{"id":6388,"date":"2004-11-01T04:45:57","date_gmt":"2004-11-01T07:45:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388"},"modified":"2019-11-19T23:09:15","modified_gmt":"2019-11-20T02:09:15","slug":"critica-a-la-concepcion-de-las-revoluciones-socialistas-objetivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388","title":{"rendered":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d"},"content":{"rendered":"<h2>Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI &#8211; I<\/h2>\n<h1>Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/h1>\n<p><em>\u201cLas revoluciones burguesas como la del siglo XVIII avanzan arrolladoramente de \u00e9xito en \u00e9xito, sus efectos dram\u00e1ticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, el \u00e9xtasis es el esp\u00edritu de cada d\u00eda; pero estas revoluciones son de corta vida, llegan enseguida a su apogeo y una larga depresi\u00f3n se apodera de la sociedad, antes de haber aprendido a asimilarse serenamente los resultados de su periodo impetuoso y agresivo. En cambio, las revoluciones proletarias como las del siglo XIX se critican constantemente a si mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parec\u00eda terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que s\u00f3lo derriban a su adversario para que \u00e9ste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse m\u00e1s gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situaci\u00f3n que no permite volverse atr\u00e1s y las circunstancias mismas gritan: \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 Rodas, salta aqu\u00ed\u201d.<\/em> <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>El lanzamiento del marxismo revolucionario de cara al siglo XXI debe, necesariamente, pasar en limpio de manera cr\u00edtica el recorrido anterior de la lucha del proletariado. <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Por lo tanto, estas notas buscan aportar <em>elementos de balance y de contexto<\/em> para contribuir a poner en marcha esta empresa, <em>a partir de las lecciones surgidas<\/em> de la experiencia de la lucha de clases del siglo XX.<\/p>\n<p>Buscamos trazar una cartograf\u00eda de los problemas y posiciones centrales que jalonaron al marxismo revolucionario, principalmente en la segunda mitad del siglo pasado, como asimismo establecer <em>elementos de delimitaci\u00f3n<\/em> respecto de esa rica experiencia, cruzada por expresiones y desv\u00edos tanto crudamente oportunistas como sectarios.<\/p>\n<p>Esto lo haremos polemizando con las distintas visiones e interpretaciones de las principales corrientes del movimiento trotskista del periodo, centrando, sobre todo, en los aspectos de balance y lecciones<em> te\u00f3ricas y estrat\u00e9gicas,<\/em> y no tanto de su actuaci\u00f3n pol\u00edtica en sentido estricto.<\/p>\n<p>Esta tarea, nada sencilla, por lo general, se acomete de manera puramente historicista y perdiendo de vista el \u00fanico \u00e1ngulo metodol\u00f3gico correcto: el que se\u00f1alaba Marx cuando dec\u00eda que, en definitiva \u201c<em>la clave de la anatom\u00eda del mono la daba el hombre\u201d. <\/em>O, como dice el gran historiador Immanuel Wallerstein, \u201cs\u00f3lo se puede narrar el pasado <em>como es<\/em>, no como era. Ya que el rememorar el pasado es <em>un acto social del presente<\/em> hecho por hombres del presente y que afecta al sistema social del presente. La \u2018verdad\u2018 cambia porque la sociedad cambia. En un momento dado nada es sucesivo, todo es contempor\u00e1neo, incluso aquello que ya es pasado\u201d. <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>En estas condiciones, el marxismo revolucionario implica a cada paso una particular combinaci\u00f3n de elementos cl\u00e1sicos y renovadores, pero a la hora del balance nunca se puede perder de vista que es un hecho material, como tambi\u00e9n se\u00f1alaba Marx, que \u201clos hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y trasmiten el pasado. <em>La tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos<\/em>\u201d. El peso de este factor hace m\u00e1s arduo el balance de la experiencia pasada.<\/p>\n<p>En suma, lo que est\u00e1 en juego en este debate y a lo que queremos aportar<em> es la propia Teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n de cara al siglo XXI<\/em>, dando cuenta de la din\u00e1mica de clases de las revoluciones en la segunda posguerra y de los Estados a los que dieron lugar.<\/p>\n<p><strong>Los puntos en discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Queremos partir dejando establecidas las principales conclusiones te\u00f3rico-program\u00e1ticas de estos trabajos, a fin de facilitar el recorrido del lector:<\/p>\n<ol>\n<li>a) Que es <em>elemento constitutivo esencial<\/em> de la tradici\u00f3n del socialismo revolucionario que en lo que hace a la revoluci\u00f3n socialista <em>no hay sustituismo de clase que valga<\/em>: se trata de una revoluci\u00f3n<em> de la propia clase trabajadora, por intermedio de sus organismos de lucha, conciencia y partidos. <\/em><\/li>\n<li>b) Que las revoluciones de posguerra, <em>en ausencia de la clase trabajadora como tal<\/em>, de su conciencia socialista, organismos y partidos, constituyeron revoluciones democr\u00e1tico-nacionales, antiimperialistas y anticapitalistas, <em>pero no obreras ni socialistas. <\/em><\/li>\n<li>c) Que las sociedades no capitalistas a las que dieron lugar<em> no llegaron por tanto a configurar Estados obreros ni sociedades de transici\u00f3n al socialismo<\/em>, en la medida en que esta transici\u00f3n fue bloqueada desde el principio por el poder encarnado por las capas peque\u00f1o burguesas burocr\u00e1ticas estalinistas, que <em>no constituyeron verdaderas dictaduras proletarias. <\/em><\/li>\n<li>d) Que, sin embargo, esta circunstancia deb\u00eda ser <em>analizada desde el punto de vista de la base material de la Teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Permanente<\/em>, que parte del principio de tomar como <em>unidad y<\/em> <em>totalidad<\/em> (que no es abstracta uniformidad) a la econom\u00eda mundial. Este criterio te\u00f3rico y metodol\u00f3gico tendi\u00f3 a dejarse de lado tanto en las corrientes \u201cantidefensistas\u201d (que se negaban a defender la URSS) como en las del \u201ctrotskismo tradicional\u201d, al menos en la mayor\u00eda de sus variantes. Ambos puntos de vista, en \u00faltimo an\u00e1lisis, perd\u00edan de vista el imperio \u2013aun distorsionado\u2013 de la ley del valor, as\u00ed como la continuidad del trabajo asalariado en las sociedades no capitalistas (y en la URSS, cuando todav\u00eda era un Estado obrero).<\/li>\n<li>e) Que en la segunda posguerra, la mayor\u00eda de las corrientes del movimiento trotskista se vieron, de un modo u otro, <em>sometidas a una distorsi\u00f3n<\/em> te\u00f3rica, pol\u00edtica y program\u00e1tica producto de las circunstancias <em>espec\u00edficas <\/em> <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> de la posguerra, como el <em>boom<\/em> econ\u00f3mico capitalista-imperialista, los pactos de Yalta y Potsdam, la resoluci\u00f3n de la hegemon\u00eda imperialista alrededor de los Estados Unidos y el desarrollo mundial del aparato estalinista. Entre las corrientes trotskistas, el llamado morenismo se distingui\u00f3 por mantener una ubicaci\u00f3n mayormente independiente de los aparatos, lo que, no obstante, <em>no impidi\u00f3 que a la postre, bajo el peso acumulado de inmensas inercias te\u00f3rico-program\u00e1ticas y de concepci\u00f3n, terminara estallando a comienzos de los 90. <\/em><\/li>\n<li>f) Que la teor\u00eda-programa de la revoluci\u00f3n permanente, aporte fundamental de Le\u00f3n Trotsky a la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario, <em>en lo esencial<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de unilateralidades determinadas, se ha visto confirmada (por la <em>negativa<\/em>) en el sentido de la unidad de la econom\u00eda mundial (base material de la Permanente) y del hecho de que <em>la transformaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en socialista, el cumplimiento consecuente de las tareas democr\u00e1ticas, la transformaci\u00f3n socialista de las relaciones sociales despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n y la revoluci\u00f3n socialista internacional s\u00f3lo pueden ser encarnadas por la clase trabajadora con sus organismos, conciencia y partidos<\/em>.<\/li>\n<li>g) Que este aporte y contribuci\u00f3n de Trotsky, junto con los aportes de los fundadores del marxismo, Marx y Engels, y las otras dos grandes espadas del marxismo revolucionario, Lenin y Rosa Luxemburgo, <em>son lo esencial de la tradici\u00f3n que reivindicamos<\/em>, que es imprescindible asumir de manera <em>combinada<\/em> de cara al necesario relanzamiento del marxismo revolucionario en el siglo XXI.<\/li>\n<li>h) Que este conjunto de lecciones hist\u00f3ricas, lejos de desmentirla o atenuarla, no hacen m\u00e1s que <em>reforzar la imprescindible necesidad de la construcci\u00f3n del partido revolucionario<\/em>. Porque es un hecho de toda revoluci\u00f3n el<em> inevitable desarrollo desigual<\/em> <em>a nivel de la conciencia y la organizaci\u00f3n <\/em>al interior de la clase trabajadora. Asimismo, a comienzos del siglo XXI, la evidente <em>crisis de subjetividad socialista y de alternativas al capitalismo que a\u00fan atravesamos<\/em> hacen m\u00e1s necesaria a\u00fan la acci\u00f3n organizada de los socialistas revolucionarios.<\/li>\n<li>i) Que estas conclusiones pretenden ser un aporte a la constituci\u00f3n de Socialismo o Barbarie como corriente o tendencia internacional hacia una nueva s\u00edntesis del marxismo revolucionario en el siglo XXI, que pelee por <em>reabrir la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista y por construir partidos revolucionarios socialistas de la clase trabajadora<\/em>.<\/li>\n<li>j) Que, por \u00faltimo, esta elaboraci\u00f3n implica una reivindicaci\u00f3n hist\u00f3rica de la fundaci\u00f3n de la IV Internacional y de la tradici\u00f3n del trotskismo y plantea la lucha por una nueva Internacional revolucionaria (o por una IV Internacional refundada) <em>a la luz del balance de la experiencia de las revoluciones y del llamado \u201csocialismo real\u201d, buscando transformar estas duras derrotas en lecciones estrat\u00e9gicas para la clase obrera mundial. <\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>La tradici\u00f3n socialista revolucionaria<\/strong><\/p>\n<p>A la hora de volver a desplegar la bandera del marxismo revolucionario de cara a los nuevos desaf\u00edos, se plantea <em>poner en correspondencia la batalla actual con los revolucionarios que nos antecedieron<\/em>. Tanto para el objetivo de constituci\u00f3n de una nueva corriente internacional como en la perspectiva mayor de un reagrupamiento revolucionario y de la formaci\u00f3n de una nueva Internacional revolucionaria, <a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> esta cuesti\u00f3n es fundamental.<\/p>\n<p>De all\u00ed la pertinencia de la pregunta<em> \u00bfqu\u00e9 tradici\u00f3n reivindicamos?<\/em> Porque, como se\u00f1alara Antonio Labriola<em>, <\/em>nunca se trata de un \u201csalto al vac\u00edo\u201d, de subirse al carro de modas pasajeras, <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> sino de una <em>particular combinaci\u00f3n<\/em>, que recoge lo mejor de la experiencia acumulada y, al mismo tiempo, lejos de todo dogmatismo, intenta <em>resignificarla y actualizarla <\/em>a partir de los nuevos desaf\u00edos y desarrollos que coloca la lucha de clases. <a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>En nuestro caso, creemos que la mejor combinaci\u00f3n de esta <em>doble exigencia<\/em> pasa por reivindicar la enorme actualidad de la<em> aut\u00e9ntica <\/em>tradici\u00f3n del marxismo revolucionario<em>. <\/em>Es decir, nos consideramos parte de una tradici\u00f3n mayor y m\u00e1s amplia que la compresi\u00f3n <em>reduccionista<\/em> habitual de las corrientes \u201ctrotskistas\u201d: las tradiciones <em>combinadas<\/em> de Marx y Engels; de Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo.<\/p>\n<p>\u00bfA que nos referimos al hablar de \u201cla tradici\u00f3n del marxismo revolucionario\u201d? No creemos equivocarnos cuando se\u00f1alamos que en el centro de sus concepciones est\u00e1 la comprensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista como <em>un emprendimiento de la propia clase trabajadora, como hemos dicho, por intermedio de su conciencia, organismos y partidos. <\/em><\/p>\n<p>En gran medida, el simple planteamiento que Marx estamp\u00f3 como bandera de la I Internacional: <em>\u201cla liberaci\u00f3n de los trabajadores ser\u00e1 obra de los trabajadores mismos\u201d<\/em>, muchas veces olvidado por las corrientes del trotskismo que se asumen hoy como \u201cortodoxas\u201d. <a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> Planteamiento que establec\u00eda una delimitaci\u00f3n de<em> \u201cprincipios\u201d<\/em> respecto de la tradici\u00f3n radical pero a\u00fan minoritaria y peque\u00f1o burguesa de los jacobinos en la revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>Esto ha dado lugar hist\u00f3ricamente a toda una discusi\u00f3n acerca de la <em>tradici\u00f3n de origen<\/em> del marxismo cl\u00e1sico. <a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> Porque tanto Marx (en particular respecto de los jacobinos, como veremos m\u00e1s adelante) como Lenin, al reivindicar la tradici\u00f3n militante y combativa de corrientes peque\u00f1o burguesas como los populistas rusos (en <em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em>), no perd\u00edan nunca de vista que esta tradici\u00f3n remit\u00eda a sectores de clase <em>no obreros<\/em>, \u201csustituistas\u201d o, si cabe, mesi\u00e1nicos, a diferencia de lo que caracteriza a la revoluci\u00f3n proletaria como <em>\u201crevoluci\u00f3n de la inmensa mayor\u00eda, en inter\u00e9s de la inmensa mayor\u00eda\u201d.<\/em> Tambi\u00e9n Karl Korsch recogi\u00f3 esta delimitaci\u00f3n, <em>pero para pasarse, equivocadamente, a posiciones \u201cnormativas\u201d antileninistas<\/em>, cuyos mentores hoy son Holloway, Bonefeld y la corriente autonomista en general.<\/p>\n<p>Rosa Luxemburgo, que en muchos aspectos expres\u00f3 una continuidad directa \u2013lo que <em>no<\/em> significa siempre en sinton\u00eda con las circunstancias de tiempo y lugar\u2013 con el pensamiento de Marx, dec\u00eda acerca de la revoluci\u00f3n proletaria: \u201cEn todas las luchas de clases del pasado, llevadas adelante en inter\u00e9s de las minor\u00edas, y en la cual, para usar las palabras de Marx, \u2018todos los desarrollos tomaron lugar en oposici\u00f3n a las grandes masas del pueblo\u2018, una de las condiciones esenciales de la acci\u00f3n fue <em>la ignorancia de estas masas con relaci\u00f3n a los objetivos reales de la lucha, su contenido material, y sus l\u00edmites<\/em>. Esta discrepancia era, en los hechos, la base hist\u00f3rica espec\u00edfica del \u2018rol de liderazgo\u2018 de la burgues\u00eda \u2018iluminista\u2018, correspondiente con el rol de las masas como <em>seguidores d\u00f3ciles<\/em>. (&#8230;) La lucha de clases del proletariado es \u2018la m\u00e1s profunda\u2018 de todas las acciones hist\u00f3ricas hasta nuestros d\u00edas; ella abarca el conjunto de todas las capas del pueblo y, desde el momento en que la sociedad deviene dividida en clases, es el primer movimiento acorde con el real inter\u00e9s de las masas. Esto es porque <em>la elevaci\u00f3n de las masas con respecto a sus tareas y m\u00e9todos es una condici\u00f3n hist\u00f3rica indispensable para la acci\u00f3n socialista<\/em>, tal como en los per\u00edodos anteriores la ignorancia de las masas era la condici\u00f3n para la acci\u00f3n de las clases dominantes\u201d. <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>Es decir, se establece una <em>clara diferenciaci\u00f3n<\/em> entre la naturaleza y mec\u00e1nica de la revoluci\u00f3n burguesa y la de la revoluci\u00f3n proletaria, que en la posguerra muchas corrientes, bajo la presi\u00f3n de acontecimientos originales, terminaron perdiendo de vista.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la mala experiencia del siglo XX ha dado lugar a la actual emergencia de corrientes que postulan una comprensi\u00f3n simplista de la clase <em>como un \u201cen s\u00ed\u201d, una \u201ctotalidad\u201d <\/em>que se podr\u00eda autodeterminar sin vanguardias, sin partido, espont\u00e1neamente. <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>Opinamos lo contrario: la lucha de tendencias pol\u00edticas, la construcci\u00f3n de partidos y organismos de la clase trabajadora, la pelea de programas y concepciones \u2013en particular, sobre las v\u00edas y condiciones para la lucha por la destrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s y la <em>toma del poder<\/em> por los trabajadores\u2013, son <em>connaturales <\/em>a la lucha de clases obrera y revolucionaria. Y por tanto, sin ellas no hay verdadero proceso de autodeterminaci\u00f3n de los trabajadores. Es m\u00e1s: hacen al <em>contenido intangible de la democracia del proletariado<\/em> y son incluso m\u00e1s decisivas (si se quiere) en las condiciones de comienzos del siglo XXI marcadas por una evidente <em>crisis de subjetividad de los trabajadores y de alternativa socialista. <\/em><\/p>\n<p>Esto es lo que se vive hoy en el proceso del Argentinazo, as\u00ed como en Bolivia luego de la rebeli\u00f3n de octubre y en el movimiento anticapitalista en Europa, procesos todav\u00eda \u201ch\u00edbridos\u201d desde el punto de vista social y casi carentes de verdadera radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica y socialista.<\/p>\n<p>Porque la pelea del marxismo revolucionario consisti\u00f3 siempre en una lucha<em> en dos frentes,<\/em> tanto contra las tendencias burocr\u00e1ticas, sustituistas y oportunistas al interior del movimiento obrero como contra las espontane\u00edstas, economicistas y anarquistas\/autonomistas falsamente \u201cizquierdistas\u201d.<\/p>\n<p>En sentido amplio, consideramos parte de la tradici\u00f3n que defendemos a lo mejor de la experiencia <em>militante <\/em>del marxismo que encarn\u00f3 el proyecto \u2013comprometiendo en ello su vida entera\u2013 de la <em>uni\u00f3n entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica<\/em> y el compromiso activista en el seno de la clase obrera, de sus luchas y vicisitudes hist\u00f3ricas. Es por eso que nuestra ubicaci\u00f3n <em>metodol\u00f3gica e hist\u00f3rica<\/em> parte de asumir que nuestra tradici\u00f3n y patrimonio <em>abarcan globalmente<\/em> a las mejores expresiones de este marxismo militante: Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, <a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> as\u00ed como a los logros y puntos m\u00e1s altos de la I, II, III (en sus cuatro primeros congresos) y IV Internacionales. Por supuesto, cada una encarn\u00f3 un momento hist\u00f3rico particular y dej\u00f3 lecciones espec\u00edficas. En este sentido, Trotsky fue la \u00faltima y una de las m\u00e1s grandes espadas de toda esta tradici\u00f3n<em>. <\/em>Sin embargo, su<em> contemporaneidad <\/em>con Lenin y Rosa Luxemburgo y las <em>lecciones combinadas que dejaron los tres<\/em> es algo que el movimiento trotskista, sobre todo latinoamericano, ha desestimado a menudo. Lecciones combinadas, decimos, porque Trotsky encarna al gran estratega de la revoluci\u00f3n proletaria; mientras que Lenin es insuperable a la hora de la pol\u00edtica revolucionaria y la construcci\u00f3n del partido y Rosa aporta la impronta propiamente socialista de la lucha del proletariado. Y este cuerpo integral, en general, no ha sido abordado como tal en el movimiento trotskista.<\/p>\n<p><strong>Las corrientes trotskistas de la posguerra<\/strong><\/p>\n<p>Esta misma ubicaci\u00f3n implica, evidentemente, una cr\u00edtica al abordaje del marxismo revolucionario de nuestra propia corriente hist\u00f3rica de origen, el morenismo, <a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> as\u00ed como a la mayor\u00eda de las corrientes que se inscribieron e inscriben en la vertiente del trotskismo \u201ctradicional\u201d. Corrientes que, bajo el chaleco de fuerza del estalinismo, <em>tendieron a perder el contenido socialista revolucionario<\/em> de pelea por la autodeterminaci\u00f3n socialista de los trabajadores. <a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>En la posguerra, el movimiento trotskista estuvo jalonado por un sinn\u00famero de expresiones. En los art\u00edculos que estamos presentando pasaremos revista cr\u00edticamente a las m\u00e1s significativas. Al mismo tiempo, estos trabajos buscan establecer una clara delimitaci\u00f3n y cr\u00edtica de aquellas corrientes que hoy, a 15 a\u00f1os de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y de la ex URSS, <em>siguen sin sacar una sola conclusi\u00f3n de fondo<\/em> acerca de la experiencia hist\u00f3rica de los \u201cEstados obreros\u201d en el siglo XX. Esta actitud es muy caracter\u00edstica del trotskismo latinoamericano, tanto de los partidos y corrientes que provienen del tronco morenista (PSTU brasile\u00f1o, MST y PTS de Argentina), como al PO argentino, cuyo dirigente hist\u00f3rico es Jorge Altamira. No pretendemos aqu\u00ed hacer \u201cprofesi\u00f3n de fe\u201d de definiciones que hoy tienen un valor sobre todo <em>hist\u00f3rico<\/em>, pero s\u00ed llamar la atenci\u00f3n sobre las <em>lecciones program\u00e1ticas y pol\u00edticas<\/em> de la inmensa y frustrada experiencia hist\u00f3rica de la clase trabajadora del siglo XX para el relanzamiento de la lucha de clases socialista en el siglo XXI<em>. <\/em><\/p>\n<p>Al mismo tiempo se deben identificar, con m\u00e1s fuerza a\u00fan, las caracter\u00edsticas <em>oportunistas, centristas y\/o<\/em> capituladoras de corrientes b\u00e1sicamente europeas como el SU (cuyos partidos m\u00e1s fuertes son la LCR francesa y Democracia Socialista de Brasil), que siguen siendo <em>una escuela de adaptaci\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica a las modas intelectuales y los aparatos burocr\u00e1ticos de turno, y que dieron un salto con la participaci\u00f3n de uno de sus dirigentes, Miguel Rossetto, en el gobierno burgu\u00e9s de Lula<\/em>. <a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>No se trata de considerar a todos, de manera <em>ahist\u00f3rica<\/em>, como \u201ccentristas\u201d o capituladores. Desde el punto de vista hist\u00f3rico, ya hemos dejado sentado que el morenismo constituy\u00f3 <em>una de las expresiones m\u00e1s progresivas con un curso pol\u00edtico general independiente de los aparatos<\/em>. Pero es indiscutible que el propio morenismo termin\u00f3 estallando bajo el peso acumulado de <em>enormes problemas e inercias te\u00f3rico-program\u00e1ticas que no lograron pasar la prueba y que, en sentido estricto, es un hecho que esta corriente como tal ha dejado de existir. <\/em>Por otra parte, es un hecho que existen aspectos y elementos valiosos de<em> continuidad<\/em> de la tradici\u00f3n socialista revolucionaria <em>en otras corrientes de la posguerra<\/em>.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el lanzamiento del socialismo revolucionario como alternativa para el siglo XXI obliga a pararse cr\u00edticamente respecto del<em> conjunto<\/em> de las corrientes y tradiciones que jalonaron al movimiento trotskista en la segunda mitad del siglo XX, incluyendo nuestra propia corriente hist\u00f3rica de origen.