{"id":5009,"date":"2015-05-24T13:33:21","date_gmt":"2015-05-24T16:33:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=5009"},"modified":"2019-11-20T01:06:38","modified_gmt":"2019-11-20T04:06:38","slug":"critica-al-giro-decolonial-entre-el-anticomunismo-y-el-populismo-reformista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=5009","title":{"rendered":"Cr\u00edtica al giro decolonial:  entre el anticomunismo y el populismo reformista"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siglo XXI trajo consigo una profundizaci\u00f3n de la lucha de clases en diferentes partes del orbe, principalmente con el desarrollo del actual ciclo de rebeliones populares contra gobiernos neoliberales y\/o dictatoriales. En el caso de Am\u00e9rica Latina, durante la primera d\u00e9cada del siglo se produjeron varias de estas rebeliones, principalmente en los pa\u00edses del Cono Sur, fruto de las cuales cayeron muchos presidentes afines al \u201cConsenso de Washington\u201d y surgieron gobiernos populistas y\/o nacionalistas-burgueses como Ch\u00e1vez en Venezuela, Lula en Brasil, Morales en Bolivia, Kirchner en Argentina, etc.<\/p>\n<p>Este nuevo contexto pol\u00edtico internacional, aunado al fortalecimiento de los denominados movimientos sociales en la regi\u00f3n (indigenismo\/zapatismo, feminismo, ecologismo, desocupados), propiciaron el desarrollo de varios proyectos te\u00f3rico-pol\u00edticos que cuestionaron el \u201cconsenso neoliberal\u201d reinante en los 80 y 90, aunque sin plantear una perspectiva de lucha por el socialismo. Por el contrario, se limitaron a realizar una cr\u00edtica antineoliberal en clave reformista, cuyo \u00e9nfasis es realizar cambios parciales al capitalismo dentro de los l\u00edmites institucionales del mismo Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>El denominado \u201cproyecto\u201d o \u201cgiro\u201d decolonial hace parte de este entramado de perspectivas \u201ccr\u00edticas\u201d y de \u201cliberaci\u00f3n\u201d. Sus or\u00edgenes los podemos datar a finales de los setenta e inicios de los ochenta, cuando algunos de sus actuales referentes te\u00f3ricos delinearon sus categor\u00edas fundantes y an\u00e1lisis hist\u00f3ricos con apoyo en la teor\u00eda de la dependencia.1 Pero hasta hace algunos a\u00f1os se transform\u00f3 en la nueva \u201cmoda intelectual\u201d que recorre los pasillos de muchas universidades de Am\u00e9rica Latina, sirviendo como <em>corpus te\u00f3rico<\/em> al activismo del autonomismo y populismo reformista.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 plantea el giro decolonial? Su propuesta consiste en rechazar la \u201cmodernidad\u201d, pues representa la \u201ccolonialidad del poder\u201d que se constituy\u00f3 a partir de la conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Renuncia a pelear por la emancipaci\u00f3n social y desprecia cualquier propuesta universal de lucha para los explotados y oprimidos, pues esto equivale a reproducir un nuevo meta-relato \u201ctotalitario\u201d propio de la modernidad, de la cual son part\u00edcipes por igual el cristianismo, liberalismo y\u2026 \u00a1el marxismo! Lanza ataques contra el materialismo hist\u00f3rico y su perspectiva de lucha de clases, al mismo tiempo que rechaza la organizaci\u00f3n de partidos de vanguardia leninista (\u00a1a los que califica de mesi\u00e1nicos cristianos!) y sus \u201cprogramas enlatados\u201d. En contraposici\u00f3n, fomenta la construcci\u00f3n de \u201cmovimientos de retaguardia\u201d cuya orientaci\u00f3n consiste en \u201cpreguntar y escuchar\u201d, al estilo del zapatismo y otros movimientos autonomistas. En el plano program\u00e1tico, su orientaci\u00f3n radica en \u201cdescolonizar\u201d el conocimiento, por lo cual caracteriza como grandes avances a los gobiernos populistas de la regi\u00f3n, en particular a Evo Morales en Bolivia y el chavismo en Venezuela, por desarrollar una nueva \u201cplataforma epist\u00e9mica\u201d en Am\u00e9rica Latina. En fin, el giro decolonial se inscribe en la l\u00f3gica del Foro Social Mundial (FSM) y su propuesta de \u201cotro mundo es posible\u201d, combinando rasgos reformistas y anti-comunistas.<\/p>\n<p>En el presente trabajo realizaremos un debate a fondo con el giro decolonial, el cual asumimos como parte de las luchas te\u00f3ricas inscritas en el actual recomienzo hist\u00f3rico de las luchas de los explotados y oprimidos, producto del cual se est\u00e1n est\u00e1 reabriendo importantes discusiones estrat\u00e9gicas entre la vanguardia y el conjunto de las corrientes de izquierda. En este sentido daremos particular \u00e9nfasis a rebatir los ataques sin fundamento contra el marxismo de autores como An\u00edbal Quijano, Walter Mignolo y Ram\u00f3n Grosfoguel, aprovechando para presentar a las nuevas generaciones militantes aspectos centrales de las elaboraciones te\u00f3ricas de los principales autores del materialismo hist\u00f3rico (Marx, Lenin, Engels, Trotsky) y las de nuestra corriente Socialismo o Barbarie (SoB), esperando aportar a su proceso de formaci\u00f3n pol\u00edtica de cara al gran desaf\u00edo que nos plantea la lucha de clases en la actualidad: <em>reintroducir la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI entre la clase obrera, los explotados y oprimidos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> La historiograf\u00eda decolonial: una interpretaci\u00f3n esencialista del proceso hist\u00f3rico<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Para comprender y debatir las categor\u00edas centrales del giro decolonial, es preciso iniciar con la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica que realizan sobre la constituci\u00f3n del capitalismo, la configuraci\u00f3n de la \u201cmatriz colonial del poder\u201d y la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Esto es un punto nodal de su propuesta para dirigir sus ataques contra la modernidad y, especialmente, para entablar un debate intelectualmente deshonesto contra el marxismo y su interpretaci\u00f3n materialista de la historia, achac\u00e1ndole posturas que son exclusivas del estalinismo sovi\u00e9tico e invisibilizando otras perspectivas te\u00f3ricas de la tradici\u00f3n del socialismo revolucionario, en particular las elaboraciones del trotskismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La \u201cmatriz colonial del poder\u201d en la historiograf\u00eda decolonial<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Para los decolonialistas el desarrollo hist\u00f3rico se comprende desde la \u201ccolonialidad\u201d, la cual \u201cconsiste en develar la l\u00f3gica encubierta que impone el control, la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n, una l\u00f3gica oculta tras el discurso de la salvaci\u00f3n, el progreso, la modernizaci\u00f3n y el bien com\u00fan\u201d (Mignolo, 2007: 32). Est\u00e1 se encuentra relacionada con la modernidad, la cual asocian org\u00e1nicamente con el proceso hist\u00f3rico mediante el cual Europa se constituy\u00f3 como regi\u00f3n hegem\u00f3nica, por lo cual sostienen una peculiar conclusi\u00f3n: <em>\u00a1no se puede ser moderno sin ser colonial!<\/em><\/p>\n<p>Producto de la dial\u00e9ctica \u201cmodernidad\/colonialidad\u201d aducen que se configur\u00f3 una \u201cmatriz colonial del poder\u201d, clave estrat\u00e9gica para comprender las relaciones pol\u00edticas mundiales instauradas por Europa desde la conquista de Am\u00e9rica en el siglo XVI, lo cual explica el \u201ccomponente colonial de la modernidad\u201d (Mignolo, 2007). As\u00ed, el \u00e1ngulo central para comprender el desarrollo hist\u00f3rico son las relaciones\/contradicciones de poder entre el \u201ccentro\u201d y la \u201cperiferia\u201d (nociones tomadas de la teor\u00eda de la dependencia) y el capitalismo es asumido como un sistema ya plenamente constituido desde el siglo XVI, aunque se reconoce que tuvo \u201cmomentos hist\u00f3ricos derivados\u201d con la Ilustraci\u00f3n, Revoluci\u00f3n Industrial y, m\u00e1s recientemente, finalizada la Segunda Guerra Mundial y el ascenso de los Estados Unidos como potencia hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>Esta es una interpretaci\u00f3n abstracta y sin ninguna densidad hist\u00f3rica, pues la centralidad del an\u00e1lisis gira en torno a nociones geopol\u00edticas carentes de cualquier anclaje de clase, incurriendo en caracterizaciones con marcados sesgos esencialistas para explicar el desarrollo hist\u00f3rico; por un lado, nos presentan una versi\u00f3n monol\u00edtica de Europa\/Occidente capitalista, euroc\u00e9ntrica y racista, por el otro una versi\u00f3n rom\u00e1ntica de las regiones no-europeas\/occidentales, colonizadas y expoliadas por la modernidad. Ram\u00f3n Grosfoguel reproduce con precisi\u00f3n esta deriva esencialista decolonial, al situar la asimetr\u00eda entre las \u201cpoblaciones occidentales\u201d y las \u201cno-occidentales\u201d como la contradicci\u00f3n central del proceso hist\u00f3rico mundial: \u201cEl sistema-mundo entonces es mucho m\u00e1s que un sistema econ\u00f3mico, es una matriz colonial de poder compuesta por todo un sistema complejo en red de m\u00faltiples y heterog\u00e9neas relaciones de poder enredadas entre s\u00ed que privilegian a las poblaciones occidentales (euro-norteamericanas, euro-mexicanas, euro-colombianas, etc.) sobre las poblaciones no-occidentales\u201d (Grosfoguel, 2008: 25).<\/p>\n<p>A partir de esto los decolonialistas emprenden ataques contra la modernidad en su conjunto, pero con mayor \u00e9nfasis contra la perspectiva materialista de la historia, a la cual reprochan no romper con la \u201ccolonialidad del poder\u201d y sostener un proyecto de \u201cemancipaci\u00f3n universal\u201d enmarcado en el paradigma de la modernidad euroc\u00e9ntrica, similar al cristianismo y liberalismo. En realidad los argumentos decoloniales contra el materialismo hist\u00f3rico son de muy bajo nivel te\u00f3rico, en su mayor\u00eda sustentados en postulados del posmodernismo y en\u00a0 muchos \u201clugares comunes\u201d del anticomunismo de la Guerra Fr\u00eda.2<\/p>\n<p>Esto se aprecia desde el arranque de sus cr\u00edticas pues, de forma totalmente abusiva, incluyen al materialismo hist\u00f3rico en la misma \u201cmodernidad\u201d del cristianismo y liberalismo. Esta falsa idea de una \u201cmodernidad homog\u00e9nea\u201d es muy propia del posmodernismo, cuando en realidad debe ser considerado como un fen\u00f3meno sumamente contradictorio (o una \u201cmodernidad doble\u201d en palabras de Alan Rush), pudi\u00e9ndose encontrar \u201cmodernistas afirmativos\u201d que reivindican los valores hegem\u00f3nicos del pensamiento racionalista burgu\u00e9s, pero tambi\u00e9n los \u201cmodernistas cr\u00edticos\u201d que cuestionan las sociedades modernas burguesas y colocan su \u00e9nfasis en las contradicciones sociales, como es el caso del marxismo y la perspectiva materialista de la historia (Garc\u00eda, 2007).<\/p>\n<p>Por otra parte, los decolonialistas arguyen que el marxismo realiza un enfoque euroc\u00e9ntrico, economicista y teleol\u00f3gico de la historia, sustentando en las categor\u00edas \u201cahist\u00f3ricas\u201d de \u201cmodos de producci\u00f3n\u201d y \u201clucha de clases\u201d. De acuerdo a An\u00edbal Quijano, en el materialismo hist\u00f3rico (y otras visiones euroc\u00e9ntricas) \u201csubyace la idea de que de alg\u00fan modo las relaciones entre los componentes de una estructura societal son dadas, ahist\u00f3ricas, eso es, son el producto de la actuaci\u00f3n de alg\u00fan agente anterior a la historia de las relaciones entre las gentes (\u2026) Si en Marx se hace tambi\u00e9n intervenir acciones humanas en el origen de las \u2018relaciones de producci\u00f3n\u2019, para el materialismo hist\u00f3rico eso ocurre por fuera de toda subjetividad\u201d (Quijano, 2007: 97).<\/p>\n<p>En realidad el materialismo hist\u00f3rico dista much\u00edsimo de esta \u201ccaricatura\u201d que nos ofrecen Quijano y otros decolonialistas. Marx y Engels dedicaron grandes esfuerzos a la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica, pues resultaba determinante descifrar el funcionamiento real de la acumulaci\u00f3n capitalista para consolidar una nueva econom\u00eda pol\u00edtica desde los intereses de la clase obrera y los oprimidos.\u00a0 Pero esto nunca lo realizaron desde una perspectiva economicista, por el contrario, siempre estuvo orientado a esclarecer el funcionamiento hist\u00f3rico de las sociedades.<\/p>\n<p>Esto se aprecia en <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, donde Marx comienza a desarrollar varias de las categor\u00edas centrales del materialismo hist\u00f3rico, realizando un abordaje de la historia desde la \u201cciencia real\u201d y analizando el \u201cproceso pr\u00e1ctico de desarrollo de los hombres\u201d. Ah\u00ed Marx establece una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre las formas de producci\u00f3n social y la historia de las sociedades humanas, destacando que el \u201cprimer hecho hist\u00f3rico\u201d es la producci\u00f3n de medios para satisfacer las necesidades de los seres humanos.<\/p>\n<p>Siguiendo con este razonamiento, Marx analiza que la producci\u00f3n es la clave para comprender el funcionamiento de las formaciones sociales, dado que \u201crepresenta ya una forma determinada de la actividad de estos individuos, una forma establecida de manifestar su vida, un <em>modo de vida<\/em> fijado. La forma en que los individuos manifiestan su vida refleja exactamente eso que son. Eso que son coincide, entonces, con su producci\u00f3n, tanto con lo <em>que<\/em> producen como con la forma <em>en que <\/em>lo producen. Lo que son los individuos depende, pues, de las condiciones materiales de su producci\u00f3n\u201d (Marx, sin data: 26).<\/p>\n<p>En Marx las relaciones sociales de producci\u00f3n son la clave para comprender las formaciones sociales, lo cual, insistimos, no se reduce a un \u201ceconomicismo vulgar\u201d, sino que abarca al conjunto de la vida social, incluyendo el plano de las ideas. Por eso Marx aduce que las relaciones materiales en la sociedad son el \u201clenguaje de la vida real\u201d, rechazando cualquier interpretaci\u00f3n fetichista de la realidad.\u00a0 Por esto Marx y Engels arrancan el <em>Manifiesto Comunista <\/em>con la c\u00e9lebre frase \u201cLa historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros d\u00edas es la historia de las luchas de de clases\u201d, estableciendo un criterio central para comprender el proceso hist\u00f3rico, tanto en sus permanencias y en su rupturas, algo determinante para el marxismo en tanto proyecto de emancipaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Lo anterior tambi\u00e9n niega cualquier indicio de \u201cteleolog\u00eda\u201d en el materialismo hist\u00f3rico, pues la lucha de clases plantea un escenario abierto de posibilidades hist\u00f3ricas, donde el factor agencial de los sujetos toma parte en el proceso hist\u00f3rico. Callinicos se\u00f1ala que \u201cel materialismo hist\u00f3rico no es una teor\u00eda teleol\u00f3gica de la evoluci\u00f3n social, y no s\u00f3lo niega que el capitalismo sea el \u00faltimo estadio del desarrollo hist\u00f3rico, sino que el comunismo, la sociedad sin clases (&#8230;) no es la consecuencia inevitable de las contradicciones del capitalismo, pues existe otra alternativa, lo que Marx llam\u00f3 \u2018la perdici\u00f3n mutua de las clases en conflicto\u2019 y Rosa Luxemburg \u2018barbarie\u2019\u201d (Callinicos, 2011: 98).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Capitalismo, colonizaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del trabajo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, Ram\u00f3n Grosfoguel emprende ataques contra Marx, a quien acusa de etapista porque desvincula la acumulaci\u00f3n originaria de la acumulaci\u00f3n ampliada de capital, lo cual tiene por objetivo \u201cliberar de responsabilidad\u201d a los europeos de las formas de explotaci\u00f3n colonial: \u201cEsta negaci\u00f3n de la coetaneidad en el tiempo es t\u00edpica de las formulaciones euroc\u00e9ntricas que conceptualizan el tiempo en etapas de la historia y expulsan hacia el pasado las formas de producci\u00f3n de la periferia no-europea para liberar de responsabilidad a los centros europeo\/euro\/norteamericanos de la explotaci\u00f3n ayer y hoy\u201d (Grosfoguel, 2008: 20).<\/p>\n<p>Esta acusaci\u00f3n de Grosfoguel es una vulgarizaci\u00f3n de las posturas de Marx que no resiste el menor an\u00e1lisis. Marx y Engels constituyeron un equipo de trabajo intelectual y pol\u00edtico que produjo elaboraciones monumentales, las cuales a\u00fan destacan por su riqueza estrat\u00e9gica. Pero no se debe perder de vista que tambi\u00e9n fue una obra pionera, estableciendo las bases fundacionales del comunismo cient\u00edfico y el materialismo hist\u00f3rico. De ah\u00ed que algunas de sus elaboraciones presenten desigualdades, pues su agenda de trabajo estuvo muy saturada en gran cantidad de temas y dejaron otros puntos de su elaboraci\u00f3n te\u00f3rica inacabados.3 Es el caso de las posiciones sobre el colonialismo, las cuales variaron mucho en el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX. A pesar de esto, Marx leg\u00f3 significativas hip\u00f3tesis de trabajo para comprender el desarrollo del capitalismo y las relaciones sociales de producci\u00f3n en las colonias (las cuales ser\u00e1n profundizadas por Trotsky), en particular sus apreciaciones generales sobre las formas combinadas de explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>En sus escritos sobre el colonialismo en <em>El capital<\/em>, Marx retoma su definici\u00f3n del capital como una relaci\u00f3n social din\u00e1mica, estableciendo que \u201clos medios de producci\u00f3n y de subsistencia pertenecientes al productor inmediato, al trabajador mismo, no son capital. S\u00f3lo se convierten en \u00e9l cuando sirven como medios para explotar y dominar el trabajo\u201d (Marx, 973: 746). N\u00f3tese que Marx no hace \u00e9nfasis en ning\u00fan r\u00e9gimen espec\u00edfico de extracci\u00f3n de plustrabajo, solamente se\u00f1ala que la relaci\u00f3n capitalista se establece a partir de la explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n del trabajo, cuya base es la \u201cexpropiaci\u00f3n del trabajador\u201d.<\/p>\n<p>Esto se complementa con sus elaboraciones en <em>Trabajo asalariado y capital<\/em> (citado en esta secci\u00f3n de <em>El capital<\/em>) donde plantea con todo detalle el car\u00e1cter combinado de la explotaci\u00f3n capitalista: \u201cUn negro es un negro. S\u00f3lo en condiciones determinadas se convierte en esclavo. Una m\u00e1quina de hilar algod\u00f3n es una m\u00e1quina de hilar algod\u00f3n. S\u00f3lo en determinadas condiciones se convierte <em>en capital<\/em>. Separada de estas condiciones, es tan poco capital como el oro es por s\u00ed mismo <em>dinero<\/em> o el az\u00facar <em>precio <\/em>del az\u00facar. El<em> capital <\/em>representa tambi\u00e9n relaciones sociales. <em>Se trata de relaciones burguesas de producci\u00f3n<\/em>, de las relaciones de producci\u00f3n de la sociedad burguesa\u201d (Marx, 1973: 745).<\/p>\n<p>Visto lo anterior, es claro que en Marx la explotaci\u00f3n capitalista pod\u00eda incorporar formas de explotaci\u00f3n diferentes al trabajo asalariado, aunque \u00e9sta continuara siendo la relaci\u00f3n social predominante en el capitalismo industrial, tesis que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se confirm\u00f3 plenamente, pues actualmente el mundo es mayoritariamente urbano y proletario, siendo la relaci\u00f3n salarial determinante en el capitalismo del siglo XXI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Capitalismo e imperialismo <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Como explicamos anteriormente, para los decolonialistas la \u201cmodernidad\u201d y la \u201ccolonialidad del poder\u201d son las categor\u00edas estrat\u00e9gicas para comprender el proceso hist\u00f3rico, cuya interrelaci\u00f3n genera la \u201cmatriz colonial de poder\u201d.