{"id":6395,"date":"2004-11-01T04:20:24","date_gmt":"2004-11-01T07:20:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395"},"modified":"2019-11-20T10:30:56","modified_gmt":"2019-11-20T13:30:56","slug":"tareas-programa-y-estrategia-para-el-actual-momento-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395","title":{"rendered":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<h2>Una pol\u00e9mica con el Secretariado Unificado (IV Internacional)<\/h2>\n<h1>Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico<\/h1>\n<p>Parte esencial de la elaboraci\u00f3n de cualquier organizaci\u00f3n pol\u00edtica marxista revolucionaria seria es intentar formular una periodizaci\u00f3n que ubique la coyuntura particular que se vive en una perspectiva hist\u00f3rica m\u00e1s amplia, a fin de definir las coordenadas b\u00e1sicas que enmarcan la vida pol\u00edtica del momento en cuesti\u00f3n. Este desaf\u00edo, aunque requiere de un estudio concienzudo de las tendencias operantes en la lucha de clases a diversos niveles \u2013econ\u00f3mico, pol\u00edtico, social, ideol\u00f3gico, etc.\u2013 no es ni exclusiva ni fundamentalmente una tarea s\u00f3lo intelectual o descriptiva, sino que es impensable sin un marco de referencia te\u00f3rico-pol\u00edtico, sin una matriz desde la cual comprender y concebir la realidad. Dial\u00e9cticamente, ese marco, que aporta el \u00e1ngulo de enfoque del an\u00e1lisis, se ve a su vez puesto a prueba a cada momento; exige reajustes y correcciones, es al mismo tiempo un punto de partida y un resultado.<\/p>\n<p>Algunos de los mayores cimbronazos en la historia pol\u00edtica del marxismo fueron y son, justamente, expresi\u00f3n del estallido de una \u00f3ptica que encuadra de manera equivocada el panorama de la lucha de clases en su conjunto, su horizonte y las tareas que plantea. Este error de perspectiva puede deberse bien a vicios de origen, bien a un desacomodamiento del encuadre como resultado de acontecimientos hist\u00f3ricos que lo superan, bien a ambos factores.<\/p>\n<p>En esta misma edici\u00f3n se pasa revista a algunos de los problemas y l\u00edmites fundamentales en las matrices te\u00f3ricas del movimiento marxista revolucionario y trotskista desde la posguerra. Lo que aqu\u00ed intentaremos es abordar un aspecto m\u00e1s acotado en el tiempo pero decisivo a la hora de identificar nuestra ubicaci\u00f3n como corriente marxista internacionalista: una sucinta aproximaci\u00f3n a la caracterizaci\u00f3n m\u00e1s general del per\u00edodo hist\u00f3rico actual, sus rasgos distintivos y los desaf\u00edos que propone a los marxistas. Por supuesto, los problemas y tareas del per\u00edodo hist\u00f3rico tienen una traducci\u00f3n pol\u00edtica y program\u00e1tica, que a su vez se expresar\u00e1, en el caso de los partidos que act\u00faan en la arena de la lucha de clases nacional y regional, en una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que debe ser concordante con la visi\u00f3n m\u00e1s global.<\/p>\n<p>En ese sentido, uno de los objetivos de este texto es no s\u00f3lo aportar nuestra comprensi\u00f3n \u2013sin duda aproximativa y provisoria, pero con un signo claramente definido\u2013 sino introducir una pol\u00e9mica sobre este tema con una de las corrientes m\u00e1s importantes del marxismo revolucionario de hoy, el Secretariado Unificado (SU) de la IV Internacional.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a> Para ello, nos basaremos en sus elaboraciones pol\u00edticas m\u00e1s recientes y tambi\u00e9n, en la medida en que esa conceptualizaci\u00f3n asume consecuencias te\u00f3ricas y estrat\u00e9gicas, en algunos de los pasos pol\u00edticos que han dado algunas de las organizaciones pertenecientes a esa corriente, en particular de dos de las m\u00e1s fuertes: la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) de Francia y Democracia Socialista (DS) de Brasil.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Los antecedentes hist\u00f3ricos de la actual periodizaci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Cabe en primer lugar aclarar lo que <em>no <\/em>vamos a hacer: un an\u00e1lisis (ni siquiera esquem\u00e1tico) de los procesos revolucionarios del siglo XX y sus consecuencias. En lo que respecta a la segunda posguerra, los problemas te\u00f3ricos m\u00e1s gruesos est\u00e1n se\u00f1alados en el texto de R. S\u00e1enz en esta misma edici\u00f3n. Nos limitaremos aqu\u00ed a dar un contexto extremadamente resumido y basado en algunas definiciones conceptuales generales antes de pasar, ya en un nivel mayor de detalle, al per\u00edodo hist\u00f3rico abierto en 1989. La utilidad de este repaso \u2013que har\u00e1 hincapi\u00e9 s\u00f3lo en algunos elementos, los que hacen al replanteo de problemas estrat\u00e9gicos y a la formulaci\u00f3n de nuevas tareas\u2013 se har\u00e1 evidente m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Consideramos que es posible efectuar un intento de periodizaci\u00f3n de la historia pol\u00edtica desde la \u00e9poca de la lucha de clases abierta, seg\u00fan Lenin, con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 (la \u201c\u00e9poca de guerras y revoluciones\u201d) considerando tres grandes ciclos. Como hemos dicho, del tercero (1989 en adelante) nos ocuparemos luego.<\/p>\n<p><strong>De la revoluci\u00f3n rusa a la Segunda Guerra<\/strong><\/p>\n<p>El <em>primer ciclo<\/em> de la lucha de clases de lo que varios historiadores llamaron \u201cel corto siglo XX\u201d (1914-1989, por oposici\u00f3n al \u201clargo siglo XIX\u201d, que abarca el per\u00edodo entre 1789 y 1914) sienta sus bases generales con el inicio de la Primera Guerra Mundial, pero su \u201ccomienzo pol\u00edtico\u201d no es otro que la <em>revoluci\u00f3n rusa de 1917<\/em>, y se extiende (con diversos momentos en su seno) <em>hasta la Segunda Guerra Mundial<\/em>.<\/p>\n<p>Lo que nos interesa aqu\u00ed no es, claro est\u00e1, ofrecer un panorama del per\u00edodo, sino se\u00f1alar algunas de las coordenadas pol\u00edticas y estrat\u00e9gicas que dieron contexto a la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica del marxismo revolucionario. En primer lugar, <em>se trata del per\u00edodo m\u00e1s \u201ccl\u00e1sico\u201d<\/em>, en el sentido del desencadenamiento de procesos revolucionarios que se encuadraban dentro de los patrones te\u00f3rico-pol\u00edticos que los fundadores del marxismo revolucionario del siglo XX \u2013Lenin, Trotsky, Luxemburgo\u2013 hab\u00edan desarrollado a partir de la actualizaci\u00f3n de la genuina tradici\u00f3n marxista del siglo XIX.<\/p>\n<p>En un planeta (y en particular una Europa) en plena convulsi\u00f3n e inestabilidad social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica, la t\u00f3nica de las revoluciones del per\u00edodo fue su <em>profundo contenido socialista, de autoorganizaci\u00f3n y autodeterminaci\u00f3n de la clase trabajadora<\/em>, visible sobre todo en los levantamientos nacidos al influjo de la revoluci\u00f3n rusa de 1917 (Alemania, Hungr\u00eda), pero tambi\u00e9n en la gran revoluci\u00f3n de los a\u00f1os 30, la espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la respuesta contrarrevolucionaria de las burgues\u00edas y el imperialismo ten\u00eda como herramienta fundamental los reg\u00edmenes de fuerza basados en el enfrentamiento directo a las masas revolucionarias: el fascismo y el bonapartismo. Con el retroceso y derrota de la primera oleada revolucionaria (hasta 1923), y luego en la sucesi\u00f3n de derrotas para la clase trabajadora que fue la d\u00e9cada del 30, se afirm\u00f3 como v\u00eda de freno a la revoluci\u00f3n un tipo de r\u00e9gimen pol\u00edtico que se demostr\u00f3 en ese momento <em>m\u00e1s efectivo que la democracia burguesa tradicional<\/em>. Una de las marcas del per\u00edodo fue que \u00e9sta \u00faltima sufriera un debilitamiento tremendo como mediaci\u00f3n entre el choque de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n. Quiz\u00e1 el caso m\u00e1s emblem\u00e1tico de este deterioro de la democracia como forma institucional apta para encauzar la vida pol\u00edtica y social bajo el capitalismo en crisis haya sido el colapso de la Rep\u00fablica de Weimar en Alemania (1823-1933).<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[ii]<\/a><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una coordenada fundamental operante en esta etapa es el hecho de que <em>la revoluci\u00f3n socialista internacional, como horizonte estrat\u00e9gico, como programa pol\u00edtico, como \u201cfantasma\u201d actuante y amenaza real al orden capitalista<\/em>, sigui\u00f3 siendo, desde 1917 y hasta el establecimiento del \u201cnuevo orden mundial\u201d resuelto en Yalta y Potsdam al t\u00e9rmino de la Segunda Guerra, <em>parte viva del mapa pol\u00edtico<\/em>.<\/p>\n<p><strong>El per\u00edodo de la Guerra Fr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>El <em>segundo ciclo <\/em>de lucha de clases abarca el per\u00edodo entre 1945 y1989 (luego haremos menci\u00f3n de algunos de los hitos pol\u00edticos que marcan subper\u00edodos). La \u201cpolarizaci\u00f3n\u201d del mundo en dos grandes bloques y la Guerra Fr\u00eda (con su complemento, la \u201ccoexistencia pac\u00edfica\u201d y la divisi\u00f3n del mundo en esferas de influencia entre EEUU y la URSS) marcan, en combinaci\u00f3n con otros elementos que enseguida veremos, un rasgo pol\u00edtico esencial del per\u00edodo. Se trata de que, en el parad\u00f3jico marco del desarrollo de grandes procesos revolucionarios y antiimperialistas, lo que tiene lugar es no obstante una <em>salida de escena de la revoluci\u00f3n socialista mundial como perspectiva estrat\u00e9gica y como ideolog\u00eda, tanto en el seno de las masas como en la l\u00f3gica pol\u00edtica de la etapa<\/em>.<\/p>\n<p>Porque, a diferencia del per\u00edodo signado por la revoluci\u00f3n rusa, el per\u00edodo post Yalta presenta una combinaci\u00f3n de variables relacionadas con la lucha de clases y la vida org\u00e1nica del capitalismo mundial que <em>bloqueaba o no favorec\u00eda el desarrollo de una contestaci\u00f3n obrera y socialista<\/em>. Por un lado, el per\u00edodo llamado de los \u201ctreinta gloriosos\u201d configur\u00f3 un marco global de <em>estabilizaci\u00f3n y fortalecimiento de la econom\u00eda capitalista<\/em> mundial, por lo menos hasta los a\u00f1os 70. En el terreno pol\u00edtico, el desarrollo del \u201cEstado de bienestar\u201d, sobre todo \u2013pero no exclusivamente\u2013 en los pa\u00edses adelantados, aport\u00f3 la base material para la reinstalaci\u00f3n de la <em>democracia burguesa como r\u00e9gimen pol\u00edtico \u201cnormal\u201d y estable<\/em> de la burgues\u00eda, contrapuesto al \u201csistema pol\u00edtico totalitario\u201d del bloque sovi\u00e9tico (operaci\u00f3n hegem\u00f3nica cuyo influjo se deja sentir aun hoy).<\/p>\n<p>Los grandes movimientos sociales y pol\u00edticos del per\u00edodo tuvieron por lo general como uno de sus centros fundamentales la lucha contra la opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de la mayor parte de los pa\u00edses del mundo, pertenecientes a la periferia colonial o ex colonial e imperial. Y aunque esos movimientos lanzaron a la vida pol\u00edtica a ingentes masas populares y protagonizaron grandes revoluciones, retrospectivamente, no puede dejar de advertirse que su impronta general era, <em>ideol\u00f3gicamente, de orden nacionalista y\/o antiimperialista, no socialista, y socialmente, populares y\/o campesinas, sin protagonismo de la clase trabajadora como tal<\/em> (con la evidente excepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n boliviana de 1952) y con la tremenda mediaci\u00f3n de direcciones pol\u00edticas <em>no obreras sino burocr\u00e1ticas y\/o guerrilleras<\/em>.<\/p>\n<p>Este l\u00edmite de origen visible en el conjunto de los procesos revolucionarios de todo el per\u00edodo en cuesti\u00f3n tuvo como una de sus expresiones la afirmaci\u00f3n de un orden social \u201calternativo\u201d bajo una perspectiva general de <em>coexistencia con y subsistencia en el capitalismo global<\/em>. Subsumido bajo ese horizonte, el nudo de la estrategia pol\u00edtico-social de las grandes corrientes pol\u00edticas del per\u00edodo \u2013el estalinismo en sus versiones sovi\u00e9tica y mao\u00edsta, los partidos-ej\u00e9rcito guerrilleros, los movimientos nacionalistas burgueses del \u201cTercer Mundo\u201d\u2013 no era la extensi\u00f3n internacional de la revoluci\u00f3n sino, por el contrario, la consolidaci\u00f3n de un fuerte Estado nacional como barrera y mediaci\u00f3n frente al imperialismo (en particular el de EEUU). Este <em>estatismo<\/em>, cuyo contenido social iba desde el capitalismo keynesiano hasta las sociedades burocr\u00e1ticas no capitalistas, y cuya forma pol\u00edtica sol\u00eda tender a la dictadura de partido \u00fanico, es lo que confusa y tr\u00e1gicamente vino a operar, en el terreno pol\u00edtico-ideol\u00f3gico, en nombre y como <em>suced\u00e1neo de un \u201csocialismo\u201d cuyas aut\u00e9nticas premisas pol\u00edticas org\u00e1nicas estaban ausentes<\/em>.<\/p>\n<p>Las excepciones a este curso general, sociales (el resurgimiento de las luchas obreras, en particular despu\u00e9s de 1968, en Europa y otras regiones) o pol\u00edticas (el internacionalismo revolucionario mal orientado pero honesto del Che Guevara; el rol independiente de algunas de las fuerzas provenientes del trotskismo), no alcanzaron a configurar una contratendencia global. Incluso el manifiesto per\u00edodo de ascenso entre 1968 (simbolizado por el Mayo franc\u00e9s) y 1975, en el que se sucedieron procesos como el del movimiento obrero italiano a inicios de los 70, la resistencia a la guerra de Vietnam, rebeliones en Am\u00e9rica Latina como el Cordobazo (1969) y las Asambleas Populares en Bolivia (1971), no logr\u00f3 revertir el signo general de la etapa.<\/p>\n<p>Por otra parte, conviene establecer una cierta separaci\u00f3n entre los treinta a\u00f1os transcurridos desde el fin de la Segunda Guerra, por un lado, y el lapso entre mediados de los 70 y 1989, por el otro. En verdad, ambos per\u00edodos comparten la caracter\u00edstica esencial ya mencionada, el alejamiento de la perspectiva aut\u00e9ntica socialista de revoluci\u00f3n internacional y emancipaci\u00f3n de la clase trabajadora. Sin embargo, en la segunda parte de esta etapa aparecen elementos novedosos que deben tomarse en consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el plano econ\u00f3mico, se desata una crisis global cuyas ra\u00edces no pretendemos dilucidar aqu\u00ed; s\u00f3lo dejaremos se\u00f1alado que la explicaci\u00f3n pasa menos por las peculiaridades de la renta petrolera que por el agotamiento de una forma de funcionar del capitalismo mundial. El \u201cEstado de bienestar\u201d (\u00e9l mismo un subproducto y un \u201ctributo\u201d pagado a las masas por la burgues\u00eda para resguardar la estabilidad social en la inmediata posguerra) se volv\u00eda una traba creciente para las exigencias del orden del capital. As\u00ed se gest\u00f3 la ofensiva privatizadora, antiobrera y antiregulacionista encabezada por Reagan-Thatcher durante los 80, y m\u00e1s en general la nueva fase de mundializaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>En el otro \u201cpolo\u201d pol\u00edtico de la Guerra Fr\u00eda, se desarrollaban cada vez m\u00e1s abiertamente las tremendas contradicciones econ\u00f3micas de los estados burocr\u00e1ticos del Este que desembocar\u00edan en el colapso (la URSS despu\u00e9s de la fallida <em>perestroika<\/em> de Gorbachov) o la adopci\u00f3n de medidas abiertamente procapitalistas (la China de Deng Xiaoping desde 1978). Adem\u00e1s, durante la d\u00e9cada del 80 no hubo revoluciones triunfantes y s\u00ed, en cambio, un claro retroceso de los \u00faltimos procesos revolucionarios del per\u00edodo precedente (Ir\u00e1n, Nicaragua). El auge del reaganismo-thatcherismo en los 80 signific\u00f3 una d\u00e9cada de derrotas en el movimiento obrero internacional que preanunciaban un retroceso a\u00fan m\u00e1s profundo en la relaci\u00f3n de fuerzas durante casi todos los 90.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> La fase abierta en 1989 y sus tendencias fundamentales<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>La mundializaci\u00f3n del capital: imperialismo, barbarie y la nueva clase trabajadora<\/strong><\/p>\n<p>Aunque pocos t\u00e9rminos han sido m\u00e1s bastardeados y maltratados recientemente que \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d, cabe considerar que se trata de un tema que gener\u00f3 en su momento una amplia dentro de la izquierda marxista y no marxista. Para enunciar la cuesti\u00f3n lo m\u00e1s someramente posible, digamos que parte de las corrientes socialistas revolucionarias (entre ellas la nuestra y tambi\u00e9n el SU) parti\u00f3 de la comprensi\u00f3n de que la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d o, para decirlo con un t\u00e9rmino que nos parece m\u00e1s preciso, mundializaci\u00f3n, configuraba <em>un proceso de amplio alcance, que implica un cambio global y radical<\/em> del capitalismo. Esto es, <em>una nueva fase del capitalismo imperialista<\/em>, que no era el mero producto de las modas de los 90 sino un proceso estructural, org\u00e1nico, con transformaciones profundas y variadas.<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[iii]<\/a><\/p>\n<p>Por su parte, otros sectores del marxismo revolucionario, de manera sumaria y en cierto modo conservadora, rechazaban el concepto mismo de globalizaci\u00f3n (cualquiera fuera el t\u00e9rmino que designara el contenido arriba mencionado), consider\u00e1ndolo bien una mera pol\u00edtica particular del imperialismo (y que por ende pod\u00eda ser adoptada o descartada a voluntad), bien \u201cm\u00e1s de lo mismo\u201d, o una campa\u00f1a puramente ideol\u00f3gica, o lisa y llanamente un \u201cmito\u201d.<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[iv]<\/a><\/p>\n<p>Ni siquiera vamos a intentar resumir los lineamientos centrales de esa elaboraci\u00f3n \u2013los interesados pueden remitirse al citado trabajo de R. Ram\u00edrez\u2013; s\u00f3lo haremos menci\u00f3n aqu\u00ed de una de sus hip\u00f3tesis centrales. Se trata del car\u00e1cter mismo de la mundializaci\u00f3n, comprendida como <em>una fase profundamente degenerativa del capitalismo<\/em>, en la que la l\u00f3gica de reproducci\u00f3n del capital \u2013esto es, la acumulaci\u00f3n capitalista\u2013 entra en un antagonismo cada vez m\u00e1s violento con la l\u00f3gica o proceso de reproducci\u00f3n de las sociedades humanas y de la vida misma sobre la Tierra. La tendencia capitalista, discernible desde sus comienzos, de hacer de las actividades \u201cecon\u00f3micas\u201d un campo aut\u00f3nomo y con l\u00f3gica propia se hace m\u00e1s aguda, y sus consecuencias sociales m\u00e1s calamitosas. A pesar del inmenso desarrollo tecnol\u00f3gico, asistimos asimismo a lo que Marx llamaba transformaci\u00f3n de las fuerzas productivas en destructivas, lo que incluye profundas tensiones militaristas. La expansi\u00f3n incontrolada de la l\u00f3gica del capital y de la dominaci\u00f3n imperialista genera tremendas contradicciones y desajustes a nivel de una mayor\u00eda sustancial de la humanidad e incluso del propio equilibrio ecol\u00f3gico y energ\u00e9tico del planeta.<\/p>\n<p>El SU desde el comienzo de estas tendencias tambi\u00e9n plante\u00f3 el car\u00e1cter novedoso del proceso de mundializaci\u00f3n. Sin embargo, nuestras diferencias son visibles en al menos dos problemas importantes. En primer lugar, la innegable propensi\u00f3n a la <em>barbarie<\/em> del capitalismo imperialista en esta fase, incluido el recurso a la guerra, se plantea de manera <em>exagerada<\/em> y casi sin contrapesos, lo que conduce, como se ver\u00e1 luego, a desequilibrios de orden pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Y en segundo lugar, en relaci\u00f3n con el impacto de la globalizaci\u00f3n en la clase trabajadora, tambi\u00e9n se hace una evaluaci\u00f3n desbalanceada, donde se pone el acento s\u00f3lo o esencialmente en los elementos de <em>destrucci\u00f3n<\/em> del movimiento obrero tradicional. En consecuencia, tanto los procesos <em>objetivos<\/em> como los <em>subjetivos<\/em> de reconstituci\u00f3n y surgimiento de una nueva clase trabajadora quedan muy relegados en el an\u00e1lisis y contribuyen a darle un tinte unilateral a la caracterizaci\u00f3n del per\u00edodo hist\u00f3rico presente.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se visualiza como \u00fanica contratendencia el fen\u00f3meno del movimiento altermundialista y otros movimientos sociales. Esto, por supuesto, no compensa la crisis de las formas <em>tradicionales<\/em> de organizaci\u00f3n de la clase obrera, pero se pierden de vista como factor din\u00e1mico del an\u00e1lisis los procesos de recomposici\u00f3n de la <em>nueva<\/em> clase trabajadora tal como aparece hoy. As\u00ed, se sostiene que \u201cla novedad extraordinaria es que&#8230; el nuevo movimiento social aparece como la fuerza motriz y de iniciativa que encarna el porvenir. Pero la derrota hist\u00f3rica del movimiento obrero tradicional, bajo la direcci\u00f3n socialdem\u00f3crata y estalinista, no se ha revertido. El movimiento sindical est\u00e1 lejos de recuperar su posici\u00f3n de anta\u00f1o\u201d (Fran\u00e7ois Vercammen, <em>La actualidad del movimiento en Europa<\/em>, <em>Inprecor<\/em> 491, abril 2004). O, en el mismo sentido, en el Informe al XV Congreso: \u201cNo hay que olvidar que los asalariados est\u00e1n <em>globalmente a la defensiva<\/em> (&#8230;) <em>Lo que domina hoy<\/em>, en una serie de pa\u00edses, es todav\u00eda la <em>descomposici\u00f3n<\/em> del movimiento obrero tradicional, la desindicalizaci\u00f3n, el descenso en los miembros de los partidos de la izquierda tradicional\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 2.4).