{"id":2255,"date":"2014-04-18T20:23:26","date_gmt":"2014-04-18T23:23:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=2255"},"modified":"2019-11-19T23:08:46","modified_gmt":"2019-11-20T02:08:46","slug":"cuestiones-de-estrategia-reivindicaciones-partido-y-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=2255","title":{"rendered":"Cuestiones de estrategia"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: left;\">Reivindicaciones, partido y poder<\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/i-pdfs\/140513-13-64-estrategia.pdf\">Ver en .PDF<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"line-height: 1.5em;\">A la memoria del Negro Oscar, con quien \u201ccafete\u00e1bamos\u201d a finales de la d\u00e9cada del 90 en Jos\u00e9 C. Paz (tercer cord\u00f3n industrial del gran Buenos Aires) pensando los problemas del partido y c\u00f3mo poner en pie una nueva corriente.<\/span><\/p>\n<p><i>\u201cLa idea de una estrategia revolucionaria se ha consolidado en los a\u00f1os de la posguerra, al principio, indudablemente, gracias a la afluencia de la terminolog\u00eda militar, pero no por puro azar. Antes de la guerra no hab\u00edamos hablado m\u00e1s que de la t\u00e1ctica del partido proletario; esta concepci\u00f3n correspond\u00eda con exactitud suficiente a los m\u00e9todos parlamentarios y sindicales predominantes entonces, y que no sal\u00edan del marco de las reivindicaciones y de las tareas corrientes. La t\u00e1ctica se limita a un sistema de medidas relativas a un problema particular de actualidad o de dominio determinado de la lucha de clases, mientras que la estrategia revolucionaria se extiende a un sistema combinado de acciones que en su relaci\u00f3n, en su sucesi\u00f3n, en su desarrollo, deben llevar al proletariado a la conquista del poder\u201d<\/i> (Le\u00f3n Trotsky, <i>Stalin, el gran organizador de derrotas<\/i>).<\/p>\n<p>Este texto fue preparado en concomitancia con una escuela de cuadros del Nuevo MAS dedicada a los problemas de estrategia de los socialistas revolucionarios a comienzos de este nuevo siglo, que hacemos extensivo ahora como aporte al debate estrat\u00e9gico en el seno de nuestra corriente internacional y de la militancia en general.<\/p>\n<p><b>1. Retomar el pensamiento estrat\u00e9gico<\/b><\/p>\n<p>En la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, el debate estrat\u00e9gico se pone nuevamente al orden del d\u00eda. Si a comienzos del nuevo siglo este debate se centr\u00f3 en la experiencia de los zapatistas y en el interrogante hollowaiano acerca de \u201cc\u00f3mo cambiar el mundo sin tomar el poder\u201d, un segundo momento estuvo caracterizado por el an\u00e1lisis de los procesos de rebeli\u00f3n latinoamericanos y qu\u00e9 posici\u00f3n adoptar respecto de los nuevos gobiernos del \u201csocialismo del siglo XXI\u201d. Podr\u00edamos decir que ahora estamos entrando en un tercer momento, que comienza a sustanciarse alrededor de la posibilidad que una formaci\u00f3n reformista no tradicional como Syriza llegue al gobierno en Grecia. Tambi\u00e9n debido a las nuevas responsabilidades parlamentarias que est\u00e1 logrando la izquierda revolucionaria en algunos pa\u00edses como la Argentina.<\/p>\n<p>La experiencia parlamentaria de la llamada \u201cizquierda radical\u201d tiene m\u00e1s de una d\u00e9cada en Europa a partir de los logros electorales de algunos de los \u201cpartidos amplios\u201d impulsados, entre otras fuerzas, por algunas de las organizaciones del trotskismo europeo. Esto dio lugar a parlamentarios en Portugal, Italia, Inglaterra y Alemania, las m\u00e1s de las veces caracterizados por un abordaje oportunista. En el caso latinoamericano, el PSoL de Brasil tambi\u00e9n tiene parlamentarios hace varios a\u00f1os, con un curso del mismo tipo. Ahora el desaf\u00edo le corresponde al FIT (PO y PTS) en la Argentina, un frente de organizaciones m\u00e1s a la izquierda que sus contrapartes europeas, pero de todos modos con <i>rasgos \u201cporoteros\u201d y elementos de cretinismo parlamentarista.<\/i><\/p>\n<p>Esto est\u00e1 planteando un nuevo conjunto de problemas sobre la mesa, entre ellas, la problem\u00e1tica del llamado \u201cgobierno obrero\u201d, al que nos dedicaremos m\u00e1s abajo. Son expresi\u00f3n de que, lentamente, se est\u00e1 viviendo un proceso de acumulaci\u00f3n de experiencias de la clase obrera y de la izquierda a nivel internacional, proceso que comienza a plantear a las corrientes revolucionarias responsabilidades <i>nuevas<\/i>, como la construcci\u00f3n de nuestras organizaciones como partidos <i>org\u00e1nicos<\/i> de la amplia vanguardia e, inclusive, como partidos que en algunos casos tienen el desaf\u00edo de lanzarse a influenciar m\u00e1s amplios sectores.<\/p>\n<p>Desde ya que la profundizaci\u00f3n de esta experiencia en general, y el desarrollo de nuestros partidos en particular, va a depender de cu\u00e1nto se radicalice el proceso de la lucha, sobre la base de la evoluci\u00f3n general de la actual crisis econ\u00f3mica mundial, y de los desarrollos geopol\u00edticos y de la lucha de clases a los que d\u00e9 lugar. Los casos en 2013 de Brasil, Turqu\u00eda y otros pa\u00edses son una muestra de que el ciclo pol\u00edtico internacional sigue siendo de rebeliones populares, independientemente de que la maduraci\u00f3n de esas experiencias y un salto en su radicalizaci\u00f3n ulterior no sea nada sencillo.<\/p>\n<p>Estas mayores responsabilidades que le toca asumir a la izquierda revolucionaria crean la perentoria necesidad de <i>recuperar el debate estrat\u00e9gico<\/i>. Nuestro objetivo es proseguir aqu\u00ed la elaboraci\u00f3n que iniciamos en <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>. En ese texto intentamos trasmitir algunos rudimentos del quehacer pol\u00edtico elemental para aportar a la formaci\u00f3n de la nueva generaci\u00f3n militante que emerge al calor de las luchas en el nuevo siglo. Los desaf\u00edos actuales de la izquierda revolucionaria nos plantean ahora dar un paso m\u00e1s: abordar y recrear algunos de los nudos centrales de la estrategia revolucionaria apoy\u00e1ndonos en las ense\u00f1anzas de Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, a partir de las experiencias en curso.<\/p>\n<p>Lo que sigue ser\u00e1, entonces, una reflexi\u00f3n general respecto de los problemas de la estrategia revolucionaria que ir\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades del momento. No tiene otro inter\u00e9s que ayudar a abordarlas como corresponde: a la luz de la perspectiva estrat\u00e9gica del (re) lanzamiento de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI. M\u00e1s particularmente, de lo que es el alfa y omega de la estrategia: <i>el problema del poder de la clase obrera.<\/i><\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n que pretendemos llevar adelante aqu\u00ed de ninguna manera la entendemos como una suerte de recetario o dec\u00e1logo v\u00e1lido para todo tiempo y lugar; el resumen de la experiencia pasada concentra principios y ense\u00f1anzas universales, pero en ning\u00fan caso <i>exime<\/i> <i>del an\u00e1lisis concreto de cada situaci\u00f3n concreta<\/i>: \u201cLa verdad siempre es concreta\u201d, se\u00f1alaba Trotsky. Se\u00f1alamos esto porque muchas veces las discusiones de estrategia pretenden hacer una suerte de codificaci\u00f3n que ense\u00f1e por <i>anticipado <\/i>c\u00f3mo pelear: qu\u00e9 se debe o no hacer en determinada situaci\u00f3n. Una idea del tipo \u201cel conocimiento de la experiencia anterior nos permitir\u00eda no tener que pensar de nuevo cada vez que nos enfrentamos a una determinada situaci\u00f3n de la lucha de clases\u201d ser\u00eda un error completo. No se debe confundir el estudiar, incluso minuciosamente, las diversas circunstancias y la pol\u00edtica que tuvieron los revolucionarios frente a cada giro de la situaci\u00f3n con el hecho de que cada circunstancia debe ser abordada <i>concretamente<\/i>, aprendiendo a <i>pensar por s\u00ed mismo<\/i>, claro que vali\u00e9ndose del conjunto de las ense\u00f1anzas legadas por la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario. Tradici\u00f3n que, como dec\u00eda Trotsky citando a Goethe, no puede ser asimilada mec\u00e1nicamente por las nuevas generaciones, sino que debe ser reconquistada sobre la base de la propia experiencia.<\/p>\n<p>Las ense\u00f1anzas dejadas por los grandes revolucionarios, as\u00ed como la cr\u00edtica de los <i>l\u00edmites de clase<\/i> de las experiencias de las revoluciones anticapitalistas de la segunda posguerra, son un insumo de primer orden en la formaci\u00f3n de la nueva generaci\u00f3n militante, y en la construcci\u00f3n de nuestros partidos como <i>organizaciones de combate<\/i>. Estas ense\u00f1anzas estrat\u00e9gicas parten del presupuesto metodol\u00f3gico de que la historia no se hace sola, de que el sistema no se va hundir por s\u00ed mismo por m\u00e1s crisis que est\u00e9 condenado a padecer; tampoco se puede enfocar caprichosamente<i> <\/i>las tareas planteadas de una manera que no sea partiendo de la realidad y la determinaciones de los procesos <i>tal como son<\/i>. Porque, en definitiva, los problemas de estrategia revolucionaria remiten tambi\u00e9n a problemas de <i>m\u00e9todo<\/i> en el terreno del marxismo.<\/p>\n<p>Es significativo que las obras pol\u00edticas de los grandes revolucionarios est\u00e9n cruzadas por apuntes metodol\u00f3gicos. Ni el objetivismo fatalista ni el subjetivismo caprichoso son recomendables en materia estrat\u00e9gica; s\u00f3lo un enfoque realmente activista, materialista dial\u00e9ctico, puede servir para aportar a la transformaci\u00f3n social. Un enfoque que parta de las condiciones objetivas tal como son y, al mismo tiempo, no se recueste en ninguna concepci\u00f3n <i>fatalista<\/i> que pretenda que la historia se va a realizar sola en virtud de alg\u00fan tipo de automatismo. Sobre las condiciones creadas objetivamente, el pensamiento estrat\u00e9gico remite, precisamente, al conjunto de pasos llevados adelante por una \u201cagencia subjetiva\u201d (la clase obrera con el partido a la cabeza) que debe empujar las cosas en determinado sentido y no en otro.<\/p>\n<p><b>2. El pensamiento estrat\u00e9gico en el marxismo revolucionario<\/b><\/p>\n<p>No hay manera de abordar los problemas de la estrategia revolucionaria si no es a partir de una <i>teor\u00eda de la revoluci\u00f3n<\/i>; es decir, la concepci\u00f3n que se tenga de la <i>dial\u00e9ctica hist\u00f3rica<\/i> que preside las perspectivas de la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p><b>2.1 La estrategia de la centralidad obrera en la revoluci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Las bases de la comprensi\u00f3n m\u00e1s ajustada de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista en nuestro tiempo fueron puestas por Le\u00f3n Trotsky desde comienzos del siglo pasado, reforzadas y enriquecidas por las inmensas experiencias de la Revoluci\u00f3n Rusa, as\u00ed como por las revoluciones hist\u00f3ricas que le sucedieron en los a\u00f1os 20 y 30, en vida del propio Trotsky.<\/p>\n<p>Todas estas experiencias, que incluyeron la propia Revoluci\u00f3n de Octubre, la alemana, la austr\u00edaca, el bienio rojo en Italia y la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, entre las m\u00e1s importantes, demostraron que la <i>resoluci\u00f3n consecuente de las tareas pendientes de la revoluci\u00f3n burguesa; el freno a las tendencias crecientes a la guerra interimperialista y la barbarie capitalista, as\u00ed como el libre desarrollo de las fuerzas productivas y el cometido de las tareas espec\u00edficas de la transici\u00f3n al socialismo depend\u00edan de que la clase obrera llegara al poder por intermedio de sus organismos y del partido revolucionario, y se afirmara firmemente en \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p>Incluso m\u00e1s: revoluciones con fuerte centralidad obrera pero <i>sin<\/i> partido revolucionario y con la acci\u00f3n cada vez m\u00e1s contrarrevolucionaria de la socialdemocracia y el stalinismo (todas las tentativas aparte del Octubre ruso), fueron derrotadas, discusi\u00f3n que Trotsky sustanci\u00f3 a lo largo de dos largas d\u00e9cadas de lucha pol\u00edtica implacable y que llev\u00f3 a la formulaci\u00f3n madura de su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, as\u00ed como a un sinn\u00famero de ense\u00f1anzas en materia estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>Las revoluciones en la segunda posguerra parecieron trastrocar<i> <\/i>todos los papeles. En las d\u00e9cadas que sucedieron a la Segunda Guerra Mundial, en un conjunto de pa\u00edses como China, la ex Yugoslavia, Cuba y Vietnam a trav\u00e9s de revoluciones, y en los pa\u00edses del Este europeo por el expediente de la ocupaci\u00f3n del Ejercito Rojo dirigido por la burocracia, se fue m\u00e1s all\u00e1 del sistema imperante, expropiando a los capitalistas y resolviendo parcialmente algunas de las tareas burguesas pendientes.<\/p>\n<p>Si el proceso de la revoluci\u00f3n socialista y la transici\u00f3n pod\u00eda desarrollarse <i>autom\u00e1ticamente<\/i> porque las direcciones burocr\u00e1ticas hab\u00edan devenido en \u201cemp\u00edricamente revolucionarias\u201d (Mandel) o por \u201cel peso de las condiciones objetivas\u201d (Moreno), o por circunstancias \u201cexcepcionales\u201d inexplicables que sin embargo \u201cconservaban la regla\u201d (es decir, la teor\u00eda original)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn1\">[1]<\/a>, era evidente que al menos una parte de la concepci\u00f3n original de Trotsky de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista deb\u00eda ser <i>cuestionada<\/i>.<\/p>\n<p>Esto produjo todo tipo de desv\u00edos objetivistas en las diversas fuerzas en que se dividi\u00f3 el trotskismo en la segunda posguerra.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn2\">[2]<\/a> Una gran <i>desorientaci\u00f3n estrat\u00e9gica<\/i> campe\u00f3 en sus filas. Se presentaron diversas interpretaciones, que hemos criticado en otros textos (ver \u201cNotas cr\u00edticas para la interpretaci\u00f3n del movimiento trotskista en la segunda posguerra\u201d, <i>Socialismo o Barbarie<\/i> 17\/18). Estas interpretaciones explican c\u00f3mo el debate estrat\u00e9gico se fue enredando hasta quedar pr\u00e1cticamente fuera de la agenda con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Hoy este debate regresa, un poco <i>por la fuerza de los hechos<\/i>. Los nuevos desarrollos de la lucha de clases, el recomienzo de la experiencia de la clase obrera y el ciclo de rebeliones populares que estamos viviendo est\u00e1n replanteando los problemas de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n y de la estrategia de los revolucionarios en la agenda.<\/p>\n<p>Pero antes de abordar los problemas de la estrategia revolucionaria se deben afrontar las cuestiones vinculadas al<i> balance de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n<\/i>, as\u00ed como los mismos <i>fines <\/i>de la lucha emancipatoria socialista, reflexi\u00f3n imprescindible para encarar los desaf\u00edos revolucionarios del nuevo siglo a partir del <i>estudio cr\u00edtico<\/i> de las ense\u00f1anzas dejadas por el anterior.<\/p>\n<p>Desde nuestra corriente hemos intentado hacer un esfuerzo en este sentido, abordando en sendos textos tanto los problemas de la revoluci\u00f3n socialista, como los de la transici\u00f3n al socialismo. Seguramente hay errores en este esfuerzo. Pero de lo que estamos seguros es del valor estrat\u00e9gico que tiene haber encarado esta reflexi\u00f3n como punto de partida para cualquier desarrollo ulterior. Reflexi\u00f3n que, en todo caso, s\u00f3lo podr\u00e1 encontrar su <i>s\u00edntesis <\/i>al calor del desarrollo de nuevas experiencias revolucionarias en este nuevo siglo y de la transformaci\u00f3n de nuestras organizaciones de partidos \u201cliliputienses\u201d que todav\u00eda somos en general en verdaderos partidos revolucionarios. Esto depender\u00e1 tanto del desarrollo de condiciones objetivas como de nuestra capacidad subjetiva para afrontar revolucionariamente los desaf\u00edos de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Volviendo a nuestro tema, s\u00f3lo queremos se\u00f1alar la conclusi\u00f3n que obtuvimos del reexamen de la experiencia de la posguerra y del siglo XX en su conjunto, en lo que hace a esta problem\u00e1tica: <i>no hay suced\u00e1neo posible a la clase obrera, sus organismos, programas y partidos revolucionarios a la hora de la revoluci\u00f3n socialista y de la transici\u00f3n al socialismo<\/i>. Se trata de una tarea hist\u00f3rica planteada para un sujeto con <i>cadenas radicales<\/i>. Y ese sujeto, como se\u00f1alaran Marx y Engels, es la clase obrera. Hist\u00f3rica, estrat\u00e9gica y te\u00f3ricamente no hay otra clase social que pueda llevar adelante la tarea de la transformaci\u00f3n social del capitalismo, menos que menos en un mundo como el de hoy, cualitativamente proletarizado. La revoluci\u00f3n socialista es una tarea <i>propiamente<\/i> de la clase obrera: si ella no la lleva a cabo, <i>nadie la har\u00e1<\/i>.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una lecci\u00f3n marcada a fuego por toda la experiencia del siglo pasado, tanto por la positiva (los logros y adquisiciones de la Revoluci\u00f3n Rusa, m\u00e1s all\u00e1 de su degeneraci\u00f3n posterior), as\u00ed como por la negativa: la <i>parcialidad<\/i> de las conquistas logradas por las revoluciones anticapitalistas y el bloqueo de las sociedades no capitalistas en su din\u00e1mica transicional, en ausencia del poder de la clase obrera. Porque, en definitiva, en la transici\u00f3n no hay base econ\u00f3mica que garantice el car\u00e1cter del proceso; su evoluci\u00f3n depende del <i>car\u00e1cter del poder<\/i>, y no en t\u00e9rminos de definiciones en un papel, sino en la vida social efectiva. La propiedad y la posesi\u00f3n efectiva de los medios de producci\u00f3n, el poder pol\u00edtico y la capacidad de planificaci\u00f3n deben estar en manos de los trabajadores para que la transici\u00f3n camine en sentido socialista.<\/p>\n<p>Es esta conclusi\u00f3n la que ratifica que, a la luz de la experiencia hist\u00f3rica del \u00faltimo siglo, <i>la liberaci\u00f3n de los trabajadores ser\u00e1 obra de los trabajadores mismos. <\/i>Es sintom\u00e1tico que el propio Ernest Mandel, que expres\u00f3 una l\u00ednea seguidista a las direcciones burocr\u00e1ticas a lo largo de toda su trayectoria pol\u00edtica, sobre el final de su vida dejara la siguiente reflexi\u00f3n: \u201cLas premisas pol\u00edticas del sustitucionismo llevaron en la pr\u00e1ctica, al final de la Segunda Guerra Mundial, a la imposici\u00f3n de reg\u00edmenes como el del Kremlin en Europa oriental, con excepci\u00f3n de Yugoslavia, por medio de la presi\u00f3n militar-polic\u00edaca desde arriba, contra una poblaci\u00f3n recalcitrante, si no claramente hostil. Todos los acontecimientos posteriores, incluido su colapso o casi colapso en 1989, se derivan de esta condici\u00f3n inicial. Demostraron la <i>imposibilidad<\/i> de \u2018construir el socialismo\u2019 <i>contra los deseos de la mayor\u00eda de las masas trabajadoras<\/i>\u201d (<i>El poder y el dinero<\/i>: 159).<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la elevaci\u00f3n de la clase obrera a clase dominante al poder es el alfa y omega de la estrategia de los socialistas revolucionarios. Y esta perspectiva es la que plantea, entonces, los problemas de estrategia (partido, organismos, poder), lo que les da su contexto. Sin una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n acertada que supere las derivas objetivistas y subjetivistas no se puede abordar correctamente los problemas de la estrategia revolucionaria, con toda la complejidad que conllevan.<\/p>\n<p>Ya la \u201ctransposici\u00f3n estrat\u00e9gica\u201d de la teor\u00eda de la centralidad obrera en la revoluci\u00f3n socialista es de inmensa <i>complejidad<\/i>. Como se\u00f1alamos m\u00e1s arriba, no es ni puede ser un simple <i>recetario<\/i>: toda la experiencia hist\u00f3rica de la lucha revolucionaria alimenta esta experiencia, a comenzar por la experiencia del bolchevismo y las ense\u00f1anzas de Lenin, de Trotsky y la lucha implacable de la Oposici\u00f3n de Izquierda, as\u00ed como la de Rosa Luxemburgo en el seno de la vieja socialdemocracia. A partir de dejar sentado este moj\u00f3n, abordemos, ahora s\u00ed, los problemas espec\u00edficos de la estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p><b>2.2 El legado de Rosa, Lenin y Trotsky<\/b><\/p>\n<p>Trotsky se\u00f1alaba que en la socialdemocracia antes de 1914 pr\u00e1cticamente no se conoc\u00eda la problem\u00e1tica de la estrategia propiamente dicha. Se hablaba s\u00f3lo de \u201cproblemas de t\u00e1ctica\u201d a la hora de enmarcar la acci\u00f3n de los socialistas. En cierto modo, esto era una adaptaci\u00f3n todav\u00eda inconsciente a las caracter\u00edsticas de la \u00e9poca, marcada por una progresi\u00f3n del capitalismo y una actividad evolutiva que se sustanciaba en los marcos del sistema: <i>el movimiento lo era todo, el fin nada<\/i>, como hab\u00eda se\u00f1alado, equivocada pero agudamente, Bernstein.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que no hubiera elementos de reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica ya desde finales del siglo XIX. Algunos de esos elementos estaban impl\u00edcitos en la reflexi\u00f3n pol\u00edtica y militar de Marx y Engels.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn3\">[3]<\/a> Pero fue sobre todo Rosa Luxemburgo la que inaugur\u00f3 el <i>pensamiento estrat\u00e9gico<\/i> propiamente dicho, desde el momento mismo en que hizo su irrupci\u00f3n en la socialdemocracia alemana. Hizo lo propio mediante un trabajo de cr\u00edtica cada vez m\u00e1s sistem\u00e1tico a la llamada \u201cvieja t\u00e1ctica probada\u201d, que se caracterizaba por el logro de parlamentarios, puestos sindicales y reivindicaciones parciales como v\u00eda regia de la actividad de los socialistas.<\/p>\n<p>El pensamiento de Rosa, de enorme riqueza y agudeza a este respecto, ten\u00eda la limitaci\u00f3n, es cierto, de sus condiciones de actuaci\u00f3n pol\u00edtica. Trotsky recuerda que Rosa no lleg\u00f3 a plantearse el problema de la insurrecci\u00f3n como tal, la organizaci\u00f3n de la toma del poder, cuesti\u00f3n que ella derivaba algo mec\u00e1nicamente del planteo de la huelga de masas pol\u00edtica. Esta limitaci\u00f3n proven\u00eda, tambi\u00e9n, de una debilidad a la hora de pensar el partido como una organizaci\u00f3n de combate: la selecci\u00f3n de los mejores elementos de la clase obrera y la militancia a tal efecto, en gran medida subproducto de las condiciones en las que le toc\u00f3 actuar. Esto es, bajo el peso muerto del aparato socialdem\u00f3crata autosatisfecho, al que le contrapon\u00eda la acci\u00f3n vivificadora y espont\u00e1nea de la clase obrera desde abajo.<\/p>\n<p>Sin embargo, no hay ninguna duda de que Rosa hace un gran aporte al pensamiento estrat\u00e9gico del marxismo revolucionario: \u201cEl m\u00e9rito que le corresponde a Rosa en la elaboraci\u00f3n del marxismo revolucionario contempor\u00e1neo es inmenso. Ella fue la primera que plante\u00f3 y empez\u00f3 a resolver el problema de la estrategia y la t\u00e1ctica revolucionarias\u201d (Ernest Mandel, \u201cRosa Luxemburgo y la socialdemocracia alemana\u201d). Y lo hizo con una perspicacia respecto de las inercias de la socialdemocracia alemana que se anticip\u00f3 en muchos a\u00f1os a las valoraciones de los dos grandes revolucionarios rusos.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Lenin y Trotsky dieron un paso m\u00e1s.