{"id":11968,"date":"2018-10-29T18:11:10","date_gmt":"2018-10-29T21:11:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11968"},"modified":"2019-11-19T23:06:26","modified_gmt":"2019-11-20T02:06:26","slug":"ascenso-y-caida-del-gobierno-bolchevique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=11968","title":{"rendered":"Ascenso y ca\u00edda del gobierno bolchevique"},"content":{"rendered":"<p>La Revoluci\u00f3n Rusa como experiencia estrat\u00e9gica<\/p>\n<h2><strong>Ascenso y ca\u00edda del gobierno bolchevique <\/strong><\/h2>\n<p>Por Roberto S\u00e1enz<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/10-Revolucion-Rusa.pdf\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>Ver en .PDF<\/em><\/span><\/a><\/p>\n<p><em>\u201cHay una cita anterior a la Revoluci\u00f3n de febrero (de hecho, ven\u00eda de la \u00e9poca inmediatamente posterior de la fracasada Revoluci\u00f3n de 1905) sobre la conciencia dividida del obrero insurgente, del conflicto entre su compromiso total de luchar por el cambio y su falta de confianza en poder vencer a la clase dominante enemiga. El militante Shapovalov dice que es \u2018como si hubieran dos hombres viviendo dentro de m\u00ed\u2019, uno dispuesto para luchar y encarar la c\u00e1rcel y el exilio, y otro que no se hab\u00eda liberado del sentido de la dependencia y el temor\u2019. \u00c9l odiaba al segundo, por supuesto. Estos militantes despreciaban su miedo, pero no pod\u00edan negarlo. Por tanto, viv\u00edan en un desgarro interior permanente para superar su papel como objeto de la historia en que los hab\u00eda convertido el sistema y convertirse en protagonistas de la misma (\u2026). Hay un poster conmovedor [despu\u00e9s de Octubre] que consiste en dos im\u00e1genes. En la parte superior est\u00e1 la imagen de un obrero trabajando (\u2026) en las ruedas del tren. Se lee \u2018En el pasado, era engrasador. Lubricaba la rueda\u2019. En la parte inferior, interviene ante el p\u00fablico diciendo \u2018En este momento, me integro al soviet y tomo decisiones\u2019. El movimiento de la primera imagen a la segunda representa un cambio profundo e hist\u00f3rico\u201d <\/em>(Entrevista a China Mi\u00e9ville, <em>Viento Sur<\/em>).1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado la Revoluci\u00f3n Rusa tuvo su 100\u00ba aniversario. Si bien entre el gran p\u00fablico la noticia pas\u00f3 de largo, en el seno de la izquierda se expres\u00f3 en una serie de iniciativas y elaboraciones de importancia. A prop\u00f3sito de la ocasi\u00f3n, y tambi\u00e9n de nuestra segunda Jornada del Pensamiento Socialista realizada en diciembre pasado y dedicada al centenario, es que elaboramos este ensayo como abordaje cr\u00edtico de la experiencia revolucionaria. Busca escapar tanto a la cr\u00edtica facilista de la revoluci\u00f3n, tan de moda hoy en los centros universitarios, la intelectualidad y determinadas corrientes de izquierda europeas, como de la reivindicaci\u00f3n acr\u00edtica de lo actuado por los bolcheviques, caracter\u00edstica de las corrientes conservadoras.<\/p>\n<p>Nos preocup\u00f3 sobre todo en este ensayo dar cuenta de la complejidad de los problemas enfrentados por los bolcheviques, de c\u00f3mo la revoluci\u00f3n, la guerra civil y la contrarrevoluci\u00f3n son eventos concretos donde se rompe la mera continuidad formal de los acontecimientos, donde las clases sociales y sus partidos intervienen en la determinaci\u00f3n del curso hist\u00f3rico. La revoluci\u00f3n y el gobierno bolchevique no fueron un paseo. La elevaci\u00f3n de la clase obrera a clase dominante, la transformaci\u00f3n del pa\u00eds donde nace la revoluci\u00f3n y la extensi\u00f3n internacional de \u00e9sta son un proceso complejo que no admite respuestas f\u00e1ciles.<\/p>\n<p>Se trata de un proceso de transici\u00f3n donde la tensi\u00f3n debe estar colocada hacia los fines de la extinci\u00f3n del Estado y la explotaci\u00f3n del trabajo, pero la llegada a esos fines, que es lo mismo que decir al socialismo, implica un complejo proceso donde en cada caso hay que discernir c\u00f3mo dejar a salvo las grandes perspectivas pero siempre partiendo del terreno real de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, la revoluci\u00f3n implica una dial\u00e9ctica entre el ejercicio del poder cada vez m\u00e1s democr\u00e1tico por parte de los trabajadores, las duras condiciones de una guerra civil que inevitablemente se abrir\u00e1 con la burgues\u00eda nacional e internacional y la lucha de partidos y\/o tendencias y fracciones por los cursos de acci\u00f3n alternativos. Un complejo proceso como se vivi\u00f3 con el bolchevismo en el poder: la m\u00e1s acabada experiencia del poder de la clase obrera que, en su retroceso, deriv\u00f3 en otro fen\u00f3meno in\u00e9dito, la pudrici\u00f3n burocr\u00e1tica de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>No presentamos aqu\u00ed un texto que pretenda, ni mucho menos, ser exhaustivo desde el punto de vista hist\u00f3rico; se trata de un conjunto de reflexiones anudado alrededor de la idea de que <em>la experiencia del bolchevismo en el poder debe ser abordada estrat\u00e9gicamente, sacando las lecciones del caso<\/em>.2<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> 1917, se inicia la revoluci\u00f3n <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Rusa permanece hasta nuestros d\u00edas como la revoluci\u00f3n m\u00e1s profunda en la historia de la humanidad. Ninguna revoluci\u00f3n tuvo semejantes alcances. Revoluci\u00f3n social por antonomasia, llev\u00f3 a una clase explotada al poder, un hecho in\u00e9dito. Porque aunque las revoluciones inglesa o francesa dieron lugar a determinadas conquistas populares, el poder fue a parar a las manos de una nueva clase explotadora: la burgues\u00eda. En cambio, la Revoluci\u00f3n Rusa concret\u00f3 lo que hab\u00edan se\u00f1alado Marx y Rosa Luxemburgo: una revoluci\u00f3n hecha por las grandes masas en su propio beneficio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.1 De Febrero a Octubre y m\u00e1s all\u00e1<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como necesaria consecuencia del ascenso al poder de la clase obrera, la Revoluci\u00f3n Rusa ech\u00f3 al traste con todo el aparato de Estado anterior. Lejos de reforzar el poder burgu\u00e9s, se puso a construir un nuevo Estado: un \u201csemi-estado proletario basado en el poder de los soviets\u201d (Lenin). Que esto no eran palabras se pudo apreciar en la energ\u00eda inusitada desplegada por las masas de obreros, soldados y campesinos puestos en acci\u00f3n. Por \u201cel rumor de la calle, que no paraba ni en horas de la noche\u201d (Sedova). Por los impulsos emancipadores de las mujeres y los ni\u00f1os. Por la explosi\u00f3n de una creatividad art\u00edstica sin igual.<\/p>\n<p>El calendario pol\u00edtico de la revoluci\u00f3n es ampliamente conocido. Y hablamos de la revoluci\u00f3n como un evento \u00fanico, que abarca los acontecimientos ocurridos desde febrero a octubre de 1917 y m\u00e1s all\u00e1, hasta el fallecimiento del Lenin en 1924, conteniendo dentro de \u00e9l la dram\u00e1tica guerra civil abierta inmediatamente despu\u00e9s que los bolcheviques tomaran el poder (y que se radicaliza a partir de mediados de 1918).<\/p>\n<p>Luego, s\u00ed, se abrir\u00eda otra historia, de una naturaleza inversa: la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica, que marc\u00f3 un corte abrupto con la din\u00e1mica revolucionaria; que dio lugar a otro fen\u00f3meno pol\u00edtico y social: la liquidaci\u00f3n del Estado en tanto Estado obrero, su transformaci\u00f3n en Estado burocr\u00e1tico con restos de las conquistas de la revoluci\u00f3n (Rakovsky).<\/p>\n<p><em>Durante 1917, la vida pol\u00edtica bull\u00eda<\/em>. Era el momento del ascenso de las masas populares, de los m\u00e9todos de la lucha de clases directa, de las movilizaciones multitudinarias, de los debates en los soviets, de los comit\u00e9s de f\u00e1bricas, los sindicatos, el armamento del proletariado, tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en distintas elecciones parlamentarias.<\/p>\n<p>La actitud frente al Gobierno Provisional del pr\u00edncipe Lvov, luego encabezado por Kerensky, el giro estrat\u00e9gico impuesto por Lenin al Partido Bolchevique con sus famosas <em>Tesis de Abril<\/em> (planteando el paso directo a la revoluci\u00f3n socialista, al poder del proletariado), las Jornadas de Junio, de Julio, la derrota del golpe contrarrevolucionario de Kornilov a finales de agosto, la mayor\u00eda bolchevique en los soviets de Petrogrado y Mosc\u00fa, la retirada bolchevique del Pre-parlamento tramposo (septiembre), el ultim\u00e1tum de Lenin al CC del partido para que enderece su actividad hacia la toma del poder (comienzos de octubre), la formaci\u00f3n del Comit\u00e9 Militar Revolucionario petrogradense, la reuni\u00f3n del Segundo Soviet de toda Rusia en Petrogrado los d\u00edas 25 y 26 de octubre (todas fechas seg\u00fan el viejo calendario juliano), la toma del poder en la madrugada del 26, el anuncio de los primeros decretos del gobierno sovi\u00e9tico y la conformaci\u00f3n del gobierno encabezado por Lenin, son parte de los jalones de este a\u00f1o revolucionario sin igual que, como se\u00f1alar\u00eda John Reed, \u201cconmovi\u00f3 el mundo\u201d de pies a cabeza, haciendo del siglo XX \u201cel siglo de la revoluci\u00f3n\u201d (Josep Fontana).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de protagonizarla, Trotsky escribir\u00eda una de sus m\u00e1s grandes obras acerca de la revoluci\u00f3n: la<em> Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, cuyo segundo tomo debe estudiarse como un verdadero \u201cmanual\u201d de pol\u00edtica revolucionaria, que se configura en dicha obra como un verdadero di\u00e1logo entre las masas y el partido revolucionario, que debe saber escuchar y generalizar las aspiraciones m\u00e1s profundas de los explotados.<\/p>\n<p>Porque precisamente el a\u00f1o de la revoluci\u00f3n, la revoluci\u00f3n misma de 1917, es <em>el evento por antonomasia del protagonismo de las masas<\/em>, de su ingreso en la liza de la historia, que con su intervenci\u00f3n fijan un nuevo punto de referencia para los desarrollos.<\/p>\n<p>A la revoluci\u00f3n le suceder\u00eda la guerra civil, que tiene otras leyes. Si, en definitiva, la guerra (\u00a1y tambi\u00e9n la guerra de clases, civil!) no es m\u00e1s que la continuidad de la pol\u00edtica bajo otras formas (formas violentas, dir\u00edan Clausewitz y Lenin); si la guerra civil estuvo pautada por la conciencia obrera y campesina de que estaban defendiendo sus intereses, en cualquier caso los medios de la guerra no son exactamente iguales a los de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n entra\u00f1a el m\u00e1ximo despliegue de la iniciativa de las masas. Se basa en la experiencia de los explotados y oprimidos, en su toma de conciencia. Y si bien tiene momentos de enfrentamientos f\u00edsicos, esos enfrentamientos no desplazan el elemento principalmente pol\u00edtico que rige los desarrollos.<\/p>\n<p>En la guerra civil las cosas se modifican en m\u00e1s de un sentido. Los bolcheviques se vieron obligados a fundar el Ej\u00e9rcito Rojo como ej\u00e9rcito regular, porque en un punto las cosas son irreductibles: hac\u00eda falta oponer una \u201cm\u00e1quina militar\u201d a la m\u00e1quina militar de la contrarrevoluci\u00f3n, hac\u00eda falta aprender el arte de la guerra, las leyes que le son propias.<\/p>\n<p>Aunque la guerra civil se caracteriz\u00f3 por la conciencia de las masas, aunque la importancia de la propaganda pol\u00edtica fuera central (\u201cEl cimiento m\u00e1s fuerte de nuestro ej\u00e9rcito fueron las ideas de Octubre\u201d, Trotsky), a la vez extrem\u00f3 los elementos de centralizaci\u00f3n: la disciplina en la acci\u00f3n, la necesidad de acatar \u00f3rdenes sin discutirlas. <em>Militariz\u00f3 la sociedad<\/em>, obligando a postergar las tareas constructivas. Puso en pie un r\u00e9gimen espartano de \u201ccomunismo de guerra\u201d cuyo \u00fanico prop\u00f3sito era abastecer al frente.3<\/p>\n<p>Muchos bolcheviques se confundieron con las circunstancias. Las requisas forzadas de granos, la desaparici\u00f3n del dinero, las raciones alimenticias en especie, parec\u00edan dar cr\u00e9dito al pasaje \u201cdirecto\u201d al comunismo\u2026 Un \u201ccomunismo\u201d de la frugalidad que, como bien se\u00f1alara Marx, s\u00f3lo pod\u00eda significar, en definitiva, el \u201cretorno al viejo caos\u201d: la guerra de todos contra todos, la socializaci\u00f3n de la indigencia. Po ejemplo, cuando la crisis en Kronstadt (1921) arreciaban las denuncias contra los \u201cprivilegios\u201d de los funcionarios bolcheviques. Las denuncias eran exageradas, pero expresaban la desconfianza generada con el partido sobre el trasfondo de una dram\u00e1tica pobreza general.<\/p>\n<p>La guerra civil fue ganada. Pero el costo fue tremendo: la econom\u00eda sovi\u00e9tica qued\u00f3 en bancarrota. Lenin y Trotsky se dieron cuenta s\u00f3lo tard\u00edamente (\u00a1y bajo la presi\u00f3n de los acontecimientos!), de que algo no iba bien. Trotsky propuso medidas similares a la NEP a comienzos de 1920 (la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica fue adoptada un a\u00f1o despu\u00e9s). Como sus propuestas fueron desechadas en ese momento, imagin\u00f3 como soluci\u00f3n una profundizaci\u00f3n de los m\u00e9todos militares en el \u00e1mbito econ\u00f3mico: la <em>militarizaci\u00f3n del trabajo<\/em>. Lenin lo acompa\u00f1\u00f3 durante gran parte del a\u00f1o hasta que en la IX Conferencia del partido (22-25 de septiembre de 1920), se realine\u00f3 con Tomsky y otros dirigentes sindicales (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 208).<\/p>\n<p>Trotsky imaginaba la \u201cinstituci\u00f3n del servicio del trabajo\u201d como un \u201cprincipio socialista\u201d contrario al principio liberal-capitalista de la \u201clibertad de trabajo\u201d\u2026 Pero por intermedio de este planteamiento, en vez de avanzar en emancipar el trabajo asalariado, se retroced\u00eda hacia una forma de trabajo forzado.4<\/p>\n<p>Si Trotsky reflejaba el malestar campesino cuando anticip\u00f3 medidas similares a la NEP (t\u00e9ngase en cuenta que recorr\u00eda Rusia en su campa\u00f1a militar), Lenin expres\u00f3 el malestar de la clase obrera cuando se opuso a que los sindicatos se transformaran en \u201cescuelas de la producci\u00f3n\u201d, dependencias del Estado para aumentar la productividad del trabajo. Afirm\u00f3 que <em>deb\u00edan permanecer como organismos de defensa de los trabajadores frente a su propio Estado<\/em>; un Estado que no era simplemente \u201cobrero\u201d, sino que iba plag\u00e1ndose de \u201cdeformaciones burocr\u00e1ticas\u201d. Aqu\u00ed, Trotsky sostuvo un enfoque abstracto basado en la idea reduccionista de que \u201ccomo el Estado era obrero\u201d, los trabajadores no ten\u00edan de qu\u00e9 defenderse. Muy caro le costar\u00e1 esta ubicaci\u00f3n cuando se abra el debate contra la burocracia.<\/p>\n<p>Bajo la presi\u00f3n del levantamiento de Kronstadt (comienzos de marzo de 1921), se dio paso finalmente a la NEP. Se estableci\u00f3 un impuesto en especie a los campesinos y se los autoriz\u00f3 a comercializar libremente el resto de su producci\u00f3n. Muy r\u00e1pidamente la liberalizaci\u00f3n del mercado permiti\u00f3 el renacimiento econ\u00f3mico (tanto rural como urbano), a punto tal que para 1924 la econom\u00eda hab\u00eda alcanzado los niveles previos a la guerra mundial.<\/p>\n<p>En el medio, sin embargo, la burocracia comandada por Stalin avanzaba a pasos agigantados para ense\u00f1orearse en el partido y el aparato estatal. La izquierda partidaria, muerto Lenin a comienzos de ese mismo a\u00f1o, iniciaba una dura lucha defensiva, y Nicolai Bujarin, luego de dudar un tiempo, terminaba decant\u00e1ndose hacia la derecha (abordaremos este per\u00edodo m\u00e1s adelante).<\/p>\n<p>Comenzaba otra historia. No la de la revoluci\u00f3n, sino la de la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica. Un per\u00edodo marcado por un retraimiento profundo de la clase obrera, el vaciamiento de la actividad pol\u00edtica de las masas, el reemplazo del principio electivo por las nominaciones desde arriba (elemento que hab\u00eda coadyuvado a la degeneraci\u00f3n de los jacobinos, seg\u00fan Christian Rakovsky).<\/p>\n<p>En la transici\u00f3n de la revoluci\u00f3n a la contrarrevoluci\u00f3n, la guerra civil, saldada exitosamente por los bolcheviques, hab\u00eda dejado su marca indeleble en materia de las pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas de gesti\u00f3n del poder. El factor principal hab\u00eda sido el fracaso de la revoluci\u00f3n en Occidente: el aislamiento al que someti\u00f3 a la revoluci\u00f3n, que debi\u00f3 cargar con los gastos sumados de la participaci\u00f3n en la Primera Guerra Mundial, la guerra civil y la hambruna agraria de comienzos de los a\u00f1os 20: una cuenta que suma varios millones de seres humanos adem\u00e1s de los gastos materiales.<\/p>\n<p><em>La guerra civil fue as\u00ed el nexo entre el per\u00edodo ascendente de la revoluci\u00f3n y la temprana emergencia del monstruo burocr\u00e1tico<\/em>, que puede fecharse con un rostro definido desde finales de 1923 (ver el abordaje de este fen\u00f3meno en <em>El nuevo curso<\/em>, que junto con <em>Problemas de la vida cotidiana<\/em>, son textos de Trotsky que expresaban todav\u00eda la frescura de una revoluci\u00f3n viva).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.2 Hacia el poder <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estas circunstancias marcaron el contexto del bolchevismo en el poder. Una experiencia de la cual debemos obtener ense\u00f1anzas cr\u00edticas escapando de la doble tentaci\u00f3n de la justificaci\u00f3n dogm\u00e1tica de todo lo actuado y de la simple cr\u00edtica democratista que aparece hoy en muchos autores.<\/p>\n<p>Desde ya que dicha experiencia, la primera de un gobierno de la clase obrera comandada por los socialistas revolucionarios (si dejamos aparte a la Comuna de Par\u00eds), debe ser revisada cr\u00edticamente. Rosa Luxemburgo ser\u00eda la primera en se\u00f1alar que ser\u00eda \u201cuna loca idea\u201d pretender que una experiencia as\u00ed, desarrollada en las m\u00e1s dif\u00edciles condiciones que se pudieran imaginar, pudiera ser \u201cel pin\u00e1culo de la perfecci\u00f3n\u201d: era inevitable que estuviera plagada de problemas y errores.<\/p>\n<p>As\u00ed, se dio la paradoja de que los \u201ca\u00f1os de oro\u201d del poder bolchevique (luego se abrir\u00eda otra historia) se vieran sometidos a la distorsi\u00f3n de una guerra civil dram\u00e1tica que puso en jaque la existencia misma de la revoluci\u00f3n. Por m\u00e1s de cuatro a\u00f1os la guerra civil se ense\u00f1ore\u00f3 sobre vastas porciones de la novel dictadura proletaria. Cometer\u00edamos entonces un error si evalu\u00e1ramos la \u201ccalidad democr\u00e1tica\u201d del gobierno bolchevique haciendo abstracci\u00f3n de dicho evento. La complejidad est\u00e1 en que, de todas maneras, se debe hacer un balance: apreciar cu\u00e1les fueron los errores que facilitaron el surgimiento del monstruo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Un punto del cual partir es entender que la f\u00f3rmula de la dictadura proletaria encierra una ecuaci\u00f3n algebraica: posee variables independientes en la medida que debe configurarse tanto como una \u201cdemocracia de nuevo tipo\u201d (para los explotados y oprimidos) como, a la vez, una dictadura de nuevo tipo (sobre los explotadores y el imperialismo), seg\u00fan Lenin.<\/p>\n<p>Se trata de una f\u00f3rmula variable sin valores fijos, sino a resolver en cada caso hist\u00f3rico concreto, raz\u00f3n por la cual la evaluaci\u00f3n del poder bolchevique no puede ser un ejercicio simplista. Debe evitarse una apreciaci\u00f3n que justifique todo lo actuado, dando una idea autoritaria de la dictadura proletaria. Pero, tambi\u00e9n, reiteramos, un \u00e1ngulo democratista que pierda de vista las duras condiciones de la guerra civil.<\/p>\n<p>Se requiere, entonces, una apreciaci\u00f3n <em>circunstanciada<\/em> para entender que lo que se proces\u00f3 en esos primeros a\u00f1os de gobierno bolchevique fue una lucha a muerte por la supervivencia de la revoluci\u00f3n, en un escenario donde, ante la derrota de la revoluci\u00f3n en Occidente, y en las condiciones de una dram\u00e1tica guerra civil, se potenciaron las tendencias a la burocratizaci\u00f3n. Un proceso complejo frente al cual se debe evitar el error de no <em>separar cuidadosamente las medidas obligadas por las circunstancias de los errores evitables que facilitaron la burocratizaci\u00f3n stalinista<\/em>.<\/p>\n<p>Nos preocupan dos cuestiones. Una, trasmitir una idea adocenada de la revoluci\u00f3n que perdiera de vista que, en definitiva, la violencia es la partera de la hist\u00f3rica (Engels). Dos, escapar del relato de que los bolcheviques habr\u00edan hecho \u201ctodo bien\u201d: una afirmaci\u00f3n que nos dejar\u00eda sin lecciones cr\u00edticas frente al porvenir.<\/p>\n<p>El primer nudo tem\u00e1tico a abordar es la conformaci\u00f3n del gobierno encabezado por Lenin. Existe un debate previo vinculado a qui\u00e9n deb\u00eda tomar el poder. Lenin insist\u00eda que el partido tomase el poder; Trotsky afirmaba que, t\u00e1cticamente, conven\u00eda que el Segundo Soviet de toda Rusia fuese el que apareciese realizando esta tarea.<\/p>\n<p>En su<em> Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em> Trotsky insiste en la naturaleza t\u00e1ctica de la cuesti\u00f3n (agregando que tuvo raz\u00f3n en su planteo). Por nuestra parte, entendemos la urgencia e, incluso, desesperaci\u00f3n de Lenin, por romper la inercia partidaria y que la clase obrera aprovechara el momento para hacerse del poder. Justamente, en <em>Lecciones de octubre<\/em> Trotsky subraya c\u00f3mo los factores inerciales, conservadores, pesan siempre sobre todo partido que se encuentra frente al poder, y que hace a su car\u00e1cter revolucionario vencer esta inercia.<\/p>\n<p>Michelaux y Sabado (autores de la corriente mandelista) ven sin embargo en esto una cuesti\u00f3n \u201cprincipista\u201d: afirman que en el planteo de Lenin se pod\u00eda apreciar un elemento \u201csustituista\u201d contradictorio con el esp\u00edritu cuasi libertario del <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em> (obra inconclusa escrita por el revolucionario ruso en agosto de ese mismo a\u00f1o): \u201cConfrontado a los problemas t\u00e1cticos y estrat\u00e9gicos de la toma del poder (\u00bfqui\u00e9n toma el poder?), Lenin relega la aut-organizaci\u00f3n a un segundo plano, y no conf\u00eda m\u00e1s que en la direcci\u00f3n militar bolchevique\u201d, afirman nuestros autores (\u201cNuestra Revoluci\u00f3n Rusa\u201d).<\/p>\n<p>No coincidimos. Opinamos que este abordaje peca de una simplificaci\u00f3n democratista de las complejas relaciones entre organismos de poder y partidos. Los soviets eran frentes \u00fanicos de tendencias de los trabajadores (en realidad, de los obreros y soldados; posteriormente se erigieron tambi\u00e9n soviets campesinos). Como tales eran, y deb\u00edan sostenerse, como los organismos de poder: instituciones basales del nuevo Estado proletario. Sin embargo, en su interior, los soviets estaban marcados por una rica vida pol\u00edtica: una dura lucha de tendencias por la direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los soviets eran la nueva instituci\u00f3n de poder, son los partidos revolucionarios que act\u00faan en ellos los que dan la pelea por que se encaminen hacia la toma del poder, cosa que no hab\u00eda ocurrido hasta ese momento porque los socialistas revolucionarios y los mencheviques ten\u00edan por orientaci\u00f3n el gobierno de coalici\u00f3n con la burgues\u00eda: subordinarlos al poder burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Los bolcheviques pelearon por que los soviets rompieran con la burgues\u00eda y asumieran todo el poder, una tarea madurada por el conjunto de las circunstancias. Pero los soviets no pueden desembarazarse de cierta mec\u00e1nica \u201cparlamentaria\u201d; de ah\u00ed la necesidad de que el partido asumiese el \u201clado pr\u00e1ctico\u201d de la cosa. Esto no plantea ning\u00fan problema de \u201csustituci\u00f3n\u201d, sino la simple complejidad de las relaciones entre masas, vanguardia y partido, la divisi\u00f3n de tareas entre estos t\u00e9rminos. El partido no hubiese podido tomar a su cargo resolver esta tarea si no estaba madura, si quedaba alguna duda de que el soviet ratificar\u00eda lo actuado por los bolcheviques.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de Lenin era correcta incluso si t\u00e1cticamente fue correcto esperar a la realizaci\u00f3n del Soviet para anunciar la insurrecci\u00f3n, que fue organizada pr\u00e1cticamente por el Comit\u00e9 Militar Revolucionario dirigido por bolcheviques e integrado tambi\u00e9n por socialistas revolucionarios de izquierda y anarquistas.<\/p>\n<p>No hubo sustituci\u00f3n. El partido asumi\u00f3 la direcci\u00f3n pr\u00e1ctica de una tarea que hac\u00eda honor a su car\u00e1cter de organizaci\u00f3n revolucionaria. Y lo hizo venciendo la fuerte resistencia en contrario que ejercieron Zinoviev y Kamenev (am\u00e9n de Gorki y otros personajes de prestigio).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.3 \u00bfUn gobierno de coalici\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conformado el nuevo gobierno bolchevique, uno de los primeros debates que se suscitaron fue la propuesta del gremio ferroviario (influenciado por los mencheviques) para el establecimiento de un \u201cgobierno de coalici\u00f3n\u201d entre todas las corrientes socialistas (revolucionarios y conciliadores de manera indistinta).<\/p>\n<p>Revisando la historiograf\u00eda sobre la mec\u00e1nica del funcionamiento sovi\u00e9tico (\u201cFrom February to October\u201d, Lars T. Lihn), entre congreso y congreso se constitu\u00eda un Comit\u00e9 Ejecutivo que hac\u00eda la suerte de \u201cComit\u00e9 Central\u201d de los soviets. El gobierno de los Comisarios del Pueblo se constituy\u00f3 as\u00ed como emanaci\u00f3n de dicho Comit\u00e9 Ejecutivo. Apoy\u00e1ndose en esta realidad es que los ferroviarios plantearon la idea de \u201cun gobierno de todas las tendencias socialistas\u201d como algo que deb\u00eda responder \u201cnaturalmente\u201d a la representaci\u00f3n de todos los grupos de los soviets en el nuevo gobierno.<\/p>\n<p>Lenin y Trotsky estuvieron en contra de favorecer un \u201cgobierno socialista unificado\u201d de este tipo. Y se entiende: la mayor\u00eda de las corrientes socialistas conciliadoras (SR y mencheviques), que acababan de formar parte del Gobierno Provisional presidido por Kerensky, se colocaron abiertamente en contra de que todo el poder pasase a los soviets (y por ende, en contra de la revoluci\u00f3n de Octubre misma). Existi\u00f3, sin embargo, un ala oportunista de los bolcheviques encabezada por Kamenev (y otros bolcheviques conciliadores), que demand\u00f3 un gobierno \u201cunificado\u201d con las corrientes socialistas bajo la excusa de que los bolcheviques \u201cno quedaran aislados\u201d (el mismo argumento por el cual se hab\u00eda opuesto a la toma del poder en octubre).<\/p>\n<p>SR y mencheviques mayoritarios exig\u00edan que Lenin y Trotsky estuvieran \u201cexcluidos del gobierno\u201d: una provocaci\u00f3n inaceptable. Aun as\u00ed Kamenev, cediendo a la presi\u00f3n de las circunstancias, se declar\u00f3 dispuesto a discutir. Trotsky tom\u00f3 el guante y propuso que el gobierno estuviera conformado en un 75% por comisarios bolcheviques, a lo que los socialistas conciliadores se negaron. Su terror al \u201caislamiento\u201d era tan grande que perdieron de vista que el acompa\u00f1amiento que necesitaba el nuevo gobierno no era el de las \u201cc\u00e1scaras vac\u00edas\u201d en que se iban transformando los partidos oportunistas, sino el apoyo de las masas en el terreno (que beneficiaba holgadamente a los bolcheviques en los centros urbanos, aunque era m\u00e1s d\u00e9bil en el campo).