\u00a0 De esta forma, todas las especificidades en las relaciones sociales de producci\u00f3n y las variaciones sustantivas en los reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n capitalista se diluyen en una abstracci\u00f3n ahist\u00f3rica. El \u201ccapitalismo eurocentrado\u201d y su \u201cmatriz colonial de poder\u201d es la definici\u00f3n determinante, estableci\u00e9ndose casi que una l\u00ednea directa entre la conquista espa\u00f1ola y las guerras mundiales del siglo XX: \u00a1Isabel de Castilla, Stalin y Roosevelt son parte de la misma \u201ccolonialidad del poder\u201d!<\/p>\n<p>A partir de esto los decolonialistas refutan la definici\u00f3n de imperialismo sintetizada por Lenin en su texto <em>El imperialismo, fase superior del capitalismo<\/em>. De acuerdo a Grosfoguel la \u201ccaracterizaci\u00f3n leninista que tanto ha influido en la discusi\u00f3n sobre el imperialismo en el siglo XX parte de una visi\u00f3n euroc\u00e9ntrica del capitalismo con su correspondiente concepci\u00f3n lineal y etapista del tiempo hist\u00f3rico: \u2018capitalismo comercial\u2019, \u2018capitalismo agrario\u2019, \u2018capitalismo industrial\u2019 y \u2018capitalismo financiero\u2019 son las cuatro fases sucesivas del capitalismo (\u2026) Esta posici\u00f3n asume una linealidad en la que las formas anteriores de trabajo se remplazan por las formas posteriores y en la que el capitalismo se identifica como el equivalente al trabajo asalariado. Otras formas de trabajo (semifeudal, esclavista, mercantil simple, etc.) son lanzadas al pasado al ser conceptualizadas como \u2018precapitalistas\u2019, cuando en realidad siempre co-existieron en la periferia colonial articuladas a la acumulaci\u00f3n de capital a escala mundial\u201d (Grosfoguel, 2008: 18-19).<\/p>\n<p>\u00bfSon atinadas est\u00e1s cr\u00edticas decoloniales hacia la categor\u00eda leninista de \u201cimperialismo\u201d? Lenin escribe <em>El imperialismo\u2026 <\/em>en 1916 con el objetivo de brindar una respuesta te\u00f3rica a un fen\u00f3meno enteramente novedoso y de enorme trascendencia para el movimiento socialista revolucionario: explicar el car\u00e1cter social y las perspectivas abiertas por la Primera Guerra Mundial. En este sentido el aporte de Lenin con esta obra fue gigantesco, pues demostr\u00f3 la transformaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial capitalista y sus implicaciones en\u00a0 las relaciones internacionales a inicios del siglo XX: \u201cEl capitalismo se ha transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial y de estrangulaci\u00f3n financiera de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n del planeta por un pu\u00f1ado de pa\u00edses \u2018adelantados\u2019. El reparto de este \u2018bot\u00edn\u2019 se efect\u00faa entre dos o tres potencias rapaces,\u00a0 y armadas hasta los dientes (Norteam\u00e9rica, Inglaterra, el Jap\u00f3n), que dominan en el mundo y arrastran a <em>su <\/em>guerra, por el reparto de <em>su <\/em>bot\u00edn, a todo el planeta\u201d (Lenin, 1970: 696).<\/p>\n<p>Debido a este an\u00e1lisis, Lenin comprendi\u00f3 de inmediato el car\u00e1cter imperialista de la Primera Guerra Mundial, la cual defini\u00f3 acertadamente como una \u201cguerra de conquista, de bandidaje y de rapi\u00f1a\u201d. M\u00e1s importante a\u00fan, atin\u00f3 a caracterizar que la guerra mundial no era un enfrentamiento b\u00e9lico m\u00e1s, sino que representaba un \u201cpunto de quiebre\u201d en la historia contempor\u00e1nea al generar una crisis irreversible del orden pol\u00edtico europeo.4 Esto lo captur\u00f3 Lenin en tiempo real (demostrando la sensibilidad pol\u00edtica que le distingu\u00eda) y, por lo mismo, calific\u00f3 al\u00a0 imperialismo como la \u201cantesala de la revoluci\u00f3n socialista\u201d, perspectiva que se demostrar\u00eda hist\u00f3ricamente correcta con el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa en 1917 (un a\u00f1o despu\u00e9s de escribir <em>El imperialismo\u2026<\/em>)<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 esto nos parezca algo poco significativo en la actualidad, pero contamos con la ventaja de que ya sabemos el \u201cfinal de la pel\u00edcula\u201d. Pero en tiempos de Lenin era una conclusi\u00f3n novedosa en las tiendas del socialismo revolucionario. Para ilustrar esto, basta con revisar algunos pasajes de la correspondencia entre Marx y Engels sobre el colonialismo en 1858, donde reflejan sus \u201cdudas\u201d sobre las posibilidades de triunfo de la revoluci\u00f3n socialista en Europa debido a que el capitalismo a\u00fan presentaba un papel ascendente al universalizar las relaciones sociales de producci\u00f3n: \u201cLa verdadera misi\u00f3n de la sociedad burguesa es la de crear el mercado mundial, al menos a grandes rasgos, as\u00ed como una producci\u00f3n basada en \u00e9ste (\u2026) Para nosotros, la cuesti\u00f3n dif\u00edcil es \u00e9sta: en el continente est\u00e1 a punto de estallar la revoluci\u00f3n, que adquirir\u00e1 en seguida car\u00e1cter socialista; \u00bfno ser\u00e1 ineludiblemente aplastada en este peque\u00f1o rinc\u00f3n, ya que, en un terreno mucho m\u00e1s amplio, el movimiento de la sociedad burguesa sigue a\u00fan en ascenso?\u201d (Marx, 1970: 93)<\/p>\n<p>Con <em>El imperialismo\u2026 <\/em>Lenin demuestra que el capitalismo ingresaba en \u201cuna fase particular de desarrollo\u201d al lograr un determinado grado de madurez, donde sus caracter\u00edsticas fundamentales se transformaron en su \u201cant\u00edtesis\u201d. Dicho en otros t\u00e9rminos, la sociedad burguesa hab\u00eda superado su movimiento \u201cascendente\u201d, sent\u00e1ndose las condiciones para un cambio epocal en la historia universal: \u00a1la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista en el horizonte pol\u00edtico de la clase obrera!<\/p>\n<p>Lo anterior desvalida las acusaciones de Grofoguel sobre el \u201cetapismo\u201d de Lenin en su comprensi\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico. Por el contrario, con su caracterizaci\u00f3n del imperialismo como la fase superior del capitalismo realiz\u00f3 un aporte novedoso para la comprensi\u00f3n materialista de la historia universal. Pero tambi\u00e9n conquist\u00f3 una herramienta estrat\u00e9gica para comprender la profundidad de la revoluci\u00f3n de febrero contra el zarismo y la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica que se abri\u00f3 en Rusia a partir de este momento, superando la formulaci\u00f3n cl\u00e1sica bolchevique que sosten\u00eda que la revoluci\u00f3n rusa ser\u00eda por sus fines burguesa, pero dirigida por la clase obrera en unidad con el campesinado, lo cual se sintetizaba en la consigna de \u201cdictadura democr\u00e1tica revolucionaria del proletariado y los campesinos\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido Lenin s\u00ed sostuvo una visi\u00f3n etapista de la revoluci\u00f3n rusa durante much\u00edsimos a\u00f1os pero, a diferencia de lo que se\u00f1ala Grosfoguel, no se origin\u00f3 por una valoraci\u00f3n esquem\u00e1tica en las formas de explotaci\u00f3n del trabajo, sino que se sustent\u00f3 alrededor de las relaciones pol\u00edticas entre las clases sociales y la necesidad de revolucionar la propiedad agraria. Para Lenin la burgues\u00eda liberal rusa era extremadamente d\u00e9bil e incapaz de liderar una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica a fondo contra el zarismo, mientras que exist\u00eda una comunidad de intereses democr\u00e1tico-populares entre el proletariado y campesinado que los potenciaba para luchar a fondo contra el r\u00e9gimen autocr\u00e1tico. As\u00ed, seg\u00fan la concepci\u00f3n de Lenin, la revoluci\u00f3n contra el zarismo ser\u00eda un punto de apoyo para fortalecer la lucha del proletariado por el socialismo y no la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda rusa, aspecto que lo diferenciaba de la otras concepciones etapistas de Plejanov y los mencheviques, quienes siempre sostuvieron que la revoluci\u00f3n deb\u00eda ser dirigida por la burgues\u00eda y no por la clase obrera.<\/p>\n<p>Lo anterior se confirma con las posiciones de Lenin en <em>Dos t\u00e1cticas de la socialdemocracia en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em> (escrito en 1905), donde a la vez que defiende el car\u00e1cter \u201cburgu\u00e9s\u201d de la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n rusa, tambi\u00e9n deja en claro que ser\u00eda un proceso donde se entrelazar\u00edan \u201celementos del pasado y del porvenir\u201d: \u201cNaturalmente, en una situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta se entrelazan elementos del pasado y del porvenir, se confunden uno y otro camino. El trabajo asalariado y su lucha contra la propiedad privada existen tambi\u00e9n bajo la autocracia, nacen incluso en el r\u00e9gimen feudal. Pero esto no nos impide en lo m\u00e1s m\u00ednimo distinguir l\u00f3gica e hist\u00f3ricamente las grandes fases del desarrollo. Pues todos nosotros contraponemos la revoluci\u00f3n burguesa y la socialista (\u2026), pero \u00bfse puede negar acaso que se entrelacen en la historia elementos aislados, <em>particulares<\/em> de una y otra revoluci\u00f3n? \u00bfAcaso la \u00e9poca de las revoluciones democr\u00e1ticas en Europa no registra una serie de movimientos socialistas y de tentativas socialistas?\u201d (Lenin, 1970b: 538).<\/p>\n<p>Esta cita desmiente las acusaciones de Grosfoguel sobre la \u201cnarrativa lineal euroc\u00e9ntrica del leninismo\u201d, pues Lenin s\u00ed ten\u00eda presente, aunque fuese de forma muy general y sin abandonar su perspectiva etapista, que en las revoluciones se combinaban \u201celementos aislados, <em>particulares<\/em>\u201d de diferentes fases del desarrollo hist\u00f3rico, aspecto que alcanzar\u00eda su punto de mayor lucidez con las elaboraciones de Trotsky.<\/p>\n<p>As\u00ed, la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica adquiere con Lenin una particular \u201cdial\u00e9ctica de clases\u201d, estableci\u00e9ndose una tensi\u00f3n permanente entre los fines burgueses y los sujetos sociales de la revoluci\u00f3n. Trotsky fue cr\u00edtico de esta perspectiva bolchevique, pues caracterizaba que resolv\u00eda de forma \u201calgebraica\u201d el problema del poder, aunque rescataba que tambi\u00e9n incorporaba un aspecto fuerte al plantear una colaboraci\u00f3n entre las clases para la revoluci\u00f3n: \u201cLenin planteaba la cuesti\u00f3n de una alianza de obreros y campesinos, irreconciliablemente opuesta a la burgues\u00eda liberal. La historia no hab\u00eda presenciado nunca semejante alianza. Se trataba de una experiencia, nueva por sus m\u00e9todos, de colaboraci\u00f3n de las clases oprimidas de la ciudad y el campo. Por esta misma raz\u00f3n, plante\u00e1base tambi\u00e9n como novedad el problema de las formas pol\u00edticas de colaboraci\u00f3n\u201d (Trotsky, 2000: 453). De ah\u00ed que, sin dejar de lado los l\u00edmites etapistas de esta concepci\u00f3n, Lenin siempre procur\u00f3 incorporar a otras clases sociales explotadas y oprimidas a la revoluci\u00f3n, en particular al campesinado que era una inmensa mayor\u00eda en Rusia.5<\/p>\n<p>Esta particular concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, sustentada sobre la acci\u00f3n directa de la clase obrera y los campesinos, le facilit\u00f3 a Lenin replantearse sus posturas con las <em>Tesis de abril<\/em>\u00a0 (1917), donde rompe con su etapismo previo y se posiciona por avanzar hacia una segunda fase de la revoluci\u00f3n \u201cque debe poner el Poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado\u201d, es decir, estableciendo una \u201csinton\u00eda fina\u201d entre los fines y los sujetos de la revoluci\u00f3n. Esto gener\u00f3 un debate intenso a lo interno del Partido Bolchevique, pues Lenin fue atacado por los \u201cviejos bolcheviques\u201d debido a que estaba distanci\u00e1ndose de las posiciones hist\u00f3ricas del partido. Ante esto Lenin insisti\u00f3 en la necesidad de saber apreciar los momentos pol\u00edticos y, haciendo gala de una riqu\u00edsima comprensi\u00f3n del marxismo distante de todo dogmatismo, asegur\u00f3 que \u201clas consignas y las ideas bolcheviques han sido, <em>en general<\/em>, plenamente confirmadas por la historia, pero <em>concretamente <\/em>las cosas han sucedido <em>de modo distinto <\/em>a lo que (quienquiera que fuese) pod\u00eda esperarse; han sucedido de modo m\u00e1s original, m\u00e1s peculiar, m\u00e1s variado\u201d (Lenin, sin data: 11).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es cierto que en <em>El imperialismo <\/em>Lenin se concentra en los aspectos econ\u00f3micos del proceso, lo cual se explica por la necesidad de fundamentar con datos s\u00f3lidos sus debates sobre la guerra mundial con la socialdemocracia europea, la cual se posicion\u00f3 a favor de la guerra. Pero tambi\u00e9n porque, como el mismo Lenin se\u00f1ala en varios pr\u00f3logos del texto, era una medida consciente para sortear la censura del zarismo 6, haciendo \u00e9nfasis en debates te\u00f3ricos en detrimento de otros m\u00e1s pol\u00edticos. Lastimosamente la honestidad intelectual de Grosfoguel no le alcanza para se\u00f1alar esto cuando lo acusa de \u201creduccionista econ\u00f3mico\u201d, demostrando la bajeza del \u201cdebate\u201d que realiza.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el debate de Lenin sobre el imperialismo siempre estuvo tensionado en torno a su perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista, haciendo eje en las discusiones estrat\u00e9gicas por encima de las situaciones coyunturales. Este es un rasgo com\u00fan de todas las elaboraciones de los grandes socialistas revolucionarios (Marx, Engels, Luxemburgo, Trotsky). Por esto afirmamos que su caracterizaci\u00f3n del imperialismo no es un reflejo del \u201cetapismo\u201d del que lo acusa Grosfoguel, todo lo contrario, fue un punto de partida para que Lenin repensara la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XX a partir de los desarrollos de la lucha de clases, pues como el mismo afirmara en las <em>Tesis de abril, <\/em>\u00a0\u201cel marxismo debe tener en cuenta la vida misma, los hechos exactos de la <em>realidad<\/em>, y no continuar aferr\u00e1ndose a la teor\u00eda del ayer, que, como toda teor\u00eda, \u00fanicamente traza, en el mejor de los casos, lo fundamental, lo general, y s\u00f3lo de un <em>modo aproximado <\/em>abarca toda la complejidad de la vida\u201d (Lenin, s\/d: 12). As\u00ed razonaba y hac\u00eda pol\u00edtica el verdadero Lenin, muy distante de la vulgar caricatura dogm\u00e1tica de Guerra Fr\u00eda que nos presenta Grosfoguel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El imperialismo y la \u201cdial\u00e9ctica de las etapas hist\u00f3ricas\u201d <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de este cap\u00edtulo insistimos en que los ataques decoloniales al materialismo hist\u00f3rico son infundados, lo cual sustentamos en los ac\u00e1pites anteriores en referencia a las discusiones sobre las posiciones de Marx y Lenin. Pero donde no queda ninguna duda sobre la bajeza de los debates decoloniales es con respecto a una \u201cpeque\u00f1a\u201d omisi\u00f3n: <em>\u00a1Trotsky y la teor\u00eda del desarrollo desigual y combinado!<\/em> Aqu\u00ed ya las cosas pasan a otro nivel, pues Trotsky es el gran pensador estrat\u00e9gico del marxismo revolucionario en el siglo XX y quien realiz\u00f3 los mayores aportes para la actualizaci\u00f3n del enfoque materialista de la historia.7 De ah\u00ed que obviar la riqueza de su obra es muestra de un debate intelectualmente deshonesto.<\/p>\n<p>De acuerdo a Quijano, el \u201cmaterialismo hist\u00f3rico ha reconocido, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, que en su visi\u00f3n evolucionista y unidireccional de las clases sociales y de las sociedades de clase, hay pendientes problemas complicados. En primer lugar por la reiterada comprobaci\u00f3n de que incluso en los \u2018centros\u2019, algunas \u2018clases pre-capitalistas\u2019, el campesinado en particular, no sal\u00edan, ni parec\u00edan dispuestas a salir de la escena hist\u00f3rica del \u2018capitalismo\u2019, mientras otras, las clases medias, tend\u00edan a crecer conforme el capitalismo se desarrollaba. En segundo lugar, porque no era suficiente la visi\u00f3n dualista del pasaje entre \u2018precapitalismo\u2019 y \u2018capitalismo\u2019 respecto de las experiencias del \u2018Tercer Mundo\u2019, donde configuraciones de poder muy complejas y heterog\u00e9neas no corresponden a las secuencias y etapas esperadas en la teor\u00eda euroc\u00e9ntrica del capitalismo. Pero no logr\u00f3 encontrar una salida te\u00f3rica respaldada en la experiencia hist\u00f3rica y arrib\u00f3 apenas a la propuesta de \u2018articulaci\u00f3n de modos de producci\u00f3n\u2019, sin abandonar la idea de la secuencia entre ellos. Es decir, tales \u2018articulaciones\u2019 no dejan de ser coyunturas de la transici\u00f3n entre los modos \u2018precapitalistas\u2019 y el \u2018capitalismo\u2019. En otros t\u00e9rminos, consisten en la coexistencia \u2014 transitoria, por supuesto \u2014 del pasado y del presente de su visi\u00f3n hist\u00f3rica!\u201d (Quijano, 2007: 97).<\/p>\n<p>Nos disculpamos por la extensi\u00f3n de la cita, pero nos pareci\u00f3 necesario reproducirla totalmente para reflejar lo insustancial de la cr\u00edtica decolonial al materialismo hist\u00f3rico. Para nuestros lectores y lectoras m\u00e1s avezadas en la obra de Trotsky, desde ya resultar\u00e1 claro que este planteamiento de Quijano tiene la solidez de un castillo de naipes, pues todos estos cuestionamientos al materialismo hist\u00f3rico fueron problematizados dial\u00e9cticamente por el gran revolucionario ruso desde principios del siglo XX (\u00a1no despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial!), cuando perfil\u00f3 su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente en Rusia que, posteriormente, universalizar\u00eda a partir de las ense\u00f1anzas de la revoluci\u00f3n china de 1927.<\/p>\n<p>Anteriormente explicamos que Trotsky fue cr\u00edtico de la teor\u00eda etapista de la revoluci\u00f3n leninista, al considerar que no vinculaba en un mismo proceso la fase democr\u00e1tica con la perspectiva socialista, a la vez que resolv\u00eda de forma algebraica el tema del poder con el planteamiento de \u201cdictadura democr\u00e1tica revolucionaria del proletariado y los campesinos\u201d. Para Trotsky era necesario sumar al campesinado a la revoluci\u00f3n, pero estableciendo un papel de direcci\u00f3n del proletariado, pues era la \u00fanica forma de garantizar que transitara hacia una perspectiva socialista y no se detuviera en la fase democr\u00e1tico-burguesa. Como explicar\u00e1 m\u00e1s adelante, su formulaci\u00f3n colaboracionista entre la clase obrera y el campesinado la realizaba a partir de una \u201cmec\u00e1nica pol\u00edtica\u201d diferente, sustentada en otro programa, formas de partido y m\u00e9todos pol\u00edticos (Trotsky, 2000). Por esto no compart\u00eda la consigna bolchevique para la revoluci\u00f3n que, aunque garantizaba la independencia pol\u00edtica frente a la burgues\u00eda liberal, establec\u00eda desde el vamos un \u201cdique estrat\u00e9gico\u201d que bloqueaba la profundizaci\u00f3n del proceso revolucionario. Esta diferencia se resolvi\u00f3 en los hechos en 1917, cuando Lenin avanz\u00f3 hacia una perspectiva similar con las <em>Tesis de abril<\/em>, ante lo cual Trotsky se integr\u00f3 posteriormente al Partido Bolchevique pues las diferencias pasaron a ser meramente t\u00e1cticas (Trotsky tambi\u00e9n avanz\u00f3 en cuanto a sus criterios centristas en materia de organizaci\u00f3n, asumiendo la teor\u00eda del centralismo democr\u00e1tico de Lenin).