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn5\">[5]<\/a> La experiencia de la Revoluci\u00f3n de Octubre, as\u00ed como la puesta en pie de la Tercera Internacional y los desaf\u00edos planteados por la revoluci\u00f3n en Occidente y Oriente, alimentaron el pensamiento estrat\u00e9gico de ambos. Lenin fue el actor central en la orientaci\u00f3n de la Internacional hasta 1922. Trotsky fue el \u201csegundo viol\u00edn\u201d por esos mismos a\u00f1os, y testigo privilegiado del ciclo revolucionario \u00edntegro de la entreguerra, incluyendo experiencias hist\u00f3ricas como la derrota de la revoluci\u00f3n alemana (1918-1923), el ascenso del nazismo (1933) y del fascismo italiano (1922), el fracaso de la revoluci\u00f3n china (1925-27), la tragedia de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola (1931-39), la derrota en Austria (1934), la impotencia de la situaci\u00f3n revolucionaria en Francia (1936-37), y un largo etc\u00e9tera. Fueron experiencias sin precedentes en el apogeo de la \u201cera de los extremos\u201d marcada por el impulso inicial de la \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones desde comienzos de la Primera Guerra Mundial, que merecen un resstudio por parte de las corrientes del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>Nuestra corriente siempre ha insistido en la importancia estrat\u00e9gica de las revoluciones cl\u00e1sicas de la primera posguerra: por su centralidad obrera, presencia de organismos de poder dual, conciencia socialista entre las amplias masas, y direcci\u00f3n por parte del partido revolucionario. Sin embargo, en virtud de las consecuencias negativas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de las revoluciones anticapitalistas de la segunda posguerra \u2013sin clase obrera, con centralidad campesina o peque\u00f1o burguesa y con direcciones que reportaban de una u otra manera al stalinismo\u2013, nos concentramos primero en el estudio cr\u00edtico de las lecciones dejadas por estas \u00faltimas. Es hora de que nos dediquemos, entonces, a esa \u201cera de los extremos\u201d.<\/p>\n<p>El pensamiento estrat\u00e9gico del marxismo revolucionario se enriqueci\u00f3 enormemente al calor de las revoluciones y las luchas pol\u00edticas de la segunda y tercera d\u00e9cadas del siglo XX, <i>las m\u00e1s revolucionarias de la humanidad<\/i>, con ense\u00f1anzas que entraron en el acervo hist\u00f3rico del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>En el caso de Rosa Luxemburgo, <i>Reforma o revoluci\u00f3n<\/i>, los diversos textos sobre el parlamentarismo y los del debate sobre la huelga de masas son de enorme significaci\u00f3n en materia estrat\u00e9gica. En Lenin, textos como <i>Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo<\/i> son de gran valor educativo, comparable quiz\u00e1 por su cualidad formativa del socialismo revolucionario, con la importancia del <i>Manifiesto comunista<\/i> en el siglo anterior. En Trotsky ya el listado de textos de estrategia es casi infinito: es el <i>pensador estrat\u00e9gico por antonomasia<\/i> del marxismo revolucionario. Estaba munido de teor\u00eda de la revoluci\u00f3n m\u00e1s ajustada, y pas\u00f3 en la plenitud de sus condiciones pol\u00edticas e intelectuales por las dos d\u00e9cadas m\u00e1s revolucionarias de la humanidad. De ah\u00ed que el resumen de su experiencia formulado en lucha a muerte con el stalinismo se pueda obtener en textos como <i>La Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin<\/i> y en los sendos estudios cr\u00edticos dedicados a Alemania, Espa\u00f1a, Francia y China, una verdadera colecci\u00f3n de textos pol\u00edticos de valor sin igual.<\/p>\n<p>En la segunda posguerra hubo intentos de desarrollar el pensamiento estrat\u00e9gico por parte del trotskismo, aunque mucho m\u00e1s d\u00e9biles y fragmentarios. La <i>falta de<\/i> <i>criterio de clase<\/i> con que se abordaron las revoluciones anticapitalistas de posguerra, as\u00ed como las limitaciones de todo orden que tuvieron las diversas corrientes y dirigentes del trotskismo en esa \u00e9poca, dificultaron las cosas. Entre ellas, la sistem\u00e1tica adaptaci\u00f3n del tronco principal del movimiento trotskista (Pablo y Mandel) a las direcciones burocr\u00e1ticas en los procesos de la posguerra. Bensa\u00efd, dirigente de esta corriente ya fallecido, cuenta c\u00f3mo se estudiaban, al parecer sin mayores delimitaciones, revoluciones de car\u00e1cter<i> <\/i>muy distinto: \u201cA partir de las grandes experiencias revolucionarias del siglo XX (revoluci\u00f3n rusa y revoluci\u00f3n china, as\u00ed como tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n alemana, los frentes populares, la guerra civil espa\u00f1ola, la guerra de liberaci\u00f3n vietnamita, mayo de 68, Portugal, Chile), distinguimos dos grandes hip\u00f3tesis: la huelga general insurreccional (HGI), y la de la guerra popular prolongada (GPP). Ellas resumen dos tipos de crisis, dos formas de doble poder, dos m\u00e9todos de desenlace de la crisis\u201d (\u201cSobre el retorno de la cuesti\u00f3n pol\u00edtico-estrat\u00e9gica\u201d).<\/p>\n<p>Con un \u00e1ngulo m\u00e1s critico, otro dirigente de esta misma corriente plantea: \u201cLa Liga [la LCR, partido hist\u00f3rico del mandelismo en Francia, hoy devenido en NPA. RS] tuvo una tendencia a reducir la estrategia \u00fanicamente al momento de la crisis revolucionaria, incluso a las <i>modalidades <\/i>pol\u00edtico-militares de conquista del poder, en particular a trav\u00e9s del estudio de <i>diversos modelos<\/i> (\u2026). Si bien fue correcto trabajar estas cuestiones, nuestra inclinaci\u00f3n ha consistido siempre en reducir los problemas estrat\u00e9gicos a un debate de<i> modelos<\/i>, cuando en la realidad la estrategia engloba gran cantidad de dimensiones en la construcci\u00f3n del sujeto revolucionario. Esta inclinaci\u00f3n a la modelizaci\u00f3n nos ha conducido, por lo dem\u00e1s, a cometer errores, en particular en Am\u00e9rica Latina, al adaptarnos a las generalizaciones del modelo cubano por parte de las corrientes castristas\u201d (Fran\u00e7ois Sabado, \u201cElementos centrales de estrategia revolucionaria en los pa\u00edses capitalistas desarrollados\u201d, 2008). Aqu\u00ed, la idea de \u201cmodelizaci\u00f3n\u201d y la carencia de una evaluaci\u00f3n m\u00e1s de conjunto de los sujetos parece reducir el debate estrat\u00e9gico a algo \u201ct\u00e9cnico\u201d, con independencia de si la clase obrera es la que le da el car\u00e1cter a la revoluci\u00f3n o no.<\/p>\n<p>Por su parte, aun de manera fragmentaria, con desprolijidades y fuertes elementos de empirismo, as\u00ed como con una reformulaci\u00f3n de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n err\u00f3nea, en clave objetivista, que llev\u00f3 al estallido de la vieja LIT<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn6\">[6]<\/a>, es de honestidad intelectual recordar que en lo que hace a uno de los debates de estrategia m\u00e1s importante en el seno de la IV Internacional a comienzos de los a\u00f1os 1970, Nahuel Moreno acert\u00f3<i> <\/i>cuando defendi\u00f3 una estrategia cl\u00e1sica de construcci\u00f3n del partido y movilizaci\u00f3n obrera frente al guerrillerismo sostenido por el mandelismo para Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>En cualquier caso, recuperar una perspectiva <i>clasista<\/i> en materia de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n es el camino m\u00e1s adecuado para enfrentar las tareas que vienen en este nuevo siglo: la pelea por reabrir la experiencia de las revoluciones socialistas propiamente dichas.<\/p>\n<p><b>2.3 El concepto de estrategia<\/b><\/p>\n<p>El pensamiento estrat\u00e9gico del marxismo revolucionario debe partir hoy de tres lugares. Primero, de las conquistas m\u00e1s altas aportadas en la materia por Trotsky, Lenin y Rosa Luxemburgo. Segundo, del balance cr\u00edtico de las revoluciones anticapitalistas, es decir, <i>sustituistas<\/i>, no obreras ni socialistas de la posguerra. Tercero, por hacer <i>concreta<\/i> la materia enfoc\u00e1ndola a los desaf\u00edos que el actual ciclo pol\u00edtico internacional nos va planteando.<\/p>\n<p>Respecto del concepto de estrategia, hemos abordado esta tem\u00e1tica en <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>; aqu\u00ed queremos avanzar un paso m\u00e1s. Se trata de un concepto que proviene del arte militar. Uno de los m\u00e1s altos pensadores del arte de la guerra fue Carl von Clausewitz, cuya teor\u00eda de la guerra fue asimilada por los grandes revolucionarios. El pensador alem\u00e1n consideraba la estrategia como <i>la comprensi\u00f3n del frente total de las operaciones que conduc\u00edan al triunfo en la conflagraci\u00f3n<\/i>. En toda guerra se dan un sinn\u00famero de grandes y peque\u00f1as batallas; ni hablar en las dos guerras mundiales que asolaron el siglo pasado. Pero lo que importa aqu\u00ed es comprender que la estrategia es el <i>encadenamiento <\/i>de cada una de las batallas con el <i>conjunto total de la guerra <\/i>para dar lugar al objetivo final: el triunfo, quebrar la voluntad del enemigo: \u201cLa estrategia es el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra. Por lo tanto, debe dar un <i>prop\u00f3sito<\/i> a toda la acci\u00f3n militar, prop\u00f3sito que debe estar de acuerdo con el objetivo de la guerra\u201d (<i>De la guerra<\/i>: 171).<\/p>\n<p>Planteado el problema desde un punto de vista m\u00e1s general, <i>la estrategia es aquello que da sentido y anuda cada uno de los eventos parciales, t\u00e1cticos, de la lucha<\/i>. La conquista del poder pol\u00edtico es el objetivo final, y el objetivo final es el <i>alma<\/i> de cada lucha, sin el cual ni siquiera se tiene una <i>verdadera lucha de clases, <\/i>como dec\u00eda Rosa: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que realmente constituye el car\u00e1cter <i>socialista<\/i> de nuestro movimiento? Las luchas pr\u00e1cticas reales caen en tres categor\u00edas: la lucha sindical, la lucha por reformas sociales, y la lucha por democratizar el estado capitalista. \u00bfSon realmente <i>socialistas<\/i> estas tres formas de nuestra lucha? <i>Para nada<\/i> (&#8230;). Entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo que nos hace a nosotros un partido socialista en las luchas de todos los d\u00edas? S\u00f3lo puede ser la <i>relaci\u00f3n <\/i>entre estas tres luchas pr\u00e1cticas y nuestro objetivo final. Es s\u00f3lo el objetivo final el que constituye <i>el esp\u00edritu y el contenido de nuestra lucha socialista<\/i>, el que lo transforma en una <i>lucha de clases<\/i>\u201d (Rosa Luxemburgo, \u201cIntervenciones en el Congreso de Stuttgart\u201d, octubre 1989).<\/p>\n<p>Como ya se\u00f1alamos, Trotsky recordaba que en la Segunda Internacional no hab\u00eda pensamiento estrat\u00e9gico propiamente dicho; en todo caso, su pensamiento \u201cestrat\u00e9gico\u201d no era verdaderamente tal, <i>revolucionario<\/i>: el momento parcial lo era todo, el fin nada. Sencillamente, porque el fin del socialismo vendr\u00eda como por a\u00f1adidura del simple desarrollo las tareas cotidianas. La <i>rutina<\/i> de esas tareas llevar\u00eda autom\u00e1ticamente al nuevo sistema social.<\/p>\n<p>Pero el pensamiento estrat\u00e9gico reniega de todo automatismo<i>. <\/i>Si las cosas marchan solas, no hace falta <i>encadenar<\/i> cada evento parcial al cuadro total de la lucha, ni hace falta construir, evidentemente, el partido. Pero si esto no es as\u00ed, y no lo es, entonces <i>el esfuerzo estrat\u00e9gico debe dominar cada momento parcial<\/i>. Cada batalla, cada evento, cada reivindicaci\u00f3n lograda debe ser ubicada <i>en el contexto total de la lucha conjunta<\/i> para que sirva a los objetivos de fondo de esa misma lucha: la conquista del poder por parte de la clase obrera.<\/p>\n<p>A esto nos referimos cuando hablamos de estrategia revolucionaria, o, m\u00e1s propiamente, de <i>pensamiento estrat\u00e9gico<\/i>.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn7\">[7]<\/a> No es casual que pasada la \u00e9poca de la Segunda Internacional, abierta la \u00e9poca hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n socialista con la Revoluci\u00f3n de Octubre, Lenin y Trotsky hayan inaugurado la \u201c\u00e9poca de oro\u201d del pensamiento estrat\u00e9gico. La \u00e9poca del imperialismo signific\u00f3 el fin del crecimiento evolutivo del capitalismo. Ya no se pod\u00eda concebir, honestamente, la transformaci\u00f3n social como un producto <i>espont\u00e1neo<\/i> del desarrollo hist\u00f3rico, de un \u201ccrecimiento org\u00e1nico\u201d de las filas y conquistas de la clase obrera.<\/p>\n<p>A la \u201cvieja t\u00e1ctica probada\u201d de la socialdemocracia le sucedi\u00f3 la experiencia y el pensamiento estrat\u00e9gico que no cuenta con el automatismo de la transformaci\u00f3n social sino que debe insertar cada reivindicaci\u00f3n, cada batalla, cada conquista parcial en el contexto total de una acci\u00f3n consciente orientada conscientemente hacia la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de estrategia, entonces, nos referimos a que cualquier logro parcial, cualquier conquista sindical, cualquier obtenci\u00f3n parlamentaria, debe pensarse y llevarse a efecto en la <i>perspectiva estrat\u00e9gica del poder de la clase obrera y de la construcci\u00f3n del partido revolucionario como palanca consciente e imprescindible para esa perspectiva<\/i>. Y de un partido que no se haga <i>rutinario<\/i>, que no se acomode a los \u201cgrandes logros\u201d, que no se autoproclame \u201ccampe\u00f3n del mundo\u201d antes de dar el verdadero combate (la lucha por el poder), sino que sepa aprovechar cada conquista parcial para fortalecerse de manera <i>org\u00e1nica<\/i>, para ampliar sus filas y radio de acci\u00f3n en el seno de la clase obrera y para prepararse de manera sistem\u00e1tica, a trav\u00e9s de las diversas tareas parciales y de las luchas cotidianas de la clase obrera, en la perspectiva del poder, apuntando a ganar a las masas.<\/p>\n<p>Desde ya, el desarrollo del pensamiento estrat\u00e9gico en el marxismo revolucionario y la estrategia como \u201cestrella polar\u201d de nuestra orientaci\u00f3n no significa que no haya momentos <i>t\u00e1cticos<\/i>. Si la estrategia hace al cuadro total de los enfrentamientos en la conducci\u00f3n de la guerra, la t\u00e1ctica tiene que ver, justamente, con esas batallas, esos enfrentamientos, esos momentos <i>parciales<\/i> subordinados a la estrategia general pero que tienen toda su <i>sustancia<\/i>, toda su especificidad, de la que de ninguna manera se puede hacer abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>La marcha total de la guerra depende, finalmente, de la realidad de cada combate, del <i>resultado<\/i> de cada batalla; mal estratega ser\u00eda el general que tuviera dise\u00f1ado en su cabeza un \u201cplan perfecto\u201d, pero cuyo ej\u00e9rcito perdiera sistem\u00e1ticamente, una a una, todas las batallas. La t\u00e1ctica es, justamente, y de manera dial\u00e9ctica, <i>la manera de hacer valer la estrategia en cada uno de los eventos parciales de la lucha<\/i>; porque la lucha no es un <i>continuum<\/i> abstracto, sino que est\u00e1 pautada por tiempos diversos: momentos de ataque, de defensa, de suspensi\u00f3n de las hostilidades. Est\u00e1 caracterizada por un conjunto de combates sustanciados en tiempo y lugar (como una pelea de box, que tiene varios rounds), y que hay que aprender a ganar si se quiere triunfar en la guerra en total. Dicho de otra manera: la estrategia vivifica pero <i>no suspende<\/i> (ni podr\u00eda hacerlo) la importancia de cada batalla parcial; le da su sentido general. Son esas batallas parciales y su resultado las que decidir\u00e1n si nuestra estrategia triunfar\u00e1 o no: \u201cEs evidente por s\u00ed mismo que la estrategia debe entrar en el campo de batalla con el ej\u00e9rcito, para concertar los detalles sobre el terreno y hacer las modificaciones al plan general, cosa que es incesantemente necesaria. En consecuencia, la estrategia no puede ni por un momento suspender su trabajo\u201d (Clausewitz, \u00eddem).<\/p>\n<p>De estas consideraciones generales surge la diversidad de las t\u00e1cticas de lucha de la clase obrera y del marxismo revolucionario. Sobre ellas tambi\u00e9n hemos dicho algo en <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>, conceptos a los que nos remitimos.<\/p>\n<p><b>2.4 El fondo pol\u00edtico de la estrategia<\/b><\/p>\n<p>Pasemos a otro aspecto de la estrategia. Como es sabido, entre guerra y pol\u00edtica existen relaciones <i>\u00edntimas <\/i>que han sido estudiadas por el marxismo. Con Clausewitz qued\u00f3 establecido que la guerra es la continuidad de la pol\u00edtica (estatal) por otros medios, y el marxismo redonde\u00f3 esa definici\u00f3n como la continuidad de la lucha de clases por medios violentos (Lenin).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, y atendiendo a la nueva \u00e9poca abierta a partir de la Primera Guerra Mundial, Le\u00f3n Trotsky se\u00f1alaba que la <i>guerra civil<\/i>, el enfrentamiento directo entre las clases, es otra de las formas de esa continuidad de la pol\u00edtica. Una lucha de clases que cuando desborda a la democracia burguesa \u2013en t\u00e9rminos generales, comunismo vs. fascismo\u2013 adquiere aspectos de un <i>enfrentamiento militar<\/i>, en la medida en que se ponen sobre la mesa los problemas del armamento del proletariado, las milicias populares, la autodefensa, la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no se trata solamente del momento culminante de la guerra civil. El arte de la guerra le aporta conceptos a la lucha pol\u00edtica por cuanto, en definitiva, tambi\u00e9n en el campo de la pol\u00edtica se sustancia un enfrentamiento de clases irreconciliable: la pol\u00edtica puede ser vista como continuidad de la \u201cguerra de clases\u201d que se lleva a cabo cotidianamente alrededor de la explotaci\u00f3n del trabajo entre los capitalistas y la clase obrera.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn8\">[8]<\/a> Y, desde este punto de vista, el arte de la estrategia remite al <i>aprendizaje para la lucha<\/i>; al hecho de que en la disputa con la burocracia sindical, frente a la represi\u00f3n, en las huelgas, en las movilizaciones, en la ocupaci\u00f3n de lugares de trabajo, en la toma de rehenes, en los cortes de ruta, lo que se est\u00e1 llevando adelante es una acci\u00f3n directa en un \u201cteatro de operaciones\u201d, que <i>supone un conjunto de \u201creglas del arte\u201d a practicar <\/i>(y que todo partido que se considere revolucionario debe aprender<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn9\">[9]<\/a>).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entran los conceptos de \u201cmaniobras\u201d y \u201cposiciones\u201d. Son dos formulaciones derivadas del arte militar, y significan que a la hora de un objetivo pol\u00edtico o militar puede haber, <i>grosso modo<\/i>, dos maneras de acometimiento: el asalto directo de la posici\u00f3n que se quiera tomar o mediante un rodeo. Dicho de otro modo: <i>la ofensiva y la defensiva forma parte del arte de la pol\u00edtica; no s\u00f3lo ocurren en el terreno militar<\/i>. Las ense\u00f1anzas de Trotsky de que ambas t\u00e1cticas forman parte del arte guerrero siguen siendo de gran actualidad, as\u00ed como su se\u00f1alamiento de que s\u00f3lo un \u201cpapanatas\u201d podr\u00eda pensar que la \u00fanica t\u00e1ctica es la de la ofensiva. Dicho esto, Trotsky insist\u00eda en que sin pasar a la ofensiva en determinado punto, nunca se podr\u00eda llevar a efecto la toma del poder; sin esta iniciativa no se puede quebrar la inercia de las relaciones de fuerzas establecidas y naturalizadas: <i>\u00a1para pegar un salto hay que tomar carrera, pero el salto debe ser dado si se quiere triunfar!<\/i><\/p>\n<p>Queremos subrayar otro aspecto que tiene su importancia. Las \u00edntimas relaciones entre guerra y pol\u00edtica no significan un <i>reduccionismo<\/i> que pierda de vista las <i>leyes espec\u00edficas<\/i> que caracterizan a ambos \u00f3rdenes de la acci\u00f3n humana. Trotsky se\u00f1alaba el valor auxiliar, subordinado de las maniobras que, en \u00faltima instancia, remiten siempre a un \u201cfondo pol\u00edtico\u201d<i>.<\/i> Las maniobras, como la guerra en total, son siempre la continuidad de la pol\u00edtica por otros medios; es la pol\u00edtica lo que le da su sustancia a las cosas, m\u00e1s all\u00e1 de que el arte de las maniobras tenga su propia l\u00f3gica que debe aprenderse como instrumento para hacernos valer.<\/p>\n<p>Se entiende esta preocupaci\u00f3n de Trotsky cuando criticaba a los aprendices de brujo de la Tercera Internacional despu\u00e9s de Lenin, que pensaban que todo val\u00eda o que los ardides pod\u00edan enga\u00f1ar a las leyes de la historia.<\/p>\n<p>Establezcamos dos delimitaciones. Una, que Trotsky est\u00e1 hablando aqu\u00ed m\u00e1s propiamente de \u201cmaniobras\u201d en el sentido de las trampas que se usan para imponer determinada pol\u00edtica frente a los adversarios, y que en ese sentido, el de hacerse valer, son inevitables e incluso imprescindibles para todo partido revolucionario que se precie de tal. Lenin en <i>El izquierdismo\u2026 <\/i>educaba en el mismo sentido, por ejemplo alrededor de c\u00f3mo toda corriente debe darse aires de ser m\u00e1s de lo que realmente es con el objetivo de impresionar a sus adversarios. Dos, que cuando se habla de maniobras en el terreno militar, se discute de otra cosa: c\u00f3mo moverse en el campo de batalla; una \u201cmaniobra envolvente\u201d por ejemplo, o de \u201cembolsamiento\u201d, como tantas que se dieron en el Frente Oriental en la Segunda Guerra Mundial.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn10\">[10]<\/a> Ir por los flancos, un asalto directo o lo que sea, son otras tantas maniobras llevadas adelante en el combate.<\/p>\n<p>Pero cuando se aplican estas ense\u00f1anzas al campo de la pol\u00edtica, hay que comprender que <i>las maniobras se siguen de la pol\u00edtica misma<\/i>: \u201cLa mayor\u00eda proclam\u00f3 que su principio principal era la maniobra (\u2026). La misi\u00f3n de esta escuela estrat\u00e9gica consiste en obtener por la maniobra todo lo que s\u00f3lo puede dar la fuerza revolucionaria de la clase obrera. Esto no quiere decir, sin embargo, que, en general, toda maniobra sea inadmisible, es decir, incompatible con la estrategia revolucionaria de la clase obrera. Pero es preciso comprender claramente el valor auxiliar <i>subordinado<\/i> de las maniobras, que deben ser utilizadas estrictamente como medios, en relaci\u00f3n con los m\u00e9todos fundamentales de la lucha revolucionaria (\u2026). Es preciso, pues, que el partido comprenda claramente cada maniobra (\u2026). Se trata del fondo <i>pol\u00edtico<\/i> de la maniobra\u201d (Trotsky, <i>Stalin, el gran organizador de derrotas<\/i>: 198-202).<\/p>\n<p>En definitiva, <i>siempre manda la pol\u00edtica<\/i>, que en esta discusi\u00f3n es el contenido central, el fin de nuestra acci\u00f3n, y respecto de la cual las maniobras son un medio, una forma de hacer valer este fin: el de desplegar toda la potencia transformadora de la pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p><b>2.5 El poder como alfa y omega de la estrategia<\/b><\/p>\n<p>En este texto venimos identificando al problema del poder como el centro de la estrategia de los revolucionarios. No puede ser casual que a la hora del retorno del pensamiento estrat\u00e9gico a comienzos del siglo XXI, comenzara con una discusi\u00f3n que se instal\u00f3 alrededor de \u201cc\u00f3mo cambiar el mundo sin tomar el poder\u201d. Tony Negri en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, y luego John Holloway de manera directa (con su libro de ese t\u00edtulo) pusieron sobre la mesa esta discusi\u00f3n. Es verdad que no dur\u00f3 demasiado; muchos de sus seguidores iniciales pasaron raudamente del \u201cantiestatismo\u201d abstracto a la idolatr\u00eda estatista en cuanto Ch\u00e1vez asumi\u00f3 el gobierno en Venezuela y puso en marcha la llamada \u201crevoluci\u00f3n bolivariana\u201d.