<\/p>\n<p>Un gobierno de coalici\u00f3n junto a los SR de izquierda termin\u00f3 constituy\u00e9ndose durante algunas semanas. La escisi\u00f3n izquierdista de los Socialistas Revolucionarios estuvo dispuesta a acompa\u00f1ar a los bolcheviques en la toma del poder (tambi\u00e9n hicieron lo propio los anarquistas), d\u00e1ndose lugar a su ingreso al gobierno. Sin embargo, su comportamiento irresponsable los llev\u00f3 a salir del gobierno cuando la firma del Tratado de Brest Litovsk y terminaron atentando contra la vida del embajador alem\u00e1n en Mosc\u00fa y contra los dirigentes bolcheviques, incluyendo a Lenin5 (en este \u00faltimo caso la autora fue una militante de los SR de derecha), un comportamiento provocador.<\/p>\n<p>Los mencheviques internacionalistas permanecieron fuera del nuevo gobierno. Pero esto ocurri\u00f3 por responsabilidad de Martov, que apost\u00f3 por una orientaci\u00f3n de \u201coposici\u00f3n leal\u201d al nuevo gobierno (Alvin Wartel).<\/p>\n<p>Los mencheviques internacionalistas fueron el ala izquierda del menchevismo durante 1917, y votaron en los soviets en varias cuestiones junto a los bolcheviques. Martov, sin embargo, se neg\u00f3 siempre a romper con el partido mayoritario dirigido por la derecha partidaria. Luego de la toma del poder bolchevique, y con el menchevismo en desbandada, Martov y Dan se hicieron cargo de lo que quedaba del partido, que tuvo momentos de recuperaci\u00f3n parcial, por ejemplo, promediando 1918. En 1922 Martov se exil\u00f3 en Alemania por consejo del propio Lenin, que temi\u00f3 que cayera bajo las \u201cgarras\u201d de la Cheka (recordemos que Lenin y Martov eran amigos; Lenin lo ten\u00eda en alta estima y siempre lament\u00f3 que Martov hubiera quedado del otro lado de la barricada).<\/p>\n<p>Mandel afirma lo mismo: \u201cEn rigor, un gobierno de coalici\u00f3n bolchevique, SR de izquierda y mencheviques de izquierda (\u2026) hubiera sido posible. Los bolcheviques no se opon\u00edan a esta soluci\u00f3n (\u2026). Pero desde el primer momento fue el grupo Martov el que se neg\u00f3 a comprometerse por esa v\u00eda\u201d (\u201c1917: \u00bfGolpe de Estado o revoluci\u00f3n social?\u201d).<\/p>\n<p>En igual sentido, Lars T. Lih cuenta c\u00f3mo Martov y su grupo consideraron que un gobierno de coalici\u00f3n revolucionario con los bolcheviques ser\u00eda un \u201csue\u00f1o irreal\u201d. Por eso suena ilusoria la cr\u00edtica de Michaloux y Sabado a los bolcheviques cuando le endilgan a Lenin la afirmaci\u00f3n: \u201cAhora que el poder ha sido conquistado, conservado, consolidado entre las manos de un solo partido, no toca compartirlo\u201d (abril 1918). \u00c9sta ser\u00eda una prueba de los \u201cd\u00e9ficits democr\u00e1ticos\u201d del nuevo gobierno bolchevique.<\/p>\n<p>Nos parece que nuestros autores han ido a buscar dichos d\u00e9ficits en el lugar equivocado. La toma del poder por parte de los soviets fue el acontecimiento central de la Revoluci\u00f3n de Octubre: una batalla que s\u00f3lo los bolcheviques asumieron (ya se\u00f1alamos que acompa\u00f1ados por SR de izquierda y anarquistas). \u00bfC\u00f3mo se les pod\u00eda exigir que compartieran el gobierno con las corrientes conciliadoras que se opon\u00edan al nuevo poder proletario? Y, para colmo, en las condiciones donde estaba desat\u00e1ndose la guerra civil.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n a problematizar es el vaciamiento de los soviets que sobrevino posteriormente. Pero criticar a los bolcheviques por no haber compartido el poder con los socialistas conciliadores no tiene pies ni cabeza. Tengamos presente que las exigencias de los conciliadores eran una burda maniobra para anular lo que los bolcheviques hab\u00edan conquistado libremente en la lucha pol\u00edtica: el derecho a presidir la primera dictadura proletaria de la historia.<\/p>\n<p>Alex Callinicos, del SWP ingl\u00e9s, trae a colaci\u00f3n una cita de Lenin sobre los mencheviques que es esclarecedora: \u201cEn pocas semanas [en el poder como parte del Gobierno Provisional], los mencheviques y SR asimilaron todos los m\u00e9todos y formas, los argumentos y sofister\u00edas de los \u2018h\u00e9roes\u2019 europeos de la Segunda Internacional, de los ministerialistas y de toda laya de oportunistas de baja estofa\u201d (<em>International Socialist<\/em>, oto\u00f1o 2017).<\/p>\n<p>Los bolcheviques tuvieron d\u00e9ficits durante su gesti\u00f3n. Pero <em>el \u201chilo rojo\u201d de su actuaci\u00f3n debe problematizarse alrededor de la compleja combinaci\u00f3n entre dictadura proletaria y democracia socialista planteada por la guerra civil<\/em>. No hacerlo as\u00ed dar\u00eda lugar a una teorizaci\u00f3n democratista, que bajo la premisa justa de subrayar la importancia vital de la democracia socialista, terminar\u00eda trasmitiendo una concepci\u00f3n ingenua de la lucha de clases perdiendo el terreno real en el cual los acontecimientos se desarrollaron.<\/p>\n<p>S\u00ed recogemos la apreciaci\u00f3n de Mandel de que en 1920 los obreros consideraban a los mencheviques como un partido sovi\u00e9tico (algo v\u00e1lido tambi\u00e9n para los anarquistas), cuesti\u00f3n que remite al problema del pluripartidismo sovi\u00e9tico, a la pluralidad de la representaci\u00f3n pol\u00edtica dentro de las instituciones obreras y populares, no al monopolio del gobierno como tal. Hay que ser c\u00e1ndido para no darse cuenta de que el poder es algo dif\u00edcil de compartir: si hay varias sedes del poder no hay poder alguno. Por no hablar de c\u00f3mo se extreman las cosas en una guerra civil, aspecto que abordaremos m\u00e1s abajo. De ah\u00ed que parezca tan rid\u00edcula, en definitiva, la exigencia de Michelaux y Sabado de que los bolcheviques \u201crepartieran el poder\u201d con las dem\u00e1s corrientes de los soviets; Callinicos presenta una opini\u00f3n similar al afirmar que un gobierno de coalici\u00f3n de todos los partidos de los soviets hubiera significado la victoria de la contrarrevoluci\u00f3n sobre un r\u00e9gimen sovi\u00e9tico paralizado por divisiones internas (<em>International Socialist<\/em>, oto\u00f1o 2017).<\/p>\n<p>En realidad, el problema remite a la dial\u00e9ctica entre organismos de poder y partidos, problem\u00e1tica inevitable en la medida en que no existen organismos de poder sin partidos, como reclamaban err\u00f3neamente los anarquistas; volveremos sobre esto. Se trata de un problema vinculado con el vaciamiento de los soviets, pero que es de una \u00edndole distinta al del gobierno: se gobierna con quien hay acuerdo program\u00e1tico. El gobierno no puede implicar una proporcionalidad <em>per se<\/em> independientemente de las posiciones que se defienden, algo que siquiera ocurre en cualquier gobierno burgu\u00e9s de base parlamentaria y que nos suena sindicalista.<\/p>\n<p>Repetimos: una cosa es defender el pluripartidismo en el seno de las instituciones sovi\u00e9ticas, necesidad que qued\u00f3 marcada a fuego por la experiencia hist\u00f3rica, y otra plantear que los bolcheviques deber\u00edan haber compartido el gobierno: \u201cHab\u00eda que encontrar los medios y las mediaciones para que [las dem\u00e1s fuerzas \u2018socialistas\u2019. RS] pudieran encontrar su lugar en el seno del poder sovi\u00e9tico\u201d (\u201cNuestra Revoluci\u00f3n Rusa\u201d, \u00eddem), afirmaci\u00f3n que sorprende por su ingenuidad voluntarista.<\/p>\n<p>Esto <em>no<\/em> quiere decir que la norma deba ser el gobierno <em>de un solo partido<\/em>. Mucho menos la nefasta idea del \u201cpartido \u00fanico\u201d o proscribir a la oposici\u00f3n en los soviets (como err\u00f3neamente termin\u00f3 ocurriendo en 1921). Porque sin diversidad de tendencias pol\u00edticas, sin lucha de tendencias en las instituciones de la clase trabajadora, no puede haber democracia socialista.<\/p>\n<p>Gobierno e instituciones de representaci\u00f3n son instancias distintas que no corresponde solapar; asimismo, es un error completo la idea de que pudieran existir \u201csoviets sin partidos\u201d. Los partidos tienen su derecho a presidir el poder si se lo han ganado en buena ley.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.4 La disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro cl\u00e1sico es criticar a los bolcheviques por la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, una reivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica que ven\u00eda de la Revoluci\u00f3n de Febrero y que el Gobierno Provisional se hab\u00eda negado a concretar.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de los congresistas se hizo por voto universal inmediatamente despu\u00e9s de la toma del poder por los bolcheviques, con la dificultad, entre otras, de que los SR de izquierda hab\u00edan formado un nuevo partido y, sin embargo, la mayor\u00eda de derecha se qued\u00f3 con el monopolio de una representaci\u00f3n electa antes de la divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Constituyente fue convocada para el 5 de enero de 1918 (ya con el nuevo calendario), expresando una clara mayor\u00eda eserista de derecha y un bloque bolchevique importante, pero aun as\u00ed minoritario. Los bolcheviques la disolvieron f\u00e1cilmente el mismo d\u00eda en que se reuni\u00f3, al negarse la Asamblea a votar en favor de la <em>Declaraci\u00f3n de los derechos del pueblo trabajador y explotado<\/em> emitida por el gobierno de los Comisarios del Pueblo y ratificada en el III Congreso de los Soviets de toda Rusia el mismo mes (y que rememoraba la hist\u00f3rica <em>Declaraci\u00f3n de derechos del hombre y los ciudadanos<\/em> de la Revoluci\u00f3n Francesa en 1789, pero sobre bases sociales eran opuestas: una hab\u00eda consagrado la propiedad privada, otra la hab\u00eda abolido).<\/p>\n<p>La Asamblea Constituyente pretendi\u00f3 establecer una competencia de legitimidades. Pero el poder real estaba en manos de los soviets y los bolcheviques, en manos de la revoluci\u00f3n proletaria. De ah\u00ed que \u00e9sta procediera a disolver la Asamblea en tanto instituci\u00f3n que no representaba la maduraci\u00f3n a la que hab\u00edan llegado los asuntos, representativa del r\u00e9gimen burgu\u00e9s y superada por el car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n. Nadie se mosque\u00f3 por esto. La Constituyente disuelta s\u00f3lo sirvi\u00f3 como talism\u00e1n para los intentos de legitimaci\u00f3n \u201cdemocr\u00e1tica\u201d de la contrarrevoluci\u00f3n blanca y de toda laya de socialistas conciliadores.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed, no obstante, se trata de una soluci\u00f3n debida a las circunstancias, no un \u201cprincipio\u201d, y no quiere decir que en todos los casos se deban rechazar los mecanismos del voto universal, o que en otro escenario no pueda convivir una organizaci\u00f3n de este tipo con el poder de tipo sovi\u00e9tico, aunque subordinada estrictamente a \u00e9l. Se trata de una cuesti\u00f3n que debe ser apreciada en cada caso concreto seg\u00fan las necesidades de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas coordenadas qued\u00f3 planteando el debate en torno a la Asamblea Constituyente, un asunto retomado por Rosa Luxemburgo en su folleto <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, donde criticaba que los bolcheviques no hubiesen convocado a nuevas elecciones a Constituyente de forma inmediata: \u201cSi la Asamblea Constituyente ya estaba elegida mucho antes del punto cr\u00edtico (\u2026) la conclusi\u00f3n evidente era liquidar esa asamblea caduca, no nata, y convocar sin tardanza a nuevas elecciones para la Constituyente\u201d.<\/p>\n<p>Michaloux y Sabado retoman el argumento de Luxemburgo. Para ellos, hubiese sido positivo que los bolcheviques convocaran a una nueva Asamblea Constituyente, en todo caso a la salida de la guerra civil: \u201cTodo ocurre como si a partir de entonces [los bolcheviques] juzgaran, tras la insurrecci\u00f3n victoriosa y la toma del poder, como superflua toda manifestaci\u00f3n electoral general distinta de la renovaci\u00f3n peri\u00f3dica de la representaci\u00f3n en los distintos soviets. En cierto modo, esta Constituyente se revel\u00f3 finalmente como caduca desde su formaci\u00f3n, pero el proceso que la defendi\u00f3 y defendi\u00f3 la Revoluci\u00f3n durante largos meses, proceso de una vibrante aspiraci\u00f3n democr\u00e1tica, hac\u00eda necesaria una respuesta institucional paralela a la representaci\u00f3n sovi\u00e9tica y no contra ella\u201d (\u201cNuestra Revoluci\u00f3n Rusa\u201d).<\/p>\n<p>El argumento no es convincente. Todo el problema pasa por la complejidad que entra\u00f1a el \u00faltimo rengl\u00f3n de nuestros autores: que una eventual nueva Constituyente fuese \u201cparalela y no competitiva\u201d con los soviets y el gobierno bolchevique. Porque desde el vamos la Constituyente plante\u00f3 una competencia de formas de representaci\u00f3n ligadas a la existencia de dos expresiones de poder antag\u00f3nicas: el obrero y el burgu\u00e9s. Dos legitimidades que alud\u00edan a los mecanismos de representaci\u00f3n en competencia de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n: \u201cM\u00e1s y m\u00e1s, la Asamblea Constituyente se transform\u00f3 en el centro de los intentos de golpe blando; esto es, para inducir al poder sovi\u00e9tico a salir de la escena de manera amigable\u201d (\u201cFrom February to October\u201d, Lars T. Lih).6<\/p>\n<p>Sobre esta circunstancia hemos escrito en otras oportunidades, y remite a la apelaci\u00f3n al sufragio universal en pa\u00edses heterog\u00e9neos socialmente. No olvidemos que la Rusia sovi\u00e9tica estaba constituida por una serie de \u201cislas urbanas\/obreras\u201d en medio de un oc\u00e9ano campesino. Con la Constituyente se planteaba el peligro de que en vez que el proletariado arrastrara al campesinado, como en los soviets, la ecuaci\u00f3n se invirtiese: que el campesinado arrastrara a los obreros y que la \u201crevoluci\u00f3n burguesa\u201d liquidara la proletaria.<\/p>\n<p>\u00c9sta era la perspectiva defendida por Martov, que pensaba que los soviets deb\u00edan devolverle la soberan\u00eda a la Constituyente para que luego \u00e9sta se la devolviera, nuevamente, a los soviets. Pero en este esquema, en definitiva, la soberan\u00eda \u00faltima resid\u00eda en las formas de la democracia burguesa y no en las de la democracia proletaria, lo que no era una simple formalidad: \u201cPara Martov, (\u2026) la Asamblea Constituyente, a ser elegida sobre la base del sufragio universal (\u2026) era la realizaci\u00f3n de un \u2018mito\u2019 tradicional revolucionario que guardaba en su seno la esperanza de una transformaci\u00f3n democr\u00e1tica de la vida pol\u00edtica y social rusa (\u2026). De esta guisa (\u2026) los latiguillos y exigencias \u2018democr\u00e1ticos\u2019 [son concebidos] (\u2026) mediante el traslado del poder de los soviets a la Asamblea Constituyente y de ah\u00ed, una vez m\u00e1s, de vuelta al poder de los soviets, con la sanci\u00f3n de la Asamblea Constituyente\u201d (A. Wartel).<\/p>\n<p>Pero de esta manera, como se ve, la soberan\u00eda \u00faltima sal\u00eda de los soviets y quedaba en la Constituyente, una instituci\u00f3n de poder burguesa. Adem\u00e1s, el sufragio universal tiende a disolver los sectores m\u00e1s activos entre los pasivos. Puede ser que sirva como <em>punto de apoyo complementario<\/em> para lograr una representaci\u00f3n ampliada a la de los organismos de poder de la clase trabajadora (no hay nada de principios en contra de esto) que ampl\u00ede la base de sustentaci\u00f3n de la dictadura proletaria (recordemos que la restricci\u00f3n del sufragio universal Lenin la planteaba exclusivamente para Rusia) hacia m\u00e1s amplios sectores, una cuesti\u00f3n a evaluar en cada caso.<\/p>\n<p>Michaloux y Sabado parecen pensarlo en este sentido cuando plantean que los bolcheviques tendr\u00edan que haber convocado a una Constituyente en 1921 como forma de revitalizar la democracia en el pa\u00eds. Pero el argumento nos parece caprichoso. La situaci\u00f3n de los bolcheviques era desastrosa. Cargaban con el costo pol\u00edtico de una guerra civil destructiva. Un per\u00edodo de tremendas privaciones que los hab\u00eda colocado en minor\u00eda, situaci\u00f3n que se esforzar\u00edan por corregir mediante la NEP. Convocar a una Asamblea Constituyente en esas condiciones habr\u00eda significado entregar el poder a las corrientes conciliadoras, si no a las abiertamente contrarrevolucionarias.<\/p>\n<p>Nuestros autores afirman que, en todo caso, ese escenario hubiese sido \u201cmenos da\u00f1ino\u201d visto a escala hist\u00f3rica el desastre de la burocratizaci\u00f3n que vino despu\u00e9s: si los bolcheviques perd\u00edan la elecci\u00f3n a Constituyente seguramente se \u201crecuperar\u00edan\u201d cuando los obreros y campesinos \u201cse dieran cuenta de que s\u00f3lo los bolcheviques defend\u00edan las conquistas de la revoluci\u00f3n (\u2026). La lucha habr\u00eda renacido r\u00e1pidamente para defender por todos los medios las conquistas de la revoluci\u00f3n y habr\u00eda encontrado su traducci\u00f3n pol\u00edtica en las siguientes elecciones, renovando la confianza hacia los responsables del cambio social iniciado en 1917 por la revoluci\u00f3n y los soviets\u201d\u2026<\/p>\n<p>Pero toda la argumentaci\u00f3n es tan absurda como contraf\u00e1ctica. Primero, nadie le entrega tan suelto de cuerpo el poder a la contrarrevoluci\u00f3n. Hay candor (\u00a1por decir lo menos!) en la afirmaci\u00f3n de que \u201cno importaba si se perd\u00eda una elecci\u00f3n\u201d porque se \u201cganar\u00eda seguramente en la pr\u00f3xima\u201d. Si el monstruo burocr\u00e1tico se puso de pie (en las condiciones del asilamiento en la que qued\u00f3 la Revoluci\u00f3n Rusa), hay que balancear qu\u00e9 es lo que realmente se hizo mal; qu\u00e9 es lo que se podr\u00eda haber evitado en vez de hacer pasar una perspectiva simplista (democratista) como eventual \u201csoluci\u00f3n de los problemas\u201d.<\/p>\n<p>Otro problema que tiene el abordaje de Sabado y Michelaux es que pasan por alto que <em>las herramientas mediadoras son los partidos<\/em>. Si los bolcheviques hubiesen convocado a una Constituyente en ese momento, habr\u00edan creado una instituci\u00f3n rival a los soviets y a su propio poder. Es afirmar que lo mejor que les podr\u00eda haber pasado era que \u201cdejaran el poder\u201d, v\u00eda liquidacionista que no soluciona ning\u00fan problema.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 mundo real una organizaci\u00f3n deja, <em>motu proprio<\/em>, el poder? Para colmo, en la perspectiva de un retorno burgu\u00e9s, un argumento que ya luce hasta criminal vistos los costos de la contrarrevoluci\u00f3n en el siglo XX. Este problema se plante\u00f3 concretamente cuando el levantamiento de los marinos de Kronstadt (1921), con Lenin pregunt\u00e1ndose si hab\u00eda alguna posibilidad real de una tercera alternativa entre el poder bolchevique y la contrarrevoluci\u00f3n burguesa: \u201cLenin no quer\u00eda ceder a la reivindicaci\u00f3n econ\u00f3mica de los amotinados hasta que la insurrecci\u00f3n fuera liquidada (\u2026) para \u00e9l, una tercera v\u00eda, ilusoria, entre los rojos y los blancos, no pod\u00eda decantar en otra cosa que no fuese la restauraci\u00f3n capitalista\u201d (Jean-Jacques Marie, 2005). Incluso Alvin Wartel, cr\u00edtico burgu\u00e9s liberal del gobierno bolchevique y simpatizante de la figura de Martov, afirma lo mismo: la alternativa hist\u00f3rica efectiva al bolchevismo durante la guerra civil no era la \u201cdemocracia\u201d sino la dictadura militar contrarrevolucionaria y el Terror Blanco.<\/p>\n<p>Hay que insistir, adem\u00e1s, que cuando se habla de instituciones, esto es, de formas de representaci\u00f3n pol\u00edtica, no se refiere simplemente a clases y fracciones de clase en general sino a partidos, corrientes pol\u00edticas que se organizan para defender un determinado programa y que en el caso de la Revoluci\u00f3n Rusa, sacando a los bolcheviques, estaban en oposici\u00f3n frontal al curso socialista de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Constituyente ilustr\u00f3 que no hab\u00eda modo de que las \u201cformas democr\u00e1ticas\u201d y el contenido social de la representaci\u00f3n no fueran estimadas de manera combinada. Daniel Bensa\u00efd insiste en la necesidad de romper con la identificaci\u00f3n mec\u00e1nica entre una representaci\u00f3n pol\u00edtica y su contenido social, por ejemplo, respecto a que la clase obrera pueda tener varios partidos revolucionarios. Esto es correcto siempre y cuando esta necesaria dialectizaci\u00f3n de ambos t\u00e9rminos no los termine escindiendo. As\u00ed, nuestra apelaci\u00f3n a la democracia socialista es siempre como veh\u00edculo de la representaci\u00f3n de los explotados y oprimidos, de sus intereses inmediatos e hist\u00f3ricos; no una apelaci\u00f3n democratista, abstracta, que termine enmascarando otros intereses sociales: \u201cKautsky (\u2026) no se pregunta <em>de qu\u00e9 clase era \u00f3rgano la Asamblea Constituyente<\/em> en Rusia\u201d (Lenin, <em>El renegado Kautsky<\/em>).<\/p>\n<p>De manera contempor\u00e1nea, tambi\u00e9n en la revoluci\u00f3n alemana se plante\u00f3 la relaci\u00f3n entre los embrionarios soviets y formas de representaci\u00f3n y poderes alternativos surgidos en la Revoluci\u00f3n de Noviembre de 1918 (como la Rep\u00fablica Concejista de Baviera, que dur\u00f3 unos meses) y la Asamblea Constituyente que convocaron socialdem\u00f3cratas y burgueses para echarle agua al fuego de la revoluci\u00f3n. En ese caso, se trataba de una Constituyente en la que hab\u00eda que participar dado el desarrollo todav\u00eda inmaduro del proceso revolucionario, sin menoscabo de dar la pelea contra la subordinaci\u00f3n de las expresiones de doble poder. Rosa Luxemburgo defendi\u00f3 esta participaci\u00f3n en el Congreso de fundaci\u00f3n del Partido Comunista Alem\u00e1n (diciembre 1918), pero perdi\u00f3 la discusi\u00f3n ante una base partidaria joven, inexperta e izquierdizada, incapaz de superar de manera correcta la experiencia del oportunismo socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Pero en Rusia, hab\u00eda que combatir para que la Constituyente no liquidase las expresiones de poder obrero, que fue lo que ocurri\u00f3: se inscribi\u00f3 a los soviets como instituci\u00f3n subordinada en la nueva Constituci\u00f3n burguesa. El centrismo oportunista los reivindic\u00f3 como meras \u201corganizaciones de combate de una sola clase\u201d (Martov), y no como instituci\u00f3n de poder de la clase obrera extensible hacia el conjunto de los explotados y oprimidos: postul\u00f3 que la \u00fanica organizaci\u00f3n de poder deb\u00eda ser la Constituyente (Kautsky).<\/p>\n<p>Trotsky cuestion\u00f3 el criterio democratista incluso para la evaluaci\u00f3n de los soviets afirmando que, en definitiva, lo que cuenta es el contenido real de la representaci\u00f3n: si dichos organismos son la expresi\u00f3n viva de la revoluci\u00f3n (<em>Lecciones de Octubre<\/em>). Sin dejar de ser correcta esta apreciaci\u00f3n, cabe agregar que la experiencia hist\u00f3rica ha marcado a fuego la <em>importancia estrat\u00e9gica de que los trabajadores se doten de organismos de representaci\u00f3n<\/em>, a la vista del dram\u00e1tico problema que fue para la Revoluci\u00f3n Rusa el vaciamiento de los soviets ocurrido bajo las tremendas condiciones de la guerra civil. Los mejores elementos del proletariado fueron enviados al frente. Sucedi\u00f3 un retraimiento de la clase obrera bajo el hierro de las dificultades de la contienda. El desangre num\u00e9rico de las ciudades proletarias golpe\u00f3 antes que nada a la ciudad cuna de la revoluci\u00f3n: Petrogrado (y tambi\u00e9n a Mosc\u00fa, la nueva capital de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica). La mayor\u00eda de las corrientes socialistas conciliadoras se pasaron a la oposici\u00f3n contrarrevolucionaria.<\/p>\n<p>En estas, condiciones la din\u00e1mica de la representaci\u00f3n se desliz\u00f3, insensiblemente, para el lado del \u201cpartido \u00fanico\u201d, y se perdi\u00f3 de vista la <em>necesidad del pluripartidismo sovi\u00e9tico, incluso para que el partido revolucionario en el poder no se vea sometido a presiones sociales que lo degeneren<\/em>: \u201cDevenido partido \u00fanico, el partido bolchevique qued\u00f3 condenado, en tanto que tal, a devenir el campo de batalla obligatorio para el enfrentamiento de fuerzas sociales del pa\u00eds en el momento que la NEP hac\u00eda revivir las franjas burguesas y peque\u00f1o burguesas [por no olvidarnos del surgimiento de la burocracia. RS]\u201d, se\u00f1ala Brou\u00e9.<\/p>\n<p>Es cl\u00e1sica la sentencia presentada por Trotsky: \u201cLa prohibici\u00f3n de los partidos de oposici\u00f3n produjo la de las fracciones [en el seno del partido bolchevique]; la prohibici\u00f3n de las fracciones llev\u00f3 a prohibir el pensar de otra manera que el jefe infalible. El monolitismo polic\u00edaco del partido tuvo por consecuencia la impunidad burocr\u00e1tica que, a su vez, se transform\u00f3 en la causa de todas las variedades de desmoralizaci\u00f3n y corrupci\u00f3n\u201d (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>). La guerra civil fue la cocina donde a fuego lento comenz\u00f3 la cocci\u00f3n de una serie de pr\u00e1cticas que luego facilitaron la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cualquier caso, y m\u00e1s all\u00e1 del problema del vaciamiento de los soviets, lo que interesa ac\u00e1 es que la Asamblea Constituyente era una instituci\u00f3n rival al novel poder proletario: una instituci\u00f3n burguesa. Es un error criticar a los bolcheviques por disolverla, sin menoscabo del alerta de Rosa Luxemburgo acerca de la importancia estrat\u00e9gica de la democracia socialista en el contexto de la dictadura proletaria; una ense\u00f1anza de valor universal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> El giro a la guerra civil <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.1 Una fortaleza sitiada <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no se llegue a apreciar cabalmente que el r\u00e9gimen que rigi\u00f3 en la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica durante la guerra civil fue un r\u00e9gimen pol\u00edtico espec\u00edfico, tambi\u00e9n revolucionario, pero distinto al r\u00e9gimen de la democracia sovi\u00e9tica de 1917 y mitad de 1918. As\u00ed, se podr\u00eda decir que <em>el gobierno bolchevique admiti\u00f3 dos reg\u00edmenes pol\u00edticos: el r\u00e9gimen de la democracia socialista emergente de la primera parte de la revoluci\u00f3n y el r\u00e9gimen de la guerra civil, ambos expresi\u00f3n del poder de la clase obrera<\/em>. Quiz\u00e1 hasta podamos hablar de un tercero, desde el final de la guerra civil hasta la muerte de Lenin. En todo caso, entrados ya los a\u00f1os 20, lo que comenz\u00f3 a configurarse es un gobierno de otro tipo, que hizo una transici\u00f3n desde el gobierno revolucionario al contrarrevolucionario.<\/p>\n<p>Durante 1917 y hasta mediados de 1918 la marea ascendente de la revoluci\u00f3n empuj\u00f3 los desarrollos: los soviets eran, realmente, el punto de referencia de la clase obrera, de los explotados y oprimidos en general, y toda la experiencia pol\u00edtica se sustanci\u00f3 como una lucha pol\u00edtica democr\u00e1tica en su seno referida a los rumbos de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lenin lanz\u00f3 la apelaci\u00f3n a que las masas \u201ctomen en sus manos\u201d todas las tareas, llamado a la iniciativa desde abajo que se ve reflejado de manera vibrante en obras <em>El a\u00f1o 1 de la revoluci\u00f3n<\/em> (Serge), <em>Diez d\u00edas que conmovieron el mundo<\/em> (Reed) y muchos otros textos que reflejan el ingreso de las m\u00e1s amplias masas a la vida pol\u00edtica: \u00a1la marea ascendente y tumultuosa de la revoluci\u00f3n!