<\/p>\n<p>Trotsky apoyaba su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente en una peculiar y novedosa interpretaci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico, la cual denomin\u00f3 la \u201cley del desarrollo desigual y combinado\u201d, que explic\u00f3 de la siguiente manera en su cap\u00edtulo primero de la <em>Historia<\/em><em> de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>:\u00a0 \u201cLas leyes de la historia no tienen nada de com\u00fan con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley m\u00e1s general del proceso hist\u00f3rico, no se nos revela en parte alguna con la evidencia y la complejidad con que la patentiza el destino de los pa\u00edses atrasados. Azotados por el l\u00e1tigo de las necesidades materiales, los pa\u00edses atrasados vense obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura deriva otra que, a falta de nombre m\u00e1s adecuado, calificaremos de ley del <em>desarrollo combinado<\/em>, aludiendo a la aproximaci\u00f3n de las distintas etapas del camino y a la confusi\u00f3n de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas\u201d (Trotsky, 2012: 33).<\/p>\n<p>A partir de esta concepci\u00f3n Trotsky actualiz\u00f3 el andamiaje estrat\u00e9gico del materialismo hist\u00f3rico al incorporar al imperialismo en la comprensi\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico-social universal. Con anterioridad Marx y Engels hab\u00edan se\u00f1alado el papel revolucionario de la burgues\u00eda en el proceso hist\u00f3rico, pues el capitalismo configur\u00f3 el car\u00e1cter universal\/cosmopolita de la producci\u00f3n y el consumo de las sociedades humanas. Esto les permiti\u00f3 comprender el car\u00e1cter internacionalista de la revoluci\u00f3n socialista, pero no alcanzaron a esbozar una estrategia revolucionaria realmente universal que abarcara a los pa\u00edses coloniales y semicoloniales.8<\/p>\n<p>Esta hip\u00f3tesis de Marx y Engels no se cumpli\u00f3, lo cual result\u00f3 claro a finales del siglo XIX e inicios del XX, cuando Trotsky inici\u00f3 su trayectoria militante. Esto explica la riqueza de su obra te\u00f3rica y estrat\u00e9gica, pues tuvo que buscar respuesta a los desaf\u00edos pol\u00edticos impuestos por la lucha de clases en un pa\u00eds como Rusia, donde el capitalismo se desarroll\u00f3 en el marco de un Estado autocr\u00e1tico absolutista y la clase social mayoritaria era el campesinado, pero que contaba con una joven y din\u00e1mica clase obrera producto de las inversiones industriales del capital imperialista europeo que, adem\u00e1s, mostraba un alto nivel de politizaci\u00f3n y combatividad social.<\/p>\n<p>Estas particularidades del desarrollo capitalista en Rusia y las experiencias de lucha de su joven clase obrera contra el zarismo, fueron el terreno f\u00e9rtil para que Trotsky captara la \u201cdial\u00e9ctica de las etapas hist\u00f3ricas\u201d, identificado los elementos desiguales y combinados en el proceso hist\u00f3rico: \u201cLos pa\u00edses atrasados se asimilan las conquistas materiales e ideol\u00f3gicas de las naciones avanzadas. Pero esto no significa que sigan a estas \u00faltimas servilmente, reproduciendo todas las etapas de su pasado (\u2026) El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evoluci\u00f3n de la humanidad. Con esto, se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las diferentes naciones. Obligados a seguir a los pa\u00edses avanzados, el pa\u00eds atrasado no se ajusta en su desarrollo a la concatenaci\u00f3n de las etapas sucesivas\u201d (Trotsky, 2012: 32).<\/p>\n<p>As\u00ed, para Trotsky el capitalismo en su fase imperialista era un factor clave que alteraba las relaciones entre las clases sociales en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales, a los cuales se les impon\u00eda el salto de etapas en su desarrollo hist\u00f3rico y se constitu\u00edan formaciones sociales combinadas totalmente nuevas, impidiendo que se produjera un desarrollo secuencial en la historia.<\/p>\n<p>Este enfoque <em>desigual<\/em> y <em>combinado <\/em>de la historia dista much\u00edsimo de la \u201carticulaci\u00f3n de modos de producci\u00f3n\u201d sostenida por el estructuralismo en la segunda mitad del siglo XX, pues no plantea la \u201ccoexistencia\u201d temporal de modos de producci\u00f3n ni la \u201csecuencia\u201d lineal entre los mismos. Para Trotsky estas formaciones sociales combinadas son algo <strong>nuevo<\/strong> que rompen con cualquier \u201cesquematismo pedantesco\u201d, dando lugar a realidades sociales muy complejas: \u201cEl desarrollo de una naci\u00f3n hist\u00f3ricamente atrasada hace forzosamente que se confundan en ella, de una manera caracter\u00edstica, las distintas fases del proceso hist\u00f3rico. Aqu\u00ed, el ciclo presenta, enfocado en su totalidad, un car\u00e1cter confuso, embrollado, mixto\u201d (Trotsky, 2012: 32).<\/p>\n<p>Visto lo anterior, es claro que los debates decoloniales contra el materialismo hist\u00f3rico no tienen pies ni cabeza. En realidad sus argumentos est\u00e1n dirigidos contra el \u201cmarxismo\u201d vulgar y esquem\u00e1tico del estalinismo, pero de forma muy deshonesta generalizan que es contra el materialismo hist\u00f3rico. Esto explica que Quijano no se refiera a la obra de Trotsky cuando denuncia la interpretaci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico euroc\u00e9ntrica y secuencial del \u201cmarxismo\u201d, pues le impedir\u00eda sostener la gran cantidad de sandeces con que configuran su proyecto decolonial. Este mismo m\u00e9todo de discusi\u00f3n se reproduce en el debate historiogr\u00e1fico central para los decolonialistas: la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica \u00bffeudal o capitalista?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda decolonial sostiene que la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica fue producto de la expansi\u00f3n comercial mercantilista, lo cual determin\u00f3 el car\u00e1cter capitalista de las sociedades coloniales. Aunado a esta interpretaci\u00f3n, los decolonialistas nuevamente incurren en un debate falso contra el marxismo, al generalizar que, desde el enfoque \u201csecuencial\u201d del materialismo hist\u00f3rico, la colonizaci\u00f3n del continente fue asumida como feudal.<\/p>\n<p>A partir de este prejuicio intelectual, Quijano caracteriza que el materialismo hist\u00f3rico es una \u201cteor\u00eda de una secuencia hist\u00f3rica unilineal y universalmente v\u00e1lida entre las formas conocidas de trabajo y de control del trabajo\u201d, por lo que plantea la necesidad de reabrir el debate sobre la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica como una \u201ccuesti\u00f3n mayor del debate cient\u00edfico-social contempor\u00e1neo\u201d: \u201cDesde el punto de vista euroc\u00e9ntrico, reciprocidad, esclavitud, servidumbre y producci\u00f3n mercantil independiente, son todas percibidas como una secuencia hist\u00f3rica previa a la mercantilizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo (\u2026) En Am\u00e9rica la esclavitud fue deliberadamente establecida y organizada como mercanc\u00eda para producir mercanc\u00edas para el mercado mundial y, de ese modo, para servir a los prop\u00f3sitos y necesidades del capitalismo.\u201d (Quijano, 2000: 219).<\/p>\n<p>Esta cita de Quijano demuestra su total desconocimiento de las elaboraciones del marxismo sobre la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Aunque Marx no realiz\u00f3 un estudio pormenorizado del car\u00e1cter social de la colonizaci\u00f3n en Am\u00e9rica, aunque s\u00ed leg\u00f3 importantes apuntes de trabajo sobre las formas combinadas de explotaci\u00f3n del trabajo en las colonias, entre los cuales figuran sus valoraciones sobre las plantaciones americanas y la explotaci\u00f3n capitalista mediante el trabajo esclavo. Esto lo retoma Henryk Grossmann 9 en su obra <em>La ley de acumulaci\u00f3n y derrumbe del sistema capitalista<\/em>: \u201cDesde el principio (\u2026) se trata, en lo que se refiere a estos territorios (\u2026) seg\u00fan la expresi\u00f3n de Marx, de \u2018una segunda clase de colonias, las plantaciones, que son desde el momento mismo de crearse especulaciones comerciales, centro de producci\u00f3n para el capitalismo mundial\u2019 (<em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>, tomo II). Se podr\u00eda poner en duda su car\u00e1cter capitalista, dado que aqu\u00ed son ocupados esclavos y no trabajadores asalariados. Marx responde a ello que \u2018aqu\u00ed existe un r\u00e9gimen de producci\u00f3n capitalista, aunque s\u00f3lo de un modo formal, puesto que la esclavitud de los negros excluye el libre trabajo asalariado (\u2026) Son, sin embargo, capitalistas los que manejan el negocio de la trata de negros\u2019\u201d (citado en Yunes, 2009: 215).<\/p>\n<p>Visto lo anterior, no aplican los se\u00f1alamientos de Quijano sobre el \u201csecuencialismo\u201d del materialismo hist\u00f3rico en torno a las formas de control del trabajo, por el contrario, como demuestra Grossmann, desde Marx ya se tiene claridad sobre las formas combinadas que pod\u00eda asumir la explotaci\u00f3n capitalista en contextos sociales espec\u00edficos, tal como sucedi\u00f3 en las colonias americanas.<\/p>\n<p>El mismo tipo de se\u00f1alamientos \u201ccr\u00edticos\u201d est\u00e1n presentan en los trabajos de Grosfoguel. En sus reproches contra el materialismo hist\u00f3rico aduce que \u201cSolamente desde una geopol\u00edtica del conocimiento eurocentrada se puede concluir que lo que pas\u00f3 en Europa como sucesi\u00f3n lineal de modos de producci\u00f3n pas\u00f3 igualmente en todo el planeta. Nunca hubo feudalismo en \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Latina. Lo que hubo fue la exportaci\u00f3n de diversas formas de trabajo coercitivas desde Europa hacia las periferias coloniales bajo el control del capitalismo monopolista y financiero a escala mundial\u201d (Grosfoguel, 2008: 20-21).<\/p>\n<p>Ya sea por ignorancia o por deshonestidad intelectual, estos apuntes \u201ccr\u00edticos\u201d de Grosfoguel son totalmente errados. \u00a1Desde mediados del siglo XX diversos autores del trotskismo latinoamericano caracterizaron que la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica fue realizada con fines capitalistas! En particular hay que destacar la obra de Milc\u00edades Pe\u00f1a, quien a partir de las herramientas te\u00f3ricas de la ley del desarrollo desigual y combinado desarroll\u00f3 un profundo an\u00e1lisis sobre esta tem\u00e1tica, la cual fue publicaba mediante entregas en revistas de Argentina entre los a\u00f1os cincuenta y setenta (y m\u00e1s recientemente reunidas en <em>Historia del Pueblo Argentino<\/em>).<\/p>\n<p>Pe\u00f1a defiende que, tanto por el contenido, los m\u00f3viles y los objetivos desarrollados, la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola del continente americano fue capitalista, lo cual explicaba que la econom\u00eda colonial estuviera orientada desde un comienzo hacia el mercado mundial. Para ilustrar esto tomaba como ejemplo a Potos\u00ed, cuya industria minera reun\u00eda todos los rasgos propios de una actividad capitalista, pues adem\u00e1s de la producci\u00f3n a gran escala de metales preciosos para la exportaci\u00f3n, en la regi\u00f3n no se produc\u00eda nada m\u00e1s, teniendo que importar alimentos y otro tipo de productos desde otras zonas del continente (Pe\u00f1a, 2012)<\/p>\n<p>Profundizando esta tesis, Pe\u00f1a se\u00f1ala que se trat\u00f3 de una variante espec\u00edfica de capitalismo, al cual denomin\u00f3\u00a0 \u201ccapitalismo colonial\u201d, caracterizado por emplear una forma peculiar de explotaci\u00f3n del trabajo, el \u201csalario bastardeado\u201d10: \u201cEs un capitalismo de factor\u00eda, \u2018capitalismo colonial\u2019, que a diferencia del feudalismo no produce en peque\u00f1a escala y ante todo para el consumo local, sino en gran escala, utilizando grandes masas de trabajadores y con la mira puesta en el mercado; generalmente el mercado mundial o, en su defecto, el mercado local estructurado en torno a los establecimientos que producen para la exportaci\u00f3n. \u00c9stas son caracter\u00edsticas decisivamente capitalistas, aunque no del capitalismo industrial que se caracteriza por el salario libre\u201d (Pe\u00f1a, 2012: 67).<\/p>\n<p>Lo anterior es de suma importancia, pues aunque en primera instancia hay cierta semejanza entre la caracterizaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica entre los decolonialistas y la perspectiva del trotskismo que refleja Pe\u00f1a, cuando se hila m\u00e1s fino en la definici\u00f3n de la forma espec\u00edfica de la econom\u00eda colonial comienzan a surgir las diferencias. Por ejemplo, para Grosfoguel la econom\u00eda colonial fue la primera manifestaci\u00f3n del capitalismo industrial en la historia, aspecto que pasa desapercibido para el materialismo hist\u00f3rico debido a su concepci\u00f3n etapista del capitalismo eurocentrado, en particular por la visi\u00f3n de Lenin sobre el imperialismo (Grosfoguel, 2008). En realidad esta formulaci\u00f3n de Grosfoguel es una deriva de la noci\u00f3n decolonial de \u201cmatriz colonial de poder\u201d, donde se diluyen las especificidades en las formas de acumulaci\u00f3n capitalista y se analiza el desarrollo hist\u00f3rico desde una categor\u00eda ahist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Por el contrario con Pe\u00f1a la caracterizaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n capitalista de Am\u00e9rica se formula desde la ley del desarrollo desigual y combinado, debido a lo cual coloca su \u00e9nfasis en identificar el surgimiento de una <strong>nueva formaci\u00f3n social combinada: <\/strong>\u201cLos espa\u00f1oles llegados a Am\u00e9rica encontraron una realidad nueva, inexistente en Espa\u00f1a; y el resultado fue que, aun cuando subjetivamente quisieran reproducir la estructura de la sociedad espa\u00f1ola, objetivamente construyeron algo distinto. La Espa\u00f1a feudal levant\u00f3 en Am\u00e9rica una sociedad b\u00e1sicamente capitalista \u2013un capitalismo colonial, bien entendido, del mismo modo que, a la inversa, en la \u00e9poca del imperialismo el capital financiero edific\u00f3 en sus colonias estructuras capitalistas recubiertas de reminiscencias feudales y esclavistas-. Este es precisamente el car\u00e1cter combinado del desarrollo hist\u00f3rico. El pensamiento formal no capta esto y, por eso, en general no capta absolutamente nada de lo esencial\u201d (Pe\u00f1a, 2012: 70).<\/p>\n<p>En definitiva la elaboraci\u00f3n de Pe\u00f1a sobre la colonizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina es un ejemplo claro de la riqueza del materialismo hist\u00f3rico, el cual no tiene ninguna relaci\u00f3n con la versi\u00f3n esquem\u00e1tica que nos presentan los decolonialistas. El mismo Pe\u00f1a nos recuerda esto al indicar que \u201cnada es m\u00e1s extra\u00f1o al marxismo que el cretinismo jur\u00eddico, y nada m\u00e1s revelador de un impenitente cretinismo jur\u00eddico que caracterizar como feudal la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola <em>no <\/em>por la estructura de sus relaciones de producci\u00f3n sino por la forma jur\u00eddica que asume el v\u00ednculo entre las colonias y la Corona espa\u00f1ola\u201d (Pe\u00f1a, 2012: 69-70).<\/p>\n<p>Entonces \u00bfcontra quienes polemizan Quijano, Grosfoguel y los autores decoloniales? Dentro de la izquierda que se reclama marxista reconocemos dos tradiciones o corrientes de peso que caracterizaron como feudal la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica: Jos\u00e9 Mari\u00e1tegui y los partidos comunistas de la regi\u00f3n vinculados al estalinismo sovi\u00e9tico. En cuanto a Mari\u00e1tegui, en <em>Siete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana<\/em> (publicado en 1928) procur\u00f3 realizar un estudio pionero sobre Am\u00e9rica Latina desde el materialismo hist\u00f3rico, el cual contiene aportes significativos (por ejemplo su abordaje \u201cantirom\u00e1ntico\u201d del problema ind\u00edgena relacion\u00e1ndolo con un problema estructural de la posesi\u00f3n de la tierra), aunque tambi\u00e9n presenta grandes limitaciones vinculadas a cierto secuencialismo en las etapas del desarrollo hist\u00f3rico, lo cual le induce a caracterizar la econom\u00eda latinoamericana como feudal.\u00a0 M\u00e1s all\u00e1 de estos d\u00e9ficits, su obra te\u00f3rica corresponde a la de un revolucionario pensando sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Muy diferente es nuestra valoraci\u00f3n sobre el estalinismo \u201ccriollo\u201d, que adecu\u00f3 una interpretaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica para justificar su pol\u00edtica de alianzas con la \u201cburgues\u00eda progresista\u201d, al sostener que el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n en la regi\u00f3n era anti-feudal y cuyo objetivo era profundizar el desarrollo del capitalismo.11<\/p>\n<p>Lastimosamente los decolonialistas son incapaces de realizar este tipo de precisiones y, por el contrario, desarrollan un m\u00e9todo de discusi\u00f3n profundamente desleal donde confunden las perspectivas historiogr\u00e1ficas de las corrientes de izquierda bajo la etiqueta de \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d, aunque existan profundas diferencias de concepci\u00f3n estrat\u00e9gica y program\u00e1tica entre \u00e9stas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong> La epistemolog\u00eda pol\u00edtica decolonial <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anteriormente detallamos que, para los decolonialistas, la \u201cmatriz colonial del poder\u201d es la clave estrat\u00e9gica para comprender las relaciones pol\u00edticas instauradas por Europa desde la conquista de Am\u00e9rica hasta la actualidad. A partir de esta valoraci\u00f3n construyen una epistemolog\u00eda pol\u00edtica con \u00e9nfasis en la clasificaci\u00f3n social, las historias locales, los cambios parciales y enarbolan a los \u201ccondenados de la tierra\u201d como sujeto decolonial. En palabras de Walter Mignolo, \u201c<em>la opci\u00f3n decolonial <\/em>es la opci\u00f3n que surge desde la diversidad del mundo y de las historias que, a lo largo de cinco siglos, se enfrentaron con \u2018la \u00fanica manera de leer la realidad\u2019 monopolizada por la <em>diversidad <\/em>(cristiana, liberal, marxista) <em>del pensamiento \u00fanico occidental<\/em>\u201d (Mignolo, 2009: 254).<\/p>\n<p>Aunque presenten su propuesta como novedosa y radical, en realidad la epistemolog\u00eda decolonial se compone por una serie de nociones procedentes del posmodernismo, postcolonialismo y el perspectivismo, cuyo resultado es una oda a la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y el particularismo. Esto explica que todo su planteamiento tenga un constante tono pol\u00e9mico con el materialismo hist\u00f3rico, al cual acusan nuevamente de determinista y euroc\u00e9ntrico por su concepci\u00f3n de clases sociales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La clasificaci\u00f3n social y la sociedad de \u201cgentes\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Quijano sostiene que la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica instaur\u00f3 un nuevo patr\u00f3n de poder mundial, dentro del cual la raza se constituy\u00f3 en la determinante central para la articulaci\u00f3n de las relaciones de poder en la sociedad. Por esto aduce que, las diferencias sociales en el marco de la \u201cmatriz colonial del poder\u201d, deben comprenderse desde la noci\u00f3n de \u201cclasificaci\u00f3n social\u201d, la cual \u201cse refiere a los procesos de largo plazo en los cuales las gentes disputan por el control de los \u00e1mbitos b\u00e1sicos de existencia social y de cuyos resultados se configura un patr\u00f3n de distribuci\u00f3n del poder centrado en relaciones de explotaci\u00f3n\/dominaci\u00f3n\/conflicto entre la poblaci\u00f3n de una sociedad y en una historia determinadas\u201d (Quijano, 2007: 114).