<\/p>\n<p>Dos problemas aqu\u00ed. Primero, la ya mencionada ausencia de toda menci\u00f3n a la <em>nueva<\/em> (no \u201ctradicional\u201d) clase trabajadora. Inclusive, pelear por que el movimiento sindical \u201crecupere su posici\u00f3n de anta\u00f1o\u201d es una falsa perspectiva, porque <em>ese<\/em> movimiento sindical probablemente nunca volver\u00e1, o en todo caso lo har\u00e1 como parte integrante de una nueva reorganizaci\u00f3n de la clase. Y segundo, se desliza una visi\u00f3n un tanto <em>economicista<\/em>, en la medida en que se mide la relaci\u00f3n de fuerzas <em>exclusivamente<\/em> por el <em>motivo<\/em> de las luchas, que normalmente tienen que ver, efectivamente, con la defensa de las conquistas obreras del per\u00edodo precedente, no con una ofensiva por conquistas nuevas. Pero, a decir verdad, ser\u00eda incongruente con las caracter\u00edsticas de la mundializaci\u00f3n ya mencionadas esperar, incluso en condiciones \u201cglobalmente ofensivas\u201d, causales inmediatas de la lucha que no parezcan \u201cdefensivas\u201d. Por dar dos contraejemplos: por un lado, varios procesos revolucionarios antiguos y recientes tuvieron motivos elementales, casi de supervivencia; por el otro, la supuesta \u201cofensiva\u201d por nuevas conquistas \u2013en particular en el per\u00edodo 1945-1968\u2013 se dio en el marco de una estabilidad pol\u00edtica general y una subordinaci\u00f3n esencial de las organizaciones obreras a los aparatos burocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p><strong>La ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y el \u201cneoliberalismo\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n m\u00e1s general que hace el SU de la ca\u00edda del estalinismo parte de se\u00f1alar a los hechos de 1989-1991 como un punto de inflexi\u00f3n con <em>efectos contradictorios a escalas temporales distintas<\/em>. As\u00ed por ejemplo, en la <em>Carta a Alex Callinicos<\/em> se afirma: \u201cEl colapso de las dictaduras burocr\u00e1ticas (&#8230;) era necesario para limpiar el panorama de las ruinas acumuladas y hacer posible un nuevo comienzo. En la medida en que se inscribi\u00f3 en el contexto de la contrarreforma liberal, signific\u00f3 tambi\u00e9n, en el <em>corto plazo<\/em>, un <em>deterioro del equilibrio de fuerzas en detrimento del movimiento obrero <\/em>(&#8230;) Este hecho present\u00f3 as\u00ed <em>consecuencias contradictorias<\/em>: en el <em>corto plazo<\/em>, abri\u00f3 camino a una <em>ofensiva imperialista<\/em>; en el <em>mediano plazo<\/em>, prepar\u00f3 el terreno para una reorganizaci\u00f3n de una <em>izquierda libre de la carga del stalinismo<\/em>\u201d (<em>Carta<\/em>&#8230;, 1). Esto es lo que Bensa\u00efd, en su libro <em>Marx intempestivo<\/em>, llamaba la \u201cdiscordancia de los tiempos\u201d o \u201cdiscordancia temporal\u201d. Por desgracia, luego veremos que esta evaluaci\u00f3n aparentemente equilibrada se desbalancea totalmente en un sentido \u201cpesimista\u201d a la hora de definir la din\u00e1mica m\u00e1s general del per\u00edodo. Y en verdad, se acerca mucho m\u00e1s a la percepci\u00f3n absolutamente descompensada y unilateral que hizo el SU hasta al menos 1995, en la medida en que se refer\u00eda a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn como una <em>derrota hist\u00f3rica<\/em>.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con las consecuencias \u201ca corto plazo\u201d, los a\u00f1os 90 fueron sin duda, y en todo sentido, la m\u00e1s reciente edad de oro del capitalismo, y el momento en que logr\u00f3 instaurar, de un modo que se pretendi\u00f3 hacer ver como definitivo, una arrolladora hegemon\u00eda social, pol\u00edtica, ideol\u00f3gica y cultural.<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[v]<\/a> A escala mundial, represent\u00f3 una sucesi\u00f3n de derrotas y fragmentaci\u00f3n del movimiento obrero, en diversos terrenos. Primero, el de las relaciones de producci\u00f3n directas y el r\u00e9gimen laboral, con una intensificaci\u00f3n en la explotaci\u00f3n obrera, tanto en t\u00e9rminos de lo que Marx llamaba plusval\u00eda absoluta (extensi\u00f3n lisa y llana de la jornada laboral) como relativa (nuevas formas de organizaci\u00f3n del trabajo, introducci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas, polivalencia funcional, aumento del ritmo de trabajo y la productividad, etc.). Pero tambi\u00e9n la extensi\u00f3n de formas precarias de contrataci\u00f3n y la estabilizaci\u00f3n de una tasa estructural de desocupaci\u00f3n contribuy\u00f3 a generar relaciones de fuerza claramente favorables a la burgues\u00eda, que avanz\u00f3 en la liquidaci\u00f3n o limitaci\u00f3n de derechos adquiridos, formas de organizaci\u00f3n y \u201cpoder obrero\u201d en las f\u00e1bricas y lugares de trabajo.<\/p>\n<p>Este proceso ha sido ampliamente descrito y analizado en el \u00e1mbito marxista, y no podemos extendernos sobre \u00e9l. En cuanto a la definici\u00f3n de las caracter\u00edsticas <em>negativas<\/em> de <em>ese<\/em> per\u00edodo, no tenemos mayores diferencias con el SU.<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[vi]<\/a> Sin embargo, es en algunos aspectos de la conceptualizaci\u00f3n donde aparecen serios problemas.<\/p>\n<p>Consideremos, por ejemplo, una expresi\u00f3n representativa entre las muchas en las que el SU se ha referido al per\u00edodo. En el documento <em>Las resistencias a la mundializaci\u00f3n capitalista<\/em> (2000), bajo el subt\u00edtulo \u201cBalance de la etapa\u201d, se afirma: \u201cIniciado en los a\u00f1os 70 en Estados Unidos y el Reino Unido bajo Reagan y Thatcher, el <em>proyecto neoliberal<\/em> no pudo afirmar de manera efectiva sus ambiciones planetarias m\u00e1s que con la desintegraci\u00f3n del bloque sovi\u00e9tico despu\u00e9s de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn en 1989 (&#8230;) Durante la \u00faltima d\u00e9cada del siglo, el nuevo orden mundial se ha desplegado con fuerza en detrimento de la clase obrera y los sectores populares\u201d (<em>Les r\u00e9sistances \u00e0 la mondialisation capitaliste<\/em>, III, 18). Lo que cuestionamos aqu\u00ed no es la descripci\u00f3n general, sino el uso de la expresi\u00f3n \u201c<em>proyecto neoliberal<\/em>\u201d, que excede, claro est\u00e1, lo meramente sem\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Esto merece aclaraci\u00f3n, porque muchas veces, por mor de brevedad y en funci\u00f3n de la popularidad del t\u00e9rmino, se habla de \u201cneoliberalismo\u201d en el sentido de referirse a las caracter\u00edsticas m\u00e1s perversas, antisociales y destructivas del capitalismo actual. Si s\u00f3lo se tratara de eso, no habr\u00eda mucho para objetar. Pero en realidad, en todo el espectro de la izquierda reformista y \u201cneoreformista\u201d (y en buena medida, como veremos en la parte program\u00e1tica, <em>tambi\u00e9n en el SU<\/em>), el t\u00e9rmino \u201cneoliberalismo\u201d, lejos de ser una vulgarizaci\u00f3n period\u00edstica del concepto m\u00e1s preciso de <em>capitalismo mundializado actual<\/em>, pasa a ser <em>una subcategor\u00eda, una variante espec\u00edfica del g\u00e9nero \u201ccapitalista\u201d, con lo que se desliza la idea de que es posible otro tipo de capitalismo<\/em>, no neoliberal, m\u00e1s \u201chumano\u201d, m\u00e1s \u201ccivilizado\u201d, con rostro humano. <a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[vii]<\/a><\/p>\n<p>De hecho, la consigna oficial del Foro Social Mundial, \u201cotro mundo es posible\u201d, expresa a la vez, con estudiada ambig\u00fcedad, el extendido sentimiento de lo insoportable del funcionamiento del capitalismo actual y la idea de \u201cotra\u201d forma de organizaci\u00f3n de la sociedad. Naturalmente, el contenido efectivo y las v\u00edas de acceso a ese \u201cotro mundo\u201d quedan convenientemente velados, pero la pr\u00e9dica y la pr\u00e1ctica de las fuerzas pol\u00edticas hegem\u00f3nicas en el FSM, en particular el PT brasile\u00f1o en el gobierno \u2013anfitri\u00f3n de hecho de dos de las tres reuniones realizadas hasta ahora y de la pr\u00f3xima cita en Porto Alegre 2005\u2013 no dejan espacio para la duda. El gobierno Lula es la demostraci\u00f3n cabal de que cuando se habla de \u201cotro mundo\u201d se excluye toda ruptura revolucionaria y toda confrontaci\u00f3n real con los capitalistas y el imperialismo en beneficio de una gesti\u00f3n m\u00e1s \u201csensible\u201d, \u201chumanitaria\u201d o \u201cprogresista\u201d del actual orden social capitalista y \u201cneoliberal\u201d&#8230; que no se separa en nada esencial del \u201cneoliberalismo\u201d. Ya volveremos sobre esto.<\/p>\n<p><strong>Los nuevos movimientos sociales, la nueva fase y la crisis de alternativa socialista<\/strong><\/p>\n<p>Volviendo a las caracter\u00edsticas de los 90, el retroceso pol\u00edtico e ideol\u00f3gico condujo no s\u00f3lo a un esp\u00edritu de desaliento y una ola de deserciones del proyecto socialista o revolucionario (aunque los casos m\u00e1s flagrantes de conversi\u00f3n al credo del libre mercado fueron protagonizados por ex estalinistas) sino tambi\u00e9n a una <em>crisis de alternativa socialista, que se mantiene hasta hoy<\/em>. No obstante, cabe se\u00f1alar una importante distinci\u00f3n. Durante el per\u00edodo triunfal de la ideolog\u00eda liberal, el capitalismo aparec\u00eda no s\u00f3lo como el \u00fanico sino como el mejor de los sistemas posibles. Hoy, el socialismo sigue sin ser considerado por las masas como una alternativa presente, pero el consenso del orden capitalista ha bajado dr\u00e1sticamente, especialmente en los pa\u00edses donde fue mayor el impacto de las pol\u00edticas \u201cneoliberales\u201d.<\/p>\n<p>Precisamente, el fin de la d\u00e9cada del 90 marcan la p\u00e9rdida creciente de legitimidad de las pol\u00edticas capitalistas cl\u00e1sicas y el comienzo de una recomposici\u00f3n de sectores del movimiento obrero. Asimismo, hace su emergencia, a partir de las movilizaciones en Seattle (1999), el movimiento \u201caltermundialista\u201d. El peso de esta contestaci\u00f3n internacional y de impacto masivo a la globalizaci\u00f3n capitalista es tal que no es exagerado decir que <em>cambia el signo de los tiempos<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed parecen admitirlo tambi\u00e9n los documentos del SU: \u201cEl movimiento altermundialista (&#8230;) marca una <em>aut\u00e9ntica ruptura con el per\u00edodo precedente<\/em> (&#8230;) [y] refleja la existencia&#8230; de un <em>proceso de radicalizaci\u00f3n internacional<\/em> que probablemente no ha hecho m\u00e1s que comenzar (&#8230;) Tratamos aqu\u00ed con lo que se podr\u00eda llamar&#8230; una <em>\u2018experiencia hist\u00f3rica constitutiva\u2019<\/em>: el marco de una experiencia pol\u00edtica com\u00fan que da forma a la conciencia colectiva de una <em>nueva generaci\u00f3n militante<\/em> (&#8230;) Se vuelve posible renovar nuestra reflexi\u00f3n con una base de referencia contempor\u00e1nea, distinta de la de los a\u00f1os 70 (&#8230;) Esta nueva fase de lucha a la que asistimos a nivel internacional permite <em>replantear las cuestiones pol\u00edticas<\/em>, pero en un contexto completamente diferente del de los a\u00f1os 1960-1970\u201d (Introducci\u00f3n a <em>Las resistencias<\/em>&#8230;, febrero 2003). E incluso se habla de \u201cun nuevo internacionalismo a una escala sin precedentes. S\u00f3lo hay que comparar Florencia [reuni\u00f3n del Foro Social Europeo en 2002] con las movilizaciones europeas m\u00e1s importantes de los 60 (&#8230;) para tener una idea de la diferencia. (&#8230;) [Hay una] p\u00e9rdida de hegemon\u00eda de las organizaciones estalinistas y socialdem\u00f3cratas (&#8230;) [y un] cambio en las relaciones de fuerza entre los aparatos reformistas y la izquierda revolucionaria\u201d (<em>Carta<\/em>&#8230;, cap\u00edtulo 3, \u201cUn panorama pol\u00edtico transformado\u201d).<\/p>\n<p>Esta entusi\u00e1stica descripci\u00f3n, sin embargo, no conduce a admitir un cambio en el contexto m\u00e1s general de la lucha de clases. En el fondo, \u201cestos factores <em>no anulan<\/em> las fuertes tendencias inauguradas a mediados de los a\u00f1os 70\u201d (<em>Resoluci\u00f3n<\/em>&#8230;, I,1). Y aunque \u201cse percibe claramente una renovaci\u00f3n internacionalista (&#8230;) esa renovaci\u00f3n <em>sigue siendo tributaria de los retrocesos y derrotas anteriores<\/em> [y] est\u00e1 asimismo profundamente condicionada por la naturaleza del proceso de mundializaci\u00f3n capitalista en curso\u201d (<em>Las resistencias<\/em>&#8230;, I,1).<\/p>\n<p>Como vemos, aunque se hable de la \u201cdiscordancia de los tiempos\u201d y de los efectos contradictorios de la ca\u00edda del estalinismo, <em>en el fondo se sigue dando peso decisivo a las consecuencias negativas.<\/em> Por ejemplo, en el <em>Informe<\/em> al XV Congreso se presenta la siguiente evaluaci\u00f3n: \u201cEl conjunto del movimiento obrero, incluyendo los revolucionarios, <em>sigue pagando los efectos de las derrotas del siglo pasado<\/em>, en particular los estragos causados por el estalinismo. La reconstrucci\u00f3n de una nueva perspectiva revolucionaria llevar\u00e1 tiempo\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 2.4). De esta manera, incluso el surgimiento de un movimiento internacionalista a una escala que se estima (acaso con cierto apresuramiento) superior a la de los 60 no es suficiente para que el SU abandone su lectura \u201cpesimista\u201d y desequilibrada. Que se refiere tanto a los efectos de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn como al actual momento hist\u00f3rico en su conjunto, problema que m\u00e1s adelante profundizaremos.<\/p>\n<p>Nuestra percepci\u00f3n es claramente distinta, en el sentido de que creemos que a partir del desarrollo del movimiento \u201caltermundialista\u201d (y, con mayor motivo, tras las primeras experiencias revolucionarias del siglo XXI) es posible hablar de <em>una fase de la lucha de clases distinta en lo esencial a la del per\u00edodo anterior<\/em>. Esto no significa que parte de los elementos que caracterizaron a aquella fase no sigan ejerciendo su influencia \u2013en general negativa\u2013 sobre el movimiento obrero y de masas. Pero creemos que la din\u00e1mica del actual per\u00edodo opera seg\u00fan <em>coordenadas generales \u2013pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas, sociales y de relaciones de fuerza\u2013 que ya no son las de los 90<\/em> (y mucho menos, tributarias de las derrotas desde \u201cmediados de los 70\u201d).<\/p>\n<p>As\u00ed, mucho m\u00e1s relevante que preocuparnos en advertir que el movimiento altermundialista no cambia las relaciones de fuerza globales nos parece tratar de identificar los nuevos problemas y desaf\u00edos que plantea. En ese sentido, una intervenci\u00f3n marxista revolucionaria en el seno del movimiento debe partir de considerar su heterogeneidad ideol\u00f3gica y car\u00e1cter de clase \u201cdifuso\u201d, producto de la debilidad de sus lazos org\u00e1nicos con el movimiento obrero. Asimismo, resulta decisivo para dise\u00f1ar pol\u00edticas y t\u00e1cticas adecuadas reconocer la existencia de al menos tres alas: la reformista, la \u201cautonomista\u201d (influenciada por Marcos-Holloway-Negri y portadora de fuertes prejuicios antipartido) y la revolucionaria, sin duda la m\u00e1s d\u00e9bil num\u00e9ricamente.<\/p>\n<p>Otro elemento de an\u00e1lisis que tiene escasa proyecci\u00f3n en los textos del SU es el hecho de que los \u201cmovimientos sociales\u201d, si bien tienen como punto de encuentro los Foros regionales o mundiales, representan al menos en parte y en algunos casos parte del proceso de recomposici\u00f3n de la nueva clase trabajadora. Las organizaciones de desocupados, por ejemplo, de tradici\u00f3n reciente pero importante en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed como el proceso de f\u00e1bricas recuperadas en Argentina, por ejemplo, encarnan una din\u00e1mica y una l\u00f3gica de clase distintas a las de otros movimientos de origen menos social que \u201cideol\u00f3gico\u201d, como ATTAC y muchas corrientes ecologistas, ONGs, etc.<\/p>\n<p>En todo caso, un problema central en la batalla pol\u00edtica e ideol\u00f3gica que deben dar los marxistas revolucionarios en todos los movimientos pasa por enfrentar lo que hemos llamado <em>crisis de alternativa socialista al capitalismo<\/em>, esto es, el hecho de que la gran mayor\u00eda de los luchadores y activistas no vean que se pueda ir m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo. En parte, \u00e9se es el origen no s\u00f3lo de la reconversi\u00f3n al reformismo de muchos ex revolucionarios sino de la moda del \u201ccontrapoder\u201d, del \u201cno-poder\u201d y elucubraciones por el estilo. El anticapitalismo honesto de miles de j\u00f3venes y luchadores de vanguardia no ha logrado tener una formulaci\u00f3n positiva, que desde el punto de vista marxista s\u00f3lo puede ser el socialismo, ahora expurgado de la abominable contaminaci\u00f3n estalinista. Por eso, parte inseparable de la defensa de la perspectiva socialista es la pelea por un perfil de clase que todav\u00eda resulta en muchos casos poco definido. La importancia del clasismo no obedece a un fetiche dogm\u00e1tico, sino a encarnar en un sujeto social \u2013aun con todas las mutaciones del movimiento obrero actual\u2013 el horizonte pol\u00edtico de la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><strong>III. Revoluci\u00f3n en el siglo XXI: pelea estrat\u00e9gica y nuevos desaf\u00edos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los procesos revolucionarios en Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los elementos clave para la comprensi\u00f3n del nuevo momento pol\u00edtico abierto con el cambio de siglo remite no s\u00f3lo al movimiento \u201caltermundialista\u201d sino a algunas de las experiencias de la lucha de clases m\u00e1s avanzadas de los \u00faltimos a\u00f1os que tuvieron lugar en Am\u00e9rica Latina. El levantamiento ind\u00edgena en Ecuador en 2000, el Argentinazo de 2001 y las rebeliones de febrero y octubre de 2003 en Bolivia no fueron meras convulsiones coyunturales sino acontecimientos que comienzan a expresar algunas de las tendencias de un nuevo ciclo de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Consideramos que estos y otros desarrollos, como las movilizaciones en Per\u00fa y la situaci\u00f3n pol\u00edtica venezolana que tienen lugar en la regi\u00f3n presentan, por un lado, aspectos novedosos que deben estudiarse y ponerse en l\u00ednea con el bagaje te\u00f3rico previo del marxismo revolucionario, pero a la vez demuestran la vigencia de ciertas lecciones estrat\u00e9gicas que parec\u00edan arrumbadas en el desv\u00e1n de los recuerdos. En ese sentido, los procesos revolucionarios del nuevo siglo combinan elementos in\u00e9ditos y cl\u00e1sicos, lo cual es, en s\u00ed mismo, precisamente un rasgo cl\u00e1sico del an\u00e1lisis marxista de las revoluciones.<\/p>\n<p>La relevancia y el peso pol\u00edtico de la radicalizaci\u00f3n de las luchas en Am\u00e9rica Latina es algo reconocido por el propio documento mundial del SU ya citado de febrero de 2003. Desde sus mismas l\u00edneas iniciales, el texto postula la existencia de una \u201cnueva fase del movimiento obrero y social\u201d que \u201ces la resultante de varios factores: [1] el desarrollo de contradicciones internas al nuevo modo de acumulaci\u00f3n capitalista globalizado; [2] las resistancias sociales a la ofensiva de las clases dominantes; [3] el surgimiento de una nueva ola de radicalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de los movimientos antimundializaci\u00f3n (&#8230;) [4] en Am\u00e9rica Latina, una radicalizaci\u00f3n de campesinos, ind\u00edgenas y j\u00f3venes que modifica las relaciones de fuerza(&#8230;)\u201d (<em>R\u00e9solution<\/em>&#8230;, I, 1).<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[viii]<\/a><\/p>\n<p>Lo que llama la atenci\u00f3n en esa descripci\u00f3n es la entidad y el orden de las <em>fuerzas sociales<\/em> que estar\u00edan encabezando la \u201cradicalizaci\u00f3n\u201d. A nuestro entender, se trata de un tratamiento bastante <em>superficial<\/em> de los procesos pol\u00edticos del continente, que parecer\u00eda asimilar a los procesos ecuatoriano y boliviano con los \u201ccampesinos e ind\u00edgenas\u201d y al Argentinazo con la \u201cjuventud\u201d. Esta pintura evoca, es cierto, una limitaci\u00f3n real de esas experiencias en el sentido de la debilidad de la intervenci\u00f3n org\u00e1nica de la clase trabajadora, pero termina siendo una simplificaci\u00f3n inaceptable. Por dar dos casos que conocemos m\u00e1s de cerca, el Argentinazo no fue en absoluto, ciertamente, una mera acci\u00f3n \u201cjuvenil\u201d, mientras que desconocer la presencia no directa, compleja, pero real, del proletariado boliviano en la rebeli\u00f3n de octubre<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[ix]<\/a> conducir\u00eda a los marxistas revolucionarios a una total desorientaci\u00f3n pol\u00edtica en ese pa\u00eds.<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[x]<\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es incorrecta la apreciaci\u00f3n del lugar de las organizaciones marxistas revolucionarias en el continente sudamericano. Si bien se intenta dar cuenta de \u201cla inestabilidad pol\u00edtica y social\u201d que conducir\u00e1 a \u201cmayores enfrentamientos de clase\u201d, se sostiene que \u201cla paradoja que debemos resolver es que esta radicalizaci\u00f3n se produce en una situaci\u00f3n de debilidad de la izquierda revolucionaria\u201d (<em>R\u00e9solution<\/em>&#8230;, I,1).<\/p>\n<p>Esta consideraci\u00f3n, a la que no se aporta un contexto apropiado, resulta perogrullesca, vac\u00eda de contenido o sencillamente err\u00f3nea. Si lo que se busca se\u00f1alar es que la izquierda revolucionaria carece de organizaciones con implantaci\u00f3n de masas o que sean vistas como alternativas pol\u00edticas presentes, eso es de una validez que excede largamente el momento y el lugar en cuesti\u00f3n, y por lo tanto no agrega nada al an\u00e1lisis. El \u00fanico sentido diferencial posible para tal afirmaci\u00f3n ser\u00eda que la \u201cdebilidad\u201d tiene como punto de referencia al per\u00edodo anterior. Pero en ese caso la evaluaci\u00f3n es equivocada: la izquierda revolucionaria, que hab\u00eda experimentado un tremendo retroceso y crisis a lo largo de los 90, ha comenzado a recuperar posiciones y ganar influencia al nivel de la vanguardia. Por supuesto, no al extremo de las divagaciones de ciertas organizaciones del trotskismo que, en particular en Argentina, profirieron juicios apresurados sobre una supuesta \u201cinfluencia de masas\u201d y hasta \u201cel problema del poder\u201d. Pero es innegable que la ubicaci\u00f3n de las fuerzas de la izquierda revolucionaria es <em>sustancialmente mejor<\/em> que en el inmediato per\u00edodo pasado. Hablar de \u201cdebilidad\u201d en general, sin cualificaci\u00f3n ni contexto, sin establecer el sentido del movimiento de las tendencias operantes en la regi\u00f3n y su din\u00e1mica m\u00e1s reciente implica abandonar una visi\u00f3n dial\u00e9ctica del proceso en beneficio de un derrotismo o escepticismo <em>a priori<\/em>.<\/p>\n<p>Un aspecto decisivo en el que se manifiesta la radicalizaci\u00f3n del proceso pol\u00edtico en Am\u00e9rica Latina es el hecho de que la mayor\u00eda de los gobiernos recientemente electos se presentan como de \u201ccentro-izquierda\u201d, \u201cprogresistas\u201d, \u201cantineoliberales\u201d y hasta \u201cantiimperialistas\u201d. Lula en Brasil, Ch\u00e1vez en Venezuela, Kirchner en Argentina, Guti\u00e9rrez en Ecuador, Mesa en Bolivia, la posible victoria del Frente Amplio en Uruguay y la inestabilidad de Toledo en Per\u00fa expresan tanto el hartazgo masivo con las recetas \u201cneoliberales\u201d como los l\u00edmites actuales de los procesos pol\u00edticos y sociales que han favorecido este recambio en el personal de gesti\u00f3n del capitalismo en esos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde asoman serias diferencias con el SU en cuanto a la evaluaci\u00f3n de estos gobiernos. Sin duda, es preciso trascender la generalidad de caracterizarlos como \u201cburgueses\u201d sin m\u00e1s, y es de esencial importancia a la hora de la acci\u00f3n pol\u00edtica discernir con la mayor precisi\u00f3n posible sus elementos de continuidad y los de cambio en relaci\u00f3n con la oleada anterior de gobiernos \u201cneoliberales\u201d (S\u00e1nchez de Lozada, Fernando Henrique Cardoso, la \u201crosca\u201d venezolana, Menem, Fujimori, Mahuad, blancos y colorados en Uruguay). Pero eso no implica llegar al extremo de sugerir que algunos de estos gobiernos burgueses puedan abrir la posibilidad de un rumbo <em>anticapitalista<\/em>. En efecto, se dice que \u201cla izquierda [\u00bfCu\u00e1l? \u00bfNo tiene ninguna determinaci\u00f3n?] gana las elecciones en varios pa\u00edses. Esa izquierda, el PT de Brasil o el Movimiento Pachakutik en Ecuador, est\u00e1 mucho m\u00e1s ligada a los movimientos sociales de lo que lo est\u00e1n las socialdemocracias europeas. Deber\u00e1 sin embargo <em>elegir [choisir] entre la l\u00f3gica del mercado, de la mundializaci\u00f3n liberal, y la de la satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales<\/em>\u201d (<em>Introducci\u00f3n<\/em> votada en el XV Congreso del SU, febrero de 2003, al documento \u201cLas resistencias a la mundializaci\u00f3n capitalista\u201d de noviembre de 2000, cap\u00edtulo \u201cLos movimientos y las perspectivas pol\u00edticas\u201d).