las \u2018genialidades\u2019 de su jefe (\u2026); se resent\u00eda el BOC de un cierto esp\u00edritu de frivolidad y de culto al jefe, y padec\u00eda de muchos resabios de nacionalismo catal\u00e1n\u201d (<em>Los problemas de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em>: 6-7).<\/p>\n<p>Esto fue un l\u00edmite en el desarrollo pol\u00edtico de Maur\u00edn al imprimirle un rasgo ecl\u00e9ctico a su pensamiento y obra, oscilando f\u00e1cilmente entre un socialismo radical abstracto y la pura adaptaci\u00f3n a las presiones nacionales a costa de cualquier criterio de independencia de clase (como sucedi\u00f3 con el ingreso del POUM al Frente Popular). Por ejemplo, en una entrevista realizada en los a\u00f1os 60, Maur\u00edn defini\u00f3 al BOC en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cNo puede decirse que el BOC fuese un partido comunista, aunque aceptaba algunos de los puntos de vista de la doctrina comunista. Era, de hecho, un punto de transici\u00f3n entre el comunismo y el socialismo. Te\u00f3ricamente era socialista revolucionario; pero en la pr\u00e1ctica correspond\u00eda m\u00e1s bien a una derecha comunizante (\u2026) Indirectamente, en el orden de influencia comunista la que se dej\u00f3 sentir en \u00e9l fue el bujarinismo\u201d (Durgan: 83).<\/p>\n<p>En abril de 1932 la FCC-B cambi\u00f3 su nombre a Federaci\u00f3n Comunista Ib\u00e9rica (FCI), en un intento por lograr la extensi\u00f3n nacional de la corriente con la atracci\u00f3n de los n\u00facleos disidentes del PCE en Madrid, Valencia y Asturias. Pero esta t\u00e1ctica no funcion\u00f3 y la FCI continu\u00f3 siendo un grupo implantado principalmente en Catalu\u00f1a y con unos peque\u00f1os n\u00facleos en otras ciudades. Para este entonces a la corriente liderada por Maur\u00edn se la reconoc\u00eda como BOC, pues en los hechos no hab\u00eda ninguna diferencia pol\u00edtica y organizativa con la FCI.<\/p>\n<p>A pesar de sus indefiniciones y formulaciones ecl\u00e9cticas, el BOC se posicion\u00f3 como un referente en la vanguardia obrera de Catalu\u00f1a y creci\u00f3 considerablemente en los a\u00f1os siguientes. En diciembre de 1931 realiz\u00f3 una serie de mitines que congregaron a 25.000 personas y, para el momento de su fusi\u00f3n con Izquierda Comunista, contaba con aproximadamente 4.000 militantes (por un corto lapso, incluso Salvador Dal\u00ed fue simpatizante del BOC).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una cr\u00edtica centrista y provinciana al stalinismo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como indicamos l\u00edneas atr\u00e1s, el POUM se ubic\u00f3 en el campo del \u201ccomunismo disidente\u201d en relaci\u00f3n con Mosc\u00fa. Esta categor\u00eda, acu\u00f1ada por el historiador Andy Durgan, es v\u00e1lida para dar cuenta de un sector de organizaciones marxistas que no se alinearon con la Comintern, pero resulta insuficiente para comprender a fondo su car\u00e1cter pol\u00edtico. Es el caso del POUM, una agrupaci\u00f3n disidente del stalinismo, pero que tambi\u00e9n se caracteriz\u00f3 por su centrismo pol\u00edtico y por un antistalinismo provinciano.<\/p>\n<p>Este rasgo ya estaba patente en el BOC, principal rama antecesora del POUM, que durante toda la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20 y gran parte de los 30 no tom\u00f3 posici\u00f3n en la lucha de tendencias del movimiento comunista a nivel internacional. Err\u00f3neamente, se acus\u00f3 al BOC de ser bujarinista debido a su contacto con grupos internacionales disidentes bujarinistas y por algunas coincidencias con las ideas de Bujarin, particularmente en la defensa de la peque\u00f1a propiedad agraria y el planteamiento de alianza o bloque entre la clase obrera y el campesinado. Adem\u00e1s, los dirigentes del BOC s\u00ed coincid\u00edan con la derecha bujarinista en que los problemas de los partidos locales pod\u00edan resolverse en el marco nacional. Por eso, es correcto afirmar que hubo influencia de Bujarin en el BOC, pero es falso que fuera un partido bujarinista.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la disputa la Oposici\u00f3n de Izquierda y la burocracia stalinista, los dirigentes del BOC hicieron gala de su centrismo provinciano al declararse neutrales, aduciendo que no eran stalinistas ni trotskistas, sino comunistas. Esta posici\u00f3n ambigua se manifest\u00f3 en la publicaci\u00f3n de noviembre de <em>La Batalla<\/em> (peri\u00f3dico del BOC), donde en ocasi\u00f3n del XIII aniversario de la revoluci\u00f3n rusa publicaron una portada con la foto de Stalin y Trotsky sin ning\u00fan comentario aclaratorio (Durgan: 86-87). Tambi\u00e9n es llamativo el proceder del mismo Maur\u00edn, pues en 1925 public\u00f3 un art\u00edculo donde se refer\u00eda a Trotsky como el mejor estratega, escritor y orador que produjo la revoluci\u00f3n rusa, pero meses despu\u00e9s firm\u00f3 una nota donde criticaba la publicaci\u00f3n de <em>Lecciones de Octubre<\/em> (ensayo con valoraciones cr\u00edticas sobre la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica stalinista en la URSS) como un error.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica este funcionamiento bipolar de Maur\u00edn? Adem\u00e1s de sus rasgos centristas y criterios provincianos, pes\u00f3 mucho su apuesta por hacerse de la direcci\u00f3n del PCE, algo que ve\u00eda factible dado el descr\u00e9dito e ineptitud de la direcci\u00f3n local. Por este motivo, dirigentes de la Oposici\u00f3n de Izquierda trotskista lo calificaron de \u201cbur\u00f3crata\u201d dispuesto a \u201csometerse incondicionalmente a la voluntad de Stalin\u201d con tal de hacerse del control del partido (\u00eddem: 86).<\/p>\n<p>Pero esta apuesta de Maur\u00edn se vio truncada tras su expulsi\u00f3n y la del BOC del PCE. Sumado a esto, a inicios de los a\u00f1os 30 el PCE tuvo una recomposici\u00f3n organizativa al capitalizar la representaci\u00f3n \u201coficial\u201d del movimiento comunista en Espa\u00f1a, lo cual ejerci\u00f3 una presi\u00f3n sobre las bases del BOC y forz\u00f3 a la direcci\u00f3n del BOC a tomar definiciones con respecto a la situaci\u00f3n del movimiento comunista internacional. Fue hasta 1932 cuando el BOC polemiz\u00f3 p\u00fablicamente con Mosc\u00fa en torno de la burocratizaci\u00f3n de la Comintern y del Partido Bolchevique a manos de Stalin, adem\u00e1s de repudiar la definici\u00f3n de la socialdemocracia como \u201csocialfascistas\u201d, ubicaci\u00f3n ultraizquierdista que impidi\u00f3 la unidad de acci\u00f3n entre comunistas y socialdem\u00f3cratas para impedir el ascenso de Hitler y el partido nazi en Alemania.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica al stalinismo no llev\u00f3 al BOC a sumarse a la Oposici\u00f3n de Izquierda, a la cual defini\u00f3 como \u201cel reflejo en el espejo del stalinismo\u201d, y denunci\u00f3 que los militantes trotskistas replicaban los \u201cm\u00e9todos mec\u00e1nico-centralistas\u201d del comunismo sovi\u00e9tico. A pesar de esto, el BOC defendi\u00f3 a Trotsky de los ataques calumniosos del stalinismo y lo defini\u00f3 como \u201cel mejor camarada de Lenin\u201d, pero nunca adscribi\u00f3 a la plataforma program\u00e1tica del trotskismo ni defendi\u00f3 la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Por el contrario, Maur\u00edn y los dirigentes del BOC se definieron en torno a los cuatro congresos de la III Internacional, la edad de oro del debate estrat\u00e9gico del movimiento comunista internacional bajo la influencia de Lenin y Trotsky, pero que no daba cuenta de los nuevos desaf\u00edos de la lucha de clases internacional (\u00eddem: 88). Adem\u00e1s, en 1933 participaron de la conferencia internacional que fund\u00f3 el llamado Bur\u00f3 de Londres, donde Maur\u00edn se opuso a crear una nueva Internacional para evitar que cayera en control de los trotskistas o se convirtiera en una versi\u00f3n remendada de la II Internacional, por lo cual se constituy\u00f3 un espacio de tipo federalista para coordinar acciones que termin\u00f3 siendo una suma de grupos sin ninguna cohesi\u00f3n (\u00eddem: 312-313).<\/p>\n<p>Por todo lo anterior sostenemos que el comunismo disidente del BOC (y del POUM por extensi\u00f3n) fue un antistalinismo provinciano, sin s\u00edntesis internacionalista y viendo hacia el pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Joaqu\u00edn Maur\u00edn y la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, Maur\u00edn fue la principal figura del BOC y luego del POUM. Era su dirigente indiscutido, una figura que reuni\u00f3 a su alrededor a una columna de cuadros a lo largo de la d\u00e9cada del 30, pero con un estilo muy bonapartista propio de un partido federalista y con formulaciones te\u00f3ricas ecl\u00e9cticas, principalmente con su propuesta de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Maur\u00edn comenz\u00f3 su trayectoria militante en el movimiento republicano en Lleida (provincia de Catalu\u00f1a), lo que posiblemente explique su sensibilidad hacia las reivindicaciones democr\u00e1ticas como la autodeterminaci\u00f3n de las nacionalidades, la reforma agraria, separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, etc. Al calor de la revoluci\u00f3n rusa, avanz\u00f3 hacia el sindicalismo revolucionario, y desde ese entonces insisti\u00f3 en su tesis de que el poder revolucionario en Espa\u00f1a surgir\u00eda de los sindicatos y de la CNT en particular. Posteriormente se sum\u00f3 al marxismo, desde donde comenz\u00f3 a reflexionar sobre una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n para Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>De ah\u00ed surgi\u00f3 su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, la cual comenz\u00f3 a esbozar finales de los a\u00f1os 20 pero que expuso en su versi\u00f3n acabada en el libro <em>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em>, publicado en 1931. Maur\u00edn fund\u00f3 su teor\u00eda sobre un hecho real, el car\u00e1cter inacabado de la revoluci\u00f3n burguesa en Espa\u00f1a, a partir de lo cual sostuvo que era necesario culminar ese proceso con el derrocamiento de la monarqu\u00eda, pero tambi\u00e9n realizando otras tareas democr\u00e1ticas m\u00e1s radicales como la reforma agraria, la separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, desmantelar el Ej\u00e9rcito y garantizar el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos oprimidos.<\/p>\n<p>Dado el car\u00e1cter atrasado del capitalismo espa\u00f1ol, Maur\u00edn concluy\u00f3 que la clase dominante estaba compuesta por una alianza entre la burgues\u00eda y fuerzas semifeudales, y por este motivo la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica s\u00f3lo pod\u00eda garantizarse por la acci\u00f3n combinada de tres sujetos sociales: la clase obrera, el campesinado y los movimientos de liberaci\u00f3n nacional. Finalmente, la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica dirigida por la clase obrera inevitablemente avanzar\u00eda hacia el socialismo, por lo que en realidad era una \u201crevoluci\u00f3n democr\u00e1tico-socialista\u201d (\u00eddem: 89-91).<\/p>\n<p>Junto con esto, concluy\u00f3 que los dos obst\u00e1culos principales que deb\u00eda sortear la clase obrera para realizar la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica eran la construcci\u00f3n de un verdadero partido de masas y superar sus expectativas en la democracia burguesa, por lo que plante\u00f3 impulsar un partido unificado de todos los n\u00facleos marxistas con un programa de \u201creivindicaciones democr\u00e1ticas revolucionarias\u201d que ning\u00fan gobierno peque\u00f1oburgu\u00e9s pudiera cumplir, con la finalidad de acelerar la experiencia de las masas con la institucionalidad democr\u00e1tico-burguesa. En este sentido, polemiz\u00f3 con la consiga del PCE de \u201cdictadura democr\u00e1tica del proletariado y el campesinado\u201d, pues la categor\u00eda de dictadura no dialogaba con la clase obrera espa\u00f1ola, que ten\u00eda mucha fe en la en la democracia burguesa tras la ca\u00edda de la monarqu\u00eda.8<\/p>\n<p>As\u00ed, en el esquema te\u00f3rico de Maur\u00edn, al ser la clase obrera en alianza con el campesinado y los movimientos de liberaci\u00f3n nacional la direcci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, \u00e9sta devendr\u00eda de forma inevitable en socialista, una deriva objetivista que daba por hecho el avance del proletariado hacia el socialismo. Veamos algunos extractos de su obra <em>Hacia la segunda revoluci\u00f3n <\/em>donde expone estas ideas: \u201cEl proletariado va, ciertamente, hacia la revoluci\u00f3n socialista. (\u2026) Si el proletariado no es el motor de las conquistas democr\u00e1ticas, no es posible la revoluci\u00f3n socialista\u2026 La revoluci\u00f3n obrera se impone como revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y como revoluci\u00f3n socialista (\u2026). Democracia, s\u00ed, hasta las \u00faltimas consecuencias. El proletariado es el campe\u00f3n real de la lucha por la democracia. No puede quedar ni una parcela de reivindicaciones democr\u00e1ticas al margen de las actividades obreras (\u2026). Cuando el proletariado organizado, cuando la Alianza Obrera, cuando el Partido \u00danico, sea el representante de la gran masa, cuando el meridiano del inter\u00e9s nacional se confunda con el meridiano del movimiento obrero, entonces el proletariado tomar\u00e1 el poder\u2026 Se tratar\u00e1, finalmente, de una cuesti\u00f3n puramente t\u00e9cnica, favorecida por las lecciones de Octubre\u201d (Maur\u00edn, \u201cHacia la segunda revoluci\u00f3n\u201d, www.marxists.org).<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el marco te\u00f3rico y program\u00e1tico sobre el cual se desarroll\u00f3 el comunismo disidente en Espa\u00f1a y por eso es importante analizarlo, sobre todo porque algunos historiadores consideran que hay puntos en com\u00fan con la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky9, principalmente por la jerarqu\u00eda que Maur\u00edn le otorg\u00f3 a las tareas democr\u00e1ticas y por identificar a la clase obrera como el sujeto de la revoluci\u00f3n (en alianza con el campesinado y la peque\u00f1oburgues\u00eda radicalizada) y no a la burgues\u00eda local.<\/p>\n<p>Esta valoraci\u00f3n es errada y superficial, pues Trotsky fue un acerbo cr\u00edtico de Maur\u00edn, como qued\u00f3 reflejado en sus escritos y cartas sobre Espa\u00f1a, donde no tuvo reparo en calificar sus formulaciones como confusionistas y provincianas. En tanto figura pol\u00edtica, retrat\u00f3 a Maur\u00edn como la \u201cencarnaci\u00f3n del peque\u00f1oburgu\u00e9s revolucionario, \u00e1gil, vers\u00e1til y superficial\u201d, que no \u201cestudia nada, comprende poco y siembra la confusi\u00f3n\u201d. Sobre la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica no fue menos cr\u00edtico, pues la calific\u00f3 como un \u201cgalimat\u00edas ecl\u00e9ctico\u201d que dejaba de lado las ense\u00f1anzas de las revoluci\u00f3n de octubre y porque tampoco daba cuenta de que en Espa\u00f1a se hab\u00eda sobrepasado el estadio de la revoluci\u00f3n burguesa tras la ca\u00edda de la monarqu\u00eda y la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica: \u201cLa revoluci\u00f3n \u2018democr\u00e1tica\u2019 est\u00e1 hecha ya en Espa\u00f1a. Resucita con el Frente Popular. Aza\u00f1a, con o sin Largo Caballero, personifica en Espa\u00f1a la \u2018revoluci\u00f3n democr\u00e1tica\u2019. La revoluci\u00f3n socialista se har\u00e1 en el curso de una lucha implacable contra la \u2018revoluci\u00f3n democr\u00e1tica\u2019 con su Frente Popular\u201d (Trotsky: 186).<\/p>\n<p>Pero Maur\u00edn no \u201ctom\u00f3 nota\u201d de ese peque\u00f1o detalle, es decir, la ca\u00edda de la monarqu\u00eda, la instauraci\u00f3n de la II Rep\u00fablica y la existencia del Frente Popular; por el contrario, confundi\u00f3 la existencia de tareas democr\u00e1ticas por resolver con la ausencia de una revoluci\u00f3n burguesa acabada, pues la burgues\u00eda espa\u00f1ola fue incapaz de ponerse al frente de esa tarea hist\u00f3rica: \u201cLa socialdemocracia hizo esfuerzos indecibles con objeto de ayudar a la burgues\u00eda a llevar a cabo una \u2018decorosa\u2019 revoluci\u00f3n burguesa. Mas todo aquello fracas\u00f3 porque no es posible, ni aun con inyecciones de sangre proletaria, dar vigor revolucionario a una clase social, la burgues\u00eda, que ha entrado en su fase de decadencia. Los problemas fundamentales de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica quedaron sin resolver\u201d (Maur\u00edn, \u201c\u00bfRevoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa o revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-socialista?\u201d, www.marxists.org).<\/p>\n<p>Trotsky incorpor\u00f3 las consignas democr\u00e1ticas revolucionarias como un punto medular del programa de transici\u00f3n, con el objetivo de agrupar en torno al partido de la clase obrera a las masas populares y dirigirlas en la revoluci\u00f3n socialista. Esto tambi\u00e9n lo aplic\u00f3 para el caso de Espa\u00f1a, donde insisti\u00f3 en integrar al programa revolucionario las consignas m\u00e1s radicales de la legislaci\u00f3n social burguesa (seguro de desempleo, impuestos al capital, ense\u00f1anza p\u00fablica gratuita, etc.), que aunque no sobrepasaban los marcos del r\u00e9gimen burgu\u00e9s eran necesarias para dialogar con los amplios sectores explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Pero en Maur\u00edn la relaci\u00f3n entre fines y medios era diferente, pues su apelaci\u00f3n a las consignas democr\u00e1ticas era para realizar la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, lo que justificaba apelando a la experiencia de Lenin y los bolcheviques que tomaron el poder dando cuenta de las tareas democr\u00e1ticas pendientes y despu\u00e9s avanzaron hacia el socialismo. Efectivamente, Lenin se\u00f1al\u00f3 que en Rusia la clase obrera lleg\u00f3 al poder como agente de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa, empezando por resolver problemas democr\u00e1ticos en primera instancia, pero que \u201cmediante la l\u00f3gica de su dominaci\u00f3n\u201d avanz\u00f3 hacia las cuestiones socialistas. Pero este tr\u00e1nsito entre las tareas democr\u00e1ticas hacia la instauraci\u00f3n del socialismo s\u00f3lo era concebible en el marco de la dictadura del proletariado, es decir, con la clase obrera ejerciendo el poder desde sus organismos de lucha, y no en los l\u00edmites estrechos de la institucionalidad democr\u00e1tico-burguesa (Trotsky: 173).<\/p>\n<p>Ah\u00ed radica el absurdo de Maur\u00edn, pues su planteamiento de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica lo hizo renunciando al de dictadura del proletariado, porque era una palabra que chocaba con las expectativas democr\u00e1ticas de las masas obreras y campesinas. Tambi\u00e9n lo justific\u00f3 con un an\u00e1lisis hist\u00f3rico escol\u00e1stico, seg\u00fan el cual la burgues\u00eda hab\u00eda entrado en una etapa decadente donde ya no aspiraba a la democracia, de lo cual se desprend\u00eda que la lucha por la democracia equival\u00eda a la toma de poder por parte de la clase obrera: \u201cLa democracia, por lo que respecta a la burgues\u00eda, corresponde a un per\u00edodo superado. La burgues\u00eda no encarna ya la democracia, sino la dictadura de tipo fascista o fascistizante. La democracia est\u00e1 hoy vinculada al movimiento obrero, al triunfo del proletariado. Plantear el problema de la democracia (\u2026) significa abordar la cuesti\u00f3n de la toma del Poder por la clase trabajadora\u201d (Maur\u00edn, cit.).<\/p>\n<p>Finalmente Maur\u00edn subvalor\u00f3 el peso de los aparatos de la CNT anarquista y la UGT socialista como diques de contenci\u00f3n de la lucha de clases, lo cual qued\u00f3 evidente en su valoraci\u00f3n de la Alianza Obrera como el espacio de uni\u00f3n de la clase trabajadora, pero sin dar cuenta de las direcciones reformistas que la dominaban por medio de pactos desde la c\u00fapula. En esto la experiencia rusa fue muy diferente, ya que el reformismo personificado en los mencheviques y socialistas revolucionarios fue comparativamente muy d\u00e9bil, facilitando el tr\u00e1nsito de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de febrero hacia la socialista de Octubre, pues la clase obrera estaba menos encuadrada en los aparatos reformistas. Adem\u00e1s, en Rusia se constituyeron soviets como expresi\u00f3n unitaria de la clase obrera desde la base, donde los partidos pol\u00edticos se disputaban su direcci\u00f3n. Por eso Trotsky plante\u00f3 al inicio de la revoluci\u00f3n, en 1931, que la consigna central de los comunistas espa\u00f1oles era la formaci\u00f3n de soviets obreros para contrarrestar la dispersi\u00f3n de las fuerzas obreras (Trotsky: 55).<\/p>\n<p>Por eso la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de Maur\u00edn no tiene ninguna relaci\u00f3n con la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky, y no pas\u00f3 mucho tiempo para que se demostrase como una teorizaci\u00f3n etapista y objetivista de la revoluci\u00f3n. Esto explica el ingreso del POUM en el Frente Popular, donde termin\u00f3 siendo la izquierda radical de la democracia burguesa, capitulaci\u00f3n que justificaron bajo criterios electoralistas y presiones del movimiento de masas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Izquierda Comunista de Espa\u00f1a (ICE) <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La otra vertiente constitutiva del POUM fue la Izquierda Comunista de Espa\u00f1a (ICE), antigua secci\u00f3n de la Liga Comunista Internacionalista (LCI, sucesora de la Oposici\u00f3n de Izquierda Internacional) dirigida por Trotsky. En su mejor momento reuni\u00f3 a unos 800 militantes, diseminados en n\u00facleos locales en Extremadura, Madrid y el norte de Espa\u00f1a; su organizaci\u00f3n en Catalu\u00f1a se denomin\u00f3 Esquerra Comunista y contaba con 70 militantes (Durgan: 303-304).<\/p>\n<p>El trotskismo espa\u00f1ol se fund\u00f3 en condiciones muy adversas y de forma tard\u00eda, debido a la situaci\u00f3n imperante en Espa\u00f1a bajo la dictadura de Primo de Rivera, que se extendi\u00f3 desde 1923 hasta marzo de 1930. Entre la persecuci\u00f3n pol\u00edtica del r\u00e9gimen hacia las organizaciones de izquierda y la debilidad org\u00e1nica del PCE (atravesado desde sus inicios por una crisis de direcci\u00f3n), restaron espacio para que surgieran un grupo de la Oposici\u00f3n de Izquierda a lo interno del menguado partido comunista, que estaba sumido en una profunda inactividad y no ten\u00eda debate interno. De hecho, la pugna de las tendencias del Partido Comunista sovi\u00e9tico casi no tuvo espacio en la prensa comunista hasta 1927. Por eso la Oposici\u00f3n Comunista de Espa\u00f1a (OCE, primer nombre de la ICE) surgi\u00f3 en el exilio, m\u00e1s exactamente en B\u00e9lgica en febrero de 1930 por la iniciativa de un grupo de exiliados espa\u00f1oles encabezados por Henri Lacroix, cuyo nombre real era Francisco Garc\u00eda (Durgan: 69).<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda de la dictadura y el retorno de los exiliados, la OCE gan\u00f3 varios cuadros comunistas que, sumados a la claridad de la elaboraci\u00f3n de Trotsky, dot\u00f3 a la organizaci\u00f3n de mucha solidez te\u00f3rica y coherencia pol\u00edtica con relaci\u00f3n al resto de corrientes de izquierda. Su principal figura y dirigente fue Andreu Nin, reconocido militante de izquierda que vivi\u00f3 en la URSS exiliado, donde entabl\u00f3 relaci\u00f3n con Trotsky, lo que le gan\u00f3 ser perseguido por el stalinismo.<\/p>\n<p>Esto compens\u00f3 el reducido tama\u00f1o de la OCE y gener\u00f3 preocupaci\u00f3n en la direcci\u00f3n del PCE, que no descart\u00f3 que el n\u00facleo trotskista lograse influir en la base del partido. Adem\u00e1s, la OCE fue la \u00fanica corriente que vincul\u00f3 la crisis del PCE con las orientaciones del stalinismo a nivel internacional, llevando el debate a un nivel m\u00e1s elevado que el de otros grupos comunistas disidentes, para quienes todo se limitba a disputas de t\u00e1ctica local. Por esto los trotskistas calificaron como derechistas a esos grupos disidentes locales, por sus enfoques nacionales-provincianos.<\/p>\n<p>Pero las dificultades constructivas ejercieron una fuerte presi\u00f3n sobre la organizaci\u00f3n y en particular sobre su principal dirigente, Andreu Nin, cuyas t\u00e1cticas constructivas fueron zigzagueantes. Debido a esto, el desarrollo de la OCE fue lento y desigual, pues su direcci\u00f3n fue ambigua en sus orientaciones hacia los grupos comunistas disidentes y nunca asumi\u00f3 a fondo la tarea de construir un fuerte n\u00facleo de la Oposici\u00f3n de Izquierda.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en noviembre de 1930 Nin plante\u00f3 que, dado el atraso pol\u00edtico del proletariado espa\u00f1ol, lo primero era darles charlas de inducci\u00f3n a las tesis del marxismo y tiempo despu\u00e9s exponerles lo relacionado con la Oposici\u00f3n de Izquierda, ante lo cual Trotsky respondi\u00f3 que no imaginaba \u201cpoder dar una conferencia sobre el comunismo (\u2026) sin plantear al mismo tiempo las cuestiones de la Oposici\u00f3n de Izquierda\u201d, por lo que en su caso \u201cllamar\u00eda a los obreros a unirse a la organizaci\u00f3n que defiende los puntos de vista que acabo de exponer. De otro modo, propaganda y agitaci\u00f3n revestir\u00edan un car\u00e1cter acad\u00e9mico, estar\u00edan desprovistas de un eje organizativo y, en definitiva, ayudar\u00edan a nuestros adversarios, es decir, los centristas y los derechistas\u201d (Trotsky: 22).<\/p>\n<p>Esta discusi\u00f3n proseguir\u00eda en los siguientes a\u00f1os con diferentes manifestaciones, pero siempre con un rasgo en com\u00fan: Nin no fue consistente en un plan de construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n y desperdici\u00f3 a\u00f1os valiosos titubeando entre diluirse en el grupo de Maur\u00edn o consolidar un n\u00facleo de la Oposici\u00f3n de Izquierda en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Recordemos que los grupos de la LCI ten\u00edan un marco com\u00fan de construcci\u00f3n hasta 1933: considerarse como la fracci\u00f3n izquierda del movimiento comunista internacional y de sus respectivos partidos nacionales para disputar la hegemon\u00eda al centrismo representado por la burocracia stalinista. Nin no comparti\u00f3 esta tesis para el caso de Espa\u00f1a, pues consideraba que dadas las condiciones particulares del pa\u00eds el proletariado ten\u00eda que organizar su partido por fuera del PCE, y desde 1930 apost\u00f3 por integrarse a la FCC-B, a la cual consideraba que pod\u00eda influenciar dada su cercan\u00eda con Joaqu\u00edn Maur\u00edn, con quien comparti\u00f3 prisi\u00f3n y durante ese tiempo colabor\u00f3 en la redacci\u00f3n de la Tesis Pol\u00edticas de la FCC-B (Durgan: 71).<\/p>\n<p>Ante estas discusiones t\u00e1cticas, Trotsky fue muy paciente y nunca se opuso a incorporarse como tendencia en organizaciones m\u00e1s amplias, pero s\u00ed presion\u00f3 para consolidar al n\u00facleo de la OCE, requisito previo para hacer entrismo y no desaparecer. Sobre la relaci\u00f3n con la FCC-B y la atenci\u00f3n que Nin le daba, Trotsky tambi\u00e9n mostr\u00f3 apertura a pesar de las ambig\u00fcedades de esta organizaci\u00f3n, pero siempre bajo el criterio de consolidar a la OCE mediante un \u00f3rgano mensual te\u00f3ricamente s\u00f3lido y un bolet\u00edn interno, pues de lo contrario \u201cla pr\u00f3xima etapa de la revoluci\u00f3n puede tomar desprevenida a la Oposici\u00f3n de Izquierda, y, teniendo en cuenta la debilidad del partido y la confusi\u00f3n de la Federaci\u00f3n Catalana, ello podr\u00eda conducir a los peores desastres, irreparables\u201d (Trotsky: 45).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Juan Andrade, ex dirigente del POUM proveniente de la ICE, la principal diferencia que ten\u00edan con Trotsky y la LCI era que la \u201ct\u00e1ctica a desarrollar se establec\u00eda casi exclusivamente en funci\u00f3n de la pol\u00edtica de la oposici\u00f3n comunista rusa, sin tener en cuenta la situaci\u00f3n del movimiento obrero de cada pa\u00eds y las posibilidades especiales pol\u00edticas que pod\u00eda haber para cada secci\u00f3n nacional de la Oposici\u00f3n en su propio medio de acci\u00f3n\u201d (Andrade, cit.: 21). Esta acusaci\u00f3n no resiste la prueba de los hechos, pues en la correspondencia entre ambos la \u00fanica \u201cl\u00ednea roja\u201d que sostuvo Trotsky era la consolidaci\u00f3n pol\u00edtica de la OCE para no quedarse sin \u201cpasaporte pol\u00edtico\u201d en medio de la revoluci\u00f3n, lo cual no exclu\u00eda la posibilidad de \u201cparticipar en organizaciones m\u00e1s amplias; por el contrario, esto presupone tal participaci\u00f3n. Pero es su condici\u00f3n indispensable\u201d.<\/p>\n<p>Trotsky inst\u00f3 a Nin a no perder tiempo en dotar a la Oposici\u00f3n de Izquierda de una identidad diferenciada del resto de tendencias de izquierda por medio de un peri\u00f3dico, tarea a la cual deb\u00eda supeditarse el resto de discusiones, pues las \u201ccuestiones de estrategia y t\u00e1ctica revolucionaria no tienen sentido m\u00e1s que a condici\u00f3n de que exista el \u2018factor subjetivo\u2019, es decir, una organizaci\u00f3n revolucionaria, aunque sea poco numerosa al principio\u201d (Trotsky: 47).<\/p>\n<p>Pero Nin hizo gala de un tono \u201cdiplom\u00e1tico\u201d en sus respuestas a Trotsky y nunca aclar\u00f3 cu\u00e1les eran sus objetivos constructivos, lo cual puede explicarse por su accionar err\u00e1tico durante este per\u00edodo. Por ejemplo, a inicios de abril de 1931 le comunic\u00f3 a Trotsky del inicio de la publicaci\u00f3n de <em>Comunismo<\/em> (\u00f3rgano de la OCE) y su ruptura con la FCC-B, debido a que los dirigentes de esa organizaci\u00f3n no aprobaban su pertenencia a la Oposici\u00f3n de Izquierda, lo cual fue bien recibido por Trotsky pues hac\u00eda presagiar que ahora s\u00ed iba a ponerse en marcha la construcci\u00f3n de la OCE. Pero a finales de ese mismo mes Nin se reintegr\u00f3 a la FCC-B como miembro del Comit\u00e9 Central, sin que mediara ning\u00fan cambio en la actitud de la direcci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Catalana hacia el movimiento trotskista (Trotsky: 49 y 58).<\/p>\n<p>Trotsky nunca vari\u00f3 su caracterizaci\u00f3n de la FCC-B (y por consiguiente del BOC), que consider\u00f3 como organizaciones condenadas al fracaso por su falta de perspectiva internacional, y posiblemente considerase que era un desperdicio de tiempo hacer entrismo en esa organizaci\u00f3n. Pero en sus cartas a Nin nunca emiti\u00f3 un criterio tajante sobre ese detalle t\u00e1ctico, pues siempre fue muy cuidadoso en no precipitarse a realizar aseveraciones tan puntuales a tanta distancia de los acontecimientos. Por el contrario, su discusi\u00f3n con Nin siempre gir\u00f3 en torno al elemento central de construir la OCE y desde ah\u00ed experimentar t\u00e1cticas constructivas seg\u00fan el caso: \u201cLa Federaci\u00f3n Catalana no es m\u00e1s que el terreno para adquirir influencia, no es una palanca segura. La Federaci\u00f3n Catalana no tiene una base seria ni una l\u00ednea estrat\u00e9gica clara (\u2026), ser\u00eda incapaz de salir airosa de la prueba de la revoluci\u00f3n, sufriendo una derrota al primer rev\u00e9s. Un n\u00facleo marxista peque\u00f1o, pero firme, con una idea clara de lo que quiere, puede salvar no s\u00f3lo a la Federaci\u00f3n Catalana, sino a la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. Una sola condici\u00f3n: este peque\u00f1o grupo debe marcar con su propio programa, un programa claro, bajo su propia bandera\u201d (Trotsky: 59).<\/p>\n<p>Este primer debate constructivo se sald\u00f3 parcialmente debido al antitrotskismo de la direcci\u00f3n de la FCC-B, que rechaz\u00f3 la solicitud de ingreso de Nin al BOC en mayo de 1931 por su militancia trotskista, y luego lo expuls\u00f3 de la FCC-B en junio, cuando Nin critic\u00f3 en p\u00fablico la l\u00ednea de Maur\u00edn en un mitin en el Ateneo de Madrid (Durgan: 79). Para noviembre fueron expulsados el resto de militantes de la OCE que a\u00fan interven\u00edan en el BOC.