<\/p>\n<p>Visto lo anterior, Quijano interpreta la sociedad como un \u00e1mbito donde prevalece una lucha por el poder y los recursos, pero no precisa ning\u00fan anclaje social que explique dicha pugna de intereses. Incluso n\u00f3tese que los \u201csujetos\u201d en conflicto son las \u201cgentes\u201d, t\u00e9rmino que no sintetiza ninguna dimensi\u00f3n socio-pol\u00edtica. \u00bfPor qu\u00e9 las \u201cgentes\u201d disputan? La respuesta que nos brinda el autor es por el control del trabajo, del sexo, la subjetividad, la autoridad, naturaleza, etc. Pero esta respuesta es una tautolog\u00eda y, por lo tanto, no establece ninguna relaci\u00f3n social que explique el por qu\u00e9 de las disputas de poder entre las \u201cgentes\u201d, d\u00e1ndolo casi que por un hecho intr\u00ednseco al ser humano.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 destacan de nuevo el esencialismo manique\u00edsta en los an\u00e1lisis decolonialistas, pues su proyecto carece de\u00a0 herramientas conceptuales para explicar materialmente los antagonismos sociales, por el contrario, concentran su an\u00e1lisis en relaciones epistemol\u00f3gicas desvinculadas de cualquier tensi\u00f3n social: \u00a1todo se reduce a la modernidad\/colonialidad y la \u201cmatriz colonial del poder\u201d! As\u00ed las cosas, establecen que hay una disputa de \u201cgentes\u201d con sus \u201chistorias\u201d por el poder, pero nunca se analiza \u00bfc\u00f3mo se origina la lucha por el poder y el control de los recursos?<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n directa a lo anterior, Quijano no desaprovecha la opci\u00f3n para lanzar ataques contra Marx, el materialismo hist\u00f3rico y su concepci\u00f3n de clases sociales, a la cual acusa de ser reduccionista, dado que \u201cse refiere \u00fanica y exclusivamente a uno s\u00f3lo de los \u00e1mbitos del poder, el control del trabajo y de sus recursos y productos (\u2026) todas las otras instancias de la existencia social donde se forman relaciones de poder entre las gentes no son consideradas en absoluto o son consideradas s\u00f3lo como derivativas de las \u2018relaciones de producci\u00f3n\u2019 y determinadas por ellas\u201d\u00a0 (Quijano, 2007: 113).<\/p>\n<p>\u00a1Quijano no deja de sorprendernos por su total incomprensi\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico! Por momentos nos da la impresi\u00f3n que sus apuntes sobre \u201cmarxismo\u201d los obtuvo de la lectura de un \u201cmanual de formaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d editado por el estalinismo sovi\u00e9tico de Guerra Fr\u00eda. Bajo la concepci\u00f3n materialista de la historia la producci\u00f3n no es un proceso t\u00e9cnico o unilateral, sino que hace parte de una <em>relaci\u00f3n social<\/em> que opera en la interacci\u00f3n entre las clases sociales, m\u00e1s precisamente, en las formas de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n social. Por esto Marx recalc\u00f3 que las condiciones materiales de producci\u00f3n determinan hist\u00f3ricamente a los seres humanos: \u00a1dime como produces y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres! Si nos apegamos a la l\u00f3gica de Quijano, esta aseveraci\u00f3n vendr\u00eda a confirmar que la categor\u00eda de clases sociales es reduccionista, dado que la primac\u00eda anal\u00edtica est\u00e1 colocada en las relaciones de producci\u00f3n, en detrimento de otros \u00e1mbitos de la sociedad donde se reproducen luchas de poder, como la sexualidad y el conocimiento.<\/p>\n<p>Pero el materialismo hist\u00f3rico dista much\u00edsimo de esa caricatura \u201ceconomicista vulgar\u201d y unilateral que nos ofrece Quijano y compa\u00f1\u00eda. Para Marx las relaciones de producci\u00f3n son la clave estrat\u00e9gica para comprender el conjunto de la vida social, lo cual no se limita a la esfera del intercambio econ\u00f3mico. Por ejemplo, en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels dedican varios pasajes para problematizar la correspondencia entre las relaciones de clase, las ideas y la moral de las sociedades: \u201c\u00bfAcaso se necesita una gran perspicacia para comprender que con toda modificaci\u00f3n sobrevenida en las condiciones de vida, en las relaciones sociales, en la existencia social, cambian tambi\u00e9n las ideas, las nociones y las concepciones, en una palabra, la conciencia del hombre? (\u2026) Las ideas dominantes en cualquier \u00e9poca, no han sido nunca m\u00e1s que las ideas de la clase dominante\u201d (Engels y Marx, sin pie de imprenta: 96). Pero ambos autores van m\u00e1s all\u00e1, pues adelantan ya una comprensi\u00f3n materialista de la opresi\u00f3n de las mujeres como producto de la familia burguesa patriarcal, an\u00e1lisis que Engels profundizar\u00e1 m\u00e1s adelante en <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em>, donde establece que la opresi\u00f3n patriarcal hacia las mujeres es producto de la divisi\u00f3n social del trabajo entre ricos y pobres.12<\/p>\n<p>Continuando con sus cr\u00edticas, Quijano considera que la noci\u00f3n de clases sociales es determinista porque pre-configura el accionar de los seres humanos a partir de su ubicaci\u00f3n en la producci\u00f3n social, estableciendo que \u201clas gente son portadoras\u201d\u00a0 de conductas estructurales determinadas autom\u00e1ticamente por su pertenencia de clase, negando cualquier espacio para la acci\u00f3n libre o independiente de los individuos. L\u00edneas atr\u00e1s indicamos que las relaciones de producci\u00f3n determinan hist\u00f3ricamente a los seres humanos, lo cual no debe asumirse como un aplastamiento de las \u201cestructuras\u201d sobre los individuos, tal como parece ocurrir en la mente de Quijano. Todo lo contrario, la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica establece una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre los l\u00edmites del conjunto de la actividad social y las posibilidades de cambio hist\u00f3rico, para el cual es indispensable la intervenci\u00f3n consciente y revolucionaria de los sujetos. Marx fue categ\u00f3rico al establecer los t\u00e9rminos de esta relaci\u00f3n donde \u201clas circunstancias hacen tanto a los hombres como los hombres hacen a la circunstancias\u201d, en contraposici\u00f3n al estructuralismo donde la historia se realiza sin sujetos activos, as\u00ed como contra cualquier interpretaci\u00f3n idealista de los individuos por fuera de cualquier realidad hist\u00f3rico-social. Este abordaje lo encontramos tambi\u00e9n en un texto de formaci\u00f3n pol\u00edtica de Socialismo o Barbarie, donde se establece una relaci\u00f3n din\u00e1mica entre la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica, las clases sociales y las perspectivas de revoluci\u00f3n social:\u00a0 \u201cLa contemporaneidad de la historia no debe ser vista como algo puramente \u2018objetivo\u2019 que ocurre paralelamente a nosotros, sino como un quehacer que, aunque parta de circunstancias determinadas heredadas de las generaciones anteriores, <em>nos implica<\/em>, implica a las clases fundamentales y su pol\u00edtica, <em>implica a la acci\u00f3n que los sujetos sociales llevan adelante en el campo de la lucha de clases y transforma, para mal o para bien, la realidad de las cosas<\/em>\u201d (Sa\u00e9nz, s\/d: 17)<\/p>\n<p>En realidad Quijano debate contra la noci\u00f3n de clases sociales del estructuralismo y otras corrientes sociologistas, donde las clases son categor\u00edas abstractas que se definen unilateralmente por variables \u201cduras\u201d como la relaci\u00f3n salarial, capacidad de consumo, etc. Esto dista much\u00edsimo de la concepci\u00f3n din\u00e1mica del materialismo hist\u00f3rico, donde la realidad social se interpreta desde la <em>lucha de clases <\/em>13, cuyo desarrollo est\u00e1 mediatizado por la politizaci\u00f3n de la clase obrera, paso crucial para transformarse de <em>clase en s\u00ed<\/em> en <em>clase para s\u00ed,<\/em> consciente de su condici\u00f3n de explotada y oprimida que debe luchar por su emancipaci\u00f3n social. Esto es fundamental comprenderlo, pues nos remite a la <em>praxis<\/em> como parte del materialismo hist\u00f3rico, donde se combina la teor\u00eda con la experiencia, en este caso, la practica revolucionaria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La herida colonial, las historias locales y la geopol\u00edtica del conocimiento<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n directa a la \u201cmatriz colonial del poder\u201d, los decolonialistas argumentan que las relaciones sociales est\u00e1n marcadas por la \u201cherida colonial\u201d, subproducto de los discursos racistas de clasificaci\u00f3n social. Por esto Mignolo sugiere que la opci\u00f3n decolonial \u201csurge desde la diversidad del mundo y de las historias locales que, a lo largo de cinco siglos, se enfrentaron con \u2018la \u00fanica manera de leer la realidad\u2019 monopolizada por la <em>diversidad <\/em>(cristiana, liberal, marxista) <em>del pensamiento \u00fanico occidental<\/em>\u201d (Mignolo, 2009: 254)<\/p>\n<p>La cita anterior nos coloca frente a una de las categor\u00edas medulares de la epistemolog\u00eda pol\u00edtica decolonial: la geopol\u00edtica del conocimiento. Este enfoque se apoya en la \u201cteor\u00eda de la dependencia\u201d, la cual sostiene que existe un diferencial de poder en la econom\u00eda mundial entre los pa\u00edses del centro y la periferia, lo cual es utilizado por los decolonialistas para se\u00f1alar que ocurre lo mismo en el plano del conocimiento debido a la \u201ccolonialidad del poder\u201d. Debido a esto se constituy\u00f3 una \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d donde entran en juego las biograf\u00edas individuales y colectivas, determinando que toda forma de interpretar el mundo est\u00e9 condicionada por el lugar de enunciaci\u00f3n dentro de la estructura de poder del mundo colonial moderno.<\/p>\n<p>Coincidimos con Mignolo y los decolonialistas en que todo conocimiento (o interpretaci\u00f3n del mundo) guarda una correspondencia con la realidad concreta, pero diferimos sustancialmente al respecto de que elementos constituyen dicha realidad (o al menos en la relaci\u00f3n entre los mismos). Para la geopol\u00edtica del conocimiento, como su nombre lo indica, lo fundamental son las contradicciones \u201cgeopol\u00edticas\u201d entre bloques regionales, estableci\u00e9ndose una relaci\u00f3n desigual entre los centros y la periferia a partir de un imperio epistemol\u00f3gico de la potencias coloniales. As\u00ed, las contradicciones entre las clases sociales se sustituyen por los antagonismos derivados de la \u201cgeopol\u00edtica\u201d y la \u201cmatriz colonial del poder\u201d. No obstante, Mignolo hace un esfuerzo por subsanar este vac\u00edo en su propuesta, pero el resultado es un traslado mec\u00e1nico de esta \u201cgeopol\u00edtica imperial del conocimiento\u201d a las relaciones sociales, estableciendo categor\u00edas dicot\u00f3micas que explican los antagonismos sociales desde la \u201ccolonialidad del poder\u201d: primitivos versus civilizados, b\u00e1rbaros versus europeos blancos\/blancas, homosexuales y lesbianas contra heterosexuales.<\/p>\n<p>Aunado a esto, los decolonialistas argumentan que, dado el car\u00e1cter geopol\u00edtico del conocimiento, resulta imposible un conocimiento universal, pues toda forma de interpretar el mundo est\u00e1 mediatizada por las historias locales. Esto deja en claro que la opci\u00f3n decolonial es una variante del perspectivo epistemol\u00f3gico, donde toda conocimiento est\u00e1 restringido por la parcialidad y\/o contextos sociohist\u00f3ricos espec\u00edficos, careciendo de cualquier \u00e1ngulo de totalidad (Garc\u00eda, 2013).14 Grosfoguel da cuentas de este enfoque \u201cperspectivista\u201d cando sentencia que el \u201cracismo epistemol\u00f3gico es intr\u00ednseco al \u2018universalismo abstracto\u2019 occidental, que encubre a quien habla y el lugar desde donde habla\u201d (Grosfoguel, 2007b: 71).<\/p>\n<p>N\u00f3tese la enorme contradicci\u00f3n de los decolonialistas, pues a la vez que identifican una \u201cmatriz colonial del poder\u201d en el marco de relaciones desiguales entre pa\u00edses del centro y la periferia (imperialistas y semicoloniales en t\u00e9rminos del marxismo), a la hora de plantear una forma de comprender la \u201ccolonialidad\u201d retroceden al sostener perspectivas estrictamente locales y fragmentarias. Esto conduce a los decolonialistas a un relativismo epistemol\u00f3gico extremo (y por ende pol\u00edtico, como veremos en la pr\u00f3xima secci\u00f3n), donde la verdad y la objetividad son pr\u00e1cticamente igualados a simples percepciones o creencias: \u201cLa opci\u00f3n decolonial, opci\u00f3n de coexistencia conflictiva, es un pensamiento que asume desde el vamos la objetividad entre par\u00e9ntesis: creo en lo que creo y lo defiendo y entiendo que frente a m\u00ed hay otra posici\u00f3n equivalente de alguien que defiende sus creencias pero sabe que la suya no es \u2018la \u00fanica manera de leer la realidad\u2019. Este es el espacio del di\u00e1logo pluri-versal\u201d (Mignolo, 2009: 264).<\/p>\n<p>Para Mignolo esto representa la \u201cfractura epistemol\u00f3gica\u201d del proyecto decolonial y, adem\u00e1s, aduce que por fuera de esto se quedan los \u201cespacios universales\u201d donde la objetividad se asume como absoluta, en clara referencia a todos los proyectos de la modernidad, donde nuevamente incluye al marxismo como un\u00a0 pensamiento con tendencias \u201ctotalizantes\u201d. Efectivamente el materialismo hist\u00f3rico dista de esta epistemolog\u00eda decolonial, y en buena hora que es as\u00ed, pues para los intereses de la clase obrera, los explotados y oprimidos, esta forma de \u201ccomprender\u201d el mundo equivale, por decirlo moderadamente, a un suicidio pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Para graficar esta idea supongamos un di\u00e1logo \u201cpluriversal\u201d donde un trabajador sostenga que su patr\u00f3n lo explota en la f\u00e1brica, mientras que el mismo patr\u00f3n alegue que ayuda a su \u201ccolaborador\u201d pues le garantiza un salario estable para vivir. \u00bfQui\u00e9n tiene raz\u00f3n bajo la epistemolog\u00eda decolonial? Si nos apegamos a lo expuesto por Mignolo\u2026.ambas posiciones ser\u00edan formas equivalentes de interpretar la realidad. Posiblemente alg\u00fan decolonialista aduzca que el ejemplo est\u00e1 viciado porque no puede existir un dialogo \u201cpluriversal\u201d entre un obrero y un patr\u00f3n, dado que existe una relaci\u00f3n de poder. Entonces llevemos el razonamiento a otro escenario, por ejemplo la vanguardia social compuesta por activistas independientes y organizaciones pol\u00edticas. Es normal que ante los procesos pol\u00edticos existan diversas posiciones, muchas de las cuales se reflejan en las asambleas (sindicales o estudiantiles) o en los peri\u00f3dicos de las organizaciones (por ejemplo debates sobre las posiciones electorales o frente a gobiernos \u201cprogresistas\u201d). Bajo los criterios del marxismo revolucionario estos debates hacen parte de la lucha de tendencias,\u00a0 los cuales son enriquecedores para el conjunto de la vanguardia. Desde la l\u00f3gica decolonial esta lucha de tendencias es descalificada como \u201csectarismo\u201d y ser\u00eda un intento por imponer una lectura \u00fanica o absoluta de la realidad. \u00a1Por donde se le mire los di\u00e1logos \u201cpluriversales\u201d son\u00a0 despolitizantes!<\/p>\n<p>Es falso que el marxismo sostenga \u201cverdades absolutas\u201d, por el contrario, insiste en el car\u00e1cter hist\u00f3rico y pr\u00e1ctico del conocimiento humano, lo cual Marx ya se\u00f1alaba en la segunda tesis sobre Feuerbach: \u201cEl problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema te\u00f3rico, sino un problema pr\u00e1ctico. Es en la pr\u00e1ctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad (\u2026) El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se a\u00edsla de la pr\u00e1ctica, es un problema puramente escol\u00e1stico\u201d.15 En un sentido similar se expresaba Trotsky cuando, al polemizar con el doctrinarismo panfletario de la burocracia estalinista, recordaba que el \u201cmarxismo no tiene la pretensi\u00f3n de ser un sistema absoluto. Tiene conciencia de su propio significado hist\u00f3ricamente transitorio\u201d (Trotsky, 2004: 166).<\/p>\n<p>El problema de fondo que se plantea entre el marxismo y la epistemolog\u00eda decolonial es el abordaje sobre el todo y las partes, entre lo universal y lo particular. Para el materialismo hist\u00f3rico el mercado mundial y la historia universal son un producto hist\u00f3rico del desarrollo de las fuerzas productivas realizadas por el capitalismo, una conquista a largo plazo de la humanidad pues impuso una ruptura con el aislamiento de regiones enteras del planeta, constituyendo un intercambio universal en todos los aspectos de la vida social (desde mercanc\u00edas hasta las ideas). Esto no significa desconocer que la universalizaci\u00f3n de las relaciones sociales se llev\u00f3 a cabo, como se\u00f1alaran Marx y Engels, con la \u201cartiller\u00eda pesada\u201d de la burgues\u00eda para forjarse \u201cun mundo a su imagen y semejanza\u201d, cometiendo mil y un atrocidades en nombre del \u201cprogreso\u201d. Pero ante este desarrollo desigual y combinado, el materialismo hist\u00f3rico no antepone una valoraci\u00f3n rom\u00e1ntica o manique\u00edsta de la historia, sino que avanza a plantear una perspectiva de transformaci\u00f3n social a partir de los desarrollos materiales alcanzados por el capitalismo para construir un mundo sin explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n social, la cual est\u00e1 sintetizado magistralmente en la \u00faltima l\u00ednea del <em>Manifiesto Comunista<\/em>: \u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!