{"id":6383,"date":"2010-04-01T01:59:56","date_gmt":"2010-04-01T04:59:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6383"},"modified":"2019-11-19T23:09:13","modified_gmt":"2019-11-20T02:09:13","slug":"lenin-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6383","title":{"rendered":"Lenin en el siglo XXI &#8211; La vigencia del \u00bfQu\u00e9 Hacer? en nuestra \u00e9poca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_23_24\/307-344%20Lenin.pdf\">Ver en .PDF<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cUn an\u00e1lisis del Leninismo debe ser una historia del mismo en su<strong> evoluci\u00f3n viviente\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha pasado un intenso siglo desde que Lenin escribiera el \u00bfQu\u00e9 hacer? La obra estaba referida <em>espec\u00edficamente<\/em> a las tareas planteadas para la socialdemocracia rusa a comienzos del siglo XX relacionadas con las dificultades para establecer al marxismo revolucionario ruso propiamente como partido. Estos problemas eran producto de la tendencia a la dispersi\u00f3n en la vasta superficie de ese pa\u00eds, del \u201cfederalismo\u201d y \u201clocalismo\u201d de los distintos n\u00facleos socialistas, del factor desorganizador que significaba la cont\u00ednua represi\u00f3n del Estado zarista y de las presiones \u00abantipol\u00edticas\u00bb que le imprim\u00eda a la actividad socialista el car\u00e1cter puramente \u00abecon\u00f3mico\u00bb de la lucha de la emergente clase trabajadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo transcurrido ha dado lugar a un sinn\u00famero de discusiones y debates acerca de la pertinencia de su trabajo para nuestra \u00e9poca. A modo de ejemplo, en un libro editado a\u00f1os atr\u00e1s se insist\u00eda que \u00abLa teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n deben ser emancipadas de su herencia leninista, y la pregunta \u00bfqu\u00e9 hacer? suplantada por (&#8230;) \u00bfqu\u00e9 evitar? y \u00bfqu\u00e9 se tiene que hacer diferente?\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. M\u00e1s a\u00fan, se llegaba a afirmar que \u00abse podr\u00eda decir que el centenario del \u00bfQu\u00e9 Hacer? de Lenin no merece ser celebrado\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed sostenemos <em>la tesis contraria<\/em>. Si bien el trabajo de Lenin no pod\u00eda dejar de tener aspectos unilaterales o que remit\u00edan a cuestiones espec\u00edficas de tiempo y lugar, lo esencial es que contiene elementos de una <em>universalidad pasmosa<\/em> y que cobran una <em>renovada actualidad<\/em> vistos desde las perentorias exigencias que est\u00e1n colocadas en el final de esta primera d\u00e9cada del siglo XXI (ciclo de rebeliones populares latinoamericano y crisis econ\u00f3mica mundial en curso mediante). Incluso m\u00e1s: se podr\u00eda decir que el proceso de la lucha de clases, internacionalmente, <em>sigue cruzado por un persistente d\u00e9ficit de \u201cleninismo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se nos escapa que la obra de Lenin excede la mera discusi\u00f3n del \u00bfQu\u00e9 hacer? Sin embargo, nos interesa dedicarnos a los <em>\u201cproblemas de organizaci\u00f3n\u201d<\/em> precisamente por la enorme actualidad de estos problemas en la rica experiencia de la lucha de clases que se est\u00e1 viviendo y el <em>\u00abd\u00e9ficit de partido\u00bb<\/em> que recorre la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Opinamos que los problemas de construcci\u00f3n de las organizaciones revolucionarias se deben poner <em>a la orden del d\u00eda<\/em> para superar los agudos l\u00edmites de politizaci\u00f3n y perspectiva socialista que cruzan la lucha de clases mundial, y que no podr\u00e1n ser resueltos sin afrontar esta cuesti\u00f3n acuciante: <em>la construcci\u00f3n del partido revolucionario. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Materialismo y dial\u00e9ctica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de partida m\u00e1s general del debate acerca de los problemas de organizaci\u00f3n es la problem\u00e1tica a prop\u00f3sito de la adquisici\u00f3n de la conciencia de clase por parte de los trabajadores. Esta misma problem\u00e1tica remite \u201cfilos\u00f3ficamente\u201d a las concepciones en juego acerca de la <em>teor\u00eda del conocimiento.<\/em> Aqu\u00ed se impone hacer referencia a la obra de Lenin en la materia: los textos <em>\u201cMaterialismo y Empirocriticismo\u201d <\/em>(1908) y los <em>\u201cCuadernos Filos\u00f3ficos sobre la L\u00f3gica de Hegel\u201d<\/em> (1914).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema es demasiado vasto como para tratarlo exhaustivamente aqu\u00ed<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Sin embargo, no se puede no partir de un somero repaso de esta problem\u00e1tica dada su importancia para la cuesti\u00f3n de los <em>presupuestos te\u00f3ricos de la concepci\u00f3n de Lenin sobre la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista<\/em> (junto con la pol\u00e9mica que estas posiciones desataron).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer trabajo, Lenin era todav\u00eda parte de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica de la II Internacional; si bien su criterio activista, militante, lo delimitar\u00eda desde el principio \u2013aunque no del todo conscientemente\u2013 con el conjunto de esta tradici\u00f3n. El segundo, en cambio, es <em>el texto de ruptura filos\u00f3fica con esta tradici\u00f3n de materialismo mec\u00e1nico y evolucionista. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evaluaci\u00f3n de los fundamentos filos\u00f3ficos del pensamiento de Lenin ha dado lugar a agrias disputas. Hay una serie de autores que centraron rid\u00edculamente los problemas de la revoluci\u00f3n rusa en los \u00abdefectos filos\u00f3ficos\u00bb de la obra de Lenin. Este ha sido el caso de Karl Korsch en la Anticr\u00edtica de <em>\u201cMarxismo y Filosof\u00eda\u201d <\/em>o de Anton Pannekoek en <em>\u201cLenin fil\u00f3sofo\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta cr\u00edtica fue recogida d\u00e9cadas despu\u00e9s por John Holloway (hoy d\u00eda ya no tan de moda) en <em>\u201cC\u00f3mo cambiar el mundo sin tomar el poder\u201d<\/em> y por la ya citada compilaci\u00f3n <em>\u201cA 100 a\u00f1os del \u00bfQu\u00e9 hacer?\u201d.<\/em> En esta \u00faltima, Mike Rooke dice: \u00abKorsch y Pannekoek identificaron exactamente el mismo tipo de pensamiento en Lenin [que el de la II Internacional, RS]. Sostuvieron que el materialismo de Lenin (expuesto en <em>\u201cMaterialismo y Empirocriticismo\u201d, <\/em>que apareci\u00f3 en 1908) era dualista, que se apoyaba en la aceptaci\u00f3n del ser objetivo (materia) como independiente de la conciencia (mente). En este materialismo contemplativo, se le otorga a la materia primac\u00eda epistemol\u00f3gica por sobre la conciencia, contradiciendo de manera directa la consideraci\u00f3n de Marx. Por lo tanto, la teor\u00eda del conocimiento de Lenin milita en contra de la unidad entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica que encontramos en Marx. Su concepci\u00f3n de la teor\u00eda es tal que esta se mantiene en una relaci\u00f3n contemplativa con el objeto, al cual se le aplica desde afuera, y la pr\u00e1ctica se convierte en un resultado de esta aplicaci\u00f3n. Esto se ejemplifica en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> de Lenin, obra de 1902. La tesis del libro es una elaboraci\u00f3n de la perspectiva de Plejanov de que los intelectuales marxistas aportan a los trabajadores la teor\u00eda (la &#8216;conciencia socialdem\u00f3crata&#8217;) desde &#8216;afuera&#8217;. <em>\u00a1Aqu\u00ed se encuentra el germen del sustituismo posterior del partido bolchevique en el poder\u00bb <\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sostenemos que \u00e9sta es una lectura <em>superficial, mec\u00e1nica y antidial\u00e9ctica<\/em> de c\u00f3mo fue el proceso de Lenin y la riqueza (no exenta de contradicciones) de su pensamiento. Porque en la medida en que su obra fue \u2013como toda obra genuinamente revolucionaria\u2013 una obra en curso, en permanente progreso y reelaboraci\u00f3n, necesariamente fue dando cuenta de las problem\u00e1ticas de su \u00e9poca de una manera aproximativa: Lenin se reconoc\u00eda en el terreno de la filosof\u00eda como un simple \u00abindagador\u00bb. De all\u00ed el costado a veces defectuoso o fragmentario de su pensamiento filos\u00f3fico. En efecto, los l\u00edmites de <em>\u201cMaterialismo y empirocriticismo\u201d,<\/em> parecen corresponderse con algunas formulaciones del \u00bfQu\u00e9 hacer? pero s\u00f3lo <em>formalmente <\/em>como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, de ninguna manera se puede perder de vista que estos l\u00edmites y unilateralidades fueron superados no s\u00f3lo por su pr\u00e1ctica dial\u00e9ctica y revolucionaria, sino \u2013de manera consciente y expl\u00edcita <em>en sus \u201cCuadernos filos\u00f3ficos sobre la L\u00f3gica de Hegel\u201d<\/em>: \u201cEl trabajo de Lenin, \u2018Materialismo y empirio-criticismo\u2019 (\u2026) sufri\u00f3 de la carencia de un contacto real con el movimiento vivo [Lenin permaneci\u00f3 en esos a\u00f1os exiliado de Rusia, R.S.]. Uno s\u00f3lo debe compararlo con el magn\u00edfico, dial\u00e9ctico, terso y \u2018viviente\u2019 Notas Filos\u00f3ficas [a Hegel]\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No casualmente varios de sus cr\u00edticos siempre se han \u00abolvidado\u00bb de los \u201cCuadernos\u201d y la han emprendido contra \u201cMaterialismo y empiriocriticismo\u201d. Se trata de un ejercicio de lisa y llana deshonestidad intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, estos cr\u00edticos siempre perdieron de vista el elemento <em>correcto<\/em> de esta obra: <em>su fundamentaci\u00f3n materialista del punto de vista de la filosof\u00eda<\/em>. Es decir, la efectiva primac\u00eda epistemol\u00f3gica de las condiciones materiales (existencia) sobre la conciencia: \u201cEl \u2018realismo ingenuo\u2019 de todo hombre de buen sentido, que no haya pasado por un manicomio o por la escuela de los fil\u00f3sofos idealistas consiste en admitir que las cosas, el medio, el mundo, <em>existen independientemente de nuestra sensaci\u00f3n, de nuestra conciencia, de nuestro yo y del hombre en general\u201d<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Claro que esto debe ser entendido sin perder de vista de que esta primac\u00eda es una primac\u00eda dial\u00e9ctica, una relaci\u00f3n construida por la interacci\u00f3n de objeto y sujeto, y que el propio universo de la naturaleza humanizada (como la defin\u00eda Marx en los \u201cManuscritos econ\u00f3micos-filos\u00f3ficos\u201d) es uno que <em>emerge de la propia acci\u00f3n y modificaci\u00f3n de la misma por la acci\u00f3n humana, <\/em>cuesti\u00f3n que a Lenin, en este texto, se la terminaba escapando<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando se trata de nuestros cr\u00edticos, no pueden escapar de una cr\u00edtica idealista a Lenin: no hay otra manera de calificarlos cuando cifran en el s\u00f3lo texto de \u201cMaterialismo y empirocriticismo\u201d todas las desgracias de la Revoluci\u00f3n Rusa. Esto no deja de ser una cruda reca\u00edda en el <em>m\u00e1s puro idealismo y la m\u00e1s pura abstracci\u00f3n<\/em>. O, m\u00e1s precisamente: <em>la carencia de una verdadera comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica, capaz de dar cuenta de desarrollos desiguales, combinaciones y paradojas que caracterizan en toda verdadera revoluci\u00f3n la combinaci\u00f3n de los factores objetivos y subjetivos de la misma.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La versi\u00f3n que creemos m\u00e1s correcta es que Lenin recorri\u00f3 un camino de <em>progresi\u00f3n<\/em> de su propia base filos\u00f3fica, que sin abandonar el punto de partida materialista, le permiti\u00f3 afinarlo y concebirlo como <em>una dial\u00e9ctica activa, viva, que coloca en plenitud \u2013en el que hacer revolucionaria\u2013 a la actividad del sujeto. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Redescubriendo a Hegel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partamos entonces de abordar los elementos de la teor\u00eda del conocimiento presentes en el verdadero Lenin. Digamos que la teor\u00eda del conocimiento se mueve entre <em>dos l\u00edmites generales<\/em>. Por un lado, el conocimiento debe remitir a una realidad que es objetiva, <em>independiente<\/em> del sujeto del conocimiento, del que conoce. El conocimiento no es ni puede ser una mera disquisici\u00f3n en el vac\u00edo, una abstracci\u00f3n, o algo puramente subjetivo o caprichoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, y al mismo tiempo, el conocimiento de ninguna manera se podr\u00eda tratar de una versi\u00f3n puramente pasiva o de mero \u201creflejo\u201d o simple copia de la realidad; y necesariamente el propio objeto en muchos casos ya es <em>un subproducto de una actividad humana anterior.\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este era el aspecto m\u00e1s flojo de \u201cMaterialismo y empiriocriticismo\u201d. Porque el proceso mismo del conocimiento significa una relaci\u00f3n <em>activa<\/em> con el objeto: <em>una elaboraci\u00f3n, una \u201cconstrucci\u00f3n\u201d por parte del que conoce<\/em>. S\u00f3lo conocemos verdaderamente lo que hacemos dice Marx: \u201cEl problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema te\u00f3rico, sino un problema <em>pr\u00e1ctico<\/em>. Es en la pr\u00e1ctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y la fuerza, <em>la terrenalidad de su pensamiento<\/em>. El litigio acerca de la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la pr\u00e1ctica, es un problema puramente <em>escol\u00e1stico<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Necesariamente, entonces, se debe establecer una <em>relaci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em> entre el que conoce y la realidad, una relaci\u00f3n entre el sujeto y el objeto, una relaci\u00f3n que redunda en la transformaci\u00f3n del propio objeto por parte del sujeto si es que este sujeto es un sujeto activo, transformador, aplicado a la materia, <em>el sujeto de una praxis. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es: se trata de una <em>acci\u00f3n<\/em> por la cual la adquisici\u00f3n del conocimiento exige necesariamente <em>una pr\u00e1ctica activa<\/em>, de elaboraci\u00f3n y reflexi\u00f3n sobre lo que se conoce. La actividad del sujeto (que implica el conocer y el transformar) es efectivamente <em>la mediaci\u00f3n entre el objeto y el sujeto<\/em>; y es esta mediaci\u00f3n, esta praxis, <em>el momento de unidad entre sujeto y objeto<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apreciaci\u00f3n de estos dos planos tiene enorme importancia cuando se intenta establecer la relaci\u00f3n con las teor\u00edas del conocimiento en boga en \u00e9poca de Lenin. Por un lado, en \u201cMaterialismo y Empirocriticismo\u201d, la pol\u00e9mica se centr\u00f3 en Bogdanov, que sosten\u00eda una concepci\u00f3n que combinaba un empirismo crudo con un subjetivismo idealista<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Contra Bogdanov, Lenin correctamente afirmaba el punto de vista materialista de que el conocimiento es <em>una acci\u00f3n referida a una realidad independiente del sujeto que conoce<\/em>. Es esta realidad objetiva la que los mentores filos\u00f3ficos de Bogdanov (Mach y Averanius) tend\u00edan lisa y llanamente a <em>abolir.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Lenin, por el contrario, existe una realidad \u201cexterna\u201d que sin embargo es dado al pensamiento conocer. Afirma que no hay barrera insuperable entre nuestras sensaciones y el mundo real. Que existe alg\u00fan tipo de \u00abcorrespondencia\u00bb entre las dos: <em>una relaci\u00f3n entre el proceso del pensamiento y el mundo real<\/em>. Bogdanov (a la manera de Kant) no dejaba ning\u00fan lugar a cualquier concepci\u00f3n de la verdad que estuviera basada en la <em>conformidad<\/em> entre nuestros juicios y esa realidad independiente. En su idealismo vulgar, todo esto se les escapa a los cr\u00edticos de Lenin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, como dice el autor marxista ingl\u00e9s John Rees en su obra <em>\u201cEl \u00e1lgebra de la revoluci\u00f3n\u201d<\/em>, los problemas en el enfoque de Lenin comenzaban cuando se mov\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la defensa del materialismo para dar una formulaci\u00f3n por la positiva de la filosof\u00eda marxista<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Aqu\u00ed s\u00ed impactaba negativamente el mundo del marxismo de la II Internacional. Porque Lenin parec\u00eda asumir una concepci\u00f3n <em>reduccionista y pasiva<\/em> del conocimiento: <em>la teor\u00eda del conocimiento como copia o reflejo de la realidad<\/em>. Lenin insist\u00eda en que las representaciones te\u00f3ricas en nuestra cabeza eran <em>simples copias del mundo real<\/em>: \u201cLa raz\u00f3n fundamental del olvido en que Lenin \u2013el gran revolucionario pr\u00e1ctico<em>\u2013<\/em> tiene a la pr\u00e1ctica en el plano te\u00f3rico, est\u00e1 en su inserci\u00f3n en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista que arranca del Engels del Anti-Duhring, empe\u00f1ado en elaborar una concepci\u00f3n filos\u00f3fica general en la que <em>se pierde el papel fundamental que la praxis ten\u00eda en Marx<\/em>. Y esa inserci\u00f3n se refuerza en Lenin con la ayuda del pensador que, hasta [casi] el final de su vida, \u00e9l tuvo por el marxista m\u00e1s grande de Rusia y su maestro indiscutible: Plejanov, no obstante sus divergencias pol\u00edticas. La cr\u00edtica de Lenin al idealismo es en Materialismo y empiriocritisismo una cr\u00edtica plejanoviana en la que <em>falta el principio praxeol\u00f3gico fundamental\u201d<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, efectivamente, era lo <em>opuesto <\/em>a la concepci\u00f3n del conocimiento en Marx. Es el caso bien conocido de las <em>\u201cTesis sobre Feuerbach\u201d,<\/em> donde se insiste en el aspecto <em>cr\u00edtico-pr\u00e1ctico-activo del conocimiento<\/em> como un proceso de construcci\u00f3n donde el sujeto tiene un rol decisivo en su interacci\u00f3n con el mundo real. En este sentido Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1squez acierta cuando se\u00f1ala que: \u201cLenin tiene raz\u00f3n desde el punto de vista del materialismo tradicional: \u2018Materialismo es el reconocimiento de los \u2018objetos en s\u00ed\u2019 o de los objetos fuera de la mente\u2019\u2026, pero no la tiene, o es insuficiente, <em>si se trata del materialismo marxiano que ve el objeto como un producto social de la actividad pr\u00e1ctica humana<\/em>. Y es justamente la pr\u00e1ctica lo que [parad\u00f3jicamente] Lenin deja en la sombra cuando trata de rescatar la objetividad disuelta por el idealismo de los machistas rusos\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente, Lenin reca\u00eda en una <em>teor\u00eda materialista mec\u00e1nica del conocimiento<\/em>, apoy\u00e1ndose en los materialistas burgueses del siglo XVIII y retrocediendo respecto de la dial\u00e9ctica de Hegel y de su asimilaci\u00f3n por Marx. Lenin parec\u00eda creer que el conocimiento del mundo se alcanzaba simplemente por una <em>reproducci\u00f3n mental de su apariencia inmediata<\/em>, perdiendo de vista que lo que est\u00e1 en juego en el conocimiento no son las formas de manifestarse de las cosas, sino sus <em>conexiones internas<\/em>. Lisa y llanamente, una categor\u00eda clave ausente \u2013a todos los efectos pr\u00e1cticos\u2013 en toda esta obra es la del <em>fetichismo<\/em>: es decir, la re-presentaci\u00f3n de las cosas en el mundo real de una manera <em>distorsionada. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta concepci\u00f3n epistemol\u00f3gica terminaba siendo, parad\u00f3jicamente, <em> abiertamente contradictoria con su propia concepci\u00f3n de la adquisici\u00f3n de la conciencia manifestada en el \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> Porque all\u00ed Lenin muestra c\u00f3mo lo espont\u00e1neo aparece como la forma embrionaria, no elaborada, de la conciencia; consciencia que para elevarse al nivel de conciencia pol\u00edtica socialista <em>requiere un momento de elaboraci\u00f3n m\u00e1s complejo<\/em> (Liebman cita a Lenin cuando \u00e9ste se\u00f1ala la imposibilidad de que \u201cel movimiento de los trabajadores, pura y simplemente, pueda <em>elaborar <\/em>una ideolog\u00eda independiente por si mismo\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>). Es all\u00ed donde se hace <em>imprescindible<\/em> el metabolismo de la clase trabajadora con el partido. Porque cualquier teor\u00eda del conocimiento por \u00abcorrespondencia\u00bb \u2013alguna versi\u00f3n de la cual es esencial para cualquier materialismo\u2013 <em>debe dar espacio para un esfuerzo espec\u00edfico de interpretaci\u00f3n, para un elemento te\u00f3rico que intervenga entre la percepci\u00f3n y la conciencia, superando el car\u00e1cter fetichizado de la realidad<\/em>. En la \u00abteor\u00eda del reflejo\u00bb, en cambio, la conciencia es reducida a la mera percepci\u00f3n, <em>y este proceso de elaboraci\u00f3n activo, este metabolismo <\/em>\u2013<em>en el l\u00edmite, el partido mismo<\/em>\u2013<em>, desaparece. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que los cr\u00edticos de Lenin prefieren pasar por alto \u2013en un acto que, como ya se\u00f1alamos, habla mal de su honestidad intelectual\u2013 es que a\u00f1os despu\u00e9s, en medio de la crisis que le produjo el hundimiento de la II Internacional y tras una revisi\u00f3n de <em>\u201cLa Ciencia de la L\u00f3gica\u201d<\/em> de Hegel, <em>Lenin redescubre el lado activo del pensamiento, el lado activo del sujeto<\/em>. Aqu\u00ed opera una superaci\u00f3n del materialismo mec\u00e1nico de la II lnternacional. Tal como citan \u201cizquierdistas\u201d como Raya Dunayevskaya (y el propio Karl Korch), Lenin llega a decir que \u201cla conciencia del hombre no s\u00f3lo refleja el mundo objetivo sino que lo crea\u00bb (Cuadernos Filos\u00f3ficos)<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Lenin redescubre la cr\u00edtica al materialismo vulgar e insiste ahora en el hecho de que Plejanov desconoc\u00eda los textos m\u00e1s importantes de Hegel, sobre todo los referidos a la teor\u00eda del conocimiento. Ahora afirma: \u00abla dial\u00e9ctica es la teor\u00eda del conocimiento de Hegel y el marxismo\u00bb<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los Cuadernos, Lenin se\u00f1ala: \u00abPlejanov critica al kantismo m\u00e1s desde el punto de vista materialista vulgar que desde un punto de vista dial\u00e9ctico materialista (&#8230;) 2. Los marxistas criticaron (a principios del siglo XX) a los kantianos y a los disc\u00edpulos de Hume, m\u00e1s bien a la manera de Feuerbach que de Hegel. Es completamente imposible entender El Capital de Marx, y en especial su primer cap\u00edtulo, sin haber estudiado y entendido a fondo toda la L\u00f3gica de Hegel \u00a1Por consiguiente, desde hace medio siglo, ning\u00fan marxista ha entendido a Marx!\u00bb<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba, esto remonta a las <em>\u201cTesis sobre Feuerbach\u201d.<\/em> Porque Marx hab\u00eda se\u00f1alado all\u00ed con toda claridad que el problema del materialismo de Feuerbach es que <em>perd\u00eda el lado activo del conocimiento<\/em>, presente en Hegel. Al mismo tiempo, al afirmar que \u00abel educador debe ser educado\u00bb, romp\u00eda con toda posible externalidad a la hora de la adquisici\u00f3n del conocimiento y la conciencia. En el mismo sentido, el Lenin de los <em>\u201cCuadernos Filos\u00f3ficos\u201d<\/em> llega a plantear que \u00abel cambio como resultado de la pelea entre opuestos no es externo, sino que apunta a la contradicci\u00f3n interna, al automovimiento\u00bb<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta comprensi\u00f3n de las relaciones entre esencia y apariencia fue fundamental para la nueva concepci\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n entre pensamiento y realidad. Su epistemolog\u00eda ganaba as\u00ed en dos aspectos decisivos a la hora del entendimiento del problema de la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica de clase. Por un lado, <em>ganaba en la explicaci\u00f3n de la distinci\u00f3n entre la conciencia inmediata (sindicalista) y la conciencia mediata (pol\u00edtica).<\/em> Porque el conocimiento requiere <em>un proceso activo de abstracci\u00f3n<\/em> (o sea, una elaboraci\u00f3n) capaz de discriminar entre esencia y apariencia. Esto arroja nueva luz sobre algunas de las m\u00e1s importantes tesis del \u00bfQu\u00e9 hacer? Y por el otro, porque ayudaba a superar el car\u00e1cter pasivo y \u00abdesde afuera\u00bb de la adquisici\u00f3n de la conciencia, que formalmente (pero solo formalmente) era un l\u00edmite importante del \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reiteramos entonces que partiendo de este renovado punto de vista, Lenin desarroll\u00f3 <em>un rol m\u00e1s activo e \u201cindependiente\u201d para la conciencia<\/em> que el que aportaba el esquema de <em>\u201cMaterialismo y empirocriticismo\u201d.<\/em> Y es esta suerte de ruptura o superaci\u00f3n cr\u00edtica de su anterior marco filos\u00f3fico el que la cr\u00edtica consejista, autonomista y \u00abantipartido\u00bb tiende maliciosamente a <em>desconocer<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Contra el espontaneismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cLa pelea sistem\u00e1tica de Lenin contra el economisismo era, en sentido m\u00e1s amplio, <strong>un ataque dirigido contra la concepci\u00f3n espontaneista\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><strong>[22]<\/strong><\/a>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como venimos se\u00f1alando, las cuestiones epistemol\u00f3gicas generales acerca de la teor\u00eda del conocimiento est\u00e1n emparentadas filos\u00f3ficamente con los problemas de la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista por parte de las masas trabajadoras. Emparentadas no quiere decir que sean id\u00e9nticas: el problema del conocimiento cient\u00edfico remite a un terreno espec\u00edfico que es diverso respecto de la problem\u00e1tica de la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica en el terreno de la lucha de clases. Ciencia y pol\u00edtica tienen herramientas y medios propios<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, independientemente de que es un hecho que la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista exige <em>una comprensi\u00f3n acerca de las determinaciones de la realidad. <\/em>Pero la gran diferencia alude a los <strong><em>m\u00e9todos<\/em><\/strong> que se deben utilizar para lograr esta comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema es complejo. Ni Mandel ni Nahuel Moreno lo resolvieron correctamente. Si el primero tend\u00eda a perder toda la especificidad de la pol\u00edtica como instancia propia asimil\u00e1ndola mec\u00e1nicamente a la <strong><em>ciencia<\/em><\/strong> y dando una idea <em>idealista<\/em> de la adquisici\u00f3n de la conciencia, el segundo reduc\u00eda de alguna manera la conciencia de clase a una<em> <strong>suerte de recetario<\/strong><\/em> dando una idea <em>pragm\u00e1tica<\/em> del rol del partido: \u201cLa sociedad (o la clase obrera o cualquier otro sector de ella) avanza incorporando los resultados cient\u00edficos, no los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n que llevaron a esos resultados. Negar esto ser\u00eda lo mismo que decir que un individuo que no ha estudiado medicina y farmacopea <em>no sabr\u00e1 utilizar la aspirina<\/em>. Sin embargo, hace muchos a\u00f1os que la humanidad hace uso de la aspirina para quitarse el dolor de cabeza con buenos resultados\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Est\u00e1 claro que asimilar el proceso de adquisici\u00f3n de la conciencia de clase a la ingesti\u00f3n de una \u201caspirina\u201d\u2026<em> no deja de sugerir una apropiaci\u00f3n mec\u00e1nica de la conciencia que barre de plano con toda la especificidad de la actividad pol\u00edtica del partido y, a la vez, dial\u00e9cticamente, coloca a la misma clase en un plano de pasividad total. <\/em>Moreno, al unilateralizarse por su cr\u00edtica a Mandel (cr\u00edtica que ten\u00eda aspectos justos contra el vanguardismo de \u00e9ste en aquel per\u00edodo), presentaba una visi\u00f3n <strong><em>reduccionista<\/em><\/strong> en lo que hace a todo el \u201cespesor\u201d de la cuesti\u00f3n de la adquisici\u00f3n de la conciencia de clase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica alude, en una importante medida, <em>a la problem\u00e1tica del conocimiento pol\u00edtico-<strong>pr\u00e1ctico<\/strong>, guiado por la <strong>actividad,<\/strong> de la totalidad de las relaciones de clase en la sociedad. <\/em>La escuela de la clase obrera es, efectivamente, la <strong>lucha de clases<\/strong>, no el colegio o la universidad. Y en esa \u201cescuela\u201d la clase obrera aprende por <strong>experiencia propia<\/strong> (como repet\u00eda una y mil veces Lenin): Pero precisamente all\u00ed surge una <em>dificultad<\/em> (y es en el terreno de <em>esa dificultad<\/em> donde se coloca, precisamente, <em>la imprescindible necesidad del partido<\/em>). Como sintetizaba Alan Shandro (acad\u00e9mico canadiense) a\u00f1os atr\u00e1s: \u00abel relato de Lenin de la historia del movimiento obrero ruso describe una dial\u00e9ctica de resistencia, conciencia, lucha y organizaci\u00f3n. Esta dial\u00e9ctica espont\u00e1nea se identifica como una conciencia embrionaria que se enfrenta con una <em>limitaci\u00f3n<\/em> que <em>no puede sobrepasar por s\u00ed misma<\/em>. Lenin define esta limitaci\u00f3n de dos formas: primero por la negativa, en t\u00e9rminos de conciencia socialista: los huelguistas de los noventa [del siglo XIX] \u2018no eran, y no podr\u00edan ser conscientes del antagonismo irreconciliable de sus intereses con el conjunto del sistema pol\u00edtico y social moderno\u2019. Y luego por la positiva, en t\u00e9rminos de la propia conciencia de los trabajadores: \u2018La historia de todos los pa\u00edses atestigua que la clase obrera, exclusivamente con sus propias fuerzas, s\u00f3lo est\u00e1 en condiciones de elaborar una conciencia sindicalista\u2019. La restricci\u00f3n al desarrollo de la conciencia socialista de la clase obrera se entiende no como un problema espec\u00edfico de la situaci\u00f3n de los obreros rusos, sino como <em>un l\u00edmite general a la dial\u00e9ctica espont\u00e1nea de la lucha de la clase obrera<\/em>\u00ab<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn qu\u00e9 consiste entonces esta <em>dificultad<\/em> a la hora de la adquisici\u00f3n de la conciencia del todo de las relaciones de explotaci\u00f3n de la sociedad capitalista? Lenin nos da una pista: \u00abCon frecuencia se oye decir: la clase obrera tiende espont\u00e1neamente hacia el socialismo. Esto es muy justo en el sentido de que la teor\u00eda socialista revela, con m\u00e1s profundidad y precisi\u00f3n que ninguna otra, las causas de las calamidades que sufre la clase obrera, y por eso los obreros la asimilan con tanta facilidad. La clase obrera tiende de modo espont\u00e1neo al socialismo, <em>pero la ideolog\u00eda burguesa, la m\u00e1s difundida (y que siempre vuelve a surgir de las formas m\u00e1s diversas), se impone, no obstante, espont\u00e1neamente al obrero m\u00e1s que a nadie<\/em>\u00ab<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosigamos. Este obst\u00e1culo refiere al car\u00e1cter <em>fetichizado, \u00abinvertido\u00bb, deformado<\/em> de las relaciones sociales en la sociedad. Si esto es as\u00ed, no est\u00e1 dado a los trabajadores adquirir una conciencia clara y profunda acerca de las circunstancias de su explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n m\u00e1s que mediante una elaboraci\u00f3n, <em>un proceso en el que intervienen las tradiciones de lucha heredadas de generaciones anteriores, su propia acci\u00f3n \u00abespont\u00e1nea\u00bb, los elementos de aprendizaje que vienen o se acumulan como experiencia<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><strong>[27]<\/strong><\/a> y \u2013en el \u201cl\u00edmite\u201d\u2013 el absolutamente necesario metabolismo con la organizaci\u00f3n revolucionaria, sin la cual no se puede obtener esta conciencia pol\u00edtica socialista.<\/em> Esto est\u00e1 muy bien desarrollado por Gyorgy Lukacs en <em>\u201cHistoria y Conciencia de Clase\u201d<\/em>, donde plantea que \u00ablas tesis t\u00e1cticas del III Congreso [de la Internacional Comunista] subrayan que \u2018toda gran huelga tiende a convertirse en una guerra civil y en una lucha inmediata por el poder\u2019. <em>Pero s\u00f3lo tiende<\/em>. Y la crisis ideol\u00f3gica del proletariado consiste precisamente en que esa tendencia no haya llegado a ser realidad, a pesar de que en varios casos estaban dados los presupuestos econ\u00f3micos y sociales de su realizaci\u00f3n. Esta crisis ideol\u00f3gica se manifiesta, por una parte, en el hecho de que la situaci\u00f3n de la sociedad burguesa, sumamente precaria objetivamente, sigue reflej\u00e1ndose en las cabezas de los proletarios como si tuviera su vieja solidez, <em>en el hecho de que el proletariado sigue intensamente preso en las formas intelectuales y emocionales del capitalismo<\/em>\u00ab<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">An\u00e1logamente, podr\u00edamos decir que el ciclo de rebeliones populares latinoamericano ha venido viviendo su propia \u00abcrisis ideol\u00f3gica\u00bb expresada en las enormes dificultades de las masas trabajadoras para sacar conclusiones radicalizadas de su propia acci\u00f3n revolucionaria general. M\u00e1s en general, \u00e9l \u00abd\u00e9ficit de partido\u00bb que venimos se\u00f1alando, es la expresi\u00f3n m\u00e1s aguda de este mismo problema: las masas trabajadoras pueden, espont\u00e1neamente, por s\u00ed mismas, el ciclo de rebeliones lo demostr\u00f3 una vez m\u00e1s, crear y desarrollar organismos de autodeterminaci\u00f3n o de democracia de base \u2013asambleas populares, movimientos de trabajadores desocupados, ocupaciones de f\u00e1bricas, coordinadoras nacionales de resistencia popular\u2013, <em>pero no pueden llegar <\/em>\u2013<em>por si solas<\/em>\u2013<em> al nivel de la conciencia de clase socialista, de la necesidad de la transformaci\u00f3n completa de la sociedad. <\/em>En esto el siglo XXI vuelve a reafirmar una conclusi\u00f3n epocal: <em>es absolutamente imprescindible el metabolismo de las masas y la vanguardia con el partido; es absolutamente imprescindible en el siglo que se inicia el pensamiento de Lenin en materia de organizaci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volvamos por un momento a los cr\u00edticos de Lenin. John Holloway diferencia correctamente el \u00abfetichismo\u00bb como cuesti\u00f3n cerrada, totalizada, de una concepci\u00f3n del desarrollo continuo en la sociedad de un proceso de fetichizaci\u00f3n, lo que da una correcta imagen m\u00e1s abierta del fen\u00f3meno. Sin embargo, esta afirmaci\u00f3n correcta es utilizada \u2013de manera espuria\u2013 para intentar demostrar que ser\u00eda posible dejar afuera al partido revolucionario en este necesario metabolismo con la clase obrera a la hora de la adquisici\u00f3n de la conciencia y de la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, si el fetichismo fuera un c\u00edrculo completamente cerrado, no habr\u00eda forma de escapar de \u00e9l. Pero insistimos: la correcta comprensi\u00f3n de que lo que existe es un continuo proceso de fetichizaci\u00f3n \u2013que por definici\u00f3n es abierto\u2013 no significa que se pueda superar o romper este proceso continuamente recomenzado por el propio marco de las relaciones sociales del capitalismo <em>sin el metabolismo complejo de la conciencia socialista que implica necesariamente la relaci\u00f3n del partido con la vanguardia obrera y las masas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cajo Brendel \u2013autor consejista alem\u00e1n\u2013 lleva el espontaneismo todav\u00eda m\u00e1s lejos: \u00abSi la divisi\u00f3n del trabajo entre partido y sindicato tiene su sentido en tiempos apacibles, se transforma en una ideolog\u00eda en per\u00edodos revolucionarios, ya que [en ella] realmente se constituye la unidad de la lucha econ\u00f3mica y la lucha pol\u00edtica. En este per\u00edodo la separaci\u00f3n entre lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico se disuelve y ambos se fusionan en uno. Esta unidad auto-creada tambi\u00e9n da por resultado otra forma de organizaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la experiencia hist\u00f3rica de todo el siglo pasado ha demostrado un camino mucho m\u00e1s complejo que este ingenuo espontaneismo, que pierde, adem\u00e1s, <strong><em>todo el \u201cespesor\u201d de la lucha pol\u00edtica<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><strong>[31]<\/strong><\/a>.<\/em><\/strong> Las tremendas presiones reivindicativas y econ\u00f3mico-corporativas que se viven en la vanguardia y en sus diversos movimientos <em>dificultan<\/em> esta progresi\u00f3n de la conciencia (esta contradicci\u00f3n la hemos vivido en carne propia en el proceso del Argentinazo), aunque se trata de un proceso dial\u00e9ctico donde hay dificultad, pero tambi\u00e9n aprendizaje y superaci\u00f3n parcial (aunque solo parcial) del fetichismo. Superaci\u00f3n que precisamente por ser parcial, requiere imprescindiblemente \u2013y no puede dejar de requerir\u2013 para su \u201ctotalizaci\u00f3n\u201d, del partido. C\u00f3mo afirmaba cl\u00e1sicamente Lenin en el <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 Hacer?