<\/p>\n<p>Pero estos vaivenes no eran otra cosa que la manifestaci\u00f3n del centrismo pol\u00edtico de Nin aplicados a la construcci\u00f3n del partido, rasgo que se profundizar\u00eda con el paso de los a\u00f1os y condujo a su ruptura definitiva con la LCI, como cual veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El viraje franc\u00e9s y la radicalizaci\u00f3n de la Juventud Socialista <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os 20 el stalinismo realiz\u00f3 un giro ultraizquierdista (conocido como el Tercer Per\u00edodo), dentro del cual se caracteriz\u00f3 a la socialdemocracia reformista como \u201csocialfascista\u201d. En Alemania esta t\u00e1ctica tuvo repercusiones terribles, al facilitar el ascenso de Hitler al poder porque los comunistas se negaron a realizar unidad de acci\u00f3n con la socialdemocracia para resistir los ataques del fascismo. Trotsky calific\u00f3 esto como una derrota hist\u00f3rica de la clase obrera m\u00e1s fuerte del mundo en ese entonces, y reorient\u00f3 la construcci\u00f3n de la LCI: en adelante hab\u00eda que construir partidos independientes del stalinismo y lanzar la construcci\u00f3n de una nueva organizaci\u00f3n mundial, la IV Internacional.<\/p>\n<p>Lo anterior abri\u00f3 un nuevo marco de t\u00e1cticas constructivas. Una de ellas fue hacer entrismo en los partidos socialistas, es decir, ingresar como tendencia para tratar de nuclear a los sectores que estaban girando hacia la izquierda por la radicalizaci\u00f3n de la coyuntura pol\u00edtica. Esta t\u00e1ctica se conoci\u00f3 como el \u201cviraje franc\u00e9s\u201d, pues se formul\u00f3 inicialmente para el caso de Francia en 1934, pero pronto se plante\u00f3 como una opci\u00f3n a desarrollar en otros pa\u00edses, como Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El giro a la izquierda que experiment\u00f3 el PSOE desde finales de 1933 impact\u00f3 entre amplios sectores de la Juventud Socialista (JS), agrupaci\u00f3n que reun\u00eda a decenas de miles de militantes con una orientaci\u00f3n radical y abierta a relacionarse con otras corrientes de izquierda. Luego de la experiencia de la Comuna de Asturias en 1934, la JS public\u00f3 el folleto <em>Octubre: segunda etapa<\/em>, donde se decant\u00f3 por bolchevizar al movimiento socialista, expulsando al ala derecha y disputando la direcci\u00f3n del partido a los seguidores del ala moderada de Prieto, rechazar nuevas alianzas con sectores republicanos burgueses y, muy importante, retirarse de la Segunda Internacional para impulsar la creaci\u00f3n de una nueva Internacional sobre la base de la experiencia de la Revoluci\u00f3n Rusa (Durgan: 348).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n la JS extendi\u00f3 un llamado para que el resto de corrientes de izquierda se sumaran al partido para dar la batalla interna, pues su perspectiva era que el partido bolchevique espa\u00f1ol surgir\u00eda de las filas del PSOE, algo comprensible dado que era una agrupaci\u00f3n con larga trayectoria hist\u00f3rica, implantaci\u00f3n territorial y con cientos de miles de militantes. Este giro de la JS era sumamente progresivo y represent\u00f3 una enorme posibilidad para ganar a este sector para la construcci\u00f3n de un proyecto aut\u00e9nticamente revolucionario en el marco de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, pero requer\u00eda de una t\u00e1ctica audaz y una tendencia de izquierda coherente que diera la pelea. En este sentido, Trotsky plante\u00f3 que la ICE (ya para ese entonces hab\u00eda cambiado su nombre) hiciera entrismo en el PSOE para ganar a la JS al campo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nin y la mayor\u00eda de la direcci\u00f3n de la ICE se opusieron a esta t\u00e1ctica porque iba a destruir su independencia como organizaci\u00f3n y dentro del PSOE iba ser muy dif\u00edcil contar con espacios democr\u00e1ticos como tendencia. Alegaron que la misma experiencia de entrismo en el PS franc\u00e9s no estaba dando r\u00e9ditos, aunque ah\u00ed se produjo en condiciones diferentes a las que acontec\u00edan en Espa\u00f1a. Adem\u00e1s, para ese entonces se produjo un reacercamiento entre la ICE y el BOC, pues ambas agrupaciones concluyeron que la derrota de la Comuna de Asturias en 1934 obedeci\u00f3 a la ausencia de un partido revolucionario de masas, tesis que Maur\u00edn sosten\u00eda desde tiempo atr\u00e1s. Nin se opuso categ\u00f3ricamente al entrismo en el PSOE en la revista <em>Comunismo<\/em>, donde expuso que era necesaria la unidad en partidos con claridad pol\u00edtica: \u201cDe ninguna manera, por un utilitarismo circunstancial, podemos fundirnos en un conglomerado amorfo, llamado a romperse al primer contacto con la realidad\u201d (Zavala: 179).<\/p>\n<p>Por esos motivos la ICE no hizo entrismo en el PSOE y la direcci\u00f3n procur\u00f3 alcanzar un acuerdo de unidad entre las juventudes de ambas organizaciones, para ganar a la JS a la propuesta de construir un nuevo partido revolucionario. Esta posici\u00f3n fue casi la misma que tuvo el BOC para ese entonces, que rehus\u00f3 incorporarse al PSOE e insisti\u00f3 en construir un nuevo partido unificado de las corrientes marxistas.<\/p>\n<p>En el caso de la ICE, un sector presion\u00f3 por hacer entrismo en el PSOE en consonancia con la t\u00e1ctica de Trotsky, pues consideraban que era insensato pensar que la JS iba a realizar un acuerdo con una organizaci\u00f3n tan peque\u00f1a, de lo que se desprend\u00eda la necesidad de ingresar al PSOE para influenciar a la JS desde adentro y bloquear un posible acercamiento con el PCE, dado que el ala izquierda de los socialistas mostraba muchas simpat\u00edas hacia la URSS. Nin, haciendo gala de su centrismo, plante\u00f3 una t\u00e1ctica salom\u00f3nica en el Comit\u00e9 Ejecutivo de la ICE: los militantes de Catalu\u00f1a iban a sumarse al nuevo partido unificado (el POUM), mientras que en el resto del pa\u00eds iban a afiliarse como tendencia en el PSOE y en su peri\u00f3dico iban a defender la unificaci\u00f3n con el nuevo partido de Catalu\u00f1a (Durgan: 307).<\/p>\n<p>La propuesta fue rechazada por la base de la ICE, lo cual fue valorado por la LCI como una capitulaci\u00f3n ante el centrismo del BOC. Al final la LCI acept\u00f3 la resoluci\u00f3n adoptaba por la secci\u00f3n espa\u00f1ola, con la condici\u00f3n de que deb\u00edan hacer propaganda por la IV Internacional al interior del partido unificado, algo que en los hechos no se produjo, pues como Nin le inform\u00f3 a Jean Rous (enviado como representante del Secretariado Internacional de la LCI a Espa\u00f1a), para la ICE de lo que se trata es de \u201cla IV sin el n\u00famero\u201d y que la \u201cdesaparici\u00f3n moment\u00e1nea (de la organizaci\u00f3n trotskista) debe ser considerada como una etapa m\u00e1s en el proceso de la construcci\u00f3n de un partido revolucionario\u201d (\u00eddem: 308).<\/p>\n<p>Las consecuencias de esta desastrosa orientaci\u00f3n no tardar\u00edan mucho en materializarse, pues para inicios de 1936 comenz\u00f3 la unificaci\u00f3n entre el PCE y la JS. Aunque organizativamente la JS absorbi\u00f3 a la Uni\u00f3n de Juventudes Comunistas, pol\u00edtica y program\u00e1ticamente fue el PCE quien gan\u00f3 para el bando stalinista a los 200.000 j\u00f3venes socialistas que \u201cconstitu\u00edan la \u00e9lite de la nueva generaci\u00f3n obrera\u201d, lo cual dot\u00f3 de una base de masas al stalinismo para hacer trabajo sobre el PSOE y lograr una ventaja decisiva sobre los grupos comunistas disidentes (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 29). Trotsky se refiri\u00f3 a esta cat\u00e1strofe constructiva en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cLa magn\u00edfica Juventud Socialista abraz\u00f3 la idea de la IV Internacional espont\u00e1neamente. Cuando instamos a que se le dedicara toda la atenci\u00f3n, se nos respondi\u00f3 con evasivas huecas. Lo que le interesaba a Nin era la \u2018independencia\u2019 de la secci\u00f3n espa\u00f1ola, es decir, su pasividad, su mezquina tranquilidad pol\u00edtica (\u2026). Posteriormente, la casi totalidad de la Juventud Socialista entr\u00f3 al campo stalinista. Los muchachos que se autotitularon bolcheviques-leninistas y que lo permitieron (\u2026) deben ser tachados eternamente de criminales contra la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La ruptura con la LCI y la fundaci\u00f3n del POUM <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El intercambio epistolar entre Trotsky y Nin ces\u00f3 en noviembre de 1932, reflejo del deterioro en las relaciones entre la ICE y la LCI. A partir de ese momento Trotsky profundiz\u00f3 sus discusiones con Nin, no por ning\u00fan criterio sectario ni animadversi\u00f3n personal, sino con el objetivo de clarificar el rumbo constructivo de la Oposici\u00f3n de Izquierda en medio de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. En diciembre de ese a\u00f1o polemiz\u00f3 fuertemente con los \u201ccamaradas dirigentes\u201d de la ICE, que en vez de \u201cavanzar con fuerza bajo su propia bandera\u201d, optaron por \u201cjugar al escondite con los principios, han hecho diplomacia y se han arrastrado a remolque del nacionalismo peque\u00f1oburgu\u00e9s del provinciano charlat\u00e1n Maur\u00edn\u201d (Trotsky: 159).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hizo hincapi\u00e9 en la caracterizaci\u00f3n del CC de la ICE como un grupo de amigos sin debate real, marcados por una estrechez de miras provinciana que aisl\u00f3 a la secci\u00f3n espa\u00f1ola de los ricos debates de estrategia y t\u00e1ctica internacionales (como los sucesos de Francia y Alemania para ese entonces), limitando la politizaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n, pues era imposible construir cuadros s\u00f3lo con temas nacionales, y que cuando se vieron obligado a intervenir en discusiones internacionales al interior de la LCI, al estar separados de la experiencia real se \u201cdejaron guiar por v\u00ednculos, simpat\u00edas y antipat\u00edas personales\u201d (Trotsky: 156 y 166).<\/p>\n<p>Tras el debate sobre el \u201cviraje franc\u00e9s\u201d y el fracaso de la t\u00e1ctica de Nin hacia la JS, la ICE se aboc\u00f3 al ingreso al POUM y rompi\u00f3 relaciones con la LCI, alegando que el Secretariado Internacional no comprend\u00eda nada de la situaci\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El POUM se fund\u00f3 el 29 de setiembre de 1935, menos de un a\u00f1o antes de que comenzara la guerra civil y, a criterio de Maur\u00edn, fue \u201csobre las bases ideol\u00f3gicas que hab\u00eda sostenido el BOC sin concesi\u00f3n alguna al trotskismo\u201d (Durgan: 317). No tard\u00f3 mucho en asumir una pol\u00edtica de adaptaci\u00f3n a todas las presiones pol\u00edticas, que Trotsky no dud\u00f3 en caracterizar como \u201cla m\u00e1s peligrosa de las pol\u00edticas durante una guerra civil, que no admite ning\u00fan compromiso\u201d.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s ilustrativo de la adaptaci\u00f3n del POUM fue su ingreso al Frente Popular, es decir, a un acuerdo electoral con sectores de la burgues\u00eda republicana. En noviembre de 1935 el POUM le plante\u00f3 a los partidos obreros conformar una \u201cAlianza Obrera nacional\u201d para las elecciones y se posicion\u00f3 en contra de la constituci\u00f3n de un Frente Popular. Pero luego del giro a la derecha del PS por el triunfo de Prieto sobre Largo Caballero y el inminente acuerdo con el PCE para cerrar un acuerdo electoral con sectores republicanos, el POUM termin\u00f3 por sumarse al \u201cfrente obrero-republicano\u201d, eufemismo para disimular que hab\u00edan abandonado sus principios de independencia de clase para someterse a un programa electoral confeccionado por los socialistas y la burgues\u00eda republicana (Trotsky: 179-180).<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n del POUM justific\u00f3 esto como una t\u00e1ctica para dar a conocer m\u00e1s al partido ante las grandes masas, adem\u00e1s de que el sistema electoral hac\u00eda muy dif\u00edcil poder inscribir candidaturas independientes para el nuevo partido. Trotsky respondi\u00f3 que \u201cla <em>t\u00e9cnica<\/em> electoral no puede justificar la<em> pol\u00edtica <\/em>de traici\u00f3n que constituye el lanzamiento de un <em>programa com\u00fan <\/em>con la burgues\u00eda\u201d (\u00eddem: 182). Juan Andrade agregar\u00eda que al ingresar al Frente Popular \u201cel POUM respondi\u00f3 as\u00ed principalmente al sentimiento un\u00e1nime de los trabajadores espa\u00f1oles para hacer frente al desarrollo ofensivo de los militares y la contrarrevoluci\u00f3n, deseo compartido incluso por los \u2018antipol\u00edticos\u2019 de la CNT-FAI\u201d (Andrade: 28). Esta cita refleja a la perfecci\u00f3n la adaptaci\u00f3n del POUM a todas las presiones pol\u00edticas del momento, incluso confundiendo los sanos deseos de unidad para luchar desde la base obrera con ingresar a un Frente Popular bajo un programa burgu\u00e9s. Pero el oportunismo de la direcci\u00f3n del POUM ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1, cuando en plena guerra civil Nin ingres\u00f3 al gobierno de la Generalitat como ministro de Justicia, siendo copart\u00edcipe de la reconstrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s y sentando las condiciones para que el stalinismo desatara un operativo de ilegalizaci\u00f3n del partido, incluida la desaparici\u00f3n f\u00edsica de el mismo Nin, como veremos en el siguiente cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>De esta manera, Maur\u00edn y Nin, los ide\u00f3logos provincianos del particularismo espa\u00f1ol que rechazaron ingresar al PSOE porque no era un partido revolucionario puro, terminaron por aplicar la pol\u00edtica de la burocracia stalinista del Frente Popular. Nin se opuso al \u201cviraje franc\u00e9s\u201d, pero capitul\u00f3 en cuesti\u00f3n de meses al giro de Mosc\u00fa para aliarse con la burgues\u00eda \u201cprogresiva\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Centrismo y federalismo, los detonantes de la crisis del POUM <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En julio de 1936 se inici\u00f3 la guerra civil espa\u00f1ola. Nueve meses hab\u00edan transcurrido desde la fundaci\u00f3n del POUM, cuyo proyecto era convertirse en el punto de encuentro de todas las tendencias revolucionarias marxistas. No pas\u00f3 mucho tiempo para que esa ilusi\u00f3n chocara con la realidad, y el POUM entr\u00f3 en una espiral de crisis internas que, combinadas con su pol\u00edtica centrista, sentaron las condiciones de su aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Trotsky la principal explicaci\u00f3n de la crisis del POUM radic\u00f3 en el centrismo de sus dirigentes, quienes fueron devorados por la vor\u00e1gine de la revoluci\u00f3n y la guerra civil espa\u00f1ola, al oscilar entre proclamas incendiarias y pol\u00edticas de capitulaci\u00f3n a la burgues\u00eda y el stalinismo: \u201cToda organizaci\u00f3n puede cometer \u2018errores\u2019; Marx cometi\u00f3 errores, Lenin cometi\u00f3 errores, el partido bolchevique, en su conjunto, tambi\u00e9n cometi\u00f3 errores. Pero fueron corregidos a tiempo gracias a una l\u00ednea fundamentalmente correcta. En el caso del POUM, no se trata de \u2018errores\u2019 aislados, sino de una l\u00ednea fundamentalmente no revolucionaria, centrista, es decir, en el fondo, oportunista. Dicho de otra forma: para un partido revolucionario, los errores son la excepci\u00f3n; para el POUM, la excepci\u00f3n son las posiciones correctas\u201d (Trotsky: 251).<\/p>\n<p>Pero el centrismo se complement\u00f3 con otro rasgo organizativo heredado del BOC: un federalismo que no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n con el modelo centralista-democr\u00e1tico del partido bolchevique. Uno de los aciertos del bolchevismo radic\u00f3 en su vuelco total a la lucha de clases, y su r\u00e9gimen interno se estructur\u00f3 en funci\u00f3n de esa tarea, sintetizado en la f\u00f3rmula del centralismo democr\u00e1tico: la m\u00e1s amplia democracia interna para la discusi\u00f3n, pero la m\u00e1s f\u00e9rrea disciplina para la acci\u00f3n unitaria del partido en la lucha. El federalismo se trata de todo lo contrario, pues se estructura bajo criterios de aparato alejado de los intereses reales de la lucha de clases, \u201csupone una pelea de relaciones de fuerzas en el seno de la organizaci\u00f3n que no depende de las posiciones pol\u00edticas lanzadas al libre debate y la creaci\u00f3n de mayor\u00edas y minor\u00edas pol\u00edticas, sino de <em>hacer valer en los debates supuestas \u2018cuotas\u2019 de la misma organizaci\u00f3n<\/em>\u201d (S\u00e1enz, \u201cLenin en el siglo XXI\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 23\/24: 339).<\/p>\n<p>En el caso concreto del POUM, su r\u00e9gimen se estructur\u00f3 a partir de dirigentes locales que giraban en torno a la figura de Maur\u00edn. Pero este funcionamiento se vio truncado desde el inicio de la guerra, pues cuando se produjo la rebeli\u00f3n de los militares Mar\u00edn se encontraba en Galicia, donde fue arrestado y pas\u00f3 el resto de la guerra civil en un campo de prisioneros. Salv\u00f3 la vida al pasar por otra persona; liberado en 1946, se exili\u00f3 en Estados Unidos con su familia, donde ejerci\u00f3 como periodista y abandon\u00f3 la pol\u00edtica. Falleci\u00f3 el 5 de noviembre de 1973.<\/p>\n<p>As\u00ed, desde el inicio de la guerra civil el POUM entr\u00f3 en crisis pues su principal dirigente estaba ausente y se desplom\u00f3 el punto de equilibrio del federalismo del partido. Seg\u00fan Juan Andrade, Nin pas\u00f3 a ser un \u201csecretario pol\u00edtico disminuido\u201d que no dirig\u00eda en realidad al partido: \u201cLa ausencia de Maur\u00edn hab\u00eda creado entre los antiguos bloquistas un reflejo de defensa preventiva contra los dirigentes del partido procedente de la ICE, en los que supon\u00edan la intenci\u00f3n de \u2018apoderarse del POUM\u2019 y de \u2018imponer el trotskismo\u2019\u201d (Andrade: 7). Por eso el partido vivi\u00f3 desde un inicio en lucha contra el stalinismo que lo quer\u00eda destruir y en crisis interna por el antitrotskismo de los notables maurinistas.<\/p>\n<p>Resulta parad\u00f3jico que Nin rehusara ingresar al PSOE de masas por su car\u00e1cter amorfo, cuando se diluy\u00f3 en un grupo de vanguardia provincial cuyo r\u00e9gimen era federalista y no para la lucha. Esto consumi\u00f3 a Nin en una fuerte crisis pol\u00edtica y f\u00edsica, pues para ese entonces padec\u00eda del h\u00edgado y era com\u00fan que se desplomara en el sill\u00f3n de su despacho (Zavala: 204).<\/p>\n<p>Junto con esto, el POUM resinti\u00f3 las presiones pol\u00edticas del entorno, facilitado por su pol\u00edtica de adaptaci\u00f3n, lo cual incidi\u00f3 en el tipo de organizaci\u00f3n. Seg\u00fan Yveline Riottot, historiadora especializada en la izquierda espa\u00f1ola durante la guerra civil, la \u201catipicidad organizativa del BOC es el resultado de la p\u00e9rdida del car\u00e1cter leninista del partido por el regreso al car\u00e1cter primitivo de partido pol\u00edtico como partido de masas\u201d (Durgan: 426). Esta diferenciaci\u00f3n es muy importancia, pues el modelo de partido leninista siempre posee rasgos de vanguardia ante el conjunto del movimiento obrero y de masas, pues de lo contrario se diluye entre (o se adapta a) los movimientos reivindicativos (S\u00e1enz, cit.: 331). El POUM nunca apost\u00f3 a transformarse en este tipo de partido, tal como sostiene Durgan cuando valora que \u201cel modelo te\u00f3rico de funcionamiento y organizaci\u00f3n propuesto por Maur\u00edn se encuentra m\u00e1s dentro de la tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata que de la comunista\u201d (Durgan 426-427).<\/p>\n<p>La suma del centrismo y federalismo condenaron al POUM al fracaso como alternativa revolucionaria, lo cual se materializ\u00f3 con su ilegalizaci\u00f3n desde junio de 1937 por parte del Frente Popular liderado por el stalinismo. Trotsky se apoy\u00f3 en la experiencia del POUM para extraer ricas ense\u00f1anzas sobre la importancia de construir una direcci\u00f3n revolucionaria a lo largo de los a\u00f1os, que se pruebe en las buenas y las malas, que supere las presiones sociales y pol\u00edticas, pues solamente as\u00ed es factible curtir ese n\u00facleo militante para la revoluci\u00f3n. Sobre la liquidaci\u00f3n del POUM concluy\u00f3: \u201cEn el POUM vemos al centrismo de izquierda en la pr\u00e1ctica y en la acci\u00f3n. El centrismo es una tendencia a mitad de camino entre el reformismo y la revoluci\u00f3n. Pero las situaciones revolucionarias no admiten posiciones intermedias. As\u00ed se produjo el tr\u00e1gico y lastimero fin del POUM. Sus palabras, sus consignas, sus proclamas inflamaron las pasiones revolucionarias de las masas. Sus indecisiones, sus ambig\u00fcedades, sus vacilaciones, su falta de un programa claro le negaron la posibilidad de proporcionarles a las masas esa direcci\u00f3n revolucionaria firme que es la condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para alcanzar la victoria\u201d (Trotsky: 237).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo analizaremos al Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE), organizaci\u00f3n que jug\u00f3 un rol primordial en la guerra civil en un doble sentido: bloqueando el desarrollo de la revoluci\u00f3n, por un lado, colocando todo su aparato militar y organizativo en funci\u00f3n de reconstituir el Estado burgu\u00e9s, por otro. Esto es lo principal que se puede se\u00f1alar del PCE, pues durante sus primeros a\u00f1os fue un grupo minoritario y en estado de crisis, cuyo crecimiento en la guerra civil se debi\u00f3 al padrinazgo de la Comintern y porque sufri\u00f3 un recambio en su composici\u00f3n de clase, al convertirse en un partido de la peque\u00f1oburgues\u00eda y los industriales asustados por la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Los or\u00edgenes del PCE<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n rusa de 1917 represent\u00f3 un punto de quiebre en las filas del movimiento obrero europeo e internacional. Espa\u00f1a no fue la excepci\u00f3n, pues la experiencia bolchevique gener\u00f3 un proceso de radicalizaci\u00f3n de las luchas obreras en lo que se llam\u00f3 el trienio bolchevique (1918-1920) (Zavala: 118).<\/p>\n<p>Esto tuvo ecos dentro del PSOE, epicentro de la vanguardia obrera marxista af\u00edn a la acci\u00f3n pol\u00edtica, particularmente luego de que en 1919 se fundara la III Internacional (Comintern) para reorganizar al movimiento comunista tras la debacle de la II Internacional socialdem\u00f3crata, cuyos principales partidos apoyaron a sus respectivas burgues\u00edas nacionales en la rapi\u00f1a imperialista de la I Guerra Mundial. Ante esta iniciativa, un ala del PSOE (principalmente entre la JS) presion\u00f3 para que el partido se sumara a la nueva internacional de los bolcheviques y se abri\u00f3 un debate interno sobre el rumbo a seguir, el cual se extender\u00eda hasta 1921, cuando se celebr\u00f3 un congreso del partido que rechaz\u00f3 aceptar las \u201c21 condiciones\u201d exigidas para el ingreso a la III Internacional.10<\/p>\n<p>En el transcurso de este prolongado debate interno un grupo de la JS se escindi\u00f3 del PSOE en abril de 1920 para fundar el Partido Comunista Espa\u00f1ol (PCE), mientras que otra ala pro-comunista permaneci\u00f3 hasta el congreso de 1921, luego del cual fundaron el Partido Comunista Obrero Espa\u00f1ol (PCOE). La Comintern presion\u00f3 para que ambos grupos dejaran de lado sus rencillas y se unificaran, lo cual sucedi\u00f3 en noviembre de 1921 al constituirse el PCE (Durgan, 21-22).<\/p>\n<p>A pesar de la simpat\u00eda hacia la revoluci\u00f3n rusa y el ascenso del movimiento obrero, el PCE tuvo muchas dificultades para construirse, pues ten\u00eda que luchar con dos grandes organizaciones obreras con influencia entre las masas, el PSOE y la CNT. Como vimos anteriormente, el PSOE cont\u00f3 con la ventaja de que Espa\u00f1a permaneci\u00f3 neutral en la guerra mundial, por lo cual no sufri\u00f3 el descr\u00e9dito entre la clase obrera y le permiti\u00f3 sostener su estructura. As\u00ed, en 1923 el PSOE contaba con 8.215 afiliados, mientras que el PCE, con 1.200 militantes. En el caso de la CNT, su perfil m\u00e1s radical hizo que muchos sectores se identificaran como \u201cverdaderos bolcheviques\u201d y surgieron corrientes pro-comunistas, pero sin relaci\u00f3n alguna con el PCE, que para ese entonces carec\u00eda de una pol\u00edtica hacia la CNT y estaba m\u00e1s enfocado en la pugna con el PSOE (\u00eddem: 24).<\/p>\n<p>El partido se vio duramente golpeado por la represi\u00f3n de la dictadura de Primo de Rivera, las luchas internas y los giros abruptos de las orientaciones de la Comintern. La debilidad del PCE era tal que entre 1923 y 1932 no pudo realizar un congreso, y su militancia se redujo a unos pocos cientos de miembros. Aunque logr\u00f3 asentarse en Andaluc\u00eda y gan\u00f3 a un sector de mineros provenientes de la CNT, tambi\u00e9n perdi\u00f3 pr\u00e1cticamente todo su trabajo en Catalu\u00f1a con la ruptura de Maur\u00edn (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 28-29).<\/p>\n<p>Desde sus inicios el PCE arrastr\u00f3 una crisis de direcci\u00f3n, con cambios constantes en la dirigencia del partido. Oscar P\u00e9rez, su primer secretario general, experiment\u00f3 una transformaci\u00f3n pol\u00edtica muy singular al pasar del comunismo a militar en la Falange, agrupaci\u00f3n fascista espa\u00f1ola. El equipo de direcci\u00f3n encabezado por Jos\u00e9 Bullejos, Gabriel Trilla y Manuel Adame fue expulsado del partido en 1932, pues cuando se produjo el intento de golpe militar del general Sanjurjo orientaron la consigna de \u201cdefensa de la rep\u00fablica\u201d, que fue calificada como una desviaci\u00f3n oportunista por la Comintern en medio de su giro ultraizquierdista del tercer per\u00edodo (\u00eddem: 29).<\/p>\n<p>Lo anterior fue com\u00fan en la \u00e9poca, pues la burocracia stalinista persigui\u00f3 todo atisbo de disidencia en los partidos comunistas de la Comintern, con el objetivo de burocratizar sus estructuras y convertirlos en serviles a los lineamientos de Mosc\u00fa. Pero esto no garantizaba nada, pues debido a las oscilaciones err\u00e1ticas de la Comintern stalinista, era com\u00fan que los dirigentes fueran removidos continuamente por sus \u201cdesviaciones\u201d, cuando no hac\u00edan m\u00e1s que apoyar la l\u00ednea anterior oficial emitida desde Mosc\u00fa, que de un d\u00eda para otro era contrarrevolucionaria o reformista.<\/p>\n<p>Para el momento de la guerra civil, la direcci\u00f3n del PCE estaba conformada por Jos\u00e9 D\u00edaz, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, Antonio Mije y otros dirigentes muy j\u00f3venes, sin experiencia real en el movimiento obrero y, en algunos casos, recientemente afiliados al partido, cuya formaci\u00f3n la hicieron en el aparato del partido, donde la habilidad m\u00e1s preciada era la \u201cflexibilidad para inclinarse ante los sucesivos cambios de direcci\u00f3n\u201d. La \u00fanica excepci\u00f3n fue Dolores Ibarruri, la Pasionaria, que se convirti\u00f3 en una figura de masas por su capacidad de oratoria y prestigio al haber sido condenada a quince a\u00f1os de prisi\u00f3n tras la Comuna de Asturias (\u00eddem: 29). Esta direcci\u00f3n era un equipo de hombres y mujeres \u201c<em>made in <\/em>Mosc\u00fa\u201d, obsesionados con dominar la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y subyugar a todos los elementos que se opon\u00edan a la Tercera Internacional, como los anarquistas de la CNT o los llamados trotskistas del POUM (Zavala: 281).<\/p>\n<p>Producto de esto, el PCE estaba muy aislado del movimiento obrero espa\u00f1ol, salvo en unas ciudades donde logr\u00f3 construirse. Previo a la guerra s\u00f3lo ten\u00eda 30.000 militantes, pero en su transcurso se fortaleci\u00f3 por el apoyo militar de la URSS a la Rep\u00fablica, llegando a convertirse en un verdadero aparato contrarrevolucionario de masas en Espa\u00f1a. Trotsky siempre alert\u00f3 de este peligro en sus intercambios con Nin y la ICE, que subestimaban al PCE por su reducido tama\u00f1o y debilidad en la direcci\u00f3n: \u201cA pesar de su debilidad intr\u00ednseca, el partido oficial se beneficia de factores hist\u00f3ricos exteriores: la URSS y todo lo que a ella est\u00e1 ligado. Es por esto que me parece peligroso no tener en cuenta, en la pr\u00e1ctica, m\u00e1s que la relaci\u00f3n actual de fuerzas\u201d (Trotsky: 43).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Del tercer per\u00edodo al colaboracionismo con la burgues\u00eda democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el per\u00edodo comprendido entre el establecimiento de la Rep\u00fablica y la guerra civil el stalinismo tuvo dos orientaciones estrat\u00e9gicas diferentes, pero en el fondo similares, pues no quer\u00edan una revoluci\u00f3n proletaria en Espa\u00f1a, la meta era mantener el <em>statu quo<\/em> en Europa (Morrow, \u201cLos stalinistas\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>:129).<\/p>\n<p>El VI Congreso de la Comintern adopt\u00f3 una l\u00ednea ultraizquierdista de \u201cclase contra clase\u201d, tambi\u00e9n conocida como Tercer Per\u00edodo, bajo el supuesto de que el capitalismo estaba en crisis inminente, por lo que hab\u00eda que desarrollar una pol\u00edtica extremista, denunciando al reformismo socialista como \u201csocialfascista\u201d. Siguiendo esta estrategia emitida por Mosc\u00fa, el PCE adopt\u00f3 una pol\u00edtica ultraizquierdista en los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, periodo que por su car\u00e1cter reformista es denominado el \u201cbienio progresista\u201d. Pues bien, en este contexto el stalinismo espa\u00f1ol calific\u00f3 como fascista o socialfascista al gobierno de Aza\u00f1a, a los socialistas Largo Caballero y Prieto, a los anarquistas, etc.<\/p>\n<p>El objetivo de esta estrategia era evitar la revoluci\u00f3n obrera y no alterar la estabilidad en Europa, y de ah\u00ed que las t\u00e1cticas empleadas por el PCE se caracterizaron por debilitar al movimiento obrero con la divisi\u00f3n de sindicatos, rechazando la conformaci\u00f3n de frentes \u00fanicos, asaltado a golpes los actos de otras organizaciones obreras, etc. (\u00eddem: 130). El sectarismo del PCE lleg\u00f3 a tal extremo que calific\u00f3 a la Alianza Obrera como \u201ccentro de reuni\u00f3n de las fuerzas reaccionarias\u201d y \u201csanta alianza de la contrarrevoluci\u00f3n\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 29).<\/p>\n<p>Estas t\u00e1cticas debilitaron constructivamente al PCE, lo cual es comprensible pues no estaban orientadas para fortalecer al partido como una alternativa revolucionaria, sino que era funcional a los intereses geopol\u00edticos de la burocracia stalinista en la URSS en sus intentos por congraciarse con las potencias imperialistas europeas. Pero la pol\u00edtica del partido comenz\u00f3 a modificarse a finales de octubre de 1934, cuando llam\u00f3 a la formaci\u00f3n de \u201cbloques antifascistas\u201d a todas las \u201cfuerzas y organizaciones dispuesta a luchar contra el fascismo\u201d (Durgan: 332).<\/p>\n<p>Este giro del PCE posiblemente se origin\u00f3 tras la experiencia de la Comuna de Asturias, el Octubre Rojo espa\u00f1ol, donde a pesar de la derrota y la fuerte represi\u00f3n contra los insurrectos, la clase obrera sali\u00f3 moralmente fortalecida y presionando para la unidad de la izquierda en la lucha contra el fascismo. Adem\u00e1s, recordemos que en 1933 tuvo lugar el ascenso de Hitler al poder en Alemania, ante lo cual la Comintern dio otro giro de 180\u00b0 (\u00a1sin mediar ning\u00fan balance!), pasando del ultraizquierdismo del tercer per\u00edodo a la pol\u00edtica del Frente Popular, adoptada en el VII Congreso de la Comintern en 1935.<\/p>\n<p>Con esta nueva estrategia ahora no s\u00f3lo se buscaba evitar la revoluci\u00f3n, sino que se pas\u00f3 a colaborar con la burgues\u00eda progresista de los \u201cpa\u00edses democr\u00e1ticos\u201d, mediante la conformaci\u00f3n de frentes electorales con un programa de reformas en el marco del capitalismo. El objetivo del colaboracionismo de clases era garantizar la alianza de Rusia con Francia e Inglaterra, potenciales aliados en la perspectiva de que iniciase una guerra con la Alemania fascista (Morrow: 130).<\/p>\n<p>Para el stalinismo, la forma de \u201cdebilitar\u201d al fascismo fue impedir la revoluci\u00f3n obrera en Espa\u00f1a, porque de realizarse se convertir\u00eda en la \u201cpuerta de entrada\u201d del socialismo a Europa Occidental, poniendo en jaque los intereses imperialistas de Inglaterra y Francia. Esto marc\u00f3 un paso m\u00e1s en el car\u00e1cter contrarrevolucionario del stalinismo, pues ya no se limit\u00f3 a probar a sus aliados imperialistas que no iba a impulsar la revoluci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n la pod\u00eda aplastar (\u00eddem: 130-131). Al respecto es valiosa la reflexi\u00f3n de Felix Morrow, un trotskista estadounidense11 reconocido por sus escritos sobre la guerra civil espa\u00f1ola, para quien \u201cel \u2018socialismo en un solo pa\u00eds\u2019 hab\u00eda revelado su significado completo como \u2018no socialismo en ninguna otra parte\u2019\u201d (\u00eddem: 130).