<\/p>\n<p>En todo caso, la sustancia del debate planteado por Holloway sintonizaba con un sentimiento difuso en amplios sectores de la vanguardia, y hoy en las filas del llamado \u201cautonomismo\u201d: una sensibilidad pol\u00edtica que se caracteriza por rasgos antipartido, o por el cuestionamiento del lugar central de la clase obrera en la estrategia revolucionaria, adem\u00e1s del rechazo a los problemas del poder. Holloway tiende a reproducir, un siglo despu\u00e9s, el tipo de an\u00e1lisis de Robert Michels acerca de la supuesta existencia de una \u201cley de hierro de las oligarqu\u00edas pol\u00edticas\u201d, en el sentido de la supuesta \u201cinevitabilidad\u201d de la burocratizaci\u00f3n de las organizaciones en el poder. Es verdad que Holloway no comparte el argumento reaccionario del autor alem\u00e1n de comienzos del siglo XX en el sentido de que los explotados y oprimidos no podr\u00edan autodeterminarse por s\u00ed mismos. M\u00e1s bien, se va para el otro lado: este proceso de autodeterminaci\u00f3n es visto sin mediaci\u00f3n alguna, como algo simple, directo. Con su irreal planteo, el autor escoc\u00e9s parece querer resolver de un plumazo todos los problemas de la representaci\u00f3n pol\u00edtica, de las masas y las vanguardias, de la organizaci\u00f3n revolucionaria, yendo incluso hasta el final en sus planteos respecto de la necesidad de no tomar el poder para que la revoluci\u00f3n no se pudra y se hunda.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed hay dos problemas. El primero es que, como se\u00f1alara Lenin, <i>fuera del poder todo es ilusi\u00f3n<\/i>. No hay escapatoria al hecho de que en la transici\u00f3n al socialismo el Estado no pueda ser abolido de un plumazo. El Estado deber\u00e1 extinguirse a medida que la lucha de clases vaya reabsorbi\u00e9ndose. La abolici\u00f3n lisa y llana es una posici\u00f3n anarquista que pierde de vista <i>la inevitable centralidad del Estado como foco de todas las correlaciones pol\u00edticas<\/i>, donde todav\u00eda no es la sociedad como tal la que toma en sus manos la direcci\u00f3n de los asuntos, sino una parte de ella, por m\u00e1s que lo primero debe impulsarse sin desmayo en la transici\u00f3n socialista aut\u00e9ntica. De ah\u00ed que Pierre Naville, en su colosal obra <i>El nuevo Leviat\u00e1n<\/i>, a principios de los a\u00f1os 70, hablara m\u00e1s de <i>disoluci\u00f3n<\/i> que de extinci\u00f3n (en un enfoque m\u00e1s activo) del Estado de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esta pervivencia de alguna forma de Estado, o m\u00e1s bien de un \u201csemi-estado proletario\u201d, como ped\u00eda Lenin, no quiere decir que por alg\u00fan fatalismo est\u00e9 condenado a burocratizarse y corromperse inevitablemente. Esto depende de una serie de condiciones hist\u00f3ricas entre las cuales est\u00e1, en primer lugar, la evoluci\u00f3n real de la lucha de clases en la arena nacional e internacional en la cual ese Estado se desenvuelva. De ah\u00ed que la ley de hierro hollowaiana de la burocratizaci\u00f3n del poder sea una <i>racionalizaci\u00f3n abstracta y a posteriori<\/i> de un proceso que ocurri\u00f3 en el siglo XX por razones hist\u00f3ricamente determinadas, y que dejaron un conjunto de ense\u00f1anzas, es verdad, pero que no tiene ning\u00fan tipo de <i>fatalismo<\/i> o <i>\u201cley\u201d por encima del desarrollo hist\u00f3rico mismo.<\/i><\/p>\n<p>Esto es lo que nos lleva de vuelta a los problemas de estrategia. La centralidad del problema del poder se plantea porque la dictadura del proletariado es la <i>forma pol\u00edtica<\/i> por intermedio de la cual se lleva adelante la transformaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad posrevolucionaria. Y sin clase obrera en el poder, dej\u00e1ndole el poder a otras clases o fracciones de clase, o a una burocracia que hable en nombre de la clase obrera pero en realidad persiga sus propios fines, no se pude llevar a cabo esa transformaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad, tal como ense\u00f1aron ya tempranamente Marx y Engels a partir de la experiencia de la <i>Comuna de Par\u00eds. <\/i>Tambi\u00e9n la pol\u00edtica le tiene horror al vac\u00edo.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, sumariamente, la estrategia revolucionaria confluya en ese punto nodal: <i>la toma del poder por parte de la clase obrera<\/i>, \u00fanica forma materialista de poder comenzar y llevar a efecto la transformaci\u00f3n del capitalismo en socialismo.<\/p>\n<p><b>3. Presupuestos generales de una pol\u00edtica parlamentaria revolucionaria<\/b><\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n de importancia es <i>situar <\/i>los problemas estrat\u00e9gicos. Las condiciones hist\u00f3ricas en el marco de las cuales se est\u00e1 sustanciando la lucha de clases en la actualidad se diferencian del que podr\u00edamos llamar \u201cper\u00edodo cl\u00e1sico\u201d de la estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p>A partir de la Revoluci\u00f3n Rusa y las d\u00e9cadas que le sucedieron hasta la finalizaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial, se vivi\u00f3 una \u201cera de las extremos\u201d (como la denomin\u00f3 Eric Hobsbawm), donde la regla general fue <i>el desborde de la democracia burguesa por la revoluci\u00f3n proletaria y el fascismo<\/i>. Si el r\u00e9gimen parlamentario hab\u00eda caracterizado, con sus m\u00e1s y menos, los principales pa\u00edses de Europa y EE.UU. en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y la primera del XX, \u00e9sta se <i>desfond\u00f3<\/i> en Europa continental a la salida de la Gran Guerra de 1914-1918, y por m\u00e1s de dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Esto cambi\u00f3 con la finalizaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial. La revoluci\u00f3n social se traslad\u00f3 a pa\u00edses de la periferia capitalista no caracterizados por la democracia burguesa, dando lugar a una serie de procesos anticapitalistas <i>originales<\/i>.<\/p>\n<p>En el centro del mundo, los desarrollos revolucionarios fueron derrotados por los grandes imperialismos con el concurso del estalinismo, lo que dio lugar a un crecimiento de la econom\u00eda capitalista durante tres d\u00e9cadas (\u201clos treinta gloriosos\u201d), as\u00ed como a la estabilizaci\u00f3n de reg\u00edmenes de democracia imperialista. Y en las \u00faltimas d\u00e9cadas esta democracia burguesa se hizo valer extendi\u00e9ndose <i>universalmente<\/i> en el contexto del apogeo neoliberal; de ah\u00ed que los problemas de la pol\u00edtica revolucionaria bajo ese r\u00e9gimen sea de total actualidad, y m\u00e1s a\u00fan cuando la izquierda obtiene parlamentarios.<\/p>\n<p>Esto es lo que ocurre en la Argentina y otros pa\u00edses en el \u00faltimo per\u00edodo, plante\u00e1ndose en la agenda el problema del abordaje <i>revolucionario<\/i> de las tareas parlamentarias.<\/p>\n<p><b>3.1 El imperio mundial de la democracia burguesa<\/b><\/p>\n<p>En el contexto de la crisis capitalista abierta hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os y del actual ciclo pol\u00edtico de rebeliones populares, y a pesar del desprestigio creciente que tienen en muchos casos las instituciones parlamentarias, \u00e9stas siguen operando como <i>dique de contenci\u00f3n a la radicalizaci\u00f3n de las masas.<\/i><\/p>\n<p>En algunos casos pasa algo significativo. Electoralmente hay un corrimiento a izquierda, pero desde el punto de vista de la lucha de clases directa, y a pesar de las m\u00faltiples experiencias de la rebeli\u00f3n popular, pasar a un escal\u00f3n superior en materia de radicalizaci\u00f3n <i>no es algo que est\u00e9 dado<\/i>. Veamos el ejemplo de Grecia, el pa\u00eds de mayor tradici\u00f3n de lucha en las \u00faltimas d\u00e9cadas en Europa, en plena ebullici\u00f3n bajo el martillo de la crisis: \u201cLas direcciones sindicales \u2013las socialdem\u00f3cratas en particular\u2013 tienen una responsabilidad hist\u00f3rica en esta materia. Aceptando los memor\u00e1ndums, intentando salvar los aparatos sindicales (\u2026) contra los derechos de los trabajadores, arrastraron a los sindicatos (\u2026) a una crisis hist\u00f3rica. Esta situaci\u00f3n, combinada con el retraso en el desarrollo de organizaciones sociales de lucha alternativas, ha desembocado en una cr\u00edtica falta de \u2018armas defensivas\u2019 para la clase obrera, y en un per\u00edodo crucial. La combinaci\u00f3n de todos estos factores crea una situaci\u00f3n singular, extra\u00f1a. Por una parte, la clase obrera parece incapaz de dar una respuesta a la altura de las circunstancias, echar abajo inmediatamente los memor\u00e1ndums y las pol\u00edticas de austeridad. Por otra parte, los ciudadanos y ciudadanas apoyan con una fuerza sin precedentes a la izquierda pol\u00edtica. Apoyan una soluci\u00f3n pol\u00edtica (\u2018un gobierno de izquierda\u2019), cuya audiencia es fuerte y popular, a pesar de los ataques de todos los instrumentos de poder contra semejante eventualidad\u201d (\u201cGrecia. Perspectivas de la izquierda de Syriza. Congreso de DEA\u201d, en www.alencontre.org).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo que vaya a resultar de semejante \u201cgobierno de izquierda\u201d encabezado por la organizaci\u00f3n reformista Syriza, el peso electoral de la izquierda en sentido amplio es de importancia creciente en dicho pa\u00eds y reflejo de algo que est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s \u201cuniversalmente\u201d (ver el caso de Costa Rica o incluso Argentina, aunque en un plano inferior). Al mismo tiempo, no puede dejar de subrayarse la contradicci\u00f3n de que esa proyecci\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda \u201cradical\u201d no est\u00e9 acompa\u00f1ada de <i>un proceso de radicalizaci\u00f3n cualitativo de las luchas<\/i>, ni un peso cualitativo de esa izquierda entre amplios batallones de los trabajadores. Se trata de una de las desigualdades y contradicciones del actual ciclo pol\u00edtico, que plantea enormes desaf\u00edos en materia de la <i>traslaci\u00f3n<\/i> de ese peso pol\u00edtico electoral, relativamente mayor que en otros per\u00edodos, a un plano de construcci\u00f3n <i>org\u00e1nico<\/i> de las organizaciones revolucionarias.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed se desprende que los problemas del <i>parlamentarismo revolucionario<\/i> asumen una nueva dimensi\u00f3n para las corrientes de la izquierda, obligadas en cierto modo a pasar por esta experiencia<i> <\/i>en la b\u00fasqueda de llegar a m\u00e1s amplios sectores. Y es evidente que una de las claves de este emprendimiento es <i>c\u00f3mo<\/i> se pasa por esta experiencia: si de manera revolucionaria o adapt\u00e1ndose a las instituciones parlamentarias, como lamentablemente ha ocurrido en la \u00faltima d\u00e9cada con las diversas fuerzas del trotskismo europeo, sobre todo a partir de la experiencias de los \u201cpartidos amplios\u201d en esos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Salta a la vista la diferencia (o m\u00e1s bien el abismo) con los problemas planteados en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, ya que se est\u00e1 todav\u00eda en un momento <i>preparatorio<\/i>, lejos de la amplitud y la riqueza de los problemas estrat\u00e9gicos planteados en ese per\u00edodo. En cualquier caso, la necesidad de pasar por la experiencia parlamentaria de manera revolucionaria tambi\u00e9n se plante\u00f3 bajo la Tercera Internacional en vida de Lenin; de all\u00ed la plena vigencia de sus ense\u00f1anzas en la materia (ver el <i>Izquierdismo<\/i> y otros textos). Pero el debate estrat\u00e9gico fue mucho m\u00e1s all\u00e1 debido a que la Revoluci\u00f3n Rusa abri\u00f3 de manera directa, <i>inminente<\/i> por as\u00ed decirlo, <i>la \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones<\/i>, y sus consecuencias en el plano pol\u00edtico: el debilitamiento de la democracia burguesa en Europa continental, de las formaciones burguesas \u201ccentristas\u201d y de la socialdemocracia, y puso en el orden del d\u00eda los problemas de la lucha por el poder, y de la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto hoy todav\u00eda no es as\u00ed. Internacionalmente ser\u00e1 necesaria una conmoci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda, desarrollos <i>catastr\u00f3ficos<\/i> en la crisis econ\u00f3mica mundial, un <i>salto<\/i> en la lucha de clases internacional, as\u00ed como <i>conflictos abiertos entre estados<\/i> para que esto ocurra; escenario que hoy todav\u00eda no est\u00e1. De momento estamos viviendo, m\u00e1s bien, un proceso de rebeliones populares y su reabsorci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. All\u00ed donde los desarrollos son m\u00e1s radicalizados, donde los enfrentamientos directos entre las fuerzas pol\u00edticas son m\u00e1s desnudos, como en el mundo \u00e1rabe, hay un <i>tremendo retraso de los<\/i> <i>factores subjetivos<\/i>. El hecho de que los enfrentamientos ni siquiera parezcan sustanciarse entre clases sociales sino entre corrientes religiosas, regiones, bandas armadas y hasta tribus hace que no escapen de la t\u00f3nica del ciclo pol\u00edtico que se vive, que<i> no sean todav\u00eda un nexo directo hacia un escal\u00f3n superior de la lucha de clases<\/i>.<\/p>\n<p>En este contexto, los problemas de la estrategia revolucionaria vinculados a la acci\u00f3n parlamentaria, la lucha cotidiana por las reivindicaciones obreras, la pelea por la direcci\u00f3n contra la burocracia sindical, la lucha por construirnos como fuertes partidos de vanguardia org\u00e1nicos entre capas cada vez m\u00e1s amplias de la clase obrera e, incluso, entre m\u00e1s amplios sectores de masas, es lo que se plantea a la orden del d\u00eda. Enorme desaf\u00edo para una corriente que, como el trotskismo, viene de una gran <i>marginalidad hist\u00f3rica<\/i> en lo que hace a su v\u00ednculo con amplios sectores de los explotados y oprimidos, y, espec\u00edficamente, la carencia de <i>una tradici\u00f3n propia y v\u00ednculos pol\u00edticos sistem\u00e1ticos en el seno del proletariado<\/i>.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00eda un grave<i> <\/i>error oportunista poner cualquier frontera o muro esquem\u00e1tico entre los problemas estrat\u00e9gicos de hoy y los que se plantear\u00e1n ma\u00f1ana; un \u201cma\u00f1ana\u201d que depender\u00e1 de una suma de circunstancias. Cualquier corriente que aborde sus tareas de manera rutinaria, que pierda de vista que en el actual ciclo pol\u00edtico est\u00e1n impl\u00edcitos <i>giros bruscos<\/i> en la situaci\u00f3n, crisis pol\u00edticas agudas, momentos de desborde de la democracia burguesa (que carga con una gran desprestigio en todo un conjunto de pa\u00edses), cometer\u00eda el peor de los errores.<\/p>\n<p>Con s\u00f3lo observar pa\u00edses como Grecia, donde se detecta un cierto desfondamiento del centro y un crecimiento de los extremos, se tiene un preanuncio de lo que podr\u00eda ser <i>un escenario de transici\u00f3n hacia una mayor radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/i> El crecimiento electoral de Alba Dorada (agrupamiento fascista), simult\u00e1neamente con el de Syriza y formaciones m\u00e1s a la izquierda como Antarsya, preanuncian un escenario que va m\u00e1s all\u00e1 de las formaciones tradicionales de la democracia patronal y plantea la eventualidad de enfrentamientos m\u00e1s directos entre las clases.<\/p>\n<p>Esto mismo es lo que plantea que los problemas del parlamentarismo no puedan ser abordados en s\u00ed mismos, de manera tacticista, desligados de una perspectiva revolucionaria general. Teorizaciones como las del \u201creformismo revolucionario\u201d (la llamada \u201cparticipaci\u00f3n parlamentaria en las condiciones d\u00f3nde no hay situaciones revolucionarias\u201d) son una adaptaci\u00f3n oportunista a las circunstancias dadas que plantea la <i>desvinculaci\u00f3n <\/i>entre la acci\u00f3n parlamentaria con las perspectivas m\u00e1s generales de la transformaci\u00f3n social. Algo as\u00ed como que con el \u201ccabildeo parlamentario\u201d se podr\u00edan obtener grandes logros para los trabajadores.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>\u00c9sta es una perspectiva falsa. Entre el actual ciclo de rebeliones populares y la eventualidad de una lucha de clases m\u00e1s radicalizada no existe ning\u00fan <i>compartimiento estanco<\/i>. De ah\u00ed que la recuperaci\u00f3n del debate estrat\u00e9gico debe estar situada en las actuales circunstancias de tiempo y lugar, pero de ninguna manera<i> hacer abstracci\u00f3n de las perspectivas hist\u00f3ricas m\u00e1s generales<\/i>. El an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta no debe ser un expediente para el abandono de la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista y el poder obrero, sino para lo contrario: ser un <i>nexo<\/i> para poner en correlaci\u00f3n las tareas del presente con la transformaci\u00f3n social, la perspectiva de avanzar en la conciencia y organizaci\u00f3n independiente de la clase obrera y en la construcci\u00f3n de nuestros partidos como partidos revolucionarios org\u00e1nicos en el seno de lo m\u00e1s concentrado de la clase obrera<i>.<\/i><\/p>\n<p><b>3.2 Reivindicaciones parciales y revoluci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><i>\u201c[Rosa] estableci\u00f3 el principio estrat\u00e9gico de que la lucha cotidiana del proletariado deb\u00eda estar org\u00e1nicamente conectada con el objetivo final. Cada soluci\u00f3n de las tareas cotidianas deb\u00eda ser tal que llevara al objetivo final, no lo apartarse de \u00e9l (\u2026). Esto era debido a que cada ganancia t\u00e1ctica o triunfo moment\u00e1neo (\u2026) necesariamente se transformar\u00eda en una victoria dudosa que podr\u00eda evitar o como m\u00ednimo posponer el logro de la victoria final\u201d<\/i> (Fr\u00f6lich: 70).<\/p>\n<p>El debate debe comenzar entonces por el principio, por lo m\u00e1s elemental: <i>c\u00f3mo poner en correlaci\u00f3n la lucha por las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores con las perspectivas generales<\/i>. Esta cuesti\u00f3n tiene muchos nombres en la tradici\u00f3n revolucionaria pero, en definitiva, se puede plantear bajo el estandarte del debate sobre reforma o revoluci\u00f3n en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En un sentido casi se podr\u00eda decir que un abordaje \u201crealista\u201d de las cosas en nuestros d\u00edas dir\u00eda que hoy no hay ni reformas ni revoluci\u00f3n. Ni una cosa ni la otra ser\u00edan posibles. Pero \u00e9sta es una visi\u00f3n unilateral de los desarrollos que <i>absolutiza <\/i>las conquistas del capitalismo neoliberal de las \u00faltimas d\u00e9cadas, las suma a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y termina en una conclusi\u00f3n <i>derrotista<\/i> que pierde de vista el cambio de ciclo que estamos viviendo: <i>un ciclo de rebeliones populares.<\/i><\/p>\n<p>Claro, se trata de conquistas que no tienen la magnitud de las conquistas hist\u00f3ricas del \u201cper\u00edodo de oro\u201d del capitalismo, ni de los \u201ctreinta gloriosos\u201d de la segunda posguerra. Son otras condiciones hist\u00f3ricas. Pero, al mismo tiempo, nunca se debe perder de vista que las conquistas son siempre <i>subproducto de las relaciones de fuerzas<\/i> (tal como afirmaba Trotsky en los debates sobre el Programa de Transici\u00f3n), y que no hay ning\u00fan \u201cl\u00edmite econ\u00f3mico\u201d absoluto que pueda hacer que los capitalistas no cedan conquistas, si se ven amenazados por un peligro superior.<\/p>\n<p>Tal es la experiencia del actual ciclo pol\u00edtico en Latinoam\u00e9rica, donde en Venezuela y Bolivia se lograron en su momento algunas m\u00ednimas conquistas. Ni que decir tiene que no se trata de logros estructurales ni de una modificaci\u00f3n org\u00e1nica en el nivel de vida de las masas, lo que plantear\u00eda ya una din\u00e1mica anticapitalista que no est\u00e1 presente en ninguno de estos casos. Pero s\u00ed se han logrado ciertos limitados progresos sociales, y estas parcialidades han replanteado el debate de su <i>relaci\u00f3n<\/i> con las perspectivas m\u00e1s generales de la lucha contra el sistema capitalista. Sobre esto \u00faltimo hemos escrito en la \u00faltima d\u00e9cada. Insistimos acerca del peligro de que las conquistas parciales se obtengan <i>a costa<\/i> de las perspectivas generales, en vez de ser un <i>puente<\/i> hacia ellas. Derivas de este tipo se han observado en todas las corrientes que le han capitulado al chavismo, justificando esto de diversas maneras. Entre otras, con el argumento de que la revoluci\u00f3n socialista estar\u00eda \u201cfuera de la agenda hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>Esta cuesti\u00f3n general tiene una derivaci\u00f3n espec\u00edfica vinculada a la acci\u00f3n parlamentaria. Demasiadas veces se dice en el seno de la izquierda revolucionaria que lo que se va a hacer es \u201caplicar el Programa de Transici\u00f3n\u201d. Esto est\u00e1 muy bien. Efectivamente, el logro de reivindicaciones parciales en el plano general, pol\u00edtico, puede <i>prestigiar<\/i> a la fuerza que sea visualizada como motor detr\u00e1s de este objetivo. Pero existe el problema de perder de vista algunas de las <i>condiciones<\/i> <i>b\u00e1sicas<\/i> de la obtenci\u00f3n de reivindicaciones parciales o reformas. La primera es que de ninguna manera se puede creer que esto sea posible por el solo expediente de la acci\u00f3n parlamentaria, o que \u00e9ste sea el principal objetivo de ella. La tradici\u00f3n de los revolucionarios marca que el principal objetivo de una bancada parlamentaria de la izquierda es llevar a cabo una <i>denuncia sistem\u00e1tica<\/i> de la cueva de bandidos que es esa instituci\u00f3n burguesa. La obtenci\u00f3n de reivindicaciones debe ser agitada desde el parlamento sin perder de vista jam\u00e1s que la forma de lograrlas pasa siempre por desatar <i>una gran movilizaci\u00f3n extraparlamentaria<\/i>; es decir, llamando a las masas a confiar solamente en sus propias fuerzas. Tiene que haber algo que obligue (y esto siempre ocurre bajo la amenaza de perder algo mayor) a las fuerzas burguesas a conceder algo. No por nada el <i>hilo revolucionario<\/i> que une las reformas y la revoluci\u00f3n desde el siglo XX es que los logros parciales solamente se pueden obtener como <i>subproducto de una gran lucha revolucionaria<\/i>, de una lucha <i>extraparlamentaria<\/i> que sacuda a la sociedad como un todo.<\/p>\n<p>Las fuerzas de izquierda con representaci\u00f3n parlamentaria que no se plantearan as\u00ed los problemas mal servicio le har\u00edan a la utilizaci\u00f3n revolucionaria de la banca y a la clase trabajadora. Despertar\u00edan <i>falsas ilusiones<\/i> que no podr\u00edan satisfacer, y que luego desmoralizar\u00edan a la propia clase. Quiz\u00e1 no es tan conocido que la fuerza de los \u201csindicalistas revolucionarios\u201d en la Francia de comienzos del siglo XX y, en cierta forma, de la \u201cantipol\u00edtica\u201d de muchos sectores sindicales en ese pa\u00eds hasta nuestros d\u00edas provino de las <i>falsas expectativas<\/i> creadas por el Partido Socialista, que lleg\u00f3 a tener ministros socialistas en el gabinete burgu\u00e9s en los primeros a\u00f1os del siglo (millerandismo), experiencia que termin\u00f3 en un <i>fiasco<\/i> completo y en la desmoralizaci\u00f3n pol\u00edtica de amplios sectores de la clase obrera.<\/p>\n<p>El parlamentarismo revolucionario parte de tener bien firme este <i>v\u00ednculo<\/i> entre la acci\u00f3n parlamentaria y la extraparlamentaria; de comprender que la representaci\u00f3n parlamentaria lograda es una gran conquista, un important\u00edsimo punto de apoyo, pero siempre secundario, subordinado y auxiliar a lo principal: <i>el impulso de la m\u00e1s amplia movilizaci\u00f3n de la clase obrera y su organizaci\u00f3n independiente<\/i>. Y en educar a la clase obrera que debe confiar s\u00f3lo en sus propias fuerzas y no en cualquier combinaci\u00f3n parlamentaria que pudiera resolver los problemas desde arriba.<\/p>\n<p><b>3.3 La necesidad de pasar por la experiencia parlamentaria<\/b><\/p>\n<p>En las actuales condiciones hist\u00f3ricas ser\u00eda un infantilismo abordar de manera sectaria la obligaci\u00f3n que tenemos los revolucionarios de pasar por la experiencia parlamentaria. Una organizaci\u00f3n que no emprendiera este desaf\u00edo con toda seriedad ser\u00eda una secta insignificante condenada a no cumplir ning\u00fan rol hist\u00f3rico ni madurar como partido revolucionario. La obtenci\u00f3n de parlamentarios es una inmensa conquista<i> <\/i>que hace a nuestro camino por convertirnos en fuertes organizaciones revolucionarias de vanguardia e ir logrando influencia entre las masas. Los logros parlamentarios de la izquierda revolucionaria son <i>muy progresivos<\/i>, uno de los s\u00edntomas m\u00e1s importantes de que est\u00e1 madurando, de que su rol pol\u00edtico comienza a llegar a m\u00e1s amplios sectores, que est\u00e1 en curso una <i>progresi\u00f3n<\/i> que debe ser aprovechada para salir de la marginalidad a la que hist\u00f3ricamente hemos estado confinados en el movimiento trotskista.