{"id":120,"date":"2013-11-29T01:44:31","date_gmt":"2013-11-29T04:44:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=120"},"modified":"2019-11-19T23:08:46","modified_gmt":"2019-11-20T02:08:46","slug":"ciencia-y-arte-de-la-politica-revolucionaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=120","title":{"rendered":"Ciencia y Arte de la pol\u00edtica revolucionaria"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:24px\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/folleto-final-24-8-12.pdf\">Ver en .PDF<\/a><br \/><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Ciencia-y-arte-de-la-politica-revolucionaria.docx\">Descargar en .DOCX<\/a><\/p>\n\n\n<h1><a id=\"post-120-_tv1jenximilr\"><\/a>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/h1>\n<p><strong>Por Roberto S\u00e1enz. Noviembre de 2018.<\/strong><\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_vw6j8f6tv49v\"><\/a>\u00cdndice<\/h2>\n<p><a href=\"#post-120-_uzjnhq1sn3md\">Presentaci\u00f3n.<\/a><\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_30j0zll\">La vigencia del marxismo revolucionario en el siglo XXI.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_1fob9te\">\u00bfQu\u00e9 es la pol\u00edtica revolucionaria?.<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_xd4807urqqcp\">La pol\u00edtica como econom\u00eda concentrada.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_nc46apeujihb\">La pol\u00edtica revolucionaria como ciencia y arte.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_u0tipswg0sm0\">Historia y pol\u00edtica.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_74749lf7gbev\">Toda acci\u00f3n pol\u00edtica empieza por el an\u00e1lisis. La relaci\u00f3n de fuerzas.<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_bkjg882j5pjk\">La coyuntura pol\u00edtica.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_zhjnaa8p6o5s\">\u00c9pocas, etapas, ciclos y situaciones.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_i4m9r05x5npf\">Crisis org\u00e1nicas y reabsorci\u00f3n de las revoluciones.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_97zih6zevmau\">Crisis revolucionarias y organismos de doble poder<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_64skshqrmxmn\">La importancia de la caracterizaci\u00f3n.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_2et92p0\">Programa, principios y teor\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista.<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_5obtxmba7pzr\">Reforma y revoluci\u00f3n. El surgimiento hist\u00f3rico de la clase obrera.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_929pgt74896h\">El programa de reivindicaciones transitorias.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_d8uk0bwiwp39\">Forma y contenido de las consignas.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_5qgtsp5jjkbx\">Teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y teor\u00eda de la transici\u00f3n al socialismo<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_tyjcwt\">Estrategia y t\u00e1ctica, o c\u00f3mo aprender a luchar<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_dfg882uaz6uh\">Manda la estrategia.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_w4qa5auamvw1\">Movimiento y posici\u00f3n, defensiva y ofensiva. Variedad de posiciones t\u00e1cticas.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_ikqy7iqm2rbe\">El frente \u00fanico y la unidad de acci\u00f3n.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_kqa3gokuo3lh\">Exigencias, denuncias y organizaci\u00f3n independiente.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_y3iaq3qvx85f\">Concesiones y maniobras.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_3dy6vkm\">Sindicatos, lucha de masas y participaci\u00f3n electoral. El problema del poder<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_dbl4iaj67due\">Sindicatos, comit\u00e9s de huelga y organismos de poder<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_asafqf9e9u8v\">La participaci\u00f3n en las organizaciones de masas.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_8p4399jtdppq\">Participaci\u00f3n electoral y acci\u00f3n directa.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_4d34og8\">Guerra y pol\u00edtica.<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_exyuu0hnza24\">La guerra como continuidad de la pol\u00edtica por otros medios (y a la inversa).<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_nvw1iagtqy10\">Sustituismo, lucha de masas y balance de las revoluciones del siglo XX.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_vzsj3coisrar\">El armamento popular<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_q6ach15qnu86\">La ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_2s8eyo1\">Los fines y los medios, o la lucha de clases como ley suprema.<\/a>\n<ol>\n<li><a href=\"#post-120-_j9h8lva24yuo\">El finalismo del marxismo<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_uc6xwmqq4xw1\">La clase obrera no puede elegir el terreno de su lucha.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_5s0u8qkr5k9q\">Necesidad y virtud en la guerra civil.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_rvpxyp89gez\">Gramsci y Maquiavelo<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_cnnt3os9cfjc\">El balance de la Comuna y las reglas de excepci\u00f3n que plantea toda guerra civil.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li><a href=\"#post-120-_17dp8vu\">El partido como fuerza permanente organizada.<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p><a href=\"#post-120-_3rdcrjn\">Bibliograf\u00eda.<\/a><\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_uzjnhq1sn3md\"><\/a>Presentaci\u00f3n<\/h2>\n<p><em>\u201cEl pol\u00edtico en acto es un creador, un suscitador, pero que no crea de la nada ni se mueve en el vac\u00edo t\u00farbido de sus deseos y sue\u00f1os. Se funda en la realidad efectiva, pero \u00bfqu\u00e9 es esta realidad efectiva? \u00bfEs quiz\u00e1 algo est\u00e1tico o inm\u00f3vil? \u00bfO es, m\u00e1s bien, una correlaci\u00f3n de fuerzas en continuo movimiento, en continuo cambio de equilibrio? Aplicar la voluntad a la creaci\u00f3n de un nuevo equilibrio de las fuerzas realmente existentes y activas, bas\u00e1ndose en la fuerza determinada que se considera progresiva y potenci\u00e1ndola para hacerla triunfar significa siempre moverse en el terreno de la realidad efectiva, pero para dominarla y superarla (o contribuir a esto). El \u2018deber ser\u2019 es, por tanto, concreci\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan: es la \u00fanica interpretaci\u00f3n realista e historicista de la realidad, es la \u00fanica historia en acto, la \u00fanica filosof\u00eda en acto, la \u00fanica pol\u00edtica\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>(<\/em>Antonio Gramsci, <em>La pol\u00edtica y el Estado moderno)<\/em><\/p>\n<p>De tanto en tanto, las circunstancias de la lucha de clases y el surgimiento de nuevas generaciones en nuevas condiciones nos plantean a los socialistas revolucionarios representar algunas de nuestras posiciones de manera que sean comprensibles para estos nuevos compa\u00f1eros y compa\u00f1eras y sirvan al despliegue de su actividad. Esta tarea debe ser encarada, sin embargo, evitando la vulgaridad de muchos de los acostumbrados \u201cmanuales\u201d, que se transformaban en una suerte de recetario que, lejos de ayudar a pensar y actuar, atan las manos.<\/p>\n<p>Este material intenta volver a proponer las herramientas elementales de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria, apoy\u00e1ndonos en la riqu\u00edsima tradici\u00f3n del marxismo revolucionario y en su actualizaci\u00f3n, pasando por el tamiz del balance de las lecciones estrat\u00e9gicas dejadas por las revoluciones del siglo pasado, con el objeto de contribuir a preparar a una nueva generaci\u00f3n para los tiempos agitados que se vienen.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_30j0zll\"><\/a> 1) La vigencia del marxismo revolucionario en el siglo XXI<\/h2>\n<p>La crisis hist\u00f3rica que hoy transita la econom\u00eda capitalista mundial, y el ciclo de rebeliones populares que ha desatado internacionalmente, trae a escena a una nueva generaci\u00f3n, heredera de la crisis de alternativas de los a\u00f1os 90, pero tambi\u00e9n protagonista de un renovado despertar de los explotados y oprimidos a nivel mundial. Esta nueva generaci\u00f3n est\u00e1 haciendo sus primeras armas en las calles de El Cairo, Atenas, Madrid, Nueva York, Londres, Santiago de Chile, Bogot\u00e1, M\u00e9xico D.F., Mosc\u00fa, las ciudades obreras de China y m\u00e1s all\u00e1. Nos interesa transmitir elementos de pol\u00edtica revolucionaria a quienes se ponen de pie luego de d\u00e9cadas en las cuales se vivi\u00f3 una suerte de \u201cgrado cero\u201d de la lucha clases, que pr\u00e1cticamente cort\u00f3 el hilo de continuidad con las generaciones anteriores.<\/p>\n<p>Para esta tarea es imprescindible llevar a cabo una reivindicaci\u00f3n de la vigencia de la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario. El retorno de la lucha de clases ha reabierto el debate estrat\u00e9gico, que en muchos aspectos tiene rasgos de verdadero recomienzo hist\u00f3rico. Por esa raz\u00f3n, est\u00e1 a la orden del d\u00eda una suerte de retorno a las fuentes en cuanto a los puntos de referencia para la acci\u00f3n revolucionaria. Desde nuestra corriente reivindicamos la defensa de la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, especialmente las ense\u00f1anzas dejadas por Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo (y tambi\u00e9n Gramsci, al que a\u00fan debemos estudiar m\u00e1s en profundidad), sobre todo en el terreno en el que cada uno se revel\u00f3 m\u00e1s fuerte. Es desde esa ubicaci\u00f3n que creemos se deben enfrentar las derivas reformistas, autonomistas, populistas y \u201csocialistas nacionales\u201d hoy en boga, as\u00ed como tambi\u00e9n el cerrado doctrinarismo de las corrientes incapaces de extraer ense\u00f1anza alguna de la riqu\u00edsima experiencia, pero tambi\u00e9n frustraciones y derrotas, de las revoluciones del siglo pasado.<\/p>\n<p>Como subproducto del desierto pol\u00edtico-ideol\u00f3gico que se gener\u00f3 posteriormente a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, este recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica ocurre en condiciones en que la mayor\u00eda dentro de esos nuevos contingentes <em>carece casi completamente de las herramientas del quehacer pol\u00edtico m\u00e1s elemental<\/em>. De ah\u00ed que los caractericen todo tipo de falsas ideolog\u00edas y telara\u00f1as mentales, entre las cuales <em>el rechazo a los problemas del poder y la \u201cforma partido\u201d <\/em>son algunas de las m\u00e1s usuales, por no hablar de la <em>negaci\u00f3n de la centralidad de la clase trabajadora<\/em>.<\/p>\n<p>Es que como resultante de las frustraciones del siglo pasado, la burocratizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Rusa y la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica del conjunto de los estados obreros o anticapitalistas, la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario y sus ense\u00f1anzas parece haber quedado cuestionada. Y sin embargo, entre Lenin, Trotsky, Luxemburgo y Gramsci y el surgimiento del stalinismo lo que hubo no fue de ning\u00fan modo una \u201ccontinuidad\u201d, sino la mayor ruptura concebible: <em>un quiebre total entre las perspectivas de libre autodeterminaci\u00f3n de la clase trabajadora por oposici\u00f3n total a su dominaci\u00f3n burocr\u00e1tica y el vaciamiento de todos los objetivos emancipatorios de la revoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Con el presente material trataremos de aportar <em>nociones elementales <\/em>que sirvan de insumo para la educaci\u00f3n pol\u00edtico-pr\u00e1ctica de la nueva generaci\u00f3n no s\u00f3lo de nuestra corriente internacional, sino del activismo en general. Nos centraremos en la actividad pol\u00edtica propiamente dicha bajo la idea general de que la pol\u00edtica revolucionaria, cuando se hace fuerza material y organizaci\u00f3n partiendo de los problemas y condiciones reales, puede mover monta\u00f1as.<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-1\" href=\"#post-120-endnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_1fob9te\"><\/a>2) \u00bfQu\u00e9 es la pol\u00edtica revolucionaria?<\/h2>\n<p>Queremos comenzar respondiendo al interrogante que preside este material y es su disparador primero y m\u00e1s general: \u00bfqu\u00e9 es la pol\u00edtica revolucionaria? En nuestra visi\u00f3n, <em>la pol\u00edtica revolucionaria no es otra cosa que un resorte de la acci\u00f3n<\/em>; un <em>instrumento de intervenci\u00f3n <\/em>sobre un campo de las relaciones sociales: la pol\u00edtica, la afirmaci\u00f3n de los intereses propios como \u201cgenerales\u201d. Su especificidad es c\u00f3mo se verbalizan o traducen a ese plano (sea mediante reivindicaciones, consignas, programas o por intermedio del instrumento que corresponda), <em>determinados intereses de clase. <\/em>Dicho de otra manera: <em>la pol\u00edtica revolucionaria es una acci\u00f3n para hacer valer, en cada caso, los intereses inmediatos e hist\u00f3ricos de la clase trabajadora precisamente en el campo en que esos intereses expresan su pugna, el campo de la pol\u00edtica .<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-2\" href=\"#post-120-endnote-2\">[2]<\/a><\/sup><\/em><\/p>\n<p>En las m\u00e1s diversas circunstancias en las cuales las clases sociales o las fracciones de clase se manifiestan, se trate de una simple reivindicaci\u00f3n salarial, o que la clase capitalista quiera imponer determinado r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n del trabajo, o que los burgueses agrarios defiendan determinado r\u00e9gimen de propiedad de la tierra, o que un gobierno legisle sobre una inversi\u00f3n extranjera, una ley electoral o lo que sea, <em>en todos los casos lo que est\u00e1 ocurriendo es una acci\u00f3n en el campo pol\u00edtico que hace a la defensa \u2013directa o indirecta, abierta o embozada\u2013 de determinados intereses de clase <\/em>(sea este inter\u00e9s econ\u00f3mico, social, espec\u00edficamente pol\u00edtico o, incluso m\u00e1s all\u00e1, en el terreno de las relaciones entre estados). Porque la pol\u00edtica es, justamente, esa explicitaci\u00f3n: la b\u00fasqueda de hacer valer <em>determinados <\/em>intereses sociales mediante una intervenci\u00f3n en el \u00e1mbito de <em>generalizaci\u00f3n <\/em>de esos intereses.<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos, adem\u00e1s, que el campo de la pol\u00edtica posee instituciones que le son propias y que son las que explicitan, \u201ctraducen\u201d o defienden estos intereses de las clases en pugna: los partidos pol\u00edticos, sean burgueses u obreros; el estado, que defiende los intereses generales de la clase capitalista mediante uno u otro gobierno; los sindicatos (aunque aparezcan circunscriptos s\u00f3lo a las relaciones \u201cecon\u00f3micas\u201d entre obreros y patronos); el parlamento y la justicia; las fuerzas armadas; los medios de comunicaci\u00f3n, tan importantes hoy, y otras. Estas instituciones en general defienden los intereses de la clase capitalista y sus diversas fracciones (aunque nombramos aqu\u00ed tambi\u00e9n a los sindicatos, que de uno u otro modo son expresi\u00f3n o \u201crepresentativos\u201d de la clase trabajadora).<\/p>\n<p>Como digresi\u00f3n, recordemos que en la tradici\u00f3n del marxismo el \u00e1mbito jur\u00eddico-pol\u00edtico es el de una \u201csuperestructura\u201d que corresponde de manera que no es nunca mec\u00e1nica a determinaciones que provienen de la estructura econ\u00f3mico-social de la sociedad (relaciones materiales que son las que fijan, finalmente, el contenido y los l\u00edmites de cada superestructura), pero que deben proyectarse a ese \u00e1mbito para manifestarse y hacerse valer. En la pr\u00e1ctica, ambas \u201cesferas\u201d del todo social se encuentran \u201cfusionadas\u201d: no existe una sin la otra. Sin embargo, esta totalidad dial\u00e9ctica supone una \u201cdivisi\u00f3n de tareas\u201d que hace justamente a la pol\u00edtica, el \u00e1mbito para la <em>afirmaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n de los intereses de las distintas clases.<\/em><\/p>\n<p>Volviendo a nuestro argumento, se\u00f1alamos que la pol\u00edtica revolucionaria es, precisamente, <em>el instrumento que se da una determinada vanguardia o sector de los trabajadores, organizada por lo general en partido <\/em>(o en alg\u00fan tipo de organizaci\u00f3n), para intervenir en un sentido u otro en ese campo de delimitaci\u00f3n de intereses sociales. En definitiva, <em>la pol\u00edtica revolucionaria es un resorte de la acci\u00f3n sobre el campo pol\u00edtico de los intereses de las clases en pugna llevada adelante por alg\u00fan colectivo de los trabajadores, mayormente bajo la forma partido<\/em>.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_xd4807urqqcp\"><\/a>2.1 La pol\u00edtica como econom\u00eda concentrada<\/h3>\n<p>Esto nos transporta, inmediatamente, a la conocida definici\u00f3n leninista de la pol\u00edtica como <em>\u201ceconom\u00eda concentrada\u201d. <\/em>Se trata de una forma brillante y sint\u00e9tica de esclarecer el punto. Lenin quiere subrayar que la pol\u00edtica, como concepto, se mueve entre dos l\u00edmites. Por un lado, afirma que la pol\u00edtica o, m\u00e1s precisamente, las superestructuras jur\u00eddicas, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, no es terreno independiente que se mueva en las nubes del fetichismo o la religi\u00f3n; se trata de un concepto <em>\u201csubordinado\u201d, <\/em>determinado dial\u00e9cticamente por las relaciones econ\u00f3mico- sociales que le dan su contenido material. En definitiva, todo partido pol\u00edtico, todo gobierno o incluso, toda religi\u00f3n (en \u00e9ste \u00faltimo caso, de manera mucho m\u00e1s compleja e indirecta<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-3\" href=\"#post-120-endnote-3\">[3]<\/a><\/sup>), lo que reflejan, expresan o defienden, son <em>determinados intereses de clase<\/em>. De ah\u00ed que Lenin hable de la pol\u00edtica como <em>econom\u00eda concentrada<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, nunca se puede perder de vista que la pol\u00edtica tiene su propia especificidad, <em>sus propias leyes de funcionamiento<\/em>; si as\u00ed no fuera, no se justificar\u00eda como plano delimitado de la realidad social, no tendr\u00eda raz\u00f3n de ser u existir. Porque es la propia realidad social escindida y fetichizada bajo el capitalismo la que hace de la pol\u00edtica un campo dial\u00e9cticamente \u201cseparado\u201d. Pero un campo donde, en el fondo, se afirman intereses sociales y de clase; donde estos intereses se traducen y adquieren voz y generalizaci\u00f3n. En suma, <em>un campo que opera mediante desplazamientos y formaciones complejas que no se reducen a una mera \u201cmec\u00e1nica\u201d proveniente de la econom\u00eda, aunque sea ella la que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, termine dando el contenido a las cosas<\/em>. Lo que no es m\u00e1s que decir que en general las formas pol\u00edticas, los partidos, las pol\u00edticas de las cuales se trate, no se presentan realmente en su propio nombre (referido a los intereses de clase que realmente defienden), <em>sino mediante alg\u00fan tipo de enmascaramiento<\/em>.<\/p>\n<p>Sucede que bajo el capitalismo el de la pol\u00edtica es un terreno que aparece fetichizado o invertido, disimulando intereses particulares como si fueran generales. Afirma, por ejemplo, que \u201cla soberan\u00eda reside en el pueblo\u201d, cuando este mismo \u201cpueblo\u201d no decide nada, sino solamente qui\u00e9n ha de ser su verdugo cada tantos a\u00f1os (como afirmara Lenin en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n <\/em>respecto de las elecciones en la democracia burguesa).<\/p>\n<p>Por esto mismo, una de las tareas de la revoluci\u00f3n y la aut\u00e9ntica transici\u00f3n socialista es la de acabar con este desdoblamiento y tender a reabsorber la pol\u00edtica, el manejo de los asuntos generales, en el cuerpo social como tal. De ah\u00ed la conocida frase de Engels cuando defin\u00eda que en el comunismo se pasar\u00eda del \u201cgobierno de las personas a la administraci\u00f3n de las cosas\u201d, dando a entender que <em>la pol\u00edtica como instancia separada desaparecer\u00eda<\/em> en el contexto de una administraci\u00f3n com\u00fan de los asuntos por parte de una sociedad de iguales y autoorganizada, sin una instancia separada de la sociedad como es hoy el aparato de Estado.<\/p>\n<p>En todo caso, necesariamente bajo el capitalismo, y tambi\u00e9n en la transici\u00f3n al socialismo, la pol\u00edtica opera bajo una serie de <em>leyes de condensaci\u00f3n <\/em>(por oposici\u00f3n a la dispersi\u00f3n) que le son propias y que hacen de la intervenci\u00f3n en el terreno pol\u00edtico una tarea obligatoria e imprescindible para los revolucionarios. A este respecto, es importante entender que la pol\u00edtica se refiere, en definitiva, al Estado, que en el capitalismo aparece como instancia centralizadora, con un <em>poder de condensaci\u00f3n <\/em>que plantea las m\u00e1s importantes cuestiones en el centro de la escena, por oposici\u00f3n a la fragmentaci\u00f3n de la mir\u00edada de conflictos en el terreno estrictamente econ\u00f3mico o de la \u201csociedad civil\u201d. De all\u00ed que la imprescindible intervenci\u00f3n en el terreno pol\u00edtico tenga el objetivo de ayudar a formular reivindicaciones generales, de conjunto.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pol\u00edtica debe ser entendida como la intervenci\u00f3n en el \u00e1mbito de los asuntos generales, de los programas, de las perspectivas de conjunto y el elevarse a ella. <em>Tal es la tarea propia de los revolucionarios<\/em>, en contraste con la <em>fragmentaci\u00f3n y parcialidad <\/em>a la que est\u00e1n sometidos los explotados en las luchas cotidianas (el mero terreno econ\u00f3mico). De ah\u00ed que Lenin hablara de la necesidad de \u201celevarse a la pelea pol\u00edtica de conjunto\u201d, a un campo que trascendiera la mera lucha reivindicativa entre obreros y patronos (que, sin embargo, es el punto de partida en la mayor\u00eda de los casos).<\/p>\n<p>Esta dial\u00e9ctica hace que la clase obrera deba elevarse plenamente al plano pol\u00edtico <em>antes <\/em>de que por intermedio de la revoluci\u00f3n socialista y la transici\u00f3n pueda abolir la pol\u00edtica como \u00e1mbito separado (y este aspecto nos separa de los anarquistas y las corrientes \u201cantipol\u00edticas\u201d). Y esta elevaci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria es imprescindible porque el campo pol\u00edtico es una esfera <em>objetiva <\/em>de la realidad social, la esfera de la generalizaci\u00f3n de los intereses de clase. Y la clase obrera debe elevarse a ese plano: batallar en el plano de los \u201cintereses generales\u201d para, con su pol\u00edtica revolucionaria, <em>hacerse valer y ganar hegemon\u00eda sobre el resto de las capas explotadas y oprimidas<\/em>.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_nc46apeujihb\"><\/a> 2.2 La pol\u00edtica revolucionaria como ciencia y arte<\/h3>\n<p>Como la insurrecci\u00f3n o como la guerra misma, la pol\u00edtica revolucionaria es, y no puede dejar de ser, <em>una ciencia y un arte<\/em>. Como lo se\u00f1alara Lenin y antes que \u00e9l el militar prusiano \u201chegeliano\u201d Clausewitz -en los hechos, porque nunca alcanz\u00f3 a leer a Hegel-, toda acci\u00f3n humana sobre un objeto determinado requiere de capacidades de ciencia y de arte, de conocimiento e intuici\u00f3n, las dotes del cient\u00edfico y el creador. Y la pol\u00edtica y las guerras acaso m\u00e1s que ninguna otra.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n <em>cient\u00edfica <\/em>tiene que ver con el estudio, el an\u00e1lisis, los principios elementales y las leyes que rigen el fen\u00f3meno de que se trate. Sin esta investigaci\u00f3n, sin este estudio previo, sin los principios generales de la ciencia particular a la que se refiera, la acci\u00f3n ser\u00eda un <em>puro empirismo<\/em>, un mero proceder inconsciente (e inconsistente) sobre las cosas mismas, en general condenado al fracaso. Pero, al mismo tiempo, la pol\u00edtica tiene elementos de apreciaci\u00f3n de las cosas a la primera ojeada. Es un terreno en el cual la intuici\u00f3n se mueve a sus anchas, porque la din\u00e1mica de la realidad muchas veces deja poco margen temporal para la reflexi\u00f3n razonada. Gramsci define la intuici\u00f3n como \u201cla rapidez con que se relacionan hechos aparentemente ajenos entre s\u00ed\u201d. En este terreno adem\u00e1s, inevitablemente, operan <em>tanto el azar como una l\u00f3gica de probabilidades<\/em>. Es decir, la dimensi\u00f3n <em>art\u00edstica <\/em>y no una determinaci\u00f3n <em>mec\u00e1nica <\/em>de los procesos. En esa dimensi\u00f3n art\u00edstica o intuitiva tiene enorme peso la experiencia anterior, el haber pasado varias veces por circunstancias similares. La intuici\u00f3n no es una iluminaci\u00f3n m\u00edstica, sino que se forja a partir de una acumulaci\u00f3n de experiencias, aunque esas experiencias no est\u00e9n expresamente razonadas. Es el subproducto de <em>una experiencia que queda internalizada <\/em>y que no siempre se asume conscientemente, sino que se hace valer a modo de reflejo.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de estos rasgos cient\u00edficos e intuitivos, de esta ciencia y este arte de la pol\u00edtica, hacen a las caracter\u00edsticas del <em>\u201cgenio pol\u00edtico\u201d <\/em>(Clausewitz hablaba, agudamente, del \u201cgenio\u201d guerrero); es decir, la capacidad de lograr la <em>apreciaci\u00f3n justa de las circunstancias. <\/em>Rasgo que s\u00f3lo se obtiene mediante la combinaci\u00f3n del estudio y la experiencia, que no es otra cosa que el concepto de <em>praxis <\/em>que ped\u00eda Marx.<\/p>\n<p>En resumen: la pol\u00edtica revolucionaria como aplicaci\u00f3n \u201csubjetiva\u201d (en el sentido de hecha por un sujeto) a un campo de determinaciones objetivas puede <em>mover monta\u00f1as <\/em>en la medida en que adquiera <em>terrenalidad <\/em>deduci\u00e9ndose l\u00f3gicamente de sus mismas premisas; o, como pidiera Lenin en sus <em>Notas filos\u00f3ficas a Hegel, atrapar los eslabones m\u00e1s d\u00e9biles de la cadena de la propia realidad. <\/em>De ah\u00ed el lugar central que la pol\u00edtica tiene en la acci\u00f3n de los socialistas revolucionarios y que desde nuestra corriente queremos reivindicar en el centro de nuestra actividad: <em>hacer pol\u00edtica revolucionaria como centro de la actividad para transformar la realidad tomando como referencia no nuestro propio ombligo (como hacen muchas sectas que confunden sus deseos con la realidad, un autoenga\u00f1o demag\u00f3gico del que terminan siendo la primera v\u00edctima<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-4\" href=\"#post-120-endnote-4\">[4]<\/a><\/sup>), sino las determinaciones m\u00e1s profundas y objetivas de las tendencias sociales y pol\u00edticas.