<\/p>\n<p>La vida pol\u00edtica vibraba en los soviets, en las f\u00e1bricas, en los barrios y en las calles; el partido bolchevique bull\u00eda internamente; una movilizaci\u00f3n de masas imparable tomaba la iniciativa por su cuenta sin esperar ninguna decisi\u00f3n desde arriba; hab\u00eda una irrestricta libertad de prensa y opini\u00f3n; todas formas que muestran los rasgos generales del r\u00e9gimen de la democracia sovi\u00e9tica cuando la historia se hac\u00eda en las calles, o cuando las masas movilizadas eran el verdadero \u00f3rgano de la revoluci\u00f3n, como dir\u00eda Trotsky.<\/p>\n<p>Con el comienzo de la guerra civil el r\u00e9gimen cambi\u00f3. La clase obrera continu\u00f3 en el poder (reflejada, sobre todo, en la expresi\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s consecuente de la revoluci\u00f3n, que era el partido bolchevique). Pero muchos otros elementos se modificaron en lo que Trotsky llam\u00f3 \u201cuna fortaleza sitiada\u201d.<\/p>\n<p>El problema es que en condiciones semejantes la democracia socialista no puede florecer: \u201cLa situaci\u00f3n militar, la partida al frente de decenas de miles de responsables y militantes, la necesidad de renovar los responsables r\u00e1pidamente con el avance o la retirada del Ej\u00e9rcito Rojo y las p\u00e9rdidas enormes sufridas en todos los frentes hicieron que la democracia de 1917 y comienzos de 1918 no fuera m\u00e1s que un lejano recuerdo\u201d (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 204).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue la modificaci\u00f3n que se produjo? Ocurri\u00f3 <em>un desbalance entre los elementos democr\u00e1ticos y los centralizadores en beneficio de estos \u00faltimos<\/em>. Los centros neur\u00e1lgicos de esa centralizaci\u00f3n, en primer lugar el partido y el poder bolchevique mismo, se vieron hiperfortalecidos en funci\u00f3n de una circunstancia de vida o muerte: la f\u00e9rrea disciplina en la acci\u00f3n en medio de una guerra civil. J-J. Marie se\u00f1ala que a lo largo de la guerra civil, en el medio del caos y la desorganizaci\u00f3n, Trotsky se transformar\u00eda en el \u201cheraldo de la centralizaci\u00f3n\u201d (lo que corresponder\u00eda tanto a las necesidades del momento como a la transformaci\u00f3n de su car\u00e1cter).<\/p>\n<p>Todo militante sabe lo que significa la disciplina en cuestiones cotidianas como, por ejemplo, las columnas partidarias durante las movilizaciones: se acatan las ordenes de acci\u00f3n. Cualquier duda, se discute despu\u00e9s. Discutir en medio de una acci\u00f3n s\u00f3lo lleva a la par\u00e1lisis, a la posibilidad que el enemigo nos golpee. La instancia del balance tiene que venir posteriormente. Salvando las distancias, la l\u00f3gica es similar en las operaciones durante la guerra civil: alguien tiene que tener el mando y dirigir la acci\u00f3n; las \u00f3rdenes deben ser acatadas so pena de caer frente al enemigo.<\/p>\n<p>Este principio elemental es el que se extendi\u00f3 al conjunto del r\u00e9gimen pol\u00edtico, desde las instituciones pol\u00edticas a la econom\u00eda. Pero, de todas maneras, el partido mantuvo una vida democr\u00e1tica intensa, con tendencias y fracciones en desarrollo. Si en el Ej\u00e9rcito Rojo dominaron los elementos de disciplina (y la apelaci\u00f3n a los especialistas militares zaristas controlados por comisarios pol\u00edticos), la conciencia de los obreros y campesinos en armas tuvo un peso fundamental (lo mismo que las \u201ccharlas motivacionales\u201d con las que Trotsky areng\u00f3 a las tropas durante la contienda).<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de la guerra civil era de revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n, y esto mell\u00f3 elementos fundamentales de la democracia sovi\u00e9tica imposibles de sostener en tales condiciones. El partido Kadete fue prohibido ya en diciembre de 1917 por haberse pasado abiertamente al campo de la contrarrevoluci\u00f3n. Fueron prohibidas tambi\u00e9n sus publicaciones. Eseristas, mencheviques internacionalistas, anarquistas de diversa laya, majnovistas fueron admitidos parcialmente y prohibidos parcialmente seg\u00fan las circunstancias cambiantes de la guerra civil y su posicionamientos en el contexto de \u00e9sta. De todas maneras, conservaron representaci\u00f3n en los soviets e incluso recuperaron representaciones perdidas en varias oportunidades.<\/p>\n<p>La Cheka fue creada en diciembre de 1917. Al comienzo se la pens\u00f3 como una instituci\u00f3n para combatir el sabotaje. Posteriormente fue multiplicando sus actividades conforme se radicalizaba la guerra civil. Este tipo de instituciones son caracter\u00edsticas de la guerra civil, un escenario donde las conspiraciones est\u00e1n a la orden del d\u00eda y donde muchas veces se cree en cualquier cosa. En un escenario as\u00ed, es muy dif\u00edcil prescindir de una polic\u00eda pol\u00edtica. Sin embargo, es verdad que la autonomizaci\u00f3n de la Cheka (por cuenta de sus tareas \u201cprofesionales\u201d) fue un problema tremendo para el desarrollo de la revoluci\u00f3n y para la subsistencia de los elementos de democracia socialista en su seno, cuesti\u00f3n que abordaremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>En lo que nos queremos detener aqu\u00ed, primeramente, es en un tema m\u00e1s delicado a\u00fan, si se quiere: el gobierno bolchevique tuvo que prohibir huelgas, disolver manifestaciones, detener activistas vinculados a los partidos conciliadores. \u00bfC\u00f3mo se asume esto dentro de la perspectiva de la democracia socialista, de la libre expresi\u00f3n de los trabajadores? La \u00fanica forma de entenderlo es contextualizarlo: apreciar que el gobierno bolchevique defend\u00eda los intereses inmediatos e hist\u00f3ricos de los trabajadores, pero que muchas veces, bajo las condiciones dram\u00e1ticas de la guerra civil, los segundos se contrapon\u00edan inevitablemente a los primeros\u2026<\/p>\n<p>\u00c9se fue el operativo de las corrientes conciliadoras: arrojar contra el gobierno revolucionario el deterioro de las condiciones de vida. Lo hac\u00edan ocultando que, aun en las peores condiciones, lo que estaban intentando hacer los bolcheviques era defender los intereses hist\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las restricciones de todo tipo para el frente de guerra (econ\u00f3micas y democr\u00e1ticas), encontraban su justificaci\u00f3n real en el intento de imponerse en la guerra civil. Mucho debate se ha sustanciado comprendiendo que la ca\u00edda del gobierno bolchevique hubiera dado lugar no a una idealizada democracia burguesa estilo occidental, sino a una brutal dictadura militar que habr\u00eda anticipado los reg\u00edmenes fascistas vividos durante el siglo pasado; esto am\u00e9n de fracturar en mil pedazos el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para el trabajador de a pie, el campesino, el vecino de un barrio popular o el soldado rojo, los tremendos rigores de la guerra civil, el reclutamiento para el frente, el racionamiento alimentario casi total, el florecimiento del mercado negro, la requisa forzosa de granos, no pod\u00edan ser agradables. Y quiz\u00e1 en muchos casos lograba obnubilarles la vista de lo que estaba en juego.<\/p>\n<p>Un ejemplo entre tantos es que para finales de 1919 el Ej\u00e9rcito Rojo hab\u00eda perdido 980.000 hombres, dos terceras partes de los cuales hab\u00edan sucumbido a causa de heridas mal curadas, a menudo vendadas con sus <em>portianki<\/em> (calcetines) mugrientos; de la falta de medicamentos (uno de los efectos m\u00e1s dram\u00e1ticos del f\u00e9rreo bloqueo imperialista que vivi\u00f3 el pa\u00eds entre 1919 y 1920), del hambre, del fr\u00edo, de los piojos, de la gangrena, del tifus o de la disenter\u00eda (Jean-Jaques Marie 2009: 221), cuestiones que tuvieron peores consecuencias que los enfrentamientos militares.<\/p>\n<p>Eric Toussaint se\u00f1ala que 8 millones de personas murieron durante la guerra civil, de las cuales m\u00e1s de 7,5 millones a causa del hambre, el fr\u00edo y las epidemias, contra \u201cs\u00f3lo\u201d 350.000 muertos en combate. El n\u00famero de muertos durante la guerra civil es superior incluso al de los muertos durante la guerra de 1914-1918: alrededor de 7 millones. La l\u00f3gica del imperialismo fue que si no se pod\u00eda tirar abajo el poder bolchevique, hab\u00eda que dejarlo tan golpeado que su ejemplo no pudiera cundir, que la revoluci\u00f3n no pudiera cumplir sus \u201cpromesas\u201d.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sea tan f\u00e1cil hacer obras como <em>La revoluci\u00f3n en retroceso, 1920-4<\/em>, de Simon Pirani, caracterizada por un contenido antibolchevique insoportable: suma una serie de relatos sin una l\u00f3gica mayor que la idea liberal de que los bolcheviques habr\u00edan sido una especie de \u201cnueva elite pol\u00edtica\u201d venida para explotar a los trabajadores. Ese relato facilista, este balance parad\u00f3jico de la Revoluci\u00f3n Rusa donde los bolcheviques ser\u00edan, finalmente, los villanos (tan de moda en ciertos \u00e1mbitos universitarios en este centenario), es imposible que deje ense\u00f1anzas cr\u00edticas sobre las circunstancias obtenidas con toda la seriedad del caso, que es lo que se necesita si se quiere aprender de la Revoluci\u00f3n Rusa en vez de hacer brulotes sin rigor.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen pol\u00edtico hab\u00eda cambiado dejando un dram\u00e1tico lastre para las perspectivas de la revoluci\u00f3n. El error de los bolcheviques fue no darse cuenta cabalmente de este hecho, haber llegado tarde a la comprensi\u00f3n del monstruo burocr\u00e1tico, no haber encontrado a tiempo las armas para combatir este fen\u00f3meno in\u00e9dito e inesperado en el seno de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.2 El Comunismo de Guerra<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Comunismo de Guerra fue el r\u00e9gimen econ\u00f3mico que caracteriz\u00f3 el per\u00edodo. Dio lugar a todo tipo de romanticismos en el sentido de que se estaba pasando \u201cdirectamente\u201d al comunismo. Pero esto no era m\u00e1s que un espejismo: no exist\u00edan las condiciones objetivas para sostener un pasaje directo a una socializaci\u00f3n de la econom\u00eda, a la abolici\u00f3n del dinero y el mercado y otra serie de ilusiones de superaci\u00f3n de las contradicciones heredadas del capitalismo sobre la base de un bajo nivel de las fuerzas productivas. En este sentido, es agudo lo que se\u00f1ala Moshe Lewin de que la sustituci\u00f3n del mercado por el Estado en las relaciones econ\u00f3micas en el campo increment\u00f3 el aparato burocr\u00e1tico, consecuencia que los Comunistas de Izquierda de la \u00e9poca perdieron de vista.<\/p>\n<p>Trotsky se\u00f1alar\u00eda que, en realidad, el Comunismo de Guerra no hab\u00eda sido un r\u00e9gimen econ\u00f3mico sino antiecon\u00f3mico: su l\u00f3gica no era la reproducci\u00f3n ampliada del capital y la satisfacci\u00f3n de las necesidades, sino el abastecimiento del Ej\u00e9rcito Rojo y el frente de guerra a costa de saquear la econom\u00eda y la sociedad; esto es, un r\u00e9gimen de <em>desacumulaci\u00f3n<\/em> econ\u00f3mica.7<\/p>\n<p>La sociedad sovi\u00e9tica gast\u00f3 en esos a\u00f1os parte fundamental del capital f\u00edsico y humano acumulado para imponerse en la guerra civil. Y ning\u00fan r\u00e9gimen de desacumulaci\u00f3n econ\u00f3mica puede subsistir un largo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Dadas las circunstancias, hubo que centralizar la econom\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de lo que daban las circunstancias objetivas (y la maduraci\u00f3n subjetiva de la revoluci\u00f3n) para garantizar la rapi\u00f1a de toda la econom\u00eda. Es en este contexto que se instal\u00f3 la direcci\u00f3n \u00fanica en las f\u00e1bricas; se restableci\u00f3 un \u201cpatr\u00f3n\u201d. Si comprendemos el marco en el cual se encontraba la revoluci\u00f3n, la necesidad imperiosa de que se entreguen los aprovisionamientos a un ej\u00e9rcito de 5 millones de integrantes, los l\u00edmites en el desarrollo de una conciencia obrera y popular en condiciones de miseria (donde los intereses generales quedan subordinados a la supervivencia cotidiana, casi una guerra de todos contra todos), parece evidente que la gesti\u00f3n colectiva de las f\u00e1bricas apareciese como un \u201clujo\u201d, un exotismo\u2026<\/p>\n<p>Samary se\u00f1ala que \u201cel \u2018despotismo de f\u00e1brica\u2019 no fue cuestionado, y el abordaje dominante en los marxistas sobre la \u2018primac\u00eda\u2019 de las fuerzas productivas como condici\u00f3n de una transformaci\u00f3n socialista marc\u00f3 sin duda, m\u00e1s all\u00e1 del pragmatismo de la urgencia, una forma de etapismo econ\u00f3mico. La noci\u00f3n de \u2018transici\u00f3n al socialismo\u2019 refleja sin duda parcialmente \u2013de manera discutible\u2013 este etapismo. Tanto los anarquistas como los \u2018comunistas de izquierda\u2019 lo criticaron a justo t\u00edtulo, promoviendo la democracia en el n\u00facleo de las empresas\u201d (cit.). Pero aunque se\u00f1ala posteriormente que esto no debe implicar ninguna respuesta simple a las cuestiones planteadas, el problema aparece cuando considera \u201cdiscutible\u201d el marco transitorio (de sociedad en transici\u00f3n) en el cual actuaron estas tentativas bolcheviques; circunstancias agravadas por la guerra civil. La tendencia debe verificarse a que los trabajadores tomen en sus manos todas las tareas. Pero, mientras tanto, la sociedad debe funcionar, lo que plantea un problema que no puede ser resuelto con f\u00f3rmulas simplistas, denunciando un \u201cetapismo\u201d que no fue tal.<\/p>\n<p>Se llam\u00f3 a los profesionales para que asistieran la producci\u00f3n y el ej\u00e9rcito. Los profesionales eran, en general, figuras burguesas o de clase media alta, adversarias, si no enemigas, de la revoluci\u00f3n. Pero ten\u00edan un saber hacer acumulado que no pose\u00eda la clase trabajadora ni el partido. Esta apelaci\u00f3n a los profesionales, en realidad, fue un paso forzado por las circunstancias concretas de la transici\u00f3n con una clase social que no tiene experiencia de mando y dominio. El mando \u00fanico de las f\u00e1bricas puede plantearse en el terreno de una gesti\u00f3n m\u00e1s experimentada, so pena de hacer de la producci\u00f3n un parlamento cotidiano que traba la ejecuci\u00f3n cuando est\u00e1 en juego la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde ya que esta apelaci\u00f3n fue pensada como una medida transitoria: lo estrat\u00e9gico era la elevaci\u00f3n cultural y pol\u00edtica de la clase obrera para hacerse cargo de todos los asuntos. Pero esta elevaci\u00f3n entra\u00f1a un per\u00edodo hist\u00f3rico de formaci\u00f3n; no puede ser algo de un d\u00eda para el otro: \u201cLa conciencia es el factor m\u00e1s perezoso de la historia. Es preciso que los hechos materiales impulsen, golpeen a los pueblos y las clases en la espalda, el cuello, las sienes, para que esa maldita conciencia por fin despierte y comience a cojear detr\u00e1s de los hechos\u201d afirmar\u00eda Trotsky en alg\u00fan momento de la guerra civil (J-J. Marie 2009: 206). Algo similar, aunque de manera m\u00e1s mec\u00e1nica, menos concreta, plantear\u00eda Georg Luk\u00e1cs en <em>Historia y conciencia de clase<\/em>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el gobierno bolchevique haya estado pautado por una rica discusi\u00f3n acerca de los desarrollos, con toda suerte de tendencias y fracciones. En general, en la mayor\u00eda de las encrucijadas (aunque no en todas, claro est\u00e1), nos alineamos con Lenin. \u00bfCu\u00e1l era la dificultad? Evidentemente, c\u00f3mo sostener, en medio de estas medidas transitorias, la perspectiva estrat\u00e9gica del poder proletario: de que cada vez m\u00e1s trabajadores, m\u00e1s explotados y oprimidos, se hicieran cargo colectivamente de los asuntos, que se diera lugar realmente a un \u201csemi-estado proletario\u201d.<\/p>\n<p>Los bolcheviques ensayaron mil iniciativas. Lo refleja el tono de angustia del \u00faltimo Lenin cuando se esfuerza por plantear que era mejor \u201cir de a poco pero m\u00e1s consistentemente\u201d, o la necesidad de una profunda \u201crevoluci\u00f3n cultural\u201d, o cuando se preocupa por el involucramiento de la inmensa masa de obreros sin partido. Una preocupaci\u00f3n similar muestra Trotsky en textos como <em>Problemas de la vida cotidiana<\/em>, cuando observa que \u201cno s\u00f3lo de pol\u00edtica vive el hombre\u201d, cuando muestra su confianza en que herramientas revolucionarias como el cine puedan dar lugar a otras formas de socializaci\u00f3n que sustituyan los ritos ancestrales y at\u00e1vicos de la iglesia.<\/p>\n<p>Hay que entender el terreno real de la revoluci\u00f3n, el car\u00e1cter del proceso de transici\u00f3n que se iniciaba, el hecho que la revoluci\u00f3n se hace con hombres y mujeres como los de hoy, y no la idealizaci\u00f3n del \u201chombre nuevo\u201d estilo Guevara. Este dur\u00edsimo proceso de transici\u00f3n debe tender a la m\u00e1xima democracia socialista, pero en las condiciones de la guerra civil llev\u00f3 a una centralizaci\u00f3n excesiva de los asuntos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.3 Un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para nosotros est\u00e1 claro que aun en medio de estas restricciones, la clase obrera segu\u00eda en el poder por intermedio del partido bolchevique. Pero aqu\u00ed se plantea un problema dram\u00e1tico: el partido no es el \u00fanico hacedor de la historia; se transforma en el elemento definitorio s\u00f3lo en momentos muy determinados. Es un factor clave frente al cual todos los dem\u00e1s elementos le son objetivos, lo presionan. Trotsky dice en <em>Bolchevismo y stalinismo<\/em> que el partido bolchevique era s\u00f3lo eso: un partido: una de las tendencias pol\u00edticas de la Revoluci\u00f3n Rusa; nada m\u00e1s. Con esto quiere subrayar que la revoluci\u00f3n se constituy\u00f3 por el concurso de todos los dem\u00e1s factores. Y que no hab\u00eda forma que estos factores no la distorsionaran, no impactaran en el partido mismo.<\/p>\n<p>Cuando los bolcheviques cometen el terrible error de prohibir las tendencias y fracciones; cuando, por l\u00f3gica consecuencia, proh\u00edben tambi\u00e9n los dem\u00e1s partidos sovi\u00e9ticos, no se daban cuenta de que de esta manera introduc\u00edan todas las presiones sociales en el seno del partido. Este factor es el que lo termin\u00f3 matando en tanto que organizaci\u00f3n revolucionaria; lo que hizo que deviniera, en definitiva, otra cosa: el partido de la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica (de all\u00ed que nunca nos haya gustado el t\u00edtulo de la cl\u00e1sica obra de Pierre Brou\u00e9, <em>El partido bolchevique<\/em>, que mantiene un mismo r\u00f3tulo para una organizaci\u00f3n que se hab\u00eda transformado en su contrario). <em>El r\u00e9gimen pol\u00edtico de la dictadura proletaria exige la democracia socialista, exige el pluripartidismo, exige el libre juego de las tendencias pol\u00edticas hasta para preservar al propio partido revolucionario de las presiones de las clases sociales enemigas<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso, el r\u00e9gimen de fortaleza sitiada, que necesariamente anula muchos de estos elementos, s\u00f3lo puede ser un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n. Porque, como demostr\u00f3 la experiencia de la Revoluci\u00f3n Rusa, si estos elementos se eternizan, la revoluci\u00f3n se pudre. Si se impone un r\u00e9gimen donde el \u00fanico elemento activo es la burocracia, cae la dictadura proletaria.<\/p>\n<p>Un elemento clave para entender las circunstancias en que qued\u00f3 la revoluci\u00f3n es su aislamiento internacional. Cuando los 14 ej\u00e9rcitos sostenidos por el imperialismo desataron la guerra civil, el esquema fue, como se\u00f1alamos, si no deponer a los bolcheviques, al menos impedir que cundiera su ejemplo. Parte de esto ocurri\u00f3 respecto de las consecuencias de la guerra civil, y no solamente en materia econ\u00f3mica, sino con las pr\u00e1cticas militarizadas de gesti\u00f3n del poder.<\/p>\n<p>En cualquier caso, las cosas no hubieran seguido el rumbo que tuvieron si alguna revoluci\u00f3n socialista hubiera triunfado en Occidente. El involucramiento del imperialismo en la guerra civil estuvo limitado tanto porque las masas populares europeas no estaban dispuestas a ir a otra guerra luego de los desastres de la guerra mundial como por el hecho de que los primeros a\u00f1os del poder bolchevique coincidieron con un ascenso revolucionario sin igual en Europa occidental. 1918, 1919 y 1920 fueron a\u00f1os revolucionarios en Hungr\u00eda, Alemania, Austria, Francia, Italia y muchos otros pa\u00edses del continente. Sin embargo, salvo el gobierno de los consejos en Hungr\u00eda encabezado por Bela Kun durante unos pocos meses de 1919 (experiencia que termin\u00f3 en derrota), ninguna otra revoluci\u00f3n socialista logr\u00f3 triunfar.<\/p>\n<p>Cuando la revoluci\u00f3n socialista fue contenida en Europa se traslad\u00f3 a Asia, donde se vivi\u00f3 la que vendr\u00eda a llamarse la \u201csegunda revoluci\u00f3n China\u201d: una revoluci\u00f3n obrera que se estaba sustanciando en las ciudades costeras m\u00e1s desarrolladas desde el punto de vista capitalista del gigante asi\u00e1tico, y que tuvo su apogeo en los a\u00f1os 1925-27.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta revoluci\u00f3n tambi\u00e9n fue derrotada. La Revoluci\u00f3n Rusa qued\u00f3 as\u00ed aislada, librada a sus solas fuerzas. Y el problema de este escenario fue el que hab\u00edan anticipado los bolcheviques: Rusia pod\u00eda dar el grito de guerra de una \u201cera de revoluciones socialistas\u201d, pero no pod\u00eda completar la transici\u00f3n al socialismo en un solo pa\u00eds. Para esto se necesitaba la revoluci\u00f3n en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados del sistema capitalista. De ah\u00ed que el atraso econ\u00f3mico y cultural se volvieran como un b\u00fameran sobre la revoluci\u00f3n, colaborando en su burocratizaci\u00f3n. Las bases materiales de eso son sencillas y hoy d\u00eda f\u00e1ciles de entender; no pod\u00eda haber un \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d como preconizaron Stalin y Bujarin. El socialismo en un mundo cada vez m\u00e1s mundializado requiere del concurso de las fuerzas productivas m\u00e1s avanzadas, y \u00e9stas se encuentran en los pa\u00edses de punta del desarrollo capitalista y en la configuraci\u00f3n misma del capitalismo como orden global. De ah\u00ed la estrategia internacionalista de Trotsky, reivindicada por toda la experiencia hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>El aislamiento en que qued\u00f3 la revoluci\u00f3n, el retorno de \u201cla lucha de todos contra todos\u201d, la tendencia a dar lo menos de s\u00ed y sacar lo m\u00e1s posible, alimentada por las condiciones de escasez y miseria (Lenin), el \u201cretorno del viejo caos\u201d del que hablara Marx en <em>La<\/em> <em>ideolog\u00eda alemana<\/em>, todo ello explica los fundamentos materiales del proceso de burocratizaci\u00f3n que se estaba gestando y reivindica la perspectiva revolucionaria que s\u00f3lo Trotsky fue capaz de defender durante los a\u00f1os m\u00e1s oscuros del siglo XX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> El derrumbe de la democracia socialista <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLa reacci\u00f3n pol\u00edtica que comienza antes del Termidor consiste en que el poder comienza a pasar, formalmente y en los hechos, a las manos de un n\u00famero de ciudadanos m\u00e1s y m\u00e1s restringido. Las masas populares, al comienzo por una situaci\u00f3n de hecho, posteriormente de manera legal tambi\u00e9n, fueron poco a poco excluidas del gobierno del pa\u00eds\u201d<\/em> (Christian Rakovsky).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.1 Terror Rojo y guerra civil <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dediqu\u00e9monos ahora a profundizar en el proceso espec\u00edfico que llev\u00f3 al hundimiento de los elementos de la democracia socialista en el seno del gobierno bolchevique. Un cap\u00edtulo particularmente delicado del gobierno bolchevique es el del Terror Rojo y la formaci\u00f3n de la Cheka. Aunque esta \u00faltima fue formada a finales de diciembre de 1917 bajo el nombre de \u201cComisi\u00f3n extraordinaria panrusa para la lucha con la contrarrevoluci\u00f3n y el sabotaje\u201d (abreviada bajo el nombre Cheka, que quiere decir \u201ccomisi\u00f3n extraordinaria\u201d), el Terror Rojo termin\u00f3 declar\u00e1ndose reci\u00e9n medio a\u00f1o despu\u00e9s en respuesta al intento de asesinato de Lenin por la socialista revolucionaria de derecha Fanny Kaplan en agosto de 1918 (en esa jornada fue asesinado Mois\u00e9s Uritsky, comisario del pueblo del Interior y jefe de la Cheka de Petrogrado). Horas despu\u00e9s del atentado se emiti\u00f3 un decreto oficial llamando al \u201cterror masivo\u201d contra todos los enemigos de la revoluci\u00f3n reflejando la l\u00f3gica de hierro de la guerra civil: golpe por golpe.<\/p>\n<p>Antes de proseguir, conviene caracterizar primero la contrarrevoluci\u00f3n blanca. Mandel insiste que ten\u00eda caracter\u00edsticas fascistas o semifascista: hubiera sido una contrarrevoluci\u00f3n burguesa y no feudal, restableciendo el zarismo como instituci\u00f3n pol\u00edtica y la propiedad privada. M\u00e1s dif\u00edcil era la vuelta a la servidumbre, que hab\u00eda sido abolida por el zarismo en 1861.<\/p>\n<p>En cualquier caso, lo importante aqu\u00ed es la exasperaci\u00f3n de los desarrollos con el desencadenamiento de la guerra civil,; el desatarse de las \u201cFurias del Terror\u201d y su tendencia intr\u00ednseca a la radicalizaci\u00f3n: \u201cNo puede haber revoluci\u00f3n sin contrarrevoluci\u00f3n; son fen\u00f3menos y procesos inseparables, como la verdad y la falsedad: \u2018Como la reacci\u00f3n est\u00e1 ligada a la acci\u00f3n\u2019, est\u00e1n unidas entre s\u00ed propiciando una \u2018acci\u00f3n hist\u00f3rica que es al mismo tiempo una dial\u00e9ctica y que est\u00e1 empujada por la necesidad\u2019\u201d (Arno Mayer citando a Hanna Arendt, 2014: 63).<\/p>\n<p>Serge hab\u00eda se\u00f1alado que la guerra civil era la m\u00e1s terrible de todas las guerras, donde se rompen todos los v\u00ednculos de solidaridad entre las clases sociales, en la cual se enfrentan vecinos contra vecinos que se conocen las caras y compartieron alg\u00fan tipo de cotidianeidad. Trotsky insist\u00eda en que no hab\u00eda manera de que una guerra civil se llevara adelante mediante m\u00e9todos \u201chumanitarios\u201d: era inconcebible sin toma de rehenes, fusilamientos y justicia sumaria.<\/p>\n<p>Hay que entender la mec\u00e1nica del enfrentamiento \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d que plantea una confrontaci\u00f3n de este tipo, el hecho que el bando proletario no pueda mostrar debilidad. El que muestre debilidad estar\u00e1 perdido porque se trata no solamente de ganar la guerra en el terreno militar sino de arrastrar, tambi\u00e9n, a la poblaci\u00f3n neutral, que se definir\u00e1 tanto por lo que comprenda que tiene en juego (derechos adquiridos como la tierra a los campesinos) como por aquel bando que se pueda imponer. De hecho, los campesinos cambiaron de bando varias veces en la guerra civil, y si se terminaron decantando por los bolcheviques es porque intuyeron que el triunfo de los Blancos habr\u00eda significado la restauraci\u00f3n de la propiedad de los grandes se\u00f1ores: \u201cEl terror implica la intimidaci\u00f3n, las amenazas, los arrestos preventivos. Evocando los precedentes hist\u00f3ricos, las revoluciones inglesa y francesa, la Guerra de Secesi\u00f3n y la Comuna de Par\u00eds, Trotsky explica que la \u2018intimidaci\u00f3n\u2019 es uno de los m\u00e1s poderosos medios de acci\u00f3n pol\u00edtica\u201d (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 205), y que la clase obrera no pod\u00eda pasar por una guerra civil prescindiendo de ellos.