<\/p>\n<p>En este marco, es una obligaci\u00f3n dejar establecidos <em>elementos de un balance<\/em> del recorrido o trayectoria anterior del movimiento trotskista, siempre teniendo presente el car\u00e1cter de notas o de \u201ccartograf\u00eda\u201d de los problemas que tienen estos textos.<\/p>\n<p><strong>Las revoluciones de la segunda posguerra: ni obreras ni socialistas<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1 insuficientemente apreciado que, desde temprano, Marx y Engels, habitualmente establecieron su objetivo pol\u00edtico no en t\u00e9rminos del cambio deseable en el sistema social (socialismo), sino en t\u00e9rminos de<em> cambio en el poder de clase (dominio proletario).<\/em> Los dos no pueden ser asumidos como sin\u00f3nimos. El objetivo de dominio proletario, seguramente, es com\u00fanmente asumido como socialismo o comunismo, como la forma social correspondiente. Pero, por el contrario, <em>no se da autom\u00e1ticamente<\/em>. Marx y Engels tomaban como su objetivo mayor no la aspiraci\u00f3n a cierto tipo de sociedad futura, sino la posici\u00f3n de una clase social como la representante de los intereses de la humanidad; no una abstracta ideolog\u00eda del cambio (ideas socialistas), sino una condicionada <em>perspectiva de clase<\/em>, que ellos llamaban punto de vista proletario\u201d. <a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p>Se combinan, desde el punto de vista te\u00f3rico, dos cuestiones: el an\u00e1lisis critico de las revoluciones de posguerra y su devenir, por un lado; por el otro, el an\u00e1lisis cr\u00edtico de aquellas sociedades donde fue expropiado el capitalismo, \u00fanica manera de poder hacer \u201csustancial<em>\u201d<\/em> la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de cara al siglo XXI. Por supuesto, contamos con la ventaja de la mirada retrospectiva para sacar de la experiencia viva de la lucha de clases <em>lecciones estrat\u00e9gicas hacia el siglo XXI. <a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Estas lecciones estrat\u00e9gicas indican que las formaciones sociales <em>inestables <\/em>que surgieron como subproducto de las revoluciones<em> democr\u00e1ticas, antiimperialistas y anticapitalistas de la posguerra<\/em> s\u00f3lo pod\u00edan ser <em>momentos transitorios, pasibles de ser reabsorbidos<\/em> en \u00faltima instancia por el capitalismo mundial, en la medida en que no dieron lugar<em> a revoluciones verdaderamente obreras y socialistas.<\/em> Mucho menos a Estados obreros o sociedades efectivamente en transici\u00f3n al socialismo en una perspectiva de revoluci\u00f3n mundial, lo que explica su actual y completa desaparici\u00f3n. <a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>Por el contrario, representaron revoluciones encabezadas por direcciones peque\u00f1o burguesas y\/o burocr\u00e1ticas, necesaria e hist\u00f3ricamente <em>inestables<\/em> y no asimilables \u2013mediante el uso de esquemas mec\u00e1nicos y\/o sociol\u00f3gicos\u2013 a revoluciones que s\u00f3lo pod\u00edan ser \u201cobreras o burguesas\u201d. <a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> El propio Trotsky, en <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, plantea un elemento de abordaje <em>metodol\u00f3gico<\/em> que aparece como contradictorio con otros aspectos mas <em>deterministas<\/em> de su elaboraci\u00f3n: \u201cEn 1906, Lenin dio a conocer el art\u00edculo de Kautsky sobre las fuerzas motrices de la revoluci\u00f3n rusa, acompa\u00f1\u00e1ndolo de un prefacio suyo (&#8230;) Tanto Lenin como yo expresamos una solidaridad completa con el an\u00e1lisis de Kautsky. A la pregunta de Plej\u00e1nov de si nuestra revoluci\u00f3n era burguesa o socialista, Kautsky contestaba en el sentido de que no era ya burguesa ni era a\u00fan socialista, esto es, que representaba <em>una forma transitoria<\/em> de la una a la otra. Lenin escrib\u00eda, a este prop\u00f3sito, en su prefacio: \u2018por su car\u00e1cter, nuestra revoluci\u00f3n, \u00bfes burguesa o socialista? Es esta una forma <em>rutinaria <\/em>de plantear la cuesti\u00f3n (&#8230;) No se puede plantear as\u00ed, no es la manera marxista de plantearla. La revoluci\u00f3n en Rusia no es burguesa, pues la burgues\u00eda no se cuenta entre las fuerzas motoras del actual movimiento revolucionario ruso. Y la revoluci\u00f3n rusa no es tampoco socialista\u2018 \u201d. <a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>Volviendo a las revoluciones de posguerra, se trat\u00f3 de procesos espec\u00edficos que, en un sentido general, <em>parecieron entrar en la \u201cexcepcionalidad\u201d <\/em>que hab\u00eda se\u00f1alado Trotsky en el Programa de Transici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEs posible la creaci\u00f3n de un gobierno de las organizaciones obreras tradicionales? La experiencia anterior nos muestra, como ya hemos dicho, que esto es, como m\u00ednimo, sumamente improbable. Sin embargo<em>, no se puede negar categ\u00f3ricamente, por anticipado, la posibilidad te\u00f3rica<\/em> de que, bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presi\u00f3n revolucionaria de las masas, etc.) los <em>partidos peque\u00f1o burgueses, incluyendo a los estalinistas<\/em>, puedan ir m\u00e1s lejos de lo que ellos mismos quieran en la v\u00eda de la ruptura con la burgues\u00eda. En cualquier caso, una cosa es indudable: aunque esta variante, sumamente improbable, se realizara alguna vez en alguna parte, y el \u2018gobierno obrero y campesino\u2018, en el sentido arriba mencionado, se estableciera de hecho, representar\u00eda meramente un corto episodio en la v\u00eda hacia la verdadera dictadura del proletariado\u201d. <a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/p>\n<p>Porque <em>en un sentido<\/em> esto fue lo que pas\u00f3 en la posguerra en China, Yugoslavia, Cuba y Vietnam, as\u00ed como en los pa\u00edses del llamado Glacis (aunque en este caso sin revoluci\u00f3n, sino completamente \u201cdesde arriba\u201d). Trotsky, que tenia presente el criterio <em>metodol\u00f3gico m\u00e1s algebraico y menos sociol\u00f3gico de Lenin,<\/em> dej\u00f3 abierta esta posibilidad te\u00f3rica, que pareci\u00f3 ser, finalmente, la <em>norma de las revoluciones triunfantes <\/em>en la posguerra. <a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>Pero el inmenso problema que la gran mayor\u00eda del trotskismo no tuvo en cuenta residi\u00f3 en que no representaron \u201cmeramente un corto episodio en la v\u00eda hacia la verdadera dictadura del proletariado\u201d, sino que el congelamiento, desv\u00edo e imposibilidad del desarrollo de la revoluci\u00f3n en tanto que revoluci\u00f3n <em>socialista<\/em>, se hizo permanente<em>.<\/em> Por lo tanto, resultaron ser<em> revoluciones abortadas desde el punto de vista obrero y socialista<\/em>, que no consumaron verdaderas dictaduras del proletariado ni lograron abrir un verdadero proceso de transici\u00f3n al socialismo, en <em>ausencia total y completa de la clase obrera en el centro del proceso y de la tendencia a la disoluci\u00f3n del Estado y del trabajo asalariado.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em>Porque si no sobreven\u00eda\u201cla verdadera dictadura del proletariado\u201d, <em>cambiaba globalmente la previsi\u00f3n hecha por Trotsky<\/em>. De ah\u00ed el car\u00e1cter <em>espec\u00edfico<\/em> del proceso de las revoluciones de la posguerra, que nunca fue realmente explicado por el movimiento trotskista.<\/p>\n<p>Porque, en suma, se trat\u00f3 de procesos que fueron <em>m\u00e1s all\u00e1<\/em> (con direcciones burocr\u00e1ticas peque\u00f1o burguesas y <em>de base campesina, o de las clases medias y la intelectualidad urbana<\/em>) en un camino de ruptura con la burgues\u00eda en condiciones <em>particulares,<\/em> pero que no alcanzaron a constituirse en Estados obreros, configurando<em> un modo de apropiaci\u00f3n y unas formaciones sociales bastardas<\/em>, que terminaron <em>volviendo<\/em> al capitalismo. Esto es, la \u201cexcepcionalidad\u201d se resolvi\u00f3 de una manera <em>espec\u00edfica,<\/em> que no llegaron a comprender las corrientes del trotskismo \u201ctradicional\u201d en la posguerra. Esta y no otra es la conclusi\u00f3n que muestra la experiencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Desde el \u00e1ngulo te\u00f3rico, estos procesos mostraron un alcance hist\u00f3rico de estas clases y capas peque\u00f1o burguesas<em> mayor a lo previsto por la hip\u00f3tesis m\u00e1s probable de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky y por el curso hist\u00f3rico anterior<\/em>. Esto es, mostraron un <em>rol relativamente independiente m\u00e1s amplio<\/em> al previsto por la teor\u00eda como s\u00edntesis de la experiencia anterior, donde la peque\u00f1o burgues\u00eda radicalizada fue el instrumento de la burgues\u00eda en la revoluci\u00f3n francesa de 1789, o pura impotencia en las revoluciones de 1830 y 1848, cuando la burgues\u00eda ya no planteaba llevar adelante sus tareas de manera revolucionaria.<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n no conduce a romper el marco te\u00f3rico del marxismo, sino a <em>enriquecerlo<\/em> a partir de nuevos desarrollos hist\u00f3ricos ciertamente <em>inesperados y muy complejos<\/em>, conservando por otra parte coordenadas te\u00f3ricas b\u00e1sicas, como la concepci\u00f3n cl\u00e1sica marxista de que las clases <em>hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas<\/em> son la burgues\u00eda y el proletariado. Porque las capas o clases peque\u00f1o burguesas a las que nos estamos refiriendo <em>no alcanzaron a configurar un rol hist\u00f3ricamente dirigente<\/em> ni lograron establecer una sociedad \u201ca su imagen y semejanza\u201d, sino que las formaciones sociales a las que dieron origen fueron tributarias, en \u00faltimo an\u00e1lisis, del capitalismo mundial, y absorbidas por \u00e9l en unas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Surgi\u00f3 as\u00ed, de manera <em>no org\u00e1nica y transitoria,<\/em> un \u201ctercer actor\u201d que se mont\u00f3 sobre el congelamiento de la din\u00e1mica permanente de la revoluci\u00f3n para darle su impronta a estas sociedades por algunas d\u00e9cadas: estas capas peque\u00f1o burguesas burocr\u00e1ticas que no llegan a ser una clase en el sentido hist\u00f3rico-org\u00e1nico del termino, sino que constitu\u00edan, como dec\u00eda el propio Trotsky, <em>\u201cm\u00e1s que una mera burocracia, pero menos que una clase org\u00e1nica\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>El centro del problema es que <em>en ning\u00fan caso se efectiviz\u00f3 realmente el tr\u00e1nsito de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica a la socialista<\/em>, fondo hist\u00f3rico y n\u00facleo de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, que plantea como condici\u00f3n para que esto ocurra que la clase trabajadora <em>hegemonice el proceso como<\/em> <em>sujeto consciente. <\/em>Del mismo modo, tampoco se abri\u00f3 realmente un proceso de transici\u00f3n al socialismo<em>.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em>Veamos:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) la llamada revoluci\u00f3n de febrero entendida como democr\u00e1tica <em>no es nuestra revoluci\u00f3n<\/em>, as\u00ed como <em>tampoco lo fueron las revoluciones anticapitalistas de la segunda posguerra<\/em>. Nuestra intervenci\u00f3n en ellas, en cualquier caso, parte de la comprensi\u00f3n de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, es decir, <em>de la apuesta hist\u00f3rica a su transformaci\u00f3n en verdaderas revoluciones socialistas<\/em> (&#8230;) Trotsky dice que la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa, adem\u00e1s de la conquista de libertades democr\u00e1ticas, comprende dos tareas fundamentales: la liberaci\u00f3n nacional y la soluci\u00f3n al problema agrario. Ambas tareas, no resueltas por la burgues\u00eda, sobre todo en los pa\u00edses atrasados, s\u00f3lo pueden ser llevadas a cabo <em>consecuentemente<\/em> por el proletariado y su direcci\u00f3n revolucionaria (&#8230;) Si tomamos los casos de M\u00e9xico (en los a\u00f1os 30), Bolivia (en los 50), Per\u00fa o Chile (en los 60 y 70), por citar algunos, <em>ni la expropiaci\u00f3n de las empresas imperialistas ni la reforma agraria significaron la realizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa en el sentido de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente<\/em>. Lo mismo puede decirse de los movimientos de liberaci\u00f3n nacional, que libraron verdaderas guerras revolucionarias contra la dominaci\u00f3n colonial, <em>pero que s\u00f3lo alcanzaron una independencia relativa para volver luego a ser pa\u00edses dependientes o semicoloniales<\/em>. Todos estos casos <em>confirman la vigencia<\/em> de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente precisamente porque demuestran <em>la incapacidad hist\u00f3rico-org\u00e1nica<\/em> de la burgues\u00eda \u2018nacional\u2018 y tambi\u00e9n de la peque\u00f1o burgues\u00eda para <em>culminar<\/em> la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa.<\/p>\n<p>\u201cTrotsky no niega la existencia de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa o democr\u00e1tica. Lo que dice es que <em>solo puede ser llevada consecuentemente a cabo por un sujeto revolucionario: el proletariado y su partido<\/em>. A partir de esto, la integra en un proceso <em>permanente<\/em>, que se combina con la revoluci\u00f3n socialista, cuyas tareas hacen a la transici\u00f3n al socialismo.<\/p>\n<p>\u201cVolviendo a Moreno, al afirmar que en la \u00e9poca actual lo que hay son \u2018dos tipos distintos de revoluci\u00f3n socialista\u2018: la inconsciente, de febrero, dirigida o capitalizada por los partidos reformistas; y la consciente, de octubre, dirigida por los partidos trotskistas (&#8230;) se asume err\u00f3neamente que la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa o democr\u00e1tica seria un cierto tipo de revoluci\u00f3n socialista. Con esto desaparece la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica como tal, es decir, no se reconoce como distinta a la revoluci\u00f3n socialista. <em>Este reconocimiento, sin embargo, es fundamental para la pol\u00edtica revolucionar\u00eda<\/em> (&#8230;) Al asumirlos como un tipo de revoluci\u00f3n socialista, no solo se incurre en un error de reconocimiento, sino que de hecho se niega el rol hist\u00f3rico del \u00fanico sujeto pol\u00edtico-social <em>capaz de garantizar el tr\u00e1nsito<\/em> de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica a la revoluci\u00f3n socialista (&#8230;) <em>Lo cierto es que esta transformaci\u00f3n nunca se concret\u00f3 en las revoluciones de la segunda posguerra<\/em> (&#8230;) [y] si bien puede decirse que <em>realizaron a su modo las tareas democr\u00e1ticas<\/em>, en ning\u00fan caso significaron el inicio de la revoluci\u00f3n socialista (&#8230;) Su resultado, m\u00e1s all\u00e1 de la realizaci\u00f3n de ciertas tareas democr\u00e1ticas y de la propia expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, <em>no signific\u00f3, en ning\u00fan caso, el tr\u00e1nsito hacia la revoluci\u00f3n socialista o el inicio de la transici\u00f3n al socialismo, sino m\u00e1s bien, como est\u00e1 dicho, la constituci\u00f3n de nuevos Estados burocr\u00e1ticos. <\/em><\/p>\n<p>\u201cDesde esta constataci\u00f3n hist\u00f3rica, <em>el eje fundamental de la teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Permanente, es decir, el proceso de transformaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico burguesa en revoluci\u00f3n socialista a partir de la acci\u00f3n del sujeto social, el proletariado, y del sujeto pol\u00edtico, el partido comunista revolucionario (&#8230;) sigue siendo esencialmente v\u00e1lido<\/em> (&#8230;). Lo cierto es que durante el \u00faltimo medio siglo hubo grandes revoluciones democr\u00e1ticas, antiimperialistas y anticapitalistas, pero tambi\u00e9n que <em>ninguna de esas revoluciones fue una revoluci\u00f3n socialista como tal\u201d.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em><\/p>\n<p>A diferencia de las revoluciones burguesas y su <em>mec\u00e1nica \u201cobjetiva\u201d,<\/em> la revoluci\u00f3n socialista debe ser un <em>proceso consciente:<\/em> esto es, una revoluci\u00f3n encarnada realmente por la clase trabajadora<em> y a la que es connatural la participaci\u00f3n consciente y autodeterminada <\/em>de las m\u00e1s amplias masas<em>.<\/em> El propio Trotsky hab\u00eda sostenido que \u201ca diferencia del capitalismo, el socialismo no \u00a0 \u00a0 \u00a0 se construye<em> mec\u00e1nicamente, <\/em>sino m\u00e1s bien de manera <em>consciente<\/em>\u201c. Esta es una de las diferencias m\u00e1s grandes con la revoluci\u00f3n <em>burguesa<\/em>, que pod\u00eda basarse en el automatismo del desarrollo econ\u00f3mico. Esto es, en una <em>separaci\u00f3n<\/em> hist\u00f3ricamente <em>espec\u00edfica <\/em>entre econom\u00eda y pol\u00edtica que no hab\u00eda sido caracter\u00edstica de ninguna formaci\u00f3n social hist\u00f3rica anterior y que tampoco lo es de la transici\u00f3n socialista, donde ambas instancias vuelven a fusionarse.<\/p>\n<p>Desde su propia perspectiva, Trotsky dec\u00eda muy ilustrativamente:<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de una profunda revoluci\u00f3n democr\u00e1tica que libera a los campesinos de la servidumbre y les da la tierra, la contrarrevoluci\u00f3n feudal es generalmente imposible. La monarqu\u00eda derrocada puede reasumir el poder y rodearse de fantasmas medievales. Pero ya es impotente para restablecer la econom\u00eda feudal. <em>Una vez liberadas<\/em> de los frenos feudales, <em>las relaciones burguesas se desarrollan autom\u00e1ticamente<\/em>. No hay fuerza externa que pueda controlarlas; tienen que cavarse su propia fosa, habiendo creado previamente su propio sepulturero.<\/p>\n<p>\u201cMuy <em>distinto es el desarrollo de las relaciones socialistas<\/em>. La revoluci\u00f3n proletaria no s\u00f3lo libera las fuerzas productivas de los frenos de la propiedad privada; tambi\u00e9n las pone a disposici\u00f3n directa del Estado que ella misma crea. Mientras que despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n el Estado burgu\u00e9s se limita al rol de polic\u00eda, dejando el mercado librado a sus propias leyes, el Estado obrero asume <em>un rol directo de economista y organizador<\/em>. En el primer caso, el reemplazo de un r\u00e9gimen por otro no ejerce m\u00e1s que una influencia indirecta y superficial sobre la econom\u00eda de mercado. Por el contrario, la sustituci\u00f3n de un gobierno obrero por uno burgu\u00e9s o peque\u00f1o burgu\u00e9s llevar\u00eda inevitablemente a la liquidaci\u00f3n del comienzo de la planificaci\u00f3n, y en consecuencia a la restauraci\u00f3n de la propiedad privada. A diferencia del capitalismo,<em> el socialismo no se construye mec\u00e1nicamente, sino conscientemente<\/em>. El avance hacia el socialismo es <em>inseparable del poder estatal<\/em> que desea el socialismo o se ve obligado a desearlo. El socialismo reci\u00e9n puede adquirir un car\u00e1cter inconmovible en una etapa muy avanzada de su desarrollo, cuando sus fuerzas productivas hayan superado de lejos las del capitalismo, cuando se satisfagan abundantemente las necesidades de cada individuo y de todos los hombres y el estado haya desaparecido completamente, diluy\u00e9ndose en la sociedad\u201d. <a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que es evidente que aqu\u00ed Trotsky se refiere de hecho a la burocracia como \u201cobligada a desear el socialismo\u201d, cosa que, a la postre, no se demostr\u00f3 as\u00ed, desde el punto de vista te\u00f3rico el abordaje retiene toda su validez en la medida en que, efectivamente, el tr\u00e1nsito del \u201creino de la necesidad al reino de la libertad\u201d s\u00f3lo puede ser un proceso asumido conscientemente.<\/p>\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, el historiador ingl\u00e9s Perry Anderson desarrolla esta misma idea en su importante trabajo <em>El Estado absolutista<\/em>:<\/p>\n<p>\u201cTodos los modos de producci\u00f3n de las sociedades anteriores al capitalismo extraen plustrabajo de los productores inmediatos mediante la <em>coerci\u00f3n extraecon\u00f3mica<\/em>. El capitalismo es el primer modo de producci\u00f3n de la historia en el que los medios por los que se extrae el excedente del productor directo son \u2018puramente\u2018 econ\u00f3micos en su forma: el contrato de trabajo, el intercambio igual entre agentes libres que reproduce, cada hora y cada d\u00eda, la desigualdad y la opresi\u00f3n. Todos los modos de producci\u00f3n anteriores operan a trav\u00e9s de sanciones extraecon\u00f3micas: de parentesco, consuetudinarias, religiosas, legales o pol\u00edticas. En principio, por tanto, siempre es imposible interpretar estas sanciones como algo separado de las relaciones econ\u00f3micas. <em>Las \u2018superestructuras\u2018 del parentesco, la religi\u00f3n, la familia, el derecho o el estado entran necesariamente en la estructura constitutiva del modo de producci\u00f3n de las formaciones sociales precapitalistas<\/em>. Todas ellas intervienen directamente en el <em>nexo \u2018interno\u2018 de extracci\u00f3n del excedente<\/em>, mientras que en las formaciones sociales capitalistas \u2013las primeras de la historia que <em>separan<\/em> la econom\u00eda como un orden formalmente autosuficiente\u2013 proporcionan sus precondiciones \u2018externas\u2018. En consecuencia, los modos de producci\u00f3n precapitalistas no pueden definirse <em>excepto por sus superestructuras pol\u00edticas<\/em>, legales e ideol\u00f3gicas, ya que son ellas que las que determinan el tipo de coerci\u00f3n extraecon\u00f3mica que les es espec\u00edfica. Las formas exactas de dependencia jur\u00eddica, de propiedad y de soberan\u00eda que caracterizan a las formaciones sociales precapitalistas, lejos de ser meros epifen\u00f3menos accesorios y contingentes, componen, por el contrario, los rasgos fundamentales del modo de producci\u00f3n dominante dentro de ellas\u201d. <a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a><\/p>\n<p>En nuestra opini\u00f3n, este criterio es igualmente aplicable a la transici\u00f3n y sirve para comprender por qu\u00e9 la democracia de los trabajadores es <em>connatural<\/em> a la transici\u00f3n socialista y a la formaci\u00f3n social transicional. <a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a> Esto es, entran como componente esencial de las propias <em>relaciones de producci\u00f3n<\/em> transicionales: en el caso de la revoluci\u00f3n socialista (tal como en las formaciones econ\u00f3mico-sociales anteriores al capitalismo), no hay, entonces, \u201cautomatismo\u201d que valga: la <em>elevaci\u00f3n de las masas con respecto a sus tareas y m\u00e9todos es una condici\u00f3n hist\u00f3rica indispensable para la acci\u00f3n socialista. <\/em><\/p>\n<p>Para comprender esto, \u201ctal vez un primer problema a superar es la idea \u2013corriente en la Cuarta Internacional\u2013 de que caracterizar la dictadura del proletariado por sus <em>formas pol\u00edticas<\/em> constituye un error de tipo \u2018superestructural\u2018 (o no materialista) (&#8230;). Cuando Lenin defini\u00f3 a la pol\u00edtica de la dictadura del proletariado como \u2018econom\u00eda concentrada\u2018 (&#8230;) quiso decir (&#8230;) que lo esencial de la dictadura era la lucha por nuevas relaciones de producci\u00f3n, y en esto no hay una gota de \u2018superestructuralismo\u2018 (&#8230;) o sea, la clase obrera organizada como clase dominante (&#8230;) se define por una pol\u00edtica estatal que ataca las relaciones de producci\u00f3n burguesas y lucha por las relaciones de producci\u00f3n socialistas; por eso, es \u00e9l transito a la abolici\u00f3n de las clases (&#8230;) De lo anterior se desprende que en la dictadura del proletariado<em> la pol\u00edtica juega un rol distinto <\/em>al que desempe\u00f1a en el capitalismo, donde las relaciones de producci\u00f3n se reproducen \u2018autom\u00e1ticamente\u2018. La misma expresi\u00f3n \u2018dictadura del proletariado\u2018 hace referencia <em>no<\/em> a determinada relaci\u00f3n de producci\u00f3n que le sea espec\u00edfica, sino <em>a la acci\u00f3n pol\u00edtica transformadora<\/em> \u2013nacional e internacional\u2013 ejercida a trav\u00e9s de la violencia organizada en Estado. <em>Todo el peso est\u00e1 ubicado en lo pol\u00edtico, porque no existe automatismo econ\u00f3mico que garantice la transici\u00f3n hacia el socialismo; si se pierde el control pol\u00edtico, el proceso (&#8230;) se invierte y se crean las condiciones de la restauraci\u00f3n del capitalismo<\/em>. La tesis central de la dictadura del proletariado podr\u00edamos enunciarla as\u00ed: <em>no existe transici\u00f3n al socialismo por fuera de la aplicaci\u00f3n consciente de un programa revolucionario (&#8230;) <\/em>Esta tesis (program\u00e1tica, en nuestra opini\u00f3n) esta en consonancia con la teor\u00eda de Trotsky sobre la revoluci\u00f3n permanente, en el sentido que la transformaci\u00f3n socialista se caracteriza por ser un proceso esencialmente <em>pol\u00edtico<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a><\/p>\n<p>Esta es la norma que Trotsky \u201ctransgredi\u00f3\u201d al pasar de una fundamentaci\u00f3n pol\u00edtico-social del Estado obrero (fines de los 20 y comienzo de los 30) a una econ\u00f3mico-social promediando los 30. <a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>Pero esto trajo una enorme complicaci\u00f3n metodol\u00f3gica para la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en Trotsky: sus dos elaboraciones te\u00f3rico-program\u00e1ticas principales (la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente y la del Estado obrero degenerado) <em>terminan asentadas, de hecho, sobre premisas diferentes.