<\/p>\n<p>Lenin tambi\u00e9n subrayaba la importancia de la participaci\u00f3n parlamentaria, que, as\u00ed como la actuaci\u00f3n en los sindicatos mayoritarios, es <i>condici\u00f3n<\/i> para que los partidos revolucionarios adquieran influencia de masas. Esto no es algo para dejarlo dicho y pasar a otro punto. Lograr parlamentarios y posiciones crecientes en los organismos tradicionales de la clase obrera es <i>un desaf\u00edo que le lleva todo un per\u00edodo hist\u00f3rico a cualquier partido revolucionario que se precie de tal<\/i>. Hay que ser conscientes de que solamente peque\u00f1os partidos juveniles, grupos de propaganda, organizaciones extremadamente minoritarias, son exclusivamente extraparlamentarias. Obtener representaci\u00f3n en los parlamentos es una conquista inmensa, t\u00e1ctica pero muy importante, de los revolucionarios, que los aproxima a un <i>estadio m\u00e1s avanzado<\/i> en materia de su desarrollo partidario, aunque nunca hay que perder de vista que la \u201cmayor\u00eda de edad\u201d partidaria se logra principalmente dirigiendo grandes luchas obreras, grandes luchas de clases.<\/p>\n<p>En cualquier caso, avanzar por la escala madurativa en materia partidaria no puede lograrse sin pasar por la experiencia de embarrarse los pies en las tareas sindicales y parlamentarias cotidianas que ata\u00f1en a los grandes sectores de masas. Quien no aprenda a llevar adelante una pol\u00edtica electoral revolucionaria y una pol\u00edtica sindical revolucionaria, no avanzar\u00e1 un cent\u00edmetro en la construcci\u00f3n de sus partidos.<\/p>\n<p>Pero este gran desaf\u00edo <i>t\u00e1ctico<\/i> no podr\u00e1 ser abordado correctamente, y dar\u00e1 lugar a los m\u00e1s catastr\u00f3ficos desarrollos si no se encara con la seriedad del caso. Para los actuales partidos y las actuales generaciones dirigentes y militantes, el paso exitoso, <i>revolucionario<\/i>, por el parlamento, no es algo dado; estar\u00e1 sometido a las m\u00e1s graves <i>presiones<\/i>. Un enfoque facilista de que estamos \u201cc\u00f3modos\u201d en la cueva de bandidos que es el Congreso <i>puede ser fatal. <\/i>Por el contrario, la \u201cincomodidad\u201d deber\u00eda ser el sentimiento natural si se est\u00e1 haciendo las cosas bien, de manera revolucionaria, lo que no quiere decir un comportamiento infantil, o no aprovechar todas las posibilidades de visibilidad que da la instituci\u00f3n parlamentaria.<\/p>\n<p>Ahora bien, contrastado con la experiencia de los bolcheviques, de la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n, podr\u00eda parecer que el logro de parlamentarios y sus desaf\u00edos son una minucia. Esto no es as\u00ed: ni hist\u00f3ricamente ni en nuestra \u00e9poca ha sido tan sencillo este desaf\u00edo. Muchas veces se ha perdido de vista cu\u00e1n f\u00e1cilmente un r\u00e9gimen parlamentario \u2013que, a decir verdad, siquiera era democr\u00e1tico-burgu\u00e9s consecuente o consolidado\u2013 como el de la Alemania de comienzos del siglo XX, se <i>trag\u00f3<\/i> a la socialdemocracia y la Segunda Internacional en pocos a\u00f1os. Claro que operaron una serie de condiciones materiales como fundamento de estos desarrollos. Las d\u00e9cadas que fueron desde la derrota de la Comuna de Par\u00eds hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1871-1914) fueron de un crecimiento org\u00e1nico del capitalismo y de concesiones a las fracciones m\u00e1s privilegiadas de la clase obrera en los pa\u00edses centrales. Sobre esta base econ\u00f3mico-social se dio la capitulaci\u00f3n de la socialdemocracia cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Pero esto no quiere decir que el plano <i>pol\u00edtico<\/i> del fen\u00f3meno carezca de importancia. Todav\u00eda hoy la democracia burguesa sigue ejerciendo <i>fascinaci\u00f3n <\/i>sobre las masas y tambi\u00e9n los dirigentes pol\u00edticos, incluso los de izquierda.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn12\">[12]<\/a> Normalmente las amplias masas ven en la participaci\u00f3n electoral y el parlamentarismo (m\u00e1s all\u00e1 de su circunstancial prestigio o desprestigio) <i>la \u00fanica forma de existencia de la pol\u00edtica<\/i> (el debate sobre los asuntos generales). Adem\u00e1s, esa participaci\u00f3n electoral, sobre todo cuando es exitosa, <i>genera inevitablemente intereses propios<\/i> que pueden marear a los dirigentes y crear ilusiones en la base. Esta l\u00f3gica propia tiene que ver con las leyes de una campa\u00f1a electoral que se basa, en definitiva, en la obtenci\u00f3n de votos, lo que presiona para una orientaci\u00f3n que plantee ese objetivo a como d\u00e9 lugar. O, desde el punto de vista constructivo, disponer todo el plan organizativo del partido sobre una base <i>territorial<\/i> de manera tal de llegar a la mayor cantidad de votantes: una monja o un obrero, lo mismo da; todos los votos valen uno y da igual de qui\u00e9n provenga.<\/p>\n<p>Cuando se obtienen parlamentarios, se quiere m\u00e1s. Se tiende a crear la sensaci\u00f3n de que cuando m\u00e1s parlamentarios se obtengan, evolutivamente, las cosas ir\u00e1n mejor para el partido. El parlamento funciona como una superestructura que aparece como la expresi\u00f3n total de la pol\u00edtica; hace olvidar que las fuerzas<i> reales <\/i>de las clases sociales, su palancas materiales, est\u00e1n <i>fuera<\/i> del parlamento y no en \u00e9l: \u201cLa ilusi\u00f3n sostenida por la burgues\u00eda en su lucha por el poder (y m\u00e1s a\u00fan, por una burgues\u00eda en el poder) de que el parlamento es el eje central de la vida social y la fuerza decisiva de la historia mundial no es s\u00f3lo algo hist\u00f3ricamente [explicable] sino adem\u00e1s, necesario. Es una noci\u00f3n que naturalmente desemboca en un espl\u00e9ndido \u2018cretinismo parlamentario\u2019 que no puede ver m\u00e1s all\u00e1 [del] parloteo de algunos cientos de parlamentarios en una asamblea legislativa, hacia las gigantescas fuerzas de la historia mundial, fuerzas que est\u00e1n trabajando afuera, in the bosom del desarrollo social, y que no le dan la menor importancia a su creaci\u00f3n legal parlamentaria\u201d (Rosa Luxemburgo, cit.).<\/p>\n<p>El parlamento es una \u201ctribuna de cacareo\u201d y, para los revolucionarios, un \u00e1mbito para hacer denuncias y conseguir, en todo caso, logros parciales apoy\u00e1ndose en la movilizaci\u00f3n extraparlamentaria. Como se\u00f1alara Rosa: \u201cLa pelea de discursos es \u00fatil como m\u00e9todo parlamentario s\u00f3lo para un partido combativo que est\u00e1 buscando apoyo popular. Dar un discurso en el parlamento, esencialmente, es siempre <i>hablar hacia afuera de la ventana<\/i>\u201d (\u201cSocialdemocracia y parlamentarismo\u201d, 1904). El grado de \u201ctotalizaci\u00f3n\u201d que logra la \u201cvida parlamentaria\u201d (multiplicada hoy hasta el infinito por los medios de comunicaci\u00f3n), es una de las grandes presiones que plantea la obtenci\u00f3n obligatoria, por otra parte, de parlamentarios, y parte de lo que explica, sobre determinadas bases materiales, la capitulaci\u00f3n de la socialdemocracia alemana hist\u00f3rica en su momento. Andando las d\u00e9cadas, tambi\u00e9n al trotskismo le cost\u00f3 sostener una pol\u00edtica revolucionaria cuando obtuvo parlamentarios. Ah\u00ed est\u00e1 la experiencia del viejo MAS, que en todo caso debe servir como advertencia acerca de la necesidad de abordar con toda<i> <\/i>seriedad la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><b>3.4 La educaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas como objetivo principal<\/b><\/p>\n<p>Dicho lo anterior, nunca hay que perder de vista que se trata de tareas <i>t\u00e1cticas<\/i>; que la obtenci\u00f3n de parlamentarios es una tarea <i>auxiliar <\/i>que se inserta siempre en el contexto estrat\u00e9gico de la acci\u00f3n <i>extraparlamentaria<\/i>, que es lo principal: el impulso a la acci\u00f3n directa de la clase obrera y la pelea por el poder cuando las condiciones se obtengan a tal efecto.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que haya que hablar de una <i>pol\u00edtica parlamentaria revolucionaria<\/i>. Y aqu\u00ed es donde vienen en nuestro auxilio nuevamente las ense\u00f1anzas de Rosa Luxemburgo. Casi se podr\u00eda decir que la lucha contra la<i> adaptaci\u00f3n parlamentarista<\/i> tiene en ella la m\u00e1s grande maestra entre los revolucionarios.<\/p>\n<p>Hagamos un poco de historia. Como ya hemos dicho, la socialdemocracia alemana se manejaba con la \u201cvieja t\u00e1ctica probada\u201d que consist\u00eda en ganar representaci\u00f3n parlamentaria, ampliar las filas de los sindicatos controlados por el partido, obtener conquistas democr\u00e1ticas y de all\u00ed se desprend\u00eda la conquista casi insensible del poder.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista te\u00f3rico se justificaba en un <i>desgraciado<\/i> texto de Engels (mutilado por la direcci\u00f3n del partido, pero de todas maneras impresionista) escrito como prefacio a una nueva edici\u00f3n de <i>La guerra civil en Francia<\/i> de Marx publicado en 1895, y que fungi\u00f3 como su \u201ctestamento pol\u00edtico\u201d. En ese texto se santificaba el curso de la socialdemocracia alemana, que no hac\u00eda m\u00e1s que crecer y crecer. Engels llegaba a afirmaciones como las siguientes: \u201cLos dos millones de electores que env\u00eda [la socialdemocracia alemana. RS] al escrutinio (\u2026) constituyen la masa m\u00e1s numerosa, la m\u00e1s compacta, el \u2018grupo de choque\u2019 decisivo del ej\u00e9rcito proletario internacional. Esta masa significa, ya ahora, m\u00e1s de un cuarto de los sufragios (\u2026). Su crecimiento se produce de un modo tan espont\u00e1neo, constante, irresistible, y, al mismo tiempo, tan tranquilo, <i>como un proceso natural<\/i> (\u2026). Si seguimos adelante como hasta ahora, de aqu\u00ed al final del siglo habremos conquistado la mayor parte de las capas medias de la sociedad (\u2026) y creceremos hasta convertirnos en la potencia decisiva del pa\u00eds, <i>ante la que tendr\u00e1n que inclinarse todas las dem\u00e1s fuerzas<\/i>, lo quieran o no. Mantener incansablemente este crecimiento hasta que, <i>por s\u00ed mismo<\/i>, se haga m\u00e1s fuerte que el sistema gubernamental en el poder, no desgastar con combates de vanguardia este \u2018grupo de choque\u2019, sino conservarlo intacto hasta el d\u00eda decisivo; \u00e9sta es nuestra principal tarea\u201d (F. Engels, introducci\u00f3n de 1895 a <i>La lucha de clases en Francia<\/i>, citado por Ernest Mandel).<\/p>\n<p>Evidentemente el texto era de una unilateralidad <i>dram\u00e1tica<\/i>. Contra los deseos de su autor, sirvi\u00f3 de cobertura para el giro oportunista en la socialdemocracia alemana.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn13\">[13]<\/a> Si el crecimiento del partido se obraba de manera tan \u201cnatural\u201d e \u201cirresistible\u201d, y si cualquier paso a la acci\u00f3n directa ser\u00eda \u201cdesgastar\u201d a la vanguardia en combates \u201cin\u00fatiles\u201d, quedaba claro que la estrategia no deb\u00eda ser <i>nada m\u00e1s que parlamentarismo<\/i>, lo que terminar\u00e1 denunciando Luxemburgo como la estrategia <i>real<\/i> de la socialdemocracia.<\/p>\n<p>Tempranamente Rosa se plant\u00f3 contra este desv\u00edo y plante\u00f3 las condiciones de un abordaje revolucionario de la actividad socialdem\u00f3crata: \u201cEl hecho que divide a la pol\u00edtica socialista de la pol\u00edtica burguesa es que los socialistas se oponen a <i>todo<\/i> el orden existente y deben actuar en el parlamento burgu\u00e9s fundamentalmente en calidad de <i>oposici\u00f3n<\/i>. La actividad socialista en el parlamento cumple su objetivo m\u00e1s importante, <i>la educaci\u00f3n de la clase obrera<\/i>, a trav\u00e9s de la cr\u00edtica sistem\u00e1tica del partido dominante y de su pol\u00edtica. <i>Los socialistas est\u00e1n demasiado distantes del orden burgu\u00e9s como para imponer reformas pr\u00e1cticas y profundas de car\u00e1cter progresivo<\/i>. Por lo tanto, la <i>oposici\u00f3n principista<\/i> al partido dominante se convierte, para todo partido de oposici\u00f3n, y sobre todo para el socialista, en el \u00fanico m\u00e9todo viable para lograr resultados pr\u00e1cticos. Al carecer de la posibilidad de imponer su pol\u00edtica mediante una mayor\u00eda parlamentaria, los socialistas se ven obligados a una lucha constante para arrancarle concesiones a la burgues\u00eda. Pueden lograrlo haciendo una oposici\u00f3n cr\u00edtica de tres maneras: 1) sus consignas son las m\u00e1s avanzadas, de modo que cuando compiten en las elecciones con los partidos burgueses <i>hacen valer la presi\u00f3n de las masas<\/i> que votan, 2) <i>denuncian<\/i> constantemente el gobierno ante el pueblo y <i>agitan la opini\u00f3n p\u00fablica<\/i>, 3) su agitaci\u00f3n dentro y fuera del parlamento <i>atrae a masas cada vez m\u00e1s numerosas<\/i> y as\u00ed se convierten en una potencia con la cual deben contar el gobierno y el conjunto de la burgues\u00eda\u201d (Rosa Luxemburgo, \u201cLa crisis socialista en Francia\u201d, en <i>Obras escogidas<\/i>: 54).<\/p>\n<p>Rosa insist\u00eda en <i>criterios<\/i> para la lucha parlamentaria que creemos de decisiva importancia a modo de \u201cgu\u00eda\u201d para una acci\u00f3n revolucionaria en su seno, de ah\u00ed que la citemos <i>in extenso<\/i>. Primero, que la organizaci\u00f3n revolucionaria se ubica siempre como <i>partido de oposici\u00f3n<\/i>, y de una oposici\u00f3n no a elementos parciales, sino a <i>todo<\/i> el sistema. Dos, que la tarea principal del vocero parlamentario revolucionario (un <i>tribuno popular<\/i>, como lo llamara Lenin) tiene como estrella polar, siempre, servir a los objetivos de la <i>educaci\u00f3n pol\u00edtica<\/i> de la clase obrera. De ah\u00ed que la denuncia de la cueva de bandidos que es el parlamento sea una tarea central del diputado revolucionario. Tercero, que a la hora de la lucha por arrancar concesiones en el parlamento, hay que hacer valer la presi\u00f3n <i>extraparlamentaria<\/i> de las masas; es decir, el punto de apoyo parlamentario es una herramienta auxiliar para lo fundamental: <i>lograr la movilizaci\u00f3n extraparlamentaria de los explotados y oprimidos, \u00fanica forma real de obtener reivindicaciones<\/i>. Cuarto, que en la \u201clucha de discursos\u201d que se sustancia en el \u00e1mbito parlamentario, los revolucionarios siempre debemos hablar, principalmente, para \u201cafuera de la ventana\u201d del parlamento mismo. Esto es, hablar para los trabajadores, y no para el resto de los \u201cpares\u201d burgueses. Quinto, que hay que evitar despertar <i>toda ilusi\u00f3n<\/i> en que por la v\u00eda parlamentaria se pudieran lograr reformas significativas en las condiciones de vida, o que, desde arriba, graciosamente, los parlamentarios socialistas pudieran lograr resolver los problemas. Hay que educar sistem\u00e1ticamente a las masas en lo contrario: a que <i>conf\u00eden s\u00f3lo en sus propias fuerzas<\/i>.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn14\">[14]<\/a><\/p>\n<p><b>3.5 La labor parlamentaria pr\u00e1ctica<\/b><\/p>\n<p>Cuando se obtienen parlamentarios, parece ser una regla que r\u00e1pidamente se pierda de vista que la actividad parlamentaria siempre es <i>auxiliar<\/i>, un punto de apoyo para lo que es principal: el impulso de la movilizaci\u00f3n directa de los trabajadores, y el hecho que la actividad central del partido, sus esfuerzos principales, deben estar volcados a esto.<\/p>\n<p>Desde ya que el logro de representaci\u00f3n parlamentaria le da una ubicaci\u00f3n al partido: una proyecci\u00f3n a la escena p\u00fablica y pol\u00edtica que lo saca de la marginalidad. De ah\u00ed que ser\u00eda un crimen infantil no aprovechar al m\u00e1ximo este nuevo punto de apoyo para la construcci\u00f3n del partido. Su actividad parlamentaria tiene <i>leyes espec\u00edficas<\/i>; se deben volcar esfuerzos y recursos humanos a tal efecto, y quien no lo hiciera renuncia a los criterios de un partido revolucionario serio y maduro.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed nos referimos a otra cosa: si la pol\u00edtica de los revolucionarios debe ser subordinar las luchas y actividades que ocurren fuera del parlamento a la \u201cagenda parlamentaria\u201d, o, si, por el contrario, esta agenda de los parlamentarios de la izquierda debe<i> subordinarse a los movimientos y luchas que ocurren fuera del Congreso.<\/i> Se trata de uno de los problemas <i>estrat\u00e9gicos<\/i> del abordaje de las tareas parlamentarias de la mayor importancia. Desde otro \u00e1ngulo, Rosa no dec\u00eda nada distinto: \u201cEl peligro que se cierne sobre el sufragio universal ser\u00e1 aliviado en el grado en que las clases dominantes tomen nota de que el poder real de la socialdemocracia de ninguna manera descansa en la influencia de sus diputados en el Reichstag [el parlamento alem\u00e1n. RS], sino que descansa <i>afuera<\/i>, en la poblaci\u00f3n como tal: <i>\u2018en las calles\u2019<\/i>, y que si la necesidad emerge la socialdemocracia ser\u00e1 capaz y estar\u00e1 dispuesta a movilizar a la gente directamente por la protecci\u00f3n de sus propios derechos pol\u00edticos\u201d. (\u201cSocialdemocracia y parlamentarismo\u201d).<\/p>\n<p>La verdadera fuerza de la izquierda revolucionaria est\u00e1 <i>fuera<\/i> del parlamento, \u201cen las calles\u201d. Esta ense\u00f1anza de Rosa, lejos de ser una verdad de Perogrullo, adquiere gran importancia educativa a la hora de que la izquierda no se maree, no pierda los puntos de referencia fundamentales, no confunda el avance en su influencia pol\u00edtica general con influencia <i>org\u00e1nica<\/i>. Y, m\u00e1s bien, sepa utilizar revolucionariamente su ubicaci\u00f3n parlamentaria precisamente para eso: <i>para transformarse en una verdadera potencia fuera del Congreso, en el seno de lo m\u00e1s granado de la clase obrera<\/i>.<\/p>\n<p>Pero nos falta abordar todav\u00eda otro \u00e1ngulo de la cuesti\u00f3n: llevar una <i>agenda de reivindicaciones<\/i> al parlamento mismo. La representaci\u00f3n parlamentaria hace las veces de un amplificador de la pol\u00edtica del partido revolucionario; le permite llegar a m\u00e1s amplios sectores, en la medida en que las mismas masas ven a la pol\u00edtica bajo la forma deformada de la pol\u00edtica parlamentaria y que, adem\u00e1s, la burgues\u00eda trabaja para que la pol\u00edtica sea vista bajo esta forma: de manera institucionalizada<i>.<\/i><\/p>\n<p>Esto es un hecho del cual se debe partir, guste o no. La renuncia a las condiciones reales de la lucha, incluso a las condiciones parlamentarias de la lucha revolucionaria misma, es un infantilismo que no resiste el menor an\u00e1lisis y un tiro en el pie de la organizaci\u00f3n revolucionaria que se niegue a llevar adelante una actividad electoral (y parlamentaria) <i>sistem\u00e1tica.<\/i><\/p>\n<p>Aqu\u00ed entra el problema de la utilizaci\u00f3n de la banca parlamentaria para impulsar una \u201cacci\u00f3n legislativa positiva\u201d. Rosa Luxemburgo visualizaba las elecciones parlamentarias como una oportunidad para un fuerte desarrollo de la propaganda socialista y para afirmar la influencia socialista entre las masas. Pero ella no insist\u00eda meramente en la agitaci\u00f3n: <i>la tarea de los socialistas en el parlamento tambi\u00e9n consist\u00eda en tomar parte de la labor legislativa positiva, donde fuera posible, con resultados pr\u00e1cticos<\/i>. Una tarea que ella consideraba se volver\u00eda cada vez m\u00e1s <i>dif\u00edcil<\/i> \u2013no m\u00e1s f\u00e1cil, parad\u00f3jicamente\u2013 con el fortalecimiento del partido en el parlamento.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn15\">[15]<\/a> Pero no predicaba ning\u00fan sectarismo: donde pudieran obtenerse resultados positivos con esta labor, deb\u00edan llevarse adelante sin sectarismo alguno.<\/p>\n<p><b>4. El problema del poder<\/b><\/p>\n<p>Como hemos se\u00f1alado, el problema estrat\u00e9gico por excelencia es el problema del poder. Pero no se trata de una problem\u00e1tica que se resolviera tan sencillamente en la tradici\u00f3n del marxismo: hab\u00eda que determinar la <i>forma<\/i> del poder del proletariado.<\/p>\n<p><b>4.1 La dictadura del proletariado<\/b><\/p>\n<p>En vida de Marx y Engels reci\u00e9n con la experiencia de la Comuna de Par\u00eds se lleg\u00f3 a \u201cla forma al fin descubierta de la dictadura del proletariado\u201d, es decir, del poder del proletariado. Andando el tiempo vino la adaptaci\u00f3n de la socialdemocracia al parlamentarismo burgu\u00e9s y una idea <i>evolutiva<\/i> de la llegada del socialismo. Rosa Luxemburgo se plant\u00f3 contra esta adaptaci\u00f3n y recuper\u00f3 la idea de la huelga pol\u00edtica de masas, tomada a primera vista del arsenal del anarquismo pero, en realidad, de la experiencia hist\u00f3rica de la propia clase obrera y las huelgas de masas que comenzaron a darse entre finales del siglo XIX y comienzos del XX en B\u00e9lgica alrededor del sufragio universal y, sobre todo, de la experiencia de la primera Revoluci\u00f3n Rusa, la Revoluci\u00f3n de 1905: \u201cLa violencia es y se mantiene como la <i>\u00faltima ratio<\/i> incluso para la clase trabajadora, la ley suprema de la lucha de clases, siempre presente, algunas veces de forma latente, otras en forma activa. Y cuando tratamos de revolucionar las cabezas por v\u00eda parlamentaria (\u2026) lo hacemos sin perder de vista que <i>finalmente ser\u00e1 necesaria la revoluci\u00f3n [para] mover no s\u00f3lo la mente sino tambi\u00e9n la mano<\/i>\u201d (citado en Frolich: 85.)<\/p>\n<p>Sin embargo, como se\u00f1alamos m\u00e1s arriba, en su lucha contra el aparato muerto de la socialdemocracia Rosa tend\u00eda a perder la ciencia y el arte de la insurrecci\u00f3n como el momento <i>subjetivo <\/i>m\u00e1s alto de la lucha de clases: la <i>organizaci\u00f3n<\/i> de la toma del poder por parte del partido revolucionario. El poder nunca caer\u00e1 en el regazo de la clase obrera: hay que pelear por \u00e9l enfrentando las presiones pasivas y fatalistas que afronta todo partido (como se\u00f1alara Trotsky) cuando comienza a plantearse de manera inmediata, pr\u00e1ctica, el problema del <i>asalto al poder<\/i>.<\/p>\n<p>Es verdad que en el caso de la Comuna los acontecimientos se desarrollaron <i>espont\u00e1neamente<\/i>; fue el hecho mismo del abandono de Par\u00eds por parte de la burgues\u00eda francesa (aterrada por el avance de ej\u00e9rcito alem\u00e1n de Bismark) la que le dej\u00f3 \u201cservido\u201d el poder al proletariado de la ciudad. Hubo otros eventos de \u201cfuga\u201d de la burgues\u00eda del poder, como Hungr\u00eda y Baviera en 1919, y que dieron lugar a ef\u00edmeros gobiernos \u201csovi\u00e9ticos\u201d. Pero, en cualquier caso, son situaciones excepcionales que no hacen m\u00e1s que confirmar la regla: <i>ninguna clase dominante abandona sus posiciones de privilegio pac\u00edficamente.<\/i><\/p>\n<p>La propia Comuna fue un ejemplo de esto. Una cosa era que el poder burgu\u00e9s abandonara la ciudad\u2026 otra muy distinta que los obreros se dispusieran a tomarlo. Ante el \u201cquiebre de clases\u201d que signific\u00f3 este hecho radical, la guerra franco-prusiana se suspendi\u00f3 y el ej\u00e9rcito alem\u00e1n dej\u00f3 que el gobierno franc\u00e9s recuperara a sangre y fuego la ciudad; se hizo un alto en las hostilidades para que el ej\u00e9rcito enemigo pudiera dedicarse a la \u201cmagna obra\u201d de poner las cosas en su lugar: sea la burgues\u00eda francesa o alemana, lo mismo da, es la burgues\u00eda la que detenta el poder, no el proletariado. De all\u00ed que la ca\u00edda de la Comuna fuera seguida por el ba\u00f1o de sangre<i> <\/i>de 30.000 comuneros fusilados; una lecci\u00f3n hist\u00f3rica de la burgues\u00eda a la clase obrera que le ense\u00f1\u00f3 que a la hora de la lucha del poder, y del sostenimiento del mismo una vez que ha sido tomado, <i>la ingenuidad es mortal:<\/i> <i>rigen las leyes de la guerra civil, las leyes del terror m\u00e1s implacable de una clase sobre la otra. <\/i>Como dijera Trotsky, en la guerra civil se anulan violentamente todos los lazos de solidaridad entre clases.