<\/p>\n<p>Este enfoque de totalidad hist\u00f3rica del marxismo tambi\u00e9n incorpora dial\u00e9cticamente a las \u201chistorias locales\u201d, pues es una concepci\u00f3n donde los conceptos y categor\u00edas est\u00e1n en tensi\u00f3n constante con las particularidad de los contextos socio-hist\u00f3ricos (Garc\u00eda, 2013). Trotsky destacaba que esta dial\u00e9ctica entre lo universal y lo particular era parte fundamental del materialismo hist\u00f3rico: \u201cLa esencia del marxismo consiste en esto, en que enfoca a la sociedad concretamente, como sujeto de investigaci\u00f3n objetiva, y analiza la historia como se har\u00eda en un gigantesco registro de laboratorio. El marxismo considera la ideolog\u00eda como un elemento integral subordinado a la estructura material de la sociedad. El marxismo analiza la estructura de clase de la sociedad como una forma hist\u00f3ricamente condicionada por el desarrollo de la fuerzas productivas (\u2026). Precisamente esta aproximaci\u00f3n objetiva confiere al marxismo un poder insuperable de previsi\u00f3n hist\u00f3rica\u201d (Trotsky, 2004: 132-133)<\/p>\n<p>Por el contrario, los decolonialistas carecen de cualquier \u00e1ngulo de totalidad, lo cual termina por manifestarse en su incapacidad de esbozar un planteamiento de emancipaci\u00f3n universal contra la \u201cmatriz colonial del poder\u201d. En tanto cr\u00edticos de la modernidad y los \u201cgrandes relatos\u201d, argumentan que los cambios hist\u00f3ricos no son totales ni homog\u00e9neos, por lo cual resultan insustanciales los debates en torno a si se producen por saltos o de forma gradual (Quijano, 2007). As\u00ed las cosas, el marxismo revolucionario apunta desde 1848 un horizonte estrat\u00e9gico de lucha: la unidad de los explotados y oprimidos del mundo para destruir el capitalismo y emancipar a la humanidad. En el caso de los decolonialistas del siglo XXI son incapaces de plantear esto tan siquiera sobre el papel, pues toda su propuesta termina siendo una justificaci\u00f3n del etapismo en el cambio social, al cual disfrazan con su epistemolog\u00eda perspectivista y la \u201ccoexistencia conflictiva\u201d (este concepto con derivas reformistas lo abordaremos en la pr\u00f3xima secci\u00f3n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El sujeto colectivo decolonial<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En sinton\u00eda con el planteamiento de \u201cclasificaci\u00f3n social\u201d, los decolonialistas propugnan por la formaci\u00f3n de sujetos colectivos, cuya constituci\u00f3n se deriva de la \u201cherida colonial\u201d. Esto lo sintetiza Mignolo cuando, apoy\u00e1ndose en la obra de Frantz Fanon, denomina al sujeto decolonial como los \u201ccondenados de la tierra\u201d: \u201cLos condenados se definen por la <em>herida colonial, <\/em>y la herida colonial, sea f\u00edsica o psicol\u00f3gica, es una consecuencia del <em>racismo, <\/em>el discurso hegem\u00f3nico que pone en cuesti\u00f3n la humanidad de todos los que no pertenecen al mismo <em>locus <\/em>de enunciaci\u00f3n\u201d (Mignolo, 2007: 34).<\/p>\n<p>As\u00ed, para los decolonialistas el sujeto colectivo se constituye a partir de los discursos opresivos y no como consecuencia de la explotaci\u00f3n de clases sociales. Dicho enfoque resulta muy similar a los planteamientos posmodernos en torno a las identidades primarias (Garc\u00eda, 2011), donde los sujetos se establecen en correspondencia con su \u201ccomunidad\u201d m\u00e1s cercana y vivencial (raz\u00f3n por la cual el giro decolonial es utilizado tambi\u00e9n por activistas feministas y LGBT).\u00a0 Aunque se presente como un discurso \u201cradical\u201d y\/o contestatario, en realidad este razonamiento es profundamente conservador y reaccionario.\u00a0 La centralidad en los \u201cexcluidos\u201d es un subproducto de la pol\u00edtica neoliberal que, aprovech\u00e1ndose de la desestabilizaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de la nueva clase obrera desde los a\u00f1os ochenta (mediante la tercerizaci\u00f3n y la migraci\u00f3n), logr\u00f3 trasladar los debates hacia nuevas coordenadas pol\u00edticas mucho m\u00e1s favorables para los capitalistas: \u00a1de la explotaci\u00f3n de clases hacia la exclusi\u00f3n social, potenciando la divisi\u00f3n entre los explotados y oprimidos!<\/p>\n<p>Esto lo analiza con mucha agudeza Daniel Zamora, al destacar que con la \u201crevoluci\u00f3n neoliberal\u201d de Margaret Thatcher las discusiones comenzaron a orientarse exclusivamente alrededor de las pol\u00edticas de \u201cinclusi\u00f3n social\u201d, a lo cual se sumaron la gran mayor\u00eda de intelectuales y corrientes de izquierda: \u201cesta l\u00f3gica \u2013 la redefinici\u00f3n de la pregunta social como un conflicto entre dos facciones del proletariado m\u00e1s que entre el capital y el trabajo\u2013 puede todav\u00eda ser encontrada tanto en la izquierda como la derecha (\u2026) ambos extremos terminan aceptando, para el detrimento de todos los \u2018trabajadores\u2019, la centralidad de la categor\u00eda de los \u2018excluidos\u2019\u201d (Zamora, 2013: 2, traducci\u00f3n de Marcela Ram\u00edrez).<\/p>\n<p>Precisamente esta l\u00f3gica fragmentaria est\u00e1 impl\u00edcita en la categor\u00eda de \u201ccondenados de la tierra\u201d, acu\u00f1ada originalmente por Fanon en 1961. Este autor sosten\u00eda que en los pa\u00edses coloniales el sujeto revolucionario era el campesinado, a la vez que pregonaba una perspectiva anti-obrera por ser la \u201cfracci\u00f3n m\u00e1s acomodada del pueblo\u201d: \u201cEn los pa\u00edses colonialistas, el proletariado tiene mucho que perder. Representa, en efecto, la fracci\u00f3n del pueblo colonizado necesaria e irremplazable para la buena marcha de la maquinaria colonial: conductores de tranv\u00edas, mineros, estibadores, int\u00e9rpretes, enfermeros, etc.,\u2026Son esos elementos los partidarios m\u00e1s fieles de los partidos nacionalistas y que, por el sitio privilegiado que ocupan en el sistema colonial, constituyen la fracci\u00f3n \u2018burguesa\u2019 del pueblo colonizado\u201d (Fanon, 1999: 86). El escepticismo de Fanon con respecto a la clase obrera llegaba a tales extremos que sosten\u00eda que en las ciudades la revoluci\u00f3n entrar\u00eda por medio del lumpen-proletariado, \u201cuna de las fuerzas m\u00e1s espont\u00e1neas y radicalmente revolucionarias de un pueblo colonizado\u201d (Fanon, 1999: 102).<\/p>\n<p>Dado que ninguno de los decolonialistas polemiza con estas valoraciones de Fanon (a quien, por el contrario, reivindican como una de sus matrices te\u00f3ricas), damos por un hecho que comparten sus valoraciones sobre la clase obrera como privilegiados del sistema. En todo caso, de lo que no queda duda es sobre el escepticismo que sostienen en torno a la definici\u00f3n de la clase obrera como sujeto hist\u00f3rico, lo cual consideran hace parte de una visi\u00f3n teleol\u00f3gica de la historia.<\/p>\n<p>Contrario a esta perspectiva, la definici\u00f3n de sujeto hist\u00f3rico del marxismo responde a un an\u00e1lisis materialista de las relaciones burguesas de producci\u00f3n, espec\u00edficamente en la contradicci\u00f3n entre capital y trabajo. Ya adelantamos mucho de esto p\u00e1ginas atr\u00e1s, as\u00ed que nos limitaremos a realizar algunos apuntes complementarios. En primer lugar, este tipo de ataques contra la centralidad de la clase obrera ya eran comunes en tiempos de Marx y Engels, ante lo cual respond\u00edan que la potencialidad objetiva del proletariado radicaba en ser la \u00fanica clase que, para lograr su verdadera liberaci\u00f3n social, deb\u00eda luchar a fondo contra toda forma de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n social de la sociedad burguesa. Esto lo sintetizaron magistralmente en un pasaje de <em>La Sagrada Familia<\/em>: \u201cSi los autores socialistas atribuyen al proletariado ese papel mundial, no es debido, como la cr\u00edtica afecta creerlo, porque consideren a los proletarios como a dioses (\u2026) no puede \u00e9l libertarse sin suprimir sus propias condiciones de existencia. No pueden suprimir sus propias condiciones de existencia, sin suprimir todas las condiciones de existencia inhumanas de la sociedad actual que se condensan en su situaci\u00f3n. No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado \u00edntegro, se propone moment\u00e1neamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe hist\u00f3ricamente hacer de acuerdo con su ser\u201d (Engels y Marx, 2008: 51).<\/p>\n<p>De la cita anterior se desprende que Marx y Engels no realizan ning\u00fan fetichismo de la clase obrera como tal, tan solo remarcan su potencialidad objetiva para revolucionar el conjunto de la sociedad burguesa, pues solo resulta victorioso \u201csuprimi\u00e9ndose a s\u00ed mismo y a su contrario\u201d, en otros t\u00e9rminos, la \u00fanica forma de liberarse de su condici\u00f3n de explotaci\u00f3n es mediante la destrucci\u00f3n de la propiedad privada capitalista, todo lo dem\u00e1s ser\u00edan reformas a su condici\u00f3n de clase explotada.<\/p>\n<p>En segundo lugar, esta potencialidad objetiva se relaciona dial\u00e9cticamente con la perspectiva de \u201cnecesidad hist\u00f3rica\u201d (lo cual no debe asumirse de forma mecanicista o teleol\u00f3gica), cuyo desarrollo unitario se materializa en el terreno de la lucha de clases: \u201cPero que algo sea necesario (\u00a1y el socialismo lo es!), que est\u00e9n dadas las precondiciones objetivas para ello, no quiere decir que ineluctablemente se imponga. Porque como dec\u00eda Marx, la historia no hace nada, no es ning\u00fan tipo de agente independiente, los que la hacen, los que sienten y pelean, son los hombres mismos. Las circunstancias objetivas s\u00f3lo marcan las condiciones de su acci\u00f3n, sus alcances y l\u00edmites, su \u2018posibilidad objetiva\u2019, nunca el desenlace de los asuntos. Posibilidad objetiva que tiene que ver con las condiciones materiales e hist\u00f3ricas que hacen \u2018necesarios\u2019 determinados desarrollos, pero no llevan teleol\u00f3gicamente a ellos: eso ya depende de las luchas de las fuerzas vivas en la palestra hist\u00f3rica\u201d (S\u00e1enz, 2014).<\/p>\n<p>Visto lo anterior, existe una relaci\u00f3n directa entre la identificaci\u00f3n de los sujetos sociales y las perspectivas estrat\u00e9gicas de las corrientes pol\u00edticas. En el marxismo revolucionario la apuesta por la clase obrera como sujeto social determina un planteamiento de revoluci\u00f3n social contra el capitalismo, pues la \u00fanica forma de liberar a la clase obrera de su explotaci\u00f3n es destruyendo las relaciones burguesas de producci\u00f3n. Esto no debe dar paso a una posici\u00f3n sectaria frente a otras clases o sectores oprimidos en la sociedad capitalista, lo cual ser\u00eda incurrir en un \u201cobrerismo panfletario\u201d que dista much\u00edsimo del marxismo revolucionario. La experiencia hist\u00f3rica del siglo XX demostr\u00f3 que para el triunfo de la revoluci\u00f3n proletaria es fundamental ganarse el apoyo de esos sectores en la perspectiva de instaurar un gobierno de la clase obrera, los explotados y oprimidos. Algo de lo cual el marxismo revolucionario siempre dio cuentas, tal como qued\u00f3 expuesto en la secci\u00f3n anterior que abordamos el debate entre Lenin y Trotsky sobre el colaboracionismo revolucionario entre la clase obrera y el campesinado, criterio extensible en el siglo XX a otros sectores sociales.<\/p>\n<p>En el caso del giro decolonial (y otras variantes autonomistas y populistas), el \u00e9nfasis en los \u201ccondenados de la tierra\u201d conlleva a una perspectiva estrictamente contra la \u201cmatriz colonial del poder\u201d y sus discursos \u201cracistas\u201d, dejando inc\u00f3lume la explotaci\u00f3n de clases sociales. Esto mismo acota Zamora cuando destaca que \u201cLa nueva centralidad de los \u2018excluidos\u2019 o los \u2018de clases bajas\u2019 no solo cambia los t\u00e9rminos del problema sino que tambi\u00e9n cuenta como una soluci\u00f3n\u201d (Zamora, 2013: 3). Sobre esto nos referiremos en el siguiente ac\u00e1pite.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>III. \u00bfEmancipaci\u00f3n social o liberaci\u00f3n decolonial? Un debate sobre programa y organizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Los debates con la historiograf\u00eda y la epistemolog\u00eda decolonial no son asuntos acad\u00e9micos, sino que remiten a problemas de estrategia en torno al car\u00e1cter del programa y el tipo de organizaci\u00f3n social que se piensa. En el caso del proyecto decolonial su propuesta se reduce a un accionar enteramente reformista que, m\u00e1s all\u00e1 de su ret\u00f3rica \u201cradical\u201d, no cuestiona el imperio del Estado burgu\u00e9s sobre el conjunto de la vida social. Por el contrario, sus principales autores se esfuerzan por sustentar te\u00f3ricamente a los gobiernos populistas burgueses y las experiencias de autogesti\u00f3n paralela al poder estatal (como el zapatismo), sin dejar de lado sus ataques furibundos contra el marxismo revolucionario y su lucha por la emancipaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Mignolo expresa bien la estrategia reformista decolonial, al se\u00f1alar que \u201cya no es izquierda, sino otra cosa: es desprendimiento de la episteme pol\u00edtica moderna, articulada como derecha, centro e izquierda; es apertura hacia otra cosa, en marcha, busc\u00e1ndose en la diferencia\u201d (Mignolo, 2007b:30-31). De ah\u00ed que el epicentro de su propuesta es \u201cla descolonizaci\u00f3n del saber y del ser\u201d y la lucha por la \u201cliberaci\u00f3n\u201d en todas las escalas (individual, social o colectiva), donde seg\u00fan el lugar de \u201cenunciaci\u00f3n\u201d se determinar\u00e1 qu\u00e9 proyecto desarrollar.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfReforma o revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P\u00e1ginas atr\u00e1s rebatimos las acusaciones de Anibal Quijano contra la categor\u00eda de \u201cimperialismo\u201d de Lenin, a quien acusaba de ser un etapista hist\u00f3rico. Lo m\u00e1s rid\u00edculo del caso es que este autor es el principal ide\u00f3logo de la noci\u00f3n del cambio \u201cheterog\u00e9neo\u201d, eufemismo que utiliza para esconder su planteamiento reformista. En la visi\u00f3n de Quijano las relaciones de poder en el capitalismo no son homog\u00e9neas, sino que est\u00e1n compuestas por \u201chistorias diversas y heterog\u00e9neas\u201d, motivo por el cual \u201cel proceso de cambio de dicha totalidad capitalista no puede, de ning\u00fan modo, ser una transformaci\u00f3n homog\u00e9nea y continua del sistema entero, ni tampoco de cada uno de sus componentes mayores. Tampoco podr\u00eda dicha totalidad desvanecerse completa y homog\u00e9neamente de la escena hist\u00f3rica y ser reemplazada por otra equivalente\u201d (Quijano, 2000: 223). Agrega, adem\u00e1s, que los debates en torno a si los cambios sociales se producen de forma gradual o por saltos, son insustanciales dado que no implican una \u201cruptura epistemol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n<p>Aunque Quijano disimule su planteamiento con una ret\u00f3rica academicista, el trasfondo de su pol\u00edtica reformista salta a la vista: las sociedades son \u201cheterog\u00e9neas\u201d, por lo cual s\u00f3lo es posible realizar cambios desiguales (l\u00e9ase parciales) y nunca totales. En otras palabras, arriba a la misma conclusi\u00f3n estrat\u00e9gica del etapismo estalinista: en el actual momento hist\u00f3rico (\u00a1que no tiene principio ni final en realidad!) la tarea es reformar el capitalismo y luchar por \u201cotro mundo posible\u201d.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 se comienzan a hacer patentes las conclusiones estrat\u00e9gicas del abordaje historiogr\u00e1fico y epistemol\u00f3gico decolonial, pues al colocar la centralidad de su proyecto en combatir la \u201cmatriz colonial del poder\u201d y en la agenda fragmentaria de los sujetos colectivos (los \u201ccondenados de la tierra\u201d), termina por renunciar a luchar por un proyecto alternativo al capitalismo, o lo que es lo mismo, \u00a1se decreta que la revoluci\u00f3n social est\u00e1 por fuera de la agenda hist\u00f3rica! Mignolo nos coloca de frente a esta estrategia decolonial: \u201cEn la medida en que la opci\u00f3n decolonial confronta la matriz colonial de poder (\u2026), la tarea a futuro no es tanto pelear con los molinos de viento llamados \u2018capitalismo global\u2019 sino con las intrincadas fases, esferas y dominios en los que hoy la matriz colonial de poder est\u00e1 en disputa en un orden mundial polic\u00e9ntrico\u201d (Mignolo, 2009: 274).<\/p>\n<p>\u00a1El objetivo expl\u00edcito del proyecto decolonial es luchar contra la \u201ccolonialidad del poder\u201d y no contra la explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n del capitalismo!16 \u00bfQu\u00e9 significa esto en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos? Pues que a diferencia de los marxistas que persiguen \u201cmolinos de viento\u201d, los decolonialistas se concentran en pelear por la \u201cliberaci\u00f3n\u201d de las \u201cgentes\u201d en sus espacios de interacci\u00f3n social, por lo cual la \u201ccorporeidad\u201d desempe\u00f1a un lugar central para esta tarea. Por donde se le mire, esto es una orientaci\u00f3n abiertamente reformista, pues al no asumir la pelea contra la totalidad del orden social burgu\u00e9s e instaurar una nueva forma de organizaci\u00f3n social para el conjunto de los explotados y oprimidos, el \u00e9nfasis se coloca en los momentos \u201cparciales\u201d de la liberaci\u00f3n de las \u201cgentes\u201d.<\/p>\n<p>Lo anterior nos remite al cl\u00e1sico debate entre reforma y revoluci\u00f3n. Para el marxismo revolucionario la estrategia consiste en enlazar cada lucha parcial en la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista, estableciendo una dial\u00e9ctica entre fines y medios. As\u00ed, las peleas por reformas son momentos t\u00e1cticos de las luchas de los explotados y oprimidos, cuyo principal valor reside en su aporte a la politizaci\u00f3n de lo sujetos que se organizan y luchan. En el caso del reformismo las cosas est\u00e1n invertidas, pues su estrategia consiste en desvincular las luchas parciales de un proyecto de revoluci\u00f3n social, haciendo de las reformas concretas un fin en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Para los decolonialistas su estrategia reformista se justifica por el car\u00e1cter \u201cheterog\u00e9neo\u201d de las sociedades, donde conviven \u201cgentes\u201d con \u201chistorias diversas\u201d y, muy importante, porque sostienen que la relaci\u00f3n salarial es la menos extendida geogr\u00e1fica y demogr\u00e1ficamente, por lo cual la clase trabajadora es socialmente minoritaria (Quijano, 2007). En realidad las estad\u00edsticas del siglo XXI apuntan en un sentido contrario, pues la tendencia es hacia una creciente proletarizaci\u00f3n en todo el orbe, constituy\u00e9ndose una nueva clase obrera (muy tercerizada y fragmentada) y sociedades mayoritariamente urbanas: \u201centre 1970 y el 2010, el n\u00famero de trabajadores en los pa\u00edses avanzados pas\u00f3 de 300 millones a 500 millones. Pero en los pa\u00edses pobres, su n\u00famero, incluyendo dependientes inmediatos, pas\u00f3 de 1.100 millones a entre 2.500 y 3.000 millones (\u2026) <em>nunca como a comienzos de este siglo XXI los explotados y oprimidos del mundo han sido tan proletarios como hoy<\/em>\u201d (S\u00e1enz, 2012: 89-90).<\/p>\n<p>Por otra parte, es absurdo sostener que la heterogeneidad de las sociedades impide realizar un cambio del conjunto del sistema capitalista. Desde la perspectiva del desarrollo desigual y combinado de Trotsky, el capitalismo en su fase imperialista era un factor clave que alteraba las relaciones entre las clases sociales en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales, a los cuales se les impon\u00eda el salto de etapas en su desarrollo hist\u00f3rico y se constitu\u00edan formaciones sociales combinadas, cuyo car\u00e1cter espec\u00edfico se comprend\u00eda dentro de la totalidad del capitalismo mundial. Por eso en Trotsky el car\u00e1cter desigual y combinado no es una justificaci\u00f3n para rechazar la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista en los pa\u00edses semicoloniales, por el contrario la dotaba de mayor actualidad al determinar la necesaria combinaci\u00f3n entre las tareas democr\u00e1ticas y las socialistas como parte de un mismo proceso pol\u00edtico revolucionario \u201cLos pa\u00edses coloniales y semicoloniales son, por su misma naturaleza, pa\u00edses atrasados. Pero los pa\u00edses atrasados son parte del mundo dominado por el imperialismo (\u2026) De la misma manera se determina la pol\u00edtica del proletario de los pa\u00edses atrasados: las luchas por los objetivos de independencia nacional y de democracia burguesa m\u00e1s elementales se combinan con la lucha socialista contra el imperialismo mundial. Las reivindicaciones democr\u00e1ticas, las reivindicaciones transitorias y las tareas de la revoluci\u00f3n socialista no se separan en \u00e9pocas hist\u00f3ricas durante esta lucha sino que emanan inmediatamente unas de otras\u201d (Trotsky, 1971: 247).