<\/em><\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_u0tipswg0sm0\"><\/a> 2.3 Historia y pol\u00edtica<\/h3>\n<p>En Gramsci es muy aguda la afirmaci\u00f3n de la pol\u00edtica como momento creador, transformador; como historia considerada como <em>acontecimiento que se desarrolla en el momento mismo en que est\u00e1 acaeciendo<\/em>. Gramsci recupera la dimensi\u00f3n de la pol\u00edtica no como algo meramente pasivo, sino como verdadera <em>acci\u00f3n creadora de la realidad hist\u00f3rica <\/em>a partir de determinadas circunstancias. De ah\u00ed que cuando habla del <em>Pr\u00edncipe moderno <\/em>(en alusi\u00f3n a Maquiavelo) viera encarnado \u00e9ste en el partido pol\u00edtico revolucionario como actor, a la cabeza de la clase obrera, de esa pol\u00edtica creadora de la historia. Es parado desde ah\u00ed que considera a la pol\u00edtica como la <em>\u201c\u00fanica historia en acto, la \u00fanica filosof\u00eda en acto, la \u00fanica pol\u00edtica\u201d.<\/em><\/p>\n<p>La contemporaneidad de la historia no debe ser vista como algo puramente \u201cobjetivo\u201d que ocurre paralelamente a nosotros, sino como un quehacer que, aunque parta de circunstancias determinadas heredadas de las generaciones anteriores, <em>nos implica<\/em>, implica a las clases fundamentales y su pol\u00edtica, <em>implica a la acci\u00f3n que los sujetos sociales llevan adelante en el campo de la lucha de clases y transforma, para mal o para bien, la realidad de las cosas.<\/em><\/p>\n<p>De ah\u00ed que Gramsci tuviera en alt\u00edsima estima a la pol\u00edtica revolucionaria (y al partido pol\u00edtico como su instrumento <em>par excelence<\/em>) y la concibiera como el instrumento de transformaci\u00f3n de la realidad dada. De ah\u00ed, tambi\u00e9n, que se desprendiera una concepci\u00f3n particular de la historia en el sentido no de algo que ocurre a pesar nuestro o librado a la inexorabilidad de las cosas (o mero estudio del pasado), sino que viera en la historia contempor\u00e1nea, en la historia que se desarrolla bajo nuestros ojos, <em>un campo para la intervenci\u00f3n revolucionaria para transformar el curso de las cosas en el sentido de la emancipaci\u00f3n de los explotados y oprimidos.<\/em><\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_74749lf7gbev\"><\/a> 3) Toda acci\u00f3n pol\u00edtica empieza por el an\u00e1lisis. La relaci\u00f3n de fuerzas<\/h2>\n<p>Para avanzar en la comprensi\u00f3n de los fundamentos y las condiciones de la pol\u00edtica revolucionaria, iremos de los aspectos m\u00e1s objetivos a los m\u00e1s subjetivos: \u201cEl estudio de c\u00f3mo se deben analizar las \u2018situaciones\u2019, es decir, de c\u00f3mo se deben establecer los diversos grados de las relaciones de fuerzas, puede prestarse a una exposici\u00f3n elemental de ciencia y de arte pol\u00edticos, entendidos como un conjunto de reglas pr\u00e1cticas, de investigaci\u00f3n y de observaci\u00f3n particulares, \u00fatiles para despertar el inter\u00e9s por la realidad efectiva y suscitar intuiciones pol\u00edticas m\u00e1s rigurosas y vigorosas (\u2026) Se debe exponer lo que hay que entender en pol\u00edtica por estrategia y t\u00e1ctica, por \u2018plan\u2019 estrat\u00e9gico, por propaganda y agitaci\u00f3n, por ciencia de la organizaci\u00f3n y de la administraci\u00f3n en pol\u00edtica\u201d (Gramsci, cit., p. 107).<\/p>\n<p>Como se ve, Gramsci coloca esos aspectos m\u00e1s objetivos bajo el paraguas general de las relaciones de fuerzas. Plantea cuatro niveles de an\u00e1lisis: 1) las correlaciones de fuerzas internacionales, 2) las econ\u00f3mico-estructurales (\u201clas correlaciones sociales objetivas\u201d), que enmarcan las situaciones m\u00e1s de su conjunto, 3) el plano m\u00e1s propiamente pol\u00edtico (correlaciones pol\u00edticas y de partidos) y 4) el plano de las relaciones de fuerzas militares.<\/p>\n<p>Por razones pedag\u00f3gicas y de exposici\u00f3n, invertiremos aqu\u00ed este orden y dejaremos de lado el an\u00e1lisis de las relaciones de fuerza militares, aspecto que ser\u00e1 abordado m\u00e1s adelante.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_bkjg882j5pjk\"><\/a> 3.1 La coyuntura pol\u00edtica<\/h3>\n<p>Comencemos por la unidad de medida m\u00e1s elemental a la hora de hacer pol\u00edtica, la \u201ccomposici\u00f3n de lugar\u201d a partir de la cual se llevar\u00e1 a cabo la acci\u00f3n pol\u00edtica. Esa unidad de medida elemental es la <em>coyuntura pol\u00edtica <\/em>y la podemos colocar en el tercer plano se\u00f1alado por Gramsci.<\/p>\n<p>La coyuntura pol\u00edtica, siendo la unidad m\u00e1s elemental del an\u00e1lisis pol\u00edtico marxista, no es la fundante (que corresponde al aspecto econ\u00f3mico- estructural), sino un plano derivado. Sin embargo, es imprescindible partir de evaluar la coyuntura para llevar a cabo cualquier intervenci\u00f3n pol\u00edtica. Coyuntura es una categor\u00eda <em>temporal y espacial al mismo tiempo<\/em>. Temporal porque alude a un per\u00edodo determinado, y remite a un per\u00edodo de tiempo de corto o de mediano plazo, no m\u00e1s. Pero la dimensi\u00f3n temporal no agota la cosa. La espacialidad remite a qu\u00e9 parte de la realidad tomamos al hablar de coyuntura: si se trata de un determinado lugar de trabajo, de una universidad, una rama industrial, una provincia, un pa\u00eds, o, incluso, una regi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Por otra parte, las coyunturas tienden a ser <em>totalizantes<\/em>: en este terreno siempre hay que ir de lo m\u00e1s general a lo m\u00e1s particular. En escalas espaciales m\u00e1s peque\u00f1as tambi\u00e9n hay coyunturas particulares, pero \u00e9stas reciben la influencia, aunque no mec\u00e1nica, de las coyunturas m\u00e1s generales, o de \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n m\u00e1s general. A modo de ejemplo, sin duda que una coyuntura pol\u00edtica nacional te\u00f1ir\u00e1, de una u otra manera, la coyuntura de una determinada huelga. Sin embargo, esto no es mec\u00e1nico: las circunstancias en el lugar de trabajo, la relaci\u00f3n con la patronal, la burocracia, el gremio en su conjunto, etc\u00e9tera, nunca podr\u00edan ser disueltas en la coyuntura general, aunque \u00e9sta inevitablemente incidir\u00e1 en el desarrollo de la lucha, \u201cti\u00f1\u00e9ndola con sus colores\u201d, seg\u00fan la met\u00e1fora del arco iris en Marx. Que apunta a que las determinaciones son siempre complejas y sutiles, contra quienes lo acusaban de determinista mec\u00e1nico. Para precisar la definici\u00f3n de coyuntura pol\u00edtica, volvamos sobre la apreciaci\u00f3n de Lenin de la pol\u00edtica como econom\u00eda concentrada. Sobre el escenario de la vida pol\u00edtica de un pa\u00eds o regi\u00f3n del mundo opera un conjunto de elementos de la vida social de \u00edndole econ\u00f3mica, sociol\u00f3gica, de las relaciones de fuerzas en general o de car\u00e1cter pol\u00edtico general. En la realidad, ese conjunto de elementos se presenta como un todo, en una suerte de s\u00edntesis que configura a cada momento una determinada coyuntura pol\u00edtica con rasgos propios.<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba, la pol\u00edtica es el \u00e1mbito de condensaci\u00f3n de un conjunto de determinaciones de clase, que tienen como fundamento las relaciones materiales de la sociedad (la econom\u00eda). Pero aunque la pol\u00edtica opera como s\u00edntesis de las determinaciones sociales al campo pol\u00edtico, lo hace mediante una serie de desplazamientos que no admiten ninguna lectura mec\u00e1nica o reduccionista de las cosas. Una coyuntura pol\u00edtica se ordena alrededor de circunstancias de orden econ\u00f3mico o propiamente pol\u00edticas (una crisis gubernamental, una gran huelga, el desencadenamiento de una guerra, etc\u00e9tera); <em>no hay nada mec\u00e1nico en esto<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 del hecho real de que, en general, una modificaci\u00f3n en la econom\u00eda, tarde o temprano, <em>tiende a operar modificaciones de conjunto<\/em>. Esto ocurre en la medida en que la econom\u00eda es la base material a partir de la cual se alza todo el edificio social; si esa base sufre una conmoci\u00f3n, no hay manera de que el resto del edificio no la sienta. Pero lo que queremos destacar aqu\u00ed es que las consecuencias pol\u00edticas de esa conmoci\u00f3n nunca ser\u00e1n autom\u00e1ticas. Por el contrario, en muchos casos ser\u00e1n la resultante de su combinaci\u00f3n con las tendencias de la lucha de clases precedente, como observara agudamente Trotsky m\u00e1s de una vez.<\/p>\n<p>En todo caso, una coyuntura pol\u00edtica es <em>un espacio de tiempo relativamente limitado en el cual los elementos que componen la realidad econ\u00f3mica, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica se encuentran ordenados de determinada manera<\/em>, configurando los rasgos o caracter\u00edsticas salientes de ese momento.<\/p>\n<p>De all\u00ed se deriva otro aspecto: el hecho de que las coyunturas puedan ir variando incluso si no se produce un cambio sustancial de los elementos que componen la totalidad de la situaci\u00f3n pol\u00edtica. El solo hecho de que esos elementos se ordenen de una manera distinta ya implica cambios en la resultante pol\u00edtica total.<\/p>\n<p>Ese mismo alcance limitado de toda coyuntura, y el hecho de que los elementos que la componen puedan variar o no (o var\u00eda el peso espec\u00edfico relativo de cada uno de ellos en cada momento dado), es lo que hace que esta categor\u00eda de limitado alcance temporal remita a otras escalas de tiempo m\u00e1s amplias: las situaciones, etapas, ciclos o \u00e9pocas de la lucha de clases, de las que nos ocuparemos enseguida.<\/p>\n<p>A la hora de hacer pol\u00edtica no s\u00f3lo de conjunto, sino, como ocurre cotidianamente, en un gremio o f\u00e1brica, en una facultad o una escuela, la evaluaci\u00f3n de las circunstancias que determinan el conflicto debe estar en el quehacer de todo militante. <em>Toda acci\u00f3n que se precie de tal, en cualquier \u00e1mbito y de cualquier naturaleza, y con mayor motivo la acci\u00f3n pol\u00edtica, opera sobre una serie de relaciones creadas que deben evaluarse de la manera m\u00e1s cient\u00edfica y objetiva posible<\/em>. Para esta evaluaci\u00f3n, la comprensi\u00f3n de la coyuntura es una necesidad de primer orden si no se pretende actuar a ciegas o con una orientaci\u00f3n que, por no partir de las determinaciones objetivas de la realidad, impida realmente transformarla o incidir sobre ella.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_zhjnaa8p6o5s\"><\/a> 3.2 \u00c9pocas, etapas, ciclos y situaciones<\/h3>\n<p>El marxismo opera con <em>varias escalas de tiempo superpuestas<\/em>. De entre esas escalas de tiempo se puede pasar de las m\u00e1s inmediatas (como la de coyuntura) a la de \u00e9poca, con otras intermedias como situaciones, etapas o ciclos hist\u00f3ricos. Recordemos aqu\u00ed que el orden l\u00f3gico de las cosas es exactamente el opuesto: de la definici\u00f3n m\u00e1s general de \u00e9poca o per\u00edodo hist\u00f3rico, pasando por la de etapa, ciclos o situaciones y llegando a la coyuntura. No es cuesti\u00f3n de una apreciaci\u00f3n mec\u00e1nica o formal de esas categor\u00edas, sino de entender c\u00f3mo se combinan las dimensiones temporales y espaciales, c\u00f3mo se constituye una s\u00edntesis de ambas coordenadas, <em>c\u00f3mo se combinan las diferentes temporalidades (o los distintos planos de las relaciones de fuerzas), desde las m\u00e1s hist\u00f3ricas a las m\u00e1s coyunturales.<\/em><\/p>\n<p>Requiere de experiencia poder medir los distintos momentos pol\u00edticos de una manera que no sobre o subestime sus potencialidades, rasgos y caracter\u00edsticas; como se dice habitualmente entre la militancia, <em>no impresionarse ni en un sentido ni en el otro<\/em>, por exceso o defecto, en lo que hace a las relaciones de fuerzas entre las clases.<\/p>\n<p>Es importante aqu\u00ed tener presente el conjunto de las determinaciones de un per\u00edodo pol\u00edtico concreto, que exceden la coyuntura o la manifestaci\u00f3n m\u00e1s inmediata de sus elementos. Coyunturas adversas pueden ocurrir sin modificar el cuadro m\u00e1s de conjunto de una situaci\u00f3n o etapa pol\u00edtica m\u00e1s favorable y, por lo tanto, estar llamada a revertirse en un momento posterior (aunque, en lo inmediato, comprenderla en toda su especificidad sea muy importante para no equivocarse a la hora de formular una pol\u00edtica revolucionaria). Porque si bien las cosas adquieren concreci\u00f3n de coyuntura en coyuntura, <em>las escalas temporales que<\/em> <em>determinan la realidad de largo, mediano y corto plazo se superponen, dando lugar a un determinado ordenamiento de las relaciones de fuerzas<\/em>.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo anterior, existen momentos <em>trascendentes <\/em>(hist\u00f3ricos, por as\u00ed decirlo) donde determinada circunstancia o factor modifica el cuadro en su conjunto. Para medir las cosas en su justa dimensi\u00f3n, cabe tener presente esta superposici\u00f3n de temporalidades que entra\u00f1a toda situaci\u00f3n pol\u00edtica para entender el alcance de la modificaci\u00f3n que ha ocurrido bajo determinadas circunstancias.<\/p>\n<p>Marx hablaba de <em>\u00e9poca hist\u00f3rica <\/em>d\u00e1ndole al concepto un car\u00e1cter fuertemente <em>estructural <\/em>vinculado al ascenso y agon\u00eda del capitalismo (o cualquier otra formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social) como subproducto de determinada relaci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n, donde las \u00faltimas se terminaban transformando en obst\u00e1culos o camisas de fuerza para el desarrollo de las primeras. Tambi\u00e9n se ha utilizado la categor\u00eda de \u201c\u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista\u201d a partir de la I Guerra Mundial en 1914, como para dar cuenta del hecho m\u00e1s general de que bajo el capitalismo en el \u00faltimo siglo, las circunstancias generales estaban maduras como para plantear <em>la actualidad de la pelea por el socialismo <\/em>vinculado a la maduraci\u00f3n de los factores objetivos a partir del desarrollo del proletariado como clase. En las circunstancias particulares de los a\u00f1os 30, Trotsky hab\u00eda ido incluso m\u00e1s lejos, planteando que esas condiciones se hab\u00edan comenzado a pudrir un poco.<\/p>\n<p>Si acordamos en dar un mayor peso econ\u00f3mico- estructural a la categor\u00eda de \u00e9poca (precisamente esa contradicci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n que se abre a partir de determinado momento en toda formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social), ya cuando nos remitimos a la de ciclo pol\u00edtico o etapa hacemos m\u00e1s hincapi\u00e9 en las determinaciones o rasgos <em>pol\u00edticos <\/em>de todo un per\u00edodo. Por ejemplo, est\u00e1 claro que la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn pareci\u00f3 abrir un ciclo pol\u00edtico caracterizado por la ausencia de la revoluci\u00f3n social (aunque, al mismo tiempo, desbloqueara hist\u00f3ricamente su resurgimiento en sentido socialista).<\/p>\n<p>Cuando hablamos de <em>ciclo pol\u00edtico o etapa <\/em>podemos fijar m\u00e1s la atenci\u00f3n en determinadas caracter\u00edsticas pol\u00edticas generales de temporalidad larga y que identifican todo un per\u00edodo. Ahora bien, la <em>situaci\u00f3n pol\u00edtica <\/em>ocupa un lugar intermedio entre ciclo o etapa y coyuntura. Es decir, la definici\u00f3n de situaci\u00f3n se encuentra en un lugar que no es el de las determinaciones econ\u00f3mico-estructurales o del ciclo pol\u00edtico m\u00e1s de conjunto, pero tampoco de la coyuntura. En todo caso, configura un momento fuertemente marcado por los rasgos pol\u00edticos de un determinado per\u00edodo (por unas relaciones de fuerzas que van a marcar en un sentido u otro un per\u00edodo que puede abarcar alrededor de uno o dos a\u00f1os, por ejemplo).<\/p>\n<p>A modo de ejemplo podr\u00edamos hablar del ciclo pol\u00edtico que se vive en Latinoam\u00e9rica desde comienzos del nuevo siglo, muy distinto a los del ciclo de los a\u00f1os 90, pero dentro del cual, en distintos pa\u00edses, sus situaciones nada tienen que ver con las del momento de apogeo de las rebeliones populares que marcaron pa\u00edses como Venezuela, Argentina o Bolivia a\u00f1os atr\u00e1s. O la situaci\u00f3n actualmente en el mundo \u00e1rabe, que vive un ciclo de conjunto de rebeli\u00f3n popular, pero donde los contrastes de pa\u00eds a pa\u00eds en sus cambiantes situaciones es muy agudo.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, en todo caso, es no marearse ni caer en esquematismos. Sea con estas categor\u00edas o con otras, de lo que se trata es de atrapar, apreciar en toda su concreci\u00f3n un momento pol\u00edtico determinado de manera tal de llevar adelante una pol\u00edtica revolucionaria adecuada. Y esto requiere una mirada integral que capture todos los elementos en juego, en su interacci\u00f3n; que logre, en cada caso, comprender cu\u00e1l es el determinante principal (que <em>no <\/em>ser\u00e1 siempre y necesariamente el econ\u00f3mico, que s\u00f3lo lo es en \u00faltima instancia); y que, a la vez, no pierda de vista que todo recorte que hagamos de un momento determinado de la realidad opera siempre en un contexto mayor que est\u00e1 ah\u00ed para fijar el l\u00edmite de las cosas. Porque, en definitiva, esa captura de momentos, esa caracterizaci\u00f3n de la coyuntura o situaci\u00f3n en la cual se va a actuar, es parte del ABC del quehacer pol\u00edtico.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_i4m9r05x5npf\"><\/a> 3.3 Crisis org\u00e1nicas y reabsorci\u00f3n de las revoluciones<\/h3>\n<p>Intentaremos ahora ahondar en el tema introduciendo algunas de las categor\u00edas de an\u00e1lisis del marxista italiano Antonio Gramsci, de gran riqueza. Gramsci fue uno de los grandes exponentes de la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, m\u00e1s all\u00e1 de que el aislamiento en el que qued\u00f3 le impidiera tomar una postura clara respecto de la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS y la hist\u00f3rica batalla de Le\u00f3n Trotsky al respecto (equivocadamente, tendi\u00f3 a darle la raz\u00f3n a Stalin en sus planteos de \u201csocialismo en un solo pa\u00eds).<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-5\" href=\"#post-120-endnote-5\">[5]<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Gramsci no comprendi\u00f3 las posiciones de Trotsky, pese a que a comienzos de los a\u00f1os 30 defendi\u00f3 sus mismas posiciones acerca de la importancia del frente \u00fanico obrero de comunistas y socialdem\u00f3cratas contra el fascismo (cuando el stalinismo defin\u00eda a los segundos como \u201csocialfascistas\u201d y se negaba a ning\u00fan acuerdo con ellos). Lo parad\u00f3jico del caso es que defendiendo las mismas posiciones que el gran revolucionario ruso, se dedic\u00f3 a polemizar err\u00f3neamente contra Trotsky y su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, a la que ve\u00eda \u201ccaduca\u201d para los pa\u00edses de Europa occidental. Para sumar confusiones, hay que agregar la utilizaci\u00f3n y difusi\u00f3n <em>reformista <\/em>de su pensamiento, primero en manos del PCI (Partido Comunista Italiano) y luego de los pensadores socialdem\u00f3cratas. Un operativo que contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas, ahora desarrollado por los populistas de nuevo cu\u00f1o que subrayan sobre todo el concepto de \u201cnaci\u00f3n\u201d y caen en formulaciones de revoluci\u00f3n por etapas.<\/p>\n<p>Lo anterior, sin embargo, no menoscaba la veta revolucionaria de su pensamiento ni el valor de sus ense\u00f1anzas. Es inmensa la riqueza de algunas de sus categor\u00edas de an\u00e1lisis pol\u00edtico y la densidad de su elaboraci\u00f3n acerca de la pol\u00edtica y los problemas de construcci\u00f3n partidaria; Gramsci era un dirigente de partido, el m\u00e1s importante del PCI cuando fue detenido en 1928. Al respecto, tiene inter\u00e9s el estudio de su pelea por poner en pie de guerra al PC italiano contra oportunistas del PS como Turati y ultraizquierdistas como Bordiga y todo el arco iris intermedio.<\/p>\n<p>De entre las categor\u00edas gramscianas m\u00e1s interesantes, queremos destacar principalmente dos: la de <em>crisis org\u00e1nica <\/em>y la de <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em>, que sirven para acrecentar el c\u00famulo de herramientas de an\u00e1lisis pol\u00edtico del marxismo revolucionario (muchas veces, lamentablemente, empleadas de manera simplista y por fuera de la riqueza de los procesos hist\u00f3ricos que le dieron origen). Se suman a categor\u00edas como situaci\u00f3n revolucionaria, crisis revolucionaria, vac\u00edo de poder, crisis de direcci\u00f3n revolucionaria, trabajadas por Lenin, Trotsky o Rosa Luxemburgo (\u00e9sta \u00faltima, en particular, contribuy\u00f3 con sus categor\u00edas de huelga de masas y otras relacionadas con las experiencias de acci\u00f3n desde abajo de la clase trabajadora). Esas categor\u00edas se construyeron a partir de la riqueza del per\u00edodo hist\u00f3rico en el que les toc\u00f3 vivir, <em>marcado por la actualidad de la revoluci\u00f3n socialista en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico del t\u00e9rmino.<\/em><\/p>\n<p>Volviendo a Gramsci, digamos que con <em>crisis org\u00e1nica <\/em>se refer\u00eda a una situaci\u00f3n no coyuntural en la que est\u00e1 puesta en cuesti\u00f3n <em>la dominaci\u00f3n misma de la clase explotadora<\/em>. Una crisis org\u00e1nica remite al hecho de que, tal como est\u00e1 organizado, <em>el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n, el r\u00e9gimen pol\u00edtico y la forma de Estado que le son propios ya no van m\u00e1s, y se debe ir a un nuevo punto de equilibrio<\/em>, en un sentido u otro, lo que resuelve en el marco y por intermedio de una crisis. Se ve entonces que la categor\u00eda funde tanto el plano econ\u00f3mico estructural como el espec\u00edficamente pol\u00edtico en uno solo. Se trata de un \u201ctodo sint\u00e9tico\u201d cuyo \u00e1mbito temporal podr\u00eda colocarse dentro del de etapa o ciclo hist\u00f3rico, aunque remita, m\u00e1s que a determinaciones puramente \u201cpol\u00edticas\u201d, a un punto intermedio pol\u00edtico-estructural. Ejemplos que combinan una aguda crisis econ\u00f3mica con un punto final del viejo sistema de partidos (o de la forma del Estado, esto es, el <em>r\u00e9gimen <\/em>pol\u00edtico), podr\u00edan ser hoy los casos de Egipto, Grecia o Espa\u00f1a, o, en 2001, la situaci\u00f3n que se vivi\u00f3 en la Argentina con el \u201cQue se vayan todos\u201d. Por otra parte, tambi\u00e9n es caracter\u00edstica en Gramsci la aguda categor\u00eda de <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em>, que designa cuando, desde arriba, desde el poder del Estado o el gobierno, un determinado grupo explotador se apropia de las banderas de una revoluci\u00f3n o rebeli\u00f3n popular para vaciarla de contenido y \u201cresolver\u201d estas mismas demandas de manera distorsionada. En el ejemplo cl\u00e1sico de Gramsci, la revoluci\u00f3n pasiva es la que termin\u00f3 provocando la nunca del todo bien resuelta unificaci\u00f3n italiana entre el norte industrial y el sur campesino del pa\u00eds (<em>Risorgimento<\/em>). A esto se refer\u00eda Gramsci con \u201cpasivizaci\u00f3n\u201d de la revoluci\u00f3n; lo que en la tradici\u00f3n de nuestra corriente hemos llamado, en igual sentido, <em>reabsorci\u00f3n <\/em>de los procesos de rebeli\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Lo anterior ilustra la riqueza de las categor\u00edas de an\u00e1lisis del marxismo, pero agregando un alerta: estas definiciones nunca podr\u00edan aportarse desde afuera de los procesos mismos, o de manera mec\u00e1nica y abstracta. Se deben llenar de contenido y s\u00f3lo pueden adquirir toda su vitalidad y \u201cflorida riqueza\u201d cuando son expresi\u00f3n de una apropiaci\u00f3n realmente sustantiva y no formal de las m\u00faltiples determinaciones y pliegues de todo proceso real. En ausencia de esto, s\u00f3lo quedan f\u00f3rmulas muertas que nada pueden explicar. Llegado el caso, es preferible una <em>descripci\u00f3n seria <\/em>de los procesos antes que aplicarles definiciones de modo no org\u00e1nico, desde afuera, que nada pueden explicar y que fuerzan a la realidad a coincidir con el esquema previo.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_97zih6zevmau\"><\/a> 3.4 Crisis revolucionarias y organismos de doble poder<\/h3>\n<p>Nos queda desarrollar las categor\u00edas del an\u00e1lisis vinculadas a los momentos m\u00e1s <em>extremos<\/em>, cuando lo que se pone en juego es <em>el problema del poder<\/em>. En ese caso se dice que se abre una \u201ccrisis revolucionaria\u201d, un momento donde se observa una <em>p\u00e9rdida del control de la situaci\u00f3n <\/em>por parte de la burgues\u00eda (a la que tambi\u00e9n se le da el nombre de \u201cvac\u00edo de poder\u201d). Esas circunstancias agudas dan lugar en muchos casos a momentos en que se puede decir que \u201cel poder est\u00e1 en las calles\u201d (tal como se vivi\u00f3, por ejemplo, en el Argentinazo de diciembre del 2001, o en el Octubre boliviano de 2003), en el sentido de que los explotados y oprimidos, con su movilizaci\u00f3n, son los que marcan la t\u00f3nica de las cosas. Sin embargo, con eso no alcanza. No alcanza con que el poder \u201cest\u00e9 en las calles\u201d, aunque sea un presupuesto para ir m\u00e1s all\u00e1. Porque una situaci\u00f3n as\u00ed, poco org\u00e1nica, <em>siempre se termina reabsorbiendo si no cristaliza en organismos o instituciones <\/em>que representen realmente ese poder alternativo. Ir m\u00e1s all\u00e1 es plantear, al calor del desarrollo de la crisis, la necesidad de poner en pie <em>organismos alternativos a los del Estado capitalista<\/em>. Ocurre muchas veces que el vaciamiento del Estado a la hora de la administraci\u00f3n de los asuntos \u2013un subproducto de la aguda crisis gubernamental y de las instituciones del r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n\u2013, circunstancia en la que nadie se hace cargo de las cosas, da lugar al surgimiento, emp\u00edricamente y por necesidad, de organismos populares que desde abajo toman en sus manos los asuntos m\u00e1s graves y urgentes. Esto puede ocurrir a nivel de los lugares de trabajo (comit\u00e9s de huelga) y la coordinaci\u00f3n de \u00e9stos, y tambi\u00e9n a escala municipal, sobre una base m\u00e1s territorial. La generalizaci\u00f3n de estas experiencias y su eventual maduraci\u00f3n puede dar lugar a organismos que se vayan centralizando regional y nacionalmente, incluso enlazando lo laboral y lo territorial. Cuanto sucede esto \u00faltimo, comienza a erigirse un <em>doble poder<\/em>.