{"id":6458,"date":"2009-12-01T02:37:46","date_gmt":"2009-12-01T05:37:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458"},"modified":"2019-11-20T01:06:38","modified_gmt":"2019-11-20T04:06:38","slug":"mexico-1910-una-historia-que-contar-una-herencia-que-reivindicar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458","title":{"rendered":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar"},"content":{"rendered":"<h2><\/h2>\n<h2>En conmemoraci\u00f3n del centenario de la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/h2>\n<h1><\/h1>\n<h1>M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar<\/h1>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por V\u00edctor Artavia<\/em><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El estallido de la revoluci\u00f3n mexicana en noviembre de 1910 represent\u00f3 un punto de ruptura en la historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica latina. Lo que inicialmente se perfilaba como una disputa entre facciones de la burgues\u00eda por el control del Estado, se transform\u00f3 en una revoluci\u00f3n campesina que amenaz\u00f3 con destruir la continuidad del capitalismo mexicano.<\/p>\n<p>La toma de las tropas rebeldes de Villa y Zapata del Palacio Nacional, principal espacio y s\u00edmbolo del poder de la burgues\u00eda mexicana, es la m\u00e1s clara expresi\u00f3n de la profundidad que alcanz\u00f3 este proceso revolucionario: dos campesinos iletrados y primitivos ante los ojos de la \u201ccultura burguesa\u201d, que representaban lo m\u00e1s \u201cbajo\u201d en la aristocr\u00e1tica sociedad mexicana, expulsaron a la burgues\u00eda terrateniente del poder nacional, expropiaron a los hacendados porfiristas y literalmente le pasaron por encima al ej\u00e9rcito profesional de la burgues\u00eda. A partir de este momento, M\u00e9xico no volver\u00eda a ser el mismo pa\u00eds.<\/p>\n<p>A pesar de la derrota posterior de los ej\u00e9rcitos campesinos y de la revoluci\u00f3n por la cual lucharon durante una d\u00e9cada, su haza\u00f1a es un referente obligatorio para los futuros combates de la clase obrera y el campesinado mexicanos. Por este motivo, resulta indispensable rescatar la herencia pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n, en especial identificar los grandes aciertos y limitaciones que tuvo la direcci\u00f3n campesina durante su enfrentamiento con la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Lo anterior nos plantea la necesidad de realizar una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n, que por un lado desmitifique la versi\u00f3n de rebeli\u00f3n popular que ha construido la burgues\u00eda mexicana, en la cual \u201cdesaparecen\u201d las contradicciones de clase entre el campesinado y la burgues\u00eda; pero que tambi\u00e9n supere la versi\u00f3n estalinista, que en funci\u00f3n de su concepci\u00f3n etapista de la revoluci\u00f3n -y por extensi\u00f3n de los procesos hist\u00f3ricos- se esmera en caracterizarla como una revoluci\u00f3n burguesa m\u00e1s.<\/p>\n<p>Para esto nos apoyaremos esencialmente en <em>La revoluci\u00f3n interrumpida <\/em>de Adolfo Gilly, trabajo que hasta el d\u00eda de hoy es un referente obligatorio para cualquier esfuerzo por realizar una interpretaci\u00f3n marxista de la revoluci\u00f3n mexicana. A pesar de esto, tambi\u00e9n aprovecharemos la oportunidad para debatir con algunas de las principales conclusiones pol\u00edticas de este autor, las cuales se distancian del marxismo revolucionario y representan una capitulaci\u00f3n a sectores de la burgues\u00eda \u201crevolucionaria\u201d.<\/p>\n<p><strong>I- El desarrollo desigual y combinado y la posesi\u00f3n de la tierra en M\u00e9xico <\/strong><\/p>\n<p>Desde tiempos coloniales, M\u00e9xico se caracteriz\u00f3 por presentar un alto grado de contradicciones sociales. El desarrollo desigual y combinado de la explotaci\u00f3n por objetivos capitalistas de las colonias americanas, implic\u00f3 la utilizaci\u00f3n de relaciones sociales precapitalistas para garantizar la extracci\u00f3n efectiva de los recursos naturales de los territorios conquistados.<\/p>\n<p>Para el caso de M\u00e9xico, una de las principales manifestaciones de este proceso fue la pronunciada concentraci\u00f3n de la tierra en las haciendas, lo cual se constituir\u00eda en la contradicci\u00f3n social fundamental del pa\u00eds hasta inicios del siglo XX.<\/p>\n<p>Las haciendas funcionaban bajo una l\u00f3gica \u201cexpansionista\u201d, que consist\u00eda en acrecentar sus territorios a trav\u00e9s de la invasi\u00f3n de las peque\u00f1as granjas y tierras comunales de los pueblos de indios<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> (los llamados ejidos). De esta forma garantizaban su \u00e9xito comercial por medio de la supresi\u00f3n de la competencia y por la \u201cconquista\u201d de un mayor espacio comercial.<\/p>\n<p>Dicho mecanismo les permit\u00eda a las haciendas el acceso a mano de obra constante, puesto que los campesinos \u2013que hab\u00edan perdido sus tierras o buena parte de \u00e9stas\u2013 no ten\u00edan m\u00e1s opci\u00f3n que vender su fuerza de trabajo al \u00fanico \u201cpatr\u00f3n\u201d existente en cientos de kil\u00f3metros a la redonda: <em>\u201d\u2026las haciendas de los criollos y de la Iglesia invad\u00edan las peque\u00f1as granjas para eliminar la competencia y buscar un abastecimiento de mano de obra dependiente\u2026 Los terratenientes ten\u00edan a los campesinos a su merced, tanto en su calidad de consumidores como en la de trabajadores\u201d. <\/em>(Lynch, 1997: 294)<\/p>\n<p>Este expansionismo transform\u00f3 a las haciendas en un microcosmos de la sociedad colonial mexicana, las cuales subsumieron a miles de pueblos ind\u00edgenas y los sometieron a las \u00f3rdenes que se emanaban desde la \u201ccasa grande\u201d del se\u00f1or terrateniente. En gran medida, este funcionamiento convert\u00eda a la hacienda en una especie de peque\u00f1o estado dentro del gran Estado, en el cual el terrateniente garantizaba sus intereses particulares y la reproducci\u00f3n del orden colonial a la vez.<\/p>\n<p>Esta tesis la expone claramente el antrop\u00f3logo Eric Wolf en su libro <em>Las luchas campesinas del siglo XX<\/em>, donde explica que <em>\u201dLa finalidad de la hacienda era comercial: producir, en vista a una ganancia, productos agr\u00edcolas o pecuarios que se pudieran vender en los cercanos campamentos mineros y en los pueblos; a la vez, las haciendas pronto se convirtieron en mundos sociales separados que aseguraban la posici\u00f3n y aspiraciones sociales de sus propietarios. Con frecuencia se pagaba a los trabajadores en especie, ya fuera en fichas que pod\u00edan cambiarse en la tienda de la hacienda, o mediante el uso de parcelas que se les permit\u00eda cultivar para su propia subsistencia (\u2026). Vista desde la perspectiva del orden social mayor, cada hacienda constitu\u00eda un Estado dentro del Estado\u2026\u201d<\/em>. (Wolf, 1972: 16-17)<\/p>\n<p>Finalizada la colonia espa\u00f1ola y con el desarrollo del capitalismo mexicano, esta contradicci\u00f3n se agudizar\u00eda notablemente, en particular por la implementaci\u00f3n de las reformas liberales de Benito Ju\u00e1rez en la segunda mitad del siglo XIX \u2013las llamadas leyes de Reforma\u2013.<\/p>\n<p>El objetivo esencial de la burgues\u00eda liberal era ordenar el desarrollo del capitalismo mexicano, para lo cual consideraban necesario propiciar la creaci\u00f3n de una amplia capa de peque\u00f1os propietarios agrarios. Pero como sucedi\u00f3 con la mayor\u00eda de las revoluciones burguesas, el \u201cromanticismo pol\u00edtico\u201d inicial nada pudo hacer ante la fuerza del capital. As\u00ed, las aspiraciones de Ju\u00e1rez y los liberales por fomentar la creaci\u00f3n de una s\u00f3lida peque\u00f1oburgues\u00eda rural no pasaron de ser una simple utop\u00eda, puesto que todas sus medidas estuvieron orientadas a preparar las condiciones para el desarrollo del mercado capitalista de la tierra en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Un claro ejemplo de esto se obtiene al analizar las consecuencias que trajo la ley de desamortizaci\u00f3n de 1856. La intencionalidad de la misma era arrebatarle la mayor parte de las tierras a la Iglesia Cat\u00f3lica \u2013que era la principal propietaria del pa\u00eds\u2013 y suprimir las tierras comunales, para luego entreg\u00e1rselas en calidad de t\u00edtulos individuales a los campesinos y superar as\u00ed el pasado \u201cfeudal\u201d del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero al contrario de las pretensiones liberales, esta medida s\u00f3lo termin\u00f3 por favorecer el desarrollo del latifundio, puesto que con el paso de los a\u00f1os los peque\u00f1os campesinos no pudieron hacerle frente al poder\u00edo de los terratenientes y se vieron en la necesidad de vender sus tierras al \u201cmejor postor\u201d: <em>\u201dPero el resultado de las leyes de Reforma no fue el surgimiento de una nueva clase de peque\u00f1os agricultores propietarios, que no puede ser creado por ley, sino una nueva concentraci\u00f3n latifundista de la propiedad agraria (\u2026). Las tierras de las comunidades agrarias indias fueron fraccionadas en los a\u00f1os siguientes en aplicaci\u00f3n de esas leyes, se dividieron en peque\u00f1as parcelas adjudicadas a cada campesino indio que no tardaron en ser adquiridas a precios irrisorios, o arrebatadas directamente por los grandes latifundistas vecinos. <\/em>(Gilly, 1971: 9)<\/p>\n<p>Este proceso de concentraci\u00f3n de la tierra continuar\u00eda durante todo el mandato de Benito Ju\u00e1rez y se profundizar\u00eda a\u00fan m\u00e1s durante el r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz, quien llev\u00f3 a un nivel superior el ataque terrateniente contra el campesinado. D\u00edaz implement\u00f3 las leyes de colonizaci\u00f3n, las cuales sirvieron de fachada legal a la oligarqu\u00eda terrateniente para que \u201cdeslindara los territorios bald\u00edos\u201d, lo que en realidad signific\u00f3 el despojo violento de las tierras campesinas: <em>\u201dHacia 1889 se hab\u00edan deslindado 32 millones de hect\u00e1reas. Veintinueve compa\u00f1\u00edas hab\u00edan obtenido posesi\u00f3n de m\u00e1s de 27,5 millones de hect\u00e1reas, o sea el 14% de la superficie total de la Rep\u00fablica. Entre 1889 y 1894 se enajen\u00f3 un 6% adicional de la superficie total (\u2026); los agricultores que no ense\u00f1aban un claro t\u00edtulo de propiedad sobre sus tierras eran tratados como colonos ilegales y se les despose\u00eda. Lo que hab\u00eda empezado como una campa\u00f1a para crear una activa clase media rural compuesta por peque\u00f1os granjeros termin\u00f3 en una victoria triunfante de la oligarqu\u00eda terrateniente.\u201d <\/em>(Wolf, 1972: 34)<\/p>\n<p>Este despojo violento y masivo perpetrado por el Estado y los terratenientes mexicanos \u2013que cumpli\u00f3 con todos los requisitos para ser catalogado como una <strong>guerra colonial a mediana escala<\/strong>\u2013 estuvo motivado por dos objetivos fundamentales. El primero consist\u00eda en satisfacer los intereses particulares de cada hacendado por medio de la extensi\u00f3n de su fortuna personal. El segundo \u2013y quiz\u00e1s m\u00e1s importante\u2013 en destruir las tierras comunales que obstaculizaban la disponibilidad de mano de obra barata para las industrias capitalistas.<\/p>\n<p>Por todo esto, resultan acertadas las palabras de Adolfo Gilly cuando asegura que el desarrollo del capitalismo mexicano se produjo <em>\u201dgoteando, de arriba para abajo, sangre e inmundicia por todos sus poros.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 14)<\/p>\n<p><strong>II- El campesinado mexicano y las revoluciones burguesas<\/strong><\/p>\n<p>Debido a esta fuerte concentraci\u00f3n de la tierra en diferentes momentos de su historia el campesinado mexicano sostuvo agudos y significativos enfrentamientos con la oligarqu\u00eda terrateniente por el derecho a la tierra. En particular tenemos que destacar su papel protag\u00f3nico en la guerra de independencia de 1810 y en la Reforma de Benito Ju\u00e1rez en la segunda mitad del siglo XIX. En ambos casos el motor fundamental de su participaci\u00f3n fue la lucha por la reforma agraria, y de igual manera, en ambas ocasiones sus aspiraciones se vieron frustradas por la burgues\u00eda mexicana, la cual se mostr\u00f3 incapaz de resolver las reivindicaciones democr\u00e1ticas fundamentales de las masas campesinas.<\/p>\n<p>Esto es de suma importancia para el an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n de 1910, debido a que la hist\u00f3rica frustraci\u00f3n de las reivindicaciones m\u00e1s sentidas por parte del campesinado tendr\u00eda mucho peso en la conformaci\u00f3n del agrarismo radical de Emiliano Zapata.<\/p>\n<p>Otro aspecto no menos importante \u2013y profundamente ligado a lo anterior\u2013, es que <strong>estas luchas le facilitaron al campesinado mexicano un aprendizaje pol\u00edtico \u00fanico e invaluable, educ\u00e1ndole en las \u201cartes\u201d de la guerra campesina, en la desconfianza de clase y en la conformaci\u00f3n de sus propios organismos pol\u00edticos.<\/strong> De hecho, es claro c\u00f3mo muchos de los espacios y sujetos pol\u00edticos que tendr\u00e1n un papel preponderante en la revoluci\u00f3n de 1910, estuvieron presentes \u2013de manera muy inmadura e inconsciente\u2013 en estas luchas campesinas del siglo XIX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1810: estalla la revoluci\u00f3n campesina e independentista<\/strong><\/p>\n<p>Si se analizan las guerras de independencia latinoamericana se puede extraer una conclusi\u00f3n general: todas fueron <strong>revoluciones pol\u00edticas<\/strong>, que consiguieron la independencia de los virreinatos ante la metr\u00f3poli imperial, sin que esto significara la destrucci\u00f3n de la estructura social colonial. O dicho de otra manera, las guerras de independencia hispanoamericanas no fueron <strong>revoluciones sociales<\/strong><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>; tan s\u00f3lo se limitaron a trastocar el r\u00e9gimen pol\u00edtico colonial, pero garantizando la continuidad de las desigualdades socioecon\u00f3micas que el mismo generaba.