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>No otra cosa ense\u00f1aba Engels: \u201cS\u00f3lo despu\u00e9s de ocho d\u00edas de lucha sucumbieron en las alturas de Belleville y Menilmontant los \u00faltimos defensores de la Comuna; y entonces lleg\u00f3 a su cenit aquella matanza de hombres desarmados, mujeres y ni\u00f1os, que hab\u00eda hecho estragos durante toda la semana en escala ascendente. Los fusiles de recarga no mataban suficientemente r\u00e1pido, y comenzaron a funcionar las ametralladoras para abatir por centenares a los vencidos. El Muro de los Comuneros del cementerio de P\u00e8re Lachaise, donde se consum\u00f3 el \u00faltimo asesinato en masa, est\u00e1 todav\u00eda hoy en pie, mudo pero elocuente testimonio del frenes\u00ed al que es capaz de llegar la clase dominante cuando el proletariado se atreve a reclamar sus derechos\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn17\">[17]<\/a> (Introducci\u00f3n de F. Engels a <i>La guerra civil en Francia<\/i>, 1891, en <i>Obras escogidas<\/i> de Marx y Engels, tomo II: 111).<\/p>\n<p>Lecci\u00f3n n\u00famero uno, entonces: el poder debe ser tomado conscientemente y defendido con u\u00f1as y dientes si no se quiere verse sometido a un ba\u00f1o de sangre por parte de la burgues\u00eda, que caracteriz\u00f3 todas las contrarrevoluciones ocurridas contempor\u00e1neamente cuando la clase obrera amenaz\u00f3 el poder burgu\u00e9s y no pudo tomarlo. O cuando tom\u00e1ndolo, dej\u00f3 escaparlo: ah\u00ed est\u00e1 la experiencia de la guerra civil espa\u00f1ola y los ajusticiamientos de Franco luego de su derrota; el caso de la Alemania nazi y el ba\u00f1o de sangre descargado sobre comunistas y socialdem\u00f3cratas luego de su hist\u00f3rica capitulaci\u00f3n en 1933; o Noske, los Freikorps y la socialdemocracia alemana en enero de 1919 con el asesinato de Rosa y Liebknecht, y la lista podr\u00eda seguir hasta el infinito. El poder hay que tomarlo, y una vez que se logra esto, <i>aferrarse firmemente a \u00e9l<\/i>, como hicieron los bolcheviques peleando durante tres sangrientos a\u00f1os para consolidar la dictadura proletaria.<\/p>\n<p>Pero aun con las lecciones de octubre en la mano el problema del poder sigui\u00f3 planteando complejidades; el poder y la dictadura del proletariado pod\u00edan dar lugar a un sinn\u00famero de experiencias caracterizadas por diversos matices y\/o circunstancias hist\u00f3ricas concretas. La historia sigui\u00f3 adelante y fue planteando diverso tipo de combinaciones sociales y pol\u00edticas a ser interpretadas en su relaci\u00f3n con la perspectiva de la dictadura del proletariado. De esa experiencia surgi\u00f3 el debate sobre el gobierno obrero contenido en el punto X de la \u201cResoluci\u00f3n sobre la t\u00e1ctica de la Internacional Comunista\u201d en su IV Congreso, y que ha dado lugar a un complejo debate.<\/p>\n<p><b>4.2 Los distintos tipos de \u201cgobiernos obreros\u201d en la experiencia revolucionaria<\/b><\/p>\n<p>Un criterio de <i>principios <\/i>central, quiz\u00e1 el principal de los socialistas revolucionarios, es que <i>no participamos jam\u00e1s de ning\u00fan gobierno burgu\u00e9s<\/i>. Un debate hist\u00f3rico al respecto fue el de Rosa Luxemburgo a partir de la experiencia de Millerand en la Francia de finales del siglo XIX, que termin\u00f3 en el m\u00e1s profundo de los fiascos. Como est\u00e1 dicho, Rosa insist\u00eda que los socialistas revolucionarios somos un partido de <i>oposici\u00f3n<\/i> respecto del orden burgu\u00e9s y que a diferencia de la participaci\u00f3n en el parlamento (en definitiva, un \u00e1mbito de \u201ccotorreo\u201d), asumir cargos <i>ejecutivos<\/i> nacionales liquida nuestra independencia pol\u00edtica de clase, haci\u00e9ndonos responsables de la gesti\u00f3n gubernamental. Recordemos que Engels se\u00f1alaba que el gobierno burgu\u00e9s no es m\u00e1s que la junta que administra los asuntos comunes de la burgues\u00eda, y deber\u00eda ser evidente que los revolucionarios no podemos administrar los asuntos de nuestro enemigo de clase.<\/p>\n<p>Sin embargo, volviendo al presente, resulta que la posibilidad que Syriza llegue al gobierno en Grecia ha replanteado el debate sobre los \u201cgobiernos obreros\u201d sobre bases parlamentarias que se hab\u00eda sustanciado en oportunidad del IV Congreso de la Internacional Comunista, y que se sald\u00f3 con una resoluci\u00f3n bastante confusa.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Syriza no es una formaci\u00f3n socialdem\u00f3crata cl\u00e1sica, devenidas hoy en partidos social-liberales enteramente burgueses y parte org\u00e1nica del mecanismo de alternancia de las democracias imperialistas. Syriza se origina en la rama eurocomunista del viejo stalinismo griego, una formaci\u00f3n electoral de izquierda reformista que, por a\u00f1adidura, insiste en su profesi\u00f3n de fe en el euro. Hemos abordado este debate en otro lugar. Sin embargo, al ser una formaci\u00f3n reformista <i>no tradicional<\/i> est\u00e1 despertando ilusiones no solamente entre las masas griegas, sino en el trotskismo europeo y m\u00e1s all\u00e1 (ver art\u00edculo sobre Grecia en esta edici\u00f3n), de que una vez en el gobierno, por la necesidad de las cosas, termine \u201crompiendo con el capitalismo\u201d&#8230;<\/p>\n<p>En cualquier caso, se plantea un debate central: qu\u00e9 posici\u00f3n adoptar en caso de que Syriza llegue efectivamente al gobierno. Es aqu\u00ed que reaparece la cuesti\u00f3n del gobierno obrero. La resoluci\u00f3n que se\u00f1alamos fue una de las m\u00e1s <i>confusas<\/i> del trabajo de los cuatro primeros congresos de la Tercera Internacional, dirigidos por Lenin y Trotsky. Bensa\u00efd se\u00f1ala que este planteamiento ilustraba la \u201cambig\u00fcedad no resuelta\u201d de algunas de las f\u00f3rmulas nacidas de los primeros congresos de la internacional, m\u00e1s all\u00e1 de que a partir de ese equ\u00edvoco dejara deslizar una interpretaci\u00f3n oportunista.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>Chris Harman, del SWP ingl\u00e9s, afirmaba lo mismo, aunque su interpretaci\u00f3n iba para el otro lado en un texto de finales de los a\u00f1os 70, donde insist\u00eda en que a las \u201cformulas pol\u00edticas\u201d que emitimos los revolucionarios hay que pasarlas por la experiencia concreta, y que la formulaci\u00f3n del \u201cgobierno obrero\u201d sobre base parlamentaria \u201ccomo transici\u00f3n hacia una posible dictadura del proletariado\u201d, <i>no hab\u00eda pasado la prueba de la experiencia hist\u00f3rica del siglo XX<\/i>, donde esto nunca hab\u00eda ocurrido\u201d (C. Harman y T. Potter, \u201cEl gobierno obrero\u201d).<\/p>\n<p>La Tercera en su per\u00edodo revolucionario tuvo otras resoluciones limitadas, confusas o superadas por los acontecimientos hist\u00f3ricos. Es el caso de las Tesis de Oriente, por ejemplo, que abiertamente planteaban una orientaci\u00f3n <i>etapista <\/i>para los pa\u00edses semicoloniales o coloniales, y que siempre fueron utilizadas para cubrir derivas oportunistas en la acci\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda en estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Si en el caso de estas tesis su limitaci\u00f3n proven\u00eda de que la lucha de clases no se hab\u00eda desarrollado lo suficiente (el propio Trotsky las enmendar\u00e1 a partir de la experiencia de la segunda revoluci\u00f3n china a finales de los a\u00f1os 20, que sirvi\u00f3 para generalizar la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a todo el orbe), creemos que con las tesis del gobierno obrero pasa algo semejante: demasiadas veces se ha empleado como cobertura para derivas oportunistas en ausencia de la condici\u00f3n central de dicha tesis: <i>la existencia de un poder revolucionario cuya fuerza gravitatoria fuese actuante y palpable, como era el caso de los bolcheviques a comienzos de los a\u00f1os 20.<\/i><\/p>\n<p>La tesis trataba distintas formas de gobierno de partidos considerados obreros:<\/p>\n<p>a) Descartaba como contra los principios la participaci\u00f3n en los \u201cgobiernos obreros-liberales\u201d (del tipo laborista en un estado burgu\u00e9s estable); por ejemplo, el caso hoy del PT brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>b) Descartaba tambi\u00e9n los \u201cgobiernos socialdem\u00f3cratas\u201d sobre una base de estabilidad burguesa y parlamentaria.<\/p>\n<p>c) Al mismo tiempo establec\u00eda, l\u00f3gicamente, el tipo de \u201cgobierno obrero\u201d por antonomasia, que no era m\u00e1s que la dictadura del proletariado encabezada por el partido revolucionario.<\/p>\n<p>d) Se se\u00f1alaba dos tipos m\u00e1s de \u201cgobiernos obreros\u201d que requer\u00edan consideraci\u00f3n. Una se refer\u00eda a los \u201cgobiernos obreros y campesinos\u201d, los gobiernos de organizaciones reformistas pero apoyadas sobre instituciones de poder dual de los trabajadores. Es el caso de mencheviques y socialistas revolucionarios en Rusia a mediados de 1917. Lenin les hace el planteo de que \u201ctomen el poder\u201d y que, en ese caso, los bolcheviques ser\u00e1n una oposici\u00f3n \u201cleal\u201d, pol\u00edtica, no insurreccional (porque a todos los efectos pr\u00e1cticos, el poder ya estar\u00eda tomado por los representantes reformistas de la clase obrera).<\/p>\n<p>Un caso similar, aunque no id\u00e9ntico, es el ejemplo de la Comuna de Par\u00eds. Se trataba de un frente \u00fanico de las tendencias socialistas de la \u00e9poca pero donde los internacionalistas de Marx no ten\u00edan casi ning\u00fan peso; es decir, un poder obrero sin partido revolucionario.<\/p>\n<p>e) Finalmente, hab\u00eda un tipo de propuesta de gobierno obrero, \u201cgobierno de socialistas y comunistas\u201d, que era planteado como admisible sobre bases <i>parlamentarias<\/i> como expresi\u00f3n culminante de la t\u00e1ctica de frente \u00fanico. Trotsky apoy\u00f3 en su momento un tipo de combinaci\u00f3n de este tipo; hizo lo propio en pleno apogeo de la revoluci\u00f3n alemana como un eventual punto de apoyo auxiliar para mejor organizar la insurrecci\u00f3n. En el caso de Francia (1922) hab\u00eda hablado de \u201cun gobierno obrero que pudiera resultar de un debut parlamentario de la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Este tipo de gobiernos es el aspecto m\u00e1s pol\u00e9mico de la resoluci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de que la f\u00f3rmula del \u201cgobierno obrero y campesino\u201d haya sido utilizada tambi\u00e9n de manera oportunista en la segunda posguerra en relaci\u00f3n con las direcciones burocr\u00e1ticas que rompieron con el capitalismo, pero no apoyadas en organizaciones de democracia de los explotados y oprimidos, sino sobre bases de partidos-ej\u00e9rcito caracterizados por la ausencia de toda democracia. Mediante esta formulaci\u00f3n, parte fundamental del trotskismo apoy\u00f3 estos gobiernos, llegando incluso a renunciar no solamente a la independencia pol\u00edtica, sino a la idea misma de construir el partido en estas circunstancias, como fue el caso del mandelismo en Nicaragua a comienzos de los a\u00f1os 80, donde, por a\u00f1adidura, ni siquiera se hab\u00eda expropiado al capitalismo.<\/p>\n<p>En todo caso, no es \u00e9sta la principal preocupaci\u00f3n que nos mueve aqu\u00ed; lo que se desprende de esto es la ense\u00f1anza de que no hay nada que nos ahorre a los revolucionarios pensar apoy\u00e1ndonos en las circunstancias hist\u00f3ricas determinadas, en el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta. Los formulismos del dogma no pueden ser un ant\u00eddoto para evitar las derivas oportunistas o sectarias; <i>el an\u00e1lisis siempre remite a entidades concretas que deben ser apreciadas concretamente, lo dem\u00e1s es dogmatismo o brujer\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><b>4.3 El caso del \u201cgobierno obrero\u201d sobre bases parlamentarias<\/b><\/p>\n<p>Volviendo a nuestro punto, hay dos aspectos a se\u00f1alar respecto de la problem\u00e1tica del gobierno obrero sobre bases parlamentarias y de coalici\u00f3n entre reformistas y revolucionarios. Uno son las caracter\u00edsticas excepcionales del momento en el que se pens\u00f3 en esta variante t\u00e1ctica, donde en la frontera con Alemania estaba el poder bolchevique, con todo su peso gravitatorio. El otro, el significado hist\u00f3rico que ha tenido a lo largo de todo el siglo XX este tipo de formulaciones, que han dado lugar a todo tipo de acciones o expectativas oportunistas que han desarmado a los revolucionarios.<\/p>\n<p>Respecto de la primera condici\u00f3n, es dif\u00edcil pensar esta tesis del IV Congreso sin ponerla en correlaci\u00f3n con la intensidad hist\u00f3rica de la lucha de clases del momento, con la Revoluci\u00f3n Rusa como un poder efectivo viviente y actuante sobre la realidad, sobre todo europea. Es cierto que para el Cuarto Congreso, y en oportunidad de la discusi\u00f3n sobre las tesis del frente \u00fanico, la situaci\u00f3n se hab\u00eda vuelto defensiva; hab\u00eda pasado el primer empuje por el poder creado por el impacto inmediato de la revoluci\u00f3n, y lo que estaba planteado de manera inmediata era <i>la pelea por las masas<\/i>. Pero hacer abstracci\u00f3n del peso espec\u00edfico del poder bolchevique, y de la importancia de ese factor objetivo en la formulaci\u00f3n de las tesis mismas, adoptadas por un verdadero partido de la revoluci\u00f3n socialista internacional, es puro doctrinarismo que s\u00f3lo atina a repetir la supuesta validez de resoluciones en un contexto que nada tiene que ver con el de cuando fueron formuladas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, est\u00e1 la experiencia de Sajonia y Turingia en la revoluci\u00f3n alemana, octubre de 1923. La direcci\u00f3n centrista de Brandler (que negaba que hubiera condiciones para el asalto al poder), una vez incorporada a los gobiernos socialdem\u00f3cratas de izquierda en estas dos regiones, se subordin\u00f3 a ellos cuando el gobierno central mand\u00f3 tropas del ej\u00e9rcito desde Berl\u00edn para \u201ccustodiar el orden\u201d. Se neg\u00f3 as\u00ed, rotundamente, a tomar cualquier posici\u00f3n activa frente a esta acci\u00f3n provocadora, dando marcha atr\u00e1s en el plan insurreccional que se ven\u00eda preparando hace largo tiempo. Ante la negativa de los \u201csocialdem\u00f3cratas de izquierda\u201d a enfrentar la ofensiva del gobierno central, el PC desconvoc\u00f3 la insurrecci\u00f3n a la que estaba llamando y, sin que se disparara un tiro, la revoluci\u00f3n muri\u00f3 (hubo una insurrecci\u00f3n heroica en Hamburgo, pero fue aislada y derrotada en pocos d\u00edas ante el paso atr\u00e1s de la direcci\u00f3n del PC).<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn20\">[20]<\/a><\/p>\n<p>As\u00ed, la primera experiencia de un \u201cgobierno obrero de coalici\u00f3n socialdem\u00f3crata-comunista\u201d que tomara como primera tarea (tal como dec\u00eda la resoluci\u00f3n de la Internacional) \u201carmar al proletariado\u201d, muri\u00f3 antes de nacer; y luego nunca se verific\u00f3 en el siglo XX. Lo que s\u00ed se verific\u00f3 es otra cosa: las mil y una veces que la f\u00f3rmula de \u201cgobierno obrero\u201d ha sido utilizada para <i>justificar cursos<\/i> <i>oportunistas<\/i> de adaptaci\u00f3n a gobiernos reformistas sobre base parlamentaria, o incluso para ingresar en esos gobiernos burgueses.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir ser sectarios o decretar por anticipado un curso de los eventos hist\u00f3ricos. Pero una de las principales ense\u00f1anzas principistas del movimiento socialista desde Marx es la <i>independencia pol\u00edtica del proletariado<\/i>; la organizaci\u00f3n separada de la clase obrera en el plano pol\u00edtico; el rechazo principista al ingreso en todo gobierno burgu\u00e9s, aunque sea un gobierno reformista. Si ese gobierno reformista tomara medidas progresivas y fuera atacado por esto por la burgues\u00eda, ser\u00edamos los primeros en defenderlas. Si no tomara medidas de este tipo, pero se viera afectado por un intento de golpe desde la derecha, tambi\u00e9n. Y si las condiciones hist\u00f3ricas variaran, y el marxismo revolucionario volviera a tomar el poder en alg\u00fan pa\u00eds, en todo caso volver\u00edamos sobre el tema mediante el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>Pero, por ahora, la realidad es que esta f\u00f3rmula ha sido utilizada como taparrabos a derivas oportunistas frente a las que tenemos que ponernos en guardia. Los socialistas revolucionarios no participamos de ning\u00fan gobierno reformista de bases parlamentarias; lo defendemos en caso de ataque de la burgues\u00eda, pero nunca le damos apoyo pol\u00edtico, no es nuestro gobierno. Trabajamos, m\u00e1s bien, para desbordarlo por la izquierda y abrir el camino hacia la verdadera dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>Como digresi\u00f3n, se\u00f1alemos que el PTS de Argentina se ha lanzado a una reflexi\u00f3n <i>unilateral <\/i>respecto de la posici\u00f3n de Trotsky sobre los \u201cgobiernos obreros\u201d. El PTS parece confundir dos cosas. Una es el hecho de que Trotsky insistiera en que el balance de la derrota de la revoluci\u00f3n alemana de 1923 fue producto de que el Partido Comunista Alem\u00e1n no estuvo a la altura de las circunstancias; la direcci\u00f3n encabezada por Brandler (bajo los auspicios de Zinoviev, a la saz\u00f3n al frente de la IC),<i> no haya girado a tiempo hacia la preparaci\u00f3n de la toma del poder<\/i>. El PTS confunda esto con el debate m\u00e1s espec\u00edfico acerca de la <i>compleja t\u00e1ctica<\/i> del gobierno obrero en Sajonia y Turingia en ese momento, que de todas maneras Trotsky consider\u00f3 expl\u00edcitamente como un \u201ctema menor\u201d respecto de los problemas de la revoluci\u00f3n como tal. Para el PTS parece que esto no es as\u00ed: le consagra el centro de su \u201creflexi\u00f3n estrat\u00e9gica\u201d, lo que es errado y peligroso, ya que puede abrir curso a todo tipo de derivas <i>oportunistas<\/i>: \u201cEs imposible entender la talla de Trotsky como revolucionario sin comprender c\u00f3mo concibi\u00f3 la posibilidad de \u2018gobiernos obreros o \u2018gobiernos obreros y campesinos\u2019 como resortes para impulsar la preparaci\u00f3n o el desarrollo triunfante de la guerra civil (\u2026). Sin partir de su pensamiento vivo, no puede comprenderse la trascendencia de la concepci\u00f3n de Trotsky que vio que \u2018el gobierno obrero\u2019, como consigna antiburguesa y anticapitalista, puede ser un camino <i>regio<\/i> a la dictadura del proletariado y no solamente su denominaci\u00f3n popular\u201d (\u201cTrotsky y Gramsci: debates de estrategia sobre la revoluci\u00f3n en Occidente\u201d, Emilio Albamonte y Mat\u00edas Maiello).<\/p>\n<p>Es dram\u00e1tico que la manera ahist\u00f3rica y doctrinaria de abordar los problemas que caracteriza al PTS le haga desconocer que en la experiencia real del siglo XX estas f\u00f3rmulas de \u201cgobiernos obreros\u201d sobre bases parlamentarias introdujeron <i>la mayor de las confusiones<\/i> en las filas de los revolucionarios: m\u00e1s que servir de \u201ccamino regio\u201d a la dictadura del proletariado, se utilizaron para <i>capitular <\/i>a las m\u00e1s variopintas expresiones del poder burgu\u00e9s y burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En cualquier caso, aun admitiendo la posibilidad de esta \u201ct\u00e1ctica\u201d en condiciones muy determinadas, de ah\u00ed a transformar esta hip\u00f3tesis de trabajo en la medida para \u201centender la talla de Trotsky como revolucionario\u201d realmente hay un camino demasiado largo.<i><\/i><\/p>\n<p><b>4.4 El debate sobre un eventual gobierno de Syriza<\/b><\/p>\n<p>Volvamos a la posibilidad de un gobierno de Syriza en Grecia. Como m\u00e1xima expresi\u00f3n de las expectativas que est\u00e1 abriendo, y de la confusa aplicaci\u00f3n de la f\u00f3rmula del gobierno obrero, tenemos un art\u00edculo de <i>Inprecor<\/i>, la revista de la corriente mandelista, firmado por su principal dirigente hoy, Fran\u00e7ois Sabado: \u201cOtra hip\u00f3tesis debe ser planteada: una resistencia encarnizada del pueblo griego y de Syriza que resulte en un gobierno antiausteridad. Por supuesto, un tal gobierno ser\u00e1 \u2018en disputa\u2019 entre las fuerzas que ejercer\u00e1n las presiones de las clases dominantes y las otras, de un movimiento desde abajo, pero que existen en Syriza, incluso en la izquierda de sus sectores de direcci\u00f3n. No hay que olvidar que \u2018en circunstancias excepcionales \u2013crisis, crac econ\u00f3mico, guerras\u2013 las fuerzas pol\u00edticas de la izquierda pueden ir m\u00e1s lejos que lo que ellas pensaban inicialmente\u2019 (Trotsky en el Programa de Transici\u00f3n, 1938)\u201d. Y luego se agrega que \u201cel rol de los revolucionarios no es denunciar a Syriza en previsi\u00f3n de las traiciones eventuales de ma\u00f1ana. Por el contrario, es sostenerla contra las pol\u00edticas de austeridad y hacer todo lo posible para reforzar la dimensi\u00f3n anticapitalista de su combate (\u2026). <i>Una derrota de Syriza ser\u00e1 tambi\u00e9n nuestra derrota<\/i>\u201d (F. Sabado, \u201cQuelques remarques sur la question du gouvernement\u201d, <i>Inprecor<\/i> 592\/3, abril 2013).<\/p>\n<p>Veamos los dos problemas que plantean estas citas. El primero, la definici\u00f3n misma de \u201cgobierno en disputa\u201d, que ha estado en el centro del oportunismo frente a gobiernos como el de Ch\u00e1vez o Lula en la \u00faltima d\u00e9cada. En el caso del segundo, no fue m\u00e1s que un taparrabos para apoyar (e incluso integrar) un gobierno ni siquiera \u201creformista\u201d, sino neoliberal o social-liberal burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>El caso de Ch\u00e1vez es m\u00e1s complejo. Su gobierno, una suerte de nacionalismo burgu\u00e9s del siglo XXI, dio lugar a algunas concesiones a las masas y tuvo un curso de independencia pol\u00edtica del imperialismo. Frente a los yanquis y los intentos golpistas en marcha hoy contra Maduro, es de principios defenderlo, pero una cosa muy distinta es el apoyo pol\u00edtico \u2013y ni hablar de la integraci\u00f3n al gobierno, o al partido del gobierno, el PSUV, orientaci\u00f3n de tantos \u201ctrotskistas\u201d\u2013 a un gobierno que nunca fue m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del capitalismo. Por el contrario, ha mantenido la propiedad privada en su conjunto, m\u00e1s all\u00e1 de estatizaciones determinadas, y de manera sistem\u00e1tica ha actuado contra la clase obrera y, en general, contra la organizaci\u00f3n independiente de los explotados y oprimidos, contra las posibles formas de poder alternativo al estatal.<\/p>\n<p>Todos estos a\u00f1os, sin embargo, hemos o\u00eddo hablar de la \u201cRevoluci\u00f3n Bolivariana\u201d, que Ch\u00e1vez se estaba \u201carmando para romper con la burgues\u00eda\u201d\u2026 Y en qu\u00e9 ha derivado todo esto: <i>en un capitalismo de Estado en crisis terminal<\/i>. Una crisis que tiene todas las perspectivas de terminar mal, por la derecha, entre otras cosas porque <i>casi toda la izquierda fue<\/i> <i>cooptada<\/i> por el bonapartismo chavista (y algunos grupos \u00ednfimos tienen tal confusi\u00f3n que est\u00e1n en acuerdos o frentes \u00fanicos con sectores escu\u00e1lidos).<\/p>\n<p>Dejando de lado esta categor\u00eda de \u201cgobiernos en disputa\u201d (que da la idea de que carecer\u00edan de car\u00e1cter de clase, o que \u00e9ste ser\u00eda l\u00e1bil), est\u00e1 la idea de que Syriza podr\u00eda ir m\u00e1s lejos de los l\u00edmites del capitalismo, paso que ni Ch\u00e1vez os\u00f3 dar.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed hay que recurrir nuevamente al an\u00e1lisis concreto. Nos preguntamos: \u00bfsobre qu\u00e9 bases sociales y organizativas un gobierno de Syriza romper\u00eda con el capitalismo? \u00bfEs verdad o no que se ha juramentado defender el euro y que ha capitulado a la campa\u00f1a de que los griegos, ahora, sobre la base de esta moneda, son al fin \u201ceuropeos\u201d? \u00bfEs verdad que Syriza es una formaci\u00f3n b\u00e1sicamente territorial y parlamentaria, con muy d\u00e9biles v\u00ednculos org\u00e1nicos en el seno de la clase obrera organizada como para apoyarse en ella? \u00bfY qu\u00e9 pasa con el ej\u00e9rcito griego, que nada tiene que ver siquiera como con el \u201cbolivariano\u201d de Venezuela y es parte del dispositivo de la OTAN?