{"id":6380,"date":"2011-03-01T01:46:40","date_gmt":"2011-03-01T04:46:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6380"},"modified":"2019-11-19T23:08:47","modified_gmt":"2019-11-20T02:08:47","slug":"la-dialectica-de-la-transicion-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6380","title":{"rendered":"La dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n socialista"},"content":{"rendered":"<h2>Plan, mercado y democracia obrera<\/h2>\n<h1><strong>La dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n socialista<\/strong><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa lucha por los intereses vitales, considerados como los factores fundamentales de la planificaci\u00f3n, nos introduce en la esfera de la pol\u00edtica, que es la econom\u00eda concentrada. Las armas de los grupos sociales de la sociedad sovi\u00e9tica son (deben ser): los soviets, las uniones sindicales, las cooperativas y, sobre todo, el partido dirigente. S\u00f3lo la coordinaci\u00f3n de estos tres elementos: la planificaci\u00f3n estatal, el mercado y la democracia sovi\u00e9tica, pueden garantizar una direcci\u00f3n justa de la econom\u00eda de la \u00e9poca de la transici\u00f3n y asegurar, no la liquidaci\u00f3n de las desproporciones en algunos a\u00f1os (eso es ut\u00f3pico), sino su atenuaci\u00f3n y, como consecuencia, la simplificaci\u00f3n de las bases de la dictadura proletaria\u201d<\/em> (Le\u00f3n Trotsky, <em>El fracaso del plan quinquenal<\/em>, 1932).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El plan de ajuste lanzado por la burocracia castrista ha reabierto el debate acerca de la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista. El castrismo (como sus hom\u00f3logos de la ex URSS, el Este europeo y China) ha oscilado siempre entre la centralizaci\u00f3n econ\u00f3mica absoluta y la apertura hacia medidas de mercado: lo que no ha hecho nunca es apelar a la democracia obrera, a la planificaci\u00f3n democr\u00e1tica de la econom\u00eda. Sin embargo, la situaci\u00f3n en la isla no para de deteriorarse. Lo que se est\u00e1 viendo ahora es un salto cualitativo: un brutal giro restauracionista cuya principal medida es dejar en la calle a un mill\u00f3n de trabajadores.<\/p>\n<p>Desde nuestra corriente est\u00e1bamos preparando un amplio trabajo de revisi\u00f3n cr\u00edtica acerca de la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista: desde los debates de los a\u00f1os 20 y 30 del siglo pasado en la ex URSS, pasando por los de la segunda posguerra, hasta las ense\u00f1anzas dejadas por las experiencias anticapitalistas en la China de 1949 y la propia Cuba. Est\u00e1bamos involucrados en ese esfuerzo cuando Ra\u00fal Castro anunci\u00f3 los \u201cLineamientos\u201d econ\u00f3micos a ser aprobados en el VI Congreso del PC cubano. Esto dio una nueva actualidad a nuestro proyecto, al poner sobre el tapete esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Buscamos fundamentar por qu\u00e9 una econom\u00eda de transici\u00f3n aut\u00e9ntica no puede ser ni de comando burocr\u00e1tico ni la apertura reformista hacia el \u201csocialismo de mercado\u201d. Por el contrario, debe profundizar una combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la planificaci\u00f3n democr\u00e1tica, el control de la producci\u00f3n v\u00eda el mercado y el poder pol\u00edtico en manos de la clase obrera.<\/p>\n<p>Contra una vulgata que tiende a apreciar la mec\u00e1nica de la econom\u00eda de la transici\u00f3n de manera puramente \u201ceconomicista\u201d, estableciendo una contraposici\u00f3n mec\u00e1nica entre el plan y el mercado, o separando la esfera de la econom\u00eda del car\u00e1cter del poder, pretendemos recuperar los originales an\u00e1lisis de Trotsky sobre esta cuesti\u00f3n.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>A partir de la experiencia pr\u00e1ctica de la ex URSS, el revolucionario ruso planteaba esa combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre los que consideraba los tres reguladores de la econom\u00eda de la transici\u00f3n: el plan, el mercado y la democracia obrera. Al mismo tiempo, caracterizaba esa situaci\u00f3n como \u201cuna encrucijada de contradicciones\u201d.<\/p>\n<p>Este trabajo constar\u00e1 de cinco partes. La primera estar\u00e1 dedicada al planteamiento general de los reguladores; la segunda se concentrar\u00e1 en la subsistencia de la ley del valor; la tercera abordar\u00e1 la experiencia de la planificaci\u00f3n socialista; la cuarta abordar\u00e1 la problem\u00e1tica de la acumulaci\u00f3n socialista, primitiva y burocr\u00e1tica, y la \u00faltima, los problemas referidos a la propiedad, la posesi\u00f3n y el poder en la sociedad de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>El planteamiento general del problema<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.1 El debate de los a\u00f1os 20<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 20 del siglo pasado se proces\u00f3 en la ex URSS un debate apasionante acerca de las v\u00edas de la transici\u00f3n socialista luego de la revoluci\u00f3n. Al comp\u00e1s de circunstancias econ\u00f3micas cambiantes y del aislamiento en el que qued\u00f3 la rep\u00fablica bolchevique luego del fracaso de la revoluci\u00f3n europea, una pol\u00e9mica y dur\u00edsima lucha pol\u00edtica se fue abriendo paso acerca de qu\u00e9 orientaci\u00f3n llevar adelante para impulsar el proceso de la transici\u00f3n socialista en el contexto del encierro econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la ex URSS.<\/p>\n<p>El oficialismo burocr\u00e1tico encarnado por Stalin y Bujarin impulsaba una orientaci\u00f3n de enriquecimiento campesino y lenta industrializaci\u00f3n. Sin embargo, a finales de la d\u00e9cada del 20 este frente \u00fanico se rompe, y Stalin, en un giro pol\u00edtico brutal, impone la orientaci\u00f3n de colectivizaci\u00f3n agraria e industrializaci\u00f3n a ritmos forzosos. Giro que, am\u00e9n de comprometer las fuerzas productivas en el campo por d\u00e9cadas, comenz\u00f3 a sentar los pilares para la transformaci\u00f3n del \u201cEstado obrero con deformaciones burocr\u00e1ticas\u201d c\u00f3mo hab\u00eda definido Lenin a la ex URSS a comienzos de los 20, en un \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios y comunistas\u201d, como lo definiera Christian Rakovsky.<\/p>\n<p>Por su parte, la Oposici\u00f3n de Izquierda encabezada por Trotsky, desde mediados de los a\u00f1os 20 ven\u00eda alertando que sin una r\u00e1pida industrializaci\u00f3n y planificaci\u00f3n econ\u00f3mica los campesinos terminar\u00edan dejando las ciudades sin alimentos y presionando por vincularse con el mercado mundial.<\/p>\n<p>Esta posici\u00f3n se vio verificada a la postre por el curso mismo de los acontecimientos, impulsando en gran medida a Stalin a dar su viraje de 180 grados. Sin embargo, las medidas colectivizadoras e industrializadoras de Stalin no llevaron a Trotsky a capitular. Muy agudamente, se\u00f1al\u00f3 que el \u201cc\u00f3mo\u201d y \u00e9l \u201cqui\u00e9n\u201d estaba llevando adelante este giro pod\u00eda terminar socavando las bases mismas del Estado obrero, como producto de la desnaturalizaci\u00f3n de estas medidas. Un sector de la Oposici\u00f3n, encabezado por Preobrajensky, Radek y Smilga, con una lectura \u201ceconomicista\u201d de los acontecimientos, termina capitulando, abriendo una crisis en la Oposici\u00f3n de Izquierda. Al respecto, recordaba Trotsky: \u201cEn 1929, Preobrajensky, para justificar su capitulaci\u00f3n, sosten\u00eda que con ayuda de los sovjoses y de los koljoses, el partido pondr\u00eda en dos a\u00f1os al <em>kulak<\/em> de rodillas. Han transcurrido cuatro a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 ocurre? Si no es el <em>kulak<\/em> \u2013est\u00e1 liquidado\u2013, es el campesino medio rico el que ha hecho arrodillarse al comercio sovi\u00e9tico, el que le ha obligado a disgustar a los obreros. En todo caso, como hemos visto, es Preobrajensky el que se ha apresurado a ponerse de rodillas ante la burocracia staliniana\u201d (<em>El fracaso del plan quinquenal<\/em>, p. 58).<\/p>\n<p>Desde el \u00e1ngulo te\u00f3rico, en esos a\u00f1os \u2013con \u201cr\u00e9plicas\u201d posteriores tanto en la ex URSS, como en China y Cuba\u2013 se gener\u00f3 un rico y apasionante debate estrat\u00e9gico sobre la orientaci\u00f3n general para hacer avanzar la transici\u00f3n en un sentido socialista.<\/p>\n<p>A comienzos del siglo XXI, volver sobre esta discusi\u00f3n tiene plena actualidad, a la luz de los acontecimientos en curso en Cuba. Y los postulados generales del debate de esos a\u00f1os han dejado un manantial de ense\u00f1anzas universales que, sin embargo, no son revisitadas habitualmente en la izquierda revolucionaria, al menos de manera sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Precisamente, lo que nos mueve en este trabajo es subrayar los clivajes te\u00f3ricos m\u00e1s generales de esta apasionante discusi\u00f3n sobre la econom\u00eda de la transici\u00f3n, encar\u00e1ndolos desde la siguiente \u00f3ptica: dar cuenta no solamente de las inercias te\u00f3ricas de la fracci\u00f3n burocr\u00e1tica cuyo te\u00f3rico era Nicolai Bujarin \u2013a quien igualmente dedicaremos se\u00f1alamientos cr\u00edticos\u2013, sino, sobre todo, las limitaciones del enfoque de Evgeny Preobrajensky, eminente economista de la Oposici\u00f3n de Izquierda, que se pusieron de manifiesto cuando \u00e9ste capitulando ante el giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin a finales de los a\u00f1os 20.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a> Postulamos entonces un intento de superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de su enfoque, del que fuera tan tributario Ernest Mandel, el principal te\u00f3rico del movimiento trotskista en la segunda mitad del siglo pasado.<\/p>\n<p>En este camino, tomaremos como punto de referencia los se\u00f1alamientos de Le\u00f3n Trotsky en una serie de brillantes textos de los a\u00f1os 20 y 30 acerca de la necesaria imbricaci\u00f3n en la econom\u00eda de la transici\u00f3n entre plan, mercado y democracia obrera<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>, que no han sido considerados con el debido detenimiento entre las corrientes socialistas revolucionarias.<\/p>\n<p>Como trataremos de demostrar, sus puntos de vista configuran una superaci\u00f3n cr\u00edtica de los aspectos mec\u00e1nicos y\/o economicistas de Preobrajensky. Como advirti\u00f3 Trotsky en su momento: \u201cEl an\u00e1lisis de nuestra econom\u00eda desde el punto de vista de la interacci\u00f3n (tanto en sus conflictos como en sus armon\u00edas) entre la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n socialista es, en principio, un enfoque extremadamente provechoso; m\u00e1s precisamente, el \u00fanico correcto (&#8230;) Pero ahora hay un peligro creciente: que este enfoque metodol\u00f3gico sea convertido en una perspectiva econ\u00f3mica acabada que prevea el \u2018desarrollo del socialismo en un solo pa\u00eds\u2019. Hay motivos para esperar, y temer, que los seguidores de esta filosof\u00eda, que se han basado hasta ahora en una cita mal entendida de Lenin, van a tratar de adaptar el an\u00e1lisis de Preobrajensky, convirtiendo un enfoque metodol\u00f3gico en una generalizaci\u00f3n para un proceso casi aut\u00f3nomo. Es esencial, a toda costa, detener esta clase de plagio y falsificaci\u00f3n. La interacci\u00f3n entre la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n socialista debe ser puesta en el contexto de la econom\u00eda mundial. Entonces quedar\u00e1 claro que la ley del valor que opera dentro del marco limitado de la NEP est\u00e1 complementada por la creciente presi\u00f3n externa de la ley del valor que domina el mercado mundial y que se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s fuerte\u201d (\u201cNotas sobre cuestiones econ\u00f3micas\u201d, 1926). As\u00ed, Trotsky deja planteada toda una problem\u00e1tica que es objetivo de este trabajo desarrollar a la luz de la experiencia hist\u00f3rica del siglo pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.2. Ley del valor, proteccionismo socialista y acumulaci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en juego es cu\u00e1l debe ser, a la luz de la experiencia pr\u00e1ctica del siglo XX, la mec\u00e1nica de una verdadera transici\u00f3n socialista. Asoma aqu\u00ed un problema de vastas consecuencias entre los marxistas revolucionarios: una mirada <em>esquem\u00e1tica<\/em> de la transici\u00f3n socialista, como si fuera un proceso regido exclusivamente por leyes <em>econ\u00f3micas<\/em>, que podr\u00edan operar mec\u00e1nicamente <em>por encima de las clases<\/em> y las fracciones de clase, llevando a un \u00fanico resultado posible: el socialismo.<\/p>\n<p>El nudo te\u00f3rico del debate es la relaci\u00f3n entre los tres elementos que necesariamente \u201cregulan\u201d la econom\u00eda en la transici\u00f3n: la planificaci\u00f3n, el mercado y la democracia de los trabajadores.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n acerca del mercado quedaba planteada bastante correctamente en <em>La nueva econom\u00eda<\/em> de Preobrajensky, en relaci\u00f3n con los alcances y l\u00edmites de la continuidad de las imposiciones de la ley del valor en la transici\u00f3n. La cuesti\u00f3n siempre ha sido materia de ardua pol\u00e9mica en las corrientes socialistas revolucionarias. Desde la nuestra, siempre hemos sostenido que la ley del valor inevitablemente se mantiene en las econom\u00edas de transici\u00f3n, y que oscurecer este hecho flaco favor la hace al proceso de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto se debe a varias razones. La principal es la subsistencia del mercado mundial y el hecho de que la <em>totalidad<\/em> de las revoluciones anticapitalistas del siglo pasado tuvieron lugar en pa\u00edses <em>atrasados<\/em>, con lo que inevitablemente su racionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica no pod\u00eda prescindir de la medida del valor: la medici\u00f3n de la riqueza por el tiempo de trabajo medio empleado en producirla.<\/p>\n<p>Trotsky insisti\u00f3 siempre en que como correlato de la necesaria subsistencia de la ley del valor, la moneda estable deb\u00eda ser una forma inescapable de racionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica: no hay otra manera de medir objetivamente la productividad de la econom\u00eda de la transici\u00f3n, al menos en pa\u00edses atrasados, en su relaci\u00f3n con el mercado mundial. Hac\u00eda falta un patr\u00f3n com\u00fan para racionalizar la econom\u00eda de la transici\u00f3n: \u201cEs necesario que cada f\u00e1brica de propiedad estatal, con su director t\u00e9cnico, no solamente est\u00e9 sujeta al control desde arriba (\u2026) sino tambi\u00e9n desde abajo, por el mercado, que <em>seguir\u00e1 siendo durante mucho tiempo el regulador<\/em> de la econom\u00eda estatal. <em>El plan es comprobado y en buena medida realizado a trav\u00e9s del mercado<\/em>. La regulaci\u00f3n del mercado debe basarse en las tendencias que se manifiestan en \u00e9l mismo, debe probar su racionalidad econ\u00f3mica a trav\u00e9s del c\u00e1lculo comercial. La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n es inconcebible sin el <em>\u2018control del rublo\u2019<\/em>\u201d (en Alec Nove, <em>La econom\u00eda del socialismo factible<\/em>, pp. 92-93).<\/p>\n<p>Se presenta aqu\u00ed una problem\u00e1tica que no ha sido tomada en consideraci\u00f3n en los debates en la izquierda trotskista: el car\u00e1cter de mercanc\u00eda de la fuerza de trabajo incluso <em>despu\u00e9s<\/em> de la expropiaci\u00f3n de los capitalistas. Porque en todos los pa\u00edses donde fue expropiado el capitalismo, fuera la Rusia de 1917, la China de 1949 o la Cuba de 1959, la fuerza de trabajo mantuvo, invariablemente, el car\u00e1cter de una mercanc\u00eda intercambiable por un salario. Y si <em>el principal \u201cfactor de la producci\u00f3n\u201d sigui\u00f3 siendo una mercanc\u00eda<\/em>, no hay c\u00f3mo suponer que la ley del valor no sigue rigiendo al menos hasta cierto punto en la econom\u00eda de transici\u00f3n. Oscurecer esto significar\u00eda negar las imposiciones que el valor sigue implicando respecto del car\u00e1cter todav\u00eda no emancipado del todo de la fuerza de trabajo, as\u00ed como los problemas de la generaci\u00f3n y administraci\u00f3n del trabajo no pagado. La revoluci\u00f3n comienza esa emancipaci\u00f3n, pero no la puede completar.<\/p>\n<p>Al respecto, digamos que en la transici\u00f3n <em>subsiste, inevitablemente, un principio de explotaci\u00f3n del trabajo<\/em>: la <em>autoexplotaci\u00f3n o explotaci\u00f3n mutua<\/em> de los trabajadores. \u00c9ste es un tributo colectivo y consciente de la clase obrera para las generaciones posteriores, como cl\u00e1sicamente lo se\u00f1alara el propio Marx en su <em>Cr\u00edtica al Programa de Gotha<\/em>.<\/p>\n<p>El problema est\u00e1 cuando esta autoexplotaci\u00f3n <em>no<\/em> significa acumulaci\u00f3n realmente al servicio del progreso general de la clase obrera, sino de una burocracia que se encarama por encima de ella, como termin\u00f3 ocurriendo en la ex URSS y dem\u00e1s sociedades no capitalistas. En ese caso, la autoexplotaci\u00f3n se transforma en su opuesto: una <em>nueva<\/em> forma, por cierto <em>no org\u00e1nica<\/em>, de explotaci\u00f3n al servicio de la burocracia, que se queda con la parte del le\u00f3n de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos el caso de la China de 1949: \u201c[No se puede dejar de ver] el problem\u00e1tico papel del Estado, que nunca es neutral, y menos a\u00fan cuando la burocracia del aparato estatal no est\u00e1 sometida a ning\u00fan tipo de control. En China, desde los a\u00f1os 50, <em>la burocracia ha secuestrado en los hechos el Estado, y lo usa como maquinaria para apropiarse del excedente social<\/em>\u201d (\u201c\u00bfFinal de un modelo o nacimiento de uno nuevo?\u201d, Au Loong Yu, <em>New Politics<\/em>, verano 2009, en www.socialismo-o-barbarie.org).<\/p>\n<p>Ahora bien, as\u00ed como subrayamos los alcances de la ley del valor en la transici\u00f3n, cabe destacar los l\u00edmites a su imperio. Si el Estado obrero dejara simplemente regir en forma plena al mercado, lo que deviene es el retorno al capitalismo, no la acumulaci\u00f3n socialista, contra lo que cre\u00eda Bujarin en su orientaci\u00f3n oportunista del enriquecimiento ilimitado de los campesinos propietarios.<\/p>\n<p>Por el contrario, promover la acumulaci\u00f3n socialista en manos del Estado proletario implica justamente \u201cviolar\u201d el imperio de la ley del valor. Kalecki, reconocido economista polaco, dec\u00eda con agudeza que \u201cla cosa m\u00e1s est\u00fapida que uno puede hacer es no calcular; la segunda cosa m\u00e1s est\u00fapida que uno puede hacer es seguir a ciegas los resultados de sus propios c\u00e1lculos\u201d (en A. Nove, cit., p. 151).<\/p>\n<p>En este sentido Preobrajensky ten\u00eda raz\u00f3n (y es uno de los puntos m\u00e1s fuertes y universales de su argumentaci\u00f3n) cuando se\u00f1alaba: \u201cLa idea del camarada Bujarin de que incluso la acumulaci\u00f3n socialista no puede ser contrapuesta a la ley del valor (\u2026) porque nuestra econom\u00eda est\u00e1 creciendo \u2018sobre la base de relaciones de mercado\u2019, constituye un error te\u00f3rico flagrante sobre el cual se erige un programa de oportunismo te\u00f3rico y pr\u00e1ctico (\u2026). Somos capaces de \u2018acumular\u2019, vender nuestros productos al doble del valor que en el exterior, s\u00f3lo porque <em>hemos erigido una barrera entre nuestro territorio y el mercado mundial<\/em>, que defendemos por la fuerza\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 31).<\/p>\n<p>En efecto, el Estado obrero debe orientar y elegir las infracciones necesarias e inevitables al imperio de la ley del valor, so pena de que no haya acumulaci\u00f3n socialista. Pero esto no puede ocurrir al precio de una ca\u00edda en la irracionalidad econ\u00f3mica, el l\u00edmite de la definici\u00f3n de Preobrajensky que, en su momento, atraves\u00f3 el estalinismo. Como se\u00f1alara certeramente Trotsky: \u201cEl monopolio del comercio exterior es un factor poderoso al servicio de la acumulaci\u00f3n socialista; poderoso, pero no todopoderoso. El monopolio del comercio exterior <em>solamente puede moderar y regular la presi\u00f3n externa de la ley del valor<\/em> en la medida en que el valor de los productos sovi\u00e9ticos, a\u00f1o a a\u00f1o, <em>se acerque<\/em> al valor de los productos del mercado mundial\u201d (\u201cNotas sobre cuestiones econ\u00f3micas\u201d). Desarrollaremos esto m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Volvamos ahora a la necesidad de \u201cviolar\u201d la ley del valor. La acumulaci\u00f3n, una vez expropiados los capitalistas pero en el contexto de la subsistencia del mercado mundial capitalista, deber\u00e1 hacerse en toda una serie de ramas que la econom\u00eda del pa\u00eds despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n no podr\u00eda poner en pie si se atuviera a los criterios de productividad promedio del mercado mundial.<\/p>\n<p>Sin embargo, a la espera de la extensi\u00f3n del proceso pol\u00edtico de la revoluci\u00f3n a otros pa\u00edses (\u00fanica garant\u00eda \u00faltima de subsistencia, como lo se\u00f1alaron infinitas veces Lenin y Trotsky), es imperioso poner en marcha la econom\u00eda so pena de la muerte por inanici\u00f3n del Estado obrero. M\u00e1s a\u00fan teniendo en cuenta el seguro aislamiento a la que ser\u00e1 sometida la revoluci\u00f3n, al menos en un primer momento.<\/p>\n<p>En esas condiciones, la infracci\u00f3n de la ley del mercado es una <em>obligaci\u00f3n<\/em> de la transici\u00f3n, que hace a poner en funcionamiento <em>mecanismos indispensables de \u201cproteccionismo socialista\u201d<\/em> de la econom\u00eda. Si se permitiera el libre comercio con el mercado internacional, los campesinos o productores capitalistas agrarios, o cualquier productor privado de mercanc\u00edas, inevitablemente preferir\u00edan exportar su producci\u00f3n. Y por razones bien concretas: con toda seguridad estos productores privados (sobre todo agrarios) obtendr\u00e1n mejores precios en el mercado internacional que los fijados internamente por el Estado, adem\u00e1s de recibir pago en divisas y tener acceso as\u00ed a mercanc\u00edas de mejor calidad y menor precio que en el mercado interno.<\/p>\n<p>Es evidente que cuando el Estado proletario <em>fija los precios<\/em> a la producci\u00f3n agraria y <em>obliga<\/em> a los productores del campo a comprar productos de la industria local, m\u00e1s atrasada que la del exterior, est\u00e1 <em>explotando<\/em> hasta cierto punto a estos productores agrarios: les entrega menos valor a cambio de m\u00e1s valor, <em>en beneficio de la acumulaci\u00f3n socialista<\/em>. \u00c9ste es el punto que correctamente subrayara y desarrollara Preobrajensky, que llam\u00f3 a este proceso \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: la ley del valor debe subsistir en cierto modo para racionalizar la econom\u00eda de transici\u00f3n, pero a la vez desde ser necesariamente infringida para lograr que la acumulaci\u00f3n socialista se inicie y desarrolle.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.3 La planificaci\u00f3n socialista<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasemos ahora a la apasionante problem\u00e1tica de la planificaci\u00f3n. Aqu\u00ed es d\u00f3nde se observaban los costados m\u00e1s defectuosos del pensamiento preobrajenskiano (y que los trotskistas de la segunda posguerra tomaron al pie de la letra). Ocurre que, con la justa preocupaci\u00f3n de impulsar la industrializaci\u00f3n en manos del Estado obrero, Preobrajensky llega a caracterizar unilateralmente a la planificaci\u00f3n como una suerte de \u201cley natural\u201d: una Ley con may\u00fascula.<\/p>\n<p>Es sabido que fue bajo la direcci\u00f3n pol\u00edtica de Trotsky que la Oposici\u00f3n de Izquierda levant\u00f3 la necesidad de industrializar el pa\u00eds y planificar sistem\u00e1ticamente su econom\u00eda. Pero el concepto de \u201cley del plan\u201d o \u201cley de la acumulaci\u00f3n socialista primitiva\u201d era una elaboraci\u00f3n m\u00e1s propia de Preobrajensky, lo que motiv\u00f3 la advertencia de Trotsky del peligro de que esta misma \u201cley\u201d pudiera ser interpretada como <em>un proceso casi aut\u00f3nomo respecto del sujeto social y pol\u00edtico<\/em> al comando de la transici\u00f3n, la clase obrera.<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, esta idea de \u201cley de la planificaci\u00f3n\u201d puede asumir dos sentidos diferentes. Por un lado, parte correctamente del hecho de que si la asignaci\u00f3n de recursos no se hace por la v\u00eda de la anarqu\u00eda del mercado (no hay concurrencia de productores privados, que han sido expropiados), se impone necesariamente una planificaci\u00f3n para organizar la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que nos preocupa aqu\u00ed es la utilizaci\u00f3n de esta idea de \u201cley\u201d en otro sentido: si significa acumulaci\u00f3n al servicio de la clase obrera de manera aut\u00f3noma, <em>por su propia din\u00e1mica<\/em>, es cuestionable porque sugiere que se puede imponer <em>independientemente<\/em> del sujeto que est\u00e9 al frente de la direcci\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>El error es, entonces, asumir esta \u201cley\u201d como imponi\u00e9ndose espont\u00e1neamente, cual ley de la gravedad o <em>automatismo econ\u00f3mico<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de cu\u00e1l sea el sujeto pol\u00edtico-social que toma las decisiones. Porque la experiencia hist\u00f3rica ha demostrado que los procesos econ\u00f3micos-sociales de la transici\u00f3n no avanzan en sentido socialista si la clase obrera no est\u00e1 verdaderamente al frente del Estado.<\/p>\n<p>Esta idea de que la transici\u00f3n socialista avanzar\u00eda casi espont\u00e1neamente ha dado lugar a derivas objetivistas en el sentido de creer que se tratar\u00eda de una \u201cley natural\u201d que se impondr\u00eda por s\u00ed sola, independientemente de <em>qui\u00e9n y c\u00f3mo<\/em> planifique. Lo cual es completamente falso.<\/p>\n<p>En rigor, cuando se habla de \u201cley del plan\u201d, sobre todo en las etapas iniciales de la transici\u00f3n, se est\u00e1 m\u00e1s bien frente a un <em>principio<\/em> de la planificaci\u00f3n que una verdadera ley. En el debate de los a\u00f1os 20, Bujarin tambi\u00e9n habl\u00f3 del \u201cprincipio de la planificaci\u00f3n\u201d, pero en su caso para quitarle toda entidad real, toda necesidad, y reduci\u00e9ndola a mera \u201cpol\u00edtica econ\u00f3mica\u201d, como muy bien le critic\u00f3 Preobrajensky<\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n es, en todo caso, <em>un criterio que debe hacerse valer<\/em> en la transici\u00f3n, m\u00e1s que una ley espont\u00e1nea que se imponga con regularidad, <em>como s\u00ed ocurre con la ley del valor<\/em> bajo el orden capitalista. <em>El plan no se impone por s\u00ed solo<\/em>: debe combatir conscientemente determinaciones que, libradas al imperio de la \u201cley econ\u00f3mica natural\u201d, esto es, el valor, conducir\u00edan a la ruptura del monopolio del comercio exterior y hacia una racionalidad econ\u00f3mica seg\u00fan los precios del mercado.<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Aqu\u00ed, la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n y c\u00f3mo planifica es decisiva. Justamente debido a que no hay \u201cley objetiva\u201d que la haga marchar sola, <em>la racionalidad de la planificaci\u00f3n como intervenci\u00f3n en cierto modo pol\u00edtica en la econom\u00eda est\u00e1 supeditada al car\u00e1cter de las decisiones<\/em>. Es radicalmente distinta una planificaci\u00f3n dirigida por una burocracia corrupta y chauvinista que de otra orientada por una clase obrera consciente. Como dec\u00eda Pierre Naville, la racionalidad de la planificaci\u00f3n, su superioridad respecto de la anarqu\u00eda del mercado, <em>no se imponen de manera autom\u00e1tica: depende de sus fines<\/em>. Y esos fines dependen, a su vez, de al servicio de qu\u00e9 clases y fracciones de clase est\u00e1 la planificaci\u00f3n misma, ya que \u201csi el plan debe devenir el instrumento de una determinaci\u00f3n de objetivos, de una finalizaci\u00f3n, es una obligaci\u00f3n que tenga en cuenta los intereses [sociales] directamente implicados, y no solamente los objetivos fijados por la direcci\u00f3n pol\u00edtica (el partido)\u201d. (<em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 2, p. 228).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la anarqu\u00eda del mercado capitalista tiene su racionalidad, como se\u00f1alara el propio Lenin; sin alg\u00fan tipo de racionalidad, los sistemas sociales se vendr\u00edan abajo. Pero la \u201cracionalidad\u201d que se impone v\u00eda la ley del valor (y \u00e9sta s\u00ed de manera autom\u00e1tica, en la medida en que expresa un orden social dominante a nivel mundial) est\u00e1, l\u00f3gicamente, al servicio de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>El desarrollo de las fuerzas productivas en la transici\u00f3n socialista, la acumulaci\u00f3n socialista, para que sirva realmente a la clase trabajadora debe estar bajo la conducci\u00f3n de la clase trabajadora, como lo demuestra toda la experiencia del siglo XX.<\/p>\n<p>En suma, suponer que la planificaci\u00f3n podr\u00eda tener una racionalidad <em>per se<\/em> o, <em>a fortiori<\/em>, la capacidad de imponerse como ley \u201cobjetiva\u201d pod\u00eda ser comprensible en las primeras d\u00e9cadas del siglo pasado, luego de la Revoluci\u00f3n Rusa. Pero a la luz de la experiencia de conjunto, es necedad te\u00f3rica o rancio objetivismo creer que una burocracia, capa social ajena a la clase obrera, desarrollar\u00e1 en ausencia de \u00e9sta una acumulaci\u00f3n \u201csocialista\u201d, en vez de buscar, sobre todo, resolver su propia cuesti\u00f3n social. Esto es, consolidar las relaciones sociales que le confieren un status dominante por encima de la clase obrera, aunque lo haga en nombre del \u201csocialismo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.4 Democracia obrera, propiedad, posesi\u00f3n y estado proletario<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cTodos los que reflexionaban pod\u00edan convencerse f\u00e1cilmente de que la transformaci\u00f3n de las formas de propiedad, lejos de solucionar el problema del socialismo, no hac\u00eda m\u00e1s que plantearlo\u201d<\/em> (Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, \u00eddem, pp. 34.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las relaciones entre econom\u00eda y pol\u00edtica en la transici\u00f3n se encuentran modificadas respecto del \u201ctipo ideal\u201d del capitalismo de libre mercado, en el cual econom\u00eda y pol\u00edtica est\u00e1n separados estrictamente. Esto se trastroca completamente en la transici\u00f3n: ambas instancias vuelven en gran medida a \u201cfusionarse\u201d: el Estado se transforma en el organizador econ\u00f3mico, como dec\u00eda Trotsky.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la planificaci\u00f3n se vincula con la democracia obrera y con el problema del car\u00e1cter del Estado, del car\u00e1cter real del poder: la dictadura del proletariado. Si la planificaci\u00f3n no tiene una racionalidad <em>per se<\/em>, si todo depende de qui\u00e9n y c\u00f3mo planifica, ya salimos del mero nivel econ\u00f3mico: vamos a las definiciones pol\u00edticas y de estrategia de pol\u00edtica econ\u00f3mica. M\u00e1s a\u00fan cuando la econom\u00eda, los medios de producci\u00f3n, han sido estatizados: es fundamental <em>qui\u00e9n decide<\/em> en el Estado, porque ese sujeto ser\u00e1 quien maneje el plusproducto, la plusval\u00eda estatizada.<\/p>\n<p>Ahora bien, este criterio <em>destruye la igualaci\u00f3n<\/em> mec\u00e1nica habitual en las filas del trotskismo de posguerra entre <em>propiedad estatal y propiedad de la clase obrera<\/em> o socializaci\u00f3n, por varias razones.<\/p>\n<p>En primer lugar, la propiedad solamente es \u201cabsoluta\u201d en el caso de la propiedad privada capitalista. Cuando se proclama la \u201cpropiedad del pueblo entero\u201d, como ocurre con la propiedad estatal, y dado que en ese \u201cpueblo entero\u201d existen diversas clases y fracciones de clase, no se est\u00e1 diciendo algo muy concreto. Adem\u00e1s, en los diversos reg\u00edmenes sociales a lo largo de la historia, la propiedad siempre enmascar\u00f3 distintos grados de apropiaci\u00f3n real de las cosas. Tal era el caso, por ejemplo, del colonato en el feudalismo, una forma de propiedad que significaba muy diferentes formas de acceso a la tierra por parte de los campesinos.<\/p>\n<p>Por lo tanto, adem\u00e1s del concepto de <em>propiedad<\/em>, est\u00e1 el de <em>posesi\u00f3n efectiva<\/em>. Si se declara que la clase obrera es \u201cpropietaria\u201d de un bien \u2013hablamos fundamentalmente de los medios de producci\u00f3n\u2013, pero ese bien <em>nunca<\/em> est\u00e1 <em>realmente<\/em> en sus manos, es dudoso que sienta esa \u201cpropiedad\u201d como efectiva. Un viejo dicho de los pa\u00edses del Este europeo era muy ilustrativo al respecto: \u201cLa propiedad que se declara de todos no es de nadie y se la apropia el m\u00e1s vivo\u201d. O, en el caso de China post 1949: \u201c[En las sociedades no capitalistas] las leyes y regulaciones escritas no son necesariamente vinculantes en la pr\u00e1ctica. Desde los a\u00f1os 50, la burocracia china gobierna usando un conjunto de <em>reglas ocultas y no escritas<\/em> (\u2026). El objetivo de las reglas ocultas es obvio: est\u00e1n al servicio de [los intereses] ocultos de la burocracia, esto es, del enriquecimiento de \u00e9sta\u201d (Au Loong Yu, cit.).<\/p>\n<p>En la definici\u00f3n de la propiedad como \u201csocial\u201d hay una evidente contradicci\u00f3n se\u00f1alada por Pierre Naville: siempre que se declara una propiedad es en relaci\u00f3n con los no propietarios. En efecto, la propiedad estatizada al principio se afirma contra los capitalistas expropiados. Pero con el devenir de la transici\u00f3n, la propiedad misma se debe <em>reabsorber en la socializaci\u00f3n efectiva<\/em> de la producci\u00f3n \u2013esto es, en la gesti\u00f3n colectiva de los medios de producci\u00f3n por parte de la clase obrera autoorganizada\u2013, so pena de que la propiedad se termine afirmando, como ocurri\u00f3 en los pa\u00edses \u201csocialistas\u201d, contra la masa de los trabajadores.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la propiedad estatizada debe remitir m\u00e1s concretamente a la posesi\u00f3n efectiva de los medios de producci\u00f3n por parte de los trabajadores, lo que significa tender a la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n entre trabajo vivo y trabajo muerto de manera efectiva y a la disoluci\u00f3n de toda la propiedad por la v\u00eda de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Son estas relaciones las \u00fanicas que pueden permitir una planificaci\u00f3n econ\u00f3mica al servicio de la clase obrera y conferir un car\u00e1cter efectivamente obrero al, Estado de manera tal que la expropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n sea puesta realmente al servicio, gesti\u00f3n y control efectivo por parte de la clase obrera.<\/p>\n<p>La democracia obrera, una aut\u00e9ntica dictadura del proletariado, el ejercicio del poder de manera efectiva por parte del proletariado, es el tercer factor para poner la acumulaci\u00f3n al servicio de las necesidades de la masa de los explotados y oprimidos: \u201cSe cometer\u00eda uno de los m\u00e1s groseros errores deduciendo de esto [la determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia de la base econ\u00f3mica] que la pol\u00edtica de los dirigentes sovi\u00e9ticos es un factor de tercer orden. No hay otro gobierno en el mundo que a tal grado tenga en sus manos el destino del pa\u00eds. Los \u00e9xitos y los fracasos de un capitalista dependen, aunque no enteramente, de sus cualidades personales. <em>Mutatis mutandis<\/em>, el gobierno sovi\u00e9tico se ha puesto, respecto al conjunto de la econom\u00eda, en la situaci\u00f3n del capitalista respecto a una empresa aislada. La centralizaci\u00f3n de la econom\u00eda hace del poder un factor de enorme importancia\u201d (L. Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 48).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, luego de la valoraci\u00f3n de los tres aspectos de la transici\u00f3n (mercado, plan, democracia obrera) tenemos que los factores <em>econ\u00f3micos y pol\u00edticos, objetivos y subjetivos<\/em>, est\u00e1n profundamente interrelacionados y son <em>inseparables<\/em>. Cabe aqu\u00ed la cr\u00edtica a los abordajes puramente economicistas del siglo pasado, que creyeron que la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista se pod\u00eda definir por <em>un solo factor<\/em>, la estatizaci\u00f3n de la propiedad privada, y que a partir de all\u00ed el proceso pod\u00eda avanzar en un sentido socialista de manera \u201cautom\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>Toda la experiencia del siglo XX ha demostrado que esto no es as\u00ed: que la propiedad capitalista sea expropiada es una <em>condici\u00f3n absolutamente necesaria pero no suficiente<\/em> para abrir paso a una sociedad y una econom\u00eda en efectiva transici\u00f3n al socialismo. Hace falta adem\u00e1s que el poder pol\u00edtico pase efectivamente a manos de los trabajadores, que se ponga en pie una verdadera dictadura del proletariado, no de una burocracia.<\/p>\n<p>Porque si, como hemos intentado demostrar, la transici\u00f3n est\u00e1 pautada por la inextricable relaci\u00f3n de los tres elementos se\u00f1alados, <em>su destino depende no solamente del contexto econ\u00f3mico, sino de la naturaleza del poder pol\u00edtico del Estado<\/em>. No alcanza para definir a una econom\u00eda como \u201cde transici\u00f3n socialista\u201d que la propiedad sea supuestamente \u201cde la clase obrera\u201d, aunque est\u00e9 de hecho en manos de la burocracia, como sostuvo la generalidad del trotskismo en la posguerra. La propiedad <em>y la posesi\u00f3n<\/em> de los medios de producci\u00f3n, el poder pol\u00edtico y la <em>capacidad efectiva de planificaci\u00f3n<\/em>, deben estar en manos de los trabajadores para que la transici\u00f3n marche en sentido socialista.<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a> Tal es una de las principales lecciones que la experiencia del siglo XX ha legado para las revoluciones socialistas del nuevo siglo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica en la transici\u00f3n socialista<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cVarios profesores obedientes hab\u00edan logrado construir con las palabras de Stalin toda una teor\u00eda, de acuerdo con la cual el precio sovi\u00e9tico, a la inversa de los del mercado, estaba dictado exclusivamente por el plan o por directivas; no era una categor\u00eda econ\u00f3mica sino una categor\u00eda administrativa destinada a servir mejor al reparto de la renta nacional en beneficio del socialismo. Estos profesores olvidaban explicar c\u00f3mo se puede \u2018dirigir\u2019 los precios sin conocer el precio de costo real, y c\u00f3mo se puede calcular \u00e9ste si todos los precios, en lugar de expresar la cantidad de trabajo socialmente necesaria para la producci\u00f3n de los art\u00edculos, expresan la voluntad de la burocracia\u201d<\/em> (Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 75)<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los debates te\u00f3ricos que jalonaron los a\u00f1os 20 y 30 en la ex URSS fue la pertinencia de las categor\u00edas marxistas de la cr\u00edtica a la econom\u00eda pol\u00edtica para el abordaje de las relaciones econ\u00f3micas en la transici\u00f3n al socialismo. La pol\u00e9mica atraves\u00f3 desde el per\u00edodo del \u201ccomunismo de guerra\u201d hasta la colectivizaci\u00f3n forzosa, pasando por la NEP, en el marco de un debate mayor sobre el impulso de la industrializaci\u00f3n y la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica. La cuesti\u00f3n se mantuvo sobre el tapete en los a\u00f1os 30 y retorn\u00f3 en la segunda posguerra con el giro al \u201csocialismo de mercado\u201d en los 60. Sus actores cl\u00e1sicos fueron Bajaron y Preobrajensky, aunque ser\u00e1 Le\u00f3n Trotsky quien sacar\u00e1 las conclusiones de m\u00e1s largo alcance.<\/p>\n<p>Volver sobre los alcances y l\u00edmites de la vigencia de la ley del valor en la transici\u00f3n socialista no es un ejercicio historiogr\u00e1fico carente de sustancia pol\u00edtica, y menos hoy que el acelerado giro hacia el mercado en Cuba vuelve a poner sobre la mesa la discusi\u00f3n acerca de la riqu\u00edsima cantera de experiencias anticapitalistas y socialistas del siglo XX, incluidas las relaciones entre la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, el mercado y la democracia de los trabajadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.1 Bujarin: de la negaci\u00f3n formal a la adaptaci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLenin criticaba un p\u00e1rrafo del libro de Bujarin <\/em>La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n<em> que caracterizaba el modo de producci\u00f3n capitalista como una econom\u00eda de ganancia, en oposici\u00f3n a la econom\u00eda socialista cuyo objetivo es satisfacer las necesidades: \u2018No est\u00e1 logrado\u2019, anot\u00f3 Lenin; \u2018tambi\u00e9n la ganancia puede satisfacer necesidades; se debi\u00f3 decir que la plusval\u00eda en la econom\u00eda socialista [en la econom\u00eda de transici\u00f3n socialista, R. S.] en lugar de ser apropiada por los propietarios como en la econom\u00eda capitalista, s\u00f3lo es aprovechada por los trabajadores\u2019. En consecuencia, no son las categor\u00edas mercantiles \u2013ganancia, cr\u00e9dito, comercio\u2013 lo que caracteriza al capitalismo, sino su utilizaci\u00f3n en beneficio de un grupo de propietarios\u201d<\/em> (Pierre Naville, <em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>)<em>. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A comienzos de los a\u00f1os 20 del siglo pasado, Nicolai Bujarin \u2013todav\u00eda en su versi\u00f3n \u201cizquierdista\u201d\u2013 escrib\u00eda en <em>La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n<\/em> que las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica, a todos los efectos pr\u00e1cticos, hab\u00edan dejado de regir luego de la Revoluci\u00f3n de Octubre. El valor, el trabajo asalariado, la moneda, los \u201cproblemas fundamentales de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d, se estaban \u201cdesvaneciendo\u201d aceleradamente en la ex URSS: \u201cEsas relaciones elementales, cuya expresi\u00f3n ideol\u00f3gica est\u00e1 constituida por las categor\u00edas de mercanc\u00eda, precio, trabajo asalariado, ganancia, etc\u00e9tera, existen en la realidad al mismo tiempo que no existen. Las categor\u00edas no existen y sin embargo se puede decir que existen, existen como ficci\u00f3n. Tienen una existencia singular, espectralmente real, y al mismo tiempo realmente espectral, un poco como las almas de los muertos en las viejas leyendas eslavas y como los dioses paganos para la Iglesia cristiana\u201d (N. Bujarin, \u201cLas categor\u00edas econ\u00f3micas del capitalismo durante el per\u00edodo de transici\u00f3n\u201d, en <em>Debate sobre la econom\u00eda sovi\u00e9tica y la ley del valor<\/em>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1975, pp. 257-258).<\/p>\n<p>Este galimat\u00edas era un abordaje antidial\u00e9ctico del problema, que para ser desentra\u00f1ado deb\u00eda basarse en una interpretaci\u00f3n que partiera de la comprensi\u00f3n de que la econom\u00eda de transici\u00f3n parte de las relaciones heredadas por el capitalismo. Nada resuelve apelar a una metaf\u00edsica del simult\u00e1neo \u201cexistir y no existir\u201d, sino m\u00e1s bien definir en concreto alcances y l\u00edmites de la subsistencia de las categor\u00edas mercantiles en una sociedad que, si bien ha dejado de ser capitalista, todav\u00eda no ha llegado a las relaciones caracter\u00edsticas de la econom\u00eda socialista.<\/p>\n<p>Hacia mediados de los a\u00f1os 20 Bujarin girar\u00e1 abruptamente a la derecha. Tambi\u00e9n lo har\u00e1 en materia de su comprensi\u00f3n de la mec\u00e1nica de la econom\u00eda de la transici\u00f3n: lo que hab\u00eda sido echado por la ventana vuelve ahora por la puerta de entrada, y se propone la adaptaci\u00f3n pasiva a la producci\u00f3n mercantil y la ley del valor. A esta \u00faltima la conceb\u00eda como el \u00fanico y exclusivo regulador de la econom\u00eda de la transici\u00f3n, lo que fue muy justamente criticado por Preobrajensky como \u201cun error te\u00f3rico escandaloso\u201d de consecuencias pol\u00edticas oportunistas. De ah\u00ed su conocida consigna \u201c\u00a1Campesinos, enriqu\u00e9zcanse!\u201d, que solamente ayudaba a fortalecer el sector de la econom\u00eda todav\u00eda basado en el mercado y la propiedad privada.<\/p>\n<p>Bujarin, en el fondo, ten\u00eda una apreciaci\u00f3n abstracta de la subsistencia de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica en la transici\u00f3n; siempre pens\u00f3 que exist\u00edan s\u00f3lo formalmente, y, por lo tanto, sin consecuencia alguna para la econom\u00eda de la transici\u00f3n. Preobrajensky le critic\u00f3, con toda justicia, su pretensi\u00f3n de circunscribir el materialismo hist\u00f3rico s\u00f3lo al capitalismo: \u201cLe sugiero al camarada Bujarin que compare su posici\u00f3n con la de Luk\u00e1cs sobre la teor\u00eda del materialismo, como concepci\u00f3n que no tiene significaci\u00f3n sino para las sociedades de clase, comenzando por consiguiente a perder su significaci\u00f3n en y para el per\u00edodo de transici\u00f3n\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>).<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n le permiti\u00f3 ir de izquierda a derecha sin soluci\u00f3n de continuidad, de la negaci\u00f3n formal a la adaptaci\u00f3n lisa y llana; de ah\u00ed su enfoque puramente armonicista de las relaciones entre la ciudad y el campo.<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>De all\u00ed que a finales de los a\u00f1os 20, dos economistas formados en la escuela bujarinista, Lapidus y Ostrovitianov, <em>naturalizaran<\/em> completamente la subsistencia de los elementos mercantiles en la transici\u00f3n: \u201cAqu\u00ed s\u00f3lo retendremos la idea que el r\u00e9gimen caracterizado por el intercambio es m\u00e1s amplio que la noci\u00f3n de \u2018capitalismo\u2019. Un r\u00e9gimen basado en el intercambio, pero que no sea capitalista, es posible, como lo veremos m\u00e1s tarde; se puede, en cierto sentido, relacionar con esta categor\u00eda la econom\u00eda sovi\u00e9tica\u201d (<em>Manual de econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Buenos Aires, Eudeba, 1971).<\/p>\n<p>Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s Stalin intervendr\u00eda en el debate en su <em>Los problemas econ\u00f3micos del socialismo (1951)<\/em> al que algunos economistas del \u201csocialismo real\u201d como Oskar Lange concedieron exagerada importancia. All\u00ed se encargar\u00e1 de ocultar las imposiciones de explotaci\u00f3n subsistentes en la ex URSS al tiempo, que abrir v\u00edas a criterios \u201csocialistas de mercado\u201d: \u201cPues bien, si no existen esas condiciones que convierten la producci\u00f3n mercantil en producci\u00f3n capitalista, si los medios de producci\u00f3n no son ya propiedad privada, sino propiedad socialista, si el sistema de trabajo asalariado ya no rige y la fuerza de trabajo ha dejado de ser una mercanc\u00eda, si hace ya tiempo que ha sido liquidado el sistema de explotaci\u00f3n, \u00bfa qu\u00e9 atenerse?, \u00bfse puede considerar que la producci\u00f3n mercantil conducir\u00e1, a pesar de todo, al capitalismo? No, no se puede\u201d (J. Stalin, \u201cObservaciones sobre cuestiones de econom\u00eda relacionadas con la discusi\u00f3n de noviembre de 1951\u201d, en www.eroj.org). Por supuesto, todo esto era ficci\u00f3n: la propiedad estatizada no hab\u00eda llegado de ninguna manera a ser \u201csocialista\u201d, el \u201csistema de trabajo asalariado\u201d segu\u00eda rigiendo y la fuerza de trabajo no hab\u00eda dejado de ser mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Stalin pretend\u00eda as\u00ed ocultar el relanzamiento de los mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo en la econom\u00eda burocratizada. Pero junto con esta negaci\u00f3n mistificadora, abr\u00eda la puerta a mecanismos de mercado que luego desarrollar\u00edan plenamente los \u201csocialistas de mercado\u201d. El movimiento era an\u00e1logo al de Bujarin: de la negaci\u00f3n formal (y la supresi\u00f3n lisa y llana del mercado en los a\u00f1os 30) Stalin pasaba a transitar \u2013aunque de modo a\u00fan muy inicial\u2013 el camino hacia la adaptaci\u00f3n al mercado.<\/p>\n<p>El stalinismo jam\u00e1s tuvo ni pod\u00eda tener una comprensi\u00f3n justa de las relaciones entre planificaci\u00f3n, mercado y democracia obrera en la transici\u00f3n socialista. Oskar Lange, economista cr\u00edtico pero parte del elenco burocr\u00e1tico, siempre elogi\u00f3 este texto de Stalin precisamente por su apertura hacia el mercado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.2 Preobrajensky y Trotsky: buscando el abordaje correcto a la transici\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Volviendo a los a\u00f1os 20, y todav\u00eda c\u00f3mo parte de la Oposici\u00f3n de Izquierda, Preobrajensky terciar\u00e1 con <em>La nueva econom\u00eda.<\/em> El sistema econ\u00f3mico de la primera mitad de los a\u00f1os 20 en la ex URSS (per\u00edodo de la NEP, o Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica) es considerado como de \u201cdoble sector\u201d, mercantil y socialista. Esto le permitir\u00e1 a Preobrajensky afirmar de que se trataba de una etapa regida por <em>dos reguladores econ\u00f3micos contradictorios: la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n socialista primitiva<\/em>: \u201cEl equilibrio econ\u00f3mico en la econom\u00eda Sovi\u00e9tica est\u00e1 establecido sobre la base de un conflicto entre dos leyes antag\u00f3nicas, la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista, lo que significa rechazar que haya un solo regulador de todo el sistema\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 3).<\/p>\n<p>Preobrajensky hace el esfuerzo por apreciar hasta qu\u00e9 punto siguen rigiendo las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica en la econom\u00eda sovi\u00e9tica de los a\u00f1os 20, tratando de escapar a un enfoque abstracto del problema. Pero el centro de su an\u00e1lisis estaba en el planteamiento de la planificaci\u00f3n como <em>el otro regulador<\/em> econ\u00f3mico de la transici\u00f3n, y el fundamental en el \u00e1rea de la econom\u00eda estatizada.<\/p>\n<p>Su an\u00e1lisis respecto de la oposici\u00f3n entre dos criterios, principios o reguladores de la econom\u00eda de la transici\u00f3n, la ley del valor y la planificaci\u00f3n, era, como dijera Trotsky, <em>a priori<\/em>, el \u00fanico correcto.