<\/p>\n<p>De entrada esto presenta una profunda contradicci\u00f3n, puesto que los ind\u00edgenas y las llamadas castas fueron quienes mayoritariamente engrosaron las filas de los ej\u00e9rcitos rebeldes en aras de destruir la sociedad colonial en toda su extensi\u00f3n. Pero esta participaci\u00f3n por la base no tuvo un correlato por las alturas, debido a que los ej\u00e9rcitos libertadores estuvieron comandados militar y pol\u00edticamente por miembros de la \u00e9lite criolla, cuyos ideales independentistas estaban circunscritos a sus intereses de clase, en particular su rechazo al control econ\u00f3mico que ejerc\u00eda la Corona sobre las colonias<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El caso de M\u00e9xico, aunque en su desenlace final no rompe la l\u00f3gica arriba planteada, durante su <strong>desarrollo<\/strong> tuvo una significativa particularidad: <strong>la independencia inici\u00f3 como una revoluci\u00f3n social desde abajo<\/strong>, que apuntada directamente a destruir la estructura social colonial, en particular la fuerte concentraci\u00f3n de la tierra anteriormente descrita. As\u00ed, el campesinado mexicano trat\u00f3 de asumir desde tiempos coloniales las dos tareas democr\u00e1ticas fundamentales de su \u00e9poca, la reforma agraria y la independencia nacional.<\/p>\n<p>La fase de la guerra de independencia mexicana desde abajo tuvo como punto de arranque el 16 de setiembre de 1810, cuando el cura Hidalgo lanz\u00f3 el famoso <strong>Grito de Dolores<\/strong> en el cual incitaba a las masas a la rebeli\u00f3n contra los espa\u00f1oles. Desde un inicio se caracteriz\u00f3 por ser un movimiento de masas explosivo y cuyo norte era suprimir las desigualdades pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la sociedad colonial. Esto se aprecia claramente en el programa pol\u00edtico que impuls\u00f3 Hidalgo: <em>\u201dEl movimiento de Hidalgo fue esencialmente un movimiento de masas y luch\u00f3 por una revoluci\u00f3n profunda. Mantuvo la fidelidad de sus seguidores, ampliando constantemente el contenido social de su programa. Aboli\u00f3 el tributo indio, emblema de un pueblo oprimido. Aboli\u00f3 tambi\u00e9n la esclavitud bajo pena de muerte (\u2026). La prueba real de las intenciones de Hidalgo ser\u00eda la reforma agraria. Este problema tambi\u00e9n lo enfrent\u00f3, ordenando la devoluci\u00f3n de las tierras que en derecho pertenec\u00edan a las comunidades indias.\u201d <\/em>(Lynch, 1997: 305-306) Una visi\u00f3n similar nos brinda Wolf, para quien <em>\u201d(\u2026) la insurrecci\u00f3n no fue s\u00f3lo una reacci\u00f3n contra el control de la metr\u00f3poli y un despliegue de poder militar, sino que fue tambi\u00e9n \u2019una revoluci\u00f3n agraria lavada\u2019\u201d<\/em>. (Wolf, 1972: 23)<\/p>\n<p>A tan s\u00f3lo un mes de haber iniciado la rebeli\u00f3n, Hidalgo contaba con un ej\u00e9rcito de sesenta mil personas<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, todas provenientes de los estratos populares (indios, castas, obreros mineros y trabajadores urbanos) e inicialmente armados con arcos y flechas. Su composici\u00f3n social era representativa de su programa campesino y popular, el cual sintetizaba las principales reivindicaciones de las masas. Pero m\u00e1s importante a\u00fan, <strong>esta rebeli\u00f3n popular fue el primer gran ensayo revolucionario del campesinado mexicano<\/strong>, y por esto mismo tuvo un peso fundamental en cuanto a la constituci\u00f3n de su car\u00e1cter pol\u00edtico. Esto lo decimos por dos motivos.<\/p>\n<p>En primer lugar, porque la rebeli\u00f3n de Hidalgo marc\u00f3 el comienzo de una faceta sociopol\u00edtica que tendr\u00eda el campesinado mexicano desde este momento y que se repetir\u00eda claramente en la revoluci\u00f3n de 1910: <strong>su capacidad de irrupci\u00f3n masiva en los procesos pol\u00edticos del pa\u00eds.<\/strong> Un segundo motivo consiste en que el programa campesino de Hidalgo fue un primer esbozo de radicalismo agrario, y por lo mismo es un antecesor pol\u00edtico directo del Plan de Ayala levantado por los ej\u00e9rcitos zapatistas en 1911 \u2013al cual nos referiremos posteriormente\u2013.<\/p>\n<p>Ante la rebeli\u00f3n campesina y popular, la \u00e9lite criolla \u2013inclusive la que se proclamaba antiespa\u00f1ola\u2013 no dud\u00f3 en anteponer sus intereses de clase a sus \u201caspiraciones independentistas\u201d. De esta manera, la rebeli\u00f3n de Hidalgo se enfrent\u00f3 contra los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles y criollos, lo que terminar\u00eda con la captura y ejecuci\u00f3n del cura rebelde en 1811.<\/p>\n<p>Tras la muerte de Hidalgo, la lucha independentista fue liderada por Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, quien tambi\u00e9n levant\u00f3 las banderas del agrarismo radical y la destrucci\u00f3n del orden colonial. Esto significar\u00eda la <strong>continuidad de la independencia desde abajo<\/strong>, lo que denotar\u00eda que el agrarismo radical del campesinado mexicano no era algo ef\u00edmero, sino que representaba sus aspiraciones sociales m\u00e1s profundas: <em>\u201dLa revoluci\u00f3n estaba justificada, seg\u00fan Morelos, porque los odiados espa\u00f1oles eran enemigos de la humanidad, durante tres siglos hab\u00edan esclavizado a su poblaci\u00f3n nativa, sofocando el desarrollo nacional (\u2026). Morelos decret\u00f3 tambi\u00e9n la abolici\u00f3n del tributo indio y de la esclavitud (\u2026); propuso la absoluta igualdad social a trav\u00e9s de la abolici\u00f3n de las distinciones de raza y de casta. Tambi\u00e9n proclam\u00f3 que las tierras deb\u00edan ser para los que las trabajaran, y que los campesinos deber\u00edan recibir unas rentas por estas tierras.\u201d<\/em> (Lynch, 1997: 309-310)<\/p>\n<p>Morelos fue apresado por las tropas realistas y criollas en 1815, para luego ser condenado a muerte por herej\u00eda y traici\u00f3n. De esta forma se cerr\u00f3 el ciclo de la revoluci\u00f3n independentista desde abajo, lo que implic\u00f3 un fuerte retroceso en las aspiraciones de reforma social del campesinado mexicano.<\/p>\n<p>A partir de este momento las contradicciones pol\u00edticas se trasladaron a las alturas, entre criollos y realistas, quienes se disputaban las cuotas de poder en el pa\u00eds. Posteriormente con las pol\u00edticas liberales impulsadas desde Espa\u00f1a, que afectaban los intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos de la Iglesia y los criollos, se desat\u00f3 la llamada \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d que finalizar\u00eda en setiembre de 1821 con la independencia de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Como era de esperar, esta \u201cindependencia desde arriba\u201d tuvo como corolario la <strong>continuidad de los intereses sociales de los criollos y la Iglesia. \u00c9stos no hicieron absolutamente nada encaminado a resolver la cuesti\u00f3n de la tenencia de la tierra, puesto que eso implicaba atentar contra sus propios intereses de clase. M\u00e1s all\u00e1 de que se proclam\u00f3 el fin de las castas y la esclavitud, estas concesiones formales s\u00f3lo tuvieron como objetivo distender la potencial confrontaci\u00f3n social para as\u00ed mantener intacta la estructura econ\u00f3mica heredada por la colonia.<\/strong><\/p>\n<p>El balance final del proceso independentista mexicano fue que <strong>la contradicci\u00f3n entre las haciendas y el campesinado se traslad\u00f3 de forma \u00edntegra al M\u00e9xico poscolonial<\/strong>. Pero de igual manera lo hicieron las reivindicaciones por la reforma agraria. Esto lo sintetiza Wolf de la siguiente manera: <em>\u201dTodas las ideas proclamadas por el movimiento de independencia habr\u00edan de volver a presentarse peri\u00f3dicamente en el siglo XIX.\u201d <\/em>(Wolf, 1972: 26)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las leyes de Reforma y el desarrollo del capitalismo mexicano<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX M\u00e9xico entr\u00f3 en su etapa liberal, encabezada por Benito Ju\u00e1rez, la cual tuvo como objetivo central garantizar el ordenamiento del desarrollo capitalista del pa\u00eds<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Para hacer efectivo esto, los liberales tuvieron que enfrentarse directamente con la Iglesia Cat\u00f3lica y la burgues\u00eda conservadora, quienes no compart\u00edan la pol\u00edtica de redistribuci\u00f3n de tierras que levantaban Ju\u00e1rez y su facci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto abri\u00f3 un per\u00edodo de guerra civil que se prolong\u00f3 hasta 1867 y se combin\u00f3 con la resistencia nacional ante la invasi\u00f3n francesa (1862-1867), la cual lleg\u00f3 en apoyo de los conservadores y estableci\u00f3 un emperalato sat\u00e9lite con el nombramiento de Maximiliano de Habsburgo.<\/p>\n<p>En este contexto, la facci\u00f3n liberal se apoy\u00f3 en el campesinado para llevar adelante su programa burgu\u00e9s \u2013sintetizado en las leyes de Reforma\u2013. Esto lo explica Gilly, cuando se\u00f1ala que <em>\u201dComo en toda lucha de su per\u00edodo de ascenso, la apenas naciente burgues\u00eda mexicana tuvo que recurrir al apoyo de las masas y a los m\u00e9todos jacobinos para barrer las instituciones y estructuras heredadas de la Colonia que imped\u00edan su desarrollo (\u2026) La tendencia peque\u00f1oburguesa de Ju\u00e1rez, en la lucha contra el clero, los terratenientes y la invasi\u00f3n francesa, se apoy\u00f3 en una guerra de masas\u2026\u201d. <\/em>(Gilly, 1971: 8-9)<\/p>\n<p>Tras varios a\u00f1os de enfrentamientos las tropas comandadas por Benito Ju\u00e1rez expulsaron a los invasores galos, lo cual fue una victoria contundente del pueblo mexicano en su lucha por la autodeterminaci\u00f3n nacional. Pero lo m\u00e1s significativo del caso es que para ese entonces se comenzaron a hacer patentes las nocivas consecuencias que trajeron las leyes de Reforma para el campesinado \u2013las cuales explicamos en el ac\u00e1pite anterior\u2013.<\/p>\n<p>Ante la incapacidad de Benito Ju\u00e1rez y los liberales para garantizar la reforma agraria se produjeron levantamientos campesinos por todo el pa\u00eds. Uno de los casos m\u00e1s representativos fue la rebeli\u00f3n acaudillada por Julio L\u00f3pez en 1868, quien estaba influenciado por el socialismo ut\u00f3pico de Fourier. En su \u201cManifiesto a todos los oprimidos y los pobres de M\u00e9xico y del universo\u201d plantea que los problemas del campesinado no pueden disociarse de la lucha por el socialismo: <em>\u201dQueremos el socialismo, que es la forma m\u00e1s perfecta de convivencia social; que es la filosof\u00eda de la verdad y de la justicia (\u2026). Queremos destruir radicalmente el vicioso estado actual de explotaci\u00f3n, que condena a unos a ser pobres y a otros a disfrutar de las riquezas y del bienestar (\u2026). Queremos la tierra para sembrar en ella pac\u00edficamente y recoger tranquilamente, quitando desde luego el sistema de explotaci\u00f3n\u201d.<\/em> (Gilly, 1971: 13)<\/p>\n<p>A pesar de que ser\u00eda derrotado militarmente, lo significativo de este levantamiento es la <strong>evoluci\u00f3n pol\u00edtica que empezaba a denotarse en un sector del campesinado<\/strong>, que ante la incapacidad de la burgues\u00eda mexicana por garantizarle sus promesas de reforma agraria comenz\u00f3 a distanciarse de \u00e9sta y a realizar acercamientos con corrientes pol\u00edticas de corte socialista<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Esto presenta total concordancia con la situaci\u00f3n pol\u00edtica internacional, caracterizada para ese entonces por la p\u00e9rdida de todo rasgo progresivo de la burgues\u00eda<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, lo que en alguna medida da cuentas del ef\u00edmero \u201cromance\u201d entre el campesinado y los liberales mexicanos.<\/p>\n<p>Este enfrentamiento pol\u00edtico entre la burgues\u00eda y el campesinado se profundiz\u00f3 exponencialmente durante el r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz (1876-1910), el cual represent\u00f3 la consumaci\u00f3n de la obra iniciada por Benito Ju\u00e1rez. Con el porfiriato se consolid\u00f3 el desarrollo del capitalismo en M\u00e9xico, particularmente con la entrada masiva de capitales extranjeros que fueron invertidos en el desarrollo de los principales sectores industriales del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>III. Pautas de la rebeli\u00f3n campesina en M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir del antagonismo hacienda\/pueblo de indios y las formas de resistencia contra el asedio terrateniente, se conformaron las principales pautas de la rebeli\u00f3n campesina en M\u00e9xico. Principalmente durante el porfiriato el campesinado mexicano alcanz\u00f3 a elaborar una s\u00edntesis pol\u00edtica de su proceso de resistencia contra las haciendas, desarrollando plenamente las nuevas formas que presentar\u00edan las luchas campesinas a partir de ese momento.