<\/p>\n<p>Siguiendo la nueva orientaci\u00f3n de la Comintern, el PCE cerr\u00f3 un acuerdo con los republicanos y socialistas para conformar el Frente Popular (al cual se sum\u00f3 rastreramente el POUM), ali\u00e1ndose con Aza\u00f1a y Prieto, los mismos que dos a\u00f1os atr\u00e1s caracterizara como socialfascistas, en defensa de la propiedad privada. Dentro del Frente Popular fueron el partido m\u00e1s a la derecha en toda la guerra civil: fueron los primeros en pedir la disoluci\u00f3n de las milicias obreras para la reconstrucci\u00f3n del ej\u00e9rcito burgu\u00e9s, avalaron la instauraci\u00f3n de inspecciones de los censores sobre los medios de prensa, se opusieron a la colectivizaci\u00f3n de las tierras por parte de los campesinos y fueron los primeros en lanzar una campa\u00f1a de ataques contra el POUM y la CNT (a los dos meses de iniciada la guerra), algo que el gobierno hizo mucho m\u00e1s tarde porque ambas organizaciones ten\u00edan apoyo entre la clase obrera (\u00eddem: 131).<\/p>\n<p>Es conocido que durante la guerra los socialistas y comunistas en el Frente Popular plantearon que primero hab\u00eda que ganar la guerra y luego hacer la revoluci\u00f3n, en contraposici\u00f3n a los sectores m\u00e1s radicalizados que sosten\u00edan que hab\u00eda que realizar ambas cosas a la vez. Pero al repasar las declaraciones de los dirigentes y \u00f3rganos del PCE, es claro que su \u00fanico objetivo era evitar la revoluci\u00f3n. Juan Hern\u00e1ndez, editor del peri\u00f3dico comunista <em>Mundo Obrero<\/em> durante la guerra civil, fue expl\u00edcito en rechazar que el PCE luchara por la dictadura del proletariado: \u201cEs absolutamente falso (\u2026) que el actual movimiento obrero tenga la intenci\u00f3n de establecer una dictadura proletaria despu\u00e9s de que la guerra haya terminado. No se puede decir que nosotros tengamos un motivo social para participar en la guerra. Los comunistas somos los primeros en repudiar esta suposici\u00f3n. Nosotros estamos \u00fanicamente motivados por el deseo de defender la rep\u00fablica democr\u00e1tica\u201d (\u00eddem: 131-132).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00bfUn partido obrero?<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anteriormente apuntamos que el PCE entr\u00f3 a la guerra civil siendo una fuerza minoritaria, con alrededor de 30.000 militantes, una cantidad reducida para la \u00e9poca y el contexto espec\u00edfico de Espa\u00f1a. A pesar de eso, ser la secci\u00f3n oficial de la Comintern le permiti\u00f3 capitalizar un enorme prestigio ante la clase obrera, el cual se vio potenciado con el apoyo directo que recibi\u00f3 de la URSS en tanto la situaci\u00f3n espa\u00f1ola se posicion\u00f3 como un punto central de la agenda mundial. Eso explica que el peque\u00f1o PCE contara con fondos ilimitados y un ej\u00e9rcito de rentados internacionales, los cuales comenzaron a reconstruir al partido en funci\u00f3n de los intereses contrarrevolucionarios de la burocracia stalinista.<\/p>\n<p>Para bloquear el peligro de la revoluci\u00f3n obrera, el PCE dedic\u00f3 enormes recursos para reconstruirse en Catalu\u00f1a, epicentro del movimiento obrero m\u00e1s radicalizado del pa\u00eds y por donde era posible que avanzara el proceso revolucionario. Para ganar fuerza apostaron a ganar a sectores pol\u00edticos peque\u00f1oburgueses y dirigentes obreros conservadores. Al cabo de poco tiempo fundaron el Partido Socialista Unificado de Catalu\u00f1a (PSUC), producto de la fusi\u00f3n con la Uni\u00f3 Socialista y el Partit Catal\u00e1 Proletari (ruptura de Esquerra Republicana) (\u00eddem: 132).<\/p>\n<p>La base social del PSUC fueron los obreros conservadores y sectores de la peque\u00f1o burgues\u00eda asustada por las colectivizaciones de la CNT-FAI en Catalu\u00f1a, algo comprensible dado que el stalinismo se convirti\u00f3 en el defensor principal de la burgues\u00eda y su Estado en la guerra civil. Reflejo de esto fue la formaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n de Gremios y Entidades de Peque\u00f1os Comerciantes e Industriales (GEPCI), la cual aglutin\u00f3 a 18.000 comerciantes, artesanos y peque\u00f1os industriales (Zavala: 206).<\/p>\n<p>Siguieron este mismo curso en todo el pa\u00eds, abriendo las puertas del PCE para que se sumaran todos los sectores burgueses que buscaban protecci\u00f3n de los sectores m\u00e1s radicales en las ciudades; tambi\u00e9n se incorporaron los campesinos ricos que se opon\u00edan a la colectivizaci\u00f3n de tierras de la CNT y la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra (UCT) (Morrow: 132-133). Por eso el PCE sufri\u00f3 un recambio en su composici\u00f3n de clase, pasando de ser un partido obrero en sus inicios a una organizaci\u00f3n contrarrevolucionaria compuesta por sectores de la peque\u00f1oburgues\u00eda asustada por la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s tuvo un impulso enorme tras el env\u00edo de armas de la URSS a los tres meses de iniciada la guerra, ayuda que fue condicionada por Stalin a cambio de que el gobierno del Frente Popular asumiera sus orientaciones, algo que fue facilitado tambi\u00e9n por la pol\u00edtica rastrera de la CNT en el gobierno. La urgencia de armas de la Rep\u00fablica era enorme, pues las potencias imperialistas asumieron una pol\u00edtica de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d en la guerra, que en los hechos signific\u00f3 impedir que el bando republicano comprara armas en el exterior y voltear la vista ante la intromisi\u00f3n de la Italia y Alemania fascistas a favor de las fuerzas de Franco, a quienes dieron gran ayuda militar. Esto fue aprovechado por Stalin para imponer sus condiciones ante la Rep\u00fablica, pues s\u00f3lo entre el 12 de diciembre de 1936 y el 30 de enero de 1937 el gobierno del Frente Popular envi\u00f3 26 cartas a Mosc\u00fa pidiendo armas para sus ej\u00e9rcitos (Zavala: 250).<\/p>\n<p>Esto dio paso a uno de los mayores robos de la historia, orquestado por Stalin y Alexander Orlov, uno de sus principales agentes en Espa\u00f1a. Aprovech\u00e1ndose de la necesidad de la Rep\u00fablica por conseguir armas y del servilismo de varios ministros de gobierno, en particular de Negr\u00edn (futuro sucesor de Largo Caballero en el poder), se organiz\u00f3 el traslado de la reservas de oro de Espa\u00f1a a Mosc\u00fa para resguardarlas de los rebeldes franquistas. El traslado del oro se hizo de forma secreta (incluso de espaldas a miembros del gobierno espa\u00f1ol) y Stalin fue claro en la orden de no firmar ning\u00fan recibo.<\/p>\n<p>A finales de octubre de 1936 partieron cuatro barcos con 7.800 cajas repletas de oro (aunque al parecer hubo 100 m\u00e1s que no se contabilizaron), una fortuna de inestimable valor: s\u00f3lo trece cajas ten\u00edan lingotes de oro puro estimadas en 518 millones de d\u00f3lares de la \u00e9poca, mientras que las 7.787 cajas restantes iban cargadas de piezas de oro de todo el mundo (pesos argentinos, chilenos y mexicanos, francos, d\u00f3lares estadounidenses, etc.) que no estaban contabilizados (Zavala: 277-278).12<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Entre la guerra civil y la revoluci\u00f3n social<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa derrota de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola pospuso la perspectiva revolucionaria y puso a la orden del d\u00eda la guerra imperialista. \u00a1S\u00f3lo un ciego puede no verlo!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Le\u00f3n Trotsky<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La guerra civil espa\u00f1ola fue uno de los principales acontecimientos de la lucha de clases en el siglo XX, que adem\u00e1s se combin\u00f3 con un proceso de revoluci\u00f3n social con centralidad de la clase obrera en el coraz\u00f3n de Europa Occidental, lim\u00edtrofe con las principales potencias imperialistas del continente. Su curso resultaba determinante para la situaci\u00f3n pol\u00edtica mundial: si triunfaba la revoluci\u00f3n socialista, se extender\u00eda al resto de pa\u00edses, empezando por Francia, que estaba inmersa en una situaci\u00f3n revolucionaria; si era derrotada, se fortalecer\u00eda la derecha imperialista, principalmente el fascismo, que se sentir\u00eda en mejores condiciones de avanzar con sus planes guerreristas. Como es sabido, sucedi\u00f3 el segundo escenario y no tard\u00f3 mucho para que se iniciara la nueva guerra mundial, con un saldo terrible para la humanidad.<\/p>\n<p>En la parte final de nuestra investigaci\u00f3n realizaremos una periodizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en su conjunto. \u00bfQu\u00e9 entendemos por la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola? Una periodizaci\u00f3n implica una selecci\u00f3n de acontecimientos claves en el marco de un relato. En nuestro caso nos apoyamos en la caracterizaci\u00f3n de Trotsky en sus escritos sobre Espa\u00f1a, donde ubic\u00f3 el inicio de la revoluci\u00f3n con la ca\u00edda de la monarqu\u00eda y la declaraci\u00f3n de la II Rep\u00fablica, hasta la derrota final en 1939.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I Per\u00edodo (abril 1931-noviembre 1933)<\/p>\n<p>El Bienio progresista y las tareas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La crisis econ\u00f3mica mundial capitalista tuvo fuertes repercusiones y puso fin a la prosperidad econ\u00f3mica de Espa\u00f1a durante la dictadura de Primo de Rivera. Por eso la ca\u00edda de la peseta en enero de 1930 vino acompa\u00f1ada de la ca\u00edda del dictador (Morrow: 14). El agravamiento de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y sus repercusiones sociales avivaron los movimientos de lucha de la clase obrera, el campesinado y la juventud universitaria.<\/p>\n<p>Luego de la firma del Pacto de San Sebasti\u00e1n entre socialistas y republicanos, donde ambas fuerzas se comprometieron a ponerle fin a la monarqu\u00eda, se desarrollaron una serie de huelgas generales con rasgos revolucionarios en Valencia, Sevilla, Madrid, Barcelona, Bilbao y otras ciudades, donde no escasearon las v\u00edctimas mortales a causa de los enfrentamientos con las fuerzas represivas. Los \u00e1nimos estaban tan caldeados que la clase obrera se comenz\u00f3 a armar a plena vista para la realizaci\u00f3n de la huelga general revolucionaria que agitaban los dirigentes socialistas. Cuando estaba claro que el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico-burgu\u00e9s no daba para m\u00e1s, la burgues\u00eda no tuvo m\u00e1s que retirarle el apoyo a la monarqu\u00eda y \u201cabrazar\u201d los ideales republicanos (Morrow: 16).<\/p>\n<p>En este escenario se realizaron las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, donde las candidaturas mon\u00e1rquicas salieron derrotadas y puso de manifiesto que la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n quer\u00eda la Rep\u00fablica. El rey Alfonso XIII no ten\u00eda ning\u00fan punto de apoyo y se vio obligado a retirarse del poder, pues de lo contrario pod\u00eda terminar como sus pares franceses en 1793.<\/p>\n<p>Pero las elecciones tambi\u00e9n dejaron en claro que los partidos republicanos peque\u00f1oburgueses no ten\u00edan mucho apoyo, con la excepci\u00f3n de Esquerra Republicana catalana, que contaba con una fuerte base campesina. Incluso el Partido Radical de Lerroux, principal organizaci\u00f3n republicana del pa\u00eds, no hizo nada para impulsar la creaci\u00f3n de la rep\u00fablica y posteriormente termin\u00f3 aliada con los mon\u00e1rquicos. As\u00ed, el bando m\u00e1s fortalecido de las elecciones fue la coalici\u00f3n entre socialistas y un sector republicano, lo cual no dejaba dudas sobre el car\u00e1cter de clase de los sectores que apoyan a la nueva rep\u00fablica: la clase obrera socialista y anarcosindicalista (aunque los anarcosindicalistas no participaron en las elecciones, la base de la CNT vot\u00f3 por las candidaturas de izquierda).<\/p>\n<p>Fue una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica inestable social, pol\u00edtica e hist\u00f3ricamente: sin el respaldo de la burgues\u00eda y sostenida sobre la clase obrera y el campesinado, donde los republicanos (con el apoyo del reformismo socialista) no replicaron los m\u00e9todos radicales de la revoluci\u00f3n francesa para no chocar con la burgues\u00eda, y con el \u201cfantasma\u201d de la revoluci\u00f3n rusa como punto de comparaci\u00f3n para la clase obrera. Desde ese momento se hizo evidente la contradicci\u00f3n interna de la nueva Rep\u00fablica, la cual no iba ser otra cosa que \u201cuna transici\u00f3n a una pugna por el poder entre la reacci\u00f3n mon\u00e1rquico-fascista y el socialismo\u201d, pues era imposible que pudiese consolidarse como una rep\u00fablica democr\u00e1tica en Espa\u00f1a (Morrow: 17).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Persistencia de problemas sociales y democr\u00e1ticos en la Rep\u00fablica<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde sus primeros d\u00edas la Rep\u00fablica tuvo que hacerle frente a la herencia de tareas democr\u00e1ticas sin resolver, a las cuales se le sumaron las nuevas reivindicaciones de la clase obrera. Uno de los sectores m\u00e1s explosivos era el campo, pues aproximadamente dos tercios de la tierra estaban en manos de grandes y medianos propietarios. Para solucionar el desempleo y el hambre, era necesario avanzar hacia la expropiaci\u00f3n de tierras y realizar una reforma agraria radical. Esto fue lo que sucedi\u00f3 con la revoluci\u00f3n francesa, proceso donde se expropi\u00f3 a la aristocracia feudal para impulsar el desarrollo de relaciones capitalistas en el campo, por lo que el campesinado sin tierra fue un agente de esta tarea revolucionaria. Pero la situaci\u00f3n era muy diferente para el caso de la Espa\u00f1a del siglo XX, donde la tierra ya estaba en manos de la burgues\u00eda, por lo que el gobierno republicano (que era burgu\u00e9s m\u00e1s all\u00e1 de la presencia de los socialistas) no toc\u00f3 a fondo la posesi\u00f3n de la tierra; por el contrario, adopt\u00f3 un m\u00e9todo de compra de tierra para dividirla en parcelas y arrendarla a los campesinos, mecanismo que seg\u00fan los c\u00e1lculos del gobierno tardar\u00eda al menos cien a\u00f1os en cumplir todas sus metas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n no era m\u00e1s alentadora en el sector industrial, sumamente golpeado por la crisis econ\u00f3mica mundial, lo cual gener\u00f3 un crecimiento del desempleo en los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica. Debido a la contracci\u00f3n del mercado internacional por la crisis econ\u00f3mica y la debilidad del capitalismo espa\u00f1ol, la \u00fanica forma para desarrollar la industria y generar nuevos empleos era mediante el monopolio del comercio exterior, tal como sucedi\u00f3 durante la revoluci\u00f3n rusa. Pero esta medida chocaba directamente con los intereses imperialistas de Francia e Inglaterra que amenazaron con boicotear la compra de productos agr\u00edcolas espa\u00f1oles. De esta manera, el gobierno republicano-socialista no tom\u00f3 ninguna medida radical para solucionar el desempleo, pues implicaba afectar los intereses imperialistas y de la burgues\u00eda agraria. El resultado fue el incremento del desempleo: mientras en 1931 hab\u00eda un mill\u00f3n de parados, en 1933 la cifra era de 1,5 millones, que, sumados a las personas que depend\u00edan de ellos, representaban un 25% de la poblaci\u00f3n (Morrow: 19).<\/p>\n<p>Por otra parte, en 1931 la Iglesia era una de las principales corporaciones capitalistas del pa\u00eds. De acuerdo con una estimaci\u00f3n dada a las Cortes ese a\u00f1o, s\u00f3lo la Orden de los Jesuitas concentraba un tercio de la riqueza nacional, controlando bancos industriales y de cr\u00e9dito agr\u00edcola. Las dem\u00e1s \u00f3rdenes religiosas pose\u00edan industrias de todo tipo, que dinamizaban con trabajo gratuito de ni\u00f1os hu\u00e9rfanos o estudiantes de sus colegios. Adem\u00e1s, recib\u00eda enormes aportes del Estado por ser la religi\u00f3n estatal y controlaba la educaci\u00f3n, en un pa\u00eds donde la mitad de la poblaci\u00f3n era analfabeta (\u00eddem: 20). Por eso mismo, era ilusorio pensar que la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado era una tarea meramente parlamentaria; por el contrario, requer\u00eda de medidas radicales y anticapitalistas, pues para socavar su poder hab\u00eda que expropiar al principal grupo capitalista del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esto sucedi\u00f3 en la revoluci\u00f3n francesa con la expropiaci\u00f3n de tierras al clero, pero en la Rep\u00fablica espa\u00f1ola el bando republicano no dio este paso, sino que se impuso un \u201cpacto de caballeros\u201d entre los republicanos con la Iglesia, limit\u00e1ndose a expropiar a la orden de los jesuitas y restringiendo algunas de sus actividades, pero como instituci\u00f3n logr\u00f3 salvaguardar gran parte de su poder que luego pondr\u00eda en funci\u00f3n de la rebeli\u00f3n franquista.<\/p>\n<p>Lo anterior explica que la Iglesia siempre fuera un eje de la reacci\u00f3n, frustrando cualquier intento de ampliaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico que podr\u00eda replantear sus privilegios con el Estado. Por eso desde 1912 todas las revueltas populares realizaron quemas de iglesias, reflejo del odio hacia el clero como agente opresor. Esto volvi\u00f3 a ocurrir en mayo de 1931 luego de que la Iglesia emitiera una carta pastoral llamando a votar por los candidatos cat\u00f3licos que no fueran socialistas ni mon\u00e1rquicos, lo cual desat\u00f3 la furia popular con la quema masiva de iglesias en varias ciudades.<\/p>\n<p>Con respecto al Ej\u00e9rcito, la Rep\u00fablica organiz\u00f3 una reducci\u00f3n del cuerpo de oficiales mediante el retiro voluntario, al cual se acogieron unos 7.000 oficiales. Pero no se debe confundir reducci\u00f3n con supresi\u00f3n, y por eso la estructura militar burguesa se mantuvo intacta, funcionando pr\u00e1cticamente igual que durante la monarqu\u00eda. De esta manera, el gobierno republicano-socialista dej\u00f3 en pie al ej\u00e9rcito que en pocos a\u00f1os ser\u00eda el eje de la reacci\u00f3n contrarrevolucionaria, cuando lo pertinente era reorganizarlo desde abajo con la destituci\u00f3n de todo el Cuerpo de Oficiales (provenientes de la burgues\u00eda y con v\u00ednculos con los industriales y terratenientes) y el reclutamiento democr\u00e1tico de nuevos oficiales desde la tropa, lo cual fue realizado por la revoluci\u00f3n rusa para hacerle frente a la contrarrevoluci\u00f3n durante la guerra civil (\u00eddem: 21-22).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, otro elemento de continuidad del Estado mon\u00e1rquico-burgu\u00e9s fue la cuesti\u00f3n colonial y de las naciones oprimidas. El gobierno de los republicanos-socialistas no vari\u00f3 la pol\u00edtica colonial, es decir, insisti\u00f3 en mantener la opresi\u00f3n del Estado espa\u00f1ol sobre Marruecos, y en cuanto a las reivindicaciones del pueblo vasco y catal\u00e1n, bloquearon el avance de los estatutos auton\u00f3micos. En esto tambi\u00e9n la Rep\u00fablica qued\u00f3 por detr\u00e1s de la experiencia sovi\u00e9tica en tiempos de Lenin, que resolvi\u00f3 el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de las naciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Un gobierno de coalici\u00f3n republicano-socialista contra la clase obrera<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de la Rep\u00fablica vino acompa\u00f1ada de un fuerte ascenso del movimiento obrero y campesino, producto de las enormes expectativas de cambios radicales en la estructura social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica del pa\u00eds, pero que de inmediato chocaron con los l\u00edmites impuestos por el gobierno de coalici\u00f3n republicano-socialista. De los republicanos era comprensible su aversi\u00f3n a la lucha obrera y popular, pero no as\u00ed de los socialistas, que eran identificados como un partido obrero y por lo tanto defensor de la revoluci\u00f3n. Para los socialistas la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola era burguesa, y por eso la tarea era consolidar la Rep\u00fablica para evitar el retorno de la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica, por lo que optaron por darle m\u00e1s poder al gobierno. Adem\u00e1s, supon\u00edan que la coalici\u00f3n republicano-socialista iba a ser permanente y que permanecer\u00edan en lo sucesivo en el Poder Ejecutivo (Morrow: 25).<\/p>\n<p>Esto qued\u00f3 reflejado en la Constituci\u00f3n de la II Rep\u00fablica, aprobada en diciembre de 1931, que, aunque estipul\u00f3 algunos avances en derechos democr\u00e1ticos y reformas progresivas, tambi\u00e9n incorpor\u00f3 una legislaci\u00f3n antiobrera sustentada en la ampliaci\u00f3n de los poderes polic\u00edacos del gobierno para, seg\u00fan palabras del presidente Aza\u00f1a, hacer frente a los ataques de los reaccionarios y revolucionarios (Jackson: 65). Por ejemplo, el art\u00edculo 42 facultaba al gobierno a suspender todas las garant\u00edas constitucionales en caso de emergencia; tambi\u00e9n se aprob\u00f3 la \u201cLey de Defensa de la Rep\u00fablica\u201d contra actos de agresi\u00f3n, tales como difusi\u00f3n de noticias tendenciosas, huelgas rel\u00e1mpago y abandono irracional del trabajo, tenencia ilegal de armas y denigraci\u00f3n de las instituciones. Tambi\u00e9n se mantuvo el arbitraje obligatorio de las huelgas que ven\u00eda de tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, cuyo car\u00e1cter antiobrero lo reflej\u00f3 Largo Caballero, ministro de Trabajo en este momento, al declarar que \u201clas organizaciones obreras que no se sometan al mismo ser\u00e1n declaradas fueras de la ley\u201d (Morrow: 25-26). Aplicando este mecanismo legal, golpe\u00f3 severamente a la CNT para fortalecer la afiliaci\u00f3n de la UGT. Asimismo, se prohibieron las huelgas de car\u00e1cter pol\u00edtico y aquellas donde los obreros no hubiesen presentado sus demandas por escrito a la patronal con al menos diez d\u00edas de antelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta manera, los socialistas se encargaron de gobernar en funci\u00f3n de los intereses generales de la burgues\u00eda, haciendo todo lo posible para fortalecer el nuevo Estado y dotarlo de herramientas legales para justificar la represi\u00f3n contra el movimiento obrero, campesino y popular. No tard\u00f3 mucho para que los sectores reaccionarios tomaran confianza y comenzaran a contragolpear en el campo, las industrias y dem\u00e1s sectores, donde la legislaci\u00f3n represiva fue aplicada contra las luchas. En este marco se produjo un primer intento de golpe de Estado en agosto de 1932, liderado por el general Sanjurjo, cuyo objetivo era restaurar la monarqu\u00eda, pero fue derrotado por la acci\u00f3n de la clase obrera sevillana. Pero ya era evidente que el ej\u00e9rcito continuaba siendo un eje de la reacci\u00f3n, lo cual hac\u00eda m\u00e1s urgente su transformaci\u00f3n total, medida que el gobierno republicano-socialista no quiso tomar.<\/p>\n<p>Un punto de quiebre durante este bienio fue la represi\u00f3n a la insurrecci\u00f3n anarquista de Casas Viejas en enero de 1933 (inscrita en el giro insurreccional de la CNT-FAI). En esta comunidad, los campesinos, hartos de esperar por dos a\u00f1os que la Rep\u00fablica cumpliera sus promesas de reforma agraria, comenzaron a tomar las tierras por su cuenta. El gobierno republicano-socialista respondi\u00f3 con una fuerte represi\u00f3n con orden de no dejar prisioneros, con un saldo de 20 muertos y decenas de heridos. Esto fue aprovechado por partidos de derecha para denunciar la pol\u00edtica represora del gobierno, a lo cual sumaron el reclamo por los casi 9.000 presos pol\u00edticos (en su mayor\u00eda obreros) y la censura contra las organizaciones pol\u00edticas (sobre todo confiscaci\u00f3n sistem\u00e1tica de peri\u00f3dicos de izquierda), todas medidas justificadas por la legislaci\u00f3n represiva de la Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto facilit\u00f3 el giro reaccionario en el pa\u00eds, con la contradicci\u00f3n de que la derecha se posicion\u00f3 como la defensora de los derechos democr\u00e1ticos, lo cual explica su triunfo en las elecciones de noviembre de 1933, pues la clase obrera y el campesinado votaron a la derecha ante el desplome de sus expectativas con los republicanos y socialistas en el poder. En total, 13 millones de personas acudieron a las urnas, de las cuales 8 millones votaron por la derecha y un mill\u00f3n m\u00e1s por partidos centristas. Al respecto, son interesantes las valoraciones del socialista moderado Indalecio Prieto sobre la derrota electoral y el fortalecimiento de la reacci\u00f3n: \u201cSe debe precisamente a la pol\u00edtica derechista del r\u00e9gimen izquierdista. Este gobierno, nacido con la Rep\u00fablica y creado por la Rep\u00fablica, se volvi\u00f3 tribuna de las fuerzas adversas a la misma Rep\u00fablica (\u2026). La burgues\u00eda espa\u00f1ola no fue capaz siquiera de realizar la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa\u201d (\u00eddem: 30).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Un programa revolucionario en la Rep\u00fablica<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El bienio progresista fue comprendido por Trotsky desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico, descifrando las claves del momento desde donde apalancar la segunda revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, la que colocar\u00eda a la clase obrera, los explotados y oprimidos en el poder. Caracteriz\u00f3 que en esta fase la revoluci\u00f3n le dio a los problemas pol\u00edticos una forma parlamentaria que se alimentaba de las enormes expectativas de las masas en las elecciones, pues prevaleci\u00f3 la ilusi\u00f3n de que la monarqu\u00eda cay\u00f3 por la derrota sufrida en las elecciones municipales. Claramente esto no fue as\u00ed: la monarqu\u00eda cay\u00f3 por la presi\u00f3n de la lucha de clases. Pero el movimiento obrero no lo percibi\u00f3 inicialmente as\u00ed.<\/p>\n<p>Trotsky apunt\u00f3 que en este per\u00edodo \u201clas masas populares espa\u00f1olas est\u00e1n inclinadas a exagerar la fuerza creadora de las Cortes\u201d, por lo que todo obrero o campesino consciente quer\u00eda participar en las elecciones. De ah\u00ed que fuese fundamental contar con una actitud revolucionaria hacia las Cortes, diferenci\u00e1ndose del cretinismo antiparlamentario anarquista y el cretinismo parlamentario socialista. La apuesta era lograr representaci\u00f3n parlamentaria para tener tribunos del pueblo que agitaran un programa obrero, campesino y socialista revolucionario, lo cual facilitar\u00eda la unidad de las fuerzas revolucionarias en torno al partido comunista. Pero el PCE en ese momento estaba en su giro ultraizquierdista y no ten\u00eda orientaciones con respecto al parlamento, enfoc\u00e1ndose solamente en plantear el armamento obrero, desligado de las discusiones reales entre la clase obrera y el campesinado (Trotsky: 66).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de programa era necesario? Espa\u00f1a represent\u00f3 el escenario europeo donde se materializ\u00f3 el debate entre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky y la revoluci\u00f3n por etapas del stalinismo y el socialismo espa\u00f1ol (aunque con diferencias t\u00e1cticas entre ambos partidos). Esto explica que el PCE y el PSOE tuviesen acuerdo en que la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola era democr\u00e1tico-burguesa y no socialista, lo que en el marco de la guerra civil se tradujo en \u201cprimero ganar la guerra, luego la revoluci\u00f3n\u201d. Pero Trotsky y los comunistas de izquierda difirieron de este enfoque etapista que pon\u00eda a la clase obrera de furg\u00f3n de cola de la burgues\u00eda republicana (que ni siquiera asumi\u00f3 ir a fondo con su revoluci\u00f3n), y desde un inicio plantearon la unidad de la revoluci\u00f3n proletaria con la campesina y popular.<\/p>\n<p>Trotsky sostuvo cuatro ejes para los comunistas en la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola: a) sostener la m\u00e1s f\u00e9rrea independencia pol\u00edtica de cualquier facci\u00f3n burguesa, incluso las llamadas republicanas o progresistas. La unidad de acci\u00f3n no estaba excluida para acciones de lucha, pero no con respecto al programa pol\u00edtico y los objetivos estrat\u00e9gicos; b) impulsar la unidad de la revoluci\u00f3n proletaria con la campesina, haciendo propias todas las demandas del conjunto de sectores explotados y oprimidos; c) preparar la disputa por el poder mediante la puesta en pie de organizaciones de lucha de masas (soviets o instancias similares con otro nombre seg\u00fan la tradici\u00f3n local, como juntas); d) construir un partido revolucionario y socialista para dirigir la acci\u00f3n pol\u00edtica de la clase obrera (M. Yunes, \u201cLecciones de una gesta heroica\u201d, en <em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em>: 6).<\/p>\n<p>Por eso el programa de Trotsky para Espa\u00f1a combin\u00f3 las reivindicaciones democr\u00e1ticas con otras de tipo transitorio. Algunos de sus puntos son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>Reforma agraria radical mediante la confiscaci\u00f3n de las grandes propiedades agrarias en beneficio de los campesinos.<\/li>\n<li>Separaci\u00f3n de la Iglesia y del Estado, pero desarm\u00e1ndola con la expropiaci\u00f3n de sus riquezas para entreg\u00e1rselas al pueblo, sobre todo con el reparto de sus tierras entre el campesinado.<\/li>\n<li>Un gobierno barato que s\u00f3lo puede ser garantizado por la clase obrera en el poder, no por los banqueras, terratenientes ni militares.<\/li>\n<li>Derecho a la autodeterminaci\u00f3n nacional de los pueblos, pero sosteniendo al mismo tiempo que la soluci\u00f3n no es la separaci\u00f3n de la clase obrera en micro estados, sino apuntalando su unidad econ\u00f3mica con la m\u00e1s amplia autonom\u00eda de las regiones nacionales.<\/li>\n<li>Impulsar el armamento de la clase obrera y el campesinado con la formaci\u00f3n de milicias, no s\u00f3lo en la perspectiva de la toma del poder, sino en la coyuntura inicial para autodefensa de las organizaciones sindicales y populares contra los ataques reaccionarios o ante un eventual pronunciamiento militar.<\/li>\n<li>Incorporaci\u00f3n de toda la legislaci\u00f3n social de los republicanos, como el derecho a la educaci\u00f3n p\u00fablica, seguro de desempleo, etc.<\/li>\n<li>Sufragio universal y secreto para hombres y mujeres desde los 18 a\u00f1os, para ganarse a la nueva generaci\u00f3n que est\u00e1 destinada a realizar la segunda revoluci\u00f3n.<\/li>\n<li>Cortes Constituyentes revolucionarias para refundar el pa\u00eds desde los explotados y oprimidos. En este sentido, denunciar cualquier Asamblea Constituyente de conciliaci\u00f3n con la burgues\u00eda y la monarqu\u00eda.<\/li>\n<li>Articular todas estas consignas democr\u00e1ticas con otras transitorias para reglamentar la econom\u00eda desde el Estado, tales como nacionalizaci\u00f3n de los ferrocarriles y bancos, control obrero de la industria, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00c9ste fue el programa general que sostuvo Trotsky durante este per\u00edodo, que ten\u00eda por objetivo preparar el paso del r\u00e9gimen burgu\u00e9s al proletario, que deb\u00eda concentrarse en unas pocas consignas para no dispersar la atenci\u00f3n de la clase obrera y ajustarse seg\u00fan el caso, para as\u00ed hacerlo penetrar en la conciencia de las masas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II Per\u00edodo (noviembre 1933-febrero 1936)<\/p>\n<p>El Bienio Negro y la Comuna de Asturias<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante el llamado Bienio Negro, la correlaci\u00f3n de fuerzas cambi\u00f3 sustancialmente con el gobierno de la derecha, compuesto por los radicales de Lerroux y posteriormente con el ingreso de la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas (CEDA), agrupaci\u00f3n extremista y reaccionaria encabezada por Gil Robles.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo las patronales perdieron el temor de enfrentar las demandas por salarios y mejores condiciones laborales, pues sab\u00edan que ten\u00edan la polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito detr\u00e1s de ellos para garantizar sus intereses. Esto desat\u00f3 una ofensiva contra la clase obrera: ca\u00edda de salarios, aumento del costo de la vida, aumento de la represi\u00f3n contra el movimiento obrero y sus organizaciones. El resultado fue una mayor polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, que tuvo una manifestaci\u00f3n temprana con la huelga agr\u00edcola a inicios de 1934, pero principalmente con la insurrecci\u00f3n de octubre de ese mismo a\u00f1o, donde se desarroll\u00f3 la Comuna de Asturias (Thomas: 179).