<\/p>\n<p>Este proceso tiene muchas veces una din\u00e1mica m\u00e1s o menos objetiva. Pero tambi\u00e9n es imprescindible que los socialistas revolucionarios lo <em>alienten<\/em>: \u00e9sta es una obligaci\u00f3n n\u00famero uno, estrat\u00e9gica, en las crisis revolucionarias. El componente principal y decisivo de la pol\u00edtica revolucionaria en esas circunstancias es plantear c\u00f3mo <em>resolver el problema del poder a partir de las nuevas organizaciones de masas en lucha<\/em>. Porque la tarea de los socialistas revolucionarios es <em>generalizar <\/em>lo que las propias masas est\u00e1n creando, pero tambi\u00e9n <em>anticiparse <\/em>educando y planteando la necesidad de este tipo de organismos <em>y tomar la iniciativa de crearlos donde haya condiciones<\/em>.<\/p>\n<p>Otro elemento central es el <em>contenido de clase <\/em>de esta orientaci\u00f3n: los socialistas revolucionarios tratamos de <em>darle peso central a la clase obrera en estos organismos<\/em>. Tratamos de que el elemento estructural, org\u00e1nico, de los lugares de trabajo, se combine con el territorial, se ampl\u00ede hacia al territorio, pero sin perder de vista que nuestra estrategia es que <em>la clase obrera hegemonice la alianza de clases explotadas y oprimidas que dispute el poder<\/em>.<\/p>\n<p>Ya cuando comienza la compleja din\u00e1mica de la puesta en pie de organismos de poder alternativos, m\u00e1s que un mero \u201cvac\u00edo de poder\u201d, lo que comienza a configurarse es realmente una <em>dualidad de poderes<\/em>, como ocurri\u00f3 cl\u00e1sicamente en varias de las revoluciones de la primera mitad del siglo pasado, trat\u00e1ndose, en ese caso, de organismos de poder alternativos de la clase obrera como fueron los <em>Soviets <\/em>en la Revoluci\u00f3n Rusa, los <em>Consejos Obreros <\/em>en el levantamiento en 1919 y 1920 de los obreros en Tur\u00edn y el norte de Italia, las formas sovi\u00e9ticas emergentes en la Alemania de esos a\u00f1os y tantas otras experiencias de ese per\u00edodo.<\/p>\n<p>Esta dualidad de poderes puede expresarse en <em>organismos de doble poder<\/em>, aunque tambi\u00e9n por intermedio de formaciones guerrilleras u otro tipo de organizaciones, como pas\u00f3 en las revoluciones de la segunda posguerra. En ese caso, el problema fue que no se trat\u00f3 de organismos obreros caracterizados por ser \u00e1mbitos de democracia de base o socialista, con el agravante, entonces, de que no pudieron dar lugar a dictaduras proletarias, porque no se trataba de organismos de democracia de bases obreras (y tampoco campesinas, cosa de la que se sabe menos, sino de encuadramiento burocr\u00e1tico de las masas). Es por esto \u00faltimo que, aunque es su obligaci\u00f3n intervenir en todo proceso revolucionario <em>tal como es<\/em>, la estrategia del socialismo revolucionario, confirmada por todos los acontecimientos del siglo pasado, <em>es la puesta en pie de organismos de poder alternativo con centralidad obrera y caracterizados por la democracia socialista<\/em>. Desde otro \u00e1ngulo, m\u00e1s vinculado con los aspectos de estrategia revolucionaria y no tanto como mera categor\u00eda del an\u00e1lisis, volveremos m\u00e1s abajo acerca de la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_64skshqrmxmn\"><\/a> 3.5 La importancia de la caracterizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Continuando con los problemas del an\u00e1lisis pol\u00edtico, en la jerga militante un concepto habitual es el de <em>caracterizaci\u00f3n<\/em>, categor\u00eda que se nutre de todos los conceptos se\u00f1alados arriba, pero que es a la vez <em>m\u00e1s general y m\u00e1s espec\u00edfica<\/em>. Porque por caracterizaci\u00f3n se entiende cualquier an\u00e1lisis de un fen\u00f3meno que tenga que ver con la acci\u00f3n pol\u00edtica: <em>una caracterizaci\u00f3n es la definici\u00f3n que se tiene acerca de un determinado proceso, organizaci\u00f3n o, incluso, persona <\/em>(definici\u00f3n que siempre debe ser din\u00e1mica, sobre todo, cuando hablamos de un compa\u00f1ero o compa\u00f1era, <em>que nunca podr\u00edan ser evaluados mediante una definici\u00f3n est\u00e1tica o mec\u00e1nica<\/em>). Caracterizaci\u00f3n implica alg\u00fan <em>esclarecimiento <\/em>del fen\u00f3meno de que se trate. Una caracterizaci\u00f3n es un an\u00e1lisis, una definici\u00f3n acerca del fen\u00f3meno, y a partir de ella se puede realizar, de manera cient\u00edfica y no emp\u00edrica, una acci\u00f3n sobre el fen\u00f3meno dado. La caracterizaci\u00f3n tiene una serie de rasgos que la determinan: podr\u00edamos decir que es, a la vez, <em>anal\u00edtica y sint\u00e9tica<\/em>. Porque, por un lado, puede dar lugar a una descripci\u00f3n, un an\u00e1lisis de los componentes del fen\u00f3meno del que se trate. Pero, a la vez, caracterizaci\u00f3n implica <em>s\u00edntesis<\/em>, es decir, <em>una definici\u00f3n y no una lista de rasgos<\/em>. De all\u00ed que la caracterizaci\u00f3n es un instrumento clave de la acci\u00f3n pol\u00edtica, ya que permite llevarla a cabo no de manera <em>emp\u00edrica o irreflexiva<\/em>, sino lo m\u00e1s <em>cient\u00edfica <\/em>y precisa posible.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: a partir de las categor\u00edas arriba se\u00f1aladas, se instala esta cuesti\u00f3n general y b\u00e1sica de la acci\u00f3n militante, que es que trata de partir de una caracterizaci\u00f3n lo m\u00e1s ajustada posible del escenario o fen\u00f3meno sobre el que se va a actuar para acrecentar las posibilidades de dar en el blanco y triunfar en la batalla que se avecina.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_2et92p0\"><\/a> 4) Programa, principios y teor\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista<\/h2>\n<p>De los elementos de comprensi\u00f3n de la realidad y de las relaciones de fuerzas entre las clases, debemos pasar ahora a un plano m\u00e1s vinculado con la acci\u00f3n, dejando atr\u00e1s el mero an\u00e1lisis. Nos detendremos en una serie de aspectos de la actividad militante que tienden a establecer una suerte de <em>puente <\/em>entre la realidad dada y los objetivos finales por intermedio de la acci\u00f3n sobre ella para transformarla (porque, como dec\u00eda Marx, los fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo y de lo que se trata es de transformarlo).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entra el problema del programa. En t\u00e9rminos muy generales, un programa es un <em>conjunto de tareas <\/em>que est\u00e1n planteadas para resolver un determinado problema, de cualquier tipo que sea. Claro que ya un programa <em>pol\u00edtico <\/em>es una suerte de <em>s\u00edntesis de los objetivos que se da una determinada organizaci\u00f3n \u2013un partido, movimiento o el instrumento organizativo que sea\u2013 para transformar el estado de cosas de una sociedad.<\/em><\/p>\n<p>Un programa pol\u00edtico tiene dos planos que se combinan \u00edntimamente, pero que deben ser tomados por separado. Por una parte, todo programa supone un <em>an\u00e1lisis de la realidad <\/em>de la que se trate; no puede formularse en el aire, en el vac\u00edo o arbitrariamente: <em>necesariamente debe partir del terreno real de los problemas que est\u00e1 planteado sean resueltos.<\/em><\/p>\n<p>Pero el programa tiene un segundo aspecto que podr\u00edamos definir como m\u00e1s \u201csubjetivo\u201d o \u201cfinalista\u201d (en el sentido de los propios fines, aunque necesariamente se desprende de las determinaciones objetivas y de lo que es necesario para transformar la realidad), y que hace al <em>tipo de respuesta <\/em>que se le d\u00e9 a esos problemas. Claro que del propio an\u00e1lisis, cient\u00edficamente, se desprender\u00e1 la <em>radicalidad <\/em>de las respuestas necesarias. Pero esto sigue estando todav\u00eda en el plano objetivo de las cosas. El elemento subjetivo es que <em>darse un programa ya es una acci\u00f3n<\/em>: un llamado a la acci\u00f3n bajo determinados par\u00e1metros. \u201cS\u00f3lo el que quiere fuertemente identifica los elementos necesarios para la realizaci\u00f3n de su voluntad\u201d, dec\u00eda agudamente Gramsci. Porque un programa que <em>nada tenga que ver con una acci\u00f3n transformadora, revolucionaria sobre la realidad, no es tal, no es un resorte para una acci\u00f3n sobre la realidad<\/em>. En todo caso, no es un programa revolucionario; ser\u00e1 otra cosa, uno reformista o conservador.<\/p>\n<p>Pero antes de continuar con la problem\u00e1tica del programa, previo a \u00e9l y referido a los fundamentos m\u00e1s <em>generales <\/em>de la pol\u00edtica revolucionaria, est\u00e1n los <em>principios<\/em>. Adelant\u00e9monos a se\u00f1alar que los principios son una serie de criterios, nudos o aspectos profundos, estructurales y generales, aplicables a la generalidad de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria, y que funcionan como <em>l\u00edneas directrices o par\u00e1metros m\u00e1s de conjunto de la acci\u00f3n socialista<\/em>. Dec\u00eda Nahuel Moreno que los principios son pocos, no multitud, y son muy claros. Se desprenden de la propia formaci\u00f3n de clases de la sociedad y se vinculan con los presupuestos que est\u00e1n necesariamente colocados para terminar con ella.<\/p>\n<p>Por ejemplo: es de principios para los socialistas revolucionarios que la clase obrera no se mezcle en ning\u00fan partido y, menos que menos, gobierno en com\u00fan con la burgues\u00eda. Es un principio simple, como se ve, y se llama <em>defensa de la independencia pol\u00edtica de los trabajadores<\/em>. Es un principio socialista que \u00e9stos deben organizarse pol\u00edticamente con instrumentos propios, de manera <em>separada <\/em>de la clase explotadora. Es de principios, tambi\u00e9n, el apoyo incondicional a toda lucha de los trabajadores, de los explotados y oprimidos, dirija quien la dirija. Es de principios que en esa lucha estamos siempre del lado de los explotados y oprimidos, nunca del lado de los explotadores u opresores.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es de principios que en toda lucha impulsamos siempre la libre autodeterminaci\u00f3n de los trabajadores. Que m\u00e1s all\u00e1 de todas las consideraciones t\u00e1cticas que se puedan hacer, <em>nos caracteriza la lucha por la acci\u00f3n cada vez m\u00e1s autodeterminada de la clase obrera, y que estamos en contra de cualquier forma de sustituismo social de la clase obrera en la revoluci\u00f3n socialista<\/em>. Se trata de algo que, despu\u00e9s de las experiencias del siglo pasado, para nuestra corriente es <em>axiom\u00e1tico<\/em>. Por eso mismo, los socialistas revolucionarios estamos en contra de la burocracia sindical, agente dentro del movimiento obrero de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Claro que hay algunos principios m\u00e1s; por ejemplo: nuestra perspectiva internacionalista, de socialismo internacional, en contra del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d (o formulaciones nacionalistas del tipo \u201csocialismo americano\u201d en boga hoy en algunas corrientes latinoamericanistas). Pero los principios no son multitud, sino unos pocos criterios generales cuya infracci\u00f3n <em>hipoteca irremediablemente cualquier pol\u00edtica que se pretenda revolucionaria<\/em>.<\/p>\n<p>Por esto mismo, los principios <em>no pueden ser nunca moneda de cambio<\/em>; se desprenden de las determinaciones m\u00e1s generales e hist\u00f3ricas de la lucha de clases contra el capitalismo y por el socialismo aut\u00e9ntico, y su infracci\u00f3n <em>cuestiona el car\u00e1cter revolucionario de la pol\u00edtica y la organizaci\u00f3n que la cometa<\/em>, justamente porque cuestiona los fundamentos mismos para que esa acci\u00f3n pueda ser realmente transformadora. Lo mismo cabe aclarar respecto a otro problema principista: <em>la actitud respecto del parlamentarismo<\/em>. Participamos obligatoriamente en las elecciones y el propio parlamento, porque es la \u00fanica manera de desautorizarlos frente a las masas. En esto no puede haber ning\u00fan infantilismo, so pena de no poder disputar pol\u00edticamente a las grandes masas. Pero lo hacemos de manera <em>subordinada <\/em>al impulso a la acci\u00f3n directa de los trabajadores. <em>Y trabajamos en la perspectiva de su acci\u00f3n directa y organizaci\u00f3n independiente, de sus propios organismos de lucha y poder, de la democracia directa de los explotados y oprimidos en oposici\u00f3n a las formas representativas de la democracia burguesa<\/em>. Pero esto nos lleva directamente al debate de reforma y revoluci\u00f3n, que veremos enseguida.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_5obtxmba7pzr\"><\/a> 4.1 Reforma y revoluci\u00f3n. El surgimiento hist\u00f3rico de la clase obrera<\/h3>\n<p>Lo primero a se\u00f1alar es que todo programa se desprende de la formulaci\u00f3n de una determinada teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, que no es otra cosa que <em>el an\u00e1lisis de las condiciones necesarias para lograr la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad<\/em>, las fuerzas motrices a tal efecto. De ah\u00ed que formulaciones como \u201creforma o revoluci\u00f3n\u201d y \u201crevoluci\u00f3n por etapas o revoluci\u00f3n permanente\u201d hayan surgido del crisol de esa pelea estrat\u00e9gica: del debate acerca de las condiciones y v\u00edas para transformar la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>El siglo XIX fue contradictorio acerca de las posibilidades de transformaci\u00f3n social de la mano de la clase obrera, porque, aunque deformadamente y con una serie de inercias, la burgues\u00eda todav\u00eda lograba resolver un conjunto de tareas hist\u00f3ricas. La idea de \u201crevoluci\u00f3n desde arriba\u201d surge, justamente, sobre este fondo hist\u00f3rico, aunque este car\u00e1cter revolucionario de la burgues\u00eda se fue agotando con el desarrollo hist\u00f3rico de la clase obrera, que le fue limitando cada vez m\u00e1s los m\u00e1rgenes de maniobra. De ah\u00ed que la burgues\u00eda fuera trasmut\u00e1ndose en una fuerza cada vez m\u00e1s conservadora y reaccionaria; una clase que ya estaba en el poder y tem\u00eda como a la peste a la clase obrera. Sin embargo, todav\u00eda en ese siglo se pudo apreciar la unificaci\u00f3n capitalista industrial de EE.UU. en la guerra civil bajo la \u00e9gida de Lincoln (que acab\u00f3 en gran medida con el esclavismo y tuvo ribetes de verdadera \u201crevoluci\u00f3n social\u201d) o la unificaci\u00f3n alemana a cargo de Bismarck. Sin embargo, ya otras tareas hist\u00f3ricas en manos de la burgues\u00eda no lograban ser saldadas de manera tan categ\u00f3rica, como fue el caso del <em>Risorgimento <\/em>italiano tan bien analizado por Gramsci, por no hablar de los pa\u00edses coloniales o semicoloniales que tienen hasta el d\u00eda de hoy un conjunto de tareas nacionales y democr\u00e1ticas pendientes.<\/p>\n<p>Por esto, ya en el siglo XX las cosas cambian completamente. El siglo despuntaba con la revoluci\u00f3n de 1905 en Rusia que, como se\u00f1alara Trotsky, mostraba que el siglo XIX \u201cno hab\u00eda pasado en vano\u201d y <em>marcaba el surgimiento hist\u00f3rico de la clase obrera y, por lo tanto, la actualidad de la revoluci\u00f3n socialista<\/em>. La burgues\u00eda ahora devenida en imperialista se trasmutaba en una fuerza abiertamente contrarrevolucionaria, que no dud\u00f3 en provocar el ba\u00f1o de sangre que result\u00f3 ser el siglo XX. Entre estas verdaderas <em>regresiones hist\u00f3ricas <\/em>impuestas por el capitalismo en el siglo pasado est\u00e1 el caso del nazismo y las dos guerras mundiales, por no hablar de la bomba at\u00f3mica y la parte que le toc\u00f3 en esta historia a la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-6\" href=\"#post-120-endnote-6\">[6]<\/a><\/sup>. Hoy mismo, la consigna de <em>socialismo o barbarie <\/em>se actualiza con un mundo que sigue armado hasta los dientes e impide descartar la eventualidad de nuevos conflictos b\u00e9licos, en la medida en que la crisis econ\u00f3mica mundial no logre ser resuelta.<\/p>\n<p>El contexto epocal es que a partir de 1914 las tendencias a la regresi\u00f3n capitalista se transformaban en un hecho, y si es verdad que el desarrollo de las fuerzas productivas sigui\u00f3 en marcha (no se verific\u00f3 una regresi\u00f3n absoluta de las fuerzas productivas, como muchas veces se crey\u00f3, sino m\u00e1s bien <em>un desarrollo contradictorio de productivas y regresivas<\/em>), esto ocurri\u00f3 como parte de una \u00e9poca, ella s\u00ed, de decadencia relativa en el sentido hist\u00f3rico del t\u00e9rmino: <em>la \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones que estamos viviendo, y que podr\u00eda estar reabri\u00e9ndose con la actual crisis mundial<\/em>.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es lo que pone l\u00edmites al reformismo. No es que no se sigan verificando reformas. Pero se trata de un reformismo de mucho m\u00e1s <em>corto alcance<\/em>, sin perspectivas hist\u00f3ricas, para no agregar que dichas reformas, cuando ocurren, lo hacen en todo caso en un contexto donde la t\u00f3nica global de las \u00faltimas d\u00e9cadas de capitalismo neoliberal ha sido de regresi\u00f3n y no de progreso.<\/p>\n<p>Fue sobre ese fondo hist\u00f3rico abierto por la I Guerra Mundial y la Revoluci\u00f3n de Octubre que se afinc\u00f3 la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente como teor\u00eda de la <em>necesidad y posibilidad <\/em>de la revoluci\u00f3n socialista para transformar la sociedad. De all\u00ed la oposici\u00f3n entre la revoluci\u00f3n por etapas (reformista en lo que hace a la transformaci\u00f3n del sistema) y la revoluci\u00f3n permanente, que no reconoce la posibilidad de ninguna etapa intermedia progresiva de transformaci\u00f3n social en condiciones en que la \u201cprogresividad\u201d del sistema ha quedado hist\u00f3ricamente cuestionada desde hace m\u00e1s de un siglo<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-7\" href=\"#post-120-endnote-7\">[7]<\/a><\/sup>. Y si bien el sistema se caracteriza por vivir constantes transformaciones, lo <em>progresivo <\/em>de estas transformaciones, sus posibilidades de resolver los problemas estructurales en un sentido progresista para el conjunto de la humanidad, <em>ya no <\/em>est\u00e1 a la orden del d\u00eda. Por el contrario, la alternativa es m\u00e1s que nunca <em>el socialismo o la barbarie<\/em>, dado el peligro que supone para el desarrollo de la fuerza de trabajo y la sana reproducci\u00f3n de la naturaleza, el capitalismo mundializado de hoy<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-8\" href=\"#post-120-endnote-8\">[8]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_929pgt74896h\"><\/a> 4.2 El programa de reivindicaciones transitorias<\/h3>\n<p>A partir del siglo XX se establece una dial\u00e9ctica particular respecto del programa revolucionario. El capitalismo se ha transformado de r\u00e9gimen progresivo en regresivo, raz\u00f3n por la cual es muy dif\u00edcil arrancar de su seno conquistas hist\u00f3ricas, que no tengan marcha atr\u00e1s. Por esta misma raz\u00f3n es que tambi\u00e9n el programa debe cambiar, o ser formulado de manera distinta.<\/p>\n<p>No es que se excluya la lucha por reformas; de ninguna manera esto es as\u00ed, sobre todo porque toda verdadera reforma s\u00f3lo puede ser el subproducto de una lucha revolucionaria de la clase obrera<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-9\" href=\"#post-120-endnote-9\">[9]<\/a><\/sup>. Pero en todo caso, el problema es desde qu\u00e9 perspectivas se encara esa lucha por reformas. Porque si es muy dif\u00edcil arrancarle conquistas hist\u00f3ricas a la clase capitalista, y si cada conquista que obtengamos en la lucha est\u00e1 sometida a una fuerte <em>provisoriedad <\/em>(mientras el sistema capitalista no sea barrido), entonces necesariamente cada logro o reivindicaci\u00f3n debe estar <em>encadenada <\/em>a otra hasta llegar al derrumbe del orden social. Y esto establece ya otro matiz o especificidad: que a partir del siglo XX, en puridad, <em>sin tirar abajo el sistema no hay manera de resolver de manera no s\u00f3lo consecuente sino duradera ninguna reivindicaci\u00f3n<\/em>. De ah\u00ed que la perspectiva anticapitalista se plantee no por capricho sino por una profunda necesidad: no ver socavadas o vaciadas las conquistas desde el momento mismo de ser obtenidas.<\/p>\n<p>Es as\u00ed, entonces, que tiene su nacimiento el <em>sistema de reivindicaciones transitorias<\/em>, vinculado de manera org\u00e1nica a una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n: la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Quien sistematiz\u00f3 ambas concepciones fue Le\u00f3n Trotsky, <em>el m\u00e1s contempor\u00e1neo de los marxistas revolucionarios de la primera mitad del siglo pasado<\/em>, a quien le toc\u00f3 encabezar la batalla contra el stalinismo y llegar a vivir el desencadenamiento de la II Guerra Mundial. Ese sistema de reivindicaciones transitorias, ese programa de transici\u00f3n, est\u00e1 presidido por una l\u00f3gica: <em>cada reivindicaci\u00f3n debe estar inserta en un sistema, debe estar l\u00f3gicamente encadenada a una superior, debe estar pensada y asumida como parte de un proceso de movilizaci\u00f3n permanente, donde a partir de un logro inmediatamente se plantee uno superior<\/em>, hasta por la necesidad de no volver a perder o ver vaciada de contenido la reivindicaci\u00f3n recientemente obtenida.<\/p>\n<p>Nada de esto quiere decir que para Trotsky s\u00f3lo vale la lucha por el objetivo final. Se trata de una caricatura de su pensamiento, una vulgarizaci\u00f3n en la que cay\u00f3, lamentablemente, el propio Gramsci, que nunca entendi\u00f3 la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. La comprendi\u00f3 como una teor\u00eda de la \u201cofensiva permanente\u201d, que en el terreno de la doctrina militar Trotsky hab\u00eda desechado expresamente por \u201cinservible\u201d y \u201crid\u00edcula\u201d. De este modo, en realidad, Gramsci estaba habilitando sin quererlo una interpretaci\u00f3n reformista de su propia elaboraci\u00f3n, como se\u00f1alara correctamente el marxista ingl\u00e9s Perry Anderson. Seg\u00fan Anderson, Gramsci pr\u00e1cticamente teoriz\u00f3 la idea de que la \u201cguerra de maniobras\u201d correspond\u00eda al Oriente \u201catrasado\u201d (el asalto al poder estilo Revoluci\u00f3n Rusa de 1917), mientras que en el m\u00e1s \u201cavanzado\u201d Occidente (como Italia), correspond\u00eda m\u00e1s bien una \u201cguerra de posiciones\u201d. Algo que fue interpretado por los reformistas como una orientaci\u00f3n consistente en la pelea dentro de las instituciones del estado y el r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n<p>En realidad, en Trotsky el programa est\u00e1 \u00edntimamente vinculado a la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n. Y esa teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, a partir del siglo XX, <em>indica que la obtenci\u00f3n consecuente de las tareas democr\u00e1ticas m\u00ednimas, econ\u00f3micas o nacionales no se puede lograr en los marcos del sistema sino como parte de la revoluci\u00f3n socialista, nacional e internacional, encabezada por la clase obrera<\/em>.<\/p>\n<p>Esto para nada niega sino que reafirma que la pelea siempre comienza por las reivindicaciones m\u00e1s elementales: de ah\u00ed que se hable de un \u201csistema de reivindicaciones\u201d, que debe partir justamente de las m\u00e1s elementales.<\/p>\n<p>Pero en caso de obtenerlas, \u00bfc\u00f3mo se establece el puente con las siguientes? En el fondo, es sencillo, ya que es algo que compart\u00edan los grandes socialistas revolucionarios de comienzos del siglo XX (aunque hoy, en general, se pierda de vista por el car\u00e1cter tan estrechamente reivindicativo de la izquierda): las m\u00e1s grandes conquistas son siempre en materia de <em>conciencia y organizaci\u00f3n independiente<\/em>. El soporte material son los logros obtenidos en materia de salario o condiciones de trabajo, por ejemplo. Pero en \u00faltima instancia, la clave de todo es cu\u00e1nto ha dejado la lucha en materia de <em>politizaci\u00f3n <\/em>de los trabajadores, de su <em>organizaci\u00f3n sindical y pol\u00edtica independiente y democr\u00e1tica<\/em>. Se trata de una <em>clave estrat\u00e9gica <\/em>que la mayor\u00eda de las fuerzas de la izquierda revolucionaria, sorprendentemente, suelen perder de vista, pero que hace a una preocupaci\u00f3n caracter\u00edstica de nuestra corriente, que tiene como divisa <em>ayudar a que la clase obrera y su vanguardia sean los actores reales de la revoluci\u00f3n<\/em>. Esta clave estrat\u00e9gica inspir\u00f3 todo el cl\u00e1sico debate de Rosa Luxemburgo con Karl Kautsky acerca de la huelga de masas<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-10\" href=\"#post-120-endnote-10\">[10]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed proviene otra derivaci\u00f3n, vinculada a la construcci\u00f3n del partido: intervenir en un conflicto obrero y no lograr captar, acercar obreros, no lograr construir el partido al calor de esa intervenci\u00f3n, <em>es sindicalismo y nada m\u00e1s que sindicalismo <\/em>(al igual que no hacer avanzar la politizaci\u00f3n de los compa\u00f1eros en lucha). Si es instrumentalismo atender a esa construcci\u00f3n partidaria <em>desentendi\u00e9ndose de los intereses generales de la lucha<\/em>, algo que vemos con frecuencia en la izquierda, un error sim\u00e9trico en el que cae muchas veces esa misma izquierda, es intervenir de manera sindicalista, esto es, subrayando s\u00f3lo los intereses inmediatos de la lucha y <em>no plantearse nunca la elevaci\u00f3n a los intereses generales de la misma clase<\/em>. Volveremos sobre esto m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Esta intervenci\u00f3n sindicalista (este \u201ceconomicismo\u201d, lo llamar\u00eda Lenin), es tambi\u00e9n una de las caracter\u00edsticas del reformismo o del autonomismo y el populismo de \u201cizquierda\u201d tan de moda hoy, y que tiene como una de sus divisas que toda lucha econ\u00f3mica ser\u00eda, por s\u00ed misma, \u201cpol\u00edtica\u201d. En esto es interesante volver al <em>Qu\u00e9 hacer<\/em>, que en muchos aspectos parece escrito para los problemas de hoy. Por su parte, los te\u00f3ricos del \u201cqu\u00e9 no hacer\u201d, autoproclam\u00e1ndose \u201cactualizadores del marxismo\u201d, en realidad no hacen m\u00e1s que volver a muchas de las posiciones economicistas de la primera socialdemocracia rusa (\u201cdar la lucha econ\u00f3mica en el terreno econ\u00f3mico\u201d), formulaciones que tambi\u00e9n pueden observarse, por ejemplo, en el Korsch de los a\u00f1os 30<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-11\" href=\"#post-120-endnote-11\">[11]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Son precisamente estos enfoques los que busca evitar la concepci\u00f3n del programa de reivindicaciones transitorias: m\u00e1s all\u00e1 de que las relaciones de fuerza var\u00edan, dando lugar a matices y concesiones en distintos momentos, el per\u00edodo hist\u00f3rico del capitalismo que nos toca vivir plantea que no puede haber ninguna resoluci\u00f3n consecuente a las tareas planteadas <em>si no es sobre la base de una perspectiva anticapitalista<\/em>. Y, podr\u00edamos agregar, a la luz de las revoluciones de la segunda posguerra, esa perspectiva anticapitalista, para dar lugar a una resoluci\u00f3n consecuente y duradera de las tareas, debe concretarse como una revoluci\u00f3n propiamente socialista que le d\u00e9 el poder a la clase obrera. <em>Ninguna forma de sustituismo social ha podido resolver el problema<\/em>, tal como lo ha demostrado la experiencia hist\u00f3rica (ver al respecto la pol\u00e9mica que desarrollamos a\u00f1os atr\u00e1s con Valerio Arcary: \u201cEl recurso al sustituismo social\u201d, S<em>ocialismo o Barbarie <\/em>21).