<\/p>\n<p>La expropiaci\u00f3n del campesinado y los pueblos ind\u00edgenas a manos de los hacendados fue algo m\u00e1s que un simple suceso o dato econ\u00f3mico aislado: implic\u00f3 todo un <strong>acontecimiento sociopol\u00edtico<\/strong> que produjo que los campesinos terminaran sometidos a un fuerte control de su vida social. Pero este asedio y control sobre los pueblos de indios, en la medida que los debilit\u00f3 pero no los destruy\u00f3, tuvo un efecto contradictorio: intensific\u00f3 el odio campesino hacia los hacendados, a la vez que reforz\u00f3 sus elementos identitarios como clase social marginada y explotada.<\/p>\n<p>De esta forma, los pueblos de indios fueron m\u00e1s que un simple lugar de residencia; se convirtieron en un espacio donde se constru\u00eda la identidad pol\u00edtica campesina: <em>\u201dEn realidad numerosas comunidades perdieron sus tierras a favor de las haciendas y muchas autoridades comunales locales fueron depuestas por quienes ten\u00edan poder y lo ejerc\u00edan en la zona. Sin embargo, en 1810 hab\u00eda todav\u00eda m\u00e1s de 4.500 comunidades ind\u00edgenas aut\u00f3nomas que pose\u00edan tierras (\u2026) e incluso el grado restringido de autonom\u00eda les hab\u00eda permitido conservar muchos patrones culturales tradicionales (&#8230;). Un conjunto de esas comunidades pod\u00edan estar subordinadas a una hacienda que se encontrase valle abajo, pero conservaban al mismo tiempo un fuerte sentido de su diferencia cultural y social con respecto a la poblaci\u00f3n de la hacienda.\u201d <\/em>(Wolf, 1972: 17)<br \/>\nAs\u00ed, el campesinado mexicano tendi\u00f3 a profundizar sus v\u00ednculos comunales como una medida de resistencia, asumiendo su lucha contra los terratenientes no desde una simple postura de productor individual, sino como un individuo\/pueblo cuya existencia social se confund\u00eda plenamente con la de su comunidad. De esta forma, la delimitaci\u00f3n social y cultural que se realizaba en los pueblos de indios durante la fase colonial, madurar\u00eda con el paso de los a\u00f1os en algo m\u00e1s org\u00e1nico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Esto lo detalla Gilly de la siguiente manera: <em>\u201dLos pueblos de indios \u2013aferr\u00e1ndose a su tradici\u00f3n y a su organizaci\u00f3n comunal, diferencia fundamental con los campesinos europeos\u2013 resistieron, organizaron revueltas, fueron masacrados, volvieron sobre sus tierras para volver a ser rechazados a las monta\u00f1as. Nacieron \u2019bandidos justicieros\u2019 y leyendas campesinas. La propiedad agraria latifundista, forma atrasada de la penetraci\u00f3n capitalista en el campo mexicano, tuvo que avanzar en constante guerra con los pueblos.\u201d<\/em> (Gilly, 1971: 10)<\/p>\n<p>De esta forma, el pueblo de indios evolucion\u00f3 en una <strong>instancia pol\u00edtica con democracia campesina<\/strong>, desde la cual se organizaba la repartici\u00f3n de tierras comunales y la resistencia contra las haciendas. La m\u00e1xima expresi\u00f3n de esto se produjo durante la revoluci\u00f3n de 1910, cuando la organizaci\u00f3n campesina en los pueblos alcanz\u00f3 su mayor grado de madurez, particularmente en la zona sur de M\u00e9xico, donde los zapatistas los convirtieron en los espacios pol\u00edticos desde los cuales organizaron su resistencia contra las haciendas.<\/p>\n<p>Otra consecuencia derivada de la expansi\u00f3n de las haciendas fue la exclusi\u00f3n social de un significativo segmento de los campesinos sin tierra, muchos de los cuales optaron por transformarse en <strong>bandoleros rurales <\/strong>ante la p\u00e9rdida de su <em>modus vivendi<\/em>. El accionar de estos grupos de bandoleros consist\u00eda en robarles a los hacendados y ricos de la \u00e9poca e inmediatamente refugiarse en las monta\u00f1as, donde por la lejan\u00eda y su conocimiento del terreno resultaban inalcanzables para las autoridades.<\/p>\n<p>Debido a este perfil rom\u00e1ntico de \u201crebeldes primitivos\u201d que roban a los ricos, el bandolerismo es considerado como una forma de resistencia indirecta del campesinado contra el asedio de los terratenientes, en la cual se combina lumpenizaci\u00f3n social con la lucha de clases \u2013aunque de manera indirecta\u2013. La mejor prueba de esto, es que cuando han explotado las luchas campesinas estos bandoleros han jugado un papel importante como l\u00edderes rebeldes<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>El caso de M\u00e9xico no fue la excepci\u00f3n, puesto que los l\u00edderes de estos grupos <em>\u201den cierto modo fueron los verdaderos precursores de la independencia; as\u00ed lo eran los semibandidos, semirrevolucionarios criollos del Michoac\u00e1n occidental, que robaban a los espa\u00f1oles por haber robado a M\u00e9xico. El bandidismo era un s\u00edntoma del nuevo resentimiento contra los hacendados, monopolistas y especuladores.\u201d<\/em> (Lynch, 1997: 295).<\/p>\n<p>Esto se repetir\u00eda durante el porfiriato, donde fueron constantes las leyendas con \u201cbandidos justicieros\u201d. Al respecto, es importante se\u00f1alar que este ser\u00eda otro elemento de continuidad que se manifestar\u00eda en la revoluci\u00f3n de 1910. Si Zapata fue la expresi\u00f3n viviente del desarrollo pol\u00edtico de los pueblos de indios, Villa lo fue del bandolerismo.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p><strong>IV-La revoluci\u00f3n mexicana de 1910<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mexicana se produjo en un momento hist\u00f3rico-pol\u00edtico de transici\u00f3n entre el \u201clargo siglo XIX\u201d y el \u201ccorto siglo XX\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. A grandes rasgos podemos caracterizar a este per\u00edodo como una <strong>bisagra hist\u00f3rica<\/strong>, cuando la burgues\u00eda ya hac\u00eda bastante que no presentaba ning\u00fan rasgo progresivo, pero todav\u00eda la clase obrera no hab\u00eda irrumpido en el escenario pol\u00edtico de manera contundente.<\/p>\n<p>Esto manten\u00eda una total correspondencia con la realidad mexicana, particularmente en cuanto al atraso pol\u00edtico de su incipiente clase obrera. Las primeras organizaciones obreras socialistas en M\u00e9xico surgieron luego de la heroica experiencia de la Comuna de Par\u00eds. As\u00ed, para 1872 se publica el primer ejemplar de <em>El Socialista<\/em> y se funda la primera central obrera del pa\u00eds, el Gran C\u00edrculo de Obreros. Luego aparecer\u00eda el peri\u00f3dico <em>La Comuna<\/em> en 1874.<\/p>\n<p>Posteriormente, durante el r\u00e9gimen porfirista, muchas de las organizaciones obreras se disolver\u00edan a causa de la represi\u00f3n estatal, lo cual no signific\u00f3 que no se produjeran luchas sindicales. Prueba de ello es que durante el gobierno de D\u00edaz se realizaron 250 huelgas, la mayor\u00eda de \u00e9stas en el sector textil y en los ferrocarriles.<\/p>\n<p>A pesar de esto, la clase obrera mexicana era muy incipiente y pol\u00edticamente inmadura a inicios del siglo XX. Este atraso pol\u00edtico devino en una serie de fuertes derrotas de las principales huelgas, lo cual tendr\u00eda repercusiones muy importantes en el desarrollo de la revoluci\u00f3n debido a que sac\u00f3 al proletariado de la contienda pol\u00edtica poco antes de 1910: <em>\u201dLa derrota del movimiento huelgu\u00edstico y la represi\u00f3n a sus organizaciones en la primera d\u00e9cada del 1900 signific\u00f3 la salida de la escena de la lucha de clases mexicana de la clase obrera como sujeto social del proceso revolucionario que se va desarrollar, fundamentalmente, a partir de 1910. A sangre y fuego la dictadura porfirista por un lado y con promesas de reformas de los sectores pol\u00edticos burgueses, por el otro, enchalecaron e institucionalizaron al movimiento obrero.\u201d <\/em>(Alba, Socialismo o Barbarie peri\u00f3dico, 13\/12\/07)<\/p>\n<p>Por este motivo, para cuando explota la revoluci\u00f3n mexicana las principales contradicciones sociales se manifestaron a trav\u00e9s de la lucha entre la burgues\u00eda y el campesinado mexicano por el acceso a la tierra.<\/p>\n<p>A grandes rasgos este era el contexto pol\u00edtico sobre el cual se desarroll\u00f3 la revoluci\u00f3n mexicana de 1910. Seguidamente pasaremos a realizar una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la misma, para lo cual hemos optado por subdividirla en seis fases pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>1) 1910-1911: inicia la revoluci\u00f3n burguesa de Madero<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mexicana inici\u00f3 con el llamamiento que Francisco Madero realiz\u00f3 en el Plan de San Luis Potos\u00ed, donde incitaba a la poblaci\u00f3n para que se insurreccionara contra el dictador Porfirio D\u00edaz el 20 de noviembre de 1910 a las 6 de la tarde. La misma formalidad de su convocatoria \u2013que seg\u00fan el escritor Taibo II la convierte en <em>\u201dla revoluci\u00f3n m\u00e1s anunciada del planeta\u201d<\/em>\u2013 era sintom\u00e1tica del encuadramiento pol\u00edtico que pretendi\u00f3 imprimirle desde el comienzo la direcci\u00f3n burguesa maderista.<\/p>\n<p>Madero era el principal representante de un sector de la burgues\u00eda que reclamaba una transici\u00f3n pol\u00edtica en el Estado mexicano, la cual se ve\u00eda obstaculizada por la negativa de Porfirio D\u00edaz de retirarse de manera pactada del poder. Como explicamos anteriormente, el r\u00e9gimen de D\u00edaz fue de mucha utilidad en su momento para el desarrollo del capitalismo mexicano en su conjunto. A pesar de esto, para inicios del siglo XX empezaba a constituirse en un verdadero \u201clastre pol\u00edtico\u201d cuya continuidad atentaba contra la estabilidad del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda maderista ve\u00eda con preocupaci\u00f3n la forma desp\u00f3tica con que D\u00edaz ejerc\u00eda el poder, la cual estaba causando un <strong>desgarramiento profundo del tejido social<\/strong> del pa\u00eds. Este desgarramiento tuvo dos manifestaciones sociales principales. Por un lado, significativos sectores de la burgues\u00eda nacional ve\u00edan con recelo que las actividades industriales estaban bajo control de los capitales imperialistas, lo cual era favorecido por el r\u00e9gimen de D\u00edaz. Esto imped\u00eda que un segmento de la oligarqu\u00eda terrateniente pudiese constituirse tambi\u00e9n en empresarios industriales, de forma tal que resultaban marginados de las actividades econ\u00f3micas m\u00e1s rentables del pa\u00eds<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Por otro lado, el porfiriato hab\u00eda tensado al m\u00e1ximo las contradicciones sociales en el campo. Para 1910 \u2013luego de treinta y cinco a\u00f1os de despojos violentos contra el campesinado\u2013 el 81% de todas las comunidades habitadas estaban bajo control de las haciendas, particularmente en el norte y sur del pa\u00eds. (Gilly, 1971). Junto con esto, bajo la impronta liberal que caracteriz\u00f3 a D\u00edaz se implement\u00f3 la pol\u00edtica de los \u201ccient\u00edficos\u201d o positivistas mexicanos, seg\u00fan la cual era preciso extirpar la cultura ind\u00edgena del pa\u00eds debido a que la misma era un s\u00edntoma del subdesarrollo nacional. Todo esto hac\u00eda del campesinado el sector social m\u00e1s explosivo, cuya miseria econ\u00f3mica se entrecruzaba con una profunda marginalidad sociocultural.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de todos estos factores provoc\u00f3 que Madero, a nombre de un sector de la burgues\u00eda mexicana, organizara y liderara una revoluci\u00f3n tras el fraude electoral de D\u00edaz en las elecciones de 1910.<\/p>\n<p>Desde un inicio el maderismo pretendi\u00f3 limitar la revoluci\u00f3n a una disputa contra el reeleccionismo de D\u00edaz, tratando de descomprimir la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica por medio de una figura burguesa de recambio. Pero otra realidad se presentaba entre la base campesina, la cual se sum\u00f3 al levantamiento por la promesa de la repartici\u00f3n de tierras que se establec\u00eda en el punto tercero del Plan de San Luis.<\/p>\n<p>Esta \u201cdoble revoluci\u00f3n\u201d caus\u00f3 preocupaci\u00f3n entre la burgues\u00eda mexicana, que tem\u00eda que se produjera un desborde por la izquierda a la direcci\u00f3n maderista. Su instinto de clase le indicaba que algo no andaba del todo bien, sospecha que se sustentaba en un elemento pol\u00edtico real que se hizo cada vez m\u00e1s palpable con el avance de la revoluci\u00f3n: Madero era la principal figura p\u00fablica revolucionaria, pero de ninguna manera esto significaba que controlara plenamente a las milicias campesinas de todo el pa\u00eds, en particular a los campesinos del sur.<\/p>\n<p>A pesar de las pretensiones iniciales de Madero y compa\u00f1\u00eda, la promesa de reforma agraria del Plan de San Luis desencaden\u00f3 un nuevo estallido revolucionario de masas en el pa\u00eds. Al igual que en las luchas del siglo XIX, el campesinado mexicano volvi\u00f3 a irrumpir abruptamente en el escenario pol\u00edtico nacional, pero en esta ocasi\u00f3n su participaci\u00f3n ser\u00eda diferente, debido a que las experiencias previas generaron una maduraci\u00f3n pol\u00edtica en la masa campesina: <em>\u201dDetr\u00e1s de la irrupci\u00f3n campesina, se precipitan y convergen en la revoluci\u00f3n de 1910 desde el esp\u00edritu de frontera del norte hasta la persistencia de la memoria de las comunidades del sur y del centro, desde las guerras de masas de Hidalgo y Morelos hasta la expulsi\u00f3n del imperialismo franc\u00e9s por lo hombres de Ju\u00e1rez, desde el fusilamiento de Maximiliano hasta las m\u00faltiples y an\u00f3nimas sublevaciones locales, desde el desgarramiento exterior de la guerra del a\u00f1o 47 hasta el desgarramiento interior de la guerra del yaqui.\u201d <\/em>(Gilly, 1980:26).