<\/em> Esto pod\u00eda ser admisible en virtud de circunstancias hist\u00f3ricas bien determinadas (\u201cno enterrar una revoluci\u00f3n a\u00fan viva\u201d <a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a> ), pero introduciendo una fuerte tensi\u00f3n \u2013en el l\u00edmite, no dial\u00e9ctica sino mec\u00e1nica\u2013 entre los elementos de determinaci\u00f3n <em>objetivos<\/em> y los <em>subjetivos<\/em> respecto de la <em>din\u00e1mica<\/em> de la revoluci\u00f3n social. As\u00ed, se constituy\u00f3 un tremendo factor de <em>confusi\u00f3n te\u00f3rica y<\/em> <em>metodol\u00f3gica<\/em> en el trotskismo de posguerra; y sus efectos se perciben aun hoy, dando lugar al fen\u00f3meno del \u201cobjetivismo\u201d que cruz\u00f3 a la mayor\u00eda del trotskismo en la segunda mitad del siglo XX. <a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a> En la medida en que su <em>teor\u00eda de la revoluci\u00f3n<\/em> estaba parada sobre los <em>sujetos pol\u00edticos y sociales<\/em>, mientras que la teor\u00eda del Estado obrero degenerado se apoyaba sobre una determinaci\u00f3n <em>econ\u00f3mico-social \u201cobjetiva\u201d<\/em> (y no sobre la clase obrera ejerciendo de manera efectiva el poder <em>pol\u00edtico<\/em>), se introduc\u00eda una <em>dualidad de principios metodol\u00f3gicos de graves consecuencias.<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Se dio lugar en el movimiento trotskista a una mirada<em> objetivista<\/em>, en el sentido de concebir Estados obreros como obtenidos por el milagro cristiano de la multiplicaci\u00f3n de los panes, por intermedio de direcciones \u201cemp\u00edricamente revolucionarias\u201d y una burocracia estalinista \u201cobligada por el peso de las circunstancias a cumplir un papel revolucionario\u201d&#8230; De esta visi\u00f3n fueron tributarias, cada cual a su manera, pr\u00e1cticamente <em>todas las ramas<\/em> del tronco trotskista en la posguerra. Por otra parte, las distintas variantes subjetivistas que aparecieron en escena tampoco configuraron una alternativa ante este desbarranque.<\/p>\n<p>Nos vemos obligados entonces a insistir en nuestra cr\u00edtica a \u201c(&#8230;) las versiones puramente deterministas de la historia y muy especialmente de las <em>ilusiones deterministas<\/em> de la marcha hacia el comunismo. Nos parece evidente, a esta altura de la experiencia hist\u00f3rica, que la acumulaci\u00f3n de \u2018condiciones materiales\u2018 u \u2018objetivas\u2018, <em>no alcanza para avanzar hacia la emancipaci\u00f3n social<\/em>. Por el contrario, el peso de las determinaciones opera juntamente con posibilidades y ocasiones (en las que cabe el azar) y las decisiones de los hombres, y de este complejo juego surge el devenir hist\u00f3rico. Por lo tanto, la transici\u00f3n al socialismo y el comunismo <em>no se desarrollar\u00e1n en virtud de alg\u00fan automatismo socio-econ\u00f3mico, sino mediante la lucha de clases y la revoluci\u00f3n<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a><\/p>\n<p>Volviendo a la analog\u00eda con la revoluci\u00f3n francesa, recordemos que los jacobinos cumplieron las tareas revolucionarias de la burgues\u00eda, pero lo hicieron pegando no s\u00f3lo sobre el flanco derecho sino tambi\u00e9n sobre el izquierdo, llevando a la guillotina a los verdaderos dirigentes de los <em>sans-coulottes<\/em> e impidiendo su organizaci\u00f3n independiente. No casualmente, Cristian Rakovsky se\u00f1alaba a este respecto: \u201cLo que juega el papel m\u00e1s serio en el aislamiento de Robespierre y del Club de los Jacobinos, aquello que les <em>separa<\/em> completamente de las masas de obreros y peque\u00f1o burgueses, es, adem\u00e1s de la liquidaci\u00f3n de todos los elementos de la izquierda, comenzando por los <em>enrag\u00e9s<\/em>, los heberistas y los chaumettistas, y la Comuna de Par\u00eds en general, es <em>la eliminaci\u00f3n gradual de todo principio electivo y su reemplazo por el de los nombramientos <\/em>(&#8230;) todas estas medidas tuvieron por resultado reforzar el poder de la burocracia <em>y matar la iniciativa popular<\/em>. As\u00ed, el r\u00e9gimen de Robespierre, <em>en lugar de impulsar la actividad revolucionaria de las masas<\/em> \u2013ya oprimidas por la crisis econ\u00f3mica y, ante todo, por la crisis alimenticia\u2013 agrav\u00f3 el mal y facilit\u00f3 el trabajo de las fuerzas antidemocr\u00e1ticas\u201d. <a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a><\/p>\n<p>De haber sabido reconocer este criterio tan elemental, seguramente muchos de los dirigentes trotskistas de la posguerra no hubieran hecho seguidismo a bur\u00f3cratas como Tito, Mao, Ho Chi Mihn o Castro. Sin esta \u201cactividad revolucionaria de las masas\u201d, la segunda mitad del siglo XX ha demostrado que puede haber distintos tipos de revoluciones que incluso tomen a su cargo y resuelvan de manera <em>parcial y deformada<\/em> tareas democr\u00e1ticas y nacionales. <a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> Pero estas revoluciones de ninguna manera lograron adquirir una verdadera din\u00e1mica de clase y socialista, en la medida en que, insistimos, <em>no fue la clase trabajadora la que estuvo en el centro, mediante sus organismos de autodeterminaci\u00f3n y poder, <\/em>as\u00ed como tampoco estuvo presente <em>el partido revolucionario y la lucha de tendencias entre diversas corrientes obreras y populares. <\/em><\/p>\n<p><strong>El caso de la revoluci\u00f3n china de 1949<\/strong><\/p>\n<p>Veamos un ejemplo hist\u00f3rico: el caso de la revoluci\u00f3n china, que adquiere una relevancia mayor en virtud de los extraordinarios an\u00e1lisis legados por Le\u00f3n Trotsky acerca de este proceso. <a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a><\/p>\n<p>Una primera caracter\u00edstica a se\u00f1alar es el \u00ednfimo peso del Partido Comunista Chino (PCCH) en los sectores de trabajadores asalariados, dado que esa organizaci\u00f3n era <em>pr\u00e1cticamente inexistente en los centros industriales del pa\u00eds<\/em>, todos en \u00e1reas controladas por el Kuomintang (partido nacionalista).<\/p>\n<p>En un trabajo relativamente reciente sobre el tema, se dice: \u201cLa revoluci\u00f3n china que triunf\u00f3 el 1\u00ba de octubre de 1949 fue una revoluci\u00f3n <em>antiimperialista y antiburguesa<\/em>, pero <em>de ninguna manera una revoluci\u00f3n socialista<\/em>. La pol\u00edtica aventurera de la Internacional Comunista (&#8230;) hab\u00eda llevado a las derrotas catastr\u00f3ficas de la segunda revoluci\u00f3n china \u2013la revoluci\u00f3n obrera de 1926-7\u2013 (&#8230;). Diezmado por las derrotas, el PC tuvo que elegir entre replegarse con la clase obrera en las ciudades, <em>como aconsejaban Trotsky y la Oposici\u00f3n de Izquierda<\/em>, o refugiarse en el campo, entre las organizaciones campesinas. La opci\u00f3n elegida fue la segunda (&#8230;) [lo] que traer\u00eda aparejado el predominio que el<em> campesinado<\/em> estaba tomando dentro del partido. La preocupaci\u00f3n sobre <em>la p\u00e9rdida del car\u00e1cter obrero del partido<\/em> se manifest\u00f3 no s\u00f3lo en sectores de la direcci\u00f3n regional partidaria y los cuadros ligados a las f\u00e1bricas \u2013a los que se llamo \u2018fracci\u00f3n del trabajo real\u2018\u2013, sino tambi\u00e9n en importantes sectores dentro de la propia direcci\u00f3n del PCCH (&#8230;) El PCCH, que dec\u00eda representar al movimiento obrero, se transform\u00f3 as\u00ed en un aparato pol\u00edtico-militar <em>injertado en medio del campesinado<\/em>: un partido-ej\u00e9rcito\u201d <a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a><\/p>\n<p>Trotsky ya hab\u00eda alertado brillantemente sobre esto en sus escritos sobre China. En \u201cGuerra campesina en China y el proletariado\u201d (1932) planteaba su preocupaci\u00f3n acerca de que la milicia campesina y la guerra que se estaba desarrollando en el campo (socialmente peque\u00f1o burguesa) <em>no pod\u00edan sustituir la lucha de los trabajadores en las ciudades<\/em>, so pena de terminar enfrentando estas milicias con los propios obreros:<\/p>\n<p>\u201cEl movimiento campesino ha creado sus propios ej\u00e9rcitos, ha tomado grandes territorios y ha instalado sus propias instituciones. En la posibilidad de un mayor \u00e9xito \u2013y todos nosotros, desde ya, apasionadamente deseamos ese \u00e9xito\u2013 el movimiento va a vincularse con los centros urbanos e industriales y, por este hecho, va a encontrarse cara a cara con la clase trabajadora. \u00bfCu\u00e1l va a ser la naturaleza de este encuentro? \u00bfEs seguro que el car\u00e1cter del mismo ser\u00e1 pac\u00edfico y amigable? <a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a><\/p>\n<p>Trotsky, como se ve, no cuestionaba el apoyo a la guerra campesina, sino la estrategia del PC de construirse entre los campesinos y no entre los trabajadores. Y aunque los dirigentes se llamaran comunistas, el ej\u00e9rcito campesino \u201crojo\u201d, esto para nada cambiaba el problema de la <em>naturaleza social<\/em> de estas organizaciones, ya que se dejaba a la clase obrera urbana a merced del nacionalismo de Chiang-Kai-Shek y de la ocupaci\u00f3n imperialista japonesa. <a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a><\/p>\n<p>\u201cEntre los dirigentes comunistas de los destacamentos rojos indudablemente hay muchos intelectuales y semiintelectuales desclasados que <em>no han pasado por la escuela de la lucha proletaria<\/em>. Por dos o tres a\u00f1os vivieron vidas de comandantes y comisarios partisanos; lucharon en batallas, tomaron territorios, etc. Absorbieron el esp\u00edritu de su medio. Mientras tanto, la mayor\u00eda de la base de los destacamentos rojos consisten en campesinos que asumen el nombre de comunistas con toda honestidad y sinceridad, pero que en la realidad <em>siguen siendo revolucionarios pobres o peque\u00f1os propietarios pobres<\/em>. En pol\u00edtica, el que juzga por denominaciones y etiquetas y <em>no por los hechos sociales<\/em> est\u00e1 perdido\u201d. <a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a><\/p>\n<p>Incluso va m\u00e1s lejos en la caracterizaci\u00f3n social y pol\u00edtica de la capa dirigente del movimiento campesino, la misma que dirigi\u00f3 la revoluci\u00f3n de 1949, <em>sustituyendo <\/em>en ella al proletariado: \u201cEs una cosa cuando un Partido Comunista, firmemente asentado en la base del proletariado urbano (&#8230;) lidera la guerra campesina. Pero es un hecho diferente cuando algunos miles o incluso decenas de miles de revolucionarios (&#8230;) asumen el liderazgo de la guerra campesina sin tener un serio apoyo de parte del proletariado. Esta es precisamente la situaci\u00f3n de China (&#8230;) El estrato de comando del \u201cEj\u00e9rcito Rojo\u201d chino ha tenido sin duda \u00e9xito en obtener el h\u00e1bito del comando. En ausencia de un fuerte partido revolucionario y organizaciones de masas del proletariado, el control sobre el estrato de comando es virtualmente imposible. Los comandos y comisarios aparecen como absolutamente due\u00f1os de la situaci\u00f3n e incluso al ocupar ciudades est\u00e1n en condiciones de mirar desde arriba a los obreros\u201d. <a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a><\/p>\n<p>Se trata de un an\u00e1lisis muy educativo respecto del rol de sujetos sociales y pol\u00edticos<em> no obreros <\/em>en la revoluci\u00f3n, mas all\u00e1 de que Trotsky, como norma, descartaba que las capas peque\u00f1o burguesas y campesinas pudieran cumplir un rol siquiera <em>relativamente<\/em> independiente. <a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a> Porque la <em>brecha<\/em> que Trotsky identificara ya en 1932 entre el PCCH y la clase obrera china cruz\u00f3 todo el proceso revolucionario y la revoluci\u00f3n misma y <em>jam\u00e1s lleg\u00f3 a cerrarse, <\/em>lo que afect\u00f3, a nuestro entender, la<em> naturaleza misma <\/em>de la revoluci\u00f3n del 1949, la m\u00e1s importante de todo el siglo XX luego de la rusa.<\/p>\n<p>Porque \u201ces innegable que la revoluci\u00f3n de octubre del 1949 fue un gran triunfo de las masas campesinas, pero ni el sujeto ni la din\u00e1mica que tom\u00f3 pueden permitirnos calificarla, como se hizo durante a\u00f1os, de \u2018obrera y socialista\u2018. Por empezar, no s\u00f3lo el movimiento obrero estuvo <em>completamente ausente<\/em>, sino que el divorcio de a\u00f1os debido a la orientaci\u00f3n pol\u00edtica del PCCH lo hab\u00eda hecho <em>indiferente<\/em> a la lucha protagonizada por el partido y el campesinado. Para continuar, las propias masas campesinas que llevaron al PCCH al poder no ten\u00edan otro objetivo (&#8230;) que la reforma agraria. M\u00e1s a\u00fan, <em>las organizaciones independientes del campesinado hab\u00edan desaparecido hacia d\u00e9cadas<\/em> (&#8230;) todas las organizaciones campesinas eran <em>total y absolutamente dependientes del partido<\/em> (&#8230;) La democracia obrera, es decir, el proletariado movi\u00e9ndose conscientemente con sus organizaciones independientes (&#8230;) no s\u00f3lo brill\u00f3 por su ausencia, sino que en las instancias en las que pudo aparecer fue <em>aplastada<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a><\/p>\n<p>Esta evaluaci\u00f3n se puede confirmar hoy en multitud de trabajos y ensayos. Por ejemplo, en un art\u00edculo reciente de Roland Lew (especialista en pa\u00edses del Este), leemos: \u201cEs asombroso el contraste entre el dinamismo de los distintos componentes de la sociedad y la inercia pol\u00edtica que, fuera del circulo de las \u00e9lites, persiste hasta hoy (&#8230;) el mao\u00edsmo no s\u00f3lo fue dictatorial y antidemocr\u00e1tico, sino que <em>desde el comienzo fragment\u00f3 consciente y met\u00f3dicamente el mundo social, en especial su componente obrero<\/em>; en contra de lo que proclamaba el r\u00e9gimen \u2013al igual que el de Stalin\u2013 era profundamente \u2018despolitizador\u2018. As\u00ed perpetu\u00f3 e incluso acentu\u00f3 las tendencias antidemocr\u00e1ticas que ya exist\u00edan cuando accedi\u00f3 al poder\u201d. <a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a><\/p>\n<p>Algo muy parecido lleg\u00f3 a anticipar Trotsky en el texto arriba citado, refiri\u00e9ndose a c\u00f3mo el PCCH hab\u00eda pasado a tener una base social campesina: \u201cLos <em>narodnikis<\/em> rusos sol\u00edan acusar a los marxistas de Rusia de \u2018ignorar\u2018 a los campesinos (&#8230;) A esto, los marxistas respond\u00edan \u2018levantaremos y organizaremos a los obreros avanzados, y por intermedio de los trabajadores levantaremos a los campesinos\u2018. Los estalinistas chinos han actuado de una manera completamente distinta. Durante la revoluci\u00f3n de 1925-1927 subordinaron directa e inmediatamente los intereses de los trabajadores y campesinos a los intereses de la burgues\u00eda nacional. En los a\u00f1os de la contrarrevoluci\u00f3n, <em>se pasaron del proletariado al campesinado, <\/em>esto es, tomaron el rol que hab\u00eda sido llenado en Rusia por los socialrevolucionarios, cuando \u00e9stos eran a\u00fan un partido revolucionario<em>\u201d.<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Esta conceptualizaci\u00f3n no pretende abonar un \u201cnormativismo\u201d ante los procesos revolucionarios. Los marxistas tenemos siempre la <em>obligaci\u00f3n<\/em> de intervenir en las revoluciones <em>tal como son.<\/em> Pero tienen asimismo <em>otra<\/em> obligaci\u00f3n tan importante como la anterior: <em>no adaptarse a ellas tal cual son<\/em>, como ocurri\u00f3 con muchas de las corrientes trotskistas de la posguerra, sobre todo con el pablo-mandelismo.<\/p>\n<p>Por el contrario, se trata de buscar defender siempre <em>el \u00e1ngulo de clase y socialista<\/em> en un movimiento de lucha dado \u2013como, por ejemplo, el debate actual acerca del programa y la pol\u00edtica para los movimientos piqueteros en Argentina-, sin perder jam\u00e1s de vista que <em>el eje estrat\u00e9gico <\/em>debe partir de la construcci\u00f3n de los socialistas revolucionarios en el propio seno de la clase trabajadora, para desde all\u00ed combatir por su hegemon\u00eda pol\u00edtica sobre el conjunto de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>En resumen: la intervenci\u00f3n de los socialistas revolucionarios debe hacerse desde la perspectiva de la pelea para <em>que adquieran esa din\u00e1mica de clase y socialista, lo que de ninguna manera se puede lograr \u201cobjetivamente\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Esta no es una discusi\u00f3n meramente hist\u00f3rica. A comienzos del siglo XXI, asistimos al surgimiento de nuevos movimientos de lucha y procesos revolucionarios, como en el cono sur latinoamericano, que a\u00fan son <em>\u201dh\u00edbridos\u201d desde el punto de vista de clase y donde se sigue viviendo una crisis de \u201csubjetividad\u201d y\/o de conciencia socialista<\/em>. Bajo esas condiciones, el rol de los revolucionarios socialistas pasa evidentemente por batallar en su seno por que <em>adquieran este car\u00e1cter m\u00e1s de clase y socialista, o, lo que es lo mismo, por el ingreso de la clase trabajadora como sujeto consciente en el centro de esos procesos<\/em>. Y esto sigue siendo un inmenso problema <em>presente.<\/em><\/p>\n<p>Que esto no se sucede de manera \u201cobjetiva\u201d ha sido demostrado una vez m\u00e1s, si hac\u00eda falta, por la experiencia viva y reciente del Argentinazo. Porque la progresi\u00f3n clasista y socialista de los procesos revolucionarios no puede tener lugar como resultado de una mec\u00e1nica social o automatismo pol\u00edtico de una clase obrera \u201cmuda\u201d (como es la concepci\u00f3n de tantas corrientes \u201cortodoxas\u201d): <em>se debe tratar de un proceso cada vez m\u00e1s consciente, m\u00e1s democr\u00e1tico y con una centralidad cada vez mayor de los trabajadores<\/em>. <a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a><\/p>\n<p><strong>Los distintos tipos de revoluciones y la especificidad de la segunda posguerra<\/strong><\/p>\n<p>La definici\u00f3n \u201cortodoxa\u201d de las revoluciones de posguerra se bas\u00f3 en una interpretaci\u00f3n tan difundida como errada de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente: la creencia que en el siglo XX habr\u00eda <em>un solo tipo de revoluci\u00f3n: la \u201cobrera y socialista\u201d.<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a> <\/em> Esto es un grave error. En ninguna parte Trotsky hab\u00eda planteado un solo tipo de revoluci\u00f3n, sino que llevar a t\u00e9rmino de manera <em>consecuente <\/em>las revoluciones democr\u00e1ticas, agraria, nacional o antiimperialista <em>pasaba por la realizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n proletaria, lo que es otra cosa muy distinta. <\/em><\/p>\n<p>Este fue el caso, por ejemplo, de la revoluci\u00f3n rusa, en cuyo seno se combinaron en una unidad la revoluci\u00f3n proletaria de las ciudades, la revoluci\u00f3n agraria en el campo e incluso la revoluci\u00f3n nacional a nivel de las distintas nacionalidades que formaban parte del imperio ruso.<\/p>\n<p>Lo novedoso del siglo XX es la <em>actualidad de la revoluci\u00f3n proletaria<\/em>, es decir, la posibilidad de que sea la clase trabajadora <em>la que d\u00e9 su impronta al conjunto<\/em> de estas revoluciones y la que, ejerciendo su hegemon\u00eda<em>, las consume de manera efectiva.<\/em> Este fue el patr\u00f3n de todas las revoluciones que se dieron en torno a la revoluci\u00f3n rusa y en los 20 a\u00f1os posteriores, triunfantes (s\u00f3lo la rusa, a la postre) o derrotadas (todas las dem\u00e1s: la alemana, la h\u00fangara, la espa\u00f1ola&#8230;).<\/p>\n<p>Lo que debe ser se\u00f1alado es que luego de la Segunda Guerra Mundial, <em>el patr\u00f3n<\/em> <em>cambi\u00f3<\/em>: la clase obrera no pudo imprimir su sello a los acontecimientos, y donde podr\u00eda haberlo hecho fue derrotada merced a los oficios del estalinismo (Francia, Italia y en cierta medida Jap\u00f3n). As\u00ed, qued\u00f3 planteado el problema para el conjunto del movimiento revolucionario.<\/p>\n<p>Corrientes como Socialismo Internacional, orientada por Tony Cliff, ante la ausencia de la clase trabajadora y la conducci\u00f3n burocr\u00e1tica y peque\u00f1o burguesa de las revoluciones de posguerra, plantearon la hip\u00f3tesis de que se tratar\u00eda de <em>revoluciones burguesas<\/em>. Pero a nuestro entender, en pleno siglo XX, siendo que la burgues\u00eda hab\u00eda dejado de ser revolucionaria a escala mundial ya en el siglo XIX, esto implicaba una <em>evidente falta de perspectiva hist\u00f3rica.<\/em> El razonamiento de Cliff y su corriente era que si bien esto era v\u00e1lido al nivel mundial, no ten\u00eda que serlo necesariamente a escala de pa\u00edses determinados. Pero si se parte de la <em>totalidad <\/em>que es la econom\u00eda mundial capitalista, el argumento parece poco s\u00f3lido.