<\/p>\n<p>Es conocido c\u00f3mo los comuneros de Par\u00eds pagaron muy cara su magnanimidad, un balance destacado por Trotsky en <em>Comunismo y terrorismo<\/em> (en un tramo valioso de esa obra en general equivocada que defiende la militarizaci\u00f3n del trabajo, entre otros problemas). Arno Mayer recoge el testimonio de la represi\u00f3n ejemplificadora de Thiers, el jefe de la III Rep\u00fablica burguesa fundada sobre la derrota de la Comuna, con 30.000 comuneros fusilados. En el mismo sentido Mandel destaca las caracter\u00edsticas de la guerra civil: \u201cEn el frente blanco los procesos son muy cortos. Cada soldado es interrogado, y si admite ser comunista inmediatamente es condenado a muerte, fusilado. Los rojos lo saben perfectamente\u201d (testimonio de un periodista reaccionario en plena guerra civil, \u201cOctubre de 1917: \u00bfGolpe de Estado o revoluci\u00f3n social?\u201d).<\/p>\n<p>Esto nos lleva a la problem\u00e1tica del Terror Rojo, desatado en respuesta al Terror Blanco de la contrarrevoluci\u00f3n. Hubo tambi\u00e9n elementos de Terror Verde campesino (mayormente contra los bolcheviques) y terribles pogromos contra los jud\u00edos (asimismo embanderados del lado de la revoluci\u00f3n): \u201cEn 1918-21, Ucrania fue el escenario de los peores pogromos \u2013masacres perpetradas contra las comunidades jud\u00edas\u2013 que Europa conociera hasta la \u2018soluci\u00f3n final\u2019 de los nazis. Seg\u00fan Zvi Gitelman, hubo 2.000 pogromos, 1.200 de ellos en Ucrania. El autor estima en 150.000 el n\u00famero total de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>\u201cEstas masacres iban acompa\u00f1adas de inauditas crueldades: los hombres eran enterrados hasta el cuello y mor\u00edan bajo los cascos de los caballos que eran pasados sobre ellos, o eran literalmente despedazados por caballos que tiraban en direcciones opuestas. Los ni\u00f1os eran estrellados contra los muros ante los ojos de sus padres; las mujeres embarazadas eran un blanco favorito, y sus fetos eran asesinados frente a ellas. Miles de mujeres fueron violadas y a consecuencia de esta experiencia cientos de ellas perdieron la raz\u00f3n\u201d (Mandel, \u00eddem).<\/p>\n<p>El debate sobre el terror es complejo. Se plantea como necesidad en la guerra civil. Desde ya que no es una norma de la dictadura proletaria. Si no hay guerra civil, no tiene que haber terror. Tampoco es el m\u00e9todo de la clase obrera para despachar los asuntos, como s\u00ed fue entre los jacobinos, y no solamente por las condiciones de la guerra contra las potencias extranjeras y la contrarrevoluci\u00f3n interior, sino tambi\u00e9n porque, en cierto modo, los jacobinos estaban \u201csuspendidos en el aire\u201d. En \u00faltima instancia, el terror no puede resolver lo que la revoluci\u00f3n no da social y pol\u00edticamente por s\u00ed misma. Por eso Lenin y Trotsky hablan de \u00e9l como <em>s\u00edntoma de un gobierno d\u00e9bil<\/em>. Esto tambi\u00e9n se plantea en el debate sobre la supuestamente inevitable \u201cprematuridad\u201d de la revoluci\u00f3n seg\u00fan el joven Lukacs (ver <em>Historia y consciencia de clase<\/em>), un abordaje izquierdista unilateral de esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>La clase de referencia a la que representaban los jacobinos, la burgues\u00eda, los acompa\u00f1\u00f3 en su radicalizaci\u00f3n por razones de oportunidad. Si t\u00e1cticamente los dej\u00f3 correr, fue s\u00f3lo por un per\u00edodo determinado, excepcional, mientras dur\u00f3 la guerra. En cuanto los jacobinos resolvieron con \u00e9xito esta tarea, fueron borrados del mapa en el Termidor de 1794 (28 de julio seg\u00fan el calendario gregoriano), cuando Robespierre y los suyos fueron guillotinados. Los jacobinos hab\u00edan tomado medidas como el tope a los precios del pan y otros bienes de consumo elementales, lo que cuestionaba en los hechos, no de manera principista, la propiedad privada y el libre mercado; una concesi\u00f3n a los sectores populares de Paris. En cuanto cayeron, estas medidas fueron archivadas. La Revoluci\u00f3n Francesa se hab\u00eda hecho para establecer la propiedad privada, no para dar paso a cualquier perspectiva socializadora.<\/p>\n<p>Paradojas si las hay, su ca\u00edda ocurri\u00f3 sin resistencia de parte suya. La direcci\u00f3n jacobina se encontr\u00f3 en el \u201climbo\u201d en cuanto el abismo se abri\u00f3 bajo sus pies; expresaron el desfondamiento de su base social en la medida en que hab\u00edan pasado por la guillotina a los dirigentes de los <em>sans coulottes<\/em> de Par\u00eds (hebertistas y <em>enrag\u00e9s<\/em>), as\u00ed como inmediatamente despu\u00e9s pegaron sobre el ala derecha de su propio grupo, ajusticiando a Danton y otros dirigentes.<\/p>\n<p>Ut\u00f3picamente, Robespierre crey\u00f3 posible suprimir las contradicciones sociales mediante el m\u00e9todo expedito del terror. No fue el caso de los bolcheviques: Lenin y Trotsky fueron siempre expl\u00edcitos en que el terror significaba medidas de excepci\u00f3n dictadas por la guerra civil, no algo \u201cvirtuoso\u201d en s\u00ed mismo: \u201cEn una revoluci\u00f3n, el terror es un signo, un s\u00edntoma de debilidad, no de fuerza\u201d, hab\u00eda dicho Trotsky ante la comisi\u00f3n Dewey. Porque, como ya hemos se\u00f1alado, si un gobierno es fuerte, si le alcanza con su legitimidad, no necesita del terror. Ambos dirigentes hab\u00edan estudiando las ense\u00f1anzas de la Comuna de Par\u00eds, que mostr\u00f3 los peligros de la ingenuidad. Lenin hab\u00eda hecho hincapi\u00e9 en las adquisiciones positivas de la Comuna, al igual que Marx. Pero Trotsky alertar\u00eda contra la magnanimidad en medio de la guerra civil.<\/p>\n<p>Otra cosa es que tuvieran la suficiente conciencia de las consecuencias no queridas de la guerra civil: la militarizaci\u00f3n de la sociedad a la que llev\u00f3 dicho enfrentamiento, que tuvo por corolario estrechar hasta l\u00edmites dram\u00e1ticos cualquier ejercicio real de la democracia socialista.<\/p>\n<p>Los te\u00f3ricos de la burgues\u00eda se han agarrado siempre del terror para condenar la revoluci\u00f3n, para asimilarla a la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica (o incluso fascista). Furet, Arendt y dem\u00e1s te\u00f3ricos del \u201ctotalitarismo\u201d repitieron esta cantinela en las \u00faltimas d\u00e9cadas, que tiene antecedentes en la condena desde la derecha del terror jacobino; un juzgamiento que se solapaba con la cr\u00edtica a la Revoluci\u00f3n Francesa misma.<\/p>\n<p>En definitiva, el terror revolucionario en la revoluci\u00f3n proletaria es una <em>necesidad<\/em> impuesta por las condiciones de la lucha, <em>no una norma<\/em> a ser promovida en toda revoluci\u00f3n. Una necesidad que debe ser planteada siempre al servicio del fortalecimiento del poder de la clase obrera, y no de su sustituci\u00f3n al frente del nuevo Estado proletario.<\/p>\n<p>Esto nos lleva, ahora s\u00ed, a la discusi\u00f3n acerca de la Cheka. Mandel afirma que por sus caracter\u00edsticas \u201cprofesionales\u201d, la Cheka termin\u00f3 demostr\u00e1ndose un error: aliment\u00f3 una pr\u00e1ctica sustituista. Subraya su tendencia a escapar de todo control, incluso a la corrupci\u00f3n, porque la Cheka administraba los bienes apropiados a las v\u00edctimas de la represi\u00f3n. Se\u00f1ala que la Cheka hab\u00eda sido una creaci\u00f3n m\u00e1s de los SR de izquierda que de los propios bolcheviques: \u201cLa tendencia de la Cheka a volverse un aparato aut\u00f3nomo, cada vez menos controlable, estaba presente desde los inicios (\u2026). Serge utiliza el t\u00e9rmino \u2018degeneraci\u00f3n profesional\u2019. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual nuestra conclusi\u00f3n es, sin duda, que la creaci\u00f3n de la Cheka fue un error\u201d (Mandel, \u00eddem).<\/p>\n<p>La complejidad del tema es evidente. El stalinismo se apoy\u00f3 en este precedente para llevar adelante la represi\u00f3n contra la revoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n es verdad que es dif\u00edcil pensar en una guerra civil sin polic\u00eda pol\u00edtica. Pero eso no le quita en nada la agudeza al planteo de Serge: las tendencias a la autonomizar\u00edan de la Cheka, las \u201cdeformaciones profesionales\u201d que una actividad as\u00ed implican incluso si entre los chekistas se hallaran muchos de los mejores militantes bolcheviques. Ten\u00edan un atuendo particular: unas chaquetas de cuero negro que los identificaban. Se consideraban \u201cla brigada de avanzada de la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Hay que tener presente que <em>su actividad entra\u00f1aba un elemento de sustituci\u00f3n<\/em> que, lamentablemente, dio lugar a deformaciones burocr\u00e1ticas (como vimos, el propio Lenin no estaba seguro de poder proteger a Martov de la Cheka). Se trata de un tipo de pr\u00e1cticas que tienden a desmoralizar a los que las ejecutan, y que luego ser\u00edan instrumentalizadas por el stalinismo con otros fines: \u201cTrotsky no disimulaba los peligros de corrupci\u00f3n y descomposici\u00f3n moral que una actividad de este tipo puede engendrar en sus propios rangos, y por eso no cesa de insistir en la necesidad de reclutar a los mejores comunistas para integrar sus filas\u201d (P. Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 204).<\/p>\n<p>En todo caso, se trata de una problem\u00e1tica muy compleja sobre la que hay que seguir reflexionando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2 El X Congreso del Partido Bolchevique <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las cosas se pusieron dif\u00edciles para la revoluci\u00f3n a comienzos de 1921. El per\u00edodo fue definido por Lenin como de \u201ccrisis general de la revoluci\u00f3n\u201d. Los bolcheviques ven\u00edan de cometer varios errores. Entre ellos, la fallida ofensiva sobre Polonia. Pero, sobre todo, pes\u00f3 el retraso en acabar con el comunismo de guerra, que termin\u00f3 poniendo a la mayor parte de la poblaci\u00f3n contra el gobierno.<\/p>\n<p>Es en ese contexto que, como \u201ccontrapeso\u201d al desarrollo de pr\u00e1cticas de mercado por la implementaci\u00f3n de la NEP, y ante los peligros que consideraba acechaban al partido de una posible divisi\u00f3n, Lenin comete el grave error de promover la prohibici\u00f3n de las tendencias y fracciones dentro del partido en el X Congreso de marzo de 1921. Lenin lo hab\u00eda pensando como una medida de \u201cexcepci\u00f3n\u201d, pero esto no qued\u00f3 plasmado en la resoluci\u00f3n. Para colmo, ten\u00eda cl\u00e1usulas secretas que prohib\u00edan, incluso, los grupos de opini\u00f3n. Es sabido que Stalin se tom\u00f3 de esta resoluci\u00f3n cuando comenz\u00f3 la lucha por la sucesi\u00f3n (en realidad, la pelea contra la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>El error de suprimir la democracia partidaria fue de alcances universales: termin\u00f3 matando la \u00fanica instituci\u00f3n de la dictadura proletaria donde sobreviv\u00eda la democracia socialista. Porque as\u00ed como es inconcebible un partido revolucionario sin centralizaci\u00f3n, tambi\u00e9n lo es sin debate democr\u00e1tico en sus filas. Deja de ser un partido porque, en definitiva, es una organizaci\u00f3n pol\u00edtica, no una mera herramienta administrativa.<\/p>\n<p>Sin intercambio de ideas, sin que el debate pol\u00edtico llene todas sus venas, sin que se exprese la diversidad de puntos de vista, el partido muere en tanto que organizaci\u00f3n pol\u00edtica: \u201cSin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reuni\u00f3n, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda instituci\u00f3n p\u00fablica, se torna una mera apariencia de vida, en la que solo queda la burocracia como elemento activo\u201d (Rosa Luxemburgo, <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>).<\/p>\n<p>Si bien Rosa estaba refiri\u00e9ndose aqu\u00ed al r\u00e9gimen pol\u00edtico de la dictadura proletaria, sus consideraciones tienen validez para el partido revolucionario en el poder. De ah\u00ed que parezca haber cierta inspiraci\u00f3n \u201cluxemburguista\u201d en el <em>Nuevo Curso<\/em> de Trotsky (1923). Quiz\u00e1 no estaba haciendo m\u00e1s que recuperar intuiciones que hab\u00eda planteado en su folleto de juventud <em>Nuestras tareas pol\u00edticas<\/em> (1904), que si bien era unilateral (Trotsky hab\u00eda esgrimido err\u00f3neamente ideas \u201cdemocratistas\u201d contra el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> de Lenin), no hab\u00edan sido dejadas de lado por Trotsky en todo lo que ten\u00edan de correcto respecto de los alertas sobre el sustituismo de la clase obrera.<\/p>\n<p>Antes de proseguir hagamos un se\u00f1alamiento respecto del levantamiento de los marinos de Kronstadt a comienzos de 1921. La guerra civil acababa de terminar. Pero desde las ruinas y los destrozos dejados por ella, del hambre que campeaba entre amplios sectores obreros y campesinos por la desorganizaci\u00f3n econ\u00f3mica, del constante \u201crumiar\u201d de las tendencias no bolcheviques, surgi\u00f3 el levantamiento de Kronstadt. No compartimos la afirmaci\u00f3n de Sabado y Michelaux de que el doloroso tratamiento de esta rebeli\u00f3n haya sido \u201cun crimen contra la revoluci\u00f3n\u201d: \u201cFuesen los que fuesen los peligros que estos \u00faltimos [los insurgentes de Kronstadt. RS] hac\u00edan correr a la revoluci\u00f3n al sublevarse, la violencia de esta represi\u00f3n no tiene justificaci\u00f3n\u201d, afirman, en consonancia con casi todas las variantes y corrientes del mandelismo.<\/p>\n<p>Compartimos, s\u00ed, la definici\u00f3n de Trotsky, que situ\u00f3 dicha represi\u00f3n como una \u201ctr\u00e1gica necesidad\u201d (que no es lo mismo que un \u201ctr\u00e1gico error\u201d, como lo califica Samary). La rebeli\u00f3n surgi\u00f3, es verdad, de errores de apreciaci\u00f3n de los propios l\u00edderes bolcheviques, en el sentido del retraso en pasar del comunismo de guerra a las medidas de liberalizaci\u00f3n del mercado que se afrontar\u00edan con la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica. Sin embargo, el gobierno bolchevique no pod\u00eda darse el lujo de soportar una rebeli\u00f3n armada (en los hechos apoyada por la contrarrevoluci\u00f3n) en las mismas narices de la capital de la revoluci\u00f3n, Petrogrado. Una capital que, para colmo, ven\u00eda sufriendo una ola de huelgas recientes por cuenta del descontento obrero con el extremo racionamiento econ\u00f3mico. La influencia de los mencheviques se hac\u00eda sentir en Petrogrado, as\u00ed como la de los SR y anarquistas en la base naval de Kronstadt.<\/p>\n<p>Jean Jaques Marie, eminente historiador trotskista, considera que el libro del historiador anarquista Paul Avrich, <em>La tragedia de Kronstadt<\/em>, es una de las principales, si no la principal, obra sobre la rebeli\u00f3n. Se trata de un autor cr\u00edtico del bolchevismo, evidentemente, que, de todos modos, da la siguiente definici\u00f3n sobre el levantamiento: \u201cEn el caso de Kronstadt, el historiador puede permitirse afirmar que su simpat\u00eda est\u00e1 con los rebeldes, sin menoscabo de reconocer que la represi\u00f3n fue justificada\u201d (J-J. Marie 2005: 11).<\/p>\n<p>Todas las tendencias del partido (incluyendo en esto a los decistas y la Oposici\u00f3n obrera) votaron la intervenci\u00f3n militar en Kronstadt. Zinoviev (jefe del partido en Petrogrado) hab\u00eda hecho demagogia alrededor de la \u201cdemocracia socialista\u201d (en el contexto del debate sobre los sindicatos), un factor que ayud\u00f3 a desestabilizar la situaci\u00f3n en la regi\u00f3n; Zinoviev era el presidente del partido en la ciudad. Hizo esto para virar luego hacia formas demasiado rudas con los rebeldes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que Tujachevsky comand\u00f3 las operaciones militares sin miramientos. Siguiendo a Avrich, Brou\u00e9 se\u00f1ala que los ca\u00eddos en la reconquista de la fortaleza de parte del Ej\u00e9rcito Rojo fueron 10.000; del lado rebelde, s\u00f3lo 600. Esto es lo que explica, quiz\u00e1, la dureza de la represi\u00f3n comandada por Dzerzhinsky una vez que los rebeldes fueron reducidos. Pero qu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacerse cuando los marinos de la guarnici\u00f3n de Kronstadt, exasperados por las condiciones de vida dram\u00e1ticas hacia el final de la guerra civil, fueron instrumentalizados por las fuerzas contrarrevolucionarias. Si bien Marie se\u00f1ala que la \u00fanica apreciaci\u00f3n honesta del levantamiento es que fue espont\u00e1neo, otra cuesti\u00f3n es que de inmediato despert\u00f3 todas las expectativas entre la contrarrevoluci\u00f3n en el exilio, y que a posteriori sus dirigentes terminar\u00edan siendo instrumentalizados por la reacci\u00f3n. Hay que tener en cuenta que su programa exig\u00eda, en los hechos, la conformaci\u00f3n de soviets sin partidos: \u201cLa resoluci\u00f3n votada ser\u00e1 frecuentemente resumida por la consigna: \u2018soviets sin comunistas\u2019, aparecida por primera vez en un mot\u00edn de hambre en Murmansk\u2026 en mayo de 1918 y retomada en numerosos levantamientos campesinos. Este slogan no figuraba en la resoluci\u00f3n, pero el desenvolvimiento de la misma ir\u00e1 en ese sentido\u201d (J. J. Marie: 141). Es decir, que los bolcheviques depusieran el poder.8<\/p>\n<p>Se trata de un debate complejo: \u201cTomando en cuenta el hecho de que la guerra civil todav\u00eda no hab\u00eda terminado, [se trata] de una cuesti\u00f3n de juicio pol\u00edtico, t\u00e1ctica, y no de una cuesti\u00f3n de principios. La dificultad del debate reside en el hecho de que la mayor parte funda su juicio, en lo esencial, en apreciaciones puramente pol\u00edticas: naturaleza de las reivindicaciones, naturaleza de las fuerzas pol\u00edticas presentes, etc. Desde nuestro punto de vista, en una situaci\u00f3n de guerra civil lo que resulta decisivo es la naturaleza de las fuerzas <em>sociales<\/em> presentes (y sus \u2018l\u00f3gicas\u2019). (\u2026) Con todo, la informaci\u00f3n de la que actualmente disponemos no permite sacar conclusiones definitivas (\u2026). Seg\u00fan unos (\u2026), lo que se planteaba (\u2026) era el problema de la democracia sovi\u00e9tica, proletaria (\u2026). Seg\u00fan otros, sobre todo Trotsky (\u2026), hab\u00eda que negociar (\u2026), pero no ceder a una din\u00e1mica social que pod\u00eda reforzar la amenaza contrarrevolucionaria sobre Petrogrado, una amenaza nacional e internacional, porque el deshielo de las aguas pod\u00eda abrir la puerta de Kronstadt a la flota blanca del B\u00e1ltico\u201d (Mandel, cit.).<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, y en vista de los estudios tanto de Avrich como de Marie, los bolcheviques no tuvieron otra alternativa que reprimir el levantamiento, dando simult\u00e1neamente el giro (tard\u00edo) hacia la NEP: terminar con la requisa de granos exigida por el creciente descontento campesino, pasar al libre comercio del excedente, etc\u00e9tera. Esto aplac\u00f3 los \u00e1nimos en todo el pa\u00eds y marc\u00f3 el final del comunismo de guerra.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed ofrec\u00eda otro camino, y es parte de un consenso mucho mayor, es el grave error de la prohibici\u00f3n de fracciones que vot\u00f3 el X Congreso, a lo que hay que sumarle la perjudicial prohibici\u00f3n de lo que restaba del pluripartidismo en el seno de los soviets (l\u00f3gica consecuencia de la resoluci\u00f3n anterior, medida concretada a comienzos de 1922).<\/p>\n<p>En ese momento exist\u00edan en el partido al menos el grupo Centralismo Democr\u00e1tico (una tendencia formada en 1919 y dirigida por Sapronov y Smirnov), la Oposici\u00f3n Obrera de Alexander Schliapnikov y Alexandra Kollontai y otros grupos menores. Adem\u00e1s, recientemente hab\u00eda ocurrido el debate sobre los sindicatos, que dividi\u00f3 en una agria disputa a Lenin y Trotsky, \u00e9ste \u00faltimo apoyado por Bujarin, que durante mucho tiempo hab\u00eda dirigido la fracci\u00f3n izquierdista que se opuso al Tratado de Brest-Litovsk. En total, unos ocho grupos de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Lenin pens\u00f3 dicha prohibici\u00f3n como una medida \u201cprovisoria\u201d. Pero el error demostr\u00f3 una grave falta de comprensi\u00f3n acerca de la din\u00e1mica de conjunto del poder bolchevique: el alcance real de la deformaci\u00f3n burocr\u00e1tica acumulada por cuenta de la guerra civil, del cansancio y destrucci\u00f3n de las fuerzas del proletariado, del vaciamiento de los soviets, del aislamiento internacional de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lenin no tuvo el cuidado de definir expl\u00edcitamente como \u201ctransitoria\u201d la resoluci\u00f3n de interdicci\u00f3n de las oposiciones en el seno del partido. A un grave error le sum\u00f3 otro: \u201cEl texto de Lenin, adoptado con s\u00f3lo 30 votos de oposici\u00f3n, no menciona que la supresi\u00f3n del derecho de fracci\u00f3n y de tendencia es temporal. Este texto comprende, adem\u00e1s, una disposici\u00f3n secreta que proh\u00edbe igualmente los grupos. Ser\u00e1 utilizado posteriormente por la fracci\u00f3n Stalin por un plazo indefinido\u201d. Es interesante lo que plantea Serge al respecto en su texto \u201cA 30 a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d: los bolcheviques se \u201cenloquecieron ante la sublevaci\u00f3n de Kronstadt\u201d; lo \u201cnatural hubiese sido aflojar la armadura del gobierno con una pol\u00edtica de tolerancia y reconciliaci\u00f3n hacia los elementos socialistas y libertarios dispuestos a situarse sobre el terreno de la constituci\u00f3n sovi\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>Agrega que los bolcheviques tuvieron \u201ctemor a abrir la competencia pol\u00edtica\u201d a mencheviques y socialistas revolucionarios; un error que considera el m\u00e1s grave de Lenin y Trotsky en el poder, aunque al mismo tiempo subraya que su apuesta era a la revoluci\u00f3n mundial como alternativa salvadora.<\/p>\n<p>Hubo un fallo en la apreciaci\u00f3n de la din\u00e1mica y naturaleza del proceso de burocratizaci\u00f3n. Esto es notorio en la angustia expresada por Lenin a partir de octubre de 1922, cuando se repone de su primera ca\u00edda en la enfermedad. Angustia frente a Stalin, que hab\u00eda sido nombrado secretario general del partido a comienzos de ese mismo a\u00f1o.9<\/p>\n<p>El problema era que si los soviets estaban vaciados, si no hab\u00eda otro \u00e1mbito de democracia socialista que no fuese el partido, si la guerra civil y el retraimiento de los trabajadores estaban introduciendo deformaciones burocr\u00e1ticas en el funcionamiento del Estado obrero, coartar la libertad de debate pol\u00edtico y de tendencias en el seno de un partido que era el depositario \u00faltimo de la democracia socialista fue, insistimos, un dram\u00e1tico error: \u201cEl error de Lenin y Trotsky fue teorizar y generalizar las excepcionales condiciones del momento. Desde el comienzo de la NEP (\u2026) el debilitamiento num\u00e9rico y el desclasamiento de la clase obrera se hab\u00edan detenido (\u2026). Justo en ese momento, la progresiva ampliaci\u00f3n de la democracia sovi\u00e9tica hubiera podido acelerar el restablecimiento sociopol\u00edtico de la clase obrera, facilitando su lenta repolitizaci\u00f3n. Pero al reducir, en ese momento preciso y de manera draconiana, lo que todav\u00eda subsist\u00eda en materia de democracia, los dirigentes sovi\u00e9ticos agravaron la despolitizaci\u00f3n del proletariado y del partido\u201d (Mandel, cit.).<\/p>\n<p>Brou\u00e9 se\u00f1ala lo mismo: la paradoja de haber permitido la existencia de otros partidos sovi\u00e9ticos durante la guerra civil y prohibirlos al finalizar \u00e9sta: \u201cLas organizaciones concurrentes del partido hab\u00edan sido prohibidas de hecho, golpeadas por los arrestos masivos, y tambi\u00e9n parcialmente por las autorizaciones a emigrar al exterior. Se puede estimar, junto con Avrich, que la oposici\u00f3n pol\u00edtica en la URSS hab\u00eda sido reducida a silencio para el fin de 1921\u201d (<em>Trotsky<\/em>: 235). La promesa era, aparentemente, legalizarlos despu\u00e9s del conflicto civil. El historiador franc\u00e9s informa que en 1919 Trotsky hab\u00eda considerado \u201cun triunfo\u201d que Martov hubiera empleado la palabra \u201cnosotros\u201d por referencia al poder de los soviets y \u201cnuestro\u201d a prop\u00f3sito del Ej\u00e9rcito Rojo. Cuenta tambi\u00e9n como delegados mencheviques y SR hab\u00edan sido oficialmente invitados en diciembre de 1920 al VIII Congreso Panruso de los soviets, donde hab\u00edan tomado la palabra y desarrollado sus cr\u00edticas a la pol\u00edtica bolchevique. Sin embargo, ser\u00eda la \u00faltima vez que se presentar\u00edan ante los soviets, circunstancia justificada a los ojos de Lenin y Trotsky por el desastre en que se encontraba el pa\u00eds a la salida de la guerra civil, por lo mal que estaban los bolcheviques ante la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, por la consideraci\u00f3n de que cualquier otra tendencia \u201csocialista\u201d que no fuera bolchevique ser\u00eda un instrumento, m\u00e1s all\u00e1 de cu\u00e1n conscientemente lo asumiera, de la restauraci\u00f3n capitalista<\/p>\n<p>Alvin Wartel afirma que los mencheviques estaban recobrando terreno a pesar de los obst\u00e1culos que enfrentaban. Tan tarde como en 1920 consiguieron la elecci\u00f3n de 45 delegados al soviet de Mosc\u00fa, 225 en Jarkov e importantes delegaciones en decenas de soviets. En muchos sindicatos los mencheviques y sus partidarios \u201ceran muy superiores al haz de comunistas carentes de popularidad que dominaban los organismos sindicales, y en tres sindicatos por lo menos, los mencheviques dominaron hasta 1921 a pesar de todos los esfuerzos comunistas por desalojarlos.<\/p>\n<p>\u201cY lo que era m\u00e1s alarmante desde el punto de vista comunista era que hasta los propios comunistas estaban comenzando a escuchar con respeto, hacia 1920, lo que dec\u00edan los mencheviques. Se hab\u00edan acabado los d\u00edas, como sucedi\u00f3 en 1918 o 1919, en que la palabra \u2018libertad\u2019 en boca de un menchevique era saludada por los comunistas con silbidos, rechiflas y gritos de \u2018verg\u00fcenza\u2019. Se acercaba r\u00e1pidamente el momento en que ser\u00eda preciso dar pleno reconocimiento legal a los partidos socialistas o destruirlos\u201d (Wartel, \u00eddem).<\/p>\n<p>En mayo de 1921 el partido menchevique fue oficialmente proscripto y se convirti\u00f3 en blanco de severas medidas de supresi\u00f3n. Para 1922, la \u201coposici\u00f3n leal\u201d de los mencheviques hab\u00eda dejado de existir.<\/p>\n<p>Como para entender el contexto es interesante lo que plantea Eric Blanc: \u201cEn su reciente estudio sobre el socialismo libertario en Rusia, el historiador ruso Vladimir Sapon concluye que la derrota de la democracia sovi\u00e9tica estuvo determinada, ante todo, por el catastr\u00f3fico contexto objetivo de finales de 1918: \u2018Esta idea la confirma el hecho de que en las \u00e1reas donde anarquistas y neopopulistas de izquierda consolidaron su hegemon\u00eda pol\u00edtica en el per\u00edodo del primer gobierno sovi\u00e9tico, estaban no menos inclinados hacia la dictadura de partido que los bolcheviques a nivel de toda Rusia\u2019\u201d (\u201c\u00bfFue inevitable el stalinismo?\u201d).