<\/p>\n<p>Sin embargo, el devenir de la lucha fraccional dentro del partido dejar\u00eda r\u00e1pidamente al descubierto su principal punto ciego: considerar que esta pugna entre dos criterios econ\u00f3micos distintos se pod\u00eda hacer valer en un sentido socialista de manera \u201cespont\u00e1nea\u201d, independientemente de la naturaleza concreta del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Secundariamente, su posici\u00f3n ten\u00eda el problema de carecer de una apreciaci\u00f3n suficientemente dial\u00e9ctica de las contradicciones entre ley del valor y planificaci\u00f3n, lo que contribuir\u00eda al desv\u00edo administrativo-burocr\u00e1tico de la planificaci\u00f3n stalinista de los a\u00f1os 30. Trataremos esto luego m\u00e1s en detalle.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Le\u00f3n Trotsky quien asuma el enfoque m\u00e1s correcto del asunto. Su punto de vista expresa una superaci\u00f3n dial\u00e9ctica tanto de la visi\u00f3n de Bujarin como del mismo Preobrajensky, al postular la existencia de <em>tres reguladores<\/em> en la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Trotsky parte de reivindicar el planteo de Preobrajensky, pero objeta sus costados m\u00e1s esquem\u00e1ticos: una contraposici\u00f3n demasiado mec\u00e1nica entre plan y mercado, y la ausencia del postulado de la democracia obrera como uno de los mecanismos org\u00e1nicos de la econom\u00eda de la transici\u00f3n. Reprocha a Preobrajensky quedarse en un terreno puramente econ\u00f3mico en su an\u00e1lisis de la mec\u00e1nica de la acumulaci\u00f3n socialista. A sus ojos, esto configuraba el peligro de transformar el proceso mismo de la transici\u00f3n en un proceso casi aut\u00f3nomo, independiente de los sujetos y sus luchas: \u201cComo puntualiz\u00f3 correctamente Stephen Cohen [bi\u00f3grafo de Bujarin], \u2018pocos se dieron cuenta de la contradicci\u00f3n entre el razonamiento de Preobrajensky acerca de la industrializaci\u00f3n socialista en una aislada Rusia y el \u00e9nfasis de Trotsky acerca del rol crucial de la revoluci\u00f3n europea\u2019. Mientras tanto, el propio Trotsky vio el peligro de que sus oponentes te\u00f3ricos usaran las ideas de Preobrajensky para sostener el \u2018socialismo en un solo pa\u00eds\u2019\u201d (M.M. Gorinov y S.M. Tsakumov en \u201cVida y obra de Evgenii Alekseeevich Preobrazhenskii\u201d, Ozleft, publicaci\u00f3n de la izquierda australiana).<\/p>\n<p>En la segunda posguerra, fue Ernest Mandel quien asumi\u00f3 las posiciones de Preobrajensky casi <em>tout court<\/em>, sin advertir que no representaban cabalmente las ideas del fundador de la IV Internacional.<\/p>\n<p>Catherine Samary, especialista en la ex Yugoslavia e integrante de la corriente de Mandel, observa que \u201cen el debate con Nove, Mandel comenz\u00f3 su demostraci\u00f3n presentando como \u2018el objetivo de la pol\u00edtica marxista el socialismo sin producci\u00f3n mercantil\u2019. \u00bfC\u00f3mo deber\u00eda medirse entonces la producci\u00f3n y los costes, el trabajo \u2018socialmente necesario\u2019? La respuesta impl\u00edcita de Mandel es que esto puede hacerse \u2018directamente\u2019. Lo cual significar\u00eda la organizaci\u00f3n directa de la producci\u00f3n y de la distribuci\u00f3n <em>en t\u00e9rminos de valores de uso<\/em> o de trabajo concreto, es decir, <em>sin moneda ni precios<\/em>. Es interesante se\u00f1alar cu\u00e1l era la idea de Trotsky sobre tal tentativa de planificaci\u00f3n directa y global del conjunto de la producci\u00f3n y de la distribuci\u00f3n. En \u2018La econom\u00eda sovi\u00e9tica en peligro\u2019, escribi\u00f3 que no existe un \u2018experto universal\u2019 capaz de \u2018concebir un plan econ\u00f3mico exhaustivo sin huecos, comenzando por el n\u00famero de acres de trigo y llegando hasta el \u00faltimo bot\u00f3n de las chaquetas\u2019 (\u2026) Trotsky subray\u00f3 tambi\u00e9n hasta qu\u00e9 punto la burocracia, concentrando el poder de decisi\u00f3n, \u2018impidi\u00f3 ella misma la intervenci\u00f3n de millones de interesados\u2019. Esto plantea otro aspecto del problema: la posibilidad de opciones alternativas. Opuso a la erradicaci\u00f3n stalinista del mercado la concepci\u00f3n de un \u2018plan controlado y realizado, en una parte considerable, por el mercado\u2019. Una \u2018unidad monetaria s\u00f3lida\u2019 era para \u00e9l indispensable para evitar el caos. En las condiciones concretas de la transici\u00f3n en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Trotsky consideraba que \u2018s\u00f3lo a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n de estos tres elementos \u2013la planificaci\u00f3n estatal, el mercado y la democracia sovi\u00e9tica- era posible dar una orientaci\u00f3n correcta a la econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n\u2019. <em>Mandel adopta un planteamiento bastante diferente<\/em> en su debate con Nove (\u2026) <em>concibe la democracia directa como un sustituto del mercado<\/em> en la econom\u00eda socializada\u201d (\u201cEl papel del mercado: el debate Mandel-Nove\u201d, en www.ernestmandel.org.es).<\/p>\n<p>Nahuel Moreno da cuenta del mismo problema: \u201cTrotsky nunca dijo claramente si coincid\u00eda con esa expresi\u00f3n de Preobrajensky [de acumulaci\u00f3n socialista primitiva] (\u2026). Preobrajensky habla de la ley del plan y la ley del valor. Y dice que el plan se hace para combatir la ley del valor (\u2026) Estas discusiones en el lugar donde mejor se dieron fue en Cuba, porque los trotskistas pudieron intervenir un poco, sobre todo Mandel (\u2026) Hubo una tremenda discusi\u00f3n entre los stalinistas y el Che Guevara en Cuba, sobre este l\u00edo de la ley del valor y el plan, [tambi\u00e9n] sobre el problema de los incentivos. Ah\u00ed <em>el Che desarroll\u00f3 la l\u00ednea mao\u00edsta: lo fundamental es la moral y el plan, y desarrollar la industria<\/em>\u2026 El otro lado era stalinista puro: lo fundamental es el incentivo, no el plan, ni desarrollar la industria, ni nada. Mandel intervino en esta discusi\u00f3n planteando el problema del plan contra la ley del valor\u2026 Que los incentivos serv\u00edan, que la moral no marchaba por s\u00ed sola, pero que el punto central era que el plan ten\u00eda que ir contra la ley del valor. Es decir, de hecho Mandel aceptaba la teor\u00eda de Preobrajensky. Nosotros discrepamos. Creemos que estamos m\u00e1s cerca de la concepci\u00f3n de Trotsky (\u2026) Trotsky nunca se pronunci\u00f3 por la acumulaci\u00f3n primitiva socialista (\u2026) Antes que nada porque <em>Trotsky ve\u00eda como muy economicista la interpretaci\u00f3n de Preobrajensky<\/em>. Seg\u00fan mi interpretaci\u00f3n, Trotsky hace una primera objeci\u00f3n a Preobrajensky, por eso nunca lo aprob\u00f3: <em>el problema esencial es pol\u00edtico, no econ\u00f3mico, aunque el econ\u00f3mico es muy importante. Es el problema de la revoluci\u00f3n mundial<\/em>. No bien Stalin hizo un plan quinquenal, Preobrajensky se fue con Stalin, rompi\u00f3 con Trotsky, porque dijo: \u2018Es nuestra pol\u00edtica, el plan quinquenal\u2019. En cambio, \u00bfqu\u00e9 dijo Trotsky?: \u2018No es nuestra pol\u00edtica. \u00c9sta es una caricatura de nuestra pol\u00edtica econ\u00f3mica; pero <em>nuestra pol\u00edtica es un todo: que haya democracia en el partido, la pol\u00edtica internacional<\/em>, el problema del marxismo. Es decir, el problema de la acumulaci\u00f3n primitiva es t\u00e1ctico en relaci\u00f3n al desarrollo de la revoluci\u00f3n mundial\u201d (selecci\u00f3n de citas del Seminario sobre transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Por lo tanto, Trotsky postulaba una necesaria relaci\u00f3n entre el plan, el mercado y la democracia obrera como reguladores, haciendo intervenir <em>una combinaci\u00f3n m\u00e1s rica<\/em> <em>entre factores objetivos y subjetivos<\/em> en la transici\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.3 El trabajo humano como medida de la riqueza<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cResulta inconcebible originar ese cambio vital en la funci\u00f3n social del tiempo de trabajo \u2013de determinante (que reduce el trabajo viviente, en expresi\u00f3n de Marx, a \u2018cascar\u00f3n de tiempo\u2019) a ser determinado\u2013 sin un avance correspondiente hacia la supresi\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo. Porque mientras el tiempo domine a la sociedad en forma del imperativo de extraerle el tiempo de trabajo excedente a su inmensa mayor\u00eda, el personal a cargo de ese proceso debe conducir una forma de existencia sustancialmente diferente, en conformidad con su funci\u00f3n como la personificaci\u00f3n y el impositor del imperativo del tiempo. A la vez, la inmensa mayor\u00eda de los individuos son \u2018degradados\u2019 a meros trabajadores, subsumidos bajo el trabajo\u201d <\/em>(Istv\u00e1n Mesz\u00e1ros, <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital<\/em>, p. 859).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bujarin, Preobrajensky y Trotsky sintetizaron quiz\u00e1 los puntos de vista m\u00e1s formados sobre la vigencia de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica en la transici\u00f3n (debate que ser\u00eda en cierto modo replicado en Cuba, entre otros por el Che Guevara, en los a\u00f1os 60). Este debate nunca tuvo un car\u00e1cter meramente te\u00f3rico. Tomar las categor\u00edas de la transici\u00f3n socialista y las relaciones sociales que \u00e9stas expresan como formales o \u201ct\u00e9cnicas\u201d s\u00f3lo oscurece la subsistencia de imposiciones econ\u00f3mico-sociales, que se hacen valer al menos hasta cierto punto dada la inevitable continuidad de la producci\u00f3n de la riqueza dependiente de la medida del trabajo humano.<\/p>\n<p>Trotsky era muy claro a este respecto: \u201cLos dos problemas, el del Estado y el del dinero, tienen diversos aspectos comunes, pues se reducen ambos, a fin de cuentas, al <em>problema de los problemas<\/em>, que es<em> el rendimiento del trabajo<\/em>. La imposici\u00f3n estatal y la imposici\u00f3n monetaria son una herencia de la sociedad dividida en clases (\u2026) El fetichismo y el dinero s\u00f3lo recibir\u00e1n el golpe de gracia cuando el crecimiento ininterrumpido de la riqueza social libere a los b\u00edpedos de la avaricia por cada minuto suplementario de trabajo y del miedo humillante por la magnitud de sus raciones. Al perder su poder para proporcionar felicidad y para hundir en el polvo, el dinero se reducir\u00e1 a un c\u00f3modo medio para la estad\u00edstica y para la planificaci\u00f3n; despu\u00e9s, es probable que no sea necesario ni aun para eso\u201d (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, pp. 67-68).<\/p>\n<p>En otras palabras, las categor\u00edas del valor subsisten inevitablemente en la transici\u00f3n, al menos en las sociedades con econom\u00edas atrasadas. La medici\u00f3n del valor de los productos por el tiempo de trabajo utilizado en producirlos es imposible de sustituir todav\u00eda por otro rasero. Esto ocurre como producto necesario del bajo desarrollo de las fuerzas productivas, lo que a su vez deviene en bajo desarrollo de la productividad del trabajo. Ambos hechos impiden todav\u00eda liberar a los trabajadores del yugo del trabajo para satisfacer sus necesidades, y a la econom\u00eda como un todo de la dependencia del trabajo humano para producir la riqueza.<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a><\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, muchos autores argumentan que el valor se hace valer <em>solamente<\/em> en la producci\u00f3n para el intercambio. Es un argumento t\u00edpico, por ejemplo, de Ernest Mandel, que muchas veces cay\u00f3 en un embellecimiento y mistificaci\u00f3n de la econom\u00eda no capitalista en manos de la burocracia, present\u00e1ndola como directa productora de valores de uso (como en su el <em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>) y defendiendo unilateralmente una econom\u00eda basada en puros mecanismos administrativos (ver <em>La reforma de la planificaci\u00f3n sovi\u00e9tica y sus implicaciones te\u00f3ricas<\/em>), pese a ciertas observaciones agudas respecto de la problem\u00e1tica de la planificaci\u00f3n en manos de la burocracia que luego veremos.<\/p>\n<p>Esto es un error: no hay manera de racionalizar la econom\u00eda de la transici\u00f3n si no es sobre una base <em>objetiva<\/em>, no meramente \u201cadministrativa\u201d o \u201cconvencional\u201d, y esa base s\u00f3lo puede sostenerse, a pesar de la expropiaci\u00f3n de los capitalistas, sobre la medida del tiempo de trabajo socialmente necesario. De all\u00ed que las categor\u00edas mercantiles sigan siendo inevitables, por cuanto la regulaci\u00f3n de la producci\u00f3n social por la medida del tiempo de trabajo, que en el capitalismo se afirma de manera an\u00e1rquica e indirecta por intermedio del mercado, en la transici\u00f3n socialista lo hace \u2013o deber\u00eda hacerlo\u2013 de manera directa, consciente y planificada, direccionada por el Estado obrero. La transici\u00f3n equivale, en este respecto, a una suerte de \u201cautoconsciencia de la ley del valor\u201d.<\/p>\n<p>No se puede sencillamente arrojar el mercado \u201cal diablo\u201d, como pretend\u00eda Stalin en los a\u00f1os 30. Porque la subsistencia del valor en la transici\u00f3n no depende tanto de la extensi\u00f3n y las formas que adopte el intercambio de productos en el mercado, sino de la continuidad del intercambio de la fuerza de trabajo (que sigue siendo mercanc\u00eda) por un salario, y m\u00e1s en general, del intercambio en general de las distintas aplicaciones de la fuerza de trabajo, medidas por el tiempo y expresadas como valor intercambiable.<\/p>\n<p>A diferencia de Trotsky, Mandel y otros trotskistas de posguerra se detuvieron excesivamente en la forma en que se afirma la ley del valor en el capitalismo, relacionada con el intercambio mercantil. Hasta cierto punto esto es correcto. Sin embargo, se les escap\u00f3 el contenido sustancial de lo que esconden las relaciones del valor. Parecen sugerir que, dado que en la transici\u00f3n las relaciones econ\u00f3micas no est\u00e1n mediadas por el mercado en el sentido <em>estricto<\/em> del t\u00e9rmino, ya que la <em>planificaci\u00f3n<\/em> se afirma de manera directa y <em>ex ante<\/em>, no como en el <em>mercado<\/em> capitalista cl\u00e1sico, de modo indirecta y <em>ex post<\/em>, entonces las relaciones del valor se desvanecer\u00edan o incluso desaparecer\u00edan.<\/p>\n<p>El mismo Preobrajensky, aunque es mucho m\u00e1s cuidadoso, parece caer aqu\u00ed en un criterio esquem\u00e1tico al considerar como \u201cnaturalista\u201d una \u201cconcepci\u00f3n no hist\u00f3rica de la ley del valor, en el cual la manera en que el proceso econ\u00f3mico es regulado bajo la producci\u00f3n mercantil se funde con el rol regulador del gasto de trabajo en la econom\u00eda social en general; el rol (\u2026) que su gasto ha jugado y seguir\u00e1 jugando en cualquier sistema de producci\u00f3n social\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 3). A nuestro modo de ver, aqu\u00ed se peca por exceso y por defecto. Porque en la sociedad comunista el gasto de trabajo humano <em>ya no<\/em> ser\u00e1 el regulador de la producci\u00f3n, pero en la transici\u00f3n la producci\u00f3n <em>todav\u00eda no<\/em> es directamente social: inevitablemente est\u00e1 mediada por relaciones de valor.<\/p>\n<p>En el fondo, la experiencia de la URSS muestra que el problema gira alrededor del verdadero contenido de las relaciones productivas: \u00bfqu\u00e9 pasa en la transici\u00f3n con la sustancia que enmascaran estas relaciones, esto es, con el hecho que la medida de la riqueza sigue siendo el trabajo humano?<\/p>\n<p>Mandel no logra dar cuenta de esta problem\u00e1tica. Es verdad que las categor\u00edas del valor se afirman en las condiciones de la producci\u00f3n para el intercambio, es decir, en el capitalismo. Sin embargo, se requiere una apreciaci\u00f3n hist\u00f3ricamente <em>ampliada<\/em> de la ley del valor para aprehender las formas de la vigencia de las relaciones que supone esta ley <em>incluso<\/em> en econom\u00edas no capitalistas.<\/p>\n<p>Lo esencial es recordar que <em>en la transici\u00f3n la producci\u00f3n de la riqueza sigue dependiendo del estrujamiento de los nervios y m\u00fasculos de los trabajadores<\/em>. Oscurecer la continuidad de esta imposici\u00f3n le hizo grandes favores al stalinismo: \u201cEn 1920, Lenin no estaba satisfecho con algunas apreciaciones de Bujarin. En sus notas marginales a la <em>Teor\u00eda<\/em><em> econ\u00f3mica del per\u00edodo de transici\u00f3n<\/em>, se\u00f1al\u00f3 que no era del todo exacto describir el capitalismo como \u2018desorganizado\u2019 (\u2026). Tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 la persistencia, incluso bajo el comunismo, de leyes econ\u00f3micas como las que gobiernan las proporciones b\u00e1sicas de la econom\u00eda. Podr\u00eda haber estado de acuerdo con Bastle, que imagin\u00f3 dos especies o aspectos de la ley del valor: la \u201cversi\u00f3n 1\u201d se refiere a la distribuci\u00f3n del trabajo en distintas proporciones para diversos objetivos, que debe existir en toda la sociedad; y la \u201cversi\u00f3n 2\u201d es el aspecto en que se manifiesta en la econom\u00eda mercantil, con intercambios, mercados, competencia, etc\u00e9tera\u201d (A. Nove, cit., p. 19).<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n ilustra la complejidad del problema, si bien cabe advertir que este esquema corre el riesgo de diluir el irreductible car\u00e1cter hist\u00f3rico de la ley del valor, que sufre modificaciones sustanciales en la transici\u00f3n y cuyo imperio queda limitado por la planificaci\u00f3n socialista. Adem\u00e1s, hablar de proporciones \u2018econ\u00f3micas\u2019 en el comunismo induce a confusi\u00f3n porque la base de la riqueza deja de depender de la contribuci\u00f3n directa del trabajo humano. Sin embargo, subsiste el hecho de que la base material de la producci\u00f3n en la transici\u00f3n socialista sigue siendo el trabajo humano. Ocultar esta realidad dando una versi\u00f3n tan \u201climitada\u201d de la vigencia de la ley del valor en la transici\u00f3n tiene por resultado no poder dar cuenta cabal de una parte sustancial de las relaciones econ\u00f3micas reales.<\/p>\n<p>En ese sentido, incluso Mandel, muchas veces tan acr\u00edtico del stalinismo, llega a afirmar que \u201clas categor\u00edas mercantiles cubren un per\u00edodo m\u00e1s vasto de la humanidad que el \u00fanico per\u00edodo del capitalismo. Nacen mucho antes que el capitalismo, no fenecer\u00e1n sino mucho despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de \u00e9ste. <em>En la \u00e9poca de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo, es la relativa penuria de valores de uso lo que prolonga la vida de los valores de cambio<\/em>, al menos en la esfera de los bienes de consumo\u201d (<em>Ensayos sobre neocapitalismo<\/em>).<\/p>\n<p>Pero, al cuestionar una visi\u00f3n unilateral, Mandel inmediatamente recae en otra tambi\u00e9n unilateral pero de signo opuesto: \u201cEl error de Bordiga proviene del hecho de que no distingue claramente una econom\u00eda en la cual hay presencia de categor\u00edas mercantiles respecto de una econom\u00eda regida por la ley del valor (\u2026) Bordiga (\u2026) pierde de vista la distinci\u00f3n fundamental entre una sociedad regida por la ley del valor y una sociedad en la que circulan mercanc\u00edas <em>sin que esta circulaci\u00f3n determine la din\u00e1mica econ\u00f3mica fundamental<\/em> en ellas\u201d (\u00eddem). El ultraizquierdista italiano Amadeo Bordiga era incapaz de distinguir los grises, ya que su caracterizaci\u00f3n de la ex URSS era la de un capitalismo de Estado donde la ley del valor reg\u00eda sin restricci\u00f3n alguna. Pero Mandel se va casi al polo contrario, perdiendo de vista que \u201cla din\u00e1mica econ\u00f3mica fundamental\u201d de la econom\u00eda de transici\u00f3n sigue basada sobre el gasto de trabajo humano en la producci\u00f3n, esto es, sobre la ley del valor.<\/p>\n<p>Al respecto, Nahuel Moreno trataba de hacer una apreciaci\u00f3n m\u00e1s matizada, dando cuenta de manera m\u00e1s objetiva de los problemas reales: \u201cYa en el propio terreno econ\u00f3mico, nosotros estamos contra Mandel y contra Preobrajensky. Creemos que son poco dial\u00e9cticos. En la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas hay las famosas f\u00f3rmulas de Marx [M-D-M]. Y est\u00e1 la otra f\u00f3rmula de Marx de circulaci\u00f3n, [D-M-D\u2019]. Es decir, m\u00e1s dinero [incrementado por la explotaci\u00f3n]. Marx dice: circulaci\u00f3n simple de mercanc\u00edas y circulaci\u00f3n capitalista (\u2026) Y estas dos son expresiones de la ley del valor: capitalista y cambio simple de mercanc\u00edas. Entonces, para nosotros, ac\u00e1 est\u00e1 la ley del valor [D-M-D\u2019] y ac\u00e1 est\u00e1 la ley del plan [M-D-M]. Para nosotros, el plan, la planificaci\u00f3n y la sociedad de transici\u00f3n, la econom\u00eda de transici\u00f3n hacia el socialismo, est\u00e1n obligados a unirse a esta expresi\u00f3n de la ley del valor [M-D-M], a desarrollarla y combatir a muerte esta otra [D-M-D\u2019]. (\u2026) Es decir, no es <em>toda<\/em> la ley del valor [la que se cuestiona]. Dentro de esta f\u00f3rmula econ\u00f3mica, se esconden problemas de clase muy profundo, problemas pol\u00edticos (\u2026) Detr\u00e1s de esta f\u00f3rmula de circulaci\u00f3n [D-M-D\u2019], est\u00e1 una clase, la capitalista. Y aqu\u00ed [M-D-M] est\u00e1n los trabajadores (\u2026) Es una dial\u00e9ctica t\u00edpica: antes de desaparecer, la ley del valor cumplir\u00e1 un rol m\u00e1s racional que nunca, porque habr\u00e1 moneda s\u00f3lida, confiable, etc\u00e9tera\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario sobre transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Para Moreno, entonces, la econom\u00eda de la transici\u00f3n debe apoyarse en criterios de racionalidad que no pueden ser puramente arbitrarios, sino que deben <em>respetar o tener en cuenta las relaciones reales de valor a la hora de los intercambios<\/em>. Al mismo tiempo, claro est\u00e1, debe <em>combatir la acumulaci\u00f3n capitalista<\/em>. Lo que Moreno aqu\u00ed no toca es la problem\u00e1tica de la acumulaci\u00f3n y explotaci\u00f3n burocr\u00e1tica, que veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>En todo caso, esta misma validez de los criterios de valor a la hora de los intercambios no significa que este imperio del valor no deba ser <em>limitado y quebrantado \u2013hasta cierto punto al menos\u2013 en la transici\u00f3n<\/em>, so pena de no avanzar en la acumulaci\u00f3n en sentido socialista. Al respecto, ten\u00eda plena raz\u00f3n Preobrajensky cuando afirmaba que la acumulaci\u00f3n socialista o primitiva socialista, deb\u00eda <em>romper<\/em> las relaciones del valor para avanzar. De ah\u00ed que corresponda la cr\u00edtica implacable a quienes, como Bujarin, no s\u00f3lo ve\u00edan la subsistencia de las categor\u00edas del valor sino que postulaban una adaptaci\u00f3n lisa y llana a los requerimientos del mercado.<\/p>\n<p>Esto hace parte del debate con los \u201csocialistas de mercado\u201d de la segunda posguerra, un conjunto de economistas que fundamentaron los intentos reformistas frustrados en la ex URSS y otras \u201cdemocracias populares\u201d. En Occidente, defendieron estas posiciones intelectuales de prestigio como el especialista ingl\u00e9s en econom\u00eda de la ex URSS, Alec Nove, editor de <em>Soviet Studies<\/em>. Su punto de vista, a la postre, no pod\u00eda tener otra consecuencia que pavimentar el retorno al capitalismo.<\/p>\n<p>A pesar de la unilateralidad de su propio enfoque, Mandel los caracteriz\u00f3 correctamente cuando se\u00f1ala que \u201clo que los economistas sovi\u00e9ticos buscan es un sistema de autorreguladores que permita obtener resultados \u00f3ptimos econ\u00f3micos, <em>independientemente de la intervenci\u00f3n consciente de los hombres<\/em>. Este viraje va justamente contra la hipercentralizaci\u00f3n burocr\u00e1tica y, al rechazar por razones sociopol\u00edticas no menos evidentes la soluci\u00f3n ideal del control democr\u00e1tico por la masa de los productores-consumidores, no puede menos que <em>rehabilitar progresivamente el automatismo del mercado<\/em>\u201d (<em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>, 2, p. 329).<\/p>\n<p>Las reformas que est\u00e1 impulsando hoy el PC cubano se podr\u00edan encuadrar perfectamente dentro de la variante \u201csocialista de mercado\u201d, si no fuera porque en este contexto hist\u00f3rico se trata ya de la <em>b\u00fasqueda de una v\u00eda de restauraci\u00f3n capitalista tipo Vietnam<\/em> (China que le queda un poco grande). A modo de justificaci\u00f3n de este curso restauracionista, el propio Fidel Castro ha reconocido que \u201cel modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros\u201d.<\/p>\n<p>En todo caso, <em>la alternativa no puede ser ni la econom\u00eda de comando burocr\u00e1tico ni el socialismo de mercado<\/em>: el \u00fanico camino para impulsar una verdadera transici\u00f3n socialista es <em>la planificaci\u00f3n democr\u00e1tica en manos de los trabajadores en el marco del impulso de la revoluci\u00f3n internacional<\/em>, cosa que al castrismo jam\u00e1s se le ocurrir\u00eda porque ser\u00eda suicidarse en tanto que burocracia.<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>Volviendo al problema conceptual, el necesario quebrantamiento de la ley del valor sobre la base de los mecanismos de acumulaci\u00f3n socialista y monopolio estatal del comercio exterior no significa, a su vez, que los c\u00e1lculos de la producci\u00f3n no deban realizarse sobre una base econ\u00f3mica <em>racional<\/em> que se atenga a la utilizaci\u00f3n del tiempo de trabajo real.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica del problema apunta a lo siguiente: el Estado de la transici\u00f3n debe, para el desarrollo econ\u00f3mico lo m\u00e1s integral posible de todas sus ramas, llevar adelante la producci\u00f3n independientemente de que \u00e9sta sea m\u00e1s costosa que el promedio del mercado mundial, so pena de que su dependencia extrema de ese mercado lo haga morir por inanici\u00f3n. \u201cEl valor de cambio sigue siendo el regulador de todas estas relaciones. Lo que cambia, lo que es nuevo, es <em>el poder que detenta el Estado de modificar a favor de relaciones no capitalistas una estructura que depende en su origen de las relaciones capitalistas mundiales<\/em> de donde proviene\u201d (P. Naville, cit., 1, p. 19). En el mismo sentido, Trotsky denunciaba que \u201cla planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica se libera del control del valor, as\u00ed como el aventurerismo burocr\u00e1tico se libera del control pol\u00edtico. El repudio a las \u2018causas objetivas\u2019, es decir, a los l\u00edmites materiales de la aceleraci\u00f3n de los ritmos, as\u00ed como el rechazo al respaldo en oro de la moneda sovi\u00e9tica, constituyen delirios \u2018te\u00f3ricos\u2019 del subjetivismo burocr\u00e1tico\u201d (<em>Naturaleza<\/em><em> y din\u00e1mica del capitalismo y la econom\u00eda de transici\u00f3n<\/em>, p. 583).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.4 Categor\u00edas mercantiles, fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos ahora en el v\u00ednculo entre las nuevas relaciones productivas originadas en la revoluci\u00f3n y las atrasadas fuerzas productivas heredadas del capitalismo, y de ambas con las categor\u00edas mercantiles.<\/p>\n<p>Dice Marx: \u201cLa riqueza real es el poder productivo desarrollado de todos los individuos. La medici\u00f3n de la riqueza ya no es, de ninguna manera, el tiempo de trabajo, sino m\u00e1s bien el tiempo disponible. El tiempo de trabajo como la medici\u00f3n del valor plantea que la riqueza misma est\u00e1 fundamentada en la pobreza y que el tiempo disponible existe en y a causa de la ant\u00edtesis al tiempo de plustrabajo, o el planteamiento del tiempo total de un individuo como tiempo de trabajo, y su consiguiente degradaci\u00f3n a mero trabajador, subsunci\u00f3n bajo el trabajo\u201d (en I. Mesz\u00e1ros, cit., p. 859).<\/p>\n<p>Para Marx, entonces, en el socialismo la medida de la riqueza de la sociedad no estar\u00e1 m\u00e1s en relaci\u00f3n con el tiempo empleado en producir la misma. Por oposici\u00f3n, su vinculaci\u00f3n se establecer\u00e1 con el tiempo libre de los individuos, como producto del desarrollo de las fuerzas productivas. La medida de la riqueza de una sociedad la dar\u00e1 la cantidad de tiempo de sus individuos para aplicarse a desarrollar sus potencialidades universales.<\/p>\n<p>Ahora bien, esto es precisamente lo que <em>todav\u00eda no puede ocurrir<\/em> en la transici\u00f3n, donde la medida de la riqueza sigue dependiendo del tiempo de trabajo humano empleado en producirla, de modo que sigue siendo una sociedad \u201cpobre\u201d en el sentido que la defin\u00eda Marx.<\/p>\n<p>Negar en la transici\u00f3n la pervivencia de las categor\u00edas heredadas del capitalismo s\u00f3lo deja <em>a ciegas<\/em> a quien la estudia. Es un embellecimiento equivocado creer, o hacer creer, que la producci\u00f3n ya es <em>directamente<\/em> de valores <em>de uso<\/em> y que las categor\u00edas econ\u00f3micas han devenido meramente en \u201cproductivas\u201d o \u201ct\u00e9cnicas\u201d. Es el caso de Mandel, que en su <em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em> se\u00f1alaba err\u00f3neamente que la mayor\u00eda de la producci\u00f3n en la ex URSS era ya directamente de valores de uso. Tal afirmaci\u00f3n s\u00f3lo puede oscurecer la continuidad de imposiciones y limitaciones heredadas del capitalismo, que si no se asumen conscientemente pueden estar al servicio del restablecimiento de los mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo. O en el mejor de los casos, a derivas voluntaristas como la del Che en Cuba, cuando con argumentos honestos e izquierdistas llegaba a postular que las categor\u00edas mercantiles podr\u00edan ser abolidas \u201ca voluntad\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, con su eclecticismo caracter\u00edstico, Mandel no dejaba de reconocer la supervivencia de las categor\u00edas mercantiles en la ex URSS: \u201cEn una sociedad socialista, los productos del trabajo humano poseen un car\u00e1cter directamente social y no tienen, por consiguiente, valor. No son mercanc\u00edas, sino valores de uso, producidos para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. Una sociedad tal ignorar\u00e1 el salario y s\u00f3lo conocer\u00e1 el \u2018precio\u2019 en un puro objetivo de contabilidad social. La existencia de las \u2018categor\u00edas econ\u00f3micas\u2019 en la URSS indica claramente que este pa\u00eds todav\u00eda no es una sociedad socialista\u201d (E. Mandel, cit., p. 179). Y, que sus productos, agregamos nosotros, al no ser todav\u00eda directamente sociales, siguen siendo <em>mercanc\u00edas<\/em> en alg\u00fan grado.<\/p>\n<p>Respecto del car\u00e1cter mercantil o no de los productos del trabajo en la ex URSS, Mandel establec\u00eda una separaci\u00f3n demasiado mec\u00e1nica entre la producci\u00f3n \u201cs\u00f3lo de valores de uso\u201d en el sector I, al tiempo que apreciaba como \u201cvalores de cambio\u201d a los producidos en la rama II. Este \u201cdualismo\u201d es insostenible dada la inevitable interrelaci\u00f3n entre las ramas de bienes de producci\u00f3n y de consumo, y las vinculaciones de ambas \u2013y la econom\u00eda como un todo\u2013 con el mercado mundial.<\/p>\n<p>En su momento, Trotsky le hab\u00eda hecho una cr\u00edtica similar a Stalin: \u201cEn lo m\u00e1s fuerte de su aventurerismo econ\u00f3mico, Stalin prometi\u00f3 enviar a la NEP, es decir, al mercado, \u2018al diablo\u2019. Toda la prensa habl\u00f3, como en 1918, de la sustituci\u00f3n definitiva de la compra-venta por \u2018un reparto socialista directo\u2019, cuya cartilla de racionamiento era el signo exterior (\u2026) La moneda sovi\u00e9tica hab\u00eda cesado de ser una moneda; ya no era una medida de valor; los \u2018precios estables\u2019 estaban fijados por el gobierno; el <em>chervonetz<\/em> ya no era m\u00e1s que el signo convencional de la econom\u00eda planificada, una especie de carta de reparto universal; en un palabra, el socialismo hab\u00eda vencido \u2018definitivamente y sin retorno\u2019\u201d (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, pp. 71-72).<\/p>\n<p>Para Trotsky, superar las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica, entre ellas el dinero, requiere <em>previamente<\/em> arribar al estadio de la abundancia, de la eliminaci\u00f3n de las imposiciones del trabajo por un salario, a la vez que una real socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y un sistem\u00e1tico desarrollo de las fuerzas productivas. Es decir, una pl\u00e9tora de productos, aunque deben ser otros y producidos de otra forma. Mientras tanto, prescindir de las categor\u00edas de la econom\u00eda mercantil es avanzar a ciegas.<\/p>\n<p>En definitiva, est\u00e1 en juego aqu\u00ed la relaci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n en la transici\u00f3n. Desde el punto de vista de las relaciones de producci\u00f3n han cambiado radicalmente: con la expropiaci\u00f3n la clase capitalista ha sido liquidada, y la clase obrera, en el caso de un proceso de transici\u00f3n aut\u00e9nticamente socialista, pasa a ser la clase dominante. Pero subsiste un problema a nivel de las fuerzas productivas, sobre todo en las sociedades retrasadas, que est\u00e1n por detr\u00e1s respecto del promedio mundial, o al menos del centro imperialista. El hecho que la producci\u00f3n depende todav\u00eda del trabajo humano, es decir, de la compulsi\u00f3n al excedente de trabajo, pone un l\u00edmite concreto al revolucionamiento de las relaciones de producci\u00f3n. Esta imposibilidad de independizar la producci\u00f3n del esfuerzo humano de trabajo es lo que le da su verdadero contenido material a las nuevas relaciones de producci\u00f3n. \u00c9stas son una palanca para llevar el proceso hacia adelante, pero el atraso de las fuerzas productivas no puede ser pasado por alto de manera voluntarista. De ah\u00ed la subsistencia de las imposiciones del valor en la transici\u00f3n, lo que conlleva la subsistencia misma de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica, al menos hasta cierto punto.<\/p>\n<p>Este aspecto era el que se le perd\u00eda en gran medida a Preobrajensky, que hac\u00eda demasiado hincapi\u00e9 en la transformaciones de las relaciones de producci\u00f3n, pero independizaba esta apreciaci\u00f3n del grado de desarrollo de las fuerzas productivas: \u201cEl 90 por ciento de todos los errores, incomprensiones y quebraderos de cabeza que ocurren cuando la gente joven estudia a Marx provienen de una concepci\u00f3n naturalista del valor (\u2026) detr\u00e1s de la similar relaci\u00f3n de las personas con la naturaleza (la misma t\u00e9cnica, los \u2018mismos\u2019 trabajadores), los cambios que se han producido en las relaciones de producci\u00f3n no son vistos\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, pp. 149-150).<\/p>\n<p>Trotsky ten\u00eda una apreciaci\u00f3n del tema bastante distinta, m\u00e1s materialista y dial\u00e9ctica, y ten\u00eda muy presente que las correlaciones entre relaciones de producci\u00f3n y fuerzas productivas eran menos mec\u00e1nicas que como las ve\u00eda Preobrajensky. Su abordaje estaba anclado en su cr\u00edtica s\u00f3lidamente marxista de la idea stalinista del socialismo en un solo pa\u00eds, aspecto que se diluye en Preobrajensky, demasiado enfocado en el mercado interior, cuando era el mercado y la lucha de clases mundiales lo que, en definitiva, pon\u00eda l\u00edmites concretos a la transformaci\u00f3n del contenido de las categor\u00edas mercantiles.<\/p>\n<p>Yendo m\u00e1s lejos a\u00fan, Bujarin alimentar\u00e1 la perspectiva del socialismo en un solo pa\u00eds y su mirada superficial de las consecuencias de la subsistencia de las imposiciones del valor, afirmando, en ruptura con toda la tradici\u00f3n del marxismo, que \u201clas diferencias de clase en nuestro pa\u00eds, o nuestra t\u00e9cnica atrasada, no nos llevar\u00e1n a la ruina; <em>podemos incluso construir el socialismo sobre esta base de miseria t\u00e9cnica<\/em>; el crecimiento de este socialismo ser\u00e1 muy lento, <em>avanzaremos a paso de tortuga<\/em>, pero construiremos el socialismo y acabaremos su construcci\u00f3n\u201d (en Paulino, cit., p. 109).<\/p>\n<p>Trotsky no cedi\u00f3 un \u00e1pice a las presiones. Mantuvo su enfoque acerca de la necesidad de la revoluci\u00f3n internacional como condici\u00f3n de posibilidad para avanzar hacia el socialismo en la URSS, e insisti\u00f3 en que la econom\u00eda de la URSS hac\u00eda parte de una totalidad m\u00e1s amplia llamada, la econom\u00eda capitalista mundial.<\/p>\n<p>En cambio, en Preobrajensky la correlaci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n termina desequilibrada a favor de las segundas, lo que le da un tono incluso idealista: \u201cDe esto viene el gran peligro en el an\u00e1lisis te\u00f3rico de la econom\u00eda sovi\u00e9tica de que uno pase por arriba de las relaciones de producci\u00f3n (\u2026) es decir, de deslizarse en un punto de vista naturalista vulgar\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 162).<\/p>\n<p>Su an\u00e1lisis le da demasiada importancia a la transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n, de manera muy mec\u00e1nicamente separada de su base material, el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. De ah\u00ed que considerara \u201cnaturalista\u201d la visi\u00f3n que no olvida que la econom\u00eda de la URSS estaba todav\u00eda fundamentada en el gasto de energ\u00eda humana para producir la riqueza. Preobrajensky comprend\u00eda esto, pero comet\u00eda el error de circunscribir demasiado las relaciones de valor al mero intercambio mercantil, y se le perd\u00eda de vista la sustancia o naturaleza de los intercambios en la econom\u00eda de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Como buen materialista, Trotsky ten\u00eda un enfoque distinto: nunca perd\u00eda la determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia de las fuerzas productivas, que son las que le dan verdadero contenido <em>material<\/em> a las nuevas relaciones. Este punto es <em>clave<\/em> para evitar lecturas equ\u00edvocas del proceso de la transici\u00f3n, que podr\u00edan ser facilitadas por las apreciaciones m\u00e1s mec\u00e1nicas de <em>La nueva econom\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>El veredicto de la experiencia hist\u00f3rica del siglo XX no deja dudas y reafirma el criterio de Trotsky: el proceso de la transici\u00f3n no tiene una \u201csoluci\u00f3n\u201d puramente econ\u00f3mica, sino que requiere de la extensi\u00f3n pol\u00edtico-universal de la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.5 Emancipaci\u00f3n del trabajo humano o socializaci\u00f3n de la miseria<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho lo anterior, cabe no caer en el error opuesto: sostener que la ley de valor debe imperar sin trabas o que tiene un car\u00e1cter \u201ctranshist\u00f3rico\u201d, como ocurre con los socialistas de mercado.<\/p>\n<p>Esto es falso: la ley del valor es una ley hist\u00f3rica que se extinguir\u00e1 en la medida que producto del desarrollo de las fuerzas productivas se logre independizar la producci\u00f3n de la riqueza del esfuerzo humano directo en la producci\u00f3n; esto es, en la medida en que se supere el horizonte del capitalismo.<\/p>\n<p>Es contempor\u00e1nea a este respecto la cr\u00edtica de Istv\u00e1n Mesz\u00e1ros a Luk\u00e1cs, que \u201cconvierte [la ley del valor] en una ley universalmente v\u00e1lida y permanente, caracter\u00edstica de \u2018todos los modos de producci\u00f3n\u2019, incluida la etapa m\u00e1s elevada de la sociedad comunista. [Es una falsedad] la permanencia ahist\u00f3rica de la ley del valor (\u2026). Marx ve estas cosas bajo una luz radicalmente diferente. Lejos de aceptar la permanencia de la medici\u00f3n del tiempo de trabajo, recalca el papel del tiempo disponible como la medici\u00f3n de la riqueza bajo las condiciones de una sociedad socialmente avanzada\u201d (<em>M\u00e1s all\u00e1 del capital<\/em>, pp. 857ss).<\/p>\n<p>Esto no significa perder de vista que en una econom\u00eda de relativamente bajo desarrollo de las fuerzas productivas, donde el trabajo humano sigue siendo la medida de la riqueza, aunque haya planificaci\u00f3n y asignaci\u00f3n planificada de recursos, prescindir de las nociones del valor no solamente oscurece las imposiciones reales sino que impide tener una medida real de la productividad del trabajo y del precio real de los productos, esto es, la determinaci\u00f3n del valor de los productos por la cantidad de trabajo que tienen incorporado. Como dice Alec Nove a este respecto: \u201cMarx habr\u00eda estado ciertamente de acuerdo en que durante las <em>primeras<\/em> fases de la sociedad socialista, la recompensa deber\u00eda estar relacionada con el trabajo, dado que lo dijo claramente en su <em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>. Esto todav\u00eda representar\u00eda una forma de desigualdad, un vestigio del \u2018derecho burgu\u00e9s\u2019. En esta primera fase, el tiempo de trabajo constituye la base tanto de la regulaci\u00f3n de la producci\u00f3n como de la distribuci\u00f3n a los trabajadores en proporci\u00f3n a su trabajo\u201d (A. Nove, cit., p. 79).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un problema de importancia vinculado a la subsistencia del trabajo humano como medida de la riqueza. La forma cl\u00e1sica de la ley del valor es la que se impone indirectamente por el intercambio en el mercado. Pero la racionalizaci\u00f3n directa por intermedio del plan de las principales esferas de la producci\u00f3n debe seguir haci\u00e9ndose sobre la base de un c\u00e1lculo de utilizaci\u00f3n del trabajo humano racional, objetivo y mensurable.<\/p>\n<p>Sucede que la producci\u00f3n de la riqueza <em>todav\u00eda no puede<\/em> ser una funci\u00f3n meramente \u201ct\u00e9cnica\u201d que se desprenda del solo desarrollo de fuerzas productivas completamente independizadas del \u201csudor humano\u201d. Esto es, no ha llegado a\u00fan la etapa en que el ser humano se coloque \u201cal lado de los medios de producci\u00f3n como director y vigilador\u201d en vez de estar supeditado a ellos, como dice Marx en los <em>Grundrisse<\/em>.<\/p>\n<p>Este horizonte se halla todav\u00eda distante en la transici\u00f3n: \u201cEl cambio del trabajo viviente por el trabajo objetivado \u2013es decir, el planteamiento del trabajo social en forma de contradicci\u00f3n entre el capital y el trabajo asalariado\u2013 es el desarrollo final de la relaci\u00f3n de los valores y de la producci\u00f3n apoyada en el valor. Su presuposici\u00f3n es \u2013y lo sigue siendo\u2013 la masa de tiempo de trabajo directo; la cantidad de trabajo empleada, como el factor determinante en la producci\u00f3n de la riqueza. Pero al grado en que se desarrolla la gran industria, la creaci\u00f3n de riqueza real viene a depender menos del tiempo de trabajo y de la cantidad de trabajo empleada que del poder de las agencias puestas en acci\u00f3n durante el tiempo de trabajo, cuya \u2018poderosa efectividad\u2019 est\u00e1 a su vez fuera de toda proporci\u00f3n con el tiempo de trabajo directo gastado en su producci\u00f3n, sino que depende m\u00e1s bien del estado general de la ciencia y del progreso en la tecnolog\u00eda, o de la aplicaci\u00f3n de esa ciencia a la producci\u00f3n\u2026 <em>Tan pronto como el trabajo en forma directa ha dejado de ser la gran fuente de la riqueza, el tiempo de trabajo deja y debe dejar de ser su medici\u00f3n<\/em>, y por consiguiente el valor de cambio debe dejar de ser la medici\u00f3n del valor de uso\u201d (en I. Mesz\u00e1ros, cit., pp. 857-858). En el mismo sentido dice Marx: \u201cNo ser\u00e1 el trabajo directo del hombre, ni el tiempo de trabajo, sino la apropiaci\u00f3n directa por el hombre de su propia fuerza universal de producci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y el dominio de la naturaleza por la totalidad de la sociedad, esto es, el florecimiento del individuo social\u201d (en A. Nove, cit., p. 42).<\/p>\n<p>En suma, la emancipaci\u00f3n del trabajo pasa por que deje de ser la fuerte directa de la producci\u00f3n de la riqueza; y cuando esto ocurra se acabar\u00e1 definitivamente todo vestigio de posibilidad de explotaci\u00f3n del trabajo humano. Pero <em>en la transici\u00f3n<\/em>, la realidad es que la producci\u00f3n no puede ser independizada todav\u00eda de la \u201cexplotaci\u00f3n\u201d del trabajo humano. La satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas va a seguir estando mediada por la cantidad de trabajo humano <em>disponible<\/em> o, lo que es lo mismo, por la <em>productividad<\/em> del trabajo, que combina el avance en la dotaci\u00f3n de capital fijo y la calificaci\u00f3n media de los trabajadores.<\/p>\n<p>Mientras esto siga siendo as\u00ed, las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica retienen su validez, aunque en las condiciones de una transici\u00f3n aut\u00e9ntica y que progresa de manera efectiva su <em>contenido<\/em> se ver\u00e1 cada vez m\u00e1s transformado. Porque las categor\u00edas del capitalismo son las de la explotaci\u00f3n del trabajo. Y en la medida en que esta \u201cexplotaci\u00f3n\u201d se vaya reabsorbiendo en la transici\u00f3n (de la expropiaci\u00f3n de los capitalistas a la efectiva socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n), entonces s\u00ed, progresivamente, de las categor\u00edas se mantendr\u00e1 cada vez m\u00e1s s\u00f3lo la forma; en su contenido deben devenir necesariamente cada vez m\u00e1s \u201cespectrales\u201d como quer\u00eda Bujarin.<\/p>\n<p>Pero esto es as\u00ed, reiteramos, s\u00f3lo en cuanto realmente progrese el desarrollo de las fuerzas productivas, mediado por la socializaci\u00f3n efectiva de la producci\u00f3n. Caso contrario, s\u00f3lo se vuelve al \u201cviejo f\u00e1rrago\u201d de la explotaci\u00f3n del trabajo, como se\u00f1alara Marx en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> en referencia a los problemas que conllevan socializar la miseria.<\/p>\n<p>Cuba es un ejemplo dram\u00e1tico de esta circunstancia, y las consecuencias de convivir con la penuria (eso s\u00ed, socialista\u201d) son las que expresa el escritor Leonardo Padura en una entrevista de Sin Permiso: \u201cHay un desgaste moral bastante serio en la sociedad cubana. En un pa\u00eds donde la prostituci\u00f3n deja de ser un oficio reprobable y se convierte muchas veces en una salvaci\u00f3n para la econom\u00eda hogare\u00f1a con el benepl\u00e1cito y la admiraci\u00f3n de la familia, hay algo que funciona mal (\u2026). En un pa\u00eds donde la mayor\u00eda de las personas tiene que buscar alternativas de supervivencia en los m\u00e1rgenes o m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes de la legalidad y lo hacen con total desenfado, como una actividad absolutamente normal, es un problema serio\u201d.<\/p>\n<p>En ese contexto, declarar \u201cabolidas\u201d las categor\u00edas del valor solamente puede estar al servicio de <em>ocultar <\/em>las <em>renovadas imposiciones explotadoras<\/em> como ocurri\u00f3 cl\u00e1sicamente en la ex URSS.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.6 El sobreproducto social como plusval\u00eda estatizada<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c[Hace falta] garantizar en la producci\u00f3n de bienes y servicios un crecimiento de la productividad del trabajo que supere el crecimiento del ingreso medio de los trabajadores\u201d (punto 42 del Proyecto de Lineamientos del VI Congreso del PC de Cuba).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Citamos este revelador criterio para presentar la problem\u00e1tica de los mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo en las sociedades poscapitalistas burocratizadas. En el caso de la reforma pro capitalista que est\u00e1 impulsando hoy el castrismo, aumentar la productividad del trabajo por encima de los ingresos de los trabajadores da lugar a un sobreproducto social que, al ser apropiado unilateralmente por la burocracia castrista, no es otra cosa que una explotaci\u00f3n del trabajo por apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda estatizada.<\/p>\n<p>Uno de los principales estudiosos de las experiencias de la transici\u00f3n socialista en la segunda mitad del siglo XX fue el soci\u00f3logo franc\u00e9s Pierre Naville. El \u00e1ngulo de mira de todo su estudio respecto de la evoluci\u00f3n de la ex URSS se basaba en las profundas implicancias de la subsistencia de la fuerza de trabajo como mercanc\u00eda, puesto que \u201cm\u00e1s que su naturaleza, es la forma de la determinaci\u00f3n del salario lo que diferencia el socialismo de Estado del capitalismo\u201d (<em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 2, p. 209).<\/p>\n<p>Pocos trotskistas despu\u00e9s de la posguerra se detuvieron a reflexionar sobre las implicancias de esta circunstancia. Era imposible dejar de ver en todas las experiencias de la transici\u00f3n (o transici\u00f3n frustrada) la realidad del intercambio de la fuerza de trabajo por un salario, sea directo o indirecto. Pr\u00e1cticamente en ning\u00fan momento de la experiencia sovi\u00e9tica el trabajo se dej\u00f3 de intercambiar por un salario como retribuci\u00f3n monetaria. Si en alg\u00fan momento del \u201ccomunismo de guerra\u201d se lleg\u00f3 a especular con sustituirlo por bonos de trabajo, muy pronto se lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que esto era una utop\u00eda irrealizable. Sucede que el intercambio de productos por simples bonos de producci\u00f3n que certifiquen la realizaci\u00f3n de un trabajo o actividad \u00fatil requiere un desarrollo de fuerzas productivas universales, cosa que nunca lleg\u00f3 a plantearse en la ex URSS, y menos a\u00fan en las dem\u00e1s experiencias no capitalistas del siglo pasado.<\/p>\n<p>El hecho cierto es que, en las condiciones de las experiencias de la transici\u00f3n del siglo pasado, la principal categor\u00eda de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, la fuerza de trabajo como mercanc\u00eda creadora de valor y la piedra angular de todo el sistema marxiano, no pod\u00eda dejar de subsistir en el<em> centro mismo <\/em>del mecanismo de toda la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Su continuidad en las sociedades de transici\u00f3n se debe, en primer lugar, a la subsistencia del mercado mundial capitalista, que debe ser analizado como una totalidad marcada por la unidad de principios y de leyes que ata\u00f1en globalmente al conjunto de sus relaciones sociales. Radicalmente en contra de los postulados \u201cdualistas\u201d o \u201cpluralistas\u201d, Naville insiste en que por todo un per\u00edodo hist\u00f3rico, en los pa\u00edses donde sea expropiado el capitalismo la ley del valor seguir\u00e1 estando, hasta cierto punto al menos, en la base o infraestructura de la econom\u00eda de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En un contexto marcado por la presi\u00f3n del mercado mundial y el relativo atraso de las fuerzas productivas nacionales, la fuerza de trabajo sigue necesariamente asumiendo la forma de mercanc\u00eda. Y si subsiste el trabajo asalariado, su producto no puede ser otro que <em>valor<\/em> m\u00e1s <em>plusvalor<\/em>, trabajo necesario y trabajo excedente a ser apropiado por alguien: <em>c + v + pv. <\/em><\/p>\n<p>En consecuencia, Naville coloca en el centro de su edificio te\u00f3rico-interpretativo el hecho que en la ex URSS la fuerza de trabajo se sigue intercambiando por un salario. El trabajo asalariado necesariamente permanece <em>en la base<\/em> de las relaciones econ\u00f3micas de las sociedades de transici\u00f3n o de transici\u00f3n abortada, lo que da lugar en este \u00faltimo caso al relanzamiento de mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Estas relaciones se expresan bajo la forma de relaciones de \u201cexplotaci\u00f3n mutua\u201d o \u201cautoexplotaci\u00f3n\u201d, ya que, a diferencia de los que afirmaba Preobrajensky en <em>La nueva econom\u00eda<\/em>, la clase obrera s\u00ed puede (en verdad, debe) \u201cexplotar\u201d su propio trabajo de manera an\u00e1loga a las cooperativas bajo el capitalismo. Trotsky, en el cap\u00edtulo IX de <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, utiliza pr\u00e1cticamente la misma figura al considerar a todos los trabajadores como accionistas de la misma \u201cempresa\u201d, el Estado. El caso de las cooperativas es an\u00e1logo: se trata de <em>accionistas<\/em> que explotan su propio trabajo.