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n directa (y dir\u00edamos complementaria) a su perspectiva reformista, los decolonialistas tambi\u00e9n sostienen elaboraciones \u201cautonomistas\u201d que rechazan la lucha por el poder del Estado, acusando al marxismo de \u201csuperestructuralista\u201d por cifrar sus expectativas de cambio social desde la institucionalidad: \u201cla idea de que el socialismo consiste en la estatizaci\u00f3n de todos y cada uno de los \u00e1mbitos del poder y de la existencia social, comenzando con el control del trabajo (\u2026) hace de una superestructura, el Estado, la base de la sociedad. Y escamotea el hecho de una total reconcentraci\u00f3n del control del poder, lo que lleva necesariamente al total despotismo de los controladores, haci\u00e9ndola aparecer como si fuera una socializaci\u00f3n del poder, esto es la redistribuci\u00f3n radical del control del poder\u201d (Quijano, 2000: 241).<\/p>\n<p>De esta cita se desprenden tres aspectos centrales por debatir. Primero, la <em>falsa equivalencia entre socialismo y estatizaci\u00f3n<\/em>. Desde Socialismo o Barbarie realizamos un balance estrat\u00e9gico de las revoluciones de la segunda posguerra del siglo XX, producto de las cuales surgieron Estados autodenominados \u201csocialistas\u201d y \u201cobreros\u201d porque expropiaron a la burgues\u00eda, aunque en la pr\u00e1ctica se establecieron gobiernos burocr\u00e1ticos donde la clase obrera no ten\u00eda control democr\u00e1tico del Estado y la toma de decisiones mediante sus organismos y partidos. Al respecto de esto se\u00f1al\u00e1bamos que \u201cse pierde de vista que <em>la expropiaci\u00f3n en s\u00ed todav\u00eda no es una tarea propiamente socialista<\/em>, sino que depende del sentido de la evoluci\u00f3n ulterior. Esto es, del desarrollo de una verdadera tendencia a la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n (\u2026) no se trata s\u00f3lo de <em>cu\u00e1les <\/em>son las tareas, sino de <em>c\u00f3mo (los medios) y qui\u00e9n (el sujeto)<\/em> las lleva a cabo\u201d (S\u00e1enz, 2004: 51).<\/p>\n<p>Segundo, un <em>posicionamiento antiestatista<\/em> muy similar al planteamiento de John Holloway (otrora referente del autonomismo mundial) con su famoso \u201cc\u00f3mo cambiar el mundo sin tomar el poder\u201d. En realidad el marxismo no hace de la toma del poder y control del Estado un fin en s\u00ed mismo, sino que se relaciona directamente con una apreciaci\u00f3n materialista de la lucha de clases, de lo cual se desprende que el Estado es el epicentro de las relaciones pol\u00edticas en la sociedad y, por lo mismo, su control democr\u00e1tico por parte de la clase obrera es fundamental para consumar un proyecto de transici\u00f3n hacia el socialismo. Renegar de la centralidad del Estado en la vida social es una pose ultraizquierdista e infantil, cuyo trasfondo impl\u00edcito es la renuncia a no transformar el conjunto de la sociedad, tal como sostienen los decolonialistas. En este sentido resultan atinadas las palabras de Lenin cuando se\u00f1alaba que \u201cfuera del poder todo es ilusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Tercero, una <em>reproducci\u00f3n criolla de la \u201cley de hierro de las oligarqu\u00edas\u201d<\/em>, al determinar que la burocratizaci\u00f3n es consecuencia directa de concentrar el poder en el Estado. Dicha tesis fue sostenida por el alem\u00e1n Robert Michels a comienzos del siglo XX, para quien era inevitable que las organizaciones se burocratizaran en el poder, tal como le sucedi\u00f3 a la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX tras su ascenso en el parlamento alem\u00e1n (S\u00e1enz, 2014). Esta concepci\u00f3n denota un enfoque teleol\u00f3gico de la historia, pues parte de suponer que toda revoluci\u00f3n que tome el poder devendr\u00e1 inevitablemente en un proceso de burocratizaci\u00f3n. En esto incurre Quijano cuando, subrepticiamente, \u201cexplica\u201d el estalinismo como una consecuencia directa de la revoluci\u00f3n bolchevique.<\/p>\n<p>Esta ambivalencia entre el autonomismo y el reformismo, se vincula directamente con la centralidad de los \u201ccondenados de la tierra\u201d en el proyecto decolonial, determinando que su agenda est\u00e9 restringida por la \u201cinclusi\u00f3n social\u201d antes que por la emancipaci\u00f3n social. Son perspectivas complementarias que rechazan la centralidad de la clase obrera y no cuestionan el imperio del Estado burgu\u00e9s sobre el conjunto de la sociedad, ante lo cual su respuesta es realizar cambios parciales y fragmentarios. Al respecto de esto, nos parece atinadas las palabras de un texto de Socialismo o Barbarie a prop\u00f3sito de las rebeliones populares de Am\u00e9rica Latina y el auge de los movimiento sociales: \u201cNo hay suced\u00e1neo org\u00e1nico posible para la clase trabajadora urbana si lo que se pretende es orientar la lucha social en el sentido de erigir un nuevo orden opuesto a y superador del capitalismo. Va de suyo que la clase trabajadora necesita articular y encabezar una alianza social con todas las capas sociales explotadas y oprimidas. Pero por fuera de ella y de su hegemon\u00eda s\u00f3lo hay o bien reformismo (\u2026), o bien la utop\u00eda reaccionaria de la construcci\u00f3n de una sociedad \u2018paralela\u2019 en los \u2018intersticios de la sociedad capitalista\u2019\u201d (Yunes, 2005: 12).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reteorizando v\u00edas de coexistencia con el Estado burgu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El rechazo a un proyecto de revoluci\u00f3n social conlleva, inexorablemente, a sostener \u201calternativas\u201d de convivencia con el Estado burgu\u00e9s. Una muestra de esto son las teorizaciones decoloniales sobre la \u201ccoexistencia\u201d de varios mundos, premisa que hace parte del ideario pol\u00edtico del Foro Social Mundial (FSM) y del movimiento zapatista. Expl\u00edcitamente Mignolo se refiere a esto, cuando aduce que para el giro decolonial \u201cno se trata \u00fanicamente de una conciencia de oposici\u00f3n o resistencia. Se trata de actuar para desligarse y mirar a un futuro en el que \u00abotros mundos son posibles\u00bb, como afirma el discurso del Foro Social Mundial, o \u00abencaminarse hacia un mundo en el que sea posible la coexistencia de varios mundos\u00bb, como nos dicen los zapatistas\u201d (Mignolo, 2007: 160). Esta formulaci\u00f3n coincide con la l\u00f3gica del cambio heterog\u00e9neo de Quijano, donde cada sujeto colectivo construye su proyecto de liberaci\u00f3n en los m\u00e1rgenes de su \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d. Tambi\u00e9n es consecuente con el enfoque unilateral de las \u201chistorias locales\u201d, \u00e1ngulo particularista mediante el cual se abandona cualquier criterio de totalidad y, por lo mismo, se termina por enarbolar la bandera de la coexistencia social.<\/p>\n<p>Por eso los decolonialistas defienden un programa que no cuestiona el Estado burgu\u00e9s en su conjunto y, por el contrario, impulsan pol\u00edticas reformistas de inclusi\u00f3n social de los \u201ccondenados de la tierra\u201d en la institucionalidad burguesa. Un ejemplo es cuando Mignolo celebra acr\u00edticamente las pol\u00edticas de \u201cinterculturalidad\u201d de algunos gobiernos en Am\u00e9rica Latina, donde los movimientos ind\u00edgenas \u201ccoparticipan\u201d en el Estado y la educaci\u00f3n, lo cual asume como parte de la \u201cdescolonizaci\u00f3n del ser y del saber\u201d en la regi\u00f3n (Mignolo, 2007).<\/p>\n<p>Entonces para Mignolo es correcto que un movimiento social \u201ccoparticipe\u201d en un Estado a partir de un criterio unilateral: que sea \u201cpluricultural\u201d e incorpore otras \u201ccosmolog\u00edas\u201d, obviando cualquier referencia a su car\u00e1cter de clase burgu\u00e9s y, por lo tanto, explotador y opresor. Esto, insistimos, es consecuencia directa del abandono de un criterio clasista comprender la realidad social, por lo cual la pol\u00edtica se estructura desde la l\u00f3gica de los \u201cexcluidos\u201d, cuyo resultado es una adaptaci\u00f3n al Estado burgu\u00e9s al cual \u201cembellece\u201d calific\u00e1ndolo como m\u00e1s democr\u00e1tico o decolonial por sus pol\u00edticas \u201cpluriculturales\u201d, aunque prosiga explotando y oprimiendo a otra gran parte de las sociedad. As\u00ed, la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica del sujeto colectivo decolonial y sus agendas unilaterales desde las \u201chistorias locales\u201d, terminan por colocar a los movimientos sociales m\u00e1s cerca de la burgues\u00eda \u201cplurinacional\u201d (o progresista), antes que fomentar la unidad de todos los explotados y oprimidos en lucha por un mismo proyecto de emancipaci\u00f3n social (lo cual desde la decolonialidad equivaldr\u00eda a incurrir en una pol\u00edtica desde la \u201ccolonialidad del poder\u201d).<\/p>\n<p>Desde ya se\u00f1alamos que apoyamos las luchas de los pueblos originarios por exigirle a los Estados el reconocimiento de sus reivindicaciones, en particular las que ata\u00f1en al derecho a la autodeterminaci\u00f3n nacional. Como parte de esto es v\u00e1lido (y necesario) luchar por reformas que ampl\u00eden sus derechos pol\u00edticos, pero nunca sin perder de vista el car\u00e1cter de clase de dicho Estado. Al respecto de esta tem\u00e1tica, desde Socialismo o Barbarie contamos con varias elaboraciones donde abordamos el problema de la opresi\u00f3n contra los pueblos originarios desde una perspectiva clasista, en particular sobre el caso de Bolivia. A prop\u00f3sito de las rebeliones populares en ese pa\u00eds a finales del siglo XX e inicios del presente, plante\u00e1bamos que \u201cel Estado boliviano no es s\u00f3lo un Estado capitalista, sino un <em>estado de opresi\u00f3n racial blanca<\/em> sobre la poblaci\u00f3n originaria ind\u00edgena de estas tierras. Por lo tanto, desde el marxismo revolucionario es una tarea de primer orden reconocer <em>el derecho de estas nacionalidades a su autodeterminaci\u00f3n de manera incondicional\u201d<\/em> (S\u00e1enz, 2005: 42). Por esto, antes que sostener como estrategia la \u201ccoparticipaci\u00f3n\u201d en el Estado, lo pertinente es enlazar las luchas por reformas pol\u00edticas con un planteamiento de refundaci\u00f3n social de nuestras naciones desde la clase obrera, los explotados y oprimidos, como parte de un proyecto internacionalista.<\/p>\n<p>Por otra parte, Mignolo tambi\u00e9n defiende las experiencias de autogesti\u00f3n \u201cparalelas\u201d al Estado burgu\u00e9s, donde las comunidades desarrollan sus propias formas de organizaci\u00f3n social. Con respecto a \u201cLos Caracoles\u201d zapatistas en el sur de M\u00e9xico, argumenta que \u201cson asambleas comunitarias ind\u00edgenas interconectadas que colaboran entre s\u00ed para \u00abinventar\u00bb (\u2026) sus propias formas de organizaci\u00f3n social, pol\u00edtica y legal. En cuanto a la estructura econ\u00f3mica, en lugar de regirse por los principios de un mercado competitivo, recurren a la reciprocidad. Sus subjetividades se moldean por medio de la colaboraci\u00f3n, no de la competencia.\u201d (Mignolo, 2007: 145).<\/p>\n<p>Aunque defendemos el derecho de los pueblos para autogestionarse contra el Estado burgu\u00e9s y la violencia del crimen organizado (fen\u00f3meno que actualmente est\u00e1 muy extendido en M\u00e9xico), tambi\u00e9n somos claros en afirmar que se ocupar\u00e1 m\u00e1s que esto para destruir de ra\u00edz toda forma de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n. Desde nuestra perspectiva esto pasa por destruir el poder central de la burgues\u00eda e instaurar un gobierno unitario de todos los explotados y oprimidos, apropi\u00e1ndose de la industria y otras \u201cpalancas\u201d materiales del capitalismo para crear las condiciones de una sociedad emancipada. Por el contrario, para los decolonialistas la soluci\u00f3n remite a refugiarse en \u201ccomunas\u201d donde no aplique la l\u00f3gica del capitalismo, una pol\u00edtica muy caracter\u00edstica de las corrientes autonomistas y populistas en Am\u00e9rica Latina que pregonan un romanticismo de izquierda mediante el cual embellecen las pr\u00e1cticas de autosubsistencia comunal como estrategia para vivir al margen del Estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>La experiencia del actual zapatismo da cuentas de esto, pues durante muchos a\u00f1os este movimiento tuvo como orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica alcanzar acuerdos de \u201ccoexistencia\u201d con los gobiernos burgueses mexicanos, algo que el mismo Mignolo se\u00f1ala pero que pasa por alto: \u201cEn 2001, tras la asunci\u00f3n de Vicente Fox como presidente de M\u00e9xico, los zapatistas marcharon a pie hasta M\u00e9xico DF, con la esperanza de iniciar un trabajo conjunto con el nuevo gobierno. Los Acuerdos de San Andr\u00e9s, firmados en ese momento, fracasaron porque el gobierno no cumpli\u00f3 sus promesas. La reacci\u00f3n de los zapatistas no fue quejarse sino dar la espalda al gobierno y dedicarse a crear alternativas propias; por ejemplo, pusieron en marcha organizaciones socioecon\u00f3micas independientes llamadas \u00abLos Caracoles\u00bb\u201d (Mignolo, 2007: 145). Quiz\u00e1s para Mignolo \u201cdar la espalda al gobierno\u201d y limitarse a fundar \u201cCaracoles\u201d sea una respuesta muy \u201cdecolonial\u201d, pero estamos seguros que para la clase trabajadora, los explotados y oprimidos de M\u00e9xico la realidad es mucho m\u00e1s compleja, pues el gobierno y la burgues\u00eda no hacen lo mismo, sino que prosiguen gobernando el pa\u00eds con una gran violencia\u2026Ayotzinapa es un recordatorio de eso. Ciertamente los zapatistas decoloniales no son responsables de la barbarie de la burgues\u00eda mexicana, pero tampoco son una alternativa ante la misma. Ese es nuestro punto.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una adaptaci\u00f3n al populismo burgu\u00e9s y el capitalismo de Estado <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra expresi\u00f3n del reformismo decolonial es su posici\u00f3n frente a los gobiernos populistas de Am\u00e9rica Latina, a los cuales insertan en una segunda ola independentista en la regi\u00f3n al caracterizar que presentan una \u201cplataforma epist\u00e9mica\u201d diferente a la modernidad colonial: \u201cLa plataforma epist\u00e9mico-pol\u00edtica de Hugo Ch\u00e1vez (metaf\u00f3ricamente, la revoluci\u00f3n bolivariana) ya no es la misma plataforma en la que se afirm\u00f3 Fidel Castro (metaf\u00f3ricamente, la revoluci\u00f3n socialista). Son otras las reglas del juego que est\u00e1n planteando Ch\u00e1vez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia\u201d. M\u00e1s adelante agrega que \u201cpodr\u00edamos ver a Lula da Silva, N\u00e9stor Kirchner y Tabar\u00e9 V\u00e1zquez como \u2018momentos de transici\u00f3n\u2019 entre la plataforma epist\u00e9mico-pol\u00edtica de Castro, por un lado, y la de Ch\u00e1vez y Morales, por otro\u201d (Mignolo, 2007b: 31).<\/p>\n<p>Recordemos que para el giro decolonial la lucha es contra la \u201cmatriz colonial del poder\u201d, inaugurada en su momento por los imperialismos europeos y sostenida posteriormente por los Estados Unidos. Dentro de este esquema la estrategia pasa por la \u201cdescolonizaci\u00f3n del ser y del saber\u201d, tarea en la cual los gobiernos nacionalistas burgueses cumplen un papel importante por sus proyectos de Estados \u201cpluriculturales\u201d y disputas con el imperialismo, particularmente con el estadounidense. Este razonamiento es muy similar al que sostienen los te\u00f3ricos del populismo latinoamericano, quienes caracterizan a los gobiernos por las \u201csignificaciones discursivas\u201d, incurriendo en una interpretaci\u00f3n de la realidad en clave idealista.17<\/p>\n<p>Justamente esto acontece con los decolonialistas, cuyo proyecto se articula desde los enfoques epistemol\u00f3gicos alternativos a la \u201ccolonialidad del poder\u201d, lo cual termina por convertirse en un cheque en blanco para adaptarse a cualquier gobierno burgu\u00e9s reformista. Desde este \u00e1ngulo se pierde cualquier referencia al car\u00e1cter de las relaciones sociales que imperan en los Estados que dirigen los gobiernos populistas afines al proyecto decolonial, pues el \u00e9nfasis se coloca en su pol\u00edtica de confrontaci\u00f3n con el \u201cimperialismo epist\u00e9mico\u201d de la Europa moderna y los Estados Unidos (Mignolo, 2009).<\/p>\n<p>En ning\u00fan momento entra en la perspectiva decolonial la refundaci\u00f3n social y pol\u00edtica de los Estados desde una l\u00f3gica anticapitalista y de transici\u00f3n al socialismo, lo cual implicar\u00eda un abordaje cr\u00edtico del balance de los gobiernos populistas burgueses en la regi\u00f3n que, m\u00e1s all\u00e1 de algunas reformas parciales al capitalismo neoliberal reinante en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX, nunca avanzaron hacia una ruptura con las relaciones sociales de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n capitalista. Esto es valedero incluso para el caso del chavismo y su \u201cplataforma epist\u00e9mica\u201d del \u201csocialismo del siglo XXI\u201d, la variante m\u00e1s radicalizada (al menos discursivamente) de esta oleada de populismos, a pesar de lo cual nunca dej\u00f3 de ser un gobierno burgu\u00e9s que garantiz\u00f3 la continuidad del capitalismo en Venezuela: \u201cla continuidad de la gran propiedad privada \u2013y de un capitalismo de Estado que <em>no <\/em>significa que la econom\u00eda est\u00e1 en manos de los trabajadores-; la existencia de una Fuerzas Armadas que, por muy \u2018bolivarianas\u2019 que se reclamen, <em>no son milicias populares <\/em>sino el mantenimiento del monopolio de la fuerza por parte de un Estado que, evidentemente, sigue siendo burgu\u00e9s; la continuidad y reforzamiento del mecanismo plebiscitario y de las instituciones de \u2018representaci\u00f3n\u2019 que, por m\u00e1s \u2018participativas\u2019 que se califiquen, de ninguna manera constituyen <em>organismos de poder de las masas. <\/em>El Estado populista burgu\u00e9s chavista podr\u00e1 \u2018reformar\u2019 todo lo que se quiera\u2026pero lo que evidentemente nunca podr\u00e1 ser es el \u2018semi-estado de los obreros armados\u2019 al que se refer\u00eda Lenin; es decir, basado en sus propios organismos de representaci\u00f3n y violencia organizada contra la clase capitalista\u201d (Rojo, 2007: 38).<\/p>\n<p>Mignolo procura revestir su propuesta con alguna referencia\u00a0 a relaciones pol\u00edticas concretas, para lo cual recurre al correlato de integraci\u00f3n econ\u00f3mica de la \u201cpatria grande\u201d\u2026. el Mercosur, al cual presenta como un caso de ruptura epistemol\u00f3gica desde una \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d propia, en oposici\u00f3n a los acuerdos de libre comercio impulsados por los Estados Unidos, lo cual da cuentas de una independencia pol\u00edtica del \u201cNorte\u201d y donde destaca que Brasil juega un papel central en esta redefinici\u00f3n identitaria de Am\u00e9rica Latina (Mignolo, 2007)<\/p>\n<p>Esta valoraci\u00f3n del Mercosur es totalmente desproporcionada y mentirosa, pues aunque esta alianza econ\u00f3mica se constituy\u00f3 por fuera de la\u00a0 conducci\u00f3n directa del imperialismo estadounidense, en ning\u00fan momento tuvo por objetivo romper con las l\u00f3gicas de supeditaci\u00f3n al mercado capitalista internacional. Por el contrario, el Mercosur confirm\u00f3 la incapacidad de las \u201cburgues\u00edas nacionales\u201d de estos pa\u00edses por llevar a fondo un proyecto\u00a0 de liberaci\u00f3n nacional, pues tras veinte a\u00f1os de \u201cintegraci\u00f3n\u201d el resultado es la continua supeditaci\u00f3n de sus integrantes al mercado mundial como productores de materias primas o centros de ensamblaje para las empresas transnacionales: \u201cEl lugar de Brasil y de Argentina en la divisi\u00f3n mundial capitalista del trabajo est\u00e1 muy claro: proveedores de materias primas y factor\u00eda global (de menor escala, desde ya) de ensamblado de automotores para compa\u00f1\u00edas imperialistas. El Mercosur, a m\u00e1s de 20 a\u00f1os de su nacimiento, no s\u00f3lo no ha cuestionado ese status de ambos pa\u00edses sino que ha contribuido a reforzarlo\u201d (Yunes, 2014: 5).