<\/p>\n<p>Aun con todos los riesgos, porque los mencheviques no hab\u00edan dejado de ser una corriente reformista y pro burguesa, la prohibici\u00f3n de los dem\u00e1s partidos sovi\u00e9ticos, lo mismo que la de las fracciones en el seno del partido, se pag\u00f3 muy caro, entre otras m\u00faltiples razones porque sirvi\u00f3 como antecedente y justificaci\u00f3n legal a Stalin para actuar con la \u201cley partidaria\u201d en la mano a la hora de suprimir las oposiciones que vinieron despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Acab\u00f3 con lo que quedaba de la democracia socialista. Y, con eso, se comenz\u00f3 a matar, tambi\u00e9n, a la propia dictadura en tanto que dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.3 De Robespierre a Lenin <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para la evaluaci\u00f3n cr\u00edtica del poder bolchevique es interesante comparar a Lenin con Robespierre. \u00c9ste \u00faltimo presidi\u00f3, como es sabido, el a\u00f1o m\u00e1s candente de la Revoluci\u00f3n Francesa (1793-94). Las diferencias son de calidad. En el caso de Robespierre, que ha sido condenado por toda la historiograf\u00eda burguesa, se trata del punto m\u00e1s alto en la radicalizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa. Siendo contrario a la guerra, no escatim\u00f3 esfuerzos en tomar las extremas medidas que \u00e9sta demandaba para defender la revoluci\u00f3n contra los ej\u00e9rcitos contrarrevolucionarios de la Santa Alianza.<\/p>\n<p>Dichas medidas incluyeron la leva en masa (que dio lugar a la creaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos modernos), el m\u00e1ximo a los precios del pan y los alimentos (bajo la presi\u00f3n de los sectores populares de Par\u00eds), la estatizaci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos y de los emigrados contrarrevolucionarios, la descristianizaci\u00f3n, am\u00e9n de tratar de poner en pie una religi\u00f3n laica.<\/p>\n<p>Sin embargo, tom\u00f3 estas medidas con los m\u00e9todos burgueses del \u201cbonapartismo revolucionario\u201d, del sustituismo social de los explotados y oprimidos, y sin cuestionar la propiedad privada desde el punto de vista principista. De ah\u00ed que Trotsky caracterizara agudamente a los jacobinos como \u201cutopistas de la igualdad sobre la base de la propiedad privada\u201d.<\/p>\n<p>Si Robespierre y Lenin pueden ser asimilados como gobiernos revolucionarios en condiciones de guerra civil, ah\u00ed termina la analog\u00eda. Es que, como acabamos de se\u00f1alar, el de Robespierre fue un gobierno \u201cbonapartista revolucionario\u201d. El de Lenin fue de una naturaleza social y pol\u00edtica completamente diferente: una dictadura proletaria sometida a las distorsiones de las condiciones de una guerra civil, agravadas por el aislamiento internacional al que termin\u00f3 vi\u00e9ndose sometida la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cToda revoluci\u00f3n es una guerra civil, puesto que se trata de reconfigurar la propiedad, y la propiedad, junto con la vida, es lo que resulta m\u00e1s caro al hombre\u201d, dir\u00e1 Mathiez, historiador cl\u00e1sico de la Revoluci\u00f3n Francesa. Ambos gobiernos revolucionarios difieren por su naturaleza de clase. Robespierre no tuvo empacho en despachar los asuntos al ritmo de la guillotina. Peg\u00f3 por izquierda, pero por la derecha tambi\u00e9n. Incluso peg\u00f3 primero a la izquierda (sac\u00e1ndose de encima a los hebertistas y <em>enrag\u00e9s<\/em>, condenando a muerte a los principales dirigentes de las masas populares parisienses). La l\u00f3gica del \u201cbonapartismo revolucionario\u201d ten\u00eda que ver con un gobierno que, si en determinados momentos se apoy\u00f3 en los <em>sans culottes<\/em> (\u201clos sin propiedad\u201d), gobernaba en \u00faltima instancia por cuenta de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>El gobierno de Lenin ten\u00eda otra base social. Expres\u00f3 la primera experiencia de la clase obrera en el poder. La l\u00f3gica de su gobierno no era sustituista: es decir, por cuenta de una clase propietaria o de un nuevo sector privilegiado. Se trat\u00f3 de un gobierno de los trabajadores, de los explotados y oprimidos. Un gobierno que apostaba a la direcci\u00f3n colectiva de todos ellos, cualesquiera fueran las deformaciones a las cuales se vio efectivamente sometido en su experiencia.<\/p>\n<p>Es ilustrativa una an\u00e9cdota que relata Jean-Jaques Marie en oportunidad del V Congreso de los soviets del 4 de julio de 1918. Trotsky lee un decreto por el que se declara \u201cfuera de la ley y pasibles de pena de muerte\u201d a los elementos \u201cdescontrolados\u201d que en Ucrania cruzaran la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n del acuerdo de Brest-Litovsk para reavivar la guerra con los alemanes. Los eseristas de izquierda que sostienen y hasta fomentan estas incursiones irresponsables y ultraizquierdistas (\u00a1su Comit\u00e9 Central ha decidido en secreto asesinar al embajador de Alemania para provocar la reanudaci\u00f3n de la guerra!) se enfurecen con \u00e9l y lo tachan de \u201cKerensky, fusilador, Bonaparte fracasado, Napole\u00f3n\u201d. Trotsky responde que se \u201csometer\u00e1 a cualquier decisi\u00f3n del congreso y la implementar\u00e1, est\u00e9 o no de acuerdo con ella\u201d, refutando la acusaci\u00f3n de bonapartismo (Marie 2009: 191).<\/p>\n<p>Tanto Draper como L\u00f6wy insisten en esta diferenciaci\u00f3n de principios. Una diferencia que reenv\u00eda a la imposible sustituci\u00f3n de las masas populares a la hora de la transformaci\u00f3n social: \u201cEn todo caso, una cosa era clara: a sus ojos [de Marx], 1793 no era de ninguna forma un paradigma para la futura revoluci\u00f3n proletaria. Cualquiera que fuese su admiraci\u00f3n por la grandeza hist\u00f3rica y la energ\u00eda revolucionaria de un Robespierre o de un Saint-Just, <em>el jacobinismo es expresamente rechazado como modelo o fuente de inspiraci\u00f3n de la praxis revolucionaria socialista<\/em>. Ello aparece desde los primeros textos comunistas de 1844, que oponen la emancipaci\u00f3n social a los callejones sin salida e ilusiones del voluntarismo pol\u00edtico de los hombres del terror\u201d (L\u00f6wy 1985).<\/p>\n<p>Traducido: nuestro modelo no es el gobierno por el terror, la imposici\u00f3n violenta de nuevas relaciones sociales, la puesta en pie de un poder minoritario contra la mayor\u00eda de la sociedad. Es la dictadura del proletariado, en la cual la mayor\u00eda ejerce el poder sobre la minor\u00eda. Y que en tanto tal organiza su dominaci\u00f3n bajo la forma de una democracia de nuevo tipo: la democracia socialista.<\/p>\n<p>Mandel recuerda que Lenin se esforz\u00f3 por no tener que recurrir al terror en el per\u00edodo inmediatamente posterior a Octubre. Es conocido que los bolcheviques fueron inicialmente benignos con los ex dignatarios del Gobierno Provisional y los principales generales zaristas (a los que dejaron libres bajo palabra de \u201cno conspirar contra la revoluci\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p>Cuando se estudia la Revoluci\u00f3n Francesa se aprecia la revoluci\u00f3n burguesa por antonomasia, lo que tiene en com\u00fan y lo que es distinto respecto de la revoluci\u00f3n proletaria. Permite obtener una mayor perspectiva hist\u00f3rica para apreciar los eventos, no solamente del pasado sino tambi\u00e9n del porvenir: \u201cEs s\u00f3lo en marzo de 1850, en la circular a la Liga de los Comunistas (\u2026), que la expresi\u00f3n \u2018revoluci\u00f3n permanente\u2019 gana por primera vez el sentido que tendr\u00e1 a continuaci\u00f3n en el curso del siglo XX (especialmente en Trotsky). En su nueva concepci\u00f3n, la f\u00f3rmula guarda de su origen y del contexto hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n Francesa, sobre todo (\u2026), la idea de una progresi\u00f3n, de una radicalizaci\u00f3n y una profundizaci\u00f3n ininterrumpidas de la revoluci\u00f3n. Se reencuentra tambi\u00e9n el aspecto de la confrontaci\u00f3n con la sociedad civil\/burguesa, pero, contrariamente al aspecto jacobino de 1793, ella ya no es la obra terrorista (necesariamente destinada al fracaso) de la esfera pol\u00edtica en tanto que tal \u2013que intenta en vano atacar a la propiedad privada por la guillotina\u2013 sino desde la misma sociedad civil, bajo la forma de revoluci\u00f3n social (proletaria)\u201d (Lowy 1985). Esto es, una revoluci\u00f3n social que se opone a la meramente \u201cpol\u00edtica\u201d en el sentido de que ata\u00f1e a las relaciones sociales y su sujeto s\u00f3lo puede ser una amplia mayor\u00eda social.<\/p>\n<p>\u00c9ste es el \u00e1ngulo recogido por Trotsky cuando denunciaba el utopismo de la \u201cigualdad\u201d jacobina. Si en los jacobinos la guillotina se transformaba en \u201cun fin en s\u00ed mismo\u201d (el terror como momento de \u201cautonom\u00eda de lo pol\u00edtico\u201d que entra en conflicto violento con la sociedad burguesa porque carece de bases sociales de sustentaci\u00f3n), el gobierno bolchevique, cualesquiera sean las deformaciones a las que se vio sometido, fue una herramienta al servicio de la emancipaci\u00f3n hist\u00f3rica de los explotados y oprimidos: <em>el gobierno m\u00e1s progresivo que haya existido en la historia de la humanidad<\/em>, sin olvidarnos de la Comuna de Par\u00eds.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Francesa \u2013y el gobierno jacobino que la expres\u00f3 en su punto m\u00e1s alto\u2013 fue todav\u00eda la tragedia entre \u201cel ya no m\u00e1s\u201d de un orden mon\u00e1rquico caduco y el \u201ctodav\u00eda no\u201d de la revoluci\u00f3n proletaria (Bensa\u00efd). Citando al gran historiador franc\u00e9s del siglo XIX, Michelet, el marxista franc\u00e9s afirma que los republicanos burgueses de ese siglo ten\u00edan detr\u00e1s de s\u00ed \u201cel espectro de las mil escuelas que llamamos hoy d\u00eda socialismo\u201d: los <em>enrag\u00e9s<\/em>, los babuvistas y otros conspiradores por la igualdad que portaban ya \u201cel germen oscuro de una revoluci\u00f3n desconocida\u201d (comunista).<\/p>\n<p>En ese equilibrio catastr\u00f3fico entre \u201cel ya no m\u00e1s\u201d de una revoluci\u00f3n burguesa que no pod\u00eda ir m\u00e1s lejos y el \u201ctodav\u00eda no\u201d de la revoluci\u00f3n proletaria, el cesarismo jacobino deb\u00eda terminar beneficiando a la burgues\u00eda victoriosa. Los virtuosos hab\u00edan cumplido su tiempo. Eran buenos para el exilio o la guillotina (\u201cLa r\u00e9volution francaise refoull\u00e9\u201d). Bensa\u00efd denuncia a los \u201cagiotistas y especuladores de los bienes nacionales\u201d (estatizados) como los beneficiarios del bot\u00edn de la ex propiedad feudal (m\u00e1s all\u00e1 de los servicios que prestaron a los burgues\u00eda ascendente). Un importante representante de este sector fue Danton, cuya moral mundana era opuesta al ascetismo de Robespierre.<\/p>\n<p>Tampoco en esto resisten las comparaciones con los bolcheviques, cuya direcci\u00f3n hist\u00f3rica jam\u00e1s tuvo estas motivaciones. Otra cosa, claro est\u00e1, fue la burocracia que rode\u00f3 a Stalin y toda la laya de carreristas que inundaron el partido inmediatamente despu\u00e9s de la guerra civil. Por eso, cuando Simon Pirani habla de una \u201cnueva elite bolchevique\u201d a partir de 1920, la definici\u00f3n est\u00e1 al servicio de un enga\u00f1o consciente, un signo de adaptaci\u00f3n a los tiempos anticomunistas que corren: deja de lado cualquier barrera clara entre la vieja guardia revolucionaria y la nueva elite.<\/p>\n<p>Volviendo a Bensa\u00efd, trae a colaci\u00f3n una aguda cita del revolucionario norteamericano Thomas Paine frente a la Convenci\u00f3n el 7 de julio de 1795: \u201cMi propio juzgamiento me ha convencido de que si ustedes hacen girar la base de la revoluci\u00f3n de los principios a la propiedad apagar\u00e1n el fuego de todo el entusiasmo que hasta el presente ha sostenido a la revoluci\u00f3n y pondr\u00e1n en su lugar no otra cosa que el fr\u00edo motivo del bajo inter\u00e9s personal, la noche glacial de la competencia liberal generalizada de todos contra todos\u201d (Bensa\u00efd; \u00eddem). Una afirmaci\u00f3n brillante por su perspicacia.<\/p>\n<p>Entre Robespierre y Lenin existen diferencias de principios que no pueden perderse de vista, m\u00e1s all\u00e1 de las medidas de excepci\u00f3n que los bolcheviques se vieran obligados a tomar. Si Trotsky lleg\u00f3 a teorizar durante un per\u00edodo sobre la base de una l\u00f3gica de sustituci\u00f3n de la clase obrera, ello se debi\u00f3 a un grave malentendido que la experiencia hist\u00f3rica vendr\u00eda a poner en su lugar; no una concepci\u00f3n que lo caracterizara (m\u00e1s all\u00e1 de los deslizamientos administrativos que le marcar\u00eda Lenin).<\/p>\n<p>El propio Trotsky hab\u00eda pintado con pinceladas agudas la l\u00f3gica de esta sustituci\u00f3n jacobina: \u201cA fines del siglo XVIII hubo en Francia una revoluci\u00f3n que se llam\u00f3, correctamente, \u2018la gran Revoluci\u00f3n\u2019. Fue una revoluci\u00f3n burguesa. En el transcurso de una de sus fases, el poder cay\u00f3 en manos de los jacobinos apoyados por los \u2018sans-culottes\u2019, es decir, los trabajadores semiproletarios de las ciudades, que interpusieron entre ellos y los girondinos, el partido liberal de la burgues\u00eda, los kadetes de la \u00e9poca, el rect\u00e1ngulo neto de la guillotina. Solamente es la dictadura de los jacobinos la que le dio a la Revoluci\u00f3n Francesa su importancia hist\u00f3rica, lo que hizo de ella la \u2018gran Revoluci\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p>\u201cY sin embargo, esta dictadura fue instaurada no solamente sin la burgues\u00eda, sino tambi\u00e9n contra ella, y a pesar de ella. Robespierre, a quien no le fue dado iniciarse en las ideas de Plejanov, invirti\u00f3 todas las leyes de la sociolog\u00eda y, en lugar de darle la mano a los girondinos, les cort\u00f3 la cabeza. Esto era cruel, sin duda. Pero esta crueldad no impidi\u00f3 que la Revoluci\u00f3n Francesa se volviera \u2018grande\u2019 en los l\u00edmites de su car\u00e1cter burgu\u00e9s. Marx (\u2026) ha dicho que \u2018el terrorismo franc\u00e9s en su conjunto no fue m\u00e1s que la manera plebeya de terminar con los enemigos de la burgues\u00eda\u2019. Y, como esta burgues\u00eda ten\u00eda miedo de sus m\u00e9todos plebeyos para terminar con los enemigos del pueblo, los jacobinos no solamente privaron a la burgues\u00eda del poder, sino que tambi\u00e9n aplicaron una ley de hierro y de sangre cada vez que ella hacia el intento de detener o \u2018moderar\u2019 el trabajo de los jacobinos. En consecuencia, est\u00e1 claro que los jacobinos han llevado a t\u00e9rmino una revoluci\u00f3n burguesa sin la burgues\u00eda\u201d (P. Brou\u00e9, \u201cTrotsky y la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d). Esta mec\u00e1nica no puede reproducirse en el caso de la revoluci\u00f3n proletaria, como ha ense\u00f1ado la experiencia del siglo XX.<\/p>\n<p>Antoni Dom\u00e9nech insiste en que la dictadura de Robespierre se consider\u00f3 a s\u00ed misma como una \u201cdictadura fideicomisaria\u201d, en el sentido de emanada de la Convenci\u00f3n, no una \u201cdictadura soberana\u201d emanada de s\u00ed misma, como err\u00f3neamente considera a los bolcheviques. Si la distinci\u00f3n entre el car\u00e1cter de las dictaduras es interesante, presentar a los bolcheviques como \u201cmodelo\u201d de \u201cbonapartismo revolucionario\u201d nos parece un disparate (en \u201cEl experimento bolchevique, la democracia y los cr\u00edticos marxistas de su tiempo\u201d).<\/p>\n<p>Aun cuando muchas veces confundieron necesidad con virtud, tanto Lenin como posteriormente Trotsky fueron adquiriendo una conciencia cada vez m\u00e1s aguda de la imposibilidad de la sustituci\u00f3n de las masas en la revoluci\u00f3n. Lenin, con la enorme sensibilidad pol\u00edtica que lo caracterizaba, con lo concreto que era su pensamiento, con sus aspiraciones socialistas revolucionarias profundas que expresara en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>. Trotsky, con el homenaje postrero a la revoluci\u00f3n que rinde en su <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, por no hablar de otras tantas ense\u00f1anzas que fue sacando de la experiencia revolucionaria y contrarrevolucionaria.<\/p>\n<p>El gobierno proletario no pueda ser nunca un \u201cbonapartismo revolucionario\u201d, porque esto significar\u00eda una sustituci\u00f3n durable de la clase obrera en el poder. Y la l\u00f3gica de la sustituci\u00f3n pol\u00edtica y social termina llevando para otro lado, que no es la consolidaci\u00f3n de la dictadura del proletariado. De ah\u00ed que la experiencia hist\u00f3rica haya ense\u00f1ado en contra de la asimilaci\u00f3n mec\u00e1nica entre el m\u00e1ximo exponente de la revoluci\u00f3n burguesa, Robespierre, y el m\u00e1ximo exponente de la revoluci\u00f3n proletaria, Lenin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.4 Dictadura proletaria y democracia socialista <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los avatares del nuevo poder proletario deben comprenderse bajo la f\u00f3rmula algebraica de la dictadura proletaria. Como se\u00f1alara Lenin, esa f\u00f3rmula implica una combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre una democracia de nuevo tipo y una dictadura de nuevo tipo (lo que complejiza la simple identificaci\u00f3n de la dictadura proletaria con la democracia socialista).<\/p>\n<p>En la realizaci\u00f3n plena de la dictadura proletaria como autogobierno de las masas, ambas connotaciones deben ser sin\u00f3nimas. Pero es un complejo proceso hist\u00f3rico, entre otras cosas porque la elevaci\u00f3n de las masas a sus tareas hist\u00f3ricas implica una compleja maduraci\u00f3n, lo que, junto con la actuaci\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n (burguesa\u2026 y burocr\u00e1tica), hace parte de las tensiones que la dictadura del proletariado entra\u00f1a.<\/p>\n<p>Como digresi\u00f3n, se\u00f1alemos que esto no quiere decir caer en el \u201cmodelo\u201d burocr\u00e1tico zinovievista por el cual el gobierno proletario vendr\u00edan a ser una especie de \u201cautoridad pedag\u00f3gica\u201d que debiera \u201cguiar\u201d a unas masas ignorantes que, por su orfandad, por su \u201cincultura\u201d, no podr\u00edan tomar en sus manos los destinos del pa\u00eds. Trotsky hab\u00eda planteado que la base partidaria deb\u00eda tener la soberan\u00eda, cualquiera fuera su nivel pol\u00edtico-cultural (<em>Nuevo curso<\/em>).<\/p>\n<p>Perdiendo de vista la complejidad de este proceso, muchos cr\u00edticos plantean que Lenin y Trotsky cometieron el error de aceptar los t\u00e9rminos del debate planteado por Kautsky (con el cual polemizaron sobre la dictadura proletaria): una abstracta contraposici\u00f3n entre dictadura y democracia. La propia Rosa Luxemburgo les endilgaba haberse olvidado que \u201cla dictadura del proletariado es la democracia socialista\u201d, lo que, en t\u00e9rminos generales, como norma rectora, es justo.<\/p>\n<p>Siempre hemos insistido en esta tensi\u00f3n democr\u00e1tica: la absoluta necesidad de la democracia socialista para que el proletariado pueda ejercer el poder. Un poder que s\u00f3lo puede ser ejercido colectivamente; democr\u00e1ticamente por tanto. Sin embargo, nos preocupa <em>evitar tambi\u00e9n trasmitir una idea ingenua de la lucha de clases<\/em>. Menos cuando todo se tensa en una guerra civil: en la lucha a muerte entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n. Es en este escenario cuando aparece la problem\u00e1tica de la dictadura proletaria y la tendencia que debe verificarse, a superponerse con la democracia socialista.<\/p>\n<p>En la medida en que es una democracia de nuevo tipo, la dictadura proletaria debe tender a ser una democracia socialista. Pero las cosas fueron algo m\u00e1s complejas bajo el gobierno bolchevique, cuando la mayor\u00eda de las tendencias socialistas conciliadoras se colocaron, abierta o embozadamente, del lado de la contrarrevoluci\u00f3n. En esas condiciones, era muy dif\u00edcil la existencia de otras tendencias socialistas m\u00e1s all\u00e1 del partido bolchevique.<\/p>\n<p>La \u00fanica corriente que se mantuvo dentro de pautas m\u00ednimas no contrarrevolucionarias fue la de los mencheviques internacionalistas de Martov.<\/p>\n<p>Avrich es de la opini\u00f3n de Wartel en el sentido de que los mencheviques \u2013sobre todo los internacionalistas\u2013 trataron de mantenerse en el terreno de una \u201coposici\u00f3n legal\u201d al gobierno de bolchevique: \u201cEn contraste con los Kadetes y los socialistas revolucionarios, los mencheviques en el exilio se mantuvieron apartados de las conspiraciones antibolcheviques (\u2026). Desde que Lenin y sus partidarios tomaron el poder, los mencheviques actuaron como un partido legal de oposici\u00f3n que trataba de obtener una parte de la autoridad pol\u00edtica mediante elecciones libres y parejas para la integraci\u00f3n de los soviets\u201d (Avrich 1970:123). En el caso de los SR, incluso su izquierda estaba caracterizada por una enorme irresponsabilidad.<\/p>\n<p>Por su parte, los anarquistas se dividieron <em>grosso modo<\/em> en dos alas: una que termin\u00f3 formando filas con los bolcheviques (como Victor Serge y tantos otros connotados militantes anarquistas) y otra que form\u00f3 filas en la oposici\u00f3n al gobierno sovi\u00e9tico (un arco iris de posiciones que incluy\u00f3 a N\u00e9stor Majn\u00f3, dirigente rural ucraniano de nota, que mont\u00f3 un Ej\u00e9rcito Verde que oscil\u00f3 entre los Blancos y los Rojos, y al cual finalmente los bolcheviques dispersaron).<\/p>\n<p>De esta forma se plante\u00f3, insensiblemente, una din\u00e1mica a la sustituci\u00f3n de una clase obrera retra\u00edda, que perd\u00eda de vista sus intereses hist\u00f3ricos en medio del derrumbe de las condiciones de existencia. Es interesante lo que marca Kevin Murphy del \u201cida y vuelta\u201d de los trabajadores en la guerra civil: el \u201crebote\u201d entre sus intereses hist\u00f3ricos y su retraimiento a los intereses inmediatos en condiciones adversas, como identificando las dificultades que entra\u00f1a la ascensi\u00f3n del proletariado a clase hist\u00f3rica (<em>Revolution and contrarrevolution in a metal factory<\/em>).<\/p>\n<p>En otro lugar hemos se\u00f1alado que quiz\u00e1 sea inevitable alguna circunstancia excepcional de sustituci\u00f3n. Pero la experiencia hist\u00f3rica ha demostrado las dram\u00e1ticas consecuencias de una situaci\u00f3n as\u00ed, el hecho de que no existen vac\u00edos en pol\u00edtica: un gobierno no puede estar en el aire. Y si no est\u00e1 la clase obrera, otro sector social ocupa su lugar (M. Lewin: <em>El \u00faltimo combate de Lenin<\/em>).<\/p>\n<p>Aun en las peores condiciones, nunca se debe perder de vista la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica a que la dictadura proletaria no sustituya a la clase obrera, que tienda a transformarse en una democracia socialista. El hecho cierto de que subsiste esta tensi\u00f3n entre ambos t\u00e9rminos no debe llevar a la teorizaci\u00f3n de un imposible sustituismo social: \u201cEl error fundamental de Trotsky fue el de \u2018hacer de necesidad virtud\u2019, teorizando como una especie de \u2018ley\u2019 del per\u00edodo de transici\u00f3n lo que en realidad no era sino una pol\u00edtica dolorosa impuesta por la situaci\u00f3n presente\u201d (Traverso). La p\u00e9rdida de vista de esta perspectiva durante lo que Mandel llamara los \u201ca\u00f1os fat\u00eddicos\u201d de Lenin y Trotsky (1920-21) fue un error, porque no se aprecian de igual forma las cuestiones durante una guerra civil que en tiempos normales.<\/p>\n<p>Fue un error en el que cay\u00f3 Trotsky con su tendencia a resolver administrativamente las cosas (como le se\u00f1alara Lenin en su testamento) y que le valiera una tremenda derrota pol\u00edtica en el debate sobre los sindicatos, que lo dejar\u00eda mal parado para la batalla que se avecinaba contra la burocracia: \u201cHasta el establecimiento de un r\u00e9gimen socialista y su funcionamiento \u2018normal\u2019 \u2013que Trotsky no esperaba ocurriese que para una pr\u00f3xima generaci\u00f3n\u2013 \u2018la transici\u00f3n debe ser asegurada por medidas de car\u00e1cter coercitivo, es decir en \u00faltimo an\u00e1lisis por la fuerza armada del Estado proletario\u2019\u201d (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 206). En un sentido similar, vale una apreciaci\u00f3n de Jean-Jaques Marie: \u201cLa funci\u00f3n de comisario de Guerra que Trotsky va a cumplir hasta enero de 1925 reestructura su personalidad y transforma al publicista militante y polemista en organizador exigente y meticuloso (\u2026). Su cargo de comandante modela la imagen que tienen de \u00e9l los cuadros del partido, militantes, soldados, trabajadores o campesinos, toda vez que modifica o altera duraderamente su comportamiento y su manera de abordar los problemas\u201d (Marie 2009: 173).<\/p>\n<p>Mil y una veces repitieron Lenin y Trotsky que sus expectativas estaban puestas en la extensi\u00f3n internacional de la revoluci\u00f3n. La no realizaci\u00f3n de este pron\u00f3stico fue lo que presion\u00f3 para todas las deformaciones que vinieron despu\u00e9s, incluido el surgimiento del monstruo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por esto mismo hay que volver a subrayar las consecuencias adversas que dejaron las condiciones de \u201cfortaleza sitiada\u201d del poder bolchevique durante la guerra civil, donde se originaron muchas de las pr\u00e1cticas del \u201cordene y mande\u201d, de los desarrollos burocr\u00e1ticos, del \u201c\u00fakase\u201d y la \u201cdisciplina en la acci\u00f3n\u201d, de la centralizaci\u00f3n excesiva. Una serie de comportamientos militares que, por definici\u00f3n, admiten m\u00e1s centralizaci\u00f3n y terminaron infectando el partido, facilitando las condiciones de legitimaci\u00f3n para el mando burocr\u00e1tico del stalinismo: \u201cLos tres a\u00f1os de guerra civil dejaron una huella indeleble en el propio gobierno sovi\u00e9tico, en virtud del hecho de que much\u00edsimos de los administradores, una capa considerable de ellos, se hab\u00edan acostumbrado a mandar y a exigir incondicional sumisi\u00f3n a sus \u00f3rdenes\u201d (Trotsky 1975: 262).<\/p>\n<p>Bensa\u00efd insiste, en \u201cLa violence dans la r\u00e9volution\u201d, que estas consecuencias adversas han sido habitualmente subestimadas. Fueron las circunstancias de la guerra civil las que impusieron este pesado fardo, y esas circunstancias no deben ser teorizadas en el sentido de que la dictadura del proletariado sea, necesariamente, un poder dictatorial, como tampoco apreciadas, mec\u00e1nicamente, como algo ineluctable. Esto no es as\u00ed. La norma debe ser la tendencia a la mayor superposici\u00f3n posible entre democracia socialista y dictadura del proletariado. La realizaci\u00f3n consecuente de la dictadura del proletariado no solamente como \u201cdictadura de nuevo tipo\u201d, sino tambi\u00e9n como \u201cdemocracia de nuevo tipo\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido parece claro que un punto ciego en Lenin (\u00a1incluso el de la batalla final contra la burocratizaci\u00f3n!), es que aparecen confundidas las instancias de la democracia sindical, pol\u00edtica y el propio aparato del Estado (Bensa\u00efd). Incluso nos parece que al haber tomado medidas que anularon la democracia socialista, Lenin pretendi\u00f3 posteriormente resolver por un camino \u201cno pol\u00edtico\u201d los tremendos d\u00e9ficits democr\u00e1ticos que se multiplicaban en el gobierno y el partido: reforzando equivocadamente una \u201cInspecci\u00f3n Obrera y Campesina\u201d que ya estaba en manos de Stalin, ampliando los integrantes del Comit\u00e9 Central con obreros de tradici\u00f3n (en un Comit\u00e9 Central en el cual no pod\u00edan formarse agrupamientos)\u2026<\/p>\n<p>Es parad\u00f3jico que tambi\u00e9n Lenin recayera en medidas administrativas para resolver los problemas de la creciente burocratizaci\u00f3n del Estado y el partido. Expresi\u00f3n de esto es su propuesta de reforzar la <em>Inspecci\u00f3n obrera y campesina<\/em> (<em>Rabkrim<\/em>) al frente de la cual estaba\u2026 Stalin. Trotsky se\u00f1alar\u00eda agudamente que ese organismo no era m\u00e1s que un \u201cpoderoso factor de confusi\u00f3n y anarqu\u00eda\u201d, un ente en el que recaer\u00edan \u201chombres apartados de toda actividad real, creativa, constructiva\u201d (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 232). Trotsky vio antes que Lenin c\u00f3mo la infecci\u00f3n burocr\u00e1tica estaba afectando no solamente al Estado, sino al partido tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Lenin promovi\u00f3, en definitiva, soluciones \u201cadministrativas\u201d para lo que era un dram\u00e1tico problema pol\u00edtico (\u00a1y pol\u00edtico-social!): el surgimiento de la burocracia. Un desarrollo que s\u00f3lo pod\u00eda enfrentarse apelando a una ampliaci\u00f3n de la democracia socialista, no con su cercenamiento. \u00c9ste es el camino que tomar\u00eda finalmente la Oposici\u00f3n de Izquierda, con un Trotsky ya m\u00e1s claro, en t\u00e9rminos generales, acerca de qu\u00e9 rumbo tomar frente al problema in\u00e9dito de la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, como veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> El surgimiento de la burocracia: partido, Estado, pol\u00edtica y administraci\u00f3n <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cAunque Bujarin estaba interesado en el problema del Estado desde muy temprano en su vida pol\u00edtica (\u2026), no dedic\u00f3 ning\u00fan pensamiento al problema de la burocracia. Como otros l\u00edderes bolcheviques, ten\u00eda muy poco que decir en una materia que iba a devenir, una vez que los bolcheviques estuvieran en el poder, la verdadera n\u00e9mesis del bolchevismo (\u2026). Una omisi\u00f3n te\u00f3rica (\u2026) cuyas ra\u00edces ideol\u00f3gicas son bien conocidas. La \u2018dictadura del proletariado\u2019 deb\u00eda dar lugar supuestamente a la desaparici\u00f3n del Estado\u201d <\/em>(M. Lewin 1995: 171).