<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_d8uk0bwiwp39\"><\/a> 4.3 Forma y contenido de las consignas<\/h3>\n<p>Desde ya, la acci\u00f3n pol\u00edtica nunca se reduce a \u201ctirarle todo el programa por la cabeza\u201d a los trabajadores. El programa s\u00f3lo establece el criterio m\u00e1s general y total de la acci\u00f3n. Pero para cada circunstancia concreta no se aplica todo el programa, sino aquellos puntos correspondientes a ella, que si bien hacen a un todo org\u00e1nico con el conjunto del programa, remiten <em>a la situaci\u00f3n espec\u00edfica<\/em>.<\/p>\n<p>Las reivindicaciones que corresponden a cada circunstancia concreta son las que dan contenido a la pol\u00edtica. Se expresan, en general, bajo la forma de consignas, es decir los <em>puntos espec\u00edficos que se plantean como respuesta <\/em>a la situaci\u00f3n en cuesti\u00f3n. Esas mismas consignas, eventualmente, se agitar\u00e1n o propagandizar\u00e1n a la hora de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Pero las consignas tienen otra determinaci\u00f3n adicional. Por su <em>contenido<\/em>, deben tener la materialidad de ser una respuesta revolucionaria adecuada al problema que est\u00e1 planteado resolver. Pero por su <em>forma<\/em>, s\u00f3lo pueden partir del nivel de conciencia del sector de intervenci\u00f3n de que se trate. Esta forma no es secundaria: si la consigna no parte del nivel de conciencia real, corre el riesgo de transformarse en una <em>abstracci\u00f3n<\/em>, en un planteo incapaz de adquirir fuerza material, terrenalidad, de ser tomada en sus manos por los trabajadores para ser llevada adelante.<\/p>\n<p>Inclusive, por su propio contenido, las reivindicaciones poseen el car\u00e1cter transitorio que se\u00f1alamos m\u00e1s arriba: no se puede dar por toda respuesta a todo problema con \u201cdictadura del proletariado\u201d (caracter\u00edstica de algunas sectas). Decir eso no es formular un programa de transici\u00f3n, sino responder a los trabajadores con el programa m\u00e1ximo, y de manera incapaz de hacerse comprender. Este \u201cmaximalismo\u201d, que hoy no est\u00e1 de moda, era una suerte de mec\u00e1nica respuesta izquierdista al oportunismo caracter\u00edstico en la vieja socialdemocracia de finales del siglo XIX, con su separaci\u00f3n del programa m\u00ednimo (para todos los d\u00edas) y m\u00e1ximo (para los d\u00edas de fiesta).<\/p>\n<p>Por el contrario, el m\u00e9todo del programa de transici\u00f3n es ir formulando un conjunto de consignas, una encadenada detr\u00e1s de la otra, que por su l\u00f3gica deben conducir a la comprensi\u00f3n de la necesidad de la revoluci\u00f3n socialista. Este programa de transici\u00f3n y sus consignas deben ser formulados de tal manera que partan de los problemas reales y del nivel de conciencia real de los trabajadores para que puedan ser comprendidos por \u00e9stos.<\/p>\n<p>Tampoco se trata de que la izquierda revolucionaria \u201cinvente\u201d las consignas y las lleve \u201cdesde afuera\u201d a los explotados y oprimidos. Las m\u00e1s de las veces las tareas se revelan por s\u00ed mismas en el desarrollo de los acontecimientos. No hace falta inventar nada al respecto, sino tomar las reivindicaciones, las necesidades que expresan los trabajadores en sus luchas y, en todo caso, <em>generalizarlas<\/em>, darles una perspectiva de conjunto. Lo que aportan los revolucionarios, lo que aporta el partido es, justamente, esa generalizaci\u00f3n y la <em>conexi\u00f3n <\/em>de cada reivindicaci\u00f3n (que habitualmente aparece como aislada, separada) con la totalidad de la lucha por la transformaci\u00f3n social, o, lo que es lo mismo, con la necesidad de elevarla al plano pol\u00edtico. Aqu\u00ed, como estableci\u00f3 cl\u00e1sicamente Lenin, es imprescindible la labor del partido revolucionario. Porque a la clase trabajadora se le hace habitualmente muy dif\u00edcil pasar del nivel de las reivindicaciones econ\u00f3micas m\u00ednimas o sindicalistas a las reivindicaciones pol\u00edticas de conjunto, las que, en definitiva, apuntan al poder pol\u00edtico de la clase obrera.<\/p>\n<p>Recapitulando, las reivindicaciones parten de las necesidades y tareas m\u00e1s urgentes y se deben encadenar en un todo org\u00e1nico que apunte al poder del proletariado. Pero, a la vez, esas mismas reivindicaciones deben ser formuladas de manera tal que, o parten de reivindicaciones propias de las masas laboriosas, o deben ser formuladas de una manera que sea comprensible, acorde con el nivel de conciencia real de los trabajadores.<\/p>\n<p>Al respecto, una confusi\u00f3n que debe evitarse es decir que el <em>contenido <\/em>de las reivindicaciones debe ajustarse al nivel de la conciencia. Esto ser\u00eda puro oportunismo, como explicaba Nahuel Moreno en un folleto de comienzos de los 80 que sigue siendo de actualidad, <em>La traici\u00f3n de la OCI<\/em>. Porque, por su contenido, las consignas deben significar siempre una respuesta revolucionaria y real al problema materialmente planteado; lo que var\u00eda en cada caso es la <em>forma <\/em>en que se formulan, y es <em>este <\/em>aspecto, el de la formulaci\u00f3n, el que est\u00e1 supeditado al nivel de conciencia.<\/p>\n<p>Veamos un ejemplo. Bajo un gobierno un frente popular, un gobierno de conciliaci\u00f3n de las clases, al frente del ejecutivo est\u00e1n organizaciones del movimiento de masas. Es evidente que el movimiento de masas lo considerar\u00e1 su gobierno, confiar\u00e1 en \u00e9l, cuando, en realidad, no se trata realmente de su gobierno, sino que est\u00e1 a cargo del poder para mejor gestionar los intereses capitalistas en riesgo. Por su forma, le haremos demandas a dicho gobierno teniendo en cuenta las expectativas que se han posado en \u00e9l. Puede ser por la v\u00eda de hacerle exigencias, o planteos del tipo \u201cnuestra organizaci\u00f3n no conf\u00eda en el gobierno, pero como la mayor\u00eda de los trabajadores y campesinos s\u00ed lo hacen, les proponemos que le exijan al gobierno\u201d tales o cuales reivindicaciones. Ahora bien, por su contenido, esas reivindicaciones deben responder a los problemas reales y apuntar a la incapacidad del gobierno \u2013que no quiere ir m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo\u2013 para resolverlas; de esta manera, ayudaremos a las masas trabajadoras a hacer la experiencia con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00c9ste es el modo revolucionario de formular el problema. La manera reformista es no exigirle al gobierno \u201ccosas que no pueda satisfacer\u201d, \u201cno quedar sectarios porque las masas conf\u00edan en \u00e9l\u201d o, incluso, porque eso ser\u00eda \u201chacerle el juego a la derecha\u201d. Se tratar\u00eda de formular s\u00f3lo las demandas que el gobierno pueda satisfacer para no dejar en evidencia sus l\u00edmites reformistas. M\u00e1s a\u00fan: habr\u00eda que apoyar al gobierno de frente popular en toda medida \u201cprogresiva\u201d que tome, con lo que, en definitiva, se termina hipotecando la perspectiva independiente con el argumento de que otro camino nos aparta de las masas que conf\u00edan en el gobierno. Eso es oportunismo y nada m\u00e1s, y es la ubicaci\u00f3n actual de todo un conjunto de corrientes en Latinoam\u00e9rica frente a los gobiernos de Ch\u00e1vez, Morales y el kirchnerismo. As\u00ed, reeditan todos los t\u00f3picos del \u201csocialismo nacional\u201d del siglo pasado: sus posiciones de \u201capoyo cr\u00edtico\u201d y \u201clatinoamericanistas\u201d, de renuncia a la independencia pol\u00edtica, se formularon cl\u00e1sicamente en oportunidad de los gobiernos de Per\u00f3n, C\u00e1rdenas, Paz Estensoro, el movimiento de Haya de la Torre en Per\u00fa, etc.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, la pol\u00edtica, no s\u00f3lo por su forma sino por su contenido, consiste en apoyar a esos gobiernos capitalistas, es decir, lo opuesto a una pol\u00edtica revolucionaria. Y esto ocurre simplemente en funci\u00f3n de formular un programa, una pol\u00edtica y unas consignas que no parten de las <em>necesidades reales<\/em>, y a partir de ellas tener en cuenta el nivel de conciencia de las masas, sino, por el contrario, s\u00f3lo tiene en cuenta el nivel de <em>conciencia<\/em>, sacrificando la respuesta materialista revolucionaria necesaria para resolver los problemas, y que s\u00f3lo puede conducir a donde esos gobiernos no quieren ir: m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo, hacia la revoluci\u00f3n socialista y el poder de la clase obrera.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_5qgtsp5jjkbx\"><\/a> 4.4 Teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y teor\u00eda de la transici\u00f3n al socialismo<\/h3>\n<p>Al programa por la revoluci\u00f3n socialista le sucede otro que ata\u00f1e a las caracter\u00edsticas o determinaciones de la transici\u00f3n al socialismo una vez que la clase obrera toma el poder. De m\u00e1s est\u00e1 decir que, como la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, la de la transici\u00f3n es profundamente <em>internacionalista<\/em>. Inevitablemente, en cualquier pa\u00eds donde se haga la revoluci\u00f3n, las limitaciones y estrecheces ser\u00e1n inmensas, y el propio proceso de transici\u00f3n en ese pa\u00eds ser\u00e1 parte org\u00e1nica y siempre subordinada al impulso de la revoluci\u00f3n internacional, del objetivo de llegar a impactar en los principales pa\u00edses del globo, de la tarea de subordinar las relaciones de estado al incondicional impulso de la lucha de clases como punto de apoyo principal del gobierno revolucionario.<\/p>\n<p>Digamos entonces que la teor\u00eda de la transici\u00f3n debe tener tres puntos de referencia. El primero, ya se\u00f1alado, es el impulso de la lucha de clases internacional. El segundo, el poder de la clase obrera. No hay ninguna posibilidad de que pueda perdurar una dictadura \u201cburocr\u00e1tica\u201d del proletariado. La dictadura del proletariado es <em>la m\u00e1s amplia democracia socialista en relaci\u00f3n con la clase obrera como sea posible, y es el poder de esa misma clase obrera por intermedio de sus organismos, programa y partidos<\/em>.<\/p>\n<p>El desalojo de la clase obrera del poder como hecho <em>pol\u00edtico <\/em>(y no s\u00f3lo supuestamente <em>social<\/em>, mediante la restauraci\u00f3n del capitalismo) <em>liquida <\/em>el car\u00e1cter del estado como Estado obrero. Esto nos lleva a la tercera condici\u00f3n. El proletariado en el poder organiza la econom\u00eda de la transici\u00f3n sobre la base de tres reguladores: la democracia obrera, la planificaci\u00f3n socialista y el mercado. La transici\u00f3n, para marchar a buen puerto, implica la combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica de estos tres reguladores, mecanismos que se diferencian tajantemente tanto de los modelos de falso \u201csocialismo de mercado\u201d como del igualmente falso camino de la \u201ceconom\u00eda de comando\u201d, donde lo que manda es la sola planificaci\u00f3n de la burocracia, tras haber liquidado todo atisbo de democracia obrera y, adem\u00e1s, buscando sacudirse el necesario control del mercado y los consumidores. La clase obrera en el poder nos reenv\u00eda a la primera condici\u00f3n: la extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n mundial, no s\u00f3lo por las obvias razones pol\u00edticas sino incluso por las meramente econ\u00f3micas: la obra de la transici\u00f3n siempre ser\u00e1 inevitablemente limitada (independientemente de si logra progresos) en la medida en que todo desarrollo de las fuerzas productivas en un pa\u00eds atrasado y, por a\u00f1adidura, aislado, siempre tendr\u00e1 un margen muy estrecho. Ese desarrollo va a reclamar una cada vez mayor relaci\u00f3n con el mercado mundial, algo que est\u00e1 en la dial\u00e9ctica de las cosas (desde la necesidad de crecientes importaciones de medios de producci\u00f3n a las exportaciones de los productos competitivos internacionalmente).<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y de la transici\u00f3n tiene un v\u00ednculo muy estrecho que se anuda alrededor de la clase obrera <em>efectivamente <\/em>en el poder y al desarrollo internacional de la revoluci\u00f3n como condiciones <em>absolutas <\/em>para la transici\u00f3n al socialismo. Esta conclusi\u00f3n, por simple y contundente que parezca, no es patrimonio com\u00fan del movimiento trotskista, que en general a\u00fan no logr\u00f3 ajustar cuentas con las concepciones objetivistas y sustituistas que lo marcaron en las d\u00e9cadas posteriores a la II Guerra Mundial.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_tyjcwt\"><\/a> 5) Estrategia y t\u00e1ctica, o c\u00f3mo aprender a luchar<\/h2>\n<p>Establecidos los fines y el programa, quedan los medios para llegar a ellos; ah\u00ed entra la estrategia, que s\u00f3lo puede establecerse a partir de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, y las t\u00e1cticas son parte funcional de esa estrategia. Ya nos hemos referido a la relaci\u00f3n entre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y el programa. Ahora nos dedicaremos a un abordaje m\u00e1s general de las relaciones entre estrategia y t\u00e1ctica, a partir de la definici\u00f3n que daba Trotsky en <em>Una escuela de estrategia revolucionaria <\/em>acerca de que el arte de la t\u00e1ctica y la estrategia es el arte de la lucha revolucionaria, <em>el arte de aprender a luchar y ganar<\/em>. Es un arte que no cae del cielo, que no se puede aprender m\u00e1s que por la experiencia, por la cr\u00edtica y la autocr\u00edtica de las luchas anteriores; un arte que las nuevas generaciones, sin experiencia acumulada anterior, deben tratar de absorber como quemando etapas, si fuese posible.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_dfg882uaz6uh\"><\/a> 5.1 Manda la estrategia<\/h3>\n<p>La diferencia entre estrategia y t\u00e1ctica es simple: estrategia es <em>la l\u00ednea directriz que rige el conjunto total de la acci\u00f3n pol\u00edtica<\/em>. En el caso de la guerra, la estrategia es el plan de batalla de conjunto que supone toda una serie de encuentros (o batallas espec\u00edficas), pero cuya resultante debe ser ganar la guerra destruyendo el ej\u00e9rcito enemigo (o dej\u00e1ndolo en posici\u00f3n de no poder seguir luchando). Dice Clausewitz: \u201cLa estrategia es el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra\u201d. En el terreno de la pol\u00edtica revolucionaria, la estrategia es el conjunto de pasos que se van a seguir para llegar al objetivo de la revoluci\u00f3n socialista. \u00c9ste es el sentido m\u00e1s general del t\u00e9rmino, pero tambi\u00e9n se puede hablar de la estrategia a seguir en \u00e1mbitos m\u00e1s recortados, como por ejemplo la estrategia conducente a la pelea por la reorganizaci\u00f3n independiente del movimiento obrero, etc. En este aspecto, equivale al t\u00e9rmino \u201cobjetivo general\u201d.<\/p>\n<p>En cambio, se llama t\u00e1ctica al plano de la actividad que hace a los <em>pasos o medidas <\/em>a tomar para cumplimentar tal estrategia. Entre t\u00e1ctica y estrategia ya hay una relaci\u00f3n de medios a fines (en el plano t\u00e9cnico, m\u00e1s bien, no en el axiol\u00f3gico, que veremos m\u00e1s adelante), de manera tal que debe haber una <em>congruencia <\/em>entre ambas.<\/p>\n<p>En el arsenal del marxismo revolucionario hay un conjunto de criterios t\u00e1cticos cl\u00e1sicos. Por ejemplo, en relaci\u00f3n con la burocracia sindical o el reformismo est\u00e1n las t\u00e1cticas de la unidad de acci\u00f3n, las exigencias, las denuncias, que se combinan con un criterio estrat\u00e9gico que debe presidir toda pol\u00edtica revolucionaria: la organizaci\u00f3n independiente. Luego desarrollaremos esto; ahora se\u00f1alemos que por t\u00e1ctica entendemos <em>una serie de medios de la acci\u00f3n pol\u00edtica <\/em>que apuntan a obtener los objetivos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Pero volvamos al momento de la estrategia, del ordenamiento de pasos conducentes a la obtenci\u00f3n del objetivo buscado. En el caso de la pol\u00edtica revolucionaria, el sentido general es, como dijimos, el objetivo de conducir todas las luchas en la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista, de la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad, y, m\u00e1s concretamente, <em>de imponerse, de aprender a luchar y ganar destrozando o quebrando la voluntad del enemigo<\/em>. En cierto modo, t\u00e1ctica y estrategia remiten al mismo debate que reforma o revoluci\u00f3n. Porque la escisi\u00f3n de ambos planos o la jerarquizaci\u00f3n de los momentos puramente t\u00e1cticos s\u00f3lo puede significar <em>concentrarse en los medios perdiendo los fines, o haciendo de los medios un fin en s\u00ed <\/em>(es decir, una reca\u00edda en el oportunismo). Por el contrario, en la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, los medios o reformas obtenidos no solamente son subproducto de una lucha revolucionaria sino que son s\u00f3lo <em>momentos de una pelea encaminada y ordenada estrat\u00e9gicamente en la perspectiva de la revoluci\u00f3n social.<\/em><\/p>\n<p>Lo que manda en la pol\u00edtica revolucionaria es la estrategia de la revoluci\u00f3n. Por oposici\u00f3n, en el reformismo lo que manda son los momentos parciales (aunque \u00e9sa tambi\u00e9n es una estrategia, la reformista). Los momentos parciales se transforman en fines en s\u00ed mismos, de manera fragmentada e independientemente unos de otros, sin una perspectiva transformadora revolucionaria general. Si en la guerra cada encuentro o combate debe ser inserto en la perspectiva general, y \u00e9sa es la \u201cestrategia de guerra\u201d, lo propio ocurre en la pol\u00edtica revolucionaria, donde cada momento parcial o \u201ct\u00e1ctico\u201d debe ser inserto en el teatro general de operaciones de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_w4qa5auamvw1\"><\/a> 5.2 Movimiento y posici\u00f3n, defensiva y ofensiva. Variedad de posiciones t\u00e1cticas<\/h3>\n<p>Los conceptos de estrategia y t\u00e1ctica que se aplican a la pol\u00edtica revolucionaria provienen del arte militar. La perspectiva estrat\u00e9gica, entonces, tiene presente todo el teatro de la conflagraci\u00f3n, y cada momento t\u00e1ctico, cada batalla, cada enfrentamiento, se pone en esa perspectiva general que hace a <em>c\u00f3mo ganar la guerra<\/em>. Hay tambi\u00e9n otro plano del abordaje estrat\u00e9gico vinculado a la posici\u00f3n que se tiene en el conflicto. Se puede estar estrat\u00e9gicamente a la ofensiva o la defensiva; tambi\u00e9n hay momentos t\u00e1cticos en que un ej\u00e9rcito se pone a la defensiva para reabastecerse, reordenar sus fuerzas, hacer el recuento de bajas y prepararse para el pr\u00f3ximo curso de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Lo que nos interesa ahora es dar cuenta de las diversas t\u00e1cticas que hacen al combate estrat\u00e9gico y lo posibilitan. En la literatura marxista, desde los <em>Escritos militares <\/em>de Engels en adelante, se sabe que hay batallas que son de maniobras y otras de posiciones. Estos conceptos se han aplicado reiteradas veces a la pol\u00edtica como se encuentran en los escritos de Gramsci (aunque a veces se trasluce una visi\u00f3n mec\u00e1nica y unilateral, identificando sin m\u00e1s \u201cmaniobra\u201d con Oriente y \u201cposici\u00f3n\u201d con Occidente). Tambi\u00e9n Le\u00f3n Trotsky se refiri\u00f3 a ellos muy atinadamente en sus escritos militares, de inmenso valor educativo, a partir de su experiencia a la cabeza del Ej\u00e9rcito Rojo.<\/p>\n<p>Se comprende por <em>t\u00e1ctica de maniobra <\/em>o movimiento las que designan un movimiento din\u00e1mico, con un despliegue r\u00e1pido de las fuerzas sobre el terreno, y que tiene por objetivo ganar posiciones de un solo golpe. En la II Guerra Mundial, un ejemplo inicial de este tipo de t\u00e1ctica de maniobras fue la <em>Blitzkrieg <\/em>(guerra rel\u00e1mpago) de los nazis. En el caso de Stalingrado, el Ej\u00e9rcito Rojo impuso un criterio de desgastante <em>guerra de posiciones<\/em>: se pele\u00f3 edificio por edificio, casa por casa y f\u00e1brica por f\u00e1brica<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-12\" href=\"#post-120-endnote-12\">[12]<\/a><\/sup>. Es conocido que si la II Guerra Mundial fue mucho m\u00e1s de movimiento que la Gran Guerra, \u00e9sta se caracteriz\u00f3 por situaciones mayormente posicionales, aunque haya que diferenciar el Frente Occidental del Oriental, ya que \u00e9ste se caracteriz\u00f3 por batallas de movimiento y no tanto de trincheras como el primero<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-13\" href=\"#post-120-endnote-13\">[13]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Trotsky insist\u00eda en que de ninguna manera hab\u00eda que enamorarse de ninguna forma particular de la t\u00e1ctica guerrera; toda conflagraci\u00f3n tiene inevitablemente <em>combinaciones <\/em>de maniobra y posiciones, y todo ej\u00e9rcito que se precie de tal debe ser educado para ambas circunstancias. Maniobras y posiciones deb\u00edan entenderse como parte de una totalidad de las t\u00e1cticas a llevar a cabo en toda guerra, dependiendo la primac\u00eda o combinaci\u00f3n de una u otra circunstancia concreta.<\/p>\n<p>Este debate acerca del arte militar siempre tuvo su correlato en el terreno pol\u00edtico, como ya hemos visto. En el valioso texto <em>Las antinomias de Antonio Gramsci<\/em>, el marxista ingl\u00e9s Perry Anderson recuerda c\u00f3mo Trotsky se hab\u00eda opuesto a las posiciones infantiles de izquierda en el debate militar de su tiempo (inspiradas en el grupo que giraba en torno a Stalin, y que ten\u00eda como uno de sus principales actores a Frunze, que sucedi\u00f3 a Trotsky al frente del Ejercito Rojo). Anderson se\u00f1ala que cuando Gramsci daba gran importancia a las t\u00e1cticas de frente \u00fanico entre comunistas y socialdem\u00f3cratas para enfrentar al fascismo, no sab\u00eda que, en realidad, estaba repitiendo recomendaciones que en el mismo sentido planteaba Trotsky. Gramsci, equivocadamente, hab\u00eda asimilado el concepto de revoluci\u00f3n permanente a una \u201cguerra\u201d o estrategia puramente de maniobra o movimiento. Algo que evidentemente no estaba en la letra ni el esp\u00edritu del revolucionario ruso, que consideraba que <em>no hab\u00eda que atarse a ninguna de las formas de la acci\u00f3n<\/em>, fuera defensiva u ofensiva, ya que s\u00f3lo pod\u00edan depender de las circunstancias (algo que recuerda al Lenin que ped\u00eda el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta). Clausewitz escribi\u00f3 sobre la superioridad estrat\u00e9gica de la defensiva en el campo de batalla, se\u00f1alando que tiene m\u00e1s gastos el que carga con la ofensiva que el que se defiende, sobre todo cuando pelea en un territorio que conoce y cerca de sus l\u00edneas de abastecimiento. Sin embargo, Trotsky, en la discusi\u00f3n con los izquierdistas del Ej\u00e9rcito Rojo, recordaba que la ofensiva era en el fondo decisiva para lograr el triunfo. En suma<em>, ofensiva y defensiva son parte de la dial\u00e9ctica de la guerra y, como toda dial\u00e9ctica, ser\u00eda un crimen atarse r\u00edgidamente a una de sus formas<\/em>. Como resum\u00eda Trotsky, \u201cs\u00f3lo un traidor puede renunciar a la ofensiva, pero s\u00f3lo un papanatas puede reducir toda nuestra estrategia a la ofensiva\u201d. En todo caso, en la pol\u00edtica revolucionaria como en la guerra, saber combinar guerra de movimiento y guerra de posiciones es un ingrediente fundamental del arte pol\u00edtico.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_ikqy7iqm2rbe\"><\/a> 5.3 El frente \u00fanico y la unidad de acci\u00f3n<\/h3>\n<p>Las guerras est\u00e1n marcadas siempre por acuerdos y coaliciones. Si la I Guerra Mundial enfrent\u00f3 a la Triple Alianza con la Triple Entente, en la segunda el Eje se enfrent\u00f3 a la coalici\u00f3n de los Aliados. En todo caso, las coaliciones y acuerdos en el terreno de la pol\u00edtica revolucionaria son decisivos para ampliar las propias fuerzas: \u00e9se es, en el fondo, el concepto de frente \u00fanico. <em>El frente \u00fanico surge siempre de las propias necesidades de la lucha<\/em>. Es muy caracter\u00edstico que a nivel de la clase obrera se exija siempre \u201cunidad\u201d de manera tal de poder enfrentar en mejores condiciones el enemigo de clase. Y el frente \u00fanico de organizaciones tiene este objetivo.<\/p>\n<p>El frente \u00fanico tiene sus propias <em>reglas<\/em>. Es una instancia de unidad en la acci\u00f3n que puede dar lugar a organismos o alguna forma de direcci\u00f3n o coordinaci\u00f3n com\u00fan por un tiempo determinado, ya que hay distintas variantes. Cuando se trata de un acuerdo entre organizaciones obreras, es un frente \u00fanico obrero, que tambi\u00e9n tiene sus reglas. Sistematicemos algunas de ellas.<\/p>\n<ol>\n<li>El frente \u00fanico debe estar al servicio de impulsar la lucha o la organizaci\u00f3n independiente del proletariado.<\/li>\n<li>En ning\u00fan caso se pueden constituir frentes \u00fanicos pol\u00edticos con organizaciones de la burgues\u00eda (es decir, no se puede formar parte de un partido en com\u00fan o de un frente electoral de colaboraci\u00f3n de clase, porque eso ir\u00eda contra el principio de independencia de clase del proletariado). Se pueden impulsar medidas de lucha con sectores patronales, pero nunca se pueden establecer organismos pol\u00edticos comunes, y en lo que hace a acuerdos estrictamente por puntos determinados, hay que verlo en cada caso concreto.