<\/p>\n<p>Esta forma de concebir el proceso pol\u00edtico y el car\u00e1cter de los partidos \u201cde izquierda\u201d que llegaron al gobierno en la regi\u00f3n ha sido <em>recurrente<\/em> en el historial pol\u00edtico del SU, que supo mantener abierto el cr\u00e9dito de \u201crevolucionarios\u201d a casi toda corriente que encabezara procesos pol\u00edticos y sociales de trascendencia. Desde el sandinismo hasta Gorbachov, de Tito a Castro, el SU deposit\u00f3 esperanzas en que adoptasen un rumbo revolucionario, por s\u00ed o por la \u201cpresi\u00f3n de las masas\u201d. Pero la pol\u00edtica de fuerzas como el PT o el propio Ch\u00e1vez no es un enigma de final abierto, ni se trata de \u201cgobiernos en disputa\u201d, de sexo indefinido.<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[xi]<\/a> Para los marxistas, e incluso para los analistas burgueses serios que ven\u00edan tomando nota de las se\u00f1ales pol\u00edticas de Lula y el PT desde un a\u00f1o antes del comienzo de la campa\u00f1a electoral de 2002, estaba claro que no se trataba de una cuesti\u00f3n de \u201celegir\u201d un rumbo, sino que el mantenimiento del compromiso con el capitalismo brasile\u00f1o y la buena relaci\u00f3n con los agentes del poder imperialista <em>jam\u00e1s estuvo en cuesti\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>De hecho, las \u00faltimas manifestaciones pol\u00edticas del SU respecto del PT incluso se ven obligadas a reconocer que el gobierno de Lula ha tomado partido claramente por el <em>statu quo<\/em> capitalista contra los trabajadores y campesinos brasile\u00f1os. As\u00ed, se dice que \u201clas presiones de la administraci\u00f3n estadounidense, combinadas con las de las instituciones internacionales \u2013FMI y Banco Mundial\u2013 apremian a los gobiernos a reforzar las pol\u00edticas de ajuste (&#8230;) El gobierno Lula ha confirmado la continuidad de los compromisos del Estado brasile\u00f1o con el FMI. Es considerado incluso uno de sus mejores alumnos\u201d (<em>Informe<\/em>&#8230;, 3.3).<\/p>\n<p>Pero, en primer lugar, esta constataci\u00f3n no conduce a la menor pol\u00e9mica p\u00fablica con DS y con dirigentes como Ra\u00fal Pont o el actual ministro nacional Miguel Rossetto, que defienden abiertamente a Lula y su gesti\u00f3n de gobierno. Y en segundo lugar, se mantiene la concepci\u00f3n de que hay fuerzas pol\u00edticas \u201cantineoliberales\u201d cuyo car\u00e1cter pol\u00edtico y de clase gira en el vac\u00edo. En efecto, se siguen evitando las definiciones cualitativas: \u201chay que notar la <em>evoluci\u00f3n negativa<\/em> de las corrientes o direcciones que se reclaman del \u201cantiliberalismo\u201d sin reclamarse de una pol\u00edtica anticapitalista (&#8230;) Esas corrientes, frente a la cuesti\u00f3n del gobierno o del poder, <em>tienen tendencia a adaptarse<\/em> a la l\u00f3gica de la \u2018gobernabilidad capitalista\u2019. Es el caso del gobierno de Lula en Brasil, de Lucio Guti\u00e9rrez en Ecuador (&#8230;) y de las oscilaciones de Evo Morales en Bolivia\u201d (<em>Informe<\/em>, 4.3, \u201cUna presi\u00f3n creciente sobre los PCs y otras corrientes \u2018antiliberales\u2019\u201d).<\/p>\n<p>Es francamente especioso referirse a Lula como \u201ctendiendo a adaptarse a la gobernabilidad capitalista\u201d. Primero, no se trata de una mera \u201ctendencia\u201d, sino de <em>un hecho consumado y anunciado como m\u00ednimo un a\u00f1o antes<\/em>, con las giras a EEUU y las garant\u00edas de Lula a lo m\u00e1s granado del poder financiero internacional de que sus acreencias ser\u00edan puntualmente honradas (para no hablar de las m\u00faltiples se\u00f1ales que hab\u00eda venido dando la direcci\u00f3n del PT en los a\u00f1os previos). Segundo, no es una simple \u201cadaptaci\u00f3n\u201d sino una s\u00f3lida <em>integraci\u00f3n<\/em> del PT y su direcci\u00f3n, por un lado, <em>a las normas y al juego institucional de la democracia burguesa<\/em>, y por el otro, <em>a la continuidad de pol\u00edticas del Estado capitalista<\/em>, incluyendo la inserci\u00f3n de Brasil en el mercado mundial, la globalizaci\u00f3n y el sistema pol\u00edtico internacional. Ninguna referencia a discursos o medidas tibiamente reformistas o de \u201cexpansi\u00f3n de la democracia\u201d (como el Presupuesto Participativo, por ejemplo) puede opacar esta ubicaci\u00f3n esencial.<\/p>\n<p>No se trata de una discusi\u00f3n sociol\u00f3gica o acad\u00e9mica. En el marco de la nueva fase de la lucha de clases mundial abierta con el cambio de siglo, e independientemente de cualquier diferencia alrededor de los ciclos hist\u00f3ricos anteriores, <em>extraer las lecciones correctas de los primeros procesos revolucionarios del nuevo siglo es de importancia trascendental<\/em> para los marxistas revolucionarios a la hora de redefinir las tareas y el programa de la hora. En ese sentido, es sintom\u00e1tico que la lectura del SU sobre esos procesos sea superficial y extremadamente indulgente en relaci\u00f3n con la \u201cizquierda\u201d reformista, cuando en realidad Am\u00e9rica Latina viene siendo un banco de pruebas donde empiezan a templarse las espadas estrat\u00e9gicas para el nuevo per\u00edodo.<\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n entre partido y movimiento\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Si uno de los signos de la nueva fase pol\u00edtica est\u00e1 dado por la emergencia de movimientos sociales amplios de resistencia, uno de los problemas que se plantearon y plantean con renovado vigor en el seno de la izquierda revolucionaria es el tipo de relaci\u00f3n que debe establecerse entre el movimiento y los partidos pol\u00edticos, as\u00ed como el car\u00e1cter mismo de \u00e9stos \u00faltimos.<\/p>\n<p>El punto de vista del SU es en este aspecto paradigm\u00e1tico, y resulta, en contraste con la vaguedad y la renuencia a asumir definiciones fuertes en otros planos, curiosamente taxativo. As\u00ed, en el <em>Informe sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica internacional <\/em>de febrero de este a\u00f1o, Fran\u00e7ois Ollivier afirma: \u201cNuestra pol\u00edtica de unidad de acci\u00f3n (&#8230;) [e] integraci\u00f3n en las luchas de masas (&#8230;) supone <em>asegurar la autonom\u00eda de los movimientos de masas en relaci\u00f3n con los partidos pol\u00edticos para preservar su unidad y eficacia<\/em>. Debemos extraer, en este punto, las <em>lecciones de la experiencia argentina<\/em>, en la que cada partido pol\u00edtico, incluyendo y sobre todo las organizaciones que se reclaman del trotskismo, tiene su propia proyecci\u00f3n en el movimiento de masas, en particular en el movimiento piquetero, agravando as\u00ed la divisi\u00f3n en el seno mismo de las fuerzas populares\u201d (<em>Informe<\/em>&#8230;, 6.1).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se mezclan descripciones parciales con conclusiones abusivas o unilaterales. Para aclarar r\u00e1pidamente la referencia a Argentina, es innegable que el aparatismo y la mezquindad de varias de las fuerzas de la izquierda trotskista han sido un obst\u00e1culo para la progresi\u00f3n de y el desarrollo organizativo y pol\u00edtico de sectores del movimiento, e incluso han colaborado a la decadencia de algunas de sus expresiones, como en el caso de las asambleas populares. Perto es injusto y sectario no reconocerlas como expresiones reales, con sus m\u00e9ritos y sus l\u00edmites, de la vanguardia luchadora. Sobre todo si se tioene en cuenta que el SU \u2013por ejemplo, por intermedio de Daniel Bensa\u00efd en el foro Marxism 2003 en Londres\u2013 abraz\u00f3 de manera apresurada y acr\u00edtica la figura de Luis Zamora y su partido como la expresi\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s genuina y cabal del proceso del Argentinazo. Lo cual no s\u00f3lo era equivocado en lo ideol\u00f3gico \u2013Zamora era y es fiel exponente de las ideas de Holloway y el zapatismo\u2013 sino, lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, en el terreno de la lucha social, dado que su partido es, de toda la izquierda argentina, el m\u00e1s claramente ajeno a los movimientos reales, a los luchadores y al proceso de recomposici\u00f3n del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Por otra parte, la alternativa de la \u201cautonom\u00eda\u201d dista de ser un aporte real al problema de una relaci\u00f3n sana entre partidos y movimientos, y representa de hecho una mala soluci\u00f3n. En el fondo, el imperativo de \u201cautonom\u00eda\u201d a secas s\u00f3lo abona la postura de los sectores <em>m\u00e1s atrasados y despolitizados<\/em> del movimiento, que se quejan de la influencia de los \u201cpartidos pol\u00edticos\u201d y pretenden encorsetar el movimiento en marcos reivindicativos estrechos. Reemplazar el aparatismo sectario por la renuncia a la lucha pol\u00edtica <em>stricto sensu<\/em> en aras de la autonom\u00eda \u2013por otra parte imposible\u2013 es quiz\u00e1 menos antip\u00e1tico y m\u00e1s acorde a los sentimientos (<em>y prejuicios<\/em>) de la base de los movimientos, pero no ayuda a que \u00e9stos avancen en el sentido de tomar definiciones pol\u00edticas globales. Y la pelea contra estos prejuicios, claro est\u00e1, no tiene por qu\u00e9 implicar en absoluto la transformaci\u00f3n mec\u00e1nica de los movimientos en partidos o en meras colaterales de \u00e9stos.<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[xii]<\/a><\/p>\n<p>La izquierda revolucionaria tiene que enfrentar el problema del rechazo a los partidos, que reconoce diversos or\u00edgenes. Fran\u00e7ois Vercammen, del Comit\u00e9 Internacional del SU, enumera algunas: \u201cel profundo descr\u00e9dito de la vida pol\u00edtica institucional y su degradaci\u00f3n por parte de los medios, la connivencia entre las c\u00fapulas de ciertas grandes organizaciones del movimiento y los partidos tradicionales, la pol\u00edtica de subsidios a las ONGs, el sectarismo de las organizaciones revolucionarias&#8230;\u201d (<em>La actualidad del movimiento en Europa<\/em>, febrero 2004). El inconveniente es que el \u201csectarismo\u201d no se superar\u00e1 mediante la <em>l\u00ednea de menor resistencia<\/em> que propone el SU, que \u201cresuelve\u201d el problema de la relaci\u00f3n entre partido y movimientos de la manera m\u00e1s simple: queda <em>prohibido<\/em> al partido hacer nada que se pueda interpretarse como violaci\u00f3n a la sacrosanta autonom\u00eda de los movimientos, a la que se pone <em>por encima<\/em> de toda consideraci\u00f3n pol\u00edtica y\/o de clase.<\/p>\n<p>Probablemente, en el caso de la LCR francesa, hay una <em>adaptaci\u00f3n acr\u00edtica<\/em> a la tradici\u00f3n de su propio movimiento obrero. Es sintom\u00e1tico que los compa\u00f1eros citen, en sus pol\u00e9micas con el SWP, por ejemplo, la Carta de Amiens (declaraci\u00f3n de la CGT francesa de 1906 en la que se declara independiente de todos los partidos, incluidos los socialistas) como respaldo a su postura \u201crespetuosa de la autonom\u00eda de los movimientos\u201d. Pero esta postura plantea dos problemas. En primer lugar, la tradici\u00f3n marxista revolucionaria sobre la relaci\u00f3n entre organizaciones de masas y partidos no ha sido <em>nunca<\/em> la de alentar su \u201cindependencia pol\u00edtica\u201d sin m\u00e1s y en general, sino en todo caso la de su independencia <em>respecto de los partidos burgueses<\/em>. Los marxistas siempre han batallado por que las organizaciones obreras y de masas <em>asuman definiciones<\/em> <em>pol\u00edticas<\/em>, y esto incluye inevitablemente la pelea por el derecho de las <em>organizaciones pol\u00edticas de la clase obrera<\/em> a presentar sus propuestas e intentar que los organismos de masas las adopten. Esto no implica avasallar nada, sino lograr que las visiones globales sobre el conjunto de los problemas implicados (y eso es lo que representan los partidos) sean debatidas por las masas trabajadoras de la manera m\u00e1s franca y democr\u00e1tica posible. Por supuesto, siempre existe el peligro de que tal o cual partido trate de imponer su punto de vista de manera antidemocr\u00e1tica. Pero esgrimir contra \u00e9l talismanes hist\u00f3ricos u organizativos es in\u00fatil o malintencionado, ya que cortar de cuajo la participaci\u00f3n formal de los partidos s\u00f3lo servir\u00e1 para que alguna de las diversas corrientes que se reclaman \u201cantipartido\u201d o \u201cantipol\u00edticas\u201d hegemonice el movimiento&#8230; <em>para su propia pol\u00edtica<\/em>, que suele no ser de independencia de clase ni mucho menos revolucionaria.<\/p>\n<p>En el fondo, esta mirada que cede terreno a prejuicios muchas veces reales (pero otras inexistentes) tiene su refracci\u00f3n espec\u00edfica tambi\u00e9n en la concepci\u00f3n misma de qu\u00e9 clase de partido debe construirse. No vamos a referirnos aqu\u00ed a esa cuesti\u00f3n en toda su entidad; s\u00f3lo dejaremos se\u00f1alado que consideramos que existe coherencia l\u00f3gica entre el \u201cautonomismo\u201d mal entendido y la idea general de la construcci\u00f3n de partidos \u201camplios sin delimitaci\u00f3n estrat\u00e9gica\u201d, es decir, no definidos entre reforma y revoluci\u00f3n. A decir verdad, esta \u00faltima propuesta no es expl\u00edcitamente defendida por la mayor\u00eda del SU, sino por algunos sectores y dirigentes como el escoc\u00e9s Murray Smith. Sin duda, Smith comete el error metodol\u00f3gico de dar validez de principio general a la experiencia del SSP, el Partido Socialista Escoc\u00e9s, sin aportar sustento te\u00f3rico o f\u00e1ctico para semejante extrapolaci\u00f3n: No obstante, en \u00faltimo an\u00e1lisis Smith no hace m\u00e1s que llevar hasta el extremo l\u00f3gico la evaluaci\u00f3n del SU sobre los grandes problemas estrat\u00e9gicos en el terreno de la teor\u00eda del partido revolucionario. Y aunque el SU no asuma la perspectiva de Smith como v\u00e1lida para Francia (donde las tensiones de la construcci\u00f3n de la LCR operan seguramente como contrapeso), veremos luego que la pr\u00e1ctica constructiva puesta en marcha en Brasil no se desv\u00eda demasiado de la \u201camplitud estrat\u00e9gicamente no delimitada\u201d. En el mismo sentido, en diversos documentos se hace hincapi\u00e9 en la tarea de construir \u201cpartidos anticapitalistas amplios\u201d, cuya definici\u00f3n estrat\u00e9gica es deliberadamente vaga.<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[xiii]<\/a><\/p>\n<p><strong>Renovaci\u00f3n del debate estrat\u00e9gico<\/strong><\/p>\n<p>Desde el punto de vista pol\u00edtico, sin duda una de las consecuencias de mayor alcance del \u201cgiro de Seattle\u201d y la radicalizaci\u00f3n de las luchas en Am\u00e9rica Latina es el regreso, bien que bajo nuevas formas y condiciones, de los problemas de estrategia pol\u00edtica. En particular, vuelve al plano ideol\u00f3gico la lucha entre reformistas y revolucionarios, que recoge elementos nuevos pero que retoma tambi\u00e9n definiciones muy cl\u00e1sicas. Crecientemente, el debate sobre reforma o revoluci\u00f3n sale de la literatura marginal y las capillas de secta para instalarse en el primer plano pol\u00edtico dentro de una vanguardia masiva.<\/p>\n<p>En principio, el SU pareciera tomar nota de esta cuesti\u00f3n crucial. Por ejemplo, en el curso de su discusi\u00f3n con el SWP ingl\u00e9s, aun se\u00f1alando contradicciones y l\u00edmites, se admite que \u201cel debate estrat\u00e9gico que hab\u00eda estado en su lecho de muerte en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas se vuelve a retomar. Para decirlo brevemente: \u00bfqui\u00e9n vencer\u00e1, el socialismo o la barbarie? La pregunta es m\u00e1s pertinente que nunca\u201d (<em>Carta<\/em>&#8230;, cap\u00edtulo 1, \u201cSobre la periodizaci\u00f3n de la actual etapa\u201d).<\/p>\n<p>Sin embargo, en otros textos el alcance de este regreso queda completamente relativizado: \u201cSobre algunas cuestiones estrat\u00e9gicas&#8230; el desarrollo del movimiento altermundialista ya permite renovar la reflexi\u00f3n sobre la base de una nueva experiencia hist\u00f3rica. Pero esta radicalizaci\u00f3n no va al mismo ritmo con el regreso de otras cuestiones estrat\u00e9gicas (&#8230;) <em>la cuesti\u00f3n del poder y de las v\u00edas para conquistarlo<\/em> <em>est\u00e1 fuera del terreno de los debates que atraviesan a los movimientos<\/em>\u201d (<em>Informe<\/em>&#8230;, cap\u00edtulo \u201cLos movimientos y las perspectivas pol\u00edticas).<\/p>\n<p>Esto es un error, incluso considerando que el debate en el seno de los movimientos en Europa <em>no es el mismo<\/em> que en la vanguardia latinoamericana, acaso menos ideol\u00f3gica, pero m\u00e1s radical y de mayor extensi\u00f3n y raigambre social. De hecho, una de las corrientes principales actuantes en el movimiento altermundialista es la que hemos denominado \u201cautonomismo\u201d, algunos de cuyos principales referentes son el Subcomandante Marcos y John Holloway. Pues bien, si hay algo que caracteriza el pensamiento de ambos es precisamente su <em>abordaje expl\u00edcito al problema del poder<\/em>, al que dan una soluci\u00f3n aparentemente distinta tanto a la del reformismo como a la de los marxistas revolucionarios. La idea de \u201ccambiar el mundo sin tomar el poder\u201d es ni m\u00e1s ni menos que un pensamiento y una orientaci\u00f3n <em>estrat\u00e9gicas<\/em>, del mismo modo que lo es afirmar que \u201cotro mundo es posible\u201d&#8230; sin revoluci\u00f3n, a trav\u00e9s de tal o cual mecanismo institucional (la \u201cdemocracia participativa\u201d) o econ\u00f3mico (la tasa Tobin y la reducci\u00f3n de la deuda del Tercer Mundo).<\/p>\n<p>En el fondo, y a pesar de las reales diferencias te\u00f3ricas, la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de reformistas y autonomistas tiende a <em>converger estrat\u00e9gicamente en el sentido de la adaptaci\u00f3n a las instituciones y el Estado vigentes<\/em>. El parloteo sobre el \u201ccontrapoder\u201d y sobre la constituci\u00f3n de \u201cnuevas l\u00f3gicas sociales\u201d no <em>en reemplazo<\/em> de la del Estado y la sociedad capitalista sino <em>en sus intersticios<\/em> \u2013como teorizan Marcos, Holloway y corrientes como la An\u00edbal Ver\u00f3n en el movimiento piquetero argentino\u2013 conduce invariablemente al establecimiento de formas de \u201cconvivencia\u201d con el Estado capitalista que resultan en la pr\u00e1ctica indistinguibles del reformismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>En todo caso, tanto el neoreformismo como el autonomismo tienen un pensamiento estrat\u00e9gico bien definido. Y como los procesos revolucionarios del nuevo siglo contribuyen a poner sobre la mesa \u201cla cuesti\u00f3n del poder y de las v\u00edas para conquistarlo\u201d, es por tanto una tarea indelegable de los marxistas revolucionarios tallar en la discusi\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, la concepci\u00f3n equivocada del SU sobre lo que debe ser la \u201cautonom\u00eda pol\u00edtica\u201d de los movimientos, que ya hemos mencionado, es un obst\u00e1culo para que en ese debate estrat\u00e9gico <em>que ya existe<\/em> se plantee el punto de vista marxista de la necesidad de una revoluci\u00f3n contra el Estado y las dem\u00e1s instituciones burguesas.<\/p>\n<p>Nuevamente, es en Am\u00e9rica Latina donde las coordenadas de debate estrat\u00e9gico se ponen m\u00e1s a la orden del d\u00eda. La versi\u00f3n definitiva de la resoluci\u00f3n \u201cUna nueva situaci\u00f3n mundial\u201d, del XV Congreso del SU, se\u00f1ala: \u201cEsta polarizaci\u00f3n extrema de la lucha de clases exacerba las relaciones y los debates en el seno de la izquierda en Am\u00e9rica Latina sobre la estrategia a adoptar\u201d. Esto est\u00e1 en franca contradicci\u00f3n con la afirmaci\u00f3n precedente sobre que la cuesti\u00f3n del poder est\u00e1 \u201cfuera del terreno de los debates\u201d. De lo que se trata, m\u00e1s bien, es de que el SU adopta <em>una postura que se aparta de las formulaciones cl\u00e1sicas del marxismo revolucionario<\/em>: \u201cEl <em>prejuicio<\/em> [<em>parti pris<\/em>] unilateral de \u2018reforma o revoluci\u00f3n\u2019 cede hoy el paso a la urgencia de <em>combinar reforma y revoluci\u00f3n<\/em> para \u2018transformar el orden establecido\u2019, como propon\u00eda Rosa Luxemburgo\u201d (<em>Una nueva situaci\u00f3n mundial<\/em>, V,3).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante veremos cu\u00e1l es el sentido profundo del rechazo visceral a considerar la coordenada pol\u00edtico-ideol\u00f3gica que separa reforma y revoluci\u00f3n como una <em>divisoria estrat\u00e9gica relevante para hacer pol\u00edtica hoy<\/em>. S\u00f3lo dejaremos sentado aqu\u00ed que discrepamos totalmente con esta interpretaci\u00f3n del pensamiento de Rosa Luxemburgo, como si su trabajo pionero <em>Reforma o revoluci\u00f3n<\/em> no hubiera dejado claro que la eventual \u201ccombinaci\u00f3n\u201d de reforma y revoluci\u00f3n (siendo que, por otra parte, la postura marxista cl\u00e1sica es que las reformas son s\u00f3lo el <em>subproducto<\/em> de la lucha revolucionaria) <em>en ning\u00fan caso puede considerarse una difuminaci\u00f3n de la frontera entre dos estrategias irreconciliables en las que se jugaba, y se juega, la \u201craz\u00f3n de ser\u201d del proyecto socialista revolucionario<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Nuevos desaf\u00edos y responsabilidades. Reagrupamiento y nueva Internacional<\/strong><\/p>\n<p>Como reconocen varios documentos oficiales del SU, la nueva fase pol\u00edtica inaugurada desde 1999-2000 abre nuevos e inmensos desaf\u00edos y oportunidades para el marxismo revolucionario.<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[xiv]<\/a> Esto no es una frase hecha, sino que admite una constataci\u00f3n a la luz de la ubicaci\u00f3n que han logrado diversas fuerzas y corrientes de la izquierda revolucionaria, en particular la de origen trotskista, en algunos de los procesos pol\u00edticos y sociales m\u00e1s importantes de los \u00faltimos a\u00f1os. Las rebeliones en Am\u00e9rica Latina (a pesar de la inexplicable caracterizaci\u00f3n de \u201cdebilidad\u201d de la izquierda revolucionaria en la regi\u00f3n que hace el Documento Mundial del XV Congreso del SU, ya citado) y el movimiento antiguerra en Europa, as\u00ed como algunos procesos electorales en ese y otros continentes, muestran una ubicaci\u00f3n en varios casos importante del marxismo revolucionario, muy distinta a la marginalidad absoluta a la que lo condenaron los 90. Es en este nuevo contexto de empezar a asumir responsabilidades reales en sectores por lo general de vanguardia pero con una proyecci\u00f3n pol\u00edtica potencialmente de masas que se reabre la cuesti\u00f3n del reagrupamiento de los marxistas revolucionarios y la perspectiva de la lucha por una nueva internacional revolucionaria, junto con otros niveles de coordinaci\u00f3n internacional para la acci\u00f3n y el debate (los movimientos y redes globales, foros, etc.).