<\/p>\n<p>Si todo esto es as\u00ed, no vemos puntos de apoyo reales para un curso de ruptura anticapitalista. Estos puntos de apoyo, hist\u00f3ricamente, han sido dos. Uno, el cl\u00e1sico, vinculado a las perspectivas de la revoluci\u00f3n proletaria, de la movilizaci\u00f3n independiente de la clase obrera, de sus organismos de poder, del partido revolucionario, como fue la experiencia de entreguerras. Dos, las formaciones burocr\u00e1ticas no capitalistas china, yugoslava, vietnamita y cubana (con sus partidos comunistas y guerrillas), que si no se apoyaron sobre el proletariado ni sobre la organizaci\u00f3n democr\u00e1tica del campesinado y las masas empobrecidas, lo hicieron sobre el aparato stalinista de Mosc\u00fa y una gesti\u00f3n bonapartista de las clases pobres.<\/p>\n<p>En ausencia de estas dos condiciones, no vemos sobre qu\u00e9 se podr\u00e1 apoyar Syriza que no sea una gesti\u00f3n parlamentaria en circunstancias de crisis econ\u00f3mica aguda, apuntando a una renegociaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea que estar\u00e1 seguramente marcada por una serie de contradicciones, pero que finalmente llegar\u00e1 a alg\u00fan tipo de arreglo (y capitulaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Esto nos lleva a la posici\u00f3n de los revolucionarios frente a un gobierno de Syriza. Desde ya que desde el punto de vista objetivo ser\u00eda visto como un \u201ctriunfo\u201d y un Ejecutivo \u201cpropio\u201d de las masas. En cualquier caso, ser\u00eda sin ninguna duda un paso adelante <i>en la experiencia<\/i> de la clase obrera griega. <i>Pero de ninguna manera ser\u00eda nuestro gobierno, un gobierno de los trabajadores.<\/i> Menos que menos su derrota ser\u00eda una derrota de los socialistas revolucionarios, salvo que lo hayan apoyado, o incluso integrado, en vez de construir una alternativa revolucionaria por la izquierda, a ese gobierno, en la perspectiva del poder de la clase obrera sobre la base de la construcci\u00f3n de sus propios organismos. Si no, el proceso en su conjunto conducir\u00e1 a una derrota subproducto de la traici\u00f3n de las luchas y expectativas de las masas por parte del gobierno reformista.<\/p>\n<p>S\u00f3lo si <i>no<\/i> hici\u00e9ramos esto la derrota de un gobierno de Syriza ser\u00eda \u201cnuestra derrota\u201d. Puede haber una derrota del proceso pol\u00edtico griego en general porque no se lograra desbordar a los reformistas por la izquierda (por razones de inmadurez de los factores subjetivos o lo que sea). Pero esto ocurrir\u00eda por razones objetivas, no por haber tenido una pol\u00edtica de capitulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los revolucionarios no apoyaremos un gobierno de Syriza; lo defenderemos en caso de que tenga choques reales con la Uni\u00f3n Europea o tome medidas realmente progresivas, pero<i> mantendremos nuestra m\u00e1s intransigente independencia pol\u00edtica, trabajando por la apertura de una v\u00eda revolucionaria que los desborde por la izquierda<\/i>.<\/p>\n<p><b>4.5 El gobierno obrero de las intendencias<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cLa participaci\u00f3n de los sindicatos en la administraci\u00f3n de la industria nacionalizada puede compararse con la de los socialistas en gobiernos municipales, donde ganan a veces la mayor\u00eda y est\u00e1n obligados a dirigir una importante econom\u00eda urbana, mientras la burgues\u00eda contin\u00faa dominando el Estado y siguen vigentes las leyes burguesas de la propiedad. En la municipalidad, los reformistas se adaptan pasivamente al r\u00e9gimen burgu\u00e9s. En el mismo terreno, los revolucionarios hacen todo lo que pueden en inter\u00e9s de los trabajadores y, al mismo tiempo, les ense\u00f1an a cada paso que, sin la conquista del poder del Estado, la pol\u00edtica municipal es impotente\u201d<\/i> (Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa industria nacionalizada y la administraci\u00f3n obrera\u201d, <i>Escritos<\/i>, tomo X).<\/p>\n<p>Cabe recordar que s\u00ed hay cargos ejecutivos admisibles en la tradici\u00f3n revolucionaria sobre bases parlamentarias. Se trata de las intendencias: si bien tienen responsabilidades ejecutivas, \u00e9sta es <i>limitada <\/i>geogr\u00e1fica y territorialmente, y <i>pasible de explicar que no se tiene la responsabilidad sobre el conjunto.<\/i><\/p>\n<p>Las experiencias revolucionarias municipales pueden ser, entonces, un gran punto de apoyo para el desarrollo de una pol\u00edtica revolucionaria. Pero tambi\u00e9n entra\u00f1an graves peligros, que no deben ser abordados sobre la base de una cobarde renuncia a los desaf\u00edos que nos plantea la lucha de clases, sino de manera revolucionaria<i>.<\/i><\/p>\n<p>Ganar una intendencia tiene <i>impacto nacional<\/i> porque es un triunfo de una fuerza revolucionaria considerada hasta ese momento como minoritaria; es evidentemente una palanca formidable para abrirse el camino hacia una influencia cada vez m\u00e1s amplia entre las masas y para construir el partido.<\/p>\n<p>Pero a partir de este triunfo se plantea c\u00f3mo abordar la \u201cgesti\u00f3n municipal\u201d. Aqu\u00ed pasa lo mismo que hemos visto en relaci\u00f3n al parlamentarismo, pero de manera <i>agudizada<\/i>, ya que en el parlamento no hay gesti\u00f3n ejecutiva y en el municipio s\u00ed, lo que agranda las responsabilidades.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo llevar adelante, entonces, una pol\u00edtica municipal revolucionaria? El criterio principal no puede ser jam\u00e1s el de \u201cgesti\u00f3n\u201d. Demasiadas experiencias ha habido en los \u00faltimos a\u00f1os de \u201cintendencias reformistas\u201d, \u201cpresupuestos participativos\u201d, etc\u00e9tera, que no han sido m\u00e1s que el expediente para la cooptaci\u00f3n por el poder central (ver el caso de Democracia Socialista, ex integrante del mandelismo, en la intendencia de Porto Alegre, Brasil, su gesti\u00f3n \u201cparticipativa\u201d del presupuesto y su adaptaci\u00f3n brutal e integraci\u00f3n al gobierno del PT<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn22\">[22]<\/a>).<\/p>\n<p>Pero hay otra alternativa de una pol\u00edtica municipal revolucionaria. Su criterio es el mismo que para todo lo dem\u00e1s: <i>el cargo municipal es un punto de apoyo secundario para desatar una gran movilizaci\u00f3n de masas contra el poder burgu\u00e9s central y provincial<\/i>. La idea es que este poder \u201casfixia\u201d a la municipalidad, que no quiere que sus medidas progresivas trasciendan como ejemplo para la provincia y el pa\u00eds y que si no se movilizan los trabajadores y vecinos, no se va a poder llevar adelante la gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Insistimos: un enfoque de pura \u201cgesti\u00f3n\u201d ser\u00eda criminal. No hay otra gesti\u00f3n realmente posible en un municipio aislado que no sea <i>administrar la miseria<\/i>; para no hablar del problema pr\u00e1cticamente irresoluble de qu\u00e9 hacer con la polic\u00eda municipal, c\u00f3mo avanzar en su disoluci\u00f3n con una movilizaci\u00f3n popular por la autodefensa y cuidado de los barrios por los propios vecinos.<\/p>\n<p>Hay otro caso que nos reenv\u00eda a parte de la discusi\u00f3n anterior, que se misma refer\u00eda al gobierno central, aunque en la experiencia de la revoluci\u00f3n alemana la propuesta de \u201cgobierno obrero\u201d se circunscribi\u00f3 a dos gobiernos de coalici\u00f3n estaduales. Descartado el problema del gobierno central, queda el caso de los gobiernos provinciales o estaduales no de coalici\u00f3n con los reformistas, sino de los revolucionarios.<\/p>\n<p>Se trata a todas luces de un caso fronterizo, un enigma que no puede ser resuelto m\u00e1s que sobre la base de una aguda lucha de clases. Un gobierno municipal, y m\u00e1s a\u00fan regional, en condiciones de estabilidad burguesa, s\u00f3lo puede derivar en una gesti\u00f3n <i>reformista<\/i>, y por tanto capitalista. En todo caso, se puede asumir, demostrar el cerco del gobierno central y orientarse a que este gobierno sea un punto de apoyo para desatar una gran movilizaci\u00f3n obrera y popular contra el gobierno central mientras haya condiciones de no caer en el reformismo; luego, habr\u00eda que renunciar.<\/p>\n<p>Esto nos reenv\u00eda a las condiciones de \u201canormalidad\u201d. Una suerte de \u201creformismo revolucionario\u201d como el que se plantea para la acci\u00f3n parlamentaria, en el caso ejecutivo ser\u00eda peor todav\u00eda. Si el \u201creformismo revolucionario\u201d divide la lucha cotidiana y la perspectiva del poder, en el caso de una situaci\u00f3n excepcionalmente revolucionaria, rica, din\u00e1mica, de ascenso obrero, el gobierno local podr\u00eda ser un punto de apoyo excepcional para desarrollar una movilizaci\u00f3n revolucionaria y construir los organismos de poder en la lucha contra la asfixia del poder central.<\/p>\n<p><b>4.6 <\/b><b>La transformaci\u00f3n de la lucha de clases en guerra civil<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cDe acuerdo con la magn\u00edfica expresi\u00f3n del te\u00f3rico militar Clausewitz, la guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios. Esta definici\u00f3n tambi\u00e9n se aplica plenamente a la guerra civil. La lucha f\u00edsica no es sino uno de los \u2018otros medios\u2019 de la lucha pol\u00edtica. Es imposible oponer una a la otra, pues es imposible detener la lucha pol\u00edtica cuando se transforma, por fuerza de su desarrollo interno, en lucha f\u00edsica. El deber de un partido revolucionario es prever la inevitabilidad de la transformaci\u00f3n de la pol\u00edtica en conflicto armado declarado y prepararse con todas sus fuerzas para ese momento, como se preparan para \u00e9l las clases dominantes\u201d<\/i> (Le\u00f3n Trotsky, <i>\u00bfAd\u00f3nde va Francia?<\/i>).<\/p>\n<p>A medida que se profundiza una situaci\u00f3n revolucionaria, se va planteando el problema del armamento del proletariado. Toda la situaci\u00f3n pide a gritos que los trabajadores se comiencen a armar a partir de que la lucha de clases se hace m\u00e1s directa; si se est\u00e1 desarmado no hay manera de pelear, cuesti\u00f3n que debe ser, al mismo tiempo, una campa\u00f1a del partido revolucionario: la necesidad del armamento del proletariado.<\/p>\n<p>Si en la experiencia hist\u00f3rica de las \u00faltimas d\u00e9cadas no ha habido mayormente experiencias de armamento popular \u2013salvo en el mundo \u00e1rabe, aunque all\u00ed la base del proceso no sea de clase\u2013, es inevitable que el problema se plantee en la medida en que la situaci\u00f3n se radicalice y la democracia burguesa se vea desbordada.<\/p>\n<p>De manera un poco simb\u00f3lica, el movimiento piquetero en la Argentina plante\u00f3 el problema de cierta autodefensa y de cierto armamento con palos (o barricadas y piedras en el levantamiento en octubre de 2003 en El Alto, Bolivia). Pero el car\u00e1cter rudimentario de estas experiencias muestra cu\u00e1n lejos estamos todav\u00eda de un escenario de verdadera radicalizaci\u00f3n en la lucha de clases.<\/p>\n<p>Sin embargo, inscrito en la misma l\u00f3gica de los acontecimientos, de una lucha de clases que vaya hasta su final l\u00f3gico, est\u00e1 el problema de la transformaci\u00f3n de \u00e9sta en guerra civil (o con elementos de guerra civil) y el problema del armamento. Tambi\u00e9n se plantear\u00e1 en la medida en que los partidos revolucionarios crezcamos y la burgues\u00eda se comience a <i>preocupar<\/i> por nosotros (cuando, en vez de invitarnos, nos estigmaticen por TV) debido al peso real, org\u00e1nico y no s\u00f3lo electoral, que comencemos a adquirir entre amplios sectores de la clase obrera y las masas.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>El pasaje de la lucha de clases a la guerra civil ocurre cuando la lucha de clases se convierte en un <i>enfrentamiento<\/i> <i>f\u00edsico<\/i> entre las clases. Habitualmente la lucha de clases se desarrolla y adquiere elementos de lucha <i>directa<\/i>, es decir, extraparlamentaria, mediante huelgas, movilizaciones, cortes de ruta, piquetes, ocupaciones de f\u00e1brica, etc\u00e9tera. Sin embargo, esto no quiere decir que se llegue al enfrentamiento f\u00edsico. Puede haber represi\u00f3n de parte del gobierno y el Estado a tal acci\u00f3n, y respuesta de parte de los huelguistas bajo la forma de autodefensa, c\u00f3cteles molotov y medios por el estilo, pero en ese estadio no estamos todav\u00eda en una situaci\u00f3n de la guerra civil. Los elementos de mediaci\u00f3n institucionales a\u00fan funcionan; la propia lucha reenv\u00eda, en definitiva, a los m\u00e9todos cl\u00e1sicos de la lucha bajo la democracia burguesa: la realizaci\u00f3n de nuevas movilizaciones, la intervenci\u00f3n de abogados, la denuncia en las c\u00e1maras parlamentarias, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Pero esto queda en un lugar totalmente subordinado cuando se trata de una guerra civil: en este caso lo que se pone en juego es la existencia f\u00edsica de los contendientes, <i>se pone en juego la vida misma<\/i>. Es el ejemplo que pusimos de la represi\u00f3n a la Comuna de Par\u00eds. De ah\u00ed que Marx llamara al folleto que escribi\u00f3 a prop\u00f3sito de esta experiencia <i>La guerra civil en Francia<\/i>.<\/p>\n<p>Sin embargo, y al mismo tiempo, vistas las condiciones de la lucha de clases en el siglo XX, es evidente que la represi\u00f3n de la Comuna fue casi un juego de ni\u00f1os en relaci\u00f3n con las bajas ocurridas en oportunidad de la guerra civil luego de octubre de 1917 en Rusia, o a la guerra civil en Espa\u00f1a en la d\u00e9cada del 30, o la invasi\u00f3n contrarrevolucionaria del ej\u00e9rcito nazi sobre la URSS en junio de 1941.<\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n de la lucha de clases en guerra civil, o, incluso, el pasaje a una lucha de clases m\u00e1s directa, plantea todos los problemas de la autodefensa, del armamento del proletariado. La burgues\u00eda se arma (en realidad, siempre est\u00e1 armada) y pretende hacer valer su monopolio de la fuerza por parte del Estado. Incluso m\u00e1s: arma y deja correr grupos \u201cirregulares\u201d cuya tarea es escarmentar a la vanguardia obrera o, incluso, destruir el conjunto de las \u201cinstituciones de la democracia obrera en el seno del capitalismo\u201d, la principal caracter\u00edstica del fascismo, seg\u00fan Trotsky. Cuando los fascistas muelen a palos todos los d\u00edas a los distintos n\u00facleos y organizaciones de los trabajadores, \u00bfqu\u00e9 hace la vanguardia obrera, y luego el conjunto de la clase? Es evidente que debe armarse hasta los dientes, formar sus milicias, sus grupos de autodefensa y devolver de manera decuplicada cada golpe de los fascistas, cada golpe de la represi\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed puede aumentar la confianza en sus propias fuerzas, y la confianza en la clase obrera del resto de las clases oprimidas y parte de las clases medias.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>Esta experiencia se dio en la entreguerra. En Italia y Alemania, por poner los ejemplos m\u00e1s extremos, parte de los ex combatientes revistaban en los grupos de extrema derecha llamados \u201ccuerpos francos\u201d, que luego nutrieron las filas de los grupos fascistas y nazis. Pero, al mismo tiempo, por ejemplo en la experiencia italiana, llegaron a constituirse los <i>Arditi del Popolo<\/i>, que a comienzos de los a\u00f1os 20 agrupaban a sectores de masas de ex combatientes bajo un programa mayormente de izquierda (eran un desprendimiento de los derechistas <i>Arditi<\/i>, ex combatientes que formar\u00edan filas en el fascismo). M\u00e1s all\u00e1 de que el Partido Comunista italiano no supo relacionarse con este fen\u00f3meno ultra progresivo (tuvo un abordaje sectario), existi\u00f3, y de haberse tenido una orientaci\u00f3n correcta quiz\u00e1 el proceso de fascistizaci\u00f3n hubiera tenido ribetes distintos.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn25\">[25]<\/a><\/p>\n<p>Esto es s\u00f3lo un ejemplo del proceso m\u00e1s vasto de transformaci\u00f3n de la lucha de clases en guerra civil. Le\u00f3n Trotsky, en sus escritos de los a\u00f1os 30, por ejemplo sobre Francia, insist\u00eda en la absoluta necesidad de impulsar la autodefensa y el armamento del proletariado, de devolver cada golpe fascista de manera redoblada sin confiar ni por un instante en la polic\u00eda del Estado (orientaci\u00f3n socialdem\u00f3crata), unida por uno y mil v\u00ednculos a las formaciones fascistas. Algo similar ocurre hoy con el caso de Alba Dorada y la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito griegos.<\/p>\n<p><b>4.7 El partido y la insurrecci\u00f3n. La compleja mec\u00e1nica de la lucha por el poder<\/b><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tenemos el problema del poder y la insurrecci\u00f3n. Como hemos tratado en <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>, la toma del poder es el \u201cmomento consciente\u201d por excelencia<i> <\/i>de la lucha de clases, en que lo subjetivo y lo objetivo se fusionan en uno solo, siempre a partir de condiciones determinadas.<\/p>\n<p>Debe existir una organizaci\u00f3n, un partido que se plantee <i>conscientemente <\/i>esa tarea, pol\u00edtica y pr\u00e1cticamente. El poder no cae en el regazo de la clase obrera: debe tomarse a partir de un plan cient\u00edfico a tal efecto, organizado por un <i>centro ejecutor<\/i> con el mayor de los cuidados. De ah\u00ed que en octubre Lenin insistiera en que el partido deb\u00eda organizar la toma del poder antes incluso de que se reuniera el II Congreso de los Soviets, y que el encargado <i>pr\u00e1ctico<\/i> de la toma del poder deb\u00eda ser el partido bolchevique. La toma del poder (madurada ya por todo el conjunto de las circunstancias hist\u00f3ricas y pol\u00edticas) no remit\u00eda a un problema de <i>\u201clegalidad\u201d<\/i> (qui\u00e9n mandata la toma el poder), sino a una cuesti\u00f3n eminentemente <i>pr\u00e1ctica<\/i>: qu\u00e9 centro organizador la lleva a cabo.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn26\">[26]<\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 la determinaci\u00f3n de la evaluaci\u00f3n de las circunstancias. De ah\u00ed que Lenin hablara de <i>ciencia y arte de la insurrecci\u00f3n<\/i>, porque a los elementos de an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n se le deb\u00eda sumar la intuici\u00f3n de que las circunstancias estaban maduras para que la vanguardia que toma el poder arrastre a la mayor\u00eda (al conjunto del pa\u00eds). O, como dijera Trotsky, logre al menos la \u201cneutralidad amistosa\u201d de esa mayor\u00eda, y la oposici\u00f3n activa de s\u00f3lo una minor\u00eda.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n es un evento \u201cpopular\u201d, una acci\u00f3n de la mayor\u00eda en beneficio de la mayor\u00eda. Y de una mayor\u00eda que es una \u201camplia mayor\u00eda social\u201d, como dijera Lenin. Sin embargo, bajo estas condiciones, <i>es una vanguardia la que se plantea conscientemente la tarea pr\u00e1ctica de la toma del poder<\/i>, vanguardia que debe ser organizada por el partido. Se trata de una <i>mec\u00e1nica compleja<\/i>, una dial\u00e9ctica entre la clase obrera, sus organismos, su vanguardia y el partido revolucionario. Esa dial\u00e9ctica no admite mecanicismo alguno, y los bolcheviques la llegaron a entender mejor que nadie. Rosa Luxemburgo no lleg\u00f3 a comprender esto sino en un estadio ya muy tard\u00edo de la revoluci\u00f3n alemana.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sin partido no haya toma del poder; si ocurre sin partido, su conservaci\u00f3n ser\u00e1 pr\u00e1cticamente imposible. Una lecci\u00f3n que la Revoluci\u00f3n Rusa trajo a la palestra y a la cual se le puede agregar, a partir de la experiencia de la segunda posguerra, que <i>no se trata de cualquier poder<\/i>; no se trata de que un aparato que habla en \u201cnombre\u201d de las masas pero no sea expresi\u00f3n directa de sus luchas y necesidades tome el poder. El poder debe ser tomado por la clase obrera sobre la base de las propias instituciones democr\u00e1ticas bajo la direcci\u00f3n del partido revolucionario.<\/p>\n<p><b>5. Problemas estrat\u00e9gicos en materia de construcci\u00f3n partidaria<\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><i>\u201cEn la experiencia hist\u00f3rica que conocemos m\u00e1s de cerca, la del viejo MAS \u2013que hab\u00eda \u2018resuelto\u2019 las relaciones de fuerzas en el seno de la izquierda\u2013, \u00e9ste logr\u00f3 en pocos a\u00f1os su espacio de actuaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la vanguardia. Pero la tremenda contradicci\u00f3n estuvo cuando empez\u00f3 a rozar al peronismo: entr\u00f3 en una espiral de crisis que lo llev\u00f3 a la disoluci\u00f3n. Tuvo un proyecto errado para dar el salto hacia la influencia entre amplios sectores de masas: un proyecto b\u00e1sicamente barrial-geogr\u00e1fico-electoral en vez de uno org\u00e1nico-laboral-estructural. Este desv\u00edo oportunista en materia de organizaci\u00f3n \u2013junto a un conjunto de otras razones\u2013 lo liquid\u00f3\u201d<\/i> (Roberto S\u00e1enz, \u201cLenin en el siglo XXI\u201d).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n abordaremos algunos de los problemas estrat\u00e9gicos de la construcci\u00f3n de nuestros partidos: su construcci\u00f3n org\u00e1nica por oposici\u00f3n a una mera construcci\u00f3n \u201celectoralista\u201d, su \u201cengorde\u201d y no su crecimiento estructural. Tambi\u00e9n al car\u00e1cter pol\u00edticamente de vanguardia que siempre debe mantener, incluso cuando se lanza hacia una m\u00e1s amplia influencia entre las masas, cuidando de no diluirse en el atraso pol\u00edtico que inevitablemente arrastran los m\u00e1s amplios sectores de las masas. Por \u00faltimo, el car\u00e1cter del partido revolucionario como partido de combate, en el sentido de ser siempre, en \u00faltima instancia, un instrumento al servicio de la lucha de clases.<\/p>\n<p><b>5.1 La construcci\u00f3n org\u00e1nica de nuestros partidos<\/b><\/p>\n<p>Nos preocupa plantear primero el problema de la traducci\u00f3n de los votos y cargos obtenidos en influencia <i>org\u00e1nica<\/i>. Aqu\u00ed nos viene a la memoria una reflexi\u00f3n de Trotsky a prop\u00f3sito de las relaciones entre el Partido Socialista y el Partido Comunista a comienzos de los a\u00f1os 20 en Francia. El peso militante del PS era relativamente peque\u00f1o; sin embargo, electoralmente, conservaba una gran fuerza y, adem\u00e1s, expresaba determinadas correlaciones pol\u00edticas, reflejando un n\u00facleo de la clase obrera que no estaba radicalizado. La burocracia stalinista, al frente de la Tercera Internacional, tend\u00eda a afirmar que los socialistas no eran \u201cnada\u201d y que como el PC ten\u00eda muchos m\u00e1s militantes, alcanzar la mayor\u00eda de la clase obrera era algo que ocurrir\u00eda inevitablemente. Trotsky opinaba lo contrario, poniendo sobre la mesa la <i>complejidad de los problemas de la hegemon\u00eda pol\u00edtica<\/i>: \u201cSi tenemos en cuenta que el Partido Comunista tiene 130.000 miembros mientras que los socialistas son 30.000, entonces es evidente el enorme \u00e9xito del comunismo en Francia. Pero si ponemos en relaci\u00f3n estas cifras con la fuerza num\u00e9rica de la clase obrera en s\u00ed, la existencia de sindicatos reformistas y tendencias anticomunistas en los sindicatos revolucionarios, entonces la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda del Partido Comunista en el movimiento obrero se nos representa como una cuesti\u00f3n <i>compleja<\/i> que est\u00e1 lejos de ser resuelta por nuestra preponderancia num\u00e9rica sobre los disidentes (socialistas)\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cIntroducci\u00f3n a <i>Cinco a\u00f1os de la Internacional Comunista<\/i>\u201d).