<\/p>\n<p>El envalentonamiento de las patronales y la derecha se refleja en la muy provocativa frase de \u201c\u00bfNo quer\u00edais Rep\u00fablica? Pues comed Rep\u00fablica\u201d, que daba cuenta del car\u00e1cter insuficiente de las reformas del Bienio Reformista, as\u00ed como del car\u00e1cter reaccionario que ten\u00edan el nuevo gobierno y las leyes de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Gil Robles hizo un balance de los avances para la derecha en los primeros seis meses del Bienio Negro: \u201cPrimero: la sustituci\u00f3n de la ense\u00f1anza religiosa no se ha llevado a cabo. Segundo resultado: la sustituci\u00f3n de los haberes del clero ha tenido una rectificaci\u00f3n inicial, e iniciado el camino, las consecuencias vendr\u00e1n en su d\u00eda. Tercer resultado: camino de Roma se encuentra el ministro de Estado, que va a tratar con el Sumo Pont\u00edfice, reconociendo su soberan\u00eda y la independencia de la Iglesia. Cuarto resultado: las persecuciones de que fueron objeto las derechas, con campa\u00f1as muchas veces absolutamente injustas, han sido objeto de rectificaci\u00f3n con la ley de amnist\u00eda. Quinto resultado: la ley de t\u00e9rminos municipales ha quedado derogada. Que vengan los que me censuran a presentar algo parecido\u201d (B. Sacaluga, \u201cEl Bienio Negro\u201d).<\/p>\n<p>Pero esta ofensiva de la derecha a\u00fan estaba en los marcos de la legalidad de la Rep\u00fablica, por lo que no logr\u00f3 quebrar al movimiento obrero y campesino que, por el contrario, comenzar\u00eda a radicalizarse a\u00fan m\u00e1s para detener los avances reaccionarios. Esto dio paso al Octubre Rojo, ensayo de revoluci\u00f3n social en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Octubre rojo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 4 de octubre se confirm\u00f3 el ingreso de tres diputados de la CEDA al gobierno presidido por el republicano Lerroux, lo cual fue asumido como la se\u00f1al para lanzar la insurrecci\u00f3n contra el fascismo, pues era cuesti\u00f3n de tiempo para que se hiciesen del control del poder ejecutivo como hizo Hitler en Alemania en 1933. Adem\u00e1s, recordemos que los socialistas, tras su salida del gobierno en 1933 y realizar el giro a la izquierda con Largo Caballero, declararon que la llegada del fascismo al gobierno ser\u00eda el detonante de la revoluci\u00f3n, por lo cual tuvieron que llamar a la huelga general (Durgan: 253).<\/p>\n<p>El movimiento tuvo su epicentro en Asturias por la unidad de acci\u00f3n de todas las fuerzas de izquierda locales en la Alianza Obrera: socialistas, anarquistas, comunistas y grupos campesinos, unidad que se sintetiz\u00f3 con el grito de guerra UHP, siglas de \u00a1Un\u00edos, Hermanos Proletarios! (Thomas: 129). Asturias contaba con una fuerte y disciplinada clase obrera, particularmente los 26.000 obreros mineros, en su mayor\u00eda muy j\u00f3venes pero con experiencia en huelgas. Ten\u00edan armas, dinamita y comit\u00e9s para organizar la huelga en la provincia.<\/p>\n<p>La huelga revolucionaria se transform\u00f3 en una insurrecci\u00f3n a gran escala por tres semanas, tiempo durante el cual el centro de Asturias estuvo en manos de los insurrectos, que mediante los comit\u00e9s revolucionarios organizaron el abastecimiento de comida y seguridad en cada pueblo y villa tomada. Las f\u00e1bricas de armas en Oviedo trabajaron d\u00eda y noche para abastecer a los 30.000 obreros que se movilizaron con el \u201cEj\u00e9rcito Rojo\u201d para la batalla a lo largo de diez d\u00edas. En una radio rebelde se proclamaban discursos revolucionarios para elevar la moral: \u201cCamaradas, (\u2026) estamos creando una nueva sociedad\u2026 no es sorprendente que el mundo que estamos forjando cueste sangre, dolor y l\u00e1grimas\u2026 Larga vida a la revoluci\u00f3n social\u201d (\u00eddem: 131).<\/p>\n<p>La Comuna Asturiana constituy\u00f3 el intento m\u00e1s radical para frenar el ascenso de la derecha y tambi\u00e9n fue un ensayo de revoluci\u00f3n social, demostrado con la experiencia de organizaci\u00f3n de la clase obrera mediante sus propios partidos y organizaciones, garantizando la gesti\u00f3n de la regi\u00f3n con seguridad interna, sistemas de comunicaci\u00f3n, canales eficientes de suministros y organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n de primera necesidad (Durgan: 253-254). Fue la primera comuna revolucionaria en Europa Occidental desde la Comuna de Par\u00eds de 1871, pero result\u00f3 aislada tras la derrota de los levantamientos en Catalu\u00f1a y Madrid.<\/p>\n<p>En Catalu\u00f1a la huelga fue asumida por la Alianza Obrera, pero sin el apoyo de la poderosa CNT anarquista, que sosten\u00eda una posici\u00f3n sectaria en torno a la unidad de acci\u00f3n, particularmente con el PSOE, que estuvo en el gobierno de Aza\u00f1a y fue c\u00f3mplice de la persecuci\u00f3n contra la organizaci\u00f3n. Esto fue un crimen pol\u00edtico injustificable, pues la insurrecci\u00f3n de octubre fue un movimiento con apoyo de la base de la clase obrera que sali\u00f3 a luchar contra el inminente ascenso de la derecha extrema al gobierno, muy diferente a las \u201cinsurrecciones\u201d ultraizquierdistas de la CNT de 1932-1933.<\/p>\n<p>A pesar de esta ubicaci\u00f3n sectaria de la CNT, la huelga se inici\u00f3 con fuerza y se extendi\u00f3 por toda la provincia, aunque el punto de disputa central era la capital Barcelona, donde la ERC era gobierno y el movimiento busc\u00f3 su apoyo. Forzada por la presi\u00f3n de las masas y por el peligro que representaba el gobierno de la CEDA, cuyos dirigentes eran enemigos de los derechos auton\u00f3micos, el gobierno de Companys se vio forzado a \u201csumarse\u201d a la insurrecci\u00f3n, o mejor dicho, realiz\u00f3 una \u201cinsurrecci\u00f3n simb\u00f3lica\u201d, declarando la creaci\u00f3n del \u201cEstado Catal\u00e1n dentro de la Rep\u00fablica Federal Espa\u00f1ola\u201d, un juego de palabras ambiguo para no perder el control de la situaci\u00f3n en la zona y presionar a Madrid a una negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El gran error de la Alianza Obrera en Catalu\u00f1a radic\u00f3 en la actitud pasiva hacia la Generalitat (gobierno regional de Catalu\u00f1a), pues la cuesti\u00f3n regional catalana tendi\u00f3 una \u201ccortina de humo\u201d. Para Grandizo Munis, militante de la ICE, por ese motivo la Alianza Obrera asumi\u00f3 la insurrecci\u00f3n local como un movimiento esencialmente de la peque\u00f1o burgues\u00eda al cual el movimiento obrero ten\u00eda que darle solidaridad, cuando era todo lo contrario, y por eso se quedaron sin iniciativa la noche del 4 y todo el 5 de octubre. Maur\u00edn expres\u00f3 esa pol\u00edtica de seguidismo: \u201cEl movimiento obrero se colocar\u00e1 al lado de la Generalitat para presionarla y prometerle ayuda sin ponerse delante de ella, sin aventajarla en los primeros momentos. Lo que interesa es que la insurrecci\u00f3n comience y que la peque\u00f1o burgues\u00eda con sus fuerzas armadas no tenga tiempo para retroceder. Despu\u00e9s ya veremos\u201d (G. Munis, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 43-44). En este punto nuevamente salieron a flote las derivas etapistas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de Maur\u00edn y el BOC, supeditando el accionar independiente de la clase obrera al gobierno de la Generalitat dirigido por la peque\u00f1oburgues\u00eda catalanista.<\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n catalana estaba derrotada para el 9 de octubre, con un saldo de decenas de muertos y heridos. La Generalitat se rindi\u00f3 a las diez horas de que se iniciase un peque\u00f1o bombardeo, aunque hab\u00eda condiciones para luchar y resistir, pero esto hubiera dado paso a una radicalizaci\u00f3n del movimiento obrero local.<\/p>\n<p>En cuanto a Madrid, la responsabilidad del movimiento recay\u00f3 sobre los socialistas, que dejaron el movimiento sin orientaci\u00f3n. La huelga dur\u00f3 ocho d\u00edas en la ciudad, tiempo durante el cual no convocaron en una sola ocasi\u00f3n a la Alianza Obrera para que realizara acciones de resistencia en com\u00fan, algo que se ve\u00eda favorecido por el apoyo de la CNT a la huelga en esa ciudad. A pesar de los discursos radicalizados de los socialistas en esos a\u00f1os, en realidad no estaban dispuestos a ir a fondo en su lucha contra la burgues\u00eda y la reacci\u00f3n, \u201cestaban pobremente preparados, tanto pol\u00edtica como materialmente, para lanzarse a la toma del poder\u201d (Durgan: 255).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Derrota, represi\u00f3n y lecciones pol\u00edticas<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La derrota de octubre intensific\u00f3 los ataques contra el movimiento obrero con la imposici\u00f3n de la Ley Marcial. Los presos pol\u00edticos abarrotaron las c\u00e1rceles, pasando de un estimado de 9.000 en 1933 a cerca de 30.000 luego de la insurrecci\u00f3n de 1934; en Catalu\u00f1a la persecuci\u00f3n fue muy fuerte contra las organizaciones obreras, cerrando unos 280 centros obreros de la localidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se abolieron los Juzgados Mixtos y las leyes sobre despidos, herramientas legales que aprovecharon los empresarios para deshacerse de los trabajadores con reconocida militancia pol\u00edtica. La ofensiva tambi\u00e9n se dio en el campo con la Ley de Arrendamientos Rurales, que someti\u00f3 al peque\u00f1o parcelero a una mayor explotaci\u00f3n por parte de los terratenientes.<\/p>\n<p>A pesar de esto, el movimiento obrero no sali\u00f3 desmoralizado, y la insurrecci\u00f3n de octubre marc\u00f3 el fin de las intenciones de la derecha por derrotar la Rep\u00fablica desde dentro (Durgan: 273). En adelante, se plante\u00f3 con m\u00e1s claridad que la crisis pol\u00edtica y social de Espa\u00f1a se iba a dirimir en un enfrentamiento entre la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III Per\u00edodo (Febrero 1936-18 de julio de 1936)<\/p>\n<p>El Frente Popular y el advenimiento de la guerra<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para 1935 la coalici\u00f3n gubernamental entre los radicales y la CEDA estaba bastante debilitada debido a esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n contra figuras radicales, lo cual dio paso a una lucha por el poder por parte de Gil Robles. Pero el sector burgu\u00e9s radical no quiso que el poder lo tomara un extremista que era enemigo jurado del parlamentarismo, pues a\u00fan apostaban a solucionar la crisis de la Rep\u00fablica por mecanismos regulares de la democracia burguesa. As\u00ed, se gener\u00f3 una crisis en las Cortes ante la incapacidad de conformar un nuevo gobierno estable, por lo que el presidente Alcal\u00e1 Zamora convoc\u00f3 a elecciones para el 16 de febrero de 1936.<\/p>\n<p>En esta campa\u00f1a result\u00f3 vencedor el Frente Popular (FP) por una ventaja peque\u00f1a, pero dadas las leyes electorales logr\u00f3 una enorme bancada parlamentaria: 277 diputados contra 132 de la derecha y 32 del centro. As\u00ed finalizar\u00eda el Bienio Negro y el pa\u00eds ingres\u00f3 a una nueva etapa de creciente polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, pr\u00f3logo del golpe de Estado y la revoluci\u00f3n, tiempo durante el cual el Frente Popular no hizo nada para socavar las bases materiales e institucionales de la derecha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El gobierno del Frente Popular<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 15 de enero de 1936 se firm\u00f3 el pacto program\u00e1tico del FP entre Uni\u00f3n Republicana e Izquierda Republicana como representantes de la burgues\u00eda de \u201cizquierda\u201d, con los principales partidos de izquierda como el PSOE, el Partido Sindicalista (una ruptura del anarcosindicalismo), el PCE y el POUM.<\/p>\n<p>El \u201cprograma com\u00fan\u201d del FP constaba de ocho puntos que se manten\u00edan en los m\u00e1rgenes del liberalismo burgu\u00e9s. Sobre la cuesti\u00f3n agraria se limit\u00f3 a reivindicar el sistema de cr\u00e9ditos y compra de fincas para arrendarlas a los campesinos que ya hab\u00eda demostrado su fracaso en el bienio progresista, y expl\u00edcitamente dec\u00eda que \u201clos republicanos no aceptan el principio de la nacionalizaci\u00f3n de la tierra y su libre distribuci\u00f3n entre los campesinos, solicitado por los delegados del Partidos Socialista\u201d. Con relaci\u00f3n a la expansi\u00f3n de la econom\u00eda, plantearon medidas de protecci\u00f3n arancelarias y colocar el Tesoro y bancos en funci\u00f3n de la reconstrucci\u00f3n nacional, a la vez que los republicanos rechazaron las medidas de nacionalizaci\u00f3n de los bancos y el subsidio al desempleo de los partidos obreros solicitado por los partidos obreros. Sobre la Iglesia, el programa solamente dice fiscalizar la educaci\u00f3n privada e impulsar la construcci\u00f3n de escuelas primarias. Para el Ej\u00e9rcito, el \u00fanico punto que \u201cafecta\u201d a los oficiales es el que promete la investigaci\u00f3n y castigo de los abusos policiales, dejando intacto el cuerpo de oficiales. En torno a la cuesti\u00f3n nacional y colonial, el programa no ten\u00eda ninguna propuesta, de forma tal que Marruecos continu\u00f3 bajo dominio de la Legi\u00f3n, base de operaciones de Franco durante la rebeli\u00f3n desde julio de 1936. Finalmente sobre la democratizaci\u00f3n del Estado el FP se limit\u00f3 a restaurar los consejos laborales mixtos y otras instancias creadas en 1931 y derogadas durante el Bienio Negro, pero de parte de los republicanos se rechaz\u00f3 la solicitud de control obrero por parte de los socialistas (Morrow: 83-84).<\/p>\n<p>El trotskista Felix Morrow caracteriz\u00f3 como reaccionario al programa del FP, mientras que el socialista Antonio Ramos Oliviera se\u00f1al\u00f3 que \u201ccada punto parec\u00eda una huida\u201d (Morrow: 83 y Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 33). Pero por ese programa de derecha los partidos obreros depusieron la lucha por el socialismo y se limitaron a hacerle seguidismo a la burgues\u00eda representada por los partidos republicanos. En el caso de Largo Caballero y el POUM, los sectores m\u00e1s \u201ccr\u00edticos\u201d dentro del FP, justificaron su firma del pacto program\u00e1tico por el peso de la reivindicaci\u00f3n de liberaci\u00f3n de los 30.000 presos pol\u00edticos tras la insurrecci\u00f3n de octubre y su reincorporaci\u00f3n a los puestos de trabajo que ten\u00edan (con indemnizaci\u00f3n de salarios ca\u00eddos), algo que efectivamente gener\u00f3 una enorme simpat\u00eda entre las masas obreras. La CNT-FAI tambi\u00e9n sinti\u00f3 la presi\u00f3n electoral y por primera vez no lanz\u00f3 su consigna cl\u00e1sica de \u201cNo votad, sabotaje de las elecciones\u201d, dando v\u00eda libre para que su base obrera votara por el FP y su programa liberal burgu\u00e9s, sumando alrededor de un mill\u00f3n y medio de votos para las listas del FP.<\/p>\n<p>As\u00ed, ni el reformismo parlamentarista del PSOE ni la antipol\u00edtica ultraizquierdista de la CNT pudieron ofrecer una alternativa independiente de la burgues\u00eda, y por eso la clase obrera qued\u00f3 como furg\u00f3n de cola de la burgues\u00eda republicana en el Frente Popular, algo que se repetir\u00eda a lo largo de la guerra civil. Nuevamente, el cretinismo parlamentario y el cretinismo antiparlamentario dejaron en claro que eran complementarios, las dos caras de una estrategia de supeditaci\u00f3n de la clase obrera a la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>En cuanto al POUM, Trotsky se\u00f1al\u00f3 que su ingreso a la coalici\u00f3n represent\u00f3 una verdadera traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n, pues del resto de partidos de izquierda no se ten\u00eda ninguna expectativa revolucionaria, pero el POUM se caracterizaba por sus discursos radicales y poco antes de su capitulaci\u00f3n se posicion\u00f3 en contra de cualquier acuerdo electoral con la burgues\u00eda, pero termin\u00f3 cediendo ante las presiones por la unidad. Andrade justific\u00f3 que la entrada del POUM al Frente Popular respondi\u00f3 \u201cal sentimiento un\u00e1nime de los trabajadores espa\u00f1oles para hacer frente al desarrollo ofensivo de los militares y la contrarrevoluci\u00f3n, deseo compartido incluso por los \u2018antipol\u00edticos\u2019 de la CNT-FAI\u201d (Andrade: 28). No se niega la importancia de la unidad de acci\u00f3n para enfrentar al fascismo, pero eso es diferente a la capitulaci\u00f3n a un frente electoral con la burgues\u00eda donde se renunci\u00f3 a cualquier perspectiva anticapitalista. El POUM demostr\u00f3 su adaptaci\u00f3n a las presiones locales y las derivas de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de Maur\u00edn, donde lo \u00fanico permanente fue la supeditaci\u00f3n del accionar independiente de la clase obrera ante las reivindicaciones democr\u00e1ticas (en este caso, a la presi\u00f3n por la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos), y no su articulaci\u00f3n revolucionaria con consignas transitorias y obreras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una situaci\u00f3n revolucionaria y el accionar de las corrientes de izquierda<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El triunfo del Frente Popular dio paso inmediatamente a una situaci\u00f3n revolucionaria, donde el movimiento obrero y campesino retom\u00f3 confianza y tom\u00f3 venganza seg\u00fan el \u201cm\u00e9todo plebeyo\u201d de las atrocidades realizadas por la burgues\u00eda y los reaccionarios durante el Bienio Negro. Por ejemplo, en los cuatro d\u00edas siguientes a las elecciones la clase obrera se lanz\u00f3 a las calles para liberar a los 30.000 presos pol\u00edticos y, sin esperar ninguna ratificaci\u00f3n constitucional, arrancaron las puertas de las c\u00e1rceles, para inmediatamente chocar con las patronales exigiendo el retorno a sus puestos de trabajo de los trabajadores liberados bajo el lema \u201cs\u00ed o s\u00ed\u201d. A esto se sum\u00f3 la quema de iglesias y la expulsi\u00f3n de curas de los pueblos bajo amenaza de muerte.<\/p>\n<p>Ante esto, los diputados stalinistas y de la derecha socialista (aliados de Prieto) hicieron todo lo posible por contener los estallidos, plante\u00e1ndole a los obreros y campesinos que no tomaran la justicia por sus manos y lo dejaran todo en manos del Frente Popular; incluso el PCE se\u00f1al\u00f3 que \u201cla quema de iglesias y monasterios favorece a la contrarrevoluci\u00f3n\u201d (Morrow: 88).<\/p>\n<p>Para contener este ascenso revolucionaria se conform\u00f3 un nuevo gobierno encabezado por Aza\u00f1a, una figura burguesa republicana que era una garant\u00eda contra la revoluci\u00f3n y la reacci\u00f3n al mismo tiempo, \u201cel s\u00edmbolo de todos los espa\u00f1oles que esperaban todav\u00eda evitar la guerra civil\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 35). Para esto implement\u00f3 varias medidas reformistas b\u00e1sicas, como la restituci\u00f3n de las instituciones revocadas durante el Bienio Negro, el nombramiento de nuevos gobernadores e impuls\u00f3 la ley de amnist\u00eda para los presos pol\u00edticos (adem\u00e1s de detener a L\u00f3pez Ochoa, responsable de la represi\u00f3n). Tambi\u00e9n reinstaur\u00f3 el estatuto auton\u00f3mico de Catalu\u00f1a y liber\u00f3 a Companys (preso luego de octubre de 1934).<\/p>\n<p>Pero todas estas medidas no aplacaron el ascenso revolucionario, lo cual qued\u00f3 de manifiesto con la convocatoria a huelga del 17 de abril en Madrid por la CNT en respuesta a un ataque de bandas fascistas y de la Guardia Civil al barrio obrero de la ciudad. Aunque la UGT no convoc\u00f3 a la huelga, pr\u00e1cticamente todos los obreros se sumaron porque ten\u00edan enormes ganas de salir a luchar contra la burgues\u00eda y la reacci\u00f3n. Esto marc\u00f3 un punto de quiebre para la burgues\u00eda, que comprendi\u00f3 que el tiempo se agotaba para que explotara una ofensiva obrera contra el capital y sus agentes (Morrow: 89). \u00bfC\u00f3mo hacerle frente al movimiento obrero y el ascenso revolucionario? Las respuestas variaron seg\u00fan los sectores: el Ej\u00e9rcito sugiri\u00f3 un aplastamiento militar, propuesta secundaba por Miguel Maura, representantes de los industriales y los terratenientes de extrema derecha que ped\u00edan la instauraci\u00f3n de un gobierno autoritario que suspendiera las Cortes. Pero entre la burgues\u00eda no hab\u00eda consenso a\u00fan para esta salida militar, y por eso Aza\u00f1a opt\u00f3 por impulsar un gobierno con los socialistas apelando al moderado Prieto.<\/p>\n<p>Los partidos obreros suscribieron el pacto del Frente Popular, pero decidieron no entrar al gobierno. Esta tesis fue defendida por Largo Caballero, que para ese momento sosten\u00eda que \u201cla revoluci\u00f3n proletaria estaba a la orden del d\u00eda\u201d. Su tendencia publicaba el peri\u00f3dico <em>Claridad<\/em>, donde se criticaba al gobierno del Frente Popular por la izquierda, en contraste con <em>El Socialista<\/em>, controlado por el aparato del PSOE af\u00edn al ala de Prieto, que sosten\u00eda una pol\u00edtica de apoyo incondicional al gobierno de Aza\u00f1a junto con el peri\u00f3dico <em>Mundo Obrero<\/em> del PCE. El gobierno de la Generalitat y los stalinistas presionaron para que el PSOE ingresara al gobierno y contuviera al movimiento obrero, y hasta el POUM se sum\u00f3 a este pedido para crear \u201cun aut\u00e9ntico gobierno de Frente Popular\u201d con el objetivo de \u201ccompletar la experiencia democr\u00e1tica de las masas\u201d y avanzar hacia la revoluci\u00f3n socialista (\u00eddem: 90).<\/p>\n<p>Pero Largo Caballero se mantuvo firme en su negativa a sumarse al gabinete, reflejando el sentir de las bases de la poderosa UGT y el ascenso del movimiento obrero. Ante esto, Prieto desisti\u00f3 de sumarse al gobierno de Aza\u00f1a, pues incluso sectores obreros que lo apoyaban giraron hacia la izquierda. La crisis pol\u00edtica se profundiz\u00f3 y para junio el pa\u00eds era un hervidero de luchas obreras: \u201cLa oleada huelgu\u00edstica hab\u00eda alcanzado las proporciones de crisis revolucionaria. (\u2026) En esos cinco meses, todas las ciudades de cierta importancia tuvieron al menos una huelga general. El 10 de junio hab\u00eda casi un mill\u00f3n de obreros en huelga; medio mill\u00f3n el 20 de junio; un mill\u00f3n el 24 de junio; m\u00e1s de un mill\u00f3n en los primeros d\u00edas de julio\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>En este contexto, el 14 de junio Largo Caballero llam\u00f3 a los republicanos a que dejaran el poder con el objetivo de instaurar la dictadura del proletariado. Pero sus poses de izquierda nunca superaron las barreras del parlamentarismo reformista, pues se resisti\u00f3 a romper con el ala de Prieto que controlaba el aparato del PSOE y no plante\u00f3 ninguna insurrecci\u00f3n para \u201ctomar el cielo por asalto\u201d como hicieron los bolcheviques en 1917; por el contrario, su llamado era a realizar un cambio del gobierno pero sin destruir el Estado burgu\u00e9s ni el r\u00e9gimen antiobrero de la Rep\u00fablica. Por eso resulta acertada la caracterizaci\u00f3n de Caballero como un \u201csocialdem\u00f3crata jugando a la revoluci\u00f3n\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 36).<\/p>\n<p>El gobierno del Frente Popular increment\u00f3 las medidas represivas contra los huelguistas y clausur\u00f3 locales de la CNT, amenazando con declarar los sindicatos fuera de la ley si prosegu\u00edan las huelgas. Lo mismo hizo el gobierno de la Generalitat presidido por Companys, que llen\u00f3 las c\u00e1rceles de dirigentes anarquistas. Pero en esta ocasi\u00f3n la UGT de Largo Caballero no fue c\u00f3mplice de la represi\u00f3n contra los anarcosindicalistas y el gobierno tuvo que parar sus ataques. Prevalec\u00eda un esp\u00edritu de ofensiva de la clase obrera, enfrentando en las calles a las bandas fascistas, que entre febrero y julio de 1936 provoc\u00f3 dos muertos y seis heridos diarios. Era el pr\u00f3logo de la guerra civil y el estallido de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El anuncio del golpe y la pol\u00edtica del gobierno del Frente Popular<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante el fracaso de destruir la Rep\u00fablica desde adentro con la CEDA durante el Bienio Negro y sumado al ascenso de la lucha de clases tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, la burgues\u00eda y la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica empezaron a preparar su \u00faltima carta: un golpe militar contrarrevolucionario. El levantamiento militar se gest\u00f3 a la vista y paciencia de todos los sectores, pues ya era claro que la crisis pol\u00edtica no pod\u00eda resolverse en los marcos del parlamentarismo y era inevitable un choque violento de clase contra clase, de los burgueses y terratenientes contra los obreros y campesinos.<\/p>\n<p>Para los altos mandos del Ej\u00e9rcito era claro que los pol\u00edticos ya no pod\u00edan hacerle frente a la situaci\u00f3n revolucionaria, y el 20 de febrero realizaron reuniones por todo el pa\u00eds entre los jefes militares y los l\u00edderes de extrema derecha para organizar el golpe. Tras el an\u00e1lisis de la correlaci\u00f3n de fuerzas, optaron por aplazar el alzamiento, pero la decisi\u00f3n ya estaba tomada. El gobierno tuvo conocimiento de estos encuentros y su respuesta fue la simple reubicaci\u00f3n de los principales l\u00edderes militares implicados: Franco fue trasladado a las islas Canarias, Godded a las Baleares y el general Mola a Navarra. Pero los planes golpistas prosiguieron y se manejaron varias fechas para el alzamiento: 20 de abril, 15 de junio, 12 de julio y finalmente 18 de julio, fecha en que se producir\u00eda la \u201crebeli\u00f3n\u201d militar.<\/p>\n<p>A lo largo de seis meses, el gobierno del Frente Popular tuvo un accionar ambivalente, pues estaba al corriente de la organizaci\u00f3n del complot militar pero no tom\u00f3 medidas a fondo contra los militares. De hecho, el traslado de los generales facilit\u00f3 los planes de la rebeli\u00f3n, pues les dio extensi\u00f3n territorial para impulsar el ataque militar desde varios puntos clave del pa\u00eds. El gobierno de Aza\u00f1a y luego el de Casares Quiroga ten\u00edan por objetivo impedir la guerra y salvar el r\u00e9gimen parlamentario, que se ve\u00eda asediado por la derecha y la izquierda, por el golpe militar y la revoluci\u00f3n obrera y campesina. Por eso se dedic\u00f3 a reprimir a la derecha y la izquierda, pero \u201cprocurando no debilitar demasiado a uno para no tener que entregarse al otro\u201d, pues su \u201c\u00fanica raz\u00f3n de ser era dudar, ganar tiempo para evitar el choque que lo aniquilar\u00eda\u201d (\u00eddem: 40-41).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Trotsky ante el Frente Popular<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trotsky analiz\u00f3 que el triunfo del Frente Popular ten\u00eda un doble significado. Por un lado, representaba el \u201ccomienzo de un <em>per\u00edodo revolucionario <\/em>agudo\u201d, donde la clase obrera y el campesinado empujaban con todas sus fuerzas hacia una \u201csoluci\u00f3n revolucionaria\u201d por medio de estallidos violentos. Pero al mismo tiempo, el Frente Popular constitu\u00eda un \u201c<em>freno <\/em>gigantesco, construido y manejado por traidores y empedernidos canallas\u201d para detener el ascenso revolucionario. A partir de esta din\u00e1mica, previ\u00f3 el curso ambiguo del gobierno de Aza\u00f1a como un intento de establecer un polo bonapartista que tratar\u00eda de \u201celevarse por encima de los dos campos a fin de dirigir mejor las armas del Estado contra las masas revolucionarias que lo han alzado al poder\u201d (Trotsky: 185), lo que, combinado con la ausencia de una verdadera direcci\u00f3n revolucionaria para canalizar la energ\u00eda revolucionaria de las masas, abr\u00eda de par en par las puertas al fascismo.<\/p>\n<p>De esta forma, el gobierno del Frente Popular se caracteriz\u00f3 por una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica, pues represent\u00f3 la apertura de una situaci\u00f3n revolucionaria pero al mismo tiempo era su negaci\u00f3n al adormecer a la clase obrera y el campesinado con las ilusiones parlamentarias. Y aunque su objetivo era evitar la confrontaci\u00f3n de clases, termin\u00f3 por desencadenarla: \u201cIncapaz de resolver ninguna de las tareas puestas sobre el tapete por la revoluci\u00f3n \u2013ya que \u00e9stas se reducen a una sola, el derrocamiento de la burgues\u00eda\u2013, el Frente Popular imposibilita el r\u00e9gimen burgu\u00e9s, provocando el golpe de Estado fascista\u201d (\u00eddem: 194). Por eso Trotsky no escatim\u00f3 adjetivos para denunciar el gran peligro que representaba la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases auspiciada por socialistas, stalinistas y el POUM, la cual expon\u00eda a la clase obrera a una derrota de dimensiones hist\u00f3ricas y con \u201ca\u00f1os de sufrimientos, de sacrificios, si no de d\u00e9cadas de terror fascista\u201d.<\/p>\n<p>Lo anterior explicaba la pol\u00edtica del Frente Popular hacia el Ej\u00e9rcito, el cual rehus\u00f3 enfrentar para defender los intereses generales de la burgues\u00eda, pues cuando \u201cla burgues\u00eda se ve obligada a firmar un pacto con las organizaciones obreras por medio de su ala izquierda, tiene m\u00e1s necesidad que nunca de su cuerpo de oficiales para hacer contrapeso, ya que de lo que se trata es de la protecci\u00f3n de la propiedad privada\u201d (\u00eddem: 196). Por eso el gobierno de Frente Popular capitul\u00f3 sistem\u00e1ticamente a la burocracia y oficiales militares, y no dio ning\u00fan paso para suplantarlo por una milicia popular de la clase obrera y el campesinado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IV Per\u00edodo (18 de julio de 1936-abril 1937)<\/p>\n<p>De la guerra civil a la revoluci\u00f3n social<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 18 de julio de 1936 se realiz\u00f3 el levantamiento militar contra la Rep\u00fablica, que pretend\u00eda imponer un r\u00e9gimen militar en pocos d\u00edas para cortar de ra\u00edz con el ascenso revolucionario. Pero los planes de los rebeldes (esto es, los insurrectos del Ej\u00e9rcito y la extrema derecha) se vieron frustrados por la fuerte reacci\u00f3n de la clase obrera en las principales ciudades, que de forma espont\u00e1nea derrot\u00f3 el alzamiento en gran parte del territorio nacional.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n fue derrotada en los lugares donde la clase obrera actu\u00f3 de forma independiente, mientras que en las zonas donde confi\u00f3 en el Frente Popular o esper\u00f3 las indicaciones de sus direcciones y los generales \u201cleales\u201d del ejercito republicano, el alzamiento militar result\u00f3 victorioso. Los rebeldes triunfaron en Andaluc\u00eda, Zaragoza y sorprendentemente en Oviedo (epicentro de la Comuna de Asturias) sin efectuar un solo tiro, producto de la confianza de los republicanos y socialistas de derecha en el general Aranda, que finalmente se pas\u00f3 al bando rebelde aprovechando que en la ciudad no hab\u00eda un solo minero para defender la plaza. Pero fueron derrotados en Barcelona y Madrid (las principales ciudades), as\u00ed como en M\u00e1laga, el Pa\u00eds Vasco y en Valencia, donde la guardia no se sublev\u00f3.<\/p>\n<p>De esta forma, lo que se pretend\u00eda que fuese un t\u00edpico pronunciamiento del Ej\u00e9rcito para instaurar un nuevo r\u00e9gimen en dos o tres d\u00edas desat\u00f3 la furia revolucionaria de los explotados y oprimidos, dando paso a la revoluci\u00f3n social y una guerra civil que se prolongar\u00eda por tres a\u00f1os: \u201cEl pronunciamiento, en cuanto tal, hab\u00eda fracasado. Pues no s\u00f3lo hab\u00edan sufrido terribles reveses los rebeldes, sino que hab\u00edan desencadenado la revoluci\u00f3n obrera que su acci\u00f3n hab\u00eda querido prevenir (\u2026). Sus derrotas, al destruir la leyenda de invencibilidad del ej\u00e9rcito en las luchas civiles, los privaron de su triunfo principal, el miedo. En lo sucesivo, ya no se enfrentaron a un d\u00e9bil gobierno de Frente Popular, sino a una revoluci\u00f3n. El pronunciamiento hab\u00eda fracasado. Comenzaba la guerra civil\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 54).