<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n involucra el problema de los objetivos, de los actores y del m\u00e9todo (esto es, el qui\u00e9n, el c\u00f3mo y el para qu\u00e9). Y en todos estos planos asoman posiciones del SU que entendemos ambiguas o equivocadas. El debate tiene aqu\u00ed una relevancia dif\u00edcil de exagerar, porque se trata de c\u00f3mo definir la intervenci\u00f3n de los marxistas revolucionarios en un proceso in\u00e9dito desde hac\u00eda d\u00e9cadas: la conformaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica internacionalista real y de incidencia pol\u00edtica efectiva, si bien a diferentes niveles.<\/p>\n<p>Consideremos el nivel de los movimientos y de sus expresiones organizadas como los Foros Sociales. Aqu\u00ed, el SU plantea una falsa dicotom\u00eda que deja fuera de cuadro el problema principal. Se habla de \u201cparticipar plenamente en la reorganizaci\u00f3n del movimiento popular. No se trata de cultivar el \u2018propio perfil\u2019, como se\u00f1alaba Marx a prop\u00f3sito de los sectarios, sino que corresponde que cada corriente, en vez de defender \u2018su trotskismo\u2019 o \u2018su identidad\u2019 defienda un programa que muestre que los revolucionarios no tienen \u2018intereses distintos a los de su clase\u2019\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, febrero 2003, 4.1). As\u00ed expresado, esto es insuficiente y adem\u00e1s un malentendido. Por supuesto, existen sectas para las que no hay nada m\u00e1s importante que demostrarle al universo su propia singularidad y la perversi\u00f3n de los dem\u00e1s. Pero es inaceptable simplificar las tareas del marxismo revolucionario a no caer en la tentaci\u00f3n y librarse del mal del sectarismo, junto con esgrimir el \u201cprograma\u201d que los muestre como los portavoces m\u00e1s consecuentes de los intereses de la clase obrera.<\/p>\n<p>Los compa\u00f1eros del SU no pueden disolver las cuestiones pol\u00edticas y t\u00e1cticas de la intervenci\u00f3n en los movimientos mediante el mero recurso al Manifiesto Comunista (de donde se tom\u00f3 la definici\u00f3n citada del rol de los revolucionarios). Los Foros Sociales no son s\u00f3lo \u201cun lugar de convergencia antiliberal, anticapitalista, antiguerra; la demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica de que se puede resistir a la mundializaci\u00f3n capitalista\u201d (<em>Informe sobre la situaci\u00f3n internacional<\/em>, febrero 2004, 5.1): son tambi\u00e9n, y cada vez m\u00e1s, <em>una arena de lucha pol\u00edtica y estrat\u00e9gica<\/em>. Su forma de funcionamiento basada en el consenso y su programa exigen por parte de la izquierda revolucionaria \u2013a la que, por otra parte, los sectores reformistas buscan excluir de los Foros y de sus decisiones\u2013 una <em>pol\u00edtica com\u00fan<\/em> que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la simple enunciaci\u00f3n propagand\u00edstica.<\/p>\n<p>No alcanza con asistir a eventos como el de Mumbay (Bombay) 2004, o el pr\u00f3ximo Foro Social Mundial en Porto Alegre 2005, con un programa que demuestre que no los revolucionarios no defienden \u201cintereses distintos a los de su clase\u201d. Es decisivo enfrentar al neoreformismo y a la \u201cizquierda gubernamental\u201d \u2013que hoy est\u00e1 en el poder en pa\u00edses decisivos de Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, en primer lugar\u2013 y su tentativa de transformar los Foros Mundiales en eventos diplom\u00e1ticos donde se trata de lo humano y lo divino, donde no se resuelven campa\u00f1as concretas y donde, hoy, se maquilla la pol\u00edtica posibilista de gobiernos como el de Lula, que justamente no representan ninguna \u201cresistencia a la mundializaci\u00f3n capitalista\u201d. La visi\u00f3n del SU sobre los Foros, <em>muy poco cr\u00edtica<\/em> en relaci\u00f3n con este y otros problemas, implica eludir la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo, con qui\u00e9nes y sobre qu\u00e9 ejes los marxistas revolucionarios debemos pelear pol\u00edticamente en los Foros.<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[xv]<\/a><\/p>\n<p>Esta propensi\u00f3n a la ausencia de toda diferenciaci\u00f3n pol\u00edtica con reformistas de todo pelaje (\u00a1que no es lo mismo que afirmar sectariamente el \u201cpropio perfil\u201d!) no debiera sorprender cuando se observan otros potenciales socios del SU para \u201creagrupamientos pluralistas de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas\u201d, es decir, un estadio pol\u00edticamente m\u00e1s elevado que los Foros Sociales. As\u00ed, por ejemplo, se mencionan a un mismo nivel las Conferencias de la Izquierda Anticapitalista en Europa \u2013en las que las corrientes revolucionarias o \u201cradicales\u201d tienen un peso decisivo\u2013 y <em>el Foro de San Pablo<\/em>, cuya p\u00e9rdida de impulso se deplora (<em>Rol y tareas de la IV Internacional<\/em>, XV Congreso, febrero 2003, 8.3). Recordemos que en el Foro de San Pablo, inspirado por el PT brasile\u00f1o, el PRD mexicano y el castro-estalinismo latinoamericano, la nota dominante fue en todo momento, m\u00e1s all\u00e1 de los discursos, coherente con la estrategia de todos ellos de alianza con la burgues\u00eda \u201cnacional y progresista\u201d de la regi\u00f3n y totalmente comprometida con el mantenimiento del <em>statu quo<\/em> capitalista. \u00a1Y estos espec\u00edmenes son mencionados nada menos que en el cap\u00edtulo titulado \u201cHacia una nueva internacional <em>revolucionaria <\/em>de masas\u201d del documento de orientaci\u00f3n del XV Congreso!<\/p>\n<p>Es un error garrafal por parte de una corriente revolucionaria generar expectativas en un \u00e1mbito que, por otra parte, ni siquiera expresa un punto de agrupamiento de sectores reales de la vanguardia o de organizaciones sociales (como s\u00ed lo son los Foros), sino meros encuentros diplom\u00e1ticos del neoreformismo latinoamericano. En cierto modo, un error de apreciaci\u00f3n de este tipo se cometi\u00f3 con Rifondazione Comunista (PRC) de Italia, en el sentido de alentar esperanzas no en el PRC como organizaci\u00f3n sino en las cualidades izquierdistas de Fausto Bertinotti.<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\">[xvi]<\/a><\/p>\n<p>Justamente, en lo que hace a la necesidad de esa \u201cnueva internacional revolucionaria de masas\u201d se plantea, de manera leg\u00edtima, la cuesti\u00f3n de su origen y car\u00e1cter: \u00bfse tratar\u00e1 de la renovaci\u00f3n de la IV fundada por Trotsky, de una V con otros atributos; se definir\u00e1 como antineoliberal, anticapitalista, revolucionaria..? En nuestra opini\u00f3n, la cuesti\u00f3n del \u201cn\u00famero\u201d <em>deber\u00eda quedar abierta<\/em> en la medida en que no aparezcan a\u00fan interlocutores efectivos producto de ascensos o procesos revolucionarios.<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[xvii]<\/a><\/p>\n<p>No obstante, corresponde efectuar algunas consideraciones. En primer lugar, nos parece evidente que una nueva internacional no puede ser un mero foro antineoliberal expandido; en ese sentido, no cabe suponer que los Foros de Porto Alegre representen ning\u00fan \u201cembri\u00f3n\u201d de Internacional, ni por sus componentes, ni por su programa, ni por su proyecci\u00f3n estrat\u00e9gica.<a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\">[xviii]<\/a> Y en segundo lugar, ya en el terreno del reagrupamiento entre los revolucionarios, y aunque el SU esgrima la necesidad de delimitarse de las sectas est\u00e9riles, decir que \u201cla unidad de los revolucionarios sobre la base la sola referencia a la revoluci\u00f3n socialista <em>no tiene funcionalidad pol\u00edtica<\/em>\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 4.4) es tirar el ni\u00f1o junto el agua sucia, y <em>abre la puerta al vale todo en el plano estrat\u00e9gico<\/em>.<\/p>\n<p>Seguramente, la mera declamaci\u00f3n de principios ultrarrevolucionarios, por s\u00ed sola, no resuelve nada. El problema reside en que en realidad lo que para el SU \u201cno tiene funcionalidad pol\u00edtica\u201d no es la referencia <em>sectaria<\/em> a la revoluci\u00f3n socialista, sino <em>toda<\/em> referencia a ella. Y eso es el resultado de una ubicaci\u00f3n equivocada de las tareas del per\u00edodo hist\u00f3rico, del programa y de la relevancia actual del acervo estrat\u00e9gico cl\u00e1sico del marxismo revolucionario. A esto nos referiremos en los cap\u00edtulos que siguen.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Una comprensi\u00f3n equivocada de la etapa y sus consecuencias program\u00e1ticas<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Antes de entrar en materia, cabe efectuar dos aclaraciones. La primera se relaciona con la importancia que le atribuimos al debate con el SU sobre los problemas de periodizaci\u00f3n de la lucha de clases, en la medida en que, como ya enunci\u00e1ramos al comienzo, se trata de una corriente hist\u00f3rica que ha mantenido una elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica \u2013independientemente de cualquier juicio de valor\u2013 sobre pol\u00edtica internacional. Esto resulta a la vez un m\u00e9rito en s\u00ed mismo y una ventaja a la hora de plantear la pol\u00e9mica sobre bases comunes, dado que incluso para disentir es imprescindible partir de cierto \u201cmarco com\u00fan\u201d general. Que en este caso no es otro que la comprensi\u00f3n de la necesidad misma de hacer una periodizaci\u00f3n, que en cierta medida operar\u00e1 como determinaci\u00f3n fuerte en el plano del an\u00e1lisis, la estrategia y el programa. Este criterio metodol\u00f3gico parece y es elemental para un marxista, pero nos vemos en la obligaci\u00f3n de recordarlo frente a la realidad de otras corrientes que carecen de \u00e9l.<a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\">[xix]<\/a><\/p>\n<p>La segunda aclaraci\u00f3n, tambi\u00e9n de orden metodol\u00f3gico, es dejar en claro que el n\u00facleo de toda esta pol\u00e9mica con el SU <em>no consiste<\/em> esencialmente en nuestras diferencias en nuestra percepci\u00f3n de las <em>relaciones de fuerza<\/em> internacionales. Centrar la discusi\u00f3n en ese problema corre el riesgo de transformar la discusi\u00f3n en un intercambio de hip\u00f3tesis indemostradas y previsiones acaso aventuradas. Por otra parte, resultar\u00eda fatuo y hasta rid\u00edculo que, desde nuestra ubicaci\u00f3n doblemente limitada (primero, por escribir desde los m\u00e1rgenes y no desde el centro del mundo capitalista, y segundo, por hacerlo como parte de una corriente sin peso de masas ni consolidada) pretendamos erigirnos en los poseedores del \u201cverdadero\u201d an\u00e1lisis. Con esta elemental cautela, mantenemos nuestras cr\u00edticas al SU con respecto a su periodizaci\u00f3n de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Sin embargo, el nudo de la cuesti\u00f3n es otro. En primer lugar, la mirada del SU sobre el actual per\u00edodo resulta <em>convenientemente funcional a una estrategia y un programa que se chocan con las necesidades del presente<\/em>. <a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\">[xx]<\/a> Aqu\u00ed ya no se trata de especulaci\u00f3n te\u00f3rica o hist\u00f3rica, sino que existe un laboratorio vivo de la lucha de clases que pone a prueba an\u00e1lisis y pol\u00edticas, como se vio y se ve en Brasil, en Bolivia, en el movimiento altermundialista, en el Argentinazo, etc. Y en segundo lugar, aun si el SU tuviera raz\u00f3n contra nosotros, su repliegue program\u00e1tico ser\u00eda injustificado y peligroso, como luego desarrollaremos.<\/p>\n<p><strong>Una periodizaci\u00f3n desenfocada<\/strong><\/p>\n<p>Ya hemos se\u00f1alado c\u00f3mo el SU insiste en que vivimos bajo el influjo de una etapa de derrotas hist\u00f3ricas para el movimiento obrero iniciada hacia mediados de los 70. Seguramente, parte de ese largo per\u00edodo reviste varias de las caracter\u00edsticas que describen los documentos oficiales. Sin embargo, consideramos que mantener sin cambios el signo general de un per\u00edodo de 30 a\u00f1os en el que se han dado acontecimientos hist\u00f3rico-mundiales de enorme significaci\u00f3n resulta poco convincente. M\u00e1xime cuando se reconocen modificaciones \u201cparciales\u201d a ese panorama tan negativo, que son a su vez relativizadas conforme a <em>un dudoso m\u00e9todo de \u201csumas y restas\u201d que roza la arbitrariedad<\/em>.<\/p>\n<p>Tomemos por ejemplo, la ya citada <em>Carta a Alex Callinicos<\/em> de Bensa\u00efd, Cr\u00e9mieux, Duval y Sabado (diciembre 2002): \u201c&#8230;ahora se est\u00e1n abriendo nuevos horizontes para la izquierda revolucionaria \u2013el contraste con los siniestros a\u00f1os 80 es evidente\u2013 pero en un contexto en el que la espiral de derrotas no se ha quebrado: las huelgas de 1995 no frenaron la privatizaci\u00f3n de France Telecom y las reformas neoliberales de Alain Jupp\u00e9; la intifada ha crecido, pero de hecho el estado sionista ha reocupado los territorios palestinos; el movimiento antiguerra se ha desarrollado, pero en diez a\u00f1os EE.UU. y la OTAN intervinieron en el Golfo P\u00e9rsico, los Balcanes y Afganist\u00e1n; las crisis se acumulan en Am\u00e9rica Latina (Bolivia, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Colombia) y Lula gan\u00f3 las elecciones presidenciales en Brasil, pero el PT multiplica las garant\u00edas \u2018preventivas\u2019 en beneficio de las instituciones financieras internacionales; la izquierda revolucionaria europea ha logrado por primera vez resultados electorales significativos, pero Le Pen pas\u00f3 a la segunda ronda en las elecciones presidenciales francesas y la extrema derecha avanza en Austria, Holanda e Italia.<\/p>\n<p>\u201cEstamos presenciando, entonces, una fuerte resistencia pol\u00edtica y social y una polarizaci\u00f3n de las relaciones de clase (&#8230;). Sin embargo, el contexto global sigue siendo desfavorable para las clases populares. Las oleadas de resistencia de mediados y fines de los 90 a\u00fan no han logrado revertir la fuerte tendencia a la ofensiva neoliberal de las \u00faltimas d\u00e9cadas\u201d.<\/p>\n<p>Hemos citado <em>in extenso<\/em> porque resulta palmaria la incongruencia de ciertas comparaciones. Algunas, de hecho, ponen en un mismo plano elementos no equiparables: \u00bfacaso pesan m\u00e1s las \u201cgarant\u00edas\u201d del PT que la crisis social y pol\u00edtica global de toda Sudam\u00e9rica? En todo caso, no es extra\u00f1o que con este modo tan peculiar de ponderar las relaciones de fuerza el balance d\u00e9 siempre negativo. De hecho, en el fondo el <em>pesimismo hist\u00f3rico<\/em> que trasuntan los an\u00e1lisis del SU reconoce como matriz una <em>mirada con rasgos economicistas<\/em>, poco pol\u00edtica.<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\">[xxi]<\/a> Es de all\u00ed que deviene esta <em>periodizaci\u00f3n a nuestro juicio anacr\u00f3nica<\/em>, que desbroza el camino a toda una serie de consecuencias de orden estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Sin duda, no faltan en la literatura del SU referencias a los aspectos que han cambiado positivamente en el \u00faltimo lustro. Por ejemplo, se afirma que \u201chemos entrado en una fase mundial de radicalizaci\u00f3n comparable en amplitud, aunque el contexto es completamente diferente, a la fase de radicalizaci\u00f3n de los a\u00f1os 1960\/1970\u201d (<em>Introducci\u00f3n<\/em>&#8230;, \u201cLa amplitud del giro en curso\u201d). Inclusive en cierto modo se sugiere que, a diferencia de lo afirmado en la <em>Resoluci\u00f3n<\/em>, el per\u00edodo actual no pertenece a la misma etapa inaugurada en los 70: \u201cEstamos hoy en <em>una situaci\u00f3n transitoria entre el fin de toda una fase hist\u00f3rica del movimiento obrero y el surgimiento de un nuevo ciclo<\/em>. Esta transici\u00f3n est\u00e1 marcada por el fin del estalinismo, la transformaci\u00f3n social-liberal de la socialdemocracia y el surgimiento de nuevas fuerzas pol\u00edticas y sociales, proceso que est\u00e1 apenas en sus comienzos\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 3.1). Asimismo, se reconoce el marco diferente entre el XIV Congreso (1995), signado por la restauraci\u00f3n capitalista en el Este y las derrotas en Am\u00e9rica Latina, y el Congreso de 2003, \u201cun nuevo contexto pol\u00edtico e ideol\u00f3gico, favorable a la politizaci\u00f3n (&#8230;) Hay hoy (&#8230;) resistencias y polarizaci\u00f3n\u201d (Idem, introducci\u00f3n). Y, finalmente, \u201cEl viraje en la situaci\u00f3n mundial ha roto el sentimiento de impotencia pol\u00edtica y el fatalismo en los medios militantes (&#8230;) La clase obrera se encuentra todav\u00eda a la defensiva y en una posici\u00f3n de debilidad, pero la izquierda radical se levanta y retoma la iniciativa pol\u00edtica en una escala amplia\u201d (<em>Rol y tareas<\/em>&#8230;, 1.3).<\/p>\n<p>Sin embargo, al mismo tiempo que se se\u00f1ala la transici\u00f3n, se subraya que <em>las tendencias dominantes siguen siendo las de las derrotas del per\u00edodo anterior<\/em>, y que la reorganizaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del movimiento obrero y las fuerzas revolucionarias se medir\u00e1 en t\u00e9rminos de <em>d\u00e9cadas<\/em>. Se admite que la resistencia y las luchas de los movimientos sociales aportan \u201celementos clave de reorganizaci\u00f3n&#8230; pero no se encuentran todav\u00eda en situaci\u00f3n de crear las condiciones para <em>modificar en profundidad las relaciones de fuerza<\/em> en el seno del mundo del trabajo (&#8230;) Se abren espacios (&#8230;) pero las fuerzas radicales todav\u00eda encuentran dificultades para ocuparlos de manera plena. <em>Seguimos pagando el precio de las derrotas del siglo pasado, la reconstrucci\u00f3n es larga<\/em>\u201d (<em>Informe sobre<\/em>&#8230;, 5.2). Casi la misma formulaci\u00f3n se advert\u00eda en el XV Congreso: \u201cEl fin de los a\u00f1os 90 ha visto <em>modificaciones en las relaciones de fuerzas<\/em> entre las clases (&#8230;) El movimiento antiglobalizaci\u00f3n es una expresi\u00f3n parcial de esta evoluci\u00f3n (&#8230;) Sin embargo, esas modificaciones <em>no invierten las tendencias<\/em> a largo plazo iniciadas hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. La ofensiva liberal persiste (&#8230;) Estos retrocesos sociales&#8230; nos recuerdan el estado actual de las relaciones de fuerza\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 2.1, 2.2 y 2.3). Y, en el mismo sentido: \u201cLa mutaci\u00f3n hist\u00f3rica del movimiento social no se encuentra sino en su fase inicial. <em>Ante nosotros se encuentra un largo per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n<\/em> (&#8230;) Es largo y dif\u00edcil el recorrido que se abre entre el <em>momento presente<\/em> \u2013en el que la reorganizaci\u00f3n del movimiento obrero comienza\u2013 y la etapa <em>ulterior<\/em>, cuando el cambio cualitativo de la relaci\u00f3n de fuerzas entre las clases <em>relanzar\u00e1<\/em> batallas ofensivas a nivel internacional, <em>creando el clima ideol\u00f3gico y pol\u00edtico propicio a la perspectiva socialista<\/em>\u201d (<em>Rol y tareas<\/em>&#8230;, 1.3).<\/p>\n<p>Resulta muy significativa aqu\u00ed la admisi\u00f3n impl\u00edcita de que, como tendremos que atravesar un \u201clargo y dif\u00edcil per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n\u201d hasta la \u201cetapa ulterior\u201d, que <em>reci\u00e9n entonces<\/em> ser\u00e1 \u201cpropicia a la perspectiva socialista\u201d, en realidad <em>el socialismo como perspectiva est\u00e1 absolutamente fuera del horizonte pol\u00edtico del presente<\/em>. Como vemos, se siguen acumulando premisas para la nueva ubicaci\u00f3n program\u00e1tica y estrat\u00e9gica que luego examinaremos m\u00e1s en detalle.<\/p>\n<p>Hay una acentuaci\u00f3n a nuestro juicio excesiva de los elementos de continuidad de la fase actual con el per\u00edodo de derrotas precedente, a la vez que se minimizan o relativizan las contratendencias, que no habr\u00edan hecho m\u00e1s que empezar a recorrer un largo camino. Esta <em>ubicaci\u00f3n exageradamente defensiva <\/em>resulta, a su vez, una justificaci\u00f3n para una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que, como hemos se\u00f1alado en relaci\u00f3n con la actividad del SU en los movimientos, y en particular en los Foros Sociales, adquiere <em>rasgos propagandistas y poco proclives a la lucha pol\u00edtica<\/em>.<\/p>\n<p>El conjunto de las variables de an\u00e1lisis presentes en los textos del SU puede ser interpretada conforme a la misma clave. Pongamos el caso del imperialismo. Por supuesto, no tiene sentido adscribir a los pseudoan\u00e1lisis \u201coptimistas\u201d \u2013a los que es tan afecto cierto trotskismo latinoamericano\u2013 que convierten a EEUU en un tigre de papel. Pero el SU <em>sobreenfatiza<\/em> las capacidades militares del imperialismo (sobre todo el yanqui), al punto de adoptar sin matices ni reservas la controvertida categor\u00eda de \u201cmundializaci\u00f3n armada\u201d (tomada de Claude Serfati) y de anunciar recurrentemente el estallido de la \u201cCuarta Guerra Mundial\u201d. En contraste, si bien se hace menci\u00f3n de las contradicciones pol\u00edticas y la crisis de hegemon\u00eda ideol\u00f3gica de EEUU, la ponderaci\u00f3n de estos factores queda absolutamente desequilibrada en favor de una potencia estadounidense casi todopoderosa.<\/p>\n<p>Curiosamente, esa concepci\u00f3n que pone como uno de los centros del an\u00e1lisis del imperialismo el plano de la supremac\u00eda militar se combina con una teor\u00eda m\u00e1s \u201copaca\u201d de la dominaci\u00f3n imperialista, adelantada por Daniel Bensa\u00efd. Seg\u00fan \u00e9l, \u201cdesde el fin de la Guerra Fr\u00eda, las apuestas mezcladas de los conflictos impiden cualquier aproximaci\u00f3n maniquea en t\u00e9rminos de buenos y malos\u201d (<em>Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren<\/em>, 2001).