<\/p>\n<p>Veamos primero lo que dec\u00eda Preobrajensky: \u201cPerm\u00edtasenos balancear todos los pro y contras y decidir cu\u00e1l t\u00e9rmino es m\u00e1s correcto usar en relaci\u00f3n al <em>fondo de sobreproducto<\/em> que es depositado en la econom\u00eda estatizada luego de que las necesidades de consumo de los trabajadores de la industria estatizada han sido satisfechas. \u00bf<em>Plustrabajo o plusval\u00eda<\/em>? Personalmente, considero que el t\u00e9rmino plustrabajo es m\u00e1s correcto, en la medida que es cuesti\u00f3n de caracterizar <em>no s\u00f3lo lo que existe, sino tambi\u00e9n la tendencia<\/em> de desarrollo\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 194).<\/p>\n<p>Pero, como observa Naville, la evidencia hist\u00f3rica fue que estas \u201ctendencias\u201d emancipadoras no se desarrollaron y que las necesidades de consumo de los trabajadores nunca fueron realmente satisfechas. Naville agrega que el mecanismo de las cooperativas bajo la propiedad estatizada puede tender a la completa disoluci\u00f3n de toda relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n, en la medida en que se d\u00e9 un desarrollo efectivo de las fuerzas productivas y que el sobreproducto social realmente sea reapropiado por los trabajadores. Pero en las condiciones concretas de la ex URSS, donde de manera sistem\u00e1tica se afirm\u00f3 una burocracia por encima de la clase obrera, sobre la base de una econom\u00eda todav\u00eda apoyada en la producci\u00f3n de valor y plusvalor, lo que ocurre es un recomienzo de la explotaci\u00f3n del trabajo: \u201cEl poder de los dirigentes del Estado-partido sobre la asignaci\u00f3n de los recursos facilita la <em>desviaci\u00f3n de una parte de estos recursos en beneficio del propio estrato dirigente<\/em>, y \u00e9stos y otros tipos de privilegios y desigualdades se ocultan y nunca se discuten p\u00fablicamente\u201d (A. Nove, cit., p. 172).<\/p>\n<p>La apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda estatizada por parte de la burocracia fue puesta al servicio de mecanismos de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica y no de una evoluci\u00f3n en un sentido socialista aut\u00e9ntico, como veremos en detalle m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Naville se\u00f1ala que, comprensiblemente para su \u00e9poca, Preobrajensky prefer\u00eda llamar al sobreproducto social plustrabajo y no plusval\u00eda, no tanto en funci\u00f3n de las condiciones <em>existentes<\/em> sino de las <em>futuras<\/em>. Pero lo decisivo aqu\u00ed es que <em>al no confirmarse<\/em> esas perspectivas emancipadoras, sino en cambio producirse la apropiaci\u00f3n del trabajo no pagado por una burocracia sobre la base de una producci\u00f3n fundada en el valor, no cabe m\u00e1s que llamar a esta apropiaci\u00f3n <em>plusval\u00eda estatizada y apropiada burocr\u00e1ticamente<\/em>. Toda otra denominaci\u00f3n ser\u00eda embellecer y mistificar las relaciones reales, como hizo el stalinismo\u2026 y tantos \u201ctrotskistas\u201d en la segunda posguerra.<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>En realidad, Naville <em>no hace m\u00e1s que seguir a Trotsky<\/em> cuando postula la categor\u00eda de plusval\u00eda estatizada. En efecto, el revolucionario ruso hace referencia a ella al polemizar con Stalin acerca del car\u00e1cter de los productos del campo: \u201cDejemos establecido que en la URSS la renta absoluta no fue abolida sino <em>estatizada<\/em>, que no es lo mismo (\u2026) Todas las pautas econ\u00f3micas, incluida la renta absoluta, <em>se reducen al trabajo humano<\/em> (\u2026) En la URSS, el due\u00f1o de la tierra es el Estado. Eso lo convierte en <em>titular de la renta de la tierra<\/em>. En cuanto a la liquidaci\u00f3n real de la renta absoluta, podremos hablar de ello una vez que se haya socializado la tierra de todo el planeta, es decir, una vez que haya triunfado la revoluci\u00f3n mundial. Pero dentro de las fronteras nacionales, dicho sea sin el menor \u00e1nimo de insultar a Stalin, no s\u00f3lo no se puede construir el socialismo sino que ni siquiera se puede abolir la renta absoluta\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cStalin como te\u00f3rico\u201d, 15-7-1930, en <em>Escritos<\/em>, I, 4, Bogot\u00e1, Pluma, 1977). Criterio revelador que se puede y se debe aplicar al trabajo asalariado y a la plusval\u00eda en las sociedades de transici\u00f3n abortada.<\/p>\n<p>Cabe en este contexto la cr\u00edtica al fetichismo stalinista del \u201ctrabajo puro\u201d. El trabajo asalariado no puede ser considerado como una categor\u00eda meramente \u201ct\u00e9cnica\u201d siquiera en las sociedades de transici\u00f3n aut\u00e9ntica: sigue siendo una categor\u00eda <em>social<\/em>. Considerarlo de modo puramente t\u00e9cnico, como suger\u00eda Bujarin, s\u00f3lo enmascara las imposiciones reales y la apropiaci\u00f3n burocr\u00e1tica de la plusval\u00eda estatizada o sobreproducto social: \u201cEl C\u00f3digo de Trabajo sovi\u00e9tico de 1922 <em>confi\u00f3 a los sindicatos la tarea de defender los intereses de los obreros para la conclusi\u00f3n de contratos colectivos<\/em>, especialmente en materia de fijaci\u00f3n de salarios. Esta legislaci\u00f3n no resultaba solamente de las exigencias del pasaje a la NEP. Se extend\u00eda expresamente a la industria de Estado, al sector plenamente socializado (\u2026) A la teor\u00eda del salario de 1922, que implica un <em>cambio negociado<\/em>, la reemplaz\u00f3 en la pr\u00e1ctica el principio de una <em>asignaci\u00f3n salarial por las oficinas de planificaci\u00f3n<\/em> y, en teor\u00eda, la idea de que el salario no resulta de un cambio, sino de una simple <em>distribuci\u00f3n de beneficios<\/em> sociales\u201d (P. Naville, cit.).<\/p>\n<p>Una formulaci\u00f3n fetichista del mismo tipo es la que aparece en el documento de apoyo de la central sindical cubana (CTC) a las reformas procapitalistas y anti-obreras que est\u00e1 impulsando el PC cubano: \u201cUn asunto de singular importancia lo constituye el salario. Hay que revitalizar el principio de distribuci\u00f3n socialista, de pagar a cada cual seg\u00fan la cantidad y calidad del trabajo aportado. Los sistemas de pagos por resultado, aplicados en centros con plantillas mejor ajustadas, continuar\u00e1n siendo la v\u00eda para elevar la productividad y, como consecuencia de ello, el ingreso de los trabajadores\u201d (\u201cPronunciamiento de los sindicatos cubanos ante los caminos econ\u00f3micos\u201d, Secretariado Nacional CTC, 13-9-10). En el mismo sentido se insiste en los \u201cLineamientos\u201d del PC cubano: \u201c[impulsar] la ley de distribuci\u00f3n socialista: de cada cual seg\u00fan su capacidad, a cada cual seg\u00fan su trabajo\u201d. Aqu\u00ed no hay ning\u00fan \u201cprincipio socialista\u201d, sino los habituales m\u00e9todos capitalistas por los cuales el salario \u201caumenta\u201d\u2026 con el aumento de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Volviendo a nuestro argumento, la mirada \u201ct\u00e9cnica\u201d del salario no resiste el menor an\u00e1lisis, y refleja la idea de que las categor\u00edas marxistas ya no tendr\u00edan ninguna utilidad en la comprensi\u00f3n de las sociedades de transici\u00f3n, que tendr\u00edan categor\u00edas y leyes \u201cpropias\u201d.<\/p>\n<p>Como resum\u00eda Nahuel Moreno respecto de Naville: \u201c[En la URSS] hay <em>explotaci\u00f3n mutua<\/em>, \u00e9sa es la palabra. \u00c9l descubre en Marx una cita que habla de explotaci\u00f3n mutua. Es muy interesante el libro de Naville. Acepta la caracterizaci\u00f3n de Trotsky, pero avanza m\u00e1s. Le da enorme importancia a que haya asalariados, que haya el problema del trabajo; habla de fetichismo. Naville acepta el criterio de Trotsky de que [la URSS] viene a ser como una sociedad an\u00f3nima. Pero avanza m\u00e1s, a que m\u00e1s que una sociedad an\u00f3nima es como si fuera una cooperativa, o <em>un conjunto de cooperativas<\/em>. (\u2026) Naville, nos da la impresi\u00f3n, quiz\u00e1 tiene raz\u00f3n; avanza dentro de la propia l\u00ednea de Trotsky \u2013porque \u00e9l acepta lo de Trotsky\u2013 es m\u00e1s rico, en el sentido de que quiz\u00e1 es as\u00ed lo de explotaci\u00f3n mutua. Porque en la URSS, estudi\u00e1ndola concretamente, todo el mundo se tira a <em>joder <\/em>contra todo el mundo. Es una cosa infernal. <em>Todo el mundo tira a joderse<\/em>. Una f\u00e1brica a la otra, dentro de la f\u00e1brica, un obrero al otro; es algo generalizado\u201d (Escuela de cuadros 1985).<\/p>\n<p>Y agregaba: \u201cTrotsky dice que el grave problema es que las normas de distribuci\u00f3n son burguesas. Y Naville dice: \u2018\u00c9sa no es la madre del borrego; \u00e9se es el borrego. La madre del borrego est\u00e1 en la producci\u00f3n, est\u00e1 dentro de la f\u00e1brica\u2019. El problema es que se paga salario y que se selecciona el personal. Lo selecciona un jefe de personal\u2026 Es decir, en la producci\u00f3n, en la f\u00e1brica, hay todas las normas burguesas de trabajo. Y de esto se apropia el Estado y no los capitalistas. De esa contradicci\u00f3n, que se hace trabajar a los obreros como si fueran una empresa capitalista com\u00fan, y al mismo tiempo se apropia la plusval\u00eda el Estado, de ah\u00ed surge que el consumo sea burgu\u00e9s (\u2026) y que la planificaci\u00f3n sea burocr\u00e1tica\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario sobre Transici\u00f3n).<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>En s\u00edntesis: en la transici\u00f3n subsiste, y no puede dejar de subsistir, la connotaci\u00f3n social del trabajo: las inveros\u00edmiles apelaciones al trabajo \u201cpuro\u201d en la ex URSS s\u00f3lo cumplieron el papel de fetiche fundador del Estado \u201csocialista\u201d estaliniano. Lamentablemente, una multitud de idiotas \u00fatiles en la izquierda han cre\u00eddo esta fanfarronada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.7 La subsistencia del mercado mundial y el proteccionismo socialista<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n central de la transici\u00f3n es la subsistencia del mercado mundial.<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a> En la segunda posguerra, Mandel fue campe\u00f3n de una visi\u00f3n que fragmentaba la totalidad mundial. Segu\u00eda en esto al propio Stalin, que en 1951 afirmar\u00e1 la existencia de \u201cdos mercados mundiales\u201d: \u201cUna consecuencia econ\u00f3mica de la existencia de dos campos opuestos ha sido la disgregaci\u00f3n del mercado mundial \u00fanico y omn\u00edmodo; tenemos hoy la existencia paralela de <em>dos mercados mundiales<\/em>, opuestos tambi\u00e9n el uno al otro\u201d (J. Stalin, cit.).<\/p>\n<p>Esto no era m\u00e1s que una apolog\u00eda de la econom\u00eda burocr\u00e1tica de la ex URSS, aunque solapadamente se pretend\u00eda comenzar a abrir el terreno para elementos de \u201csocialismo de mercado\u201d, como cuando Stalin reconoc\u00eda, en contradicci\u00f3n con lo sostenido en los 30, cierta subsistencia de la ley del valor en la ex URSS.<\/p>\n<p>Pierre Naville estuvo entre los que salieron al paso de este tipo de bravuconadas con mayor lucidez, cuando dirigentes de la IV Internacional como Michel Pablo o el mismo Mandel creyeron a pie juntillas este disparate.<\/p>\n<p>No hab\u00eda ni pod\u00eda haber dos mercados mundiales; como se\u00f1alara Trotsky, el mercado mundial era (y sigue siendo) una totalidad a la cual se encuentran subordinadas <em>todas<\/em> las econom\u00edas nacionales, sean capitalistas o de transici\u00f3n: \u201cEl marxismo parte del concepto de la econom\u00eda mundial no como una amalgama de part\u00edculas nacionales, sino como una potente realidad con vida propia, creada por la divisi\u00f3n internacional del trabajo y el mercado mundial, que impera en los tiempos que corren sobre los mercados nacionales (\u2026). Proponerse la edificaci\u00f3n de una sociedad socialista nacional y cerrada equivaldr\u00eda, a pesar de todos los \u00e9xitos temporales, a retrotraer las fuerzas productivas, deteniendo incluso la marcha del capitalismo (\u2026). Pero los rasgos espec\u00edficos de la econom\u00eda nacional, por grandes que sean, forman parte integrante, en proporci\u00f3n cada d\u00eda mayor, de una realidad superior que se llama econom\u00eda mundial (\u2026). La ley a la que aludimos (\u2026) lejos de sustituir o anular las leyes de la econom\u00eda mundial, est\u00e1 <em>supeditada<\/em> a ellas\u201d (L. Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, pp. 7 y 11).<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a> El mundo no era ni pod\u00eda ser dual en sus principios, y las leyes de la totalidad que rigen la econom\u00eda mundial no pueden ser otras que la ley del valor internacional.<\/p>\n<p>La poderosa realidad del mercado mundial presionaba de m\u00faltiples modos sobre la econom\u00eda nacional de la ex URSS (o del mercado com\u00fan \u201csocialista\u201d Comecon en la segunda posguerra), por cuanto la medida de la productividad mundial la da necesariamente la econom\u00eda capitalista, cuyo desarrollo de las fuerzas productivas es mayor. Por esto mismo, la medida del valor, del trabajo socialmente necesario incorporado a los productos, en un momento dado y con un nivel determinado de desarrollo de la productividad del trabajo, es una media mundial marcada por las econom\u00edas m\u00e1s desarrolladas.<\/p>\n<p>Es precisamente esta presi\u00f3n de la econom\u00eda mundial, y la unidad de sus leyes fundamentales, la que explica por qu\u00e9 la econom\u00eda de transici\u00f3n se ve obligada a erigir mecanismos de <em>proteccionismo socialista<\/em>. Esto es, quebrar hasta cierto punto el imperio de la ley del valor en el mercado interior de la econom\u00eda no capitalista de que se trate, so pena de ser barrida por la competencia internacional: \u201cLa<em> econom\u00eda planificada del per\u00edodo de transici\u00f3n, si bien se basa en la ley del valor, la viola a cada paso<\/em> y fija relaciones de <em>intercambio desigual<\/em> entre las distintas ramas de la econom\u00eda y, en primer t\u00e9rmino, entre la industria y la agricultura. La palanca decisiva de la acumulaci\u00f3n forzosa y la distribuci\u00f3n planificada es el presupuesto gubernamental. El papel de \u00e9ste, con su desarrollo inevitable, se acrecentar\u00e1. La financiaci\u00f3n crediticia regula las relaciones entre la acumulaci\u00f3n obligatoria del presupuesto y los procesos del mercado, en la medida en que \u00e9stos mantengan la primac\u00eda. Ni la financiaci\u00f3n presupuestaria ni la financiaci\u00f3n crediticia planificada o semiplanificada, que aseguran la ampliaci\u00f3n de la reproducci\u00f3n en la URSS, pueden englobarse <em>de ninguna manera<\/em> en las f\u00f3rmulas del segundo tomo [de <em>El capital<\/em>]. Porque toda la fuerza de estas f\u00f3rmulas reside en el hecho de que <em>pasan por alto<\/em> los presupuestos, tarifas y planes y, en general, a todas las formas de injerencia planificada del Estado, y resaltan la necesaria legitimidad inherente al juego de las fuerzas ciegas del mercado, disciplinado por la ley del valor. Si se \u2018libera\u2019 al mercado interno sovi\u00e9tico y se aboliera el monopolio del comercio exterior, el intercambio entre la ciudad y la aldea se volver\u00eda incomparablemente m\u00e1s <em>igualitario<\/em>, y la acumulaci\u00f3n en la aldea \u2013acumulaci\u00f3n del <em>kulak<\/em> o del granjero capitalista\u2013 seguir\u00eda su curso; resultar\u00eda evidente entonces que las f\u00f3rmulas de Marx se aplican tambi\u00e9n a la agricultura [sovi\u00e9tica]. En esa senda, Rusia no tardar\u00eda en transformarse en una <em>colonia<\/em> sobre la que se apoyar\u00eda el desarrollo industrial de <em>otros<\/em> pa\u00edses\u201d (L. Trotsky, \u201cStalin como te\u00f3rico\u201d, cit.).<\/p>\n<p>La necesidad misma de levantar barreras de protecci\u00f3n s\u00f3lo ilustra la circunstancia de que el inevitable par\u00e1metro internacional sigue siendo la ley del valor del mercado mundial. Y \u00e9sta no puede dejar de ser el patr\u00f3n de medida o de comparaci\u00f3n para la econom\u00eda de transici\u00f3n, aun cuando \u00e9sta se ve obligada a violar esta misma referencia en aras de la acumulaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>A este respecto, es ilustrativa la referencia de Alec Nove a los criterios que reg\u00edan al interior del Comecon: \u201cUn estudio prolongado no ha logrado proponer ning\u00fan tipo de \u2018precios de mercado socialistas\u2019, y la soluci\u00f3n ha sido <em>basar las transacciones en precios de mercado capitalista como \u00fanico criterio objetivo<\/em>. Para nivelar las fluctuaciones se ha acudido a la pr\u00e1ctica de emplear la media de \u2018precios del mercado mundial\u2019 capitalista en los a\u00f1os anteriores. Se puede citar en este contexto una observaci\u00f3n que me hizo un economista checo: \u2018Cuando llegue la revoluci\u00f3n mundial, tendremos que conservar un pa\u00eds capitalista por lo menos. De otro modo no sabremos a qu\u00e9 precios comerciar\u201d (A. Nove, cit., p. 167).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, el economista cubano Ernesto Molina se\u00f1ala: \u201cMientras el mercado mundial capitalista exista, los precios deben reflejar los precios del mercado mundial. Cuba es una econom\u00eda peque\u00f1a y abierta en un mundo capitalista turbulento. Siempre hemos tenido que importar bienes y debemos mantener nuestras fuerzas armadas para la defensa. Tenemos algunas grandes tareas a las que hacer frente; por ejemplo, en el \u00e1mbito de la vivienda. Alguno de los problemas pueden resolverse dentro de Cuba. Otros est\u00e1n fuera de nuestro control, en el mercado mundial\u201d (en Alan Woods, \u201cIntelectuales comunistas\u2026\u201d, 24-11-10).<\/p>\n<p>Lo mismo repet\u00eda Naville: \u201cSi la URSS puede imponer en su comercio internacional distorsiones a la ley del valor, esto es imposible para Polonia, China o Yugoslavia en sus relaciones con el mercado capitalista. (\u2026). El comercio exterior internacional coloca todos los problemas de la comparaci\u00f3n sobre la base del mercado mundial de los valores producidos, es decir, de las productividades marginales. Y coloca tambi\u00e9n el problema de los costos y de los precios del mercado interior nacional, porque constituye el elemento de comparaci\u00f3n\u201d (cit., p. 238).<\/p>\n<p>An\u00e1logamente, los \u201cLineamientos\u201d del PC cubano, m\u00e1s all\u00e1 de su car\u00e1cter procapitalista, se preocupan por establecer que \u201cel sistema de precios deber\u00e1 ser objeto de una revisi\u00f3n integral que posibilite medir correctamente los hechos econ\u00f3micos\u201d, al tiempo que establece que uno de los puntos de referencia para los mismos ser\u00e1n \u201clos precios del comercio exterior\u201d (puntos 61 y 63).<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de referencia con los precios del mercado mundial llev\u00f3 a distorsiones e irracionalidades tremendas, al punto que dentro mismo del Comecon se debi\u00f3 apelar a los precios imperantes en el mercado capitalista mundial para la realizaci\u00f3n de estos intercambios.<\/p>\n<p>Por otra parte, es imposible que una econom\u00eda de transici\u00f3n corte sus v\u00ednculos con el mercado mundial. Trotsky insist\u00eda que la pr\u00e9dica de la \u201cautarqu\u00eda\u201d era otra de las utop\u00edas reaccionarias del stalinismo que hac\u00eda un todo org\u00e1nico con la perspectiva del socialismo en un solo pa\u00eds: \u201cLas grandes y peque\u00f1as desproporciones de la econom\u00eda planificada implican la necesidad de recurrir al mercado mundial (&#8230;) la aparici\u00f3n de nuevas exigencias y desproporciones (&#8230;) ampl\u00edan la necesidad de un enlace con la econom\u00eda mundial. El programa \u2018de independencia\u2019, es decir, del car\u00e1cter de una econom\u00eda sovi\u00e9tica bast\u00e1ndose a s\u00ed misma, revela cada vez m\u00e1s su car\u00e1cter reaccionario y ut\u00f3pico. La autarqu\u00eda es el ideal de Hitler, y no el de Marx y Lenin\u201d (<em>El fracaso del Plan Quinquenal<\/em>, pp. 37-38).<\/p>\n<p>En el fondo, la unidad del mercado mundial y la subordinaci\u00f3n a \u00e9ste de la econom\u00eda de la transici\u00f3n es la principal explicaci\u00f3n de la subsistencia de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica en la transici\u00f3n. Se trata de un hecho al cual de ninguna manera hay que adaptarse pasivamente; pero que no puede ser eliminado de manera administrativa o voluntarista. Tiene estrat\u00e9gicamente una sola soluci\u00f3n: la extensi\u00f3n internacional de la revoluci\u00f3n socialista y el desarrollo de fuerzas productivas universales.<\/p>\n<p>Si las relaciones entre naciones, en el contexto del mercado mundial, son de competencia, no de explotaci\u00f3n, pero s\u00ed de dependencia, de extracci\u00f3n del plusvalor por parte del capital m\u00e1s fuerte y de transferencia por parte del m\u00e1s d\u00e9bil, ello no se opone sino que se articula perfectamente a la explotaci\u00f3n de una clase sobre otra, del capital sobre el trabajo. En este segundo caso no hay <em>transferencia<\/em> de plusvalor, sino <em>apropiaci\u00f3n<\/em> de \u00e9ste. Pero el plusvalor apropiado por el capital en la relaci\u00f3n vertical capital-trabajo (explotaci\u00f3n) es la fuente de la transferencia de un capital d\u00e9bil hacia el m\u00e1s fuerte en el nivel horizontal (competencia y\/o dependencia). \u00c9stas son las relaciones que rigen el mercado mundial dominado por la ley del valor, mecanismo que explicaba muy bien Henryk Grossmann en <em>La ley de la acumulaci\u00f3n y el derrumbe del sistema capitalista<\/em> (1929).<\/p>\n<p><em>Mutatis mutandis<\/em>, esto se aplica a las relaciones entre el mercado mundial capitalista y una econom\u00eda de transici\u00f3n al socialismo (o no capitalista), en caso de que la ley del valor internacional imperara sin trabas. Precisamente por esto, la econom\u00eda de transici\u00f3n debe en cierto modo quebrar este imperio so pena de sucumbir. Y el mecanismo clave para esta ruptura es el llamado proteccionismo socialista: sin \u00e9l, la econom\u00eda de transici\u00f3n, m\u00e1s atrasada que el promedio mundial, ser\u00eda barrida por la competencia capitalista.<\/p>\n<p>Digamos de paso que esto mismo vale incluso para los programas del nacionalismo burgu\u00e9s caracter\u00edsticos de la segunda mitad del siglo pasado, que han incluido siempre formas de protecci\u00f3n de la econom\u00eda nacional respecto de la mundial como mecanismo indispensable para alentar alg\u00fan grado de industrializaci\u00f3n del pa\u00eds atrasado en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En el otro extremo est\u00e1 el libre imperio de la ley del valor internacional. El libre comercio, en vez de negar las desigualdades entre naciones, las agudiza como producto de la desigualdad de desarrollo de las fuerzas productivas de cada una de ellas. Las ventajas absolutas de los pa\u00edses capitalistas adelantados sobre los subdesarrollados (o no capitalistas en pa\u00edses atrasados) no se reducir\u00e1n en una supuesta \u201cventaja comparativa para todos\u201d, aun si cada uno se dedica a aquella producci\u00f3n en la cual es m\u00e1s \u201ccompetitivo\u201d. Fue lo que ocurri\u00f3 al interior del \u201cbloque socialista\u201d cuando la ex URSS convenci\u00f3 a Cuba de dedicarse al monocultivo de az\u00facar; un paso estrat\u00e9gicamente desastroso para la isla, que explica muchos de los problemas que tiene hasta hoy. En efecto, el libre comercio s\u00f3lo asegura que los pa\u00edses capitalistas avanzados dominen el intercambio internacional y que los pa\u00edses menos desarrollados (capitalistas o no) terminen con un d\u00e9ficit cr\u00f3nico y una deuda tambi\u00e9n cr\u00f3nica, debido sencillamente a la transferencia del valor que opera desde los capitales m\u00e1s d\u00e9biles a los m\u00e1s fuertes en el mercado mundial.<\/p>\n<p>Preobrajensky hizo una muy justa apreciaci\u00f3n al respecto: sin alg\u00fan tipo de proteccionismo socialista (t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Trotsky) que limite el imperio de la ley del valor internacional sobre la econom\u00eda nacional no capitalista, no se puede siquiera empezar a pensar en una econom\u00eda de la transici\u00f3n, al menos en los pa\u00edses atrasados. Sin barreras proteccionistas no hay posibilidad de acortar la brecha con los pa\u00edses con m\u00e1s desarrollo de las fuerzas productivas, no puede haber verdadera acumulaci\u00f3n a escala ampliada ni desarrollo global de las ramas productivas.<\/p>\n<p>Es imperativo poner l\u00edmites al imperio de la ley del valor, a las mercanc\u00edas m\u00e1s baratas de los pa\u00edses m\u00e1s competitivos del mercado mundial, en los cuales cada unidad de producto tiene menos trabajo humano incorporado. Porque si la econom\u00eda de la transici\u00f3n se ajusta a la ley del valor, no le quedar\u00eda otra que producir aquello para lo que s\u00f3lo tiene \u201cventajas comparativas\u201d por dotaci\u00f3n de la naturaleza, y comprar bienes de capital a los pa\u00edses desarrollados (y bienes de consumo a China). En Marx las cosas se plantean exactamente en este nivel: lo que impide una \u201ccompetencia perfecta\u201d es la existencia del <em>monopolio del comercio exterior como hecho pol\u00edtico, extraecon\u00f3mico<\/em>.<\/p>\n<p>Por supuesto, todo proteccionismo tiene l\u00edmites; en \u00faltima instancia, lo que decide las cosas es, junto con la imprescindible extensi\u00f3n la revoluci\u00f3n mundial, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Los mecanismos del proteccionismo socialista permiten, hasta cierto punto, desconectar los precios del mercado interno de los internacionales, mediando entre los espacios nacionales de valor y el espacio mundial. Pero esta desconexi\u00f3n <em>nunca puede ser absoluta ni prolongarse indefinidamente<\/em>: a largo plazo, inevitablemente, termina imponi\u00e9ndose la ley de valor-trabajo operante a escala mundial. Sin cuestionamiento pol\u00edtico global al orden capitalista mundial, no hay artilugio econ\u00f3mico que salve la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>A este respecto, es ilustrativo que en los a\u00f1os 80, en plena crisis de estancamiento de la URSS y ante la necesidad de aumentar sustancialmente sus intercambios con el mercado mundial, sus exportaciones competitivas fueran las <em>commodities<\/em>: petr\u00f3leo, gas natural, metales y otras materias primas, que llegaron a representar el 90% de las exportaciones sovi\u00e9ticas a las naciones capitalistas.<\/p>\n<p>Es una ilusi\u00f3n pensar que los precios puedan ser fijados arbitrariamente por el poder pol\u00edtico por su pura voluntad. Ni siquiera el r\u00e9gimen stalinista en la d\u00e9cada del 30 (con una econom\u00eda casi totalmente estatizada y poderosos organismos de planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica) fue capaz de \u201cdominar\u201d la ley del valor mundial. En ausencia de condiciones econ\u00f3mico-sociales para la desaparici\u00f3n del mercado, \u00e9ste no puede ser eliminado por decreto.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, las pol\u00edticas cambiarias, arancelarias e impositivas modifican los precios en el espacio de la econom\u00eda de la transici\u00f3n, de manera que \u00e9stos divergen con respecto al precio establecido en el mercado mundial. Pero esta circunstancia no puede anular la ley del valor: s\u00f3lo puede hacer que opere en el espacio nacional bajo formas particulares. No puede ser \u201canulada\u201d a voluntad mediante mecanismos administrativos del Estado, operen o no bajo la perspectiva de la utop\u00eda reaccionaria del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.8 Dinero, mercado y precios en la transici\u00f3n socialista<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa experiencia demostr\u00f3 r\u00e1pidamente que la industria misma, aun socializada, necesitaba m\u00e9todos de c\u00e1lculo monetario elaborados por el capitalismo. El plan no pod\u00eda descansar sobre los simples datos de la inteligencia. El juego de la oferta y la demanda sigui\u00f3 siendo, y lo ser\u00e1 por largo tiempo, la base material indispensable y el correctivo salvador\u201d <\/em>(Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 31).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasemos ahora a la problem\u00e1tica de los precios en la transici\u00f3n. Varios autores plantearon que la planificaci\u00f3n dejar\u00eda \u201cabolido\u201d el uso de las categor\u00edas mercantiles, por dos razones: a) numerosas asignaciones no pasan por el mercado, b) mucho de lo planificado se hace necesariamente rompiendo las relaciones de valor.<\/p>\n<p>Se trata de dos cuestiones diferentes aunque interconectadas. Por un lado, la supuesta \u201cabolici\u00f3n\u201d de las imposiciones del valor generar\u00eda la impresi\u00f3n de que podr\u00eda reinar la pura voluntad del planificador. Esto no es as\u00ed; intentar \u201cemancipar\u201d la planificaci\u00f3n de un c\u00e1lculo econ\u00f3mico racional sobre la base de los costos reales en t\u00e9rminos de gasto de trabajo humano lleva a la m\u00e1s pura irracionalidad, como ocurri\u00f3 en muchos momentos en la ex URSS, sobre todo en el furor planificador de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n tiene un l\u00edmite: el trabajo humano a disposici\u00f3n en sus dos formas de trabajo vivo y trabajo muerto. Esta realidad no se puede burlar; se impone objetivamente dado un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Trotsky lo se\u00f1alaba contra Stalin: \u201cResulta que se ha abandonado todo c\u00e1lculo y que la racionalizaci\u00f3n ha pasado de moda (&#8230;) \u00bfDesde cu\u00e1ndo las paredes del plan econ\u00f3mico se levantan, no seg\u00fan un plano, sino a ojo de buen cubero? (&#8230;) Los c\u00e1lculos, que antes tampoco eran ideales, (&#8230;) han sido abandonados a partir del momento en que la direcci\u00f3n burocr\u00e1tica ha reemplazado el an\u00e1lisis marxista de la econom\u00eda y la regulaci\u00f3n el\u00e1stica de la misma por el l\u00e1tigo administrativo (&#8230;). Hace ya dos a\u00f1os que hablamos de los faros apagados\u201d (<em>El fracaso del Plan Quinquenal<\/em>, p. 98).<\/p>\n<p>Es cierto que en la planificaci\u00f3n el valor no se impone cual ley ciega <em>ex post<\/em>, como en el mercado. Pero la circunstancia de que la asignaci\u00f3n de trabajo sea <em>ex ante<\/em> v\u00eda la planificaci\u00f3n no significa que <em>prescinda de cualquier medida<\/em> vinculada a la productividad del trabajo humano (evaluada, adem\u00e1s, respecto de la imperante en el mercado mundial): \u201cCon el tiempo devino m\u00e1s claro que la sustituci\u00f3n del mercado por la planificaci\u00f3n no pod\u00eda abolir la funci\u00f3n del valor de cambio y el problema de los precios (y, entre ellos, del salario), que permanecen en el centro de la vida econ\u00f3mica\u201d (P. Naville, cit., p. 235).<\/p>\n<p>Trotsky es muy claro respecto de la importancia de una evaluaci\u00f3n racional de los precios en la transici\u00f3n: a) los precios en la transici\u00f3n no pueden estar dictados por la sola voluntad de los planificadores; b) no pueden ser todav\u00eda una mera expresi\u00f3n \u201ct\u00e9cnica\u201d o \u201cadministrativa: siguen siendo una categor\u00eda de la econom\u00eda pol\u00edtica; c) no dejan de ser la expresi\u00f3n del trabajo socialmente necesario en la producci\u00f3n; d) las cuentas de la planificaci\u00f3n deben hacerse sobre la base de los costos reales de los productos, que s\u00f3lo pueden ser calculados con arreglo a la cantidad de trabajo socialmente necesario para su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>No elimina el problema decir que los costos se establecer\u00edan seg\u00fan \u201clos precios de producci\u00f3n\u201d. Recordemos que en el tomo III de <em>El capital <\/em>Marx desarrolla la compleja problem\u00e1tica de la transformaci\u00f3n de los valores en precios. En la medida en que los precios se forman por el juego de la oferta y demanda en el mercado, pueden fluctuar alrededor de los valores que cada mercanc\u00eda tiene incorporada. Sin embargo, Marx establec\u00eda un l\u00edmite de \u00faltima instancia a esas disparidades de precios respecto de los valores de las mercanc\u00edas: la <em>suma total de cada conjunto<\/em> debe coincidir. A partir de ese hecho surgen entonces otras determinaciones, como la formaci\u00f3n de los <em>promedios<\/em> en el mercado. El precio puede estar entonces por encima o por debajo del valor de la mercanc\u00eda individual, que incluye el trabajo necesario incorporado y el plusvalor del producto del que se trate. Pero si el plusvalor tambi\u00e9n termina siendo un promedio, llegamos a la categor\u00eda de precios de producci\u00f3n, que se constituye agreg\u00e1ndole al precio de costo la ganancia media. Sin embargo, el c\u00e1lculo de los costos m\u00e1s una ganancia media no cambia la naturaleza de las cosas: los precios de producci\u00f3n siguen siendo una forma de <em>precio<\/em>, categor\u00eda de la que no puede escapar del todo en la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, los precios deben expresar en dinero, de una u otra manera, el trabajo incorporado en los productos, sea bajo la mediaci\u00f3n directa o indirecta de relaciones de oferta y demanda en el mercado o cuasi-mercado de la econom\u00eda de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>A este respecto, Nove se\u00f1ala que \u201cla informaci\u00f3n contenida en los precios es indispensable para elegir tanto los fines como los medios. La planificaci\u00f3n cuantitativa es evidentemente insuficiente puesto que no permite en modo alguno la comparaci\u00f3n entre los costes de las alternativas. \u00bfC\u00f3mo se puede general electricidad? \u00bfDeben ser las centrales el\u00e9ctricas grandes o peque\u00f1as? \u00bfEs prohibitivamente costoso invertir en minas de carb\u00f3n en el nordeste de Siberia? \u00bfQu\u00e9 clase de material aislante es m\u00e1s barato? \u00bfMerece la pena invertir en un nuevo proceso de producci\u00f3n de \u00e1cido sulf\u00farico? No podemos responder a estas preguntas sin utilizar alg\u00fan tipo de precios, sean precios reales o precios \u2018sombra\u2019, y los precios que se empleen deben reflejar los costes, que a su vez reflejan la escasez relativa de medios\u201d (<em>La econom\u00eda<\/em>\u2026, cit., p. 151).<\/p>\n<p>Lo mismo vale en relaci\u00f3n con el mercado de trabajo: los directores de empresas deb\u00edan manipular el nivel de los salarios si es que pretend\u00edan tener (o retener) una determinada categor\u00eda de trabajadores: \u201cLa fuerza de trabajo no deber\u00eda ser una mercanc\u00eda; verdaderamente, en la teor\u00eda oficial sovi\u00e9tica, la fuerza de trabajo no es una mercanc\u00eda (\u2026) Existen, sin embargo, amplias estad\u00edsticas que muestran que millones de personas cambian de trabajo anualmente por su voluntad (\u2026) y emigran de un \u00e1rea a otra sin que les interesen las intenciones de los planificadores (\u2026) Existe suficiente movilidad para asegurar que podr\u00edan surgir problemas muy serios si la tasa salarial en una industria, profesi\u00f3n o regi\u00f3n fuese tal que no pudiera atraer y retener a la fuerza de trabajo necesaria (\u2026) Las tensiones y los esfuerzos resultantes dan lugar (\u2026) a presiones por alterar las relatividades del salario\u201d (A. Nove, <em>El sistema econ\u00f3mico sovi\u00e9tico<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1982, p. 268ss.). En suma, el salario era un tipo de precio en la ex URSS: el precio de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Tampoco resuelve las cosas el hecho de que durante determinados per\u00edodos en la ex URSS no se incorporaba a los precios de los productos (o mercanc\u00edas, seg\u00fan el caso), o se lo hac\u00eda muy irregularmente, los costos de depreciaci\u00f3n del capital fijo. Esta irracionalidad se llevaba adelante sobre la base de la pretensi\u00f3n de que los medios de producci\u00f3n ser\u00edan \u201cgratuitos\u201d y que su manutenci\u00f3n y\/o reemplazo costaba cero: \u201cEn el XXI Congreso del PCUS, A. Aristov mencion\u00f3 la cifra de 60.000 fresadoras y 15.000 prensas mec\u00e1nicas, \u2018que permanecen durante a\u00f1os en los dep\u00f3sitos o se oxidan en los patios de las f\u00e1bricas\u2019. Esta acumulaci\u00f3n de equipo no utilizado se ve facilitada por la regla de no incluir la amortizaci\u00f3n de este equipo en el precio de costo de la producci\u00f3n corriente\u201d (E. Mandel, <em>Tratado\u2026<\/em>, p. 211).<\/p>\n<p>En el mismo sentido: \u201cEn la cuasi gratuidad de los recursos productivos puestos a disposici\u00f3n de las empresas y de los organismos econ\u00f3micos parece estar parte de la explicaci\u00f3n para la irracionalidad econ\u00f3mica y el desperdicio en la econom\u00eda sovi\u00e9tica, denunciados posteriormente [pero desde la derecha, R.S.] en la Perestroika de Gorbachov. Una invitaci\u00f3n a la ineficiencia y la administraci\u00f3n irresponsable. Esto tambi\u00e9n ayudar\u00eda a explicar, por ejemplo, la existencia de millares de obras en construcci\u00f3n o inacabadas por largos per\u00edodos en la ex URSS y otros pa\u00edses del Este Europeo, verdaderos elefantes blancos, como los llam\u00f3 Robert Kurz en <em>El colapso de la modernizaci\u00f3n<\/em>\u201d (R. Paulino, cit., p. 191).<\/p>\n<p>Ejemplo de estas \u201cirracionalidades\u201d de considerar \u201cgratuitos\u201d diversos factores de la producci\u00f3n era el manejo de las materias primas. Por ejemplo, en el trabajo en las minas. La b\u00fasqueda de una producci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida daba lugar a p\u00e9rdidas enormes, del orden del 15 al 20% de la producci\u00f3n de las reservas minerales. En los pozos petroleros de la d\u00e9cada del 60, los gases liberados escasamente se aprovechaban. Se estimaba que cada a\u00f1o se perd\u00edan billones de metros c\u00fabicos de metano que se dilu\u00edan en el aire.<\/p>\n<p>Por principio, \u201cmanipular\u201d los precios, correcta o incorrectamente, y \u201cconstruirlos\u201d de determinada manera con arreglo al plan no cambia su contenido como expresi\u00f3n de una determinada cantidad de trabajo humano. Incluso Mandel llega a plantear esto: \u201cLos precios en la URSS no son los precios \u2018reales\u2019, es decir, no son el reflejo fiel de los gastos reales en trabajo que ha costado su producci\u00f3n. Son \u2018precios administrados\u2019 que resultan de la aplicaci\u00f3n, a costos medios de las ramas industriales, calculados peri\u00f3dicamente, de coeficientes de aumento (impuesto sobre la cifra de negocios) o de reducci\u00f3n (subsidios) r\u00edgidos durante largos per\u00edodos. En general, todos los economistas est\u00e1n de acuerdo en se\u00f1alar que el empleo de estos \u2018precios administrados\u2019, independientemente de que sean indispensables dentro del marco de la planificaci\u00f3n socialista, complica y obstaculiza excesivamente los trabajos de la contabilidad nacional, y hace dif\u00edcil, sino imposible, un c\u00e1lculo econ\u00f3mico preciso (\u00e9ste deber\u00eda poder reducir todos los \u2018precios administrados\u2019 a \u2018precios reales\u2019), y esto al menos sobre una base anual, lo cual provoca complicaciones inauditas y plantea adem\u00e1s numerosos problemas te\u00f3ricos. Se deriva de ello la imprecisi\u00f3n general de la planificaci\u00f3n\u201d (E: Mandel, <em>Ensayos sobre neocapitalismo<\/em>).<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a><\/p>\n<p>Trotsky insist\u00eda en que los precios deb\u00edan ser lo m\u00e1s reales posibles con arreglo al valor incorporado en los productos y tender a alcanzar lo del mercado mundial (independientemente de que los \u201cmercados\u201d en la URSS fueran verdaderamente tales o una forma \u201cbastarda\u201d de ellos). Lo que no significa abandonar el criterio de que la industrializaci\u00f3n de un pa\u00eds relativamente atrasado va a requerir desviarse de las asignaciones seg\u00fan el promedio del valor mundial, que ya hemos se\u00f1alado. Aqu\u00ed caben enteramente los criterios de Preobrajensky sobre la acumulaci\u00f3n primitiva socialista y los de Trotsky sobre el proteccionismo socialista. Pero incluso en ese caso persiste un patr\u00f3n de medida objetivo, el promedio de la productividad mundial por la existencia de un \u00fanico mercado mundial. En esas condiciones, la medida de valor subsiste necesariamente en dos formas: positiva y negativamente. Positivamente, en cuanto funciona como rasero o patr\u00f3n de medida de la producci\u00f3n. Negativamente, porque ese patr\u00f3n debe ser roto para promover la acumulaci\u00f3n socialista y promover ramas productivas que, ateni\u00e9ndose a la medida del valor mundial, no podr\u00edan desarrollarse.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo establecer los precios al interior del complejo industrial estatizado, donde en principio la producci\u00f3n no es para el intercambio? A nuestro modo de ver, los precios necesariamente deben subsistir como medida de intercambios que no pueden evaluarse con precisi\u00f3n de otro modo.<\/p>\n<p>Decimos que en principio la producci\u00f3n no es de mercanc\u00edas porque el intercambio de los bienes producidos en las ramas industriales estatizadas \u2013por ejemplo, m\u00e1quinas fabricadas en la rama I que se destinan como medios de producci\u00f3n para una industria de la rama II\u2013 no est\u00e1 mediado por un mercado de compra y venta. Sin embargo, en la econom\u00eda de transici\u00f3n de un pa\u00eds atrasado todav\u00eda tenemos un bajo desarrollo de las fuerzas productivas. En tales condiciones \u2013y esto es fundamental\u2013 <em>la fuerza de trabajo sigue siendo mercanc\u00eda<\/em>: se intercambia por un salario y genera un plustrabajo o una plusval\u00eda no pagada.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el \u00fanico rasero racional para evaluar la eficacia de la producci\u00f3n no puede ser otro que la productividad del trabajo y la \u201cganancia\u201d obtenida en la producci\u00f3n o, al menos, no trabajar generalizadamente a p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>En cuanto a la ex URSS, digamos que si exist\u00eda plusval\u00eda estatizada, si su objetivo no era realmente la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas, <em>alg\u00fan tipo de ganancia deb\u00eda existir<\/em>. Naville demuestra que la persecuci\u00f3n de este objetivo termin\u00f3 siendo un rasgo caracter\u00edstico de la econom\u00eda de la URSS. Al respecto, Nove presenta una tabla de las ganancias por sectores, calculadas como porcentajes sobre el capital b\u00e1sico y circulante: para el total de la industria, en 1965, las mismas fueron del 13%; en 1972, del 19,3%, y en 1978, del 13,5%. Las m\u00e1s altas se verifican (como ocurri\u00f3 desde los a\u00f1os 20) en la industria ligera, con picos para esos tres a\u00f1os medidos del 36,9% en 1972, y en la alimentaria, con picos para el mismo a\u00f1o del 24,5% (<em>El sistema econ\u00f3mico sovi\u00e9tico<\/em>, \u00eddem, p. 243).<\/p>\n<p>En consecuencia, y m\u00e1s all\u00e1 de lo anterior, incluso en una verdadera sociedad de transici\u00f3n la medici\u00f3n no se podr\u00e1 realizar en entidades puramente \u201cf\u00edsicas\u201d o \u201cnaturales\u201d: se debe saber cu\u00e1nto trabajo humano fue necesario para producir determinada cantidad de productos. Adem\u00e1s, es inevitable que subsista un mercado hecho y derecho: no solamente en todas las relaciones externas al complejo productivo estatizado, sino tambi\u00e9n bajo la forma de \u201ccuasi-mercados\u201d. En la medida en que siga dominando la escasez, inevitablemente emerger\u00e1 una suerte de mercado negro incluso de medios de producci\u00f3n (y hasta de fuerza de trabajo, como acabamos de ver), cuyos valores seguramente ser\u00e1n divergentes de los planificados.<\/p>\n<p>El concepto de \u201ccuasi-mercado\u201d alude, precisamente, a este tipo de fen\u00f3menos en que junto con las asignaciones administrativas se desarrolla toda una red de mercados negros. Naville insist\u00eda en que m\u00e1s que una mec\u00e1nica contraposici\u00f3n entre plan y mercado, lo que ocurre es que el primero tiende a absorber o socavar al segundo.<\/p>\n<p>A Mandel se le perd\u00eda completamente esto cuando afirmaba de manera unilateral que \u201cen la medida en que la sociedad toma en sus manos la industria (\u2026), los medios de producci\u00f3n y de cambio producidos por las empresas nacionalizadas <em>pierden su car\u00e1cter de mercanc\u00edas y s\u00f3lo tienen ya car\u00e1cter de valores de uso<\/em>. Incluso si esos valores de uso son formalmente \u2018vendidos\u2019 de una empresa del Estado a otra, <em>se trata de simples operaciones de contabilidad<\/em> y de verificaci\u00f3n general de la ejecuci\u00f3n del plan\u201d (cit., p. 180).<\/p>\n<p>Por nuestra parte, afirmamos que ni siquiera en el sector de producci\u00f3n de bienes de producci\u00f3n (el de mayor proporci\u00f3n de propiedad estatal) se expresa una producci\u00f3n <em>directamente social<\/em> al servicio de las necesidades humanas, sino que son, al menos en parte, mercanc\u00edas. En el mejor de los casos, una forma <em>transitoria<\/em> entre mercanc\u00edas y verdaderos valores de uso, que para ser tales deben estar realmente<em> al servicio de la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas<\/em>, cosa que de ninguna manera se cumpl\u00eda bajo el stalinismo.<\/p>\n<p>Expresi\u00f3n de esto es que uno de los principales funcionarios de una empresa en la URSS era el que recorr\u00eda el pa\u00eds buscando aprovisionamientos e insumos por \u201cizquierda\u201d: \u201cEn su informe ante el XIX Congreso del PCUS, Malenkov confirm\u00f3 la existencia de tales fen\u00f3menos [como los mercados \u201cnegros\u201d o \u201cparalelos\u201d, RS], puesto que indica que ciertas empresas no cumplen su plan porque intentan realizarlo solamente durante las horas suplementarias, <em>trabajando durante el d\u00eda para pedidos privados<\/em>. El personaje principal de este mercado paralelo en bienes de producci\u00f3n es el <em>tolkach<\/em> (organizador), un intermediario m\u00e1s o menos ilegal que, formalmente agregado a la empresa, viaja por todo el pa\u00eds para arreglar los asuntos ilegales\u201d (<em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>).<\/p>\n<p>La experiencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica demostr\u00f3 que despegar los precios del valor real de los productos conlleva todo tipo de irracionalidades e infringe los m\u00e1s elementales criterios de eficacia econ\u00f3mica. Esto ocurri\u00f3 durante muchos per\u00edodos en la ex URSS, especialmente en los a\u00f1os 30. La unidad de medida del cumplimiento del plan se realiz\u00f3 en unidades f\u00edsicas de peso (en toneladas). Esto llevaba a que se produjeran, por ejemplo, tractores que para alcanzar los objetivos f\u00edsicos planificados por los \u00f3rganos centrales se fabricaban al doble o triple de su peso necesario, resultando literalmente in\u00fatiles para el trabajo en los campos. Otra fuente de irracionalidad en la econom\u00eda de la ex URSS fue las escalas de precios, fijadas por a\u00f1os o incluso d\u00e9cadas, que la realidad iba distorsionando, pero que dado el trabajo administrativo que llevaba ajustarlos \u2013implicaban reformar el conjunto del sistema de precios\u2013, no se correg\u00edan con la flexibilidad necesaria, constituyendo otra fuente de disparates econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: toda la experiencia del siglo XX atestigua que los precios en la econom\u00eda de la transici\u00f3n deben ser <em>una expresi\u00f3n real de las relaciones de valor y no un hecho puramente administrativo<\/em>, so pena de terminar despegando la econom\u00eda del terreno material de la verdadera productividad del trabajo.<\/p>\n<p>Esto no implica que no pueda y deba haber precios subsidiados, o que el plan dedique ingentes recursos a ramas productivas en las cuales la productividad del trabajo est\u00e1 muy por debajo del promedio mundial, pero que hacen a la tarea de erigir el sistema de la econom\u00eda de transici\u00f3n de la que se trate rompiendo con las relaciones de valor \u201cnaturales\u201d. Lo que no se puede perder de vista es que incluso en esos casos es imprescindible tener la medida real de los costos y los precios de los productos para medir la proporci\u00f3n del subsidio o de la inversi\u00f3n en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Pasemos ahora a la cuesti\u00f3n de la subsistencia del dinero, que requiere considerar ciertos criterios. El mercado subsiste para los intercambios con la econom\u00eda mercantil; la agraria, en el caso ruso de los a\u00f1os 20. Tambi\u00e9n subsiste en el terreno del consumo, e incluso la fuerza de trabajo sigue siendo una mercanc\u00eda que se intercambia por otras mercanc\u00edas. Y, fundamentalmente, subsisten los inevitables intercambios con el mercado mundial, que incluso debieran ser lo m\u00e1s amplios posibles para el desarrollo de las proporciones del plan. Por lo tanto, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del complejo industrial estatizado \u2013e incluso, en cierto modo, dentro de \u00e9l\u2013 aparece el mercado, los intercambios mercantiles y los productos como mercanc\u00edas para el intercambio. He ah\u00ed una de las fuentes de la necesaria subsistencia del dinero como representante general del valor: \u201cEl intercambio y el valor se implican mutuamente. Si hay uno, hay el otro; y esta existencia implica un mercado regulado por los precios de mercado (\u2026) El Estado interviene, reglamenta e impone; [pero no hay que] cerrar los ojos [a] la materia misma de la acci\u00f3n [de la planificaci\u00f3n]: el intercambio de valores\u201d (P. Naville, cit., p. 236).