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El colapso del Estado burgu\u00e9s y el surgimiento de los organismos de control obrero<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estallido de la clase obrera derrot\u00f3 a los militares golpistas, pero tambi\u00e9n lo hizo con el Estado republicano que, literalmente, explot\u00f3 en mil pedazos. Aunque el gobierno republicano exist\u00eda formalmente en la \u201czona leal\u201d, en los hechos el poder pas\u00f3 a manos de la clase obrera en armas que en cada localidad hizo frente a las necesidades del momento: derrotar los focos de insurrectos, garantizar la seguridad en la retaguardia y el abastecimiento de productos, controlar el transporte p\u00fablico y las calles, etc.<\/p>\n<p>En el marco de la resistencia contra la rebeli\u00f3n militar, la clase obrera pas\u00f3 de la defensiva a la ofensiva, a pesar de la contenci\u00f3n de las direcciones reformistas del Frente Popular. Cuando los obreros se sumaron a las barricadas para enfrentar al Ej\u00e9rcito, no lo hac\u00edan en nombre de la \u201cdemocracia\u201d y la Rep\u00fablica que los hab\u00eda decepcionado, sino que fueron pensando en el socialismo y la libertad de una sociedad igualitaria. Por eso en las ciudades y pueblos los burgueses fueron atrapados y confiscados sus bienes. Desde donde se mirase era claro una cosa: \u201cLos obreros se apoderaron de todas las riquezas del pa\u00eds\u201d (Casanova, \u201c\u00bfHa habido una revoluci\u00f3n proletaria en Espa\u00f1a?\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 55).<\/p>\n<p>El desmoronamiento del Estado republicano fue particularmente evidente en el Ej\u00e9rcito y la polic\u00eda, instituciones que desaparecieron por las deserciones, ya fuera al bando rebelde o para sumarse a las milicias obreras. Pero en general todo el aparato del Estado burgu\u00e9s se desintegr\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana, tal como lo reflej\u00f3 el socialista de izquierda \u00c1lvarez del Vayo: \u201cEl Estado colaps\u00f3 y la Rep\u00fablica se qued\u00f3 sin Ej\u00e9rcito, sin polic\u00eda y con su maquinaria administrativa diezmada por las deserciones y el sabotaje (\u2026). Desde los jefes del Ej\u00e9rcito y los magistrados del Tribunal Supremo hasta los oficiales de aduanas nos vimos obligados a reemplazar a la mayor\u00eda del personal que, hasta el 18 de julio de 1936, hab\u00eda tenido a cargo la maquinaria del Estado republicano. S\u00f3lo en el Ministerio de Exteriores el 90 por ciento del antiguo cuerpo diplom\u00e1tico hab\u00eda desertado\u201d (en Bolloten, \u201cLa revoluci\u00f3n y el nacimiento de la Tercera Rep\u00fablica\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 59).<\/p>\n<p>Como sucede en toda revoluci\u00f3n social, hubo casos de justicia revolucionaria o terror rojo. En la Armada, por ejemplo, se estima que los marinos fusilaron al 70 por ciento de sus oficiales, una respuesta iracunda contra los a\u00f1os de opresi\u00f3n y maltrato en el servicio militar. Tambi\u00e9n se instauraron los famosos \u201cpaseos\u201d, operativos de los partidos pol\u00edticos o sindicatos anarquistas para ajusticiar a figuras de la burgues\u00eda, la Iglesia o la polic\u00eda. Pero ante la ausencia de un poder central, hubo casos de cr\u00edmenes por venganza, ante lo cual todas las organizaciones de izquierda plantearon que era necesario \u201corganizar la represi\u00f3n\u201d. Incluso la CNT se sum\u00f3 a esta postura y mand\u00f3 a fusilar a un militante suyo que cometi\u00f3 un asesinato por motivos personales.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s importante a\u00fan fue que el colapso del Estado burgu\u00e9s estuvo acompa\u00f1ado de la conformaci\u00f3n de comit\u00e9s de obreros, campesinos y milicianos en cada f\u00e1brica, barrio, pueblo, trinchera o barco militar, los cuales se convirtieron en el poder real en su respectiva localidad: sus disposiciones eran ley y se aplicaban de forma inmediata, sin importar la legalidad burguesa previa. Independientemente del nombre que asumieron en cada lugar (consejos, comit\u00e9s, juntas), lo cierto es que eran organismos de poder obrero y campesino, demostrando la profundidad que alcanz\u00f3 la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola que, de forma espont\u00e1nea, retom\u00f3 la tradici\u00f3n de las revoluciones obreras y campesinas del siglo XX, erigiendo organismos de doble poder, como los soviets de las revoluciones rusas de 1905 y 1917 o los <em>Rilte<\/em> de la revoluci\u00f3n alemana de 1918-1919 (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 91).<\/p>\n<p>Toda la sociedad espa\u00f1ola pas\u00f3 a organizarse desde estos \u201ccomit\u00e9s-gobierno\u201d, incluso desafiando la oposici\u00f3n directa de los socialistas y stalinistas, as\u00ed como las oscilaciones de anarquistas y poumistas: \u00a1todas estas corrientes terminaron juntando esfuerzos en el gobierno del Frente Popular para desmontar el doble poder y reorganizar el Estado burgu\u00e9s! Aunque desde un inicio hubo militantes de los partidos y sindicatos obreros en los comit\u00e9s, \u00e9stos no respond\u00edan directamente a los acuerdos entre las c\u00fapulas, sino que representaban directamente al pueblo alzado en armas, d\u00e1ndose muchos casos de militantes que incumplieron las consignas de sus organizaciones.<\/p>\n<p>En las grandes ciudades fue donde la vitalidad democr\u00e1tica de los comit\u00e9s se vio m\u00e1s restringida, pues pesaron los aparatos pol\u00edticos que constituyeron organismos que funcionaban a partir de compromisos burocr\u00e1ticos de las organizaciones existentes y donde la representaci\u00f3n se hizo por la fuerza material de cada organizaci\u00f3n o por acuerdos entre las c\u00fapulas.<\/p>\n<p>A pesar de esto, la irrupci\u00f3n de la clase obrera en la vida social y pol\u00edtica se extendi\u00f3 por toda la zona republicana, instaurando por la fuerza medidas anticapitalistas y socialistas. Por ejemplo, la gran propiedad industrial y agraria qued\u00f3 en poder de los obreros y campesinos; en el caso de la banca el control fue parcial pues los sindicatos de la banca estaban controlados por los socialistas y stalinistas, que dejaron que el gobierno retomara el control del Tesoro nacional y desde ah\u00ed accediera a recursos para rearmar su aparato estatal y asfixiar los esfuerzos de colectivizaci\u00f3n y socializaci\u00f3n. De igual manera, el armamento pas\u00f3 a estar bajo control obrero, conform\u00e1ndose las milicias populares vinculadas a las organizaciones obreras (y con participaci\u00f3n de las mujeres en sus inicios) que fueron claves para enfrentar al ej\u00e9rcito fascista y mantener el orden en la retaguardia.<\/p>\n<p>Grandizo Munis, militante de la IV Internacional que arrib\u00f3 a Espa\u00f1a para impulsar la reconstrucci\u00f3n de la secci\u00f3n trotskista local (llamada Secci\u00f3n Bolchevique-Leninista), traz\u00f3 un v\u00edvido retrato del doble poder en la guerra civil: \u201cPropiedad, armamento y poder pol\u00edtico, la trilog\u00eda fundamental de toda sociedad, adoptaron en seguida, en manos del proletariado y los campesinos, una forma socialista, a trav\u00e9s de las colectividades organizadas inmediatamente despu\u00e9s de la expropiaci\u00f3n, de las diversas milicias y Patrullas de Control, de los Comit\u00e9s-gobierno. Aunque muy imperfecto, el nuevo tipo de sociedad quedaba distintamente contorneado, desde la base a la c\u00faspide. Frente a \u00e9l, el gobierno capitalista carente de base social, privado de armas, era impotente para gobernar\u201d (\u201cLa dualidad de poderes\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 69).<\/p>\n<p>Pero este proceso de doble poder tuvo una enorme debilidad que impidi\u00f3 su triunfo total: no hab\u00eda en Espa\u00f1a un partido revolucionario que centralizara y dirigiera la revoluci\u00f3n hacia la toma definitiva del poder. Por el contrario, todas las corrientes obreras y de izquierda mancomunaron fuerzas para bloquear su desarrollo, limitarlos a escala local y privarlos de su car\u00e1cter revolucionario con el paso del tiempo. Esto fue consecuencia de que ninguno de esos partidos y organizaciones apostaba por destruir el Estado burgu\u00e9s: el PSOE y el PCE expl\u00edcitamente se dieron a la tarea de reconstruir el Estado burgu\u00e9s y frenar la revoluci\u00f3n; la CNT-FAI rechaz\u00f3 tomar el poder en Catalu\u00f1a y se lo entreg\u00f3 a Companys, pero poco despu\u00e9s la burocracia cenetista no tuvo reparos en incorporarse al gobierno burgu\u00e9s del Frente Popular y ser c\u00f3mplice del desarme de la clase obrera; mientras que el POUM divag\u00f3 en su centrismo entre las proclamas radicales y al mismo tiempo apoy\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del aparato estatal burgu\u00e9s con Nin como ministro de Justicia de la Generalitat.<\/p>\n<p>Debido a esto, los comit\u00e9s-gobierno no ten\u00edan un v\u00ednculo entre s\u00ed a nivel nacional, ni tampoco hab\u00eda claridad sobre su incompatibilidad con el viejo Estado burgu\u00e9s de la Rep\u00fablica (\u00eddem: 68). Poco a poco perdieron sus atributos revolucionarios al dejar de reflejar a las masas revolucionarias, que estaban encuadradas en el PSOE, PCE, CNT-FAI y en menor medida el POUM. Los comit\u00e9s-gobierno progresivamente se convirtieron en \u201ccomit\u00e9s de alianza\u201d donde se hizo cada vez m\u00e1s preponderante el peso de los partidos y sindicatos de la CNT.<\/p>\n<p>Incluso Nin plante\u00f3 que no hab\u00eda que convertir a los comit\u00e9s-gobierno en soviets, pues el proletariado espa\u00f1ol no requer\u00eda de ellos para hacer la revoluci\u00f3n: \u201cEn Rusia no hab\u00eda tradici\u00f3n democr\u00e1tica ni tradici\u00f3n de organizaci\u00f3n y de lucha en el proletariado. Nosotros tenemos sindicatos, partidos, publicaciones, un sistema de democracia obrera. Se comprende la importancia que tuvieron los soviets. El proletariado no ten\u00eda sus organismos propios. Los soviets fueron una creaci\u00f3n espont\u00e1nea (\u2026). Nuestro proletariado ten\u00eda ya sus sindicatos, sus partidos, sus organizaciones propias. Por eso los soviets no han surgido entre nosotros\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 101).<\/p>\n<p>Esto dot\u00f3 a la burgues\u00eda de un margen peque\u00f1o pero valioso para reordenar filas y desarrollar un plan de reconstrucci\u00f3n del Ej\u00e9rcito y la polic\u00eda, as\u00ed como retomar el control sobre la econom\u00eda en detrimento del control obrero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El gobierno de Largo Caballero y la reconstrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estallido de la revoluci\u00f3n y el desmoronamiento del Estado burgu\u00e9s pusieron a la orden del d\u00eda la posibilidad de la tomar del poder por parte de la clase obrera en uni\u00f3n con el campesinado. Pero, como se\u00f1alamos, falt\u00f3 un partido revolucionario que orientara la lucha en ese sentido. Por la negativa, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola reafirm\u00f3 la tesis leninista sobre los l\u00edmites del espontane\u00edsmo, producto del cual las masas pueden construir organismos de autodeterminaci\u00f3n y democracia por la base, pero por s\u00ed mismas no logran avanzar hacia un grado de conciencia socialista, es decir, hacia la comprensi\u00f3n de la necesidad de destruir el Estado burgu\u00e9s e instaurar el poder obrero con la dictadura del proletariado; para eso es indispensable un partido revolucionario que se metabolice o funda con la masas (S\u00e1enz, \u201cLenin\u2026\u201d: 317-319).<\/p>\n<p>Esto permiti\u00f3 que el Estado burgu\u00e9s de la Rep\u00fablica fuese reconstruido en detrimento de las conquistas obreras y campesinas, tarea que fue desarrollada con particular \u00edmpetu por el PCE y el PSOE, partidos que pusieron su aparato y prestigio en funci\u00f3n de contener la revoluci\u00f3n obrera y darle respiro a la burgues\u00eda republicana, que para ese momento era un espectro o sombra sin el menor punto de apoyo social.<\/p>\n<p>Para el stalinismo, la guerra civil era una lucha entre el fascismo y la democracia donde no ten\u00eda cabida la revoluci\u00f3n social, y por eso sus dirigentes apoyaron todos los intentos por preservar el Estado burgu\u00e9s. De acuerdo con el secretario general del PCE, Jos\u00e9 D\u00edaz, el papel de los comunistas era colaborar con los republicanos en la lucha contra Franco y los militares para lograr \u201cuna rep\u00fablica democr\u00e1tica con un contenido social amplio\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 98). Esta orientaci\u00f3n respond\u00eda a los intereses geopol\u00edticos de la URSS de ganarse la confianza de las \u201cdemocracias\u201d imperialistas contra la Alemania de Hitler, demostrando que pod\u00eda ser un garante de la estabilidad burguesa europea e incluso sepultar una revoluci\u00f3n en curso.<\/p>\n<p>Con respecto a los socialistas, Prieto fue el primero en advertir el peligro que se cern\u00eda sobre la Rep\u00fablica burguesa a causa del ascenso revolucionario, pues en su concepci\u00f3n etapista del proceso hist\u00f3rico presupon\u00eda que Espa\u00f1a ten\u00eda que atravesar un largo per\u00edodo de desarrollo capitalista antes de avanzar al socialismo. Adem\u00e1s, coincidi\u00f3 con el stalinismo en que era clave contar con el apoyo de las democracias capitalistas, para lo cual era fundamental preservar la carta de la legalidad del gobierno republicano, algo que se perder\u00eda en caso de una toma del poder por parte de los partidos obreros. Era tal su desesperaci\u00f3n por bloquear el ascenso del movimiento obrero que no dud\u00f3 en plantear que Largo Caballero, su eterno enemigo a lo interno del PSOE, era la \u00fanica figura capaz de cumplir con esa tarea: \u201cLa opini\u00f3n que tengo de \u00e9l es conocida de todos. Es un imb\u00e9cil que quiere d\u00e1rsela de astuto. Es un desorganizador y un enredador que quiere d\u00e1rselas de bur\u00f3crata met\u00f3dico. En un hombre capaz de llevar todo y a todos a la ruina. Y sin embargo, hoy en d\u00eda, es el \u00fanico hombre, o por lo menos el \u00fanico nombre \u00fatil para poner a la cabeza de un nuevo gobierno\u201d (\u00eddem: 93).<\/p>\n<p>Durante las primeras semanas de la rebeli\u00f3n, Largo Caballero insisti\u00f3 en que la soluci\u00f3n era la dictadura del proletariado, y desde su peri\u00f3dico <em>Claridad<\/em> denunci\u00f3 la pol\u00edtica del PCE de separar la guerra de la revoluci\u00f3n. Pero, como era costumbre, sus palabras radicales no acompa\u00f1aban sus actos, pues mientras los militantes socialistas formaron milicias y participaban activamente en los comit\u00e9s-gobierno, \u00e9l se limit\u00f3 a ser el l\u00edder de la UGT. Pero tambi\u00e9n sus posturas se modificaron con el pasar de los d\u00edas, pues comenz\u00f3 a sostener que la tarea principal era derrotar la insurrecci\u00f3n, y luego de varias derrotas militares de la Rep\u00fablica, el 4 de setiembre de 1936 cedi\u00f3 a las presiones y asumi\u00f3 la conformaci\u00f3n de un nuevo gobierno. As\u00ed lleg\u00f3 al poder Largo Caballero, conocido en adelante como el \u201cLenin espa\u00f1ol\u201d, que conform\u00f3 un gabinete constituido por tres socialistas partidarios suyos, tres socialistas moderados del ala de Prieto, dos representantes del PCE y cinco republicanos; la CNT se sumar\u00eda el 4 de noviembre al gobierno.<\/p>\n<p>Desde el primer minuto de su gesti\u00f3n se someti\u00f3 a la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases, demostrando lo superficial de sus posiciones durante el giro izquierdista. En adelante se convirti\u00f3 en un agente m\u00e1s de la burgues\u00eda republicana, levantando como consigna central primero ganar la guerra y luego hacer la revoluci\u00f3n, con el objetivo de ganarse el apoyo del imperialismo anglo-franc\u00e9s. Declar\u00f3 que la conformaci\u00f3n de su gobierno se realiz\u00f3 a partir de la \u201crenuncia previa de todos sus integrantes a la defensa de sus principios\u201d y en el punto II de la declaraci\u00f3n program\u00e1tica de gobierno estableci\u00f3 que el \u201cprograma ministerial significa esencialmente la firme decisi\u00f3n de garantizar el triunfo sobre la rebeli\u00f3n, coordinando las fuerzas populares mediante la necesaria unidad de acci\u00f3n\u201d (Morrow: 92).<\/p>\n<p>As\u00ed, el izquierdista de Largo Caballero no dijo nada sobre la reforma agraria radical, los comit\u00e9s-gobierno, el control obrero sobre la industria y mucho menos de la dictadura del proletariado. Por el contrario, cedi\u00f3 en todos los puntos que defendi\u00f3 en los a\u00f1os anteriores e hizo un llamado a todos los combatientes para que defendieran con su vida el r\u00e9gimen, bajo la promesa de que posteriormente vendr\u00edan los cambios radicales en la estructura estatal. Esta pol\u00edtica no s\u00f3lo fue el comienzo del fin para la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, sino que tambi\u00e9n represent\u00f3 una enorme ventaja para la rebeli\u00f3n fascista al desmoralizar a las bases obreras y campesinas en la guerra, las cuales no iban a morir por una promesa abstracta de democracia sino por acabar con la explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n contra la que se hab\u00edan rebelado.<\/p>\n<p>Los campesinos y obreros agr\u00edcolas hab\u00edan tomado las tierras a la fuerza, imponiendo una reforma agraria radical en los hechos, pero quer\u00edan un decreto de nacionalizaci\u00f3n de la tierra que la entregara en usufructo a quienes la trabajaban, para evitar que les fuera arrebatada al finalizar la guerra. Esto hubiese elevado la moral al m\u00e1ximo del campesinado, tanto del bando republicano pero tambi\u00e9n en los campesinos de los territorios controlados por el bando fascista, incluso en los soldados fascistas de familias campesinas. Pero el gobierno opt\u00f3 por proteger la propiedad burguesa de la tierra, algo reflejado en el decreto del 7 de octubre de 1936 donde expropi\u00f3 la tierra de fascistas conocidos, tirando por la borda las esperanzas de los campesinos (Morrow: 94-95).<\/p>\n<p>Para la clase obrera la situaci\u00f3n no fue diferente, pues el gobierno intervino las industrias en Madrid y Valencia para nombrar directores gubernamentales en detrimento del poder de los comit\u00e9s obreros; adem\u00e1s, emiti\u00f3 un decreto el 23 de febrero de 1937 estableciendo el estricto control gubernamental de toda la industria (este decreto fue firmado por el anarquista Juan Peir\u00f3, ministro de Industria).<\/p>\n<p>M\u00e1s importante a\u00fan fue su operativo para disolver gradualmente los comit\u00e9s-gobierno, tarea fundamental para restablecer la autoridad del Estado burgu\u00e9s. Para esto comenz\u00f3 una campa\u00f1a justificando que el poder ten\u00eda que estar concentrado en el nuevo gobierno, tal como expuso un art\u00edculo del peri\u00f3dico socialista <em>Claridad<\/em>: \u201cPodemos afirmar que todos estos \u00f3rganos han cesado de cumplir la misi\u00f3n para la que hab\u00edan sido creados. En lo sucesivo, no pueden ser m\u00e1s que obst\u00e1culos para un trabajo que corresponde, \u00fanica y exclusivamente, al gobierno del Frente Popular, en el que participan, con plena responsabilidad, todas las organizaciones pol\u00edticas y sindicales del pa\u00eds\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 104). Esto se combin\u00f3 con una promoci\u00f3n de los dirigentes de los comit\u00e9s a gobernadores o alcaldes, y vaci\u00f3 de contenido revolucionario a estos organismos, que pasaron a convertirse en instrumentos dominados por el gobierno y sin ninguna democracia de base.<\/p>\n<p>En el plano militar, impuls\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del Ej\u00e9rcito burgu\u00e9s contra las milicias obreras, aunque previamente se opuso a esta pol\u00edtica cuando la plante\u00f3 el gobierno de Giral. El gobierno emiti\u00f3 un decreto para militarizar las milicias, de forma tal que pasar\u00edan a estar bajo el mando de un comando central nombrado por el gobierno. Esto fue un requisito para obtener armamento. Adem\u00e1s, se restituyeron los grados militares (cabo, capitanes, comandantes) y las columnas perdieron sus nombres de lucha para ser identificadas por un n\u00famero: la Columna Durruti pas\u00f3 a ser la 261 divisi\u00f3n; la Lenin, la 29; la Carlos Marx, la 27 (\u00eddem: 107). De esta manera, la burgues\u00eda republicana reconstruy\u00f3 sus fuerzas represivas para defender la propiedad privada en la zona leal y luego desatar la represi\u00f3n contra el movimiento obrero y campesino.<\/p>\n<p>Otro crimen pol\u00edtico del gobierno de Largo Caballero fue su renuncia a declarar la independencia de Marruecos, que hubiese tenido un fuerte impacto contra los militares insurrectos que controlaban esa colonia y porque utilizaron a soldados moros en la guerra civil. Es conocido que una delegaci\u00f3n de jefes nacionalistas marroqu\u00edes (encabezada por Abd-el Krim) pidi\u00f3 al gobierno del Frente Popular un decreto de independencia, armas y dinero para organizar la insurrecci\u00f3n en Marruecos, pero Largo Caballero se neg\u00f3 pues eso afectaba los intereses coloniales de Inglaterra y Francia, y tampoco quer\u00eda generar preocupaci\u00f3n entre la burgues\u00eda espa\u00f1ola con la p\u00e9rdida de su colonia (Munis, \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no se liber\u00f3 al Marruecos espa\u00f1ol?\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 48).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La capitulaci\u00f3n de la CNT al Estado burgu\u00e9s<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La guerra civil coloc\u00f3 a la CNT-FAI en una situaci\u00f3n muy an\u00f3mala: por primera vez en la historia estaban obligados a desempe\u00f1ar un papel fundamental en un proceso revolucionario donde estaba en diputa el poder. Esto puso en jaque el andamiaje te\u00f3rico anarquista con relaci\u00f3n al Estado y la negaci\u00f3n de la pol\u00edtica, dando paso a un sinf\u00edn de oscilaciones t\u00e1cticas y, finalmente, a una terrible capitulaci\u00f3n de la burocracia cenetista a la burgues\u00eda republicana y el stalinismo.<\/p>\n<p>El primer momento de esa capitulaci\u00f3n se produjo en Catalu\u00f1a, donde el devenir de la revoluci\u00f3n depend\u00eda enteramente de la CNT, pues los obreros anarcosindicalistas hab\u00edan derrotado la insurrecci\u00f3n militar por s\u00ed mismos y bastaba con que quisieran tomar el poder para hacerlo. Al respecto es famosa (y clarificadora) la an\u00e9cdota de cuando Lluis Companys se reuni\u00f3 con Buenaventura Durruti, Ricardo Sanz y Garc\u00eda Oliver en el Palau de la Generalitat el 20 de julio de 1936, donde les pregunt\u00f3 si quer\u00edan tomar el poder para hacerse a un lado: \u201cVosotros solos vencisteis a los soldados fascistas (\u2026). Hab\u00e9is conquistado y todo est\u00e1 en vuestro poder (\u2026). Si no me necesit\u00e1is o quer\u00e9is como presidente, dec\u00eddmelo (\u2026)\u201d (Morrow: 106). Los anarquistas le dijeron que no era su intenci\u00f3n tomar el poder y que confiaban en \u00e9l, luego de lo cual acordaron crear el Comit\u00e9 de Milicias (una propuesta de Companys), conformado proporcionalmente por todos los partidos y organizaciones antifascistas para encauzar la vida pol\u00edtica en Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>La CNT acept\u00f3 esta propuesta y toler\u00f3 la existencia de la Generalitat como gobierno, conform\u00e1ndose el Comit\u00e9 Central de Milicias, que vino a ser una transacci\u00f3n temporal entre los poderes constituidos y el poder de la clase obrera en las calles. \u00bfQu\u00e9 tanto poder ten\u00eda este organismo? Para Brou\u00e9 y T\u00e9mine, en los hechos este Comit\u00e9 pas\u00f3 a ser el poder real, pero el historiador anarquista Miquel Amor\u00f3s sostiene que su autoridad era m\u00ednima porque \u201cno controlaba ni a los comit\u00e9s antifascistas de otras localidades ni a sus patrullas; tampoco a los comit\u00e9s de barriada o de sindicato de Barcelona, ni a las patrullas ferroviarias, de sanidad o del puerto (\u2026); no era ning\u00fan organismo de la revoluci\u00f3n y eso saltaba a la vista\u201d (Amorros, <em>Durruti en el laberinto<\/em>: 47).<\/p>\n<p>De lo que no hay duda es de que fue un acuerdo beneficioso para la burgues\u00eda, pues garantiz\u00f3 la continuidad formal de la Generalitat que, aunque fuese un cascar\u00f3n vac\u00edo o estuviera limitado en sus funciones ejecutivas, fue un punto de apoyo para impulsar la reconstrucci\u00f3n del aparato estatal burgu\u00e9s en los meses venideros. Adem\u00e1s, la CNT capitul\u00f3 a la presi\u00f3n del stalinismo, la burgues\u00eda republicana y los socialistas por separar la guerra de la revoluci\u00f3n, tal como se desprende de la resoluci\u00f3n adoptada por el Comit\u00e9 Regional en Catalu\u00f1a: \u201cHoy no hay m\u00e1s enemigo para el pueblo que el fascismo sublevado. Contra \u00e9l todas las energ\u00edas; para aplastarlo hay que converger con todas las organizaciones coincidentes; a su aniquilamiento total hay que dedicar todas las actividades y esfuerzos. Que nadie vaya m\u00e1s all\u00e1\u201d (\u00eddem: 48).<\/p>\n<p>Pero el debate en torno al poder no termin\u00f3 ah\u00ed, pues el peso hegem\u00f3nico de la CNT-FAI en Catalu\u00f1a ejerci\u00f3 una presi\u00f3n constante sobre las bases y dirigentes anarquistas. Al respecto, hubo tres tesis principales en la dirigencia cenetista. Por un lado estaba Garc\u00eda Oliver, quien desde un inicio presion\u00f3 para instaurar el comunismo libertario desde la CNT, pero sus propuestas generaron desconfianza sobre sus verdaderas intenciones, que se ver\u00edan comprobadas luego de que se plegara al stalinismo y fuera un defensor del Estado republicano, demostrando que su af\u00e1n era el poder por s\u00ed mismo sin importar el car\u00e1cter de clase del Estado. Durruti defendi\u00f3 otra tesis, que consist\u00eda en retomar Zaragoza (la segunda capital anarquista) donde la rebeli\u00f3n fascista triunf\u00f3 sin que se produjera la menor resistencia anarquista y, a partir de tomar esa localidad, proclamar el comunismo libertario para que la revoluci\u00f3n tuviera \u00e9xito. Adem\u00e1s, siempre vincul\u00f3 el desarrollo de la guerra con la revoluci\u00f3n, por lo que decret\u00f3 el comunismo libertario en las localidades bajo control de su milicia. Finalmente, estaba la posici\u00f3n del ala moderada de Federica Montseny, Diego Abad de Santill\u00e1n y Pedro Herrera, quienes defendieron el colaboracionismo con las fuerzas antifascistas, posici\u00f3n que termin\u00f3 por imponerse en la CNT y de la cual Garc\u00eda Oliver se convirti\u00f3 en un referente.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, la CNT cedi\u00f3 en todas sus posiciones cl\u00e1sicas contra el Estado y la acci\u00f3n pol\u00edtica, cuyo resultado fue la entrada a los gobiernos de colaboraci\u00f3n de clases de la Generalitat y posteriormente de Largo Caballero. Incluso el sector m\u00e1s radicalizado y consecuente, encabezado por Durruti, no libr\u00f3 una lucha expl\u00edcita contra la adaptaci\u00f3n de la burocracia cenetista (una traba de su apoliticismo anarquista), sino que se concentr\u00f3 en realizar su propia revoluci\u00f3n por la v\u00eda de los hechos, es decir, fundando comunas libertarias en los territorios liberados por sus milicias, pero sin llamar a una ruptura pol\u00edtica clara con la c\u00fapula de la CNT por su adaptaci\u00f3n a la Generalitat y el gobierno del Frente Popular.<\/p>\n<p>En este marco, la CNT se convirti\u00f3 en agente directo de la burgues\u00eda republicana y del stalinismo, aplicando al pie de la letra sus mandatos bajo la premisa de que era indispensable la unidad contra el fascismo y las armas sovi\u00e9ticas para ganar la guerra. Por eso no opusieron resistencia cuando en septiembre de 1936 fue disuelto el Comit\u00e9 Central de Milicias, y se integraron al Consejo de la Generalitat para dirigir los ministerios de Abastos, Econom\u00eda y Sanidad, contribuyendo a la destrucci\u00f3n de los organismos de poder obrero en Catalu\u00f1a y al fortalecimiento del poder burgu\u00e9s. Esta pol\u00edtica fue abiertamente defendida por <em>Solidaridad Obrera<\/em>: \u201cYa no era posible, por el bien de la revoluci\u00f3n y por el porvenir de la clase obrera, que persistiese la rivalidad de poderes. Era necesario que, de manera simple, la organizaci\u00f3n que controla a la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n trabajadora se elevase al plano de las decisiones administrativas y ejecutivas\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 98).<\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s se\u00f1alar algunas de las medidas contrarrevolucionarias que tom\u00f3 el gobierno de la Generalitat, de las cuales la CNT fue c\u00f3mplice. Por ejemplo, en enero de 1937 promulg\u00f3 57 decretos que atentaban contra la sostenibilidad de las f\u00e1bricas colectivizadas; el 3 de febrero, por primera vez la Generalitat declar\u00f3 ilegal la colectivizaci\u00f3n de una industria; en abril anul\u00f3 el control obrero de las aduanas; el ministro de Agricultura del stalinista PSUC desmantel\u00f3 las colectivizaciones agrarias y organiz\u00f3 a sus antiguos due\u00f1os para que las administraran, etc. (Morrow: 134-135).<\/p>\n<p>A partir de su ingreso a la Generalitat, era cuesti\u00f3n de tiempo para que la CNT se incorporara al gabinete de Largo Caballero, pero sumarse a un gobierno central ten\u00eda un peso simb\u00f3lico mayor entre las filas anarquistas. Por eso la dirigencia cenetista propuso que se \u201cdisolviera\u201d el gobierno central y se creara el Consejo Nacional de Defensa, que a todas luces era un gobierno pero con otro nombre, un juego de palabras que buscaba conciliar los deseos de la CNT por entrar al gobierno con su doctrina antiestatal. Esto fue rechazado de plano por Largo Caballero, y finalmente la CNT se sum\u00f3 al gobierno central el 3 de noviembre de 1936 asumiendo cuatro ministerios: Justicia, Industria, Comercio y Sanidad, ninguno vital para el desarrollo de la guerra, pero s\u00ed muy funcionales para que el gobierno de Largo Caballero tuviera m\u00e1s prestigio ante el conjunto de la clase obrera para desmontar los comit\u00e9s-gobierno y bloquear el accionar independiente de la clase obrera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Durruti: alcances y l\u00edmites del comunismo libertario <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Buenaventura Durruti se convirti\u00f3 en la figura m\u00e1s emblem\u00e1tica del anarconsindicalismo en la guerra civil, producto de su entrega total a la pelea contra el fascismo, su sensibilidad para reflejar las aspiraciones de la clase obrera anarquista y su capacidad como dirigente de masas.<\/p>\n<p>Desde que fue asesinado se convirti\u00f3 en leyenda, y su imagen fue instrumentalizada por la burocracia cenetista, el stalinismo y la burgues\u00eda republicana para impulsar la unidad antifascista, invisibilizando el curso de ruptura de Durruti con la orientaci\u00f3n colaboracionista de la CNT, su oposici\u00f3n a las pol\u00edticas del gobierno del Frente Popular y su fervoroso repudio a la burocracia sovi\u00e9tica. Las calumnias sobre su memoria se extienden hasta a\u00f1os recientes, como sucedi\u00f3 con la pel\u00edcula <em>Libertarias<\/em> (1996) del director Vicente Aranda, donde se presenta a Durruti apoyando el decreto que exclu\u00eda a las mujeres de las milicias, cuando para ese momento ya estaba muerto (Parras, \u201cEl anarquismo y la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 153). Por eso encontramos pertinente realizar un breve recuento de su pensamiento y posiciones en la guerra civil espa\u00f1ola, estableciendo los rasgos progresivos pero tambi\u00e9n los l\u00edmites de su figura.<\/p>\n<p>Lo primero por se\u00f1alar es que Durruti experiment\u00f3 un desarrollo en sus concepciones desde el inicio de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y para 1936 era defensor de medidas colectivistas en el plano de la econom\u00eda y la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, superando en gran medida su pasado individualista y haci\u00e9ndose acreedor al calificativo de \u201canarcobolchevique\u201d por parte de sus detractores. Por ejemplo, aunque gran parte de su fama antes de la guerra civil era producto de su pasado como bandolero, en 1935 se opuso a los atracos de los individualistas cuando desde la c\u00e1rcel sentenci\u00f3 \u201cbandidismo no, expropiaci\u00f3n colectiva, s\u00ed\u201d. M\u00e1s importante fue su intervenci\u00f3n en el cuarto Congreso de la CNT del 1\u00b0 de mayo de 1936, donde gracias a su beligerante intervenci\u00f3n logr\u00f3 que se aprobara una resoluci\u00f3n que llamaba a la UGT socialista a conformar un \u201cbloque de acci\u00f3n para ir a la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista e instaurar un r\u00e9gimen socialista basado en la democracia obrera\u201d (\u00eddem: 154).