<\/p>\n<p>Esto resulta sorprendente, porque un rasgo peculiar del imperialismo actual es que el ejercicio de su dominaci\u00f3n adopta formas crecientemente \u201ctransparentes\u201d, menos veladas y con una justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica cada vez m\u00e1s l\u00e1bil (lo que explica, entre otras cosas, el debilitamiento de la hegemon\u00eda yanqui en el terreno ideol\u00f3gico). No obstante, para Bensa\u00efd, \u201cno estamos m\u00e1s en la era de las guerras de liberaci\u00f3n y de intereses relativamente simples entre dominadores y dominados. De ello resulta un entrecruzamiento de intereses y una r\u00e1pida reversibilidad en las posiciones (&#8230;) Todav\u00eda no poseemos las claves de la morfog\u00e9nesis del universo pol\u00edtico estrat\u00e9gico que ha comenzado\u201d (Idem). Los ejemplos de Bensa\u00efd (la Guerra del Golfo, los Balcanes, incluso Malvinas) no parecen muy a prop\u00f3sito para ilustrar su punto de vista. Y la idea de que en el conflicto entre Ir\u00e1n e Iraq se impon\u00eda el \u201cderrotismo revolucionario frente a estas dos formas de despotismo\u201d es simplemente absurda. Recordemos: el derrotismo (es decir, defender la derrota del propio pa\u00eds como mal menor) hab\u00eda sido la postura levantada por Lenin y el ala revolucionaria de la II Internacional durante la I Guerra Mundial, que era una guerra interimperialista. Proponer el derrotismo en una guerra entre dos pa\u00edses oprimidos por el imperialismo (que azuz\u00f3 alternativamente a uno y otro bando) es un dislate: la \u00fanica y evidente postura revolucionaria es el llamado a la paz inmediata y a la detenci\u00f3n de la guerra fratricida. Que los gobiernos sean \u201cdesp\u00f3ticos\u201d o no, no hace a la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Citamos este caso porque ilustra bien la tendencia del SU a pasar por alto, en casos de guerra, el factor de la <em>relaci\u00f3n entre imperialismo y pa\u00eds dominado<\/em> en beneficio del factor del <em>r\u00e9gimen pol\u00edtico<\/em>. Un ejemplo es el enfoque equivocado de la LCR cuando la agresi\u00f3n de EEUU a Afganist\u00e1n despu\u00e9s del atentado a las Torres Gemelas: en vez de poner el centro en el rechazo a la invasi\u00f3n, se sostuvo la ambigua postura \u201cni Bush ni talib\u00e1n\u201d. Es parad\u00f3jico que una corriente que alerta (incluso de manera exagerada) contra el militarismo estadounidense, llegado el momento de opon\u00e9rsele termina poniendo un signo igual entre los \u201cpromotores de la Cuarta Guerra Mundial\u201d y el r\u00e9gimen \u201cdesp\u00f3tico\u201d de uno de los pa\u00edses m\u00e1s atrasados del mundo.<\/p>\n<p><strong>Un retroceso en las definiciones program\u00e1ticas que abre la puerta al reformismo<\/strong><\/p>\n<p>Un tema que ha causado bastante revuelo en la extrema izquierda mundial fue la reciente decisi\u00f3n de la LCR de abjurar de la \u201cf\u00f3rmula\u201d de dictadura del proletariado. Por supuesto, la verdadera discusi\u00f3n no versa sobre si viejos conceptos deben o no sufrir una adaptaci\u00f3n de forma, sino sobre el sentido general de lo que significa sostener una pol\u00edtica y un programa revolucionarios en el siglo XXI.<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\">[xxii]<\/a> Por eso, aunque mucho menos espectacular que el \u201cabandono de la dictadura proletaria\u201d, resulta acaso m\u00e1s revelador el <em>deslizamiento program\u00e1tico<\/em> que se advierte en los documentos oficiales del SU. En nuestra opini\u00f3n, se est\u00e1 verificando un peligroso retroceso, tanto m\u00e1s cuanto que se apoya no s\u00f3lo en una visi\u00f3n que creemos unilateral del per\u00edodo hist\u00f3rico actual, sino, lo que es m\u00e1s grave, en un enfoque metodol\u00f3gico equivocado.<\/p>\n<p>Hay <em>dos elementos que est\u00e1n<\/em> <em>pr\u00e1cticamente ausentes del programa<\/em>, o que reciben un tratamiento por completo formal, de observaci\u00f3n meramente ritual: el <em>punto de vista de clase<\/em> como criterio gu\u00eda y la referencia a la <em>revoluci\u00f3n socialista<\/em> como marco ordenador estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Consideremos, por ejemplo, el documento <em>Las resistencias a la mundializaci\u00f3n capitalista <\/em>(noviembre de 2000). All\u00ed, a la hora de definir los ejes program\u00e1ticos para la \u201cconvergencia de las resistencias al orden neoliberal\u201d, se propone el siguiente esquema:<\/p>\n<p>\u201cDebe reafirmarse el objetivo de la <em>igualdad social<\/em> frente al crecimiento de las desigualdades y la pobreza que favorece el capitalismo contempor\u00e1neo. La <em>igualdad entre hombres y mujeres<\/em> es, en este terreno, un test importante. La garant\u00eda de los derechos universales, empezando por el salario m\u00ednimo, es el punto de partida concreto sobre el que debe apoyarse todo progreso social. El sistema impositivo debe ser, en una sociedad democr\u00e1tica, el medio para redistribuir la riqueza y alimentar los fondos sociales. Los sectores de las agriculturas tradicionales deben recibir los medios para estabilizarse y progresar (infraestructura, cr\u00e9ditos, precios garantizados). Se trata en cada oportunidad de dar prioridad a la igualdad por sobre la b\u00fasqueda de lo rentabilidad capitalista.<\/p>\n<p>\u201c<em>La econom\u00eda mundial debe reorganizarse sobre bases racionales<\/em>. El fanatismo del librecambio debe abandonarse en beneficio de la afirmaci\u00f3n del derecho de los pa\u00edses a decidir [<em>ma\u00eetriser<\/em>] su <em>inserci\u00f3n en el mercado mundial<\/em> y a organizar formas de cooperaci\u00f3n regional\u201d (<em>Las resistencias&#8230;<\/em>, III, 21).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estos sorprendentes \u201cejes program\u00e1ticos\u201d se hace menci\u00f3n de la anulaci\u00f3n de la deuda, a utilizar \u201cde manera socialista\u201d los avances de la productividad, reducir la jornada de trabajo, administrar los servicios p\u00fablicos \u201cm\u00e1s cerca de los ciudadanos\u201d y la nacionalizaci\u00f3n de bancos y las empresas de transporte y energ\u00eda. Todo el punto program\u00e1tico finaliza con un acertijo: \u201cSe trata de oponer al modelo de crecimiento capitalista una concepci\u00f3n alternativa de desarrollo que tenga como sus objetivos prioritarios responder a las necesidades sociales de las mayor\u00edas\u201d. Parafraseando a Oscar Wilde, se trata de una \u201cconcepci\u00f3n alternativa\u201d que no se atreve a decir su nombre&#8230;<\/p>\n<p>Resulta parad\u00f3jico que una de las (pocas) cr\u00edticas del SU al FSM sea precisamente la de exigir una definici\u00f3n sobre cu\u00e1l es el \u201cotro mundo posible\u201d, cuando en su propio programa <em>el socialismo est\u00e1 sencillamente ausente<\/em>, reemplazado por menciones enigm\u00e1ticas, elipsis y sobreentendidos. Un ejemplo palmario de este juego del escondite con las definiciones es la cr\u00edptica afirmaci\u00f3n de que \u201cla econom\u00eda mundial [\u00a1nada menos!] debe reorganizarse sobre bases racionales\u201d. \u00bfCu\u00e1les, exactamente? \u00bfSocialistas o capitalistas \u201cno neoliberales\u201d?<\/p>\n<p>En verdad, ese breve apartado (del que no hemos omitido nada esencial) resulta tan revelador en lo que dice como en lo que no dice. Porque adem\u00e1s de la <em>significativa omisi\u00f3n de casi cualquier referencia al socialismo y a la clase trabajadora<\/em> y del ordenamiento err\u00e1tico de las propuestas, que carece de un encadenamiento l\u00f3gico e incurre en la enumeraci\u00f3n ca\u00f3tica, lo que se defiende presenta muchas aristas problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Veamos algunas de ellas. El sistema impositivo es, efectivamente, un medio de <em>distribuci\u00f3n<\/em> de la riqueza. Pero es un medio que deja inc\u00f3lume el fundamento del orden social capitalista, basado en la propiedad de los medios de <em>producci\u00f3n<\/em>. Es por eso <em>que limitar el reclamo a la \u201credistribuci\u00f3n\u201d es la coartada perfecta del reformismo<\/em> en todo el mundo para evitar definiciones en sentido anticapitalista.<a href=\"#_edn23\" name=\"_ednref23\">[xxiii]<\/a><\/p>\n<p>En cuanto al impulso a las formas de agricultura tradicional, no se dice una palabra sobre qu\u00e9 hacer con la agroindustria <em>capitalista<\/em>: \u00bfhay coexistencia, reemplazo, o qu\u00e9? La respuesta, en todo caso, habr\u00e1 que buscarla en Brasil, donde el ministro Miguel Rossetto, militante de la secci\u00f3n brasile\u00f1a del SU, no halla ning\u00fan inconveniente en dar aliento, desde un gobierno burgu\u00e9s por donde se lo mire, a las \u201cagriculturas tradicionales\u201d, sin el menor perjuicio para las multinacionales del agrobusiness.<\/p>\n<p>Ni hablar de la <em>ins\u00f3lita<\/em> defensa del derecho de los pa\u00edses (\u00bfy los pueblos?) a decidir \u201csu inserci\u00f3n en el mercado mundial\u201d y \u201corganizar formas de cooperaci\u00f3n regional\u201d. \u00a1Esto puede ser parte del reclamo de cualquier burgues\u00eda, pero no un \u201ceje program\u00e1tico\u201d de los socialistas revolucionarios, que debieran ir un poco m\u00e1s all\u00e1 de exigir el derecho a elegir qu\u00e9 modalidad de capitalismo van a adoptar sus pa\u00edses! En Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, \u00bfsignifica esto que el SU luchar\u00e1 codo a codo con los sectores burgueses que alientan un Mercosur perfectamente capitalista, y que no cuestiona en absoluto la hegemon\u00eda imperialista sobre la regi\u00f3n?<\/p>\n<p>A decir verdad, una lectura atenta del programa en cuesti\u00f3n da la impresi\u00f3n de parecerse m\u00e1s a las enunciaciones generales de los partidos socialdem\u00f3cratas de fines del siglo XIX que a una corriente que, en el siglo XXI, haya sacado lecciones clave como el rol de la democracia burguesa y sus instituciones en la construcci\u00f3n de la hegemon\u00eda ideol\u00f3gica del orden capitalista. Por el contrario, todas las alusiones van en el sentido de asumir las consignas democr\u00e1ticas sin la menor reserva marxista, al punto que casi <em>relevan los motivos ligados a la clase trabajadora<\/em>.<\/p>\n<p>Inclusive, se llega a una especie de teorizaci\u00f3n en el sentido de cierta \u201cincompatibilidad estructural\u201d entre las caracter\u00edsticas del capitalismo de hoy y las formas democr\u00e1ticas.<a href=\"#_edn24\" name=\"_ednref24\">[xxiv]<\/a> Se afirma, por caso, que \u201cel rechazo del actual orden mercantil presenta hoy un alcance m\u00e1s democr\u00e1tico que socialista. Pero esta exigencia democr\u00e1tica afirma tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n ciudadana e igualitaria tanto m\u00e1s progresista cuanto que la <em>mundializaci\u00f3n neoliberal tiende a vaciar de todo contenido la misma democracia burguesa<\/em> (&#8230;) No es tanto la soberan\u00eda nacional lo que est\u00e1 aqu\u00ed en cuesti\u00f3n, sino la soberan\u00eda democr\u00e1tica y popular (&#8230;) La mundializaci\u00f3n capitaalista cuestiona la posibillidad misma de hacer elecciones pol\u00edticas (&#8230;) En ese contexto, la exigencia democr\u00e1tica ciudadana, aun elemental, adquiere una nueva din\u00e1mica subversiva\u201d (<em>Las resistencias&#8230;,<\/em> 2, 14).<\/p>\n<p>Que esta ubicaci\u00f3n no es fruto de una coyuntura se ve demostrado por el informe al XV Congreso. All\u00ed, como \u201checho nuevo del per\u00edodo\u201d, se se\u00f1ala que se puede integrar las reivindicaciones de las luchas inmediatas con \u201ccuestiones estrat\u00e9gicas y program\u00e1ticas que determinan las grandes l\u00edneas de un programa de urgencia democr\u00e1tico y social anticapitalista\u201d. \u00bfEn qu\u00e9 consisten esas \u201cgrandes l\u00edneas program\u00e1ticas\u201d? Veamos: \u201cla exigencia de <em>democracia a todos los niveles<\/em> (&#8230;), una l\u00f3gica de las necesidades sociales que sustituya a la de la ganancia capitalista (&#8230;) una defensa de los derechos elementales. Se puede buscar apoyo incluso en la Declaraci\u00f3n universal de los derechos del hombre contra la l\u00f3gica liberal que recuestiona esos derechos b\u00e1sicos. Esto pasa por una nueva reflexi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de la soberan\u00eda nacional en los pa\u00edses dominados (&#8230;) En las luchas por el empleo, no hay que dudar, <em>aun cuando sea en el terreno de la propaganda<\/em>, en adelantar la necesidad de una irrupci\u00f3n en la propiedad privada para frenar los despidos y retomar, contra las privatizaciones, todas las perspectivas de apropiaci\u00f3n p\u00fablica y social\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>, 4.2).<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s el mismo patr\u00f3n: <em>el plano de clase y socialista del programa queda totalmente desdibujado <\/em>en beneficio de un claro predominio de <em>motivos democr\u00e1ticos desprovistos de connotaci\u00f3n anticapitalista<\/em>, salvo cuando se intenta deslizar que la democracia (a secas, sin determinaci\u00f3n clasista) adquiere <em>per se<\/em>, \u201cobjetivamente\u201d, esa connotaci\u00f3n. En contraste, los motivos anticapitalistas aparecen raleados, desjerarquizados y confinados al \u201cterreno de la propaganda\u201d.<\/p>\n<p>El \u00fanico atisbo de cr\u00edtica a la panacea democr\u00e1tica aparece en el documento <em>Rol y tareas de la IV Internacional<\/em>, al hacer referencia a un programa transicional para Am\u00e9rica Latina: \u201cla cuesti\u00f3n de la democracia pol\u00edtica, de reapropiaci\u00f3n de los derechos confiscados, tanto como el car\u00e1cter, alcance y l\u00edmites de una orientaci\u00f3n de <em>democracia participativa<\/em> a nivel local o municipal\u201d (<em>Rol y tareas<\/em>&#8230;, 7.3). Aqu\u00ed, en verdad, el tono general es de asumir sin m\u00e1s un programa de \u201cdemocracia pol\u00edtica\u201d (\u00bfburguesa, obrera, popular..? Misterio), pero al menos parecer\u00eda haber \u201cl\u00edmites\u201d. No obstante, al no hacerse <em>ning\u00fan balance<\/em> serio (ni de ninguna otra clase) de la <em>lamentable experiencia de gesti\u00f3n de DS en Porto Alegre con el Presupuesto Participativo<\/em>, toda discusi\u00f3n sobre los \u201cl\u00edmites\u201d permanece en el plano de la abstracci\u00f3n, y lo que queda como residuo pr\u00e1ctico es el programa de democracia \u201cpura\u201d.<\/p>\n<p>Lo que vuelve realmente grave este curso pol\u00edtico es que es el propio SU el que considera imprescindible una renovaci\u00f3n, al punto de hablar de \u201crefundar el programa de transici\u00f3n\u201d. De hecho, se afirma que \u201cel nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico&#8230; exigir\u00e1 una verdadera <em>refundaci\u00f3n program\u00e1tica<\/em> (&#8230;) Ese programa ha de incorporar el balance cr\u00edtico de 150 a\u00f1os del movimiento obrero (&#8230;) Se trata de un verdadero desaf\u00edo en la medida en que la lucha pol\u00edtica&#8230; no cesa y que toda organizaci\u00f3n activista tiene necesidad&#8230; de ofrecer sus respuestas inmediatas\u201d (<em>Rol y tareas&#8230;,<\/em> 7.1).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, a la hora del \u201cdebate program\u00e1tico-estrat\u00e9gico que envuelve al conjunto de los problemas de la lucha por el socialismo\u201d, el <em>primer punto<\/em> para la discusi\u00f3n es \u201cformular un <em>programa universal sobre las necesidades sociales y los derechos humanos<\/em> a partir de la crisis ecol\u00f3gica mundial, de la regresi\u00f3n social generalizada, de la extrema pobreza de la mayor\u00eda de la humanidad y de las desigualdades sociales en el mundo del trabajo\u201d (<em>Rol y tareas&#8230;,<\/em> 7.2). Nuevamente, estamos en presencia de un <em>retroceso en toda la l\u00ednea<\/em> desde las posturas program\u00e1ticas cl\u00e1sicas del marxismo revolucionario, en las que las <em>coordenadas de clase<\/em> cumplen un papel esencial.<\/p>\n<p>Lo objetable es que, a despecho de los aires \u201crenovadores\u201d, la supuesta \u201crefundaci\u00f3n program\u00e1tica\u201d no tiene <em>ninguna densidad estrat\u00e9gica<\/em>: es una declaraci\u00f3n de buenas intenciones, verdades generales y defensa de derechos, insistimos, al mejor estilo de la vieja socialdemocracia. En este sentido, es un serio error metodol\u00f3gico <em>acomodar el programa hist\u00f3rico a las caracter\u00edsticas de un determinado per\u00edodo<\/em>, especialmente si \u00e9ste es de retroceso, como supone el SU. El texto citado mezcla los planos del programa general y de un balance de siglo y medio con las \u201crespuestas inmediatas\u201d. <em>Incluso si la periodizaci\u00f3n que propone el SU fuera correcta<\/em> y estuvi\u00e9ramos frente a un \u201clargo per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n\u201d en el que la idea de revoluci\u00f3n socialista quedar\u00e1 confinada a la propaganda, <em>es peligroso y confuso mezclar la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de la etapa presente con las definiciones program\u00e1ticas centrales y las lecciones estrat\u00e9gicas<\/em> que representan el n\u00facleo del acervo te\u00f3rico-pol\u00edtico del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>Esta operaci\u00f3n, adem\u00e1s de espuria en lo metodol\u00f3gico, alimenta los riesgos de perder todo par\u00e1metro pol\u00edtico y toda br\u00fajula estrat\u00e9gica, como enseguida veremos. En verdad, el tipo de \u201crenovaci\u00f3n program\u00e1tica\u201d que propone el SU s\u00f3lo podr\u00eda justificar su alcance si se apoyara en una evaluaci\u00f3n comprehensiva y exhaustiva de la experiencia hist\u00f3rica que demuestre, sin lugar a dudas, que las coordenadas que tradicionalmente hab\u00edan marcado hasta aqu\u00ed las fronteras program\u00e1ticas y estrat\u00e9gicas <em>ya no est\u00e1n vigentes y deben ser reemplazadas<\/em>. Se trata de una conclusi\u00f3n que el SU sugiere de manera velada, pero que no se atreve a anunciar a plena luz. Por supuesto, una investigaci\u00f3n semejante deber\u00eda extremar los recaudos metodol\u00f3gicos, teniendo en cuenta que los reformistas y renegados de todas las \u00e9pocas se propusieron muchas veces invalidar el punto de vista revolucionario por \u201canacr\u00f3nico\u201d o \u201cpoco realista para los tiempos que corren\u201d.<\/p>\n<p>Pero precisamente tales recaudos est\u00e1n ausentes en el an\u00e1lisis del SU, que tememos que mezcla las dimensiones temporales y le <em>adjudica a lo que es casi una \u201cnueva \u00e9poca\u201d el signo (negativo) de un ciclo hist\u00f3rico determinado<\/em> (y que, adem\u00e1s, entendemos que <em>ha terminado<\/em>). De ese modo, su enfoque program\u00e1tico y estrat\u00e9gico se basa, por un lado, en un balance de 150 a\u00f1os que el SU est\u00e1 muy lejos de haber hecho o siquiera comenzado, y, por el otro, en un \u201cnuevo per\u00edodo hist\u00f3rico\u201d cuyas l\u00edneas fundamentales se definen con vaguedad deliberada. A ello nos dedicaremos ahora.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Una visi\u00f3n \u201cepocal\u201d que posterga indefinidamente la revoluci\u00f3n socialista<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>El \u201cprograma m\u00ednimo\u201d expresa una estrategia etapista<\/strong><\/p>\n<p>El retroceso en el terreno del programa, ya se\u00f1alado, no es el resultado de una reflexi\u00f3n <em>ad hoc<\/em> y aislada sobre el tema. Por el contrario, se inscribe en una comprensi\u00f3n y una elaboraci\u00f3n globales, de car\u00e1cter org\u00e1nico en el sentido de su coherencia interna, y cuyo signo se manifiesta de manera palmaria a la hora de formular la orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>En este caso, citamos el proyecto de resoluci\u00f3n sobre orientaci\u00f3n, que comienza as\u00ed: \u201cLa nueva fase pol\u00edtica en la actividad, la orientaci\u00f3n program\u00e1tica pol\u00edtica y la organizaci\u00f3n del movimiento obrero y popular pone en el orden del d\u00eda, <em>durante toda una etapa<\/em> [\u00bfa\u00f1os, d\u00e9cadas?], la <em>resistencia <\/em>contra la ofensiva brutal de las clases dominantes, y plantea como tarea estrat\u00e9gica derrotar a la socialdemocracia neoliberal, mayoritaria en el movimiento obrero y popular, con el fin de reconstruir a \u00e9ste \u00faltimo sobre una base anticapitalista e internacionalista. Esta batalla se libra alrededor de <em>dos ejes: la oposici\u00f3n a la guerra y la oposici\u00f3n al neoliberalismo<\/em>\u201d (<em>Rol y tareas&#8230;, <\/em>borrador, 1.1). Punto. La sorprendente <em>ausencia de toda referencia al socialismo<\/em> gener\u00f3 tal revuelo que la resoluci\u00f3n finalmente votada, sin alterar en nada lo precedente, agreg\u00f3 al final del p\u00e1rrafo un p\u00fadico (y formal) \u201cen la perspectiva de la lucha por el socialismo\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, no es m\u00e1s que una modificaci\u00f3n de orden cosm\u00e9tico: <em>todo lo esencial est\u00e1 en la estrategia \u201cantineoliberal\u201d para \u201ctoda una etapa\u201d<\/em>. As\u00ed se formula m\u00e1s adelante, con toda claridad: \u201cLa lucha por derrotar al neoliberalismo est\u00e1 en el coraz\u00f3n de nuestro combate pol\u00edtico\u201d (<em>Rol y tareas&#8230;,<\/em> 3.1). <em>La perspectiva socialista, entonces, no es m\u00e1s que un saludo a la bandera, una menci\u00f3n ritual para cuidar las formas, sin ning\u00fan peso real en la definici\u00f3n de las pol\u00edticas<\/em>.<\/p>\n<p>En el fondo, <em>esta estrategia antineoliberal rompe no con la letra sino con el m\u00e9todo de un programa transicional<\/em>, cuya esencia, como es sabido, consiste en tender un puente entre las reivindicaciones inmediatas (a las que se limita el SU) y el horizonte revolucionario socialista. Pero aqu\u00ed no hay un puente, sino <em>un abismo imposible de franquear \u201cdurante toda una etapa\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Varios problemas aqu\u00ed. En primer lugar, no hay una distancia cr\u00edtica con respecto a la idea misma de <em>neoliberalismo<\/em>, el cual, como se ha dicho m\u00e1s arriba, resulta period\u00edstico y carente de rigor si no se lo vincula <em>org\u00e1nicamente<\/em> con las caracter\u00edsticas del capitalismo de hoy. Sin esta manera de enfocar el concepto, se termina cediendo a la demagogia ideol\u00f3gica neoreformista que pretende pintar al neoliberalismo como el resultado de una <em>pol\u00edtica particular<\/em> de ciertos capitalistas malvados, que puede ser \u201cderrotada\u201d <em>dentro <\/em>de los m\u00e1rgenes del propio orden capitalista. El \u201cneoliberalismo\u201d es, de manera cada vez m\u00e1s clara, <em>la forma de funcionar del capitalismo mundializado de comienzos del siglo XXI<\/em>. Pensar en su \u201cderrota\u201d sin plantearse <em>inmediatamente<\/em> una progresi\u00f3n <em>anticapitalista<\/em> (en la que es nuestra obligaci\u00f3n defender una perspectiva revolucionaria y socialista) es ut\u00f3pico, o reformista, o ambas cosas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es particularmente peligroso no <em>separar<\/em> el creciente descr\u00e9dito y odio al neoliberalismo <em>entre las masas<\/em> (en particular, pero no s\u00f3lo, en Am\u00e9rica Latina) de la demagogia verbal del neoreformismo, que hace discursos contra el neoliberalismo a la vez que asume crecientes responsabilidades de gesti\u00f3n del capitalismo. Los documentos del SU caen en esa inaceptable confusi\u00f3n entre el <em>sentimiento general<\/em> antineoliberal y la <em>traducci\u00f3n pol\u00edtica<\/em> que el neoreformismo pretende hacer de ese estado de \u00e1nimo popular. Por ejemplo, se dice que \u201cla <em>izquierda latinoamericana<\/em> gobierna ciudades capitales, as\u00ed como peque\u00f1os pueblos\u201d en diversos pa\u00edses. Pero eso \u00bfes bueno o malo? \u00bfDe qu\u00e9 \u201cizquierda\u201d se habla, de la revolucionaria o de la reformista? \u00a1No se puede ser tan gen\u00e9rico en un cap\u00edtulo titulado \u201crefundar el programa de transici\u00f3n\u201d (<em>Rol y tareas<\/em>&#8230;, 7.3)!<\/p>\n<p>Por supuesto, todo esto desemboca en el problema de la izquierda \u201cgobernista\u201d, empezando por la secci\u00f3n del SU en Brasil, que, como es sabido, tiene un <em>ministro<\/em> miembro del partido m\u00e1s grande de la \u201cizquierda latinoamericana\u201d en el gobierno del pa\u00eds m\u00e1s grande de la regi\u00f3n. Una vez m\u00e1s, jugar a las escondidas con las palabras tiene patas cort\u00edsimas: al momento de realizarse el XV Congreso Lula era presidente y Rossetto, ministro de Desarrollo Agrario.