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, Trotsky se\u00f1alaba que \u201clos innumerables participantes de la econom\u00eda del Estado y particulares, colectivos e individuales, manifiestan sus exigencias y la relaci\u00f3n de sus fuerzas no solamente por la exposici\u00f3n estad\u00edstica de las comisiones del plan, sino tambi\u00e9n por la influencia inevitable de la oferta y la demanda. El plan se verificar\u00e1, y en un gran medida se realizar\u00e1, por intermedio del mercado. La regularizaci\u00f3n del mercado debe basarse sobre las tendencias que en \u00e9l se manifiesten cada d\u00eda\u201d (<em>El fracaso del Plan Quinquenal<\/em>, p. 62).<\/p>\n<p>Como se puede observar, Trotsky ve m\u00e1s entrelazados al plan y el mercado de lo que se ha apreciado habitualmente. Al menos, parece rechazar una visi\u00f3n muy corriente en los debates de la izquierda que los opone mec\u00e1nicamente, m\u00e1s all\u00e1 de que, sin duda, en su progreso la econom\u00eda de la transici\u00f3n debe tender a sustituir las subsistentes relaciones basadas en la producci\u00f3n mercantil.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s razones para la subsistencia del dinero. A partir de los intercambios sobre una base de valor, el dinero expresa tanto medida del valor como medio de circulaci\u00f3n y de pago. Desde ya, el dinero ya no puede ser transformado en capital porque la propiedad privada ha sido estatizada y la acumulaci\u00f3n se va a expresar ahora como una acumulaci\u00f3n en manos del Estado. Pero, como dice Trotsky, \u201cesta funci\u00f3n del dinero, unida a la explotaci\u00f3n [se refiere al dinero como instrumento de la acumulaci\u00f3n que lo transforma en capital], no podr\u00e1 ser <em>liquidada<\/em> al comienzo de la revoluci\u00f3n proletaria, sino que ser\u00e1 <em>transferida, bajo un nuevo aspecto<\/em>, al Estado comerciante, banquero e industrial universal. Por lo dem\u00e1s, las funciones m\u00e1s elementales del dinero, medida del valor, medio de circulaci\u00f3n y de pago, <em>se conservar\u00e1n y adquirir\u00e1n, al mismo tiempo, un campo de acci\u00f3n m\u00e1s amplio<\/em> que el que tuvieron en el r\u00e9gimen capitalista\u201d (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 68).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de que, como dice Trotsky, su \u201cfunci\u00f3n unida a la explotaci\u00f3n\u201d se ha transferido al Estado, el dinero como medio de intercambio subsiste por cuanto sigue habiendo mercados, o cuasi mercados, en los que se intercambian mercanc\u00edas. No se est\u00e1 de conjunto todav\u00eda en un estadio de desarrollo de las fuerzas productivas donde lo que se intercambian son meros productos (bienes de uso) y donde, en todo caso, el subsistente \u201cdinero\u201d no es ya m\u00e1s que un papel para hacer \u201cexigible\u201d una entrega, como desarrollara Marx en su debate con Proudhon.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de los intercambios. La subsistencia del dinero <em>hace a la asignaci\u00f3n de recursos<\/em>, que sigue atada a la medida de trabajo y no centralmente a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas: donde los bienes realmente abundan no hay m\u00e1s mercado en ning\u00fan sentido real de la palabra, salvo el lugar f\u00edsico de donde se retiran. El propio Mandel reconoce esto: \u201cHoy podemos entender mejor que la supervivencia de las categor\u00edas del mercado en el per\u00edodo de transici\u00f3n del capitalismo al socialismo se debe principalmente al desarrollo inadecuado de las fuerzas productivas, que no permiten una distribuci\u00f3n f\u00edsica de todos los bienes producidos seg\u00fan la cantidad de trabajo suministrado por cada productor. <em>La oferta inadecuada de valores de uso mantiene vigente la ley del valor de cambio<\/em>, en la medida en que fuerza a cada productor a retener la propiedad privada de su fuerza de trabajo y cambiarla por un salario, que constituye un certificado para la apropiaci\u00f3n estrictamente limitada, pero indiferenciada, de la masa total de bienes y servicios producidos por la sociedad. La eliminaci\u00f3n del car\u00e1cter de mercanc\u00eda de los bienes de consumo significar\u00eda una sustituci\u00f3n de este salario por raciones f\u00edsicas limitadas\u201d (E. Mandel, <em>La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n<\/em>, Barcelona, Anagrama, 1975).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es verdad \u2013cosa que Mandel ya no reconoce\u2013 que incluso donde los intercambios no est\u00e1n mediados por el mercado, como hasta cierto punto ocurre al interior de la industria estatizada, igualmente subsiste la moneda. \u00bfPor qu\u00e9? Por el simple hecho que debe haber <em>un patr\u00f3n de medida racional<\/em>. Las asignaciones sobre la sola base de los valores de uso s\u00f3lo pueden darse en otro estadio del desarrollo de las fuerzas productivas al que todav\u00eda no se ha llegado en la econom\u00eda de transici\u00f3n. <em>Mientras tanto<\/em>, hay que racionalizar la producci\u00f3n <em>seg\u00fan el trabajo<\/em>. Y para eso hace falta una <em>moneda estable<\/em>. Trotsky dec\u00eda que la Oposici\u00f3n de Izquierda en la ex URSS deb\u00eda poner un cartel que dijera: \u201cLa inflaci\u00f3n es la s\u00edfilis de la econom\u00eda planificada\u201d, ya que enmascaraba y distorsionaba los problemas reales.<\/p>\n<p>En el mismo sentido afirmaba Moreno que \u201ctodo el plan tiene que ser hecho en valores y moneda estable. [Hay precios y salarios, y deben ser lo m\u00e1s reales posibles]. Por ejemplo, todo Rusia discutir\u00eda c\u00f3mo los autom\u00f3viles los venden a tanto. Si llevan tantas horas [de trabajo] y al mismo tiempo cuestan tanto. Bien, todo va a ser cristalino, contabilidad cristalina (\u2026) La estabilidad se la da el oro, no el plan. Si no, [el plan] es administrativo y no obedece la ley del valor. Justamente, el tener patr\u00f3n oro es una de las expresiones m\u00e1ximas de que la ley del valor existe y tenemos que dominarla (\u2026) Si la moneda es oro es sencill\u00edsimo. Porque hay tanto oro y no hay posibilidad de m\u00e1s o menos. Adem\u00e1s, esto est\u00e1 impuesto por el mercado mundial. Dependemos del mercado mundial y tenemos que <em>aceptar las leyes del mercado mundial, aunque las dominemos por la v\u00eda del plan<\/em>. Aunque lo hagamos racional, no podemos negar eso\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario de transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Y Moreno conclu\u00eda: \u201cQueremos, al rev\u00e9s [de Preobrajensky], <em>que el plan racionalice la ley del valor<\/em>, para que se aplique en forma cristalina. Y, al mismo tiempo, queremos que se desarrolle un sano consumo, con una moneda como medida de cambio, como equivalente, que sea leal. Es decir, que sea seria, que todo el pueblo cuente con que no es una moneda inflacionaria, [sino] confiable totalmente. Tambi\u00e9n racional\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Reiteramos que estos criterios sanos no significan en absoluto negar la posibilidad y la necesidad de <em>precios subsidiados<\/em>. Al contrario: parte fundamental de la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n socialista tiene que ver con llevar a cabo una <em>\u201cmanipulaci\u00f3n\u201d racional de los precios<\/em> en funci\u00f3n de alentar el desarrollo de determinadas ramas productivas, que sin esta \u201cintervenci\u00f3n\u201d no podr\u00edan llevarse adelante. Pero este procedimiento no por obligatorio debe dejar de ser racional, como ped\u00eda Trotsky (y se\u00f1alaba el propio Moreno): el hecho mismo de hablar de precios subsidiados indica que el monto del subsidio estar\u00e1 en funci\u00f3n de conocer la medida o <em>precio real<\/em> del bien en cuesti\u00f3n.<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.9 El debate en la Cuba de los 60. C\u00e1lculo econ\u00f3mico, planificaci\u00f3n socialista e incentivos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El debate acerca de las justas relaciones entre planificaci\u00f3n, c\u00e1lculo econ\u00f3mico e incentivos tuvo un cap\u00edtulo de importancia en la Cuba de la primera mitad de los a\u00f1os 60, y vers\u00f3 acerca de las relaciones entre el plan y el mercado. En la pol\u00e9mica particip\u00f3 el propio Che Guevara desde su puesto al frente del Ministerio de Industrias. Se sumaron internacionalmente destacados economistas marxistas como Mandel y el mao\u00edsta Charles Bettelheim, cuota de apertura que expresaba que se estaba todav\u00eda en el momento revolucionario de la experiencia cubana, previo a la stalinizaci\u00f3n del PCC y de la pol\u00edtica de los Castro.<\/p>\n<p>Se manifestaron dos posiciones. Por un lado, reflejando el giro hacia reformas de mercado en la ex URSS a comienzos de los 60, funcionarios cubanos defendieron la racionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica v\u00eda el c\u00e1lculo basado en la ley del valor <em>tout court<\/em>. De ah\u00ed su cerrada negativa al impulso de la industrializaci\u00f3n de la isla y su planteo de la necesidad de adaptarse a los requerimientos econ\u00f3micos de la URSS, que les comprar\u00eda az\u00facar \u2013el \u00fanico producto competitivo de Cuba en el mercado mundial del momento\u2013 a cambio de todo lo dem\u00e1s. Se apoyaban en un problema real: el retraso econ\u00f3mico de la isla y la imposibilidad de racionalizar la econom\u00eda de una manera que se salteara la medici\u00f3n del tiempo de trabajo en la producci\u00f3n. Sin embargo, esta admisi\u00f3n estaba al servicio de un objetivo espurio: bloquear toda posibilidad de desarrollo industrial de la isla, en un curso de adaptaci\u00f3n a las posiciones \u201creformistas\u201d en boga en la ex URSS en aquellos a\u00f1os. En esas condiciones, no pod\u00edan cuestionarse qu\u00e9 significar\u00eda esta orientaci\u00f3n desde el punto de vista del objetivo de la liquidaci\u00f3n de todo atisbo de explotaci\u00f3n del trabajo en la transici\u00f3n. Adem\u00e1s, los incentivos materiales que defend\u00edan eran el reparto de primas (ganancias) para los directores de las empresas. Su punto de mira era la de una capa de funcionarios, no el de los intereses de los trabajadores.<\/p>\n<p>Todo esto se agravaba considerando que en Cuba no hab\u00eda siquiera en ese momento, su pico revolucionario, ning\u00fan elemento de democracia obrera que operara a modo de control de la introducci\u00f3n del mercado.<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, en ausencia de centralidad de la clase obrera, la revoluci\u00f3n anticapitalista cubana dio lugar desde el comienzo mismo a un tipo <em>sui generis<\/em> de Estado burocr\u00e1tico apoyado en una movilizaci\u00f3n de masas encuadrada desde arriba (marca sempiterna de esta revoluci\u00f3n), que pas\u00f3 por distintas fases, unas m\u00e1s revolucionarias y luego mucho m\u00e1s conservadoras, como el definitivo giro de Castro hacia la ex URSS a comienzos de los 70. Dice un analista: \u201cFidel Castro y Ra\u00fal hicieron de necesidad virtud, porque estaban convencidos de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica stalinizada ser\u00eda eterna. El pa\u00eds pudo, s\u00ed, elevar enormemente su nivel de cultura y de sanidad, pero <em>no cre\u00f3, debido a esa dependencia, una base industrial <\/em>y una tecnolog\u00eda de punta salvo en medicina. Y el voluntarismo del mando provoc\u00f3 despilfarros sin fin y llev\u00f3 a la <em>simulaci\u00f3n<\/em> del pleno empleo cubriendo una vasta capa de trabajadores improductivos y a la desvalorizaci\u00f3n del salario real, de la mercanc\u00eda fuerza de trabajo\u201d (G. Almeyra, <em>La Jornada<\/em>, 28-11-10).<\/p>\n<p>Desde una ubicaci\u00f3n a izquierda, el Che se opuso al citado tipo de racionalizaci\u00f3n, apelando a la planificaci\u00f3n y al desarrollo de elementos morales como motor de la producci\u00f3n. Tem\u00eda que la subordinaci\u00f3n de la econom\u00eda a los mecanismos del mercado llevara a un puerto que no fuera el socialismo, en lo cual no se equivocaba. Pero su propuesta de un sistema de financiamiento presupuestario alternativo se basaba en la otra variante burocr\u00e1tica: la de los precios administrativos: \u201cNegamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor (\u2026); negamos la existencia de la categor\u00eda mercanc\u00eda en la relaci\u00f3n entre empresas estatales (\u2026). La ley del valor y el plan son dos t\u00e9rminos ligados por una contradicci\u00f3n y su soluci\u00f3n: podemos, pues, decir que la planificaci\u00f3n centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categor\u00eda definitoria\u201d (Ernesto Che Guevara, <em>La planificaci\u00f3n socialista. Su significado<\/em>, junio 1964). La oposici\u00f3n mec\u00e1nica del Che entre la planificaci\u00f3n y el mercado lo llev\u00f3, en una apreciaci\u00f3n ultraizquierdista, a condenar al Lenin de la NEP y a definir \u00e9sta como el comienzo de todos los males en la ex URSS, ya que la consideraba una pol\u00edtica \u201crestauracionista del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>Digamos m\u00e1s bien que la categor\u00eda definitoria de la sociedad socialista es la producci\u00f3n de valores de uso para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas y la direcci\u00f3n consciente por parte de la clase obrera, disuelta en la sociedad como un todo, de esta producci\u00f3n. Seguramente, el Che no fue del todo consciente de que lo que postulaba como \u201ccategor\u00eda definitoria\u201d del socialismo era la planificaci\u00f3n en manos de la burocracia\u2026<\/p>\n<p>El otro punto ciego de la postura del Che era su ubicaci\u00f3n puramente \u201cpedag\u00f3gica\u201d sobre los trabajadores, con una muy peligrosa apelaci\u00f3n a incentivos morales en manos de una burocracia de Estado y una ceguera completa hacia cualquier apertura de aut\u00e9ntica dictadura del proletariado y democracia socialista. El Che nunca dej\u00f3 de creer en el aserto \u2013de su propio cu\u00f1o\u2013 de que para hacer la revoluci\u00f3n s\u00f3lo hac\u00edan falta \u201ccuarenta pelotas\u201d, como cuenta Ricardo Napur\u00ed, militante socialista peruano que fue secretario suyo por varios a\u00f1os al comienzo de los 60.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, ninguna de las dos posiciones expresaba el punto de vista del socialismo revolucionario y terminaban siendo posiciones burocr\u00e1ticas, aunque la del Che estuviera kil\u00f3metros a la izquierda de la que en definitiva asumi\u00f3 Castro.<\/p>\n<p>Por nuestra parte, opinamos que el c\u00e1lculo econ\u00f3mico es una <em>imprescindible<\/em> herramienta en la transici\u00f3n. Pero, claro est\u00e1, <em>debe estar en manos de los trabajadores. <\/em>Ya treinta a\u00f1os antes Trotsky hab\u00eda alertado: \u201cLos organismos estatales deben demostrar su comprensi\u00f3n econ\u00f3mica por medio del c\u00e1lculo comercial. El sistema de la econom\u00eda transitoria no puede ser enfocado sin el control del rublo. Esto exige, por tanto, que el rublo sea igual a su valor. Sin la firmeza de la unidad monetaria, el c\u00e1lculo comercial no sirve m\u00e1s que para aumentar el caos\u201d (<em>El fracaso del Plan Quinquenal<\/em>, p. 62).<\/p>\n<p>Prescindir del c\u00e1lculo comercial es sacar pasaporte a la <em>irracionalidad <\/em>en la econom\u00eda, dado que en la transici\u00f3n, el c\u00e1lculo de la producci\u00f3n todav\u00eda no puede ser reemplazado por un rasero puramente t\u00e9cnico, realizado sobre la base de meros valores de uso y una producci\u00f3n directamente socializada de las necesidades humanas. Y como tambi\u00e9n se\u00f1alara Trotsky, <em>el c\u00e1lculo econ\u00f3mico es imposible sin las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>: \u201cEl hierro fundido puede ser medido en toneladas, y la electricidad en kilovatios\/hora. Pero es imposible crear un plan universal sin reducir todos los sectores a un <em>denominador com\u00fan de valor<\/em>\u201d (en A. Nove, <em>La econom\u00eda del socialismo factible<\/em>, p. 67).<\/p>\n<p>La condici\u00f3n para que este c\u00e1lculo no aliente criterios capitalistas es que sea hecho por los trabajadores, desde sus instituciones y organizaciones. Por otra parte, una cosa es tener como criterio de medida los mecanismos de la ley del valor y otra es adaptarse ciegamente a ellos.<\/p>\n<p>A este respecto, el Che hac\u00eda una interpretaci\u00f3n unilateral d\u00e1ndole un alcance pr\u00e1cticamente sin l\u00edmites a aquellos aspectos de la planificaci\u00f3n que se \u201cajustan\u201d por criterios de acumulaci\u00f3n socialista y no por los costos reales: \u201cLa existencia de la propiedad social y las pol\u00edticas del gobierno revolucionario no dirigidas a la ganancia, sino a la satisfacci\u00f3n de las necesidades del pueblo [hacen que] el precio del sector socialista no tenga una relaci\u00f3n directa con el costo de producci\u00f3n, ya que <em>los precios y su determinaci\u00f3n pasan por decisiones de pol\u00edtica<\/em>\u201d (Teresa Machado Hern\u00e1ndez,<em> La pol\u00e9mica en torno a la ley del valor y su manifestaci\u00f3n en el pensamiento econ\u00f3mico cubano<\/em>).<\/p>\n<p>El Che estaba en lo cierto al afirmar que la planificaci\u00f3n socialista deb\u00eda hasta cierto punto romper con los criterios atados a la ley del valor. Pero llevaba las cosas demasiado lejos: terminaba perdiendo de vista que las relaciones de valor con el mercado mundial son los \u00fanicos puntos de referencia objetivos para racionalizar o medir una econom\u00eda de la transici\u00f3n, en la cual los precios tampoco pod\u00edan ser fijados de manera completamente arbitraria, so pena de irracionalidades monstruosas.<\/p>\n<p>Una derivaci\u00f3n de lo anterior es la problem\u00e1tica de los incentivos en la transici\u00f3n. Aqu\u00ed el debate se expres\u00f3 entre dos polos antag\u00f3nicos con un tercero excluido. Esos polos fueron desde la apelaci\u00f3n <em>tout court<\/em> a los incentivos materiales \u2013las reformas Liberman en los a\u00f1os 60\u2013 hasta hacer depender todo de la \u201cvoluntad\u201d, t\u00e9rmino emparentado con el de \u201cconciencia\u201d.<\/p>\n<p>A este respecto, N\u00e9stor Kohan, un profesor argentino de orientaci\u00f3n guevarista, es fiel al pensamiento del Che cuando se\u00f1ala que \u201ca un lector m\u00ednimamente informado no puede pas\u00e1rsele por alto que este mismo tipo de an\u00e1lisis de Mao Tse Tung es el que plantea el Che cuando, en Cuba, les responde a los partidarios del \u2018c\u00e1lculo econ\u00f3mico\u2019 (\u2026) que no hay que esperar a tener un mayor grado de desarrollo de las fuerzas productivas para, reci\u00e9n all\u00ed, cambiar las relaciones de producci\u00f3n. <em>Desde el poder revolucionario, la pol\u00edtica y la cultura comunista<\/em> que promueve la creaci\u00f3n de un hombre nuevo, se puede acelerar la transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n\u201d <em>(\u00bf\u00c9tica y \/ o econom\u00eda pol\u00edtica? En los apuntes cr\u00edticos del Che Guevara<\/em>).<\/p>\n<p>Respecto de la filiaci\u00f3n mao\u00edsta de Guevara y del idealismo (en el sentido de carencia de apreciaci\u00f3n de las condiciones materiales) del criterio de Kohan, Moreno planteaba correctamente: \u201c\u00c9sta es una gran discusi\u00f3n [la de los incentivos]. Mao y el Che (que era disc\u00edpulo de Mao) opinaban que el problema moral era suficiente. O sea, que nosotros tomamos el poder y le decimos a las masas: \u2018Hay que trabajar diecis\u00e9is horas al d\u00eda para construir el socialismo\u2019, y entonces las masas trabajan diecis\u00e9is horas. Los hechos han demostrado que no es as\u00ed. Los famosos s\u00e1bados comunistas de Lenin anduvieron muy poco tiempo, no dieron gran resultado\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario de Transici\u00f3n).<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>En ambos \u201cmodelos\u201d, el prosovi\u00e9tico seguido en definitiva por Castro y el subjetivista del Che, siguiendo la estela de Mao, el t\u00e9rmino ausente fue siempre <em>la democracia obrera.<\/em> Factor que, para Trotsky debe ser \u201cel mecanismo fundamental \u2013flexible y el\u00e1stico\u2013 de la construcci\u00f3n socialista\u201d, el elemento principal en cuanto a la posibilidad del desarrollo de la conciencia de los trabajadores.<\/p>\n<p>Mandel, que particip\u00f3 del debate haciendo seguidismo a la posici\u00f3n del Che, planteaba sin embargo a\u00f1os despu\u00e9s \u201cuna contradicci\u00f3n entre esta \u2018l\u00ednea de masas\u2019 y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica cotidiana del gobierno revolucionario cubano. El campo de la gesti\u00f3n de la econom\u00eda \u2013y m\u00e1s claramente, el de la gesti\u00f3n de la industria\u2013 estuvo s\u00f3lidamente inmunizado contra toda intervenci\u00f3n directa de las masas\u201d (\u201cEl debate econ\u00f3mico en Cuba durante el per\u00edodo 1963-4\u201d, <em>Partisans<\/em> 37, 1967).<\/p>\n<p>Por otra parte, los seguidores del Che no suelen tener presente que hablar de incentivos \u201cmorales\u201d <em>no<\/em> remite a una <em>participaci\u00f3n y decisi\u00f3n consciente<\/em> en los asuntos, sino a un <em>precepto de conducta <\/em>que no se puede cuestionar. Lo que coincide perfectamente con la ausencia completa de todo concepto de democracia obrera: \u201cEl no cumplimiento de la norma significa el incumplimiento del deber social; la sociedad castiga al infractor con el descuento de una parte de sus haberes. La norma no es un simple hito que marque una medida posible o la convenci\u00f3n sobre una medida de trabajo; es la expresi\u00f3n de una obligaci\u00f3n moral del trabajador, es su deber social. Aqu\u00ed es donde deben juntarse la acci\u00f3n del control administrativo con el control ideol\u00f3gico. El gran papel del partido en la unidad de producci\u00f3n es ser su motor interno y utilizar todas las formas de ejemplo de sus militantes para que el trabajo productivo, la capacitaci\u00f3n, la participaci\u00f3n en los asuntos econ\u00f3micos de la unidad, sean parte integrante de la vida de los obreros, se vayan transformando en h\u00e1bito insustituible\u201d (E. Guevara, \u201cSobre el sistema presupuestario de financiamiento\u201d, febrero 1964).<\/p>\n<p>Este esquema, en manos de una burocracia que se pone por encima de la clase obrera, <em>es enormemente peligroso.<\/em> En el Che, la conciencia, que s\u00f3lo puede existir y desarrollarse de manera org\u00e1nica en un marco de democracia proletaria, se presenta completamente fusionada con la idea de la \u201cmoral revolucionaria\u201d, al tiempo que brillaba por su ausencia todo mecanismo de autodeterminaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n<p>En cambio, la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario comprende el problema de una manera opuesta: <em>los elementos \u201cmorales\u201d est\u00e1n subordinados a la comprensi\u00f3n consciente de los asuntos, a la voluntad libremente asumida<\/em>. Es solamente en ese contexto, la necesidad de democracia obrera y la asunci\u00f3n consciente de ciertas obligaciones respecto al todo de la organizaci\u00f3n, que las tareas se pueden y deben expresar abnegadamente, con una determinada moral, como dedicaci\u00f3n sistem\u00e1tica a ellas. Pero siempre supeditado a los mecanismos de democracia obrera, el incentivo pol\u00edtico <em>par excelence<\/em>.<\/p>\n<p>En nuestra visi\u00f3n, a la hora de los incentivos debe haber una combinaci\u00f3n de elementos. En primer lugar, la necesaria base material de la <em>elevaci\u00f3n del nivel de vida<\/em> de los trabajadores, absolutamente fundamental cuando hablamos de las m\u00e1s amplias masas. Por supuesto, los incentivos materiales a los trabajadores no tienen relaci\u00f3n alguna con las \u201cprimas\u201d para los directores de las empresas, defendidas por los \u201csocialistas de mercado\u201d (ver al respecto \u201cPlan, beneficio y primas\u201d, en E. Liberman, <em>URSS: la actual reforma econ\u00f3mica<\/em>, Buenos Aires, Ju\u00e1rez Editor, 1969).<\/p>\n<p>En lo que hace a la masa de los trabajadores, la elevaci\u00f3n de su nivel de vida es un patr\u00f3n fundamental que hace a <em>liberar tiempo para poder asumir las tareas pol\u00edticas de la transici\u00f3n por cada vez m\u00e1s amplios sectores<\/em>. <em>Esta elevaci\u00f3n es la medida del progreso en la transici\u00f3n socialista<\/em>. No puede estar mediada por criterios crudamente productivistas al estilo de los del stalinismo, que hizo avanzar la producci\u00f3n a costa del nivel de vida de las masas obreras y campesinas. Caso contrario, se configura un proceso que, lejos de ser de acumulaci\u00f3n socialista, termina tomando la forma de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica: \u201cEl entusiasmo heroico puede animar a las masas en el transcurso de per\u00edodo hist\u00f3ricos relativamente breves. Una peque\u00f1a minor\u00eda es capaz de manifestar entusiasmo en el transcurso de toda una \u00e9poca hist\u00f3rica: en esto se funda la idea del partido revolucionario como selecci\u00f3n de los mejores elementos de la clase. <em>La edificaci\u00f3n socialista es una obra de d\u00e9cadas. S\u00f3lo la elevaci\u00f3n sistem\u00e1tica del nivel material y cultural de las masas puede garantizar su realizaci\u00f3n<\/em>\u201d (L. Trotsky, <em>El fracaso del plan quinquenal<\/em>, p. 105). Desde otro \u00e1ngulo, Trotsky agregaba que \u201cel \u00e9xito de una edificaci\u00f3n socialista no se concibe sin que el sistema planificado est\u00e9 integrado por el inter\u00e9s personal inmediato, por el ego\u00edsmo del productor y del consumidor, factores que no pueden manifestarse \u00fatilmente si no disponen de ese medio habitual, seguro y flexible, el dinero\u201d (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 70).<\/p>\n<p>Que una acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica ocurra por una variante voluntarista que pretenda imponerles criterios \u201csocialistas\u201d a los trabajadores desde afuera, como ocurr\u00eda con el Che, no modifica las cosas. En el Che hab\u00eda una confusi\u00f3n completa de dos planos distintos: el de los incentivos pol\u00edticos y el de los morales. Los primeros hacen a la participaci\u00f3n consciente de la clase obrera en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica y el poder. Son los trabajadores los que resuelven uno u otro curso de acci\u00f3n, y esta participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la gesti\u00f3n de los asuntos es un incentivo en s\u00ed mismo, adem\u00e1s de generar una determinada moral (en el sentido de criterio de conducta) para llevar adelante la pelea por el socialismo.<\/p>\n<p>Otra cosa completamente distinta son los incentivos morales como los entend\u00eda el Che, ya que, como se\u00f1alamos, remiten m\u00e1s bien a la obediencia de un precepto que a una decisi\u00f3n libremente asumida mediante mecanismos de democracia obrera.<\/p>\n<p>Sin duda, toda acci\u00f3n, incluso la m\u00e1s libremente asumida, implica una determinada moral para ser ejecutada, sobre todo en el terreno de la econom\u00eda o la pol\u00edtica, incluida la guerra. Pero la \u201cmoral\u201d desligada de la participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la decisi\u00f3n de los asuntos es <em>muda<\/em>: pura obligaci\u00f3n o pura confianza, raz\u00f3n por la cual abre de par en par las compuertas para las imposiciones burocr\u00e1ticas y la concepci\u00f3n popularizada en Cuba de que las masas est\u00e1n para pedir \u201c\u00a1Comandante en Jefe, ordene!\u201d<\/p>\n<p>Para graficar la distancia entre los incentivos pol\u00edticos y los abstractamente \u201cmorales\u201d tenemos a mano un ejemplo extremo: el movimiento stajanovista de los a\u00f1os 30 en la URSS, que funcionaba como un l\u00e1tigo para explotar al conjunto de la clase.<\/p>\n<p>No eran mejores las apelaciones voluntaristas del mao\u00edsmo y el castro-guevarismo, que terminaron en desastres completos. Recordar la cat\u00e1strofe del \u201cGran Salto Adelante\u201d de finales de los 50 en China, o el fracaso de la zafra de los 10 millones de toneladas de az\u00facar en Cuba a comienzos de los 70: \u201cEl \u00faltimo episodio de la espontaneidad revolucionaria que caracteriz\u00f3 al r\u00e9gimen de Castro en su primera d\u00e9cada en el poder tom\u00f3 lugar en los primeros meses de 1970. En un \u00faltimo vuelo \u2018resplandeciente\u2019 antes del gris atardecer de la adaptaci\u00f3n a la ortodoxia econ\u00f3mica sovi\u00e9tica, Castro busc\u00f3 derrotar las leyes de la naturaleza y la econom\u00eda produciendo un milagro en los campos de ca\u00f1a. <em>\u2018\u00a1Los diez millones van!\u2019<\/em> fue el eslogan que electrific\u00f3 el pa\u00eds\u201d (Richard Gott, <em>Cuba: una nueva historia<\/em>, Yale, Nota Bene, 2005, p. 240).<\/p>\n<p>En definitiva, el aspecto fundamental ausente en las conducciones burocr\u00e1ticas es la democracia obrera: que los trabajadores asuman conscientemente las opciones y que la planificaci\u00f3n sea realmente democr\u00e1tica. En el caso de Cuba, \u201cla eliminaci\u00f3n del bloqueo ser\u00eda bienvenida (\u2026). Pero esto no disminuir\u00eda el impacto de la otra fuente principal de los problemas econ\u00f3micos que enfrenta Cuba (\u2026), la ineficiencia y el malgasto asociado con la actual administraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la econom\u00eda. El viejo dicho atribuido a los trabajadores sovi\u00e9ticos y de la Europa Oriental, seg\u00fan el cual \u2018ellos aparentan pagarnos y nosotros aparentamos trabajar\u2019 se aplica de lleno a la isla. Es evidente en la falta de cuidado, atenci\u00f3n y mantenimiento de todo tipo de propiedad perteneciente al sector p\u00fablico, desde los aviones hasta los hoteles, restaurantes, jardines, edificios, no importa cu\u00e1n reciente o bellamente han sido renovados. Si bien es cierto que las dificultades econ\u00f3micas y el bloqueo explican la falta de material de construcci\u00f3n necesario para realizar la obra de mantenimiento, esto no explica la ausencia de las sencillas actividades de labor intensiva que no requieren de ning\u00fan tipo de capital significativo, tales como limpiar, barrer y el simple aseo diario. El problema fundamental consiste en la falta de iniciativa, motivaci\u00f3n, disciplina en el trabajo y la administraci\u00f3n. A trav\u00e9s de los siglos, el capitalismo ha desarrollado sistemas jer\u00e1rquicos burocr\u00e1ticos donde los trabajadores no tienen idea del para qu\u00e9 ni del c\u00f3mo del proceso general de producci\u00f3n. Aun as\u00ed, los trabajadores est\u00e1n obligados a desempe\u00f1arse con un cierto nivel de habilidad, aguijoneados por la pol\u00edtica del palo (produce o acabas despedido) y la zanahoria (la promesa, y a veces la realidad, de un aumento salarial y un ascenso). Los sistemas de tipo sovi\u00e9tico no han podido desarrollar un sistema paralelo de motivaci\u00f3n que se acerque a la efectividad de los m\u00e9todos capitalistas. Los trabajadores en este tipo de sistema igualmente, si no m\u00e1s, burocratizado y jer\u00e1rquico, tampoco alcanzan a comprender <em>el para qu\u00e9 y el c\u00f3mo<\/em> del proceso general de producci\u00f3n\u201d (Samuel Farber, \u201cUna visita a la Cuba de Ra\u00fal Castro\u201d, Sin Permiso, 17-6-07).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.10 La superaci\u00f3n de las categor\u00edas mercantiles: de cada cual seg\u00fan su capacidad, a cada cual seg\u00fan su necesidad<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica son inevitables en la transici\u00f3n, pierden completamente su validez en el socialismo. Las categor\u00edas econ\u00f3micas no son m\u00e1s que el reflejo de determinadas relaciones sociales. Esas relaciones, en la transici\u00f3n, suponen una econom\u00eda que a\u00fan depende del esfuerzo humano de trabajo para la producci\u00f3n de la riqueza. Se puede decir que las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica no pueden ser <em>suprimidas<\/em> con la expropiaci\u00f3n de los capitalistas, sino que pasan a estar mayormente <em>estatizadas. <\/em>A este respecto, Preobrajensky se enga\u00f1aba en gran medida: ve\u00eda m\u00e1s en trance de \u201cdesaparecer\u201d a las categor\u00edas mercantiles, sobre todo cuando se refer\u00eda al sector p\u00fablico de la econom\u00eda, que su \u201cestatizaci\u00f3n\u201d, como era la apreciaci\u00f3n m\u00e1s realista y materialista de Trotsky. Esta dificultad recorre la parte de <em>La nueva econom\u00eda<\/em> dedicada a la apreciaci\u00f3n de la ley del valor (cap\u00edtulo 3). Como se\u00f1al\u00e1bamos, esto deriva de una falsa apreciaci\u00f3n de las relaciones entre desarrollo de las fuerzas productivas y transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n en la transici\u00f3n, ya que la evoluci\u00f3n real de las segundas depende del progreso real de las primeras, que dan la verdadera medida material de las cosas<em>.<\/em><\/p>\n<p>Fue Trotsky quien se\u00f1al\u00f3 el camino en esta direcci\u00f3n, no solamente al referirse a la estatizaci\u00f3n de la renta de la tierra en la URSS, sino tambi\u00e9n al advertir que las funciones del dinero no hab\u00edan quedado \u201cabolidas\u201d sino que hab\u00edan sido transferidas al Estado (lo que inclu\u00eda el manejo de la plusval\u00eda estatizada, agregamos nosotros).<\/p>\n<p>En esas condiciones, la riqueza sigue siendo la combinaci\u00f3n de lo que provee la naturaleza (uno de sus dos manantiales) y el esfuerzo humano de trabajo: el valor de los productos, su verdadero <em>contenido<\/em>, no puede a\u00fan ser m\u00e1s que el gasto humano de trabajo incorporado a ellos.<\/p>\n<p>Las cosas cambian completamente en una situaci\u00f3n que ya no es de econom\u00eda de transici\u00f3n sino de socialismo \u201crealizado\u201d. En ese caso, dado el umbral de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado, la producci\u00f3n de la riqueza no depende del esfuerzo humano <em>directo <\/em>aplicado a la producci\u00f3n. Como se\u00f1alara Marx, ya las fuerzas cient\u00edfico-naturales puestas en movimiento por el hombre son tan vastas que no requieren que su medida siga siendo el sudor humano. Adem\u00e1s, dada la pl\u00e9tora de productos, la medida del bienestar o desdicha humana deja de ser la mayor o menor cantidad de bienes a disposici\u00f3n, por cuanto se ha superado la barrera de la escasez.<\/p>\n<p>En este marco, las relaciones econ\u00f3mico-sociales que est\u00e1n detr\u00e1s de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica pierden su fundamento. El criterio \u201cde cada cual seg\u00fan su capacidad y a cada cual seg\u00fan su necesidad\u201d <em>rompe definitivamente con la vinculaci\u00f3n entre el trabajo humano rendido y la satisfacci\u00f3n de las necesidades, independiza la producci\u00f3n y el consumo de la medida del trabajo y la fuerza de trabajo deja de ser una medida, una mercanc\u00eda intercambiable por otras mercanc\u00edas. <\/em><\/p>\n<p>Es el umbral final de la liberaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre y el momento en el cual las categor\u00edas de la producci\u00f3n pasan a ser estrictamente \u201ct\u00e9cnicas\u201d y no econ\u00f3mico-sociales. Entonces s\u00ed, las categor\u00edas de la explotaci\u00f3n y el valor pueden ser arrojadas al basurero de la historia. Y lo ser\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La planificaci\u00f3n socialista como principio de racionalidad<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLas cuestiones de qui\u00e9n asigna los recursos, con qu\u00e9 criterios, sujeto a qu\u00e9 responsabilidades, ante qui\u00e9n y c\u00f3mo, se convierten en asunto de importancia fundamental [en la econom\u00eda planificada]\u201d <\/em>(Alec Nove, <em>La econom\u00eda del socialismo factible<\/em>, p. 83).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.1 La creaci\u00f3n de las condiciones hist\u00f3ricas para la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Corresponde ahora referirnos a la compleja pero apasionante problem\u00e1tica de la planificaci\u00f3n socialista, en el contexto de la indagaci\u00f3n de las v\u00edas para alcanzar el comunismo. Con gran agudeza, Naville afirma que <em>el futuro es la dimensi\u00f3n de tiempo m\u00e1s importante para el pensamiento socialista<\/em>, y en esa dimensi\u00f3n incluye la planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Producto del desarrollo hist\u00f3rico de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, que hace de la econom\u00eda una totalidad no s\u00f3lo nacional sino internacional, quedan creadas las condiciones generales para una conducci\u00f3n expl\u00edcita y consciente de la econom\u00eda. Pero el capitalismo, pese a toda la sofisticaci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica burguesa (que incluye el desarrollo de toda una suerte de elementos de capitalismo de Estado), sigue siendo, irreductiblemente, sistema de <em>capitales en competencia<\/em>. Por lo tanto, la mediaci\u00f3n <em>anarquizante<\/em> del mercado, que se abre paso de una u otra manera, es inevitable.<\/p>\n<p>En la transici\u00f3n al socialismo se pone en juego otro orden de racionalidad: al ser expropiados los principales medios de producci\u00f3n y puestos a disposici\u00f3n del Estado obrero, quedan en obra las condiciones elementales para poder dirigir la econom\u00eda como un todo, a la que puede orientar de modo voluntario y consciente, superando la espontaneidad del mercado. All\u00ed reside la importancia de la problem\u00e1tica de la planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al respecto, ten\u00eda toda la raz\u00f3n Preobrajensky cuando afirmaba que \u201ccon la centralizaci\u00f3n del conjunto de la econom\u00eda estatal y su direcci\u00f3n, la <em>previsi\u00f3n<\/em> juega un rol excepcionalmente importante en el desarrollo [de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica] y su preservaci\u00f3n, incomparablemente [mayor] al rol de la previsi\u00f3n en el tipo espont\u00e1neo de regulaci\u00f3n [de la econom\u00eda de mercado]\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 68).<\/p>\n<p>\u00c9stos son los principios m\u00e1s generales de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, que se volvieron mucho m\u00e1s concretos y determinados al pasar por el cedazo de la experiencia hist\u00f3rica de la ex URSS y las revoluciones anticapitalistas del siglo pasado. Buscaremos ahora extraer las ense\u00f1anzas generales de esa riqu\u00edsima experiencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>3.2 El peligro de elevar la planificaci\u00f3n al rango de ley<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mecanismo de la planificaci\u00f3n est\u00e1 llamado a reemplazar la irreductible espontaneidad del mercado capitalista. Pero esta condici\u00f3n general s\u00f3lo es el comienzo del an\u00e1lisis, a partir del cual se abre un debate que ha sido recurrente en el marxismo sobre la planificaci\u00f3n, que hunde sus ra\u00edces en la experiencia concreta de la ex URSS y las pol\u00e9micas que jalonaron su desarrollo, as\u00ed como las otras econom\u00edas no capitalistas, como es el caso de Cuba.<\/p>\n<p>El punto de partida m\u00e1s general es la apreciaci\u00f3n de que los fen\u00f3menos sociales, como los de la naturaleza, est\u00e1n regidos por regularidades, por cierta racionalidad interna que hace que las cosas \u201cfuncionen\u201d de una manera determinada. A esas regularidades a la que se le da el nombre de leyes, que en el fondo no son m\u00e1s que la s\u00edntesis de m\u00faltiples determinaciones que hacen que los acontecimientos ocurran de esa manera y no de otra.<\/p>\n<p>En el terreno de la econom\u00eda capitalista, su totalizaci\u00f3n en el mercado mundial y la generalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n para el intercambio elev\u00f3 al rango de \u201cley de leyes\u201d y de principio de racionalidad e inteligibilidad a la ley del valor. Esto es, que todas las mercanc\u00edas son producto del trabajo humano por tener en com\u00fan una determinada cuota de trabajo incorporado, y que se intercambian seg\u00fan un criterio que obedece a esa cantidad de trabajo incorporado.<\/p>\n<p>En Marx, esta comprensi\u00f3n es llevada hasta su l\u00edmite l\u00f3gico: todos los fen\u00f3menos de la econom\u00eda capitalista son analizados de manera congruente con esta ley que los rige, desde la renta de la tierra hasta la transformaci\u00f3n de los valores en los precios, por dar dos ejemplos.<\/p>\n<p>Este estatuto de las leyes sociales (y naturales) supone varios aspectos. Uno de ellos es su car\u00e1cter <em>hist\u00f3rico<\/em>. Los fen\u00f3menos naturales son de duraci\u00f3n mucho mayor. Sin embargo, sus leyes son igualmente hist\u00f3ricas: la naturaleza tiene una historia.<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>Las sociedades tambi\u00e9n son hist\u00f3ricas, y de una duraci\u00f3n mucho m\u00e1s corta. En su devenir interviene, modific\u00e1ndolas, la acci\u00f3n humana. Esto confiere a las leyes sociales, de modo mucho m\u00e1s visible, el car\u00e1cter de leyes hist\u00f3ricas. Esto incluye, naturalmente, a la ley del valor, que funciona dados determinados supuestos, y deja de hacerlo cuando \u00e9stos han desaparecido, contra los autores que, sobre una base metodol\u00f3gica empirista y una estrecha perspectiva hist\u00f3rica, consideran la ley del valor como casi \u201ctranshist\u00f3rica\u201d (el caso de A. Nove). Superado el horizonte del capitalismo por la v\u00eda de un desarrollo socialista de las fuerzas productivas, la producci\u00f3n pasar\u00e1 a ser directamente de valores de uso, y su patr\u00f3n de medida, la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. Como dice Naville, una planificaci\u00f3n de las necesidades y de los usos ser\u00e1 el regulador en un socialismo desarrollado en un horizonte que ser\u00e1 inevitablemente mundial.<\/p>\n<p>Estos criterios hacen a dar cuenta de qu\u00e9 leyes rigen el per\u00edodo de transici\u00f3n y el estatuto de \u00e9stas. Ya hemos se\u00f1alado que en la transici\u00f3n rigen tres reguladores: la planificaci\u00f3n, la ley del valor y la democracia de los trabajadores. La del valor es una ley que viene dada por la subsistencia del mercado mundial capitalista, y se presenta espont\u00e1neamente en las sociedades de transici\u00f3n. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 car\u00e1cter tiene la planificaci\u00f3n en la transici\u00f3n, que en gran medida se debe afirmar <em>rompiendo o redireccionando<\/em> las determinaciones del valor?<\/p>\n<p>Precisamente, uno de los principales debates en los a\u00f1os 20 vers\u00f3 sobre los problemas de la acumulaci\u00f3n socialista y si \u00e9sta ten\u00eda el estatuto de un proceso \u201cespont\u00e1neo\u201d que se afirmara cual ley econ\u00f3mico-social. Como vimos, fue Preobrajensky quien plante\u00f3 que la \u201cley de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d (y la planificaci\u00f3n que le era concomitante) deb\u00eda ser abordada como una ley econ\u00f3mica. Seg\u00fan el gran economista ruso, la ex URSS de comienzos de los a\u00f1os 20 estaba regida por dos leyes econ\u00f3micas contradictorias: la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista.<\/p>\n<p>El giro del estalinismo a finales de esa d\u00e9cada pareci\u00f3 confirmar este estatuto de ley: Stalin estar\u00eda actuando \u201cpor cuenta y orden\u201d de \u00e9sta en su giro a la colectivizaci\u00f3n forzosa y la industrializaci\u00f3n a paso acelerado. Isaac Deutscher propuso una interpretaci\u00f3n de este tipo, pero no a partir del estudio de la econom\u00eda de la transici\u00f3n sino de una analog\u00eda demasiada mec\u00e1nica entre de la revoluci\u00f3n rusa y la francesa.<\/p>\n<p>Trotsky y el resto de la Oposici\u00f3n de Izquierda, en primer lugar Cristian Rakovsky, opinaron lo contrario: la industrializaci\u00f3n y planificaci\u00f3n en manos de la burocracia pod\u00eda dar lugar a resultados y fen\u00f3menos de naturaleza opuesta a si esas medidas estaban en manos de la clase obrera.<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[17]<\/a>. Trotsky llegar\u00e1 a definir la URSS como \u201cuna econom\u00eda de tipo casi puramente burocr\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>Es sugerente lo que dice Nove acerca de ciertas afirmaciones autojustificatorias de Stalin: \u201cDe tanto en tanto uno se encuentra con la afirmaci\u00f3n de que ciertas proposiciones constituyen leyes econ\u00f3micas, aunque la palabra \u2018ley\u2019 podr\u00eda parecer que requiere comillas si las proposiciones en cuesti\u00f3n han de tener un significado l\u00f3gico. Por ejemplo, se ha dicho que existe <em>una ley fundamental del socialismo<\/em>, definida por Stalin y frecuentemente repetida desde entonces: \u2018Proveer la m\u00e1xima satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales y culturales\u2019. Esto es en parte s\u00f3lo una generalizaci\u00f3n propagand\u00edstica, pero tambi\u00e9n (&#8230;) envuelve un supuesto (&#8230;) anal\u00edticamente desastroso de que cualquiera de las decisiones que toma el gobierno sovi\u00e9tico (&#8230;) est\u00e1 necesariamente en conformidad con la \u2018ley\u2019 anteriormente mencionada (&#8230;) Lo mismo es verdad respecto de la frecuentemente reafirmada <em>ley del desarrollo (proporcionado) planificado de la econom\u00eda<\/em>, que siempre apareci\u00f3 justamente en esta forma, con la palabra \u2018proporcionado\u2019 entre par\u00e9ntesis. Hasta donde puede asegurarse, es una afirmaci\u00f3n al efecto de aseverar que la econom\u00eda est\u00e1 planificada (&#8230;) En este caso, es una \u2018ley\u2019 en un sentido absolutamente especial, y deber\u00eda utilizarse una palabra diferente\u201d (A. Nove, <em>El sistema\u2026<\/em>, cit., p. 466).<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, el debate acerca de las leyes econ\u00f3micas en la transici\u00f3n se debe mover entre dos l\u00edmites. Por un lado, el campo de la econom\u00eda tiene par\u00e1metros objetivos que no se pueden violar o desconocer voluntaristamente, como vimos. Por el otro, no se puede considerar que la transici\u00f3n est\u00e9 regida por mecanismos que se imponen espont\u00e1neamente, <em>por encima de lo que hagan o dejen de hacer los sujetos sociales y pol\u00edticos involucrados en ella. <\/em><\/p>\n<p>Es significativo que, partiendo de la experiencia pr\u00e1ctica de la URSS, Trotsky insistiera en considerar la planificaci\u00f3n socialista como un \u201carte\u201d: \u201cCualquiera sea el lado por donde se aborde este primer plan quinquenal, no hubiera podido por s\u00ed nacer m\u00e1s que como un esbozo de hip\u00f3tesis elaborado principalmente para una reconstrucci\u00f3n fundamental en el proceso de trabajo. No se puede crear <em>a priori<\/em> un sistema definido de econom\u00eda arm\u00f3nica. La hip\u00f3tesis del plan no pod\u00eda contener en s\u00ed las desproporciones viejas ni evitar el desarrollo de nuevas desproporciones. La direcci\u00f3n centralizada no constituye s\u00f3lo una garant\u00eda enorme, sino que tambi\u00e9n crea el peligro de las faltas centralizadas, es decir, multiplicadas. S\u00f3lo una regularizaci\u00f3n permanente del plan en el proceso de su realizaci\u00f3n, su <em>reconstrucci\u00f3n parcial y total<\/em> <em>sobre la base de la<\/em> <em>experiencia adquirida<\/em>, pueden asegurar un car\u00e1cter econ\u00f3mico efectivo. <em>El arte de la planificaci\u00f3n socialista no cae del cielo<\/em> y no llega hecho con la toma del poder\u201d (<em>El fracaso\u2026<\/em>, cit., p. 16). Bien mirado, el comentario significa que de ninguna manera se puede concebir un plan tan falible y tan necesitado de constantes ajustes como una ley que se impone de manera ineluctable o como una mente omnisciente que efectuara a la perfecci\u00f3n todos los c\u00e1lculos y asignaciones de la producci\u00f3n, sin pasar por la prueba de la pr\u00e1ctica, como pretend\u00eda el stalinismo en su per\u00edodo de comando burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la planificaci\u00f3n sea un<em> arte<\/em>, y concederle el estatuto de <em>ley<\/em> es un exceso no s\u00f3lo te\u00f3rico, sino con amplias consecuencias pol\u00edtico-pr\u00e1cticas. La planificaci\u00f3n es inevitablemente una obra econ\u00f3mico-social colectiva, que debe ser corroborada por la experiencia y corregida en el momento mismo de su ejecuci\u00f3n. Pero para esto es imprescindible la actuaci\u00f3n de los otros dos reguladores de la econom\u00eda de la transici\u00f3n: el mercado y, fundamentalmente, la democracia obrera. La planificaci\u00f3n no es proceso que pueda imponerse espont\u00e1neamente en un sentido socialista, independientemente de los sujetos sociales y del car\u00e1cter del poder que est\u00e1 al frente de ella.<\/p>\n<p>Es sabido que la planificaci\u00f3n socialista en una naci\u00f3n atrasada debe desarrollar las fuerzas productivas e industrializar el pa\u00eds. Este proceso debe hacerlo quebrantando en buena medida la ley del valor mundial, o utiliz\u00e1ndola, hasta donde pueda, al servicio de sus propios fines: la acumulaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Esto fue cl\u00e1sicamente establecido por Preobrajensky, y es una conclusi\u00f3n inatacable. Lo cuestionable de su enfoque est\u00e1 en que este desarrollo no puede comprenderse como apoy\u00e1ndose en alguna ley \u201cineluctable\u201d que se impone por su propia din\u00e1mica \u201cobjetiva\u201d, como se desprend\u00eda de algunas de sus formulaciones. No hay ninguna ley que pueda hacerse valer por s\u00ed en una econom\u00eda cuya productividad, para colmo, est\u00e1 por debajo de la media mundial. Tal era la pretensi\u00f3n del stalinismo y de las afirmaciones de Bujarin de que, en medio de condiciones econ\u00f3micas miserables y atrasadas, tambi\u00e9n se pod\u00eda \u201cconstruir el socialismo\u201d, s\u00f3lo que \u201ca paso de tortuga\u201d.<\/p>\n<p>De manera comprensible por el contexto de lucha pol\u00edtica contra la burocracia emergente, pero te\u00f3ricamente unilateral, Preobrajensky planteaba que en la econom\u00eda de la transici\u00f3n se manifiesta \u201cla regularidad objetiva en el proceso de reproducci\u00f3n socialista ampliada, tal como se desarrolla a pesar y en contra de la ley del valor, y con proporciones definidas dictadas desde afuera, por el poder compulsivo de la acumulaci\u00f3n (\u2026) en cada a\u00f1o econ\u00f3mico particular (\u2026) Rechazar en este terreno la operaci\u00f3n de la ley de causalidad es socavar las bases del determinismo, es decir, las bases de toda ciencia en general (\u2026) <em>El conjunto de las tendencias agregadas, consientes y semiconscientes, dirigidas hacia el m\u00e1ximo desarrollo de la acumulaci\u00f3n socialista primitiva<\/em>, es tambi\u00e9n la necesidad econ\u00f3mica, <em>la determinante ley de existencia y desarrollo del sistema<\/em> en su conjunto\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, pp. 4 y 58).