<\/p>\n<p>Esta resoluci\u00f3n fue sumamente progresiva, pero no se reflej\u00f3 en la pr\u00e1ctica de la CNT unos meses despu\u00e9s con el estallido de la guerra civil. \u00bfC\u00f3mo explicar esto? En el marco del ascenso revolucionario se instal\u00f3 un debate sobre el poder y el Estado al interior de la CNT, pero como era frecuente en el movimiento anarquista, las discusiones giraban en torno a elementos secundarios y no directamente sobre los problemas estrat\u00e9gicos, como en este caso, que se plante\u00f3 una t\u00e1ctica hacia la UGT y no se abord\u00f3 con toda claridad la problem\u00e1tica del Estado obrero para construir el socialismo.<\/p>\n<p>Esto daba margen para formulaciones ecl\u00e9cticas y confusionistas que le salieron muy caras a la CNT en la guerra civil. El mismo Durruti no escap\u00f3 a este m\u00e9todo para procesar las discusiones estrat\u00e9gicas, pues reflejaba las desviaciones de a\u00f1os de militancia en la antipol\u00edtica, donde los debates se resolv\u00edan con la acci\u00f3n directa. Por eso no fue capaz de llevar al fondo su ruptura con la burocracia cenetista y su pol\u00edtica colaboracionista con la CGT, por el contrario, su apuesta principal fue desarrollar la pelea por la v\u00eda de los hechos con la toma de Zaragoza, y desde ah\u00ed instaurar el comunismo libertario.<\/p>\n<p>No contamos con ning\u00fan documento o declaraciones donde Durruti exprese acabadamente su plan para la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, pero a partir de sus comunicados y recopilaciones de entrevistas es factible encajar las piezas y reconstruir su modelo de la revoluci\u00f3n. Lo primero que dej\u00f3 en claro fue la necesidad de que la CNT contara con una mayor base geogr\u00e1fica para garantizar el \u00e9xito del comunismo libertario, porque hacerlo solamente en Catalu\u00f1a los condenaba a la m\u00ednima expresi\u00f3n (Amorros: 27).<\/p>\n<p>Por eso no dud\u00f3 en asumir la toma de Zaragoza como un proyecto propio, en vez de quedarse en Barcelona colaborando con las figuras de la Generalitat y el resto de partidos pol\u00edticos. Antes de salir hacia Zaragoza, brind\u00f3 una entrevista donde lanz\u00f3 fuertes cr\u00edticas contra el gobierno de Largo Caballero porque su programa era restaurar la Rep\u00fablica burguesa y no avanzar hacia al socialismo, as\u00ed como a la URSS por haber sacrificado al proletariado alem\u00e1n ante la barbarie fascista por sus intereses geopol\u00edticos, de lo cual se desprend\u00eda que la clase obrera s\u00f3lo deb\u00eda contar en sus propias fuerzas: \u201cEl pueblo, la clase obrera, est\u00e1 cansada de que la enga\u00f1en. Nosotros luchamos no por el pueblo sino con el pueblo, es decir, la revoluci\u00f3n dentro de la revoluci\u00f3n. Nosotros tenemos conciencia de que en esta lucha estamos solos y que no podemos contar m\u00e1s que con nosotros mismos\u201d (Parras: 155).<\/p>\n<p>M\u00e1s importante a\u00fan es que sus palabras s\u00ed se correspond\u00edan con sus acciones. En su trayecto hacia Zaragoza implement\u00f3 el comunismo libertario en los pueblos y localidades por donde pasaba su columna, donde la primera acci\u00f3n que realizaba era quemar los registros de la propiedad, declarar como patrimonio popular los bienes fascistas y explicar que la guerra y la revoluci\u00f3n eran inseparables: \u201cHab\u00e9is organizado ya vuestra colectividad. No esper\u00e9is m\u00e1s. \u00a1Ocupad las tierras! (\u2026) Tenemos que crear un nuevo mundo, diferente al que estamos destruyendo. Si no es as\u00ed, no vale la pena que la juventud muera en los campos de batalla. Nuestro campo de lucha es la revoluci\u00f3n\u201d (\u00eddem). Junto con esto, la Columna Durruti apoyaba la normalizaci\u00f3n de la vida de los territorios liberados con la formaci\u00f3n de comit\u00e9s-gobierno, repartiendo la tierra, garantizando el abastecimiento e impulsando la colectivizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro elemento de ruptura fue la estructura democr\u00e1tica de la Columna Durruti, que funcionaba mediante asambleas de delegados y un Comit\u00e9 de Guerra, en contraposici\u00f3n a la pol\u00edtica del stalinismo y el Frente Popular que impulsaban la militarizaci\u00f3n de la milicias para someterlas a la estructura del ej\u00e9rcito burgu\u00e9s republicano. Durruti brind\u00f3 una entrevista al periodista sovi\u00e9tico Mijail Kolstov (que en realidad era un esp\u00eda), donde enfatiz\u00f3 su rechazo a la estructura burocr\u00e1tica del Ej\u00e9rcito Rojo con coroneles y generales, se\u00f1alando que en su Columna \u201cno hay comandantes ni subalternos, todos tenemos el mismo derecho, todos somos soldados, tambi\u00e9n yo soy un soldado\u201d (\u00eddem: 43).<\/p>\n<p>Pero el avance de la Columna Durruti comenz\u00f3 a estancarse desde mediados de agosto de 1936, a causa de los problemas de abastecimiento de armas y municiones. Esto lo hizo entrar en disputa con la CNT en Barcelona, reclam\u00e1ndoles que no priorizaban la toma de Zaragoza ni tampoco organizaban la econom\u00eda para garantizar las tareas militares. En realidad lo que suced\u00eda era que estaba siendo saboteado por la burocracia cenetista, que tem\u00eda que un triunfo de Durruti radicalizara el curso de la revoluci\u00f3n, por lo que desde la retaguardia bloqueaban el avance de su columna.<\/p>\n<p>En este punto comenzaron a hacerse evidentes las debilidades del modelo de revoluci\u00f3n de Durruti. Desde el inicio de la guerra civil subestim\u00f3 el campo de la lucha pol\u00edtica, y por eso no comprendi\u00f3 la importancia que ten\u00eda controlar el poder de la Generalitat en Barcelona. Pocos meses antes, el mismo Durruti fue parte de la delegaci\u00f3n anarquista que permiti\u00f3 que Companys siguiera al frente del gobierno catal\u00e1n, y ahora ese poder se estaba fortaleciendo y cerrando v\u00edas para el desarrollo de la revoluci\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Sus prejuicios antiestatistas le impidieron comprender el peso del Estado como espacio totalizador de las relaciones sociales, y por lo mismo ten\u00eda una visi\u00f3n muy fragmentaria (o mejor dicho, federal) del proceso revolucionario y la lucha de tendencias, donde cada organizaci\u00f3n pol\u00edtica pod\u00eda hacer su experiencia revolucionaria de formal segmentada. Kolstov rese\u00f1\u00f3 una discusi\u00f3n que sostuvo Durruti con un dirigente stalinista sobre una operaci\u00f3n militar, donde expuso esta concepci\u00f3n claramente: \u201c\u00a1Si dese\u00e1is, ayudad; si no lo dese\u00e1is, no ayud\u00e9is! La operaci\u00f3n de Zaragoza es m\u00eda, en el aspecto militar, en lo pol\u00edtico y en el pol\u00edtico-militar (\u2026). En Zaragoza habr\u00e1 comunismo libertario o fascismo. \u00a1Tomad para vosotros a toda Espa\u00f1a, pero dejadme a m\u00ed tranquilo con Zaragoza!\u201d (\u00eddem: 43).<\/p>\n<p>Por otra parte, tampoco previ\u00f3 la transformaci\u00f3n que estaba experimentando la c\u00fapula cenetista, cuyos dirigentes terminaron cooptados como agentes de la pol\u00edtica burguesa. Companys no par\u00f3 de alabar el papel de la CNT como garante del orden burgu\u00e9s, reconociendo que junto con otras organizaciones obreras asumi\u00f3 \u201clas funciones de vigilancia y protecci\u00f3n de la sociedad que abandon\u00f3 el ej\u00e9rcito rebelde, y se ha convertido en un arma en manos del gobierno democr\u00e1tico. Despu\u00e9s de la traici\u00f3n de los guardianes normales del orden p\u00fablico, hemos recurrido al proletariado en busca de protecci\u00f3n\u201d (\u00eddem: 53). \u00a1El colaboracionismo de la CNT convirti\u00f3 al proletariado catal\u00e1n de agente de la revoluci\u00f3n a protector de un gobierno burgu\u00e9s y la propiedad privada en cuesti\u00f3n de semanas!<\/p>\n<p>Fue sobre la marcha de la guerra que se percat\u00f3 del dram\u00e1tico giro de la c\u00fapula de la CNT, particularmente cuando se produjo la entrada de los representantes anarquistas al gobierno de Largo Caballero el 4 de noviembre de 1936. Ese d\u00eda Durruti pronunci\u00f3 un discurso donde expuso directamente sus pugnas con la dirigencia de la CNT: \u201cLos del frente pedimos sinceridad, sobre todo a la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo y la FAI (\u2026). Hay que empezar por organizar la econom\u00eda de Catalu\u00f1a, hay que establecer un C\u00f3digo en el orden econ\u00f3mico. No estoy dispuesto a escribir m\u00e1s cartas para que los compa\u00f1eros o el hijo de un miliciano coman un trozo de pan o un vaso de leche m\u00e1s (\u2026). Si no quer\u00e9is que los que luchamos os confundamos a los de retaguardia con nuestros enemigos, cumplid con vuestro deber. La guerra que hacemos actualmente sirve para aplastar al enemigo en el frente, pero \u00bfes \u00e9ste el \u00fanico? No. El enemigo es tambi\u00e9n aquel que se opone a las conquistas revolucionarias y que se encuentra entre nosotros, y al que aplastaremos igualmente (\u2026). Despu\u00e9s vendremos a Barcelona y os preguntaremos por vuestra disciplina, por vuestro orden y por vuestro control, que no ten\u00e9is\u201d (Parras: 155).<\/p>\n<p>En ese discurso Durruti plantea tres cosas fundamentales: 1) la necesidad de que la retaguardia se articule con el frente de guerra mediante la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, lo que en su visi\u00f3n era socializar la econom\u00eda bajo control obrero, 2) se distancia del discurso de la unidad antifascista cuando sugiere que la contrarrevoluci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 en el campo republicano con quienes se oponen a las conquistas revolucionarias y sabotean el esfuerzo de las milicias, 3) se\u00f1ala directamente a Barcelona, centro del poder pol\u00edtico de Catalu\u00f1a, como parte de su radio de acci\u00f3n revolucionaria donde volver\u00e1 para pedir cuentas. \u00a0Aunado a esto, el 1 de noviembre la Columna Durruti envi\u00f3 una protesta a la Generalitat por la publicaci\u00f3n del decreto de militarizaci\u00f3n de las milicias populares, medida que no admit\u00edan porque no resolv\u00eda ninguno de los problemas centrales para ganar la guerra (como el abastecimiento militar y log\u00edstico) y porque atentaba contra su organizaci\u00f3n democr\u00e1tica (Amorros: 114-115).<\/p>\n<p>Por eso Durruti se convirti\u00f3 en un problema para la CNT, la burgues\u00eda republicana y el stalinismo, pues representaba un s\u00edmbolo contra el orden burgu\u00e9s que progresivamente se iba reinstaurando en Catalu\u00f1a, epicentro de la revoluci\u00f3n obrera espa\u00f1ola. Su enorme prestigio ante las masas obreras y campesinas lo convert\u00eda en un potencial adversario por la conducci\u00f3n del movimiento anarquista, sobre todo si conquistaba Zaragoza, avanzaba con sus planes para instaurar el comunismo libertario y regresaba a Barcelona para ajustar cuentas. Si la poderosa CNT era dirigida por un \u201cincontrolable\u201d que p\u00fablicamente repudiaba a la URSS y la pol\u00edtica colaboracionista con el Frente Popular, el curso de las cosas pod\u00eda cambiar dr\u00e1sticamente hacia la izquierda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El asesinato de Durruti <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que fuese necesario deshacerse de Durruti a como diera lugar, y desde varios sectores comenzaron a moverse los hilos para sacarlo del frente militar de Zaragoza y desmontar su plan de revoluci\u00f3n. Esta oportunidad se present\u00f3 cuando se increment\u00f3 el cerco fascista sobre Madrid en noviembre de 1936 y se organiz\u00f3 la defensa de la ciudad, donde Durruti pas\u00f3 a ser una pieza \u00fatil en el juego de poder entre socialistas, comunistas y cenetistas.<\/p>\n<p>Por un lado, Largo Caballero no quer\u00eda depender tanto de los comunistas para la batalla, pues sus choques con el PCE se ven\u00edan profundizando dado el creciente peso que ten\u00edan en el aparato estatal y militar (adem\u00e1s de que administraban la ayuda sovi\u00e9tica). Por esto baraj\u00f3 la posibilidad de relevar al general Miaja (militar muy vinculado con los stalinistas y que se presume lleg\u00f3 a ser militante del PCE) y nombrar a Durruti como jefe de la defensa de la ciudad, utilizando a los anarquistas como un contrapeso ante el PCE. Con respecto a la dirigencia cenetista, estaban preocupados por la fuerte presencia de comunistas y socialistas en Madrid, lo que debilitaba su posici\u00f3n en el gobierno. Tambi\u00e9n quer\u00edan sacar a Durruti del frente de Zaragoza y alejarlo de Catalu\u00f1a, su centro de operaciones y donde estaba concentrada su base social; adem\u00e1s, su llegada a Madrid era la culminaci\u00f3n del ingreso de la CNT al gobierno. Por \u00faltimo, los comunistas stalinistas caracterizaron que Durruti era incorruptible, por lo que era necesario sacarlo de Zaragoza para desactivar sus fuerzas, siendo la batalla de Madrid la ocasi\u00f3n ideal para eso y tenderle una trampa (\u00eddem: 118-123).<\/p>\n<p>En este marco se desarroll\u00f3 la maniobra pol\u00edtica contra Durruti. Es imposible saber a ciencia cierta si hubo coordinaci\u00f3n entre estos sectores para sacarlo de Zaragoza, pero es indiscutible que cenetistas, socialistas y comunistas ten\u00edan un inter\u00e9s com\u00fan en llevar a Durruti a Madrid. Cuando la dirigencia de la CNT le plante\u00f3 esta opci\u00f3n, Durruti se opuso porque sosten\u00eda que la \u201cmanera m\u00e1s eficaz de contribuir a la defensa de Madrid es atacar Zaragoza\u201d, pero al final cedi\u00f3 a la presi\u00f3n y se moviliz\u00f3 a la capital con 1.400 milicianos, y seg\u00fan algunas fuentes hasta 3.000 (\u00eddem: 121).<\/p>\n<p>Tras la llegada de sus tropas a Madrid, el 14 de noviembre solicit\u00f3 que no fueran enviadas de inmediato oa combate porque necesitaban descansar y reorganizarse, pero Miaja se opuso y la Junta de Defensa de Madrid le presion\u00f3 para que entrara a combate al d\u00eda siguiente en la Ciudad Universitaria, donde se sab\u00eda que los rebeldes fascistas iban a concentrar la mayor\u00eda de sus fuerzas. A lo largo del primer d\u00eda de combate la Columna Durruti sufri\u00f3 fuertes ataques con obuses y metralletas; al segundo d\u00eda le entregaron un cargamento de armas autom\u00e1ticas desarmadas y con las instrucciones en checo, que pudo armar tras horas de intentos fallidos.<\/p>\n<p>Los d\u00edas pasaron con luchas feroces, cuerpo a cuerpo, resistiendo bombardeos a\u00e9reos y ataques de artiller\u00eda, tomando edificio por edificio. Para el 18 de noviembre hab\u00eda perdido a la mitad de su Columna (unos 700 milicianos muertos), y el resto de sus tropas estaban agotadas tras pasar cinco d\u00edas sin dormir y pr\u00e1cticamente sin comer, por lo que pidi\u00f3 relevos y refuerzos, pero le fueron denegados. Hab\u00eda sido enviado a una ratonera, una emboscada para hacerlo fracasar y acabar con Durruti, si no f\u00edsicamente, al menos s\u00ed con su prestigio militar (\u00eddem: 133).<\/p>\n<p>El 20 de noviembre tuvo lugar el desenlace final con la misteriosa muerte de Durruti. Desde el primer momento comenzaron a fluir las diferentes versiones sobre su muerte. Una versi\u00f3n se\u00f1alaba que fue un disparo accidental de su fusil naranjero; luego circul\u00f3 el rumor de que hab\u00eda sido asesinado por uno de sus guardaespaldas, Manaza, que luego la CNT puso al frente de la Columna Durruti para militarizarla, aunque no era la figura m\u00e1s reconocida e id\u00f3nea para dirigirla; los comunistas, a trav\u00e9s de Miaja, comunicaron que muri\u00f3 producto de las heridas de un combate el d\u00eda anterior; la CNT guard\u00f3 silencio las primeras horas y la noche del 21 de noviembre Federica Montseny comunic\u00f3 la muerte de Durruti, y el 22 un art\u00edculo de <em>Solidaridad Obrera<\/em> se\u00f1al\u00f3 que hab\u00eda muerto producto de una bala perdida del bando fascista.<\/p>\n<p>Trotsky no dud\u00f3 en responsabilizar directamente de la muerte de Durruti a Stalin, que para ganarse la confianza de Inglaterra y Francia traslad\u00f3 todo el aparato de la GPU a Espa\u00f1a con el objetivo de exterminar a todos los que luchaban y defend\u00edan la revoluci\u00f3n proletaria (Trotsky: 246). El historiador anarquista Miquel Amar\u00f3s concluy\u00f3 que a \u201cDurruti lo mataron sus compa\u00f1eros; lo mataron al corromper sus ideas (\u2026). A Durruti se le atribuyeron opiniones que \u2018casualmente\u2019 coincid\u00edan con la l\u00ednea oficial colaboracionista del movimiento libertario, y su nombre serv\u00eda de cu\u00f1a para introducir cualquier tipo de claudicaci\u00f3n\u201d (Amorros: 171).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Trotsky ante la rebeli\u00f3n militar y la guerra civil<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la perspectiva de Trotsky, durante este per\u00edodo el proletariado espa\u00f1ol demostr\u00f3 en varias ocasiones que era capaz de lograr la victoria, pero que no lo hizo por la ausencia de una direcci\u00f3n revolucionaria. De ah\u00ed que fuera m\u00e1s urgente que nunca la puesta en pie de un verdadero \u201cestado mayor revolucionario\u201d para luchar contra el fascismo y desnudar el car\u00e1cter burgu\u00e9s del Frente Popular, diferenci\u00e1ndose de la noci\u00f3n campista donde la guerra era un conflicto entre el progreso y la reacci\u00f3n por fuera de la lucha de clases.<\/p>\n<p>La tarea principal de los revolucionarios en Espa\u00f1a era luchar por la \u201cvictoria de la revoluci\u00f3n, es decir, la victoria de una clase sobre otra\u201d (Trotsky: 226). Sostuvo que hab\u00eda que ayudar con todo al triunfo de las tropas republicanas contra el fascismo, pero que no hab\u00eda que confundir la pol\u00edtica revolucionaria con el programa burgu\u00e9s conservador de los stalinistas, socialistas y anarquistas del Frente Popular.<\/p>\n<p>Esto implicaba intervenir en la guerra civil con los m\u00e9todos de la lucha de clases: \u201cEsto significa que, en el proceso de defensa de la democracia burguesa, incluso con las armas en la mano, el partido del proletariado no debe asumir ninguna responsabilidad respecto de la democracia burguesa, no debe entrar en su gobierno, sino que debe conservar plena libertad de cr\u00edtica, de acci\u00f3n, frente a todos los partidos del Frente Popular, preparando as\u00ed el paso de la democracia burguesa a la etapa siguiente\u201d (\u00eddem: 227).<\/p>\n<p>Sobre las perspectivas militares, no descart\u00f3 una victoria del Frente Popular, pero se\u00f1al\u00f3 que ser\u00eda corta e inestable porque el bando fascista era el que mejor representaba los intereses de la burgues\u00eda, por lo que un eventual triunfo del gobierno \u201cStalin-Caballero\u201d ser\u00eda una v\u00eda indirecta hacia el fascismo, en funci\u00f3n del car\u00e1cter burgu\u00e9s del Frente Popular y sus rasgos bonapartistas, reflejados en sus ataques contra las organizaciones obreras y el llamado a la unidad y la disciplina militar. Por eso un triunfo republicano acrecentar\u00eda las tendencias bonapartistas de la c\u00fapula militar, pero tambi\u00e9n la confianza de la clase obrera y campesina que pele\u00f3 la guerra, lo cual dar\u00eda como resultado otra guerra civil pero esta vez dentro del campo republicano, donde nuevamente ser\u00eda indispensable un partido revolucionario con influencia entre la clase obrera para vencer, o de lo contrario se producir\u00eda una victoria del bando republicano con sus rasgos bonapartistas m\u00e1s exacerbados, que \u201cpor su naturaleza se diferencia bastante poco de la dictadura del general Franco. He aqu\u00ed por qu\u00e9 la pol\u00edtica del Frente Popular es u camino indirecto que conduce hasta el propio fascismo\u201d (\u00eddem: 228-229).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V Per\u00edodo (Mayo 1937)<\/p>\n<p>las jornadas de mayo y la derrota de la revoluci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mayo de 1937 fue un momento crucial en la guerra civil espa\u00f1ola, pues en pocos d\u00edas se libr\u00f3 una batalla que sell\u00f3 la derrota de la revoluci\u00f3n obrera y campesina. El escenario de este drama fueron las calles de Barcelona, epicentro hist\u00f3rico del movimiento obrero en Espa\u00f1a y donde la experiencia de poder dual tuvo su mayor desarrollo. Adem\u00e1s, en el movimiento obrero catal\u00e1n hab\u00eda dos organizaciones que no eran controladas por el stalinismo: por un lado la CNT, que todav\u00eda era la corriente hegem\u00f3nica y sus bases eran sumamente combativas (a pesar de la pol\u00edtica colaboracionista de la burocracia cenetista), y por otro lado el POUM, marcado como \u201ctrotskista\u201d por el pasado de los miembros de la ICE y con una influencia significativa entre sectores de la clase obrera.<\/p>\n<p>Esto dio paso a una provocaci\u00f3n del stalinismo contra estas organizaciones obreras, que por momentos tom\u00f3 la forma de una guerra civil a peque\u00f1a escala en la ciudad, con peleas desde las barricadas y con un enorme saldo en muertos y heridos. Esto demostr\u00f3 que el an\u00e1lisis de Trotsky sobre una eventual guerra civil en el campo republicano no estaba alejado de la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Barcelona, \u201cbasti\u00f3n de la Espa\u00f1a sovi\u00e9tica\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Barcelona era una ciudad con una gran tradici\u00f3n de lucha obrera y pol\u00edtica. Para inicios del siglo XX era conocida como la \u201cciudad de las bombas\u201d por las acciones de los anarquistas individualistas en ese entonces, aspecto reflejado en la fachada de La Sagrada Familia, donde Gaud\u00ed incluy\u00f3 la figura de un anarquista con una bomba Orsini (Thomas: 16). Tambi\u00e9n Engels se refiri\u00f3 a la ciudad como \u201cel centro fabril m\u00e1s importante de Espa\u00f1a, que tiene en su haber hist\u00f3rico m\u00e1s combates de barricadas que ninguna otra ciudad del mundo\u201d (Engels. 5). Junto con esto, para 1930 se estima que Catalu\u00f1a concentraba al 40% del proletariado espa\u00f1ol (Durgan: 17). La suma de todos estos factores explica por qu\u00e9 cuando estall\u00f3 la guerra civil fue precisamente en Catalu\u00f1a donde la clase obrera llev\u00f3 m\u00e1s a fondo la revoluci\u00f3n social, convirti\u00e9ndola en \u201cel basti\u00f3n de la Espa\u00f1a sovi\u00e9tica\u201d (en la acepci\u00f3n originaria y revolucionaria del t\u00e9rmino), como la bautiz\u00f3 Franz Borkenau, ensayista y periodista que recorri\u00f3 Espa\u00f1a en tiempos de la guerra civil, y que por sus cr\u00edticas al stalinismo fue acusado de \u201ctrotskista\u201d y torturado por la GPU (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 56).<\/p>\n<p>En su libro <em>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em>, George Orwell relata el efecto \u201csorprendente e irresistible\u201d de la ciudad para los reci\u00e9n llegados, porque se hac\u00eda evidente que \u201cla clase trabajadora llevaba las riendas\u201d en todos los aspectos de la vida social: \u201cCasi todos los edificios, cualquiera fuera su tama\u00f1o, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban la hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos hab\u00edan sido destruidos y sus im\u00e1genes, quemadas. Por todas partes, cuadrillas de obreros se dedicaban a demoler iglesias. En toda tienda y en todo caf\u00e9 se ve\u00edan letreros que proclamaban su nueva condici\u00f3n de servicios socializados: hasta los limpiabotas hab\u00edan sido colectivizados y sus cajas estaban pintadas de rojo y negro\u201d (G. Orwell, <em>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em>: 21).<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n impregnaba todos los aspectos de la vida cotidiana de la ciudad, y el lenguaje no fue la excepci\u00f3n. Orwell explica que las palabras formales y ceremoniosas hab\u00edan desaparecido, y en vez de decir se\u00f1or, don, usted o buenos d\u00edas, las personas se trataban como camaradas, t\u00fa y salud; tambi\u00e9n comenta la an\u00e9cdota de cuando fue rega\u00f1ado por tratar de dar una propina a un ascensorista, lo cual se consideraba degradante para el trabajador. La revoluci\u00f3n incluso transform\u00f3 la \u201cmoda\u201d, algo que era notable al observar la muchedumbre porque \u201cno hab\u00eda gente \u2018bien vestida\u2019: casi todo el mundo llevaba tosca ropa de trabajo, o bien monos azules o alguna variante del uniforme miliciano\u201d (Orwell: 22). Por eso pens\u00f3 que se hallaba en \u201cun Estado de trabajadores, y que la burgues\u00eda entera hab\u00eda huido\u201d, y aunque hab\u00eda muchas cosas que no comprend\u00eda o no le gustaban, reconoci\u00f3 de inmediato \u201cun estado de cosas por el que val\u00eda la pena luchar\u201d, a tal punto que se sum\u00f3 a la milicia del POUM.<\/p>\n<p>La milicia era una estructura militar y democr\u00e1tica a la vez, donde la disciplina de los combatientes era producto de su grado de conciencia pol\u00edtica y no exist\u00edan los rangos militares de un ej\u00e9rcito convencional. Estaban basadas en los sindicatos y partidos pol\u00edticos, compuestas por hombres y mujeres de la clase trabajadora que representaban el \u201csentimiento m\u00e1s revolucionario del pa\u00eds\u201d, constituyendo \u201cuna especie de microcosmos de una sociedad sin clases\u201d (\u00eddem: 111). De ah\u00ed que el ambiente interno de una columna fuese un \u201cpregusto de socialismo\u201d, porque representaba la \u201c\u00fanica comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo al capitalismo eran m\u00e1s normales que su contrario\u201d (\u00eddem: 112).<\/p>\n<p>El relato de Orwell es apasionante y, al leerlo con tanta distancia, pareciera que es parte de una de sus novelas de ficci\u00f3n. Pero el mundo que reconstruye fue real, y la fuerza de su narraci\u00f3n se debe a que captura la atm\u00f3sfera de una revoluci\u00f3n en medio de la \u201cera de los extremos\u201d, donde la clase obrera so\u00f1aba con tomar el cielo por asalto. Esto mismo explica por qu\u00e9 la Comintern y el PCE dedicaron tantos recursos para reconstruir sus fuerzas en Catalu\u00f1a, pues era la \u201cpuerta de entrada\u201d de la revoluci\u00f3n durante la guerra civil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>PSUC: un partido para la contrarrevoluci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El stalinismo se convirti\u00f3 en el principal defensor de la burgues\u00eda, la propiedad privada y su Estado en la guerra civil, por lo que en Catalu\u00f1a nucle\u00f3 a los obreros conservadores y sectores de la peque\u00f1o burgues\u00eda asustados por las colectivizaciones de la CNT-FAI, lo cual le permiti\u00f3 fundar el Partido Socialista Unificado de Catalu\u00f1a (PSUC), que en lo sucesivo demostr\u00f3 que era un aparato pol\u00edtico-militar contrarrevolucionario y no un partido obrero.<\/p>\n<p>Franz Borkenau analiz\u00f3 c\u00f3omo esta pol\u00edtica hizo que el stalinismo (comunismo en sus palabras) asumiera medidas abiertamente derechistas para contener el avance revolucionario: \u201cLos comunistas no se opusieron solamente a la marea de las socializaciones, sino que se opusieron a casi toda forma de socializaci\u00f3n. No se opusieron solamente a la colectivizaci\u00f3n de los campitos campesinos, sino que se opusieron con \u00e9xito a toda pol\u00edtica determinada de distribuci\u00f3n de las tierras de los grandes latifundistas (\u2026). No solamente trataron de organizar una polic\u00eda activa, sino que mostraron una preferencia deliberada por las fuerzas de polic\u00eda del antiguo r\u00e9gimen aborrecidas por las masas (\u2026). En una palabra, no obraban con el objetivo de transformar el entusiasmo ca\u00f3tico en entusiasmo disciplinado, sino con el fin de sustituir la acci\u00f3n de las masas por una acci\u00f3n militar y administrativa disciplinada, para desembarazarse completamente de aqu\u00e9lla\u201d (en Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 112).<\/p>\n<p>Esto se hizo m\u00e1s evidente a partir de 1937, luego de que la burgues\u00eda republicana lograra fortalecer el poder central de la Generalitat y debilitar a los comit\u00e9s-gobierno, operaci\u00f3n en la que cont\u00f3 con el apoyo directo del PSUC, as\u00ed como con la complicidad de la CNT y en su momento del POUM, que durante varios meses hizo parte del gobierno regional.<\/p>\n<p>Esto dio paso inicialmente a una contrarrevoluci\u00f3n en el plano econ\u00f3mico, con medidas orientadas a restablecer la propiedad privada para beneficiar a los industriales y terratenientes locales. Por ejemplo, en enero de 1937 la Generalitat promulg\u00f3 57 decretos que atentaban contra la sostenibilidad de las f\u00e1bricas colectivizadas; en febrero declar\u00f3 ilegal la colectivizaci\u00f3n de la industria de los l\u00e1cteos; en abril anul\u00f3 el control obrero de las aduanas, y fue Vicente Uribe, ministro de Agricultura del PSUC, quien desmantel\u00f3 la colectivizaciones agrarias y organiz\u00f3 a sus antiguos due\u00f1os para que las administraran (Morrow: 134-135).<\/p>\n<p>Pero estas medidas fueron insuficientes para desmontar por completo la revoluci\u00f3n social en Catalu\u00f1a, lo que oblig\u00f3 al stalinismo y la burgues\u00eda republicana a profundizar su pol\u00edtica contrarrevolucionaria dirigida contra la base del movimiento anarquista y el POUM, sectores que eran independientes del stalinismo, con influencia entre la clase obrera y con acceso a armas con las milicias obreras.<\/p>\n<p>Fue en el pleno ampliado del CC del PCE, realizado el 5 de marzo de 1937, donde se delinearon las tareas que los stalinistas iban a desarrollar en el pr\u00f3ximo per\u00edodo para, literalmente, \u201cconseguir que los fascistas, el trotskismo y los incontrolables sean eliminados de la vida pol\u00edtica\u201d de Espa\u00f1a (PCE, \u201cPor un \u00fanico ej\u00e9rcito regular y el fin del POUM\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 138). Esta frase sintetiza la campa\u00f1a que desarroll\u00f3 durante meses el stalinismo con todo su aparato de prensa, donde igual\u00f3 al fascismo con el trotskismo y los llamados \u201cincontrolables\u201d, que hac\u00eda referencia a los sectores anarquistas que no se somet\u00edan a la disciplina del poder central. Para construir la leyenda de los \u201cincontrolables\u201d el stalinismo se apoy\u00f3 en casos particulares de anarquistas que comet\u00edan actos individualistas, pero que generaliz\u00f3 a todo sector disidente para justificar su posterior represi\u00f3n.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n de estos tres enemigos era fundamental para el plan contrarrevolucionario del PSUC en Catalu\u00f1a, pues justificaba que la guerra civil se libraba en el frente contra el fascismo, pero tambi\u00e9n en la retaguardia contra los trotskistas y los incontrolables. El stalinismo expl\u00edcitamente plante\u00f3 que era \u201cdeber de todos los antifascistas del frente y de la retaguardia desarrollar una vigilancia incansable, exigir la depuraci\u00f3n de los mandos del Ej\u00e9rcito y ayudar al gobierno a realizarla\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Parte de la ofensiva stalinista consisti\u00f3 en impulsar la creaci\u00f3n de un mando \u201c\u00fanico fiel y eficaz para todo el Ej\u00e9rcito republicano\u201d para acabar con \u201cel sistema de mandos separados y que operan de una forma casi independiente, como ocurre hasta ahora en el Estado Mayor Central con el mando de Catalu\u00f1a, de Euzkadi, de Asturias\u201d (\u00eddem: 136). La traducci\u00f3n de esta frase era librar un ataque frontal para desmontar por completo el sistema de milicias populares que, aunque ya hab\u00eda sido golpeado con los decretos de militarizaci\u00f3n del gobierno de Largo Caballero y de la Generalitat, todav\u00eda garantizaba acceso al armamento de la clase obrera en Catalu\u00f1a.13<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el stalinismo asumi\u00f3 como otra de sus tareas \u201ceducar al pueblo en el odio y en la intransigencia contra sus enemigos\u201d, en referencia a los enemigos abiertos y los solapados: \u201cHay que luchar para acabar con la tolerancia y la falta de vigilancia de ciertas organizaciones proletarias que establecen lazos de convivencia con el trotskismo contrarrevolucionario, con la banda del \u2018POUM\u2019 (\u2026). El trotskismo es, con su verborrea altisonante y seudo revolucionaria, el inspirador de los \u2018incontrolables\u2019, el que alienta la acci\u00f3n de los que quieren salirse de la ley democr\u00e1tica establecida por el gobierno del Frente Popular, el que con sus intrigas venenosas crea dificultades en el frente y en la retaguardia, poniendo en peligro los resultados de nuestra lucha\u201d (\u00eddem: 138).