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos queda, entonces? Que precisamente por una combinaci\u00f3n <em>espec\u00edfica, hist\u00f3ricamente determinada<\/em> de circunstancias, <em>revoluciones democr\u00e1ticas antiimperialistas y agrarias se resolvieron parcialmente como revoluciones anticapitalistas, pero, en ausencia de la centralidad de la clase obrera, no como revoluciones socialistas<\/em>. Porque, reiteramos, la connotaci\u00f3n propiamente <em>socialista<\/em> de la revoluci\u00f3n pasa por que de manera <em>efectiva <\/em>la clase trabajadora le d\u00e9 <em>su sello<\/em> al proceso.<\/p>\n<p>Sin embargo, es atendible la idea de que, en virtud del desarrollo desigual y combinado, no pod\u00eda descartarse que una clase terminara desarrollando las tareas de otra. Este fue el caso de las tareas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica burguesa, llevadas a t\u00e9rmino de manera consecuente no por la burgues\u00eda sino por la clase trabajadora en la Revoluci\u00f3n Rusa. O, en el caso de la Revoluci\u00f3n Francesa, con la peque\u00f1o burgues\u00eda radicalizada de los jacobinos desbrozando el camino al desarrollo burgu\u00e9s. Se podr\u00eda concebir entonces \u2013como dijo el trotskismo tradicional\u2013 que, en la segunda posguerra, las capas peque\u00f1o burguesas dirigidas por los partidos-ej\u00e9rcito llevaron a t\u00e9rmino las tareas de la revoluci\u00f3n proletaria, al expropiar a la burgues\u00eda. <a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a><\/p>\n<p>Pero es aqu\u00ed donde se pierde de vista que <em>la expropiaci\u00f3n en s\u00ed<\/em> <em>todav\u00eda no es una tarea propiamente socialista<\/em>, sino que depende del sentido de la evoluci\u00f3n ulterior. Esto es, del desarrollo de una verdadera tendencia a la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque aqu\u00ed, precisamente, hay un <em>enorme problema<\/em> que hace propiamente a la revoluci\u00f3n proletaria: no se trata s\u00f3lo de <em>cu\u00e1les<\/em> son las tareas, sino de <em>c\u00f3mo (los medios) y qui\u00e9n (el sujeto) <\/em>las lleva a cabo. <a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a> Esta fue la ubicaci\u00f3n de Trotsky respecto de la industrializaci\u00f3n acelerada y la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo, o ante la invasi\u00f3n de la URSS a Polonia y Finlandia. La definici\u00f3n de Trotsky hab\u00eda sido \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d, lo que, visto retrospectivamente, result\u00f3 en definitiva err\u00f3neo. Pero su ubicaci\u00f3n <em>metodol\u00f3gica<\/em> mantiene sin embargo, toda su validez, porque aun considerando esas medidas eventualmente como \u201cprogresivas\u201d, dejaba sentado que al ser ejecutadas por la burocracia estalinista, no por la clase trabajadora ejerciendo la democracia obrera, la realizaci\u00f3n de esas tareas resultaba totalmente <em>distorsionada<\/em>.<\/p>\n<p>En un trabajo sobre la corriente morenista, O. Garmendia explica que \u201cTrotsky no pretendi\u00f3 prescribir un curso obligatorio a los acontecimientos hist\u00f3ricos (&#8230;) analiz\u00f3 los casos en los que fuerzas burocr\u00e1ticas (&#8230;) se vieron obligadas a \u2018ir m\u00e1s all\u00e1\u2018 de los l\u00edmites que originalmente se propon\u00edan, sin por esto modificar su teor\u00eda (&#8230;) la invasi\u00f3n de la URSS a Polonia y Finlandia en los 30 dio ocasi\u00f3n a Trotsky de analizar<em> transformaciones de las relaciones de propiedad provocadas por la burocracia<\/em> (&#8230;) Pero<em> una expropiaci\u00f3n no significa por s\u00ed misma la revoluci\u00f3n socialista<\/em>, ni garantiza las conquistas revolucionarias, ni siquiera las conquistas democr\u00e1ticas (&#8230;) Esta fue la posici\u00f3n con la que Trotsky enfrent\u00f3 las capitulaciones ante el estalinismo de muchos militantes de la Oposici\u00f3n de Izquierda \u2013como Preobrajensky\u2013 que asignaban un valor revolucionario y socialista <em>objetivo<\/em> a la colectivizaci\u00f3n de Stalin (&#8230;) Finalmente, en pol\u00e9mica con una fracci\u00f3n del partido norteamericano, vuelve sobre el significado de las expropiaciones de la burocracia en Polonia diciendo: \u2018La estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n es, como dijimos, una medida progresiva. Pero su progresividad es<em> relativa<\/em>; su peso espec\u00edfico depende de la suma de todos los otros factores (&#8230;) engendrar ilusiones con respecto a la posibilidad de reemplazar a la revoluci\u00f3n proletaria con maniobras burocr\u00e1ticas. El mal sobrepasa con mucho al contenido progresivo de las reformas estalinistas en Polonia. Para que la propiedad nacionalizada en las \u00e1reas ocupadas, as\u00ed como en la URSS, se convierta en la base de un desarrollo genuinamente progresivo, esto es, socialista<em>, es necesario derribar a la burocracia de Mosc\u00fa<\/em>. En consecuencia, nuestro programa retiene toda su validez\u2018. Como vemos, Trotsky consideraba que su programa segu\u00eda vigente a pesar de las expropiaciones porque \u00e9stas, <em>de por s\u00ed, no garantizan el desarrollo socialista<\/em>. Lo mismo podemos decir con respecto a las revoluciones de la posguerra (&#8230;) si bien expropiaron, no por ello garantizaron que el proceso de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica se dirigiese hacia la revoluci\u00f3n socialista\u201d. <a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a><\/p>\n<p>Como se\u00f1alara el propio Trotsky, existe una<em> dial\u00e9ctica entre las tareas y el sujeto que las lleva a cabo<\/em>, donde no todo viene determinado por el contenido<em> objetivo <\/em>de esas tareas, sino tambi\u00e9n por<em> qui\u00e9n y c\u00f3mo las lleva adelante. <\/em>En relaci\u00f3n con este problema, la Oposici\u00f3n rusa se dividi\u00f3 en dos alas: la de dirigentes como Preobrajensky <a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a> que, al ver que la burocracia supuestamente aplicaba el programa de la Oposici\u00f3n de Izquierda, capitularon a Stalin; y otra que tend\u00eda a plantear que la manera de llevar adelante estas medidas, m\u00e1s que una \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d, significaban el comienzo de la consumaci\u00f3n de una \u201ccontrarrevoluci\u00f3n\u201d social, que llevaba a la p\u00e9rdida del car\u00e1cter obrero del Estado. Es el caso de Christian Rakovsky, que a partir de este giro de la burocracia estalinista va a terminar definiendo a la URSS como \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas\u201d.<\/p>\n<p>En su famoso intercambio de cartas con Preobrajensky acerca de la revoluci\u00f3n china, Trotsky ilustra un aspecto te\u00f3rico-metodol\u00f3gico central de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente: \u201c\u00bfC\u00f3mo caracterizar una revoluci\u00f3n? \u00bfPor la clase que la dirige o por su contenido social? Hay una trampa te\u00f3rica subyacente al <em>contraponer la primera a la \u00faltima en forma tan general<\/em>. El per\u00edodo jacobino de la revoluci\u00f3n francesa fue, por supuesto, el periodo de la dictadura peque\u00f1o burguesa, en el cual, adem\u00e1s, la peque\u00f1o burgues\u00eda, en armon\u00eda total con su \u2018naturaleza sociol\u00f3gica\u2018, abri\u00f3 el camino para la gran burgues\u00eda. La revoluci\u00f3n de noviembre en Alemania fue el comienzo de la revoluci\u00f3n proletaria, pero fue detenida en sus primeros pasos por la direcci\u00f3n peque\u00f1o burguesa, y s\u00f3lo logr\u00f3 unas pocas cuestiones que no fueron cumplidas por la revoluci\u00f3n burguesa. <em>\u00bfC\u00f3mo llamamos a la revoluci\u00f3n de noviembre: burguesa o proletaria? Ambas respuestas son incorrectas.<\/em> El lugar de la revoluci\u00f3n de octubre ser\u00e1 restablecido cuando definamos la mec\u00e1nica de esta revoluci\u00f3n y determinemos sus resultados. No habr\u00e1 contradicci\u00f3n en este caso entre la mec\u00e1nica (poniendo bajo este nombre, por supuesto, no s\u00f3lo la fuerza motriz sino tambi\u00e9n la direcci\u00f3n) y los resultados: <em>ambos poseen un car\u00e1cter \u2018sociol\u00f3gicamente\u2018 indeterminado<\/em> (&#8230;). El <em>quid<\/em> de la cuesti\u00f3n reside precisamente en el hecho de que aunque la mec\u00e1nica pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n depende en ultima instancia de una base econ\u00f3mica (no s\u00f3lo nacional sino internacional), <em>no puede, sin embargo, deducirse con una l\u00f3gica abstracta de esta base econ\u00f3mica<\/em> (&#8230;). Por esta raz\u00f3n, en lo que concierne al <em>contenido social<\/em>, es necesario decir: \u2018esperar y ver\u2018 \u201d.<\/p>\n<p>Esto val\u00eda para Preobrajenzky, que negaba por anticipado que la revoluci\u00f3n china pudiera devenir de revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa en revoluci\u00f3n socialista. Pero <em>metodol\u00f3gicamente vale tambi\u00e9n a la inversa<\/em>: no es posible hablar de revoluciones \u201cobjetivamente\u201d socialistas (deducci\u00f3n \u201ccon una l\u00f3gica abstracta de esta base econ\u00f3mica\u201d) aun en ausencia de la clase trabajadora como sujeto consciente: <em>qui\u00e9n y c\u00f3mo <\/em>consuma la tarea de la expropiaci\u00f3n hace al<em> car\u00e1cter mismo de la revoluci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>Este es , creemos, el criterio v\u00e1lido para las revoluciones de posguerra. <a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a> En ellas, <em>el c\u00f3mo y el qui\u00e9n de las expropiaciones fue<\/em> <em>lo que decidi\u00f3 el destino ulterior de \u00e9stas<\/em>. Al no estar al servicio de un <em>mayor grado de organizaci\u00f3n y emancipaci\u00f3n<\/em> de la clase trabajadora (proceso de transici\u00f3n al socialismo), sino acabar en la tremenda bancarrota que conocemos, el contenido \u201cobjetivo\u201d obrero y socialista (no es deducible de, ni reducible a, una l\u00f3gica economicista abstracta), qued\u00f3<em> irremediablemente cuestionado.<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Esto es lo que explica que en el caso de Stalin en la Segunda Guerra Mundial, de las expropiaciones en el Este de Europa y de la gesta de la revoluci\u00f3n china de 1949, estas medidas y acciones se hayan llevado a cabo <em>en t\u00e9rminos de discurso nacional o nacionalista y no de clase<\/em>. Esto obedece a una l\u00f3gica profunda, porque, evidentemente<em>, apuntaba a borrar conscientemente el protagonismo y la impronta de la propia clase trabajadora<\/em>. A este respecto dice R. Lew: \u201c(&#8230;) durante mucho tiempo \u2013desde la d\u00e9cada del 30\u2013 se subestim\u00f3 la importancia e incluso la <em>preeminencia de la dimensi\u00f3n nacionalista<\/em> en la motivaci\u00f3n del r\u00e9gimen de Pek\u00edn y en la historia del comunismo chino. Sin embargo, m\u00e1s que el comunismo que le serv\u00eda de ropaje ideol\u00f3gico, es esta dimensi\u00f3n nacionalista la que explica la trayectoria del PCCH (&#8230;) El PCCH es nacionalista dado que su objeto esencial es, para emplear una consigna usada en los a\u00f1os 20, \u2018salvar a la naci\u00f3n\u2018 de los imperialismos depredadores, protegerla y asimismo reconstruir su unidad (&#8230;). Esta prioridad nacionalista \u2013incluso en su dimensi\u00f3n antiimperialista\u2013 (&#8230;) supone un pragmatismo muy alejado de la ideolog\u00eda comunista (&#8230;) El resto, gran parte de los nuevos temas emancipadores extra\u00eddos del socialismo occidental (la democracia, el poder del pueblo, etc.), se tornaba progresivamente secundario, incluso una verdadera molestia; de all\u00ed la <em>eliminaci\u00f3n precoz, vigorosa y reiterada de las minor\u00edas m\u00e1s sensibles (&#8230;) apegadas a la significaci\u00f3n revolucionaria de la emancipaci\u00f3n popular\u201d. <a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Y Ernest Mandel se ve obligado a describir una situaci\u00f3n similar (aunque en ese caso fue sin revoluci\u00f3n) en los pa\u00edses del Este europeo: \u201cPero por el car\u00e1cter extremadamente limitado de la movilizaci\u00f3n de las masas en los (&#8230;) pa\u00edses del Glacis, por la pasividad e incluso la <em>apat\u00eda mayoritaria<\/em> de los trabajadores de esos pa\u00edses, imprevista por nuestro movimiento (&#8230;) la burocracia sovi\u00e9tica de hecho subordin\u00f3 la asimilaci\u00f3n estructural de su glacis a la <em>destrucci\u00f3n de la posibilidad de desarrollo aut\u00f3nomo del movimiento obrero<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a><\/p>\n<p>Esto refuerza la necesidad de dejar establecido un <em>criterio cl\u00e1sico<\/em> del marxismo revolucionario, confirmado por la experiencia de las revoluciones de la segunda posguerra: toda conquista econ\u00f3mico-social de los trabajadores, <em>en principio<\/em> tiene un valor en s\u00ed misma, pero el criterio <em>definitivo<\/em> de evaluaci\u00f3n de las conquistas en este terreno debe <em>ponerse en correspondencia<\/em> con el continuo y progresivo proceso de <em>organizaci\u00f3n independiente y desarrollo de la conciencia del proletariado: \u00e9ste es el criterio principal.<\/em> Porque se ha visto demasiadas veces en los procesos revolucionarios en Occidente y en las revoluciones de posguerra c\u00f3mo la burgues\u00eda \u2013y aun las burocracias\u2013 ceden conquistas y\/o concesiones econ\u00f3mico-sociales parciales <em>a costa de liquidar lo fundamental, el proceso de organizaci\u00f3n independiente<\/em>.<\/p>\n<p>El propio Mandel, que integraba la mayor\u00eda pablista de la IV Internacional, consignaba lo siguiente en un documento de hace ya 50 a\u00f1os: \u201ca) Yugoslavia y China son pa\u00edses muy atrasados, donde el proletariado es poco numeroso y con d\u00e9bil tradici\u00f3n marxista, habiendo pasado por dos d\u00e9cadas de postraci\u00f3n, bajo una dictadura reaccionaria (&#8230;). b) La lucha revolucionaria tuvo su centro de gravedad<em> en el campo<\/em> y tom\u00f3 la forma de una<em> centralizaci\u00f3n militar por los PC de los levantamientos de los campesinos pobres<\/em> (&#8230;). c) La victoria revolucionaria se adquiri\u00f3 por la conquista militar de las ciudades (&#8230;) por un conjunto de razones hist\u00f3ricas,<em> no se produjo ning\u00fan levantamiento <\/em>[revolucionario]<em> (&#8230;).<\/em> d) Por todas estas razones, la victoria revolucionaria pudo obtenerse sin que los PC rompan completamente con una t\u00e1ctica oportunista y se delimiten p\u00fablicamente del Kremlin\u201d. <a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a><\/p>\n<p>Es, en suma, un <em>criterio metodol\u00f3gico marxista revolucionario elemental<\/em> que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, la nacionalizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n en ning\u00fan caso puede ser analizada solamente <em>en s\u00ed misma<\/em>, sino que debe ponerse<em> en correspondencia con el proceso real de la transici\u00f3n y la revoluci\u00f3n mundial<\/em>. Este es el criterio de Trotsky incluso para el caso de las estatizaciones en Polonia en ocasi\u00f3n de su ocupaci\u00f3n en 1939 por parte del ej\u00e9rcito estalinista. Y es el mismo criterio que Rosa Luxemburgo hab\u00eda esgrimido en su famosa discusi\u00f3n con Karl Kautsky a prop\u00f3sito de la huelga de masas: \u201cLa concepci\u00f3n marxista consiste precisamente en la <em>consideraci\u00f3n de la masa y de su conciencia como los factores determinantes de todas las acciones pol\u00edticas de la socialdemocracia<\/em>. En el esp\u00edritu de esta concepci\u00f3n, tambi\u00e9n las huelgas de masas pol\u00edticas \u2013como toda la lucha por el derecho al sufragio\u2013 no son finalmente otra cosa que un medio de esclarecimiento de clase y de organizaci\u00f3n de capas m\u00e1s amplias del proletariado\u201d. <a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a><\/p>\n<p>Porque \u201c(&#8230;) Cualquier activista sindical sabe muy bien que el \u2018resultado espec\u00edfico\u2018 bajo la forma de una conquista material <em>no es ni puede ser de ning\u00fan modo el \u00fanico punto de vista decisivo en una lucha econ\u00f3mica<\/em>, que las organizaciones gremiales en Europa occidental a cada paso se encuentran en la forzosa situaci\u00f3n de emprender la lucha aun con escasas perspectivas de \u2018resultados espec\u00edficos\u2018 (&#8230;) Estas huelgas \u2018carentes de \u00e9xito\u2018 no s\u00f3lo no han fracasado en su objetivo sino que son una condici\u00f3n vital, directa, para defender el nivel de vida de los trabajadores, para mantener vivo el \u00edmpetu de lucha de las masas de trabajadores (&#8230;) es conocido en general que adem\u00e1s del \u2018resultado espec\u00edfico\u2018 en conquistas materiales, y aun sin este resultado, el efecto <em>quiz\u00e1 m\u00e1s importante<\/em> de las huelgas en Europa occidental consiste en servir de puntos de partida para <em>la organizaci\u00f3n<\/em> sindical\u201d. <a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a> Es decir que el <em>criterio principal<\/em> para la evaluaci\u00f3n de las conquistas es siempre que den lugar a un <em>progreso en el terreno de la conciencia y la organizaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Es por eso que, en definitiva, en lo que hace a la revoluci\u00f3n socialista <em>no hay sustituismo que valga<\/em>: <em>si no hay presencia real de la clase trabajadora con su conciencia, organizaciones y partidos, no hay revoluci\u00f3n socialista. La clase obrera, en este tipo hist\u00f3rico de revoluci\u00f3n, es insustituible. <\/em><\/p>\n<p>Y como dec\u00eda el propio Trotsky, <em>en el car\u00e1cter de las revoluciones opera una dial\u00e9ctica que no admite definiciones a priori:<\/em> <em>quedan \u201csociol\u00f3gicamente indeterminadas\u201d en funci\u00f3n de su mec\u00e1nica social y pol\u00edtica<\/em> <em>real<\/em>. Es por ello que resulta imprescindible bregar por que de manera <em>efectiva<\/em> las revoluciones o procesos democr\u00e1ticos y\/o antiimperialistas generales \u2013como los que, por ejemplo, est\u00e1n en marcha hoy en Am\u00e9rica Latina\u2013 se transformen en revoluciones obreras y socialistas.<\/p>\n<p>Pero esto es lo que abre paso a la superaci\u00f3n de cierto criterio objetivista, mecanicista o determinista de diversas corrientes trotskistas (\u00a1pero no de Trotsky!). Y es, asimismo, el fundamento \u00faltimo que da lugar a toda la densidad del <em>pensamiento de Lenin <\/em>(en el fondo<em> relegado <\/em>en la tradici\u00f3n habitual de las corrientes trotskistas) referido a la<em> absolutamente imprescindible construcci\u00f3n del partido revolucionario, <\/em>as\u00ed como al problema de la<em> superaci\u00f3n de la crisis de subjetividad socialista y de conciencia. <\/em>Como hemos dicho, procesos como el Argentinazo o el Octubre boliviano plantean estos problemas, de modo que <em>la reflexi\u00f3n sobre estos elementos de balance hist\u00f3rico que estamos se\u00f1alando se hace hoy m\u00e1s pertinente que antes y no menos<\/em>.<\/p>\n<p>Respecto del<em> rol imprescindible del partido revolucionario<\/em>, dec\u00edamos recientemente<em>:<\/em> \u201c[El] car\u00e1cter fetichizado, \u2018invertido\u2018, deformado de las relaciones sociales en la sociedad (&#8230;) [hace que no est\u00e9] dado a los trabajadores adquirir una conciencia clara y profunda acerca de las circunstancias de su explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n <em>m\u00e1s que mediante una elaboraci\u00f3n<\/em>, un proceso en el que intervienen las tradiciones de lucha heredadas de generaciones anteriores, su propia acci\u00f3n \u2018espont\u00e1nea\u2018, los elementos de aprendizaje que vienen o se acumulan como experiencia y \u2013en el l\u00edmite\u2013 un <em>absolutamente necesario metabolismo con la organizaci\u00f3n revolucionaria<\/em>, sin la cual no se puede obtener del todo la conciencia pol\u00edtica socialista\u201d. <a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a><\/p>\n<p><strong>La burocracia: \u00bfcapa o clase?<\/strong><\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica de clase de las revoluciones de posguerra hay un n\u00facleo te\u00f3rico, del que hay que dar cuenta expl\u00edcitamente, que <em>entrelaza la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n (tareas y sujetos), con la valoraci\u00f3n del car\u00e1cter de las sociedades no capitalistas que jalonaron la segunda mitad del siglo XX. <\/em><\/p>\n<p>En este marco, dos aspectos de enrome importancia requieren una explicaci\u00f3n te\u00f3rica fundamentada. El primero refiere al <em>car\u00e1cter de la burocracia<\/em> de la ex URSS y dem\u00e1s pa\u00edses donde se expropi\u00f3 al capital; el segundo, a la forma que asumieron <em>las relaciones sociales de producci\u00f3n<\/em> luego de la estatizaci\u00f3n generalizada de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comenzando por el primer aspecto, recordemos que Trotsky ordena la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente alrededor de la comprensi\u00f3n de que a partir del siglo XX s\u00f3lo la clase trabajadora pod\u00eda tomar a su cargo y hegemonizar la resoluci\u00f3n \u00edntegra de las tareas burguesas pendientes, y que la din\u00e1mica de este proceso apuntar\u00eda a colocar la cuesti\u00f3n de su propio poder: <em>la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica deven\u00eda en socialista<\/em>. Junto con esto, para Trotsky el otro gran sector oprimido, los campesinos y las capas peque\u00f1o burguesas en general, ten\u00edan un gran papel que cumplir en la revoluci\u00f3n, pero <em>no pod\u00edan tener un rol pol\u00edtico independiente<\/em>.<\/p>\n<p>De lo anterior se desprendi\u00f3 que la mayor\u00eda de las corrientes del trotskismo consideraron de manera <em>objetivista<\/em> al resultado de las revoluciones de posguerra como Estados obreros. Esto, a pesar de la total <em>ausencia <\/em>de la acci\u00f3n conciente y autoorganizada de la clase trabajadora en esos procesos. L\u00f3gicamente, y si la concepci\u00f3n de Trotsky era correcta y las capas peque\u00f1o burguesas no pod\u00edan desarrollar ning\u00fan rol independiente, por limitado que fuera, \u00e9stas <em>no pod\u00edan ser m\u00e1s que instrumentos de una mec\u00e1nica objetiva<\/em>: el establecimiento de nuevos \u201cEstados obreros deformados\u201d, de los cuales esas capas no ser\u00edan, en \u00faltima instancia, m\u00e1s que meras <em>excrecencias burocr\u00e1ticas, grupos sociales par\u00e1sitos<\/em>. El pablo-mandelismo fue el que llev\u00f3 este enfoque m\u00e1s lejos, al punto de la capitulaci\u00f3n total a estas direcciones burocr\u00e1ticas, embellecidas como \u201cemp\u00edricamente revolucionarias\u201d y socialmente \u201cobreras\u201d.