<\/p>\n<p>Era completamente correcto se\u00f1alar que para la planificaci\u00f3n existen restricciones objetivas, y que no es el mundo de la pura arbitrariedad, como quer\u00eda el stalinismo en su versi\u00f3n \u201cizquierdista\u201d. Por ejemplo, \u201cla producci\u00f3n en los sectores I y II debe ser definida en vol\u00famenes, cantidades y valor, se debe elegir entre diferentes medios para alcanzar el fin. Este problema de la elecci\u00f3n entre diferentes inversiones diversamente ventajosas viene siendo discutido desde hace largo tiempo por los economistas de la URSS. La conclusi\u00f3n stalinista oficial es que, en fin de cuentas, <em>no hay criterio econ\u00f3mico que sea decisivo: en \u00faltima instancia la decisi\u00f3n ser\u00e1 de origen pol\u00edtico y social, tomada en funci\u00f3n de par\u00e1metros muy diversos, y no a partir de c\u00e1lculos econ\u00f3micos<\/em>. De hecho, as\u00ed es como parece ocurrir en apariencia. Pero se debe estar ciego para no ver que <em>estas decisiones pol\u00edticas son comandadas \u2013en sus grandes rasgos\u2013 por las exigencias econ\u00f3micas<\/em>, incluso si son mal interpretadas, o contrariadas moment\u00e1neamente (\u2026) De manera pr\u00e1ctica, las decisiones son tomadas por toda una serie de razones, donde la pol\u00edtica interviene tambi\u00e9n. Pero la autonom\u00eda del sistema fija las condiciones l\u00edmite, y ellas tambi\u00e9n existen en el plan sovi\u00e9tico\u201d (P. Naville, <em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 4, p. 249).<\/p>\n<p>Como se\u00f1alaba Naville, las restricciones objetivas existen son un hecho. La elecci\u00f3n de medios para alcanzar un fin opera no en el mundo del libre albedr\u00edo, sino bajo determinaciones materiales, y no deja de ser una elecci\u00f3n en un terreno determinado por la finalidad de la acumulaci\u00f3n misma. Sin embargo, Preobrajensky iba demasiado lejos, planteando los problemas de la acumulaci\u00f3n socialista de manera sumamente mecanicista. Es que si los l\u00edmites los fija la econom\u00eda<em>, los objetivos los fija la pol\u00edtica,<\/em> algo que se le perd\u00eda al economista ruso en su por otra parte justo af\u00e1n pol\u00e9mico contra el \u201csubjetivismo\u201d de Bujarin. En honor a la verdad, y aunque la operaci\u00f3n \u201cte\u00f3rica\u201d de Bujarin estaba al servicio de un curso oportunista, no se equivocaba al recordarle a Preobrajensky que en la sociedad de transici\u00f3n se verifica una suerte de \u201cfusi\u00f3n\u201d entre econom\u00eda y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por otra parte, de producirse un desarrollo \u201cespont\u00e1neo\u201d de la acumulaci\u00f3n en un sentido socialista, la paradoja hist\u00f3rica ser\u00eda que se tratar\u00eda de una \u201cley\u201d basada no en un mayor grado de desarrollo de las fuerzas productivas superior que el promedio mundial, sino en uno m\u00e1s atrasado. De ah\u00ed a la idea del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d hab\u00eda un solo paso, que Stalin no dud\u00f3 en dar.<\/p>\n<p>Desde ya, cualquier totalidad desarrolla ciertos intereses y una l\u00f3gica propios; Preobrajensky ten\u00eda raz\u00f3n a este respecto, ya que al poner en marcha los medios de producci\u00f3n estatizados deben rendir econ\u00f3micamente alg\u00fan tipo de acumulaci\u00f3n. Sin embargo, su error estaba en la evaluaci\u00f3n del proceso en su conjunto. Su comprensi\u00f3n determinista de la mec\u00e1nica de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica como resorte de la ley de acumulaci\u00f3n primitiva socialista lo llevaba demasiado lejos: \u201cLa ley de la proporcionalidad en el gasto de trabajo opera en nuestro pa\u00eds tambi\u00e9n, pero <em>la existencia de la producci\u00f3n colectiva en el sector estatizado de la econom\u00eda la obliga a reproducir las relaciones de producci\u00f3n colectivas en una escala ampliada, que como resultado hace que la misma aparezca como ley de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista<\/em>. A trav\u00e9s de la operaci\u00f3n de esta ley, la econom\u00eda estatal hoy d\u00eda sostiene y desarrolla empresas que bajo la operaci\u00f3n de la ley del valor ser\u00eda clausuradas\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 26).<\/p>\n<p>Preobrajensky agrega que \u201ccon la operaci\u00f3n de esta ley tenemos proporciones en el intercambio con la econom\u00eda privada que no podr\u00edan existir si operara la ley del valor, dado el m\u00e1s alto desarrollo de la t\u00e9cnica capitalista (\u2026). La ley que concentra en s\u00ed misma todas las tendencias hacia sobreponernos a este atraso es la ley de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista. Bajo su regulaci\u00f3n, distribuimos nuestras fuerzas productivas de otra manera de lo que ocurrir\u00eda bajo el capitalismo\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el <em>criterio general<\/em> es correcto, pero la connotaci\u00f3n de <em>ley<\/em> que se da al proceso es abusiva. Es tambi\u00e9n un exceso hablar de una inexistente \u201cley de proporcionalidad del gasto de trabajo\u201d. No hab\u00eda motivo para creer que la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica estaba <em>objetivamente<\/em> \u201cobligada a reproducir de las relaciones de producci\u00f3n colectivas\u201d, las cuales, por otra parte, nunca llegaron a consolidarse en la ex URSS. El resultado hist\u00f3rico fue exactamente el opuesto: no existi\u00f3 (ni puede existir) \u201cley econ\u00f3mica\u201d alguna que pudiera resolver (o compensar) el hecho de que el proletariado fue violentamente desalojado del poder. Como consecuencia, el proceso de la transici\u00f3n socialista qued\u00f3 bloqueado y a la postre abortado, restauraci\u00f3n capitalista mediante en la ex URSS.<\/p>\n<p>Si el promedio de la productividad en una sociedad de transici\u00f3n atrasada est\u00e1 por debajo de la media mundial, no puede haber nada en el terreno <em>econ\u00f3mico<\/em> que justifique esta supuesta \u201cley\u201d; <em>la justificaci\u00f3n del orden social de la transici\u00f3n es pol\u00edtica y de clase<\/em>, y hace a terminar con la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n<p>Es en este sentido m\u00e1s general, pero tambi\u00e9n m\u00e1s concreto, que no se puede considerar a la planificaci\u00f3n socialista como una \u201cley econ\u00f3mica en la transici\u00f3n\u201d o incluso, como las llamaba Oskar Lange, \u201cleyes de la econom\u00eda socialista\u201d, salvo que demos ese nombre a las herramientas del proteccionismo socialista y del monopolio del comercio exterior. Pero \u00e9stas, aun siendo decisivas en la econom\u00eda de la transici\u00f3n, no dejan de ser <em>instrumentos<\/em>, y en modo alguno alcanzan el rango de <em>leyes<\/em>.<\/p>\n<p>Esta supuesta \u201cley de acumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d fue invocada casi en los mismos t\u00e9rminos por Stalin: \u201cLa <em>ley de desarrollo arm\u00f3nico de la econom\u00eda<\/em> surgi\u00f3 como oposici\u00f3n a la ley de la concurrencia y de la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n bajo el capitalismo. Surgi\u00f3 sobre la base de la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, una vez hubo perdido su fuerza la ley de la concurrencia y de la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n. Entr\u00f3 en acci\u00f3n porque la econom\u00eda socialista \u00fanicamente puede desarrollarse bas\u00e1ndose en la ley econ\u00f3mica del desarrollo arm\u00f3nico de la econom\u00eda\u201d (J. Stalin, <em>Problemas\u2026<\/em>, cit.).<\/p>\n<p>La realidad hist\u00f3rica fue la opuesta: la econom\u00eda \u201csocialista\u201d bajo Stalin estuvo determinada no por una supuesta \u201cley\u201d que ineluctablemente hubiera establecido la \u201carmon\u00eda\u201d en el desarrollo econ\u00f3mico-social \u2013cuento de hadas en el que creyeron incluso muchos \u201ctrotskistas\u201d \u2013 <em>sino por las m\u00e1s violentas coerciones, desproporciones e irracionalidades econ\u00f3micas imaginables, al servicio de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/em><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, cabe distinguir la transici\u00f3n del socialismo o el comunismo \u201cconsumados\u201d, sobre una base propia, que escindiera la producci\u00f3n de la riqueza del esfuerzo humano de trabajo; en ese caso operar\u00e1 bajo sus propios principios de racionalidad objetivos, sus propias leyes. Pero en el terreno de la transici\u00f3n, elevar la planificaci\u00f3n al rango de \u201cley\u201d tiene el grave peligro de deslizarse a ver su desarrollo como algo ineluctable, independiente del sujeto social que la encabece. Este peligro ha quedado palmariamente demostrado por toda la experiencia del siglo pasado en el objetivismo en que cayeron tantos trotskistas de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Volviendo al debate de los 20, Preobrajensky ten\u00eda completa raz\u00f3n contra Bujarin en cuanto \u00e9ste hac\u00eda depender todo el curso de la transici\u00f3n de la arbitrariedad de una mera pol\u00edtica econ\u00f3mica. Adem\u00e1s, Bujarin se cerr\u00f3 a toda posibilidad de an\u00e1lisis te\u00f3rico del proceso en funci\u00f3n de criterios puramente fraccionales, con un texto de pol\u00e9mica sumamente vulgar. Su posici\u00f3n estaba en las ant\u00edpodas de Preobrajensky: rebaj\u00f3 la planificaci\u00f3n a una herramienta meramente pol\u00edtica o subjetiva donde, por a\u00f1adidura, la acumulaci\u00f3n en el sector industrial-estatal era una funci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n en el sector campesino privado, un abordaje oportunista del proceso de la acumulaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Pero cuando Preobrajensky eleva \u201cla ley de la planificaci\u00f3n\u201d a proceso casi aut\u00f3nomo, abri\u00f3 las puertas a que el propio stalinismo se apropiara de su obra, vulgariz\u00e1ndola y d\u00e1ndole el estatuto casi de \u201chistoria oficial\u201d. A decir verdad, todo el cap\u00edtulo de <em>La Nueva Econom\u00eda<\/em> donde Preobrajensky expone el car\u00e1cter de las leyes econ\u00f3mico-sociales en la transici\u00f3n parece demasiado mec\u00e1nico, por m\u00e1s que intentara consignar ciertas reservas, consciente de los problemas que pod\u00eda suponer esta definici\u00f3n de \u201cley\u201d: \u201cSi comprendemos la libertad como la conciencia de la necesidad, entonces la regularidad en la esfera de la actividad econ\u00f3mica y social de los hombres contin\u00faa prevaleciendo [en la transici\u00f3n. RS] tambi\u00e9n, solamente cambiando su forma. La ley se \u2018afirma\u2019 bajo la econom\u00eda planificada en una forma diferente que bajo la desorganizada econom\u00eda de mercado. Pero hay regularidad, conformidad a la ley, aunque en vista de las diferentes formas [sociales] fuera necesario reemplazar el t\u00e9rmino \u2018ley\u2019 por algo diferente\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del mal uso que se ha hecho de la concepci\u00f3n hegeliana de la relaci\u00f3n entre necesidad y libertad, a la luz de la experiencia hist\u00f3rica parece efectivamente m\u00e1s apropiado \u201creemplazar el t\u00e9rmino ley por algo diferente\u201d cuando hablamos de la planificaci\u00f3n socialista. El propio Preobrajensky busca algunas alternativas: \u201cLa transici\u00f3n hacia la planificaci\u00f3n regulada conscientemente est\u00e1 conectada, hist\u00f3rica e inmanentemente, con la socializaci\u00f3n de los instrumentos de producci\u00f3n; esa regulaci\u00f3n es inevitable despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n socialista. Es, sin embargo, otra cuesti\u00f3n completamente distinta cu\u00e1n \u2018conscientemente\u2019 esta tarea es llevada a cabo. Incluso si fuera cierto que el concepto de ley debe desaparecer donde la direcci\u00f3n consiente de la producci\u00f3n existe, podemos seguir hablando de ley al menos porque la conciencia y la previsi\u00f3n est\u00e1n todav\u00eda muy modestamente desarrolladas entre nosotros\u201d (\u00eddem, p. 58).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el balance del siglo XX exige otra combinaci\u00f3n, m\u00e1s rica y compleja, de los factores objetivos y subjetivos en la transici\u00f3n socialista. Una mirada metodol\u00f3gica demasiado objetivista, como la que se desprende, a pesar de sus muchos m\u00e9ritos, de <em>La nueva econom\u00eda<\/em>, ha dado lugar a demasiados errores que va siendo hora de superar. En este sentido, tiene inter\u00e9s lo que se\u00f1ala N\u00e9stor Kohan en su an\u00e1lisis del pensamiento econ\u00f3mico del Che, al que hemos criticado m\u00e1s arriba por subjetivista. No obstante, cabe rescatar observaciones agudas sobre el problema de la actuaci\u00f3n de las leyes en el proceso hist\u00f3rico: \u201cGuevara (\u2026) cuestiona el recurrente h\u00e1bito del marxismo ortodoxo \u2013repetido en todos los manuales \u2018cient\u00edficos\u2019 de la URSS\u2013 que consiste en atribuirle a fen\u00f3menos <em>hist\u00f3ricos<\/em>, que han sido producido en condiciones y circunstancias coyunturales, el car\u00e1cter de <em>ley<\/em>\u201d (N. Kohan, cit.).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.3 La planificaci\u00f3n socialista como principio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trotsky abord\u00f3 la problem\u00e1tica de la econom\u00eda de la transici\u00f3n de una manera distinta a Preobrajensky. Su posici\u00f3n trasmite una comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s dial\u00e9ctica de la mec\u00e1nica de los factores objetivos y subjetivos en la transici\u00f3n. Por ejemplo, en <em>\u00bfHacia el capitalismo o hacia el socialismo?<\/em>, Trotsky aborda el problema con incre\u00edble penetraci\u00f3n, aun sin despegarse del terreno de la econom\u00eda: \u201cCuando est\u00e1 en cuesti\u00f3n la exactitud de una previsi\u00f3n, es necesario saber de qu\u00e9 tipo de previsi\u00f3n se est\u00e1 hablando (\u2026) [Cuando] los estad\u00edsticos de (\u2026) Harvard se esfuerzan por establecer la vitalidad y la direcci\u00f3n del desarrollo de las distintas ramas de la econom\u00eda americana, proceden hasta cierto punto como los astr\u00f3nomos (\u2026) ensayan comprender un proceso completamente <em>independiente de su voluntad<\/em> (\u2026) Nuestros estad\u00edsticos se hallan en una posici\u00f3n completamente distinta: operan en tanto que miembros de <em>una instituci\u00f3n que dirige la econom\u00eda<\/em>. Entre nosotros, el plan de estimaci\u00f3n no es solamente el producto de una <em>estimaci\u00f3n<\/em> pasiva, sino tambi\u00e9n la <em>palanca<\/em> de la \u2018planificaci\u00f3n\u2019 econ\u00f3mica activa. En ella, cada cifra, no es solamente una simple <em>copia<\/em> fotogr\u00e1fica, sino tambi\u00e9n una <em>directiva<\/em> (\u2026) representa una conjunci\u00f3n dial\u00e9ctica de <em>previsi\u00f3n te\u00f3rica y voluntad pr\u00e1ctica<\/em>\u201d (en P. Naville, <em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 4, p. 293).<\/p>\n<p>Lo que ocurre en el proceso de la transici\u00f3n es que al per\u00edodo <em>pol\u00edtico<\/em> de la dictadura del proletariado le corresponde determinada \u201ceconom\u00eda\u201d (Lenin). Las determinaciones de la naturaleza de los procesos aparecen hasta cierto punto invertidas (lo que Moreno llamaba \u201cinversi\u00f3n de la causalidad\u201d entre los factores econ\u00f3micos y pol\u00edticos): es el car\u00e1cter social del poder el que le confiere su naturaleza al proceso en su conjunto. Tal es nuestra firme convicci\u00f3n estrat\u00e9gica de cara a la experiencia hist\u00f3rica del siglo pasado.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo hist\u00f3rico, la transici\u00f3n socialista no puede afirmarse de manera irreversible: depende realmente de qu\u00e9 clase o fracci\u00f3n de clase est\u00e9 a su frente. Y, como acaban de demostrar los universales procesos de restauraci\u00f3n capitalista, es evidentemente reversible. Por lo tanto, y dado que la econom\u00eda de la transici\u00f3n se muestra inevitablemente pre\u00f1ada de dram\u00e1ticas contradicciones, frente a las cuales de nada vale encomendarse a un factor externo, un <em>deus ex machina<\/em>, sostenemos que corresponde<em> abordar<\/em><em> la planificaci\u00f3n como principio rector m\u00e1s que como ley. <\/em><\/p>\n<p>De esta manera, pretendemos precisar el estatuto de un proceso que no est\u00e1 simplemente sujeto a decisiones de \u201cpol\u00edtica econ\u00f3mica\u201d, como quer\u00eda Bujarin, sino que, sin llegar a ser una ley en el sentido pleno de la palabra, se afirma con los rasgos de una serie de <em>criterios de operatividad<\/em> <em>en base a una determinada racionalidad<\/em>.<\/p>\n<p>El mismo Preobrajensky se refer\u00eda a la planificaci\u00f3n consciente de que pod\u00eda caber una discusi\u00f3n en cuanto a llamarla \u201cley\u201d o \u201cprincipio\u201d: \u201c\u00bfEs posible en general hablar de una ley aplicable al proceso de acumulaci\u00f3n socialista primitiva; no es m\u00e1s correcto hablar simplemente de un principio de planificaci\u00f3n y su operatividad?\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 57). Sin embargo, su mirada mecanicista admit\u00eda solamente un cambio en la forma de la operaci\u00f3n de las leyes de causalidad en la transici\u00f3n, pero no una combinaci\u00f3n m\u00e1s rica de los factores.<\/p>\n<p>Por el contrario, Trotsky, ya en 1926 en sus <em>Notas sobre cuestiones econ\u00f3micas<\/em> intuye problemas en la visi\u00f3n preobrajenskiana del asunto, y planteaba, aun escuetamente, la relaci\u00f3n entre \u201cel problema de la acumulaci\u00f3n socialista y el <em>principio<\/em> de la planificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Veamos la cuesti\u00f3n m\u00e1s de cerca. Un principio remite a un criterio con una determinada racionalidad que le es propia y \u201cobliga\u201d a que las cosas sucedan de determinada manera. No hay acci\u00f3n meramente casual o espont\u00e1nea, sino un proceso que debe seguir patrones o criterios para afirmarse. Ya el hecho mismo de la estatizaci\u00f3n de la econom\u00eda hace de la planificaci\u00f3n algo inherente al funcionamiento de la transici\u00f3n. Pero al no ser una ley cuya din\u00e1mica es objetiva, con movimiento propio, el principio de la planificaci\u00f3n debe ser <em>asumido por un sujeto que lo haga marchar<\/em>. Es la clase obrera y su vanguardia, a cargo del poder en el Estado proletario, la que debe tomarla en sus manos. Sin ese sujeto que <em>se propone<\/em> aplicar ese principio en una direcci\u00f3n determinada no se puede afirmar un rumbo socialista de manera autom\u00e1tica. Es justamente este <em>sujeto motor<\/em> del principio de la planificaci\u00f3n, que no tiene \u201cautomovimiento objetivo\u201d, lo que pasaron por alto (lo daban por sentado) tanto Bujarin como en gran medida el propio Preobrajensky.<\/p>\n<p>Pero no fue el caso de Trotsky, que desde la fundaci\u00f3n de la Oposici\u00f3n de Izquierda y luego en los a\u00f1os 30, sac\u00f3 las conclusiones te\u00f3ricas del caso acerca de la absoluta necesidad de los tres reguladores en la econom\u00eda de transici\u00f3n: el plan, el mercado y la democracia obrera.<\/p>\n<p>Es de inter\u00e9s seguir el razonamiento de Bujarin a este respecto: \u201c\u00bfCu\u00e1l es el principio motor de nuestra producci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l es \u00e9l est\u00edmulo que obliga (concretamente obliga) a avanzar, que <em>garantiza<\/em> el progreso, que sustituye el est\u00edmulo privado del beneficio que favorece al propietario privado de una empresa? \u00bfCu\u00e1l es el mecanismo peculiar de la econom\u00eda en el per\u00edodo de transici\u00f3n? Podemos afirmar que la garant\u00eda procede de <em>la presi\u00f3n de las masas<\/em>, en primer lugar obreras, despu\u00e9s campesinas. A pesar de que se mantenga en nuestras condiciones la forma capitalista del \u2018beneficio\u2019, a pesar de que todos los c\u00e1lculos se efect\u00faen todav\u00eda en base a esta forma, las palancas de nuestro desarrollo son distintas. Nosotros mismos, grupos dirigentes del pa\u00eds, y ante todo del partido, <em>traducimos y reflejamos<\/em> (\u201cregulando\u201d, \u201ccontrolando\u201d y \u201crectificando\u201d) el desarrollo de las exigencias de las masas. En otras palabras, a pesar de la persistencia del mercado, y a pesar de la forma capitalista de nuestra econom\u00eda estatal, ya estamos pasando de un tipo de econom\u00eda dominado por el beneficio, a un tipo de econom\u00eda cuyo principio motor es la satisfacci\u00f3n de las exigencias de las masas (uno de los rasgos de la econom\u00eda socialista)\u201d (cit., p. 32).<\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n exhibe un conjunto de supuestos o peticiones de principios indemostrables. Que la garant\u00eda de la transici\u00f3n sea la \u201cpresi\u00f3n\u201d de las masas significa poco y nada: no se habla de <em>organismos de<\/em> <em>poder<\/em> de la clase trabajadora, sino s\u00f3lo de una \u201cpresi\u00f3n\u201d casi gaseosa, en el aire, una aspiraci\u00f3n de deseos que no se materializa en instituciones: eso alcanzar\u00eda para \u201cobligar\u201d y \u201cgarantizar\u201d un curso socialista en la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego s\u00ed hay algo m\u00e1s concreto: son los \u201cgrupos dirigentes\u201d los llamados a \u201ctraducir\u201d y \u201creflejar\u201d las exigencias de las masas. Toda la confianza es depositada ciegamente en ellos. Nuevamente, queda ausente el aut\u00e9ntico ejercicio de la democracia obrera y del poder por parte de la clase trabajadora. Esta atribuci\u00f3n a la direcci\u00f3n del partido, ya en tren de burocratizaci\u00f3n, de la capacidad de \u201cexpresar\u201d las exigencias de las masas sin otro matiz es una mera petici\u00f3n de principios desmentida por la historia. Cabe notar, de paso, que el Che ten\u00eda una apreciaci\u00f3n muy similar en la Cuba de los 60: era el poder el que interpretaba las necesidades\u2026 y las masas las que deb\u00edan ejecutar obedientemente sus \u00f3rdenes, concepci\u00f3n bonapartista sintetizada en la consigna \u201c\u00a1Comandante en Jefe, ordene!\u201d<\/p>\n<p>Tampoco Preobrajensky lograba resolver el problema: como ya vimos, su \u201cpetici\u00f3n de principios\u201d para una transici\u00f3n en sentido socialista est\u00e1 en otro lado, en la \u201cley\u201d de acumulaci\u00f3n primitiva socialista: \u201cEl conjunto de las tendencias agregadas, consientes y semiconscientes, dirigidas hacia el m\u00e1ximo desarrollo de la acumulaci\u00f3n socialista primitiva, expresa una necesidad econ\u00f3mica, la compulsiva ley de existencia y desarrollo del conjunto del sistema, la constante presi\u00f3n que la misma ejerce sobre la conciencia colectiva de los productores de la econom\u00eda estatizada, lo que los lleva una y otra vez a repetir acciones dirigidas hacia el logro de la acumulaci\u00f3n m\u00e1xima en la situaci\u00f3n dada\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 58).<\/p>\n<p>Se trataba de una mirada extremadamente mec\u00e1nica: la \u201cpresi\u00f3n de la necesidad econ\u00f3mica\u201d de manera \u201ccompulsiva\u201d garantizar\u00eda por s\u00ed misma una acumulaci\u00f3n que se desarrollar\u00eda necesariamente en sentido socialista. La realidad hist\u00f3rica ha sido bien distinta a este \u201ctriunfo socialista garantizado\u201d, y las lecciones de esa experiencia son inequ\u00edvocas: no hay capa social ajena a la clase obrera o \u201cley de acumulaci\u00f3n\u201d que pueda remplazarla en el comando de la econom\u00eda de transici\u00f3n. El \u201cqui\u00e9n\u201d y \u201cc\u00f3mo\u201d est\u00e1 al frente es absolutamente central para una planificaci\u00f3n socialista. La planificaci\u00f3n en s\u00ed misma no \u201cgarantiza\u201d ning\u00fan progreso al socialismo si no es orientada y dirigida de manera efectiva por la clase obrera.<a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Esta realidad fue intuida por un desapasionando conocedor de la ex URSS, el socialista de mercado Alec Nove: \u201c\u00bfC\u00f3mo tienen que ser articuladas las necesidades de la sociedad y las elecciones realizadas y por qui\u00e9n? (\u2026) \u00bfQui\u00e9n estar\u00e1 en condiciones de saber qu\u00e9 trabajo es necesario y c\u00f3mo convertir\u00e1 sus conocimientos en acci\u00f3n?\u201d (A. Nove, cit., pp. 61 y 79). Claro que para Nove el alfa y omega del combate contra la irracionalidad de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica es el mercado, no la democracia obrera.<\/p>\n<p>Ese \u201cqui\u00e9n\u201d, ese \u201calguien\u201d, ese sujeto consciente, no puede ser otro que el proletariado, que para asumir esa funci\u00f3n debe estar realmente al frente del Estado. Nadie puede hacerlo en su reemplazo, so pena de que, como ocurri\u00f3 en la ex URSS, el proceso termine <em>yendo para otro lado: la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica<\/em>, que desarrollaremos luego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.4 Racionalidad e irracionalidad en la planificaci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa infeliz combinaci\u00f3n de la toma de decisiones ejecutiva y jer\u00e1rquica en el lugar de trabajo, y el bien fundado resentimiento de la gente que sufre las consecuencia de esa forma \u2018socialista\u2019 de alienaci\u00f3n de su propio poder de toma de decisiones, tan s\u00f3lo puede producir, por un lado, la anarqu\u00eda del taller de trabajo (en forma de \u2018cabalgamiento de horarios\u2019, desperdicio de material y de tiempo, escasa motivaci\u00f3n para el aprendizaje de nuevas y mayores habilidades y negligente ejercicio de la destreza productiva incluso en el nivel inferior, etc\u00e9tera), y por el otro, como su remedio consecuencial e ilusorio, la intensificaci\u00f3n definitivamente contraproducente del control burocr\u00e1tico centralizado, del cual el sistema stalinista representa un ejemplo hist\u00f3rico particularmente agudo y tr\u00e1gico\u201d<\/em> (I. Mesz\u00e1ros, <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital<\/em>, p. 856).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como hemos se\u00f1alado, la econom\u00eda planificada tiene, <em>a priori<\/em>, un grado hist\u00f3rico de racionalidad mayor que la econom\u00eda de mercado, como subproducto de un estadio superior del desarrollo de las fuerzas productivas de la humanidad. Sin embargo, esto no puede ser comprendido como juicio de valor absoluto o como un factor independiente que impidiera evaluar la experiencia concreta de la planificaci\u00f3n de las econom\u00edas no capitalistas del siglo XX. Naville se\u00f1alaba agudamente que solamente los voceros del stalinismo pod\u00edan plantear que el plan sustitu\u00eda por definici\u00f3n la anarqu\u00eda capitalista. La experiencia hist\u00f3rica ha mostrado circunstancias m\u00e1s contradictoria.<\/p>\n<p>Vayamos primero al problema general de la racionalidad de los reg\u00edmenes sociales. S\u00f3lo puede haber racionalidad e irracionalidad determinadas: sin alg\u00fan grado de racionalidad, ning\u00fan r\u00e9gimen social se sostiene: \u201cEn todo sistema social existe una racionalidad que le permite su funcionamiento, as\u00ed como irracionalidades. Maximizar sus ventajas, minimizar sus inconvenientes, esto es lo que ser\u00e1 racional. Lo contrario, la irracionalidad. En suma, aqu\u00ed se coloca la necesidad de una coordinaci\u00f3n satisfactoria de los medios y de una adecuaci\u00f3n de los medios a los fines\u201d (P. Naville, <em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, p. 223).<\/p>\n<p>La racionalidad del capitalismo est\u00e1 vinculada a la obtenci\u00f3n de la ganancia. A este respecto, su l\u00f3gica es absolutamente racional: \u201cEl sistema capitalista y liberal de mercado no aparece como irracional m\u00e1s que desde el punto de vista de otro sistema establecido, otra forma de cohesi\u00f3n. Pero en s\u00ed mismo, el sistema capitalista establece las normas de su propia racionalidad. Aquello que aparece para sus adversarios como irracional (\u2026) no por ello destruye el principio de racionalidad que es su raz\u00f3n de ser: el movimiento del capital detentado en manos privadas\u201d (\u00eddem, pp. 223-224).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece un problema que luego tambi\u00e9n se manifestar\u00e1 respecto de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica: que el desarrollo capitalista, la anarqu\u00eda del mercado y la competencia de los capitales, aun a pesar del desarrollo de formas capitalistas de Estado, inevitablemente terminan distorsionado, limitando y destruyendo las fuerzas productivas. Y lo mismo ocurri\u00f3 con el stalinismo; ver, si no, la nefasta experiencia de la colectivizaci\u00f3n forzosa.<\/p>\n<p>Con la evidencia de la experiencia hist\u00f3rica a mano, s\u00f3lo una mirada apolog\u00e9tica del stalinismo e incapaz de sacar lecciones cr\u00edticas de lo sucedido en los pa\u00edses \u201csocialistas\u201d podr\u00eda suponer que la planificaci\u00f3n es \u201cinherentemente\u201d racional independientemente de qui\u00e9n la conduzca. La planificaci\u00f3n no puede juzgarse desde un punto de vista meramente \u201ct\u00e9cnico\u201d; es abandonar el an\u00e1lisis social y reducir el proceso hist\u00f3rico de la transici\u00f3n a uno no pautado por la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, sino por la aplicaci\u00f3n de instrumentos sin carne.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n no puede ser una obra de \u201cingenier\u00eda social\u201d ni erigirse por encima de las clases en lucha en el terreno nacional e internacional. Tampoco un mecanismo de relojer\u00eda que podr\u00eda avanzar independientemente de la acci\u00f3n humana y de la conducci\u00f3n de la clase obrera, su vanguardia, sus organismos de poder y sus partidos.<\/p>\n<p>Por el contrario: la experiencia hist\u00f3rica ha mostrado que <em>la racionalidad de la planificaci\u00f3n<\/em> <em>depende de sus fines (y \u00e9stos, a su vez, de los sujetos):<\/em> \u201cSi, en efecto, la racionalidad designa la adecuaci\u00f3n de un medio a un fin, aquello que de t\u00e9cnico hay en el medio puede en rigor considerarse como neutro, pero la finalidad no lo es y no lo ser\u00e1 jam\u00e1s. Diversos objetivos intermedios, situados en el proceso productivo o el modo de gesti\u00f3n, pueden en rigor ser considerados como t\u00e9cnicamente neutros, pero su rol en la cadena es indicado por el objetivo final de todo el proceso\u201d (\u00eddem, p. 225).<\/p>\n<p>A este respecto, Naville cita un agudo se\u00f1alamiento del antrop\u00f3logo Maurice Godelier: \u201cLa racionalidad inintencional de un sistema social se manifiesta bajo la forma [\u2026] por medio de la cual los individuos combinan los medios para lograr un fin. Sin embargo, ese an\u00e1lisis \u2018formal\u2019 nada dice respecto de la naturaleza de los medios y los fines [\u2026] No existe racionalidad <em>en s\u00ed ni racionalidad absoluta<\/em>. La racionalidad de hoy puede ser irracionalidad de ayer. En suma, <em>no hay racionalidad puramente econ\u00f3mica <\/em>[\u2026] En definitiva, la noci\u00f3n de racionalidad <em>reenv\u00eda al an\u00e1lisis del fundamento de las estructuras de la vida social; su raz\u00f3n de ser y su evoluci\u00f3n<\/em>\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Se trata de la misma idea-fuerza que venimos sosteniendo: la racionalidad de la planificaci\u00f3n debe ser puesta en relaci\u00f3n con <em>sus fines<\/em> econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Un aspecto general de abordaje de la racionalidad de la planificaci\u00f3n remite a los citados criterios <em>relativos<\/em>. La econom\u00eda planificada expresa un grado m\u00e1s elevado de desarrollo de las fuerzas productivas creado por el conjunto de las circunstancias hist\u00f3ricas. Pero eso no quita que <em>todo<\/em> r\u00e9gimen social tenga una determinada racionalidad o coherencia interna. Si en principio la econom\u00eda planificada expresa un grado hist\u00f3ricamente mayor de racionalidad que el de la econom\u00eda de mercado capitalista, esto no puede funcionar cual relato de una filosof\u00eda de la historia que se imponga por encima de la experiencia real: esa mayor racionalidad potencial debe ser concretada en la vida social, y aqu\u00ed tallan los sujetos sociales, que no son intercambiables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.5 La planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Medios, fines y la URSS como \u201creino del absurdo del rey Ub\u00fa\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLas leyes del per\u00edodo transitorio se distinguen fundamentalmente de las leyes del capitalismo. Pero no se distinguen menos de las leyes futuras del socialismo, es decir, de la econom\u00eda arm\u00f3nica, cuyo crecimiento se realiza sobre un equilibrio din\u00e1mico nivelado y seguro. Las posibilidades de producci\u00f3n de la centralizaci\u00f3n socialista, de la concentraci\u00f3n, de la direcci\u00f3n \u00fanica, son inconmensurables. Pero por una falsa aplicaci\u00f3n, y sobre todo por un abuso burocr\u00e1tico, pueden tornarse en su contrario\u201d <\/em>(Le\u00f3n Trotsky, <em>El fracaso del plan quinquenal<\/em>, p. 75.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay dos planos donde la \u201cracionalidad\u201d de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica fracas\u00f3. El primero es el de los fines mismos, ya que no hay c\u00f3mo evaluar la racionalidad de la planificaci\u00f3n c\u00f3mo hecho meramente t\u00e9cnico o <em>per se<\/em>. Como dice Naville, \u201cesta visi\u00f3n (\u2026) supondr\u00eda que la planificaci\u00f3n ser\u00eda por s\u00ed misma un procedimiento superior a todos los procesos socioecon\u00f3micos concretos. Por el contrario, nosotros vemos que la planificaci\u00f3n choca, como procedimiento trascendente, con la exigencia de la compatibilidad entre medios y fines (\u2026) El obst\u00e1culo, aqu\u00ed, no es t\u00e9cnico, es pol\u00edtico (\u2026) El socialismo de Estado (\u2026) no puede lograr la racionalidad que ser\u00e1 propia de un comunismo aut\u00e9ntico (\u2026) Por el momento, la propia burocracia cierra esa v\u00eda\u201d (\u00eddem, p. 226).<\/p>\n<p>Es la propia dial\u00e9ctica de los medios y los fines lo que no permite separarlos, so pena de caer en el mundo weberiano de la racionalizaci\u00f3n abstracta que, como dice Weber, es producto de que el capitalismo posibilit\u00f3 un grado de racionalizaci\u00f3n hist\u00f3ricamente superior. En su esquema, esa \u201cracionalizaci\u00f3n\u201d conduce a una heteronom\u00eda radical: una \u201cjaula de hierro\u201d, como la llam\u00f3 el soci\u00f3logo alem\u00e1n. En esta \u201cjaula\u201d, la humanidad irremediablemente pierde el control del desarrollo de los acontecimientos (el \u201cdesencantamiento del mundo\u201d) y es la t\u00e9cnica la que se impone por encima de los hombres, como quer\u00eda tambi\u00e9n Heidegger.<a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>Este tipo de racionalizaci\u00f3n, inevitablemente, se transforma en una din\u00e1mica irracional (fuerzas destructivas) absolutamente inmanejable y que deja a la especie humana a merced de fuerzas que no controla ni puede controlar: una perspectiva de escepticismo radical opuesta por el v\u00e9rtice a la del socialismo y a la direcci\u00f3n consciente de los asuntos que comporta como camino de liquidaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>C\u00f3mo critica al abordaje weberiano de total separaci\u00f3n de fines y medios, digamos que la planificaci\u00f3n no se puede afirmar en un sentido socialista independientemente de sus fines, que deben ser los de la creciente satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas.<a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\">[20]<\/a><\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n no puede ser ni es unidireccional, un instrumento meramente t\u00e9cnico que camine autom\u00e1ticamente en un solo sentido. Tampoco puede afirmarse de manera \u201cespont\u00e1nea\u201d: <em>qui\u00e9n<\/em> planifica es fundamental, ya que suponer el comando consciente de la econom\u00eda hace de la cabeza de ese comando un factor decisivo.<\/p>\n<p>En cuanto a la cuesti\u00f3n de los medios, sencillamente no son de la misma naturaleza social la planificaci\u00f3n socialista y la burocr\u00e1tica. Si la primera debe tender a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas, la segunda sirve a la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. La burocracia excluy\u00f3 de plano el mecanismo flexible de la democracia obrera, tanto en su modelo de \u201ccomando administrativo\u201d como de \u201csocialismo de mercado\u201d.<\/p>\n<p>En el modelo \u201cadministrado\u201d, la burocracia se priv\u00f3 irracionalmente de los otros dos reguladores: el mercado y la democracia obrera. Se pens\u00f3 a s\u00ed misma como omnisciente, capaz de llevar a cabo todos los c\u00e1lculos, sin leyes sociales ni naturales a las que atenerse. De ah\u00ed disparates como los \u00edndices de crecimiento puramente cuantitativos y delirantes que se expresaron en los a\u00f1os 30 en la ex URSS, el \u201cGran salto adelante\u201d en China a finales de los a\u00f1os 50 o la Cuba de la zafra de los 10 millones de toneladas a comienzos de los 70.<\/p>\n<p>En este \u201cmodelo\u201d de irracionalidad, burocr\u00e1tico, subjetivista y voluntarista, no hay control y regulaci\u00f3n por parte de la clase obrera, ni tampoco evaluaci\u00f3n de los costos y las necesidades de consumo en funci\u00f3n del trabajo humano disponible por parte del mercado. A eso se agrega la ausencia de un patr\u00f3n \u00fanico para evaluar la eficacia de conjunto de la econom\u00eda, adem\u00e1s del desarrollo de toda una serie de distorsiones. Dejadas de lado las evaluaciones en t\u00e9rminos de valor, se paso a hacerlas en t\u00e9rminos puramente \u201cf\u00edsicos\u201d, criterio incapaz de homogeneidad de unidad de medida. Por ejemplo, no se puede evaluar de igual modo la producci\u00f3n de acero que la de petr\u00f3leo, los autom\u00f3viles o leche. Como ya se\u00f1alamos citando textualmente a Trotsky, el hierro fundido puede ser medido en toneladas, y la electricidad en kilovatios\/hora. Pero es imposible crear un plan universal sin reducir todos los sectores a un denominador com\u00fan de valor.<\/p>\n<p>Dec\u00eda al respecto Nove: \u201cSi se mide en toneladas, se premia el peso y se penaliza la econom\u00eda de materiales. Si se mide en el valor bruto en rublos, se pueden obtener beneficios fabricando productos caros y empleando materiales caros. Las toneladas por kil\u00f3metros incitan a las empresas de transporte a transportar mercanc\u00edas pesadas a larga distancia. Los ejemplos de pr\u00e1cticas despilfarradoras e irracionales destinadas a cumplir los planes podr\u00eda llenar varios vol\u00famenes\u201d (<em>La econom\u00eda<\/em>\u2026, cit., p. 111). Ya Nahuel Moreno hac\u00eda referencia a estos desprop\u00f3sitos burocr\u00e1ticos en sus escuelas de cuadros de los 80.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada del 60 se pretendi\u00f3 resolver esto reintroduciendo el mercado. Pero toda una serie de intentos reformistas al respecto fracasaron. Si el mercado no puede ser arbitrariamente arrojado a la basura, como quer\u00eda Stalin, y si desconocer la subsistencia de las categor\u00edas del valor solamente conduce a la irracionalidad, en el esquema \u201csocialista de mercado\u201d el regulador fundamental de la planificaci\u00f3n socialista, la democracia obrera, sigue ausente, aunque ese factor para Nove no ten\u00eda la menor importancia.<\/p>\n<p>No se trata solamente que la clase obrera pueda \u201copinar\u201d, sino de un incentivo fundamental, el involucramiento de los trabajadores en la producci\u00f3n sobre la base material del progreso en sus condiciones de vida. Pero la planificaci\u00f3n no puede ser racional si solamente se pretende interesar a los directores de empresa mediante \u201cprimas\u201d mientras que en la clase obrera, supuestamente beneficiaria de la producci\u00f3n y del Estado \u201cobrero\u201d, lo que se reproduce es una nueva forma de alienaci\u00f3n del trabajo, como observa Mesz\u00e1ros, emparentada con la del capitalismo. Lo que se genera es una situaci\u00f3n de <em>extra\u00f1amiento <\/em>completo respecto de la propiedad de los medios de producci\u00f3n, supuestamente \u201cdel pueblo\u201d. En estas condiciones, asistimos a un muy l\u00f3gico pero en el fondo irracional \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d, un verdadero sistema de \u201cguerra de todos contra todos\u201d donde <em>todos<\/em> viven del robo abierto o encubierto de la propiedad estatal: la mayor\u00eda explotada, para sobrevivir; la minor\u00eda privilegiada, para hacer su acumulaci\u00f3n primitiva como futuros capitalistas.<\/p>\n<p>Es lo que ocurri\u00f3 en la ex URSS d\u00e9cadas atr\u00e1s y es lo que ocurre hoy en Cuba: \u201cLa corrupci\u00f3n en Cuba ha impregnado a toda la sociedad; la gente tiene que robar para sobrevivir. A un nivel muy fundamental esto sucede simplemente porque es imposible sobrevivir con la raci\u00f3n mensual del gobierno que cubre las necesidades de la gente s\u00f3lo por dos semanas. (\u2026) Dado que <em>robar al Estado se ha convertido en una norma general para poder sobrevivir<\/em>, sospecho que el ex empleado de Estado reci\u00e9n convertido en mec\u00e1nico de autom\u00f3viles tendr\u00e1 que robar a\u00fan m\u00e1s para que su negocio pueda sobrevivir\u201d (entrevista a Samuel Farber, \u201c\u00bfAd\u00f3nde va Cuba?\u201d, Correspondencia de Prensa, 29-11-10).<\/p>\n<p>En el mismo sentido se\u00f1alaba Moreno respecto de la URSS: \u201c<em>Todos los obreros tienen la tendencia a tener doble empleo. Hay una malversaci\u00f3n del aparato productivo<\/em>: en la f\u00e1brica, todo el mundo hace los trabajos que puede para afuera (\u2026) \u00bfPor qu\u00e9 se tiene al doble empleo? Para ganar m\u00e1s dinero, porque no quieren trabajar en la f\u00e1brica y porque diez d\u00edas al mes en la f\u00e1brica est\u00e1n sin hacer nada. Entonces vienen y hacen laburitos. Es muy com\u00fan el cuentapropismo\u2026 en todos los estados obreros ser plomero, alba\u00f1il, todo eso es s\u00faper privilegiado, es d\u00f3nde m\u00e1s se gana (\u2026) Hace una cosa [en la f\u00e1brica] y saca [por ejemplo, piezas de repuestos de autom\u00f3viles]. Esa es una forma. Y la otra, la que yo dec\u00eda, trabaja afuera directamente, y en la f\u00e1brica se tira a muerto\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario de transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Esto nos lleva al tercer punto. La planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica acumul\u00f3 elementos de irracionalidad tanto de los fines como de los medios. De los fines, porque no fue una autentica planificaci\u00f3n socialista que sirviera a la acumulaci\u00f3n en manos de la clase obrera. De los medios, porque la liquidaci\u00f3n de la democracia obrera y, en la mayor\u00eda de los casos, del mercado, dio lugar a la exposici\u00f3n de una dram\u00e1tica irracionalidad que solamente pod\u00eda servir para desprestigiarla y colaborar a que se abriera paso el per\u00edodo neoliberal que hemos debido padecer.<\/p>\n<p>Ernest Mandel llega a referirse a la planificaci\u00f3n en la ex URSS como el \u201creino del absurdo del rey Ub\u00fa\u201d: \u201cEn la pr\u00e1ctica, los \u00edndices considerados de com\u00fan acuerdo c\u00f3mo los preponderantes eran los de producci\u00f3n f\u00edsica (\u00a1a menudo expresados burdamente en peso!) y el valor de la producci\u00f3n bruta. De ah\u00ed se derivan una serie de deformaciones tragic\u00f3micas. Los directores de las empresas que producen tractores est\u00e1n interesados en fabricarlos lo m\u00e1s pesados que sea posible para asegurar el cumplimiento y el rebasamiento del plan (calculado en producci\u00f3n f\u00edsica medida por el peso), lo que implica un enorme desperdicio de metales. La escasez de peque\u00f1as herramientas, de tornillos, de clavos y de todo lo que pesa poco y no tiene un gran valor global se generaliz\u00f3 progresivamente, debido a que ninguna empresa ten\u00eda inter\u00e9s en fabricar productos de este g\u00e9nero\u201d (<em>Ensayos sobre neocapitalismo<\/em>).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, Andreas Hegedus habla de \u201csistema de irresponsabilidad organizada\u201d. Nahuel Moreno iba a\u00fan m\u00e1s lejos: \u201cNo existen mecanismos de control, ni del mercado ni de los trabajadores, y por eso <em>es una locura completa<\/em>. El gerente de f\u00e1brica elabora su plan tratando de demostrar que necesita mucho m\u00e1s dinero, materia prima y personal del que hace falta en realidad. En la URSS los stocks de las f\u00e1bricas son inmensos, muchos m\u00e1s grandes que en los pa\u00edses capitalistas. (\u2026) Al desarrollarse la planificaci\u00f3n desde arriba y sin el menor control, todo se tergiversa. Cada uno trata de enga\u00f1ar a los dem\u00e1s (\u2026) Pero no hay manera de enga\u00f1ar a las leyes de la econom\u00eda: si se producen guantes solamente de la mano derecha o telas de un ancho menor al est\u00e1ndar industrial se provoca un desequilibrio brutal y, entre otras anomal\u00edas, un floreciente mercado negro. Semejante delirio es el producto inevitable, insisto, de una econom\u00eda planificada desde arriba sin control\u201d (<em>Conversaciones con Nahuel Moreno<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1986).<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>Todo conduce a la misma conclusi\u00f3n: en la transici\u00f3n socialista necesariamente ocurre una mayor imbricaci\u00f3n de los factores objetivos y subjetivos, y sin un sujeto revolucionario, no burocr\u00e1tico, a su frente: la racionalidad y el car\u00e1cter socialista mismos de la planificaci\u00f3n quedan irremediablemente cuestionados<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.6 Planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica y desarrollo de las fuerzas productivas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEn medio de las nuevas f\u00e1bricas, talleres, minas, granjas colectivas y sovi\u00e9ticas, los obreros y campesinos se sienten rodeados por fantasmas gigantescos, indiferentes ante los destinos humanos. Las masas est\u00e1n presas de una gran desilusi\u00f3n. La poblaci\u00f3n consumidora ya no entiende para qu\u00e9 se empe\u00f1a al m\u00e1ximo de sus fuerzas productivas\u201d <\/em>(Le\u00f3n Trotsky, \u201c\u00a1Se\u00f1al de alarma!\u201d, 3-3-1933, en <em>Escritos<\/em>, IV, 1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de la planificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con el desarrollo de las fuerzas productivas tiene un aspecto te\u00f3rico y otro hist\u00f3rico. Comencemos por el segundo (que tendr\u00e1 una derivaci\u00f3n m\u00e1s abajo); luego nos dedicaremos al primero.<\/p>\n<p>Trotsky afirmaba que las conquistas de la revoluci\u00f3n de Octubre posibilitaban un enorme desarrollo de las fuerzas productivas, incluso bajo el stalinismo. Este desarrollo hasta un determinado momento tuvo lugar; en la segunda posguerra, los problemas del estancamiento econ\u00f3mico sobrevinieron con bastante rapidez.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n del revolucionario ruso \u2013tan acr\u00edticamente repetida por tantos doctrinarios\u2013 ten\u00eda un l\u00edmite hist\u00f3rico: es un hecho comprobado, no una especulaci\u00f3n, que<em> la planificaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1ticas llevaron a un callej\u00f3n sin salida<\/em>, contra quienes creyeron y siguen creyendo fetichistamente en la \u201creligi\u00f3n\u201d de la racionalidad <em>per se<\/em> de la planificaci\u00f3n, aun en manos de la burocracia. Describe Paulino: \u201cLa brecha t\u00e9cnica y cient\u00edfica entre la atrasada Rusia de la d\u00e9cada de 1920 y los pa\u00edses capitalistas centrales indiscutiblemente se hab\u00eda reducido, por lo menos hasta el final de los a\u00f1os 60. Pero ya en los a\u00f1os 70 comenz\u00f3 a alargarse otra vez y muy r\u00e1pidamente. Exactamente cuando en el mundo capitalista comenzaba una nueva y vertiginosa corrida tecnol\u00f3gica en busca de mayor productividad y eficiencia en el nivel microecon\u00f3mico, (\u2026) la industria y m\u00e1quinas sovi\u00e9ticas se mostraban obsoletas, y su sistema de gesti\u00f3n burocr\u00e1tico se revel\u00f3 plagado de inercias para acompa\u00f1ar tal transformaci\u00f3n\u201d (cit., p. 222).<\/p>\n<p>S\u00f3lo algunas d\u00e9cadas dur\u00f3 la inercia de las conquistas de la revoluci\u00f3n de Octubre, que en los a\u00f1os 30, efectivamente, contrastaron con el desastre de una econom\u00eda capitalista en plena crisis. Sin embargo, vivir a cuenta del futuro termin\u00f3 generando una hipoteca ilevantable en toda una serie de terrenos tecnol\u00f3gicos, como la gen\u00e9tica y inform\u00e1tica. Otro problema fueron los desastres ecol\u00f3gicos, como consecuencia de una l\u00f3gica puramente extensiva aplicada a la producci\u00f3n de materias primas y a la explotaci\u00f3n de la naturaleza: \u201cHay un derroche permanente, se pide plata de m\u00e1s. Al decir \u2018derroche\u2019 queremos decir lo siguiente: es una norma econ\u00f3mica de los estados obreros el desgaste acelerado de las fuentes de energ\u00eda, de materias primas, de todo. Tierras, materias primas, mano de obra, maquinarias, se las revienta, se las gasta una barbaridad\u201d (Nahuel Moreno, en selecci\u00f3n de citas para el Seminario de transici\u00f3n).<\/p>\n<p>\u00bfDesde qu\u00e9 marco apreciar entonces los alcances y l\u00edmites del desarrollo de las fuerzas productivas en los a\u00f1os 30 en la ex URSS? Dejemos establecida una definici\u00f3n a ser desarrollada m\u00e1s adelante: esas transformaciones terminaron siendo una <em>funci\u00f3n<\/em> de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Y, para colmo, configuraron <em>logros hist\u00f3ricamente reversibles, <\/em>como se puedo apreciar en el estancamiento y decadencia posterior de la ex URSS.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del inicial progreso en materia de industrializaci\u00f3n y urbanizaci\u00f3n del pa\u00eds, el hecho decisivo que debe ser apreciado <em>sin apelar al reduccionismo econ\u00f3mico<\/em> es que, de conjunto, <em>no fue una acumulaci\u00f3n al servicio de la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas y\/o de la transformaci\u00f3n integral de las relaciones sociales<\/em>. Este \u00faltimo plano directamente retrocedi\u00f3 bajo el estalinismo.<\/p>\n<p>Por otro lado, hubo una evaluaci\u00f3n que se revel\u00f3 hist\u00f3ricamente esquem\u00e1tica acerca de las perspectivas del capitalismo, considerado como <em>absolutamente<\/em> limitado en sus tendencias de desarrollo, an\u00e1lisis que no se vio corroborado pero que sirvi\u00f3 para magnificar los elementos de desarrollo de la URSS. Se hizo una lectura mec\u00e1nica de la justa definici\u00f3n leninista de que con el final de la Primera Guerra Mundial y la Revoluci\u00f3n de Octubre se hab\u00eda abierto la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista. Esta definici\u00f3n, que vuelve a ponerse hoy a la orden del d\u00eda, fue apreciada de modo catastrofista, puesto que lo que termin\u00f3 ocurriendo con el capitalismo fue m\u00e1s bien una combinaci\u00f3n altamente inestable de desarrollo de fuerzas productivas y destructivas en una \u00e9poca de declinaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es un hecho hist\u00f3ricamente comprobado que <em>tambi\u00e9n<\/em> en la ex URSS \u2013que supuestamente, seg\u00fan Mandel, no ten\u00eda \u201cninguna de las leyes caracter\u00edsticas del capitalismo\u201d\u2013 funcion\u00f3 este mecanismo que combin\u00f3 fuerzas productivas y destructivas, fen\u00f3meno que se explica a partir de que las sociedades no capitalistas de la segunda posguerra hac\u00edan parte como subsistema de la econom\u00eda mundial, como definiera Naville.