\u201d<\/em> <em>\u00abcuanto m\u00e1s poderoso es el ascenso espont\u00e1neo de las masas y m\u00e1s se ampl\u00eda el movimiento, mayor es la rapidez con que aumenta la necesidad de una elevada conciencia\u00bb. <\/em>Se trata de una din\u00e1mica opuesta a la planteada por Brandel y todos los consejistas que en el mundo ha habido que no se han cansado de afirmar contra la experiencia hist\u00f3rica misma de los hechos que \u201cel ascenso obrero resolver\u00eda por si solo los problemas de la conciencia\u201d&#8230; Lenin educaba en el sentido contrario: <em>cuando m\u00e1s agudo es el ascenso, m\u00e1s agudizadamente se coloca la necesidad del partido revolucionario; esto fue v\u00e1lido a lo largo de todo el siglo pasado y ha recobrado una aguda actualidad en este comienzo del XXI. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lenin no es Kautsky\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos que estamos citando se toman de la afirmaci\u00f3n de Lenin que aparentemente parec\u00eda sugerir que la conciencia socialista deb\u00eda provenir \u00abdesde afuera\u00bb de la clase trabajadora\u2026 Hacen esto para argumentar que <em>si se tiene una concepci\u00f3n de \u00abautoemancipaci\u00f3n\u00bb del proletariado (caracter\u00edstica del marxismo cl\u00e1sico y revolucionario), no se podr\u00eda tener, a la vez, una firme y sistem\u00e1tica concepci\u00f3n acerca de la f\u00e9rrea necesidad del partido revolucionario\u2026 <\/em>Est\u00e1 claro que opinamos con Lenin <em>lo contrario. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo en este punto sugerentes an\u00e1lisis de a\u00f1os atr\u00e1s del fil\u00f3sofo marxista franc\u00e9s Daniel Bensaid, en la concepci\u00f3n de Lenin aparecen dos planos. Por un lado, est\u00e1 la cl\u00e1sica \u2013y correcta\u2013 alusi\u00f3n a que la conciencia socialista debe provenir <em>desde afuera de la relaci\u00f3n entre patronos y obreros<\/em>. Aqu\u00ed hab\u00eda \u2013efectivamente\u2013 un malentendido respecto de la lectura de Kautsky, para quien la conciencia no s\u00f3lo deb\u00eda provenir desde afuera de la actividad m\u00e1s inmediata de la clase trabajadora, sino que lisa y llanamente era <em>aportada por otra clase o fracci\u00f3n de clase: los intelectuales peque\u00f1oburgueses como tales, cual deus ex machina (factor externo al proceso mismo) colocado por encima de la propia clase. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Bensa\u00efd: \u00abLenin tantea y no siempre mide el alcance de sus propias innovaciones. As\u00ed, creyendo parafrasear un texto can\u00f3nico de Kautsky, <em>lo modifica de forma esencial.<\/em> Donde Kautsky escribe que \u2018la ciencia\u2019 llega a los proletarios \u2018del exterior de la lucha de clases\u2019 introducida por los \u2018intelectuales burgueses\u2019, Lenin traduce que <em>\u2018la conciencia pol\u00edtica (no la ciencia) viene del exterior de la lucha econ\u00f3mica\u2019 (y no de la lucha de clases que es tanto pol\u00edtica como social), llevada no por los intelectuales en tanto categor\u00eda sociol\u00f3gica, sino por el partido en tanto actor espec\u00edfico<\/em>\u00ab<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, la redacci\u00f3n de Lenin \u2013a este respecto\u2013 en el \u00bfQu\u00e9 hacer? puede aparecer \u2013para los que lo lean formal y superficialmente\u2013 como <em>\u201ccontradictorio\u201d.<\/em> Citando \u201ctextualmente\u201d a Kautsky, dice Lenin: \u00abPero no es el proletariado el portador de la ciencia, sino la intelectualidad burguesa (&#8230;) de modo que la conciencia socialista es algo introducido desde afuera en la lucha de clases del proletariado\u00bb<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Sin embargo, m\u00e1s adelante se dice algo muy distinto: \u201cla convicci\u00f3n de que se puede desarrollar la conciencia pol\u00edtica de clase de los obreros desde adentro, por as\u00ed decirlo, de su lucha econ\u00f3mica, o sea, tomando s\u00f3lo (o por lo menos, principalmente) esa lucha como punto de partida, y bas\u00e1ndose s\u00f3lo (o por lo menos, principalmente) en esa lucha (&#8230;) es falsa de ra\u00edz (&#8230;). La conciencia pol\u00edtica de clase s\u00f3lo puede llegar al obrero desde el exterior, es decir, <em>desde un campo ubicado fuera de la lucha econ\u00f3mica, al margen de la esfera de las relaciones entre obreros y patronos<\/em>. La \u00fanica esfera de la que se puede extraer estos conocimientos es la de <em>las relaciones de todas las clases y capas con el Estado y el gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre s\u00ed<\/em> (&#8230;). Para dotar de conocimientos pol\u00edticos a los obreros, los socialdem\u00f3cratas deben ir a todas las capas de la poblaci\u00f3n, deben enviar a todas partes los destacamentos de su ejercito\u00bb<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Es decir, la definici\u00f3n de Lenin, en realidad, a lo que apuntaba, es a que la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista deb\u00eda provenir no desde afuera de la clase obrera como totalidad compleja (lo que incluye al partido), <em>sino desde afuera de la mera lucha econ\u00f3mica reivindicativa, lo que es algo muy distinto. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n de Lenin apuntaba a un problema absolutamente <em>real<\/em>, en la medida en que la adquisici\u00f3n de la conciencia requiere una elaboraci\u00f3n de la experiencia, que no puede ser procesada de manera simple, mec\u00e1nica y directa por el conjunto de la clase (ni siquiera por el conjunto de la vanguardia) sino que exige la <em>mediaci\u00f3n <\/em>de alg\u00fan elemento que tenga acumuladas o incorporadas las herramientas para esa elaboraci\u00f3n (adquisici\u00f3n de la conciencia): esto es, <em>el partido como una s\u00edntesis espec\u00edfica de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la lucha de clases hist\u00f3rica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pertinencia del pensamiento de Lenin tiene que ver, entonces, con la comprensi\u00f3n de que la conciencia <em>plena<\/em> acerca de la propia acci\u00f3n y las condiciones de la acci\u00f3n socialista, requiere \u2013insistimos\u2013 de una <em>elaboraci\u00f3n.<\/em> Y esta elaboraci\u00f3n, que a la vez alude a una imposibilidad de explicar la conciencia como mero reflejo o copia de la realidad, <em>precisamente se\u00f1ala el rol del partido en su relaci\u00f3n metab\u00f3lica con la clase y la lucha de clases.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filos\u00f3ficamente, esta concepci\u00f3n concentraba <em>impl\u00edcitamente<\/em> una doble cr\u00edtica a parte de las concepciones te\u00f3ricas del Lenin de \u201c<em>Materialismo y empirocriticismo\u201d.<\/em> Porque la adquisici\u00f3n de la conciencia es un proceso que tiene que ver con las relaciones sociales \u201cobjetivas\u201d que la determinan, pero a la vez es una <em>elaboraci\u00f3n activa<\/em> (no una mera copia), por intermedio de una acci\u00f3n (no un mero reflejo pasivo) lo que da lugar \u2013precisamente\u2013 al rol del partido y a la acci\u00f3n transformadora socialista de la realidad. La adquisici\u00f3n de la conciencia requiere del \u00abm\u00e9todo de la abstracci\u00f3n\u00bb para ver m\u00e1s claramente. Al mismo tiempo, la conciencia se debe basar en la actividad pr\u00e1ctica, que dar\u00e1 la prueba de hasta que punto nuestras concepciones del mundo son ajustadas a la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El \u00abpatr\u00f3n\u00bb del proceso dial\u00e9ctico del conocimiento va desde la percepci\u00f3n vivida en la experiencia al pensamiento abstracto y de ah\u00ed a la pr\u00e1ctica consciente, donde opera una fusi\u00f3n del entendimiento intelectual y la existencia objetiva.<\/em> Porque en la actividad humana se supera la abstracci\u00f3n del pensamiento. Porque hay un punto donde la teor\u00eda y la realidad se encuentran: <em>en la pr\u00e1ctica<\/em>. Es el punto donde lo objetivo y lo subjetivo se <em>fusionan <\/em>a la hora de la transformaci\u00f3n revolucionaria de la realidad, y de ese mismo sujeto en el acto mismo de transformarla. Por lo tanto, el propio m\u00e9todo marxista, la propia dial\u00e9ctica materialista, <em>implica la actividad pol\u00edtica<\/em>. Porque <em>s\u00f3lo se puede realmente conocer en el curso de esa actividad. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto mismo, George Lukacs era correctamente hostil a la teor\u00eda pasiva del conocimiento \u00abfotogr\u00e1fico\u00bb, al peligro del reduccionismo fatalista de los pensamientos a la realidad. Porque si el pensamiento simplemente refleja pasivamente la realidad \u00bfqu\u00e9 rol puede tener la conciencia en la transformaci\u00f3n de la realidad? <em>La realidad transformada no es, sino que deviene tal cosa.<\/em> Y, en el devenir, la participaci\u00f3n del pensamiento y la acci\u00f3n que se deduce de \u00e9l, es absolutamente necesaria. <em>La propia conciencia de clase es una parte activa de esta realidad. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el Lenin de los Cuadernos filos\u00f3ficos, la pr\u00e1ctica sobrepasa la distinci\u00f3n entre \u00absubjetividad\u00bb y \u00abobjetividad\u00bb. Y el terreno para este descubrimiento fue establecido por la teor\u00eda del partido de Lenin, el elemento m\u00e1s dial\u00e9ctico de su marxismo (como correctamente insiste John Rees). La necesidad de \u201cfusionarse\u201d hasta cierto punto con las mismas masas (como se\u00f1ala Lenin en El izquierdismo) y al mismo tiempo \u00abser espec\u00edfico\u00bb respecto del total de las masas (\u00bfQu\u00e9 hacer?) exige una dial\u00e9ctica que permita <em>entender la unidad de los opuestos<\/em>. Esto es precisamente lo que surge de las determinaciones m\u00e1s concretas del pensamiento profundo de Lenin sobre partido.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lucha econ\u00f3mica y lucha pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa socialdemocracia revolucionaria siempre incluy\u00f3 en sus actividades las luchas por las reformas. Pero utiliza la agitaci\u00f3n \u201cecon\u00f3mica\u201d no s\u00f3lo para reclamar al gobierno toda clase de medidas, sino tambi\u00e9n (y en primer t\u00e9rmino) para exigir que deje de ser un gobierno autocr\u00e1tico. Adem\u00e1s, considera su deber presentar al gobierno esta exigencia, no s\u00f3lo en el terreno de la lucha econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n el de todas las manifestaciones de la vida social y pol\u00edtica. En una palabra, como la parte al todo, subordina la lucha por las reformas a la lucha revolucionaria por la libertad y el socialismo\u00bb<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Esto parece escrito para el ciclo de rebeliones populares latinoamericano, aunque a nuestros cr\u00edticos no les guste porque, de hecho, se inscriben en la tradici\u00f3n del \u00abeconomicismo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, uno de los problemas del actual proceso regional, es el haberse subordinado al car\u00e1cter fragmentario o \u00abcorporativo\u00bb de las luchas y los movimientos sociales: <em>a las reformas que aqu\u00ed o all\u00e1 han concedido un Hugo Ch\u00e1vez o un Evo Morales\u2026 a costa de la manutenci\u00f3n del capitalismo como tal. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un problema de estrategia t\u00edpico del reformismo: en vez de subordinar la parte (las reformas) al todo, las \u00abconquistas\u00bb se han obtenido, b\u00e1sicamente, a expensas del proceso mismo en tanto que la eventualidad de un proceso anticapitalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este proceso de atomizaci\u00f3n y\/o fragmentaci\u00f3n de las reivindicaciones populares es una presi\u00f3n que viene desde abajo, desde las propias necesidades y demandas de los sectores que salen a la lucha, y se combina con la <em>incapacidad de pararse desde una perspectiva m\u00e1s de conjunto, la de acabar con el orden social si se pretende resolver incluso cuestiones \u00abelementales\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su pol\u00e9mica con los \u00abeconomicistas\u00bb, Lenin diferencia tajantemente \u201cla pol\u00edtica sindicalista\u201d (reducida a puras reivindicaciones econ\u00f3micas en el terreno pol\u00edtico, como ser las leyes laborales) de \u201cla pol\u00edtica socialdem\u00f3crata\u201d, que se refiere a la elevaci\u00f3n de la clase al todo, a proponerse respuestas de conjunto para toda la sociedad: <em>la revoluci\u00f3n social. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta orientaci\u00f3n \u2013por as\u00ed decirlo\u2013 ten\u00eda un objetivo a la vez pr\u00e1ctico y \u201cmaterial\u201d: <em>el \u00abobligar\u00bb a la clase obrera y su vanguardia a salir de su propia estrechez<\/em>. \u00abObligar\u00bb a la clase obrera al aprendizaje pr\u00e1ctico que significa tornar contacto con las otras clases sociales <em>ampliando as\u00ed su horizonte en la \u201cescuela\u201d misma de la lucha de clases.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lenin planteaba como orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica <em>la educaci\u00f3n de la clase trabajadora en interesarse por los problemas de todas las clases, por todos los problemas de la sociedad<\/em>. Y al ubicarse desde <em>un punto de vista social total<\/em>, plantearse verdaderamente <em>el problema del poder pol\u00edtico<\/em>. Lo que implicaba \u2013para los proletarios, desde el proletariado\u2013 dirigirse hacia todas las capas de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Insistimos. Se trata de una orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica, material: no simplemente \u00abideas\u00bb o \u00abconceptos\u00bb que \u00abvienen desde afuera\u00bb de la clase porque la adquisici\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica por parte de los trabajadores (que no es lo mismo que la formaci\u00f3n marxista), no puede ser algo puramente \u00abideal\u00bb o \u00abintelectual\u00bb asimilado mec\u00e1nicamente \u00abdesde afuera\u00bb. <strong><em>Es un hacerse material de la conciencia mediada por la propia experiencia en interacci\u00f3n dial\u00e9ctica con el partido revolucionario y cuyo \u201cveh\u00edculo\u201d es precisamente la pol\u00edtica. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, la cuesti\u00f3n central es c\u00f3mo los trabajadores se mueven desde la conciencia de todos los d\u00edas hacia la conciencia de que es posible cambiar revolucionariamente las condiciones tremendas en las que viven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero: \u00bfc\u00f3mo superar en la conciencia el fetichismo y la alienaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo superar el sentido com\u00fan?<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>. Aqu\u00ed es donde entra <em>la relaci\u00f3n metab\u00f3lica del partido con la clase<\/em>. Porque el \u00abl\u00edmite general\u00bb al desarrollo de la conciencia no se puede superar mediante la mera actividad espont\u00e1nea de la propia clase trabajadora. Aqu\u00ed entra la pol\u00edtica socialista revolucionaria como <em>totalidad<\/em> y como <em>pr\u00e1ctica de la totalidad.<\/em> Como dec\u00eda Lenin, \u00abEn realidad, no \u2018se puede elevar la actividad de la masa obrera&#8217; s\u00ed s\u00f3lo nos limitamos a la &#8216;agitaci\u00f3n pol\u00edtica en el terreno econ\u00f3mico&#8217;. Y una de las condiciones esenciales para lograr la extensi\u00f3n indispensable de la agitaci\u00f3n pol\u00edtica [m\u00e1s all\u00e1 del terreno econ\u00f3mico] es organizar denuncias pol\u00edticas que abarquen <em>todos los aspectos<\/em>. Las masas s\u00f3lo pueden ser educadas en su conciencia pol\u00edtica y en su actividad revolucionaria, sobre la base de esas denuncias (&#8230;) La conciencia de la clase obrera no puede ser una aut\u00e9ntica conciencia <em>pol\u00edtica<\/em> si los obreros no est\u00e1n acostumbrados a hacerse eco de todos los casos de arbitrariedad y opresi\u00f3n, de violencias y abusos de todo tipo, cualesquiera sean las clases afectadas (&#8230;) La conciencia de las masas obreras no puede ser una aut\u00e9ntica conciencia de clase si los obreros no aprenden, sobre la base de los <strong><em>hechos y acontecimientos pol\u00edticos<\/em><\/strong> concretos y adem\u00e1s de actualidad, a observar a cada una de las otras clases sociales en todas las manifestaciones de la vida intelectual, moral y pol\u00edtica, si no aprenden a aplicar en la <strong><em>pr\u00e1ctica<\/em><\/strong> el an\u00e1lisis y la apreciaci\u00f3n materialistas de todos los aspectos de la actividad y de la vida de todas la clases, capas y grupos de la poblaci\u00f3n. Quien concentra la atenci\u00f3n de la clase obrera, su capacidad de observaci\u00f3n y su conciencia <em>exclusivamente o aunque s\u00f3lo sea una forma preferente en ella misma, no es un socialdem\u00f3crata<\/em>, pues el conocimiento de s\u00ed misma por parte de la clase obrera est\u00e1 vinculado, en forma inseparable, no s\u00f3lo a una comprensi\u00f3n te\u00f3rica absolutamente clara \u2013o mejor dicho, <strong><em>no tanto te\u00f3rica como pr\u00e1ctica<\/em><\/strong>\u2013 de las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual, comprensi\u00f3n adquirida a trav\u00e9s de la <strong><em>experiencia<\/em><\/strong> de la vida pol\u00edtica (&#8230;) Para llegar a ser un socialdem\u00f3crata, el obrero debe formarse una idea clara de la naturaleza econ\u00f3mica y la fisonom\u00eda social y pol\u00edtica del terrateniente y del cura, del dignatario y del campesino, del estudiante y el vagabundo (&#8230;) <strong><em>Pero esta idea clara no puede obtenerse en los libros: s\u00f3lo puede surgir de la realidad\u00bb<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La organizaci\u00f3n de los obreros y la organizaci\u00f3n de los revolucionarios (o cuando la pol\u00edtica no sigue d\u00f3cilmente la econom\u00eda)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los elementos que venimos desarrollando respecto de la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista est\u00e1n ligados a una determinada concepci\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n entre el partido, la vanguardia y las masas. Esto en un doble sentido. Porque si los problemas de la adquisici\u00f3n de la conciencia tienen esta complejidad, es evidente que hace falta alguna organizaci\u00f3n espec\u00edfica que facilite, que tome como parte de sus tareas pr\u00e1cticas y te\u00f3ricas, <em>esa adquisici\u00f3n de la conciencia por parte de las masas trabajadoras. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta realidad te\u00f3rica y pol\u00edtica (y no de una supuesta vocaci\u00f3n \u00abjacobina\u00bb o \u00abblanquista\u00bb de Lenin<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>) surgen las cuestiones de organizaci\u00f3n. Si la realidad es que las masas trabajadoras por su sola actividad espont\u00e1nea no pueden llegar al nivel de la conciencia socialista, hace falta un factor que sea <em>activo <\/em>en este sentido y que se mueva desde la perspectiva del <strong><em>todo,<\/em><\/strong> de la totalidad del cambio social que es necesario para acabar con la condici\u00f3n de clase explotada y oprimida. Un factor espec\u00edfico que no por ello es \u00abexterno\u00bb sino propiamente <em>una parte espec\u00edfica y diferenciada de la propia clase trabajadora<\/em>. Lenin se\u00f1ala: \u00abSi el concepto de &#8216;lucha econ\u00f3mica contra los patronos y el gobierno\u2019 coincide para un socialdem\u00f3crata con el de &#8216;lucha pol\u00edtica&#8217;, es natural esperar que el de &#8216;organizaci\u00f3n de los revolucionarios&#8217; coincida, m\u00e1s o menos, con el de &#8216;organizaci\u00f3n de los obreros\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Pero \u00abLa lucha <em>pol\u00edtica<\/em> de la socialdemocracia es <em>m\u00e1s amplia y compleja<\/em> que la lucha econ\u00f3mica de los obreros contra los patronos y el gobierno. Del mismo modo (y como consecuencia de ello), <em>es inevitable que la organizaci\u00f3n de un partido socialdem\u00f3crata revolucionario sea de distinto tipo que la organizaci\u00f3n de los obreros para la lucha econ\u00f3mica<\/em>. La organizaci\u00f3n de los obreros (&#8230;) debe ser lo m\u00e1s amplia posible. Por el contrario, la organizaci\u00f3n de los revolucionarios debe incluir ante todo y sobre todo a personas cuya profesi\u00f3n sea la actividad revolucionaria (por eso hablo de una organizaci\u00f3n de revolucionarios, y me refiero a los revolucionarios socialdem\u00f3cratas) (&#8230;) Imaginemos a personas absorbidas en un 99% por &#8216;la lucha econ\u00f3mica contra los patronos y el gobierno&#8217;. Durante todo el per\u00edodo de su actividad (&#8230;) algunos de ellos <em>jam\u00e1s pensar\u00e1n en la necesidad de una organizaci\u00f3n m\u00e1s compleja de revolucionarios\u00bb<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><strong>[40]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es alrededor de este <em>criterio<\/em> que tuvo lugar el hist\u00f3rico debate con Martov acerca de qui\u00e9n pod\u00eda ser considerado militante del partido. Porque de esta comprensi\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n entre la actividad de los trabajadores y la de los revolucionarios se desprend\u00edan <em>consecuencias organizativas<\/em>. Esto es, para colaborar con la adquisici\u00f3n de la conciencia socialista de los trabajadores hac\u00eda falta una organizaci\u00f3n (pol\u00edtica) de los revolucionarios <em>distinta <\/em>a la organizaci\u00f3n de la lucha cotidiana de los trabajadores, esto es, distinta de los sindicatos y expresamente <em>separada de ellos. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta era la conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica que se desprend\u00eda de este an\u00e1lisis de la adquisici\u00f3n de la conciencia y de la necesidad de llevar a cabo no una pol\u00edtica sindicalista, sino una verdadera pol\u00edtica socialista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Martov tend\u00eda a <em>confundir<\/em> la propia organizaci\u00f3n de los trabajadores por sus necesidades m\u00e1s inmediatas con la organizaci\u00f3n de un sector espec\u00edfico de ellos que se planteara la perspectiva de una transformaci\u00f3n de conjunto de la sociedad. Perd\u00eda de vista que el partido deb\u00eda operar por <em>selecci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n<\/em>, donde <em>la vanguardia no fuera diluida en la retaguardia<\/em> (como ocurre en los sindicatos y\/o los movimientos de masas). Porque se deb\u00eda establecer una <em>separaci\u00f3n de principios<\/em> entre partido y movimiento, diferenci\u00e1ndose el militante pol\u00edtico del militante sindical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es, deb\u00eda operarse un proceso de <em>seleccionar, jerarquizar y promover<\/em> a aquellos trabajadores y estudiantes que se destacaran del resto para \u00abprofesionalizarlos\u00bb, para hacer del centro de su vida y actividad la actividad socialista. Porque s\u00f3lo de esta manera, \u00abdividiendo\u00bb primero, se podr\u00eda unir m\u00e1s firmemente despu\u00e9s los lazos entre el partido y las organizaciones de lucha de los trabajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, la concepci\u00f3n de partido de Lenin ten\u00eda dos polos unidos dial\u00e9cticamente: a) una estricta selecci\u00f3n de los miembros del partido sobre la base de su conciencia de clase; b) La total solidaridad con y el apoyo a todos los oprimidos y explotados en el seno de la sociedad capitalista. Lenin insist\u00eda en que no hab\u00eda que mezclar cosas distintas: <em>era militante de la organizaci\u00f3n el que efectivamente asum\u00eda un compromiso pol\u00edtico organizado. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfEn virtud de que causa, de que l\u00f3gica, se puede deducir, por el hecho de que seamos un partido de clase, la conclusi\u00f3n de que no hace falta distinguir entre quienes forman parte del partido y quienes se hallan vinculados a \u00e9l? Muy al contrario: precisamente por existir una diferencia en cuanto al <em>grado de conciencia y de actividad<\/em>, es necesario establecer tambi\u00e9n una diferencia en cuanto al grado de proximidad al partido. Somos un partido de clase, raz\u00f3n por la cual, casi toda la clase (\u2026) debe actuar bajo la direcci\u00f3n de nuestro partido (\u2026) <em>Pero ser\u00eda incurrir en &#8216;manilovismo&#8217; y en &#8216;seguidismo&#8217; pensar que toda la clase o casi toda la clase pueda, bajo el capitalismo, elevarse hasta el grado de conciencia y de actividad de su destacamento de vanguardia, de su partido socialdem\u00f3crata<\/em>. Ning\u00fan socialdem\u00f3crata sensato duda que, bajo el capitalismo, ni siquiera las organizaciones sindicales (que son m\u00e1s elementales y m\u00e1s asequibles al grado de conciencia de las capas no desarrolladas) pueden abarcar a toda la clase obrera o a casi toda. Olvidar la diferencia que existe entre el destacamento de vanguardia y el conjunto de las masas que gravitan hacia \u00e9l, olvidar el deber constante del destacamento de vanguardia de elevar a grupos cada vez m\u00e1s amplios a su propio nivel de vanguardia, solo significa (&#8230;) cerrar los ojos ante la inmensidad de las tareas\u00bb<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el contenido pol\u00edtico que estaba detr\u00e1s de la discusi\u00f3n sobre el criterio militante en el congreso de 1903. No por bastante conocido deja de tener enorme actualidad, como lo muestra la experiencia reciente en Latinoam\u00e9rica y el desarrollo de movimientos de lucha y su relaci\u00f3n con los partidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lenin se plantaba <em>contra la mezcla sin principios<\/em>: el \u00abmovimiento\u00bb se define por su car\u00e1cter reivindicativo parcial; el partido se define por su programa total. Y esto engendra \u2013insistimos\u2013 tipos distintos de militante y de actividad. Porque pararse desde la perspectiva del todo no es algo que se desprenda \u00abautom\u00e1ticamente\u00bb de la lucha econ\u00f3mica o reivindicativa. Por el contrario, esa lucha opera de manera contradictoria: al mismo tiempo que libera el ingreso a la vida pol\u00edtica de decenas de miles, genera determinadas presiones, vinculadas a las necesidades materiales inmediatas y a la clase o fracci\u00f3n de clase de que se trate. Y no es tan sencillo, entonces, pararse desde la perspectiva de la transformaci\u00f3n social. Es decir, de manera no inmediatamente reivindicativa. Desde las necesidades del conjunto de la clase trabajadora y los sectores populares y no simplemente de la propia \u00abcorporaci\u00f3n\u00bb. De este problema hemos tenido tambi\u00e9n ejemplos de sobra en el Argentinazo, pero se trata de uno universal al que, justamente, se le busca dar respuesta con <strong><em>la \u201cmec\u00e1nica\u201d transicional de la pol\u00edtica revolucionaria<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, en Lenin, lo \u00abpol\u00edtico\u00bb alude a un \u00e1mbito global, de las relaciones del conjunto de todas las clases de la sociedad, <em>que no se desprenden mec\u00e1nicamente de las relaciones econ\u00f3micas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto mismo subraya Bensa\u00efd cuando se\u00f1ala correctamente que el partido no se debe reducir al \u00e1mbito de la representaci\u00f3n de los intereses simplemente econ\u00f3micos de la clase, sino a sus intereses m\u00e1s de conjunto, <em>hist\u00f3ricos.<\/em> Es necesario evitar todo reduccionismo de la pol\u00edtica revolucionaria. Dice Bensa\u00efd: \u00abM\u00e1s que una forma de disciplina o de centralizaci\u00f3n, la idea rectora de Lenin alerta acerca de la &#8216;confusi\u00f3n entre el partido y la clase&#8217;, confusi\u00f3n calificada de <em>&#8216;desorganizadora&#8217;.<\/em> La distinci\u00f3n introducida de esta forma entre clase y partido, se inscriben en las grandes pol\u00e9micas del movimiento socialista de la \u00e9poca. Y, m\u00e1s espec\u00edficamente en Rusia, se vuelve contra las corrientes populistas, &#8216;economistas&#8217; y mencheviques (&#8230;) Lenin se opone de forma bastante original para la \u00e9poca a <em>esta reducci\u00f3n de lo pol\u00edtico a lo social <\/em>(&#8230;) Entiende que las contradicciones econ\u00f3micas y sociales no se expresan directamente, sino bajo una forma espec\u00edfica, deformada y transformada, la pol\u00edtica (que) condensa y revela una crisis latente global de las relaciones sociales (&#8230;) Esta cuesti\u00f3n es lo que est\u00e1 en el coraz\u00f3n del famoso debate sobre los estatutos del partido (&#8230;) La definici\u00f3n del miembro del partido (&#8230;) es <em>la delimitaci\u00f3n del partido frente a la clase<\/em>. Es precisamente <em>la forma partido<\/em> la que permite intervenir sobre el campo de la pol\u00edtica (&#8230;), no sufrir <em>pasivamente<\/em> los flujos y los reflujos de la lucha de clases (\u2026) A la luz de la experiencia de 1905, Lenin insiste (\u2026) en el hecho de que el partido, por m\u00e1s delimitado que sea, vive en un intercambio y di\u00e1logo permanente con las experiencias de la clase (&#8230;) Lo que <em>permanece<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de estos matices y variaciones, es que el partido no es una forma de organizaci\u00f3n entre otras, sindicales o asociativas, <em>sino una forma espec\u00edfica bajo la cual la lucha de clases se inscribe en el campo pol\u00edtico<\/em>\u00ab<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>. En palabras de Lenin: \u201cRabochi Misl no repudia por completo la lucha pol\u00edtica: en los estatutos de las cajas, publicados en su primer n\u00famero, se habla de la lucha contra el gobierno. Sin embargo, <em>cree que la pol\u00edtica sigue siempre d\u00f3cil a la econom\u00eda&#8217;<\/em> (&#8230;)<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a> Estas tesis (&#8230;) son totalmente <em>falsas<\/em>, si entendemos por pol\u00edtica la de los socialdem\u00f3cratas (&#8230;) [Se] renuncia por completo a elaborar independientemente una pol\u00edtica socialdem\u00f3crata espec\u00edfica que corresponda a los objetivos generales del socialismo y a las condiciones actuales de Rusia\u00bb<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el partido socialista el que est\u00e1 llamado a representar estos intereses de conjunto, a la vez que hace parte \u2013y no puede dejar de hacerlo, so pena de convertirse en una secta\u2013 <em>de un sistema m\u00e1s amplio de organizaciones obreras y populares<\/em><a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el desarrollo de la conciencia de clase siempre es <em>desigual;<\/em> la emergencia de una clara conciencia nunca ocurre de un solo golpe y de una manera coherente: <em>inevitablemente hay vanguardias y retaguardias en el seno de la clase<\/em>. Porque se debe comprender que bajo el capitalismo y en la transici\u00f3n socialista, el proceso de la adquisici\u00f3n de la conciencia de clase s\u00f3lo puede ser desigual: nunca podr\u00eda ser al \u201cun\u00edsono\u201d por parte de todas las masas laboriosas. Hay, y no puede dejar de haber, vanguardias y retaguardias. Y es tarea imprescindible de la organizaci\u00f3n revolucionaria, justamente, el aportar activamente a la superaci\u00f3n de esta desigualdad apoy\u00e1ndose siempre en los elementos m\u00e1s avanzados.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La lucha por la hegemon\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta discusi\u00f3n ha tenido hist\u00f3ricamente otra vuelta de tuerca. Los cr\u00edticos de la obra de Lenin han querido establecer un supuesto <em>\u201cabismo<\/em>\u201d entre la experiencia del gran revolucionario ruso y la de Marx (y Rosa Luxemburgo<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>) en materia de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos argumentos convincentes se\u00f1alan que Marx estuvo relacionado \u2013en per\u00edodos distintos\u2013 con cuatro tipos de partidos distintos: la Liga de los Comunistas (una peque\u00f1a \u00absecta\u00bb alemana durante la d\u00e9cada del &#8217;40); los inicios de la Socialdemocracia en Alemania (d\u00e9cadas del &#8217;60, &#8217;70 y comienzos de los &#8217;80); la experiencia de la I Internacional y los primeros esbozos de Partido Laborista en Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, es ampliamente conocida su definici\u00f3n del Manifiesto Comunista: \u00abLos comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. No tienen intereses algunos que no sean los intereses del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. Los comunistas s\u00f3lo se distinguen de los dem\u00e1s partidos proletarios en que (&#8230;) en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado (&#8230;) en que, en las diferentes fases de desarrollo porque pasa la lucha entre el proletariado y la burgues\u00eda, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto\u00bb<em>. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 claro que Lenin si se planteaba la formaci\u00f3n de un \u201cpartido aparte de los comunistas\u201d. Pero la supuesta \u201ccontraposici\u00f3n\u201d entre Marx y Lenin <em>no logra sostenerse.<\/em> Es verdad que Marx tend\u00eda a defender una idea de partido m\u00e1s cercana a la de una organizaci\u00f3n surgida de la experiencia <em>directa <\/em>de los trabajadores. Pero en Lenin la idea de partido es categ\u00f3ricamente <strong><em>m\u00e1s elaborada<\/em>, <em>m\u00e1s madura<\/em><\/strong>, expresando un per\u00edodo hist\u00f3rico distinto al que le toc\u00f3 vivir a Marx. En un contexto que hab\u00eda cambiado, Lenin rompe con la tradici\u00f3n dominante del movimiento socialista de su tiempo. Con la entrada en escena de un movimiento obrero a fines del siglo XIX, el \u00abpartido socialista de masas\u00bb aparec\u00eda como <em>una especie de encarnaci\u00f3n pol\u00edtica de toda la clase<\/em>. La idea se inspiraba en ciertas f\u00f3rmulas de Marx que insin\u00faan que la organizaci\u00f3n progresiva del proletariado en partido pol\u00edtico y en clase ser\u00edan \u201csin\u00f3nimos\u201d: <strong><em>su ser social y su ser pol\u00edtico se un\u00edan en el partido. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lenin subraya muy agudamente lo contrario: <strong><em>la ruptura de la continuidad entre el conflicto econ\u00f3mico inmediato y el conflicto pol\u00edtico mediato<\/em><\/strong>. Busca evitar confundir el problema de las clases y los partidos. Esto es, el contenido social y su expresi\u00f3n pol\u00edtica. Porque la lucha de clases no deb\u00eda reducirse a la pelea del obrero contra el patr\u00f3n, sino que deb\u00eda abarcar la pelea contra la clase capitalista entera y su estado. De esta forma, el socialismo revolucionario \u2013en cuanto partido pol\u00edtico\u2013 debe buscar representar a la clase trabajadora en sus relaciones no solamente con un grupo dado de empleadores, sino con todas las clases de la sociedad contempor\u00e1nea y el propio Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, la insistencia tan continua de Lenin en <em>diferenciar<\/em> partido y clase conduce l\u00f3gicamente al pensamiento \u2013<em>despojado de toda ingenuidad<\/em>\u2013 de una <strong><em>pluralidad de organizaciones siempre en dur\u00edsima competencia por la hegemon\u00eda<\/em>.