<\/p>\n<p>A nuestro entender, las cosas fueron completamente diferentes. Estas capas peque\u00f1o burguesas o burocr\u00e1ticas (campesinado, capas medias, <em>intelligentsia<\/em>, burocracias), en condiciones muy determinadas y espec\u00edficas, y por un per\u00edodo hist\u00f3rico relativamente corto, cumplieron un papel <em>m\u00e1s destacado de lo previsto (<\/em>en el marco de sociedades que expropiaron a los capitalistas). Pero estos procesos, que <em>potencialmente<\/em> podr\u00edan haber iniciado una transici\u00f3n al socialismo, precisamente debido a la ausencia de la clase trabajadora fueron <em>abortados desde su mismo comienzo. <\/em><\/p>\n<p>Sobre la base de aut\u00e9nticas <em>revoluciones populares<\/em>, estos sectores peque\u00f1o burgueses aparecieron realizando tareas democr\u00e1ticas, antiimperialistas e incluso la expropiaci\u00f3n; pero en ausencia de la clase trabajadora en el centro del proceso y de manera consciente (el c\u00f3mo y el qui\u00e9n), en ausencia de verdaderas revoluciones obreras y socialistas, la \u201cresoluci\u00f3n\u201d de estas tareas fue <em>muy relativa<\/em>. De hecho, esas direcciones y esa base social del proceso s\u00f3lo pod\u00edan, en \u00faltima instancia, llevar a esas sociedades a un<em> callej\u00f3n sin salida<\/em>, en el marco de la continua presi\u00f3n del capitalismo imperialista a nivel mundial, restableciendo as\u00ed<em> mecanismos y relaciones de opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n. <a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Pero, en verdad, la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky <em>no qued\u00f3 desmentida en este sentido fundamental<\/em>, porque, a diferencia de la conceptualizaci\u00f3n de Nahuel Moreno, \u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a> la tarea de los socialistas revolucionarios no queda reducida a factores puramente agregados como la democracia obrera o la revoluci\u00f3n mundial, considerados como elementos aislados, <em>externos<\/em> a la mec\u00e1nica real<em> de la revoluci\u00f3n<\/em>. Porque, en verdad, era incorrecto estimar que en la posguerra la revoluci\u00f3n hab\u00eda avanzado \u201ccientos de kil\u00f3metros m\u00e1s\u201d de lo que Trotsky hab\u00eda previsto, sino m\u00e1s bien al contrario: cientos de kil\u00f3metros<em> menos, y no llegaron a adquirir, en ning\u00fan caso, un car\u00e1cter socialista.<\/em> De hecho, pr\u00e1cticamente toda la tarea de la revoluci\u00f3n socialista y la transici\u00f3n <em>qued\u00f3 pendiente,<\/em> en la medida en que se trat\u00f3 de <em>revoluciones sin socialismo.<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Esto conduc\u00eda inmediatamente a un debate respecto de la naturaleza misma de la burocracia: \u00bfcapa o clase?. Y, en consecuencia, sobre el alcance de su acci\u00f3n \u201cindependiente\u201d. Porque se afirmaba que si en los pa\u00edses donde se hab\u00eda expropiado al capitalismo en la posguerra no se hab\u00edan constituido verdaderamente Estados obreros, no quedaba m\u00e1s que rendirse ante la evidencia de que la burocracia se habr\u00eda constituido en una \u201cnueva clase explotadora org\u00e1nica\u201d.<\/p>\n<p>Las teorizaciones del \u201ccapitalismo de Estado\u201d o del \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d fueron las que llevaron esto m\u00e1s lejos, cada una a su manera: para los \u201ccapitalistas de Estado\u201d, la burocracia se hab\u00eda constituido en una <em>nueva clase capitalista \u201csui generis\u201d;<\/em> para los \u201ccolectivistas burocr\u00e1ticos\u201d, se trataba de una nueva clase sin antecedentes hist\u00f3ricos ni v\u00ednculos en la sociedad de origen, como surgida de un repollo. Incluso, para esta \u00faltima corriente en la URSS exist\u00eda \u201cservidumbre feudal\u201d y la clase trabajadora \u201cno era un proletariado\u201d en el sentido moderno del t\u00e9rmino, aunque por otra parte nunca se explic\u00f3 de manera marxista <em>sobre la base de qu\u00e9 perspectivas hist\u00f3ricas habr\u00eda ocurrido este desastre. <a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Nuestra posici\u00f3n es muy distinta, mucho m\u00e1s emparentada con los an\u00e1lisis cl\u00e1sicos de Trotsky, quien fue el primero en plantear que la burocracia de la URSS era <em>m\u00e1s que una mera burocracia<\/em>, en la medida en que estaba al frente de un inmenso Estado sin que existiera una clase verdaderamente propietaria (hecho que ocurri\u00f3 en todos los pa\u00edses donde se expropi\u00f3 al capital en la posguerra). Pero, al mismo tiempo, como resultado del contexto capitalista internacional y del car\u00e1cter no org\u00e1nico y par\u00e1sito de su usufructo de la propiedad estatizada y su apropiaci\u00f3n del sobre producto social, <em>era menos que una clase org\u00e1nica. <\/em><\/p>\n<p>Desde el punto de vista te\u00f3rico, \u201cpara un an\u00e1lisis concreto de la degeneraci\u00f3n de la URSS es insuficiente un enfoque economista-mecanicista de la problem\u00e1tica del Estado \u2018sovi\u00e9tico\u2018 y del Estado en general. Los an\u00e1lisis mec\u00e1nicos en t\u00e9rminos de estructura y superestructura (&#8230;) se revelan particularmente in\u00fatiles para comprender lo ocurrido en la URSS. Se requiere retomar (&#8230;) lo esbozado por Marx y Engels. Las formas pol\u00edticas de la sociedad que tienen sus ra\u00edces en determinadas relaciones sociales, condicionadas por el desarrollo de las fuerzas productivas, <em>tienen una tendencia a la autonom\u00eda y una innegable capacidad de reacci\u00f3n sobre las relaciones sociales y econ\u00f3micas<\/em>, que pueden ser, y de hecho son, afectadas por la producci\u00f3n pol\u00edtica de la clase o casta que controla el poder del Estado\u201d <a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a><\/p>\n<p>En este marco, cabe recordar el brillante trabajo de Christian Rakovsky, <em>Los peligros profesionales del poder<\/em>, donde destaca que lo que hab\u00eda comenzado como <em>diferenciaci\u00f3n funcional<\/em> de quienes asum\u00edan funciones gubernamentales se hab\u00eda convertido en una<em> diferenciaci\u00f3n social<\/em>, con marcadas desigualdades materiales. Estos nuevos privilegiados, dec\u00eda, \u201cno s\u00f3lo objetiva, sino tambi\u00e9n subjetivamente; no s\u00f3lo material, sino tambi\u00e9n moralmente, <em>han cesado de formar parte de esta misma clase obrera (&#8230;) No se trata de casos aislados (&#8230;) sino m\u00e1s bien de una nueva categor\u00eda social\u201d. <a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>En 1930, luego de comprobar que se hab\u00eda desarrollado a\u00fan m\u00e1s \u201cla rapacidad, la irresponsabilidad, el despotismo del aparato, cuyo reverso es el embrutecimiento, la humillaci\u00f3n y la privaci\u00f3n de los derechos de las clases trabajadoras\u201d, escribi\u00f3: \u201cBajo nuestros ojos se ha formado y sigue form\u00e1ndose una <em>gran clase de gobernantes<\/em> con sus propias divisiones internas, que crece mediante la cooptaci\u00f3n\u201d. <a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a><\/p>\n<p>Trotsky, que cita expl\u00edcitamente a Rakovsky en La revoluci\u00f3n traicionada (1935) desarrolla este an\u00e1lisis y se\u00f1ala la originalidad del fen\u00f3meno: \u201cBajo ning\u00fan otro r\u00e9gimen la burocracia alcanza <em>semejante independencia<\/em> (&#8230;) La burocracia sovi\u00e9tica se ha elevado <em>por encima<\/em> de una clase que apenas sal\u00eda de la miseria y de las tinieblas, y que no ten\u00eda tradiciones de mando y dominio (&#8230;) la burocracia de la URSS asimila las costumbres burguesas <em>sin tener a su lado a una burgues\u00eda nacional<\/em>. En este sentido, no se puede negar que <em>es algo m\u00e1s que una simple burocracia<\/em>. Es la <em>\u00fanica capa social privilegiada y dominante, en el sentido pleno de estas palabras, en la sociedad sovi\u00e9tica<\/em> (&#8230;) el hecho mismo de que se haya apropiado del poder en un pa\u00eds donde los medios de producci\u00f3n m\u00e1s importantes pertenecen al Estado crea, entre ella y las riquezas de la naci\u00f3n, <em>relaciones enteramente nuevas<\/em>. Los medios de producci\u00f3n pertenecen al Estado. El Estado \u2018pertenece\u2018, en cierto modo, a la burocracia. <em>Si estas relaciones completamente nuevas se estabilizaran, se legalizaran, se hicieran normales, sin resistencia o contra la resistencia de los trabajadores,<\/em> <em>concluir\u00edan por liquidar completamente las conquistas de la revoluci\u00f3n proletaria<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a><\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Trotsky puso extremo cuidado en precisar que la burocracia continuaba \u201csin tener derechos particulares en materia de propiedad (&#8230;) Los privilegios de la burocracia son abusos. Oculta sus privilegios y finge no existir como grupo social. Su apropiaci\u00f3n de una parte inmensa de la renta nacional es un hecho de parasitismo social\u201d. <a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a><\/p>\n<p>En particular, Trotsky polemiz\u00f3 contra quienes defin\u00edan a la burocracia como una \u201cnueva clase explotadora\u201d en ascenso, impuesta tanto en la URSS como en los pa\u00edses fascistas. Puntualiz\u00f3 las evidentes diferencias entre la burocracia fascista y la estalinista, y explic\u00f3, con relaci\u00f3n a esta \u00faltima, que por poderosa o incontrolada que fuere, estaba <em>lejos de consolidarse como una clase explotadora org\u00e1nica.<\/em> De aqu\u00ed se derivaban rasgos tan caracter\u00edsticos como las frecuentes convulsiones intestinas, la necesidad de gobernar con m\u00e9todos totalitarios <em>y sus tendencias a la restauraci\u00f3n del capitalismo<\/em>. La definici\u00f3n de Trotsky es, entonces, <em>dial\u00e9ctica, porque es din\u00e1mica<\/em>: \u201csiendo<em> m\u00e1s que una simple burocracia<\/em>, la casta privilegiada omnipotente que maneja Rusia<em> no constituye una nueva clase explotadora org\u00e1nica, y valorada a escala mundial tiende a convertirse en un \u00f3rgano de la burgues\u00eda mundial<\/em>\u201d<em>. <a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>El desarrollo de la lucha de clases hacia el final del siglo XX termin\u00f3 demostrando que este era el \u00fanico an\u00e1lisis de clase correcto. En circunstancias hist\u00f3ricas muy determinadas, y a la cabeza, inicialmente, de procesos revolucionarios populares reales, esta capa o casta peque\u00f1o burguesa hab\u00eda cumplido un rol dirigente relativamente m\u00e1s independiente que en los 150 a\u00f1os de lucha de clases anteriores. <a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a> Pero se trat\u00f3 de una \u201cindependencia\u201d <em>no hist\u00f3rica<\/em>, que por la <em>naturaleza social<\/em> peque\u00f1o burguesa de esta misma capa estaba <em>condenada<\/em>, precisamente en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, a su derrocamiento revolucionario por la clase trabajadora o a su reabsorci\u00f3n burguesa de la misma, alternativa \u00e9sta que a la postre se impuso. Pero s\u00f3lo es posible dar cuenta de esta experiencia hist\u00f3rica dejando de lado todo abordaje escol\u00e1stico del marxismo y poniendo las categor\u00edas te\u00f3ricas \u2013por otra parte, din\u00e1micas y no osificadas\u2013 en correspondencia con la experiencia hist\u00f3rica real.<\/p>\n<p><strong>Explotaci\u00f3n mutua, explotaci\u00f3n <\/strong><em><strong>no org\u00e1nica<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cEl marxismo parte del concepto de la econom\u00eda mundial no como una amalgama de part\u00edculas nacionales, sino como <em>una potente realidad con vida propia<\/em>, creada por la divisi\u00f3n internacional del trabajo y el mercado mundial, que impera en los tiempos que corren sobre los mercados nacionales (&#8230;). Proponerse por fin la edificaci\u00f3n de una sociedad socialista nacional y cerrada equivaldr\u00eda, a pesar de todos los \u00e9xitos temporales, a <em>retrotraer las fuerzas productivas<\/em>, deteniendo incluso la marcha del capitalismo (&#8230;) Pero los rasgos espec\u00edficos de la econom\u00eda nacional, por grandes que sean, forman parte integrante, en proporci\u00f3n cada d\u00eda mayor, <em>de una realidad superior que se llama econom\u00eda<\/em> <em>mundial<\/em> (&#8230;) La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, al pronosticar la revoluci\u00f3n de octubre, se apoyaba precisamente en esa ley de la falta de ritmo uniforme del desarrollo hist\u00f3rico (&#8230;) Pero la ley a la que aludimos (\u2026) lejos de sustituir o anular las leyes de la econom\u00eda mundial, <em>est\u00e1 supeditada a ellas<\/em>\u201d. <a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a><\/p>\n<p>Es desde el punto de vista de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente y de sus presupuestos <em>metodol\u00f3gicos<\/em> fundamentales que se deben abordar las formaciones econ\u00f3mico-sociales a las que dieron lugar las revoluciones de posguerra, totalmente emparentadas con la degeneraci\u00f3n de la econom\u00eda de transici\u00f3n de la URSS. Creemos que Pierre Naville, en su colosal estudio <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em>, es el que <em>mejor se ajusta<\/em> a estos presupuestos metodol\u00f3gicos verdaderamente <em>trotskistas<\/em>, a diferencia de supuestos \u201cortodoxos\u201d como Ernest Mandel que, como luego veremos, hicieron escuela en el embellecimiento y mitificaci\u00f3n de la burocracia estalinista. <a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a><\/p>\n<p>Lo que hay que explicar, desde nuestro punto de vista, es el significado concreto de ser \u201c<em>menos que una clase org\u00e1nica\u201d <\/em>en relaci\u00f3n con la burocracia estalinista. Adelantamos que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, consideramos a la burocracia como <em>\u00f3rgano de la burgues\u00eda mundial<\/em> en el seno de estas sociedades no capitalistas, es decir, una capa social no obrera sino <em>peque\u00f1o burguesa<\/em>, un fen\u00f3meno hist\u00f3rico <em>inestable y condenado a desaparecer<\/em>.<\/p>\n<p>Pero esto obliga a volver a revisar la l\u00f3gica del funcionamiento econ\u00f3mico que operaba detr\u00e1s de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n de estas sociedades. Esto es, determinar <em>cu\u00e1les eran las relaciones sociales de producci\u00f3n y\/o explotaci\u00f3n actuantes en el seno de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n.<\/em> Al respecto, el an\u00e1lisis de Trotsky en los cap\u00edtulos IX y XI de La revoluci\u00f3n traicionada es infinitamente superior al de todos los \u201ctrotskistas\u201d que le sucedieron, aunque se bas\u00f3 en el concepto de \u201cexpoliaci\u00f3n\u201d. <a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, se impone partir de <em>una consideraci\u00f3n te\u00f3rica esencial<\/em>: aun bajo la estatizaci\u00f3n mayoritaria de los medios de producci\u00f3n, <em>el imperio de la ley del valor<\/em> \u2013producto de la doble presi\u00f3n del mercado mundial y de la necesidad interior\u2013 <em>y la permanencia del trabajo asalariado<\/em>, fundamento de la explotaci\u00f3n, <em>segu\u00edan presentes<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 en las sociedades no capitalistas. <\/em><\/p>\n<p>\u201cLa transici\u00f3n socialista es una compleja transformaci\u00f3n revolucionaria, en la que la <em>expropiaci\u00f3n<\/em> del gran capital \u2013tanto m\u00e1s si inicialmente esto s\u00f3lo ocurre en <em>una<\/em> regi\u00f3n del mundo\u2013 representa un cap\u00edtulo importante, pero <em>de ninguna manera concluyente y mucho menos irreversible<\/em> (&#8230;) el desarrollo de la revoluci\u00f3n socialista y los problemas de la transici\u00f3n deben abordarse desde el <em>supuesto f\u00e1ctico y metodol\u00f3gico de la unidad del mundo y de la revoluci\u00f3n mundial<\/em> (&#8230;). En el terreno de la econom\u00eda, esto implicaba comprender que la expropiaci\u00f3n del capital no inaugur\u00f3 en la URSS \u2013ni podr\u00e1 hacerlo en ning\u00fan lado\u2013 un \u2018modo de producci\u00f3n socialista\u2018 ni una \u2018base econ\u00f3mica\u2018 dotada de alg\u00fan<em> automatismo transicional\u201d. <a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Trotsky mismo asum\u00eda este \u00e1ngulo de abordaje cuando sostiene que las \u201cleyes econ\u00f3micas\u201d que imperaban en Rusia (estatizaci\u00f3n, planificaci\u00f3n, monopolio del comercio exterior, dinero, etc.), estaban <em>supeditadas <\/em>a \u201clas leyes de la econom\u00eda mundial\u201d. La \u201cley de leyes\u201d (a su vez fundamento de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente) no es otra <em>que el imperio mundial de la ley del valor<\/em>.<\/p>\n<p>Porque, seg\u00fan Naville: \u201cEn la URSS <em>subsiste el valor<\/em> (&#8230;) La organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y de los intercambios dependen de ciertas relaciones de producci\u00f3n, es decir, <em>de relaciones de clase, es decir, en definitiva de una determinada forma de apropiaci\u00f3n semi-colectiva del producto y el sobreproducto<\/em>. De esta apropiaci\u00f3n hay que partir. Es verdad que en la URSS se produce de otra forma que en el capitalismo privado, pero ella se da aun de manera <em>no socialista<\/em>, porque estamos en un socialismo de Estado, limitado en todos los sentidos, y este socialismo no alcanza ni de lejos el nivel de las relaciones te\u00f3ricas descritas por Marx. Como m\u00e1ximo provee algunas premisas (&#8230;) Si hay mercado (incluso un mercado de Estado&#8230;) en ese mercado hay tambi\u00e9n, adem\u00e1s de los productos del consumo, la capacidad de trabajo (&#8230;). Pero este intercambio (&#8230;) <em>no es por tanto intercambio del que habla Marx, intercambio que prescinde de toda noci\u00f3n de valor<\/em>. Es un intercambio que sigue estando dominado por violentas coerciones debidas a la estatizaci\u00f3n, a las relaciones exteriores, a la persistencia de relaciones semicapitalistas en la agricultura, el comercio, etc., algo muy transitorio, lleno de contradicciones y conflictos y que deber\u00e1 retroceder o progresar hacia la forma de la que habla Marx, <em>lo que s\u00f3lo podr\u00e1 tener lugar a escala internacional\u201d. <a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a><\/em><\/p>\n<p>Es decir que en tanto la revoluci\u00f3n no se realice <em>internacionalmente<\/em>, este imperio (ley del valor y permanencia del trabajo asalariado) vale incluso para los verdaderos Estados obreros o sociedades de transici\u00f3n, en los que las imposiciones del trabajo por necesidad <em>deben ir reduci\u00e9ndose en funci\u00f3n del incremento del tiempo libre<\/em>. Donde la acumulaci\u00f3n debe hacerse cada vez menos a expensas del consumo de la sociedad. Donde el trabajo muerto debe estar crecientemente subordinado al trabajo vivo. <em>Todo lo cual requiere del desarrollo de las fuerzas productivas, del incondicional respeto por la democracia de los trabajadores y de la creciente direcci\u00f3n consciente de la producci\u00f3n mediante la planificaci\u00f3n flexible <a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 como un elemento decisivo de las propias relaciones sociales de producci\u00f3n. <\/em>Todo lo cual est\u00e1 a su vez subordinado, en \u00faltima instancia, al imprescindible <em>progreso de la revoluci\u00f3n mundial. <\/em><\/p>\n<p>Sin embargo, en las sociedades no capitalistas de posguerra la din\u00e1mica fue de hecho<em> la opuesta<\/em>: los mecanismos de \u201cexplotaci\u00f3n mutua\u201d y de autoexplotaci\u00f3n \u201cconsensual\u201d fueron <em>reabsorbidos<\/em>. <em>Se relanz\u00f3 la explotaci\u00f3n del trabajo y la acumulaci\u00f3n del excedente como plusval\u00eda en manos de Estado<\/em> (plusval\u00eda estatizada), que quedaba en manos no de los obreros<em>, <\/em>sino de la burocracia<em>. <\/em>Naville se basa, de manera pedag\u00f3gica, en el esquema de las<em> cooperativas<\/em> y de los mecanismos de autoexplotaci\u00f3n connaturales a ellas para dar cuenta de c\u00f3mo operaban las relaciones <em>reales<\/em> de producci\u00f3n detr\u00e1s de la estatizaci\u00f3n. En las cooperativas \u2013tal como ocurre bajo el capitalismo\u2013 en tanto que unidades productivas aisladas<em>, sigue imperando la ley del valor y el trabajo por un salario, aun en ausencia del patr\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>En este marco plantea que \u201c(&#8230;) se trata de saber si <em>la explotaci\u00f3n mutua, sucesora de la explotaci\u00f3n capitalista<\/em>, puede necesariamente engendrar un estado de cosas donde la explotaci\u00f3n, en cualquiera de sus formas, deje lugar a alguna combinaci\u00f3n in\u00e9dita de creaci\u00f3n y administraci\u00f3n (&#8230;) A la utilidad o al uso mutuo (de las cooperativas), el capitalismo burgu\u00e9s en plena expansi\u00f3n los convert\u00eda en parabrisas de la explotaci\u00f3n unilateral. Sin embargo, en la teor\u00eda de la utilidad mutua existe virtualmente&#8230; el esbozo de un <em>estado de asociaci\u00f3n <\/em>que rompe con las leyes del intercambio capitalistas, valor por valor, y quiebra la relaci\u00f3n fundamental del salario. La utilidad supone asociaci\u00f3n. <em>Pero funcionando productivamente puede dar lugar a una explotaci\u00f3n mutua, continuadora a su manera de la explotaci\u00f3n capitalista o dar lugar a la desaparici\u00f3n de toda explotaci\u00f3n disociando los valores de uso y los valores de cambio (que desaparecer\u00edan). <\/em><\/p>\n<p>En el segundo caso, \u201cla utilidad mutua dar\u00eda lugar a un valor de uso mutuo, o social, donde el reparto de los productos debe ser <em>independiente de la contribuci\u00f3n a su producci\u00f3n<\/em>. La desigualdad (m\u00e1s bien se deber\u00eda decir la diferenciaci\u00f3n), fluidez de las capacidades y valores de uso, <em>dejar\u00eda entonces de engendrar desigualdades de disfrute debidas a la igualdad de los valores de cambio<\/em>. El mantenimiento de la funci\u00f3n valor de cambio y la escasez o penuria de medios de producci\u00f3n y productos es lo que limita hasta ahora a las asociaciones cooperativas no capitalistas\u201d. <a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a><\/p>\n<p>Ocurre que en el caso de las cooperativas bajo el capitalismo, o incluso en las sociedades <em>cercadas<\/em> por el capitalismo mundial, la necesidad se impone debido a que el<em> bajo desarrollo de las fuerzas productivas<\/em> (la vuelta al viejo caos) impide alcanzar la norma \u201cde cada cual seg\u00fan su capacidad, a cada cual seg\u00fan su necesidad\u201d. Es decir, impide <em>disociar <\/em>la retribuci\u00f3n del trabajo del valor que \u00e9ste crea, y facilita, al mismo tiempo (en ausencia de toda democracia de los trabajadores), la apropiaci\u00f3n del plustrabajo social por parte de la burocracia que cumple el papel de administradora del sistema de necesidades, \u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 de <em>administradora de la miseria. <\/em><\/p>\n<p>Profundizando este enfoque, desde el punto de vista del \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d, podemos decir con Naville que: \u201cLa utilidad mutua, en principio, excluye la utilidad marginal. Pero, en la pr\u00e1ctica, mantiene la posibilidad de <em>una forma de explotaci\u00f3n por desigualdad de apropiaci\u00f3n<\/em>, y reintroduce constantemente la idea de rendimiento \u00f3ptimo, propia tanto del capitalismo como del socialismo de Estado. Esto explica que Marx pudo decir con claridad que \u2018las f\u00e1bricas cooperativas de los obreros mismos son, dentro de la forma tradicional, la primera brecha abierta en ella, a pesar de que, dondequiera que existan, su organizaci\u00f3n efectiva presenta&#8230; <em>todos los defectos del sistema existente<\/em>. Pero dentro de estas f\u00e1bricas aparece abolido el antagonismo entre el capital y el trabajo, aunque, por el momento, solamente en una forma en que los obreros asociados son <em>sus propios capitalistas<\/em>, es decir, <em>emplean los medios de producci\u00f3n para explotar su propio trabajo<\/em> (&#8230;)\u201d. <a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a> Y agrega que \u201cel socialismo de Estado es una especie de <em>agrupamiento de cooperativas funcionando seg\u00fan una serie de leyes heredadas del capitalismo y coordinadas con la mano brutal de una burocracia<\/em>. Los trabajadores son de alg\u00fan modo <em>\u2018sus propios capitalistas\u2019 explotando \u2018su propio trabajo\u2019.