<\/li>\n<li>Se pueden y deben impulsar, siempre dependiendo de las circunstancias concretas, organismos de lucha en com\u00fan entre sectores revolucionarios y reformistas; muchas veces, son imprescindibles para impulsar la lucha hacia adelante. Pero:<\/li>\n<li>Lo que no se puede hacer en el contexto de este frente \u00fanico es no proseguir la lucha por socavar a los reformistas y perder la libertad e independencia de cr\u00edtica, que muchas veces se hace m\u00e1s imprescindible a\u00fan cuando entramos en coaliciones con ellos. No hacerlo dar\u00eda lugar a una forma oportunista de frente \u00fanico: <em>durante el acuerdo la cr\u00edtica debe proseguir, si no redoblarse<\/em>. Tambi\u00e9n es oportunismo establecer un organismo en com\u00fan pero no para impulsar la movilizaci\u00f3n, sino que sirva como taparrabos \u201cde izquierda\u201d a sus capitulaciones. Esto ser\u00eda un desastre y, en muchos casos, ya una traici\u00f3n. Un caso t\u00edpico fue el famoso \u201cComit\u00e9 anglo-ruso\u201d entre los sindicatos de la URSS y de Gran Breta\u00f1a durante la segunda mitad de la d\u00e9cada del 20, que sirvi\u00f3 para cubrir por izquierda a la burocracia inglesa mientras traicionaba la huelga general de 1926, la m\u00e1s grande en la historia de ese pa\u00eds.<\/li>\n<li>Este tipo de acuerdos de frente \u00fanico son siempre <em>t\u00e1cticos <\/em>o alrededor de acuerdos delimitados por puntos precisos. Lo estrat\u00e9gico no son ellos \u2013aunque sean imprescindibles para la acci\u00f3n y para impulsar hacia adelante la lucha\u2013 <em>sino la construcci\u00f3n de los organismos de lucha y poder de los trabajadores y el partido revolucionario<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por otra parte, s\u00ed hay organismos de frente \u00fanico m\u00e1s permanentes (aunque ya no tengan el car\u00e1cter de acuerdos entre organizaciones pol\u00edticas): se trata de los sindicatos, que se consideran frentes \u00fanicos de hecho de tendencias en el sentido de que agrupan a todos los trabajadores, tengan la ideolog\u00eda que tengan. Un comit\u00e9 de lucha, una coordinadora o un soviet son tambi\u00e9n organismos de frente \u00fanico obrero, aunque ya, evidentemente, a una escala superior. Volveremos sobre esto m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Ya la unidad de acci\u00f3n es mucho m\u00e1s simple, ya que no presupone organismos comunes. Se impulsa la unidad de acci\u00f3n no s\u00f3lo entre los sectores obreros y revolucionarios, sino a veces incluso con sectores de la burgues\u00eda, bajo la condici\u00f3n de que <em>sirvan para impulsar toda lucha progresiva hacia adelante<\/em>. Si sirve para la lucha, para que d\u00e9 al menos un paso, impulsamos la unidad de acci\u00f3n aun con sectores burgueses y burocr\u00e1ticos si es necesario. Trotsky dec\u00eda que la unidad en la acci\u00f3n implicaba la voluntad de llegar a acuerdos hasta \u201ccon el diablo y su abuela\u201d a los efectos de tal movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto hace a la educaci\u00f3n de los sectores m\u00e1s j\u00f3venes que, seguramente por su misma inexperiencia, pueden tener desv\u00edos infantiles y rechazar todo acuerdo con los reformistas, los bur\u00f3cratas o los burgueses, incluso si estos acuerdos son en determinado momento imprescindibles para impulsar la lucha o para defendernos de un mal mayor (por ejemplo, el fascismo).<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario hay un ejemplo palmario, el llamado \u201ctercer per\u00edodo\u201d del stalinismo, cuando a fines de los a\u00f1os 20 Stalin da un giro ultraizquierdista para cubrir sus desastres oportunistas. Este tercer per\u00edodo se caracteriz\u00f3 por una orientaci\u00f3n que rechaz\u00f3 el frente \u00fanico con la socialdemocracia contra el nazismo (entre otros muchos desastres de alcances hist\u00f3ricos), lo que redund\u00f3 en un fortalecimiento de las formaciones nazis y fascistas y, a la postre, en la derrota hist\u00f3rica del proletariado alem\u00e1n (de la que, dicho sea de paso, no se recuper\u00f3 hasta hoy, siendo Alemania unos de los pa\u00edses m\u00e1s estables del imperialismo). As\u00ed las cosas, la unidad de acci\u00f3n y el frente \u00fanico son t\u00e1cticas imprescindibles a la hora de impulsar las luchas, m\u00e1s all\u00e1 que se encuentran sometidas a determinadas reglas para impedir que sean hipotecadas, por su intermedio, las luchas mismas y la independencia de clase del proletariado por la cual peleamos los socialistas revolucionarios.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_kqa3gokuo3lh\"><\/a> 5.4 Exigencias, denuncias y organizaci\u00f3n independiente<\/h3>\n<p>Otras t\u00e1cticas del arsenal del marxismo revolucionario son la exigencia y la denuncia, ambas en el sentido de una estrategia como el impulso de la organizaci\u00f3n independiente de la clase obrera (sindical y pol\u00edtica). Todo parte del hecho de que, en general, las organizaciones burocr\u00e1ticas, reformistas o burguesas son de masas, y los revolucionarios no. Son esas organizaciones enemigas las que dirigen amplios sectores y tienen la confianza de amplias franjas de los trabajadores, y ser\u00eda infantil y ultimatista desconocerlos.<\/p>\n<p>No hay manera de formular una pol\u00edtica revolucionaria para un sector de los trabajadores que no parta de reconocer que tiene una direcci\u00f3n, y que la \u00fanica forma de lograr que los propios trabajadores en su lucha la sobrepasen es <em>ayudarlos a hacer la experiencia con esa misma direcci\u00f3n<\/em>. Y para lograr que hagan esa experiencia, no se puede desconocerla, sino, por el contrario, <em>ponerla en el centro de los desarrollos.<\/em><\/p>\n<p>De aqu\u00ed se desprenden dos t\u00e1cticas. Por un lado, hacerle demandas o exigencias respecto de las tareas que deber\u00eda llevar a cabo para que la lucha avance. En esta acci\u00f3n nunca se deben despertar expectativas sobre la direcci\u00f3n, e incluso debemos plantear claramente que los revolucionarios no tenemos confianza en ella. Pero dado que amplios sectores s\u00ed la tienen, le exigimos medidas.<\/p>\n<p>Ahora bien, es probable que una direcci\u00f3n tome alguna de estas exigencias y las lleve adelante. Muy bien, entonces le exigiremos que vaya m\u00e1s lejos. Pero seguramente en un punto del camino, como se trata de direcciones integradas y subordinadas al r\u00e9gimen capitalista, traicionar\u00e1n la lucha. Es all\u00ed donde entra a jugar la denuncia, que parte de reconocer el lugar que ocupa determinada direcci\u00f3n, pero que aprovecha para frenar, traicionar o entregar los objetivos de la lucha, y ah\u00ed procede la denuncia. No hay nada de mec\u00e1nico en el ordenamiento de las exigencias y denuncias. Si las exigencias nunca deben formularse creando expectativas en la direcci\u00f3n reformista, las denuncias pueden suceder a una pol\u00edtica anterior de exigencias o pueden ser el comienzo y el fin de una pol\u00edtica cuando, por ejemplo, el solo hecho de hacer exigencias ser\u00eda abrir expectativas, porque no hay ninguna posibilidad de que la direcci\u00f3n burocr\u00e1tica tome medidas, por limitadas que sean, en un sentido movilizador. En esos casos, repetimos, procede la denuncia directamente y, en general, no hay manera de hacer pol\u00edtica revolucionaria sin alg\u00fan plano de denuncia respecto del gobierno, los partidos patronales y la burocracia, es decir, las fuerzas sociales enemigas de la clase obrera.<\/p>\n<p>Pero agreguemos una condici\u00f3n <em>sine qua non <\/em>de toda pol\u00edtica de exigencias y denuncias, as\u00ed como de los casos de frente \u00fanico y unidad de acci\u00f3n: en todos los casos, es obligatorio <em>el impulso a la organizaci\u00f3n independiente de la clase obrera<\/em>, tanto en el terreno sindical como en el pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Los revolucionarios no podemos quedarnos en el mero terreno de la exigencia o la denuncia, que no son m\u00e1s que t\u00e1cticas para impulsar la movilizaci\u00f3n de los trabajadores y la pelea estrat\u00e9gica para que se doten de una direcci\u00f3n independiente, clasista y, si es posible, revolucionaria, barriendo a bur\u00f3cratas y reformistas. Al mismo tiempo, impulsamos no s\u00f3lo la organizaci\u00f3n sindical independiente, sino tambi\u00e9n la independencia pol\u00edtica de la clase obrera; en todos los casos damos la pelea por que la clase obrera no se subordine a ning\u00fan sector pol\u00edtico patronal. Y de aqu\u00ed se desprende que la otra obligaci\u00f3n principista es que impulsamos en todos los casos la construcci\u00f3n del partido revolucionario, <em>e invitamos a sumarse al partido a los mejores activistas que ha originado la lucha<\/em>. Como ya se\u00f1alamos, renunciar a esta tarea implica caer en el m\u00e1s puro sindicalismo (por muy luchador que se presente).<\/p>\n<p>En suma, para que estemos ante una pol\u00edtica revolucionaria las t\u00e1cticas deben combinarse en cada caso de manera imprescindible con la estrategia de la organizaci\u00f3n independiente y la independencia de clase del proletariado. Se trata del dif\u00edcil arte de administrar la dosis justa de cada uno de estos elementos, adaptados a cada situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_y3iaq3qvx85f\"><\/a> 5.5 Concesiones y maniobras<\/h3>\n<p>Otras t\u00e1cticas imprescindibles en la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria son las concesiones y las maniobras. Si una organizaci\u00f3n se ata las manos respecto de ambas no podr\u00eda hacer avanzar los objetivos revolucionarios ni un cent\u00edmetro. En general, cuando se trata de organizaciones j\u00f3venes, se tiende a pensar que todo es \u201cde principios\u201d, que nunca se podr\u00edan hacer concesiones, que siempre se debe \u201cir para adelante\u201d sin importar las consecuencias, y que tampoco se pueden establecer compromisos, del tipo que fuesen. Pero este punto de vista est\u00e1 m\u00e1s emparentado con el romanticismo adolescente que con el marxismo.<\/p>\n<p>Concesiones hay todo el tiempo en la pol\u00edtica revolucionaria; se imponen dadas determinadas relaciones de fuerzas y circunstancias concretas. De lo que se trata es de saber con qu\u00e9 criterio medirlas, que en general es que jam\u00e1s deben ir en menoscabo de la causa del proletariado, de la lucha por su independencia de clase y la estrategia del socialismo. Lenin dedica parte importante de <em>El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo <\/em>a la cuesti\u00f3n de las concesiones. Establece un criterio claro: cualquier concesi\u00f3n debe analizarse <em>concretamente<\/em>, y la regla a observar es que la concesi\u00f3n <em>evite un problema mayor a cambio de uno menor <\/em>dentro del marco de los principios del marxismo. Lenin da el conocido ejemplo del que para salvar la vida entrega su billetera; nadie le podr\u00eda reprochar haber actuado mal. O, ya en otro plano, el acuerdo de Brest-Litovsk en virtud del cual la Rusia sovi\u00e9tica le cedi\u00f3 a Alemania los territorios de Ucrania y los pa\u00edses b\u00e1lticos a cambio de la supervivencia de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las concesiones se imponen siempre por razones <em>objetivas<\/em>, y hay que saber apreciar las circunstancias para lograr <em>defender un valor mayor a cambio de uno menor<\/em>. Por esta misma raz\u00f3n, las concesiones se diferencian tajantemente de las capitulaciones (o la afrenta a los principios), que son el caso inverso: en virtud de una justificaci\u00f3n, lo que se entregan son los principios de la lucha del proletariado. Aqu\u00ed la l\u00f3gica es la inversa a las concesiones revolucionarias: no se acepta un mal menor para evitar uno mayor, sino al rev\u00e9s. Por ejemplo, el gobierno provisional originado de la Revoluci\u00f3n de Febrero de 1917 en Rusia, decidi\u00f3 continuar con la guerra en virtud de los acuerdos con los Aliados establecidos por el Estado ruso precedente (bajo el zar) y en \u201cdefensa de la patria\u201d, sacrificando en el camino los principios del internacionalismo proletario. Hicieron esto cuando las masas clamaban por el alto a la guerra imperialista, por la paz. Se trat\u00f3 de un criterio inverso al de los bolcheviques, que firmando la paz por separado con Alemania salvaron la revoluci\u00f3n. Una cuesti\u00f3n derivada del tema de las concesiones es el de los compromisos. Acerca de \u00e9stos y de las inhibiciones psicol\u00f3gicas detr\u00e1s de la resistencia a hacerlos, Gramsci ten\u00eda una formulaci\u00f3n muy aguda: \u201cUn elemento a a\u00f1adir de las llamadas teor\u00edas de la intransigencia es el de la r\u00edgida aversi\u00f3n de principios por los llamados <em>compromisos<\/em>, cuya manifestaci\u00f3n subordinada es lo que se puede designar con la expresi\u00f3n de \u2018miedo a los peligros\u2019\u201d (<em>La pol\u00edtica y el Estado moderno<\/em>, p. 102). En lo que respecta a los compromisos que ocurren bajo determinadas relaciones de fuerza, se trata de acuerdos donde a cambio de comprometerse <em>a hacer o no hacer algo, se posibilita hacer otra cosa<\/em>.<\/p>\n<p>Un ejemplo cl\u00e1sico fue el acuerdo al que lleg\u00f3 Lenin con el gobierno de Alemania durante la guerra para poder llegar a Rusia pasando por ese pa\u00eds. Aqu\u00ed el inter\u00e9s de Lenin era llegar a Rusia, y el de Alemania, a sabiendas de que los bolcheviques estaban por la paz, facilitar que su dirigente llegara al pa\u00eds para que pudieran desarrollar su campa\u00f1a, pero sin que pusiera un pie en Alemania ni realizara en ese pa\u00eds actividad alguna. Durante las Jornadas de julio, cuando el gobierno reformista lanza una contraofensiva reaccionaria y persigue a los bolcheviques, se desata una furiosa campa\u00f1a reaccionaria denunci\u00e1ndolos como \u201cagentes del Imperio alem\u00e1n\u201d. Pero la realidad es que el acuerdo entre Lenin y el Kaiser alem\u00e1n hab\u00eda sido un compromiso estrictamente t\u00e9cnico por intermedio del cual Lenin pudo llegar a su pa\u00eds y nada m\u00e1s. Inclusive, cuando Lenin aborda el famoso \u201ctren precintado\u201d en Suiza, lanza una proclama p\u00fablica en la que afirma su independencia del gobierno alem\u00e1n, y llama a los trabajadores y soldados de dicho pa\u00eds a movilizarse por sus propios objetivos. En suma, se trat\u00f3 de un mero compromiso cuyo objetivo de fondo terminar\u00eda yendo en contra del propio Kaiser, el desarrollo de la revoluci\u00f3n socialista no solamente en Rusia, sino en Europa, incluida la propia Alemania, cuesti\u00f3n frente a la cual el tema de la guerra estaba subordinado.<\/p>\n<p>Otro ejemplo de compromiso es el acuerdo que hiciera Trotsky con el gobierno de C\u00e1rdenas cuando \u00e9ste le dio asilo pol\u00edtico en M\u00e9xico. Aqu\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 claro que Trotsky se comprometi\u00f3 a no inmiscuirse en la pol\u00edtica mexicana pero, a cambio de ello, pudo ganar unos a\u00f1os de vida y actividad estrat\u00e9gicos para la causa del proletariado internacional (al margen de que Trotsky se las ingeni\u00f3 para burlar clandestinamente su compromiso p\u00fablico de \u201cno intervenci\u00f3n en los asuntos pol\u00edticos de M\u00e9xico\u201d).<\/p>\n<p>Ya cuando hablamos de las maniobras entramos en otro terreno, el de <em>las relaciones generales entre medios y fines en la pol\u00edtica revolucionaria<\/em>. Aqu\u00ed tambi\u00e9n el infantilismo puede hacer estragos. No hay manera de hacer avanzar los objetivos de la clase obrera en general y del partido en particular si no se apela a las maniobras pol\u00edticas o los ardides, que se imponen como subproducto de la l\u00f3gica misma de la pelea con los <em>enemigos de clase<\/em>, la burgues\u00eda, sus partidos y la burocracia. Y tambi\u00e9n, aunque de otro car\u00e1cter, pero imprescindibles tambi\u00e9n, son los ardides que utilizamos, respetando determinados par\u00e1metros, en el \u00e1mbito de la pelea de partidos y tendencias <em>en el seno de la izquierda<\/em>. Trotsky dec\u00eda ilustrativamente que en toda lucha \u201clas dos partes se esfuerzan por darse mutuamente una idea exagerada de su resoluci\u00f3n de luchar y de sus recursos materiales\u201d.<\/p>\n<p>En general, las maniobras obedecen a la necesidad de enfrentar <em>un enemigo o adversario m\u00e1s fuerte<\/em>. Esto es obvio cuando se trata de la burocracia u organizaciones traidoras de masas; a otro nivel, tambi\u00e9n la pelea de partidos o tendencias socialistas tiene sus propias <em>leyes de supervivencia del m\u00e1s apto <\/em>(y que funcionan de manera implacable mediante <em>la exclusi\u00f3n del m\u00e1s d\u00e9bil<\/em>)<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-14\" href=\"#post-120-endnote-14\">[14]<\/a><\/sup>. No hay c\u00f3mo sobrevivir en un medio hostil <em>si uno no se impone mediante maniobras funcionales a los objetivos de la pol\u00edtica revolucionaria <\/em>y que sepan hacer valer los intereses del partido <em>sin disolverlo en un inter\u00e9s supuestamente \u201cgeneral\u201d<\/em>. Saber encontrar este l\u00edmite es tambi\u00e9n otro arte del combate pol\u00edtico de tendencias.<\/p>\n<p>En <em>Su moral y la nuestra <\/em>Trotsky reiteraba que es <em>est\u00fapido <\/em>privarse por anticipado de hacer maniobras: \u201cLa mentira y algo peor a\u00fan constituyen parte inseparable de la lucha de clases, hasta en su forma m\u00e1s embrionaria\u201d, se\u00f1alaba en aquel texto en referencia a los ardides y mentiras respecto del enemigo de clase.<\/p>\n<p>No as\u00ed, desde ya, respecto de la clase obrera: uno de nuestros principios es decirle siempre la verdad, por m\u00e1s amarga que sea. Mentirle a la base obrera, por ejemplo respecto del verdadero resultado de una lucha, es caracter\u00edstica t\u00edpica de la burocracia sindical, que siempre presenta derrotas como si fueran grandes triunfos<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-15\" href=\"#post-120-endnote-15\">[15]<\/a><\/sup>.<sup>15 <\/sup>Y lo mismo afirmaba Lenin en <em>El izquierdismo<\/em>\u2026 respecto de la burocracia sindical que persegu\u00eda a los revolucionarios dentro de los sindicatos: \u201cHay que saber hacer frente a todo eso, estar dispuesto a todos los sacrificios, e incluso \u2013en caso de necesidad\u2013 recurrir a diversas estratagemas, astucias, procedimientos ilegales, evasivas y subterfugios con tal de entrar en los sindicatos, permanecer en ellos y realizar all\u00ed, cueste lo que cueste, un trabajo comunista\u201d (cit., p. 160). Para los compa\u00f1eros que entran a trabajar en f\u00e1brica, que se proletarizan o que se hacen socialistas revolucionarios en ellas, estos consejos de Lenin son el pan de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Por supuesto, hay maniobras y maniobras, y en todos los casos el l\u00edmite de principios es que no deben <em>desmoralizar ni enga\u00f1ar a la clase obrera <\/em>(y los sectores explotados y oprimidos) <em>ni reducir su confianza en s\u00ed misma<\/em>. Las maniobras deben servir a los objetivos de la lucha del proletariado, y no lo contrario; no todos los medios son permitidos. En el interior de la izquierda, como hemos dicho, maniobras y ardides tambi\u00e9n son admisibles, con el l\u00edmite de no violentar los principios b\u00e1sicos del <em>libre debate y la libertad de tendencias socialistas<\/em>, que se deben sostener como contenido intangible de la democracia obrera (as\u00ed como <em>no violentar la educaci\u00f3n pol\u00edtica y la politizaci\u00f3n de la militancia y la base obreras<\/em>).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las concesiones y maniobras se vincula con la problem\u00e1tica m\u00e1s general de medios y fines en la pol\u00edtica revolucionaria (que veremos m\u00e1s abajo) precisamente porque no hay manera de privarse de los ardides para hacer avanzar un criterio revolucionario. Y dadas ciertas circunstancias concretas, muchas veces no hay otra manera de provocar este avance. Al mismo tiempo, el l\u00edmite de toda maniobra es que no debe hacer retroceder la educaci\u00f3n pol\u00edtica de la vanguardia y las masas; deben hacerse valer sobre la base de criterios objetivos que se impongan por peso propio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entra el problema del <em>instrumentalismo<\/em>, tan caracter\u00edstico de las fuerzas de izquierda que no han sabido sacar una sola conclusi\u00f3n de la experiencia pasada. Hay instrumentalizaci\u00f3n de la clase obrera o sus luchas cuando una fuerza se apoya en ellas pero para dar lugar a objetivos o resultados ajenos a la lucha misma. Un ejemplo de esto es cuando corrientes de izquierda intervienen en un determinado conflicto no para que la lucha triunfe y, al calor de ese triunfo, avanzar en la imprescindible construcci\u00f3n partidaria, sino cuando este \u00faltimo objetivo se antepone e incluso se desentiende completamente de las necesidades de la lucha misma para transformarse en un fin en s\u00ed mismo. En ese caso, no hay \u201craz\u00f3n de partido\u201d que valga, y el medio contamina el fin: lo que se termina construyendo es cualquier cosa (por lo general, una secta) menos una organizaci\u00f3n revolucionaria al servicio de la clase obrera.<\/p>\n<p>En todo caso, no hay pol\u00edtica revolucionaria sin concesiones y ardides; s\u00f3lo hay que saber llevar adelante su aplicaci\u00f3n, prefiriendo el mal menor al mal mayor y aprendiendo a llevar a cabo maniobras contra el enemigo de clase e incluso al interior de la lucha de tendencias socialista, aunque de manera tal que nunca sacrifique la educaci\u00f3n pol\u00edtica de la clase obrera y su vanguardia. Como resume Trotsky: \u201cEl partido bolchevique fue el m\u00e1s honrado de la historia; cuando pudo, claro que enga\u00f1\u00f3 a las clases enemigas, pero dijo la verdad a los trabajadores y s\u00f3lo la verdad. \u00danicamente gracias a eso fue como conquist\u00f3 su confianza, m\u00e1s que cualquier otro partido en el mundo\u201d (<em>Su moral y la nuestra<\/em>, p. 62).<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_3dy6vkm\"><\/a> 6) Sindicatos, lucha de masas y participaci\u00f3n electoral. El problema del poder<\/h2>\n<h3><a id=\"post-120-_dbl4iaj67due\"><\/a> 6.1 Sindicatos, comit\u00e9s de huelga y organismos de poder<\/h3>\n<p>Como se\u00f1al\u00e1ramos m\u00e1s arriba, los sindicatos constituyen una suerte de frente \u00fanico de tendencias que agrupan al <em>conjunto <\/em>de los trabajadores de un sector por su condici\u00f3n de tales, independientemente de sus concepciones ideol\u00f3gicas o pol\u00edticas. A priori, los sindicatos, en la divisi\u00f3n del trabajo pol\u00edtico establecida, se caracterizan por tener un programa <em>reformista <\/em>que apunta al mejoramiento de las condiciones de existencia y trabajo de la clase obrera, pero no a su emancipaci\u00f3n en tanto que explotados (no cuestionan la condici\u00f3n asalariada de la clase trabajadora).<\/p>\n<p>Sin embargo, esto alude al \u201ctipo ideal\u201d de sindicato cl\u00e1sico. Hay otros \u201cmodelos\u201d o circunstancias que permiten el desarrollo de un sindicalismo revolucionario, que a la lucha por las reivindicaciones m\u00ednimas le une una perspectiva de transformaci\u00f3n social. Este proceso puede ocurrir de manera artificial, dando lugar a un equivocado \u201csindicalismo rojo\u201d que aparte criminalmente a los elementos m\u00e1s avanzados del conjunto, algo que el socialismo revolucionario rechaza (ver, de Trotsky, <em>Los sindicatos en la \u00e9poca del imperialismo<\/em>). Pero puede tambi\u00e9n corresponder a una evoluci\u00f3n real de la experiencia que los eleva como organizaciones m\u00e1s de conjunto con objetivos pol\u00edticos, lo que puede ocurrir en situaciones radicalizadas. Ejemplos hist\u00f3ricos caracter\u00edsticos fue la CNT en la Guerra Civil espa\u00f1ola, m\u00e1s all\u00e1 de la inconsecuencia de su direcci\u00f3n anarquista. Por oposici\u00f3n, en el caso de la Revoluci\u00f3n Rusa es sabido que los sindicatos cumplieron un papel m\u00e1s bien conservador.<\/p>\n<p>En todo caso, la ense\u00f1anza universal es que los revolucionarios militan en los sindicatos de masas, que en su interior construyen corrientes clasistas y revolucionarias, pero que nunca se apartan de donde est\u00e1n las masas trabajadoras, so pena de caer en un \u201csindicalismo rojo\u201d extra\u00f1o a nuestra tradici\u00f3n, y que mil veces ha sido condenado por est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Cuando se habla de organismos <em>de lucha <\/em>estamos en general en otro terreno. Organismos de lucha pueden ser comit\u00e9s de huelga o cualquier organismo <em>ad hoc <\/em>formado al calor de la pelea que agrupa a lo mejor del activismo, y que expresa las modificaciones en el estado de \u00e1nimo y la radicalizaci\u00f3n que viene desde abajo de manera m\u00e1s directa y din\u00e1mica. Pueden reemplazar a los organismos del sindicato tradicional en determinado lugar de trabajo, o m\u00e1s bien muchas veces aparecen en paralelo, estableciendo una suerte de \u201cdoble poder\u201d que se resuelve en la lucha.<\/p>\n<p>Parte de este mismo tipo de organismos son las <em>coordinadoras <\/em>de trabajadores, donde por intermedio tambi\u00e9n de organismos forjados en la lucha se logran superar las barreras sindicalistas que dividen a las f\u00e1bricas o ramas de trabajadores para agruparlos en una zona o regi\u00f3n de conjunto, o incluso dentro de un gremio determinado pero pasando por arriba de las fronteras de cada f\u00e1brica, de los \u201ccuerpos org\u00e1nicos\u201d del sindicato.<\/p>\n<p>Ya los organismos <em>de poder <\/em>son otra cosa. Se trata de organismos de lucha que tambi\u00e9n surgen <em>ad hoc <\/em>durante la pelea misma, en este caso una profunda crisis <em>nacional<\/em>, pero que adquieren un car\u00e1cter que, de hecho o de derecho, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las reivindicaciones elementales para pasar a cumplir un rol <em>pol\u00edtico <\/em>de conjunto, obrando en paralelo a las instituciones de poder del Estado en descr\u00e9dito y decadencia. De ah\u00ed que uno de sus rasgos caracter\u00edsticos sea su capacidad \u2013poco habitual en los organismos obreros\u2013 de elevarse hacia las perspectivas m\u00e1s generales, superando los estrechos l\u00edmites de cada gremio y elev\u00e1ndose a los intereses del conjunto de la clase obrera y dem\u00e1s explotados y oprimidos, como vimos m\u00e1s arriba en el caso de los soviets.