<\/p>\n<p><em>Last but not least<\/em> (\u00faltimo, pero no menos importante), no se puede perder de vista que el que termin\u00f3 ganando la carrera \u201ccompetitiva\u201d, al menos por ese per\u00edodo hist\u00f3rico, fue el capitalismo. Por lo tanto, es incorrecto que el desarrollo de las fuerzas productivas en la URSS y dem\u00e1s pa\u00edses \u201csocialistas\u201d sea juzgado de manera absoluta en cuanto al car\u00e1cter \u201cprogresivo\u201d de las transformaciones del stalinismo, perdiendo de vista que fueron una funci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Bien podemos mirar el punto desde otro \u00e1ngulo: \u00bfc\u00f3mo habr\u00edan sido las cosas sin la burocracia? Ya a finales de la d\u00e9cada del 20 Trotsky se\u00f1alaba que todo hubiera sido distinto sin Stalin\u2026<\/p>\n<p>En todo caso, el problema te\u00f3rico fundamental en este punto es el an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre la planificaci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. Si el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo puede ser apreciado \u201cinstrumentalmente\u201d (el Marx maduro tiene sugerentes apreciaciones a este respecto), \u00bfqu\u00e9 pasa cuando hablamos de la transici\u00f3n al socialismo, de un per\u00edodo en que se debe verificar una tendencia a la liquidaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del trabajo ajeno? \u00bfPuede apreciarse el desarrollo de su productividad separadamente de la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas? \u00bfEs aplicable el mismo criterio instrumental del desarrollo capitalista a la transici\u00f3n socialista?<\/p>\n<p>En nuestra opini\u00f3n, esto categ\u00f3ricamente no es posible. Ya la Oposici\u00f3n de Izquierda hab\u00eda se\u00f1alado a finales de los 20 que <em>el principal criterio para evaluar la econom\u00eda de transici\u00f3n no pod\u00eda ser otro que el creciente mejoramiento del nivel de vida de la clase obrera,<\/em> so pena de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica y desmoralizaci\u00f3n de la propia clase trabajadora.<\/p>\n<p>Esto se relaciona con la necesaria apreciaci\u00f3n cr\u00edtica de la sistem\u00e1tica persistencia en la ex URSS de la prioridad de sector I sobre el II. \u00bfA qu\u00e9 se pod\u00eda deber esto? \u00bfA las necesidades de la defensa nacional? Pues bien, si \u00e9stas eran innegablemente reales, al igual que la necesidad de poner en pie una infraestructura elemental y la base de la industrializaci\u00f3n, no se puede caer en una burda racionalizaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, como hace Mandel. Aqu\u00ed, esas necesidades se imbricaban con que<em> la burocracia acumulaba en tanto que \u201cEstado\u201d. <\/em>Como el Estado era a todos los efectos pr\u00e1cticos \u201cpropiedad\u201d de la burocracia (o al menos posesi\u00f3n de hecho de los medios de producci\u00f3n), en el sector I se hac\u00edan valer sus necesidades e imposiciones.<\/p>\n<p>Por oposici\u00f3n, el sector II de bienes de consumo (junto con la producci\u00f3n agraria, fundamental respecto del consumo de masas) siempre fue un desastre. Esto no es accidental ni se debi\u00f3 centralmente a las dificultades reales de una econom\u00eda atrasada en relaci\u00f3n con el occidente capitalista. Su verdadero fundamento est\u00e1 en otro lado: en una acumulaci\u00f3n en manos de la burocracia, una apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda estatizada que evidentemente no iba a fomentar el consumo sino la inversi\u00f3n monopolizada por la misma burocracia.<\/p>\n<p>En contraste, la Oposici\u00f3n de Izquierda insist\u00eda: \u201cAl disminuir los ritmos, se liberar\u00e1n los recursos que deben canalizarse inmediatamente hacia el consumo y la industria liviana. \u2018<em>Es necesario mejorar a toda costa la situaci\u00f3n de los trabajadores<\/em>\u2019 (Rakovsky). Durante la construcci\u00f3n del socialismo la gente tiene que vivir como seres humanos. No podemos perder de vista que se trata de una perspectiva de d\u00e9cadas y no de una campa\u00f1a militar o un \u2018s\u00e1bado\u2019 o simplemente un caso aislado que requiere una concentraci\u00f3n excepcional de fuerzas. <em>El socialismo ser\u00e1 obra de las generaciones futuras, pero hay que organizar las cosas de manera tal que las generaciones actuales puedan cargar con todo su peso<\/em>\u201d (L. Trotsky, \u201c\u00a1Se\u00f1al de alarma!\u201d, cit.).<\/p>\n<p>En esas condiciones, la planificaci\u00f3n no ten\u00eda ninguna \u201cracionalidad espont\u00e1nea\u201d que trabajara para el lado de la acumulaci\u00f3n socialista: en manos de la burocracia, s\u00f3lo alimentaba la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed talla la cuesti\u00f3n de los <em>\u00f3ptimos<\/em> en la planificaci\u00f3n. Trotsky se\u00f1alaba que el \u00f3ptimo no pod\u00eda significar, como bajo el stalinismo, el puro m\u00e1ximo de la producci\u00f3n. Por el contrario, deb\u00eda atender determinadas proporciones entre las ramas econ\u00f3micas, ya que de lo que se trata es de <em>orientar<\/em> la planificaci\u00f3n \u2013al menos como tendencia comprobable\u2013 hacia la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas.<\/p>\n<p>Los \u00f3ptimos no son absolutos de orden t\u00e9cnico, sino que descansan sobre <em>l\u00f3gicas sociales<\/em>. Y la de la transici\u00f3n socialista hace a la evaluaci\u00f3n de las fuerzas productivas en su conjunto, lo que incluye la satisfacci\u00f3n de las necesidades de los productores y supone la <em>decisi\u00f3n colectiva<\/em> de la sociedad acerca de los medios y los fines de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cabe incluir en este punto la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre cantidad y calidad a la hora de juzgar los \u00edndices de producci\u00f3n. Como se\u00f1alara agudamente Cristian Rakovsky, si se rompe el equilibrio entre ambas (que no est\u00e1 dado de una vez para siempre sino que admite grados), la cantidad se transforma en una pura abstracci\u00f3n. Si la mitad de los productos son inservibles por baja calidad, o se desgastan antes de su vida \u00fatil prevista, las cantidades se falsean y se quiebra el ciclo productivo, la posibilidad de un ritmo coherente de reposici\u00f3n. Cuenta Moreno: \u201cLo de los zapatos (\u2026) hacen todos del mismo n\u00famero. Eso lo hacen siempre. Sale una resoluci\u00f3n: \u2018Tal f\u00e1brica hace diez mil pares de zapatos\u2019. Entonces (\u2026) como no dijeron si del n\u00famero 38, 40 o 41, hacen todos del 38 (\u2026) Despu\u00e9s sale la queja en <em>Pravda<\/em>: s\u00f3lo hay pares 38 (\u2026) Da risa pero es para llorar\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario de transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Cantidad y calidad deben guardar una relaci\u00f3n cuidadosamente controlada por mecanismos democr\u00e1ticos en la econom\u00eda de la transici\u00f3n. Si la primera se desarrolla a expensas de la segunda, se distorsiona toda la evaluaci\u00f3n del desarrollo de las fuerzas productivas. Al respecto se\u00f1ala R. Paulino: \u201cDe esta visi\u00f3n [la que privilegia la cantidad sobre la calidad] deriva tambi\u00e9n lo que los economistas reformadores sovi\u00e9ticos llamaban \u201cla pol\u00edtica del producto bruto\u201d, o sea, un planeamiento y una producci\u00f3n desequilibrada, en los cuales se privilegiaban el peso y la cantidad de productos, en vez de mejorar la calidad y ajustar la oferta a la demanda\u201d (cit., p. 216). El mismo problema se verifica en la proporci\u00f3n entre los m\u00e9todos \u201cextensivos\u201d de producci\u00f3n y los \u201cintensivos\u201d, ahorradores o derrochadores de recursos. Todav\u00eda en las d\u00e9cadas del 70 y 80, los primeros garantizaban tres cuartos del crecimiento, y los segundos el cuarto restante.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: el \u00f3ptimo de la planificaci\u00f3n no es la m\u00e1xima tasa de crecimiento considerada en abstracto, como tampoco la prioridad autom\u00e1tica a la rama I de la producci\u00f3n. Estos son los rasgos de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, no de la socialista. Por el contrario, la planificaci\u00f3n socialista debe realizarse en funci\u00f3n del respeto a ciertas proporcionalidades de la econom\u00eda, que, por un lado, tiendan a una industrializaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n crecientes y al fortalecimiento del sector estatizado de la econom\u00eda, y por el otro, no pierdan de vista la creciente satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas y la tendencia a la liquidaci\u00f3n de todo resto de explotaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.7 Hacia una planificaci\u00f3n de las necesidades y los usos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa producci\u00f3n debe cesar de ser su propia finalidad, crecimiento por el crecimiento mismo, para devenir solamente la mediaci\u00f3n indispensable para la satisfacci\u00f3n de las necesidades [por los valores de uso]\u201d <\/em>(P. Naville, <em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 4, p. 271).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desarrollo de la econom\u00eda de transici\u00f3n debe tender entonces a una perspectiva distinta a la que se desarroll\u00f3 en la URSS bajo el imperio de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica: dejar atr\u00e1s la base de valor (de cambio) de la producci\u00f3n. Esto no puede ocurrir como proceso interno, fronteras adentro, sino <em>en \u00edntima correlaci\u00f3n con los progresos de la revoluci\u00f3n internacional. <\/em><\/p>\n<p>Pero teniendo clara esta condici\u00f3n de posibilidad, la tendencia debe ser a la superaci\u00f3n de la producci\u00f3n en t\u00e9rminos de la creaci\u00f3n de valor de cambio como subproducto del trabajo humano. Este problema es absolutamente central, porque hace a superar la verdadera base material de las imposiciones explotadoras.<\/p>\n<p>Haya apropiaci\u00f3n colectiva del plustrabajo \u2013en la verdadera transici\u00f3n al socialismo\u2013 o apropiaci\u00f3n burocr\u00e1tica \u2013lo que relanza la explotaci\u00f3n del trabajo ajeno\u2013, la garant\u00eda \u00faltima para que estas imposiciones sean superadas <em>est\u00e1 en dejar atr\u00e1s la base de valor de la producci\u00f3n. <\/em>Mientras esto no ocurra, la planificaci\u00f3n s\u00f3lo hace una previsi\u00f3n <em>ex ante<\/em> de la utilizaci\u00f3n del trabajo humano.<\/p>\n<p>Desde ya, en una verdadera transici\u00f3n al socialismo, donde colectivamente se decide el uso de ese trabajo humano disponible, no estamos en presencia de explotaci\u00f3n del trabajo sino, en todo caso, de una forma de \u201cautoexplotaci\u00f3n\u201d consentida, como observa Naville.<\/p>\n<p>Pero lo que debe comprenderse es que en la transici\u00f3n, cualquiera sea la planificaci\u00f3n de la que se trate, a\u00fan estamos frente a una serie de intercambios de valor-trabajo que debe tenderse a superar. Se\u00f1alaba agudamente Naville al respecto: \u201cEl lenguaje acad\u00e9mico y profesional (\u2026) cubre (\u2026) ciertos aspectos de lo m\u00e1s ambiguos de las formas planificadas de desarrollo econ\u00f3mico del socialismo de Estado. Si uno traduce esas explicaciones en un lenguaje m\u00e1s simple y m\u00e1s pr\u00e1ctico, uno se percatar\u00e1 que consisten en <em>normalizar relaciones inscritas en una forma de planificaci\u00f3n estatal fundada sobre los intercambios de valor<\/em>. En ese caso, la planificaci\u00f3n no es ni m\u00e1s ni menos experimental que el r\u00e9gimen capitalista. Puede, ciertamente, reducir una serie de gastos superfluos y tensiones. Pero <em>el empleo de m\u00e9todos econom\u00e9tricos no es suficiente ni de lejos para reemplazar, siquiera progresivamente, el equilibrio del valor por un modo nuevo de evaluaci\u00f3n de las necesidades y los usos<\/em>\u201d (<em>Le nouveau L\u00e9viathan<\/em>, 4, pp. 232-233).<\/p>\n<p>Es precisamente ese \u201cequilibrio de valor\u201d el que hay que superar en la verdadera transici\u00f3n socialista, avanzando hacia un modo enteramente nuevo de \u201cevaluaci\u00f3n de las necesidades\u201d, fundado en la producci\u00f3n de valores de uso. Es esa producci\u00f3n de valores de uso la que pasar\u00e1 a ser la reguladora de la econom\u00eda socialista, o lo que es lo mismo, la directa satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas pasa a ser el regulador de esta econom\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Anexo: Historia, biolog\u00eda y dial\u00e9ctica<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLa evoluci\u00f3n del sistema sovi\u00e9tico en la URSS, los choques entre las clases, mal dirigidos y mal regulados por una pol\u00edtica err\u00f3nea y zigzagueante, se traduce en una l\u00ednea quebrada. Esto quiere decir que, por el momento, no podemos definir m\u00e1s que la tendencia general (\u2026) muy bien expresada por la declaraci\u00f3n de Rakovsky como la de la transformaci\u00f3n del Estado proletario con deformaciones burocr\u00e1ticas en un Estado burocr\u00e1tico con restos comunistas. Los camaradas Jomiski, etc., est\u00e1n descontentos con esta definici\u00f3n dial\u00e9ctica, din\u00e1mica, que admite que se podr\u00eda producir en la l\u00ednea quebrada un giro que modificar\u00eda la direcci\u00f3n prevista. El camarada Jomiski exige una definici\u00f3n est\u00e1tica que podr\u00eda tener cabida en un manual y constituir\u00eda un punto fijo all\u00ed donde los hechos reales, los fen\u00f3menos controlados, no lo marcan\u201d<\/em> (L. Trigubov, \u201cLa declaraci\u00f3n de abril y sus consecuencias\u201d (30-7-1930), <em>Cahiers Le\u00f3n Trotsky<\/em>, N\u00b0 6, Par\u00eds, 1980)<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia del siglo XX ha dejado profundas ense\u00f1anzas respecto de la dial\u00e9ctica del desarrollo hist\u00f3rico. Lenin hab\u00eda definido la \u00e9poca abierta con la Primera Guerra Mundial como de \u201ccrisis, guerras y revoluciones\u201d. <em>A priori<\/em>, la \u00e9poca de la transici\u00f3n al socialismo. Sin embargo, esa definici\u00f3n objetiva, absolutamente correcta, no ten\u00eda por qu\u00e9 habilitar una idea mec\u00e1nica por la cual la historia tiene ineluctablemente un final feliz. Al respecto, y contempor\u00e1neamente, Rosa Luxemburgo hab\u00eda terciado con una definici\u00f3n de cu\u00f1o engelsiano: la guerra mundial mostraba que la perspectiva para la humanidad era \u201cel socialismo o la barbarie\u201d. Es dentro de estas coordenadas generales que se deben leer las experiencias anticapitalistas del siglo pasado y los acontecimientos en curso del actual.<\/p>\n<p>Esto viene a cuento porque la comprensi\u00f3n que se tenga de la dial\u00e9ctica del devenir hist\u00f3rico condiciona hasta cierto punto la apreciaci\u00f3n de las sociedades de transici\u00f3n (o, m\u00e1s exactamente, de transici\u00f3n bloqueada o abortada) en el siglo pasado, tanto la ex URSS c\u00f3mo las de la segunda posguerra. La idea de que el tr\u00e1nsito al socialismo era \u201cineluctable\u201d distorsion\u00f3 la manera de apreciar su din\u00e1mica y sus leyes de desarrollo. Un error m\u00e1s grave a\u00fan fue considerarlas de manera completamente ahist\u00f3rica, sobre todo los grupos antidefensistas defensores de la idea del \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d, pero tambi\u00e9n los del capitalismo de Estado.<\/p>\n<p>Parte de este matriz es que se hayan considerado necesariamente de \u201ctransici\u00f3n\u201d todas las econom\u00edas de los pa\u00edses no capitalistas, incluso cuando estaba cada vez m\u00e1s claro que no conduc\u00edan a ning\u00fan socialismo y que su tr\u00e1nsito real era m\u00e1s bien hacia el capitalismo.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n a la vez materialista y dial\u00e9ctica del desarrollo hist\u00f3rico previene contra interpretaciones demasiado vulgares de que por una supuesta \u201cnecesidad hist\u00f3rica\u201d esas experiencias se abrir\u00edan paso, de una u otra manera, en un sentido socialista (a este respecto desarrollamos una extensa pol\u00e9mica con un intelectual del PSTU de Brasil en \u201cNotas sobre <em>Las esquinas peligrosas de la historia<\/em> de Valerio Arcary. El recurso al sustituismo social\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 21, noviembre 2007).<\/p>\n<p>En todas las sociedades esa transici\u00f3n qued\u00f3 bloqueada al ser desplazada la clase obrera del poder (cuando lleg\u00f3 a estarlo). La producci\u00f3n nunca lleg\u00f3 a socializarse realmente; la econom\u00eda pas\u00f3 a estar centralizada por un Estado en manos de la burocracia, y la acumulaci\u00f3n fue sistem\u00e1ticamente dirigida en una direcci\u00f3n opuesta a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas. Por ende, esas sociedades no pueden considerarse como hizo l mayor\u00eda del trotskismo de posguerra, \u201cEstados obreros\u201d.<\/p>\n<p>En cuanto a la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, flaco favor le hace afirmar que como se estaba en \u201cla \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista\u201d, lo que era y es correcto, tales sociedades no pod\u00edan ser otra cosa que \u201cEstados obreros\u201d en diversos grados de \u201cdegeneraci\u00f3n\u201d. El razonamiento es que \u201cen una \u00e9poca en que la contrarrevoluci\u00f3n es burguesa, toda revoluci\u00f3n anticapitalista es socialista\u201d (V. Arcary, cit.). Para Arcary, una apreciaci\u00f3n concreta de la experiencia hist\u00f3rica real de las revoluciones del siglo XX que escape al economicismo y determinismo habitual en las filas del trotskismo del siglo pasado ser\u00eda un ejercicio de \u201cposmodernismo\u201d. Pero las definiciones no puedan estirarse al precio de deformarse totalmente y perder todo contenido. Un auto chocado sigue siendo un auto, pero si es imposible volver a hacerlo funcionar se transforma en chatarra, y es un enga\u00f1o seguir defini\u00e9ndolo como auto cuando ya ha perdido todo atributo de tal. Y una vulgar filosof\u00eda de la historia no puede reemplazar la tarea de dar cuenta de las ense\u00f1anzas del proceso hist\u00f3rico real, a fin de sacar las conclusiones del caso.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica hist\u00f3rica es materialista pero no mec\u00e1nica. Sociedades surgidas de la expropiaci\u00f3n del capitalismo eran, por ende, no capitalistas; la burgues\u00eda fue expropiada y \u00e9sta fue una tarea hist\u00f3rica progresiva. Pero su determinaci\u00f3n no pod\u00eda ser la de Estados \u201cobreros\u201d o de autom\u00e1tica transici\u00f3n al socialismo cuando la clase obrera no tenia ni arte ni parte en el ejercicio del poder, como es el caso de Cuba hasta el d\u00eda de hoy, aun con la presencia de elementos emparentados con los de la transici\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Ninguna supuesta ley hist\u00f3rica o filosof\u00eda de la historia puede resolver por s\u00ed misma el hecho de que la clase obrera no detent\u00f3 el poder y que esas experiencias se terminaran desviando hacia una v\u00eda muerta y de all\u00ed de vuelta al capitalismo. Porque el car\u00e1cter evidentemente anticapitalista de las revoluciones de posguerra no pod\u00eda anular la dial\u00e9ctica que supone la revoluci\u00f3n socialista: un Estado obrero requiere de la clase obrera al frente. Y si esto no ocurre, lo que se desarrolla, as\u00ed sea \u201cinorg\u00e1nicamente\u201d, es otra cosa: una suerte de aborto hist\u00f3rico d\u00f3nde la transici\u00f3n al socialismo queda bloqueada, m\u00e1s all\u00e1 de que sirviera a la acumulaci\u00f3n de experiencias y generara efectivamente conquistas que defender, como sigue siendo el caso hasta hoy de Cuba.<\/p>\n<p>Una analog\u00eda \u00fatil para la comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica es el desarrollo del darwinismo moderno. Entendemos como del mejor cu\u00f1o marxista aprovechar los desarrollos de otras ciencias para iluminar los nudos problem\u00e1ticos del materialismo hist\u00f3rico. Los bi\u00f3logos dial\u00e9cticos Lewontin, Kamin y Rose ofrecen en ese sentido sugerentes criterios metodol\u00f3gicos y epistemol\u00f3gicos: \u201cEs caracter\u00edstico del reduccionismo asignar pesos relativos a distintas causas parciales e intentar evaluar la importancia de cada causa manteniendo constantes todas las dem\u00e1s mientras se hace variar un solo factor. Las explicaciones dial\u00e9cticas, por el contrario, no separan las propiedades de las partes aisladas de las asociaciones que tienen cuando forman conjuntos, sino que consideran que las propiedades de las partes surgen de estas asociaciones. Es decir, de acuerdo con la visi\u00f3n dial\u00e9ctica, las propiedades de las partes y de los conjuntos se codeterminan mutuamente\u201d (Lewontin, Rose y Kamin, <em>No est\u00e1 en los genes<\/em>, Barcelona, 2003, p. 23).<\/p>\n<p>Puede echar luz sobre la singular evoluci\u00f3n de la URSS, por ejemplo, esta observaci\u00f3n de tipo general sobre la mec\u00e1nica del desarrollo: \u201cLa met\u00e1fora m\u00e1s reciente, introducida por primera vez en el siglo XIX, es un singular legado intelectual de Darwin. Es la met\u00e1fora del ensayo y el error, del desaf\u00edo y la respuesta, del problema y su soluci\u00f3n. Seg\u00fan este modelo, los organismos, las sociedades y las especies se enfrentan a problemas que les plantea la naturaleza exterior, independientes de su propia existencia, y reaccionan ensayando soluciones diversas hasta que encuentran una adecuada. El arquetipo es el modelo variacional de la evoluci\u00f3n darwiniana. El mundo exterior plantea problemas de supervivencia y reproducci\u00f3n. Las especies se adaptan probando variantes al azar, los \u2018ensayos\u2019, algunos de los cuales triunfan reproductivamente, difundi\u00e9ndose entre la especies y proporcion\u00e1ndoles una respuesta adaptativa al desaf\u00edo exterior\u201d (\u00eddem, p. 331).<\/p>\n<p>En un sentido similar, para el paleont\u00f3logo estadounidense, ya fallecido, Stephen Jay Gould, el desarrollo natural est\u00e1 pautado por determinaciones materiales pero tambi\u00e9n por imprevistos y circunstancias fortuitas que dirigen las cosas en direcciones no previstas.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas dos d\u00e9cadas mostraron en la biolog\u00eda una pol\u00e9mica creciente contra las concepciones m\u00e1s deterministas, sobre todo en lo referente a la ciencia de la evoluci\u00f3n. Esta recepci\u00f3n, actualizaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n de la teor\u00eda de Darwin sigue un criterio dial\u00e9ctico valioso e instructivo para el abordaje de las experiencias socialistas y anticapitalistas del siglo pasado. Desde ya aclaramos que no somos especialistas en biolog\u00eda ni epistemolog\u00eda, y nos disculpamos por anticipado por posibles imprecisiones que esta reflexi\u00f3n pueda contener.<\/p>\n<p>Un aspecto a rescatar de este corpus es una apreciaci\u00f3n de la din\u00e1mica de la evoluci\u00f3n de la naturaleza que rompe con el mecanicismo ambiente sin perder el terreno material de las cosas.<\/p>\n<p>Es sabido que Darwin romp\u00eda con las teor\u00edas creacionistas, que explicaban la aparici\u00f3n de la vida y las especies como un <em>fiat<\/em> divino, un \u201ch\u00e1gase la vida\u201d sobrenatural. En Darwin, el mecanismo de la evoluci\u00f3n es material: la selecci\u00f3n natural, dependiente de la aptitud adaptativa de las especies a los cambios en el medio ambiente. Darwin es muy enf\u00e1tico en se\u00f1alar que no pod\u00eda haber \u201ceslabones perdidos\u201d: la evoluci\u00f3n no da saltos, afirmaba. Y si hab\u00eda saltos en el registro f\u00f3sil, esto se deb\u00eda simplemente a la insuficiencia de los datos y las investigaciones.<\/p>\n<p>En cambio, Gould recoge algo de la tradici\u00f3n \u201ccatastrofista\u201d para entender las situaciones precisamente catastr\u00f3ficas. \u00bfC\u00f3mo explicar los saltos de registro f\u00f3sil cuando realmente no pueden ser llenados, no porque falten investigaciones sino porque se produjo un real salto evolutivo? Gould desenvuelve la teor\u00eda del \u201cdesarrollo puntuado\u201d, que intentar dar cuenta de los saltos evolutivos. En el curso de la evoluci\u00f3n, contra lo que cre\u00eda Darwin, no todo era gradualismo evolutivo: hab\u00eda verdaderas cat\u00e1strofes que cortan toda una l\u00ednea de desarrollo, incluso cegando toda una \u201ccantera de vida\u201d.<\/p>\n<p>Incluso m\u00e1s: el curso de la historia natural da lugar a toda una serie de desarrollos en paralelo, muchos de los cuales terminan en ninguna parte. Un ejemplo muy conocido es el de los hom\u00ednidos: hubo varias l\u00edneas de desarrollo que pod\u00edan conducir a los humanos modernos. Pero muchas de ellas quedaron, o se desviaron, a v\u00edas muertas. Solamente la que dio lugar al <em>homo sapiens<\/em> se termin\u00f3 afirmando para dar lugar a los humanos modernos. En el fondo, la idea sorprende por su sencillez: el proceso de la historia natural combina elementos de determinaci\u00f3n material y tambi\u00e9n circunstancias no previstas, accidentes hist\u00f3ricos: \u201cLas redes y cadenas de los eventos hist\u00f3ricos son tan intrincados, tan imbuidos de elementos casuales y ca\u00f3ticos, tan irrepetibles en dar lugar a tal multitud de objetos singulares (y singularmente interactuantes), que los modelos est\u00e1ndar de simple predicci\u00f3n y replicaci\u00f3n no se aplican. La historia puede ser explicada con significativo rigor si la evidencia es adecuada, luego de una secuencia de acontecimientos, pero no puede ser predicha con ninguna precisi\u00f3n por anticipado\u201d (S. J. Gould, <em>La riqueza de la vida<\/em>, Vintage, Londres, 2007, p. 210).<\/p>\n<p>Desde ya, esos \u201caccidentes\u201d no ocurren en cualquier terreno sino sobre la base material de las circunstancias determinadas. Accidentes hist\u00f3ricos en eras geol\u00f3gicas diferentes tienen impactos diferentes, y lo propio ocurre con la historia humana: las circunstancias \u201caccidentadas\u201d no tienen las mismas caracter\u00edsticas, ni consecuencias, en la sociedad feudal que en la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo: \u201cLas explicaciones dial\u00e9cticas intentan dar una interpretaci\u00f3n <em>coherente y unitaria, pero no reduccionista<\/em> del universo material. Para los dial\u00e9cticos, el universo es unitario pero est\u00e1 sometido a continuo cambio; los fen\u00f3menos que podemos ver en cada momento son partes de procesos, procesos con historia y un futuro cuyos caminos no est\u00e1n s\u00f3lo determinados por sus unidades constituyentes. Los conjuntos se componen de unidades cuyas propiedades pueden ser descritas, pero la interacci\u00f3n de estas unidades en la construcci\u00f3n de los conjuntos genera complejidades que dan lugar a productos cualitativamente diferentes de las partes que los componen\u201d (Lewontin, Rose y Kamin, cit., p. 23).<\/p>\n<p>Tanto en la naturaleza como en la historia, las cosas no funcionan seg\u00fan un determinismo natural, hist\u00f3rico o social de tipo mec\u00e1nico. No hay automatismo que haga que la sociedad vaya al socialismo, c\u00f3mo tampoco ning\u00fan mecanicismo predeterminado que obligara, por caso, a la burocratizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Rusa. Sobre un terreno material e hist\u00f3rico determinado, esto dependi\u00f3 de la interacci\u00f3n de determinadas fuerzas y peleas socio-pol\u00edticas, que tampoco admiten explicaci\u00f3n <em>a priori<\/em> sino s\u00f3lo <em>a posteriori<\/em>.<\/p>\n<p>El escenario hist\u00f3rico est\u00e1 pautado, y de manera creciente, por la alternativa de socialismo o barbarie hist\u00f3rico-natural, en la que <em>la acci\u00f3n humana tiene un peso hist\u00f3rico relativo cada vez mayor<\/em>: \u201cLa interacci\u00f3n entre el organismo y el medio ambiente est\u00e1 entonces, incluso para los no humanos, lejos de los modelos simplistas ofrecidos por el determinismo biol\u00f3gico. Y esto es especialmente cierto en el caso de nuestra propia especie. Todos los organismos legan al morir un medio ambiente ligeramente modificado a sus sucesores; los humanos, m\u00e1s que ning\u00fan otro, afectan constante y profundamente su medio ambiente, de tal modo que a cada generaci\u00f3n se le presenta un conjunto bastante novedoso de problemas que debe explicar y decisiones que debe tomar; nosotros hacemos nuestra propia historia, aunque bajo circunstancias que no han sido elegidas por nosotros mismos (\u2026) \u00c9ste es el motivo por el que la \u00fanica cosa sensata que se puede decir sobre la naturaleza humana es que est\u00e1 \u2018en\u2019 esa misma naturaleza la capacidad de construir su propia historia. La consecuencia de la construcci\u00f3n de esa historia es que los l\u00edmites de la naturaleza humana de una generaci\u00f3n se vuelven irrelevantes para la siguiente\u201d (\u00eddem, p. 25).<\/p>\n<p>De all\u00ed tambi\u00e9n que la entrada en la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista no ten\u00eda forma de garantizar por s\u00ed misma que las revoluciones anticapitalistas de la segunda posguerra fueran indefectiblemente socialistas, o que la transici\u00f3n fuera necesariamente al socialismo. Se trata de revoluciones anticapitalistas y econom\u00edas no capitalistas, sin duda. Pero el desarrollo hist\u00f3rico en todo el decurso del siglo pasado muestra que no todos los caminos revolucionarios <em>deben<\/em> conducir al socialismo. Est\u00e1 la posibilidad de que los procesos aborten y vayan a v\u00edas muertas.<\/p>\n<p>Es este criterio materialista, pero no determinista, el que desarrolla lo mejor de la biolog\u00eda dial\u00e9ctica actual y tambi\u00e9n los estudios de Gould: \u201c<em>La historia incluye demasiado caos, o extrema dependencia en peque\u00f1as e inconmensurables diferencias en las condiciones iniciales<\/em>, llevando a resultados masivamente distintos basados en peque\u00f1as y desconocidas disparidades en los puntos de comienzo. Y <em>la historia incluye mucha contingencia<\/em>, o la configuraci\u00f3n del presente como resultado de una larga cadena de impredecibles estados anteriores, <em>en vez de determinaci\u00f3n inmediata por leyes ahist\u00f3ricas de la naturaleza<\/em> (\u2026) Los humanos emergieron como un resultado fortuito y contingente de miles de eventos vinculados, dentro de los cuales uno de ellos podr\u00eda haber ocurrido de otra manera y llevado la historia a una v\u00eda alternativa que nunca hubiera dado lugar al [desarrollo humano] consciente (\u2026) Esta visi\u00f3n es altamente contradictoria con el determinismo convencional de los modelos de la ciencia occidental\u201d (S. J. Gould, cit., p. 211).<\/p>\n<p>Como a nuestro juicio la dial\u00e9ctica es una sola, hist\u00f3rica y natural, las evoluciones recientes algo tienen para decirnos acerca de la aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socialista en el siglo XXI. Y la primera lecci\u00f3n es que <em>no podemos reposar pl\u00e1cidamente sobre las \u201cleyes de la historia\u201d: si no hay una lucha consciente, si no est\u00e1 la clase obrera peleando conscientemente, el proceso no va al socialismo<\/em>. Y esta condici\u00f3n vale asimismo para la transici\u00f3n socialista. Y en lo metodol\u00f3gico, lo que nos plantea el curso hist\u00f3rica del siglo XX es ir de las formulaciones te\u00f3ricas a priori, de los esquemas hist\u00f3rico-universales, al an\u00e1lisis de las experiencias concretas de transici\u00f3n iniciada pero fallida y volver a generalizar a partir de ellas. Ya dec\u00eda muy bien Gould en su propio terreno que \u201cpara entender los eventos y generalizar las v\u00edas de desarrollo de la vida, debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de los principios de la teor\u00eda evolutiva, al examen paleontol\u00f3gico de las contingencias de la historia de la vida en nuestro planeta\u201d (\u00eddem, p. 221).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Los problemas de la acumulaci\u00f3n socialista<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>4.1 El car\u00e1cter del giro stalinista<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cLos principios b\u00e1sicos acertados, como son las resoluciones de la 16\u00aa Conferencia del partido sobre la industrializaci\u00f3n y la colectivizaci\u00f3n, <\/em>en las condiciones de administraci\u00f3n burocr\u00e1tica<em>, cuando la clase es suplantada por los bur\u00f3cratas convertidos en un sector gobernante aislado, <\/em>no contribuyen a impulsar, sino a frustrar<em> la construcci\u00f3n socialista\u201d <\/em>(Carta de los Cuatro, \u201cNosotros exigimos\u201d, Rakovsky, Kosior, Muralov y Kasparova, abril 1930).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo caracterizar el giro estalinista de finales de los a\u00f1os 20 a la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo y la industrializaci\u00f3n acelerada? <em>A priori<\/em>, se trataba de medidas \u201cizquierdistas\u201d: del \u201ccampesinos, enriqu\u00e9zcanse\u201d de los a\u00f1os anteriores se pasaba a la \u201cliquidaci\u00f3n del <em>kulak<\/em> en cuanto clase\u201d, y del crecimiento industrial a \u201cpaso de tortuga\u201d a un ritmo brutal de crecimiento. En apariencia, las medidas apuntaban al reforzamiento de la econom\u00eda de la transici\u00f3n y de la dictadura proletaria, liquidando el peligro que hab\u00eda implicado la orientaci\u00f3n derechista anterior. El historiador trotskista Pierre Brou\u00e9 da cuenta de las discusiones que se abrieron a ra\u00edz del giro de Stalin en la Oposici\u00f3n de Izquierda.<\/p>\n<p>Esta circunstancia produjo la m\u00e1s grave divisi\u00f3n en las filas de la Oposici\u00f3n de Izquierda, con un sector que cre\u00eda que las medidas industrializadoras de Stalin apuntaban al \u201cfortalecimiento autom\u00e1tico de las posiciones de la clase obrera\u201d. As\u00ed tuvo lugar la ruptura de Preobrajensky, Radek y Smilga, que se pasaron a la fracci\u00f3n stalinista. La pol\u00e9mica giraba alrededor de si el giro de Stalin servir\u00edan, aun a pesar de su car\u00e1cter burocr\u00e1tico, para reforzar la econom\u00eda de la transici\u00f3n, o si m\u00e1s bien se inauguraba una din\u00e1mica de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. La mayor\u00eda de la oposici\u00f3n encabezada por Trotsky resisti\u00f3: la clave del car\u00e1cter de estas medidas era qui\u00e9n y c\u00f3mo las llevar\u00eda adelante.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay dos elementos a destacar. El primero es que las medidas fueron tomadas de manera fren\u00e9tica: el campo ruso qued\u00f3 lisa y llanamente destruido por d\u00e9cadas. La manera en que se llev\u00f3 a cabo la colectivizaci\u00f3n nada tuvo que ver con lo postulado por la tradici\u00f3n de Marx y Engels y el propio bolchevismo: la asimilaci\u00f3n voluntaria a las formas de la producci\u00f3n social en el campo por los peque\u00f1os propietarios. Para colmo, el ritmo furioso de la industrializaci\u00f3n no tuvo reparos en recurrir a los m\u00e1s draconianos m\u00e9todos de explotaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Todo esto ocurr\u00eda, adem\u00e1s, en un escenario muy preciso: cualquier atisbo de democracia obrera hab\u00eda sido liquidado; la clase obrera, a todos los efectos pr\u00e1cticos, hab\u00eda quedado fuera del poder; los organismos de representaci\u00f3n de masas, completamente vaciados; la Oposici\u00f3n de Izquierda, en el destierro, la prisi\u00f3n o el exilio&#8230;<\/p>\n<p>Pero estas circunstancias, de tipo <em>pol\u00edtico-social<\/em>, tendr\u00edan inmensas consecuencias <em>econ\u00f3micas<\/em>: la apropiaci\u00f3n del sobre-producto social, de la plusval\u00eda estatizada, pas\u00f3 a estar absolutamente bajo el control de la burocracia, inaugur\u00e1ndose as\u00ed lo que podemos llamar el per\u00edodo de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Trotsky lleg\u00f3 a decir que \u201choy la econom\u00eda sovi\u00e9tica <em>no es monetaria ni planificada. Es una econom\u00eda casi puramente burocr\u00e1tica<\/em>. La industrializaci\u00f3n exagerada y desproporcionada socav\u00f3 las bases de la econom\u00eda agr\u00edcola. El campesinado trat\u00f3 de hallar la salvaci\u00f3n en la colectivizaci\u00f3n. La experiencia no tard\u00f3 en demostrar que <em>la colectivizaci\u00f3n desesperada no es colectivizaci\u00f3n socialista<\/em>. El posterior derrumbe de la econom\u00eda agr\u00edcola fue un duro golpe para la industria. Los ritmos aventureros y exagerados exigieron intensificar a\u00fan m\u00e1s la presi\u00f3n sobre el proletariado. La industria, liberada del control material del productor, adquiri\u00f3 un car\u00e1cter suprasocial, vale decir, burocr\u00e1tico. El resultado fue que <em>perdi\u00f3 capacidad de satisfacer las necesidades humanas<\/em>\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa degeneraci\u00f3n de la teor\u00eda y la teor\u00eda de la degeneraci\u00f3n\u201d, 29-4-1933, en <em>Escritos<\/em>, IV, 2).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: en manos de la burocracia, medidas a primera vista \u201cizquierdistas\u201d sirvieron para sentar los primeros mojones de una acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.2 La colectivizaci\u00f3n forzosa y la industrializaci\u00f3n acelerada. Una acumulaci\u00f3n de Estado<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cNo es dif\u00edcil adivinar cu\u00e1n seductores son para la burocracia la colectivizaci\u00f3n total y los mayores ritmos de industrializaci\u00f3n. Ampliar\u00edan el ej\u00e9rcito de la burocracia, aumentar\u00edan su parte en la renta nacional y fortalecer\u00edan su poder sobre las masas\u201d<\/em> (Carta de los Cuatro).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La industrializaci\u00f3n tom\u00f3 una serie de rasgos que no perder\u00eda pr\u00e1cticamente hasta el derrumbe de la ex URSS. Uno de las fundamentales fue la prioridad absoluta dada al sector I, de bienes de producci\u00f3n, en detrimento del sector II, de bienes de consumo.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, <em>prima facie<\/em> parec\u00eda plausible que para avanzar en la acumulaci\u00f3n y lograr una reproducci\u00f3n ampliada de la econom\u00eda no alcanzaba solamente en la dotaci\u00f3n de capital fijo heredado del zarismo, previo a la guerra mundial. Se requer\u00eda con urgencia una renovaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de escala. Tambi\u00e9n presionaba el cerco imperialista y los tambores de guerra que sonaban casi desde el comienzo de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>Tales fueron las excusas de la burocracia para el orden de prioridades que se le dio a los planes quinquenales. Pero aqu\u00ed surgieron problemas marcados desde el comienzo mismo por la Oposici\u00f3n liderada por Trotsky, que ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de esos condicionamientos.<\/p>\n<p>Si la revoluci\u00f3n socialista ten\u00eda alg\u00fan sentido para las masas explotadas y oprimidas, deb\u00eda establecer al menos una tendencia en el mejoramiento de su nivel de vida. No era ni es correcto defender \u2013como lo hizo Mandel en la segunda posguerra\u2013 que todo per\u00edodo de acumulaci\u00f3n primitiva, fuera capitalista o socialista, <em>deb\u00eda<\/em> operar sobre la base de las privaciones de las masas, y que ello \u201cno ten\u00eda nada particularmente antisocialista\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, en un pa\u00eds atrasado, incluso en un proceso de aut\u00e9ntica transici\u00f3n socialista, no puede dejar de haber privaciones. Pero \u00e9stas requieren de <em>dos condiciones ausentes<\/em> en los a\u00f1os 30 en la ex URSS: el <em>consentimiento<\/em> de estas mismas masas de privarse para acumular, y que esta acumulaci\u00f3n sirviera a las generaciones futuras. Sin estas condiciones ineludibles, el \u201cahorro forzoso\u201d que inevitablemente plantea la acumulaci\u00f3n socialista en sus primeros pasos se transforma en lisa y llana explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Preobrajensky era consciente de este dram\u00e1tico problema al se\u00f1alar que \u201cesta <em>expansi\u00f3n cuantitativa de las relaciones socialistas<\/em>, desde que requiere de una cierta parte del sobreproducto social de la econom\u00eda estatal y <em>subordina el crecimiento de los salarios en funci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n<\/em>, limita el crecimiento de la calidad de las relaciones socialistas y <em>mantiene<\/em> <em>una brecha entre el nivel de los salarios y el valor de la fuerza de trabajo<\/em>\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>, p. 73).<\/p>\n<p>Pero aun en medio de todas las dificultades y privaciones, debe afirmarse al menos una <em>tendencia<\/em> al mejoramiento del nivel de vida. Si tal no ocurre, lo que se termina imponiendo es una apreciaci\u00f3n \u201cracionalizada\u201d de la econom\u00eda donde su car\u00e1cter de \u201ctransici\u00f3n socialista\u201d s\u00f3lo se sostiene como expresi\u00f3n de deseos, petici\u00f3n de principios o directamente un fetiche ideol\u00f3gico sin correlato pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Tampoco vale la acusaci\u00f3n del estalinismo de que los reclamos planteados por la Oposici\u00f3n de Izquierda eran \u201ccorporativos\u201d. Lo mismo, dicho sea de paso, repite hoy la Central de Trabajadores de Cuba en defensa del plan del gobierno de Ra\u00fal Castro de dejar en la calle un mill\u00f3n de trabajadores&#8230;<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 significado tiene la sistem\u00e1tica opci\u00f3n por la rama I de la producci\u00f3n? Comencemos aclarando que Trotsky ten\u00eda una posici\u00f3n distinta a la de impulsar el desarrollo de la industria pesada <em>fuera de toda medida<\/em>. Acusado de \u201csuperindustrialista\u201d en los a\u00f1os 20 por haber sido el primero en plantear el problema de la industrializaci\u00f3n y la planificaci\u00f3n, ante el giro stalinista de industrializaci\u00f3n a marcha forzada en los 30 expres\u00f3 la preocupaci\u00f3n de <em>no romper las elementales proporcionalidades<\/em> entre las ramas econ\u00f3micas, algo clave <em>para no descuidar el nivel de vida de las masas<\/em>. Desde el principio sostuvo que el \u201c\u00f3ptimo\u201d del crecimiento no era la obtenci\u00f3n a toda costa de su potencial \u00edndice m\u00e1ximo, sino aquel que respetara esos criterios: \u201cPrestar atenci\u00f3n al uso, dos veces en una misma p\u00e1gina, de la palabra \u2018equilibrio\u2019. Hay quienes piensan que esta palabra s\u00f3lo fue usada por Bujarin y sus \u2018derechistas\u201d (Alec Nove, <em>Escritos sobre Trotsky y la Oposici\u00f3n de Izquierda<\/em>).<\/p>\n<p>Otra tara de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, como hemos visto, es la <em>prioridad absoluta de la cantidad en desmedro de la calidad<\/em>. Aqu\u00ed, adem\u00e1s de la baja productividad general de la econom\u00eda que ten\u00eda por consecuencia, estaba el total desconocimiento por los intereses de los consumidores (mayormente los mismos trabajadores) y la satisfacci\u00f3n de sus necesidades.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Rakovsky insisti\u00f3 en este punto: \u201cEra una producci\u00f3n pr\u00e1cticamente sin control de calidad. Seg\u00fan Rakovsky, \u2018no estamos hablando de defectos espec\u00edficos, sino de una <em>fabricaci\u00f3n sistem\u00e1tica de productos defectuosos<\/em>\u2019\u201d (en R. Paulino, cit., p. 133).<\/p>\n<p>Trotsky agregar\u00e1 agudamente: \u201cCuanto m\u00e1s avance [la producci\u00f3n], mayor ser\u00e1 el choque con el problema de la calidad, y a \u00e9ste escapa la burocracia como a una sombra. La producci\u00f3n parece marcada por el sello gris de la indiferencia. En la econom\u00eda nacionalizada, <em>la calidad supone la democracia de los productores y los consumidores, la libertad de iniciativa y de cr\u00edtica<\/em>; todo esto es incompatible con el r\u00e9gimen totalitario del miedo, la mentira y el paneg\u00edrico\u201d (\u00eddem, p. 135).<\/p>\n<p>Estos rasgos concretos de la industrializaci\u00f3n burocr\u00e1tica se\u00f1alan una desnaturalizaci\u00f3n del proceso de acumulaci\u00f3n socialista. Como la burocracia no ten\u00eda t\u00edtulos de propiedad formales, no le quedaba otra opci\u00f3n que acumular en cuanto que Estado: <em>sus intereses aparecen identificados o fusionados con los del Estado<\/em>, en condiciones en que el Estado no est\u00e1 realmente en manos de los trabajadores.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por el reforzamiento de un Estado que ha dejado de ser obrero o est\u00e1 en tren de dejar de serlo es entonces una funci\u00f3n de <em>su propio<\/em> reforzamiento como la \u00fanica capa social privilegiada y dominante en la ex URSS.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, <em>acumulaci\u00f3n de Estado no equivale a acumulaci\u00f3n socialista<\/em>: \u201cEn una atribuci\u00f3n de recursos que se tornar\u00eda un patr\u00f3n en la ex URSS por d\u00e9cadas, ya durante el primer Plan Quinquenal los sectores de la industria pesada, energ\u00eda e infraestructura de transportes recibir\u00edan la m\u00e1xima prioridad, absorbiendo el 78% del total de las inversiones (\u2026) Las altas tasas de inversi\u00f3n en el sector de bienes de producci\u00f3n, que solamente pod\u00edan ser alcanzadas por un <em>inmenso ahorro forzado<\/em>, es otro elemento explicativo para los niveles de crecimiento tan elevados. La prioridad absoluta de lo que Marx llam\u00f3 el sector I de la econom\u00eda implic\u00f3 desvalorizar la industria liviana, como tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de viviendas populares. Esto se torn\u00f3 en un patr\u00f3n hist\u00f3rico en la econom\u00eda de la ex URSS, imponiendo todo tipo de carencias, sacrificios y restricciones tanto para los campesinos (\u2026) como en las ciudades, d\u00f3nde faltaba de todo, comenzando con la vivienda\u201d (\u00eddem, pp. 122 y 126).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Paulino no puede con su genio deutscheriano y, a pesar de esta v\u00edvida descripci\u00f3n, tomada de los estudios de Moshe Lewin, termina justificando al stalinismo a cuenta de la llamada \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d: \u201cEl crecimiento acelerado tambi\u00e9n fue posible gracias a la explotaci\u00f3n de los m\u00fasculos y los nervios de la clase trabajadora, en niveles tal vez s\u00f3lo comparables con los primeros tiempos del capitalismo. Toda una generaci\u00f3n fue penalizada para garantizar la industrializaci\u00f3n y la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds en tiempo r\u00e9cord. Como durante la acumulaci\u00f3n primitiva capitalista, lo que se dio en parte fue el sacrificio de una generaci\u00f3n, que construye la riqueza y el equipamiento social que ser\u00e1 heredado por las generaciones siguientes\u201d (\u00eddem, p. 127).<\/p>\n<p>Esto es un verdadero sofisma: no fueron las \u201cgeneraciones siguientes\u201d las principales beneficiadas por el sacrificio de la generaci\u00f3n de sus padres y abuelos, sino la burocracia stalinista. El \u201cahorro forzoso\u201d, al servicio de la acumulaci\u00f3n en el sector I y fuente de todo tipo de carencias, sacrificios y restricciones a las masas laboriosas, no implicaba entonces una acumulaci\u00f3n que progresa en sentido socialista sino una acumulaci\u00f3n <em>burocr\u00e1tica o de Estado<\/em>.<\/p>\n<p>Esta forma de acumulaci\u00f3n transform\u00f3 en supuesta \u201cley\u201d una particular relaci\u00f3n entre el sector I y el II de la producci\u00f3n. Las proporciones fueron las siguientes: en 1928, el sector I ocupaba el 39,5% de la producci\u00f3n y el II el 60,5%; en 1940, el I, 61,2% y el II, 38,8%; en 1965, el I, 74,1% y el II 25,9%, y en 1973, el I, 73,7% y el II, 26,3%, seg\u00fan datos de Nove (<em>El sistema<\/em>\u2026, cit., p. 468).<\/p>\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, tambi\u00e9n Moreno hac\u00eda una aguda descripci\u00f3n del funcionamiento de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, en este caso referido a la acumulaci\u00f3n de stocks y a la irracionalidad de su manejo: \u201cUna de las leyes [econ\u00f3micas] de todos los estados obreros [burocr\u00e1ticos] es el stock. Se hace stock de todo, incluyendo la mano de obra. Todo gerente dice: \u2018En mi f\u00e1brica necesito mil obreros. Voy a ver si logro convencer al bur\u00f3crata que me den plata para tres mil obreros\u2019. Justo al rev\u00e9s del capitalista. \u00bfPor qu\u00e9? Para cuando llega la fecha del cumplimiento del plan. El plan se cumple por mes. Entonces, el primero de mes, el bur\u00f3crata llama al gerente y le dice: \u2018\u00bfY? \u00bfMe vas a cumplir?&#8230; [Y el gerente piensa]: \u2018\u00a1Vas a ver si te lo cumplo o no te lo cumplo! Te lo cumplo cuando quiero, porque ya te enga\u00f1\u00e9 cuando hiciste el plan: logr\u00e9 convencerte de que s\u00f3lo puedo producir con tres mil obreros, y yo con mil trabajo tranquilo\u2019. Entonces hacen stock de mano de obra. Lo mismo hace con la materia prima. (\u2026) Est\u00e1 invertida directamente la proporci\u00f3n, en relaci\u00f3n al mundo capitalista. En el mundo capitalista, de toda la materia prima que hay en un pa\u00eds, una tercera parte est\u00e1 en stock. En cambio, en los estados obreros (\u2026) las dos terceras partes de todo lo que se produce est\u00e1n en stock. Entonces, hay carencia de todo, porque todo est\u00e1 stockeado. Todo el mundo junta y junta para poder cumplir el plan (\u2026). Todo sector burocr\u00e1tico de la producci\u00f3n es m\u00e1s importante cuando le toca una inversi\u00f3n m\u00e1s grande. Presten atenci\u00f3n a eso. Una f\u00e1brica o un sector burocr\u00e1tico, una rama, un ministerio econ\u00f3mico, son m\u00e1s importantes cuando tienen mayor cantidad de inversiones del plan. Entonces, todo plan es una pelea infernal de todas las f\u00e1bricas por pedir inversiones. Maniobran de todas las maneras para pedir inversiones. Cuando se hace el plan cada cinco a\u00f1os, hay una verdadera pelea para ver a qui\u00e9n le toca m\u00e1s inversiones. Es una lucha: \u2018Nosotros necesitamos mucha plata, tenemos que ampliar la f\u00e1brica, comprar m\u00e1quinas, hacer nuevo un edificio, etc.\u2019 Y los otros tambi\u00e9n vienen a pedir. El plan es un despelote, una pelea infernal alrededor de las inversiones. Tienen tal man\u00eda por las inversiones, que eso ha liquidado la divisi\u00f3n del trabajo. Esta pelea interburocr\u00e1tica hace que cualquier f\u00e1brica produce cualquier cosa (\u2026) en el af\u00e1n de que haya inversiones, la f\u00e1brica de s\u00e1banas resuelve (\u2026) hacer un tipo de lavarropas especial (\u2026) se producen monstruosidades (\u2026) Hay once ministerios que producen heladeras (\u2026) Como ustedes ven, es lo contrario de la divisi\u00f3n de tareas. Hay una tendencia a hacer lo m\u00e1s que se pueda, y cada f\u00e1brica, si puede, hace de todo, para pedir inversiones\u201d (N. Moreno, en selecci\u00f3n de citas para el Seminario de la transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Pasemos a la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo. Sobran estudios que refieren al desastre que signific\u00f3 para la producci\u00f3n agraria y el campesinado en general, no s\u00f3lo las capas privilegiadas, desde el sacrificio de millones de cabezas de ganado antes que entregarlas al Estado hasta la muerte por hambrunas \u2013los peores a\u00f1os fueron 1932 y 33\u2013 de seis millones de campesinos.