<\/p>\n<p>Junto con la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda se plantea el problema de la construcci\u00f3n de nuestros partidos. Los problemas de su construcci\u00f3n org\u00e1nica, estructural, y de lo territorial est\u00e1n planteados aqu\u00ed. Es decir: a qu\u00e9 <i>presiones pol\u00edtico-sociales<\/i> se somete principalmente, si a las org\u00e1nicas-laborales o a las territoriales-populares, que son de naturaleza muy distinta.<\/p>\n<p>Desde ya que cualquier partido que pretende alcanzar una influencia entre m\u00e1s amplios sectores es inevitable que tenga una desarrollo e inserci\u00f3n territorial creciente. Pero esto debe tener un determinado balance: <i>el centro debe ser la construcci\u00f3n org\u00e1nica en los lugares de trabajo, para arrastrar desde all\u00ed el elemento barrial<\/i>. Esto no es un dogma doctrinario: es un an\u00e1lisis <i>materialista<\/i> de a qu\u00e9 presiones pretendemos someter al partido.<\/p>\n<p>Hay una correlaci\u00f3n: el peso territorial excesivo se sigue de una orientaci\u00f3n puramente electoral. Las elecciones desarrollan, como hemos dicho, sus propias necesidades. La participaci\u00f3n electoral tiene sus propias leyes; no se puede participar en las eleccioens sin hacer campa\u00f1a electoral, so pena de infantilismo peque\u00f1oburgu\u00e9s. Pero otra cosa es ordenar toda la actividad del partido <i>e incluso su<\/i> <i>estructura interna<\/i> alrededor de aquello que m\u00e1s rinde en materia electoral, el territorio. Este <i>atajo<\/i> es un camino al desastre que ya fue recorrido por otras formaciones del trotskismo; un c\u00e1ncer que vive en estos momentos, por ejemplo, el NPA franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la <i>proletarizaci\u00f3n <\/i>de compa\u00f1eros en el movimiento obrero. El PO de Argentina alardea que \u201cno necesita hacerlo\u201d porque por el peso electoral logrado \u201cresuelve el problema de su relaci\u00f3n con la vanguardia obrera\u201d desde arriba y desde afuera, \u201cpol\u00edticamente\u201d. Desde ya que el peso pol\u00edtico m\u00e1s objetivo que logra un partido facilita sus relaciones, impacto y capacidad de tracci\u00f3n entre sectores m\u00e1s amplios; entre ellos la vanguardia obrera. Pero creer que en las actuales condiciones hist\u00f3ricas, donde el movimiento obrero <i>no es socialista<\/i>, se podr\u00eda resolver la cuesti\u00f3n de manera tan epid\u00e9rmica es enga\u00f1arse a si mismo y enga\u00f1ar a la militancia. No se puede entender por qu\u00e9 hoy el partido m\u00e1s grande del trotskismo argentino no puede estructurar compa\u00f1eros j\u00f3venes en los lugares de trabajo, al tiempo que se aprovecha el peso pol\u00edtico mayor para ganar sectores independientes de la vanguardia obrera.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed subsiste un problema vinculado al <i>bajo grado de politizaci\u00f3n<\/i> <i>de las nuevas generaciones<\/i>. Esto no se va a resolver de un d\u00eda para el otro ni es algo que dependa de uno o dos factores, sino de un conjunto de condiciones objetivas. De ah\u00ed que los cuadros formados pol\u00edticamente que entran en f\u00e1brica pueden ser <i>cualitativos<\/i> para ganar una amplia fracci\u00f3n de trabajadores en cada lugar de trabajo, algo que no se lograr\u00e1 sin esta orientaci\u00f3n. La teorizaci\u00f3n de la construcci\u00f3n epid\u00e9rmica del partido puede tener patas muy cortas.<\/p>\n<p><b>5.2 C\u00f3mo no romperse la nuca en el salto hacia las masas<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn27\"><b>[27]<\/b><\/a><\/b><\/p>\n<p>En nuestro texto \u201cLenin en el siglo XXI\u201d nos hemos referido a los complejos problemas del salto del partido de vanguardia a la influencia de masas. Se\u00f1al\u00e1bamos que la perspectiva deb\u00eda ser la del pasaje no a ser \u201cun partido de masas\u201d, sino que en Lenin la concepci\u00f3n era que el partido de vanguardia deb\u00eda adquirir influencia entre los m\u00e1s amplios sectores de masas, pero sin perder este car\u00e1cter de organizaci\u00f3n que siempre debe representar, pol\u00edticamente, a los sectores m\u00e1s avanzados de la clase obrera; esto es, de<i> organizaci\u00f3n de vanguardia<\/i>.<\/p>\n<p>En la idea del \u201cpartido de masas\u201d podr\u00eda perderse de vista que en el seno de la clase obrera, inevitablemente, conviven sectores avanzados y retrasados en lo que hace a su conciencia, raz\u00f3n por la cual, si el partido se transformara, lisa y llanamente, en un \u201cpartido de masas\u201d, <i>se plantear\u00eda el peligro de dejar de ser revolucionario<\/i>. Incluso en la transici\u00f3n al socialismo, bajo la dictadura proletaria, el partido debe evitar diluir pol\u00edticamente los sectores m\u00e1s avanzados de la clase obrera en los m\u00e1s atrasados, conservando su car\u00e1cter de organizaci\u00f3n de vanguardia (Lenin se planteaba el problema de la organizaci\u00f3n de los \u201cobreros sin partido\u201d pero como problema amplio, no en el seno del partido bolchevique).<\/p>\n<p>Por esta misma raz\u00f3n, el partido no se debe confundir con el Estado proletario como tal; debe mantener su independencia pol\u00edtica y organizativa como organizaci\u00f3n, incluso si se trata del partido en el poder. El objetivo es no confundirse con el conjunto de la clase, y menos que menos diluirse entre las otras clases explotadas y oprimidas, que hasta cierto punto el estado proletario tambi\u00e9n representa.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn28\">[28]<\/a><\/p>\n<p>Dicho esto, pasemos a nuestro punto: los complejos problemas del pasaje del partido de vanguardia a uno con influencia entre las masas y las leyes internas espec\u00edficas de este \u00faltimo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay varias cuestiones. Lo primero que debe se\u00f1alarse es que en la operaci\u00f3n de las leyes del partido de vanguardia propiamente dicho y el que se lanza a una m\u00e1s amplia influencia entre las masas, ocurre una transformaci\u00f3n, tanto en materia de las <i>leyes de crecimiento<\/i> del partido como en lo que hace al r\u00e9gimen interno del partido. Porque si la organizaci\u00f3n de vanguardia es hasta cierto punto una suerte de \u201cbrigada de combate\u201d, un partido que se est\u00e1 lanzando a la influencia entre sectores de las masas, evidentemente debe tener una serie de criterios propios en materia de organizaci\u00f3n que configuran en muchos casos una suerte de \u201cinversi\u00f3n dial\u00e9ctica\u201d de las leyes que rigen el estadio propiamente de vanguardia.<\/p>\n<p>Esto no quita que, al mismo tiempo, en todos los estadios rijan <i>leyes de<\/i> <i>desarrollo desigual y combinado<\/i>. Si es malo confundir los estadios constructivos del partido, esto no quiere decir que no haya circunstancias donde n\u00facleos muy peque\u00f1os cumplan un rol de gran importancia, con una proyecci\u00f3n en el campo pol\u00edtico muy por encima de sus fuerzas organizativas; algo que vemos y vivimos todos los d\u00edas (algo similar hab\u00eda se\u00f1alado Moreno en un texto a prop\u00f3sito de la situaci\u00f3n en Bolivia de comienzo de los a\u00f1os 80).<\/p>\n<p>Pero digamos algo respecto de las leyes de crecimiento de un partido con mayor peso entre las masas. Los <i>multiplicadores<\/i> en lo que hace a cantidad de militantes, inserci\u00f3n y envergadura pol\u00edtica y organizativa del partido en \u00e9poca revolucionaria var\u00edan sustancialmente respecto del per\u00edodo en que la organizaci\u00f3n es un partido de vanguardia. Se trata de otras leyes las que rigen el salto hacia las masas: <i>operan leyes de multiplicaci\u00f3n geom\u00e9trica y no aritm\u00e9tica<\/i>, que es lo que caracteriza al partido en estadio de vanguardia<i>.<\/i><\/p>\n<p>Es decir, el partido de vanguardia recluta de a individuos o, a lo sumo, de a decenas. El partido que se vuelca a tener influencia entre sectores de las masas recluta de a conjuntos de compa\u00f1eros: <i>capta n\u00facleos, agrupaciones, organizaciones y\/o sectores enteros de trabajadores o estudiantes<\/i>. A este respecto son ilustrativos los criterios planteados por Lenin para los bolcheviques en oportunidad de la revoluci\u00f3n de 1905: planteaba la necesidad de poner en pie <i>cientos<\/i> de nuevas organizaciones del partido, e insist\u00eda en que esto no lo dec\u00eda en sentido figurado sino literal, so pena de quedar por detr\u00e1s de los acontecimientos no s\u00f3lo pol\u00edtica, sino constructivamente.<\/p>\n<p>El tema de los multiplicadores es toda una discusi\u00f3n que hace a <i>las leyes dial\u00e9cticas del salto de cantidad en calidad en materia de construcci\u00f3n partidaria<\/i>. Porque ese salto precisa de una acumulaci\u00f3n cuantitativa <i>previa <\/i>para producirse.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el tema de los multiplicadores es dif\u00edcil pensarlo en abstracto: habitualmente est\u00e1 ligado a la b\u00fasqueda de alg\u00fan veh\u00edculo para producir este salto en calidad. Lo decisivo aqu\u00ed es si van o no en el sentido estrat\u00e9gico de la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n como partido revolucionario. Para que no sea un salto al vac\u00edo, por m\u00e1s veh\u00edculo que haya, hace falta una acumulaci\u00f3n previa en materia de construcci\u00f3n partidaria. Hay infinidadde momentos en que se le plantea al partido esa posibilidad. Pero si no hay partido organizado previamente, es como querer tomar sopa con tenedor: no se puede aprovechar el momento constructivamente y los cientos o miles de simpatizantes potenciales se escurren como agua entre los dedos. En suma: <i>el salto hacia las masas requiere de una acumulaci\u00f3n anterior so pena de que, incluso si existe un veh\u00edculo para darlo, no se pueda concretar.<\/i><\/p>\n<p>Aqu\u00ed talla, en tercer lugar, la variaci\u00f3n de las leyes de construcci\u00f3n en el caso del partido que se lanza a tener influencia de masas, que muchas veces lleva a estrellarse contra la pared. Se puede dar el caso de tener tanto el veh\u00edculo la acumulaci\u00f3n partidaria necesaria. Pero es muy distinto el grado de politizaci\u00f3n de la militancia del partido de vanguardia, y muy distintos tambi\u00e9n los m\u00e9todos de direcci\u00f3n, m\u00e1s \u201cpersonalizados\u201d, que caracterizan a la organizaci\u00f3n de vanguardia. Cuando el partido crece se hace \u201cimpersonal\u201d; <i>todo descansa en los cuadros<\/i>, en el grado de educaci\u00f3n que han recibido y en su capacidad de actuaci\u00f3n <i>aut\u00f3noma<\/i>, dentro de los par\u00e1metros de la pol\u00edtica general de la organizaci\u00f3n. Esta <i>acumulaci\u00f3n de cuadros<\/i> previa se transforma, entonces, en un elemento clave<i>.<\/i><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el partido transformado ya, hasta cierto punto, en un hecho objetivo, tiene la tendencia a desarrollar <i>intereses propios<\/i> de una manera muy fuerte, lo que plantea el problema de que nunca se debe pensar el partido independientemente de la lucha de clases. Es el t\u00edpico peligro del partido \u201cgrande\u201d: considerarlo \u201cun fin en si mismo\u201d, tener miedo a arriesgar, desentenderse de los problemas de la sociedad y de la clase como si el partido pudiera construirse independientemente de la lucha de clases (el caso extremo fue el de la socialdemocracia alemana, caracterizada como un \u201cEstado dentro del Estado\u201d). Es decir, se debe establecer un correcto balance entre la vida interna del partido y su vida habitual, que est\u00e1 volcada, y no puede dejar de estarlo, al servicio de la lucha de clases<i>. <\/i>Volveremos sobre esto m\u00e1s abajo.<i><\/i><\/p>\n<p>Veamos un cuarto problema: el de las \u201canclas\u201d del partido, los <i>contrapesos<\/i> que debe adquirir para que las presiones sociales que comienza a ejercer una franja de las masas sobre la organizaci\u00f3n, con todos sus elementos de atraso pol\u00edtico, no lo hagan desbarrancar<i>.<\/i><\/p>\n<p>Estas anclas son: el grado de politizaci\u00f3n de su n\u00facleo partidario, su composici\u00f3n social, la autoridad de su direcci\u00f3n, las tareas a las que habitualmente se dedica (no es lo mismo que lo cotidiano sea la intervenci\u00f3n en las luchas obreras a que su actividad b\u00e1sica sea la electoral), el armaz\u00f3n te\u00f3rico-estrat\u00e9gico de la organizaci\u00f3n y su car\u00e1cter internacionalista. Porque caracter\u00edsticamente, y ligado dial\u00e9cticamente a lo anterior, hay otro problema que es absolutamente clave: el grado de <i>flexibilidad <\/i>del partido en materia de nutrirse de lo mejor de la joven generaci\u00f3n que entra a la lucha. Es decir: el partido debe dejar atr\u00e1s toda <i>inercia conservadora<\/i> y lanzarse de lleno a intervenir pol\u00edtica y constructivamente en la lucha de clases incrementada. Es aqu\u00ed donde entra la capacidad de adaptaci\u00f3n del partido, su flexibilidad revolucionaria, su capacidad de sacarse de encima toda inercia conservadora, toda estructura que no sea capaz de nutrirse de los impulsos revolucionarios de la realidad<i>.<\/i><\/p>\n<p>Y aqu\u00ed hay otra exigencia m\u00e1s. En situaciones de ascenso de la lucha de clases, el partido corre el riesgo de <i>quedar por<\/i> <i>detr\u00e1s de la situaci\u00f3n<\/i>, tanto pol\u00edtica como organizativamente, en vez de ser la vanguardia. Como dec\u00eda Lenin en 1905:<i> <\/i>\u201c\u2018Necesitamos aprender a ajustarnos a este completamente nuevo alcance del movimiento\u2019. Esta adaptaci\u00f3n a los eventos significa [dice Liebman, autor de esta cita. RS] que la distinci\u00f3n entre la organizaci\u00f3n y el movimiento, entre la \u2018red horizontal\u2019 y la \u2018red vertical\u2019, y, finalmente, entre la vanguardia y la clase trabajadora, comenzaba a hacerse m\u00e1s tenue\u201d (Marcel Liebman, <i>Leninismo bajo Lenin<\/i>: 46).<\/p>\n<p>Esto ocurre cuando hay un ascenso revolucionario: el partido debe sacarse de encima toda la inercia; revolucionarse junto con la clase. Hay, hasta cierto punto, y como ya hemos se\u00f1alando, una inversi\u00f3n de los principios enunciados m\u00e1s arriba. Pero para que este salto no sea al vac\u00edo, el estadio de partido de vanguardia debe haber sido resuelto de una manera satisfactoria. El partido mantendr\u00e1 su car\u00e1cter revolucionario s\u00f3lo si cuando se \u201cfusiona\u201d con las masas (como se\u00f1ala Lenin en <i>El izquierdismo\u2026<\/i>) tiene firmes sus columnas vertebrales en tanto que organizaci\u00f3n revolucionaria<i>. <\/i>Ah\u00ed ya se estar\u00eda cerrando todo un c\u00edrculo dial\u00e9ctico que hasta ahora s\u00f3lo el bolchevismo ha sido capaz de transitar satisfactoriamente, pero que seguramente tendr\u00e1 nuevos cap\u00edtulos en este siglo XXI.<\/p>\n<p><b>5.3 La degeneraci\u00f3n de la socialdemocracia alemana<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cDetr\u00e1s de todas las consideraciones [se refiere a la lucha de Rosa Luxemburgo. RS] se descubre siempre su necesidad de romper la estructura de autoabsorci\u00f3n del partido. Un problema de este tipo s\u00f3lo pod\u00eda plantearse dentro de un partido como el SPD, una organizaci\u00f3n de masas tan importante, disciplinada y legal como para crear un Estado dentro del Estado\u201d<\/i> (J.P.Nettl, \u201cSobre el imperialismo\u201d, en <i>El desaf\u00edo de Rosa Luxemburgo<\/i>).<\/p>\n<p>La experiencia de la socialdemocracia alemana a comienzos del siglo XX es de enorme valor educativo para entender algunos de los problemas que se plantean a partir de la obtenci\u00f3n de parlamentarios por parte de la izquierda. Desde ya que las diferencias entre ayer y hoy son siderales; sin embargo, un estudio cr\u00edtico de los problemas de esta organizaci\u00f3n ofrece ense\u00f1anzas universales que se deben incluir en el debate estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n del SPD (Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania) dio lugar a varios an\u00e1lisis al respecto, los m\u00e1s importantes llevados adelante por Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky. Sin embargo, tomado con los debidos recaudos, queremos retomar aqu\u00ed aspectos del cl\u00e1sico trabajo de Robert Michels (1876-1936), <i>Los partidos pol\u00edticos<\/i>, obra inspirada en el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n del cual fue miembro, aunque sus simpat\u00edas fueron luego hacia el fascismo encarnado por Mussolini.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn29\">[29]<\/a><\/p>\n<p>Su tesis refer\u00eda a una supuesta \u201cley de hierro\u201d que por razones \u201cinevitables\u201d llevar\u00eda a la burocratizaci\u00f3n de las organizaciones obreras. Ve\u00eda en la divisi\u00f3n del trabajo dentro de la organizaci\u00f3n, y en la participaci\u00f3n de los estratos dirigentes en las instituciones de la democracia burguesa, una tendencia \u201colig\u00e1rquica\u201d irrefrenable que no pod\u00eda hacer otra cosa que burocratizar el partido.<\/p>\n<p>Su enfoque se basaba en que la \u201cmasa explotada\u201d nunca podr\u00eda elevarse a la autoemancipaci\u00f3n: siempre deber\u00eda ser \u201cdirigida\u201d (y sustituida en el gobierno de los asuntos); era irremediablemente \u201cincompetente\u201d. Su visi\u00f3n no solamente era equivocada, sino <i>reaccionaria hasta la m\u00e9dula<\/i>: transformaba en \u201cimposibilidad t\u00e9cnica\u201d (es decir, naturalizada) lo que s\u00f3lo era subproducto de determinados procesos hist\u00f3ricos. Adem\u00e1s, establec\u00eda una tesis <i>esencialista<\/i> contra las potencialidades de autoemancipaci\u00f3n de los explotados y oprimidos que pocos a\u00f1os despu\u00e9s tuvo el m\u00e1s rotundo ment\u00eds<i> <\/i>con la gesta inmensa de la Revoluci\u00f3n Rusa (su obra data de 1911). En Michels la burocratizaci\u00f3n de las organizaciones obreras es un producto <i>forzoso<\/i> que se desprende de \u201cinvariantes\u201d de base \u201ct\u00e9cnica\u201d. Como parte de las tradiciones de la sociolog\u00eda burguesa reaccionaria de la \u00e9poca (Mosca, Pareto, Weber<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn30\">[30]<\/a>) y de los no menos reaccionarios referentes de la escuela de la \u201cpsicolog\u00eda de masas\u201d (Le Bon), transforma en un <i>a priori<\/i> un resultado de determinadas circunstancias hist\u00f3ricas: la burocratizaci\u00f3n de las organizaciones pol\u00edticas de la clase obrera.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftn31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>Con Marx sabemos que en las sociedades de clase la divisi\u00f3n <i>t\u00e9cnica<\/i> del trabajo supone una divisi\u00f3n <i>social<\/i> del mismo, pero no tiene porque ser as\u00ed en toda la historia. No hay nada que est\u00e9 en la \u201cnaturaleza humana\u201d que impida que la humanidad se pueda elevar a los m\u00e1s altos grados de desarrollo superando la divisi\u00f3n del trabajo, incluso en el terreno t\u00e9cnico mismo. O, por lo menos, que una nueva divisi\u00f3n funcional se ubique en par\u00e1metros que ser\u00edan hoy impensables. Pierre Naville tiene se\u00f1alamientos sugerentes en esta materia.<\/p>\n<p>Por otra parte, es verdad que la dial\u00e9ctica entre la base, los cuadros y los dirigentes, y los problemas de representaci\u00f3n de la \u201cvoluntad popular\u201d es compleja y cubre todo el per\u00edodo de la lucha por la revoluci\u00f3n socialista y la transici\u00f3n, y es lo que da sustancia a la concepci\u00f3n de partido de Lenin, a la creaci\u00f3n de organismos de poder, etc\u00e9tera. Entre ellos, la problem\u00e1tica de la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>Pero todos estos procesos son hist\u00f3ricamente determinados y no remiten a ninguna esencialidad<i> a priori<\/i>; nada que no pueda ser superado en la experiencia de la lucha de clases; ning\u00fan fatalismo, ninguna clausura de las perspectivas hist\u00f3ricas que reza que \u201cla libertad de cada uno ser\u00e1 la condici\u00f3n para la libertad de todos\u201d (como quer\u00eda Marx bajo el comunismo).<\/p>\n<p>Sin embargo, si los presupuestos te\u00f3ricos de Michels eran completamente err\u00f3neos, era muy agudo en la <i>descripci\u00f3n<\/i> de los procesos en obra. Queremos destacar dos aspectos. Uno, Michels acertaba cuando se\u00f1alaba c\u00f3mo el partido socialdem\u00f3crata, a medida que iba creciendo, sumaba elementos de <i>conservadurismo<\/i>: \u201cLa vida del partido (\u2026) no puede ser puesta en peligro (\u2026). El partido cede, vende precipitadamente su alma internacionalista y, movido por el instinto de autoconservaci\u00f3n, se transforma en un partido patriota\u201d (citado por Lipset en la introducci\u00f3n a <i>Los partidos pol\u00edticos<\/i>, tomo I: 18). No es que todo partido, por el solo hecho de crecer, deba sumar elementos de conservadurismo, supuesta<i> <\/i>\u201cley de hierro\u201d que nos condenar\u00eda a ser una secta.<i> <\/i>Ocurre simplemente que toda organizaci\u00f3n desarrolla hasta cierto punto intereses propios que hacen a la l\u00f3gica misma de su construcci\u00f3n, y que hay que vigilar para que no se transformen en un fin en s\u00ed mismo, desligado de las razones \u00faltimas de su existencia: la lucha por la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad<i>.<\/i><\/p>\n<p>Veamos m\u00e1s de cerca este problema. El partido revolucionario es imprescindible para la revoluci\u00f3n social, algo que atestigua toda la experiencia hist\u00f3rica. Tambi\u00e9n es un hecho que si los revolucionarios no construimos el partido, no lo construye nadie; es lo menos \u201cobjetivo\u201d que hay. Esto incluye, inevitablemente, que el partido deba tener su propia agenda y desarrolle inevitablemente los intereses de su propia construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero hay que estar en guardia contra una derivaci\u00f3n no deseada de esto: que el partido se termine <i>separando de la realidad<\/i>, se <i>desentienda<\/i> de sus fines, las necesidades y las luchas de la clase obrera: ser una herramienta al servicio de la lucha emancipatoria de los trabajadores.<\/p>\n<p>Esa p\u00e9rdida de sus fines, o una comprensi\u00f3n mec\u00e1nica de su propia construcci\u00f3n como si se pudiera realizar entre cuatro paredes, de manera separada de la experiencia en el seno de la propia clase obrera, es lo que puede sumar <i>inercias conservadoras<\/i> si se pierde de vista que el partido es, en definitiva, <i>una organizaci\u00f3n de combate por la transformaci\u00f3n social.<\/i><\/p>\n<p>Lenin, en su lucha contra los \u201chombres de comit\u00e9s\u201d en la revoluci\u00f3n de 1905, no dec\u00eda otra cosa. Tampoco Trotsky cuando reiteradas veces insist\u00eda en el peligro de que el partido quedara por detr\u00e1s de los desarrollos de la lucha de clases y, en vez de cumplir un rol de vanguardia, fuera un contrapeso conservador. Esto se hac\u00eda particularmente agudo en el momento de la insurrecci\u00f3n cuando, como ley, era inevitable que surgieran en el partido elementos retardatarios, como ya hemos se\u00f1alado.<\/p>\n<p>En Michels (y otros autores como Nettl, bi\u00f3grafo de Rosa Luxemburgo) hay otra observaci\u00f3n sugerente acerca de la socialdemocracia alemana, cuando se\u00f1ala que se consideraba como un \u201cEstado dentro del Estado\u201d. Sobre la base de las presiones objetivas del crecimiento econ\u00f3mico, y de una vida pol\u00edtica puramente parlamentaria, esta concepci\u00f3n trasmit\u00eda la idea de una autosuficiencia que llevaba al conservadurismo y lo alejaba del car\u00e1cter de <i>partido de combate<\/i> en las luchas de la clase obrera que la organizaci\u00f3n revolucionaria debe ser.<\/p>\n<p>La idea del partido como un \u201cEstado\u201d trasmite una comprensi\u00f3n de totalidad, de un conjunto de relaciones pol\u00edticas de la clase obrera ya resueltas en el partido como tal. Si el partido es un \u201cEstado\u201d, una organizaci\u00f3n \u201ctotalizada\u201d, \u00bfpara qu\u00e9 se va a molestar en transformar la realidad? Cualquier intervenci\u00f3n en la realidad, en la medida en que supone <i>riesgos<\/i>, es vista como \u201cpeligrosa\u201d, problem\u00e1tica, da\u00f1ina. \u00bfPara qu\u00e9 arriesgarlo todo si el partido ya es una \u201csociedad dentro de la sociedad\u201d, se \u201cautoabastece\u201d? De ah\u00ed a la adaptaci\u00f3n conservadora al parlamentarismo hab\u00eda solo un paso, y el SPD lo dio.