<\/p>\n<p>No obstante, en un art\u00edculo en <em>Rouge<\/em> de septiembre \u00faltimo, Fran\u00e7ois Ollivier, principal dirigente de la LCR, descubre que \u201ccasi dos a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada de Lula al poder, se han visto confirmadas todas las tendencias neoliberales del gobierno brasile\u00f1o\u201d, por lo que \u201cla cuesti\u00f3n de una alternativa a la pol\u00edtica del gobierno se ha vuelto central. Eso pasa&#8230; por una pol\u00edtica de <em>ruptura con el \u2018gubernamentalismo\u2019<\/em> \u2013apoyo o participaci\u00f3n gubernamental\u2013 dominante en la izquierda del PT\u201d. Pero lo m\u00e1s asombroso del art\u00edculo no es lo tard\u00edo de la verificaci\u00f3n, sino el hecho de que, aunque se menciona a varias corrientes y dirigentes de la izquierda de dentro y fuera del PT, el \u201ccompa\u00f1ero ministro\u201d Rossetto, paradigma del \u201cgubernamentalismo dominante en la izquierda del PT\u201d, contin\u00faa <em>barrido debajo de la alfombra<\/em>: no merece ni defensa, ni condena, ni siquiera una referencia formal. Es el \u201checho maldito\u201d del SU, el muerto en un placard que nadie se atreve a abrir&#8230;<\/p>\n<p>Damos importancia al \u201ccaso\u201d de Democracia Socialista en Brasil porque es el que expresa de manera m\u00e1s consecuente la l\u00f3gica subyacente de la orientaci\u00f3n de la mayor\u00eda del SU, aun cuando \u00e9sta diga tener reservas sobre el curso de DS. La corriente brasile\u00f1a es la que ha ido m\u00e1s a fondo en sacar conclusiones sobre la p\u00e9rdida del horizonte de revoluci\u00f3n socialista, y adopt\u00f3 una <em>estrategia abiertamente etapista<\/em>, que se fundamenta en sus tesis te\u00f3rico-program\u00e1ticas y se pone en pr\u00e1ctica desde los lugares de <em>gesti\u00f3n del Estado capitalista<\/em>, a nivel nacional, estadual o municipal.<\/p>\n<p>Veamos la formulaci\u00f3n, que tiene el m\u00e9rito de la claridad: \u201c<em>A muy largo plazo<\/em> [\u00bfd\u00e9cadas? \u00bfsiglos?], sigue v\u00e1lida la formulaci\u00f3n de Marx seg\u00fan la cual una sociedad realmente libre habr\u00e1 eliminado la producci\u00f3n de mercanc\u00edas&#8230; y habr\u00e1 hecho desaparecer el Estado&#8230; <em>Como perspectiva para la \u00e9poca actual<\/em> [hecho el saludo a la bandera y yendo al grano], como eje de un <em>programa democr\u00e1tico y popular<\/em> [\u00bfy el socialismo?], nuestra propuesta debe ser <em>mucho m\u00e1s limitada<\/em>: desarrollar todas las formas de autoorganizaci\u00f3n popular y de <em>control social sobre el Estado y el mercado<\/em>\u201d (<em>Tesis para una actualizaci\u00f3n del programa del PT<\/em>, <em>Inprecor<\/em> 443-444, p. 22). Claro que esta perspectiva \u201cmucho m\u00e1s limitada\u201d se acompa\u00f1a de cantos de sirena sobre la supuesta transformaci\u00f3n del Estado y de la sociedad por la v\u00eda del desarrollo de los mecanismos de la participaci\u00f3n y la democracia \u201cciudadana\u201d. La piedra de toque de toda esta elucubraci\u00f3n era el hoy totalmente desacreditado Presupuesto Participativo, presentado como alfa y omega de la \u201cdemocratizaci\u00f3n del Estado\u201d [!], de la \u201cdemocracia directa sin delegaci\u00f3n pensada por Rousseau\u201d [!!] y de una \u201cdemocracia sustantiva donde el ciudadano delegue lo menos posible su poder soberano\u201d.<a href=\"#_edn25\" name=\"_ednref25\">[xxv]<\/a><\/p>\n<p>La misma transparencia manifest\u00f3 el \u201cministro revolucionario\u201d Rossetto en su discurso de asunci\u00f3n al cargo del 2 de enero de 2003: \u201cTenemos la responsabilidad de cambiar un pa\u00eds que lucha por la <em>democratizaci\u00f3n del Estado<\/em> (&#8230;) Estamos <em>profundizando la democracia<\/em> y tenemos la misi\u00f3n hist\u00f3rica de <em>dar materialidad y sustancia al valor democr\u00e1tico<\/em>. Para realizar esa misi\u00f3n es cada vez m\u00e1s importante que <em>fortalezcamos la idea de Rep\u00fablica<\/em> (&#8230;) A la <em>democracia<\/em> que queremos, a la <em>Rep\u00fablica<\/em> que conquistamos, le gusta la presencia popular, se fortalece con la <em>ciudadan\u00eda<\/em> activa\u201d.<\/p>\n<p>Al <em>desaparecer todo criterio de clase<\/em> (el Estado pierde su car\u00e1cter capitalista; s\u00f3lo se habla de los \u201cciudadanos\u201d, la \u201cdemocracia\u201d o la \u201cRep\u00fablica\u201d) <em>y todo horizonte revolucionario<\/em>, queda expedito el camino para el <em>posibilismo<\/em> de vuelo m\u00e1s bajo. As\u00ed lo admite el principal dirigente de DS, alcalde de Porto Alegre y candidato a la reelecci\u00f3n en los recientes comicios municipales, Ra\u00fal Pont: \u201cCon relaci\u00f3n a los mercados, es necesario reforzar los controles sobre ellos, <em>sin pretender eliminarlos a corto o medio plazo, natura<\/em>lmente\u201d. \u00a1Para estos \u201cmarxistas\u201d, la tarea estrat\u00e9gica es \u201ccontrolar\u201d al capitalismo, no combatirlo; eso, \u201cnaturalmente\u201d, est\u00e1 fuera de la cuesti\u00f3n!<\/p>\n<p>Sin embargo, tiene lugar aqu\u00ed una <em>operaci\u00f3n ideol\u00f3gica<\/em>: en vez de reconocer abiertamente que se ha abandonado el sue\u00f1o rom\u00e1ntico de la revoluci\u00f3n socialista para pasar a dedicarse a la gesti\u00f3n \u201cprogresista\u201d del Estado capitalista, se intenta efectuar una justificaci\u00f3n pseudote\u00f3rica <em>ad hoc<\/em>, un p\u00fadico disfraz \u201crenovador del socialismo revolucionario\u201d para cubrir el reformismo m\u00e1s vulgar: \u201ces posible favorecer el avance hacia el socialismo <em>incluso a partir de administraciones municipales y de gobiernos estatales: este es uno de los mensajes m\u00e1s significativos de la experiencia de Porto Alegre<\/em>\u201d (\u201cActualidad del programa socialista\u201d, folleto de DS, 2002, p. 23).<\/p>\n<p>Formalmente, la mayor\u00eda del SU dice rechazar estos extremos; ya hemos visto que incluso se llama a una ruptura con la \u201cizquierda gubernamentalista\u201d, aunque hasta ahora <em>no se dio ning\u00fan paso pol\u00edtico pr\u00e1ctico<\/em>, ni siquiera un debate a fondo para procesar la situaci\u00f3n de DS. Sin embargo, las premisas hist\u00f3ricas \u2013la caracterizaci\u00f3n de la etapa\u2013 y program\u00e1ticas, cuyo centro es la resistencia casi infinita al \u201cneoliberalismo\u201d y las reivindicaciones democr\u00e1ticas hasta que una \u201cetapa ulterior\u201d cree \u201cel clima ideol\u00f3gico y pol\u00edtico propicio a la perspectiva socialista\u201d son, en buena medida, comunes a la mayor\u00eda y a DS. Esto provee un <em>marco conceptual org\u00e1nico<\/em> que abre la eventualidad de que el SU comience a recorrer el camino del posibilismo. Y ya hay se\u00f1ales en ese sentido.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida del reflejo de clase m\u00e1s elemental que DS evidencia con respecto a Brasil parece tener un correlato internacional en la postura oficial del SU respecto de la ONU. En el documento mundial aprobado por el XV Congreso, que exagera unilateralmente la \u201cfuerza del capitalismo globalizado\u201d y la contrapone a la \u201cdebilidad de las instituciones internacionales interestatales\u201d, se cae en un <em>embellecimiento inaceptable de las Naciones Unidas<\/em>, en un punto de vista acaso tributario de la opini\u00f3n p\u00fablica \u201cprogresista\u201d y \u201cantineoliberal\u201d europea. As\u00ed, se lamenta la existencia de un proceso de \u201cmarginalizaci\u00f3n de la ONU&#8230; cuando la ONU, su asamblea y sus organismos anexos, hab\u00edan suministrado un marco institucional en el que los pa\u00edses imperialistas pod\u00edan ser interpelados [!] y condicionados [!!], y algunas pol\u00edticas \u2018progresistas\u2019 puestas en marcha. El factor que subyuga al conjunto de esta arquitectura institucional es la supremac\u00eda del imperialismo estadounidense, que juega cada vez m\u00e1s un papel a la vez internacional y unilateral\u201d (<em>Resoluci\u00f3n<\/em>&#8230;, 6.2).<\/p>\n<p>Hasta ahora, el marxismo revolucionario siempre hab\u00eda considerado las \u201carquitecturas institucionales internacionales\u201d del siglo XX \u2013en su definici\u00f3n esencial, m\u00e1s all\u00e1 de contradicciones parciales\u2013 como herramientas funcionales al orden mundial dominado por el imperialismo y que no expresaban en absoluto la voluntad de los pueblos y la \u201ccomunidad de las naciones\u201d. Sin que ning\u00fan an\u00e1lisis o desarrollo te\u00f3rico demuestre un cambio fundamental en el car\u00e1cter de la ONU para los marxistas, el SU se pasa al campo del \u201cmultilateralismo\u201d de los progresistas espantados por la administraci\u00f3n Bush. Otra vez, la mezcla de los planos hist\u00f3rico y coyuntural, junto con la carencia de un andamiaje estrat\u00e9gico s\u00f3lido, hace estragos en el terreno pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En este aspecto, como en otros, la sistematizaci\u00f3n te\u00f3rica parece estar a cargo de Daniel Bensa\u00efd, en el citado texto <em>Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren<\/em>: \u201cEl <em>derecho internacional<\/em> [en general y a secas, como si el derecho fuera ajeno a las clases y los sistemas] todav\u00eda est\u00e1 llamado a encaminarse en forma duradera sobre sus dos pilares o a conjugar dos legitimidades: aquella emergente de <em>los derechos universales del hombre y del ciudadano <\/em>(de los cuales, ciertas instituciones como la Corte Penal Internacional constituyen cristalizaciones parciales); y la de las <em>relaciones interestatales<\/em> (cuyo principio se remonta al discurso kantiano acerca de la \u00abpaz perpetua\u00bb), sobre los cuales reposan instituciones tales como la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. Sin atribuir a la ONU virtudes que no tiene (&#8230;), hay que constatar que uno de los fines perseguidos por las potencias&#8230; era modificar la arquitectura del nuevo orden imperial en beneficio de nuevos pilares que son la OTAN (&#8230;) y la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio. Heredera de las relaciones de fuerzas surgidas de la Segunda Guerra Mundial, sin ninguna duda, <em>la ONU debe ser reformada y democratizada<\/em> [\u00bfc\u00f3mo y por qui\u00e9n?] (&#8230;), en beneficio de la Asamblea General y contra el club cerrado del Consejo Permanente de Seguridad (&#8230;) para actuar de manera <em>que una representaci\u00f3n por cierto imperfecta de la \u2018comunidad internacional\u2019 refleje la diversidad de los intereses y de los puntos de vista<\/em> (&#8230;). De la misma manera, es urgente desarrollar una reflexi\u00f3n acerca, de las instituciones pol\u00edticas europeas y acerca de las <em>instituciones judiciales internacionales<\/em> [tambi\u00e9n ajenas al orden mundial imperialista, por lo visto] como el Tribunal de La Haya, los tribunales penales de excepci\u00f3n y la futura Corte Penal Internacional\u201d (<em>Teoremas&#8230;<\/em>, 1.2).<\/p>\n<p>Esta larga cita pone de manifiesto que no s\u00f3lo se pierde de vista todo <em>criterio de clase<\/em> sino incluso el <em>antiimperialismo<\/em> m\u00e1s elemental. \u00bfC\u00f3mo puede hablarse de \u201crelaciones interestatales\u201d en la era del imperialismo haciendo referencia a Kant y no a Lenin? \u00bfC\u00f3mo puede pasarse por alto que los miembros de la \u201ccomunidad internacional\u201d tienen <em>relaciones asim\u00e9tricas, con dominadores y dominados<\/em>, y que la existencia de instituciones como la ONU, la Corte de La Haya y la CPI es parte del <em>funcionamiento org\u00e1nico de ese orden desigual<\/em>? \u00bfQu\u00e9 clase de \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d puede haber, entonces, del principal \u00f3rgano institucional que instrumenta y sanciona el dominio sobre el mundo por parte de las potencias imperialistas? \u00bfC\u00f3mo puede hablarse de \u201ccristalizaciones parciales\u201d de la Declaraci\u00f3n de los derechos universales del hombre y el ciudadano, como si se tratara de ir sumando \u201ccristalizaciones\u201d en un orden social total como el capitalismo?<\/p>\n<p>Semejante deriva posibilista fue la que, en el caso de DS, desemboc\u00f3 en una traici\u00f3n abierta: asumir responsabilidades de gesti\u00f3n de un gobierno burgu\u00e9s.<a href=\"#_edn26\" name=\"_ednref26\">[xxvi]<\/a> No tiene por qu\u00e9 ser necesariamente \u00e9se el caso de la LCR o el SU de conjunto, pero, como hemos dicho, hay todo un sustrato com\u00fan de premisas que alertan sobre esa posibilidad.<\/p>\n<p><strong>Disoluci\u00f3n de los par\u00e1metros de una estrategia revolucionaria<\/strong><\/p>\n<p>De resultas de la t\u00f3nica general de la etapa actual, defensiva, de recuperaci\u00f3n, acumulaci\u00f3n y \u201clarga reconstrucci\u00f3n\u201d a causa del peso determinante de las derrotas hist\u00f3ricas, <em>los problemas estrat\u00e9gicos pierden toda urgencia<\/em> y dejan de ser motivo para divisorias de aguas entre las diversas corrientes. El r\u00e9gimen de tendencias permanentes del SU, al que suele contrastar con la brutalidad sectaria de muchas corrientes de origen trotskista, tiene aqu\u00ed, en verdad, un costado negativo. No hace falta caer en la man\u00eda enfermiza por la \u201cdelimitaci\u00f3n\u201d para comprender que es imprescindible para cualquier organizaci\u00f3n contar con criterios de identidad, pertenencia y compatibilidad. Rechazar el burocratismo y el sectarismo es una cosa; que luchadores revolucionarios convivan con funcionarios burgueses es muy otra.<\/p>\n<p>Lo que ocurre es que esa l\u00ednea de separaci\u00f3n, candente y decisiva en per\u00edodos de ascenso revolucionario, lo es mucho menos en todo un \u201cper\u00edodo hist\u00f3rico\u201d donde revolucionarios y \u201cministerialistas\u201d no tendr\u00e1n necesidad de enfrentarse, sino que pueden <em>tomarse su tiempo<\/em> para discutir amigablemente sus diferencias mientras esperan el \u201ccambio cualitativo en la relaci\u00f3n de fuerzas\u201d que reabra \u201cel clima ideol\u00f3gico y pol\u00edtico propicio a la perspectiva socialista\u201d. Sin revoluciones en el horizonte y con un \u201dlargo per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n\u201d por delante&#8230; \u00bfpara qu\u00e9 arrancarse los ojos por problemas \u201cdoctrinarios\u201d? \u00c9sa es la explicaci\u00f3n de fondo de por qu\u00e9, incluso cuando se da a entender \u2013de manera tard\u00eda y bastante el\u00edptica, por cierto\u2013 que la orientaci\u00f3n de DS es incompatible con el marxismo revolucionario, la sangre nunca llega al r\u00edo y, en vez de expulsar a los traidores que gestionan el Estado burgu\u00e9s, <em>se juega a la diplomacia<\/em> en las relaciones pol\u00edticas dentro del SU.<\/p>\n<p>Esta actitud se ve potenciada por la evaluaci\u00f3n de que no s\u00f3lo el momento actual no exige definiciones fuertes, sino que en realidad estamos en las v\u00edsperas del alumbramiento de un \u201cnuevo mundo\u201d en el que, se desliza, <em>las coordenadas estrat\u00e9gicas \u201ccl\u00e1sicas\u201d van a ver su validez puesta en cuesti\u00f3n<\/em>. O, en todo caso, la combinaci\u00f3n de aqu\u00e9llas con \u201clo nuevo\u201d adoptar\u00e1 formas hoy indeterminables a priori. Total, <em>en \u00faltimo an\u00e1lisis&#8230; no pasa nada<\/em>, ni va a pasar por un buen tiempo.<\/p>\n<p>Nuevamente es Daniel Bensa\u00efd quien formula de manera m\u00e1s clara este punto de vista: \u201cEn el transcurso de la \u00faltima d\u00e9cada (&#8230;) algo se termin\u00f3. Pero \u00bfqu\u00e9? \u00bfEl \u00absiglo corto\u00bb del que hablan los historiadores, iniciado con la Primera Guerra Mundial y terminado con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn? \u00bfEl corto per\u00edodo que sigui\u00f3 a la Segunda Guerra Mundial (&#8230;) \u00bf<em>O tambi\u00e9n un gran ciclo dentro de la historia del capitalismo y del movimiento obrero, abierto con el desarrollo capitalista de los a\u00f1os 1880<\/em>, la expansi\u00f3n colonial, y el surgimiento del movimiento obrero moderno simbolizado por la formaci\u00f3n de la II Internacional?<\/p>\n<p><em>\u201cLos grandes enunciados estrat\u00e9gicos de los que a\u00fan somos hacedores datan en gran parte de este per\u00edodo de formaci\u00f3n, anterior a la Primera Guerra Mundial<\/em>: se trata del an\u00e1lisis del imperialismo (&#8230;), de la cuesti\u00f3n nacional (&#8230;), de las relaciones partidos-sindicatos y del parlamentarismo (&#8230;), de la estrategia y los caminos del poder (Bernstein, Kautsky, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotsky). Estas controversias son tan constitutivas de nuestra historia como las de la din\u00e1mica conflictiva entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n inaugurada por la Guerra Mundial y la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<p>\u201cM\u00e1s all\u00e1 de las diferencias de orientaci\u00f3n y de las opciones a menudo intensas, el movimiento obrero de esta \u00e9poca presentaba una unidad relativa y compart\u00eda una cultura com\u00fan. <em>Se trata, hoy en d\u00eda, de saber qu\u00e9 queda de esta herencia, sin due\u00f1os ni manual de uso<\/em> (&#8230;). Charles Andr\u00e9 Udry&#8230; constata que una de las caracter\u00edsticas de la situaci\u00f3n actual es la desaparici\u00f3n de un movimiento obrero internacional independiente [!]. <em>Estamos entonces en una transici\u00f3n incierta, donde lo viejo agoniza sin ser abolido y lo nuevo se esfuerza en surgir<\/em> \u201c (<em>Teoremas<\/em>&#8230;, Introducci\u00f3n)<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Bensa\u00efd, de manera muy conveniente, sugiere que <em>todo est\u00e1 en cuesti\u00f3n<\/em>, pero, en una operaci\u00f3n te\u00f3rica y metodol\u00f3gicamente muy c\u00f3moda y poco responsable, no se toma la molestia de <em>discernir<\/em> entre lo que a su juicio sigue vigente de la \u201cherencia\u201d y lo que corresponde archivar definitivamente como superado por la historia. Si el per\u00edodo de formaci\u00f3n del movimiento obrero y de sus \u201cenunciados estrat\u00e9gicos\u201d ha terminado despu\u00e9s de m\u00e1s de un siglo; si uno de los signos del per\u00edodo actual es la \u201cdesaparici\u00f3n de un movimiento obrero internacional independiente\u201d (definici\u00f3n completamente unilateral, abusiva y equivocada); si \u201clo viejo agoniza\u201d y en esta \u201cincertidumbre\u201d ya no tenemos \u201cmanuales de uso\u201d, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda atreverse a proponer batallas pol\u00edticas conforme a las coordenadas vigentes desde los primeros veinte a\u00f1os del siglo XX? S\u00f3lo unos dogm\u00e1ticos tozudos y sectarios, arqueomarxistas, que no entienden que el <em>signo de los nuevos tiempo<\/em>s es, adem\u00e1s de una <em>\u201cresistencia\u201d de car\u00e1cter epocal<\/em> \u2013el t\u00edtulo del ensayo de Bensa\u00efd es altamente significativo\u2013 una relativa <em>indeterminaci\u00f3n estrat\u00e9gica<\/em>, o en todo caso la <em>falta de criterios \u201cfuertes\u201d <\/em>que sustenten definiciones taxativas del estilo reforma o revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se trata del pensamiento personal de Bensa\u00efd ni de una reflexi\u00f3n anclada en una coyuntura. El informe al XV Congreso recoge plenamente esta perspectiva en el cap\u00edtulo titulado, precisamente, \u201cUna nueva fase hist\u00f3rica para el movimiento obrero\u201d: \u201cEstamos hoy en una <em>situaci\u00f3n transitoria<\/em> entre el <em>fin de toda una fase hist\u00f3rica <\/em>del movimiento obrero y el <em>surgimiento de un nuevo ciclo.<\/em> (&#8230;) Este proceso no ha hecho m\u00e1s que comenzar\u201d (<em>Informe<\/em>&#8230;, 3.1). Desde esta ubicaci\u00f3n es que se plantean los problemas program\u00e1ticos a los que ya hemos aludido, pero tambi\u00e9n se pone en un nuevo contexto el debate estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Veamos de qu\u00e9 manera: \u201c<em>si no podemos definir las v\u00edas concretas de conquista del poder<\/em> en el per\u00edodo pr\u00f3ximo \u2013y poseer por ende f\u00f3rmulas acabadas\u2013 podemos (&#8230;) plantear una serie de cuestiones. [a] Estrat\u00e9gicas: una orientaci\u00f3n unitaria en las luchas de masas y en los movimientos sociales, el lugar central de la autoorganizaci\u00f3n, el rechazo a la participaci\u00f3n en gobiernos social-liberales, la necesidad de una ruptura con el sistema capitalista, el rechazo a las guerras imperialistas\u201d (<em>Informe<\/em>&#8230;, 4.2). <em>Punto, fin de las \u201ccuestiones estrat\u00e9gicas\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Aun en su brevedad, expl\u00edcita e impl\u00edcitamente se desprenden varias cuestiones. Primero, la coartada de no esgrimir \u201cf\u00f3rmulas acabadas\u201d en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n del acceso al poder ha sido demasiado gastada por los reformistas como para utilizarla sin que resulte sospechosa. Claro que no hay f\u00f3rmulas, pero el marxismo no ofrece talismanes listos para usar sino criterios estrat\u00e9gicos y metodol\u00f3gicos. Por ejemplo: \u00bfpueden ser las elecciones una \u201cv\u00eda concreta de conquista del poder\u201d o no? Tradicionalmente, esta era una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre revolucionarios y reformistas. \u00bfSigue vigente o ha pasado a estar en duda como una de las categor\u00edas que \u201cagonizan\u201d en esta \u201ctransici\u00f3n incierta\u201d? Si es as\u00ed, habr\u00eda que decirlo y no escudarse tras la cr\u00edtica a los dogm\u00e1ticos y sus f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>Segundo: la \u201corientaci\u00f3n unitaria en las luchas de masas\u201d no representa ning\u00fan clivaje estrat\u00e9gico, sino que es un criterio de acci\u00f3n general que puede ser seguido por organizaciones de cualquier tipo, salvo los sectarios empedernidos. Ubicar esto en primer lugar entre las \u201ccuestiones estrat\u00e9gicas\u201d resulta extra\u00f1o y desproporcionado.<\/p>\n<p>Tercero: si el \u201crechazo a la participaci\u00f3n en los gobiernos social-liberales\u201d (concepto en cuya relevancia estrat\u00e9gica coincidimos) fuera un criterio aut\u00e9nticamente estrat\u00e9gico y no letra muerta, <em>Rossetto y DS no deber\u00edan formar parte del SU<\/em>. La permanencia de DS significa o bien que se puede convivir en la misma organizaci\u00f3n aun teniendo diferencias estrat\u00e9gicas (y en ese caso, no se entiende qu\u00e9 funcionalidad tiene definirlas como tales), o bien que las \u201ccuestiones estrat\u00e9gicas\u201d son para el papel, no para la acci\u00f3n. Nos inclinamos por la primera opci\u00f3n, pero es dif\u00edcil saber cu\u00e1l resulta m\u00e1s oneroso para una corriente marxista revolucionaria.