<\/p>\n<p>Este lenguaje del stalinismo en tiempos de guerra civil s\u00f3lo pod\u00eda significar una cosa: la declaraci\u00f3n de persecuci\u00f3n y exterminio de los comunistas disidentes en Catalu\u00f1a. Para esto contaba con todo el aparato represivo importado desde la URSS con la GPU.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El POUM en su laberinto<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El POUM represent\u00f3 a la perfecci\u00f3n todas las ambig\u00fcedades de una corriente centrista. En Catalu\u00f1a es donde esto se hizo m\u00e1s evidente, pues era donde el partido ten\u00eda peso org\u00e1nico e influencia sobre sectores de masas de la clase obrera. Para el momento de la guerra civil se estima que contaba entre 25.000 y 40.000 militantes. Trotsky calific\u00f3 de traici\u00f3n la firma del POUM del programa burgu\u00e9s del Frente Popular, lo cual fue justificado por sus dirigentes como una medida para responder a los deseos de unidad de la clase obrera y para aprovechar la plataforma electoral para dar a conocer las propuestas del partido. A pesar de esta capitulaci\u00f3n, el POUM (as\u00ed como el resto de partidos obreros) no ingres\u00f3 al gobierno del Frente Popular. Pero el estallido de la guerra civil coloc\u00f3 al POUM ante nuevas presiones, a las cuales afront\u00f3 de la forma que mejor sab\u00edan hacerlo: adapt\u00e1ndose una y otra vez.<\/p>\n<p>Un claro ejemplo fue su ubicaci\u00f3n inicial hacia el gobierno de Largo Caballero. Nin, en un discurso pronunciado el 6 de setiembre de 1936, caracteriz\u00f3 al nuevo gobierno como \u201cun paso adelante respecto del gobierno anterior\u201d de Giral, con la particularidad de que era un gobierno de Frente Popular que \u201cresponde a la situaci\u00f3n anterior al 19 de julio\u201d, por lo que con respecto a la situaci\u00f3n abierta con la guerra civil era \u201cun paso atr\u00e1s\u201d. Bajo esta \u201cdial\u00e9ctica cantinflesca\u201d, Nin se olvida de brindar una definici\u00f3n directa sobre el car\u00e1cter de clase del gobierno de Largo Caballero, limit\u00e1ndose a \u201ccriticarlo\u201d a partir de sus desacoples con la coyuntura y la temporalidad. Esto lo recubre con una pol\u00edtica \u201cclasista\u201d abstracta, levantando la consigna central de \u201c\u00a1Fuera del gobierno los ministros burgueses y viva el gobierno de la clase trabajadora!\u201d (Nin, <em>Los problemas de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em>: 180).<\/p>\n<p>Esta consigna fue empleada por los bolcheviques durante los primeros meses de la revoluci\u00f3n rusa, exigi\u00e9ndole a los mencheviques y socialistas revolucionarios que rompieran con los ministros burgueses y se constituyera un gobierno sobre el poder de los soviets, el cual se compromet\u00edan a respetar. Era una pol\u00edtica para acabar con la dualidad de poderes y afianzar el poder de la clase obrera, adem\u00e1s de que serv\u00eda para denunciar el car\u00e1cter conciliador de esas corrientes de izquierda que se negaron a asumir el poder.<\/p>\n<p>En el caso de Nin esta consigna no ten\u00eda ning\u00fan contenido revolucionario y, por el tono del discurso, da la impresi\u00f3n de ser una \u201crecomendaci\u00f3n de izquierda\u201d para el gobierno, no una t\u00e1ctica para romper con la burgues\u00eda y la dualidad de poderes. En el siguiente p\u00e1rrafo, Nin queda al descubierto cuando analiza que para ganar la guerra hay que construir un centro militar unificado, por lo que el POUM \u201cpropone que se constituya inmediatamente una Junta Nacional de Defensa que, como el Comit\u00e9 de las Milicias de Catalu\u00f1a, centralice toda la acci\u00f3n y lleve la guerra hasta la victoria definitiva\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Como explicamos anteriormente, la conformaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Milicias en Catalu\u00f1a fue una maniobra de Companys (avalada por la dirigencia de la CNT, que rehus\u00f3 tomar el poder) para establecer una transacci\u00f3n entre el poder de la calle de los comit\u00e9s-gobierno y el gobierno formal de la Generalitat, con el objetivo de ganar tiempo para organizar la contraofensiva y restablecer el poder burgu\u00e9s en todas sus dimensiones. \u00a1La t\u00e1ctica de Nin consist\u00eda en replicar esa experiencia para todo el pa\u00eds! M\u00e1s all\u00e1 de sus llamados a conformar un gobierno obrero, su pol\u00edtica iba en el sentido contrario al embellecer la persistencia de la dualidad de poderes, una situaci\u00f3n por definici\u00f3n inestable que en determinado punto tiene que dar paso al control definitivo del poder por parte de una clase social.<\/p>\n<p>Los desaciertos del POUM en Catalu\u00f1a fueron m\u00e1s all\u00e1, particularmente cuando aceptaron ingresar al consejo de la Generalitat, es decir, a un gobierno burgu\u00e9s de Frente Popular. Exigieron como condici\u00f3n de su ingreso que se realizara una \u201cdeclaraci\u00f3n ministerial de orientaci\u00f3n socialista\u201d y \u201cla intervenci\u00f3n activa y directa de la CNT\u201d, dos medidas cosm\u00e9ticas para camuflar que estaban llevando a fondo la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases que tanto hab\u00edan criticado. Nin y compa\u00f1\u00eda justificaron esta t\u00e1ctica como una necesidad ante la fuerza de los hechos en medio de una situaci\u00f3n de transici\u00f3n pol\u00edtica, por lo que aceptaron colaborar en el Consejo de la Generalitat con el resto de \u201cfracciones obreras\u201d, escondiendo a los sectores representantes de la burgues\u00eda y peque\u00f1oburgues\u00eda catalana (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 98).<\/p>\n<p>Nin pas\u00f3 a ocupar el cargo de ministro de Justicia en la Generalitat, donde fue c\u00f3mplice del operativo stalinista y republicano para desarticular los comit\u00e9s-gobierno. Por ejemplo, apoy\u00f3 (junto con los representantes de la CNT) el decreto del 9 de setiembre de 1936, donde el Consejo de la Generalitat acord\u00f3 disolver \u201clos comit\u00e9s locales, cualesquiera que sean los nombre o t\u00edtulos, y todos los organismos que pueden haberse constituido para abatir al movimiento subversivo\u201d, una capitulaci\u00f3n a la burgues\u00eda que justific\u00f3 porque los comit\u00e9s-gobierno representaban a los partidos obreras \u201cseg\u00fan una falsa proporci\u00f3n\u201d y porque era necesario codificar y centralizar el funcionamiento de los organismos municipales (\u00eddem). Aunado a esto, Nin fue el art\u00edfice del nuevo aparato judicial republicano, que era una versi\u00f3n moderna y abierta a todas las figuras avaladas por los partidos y sindicatos obreros, pero que tuvo como fin reinstaurar el monopolio de la justicia en la Generalitat y no el poder obrero.<\/p>\n<p>Esto son s\u00f3lo algunos ejemplos de la adaptaci\u00f3n del POUM a la pol\u00edtica burguesa de la Generalitat. Para finales de 1936 el POUM fue expulsado del gobierno por la presi\u00f3n de la URSS y del PSUC, y se intensificaron los operativos para su liquidaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mayo sangriento<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde inicios de 1937 el gobierno de Largo Caballero enfrent\u00f3 problemas econ\u00f3micos y sociales producto del conflicto militar, a los que se sum\u00f3 un creciente malestar por las medidas contra la revoluci\u00f3n impuestas por el Frente Popular. Las f\u00e1bricas estaban paradas o a media m\u00e1quina, el costo de vida se duplic\u00f3 entre julio de 1936 y marzo de 1937, hab\u00eda escasez de alimentos en las panader\u00edas, etc. (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 136). Esto gener\u00f3 condiciones para el surgimiento de una oposici\u00f3n revolucionaria en las organizaciones obreras, incluso de las que apoyaban al Frente Popular.<\/p>\n<p>El POUM experiment\u00f3 un relativo giro a la izquierda tras su expulsi\u00f3n de la Generalitat, aunque no exento de contradicciones desde el Comit\u00e9 Central del partido. Un sector del mismo hizo campa\u00f1a para exigir su reincorporaci\u00f3n al gobierno, pero Nin retom\u00f3 su llamado a formar comit\u00e9s o consejos obreros (\u00a1los mismos que ayud\u00f3 a desarticular!) para la revoluci\u00f3n. Antes que una pol\u00edtica consecuente, los posicionamientos del POUM obedec\u00edan al cambio de su ubicaci\u00f3n tras la expulsi\u00f3n de la Generalitat, los peligros planteados por el fortalecimiento del stalinismo y el retroceso que experimentaba la revoluci\u00f3n, factores que los presionaron para asumir una l\u00ednea de oposici\u00f3n de izquierda al gobierno. Con el enorme l\u00edmite de que su pol\u00edtica estaba en funci\u00f3n de convencer a la dirigencia de la CNT para no quedar aislados, impidiendo que el partido tuviera iniciativas independientes para la clase obrera.<\/p>\n<p>Muy diferente fue el caso de la secci\u00f3n juvenil del POUM, la Juventud Comunista Ib\u00e9rica (JCI), que concluy\u00f3 que la colaboraci\u00f3n con la Generalitat fue un error y lanz\u00f3 la consigna de una asamblea constituyente sobre la base de comit\u00e9s obreros, cuya organizaci\u00f3n no pod\u00eda depender de convencer a la CNT u otra organizaci\u00f3n, sino que hab\u00eda que impulsar desde la clase obrera. Este giro de la JCI coincidi\u00f3 con la formaci\u00f3n de sectores cr\u00edticos en la Juventud Socialista Unificada (JSU), lo cual se reflej\u00f3 en el mitin del 14 de febrero de 1937 organizado entre ambas organizaciones, al cual concurrieron 50.000 j\u00f3venes en Barcelona para construir el Frente de la Juventud Revolucionaria, abriendo una crisis al interior de la JSU y el control del PCE sobre la misma (\u00eddem: 137).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la CNT cristaliz\u00f3 un sector de oposici\u00f3n a la burocracia cenetista, que adopt\u00f3 el nombre de \u201cAmigos de Durruti\u201d, y reivindicaron la unidad de la guerra y la revoluci\u00f3n. Adem\u00e1s, sus posiciones coincidieron con los an\u00e1lisis del POUM y los trotskistas de la secci\u00f3n Bolchevique-Leninista, lo cual quedar\u00eda de manifiesto durante las jornadas de mayo (Morrow: 109).<\/p>\n<p>Esto hizo inevitable que el stalinismo provocara un enfrentamiento para aplastar los conatos de disidencia y destruir al POUM. A pesar de las presiones stalinistas, Largo Caballero se rehusaba a ilegalizar al POUM porque lo consideraba un partido obrero y no cre\u00eda ninguna de las acusaciones lanzadas por los stalinistas contra Nin y los dirigentes del partido, a quienes acusaban de ser agentes fascistas. Ante eso, el PSUC actu\u00f3 de otra forma: desat\u00f3 una escalada de provocaciones desde mediados de abril de 1937 contra la militancia obrera de la CNT y el POUM, con operativos masivos de los guardias de asalto para desarmar a los obreros en la ciudad, provocando muertes por fusilamientos y francotiradores.<\/p>\n<p>Para mayo la polarizaci\u00f3n era extrema, en grado tal que el gobierno prohibi\u00f3 la realizaci\u00f3n de marchas o m\u00edtines en conmemoraci\u00f3n del 1\u00b0 de mayo. Orwell estaba en la ciudad para ese momento y relata el ambiente tenso que se respiraba por doquier, ante la inminencia de los enfrentamientos que estaban por desarrollarse. La explicaci\u00f3n de esto radicaba en el choque entre \u201cquienes quer\u00edan que la revoluci\u00f3n siguiera adelante y los que deseaban frenarla o impedirla\u201d, representado por los anarquistas y comunistas, respectivamente. Desde el punto de vista pol\u00edtico, era el choque entre las dos principales fuerzas, lo que presagiaba la magnitud del conflicto: \u201cEn Catalu\u00f1a no exist\u00eda otro poder que el PSUC y sus aliados liberales. Pero a \u00e9l se opon\u00eda la fuerza incierta de la CNT, no tan bien armada y menos segura en cuanto a sus metas, pero poderosa a causa del n\u00famero y de su predominio en varias industrias clave\u201d (Orwell: 126).<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 el 3 de mayo, cuando tres camiones con guardias de asalto bajo el mando del comisario del Orden P\u00fablico del PSUC llegaron al edificio de la Telef\u00f3nica que, desde el inicio de la guerra civil, estaba bajo control de la CNT luego de arrebat\u00e1rsela a los fascistas. La bandera rojinegra confederal ondeaba en el edificio desde el 19 de julio y era un s\u00edmbolo del doble poder en la ciudad. Adem\u00e1s, su control era vital porque quien manejaba el edificio ten\u00eda acceso a todas las comunicaciones de la ciudad.<\/p>\n<p>A pesar del ataque sorpresa, los guardias de la CNT lograron mantener la posici\u00f3n de los pisos superiores y, en cuesti\u00f3n de dos horas, toda la ciudad se alz\u00f3 en armas para repudiar el ataque stalinista. De pronto Barcelona estaba llena de barricadas y la fuerza revolucionaria de la clase obrera catalana se hizo sentir como en las jornadas de julio de 1936, tal como lo describi\u00f3 un testigo de los hechos: \u201cLos obreros armados dominaban casi toda Barcelona. Todo el puerto, y con \u00e9l la fortaleza de Montju\u00efc, cuyos ca\u00f1ones dominaban el puerto y la ciudad, lo ten\u00edan los anarquistas, todos los suburbios estaban en sus manos; las fuerzas gubernamentales, exceptuando algunos cuarteles aislados, estaban totalmente superadas en n\u00famero y concentradas en el centro de la ciudad\u201d (Morrow: 108).<\/p>\n<p>Nuevamente estaban dadas todas las condiciones para que la clase obrera tomara el poder, en lo que coincid\u00edan las bases de izquierda de la CNT, el POUM, los Amigos de Durruti, los bolcheviques-leninistas y sectores de la Juventud Libertaria, que \u201cllamaban a la toma del poder a los obreros a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de \u00f3rganos democr\u00e1ticos de defensa\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Pero la direcci\u00f3n de la CNT intervino para contener la lucha y pactar el desarme. Incluso Federica Montseny y Garc\u00eda Oliver se trasladaron en avi\u00f3n a Barcelona para desmovilizar a sus bases anarquistas. Companys, presidente de la Generalitat, se pronunci\u00f3 contra la provocaci\u00f3n stalinista y llam\u00f3 a la calma. A partir del mi\u00e9rcoles 5 de mayo, la CNT difundi\u00f3 el acuerdo con el gobierno, que se reduc\u00eda a un cese al fuego y la retirada simult\u00e1nea de los polic\u00edas y obreros armados, pero no planteaba nada sobre el control de la Telef\u00f3nica (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 140). La traici\u00f3n de la burocracia cenetista fue de tal magnitud que en el peri\u00f3dico <em>Solidaridad Obrera<\/em> la noticia sobre el ataque a la Telef\u00f3nica se public\u00f3 en la p\u00e1gina 8 (cuando era algo de portada por su importancia), sin mencionar las barricadas ni orientaci\u00f3n alguna para las bases, salvo \u201cmantener la calma\u201d.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n del POUM tampoco estuvo a la altura de los hechos, sino que oscil\u00f3 de la izquierda a la derecha en cuesti\u00f3n de horas. Al inicio del conflicto se pusieron a la izquierda y firmaron un manifiesto conjunto con los Amigos de Durruti donde \u201cse propugnaba la formaci\u00f3n de un consejo revolucionario, as\u00ed como el fusilamiento de los responsables del ataque contra Telef\u00f3nica y el desarme de la Guardia Civil\u201d (Zavala: 300). Pero cambiaron de orientaci\u00f3n luego de sostener una reuni\u00f3n con representantes de la CNT, donde los anarquistas dejaron en claro que su posici\u00f3n era exigir la renuncia de los responsables directos del ataque y garantizar que sus representantes permanecieran en el Consejo de la Generalitat.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hizo la direcci\u00f3n del POUM ante esa capitulaci\u00f3n de la CNT? Pues retrocedi\u00f3 por temor a quedarse aislados. Al menos hab\u00eda 30.000 obreros del POUM en Catalu\u00f1a, que pudieron haber influido de manera decisiva en los acontecimientos de mayo con una direcci\u00f3n revolucionaria del POUM, pero Nin y compa\u00f1\u00eda optaron por la capitulaci\u00f3n\u2026 ante los capituladores de la CNT, haci\u00e9ndolo m\u00e1s vergonzoso a\u00fan. Morrow da en el clavo cuando analiza que el \u201cPOUM puso su destino en manos de la direcci\u00f3n de la CNT\u201d, por lo que no realiz\u00f3 ninguna propuesta p\u00fablica ante las masas que hubieran dotado a la rebeli\u00f3n de \u201cun eje de exigencias espec\u00edficas para plantear a sus direcciones\u201d (Morrow: 116).<\/p>\n<p>El saldo de los combates fue de 500 muertos y 1.500 heridos, entre ellos dirigentes de las organizaciones disidentes que fueron asesinados con premeditaci\u00f3n, como sucedi\u00f3 con el anarquista italiano de izquierda (referente de los Amigos de Durruti) Camillo Berneri, cr\u00edtico de la pol\u00edtica colaboracionista de la CNT; tambi\u00e9n fue asesinado Alfredo Mart\u00ednez, quien fuera secretario del recientemente constituido Frente de la Juventud Revolucionaria.<\/p>\n<p>Los llamados a la calma por parte de la dirigencia de la CNT rindieron efecto. Para el 8 de mayo finalizaron los enfrentamientos y llegaron a la ciudad 80 camiones con 5.000 guardias para \u201cgarantizar la paz\u201d en Barcelona. El POUM present\u00f3 el acuerdo de cese el fuego casi como una victoria, llamando desde las p\u00e1ginas de <em>La Batalla<\/em> a \u201creemprender el trabajo\u201d y se congratulaba por \u201cla magn\u00edfica reacci\u00f3n de la clase obrera ante la provocaci\u00f3n sufrida\u201d, pero no dec\u00eda nada sobre la posibilidad de tomar el poder y su cambio de orientaci\u00f3n durante la lucha (Zavala: 308). Por su parte, Companys dijo que no hab\u00eda ni vencedores ni vencidos.<\/p>\n<p>Lo que sucedi\u00f3 en las siguientes semanas demostr\u00f3 todo lo contrario: sobrevino una barrida por parte de la guardia civil que dej\u00f3 cientos de muertos y heridos, y las tropas anarquistas y poumistas fueron enviadas a morir a las zonas de mayor enfrentamiento sin protecci\u00f3n a\u00e9rea ni de la artiller\u00eda. Brou\u00e9 y T\u00e9mine sostienen que la toma de la Telef\u00f3nica por el PSUC fue parte del proceso de restauraci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s y no una provocaci\u00f3n para desatar los combates, que en realidad tomaron desprevenidos a los stalinistas que actuaban en sinton\u00eda con la burgues\u00eda republicana (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 141). En todo caso, los eventos de mayo fueron utilizados por el stalinismo para incrementar su campa\u00f1a contra el POUM, al que acus\u00f3 de incitar al desorden; tambi\u00e9n marc\u00f3 el fin del debilitado gobierno de Largo Caballero, dando pas\u00f3 a Juan Negr\u00edn (un aliado directo del PCE) y la profundizaci\u00f3n de la campa\u00f1a stalinista para aniquilar al POUM y sus dirigentes.<\/p>\n<p>La derrota de la clase obrera catalana en mayo de 1937 represent\u00f3 la derrota de la revoluci\u00f3n social. Barcelona pas\u00f3 de ser el \u201cbasti\u00f3n de la Espa\u00f1a sovi\u00e9tica\u201d a convertirse en una ciudad nuevamente regida por las formas burguesas, como lo constat\u00f3 el propio Orwell cuando tuvo que abandonar la ciudad por la persecuci\u00f3n contra los milicianos poumistas: \u201cResultaba extra\u00f1o ver c\u00f3mo hab\u00eda cambiado todo. S\u00f3lo seis meses antes, cuando a\u00fan dominaban los anarquistas, era el aspecto de un proletario el que hac\u00eda a uno respetable (\u2026) En la frontera, los guardias anarquistas hab\u00edan impedido la entrada a un franc\u00e9s vestido elegantemente y a su esposa por el \u00fanico motivo, seg\u00fan creo, de que parec\u00edan demasiado burgueses. Ahora era al rev\u00e9s: para salvarse hab\u00eda que parecer burgu\u00e9s\u201d (Orwell: 210).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Trotsky: \u00a1la toma del poder era posible en mayo!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inicialmente Trotsky fue muy cauteloso al referirse a la insurrecci\u00f3n de mayo en Barcelona, porque dada la distancia e informaci\u00f3n deformada con que contaba \u201clas conclusiones que formulamos no pueden tener m\u00e1s que un car\u00e1cter hipot\u00e9tico y provisional\u201d (Trotsky: 233). Eso explica que no hiciera ninguna predicci\u00f3n categ\u00f3rica sobre las terribles consecuencias de la derrota para la revoluci\u00f3n, porque era precipitado \u201cafirmar por adelantado que se haya agotado la fuerza revolucionaria de ese admirable proletariado ib\u00e9rico\u201d, y reiter\u00f3 que pese a los errores y debilidades de la insurrecci\u00f3n \u201cpermanecemos indisolublemente solidarios con los obreros vencidos\u201d (\u00eddem: 234-235).<\/p>\n<p>Pero s\u00ed fue contundente en sus cr\u00edticas hacia las direcciones de la CNT y el POUM, porque conoc\u00eda a fondo el comportamiento de estas corrientes. Para esos momentos Trotsky se concentr\u00f3 mucho en la diferenciaci\u00f3n hacia el POUM, algo comprensible por la campa\u00f1a del stalinismo que lo acusaba de \u201ctrotskista\u201d (con eco a nivel internacional) y las expectativas que este partido gener\u00f3 en sectores de izquierda disidente a nivel internacional, lo que hac\u00eda fundamental delimitarse de Nin en la perspectiva de la fundaci\u00f3n de la IV Internacional. Lo primero que se\u00f1al\u00f3 es que la experiencia de mayo desnud\u00f3 las ambig\u00fcedades del POUM ante la clase obrera catalana, la cual confiaba en su direcci\u00f3n y se tomaba en serio sus escritos radicales, pero cuando \u201cla masa se dispon\u00eda a materializar esta cr\u00edtica por medio de la acci\u00f3n, se encontr\u00f3 pr\u00e1cticamente decapitada\u201d (\u00eddem: 234).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicar este comportamiento bipolar del POUM, radical en el papel pero capitulador en la acci\u00f3n? Nueve d\u00edas antes del estallido de la insurrecci\u00f3n de mayo, Trotsky analizaba que el POUM no hab\u00eda roto a fondo con el Frente Popular, asumiendo el papel de consejero de izquierda del gobierno y la CNT: \u201cEl POUM a\u00fan se encuentra a medias en el Frente Popular. Los dirigentes del POUM <em>exhortan <\/em>lastimeramente al gobierno del Frente Popular a que entre en la v\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista. Los dirigentes del POUM intentan hacer comprender respetuosamente las ense\u00f1anzas de Marx sobre el Estado a los dirigentes de la CNT. Los dirigentes del POUM se consideran los consejeros \u2018revolucionarios\u2019 de los jefes del Frente Popular. Esta postura es est\u00e9ril e indigna de un revolucionario (\u2026). Es preciso sentirse los dirigentes de las masas revolucionarias y no los consejeros del gobierno burgu\u00e9s\u201d (\u00eddem: 228).<\/p>\n<p>Por eso eran incapaces de realizar acci\u00f3n independiente alguna respecto del gobierno o la CNT, lo cual justificaban como una precauci\u00f3n para no quedar aislados, pero que en realidad era producto de su indecisi\u00f3n para asumirse como direcci\u00f3n revolucionaria y confiar en el potencial de lucha de la clase obrera. De hecho, el CC del POUM public\u00f3 el 4 de abril las \u201c13 condiciones para la victoria\u201d, donde plantea la posibilidad de la toma pac\u00edfica del poder mediante \u201cla convocatoria de un congreso de delegados de los sindicatos obreros, campesinos y de soldados\u201d, pero no era una consigna para impulsar la movilizaci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera, sino un planteamiento para el gobierno burgu\u00e9s de Largo Caballero, el mismo que desde hac\u00eda meses ven\u00eda desmontando el poder dual y reconstruyendo el Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Esto sumi\u00f3 a Nin en un laberinto sin salida, incapaz de convertir su razonamiento cr\u00edtico en pol\u00edtica revolucionaria, limit\u00e1ndose a una capitulaci\u00f3n sistem\u00e1tica ante las direcciones obreras reformistas, en particular de la CNT. Por eso la pol\u00edtica del POUM nunca estuvo a la altura de las exigencias de la revoluci\u00f3n y se autoconsolaba pens\u00e1ndose como la m\u00e1s avanzada de la izquierda, pero, como recordar\u00e1 Trotsky, \u201cno hay que establecer la pol\u00edtica en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, sino en relaci\u00f3n con los acontecimientos, en relaci\u00f3n con la lucha de clases\u201d (\u00eddem: 230).<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n y con mas informaci\u00f3n a mano, Trotsky fue categ\u00f3rico al afirmar que era posible la toma del poder en mayo, pero que la desgracia fue la negativa de la CNT para realizarlo, tal como lo repet\u00edan en los art\u00edculos de <em>Solidaridad Obrera<\/em>: \u201cSe nos acusa de haber sido los instigadores de la rebeli\u00f3n de mayo. Nosotros est\u00e1bamos completamente en contra. \u00bfLa prueba? Nuestros enemigos la conocen tan bien como nosotros: <em>si hubi\u00e9semos querido tomar el poder en mayo, lo hubi\u00e9ramos podido hacer con toda seguridad. <\/em>Pero estamos en contra de toda dictadura\u201d (\u00eddem: 286).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VI Per\u00edodo (mayo 1937-abril 1939)<\/p>\n<p>Juan Negr\u00edn, el \u201cgobierno de la victoria\u201d que finiquit\u00f3 la derrota<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El gobierno de Largo Caballero fue otra v\u00edctima de la insurrecci\u00f3n de mayo. La burgues\u00eda republicana lo utiliz\u00f3 mientras sinti\u00f3 el peligro de la revoluci\u00f3n obrera, por lo que requiri\u00f3 de sus servicios para legitimar el Poder Ejecutivo y avanzar en la reconstrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s. Pero la derrota de la clase obrera catalana cambi\u00f3 la situaci\u00f3n y, a partir de ese momento, la burgues\u00eda republicana y el stalinismo optaron por un nuevo gobierno que representara m\u00e1s firmemente sus intereses contrarrevolucionarios.<\/p>\n<p>Juan Negr\u00edn fue el hombre elegido para encabezar el nuevo gabinete, al cual la Pasionaria (referente del PCE) llam\u00f3 \u201cel gobierno de la victoria\u201d, en contraposici\u00f3n al de Largo Caballero, al que los stalinistas acusaron de haber retrasado el triunfo (aunque antes le llamaban el Lenin espa\u00f1ol). Pero ocurri\u00f3 todo lo contrario, porque Negr\u00edn no busc\u00f3 la victoria militar; por el contrario, sus objetivos fueron fortalecer el Estado burgu\u00e9s y reprimir al movimiento obrero y campesino, sentando las bases para la derrota militar de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Un estado fuerte y policial<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el inicio de su mandato, Negr\u00edn se encarg\u00f3 de desmontar las conquistas que la clase obrera logr\u00f3 desde las jornadas de julio de 1936 contra la rebeli\u00f3n militar. Su objetivo principal fue restablecer el control de Estado burgu\u00e9s sobre el conjunto de la econom\u00eda y garantizar los intereses de los capitalistas locales e imperialistas. El 28 de agosto el gobierno promulg\u00f3 el decreto que lo facultaba a tomar o intervenir las industrias metal\u00fargicas o mineras, rebajando el control obrero a la defensa de las condiciones laborales y estimular la producci\u00f3n. En acatamiento a esta medida, el Ministerio de Defensa comenz\u00f3 a tomar las f\u00e1bricas y s\u00f3lo realiz\u00f3 contratos con las empresas que estuvieran bajo administraci\u00f3n de sus viejos propietarios o bajo la intervenci\u00f3n gubernamental (Morrow: 101). Adem\u00e1s, se instaur\u00f3 la militarizaci\u00f3n de las industrias b\u00e9licas, donde se prohibieron las huelgas y la afiliaci\u00f3n sindical. El gobierno tambi\u00e9n desarroll\u00f3 una ofensiva centralizadora contra los derechos a las nacionalidades, producto de la cual los nacionalistas vascos y autonomistas catalanes rompieron con el gobierno.<\/p>\n<p>Para garantizar la ejecuci\u00f3n de todas estas medidas contrarrevolucionarias, el gobierno de Negr\u00edn instaur\u00f3 un r\u00e9gimen bonapartista sumamente autoritario que funcionaba a partir de decretos ejecutivos, donde las Cortes pasaron a ser un elemento figurativo y toda cr\u00edtica era equiparada a traici\u00f3n. Para hacer valer su autoridad, apel\u00f3 a la justicia burguesa y las fuerzas represivas, que durante su gesti\u00f3n contaron con todas las facilidades para atacar al movimiento obrero y la oposici\u00f3n de izquierda.<\/p>\n<p>El 23 de junio emiti\u00f3 el decreto para la creaci\u00f3n de unas cortes especiales para tratar sediciosos, implementando medidas similares a las leyes judiciales de Stalin en la URSS: castigo por actos no cometidos, juicios secretos, cl\u00e1usula de confesi\u00f3n, etc. (\u00eddem: 98). Este decreto ser\u00eda utilizado para procesar a opositores pol\u00edticos, incluso por eventos sucedidos previamente a la emisi\u00f3n del decreto, dejando en claro el car\u00e1cter esencialmente pol\u00edtico de estas cortes especiales. El 14 de agosto el gobierno emiti\u00f3 otro decreto donde se estableci\u00f3 la prohibici\u00f3n de realizar cr\u00edticas a la URSS en la prensa, porque no se pod\u00edan tolerar los ataques contra un pa\u00eds amigo de la Rep\u00fablica en medio de la guerra civil.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no menos importante, el Ej\u00e9rcito Popular se termin\u00f3 de transformar en un ej\u00e9rcito burgu\u00e9s regular, restableciendo la jerarqu\u00eda de los sueldos, prohibiendo el ascenso de oficiales obreros al grado de comandantes y la participaci\u00f3n de los soldados en actividades pol\u00edticas como manifestaciones o mitines (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 155).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La persecuci\u00f3n a los opositores<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Negr\u00edn y el PCE desarrollaron una fuerte persecuci\u00f3n contra los sectores de izquierda con alg\u00fan grado de independencia hacia el gobierno y la URSS. El primer objetivo fue el POUM, principal partido comunista disidente con unos 40.000 militantes. La direcci\u00f3n del POUM era consciente de la persecuci\u00f3n stalinista en su contra, pero no dimension\u00f3 lo que estaba por ocurrir luego de las jornadas de mayo. A lo sumo esperaban que el partido fuera formalmente disuelto, pero jam\u00e1s que iban a tratar de exterminarlos f\u00edsicamente. Orwell cuenta que el partido no ten\u00eda ninguna red clandestina de seguridad para esconder a sus dirigentes, por lo que la seguridad del Estado y los agentes stalinistas sab\u00edan d\u00f3nde ubicar los lugares de reuni\u00f3n; incluso el POUM prosigui\u00f3 con los arreglos a sus locales y la construcci\u00f3n de un cine en la sede central hasta el mismo d\u00eda en que fue disuelto (Orwell: 193).<\/p>\n<p>Los ataques se iniciaron el 28 de mayo, cuando se produjo el cierre de <em>La Batalla<\/em>, pero se intensificaron el 16 y 17 de junio con el arresto de todos los miembros del Comit\u00e9 Ejecutivo del POUM. Los motivos del arresto fueron expuestos en un documento del 11 de junio donde se los acusaba de atentar contra la Rep\u00fablica y su gobierno, pero tambi\u00e9n por calumnias hacia la URSS y sus relaciones con grupos trotskistas internacionales, lo cual confirmaba que eran agentes del fascismo. Una de las pruebas que aportaron los agentes stalinistas fue un plano de Madrid decomisado a un falangista, el cual ten\u00eda un mensaje con tinta invisible firmado que se refer\u00eda a \u201cN\u201d como un agente confiable, prueba irrefutable de que se trataba de Nin (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 149).<\/p>\n<p>Aunque era una prueba falsa a todas luces, el operativo ten\u00eda que proseguir y el caso de los dirigentes del POUM fue traslado a los Tribunales Especiales para el 29 de julio, donde se los iba a procesar por alta traici\u00f3n bajo el decreto creado el 23 de junio (Morrow: 98). De esta forma, se iba aplicar esa ley de forma retroactiva con el fin de justificar legalmente su eventual condena a muerte. El PCE insisti\u00f3 en que se los fusilara por traidores, pero en octubre esa acusaci\u00f3n fue desestimada por falta de pruebas y por la presi\u00f3n pol\u00edtica que gener\u00f3 la desaparici\u00f3n de Nin a nivel internacional, por lo que fueron condenados a 15 a\u00f1os de prisi\u00f3n por su participaci\u00f3n en la insurrecci\u00f3n de mayo contra el orden establecido, y el POUM fue disuelto. El que Nin no hubiese firmado ninguna \u201cconfesi\u00f3n\u201d incrimin\u00e1ndolos mientras estuvo bajo tortura de los agentes stalinistas les salv\u00f3 la vida.