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_asafqf9e9u8v\"><\/a> 6.2 La participaci\u00f3n en las organizaciones de masas<\/h3>\n<p>Los revolucionarios participamos en las organizaciones d\u00f3nde est\u00e1n las masas, las dirija quien las dirija. Esta ense\u00f1anza elemental cada d\u00eda cobra nueva relevancia. Las corrientes no obreras y peque\u00f1oburguesas suelen tener como excusa para darle la espalda a las reivindicaciones obreras el rechazo a su direcci\u00f3n. Pero, salvo en momentos revolucionarios, lo m\u00e1s natural es que las grandes organizaciones obreras est\u00e9n dirigidas por direcciones burocr\u00e1ticas o reformistas. Am\u00e9n del peso de la estatizaci\u00f3n de los sindicatos en la \u00e9poca del imperialismo, en general los trabajadores tienen la ilusi\u00f3n que alguien les va a resolver los problemas, que no son aquellos que s\u00f3lo les pueden prometer una lucha consecuente (la izquierda revolucionaria), sino los bur\u00f3cratas y reformistas que conscientemente alientan todo tipo de expectativas en el sistema y sus mecanismos de conciliaci\u00f3n de clases.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta realidad, anteponer al apoyo a una lucha a que los trabajadores se saquen de encima la burocracia que los dirige <em>es ultimatismo antiobrero de la peor especie<\/em>. Las cosas funcionan exactamente al rev\u00e9s. Es al calor de la lucha que la base obrera va haciendo la experiencia con la direcci\u00f3n y crea condiciones para tirarla abajo.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que debe ser una estrategia permanente es que los socialistas revolucionarios debemos alentar de manera sistem\u00e1tica el <em>desborde<\/em>, peleando por <em>una nueva direcci\u00f3n <\/em>para los trabajadores. Pero esa estrategia solamente podr\u00e1 ser llevada adelante <em>si partimos del lugar donde los trabajadores realmente est\u00e1n<\/em>, que, habitualmente, son las organizaciones sindicales tradicionales. Esto es lo que se ha verificado al menos en la clase obrera con trabajo formal, aunque no ha sido as\u00ed entre los componentes juveniles, de clase obrera precarizada o de movimientos de trabajadores desocupados. En esos casos se observado mundialmente el desarrollo de nuevos movimientos.<\/p>\n<p>Esta participaci\u00f3n en las organizaciones obreras de masas es condici\u00f3n <em>sine qua non <\/em>para una estrategia de recuperaci\u00f3n de organismos y de recomposici\u00f3n de la direcci\u00f3n de la clase obrera, apoy\u00e1ndonos materialmente en la nueva generaci\u00f3n obrera que ha ingresado a estructuras laborales en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_8p4399jtdppq\"><\/a> 6.3 Participaci\u00f3n electoral y acci\u00f3n directa<\/h3>\n<p>Veamos ahora las relaciones generales entre la lucha de masas, el impulso a la acci\u00f3n directa y la participaci\u00f3n electoral. Los revolucionarios impulsamos y defendemos como m\u00e9todo esencial de los trabajadores su acci\u00f3n directa, no los enjuagues del parlamentarismo burgu\u00e9s. Sin embargo, las instituciones parlamentarias y el r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s existen, y no podemos ignorarlos. Adem\u00e1s, su existencia significa que, independientemente de cu\u00e1n desprestigiadas est\u00e9n esas instituciones a los ojos de las masas, normalmente son una grave mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si para los revolucionarios, las instituciones, el derecho y dem\u00e1s instancias de administraci\u00f3n del estado, as\u00ed como las jerarqu\u00edas en general, est\u00e1n recubiertas de un formalismo evidente, a los ojos de las masas populares tienen enorme peso e importancia como \u00e1mbitos. Incluso m\u00e1s: la pol\u00edtica electoral, la participaci\u00f3n en las elecciones, el voto, suelen ser la \u00fanica verdadera instancia propiamente pol\u00edtica que interesa a las masas. La pol\u00edtica en sentido amplio, en tanto que preocupaci\u00f3n por los intereses generales, adquiere habitualmente s\u00f3lo esa existencia deformada. Esto solamente cambia en per\u00edodos revolucionarios o de grandes crisis, cuando las grandes masas entran en la liza de los acontecimientos, o, recortadamente, en determinadas crisis o luchas que afectan a sectores de trabajadores. All\u00ed s\u00ed las masas se plantean tomar los asuntos en sus manos. Pero cuando funciona el mecanismo regular de la pol\u00edtica y la representaci\u00f3n, se expresan por intermedio del voto y, a pesar de todas sus limitaciones, las instituciones parlamentarias aparecen como el \u00e1mbito de decisi\u00f3n de los asuntos, como \u00fanica forma de la \u201cdemocracia\u201d.<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed, la participaci\u00f3n electoral no s\u00f3lo es obligatoria, sino muchas veces la \u00fanica oportunidad de entrar en debate con amplios sectores que habitualmente est\u00e1n fuera del radio de acci\u00f3n de las organizaciones revolucionarias. El objetivo de esta participaci\u00f3n es utilizar la palestra electoral para ayudar a la movilizaci\u00f3n de las masas, para darle un mayor alcance y expresi\u00f3n a sus reivindicaciones y, en caso de obtener parlamentarios, trabajar para desnudar desde adentro toda la mentira, la perfidia y la corrupci\u00f3n de las organizaciones parlamentarias frente a las grandes masas.<\/p>\n<p>Este debate fue parte de las discusiones de Lenin y Trotsky en la III Internacional contra las corrientes ultraizquierdistas nacidas como subproducto de la Revoluci\u00f3n Rusa, pero inmaduras, y que dieron lugar al texto de Lenin ya citado. En el frente de los intelectuales revolucionarios, ese debate se sustanci\u00f3 con el Gyorgy Luk\u00e1cs ultraizquierdista que hab\u00eda sacado conclusiones unilaterales de los errores oportunistas del ef\u00edmero gobierno sovi\u00e9tico de Hungr\u00eda bajo Bela Kun (sacaba la conocida revista de la intelectualidad marxista de Europa occidental <em>Bajo la bandera del marxismo<\/em>). Estas conclusiones se anudaban alrededor de la falsa idea de que los Soviets hab\u00eda dejado \u201ccaducas\u201d, sin m\u00e1s, las instituciones parlamentarias, a lo que cl\u00e1sicamente Lenin les respondi\u00f3 que si a esas instituciones pod\u00eda consider\u00e1rselas caducas desde el punto de vista <em>hist\u00f3rico<\/em>, desde el punto de vista <em>pol\u00edtico <\/em>de la experiencia de las masas con ellas fuera de la Rusia sovi\u00e9tica esto no era as\u00ed, y se impon\u00eda trabajar pacientemente para que las grandes masas completaran esa experiencia.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la participaci\u00f3n electoral es por regla general obligatoria, nunca es m\u00e1s que un punto de apoyo <em>secundario <\/em>de la acci\u00f3n revolucionaria, jam\u00e1s el fundamental. Hacer de la participaci\u00f3n electoral la actividad principal del partido implica deslizarse al oportunismo y hasta al cambio de sentido de la organizaci\u00f3n, que empieza a dejar de ser revolucionaria. Asimismo, es puro oportunismo presentarse a las elecciones con el \u00fanico o fundamental objetivo de obtener parlamentarios. Claro que los revolucionarios tratamos de conseguirlos por las razones ya apuntadas, pero este objetivo debe ser siempre derivado de la formulaci\u00f3n de una pol\u00edtica revolucionaria, y no un operativo oportunista por el cual diluimos nuestros planteos para no espantar votantes.<\/p>\n<p>El terreno electoral nos plantea llevar adelante un di\u00e1logo pol\u00edtico que no es el habitual de las corrientes revolucionarias, al menos en su estadio de vanguardia. Con la ampliaci\u00f3n de nuestro auditorio, debemos hacer uso de formas pedag\u00f3gicas, de expresar la pol\u00edtica de manera accesible a los m\u00e1s amplios sectores. Y esto es un <em>arte <\/em>al que no est\u00e1n habituadas las organizaciones, sobre todo cuando son peque\u00f1as. Pero esto es algo completamente distinto a una pol\u00edtica electoralista, porque ah\u00ed no se trata de la forma sino del contenido: el adelgazamiento total de la pol\u00edtica revolucionaria y la adaptaci\u00f3n al mecanismo electoral. En ese caso, todo queda <em>invertido<\/em>: el objetivo estrat\u00e9gico pasa a ser sacar votos o meter parlamentarios a como d\u00e9 lugar, frente a lo cual todo lo dem\u00e1s es t\u00e1ctico; algo habitual en las corrientes que se deslizan hacia el oportunismo.<\/p>\n<p>En resumen, si por un lado la participaci\u00f3n electoral es, en la mayor\u00eda de los casos, una obligaci\u00f3n de los revolucionarios, nunca se puede perder de vista que es un punto de apoyo secundario de la pol\u00edtica revolucionaria, que tiene siempre como estrategia el impulso de la movilizaci\u00f3n y la acci\u00f3n directa de los trabajadores y dem\u00e1s sectores explotados y oprimidos.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_4d34og8\"><\/a> 7) Guerra y pol\u00edtica<\/h2>\n<p>Desde Clausewitz, guerra y pol\u00edtica son esferas estrechamente relacionadas. Lenin y Trotsky retomaron esta definici\u00f3n del gran estratega militar alem\u00e1n de comienzos del siglo XIX a lo largo de su obra. Se apoyaron en Engels, que ya a mediados del siglo XIX le hab\u00eda comentado a Marx el agudo \u201csentido com\u00fan\u201d de los escritos de Clausewitz. Tambi\u00e9n Franz Mehring, historiador de la socialdemocracia alemana y uno de los aliados de Rosa Luxemburgo, se hab\u00eda interesado en su momento por la historia militar y reivindicaba a Clausewitz. Por otra parte, hacia finales de la II Guerra Mundial, en el pin\u00e1culo de su prestigio, Stalin rechaz\u00f3 a Clausewitz con el argumento de que la opini\u00f3n favorable de Lenin se deb\u00eda a que \u00e9ste \u201cno era especialista en temas militares\u201d. Pierre Naville se\u00f1ala muy bien en una introducci\u00f3n a los textos del te\u00f3rico militar alem\u00e1n que el Frente Oriental y el triunfo militar del Ej\u00e9rcito Rojo sobre la <em>Wehrmacht<\/em> hab\u00eda confirmado la tesis contraria: la validez de Clausewitz y lo central de sus intuiciones militares (entre otras, la importancia de las estrategias defensivas en la guerra).<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_exyuu0hnza24\"><\/a> 7.1 La guerra como continuidad de la pol\u00edtica por otros medios (y a la inversa)<\/h3>\n<p>Seg\u00fan su famosa definici\u00f3n, para Clausewitz la guerra era la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios; medios violentos, precisaba Lenin. Quedaba as\u00ed establecida una relaci\u00f3n entre guerra y pol\u00edtica que el marxismo hizo suya. La guerra es una forma de las relaciones sociales, cuya l\u00f3gica o contenido est\u00e1 inscripta en las relaciones entre los estados, pero que el marxismo ubic\u00f3, por car\u00e1cter transitivo, en <em>la formaci\u00f3n de clase de la sociedad<\/em>. La guerra, dec\u00eda Clausewitz, debe ser contemplada como parte de un todo, y ese todo es la pol\u00edtica, cuyo contenido, para el marxismo, es <em>la lucha de clases<\/em>. Con agudeza, el te\u00f3rico militar alem\u00e1n sosten\u00eda que la guerra deb\u00eda ser vista como un \u201celemento de la contextura social\u201d, que es otra forma de designar un conflicto de intereses solucionado de manera sangrienta, a diferencia de los dem\u00e1s conflictos.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que la guerra no tenga sus propias especificidades, sus propias leyes, que requieren de un an\u00e1lisis cient\u00edfico de sus determinaciones y caracter\u00edsticas. Desde la Revoluci\u00f3n Francesa, pasando por las dos guerras mundiales y las revoluciones del siglo XX, la ciencia y el arte de la guerra se enriquecieron enormemente.<\/p>\n<p>Tenemos en mente las guerras bajo el capitalismo industrializado o sociedades poscapitalistas como la ex URSS y el constante revolucionamiento de la ciencia y la t\u00e9cnica guerrera. Las relaciones entre t\u00e9cnica y guerra son de gran importancia<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-16\" href=\"#post-120-endnote-16\">[16]<\/a><\/sup>; ya Marx hab\u00eda se\u00f1alado que muchos desarrollos de las fuerzas productivas ocurren primero en el terreno de la guerra y se generalizan despu\u00e9s a la econom\u00eda civil. Las dos guerras mundiales fueron subproducto del capitalismo industrial contempor\u00e1neo, la puesta en marcha de medios de destrucci\u00f3n masivos, el involucramiento de las m\u00e1s grandes masas, la aplicaci\u00f3n de los \u00faltimos desarrollos de la ciencia y la t\u00e9cnica a la producci\u00f3n industrial y a las estrategias de combate. Dieron lugar a toda la variedad imaginable en guerra de posiciones y de maniobra, con cambios de frente permanentes y de magnitud, con la aparici\u00f3n de la aviaci\u00f3n, los medios acorazados, los submarinos, la guerra qu\u00edmica y nuclear y un largo etc\u00e9tera, del que queremos destacar la experiencia del Frente Oriental en la II Guerra Mundial. Y como conclusi\u00f3n, cabe volver a recordar lo se\u00f1alado por Trotsky a partir de su experiencia en la guerra civil: no hay que atarse a ninguna t\u00e1ctica; la ofensiva y la defensa son caracter\u00edsticas que dependen de las circunstancias y, en su generalidad, la experiencia de la guerra ha consagrado la vigencia de las ense\u00f1anzas de Clausewitz en la materia, que merecen un estudio profundo de la nueva generaci\u00f3n militante.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la guerra es la continuidad de la pol\u00edtica por otros medios, a esta f\u00f3rmula le cabe cierta reversibilidad. De ah\u00ed que muchos de los conceptos de la guerra se vean aplicados a la pol\u00edtica, ya que \u00e9sta es, como la guerra, <em>un campo para hacer valer determinadas relaciones de fuerza<\/em>. Sin duda, las relaciones de fuerza pol\u00edticas se hacen valer mediante un complejo de relaciones mayor y m\u00e1s rico que el de la violencia desnuda, pero en el fondo en el terreno pol\u00edtico tambi\u00e9n se trata de quebrar la resistencia del oponente.<\/p>\n<p>En todo caso, la pol\u00edtica como arte ofrece m\u00e1s pliegues, sutilezas y complejidades que la guerra, como se\u00f1alara Trotsky, que adem\u00e1s denunciaba el antihumanismo de la guerra en general<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-17\" href=\"#post-120-endnote-17\">[17]<\/a><\/sup>. De all\u00ed que se pueda definir metaf\u00f3ricamente a <em>la pol\u00edtica como continuidad de la guerra cotidiana entre las clases sociales <\/em>explotada y explotadora. As\u00ed, la pol\u00edtica es una manifestaci\u00f3n de la guerra de clases que recorre de arriba abajo la realidad social bajo la explotaci\u00f3n capitalista. Esta figura puede ayudar a apreciar la densidad de lo que est\u00e1 en juego, superando la mirada a veces ingenua de las nuevas generaciones. Nada de esto significa que tengamos una concepci\u00f3n militarista de las cosas. Todo lo contrario: el militarismo es una concepci\u00f3n <em>reduccionista <\/em>que pierde de vista todo el espesor de la pol\u00edtica revolucionaria y que deja de lado a las grandes masas (reemplazadas por la t\u00e9cnica y el herramental de guerra) a la hora de los eventos hist\u00f3ricos. Es caracter\u00edstico del militarismo hacer primar la guerra sobre la pol\u00edtica, algo com\u00fan tanto a las pol\u00edticas de potencias imperialistas como a las formaciones guerrilleras peque\u00f1o-burguesas t\u00edpicas de los a\u00f1os 70 en Latinoam\u00e9rica: <em>pierden de vista a las grandes masas como actores y protagonistas de la historia<\/em>. Tal era, por ejemplo, la posici\u00f3n del famoso general alem\u00e1n de la I Guerra Mundial Erich von Ludendorff, autor de <em>La guerra total<\/em>, donde criticaba a Clausewitz desde una posici\u00f3n reduccionista que pon\u00eda en el centro de las determinaciones la categor\u00eda de \u201cguerra total\u201d, a la que independizaba de la pol\u00edtica, y negaba el concepto de Clausewitz de \u201cguerra absoluta\u201d, que necesariamente se ve\u00eda limitado por las determinaciones pol\u00edticas. Para Ludendorff y los posteriores te\u00f3ricos del nazismo, lo \u201coriginario\u201d era el \u201cestado de guerra permanente\u201d y la pol\u00edtica solamente uno de sus instrumentos; de ah\u00ed que se considerara la paz s\u00f3lo como \u201cmomento transitorio entre dos guerras\u201d.<\/p>\n<p>En esa apelaci\u00f3n a la \u201cguerra total\u201d, las masas (el <em>Volk<\/em>) eran vistas s\u00f3lo como un <em>instrumento pasivo<\/em>, pura carne de ca\u00f1\u00f3n en la contienda, y no m\u00e1s. Pero lo cierto es lo contrario: si la guerra no es m\u00e1s que la continuidad de la pol\u00edtica por medios violentos, la segunda fija los objetivos de la primera: \u201cEn el siglo XVIII a\u00fan predominaba la concepci\u00f3n primitiva seg\u00fan la cual la guerra es algo independiente, sin vinculaci\u00f3n alguna con la pol\u00edtica, e inclusive se conceb\u00eda la guerra como lo primario, considerando la pol\u00edtica m\u00e1s bien como un medio de la guerra; tal es el caso de un estadista y jefe de campo como fue el rey Federico II de Prusia. Y en lo que se refiere a los ep\u00edgonos del militarismo alem\u00e1n, los Ludendorff y Hitler, con su concepci\u00f3n de la \u2018guerra total\u2019, <em>simplemente invirtieron la teor\u00eda de Clausewitz <\/em>en su contrario antag\u00f3nico\u201d (AA.VV., <em>Clausewitz en el pensamiento marxista<\/em>, p. 44).<\/p>\n<p>En esta suerte de analog\u00eda entre la pol\u00edtica y la guerra, buscamos dar cuenta de la \u00edntima conflictividad de la acci\u00f3n pol\u00edtica, superando toda visi\u00f3n ingenua o parlamentarista. La pol\u00edtica es un terreno de disputa excluyente donde se afirman los intereses de la burgues\u00eda o de la clase obrera. No hay conciliaci\u00f3n posible entre las clases en sentido \u00faltimo, y esto confiere todos los rasgos de <em>guerra implacable <\/em>a la lucha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica revolucionaria, no la reformista u electoralista, tiene esa base material: la <em>oposici\u00f3n irreconciliable entre las clases<\/em>, como destacara Lenin. Lo que no obsta para que los revolucionarios tengamos la obligaci\u00f3n de utilizar la palestra parlamentaria, hacer concesiones y pactar compromisos, como ya hemos visto. Pero la utilizaci\u00f3n del parlamento, o el uso de las maniobras, debe estar presidida por una concepci\u00f3n clara acerca de ese car\u00e1cter <em>irreconciliable <\/em>de los intereses de clase, so pena de una visi\u00f3n edulcorada de la pol\u00edtica, emparentada no con las experiencias de las grandes revoluciones hist\u00f3ricas, sino con los tiempos posmodernos y destilados de la democracia burguesa y el \u201cfin de la historia\u201d de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_nvw1iagtqy10\"><\/a> 7.2 Sustituismo, lucha de masas y el balance de las revoluciones del siglo XX<\/h3>\n<p>En todo caso, el criterio principista de tipo estrat\u00e9gico es que <em>todas las t\u00e1cticas y estrategias deben estar al servicio de la autodeterminaci\u00f3n revolucionaria de la clase obrera, de su emancipaci\u00f3n<\/em>. En este sentido, y sobre la base de las lecciones del siglo XX, debe ser condenado el sustituismo social de la clase obrera como estrategia y m\u00e9todo para lograr los objetivos emancipatorios del proletariado. El sustituismo como estrategia simplemente <em>no es admisible <\/em>para los socialistas revolucionarios. Toda la experiencia del siglo XX atestigua que si no est\u00e1 presente la clase obrera, su vanguardia, sus organismos de lucha y poder, sus programas y partidos, si no es la clase obrera con sus organizaciones la que toma el poder, la revoluci\u00f3n no puede progresar de manera socialista, ni la transici\u00f3n al socialismo logra comenzar realmente; queda congelada en el estadio de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, lo que, a la postre, no sirve a los objetivos de la acumulaci\u00f3n socialista sino la de la burocracia.<\/p>\n<p>Un ejemplo vivido por los bolcheviques a comienzos de 1920 fue la respuesta al ataque desde Polonia a la revoluci\u00f3n \u2013en el marco de la guerra civil\u2013, que desat\u00f3 una contraofensiva del poder rojo tan poderosa que atraves\u00f3 la frontera rusa y lleg\u00f3 hasta Varsovia. Durante unas semanas domin\u00f3 el entusiasmo de que \u201cdesde arriba\u201d, militarmente, se pod\u00eda extender la revoluci\u00f3n. Uno de los principales actores de este empuje era el talentoso general Tujachevsky, asesinado por Stalin en las purgas de los a\u00f1os 30. Sin embargo, esta acci\u00f3n fue vista y explotada por la dictadura polaca de Pilsudsky como \u201cavasallamiento de los derechos nacionales polacos\u201d y no logr\u00f3 ganar el favor de las masas obreras y mucho menos campesinas, por lo que termin\u00f3 en un redondo fracaso. Trotsky, que con buen tino se hab\u00eda opuesto a esta acci\u00f3n, sac\u00f3 la conclusi\u00f3n de que en todo caso una intervenci\u00f3n militar en un pa\u00eds extranjero desde un estado obrero s\u00f3lo puede ser un punto de apoyo secundario a un proceso de revolucionamiento real de ese pa\u00eds por parte de sus masas explotadas y oprimidas, nunca el instrumento transformador fundamental: \u201cEn la gran guerra de clases actual, la intervenci\u00f3n militar desde afuera puede cumplir un papel <em>concomitante, cooperativo, secundario<\/em>. La intervenci\u00f3n militar puede acelerar el desenlace y hacer m\u00e1s f\u00e1cil la victoria, pero <em>s\u00f3lo cuando las condiciones sociales y la conciencia pol\u00edtica est\u00e1n maduras para la revoluci\u00f3n<\/em>. La intervenci\u00f3n militar tiene el mismo efecto que los f\u00f3rceps de un m\u00e9dico; si se usan en el momento indicado, pueden acortar los dolores del parto, pero si se usan en forma prematura, simplemente provocar\u00e1n un aborto\u201d (en E. Wollenberg, <em>El Ej\u00e9rcito Rojo<\/em>, p. 103).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que toda la pol\u00edtica, la estrategia y las t\u00e1cticas de los revolucionarios deban estar al servicio de la <em>organizaci\u00f3n, politizaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de la clase obrera como clase dominante<\/em>, y que no sea admisible su sustituci\u00f3n a la hora de la revoluci\u00f3n social por otras capas explotadas y oprimidas ajenas a la misma clase (otra cosa son las alianzas de clases explotadas y oprimidas imprescindibles para tal empresa). El criterio principal para todas las t\u00e1cticas de los revolucionarios es el de la independencia de clase de los trabajadores y su organizaci\u00f3n independiente; el criterio de la autodeterminaci\u00f3n y centralidad de la clase obrera a la hora de la revoluci\u00f3n social es un principio innegociable. Y no s\u00f3lo un principio: <em>hace a la estrategia misma de los socialistas revolucionarios en toda su acci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Otra cosa es que las relaciones entre masas, partidos y vanguardia sean complejas y no admitan mecanicismos. Habitualmente los factores activos son la amplia vanguardia y las corrientes pol\u00edticas, mientras que las grandes masas se mantienen en general pasivas y s\u00f3lo entran en liza cuando se producen grandes conmociones, algo que, como dec\u00eda Trotsky, era signo inequ\u00edvoco de toda verdadera revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay una inevitable dial\u00e9ctica de sectores adelantados y atrasados en el seno de la clase obrera, y los revolucionarios, a la hora de su acci\u00f3n pol\u00edtica, no deben buscar un m\u00ednimo com\u00fan denominador para adaptarse a los sectores m\u00e1s atrasados, sino, por el contrario, <em>ganar la confianza de los sectores m\u00e1s avanzados de la clase obrera para empujar juntos a los m\u00e1s atrasados<\/em>. Incluso m\u00e1s: puede haber circunstancias de descenso en las luchas del proletariado, y el partido (m\u00e1s a\u00fan si est\u00e1 en el poder) verse obligado a ser una suerte de nexo o \u201cpuente\u201d entre el momento actual de pasividad y un eventual resurgimiento de las luchas de la clase obrera en un per\u00edodo pr\u00f3ximo. En ese momento no tendr\u00e1 otra alternativa que \u201csustituir\u201d transitoriamente la acci\u00f3n de la clase obrera en defensa de sus intereses inmediatos e hist\u00f3ricos. Algo de esto dec\u00eda Trotsky que le hab\u00eda pasado al bolchevismo al comienzo de los a\u00f1os 20, luego de que la clase obrera y las masas quedaran exhaustas a la salida de la guerra civil. Pero, en todo caso, aqu\u00ed el criterio es que aun \u201csustituy\u00e9ndola\u201d se deben defender los intereses inmediatos e hist\u00f3ricos de la clase obrera, y esta \u201csustituci\u00f3n\u201d s\u00f3lo puede ser una situaci\u00f3n impuesta por las circunstancias, nunca elegida y, adem\u00e1s, por un per\u00edodo relativamente breve y <em>transitorio<\/em>, so pena de transformarse casi inmediatamente en otra cosa.<\/p>\n<p>La <em>teorizaci\u00f3n del sustituismo social <\/em>de la clase obrera en la revoluci\u00f3n socialista ya pone las cosas en otro plano: es una justificaci\u00f3n de la acci\u00f3n de una direcci\u00f3n burocr\u00e1tica o peque\u00f1oburguesa que, si bien puede terminar yendo m\u00e1s lejos de lo que ella misma preve\u00eda en el camino del anticapitalismo, <em>nunca podr\u00eda sustituir a la clase obrera al frente del poder, so pena de que se terminen imponiendo (como ocurri\u00f3 en la segunda mitad del siglo XX) los intereses de esa burocracia y no los de la clase obrera<\/em>.<\/p>\n<p>Con este balance en la mano, la pelea contra el sustituismo social de la clase obrera es absolutamente estrat\u00e9gica y de principios, <em>una de las grandes l\u00edneas maestras de los revolucionarios<\/em>, centro fundamental de nuestra teor\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista a partir de las ense\u00f1anzas del siglo pasado y que nos delimita de pr\u00e1cticamente todas las dem\u00e1s corrientes trotskistas que carecen de ese balance.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_vzsj3coisrar\"><\/a> 7.3 El armamento popular<\/h3>\n<p>De ah\u00ed se desprende otra cuesti\u00f3n: la apelaci\u00f3n a los m\u00e9todos de lucha de la clase obrera en contra del terrorismo individual, o de las minor\u00edas que empu\u00f1an las armas en falsa representaci\u00f3n del conjunto de los explotados y oprimidos. Desde este punto de vista, en el pasado siglo ha habido muchas experiencias: el caso de las formaciones guerrilleras latinoamericanas y del propio Che Guevara, que exclu\u00eda, por definici\u00f3n, los m\u00e9todos de lucha de masas en beneficio de los \u201ccojones\u201d, herramienta central de la revoluci\u00f3n porque la clase obrera estaba supuestamente \u201caburguesada\u201d. Un caso similar fue el del PCCh bajo Mao.