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.1 La fusi\u00f3n del partido y el Estado <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Intentaremos ahora dar cuenta del complejo proceso por el cual emergi\u00f3 la burocracia, lo que signific\u00f3, simult\u00e1neamente, el final del gobierno bolchevique propiamente dicho y, a la postre, del Estado obrero como tal.<\/p>\n<p>La herencia de la guerra civil fue dram\u00e1tica. Sin embargo, los desarrollos no estaban predeterminados. Lenin y Trotsky hab\u00edan se\u00f1alado siempre que la clave de la revoluci\u00f3n estaba en su extensi\u00f3n internacional. De ah\u00ed que en 1923, cuando volvi\u00f3 a aparecer la chispa de la revoluci\u00f3n en Alemania, la clase obrera sovi\u00e9tica tuviera enormes expectativas.<\/p>\n<p>Con la derrota de esa revoluci\u00f3n, se hicieron cada vez m\u00e1s presentes los elementos conservadores: Trotsky hablar\u00e1 de la \u201cmuy humana tendencia a la comodidad\u201d, renacida luego de los enormes sacrificios de la revoluci\u00f3n y la guerra civil, y sobre la que se apoy\u00f3 la burocratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lenin cay\u00f3 en la cuenta de que la burocratizaci\u00f3n se hab\u00eda transformado en el principal peligro para la revoluci\u00f3n promediando 1922; m\u00e1s precisamente, cuando en octubre se levant\u00f3 de su primera ca\u00edda en la enfermedad y qued\u00f3 impactado por el panorama que encontr\u00f3. Casi inmediatamente le plante\u00f3 a Trotsky un bloque pol\u00edtico alrededor de una serie de batallas a dar en el CC, a lo cual Trotsky accedi\u00f3. Trotsky tambi\u00e9n se hab\u00eda anoticiado del peligro de la burocratizaci\u00f3n. De ah\u00ed que a partir de 1923, y a pesar de los l\u00edmites de enfoques y t\u00e1cticas para esa pelea, su curso pol\u00edtico se orientara contra este peligro. Moshe Lewin retrat\u00f3 brillantemente la encrucijada en la que se encontr\u00f3 el poder bolchevique en ese momento. B\u00e1sicamente, la retracci\u00f3n de la clase obrera y su sustituci\u00f3n por la burocracia como \u00fanico elemento activo (<em>El \u00faltimo combate de Lenin<\/em>).<\/p>\n<p>Comencemos por la caracterizaci\u00f3n del personal dirigente de esta burocracia: \u201cLigados a Stalin eran ante todo sus \u2018clientes\u2019, compart\u00edan la misma concepci\u00f3n administrativa del partido, estaban caracterizados por la misma mentalidad burocr\u00e1tica (\u2026), eran, en general, viejos militantes del per\u00edodo clandestino. Pocos de ellos ten\u00edan un pasado de militantes de masas. Todos se caracterizaban por una d\u00e9bil formaci\u00f3n te\u00f3rica y un autoritarismo brutal. Encarnaban la aparici\u00f3n de una nueva franja social, los hombres del aparato, los <em>apparatchiki<\/em>, responsables permanentes instalados en los puestos de comando y control de la jerarqu\u00eda administrativa cuyos hilos conduc\u00edan al secretariado\u201d (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 237).<\/p>\n<p>La progresi\u00f3n del aparato fue geom\u00e9trica: \u201cDe 80 personas empleadas en el centro al comienzo se pas\u00f3 a 150 en marzo de 1920, y 600 en marzo de 1921. En agosto de 1922 (\u2026) ya se ten\u00edan 15.000 permanentes \u2013funcionarios retribuidos\u2013 del partido para el conjunto de la Rep\u00fablica, donde su autoridad se extend\u00eda largamente m\u00e1s all\u00e1 de los organismos del partido propiamente dicho, a los soviets y todos los organismos administrativos\u201d (\u00eddem). \u00c9ste fue el n\u00facleo inicial a partir del cual se vertebr\u00f3 la burocracia stalinista; espec\u00edficamente, la burocracia del partido (el personal estatal propiamente dicho era mucho mayor).<\/p>\n<p>En datos agregados respecto de la composici\u00f3n social de la URSS en 1922, podemos tomar lo rese\u00f1ado por Eric Toussaint: 1,24 millones de obreros industriales, 5,5 millones en el ej\u00e9rcito, 5,9 millones de funcionarios de las instituciones sovi\u00e9ticas, 24 millones de familias campesinas (podr\u00edamos decir, en promedio, unos 100 millones de campesinos), obreros agr\u00edcolas s\u00f3lo 34.000\u2026 Si partimos del hecho de que al momento de la revoluci\u00f3n hab\u00eda en Rusia 3 millones de obreros industriales, se puede apreciar c\u00f3mo el desbalance social caracter\u00edstico de Rusia, no hizo m\u00e1s que acentuarse, sum\u00e1ndose al hecho de la aparici\u00f3n de un nuevo sujeto social: la burocracia.<\/p>\n<p>A este respecto, Toussaint precisa que \u201cLenin reflexion\u00f3 mucho sobre el problema de la alianza obrero- campesina. El escollo en este esquema es que, en realidad, la construcci\u00f3n de la sociedad de transici\u00f3n [al menos en pa\u00edses atrasados] no se plantea de forma triangular sino cuadrangular. A la burgues\u00eda, al proletariado y el campesinado se a\u00f1ade un cuarto actor: la burocracia. Ni Marx, ni Engels, ni Lenin, ni los dem\u00e1s dirigentes bolcheviques del per\u00edodo inmediatamente posterior a la insurrecci\u00f3n de 1917 se plantearon el problema de la burocracia como capa social que iba a jugar un papel espec\u00edfico aut\u00f3nomo en relaci\u00f3n con las otras tres grandes fuerzas sociales\u201d.<\/p>\n<p>Y agrega: \u201cEl problema de toda sociedad de transici\u00f3n es que la clase obrera aliada al campesinado no deber\u00e1 simplemente combatir a la burgues\u00eda en el plano internacional y nacional; deber\u00e1 igualmente combatir las deformaciones burocr\u00e1ticas. Y si \u00e9stas toman amplitud, deber\u00e1 luchar contra la capa burocr\u00e1tica que se haya cristalizado. Para el per\u00edodo que va del a\u00f1o 1919 a 1923, se puede encontrar una serie de textos de dirigentes bolcheviques que denuncian el burocratismo y la burocracia. Pero no se encuentra ning\u00fan an\u00e1lisis de la burocracia como capa que, cristaliz\u00e1ndose, puede jugar un papel aut\u00f3nomo. En el seno de la \u2018oposici\u00f3n trotskista\u2019, habr\u00e1 que esperar a 1928 para que se escriba un texto que analice la burocracia bajo este \u00e1ngulo. Se trata del famoso texto de Christian Rakovsky titulado <em>Los peligros profesionales del poder<\/em>\u201d (Toussaint, cit.).<\/p>\n<p>Moshe Lewin realiza igual afirmaci\u00f3n: \u201cLa burocracia, una capa al servicio del Estado y de la clase dominante, no deber\u00eda representar mucho problema. Pero se hizo evidente en pocos a\u00f1os que, lejos de ser un factor auxiliar f\u00e1cil de manejar, era un fen\u00f3meno complicado, opaco y completamente incomprendido\u201d (Lewin 1995: 171).<\/p>\n<p>Es interesante historizar la batalla contra este nuevo fen\u00f3meno a partir de los desarrollos de la Oposici\u00f3n de Izquierda desde 1923 a 1928, a\u00f1o en que es derrotada en el partido (en conjunto con el estallido de la Oposici\u00f3n conjunta) y comienza su historia en tanto que nueva tendencia del marxismo revolucionario internacional.<\/p>\n<p>Lenin fallece en enero de 1924. Hab\u00eda estado fuera de combate desde su segunda reca\u00edda en marzo de 1923. Trotsky qued\u00f3 en gran medida solo para dar una batalla extremadamente dif\u00edcil en un partido que nunca fue realmente \u201csuyo\u201d (un problema complejo de resolver: \u00bfc\u00f3mo dirigir un partido que no es el propio?), donde los viejos bolcheviques encarnados por Zinoviev y Kamenev, con el apoyo de Stalin, montaron una campa\u00f1a de prejuicios para desacreditarlo. El tema de la no pertenencia bolchevique de Trotsky, que hubiera tenido un curso pol\u00edtico independiente, es un tema complejo que pes\u00f3 en los desarrollos incluso en vida del propio Lenin (Stalin se la pas\u00f3 intrigando contra \u00e9l durante la guerra civil: \u201cTrotsky, que ingres\u00f3 apenas ayer al partido, quiere ense\u00f1arme la disciplina partidaria\u201d). El status de \u201cextranjero\u201d en el partido fue lo que inhibi\u00f3 a Trotsky para dar determinadas batallas, para decidirse a ir a fondo contra el n\u00facleo burocr\u00e1tico (reservas que s\u00f3lo fue perdiendo con el tiempo).<\/p>\n<p>El primer moj\u00f3n de la batalla antiburocr\u00e1tica propiamente dicha hay que ubicarlo en la propuesta de Lenin a Trotsky de conformar un bloque com\u00fan alrededor de varios problemas (fines de 1922): la cuesti\u00f3n georgiana, el car\u00e1cter de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica (federativa o uni\u00f3n), la reforma de la Inspecci\u00f3n Obrera y Campesina y el problema del monopolio del comercio exterior. Esta \u00faltima pelea fue encarada por Trotsky. El debate sobre la cuesti\u00f3n georgiana fue asumido por Rakovsky, y los problemas de la burocratizaci\u00f3n del partido, por Preobrajensky.<\/p>\n<p>Lenin dict\u00f3 por esa \u00e9poca su famoso <em>Testamento<\/em>, donde ped\u00eda apartar a Stalin de la Secretar\u00eda General. El testamento nunca lleg\u00f3 a aplicarse: se ley\u00f3 en el CC, pero todo el mundo acord\u00f3, incluyendo en esto al propio Trotsky, no hacerlo p\u00fablico. Fue un documento que naci\u00f3 muerto (reci\u00e9n ser\u00eda dado a conocer ampliamente por Kruschev en 1956).<\/p>\n<p>Las iniciativas de Lenin no carec\u00edan de limitaciones, incluso respecto de una apropiada comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno burocr\u00e1tico. Mientras que insist\u00eda en las deformaciones burocr\u00e1ticas que afectaban al Estado, Trotsky comenzaba a subrayar correctamente que el problema se evidenciaba tambi\u00e9n en el partido: \u201cEl partido es una organizaci\u00f3n pol\u00edtica; el aparato de Estado es una instituci\u00f3n de mando administrativa burocr\u00e1tica, jer\u00e1rquica en su estructura\u201d (Lewin: 180), una delimitaci\u00f3n de principios aguda.<\/p>\n<p>Se entiende que el partido deba ser democr\u00e1tico mientras que el aparato administrativo de Estado, como tal, no tenga por qu\u00e9 serlo: funciona bajo \u00f3rdenes. Otra cosa es si nos referimos a las instituciones de poder y representaci\u00f3n como los soviets. Pero aqu\u00ed se est\u00e1 hablando de la administraci\u00f3n; de ah\u00ed que superponer ambos \u00f3rdenes implicaba infectar burocr\u00e1ticamente la vida partidaria, que fue lo que ocurri\u00f3. \u00c9se fue un factor fundamental en la degeneraci\u00f3n: \u201cTrotsky (\u2026) [en] <em>El nuevo curso<\/em>, observ\u00f3 y analiz\u00f3 la formaci\u00f3n del aparato partidario, la p\u00e9rdida concomitante de la inicial esencia pol\u00edtica del partido y su transformaci\u00f3n en una organizaci\u00f3n de muy diferente tipo. El partido, un supervisor y \u2018gu\u00eda\u2019 del aparato estatal, estaba siendo contaminado, efectivamente, por el objeto de su supervisi\u00f3n\u201d (Lewin: 124).10<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Lenin parece haber comenzado a preocuparse por esta superposici\u00f3n. Denunci\u00f3 el \u201cdoble empleo\u201d partidario y estatal: una suerte de picard\u00eda para obtener ingresos multiplicados. Incluso lleg\u00f3 a proponerle a Trotsky que asumiera el cargo de vicepresidente del Consejo de Comisarios del Pueblo como forma de establecer un contrapeso entre las dos personalidades m\u00e1s fuertes del partido: Stalin como secretario general, Trotsky como vicepresidente del Estado. Trotsky se neg\u00f3, tanto por su condici\u00f3n de \u201cjud\u00edo\u201d (la preocupaci\u00f3n por los prejuicios devenidos del atraso cultural) como por la preocupaci\u00f3n de c\u00f3mo ser\u00eda interpretado este ofrecimiento en el seno de un partido que se encaminaba a una lucha por la sucesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Bujarin, ya ca\u00eddo en desgracia, se alarmar\u00eda por la misma cuesti\u00f3n: \u201cSu decepci\u00f3n se manifestaba en el clamor contra los cuadros del partido que se hab\u00edan convertido en \u2018<em>chin\u00f3vniki<\/em> [funcionarios bajo el zarismo. RS] del Estado sovi\u00e9tico\u2019 y se hab\u00edan \u2018olvidado de las personas vivas\u2019. Los cuadros del partido (\u2026) se hab\u00edan corrompido con el poder y comet\u00edan abusos (\u2026), mostr\u00e1ndose (\u2026) \u2018serviles y rastreros\u2019 ante los superiores y caprichosos y \u2018jactanciosos\u2019 para la gente. El partido y el Estado se han convertido en una misma cosa (\u2026), los \u00f3rganos del partido no se distinguen de los \u00f3rganos del Estado (\u2026), esa es nuestra desgracia\u201d (Cohen 1976: 458).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2 No someterse a ning\u00fan fetiche <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La apertura oficial de la lucha antiburocr\u00e1tica ocurri\u00f3 a finales de 1923, meses antes de la muerte de Lenin. Su inicio lo marc\u00f3 la aparici\u00f3n de la \u201cPlataforma de los 46\u201d, un agrupamiento interno al Comit\u00e9 Central firmada por muchos de los m\u00e1s importantes dirigentes bolcheviques (Preobrajensky, Serebri\u00e1kov, Antonov-Ovs\u00e9enko, I. N. Smirnov, A. Bubnov, V. Smirnov, E. Bosh, V. Kosior, J. Piatakov, Osinski, Mur\u00e1lov, T. Sapronov, D. Sosnovsky, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Anteriormente se hab\u00eda constituido una <em>Troika<\/em> integrada por Stalin, Zinoviev y Kamenev, que se preparaban para tomar las riendas del poder ante la eventualidad de la muerte de Lenin; una entente que constitu\u00eda una fracci\u00f3n secreta, como fue denunciado oportunamente por Preobrajensky. Hab\u00edan existido otras oposiciones: principalmente el grupo Centralista Democr\u00e1tico, as\u00ed como la mucho m\u00e1s extendida Oposici\u00f3n Obrera y otros grupos menores. Pero reci\u00e9n con la Plataforma de los 46 se puede decir que se inici\u00f3 una batalla sistem\u00e1tica en el n\u00facleo de la direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Plataforma reagrup\u00f3 varios integrantes de estas viejas sensibilidades, sum\u00e1ndoles tambi\u00e9n algunos miembros de la antigua fracci\u00f3n de la \u201cizquierda comunista\u201d e, incluso, muchos cuadros vinculados a Trotsky. Expresaban el sector m\u00e1s independiente respecto del aparato del partido y la mayor\u00eda de los dirigentes con pensamiento propio, muchos de los cuales, parad\u00f3jicamente, proven\u00edan de trayectorias pol\u00edticas distintas al bolchevismo (lo que demuestra que no existe un \u201cgalard\u00f3n revolucionario\u201d asegurado de una vez y para siempre; en cada cruce de los caminos se deben revalidar los \u201ct\u00edtulos\u201d).<\/p>\n<p>Esto requiere una reflexi\u00f3n que s\u00f3lo podemos hacer someramente, y expresa la complejidad de las relaciones entre disciplina, organizaci\u00f3n y \u201cesp\u00edritu libre\u201d que debe anidar en todo cuadro revolucionario. Trotsky supo conquistar en dosis justas esta combinaci\u00f3n. Cuando entr\u00f3 al partido, \u201cno hubo mejor bolchevique que \u00e9l\u201d (Lenin).<\/p>\n<p>Mantuvo, con todo, su independencia, al punto de ser el m\u00e1s consecuente opositor al stalinismo junto a Christian Rakovsky y un pu\u00f1ado de los cuadros hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Tal grado de independencia pol\u00edtica, combinado con tal grado de disciplina, no es algo simple de obtener. Trotsky lo logr\u00f3 teniendo la inmensa virtud de no someterse a ning\u00fan fetiche: ni el del Estado, ni el del partido devenido en un aparato ajeno a los trabajadores; s\u00f3lo los intereses del proletariado. Bujarin le har\u00e1 un involuntario homenaje al afirmar en su alegato cuando los Juicios de Mosc\u00fa que \u201chab\u00eda que ser Trotsky\u201d para no inclinarse ante la burocracia. \u00c9sta es otra de las ense\u00f1anzas de la Revoluci\u00f3n Rusa: el criterio \u00faltimo es siempre la lucha de clases y la perspectiva de emancipaci\u00f3n de los trabajadores, nunca la \u201clealtad\u201d a un aparato que se termine elevando sobre el proletariado.<\/p>\n<p>Trotsky no firm\u00f3 la Plataforma de los 46 debido a que era miembro del Politbur\u00f3 (el organismo de m\u00e1xima direcci\u00f3n del partido). Pero antes de la aparici\u00f3n de la Plataforma hab\u00eda presentado una carta y posteriormente contin\u00faa la batalla mediante sendos art\u00edculos p\u00fablicos en la prensa partidaria, recopilados en su obra <em>El nuevo curso<\/em>. Los 46 pon\u00edan en cuesti\u00f3n a la mayor\u00eda del Bur\u00f3 Pol\u00edtico por su pol\u00edtica econ\u00f3mica, que se deslizaba hacia la derecha: la negativa a dar impulso a la industrializaci\u00f3n abr\u00eda una suerte de \u201ctijera\u201d entre los precios industriales y los agr\u00edcolas, que debilitaba la dictadura proletaria al poner en riesgo la unidad obrero-campesina al no tener la industria nada que ofrecerle al campo (lo poco que le ofrec\u00eda era a precios alt\u00edsimos y de baja calidad), al tiempo que tambi\u00e9n la socavaba el r\u00e9gimen burocr\u00e1tico impuesto al partido. \u201cLa batalla llevada a cabo por Trotsky y los 46 constituye la primera ofensiva p\u00fablica concertada de un miembro del Bur\u00f3 Pol\u00edtico y de una serie impresionante de cuadros del partido contra la fracci\u00f3n stalinista y sus aliados (\u2026). Sobre una cuesti\u00f3n, Preobrajensky y Trotsky adoptan una t\u00e1ctica diferente (\u2026). El primero propone la supresi\u00f3n de la prohibici\u00f3n de las fracciones y grupos decidida por el X Congreso (\u2026). Trotsky compart\u00eda en el fondo la posici\u00f3n de Preobrajensky, pero (\u2026) no hace la propuesta de poner fin a la prohibici\u00f3n\u201d (Toussaint). El que encabez\u00f3 la plataforma fue, precisamente, Evgueni Preobrajensky, antiguo secretario del partido: uno de los tres reemplazantes de Sverdlov cuando el temprano fallecimiento de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Preobrajensky capitane\u00f3 posteriormente la fracci\u00f3n de la Oposici\u00f3n de Izquierda que a mediados de 1929 capitul\u00f3 a Stalin. Era un cuadro con una importante formaci\u00f3n marxista, cuyo \u00e1ngulo de mira se vio resentido por elementos de economicismo. Catherine Samary se\u00f1ala correctamente que el debate econ\u00f3mico desarrollado durante los a\u00f1os 20 tuvo el d\u00e9ficit de \u201cno integrar expl\u00edcitamente la cuesti\u00f3n de la burocratizaci\u00f3n del Estado (y del partido)\u201d. Tambi\u00e9n agrega que Stalin \u201cradicaliz\u00f3 el abordaje de Preobrajensky, d\u00e1ndole una forma represiva\u201d, algo que nos parece unilateral planteado as\u00ed, dado que Stalin desnaturaliz\u00f3 m\u00e1s que \u201cradicaliz\u00f3\u201d las propuestas econ\u00f3micas de Preobrajensky y la Oposici\u00f3n de Izquierda.<\/p>\n<p>En cualquier caso, como se\u00f1alamos al comienzo, el fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n era in\u00e9dito, lo que explica las dificultades para medirse con \u00e9l: \u201cNo comprend\u00edan que la burocracia ten\u00eda un objetivo espec\u00edfico de monopolizar el poder y cristalizar sus privilegios sin que esto implicara la restauraci\u00f3n del capitalismo. Este error de perspectiva (f\u00e1cil de evidenciar retrospectivamente) explica en parte la adhesi\u00f3n de Preobrajensky a Stalin en 1929 cuando \u00e9ste, rompiendo con la NEP, dar\u00e1 la impresi\u00f3n de volver a una pol\u00edtica proletaria socialista\u201d (Toussaint).<\/p>\n<p>Otro desarrollo parad\u00f3jico es que en ese momento culmina la ubicaci\u00f3n izquierdista de Bujarin. Luego de dudar durante un tiempo, se realinear\u00e1 hacia la derecha formando un bloque con Stalin a posteriori de la ruptura de \u00e9ste con Zinoviev y Kamenev. Bujarin ser\u00e1 derrotado a su vez por Stalin en 1929, cuando encabez\u00f3 la \u00faltima oposici\u00f3n: la Oposici\u00f3n de Derecha. Bujarin contact\u00f3 a Trotsky en 1925 para intentar sumarlo a su bloque con Stalin, propuesta que Trotsky rechazar\u00eda categ\u00f3ricamente. En la carta que le enviara le confiesa que \u201cno puede evitar temblar\u201d cuando piensa en los m\u00e9todos de Stalin. Aun as\u00ed, sigui\u00f3 a su lado, y fue corresponsable de liquidar lo que quedaba de la democracia partidaria<\/p>\n<p>Tras este primer cap\u00edtulo de lucha antiburocr\u00e1tica, que termina en una primera derrota en enero de 1924, hubo que esperar dos preciosos a\u00f1os para que la lucha se reiniciara. Trotsky estuvo paralizado pol\u00edticamente entre enero de 1924 y finales de 1925, un momento completamente crucial para el partido. Esa par\u00e1lisis no tiene forma de ser comprendida si no es debido al car\u00e1cter in\u00e9dito, complejo, del fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n. Los a\u00f1os 1926y 1927 fueron marcados por la dur\u00edsima pelea de la Oposici\u00f3n conjunta (conformada por Trotsky junto a Kamenev y Zinoviev) contra la direcci\u00f3n encabezada por Stalin y Bujarin.<\/p>\n<p>Se tiene as\u00ed el desarrollo de una serie de oposiciones (de Izquierda, Unificada y de Derecha), que ocuparon la vida del partido durante los a\u00f1os 20, con la enorme dificultad de desenvolverse en el contexto de un baj\u00f3n persistente de la clase obrera: su ruralizaci\u00f3n creciente, las derrotas de la revoluci\u00f3n mundial, la masificaci\u00f3n de un partido que se despolitiza a pasos agigantados, todo lo cual dej\u00f3 circunscripta la pelea a sectores m\u00e1s o menos reducidos de la base.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.3 Bujarin y la burocracia <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los casos m\u00e1s controvertidos entre los dirigentes bolcheviques lo representa Bujarin. Con su giro derechista, colabor\u00f3 en la entronizaci\u00f3n de Stalin. Sin embargo, esto no significa que haya sido integrante de la burocracia propiamente dicha. Mantuvo una determinada honestidad intelectual y termin\u00f3 asesinado en las purgas como los dem\u00e1s viejos bolcheviques.<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n form\u00f3 filas en la izquierda del partido. Opositor al acuerdo de Brest-Litovsk, durante la guerra civil fue el principal inspirador de la fracci\u00f3n Comunista de Izquierda. Bujarin era muy joven (Trotsky se\u00f1ala que nunca perdi\u00f3 los aires de viejo estudiante medio bohemio). Dirigi\u00f3 durante muchos a\u00f1os <em>Pravda<\/em> y lleg\u00f3 a redactar junto con Preobrajensky folletos universalmente conocidos como <em>El<\/em> <em>ABC del comunismo<\/em>, que expresaba una versi\u00f3n izquierdista que hac\u00eda del \u201ccomunismo de guerra\u201d una suerte de \u201cpasaje directo\u201d a la realizaci\u00f3n del comunismo\u2026<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sea complejo entender su abrupto pasaje de una posici\u00f3n izquierdista a liderar el ala derecha del partido, su paso a la direcci\u00f3n de la Internacional Comunista en proceso de burocratizaci\u00f3n (uno de los m\u00e1s graves desastres en su cuenta es haber sido uno de los responsables principales del desastre oportunista de la Internacional Comunista en China), el bloque derechista con Stalin, y luego su liderazgo de la Oposici\u00f3n de Derecha antes de caer en desgracia y ser fusilado en 1938.<\/p>\n<p>En su abrupto pasaje tuvo seguramente peso su \u201cescolasticismo\u201d, su erudici\u00f3n desprovista de criterio dial\u00e9ctico (como le se\u00f1alara Lenin), su abordaje muchas veces ecl\u00e9ctico de los problemas, su inmadurez a la hora de la lucha pol\u00edtica. Su semblanza es de reacciones irreflexivas, s\u00fabitas, poca cintura para la lucha pol\u00edtica, impresionismo, cambio de posiciones a veces abruptas, m\u00e1s all\u00e1 que sus orientaciones generales estuvieran informadas por una l\u00f3gica global, en el sentido de que gir\u00f3 al oportunismo pero no era tacticista.<\/p>\n<p>Esto no significa que careciera de pinceladas agudas; que sea un pensador a ser desechado sin m\u00e1s. Varios autores se\u00f1alan que hacia comienzos de los a\u00f1os 30 hubo cierta convergencia de enfoques entre Trotsky y Bujarin en materia del abordaje de la econom\u00eda de la transici\u00f3n; Trotsky le dio un lugar al mercado, Bujarin admiti\u00f3 hasta cierto punto la planificaci\u00f3n. En su pasaje pesaron textos como \u201cSobre la cooperaci\u00f3n\u201d o \u201cMejor poco, pero mejor\u201d, donde Lenin insist\u00eda en la \u201crevoluci\u00f3n cultural\u201d que necesitaba el pa\u00eds. Criticaba darse objetivos desmesurados, planteaba el pasaje a la cooperaci\u00f3n entre los campesinos como v\u00eda obligada hacia la socializaci\u00f3n del campo. Pero en su giro derechista, Bujarin abord\u00f3 unilateralmente estos art\u00edculos haciendo del dirigente bolchevique el supuesto \u201cautor\u201d de su pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Todo el partido aprob\u00f3 el pasaje a la NEP y la retirada que signific\u00f3 en relaci\u00f3n a las ilusiones de la guerra civil. Pero hubo algo que hizo de Bujarin uno de los adalides para golpear a la naciente Oposici\u00f3n de Izquierda. En su cl\u00e1sica biograf\u00eda sobre Bujarin, Stephen Cohen se\u00f1ala que no es f\u00e1cil comprender su deslizamiento burocr\u00e1tico. Fue el principal te\u00f3rico del giro derechista. Afirmaba que el socialismo podr\u00eda construirse \u201ca paso de tortuga\u201d, escindiendo completamente la transici\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivas (una fuga idealista que le dio bases \u201cte\u00f3ricas\u201d al socialismo en un solo pa\u00eds).<\/p>\n<p>Se opon\u00eda a Trotsky y Preobrajensky que, desde la Oposici\u00f3n de Izquierda, insist\u00edan en la necesidad de industrializar el pa\u00eds y planificar la econom\u00eda. Inicialmente Lenin tambi\u00e9n se opondr\u00eda a la idea de la planificaci\u00f3n \u2013le parec\u00eda un desv\u00edo administrativo\u2013, pero luego cambiar\u00eda de posici\u00f3n. Frente a Preobrajensky, que postulaba la existencia de dos reguladores en la transici\u00f3n, Bujarin le opondr\u00eda uno solo que, en sustancia, era la ley del valor, perdiendo de vista la necesidad del proteccionismo socialista (una deriva oportunista).<\/p>\n<p>En 1923 ocurri\u00f3 una primera manifestaci\u00f3n de crisis econ\u00f3mica que luego transitoriamente se disip\u00f3. Se consolid\u00f3 un abordaje oportunista de la NEP, que llev\u00f3 a una aguda crisis en 1928 cuando la huelga del campo ante la falta de aprovisionamiento industrial: \u201cLos modernos antistalinistas en la URSS exageran los logros de la NEP. Les cuesta ver que mucho de lo logrado por la NEP consisti\u00f3 en restaurar la utilizaci\u00f3n de las plantas alcanzando la plena producci\u00f3n\u201d (Lewin: 115).