<\/em> Reproducen as\u00ed el <em>tipo de desigualdades caracter\u00edsticas de las relaciones dominadas por la ley del valor,<\/em> aunque no haya propietarios privados para asegurar esta reproducci\u00f3n\u201d. <a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a><\/p>\n<p>En suma: en los pa\u00edses del Este <em>imperaba la ley del valor<\/em> (as\u00ed como la naturaleza asalariada del trabajo), y, por tanto, un mecanismo de <em>autoexplotaci\u00f3n<\/em>. Y la evaluaci\u00f3n de si estas relaciones <em>tend\u00edan<\/em> a la emancipaci\u00f3n del trabajo o significaban nuevas formas de explotaci\u00f3n pasaba esencialmente por que los obreros \u201cno se dejaran subyugar por una burocracia todopoderosa\u201d; esto es, no dejen que \u00e9sta se apropie del excedente social. Por m\u00e1s que les parezca incre\u00edble a muchos \u201ctrotskistas\u201d, el propio Trotsky era plenamente consciente de esto cuando afirmaba que \u201cen la lucha por las normas europeas o americanas, los m\u00e9todos cl\u00e1sicos de explotaci\u00f3n, tales como el salario por piezas, se aplican bajo formas tan descubiertas y brutales que los sindicatos reformistas mismos no tolerar\u00edan en pa\u00edses burgueses. La observaci\u00f3n de que los obreros en la URSS trabajan \u2018por su propia cuenta\u2018 <em>no est\u00e1 justificada sino en la perspectiva de la historia, y diremos que \u2013anticip\u00e1ndonos a nuestro tema\u2013 con la condici\u00f3n de que no se dejen subyugar por una burocracia todopoderosa\u201d. <a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Con esta comprensi\u00f3n, y dentro de su esquema de las cooperativas, dice Naville respecto del <em>rol de la burocracia<\/em>: \u201cEsta forma de explotaci\u00f3n , la experiencia lo indica, es muy propicia a las expoliaciones parasitarias y los fraudes (&#8230;) Este tipo de <em>explotaci\u00f3n parasitaria<\/em> es tanto m\u00e1s extendido cuanto extenso sea el campo de relaciones mutuales y cooperativas. Esta explotaci\u00f3n, sin embargo, <em>no es org\u00e1nica<\/em> o funcional, puesto que <em>las relaciones de trabajo no la implican obligatoriamente<\/em> (&#8230;) La explotaci\u00f3n mutua parasitaria es una forma avanzada de explotaci\u00f3n, donde la extracci\u00f3n obligada por las relaciones de trabajo {capitalismo} se transforman en extracci\u00f3n posible por las relaciones de consumo (&#8230;)\u201d. <a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a><\/p>\n<p>Resulta an\u00e1logo al caso del <em>administrador <\/em>(o gendarme<em>)<\/em> en las cooperativas bajo el capitalismo: puede apropiarse del excedente producido por las figuras cooperantes o puede no apropiarse en caso del imperio de una <em>verdadera democracia obrera<\/em> y de un <em>efectivo desarrollo de las fuerzas productivas<\/em>, porque de otro modo, insistimos es mera \u201csocializaci\u00f3n de la miseria y vuelta al viejo f\u00e1rrago\u201d al que se refer\u00eda Marx. Pues el lugar del <em>administrador burocr\u00e1tico<\/em> no es el de un <em>propietario capitalista<\/em> <em>org\u00e1nico:<\/em> \u201c(&#8230;) La explotaci\u00f3n implica dos fines o, m\u00e1s simplemente, dos condiciones en acci\u00f3n: que algunos acaparen productos en desmedro de otros; que algunos tengan poder de mandar sobre otros, es decir, de imponerles su propia voluntad (&#8230;) El socialismo de Estado es un sistema de explotaci\u00f3n en el que los elementos de contradicci\u00f3n se sit\u00faan <em>en las relaciones de las categor\u00edas sociales cooperantes que se disputan el reparto de la producci\u00f3n<\/em> <em>(desde el nivel de la empresa al nivel nacional) bajo el arbitraje de una de ellas, elevada poco a poco a nivel de clase desp\u00f3tica<\/em>. Podemos decir que este sistema, surgido de una forma cooperativa de manejo del capital acumulado, generaliza el fen\u00f3meno de explotaci\u00f3n, unificando la forma de los intercambios en los terrenos de la producci\u00f3n y el consumo\u201d. <a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a><\/p>\n<p>Pero es precisamente el interjuego de estas relaciones sociales de producci\u00f3n lo que tend\u00eda a perderse de vista en Trotsky, oscurecido bajo el concepto meramente <em>jur\u00eddico<\/em> de \u201cpropiedad estatizada\u201d. <a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a> Lo propio suced\u00eda con la<em> disociaci\u00f3n mecanicista<\/em> \u2013incluso idealista\u2013 de las normas de reparto y distribuci\u00f3n de productos del consumo respecto de las relaciones de producci\u00f3n. Porque <em>detr\u00e1s <\/em>de las relaciones jur\u00eddicas, seg\u00fan el cl\u00e1sico an\u00e1lisis de Marx y los principios te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos del materialismo hist\u00f3rico, operan y no pueden dejar de operar <em>las relaciones de producci\u00f3n<\/em>, que son relaciones de hecho, <em>materiales<\/em>, del absolutamente imprescindible <em>metabolismo social del hombre con la naturaleza. <a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>Al mismo tiempo, como dec\u00eda Marx en la <em>Introducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, existe una <em>relaci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em> entre producci\u00f3n, distribuci\u00f3n, cambio y consumo; donde las leyes del reparto y distribuci\u00f3n de los productos vienen desde el comienzo condicionadas por la <em>previa<\/em> distribuci\u00f3n de las condiciones de la producci\u00f3n<em>: medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo<\/em>. Es decir, en manos de qui\u00e9n est\u00e9n de manera efectiva los medios de producci\u00f3n y d\u00f3nde est\u00e9n aquellos que s\u00f3lo poseen su fuerza de trabajo, los trabajadores asalariados, es decisivo para la posterior distribuci\u00f3n de medios de consumo.<\/p>\n<p>\u201cEn consecuencia, los modos y relaciones de distribuci\u00f3n aparecen <em>s\u00f3lo como el reverso de los agentes de producci\u00f3n.<\/em> Un individuo que participa en la producci\u00f3n bajo la forma de trabajo asalariado participa bajo la forma de salarios en los productos, en los resultados de la producci\u00f3n. <em>La organizaci\u00f3n de la distribuci\u00f3n est\u00e1 totalmente determinada por la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n<\/em> (&#8230;). Seg\u00fan la concepci\u00f3n m\u00e1s superficial, la distribuci\u00f3n aparece como distribuci\u00f3n de los productos y, de tal modo, como m\u00e1s alejada de la producci\u00f3n y as\u00ed independiente de ella. Pero antes de ser distribuci\u00f3n de los productos, ella es: 1) <em>distribuci\u00f3n de los instrumentos de producci\u00f3n; 2) distribuci\u00f3n de los miembros de la sociedad <\/em>entre las distintas ramas de la producci\u00f3n (&#8230;). La distribuci\u00f3n de los productos es manifiestamente s\u00f3lo un resultado de esta distribuci\u00f3n que se halla incluida en el proceso mismo de producci\u00f3n y determina la articulaci\u00f3n de la producci\u00f3n\u201d. <a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a><\/p>\n<p>Porque, en definitiva, lo que manda es la distribuci\u00f3n de las <em>condiciones de la producci\u00f3n<\/em>, mientras que el trabajador, en los pa\u00edses del Este, segu\u00eda <em>separado <\/em>de los medios de producci\u00f3n. En ausencia de democracia de los trabajadores, el trabajador entra al proceso de producci\u00f3n s\u00f3lo como due\u00f1o de su fuerza de trabajo, y el bur\u00f3crata como <em>poseedor efectivo<\/em> de los medios de producci\u00f3n. Y estas condiciones de producci\u00f3n <em>desiguales<\/em> en definitiva determinan las desigualdades del intercambio.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, \u201cla cuesti\u00f3n del derecho de propiedad <em>aparece relacionada y subordinada al concepto de relaciones de producci\u00f3n<\/em>. Y, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras que se empleen, las relaciones de producci\u00f3n son <em>relaciones de poder efectivas sobre las personas y las fuerzas productivas<\/em>, antes que relaciones de poder legal. Precisamente, si se analizan las relaciones de producci\u00f3n que fueron impuestas en la URSS surge la inconsistencia de hablar de \u2018Estado obrero\u2018. La propiedad del Estado dej\u00f3 de ser una herramienta que el conjunto de los trabajadores pod\u00edan utilizar para avanzar hacia la apropiaci\u00f3n social de los medios de producci\u00f3n, y <em>consagr\u00f3 formas imprevistas de apropiaci\u00f3n<\/em> que, sirviendo a la burocracia, <em>mantuvieron al proletariado sovi\u00e9tico en condici\u00f3n de clase oprimida y explotada<\/em>. La cuesti\u00f3n de la propiedad estatal debe ser considerada en su relaci\u00f3n con otras categor\u00edas centrales del materialismo hist\u00f3rico<em>, superando el enfoque jur\u00eddico que se queda en la apariencia de las cosas\u201d. <a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a> <\/em><\/p>\n<p>La burocracia devino as\u00ed, seg\u00fan la definici\u00f3n del propio Trotsky, la \u201c\u00fanica capa social privilegiada y dominante\u201d de la sociedad sovi\u00e9tica (y de todos los pa\u00edses del Este), encarnando no ya los intereses \u201cobjetivos\u201d del \u201cEstado obrero\u201d, <em>sino los suyos propios. <\/em><\/p>\n<p>Dicho en otros t\u00e9rminos, si bien es incorrecto concebir un Estado proletario \u2018plat\u00f3nico\u2018, obviando la distancia de todo fen\u00f3meno real entre norma y hecho, esto no impide asumir <em>criterios b\u00e1sicos<\/em> para precisar qu\u00e9 fen\u00f3meno social es el que tenemos delante, de modo de poder definir un curso de acci\u00f3n para luchar por modificar la realidad. Porque \u201c(&#8230;) <em>los t\u00e9rminos \u2018dictadura del proletariado\u2018, \u2018socialismo\u2018, \u2018comunismo\u2018, encierran programas y llamados a la acci\u00f3n (&#8230;).<\/em> La \u00fanica forma de orientarnos en este terreno es establecer una serie de conceptos fundamentales que se derivan de la cr\u00edtica materialista de la sociedad capitalista y del objetivo de acabar con la sociedad de clases<em>. La dictadura del proletariado plasma, de forma conciente, este programa, <\/em>y no puede suceder de otra manera, porque de los que se trata es de organizar el tr\u00e1nsito a una sociedad al que se concibe sin clases ni explotaci\u00f3n<em>\u201d. <a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a> <\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A fines de la d\u00e9cada del 30, en el marco de un justo criterio defensista de la URSS respecto de la Segunda Guerra Mundial, Trotsky parec\u00eda listo para evaluar, en funci\u00f3n del inmenso acontecimiento hist\u00f3rico que se avecinaba, <em>el destino ulterior de la URSS<\/em>, cuya definici\u00f3n como Estado obrero consideraba una <em>\u201ccategor\u00eda hist\u00f3rica al borde de la negaci\u00f3n\u201d. <\/em>Esto era coherente con un aspecto <em>profundo<\/em> de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, basada en la concepci\u00f3n <em>din\u00e1mica <\/em>de \u00e9sta: si las conquistas anteriores no son seguidas por otras nuevas conquistas y progresos en el terreno de la revoluci\u00f3n internacional e interior, el retroceso y aun la derrota son inevitables. Esta misma concepci\u00f3n hab\u00eda guiado a Lenin y Trotsky a insistir muchas veces, a principios de la d\u00e9cada del 20, que estar\u00edan dispuestos a \u201ccambiar la revoluci\u00f3n rusa por la alemana\u201d. En todo caso, el \u201cEstado obrero contrarrevolucionario\u201d, como lo define en la pol\u00e9mica con la fracci\u00f3n antidefensista del SWP estadounidense, no pod\u00eda mantenerse de manera indefinida en ese estado de contradicci\u00f3n<em>. <\/em><\/p>\n<p>Trotsky lo planteaba en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cRespecto de Aleksandrova, yo no creo que el problema de la definici\u00f3n de la URSS \u2013\u201cEstado obrero\u201d o no\u2013 pueda constituir un obst\u00e1culo insuperable para un acercamiento pol\u00edtico. En las mismas filas de la IV Internacional, muchos camaradas se levantan contra la definici\u00f3n de la URSS como \u2018Estado obrero\u2018. En la fuente de este rechazo, hay \u2013seg\u00fan creo, en la mayor\u00eda de los casos\u2013 una ausencia de dial\u00e9ctica en la manera de abordar los problemas. En lo esencial, esos camaradas tienen sobre la URSS la misma apreciaci\u00f3n que nosotros. Pero tienen la tendencia a emplear la categor\u00eda de \u2018Estado obrero\u2018 como una categor\u00eda l\u00f3gica o incluso algo \u00e9tica, <em>y no como una categor\u00eda hist\u00f3rica que ha llegado al borde de su negaci\u00f3n<\/em>. Ser\u00e1 necesario un acontecimiento hist\u00f3rico de gran importancia, un cambio de situaci\u00f3n en la URSS, el derrumbe de la camarilla estalinista, para que esos camaradas digan: \u2018s\u00ed; hasta ahora ten\u00edamos un estado obrero degenerado \u2018\u201d. <a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a><\/p>\n<p>Con la Segunda Guerra Mundial, este limite hist\u00f3rico se <em>traspas\u00f3<\/em> y, en ausencia de la clase obrera consciente y de corrientes y partidos socialistas revolucionarios, no hab\u00eda forma de que las revoluciones democr\u00e1tico-nacionales y anticapitalistas pudieran ser \u201cobjetivamente socialistas\u201d,<em> una contradicci\u00f3n en sus propios t\u00e9rminos<\/em>, como hemos tratado de demostrar a lo largo de este ensayo. Porque en el caso de la revoluci\u00f3n socialista, <em>es axiom\u00e1tico<\/em> para la mejor tradici\u00f3n cl\u00e1sica del marxismo revolucionario que<em> la liberaci\u00f3n de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos. Esta es la gran lecci\u00f3n que dejan las revoluciones de la segunda mitad del siglo pasado para las luchas revolucionarias del porvenir<\/em>, junto con la de que la liberaci\u00f3n de los trabajadores, <em>lejos de ser pura espontaneidad<\/em>, es un <em>metabolismo complejo<\/em> en el que la lucha revolucionaria por el poder de la clase trabajadora tiene como requisito <em>indispensable<\/em> \u2013como aportara Lenin\u2013 <em>sus organismos de autodeterminaci\u00f3n y el partido de los socialistas revolucionarios.<\/em><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20090627224812\/https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_17_18.htm\">&gt;&gt;&gt;&gt; A <em>Socialismo o Barbarie<\/em> (revista) N\u00ba 17\/18<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>.- Advertimos al lector que este art\u00edculo y el siguiente (\u201cLa segunda posguerra y el movimiento trotskista\u201d) son org\u00e1nicamente un solo trabajo, que ha sido dividido s\u00f3lo para comodidad del lector.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>.- Karl Marx, <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte<\/em>, Buenos Aires, Pol\u00e9mica, 1975.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>.- Concebimos este art\u00edculo como un aporte al balance te\u00f3rico-program\u00e1tico del marxismo revolucionario, y aclaramos que en modo alguno lo concebimos como un impedimento para la constituci\u00f3n de <em>Socialismo o Barbarie<\/em> con componentes provenientes de <em>tradiciones diferentes<\/em> a las nuestras.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>.- Immanuel Wallerstein, <em>El moderno sistema mundial<\/em>, vol. 1, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1989, p. 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>.- Insistimos en esta idea de <em>condiciones espec\u00edficas<\/em> para <em>contraponerla <\/em>al uso y abuso por parte del trotskismo tradicional de la posguerra del concepto de \u201cexcepcionalidad\u201d; utilizado para todo tipo de justificaciones o para realizar teorizaciones <em>ad hoc<\/em> que justamente dejaban <em>sin explicar<\/em> estas condiciones \u201cexcepcionales\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>.- Aqu\u00ed cabe una discusi\u00f3n acerca de si la perspectiva de una organizaci\u00f3n internacional revolucionaria pasa por una nueva Internacional revolucionaria o de la refundaci\u00f3n de la IV Internacional. En nuestro caso, creemos que esto debe quedar <em>abierto<\/em>, en funci\u00f3n del <em>desarrollo real<\/em> del proceso de la vanguardia revolucionaria a escala internacional. Para m\u00e1s elementos, ver \u201cEs necesaria una nueva corriente internacional\u201d, en esta edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>.- \u201cLa tradici\u00f3n no ha de pesarnos como una pesadilla, impedimento, empacho, objeto de culto y est\u00fapida reverencia (&#8230;); pero, por otra parte, la tradici\u00f3n es lo que nos mantiene en la historia, o sea, lo que nos relaciona con las condiciones laboriosamente adquiridas que facilitan el trabajo nuevo y posibilitan el progreso. Y sin esa relaci\u00f3n, no se puede ser sino bestias, porque s\u00f3lo el secular trabajo de la historia nos diferencia de los animales\u201d. Antonio Labriola, <em>Socialismo y filosof\u00eda<\/em>, Buenos Aires, 2004, Ant\u00eddoto, p. 182.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>.- Una y otra vez Lenin insisti\u00f3 que el marxismo <em>\u201cno es un dogma, sino una gu\u00eda para la acci\u00f3n\u201d.<\/em> En el mismo sentido, tenemos esta extraordinaria observaci\u00f3n metodol\u00f3gica de Trotsky: \u201cLa teor\u00eda no es una letra de cambio que se pueda cancelar en cualquier momento. Si ha fallado, hay que llenar sus lagunas o <em>revisarla.<\/em> Destaquemos las fuerzas sociales que han hecho nacer la contradicci\u00f3n entre la realidad sovi\u00e9tica y el <em>marxismo tradicional<\/em>. En todo caso, no se puede errar en las tinieblas <em>repitiendo las frases rituales<\/em> (&#8230;) que son una <em>afrenta a la realidad viva<\/em>\u201d. Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1990, p. 125.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>.- Hay que recordar aqu\u00ed que en la posguerra se tendi\u00f3 a caracterizar como \u201crevisionistas\u201d a las corrientes que (supuesta o realmente) cuestionaban aspectos del armaz\u00f3n te\u00f3rico-program\u00e1tico legado por Trotsky. En los dos extremos, al \u201cschachtmanismo\u201d y al \u201cpablismo\u201d \u2013que efectivamente expresaron tendencias a la capitulaci\u00f3n al imperialismo y la burocracia estalinista\u2013 les cupo este sayo. Las corrientes que se consideraron \u201cortodoxas\u201d fueron las que se negaron a seguir (desde 1953) los pasos de capitulaci\u00f3n del pablo-mandelismo. Creemos que la reacci\u00f3n de estas corrientes contra el \u201cpablismo\u201d fue muy <em>progresiva<\/em>, pero no en funci\u00f3n de alguna \u201cortodoxia\u201d o \u201crevisionismo\u201d <em>en abstracto<\/em>, sino sobre la base de consideraciones del \u201can\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u201d, esto es, de las posiciones que cada sector expresaba. Porque, sin duda, se puede capitular tanto siendo \u201crevisionista\u201d como siendo \u201cortodoxo\u201d (como efectivamente ocurri\u00f3 en uno u otro momento del proceso). Insistimos: para ambos casos hay sobrados ejemplos en la historia del movimiento socialista y revolucionario. Por razones de comodidad, llamamos al cuerpo central de las corrientes del trotskismo como <em>trotskismo \u201ctradicional\u201c<\/em>, sin desmedro de las grandes diferencias pol\u00edticas que las atravesaron.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>.- Dice Hal Draper: \u201cEl hecho sorprendente de este esbozo sobre los or\u00edgenes del movimiento est\u00e1 basado en el per\u00edodo de Marx de intensa lectura y estudio acerca de la Revoluci\u00f3n Francesa. Este deja completamente afuera todo el espectro de los jacobinos \u2013no s\u00f3lo Robespierre y Saint Just, sino tambi\u00e9n Hebert y Marat\u2013 en favor de dos tendencias poco conocidas: los social-girondinos, alrededor del \u2018C\u00edrculo Social\u2018 y Abbe Fauchet, y el ala revolucionaria de izquierda del ascenso (&#8230;) los <em>enrag\u00e9s<\/em>, que rechazaban el jacobinismo y su dictadura<em> desde la izquierda y desde el punto de vista de las clases trabajadoras<\/em> (Leclerc, Jacques Roux). Esto es especialmente interesante porque Babeuf y Bounarroti se asum\u00edan como jacobinos-robespierristas; pero en los ojos de Marx, su comunismo era una rama especial de las ideas jacobinas. Este es, en verdad, el sentido en el cual uso el t\u00e9rmino \u2018comunismo jacobino\u2018 para describir la tradici\u00f3n babuvista-blanquista (&#8230;) Este hecho ha sido pasado por alto en la literatura marxista desde que la interpretaci\u00f3n dominante ha sido fuertemente influenciada por los historiadores \u2018robespierristas\u2018 como Mathiez y fuerzas pol\u00edticas como el Partido Comunista Franc\u00e9s, incluyendo historiadores capaces como Soboul. Una situaci\u00f3n an\u00e1loga se observa respecto de la Revoluci\u00f3n Inglesa: (&#8230;) es <em>la visi\u00f3n similar de Cromwell opuesto a los \u2018niveladores<\/em>\u2018<em> (Levellers) democr\u00e1ticos, por no hablar de los Verdaderos Niveladores o de los cavadores (Diggers). <\/em>En <em>Karl Marx Theory of Revolution<\/em>, vol. III, Monthly Review Press, p. 361.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>.- Citado en Tony Cliff, <em>Trotskismo despu\u00e9s de Trotsky<\/em>, Londres, Bookmarks, 1999, p. 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>.- Es el caso de las corrientes \u201cautonomistas\u201d inspiradas en los escritos de John Holloway, que plantean que se podr\u00eda \u201ccambiar el mundo sin tomar el poder\u201d, que tampoco se referencian en la clase trabajadora. En la Argentina, esta posici\u00f3n es caracter\u00edstica de movimientos como los MTD An\u00edbal Ver\u00f3n, de Luis Zamora y de muchos participantes de las \u201casambleas populares\u201d o integrantes de la vieja vanguardia desmoralizada, a la que han derivado colectivos como la revista <em>Herramienta<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>.- Sin duda existe un sinn\u00famero de militantes y dirigentes socialistas revolucionarios de importancia, pero aqu\u00ed queremos referirnos a los que resumen de una manera m\u00e1s global esta tradici\u00f3n en tanto han sido los principales dirigentes de cada una de esas expresiones. La exclusi\u00f3n de Antonio Gramsci obedece s\u00f3lo a que a\u00fan no lo hemos estudiado lo suficiente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>.