<\/strong> En este sentido, a\u00f1os atr\u00e1s se\u00f1al\u00e1bamos: \u201cA nuestro modo de ver, las formas de organizaci\u00f3n de los trabajadores como los soviet, sindicatos o movimientos, son m\u00e1s \u2018transitorias\u2019 que el partido revolucionario, que es la forma m\u00e1s concentrada y estable de organizaci\u00f3n de la vanguardia de los trabajadores. A diferencia de la demagogia anarquista y de su posici\u00f3n en oportunidad del levantamiento de Kronstadt de \u2018soviet sin partidos\u2019, el agrupamiento de personas alrededor de ideas sobre la sociedad, sobre c\u00f3mo conducirla, etc., es absolutamente inevitable. Y el agrupamiento de esas personas en una organizaci\u00f3n y la cristalizaci\u00f3n de esas ideas alrededor de un programa <strong><em>es un partido<\/em><\/strong>, como quiera que se lo llame. <em>De modo que la lucha de tendencias pol\u00edticas de la clase trabajadora, la lucha de partidos, es, como ya hemos se\u00f1alado, connatural a la lucha socialista: hace al contenido intangible de la democracia de los trabajadores\u201d<\/em><a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed el partido no es mec\u00e1nicamente la clase, se entiende que una misma clase puede representarse pol\u00edticamente a trav\u00e9s de <em>varios<\/em> partidos pol\u00edticos en dura competencia. Y se desprende que la representaci\u00f3n de lo social en lo pol\u00edtico implica, asimismo, <strong><em>la existencia de una serie de reglas de juego e instituciones que no pueden ni deben ser instrumentalizadas<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>: \u201cLenin y sus colaboradores tuvieron como primer cuidado <em>preservar las filas del partido bolchevique de las taras del poder<\/em>. Sin embargo, la conexi\u00f3n estrecha y a veces la fusi\u00f3n de los \u00f3rganos del partido y del Estado acarrearon desde los primeros a\u00f1os un perjuicio evidente a la libertad y a la elasticidad del r\u00e9gimen interior del partido. La democracia se encog\u00eda a medida que crec\u00edan las dificultades. El partido quiso y confi\u00f3 en un principio en conservar en el cuadro de los soviets la libertad de las luchas pol\u00edticas. La guerra civil trajo su severo correctivo. Uno despu\u00e9s de otro fueron suprimidos los partidos de oposici\u00f3n. Los jefes del bolchevismo ve\u00edan en estas medidas, <em>en contradicci\u00f3n evidente con el esp\u00edritu de la democracia sovi\u00e9tica<\/em>, no decisiones de principio, sino necesidades epis\u00f3dicas de la defensa\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente, en este mismo sentido: \u201c\u00bfC\u00f3mo se explica que Moreno haya obviado una lecci\u00f3n hist\u00f3rica decisiva de la experiencia del siglo pasado, a saber, que la lucha de tendencias y el juego de la democracia de los trabajadores es absolutamente <em>imprescindible<\/em> para la transici\u00f3n, y que no haya sacado conclusi\u00f3n alguna acerca de la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n? (\u2026). El propio partido revolucionario, para \u2018preservarse\u2019 como tal, necesita que el poder est\u00e9 en manos de los organismos de la propia clase trabajadora y su vanguardia. Necesita del juego de la democracia de los trabajadores en su seno. En cierto sentido, necesita poder seguir cumpliendo, junto con su papel de direcci\u00f3n y gobierno del Estado obrero, <em>su papel cr\u00edtico como organizaci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria en cierta forma \u2018independiente\u2019 de las instituciones del Estado proletario <\/em>[que, como insist\u00eda Lenin, sus \u201corganismos\u201d no pueden confundirse so pena de burocratizaci\u00f3n]. Necesita no ver reducida su actividad a las tareas puramente administrativas si quiere preservarse como organizaci\u00f3n revolucionaria pol\u00edtica que pelea por impulsar la transici\u00f3n en las condiciones del atraso econ\u00f3mico y cultural de las masas y el cerco imperialista. Es decir, <em>necesita seguir cumpliendo el papel de \u2018tribuno popular\u2019 que indicaba Lenin en \u00bfQu\u00e9 hacer?, un papel distinto y superior al de mero funcionario sindical, pol\u00edtico o estatal. <\/em>Otra cuesti\u00f3n es que, efectivamente, el partido pelea porque la clase trabajadora y su vanguardia tomen el poder <em>bajo su direcci\u00f3n<\/em>; el partido lucha por lograr la mayor\u00eda y <em>dirigir los organismos de poder, estar a la cabeza de ellos y tomar el poder al frente de esos organismos<\/em>. Si el partido no hiciera esto perder\u00eda su condici\u00f3n de revolucionario: <strong><em>el partido debe pelear y no puede dejar de pelear por el poder<\/em><\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que venimos se\u00f1alando es claro, en el debate de Lenin en 1905 con los miembros de su propio partido: ante la disyuntiva sectaria que colocaban estos de \u00abSoviet o partido\u00bb, Lenin replicaba afirmando la perspectiva de \u00abSoviet y partido\u00bb: <em>\u201cA mi me parece que para <strong>liderar <\/strong>la lucha pol\u00edtica, ambos, el Soviet\u2026 y el partido son, en un grado igual, <strong>absolutamente necesarios<\/strong>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La s\u00edntesis efectuada por Lenin subraya <em>lo falso de esta contraposici\u00f3n<\/em> entre organizaciones de naturaleza distinta. Tanto las organizaciones de masas como el partido son <em>imprescindibles<\/em>. Pero en ning\u00fan caso los \u00abmovimientos\u00bb pueden reemplazar o cumplir el rol de los partidos: esta es una ense\u00f1anza <em>categ\u00f3rica. <\/em>Como la experiencia hist\u00f3rica ha demostrando, el hecho es que son los partidos los <em>\u00fanicos <\/em>que se baten desde una perspectiva general, por encima de cualquier demanda reivindicativa parcial. Las reivindicaciones parciales s\u00f3lo pueden ser eje de organizaciones de masas como los sindicatos o los diversos movimientos de trabajadores. Pero cuando se trata del partido revolucionario, lo que manda es el punto de vista de la totalidad, el conjunto de los intereses inmediatos e hist\u00f3ricos de la clase.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sobre las leyes de construcci\u00f3n del partido revolucionario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u201cLa organizaci\u00f3n bolchevique fue la creaci\u00f3n del propio Lenin. La idea misma de <em>organizaci\u00f3n<\/em> ocupa un lugar central en el leninismo; organizaci\u00f3n del instrumento revolucionario; organizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n como tal; organizaci\u00f3n de la sociedad a la que la revoluci\u00f3n ha dado vida. <em>La insistencia en la absoluta necesidad de organizaci\u00f3n se encuentra en todos los escritos y toda la carrera de Lenin\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><strong>[53]<\/strong><\/a>.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ense\u00f1anzas de Lenin son de un grado de <em>universalidad <\/em>que ata\u00f1en a las coordenadas centrales de <em>todo<\/em> partido que se precie de tal, sea que el partido est\u00e9 en el estadio de organizaci\u00f3n de vanguardia (e, incluso, si es un grupo de propaganda), o con influencia entre sectores de las masas: \u201cLo que defiendo a lo largo del libro [\u00bfQu\u00e9 Hacer?], desde la primera hasta la \u00faltima p\u00e1gina, son <em>los principios elementales de cualquier organizaci\u00f3n de partido que pueda imaginarse\u201d<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, es un hecho que el \u201cmodelo\u201d de partido leninista <em>en todo estadio debe poseer rasgos de partido de vanguardia respecto al conjunto de la clase obrera.<\/em> Nos explicamos: al ser <em>partido pol\u00edtico<\/em> y no meramente movimiento reivindicativo, siempre debe tender a encarnar los intereses <em>m\u00e1s estrat\u00e9gicos <\/em>de los trabajadores. En este sentido, <strong><em>jam\u00e1s debe marcar el paso<\/em><\/strong> con los elementos de conciencia m\u00e1s atrasada: \u201cLa socialdemocracia en todo lugar y siempre ha sido, y no puede dejar de serlo, <strong><em>el representante de los trabajadores con conciencia de clase<\/em>,<\/strong> y no de los trabajadores sin conciencia de clase\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Insistimos: el partido revolucionario siempre debe ser el <em>destacamento de avanzada de la clase<\/em>: \u201cel partido debe ser s\u00f3lo la vanguardia, el l\u00edder de las vastas masas de la clase trabajadora; el conjunto (o cerca del conjunto) de ellas \u2018trabajan bajo el control y la direcci\u00f3n\u2019 de las organizaciones del partido, <em>pero el conjunto de estas mismas masas no pueden ni deben pertenecer al partido\u201d<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo sentido, Liebman se\u00f1ala que: \u201cLa convicci\u00f3n de Lenin de que la revoluci\u00f3n Rusa deb\u00eda ser necesariamente el trabajo de un grupo de vanguardia y no de un partido de masas, estaba basada no meramente en las caracter\u00edsticas circunstanciales de Rusia de su tiempo, sino tambi\u00e9n en la forma en que conceb\u00eda la relaci\u00f3n entre la clase obrera y el partido proletario; para ser m\u00e1s preciso, <strong><em>se desprend\u00eda de su visi\u00f3n general respecto de la conciencia de clase que el proletariado pose\u00eda o no pose\u00eda\u201d<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay otro \u00e1ngulo en lo que tiene que ver con las caracter\u00edsticas del partido referido a los <em>estadios de construcci\u00f3n del mismo.<\/em> \u00bfA qu\u00e9 nos referimos con esto? Nos referimos a que las <strong><em>leyes espec\u00edficas<\/em><\/strong> de una organizaci\u00f3n en un estadio constructivo de vanguardia \u2013esto es, que busca abrirse paso no solo en relaci\u00f3n a las fuerzas burguesas sino al interior mismo de la izquierda\u2013, son <em>diversas<\/em> respecto al caso donde ya est\u00e1 planteada la disputa por la influencia entre franjas de las masas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas leyes no pueden ser id\u00e9nticas a las que tienden a caracterizar una organizaci\u00f3n que ya es hegem\u00f3nica al interior de la propia izquierda y de los sectores m\u00e1s avanzados de la clase obrera, y que se ha lanzado \u201cde cabeza\u201d al trabajo de masas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este salto en calidad al ser de <em>una mec\u00e1nica tan compleja<\/em>, fue resuelto de una manera correcta <em>solo contadas veces<\/em>: siquiera en vida de Lenin y Trotsky al frente de la III Internacional esto fue tarea sencilla. Ni hablar dentro del movimiento trotskista de la 2\u00aa posguerra. Much\u00edsimas experiencias terminaron <em>empantanadas <\/em>en este salto debido a que s\u00ed las tensiones de las peque\u00f1as organizaciones revolucionarias provienen m\u00e1s de lado del sectarismo <em>la de las organizaciones a las que se les plantea el salto hacia las masas vienen, caracter\u00edsticamente, del oportunismo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 claro, por otra parte, que lo anterior de ninguna manera debe ser raz\u00f3n para no afrontar este desaf\u00edo so pena de ser <em>una secta irremediable<\/em> que le har\u00eda un flaco favor a la misma clase obrera <em>que \u2013la experiencia hist\u00f3rica lo ha demostrado palmariamente<\/em>\u2013<em> no puede llevar adelante una revoluci\u00f3n propiamente socialista sin un gran partido socialista revolucionario con influencia entre las masas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis: m\u00e1s all\u00e1 de los determinantes generales de <em>todo<\/em> partido revolucionario que hemos visto arriba, en lo que hace a los estadios de construcci\u00f3n del mismo, operan leyes <em>diversas <\/em>y el salto en calidad de uno a otro es <em>el desaf\u00edo m\u00e1s dif\u00edcil e hist\u00f3ricamente peor resuelto <\/em>en materia de construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria. Sin embargo, en lo que sigue, nos concentraremos sobre todo en la operaci\u00f3n de estas leyes en el caso de las organizaciones en el estadio de vanguardia y s\u00f3lo daremos unas \u201cpinceladas\u201d del salto hacia las masas.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La ley del m\u00e1s fuerte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las leyes de construcci\u00f3n de una organizaci\u00f3n en el estadio de partido de vanguardia est\u00e1n marcadas por una \u201cparadoja\u201d: <em>si su pol\u00edtica siempre debe estar referida a las exigencias objetivas de la lucha de clases, para responder a las mismas, en cierto modo, <strong>no tiene alternativa que ir para adelante a expensas del resto de la misma izquierda<\/strong><\/em><strong>.<\/strong> Esto es as\u00ed debido a que el \u201cespacio\u201d y el terreno pol\u00edtico objetivo m\u00e1s general que habitualmente tiene la izquierda revolucionaria (claro que esto varia <em>sustancialmente<\/em> cuando se abren situaciones revolucionarias) tiene unas determinadas dimensiones que <strong><em>obligan a las corrientes a chocar unas con otras. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la experiencia hist\u00f3rica que conocemos m\u00e1s de cerca, la del viejo MAS \u2013que hab\u00eda \u201cresuelto\u201d las relaciones de fuerzas en el seno de la izquierda\u2013, este logr\u00f3 en pocos a\u00f1os extender su \u201cespacio\u201d de actuaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la vanguardia. Pero la tremenda contradicci\u00f3n estuvo cuando empez\u00f3 a rozar al peronismo: entr\u00f3 en una espiral de crisis que lo llev\u00f3 a la disoluci\u00f3n. Esto porque tuvo un proyecto errado para dar el salto hacia la influencia entre amplios sectores de las masas:<em> <strong>un proyecto b\u00e1sicamente barrial-geogr\u00e1fico-electoral en vez de uno org\u00e1nico-laboral-estructural<\/strong><\/em>. Este desv\u00edo oportunista en materia de organizaci\u00f3n \u2013junto a un conjunto de otras razones\u2013 lo <em>liquid\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo habitual entre las corrientes de vanguardia sin peso de masas es una construcci\u00f3n que se lleva a cabo <strong><em>a expensas del otro<\/em><\/strong>. Los \u201cespacios\u201d se crean porque <em>una corriente se \u201ccae\u201d y otra que viene acumulando de manera progresiva <strong>lo ocupa<\/strong>.<\/em> Se trata de una suerte de <strong><em>\u201cley de selecci\u00f3n natural pol\u00edtica\u201d<\/em><\/strong>, de supervivencia del m\u00e1s apto, aunque m\u00e1s \u201clamarkiana\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a> que \u201cdarwinista\u201d porque, a diferencia de la naturaleza, en la sociedad, <strong><em>cuenta el factor subjetivo de la voluntad<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. Se trata de una <strong><em>ley materialista<\/em><\/strong> que rige la vida de las corrientes revolucionarias: <strong><em>se deben calificar unas contra otras: la que tiene m\u00e1s capacidad y es sobreviviente en un medio hostil, se construye: esa es la ley. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Liebman, el propio Martov en la \u00e9poca de la vieja Iskra se\u00f1alaba que: <em>\u201cla pelea entre los \u2018Iskristas\u2019 y los oponentes de la centralizaci\u00f3n a veces tomaba la forma de una <strong>\u2018guerra de guerrillas\u2019<\/strong> en la cual <strong>\u2018t\u00e1cticas subversivas\u2019<\/strong> deb\u00edan emplearse y en la cual, finalmente, <strong>\u2018la ley del m\u00e1s fuerte terminaba imponi\u00e9ndose\u2019.<\/strong> De ah\u00ed que los militantes aprendan sus primeras lecciones <\/em>[<em>en el arte de la dura lucha de tendencias pol\u00edticas\u201d<\/em>]<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista anterior, y durante esta dur\u00edsima pelea, que muchas veces abarca todo un per\u00edodo hist\u00f3rico (precisamente esa fue la experiencia de bolcheviques y mencheviques en la Rusia prerrevolucionaria<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>) es que a la hora de capitalizar o \u201cganar\u201d aciertos o ubicaciones pol\u00edticas, el hecho es que el m\u00e1s \u201cfuerte\u201d es el que \u201csaca m\u00e1s\u201d a la hora del \u201creparto\u201d: <em>si hay diez compa\u00f1eros para ganar, la corriente m\u00e1s fuerte se \u201clleva\u201d, por as\u00ed decirlo, siete y las m\u00e1s d\u00e9biles se \u201creparten\u201d, entre ellas, uno cada uno\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n es que toda organizaci\u00f3n revolucionaria que <strong><em>no se ajuste a estas leyes objetivas de disputa, selecci\u00f3n y reclutamiento en la vanguardia<\/em><\/strong> se ver\u00e1 incapacitada para pegar un salto constructivo de calidad. Esto mismo es lo que planteaba Trotsky en su balance respecto del debate Lenin-Luxemburgo en materia de organizaci\u00f3n (debate que se salda con el triunfo de la tesis leninista). Es que, efectivamente, como dec\u00eda Trotsky, el problema de Luxemburgo estuvo en que no posey\u00f3 la capacidad de visualizar que la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria est\u00e1 determinada por<em> <strong>un esfuerzo subjetivo en seleccionar, reclutar, concentrar y formar a los mejores elementos de la vanguardia para que hagan de columna vertebral del partido<\/strong><\/em><strong>. <\/strong>Rosa qued\u00f3 colocada irremediablemente como \u201cespontaneista\u201d, porque dadas las circunstancias hist\u00f3ricas que le toc\u00f3 vivir, lo suyo tuvo mucho de apuesta a la emergencia espont\u00e1nea e independiente de la base obrera contra el aparato de la direcci\u00f3n socialdem\u00f3crata, cuesti\u00f3n que en s\u00ed misma no estaba mal pero <strong><em>devalu\u00f3<\/em><\/strong><em> la otra tarea que ten\u00eda planteada que era <strong>la construcci\u00f3n de una fuerte fracci\u00f3n centralizada a la interior de la socialdemocracia alemana. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero retornemos a nuestro punto. Como venimos se\u00f1alando, lo que nos interesa es apuntar c\u00f3mo son las leyes de crecimiento de una organizaci\u00f3n de vanguardia. Sus leyes son <em>dial\u00e9cticas<\/em> como dial\u00e9cticas son <em>las leyes de movimiento tanto en la naturaleza como en la sociedad.<\/em> Se trata de una comprensi\u00f3n profunda de la operaci\u00f3n de esta ley: <strong><em>los saltos en calidad se producen luego de una progresi\u00f3n caracterizada por toneladas de esfuerzos y desarrollos cuantitativos previos<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, la ley de acumulaci\u00f3n en el terreno de la naturaleza, la econom\u00eda y tambi\u00e9n de la construcci\u00f3n del partido, requiere de <em>una base material<\/em>, de un esfuerzo previo, que es el que en realidad ocupa pr\u00e1cticamente <em>la historia entera del proceso<\/em>, donde <strong><em>el per\u00edodo de acumulaci\u00f3n cuantitativo lleva un largo per\u00edodo de desarrollo. <\/em><\/strong>Se trata de una ley de desarrollo pautada por largos per\u00edodos de acumulaci\u00f3n cuantitativos previos a los cortos per\u00edodos de estallido revolucionario cualitativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis: <em>toneladas de esfuerzos \u201creformistas\u201d son necesarios para crear las condiciones materiales de un salto cualitativo en materia de construcci\u00f3n del partido revolucionario<\/em>.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuando la voluntad es \u201ctodo\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay algo m\u00e1s en lo que hace a la organizaci\u00f3n de vanguardia: se trata del pasaje de ser una organizaci\u00f3n que depende de la sola voluntad de sus integrantes (caracter\u00edstica de las organizaciones de vanguardia) a transformarse en una corriente, digamos, <strong><em>hist\u00f3rica<\/em><\/strong><em>.<\/em> En este sentido, Gramsci (que evidentemente ten\u00eda much\u00edsima sensibilidad en materia de organizaci\u00f3n) se\u00f1alaba algo muy agudo. Citamos in extenso: \u201cLa cuesti\u00f3n de cu\u00e1ndo se ha formado un partido, o sea, cuando tiene una tarea precisa y permanente, produce muchas discusiones. Verdaderamente se puede decir que un partido no est\u00e1 <em>nunca perfecto y formado, en el sentido de que todo desarrollo crea nuevas obligaciones y tareas<\/em> (\u2026). Aqu\u00ed se desea aludir a un particular momento de ese proceso de desarrollo, al momento inmediatamente posterior a aquel en el cual <em>un hecho puede tener existencia o no tenerla en el sentido de que la necesidad de su existencia no ha llegado todav\u00eda a ser \u2018perentoria\u2019 sino que <strong>depende \u2018en gran parte\u2019 de la existencia de personas con una extraordinaria potencia volitiva y de extraordinaria voluntad.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfCu\u00e1ndo se hace hist\u00f3ricamente \u2018necesario\u2019 un partido?