<\/p>\n<p>Con semejante destrucci\u00f3n de fuerzas productivas, hasta la d\u00e9cada del 60 el campo ruso no pareci\u00f3 recuperarse de este desastre: \u201cHasta el 1\u00b0 de octubre de 1929, apenas el 7,3% de las parcelas campesinas hab\u00edan sido colectivizadas, a un ritmo relativamente lento. Sin embargo, despu\u00e9s de eso se oper\u00f3 un giro radical: \u201813,2% el 1\u00b0 de diciembre; 20,1% el 1\u00b0 de enero de 1930; 34,7% el 1\u00b0 de febrero del mismo a\u00f1o; 50% el 20 del mismo mes; 58,6% el 1\u00ba de marzo [\u2026]. En un espacio de apenas cinco meses, entre octubre de 1929 y febrero de 1930, aproximadamente el 60% de los campesinos pobres fueron agrupados compulsivamente en organizaciones colectivas de producci\u00f3n. Al final de 1935, el 98% de los atrasados <em>mujiks <\/em>estaban trabajando <em>a la fuerza<\/em> en formas colectivas de producci\u00f3n. [Se trat\u00f3] de una completa ausencia de l\u00edmites\u2019 (Moshe Lewin, 1985). Una verdadera locura por la magnitud de las transformaciones impuestas desde arriba, por el esp\u00edritu de aventura, por el puro voluntarismo (\u2026) y que ser\u00e1 la caracter\u00edstica de los grandes planes quinquenales de la d\u00e9cada de 1930 (\u2026). Los campesinos reaccionar\u00e1n a la colectivizaci\u00f3n forzada a trav\u00e9s de rebeliones armadas contra los representantes del gobierno del PCUS (solamente durante 1930 ocurrieron 14.000 revueltas, rebeliones o manifestaciones de masa contra el r\u00e9gimen, con la participaci\u00f3n de cerca de 2,5 millones de campesinos), destruyendo los stocks de cereales, el equipamiento, chacinando el ganado, incendiado las instalaciones y propiedades. El stalinismo no procedi\u00f3 simplemente a eliminar una camada de los campesinos ricos; desencaden\u00f3 una violencia indiscriminada y sin precedentes contra la gran masa de los campesinos pobres y medios que se negaban a entregar sus tierras, a \u2018colectivizarse\u2019 obligatoriamente\u201d (R. Paulino, cit., p. 117).<\/p>\n<p>No ha de ser muy \u201cprogresiva\u201d, mucho menos socialista, una orientaci\u00f3n que, para colmo contra la voluntad de la masa del campesinado, destruye fuerzas productivas en vez de desarrollarlas. En efecto, en la producci\u00f3n de cereales, el nivel de 1928 s\u00f3lo ser\u00e1 vuelto a alcanzar en 1939. Por otra parte, durante el primer Plan Quinquenal, los reba\u00f1os de ganado fueron reducidos en m\u00e1s de un 50%, y todav\u00eda para 1940 no se hab\u00edan recuperado. Y varios estudios serios plantean que, en plena d\u00e9cada de los 80, la productividad del campo ruso era entre un 10 y a lo m\u00e1ximo un 20% de la del agro estadounidense.<\/p>\n<p>Respecto de esta comparaci\u00f3n, observa Moreno: \u201cEn el campo, todos los males de la producci\u00f3n rusa se dan much\u00edsimo peor, la producci\u00f3n es extensiva y cada vez rinde menos. Hay un rendimiento decreciente, igual que en todo el resto de la econom\u00eda, pero mucho m\u00e1s grave. Por ejemplo, en la URSS las semillas de trigo insumen el 16.5% de la producci\u00f3n de trigo. Es decir, si se consigue 100 de cultivo, 16,5% se debe destinar a semillas. En EE.UU., es el 4%. \u00a1Cuatro veces m\u00e1s en la URSS! (\u2026) Est\u00e1 el problema de los terrenitos que les dan a los campesinos. Estos terrenitos significan el 3% de todas las tierras de Rusia. El 97% est\u00e1 en manos de los koljoses y los sovjoses. \u00a1Pero estos terrenitos producen entre el 40 y el 60% de muchos cultivos! (\u2026) La papa y la remolacha son los grandes cultivos de los estados del Este de Europa; son tradicionales, son las grandes comidas populares. En las parcelas individuales, rinde 4,7 toneladas por hect\u00e1rea, contra 1,6 toneladas en los koljoses y los sovjoses. \u00a1Tres veces m\u00e1s!\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario de la transici\u00f3n). Vale la pena comparar esta diferencia de productividad de la peque\u00f1a producci\u00f3n privada y las parcelas estatales con lo que ocurre al respecto hoy en Cuba (ver el trabajo de M. Yunes en esta edici\u00f3n).<\/p>\n<p>En el fondo, lo que est\u00e1 en juego es el car\u00e1cter mismo de las formas de propiedad que puso en marcha la colectivizaci\u00f3n. La propiedad privada del campo es una forma heredada del capitalismo; el programa socialista revolucionario es la socializaci\u00f3n de la tierra. Cuando los bolcheviques asumieron el poder lo hicieron con un \u201ccompromiso\u201d con las masas campesinas peque\u00f1oburguesas. Por esto mismo, la estatizaci\u00f3n de la tierra se hizo bajo la forma de usufructo \u201cperpetuo\u201d por los campesinos.<\/p>\n<p>C\u00f3mo transici\u00f3n a la socializaci\u00f3n, es conocida la insistencia de Lenin en sus \u00faltimos a\u00f1os en las formas cooperativas de producci\u00f3n agraria. Ahora bien: \u00bfqu\u00e9 forma social es la cooperativa agraria <em>forzosa<\/em>? Si la propiedad ya hab\u00eda sido estatizada, no implic\u00f3 un cambio de status en ese sentido. Es verdad que hab\u00eda que tomar medidas frente al <em>lock out<\/em> del campo a las ciudades a finales de los a\u00f1os 20. Pero presentar la colectivizaci\u00f3n del estalinismo como una medida \u201csocialista\u201d es ir demasiado lejos, como advirtiera Trotsky.<\/p>\n<p>Rakovsky iba a\u00fan m\u00e1s lejos: hablaba de \u201cseudocooperativas\u201d, dando a entender que se trataba de una forma en apariencia an\u00e1loga a las verdaderas cooperativas pero que adoptaban un contenido distinto: ni eran consentidas por sus propios participantes, ni su sobreproducto era apropiado realmente por la clase obrera (o los campesinos pobres y medios). Por lo tanto, serv\u00edan al fondo de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica y no realmente a la transici\u00f3n socialista, ya que \u201cdetr\u00e1s de la ficci\u00f3n del propietario koljosiano, el problema es que los trabajadores koljosianos <em>no trabajan para s\u00ed mismos\u201d <\/em>(en Luis Paredes, \u201cLas \u2018Cartas de Astrak\u00e1n\u2019\u201d, en <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 21)<\/p>\n<p>Para tener una medida gr\u00e1fica del desastre que signific\u00f3 la colectivizaci\u00f3n burocr\u00e1tica, veamos algunos datos: \u201cLa violencia ejercida contra los campesinos permiti\u00f3 al stalinismo experimentar, ejercitar, los m\u00e9todos de terror indiscriminado que posteriormente ser\u00edan aplicados contra otros grupos sociales que se opusiesen al r\u00e9gimen. El Estado sovi\u00e9tico bajo el liderazgo de Stalin hab\u00eda declarado <em>una verdadera guerra contra toda una naci\u00f3n de peque\u00f1os productores<\/em>. Nicolas Werth estima que en este proceso m\u00e1s de dos millones fueron deportados para regiones des\u00e9rticas e inh\u00f3spitas del Norte o de Asia Central (1.800.000 s\u00f3lo en 1930-1931); seis millones de campesinos murieron de hambre y centenares de miles perdieron la vida durante la deportaci\u00f3n. Tales n\u00fameros dan una medida aproximada de la tragedia humana que fue \u2018el gran asalto\u2019 contra los campesinos (\u2026) Lo que hizo el r\u00e9gimen de Stalin fue expropiar a los campesinos aquello que la Revoluci\u00f3n les hab\u00eda concedido, <em>rompiendo, entonces, el acuerdo hecho en 1917<\/em>. En una evaluaci\u00f3n posterior del proceso como un todo, Trotsky se\u00f1ala que la colectivizaci\u00f3n en s\u00ed no era cuestionable, pero s\u00ed los <em>m\u00e9todos<\/em> <em>de terror ciego e irresponsables<\/em> con que fue realizada\u201d (R. Paulino, cit., p. 119).<\/p>\n<p>Dando un paso m\u00e1s, hay que decir que esos m\u00e9todos la terminaron <em>desnaturalizando completamente, quit\u00e1ndole todo car\u00e1cter progresivo<\/em>. Por ende, la caracterizaci\u00f3n de este giro como una \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d, se\u00f1alada por Trotsky pero desarrollada hasta la caricatura por Isaac Deutscher, queda <em>cuestionada<\/em>: \u201c[Durante los a\u00f1os 30] la masiva liquidaci\u00f3n de todo resto del viejo proletariado [de 1917] hab\u00eda comenzado. La escala real de la represi\u00f3n estalinista de 1930-1956 es todav\u00eda desconocida. David Rousset la estima entre 7 y 8 millones de personas, de los cuales 1 mill\u00f3n de miembros del partido y j\u00f3venes comunistas fueron ejecutados entre 1935 y 1941. Es necesario agregar a esto varias decenas de millones deportados a los campos. El resultado de la represi\u00f3n y de la industrializaci\u00f3n stalinista extensiva (\u2026) fue la constituci\u00f3n de <em>una nueva clase obrera<\/em>, que no ten\u00eda la experiencia de sus predecesores, una clase <em>de extracci\u00f3n campesina, sujeta a inhumanas condiciones de vida y trabajo, a una represi\u00f3n omnipresente, totalmente atomizada<\/em> (\u2026) \u00bfC\u00f3mo uno podr\u00eda imaginar que la \u2018revoluci\u00f3n social\u2019 pod\u00eda sobrevivir \u2018en la conciencia de las masas laboriosas\u2019 (\u2026) Trotsky hubiera indudablemente corregido esto si hubiera sido capaz de revisar su caracterizaci\u00f3n luego del resultado de la guerra\u201d (Jan Malewski, \u201cAnalizando la sociedad de la mentira desconcertante\u201d, IV Online, octubre 2000).<\/p>\n<p>A esta derrota de la clase obrera de la generaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y la emergencia de una nueva, sin esa tradici\u00f3n, se suma la liquidaci\u00f3n f\u00edsica de la generaci\u00f3n revolucionaria de Octubre en general y de la Oposici\u00f3n de Izquierda en particular, cuesti\u00f3n que merece un tratamiento espec\u00edfico que no desarrollaremos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.3 \u00bfHasta qu\u00e9 punto se desarrollaron las fuerzas productivas en los a\u00f1os 30?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cRecordamos que un periodista oficioso nos explic\u00f3 en ese momento [comienzos de los a\u00f1os 30] que la falta de leche para los ni\u00f1os se deb\u00eda a la falta de vacas y no a los defectos del sistema socialista\u201d <\/em>(Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una discusi\u00f3n conexa a la anterior y verdaderamente importante es hasta qu\u00e9 punto estas medidas desarrollaron las fuerzas productivas en la ex URSS. Hay dos elementos de importancia en favor de la tesis de que, pese a todo, ese desarrollo efectivamente tuvo lugar.<\/p>\n<p>Por una parte, en los a\u00f1os 30, el contraste entre los fabulosos \u00edndices de crecimiento de la ex URSS respecto de la econom\u00eda mundial capitalista en plena Gran Depresi\u00f3n fue muy notorio. Desde ya, el stalinismo hizo un uso pol\u00edtico de este hecho transitorio para justificar sus orientaciones de \u201cdesconexi\u00f3n\u201d del mercado mundial y la pr\u00e9dica de los \u201c\u00e9xitos\u201d del socialismo en un solo pa\u00eds. Pero es innegable que hubo un fuerte desarrollo de ramas productivas y otras transformaciones en sentido de modernizaci\u00f3n del pa\u00eds, que sali\u00f3 de este \u201cexperimento\u201d con un car\u00e1cter urbano que no ten\u00eda, como lo se\u00f1ala Moshe Lewin en <em>El siglo sovi\u00e9tico. <\/em><\/p>\n<p>Trotsky mismo destaca estos aspectos en el cap\u00edtulo inicial de <em>La Revoluci\u00f3n Traicionada<\/em>, titulado \u201cLo obtenido\u201d, donde marcaba el contraste con el estado de la econom\u00eda capitalista en la \u00e9poca de la Gran Depresi\u00f3n. En los a\u00f1os 30 la urbanizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n de la ex URSS fue categ\u00f3rica, y el proceso continu\u00f3 en las d\u00e9cadas del 50 y 60.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el hecho de que la URSS hubiera podido derrotar en la Segunda Guerra Mundial a la maquinaria del nazismo \u2013aun con el inmenso costo de 20 millones de muertos\u2013 fue un acontecimiento de magnitud hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Sin embargo, el desarrollo de la pel\u00edcula hist\u00f3rica entera obliga a aguzar el \u00e1ngulo cr\u00edtico. Al se\u00f1alado desastre en el campo se le agreg\u00f3 el car\u00e1cter <em>transitorio<\/em> <em>y relativo<\/em> de estos progresos. Porque en pocas d\u00e9cadas la ex URSS cay\u00f3 en un dram\u00e1tico <em>estancamiento<\/em>, que fue el estigma de su econom\u00eda en sus \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Tampoco es correcto darle un valor independiente o absoluto a esta transformaci\u00f3n econ\u00f3mico-social. Este proceso tiene elementos de \u201crelatividad\u201d hist\u00f3rica, esto es, hubo inicialmente un gran avance y luego un gran anquilosamiento y retroceso, incluso antes de la restauraci\u00f3n capitalista abierta: \u201cSi ustedes leyeron con cuidado los cuadros estad\u00edsticos, <em>hay una decadencia constante en los \u00faltimos treinta a\u00f1os en casi todos los \u00edndices<\/em> (\u2026) Otro problema es el de la mortandad infantil y el de la esperanza de vida\u2026 Es terrible eso (\u2026) Lo mismo el problema de la esperanza de vida. Baja el nivel de la esperanza de vida (\u2026) Bueno, al mismo tiempo <em>hay una penuria total<\/em>. Penuria porque <em>siempre faltan productos <\/em>en el mercado. <em>Literaturnaia Gazeta<\/em> se preguntaba: \u2018\u00bfQu\u00e9 falta en este momento en el mercado?\u2019 Y respond\u00edan: \u2018Mostaza, m\u00e1quinas de coser, cebolla, rimmel, vajillas de peque\u00f1as dimensiones, ventiladores, todos los tejidos de algod\u00f3n\u2019. No hab\u00eda en toda Rusia tejidos de algod\u00f3n, no hab\u00eda zapatos de verano a pesar de que era verano, no hab\u00eda estantes de biblioteca, no hab\u00eda una sola bicicleta, y sigue, sigue y sigue. Es permanente. Se hacen colas terribles de golpe por falta de pescado, de golpe falta carne\u2026\u201d (N. Moreno, selecci\u00f3n de citas para el Seminario de la transici\u00f3n). Una vez m\u00e1s, el paralelismo con la penuria de bienes de consumo en Cuba ser\u00eda asombroso si no respondiera a la misma l\u00f3gica econ\u00f3mica burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>En fin, la pel\u00edcula se desarroll\u00f3 en reversa, concret\u00e1ndose la restauraci\u00f3n capitalista. Y, a la salida de ella, la Rusia actual qued\u00f3 transformada en potencia de segunda orden, exportadora de materias primas, m\u00e1s all\u00e1 de enormes desarrollos desiguales como el hecho de seguir siendo una potencia nuclear, militar y aeroespacial, herencia de la \u201cbipolaridad\u201d de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>En suma, un <em>desarrollo desigual<\/em> de las fuerzas productivas evidentemente existi\u00f3, al igual que una fuerte urbanizaci\u00f3n y haber arrancado a ingentes masas agrarias del atraso secular. Entre 1926 y 1939 la poblaci\u00f3n urbana del pa\u00eds salt\u00f3 de 26 a 56 millones, pasando del 18% al 33% de la poblaci\u00f3n.<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\">[22]<\/a> En la segunda posguerra, este proceso continu\u00f3; en 1960 la poblaci\u00f3n urbana ya representaba el 49% de la poblaci\u00f3n total de la URSS, y en 1972, la primera termin\u00f3 pasando a la segunda en una raz\u00f3n del 58% al 42%, llegando al 70% en la Rep\u00fablica Rusa en 1985. Si en 1939 s\u00f3lo exist\u00edan 89 ciudades con m\u00e1s de 100.000 habitantes, su cantidad lleg\u00f3 a 272 en 1980.<\/p>\n<p>Pero ante el estancamiento y derrumbe posterior, y a la luz del curso hist\u00f3rico real, no puede menos que ponerse de manifiesto el car\u00e1cter <em>transitorio y<\/em> <em>relativo<\/em> de esos progresos, lo que debe tenerse en cuenta para no caer en la apolog\u00eda o el embellecimiento de un per\u00edodo tan plagado de contradicciones.<a href=\"#_edn23\" name=\"_ednref23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>Esto se puede verificar, por ejemplo, en los \u00edndices de esperanza de vida: luego de llegar a un m\u00e1ximo en 1965 de 66,2 a\u00f1os, comenz\u00f3 a decaer \u2013obs\u00e9rvese, antes de la restauraci\u00f3n del capitalismo, que hundi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s todos los indicadores\u2013 hasta s\u00f3lo 61,9 a\u00f1os en 1980 (B. Kerblay, \u201cLa reforma imposible y necesaria\u201d, <em>L\u2019Expansion<\/em>, marzo 1984).<\/p>\n<p>Si nos referimos al \u00edndice de productividad del capital, al menos desde comienzos de los a\u00f1os 70 no dejaba de caer a\u00f1o a a\u00f1o: 1971-5, -2.8%; 1976, -2.6%; 1977, -2.9%; 1978, -2.2%; 1979, -4.8%; 1980, -3.6%; 1981, -3.4%; 1982, -2.6% (Estudio sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de Europa. Naciones Unidas, Nueva York, 1984). Presumiblemente, esto se acentu\u00f3 con el derrumbe de la ex URSS, al menos en un primer momento.<\/p>\n<p>Por otro lado, esta acumulaci\u00f3n se hizo sobre la sangre y los m\u00fasculos de la clase obrera: la prioridad nunca fue su nivel de vida. Pero no hace falta caer en un humanismo subjetivista para considerar que la fuerza de trabajo de la clase obrera es la fuerza productiva m\u00e1s importante: la creadora del valor; y que se trata de una fuerza productiva cuya educaci\u00f3n, calificaci\u00f3n y productividad hacen al progreso del conjunto de las fuerzas productivas. El desarrollo de \u00e9stas no puede medirse de manera independiente o separada de la transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n en un sentido socialista, lo que evidentemente no ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Veamos a este respecto lo que pas\u00f3 con el campesinado como producto de la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo: \u201cLa colectivizaci\u00f3n compulsiva de las tierras no signific\u00f3 la eliminaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n entre las tendencias individualistas de los campesinos y la idea de la socializaci\u00f3n, como tampoco elimin\u00f3 en la ex URSS la oposici\u00f3n entre ciudad y campo. El profundo resentimiento y la desconfianza de los campesinos frente al Estado, que les hab\u00eda sacado sus tierras e impuesto con el terror la colectivizaci\u00f3n, implicaron por mucho tiempo la baja productividad de las organizaciones agr\u00edcolas estatales. Frente a esta evidencia, incluso despu\u00e9s de la colectivizaci\u00f3n total de la agricultura y hasta el final [restauraci\u00f3n mediante], los gobiernos sovi\u00e9ticos se vieron obligados a seguir haciendo concesiones al inter\u00e9s individual de los campesinos como, por ejemplo, conceder autorizaci\u00f3n para el desenvolvimiento de parcelas o crianza particulares en peque\u00f1os lotes y el permiso para la propiedad privada de algunos animales. En general, en una aparente paradoja, en esos peque\u00f1os lotes individuales el rendimiento se mostr\u00f3 superior al de las haciendas estatales, <em>sovjoses<\/em>, demostrando que en las condiciones hist\u00f3ricas de la d\u00e9cada de 1930, <em>la elevaci\u00f3n de la productividad a\u00fan depend\u00eda del est\u00edmulo a los intereses particulares de los productores<\/em>, que, como durante la NEP, funcionaban como est\u00edmulo a la producci\u00f3n. Visto en t\u00e9rminos globales, los resultados <em>econ\u00f3micos<\/em> de la colectivizaci\u00f3n forzada parecen haber sido bastante <em>limitados<\/em> frente a los inmensos costos humanos y el sufrimiento del pueblo sovi\u00e9tico, <em>demostrando la irracionalidad de la opci\u00f3n<\/em>\u201d (R. Paulino, cit., p. 120).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: hubo un desarrollo <em>transitorio<\/em> de las fuerzas productivas que, adem\u00e1s, fue puesto b\u00e1sicamente al servicio de una acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica y no propiamente socialista, que en pocas d\u00e9cadas termin\u00f3 reabsorbi\u00e9ndose con el retorno al capitalismo.<\/p>\n<p>Paulino se refiera agudamente al car\u00e1cter desenfrenado del desarrollo industrializador, que deb\u00eda necesariamente engendrar nuevos problemas. En la forma avasallante y voluntarista en que se llev\u00f3 a cabo la industrializaci\u00f3n y colectivizaci\u00f3n forzosa del campo en las d\u00e9cadas del 30 y 40 es posible encontrar parte importante de la explicaci\u00f3n <em>para el agotamiento econ\u00f3mico en las d\u00e9cadas posteriores<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, utilizar este desarrollo como justificaci\u00f3n del car\u00e1cter \u201cobrero\u201d de la ex URSS en los a\u00f1os 30 es como m\u00ednimo muy discutible.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, como ya hemos visto, las fuerzas productivas en la transici\u00f3n socialista no pueden desarrollarse de la misma manera que en los anteriores reg\u00edmenes sociales: si el capitalismo pudo desarrollarse a costa de la clase obrera, las poblaciones originarias y los esclavos negros, evidentemente el criterio de desarrollo socialista no puede ser el mismo. Como tampoco puede ser comprendida la mec\u00e1nica de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista (admitiendo el concepto a sabiendas de las malinterpretaciones a las que puede dar lugar) en el mismo sentido que la capitalista, a modo de racionalizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n burocr\u00e1tica, como hizo Mandel en su momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.4 La emancipaci\u00f3n de la mujer como medida de la emancipaci\u00f3n general<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Es sabido que el socialista ut\u00f3pico Charles Fourier fue el primero que formul\u00f3 que la medida de la emancipaci\u00f3n general estaba dada por la emancipaci\u00f3n de la mujer, la capa m\u00e1s oprimida de la sociedad. Por esto mismo, la evoluci\u00f3n de los derechos de las mujeres en general y al aborto en particular en la URSS es una medida de gran importancia para evaluar el sentido de la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n en esta cuando el giro de los a\u00f1os 30, as\u00ed como para diferenciar una verdadera acumulaci\u00f3n socialista de su degeneraci\u00f3n en acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Al respecto, en los a\u00f1os 20 en Rusia se verific\u00f3 mayormente una tendencia emancipadora, aun limitada por las condiciones materiales y culturales heredadas del atraso del pa\u00eds y las devastaciones de la guerra mundial, la revoluci\u00f3n y la guerra civil posterior. Sobre este aspecto no hay mayores pol\u00e9micas. Pero s\u00ed las hay respecto del verdadero car\u00e1cter del giro stalinista de los a\u00f1os 30 y sus consecuencias sobre la emancipaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>Muchos autores destacan la urbanizaci\u00f3n general del pa\u00eds y el acceso masivo de la mujer a los lugares de trabajo como se\u00f1al inequ\u00edvoca de pasos en el sentido de su emancipaci\u00f3n. Por un lado, efectivamente, el salir del aletargamiento campesino y el ingresar al mundo laboral creaba mejores condiciones materiales potenciales para avanzar en un proceso emancipatorio. Pero el hecho a destacar es que el stalinismo inhibi\u00f3 completamente esta posible tendencia mediante un conjunto de medidas que dejaron en letra muerta esta promesa.<\/p>\n<p>Por ejemplo, no solamente se prohibi\u00f3 en 1936 el derecho al aborto \u2013restablecido s\u00f3lo fines de los 50\u2013, sino que el acceso de la mujer al trabajo coincidi\u00f3 con una dram\u00e1tica ca\u00edda del salario real: \u201cEl nuevo entusiasmo por la liberaci\u00f3n de la mujer suscitado por la transformaci\u00f3n radical de la econom\u00eda [la industrializaci\u00f3n forzosa de los a\u00f1os 30. RS] tuvo corta vida. Aunque desapareci\u00f3 el desempleo, creci\u00f3 el n\u00famero de guarder\u00edas y se expandieron las oportunidades para recibir educaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n laboral, <em>nunca se cumpli\u00f3 la promesa de la independencia femenina<\/em>. Las estrategias de acumulaci\u00f3n que dieron forma al primer y segundo Plan Quinquenal dejaron a la mujer casi tan <em>dependiente de la unidad familiar<\/em> en 1937 como lo hab\u00eda sido una d\u00e9cada atr\u00e1s. Las proporciones de dependencia bajaron con el ingreso de las mujeres a la fuerza laboral, pero la dependencia real sobre la unidad familiar no baj\u00f3. Entre 1928 y 1932, los sueldos bajaron un espeluznante 49%. Como resultado de ello, los ingresos reales per c\u00e1pita no aumentaron a medida que ingresaban a trabajar m\u00e1s miembros de la familia, sino que de hecho bajaron a un 51% desde el nivel de 1928. En otras palabras, hab\u00eda dos trabajadores empleados por el costo de uno. Hac\u00edan falta dos salarios cuando antes hab\u00eda sido suficiente con uno. Si el \u2018sueldo familiar\u2019 masculino hab\u00eda reforzado la unidad familiar al asegurar la dependencia de la mujer con respecto al hombre, la ca\u00edda precipitada de los sueldos tuvo un efecto similar: los individuos depend\u00edan de los aportes totales de los miembros familiares para asegurar un nivel de vida decente (\u2026) La entrada de las mujeres a la fuerza laboral podr\u00eda haber tenido <em>menos que ver con las nuevas oportunidades que con una necesidad desesperada de compensar los ingresos decrecientes<\/em> de la familia. Los planificadores pueden haber provocado conscientemente una ca\u00edda en los sueldos reales para movilizar las reservas de trabajo femenino en la familia urbana. Aunque se debe trabajar m\u00e1s sobre la relaci\u00f3n entre los sueldos y el reclutamiento del trabajo femenino, queda una cosa en claro: <em>la pol\u00edtica salarial no alent\u00f3 la \u2018extinci\u00f3n\u2019 de la familia, sino que dependi\u00f3 de la unidad familiar como medio efectivo de explotaci\u00f3n laboral<\/em>. En un per\u00edodo definido abiertamente por la intensificaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n en todas las industrias y f\u00e1bricas, fue la instituci\u00f3n familiar que le permiti\u00f3 al Estado obtener el excedente de la labor de dos trabajadores al precio de uno\u201d (Wendy Z. Goldman, La <em>mujer, el Estado y la revoluci\u00f3n. Pol\u00edtica familiar y vida social sovi\u00e9ticas 1917-1936<\/em>, Buenos Aires, IPS, 2010. pp. 292-3).<\/p>\n<p>Como se ve, nada m\u00e1s lejos del car\u00e1cter emancipador de la transici\u00f3n socialista que la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Pero adem\u00e1s, el conjunto de la legislaci\u00f3n tendiente a la emancipaci\u00f3n femenina y a superar los rasgos m\u00e1s patriarcales y atrasados de la familia fue revertido. De los intentos o esbozos de socializaci\u00f3n de las tareas domesticas no qued\u00f3 nada en el altar de la glorificaci\u00f3n de la \u201cfamilia socialista\u201d.<\/p>\n<p>Todo hace indicar que la explicaci\u00f3n de fondo de esta reversi\u00f3n, acompa\u00f1ando el giro reaccionario del stalinismo en todos los terrenos, fue que la burocracia se asust\u00f3 por la sistem\u00e1tica ca\u00edda de la tasa de natalidad luego de la revoluci\u00f3n de 1917, vinculada a la modernizaci\u00f3n de los v\u00ednculos sociales en la sociedad como un todo y en la familia tambi\u00e9n. Esto no quita que las formulaciones \u201cidealistas\u201d iniciales se vieran sometidas al peso de la experiencia concreta de la tendencia hacia la extensi\u00f3n de la familia. Todo esto fue muy debatido en la URSS en los a\u00f1os 20. Sin embargo, en los a\u00f1os 1930 se trataba de m\u00e1s bien de que el giro hacia la acelerada acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica necesitaba de una tasa de natalidad creciente. Si todos los \u00edndices eran de crecimiento bruto, si lo que imperaba era el <em>kul\u2019t bala<\/em> (la pol\u00edtica del producto bruto), s\u00f3lo una tasa de natalidad creciente pod\u00eda ser funcional a la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica: \u201cEl Estado sigui\u00f3 su propia agenda a trav\u00e9s de la ley de 1936, que no era necesariamente compartida por la poblaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Tadevosian admiti\u00f3 luego de la Segunda Guerra Mundial que \u2018la alta fertilidad de la familia sovi\u00e9tica fue uno de los prop\u00f3sitos b\u00e1sicos del Estado socialista con la publicaci\u00f3n del decreto del 27 de junio de 1936 sobre la prohibici\u00f3n del aborto\u2019 (\u2026) El \u00e9nfasis pronatalista de la ley, que alababa a las familias de 7 u 8 hijos, se burlaba de las condiciones sociales y se agregaba inconmensurablemente a la pesada carga del trabajo y la maternidad ya soportada por las mujeres\u201d (\u00eddem, p. 314).<\/p>\n<p>Este proceso de reencadenamiento de la mujer a la familia, que seg\u00fan Moshe Lewin no perdi\u00f3 su car\u00e1cter patriarcal, era funcional a la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, y de all\u00ed la reversi\u00f3n casi completa de las tendencias emancipadoras que tuvo lugar en los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.5 Acumulaci\u00f3n primitiva, socialista y burocr\u00e1tica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cHe visto todo esto antes. He o\u00eddo las mismas discusiones. En Rusia, donde se llev\u00f3 a cabo la mayor revoluci\u00f3n de la historia, hab\u00eda un partido con 20 millones de personas a la cabeza. Pero \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 fue derrocado? Esto ocurri\u00f3 porque no se pudo lograr la calidad en el \u00e1rea donde era m\u00e1s importante, en los bienes producidos para el consumo humano. Para satisfacer las necesidades de la gente\u201d <\/em>(ex embajador cubano en Yugoslavia Juan S\u00e1nchez Monroe, citado por A. Woods).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo anterior nos remite a la discusi\u00f3n acerca del tipo de acumulaci\u00f3n a impulsar en la transici\u00f3n. Cl\u00e1sicamente la discusi\u00f3n hab\u00eda quedado establecida por Preobrajensky en <em>La nueva econom\u00eda<\/em>. Correctamente, plante\u00f3 que dado el bajo desarrollo de las fuerzas productivas en la ex URSS de los a\u00f1os 20, la acumulaci\u00f3n deb\u00eda asentarse sobre la transferencia de plustrabajo y\/o plusval\u00eda y renta (esta \u00faltima, componente de la plusval\u00eda agraria) desde la producci\u00f3n agraria al complejo industrial estatizado. Parte de estos mecanismos era tambi\u00e9n el monopolio del comercio exterior, aunque aqu\u00ed las transferencias de valor (en uno u otro sentido) operan con la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>La analog\u00eda era establecida con el capitalismo, cuya acumulaci\u00f3n primitiva fue el per\u00edodo que precedi\u00f3 a la acumulaci\u00f3n capitalista propiamente dicha y ocurr\u00eda bajo otros m\u00e9todos que los espec\u00edficos del capitalismo. Es decir, no se trataba de acumulaci\u00f3n bajo formas econ\u00f3micas puras de extracci\u00f3n de plusvalor, sino una suerte de acumulaci\u00f3n previa sobre bases \u201cpol\u00edticas\u201d que ten\u00edan que ver con la fuerza: apropiaci\u00f3n de la propiedad agraria de los campesinos, explotaci\u00f3n colonial, etc\u00e9tera. An\u00e1logamente, lo propio ocurrir\u00eda con la producci\u00f3n agraria campesina, aunque impulsando al mismo tiempo la industrializaci\u00f3n para garantizar la alianza obrero-campesina sobre la base de tener productos industriales cada vez m\u00e1s abundantes y eficientes para el campo.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la acumulaci\u00f3n primitiva capitalista hab\u00eda sido condici\u00f3n de la acumulaci\u00f3n capitalista a secas, en el caso de la ex URSS la \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d de los a\u00f1os 20 en la ex URSS deriv\u00f3, ascensi\u00f3n del stalinismo mediante, a la acumulaci\u00f3n <em>burocr\u00e1tica<\/em>, no a la socialista.<\/p>\n<p>Anotemos al paso que en raz\u00f3n de las malinterpretaciones a la que pod\u00eda dar lugar el concepto de acumulaci\u00f3n socialista primitiva, Trotsky no estaba muy convencido de usarlo. El concepto fue acu\u00f1ado por el economista bolchevique V. M. Smirnov, y entre otros usos sirvi\u00f3 para justificar el relanzamiento de mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo o incluso la colectivizaci\u00f3n forzosa de la producci\u00f3n agraria. Casi cualquier violencia burocr\u00e1tica destinada a aumentar la base productiva pod\u00eda quedar incluida en esa acumulaci\u00f3n. Por otra parte, cabe aclarar que Preobrajensky ten\u00eda muy clara la distinci\u00f3n entre la acumulaci\u00f3n primitiva socialista y la socialista propiamente dicha. Su error no fue te\u00f3rico, sino <em>pol\u00edtico<\/em>: la apreciaci\u00f3n err\u00f3nea como forma de \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d del giro stalinista de los treinta, cuando en realidad configur\u00f3 el lanzamiento de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica, como correctamente lo caracteriz\u00f3 Rakovsky.<\/p>\n<p>En este mismo error cae Mandel, que tambi\u00e9n justifica como \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d la acumulaci\u00f3n de la burocracia con un argumento casi <em>transhist\u00f3rico<\/em>: \u201cCierto que la industrializaci\u00f3n r\u00e1pida reviste la forma de una \u2018acumulaci\u00f3n primitiva\u2019 realizada por una violenta sustracci\u00f3n respecto al consumo obrero y campesino, de la misma forma que la acumulaci\u00f3n primitiva del capitalismo se bas\u00f3 en el incremento de la miseria popular. Pero, salvo en el caso de una contribuci\u00f3n extranjera en gran escala, <em>toda acumulaci\u00f3n acelerada s\u00f3lo puede realizarse por el incremento del sobreproducto social no consumido por los productores, sea cual fuere la sociedad<\/em> donde se manifiesta semejante fen\u00f3meno. Y esto no tiene nada de espec\u00edficamente capitalista\u201d (en R. S\u00e1enz, \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 17\/18).<\/p>\n<p>Lo que Mandel pasa por alto es el \u201cdetalle\u201d de que ese \u201cincremento del sobreproducto social no consumido por los productores\u201d deb\u00eda ser una <em>decisi\u00f3n libre y consciente de \u00e9stos<\/em>, so pena de transformarse en pura explotaci\u00f3n. Preobrajensky, al menos, y a pesar de ciertas afirmaciones mec\u00e1nicas en este terreno, ten\u00eda claro que \u201cesta extensi\u00f3n cuantitativa de las relaciones socialistas (\u2026), con subordinaci\u00f3n del aumento de los salarios a la funci\u00f3n de acumulaci\u00f3n, conduce a la limitaci\u00f3n de la elevaci\u00f3n de la calidad de las relaciones socialistas y mantiene la disparidad entre el nivel de los salarios y el valor de la fuerza de trabajo (\u2026) La acumulaci\u00f3n socialista es una necesidad para la clase obrera, pero se manifiesta aqu\u00ed como <em>una necesidad conscientemente comprendida<\/em> (\u2026) Durante este per\u00edodo [el de la acumulaci\u00f3n socialista primitiva], la ley de los salarios est\u00e1 subordinada a la ley de acumulaci\u00f3n socialista, que halla su expresi\u00f3n en las <em>restricciones a las que se somete conscientemente la clase obrera<\/em>\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>).<\/p>\n<p>Sin embargo, como vimos, Preobrajensky, urgido por el imperativo de la acumulaci\u00f3n, terminaba poniendo en segundo plano el rol regulador de esa decisi\u00f3n consciente, y postulaba un proceso de acumulaci\u00f3n que se impon\u00eda espont\u00e1neamente en sentido socialista.<\/p>\n<p>Con el giro del stalinismo en los a\u00f1os 30, la polisemia del concepto de \u201cacumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d dej\u00f3 claro que pod\u00eda dar lugar a interpretaciones que operaran como una racionalizaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Por el contrario, la acumulaci\u00f3n socialista debe necesariamente incluir el criterio general del mejoramiento del nivel de vida de las masas. As\u00ed, sobre la base en una econom\u00eda que a\u00fan tiene como fundamento la producci\u00f3n de valor y una plusval\u00eda estatizada, la acumulaci\u00f3n socialista tiene dos condiciones: qui\u00e9n est\u00e1 al frente de la administraci\u00f3n de esta plusval\u00eda estatizada \u2013esto es, al servicio de qu\u00e9 fines se acumula\u2013, y, en estrecha relaci\u00f3n con esto, la acumulaci\u00f3n debe, al menos tendencialmente, redundar en un progreso en el nivel de vida de las masas laboriosas.<\/p>\n<p>En ausencia de estos dos criterios, y sobre la misma base de la subsistencia de una econom\u00eda de valor, lo que tiene lugar es algo muy distinto: mecanismos de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica que bloquean la transici\u00f3n en sentido socialista y la transforman en acumulaci\u00f3n de Estado.<\/p>\n<p>Al respecto, Roberio Paulino presenta un gr\u00e1fico del especialista franc\u00e9s Jaques Sapir en su obra <em>Las fluctuaciones econ\u00f3micas en la URSS, 1941-1985<\/em>, sumamente ilustrativo de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica (cit., p. 128). \u00c9ste toma la evoluci\u00f3n de una serie de \u00edndices de los a\u00f1os 30, construidos sobre la base de especialistas en cada campo de la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica de la ex URSS. Abarcando el per\u00edodo 1928-1940, muestra que la industria creci\u00f3 en un rango que va entre el 300 y 500%; el PBI, en torno al 200%; la agricultura, luego de una brutal ca\u00edda promediando la d\u00e9cada, queda pr\u00e1cticamente en el mismo lugar, es decir, crecimiento cero, y los salarios reales pagados a los operarios y empleados muestran <em>una ca\u00edda promedio del 50%<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p>Todav\u00eda en el cuarto Plan Quinquenal (1946-1950), el sector I de la producci\u00f3n se llevaba el 87,9% de las inversiones, mientras que el sector II de bienes de consumo solamente el 12,1%. Es cierto que se trataba del per\u00edodo inmediatamente posterior a la segunda guerra, pero la burocracia siempre encontraba excusas para las prioridades de la acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica: \u201cEl fin de la guerra y del per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n, al contrario de la esperanza del pueblo sovi\u00e9tico, no trajo alivio en cuanto a las privaciones. Los esfuerzos dedicados para la reconstrucci\u00f3n, y, en consecuencia, el direccionamiento de la mayor parte de los recursos al sector de bienes de producci\u00f3n y a la industria militar, nuevamente limitaron la elevaci\u00f3n del nivel de vida del pueblo sovi\u00e9tico, ya que significaban una vez m\u00e1s un ahorro forzado sustra\u00eddo al consumo\u201d (R. Paulino, cit., p. 167).<\/p>\n<p>Con la muerte de Stalin en 1953 y el comienzo de los levantamientos populares en los pa\u00edses del Este, la burocracia comienza a ensayar el ciclo de reformas \u201csocialistas de mercado\u201d, que a la vez que no la sacar\u00edan del atolladero preparar\u00edan el terreno para la restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Durante el per\u00edodo de econom\u00eda de comando \u201ccl\u00e1sico\u201d, los a\u00f1os m\u00e1s cr\u00edticos fueron 1933 (un crecimiento de s\u00f3lo el 6,5%); 1942, en plena ofensiva nazi, con una ca\u00edda del 28,3%; 1945 y 1946, con ca\u00eddas del 5.7 y 6% respectivamente; 1953, con un crecimiento del 9,8%; y, finalmente, 1959 con un crecimiento del 7,4%. Ya bajo los intentos de reformas de mercado, los a\u00f1os m\u00e1s dif\u00edciles fueron 1962 y 1963, con un crecimiento del 5,6% y 4,1% respectivamente; 1972, con 3,9%; y 1979, con el 2,2% (obs\u00e9rvese que el \u00edndice de los a\u00f1os \u201cmalos\u201d es cada vez m\u00e1s bajo). Finalmente viene el desplome restauracionista, con el casi estancamiento en 1985, 1986 y 1987 (crecimiento del 1,6, del 2,3 y del 1,6% respectivamente) hasta el derrumbe del -4% en 1990.<a href=\"#_edn24\" name=\"_ednref24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>Reflejando esto, en los a\u00f1os 80 el propio Gorbachov denunciaba que la econom\u00eda sovi\u00e9tica estaba desbarranc\u00e1ndose bajo el peso de su atraso tecnol\u00f3gico, el desperdicio creciente de materias primas y energ\u00eda, la baja calidad de muchos productos industriales (lo que implicaba baja competitividad en el mercado mundial), el bajo rendimiento de inversiones excesivas y en gran parte orientadas a obras interminables, y una planificaci\u00f3n desequilibrada y crecientemente desarticulada. <em>Mutatis mutandis<\/em>, argumentos similares son los que est\u00e1 evocando hoy Ra\u00fal Castro para imponer sus propios Lineamientos restauracionistas.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, acumulaci\u00f3n primitiva, socialista y burocr\u00e1tica deben ser claramente <em>distinguidas<\/em> para comprender el curso que debe tomar una econom\u00eda verdaderamente de transici\u00f3n, que s\u00f3lo puede operar eficientemente y en el sentido de la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas sobre la base de la democracia obrera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.6 Sobre el car\u00e1cter de la URSS despu\u00e9s del triunfo de Stalin<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEl ritmo de trabajo es moderado, inferior a los pa\u00edses occidentales. (\u2026) los diez primeros d\u00edas no se hace absolutamente nada en las f\u00e1bricas rusas. Se empiezan a preparar. Los diez d\u00edas del medio, se empieza a trabajar y organizar el trabajo. Y los \u00faltimos diez d\u00edas tienen un nombre especial, que significa \u2018la tempestad\u2019, que es tradicional. Es una instituci\u00f3n esa palabra, se dice: \u2018entraste en tormenta\u2019. Significa que se entr\u00f3 en los diez d\u00edas previos al cumplimiento del plan. Entonces se trabaja de d\u00eda y de noche, no se va a dormir a la casa. El problema es cumplir la norma. Ustedes comprenden lo que significa eso para la calidad del producto\u2026 revientan las m\u00e1quinas, hacen de todo. El otro problema es el trabajo en negro, que tiene distintas variantes; por ejemplo, el robo. Los obreros roban todos los materiales que pueden, para llevarlos a casa o para trabajarlos adentro de la f\u00e1brica. Otra forma de la resistencia individual de los trabajadores es que tienden a no trabajar. La borrachera es lo m\u00e1s general que hay en Rusia. Se hace alcohol, vodka clandestina, en gran producci\u00f3n. Esto expresa la resistencia individual. As\u00ed como los campesinos hacen una resistencia individual a trav\u00e9s de las parcelas, ac\u00e1 tambi\u00e9n se expresa la resistencia individual de los obreros: roban todo lo que pueden, a la f\u00e1brica no la consideran de ellos, y despu\u00e9s trabajan afuera\u201d <\/em>(N. Moreno, selecci\u00f3n de citas para el Seminario de transici\u00f3n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto de c\u00f3mo definir a la ex URSS a consecuencia del proceso de burocratizaci\u00f3n, as\u00ed como a las sociedades no capitalistas emergentes de la revoluciones de la posguerra, hemos desarrollado toda una elaboraci\u00f3n que no es necesario repetir en detalle aqu\u00ed. Tambi\u00e9n hemos escrito extensamente alrededor de la querella de definiciones a que dio lugar el proceso mismo de burocratizaci\u00f3n, criticando las nociones alternativas de \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d y \u201ccapitalismo de Estado\u201d en reemplazo de la superada por los eventos hist\u00f3ricos de \u201cEstado obrero burocratizado\u201d.<\/p>\n<p>Por nuestra parte, adelantamos la definici\u00f3n de \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios y comunistas\u201d, tomada de Cristian Rakovsky. Pero no estamos aferrados a ella cual talism\u00e1n te\u00f3rico que resuelva todos los problemas. En todo caso, lo que siempre quisimos destacar es que mantener la definici\u00f3n tradicional de Trotsky una vez que hab\u00eda sido dejada atr\u00e1s por los acontecimientos hist\u00f3ricos, flaco favor le hac\u00eda a un balance marxista y consecuente de las lecciones de la experiencia de la lucha por el socialismo en el siglo XX.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, nuestro punto de vista es que la caracterizaci\u00f3n de Trotsky fue adecuada <em>en el momento en que fue expuesta<\/em>. Refutaba la apolog\u00eda oficial al \u201csocialismo realizado\u201d, evitaba las dificultades de las teor\u00edas del capitalismo de Estado y el colectivismo burocr\u00e1tico y brindaba instrumentos para la batalla contra el despotismo burocr\u00e1tico. Sin embargo, a la luz del colapso de la ex URSS, correspond\u00eda revisar las limitaciones de una visi\u00f3n que ya en la posguerra hab\u00eda perdido actualidad.<\/p>\n<p>Esta inadecuaci\u00f3n se torn\u00f3 visible al concluir el per\u00edodo del terrorismo estalinista. Como dice a este respecto correctamente Claudio Katz, el termidor constituy\u00f3 m\u00e1s bien un momento en la degeneraci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n de Octubre que un concepto suficiente para explicar ese r\u00e9gimen. Perdi\u00f3 vigencia una vez consumada la contrarrevoluci\u00f3n de los a\u00f1os 30. Ese desenlace modific\u00f3 sustancialmente el contradictorio escenario que busc\u00f3 retratar Trotsky.<\/p>\n<p>Hubo dos hechos decisivos. Primero, que <em>la clase obrera fue derrotada en esa d\u00e9cada<\/em>, y a pesar de espor\u00e1dicos \u201cchispazos\u201d en las d\u00e9cadas posteriores, nunca logr\u00f3 recuperarse de conjunto. Segundo, que las purgas stalinistas tuvieron un contenido m\u00e1s profundo de lo que se pens\u00f3 en su momento: fueron la expresi\u00f3n de <em>una profunda contrarrevoluci\u00f3n no s\u00f3lo pol\u00edtica sino tambi\u00e9n social<\/em>.<\/p>\n<p>Luego de aplastar a toda oposici\u00f3n, el grupo dominante se consolid\u00f3 en el poder y potenci\u00f3 su manejo desp\u00f3tico del excedente econ\u00f3mico a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n de los trabajadores. Este cambio no deriv\u00f3 en la formaci\u00f3n de una clase propietaria, pero modific\u00f3 el r\u00e9gimen que pretend\u00eda capturar la noci\u00f3n de Estado obrero burocratizado. Esta definici\u00f3n presentaba ya varios problemas imposibles de pasar por alto.<\/p>\n<p>En primer lugar, la noci\u00f3n de Estado obrero burocratizado <em>subvaloraba el alcance de la regresi\u00f3n pol\u00edtica creada por el terror stalinista<\/em>. Durante ese per\u00edodo de paranoicas masacres fue exterminada la generaci\u00f3n de revolucionarios bajo el aluvi\u00f3n de humillaci\u00f3n, locura y despotismo que entre 1930 y 1953 incluy\u00f3 3,7 millones de arrestos y 786.000 fusilados. Con estas purgas qued\u00f3 sepultada la tradici\u00f3n bolchevique y definitivamente derrotada la clase obrera revolucionaria de 1917.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la URSS no pod\u00eda ser un Estado obrero o una dictadura del proletariado, porque <em>la tiran\u00eda de una burocracia sobre millones de trabajadores y naciones oprimidas no puede definirse como un Estado de esos obreros<\/em>, ni como un poder de la mayor\u00eda contra los enemigos capitalistas. Desde el triunfo de Stalin, ya no se pod\u00eda caracterizar al r\u00e9gimen con esos t\u00e9rminos, y los calificativos de burocratizado, degenerado o deformado no bastaban para corregir ese contrasentido.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la inexistencia de un Estado obrero no es tan s\u00f3lo una conclusi\u00f3n te\u00f3rica sino un resultado de la observaci\u00f3n emp\u00edrica, ya que <em>los trabajadores de la URSS no consideraban al r\u00e9gimen vigente como algo que les perteneciera<\/em>. Si las conquistas de Octubre vivieron en la conciencia de la poblaci\u00f3n hasta la entreguerra, perdieron definitivamente este lugar en la posguerra. <em>La inmensa mayor\u00eda de los ciudadanos sovi\u00e9ticos percib\u00edan al r\u00e9gimen como ajeno y como un instrumento de la burocracia, y por eso no lo defendieron cuando colaps\u00f3<\/em>. La noci\u00f3n de Estado obrero burocratizado omit\u00eda esta dimensi\u00f3n subjetiva y se limitaba a trazar un retrato sociol\u00f3gico de las clases y estratos prevalecientes en la URSS.<a href=\"#_edn25\" name=\"_ednref25\">[25]<\/a><\/p>\n<p>En cuarto lugar, la definici\u00f3n de Estado obrero degenerado reforz\u00f3 una <em>equivocada creencia en la superioridad econ\u00f3mica de la planificaci\u00f3n, aun burocr\u00e1tica, frente a cualquier manejo capitalista<\/em>. Partiendo de esta idea, se magnificaron los \u00e9xitos de las econom\u00edas centralizadas, omitiendo que estos logros fueron resultados espec\u00edficos de ciertas fases y ciertas circunstancias. Pero como lo prueban varias comparaciones adversas (Corea del Norte y del Sur, Alemania Oriental y Occidental), ese postulado no era generalizable. Las ventajas del plan indudablemente existieron, pero fueron limitadas y tendieron a revertirse con la consolidaci\u00f3n de la gesti\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hablar de Estado obrero burocratizado condujo a ignorar que el grupo dominante en la URSS se encontraba embarcado en la <em>imposible construcci\u00f3n de un sistema completamente alejado de la perspectiva socialista.<\/em> Por eso <em>se minimizaron los privilegios de la burocracia y muchos no pudieron percibir el giro hacia la restauraci\u00f3n que prevaleci\u00f3 en la \u00faltima etapa de esos reg\u00edmenes<\/em>. \u00c9ste fue sobre todo el caso del mandelismo; otras corrientes del movimiento trotskista mostraron m\u00e1s reflejos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>La democracia obrera: propiedad, posesi\u00f3n y estado obrero<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEl socialismo no es un sistema ya listo que puede salir en una forma definitiva de una cabeza cualquiera, por genial que sea. La distribuci\u00f3n acertada de las fuerzas productivas y de los recursos puede ser realizada \u00fanicamente mediante una cr\u00edtica constante, el control de lo hecho, la lucha ideol\u00f3gica de los distintos grupos del proletariado. Si rechazamos la democracia formal, que en la sociedad capitalista significa dar la llave al enemigo armado hasta los dientes, por el contrario, <\/em>sin democracia de clase no s\u00f3lo no edificaremos el socialismo, sino que no podremos sostener la dictadura del proletariado<em>. Los zigzags de Stalin resultan caros, y cada vez m\u00e1s. S\u00f3lo los insensatos y los ciegos pueden imaginarse que el socialismo se pueda conceder desde arriba, que sea posible edificarlo por procedimientos burocr\u00e1ticos\u201d <\/em>(Le\u00f3n Trotsky, <em>El fracaso del plan quinquenal<\/em>, p. 116).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Sobre lo que hab\u00edamos se\u00f1alado como el tercer mecanismo de regulaci\u00f3n de la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista, la democracia obrera, aqu\u00ed dejaremos s\u00f3lo una serie de breves se\u00f1alamientos, que por su densidad te\u00f3rica, pol\u00edtica e hist\u00f3rica desarrollaremos m\u00e1s en profundidad en una redacci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.1 El Estado como \u201cpropiedad privada\u201d de la burocracia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Partimos de que en la transici\u00f3n las relaciones entre econom\u00eda y pol\u00edtica se encuentran modificadas respecto de lo que caracteriza al \u201ctipo ideal\u201d capitalista. En el orden burgu\u00e9s cl\u00e1sico, esas dos esferas, aunque relacionadas, se encuentran separadas de manera estricta en cuanto a su funcionamiento e institucionalidad. Sin embargo, esto se trastroca completamente en la transici\u00f3n: ambas instancias tienden a fusionarse, por cuanto el Estado se transforma en economista y organizador; se ubica respecto de la econom\u00eda nacional como el capitalista lo hace con su empresa individual, como se\u00f1alaba Trotsky.