<\/p>\n<p>Prueba de esto es la radicalidad con la cual las masas campesinas se sumaban a la revuelta, que para nada era del agrado de la burgues\u00eda \u2013inclusive la maderista\u2013. En el norte y en el sur del pa\u00eds, las tropas de campesinos armados retomaron las tierras que anteriormente les hab\u00edan sido arrebatadas por los hacendados. Centurias de resentimiento social operaban detr\u00e1s de la violencia revolucionaria.<\/p>\n<p>Ante esta nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica, Porfirio D\u00edaz opt\u00f3 por negociar su renuncia con Madero y firm\u00f3 los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez en mayo de 1911. De esta forma la burgues\u00eda mexicana pretendi\u00f3 cerrar la revoluci\u00f3n y estabilizar de nuevo al pa\u00eds, aunque claro est\u00e1, <strong>dejando intactas todas las instituciones y el funcionamiento del estado burgu\u00e9s que hab\u00eda creado D\u00edaz<\/strong>. La mejor muestra de esto fue que Madero y la burgues\u00eda \u201crevolucionaria\u201d no tuvieron el menor reparo en dejar por fuera de los acuerdos toda referencia a la problem\u00e1tica de la tierra, con lo cual se ve\u00edan frustradas nuevamente las aspiraciones campesinas. (Gilly, 1917)<\/p>\n<p>A la hora de realizar esta nueva traici\u00f3n al campesinado, la burgues\u00eda mexicana apost\u00f3 al liderazgo de Madero como figura revolucionaria para apaciguar a las masas. Pero como se\u00f1alamos anteriormente, para 1910 muchas cosas hab\u00edan cambiado y madurado desde la insurrecciones campesinas del siglo XIX. Los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez significaron el final de la revoluci\u00f3n burguesa de Madero, pero a la vez marcaron el comienzo de la revoluci\u00f3n campesina, la de Zapata y luego la de Villa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2) 1911-1913: nace el zapatismo e inicia la revoluci\u00f3n campesina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras la firma de los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez el objetivo pol\u00edtico inmediato de Madero consisti\u00f3 en normalizar el pa\u00eds, empezando por el desarme de todos los campesinos. Tan s\u00f3lo el <strong>Ej\u00e9rcito Libertador del Sur<\/strong>, comandado por Emiliano Zapata, se neg\u00f3 a deponer sus armas debido a un razonamiento muy elemental pero profundamente pol\u00edtico: <strong>no se hab\u00edan repartido las tierras<\/strong>.<\/p>\n<p>Toda la experiencia de resistencia campesina acumulada durante el siglo XIX produjo un desarrollo pol\u00edtico inigualable en el campesinado mexicano. Y sin lugar a dudas, Zapata y su base social representaban el sector m\u00e1s avanzado de la revoluci\u00f3n, cuya larga tradici\u00f3n de lucha les sirvi\u00f3 para construir sus propios organismos independientes de la burgues\u00eda: <strong>los pueblos campesinos<\/strong>. <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>Esta es la gran particularidad del ej\u00e9rcito campesino comandado por Zapata; <strong>funcionaba a partir de la democracia campesina<\/strong>, siendo los pueblos quienes tomaban las tierras y organizaban su repartici\u00f3n<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>: <em>\u201dLos pueblos, todav\u00eda vivos como centro de vida comunal de los campesinos en su resistencia de siglos al avance de las haciendas, fueron el organismo aut\u00f3nomo con que entraron <\/em>naturalmente<em> a la revoluci\u00f3n los surianos. Todo eso se resum\u00eda en el grito con que Otilio Monta\u00f1o proclam\u00f3 la insurrecci\u00f3n del sur: \u2019\u00a1Abajo haciendas y viva pueblos!\u2019. Era un grito pol\u00edtico, profundamente revolucionario, porque para los o\u00eddos campesinos hablaba no s\u00f3lo de la recuperaci\u00f3n y el reparto de tierras, sino tambi\u00e9n de la conquista de la capacidad de decidir, arrebatada a las haciendas como encarnaci\u00f3n local del poder omn\u00edmodo del Estado nacional y entregada a los pueblos.\u201d<\/em> (Gilly, 1980: 33)<\/p>\n<p>Lo anterior da cuentas de por qu\u00e9 el zapatismo fue el \u00fanico sector campesino que no depuso sus armas ante el llamado de Madero ni de los venideros gobiernos burgueses. Pero m\u00e1s importante a\u00fan, es lo que nos explica que contra todo c\u00e1lculo pol\u00edtico el Ej\u00e9rcito Libertador del Sur opt\u00f3 por continuar su lucha armada contra el nuevo gobierno hasta obtener la reforma agraria. <strong>Esto marcar\u00eda un punto de quiebre en el desarrollo posterior de la revoluci\u00f3n<\/strong>, puesto que significar\u00eda la continuidad de la misma. (Gilly, 1980)<\/p>\n<p>La independencia pol\u00edtica del zapatismo con respecto a la burgues\u00eda y su funcionamiento democr\u00e1tico a trav\u00e9s de los pueblos se materializ\u00f3 en la formulaci\u00f3n del Plan de Ayala de 1911. Este programa campesino marcar\u00eda el nacimiento del zapatismo como corriente pol\u00edtica revolucionaria y fue el <strong>instrumento pol\u00edtico<\/strong> a partir del cual sostuvo de manera aislada su enfrentamiento militar contra el gobierno de Madero durante un a\u00f1o y nueve meses (1911-1913), y posteriormente se transformar\u00eda en el eje centralizador para el conjunto del campesinado mexicano en su lucha contra el ala burguesa de Venustiano Carranza.<\/p>\n<p>Este plan sintetiza las m\u00e1s avanzadas conclusiones pol\u00edticas que elabor\u00f3 el campesinado durante la revoluci\u00f3n mexicana. Se enfocaba exclusivamente en resolver el tema de la tierra y no se planteaba la destrucci\u00f3n del capitalismo mexicano, pero era profundamente radical al plantear la <strong>expropiaci\u00f3n de todos los bienes de quienes se opusieran a la revoluci\u00f3n<\/strong> \u2013es decir, todos los hacendados\u2013 y <strong>tiraba abajo<\/strong> <strong>la l\u00f3gica jur\u00eddica burguesa<\/strong> al se\u00f1alar que se repartir\u00eda inmediatamente la tierra a los campesinos, y luego los hacendados tendr\u00edan que demostrar su derecho de propiedad para recuperarlas: <em>\u201dEn el Plan de Ayala se dispone que la tierra se repartir\u00e1 de inmediato y que posteriormente ser\u00e1n los terratenientes expropiados quienes deber\u00e1n presentarse ante los tribunales para justificar el derecho que invocan a la tierra que ya les ha sido quitada. Es decir, al principio burgu\u00e9s de \u2019primero se discute y despu\u00e9s se reparte\u2019, los campesinos surianos opusieron el principio revolucionario de \u2019primero se reparte y despu\u00e9s se discute\u2019 (\u2026). Esta <\/em>inversi\u00f3n radical <em>constituye una <\/em>subversi\u00f3n <em>de la juridicidad burguesa.\u201d<\/em> (Gilly, 1980: 34)<\/p>\n<p>La esencia de sus propuestas hacen del Plan de Ayala un programa agrario emp\u00edricamente anticapitalista<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. A diferencia de las anteriores revoluciones campesinas que sirvieron para abrirle paso al desarrollo del capitalismo mexicano, la revoluci\u00f3n zapatista \u2013aunque no se lo planteara conscientemente\u2013 atacaba las bases fundamentales del capitalismo nacional (Gilly, 1971). Esta din\u00e1mica anticapitalista del zapatismo se profundizar\u00eda durante el enfrentamiento contra las burgues\u00eda \u2013en sus diferentes facciones\u2013, lo cual se puede apreciar en una carta del general Manuel Palafox escrita en setiembre de 1914, donde a nuestro gusto sentencia con una frase el verdadero sentir del campesinado suriano durante la revoluci\u00f3n: <em>\u201dpor humanidad es preferible que se mueran de hambre miles de burgueses y no millones de proletarios, pues es lo que aconseja la sana moral\u201d. <\/em>(Gilly, 1971: 125)<\/p>\n<p>Este tipo de posicionamientos pol\u00edticos explican por qu\u00e9 el zapatismo se transform\u00f3 en el principal objetivo pol\u00edtico-militar del gobierno \u201crevolucionario\u201d de Madero y del conjunto de la burgues\u00eda mexicana. Madero utiliz\u00f3 al ej\u00e9rcito federal para destruir la insurrecci\u00f3n zapatista, pero la represi\u00f3n no pudo hacerle frente al \u00edmpetu revolucionario de los campesinos y a las t\u00e1cticas guerrilleras de los ej\u00e9rcitos zapatistas.<\/p>\n<p>La incapacidad pol\u00edtica y militar de Madero para derrotar al \u00fanico foco de insurrecci\u00f3n campesina, provoc\u00f3 que su gobierno entrara en una profunda crisis. Por la derecha se le achacaba su indecisi\u00f3n para desatar una feroz represi\u00f3n contra el zapatismo, y por la \u201cizquierda\u201d se le presionaba para que realizara leves reformas sociales que descomprimieran la insurrecci\u00f3n campesina.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n burguesa a esta situaci\u00f3n de inestabilidad no se hizo esperar. Los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez dejaron intacta la estructura econ\u00f3mica y militar del viejo r\u00e9gimen porfirista, lo que sirvi\u00f3 de base para que Victoriano Huerta, un viejo militar durante el porfiriato y ligado a los sectores m\u00e1s reaccionarios del ej\u00e9rcito federal, liderara un golpe de Estado y mandara a fusilar a Francisco Madero en febrero de 1913.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3) 1913-1914: la lucha contra Huerta y la consolidaci\u00f3n del ej\u00e9rcito campesino de Villa<\/strong><\/p>\n<p>Aunque el objetivo del golpe militar era derrotar de una vez por todas la insurrecci\u00f3n campesina, sus consecuencias fueron diametralmente opuestas a las esperadas por la burgues\u00eda mexicana, puesto que termin\u00f3 por reactivar la revoluci\u00f3n campesina a escala nacional. Esta ser\u00eda la t\u00f3nica de esta fase de la revoluci\u00f3n y preparar\u00eda las condiciones para que pocos meses despu\u00e9s se produjese la convergencia entre Villa y Zapata.<\/p>\n<p>El principal fen\u00f3meno pol\u00edtico durante esta fase fue la conformaci\u00f3n del ej\u00e9rcito campesino de Pancho Villa, la <strong>Divisi\u00f3n<\/strong><strong> del Norte<\/strong>. A diferencia de Zapata, Villa representaba a un sector del campesinado que <strong>no era pol\u00edticamente independiente de la burgues\u00eda<\/strong>, lo cual se reflej\u00f3 en la adhesi\u00f3n incondicional que \u00e9ste le dio a Madero desde un inicio y en su acatamiento al desarme tras la firma de los acuerdos de Ciudad Ju\u00e1rez. <a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>Esto no significa que socialmente Villa representara lo mismo que Madero. El maderismo de Villa era muy diferente del maderismo de Madero. Esto qued\u00f3 claramente expuesto cuando se levant\u00f3 contra el golpe militar de Huerta bajo el mando del burgu\u00e9s constitucionalista Venustiano Carranza. La tensa relaci\u00f3n pol\u00edtica que se desarroll\u00f3 entre ambos expresaba las contradicciones de clase que se presentaban al interior de los ej\u00e9rcitos antihuertistas del norte<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, donde la d\u00e9bil burgues\u00eda nacional se vio en la necesidad de realizar concesiones al campesinado para contenerlo pol\u00edticamente: <em>\u201dCarranza tuvo que aceptar la fuerza, las formas y los m\u00e9todos revolucionarios del villismo del mismo modo como la burgues\u00eda en la revoluci\u00f3n francesa hab\u00eda tenido que aceptar al jacobinismo como el modo plebeyo \u2013dec\u00eda Marx\u2013 de ajuste de cuentas con sus enemigos feudales. Adem\u00e1s, tuvo que aceptar al villismo como medio, por un lado, para contener a las masas campesinas y a la revoluci\u00f3n campesina dentro de la estructura y los fines del ej\u00e9rcito constitucionalista, y por el otro, para poder organizarlas en forma militarmente efectiva\u201d. <\/em>(Gilly, 1971: 101-102)<\/p>\n<p>En pocos meses de lucha contra Huerta, Villa logr\u00f3 estructurar el m\u00e1s poderoso ej\u00e9rcito de la revoluci\u00f3n. Su astucia campesina en cuanto a la flexibilidad t\u00e1ctica se combin\u00f3 con el estilo centralizado propio de los ej\u00e9rcitos burgueses. Pero el verdadero origen de la fuerza y m\u00edstica que desarroll\u00f3 la Divisi\u00f3n del Norte fue producto de su composici\u00f3n de clase, empezando por el mismo Villa, quien hab\u00eda sido un reconocido bandolero rural originario del estado de Chihuahua, donde llev\u00f3 una vida que oscilaba entre la legalidad y la clandestinidad.<\/p>\n<p>Cuando explot\u00f3 la revoluci\u00f3n, su origen campesino y su pasado bandolero lo convierten en uno de los principales dirigentes revolucionarios, puesto que el campesinado ve\u00eda en Villa a su dirigente pol\u00edtico: <em>\u201dCon el villismo, la inmensa multitud de los peones y los jornaleros del norte, de los campesinos sin tierra, encuentra un objetivo, siente que se incorpora a la vida, que por primera vez puede expresarse, combatir para vencer y decidir, no para ser reprimidos. Lo siente mucho m\u00e1s porque su jefe es tambi\u00e9n un campesino, el mejor militar, el mejor jinete y el mejor hombre de campo de todos.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 96)<\/p>\n<p>Fruto de esta fuerza revolucionaria la Divisi\u00f3n del Norte le propin\u00f3 los m\u00e1s importantes golpes al ej\u00e9rcito federal. Esto caus\u00f3 alerta entre toda la burgues\u00eda mexicana, incluido el mismo Carranza, que hizo todo lo posible por retardar los avances del ej\u00e9rcito villista. Pero esto representaba una gran contradicci\u00f3n para los intereses de Carranza, que a pesar de su temor a la fuerza del ej\u00e9rcito campesino de Villa, requer\u00eda de su ayuda para derrotar a Huerta.