<\/em> Cuando las condiciones de su \u2018triunfo\u2019 est\u00e1n al menos en v\u00edas de formaci\u00f3n y permiten prever normalmente sus ulteriores desarrollos. Pero, \u00bfcu\u00e1ndo puede decirse que un partido no podr\u00e1 ser destruido con medios normales? Para contestar esta pregunta hay que desarrollar un razonamiento: para que exista un partido es necesario que confluyan tres elementos (propiamente, tres grupos de elementos):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Un elemento difuso, de hombres comunes, medios, cuya participaci\u00f3n est\u00e1 posibilitada por la disciplina y la fidelidad, no por un esp\u00edritu creador y muy organizador. Sin ellos, es verdad, el partido no existir\u00eda, pero tambi\u00e9n es verdad que el partido no existir\u00eda \u2018solamente\u2019 con ellos. Ellos son una fuerza en la medida que hay alguien que los<em> <strong>centralice, organice y discipline<\/strong>, pero si falta esta otra fuerza viva de cohesi\u00f3n, se dispersar\u00e1n y se anular\u00e1n en una pulverizaci\u00f3n impotente.<\/em><\/li>\n<li>El elemento principal de cohesi\u00f3n que centraliza en el \u00e1mbito nacional, que da eficacia y potencia a un conjunto de fuerzas que, abandonadas a s\u00ed mismas, contar\u00eda cero o poco m\u00e1s; <em>este elemento est\u00e1 dotado de una fuerza intensamente <strong>cohesiva, centralizadora y disciplinadora<\/strong><\/em>, y tambi\u00e9n, o incluso tal vez por eso, <strong><em>inventiva<\/em> <\/strong>(si se entiende \u2018inventiva\u2019 en cierta orientaci\u00f3n, seg\u00fan ciertas l\u00edneas de fuerza, ciertas perspectivas, y tambi\u00e9n ciertas premisas); tambi\u00e9n es verdad que este elemento solo no formar\u00eda el partido, pero lo formar\u00eda, de todos modos, m\u00e1s que el primer elemento considerado. <em>Se habla de capitanes sin ej\u00e9rcito, pero en realidad <strong>es m\u00e1s f\u00e1cil formar un ej\u00e9rcito que formar capitanes<\/strong>.<\/em> Tanto es as\u00ed que un ej\u00e9rcito ya existente queda destruido si se queda sin capitanes, <strong><em>mientras que la existencia de un grupo de capitanes, coordinados, de acuerdo entre ellos, con finalidades comunes, no tarda en formar un ej\u00e9rcito incluso donde no existe.<\/em><\/strong><\/li>\n<li>Un elemento medio que articule el primero con el segundo, los ponga en contacto no solamente \u2018f\u00edsico\u2019, sino tambi\u00e9n <em>moral e intelectual<\/em>. En realidad, para cada partido existen \u2018proporciones definidas\u2019 entre estos tres elementos, y se alcanza el m\u00e1ximo de eficacia cuando se realizan esas \u2018proporciones definidas\u2019.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que esto ocurra [es decir, ocurra la formaci\u00f3n del partido, R.S.] es necesario que se vaya formando <strong><em>la convicci\u00f3n f\u00e9rrea de que es necesaria una determinada soluci\u00f3n de los problemas vitales<\/em><\/strong>. Sin esa convicci\u00f3n <strong><em>no se formar\u00e1 al segundo elemento, cuya destrucci\u00f3n es la m\u00e1s f\u00e1cil, por su escasez num\u00e9rica<\/em><\/strong>; pero es necesario que este segundo elemento, cuando es destruido, deje como herencia un fermento a partir del cual pueda reconstruirse\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedimos perd\u00f3n por la extensi\u00f3n de esta cita. La quisimos reproducirla completa porque es brillante y capta en toda su tremenda agudeza el <strong><em>car\u00e1cter a priori \u201cvoluntarista\u201d<\/em><\/strong> por as\u00ed decirlo (lo que no quiere decir que no se apoye en premisas objetivamente fundamentadas) que necesariamente tiene la construcci\u00f3n de toda organizaci\u00f3n de vanguardia. O para decirlo de una manera m\u00e1s \u201cuniversal\u201d,<strong><em> de una corriente pol\u00edtica definida con una identidad tal que introduzca un matiz en el conjunto del movimiento revolucionario de su \u00e9poca. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, seg\u00fan Liebman la ventaja que gozaba el bolchevismo sobre el menchevismo (m\u00e1s all\u00e1, claro est\u00e1, de las diversas estrategias), se fundamentaba no tanto en un equipo te\u00f3ricamente superior, sino en la capacidad de <em>mantener viva, a pesar de todos los fracasos y retrocesos, e incluso a pesar de las m\u00e1s dif\u00edciles condiciones<\/em>, una organizaci\u00f3n de partido, que en per\u00edodos de reacci\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n que vio el colapso de los mencheviques, salvaguardara lo esencial y asegurara que habr\u00eda un futuro para la socialdemocracia rusa.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La pol\u00edtica en el puesto de mando<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTampoco pienso que pueda dar una f\u00f3rmula tal sobre centralismo democr\u00e1tico <em>que \u2018de una vez por todas\u2019 elimine los malentendidos y falsas interpretaciones<\/em>. Un partido es un <em>organismo activo<\/em>. Se desarrolla en la lucha contra obst\u00e1culos exteriores y contradicciones internas (\u2026). <strong><em>El r\u00e9gimen de un partido no cae hecho del cielo sino que se forma gradualmente en la lucha<\/em><\/strong>. <strong><em>La l\u00ednea pol\u00edtica predomina sobre el r\u00e9gimen; en primer lugar, es necesario definir los problemas estrat\u00e9gicos y m\u00e9todos t\u00e1cticos correctamente con el fin de resolverlos.<\/em><\/strong> Las formas organizativas deber\u00edan corresponder a la estrategia y la t\u00e1ctica. <strong><em>Solamente una pol\u00edtica correcta puede garantizar un r\u00e9gimen partidista saludable.<\/em><\/strong> Se entiende que esto no significa que el desarrollo del partido no dar\u00e1 lugar a tales problemas de organizaci\u00f3n. Pero implica que la f\u00f3rmula para un centralismo democr\u00e1tico debe encontrar inevitablemente una <em>expresi\u00f3n diferente<\/em> en los partidos de diversos pa\u00edses y en distintos estados de desarrollo de un mismo partido\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acerca de la espinosa cuesti\u00f3n del r\u00e9gimen del partido se han escrito toneladas de p\u00e1ginas, la m\u00e1s de las veces <strong><em>inservibles<\/em>. <\/strong>Aqu\u00ed s\u00f3lo queremos dejar establecidos una serie de <em>criterios<\/em> que creemos fundamentales para abordar esta problem\u00e1tica comenzando por se\u00f1alar que nunca se podr\u00eda tratar de tomarlos como un \u201crecetario\u201d. En \u00faltima instancia, las determinadas \u201creglas de juego\u201d del funcionamiento del partido, dependen<em> de las <strong>circunstancias concretas<\/strong> de la lucha de clases en que la construcci\u00f3n del mismo se lleva a cabo <\/em>y en cierta forma tambi\u00e9n del estadio constructivo en que se encuentra el partido, tal cual acabamos de ver que plantea Trotsky.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzaremos despejando cuestiones b\u00e1sicas. La primera, es que siempre los problemas de organizaci\u00f3n (y el r\u00e9gimen de partido dentro de ellos) <strong><em>se siguen dial\u00e9cticamente de la pol\u00edtica<\/em><\/strong>. Es a todas luces evidente que un partido volcado a la mera actividad electoral tendr\u00e1 un tipo de r\u00e9gimen muy diverso al de una organizaci\u00f3n revolucionaria cuya actividad principal es el <strong><em>intervenir cotidianamente en la lucha de clases<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa intervenci\u00f3n, lo que debe mandar son siempre <strong><em>las exigencias que coloca la lucha<\/em><\/strong>. Es decir, no hay c\u00f3mo resolver los problemas de la intervenci\u00f3n del partido por una v\u00eda donde se impongan <strong><em>intereses extra\u00f1os a los de la misma lucha<\/em><\/strong>. Los <strong><em>irrevocables<\/em><\/strong> intereses del partido deben hacerse valer de una manera que contribuyan al<strong><em> desarrollo, politizaci\u00f3n y triunfo de esa misma lucha<\/em><\/strong>. Lo contrario ser\u00eda un <strong><em>instrumentalismo y nada m\u00e1s que instrumentalismo <\/em><\/strong>qu\u00e9 flaco favor le har\u00eda a los trabajadores y al progreso de su conciencia de clase<strong>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El r\u00e9gimen de partido es pasible de otro tipo de <em>\u201creduccionismo\u201d<\/em>: el hacer una interpretaci\u00f3n del mismo en clave <strong><em>\u201cformalista\u201d.<\/em><\/strong> Es decir, creer que el r\u00e9gimen puede ser <em>\u201catrapado\u201d<\/em> en la aplicaci\u00f3n formal de un \u201cestatuto\u201d que condena al partido a la inanici\u00f3n, liquidando el despliegue de su vida militante en toda su riqueza y diversidad. Porque lo que manda en una organizaci\u00f3n aut\u00e9nticamente revolucionaria es <strong><em>la pol\u00edtica, el contenido de las apuestas estrat\u00e9gicas<\/em><\/strong>: \u201cLa fracci\u00f3n y el peligro de una escisi\u00f3n [del partido bolchevique en oportunidad de la lucha contra la oposici\u00f3n de izquierda al acuerdo de Brest Litovsk, R.S.] fueron vencidos <strong><em>no por medio de decisiones formales basadas en los estatutos, sino con la acci\u00f3n revolucionaria<\/em><\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo sentido, Marcel Liebman insiste una y otra vez (y de manera convincente) que, sobre todo en condiciones de ascenso revolucionario (cuando hay retroceso, necesariamente, rigen otras leyes, m\u00e1s \u201ccerradas\u201d, en lo que hace a la vida de la organizaci\u00f3n), el \u201cpartido de Lenin\u201d es uno <em>extremadamente flexible y abierto a la presi\u00f3n revolucionaria proveniente desde abajo <\/em>como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfCentralismo o federalismo?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque se siguen dial\u00e9cticamente de los problemas pol\u00edticos, est\u00e1 claro que hay y no puede dejar de haber una <strong><em>especificidad<\/em> <\/strong>de los problemas de r\u00e9gimen de partido. Esta especificidad hace a varias leyes de funcionamiento de la organizaci\u00f3n: se trata de las cuestiones que ata\u00f1en al federalismo o centralismo en materia de organizaci\u00f3n y a la combinaci\u00f3n de la libre discusi\u00f3n<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a> con la f\u00e9rrea unidad en la acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos interesa comenzar por el federalismo: <em>hist\u00f3ricamente, este ha sido el reflejo organizativo del economicismo: una expresi\u00f3n poco madura en el terreno pol\u00edtico; un marcar el paso con lo m\u00e1s atrasado de la clase; el hacer valer los intereses \u201cparticularistas\u201d contra el conjunto; un criterio de despolitizaci\u00f3n. <strong>En fin: varios de los temas caros a la corriente anarquista-autonomista<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><strong>[66]<\/strong><\/a>.\u00a0\u00a0 <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente: el debate entre concepciones federalistas y centralistas en materia de organizaci\u00f3n se dio ya en los tempranos tiempos de la I Internacional. Es conocido que Marx era partidario del <strong>centralismo<\/strong>. El partidario del federalismo era Bakunim. Este acusaba a Marx de \u201csocialista burocr\u00e1tico\u201d: \u201cLos anarquistas [ve\u00edan] en toda centralizaci\u00f3n un <strong><em>obst\u00e1culo <\/em><\/strong>para la libre iniciativa local y para el impulso revolucionario de las masas. Lejos de desear que se dieran al Consejo General [de la I Internacional al frente del cual estaba el propio Marx] poderes m\u00e1s amplios a fin de dirigir el movimiento, <strong><em>quer\u00edan acabar con \u00e9l por completo y reemplazarlo por una mera Oficina de Correspondencia<\/em><\/strong> que mantendr\u00eda en relaci\u00f3n a los grupos de distintos pa\u00edses, pero que no estar\u00eda encargada de dirigir, <strong><em>en ning\u00fan sentido<\/em><\/strong>, la actuaci\u00f3n de estos\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero c\u00f3mo se\u00f1alara Lenin, en materia de organizaci\u00f3n partidaria, el federalismo es un <strong><em>\u201cc\u00e1ncer\u201d:<\/em><\/strong> <strong><em>una traba organizativista al libre debate y decisi\u00f3n pol\u00edticas en el conjunto del partido<\/em><\/strong>. Porque el federalismo supone <strong><em>una pelea de relaciones de fuerzas<\/em><\/strong> en el seno de la organizaci\u00f3n que no depende de las posiciones pol\u00edticas lanzadas al libre debate y la creaci\u00f3n de mayor\u00edas y minor\u00edas <strong><em>pol\u00edticas<\/em><\/strong>, sino <em>el hacer valer en los debates supuestas <strong>\u201ccuotas\u201d<\/strong> de la misma organizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conocido que uno de los c\u00e1nceres del POUM espa\u00f1ol de los a\u00f1os \u201930 \u2013que acompa\u00f1aba organizativamente su centrismo pol\u00edtico\u2013 fue que a pesar de haber llegado a agrupar una cantidad importante de militantes (algo en torno a los 40.000) era <strong><em>una organizaci\u00f3n pautada por caciques y caudillos regionales <\/em><\/strong><em>que se negaban a subordinarse por mezquinos intereses localistas a toda organizaci\u00f3n y directivas pol\u00edticas centralizadas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cosa <em>completamente distinta<\/em> es cuando se piensa en la organizaci\u00f3n del <em>Estado<\/em> (ya no el partido). Y cuando, adem\u00e1s, este estado est\u00e1 integrado por una serie de <em>nacionalidades diversas<\/em> a las que hay que permitirles incondicionalmente libre expresi\u00f3n: se trata del derecho a la libre autodeterminaci\u00f3n nacional. Es el caso \u2013cuando la formaci\u00f3n de la ex URSS en vida del propio Lenin\u2013 acerca de si la Rusia bolchevique deb\u00eda ser una Federaci\u00f3n de rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas \u2013posici\u00f3n de este\u2013 o una Uni\u00f3n (posici\u00f3n gran rusa de Stalin). Porque la Uni\u00f3n, lo que tend\u00eda a hacer, e hizo, era a <em>liquidar<\/em> los derechos a la autodeterminaci\u00f3n de las minor\u00edas futuras integrantes de la URSS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando de lo que se trata es del partido, se habla de otra cosa muy distinta: el federalismo se convierte en una <strong><em>traba organizativista<\/em><\/strong> que impide la unidad de la organizaci\u00f3n en su acci\u00f3n revolucionaria. Repetimos: una traba organizativista que se pone por <em>encima <\/em>de toda decisi\u00f3n pol\u00edtica. Se trata no de un criterio de democracia partidaria, sino de algo muy distinto: un criterio de aparato, <strong><em>de \u201ccuotificaci\u00f3n\u201d del r\u00e9gimen de partido. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo se\u00f1alara Liebman: \u201cEl prop\u00f3sito de la Iskra era <strong><em>terminar con este choque de los distintos grupos locales<\/em><\/strong>. El centralismo de Lenin, era mucho m\u00e1s, sin embargo, que esta vocaci\u00f3n para unir: <strong><em>era una concepci\u00f3n de las relaciones en el seno de la organizaci\u00f3n entre el \u2018liderazgo\u2019 y la \u2018base\u2019, entre el \u2018centro\u2019 y las \u2018regiones\u2019 dependientes de \u00e9l, una definici\u00f3n de las reglas de jerarqu\u00eda que deb\u00edan prevalecer en la organizaci\u00f3n, un conjunto de cuestiones que tra\u00edan a colaci\u00f3n la cuesti\u00f3n de la democracia en el seno del partido\u201d<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Democracia y centralismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, est\u00e1 la famosa cuesti\u00f3n de c\u00f3mo establecer la combinaci\u00f3n de los criterios de centralizaci\u00f3n en la acci\u00f3n con la libre discusi\u00f3n democr\u00e1tica al interior de la organizaci\u00f3n. Esta combinaci\u00f3n, hist\u00f3ricamente, se ha expresado en una f\u00f3rmula propuesta por Lenin en el a\u00f1o 1906 al interior del POSDR: el centralismo democr\u00e1tico<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. Cl\u00e1sicamente, este alude \u2013como su nombre lo indica\u2013 a un <strong><em>par dial\u00e9ctico<\/em><\/strong>, donde est\u00e1n combinadas dos exigencias distintas. Por un lado, la exigencia de un amplio espectro de democracia y libre debate al interior de la organizaci\u00f3n: <em>los militantes partidarios no son \u201caut\u00f3matas\u201d sino compa\u00f1eros dotados de conciencia cr\u00edtica que deben poder ejercer sus derechos de opini\u00f3n e, incluso, de decisi\u00f3n aut\u00f3noma<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se\u00f1ala agudamente Trotsky: \u201cSab\u00edamos que el r\u00e9gimen de partido se basaba en los principios del centralismo democr\u00e1tico. Se supon\u00eda, desde el punto de vista te\u00f3rico (y as\u00ed se hizo, desde luego, en la pr\u00e1ctica), que esos principios implicaban <em>la posibilidad absoluta para el partido de discutir, de criticar, de expresar sus descontento, de elegir, de destituir<\/em>, al mismo tiempo que permit\u00eda <em>una disciplina de hierro en la acci\u00f3n, dirigida con plenos poderes por \u00f3rganos directores elegidos y revocables<\/em>. Si se entend\u00eda por democracia la soberan\u00eda del partido sobre todos sus organismos, el centralismo correspond\u00eda a una <em>disciplina consciente, juiciosamente establecida, que garantizase en cierto modo la combatividad del partido<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente: junto con el elemento de absoluta libertad en la discusi\u00f3n es que hay que subrayar que <strong><em>no hay organizaci\u00f3n de lucha \u2013y el partido lo es<\/em><\/strong>\u2013<strong><em> que pueda funcionar frente al car\u00e1cter centralizado del Estado capitalista y la patronal, de una manera que no implique la m\u00e1s f\u00e9rrea unidad en la acci\u00f3n de la organizaci\u00f3n<\/em><\/strong>. En este sentido, Moreno dec\u00eda correctamente, que cuestionar el centralismo es <strong><em>cuestionar la eficacia misma y que ninguna revoluci\u00f3n puede triunfar sin un alto grado de disciplina y centralizaci\u00f3n. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se coloca otro agudo problema: <strong><em>ninguna organizaci\u00f3n revolucionaria puede volcarse a la intervenci\u00f3n en la lucha de clases sosteniendo dos pol\u00edticas<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>. Esto la condenar\u00eda a la impotencia m\u00e1s escandalosa: tomando un concepto \u201ccontable\u201d, <strong><em>se tratar\u00eda de la esterilidad de una contabilidad de suma cero. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que, llegado un punto, el debate al interior del partido \u2013en cualquiera de sus organismos\u2013 <strong><em>debe resolverse para pasar al plano de la acci\u00f3n<\/em><\/strong>. Porque sin esa acci\u00f3n el partido pierde su atributo de <strong><em>partido militante<\/em><\/strong>: en su seno el debate democr\u00e1tico e, incluso, la elaboraci\u00f3n te\u00f3rico-pol\u00edtica, <strong><em>deben estar al servicio \u2013en \u00faltima instancia<\/em><\/strong>\u2013<strong><em> de la acci\u00f3n: de ejercer una acci\u00f3n militante transformadora sobre la realidad. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, la unidad de teor\u00eda y pr\u00e1ctica, la praxis en materia de un r\u00e9gimen de partido militante, se resuelve en la <strong><em>condena del federalismo y el impulso de la m\u00e1s libre democracia en la discusi\u00f3n y la m\u00e1s f\u00e9rrea unidad en la acci\u00f3n<\/em><\/strong>: \u201c[Lenin] dice que todav\u00eda hab\u00eda trabajo para hacer para \u2018realmente aplicar los principios del centralismo democr\u00e1tico en la organizaci\u00f3n del partido, trabajar incansablemente para hacer de las organizaciones locales las unidades organizacionales principales del Partido en los hechos y no meramente en las palabras. Su aplicaci\u00f3n <strong><em>\u2018implica universal y total libertad para criticar, siempre y cuando esto no socave la unidad en la acci\u00f3n; <\/em>[<em>esta regla<\/em>]<em> dictaminaba cortar de cuajo todo \u2018criticismo\u2019 que rompiera o hiciera dif\u00edcil la unidad de una acci\u00f3n decidida por el partido\u201d<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El salto hacia las masas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEn enero de 1905, en el momento de desencadenarse la revoluci\u00f3n, la organizaci\u00f3n bolchevique estaba integrada por <strong>8.400 miembros<\/strong>. Para la primavera boreal de 1906 el total de miembros del POSDR <strong>alcanzaba los 48.000<\/strong>, de los cuales 34.000 eran bolcheviques y 14.000 mencheviques. En octubre de ese a\u00f1o, el total de membres\u00eda exced\u00eda los 70.000 (\u2026) y para el congreso de Londres en 1907, el partido ten\u00eda <strong>84.000 miembros<\/strong>, de los cuales 46.000 eran bolcheviques y 38.000 mencheviques\u201d<\/em><a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se\u00f1alamos m\u00e1s arriba, no nos detendremos <em>in extenso<\/em> en ese \u201canexo\u201d en lo que hace a los complejos problemas del pasaje del partido de vanguardia a uno con influencia entre las masas, ni a las leyes internas <em>espec\u00edficas<\/em> de este \u00faltimo. S\u00f3lo haremos, en todo caso, una serie de someros se\u00f1alamientos dejando sentado que cuando hablamos de \u201cpartido con influencia entre las masas\u201d tratamos de diferenciarlo de la idea, lisa y llana, de \u201cpartido de masas\u201d, precisamente por lo que hemos explicado m\u00e1s arriba acerca de la preocupaci\u00f3n leninista de que todo partido revolucionario debe <em>mantener su car\u00e1cter de \u201cvanguardia\u201d en lo que hace al conjunto de la clase. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hay varias cuestiones pero lo primero que se debe se\u00f1alar es que en la operaci\u00f3n de las \u201cleyes\u201d antes se\u00f1aladas ocurre, evidentemente, una transformaci\u00f3n. Esto tanto en materia de las <em>leyes de crecimiento<\/em> del partido, o mismo en lo que hace incluso al r\u00e9gimen interno del partido. Porque si la organizaci\u00f3n de vanguardia es hasta cierto punto una suerte de <em>\u201cbrigada de combate\u201d,<\/em> un partido que se est\u00e1 lanzando a la influencia entre sectores de las masas, evidentemente debe tener una serie de criterios propios en materia de organizaci\u00f3n y funcionamiento que configuran en muchos casos una suerte de <strong><em>\u201cinversi\u00f3n dial\u00e9ctica\u201d<\/em><\/strong> de las leyes que rigen el estadio de vanguardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no quita que, al mismo tiempo, en todos los estadios rijan <em>leyes de<\/em> <em>desarrollo desigual y combinado<\/em>. Nos explicamos: si es muy malo confundir los estadios constructivos del partido, esto no quiere decir que no ocurren circunstancias donde n\u00facleos muy peque\u00f1os cumplan un rol de enorme importancia, con una proyecci\u00f3n en el campo pol\u00edtico muy por encima de sus fuerzas organizativas<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero digamos algo respecto de las leyes de crecimiento de un partido con peso entre las masas. Los <em>multiplicadores<\/em> en lo que hace a cantidad de militantes, inserci\u00f3n y envergadura pol\u00edtica y organizativa del partido en \u00e9poca revolucionaria, evidentemente var\u00edan <em>sustancialmente<\/em> respecto del per\u00edodo en que la organizaci\u00f3n es un partido de vanguardia. Se trata de otras leyes las que rigen el salto hacia las masas: aqu\u00ed <strong><em>operan leyes de multiplicaci\u00f3n \u201cgeom\u00e9trica\u201d y no aritm\u00e9ticas, que es lo que caracteriza al partido en estadio de vanguardia. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, el partido de vanguardia \u201crecluta\u201d de a unidades de compa\u00f1eros o, a lo sumo, de a decenas por as\u00ed decirlo. El partido que se vuelca hacia tener influencia entre sectores de las masas, recluta de a conjuntos de compa\u00f1eros: <em>capta n\u00facleos, agrupaciones, organizaciones y\/o sectores enteros de trabajadores o estudiantes<\/em>. A este respecto son ilustrativos los criterios planteados por Lenin \u2013para los bolcheviques\u2013 en oportunidad de la revoluci\u00f3n de 1905: Lenin planteaba la necesidad de poner en pie \u201ccientos\u201d de nuevas organizaciones del partido e insist\u00eda que esto no lo dec\u00eda en sentido \u201cfigurado\u201d sino <em>literal. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, el tema de los multiplicadores es toda una discusi\u00f3n porque hace justamente a <em>las leyes dial\u00e9cticas del salto de cantidad en calidad en materia de construcci\u00f3n partidaria<\/em>. Porque ese salto precisa, c\u00f3mo ya ha sido se\u00f1alado, de esa acumulaci\u00f3n cuantitativa <em>previa <\/em>para producirse. Pero aqu\u00ed est\u00e1 la \u201castucia\u201d de la cosa. Llegado un punto <strong><em>la adici\u00f3n cuantitativa de un s\u00f3lo elemento m\u00e1s\u2026 produce ese salto en calidad que coloca al partido de conjunto en otro terreno. <\/em><\/strong>La gota que desborda un vaso de agua es solamente una gota m\u00e1s entre otras\u2026 sin embargo, su resultado es cualitativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, el tema de los multiplicadores es dif\u00edcil pensarlo \u201cabstractamente\u201d: <strong><em>habitualmente est\u00e1 ligado a la b\u00fasqueda de un \u201cvehiculo\u201d para producir este salto en calidad<\/em><\/strong>. Hay veh\u00edculos y veh\u00edculos y el tema aqu\u00ed es <em>si van o no en el sentido estrat\u00e9gico de la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n como partido revolucionario. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que, adem\u00e1s, no sea un salto al vaci\u00f3, por m\u00e1s \u201cveh\u00edculo\u201d que haya, <em>hace falta la existencia de una acumulaci\u00f3n previa en materia de construcci\u00f3n partidaria<\/em>. Lo que ocurre, es que en un sinn\u00famero de momentos se le coloca al partido esa posibilidad. Pero si no hay partido organizado previamente, hay un dicho que pinta de cuerpo entero la <strong>impotencia <\/strong>de esta situaci\u00f3n: es como <strong><em>\u201ctomar sopa con tenedor\u201d<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo pasa, vis a vis, con la situaci\u00f3n del partido: <em>el salto hacia las masas requiere de una acumulaci\u00f3n anterior so pena que, incluso si existe un veh\u00edculo a \u201cmano\u201d para dar ese salto, el mismo no se pueda concretar por la carencia de esa acumulaci\u00f3n previa. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hay un tercer problema: la variaci\u00f3n de las leyes de construcci\u00f3n en el caso del partido que se lanza a tener influencia de masas que muchas veces lleva a estrellarse contra la pared. Es decir, se puede dar el caso que se tenga tanto el \u201cveh\u00edculo\u201d como cierta acumulaci\u00f3n partidaria para acometerlo. Pero aqu\u00ed ocurre otro grave problema, central: es muy distinto el grado de politizaci\u00f3n de la militancia del partido de vanguardia; es muy distinto tambi\u00e9n los m\u00e9todos de direcci\u00f3n m\u00e1s \u201cpersonalizados\u201d que caracterizan a la organizaci\u00f3n de vanguardia. Pero cuando el partido se hace realmente \u201cimpersonal\u201d y todo descansa en los cuadros, en el grado de educaci\u00f3n que los mismos han recibido, y en su capacidad de actuaci\u00f3n aut\u00f3noma (a\u00fan sea esto dentro de los par\u00e1metros de la pol\u00edtica general de la organizaci\u00f3n), este elemento de la <strong><em>acumulaci\u00f3n de cuadros previa, se transforma en el elemento clave. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el partido transformado ya \u2013hasta cierto punto\u2013 en un \u201checho objetivo\u201d, tiene la tendencia a desarrollar <em>intereses \u201cpropios\u201d<\/em> de una manera muy fuerte lo que plantea el problema de que nunca se debe pensar el partido independientemente de la lucha de clases. Es decir, est\u00e1 el t\u00edpico peligro del partido \u201cgrande\u201d: considerarlo un fin en s\u00ed mismo, tener miedo a arriesgar, desentenderse de los problemas de la sociedad y de la clase como si el partido podr\u00eda construirse \u201cindependientemente de la lucha de clases\u201d (el caso extremo fue el de la socialdemocracia alemana, caracterizada como un \u201cEstado dentro del Estado\u201d). Es decir, <em>se debe establecer un correcto balance entre la vida \u201cinterna\u201d del partido y su vida habitual, que est\u00e1 volcada, y no puede dejar de estarlo, <strong>al servicio de la lucha de clases. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos un cuarto problema: el de las \u201canclas\u201d del partido. Aqu\u00ed nos referimos a los <strong><em>contrapesos<\/em><\/strong> que deben estar adquiridos para que las presiones sociales que comienza a ejercer una franja de las masas sobre la organizaci\u00f3n \u2013con todos sus elementos de atraso\u2013 <strong>no lo hagan desbarrancar.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas anclas son: el grado de politizaci\u00f3n de su n\u00facleo partidario, su composici\u00f3n social, la autoridad de su direcci\u00f3n, las tareas a las que habitualmente se dedica (no es lo mismo que lo cotidiano sea la intervenci\u00f3n en las luchas obreras\u2026 a que su actividad b\u00e1sica sea la electoral), el armaz\u00f3n te\u00f3rico-estrat\u00e9gico de la organizaci\u00f3n, y su car\u00e1cter internacionalista<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>. Porque caracter\u00edsticamente, y ligado dial\u00e9cticamente al anterior, hay otro problema que es absolutamente clave: el grado de <strong><em>flexibilidad <\/em><\/strong>del partido en materia de nutrirse de lo mejor de la joven generaci\u00f3n que entra a la lucha. Es decir, el partido debe dejar atr\u00e1s toda <strong><em>inercia conservadora<\/em><\/strong> y lanzarse de lleno a intervenir pol\u00edtica y constructivamente en la lucha de clases incrementada. Es aqu\u00ed donde entra la capacidad de adaptaci\u00f3n del partido, su <em>flexibilidad revolucionaria, su capacidad de sacarse de encima toda inercia conservadora, toda estructura inflexible que no sea capaz de nutrirse de los impulsos revolucionarios de la realidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hay otra exigencia m\u00e1s. En situaciones de ascenso de la lucha de clases, el partido corre el riesgo de quedar por <strong><em>detr\u00e1s de la situaci\u00f3n<\/em><\/strong> \u2013tanto pol\u00edtica como organizativamente\u2013 en vez de ser la vanguardia. Como dec\u00eda Lenin en 1905:<em> <strong>\u201cnosotros necesitamos aprender a ajustarnos a este completamente nuevo alcance del movimiento\u2019<\/strong><\/em>. Esta adaptaci\u00f3n a los eventos significa [dice Liebman] que la distinci\u00f3n entre la organizaci\u00f3n y el movimiento, entre la \u2018red horizontal\u2019 y la \u2018red vertical\u2019, y, finalmente, entre la vanguardia y la clase trabajadora, comenzaba a hacerse m\u00e1s tenue\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto ocurre cuando hay un ascenso revolucionario: el partido debe sacarse de encima toda la inercia, revolucionarse junto con la clase. Hay, hasta cierto punto, y como ya hemos se\u00f1alando, <strong><em>una \u201cinversi\u00f3n\u201d de los principios enunciados m\u00e1s arriba<\/em><\/strong>. Pero para que este salto no sea uno al vac\u00edo, el estadio de partido de vanguardia debe haber sido resuelto de una manera satisfactoria. El partido mantendr\u00e1 su car\u00e1cter general revolucionario s\u00f3lo si cuando se \u201cfusiona\u201d con las masas (como se\u00f1ala Lenin en \u201cEl izquierdismo\u2026\u201d) tiene <strong><em>firmes sus columnas vertebrales en tanto que organizaci\u00f3n revolucionaria. <\/em><\/strong>Ah\u00ed ya se estar\u00eda cerrando todo un \u201ccirculo dial\u00e9ctico\u201d que hasta ahora s\u00f3lo el bolchevismo ha sido capaz de transitar satisfactoriamente pero que seguramente tendr\u00e1 nuevos cap\u00edtulos en este siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El presente trabajo es una actualizaci\u00f3n con importantes modificaciones del art\u00edculo <em>\u201cA un siglo del Que Hacer\u201d <\/em>escrito a\u00f1os atr\u00e1s y teniendo en mente los problemas planteados por la construcci\u00f3n de nuestra corriente Socialismo o Barbarie Internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Marcel Liebman, <em>\u201cLeninism under Lenin\u201d<\/em>, The Merlin press, 1985, Inglaterra. En el mismo sentido dice Trotsky: <strong>\u201cUn partido viviente puede s\u00f3lo alcanzar una pol\u00edtica relativamente correcta, por aproximaciones sucesivas; esto es, por desviaciones sucesivas a derecha e izquierda. Lo mismo es verdad individualmente para cada miembro del partido. El vigor del partido y la habilidad de sus dirigentes se prueban por sus capacidades para asimilar las desviaciones parciales a tiempo y no permitirles que lleguen a una ruptura completa con el marxismo<em>\u201d. <\/em><\/strong><em>\u201cComo dirigir una discusi\u00f3n pol\u00edtica\u201d, en \u201cTextos sobre centralismo democr\u00e1tico\u201d,<\/em> \u00eddem, pp. 108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>\u00abA cien a\u00f1os del \u00bfQu\u00e9 hacer? Leninismo, cr\u00edtica marxista y la cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n hoy\u201d,<\/em> Werner Bonefeld y Sergio Tischler, p. I I. Ediciones Herramienta, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> \u00cddem, p. 9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> En este punto hemos seguido el cap\u00edtulo 4, \u00abLenin y la filosof\u00eda\u00bb, del libro del marxista ingl\u00e9s John Rees <em>\u201cEl \u00e1lgebra de la revoluci\u00f3n\u201d<\/em>, que nos parece un aporte s\u00f3lido a la comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Mike Rooke, \u00abLa dial\u00e9ctica del trabajo y la emancipaci\u00f3n humana\u00bb, en <em>A 100 a\u00f1os del \u00bfQu\u00e9 Hacer?, <\/em>p. 127.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Tony Cliff, \u00eddem, pp. 291.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> \u201cMaterialismo y empiriocritisismo\u201d, \u00eddem, pp. 65.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Esto no quiere decir que esta obra no tuviera se\u00f1alamientos en este \u00faltimo sentido: \u201cMarx lamenta que el materialismo haya abandonado al idealismo el cuidado de apreciar la significaci\u00f3n de las fuerzas activas [es decir, de la pr\u00e1ctica humana, Lenin]. Estas fuerzas activas deben ser arrancadas del idealismo, seg\u00fan la opini\u00f3n de Marx, para reintegrarlas tambi\u00e9n al sistema materialista\u201d. Lenin, \u00eddem, pp. 107. Sin embargo, el sentido general de esta obra iba para el otro lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>Tesis II de Feurebach, citado por el mismo Lenin en <em>\u201cMaterialismo y empiriocritisismo\u201d,<\/em> Ediciones Pueblos Unido, Montevideo, 1971, pp. 105.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> A lo m\u00e1s que llega el Lenin de \u201cMaterialismo\u2026\u201d es a decir que \u201cA. Levy tiene raz\u00f3n, en el fondo, cuando dice que, para Marx, la \u2018actividad de las cosas\u2019 corresponde a la \u2018actividad fenomenal\u2019 de la humanidad: es decir, la pr\u00e1ctica de la humanidad tiene no solo una significaci\u00f3n fenomenal (en el sentido que Hume y Kant dan a la palabra), sino tambi\u00e9n <em>una significaci\u00f3n objetiva-real\u201d<\/em>, aunque segu\u00eda perdiendo de vista el car\u00e1cter transformador de esa pr\u00e1ctica misma. \u00cddem, pp. 107.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Bogdanov era el dirigente de una fracci\u00f3n izquierdista y sectaria del bolchevismo llamada <em>Otzovistas<\/em> que planteaba la no participaci\u00f3n por principios en el parlamento burgu\u00e9s y que fue duramente combatida por Lenin en el plano pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Lenin s\u00f3lo emplea la palabra \u201cdial\u00e9ctica\u201d muy contadas veces en esta obra. Adem\u00e1s, para nada es casual que en todo el texto, a la hora de ejemplificar sus concepciones filos\u00f3ficas, \u00e9sta se presenten <strong>sobre el terreno de los fen\u00f3menos de la naturaleza y nunca de la historia<\/strong>. Es evidente que esto habla de la unilateralidad metodol\u00f3gica de \u201cMaterialismo\u2026\u201d porque si bien la leyes de la dial\u00e9ctica son <strong>unitarias<\/strong>, la especificidad de la historia se cifra en el <strong>peso especifico que tiene la intervenci\u00f3n humana sobre la marcha de los acontecimientos.\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> V\u00e1squez, \u00eddem, pp. 245.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> A.S. V\u00e1squez, Filosof\u00eda de la praxis, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, 2003, pp. 243. Se trata de una obra que combina aspectos valiosos con otros muy <strong>desiguales.<\/strong> Por ejemplo, S\u00e1nchez V\u00e1squez <strong>incorrectamente<\/strong> asimila el pensamiento de Lenin \u2013en materia de la adquisici\u00f3n de la conciencia por parte de los trabajadores\u2013 al de Kaustky. <strong>M\u00e1s adelante rechazaremos de plano esta interpretaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 30<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Raya Dunayevskaya, <em>Filosof\u00eda y revoluci\u00f3n<\/em>, Siglo XXI, p. 104.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Dunayevskaya, op cit. Hay que recordar que desde su juventud Le\u00f3n Trotsky tuvo otra base filos\u00f3fica, <em>superior a la de Lenin<\/em>. Estando en prisi\u00f3n, tuvo la oportunidad de estudiar a Antonio Labriola, un fil\u00f3sofo marxista italiano de fines de siglo XIX que ten\u00eda el valor de sostener una posici\u00f3n filos\u00f3fica a contramano del tronco principal de la tradici\u00f3n materialista pasiva y mec\u00e1nica de la mayor\u00eda de la II Internacional. <em>Labriola reivindicaba una filosof\u00eda marxista mucho m\u00e1s tributaria respecto del pensamiento de Hegel. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Filosof\u00eda y revoluci\u00f3n<\/em>, p. 101. Lenin, Cuadernos Filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Filosof\u00eda y revoluci\u00f3n<\/em>, \u00eddem.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Significativamente, en ninguna de las 300 p\u00e1ginas de A 100 a\u00f1os&#8230; se hace una referencia a los Cuadernos Filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 30<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> \u201c[Para Mandel] elevarse a la conciencia de clase es llegar a la comprensi\u00f3n te\u00f3rica, cient\u00edfica y global del marxismo como ciencia; manejar la dial\u00e9ctica, la sociolog\u00eda, la econom\u00eda y la historia marxistas. Por eso \u2018s\u00f3lo puede ser asimilada en forma individual y no colectiva\u2019; es decir, por eso s\u00f3lo una \u00ednfima minor\u00eda cient\u00edfica puede llegar a ella. Es la concepci\u00f3n m\u00e1s derrotista que podamos imaginar; es, en realidad, una tarea imposible de cumplir para el movimiento obrero\u201d. Nahuel Moreno, \u00eddem, pp. 292. Se\u00f1alamos esta observaci\u00f3n correcta de Moreno acerca de la diferencia entre ciencia y pol\u00edtica a pesar de que inmediatamente criticaremos su <strong>unilateralizaci\u00f3n pragm\u00e1tica de la compleja cuesti\u00f3n de la adquisici\u00f3n de la conciencia de clase por oposici\u00f3n a la concepci\u00f3n \u201cidealista\u201d de Mandel. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Nahuel Moreno, <em>\u201cEl partido y la revoluci\u00f3n\u201d, <\/em>Ediciones Ant\u00eddoto, Buenos Aires, 1989, pp. 293.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Alan Shandro, \u00abLa conciencia desde afuera: Marxismo, Lenin y el proletariado\u00bb, en Construir otro futuro, p. 67.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> V. I. Lenin, <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?, <\/em>Obras Completas, Tomo 5, Buenos Aires, Cartago, 1971, p. 441.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> V\u00e9ase R. S\u00e1enz, \u00abTradiciones, espontaneidad, experiencias y conciencia\u00bb, en Socialismo o Barbarie N\u00b0 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> G. Lukacs, \u00abObservaciones de m\u00e9todo acerca del problema de la organizaci\u00f3n\u00bb, en \u00abHistoria y conciencia de clase\u00bb, M\u00e9xico, Grijalbo, 1985, p. 222.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> \u00abSi dentro del capitalismo el fetichismo es algo estable y fijo, entonces volvemos a enfrentarnos a la problem\u00e1tica leninista de c\u00f3mo conducimos a las masas fetichizadas hacia la revoluci\u00f3n. EI concepto duro de fetichismo nos lleva hacia el dilema obvio: si bajo el capitalismo las personas existen como objetos, entonces \u00bfc\u00f3mo puede concebirse la revoluci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo es posible la cr\u00edtica?\u00bb, dice John Holloway en \u201cCambiar el mundo sin tomar el poder\u201d, p. 127. Holloway rechaza el esquema del \u00abfetichismo duro\u00bb solo <em>como forma de justificar su repudio a la idea misma de partido.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> \u00abPerspectivas pol\u00edticas de la izquierda\u00bb, en A 100 a\u00f1os del \u00bfQu\u00e9 hacer?, p. 54.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Al parecer, en Holloway, la relaci\u00f3n entre los trabajadores y el sistema social, ser\u00eda una relaci\u00f3n \u201cpura\u201d, \u201cdirecta\u201d, <strong>sin estar mediada por la acci\u00f3n de las instituciones burguesas sobre la conciencia y la acci\u00f3n de los trabajadores. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> D. Bensaid, \u00abLenin y la pol\u00edtica del tiempo partido\u00bb, en Marxismo, Modernidad y Utopia, Xama, 2000, p. 181. (18) \u00bfQu\u00e9 hacer?, p. 439.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> \u201c\u00bfQu\u00e9 Hacer?\u201d, p. 476.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> \u00cddem, p. 460-1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> EI \u00abeconomicismo\u00bb fue una corriente del movimiento obrero ruso que Lenin combati\u00f3 a comienzos del siglo XX. Esta corriente, en palabras de Lenin, <em>\u00abensalzaba las formas m\u00e1s bajas de actividad del proletariado\u00bb.<\/em> Por este planteamiento fueron de los primeros en acusar a Lenin de \u00absustituista\u00bb, de estar en contra de la \u00abautoemancipaci\u00f3n del trabajo\u00bb\u2026 Pero la perspectiva de \u00abliberaci\u00f3n de los trabajadores por los trabajadores mismos\u00bb no puede implicar un camino <em>simplista<\/em> donde se pierda de vista las desigualdades entre sectores de vanguardia y retaguardia, las tensiones entre \u00abel reino de la necesidad\u00bb y los objetivos socialistas, etc. Este metabolismo <em>no puede prescindir del partido ni de la lucha directamente pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Tambi\u00e9n Gramsci cuestionaba la concepci\u00f3n \u00abc\u00f3sica\u00bb, cerrada, de la conciencia. Es muy esclarecedor \u2013respecto de los elementos integrantes de la conciencia concreta de los sectores populares\u2013 el an\u00e1lisis que hace respecto de los elementos de \u00absentido com\u00fan\u00bb y \u00abbuen sentido\u00bb que anidan, de manera \u201csuperpuesta\u201d, en la conciencia de las masas: \u00abEl hombre activo en las masas tiene una actividad pr\u00e1ctica, pero no tiene una clara conciencia te\u00f3rica de su actividad pr\u00e1ctica. Tiene <em>dos conciencias te\u00f3ricas<\/em> (o <em>una conciencia contradictoria<\/em>). Una impl\u00edcita en su actividad, que lo une con sus compa\u00f1eros en la transformaci\u00f3n del mundo real. Y otra superficial y verbal, heredada del pasado y absorbida a-cr\u00edticamente. El populismo, el bandidaje social, el milenarismo y el misticismo en el campo; el insurreccionalismo urbano, el socialismo ut\u00f3pico; <em>estas espont\u00e1neas e impuras formas de conciencia mezclan elementos de &#8216;sentido com\u00fan y de &#8216;buen sentido&#8217; \u00ab.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> \u00bfQu\u00e9 hacer?, p. 467-8.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Hay que decir, sin embargo, que Lenin ten\u00eda en alta estima <em>ciertas caracter\u00edsticas del militante Narodniky<\/em> en materia de arrojo personal y organizaci\u00f3n clandestina. Marcel Liebman, de manera convincente, <strong><em>se\u00f1ala que el bolchevismo no fue una mera negaci\u00f3n del populismo en materia de organizaci\u00f3n (operativo formalista del menchevismo que le quit\u00f3 todo car\u00e1cter militante), sino una superaci\u00f3n cr\u00edtica.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> \u00cddem, p. 505.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> \u00cddem, p. 506 Y 507.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> V. I. Lenin, Un paso adelante, dos pasos atr\u00e1s, Obras Completas, Tomo 7, Buenos Aires, Cartago, 1971, p. 288<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Es decir, la l\u00f3gica del encadenamiento de consignas transitorias que informa el m\u00e9todo del programa transicional formulado por Trotsky va justamente en el sentido de enfrentar este problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Daniel Bensaid, op cit., pp. 178-180.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Lenin produc\u00eda aqu\u00ed una brillante cr\u00edtica al economisismo que cree que, mec\u00e1nicamente, la base econ\u00f3mica se puede expresar en el campo de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> \u00bfQu\u00e9 hacer?, p. 442.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> En esto tambi\u00e9n hab\u00eda un problema en la concepci\u00f3n de Nahuel Moreno cuando planteaba que \u201clas dos estrategias permanentes de los revolucionarios\u201d eran \u201cla movilizaci\u00f3n de las masas y la construcci\u00f3n del partido\u201d. En realidad, las estrategias permanentes deben ser <strong>tres <\/strong>incluyendo el impulso de los organismos de lucha y poder de los trabajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Las relaciones particulares entre Lenin y Rosa Luxemburgo las hemos tratado en \u00abActualidad de los problemas de organizaci\u00f3n\u00bb, Socialismo o Barbarie N\u00ba 4. All\u00ed plante\u00e1bamos la necesidad del establecimiento de un \u201cdi\u00e1logo\u201d fecundo entre ambos revolucionarios en materia de organizaci\u00f3n. Creemos que esto sigue siendo v\u00e1lido cuando se toma en cuenta el \u00e1rea m\u00e1s amplia del conjunto de organizaciones e instituciones que hacen parte de la democracia de los trabajadores. Pero cuando se trata de las concepciones <em>espec\u00edficas <\/em>acerca del partido revolucionario, hay que ser categ\u00f3ricos: <strong>el pensamiento de Lenin es el que se ha demostrado como <em>m\u00e1s universal, el que ha pasado mejor la prueba de los hechos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Roberto S\u00e1enz, \u201cLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u201d, en revista SoB N\u00b0 17\/18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Por <strong>\u201cinstrumentalizaci\u00f3n\u201d<\/strong> nos referimos a los peligros que se derivan de que al autoproclamarse como \u201cEL partido revolucionario\u201d sin ning\u00fan principio de realidad que avale tal acierto y \u201cdesliz\u00e1ndose\u201d a pensarse como<strong> fin en si mismo<\/strong>, se crea que no est\u00e1 sujeto a ninguna regla de juego y que podr\u00eda hacer \u201clo que se le antoje\u201d. Trotsky alertaba muy agudamente respecto de la \u201cindependizaci\u00f3n\u201d de los intereses del \u201cpartido\u201d o m\u00e1s bien del aparato respecto de la clase : \u201c(\u2026) <strong>un aparato independiente (\u2026) o con tendencia a serlo, que encuentra su fin en su propia existencia, que vela por el \u2018orden\u2019 sin ocuparse de la masa del partido [o de la clase], que ataca y hasta suprime su voluntad, si el \u2018orden\u2019 [o mezquinos intereses sectarios] lo exigen, que pisotea los estatutos, que aplaza los Congresos, que hace de ellos una ficci\u00f3n<\/strong>\u201d. En \u201cLos problemas del r\u00e9gimen interior del partido\u201d, \u201cTextos sobre centralismo democr\u00e1tico\u201d, \u00eddem, pp. 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa degeneraci\u00f3n del partido bolchevique\u201d, \u201cTextos sobre centralismo democr\u00e1tico\u201d, \u00eddem, pp. 86. Se trata este de un texto donde Trotsky cita expl\u00edcitamente de manera aprobatoria observaciones muy agudas de Christian Rakovsky sobre la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS a pesar de que este ya hab\u00eda capitulado a la burocracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Roberto S\u00e1enz, \u00eddem.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Tony Cliff citando a Lenin, \u00eddem, pp. 163. O tambi\u00e9n, nuevamente con Lenin: \u201c(\u2026) \u00bfel Soviet de diputados obreros o el partido? Pienso que es equivocado poner la cuesti\u00f3n de esta manera y que la decisi\u00f3n de necesariamente ser: ambas, el Soviet de Diputados Obreros y el partido. <strong>La \u00fanica cuesti\u00f3n \u2013y una verdaderamente importante\u2013 es c\u00f3mo diferenciar, y como combinar, las tareas de los Soviet y aquellas del PRSDR\u201d.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Marcel Liebman, \u00eddem, pp. 25.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> \u201cUn paso adelante, dos pasos atr\u00e1s. Respuesta a Rosa Luxemburgo\u201d, Obras Completas, tomo VII, Cartago, Argentina, 1971, pp. 519.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Liebman \u00eddem, pp. 32.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> \u201cConstruyendo el partido\u201d, Tony Cliff, 1893-1914, Bookmarks, Inglaterra, 1994, pp. 108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Marcel Liebman, \u00eddem, pp. 29<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> En Lamark la adaptaci\u00f3n parec\u00eda surgir de un esfuerzo \u201csubjetivo\u201d de la especie que se tratara en vez de la <strong>\u201ccoincidencia\u201d darwinista objetiva <\/strong>entre la especie y el medio que hac\u00eda que unas especies (casualmente m\u00e1s adaptadas a sus circunstancias) sobrevivieran y otras no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Jugando con la analog\u00eda que estamos haciendo con las leyes que rigen la selecci\u00f3n natural, demos a conocer lo que dec\u00eda al respecto el arque\u00f3logo marxista Gord\u00f3n Chile: \u201cPara el bi\u00f3logo, el progreso \u2013si es que emplea este t\u00e9rmino\u2013 significar\u00e1 <strong>el \u00e9xito en la lucha por la existencia<\/strong>. La supervivencia del m\u00e1s apto es un buen principio evolutivo. S\u00f3lo que la aptitud significa justamente <strong>el \u00e9xito en la vida<\/strong>. Una prueba provisional de la aptitud de una especie ser\u00eda la de contar el n\u00famero de sus miembros durante varias generaciones. <strong>Si el n\u00famero total resultara ser creciente, se podr\u00eda considerar que la especie ha tenido buenos resultados; si el n\u00famero disminuye, estar\u00e1 condenada al fracaso<\/strong>\u201d. En <em>\u201cC\u00f3mo el hombre se hizo a s\u00ed mismo\u201d<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1954, pp.19.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Liebman, idem, pp. 28. Se trata de uno de los mejores trabajos acerca de la construcci\u00f3n del partido en Lenin. Es superior al m\u00e1s conocido de Pierre Broue (El partido bolchevique) que es m\u00e1s bien una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Liebman se\u00f1ala que el Trotsky pre-bolchevique denunciaba que la Iskra (bajo la conducci\u00f3n de Lenin) \u201cpeleaba no tanto contra la autocracia como contra las otras fracciones del movimiento revolucionario\u201d\u2026 Est\u00e1 claro que el joven Trotsky todav\u00eda no terminaba de entender la<strong> mediaci\u00f3n <\/strong>de la pelea en la vanguardia para llegar a las m\u00e1s amplias masas y el valor pol\u00edtico que ten\u00eda la pol\u00e9mica entre las corrientes revolucionarias. \u00cddem, pp. 29.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Antolog\u00eda, textos de los cuadernos posteriores a 1931, Editorial Siglo XXI, 1999, Espa\u00f1a, pp. 347.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Le\u00f3n Trotsky, \u201cSobre el centralismo democr\u00e1tico. Unas pocas palabras acerca del r\u00e9gimen de partido\u201d. En textos sobre centralismo democr\u00e1tico, Ant\u00eddoto, Argentina, 1992, pp. 104<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Le\u00f3n Trotsky, \u201cEl nuevo curso\u201d, en \u201cTextos sobre centralismo democr\u00e1tico\u201d, \u00eddem, pp. 26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Libre discusi\u00f3n que nunca podr\u00eda ser \u201cdemocratismo\u201d, que es otra cosa muy distinta. Como se\u00f1ala Trotsky: \u201cLa madurez de cada miembro del partido se expresa particularmente en el hecho que <strong>no exige del r\u00e9gimen partidista m\u00e1s de lo que \u00e9ste puede dar.<\/strong> La persona que define su actitud hacia el partido por los golpes personales que le dan en la nariz es un <strong>pobre revolucionario<\/strong>. Es necesario, por supuesto, luchar contra todos los errores individuales de los dirigentes, toda injusticia, etc\u00e9tera. Pero es necesario determinar esas \u2018injusticias\u2019 y \u2018errores\u2019 no en ellos mismos sino <strong>en conexi\u00f3n con el desarrollo general del partido a escala nacional e internacional<\/strong>. Un juicio correcto y un <strong>sentido de las proporciones en pol\u00edtica <\/strong>son extremadamente importantes\u201d. \u201cSobre el centralismo democr\u00e1tico\u201d. En \u201cTextos sobre centralismo democr\u00e1tico\u201d, \u00eddem, pp. 105.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> G.D.H.Cole caracteriza la lucha entre Marx y Bakunim como una <strong>entre los defensores de la acci\u00f3n pol\u00edtica (Marx) y los federalistas-anarquistas-localistas (Bakunim). <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Historia del Pensamiento Socialista, Tomo II, G.D.H.Cole, FCE, M\u00e9xico, 1958, pp. 185. Cole agrega que: \u201c(\u2026) donde Marx acent\u00faa la necesidad de una <strong>direcci\u00f3n centralizada y una organizaci\u00f3n de clase disciplinada,<\/strong> Bakunin pon\u00eda su fe en la acci\u00f3n <strong>espont\u00e1nea<\/strong> de los trabajadores individuales y en los grupos primarios que sus instintos naturales de cooperaci\u00f3n social lo llevaran a forma, cuando la necesidad surgiese\u201d. Idem, pp. 211.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 38.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Esta fue la manera que hall\u00f3 Lenin de resolver \u2013en el congreso del POSDR de Londres de 1906\u2013la relaci\u00f3n entre bolcheviques y mencheviques en el seno del partido <strong>sin poner en riesgo su unidad en la acci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> No hacemos referencia aqu\u00ed a las circunstancias transitorias que se pueden dar en una organizaci\u00f3n que se crea como <strong>organizaci\u00f3n de frente \u00fanico de tendencias revolucionarias<\/strong> y que necesariamente entonces debe regirse por un r\u00e9gimen con <strong>libertad de tendencias pol\u00edticas por todo un per\u00edodo. <\/strong>Acerca de este t\u00f3pico ver art\u00edculo de Antonio Carlos Soler, revista SoB N\u00b0 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 51.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 47.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Hist\u00f3ricamente en Latinoam\u00e9rica, el m\u00e1ximo ejemplo de este desarrollo desigual con muy poca \u201corg\u00e1nica\u201d, es el ejemplo del POR boliviano y su peso entre los mineros en el final de la d\u00e9cada del \u201840 del siglo XX. Est\u00e1 claro que am\u00e9n de la desviaci\u00f3n pol\u00edtica oportunista que sufri\u00f3 en la revoluci\u00f3n del \u201952, <strong>no dej\u00f3 de pagar muy cara su incapacidad de pegar un salto constructivo: el partido fue \u201ccomido\u201d por el movimiento. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> En la historia de la corriente morenista hay un ejemplo emblem\u00e1tico en este sentido: <strong>la inmensa elecci\u00f3n del FOCEP en Per\u00fa en el a\u00f1o 1978: alrededor del 20% de los votos con s\u00f3lo 40 militantes\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Es evidente que estas \u201canclas\u201d <strong>fallaron completamente en el caso del viejo MAS<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Liebman, \u00eddem, pp. 46<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en .PDF [1] \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cUn an\u00e1lisis del Leninismo debe ser una historia del mismo en su evoluci\u00f3n viviente\u201d[2]. 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