<\/p>\n<p>Lewin agrega que la NEP no pod\u00eda resolver el problema de la acumulaci\u00f3n: la modernizaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n del capital fijo. Facilit\u00f3 una cierta recuperaci\u00f3n de la industria liviana, pero todo el aparato industrial se iba poniendo obsoleto y los bienes industriales no hac\u00edan m\u00e1s que aumentar sus precios.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo llegar\u00eda Bujarin a ser unos de los \u201cazotes\u201d de la Oposici\u00f3n de Izquierda (\u201cBujarin no golpea, azota\u201d, dir\u00eda alegre Stalin), uno de los aspectos m\u00e1s oscuros de su trayectoria? Cohen se\u00f1ala que Bujarin lleg\u00f3 a compartir muchas de las cr\u00edticas de Trotsky al r\u00e9gimen interno del partido, pero que era prisionero de \u00e9l al haber sancionado y sido copart\u00edcipe en ese desarrollo. Su desgracia consisti\u00f3 en que permaneci\u00f3 atado a la URSS aun a sabiendas de que se encaminaba a ser eliminado.<\/p>\n<p>Lo concreto es que se dej\u00f3 impresionar por las circunstancias, algo confirmado desde varias fuentes. Pas\u00f3 del entusiasmo febril de los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n a la adaptaci\u00f3n a su retroceso, una suerte de \u201cp\u00e9rdida de las ilusiones del per\u00edodo de infancia de la revoluci\u00f3n\u201d. Sostuvo el rechazo de Stalin a las fracciones como supuesta v\u00eda \u201cineluctable\u201d hacia dos partidos: \u201cBujarin sucumbi\u00f3 a la l\u00f3gica potencial de la filosof\u00eda de un solo partido (\u2026): \u2018si legalizamos tal fracci\u00f3n dentro de nuestro partido, entonces legalizamos otro partido\u2019 [Bujarin] (\u2026). Naci\u00f3 as\u00ed la peligrosa ecuaci\u00f3n de que el disentimiento continuo presagiaba una facci\u00f3n, un segundo partido y, en \u00faltima instancia, la contrarrevoluci\u00f3n\u201d (Cohen: 340). Stalin hac\u00eda un razonamiento id\u00e9ntico dando a entender que cualquier disensi\u00f3n significar\u00eda un partido de \u201cfrente \u00fanico\u201d, es decir, dos partidos<\/p>\n<p>El curso derechista que sostuvo Bujarin fue el del aparato. Y no en cualquier momento, sino en el que fue un pelda\u00f1o decisivo en el proceso de burocratizaci\u00f3n: cuando cambio de naturaleza el gobierno bolchevique. El apogeo de Bujarin marc\u00f3 un per\u00edodo de regresi\u00f3n \u201creformista\u201d y liberal del poder bolchevique, una fase donde el elemento activo era ya la burocracia, limitada quiz\u00e1 por ciertas contratendencias propias de la NEP: \u201cEl reflejo m\u00e1s fiel del pluralismo de la sociedad de la NEP hab\u00eda que buscarlo, tal vez, en su vida cultural e intelectual, bar\u00f3metro siempre de la verdadera diversidad y tolerancia estatal. Los a\u00f1os 20 fueron, en este respecto, una d\u00e9cada de variedad y logros memorables. En la propia vida intelectual del partido (\u2026) no fue un per\u00edodo de ortodoxia impuesta, \u00e1rida, sino de teor\u00edas contrarias y escuelas rivales, una especie de \u2018edad de oro del pensamiento marxista en la URSS\u2019\u201d (Cohen: 383), algo m\u00e1s propio de la primera mitad de la d\u00e9cada que de la segunda.<\/p>\n<p>Es una valoraci\u00f3n quiz\u00e1 exagerada, pero es cierto que la subsistencia de la peque\u00f1a producci\u00f3n agraria, del mercado, la centralizaci\u00f3n todav\u00eda inicial de la econom\u00eda, dejaron determinado espacio para las iniciativas, para la espontaneidad, al menos en el terreno de la vida cultural. Pintar la vida de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica en estos a\u00f1os es graficar, sin embargo, el simult\u00e1neo proceso de clausura de la democracia partidaria: la imposici\u00f3n de los m\u00e9todos de la GPU en el seno del partido, aunque todav\u00eda con restos de vida real en la sociedad.<\/p>\n<p>Bujarin no se mover\u00eda de su abordaje hasta el final de sus d\u00edas, un \u00e1ngulo que opon\u00eda en cierto modo la peque\u00f1a propiedad y la espontaneidad del mercado a la planificaci\u00f3n, y que no le daba lugar a la democracia sovi\u00e9tica. Llegar\u00eda, sin embargo, a percibir con agudeza el significado de Stalin, aunque eso no implic\u00f3 una clara comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno ni un curso de acci\u00f3n acorde. Bujarin jam\u00e1s romper\u00eda con el r\u00e9gimen; su \u201cbatalla\u201d siempre estuvo confinada a las altas cumbres del partido, y sus apreciaciones se caracterizaron por el fatalismo.<\/p>\n<p>Desesperar\u00eda por un acuerdo con Zinoviev y Kamenev, e incluso con Trotsky, alrededor del restablecimiento de la democracia partidaria que tanto hab\u00eda ayudado a hundir, e incluso llegar\u00eda a aceptar la industrializaci\u00f3n bajo ciertas condiciones.<\/p>\n<p>Algunas de sus cr\u00edticas a la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica no estaban desprovistas de agudeza: \u201cEn una econom\u00eda planificada, centralizada, con una concentraci\u00f3n sin precedentes de los medios de producci\u00f3n, transporte, finanzas, etc\u00e9tera, en manos del Estado, cualquier desacierto y error repercute en una dimensi\u00f3n social correspondiente\u201d (Cohen: 431). Bujarin presentaba sus posiciones como una lucha \u201ccontra el trotskismo\u201d. Seg\u00fan Cohen, hab\u00eda llegado sin embargo a tener conciencia de que se trataba de otra cosa: \u201cun peligro de orden diferente y mucho mayor (\u2026). El an\u00e1lisis de Bujarin de la burocracia del partido, efectuado en 1928-9 era, por supuesto, muy semejante al de los trotskistas\u201d (cit.).<\/p>\n<p>Subrayaba que \u201cel proceso de planificaci\u00f3n tiene que evitar (\u2026) la centralizaci\u00f3n excesiva (\u2026). Una decisi\u00f3n equivocada (\u2026) \u2018puede ser tan grave como los costes de la anarqu\u00eda capitalista\u2019 (\u2026) al suprimir la flexibilidad y la iniciativa desde abajo, conduce a la \u2018arteriosclerosis\u2019, a \u2018mil estupideces peque\u00f1as y grandes\u2019 y a lo que Bujarin llamaba la \u2018mala administraci\u00f3n organizada\u2019\u201d (Cohen: 455).<\/p>\n<p>Como digresi\u00f3n, veamos las afirmaciones de S.G. Strumilin, planificador stalinista: \u201cNo estamos sujetos a ninguna ley. No hay fortaleza que los bolcheviques no puedan asaltar\u201d. Aserciones como \u00e9sta reflejaban la l\u00f3gica que presidi\u00f3 la \u201cplanificaci\u00f3n\u201d burocr\u00e1tica, que, como se\u00f1alara agudamente Moshe Lewin, signific\u00f3, parad\u00f3jicamente, la \u201cdesaparici\u00f3n de la planificaci\u00f3n en el plan\u201d: \u201cFue la \u2018sobre-extensi\u00f3n\u2019 y la \u2018sobre-ambici\u00f3n\u2019 del per\u00edodo inicial [se refiere al primer Plan Quinquenal] lo que dio lugar, en gran medida, a que la econom\u00eda fuera \u2018administrada\u2019 pero no \u2018planeada\u2019\u201d (Lewin 2005: 113).<\/p>\n<p>Esto es, administrada en el sentido de que estaba bajo un creciente comando burocr\u00e1tico. Pero ese comando no respond\u00eda a criterios econ\u00f3micos, sino a m\u00e9todos administrativos, burocr\u00e1ticos, de aparato, formales y, por lo dem\u00e1s, de espaldas a las masas; m\u00e9todos que ten\u00edan costos inmensos tanto en materia del nivel de vida de las masas como en el gasto de materiales y el socavamiento de la naturaleza.<\/p>\n<p>El elemento \u201cliberal\u201d de las posiciones de Bujarin ten\u00eda que ver con una cr\u00edtica con elementos \u201cesencialistas\u201d: como si, en s\u00ed misma, \u201ct\u00e9cnicamente\u201d, la planificaci\u00f3n tuviese problemas, y no como una tarea concreta que se deb\u00eda vincular estrechamente a la democracia proletaria y a la revoluci\u00f3n mundial, como era la posici\u00f3n de Trotsky. Bujarin estaba preocupado por el \u201cgigantismo\u201d de la planificaci\u00f3n, al que le contrapon\u00eda los mecanismos del mercado. Trotsky tambi\u00e9n daba lugar al mercado como terreno de verificaci\u00f3n de las mercanc\u00edas producidas, pero lo ubicaba como uno de los tres pilares de la econom\u00eda de la transici\u00f3n, junto con la planificaci\u00f3n y la democracia obrera.<\/p>\n<p>Bujarin se opondr\u00eda a la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo, que dejaba a los campesinos sin incentivos para producir. A sus ojos, esa colectivizaci\u00f3n los somet\u00eda a una nueva \u201cservidumbre militar-feudal\u201d; algo de lo que tambi\u00e9n hablar\u00eda Rakovsky al denunciar que una colectivizaci\u00f3n forzosa era una \u201cfalsa colectivizaci\u00f3n\u201d. Recordemos que la hambruna ocurrida en Ucrania como subproducto de la colectivizaci\u00f3n burocr\u00e1tica alcanz\u00f3 6 millones de muertos en los a\u00f1os 1932-33.<\/p>\n<p>Cohen agrega que la disputa econ\u00f3mica devino tambi\u00e9n en un conflicto entre dos concepciones diferentes de la planificaci\u00f3n; tres en realidad, podr\u00edamos agregar. El grupo de Stalin hab\u00eda adoptado una versi\u00f3n extrema de lo que se llam\u00f3 \u201cplanificaci\u00f3n teleol\u00f3gica\u201d, un m\u00e9todo que afirmaba la primac\u00eda del esfuerzo voluntario sobre las fuerzas objetivas. Para Bujarin, la planificaci\u00f3n significaba el empleo racional de los recursos para alcanzar las metas deseadas. Deb\u00eda cimentarse en el c\u00e1lculo cient\u00edfico y las estad\u00edsticas objetivas, y no en un \u201chagan lo que les plazca\u201d, criterios que eran correctos: \u201cLa libertad no consiste en el sue\u00f1o de independizarse de las leyes naturales (\u2026), sino en el conocimiento de dichas leyes y la posibilidad que da hacerlas trabajar sistem\u00e1ticamente hacia determinados fines\u201d (Engels, citado por Paul Mc Garr, <em>International Socialist<\/em>, oto\u00f1o 1990).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n insist\u00eda en la necesidad de un \u201cequilibrio econ\u00f3mico din\u00e1mico\u201d entre las distintas ramas de la econom\u00eda. Un criterio que compart\u00eda Trotsky cuando exig\u00eda que se respetaran ciertas proporcionalidades. Aunque hay que subrayar que el concepto mismo de \u201cequilibrio\u201d funcionaba en Bujarin como un elemento de apaciguamiento de las contradicciones de clase, olvidando que la transici\u00f3n supone una encrucijada de intereses contradictorios. Bujarin denunciaba la idea stalinista de la \u201cintensificaci\u00f3n\u201d de la lucha de clases bajo la dictadura proletaria como un taparrabos para su orientaci\u00f3n represiva; una denuncia correcta (si se va al socialismo, el Estado y la violencia deben tender a desaparecer). Pero perd\u00eda de vista que las clases y fracciones de clase tienen intereses espec\u00edficos muchas veces dif\u00edciles de satisfacer simult\u00e1neamente, y esto es as\u00ed incluso cuando se trata de clases oprimidas, como la clase obrera y el peque\u00f1o campesinado. De ah\u00ed que se opusiera al planteo de Preobrajensky de que durante un tiempo el campesinado hiciera una contribuci\u00f3n proporcionalmente mayor para garantizar la industrializaci\u00f3n. Su apuesta hab\u00eda sido para el otro lado: beneficiar al campesinado en detrimento de los obreros.<\/p>\n<p>Bujarin hab\u00eda perdido de vista la imperiosa necesidad de industrializar el pa\u00eds, cuesti\u00f3n que Stalin desnaturalizar\u00eda encar\u00e1ndola de manera burocr\u00e1tica cuando la huelga agraria impact\u00f3 al pa\u00eds (1928): \u201cEl an\u00e1lisis de Bujarin recomendaba remedios moderados, incluidas ayudas a los agricultores privados, una pol\u00edtica de precios flexibles y m\u00e1s sensibilidad de parte de las instituciones oficiales. Stalin (\u2026) se mov\u00eda en otra direcci\u00f3n: hacia la afirmaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n de la \u2018voluntad de Estado\u2019 en todos los frentes, incluidas las \u2018medidas coercitivas extraordinarias\u2019\u201d (Cohen: 402). Se entiende que dicha voluntad de Estado no ten\u00eda nada que ver con las necesidades de la clase obrera.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: si bien Bujarin cuestionar\u00eda el giro stalinista desde la derecha, eso no niega que destacara problemas reales y que deba ser estudiado cr\u00edticamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.4 Preobrajensky y los peligros del economicismo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El bujarinismo nunca se erigi\u00f3 en alternativa: no se plante\u00f3 una ruptura con el aparato ni lleg\u00f3 a concebir la perspectiva de una nueva revoluci\u00f3n, tarea que Trotsky s\u00ed plante\u00f3. Ni siquiera postul\u00f3 abiertamente una \u201creforma\u201d. Queda la duda, sin embargo, de si Trotsky no podr\u00eda haber llegado a alg\u00fan tipo de acuerdo con Bujarin alrededor del restablecimiento de la democracia partidaria: \u201cCuando en 1928 Bujarin descubri\u00f3 finalmente que \u2018las discrepancias entre nosotros [est\u00e1 hablando de la Oposici\u00f3n de Derecha] y Stalin son muchos m\u00e1s graves que todos los desacuerdos que tuvimos con usted\u2019, Trotsky, convencido de que Bujarin era la encarnaci\u00f3n del Termidor, declarar\u00eda: \u2018\u00bfCon Stalin contra Bujarin? S\u00ed. \u00bfCon Bujarin contra Stalin? \u00a1Nunca!\u2019\u201d (Cohen 1976: 379).<\/p>\n<p>Doug E. Green se\u00f1ala que hacia finales de los a\u00f1os \u201920 y nuevamente hacia comienzos de 1933, Trotsky sin embargo pareci\u00f3 conceder la posibilidad limitado alrededor del restablecimiento de la democracia partidaria sin comprometer las ideas fundamentales. Un problema no menor era que la militancia de ambas oposiciones (que se encontraba mayormente en los campos de concentraci\u00f3n) se ten\u00eda enorme desconfianza mutua.<\/p>\n<p>Para Trotsky, Bujarin trasmit\u00eda las presiones hacia la restauraci\u00f3n capitalista, y a Stalin, en todo caso, como \u201ccentro burocr\u00e1tico\u201d, lo ve\u00eda sometido tambi\u00e9n a las presiones del proletariado (y de la misma Oposici\u00f3n de Izquierda): \u201cComo todos los dem\u00e1s bolcheviques que usaban el an\u00e1lisis de clase \u2018cl\u00e1sico\u2019, la degeneraci\u00f3n (<em>pererozhdenie<\/em>) pod\u00eda verse facilitada por pol\u00edticas incorrectas, pero ten\u00eda que ser conducida por alg\u00fan grupo de la burgues\u00eda. La izquierda consideraba la burocratizaci\u00f3n del partido, como tal, un factor facilitador, pero no imaginaba que la burocracia, <em>per se<\/em>, pod\u00eda devenir en una clase\u201d (Lewin 1995:175).<\/p>\n<p>Nosotros tampoco consideramos a la burocracia como una clase. Pero parece evidente que su grado de independencia fue mayor al esperado: la burocracia se convirti\u00f3 en el principal peligro para la revoluci\u00f3n, cuesti\u00f3n que a Trotsky le cost\u00f3 apreciar: \u201cEn nuestra opini\u00f3n, no es necesario buscar en explicaciones superficiales (\u2026) la negativa de Trotsky a considerar a la burocracia como la clase social dirigente. Es necesario buscarla en su firme convicci\u00f3n de que la burocracia no puede convertirse en elemento central de un sistema estable, y s\u00f3lo es capaz de \u2018traducir\u2019 los intereses de otras clases, aunque fuese desvirtu\u00e1ndolos (\u2026). En este esquema no quedaba lugar para ninguna \u2018tercera fuerza\u2019\u201d (Alexei Gussev, <em>La clase imprevista. La burocracia sovi\u00e9tica vista por Le\u00f3n Trotsky<\/em>).<\/p>\n<p>El sistema nunca fue estable; la burocracia no lleg\u00f3 a convertirse en una clase social cl\u00e1sica. Pero lejos de traducir los intereses de otras clases, terminar\u00eda haciendo valer los suyos propios como capa social privilegiada (ver al respecto el <em>Stalin<\/em>, obra inconclusa de Trotsky que se acerca much\u00edsimo a estas conclusiones).<\/p>\n<p>El caso de Preobrajensky es tambi\u00e9n complejo. Su evoluci\u00f3n es la de una figura s\u00f3lida, izquierdista, protagonista de la Plataforma de los 46 y del debate sobre la industrializaci\u00f3n, pero que termina capitulando a Stalin. Hubo algo que socav\u00f3 su posici\u00f3n: una apreciaci\u00f3n mec\u00e1nica de los desarrollos. Preobrajensky confundi\u00f3 el abordaje \u201ccient\u00edfico\u201d de los fen\u00f3menos con un deslizamiento objetivista. Supuso la existencia de una \u201cley de la acumulaci\u00f3n socialista\u201d que vendr\u00eda a resolver los problemas de forma autom\u00e1tica, independientemente de la naturaleza del poder.<\/p>\n<p>Siendo compa\u00f1ero de Trotsky en la batalla por la industrializaci\u00f3n, los elementos unilaterales de su abordaje confundir\u00edan al trotskismo en la segunda posguerra (sobre todo a Mandel). Su l\u00f3gica economicista fue tomada como un consagrado \u201cpunto de vista materialista\u201d cuando, en realidad, y como le se\u00f1alara Rakovsky apelando a las ense\u00f1anzas de Lenin, el punto de vista correcto es siempre un punto de vista pol\u00edtico, global.<\/p>\n<p>Podemos recordar aqu\u00ed una an\u00e9cdota contada por Pierre Brou\u00e9 cuando el debate sobre los sindicatos. En una reuni\u00f3n interna del \u201cgrupo de los 10\u201d (grupo que lo secundaba en esa discusi\u00f3n), acus\u00f3 a Trotsky de \u201cno entender nada de pol\u00edtica\u201d\u2026 Desde ya que Trotsky s\u00ed entend\u00eda de pol\u00edtica. Pero el planteo ten\u00eda el valor de subrayar que en todas las situaciones debe valer una apreciaci\u00f3n global, pol\u00edtica (un punto de vista que Trotsky hab\u00eda perdido en ese debate; ver <em>supra<\/em>). Por su parte, Doug E. Greene afirma que Trotsky no manej\u00f3 del todo bien los tiempos pol\u00edticos en su combate con el stalinismo; que, por oposici\u00f3n, Stalin era \u201cun pol\u00edtico excepcionalmente dotado\u201d (seguramente haciendo referencia a su capacidad para las maniobras). Trotsky hab\u00eda subrayado la ceguera estrat\u00e9gica de Stalin y su incapacidad para darse cuenta qu\u00e9 papel estaba cumpliendo. Greene agrega, de todos modos, que en Trotsky hubo una cierta subestimaci\u00f3n del stalinismo, lo que no parece del todo disparatado.<\/p>\n<p>Veamos la palabra textual de Lenin: \u201cTrotsky y Bujarin presentan las cosas [en el debate sobre los sindicatos] como si unos se preocupasen del aumento de la producci\u00f3n y otros s\u00f3lo de la democracia formal. Esto es falso, pues la cuesti\u00f3n se plantea (y, para los marxistas puede plantearse) solamente as\u00ed: sin un enfoque pol\u00edtico acertado del problema, la clase dada no mantendr\u00e1 su dominaci\u00f3n y, en consecuencia, no podr\u00e1 cumplir tampoco su tarea en la producci\u00f3n\u201d (Bettelheim 1976: 360).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estuvo el problema de una falsa apreciaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, a la que se ve\u00eda trabajando espont\u00e1neamente \u201cen funci\u00f3n del socialismo\u201d\u2026 Preobrajensky cre\u00eda en la existencia de \u201cleyes f\u00e9rreas\u201d en un terreno donde lo \u00fanico que vale es la <em>decisi\u00f3n consciente<\/em> de la dictadura proletaria de llevar adelante la acumulaci\u00f3n en beneficio de la sociedad.<\/p>\n<p>Confundi\u00f3 la acumulaci\u00f3n socialista con una acumulaci\u00f3n de Estado: \u201cEn la medida en que los precios, ganancias y costos perdieron su funci\u00f3n de gu\u00edas, la econom\u00eda (salvo en los sectores il\u00edcitos) no trabajaba m\u00e1s en funci\u00f3n de las ganancias, pero tampoco lo hac\u00eda para los consumidores. Funcionaba para el plan\u201d (Lewin 1995: 120). Se sobreentiende que ac\u00e1, el plan, son los intereses de la burocracia.<\/p>\n<p>Preobrajensky perdi\u00f3 de vista un elemento crucial: el partido. Rakovsky le insistir\u00eda en que sin tener en cuenta el r\u00e9gimen del partido, no se pod\u00eda tener una apreciaci\u00f3n de conjunto del giro stalinista. Rakovsky se refer\u00eda al hecho de que al tener el partido semejante papel en el Estado obrero, su situaci\u00f3n, sus m\u00e9todos, impactar\u00edan directamente en la naturaleza de las medidas tomadas. Al respecto, es agudo lo que afirma Josep Fontana: \u201cTendremos que explorar (\u2026) qu\u00e9 significaba realmente el programa de la planificaci\u00f3n tal como lo estaban elaborando hasta 1928, los hombres que trabajaban en el Gosplan, y la forma en que su proyecto fue pervertido por Stalin, que lo convirti\u00f3 en un instrumento para un proyecto de industrializaci\u00f3n forzada, que ten\u00eda que ir acompa\u00f1ado de una pol\u00edtica de terror encaminada a someter a amplias capas de la poblaci\u00f3n a unas condiciones de trabajo y de explotaci\u00f3n inhumanas\u201d (<em>\u00bfPor qu\u00e9 tenemos que estudiar la Revoluci\u00f3n Rusa?<\/em>). Lewin se\u00f1ala que la propia burocracia era la productora de las incoherencias; que desde la cima se enviaba permanentemente grandes dignatarios para hacer que las cosas se movieran \u201cpor cualquier medio\u201d.11<\/p>\n<p>Pepe Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez introduce una inflexi\u00f3n aguda cuando destaca que a comienzos de los a\u00f1os 20 <em>el partido se \u201cmilitariza\u201d y modifica su composici\u00f3n<\/em>. Se\u00f1ala que al final de la guerra civil quedan muy pocos de los 25.000 miembros de febrero de 1917; un cambio de membres\u00eda partidaria que signific\u00f3 una ruptura de la continuidad y la experiencia acumulada, de la formaci\u00f3n y la tradici\u00f3n pol\u00edtica del partido. De ah\u00ed las graves dificultades para comprender la \u201ctransici\u00f3n\u201d de los a\u00f1os 1923-28 y la escasez de reflejos iniciales ante un proceso de burocratizaci\u00f3n que cuando comienza a ser denunciado ya ha tomado vida propia (en \u201cOctubre y la guerra de las interpretaciones\u201d).<\/p>\n<p>Preobrajensky acusar\u00eda a su vez a Rakovsky de \u201csubjetivista\u201d. Pero perder de vista el lugar absolutamente central que ten\u00eda el partido en la pir\u00e1mide del Estado constitu\u00eda una deriva en sentido contrario que perd\u00eda el \u00e1ngulo de mira total, pol\u00edtico, en beneficio de la \u201ceconom\u00eda pura\u201d. El punto de vista de Rakovsky fue tildado de \u201cpesimista\u201d: mientras que Trotsky opinaba que la contrarrevoluci\u00f3n stalinista todav\u00eda no se hab\u00eda consumado, Rakovsky la ve\u00eda complet\u00e1ndose y mudando no solamente la naturaleza del r\u00e9gimen pol\u00edtico sino del Estado proletario mismo.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se hab\u00eda transformado el partido para esa \u00e9poca? \u201cHabiendo pasado el n\u00famero de miembros de 472.000 a 1.305.854, en 1928 el partido no era ya la vanguardia politizada de la revoluci\u00f3n, sino una organizaci\u00f3n de masas cuya participaci\u00f3n, privilegios y autoridad estaban r\u00edgidamente estratificados. La base estaba formada por una masa reci\u00e9n reclutada, conformista y en gran parte pol\u00edticamente analfabeta, que ignoraba la diferencia entre \u2018Bebel y Babel, Gogol y Hegel\u2019, o entre una \u2018desviaci\u00f3n\u2019 y la otra. En el centro estaba una burocracia administrativa abotagada, los <em>apparatchiki<\/em> del partido, considerados por toda la oposici\u00f3n, de izquierda y de derecha, como un \u2018cenagal\u2019 de bur\u00f3cratas obedientes\u201d (Cohen 1976: 464).<\/p>\n<p>Y Lewin insistir\u00e1 en lo mismo: el partido se despolitiz\u00f3, dejando de ser un partido \u201cpol\u00edtico\u201d en el sentido propio del t\u00e9rmino, y se termin\u00f3 disolviendo posteriormente en el Estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.5 Estado obrero y dictadura proletaria<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cNo hay ninguna duda de que una fuerza de trabajo industrial ha existido y crecido durante las dos primeras d\u00e9cadas y media del poder sovi\u00e9tico. Sus miembros se consideraban ciertamente parte de la clase obrera, pero hab\u00edan perdido el espacio pol\u00edtico en el que pod\u00edan desarrollar la forma en que se representar\u00edan a s\u00ed mismos y definir sus propios programas. Moshe Lewin cita en varias ocasiones esta frase con que se definen los obreros: \u2018No se nos considera seres humanos\u2019\u201d <\/em>(Denis Paillard).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos hablado del r\u00e9gimen de la guerra civil como un r\u00e9gimen espec\u00edfico respecto al que caracteriz\u00f3 los primeros meses del poder bolchevique. Estudiando la evoluci\u00f3n del gobierno bolchevique, se pueden apreciar varios reg\u00edmenes, una cierta plasticidad cuyo elemento com\u00fan es que la clase obrera se encuentra en el poder.<\/p>\n<p>As\u00ed como existi\u00f3 el r\u00e9gimen de los soviets de los primeros meses del gobierno bolchevique, posteriormente emergi\u00f3 un nuevo r\u00e9gimen: el de la guerra civil, caracterizado por rasgos como la extremada centralizaci\u00f3n, el vaciamiento de los soviets, el hundimiento del pluripartidismo sovi\u00e9tico, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que los primeros tiempos de la NEP configuraron otro r\u00e9gimen; se dio un cierto relajamiento de la vida social y cultural, al tiempo que el partido bolchevique afirmaba su monopolio del poder y se clausuraban las v\u00edas del debate interno. Aun as\u00ed, nos parece que ese r\u00e9gimen expresaba todav\u00eda una dictadura proletaria, a cuyo frente segu\u00edan estando Lenin y Trotsky, y el partido estaba vivo.<\/p>\n<p>Cabe aqu\u00ed entonces una serie de consideraciones. La primera es que en el v\u00e9rtice del poder estaba colocado el partido como \u00fanico \u201cgarante\u201d de la dictadura proletaria, lo que daba cierta fragilidad al conjunto. Ocurre que la clase obrera sin el partido no tiene direcci\u00f3n. Pero el partido sin la clase obrera, con un retroceso de la clase obrera, con un vaciamiento de las instituciones que organizan su vida pol\u00edtica, termina en una asfixia tal que es imposible evitar su burocratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eventos como el levantamiento de Kronstadt y la deriva burocr\u00e1tica desde temprano en la revoluci\u00f3n muestran que el atraso general del pa\u00eds (en condiciones de aislamiento internacional) retorn\u00f3 como un b\u00fameran sobre el partido y el Estado. Lewin insiste en que no se debe apreciar solamente la \u201cmarea ascendente\u201d de la revoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el golpe en sentido contrario que luego dio el proceso sobre instancias, en definitiva, \u201csuperestructurales\u201d. Subraya que la guerra civil fue un golpe sobre las aspiraciones libertarias de 1917, causando una suerte de retroceso \u201cgeol\u00f3gico\u201d en la sociedad que hizo que la revoluci\u00f3n cambiara los rieles sobre los que ven\u00eda, haci\u00e9ndola m\u00e1s vulnerable a m\u00e9todos arcaicos de gesti\u00f3n y menos favorable a sus tendencias progresivas. Se trata, en definitiva, de la \u201cresistencia de los materiales\u201d que deber\u00e1 enfrentar toda revoluci\u00f3n; de ah\u00ed la apelaci\u00f3n \u201cdesesperada\u201d de Lenin y Trotsky a la revoluci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>En la medida en que se trate de reg\u00edmenes que expresan, no importa cu\u00e1n distorsionadamente, que el proletariado est\u00e1 en el poder, se trata de una dictadura proletaria. El problema es que <em>la dictadura proletaria no puede sobrevivir con la clase obrera desalojada del poder. Liquidado el car\u00e1cter revolucionario del partido, no subsisti\u00f3 otra instituci\u00f3n que representara a la clase obrera<\/em>; la dictadura del proletariado se disolvi\u00f3 en el Estado de la burocracia, llegando a su fin el gobierno bolchevique.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a una discusi\u00f3n sobre el <em>car\u00e1cter del Estado en la transici\u00f3n<\/em>. En la definici\u00f3n cl\u00e1sica del trotskismo, su irreductible car\u00e1cter <em>pol\u00edtico y de clase<\/em> quedaba de lado en beneficio de una definici\u00f3n vinculada a la <em>propiedad<\/em>. Si la propiedad era estatizada, el Estado deven\u00eda en obrero. En otros trabajos hemos definido que la propiedad estatizada, en tanto que propiedad necesariamente p\u00fablica, debe remitir a que los trabajadores detenten efectivamente la propiedad; que llenen de contenido real, colectivo, ese car\u00e1cter p\u00fablico. Si eso es as\u00ed, estamos ante un Estado obrero. Pero si esto no ocurre, la propiedad estatizada, <em>per se<\/em>, no tiene manera de definir el car\u00e1cter real del Estado: \u201cSemejante curso, endureciendo las pr\u00e1cticas [administrativas] del impulso inicial [de la planificaci\u00f3n] devenidas en funciones regulares del <em>Estado<\/em> <em>Leviat\u00e1n<\/em>, fue ayudado por la ausencia de cualquier contratendencia, cuyos \u00faltimos vestigios desaparecieron con la \u00faltima oposici\u00f3n\u201d (Lewin 1995: 113).