<\/p>\n<p>Esto qued\u00f3 plenamente demostrado en la batalla de Zacatecas, en la cual la Divisi\u00f3n del Norte termin\u00f3 por grabar su nombre en la historia de M\u00e9xico. La raz\u00f3n: Villa y su ej\u00e9rcito campesino aniquilaron a los 12 mil hombres del ej\u00e9rcito federal, algo que no hab\u00edan podido hacer los otros ej\u00e9rcitos de Carranza. Esta es se\u00f1alada como la principal acci\u00f3n militar de la revoluci\u00f3n mexicana, y no es para menos si se considera que signific\u00f3 la destrucci\u00f3n total de las fuerzas armadas que hab\u00edan servido a la burgues\u00eda mexicana desde mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de este acontecimiento militar, Gilly realiza una excelente interpretaci\u00f3n de su significado pol\u00edtico para el conjunto de la sociedad mexicana de aquel entonces: <em>\u201dVilla ense\u00f1o que el ej\u00e9rcito burgu\u00e9s no es invencible en la guerra civil y dej\u00f3 la tradici\u00f3n en M\u00e9xico de que un ej\u00e9rcito campesino, dirigido por un general campesino, puede vencerlo batalla tras batalla hasta aniquilarlo militarmente. Eso la burgues\u00eda lo tolera y hasta lo olvida en uno de los suyos, pero no lo perdona jam\u00e1s en un antiguo pe\u00f3n de sus antiguas haciendas. Un campesino antes bandolero, que no pudo recibir siquiera instrucci\u00f3n escolar elemental (\u2026) pero que mostraba una rapid\u00edsima inteligencia organizadora; que para la burgues\u00eda era la negaci\u00f3n de <\/em>su <em>cultura y de <\/em>sus <em>h\u00e1bitos de clase (\u2026), ese hombre mostraba que nada de lo que ella, la burgues\u00eda, consideraba imprescindible para vivir, en realidad era necesario.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 99)<\/p>\n<p>A partir del triunfo villista en Zacatecas y la eminente derrota de Huerta, la contradicci\u00f3n entre el ala burguesa de Carranza y los ej\u00e9rcitos campesinos se convirti\u00f3 en la din\u00e1mica pol\u00edtica esencial de la revoluci\u00f3n. La burgues\u00eda constitucionalista ten\u00eda claridad pol\u00edtica sobre la urgencia de restituir el funcionamiento del Estado burgu\u00e9s y sus instituciones, lo que se ve\u00eda entorpecido y cuestionado por la existencia de ej\u00e9rcitos campesinos por fuera del control de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Una primera muestra de esto fue la tensi\u00f3n que se gener\u00f3 a lo interno del constitucionalismo alrededor de cu\u00e1l ej\u00e9rcito tomar\u00eda la capital. Carranza tem\u00eda que lo hiciera la Divisi\u00f3n del Norte, puesto que desde all\u00ed ser\u00eda muy probable que se produjese una convergencia militar con el Ej\u00e9rcito Libertador del Sur. Ante este peligro para los intereses de su clase, Carranza no titube\u00f3 al respecto y actu\u00f3 frente al ej\u00e9rcito de Villa como un bando enemigo: le cort\u00f3 el suministro de municiones y carb\u00f3n necesarios para que la Divisi\u00f3n del Norte pudiese trasladar a sus tropas a la capital.<\/p>\n<p>De esta manera la burgues\u00eda garantiz\u00f3 que el Distrito Federal fuera tomado por el Ej\u00e9rcito del Noroeste de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, pero al mismo tiempo puso al borde del colapso las relaciones con Villa y su ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4) 1914-1915: la Convenci\u00f3n de Aguascalientes y la uni\u00f3n entre Villa y Zapata<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta fase de la revoluci\u00f3n se caracteriz\u00f3 por presentar los m\u00e1s grandes avances pol\u00edticos de los ej\u00e9rcitos de Villa y Zapata.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la entrada de Obreg\u00f3n a la capital, Carranza asumi\u00f3 la presidencia en un contexto de profunda polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y en medio del mayor \u00edmpetu militar de los ej\u00e9rcitos campesinos. La ciudad de M\u00e9xico estaba literalmente rodeada por las tropas zapatistas al sur y por las tropas villistas al norte.<\/p>\n<p>Durante sus primeros meses de gobierno Carranza realiz\u00f3 algunas concesiones menores a las masas, pero no se pronunci\u00f3 en lo absoluto sobre la reforma agraria ni sobre el futuro de las tomas de tierras que se hab\u00edan realizado durante la revoluci\u00f3n. Esto profundiz\u00f3 la pugna entre el carrancismo y los ej\u00e9rcitos campesinos, que durante un corto per\u00edodo se manifest\u00f3 como una disputa pol\u00edtica entre las facciones militares.<\/p>\n<p>Como hemos visto, este antagonismo burgues\u00eda\/campesinado estuvo latente desde el inicio mismo de la revoluci\u00f3n en 1910, y tom\u00f3 un mayor perfil con el lanzamiento del Plan de Ayala en 1911. Pero lo verdaderamente significativo de esta fase ser\u00eda que se producir\u00eda una <strong>ruptura total<\/strong> entre la burgues\u00eda y el campesinado, es decir, ser\u00eda de car\u00e1cter nacional (Villa + Zapata).<\/p>\n<p>Debido a las tensiones pol\u00edticas y al constante peligro de un desborde revolucionario, la burgues\u00eda constitucionalista trat\u00f3 de realizar maniobras y negociaciones que le permitieran ganar tiempo. Por esto, el gobierno de Carranza acept\u00f3 a rega\u00f1adientes convocar a una Convenci\u00f3n pol\u00edtica entre todas las fuerzas revolucionarias para buscar una soluci\u00f3n al conflicto. Esta convocatoria obedeci\u00f3 en gran medida a la presi\u00f3n de Obreg\u00f3n, que progresivamente se empezaba a asumir como un \u00e1rbitro pol\u00edtico entre Villa y Carranza.<\/p>\n<p>La Convenci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo en la ciudad de Aguascalientes entre octubre y noviembre de 1914. La expectativa inicial de Obreg\u00f3n por erigirse como un bonaparte entre las clases sociales enfrentadas result\u00f3 imposible de consumarse en pleno alzamiento revolucionario, particularmente despu\u00e9s de la entrada de la delegaci\u00f3n zapatista a la Convenci\u00f3n el 27 de octubre, situaci\u00f3n que termin\u00f3 por decantar la balanza a favor de las facciones campesinas: <em>\u201dLa delegaci\u00f3n del sur cambi\u00f3 la asamblea. Es la \u00fanica tendencia que se presenta con un programa, por m\u00e1s limitado que \u00e9ste sea, que tiene una relaci\u00f3n con la realidad de las demandas campesinas (\u2026) La llegada de los zapatistas provoca en el plano pol\u00edtico de la Convenci\u00f3n el acontecimiento que Carranza, pero Obreg\u00f3n sobre todo, s\u00f3lo conceb\u00edan y se preocupaban por evitar en el plano militar: la conjunci\u00f3n entre zapatismo y villismo.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 132)<\/p>\n<p>La unificaci\u00f3n de zapatistas y villistas determin\u00f3 el rumbo de la Convenci\u00f3n, al grado de que los dirigentes campesinos lograron ganarse el apoyo del ala izquierda del constitucionalismo. El 28 de octubre la Convenci\u00f3n aprob\u00f3 los principales puntos del Plan de Ayala, en los cuales se abordaba directamente el problema de la tierra. Posteriormente, el 1\u00b0 de noviembre, acord\u00f3 destituir a Carranza como presidente y nombr\u00f3 en su lugar a Eulalio Guti\u00e9rrez, una figura proveniente de la peque\u00f1oburgues\u00eda.<\/p>\n<p>El resultado de esta convergencia de las dos poderosas tendencias campesinas represent\u00f3 un tremendo golpe a la burgues\u00eda mexicana, que para ser claros, a esas alturas de la revoluci\u00f3n estaba en su peor momento pol\u00edtico y b\u00e9lico. Villa hab\u00eda destrozado totalmente al ej\u00e9rcito burgu\u00e9s en la batalla de Zacatecas, y Zapata representaba el ala intransigente y pol\u00edticamente m\u00e1s clara de la revoluci\u00f3n. La explosividad de esta combinaci\u00f3n caus\u00f3 un justificado temor entre la burgues\u00eda mexicana, que como nunca antes en la historia vio en peligro su existencia como clase social.<\/p>\n<p>Ante esto, Carranza y Obreg\u00f3n abandonaron la ciudad por separado y se refugiaron en el puerto de Veracruz, el \u00faltimo reducto que le quedaba al constitucionalismo. La huida de ambos era el mejor reflejo del estado de \u00e1nimo de la burgues\u00eda en su conjunto.<\/p>\n<p>El 24 de noviembre las fuerzas zapatistas ingresaron al Distrito Federal; los villistas lo hicieron el 3 de diciembre. Pero ser\u00eda hasta el 6 de diciembre cuando los ej\u00e9rcitos campesinos desfilaron de manera conjunta en la capital y se produjeron los dos sucesos m\u00e1s simb\u00f3licos de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El primero fue el propio desfile de las tropas campesinas. La fotograf\u00eda que retrata la descubierta del desfile militar es clara al respecto del car\u00e1cter de clase de la revoluci\u00f3n: <em>\u201dLos ocho generales que abren la marcha eran hace cinco a\u00f1os un campesino, un maestro rural, un estudiante, un cuatrero, un caballerizo, un bandolero, un campesino y un maquinista de tren. Nadie podr\u00e1 explicarse la Revoluci\u00f3n Mexicana si no se explica esta foto. Esa foto y sus ausencias, sobre todo la gran ausencia de una clase media ilustrada y radicalizada. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los periodistas, los m\u00e9dicos, los profesores? A diferencia de otros procesos revolucionarios contempor\u00e1neos, campesinos y obreros no necesitaron aqu\u00ed de intermediario ni de traductores.\u201d <\/em>(Taibo II, 2006: 451)<\/p>\n<p>El segundo acontecimiento fue cuando los caudillos campesinos se reunieron en el Palacio Nacional. A nuestro criterio este episodio <strong>sintetiza la profundidad que alcanz\u00f3 la revoluci\u00f3n campesina de 1910. <\/strong>Seg\u00fan Gilly represent\u00f3 <em>\u201dun corte a machete en la revoluci\u00f3n, m\u00e1s importante que todas las leyes, votaciones y discusiones de todas las convenciones y congresos de esa \u00e9poca. Despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de batallas en todo el pa\u00eds, fue la culminaci\u00f3n que consolid\u00f3 la seguridad hist\u00f3rica de las masas desarrollada en esa vasta lucha\u2026\u201d<\/em> (Gilly, 1971: 174)<\/p>\n<p>Pero igualmente significativa \u2013o mayor a\u00fan\u2013 result\u00f3 ser la incapacidad de los caudillos campesinos para constituir directamente un gobierno revolucionario que se encargara de hacer efectivas las medidas votadas por la Convenci\u00f3n y ligar su lucha con las de la clase obrera mexicana. Por el contrario, <strong>Villa y Zapata le rehuyeron al poder<\/strong>, decidieron retornar a sus lugares de origen y tuvieron como pol\u00edtica central ejercer presi\u00f3n pol\u00edtica-militar sobre el gobierno de Eulalio Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<p>De esta forma se gener\u00f3 un vac\u00edo de poder, debido a que la burgues\u00eda fue expulsada del control del Estado pero el campesinado no asumi\u00f3 su control. Esto marcar\u00eda el inicio de la debacle de los ej\u00e9rcitos campesinos, aunque para estos momentos todav\u00eda no se apreciara claramente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5) Diciembre 1914-enero 1915: del vac\u00edo de poder al rearme pol\u00edtico de la burgues\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde noviembre de 1910 hasta la realizaci\u00f3n de la Convenci\u00f3n de Aguascalientes a finales de 1914, la revoluci\u00f3n se caracteriz\u00f3 por ser una tensa alianza entre la burgues\u00eda \u201crevolucionaria\u201d \u2013primero con Madero y luego con el ala Carranza-Obreg\u00f3n\u2013 con sectores del campesinado. Esto implic\u00f3 que durante este per\u00edodo las contradicciones pol\u00edticas del campesinado mexicano no tuviesen un peso decisivo para frenar el avance de la revoluci\u00f3n, puesto que en alguna medida tomaron prestada de la burgues\u00eda su perspectiva de lucha nacional que se materializaba en la pelea por derribar al \u201cmal gobierno\u201d.<\/p>\n<p>Esto cambi\u00f3 radicalmente cuando se produjo la ruptura de Villa-Zapata con Carranza-Obreg\u00f3n. Al asumir directamente la conducci\u00f3n de la insurrecci\u00f3n, las limitaciones pol\u00edticas de los l\u00edderes campesinos pasaron a un primer plano y se convirtieron en el principal obst\u00e1culo para llevar la revoluci\u00f3n hasta sus \u00faltimas consecuencias. Y sin lugar a dudas, el error pol\u00edtico capital de los l\u00edderes campesinos consisti\u00f3 en no tomar el poder y acabar de una vez por todas con la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Frente a esto surge la inevitable pregunta: <em>\u00bfpor qu\u00e9 Villa y Zapata no fueron capaces de tomar el poder, si controlaban el principal organismo pol\u00edtico del pa\u00eds, ten\u00edan tomada la capital y comandaban las mayores fuerzas militares de la revoluci\u00f3n?<\/em> La respuesta a esta interrogante no se explica en funci\u00f3n de una falta de temple revolucionario o por la inexperiencia pol\u00edtica de ambos, sino que fue un <strong>reflejo directo de la naturaleza social del campesinado que \u00e9stos representaban<\/strong>.<\/p>\n<p>Las condiciones materiales de existencia hacen del campesinado una clase carente \u2013en t\u00e9rminos relativos\u2013 de toda iniciativa hist\u00f3rica en el capitalismo. Esto lo explicaron Marx y Engels en el <em>Manifiesto comunista<\/em>, donde se\u00f1alaron que su peculiar condici\u00f3n de peque\u00f1o propietario y v\u00edctima del gran capital al mismo tiempo, lo convert\u00eda en uno de los sectores m\u00e1s conservadores en la sociedad capitalista:<em> \u201dLas capas medias \u2013el peque\u00f1o industrial, el peque\u00f1o comerciante, el artesano, el campesino\u2013, todas ellas luchan contra la burgues\u00eda para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. M\u00e1s todav\u00eda, son reaccionarias, ya que pretenden volver atr\u00e1s la rueda de la Historia. Son revolucionarias \u00fanicamente cuando tienen ante s\u00ed la perspectiva de su tr\u00e1nsito inminente al proletariado, defendiendo as\u00ed no sus intereses presentes sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.