<\/p>\n<p>Finalmente, volvemos a los acertijos cuando se habla de \u201cruptura con el sistema capitalista\u201d. \u00bfSe trata de una ruptura revolucionaria, o gradual, o una combinaci\u00f3n, o qu\u00e9? En todo caso, vuelve a constatarse la asombrosa <em>ausencia de la palabra \u201crevoluci\u00f3n\u201d en todos los pasajes dedicados al debate estrat\u00e9gico<\/em>. Acaso la explicaci\u00f3n se encuentre en los curiosos vericuetos sem\u00e1nticos del SU a la hora de definir el concepto mismo de revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la ya citada <em>Carta a Alex Callinicos<\/em> se hace una discusi\u00f3n sobre el sentido de \u201cser revolucionario en el siglo XXI\u201d que resulta muy significativa:<\/p>\n<p>\u201cCuando trazamos una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre reformistas y revolucionarios, tenemos que tratar de ser precisos en cuanto a de qu\u00e9 estamos hablando. Podemos distinguir al menos tres significados actuales de la palabra \u2018revoluci\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p>\u201cEn primer lugar, es el nombre propio que ha expresado en la \u00e9poca moderna un anhelo muy antiguo de liberaci\u00f3n y bienestar. En segundo lugar, en el siglo XIX adquiri\u00f3 un sentido m\u00e1s preciso, el de \u2018revoluci\u00f3n social\u2019&#8230;, de un cambio radical de l\u00f3gica: el derecho a la existencia contra el derecho de propiedad, la necesidad contra la ganancia, el bien com\u00fan contra el autointer\u00e9s ego\u00edsta, la democracia contra el mercado. (&#8230;) Nos parece que el contenido de esta idea de revoluci\u00f3n es hoy el menos oscurecido, el m\u00e1s claramente relevante.<\/p>\n<p>\u201cFinalmente, <em>a comienzos del siglo XX y con la revoluci\u00f3n rusa, el t\u00e9rmino adquiri\u00f3 una<\/em> <em>carga estrat\u00e9gica<\/em>: no se trataba s\u00f3lo de derribar el orden establecido sino de definir <em>c\u00f3mo<\/em> se lograba eso: <em>reforma o revoluci\u00f3n<\/em>. Sin duda este es el sentido de las grandes pol\u00e9micas que conmovieron a la II Internacional antes de la I Guerra Mundial, resumidas en la oposici\u00f3n entre Bernstein y Rosa. (&#8230;) <em>Es aqu\u00ed que el contenido del concepto se empieza a oscurecer, en parte seguramente debido a las derrotas que hemos sufrido, pero tambi\u00e9n gracias a las modificaciones en las coordenadas estrat\u00e9gicas de las que, en los comienzos de un nuevo ciclo de experiencias, apenas hemos empezado a tener una medida<\/em>. (&#8230;) la caracterizaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n como revolucionaria&#8230; tiene s\u00f3lo un valor provisional (&#8230;) es s\u00f3lo a trav\u00e9s de la prueba de los hechos como se puede corroborar la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n. (&#8230;)<\/p>\n<p>\u201c<em>La delimitaci\u00f3n estrat\u00e9gica entre reforma y revoluci\u00f3n, entonces, no est\u00e1 grabada sobre m\u00e1rmol de una vez y para siempre. Cambia en funci\u00f3n de la experiencia hist\u00f3rica<\/em>\u201d (<em>Carta<\/em>&#8230;, 6).<\/p>\n<p>Todo esto no es m\u00e1s que una par\u00e1frasis de la posici\u00f3n de Bensa\u00efd que ya hemos citado, y <em>equivale a dejar sin gu\u00eda ni par\u00e1metros a los militantes marxistas<\/em>. Porque si revoluci\u00f3n significa, en su \u201csentido m\u00e1s claramente relevante\u201d, simplemente \u201cel bien com\u00fan contra el autointer\u00e9s ego\u00edsta\u201d, \u201cla democracia [!!] contra el mercado\u201d, no se entiende por qu\u00e9 socialdem\u00f3cratas, sindicalistas o masones no pueden ser considerados revolucionarios. \u00bf<em>Sobre qu\u00e9 bases<\/em> se pone en cuesti\u00f3n la \u201ccarga estrat\u00e9gica\u201d del t\u00e9rmino revoluci\u00f3n, que ha sido la l\u00ednea roja entre revolucionarios y reformistas desde fines del siglo XIX hasta hoy? A decir verdad, la fundamentaci\u00f3n es muy pobre, y de hecho casi inexistente. Declarar \u201coscurecido\u201d el sentido estrat\u00e9gico del concepto de revoluci\u00f3n en raz\u00f3n de \u201clas derrotas que hemos sufrido\u201d es pecar, una vez m\u00e1s, de falta de sentido hist\u00f3rico y de extrapolaci\u00f3n abusiva de tendencias recientes, proyectadas hacia un futuro indeterminado y dando por sentada su validez.<\/p>\n<p>Para no hablar de las \u201cmodificaciones en las coordenadas estrat\u00e9gicas\u201d que nadie sabe en qu\u00e9 consisten y cu\u00e1l es su alcance, ya que toda explicaci\u00f3n se escamotea con la excusa de que \u201capenas hemos empezado a tener una medida\u201d de esas modificaciones. As\u00ed, dejar literalmente \u201cen el aire\u201d, sin siquiera una aproximaci\u00f3n tentativa o provisoria, el sentido mismo de la revoluci\u00f3n y de ser revolucionario en el siglo XXI resulta, en lo metodol\u00f3gico, inaceptable, y en lo pol\u00edtico, una virtual luz verde para las proyecciones estrat\u00e9gicas m\u00e1s dis\u00edmiles, todas bajo un manto \u201crojo\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, pareciera que despu\u00e9s de todo, y al menos por inercia, algunas de las \u201cviejas coordenadas\u201d se mantienen vigentes, a juzgar por aseveraciones presentes en algunos textos. Por ejemplo, en el reciente <em>Informe sobre la situaci\u00f3n internacional<\/em> se afirma, muy correctamente, que \u201cponer a la orden del d\u00eda&#8230; las estructuras que anuncian la construcci\u00f3n de un \u2018poder desde abajo\u2019 es decisivo&#8230; Esta orientaci\u00f3n general tiene asimismo su proyecci\u00f3n al nivel del gobierno y del poder. <em>Nos oponemos a todas las f\u00f3rmulas de gesti\u00f3n del Estado y la econom\u00eda capitalista<\/em>; defendemos la perspectiva de un gobierno de trabajadores apoyado en la movilizaci\u00f3n de los trabajadores y sus organizaciones. Esta postura nos permite <em>rechazar las pol\u00edticas de apoyo a o participaci\u00f3n en los gobiernos \u2018social-liberales\u2019<\/em> planteando realmente la cuesti\u00f3n del gobierno o del poder, a diferencia de todas las corrientes que quieren limitar las movilizaciones al contrapoder o a la ilusi\u00f3n de \u2018cambiar el mundo sin tomar el poder\u2019, posiciones de Holloway y otros en una serie de pa\u00edses o en el movimiento altermundialista\u201d (<em>Informe sobre<\/em>&#8230;, 6.2).<\/p>\n<p>Todo esto suena muy plausible, pero l\u00f3gicamente pierde toda credibilidad y seriedad cuando se compara con la pr\u00e1ctica ministerialista de DS. Preguntamos: si es cierto que \u201cla caracterizaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n como revolucionaria tiene s\u00f3lo un valor provisional\u201d porque \u201ces s\u00f3lo a trav\u00e9s de la prueba de los hechos que se puede corroborar la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n\u201d, \u00bf<em>no han sido la pol\u00edtica y la acci\u00f3n de DS suficiente \u201cprueba de los hechos\u201d como para que el SU se pronuncie al respecto<\/em> y tome las medidas del caso? \u00bfPor qu\u00e9 hay un canon para los autonomistas <em>\u00e0 la<\/em> Holloway y otro para los que \u201cgestionan el Estado y la econom\u00eda capitalista\u201d de uno de los diez pa\u00edses m\u00e1s importantes del mundo?<\/p>\n<p>Si algo demuestra esta falta de correspondencia entre las definiciones de los documentos del SU y la pr\u00e1ctica efectiva de sus organizaciones (al menos, de una de las m\u00e1s importantes) es que, aunque por supuesto no resulte una garant\u00eda absoluta, \u201cla sola referencia a la revoluci\u00f3n socialista\u201d, en tanto criterio program\u00e1tico, pol\u00edtico y estrat\u00e9gico, est\u00e1 lejos de haber perdido toda \u201cfuncionalidad pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Conclusi\u00f3n: reabrir la perspectiva de la revoluci\u00f3n y el socialismo es una tarea del presente<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>A lo largo de esta pol\u00e9mica hemos intentado demostrar e ilustrar el punto de vista m\u00e1s profundo, m\u00e1s visceral, de la evaluaci\u00f3n que hace el SU del momento hist\u00f3rico presente y de las tareas que plantea. Y es dif\u00edcil evitar la conclusi\u00f3n de que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, para esta corriente <em>en el fondo no est\u00e1 abierta la posibilidad de plantear la perspectiva socialista, sino s\u00f3lo de ir esbozando notas para un marxismo revolucionario \u201cpara la nueva \u00e9poca\u201d<\/em>. Una \u00e9poca y un marxismo que, como a\u00fan no pasan de sus primeros vagidos, <em>no exigen definiciones estrat\u00e9gicas urgentes para la intervenci\u00f3n pol\u00edtica<\/em>; por el contrario, pareciera que para el SU un peligro mucho mayor que el de perder par\u00e1metros es el de apresurar definiciones en un per\u00edodo hist\u00f3rico que no las ofrece. Y <em>esa ubicaci\u00f3n avala criterios \u201claxos\u201d<\/em> (incluso para los c\u00e1nones tradicionalmente permisivos del SU) para juzgar la acci\u00f3n pol\u00edtica. De ah\u00ed que, a pesar de las aparentes diferencias con DS, las cosas no pasen a mayores y se prosiga una amable discusi\u00f3n, como si la lucha de clases no planteara una contradicci\u00f3n irreductible entre los militantes revolucionarios y quienes integran y sostienen pol\u00edticamente un gobierno capitalista.<a href=\"#_edn27\" name=\"_ednref27\">[xxvii]<\/a><\/p>\n<p>Para nosotros, por el contrario, el actual per\u00edodo hist\u00f3rico tiene un car\u00e1cter muy distinto y plantea otros desaf\u00edos y tareas a un ritmo pol\u00edtico muy diferente. El signo principal de la etapa abierta en 1989 <em>no es<\/em> el de una lenta y \u201cepocal\u201d recuperaci\u00f3n de las derrotas sufridas en el per\u00edodo precedente, incluyendo una \u201creconstrucci\u00f3n\u201d casi desde cero de un movimiento obrero \u201cdesaparecido como factor independiente\u201d. En nuestra visi\u00f3n, la recomposici\u00f3n y reconfiguraci\u00f3n de la clase trabajadora y el movimiento de masas no es un requisito y una etapa <em>previa<\/em> al desarrollo de fuertes choques de clase con las burgues\u00edas y el imperialismo. M\u00e1s bien, creemos que esa necesaria reconstituci\u00f3n va a darse <em>en, durante y como resultado de esos combates<\/em>, en un contexto en el que las condiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la mundializaci\u00f3n alientan una <em>polarizaci\u00f3n <\/em>de los enfrentamientos de clase. Coincidimos con el SU en definir el actual momento como <em>transitorio<\/em>, pero indudablemente no acordamos ni en cuanto al <em>punto de partida <\/em>ni en la<em> din\u00e1mica<\/em> de esa transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Es esta <em>combinaci\u00f3n de recomposici\u00f3n y polarizaci\u00f3n<\/em> la que hoy mismo est\u00e1 abriendo escenarios de desarrollo de la lucha de clases en algunas regiones del mundo en los que se advierten caracter\u00edsticas nuevas. En particular en el terreno pol\u00edtico-ideol\u00f3gico, las consecuencias del derrumbe del estalinismo, aun manteni\u00e9ndose la crisis de alternativa socialista, empiezan a dejar ver su costado <em>positivo<\/em>. El surgimiento y desarrollo de una <em>fuerte vanguardia<\/em> de una nueva generaci\u00f3n no contaminada por el estalinismo \u2013aunque sin duda con otros prejuicios y con una <em>a\u00fan d\u00e9bil relaci\u00f3n org\u00e1nica con la clase trabajadora<\/em>\u2013 forma parte de ese activo. Y el espacio que empieza a abrirse para las corrientes marxistas revolucionarias all\u00ed donde \u00e9stas tienen cierta tradici\u00f3n e inserci\u00f3n, sobre todo en el marco de movilizaciones o procesos pol\u00edticos avanzados, debe computarse como un enorme <em>desaf\u00edo y oportunidad que encuentran su origen en la nueva etapa<\/em>.<\/p>\n<p>Para las corrientes revolucionarias, el panorama de desarrollo de un nuevo internacionalismo surgido de la oposici\u00f3n a la mundializaci\u00f3n, as\u00ed como las primeras experiencias revolucionarias del nuevo siglo, son las que sientan las bases para dar una pelea por volver a instalar en el movimiento obrero y de masas la perspectiva socialista y la estrategia revolucionaria. En este terreno, cargan no s\u00f3lo con las responsabilidades que les confiere su ubicaci\u00f3n en los procesos de lucha de clases, sino tambi\u00e9n con el deber de contribuir a un reagrupamiento del marxismo revolucionario en el camino de constituir una nueva Internacional a la altura de las exigencias del per\u00edodo hist\u00f3rico que se abre. Y cada vez se revela con m\u00e1s fuerza como una condici\u00f3n indispensable para poner en pie la aut\u00e9ntica perspectiva socialista el pasar en limpio las lecciones del per\u00edodo anterior, incluyendo el da\u00f1o infligido a la causa socialista por el estalinismo.<\/p>\n<p>En consecuencia, las ense\u00f1anzas hist\u00f3ricas y el patrimonio te\u00f3rico-pol\u00edtico del marxismo revolucionario reclaman <em>a la vez<\/em> una <em>actualizaci\u00f3n<\/em> y una <em>reafirmaci\u00f3n<\/em> de su legado m\u00e1s profundo. Sostener, a fuerza de dogmatismo, que no hay nada nuevo bajo el sol y que se pueden encarar los desaf\u00edos del presente recitando textos can\u00f3nicos resulta tan metodol\u00f3gicamente equivocado y pol\u00edticamente peligroso como suponer que el actual momento hist\u00f3rico exige un corte radical con, o al menos una puesta en cuesti\u00f3n de, <em>criterios b\u00e1sicos de la pol\u00edtica revolucionaria cuya validez se ha visto probada a lo largo de m\u00e1s de un siglo de lucha de clases<\/em>. Las sectas de todo tipo \u2013en particular, pero no solamente, las de origen trotskista\u2013 hace tiempo que recorren el primer camino; el cada vez m\u00e1s alarmante rumbo pol\u00edtico-estrat\u00e9gico del SU, de cuyos rasgos m\u00e1s generales hemos intentado dar cuenta aqu\u00ed, es el resultado de haber elegido el segundo.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20091003015307\/https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_17_18.htm\">&gt;&gt;&gt;&gt; A <em>Socialismo o Barbarie<\/em> (revista) N\u00ba 17\/18<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Textos del SU citados:<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><em>Resoluci\u00f3n del XV Congreso del SU<\/em>, febrero 2003. Borrador en castellano para el Precongreso.<\/li>\n<\/ol>\n<p>1b. <em>Resolution du XV Congr\u00e8s Mondial de la IV\u00e8me International<\/em>, fevrier 2003 (texto votado, en franc\u00e9s).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Rol y tareas de la Cuarta Internacional<\/em>. Borrador en castellano para el Precongreso.<\/li>\n<\/ol>\n<p>2b. <em>R\u00f4le et t\u00e2ches de la IV\u00e8me Internationale<\/em> (texto votado, en franc\u00e9s).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Rapport introductif au d\u00e9bat sur la situation internationale<\/em> (Informe introductorio al debate sobre la situaci\u00f3n internacional). Informe de Fran\u00e7ois Ollivier al XV Congreso del SU, febrero 2003 (en franc\u00e9s).<\/li>\n<li><em>Rapport sur la situation internationale<\/em> (Informe sobre la situaci\u00f3n internacional). Informe de Fran\u00e7ois Ollivier al CI del SU (febrero 2004), publicado en <em>Inprecor<\/em> 491, abril 2004 (en franc\u00e9s).<\/li>\n<li><em>Le moment pr\u00e9sent du mouvement en Europe<\/em> (La actualidad del movimiento en Europa). Informe de Fran\u00e7ois Vercammen al CI del SU (febrero 2004), publicado en <em>Inprecor<\/em> 491, abril 2004 (en franc\u00e9s).<\/li>\n<li><em>Les r\u00e9sistances \u00e0 la mondialisation capitaliste<\/em>. Documento votado por el CEI del SU en noviembre de 2000 (en franc\u00e9s).<\/li>\n<li>Introduction au document <em>Les r\u00e9sistances \u00e0 la mondialisation capitaliste, une chance pour un nouvel internationalisme<\/em> (Introducci\u00f3n al documento citado, en franc\u00e9s). Esta introducci\u00f3n se vot\u00f3 en el XV Congreso del SU, febrero 2003.<\/li>\n<li><em>Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren<\/em>, por Daniel Bensa\u00efd (2001, traducci\u00f3n castellana).<\/li>\n<li><em>Carta a Alex Callinicos<\/em>, por Daniel Bensa\u00efd, L\u00e9on Cremieux, Fran\u00e7ois Duval y Fran\u00e7ois Sabado (diciembre 2002), en <em>International Bulletin<\/em> de la International Socialist Tendency N\u00ba3 (en ingl\u00e9s).<\/li>\n<li>Art\u00edculo de Fran\u00e7ois Sabado en <em>Rouge<\/em>, septiembre 2004.<\/li>\n<li><em>Inprecor<\/em> 443-444 con el programa de DS de Brasil, citado en <em>SoB<\/em> 10 (original en franc\u00e9s).<\/li>\n<li><em> Atualidade de um programa socialista<\/em>, folleto de DS de Brasil, por Ra\u00fal Pont, Helo\u00edsa Helena, Jo\u00e3o Machado y Joaqu\u00edn Soriano, 2002 (en portugu\u00e9s).<\/li>\n<\/ol>\n<p><em> Traducciones<\/em>: los textos 1 y 2 son los proyectos de resoluci\u00f3n, en versi\u00f3n castellana del SU, de los textos luego votados en el XV Congreso, 1b y 2b (a excepci\u00f3n, l\u00f3gicamente, de las enmiendas). El texto 8 fue publicado en castellano por la revista espa\u00f1ola <em>Viento Sur<\/em>. La traducci\u00f3n del resto de los textos y de las enmiendas en 1b y 2b es de Marcelo Yunes.<br \/>\n<strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Sin duda, lo que gen\u00e9ricamente se llama el \u201cmovimiento trotskista\u201d y el conjunto de partidos y organizaciones que se reclaman de la tradici\u00f3n de la IV Internacional excede con mucho las fuerzas del SU como tal, que no agrupa m\u00e1s que a una minor\u00eda de ese conjunto. Por eso mismo, algo que nadie puede sensatamente negar es que no existe hoy <em>ninguna<\/em> corriente que pueda reclamar ser <em>la <\/em>continuidad hist\u00f3rica de la IV Internacional fundada por Trotsky en 1938.<\/p>\n<p>Sin embargo, es un hecho que, de entre las innumerables vertientes del movimiento trotskista, habr\u00eda que reconocer tres \u201ccapitales del trotskismo\u201d. Dos de ellas, Francia e Inglaterra, albergan a los partidos emblem\u00e1ticos de las dos corrientes internacionales organizadas que pueden considerarse efectivamente como tales: el SU (al que, al menos en Europa, se suele denominar por convenci\u00f3n \u201cla Cuarta Internacional\u201d, sin menoscabo de lo expresado m\u00e1s arriba), cuyo partido m\u00e1s importante es la Liga Comunista Revolucionaria francesa, y la Tendencia Socialista Internacional (sigla inglesa IST), fundada por y bajo la influencia decisiva de el Partido Socialista de los Trabajadores (sigla inglesa SWP) de Inglaterra y Gales. Otras \u201cinternacionales\u201d trotskistas que pululan por el mundo, varias de ellas latinoamericanas, no son m\u00e1s que agrupamientos muy parciales y, lo que es m\u00e1s grave, sin ning\u00fan di\u00e1logo pol\u00edtico real (por pol\u00e9mico que sea) con el resto del movimiento trotskista. Que algunos se atrevan a llamar a tales agrupamientos \u201cCuarta Internacional\u201d reconstituida, reunificada, regenerada, etc., s\u00f3lo demuestra que el paso de la autoproclamaci\u00f3n al rid\u00edculo puede ser muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p>La tercera \u201ccapital\u201d del trotskismo es el Cono Sur latinoamericano y Brasil. En Argentina y Brasil existen varios de los partidos trotskistas m\u00e1s fuertes del mundo en cuanto a fuerza militante e inserci\u00f3n en el seno del movimiento de masas. Por su parte, la tradici\u00f3n boliviana, aunque hoy muy superior a su expresi\u00f3n organizada, mantiene su importancia en un pa\u00eds convulsionado. Es en este sentido que cobra valor el esfuerzo de diversos partidos nacionales por trascender esa implantaci\u00f3n y combinar la construcci\u00f3n de una tendencia af\u00edn con la confluencia con otras organizaciones o agrupamientos a escala regional o internacional. Un emprendimiento de esta naturaleza es el que nuestra corriente internacional <em>Socialismo o Barbarie<\/em> busca poner en pie.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a> No obstante, cabe apuntar que este mismo per\u00edodo es el que ofrece el marco para la conceptualizaci\u00f3n de Antonio Gramsci sobre los problemas espec\u00edficos que plantea la \u201clucha por la hegemon\u00eda\u201d de la clase trabajadora y el partido revolucionario en el marco de la democracia burguesa. La elaboraci\u00f3n del marxista italiano es, en este terreno, parte de lo m\u00e1s rico y valioso que ha dado en ese terreno el marxismo revolucionario de entreguerras.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[iii]<\/a> Al respecto, un trabajo que en su momento \u201chizo \u00e9poca\u201d en nuestra corriente y fue objeto de duras controversias fue el de Roberto Ram\u00edrez, <em>La mundializaci\u00f3n del capitalismo imperialista y nuestro programa<\/em>, de 1996, disponible en <em>www.socialismo-o-barbarie.org<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[iv]<\/a> En el campo del trotskismo, casi todas las corrientes latinoamericanas (LIT, UIT, PO argentino) adscribieron a la concepci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n como pol\u00edtica o como propaganda imperialista. Pero tambi\u00e9n en otras latitudes, corrientes de cierta tradici\u00f3n como el CWI-Militant sosten\u00edan la teor\u00eda del \u201cmito\u201d. El debate, en verdad, atraves\u00f3 todo el arco pol\u00edtico. En todo caso, a esta altura son pocos los que a\u00fan discuten la existencia misma de un cambio profundo, y la pol\u00e9mica se ha trasladado m\u00e1s bien a la naturaleza del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[v]<\/a> Aunque ahora resulte un recuerdo m\u00e1s ir\u00f3nico que otra cosa, la publicitada y publicitaria tesis de Francis Fukuyama sobre el \u201cfin de la historia\u201d ante el triunfo completo y definitivo de la democracia capitalista occidental merece ser tra\u00edda a colaci\u00f3n al menos por dos motivos. El primero es la asombrosa rapidez con que la lucha de clases puede tirar al canasto teorizaciones y \u201cfilosof\u00edas de la historia\u201d prisioneras de una coyuntura particular y carentes de todo m\u00e9todo cient\u00edfico de estudio de la sociedad, para el cual el marxismo es una herramienta que se ha probado una vez m\u00e1s como insoslayable. El segundo, la no menos asombrosa aquiescencia casi un\u00e1nime, expl\u00edcita o impl\u00edcita, que suscit\u00f3 tama\u00f1o disparate en las filas de la intelectualidad (no s\u00f3lo la burguesa) y los medios de comunicaci\u00f3n. El merecido ocaso de la figura de Fukuyama y la comprensible desaparici\u00f3n de su \u201cteor\u00eda\u201d debieran servir de lecci\u00f3n metodol\u00f3gica para todos aquellos que, en particular en las filas de la izquierda, se apresuran a comprar el \u00faltimo grito de la moda acad\u00e9mica, en especial si es europea, y a denunciar a los \u201cpaleomarxistas\u201d retr\u00f3grados. La falta de perspectiva hist\u00f3rica y la incapacidad de trascender las manifestaciones m\u00e1s espectaculares, pero epis\u00f3dicas, de los momentos y los vaivenes del capitalismo mundial, est\u00e1n en la base de la esterilidad pol\u00edtica (y en algunos casos, te\u00f3rica), del multiculturalismo, el deconstruccionismo, el posmarxismo y otros \u201cismos\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[vi]<\/a> Es evidente, en cambio, el contraste con diversas expresiones del movimiento trotskista seg\u00fan las cuales vivimos una situaci\u00f3n revolucionaria mundial (MST argentino) y\/o el capitalismo vive en crisis catastr\u00f3fica y terminal (PO de Argentina) desde hace d\u00e9cadas&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[vii]<\/a> Por supuesto, semejante postura implica asumir, de manera m\u00e1s o menos abierta o subrepticia, que <em>no hay otro r\u00e9gimen social pos<\/em>ible por fuera del capitalismo, que es <em>el axioma no expl\u00edcito del que parten todos los reformistas del presente<\/em> (a diferencia de los del pasado, que cre\u00edan que las reformas eran el camino al socialismo, es decir, otra sociedad). Y aunque sin duda no se puede decir seriamente que el SU haya llegado hasta all\u00ed, s\u00ed vemos problem\u00e1tico asumir de manera abusiva y acr\u00edtica esta conceptualizaci\u00f3n totalmente <em>tributaria de la estrategia reformista<\/em>, no de la revolucionaria.