- Sin embargo, cabe decir que, a pesar de sus l\u00edmites te\u00f3ricos y program\u00e1ticos y del fracaso global del proyecto fundacional que signific\u00f3 el estallido de fines de los 80 y principios de los 90, el morenismo encarn\u00f3 en la segunda posguerra una de las pocas corrientes que logr\u00f3 mantenerse con<em> un curso en general independiente de los aparatos peque\u00f1o burgueses y contrarrevolucionarios<\/em>, lo que no es un m\u00e9rito menor, sino uno de sus<em> aportes espec\u00edficos, positivos y vigentes <\/em>a la hora del relanzamiento del marxismo revolucionario hacia una nueva s\u00edntesis.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a>.- Esto no implica, en modo alguno, alinearse con las corrientes que en las distintas batallas de la IV a partir de su fundaci\u00f3n tendieron a posiciones ultraizquierdistas, \u201cantidefensistas\u201d y\/o espontane\u00edstas y de renuncia a la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionar\u00eda. Varios de esos sectores terminaron perdiendo la br\u00fajula y dejaron de discernir la frontera entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n. Desarrollamos esto en el art\u00edculo siguiente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>.- Ver al respecto los art\u00edculos de J. Bragga y R. Ram\u00edrez en esta misma edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a>.- No podemos dejar de se\u00f1alar que compa\u00f1eros con los que desarrollamos parte de esta elaboraci\u00f3n acerca del balance de la ex URSS y de las revoluciones de posguerra terminaron en un curso pol\u00edtico liquidacionista y\/o en una variante de secta ut\u00f3pica<em>.<\/em> El primer caso es el de Andr\u00e9s Romero, que, al perder de vista la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la acci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas trabajadoras y el problema de la adquisici\u00f3n de la conciencia y la necesidad del partido, pr\u00e1cticamente <em>se ha <\/em>pasado a posiciones autonomistas <em>\u00e0 la <\/em>Holloway (\u201cCambiar el mundo sin tomar el poder\u201d) y\/o <em>antileninistas<\/em> como las de Werner Bonefeld y otros. Su pr\u00e9dica antipartidos y su falta de perspectiva de clase \u2013incluso se reemplaza a la clase por el concepto espantosamente pasivo de \u201cv\u00edctimas\u201d, proveniente de la reformista Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n\u2013 no ha dejado lugar a nada convincente<em>. <\/em>Esto se expres\u00f3 de manera palmaria en su completa p\u00e9rdida de puntos de referencia en el proceso del Argentinazo, en el que todo deb\u00eda subordinarse al proyecto electoralista de Luis Zamora. Otro sector se sum\u00f3 a la corriente internacional Utop\u00eda Socialista, hegemonizada por Socialismo Revolucionario de Italia, que ha venido teorizando una concepci\u00f3n \u201cantipol\u00edtica\u201d y de reemplazo de la centralidad de la clase trabajadora en la revoluci\u00f3n por el vago concepto de \u201csociedad civil\u201d. La p\u00e9rdida completa del punto de vista de clase de la pol\u00edtica revolucionaria los condujo a terminar apoyando movilizaciones reaccionarias de la clase media alta, como las del notorio derechista Juan Carlos Blumberg en Argentina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>.- Ver al respecto los art\u00edculos de J. Bragga y R. Ram\u00edrez en esta misma edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>.- Se\u00f1alamos someramente algunas de las caracter\u00edsticas distintivas de las revoluciones socialistas (triunfantes y derrotadas) de la primera mitad del siglo: las tres revoluciones rusas (1905; febrero y octubre de 1917), la revoluci\u00f3n alemana (1918-9 y 1923), la revoluci\u00f3n h\u00fangara (1918), el gran ascenso obrero en Italia (1918-1921), la segunda revoluci\u00f3n china (1925-7) y la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola (1931-9). Estas revoluciones configuraron una serie de experiencias con rasgos propios, marcados decisivamente por el sello que les otorg\u00f3 la clase trabajadora. En estas condiciones, todas estas revoluciones, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferencias y desarrollos desiguales, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 se caracterizaron por tener en el centro la acci\u00f3n y los m\u00e9todos de lucha del proletariado, el desarrollo fuert\u00edsimo de tendencias de democracia de los trabajadores y de lucha de tendencias pol\u00edticas, en el marco m\u00e1s general de la expansi\u00f3n, en los cincuenta a\u00f1os anteriores, de elementos de una cultura obrera y socialista ampliamente extendida.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a>.- Al respecto, dejamos anotada una observaci\u00f3n metodol\u00f3gica de Naville que nos parece completamente apropiada para la posguerra: \u201c(&#8230;) el per\u00edodo actual es poco propicio, en raz\u00f3n misma de su car\u00e1cter transitorio y de las mutaciones aceleradas, a una formalizaci\u00f3n del tipo de la que elabora Marx en 1850. Por emplear un vocabulario proveniente de los saintsimonianos, estar\u00edamos en una \u00e9poca cr\u00edtica, y no org\u00e1nica. Los per\u00edodos cr\u00edticos se ajustan menos que los otros a la elaboraci\u00f3n de un modelo global, formalizado. Hace falta que un modelo se apoye sobre una realidad org\u00e1nica y constituya un conjunto funcional bien definido e incluso estable por un largo per\u00edodo de tiempo (&#8230;) \u00bfTiene este aspecto org\u00e1nico la \u00e9poca actual? (&#8230;) Es justamente eso de lo que carece\u201d. Pierre Naville, El salario socialista, volumen 2, p. 27. Esta notable observaci\u00f3n metodol\u00f3gica nos da una pista de c\u00f3mo se deb\u00edan afrontar los fen\u00f3menos \u201ch\u00edbridos\u201d y \u201ctransitorios\u201d de la posguerra. La dial\u00e9ctica materialista de Naville echa as\u00ed por tierra el escolasticismo del modelo de una econom\u00eda que s\u00f3lo podr\u00eda ser \u201cobrera o burguesa\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, La Paz, 1989, Crux, pp. 72-73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, <em>El Programa de Transici\u00f3n<\/em>, La Paz, 1989,Crux, p. 60.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>.- Esto no implica que en la posguerra no haya habido revoluciones con caracter\u00edsticas distintas. Por el contrario, la revoluci\u00f3n boliviana de 1952 fue una de las m\u00e1s importantes y con caracter\u00edsticas \u201ccl\u00e1sicas\u201d, esto es, <em>verdaderamente obrera y socialista<\/em>. Pero termin\u00f3 en una derrota, a la que contribuy\u00f3 tambi\u00e9n la pol\u00edtica capituladora del trotskismo pablista, que apoy\u00f3 al gobierno nacionalista burgu\u00e9s del MNR. Tambi\u00e9n sigui\u00f3 patrones \u201ccl\u00e1sicos\u201d la revoluci\u00f3n portuguesa de mediados de los 70, as\u00ed como \u2013en general\u2013 el ascenso de fines de los 60 y principios de los 70 en Am\u00e9rica Latina y Europa Occidental. En todos los casos, lamentablemente, estas revoluciones o procesos revolucionarios fueron derrotados.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>.- Como dec\u00edamos hace ya varios a\u00f1os: \u201c(&#8230;) a la luz de las deformaciones del Estado sovi\u00e9tico y de su degeneraci\u00f3n total posterior, debemos reafirmar m\u00e1s que nunca el car\u00e1cter de la dictadura del proletariado, en relaci\u00f3n a las propias masas trabajadoras, como representaci\u00f3n de la m\u00e1xima democracia obrera, <em>de la \u2018clase obrera organizada como clase dominante\u2019, tendiendo a la m\u00e1xima actuaci\u00f3n de las masas (&#8230;) en la direcci\u00f3n y administraci\u00f3n de todos los asuntos del Estado proletario. <\/em>Esto se liga (&#8230;) con el car\u00e1cter de la dictadura del proletariado, que, desde el comienzo, debe ser solamente un \u2018semiestado proletario\u2018, un Estado constituido de tal forma que \u2018comience inmediatamente a desaparecer y no pueda dejar de desaparecer\u2018, tendi\u00e9ndose a la abolici\u00f3n de todo Estado, de toda instituci\u00f3n permanente por encima de los trabajadores. Esto es, tendi\u00e9ndose a la reabsorci\u00f3n de las funciones del Estado por la sociedad trabajadora, proceso que en concreto ir\u00e1 de la mano de y estar\u00e1 marcado por el ritmo de la revoluci\u00f3n internacional y de la transici\u00f3n al socialismo en el terreno econ\u00f3mico-social, <em>en una combinaci\u00f3n no lineal sino contradictoria. <\/em><\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Intr\u00ednsecamente ligado a lo anterior (&#8230;), la transici\u00f3n <em>debe tender a la liquidaci\u00f3n del trabajo asalariado.<\/em> Esta liquidaci\u00f3n del trabajo asalariado, que subsisti\u00f3 en la Rusia sovi\u00e9tica por su atraso econ\u00f3mico y la presi\u00f3n del imperialismo, pero tambi\u00e9n posteriormente por la propia degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica del Estado obrero, es una tarea gradual pero absolutamente <em>de principio<\/em>, que el estalinismo tambi\u00e9n oscureci\u00f3, justamente porque se bas\u00f3 en la lisa y llana explotaci\u00f3n del trabajo como fuente de sus privilegios. Y esta pelea por su liquidaci\u00f3n y por organizar el conjunto del trabajo sobre nuevos principios y objetivos es absolutamente de principios justamente porque debe significar la revoluci\u00f3n <em>a nivel del propio proceso concreto de producci\u00f3n inmediato. <\/em>(&#8230;) No se debe olvidar que (&#8230;) Marx y Engels identificaron como<em> la tarea espec\u00edfica m\u00e1s importante de la revoluci\u00f3n<\/em> la liquidaci\u00f3n de la base econ\u00f3mica de toda explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n del hombre por el hombre\u201d. En Roberto S\u00e1enz, \u201cProblemas del Estado sovi\u00e9tico seg\u00fan la visi\u00f3n de Lenin\u201d, <em>Cr\u00edtica marxista revolucionaria<\/em>, 1993. Como hemos dicho, son estas tendencias las que estuvieron ausentes en los estados no capitalistas de la posguerra<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a>.- Respecto del sentido y el significado de un verdadero proceso de transici\u00f3n, veamos esta aguda observaci\u00f3n: \u201cUna de las respuestas que tradicionalmente dieron Trotsky y sus seguidores a quienes criticaban la caracterizaci\u00f3n de la URSS como Estado obrero fue que a lo largo de la historia no siempre la dominaci\u00f3n de clase ha coincidido con el grupo social que ejerce el poder estatal. Para Trotsky, la dominaci\u00f3n de clase se ejerc\u00eda indirectamente a trav\u00e9s de la burocracia, excrecencia parasitaria (&#8230;) Sin embargo, como apuntamos en la critica a las posiciones de Trotsky, el argumento es <em>abstracto<\/em> si no nos cuestionamos hasta qu\u00e9 grado el ejercicio del poder por una fracci\u00f3n de clase, o por cualquier grupo social, efectivamente apunta al <em>fortalecimiento<\/em> \u2013por lo menos en un sentido hist\u00f3rico\u2013 de la clase que se supone dominante (&#8230;) cuando una clase tiene el poder, lo que se hace a trav\u00e9s del Estado incide de manera <em>positiva<\/em> sobre la reproducci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n de las cuales esa clase es portadora dominante. En cambio, cuando esa acci\u00f3n estatal va sistem\u00e1ticamente en <em>contra <\/em>del afianzamiento del poder de esa clase que se supon\u00eda dominante, se ha producido un cambio en la naturaleza de clase del Estado\u201d. Rolando Astarita, \u201cRelaciones de producci\u00f3n y Estado en la URSS\u201d, <em>Debate Marxista<\/em>, 1998.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a>.- Manuel Mart\u00ednez, \u201cCr\u00edtica de las revoluciones objetivas (apuntes)\u201d, mimeo, cap\u00edtulo V, pp. 7-14. Aunque tenemos coincidencias con este texto, tambi\u00e9n sostenemos importantes diferencias, sobre todo en lo que hace a la <em>incorrecta caracterizaci\u00f3n de las revoluciones como, en primer lugar, \u201cburocr\u00e1ticas\u201d,<\/em> lo que sugiere la equivocada idea de que no se trataba de procesos genuinos, m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites y naturaleza.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, \u201cEstado obrero, Termidor y Bonapartismo\u201d, 1\u00ba de febrero de 1935, en <em>Escritos<\/em>, tomo VI, Bogot\u00e1, Pluma, 1979.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a>.- Perry Anderson, <em>El Estado absolutista<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1985, p. 413.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>.- El propio Trotsky subraya este \u00e1ngulo muchas veces en sus escritos de fines de los 20 y principios de los 30: \u201cEn un pa\u00eds donde los medios de producci\u00f3n fundamentales son propiedad del estado, la pol\u00edtica de la conducci\u00f3n gubernamental juega en la econom\u00eda un papel directo y, en cierto periodo, decisivo. Por lo tanto, la cuesti\u00f3n se reduce a si la direcci\u00f3n es capaz de comprender la necesidad de un cambio de pol\u00edtica y si est\u00e1 en posici\u00f3n de llevar a cabo ese cambio en la pr\u00e1ctica. Volvemos as\u00ed al problema de determinar hasta qu\u00e9 punto el poder del Estado sigue en manos del proletariado y sus partidos, es decir, hasta qu\u00e9 punto el poder del Estado sigue siendo el de la Revoluci\u00f3n de octubre. No se puede responder a este interrogante <em>a priori<\/em>. La pol\u00edtica no se rige por leyes mec\u00e1nicas. La fuerza de las distintas clases y partidos se revela en la lucha. Y la lucha decisiva todav\u00eda no se ha librado\u201d. \u201cPr\u00f3logo a <em>La revoluci\u00f3n desfigurada<\/em>\u201d (1929), <em>Escritos<\/em>, tomo II.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a>.- R. Astarita, op. cit. Por otra parte, si bien Astarita hace una serie de observaciones de contenido y metodol\u00f3gicas \u00fatiles respecto de las revoluciones de posguerra y la transici\u00f3n, en donde se resiente su abordaje es cuando, apelando a un modelo de an\u00e1lisis tributario de Ernest Mandel<em>, pierde de vista el fundamento material<\/em> de la propia teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Esto es, <em>el continuado imperio de la ley del valor en las sociedades no capitalistas<\/em>, as\u00ed como la subsistencia del trabajo asalariado y la producci\u00f3n de una plusval\u00eda estatizada mediante formas emparentadas (aunque no iguales) a las del capitalismo<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a>.- Este viraje se concreta en el ya citado art\u00edculo \u201cEstado obrero, Termidor y bonapartismo\u201d, donde Trotsky anuncia la consumaci\u00f3n del Termidor (t\u00e9rmino tomado de la revoluci\u00f3n francesa, en el sentido de restauraci\u00f3n reaccionaria) en la URSS, pero s\u00f3lo en el terreno <em>pol\u00edtico, no social<\/em>, por lo que la URSS manten\u00eda su car\u00e1cter de Estado obrero.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>.- Ese cuidado metodol\u00f3gico se reitera una y otro vez a lo largo de las d\u00e9cadas del 20 y el 30, y creemos que era correcto, porque una evaluaci\u00f3n m\u00e1s de conjunto s\u00f3lo pod\u00eda hacerse <em>a posteriori<\/em> de acontecimientos decisivos de la lucha de clases, que para Trotsky no ser\u00edan otros que los de la Segunda Guerra Mundial en ciernes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a>.- Michel Pablo, Gerry Healy, Pierre Lambert, Ernest Mandel y Nahuel Moreno, es decir, los principales dirigentes del movimiento trotskista en la posguerra, estuvieron atravesados por este objetivismo, de una magnitud sin precedentes en la tradici\u00f3n anterior.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a>.- Una mirada similar de la g\u00e9nesis del objetivismo es la de M. Mart\u00ednez (op. cit.): \u201c(&#8230;) puede decirse que el problema parte de una interpretaci\u00f3n cerrada y absoluta de la categor\u00eda del propio Trotsky, que defini\u00f3 firmemente el car\u00e1cter obrero del Estado sovi\u00e9tico (&#8230;) s\u00f3lo por la permanencia de la propiedad estatal de los medios de producci\u00f3n. A partir de esta definici\u00f3n, tomada como gen\u00e9rica, la mayor\u00eda del movimiento trotskista <em>relativiz\u00f3 casi absolutamente los factores subjetivos<\/em>. La aplicaci\u00f3n cerrada y gen\u00e9rica de la categor\u00eda de Trotsky, en efecto, s\u00f3lo se basaba en un hecho objetivo: la propiedad estatal de los medios de producci\u00f3n, tom\u00e1ndola como propiedad estatal en s\u00ed supuestamente progresiva\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a>.- H. Camarero, J. Dutra, A. M\u00e9ndez y A. Romero, \u201cProblemas de la revoluci\u00f3n y el socialismo\u201c, en <em>Construir otro futuro<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2000, pp. 87-88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a>.- C. Rakovsky, <em>Los peligros profesionales del poder<\/em>, en www.mas.org.ar.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a>.- En las condiciones de comienzos del siglo XXI, de mundializaci\u00f3n del capital y derrumbe del aparato estalinista, no hay ninguna posibilidad que la tarea de la expropiaci\u00f3n sea llevada a cabo por otra revoluci\u00f3n que no sea la encarnada por la clase trabajadora, sus organismos y partidos, la revoluci\u00f3n genuinamente obrera y socialista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a>.- En Yugoslavia, el sujeto pol\u00edtico de la revoluci\u00f3n fue un partido-ej\u00e9rcito de tipo estalinista, y su sujeto social, las masas explotadas rurales y urbanas. En China (como luego en Vietnam y Corea del Norte), el proceso fue igualmente dirigido por un partido-ej\u00e9rcito estalinista al frente de una revoluci\u00f3n campesina. En el caso de Cuba, la revoluci\u00f3n fue hecha por un movimiento armado peque\u00f1o burgu\u00e9s \u2013que s\u00f3lo posteriormente se integr\u00f3 al aparato estalinista internacional\u2013 conduciendo una revuelta popular policlasista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a>.- Virginia Marconi, <em>China, la larga marcha<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1999, pp. 87-88. Tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que el partido- ej\u00e9rcito ten\u00eda la forma de \u201cpartido-movimiento\u201d, en el sentido de que al administrar porciones de territorio y peque\u00f1as urbes, incluyendo la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, adquir\u00eda (aunque a escala mucho mayor) formas an\u00e1logas a las de los movimientos sin tierra y de desocupados de hoy.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, <em>Peasant War in China and the Proletariat<\/em>, 1932. Tomado del Leon Trotsky Internet Archive (<em>www.marxist.org<\/em>), 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a>.- El criterio metodol\u00f3gico de Trotsky deber\u00eda servir de <em>alerta<\/em> a tantos te\u00f3ricos del \u201cpiqueterismo\u201d en el Argentinazo, as\u00ed como de explicaci\u00f3n del surgimiento de caudillos al frente de estos movimientos al estilo de Ra\u00fal Castells, que no casualmente se identifica con el pensamiento de Mao Tse Tung.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a>.- Citado en V. Marconi, op. cit., p. 71<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a>.- L. Trotsky, <em>Peasant War<\/em>&#8230;, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a>.- Sin embargo, consid\u00e9rese esta observaci\u00f3n de Trotsky: \u201cEl centrismo burocr\u00e1tico, como centrismo, no puede tener un punto de apoyo de clase independiente. Pero en su lucha contra los bolcheviques-leninistas est\u00e1 obligado a buscar apoyo de la derecha, i.e<em>., de los campesinos y la peque\u00f1o burgues\u00eda, contraponi\u00e9ndolos al proletariado<\/em>\u201d, <em>Peasant War<\/em>&#8230;, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a>.- V. Marconi, op. cit., pp. 77-8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a>.- <em>Le Monde diplomatique<\/em>, versi\u00f3n en castellano, N\u00ba 64, octubre 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a>.- <em>Peasant War..<\/em>., cit. No casualmente, Peng Shuzhi (fundador del PC Chino y de la Oposici\u00f3n de Izquierda junto con Chen Tu Siu) enfrent\u00f3 la capitulaci\u00f3n al estalinismo de Michel Pablo en el III Congreso de la IV Internacional (1951): \u201cEl Congreso no vot\u00f3 un texto sobre la revoluci\u00f3n china, y se limit\u00f3 a escuchar el informe de la comisi\u00f3n presentado por el camarada Peng Shuzhi (&#8230;) All\u00ed estuvo, sin ninguna duda, la mayor laguna del Congreso (&#8230;) El largo informe de Peng (&#8230;) evaluaba que China segu\u00eda siendo un Estado burgu\u00e9s incluso luego de la victoria revolucionaria de octubre de 1949; y que exist\u00eda en China <em>una dictadura jacobina peque\u00f1o-burguesa<\/em> (&#8230;) A sus ojos, tres perspectivas eran posibles: 1) retorno a una dictadura burguesa; 2) posibilidad de un desarrollo hacia la dictadura del proletariado bajo ciertas condiciones especiales; 3) posibilidad de una situaci\u00f3n semejante a la del \u2018Glacis\u2019 (excepto el ejemplo de Yugoslavia), esto as\u00ed, de asimilaci\u00f3n a la URSS; y esta tercera perspectiva es la m\u00e1s probable\u201d. En <em>Los Congresos de la IV Internacional<\/em>, Par\u00eds, La Breche-PEC, 1989, p. 112. Ubicaci\u00f3n m\u00e1s meritoria a\u00fan por venir de uno de los principales dirigentes de la oposici\u00f3n de izquierda en China y que sosten\u00eda la posici\u00f3n \u201coficial\u201d de la URSS como Estado obrero.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a>.- Es el caso, especialmente, del PO de Argentina, que considera al movimiento piquetero, en tanto dirigido en algunas de sus expresiones por corrientes socialistas, como constituyendo<em> por s\u00ed mismo <\/em>un movimiento<em> socialista<\/em>, lo que es a todas luces un desprop\u00f3sito.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a>.- Nahuel Moreno diferenciaba entre revoluciones socialistas \u201cinconscientes\u201d y \u201cconscientes\u201d para diferenciar las revoluciones de la posguerra respecto de la de octubre de 1917. En el texto que sigue criticamos esta concepci\u00f3n, que constituye por otra parte una matriz com\u00fan de corrientes como el PSTU de Brasil y el MST argentino, basada (aunque, justo es decirlo, vulgariz\u00e1ndola al extremo) en esa reelaboraci\u00f3n equivocada de Moreno de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Por ejemplo, el MST vio en el Argentinazo lisa y llanamente una \u201crevoluci\u00f3n obrera y socialista\u201d, y la misma evaluaci\u00f3n hizo el PSTU del Octubre boliviano en 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a>.- Moreno resum\u00eda esto, seg\u00fan una c\u00e9lebre expresi\u00f3n, diciendo que \u201cla realidad hab\u00eda sido m\u00e1s trotskista\u201d que las propias previsiones de Trotsky.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a>.- Es all\u00ed donde se hace notar la presencia de la clase trabajadora, con sus h\u00e1bitos, m\u00e9todos y tradiciones de lucha colectiva que vienen de la base material, esto es, determinados por las condiciones en que trabajan y forman su car\u00e1cter ciertos elementos distintivos de la clase que, en ausencia de \u00e9sta, l\u00f3gicamente, no entran en la escena hist\u00f3rica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a>.- Osvaldo Garmendia, <em>Cr\u00edtica a Nahuel Moreno desde el trotskismo<\/em>, 1991, mimeo, versi\u00f3n corregida en 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a>.