<\/p>\n<p>Insistimos en que si este atributo p\u00fablico no remite a un dominio creciente de los medios de producci\u00f3n por parte de la clase obrera, no hay forma de considerar al Estado como proletario: \u201cLa producci\u00f3n capitalista engendra ella misma su propia negaci\u00f3n (\u2026). Restablece no la propiedad privada del trabajador, sino su propiedad individual basada en los logros de la era capitalista, en la cooperaci\u00f3n y la posesi\u00f3n com\u00fan de todos los medios de producci\u00f3n, incluido el suelo\u201d (Karl Marx, <em>El capital<\/em>, citado en Bensa\u00efd 2013: 56).<\/p>\n<p>Porque dicha \u201cposesi\u00f3n com\u00fan\u201d en la transici\u00f3n <em>debe ser una propiedad verdaderamente colectiva de los medios de producci\u00f3n, so pena de devenir en otra cosa<\/em>: \u201cEl cuerpo administrativo (<em>Vedomstva<\/em>) estaba deviniendo en los emprendedores del sistema [alguien que establece sus propios negocios], en sus controladores, y, <em>para todos los efectos pr\u00e1cticos, los due\u00f1os <\/em>de la rama de la cual cada uno de ellos estaba encargado\u201d (Lewin 1995: 125).<\/p>\n<p>Y, en el mismo sentido, pero respecto de las condiciones de trabajo reales de los supuestos \u201cpropietarios\u201d: \u201cUn rasgo caracter\u00edstico es la d\u00e9bil utilizaci\u00f3n del tiempo de trabajo, as\u00ed como una productividad muy baja. En particular, la pol\u00edtica oficial de control se traduce a nivel del proceso productivo en una parcelaci\u00f3n m\u00e1xima de las tareas (un puesto, una operaci\u00f3n), lo que significa, de hecho, una desorganizaci\u00f3n por arriba del proceso de producci\u00f3n: los obreros no tienen ninguna responsabilidad sobre un trabajo puramente mec\u00e1nico y repetitivo, ni una comprensi\u00f3n del proceso de producci\u00f3n en el que participan\u201d (Paillard).<\/p>\n<p>Pero volvamos a la cuesti\u00f3n de la definici\u00f3n espec\u00edfica de la naturaleza del Estado. La idea tradicional es que como en el marxismo la econom\u00eda determina en \u00faltima instancia la pol\u00edtica, si la burgues\u00eda fue expropiada no queda otra alternativa que definir al Estado como \u201cobrero\u201d. El problema es que \u00e9sta no es la forma de definir el Estado para el marxismo. En sociedades estabilizadas se colige que el car\u00e1cter de la econom\u00eda y el poder coinciden. \u00bfPero qu\u00e9 pasa en las sociedades de transici\u00f3n, cuando ambas instancias no necesariamente coinciden?<\/p>\n<p>Hay dos maneras de abordar el problema. Una, por la clase social que efectivamente posee el Estado. De ah\u00ed la discusi\u00f3n, por ejemplo, sobre el Estado absolutista, su car\u00e1cter feudal en la medida que eran todav\u00eda las viejas clases se\u00f1oriales las que lo dominaban. Pero esto entra en contradicci\u00f3n con una segunda forma de definir las cosas: \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el car\u00e1cter de un Estado que promueve determinadas relaciones sociales y de propiedad independientemente de qui\u00e9n est\u00e1 al mando? Si el Estado absolutista promov\u00eda las relaciones capitalistas, era entonces capitalista.<\/p>\n<p>Perry Anderson se inclina por la definici\u00f3n de que, en definitiva, el Estado absolutista fue un Estado todav\u00eda feudal porque estaba en manos de las viejas clases, independientemente de que, a pesar de ello, bajo su imperio se desarroll\u00f3 el capitalismo y se establecieron las premisas para ese proceso. Marx y Engels tuvieron definiciones cambiantes sobre el tema a lo largo de su vida (habr\u00eda que revisar la magistral obra de Hal Draper <em>Karl Marx Theory of Revolution<\/em> para historizar bien la cuesti\u00f3n).<\/p>\n<p>El problema frente al cual nos encontramos en la transici\u00f3n socialista es que, a diferencia del Estado absolutista, ambos criterios deben tender a coincidir: <em>qu\u00e9 clase est\u00e9 realmente en el poder define qu\u00e9 relaciones sociales se promueven<\/em>. Y viceversa: no hay manera de que relaciones sociales emancipadoras se hagan valer sin la clase obrera en el poder, no hay manera de que la propiedad estatizada se afirme como propiedad de la sociedad pasando por encima de los explotados y oprimidos: \u201cEn el texto <em>El socialismo sovi\u00e9tico. Un error de etiquetaci\u00f3n<\/em>, Moshe Lewin desarrolla con amplitud esta idea: <em>a no ser que se confunda socializaci\u00f3n con nacionalizaci\u00f3n-estatizaci\u00f3n de la econom\u00eda, no se puede hablar de socialismo en la URSS, lo que lleva a cuestionar la idea de que no capitalista signifique mec\u00e1nicamente socialista<\/em>\u201d (<em>\u00bfFue un sistema socialista? \u00a1En absoluto!, <\/em>Denis Paillard, 24-10-17).<\/p>\n<p>Si la clase obrera no tiene la apropiaci\u00f3n real cae el Estado obrero. De ah\u00ed que en los Estados no capitalistas donde la clase trabajadora no estaba en el poder \u2013o donde lo perdi\u00f3, como en la URSS\u2013, el Estado no haya sido obrero, o haya dejado de serlo cuando la clase obrera perdi\u00f3 el poder: \u201c<em>En la sociedad burocr\u00e1tica,<\/em> <em>la propiedad es una categor\u00eda de hecho m\u00e1s que de derecho<\/em>\u201d (Bensa\u00efd 1995: 127).<\/p>\n<p>Esto nos reenv\u00eda a la problem\u00e1tica de los reg\u00edmenes de la dictadura proletaria. Puede haber varios reg\u00edmenes pol\u00edticos, pero <em>no puede haber reg\u00edmenes proletarios sin la clase obrera en el poder<\/em>. Si el Estado ha dejado de ser proletario, un factor derivado, como son los reg\u00edmenes, que plantean una diversa combinaci\u00f3n de instituciones en cada caso, no puede ser un r\u00e9gimen de la dictadura proletaria.<\/p>\n<p>Esto efues lo que pas\u00f3 bajo el gobierno bolchevique. Dadas las circunstancias concretas que colocaron al partido en el v\u00e9rtice del poder, cuando el partido se burocratiz\u00f3 (en concomitancia con la pudrici\u00f3n burocr\u00e1tica del Estado), el Estado dej\u00f3 de ser obrero y el gobierno bolchevique se termin\u00f3. Nada de esto niega la riqueza de matices y circunstancias en materia de gobiernos proletarios; s\u00f3lo los ubica en determinados l\u00edmites.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Dictadura, democracia y partidos: una reflexi\u00f3n final <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia del gobierno bolchevique demostr\u00f3 la complejidad del ascenso de la clase obrera al poder en las condiciones del aislamiento internacional de la revoluci\u00f3n, el atraso de Rusia y la guerra civil sangrienta que se desat\u00f3 no bien los bolcheviques asumieron el poder. Esa mec\u00e1nica del ascenso al poder real de la clase obrera, de que sea ejercido\u00a0 de manera cada vez m\u00e1s colectiva, de que el Estado, en concomitancia con el desarrollo de las fuerzas productivas y culturales, vaya desapareciendo, es todo un complejo proceso hist\u00f3rico que se proces\u00f3, por primera vez, de manera <em>incompleta<\/em> en el gobierno presidido por Lenin y Trotsky; de ah\u00ed la importancia hist\u00f3rico-universal de la experiencia.<\/p>\n<p>Desde el vamos estaba claro que la experiencia de la dictadura proletaria ten\u00eda elementos de experiencia \u201ctransitoria\u201d, expresi\u00f3n de elementos de avance pero tambi\u00e9n de atraso. La revoluci\u00f3n no surge en un terreno ideal, sino de las condiciones de la realidad, con una econom\u00eda, un desarrollo de las fuerzas productivas, de las personas, terrenales, reales. La modificaci\u00f3n de estas condiciones entra\u00f1a todo un proceso hist\u00f3rico concreto, un proceso de transici\u00f3n, donde la forma que asume la dictadura proletaria es simult\u00e1neamente una dictadura y una democracia, ambas de nuevo tipo. Dictadura en relaci\u00f3n con la burgues\u00eda y el imperialismo; democracia en relaci\u00f3n a la clase trabajadora. Pero, como ya hemos se\u00f1alado, esta f\u00f3rmula entra\u00f1a todo un complejo proceso que en la experiencia de los bolcheviques debe ser evaluado de manera concreta; un proceso que se complic\u00f3, adem\u00e1s, por el surgimiento de un actor inesperado: la burocracia.<\/p>\n<p>Los fundamentos de este proceso remiten a en qu\u00e9 medida la dictadura proletaria, como democracia y dictadura de nuevo tipo, logra ser realmente una instancia de transici\u00f3n entre la revoluci\u00f3n y el autogobierno de las masas, el comunismo. Desde el comienzo debe quedar establecido el terreno material de las cosas al definirse que, tanto en el terreno econ\u00f3mico como en el pol\u00edtico y el internacional, <em>es inevitable un per\u00edodo de transici\u00f3n<\/em>: el socialismo no es algo que se pueda lograr <em>\u201cjust in time\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>En la primera parte trabajamos el car\u00e1cter dictatorial que inevitablemente tiene la revoluci\u00f3n, el nuevo gobierno. Aqu\u00ed el problema es c\u00f3mo abordar la problem\u00e1tica de ese tr\u00e1nsito de manera no ingenua, no simplista. Dada la complejidad de las circunstancias el gobierno de los bolcheviques no admite un balance sumario, como hemos se\u00f1alado. La cr\u00edtica democratista tiende a <em>aplanar las circunstancias reales<\/em>, el hecho que a la clase obrera no le es tan sencillo hacerse del poder y que, sin embargo, debe gobernar el pa\u00eds, enfrentando a los enemigos internos y externos. De ah\u00ed que este tipo de balance, tan a la moda en centros universitarios y tambi\u00e9n en muchas corrientes socialistas revolucionarias, sea de una ingenuidad que solamente sirve para desarmar a las nuevas generaciones militantes.<\/p>\n<p>Lo mismo vale para la idea \u201canarquizante\u201d de que sin partido revolucionario, sin partidos, el proceso pueda avanzar en un sentido progresivo. La lucha de clases, la revoluci\u00f3n, es lucha de partidos, es lucha por el poder. Y no se puede concebir ning\u00fan evento de la lucha pol\u00edtica, e incluso militar, sin ellos. En este aspecto lo que se observa en muchos autores que se dicen \u201cmarxistas\u201d es una deriva condenatoria de los partidos, una escisi\u00f3n mec\u00e1nica de las complejas y necesarias relaciones entre clase, vanguardia y partido. Si est\u00e1 claro que no existe un signo igual entre la clase obrera y el partido (los partidos), al mismo tiempo no puede elevarse pol\u00edticamente sin ellos; es el proceso de selecci\u00f3n natural pol\u00edtica lo que lleva a la hegemon\u00eda de uno y otro, como lo destacara incluso V\u00edctor Serge, de conocidas inclinaciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, tampoco vale la justificaci\u00f3n acr\u00edtica, conservadora, de todo lo actuado por el bolchevismo; semejante abordaje impide sacar lecciones cr\u00edticas de la experiencia, lo que nos condenar\u00eda a repetir siempre los mismos errores, una actitud caracter\u00edstica de muchas corrientes dentro y fuera del trotskismo.<\/p>\n<p>Por supuesto, no se trata de que nos queramos \u201cmedir\u201d con los inmensos revolucionarios que fueron los bolcheviques, lo que ser\u00eda rid\u00edculo, sino simplemente por un problema de perspectiva hist\u00f3rica y posibilidad de mirada retrospectiva que nos permite y nos obliga a hacer un balance. Que implica, en definitiva, una cr\u00edtica demoledora al objetivismo, oportunismo y sustituismo imperante en la mayor\u00eda de las corrientes trotskistas de la posguerra, o de autores de la talla de un Isaac Deutscher, cuya biograf\u00eda sobre Trotsky es le\u00edda como verdadero manual de formaci\u00f3n pol\u00edtica marxista hace varias generaciones militantes. Sin duda es una obra de valor, inspiradora en muchos sentidos, pero profundamente resentida por una teor\u00eda objetivista de la revoluci\u00f3n que pretende justificar toda una adaptaci\u00f3n a las condiciones de la segunda posguerra que, por lo dem\u00e1s, han quedado completamente por fuera de la agenda hist\u00f3rica hoy.<\/p>\n<p>Si la cr\u00edtica democratista es facilista, la negativa a una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica es, insistimos, un reflejo conservador que representa un obst\u00e1culo para la tarea de volver a poner al marxismo revolucionario a la ofensiva en este siglo XXI, de volver a desplegar la bandera de la revoluci\u00f3n aut\u00e9nticamente socialista. El conservadurismo de esas tendencias solamente puede conducir a repetir los mismos errores, o a la idea de una \u201cestrategia\u201d sin pol\u00edtica ni fines que reduce nuestra acci\u00f3n a puras maniobras, que nos hacen girar en falso y que amenazan con el oportunismo sin principios.<\/p>\n<p>El balance del siglo XX nos permite precisar nuestros fines; no hay pol\u00edtica revolucionaria que no se refiera a ellos. Si los dejara de lado, y si dejara de lado la reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica que ha permitido el siglo pasado, el siglo de las revoluciones, lo que hay a la vuelta de la esquina es una reca\u00edda en el oportunismo. Porque la pol\u00edtica revolucionaria es \u201cpoli\u00e9drica\u201d: tiene varias caras que conforman una totalidad dial\u00e9ctica de fines, pol\u00edtica, estrategia y medios- Esta totalidad se hace concreta en cada caso, como desarrollamos en \u201cGuerra, pol\u00edtica y partido\u201d, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9ste es, en s\u00edntesis, el aporte que hemos intentado hacer con este ensayo: ayudar a las nuevas generaciones militantes a extraer las ense\u00f1anzas cr\u00edticas del inmenso legado hist\u00f3rico del siglo XX a fin de prepararlas mejor para la batalla por el relanzamiento de la revoluci\u00f3n socialista y el partido revolucionario en este nuevo siglo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Avrich, Paul: <em>Kronstadt 1921<\/em>, Buenos Aires, Anarres,1970.<\/p>\n<p>Blanc, Eric: \u201cLa revoluci\u00f3n finlandesa\u201d, 16-5-17.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201c\u00bfFue inevitable el stalinismo?\u201d, 24-10-17.<\/p>\n<p>Bensa\u00efd, Daniel: \u201cLa r\u00e9volution francaise refoul\u00e9e\u201d, <em>p\u00e1gina de Daniel Bensa\u00efd<\/em>.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cLa cuesti\u00f3n de Octubre\u201d, <em>Democracia Socialista<\/em>, 12-11-13.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cL\u00e9nine, la fin d\u2019un mythe\u201d, <em>Futurs<\/em>, 19-3-98.<\/p>\n<p>\u2013\u2013<em>La discordance des temps. Essais sur les crises, les clases, l\u2019histoire<\/em>, Par\u00eds, Editions de la Passion, 1995.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 <em>Los despose\u00eddos. Karl Marx, los ladrones de madera y los derechos de los pobres<\/em>, Prometeo, Buenos Aires, 2013.<\/p>\n<p>Bettelheim, Charles: <em>La lucha de clases en la URSS (1917-1923)<\/em>, Madrid, Siglo XXI, 1976.<\/p>\n<p>Brou\u00e9, Pierre: <em>Trotsky<\/em>, 1988.<\/p>\n<p>\u2013\u2013<em> Rakovsky o la revoluci\u00f3n en todos los pa\u00edses<\/em>, Fayard, Francia, 1996.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cTrotsky y la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d, sinpermiso, 05\/05\/2013.<\/p>\n<p>Callinicos, Alex: \u201cThe orphaned revolution: the meaning of October 1917\u201d, <em>International Socialism<\/em> 156, Oto\u00f1o 2017.<\/p>\n<p>Stephen Cohen, <em>Bujarin y la revoluci\u00f3n bolchevique<\/em>, Siglo XXI, Espa\u00f1a, 1976.<\/p>\n<p>Dom\u00e8nech, Antoni: \u201cEl experimento bolchevique, la democracia y los cr\u00edticos marxistas de su tiempo\u201d, <em>Sin Permiso,<\/em> 13-11-16.<\/p>\n<p>Fontana, Josep: \u201cPor qu\u00e9 nos conviene estudiar la Revoluci\u00f3n Rusa?, Sin Permiso.<\/p>\n<p>Greene, Doug Enaa: <em>The chimes at midnight in the URSS. 1926-1938<\/em>, link International Journal of Socialist Renewal, 13-10-17.<\/p>\n<p>Gilly, Adolfo: \u201cLos destinos de una revoluci\u00f3n\u201d, sinpermiso, 4-11-17.<\/p>\n<p>Goussev,Alexei: \u201cLa clase imprevista: la burocracia sovi\u00e9tica vista por Le\u00f3n Trotsky\u201d, Anonymous, 23-7-98.<\/p>\n<p>Gu\u00e9rin, Daniel: <em>La lucha de clases en Francia en el apogeo de la Revoluci\u00f3n Francesa<\/em>. Buenos Aires, R&amp;R, 2014.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez, Pepe: \u201cOctubre y la guerra de las interpretaciones\u201d, <em>Viento Sur<\/em>, 28-11-17.<\/p>\n<p>Katz, Claudio; \u201cLas mismas disyuntivas que en 1917\u201d, 4-8-17.<\/p>\n<p>Kurlat, Alejandro: \u201cEl r\u00e9gimen pol\u00edtico de la democracia de los Soviets octubre 1917-julio 1918\u201d, en <a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10718\">https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=10718<\/a>.<\/p>\n<p>Le Moal, Patrick: \u201cSocialisme, d\u00e9mocratie et parti. R\u00e9flexions \u00e0 propos de la R\u00e9volution russe\u201d, <a href=\"http:\/\/www.contretemps.eu\"><em>www.contretemps.eu<\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cPetrograd la rouge, l\u2019 epicentre de la r\u00e9volution\u201d, <a href=\"http:\/\/www.npa2009.org\"><em>www.npa2009.org<\/em><\/a>, 27-7-17.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cQuelques rep\u00e8res sur les organisations socialistes\u201d, <a href=\"http:\/\/www.npa.2009.org\"><em>www.npa.2009.org<\/em><\/a>, 23-3-17.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir I.: <em>El renegado Kautsky<\/em>.<\/p>\n<p>Lewin, Moshe: <em>El \u00faltimo combate de Lenin<\/em>, 2015.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 <em>Russia, USSR, Russia. The drive and drift of a superestate<\/em>, The New York Press, 1995.<\/p>\n<p>Lih, Lars T.: \u201cFrom February to October\u201d, <em>Jacobin<\/em>, 5-11-17.<\/p>\n<p>L\u00f6wy, Michel: \u201cMarx y la Revoluci\u00f3n Francesa: la \u2018poes\u00eda del pasado\u2019\u201d, 1989, publicado por <em>Viento Sur<\/em>, 20-10-17.<\/p>\n<p>Luxemburgo, Rosa: <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, en <em>Obras escogidas<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2006.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest: \u201cOctubre de 1917: \u00bfGolpe de Estado o revoluci\u00f3n social?\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cDemocracia y socialismo en la URSS en Trotsky\u201d, Marxist Internet Archive, septiembre 2010.<\/p>\n<p>Marie, Jean-Jacques: <em>Trotsky, un revolucionario sin fronteras<\/em>, Buenos Aires, FCE, 2009.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 <em>Kronstadt<\/em>. Par\u00eds, Fayard, 2005.<\/p>\n<p>Mayer, Arno: <em>Las furias<\/em>. <em>Violencia y terror en las revoluciones francesa y rusa.<\/em> Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2014.<\/p>\n<p>Michaloux, Charles y Sabado, Fran\u00e7ois: \u201cNuestra revoluci\u00f3n rusa\u201d, <em>Viento Sur<\/em>, 24-8-17.<\/p>\n<p>Mi\u00e9ville, China: entrevista de Todd Chr\u00e9tien, <em>Viento Sur<\/em>, 2-12-17.<\/p>\n<p>Paillard, Denis: <em>\u00bfFue un sistema socialista? <\/em><em>\u00a1En absoluto!,<\/em> 24-10-17.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cLe si\u00e8cle sovi\u00e9tique\u2019, de Moshe Lewin, <em>Le Monde Diplomatique<\/em>, 2003.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto: \u201cLa revoluci\u00f3n permanente hoy. A cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d. <em>Ant\u00eddoto<\/em>, 2017.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 \u201cLa dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n. Plan, mercado y democracia obrera\u201d, revista <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 25.<\/p>\n<p>Samary, Catherine\u00a0: \u201cD\u2019 un communisme d\u00e9colonial \u00e0 la d\u00e9mocratie des communs: Le \u2018si\u00e9cle sovi\u00e9tique\u2019 dans la tourmente de la \u2018r\u00e9volution permanente\u2019\u201d, <em>Inprecor.fr,<\/em> agosto-septiembre 2017, 642\/643.<\/p>\n<p>Sempere, Joaquim: \u201cSobre la Revoluci\u00f3n Rusa y el comunismo del siglo XXI\u201d, <em>Sin Permiso<\/em>, 1\/05\/17.<\/p>\n<p>Serge, V\u00edctor: \u201cA treinta a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d, <em>Viento Sur<\/em>, 30-3-17.<\/p>\n<p>Toussaint, Eric: \u201cLenin y Trotsky frente a la burocracia y a Stalin\u201d, <em>Viento Sur<\/em>, 25-1-17.<\/p>\n<p>Traverso, Enzo: \u201cEl profeta mudo: Trotsky hoy\u201d.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: <em>Stalin.<\/em> Buenos Aires, El Yunque, 1975.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 <em>Bolchevismo y stalinismo.<\/em> Buenos Aires, El Yunque, 1975.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 <em>El nuevo curso.<\/em> Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2005.<\/p>\n<p>Wartel, Alvin: \u201cJulio Martov y la crisis del menchevismo ruso\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Es interesante c\u00f3mo la analog\u00eda de la rueda desmiente ese aserto de Max Weber de que los trabajadores no pod\u00edan ser otra cosa que \u201crueditas\u201d de un sistema tan inmenso que nunca podr\u00edan llegar a tomar a su cargo. Entre muchas otras cosas, la Revoluci\u00f3n Rusa fue una desmentida radical del pensador liberal.<\/li>\n<li>Es agudo en este sentido el comentario que Denis Paillard le hace a la obra de Moshe Lewin: \u201cEl autor insiste sobre la redefinici\u00f3n permanente de la estrategia de los bolcheviques, cuando Lenin se hace \u2018estratega de la incertidumbre\u2019 frente a una situaci\u00f3n profundamente inestable y cambiante. El an\u00e1lisis de 1917 y de los a\u00f1os subsiguientes muestran hasta qu\u00e9 punto Lenin, ante cada viraje, fue capaz de repensar las tareas del momento\u201d (<em>Le Monde Diplomatique<\/em>, 2003).<\/li>\n<li>Catherine Samary, intelectual mandelista, critica el curso \u201chipercentralista\u201d defendido por Lenin: \u201cLa tesis de la necesaria desaparici\u00f3n del Estado fue desmentida por el propio Lenin (\u2026). La inmensa brecha entre sus afirmaciones y el contenido asumido por la \u2018dictadura del proletariado\u2019 tuvo an\u00e1lisis y cr\u00edticas, especialmente, adem\u00e1s de los libertarios, por los \u2018comunistas de izquierda\u2019 y otras oposiciones en el seno del bolchevismo\u201d (<em>Inprecor<\/em> agosto-septiembre 2017). Efectivamente, se abri\u00f3 una brecha. Pero ello fue subproducto de las circunstancias de una guerra civil de vida o muerte, no de una desmentida te\u00f3rica. Perder de vista ese dato solamente puede estar al servicio de un an\u00e1lisis facilista de la experiencia del bolchevismo en el poder. Volveremos sobre esto.<\/li>\n<li>Los m\u00e9todos draconianos fueron aplicados con buenos resultados para restablecer el servicio ferroviario (<em>Glavpolitput<\/em>), Adem\u00e1s, parec\u00eda otorgar una \u201calternativa\u201d a la desmovilizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo. Pero como hemos se\u00f1alado en otros textos, <em>la militarizaci\u00f3n del trabajo era una aberraci\u00f3n: le quitaba toda base real a la dictadura proletaria<\/em>: \u201cLos ferroviarios, sin embargo, no [eran] un ej\u00e9rcito, sino una empresa nacida mucho antes de la revoluci\u00f3n; ellos ten\u00edan su historia y sus tradiciones, una experiencia propia de organizaci\u00f3n sindical y de c\u00e9lulas del Partido comunista (Brou\u00e9, <em>Trotsky<\/em>: 210). Trotsky se compr\u00f3 as\u00ed un conflicto con porciones de la clase obrera que habr\u00edan de pesarle en el futuro.<\/li>\n<li>Su dirigente hist\u00f3rica, Mar\u00eda Spiridonova, terminar\u00eda siendo asesinada junto con Christian Rakovsky en fecha tan tard\u00eda como junio de 1941, cuando los nazis entraban en Rusia en oportunidad de la Operaci\u00f3n Barbarroja.<\/li>\n<li>Callinicos cuestiona el abordaje de Lars T. Lih como el intento de demostrar una suerte de \u201ccontinuidad\u201d entre Kautsky y Lenin; cr\u00edtica que nos parece pertinente m\u00e1s all\u00e1 de que Lih haga aportes historiogr\u00e1ficos de valor en su <em>The orphaned revolution: the meaning of October 1917<\/em>.<\/li>\n<li>Eric Toussaint establece que en 1920 el Ej\u00e9rcito Rojo absorb\u00eda el 50% de la producci\u00f3n industrial, el 60% del az\u00facar, el 40% de los suministros de grasa, el 90% de los calzados para hombre, el 40% del jab\u00f3n y el 100% del tabaco.<\/li>\n<li>Marie anota que el 31\/05\/21, una vez derrotado el levantamiento, P\u00e9tritchenko, el principal dirigente de la rebeli\u00f3n, le presenta a Wrangel la consigna de \u201cTodo el poder a los soviets y no los partidos\u201d, esta como una mera \u201cmaniobra pol\u00edtica t\u00e1ctica\u201d a fin de lograr la ca\u00edda del r\u00e9gimen comunista. P\u00e9tritchenko concede que una vez depuestos los bolcheviques, \u201chabr\u00e1 que instaurar una dictadura militar\u201d\u2026 Subraya tambi\u00e9n el fen\u00f3meno singular de que a medida que se profundizaba la rebeli\u00f3n, los marinos giraban hacia la derecha.<\/li>\n<li>Hubo todav\u00eda otro error en el X Congreso, cuando Lenin acuerda nombrar el CC proporcionalmente a las votaciones de la discusi\u00f3n sobre los sindicatos; la paradoja aqu\u00ed es que el sector vinculado a Trotsky, con una posici\u00f3n err\u00f3nea en esta discusi\u00f3n pero caracterizado por ser pol\u00edticamente el m\u00e1s independiente del partido, qued\u00f3 en \u00ednfima minor\u00eda. Por ejemplo, una personalidad de importancia como Preobrajensky sali\u00f3 del CC en esa oportunidad y nunca m\u00e1s volver\u00eda; el grupo en torno de Stalin fue el gran ganador.<\/li>\n<li>En un sentido similar, Deutscher se\u00f1alar\u00eda respecto de las manifestaciones cuando el d\u00e9cimo aniversario de la revoluci\u00f3n: \u201cMarchaban obedientemente en los recorridos prescriptos, cantaban los esl\u00f3ganes prescriptos y expresaban una disciplina mec\u00e1nica, sin traicionar sus pensamientos o ventilar sus sentimientos en siquiera una muestra de espontaneidad\u201d (Doug E. Greene 2017).<\/li>\n<li>Respecto de la incomprensi\u00f3n de c\u00f3mo los m\u00e9todos desnaturalizan el contenido de las tareas, es interesante la referencia que hace Cohen a la \u201cdualidad\u201d en la que se encontraba Bujarin en los a\u00f1os 30: \u201cSi su oposici\u00f3n al stalinismo hab\u00eda adquirido durante los \u00faltimos a\u00f1os alguna dimensi\u00f3n tr\u00e1gica, tambi\u00e9n hab\u00eda de parecer a menudo desesperadamente inadecuada y pat\u00e9tica. Como explic\u00f3 Bujarin m\u00e1s tarde, esta amalgama de m\u00e9todos stalinistas censurables y metas bolcheviques compartidas le produc\u00eda \u2018una dualidad peculiar de ideas\u2019, una \u2018psicolog\u00eda dual\u2019 [que es la del centrista. RS]\u201d (Cohen 1975: 505)<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Revoluci\u00f3n Rusa como experiencia estrat\u00e9gica Ascenso y ca\u00edda del gobierno bolchevique Por Roberto S\u00e1enz Ver en .PDF \u201cHay una cita anterior a la Revoluci\u00f3n de febrero (de hecho, ven\u00eda de la \u00e9poca inmediatamente posterior de la fracasada Revoluci\u00f3n de 1905) sobre la conciencia dividida del obrero insurgente, del conflicto entre su compromiso total de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":11969,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1635,1368,1643],"tags":[1801,502,35],"class_list":{"0":"post-11968","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-a-100-anos-de-la-revolucion-rusa","8":"category-historia-y-teoria","9":"category-revista-socialismo-o-barbarie","10":"tag-revista-sob-32-33","11":"tag-revolucion-rusa","12":"tag-roberto-saenz"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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