<\/p>\n<p>Por su parte, Cristian Rakovsky agregaba dos puntos de la mayor importancia que aqu\u00ed s\u00f3lo desarrollaremos parcialmente. Primero, que los medios de producci\u00f3n se transforman en una <em>funci\u00f3n <\/em>del Estado. Y segundo, que el propio Estado tiende a ser considerado por la burocracia como su \u201cpropiedad\u201d, como se\u00f1alara cl\u00e1sicamente Marx en su <em>Cr\u00edtica a la filosof\u00eda del Estado de Hegel<\/em>.<a href=\"#_edn26\" name=\"_ednref26\">[26]<\/a> Por esa v\u00eda llegamos al estrat\u00e9gico problema de la democracia obrera: se debe pasar al nivel del Estado, el car\u00e1cter social real del poder cuya \u201cfunci\u00f3n\u201d son los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los medios de producci\u00f3n son una funci\u00f3n del Estado, es decisivo qui\u00e9n, qu\u00e9 clase o capa social, detenta realmente el poder y maneja el plusproducto (o plusval\u00eda estatizada). El problema radica en que si el poder no est\u00e1 en manos de la clase obrera, si es la burocracia la que se encarama en \u00e9l, ser\u00e1 esta burocracia la que tenga al Estado \u2013y, por ende, a los medios de producci\u00f3n\u2013 como su \u201cpropiedad\u201d y maneje el trabajo excedente.<\/p>\n<p>Este criterio rompe con la igualaci\u00f3n autom\u00e1tica llevada a cabo en las filas del trotskismo de posguerra entre propiedad estatal y propiedad de la clase obrera o socializaci\u00f3n, por varias razones.<\/p>\n<p>Primera: la propiedad s\u00f3lo es absoluta en el caso de la propiedad privada capitalista. Pero cuando se proclama la \u201cpropiedad del pueblo entero\u201d y cuando dentro de \u00e9l hay, necesariamente, diversas clases y fracciones de clase, hay que desentra\u00f1ar el contenido real del \u201cpueblo\u201d. Ya hemos visto que la burocracia lleg\u00f3 a alcanzar en la URSS 10 millones de funcionarios en 1939 (de 4 millones diez a\u00f1os antes), que se consideraban con pleno derecho parte del \u201cpueblo\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, cabe tener presente que en los reg\u00edmenes sociales precapitalistas la propiedad siempre enmascar\u00f3 distintos grados de apropiaci\u00f3n real de los medios de producci\u00f3n. Un ejemplo es el caso de la tierra bajo el r\u00e9gimen del colonato previo o contempor\u00e1neo al feudalismo, forma de propiedad que significaba muy diferentes formas de acceso a la tierra por parte de los campesinos: \u201cEl an\u00e1lisis de las relaciones de propiedad en reg\u00edmenes precapitalistas demanda una historizaci\u00f3n del propio objeto para evitar anacronismos que los desprendan de la l\u00f3gica sist\u00e9mica dentro de la cual la propiedad act\u00faa y est\u00e1 estructurada (\u2026) La propiedad se define en un juego de cambiantes intervenciones, que no dependen tanto de una categor\u00eda jur\u00eddica tajante sino del desarrollo hist\u00f3rico mismo (\u2026) La propiedad en el feudalismo se presenta como un objeto complejo y contradictorio, no asimilable a una definici\u00f3n uniforme y cristalizada exterior a las pr\u00e1cticas efectivas de los sujetos que las aprovechan\u201d (Corina Luch\u00eda, \u201cAportes te\u00f3ricos sobre el rol de la propiedad comunal en la transici\u00f3n al capitalismo\u201d, UBA).<\/p>\n<p>Este enfoque nos puede dar una clave interpretativa para el problema de la <em>relaci\u00f3n<\/em> <em>entre propiedad y posesi\u00f3n<\/em> en el Estado de transici\u00f3n, de cuyo examen surge que cabe atender no s\u00f3lo a la definici\u00f3n jur\u00eddica de propiedad, sino a la <em>posesi\u00f3n efectiva<\/em>. Si se declara que la clase obrera es \u201cpropietaria\u201d de los medios de producci\u00f3n pero \u00e9stos no se hallan realmente bajo su control, dif\u00edcilmente la clase obrera se considere subjetivamente \u201cdue\u00f1a\u201d de la base material de la sociedad. Dec\u00eda Naville: \u201cEl plan materializa las nuevas relaciones sociales en las que el empleador concreto no es propietario de los medios de producci\u00f3n; no es m\u00e1s que el representante del poseedor de ellos, que es <em>el Estado<\/em>\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario sobre la transici\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero lo que se dio en la URSS y en todas las experiencias no capitalistas de la posguerra, incluida Cuba, es que el <em>detentador efectivo<\/em> del Estado era \u2013y es, en el caso cubano\u2013 la propia burocracia, que en esas condiciones ten\u00eda mucho \u201cm\u00e1s derecho\u201d que el \u201cpueblo\u201d a considerar los medios de producci\u00f3n como \u201csu\u201d propiedad. Es por eso que \u201cla en\u00e9sima ofensiva lanzada por Fidel Castro en 2005 contra la corrupci\u00f3n est\u00e1 condenada al fracaso. Paralelamente, Fidel Castro lleva a cabo una campa\u00f1a ideol\u00f3gica para movilizar a la poblaci\u00f3n: \u2018la batalla de ideas\u2019. Pero esta \u2018batalla\u2019 es una abstracci\u00f3n para unos cubanos sumergidos en las dificultades cotidianas y que, en diferentes grados, recurren al mercado negro para sobrevivir. Tanto m\u00e1s cuando <em>la propiedad del Estado no es percibida por el pueblo, contrariamente al discurso oficial, como suya, sino como una propiedad que les es extra\u00f1a.<\/em> Los cubanos no influyen en nada en las decisiones econ\u00f3micas\u201d (Jeanette Habel, \u201cEl castrismo despu\u00e9s de Castro. Un ensayo general\u201d, revista <em>\u00c0 l`Encontre<\/em>).<\/p>\n<p>Hay multitud de ejemplos respecto de c\u00f3mo consideraba la poblaci\u00f3n de la ex URSS y dem\u00e1s estados no capitalistas la \u201cpropiedad p\u00fablica\u201d como la que acabamos de citar aqu\u00ed. Contra toda la evidencia hist\u00f3rica, corrientes como el PTS de Argentina llegan a afirmar que \u201cla poblaci\u00f3n rusa no consideraba a la nomenclatura como \u2018propietarios leg\u00edtimos\u2019 de las empresas nacionalizadas, ni tampoco al Estado, ya que la propiedad colectivizada ten\u00eda un car\u00e1cter \u2018social\u2019. Por esto el proceso de pasar de la propiedad colectiva a la propiedad privada no era un mero cambio cuantitativo con respecto a la situaci\u00f3n anterior\u201d (Claudia Cinatti: \u201cRusia: del stalinismo a la restauraci\u00f3n capitalista\u201d, <em>Estrategia Internacional<\/em> 22, noviembre 2005, p. 194). Esto es una completa mistificaci\u00f3n: es evidente que los rusos no iban a considerar a la burocracia como propietaria \u201cleg\u00edtima\u201d de los medios de producci\u00f3n, pero a nadie se le escapaba que, a todos los efectos pr\u00e1cticos, eran de hecho los propietarios, aun \u201cileg\u00edtimos\u201d. Adem\u00e1s, es absurdo definir la propiedad estatizada como propiedad \u201ccolectivizada\u201d, con un \u201ccar\u00e1cter social\u201d. Esto no es autom\u00e1ticamente as\u00ed ni siquiera en una transici\u00f3n aut\u00e9ntica: sobre la base de la democracia obrera, la propiedad va adquiriendo ese car\u00e1cter s\u00f3lo progresivamente, al comp\u00e1s de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n, y cuando llegar a ser realmente colectiva y social\u2026 deja de ser propiedad.<\/p>\n<p>Por otra parte, eso no significa que el pasaje de la propiedad estatizada a la privada fuera un mero cambio cuantitativo, puesto que de \u00e9l emergi\u00f3 una clase burguesa hecha y derecha. Pero no le hace ning\u00fan favor a la causa del socialismo en el siglo XXI <em>embellecer<\/em> las relaciones reales que existieron en la URSS y dem\u00e1s econom\u00edas no capitalistas de la segunda posguerra.<\/p>\n<p>El hecho social real, por m\u00e1s que se lo enmascare con discursos ideol\u00f3gicos, es que los medios de producci\u00f3n estaban bajo la <em>posesi\u00f3n efectiva<\/em> de la burocracia. La supuesta \u201cpropiedad\u201d de la \u201csociedad\u201d o \u201cla clase obrera\u201d se termin\u00f3 transformando (donde alguna vez existi\u00f3) en una <em>formalidad<\/em> que no hac\u00eda m\u00e1s que multiplicar la desmoralizaci\u00f3n de una clase obrera habituada a escuchar frases rituales y huecas, un puro enga\u00f1o acerca de las relaciones reales. En este contexto, tales invocaciones a la \u201cpropiedad de todos\u201d constitu\u00edan m\u00e1s bien un llamado al saqueo de todo lo que se pueda, en forma individual y an\u00e1rquica, como ocurri\u00f3 en el Este europeo y se reproduce hoy en Cuba.<\/p>\n<p>Por eso es tan errada la igualaci\u00f3n entre propiedad estatizada y el car\u00e1cter obrero del Estado. Tambi\u00e9n el PTS sostiene este punto de vista: \u201cEs evidente que el \u2018car\u00e1cter obrero\u2019 del Estado referido a los reg\u00edmenes burocr\u00e1ticos de Europa del Este es una abstracci\u00f3n si no se incorpora a la definici\u00f3n el car\u00e1cter \u2018deformado\u2019, que lejos de ser un adorno o un mero adjetivo, constitu\u00eda un determinante decisivo de la naturaleza del Estado. Aclarado este punto, el \u2018car\u00e1cter obrero\u2019 estaba en las relaciones de propiedad que el stalinismo hab\u00eda impuesto en la mayor\u00eda de los casos en \u2018fr\u00edo\u2019, luego de algunos a\u00f1os de ocupaci\u00f3n militar del glacis, del mismo modo que el \u2018car\u00e1cter obrero\u2019 de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica burocr\u00e1ticamente degenerada estaba en las relaciones de propiedad creadas por la Revoluci\u00f3n de Octubre, a pesar de la pol\u00edtica contrarrevolucionaria extrema de Stalin que lleg\u00f3 a hacer un pacto con Hitler\u201d (C. Cinatti, cit., p. 227).<\/p>\n<p>Pero la prueba para evaluar el car\u00e1cter del Estado no resid\u00eda en la pol\u00edtica internacional contrarrevolucionaria de Stalin; <em>lo decisivo fue la apropiaci\u00f3n por la fracci\u00f3n stalinista del sobreproducto social, dando lugar a una acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica<\/em>. Esto ocurri\u00f3, precisamente, porque <em>la propiedad estatizada no garantiza per se el car\u00e1cter obrero del Estado<\/em>: era fundamental saber en manos de qu\u00e9 clases o fracciones de clase estaba realmente el Estado.<\/p>\n<p>No sabemos por qu\u00e9 el PTS pone <em>entre comillas<\/em> el car\u00e1cter obrero de la propiedad estatizada, si sigue considerando que en todos los casos lo fue. Menos claro a\u00fan resulta cu\u00e1l es la medida de la \u201cdeformaci\u00f3n\u201d de los \u201cestados obreros\u201d. Si se trata realmente de \u201cun determinante decisivo de la naturaleza del Estado\u201d; no \u201cun mero adjetivo\u201d sino algo <em>sustantivo<\/em> acerca de la naturaleza de esos Estados, \u00bfpor qu\u00e9 se los sigue definiendo como \u201cobreros\u201d? Es \u00e9sta una muestra de esa \u201cabstracci\u00f3n\u201d que se dice combatir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.2 Hacia la extinci\u00f3n de toda forma de propiedad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en la definici\u00f3n de la propiedad como \u201csocial\u201d \u2013o del \u201cpueblo entero\u201d, como figuraba en la constituci\u00f3n sovi\u00e9tica de 1936, redactada parad\u00f3jicamente por un Bujarin que ser\u00eda asesinado por Stalin s\u00f3lo dos a\u00f1os despu\u00e9s\u2013 hay una contradicci\u00f3n, se\u00f1alada agudamente por Pierre Naville. Siguiendo la estela de la cr\u00edtica de Marx a Proudhon alrededor de la cuesti\u00f3n de la propiedad (recordemos que el socialista franc\u00e9s no planteaba la abolici\u00f3n de toda propiedad, sino la defensa de la peque\u00f1a propiedad privada), Naville explicaba que <em>siempre que se declara una propiedad<\/em> <em>es en relaci\u00f3n con los no propietarios<\/em>; cuando los bienes son realmente de toda la sociedad, no hay que afirmarlos frente a nadie, y entonces la propiedad desaparece. Por esa raz\u00f3n, en el fondo es una contradicci\u00f3n hablar de \u201cpropiedad social\u201d: cuando algo es realmente de <em>todos<\/em>, no tiene sentido hablar de propiedad.<\/p>\n<p>En este terreno, la pelea estrat\u00e9gica del comunismo es abolir toda forma de propiedad de los medios de producci\u00f3n, condici\u00f3n para acabar con toda forma de explotaci\u00f3n, imposici\u00f3n o desigualdad. Esto incluye la explotaci\u00f3n en la <em>forma derivada<\/em> de un tipo de propiedad que se declara \u201csocial\u201d, pero en realidad es <em>estatal<\/em>, y para colmo de un Estado controlado y \u201capropiado\u201d por una burocracia.<\/p>\n<p>La propiedad estatizada al principio se afirma contra los capitalistas expropiados. Pero con el devenir de la transici\u00f3n, la propiedad se debe reabsorber en la socializaci\u00f3n efectiva de la producci\u00f3n, en la gesti\u00f3n colectiva de los medios de producci\u00f3n por parte de la clase obrera autoorganizada, so pena de que la propiedad se termine afirmando, como ocurri\u00f3 en el siglo XX, <em>contra <\/em>la masa de los trabajadores: \u201cAnte nuestros ojos se ha estado y se est\u00e1 formando <em>una gran clase de gobernantes<\/em> (<em>klass pravyashchikk<\/em>), con sus propias subdivisiones internas, creciendo a trav\u00e9s de nombramientos calculados (designaciones burocr\u00e1ticas o elecciones ficticias). Lo que une esta peculiar (<em>svoebraznyi<\/em>) clase es el peculiar sentido de propiedad privada, llamado poder estatal: <em>\u2018la burocracia posee al Estado como propiedad privada\u2019<\/em>, dec\u00eda Marx en la Cr\u00edtica de la filosof\u00eda del Estado de Hegel\u201d (en A. Nove, <em>Escritos<\/em>\u2026, cit.).<\/p>\n<p>Por el contrario, la propiedad estatizada debe remitir concretamente a la posesi\u00f3n efectiva de los medios de producci\u00f3n por parte de los trabajadores, lo que implica la tendencia a la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n entre trabajo vivo y trabajo muerto y la disoluci\u00f3n de toda la propiedad por la v\u00eda de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n: \u201cTodos los que reflexionaban pod\u00edan convencerse f\u00e1cilmente de que la transformaci\u00f3n de las formas de propiedad, lejos de solucionar el problema del socialismo, no hac\u00eda m\u00e1s que plantearlo\u201d (L. Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, cit., p. 34).<\/p>\n<p>Son estas relaciones las \u00fanicas que pueden permitir una planificaci\u00f3n econ\u00f3mica al servicio de la clase obrera y un car\u00e1cter efectivamente obrero del Estado: que la expropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n sea puesta realmente al servicio, gesti\u00f3n y control de la propia clase obrera.<\/p>\n<p>La democracia obrera, la aut\u00e9ntica dictadura del proletariado, el ejercicio del poder de manera efectiva por parte del proletariado, es no s\u00f3lo el <em>tercer<\/em> factor regulador de la transici\u00f3n, sino el <em>decisivo<\/em> para poner la acumulaci\u00f3n en funci\u00f3n de las necesidades de la masa de los explotados y oprimidos. Como advierte Trotsky, \u201cse cometer\u00eda uno de los m\u00e1s groseros errores deduciendo de esto [la determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia de la base econ\u00f3mica] que la pol\u00edtica de los dirigentes sovi\u00e9ticos es un factor de tercer orden. No hay otro gobierno en el mundo que a tal grado tenga en sus manos el destino del pa\u00eds. Los \u00e9xitos y los fracasos de un capitalista dependen, aunque no enteramente, de sus cualidades personales. <em>Mutatis mutandis<\/em>, el gobierno sovi\u00e9tico se ha puesto, respecto al conjunto de la econom\u00eda, en la situaci\u00f3n del capitalista respecto a una empresa aislada. La centralizaci\u00f3n de la econom\u00eda hace del poder un factor de enorme importancia\u201d (\u00eddem, p. 48).<\/p>\n<p>Si algo se desprende luego de la valoraci\u00f3n de los tres reguladores de la transici\u00f3n que hemos desarrollado, es que en la transici\u00f3n los factores econ\u00f3micos y pol\u00edticos est\u00e1n profundamente interrelacionados, y que es indispensable una cr\u00edtica a los abordajes puramente economicistas del siglo pasado. Esto es, que la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista se pod\u00eda definir por el solo factor de la estatizaci\u00f3n de la propiedad privada y que, a partir de ello, el proceso pod\u00eda avanzar en un sentido socialista de manera \u201caut\u00f3noma\u201d.<\/p>\n<p>El veredicto de la historia es inapelable: no alcanza con que la propiedad capitalista haya sido expropiada \u2013<em>condici\u00f3n absolutamente necesaria pero no suficiente<\/em>\u2013 para que estemos ante una sociedad y econom\u00eda realmente de transici\u00f3n al socialismo. Debe cumplirse <em>otra condici\u00f3n no ya econ\u00f3mica, sino pol\u00edtica: que el poder del Estado pase efectivamente a manos de los trabajadores<\/em>; sin eso, no hay verdadera dictadura del proletariado. Si, como hemos tratado de demostrar, la transici\u00f3n est\u00e1 pautada por la inextricable relaci\u00f3n de plan, mercado y \u201cdemocracia sovi\u00e9tica\u201d, como la llamaba Trotsky, el rumbo de esa transici\u00f3n depende en \u00faltima instancia (al menos en el orden interno, abstracci\u00f3n hecha de la evoluci\u00f3n de la lucha de clases internacional) no tanto de su contexto econ\u00f3mico como de la naturaleza del poder pol\u00edtico del Estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.3 Sin la clase obrera en el poder real no hay transici\u00f3n al socialismo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEn Cuba al problema generacional (\u2026) se une la divisi\u00f3n en la juventud. Esto es peligroso. Hay una base para el consenso: la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no quiere volver a ser colonia de Estados Unidos y, si no es socialista, es antiimperialista. Pero no hay bases propositivas para un nuevo consenso, que s\u00f3lo puede darse sobre una base autogestionaria, socialista, democr\u00e1tica, antiburocr\u00e1tica, teniendo como palanca principal la verdad sobre todo, tratando a la gente como adultos, no como [objetos] de una direcci\u00f3n omnisciente y supuestamente infalible que trabaja por el bien de todos\u201d <\/em>(Guillermo Almeyra, \u201cCuba. Los j\u00f3venes y la revoluci\u00f3n\u201d, <em>La Jornada<\/em>, M\u00e9xico, 17-2-08)<em>. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la luz de la experiencia, fue un tremendo error de la generalidad del trotskismo de posguerra definir a los estados del Este europeo, China y la misma URSS de posguerra como econom\u00edas de transici\u00f3n socialista sobre la base de que la propiedad es <em>declarada<\/em> como \u201cde la clase obrera\u201d aunque estuviera <em>de hecho<\/em> en manos de la burocracia. Porque <em>en la sociedad de transici\u00f3n el car\u00e1cter del Estado no est\u00e1 definido s\u00f3lo por las relaciones econ\u00f3micas, y menos a\u00fan por la definici\u00f3n puramente jur\u00eddica de \u00e9stas<\/em>. <em>Una combinaci\u00f3n de econom\u00eda y pol\u00edtica peculiar a la transici\u00f3n hace que el car\u00e1cter del Estado dependa en \u00faltima instancia del car\u00e1cter del poder, de qu\u00e9 clase lo detente realmente<\/em>.<\/p>\n<p>En la URSS, bajo el \u201ccomunismo de guerra\u201d, bajo la NEP de Lenin o incluso bajo una forma m\u00e1s integral de planificaci\u00f3n, con todas las proporciones imaginables entre propiedad estatizada y propiedad privada, <em>lo que defin\u00eda la naturaleza del Estado era que la clase obrera estaba en el poder<\/em>. Pero el giro de los a\u00f1os 30 hacia la estatizaci\u00f3n integral de la econom\u00eda abri\u00f3 paso a una realidad que la mayor\u00eda de los trotskistas perdieron de vista: la clase obrera, a todos los efectos pr\u00e1cticos, fue <em>desalojada<\/em> del poder. Y no s\u00f3lo por la v\u00eda de un proceso \u201clento, rastrero y envolvente\u201d, como lo definiera Trotsky, sino mediante <em>la mayor violencia concebible<\/em>: decenas o centenares de miles de ejecutados, muertos en prisi\u00f3n, confinados en campos de concentraci\u00f3n, desterrados y\/o privados de toda posibilidad de acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando el revolucionario ruso pas\u00f3 a definir el car\u00e1cter de la ex URSS por sus relaciones econ\u00f3micas: la propiedad estatizada. Pero, como se\u00f1al\u00f3 el propio Trotsky en escritos posteriores, esta definici\u00f3n no pod\u00eda dejar de ser din\u00e1mica, y no estaba escrita en la piedra sino supeditada, como toda definici\u00f3n marxista, al proceso hist\u00f3rico, al desarrollo concreto de la experiencia.<\/p>\n<p>En efecto: como los medios de producci\u00f3n pertenec\u00edan al Estado, pero \u00e9ste \u201cpertenec\u00eda\u201d, hasta cierto punto, y en ausencia de toda democracia obrera, a la burocracia, Trotsky mismo hab\u00eda se\u00f1alado que si estas relaciones se segu\u00edan afirmando, se consolidaban y, en definitiva, se \u201ceternizaban\u201d, el Estado obrero dejar\u00eda de ser tal. Que fue precisamente lo que ocurri\u00f3: del Estado obrero con deformaciones burocr\u00e1ticas se pas\u00f3 al \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios-comunistas\u201d, como tempranamente lo definiera Cristian Rakovsky.<\/p>\n<p>Porque, en definitiva, en la transici\u00f3n no hay \u201cbase econ\u00f3mica\u201d que garantice el car\u00e1cter del proceso. Como hemos tratado de demostrar en todo este trabajo, <em>su evoluci\u00f3n depende del car\u00e1cter del poder, y no en t\u00e9rminos de definiciones en un papel sino en la vida social efectiva<\/em>. Reiteramos: la propiedad y la posesi\u00f3n efectiva de los medios de producci\u00f3n, el poder pol\u00edtico y la capacidad de planificaci\u00f3n deben estar en manos de los trabajadores para que la transici\u00f3n camine en sentido socialista: tal es una de las principales lecciones que la experiencia del siglo XX ha legado a las revoluciones socialistas del XXI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda citada<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Almeyra, Guillermo: \u201cCuba: los j\u00f3venes y la revoluci\u00f3n\u201d, <em>La Jornada<\/em>, M\u00e9xico, 17-02-08.<\/p>\n<p>Arcary, Valerio: <em>Las esquinas peligrosas de la historia<\/em>.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLas esquinas peligrosas del marxismo. Una respuesta a Roberto S\u00e1enz\u201d, <em>Marxismo Vivo<\/em> 19, 2008.<\/p>\n<p>Beluche, Olmedo: \u201cReflexiones sobre el socialismo del siglo XXI\u201d, Kaos en la Red, 1-3-08.<\/p>\n<p>Brou\u00e9, Pierre: <em>Los trotskistas en la URSS,<\/em> Rebeli\u00f3n, Traducci\u00f3n de Paula Bach, Ana Mar\u00eda Ocampo y Silvia Novak.<\/p>\n<p>Bujarin, Nicolai:<em> Sobre la acumulaci\u00f3n socialista<\/em>. Buenos Aires, Materiales Sociales, 1973.<\/p>\n<p>Cinatti, Claudia: \u201cRusia: del stalinismo a la restauraci\u00f3n capitalista\u201d, <em>Estrategia Internacional<\/em> 22, noviembre 2005.<\/p>\n<p>Farber, Samuel. \u201c\u00bfAd\u00f3nde va Cuba?\u201d, Correspondencia de Prensa, 29-9-10.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cUna visista a la Cuba de Ra\u00fal Castro\u201d, Sin Permiso, 17-6-07.<\/p>\n<p>Goldman, Wendy Z: <em>La mujer, el Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>. <em>Pol\u00edtica familiar y vida social sovi\u00e9ticas 1917-1936<\/em>, Buenos Aires, IPS, 2010.<\/p>\n<p>Gott, Richard:<em> Cuba. Una nueva historia<\/em>, Yale, Nota Bene, 2005.<\/p>\n<p>Gould, Stephen Jay: <em>La riqueza de la vida<\/em>, Londres, Vintage, 2007.<\/p>\n<p>Gorinov, M.M. y Tsakumov, S.M.: \u201cVida y obra de Evgenii Alekseeevich Preobrazhenskii\u201d, en Ozleft, Australia.<\/p>\n<p>Guevara, Ernesto: \u201cLa planificaci\u00f3n socialista, su significado\u201d, en <em>Escritos econ\u00f3micos<\/em>.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cSobre el sistema presupuestario de financiamiento\u201d, febrero de 1964, en <em>Escritos econ\u00f3micos<\/em>.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cSobre la concepci\u00f3n del valor. Contestando algunas afirmaciones sobre el tema\u201d,. en <em>Escritos econ\u00f3micos.<\/em><\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa banca, el cr\u00e9dito y el socialismo\u201d<em>, <\/em>en <em>Escritos econ\u00f3micos<\/em>.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cApuntes cr\u00edticos a la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d<em>, <\/em>en <em>Escritos econ\u00f3micos<\/em>.<\/p>\n<p>Habel, Jeanette: \u201cEl castrismo despu\u00e9s de Castro. Un ensayo general\u201d, <em>\u00c0 l\u2019Encontre<\/em> y <em>Viento Sur<\/em>.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, Teresa Machado: <em>La pol\u00e9mica en torno a la ley del valor y su manifestaci\u00f3n en el pensamiento econ\u00f3mico cubano<\/em>.<\/p>\n<p>Katz, Claudio:<em> El porvenir del socialismo, <\/em>Buenos Aires, Imago Mundi-Herramienta, 2004.<\/p>\n<p>Kerblay, B.: \u201cLa reforma imposible y necesaria\u201d, <em>L\u2019 Expansion<\/em>, marzo 1984.<\/p>\n<p>Kohan, N\u00e9stor: \u201c\u00bf\u00c9tica y \/ o econom\u00eda pol\u00edtica? Apuntes cr\u00edticos del Che Guevara\u201d.<\/p>\n<p>Lapidus, M. y Ostrovitianov, K.: <em>Manual de econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Buenos Aires, Eudeba, 1971.<\/p>\n<p>Lenin, V., Trotsky, L., Preobrajensky, E. y Bujarin, N.:<em> Debate sobre la econom\u00eda sovi\u00e9tica y la ley del valor,<\/em> M\u00e9xico, 1975.<\/p>\n<p>Lewin, Moshe:<em> El siglo sovi\u00e9tico<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2006.<\/p>\n<p>Lewontin, R., Rose, S. y Kamin, L.: <em>No est\u00e1 en los genes,<\/em> Barcelona, 2003.<\/p>\n<p>Liberman, E. et al.:<em> URSS: la actual reforma econ\u00f3mica<\/em>, Buenos Aires, Ju\u00e1rez Editor, 1969.<\/p>\n<p>Luch\u00eda, Corina: \u201cAportes te\u00f3ricos sobre el rol de la propiedad comunal en la transici\u00f3n al capitalismo\u201d, UBA.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest:<em> Tratado de econom\u00eda marxista,<\/em> M\u00e9xico, Era, 1985.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Ensayos sobre neocapitalismo<\/em>. M\u00e9xico, Era.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013<em> La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n<\/em>. <em>La econom\u00eda del per\u00edodo de transici\u00f3n,<\/em> Barcelona, Anagrama, 1975.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cEl debate econ\u00f3mico en Cuba durante el per\u00edodo 1963-1964\u201d, <em>Partisans <\/em>37, Par\u00eds, 1967.<\/p>\n<p>Malewski, Jean: \u201cAnalizando la sociedad de la mentira desconcertante\u201d, IV Online, octubre 2000.<\/p>\n<p>Moreno, Nahuel: <em>Conversaciones con Nahuel Moreno<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1986.<\/p>\n<p>Mesz\u00e1ros, Istv\u00e1n: <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital,<\/em> Londres, Merlin Press, 1995.<\/p>\n<p>Naville, Pierre:<em> Le nouveau L\u00e9viathan, 2<\/em><em>. Le salaire socialiste<\/em>, Par\u00eds, Anthropos, 1970.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Le nouveau L\u00e9viathan, 4<\/em><em>. Les \u00e9changes socialistes,<\/em> Par\u00eds, Anthropos, 1970.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Le nouveau L\u00e9viathan, 5<\/em><em>. Bureaucratie et r\u00e9volution,<\/em> Par\u00eds, Anthropos, 1972.<\/p>\n<p>Nove, Alec:<em> El sistema econ\u00f3mico sovi\u00e9tico,<\/em> M\u00e9xico, Siglo XXI, 1982.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>La econom\u00eda del socialismo factible,<\/em> Barcelona, Siglo XXI, 1987.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Escritos sobre Trotsky y la Oposici\u00f3n de Izquierda,<\/em> Universidad de Glasgow.<\/p>\n<p>Paredes, Luis: \u201cLas \u2018Cartas de Astrak\u00e1n\u2019\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 21, noviembre 2007.<\/p>\n<p>Paulino, Roberio: <em>Socialismo en el siglo XX \u00bfqu\u00e9 fall\u00f3?,<\/em> San Pablo, Letras do Brasil, 2010.<\/p>\n<p>Preobrajensky, Evgeny:<em> La nueva econom\u00eda<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1984.<\/p>\n<p>Rakovsky, C., Kosior, V., Muralov, N. y Kasparova, V.:<em> \u201c<\/em>Carta de los Cuatro: \u2018Nosotros exigimos\u2019\u201d, abril 1930, <em>Cahiers Le\u00f3n Trotsky<\/em> N\u00ba 6, 1980.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez, Roberto: \u201cSelecci\u00f3n de citas para Seminario de la transici\u00f3n\u201d, mimeo.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto:<em> La rebeli\u00f3n de las 4 x 4,<\/em> Buenos Aires, Ant\u00eddoto-Gallo Rojo, 2009.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cCr\u00edtica de las revoluciones socialistas \u2018objetivas\u2019\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 17\/18, diciembre 2004.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 17\/18, diciembre 2004.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cNotas sobre <em>Las esquinas peligrosas de la historia<\/em>. El recurso al sustituismo social\u201d, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 21, noviembre 2007.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cSujeto, objeto, socialismo y barbarie\u201d, mimeo.<\/p>\n<p>Samary, Catherine: \u201cEl papel del mercado: el debate Mandel-Nove\u201d, en www.ernestmandel.org.es.<\/p>\n<p>Stalin, Jos\u00e9. <em>Observaciones sobre cuestiones de econom\u00eda relacionadas con la discusi\u00f3n de noviembre de 1951<\/em>, en www.eroj.org.<\/p>\n<p>Szapiro, Alicia: \u201cSelecci\u00f3n de citas de <em>La nueva econom\u00eda<\/em>\u201d, mimeo.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n:<em> La revoluci\u00f3n traicionada,<\/em> Buenos Aires, Ant\u00eddoto-Gallo Rojo, 2009.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>El fracaso del plan quinquenal,<\/em> Buenos Aires, ESE Editor, 1973.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Naturaleza y din\u00e1mica del capitalismo y la econom\u00eda de transici\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, CEIP, 1999.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cStalin como te\u00f3rico\u201d, 15 de julio de 1930, en <em>Escritos<\/em>, I, 4, Bogot\u00e1, Pluma, 1977.<\/p>\n<p>Trigubov, L.: \u201cLa declaraci\u00f3n de abril y sus consecuencias\u201d, 30 de julio de 1930, en <em>Cahiers Le\u00f3n Trotsky<\/em> 6, Par\u00eds, 1980.<\/p>\n<p>Woods, Alan:\u201d Intelectuales comunistas cubanos discuten el futuro del socialismo\u201d, <em>El Militante<\/em>, 24-11-10.<\/p>\n<p>Yu, Au Loong: \u201c\u00bfFinal de un modelo o nacimiento de uno nuevo?\u201d, <em>New Politics<\/em>, verano 2009, en www.socialismo-o-barbarie.org.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Un enfoque vulgar de este tipo \u2013que no puede dar cuenta de ninguno de los problemas que existen en Cuba\u2013 es el que expresa Alan Woods, que defiende un modelo de \u201cplanificaci\u00f3n central absoluta\u201d en vez de tener una apreciaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la mec\u00e1nica de la transici\u00f3n. Ver \u201cIntelectuales comunistas cubanos discuten el futuro del socialismo\u201d, <em>El Militante<\/em>, 24-11-10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> No queremos dejar de se\u00f1alar que si Preobrajensky, con su capitulaci\u00f3n, asest\u00f3 un golpe tremendo a la Oposici\u00f3n de Izquierda, en un momento por dem\u00e1s dif\u00edcil, tuvo la dignidad de no testimoniar contra Trotsky y los dem\u00e1s oposicionistas en los Juicios de Mosc\u00fa, raz\u00f3n por cual fue asesinado sumariamente sin comparecer a juicio.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> A este respecto, diferimos del enfoque del compa\u00f1ero Claudio Katz, que en <em>El porvenir del socialismo<\/em> plantea err\u00f3neamente que los enfoques de Bujarin, Preobrajensky y Trotsky ser\u00edan simplemente \u201ccomplementarios\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> Como hemos se\u00f1alado en otras oportunidades, el PTS de la Argentina llega a postular una racionalidad <em>per se<\/em> de la planificaci\u00f3n. Nahuel Moreno, por caso, ten\u00eda m\u00e1s sensibilidad cuando, en las escuelas de cuadros del viejo MAS, demostraba palmariamente la irracionalidad de la planificaci\u00f3n en manos de la burocracia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Esto no parece entenderlo del todo Roberio Paulino, ex militante del PSTU y actual integrante de Socialismo Revolucionario (de la CWI a nivel internacional), que en un libro de reciente edici\u00f3n, <em>El socialismo del siglo XX: \u00bfqu\u00e9 fall\u00f3?<\/em>, a pesar de observaciones agudas y un trabajo hist\u00f3rico meritorio, no logra superar el enfoque deutscheriano del stalinismo: la burocracia habr\u00eda sido agente de la transici\u00f3n socialista. As\u00ed, afirma por ejemplo que \u201cla nueva visi\u00f3n de un Estado fuerte modernizador cumpliendo una funci\u00f3n esencialmente econ\u00f3mica \u2013sugerida por Lenin, defendida durante el debate econ\u00f3mico de la d\u00e9cada de 1920 por la Oposici\u00f3n de Izquierda y que se termin\u00f3 de imponer a partir de 1929 pero a trav\u00e9s de m\u00e9todos coercitivos\u2013, pasar\u00e1 a cumplir un papel decisivo en la historia econ\u00f3mica de muchos pa\u00edses del siglo XX\u201d (cit., p. 123). Pero la \u201cvisi\u00f3n\u201d que se impuso en esos casos no era la Lenin ni la de la Oposici\u00f3n de Izquierda, sino la del stalinismo. El abordaje de Paulino termina teniendo un <em>sesgo estatista<\/em> re\u00f1ido con la verdadera tradici\u00f3n del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> No obstante, siendo Bujarin un te\u00f3rico de nota, ten\u00eda en ocasiones se\u00f1alamientos agudos: \u201cEn opini\u00f3n del camarada Preobrajensky, la ley de acumulaci\u00f3n socialista en parte paraliza y en parte \u2018elimina\u2019 la ley del valor, que en dicho per\u00edodo pasa totalmente a segundo plano. Existe, de hecho, un l\u00edmite objetivo en la distribuci\u00f3n de las fuerzas productivas; si ese l\u00edmite se supera, es inevitable una grave crisis\u201d (cit., p. 35).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> \u201cEn \u2018Plan, mercado y democracia\u2019 he citado a Bettelheim, que subraya muy justamente (\u2026) que las sociedades de transici\u00f3n no hab\u00edan desarrollado a\u00fan \u2018los conceptos adecuados para medir el trabajo social, que no se resume en la dimensi\u00f3n del trabajo f\u00edsico\u2019. Dec\u00eda que \u2018el equivalente socialista del \u2018trabajo socialmente necesario\u2019 ligado al efecto \u2018socialmente \u00fatil\u2019 no ha sido encontrado\u2019. Los precios en una sociedad de transici\u00f3n recubrir\u00e1n a la vez la forma en que son medidas las necesidades, los costes y las relaciones sociales, de una forma diferente pero an\u00e1loga a lo que recubre la ley del valor\u201d (C. Samary, cit.).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> Cabe ponerse en guardia frente a quienes desde la izquierda e incluso desde el \u201ctrotskismo\u201d defienden las medidas de mercado de la burocracia castrista. Es el caso de Olmedo Beluche, que en un texto anterior a los Lineamientos ya abr\u00eda el paraguas para defender un curso de mercado de parte del castrismo: \u201cUno tiene que preguntarse: \u00bfqu\u00e9 har\u00eda en su lugar? <em>Hay poco margen de maniobra<\/em> si quieres sostener un proceso revolucionario en el mundo actual. Por ello creo que lo correcto es combinar, en lo econ\u00f3mico, la nacionalizaci\u00f3n y el control obrero de la gran industria que garantice los m\u00ednimos a la poblaci\u00f3n con elementos de mercado\u201d (\u201cReflexiones sobre el socialismo del siglo XXI\u201d, Kaos en la Red, 1-3-08). Esto es pura hipocres\u00eda: Beluche sabe perfectamente que en Cuba no hay ning\u00fan control obrero de la gran industria (ni ninguna otra cosa), y que hay una ausencia total de democracia obrera, que deber\u00eda ser el primer paso de cualquier \u201creforma\u201d para que fuera en un sentido progresivo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> Dec\u00eda Moreno que \u201chay una cita muy fuerte de Trotsky a favor de que s\u00ed, que hay plusval\u00eda. Mandel y otros opinan que no, que lo que hay es plustrabajo (\u2026) Eso depende de c\u00f3mo definamos la plusval\u00eda. Si plusval\u00eda es toda expresi\u00f3n de plustrabajo que se vende, entonces Trotsky tiene raz\u00f3n cuando habla de que hay plusval\u00eda. Hay otros \u2013Mandel\u2013 que opinan que plusval\u00eda es la expresi\u00f3n hist\u00f3rica de la forma de apropiarse por parte de los capitalistas del plustrabajo. Si aceptamos esta definici\u00f3n \u2013que yo acepto (\u2026)\u2013, no hay plusval\u00eda si no hay capitalismo (\u2026) Pero si consideramos que plusval\u00eda es todo plustrabajo (aunque no haya clase capitalista)\u2026 todo plustrabajo que se vende, que se realiza\u2026 es decir, que va a la mercanc\u00eda, entonces hay plusval\u00eda en la URSS\u201d (selecci\u00f3n de citas para el Seminario sobre transici\u00f3n). Moreno plantea aqu\u00ed bien el problema aunque conceptualmente quedaba preso de una apreciaci\u00f3n hist\u00f3ricamente demasiado estrecha de la continuidad de la ley del valor.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> Justo es reconocer que en estos seminarios de los 80 en el viejo MAS, Moreno expresaba una gran sensibilidad por los problemas de la ex URSS, as\u00ed como al tiempo que amplitud te\u00f3rica y pedagog\u00eda para explicar los problemas, m\u00e1s all\u00e1 de que su pensamiento mantuviera una forma fragmentaria. No hay que olvidar que se trata de intervenciones orales, no textos. El \u00fanico trabajo escrito a fines de los 70 sobre los problemas de la transici\u00f3n, <em>La dictadura revolucionaria del proletariado<\/em>, hac\u00eda afirmaciones casi diametralmente opuestas, que hemos criticado en otros trabajos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a> En <em>El porvenir del socialismo<\/em>, Claudio Katz comete el serio error de dar demasiado poca importancia a la subsistencia del mercando mundial a la hora de explicar la permanencia de las categor\u00edas mercantiles en la transici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a> Preobrajensky ten\u00eda una visi\u00f3n algo distinta a la se\u00f1alada, m\u00e1s impresionista. Porque aun dando cuenta de las evidentes tendencias monop\u00f3licas presentes en la econom\u00eda mundial, tend\u00eda sin embargo a perder de vista la subsistencia de la ley del valor como regulador econ\u00f3mico internacional: \u201cEl desarrollo de estas tendencias [monop\u00f3licas] acarrea inevitablemente, pese a la existencia formal de la libre competencia, la limitaci\u00f3n y transformaci\u00f3n ulteriores de la acci\u00f3n de la ley del valor, no ya en el interior de las econom\u00edas nacionales aisladas, que poseen un alto nivel de desarrollo de los monopolios, sino en la arena de la econom\u00eda mundial entera. En esto reside la particularidad de la econom\u00eda de posguerra\u201d (<em>La nueva econom\u00eda<\/em>).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> Sin embargo, las reformas del \u201csocialismo de mercado\u201d en la ex URSS nunca lograron afirmarse del todo y, cuando parecieron hacerlo, ya implicaron el retorno al capitalismo. Un balance de la discusi\u00f3n Liberman se\u00f1ala que \u201clos m\u00e9todos puramente administrativos de gesti\u00f3n fueron reintroducidos, o nunca fueron realmente eliminados, y las sugerencias de elevaci\u00f3n de la eficiencia, la innovaci\u00f3n y la mayor productividad a trav\u00e9s de los reguladores y criterios econ\u00f3micos formulados durante la discusi\u00f3n Liberman fueron abandonados. Aganbegian considera que \u2018el principio administrativo venci\u00f3 al principio econ\u00f3mico\u2019\u201d (R. Paulino, cit., p. 198).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> Distigamos aqu\u00ed dinero como expresi\u00f3n monetaria general de los valores de cambio de las mercanc\u00edas de moneda, como dinero en particular. En el caso ruso de los a\u00f1os 20 se trataba del <em>chervonetz<\/em>, y Trotsky insist\u00eda en la necesidad de que tuviera un valor estable, so pena de distorsionar toda posibilidad de una medici\u00f3n racional de la econom\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida Moreno mostr\u00f3 una creciente preocupaci\u00f3n por los dram\u00e1ticos problemas que se estaban planteando por la degeneraci\u00f3n de la experiencia de la URSS, con un criterio metodol\u00f3gico muy correcto: \u201cNosotros no podemos idealizar nada. Es muy feo idealizar. Un marxista es objetivo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[16]<\/a> Muchos de los mejores trabajos en el campo de la evoluci\u00f3n versan sobre la historia natural. Al respecto, una obra de gran importancia a finales del siglo XX ha sido la de Stephen Jay Gould, a la que nos referiremos someramente m\u00e1s adelante buscando establecer un cierto di\u00e1logo entre la dial\u00e9ctica del desarrollo natural y la de la transici\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[17]<\/a> Seg\u00fan Rakovsky, Preobrajensky perd\u00eda de vista \u201cel 90% de los hechos reales\u201d cuando justific\u00f3 su capitulaci\u00f3n con argumentaciones economicistas. Stalin no s\u00f3lo lo termin\u00f3 asesinando en 1941, sino que suprimi\u00f3 muchas de sus m\u00e1s importantes obras, como <em>Las leyes de la acumulaci\u00f3n socialista durante el per\u00edodo \u201ccentrista\u201d de la dictadura del proletariado<\/em> y <em>Las leyes de desarrollo de la dictadura socialista<\/em>, mencionadas en la correspondencia con otros oposicionistas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\">[18]<\/a> Valerio Arcary, del PSTU de Brasil, ha presentado un an\u00e1lisis similar pero no ya respecto de la acumulaci\u00f3n econ\u00f3mica en la transici\u00f3n sino del supuesto car\u00e1cter \u201cautom\u00e1ticamente\u201d socialista de las revoluciones anticapitalistas de la segunda posguerra, bajo la presi\u00f3n de la \u201cnecesidad hist\u00f3rica\u201d, que hemos rese\u00f1ado cr\u00edticamente en Socialismo o Barbarie 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\">[19]<\/a> En cr\u00edtica al punto de vista heideggeriano, dec\u00edamos en un viejo trabajo: \u201cLa \u2018contemporaneidad\u2019 en Heidegger es el imperio del \u2018mundo t\u00e9cnico\u2019 al cual hay que adaptarse. Porque \u2018la t\u00e9cnica s\u00f3lo domina all\u00ed donde, entrando previamente en ella y sin reservas, se le dice un s\u00ed incondicionado. Esto significa que la dominaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la t\u00e9cnica y su despliegue carente de condiciones presupone ya la sumisi\u00f3n metaf\u00edsica a la t\u00e9cnica (\u2026) la actitud de poner todo bajo planes y c\u00e1lculos\u2019. Es \u00e9sta una situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n al orden social existente, justificada en aras de una raz\u00f3n t\u00e9cnica aparentemente incondicionada e incondicional (\u2026) Filos\u00f3ficamente, [hasta cierto punto] la preocupaci\u00f3n de la teor\u00eda cr\u00edtica es el rescate de la modernidad amenazada en sus posibilidades por la barbarie nazi y stalinista (y del capitalismo actual agregamos nosotros), (\u2026) la recuperaci\u00f3n de la acci\u00f3n libre y consciente dominando la sociedad y la naturaleza. Por el contrario, el sentido de Heidegger, y en nuestros d\u00edas el posmodernismo, no puede ser m\u00e1s radicalmente opuesto: es la <em>adaptaci\u00f3n a la \u2018heteronom\u00eda\u2019<\/em>, al imperio del \u2018mundo t\u00e9cnico\u2019, del ente, de los objetos. Es la adaptaci\u00f3n al hecho de que \u2018el hombre abandona el centro y se corre hacia la X\u2019 o a lo que dice, sarc\u00e1sticamente, el fil\u00f3sofo italiano Vattimo \u2018muri\u00f3 Dios, pero al hombre no le va tan bien (\u2026) Para Heidegger, lo m\u00e1s esencial de la vida humana (\u2026) ser\u00eda \u2018comprender la imposibilidad de la existencia en cuanto tal\u2019. Esto es, el vivir para la muerte como \u2018posibilidad absoluta, propia, incondicional, e insuperable del hombre\u2019. Una definici\u00f3n antihumanista radical: lo propio del ser humano no ser\u00eda el pleno desarrollo de la vida, sino la determinaci\u00f3n de su muerte segura. Es impactante lo funcional de este pensamiento a las formas m\u00e1s b\u00e1rbaras de la dominaci\u00f3n capitalista. E impactante, tambi\u00e9n, <em>lo opuesto que es a la promesa emancipatoria del socialismo aut\u00e9ntico<\/em> y su radical humanismo\u201d (R. S\u00e1enz, \u201cSujeto, objeto, socialismo y barbarie\u201d, mimeo).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\">[20]<\/a> \u201cEl \u2018trabajador y el soldado\u2019 de Heidegger eran la imposici\u00f3n de un \u2018nuevo orden\u2019 a punta de la pistola y el trabajo explotado del nazismo, \u00e1mbito m\u00e1ximo del deslumbre antihumanista y t\u00e9cnico, que dio lugar a una de las mayores experiencias de la barbarie capitalista en la historia humana\u201d (R. S\u00e1enz, \u201cSujeto\u2026\u201d, cit.). Se trata de una ubicaci\u00f3n no desde el absolutamente necesario desarrollo de las fuerzas productivas al servicio de la emancipaci\u00f3n humana, sino todo lo contrario: de su esclavizaci\u00f3n inhumana.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\">[21]<\/a> Dec\u00eda Kosyguin, ministro de la ex URSS en la d\u00e9cada del 60: \u201cActualmente hay en la econom\u00eda enormes valores materiales que se arrastran como cargas in\u00fatiles y que no son utilizadas ni para la producci\u00f3n ni para satisfacer necesidades personales de la poblaci\u00f3n. En primer lugar, hay que mencionar la amplitud desmesurada de los proyectos de construcci\u00f3n no acabados, a consecuencia del alargamiento de los plazos y el desperdicio de las inversiones de capitales. En las construcciones y en las empresas hay una gran cantidad de maquinaria sin montar, que permanece no utilizada por mucho tiempo\u201d (citado por E. Mandel, \u201cLa reforma de la planificaci\u00f3n sovi\u00e9tica y sus implicancias te\u00f3ricas\u201d, en <em>Ensayos sobre neocapitalismo<\/em>). R. Paulino se\u00f1ala que a comienzos de los a\u00f1os 80 los proyectos de construcci\u00f3n sin terminar eran no menos de 300.000\u2026<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\">[22]<\/a> Es interesante notar aqu\u00ed la evoluci\u00f3n de las proporciones entre las categor\u00edas laborales. El total de empleos asalariados salt\u00f3 entre 1928 y 1940 de 10,8 millones a 31,2 millones. Entre ellos, el empleo industrial, pas\u00f3 de 3,1 millones a 8,3 millones, lo que daba cuenta de la emergencia de una nueva clase trabajadora proveniente mayormente del \u00e1mbito rural. Sin embargo, un dato impactante es el de los \u201cfuncionarios\u201d (los rangos de la burocracia) dentro del total de asalariados: la cifra salta de los 4 millones en 1928 a <em>11,2 millones<\/em> en 1940. Esto da cuenta de que, sin tratarse de una nueva clase social org\u00e1nica, evidentemente se hab\u00eda forjado una verdadera \u201ccasta\u201d, como la denomin\u00f3 Trotsky, una costra que recubr\u00eda la sociedad por todos los poros absorbiendo toda su savia vital. Esta capa social, \u201cla \u00fanica privilegiada y dominante en la sociedad sovi\u00e9tica\u201d, al decir de Trotsky, alcanzar\u00eda los 20 millones en la d\u00e9cada del 80. Los datos son de R. Paulino, que a su vez los toma de Moshe Lewin (<em>El siglo sovi\u00e9tico<\/em>, p. 407).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref23\" name=\"_edn23\">[23]<\/a> Es el caracter\u00edstico caso del PTS argentino, que se refiere a este proceso de acumulaci\u00f3n burocr\u00e1tica como \u201cun verdadero cambio en todos los \u00e1mbitos de las masas, la ruptura con el atraso y el aislamiento de la vida agraria y la incorporaci\u00f3n de la mujer a la vida p\u00fablica\u201d (Cecilia Feij\u00f3o, \u201cIndustrializaci\u00f3n, democracia sovi\u00e9tica y revoluci\u00f3n pol\u00edtica\u201d, 19-8-10, en www.pts.org.ar). El propio Moshe Lewin, que resalta las transformaciones de los a\u00f1os 30, se\u00f1ala que la aut\u00e9ntica emancipaci\u00f3n de las mujeres \u2013am\u00e9n de la prohibici\u00f3n del derecho al aborto por el stalinismo en su apogeo\u2013 se vio <em>coartada <\/em>por un sistema patriarcal s\u00f3lido, incluso en las familias urbanas, sin mencionar que el r\u00e9gimen dio pocos pasos reales para liberarlas de las tareas dom\u00e9sticas. V\u00e9ase M. Lewin, <em>El siglo sovi\u00e9tico<\/em>, p. 393, y tambi\u00e9n el cap\u00edtulo 7 de <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em> de Trotsky en referencia a la campa\u00f1a reaccionaria de \u201cdefensa de la familia\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref24\" name=\"_edn24\">[24]<\/a> Datos citados por R. Paulino, cit., p. 205. Es indiscutible que a desde mediados de la d\u00e9cada del 70 todos los \u00edndices comenzaron a desacelerarse. La renta nacional, la renta per c\u00e1pita, la producci\u00f3n industrial, la producci\u00f3n agr\u00edcola, la inversi\u00f3n de capital, la productividad del trabajo\u2026 todo se presentaba en ca\u00edda cualquiera fuese la fuente que se tomara.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref25\" name=\"_edn25\">[25]<\/a> En los desarrollos que se vengan ahora en Cuba se podr\u00e1 tener una <em>verificaci\u00f3n del car\u00e1cter de esa sociedad<\/em> a partir de este mismo criterio se\u00f1alado para la ex URSS. Apresur\u00e9monos en todo caso a aclarar que a nuestro modo de ver, en Cuba subsisten dos inmensas conquistas a ser defendidas: la independencia del imperialismo yanqui y la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, lo que la hacen una sociedad no capitalista. Sin embargo, defender estas dos conquistas es una tarea que debe llevarse a cabo de manera independiente de la burocracia, llevando a la clase obrera realmente al poder. La dimensi\u00f3n de la crisis social y moral de la misma clase obrera cubana es tan intensa que por ahora no se perciben muchos puntos de apoyo para esta tarea. Pero la brutalidad del ajuste restauracionista que est\u00e1 comenzando a aplicar el castrismo podr\u00eda abrir v\u00edas para esa evoluci\u00f3n en la medida en que la sociedad trabajadora no se encuentre tan en crisis como parece. En todo caso, \u00e9sa debe ser la apuesta de los socialistas revolucionarios.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\">[26]<\/a> Se\u00f1alemos aqu\u00ed que nos falta un estudio acerca del apasionante debate sobre el derecho en la transici\u00f3n socialista, que se proces\u00f3 en la URSS en la d\u00e9cada del 1920. Este aspecto est\u00e1 vinculado con la problem\u00e1tica de la propiedad y, m\u00e1s en general, con la normalizaci\u00f3n jur\u00eddica de determinadas relaciones sociales, sus avances y regresiones. La obra de Evgeny B. Pashukanis, asesinado por Stalin en las purgas de 1937, <em>La teor\u00eda general del derecho y el marxismo <\/em>(1924), ser\u00e1 de fundamental importancia a este respecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plan, mercado y democracia obrera La dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n socialista &nbsp; \u201cLa lucha por los intereses vitales, considerados como los factores fundamentales de la planificaci\u00f3n, nos introduce en la esfera de la pol\u00edtica, que es la econom\u00eda concentrada. 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