- Suele olvidarse que la visi\u00f3n de Preobrajensky ten\u00eda fuertes elementos objetivistas y economicistas. Cuando en su por otra parte valioso trabajo <em>La nueva econom\u00eda<\/em> (1926) teoriza sobre una competencia casi objetiva entre la \u201cley del plan\u201d y la ley del valor en la econom\u00eda sovi\u00e9tica, abre la puerta a que la burocracia aparezca como \u201cagente objetivo\u201d de las necesidades del Estado obrero. Esto se ha demostrado completamente equivocado: no hay \u201cley del plan\u201d que<em> por s\u00ed misma<\/em> pueda expresar los intereses de la clase obrera en el seno de la econom\u00eda de transici\u00f3n. Para que la planificaci\u00f3n flexible est\u00e9 realmente al servicio de la clase trabajadora, \u00e9sta debe tomarla en sus manos de manera<em> efectiva y consciente<\/em>.<\/p>\n<p>Consideremos, en contraste, el punto de vista de Trotsky al respecto: \u201cEl an\u00e1lisis de nuestra econom\u00eda desde el punto de vista de la interacci\u00f3n (tanto en sus conflictos como en sus armon\u00edas) entre la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n socialista es en principio un enfoque extremadamente provechoso; m\u00e1s precisamente, el \u00fanico correcto (&#8230;) Pero ahora hay un<em> peligro<\/em> <em>creciente<\/em> de que este enfoque metodol\u00f3gico sea convertido en una perspectiva econ\u00f3mica acabada que prevea el \u2018desarrollo del socialismo en un solo pa\u00eds\u2018. Hay motivos para esperar, y temer, que los seguidores de esta filosof\u00eda, que se han basado hasta ahora en una cita mal entendida de Lenin, van a tratar de adaptar el an\u00e1lisis de Preobrajensky convirtiendo un enfoque metodol\u00f3gico en una <em>generalizaci\u00f3n <\/em>para un proceso<em> casi aut\u00f3nomo<\/em> (&#8230;) La interacci\u00f3n entre la ley del valor y la ley de la acumulaci\u00f3n socialista <em>debe ser puesta en el contexto de la econom\u00eda mundial<\/em>. Entonces, quedar\u00e1 claro que la ley del valor que opera dentro del marco limitado de la NEP est\u00e1 complementada por la creciente presi\u00f3n externa de la ley del valor que domina el marcado mundial y <em>que se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s fuerte<\/em>\u201d. Le\u00f3n Trotsky: \u201cNotas sobre cuestiones econ\u00f3micas\u201d (1926), en <em>Naturaleza y din\u00e1mica del capitalismo y la econom\u00eda de transici\u00f3n<\/em>. Compilaci\u00f3n de escritos de Le\u00f3n Trotsky, Buenos Aires, CEIP, 1999, p. 365. Evidentemente, fue el propio Preobrajensky quien se desbarranc\u00f3 por la pendiente de esta \u201cfilosof\u00eda objetivista\u201d que apuntara Trotsky.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a>.- Consideramos que esta <em>especificidad <\/em>de la segunda posguerra <em>dif\u00edcilmente se repita<\/em>. La ubicaci\u00f3n mundial de la burocracia en ese momento hist\u00f3rico era realmente <em>excepcional<\/em> en virtud del grado de independencia de que gozaba, al estar al frente de inmensos Estados sin tener a su lado una clase realmente propietaria. En el momento <em>presente<\/em>, en caso de reiniciarse una din\u00e1mica de revoluci\u00f3n que apunte a la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda, <em>s\u00f3lo vemos posible esta tarea encarada por la clase obrera<\/em>. No hay otro sector social que puede llevarla adelante, y menos a\u00fan en las condiciones del imperialismo en su fase de mundializaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a>.- La realizaci\u00f3n distorsionada de estas tareas en manos de la burocracia replante\u00f3 a la postre, en otras condiciones, <em>nuevas relaciones de opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n<\/em>. Insistimos que este es el caso \u2013por ejemplo\u2013 de la cuesti\u00f3n nacional en los pa\u00edses del Este europeo, pero tambi\u00e9n de los desastres provocados en el campo por la colectivizaci\u00f3n forzosa en Rusia o el \u201cgran salto adelante\u201d a fines de los 50 en China. De todos modos, el registro hist\u00f3rico-concreto de estas experiencias requerir\u00eda de otro tipo de abordaje que no estamos en condiciones de desarrollar aqu\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a>.- <em>Le Monde diplomatique<\/em>, ed. en castellano, N\u00ba 64, octubre 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a>.- \u201c\u00bfQu\u00e9 modificar y qu\u00e9 mantener en las tesis del II Congreso Mundial sobre la cuesti\u00f3n del estalinismo?\u201d. En <em>Los Congresos de la IV Internacional<\/em>, cit., p. 58.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a>.- Idem, p. 55. Queda claro que en Europa del Este (sin ning\u00fan tipo de revoluci\u00f3n), as\u00ed como en China, Yugoslavia, Vietnam y Cuba, donde las acciones de masas tomaron la forma de movimiento revolucionario, <em>la revoluci\u00f3n se hizo desde afuera y sin participaci\u00f3n alguna de la clase trabajadora. El \u201ccriterio principal\u201d <\/em>que estamos se\u00f1alando<em>, el progreso en la organizaci\u00f3n y conciencia de la clase obrera, no se verific\u00f3 en absoluto.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a>.- Rosa Luxemburgo, \u201c\u00bfDesgaste o lucha?\u201d. En Debate <em>sobre la huelga de masas<\/em>, M\u00e9xico, Pasado y Presente, 1975, p. 164.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a>.- Rosa Luxemburgo, \u201cLa teor\u00eda y la praxis\u201d, idem, p. 244.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a>.- Ahora mismo tenemos el ejemplo de muchas f\u00e1bricas cooperativizadas en Argentina, que aun de manera distorsionada son una inmensa conquista frente a la cat\u00e1strofe econ\u00f3mica en la que estuvo sumido el pa\u00eds, pero que van siendo reabsorbidas bajo una orientaci\u00f3n absolutamente economicista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a>.- \u201cA un siglo del <em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em> de Lenin\u201d. Roberto S\u00e1enz, <em>SoB<\/em> 15. En un sentido similar dice Jorge Sanmartino: \u201cPorque aunque la clase trabajadora sea capaz de elevarse muy por encima del sindicalismo, y lo demostr\u00f3 a lo largo de todo el siglo XX, no s\u00f3lo en la experiencia del soviet de 1905 o 1917, sino en la experiencia de los consejos de Tur\u00edn (&#8230;), el consejismo alem\u00e1n, (&#8230;) o las experiencias de los a\u00f1os \u201870 (&#8230;), ninguna de estas experiencias de autoorganizaci\u00f3n puede reemplazar el papel centralizador de la experiencia hist\u00f3rica, el programa y la teor\u00eda marxista, de la que s\u00f3lo pueden ser portadores los partidos revolucionarios. En \u00faltima instancia, si algo caracteriz\u00f3 al pensamiento de Lenin y conserva hoy toda su vigencia es <em>la distinci\u00f3n entre la clase trabajadora (&#8230;) y el partido revolucionario.<\/em> Una distinci\u00f3n que implica tambi\u00e9n una separaci\u00f3n \u2013siempre relativa\u2013 entre el campo espec\u00edficamente pol\u00edtico y el campo social, incluida la lucha de clases que surge a consecuencia de la disputa espont\u00e1nea por el reparto de la plusval\u00eda (&#8230;) con todas las criticas que podamos hacerle, D. Bensa\u00efd tiene raz\u00f3n cuando sostiene que las relaciones sociales de fuerza no tienen un traducci\u00f3n autom\u00e1tica en el terreno pol\u00edtico. De hecho, este terreno tiene su independencia relativa y es un campo espec\u00edfico\u201d. En \u201cContribuci\u00f3n al rearme te\u00f3rico y pol\u00edtico del PTS\u201d, en el folleto \u201cDebate al interior del PTS. Fundaci\u00f3n de Socialismo Revolucionario\u201d, Buenos Aires, 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a>.- Por poner un ejemplo, ah\u00ed esta el desastre de la cuesti\u00f3n democr\u00e1tico-nacional en todo el Este de Europa, llevada hoy al paroxismo por la restauraci\u00f3n lisa y llana del capitalismo, pero tambi\u00e9n por la desastrosa herencia estalinista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a>.- Moreno defini\u00f3 equivocadamente y de manera reduccionista, durante los 80, que lo que caracterizar\u00eda al trostkismo ser\u00eda la \u201cdemocracia obrera\u201d, la \u201crevoluci\u00f3n internacional\u201d o la \u201ccentralidad de la clase obrera\u201d. Entre otros, O. Garmendia critic\u00f3 correctamente esta concepci\u00f3n, en la medida en que, tomados de manera aislada, estos elementos no hacen a una teor\u00eda espec\u00edfica de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a>.- Expresi\u00f3n, que sepamos, acu\u00f1ada por los compa\u00f1eros de Socialismo Revolucionario de Italia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a>.- En este sentido, tomamos la cr\u00edtica de Pierre Naville a Bruno Rizzi, pol\u00e9mica desarrollada hacia fines de los 50 y principios de los 60: \u201cRizzi fue el primero en haber presentado una concepci\u00f3n sistem\u00e1tica de la \u2018burocratizaci\u00f3n\u2018 de la econom\u00eda, y en consecuencia de la apropiaci\u00f3n org\u00e1nica del sobreproducto social por una clase de bur\u00f3cratas (&#8230;) la burocracia de Estado es una clase explotadora <em>sui generis<\/em> (&#8230;). mi objeci\u00f3n es que este an\u00e1lisis superficial deja sin explicaci\u00f3n el mecanismo de la producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda, e incluso el de la repartici\u00f3n de la ganancia (&#8230;). A pesar de los cambios en sus sucesivas exposiciones, Rizzi no ha explicado nunca en qu\u00e9 consiste la \u2018explotaci\u00f3n burocr\u00e1tica\u2019 salvo por referencias hist\u00f3ricas (analog\u00eda con la servidumbre feudal), o descripciones externas\u201d. Naville, cit., volumen 3, pp. 263-4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a>.- <em>Construir otro futuro<\/em>, p. 112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a>.- C. Rakovsky, cit..<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a>.- C. Rakovsky, \u201cDeclaraci\u00f3n en vista al XVI Congreso del PCUS\u201d (12-4-1930). En A. Romero, <em>Despu\u00e9s del estalinismo<\/em>, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, pp. 233-4. Resulta palmario que fue exactamente \u00e9ste el rumbo de los acontecimientos hist\u00f3ricos a lo largo de d\u00e9cadas de dominio de la burocracia sobre estos estados hasta la ca\u00edda del Muro.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a>.- Andr\u00e9s Romero, <em>Despu\u00e9s del estalinismo<\/em>, p. 121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a>.- Idem. Agrega Romero, citando a Henri Lefebvre: \u201cLa burocracia \u00bfes o no una clase? Falso problema. No existen \u2018clases \u2018 definidas est\u00e1ticamente (&#8230;) Considerada din\u00e1micamente, la burocracia: a) se refuerza con el Estado, a costa de otros estratos y clases, incluida la clase obrera (&#8230;); b) deviene, como Hegel lo previera, no un simple \u2018estrato \u2018 en el edificio social y pol\u00edtico, sino el soporte-producto del Estado moderno (&#8230;); c) se identifica con el n\u00facleo central de la clase media, a la que fortalece y refuerza rode\u00e1ndola con un denso tejido social; d) se diferencia en estratos y sedimentos, sin perder por ello su funci\u00f3n global: soporte e instrumento, productos en cuanto tales, del Estado\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cPuede afirmarse que la burocracia tiende a constituir una realidad socio-pol\u00edtica propia, a autonomizarse respecto al conjunto de la sociedad. Pero no alcanza a constituirse en clase\u201d. Cit., p. 122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a>.- Parad\u00f3jicamente, casi toda la \u201cortodoxia\u201d pas\u00f3 por alto la advertencia de Trotsky de que \u201c(&#8230;) las relaciones de propiedad establecidas por la revoluci\u00f3n socialista <em>est\u00e1n ligadas indisolublemente al nuevo Estado, que es su portador<\/em>. El predominio de las tendencias socialistas sobre las tendencias peque\u00f1o-burguesas est\u00e1 asegurado <em>no por el automatismo econ\u00f3mico<\/em>, del cual estamos todav\u00eda lejos, sino por <em>la potencia pol\u00edtica de la dictadura<\/em>. El car\u00e1cter de la econom\u00eda depende, pues, enteramente <em>del car\u00e1cter del poder<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a>.- L. Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, pp. 7 y 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a>.- Cabe subrayar que Nahuel Moreno ten\u00eda en alta estima el trabajo de Naville, m\u00e1s all\u00e1 de que, hasta el final de su vida, permaneci\u00f3 fiel a la definici\u00f3n de la URSS y los pa\u00edses del Este como Estados obreros.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a>.- Trotsky, hasta su muerte, se neg\u00f3 a aceptar que en la URSS se estaban comenzando a desarrollar relaciones de explotaci\u00f3n (por eso habla de \u201cexpoliaci\u00f3n\u201d), que fue a nuestro entender lo que finalmente ocurri\u00f3, por m\u00e1s que estas relaciones de explotaci\u00f3n <em>no fueron org\u00e1nicas y no dieron lugar a una nueva clase explotadora<\/em>, como sosten\u00edan los defensores de las teor\u00edas del colectivismo burocr\u00e1tico y del capitalismo de Estado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a>.- En la d\u00e9cada del 20 se desarroll\u00f3 una riqu\u00edsima y muy educativa discusi\u00f3n acerca de este problema; para una profundizaci\u00f3n al respecto, remitimos a Naville, <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em>, vol. 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a>.- <em>Construir otro futuro<\/em>, p. 111.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a>.- P. Naville, <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em>, tomo 2, cap\u00edtulo 5, pp. 7-8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a>.- S\u00f3lo esta planificaci\u00f3n flexible <em>basada en la m\u00e1s amplia democracia de los trabajadores<\/em> es la <em>verdadera introducci\u00f3n del principio de \u201cracionalidad\u201d en la producci\u00f3n <\/em>al que se refieren, por ejemplo, los compa\u00f1eros del PTS. Sobran ejemplos ilustrativos de que en la URSS, ante la total ausencia de esta democracia de los trabajadores, la planificaci\u00f3n, m\u00e1s que introducir elementos de racionalidad, generaba mecanismos absurdos e irracionales de gesti\u00f3n s\u00f3lo para alcanzar formalmente las metas del plan burocr\u00e1tico<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a>.- P. Naville, cit., tomo 2, cap\u00edtulo 3, pp. 150-152.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a>.- Trotsky, en su cr\u00edtica al primer plan quinquenal, distingu\u00eda en las relaciones de producci\u00f3n de la sociedad transicional \u2013aunque nunca desarroll\u00f3 hasta el final este \u00e1ngulo desde el punto de vista te\u00f3rico\u2013 <em>tres <\/em>elementos: <em>el dinero, la planificaci\u00f3n estatal y la democracia de los trabajadores<\/em>. Por supuesto, esto implica partir de reconocer el imperio de la ley del valor, que para Trotsky, en oposici\u00f3n al voluntarismo estalinista de los 30, operaba \u201cno menos, sino m\u00e1s\u201d que antes de la revoluci\u00f3n. Y aunque su formulaci\u00f3n no fuera tan sistematizada o taxativa, es indudable que para Trotsky la planificaci\u00f3n consciente y la democracia de los trabajadores eran <em>parte esencial de las relaciones sociales de producci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a>.- <em>El capital<\/em>, tomo III, en <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em>, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a>.- P. Naville, idem, p. 152.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a>.- L. Trotsky, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, p. 104.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a>.- P. Naville, cit., p. 156.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a>.- Idem, p. 159.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a>.- Aunque de manera descriptiva, en <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em> (cap\u00edtulo IX) Trotsky mostraba las diferencias materiales y de hecho que subsisten entre el dignatario (para el que la propiedad jur\u00eddica es <em>todo<\/em>) y la criada, para la que, en el l\u00edmite, no era <em>nada<\/em>. Porque la estatizaci\u00f3n s\u00f3lo hab\u00eda cambiado su situaci\u00f3n <em>jur\u00eddicamente<\/em> pero no <em>realmente.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a>.- En el universo categorial de Trotsky para el an\u00e1lisis del estado sovi\u00e9tico se habla constantemente de las relaciones del reparto y de las fuerzas productivas. Pero queda <em>ausente<\/em> en lo conceptual, si bien no en la descripci\u00f3n, el an\u00e1lisis de las <em>relaciones de producci\u00f3n<\/em>, que son las que necesariamente estructuran en toda sociedad la relaci\u00f3n metab\u00f3lica de producci\u00f3n material del hombre con la naturaleza. La combinaci\u00f3n de fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n constituye el n\u00facleo del <em>modo de producci\u00f3n<\/em>, en tanto base material de la sociedad, si bien, en el sentido hist\u00f3rico del t\u00e9rmino, los pa\u00edses del Este no conformaron un tipo ideal de modo de producci\u00f3n, sino que constituyeron <em>formaciones sociales no capitalistas h\u00edbridas y desigualmente desarrolladas.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a>.- Karl Marx, <em>Introducci\u00f3n general a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1857), pp. 45-50. M\u00e9xico, Pasado y Presente, 1984.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a>.- <em>Construir otro futuro<\/em>, p. 115.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a>.- R. Astarita, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a>.- Le\u00f3n Trotsky, \u201cCuestiones del trabajo ruso\u201d, 17-2-39. <em>Oeuvres<\/em>, Tomo XX, Par\u00eds, ILT, 1980, p. 135.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI &#8211; I Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d [1] \u201cLas revoluciones burguesas como la del siglo XVIII avanzan arrolladoramente de \u00e9xito en \u00e9xito, sus efectos dram\u00e1ticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1387,1368,1643],"tags":[1371,1654,1372,35,151],"class_list":{"0":"post-6388","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-destacado","8":"category-historia-y-teoria","9":"category-revista-socialismo-o-barbarie","10":"tag-notas-sobre-la-teoria-de-la-revolucion-permanente-a-comienzos-del-siglo-xxi","11":"tag-revista-sob-17-18","12":"tag-revolucion-y-socialismo-en-el-siglo-xxi","13":"tag-roberto-saenz","14":"tag-teoria"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI &#8211; I Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d [1] \u201cLas revoluciones burguesas como la del siglo XVIII avanzan arrolladoramente de \u00e9xito en \u00e9xito, sus efectos dram\u00e1ticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-11-01T07:45:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-11-20T02:09:15+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"180\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"254\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"SOB\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"SOB\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"124 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388\"},\"author\":{\"name\":\"SOB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\"},\"headline\":\"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d\",\"datePublished\":\"2004-11-01T07:45:57+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T02:09:15+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388\"},\"wordCount\":24770,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"keywords\":[\"Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI\",\"Revista SoB 17-18\",\"Revoluci\u00f3n y socialismo en el siglo XXI\",\"Roberto S\u00e1enz\",\"Teor\u00eda\"],\"articleSection\":[\"Destacado\",\"Historia y Teor\u00eda\",\"Revista Socialismo o Barbarie\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388\",\"name\":\"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"datePublished\":\"2004-11-01T07:45:57+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T02:09:15+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"width\":180,\"height\":254},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6388#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"description\":\"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"width\":450,\"height\":161,\"caption\":\"Socialismo o Barbarie\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\",\"name\":\"SOB\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?author=8\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie","og_description":"Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI &#8211; I Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d [1] \u201cLas revoluciones burguesas como la del siglo XVIII avanzan arrolladoramente de \u00e9xito en \u00e9xito, sus efectos dram\u00e1ticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388","og_site_name":"Socialismo o Barbarie","article_published_time":"2004-11-01T07:45:57+00:00","article_modified_time":"2019-11-20T02:09:15+00:00","og_image":[{"width":180,"height":254,"url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"SOB","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"SOB","Tiempo de lectura":"124 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388"},"author":{"name":"SOB","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e"},"headline":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d","datePublished":"2004-11-01T07:45:57+00:00","dateModified":"2019-11-20T02:09:15+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388"},"wordCount":24770,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","keywords":["Notas sobre la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente a comienzos del siglo XXI","Revista SoB 17-18","Revoluci\u00f3n y socialismo en el siglo XXI","Roberto S\u00e1enz","Teor\u00eda"],"articleSection":["Destacado","Historia y Teor\u00eda","Revista Socialismo o Barbarie"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388","name":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d - Socialismo o Barbarie","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","datePublished":"2004-11-01T07:45:57+00:00","dateModified":"2019-11-20T02:09:15+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#primaryimage","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","width":180,"height":254},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6388#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cr\u00edtica a la concepci\u00f3n de las revoluciones \u201csocialistas objetivas\u201d"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","name":"Socialismo o Barbarie","description":"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie","publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization","name":"Socialismo o Barbarie","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","width":450,"height":161,"caption":"Socialismo o Barbarie"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e","name":"SOB","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?author=8"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6388"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6411,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6388\/revisions\/6411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}