<\/p>\n<p>La pelea contra el sustituismo social tambi\u00e9n hace a que los revolucionarios no inventamos nada, no pretendemos crear artificialmente los m\u00e9todos de la lucha y los organismos que las propias masas se dan. M\u00e1s bien ocurre lo contrario: partimos de sus experiencias de lucha, de sus m\u00e9todos y organismos y, en todo caso, buscamos <em>hacer consciente <\/em>su acci\u00f3n, <em>generalizar <\/em>estas experiencias e <em>incorporarlas al acervo <\/em>de ense\u00f1anzas de la clase obrera en lucha. \u00c9sta era una preocupaci\u00f3n caracter\u00edstica de Rosa Luxemburgo, que insist\u00eda en la necesidad de aprender de la experiencia real de lucha de la clase obrera, contra el conservadurismo pedante y de aparato de la vieja socialdemocracia<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-18\" href=\"#post-120-endnote-18\">[18]<\/a><\/sup>. Tambi\u00e9n es valiosa la ubicaci\u00f3n de Lenin cuando, por creaci\u00f3n de las masas, surgen los soviets. Los \u201cbolcheviques de comit\u00e9\u201d, demasiado habituados a pr\u00e1cticas sectarias y hasta conservadoras, se negaban a entrar en el Soviet de Petrogrado porque \u00e9stos \u201cno se declaraban bolcheviques\u201d&#8230; Lenin insist\u00eda que la orientaci\u00f3n deb\u00eda ser \u201cSoviets y partido\u201d, y no contraponer de manera pedante y ultimatista unos y otros.<\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n del <em>armamento popular<\/em>, rechazamos tanto las formaciones militares que act\u00faan en sustituci\u00f3n de la clase obrera y los m\u00e9todos de lucha de las masas como el terrorismo individual, por las mismas razones. Pero debemos dejar a salvo no s\u00f3lo la formaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos revolucionarios, como el Ej\u00e9rcito Rojo, sino incluso experiencias como la formaci\u00f3n de milicias obreras y populares, o las dependientes de las organizaciones revolucionarias. Tal fue la experiencia del POUM y los anarquistas en la guerra civil espa\u00f1ola, m\u00e1s all\u00e1 del centrismo u oportunismo de su pol\u00edtica, y podr\u00edan darse circunstancias similares en el futuro que puedan ser englobadas bajo la orientaci\u00f3n de armamento popular, que si hoy parece lejana, podr\u00eda ponerse a la orden del d\u00eda en caso de reingresar efectivamente en una \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones.<\/p>\n<p>Agreguemos algo m\u00e1s vinculado a la guerra de guerrillas. En Latinoam\u00e9rica, en la d\u00e9cada del 70, las formaciones foquistas o guerrilleras, rurales o urbanas, reemplazaban con sus \u201cacciones\u201d la lucha pol\u00edtica revolucionaria, las acciones de masas y la construcci\u00f3n de partidos de la clase obrera. Sin embargo, este rechazo a la guerra de guerrillas como <em>estrategia pol\u00edtica <\/em>no significa descartarla como <em>t\u00e1ctica militar<\/em>. Si es verdad que, habitualmente, se trata de un m\u00e9todo de lucha vinculado a sectores provenientes del campesinado o m\u00e1s o menos desclasados, bajo condiciones extremas de ocupaci\u00f3n del pa\u00eds por fuerzas imperialistas o extranjeras no se puede descartar la eventualidad de poner en pie formaciones de este tipo, en todo caso \u00edntimamente ligadas a la propia clase trabajadora, con un car\u00e1cter de fuerza auxiliar similar a una suerte de milicia obrera, y siempre subordinadas al m\u00e9todo principal de lucha, que es la lucha de masas.<\/p>\n<p>En suma, el siglo XX ha dado lugar a un sinn\u00famero de ricas experiencias militares en el terreno de la revoluci\u00f3n, que requieren de un estudio ulterior.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_q6ach15qnu86\"><\/a> 7.4 La ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n<\/h3>\n<p>Pasemos ahora a las alianzas de clases y la hegemon\u00eda que debe alcanzar la clase obrera a la hora de la revoluci\u00f3n. Si la centralidad social en la revoluci\u00f3n corresponde a la clase obrera, <em>debe tender puentes<\/em> <em>hacia el resto de los sectores explotados y oprimidos<\/em>. Para que la revoluci\u00f3n triunfe, debe transformarse en una <em>abrumadora mayor\u00eda social<\/em>. Y esto se logra cuando la clase obrera logra elevarse a los intereses generales y a tomar en sus manos las necesidades de los dem\u00e1s sectores explotados y oprimidos. Es aqu\u00ed donde el concepto de alianza de clases explotadas y oprimidas se transforma en un concepto an\u00e1logo: <em>hegemon\u00eda<\/em>. La hegemon\u00eda de la clase obrera a la hora de la revoluci\u00f3n socialista corresponde al convencimiento de los sectores m\u00e1s atrasados (incluso de la propia clase obrera), de las capas medias, del campesinado, de que la salida a la crisis de la sociedad ya no puede venir de la mano de la burgues\u00eda, sino solamente del proletariado.<\/p>\n<p>Este problema es cl\u00e1sico a toda gran revoluci\u00f3n. Si la revoluci\u00f3n francesa de 1789 logr\u00f3 triunfar es porque desde su centro excluyente, Par\u00eds, logr\u00f3 arrastrar tras de s\u00ed al resto del pa\u00eds. Algo que no logr\u00f3 la Comuna de Par\u00eds casi cien a\u00f1os despu\u00e9s, lo que determin\u00f3 su derrota. Lo propio ocurri\u00f3 en el levantamiento espartaquista de enero de 1919, derrotado a sangre y fuego porque el interior campesino de Alemania no logr\u00f3 ser arrastrado. Multitudinarias movilizaciones de masas ocurr\u00edan en Berl\u00edn, enfervorizando a sus dirigentes (sobre todo a Karl Liebknecht; Rosa era consciente de que se iba al desastre), mientras que en el interior el ej\u00e9rcito alem\u00e1n se iba reforzando y fortaleciendo con el apoyo del campesinado y dem\u00e1s sectores conservadores<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-19\" href=\"#post-120-endnote-19\">[19]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Precisamente en esa apreciaci\u00f3n fundaba Lenin <em>la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n<\/em>: en una previsi\u00f3n que deb\u00eda responder a un an\u00e1lisis lo m\u00e1s cient\u00edfico posible, pero tambi\u00e9n, inevitablemente, a elementos <em>intuitivos <\/em>acerca de qu\u00e9 pasar\u00eda una vez que el proletariado se levantase en las ciudades. El proletariado se pone de pie y toma el poder en la ciudad capital. Pero la clave de la insurrecci\u00f3n, y la revoluci\u00f3n misma en ese momento, reside en si logra arrastrar activamente, o, al menos, logra un apoyo pasivo, t\u00e1cito o, incluso, la \u201cneutralidad amistosa\u201d (Trotsky) de las otras clases explotadas y oprimidas del interior del pa\u00eds, siempre m\u00e1s atrasado desde todo punto de vista que el centro y las grandes urbes. De ah\u00ed que alianza de clases, hegemon\u00eda y ciencia y arte de la insurrecci\u00f3n tengan un punto de encuentro en <em>el logro de la mayor\u00eda social de la clase obrera y sus organizaciones y partidos a la hora de la toma del poder<\/em>. Una apreciaci\u00f3n que requerir\u00e1 de todas las capacidades de la organizaci\u00f3n revolucionaria en el momento decisivo, y que es la mayor prueba a la que se puede ver sometido un partido revolucionario digno de tal nombre.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_2s8eyo1\"><\/a>8) Los fines y los medios, o la lucha de clases como ley suprema<\/h2>\n<p>Respecto de las complejas relaciones entre los medios y los fines de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria hay una extensa elaboraci\u00f3n no s\u00f3lo en el marxismo, sino en la filosof\u00eda pol\u00edtica en general. No nos sirve a los intereses de este folleto tomar la cuesti\u00f3n con esa amplitud, de modo que nos limitaremos a se\u00f1alar que en lo que hace a la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria, lo esencial es la dial\u00e9ctica de tres elementos: <em>los fines, los medios y el terreno material <\/em>en el que se va a llevar adelante la pelea, que analizaremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_j9h8lva24yuo\"><\/a> 8.1 El finalismo del marxismo<\/h3>\n<p>Partamos de recordar que el marxismo tiene una tensi\u00f3n \u201c<em>finalista<\/em>\u201d en el sentido de que est\u00e1 recorrido por una perspectiva, la <em>autoemancipaci\u00f3n del proletariado <\/em>y una sociedad realmente <em>humana <\/em>bajo el comunismo, libre de todas las relaciones de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n caracter\u00edsticas de la sociedad de clases.<\/p>\n<p>El debate de los fines plantea el de los medios para alcanzarlos y la <em>congruencia <\/em>entre unos y otros. Es decir, la <em>relaci\u00f3n <\/em>entre medios y fines y el <em>criterio <\/em>que preside esa relaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les son los medios l\u00edcitos que la clase obrera puede y debe emplear para lograr su emancipaci\u00f3n? Un largo debate ha cruzado al marxismo revolucionario a lo largo del siglo XX, entre otras cosas porque muchas veces medios que supuestamente llevaban a un fin terminaron llevando a otro muy distinto.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el proceso de industrializaci\u00f3n forzosa en los a\u00f1os 30 bajo el stalinismo, que si bien desarroll\u00f3 en cierto modo las fuerzas productivas del pa\u00eds, lo hizo de una manera tan <em>unilateral <\/em>que dio lugar, a la postre, a un proceso de <em>acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica <\/em>que no sirvi\u00f3 a un progreso real en el sentido de la transici\u00f3n al socialismo (que, m\u00e1s bien, qued\u00f3 bloqueada a partir de entonces). Es decir: <em>esa industrializaci\u00f3n, como medio, no se correspondi\u00f3 al objetivo de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n, y dio lugar a otro resultado<\/em>.<\/p>\n<p>Otro ejemplo que ya ha sido se\u00f1alado es el del <em>sustituismo social <\/em>de la clase obrera a la hora de la revoluci\u00f3n socialista; emprendimientos que terminaron en el fracaso que todos conocemos. Ha quedado hist\u00f3ricamente establecido que a la hora de la revoluci\u00f3n socialista y de la transici\u00f3n aut\u00e9ntica al socialismo, esta obra s\u00f3lo la puede llevar adelante la clase obrera por intermedio de sus organizaciones, programas y partidos, <em>o no ser\u00e1 revoluci\u00f3n socialista <\/em>(lo mismo cabe para el proceso de transici\u00f3n que se inaugura una vez tomado el poder). Sin clase obrera no hay socialismo: <em>considerada la primera como un \u201cmedio\u201d, lo segundo es el \u201cfin\u201d y viceversa<\/em>: la transici\u00f3n es un medio para la emancipaci\u00f3n de la clase obrera. Repetimos para que se grabe en todas las cabezas tozudas del movimiento trotskista internacional, que no han criticado la concepci\u00f3n de que podr\u00eda haber \u201cestados obreros\u201d aun con la clase obrera fuera del poder: <em>si no hay clase obrera, si la clase obrera no est\u00e1 realmente en el poder, no se llega al fin del socialismo<\/em>. De lo anterior se desprende la necesaria <em>congruencia entre medios y fines<\/em>, que hace al fuerte contenido finalista del marxismo revolucionario.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_uc6xwmqq4xw1\"><\/a> 8.2 La clase obrera no puede elegir el terreno de su lucha<\/h3>\n<p>Esta tensi\u00f3n finalista del marxismo no pudo obviar otra discusi\u00f3n concreta: \u00bfcu\u00e1les son los medios a implementar por la clase obrera y los revolucionarios en su lucha? Aqu\u00ed es muy conocida la discusi\u00f3n de Le\u00f3n Trotsky con V\u00edctor Serge en defensa de los m\u00e9todos empleados por los bolcheviques en el poder durante la guerra civil. En <em>Su moral y la nuestra <\/em>Trotsky reitera una y otra vez que <em>la ley suprema para apreciar los medios es la lucha de clases<\/em>. La experiencia y reflexi\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os nos han convencido de que Trotsky tiene raz\u00f3n. <em>Los medios no solamente tienen relaci\u00f3n con los fines, sino con el terreno material mismo en el que se libra la lucha<\/em>. Es verdad que no es lo mismo una circunstancia de guerra civil que una de lucha pol\u00edtica \u201cpac\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, y como ya hemos visto, la lucha de clases no deja de ser siempre una <em>guerra de clases<\/em>, en todo caso de menor intensidad. La clase obrera, y los revolucionarios junto con ella, no podemos elegir los medios que m\u00e1s nos gustar\u00edan; <em>actuamos bajo condiciones determinadas objetivamente que no han sido elegidas por nosotros<\/em>, regidas por sus propias leyes, y que en general no alientan la caballeresca generosidad sino ser implacables, so pena de fracasar en la lucha. <em>Los medios se relacionan dial\u00e9cticamente tanto con los fines que estamos persiguiendo como con las leyes del terreno material desde el cual partimos<\/em>; esta dial\u00e9ctica debe ser apreciada en cada caso concreto de una manera que, en definitiva, sirva a los objetivos de la lucha del proletariado.<\/p>\n<p>En las condiciones de una guerra civil, partir de la realidad y sus leyes tal como son es una condici\u00f3n <em>de vida o muerte<\/em>: no hay tal guerra que se pueda librar sin tomar rehenes, sin fusilamientos, sin elementos de justicia colectiva o social. \u00bfEs contradictorio eso con el fin comunista? De ninguna manera: <em>el comunismo tiene un contenido profundamente humanista. Pero ese humanismo no puede perder de vista el terreno material de las cosas, la l\u00f3gica misma de la guerra de clases en la cual estamos inmersos<\/em>. No podemos darnos el lujo de perder la batalla en funci\u00f3n no de criterios de humanismo comunista, sino de un falso humanismo abstracto que s\u00f3lo servir\u00e1 a nuestros enemigos. En la lucha de clases esa dial\u00e9ctica de fines, medios y terreno material de la pelea debe comprenderse y asumirse, so pena de caer en la ingenuidad y, lo que es m\u00e1s grave, poner la lucha en riesgo de ser ganada por el enemigo de clase.<\/p>\n<p>En <em>Su moral y la nuestra<\/em>, Trotsky parece dar dos definiciones contrapuestas de las relaciones generales entre medios y fines. En una parte se\u00f1ala que los fines justificar\u00edan los medios; en otra, afirma lo contrario: que el fin no justifica los medios. Sin embargo, se trata de una contradicci\u00f3n puramente formal, no de contenido<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-20\" href=\"#post-120-endnote-20\">[20]<\/a><\/sup>.<sup>20 <\/sup>Porque en los casos de lucha de clases m\u00e1s extrema, <em>el proletariado no puede elegir sus medios libremente<\/em>. Por esto mismo dice Trotsky que la ley suprema para evaluar medios y fines <em>es la lucha de clases. <\/em>Y una lucha de clases redoblada <em>impide hacer valer leyes morales abstractas por encima de la naturaleza misma sangrienta de la lucha.<\/em><\/p>\n<p>Precisamente, Trotsky insiste en rebatir la idea de que pueda existir una moral por encima de la historia y la lucha de clases; sostiene que la moral est\u00e1 siempre <em>hist\u00f3ricamente determinada<\/em>, que es un subproducto de la sociedad de clases de que se trate y no un valor \u201cuniversal\u201d. Por otro lado, la perspectiva del socialismo y el comunismo tienen <em>una \u00e9tica propia<\/em>, que hace al logro de una sociedad donde imperen la igualdad, la libertad y la fraternidad entre todos los seres humanos. Pero estas \u201cleyes \u00e9ticas\u201d tambi\u00e9n son hist\u00f3ricamente determinadas y, adem\u00e1s, las clases en pugna se apoyan en elementos de moral o \u00e9tica diferenciados que se desprenden del sistema social por el cual se pelea. Por ejemplo, el ego\u00edsmo que segrega la libertad de mercado contra la solidaridad de la lucha obrera.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_5s0u8qkr5k9q\"><\/a> 8.3 Necesidad y virtud en la guerra civil<\/h3>\n<p>Sin embargo, \u00bfno ser\u00eda lo anterior recaer en una concepci\u00f3n maquiav\u00e9lica o jacobina, en una forma de pol\u00edtica burguesa?<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-21\" href=\"#post-120-endnote-21\">[21]<\/a><\/sup> Trotsky responde a esto de dos maneras. Por un lado, es decisiva <em>la naturaleza social real de los contendientes<\/em>; esto es, si determinados medios se utilizan en funci\u00f3n de la emancipaci\u00f3n social de la clase obrera o no. Para Trotsky, la naturaleza social diferenciada de los contendientes lo era todo al respecto. Incluso se\u00f1alaba que las medidas dur\u00edsimas de represi\u00f3n de los bolcheviques en el poder sobre elementos burgueses (o influenciados por los burgueses) en el fondo s\u00f3lo serv\u00edan para ahorrar vidas proletarias, y en ese sentido el fin justificaba los medios. No otra cosa dec\u00eda Gramsci cuando rechazaba un examen abstracto del problema y se\u00f1alaba que todo depend\u00eda del fin efectivo al que conduc\u00eda el medio. Adem\u00e1s, las circunstancias de guerra civil son circunstancias de <em>excepci\u00f3n <\/em>muy extremas que obligan, <em>por necesidad<\/em>, a aplicar determinados m\u00e9todos y no otros: \u201cLa revoluci\u00f3n cl\u00e1sica ha engendrado el terrorismo cl\u00e1sico. Kautsky est\u00e1 dispuesto a excusar el terror de los jacobinos reconociendo que ninguna otra medida les hubiese permitido salvar la Rep\u00fablica. Pero para nada vale esta justificaci\u00f3n tard\u00eda. Para los Kautsky de fines del siglo XVIII (los jefes de los Girondinos franceses), los jacobinos personificaban el mal\u201d (<em>Comunismo y terrorismo<\/em>, p. 55).<\/p>\n<p>Queda claro que hablamos siempre de los enemigos de clase, de la burgues\u00eda, nunca de los m\u00e9todos de la dictadura del proletariado <em>en relaci\u00f3n con la propia clase obrera<\/em>, lo que ya es evidentemente otra cosa y nos pone en otra discusi\u00f3n, <em>la cr\u00edtica al jacobinismo desde la izquierda<\/em>. Al respecto, remitimos a nuestra cr\u00edtica al texto de Nahuel Moreno <em>La dictadura revolucionaria del proletariado<\/em>. All\u00ed se\u00f1al\u00e1bamos que en condiciones normales de la dictadura proletaria deben regir ampliamente los m\u00e9todos caracter\u00edsticos de la democracia obrera (que siempre es una dictadura del proletariado sobre la burgues\u00eda, claro est\u00e1). Los m\u00e9todos de guerra civil deben ser empleados contra los enemigos de clase y sus agentes, <em>nunca contra la clase obrera y los partidos que la representan leg\u00edtimamente<\/em>.<\/p>\n<p>Agreg\u00e1bamos que Trotsky hab\u00eda introducido confusi\u00f3n en la segunda parte de <em>Comunismo y terrorismo <\/em>al dejarse llevar por el \u201clado administrativo de las cosas\u201d (como le se\u00f1alara oportunamente Lenin), pregonando el partido \u00fanico, transformar los sindicatos en ap\u00e9ndices del estado, la militarizaci\u00f3n del trabajo y lindezas por el estilo. Se trata de la parte de ese libro dedicada a la propuesta de \u201ctrabajo obligatorio\u201d y \u201cmilitarizaci\u00f3n\u201d del trabajo que evidentemente implicaba represi\u00f3n sobre los trabajadores que no se disciplinaran y convert\u00eda a los sindicatos durante la transici\u00f3n al socialismo en simples ap\u00e9ndices u \u00f3rganos al servicio de la producci\u00f3n del estado proletario, algo que rechazamos completamente. En las condiciones de devastaci\u00f3n econ\u00f3mica a la salida de la guerra civil, Trotsky crey\u00f3 posible la aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos utilizados para organizar el Ej\u00e9rcito Rojo, algo que de llevarse a cabo simplemente <em>hubiera puesto en cuesti\u00f3n las bases mismas del Estado obrero<\/em>. Militarizar a la clase obrera dejar\u00eda sin ninguna base real a la democracia sovi\u00e9tica. Lenin, como es sabido, opt\u00f3 por lo opuesto: la libertad para los sindicatos de reclamar reivindicaciones obreras y la introducci\u00f3n limitada del mercado por intermedio de la NEP.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos de implacable lucha de clases, de guerra civil sobre las clases enemigas, se aplican siempre por las <em>necesidades <\/em>de la propia dictadura proletaria, pero nunca deben ser transformados en <em>virtud<\/em>: hacen a las caracter\u00edsticas propias de un per\u00edodo de guerra civil que se le imponen a los revolucionarios. Pero la <em>norma <\/em>es trabajar siempre por la creciente <em>ampliaci\u00f3n de los m\u00e1rgenes de la democracia socialista<\/em>.<\/p>\n<p>En definitiva, como dec\u00eda Clausewitz respecto de la guerra, el peor error que se puede cometer en ella es <em>ser ingenuos<\/em>: tiene una serie de <em>reglas objetivas <\/em>que le son propias y que no pueden desconocerse, so pena de ser <em>aplastados<\/em>. La tensi\u00f3n finalista del marxismo debe ser sostenida firmemente a lo largo de la guerra civil y los enfrentamientos. Pero eso no significa moverse con criterios <em>abstractos y por encima de las determinaciones concretas<\/em>, que fijan las reglas de juego y los medios a utilizar para combatir y vencer. Ya la sangre obrera vertida cuando la masacre en la Comuna de Par\u00eds mostraba que la clase obrera no deb\u00eda ser ingenua. Trotsky insist\u00eda particularmente en esto en su balance de la Comuna. Los r\u00edos de sangre que han corrido a lo largo del siglo XX no han hecho m\u00e1s que confirmar, a escala corregida y aumentada, esta lecci\u00f3n. S\u00f3lo cabe subrayar una vez m\u00e1s que ese combate implacable debe estar realmente en manos de la clase obrera, sus organismos y partidos, y no de una burocracia que elev\u00e1ndose por encima de ella aplique esa violencia contra la clase obrera misma y no contra el enemigo de clase.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_rvpxyp89gez\"><\/a> 8.4 Gramsci y Maquiavelo<\/h3>\n<p>Las reflexiones de Gramsci sobre Maquiavelo son particularmente aleccionadoras respecto de este tema. El marxista revolucionario italiano subrayaba que, contra lo que suele suponer, <em>El Pr\u00edncipe <\/em>de Maquiavelo era un texto pensado no para conservar el poder existente, para defender las fuerzas conservadoras (como el <em>Leviat\u00e1n <\/em>de Hobbes) sino, por el contrario, para trasmitir <em>ense\u00f1anzas del arte de la pol\u00edtica <\/em>a los sectores progresistas ascendentes. Gramsci insiste que hay que tratar <em>El Pr\u00edncipe <\/em>como un texto cient\u00edfico que da cuenta de <em>las reglas de toda la pol\u00edtica<\/em>; en todo caso, de toda pol\u00edtica en la cual todav\u00eda existen el conjunto de <em>escisiones <\/em>que caracterizan a la pol\u00edtica burguesa. Por eso Gramsci se\u00f1alaba que ser\u00eda un error analizar a Maquiavelo por fuera de las condiciones de su tiempo hist\u00f3rico, en el que era imposible pensar en t\u00e9rminos de la autodeterminaci\u00f3n de las grandes masas.<\/p>\n<p>Entre <em>El Pr\u00edncipe moderno <\/em>de Gramsci y <em>Su moral y la nuestra <\/em>de Trotsky parece haber vasos comunicantes, relativos al abordaje de <em>El Pr\u00edncipe <\/em>como texto de <em>ciencia pol\u00edtica <\/em>en el sentido de las <em>condiciones o leyes objetivas <\/em>que marcan la actuaci\u00f3n de la pol\u00edtica en las sociedades de clase. Y lo mismo dec\u00eda Trotsky cuando se\u00f1alaba que la lucha de clases era la ley suprema; es decir, cuando defin\u00eda que los m\u00e9todos de lucha en la guerra civil no los puede marcar ning\u00fan humanismo abstracto sino <em>las realidades materiales de la propia lucha<\/em>, so pena de sucumbir en ella. Algo que hace eco al propio Maquiavelo, que en <em>El Pr\u00edncipe <\/em>recuerda que \u00e9ste, al conducirse frente a sus amigos y s\u00fabditos, debe comportarse de acuerdo a la \u201cverdad real y no los desvar\u00edos de la imaginaci\u00f3n\u201d. Gramsci tambi\u00e9n se refiere en estos textos, aunque m\u00e1s tangencialmente, al jacobinismo. Suele olvidarse que los jacobinos no eran los \u201cguerreristas\u201d de la revoluci\u00f3n, lugar que correspond\u00eda a los girondinos (que, a la vez, se revelaron como \u201cconservadores sociales\u201d<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-22\" href=\"#post-120-endnote-22\">[22]<\/a><\/sup>). Sin embargo, el jacobinismo qued\u00f3 hist\u00f3ricamente identificado con el ala revolucionaria que se vio obligada a tomar medidas extremas en el momento m\u00e1s dif\u00edcil de la revoluci\u00f3n: \u201cLos jefes lo repitieron sin cansarse: es un gobierno de guerra, y no se gobierna en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Para asegurar la victoria, no basta decretar grandes medidas, sino que hay que aplicarlas revolucionariamente, es decir, por una autoridad que obre con la rapidez y el poder irresistible <em>\u2018del rayo\u2019 <\/em>(definici\u00f3n del propio Robespierre, R.S.)\u201d (Lefebvre, cit., p.117). Tales medidas ya forman parte del acervo revolucionario. Gramsci insist\u00eda en el car\u00e1cter necesariamente <em>violento <\/em>de todo acto creador (<em>ex novo<\/em>) de una nueva sociedad, y reivindica ese aspecto de los jacobinos, a la vez que observa que la cr\u00edtica a ellos (en su tiempo y tambi\u00e9n hoy) es en general conservadora<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-23\" href=\"#post-120-endnote-23\">[23]<\/a><\/sup>. Trotsky sosten\u00eda lo mismo al afirmar que se pod\u00eda llegar a una sociedad emancipada s\u00f3lo por intermedio del puente de los m\u00e9todos revolucionarios, los m\u00e9todos violentos (jacobinos): \u201cLa dictadura de hierro de los jacobinos hab\u00eda sido impuesta por la situaci\u00f3n sumamente cr\u00edtica de la Francia revolucionaria (\u2026) Los ej\u00e9rcitos extranjeros hab\u00edan entrado en territorio franc\u00e9s por cuatro lados a la vez (\u2026) A esto hay que a\u00f1adir los enemigos del interior, los innumerables defensores ocultos del viejo orden de cosas, prestos a ayudar al enemigo por todos los medios\u201d (<em>Comunismo y terrorismo<\/em>, p. 56).<\/p>\n<p>En todo caso, cabe la cr\u00edtica a los jacobinos en tanto \u201cbonapartistas revolucionarios\u201d, ya que no solamente tomaron duras medidas de represi\u00f3n hacia la derecha sino tambi\u00e9n hacia la izquierda. As\u00ed, ejecutaron a dirigentes de los <em>enrag\u00e9s <\/em>como Jean Roux y tantos otros, sin entender que al hacer eso se cavaban su propia fosa. Desde ya que rechazamos esa violencia contra las masas revolucionarias en funci\u00f3n de los limitados objetivos de una revoluci\u00f3n burguesa: nuestra posici\u00f3n est\u00e1 vinculada al car\u00e1cter de la dictadura revolucionaria que defendemos (dictadura del proletariado) como la dictadura m\u00e1s en\u00e9rgica sobre la clase enemiga, pero que al mismo tiempo <em>debe ser la m\u00e1s amplia democracia para la clase revolucionaria<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-24\" href=\"#post-120-endnote-24\">[24]<\/a><\/sup><\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed, maquiavelismo y jacobinismo son, dentro de determinados par\u00e1metros, <em>necesidades <\/em>inevitables en medio de la agudizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y la guerra civil, de las cuales ning\u00fan partido revolucionario puede prescindir, porque hacen a las caracter\u00edsticas o leyes de la l\u00f3gica de toda revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es injustificable y contrario a los principios de autodeterminaci\u00f3n de la clase obrera es que esos mismos m\u00e9todos sean ejercidos contra los explotados y oprimidos. En esto la revoluci\u00f3n proletaria se diferencia tajantemente de sus precedentes, especialmente la revoluci\u00f3n burguesa. Ese l\u00edmite no se puede franquear: no se puede acompa\u00f1ar, y menos acr\u00edticamente, el \u201csustituismo revolucionario\u201d que campe\u00f3 sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. El balance de las revoluciones ha demostrado que la liberaci\u00f3n de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos o no habr\u00e1 emancipaci\u00f3n posible. Como dec\u00eda Rosa Luxemburgo, la revoluci\u00f3n socialista es la primera en que las mayor\u00edas hacen la revoluci\u00f3n en inter\u00e9s de esas mismas mayor\u00edas. O, seg\u00fan la definici\u00f3n de Lenin en el mismo sentido, la primera revoluci\u00f3n realmente popular.