<\/p>\n<p>Los gobiernos populistas de Am\u00e9rica del Sur marcaron un cambio pol\u00edtico en la regi\u00f3n con relaci\u00f3n a sus predecesores de los noventa, muchos m\u00e1s sometidos a los designios del Consenso de Washington. En algunos casos aplicaron medidas reformistas y redistribuyeron la renta nacional entre m\u00e1s sectores de la poblaci\u00f3n, dando cuenta de las enormes presiones que ejercieron los movimientos de trabajadores y otros sectores sociales en el marco de las rebeliones populares de principios del siglo XXI. Incluso en algunos casos realizaron reformas para dotar de mayores derechos pol\u00edticos a los pueblos originarios, como declarar a sus Estados como \u201cplurinacionales\u201d. Pero esto no implica que sean gobiernos de ruptura con la burgues\u00eda y en transici\u00f3n al socialismo: \u201cNi uno solo de esos gobiernos dio pasos sustantivos en ese sentido. M\u00e1s bien, todos, con sus ritmos y sus matices, fueron poco a poco asumiendo la realidad del capitalismo mundializado y abandonaron toda pretensi\u00f3n de \u2018antiimperialismo\u2019 siquiera verbal. En todo caso, a lo m\u00e1s que aspiraron fue a mostrar que su proyecto de integraci\u00f3n al capitalismo global propon\u00eda alguna salvaguarda m\u00e1s y un manejo un poco menos cipayo que el neoliberalismo puro de los a\u00f1os 90. Y eso fue todo\u201d (Yunes, 2014: 5).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfPartido de vanguardia o movimiento de retaguardia?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo nos referiremos al debate decolonial con la teor\u00eda de la organizaci\u00f3n leninista, donde varios de sus autores sacan a relucir sus mayores prejuicios anti-comunistas, en particular An\u00edbal Quijano y Ram\u00f3n Grosfoguel. Ambos coinciden en su cr\u00edtica al leninismo por considerarlo una concepci\u00f3n \u201cmesi\u00e1nica\u201d de la pol\u00edtica, de forma tal que la revoluci\u00f3n se realizar\u00eda a partir de una organizaci\u00f3n de iluminados que llevar\u00eda a las masas la conciencia mediante sus programas cient\u00edficos. Las posturas de Quijano y Grosfoguel, antes que constituir una cr\u00edtica profunda o innovadora al leninismo, son una mezcla de \u201clugares comunes\u201d empleados por la derecha durante la Guerra Fr\u00eda y otras provenientes desde las corrientes posmodernas, en particular de los ide\u00f3logos del autonomismo.18 Las mismas parten de una lectura superficial del planteamiento de Lenin en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, obra que sintetiza muchos aspectos de la teor\u00eda de la organizaci\u00f3n del partido revolucionario.<\/p>\n<p>En el caso de Quijano fundamenta su cr\u00edtica a partir del \u201cdesacople\u201d entre la noci\u00f3n de clases sociales y sujeto hist\u00f3rico con la realidad, donde las \u201cgentes\u201d no portan ninguna conciencia intr\u00ednseca a su clase social. Aduce que Lenin resolvi\u00f3 este problema mediante una formulaci\u00f3n mec\u00e1nica, donde la conciencia pol\u00edtica \u201cs\u00f3lo pod\u00eda ser llevada a los explotados por los intelectuales burgueses (Kautsky-Lenin) como el polen es llevado a las plantas por las abejas\u201d (Quijano, 2007: 112). En un sentido similar se refiere Grosfoguel, aunque en su caso emplea argumentos bastantes m\u00e1s vulgares al relacionar a Lenin con el mesianismo judeocristiano: \u201cEn Lenin, v\u00eda Kautsky, se reproduce el viejo episteme colonial, donde la teor\u00eda es producida por las \u00e9lites blancas-burguesas-patriarcales-occidentales y las masas son entes pasivos, objetos y no sujetos de la teor\u00eda. Tras el supuesto secularismo, se trata de la reproducci\u00f3n del mesianismo judeo-cristiano, encarnado en un universo secular marxista de izquierda\u201d (Grosfoguel, 2007b: 76).<\/p>\n<p>Estas diatribas se originan en una referencia a Kaustky que Lenin incluy\u00f3 en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, con el objetivo de fortalecer su an\u00e1lisis de que la conciencia socialista era externa a la lucha econ\u00f3mica de la clase obrera. La cita en cuesti\u00f3n se\u00f1alaba que \u201cel portador de la ciencia no es el proletariado, sino la <em>intelectualidad burguesa <\/em>(&#8230;): es del cerebro de algunos miembros de esta capa de donde ha surgido el socialismo moderno, y han sido ellos quienes lo han transmitido a los proletarios destacados por su desarrollo intelectual, los cuales lo introducen luego en la lucha de clase del proletariado all\u00ed donde las condiciones lo permiten. De modo que la conciencia socialista es algo introducido desde fuera (\u2026) en la lucha de clase del proletariado, y no algo que ha surgido espont\u00e1neamente (\u2026) dentro de ella\u201d (Citado en Lenin, 1970b: 149). A partir de esto, los decolonialistas (y muchos autores autonomistas) establecen que hay una l\u00ednea directa entre el planteamiento de Kautsky con el de Lenin, suposici\u00f3n que pareciera cierta pues lo emplea como una referencia de autoridad en su principal escrito sobre teor\u00eda de la organizaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>Nuestra postura es totalmente diferente, pues aunque Lenin recurre a Kautsky para consolidar sus argumentos, a lo largo del <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> desarrolla una profunda reflexi\u00f3n sobre el problema de la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica, tomando como punto de partida las experiencias de lucha de la clase obrera, los explotados y oprimidos, \u00e1ngulo que lo diferencia de Kautsky. La desafortunada referencia a Kaustky se explica porque conten\u00eda un aspecto correcto y que coincid\u00eda con el debate de Lenin con los economicistas: la conciencia socialista no surge de forma espont\u00e1nea de la lucha econ\u00f3mica, por lo cual ten\u00eda que ser elaborada por un grupo espec\u00edfico.19 Pero esta coincidencia es solamente arcial, pues en el caso de Kautsky daba paso para justificar que eran los miembros de la burgues\u00eda quienes elaboraban y trasmit\u00edan la \u201cciencia\u201d a los \u201cproletarios destacados por su desarrollo intelectual\u201d, quienes a su vez lo trasladar\u00edan a la lucha de clases cuando fuese posible. Esta es una concepci\u00f3n muy mecanicista y \u201cmagistral\u201d de la pol\u00edtica, la cual se reduce a un proceso unilateral de trasmisi\u00f3n de ideas y desvinculada de los procesos de lucha de la clase obrera como tal, donde la relaci\u00f3n entre el partido revolucionario y la clase obrera est\u00e1 fragmentada.<\/p>\n<p>Esto dista enormemente de la teor\u00eda de la organizaci\u00f3n en Lenin, la cual est\u00e1 permanente tensionada en torno a garantizar una relaci\u00f3n directa entre las masas obreras dispersas y el partido revolucionario. Esto ya lo planteaba en <em>\u00bfPor d\u00f3nde empezar?<\/em> (antecesor directo del <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>), donde se\u00f1alaba que \u201cla tarea inmediata de nuestro partido no debe consistir en llamar al ataque, ahora mismo, a todas las fuerzas con que cuenta, sino en llamarlas a constituir una organizaci\u00f3n revolucionaria capaz de unificar todos los sectores y de dirigir el movimiento no s\u00f3lo nominalmente, sino en la realidad, es decir, una organizaci\u00f3n que est\u00e9 lista para apoyar toda protesta y toda explosi\u00f3n, aprovech\u00e1ndolas para multiplicar y robustecer los efectivos aptos para el combate decisivo\u201d (Lenin, 2015: 4).<\/p>\n<p>De esta forma la intervenci\u00f3n pol\u00edtica no se limita al acto de \u201ctrasmitir\u201d una verdad cient\u00edfica a los obreros m\u00e1s avanzados, sino de construir un partido revolucionario que ganara para sus filas a esos obreros y, de esta manera, desarrollar un trabajo org\u00e1nico sobre el movimiento obrero en sus luchas. Esto es fundamental para cualquier perspectiva revolucionaria, pues la experiencia hist\u00f3rica demuestra que la clase obrera de manera espont\u00e1nea no pod\u00eda alcanzar una conciencia socialista, por el contrario, librada a su propia suerte tiende a asimilar con mayor facilidad la ideolog\u00eda burguesa, mucho menos elaborada que la socialista y que cuenta con much\u00edsimos canales de transmisi\u00f3n social (escuela p\u00fablica, instituciones pol\u00edticas, iglesias, etc.).<\/p>\n<p>Para Lenin lo espont\u00e1neo era solamente la forma embrionaria de la conciencia y para su desarrollo era imprescindible un partido revolucionario que se \u201cmetabolizara\u201d con la clase obrera para politizarla hacia una perspectiva socialista, con mucha m\u00e1s raz\u00f3n dado el car\u00e1cter fetichizado de las relaciones sociales en el capitalismo (S\u00e1enz, 2009). Esta era la \u00fanica forma de romper la fragmentaci\u00f3n de la conciencia de la clase trabajadora, los explotados y oprimidos, colocando en pie una organizaci\u00f3n revolucionaria que fuera parte org\u00e1nica de sus luchas cotidianas, pero articul\u00e1ndolas en una perspectiva revolucionaria, es decir, contra el conjunto del Estado burgu\u00e9s: \u201cLa socialdemocracia dirige la lucha de la clase obrera no s\u00f3lo para obtener condiciones ventajosas de venta de la fuerza de trabajo, sino para que sea destruido el r\u00e9gimen social que obliga a los despose\u00eddos a vender su fuerza de trabajo a los ricos. La socialdemocracia representa a la clase obrera no s\u00f3lo en su relaci\u00f3n con un grupo determinado de patronos, sino en sus relaciones con todas las clases de la sociedad contempor\u00e1nea, con el Estado como fuerza pol\u00edtica organizada. Se comprende, por tanto, que los socialdem\u00f3cratas no s\u00f3lo no pueden circunscribirse a la lucha econ\u00f3mica, sino que ni siquiera pueden admitir que la organizaci\u00f3n de las denuncias econ\u00f3micas constituya su actividad predominante. Debemos emprender activamente la labor de educaci\u00f3n pol\u00edtica de la clase obrera, de desarrollo de su conciencia pol\u00edtica\u201d (Lenin, 1970b: 169).<\/p>\n<p>As\u00ed, la construcci\u00f3n y desarrollo del partido revolucionario en Lenin no responde a un criterio \u201cmesi\u00e1nico\u201d, sino que parte de un an\u00e1lisis de las relaciones sociales en el capitalismo y su impacto en la conciencia de los explotados y oprimidos. La superaci\u00f3n del fetichismo en el capitalismo no se producir\u00eda de forma espont\u00e1nea en el conjunto de la clase trabajadora, mucho menos surgir\u00eda en los m\u00e1rgenes estrechos de la lucha por mejores salarios o condiciones laborales \u2013cosa que niega, de paso, cualquier atisbo de determinismo economicista en la perspectiva marxista de Lenin, como sostienen los decolonialistas\u2013, sino que era preciso hacerlo \u201cdesde afuera de esta lucha econ\u00f3mica\u201d con un partido que fuera parte org\u00e1nica de de clase obrera: \u201cLenin planteaba como orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica <em>la educaci\u00f3n de la clase trabajadora en interesarse por los problemas de todas las clases, por todos los problemas de la sociedad<\/em>.\u00a0 Y al ubicarse desde <em>un punto de vista social total<\/em>, plantearse verdaderamente <em>el problema del poder pol\u00edtico<\/em> (\u2026) Se trata de una orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica, material: no simplemente \u2018ideas\u2019 o \u2018conceptos\u2019 que \u2018vienen desde afuera\u2019 de la clase porque la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica por parte de los trabajadores (que no es lo mismo que la formaci\u00f3n marxista), no puede ser algo puramente \u2018ideal\u2019 o \u2018intelectual\u2019 asimilado mec\u00e1nicamente \u2018desde afuera\u2019. <em>Es un hacerse material de la conciencia mediada por la propia experiencia, en interacci\u00f3n dial\u00e9ctica con el partido revolucionario, y cuyo \u2018veh\u00edculo\u2019 es precisamente la pol\u00edtica<\/em>\u201d (S\u00e1enz, 2009: 322).<\/p>\n<p>Esta pol\u00e9mica est\u00e1 directamente relacionada con la estrategia reformista del giro decolonial, cuyo resultado es plantear una forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica de \u201cretaguardia\u201d, en contraposici\u00f3n a la definici\u00f3n de partidos de vanguardia del marxismo revolucionario. Esto resulta patente en la cr\u00edtica de Grosfoguel al accionar pol\u00edtico de los partidos leninistas a partir de un programa revolucionario: \u201cEl partido de vanguardia parte de un programa <em>a priori<\/em> enlatado, que al ser caracterizado como \u2018cient\u00edfico\u2019 se autodefine como \u2018verdadero\u2019. De esta premisa se deriva una pol\u00edtica misionera de predicar para convencer y reclutar a las masas a la verdad del programa del partido de vanguardia. Muy distinta es la pol\u00edtica pos-mesi\u00e1nica zapatista, que parte de \u2018preguntar y escuchar\u2019, donde el movimiento de \u2018retaguardia\u2019 se convierte en un veh\u00edculo de un di\u00e1logo cr\u00edtico transmoderno, epist\u00e9micamente diversal y, por consiguiente, decolonial\u201d (Grosfoguel, 2007b: 77).<\/p>\n<p>Renunciar a formular un programa y circunscribir la acci\u00f3n pol\u00edtica a \u201cpreguntar y escuchar\u201d, equivale a una adaptaci\u00f3n a la conciencia imperante entre los explotados y oprimidos, es decir, al sentido com\u00fan derivado de la fetichizaci\u00f3n de las relaciones sociales. Esto es muy funcional para los decolonialistas\u00a0 y su estrategia reformista del cambio heterog\u00e9neo y coexistencia con el Estado burgu\u00e9s. Si las masas de explotados y oprimidos tuvieran conciencia de la tarea hist\u00f3rica de arrebatar el poder a la burgues\u00eda e instaurar un gobierno propio, la emancipaci\u00f3n social ser\u00eda cosa de sentarse a esperar que ocurra de forma inercial. \u00a1Esta si es una concepci\u00f3n teleol\u00f3gica del cambio hist\u00f3rico!<\/p>\n<p>Por supuesto que la construcci\u00f3n de un partido revolucionario requiere de teor\u00eda revolucionaria y del estudio cient\u00edfico de la realidad social en todos sus \u00e1mbitos, lo cual no implica que sea portador de una \u201cverdad\u201d abstra\u00edda del proceso de lucha de clases. La elaboraci\u00f3n de cualquier programa requiere una caracterizaci\u00f3n previa, en lo cual es v\u00e1lido emplear infinidad de m\u00e9todos para lograr una \u201capreciaci\u00f3n del momento\u201d y las sensibilidades pol\u00edticas que lo definen, incluyendo el \u201cpreguntar y escuchar\u201d. Pero esto nunca se realiza de forma pasiva, sino que tiene como finalidad delinear una propuesta para la acci\u00f3n del partido y los explotados y oprimidos, cuya prueba final es la misma lucha de clases. En fin, es una perspectiva donde \u201cel propio educador necesita ser educado\u201d.<\/p>\n<p>Trotsky explicaba esto cuando se\u00f1alaba que \u201cel proletariado no conquista su conciencia de clase pasando de grado como los escolares, sino a trav\u00e9s de la lucha de clases ininterrumpida\u201d, y en este proceso era que los comunistas ten\u00edan que ganarse el puesto de direcci\u00f3n pol\u00edtica, no por ser los mejores intelectuales o cient\u00edficos, sino demostrando que ten\u00edan la capacidad de plantear respuestas a los problemas coyunturales e hist\u00f3ricos de la clase trabajadora: \u201cLa identidad de principios entre los intereses del proletariado y las tareas del Partido Comunista no significa ni que el proletariado en su conjunto tome conciencia de sus intereses actuales, ni que el Partido Comunista los formule, en todas las circunstancias, de una manera correcta. La necesidad misma del Partido deriva precisamente del hecho de que el proletariado no nace con la comprensi\u00f3n inmediata de sus intereses hist\u00f3ricos. La tarea del Partido consiste en demostrar al proletariado en lucha, su derecho a asumir la direcci\u00f3n\u201d (Trotsky, sin data: 99).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cDesde nuestra corriente reivindicamos la defensa de la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, especialmente las ense\u00f1anzas dejadas por Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo (y tambi\u00e9n Gramsci\u2026), sobre todo en el terreno en el que cada uno se revel\u00f3\u00a0 m\u00e1s fuerte. Es desde esa ubicaci\u00f3n que creemos se deben enfrentar las derivas reformistas, autonomistas, populistas y \u2018socialistas nacionales\u2019 hoy en boga, as\u00ed como tambi\u00e9n el cerrado doctrinarismo de las corrientes incapaces de extraer ense\u00f1anza alguna de la riqu\u00edsima experiencia, pero tambi\u00e9n frustraciones y derrotas, de las revoluciones del siglo pasado\u201d <\/em>(S\u00e1enz, sin data<em>: 6).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde la Corriente Socialismo o Barbarie (SoB) sostenemos que actualmente la lucha de clases atraviesa un <em>ciclo universal de rebeliones populares <\/em>20, el cual marca un recomienzo hist\u00f3rico en la experiencia de los explotados y oprimidos. Los estallidos de junio del 2013 en Brasil, las m\u00e1s de 30 huelgas generales en Grecia contra los planes de austeridad de la UE, las movilizaciones de millones en M\u00e9xico por los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, son algunos de los casos m\u00e1s recientes que suman a esta definici\u00f3n. Esto marca un avance con respecto a la situaci\u00f3n imperante d\u00e9cadas atr\u00e1s, cuando reinaba una sensaci\u00f3n del \u201cfin de la historia\u201d y se daban por obsoletos los proyectos de emancipaci\u00f3n social. \u00a1Esta basura ideol\u00f3gica est\u00e1 siendo barrida actualmente por las masas de j\u00f3venes, mujeres y trabajadores que luchan por todo el mundo!<\/p>\n<p>Estos desarrollos en la lucha de clases contraen nuevos debates estrat\u00e9gicos, los cuales parten del bajo nivel de politizaci\u00f3n que predomina entre las nuevas generaciones (rasgo intr\u00ednseco a cualquier recomienzo hist\u00f3rico) y que act\u00faa como un l\u00edmite para que se produzcan desbordes por la izquierda de las instancias de la democracia burguesas \u00a0y un cuestionamiento al imperio del Estado burgu\u00e9s. De ah\u00ed que a\u00fan las burocracias sindicales y los partidos reformistas sean referentes pol\u00edticos para amplios segmentos de los explotados y oprimidos. Por esto nos referimos al ciclo pol\u00edtico como de <em>rebeliones<\/em>, dando cuenta de que si bien muchos de estos procesos son de gran intensidad, no logran a\u00fan transformarse en revoluciones sociales contra el dominio de la burgues\u00eda como clase social.<\/p>\n<p>El giro decolonial hace parte de las ideolog\u00edas que se apoyan sobre esta despolitizaci\u00f3n y, antes que plantear su superaci\u00f3n, la profundizan al sostener perspectivas abiertamente reformistas de coexistencia con el Estado burgu\u00e9s, que cuestionan la centralidad de la clase obrera en la estrat\u00e9gica revolucionaria y se proclaman abiertamente anti-partido. \u00a1Es una moda intelectual con marcado acento posmoderno y anti-comunista, incapaz de plantearse como una alternativa universal para la clase trabajadora, los explotados y oprimidos!