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[viii]<\/a> Resulta, por otro lado, significativo que este \u201ccuarto factor\u201d haya sido agregado en el curso del Congreso, ya que estaba ausente en el documento presentado para el Precongreso dos meses antes de su realizaci\u00f3n. En ese texto, los factores intervinientes en la nueva fase no eran \u201cvarios\u201d [<em>plusiers<\/em>] sino \u201ctres\u201d, es decir, los tres mencionados en primer t\u00e9rmino con exclusi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, lo que dio lugar a justificadas acusaciones de \u201ceurocentrismo\u201d por parte de sectores de oposici\u00f3n. Ya veremos que no fue \u00e9sta la \u00fanica ni la m\u00e1s reveladora omisi\u00f3n del proyecto de documento que requiri\u00f3 enmiendas posteriores, que en verdad parecen m\u00e1s de forma que de sustancia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[ix]<\/a> Ver al respecto el trabajo de R. S\u00e1enz \u201cCr\u00edtica al romanticismo \u2018anticapitalista\u2019\u201d en <em>SoB<\/em> 16, abril 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[x]<\/a> Acaso una expresi\u00f3n adicional de esta mirada superficial sobre el conjunto del proceso boliviano sea la desatinada hip\u00f3tesis de que una muestra del \u201cgiro en la estrategia pol\u00edtico militar del imperialismo estadounidense\u201d ser\u00eda la \u201cpreparaci\u00f3n de un golpe de Estado en Bolivia\u201d (<em>Informe sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica internacional<\/em>, 3.3 \u201cLa crisis latinoamericana\u201d, <em>Inprecor<\/em> 491, abril 2004). En realidad, semejante dislate se explica no s\u00f3lo por la visi\u00f3n euroc\u00e9ntrica a la que ya hemos hecho referencia, sino tambi\u00e9n por una exageraci\u00f3n en las proporciones de la ofensiva pol\u00edtico-militar del imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[xi]<\/a> La teor\u00eda de los \u201cgobiernos en disputa\u201d, cuya pol\u00edtica y car\u00e1cter de clase pueden ser cambiados conforme a la \u201cpresi\u00f3n\u201d que se ejerza sobre ellos, fue siempre una piedra de toque t\u00edpica de todos los reformistas que en el mundo han sido. V\u00e9ase en esta misma edici\u00f3n la discusi\u00f3n respecto del PT y Brasil; puede consultarse asimismo el reciente trabajo de Claudio Katz sobre el caso del gobierno Kirchner.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[xii]<\/a> Al respecto, es atinada la respuesta del SWP ingl\u00e9s a la cr\u00edtica de los dirigentes de la LCR al supuesto \u201cavasallamiento de la autonom\u00eda\u201d de Globalise Resistance por parte de un dirigente del movimiento (y del SWP) durante el Foro Social Europeo de Florencia 2003. Despu\u00e9s de aclarar que no hubo rechazo por parte del resto del movimiento a que ese dirigente expresara en su discurso su \u201cdoble pertenencia\u201d, se explica: \u201ctenemos un fuerte compromiso con la autoorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica de los sindicatos y otros movimientos sociales. \u00bfSignifica esto que estamos a favor de la autonom\u00eda de tales movimientos? S\u00ed y no. S\u00ed, en el sentido de que estamos a favor de lo que podr\u00edamos llamar autonom\u00eda <em>organizativa<\/em> de los movimientos; esto es, que tomen sus propias decisiones sobre la base de mecanismos democr\u00e1ticos (&#8230;). No, en el sentido de que no creemos que los sindicatos y movimientos puedan ser aut\u00f3nomos <em>pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente<\/em>. Si lo fueran, esto significar\u00eda que los movimientos pueden formular sus objetivos sin estar afectados por las corrientes generales de la sociedad. Esta es la aspiraci\u00f3n que a veces se expresa denominando \u2018no ideol\u00f3gicos\u2019 a los nuevos movimientos contra la globalizaci\u00f3n capitalista. Esto, claro est\u00e1, es una ilusi\u00f3n: de hecho (&#8230;) los actuales movimientos no son s\u00f3lo redes en las cuales se puede discutir y organizar la resistencia; son tambi\u00e9n <em>campos de batalla entre ideolog\u00edas y estrategias rivales<\/em>. Esto es precisamente lo que est\u00e1 ocurriendo\u201d (<em>Carta a los compa\u00f1eros de la LCR<\/em>, Bolet\u00edn Internacional de la International Socialist Tendency N\u00ba 3, junio 2003).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[xiii]<\/a> Un ejemplo de esta orientaci\u00f3n es el <em>Informe introductorio al debate sobre la situaci\u00f3n mundial<\/em>, del XV Congreso (febrero 2003), a cargo de F. Ollivier en nombre del CEI del SU, cap\u00edtulo 4.1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[xiv]<\/a> As\u00ed, por ejemplo, en el <em>Informe introductorio <\/em>citado se dice: \u201cEsta transici\u00f3n hist\u00f3rica libera espacios para las organizaciones y corrientes revolucionarias (&#8230;) [y] exige transformaciones pol\u00edticas y culturales de amplio alcance. Hemos nacido y actuado durante a\u00f1os como una oposici\u00f3n de izquierda al estalinismo, lo que nos ha llevado a <em>intervenir por procuraci\u00f3n<\/em>: exig\u00edamos a los otros que hicieran (&#8230;) esto o aquello [!]. El estalinismo ya no est\u00e1, y la transformaci\u00f3n socio-liberal [de la socialdemocracia] confiere a las organizaciones revolucionarias nuevas responsabilidades, esta vez directas\u201d (<em>Informe introductorio<\/em>&#8230;, 4.1).<\/p>\n<p>Aunque coincidimos con esta \u00faltima pintura del panorama actual para el marxismo revolucionario, no deja der asombrosa la idea aqu\u00ed vertida de que la izquierda revolucionaria actu\u00f3 en todo el per\u00edodo precedente a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn simplemente \u201cpor procuraci\u00f3n\u201d. \u00a1Como si, a pesar de su lugar en general marginal, la izquierda de origen trotskista no hubiera generado experiencias de actuaci\u00f3n pol\u00edtica <em>independiente de y contraria a<\/em> los aparatos estalinista y socialdem\u00f3crata! La matriz pablista (esto es, ligada a la tradici\u00f3n pol\u00edtica del sector del movimiento trotskista que m\u00e1s capitul\u00f3 al estalinismo, el orientado por Michel Pablo) de esta ubicaci\u00f3n es incuestionable.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[xv]<\/a> Un s\u00edntoma particularmente alarmante de la din\u00e1mica acr\u00edtica del SU y sus secciones en relaci\u00f3n con los Foros Sociales es el art\u00edculo id\u00edlico, casi celebratorio, de Pierre Tousset aparecido en <em>Rouge <\/em>(\u00f3rgano de la LCR) el 15 de julio de 2004. All\u00ed, todo el tono es de una participaci\u00f3n apol\u00edtica, sin caracterizaci\u00f3n de las corrientes actuantes y de los desaf\u00edos planteados. Se hace un balance encomi\u00e1stico de Mumbai 2004 y se espera que la t\u00f3nica contin\u00fae en Porto Alegre 2005. De hecho, casi pareciera estarse en presencia de un folleto oficial de difusi\u00f3n del Foro, en el que los participantes <em>aparecen como un bloque pol\u00edticamente homog\u00e9neo y con unidad de intenciones<\/em>. Y tampoco hay la menor referencia a c\u00f3mo la LCR, DS o el SU se presentar\u00e1n all\u00ed con el perfil de los revolucionarios que no tienen \u201cintereses distintos a los de su clase\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[xvi]<\/a> As\u00ed, polemizando con Callinicos, que defin\u00eda el proyecto del PRC como \u201cun intento de unir a los principales PCs de Europa que quedan, las principales organizaciones de la izquierda revolucionaria y los elementos autonomistas del movimiento anticapitalista\u201d (lo que tambi\u00e9n resultaba exagerado para fines de 2002), la LCR se permite dudar: \u201cPero (&#8230;) \u00bfSe trata realmente de un proyecto europeo? \u00bfY seguir\u00e1 siendo as\u00ed despu\u00e9s de Florencia? <em>No parece ser \u00e9se el sentido de los discursos del secretario general del PRC, Fausto Bertinotti<\/em>, quien subray\u00f3 con toda fuerza el da\u00f1o causado por las coaliciones de centroizquierda y contrapuso la necesidad de una izquierda alternativa frente a la izquierda tradicional que s\u00f3lo busca alternar en el gobierno con la derecha. Esta cuesti\u00f3n est\u00e1 abierta, porque <em>es dif\u00edcil ver c\u00f3mo los PCs europeos que han quedado reducidos a sat\u00e9lites de la socialdemocracia van a embarcarse en esa din\u00e1mica<\/em>\u201d (<em>Carta<\/em>&#8230;, cap\u00edtulo 5, \u201cPartido y reagrupamiento\u201d). Finalmente, Bertinotti termin\u00f3 convergiendo con los restos del estalinismo europeo de Europa occidental y oriental, en una muestra de que \u00e9stos no ten\u00edan ning\u00fan impedimento estrat\u00e9gico de fondo para \u201cembarcarse en esa din\u00e1mica\u201d, que no es en absoluto incompatible con seguir siendo \u201csat\u00e9lites de la socialdemocracia\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[xvii]<\/a> Cons\u00faltese al respecto el art\u00edculo de R. S\u00e1enz en el peri\u00f3dico <em>SoB<\/em> N\u00ba 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\">[xviii]<\/a> Nos resulta tambi\u00e9n inaceptable la sugerencia de M. L\u00f6wy de una V Internacional inspirada en los movimientos sociales, la resistencia global al neoliberalismo y en particular la experiencia zapatista. Se proponen bases tan vagas como \u201cla dignidad\u201d, la \u201cindignaci\u00f3n contra el sistema existente\u201d y el \u201cuniversalismo de un mundo donde quepan otros mundos\u201d. Por otra parte, si la \u201cdelimitaci\u00f3n del campo pol\u00edtico social\u201d, que incluye como \u201ccondici\u00f3n necesaria\u201d el antiimperialismo y el anticapitalismo, ha de tomarse seg\u00fan la pr\u00e1ctica y no seg\u00fan los discursos floridos, buena parte de los socios propuestos por L\u00f6wy quedan fuera del espectro, empezando por los propios zapatistas&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\">[xix]<\/a> En ese sentido, el trotskismo argentino presenta un panorama m\u00e1s bien penoso. El PTS es quiz\u00e1 la corriente que hace un seguimiento m\u00e1s sistem\u00e1tico, con an\u00e1lisis \u2013m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias\u2013 en general serios de la actualidad pol\u00edtica internacional. Pero esa misma virtud se transforma en su peor defecto, ya que precisamente su elaboraci\u00f3n no trasciende la coyuntura ni se ubica en un marco m\u00e1s general de las tendencias operantes en la lucha de clases en un per\u00edodo hist\u00f3rico. El origen de esta falencia debe rastrearse, sin duda, en una \u201cortodoxia\u201d mal entendida en el terreno de la interpretaci\u00f3n de los sucesos de 1989 y posteriores (ver al respecto el trabajo de R. S\u00e1enz en esta misma edici\u00f3n).<\/p>\n<p>Corregidos y aumentados, estos problemas se repiten en el PO, para el cual la globalizaci\u00f3n-mundializaci\u00f3n capitalista es m\u00e1s de lo mismo o un cuento chino; la Rusia actual sigue siendo en \u00faltimo an\u00e1lisis un Estado obrero (ahora \u201crestauracionista\u201d) y en el terreno del an\u00e1lisis econ\u00f3mico, no se percibe m\u00e1s que un capitalismo en perenne crisis catastr\u00f3fica. Ni hablar de la pobreza franciscana de la elaboraci\u00f3n del MST, que s\u00f3lo ofrece repeticiones groseras, rituales y \u2013tambi\u00e9n ellos\u2013 en clave derrumbista de definiciones de Nahuel Moreno que ya eran equivocadas o al menos discutibles en la d\u00e9cada del 80&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\">[xx]<\/a> Sin abrir juicio sobre el problema del \u201chuevo o la gallina\u201d (es decir, si, como debiera ser, el an\u00e1lisis sostiene a la pol\u00edtica, o si en realidad \u00e9sta \u00faltima es la que determina al primero), recordamos que Moreno sol\u00eda hacer alusi\u00f3n a los \u201can\u00e1lisis-justificaci\u00f3n\u201d como una pr\u00e1ctica consuetudinaria del SU (o de su mayor\u00eda mandelista, m\u00e1s bien, dado que el morenismo integr\u00f3 el SU entre 1964 y 1979).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\">[xxi]<\/a> Es justo admitir aqu\u00ed que el trotskismo latinoamericano, incluida la corriente hist\u00f3rica fundada por Moreno, ten\u00eda tendencia a caer en el vicio opuesto, es decir, a sobrevalorar los aspectos propiamente pol\u00edticos en detrimento de los aspectos m\u00e1s econ\u00f3mico-estructurales. La manifestaci\u00f3n m\u00e1s evidente de esto tuvo lugar en los a\u00f1os 80, cuando en medio del primer ciclo de desarrollo de la mundializaci\u00f3n a expensas del movimiento obrero se hablaba de \u201csituaci\u00f3n revolucionaria mundial\u201d. Claro que, como hemos dicho, hay quienes repiten machaconamente lo mismo a 20 a\u00f1os de distancia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\">[xxii]<\/a> Sobre la pol\u00e9mica alrededor de la \u201cdictadura del proletariado\u201d, ver la contribuci\u00f3n de I. Cruz Bernal en <em>SoB<\/em> 16, que talla en el debate recuperando cr\u00edticamente el acervo marxista revolucionario, a la vez que evita caer en las excomulgaciones <em>a priori<\/em> tan t\u00edpicas del trotskismo \u201ctradicional\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref23\" name=\"_edn23\">[xxiii]<\/a> V\u00e9ase al respecto, por ejemplo, nuestra cr\u00edtica a los fundamentos te\u00f3rico-pol\u00edticos de la propuesta de la Central de Trabajadores Argentinos (<em>SoB<\/em> 13).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref24\" name=\"_edn24\">[xxiv]<\/a> En Argentina, el intelectual y profesor universitario Atilio Bor\u00f3n sostiene una teor\u00eda an\u00e1loga, aunque al menos intenta argumentarla de manera m\u00e1s org\u00e1nica que los textos del SU.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref25\" name=\"_edn25\">[xxv]<\/a> En Ra\u00fal Pont, \u201cDemocratizaci\u00f3n del Estado: la experiencia del Presupuesto Participativo\u201d. Esa \u201cexperiencia\u201d \u2013que hizo poner los ojos en blanco a toda la izquierda reformista del planeta\u2013 en el mejor de los casos permit\u00eda a los \u201cciudadanos\u201d resolver sobre la asignaci\u00f3n del <em>10% <\/em>de los recursos municipales, y no ten\u00eda el menor poder de decisi\u00f3n sobre los aspectos esenciales de la gesti\u00f3n estatal: la pol\u00edtica econ\u00f3mica (incluido qu\u00e9 hacer con la deuda y con los impuestos) y las instituciones y contratos. Ver asimismo los art\u00edculos de J. Bragga y R. Ram\u00edrez en esta edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\">[xxvi]<\/a> Experiencia de gesti\u00f3n que ya hab\u00eda tenido antecedentes en el plano estadual y municipal, sobre todo en Rio Grande do Sul y Porto Alegre. Si bien no est\u00e1 descartado como posibilidad que una fuerza socialista revolucionaria pueda acceder al poder pol\u00edtico \u2013sobre todo a nivel local\u2013 por la v\u00eda electoral<em>, lo decisivo es qu\u00e9 se hace en el seno de las instituciones burguesas para alentar la movilizaci\u00f3n revolucionaria de las masas contra el capitalismo y sus instituciones, incluido el Estado<\/em>. Se trata, sin duda, de una eventualidad no s\u00f3lo <em>improbable<\/em> sino altamente <em>inestable<\/em>, en la medida en que de inmediato surgir\u00edan conflictos irreconciliables con las dem\u00e1s instituciones y niveles del Estado. Pues bien, <em>nada parecido<\/em> sucedi\u00f3 con los gobiernos encabezados por DS, que gestionaron pl\u00e1cidamente ciudades y estados enteros durante a\u00f1os y a\u00f1os en armon\u00eda esencial con el gobierno federal, y que incluso recurrieron a la fuerza contra los trabajadores (docentes, por ejemplos) para defender el \u201corden legal\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref27\" name=\"_edn27\">[xxvii]<\/a> Al respecto, digamos que DS y Rossetto han atravesado toda frontera concebible. No s\u00f3lo apoyan y justifican muchas de las medidas m\u00e1s abiertamente procapitalistas de Lula, sino que <em>han defendido incluso la acci\u00f3n de las fuerzas represivas del Estado burgu\u00e9s contra militantes populares<\/em>.<\/p>\n<p>Esto ha sucedido en el \u00e1rea de acci\u00f3n del propio Rossetto (ministro de Desarrollo Agrario, como se recordar\u00e1). En algunos estados, el Movimiento Sin Tierra abandon\u00f3 la pol\u00edtica de \u201cespera\u201d pasiva de las medidas del \u201cgobierno popular\u201d y, constatando que en lo esencial continuaba la pol\u00edtica de F. H. Cardoso, pas\u00f3 a la acci\u00f3n. En Pernambuco, los sin tierra incendiaron la sede de seguridad de una gran propiedad, Engenho Prado, de donde hab\u00edan salido innumerables ataques y afrentas contra los campesinos con la complicidad de la Polic\u00eda Militar.<\/p>\n<p>Por supuesto, Lula, acompa\u00f1ado de la ex candidata presidencial de derecha Roseana Sarney, critic\u00f3 la \u201cviolencia\u201d del MST en el estado de Pernambuco. <em>Y Miguel Rossetto se sum\u00f3 a la condena a la acci\u00f3n de los campesinos<\/em>, calificando de \u00abgrav\u00edsima\u00bb a la \u00abviolencia\u00bb en Pernambuco. Incluso se encarg\u00f3 de asegurar que garantizar\u00eda la \u00ablegalidad\u00bb y el \u00aborden\u00bb en la regi\u00f3n (!!), y lleg\u00f3 a decir que aplicar\u00e1 la Medida Provisoria \u00abAnti-Invasi\u00f3n\u00bb de tierras, decretada por Cardoso y renovada por Lula, que impide la expropiaci\u00f3n de tierras ocupadas. <em>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s \u201cprueba de los hechos\u201d necesita el SU para declarar a semejante personaje ajeno a las filas del marxismo revolucionario?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pol\u00e9mica con el Secretariado Unificado (IV Internacional) Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico Parte esencial de la elaboraci\u00f3n de cualquier organizaci\u00f3n pol\u00edtica marxista revolucionaria seria es intentar formular una periodizaci\u00f3n que ubique la coyuntura particular que se vive en una perspectiva hist\u00f3rica m\u00e1s amplia, a fin de definir las coordenadas b\u00e1sicas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,1368,1643],"tags":[1347,1654,1372,151],"class_list":{"0":"post-6395","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-debates","8":"category-historia-y-teoria","9":"category-revista-socialismo-o-barbarie","10":"tag-marcelo-yunes","11":"tag-revista-sob-17-18","12":"tag-revolucion-y-socialismo-en-el-siglo-xxi","13":"tag-teoria"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Una pol\u00e9mica con el Secretariado Unificado (IV Internacional) Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico Parte esencial de la elaboraci\u00f3n de cualquier organizaci\u00f3n pol\u00edtica marxista revolucionaria seria es intentar formular una periodizaci\u00f3n que ubique la coyuntura particular que se vive en una perspectiva hist\u00f3rica m\u00e1s amplia, a fin de definir las coordenadas b\u00e1sicas [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-11-01T07:20:24+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-11-20T13:30:56+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"180\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"254\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"SOB\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"SOB\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"128 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395\"},\"author\":{\"name\":\"SOB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\"},\"headline\":\"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico\",\"datePublished\":\"2004-11-01T07:20:24+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T13:30:56+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395\"},\"wordCount\":25659,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"keywords\":[\"Marcelo Yunes\",\"Revista SoB 17-18\",\"Revoluci\u00f3n y socialismo en el siglo XXI\",\"Teor\u00eda\"],\"articleSection\":[\"Debates\",\"Historia y Teor\u00eda\",\"Revista Socialismo o Barbarie\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395\",\"name\":\"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"datePublished\":\"2004-11-01T07:20:24+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T13:30:56+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/041121_sob17_180px.jpg\",\"width\":180,\"height\":254},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6395#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"description\":\"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"width\":450,\"height\":161,\"caption\":\"Socialismo o Barbarie\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\",\"name\":\"SOB\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?author=8\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie","og_description":"Una pol\u00e9mica con el Secretariado Unificado (IV Internacional) Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico Parte esencial de la elaboraci\u00f3n de cualquier organizaci\u00f3n pol\u00edtica marxista revolucionaria seria es intentar formular una periodizaci\u00f3n que ubique la coyuntura particular que se vive en una perspectiva hist\u00f3rica m\u00e1s amplia, a fin de definir las coordenadas b\u00e1sicas [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395","og_site_name":"Socialismo o Barbarie","article_published_time":"2004-11-01T07:20:24+00:00","article_modified_time":"2019-11-20T13:30:56+00:00","og_image":[{"width":180,"height":254,"url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"SOB","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"SOB","Tiempo de lectura":"128 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395"},"author":{"name":"SOB","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e"},"headline":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico","datePublished":"2004-11-01T07:20:24+00:00","dateModified":"2019-11-20T13:30:56+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395"},"wordCount":25659,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","keywords":["Marcelo Yunes","Revista SoB 17-18","Revoluci\u00f3n y socialismo en el siglo XXI","Teor\u00eda"],"articleSection":["Debates","Historia y Teor\u00eda","Revista Socialismo o Barbarie"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395","name":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico - Socialismo o Barbarie","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","datePublished":"2004-11-01T07:20:24+00:00","dateModified":"2019-11-20T13:30:56+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#primaryimage","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/041121_sob17_180px.jpg","width":180,"height":254},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6395#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Tareas, programa y estrategia para el actual momento hist\u00f3rico"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","name":"Socialismo o Barbarie","description":"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie","publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization","name":"Socialismo o Barbarie","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","width":450,"height":161,"caption":"Socialismo o Barbarie"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e","name":"SOB","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?author=8"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6395"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6395\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6413,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6395\/revisions\/6413"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}