\u201d <\/em>(Marx y Engels, s.d.: 87-88)<\/p>\n<p>Es decir, la aspiraci\u00f3n primordial del campesinado es preservar su peque\u00f1a propiedad agraria, pero para hacerlo tiene que enfrentarse con la clase social que encarna los intereses hist\u00f3ricos del sistema capitalista, la burgues\u00eda. Esto se transforma en un verdadero \u201cnudo gordiano\u201d que el campesinado no puede resolver por s\u00ed mismo, puesto que su posici\u00f3n social intermedia \u2013ni burgu\u00e9s ni proletario\u2013 le imposibilita levantar un proyecto pol\u00edtico hegem\u00f3nico para una nueva sociedad con el que se identifiquen el resto de sectores explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Esta contradicci\u00f3n material del campesinado opera directamente sobre su conciencia pol\u00edtica, la cual se fragmenta y por ello es <strong>incapaz de ver, entender o interesarse por tomar el poder central<\/strong>. Por el contrario, su accionar pol\u00edtico se circunscribe a la inmediatez: luchar por su tierra contra el terrateniente, no asumiendo a \u00e9ste como parte de una clase social sino en su calidad de \u201cmalvado patr\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Una conclusi\u00f3n similar fue la que apunt\u00f3 Trotsky en <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, donde citando a un opositor suyo de nombre Yakovlev<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> demuestra c\u00f3mo se manifest\u00f3 esta carencia de iniciativa hist\u00f3rica del campesinado durante la revoluci\u00f3n rusa: <em>\u201dLa insurrecci\u00f3n campesina, tomada en s\u00ed \u2013insurrecci\u00f3n espont\u00e1nea, limitada por el objetivo consistente en destruir al terrateniente vecino\u2013, no pod\u00eda triunfar, no pod\u00eda destruir el poder estatal, adverso a los campesinos, que apoyaba al terrateniente. Por esto, el movimiento agrario s\u00f3lo pod\u00eda ganar en el caso de que lo acaudillara la clase correspondiente de la ciudad (\u2026); el destino de la revoluci\u00f3n agraria se resolvi\u00f3, en fin de cuentas, no en decenas de miles de aldeas, sino en unos centenares de ciudades. S\u00f3lo la clase obrera, asestando un golpe decidido a la burgues\u00eda en los centros del pa\u00eds, pod\u00eda dar el triunfo a la revoluci\u00f3n campesina.\u201d <\/em>(Trotsky, 2000b: 484)<\/p>\n<p>Esto explica la errada decisi\u00f3n de Villa y Zapata de no tomar directamente el poder en diciembre de 1914; <strong>el ser social del campesinado mexicano les impidi\u00f3 consumar las medidas necesarias para resolver sus demandas hist\u00f3ricas<\/strong>. Para los l\u00edderes campesinos el control del Distrito Federal no representaba absolutamente nada, puesto que al no concebir su lucha en funci\u00f3n de la toma del poder, el control del principal centro pol\u00edtico del pa\u00eds era m\u00e1s una carga que una ventaja.<\/p>\n<p>Muy diferente fue la percepci\u00f3n de Obreg\u00f3n y Carranza, quienes como representantes de un ala burguesa asumieron cada batalla desde una perspectiva nacional, por lo cual fueron capaces de <strong>jerarquizar pol\u00edticamente cada uno de sus movimientos militares<\/strong> <strong>en funci\u00f3n de una estrategia de poder.<\/strong> Esto se manifest\u00f3 en su decisi\u00f3n de retomar el control de la capital en cuanto fuese posible \u2013lo cual ocurri\u00f3 en febrero de 1915\u2013, desde donde comenzaron a reconstruir el nuevo Estado de la burgues\u00eda y relanzaron su ataque contra la revoluci\u00f3n campesina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>6) 1915-1920: la derrota de los ej\u00e9rcitos campesinos y el nacimiento del bonapartismo sui g\u00e9neris<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante la Convenci\u00f3n de Aguascalientes en 1914 Obreg\u00f3n no pudo erigirse como un \u00e1rbitro entre las clases porque el pa\u00eds entero estaba sumido en una creciente marejada revolucionaria que cerraba todo margen para las maniobras en las alturas. Pero esto cambi\u00f3 radicalmente tras la reconquista de la capital por parte del ej\u00e9rcito constitucionalista, puesto que aunque todav\u00eda no estaban derrotados los ej\u00e9rcitos campesinos, la din\u00e1mica pol\u00edtica comenzaba apuntar en esa direcci\u00f3n; <strong>se comenzaba a perfilar la consolidaci\u00f3n del nuevo gobierno<\/strong> \u2013el de Carranza apoyado por Obreg\u00f3n\u2013 y por ello los representantes de las diferentes clases sociales lo empezaron a ver como un ente oficial con el cual resultaba v\u00e1lido negociar.<\/p>\n<p>A sabiendas de este cambio en la coyuntura pol\u00edtica, el gobierno constitucionalista despleg\u00f3 toda una serie de medidas de corte asistencialista encaminadas a ganarse el apoyo de la clase obrera mexicana. Un primer indicio de esto fue cuando Obreg\u00f3n implement\u00f3 un programa de entrega de alimentos, ropas y dinero en los llamados \u201cpuestos de auxilio\u201d en la capital mexicana, el cual financi\u00f3 por medio de impuestos a los capitalistas, comerciantes y el clero.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s importante a\u00fan fue la pol\u00edtica del gobierno constitucionalista de intervenir directamente en los conflictos obrero-patronales para impedir que se profundizaran las movilizaciones. Esto qued\u00f3 en evidencia cuando en febrero de 1915 el gobierno favoreci\u00f3 las demandas de los trabajadores de la Compa\u00f1\u00eda Telef\u00f3nica y Telegr\u00e1fica Mexicana, quienes reclamaban a la patronal el reconocimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas (SEM). Ante la intransigencia de la empresa, el gobierno constitucionalista decret\u00f3 la incautaci\u00f3n de los bienes e intereses de la compa\u00f1\u00eda y los puso bajo la administraci\u00f3n de la burocracia sindical.<\/p>\n<p>A ra\u00edz de esta intervenci\u00f3n gubernamental en favor del SEM, pocos d\u00edas despu\u00e9s se firmar\u00eda el pacto entre el gobierno y la Casa del Obrero Mundial, por medio del cual los sindicatos agrupados en este centro obrero declararon su apoyo al gobierno constitucionalista contra los ej\u00e9rcitos campesinos.<\/p>\n<p>Esto marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en la revoluci\u00f3n campesina, puesto que cerr\u00f3 toda posibilidad de que su lucha se enlazara con las reivindicaciones proletarias. Por medio del pacto con la Casa del Obrero Mundial la burgues\u00eda logr\u00f3 que la clase obrera \u201centrara\u201d en la revoluci\u00f3n <strong>bajo su control pol\u00edtico directo <\/strong>y<strong> enfrent\u00e1ndola con los ej\u00e9rcitos campesinos<\/strong><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Este ser\u00eda el inicio del nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico del Estado burgu\u00e9s mexicano, el cual se caracterizar\u00eda por la entrega de limitadas concesiones materiales al movimiento obrero, para as\u00ed ganar su respaldo pol\u00edtico y cooptarlo directamente al Estado, suprimiendo todo espacio para la acci\u00f3n independiente de la clase obrera: <em>\u201dEl pacto es el acta de nacimiento de los \u2019charros\u2019 sindicales (\u2026). Sanciona el sometimiento de los sindicatos obreros al programa y la burgues\u00eda nacional, a cambio, por un lado, de concesiones de organizaci\u00f3n \u2013dentro del marco capitalista\u2013 y de ciertas conquistas inmediatas, y por el otro, del reconocimiento de los propios bur\u00f3cratas sindicales como parte del sost\u00e9n pol\u00edtico del r\u00e9gimen y, en consecuencia, como parte de sus beneficiarios.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 183)<\/p>\n<p>Este tipo de r\u00e9gimen fue caracterizado tiempo m\u00e1s tarde por Trotsky como un <strong>bonapartismo<\/strong> <strong>sui g\u00e9neris<\/strong>. As\u00ed lo explica en su art\u00edculo <em>La industria nacionalizada y la administraci\u00f3n obrera<\/em>, publicado en mayo de 1939: <em>\u201dEl gobierno oscila entre el capital extranjero y el capital nacional, entre la relativamente d\u00e9bil burgues\u00eda nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un car\u00e1cter bonapartista <\/em>sui generis<em>, por encima de las clases (\u2026); puede gobernar o bien convirti\u00e9ndose en instrumento del capital extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relaci\u00f3n a los capitalistas extranjeros.\u201d <\/em>(Trotsky, 2000: 163).<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Trotsky coincide con las caracter\u00edsticas de la burgues\u00eda constitucionalista, la cual es preciso recordar que se enfrent\u00f3 con el r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz porque favorec\u00eda al capital extranjero. Para llevar a cabo esta pelea contra el dictador y sectores de la industria imperialista, la d\u00e9bil burgues\u00eda \u201crevolucionaria\u201d tuvo que apoyarse inicialmente en el campesinado para derribar a D\u00edaz, pero con la radicalizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y el desarrollo de los ej\u00e9rcitos campesinos, busc\u00f3 en la clase obrera un nuevo aliado con el cual frenar la revoluci\u00f3n campesina en primera instancia, y luego funcion\u00f3 como un respaldo pol\u00edtico en su pugna con el capital imperialista.<\/p>\n<p>A partir del ascenso de esta nueva facci\u00f3n de la burgues\u00eda y su labor de reconstituir el poder de su Estado, ser\u00eda cuesti\u00f3n de meses para que se produjera un progresivo e imparable desplome de los ej\u00e9rcitos campesinos. El primer objetivo fue la Divisi\u00f3n del Norte, a sabiendas de que era la \u00fanica fuerza militar que representaba un peligro real para la continuidad del gobierno carrancista.<\/p>\n<p>Las derrotas de Villa ante Obreg\u00f3n se sucedieron una tras otra, y fueron un traslado al plano militar de la indecisi\u00f3n pol\u00edtica de Villa como dirigente campesino. Entre el 6 de abril y el 10 de junio de 1915 se desarrollaron cuatro grandes batallas, dos en la ciudad de Celaya, otra en Trinidad y la \u00faltima en Aguascalientes. Todas las perdi\u00f3 Villa y significaron la destrucci\u00f3n de la Divisi\u00f3n del Norte. As\u00ed, el llamado \u201cCentauro del Norte\u201d pas\u00f3 a convertirse en un jefe guerrillero, cuya figura sigui\u00f3 siendo un referente para todo el campesinado mexicano pero sin perspectiva alguna de volver a convertirse en el l\u00edder revolucionario de a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose deshecho del ej\u00e9rcito de Villa, el gobierno de Carranza volvi\u00f3 la mirada hacia el sur del pa\u00eds, donde el zapatismo segu\u00eda dando muestras de su radicalidad pol\u00edtica, aun en momentos en que la revoluci\u00f3n comenzaba a retroceder en el plano nacional. La mejor expresi\u00f3n de esto fue la Comuna de Morelos \u2013que por su profundidad y complejidad abordaremos espec\u00edficamente en el pr\u00f3ximo ac\u00e1pite\u2013.<\/p>\n<p>Tras varios a\u00f1os de una fuerte resistencia por parte de los zapatistas, que incluso oblig\u00f3 a las tropas del gobierno a retirarse provisionalmente del estado de Morelos, el aislamiento pol\u00edtico y militar terminaron por convertirse en los peores enemigos del zapatismo. La consumaci\u00f3n de la derrota del Ejercito Libertador del Sur se produjo con el asesinato de Emiliano Zapata el 19 de abril de 1919.<\/p>\n<p>Finalmente, el 28\u00a0 de julio de 1920 Pancho Villa firmar\u00eda su rendici\u00f3n ante el gobierno federal. Esto sellar\u00eda el final de la revoluci\u00f3n campesina.<\/p>\n<p><strong>V- La comuna de Morelos: alcances y l\u00edmites de la creatividad hist\u00f3rica del campesinado<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante el a\u00f1o de 1915 los campesinos surianos desarrollaron una de las experiencias m\u00e1s significativas de la revoluci\u00f3n mexicana, la Comuna de Morelos. De acuerdo a la reconstrucci\u00f3n de Gilly, los <em>\u201dcampesinos de Morelos aplicaron en su estado lo que ellos entend\u00edan por el Plan de Ayala. Al aplicarlo, le dieron su verdadero contenido: liquidar revolucionariamente los latifundios. Pero como los latifundios y sus centros econ\u00f3micos, los ingenios azucareros, eran la forma de existencia del capitalismo en Morelos, liquidaron entonces los centros fundamentales del capitalismo en la regi\u00f3n (\u2026); la conclusi\u00f3n fue: expropiar sin pago los ingenios y nacionalizarlos, poni\u00e9ndolos bajo la administraci\u00f3n de los campesinos a trav\u00e9s de sus jefes militares.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 236)<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s importante que estas medidas de car\u00e1cter econ\u00f3mico fue la organizaci\u00f3n pol\u00edtica que desarroll\u00f3 el zapatismo para garantizar el cumplimiento y defensa de las mismas. Durante su enfrentamiento con las tropas constitucionalistas en el a\u00f1o de 1916, Zapata se percat\u00f3 de la necesidad de construir un instrumento pol\u00edtico que fuera el complemento de su estructura militar, para de esta forma organizar al conjunto de la poblaci\u00f3n campesina de Morelos y hacerla parte activa de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo anterior se materializ\u00f3 en marzo de 1917 cuando los zapatistas promulgaron la Ley sobre derechos y obligaciones de los pueblos y de las fuerzas armadas del Ej\u00e9rcito Libertador, en la cual se estipularon las bases para la conformaci\u00f3n de un gobierno revolucionario en Morelos a trav\u00e9s de los pueblos y la democracia campesina: <em>\u201dLa ley fijaba un funcionamiento regular de asambleas populares que permitir\u00edan la intervenci\u00f3n permanente de los habitantes de los pueblos en todos los asuntos pol\u00edticos, su discusi\u00f3n y su decisi\u00f3n (\u2026); establec\u00eda los derechos de los pueblos frente a los jefes, oficiales y soldados del Ej\u00e9rcito Libertador del Sur y estaba destinado a contener abusos contra los pueblos. Estos no s\u00f3lo ten\u00edan el derecho de elegir sus gobiernos locales, sino tambi\u00e9n el de nombrar sus propios tribunales y polic\u00edas.