<\/p>\n<p>En definitiva, las cuestiones de estrategia de los revolucionarios se plantean tanto en el terreno pol\u00edtico como en el constructivo, como acabamos de ver. Cuestiones que se van a ir poniendo cada vez m\u00e1s al rojo vivo a medida que la izquierda revolucionaria vaya ganando posiciones entre la vanguardia obrera y m\u00e1s all\u00e1. Un proceso que parece estar ocurriendo en varios pa\u00edses; sin duda alguna, en la Argentina actual, entre otros, y al servicio del cual ponemos este ensayo, en primer lugar, para la construcci\u00f3n de nuestra corriente Socialismo o Barbarie y de cada uno de sus componentes.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda:<\/b><\/p>\n<p>AA.VV.: <i>El desaf\u00edo de Rosa Luxemburgo.<\/i> Buenos Aires, Proceso, 1972.<\/p>\n<p>Beham, Tom: <i>El resistible ascenso de Mussolini.<\/i> Londres, Bookmarks, 2003.<\/p>\n<p>Bensa\u00efd, Daniel: \u201cSobre el retorno de la cuesti\u00f3n pol\u00edtico-estrat\u00e9gica\u201d. IPS, 2007.<\/p>\n<p>Clausewitz, Carl: <i>De la guerra. <\/i>Buenos Aires,<i> <\/i>Terramar, 2005.<\/p>\n<p>Engels, Friedrich: \u201cIntroducci\u00f3n a <i>La guerra civil en Francia<\/i>\u201d (1891). En <i>Obras escogidas<\/i> de Marx y Engels, tomo II, Buenos Aires, Cartago, 1984.<\/p>\n<p>Frolich, <i>Rosa Luxemburg.<\/i> Londres, Bookmarks, 1994.<\/p>\n<p>Harman, Chris y Potter, Tim: \u201cEl gobierno obrero\u201d.<\/p>\n<p>Lenin, V.I.: <i>El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. <\/i>En <i>Obras completas<\/i>, tomo XXXIII, Buenos Aires, Cartago, 1971.<\/p>\n<p>Luxemburgo, Rosa: <i>Obras escogidas.<\/i> Buenos Aires,<i> <\/i>Ant\u00eddoto, 2004.<i><\/i><\/p>\n<p><i>\u00bfReforma social y revoluci\u00f3n?<\/i> Buenos Aires, Luxemburg, 2010.<\/p>\n<p>\u201cSocialdemocracia y parlamentarismo\u201d,. 1904, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>\u201cSpeeches to Stuttgart Congress\u201d, 3 y 4 de octubre de 1898, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>\u201cUna cuesti\u00f3n de t\u00e1ctica\u201d, 6 de julio de 1899, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>\u201cThe Dreyfus Affair and the Millerand Case\u201d, <i>Cahiers de la Quinzaine<\/i> 11.<\/p>\n<p>\u201cLa crisis socialista en Francia\u201d, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>\u201cSpeech to the Hanover Congres\u201d, octubre 1899, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>\u201cEl oportunismo y el arte de lo posible\u201d, septiembre 1899, Luxemburg Internet Archive.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest: <i>El poder y el dinero.<\/i> M\u00e9xico, Siglo XXI.<\/p>\n<p>\u201cEnsayo sobre los escritos de Trotsky sobre el fascismo\u201d,<i> <\/i>en Le\u00f3n Trotsky, <i>Alemania, la revoluci\u00f3n y el fascismo.<\/i> M\u00e9xico, Juan Pablos, 1975.<\/p>\n<p>\u201cRosa Luxemburgo y la socialdemocracia alemana\u201d, marzo 1971, MIA.<\/p>\n<p>Michels, Robert: <i>Los partidos pol\u00edticos. <\/i>Buenos Aires, Amorrortu, 1991.<\/p>\n<p>Sabado, Fran\u00e7ois: <i>Elementos centrales de estrategia revolucionaria en los pa\u00edses capitalistas desarrollados<\/i>, 2008.<\/p>\n<p>&#8211; \u201cQuelques remarques su la question du gouvernemente\u201d, <i>Inprecor<\/i> 592\/3, abril 2013.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto: <i>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/i>. Buenos Aires, Gallo Rojo, 2012.<\/p>\n<p>\u201cLenin en el siglo XXI\u201d, www.socialismo-o-barbarie.org.<\/p>\n<p>Schmitt, Carl: <i>Teor\u00eda del partisano.<\/i><\/p>\n<p>Traverso, Enzo: <i>Los or\u00edgenes de la violencia nazi. <\/i>Nueva York, The New Press, 2003.<\/p>\n<p><i>-La historia como campo de batalla. <\/i>Buenos Aires, FCE, 2012.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: <i>Stalin, el gran organizador de derrotas. <\/i>Buenos Aires, El Yunque, 1974.<\/p>\n<p><i>Bolchevismo y stalinismo. <\/i>Buenos Aires, El Yunque, 1975.<\/p>\n<p><i>\u00bfAd\u00f3nde va Francia? <\/i>M\u00e9xico, Juan Pablos, 1975.<\/p>\n<p><i>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania. <\/i>Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2004.<i><\/i><\/p>\n<p>\u201cLas notas de Friedrich Engels sobre la guerra 1870-71\u201d, 19 de marzo de 1924, CEIP.<\/p>\n<p>\u201cIntroducci\u00f3n a <i>A cinco a\u00f1os de la Internacional Comunista<\/i>\u201d, 24 de mayo de 1924, MIA.<\/p>\n<p>\u201cLa responsabilidad del Partido Comunista Alem\u00e1n\u201d, 21 de mayo de 1924, MIA.<\/p>\n<p>\u201cCamino a la revoluci\u00f3n europea\u201d, 11 de abril de 1924, MIA.<\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> .- Un an\u00e1lisis de este tipo es el que promueve el PTS de la Argentina. El PO argentino ni siquiera se ha tomado la molestia de estudiar cr\u00edticamente estos procesos (\u00a1m\u00e1s bien, se enorgullecen de lo contrario!), un rasgo de empirismo que le podr\u00eda cobrar una pesada factura ante cualquier proceso revolucionario de importancia. Volveremos sobre ambas corrientes en el anexo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref2\">[2]<\/a>.- Otras vertientes del movimiento trotskista cayeron en explicaciones subjetivistas, dando lugar a no menos graves desv\u00edos pol\u00edticos que las corrientes trotskistas mayoritarias y el rechazo a la defensa incondicional de la URSS promovida por Trotsky. Es el caso, entre otros, de Max Schachtman, que configur\u00f3 una adaptaci\u00f3n a las teor\u00edas del \u201ctotalitarismo\u201d en boga en la inmediata segunda posguerra (y nuevamente hoy, post ca\u00edda del Muro, en el debate historiogr\u00e1fico), que de manera interesada igualaban la naturaleza del stalinismo y el nazismo, y terminaba<i> capitulando a la democracia <\/i>imperialista de EE.UU.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref3\">[3]<\/a>.- Al respecto Trotsky se\u00f1ala lo siguiente: \u201cEngels llega finalmente a la estrategia, a este terreno independiente, el m\u00e1s elevado del arte militar, que sin embargo est\u00e1 relacionado, a trav\u00e9s de un complicado sistema de palancas y correas de transmisi\u00f3n, con la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la cultura y la administraci\u00f3n\u201d (\u201cLas notas de Friedrich Engels sobre la guerra de 1870-71\u201d).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref4\">[4]<\/a>.- Es conocido que Lenin fue muy cauto respecto de toda cr\u00edtica a la socialdemocracia alemana hasta que lo \u201cdespert\u00f3\u201d la capitulaci\u00f3n hist\u00f3rica de 1914. Posicionado contra Bernstein, ve\u00eda s\u00f3lo diferencias \u201ct\u00e1cticas\u201d entre Kautsky y Luxemburgo. Por otra parte, Trotsky hab\u00eda realizado cr\u00edticas an\u00e1logas a Rosa poniendo el acento en el car\u00e1cter cada vez m\u00e1s conservador del partido alem\u00e1n (en <i>Resultados y perspectivas<\/i>, 1906), pero luego volvi\u00f3 a acercarse a Kautsky en raz\u00f3n de las pelea en la socialdemocracia rusa, y lo apoy\u00f3 contra Rosa en el debate sobre la huelga pol\u00edtica de masas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref5\">[5]<\/a>.- Gramsci tambi\u00e9n desarroll\u00f3 un pensamiento estrat\u00e9gico, aunque m\u00e1s fragmentario y distorsionado por su encarcelamiento y la incomprensi\u00f3n de la batalla de Trotsky contra el stalinismo. No fue \u00e9ste su aspecto fuerte, sino m\u00e1s bien la problem\u00e1tica de la importancia de la pol\u00edtica en la acci\u00f3n de los revolucionarios, as\u00ed como sus agudos se\u00f1alamientos en materia de la construcci\u00f3n del partido; podr\u00edamos decir que fue el <i>gran \u201cfil\u00f3sofo pol\u00edtico\u201d <\/i>del marxismo revolucionario.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref6\">[6]<\/a>.- Nahuel Moreno intent\u00f3 fundar en las circunstancias objetivas el pasaje de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en socialista en la segunda posguerra para no tener que atribu\u00edrselo a la direcci\u00f3n burocr\u00e1tica, como s\u00ed hizo, de manera oportunista, el mandelismo. Pareci\u00f3 no darse cuenta, sin embargo, de que as\u00ed tambi\u00e9n habilitaba un tremendo desv\u00edo oportunista en la corriente que estaba construyendo, porque si la realidad se transformaba \u201cobjetivamente\u201d en socialista, los problemas estrat\u00e9gicos se reduc\u00edan a su m\u00ednima expresi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref7\">[7]<\/a>.- Ya la renuncia al pensamiento estrat\u00e9gico ocurre cuando se considera, de manera superficial e impresionista, que la revoluci\u00f3n socialista estar\u00eda \u201cfuera de la agenda hist\u00f3rica\u201d. Esto es propio de las corrientes del \u201cqu\u00e9 no hacer\u201d, caracterizadas, precisamente, por la renuncia <i>expl\u00edcita<\/i> al pensamiento estrat\u00e9gico, por una pr\u00e1ctica economicista vista como fin en s\u00ed misma<i>.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref8\">[8]<\/a>.- En el mismo sentido, pero desde el punto de vista del fascismo, Carl Schmitt dec\u00eda que \u201ctambi\u00e9n la pol\u00edtica contiene siempre, al menos como posibilidad, un elemento de enemistad, es decir, de enfrentamiento irreconciliable, el que con la guerra civil llega a su remate\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref9\">[9]<\/a>,- Aqu\u00ed entran las \u201cpr\u00e1cticas militares\u201d a medida que las corrientes vamos creciendo y que se van planteando mayores desaf\u00edos en materia de enfrentamientos directos. Pr\u00e1cticas que hay que saber llevar a cabo con criterios encuadrados en que lo que manda es siempre la pol\u00edtica, pero que, sin embargo, tienen su especificidad en materia de \u201ct\u00e9cnica militar\u201d (y no se trata aqu\u00ed de guerrillerismo, sino de los m\u00e9todos de acci\u00f3n directos apoyados en la experiencia de lucha hist\u00f3rica de la clase obrera: cortes de rutas, piquetes, autodefensa, milicias, etc\u00e9tera).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref10\">[10]<\/a>.- La maniobra de embolsamiento es un desborde de un ej\u00e9rcito por los flancos que finalmente se cierra dejando aislado al ej\u00e9rcito. Si este ej\u00e9rcito est\u00e1 en inferioridad de condiciones y no puede romper el cerco, termina <i>aniquilado<\/i> por el oponente. En la Segunda Guerra Mundial hubo muchas batallas por embolsamiento, algunas de ellas hist\u00f3ricas. La m\u00e1s conocida es la de la \u00faltima fase de Stalingrado (diciembre 1942-enero 1943), cuando el Ej\u00e9rcito Rojo termina embolsando al VI Ej\u00e9rcito de Von Paulus atrincherado dentro de la ciudad y lo destruye.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref11\">[11]<\/a>.- En la Argentina se tiene una experiencia a este respecto en lo que hace al movimiento de mujeres y la lucha por el derecho al aborto. Durante a\u00f1os la direcci\u00f3n del movimiento de mujeres en el pa\u00eds aplic\u00f3 la orientaci\u00f3n de que no deb\u00eda movilizarse masivamente por este derecho para no malquistarse con el gobierno \u201cprogresista\u201d; que el camino era el <i>lobby parlamentario<\/i> en los pasillos del edificio del Congreso. El resultado: el derecho al aborto a\u00fan no se conquist\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref12\">[12]<\/a>.- El diputado del FIT y dirigente del PO de la Argentina N\u00e9stor Pitrola declar\u00f3 a los medios que se encontraba \u201cmuy c\u00f3modo en el parlamento\u201d y que se hab\u00eda \u201cpreparado toda la vida\u201d para ejercer el cargo de diputado\u2026<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref13\">[13]<\/a>.- Engels protest\u00f3 porque le publicaron el texto mutilado de sus partes m\u00e1s revolucionarias; sin embargo, cedi\u00f3 finalmente a los argumentos de la direcci\u00f3n del partido de que saliera a la luz como ellos hab\u00edan dispuesto, con la justificaci\u00f3n de evitar que el partido fuera ilegalizado nuevamente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref14\">[14]<\/a>.- Es sintom\u00e1tico c\u00f3mo en la Argentina el FIT educ\u00f3 en sus campa\u00f1as electorales en lo contrario: en que ser\u00edan ellos los que resolver\u00edan los problemas bajo el slogan de \u201cnosotros, la izquierda\u201d como ant\u00eddoto a todos los problemas, de manera desligada de una lucha de clases en regla.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref15\">[15]<\/a>.- Esto explica, por ejemplo, casos como el del PO en la Legislatura de la Salta capital (provincia de la Argentina), donde a pesar de constituir la primera minor\u00eda parlamentaria, los legisladores burgueses se mancomunaron para impedir que asumiera la titularidad del cuerpo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref16\">[16]<\/a>.- El polit\u00f3logo de derecha simpatizante del nazismo Carl Schmitt no dec\u00eda otra cosa en su <i>Teor\u00eda del partisano<\/i> (1962): \u201cEl partisano moderno no espera ni gracia ni justicia del enemigo. Dio la espalda a la enemistad convencional, con sus guerras domesticadas, y se fue a un \u00e1mbito de otra enemistad verdadera, que se enreda en un c\u00edrculo de terror y contraterror hasta la aniquilaci\u00f3n total\u201d. Se trata de una guerra de \u201cenemistad absoluta\u201d que no reconoce ning\u00fan acotamiento.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref17\">[17]<\/a>.- Ver nuestra referencia al muro de los comuneros de P\u00e8re Lachaise en \u201cLas huellas de la historia\u201d, Roberto S\u00e1enz, www.socialismo-o-barbarie.org. Traverso cuenta en <i>Los or\u00edgenes de la violencia nazi <\/i>como la mayor\u00eda de las v\u00edctimas no murieron en los enfrentamientos, sino que fueron detenidos, llevados a campos de concentraci\u00f3n, juzgados sumariamente y fusilados, bajo una excusa deshumanizadora y \u201cdarwinista social\u201d que se\u00f1alaba que estas \u201cgentes\u201d eran parte de elementos \u201cpeligrosos, degenerados\u201d lo m\u00e1s \u201cbajo de la escala social\u201d motivados por una suerte de \u201canimalidad\u201d. De esta manera, la represi\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds, as\u00ed como los acontecimientos de la I Guerra Mundial, son tantos otros antecedentes del tipo de violencia contrarrevolucionaria encarnada por el nazismo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref18\">[18]<\/a>.- A comienzos de los a\u00f1os 30, al se\u00f1alar las bases program\u00e1ticas de la Oposici\u00f3n de Izquierda, Trotsky introducir\u00eda un criterio metodol\u00f3gico de suma importancia para el tema que estamos tratando aqu\u00ed: \u201cLa Oposici\u00f3n de Izquierda se basa en los cuatro primeros congresos de la Conmintern. Esto no significa que ella siga al pie de la letra sus decisiones, muchas de la cuales tuvieron un car\u00e1cter puramente conjetural y fueron contradichas por los eventos posteriores. Pero todos los principios esenciales (en relaci\u00f3n al imperialismo, al Estado burgu\u00e9s, la democracia y el reformismo, los problemas de la insurrecci\u00f3n; la dictadura del proletariado, sobre las relaciones con los campesinos y las naciones oprimidas, el trabajo en los sindicatos, el parlamentarismo, la pol\u00edtica de los frentes \u00fanicos) permanecen, a\u00fan hoy, como la expresi\u00f3n m\u00e1s elevada de la estrategia en la \u00e9poca de la crisis general del capitalismo\u201d. En Duncan Hallas, <i>Le\u00f3n Trotsky socialista revolucionario<\/i>: 41. La cita de Trotsky est\u00e1 tomada de los <i>Escritos 1932-33<\/i>: 51-55. Obs\u00e9rvese que en su listado Trotsky no incluye la t\u00e1ctica del gobierno obrero.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref19\">[19]<\/a>.- En \u201cSobre el retorno de la cuesti\u00f3n pol\u00edtico-estrat\u00e9gica\u201d, en el mismo sentido oportunista en materia estrat\u00e9gica, Bensa\u00efd agrega lo siguiente: \u201cEn el mismo punto nos hall\u00e1bamos enturbiados o golpeados en la \u00e9poca [se refiere a finales de los a\u00f1os 70. RS] por la adhesi\u00f3n de Mandel a la \u2018democracia mixta\u2019 a partir del reexamen de las relaciones entre soviet y constituyente en Rusia. Es evidente, en efecto, con m\u00e1s raz\u00f3n en pa\u00edses de tradici\u00f3n parlamentaria m\u00e1s que centenaria, que donde el principio del sufragio universal est\u00e1 establecido s\u00f3lidamente no se podr\u00eda imaginar un proceso revolucionario de otro modo que una transferencia de legitimidad que consagrase la preponderancia de un \u2018socialismo por la base\u2019 pero en interferencia con las formas representativas\u201d. Pero nos parece que aqu\u00ed se mezclan equivocadamente dos planos distintos: a) c\u00f3mo las formas de representaci\u00f3n directas, sovi\u00e9ticas, podr\u00e1n ganar su primac\u00eda, en correlaci\u00f3n con la experiencia que las masas vayan haciendo con las formas parlamentarias de la democracia burguesa, y b) el hecho de que s\u00ed hay experiencias hist\u00f3ricas que han demostrado que las formas de la democracia burguesa siempre han sido utilizadas contra las formas de poder de la clase obrera para reabsorberlas y liquidarlas. Ver el caso de la Constituyente disuelta por los bolcheviques a comienzos de 1918 o el ejemplo inverso de la Constituyente que estableci\u00f3 la Rep\u00fablica de Weimar en Alemania a mediados del a\u00f1o siguiente y que oper\u00f3, justamente, disolviendo las formas sovi\u00e9ticas emergentes en territorio alem\u00e1n. El paso de Mandel a la \u201cdemocracia mixta\u201d sembraba confusi\u00f3n, lo que se observa, incluso, en el ejemplo que da Bensa\u00efd cuando invocando esta misma f\u00f3rmula plantea la correcci\u00f3n de que el mandelismo haya apoyado la convocatoria electoral sandinista a las elecciones de 1990, que lo dejaron fuera del poder sin disparar un solo tiro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref20\">[20]<\/a>.- A veces se pierde de vista la insistencia con que Trotsky fundara en el fracaso de la revoluci\u00f3n alemana de octubre de 1923, la m\u00e1s grande derrota del proletariado de su tiempo, el punto de bisagra hacia la burocratizaci\u00f3n de la URSS y la pudrici\u00f3n de la Internacional Comunista y el partido bolchevique.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref21\">[21]<\/a>.- Harman y Potter se\u00f1alan al respecto lo siguiente: \u201cLo que estamos se\u00f1alando no quiere decir que bajo ninguna circunstancia un gobierno obrero real podr\u00eda ocurrir antes de la dictadura del proletariado. En el pasado ha habido gobiernos obreros cuya tarea m\u00e1s elemental era armar al proletariado, sin embargo, fueron excepciones extremas. Por ejemplo, los casos de Hungr\u00eda y Baviera en 1919, donde el poder burgu\u00e9s virtualmente colaps\u00f3 y el gobierno pas\u00f3 a manos de gente que se basaban en el slogan del Poder Sovi\u00e9tico\u201d (\u201cEl gobierno obrero\u201d). Sin embargo, agregamos, ambas experiencias terminaron frustr\u00e1ndose, y en ambos casos estaba presente el poder gravitatorio de la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref22\">[22]<\/a>.- Miguel Rossetto, uno de sus principales dirigentes, fue ministro de Agricultura en un gobierno, como el del PT, donde la \u201creforma agraria\u201d ha avanzado incluso menos que bajo la gesti\u00f3n abiertamente neoliberal de Fernando Henrique Cardoso, para no hablar de la vista gorda a los sistem\u00e1ticos asesinatos de sin tierras por parte de los hacendados.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref23\">[23]<\/a>.- El Partido Obrero de la Argentina cree que tiene una \u201caudiencia de millones\u201d porque su dirigente es invitado regularmente a los medios de comunicaci\u00f3n opositores al gobierno. Pero si esta invitaci\u00f3n es una gran oportunidad para ampliar la influencia pol\u00edtica general de los revolucionarios, ser\u00eda de una ceguera criminal perder de vista, tambi\u00e9n, lo relativamente epid\u00e9rmica es que hoy la \u201cinfluencia medi\u00e1tica\u201d y la importancia de traducir esta influencia difusa general en fuerza org\u00e1nica en el seno de la clase.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref24\">[24]<\/a>.- En un plano m\u00e1s general Carl Schmitt, polit\u00f3logo vinculado al nazismo pero muy agudo, dec\u00eda que Napole\u00f3n tenia una m\u00e1xima respecto del combate irregular que rezaba que \u201ccon partisanos hay que pelear a la manera de los partisanos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref25\">[25]<\/a> .- Ver de Tom Beham <i>The Resistible Rise of Benito Mussolini. <\/i>Al parecer, los ADP llegaron a alcanzar 20.000 integrantes organizados en 144 c\u00e9lulas, activos en 56 de las 71 provincias de Italia. Tambi\u00e9n Enzo Traverso en muy agudo en el an\u00e1lisis del pasaje de la \u201cpol\u00edtica parlamentaria\u201d a la guerra civil en el per\u00edodo de la entreguerra.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref26\">[26]<\/a>.- Es sabido que Trotsky tuvo un matiz t\u00e1ctico con la orientaci\u00f3n de Lenin, afirmando que era mejor denunciar que la guarnici\u00f3n de Petrogrado estaba siendo retirada de la ciudad por Kerenski para dejar la capital de la revoluci\u00f3n a merced del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, y plantear la necesidad de un Comit\u00e9 Militar Revolucionario que asumiera su defensa. Era una excusa para poner en marcha la preparaci\u00f3n de la insurrecci\u00f3n, posici\u00f3n t\u00e1ctica que tuvo mayor\u00eda en el CC bolchevique. Sin embargo, se trataba de una cobertura pol\u00edtica que no cambiaba el fondo del asunto planteado por Lenin: <i>que el partido deb\u00eda abocarse inmediatamente, de manera pr\u00e1ctica, a organizar la toma del poder.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref27\">[27]<\/a>.- Este apartado es una versi\u00f3n corregida de uno del mismo nombre parte de nuestro texto \u201cA cien a\u00f1os del <i>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/i>\u201d, que publicamos nuevamente aqu\u00ed porque hace a los objetivos de este ensayo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref28\">[28]<\/a>.- A comienzos de 1920, a prop\u00f3sito del llamado \u201cdebate sobre los sindicatos\u201d se dio una interesante discusi\u00f3n entre Lenin y Bujarin cuando el primero defini\u00f3 el car\u00e1cter del estado proletario como \u201cestado obrero y campesino\u201d, y luego se corrigi\u00f3 definiendo que el estado obrero en la URSS era uno con deformaciones burocr\u00e1ticas. En cualquier caso, expresaba todos los problemas de \u201crepresentaci\u00f3n\u201d planteados en el estado posrevolucionario y c\u00f3mo el partido deb\u00eda evitar \u201cfusionarse\u201d con \u00e9l.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref29\">[29]<\/a>.- Su evaluaci\u00f3n era que la democracia de masas era \u201cimposible\u201d y que una \u201cley de hierro de las oligarqu\u00edas pol\u00edticas\u201d se impon\u00eda siempre, ineluctablemente. Michels fue del reformismo a la adoraci\u00f3n de figuras carism\u00e1ticas como Mussolini, llamadas a resolver desde arriba los problemas \u201cirresolubles\u201d de la democracia pol\u00edtica.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref30\">[30]<\/a>.- Recordemos que Weber hab\u00eda hablando de la \u201cjaula de hierro\u201d a la que estaban sometidas las masas bajo el capitalismo, y que les imposibilitaba \u201corg\u00e1nicamente\u201d tomar en sus propias manos su destino.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/pastora\/Documents\/000_%20A%20proximo%20%20peri%C3%B3dico\/285\/Art%C3%ADculo%20estrategia\/140415-00%20Estrategia%20163.doc#_ftnref31\">[31]<\/a>.- En <i>Los or\u00edgenes de la violencia nazi<\/i>, Enzo Traverso plantea lo mismo que se\u00f1alamos aqu\u00ed: que en la base de su brillante an\u00e1lisis de la socialdemocracia alemana, Michels planteaba la supuesta \u201cimposibilidad\u201d de la clase obrera a emanciparse por s\u00ed misma.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reivindicaciones, partido y poder Ver en .PDF A la memoria del Negro Oscar, con quien \u201ccafete\u00e1bamos\u201d a finales de la d\u00e9cada del 90 en Jos\u00e9 C. 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