<\/p>\n<h3><a id=\"post-120-_cnnt3os9cfjc\"><\/a>8.5 El balance de la Comuna y las reglas de excepci\u00f3n que plantea toda guerra civil<\/h3>\n<p>Si Marx y Lenin prefirieron centrar su atenci\u00f3n en las ense\u00f1anzas <em>positivas <\/em>de la Comuna, Trotsky estaba preocupado por marcar las <em>ingenuidades y limitaciones <\/em>de la experiencia, que le costaron su existencia. La Comuna invirti\u00f3 demasiado tiempo en llevar adelante una elecci\u00f3n municipal a finales de marzo de 1871, en momentos en que estaba cercada y amenazada. Organizar una elecci\u00f3n en semejantes condiciones es considerado por Trotsky una dispersi\u00f3n de esfuerzos inaceptable dadas las circunstancias. Trotsky tambi\u00e9n debate acerca de cu\u00e1l era el verdadero \u00f3rgano de representaci\u00f3n de la Comuna, su organismo de poder. Y concluye que lo expresaba el Comit\u00e9 Central de las milicias populares encargadas de la defensa de la Comuna frente al asedio de los ej\u00e9rcitos franc\u00e9s y alem\u00e1n (aunque ese comit\u00e9, dirigido aparentemente por diletantes, nunca se terminara de asumir como tal).<\/p>\n<p>Trotsky polemiz\u00f3 con Kautsky, que ten\u00eda una apreciaci\u00f3n abstracta (y, en el fondo, reaccionaria) de la democracia revolucionaria, como si pudiese ponerse por encima de las determinaciones concretas de la lucha de clases y perdiendo de vista el contenido de clase y revolucionario que necesariamente tiene la dictadura proletaria. Contra Kautsky, Trotsky se\u00f1ala que cuando el proletariado se halla en una fortaleza sitiada debe jerarquizar las armas y poner todo al servicio de triunfar en la batalla, sin dar lugar a \u201cromanticismos\u201d que s\u00f3lo pueden alejar a la clase obrera del triunfo.<\/p>\n<p>Eso se suele pagar car\u00edsimo: decenas de miles de comuneros fueron fusilados inmediatamente despu\u00e9s de la derrota, lecci\u00f3n hist\u00f3rica que pretendi\u00f3 dar la burgues\u00eda francesa a la clase trabajadora no s\u00f3lo de su pa\u00eds sino de toda Europa y el mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo, uno de los aspectos en los que se resiente la visi\u00f3n de Trotsky es en haber <em>aceptado los t\u00e9rminos del debate planteado por Kautsky<\/em>. Es decir, discuti\u00f3 en t\u00e9rminos de la abstracta contraposici\u00f3n entre \u201cdictadura\u201d y \u201cdemocracia\u201d, sin subrayar que <em>la dictadura del proletariado es una democracia de nuevo tipo en relaci\u00f3n con los explotados y oprimidos<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de las medidas de excepci\u00f3n que se viera obligada a tomar en medio de la guerra civil contra el enemigo de clase. En esta discusi\u00f3n se perd\u00eda de vista que <em>la dictadura proletaria es a la vez una democracia socialista<\/em>, so pena de la clase obrera sea desalojada del poder, como ocurri\u00f3 a la postre en la ex URSS<sup><\/sup><sup><a id=\"post-120-endnote-ref-25\" href=\"#post-120-endnote-25\">[25]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_17dp8vu\"><\/a> 9) El partido como fuerza permanente organizada<\/h2>\n<p>La crisis mundial en curso y la extensi\u00f3n universal de un ciclo de rebeliones populares est\u00e1n creando mejores condiciones para la construcci\u00f3n de partidos revolucionarios internacionalmente. Aqu\u00ed nos referiremos s\u00f3lo a un aspecto del problema: <em>aprender a hacer valer los intereses del partido como factor organizado permanente<\/em>.<\/p>\n<p>El partido no agrupa a los trabajadores por su condici\u00f3n de tales, sino solamente aquellos que han avanzado a la comprensi\u00f3n de que la soluci\u00f3n a los problemas pasa por la revoluci\u00f3n socialista: el partido agrupa a los <em>revolucionarios <\/em>y no a los trabajadores <em>en tanto que miembros de la clase obrera <\/em>(cuya abrumadora mayor\u00eda es de ideolog\u00eda burguesa, reformista y no revolucionaria). Quienes se agrupan bajo un mismo programa constituyen un partido. Pero si sus militantes no construyen el partido, no lo construye nadie: <em>el partido es lo menos objetivo y espont\u00e1neo que hay respecto de las<\/em> <em>formas de la organizaci\u00f3n obrera. Todo lo contrario: requiere de un esfuerzo consciente y adicional, con leyes propias<\/em>.<\/p>\n<p>Un problema muy importante es el de la combinaci\u00f3n de los intereses del movimiento en general y los del partido en particular a la hora de la intervenci\u00f3n pol\u00edtica. Un error habitual es <em>sacrificar unos en el altar de los otros<\/em>. En el caso de las tendencias m\u00e1s burocr\u00e1ticas (o las sectas), lo que se sacrifica son los intereses m\u00e1s generales de los trabajadores en funci\u00f3n de los del propio aparato (ya Marx sosten\u00eda que los comunistas s\u00f3lo se caracterizaban por ser los que, en cada caso, hac\u00edan valer los intereses generales del movimiento).<\/p>\n<p>Pero es tambi\u00e9n una concepci\u00f3n falsa creer que los intereses del propio partido nunca valen, que s\u00f3lo vale el inter\u00e9s supuestamente \u201cgeneral\u201d, sacrificando ingenuamente los intereses del propio partido en aras de \u201clos intereses comunes\u201d. As\u00ed se hace imposible construir el partido, cuya mec\u00e1nica de construcci\u00f3n es la menos \u201cnatural\u201d. Precisamente por esto, hay que aprender a sostener <em>ambos intereses<\/em>: las condiciones generales de la lucha y la construcci\u00f3n del partido a partir de ellas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay que saber evaluar qu\u00e9 inter\u00e9s es el que est\u00e1 en juego en cada caso. Nunca se puede correr detr\u00e1s de toda lucha, de todo acontecimiento; no hay partido que lo pueda hacer, salvo que sea realmente de masas (y quiz\u00e1 ni aun en ese caso). Pero cuando se trata de organizaciones de propaganda, o incluso de vanguardia, <em>hay que elegir<\/em>. Hay que jerarquizar considerando a la vez el peso del hecho objetivo y tambi\u00e9n las posibilidades reales del partido de responder y construirse en esa experiencia.<\/p>\n<p>Esto significa que no siempre la agenda partidaria se ordena alrededor de la agenda \u201cobjetiva\u201d de la realidad. Tambi\u00e9n hay que considerar la agenda de la propia organizaci\u00f3n a la hora de construirse, sus propias iniciativas. Por supuesto, esto tiene determinados par\u00e1metros. Una organizaci\u00f3n que fije su agenda exclusiva o esencialmente en funci\u00f3n de sus propias necesidades e independientemente de la realidad no ser\u00eda ya un partido sino una secta (y las hay a montones). Pero tampoco ser\u00e1 un partido (esto es, nunca lograr\u00e1 serlo) si en cada caso, al lado de los intereses generales, <em>no logra hacer valer tambi\u00e9n sus imperativos de construcci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Como hemos dicho, esta construcci\u00f3n es lo menos \u201cobjetivo\u201d que hay, y, sin embargo es lo m\u00e1s esencial a la hora de producirse los acontecimientos hist\u00f3ricos. Explica Gramsci: \u201cLa observaci\u00f3n m\u00e1s importante que se puede hacer a prop\u00f3sito de todo an\u00e1lisis concreto de la correlaci\u00f3n de fuerzas es que estos an\u00e1lisis no pueden ni deben ser an\u00e1lisis en s\u00ed mismos (a menos que se escriba un cap\u00edtulo de historia del pasado), sino que s\u00f3lo adquieren significado si sirven para justificar una actividad pr\u00e1ctica, una <em>iniciativa de voluntad<\/em>. Muestran cu\u00e1les son los puntos de menor resistencia donde puede aplicarse con mayor fruto la fuerza de la voluntad; sugieren las operaciones t\u00e1cticas inmediatas; indican c\u00f3mo se puede plantear mejor una campa\u00f1a de agitaci\u00f3n pol\u00edtica, qu\u00e9 lenguaje entender\u00e1n mejor las multitudes, etc. El elemento decisivo de toda situaci\u00f3n es <em>la fuerza permanentemente organizada<\/em> <em>y dispuesta <\/em>desde hace tiempo, que se puede hacer avanzar cuando se considera que una situaci\u00f3n es favorable (y s\u00f3lo es favorable en la medida en que esta fuerza existe y est\u00e1 llena de ardor combativo); por esto<em>, la tarea esencial es la de procurar sistem\u00e1tica y pacientemente formar, desarrollar, hacer cada vez m\u00e1s homog\u00e9nea, m\u00e1s compacta y m\u00e1s consciente de s\u00ed misma esta fuerza <\/em>[es decir, el partido]\u201d (Gramsci, cit., pp. 116-7).<\/p>\n<p>Cada vez se hace m\u00e1s evidente que se vienen tiempos de una lucha de clases incandescente, m\u00e1s dura y polarizada. Para ese escenario hemos concebido el presente folleto, que ponemos a disposici\u00f3n de la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones. Porque lo que est\u00e1 en el horizonte es la reaparici\u00f3n de la \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones, y una lenta pero sistem\u00e1tica acumulaci\u00f3n de condiciones para el relanzamiento de la lucha por la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI.<\/p>\n<h2><a id=\"post-120-_3rdcrjn\"><\/a>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>AA.VV.: <em>Clausewitz en el pensamiento marxista<\/em>. Pasado y Presente 75, M\u00e9xico, 1979.<\/p>\n<p>Anderson, Perry: <em>Antinomias de Antonio Gramsci. Estado y revoluci\u00f3n en Occidente. <\/em>Fontamara, Barcelona, 1981. Clausewitz, Karl von: <em>De la guerra. <\/em>Varias ediciones. Gramsci, Antonio: <em>La pol\u00edtica y el Estado moderno<\/em>, Planeta-Agostini, Barcelona, 1985.<\/p>\n<p>Lefebvre, Georges: <em>La revoluci\u00f3n francesa y el imperio <\/em>(1787-1815), Breviarios, FCE, M\u00e9xico, 1986.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir I.: <em>El \u201cizquierdismo\u201d, enfermedad infantil del comunismo<\/em>, Obras Completas, tomo 33, Cartago, Buenos Aires, 1971.<\/p>\n<p>&#8211;<em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, \u00eddem.<\/p>\n<p>&#8211;<em>La ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n<\/em>, \u00eddem.<\/p>\n<p>Luxemburgo, Rosa: <em>Debate sobre la huelga de masas<\/em>, Pasado y Presente 62, m\u00e9xico, 1978.<\/p>\n<p>Traverso, Enzo: <em>A sangre y fuego, De la guerra civil europea 1914-1945<\/em>. Prometeo, Buenos Aires, 2009.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: <em>Su moral y la nuestra<\/em>, Yunque, Buenos Aires, 1973.<\/p>\n<p>&#8211;<em>Comunismo y terrorismo<\/em>. Heresiarca, Buenos Aires, 1972.<\/p>\n<p>&#8211;<em>Escritos militares. S\/e, Buenos Aires, 1973<\/em><\/p>\n<p><em>-Sobre los sindicatos en la \u00e9poca del imperialismo<\/em>. Pluma, Buenos Aires, 1975.<\/p>\n<p>Wollenberg, Erich: <em>El Ej\u00e9rcito Rojo<\/em>. Ant\u00eddoto, Buenos Aires, 1991.<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-120-endnote-1\">\n<p>Sobre los problemas de organizaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00edficos, remitimos a \u201cA cien a\u00f1os del Qu\u00e9 Hacer\u201d, sobre todo la parte dedicada a las leyes de construcci\u00f3n de las organizaciones revolucionarias, en <a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/\">www.socialismo-o-barbarie.org. <\/a>y revista <em>Socialismo o Barbarie <\/em>23\/24. <a href=\"#post-120-endnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-2\">\n<p>La pol\u00edtica, por definici\u00f3n, es un terreno de representaci\u00f3n de intereses sociales, pero como esta representaci\u00f3n no siempre habla en su propio nombre sino de manera disfrazada, Marx sol\u00eda asemejar el terreno de la pol\u00edtica a un teatro. <a href=\"#post-120-endnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-3\">\n<p>Ejemplo t\u00edpico al respecto es el movimiento de la Reforma en Europa, que fue funcional al desarrollo del capitalismo en su despliegue de una concepci\u00f3n de moral cristiana m\u00e1s adecuada al nuevo orden social que la de la Iglesia Cat\u00f3lica. <em>La \u00e9tica protestante y el esp\u00edritu del capitalismo<\/em>, el cl\u00e1sico de Max Weber, sigue siendo, aun en su matriz relativamente idealista, una de las m\u00e1s brillantes explicaciones del fen\u00f3meno. <a href=\"#post-120-endnote-ref-3\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-4\">\n<p>\u201cLos propios deseos y las propias pasiones bajas e inmediatas son la causa del error, en la medida en que sustituyen el an\u00e1lisis objetivo e imparcial, y esto no como \u2018medio\u2019 consciente para estimular la acci\u00f3n sino como <em>autoenga\u00f1o<\/em>. Tambi\u00e9n en este caso la serpiente muerde al charlat\u00e1n, o sea que el demagogo es la primera v\u00edctima de su demagogia\u201d (Gramsci, cit., p. 110). <a href=\"#post-120-endnote-ref-4\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-5\">\n<p>Gramsci fue encarcelado por Mussolini desde 1928 hasta 1935. Como dijera su juez de instrucci\u00f3n del estado fascista, Gramsci era una cabeza a la que \u201cno deb\u00eda dejarse pensar por 20 a\u00f1os\u201d. Cuando fue liberado, su estado de extrema enfermedad le permiti\u00f3 sobrevivir s\u00f3lo seis meses. En esas penosas condiciones, fue capaz sin embargo de elaborar una obra de gran riqueza pol\u00edtica conocida como los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel.<\/em> <a href=\"#post-120-endnote-ref-5\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-6\">\n<p>Ver al respecto nuestro trabajo <em>Las huellas de la historia<\/em>, en <a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6725\">https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6725<\/a> <a href=\"#post-120-endnote-ref-6\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-7\">\n<p>Un ejemplo actual es c\u00f3mo el trotskismo franc\u00e9s en general crey\u00f3 ver en la Uni\u00f3n Europea la realizaci\u00f3n, aun parcial, de la \u201cunificaci\u00f3n europea\u201d y no lo que realmente es: un proyecto de las burgues\u00edas del Viejo Continente para mejor encarar la competencia en el contexto de la mundializaci\u00f3n capitalista. Un esquema que se ha transformado en una camisa de fuerza que explota y oprime a las clases trabajadoras y las naciones m\u00e1s atrasadas de Europa. <a href=\"#post-120-endnote-ref-7\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-8\">\n<p>Respecto de esta discusi\u00f3n, que debe ser abordada sin perder determinados par\u00e1metros y con una perspectiva hist\u00f3rica de conjunto, ver nuestro trabajo \u201cLas perspectivas del capitalismo a comienzos del siglo XXI\u201d, en revista <em>Socialismo o Barbarie <\/em>26. <a href=\"#post-120-endnote-ref-8\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-9\">\n<p>\u00c9ste fue el caso de las conquistas obtenidas en los procesos socialistas o anticapitalistas del siglo XX, por m\u00e1s deformados o distorsionados que hayan quedado por la imposici\u00f3n de la burocracia. Pero m\u00e1s a\u00fan el de las masas laboriosas en Europa Occidental, beneficiadas por grandes concesiones como subproducto del terror de los capitalistas a la revoluci\u00f3n social proveniente del Este europeo. La ausencia de ese temor tras la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn explica la regresi\u00f3n que ha significado el capitalismo neoliberal en la materia. <a href=\"#post-120-endnote-ref-9\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-10\">\n<p>Al respecto, recomendamos leer los art\u00edculos de Luxemburgo \u201c\u00bfDesgaste o lucha?\u201d y \u201cLa teor\u00eda y la praxis\u201d, altamente educativos acerca del criterio que queremos afirmar aqu\u00ed. Lenin reivindic\u00f3 que Rosa hab\u00eda sido un \u201c\u00e1guila\u201d que supo ver antes que nadie en qu\u00e9 ci\u00e9naga hab\u00eda ca\u00eddo la socialdemocracia alemana desde el inicio mismo del siglo XX. Trotsky reivindicar\u00e1 a ella y a Karl Liebknecht en un sentido similar. En su juventud, Trotsky comparti\u00f3 con Rosa un pensamiento \u201cd\u00e9bil\u201d respecto de la cuesti\u00f3n del partido y una apreciaci\u00f3n equivocada respecto de la batalla de Lenin en el seno de la socialdemocracia rusa, pero tambi\u00e9n una misma concepci\u00f3n de revoluci\u00f3n permanente con centro en la clase obrera. <a href=\"#post-120-endnote-ref-10\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-11\">\n<p>Karl Korsch tiene obras de importancia como <em>La concepci\u00f3n materialista de la historia o Marxismo y filosof\u00eda<\/em>, de gran valor metodol\u00f3gico. Pol\u00edticamente, revist\u00f3 primero en cierto ultraizquierdismo (al igual que el Luk\u00e1cs de <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, otra gran obra de filosof\u00eda marxista). Tambi\u00e9n son de valor ciertos trabajos acerca de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y, posteriormente, sobre las experiencias comunales de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. Sin embargo, su evoluci\u00f3n fue hacia posiciones cada vez m\u00e1s <em>antileninistas <\/em>y, por a\u00f1adidura, \u201cantitrotskistas\u201d (milit\u00f3 durante los a\u00f1os 30 en el \u201cmarxismo consejista\u201d, no sin pasar antes por un stalinismo acendrado), y en sus \u00faltimos a\u00f1os evolucion\u00f3 hacia posiciones casi antimarxistas. <a href=\"#post-120-endnote-ref-11\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-12\">\n<p>Cuando la Wehrmacht qued\u00f3 a la defensiva, el que pas\u00f3 de una t\u00e1ctica de posiciones a la de maniobras fue el propio Ej\u00e9rcito Rojo, que estrech\u00f3 el cerco sobre la parte de la ciudad ocupada por los nazis y los aplast\u00f3 (la sexta divisi\u00f3n de Von Paulus fue liquidada y el ej\u00e9rcito alem\u00e1n perdi\u00f3 600.000 soldados). Y enseguida pas\u00f3 a una impresionante posici\u00f3n ofensiva de maniobras que encaden\u00f3 un triunfo tras otro: Kursk, Bragation, la Batalla de Berl\u00edn, aunque tuvo casos \u201cdefensivos\u201d, como el rechazo a la \u00faltima ofensiva nazi en el Frente Oriental (la fracasada operaci\u00f3n Citadel). <a href=\"#post-120-endnote-ref-12\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-13\">\n<p>Acerca de algunos aspectos del car\u00e1cter de la II Guerra Mundial y, sobre todo, del Frente Oriental y su relaci\u00f3n con la evoluci\u00f3n m\u00e1s de conjunto de la ex URSS, estamos preparando un trabajo que esperamos publicar pr\u00f3ximamente, referido a los problemas generales de las relaciones entre guerra, pol\u00edtica y lucha de clases en la primera mitad del siglo pasado. <a href=\"#post-120-endnote-ref-13\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-14\">\n<p>Ver al respecto nuestras notas acerca del funcionamiento del partido de vanguardia. Si bien defendemos decididamente el criterio de libertad de tendencias socialistas, no por eso tenemos ninguna ingenuidad acerca de que el terreno de esa misma libertad es de lucha implacable, donde cada organizaci\u00f3n persigue sus propios intereses, y que est\u00e1 caracterizada por una <em>l\u00f3gica de exclusi\u00f3n <\/em>de las tendencias que se muestran m\u00e1s d\u00e9biles. De ah\u00ed la forma aguda que muchas veces reviste esta pelea: una verdadera \u201cguerra de guerrillas\u201d como la hab\u00eda caracterizado en su momento el menchevique de izquierda Martov. <a href=\"#post-120-endnote-ref-14\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-15\">\n<p>Esto tambi\u00e9n ha sido caracter\u00edstico de sectores del trotskismo cuando est\u00e1 al frente de alg\u00fan sindicato o conflicto. Es el caso del trotskismo brasile\u00f1o, que dirige multitud de sindicatos que las m\u00e1s de las veces parecen c\u00e1scaras vac\u00edas. <a href=\"#post-120-endnote-ref-15\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-16\">\n<p>Entre muchos otros, en sus <em>Memorias<\/em>, Albert Speer, ministro de industria militar en los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Hitler, destaca lo propio una y otra vez. <a href=\"#post-120-endnote-ref-16\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-17\">\n<p>Trotsky dec\u00eda que la guerra, y, sobre todo, la guerra civil (donde quedan suspendidos los lazos morales entre las clases), como su forma m\u00e1s cruenta, deb\u00eda ser peleada ajust\u00e1ndose a sus propias leyes so pena de sucumbir, como veremos luego. En todo caso, se\u00f1alaba que la guerra es lo m\u00e1s antihumano que hay, independientemente de que hay guerras justas e injustas. Las que se originan en las necesidades e intereses de los explotados y oprimidos son guerras justas, inevitables si que quiere acabar con la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre; de ah\u00ed que el socialismo revolucionario no predique el pacifismo abstracto. <a href=\"#post-120-endnote-ref-17\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-18\">\n<p>Al respecto se puede ver su conocido folleto <em>Huelga de masas, sindicatos y partido<\/em>, que se puede poner en interesante di\u00e1logo con el texto de Trotsky <em>Clase, partido y direcci\u00f3n<\/em>. Si Rosa enfatizaba el valor creativo de la acci\u00f3n de masas contra el conservadurismo de la socialdemocracia, Trotsky destacaba c\u00f3mo en la guerra civil las masas explotadas espa\u00f1olas lo hab\u00edan dado todo, y la responsabilidad reca\u00eda enteramente en la traici\u00f3n de la direcci\u00f3n. <a href=\"#post-120-endnote-ref-18\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-19\">\n<p>Ambos protagonizaron una gesta heroica, aunque Rosa tuvo m\u00e1s agudeza al percibir que las condiciones no daban, mientras que Liebknecht se dejaba llevar por los acontecimientos. Ambos fueron asesinados promediando enero de 1919 por el gobierno de la socialdemocracia, cuando Luxemburgo se neg\u00f3 a abandonar Berl\u00edn para no dejar a su suerte a los trabajadores derrotados. <a href=\"#post-120-endnote-ref-19\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-20\">\n<p>El fil\u00f3sofo positivista estadounidense Dewey, que fue juez en el proceso que organiz\u00f3 Trotsky para defenderse de las acusaciones de los juicios de Mosc\u00fa, se\u00f1alaba, con un argumento puramente formal, que en el texto de Trotsky estaba la contradicci\u00f3n que pon\u00eda como un fin un elemento que, en definitiva, era un medio: la lucha de clases. No entendi\u00f3 que Trotsky hablaba de otra cosa: del car\u00e1cter de la lucha de clases como criterio supremo a la hora de analizar la correspondencia entre fines y medios en la revoluci\u00f3n social. <a href=\"#post-120-endnote-ref-20\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-21\">\n<p>Sobre el jacobinismo, recordemos que fue el punto m\u00e1s extremo de la Revoluci\u00f3n Francesa, y correspondi\u00f3 a algo universal de toda verdadera revoluci\u00f3n, burguesa o proletaria: <em>la necesidad de aplicar m\u00e9todos de excepci\u00f3n en duras condiciones<\/em>. Sin embargo, en el caso de los jacobinos, no dejaron de ser medidas extremas pero de la revoluci\u00f3n burguesa, y, por lo tanto, por su propia naturaleza, <em>con un fuerte contenido de sustituismo social<\/em>, raz\u00f3n por la cual fueron criticados por Marx (quien, como se\u00f1alara el marxista estadounidense Hal Draper, reivindicaba a otras corrientes de la revoluci\u00f3n). Tambi\u00e9n recordamos el cl\u00e1sico trabajo del anarquista trotskizante franc\u00e9s Daniel Guerin, <em>La lucha de clases en el apogeo de la revoluci\u00f3n francesa<\/em>, donde se\u00f1ala que los jacobinos no solamente pegaron hacia la derecha sino tambi\u00e9n hacia la izquierda, a los <em>enrag\u00e9s <\/em>que reclamaban por la carest\u00eda de la vida y la falta de concesiones hacia las masas laboriosas. <a href=\"#post-120-endnote-ref-21\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-22\">\n<p>Como an\u00e1lisis hist\u00f3rico sumamente agudo y resumido de los avatares del poder jacobino en particular y de la revoluci\u00f3n francesa en general y a tono ilustrativo de lo que venimos se\u00f1alando, recomendamos <em>La revoluci\u00f3n francesa y el imperio <\/em>(1787-1815), Georges Lefebvre, FCE, M\u00e9xico, 1986. <a href=\"#post-120-endnote-ref-22\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-23\">\n<p>De entre muchas de estas cr\u00edticas conservadoras podemos citar las del ex militante comunista y cr\u00edtico liberal de las revoluciones francesa y rusa, Fran\u00e7ois Furet, por no citar la de una de sus inspiradoras, la en el fondo tambi\u00e9n liberal Hannah Arendt. <a href=\"#post-120-endnote-ref-23\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-24\">\n<p>Un tema pol\u00e9mico a este respecto, que aflora en la cr\u00edtica de Victor Serge a Trotsky, es el de la represi\u00f3n al levantamiento de Kronstadt en 1921. Ya hemos se\u00f1alado en otra parte que la justificaci\u00f3n para su represi\u00f3n, votada por unanimidad en el Congreso del Partido Bolchevique por todas sus tendencias, se comprendi\u00f3 siempre como un caso de extrema necesidad, de salvaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, una desgracia inevitable y no como una ley o virtud. Por otra parte, esos marineros de 1921 ya no eran los de 1917 (ten\u00edan mayor composici\u00f3n campesina), y lamentablemente fueron instrumentalizados por la contrarrevoluci\u00f3n. <a href=\"#post-120-endnote-ref-24\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<li id=\"post-120-endnote-25\">\n<p>Corrigiendo una aseveraci\u00f3n equivocada que hicimos a\u00f1os atr\u00e1s, en <em>El renegado Kautsky <\/em>Lenin era mucho m\u00e1s cuidadoso que Trotsky al abordar este debate, y se refer\u00eda expl\u00edcitamente a la contraposici\u00f3n entre democracia burguesa y democracia proletaria. Es decir, evitaba la mec\u00e1nica oposici\u00f3n entre \u201cdictadura y democracia\u201d que hab\u00eda planteado Kautsky como fondo del debate. <a href=\"#post-120-endnote-ref-25\">\u2191<\/a><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en .PDFDescargar en .DOCX Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria Por Roberto S\u00e1enz. Noviembre de 2018. \u00cdndice Presentaci\u00f3n. La vigencia del marxismo revolucionario en el siglo XXI. \u00bfQu\u00e9 es la pol\u00edtica revolucionaria?. La pol\u00edtica como econom\u00eda concentrada. La pol\u00edtica revolucionaria como ciencia y arte. Historia y pol\u00edtica. 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