<\/p>\n<p>Justamente por esto, es imperativo que las corrientes adscritas al marxismo revolucionario interpreten los desarrollos pol\u00edticos actuales desde un \u00e1ngulo estrat\u00e9gico, a saber, <em>la perspectiva de reintroducir la revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI<\/em>. Esto requiere de un continuo debate pol\u00edtico que d\u00e9 respuesta a los desaf\u00edos actuales de la lucha de clases, en particular contra las ideolog\u00edas posmodernas y reformistas que despolitizan a sectores enteros de la vanguardia, coloc\u00e1ndola como furg\u00f3n de cola de sectores burgueses. Adem\u00e1s debe acompa\u00f1arse de la construcci\u00f3n de partido revolucionarios, no para hacer \u201cprogramas enlatados\u201d como aducen los decolonialistas, sino para aportar politizaci\u00f3n de las luchas de la clase obrera, los explotados y oprimidos, para as\u00ed lograr su desarrollo en un curso anticapitalista y de transici\u00f3n al socialismo. Esta es la tarea que engloba a la Corriente Socialismo o Barbarie, y extendemos un llamado a nuestros lectores y lectoras a realizar una experiencia militante con SoB.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Artavia, V\u00edctor. \u201cRebeliones populares y tareas estrat\u00e9gicas\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>27, pp. 127-180<em>. <\/em>Buenos Aires, Argentina: febrero 2013.<\/p>\n<p>___ \u201cM\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar\u201d. En<em> Socialismo o Barbarie <\/em>23-24, pp. 273-306. Buenos Aires, Argentina: diciembre 2009.<\/p>\n<p>Blanco, Juan. <em>Cartograf\u00eda del pensamiento latinoamericano contempor\u00e1neo. Una introducci\u00f3n<\/em>. Universidad Rafael Land\u00edvar, Guatemala: 2009.<\/p>\n<p>Bonefeld, Werner y Tischler, Sergio (compiladores). <em>A 100 a\u00f1os del <\/em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<em> Leninismo, cr\u00edtica marxista y la cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n hoy\u201d<\/em>. Herramienta. Buenos Aires, Argentina: 2003.<\/p>\n<p>Callinicos, Alex. <em>Contra el posmodernismo<\/em>. Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n. Buenos Aires, Argentina: 2011.<\/p>\n<p>Engels, Federico y Marx, Carlos. <em>Manifiesto Comunista<\/em>. Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo. Sin pie de imprenta y sin data.<\/p>\n<p>___ <em>La Sagrada Familia.<\/em><em> Cr\u00edtica de la Cr\u00edtica Cr\u00edtica. <\/em>Editorial Claridad. Buenos Aires, Argentina: 2008.<\/p>\n<p>Engels, Federico. <em>El origen de la familia, la propiedad privado y el Estado.<\/em> Progreso. Mosc\u00fa, URSS: 1976.<\/p>\n<p>___ <em>El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre<\/em>. Distribuidora Cultura. Sin pie de imprenta.<\/p>\n<p>Fanon, Frantz. <em>Los condenados de la tierra. <\/em>Txalaparta. Tafalla, Espa\u00f1a: 1999.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, George. <em>\u00a0La posmodernidad y sus modernidades: una introducci\u00f3n (Cuadernos de Historia de la Cultura n\u00ba 19). <\/em>Editorial Universidad de Costa Rica. San Jos\u00e9, Costa Rica: 2011.<\/p>\n<p>___ \u201cSobre Marx y Am\u00e9rica Latina (otra vez). A prop\u00f3sito de un art\u00edculo de Hermann G\u00fcendel\u201d. En<em> Praxis <\/em>70<em>, <\/em>pp. 11-30.\u00a0 Heredia, Costa Rica: enero \u2013 junio de 2013.<\/p>\n<p>Grosfoguel, Ram\u00f3n. \u201cDel imperialismo de Lenin al imperio de Hardt y Negri: \u00abFases superiores\u00bb del eurocentrismo\u201d. En<em> Universitas Human\u00edstica <\/em>65, pp. 14-26. Bogot\u00e1, Colombia: enero-junio de 2008.<\/p>\n<p>___ \u201cDi\u00e1logos descoloniales con Ram\u00f3n Grosfoguel: transmodernizar los feminismos\u201d. En<em> Tabula Rasa <\/em>7, pp. 323-340<em>. <\/em>Bogot\u00e1, Colombia: julio-diciembre 2007.<\/p>\n<p>___ \u201cDescolonizando los universalismos occidentales: el pluri-versalimso transmoderno decolonial desde Aim\u00e9 Cesaire hasta los zapatistas\u201d. En: <em>El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epist\u00e9mica m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo global<\/em>, pp. 63-77<em>.<\/em> Siglo del Hombre Editores. Bogot\u00e1, Colombia: 2007b.<\/p>\n<p>Gruzinski, Serge. <em>La colonizaci\u00f3n de lo imaginario. Sociedades ind\u00edgenas y occidentalizaci\u00f3n en el M\u00e9xico espa\u00f1ol. Siglos XVI-XVIII.<\/em> Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. M\u00e9xico D.F.: 2004.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir. \u201cEl imperialismo, fase superior del capitalismo\u201d. <em>En Obras escogidas <\/em>(tres tomos), pp. 689-798. Progreso. Mosc\u00fa, URSS (Rusia): 1970.<\/p>\n<p>___ \u201cDos t\u00e1cticas de la socialdemocracia en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d. <em>En Obras escogidas <\/em>(tres tomos), p. 477-584. Progreso. Mosc\u00fa, URSS (Rusia): 1970 (b).<\/p>\n<p>___ \u201c\u00bfQu\u00e9 hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento\u201d. <em>En Obras escogidas <\/em>(tres tomos), pp. 117-278. Progreso. Mosc\u00fa, URSS (Rusia): 1970 (b).<\/p>\n<p>___ <em>Las Tesis de Abril<\/em>. Progreso. Mosc\u00fa, URSS (Rusia): sin data.<\/p>\n<p>___ \u00bf<em>Por d\u00f3nde empezar?<\/em>. En: <em>La teor\u00eda de la organizaci\u00f3n leninista<\/em>, pp. 2-6<em>. <\/em>Editado por Nuevo Partido Socialista. San Jos\u00e9, Costa Rica: 2015.<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui, Jos\u00e9 Carlos. <em>Siete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana. <\/em>\u00a0Casa de las Am\u00e9ricas. La Habana, Cuba: 1975.<\/p>\n<p>Marx, Carlos. <em>El Capital (tomo I)<\/em>. Ciencias del Hombre. Buenos Aires, Argentina: 1973.<\/p>\n<p>___ <em>El colonialismo (recopilaci\u00f3n).<\/em> Grijalbo. M\u00e9xico, D.F.: 1970.<\/p>\n<p>___ <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>. Nueva D\u00e9cada. San Jos\u00e9, Costa Rica: sin data.<\/p>\n<p>Mignolo, Walter. <em>La idea de Am\u00e9rica Latina. La herida colonial y la opci\u00f3n decolonial<\/em>. Gedisa. Barcelona, Espa\u00f1a: 2007.<\/p>\n<p>___ \u201cLa idea de Am\u00e9rica Latina (la derecha, la izquierda y la opci\u00f3n decolonial)\u201d. <em>Cr\u00edtica y Emancipaci\u00f3n<\/em> 2, pp. 251-276, primer semestre 2009.<\/p>\n<p>___ \u201cEl pensamiento decolonial: desprendimiento y apertura. Un manifiesto\u201d. En: <em>El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epist\u00e9mica m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo global<\/em>, pp. 25-46<em>.<\/em> Siglo del Hombre Editores. Bogot\u00e1, Colombia: 2007b.<\/p>\n<p>Paredes, Luis. \u201cEnsayo de interpretaci\u00f3n del modernismo\u201d. En<em> Socialismo o Barbarie <\/em>28, pp. 269-304. Buenos Aires, Argentina: abril 2014.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a, Milc\u00edades. <em>Historia del pueblo argentino. <\/em>Planeta. Buenos Aires, Argentina: 2012.<\/p>\n<p>Quijano, An\u00edbal. \u201cColonialidad del poder, eurocentrismo y Am\u00e9rica Latina\u201d. En: Edgardo Lander (comp.), <em>Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales<\/em>. Perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires, Clacso\/Unesco, pp. 201-246: 2000.<\/p>\n<p>___ \u201cColonialidad del poder y clasificaci\u00f3n social\u201d. En: Santiago Castro-G\u00f3mez y Ram\u00f3n Grosfoguel (editores), <em>El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epist\u00e9mica m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo global<\/em>, pp. 93-126. Siglo del Hombre Editores. Bogot\u00e1, Colombia: 2007.<\/p>\n<p>Rojo, Jos\u00e9 Luis. \u201cTras las huellas del \u2018socialismo nacional\u2019. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>21, pp. 15-59. Buenos Aires, Argentina: noviembre 2007.<\/p>\n<p>___ \u201cUn ciclo de rebeliones populares conmueve al mundo\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>26, pp. 5-26<em>. <\/em>Buenos Aires, Argentina: febrero 2012.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto. \u201cPerspectivas del capitalismo a comienzos del siglo XXI\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>26<em>, <\/em>pp. 43-95<em>. <\/em>Buenos Aires, Argentina: febrero 2012.<\/p>\n<p>___ \u201cCr\u00edtica del romanticismo \u2018anticapitalista\u2019\u201d. En <em>Rebeliones en Am\u00e9rica Latina<\/em>, pp. 15-59. Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: 2005.<\/p>\n<p>___ \u201cLenin en el siglo XXI\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>23-24, pp. 307-344. Buenos Aires, Argentina: diciembre 2009.<\/p>\n<p>___ \u201cCuestiones de estrategia\u201d. En: <em>Revista Socialismo o Barbarie (n\u00ba 28)<\/em>, p. 13-64. Buenos Aires, Argentina: abril 2014.<\/p>\n<p>___ \u201cCr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u2018socialistas objetivas\u2019\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>17-18, pp. 25-70. Buenos Aires, Argentina: noviembre 2004.<\/p>\n<p>___ <em>Ciencia y arte de la pol\u00edtica revolucionaria<\/em>. Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: sin data.<\/p>\n<p>___ <em>Una vez m\u00e1s sobre la alternativa \u201csocialismo o barbarie\u201d<\/em>. En <a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\">www.socialismo-o-barbarie.org<\/a>, 19\/12\/2014.<\/p>\n<p>Sa\u00e9nz, Roberto y Bernal, Isidoro. \u201cLos impulsos del Argentinazo\u201d. En <em>Rebeliones en Am\u00e9rica Latina<\/em>, pp. 251-266. Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: 2005.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n. <em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa (tomo I)<\/em>. Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: 2012.<\/p>\n<p>___ \u201cLa revoluci\u00f3n permanente\u201d. En: <em>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente (compilaci\u00f3n)<\/em>, p. 400-523. Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones Le\u00f3n Trotsky. Buenos Aires, Argentina: 2000.<\/p>\n<p>___\u00a0 \u201cTres concepciones de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d. En: <em>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente (compilaci\u00f3n)<\/em>, pp. 161-177. CEIP Le\u00f3n Trotsky. Buenos Aires, Argentina: 2000b.<\/p>\n<p>___ \u201cLa industria nacionalizada y la administraci\u00f3n obrera\u201d. En: <em>Escritos latinoamericanos (compilaci\u00f3n)<\/em>, pp. 163-167. CEIP Le\u00f3n Trotsky. Buenos Aires, Argentina: 2000c.<\/p>\n<p>___ \u201cLas tendencias filos\u00f3ficas del burocratismo\u201d. En: <em>Escritos filos\u00f3ficos (compilaci\u00f3n)<\/em>, p. 157-177<em>. <\/em>CEIP Le\u00f3n Trotsky. Buenos Aires, Argentina: 2004.<\/p>\n<p>___ \u201cEl ultimatismo burocr\u00e1tico\u201d. En: <em>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania. Escritos 1930-1933. <\/em>p. 97-103<em>. <\/em>Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: sin data.<\/p>\n<p>___ \u201cLa agon\u00eda del capitalismo y las tareas de la IV Internacional\u201d. En <em>Acerca de la revoluci\u00f3n socialista<\/em>, pp. 209-270. Estrategia. Bogot\u00e1, Colombia: 1971.<\/p>\n<p>Yunes, Marcelo. \u201cImperialismo y teor\u00eda marxista en Am\u00e9rica Latina\u201d. En <em>Socialismo o Barbarie <\/em>23-24, pp. 213-253<em>. <\/em>Buenos Aires, Argentina: diciembre 2009.<\/p>\n<p>___ \u201cLa Patria mais Grande do mundo\u201d. Socialismo o Barbarie peri\u00f3dico 299, Argentina, 7 de agosto de 2014, p. 5.<\/p>\n<p>___ \u201cPresentaci\u00f3n\u201d. En <em>Rebeliones en Am\u00e9rica Latina<\/em>, p. 7-13. Editorial Ant\u00eddoto. Buenos Aires, Argentina: 2005.<\/p>\n<p>Zamora, Daniel. \u201cWhen exclusion replaces explotaition. The condition of the surplus-population under neoliberalism\u201d, en nonsite.org, Issue #10, 2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Algunos de sus principales autores son Walter Mignolo, An\u00edbal Quijano, Ram\u00f3n Grosfoguel y otros, que tambi\u00e9n se apoyan en las elaboraciones de Enrique Dussel y Frantz Fanon.<\/li>\n<li>Sin lugar a dudas, Ram\u00f3n Grosfoguel se destaca por su anticomunismo, llegando a realizar un disparatado an\u00e1lisis del leninismo como ejemplo de \u201cmesianismo cristiano\u201d, donde el mensajero es m\u00e1s importante que el mensaje. Profundizaremos esto en la secci\u00f3n de propuesta program\u00e1tica y organizativa del giro decolonial.<\/li>\n<li>Engels da cuentas de esto en una carta dirigida a Bloch en 1890: \u201cMarx y yo tenemos en parte la culpa de que los j\u00f3venes escritores atribuyan a veces el aspecto econ\u00f3mico mayor importancia que la debida. Tuvimos que subrayar este principio fundamental frente a nuestros adversarios, que lo negaban, y no siempre tuvimos tiempo, lugar ni oportunidad de hacer justicia a los dem\u00e1s elementos que participan en la interacci\u00f3n\u201d.<\/li>\n<li>En <em>Historia del siglo XX<\/em>, Eric Hobsbawm caracteriza que la Primera Guerra Mundial y la revoluci\u00f3n rusa marcaron el final del \u201clargo siglo XIX\u201d.<\/li>\n<li>Lenin tambi\u00e9n incorpor\u00f3 al programa bolchevique otras reivindicaciones democr\u00e1ticas, como el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de las naciones, las cuales fueron fundamentales para que los bolcheviques se posicionaran como la direcci\u00f3n pol\u00edtica de la clase obrera y el campesinado en Rusia.<\/li>\n<li>En el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n rusa de 1917, Lenin se\u00f1ala que \u201cel folleto est\u00e1 escrito con vistas a la censura zarista. Por esto, no s\u00f3lo me vi precisado a limitarme estrictamente a un an\u00e1lisis exclusivamente te\u00f3rico \u2013sobre todo econ\u00f3mico-, sino que tambi\u00e9n hube de formular las indispensables y poco numerosas observaciones pol\u00edticas con la mayor prudencia, vali\u00e9ndome de alusiones, del lenguaje a los Esopo, ese maldito lenguaje a que el zarismo obligaba a recurrir a todos los revolucionarios cuando tomaban la pluma\u201d (Lenin, 1970: 694)<\/li>\n<li>Sobre los debates de estrategia en el marxismo sugerimos la lectura del art\u00edculo \u201cCuestiones de estrategia\u201d, de Roberto S\u00e1enz, publicado en revista <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 28.<\/li>\n<li>Trotsky analiza en <em>A noventa a\u00f1os del Manifiesto Comunista<\/em> que esto part\u00eda de una hip\u00f3tesis de trabajo de Marx y Engels, pues \u201cconsideraban que la revoluci\u00f3n social, \u2018al menos en los principales pa\u00edses civilizados\u2019, era cosa de pocos a\u00f1os, la cuesti\u00f3n colonial quedaba para ellos resuelta autom\u00e1ticamente, no como consecuencia de un movimiento independiente de las nacionalidades oprimidas, sino de la victoria del proletariado en los centros metropolitanos del capitalismo. La cuesti\u00f3n de la estrategia revolucionaria en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales no se aborda por tanto para nada en el <em>Manifiesto<\/em>. Estas cuestiones siguen exigiendo una soluci\u00f3n independiente\u201d (Pr\u00f3logo, en Marx y Engels, s\/d: 49).<\/li>\n<li>Sobre este autor sugerimos la lectura del art\u00edculo \u201cHenryk Grossmann y la funci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo\u201d, publicado por Marcelo Yunes en la revista <em>Socialismo o Barbarie <\/em>23-24.<\/li>\n<li>Esta categor\u00eda fue acu\u00f1ada por Sergio Bag\u00fa, Silvio Zabala y tambi\u00e9n reconocida por Mari\u00e1tegui, aunque para \u00e9ste \u00faltimo la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica fue feudal.<\/li>\n<li>Esto ya lo advert\u00eda Pe\u00f1a desde los a\u00f1os sesenta: \u201cdeterminar el exacto car\u00e1cter de la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola tiene una importancia nada acad\u00e9mica. Baste decir que la conocida teor\u00eda sobre el car\u00e1cter \u2018feudal\u2019 de la colonizaci\u00f3n sirvi\u00f3 durante largo tiempo a los moscovitas criollos como tel\u00f3n de fondo (\u2026) para enrollar la madeja de una fantasmag\u00f3rica revoluci\u00f3n \u2018antifeudal\u2019 que abrir\u00eda el camino a una supuesta \u2018etapa\u2019 capitalista\u201d (Pe\u00f1a, 2012: 64).<\/li>\n<li>Esto no debe dar paso a tesis mecanicistas donde la liberaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n burguesa producir\u00e1 mec\u00e1nicamente la liberaci\u00f3n de las mujeres. Criterios de este tipo sirvieron de justificaci\u00f3n a muchas corrientes de izquierda para diluir el tema de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero en la lucha contra el capitalismo, neg\u00e1ndose a abordar con especificidad las luchas de g\u00e9nero.<\/li>\n<li>Aunque Quijano conoce el debate de E.P. Thompson contra la definici\u00f3n estructuralista de clase social, convenientemente lo disocia de la tradici\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico. En realidad la definici\u00f3n thompsoniana retoma el \u00e1ngulo estrat\u00e9gico del materialismo hist\u00f3rico, mismo que ya estaba planteando desde el inicio del Manifiesto Comunista: \u201cLa historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros d\u00edas es la historia de las luchas de clases\u201d.<\/li>\n<li>La geopol\u00edtica del conocimiento tambi\u00e9n coincide mucho con el planteamiento postestructuralista de Foucault en torno a las \u201cgrandes estructuras culturales\u201d o \u201cepistemes\u201d: \u201cTodo discurso surge de una <em>episteme<\/em><strong>, <\/strong>y s\u00f3lo tiene sentido dentro de ella; no habr\u00eda conocimiento m\u00e1s all\u00e1 de una <em>episteme<\/em>\u201d (Garc\u00eda, 2011: 25).<\/li>\n<li>Un criterio similar empleaba Lenin cuando se refer\u00eda a la verdad hist\u00f3rica, es decir, en escala de millones (S\u00e1enz, 2009).<\/li>\n<li>En el caso de Quijano matiza su posici\u00f3n, al sostener que luchar contra la \u201ccolonialidad del poder\u201d y el racismo que engendra, equivale a luchar contra la explotaci\u00f3n\/dominaci\u00f3n capitalista.<\/li>\n<li>En una edici\u00f3n anterior de <em>Socialismo o Barbarie<\/em> d\u00e1bamos cuenta de este tipo de enfoques del populismo burgu\u00e9s, en espec\u00edfico en un debate con Ernesto Laclau y su obra <em>La raz\u00f3n populista<\/em>: \u201cAl presentar la mera ideolog\u00eda como \u2018<em>hacedora<\/em> de la realidad social\u2019, epistemol\u00f3gicamente se pierde la primac\u00eda del orden de <em>determinaci\u00f3n material y objetiva <\/em>de las cosas y relaciones sociales y se puede \u2018crear un mundo\u2019 sin importar en qu\u00e9 circunstancias o sobre la base de qu\u00e9 intereses sociales\u201d (Rojo, 2007: 33).<\/li>\n<li>Las cr\u00edticas decoloniales al leninismo son una copia exacta de los planteamientos autonomistas reunidos en el libro <em>A 100 a\u00f1os del \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em><\/li>\n<li>Adem\u00e1s, Kautsky destacaba entre los principales referentes te\u00f3ricos y pol\u00edticos de la socialdemocracia europea de finales del siglo XIX e inicios del XX, status que perder\u00eda cuando estall\u00f3 la I Guerra Mundial y capitul\u00f3 a las presiones chovinistas al apoyar la guerra de la burgues\u00eda alemana. Por eso es comprensible que Lenin lo citara en 1902 como un punto de apoyo a sus puntos de vista.<\/li>\n<li>Para profundizar sobre esta definici\u00f3n remitimos a <em>\u201c<\/em>Un ciclo de rebeliones populares conmueve al mundo\u201d de Jos\u00e9 Luis Rojo, en <em>Socialismo o Barbarie <\/em>26 y \u201cRebeliones populares y tareas estrat\u00e9gicas\u201d de V\u00edctor Artavia en <em>Socialismo o Barbarie <\/em>27, ambas versiones disponibles en www.socialismo-o-barbarie.org.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 &nbsp; &nbsp; Introducci\u00f3n &nbsp; El siglo XXI trajo consigo una profundizaci\u00f3n de la lucha de clases en diferentes partes del orbe, principalmente con el desarrollo del actual ciclo de rebeliones populares contra gobiernos neoliberales y\/o dictatoriales. 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