<\/p>\n<p>Con respecto al movimiento anarquista, a partir de la derrota de la insurrecci\u00f3n de Barcelona experiment\u00f3 un desplome progresivo en todas sus posiciones, producto de la persecuci\u00f3n del gobierno y el PCE, pero tambi\u00e9n de la desmoralizaci\u00f3n de sus bases obreras ante la capitulaci\u00f3n de la burocracia cenetista. El gobierno era consciente de eso y lanz\u00f3 una ofensiva contra el Consejo de Defensa de Arag\u00f3n, basti\u00f3n de los anarquistas radicales que con Largo Caballero gozaron de cierta autonom\u00eda. Negr\u00edn decret\u00f3 su disoluci\u00f3n el 10 de agosto de 1937, lo cual vino acompa\u00f1ado del cierre de locales de la CNT, y muchos dirigentes anarquistas fueron encerrados por la acusaci\u00f3n de robo de joyas (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 151 y 155). Esto marc\u00f3 el final del \u00faltimo reducto de los sectores anarquistas m\u00e1s radicalizados.<\/p>\n<p>Para 1938 la debacle del movimiento anarquista se expres\u00f3 con una oleada de deserciones de sus combatientes de base, esos obreros que Trotsky valoraba como una \u201cinmensa fuerza potencial\u201d para la revoluci\u00f3n, que ya no encontraban sentido en soportar las penurias de la guerra en el frente y la retaguardia por una guerra que ya no consideraban como suya ante la ausencia de cualquier perspectiva revolucionaria. El historiador anarquista Jos\u00e9 Peirats retrat\u00f3 esto a la perfecci\u00f3n: \u201cLas dificultades no se soportaban ahora estoicamente como en los primeros meses de la guerra. En aquellos primeros meses la lucha ten\u00eda un car\u00e1cter puro y rom\u00e1ntico. La burocracia militar no hab\u00eda aparecido todav\u00eda\u201d (Peirats: 362).<\/p>\n<p>El gobierno dirigi\u00f3 la represi\u00f3n incluso contra Largo Caballero, que todav\u00eda gozaba de un enorme prestigio entre la clase obrera socialista. Tras salir del gobierno, sostuvo una resistencia en los l\u00edmites del aparato del PSOE, aunque no se atrevi\u00f3 a romper p\u00fablicamente con el Frente Popular para mantener la unidad antifascista. Pero cambi\u00f3 de actitud cuando el gobierno, los stalinistas y socialistas de derecha montaron una oposici\u00f3n en la UGT y con el peso del Estado lo relevaron de su cargo. Esto provoc\u00f3 la ruptura p\u00fablica de Largo Caballero con el Frente Popular, por lo que comenz\u00f3 una serie de conferencias para denunciar el ataque y la pol\u00edtica de Negr\u00edn, aunque nunca brind\u00f3 ninguna alternativa, comport\u00e1ndose como \u201cun oponente leal que no amenazaba con nada al r\u00e9gimen\u201d (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 153). El gobierno contragolpe\u00f3 reconociendo a la dirigencia disidente de la UGT como la direcci\u00f3n oficial y tomando control del \u00faltimo peri\u00f3dico que ten\u00eda bajo su control (<em>La Correspondencia<\/em> de Valencia), sellando la derrota definitiva de Largo Caballero (\u00eddem: 152-153).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El asesinato de Nin y la creaci\u00f3n del SIM<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No podemos cerrar el cap\u00edtulo sin referirnos al asesinato de Andreu Nin, sin duda una de los hechos m\u00e1s repugnantes de la guerra civil espa\u00f1ola. Como explicamos, la l\u00ednea del PCE y la Comintern era impedir a toda costa el desarrollo de la revoluci\u00f3n obrera, particularmente en Catalu\u00f1a, donde la CNT-FAI era la corriente obrera hegem\u00f3nica y el POUM, un partido comunista disidente, ten\u00eda un espacio ganado entre la vanguardia y cierta influencia dentro de la clase obrera.<\/p>\n<p>Para este entonces Stalin desarrollaba una limpieza sangrienta entre la burocracia sovi\u00e9tica que fue conocida como los procesos o juicios de Mosc\u00fa, donde muchos dirigentes hist\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n fueron acusados de traidores, colaboradores de la Alemania nazi y condenados a muerte. Zinoviev, Kamenev y Bujarin fueron algunos de los casos m\u00e1s sonados. \u00a0Se estima que entre 1937 y 1938, Stalin y sus ac\u00f3litos asesinaron a 700.000 personas por razones pol\u00edticas (Zavala 277-278). En el marco de la guerra civil, el stalinismo intent\u00f3 montar un proceso similar en los territorios controlados por la Rep\u00fablica, apuntando sobre todo contra los \u201ctrotskistas\u201d del POUM.<\/p>\n<p>El PCE lanz\u00f3 una campa\u00f1a de ataques infundados contra este partido y sus dirigentes, en particular contra Nin, a quien acusaron de esp\u00eda de Franco con pruebas falsas y campa\u00f1as en los medios de prensa controlados por el PCE. Pero dado el prestigio de Nin y la negativa de Largo Caballero a apoyar el operativo, estos ataques iniciales no llegaron a m\u00e1s. Esto cambi\u00f3 tras la derrota de las jornadas de mayo en Catalu\u00f1a, que marcaron el fin de la revoluci\u00f3n social en Espa\u00f1a, y tras la llegada de Negr\u00edn al poder el stalinismo tuvo rienda suelta para perseguir a Nin.<\/p>\n<p>El arresto de Nin se produjo de forma irregular por agentes stalinistas, en un operativo dirigido por el mismo Orlov que se llam\u00f3 \u201cOperaci\u00f3n Nikolai\u201d. Tras un breve paso por una c\u00e1rcel donde se trat\u00f3 de ocultar cualquier rastro de su presencia, fue llevado hacia el sistema de \u201cChekas\u201d del PCE, como se denominaba a la red de casas convertidas en centros de detenci\u00f3n y tortura secretas de la polic\u00eda pol\u00edtica sovi\u00e9tica (la KGB) en Espa\u00f1a, que contaban con crematorios para deshacerse de los cuerpos (Payne: 17).<\/p>\n<p>A partir de ese momento Nin fue sometido a un martirio. El objetivo inicial no era asesinarlo, sino hacerlo confesar bajo tortura que era un agente del fascismo y que incriminara al resto de los miembros dirigentes del POUM, muchos de los cuales ya estaban siendo detenidos y sometidos a juicio con esa acusaci\u00f3n. \u00a1La burocracia stalinista pretend\u00eda montar una versi\u00f3n espa\u00f1ola de los juicios de Mosc\u00fa! Est\u00e1 de m\u00e1s decir que los agentes sovi\u00e9ticos eran especialistas en obtener este tipo declaraciones.<\/p>\n<p>Los detalles de su encarcelamiento fueron un misterio, pero con el paso del tiempo se han ido develando pormenores de su detenci\u00f3n y tortura. En nuestro caso, nos remitimos a la investigaci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Zavala, que realiz\u00f3 un estudio sobre las \u00faltimas horas de Andreu Nin. De acuerdo a este investigador, la tortura se inici\u00f3 con el llamado m\u00e9todo seco, donde se le someti\u00f3 a un acoso brutal e ininterrumpido por per\u00edodos de diez a cuarenta horas, donde no escaseaban los insultos y propuestas para que declarara. En cada sesi\u00f3n Nin era obligado a permanecer de pie, hasta que se desplomaba inconsciente por los dolores insoportables de h\u00edgado (del cual padec\u00eda) y con la espina dorsal hecha a\u00f1icos. Luego era llevado a su celda (un cuarto diminuto) por veinte o treinta minutos hasta que estuviera consciente de nuevo, para as\u00ed reiniciar la tortura por otras diez o cuarenta horas.<\/p>\n<p>Pero Nin no cedi\u00f3 y sus torturadores pasaron a un m\u00e9todo m\u00e1s salvaje en la desesperaci\u00f3n de arrancarle una confesi\u00f3n, la denominada prueba de la firmeza. Comenzaron a despellejarlo en todo el cuerpo para cortar sus miembros en carne viva. El dolor era insoportable y para ese entonces Nin ya era un \u201cmont\u00f3n de carne tumefacta\u201d, pero a\u00fan as\u00ed mantuvo firme su moral y no declar\u00f3. A esta altura era imposible liberar a Nin, y Orlov pas\u00f3 a planificar c\u00f3mo deshacerse de la prueba del delito.<\/p>\n<p>Para esto simul\u00f3 un secuestro de agentes alemanes que fueron a liberar a Nin porque era su esp\u00eda, dejando un rastro que no daba espacio para la \u201cduda\u201d: a uno de ellos se le cay\u00f3 la billetera con identificaci\u00f3n, marcos alemanes e insignias fascistas. \u00a1Un agente secreto nazi fue a realizar una operaci\u00f3n encubierta a territorio enemigo con la documentaci\u00f3n que lo acreditaba como enemigo! Nadie crey\u00f3 esta historia, pero dada la estrecha relaci\u00f3n de la burgues\u00eda republicana con la URSS y el peso del PCE en el Frente Popular, era m\u00e1s f\u00e1cil mirar para otro lado que pedir explicaciones.<\/p>\n<p>Con su resistencia Nin salv\u00f3 la vida de sus compa\u00f1eros del POUM, que fueron sentenciados como culpables de participar en las jornadas de mayo pero absueltos de la acusaci\u00f3n de agentes fascistas. Trotsky reconoci\u00f3 esto al enterarse de la muerte de Nin: \u201cSe negaba a colaborar con la GPU para arruinar los intereses del pueblo espa\u00f1ol. \u00c9ste fue su \u00fanico crimen. Y \u00e9ste es el crimen que ha pagado con su vida\u201d (en Zavala: 495).<\/p>\n<p>Como se\u00f1alara el hispanista Stanley Payne, la muerte de Nin fue el punto m\u00e1s alto de su vida: \u201cLo m\u00e1s honorable de la vida de Andreu Nin fue la manera en que la abandon\u00f3, con un coraje y una integridad absolutos (\u2026). Todos y cada uno de los principales l\u00edderes pol\u00edticos comunistas sovi\u00e9ticos arrestados por Stalin entre 1936 y 1938 se rindieron a las t\u00e1cticas de la NKVD (\u2026). Con Nin, todas las torturas y estratagemas sovi\u00e9ticas fracasaron. Esto permanecer\u00e1 para siempre como su propio monumento hist\u00f3rico\u201d (Payne: 19).<\/p>\n<p>Pero la represi\u00f3n stalinista no termin\u00f3 con la muerte de Nin. El 9 de agosto de 1937 el PCE fund\u00f3 el Servicio de Investigaci\u00f3n Militar (SIM), que vino a ser la herramienta de represi\u00f3n brutal, met\u00f3dica y despiadada contra el movimiento obrero. Funcion\u00f3 a partir de una red de delatores en todo el territorio republicano para perseguir a los militantes de izquierda que no fueran sumisos a Mosc\u00fa. La desmoralizaci\u00f3n se hizo patente en las filas revolucionarias, pues adem\u00e1s de enfrentar al franquismo ten\u00edan que cuidarse la espalda del stalinismo, creando un clima de miedo y desconfianza que se llam\u00f3 \u201cla enfermedad del SIM\u201d (Guillam\u00f3n, \u201cLa NKVD y el SIM en Barcelona\u201d, en <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>: 143). Escap\u00f3 por completo al control del gobierno y lleg\u00f3 a contar con m\u00e1s de 6.000 agentes, adem\u00e1s de administrar prisiones y campos de concentraci\u00f3n propios (Brou\u00e9 y T\u00e9mine: 154).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Cr\u00f3nica de una derrota anunciada<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante el gobierno de Negr\u00edn, Espa\u00f1a se convirti\u00f3 en un instrumento de la pol\u00edtica de Stalin; el PCE controlaba las principales instituciones del Estado. Para octubre de 1938 se estima que el 80% de los mandos del ej\u00e9rcito republicano estaban en manos de militantes del PCE (Peirats: 363). Pero este poder el stalinismo lo utiliz\u00f3 para llevar a la derrota a una de las m\u00e1s impresionantes revoluciones obreras del siglo XX que, en caso de haber triunfado, hubiera cambiado el curso de la historia universal.<\/p>\n<p>Para lograr esto lo primero fue instaurar la separaci\u00f3n entre la guerra y la revoluci\u00f3n, algo desastroso en el marco de una guerra civil donde \u201cno hay un muro entre las tareas pol\u00edticas y las tareas militares\u201d, para luego aplicar una estrategia militar contra la clase obrera: \u201cTemiendo m\u00e1s a la revoluci\u00f3n que a Franco, el gobierno concentraba grandes contingentes de tropas y polic\u00edas escogidas en las ciudad, retirando as\u00ed tropas y pertrechos que hac\u00edan falta en el frente (\u2026). El gobierno aplicaba una estrategia militar dilatoria que no pod\u00eda llevar a la guerra a conclusi\u00f3n alguna, mientras llevaba a cabo la contrarrevoluci\u00f3n\u201d (Morrow: 112).<\/p>\n<p>Trotsky analiz\u00f3 que Franco no ten\u00eda las fuerzas para derrotar al heroico proletariado espa\u00f1ol, para lo cual requer\u00eda de un aliado en el bando opuesto que le facilitara la tarea, papel que desempe\u00f1\u00f3 Stalin de forma gratuita. Esto se complement\u00f3 con la \u00fanica fortaleza de Franco, que era su claridad program\u00e1tica y estrat\u00e9gica para tomar el poder en defensa del capitalismo y la Iglesia: \u201cPor muy insignificante que sea Franco en s\u00ed mismo, por muy mezquina, sin honor, conciencia ni talento militar que pueda ser su pandilla de aventureros, la gran superioridad de Franco consiste, a pesar de todo, en poseer un programa claro y definido: salvaguardar y estabilizar la propiedad capitalista, el poder de los explotadores y el dominio de la Iglesia, y restaurar la monarqu\u00eda\u201d (Trotsky: 319).<\/p>\n<p>Arag\u00f3n fue tomado por el ej\u00e9rcito de Franco en abril de 1938. El 26 de enero de 1939 el ej\u00e9rcito franquista entr\u00f3 a Barcelona sin ninguna oposici\u00f3n del ej\u00e9rcito republicano, que hab\u00eda evacuado la ciudad tres d\u00edas antes, y para febrero toda Catalu\u00f1a ya estaba bajo control de los fascistas. Madrid cay\u00f3 el 28 de marzo de 1939, tras sufrir un prolongado asedio militar. En el medio se produjo el golpe de Estado contra Negr\u00edn por parte de Segismundo Casado, que rindi\u00f3 la ciudad ante Franco sin disparar una sola bala y logr\u00f3 pase libre para escapar hacia Inglaterra. La derrota de la clase obrera fue terrible, con cientos de miles de muertos o presos en campos de concentraci\u00f3n, y luego d\u00e9cadas de dictadura franquista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Pensar la revoluci\u00f3n en un sentido estrat\u00e9gico<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa pol\u00edtica err\u00f3nea de las organizaciones obreras explica el hecho de que el proletariado espa\u00f1ol, a pesar de su capacidad combativa excepcional, capaz de garantizarle la victoria por partida doble o triple, s\u00f3lo haya sufrido derrotas. El proletariado no puede alcanzar la victoria sin un aut\u00e9ntico partido revolucionario\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Le\u00f3n Trotsky<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si tomamos como punto de partida la fundaci\u00f3n de la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la Primera Internacional en 1869, al momento de estallar la guerra civil el proletariado espa\u00f1ol ten\u00eda una acumulaci\u00f3n de casi setenta a\u00f1os de lucha pol\u00edtica impresionante, donde experiment\u00f3 grandes triunfos y fuertes derrotas, aprendi\u00f3 a militar bajo dictaduras sangrientas y a enfrentar las arremetidas represivas del ej\u00e9rcito, forj\u00f3 una tradici\u00f3n de lucha y construy\u00f3 grandes organizaciones obreras. A pesar de eso, de su seno no surgi\u00f3 una verdadera direcci\u00f3n revolucionaria que estuviera a la altura durante los combates decisivos en la guerra civil.<\/p>\n<p>Trotsky no dud\u00f3 en afirmar que la principal causa que medi\u00f3 en la derrota de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola fue la crisis de direcci\u00f3n revolucionaria, una apreciaci\u00f3n que generaliz\u00f3 para ese momento hist\u00f3rico en el Programa de Transici\u00f3n. En el caso espa\u00f1ol, se tradujo en una tragedia sin igual, pues la enorme fuerza revolucionaria de la clase obrera fue desaprovechada por una serie de partidos y corrientes que rehusaron tomar el poder para destruir el Estado burgu\u00e9s: \u201cLargo Caballero no quiere romper con los obreros, pero teme romper con la burgues\u00eda (\u2026). Las masas trabajadoras anarquistas de Catalu\u00f1a quieren la revoluci\u00f3n social, a pesar de la vaguedad de sus ideas. Pero ante el primer contacto con la amarga realidad, los dirigentes anarquistas echaron su anarquismo por la borda para convertirse en vulgares ministros burgueses. Los dirigentes del POUM vacilaron, contemporizaron, concertaron bloques por arriba, entraron en el gabinete reaccionario y, con eso, desorientaron a los obreros\u201d (Trotsky: 247).<\/p>\n<p>La tarea de construir un \u201caut\u00e9ntico partido revolucionario\u201d o un \u201cestado mayor de la revoluci\u00f3n\u201d sigue vigente en la actualidad en Espa\u00f1a y a nivel internacional. Las nuevas revoluciones no ser\u00e1n diferentes en esto a sus predecesoras, pues seguir\u00e1n requiriendo de una direcci\u00f3n revolucionaria para alcanzar la victoria. \u00c9sta es una de las principales ense\u00f1anzas que nos leg\u00f3 la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, y desde la corriente internacional Socialismo o Barbarie nos abocamos a esa tarea con nuestra construcci\u00f3n militante en Latinoam\u00e9rica y Europa.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que la combinaci\u00f3n de factores objetivos y subjetivos es m\u00e1s compleja en el siglo XXI, pues atravesamos un momento hist\u00f3rico muy diferente a la \u201cera de los extremos\u201d en que tuvo lugar la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, con una clase obrera muy politizada que estuvo en el centro de la escena con la puesta en pie de organismos de poder. Actualmente vivimos en un mundo sin revoluciones desde hace d\u00e9cadas, donde la clase obrera adolece de una baja subjetividad y la alternativa socialista est\u00e1 por ahora fuera de la conciencia de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Pero esto no debe tomarse de forma sectaria o para justificar posiciones esc\u00e9pticas. Por el contrario, es un punto de partida para comprender las dificultades del presente en la perspectiva del relanzamiento del socialismo revolucionario en el siglo XXI. Nos obliga a ser m\u00e1s insistentes en la recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica para las nuevas generaciones, requisito indispensable para superar el lastre posmoderno del \u201ceterno presente\u201d y poder construir una perspectiva de futuro.<\/p>\n<p>Por eso apostamos a pensar la experiencia hist\u00f3rica del siglo XX en un sentido estrat\u00e9gico, como \u201crecuerdos del futuro\u201d (S\u00e1enz), extrayendo las lecciones principales de la lucha de clases con el objetivo de construir un porvenir emancipado de toda forma de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n. A modo de s\u00edntesis general, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola nos dej\u00f3 cuatro ense\u00f1anzas centrales:<\/p>\n<ol>\n<li>Toda revoluci\u00f3n contiene elementos de espontaneidad y creatividad desde abajo, pero eso no basta para derrotar al Estado burgu\u00e9s e instaurar una sociedad de transici\u00f3n hacia el socialismo. En el caso de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, esto se manifest\u00f3 en la construcci\u00f3n de organismos de doble poder (los comit\u00e9s-gobierno), las milicias obreras, la expropiaci\u00f3n de f\u00e1bricas y latifundios, etc. A pesar de esto, la clase obrera no dio el golpe final a la burgues\u00eda con la conformaci\u00f3n de un gobierno obrero por la capitulaci\u00f3n de la CNT, el reformismo del PSOE y el centrismo del POUM. De manera tr\u00e1gica, la derrota de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola reafirm\u00f3 el papel insustituible del partido revolucionario para la toma del poder por parte de la clase obrera.<\/li>\n<li>La puesta en pie del partido revolucionario, o del \u201cestado mayor de la revoluci\u00f3n\u201d en palabras de Trotsky, requiere de una construcci\u00f3n hist\u00f3rica previa a la revoluci\u00f3n, forj\u00e1ndose en la lucha de clases cotidiana y el debate te\u00f3rico-pol\u00edtico con el resto de tendencias de izquierda. La CNT y el PSOE no realizaron una s\u00edntesis adecuada entre estos dos factores, incurriendo en una falsa oposici\u00f3n entre la acci\u00f3n directa ultraizquierdista y la acci\u00f3n pol\u00edtica reformista, respectivamente. Un verdadero partido revolucionario es flexible en la t\u00e1ctica y los m\u00e9todos de lucha (parlamentarios, movilizaci\u00f3n directa, etc.), sin renunciar al objetivo estrat\u00e9gico, es decir, la revoluci\u00f3n socialista.<\/li>\n<li>La construcci\u00f3n de un partido revolucionario no puede realizarse en los estrechos marcos de un pa\u00eds, sino que requiere ser un parte de un proyecto internacional para educar a su militancia en torno a las experiencias de lucha de los explotados y oprimidos a nivel internacional. El POUM se resinti\u00f3 mucho del provincianismo pol\u00edtico de sus dirigentes, que resultaron consumidos por las presiones nacionales y paralizados por el r\u00e9gimen federalista del partido.<\/li>\n<li>Indiscutiblemente, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola se caracteriz\u00f3 por la centralidad de la clase obrera desde un inicio. A pesar de esto, las reivindicaciones democr\u00e1ticas tuvieron un lugar central a lo largo del proceso para la clase obrera y otros sectores sociales oprimidos, como el campesinado pobre. Esto reafirma la riqueza del m\u00e9todo del Programa de Transici\u00f3n de Trotsky, donde la combinaci\u00f3n adecuada de consignas democr\u00e1ticas, transicionales y propiamente socialistas configura el programa de la revoluci\u00f3n socialista. Esto sigue siendo v\u00e1lido para el siglo XXI, donde las reivindicaciones democr\u00e1ticas son un motor de lucha para los sectores oprimidos del movimiento de masas, como sucede con las mujeres, poblaci\u00f3n LGBTI, grupos migrantes y otros.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12 de mayo de 2018<\/p>\n<p>San Jos\u00e9, Costa Rica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amorros, Miguel: <em>Durruti en el laberinto<\/em>. Bilbao, Virus, 2014.<\/p>\n<p>Andrade, Juan. \u201cPrefacio\u201d. En <em>Los problemas de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, <\/em>1-34. Barcelona, Ib\u00e9rica de Ediciones y Publicaciones, 2014.<\/p>\n<p>Bakunin, Mijail: \u201cLa Comuna de Par\u00eds y la noci\u00f3n de Estado\u201d. En <em>Textos anarquistas<\/em>. Sin pie de imprenta: Ediciones Espartaco, 2014.<\/p>\n<p>Bolloten, Burnett: \u201cLa revoluci\u00f3n y el nacimiento de la Tercera Rep\u00fablica\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 57-61. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>Brou\u00e9, Pierre y T\u00e9mine, Emile. <em>La revoluci\u00f3n y la guerra de Espa\u00f1a<\/em>. Tomado de www.marxismo.org.<\/p>\n<p>Casanova, M.: \u201c\u00bfHa habido una revoluci\u00f3n proletaria en Espa\u00f1a?\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 55-56. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>Durgan, Andy: <em>Comunismo, revoluci\u00f3n y movimiento obrero en Catalu\u00f1a 1920-1936. Los or\u00edgenes del POUM<\/em>. Barcelona, Laertes, 2016.<\/p>\n<p>Ealham, Chris: \u201c\u2019De la cima al abismo\u2019: las contradicciones entre el individualismo y el colectivismo en el anarquismo espa\u00f1ol\u201d. En <em>La Rep\u00fablica asediada. Hostilidad internacional y conflictos internos durante la Guerra Civil, <\/em>147-174. 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En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 14-17. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLas tareas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en Espa\u00f1a\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 17-23. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cEl gobierno de coalici\u00f3n y el retorno de la reacci\u00f3n 1931-1933\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 24-30. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cEl gobierno de Frente Popular y sus partidarios\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 83-87. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cA pesar del Frente Popular, las masas luchan contra el fascismo\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 88-96. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cEl gobierno de la victoria\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 96-102. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLas jornadas de mayo: barricadas en Barcelona\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 106-124. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cEl renacimiento del Estado burgu\u00e9s: septiembre de 1936-abril de 1937\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 134-135. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>Munis, Grandizo: \u201cLa insurrecci\u00f3n de Octubre de 1934 en Catalu\u00f1a\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 42-48. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLa dualidad de poderes\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 66-69. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no se liber\u00f3 al Marruecos espa\u00f1ol?\u201d En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 48-49. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>Nin, Andreu: <em>Los problemas de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em>. Barcelona, Ib\u00e9rica de Ediciones y Publicaciones, 1977.<\/p>\n<p>Orwell, George: <em>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em>. Barcelona, Virus, 2008.<\/p>\n<p>Parras, \u00c1ngel Luis: \u201cEl anarquismo y la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 147-158. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>PCE: \u201cPor un \u00fanico ej\u00e9rcito regular y el fin del POUM\u201d. En <em>Una revoluci\u00f3n silenciada<\/em>, 135-138. Madrid, Deeksha, 2006.<\/p>\n<p>Payne, Stanley: \u201cPr\u00f3logo\u201d. En <em>En busca de Andreu Nin<\/em>, 13-20. Barcelona, DeBols!llo, 2008.<\/p>\n<p>Peirats, Jos\u00e9: <em>Los anarquistas en la crisis pol\u00edtica espa\u00f1ola (1869-1939)<\/em>. Buenos Aires, Anarres, 2006.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a, Milc\u00edades: <em>Historia del Pueblo Argentino<\/em>. Buenos Aires, Emec\u00e9, 2013.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto: <em>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/em>. Buenos Aires, Ant\u00eddoto, s\/d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cMarxismo y anarquismo, problemas generales. Autoridad, jerarqu\u00eda, gobierno\u201d, en \u00a0www.mas.org.ar (consultada el 29 de marzo de 2018).<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cAnarquismo y marxismo: cuestiones de t\u00e1ctica\u201d. www.mas.org.ar (consultada el 29 de marzo de 2018).<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLa revoluci\u00f3n permanente a cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d.www.socialismo-o-barbarie.org (consultada el 11 de mayo de 2018).<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013 \u201cLenin en el siglo XXI\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie 23\/24), <\/em>307-344. Buenos Aires, diciembre 2009.<\/p>\n<p>Sacaluga, Benito. \u201cEl Bienio Negro\u201d. En 2014.kaosenlared.net (consultado el 30 de abril de 2018).<\/p>\n<p>Thomas, Hugh. <em>The Spanish Civil War.<\/em> London, Penguin Books, 2012.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n. <em>Espa\u00f1a revolucionaria. Escritos 1930-1940. <\/em>Buenos Aires, Ant\u00eddoto, s\/d.<\/p>\n<p>Yunes, Marcelo. \u201cLecciones de Espa\u00f1a\u201d (prefacio). En <em>Espa\u00f1a revolucionaria<\/em>. <em>Escritos 1930-1940. <\/em>Buenos Aires, Ant\u00eddoto, s\/d.<\/p>\n<p>Zavala, Jos\u00e9 Mar\u00eda. <em>En busca de Andreu Nin<\/em>. Barcelona: DeBols!llo, 2006.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Citado en Hugh Thomas, <em>The Spanish Civil War<\/em>: 187. M. Casanova (1907-1942) fue el seud\u00f3nimo de Mieczyslaw Bortenstein, un jud\u00edo polaco que viaj\u00f3 a Espa\u00f1a como parte de la delegaci\u00f3n de 100 militantes representantes de la IV Internacional. Sirvi\u00f3 como miliciano de la CNT en Huesca y dirigi\u00f3 el n\u00facleo trotskista en Espa\u00f1a durante varios a\u00f1os hasta 1939, cuando retorn\u00f3 a Francia. Fue detenido en Marsella cuando trataba de huir hacia M\u00e9xico y fue deportado a Auschwitz en 1942, donde muri\u00f3 como prisionero de los nazis.<\/li>\n<li>A los efectos narrativos, en lo sucesivo nos referiremos a los sucesos desarrollados en Espa\u00f1a entre 1936-1939 \u00fanicamente como guerra civil, definici\u00f3n que en nuestro caso incorpora el hecho de que hubo una revoluci\u00f3n social.<\/li>\n<li>All\u00ed intervinieron los anarquistas haci\u00e9ndole seguidismo a la facci\u00f3n de los republicanos federales o \u201cintransigentes\u201d, impidiendo la consolidaci\u00f3n de la rep\u00fablica. M\u00e1s adelante volveremos sobre esto y el an\u00e1lisis de Engels al respecto.<\/li>\n<li>En esta secci\u00f3n haremos referencia a algunos episodios de la d\u00e9cada del 30 que luego retomaremos con mayor profundidad en la periodizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y la guerra civil, donde detallaremos el desenvolvimiento de cada una de estas corrientes en torno a los principales eventos del per\u00edodo.<\/li>\n<li>Por otra parte, fue un giro a la izquierda casi que por inercia, porque no hab\u00eda otro sector al cual capitular: la disyuntiva era sumarse al gobierno revolucionario comunero o al ej\u00e9rcito de Versalles apoyado por los prusianos.<\/li>\n<li>Durruti, figura insigne anarquista en la guerra civil, sosten\u00eda esta concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n como un proceso de acumulaci\u00f3n de zonas liberadas desde donde instaurar el comunismo libertario. Sobre \u00e9l volveremos en el siguiente cap\u00edtulo.<\/li>\n<li>En este aspecto, Durruti tuvo una pol\u00edtica m\u00e1s a la izquierda de plantear la guerra y revoluci\u00f3n como un mismo proceso, aunque su posici\u00f3n ten\u00eda l\u00edmites sobre la diferenciaci\u00f3n con la CNT y el Frente Popular, como veremos m\u00e1s abajo.<\/li>\n<li>Trotsky tambi\u00e9n critic\u00f3 esta consigna de la Comintern al se\u00f1alar que disolv\u00eda el papel dirigente de la clase obrera en la revoluci\u00f3n y colocaba al partido obrero como ala izquierda de la democracia burguesa, adem\u00e1s de que la experiencia de la revoluci\u00f3n rusa hab\u00eda superado en la realidad esa formulaci\u00f3n del viejo bolchevismo. Aunque ambos se opusieron a esta consigna, en el caso de Maur\u00edn fue para adaptarse a las ilusiones democr\u00e1ticas del movimiento de masas, mientras que Trotsky lo hizo en la perspectiva de clarificar la lucha por la instauraci\u00f3n de la dictadura del proletariado.<\/li>\n<li>Andy Durgan hace se\u00f1alamientos en este sentido que nos parecen muy superficiales, pues no profundiza en las cr\u00edticas de Trotsky a las teorizaciones de Maur\u00edn. En algunos pasajes de su obra comparte la idea de que el acercamiento entre el BOC\/POUM con el movimiento trotskista se vio dificultado por la actitud de Trotsky.<\/li>\n<li>Estas condiciones fueron establecidas como filtro de ingreso a la III Internacional, pues debido a las simpat\u00edas que despert\u00f3 la revoluci\u00f3n rusa a nivel internacional se acercaron organizaciones de todo tipo y tradiciones pol\u00edticas (incluso los anarquistas estuvieron cercanos un tiempo). Ante esto, la Internacional aprob\u00f3 en 1920 las \u201c21 condiciones\u201d sobre el tipo de organizaciones que pod\u00edan ingresar y evitar que se convirtiera en un grupo amorfo de grupos no revolucionarios.<\/li>\n<li>Posteriormente rompi\u00f3 con el trotskismo y gir\u00f3 a la derecha, convirti\u00e9ndose en sionista al final de su vida. A pesar de esto, sus textos sobre la guerra civil espa\u00f1ola son de una enorme riqueza pol\u00edtica, en los cuales sintetiz\u00f3 un excelente abordaje marxista del conflicto militar y la revoluci\u00f3n social.<\/li>\n<\/ol>\n<p>12 Gran parte de este oro proven\u00eda del tesoro resguardado en el Banco de Espa\u00f1a desde los tiempos de los Reyes Cat\u00f3licos, producto del saqueo a los pueblos ind\u00edgenas en la conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Visto as\u00ed, hubo algo de \u201ckarma\u201d a nivel hist\u00f3rico, aunque el oro no volvi\u00f3 a los pueblos latinoamericanos, sino que fue acaparado por la burocracia sovi\u00e9tica.<\/p>\n<ol start=\"13\">\n<li>Por otra parte, es innegable que para librar una guerra civil se requiere un mando \u00fanico y centralizado, tal como hicieron los bolcheviques con el Ej\u00e9rcito Rojo, que puede combinarse con el uso de milicias. Pero en el caso del stalinismo su planteamiento a un mando \u00fanico ten\u00eda por objetivo desarmar a la clase obrera, y de ah\u00ed su car\u00e1cter contrarrevolucionario.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a (1931-1939) V\u00edctor Artavia Ver en PDF \u201c\u00a1La atm\u00f3sfera del 19 de julio! 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