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 273)<\/p>\n<p>P\u00e1ginas atr\u00e1s mencionamos la caracterizaci\u00f3n de Marx y Engels del campesinado como una clase social sin iniciativa hist\u00f3rica, lo que se manifest\u00f3 en la incapacidad de Villa y Zapata para establecer un gobierno revolucionario tras tomar la capital. Ahora bien, de ser eso cierto, \u00bfc\u00f3mo se explica en t\u00e9rminos marxistas que el ej\u00e9rcito zapatista y su base social campesina hayan podido estructurar un gobierno revolucionario regional, que expropi\u00f3 a los latifundios y apel\u00f3 a las masas campesinas autodeterminadas en los pueblos?<\/p>\n<p>Para Gilly esto se explica porque el zapatismo estaba realizando <em>\u201duna revoluci\u00f3n que cambi\u00f3 las bases econ\u00f3micas, pol\u00edticas, jur\u00eddicas, militares y sobre todo sociales del poder en su territorio, y estableci\u00f3 all\u00ed un poder popular basado en el pueblo en armas, en los campesinos pobres y en los obreros agr\u00edcolas (\u2026); estableci\u00f3 un gobierno obrero y campesino local (\u2026). Por eso fue una Comuna, un comienzo de Estado obrero, un Estado obrero elemental a escala local.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 301-302).<\/p>\n<p>Aunque coincidimos con Gilly en que la Comuna de Morelos fue una experiencia emp\u00edricamente anticapitalista, por lo que puede ser denominada como una \u201crevoluci\u00f3n social a peque\u00f1a escala\u201d, diferimos radicalmente en cuanto a su caracterizaci\u00f3n de \u00e9sta como un estado obrero. Y esta no es una diferencia menor, sino que hace parte de un debate m\u00e1s amplio sobre los procesos revolucionarios de la segunda posguerra y la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en el marxismo.<\/p>\n<p>Cuando los fundadores del socialismo cient\u00edfico plantearon que el campesinado carec\u00eda de iniciativa hist\u00f3rica, se refer\u00edan a la imposibilidad de que \u00e9ste se transformara en el <strong>sujeto hist\u00f3rico de la revoluci\u00f3n socialista<\/strong>, tarea que s\u00f3lo pod\u00eda ser desempe\u00f1ada por la clase obrera autodeterminada. Y creemos que este planteamiento marxista ha sido plenamente comprobado por la experiencia hist\u00f3rica del siglo XX. Pero tambi\u00e9n es cierto que esa misma experiencia dej\u00f3 en claro que la previsi\u00f3n inicial de Marx y Engels resultaba insuficiente a la hora de interpretar los alcances revolucionarios de las luchas campesinas en los pa\u00edses semicoloniales.<\/p>\n<p>Lo anterior qued\u00f3 del todo expuesto tras el triunfo de la revoluci\u00f3n campesina china en 1949. Las corrientes trotskistas de la \u00e9poca no pudieron descifrar correctamente el verdadero car\u00e1cter de esta revoluci\u00f3n, llegando a confundir su curso anticapitalista con el de una revoluci\u00f3n socialista, a pesar de que la clase obrera estuvo ausente de la misma.<\/p>\n<p>Las explicaciones para esto oscilaron entre la tesis del <strong>sustituismo social<\/strong>, seg\u00fan la cual un partido o grupo de dirigentes puede suplantar la ausencia del proletariado y conducir una revoluci\u00f3n hacia el socialismo, hasta interpretaciones <strong>objetivistas<\/strong> que justificaban el car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n debido a la simple presencia de obreros o semiproletarios agr\u00edcolas por la base, aunque \u00e9stos no intervinieran como clase organizada ni tuvieran injerencia en su conducci\u00f3n pol\u00edtica<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. A pesar de sus diferencias, ambas interpretaciones representaron un distanciamiento con relaci\u00f3n al planteamiento marxista de que <strong>sin clase obrera autodeterminada no puede haber revoluci\u00f3n socialista<\/strong>.<\/p>\n<p>Precisamente esto es lo que refleja la caracterizaci\u00f3n de Gilly de la Comuna zapatista como un <em>\u201destado obrero elemental\u201d<\/em>, lo cual justifica a partir de la existencia en Morelos de proletarios agr\u00edcolas de las plantaciones azucareras. De esta forma, Gilly reproduce el mismo error pol\u00edtico\/metodol\u00f3gico del objetivismo al determinar el curso obrero o socialista de la experiencia zapatista en Morelos a partir de la presencia f\u00edsica \u2013no pol\u00edtica, como <strong>clase organizada para s\u00ed<\/strong>\u2013 de miembros atomizados de la clase obrera.<\/p>\n<p>Pero su error es mayor a\u00fan porque incurre en otra equivocaci\u00f3n te\u00f3rica muy propia del trotskismo objetivista: equiparar mec\u00e1nicamente el proletariado agr\u00edcola con el proletariado urbano o industrial. Esta comparaci\u00f3n ha sido desmentida por la experiencia revolucionaria, la cual ha dejado en claro que el proletariado agr\u00edcola aislado del proletariado urbano tiende a comportarse m\u00e1s como un campesino que como un obrero: <em>\u201dcomo dice Schwartz parafraseando agudamente a Lenin, el \u2019proletariado rural\u2019 <\/em>aislado <em>del proletariado urbano<\/em> es esencialmente un \u2018peque\u00f1oburgu\u00e9s\u2019 en mentalidad<em>, furiosos contra los que tienen tierra, pero consumidos por el deseo de lograr para ellos mismos poder aferrarse a su propiedad de la tierra\u201d <\/em>(S\u00e1enz, 2005: 149).<\/p>\n<p>Este comportamiento presenta una relaci\u00f3n con la gen\u00e9tica social del proletariado agr\u00edcola, que en muchas ocasiones es un campesinado recientemente desclasado o que trabaja por temporadas en las plantaciones para redondear sus bajos ingresos de peque\u00f1o productor. Algo similar fue lo que ocurri\u00f3 en el sur de M\u00e9xico con el desarrollo de las plantaciones, aspecto que el mismo Gilly detalla con precisi\u00f3n: <em>\u201dla combinaci\u00f3n original y \u00fanica que se dio en la revoluci\u00f3n del sur fue que la organizaci\u00f3n tradicional de los pueblos, proveniente de la vieja comunidad agraria, se convirti\u00f3 en parte tambi\u00e9n en veh\u00edculo de organizaci\u00f3n y de expresi\u00f3n de un proletariado azucarero que en muchos de sus integrantes era tambi\u00e9n campesinado de los pueblos. Esta organizaci\u00f3n tradicional campesina de producci\u00f3n, de resistencia (\u2026) recibi\u00f3 la integraci\u00f3n de los obreros azucareros, campesinos recientes o todav\u00eda campesinos todos ellos, relacionados por mil lazos familiares y sociales con el campesinado de los pueblos\u201d.<\/em> (Gilly, 1971: 304-305)<\/p>\n<p>En su af\u00e1n por encontrar el \u201ccomponente objetivo\u201d para caracterizar a la Comuna de Morelos como un estado obrero elemental, Gilly no se preocupa en lo absoluto por demostrar el accionar pol\u00edtico independiente de la clase obrera, que por su naturaleza social tendr\u00eda que ser diferente del que presentaba el campesinado zapatista. Contrario a esto, toda la evidencia hist\u00f3rica presentada por Gilly desmiente esta suposici\u00f3n y refuerza la tesis de que los obreros agr\u00edcolas por s\u00ed mismos no se distanciaron de su pasado campesino con el cual sosten\u00edan <em>\u201dmil lazos familiares y sociales\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n objetivista crea un \u201cfetichismo obrerista\u201d, que como tal vac\u00eda de contenido la caracterizaci\u00f3n marxista del proletariado como sujeto hist\u00f3rico de la revoluci\u00f3n. As\u00ed, lo determinante para que una revoluci\u00f3n sea obrera o socialista es la presencia objetiva de individuos que por su relaci\u00f3n laboral sean explotados por un patr\u00f3n, independientemente de si \u00e9stos se asumen como tales o si tan s\u00f3lo act\u00faan como un individuo m\u00e1s que no tiene conciencia de su condici\u00f3n social. Por nuestra parte consideramos que esta diferenciaci\u00f3n es medular para determinar el car\u00e1cter obrero y socialista de un proceso revolucionario: sin clase obrera autodeterminada no hay revoluci\u00f3n socialista, y esto significa que el proletariado realice la transici\u00f3n de clase en s\u00ed en clase para s\u00ed.<\/p>\n<p>Por esto diferimos con Gilly cuando caracteriza a la Comuna de Morelos como un estado obrero, puesto que la clase obrera autodeterminada nunca estuvo presente en esta experiencia zapatista \u2013ni durante toda la revoluci\u00f3n mexicana\u2013. En contraposici\u00f3n con esta interpretaci\u00f3n objetivista, desde nuestra parte consideramos que la Comuna de Morelos fue una muestra de la <strong>creatividad hist\u00f3rica limitada<\/strong> del campesinado.<\/p>\n<p>Este fue un concepto desarrollado por Lenin, quien dedic\u00f3 buena parte de sus an\u00e1lisis pol\u00edticos y te\u00f3ricos al estudio del campesinado en Rusia. Fruto de esto, Lenin aport\u00f3 al marxismo la consideraci\u00f3n de que bajo ciertas <strong>condiciones muy particulares<\/strong> era factible que el campesinado desarrollase una creatividad hist\u00f3rica limitada que excediera los pron\u00f3sticos iniciales de Marx y Engels.<\/p>\n<p>Para explicarnos de mejor manera sobre este punto, consideramos oportuno remitirnos al estudio de Roberto S\u00e1enz sobre la revoluci\u00f3n china de 1949 publicado en la revista Socialismo o Barbarie 19: <em>\u201d(\u2026) al llegarse a la expropiaci\u00f3n generalizada de los capitalistas, sin que esto fuera parte de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n obrera y socialista, <\/em>esta revoluci\u00f3n expres\u00f3 una acci\u00f3n hist\u00f3rica del campesinado mayor que la prevista<em>. No fue una \u2019revoluci\u00f3n campesina socialista\u2019. Pero s\u00ed es verdad que el campesinado <\/em>fue m\u00e1s lejos <em>en la senda anticapitalista de lo que estaba planteado por la experiencia hist\u00f3rica anterior. En este sentido, Schwartz es agudo cuando se\u00f1ala que Lenin dejaba abierta la posibilidad de que el campesinado pudiera ser capaz, en Rusia, de cierta creatividad hist\u00f3rica limitada (\u2026). Esto deriva en la discusi\u00f3n acerca de las posibilidades de acci\u00f3n campesina <\/em>independiente<em>, que en general la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario ha negado. Creemos que en t\u00e9rminos <\/em>hist\u00f3ricos<em> esto ha sido comprobado. Sin embargo, en condiciones espec\u00edficas y limitadas, la \u2019independencia\u2019 relativa de un campesinado <\/em>encuadrado burocr\u00e1ticamente <em>y yendo m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo fue un hecho.\u201d <\/em>(S\u00e1enz, 2005: 126-127)<\/p>\n<p>Con la conformaci\u00f3n del gobierno revolucionario en Morelos, el campesinado suriano expres\u00f3 un accionar hist\u00f3rico que superaba las previsiones iniciales del marxismo. La explicaci\u00f3n de esto se desprende de la particular tradici\u00f3n de lucha del campesinado mexicano desde el siglo XIX \u2013que detallamos al inicio de este trabajo\u2013, la misma que les facilit\u00f3 la construcci\u00f3n de sus propios organismos <strong>independientes<\/strong> de la burgues\u00eda y regidos por la <strong>democracia campesina<\/strong>.<\/p>\n<p>Sobre la base de estas <strong>condiciones espec\u00edficas<\/strong> se desarroll\u00f3 el zapatismo como la corriente campesina m\u00e1s pol\u00edtica y radicalizada de la revoluci\u00f3n mexicana. La independencia de clase y la democracia campesina de los pueblos explica el excepcional desenvolvimiento del Ej\u00e9rcito Libertador del Sur durante todo el proceso revolucionario, desde la formulaci\u00f3n del Plan de Ayala de 1911 hasta la Ley sobre derechos y obligaciones de los pueblos y de las fuerzas armadas del Ej\u00e9rcito Libertador de 1917.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de este elemento interno, la creatividad hist\u00f3rica del zapatismo recibi\u00f3 el influjo de una <strong>condici\u00f3n espec\u00edfica de car\u00e1cter internacional<\/strong>: el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa de 1917. La rep\u00fablica de los soviets impuso sobre el escenario pol\u00edtico mundial la posibilidad de que una clase no propietaria se adue\u00f1ara del poder central de uno de los imperios m\u00e1s grandes del planeta. Esto marcar\u00eda un cambio epocal, cerrando de una vez por todas el ciclo de las revoluciones burguesas y abriendo el de la revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Lo anterior tuvo sus repercusiones entre el campesinado zapatista, quien se sinti\u00f3 naturalmente identificado con la causa de la revoluci\u00f3n rusa. No queremos decir con esto que de forma mec\u00e1nica el triunfo de los obreros y campesinos en Rusia hizo que el zapatismo entendiera la necesidad de construir un gobierno revolucionario, pero s\u00ed que los \u201cnuevos aires\u201d revolucionarios refrescaron la perspectiva pol\u00edtica del zapatismo.<\/p>\n<p>Al menos esto es lo que se desprende de la carta de Zapata sobre la revoluci\u00f3n bolchevique escrita en abril de 1918, en la cual es tangible c\u00f3mo este acontecimiento pol\u00edtico mundial propici\u00f3 que el l\u00edder campesino extrajera importantes conclusiones estrat\u00e9gicas, llegando a esbozar un internacionalismo rom\u00e1ntico y una comprensi\u00f3n elemental de la lucha de clases: <em>\u201dMucho ganar\u00edamos, mucho ganar\u00eda la humanidad y la justicia, si todos los pueblos de Am\u00e9rica y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del M\u00e9xico Revolucionario y la causa de Rusia son y representan la causa de la humanidad, el inter\u00e9s supremo de todos los pueblos oprimidos (\u2026). Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipaci\u00f3n del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la libertad del campesino. De no ser as\u00ed, la burgues\u00eda podr\u00e1 poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse (\u2026) de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores, del mismo modo que, si el caso se ofrece, podr\u00e1 utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo.\u201d <\/em> (Citado en Gilly, 1971: 286)<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de todos estos factores permiti\u00f3 que el zapatismo avanzara en la construcci\u00f3n de un gobierno campesino anticapitalista a partir de la organizaci\u00f3n independiente y democr\u00e1tica de los pueblos, mediante el cual termin\u00f3 por <em>\u201dlegalizar y dar forma org\u00e1nica al sistema con el cual se hab\u00edan gobernado de hecho los habitantes de Morelos desde que la revoluci\u00f3n del sur, varios a\u00f1os antes, se hab\u00eda convertido en el \u00fanico poder del estado.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 273) Es innegable que existi\u00f3 una participaci\u00f3n directa de la base campesina en la experiencia de Morelos, pero esto no puede confundirse con un estado obrero.<\/p>\n<p>A pesar de sus notables avances durante la Comuna de Morelos, <strong>el zapatismo fue incapaz de superar la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica del campesinado<\/strong>. Un ejemplo de esto radica en que Zapata nunca se plante\u00f3 la necesidad de extender su experiencia de gobierno campesino a escala nacional, por el contrario, la limit\u00f3 al estado de Morelos y tan s\u00f3lo la visualiz\u00f3 como una medida de resistencia ante el ataque constitucionalista en <strong>su propio estado<\/strong> y para <strong>defender sus tierras<\/strong>. En este sentido, su visi\u00f3n de gobierno regional fue una relativa ampliaci\u00f3n de la inmediatez inherente a las luchas campesinas.<\/p>\n<p>Esto estuvo ligado a otro aspecto trascendental: el zapatismo nunca comprendi\u00f3 la necesidad de unir su lucha con la clase obrera mexicana. M\u00e1s all\u00e1 de la interesante referencia que hace Zapata en su carta sobre la hermandad entre obreros y campesinos, durante toda la revoluci\u00f3n el Ej\u00e9rcito Libertador del Sur no fue capaz de esbozar un programa pol\u00edtico que se extendiera hasta la clase trabajadora. Toda la pol\u00edtica del zapatismo durante diez a\u00f1os de revoluci\u00f3n estuvo circunscrita a la problem\u00e1tica agraria, confirmando la imposibilidad del campesinado \u2013aun de su facci\u00f3n m\u00e1s avanzada\u2013 de proyectarse como una propuesta alternativa a la hegemon\u00eda de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque de manera excepcional, los avances y limitaciones del zapatismo durante su experiencia de la Comuna de Morelos fueron una demostraci\u00f3n de la previsi\u00f3n hist\u00f3rica de Marx y Engels en cuanto a la impotencia hist\u00f3rica del campesinado para construir una sociedad alternativa al capitalismo, o lo que es lo mismo, son un recordatorio del papel insustituible que tiene la clase obrera autodeterminada para darle un contenido socialista a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>VI- \u00bfRevoluci\u00f3n interrumpida o revoluci\u00f3n abortada?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La revoluci\u00f3n interrumpida <\/em>de Adolfo Gilly represent\u00f3 un aporte significativo en la interpretaci\u00f3n marxista de la revoluci\u00f3n mexicana. Su an\u00e1lisis clasista de este proceso revolucionario a partir de las herramientas conceptuales de la ley del desarrollo desigual y combinado, marc\u00f3 un punto de ruptura con las interpretaciones manique\u00edstas de la burgues\u00eda y el estalinismo mexicanos, para los cuales no hubo un conflicto de clases durante la revoluci\u00f3n<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> y todo se redujo a un problema entre \u201cbuenos y malos\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de este m\u00e9rito incuestionable, a la hora de formular sus principales conclusiones pol\u00edticas Gilly se distancia totalmente de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, y parad\u00f3jicamente, termina asumiendo caracterizaciones propias de la revoluci\u00f3n por etapas del estalinismo. Esto se aprecia particularmente en su valoraci\u00f3n del estado \u201cinterrumpido\u201d de la revoluci\u00f3n y su caracterizaci\u00f3n de Obreg\u00f3n y C\u00e1rdenas como representantes de una burgues\u00eda con atributos progresistas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la argumentaci\u00f3n de Gilly, cuando se produjo el derrocamiento del gobierno de Carranza por parte de Obreg\u00f3n en 1920, esto signific\u00f3 un triunfo hist\u00f3rico de las masas mexicanas que origin\u00f3 <em>\u201del car\u00e1cter bonapartista del r\u00e9gimen de la burgues\u00eda. Determin\u00f3 que la revoluci\u00f3n, en vez de concluir y cerrarse con una estabilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista asentado en bases pol\u00edticas y sociales propias, se interrumpiera en un largo e inestable interregno bonapartista. Cambi\u00f3 la liquidaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en beneficio exclusivo de la burgues\u00eda, por la interrupci\u00f3n extensa pero transitoria de la revoluci\u00f3n.\u201d <\/em> (Gilly, 1971: 333)<\/p>\n<p>Y para Gilly la reactivaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n se produjo con la llegada al poder del general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en 1934, debido a que \u00e9ste fue <em>\u201dla expresi\u00f3n pol\u00edtica de la segunda fase ascendente de la revoluci\u00f3n mexicana y, una vez en el poder, se afirm\u00f3 y se desarroll\u00f3 como un gobierno nacionalista revolucionario y antimperialista al frente de la forma peculiar de Estado capitalista surgido de la revoluci\u00f3n agraria de 1910-1920.\u201d <\/em>(Gilly, 1971: 355)<\/p>\n<p>La sola noci\u00f3n de que una revoluci\u00f3n resulte interrumpida es ya de por s\u00ed bastante conflictiva en t\u00e9rminos marxistas. A diferencia del ajedrez, en la revoluci\u00f3n no se puede quedar \u201ctablas\u201d. \u00c9sta avanza o retrocede, triunfa o es derrotada; otra cosa es la correlaci\u00f3n de fuerzas que se establezca en cada caso.<\/p>\n<p>El trasfondo de esta formulaci\u00f3n \u201cgillyana\u201d de revoluci\u00f3n interrumpida consiste en <strong>justificar su capitulaci\u00f3n pol\u00edtica a sectores de la burgues\u00eda nacionalista<\/strong>. Esto salta a la vista cuando Gilly indica que el r\u00e9gimen bonapartista \u2013al cual le atribuye cualidades progresivas\u2013 surgi\u00f3 tras el ascenso al poder de Obreg\u00f3n, con lo cual pretende establecer una diferenciaci\u00f3n total entre \u00e9ste y Carranza.<\/p>\n<p>Como explicamos en nuestra periodizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, <strong>el bonapartismo fue un proyecto compartido por los dos l\u00edderes del constitucionalismo<\/strong>, quienes m\u00e1s all\u00e1 de sus diferencias pol\u00edticas coincid\u00edan totalmente en la necesidad de derrotar a la revoluci\u00f3n campesina, para lo cual tuvieron que recurrir a medidas \u201cpro obreras\u201d para obtener respaldo pol\u00edtico en las ciudades.<\/p>\n<p>Esto no significa obviar sus profundas diferencias pol\u00edticas en torno a c\u00f3mo administrar el Estado burgu\u00e9s y sus relaciones con el movimiento obrero. Es claro que Carranza representaba a un ala m\u00e1s reaccionaria y represiva de la burgues\u00eda, mientras que Obreg\u00f3n encabezaba al sector m\u00e1s conciliador. Pero estas diferencias no fueron excluyentes, sino que se complementaron perfectamente a la hora de constituir ese nuevo r\u00e9gimen bonapartista, que como lo caracteriz\u00f3 Trotsky pod\u00eda gobernar <em>\u201d<\/em><em>sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones\u201d<\/em> (Trotsky, 2000: 163). Cuando la burgues\u00eda interpret\u00f3 que era necesario apelar a la represi\u00f3n policial, tuvo en Carranza a su hombre de confianza, mientras que cuando consider\u00f3 dar prioridad a la maniobra y la negociaci\u00f3n para hacerse del apoyo del movimiento obrero opt\u00f3 por la figura de Obreg\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra demostraci\u00f3n de esta capitulaci\u00f3n de Gilly a la burgues\u00eda nacionalista, es su caracterizaci\u00f3n del cardenismo como <em>\u201dla expresi\u00f3n pol\u00edtica de la segunda fase ascendente de la revoluci\u00f3n mexicana\u201d<\/em>, que tom\u00f3 la forma de un gobierno nacionalista revolucionario. Con esta conclusi\u00f3n Gilly extrapola su objetivismo, llegando a otorgarles un car\u00e1cter progresivo intr\u00ednseco a las medidas econ\u00f3micas que tomaron los gobiernos bonapartistas \u2013como la nacionalizaci\u00f3n petrolera, la repartici\u00f3n de tierras\u2013, sin responder antes a tres preguntas elementales: <strong>el qu\u00e9, el c\u00f3mo y el para qui\u00e9n de las mismas<\/strong>.<\/p>\n<p>Saltarse estos cuestionamientos le impiden a Gilly comprender que esas medidas econ\u00f3micas adoptadas por los gobiernos bonapartistas no presentaban ning\u00fan rasgo progresivo \u2013\u00a1no se diga revolucionario!\u2013, puesto que apuntaron en todo momento a garantizar la continuidad del capitalismo en M\u00e9xico. Fueron implementadas desde arriba, en funci\u00f3n de los intereses de la burgues\u00eda nacional mexicana, la cual tuvo que apoyarse en sectores del movimiento obrero para obtener un respaldo pol\u00edtico que le proporcionara cierto margen de maniobra frente a los capitales imperialistas.<\/p>\n<p>Desde nuestra parte asumimos plenamente las conclusiones pol\u00edticas que en su momento plante\u00f3 Trotsky con relaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n mexicana y el gobierno de C\u00e1rdenas. En el art\u00edculo <em>Qu\u00e9 ha sido y ad\u00f3nde va la revoluci\u00f3n mexicana<\/em>, publicado en noviembre-diciembre de 1939 y escrito por el trotskista mexicano Octavio Fern\u00e1ndez tras una conversaci\u00f3n con Trotsky, el desenlace final de la revoluci\u00f3n es calificado como un <em>\u201daborto gigantesco\u201d<\/em>, producto del cual surgi\u00f3 una <em>\u201dburgues\u00eda ind\u00edgena totalmente nueva\u201d <\/em>(Fern\u00e1ndez, 2000: 273-274).<\/p>\n<p>Y a diferencia de Gilly que le confiri\u00f3 cualidades revolucionarias al r\u00e9gimen bonapartista y sus diferentes gobiernos, Trotsky y Fern\u00e1ndez fueron categ\u00f3ricos al se\u00f1alar que al <em>\u201dpasar de mano en mano, de Soto y Gama a Obreg\u00f3n, de Calles a Graciano S\u00e1nchez, los millones de campesinos miserables no han visto resolver su situaci\u00f3n, ni por las distribuciones realizadas por C\u00e1rdenas, y menos a\u00fan por la voraz burocracia que podr\u00eda denominarse ejidista. La salida no es en la Revoluci\u00f3n mexicana que ya ha vencido, porque ella ha creado nuevos explotadores\u201d<\/em>. (Fern\u00e1ndez, 2000: 274)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 importancia tiene este debate sobre el car\u00e1cter interrumpido o abortado de la revoluci\u00f3n? La historia es una interpretaci\u00f3n del pasado desde el presente. Por ello, las conclusiones que se extraen de un proceso revolucionario son de gran trascendencia para el planteamiento de las tareas revolucionarias estrat\u00e9gicas del presente.<\/p>\n<p>Esto lo tuvieron muy presente Trotsky y Fern\u00e1ndez a la hora de formular su art\u00edculo, el cual iniciaron con un se\u00f1alamiento que a\u00fan hoy es de una gran validez pol\u00edtica: <em>\u201dNUNCA COMO HOY Y EN NING\u00daN LADO COMO EN M\u00c9XICO la palabra revoluci\u00f3n ha tenido contenidos tan diferentes y ha servido para cubrir objetivos y actitudes tan contradictorios. Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que escuchamos caracterizar a la Revoluci\u00f3n mexicana bajo todas las formas e intitularse como revolucionarios a gente de todos los matices (\u2026). Todo es la \u201drevoluci\u00f3n\u201d. Todos son \u201drevolucionarios\u201d, desde los que venden las huelgas hasta los que act\u00faan como agentes directos del imperialismo. <strong>El resultado es una enorme confusi\u00f3n en las masas obreras y campesinas (\u2026). Frente a hechos de este g\u00e9nero, es m\u00e1s que nunca necesario explicar la naturaleza de la Revoluci\u00f3n mexicana y apreciar si ella ha sido o no capaz de resolver sus tareas hist\u00f3ricas. Al mismo tiempo, es necesario indicar el camino de la pr\u00f3xima etapa<\/strong>.\u201d <\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> (Trotsky, 2000: 270)<\/p>\n<p>Estas palabras de Trotsky y Fern\u00e1ndez se materializaron plenamente en el posterior desenvolvimiento pol\u00edtico de Adolfo Gilly. Su capitulaci\u00f3n pol\u00edtica a la burgues\u00eda \u201cprogresista\u201d del pasado, tuvo como corolario su ingreso al reformista Partido de la Revoluci\u00f3n Democr\u00e1tica, organizaci\u00f3n que desde finales de los a\u00f1os ochenta se convirti\u00f3 en la \u201cpata izquierda\u201d del Estado mexicano<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>VII. A modo de conclusi\u00f3n: las lecciones universales de la revoluci\u00f3n mexicana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mexicana de 1910 representa uno de los episodios m\u00e1s destacados en la historia de la lucha de clases latinoamericana; nos atrevemos a decir que el m\u00e1s importante luego de la revoluci\u00f3n cubana de 1959.<\/p>\n<p>Su din\u00e1mica emp\u00edricamente anticapitalista lleg\u00f3 a poner en duda la continuidad del capitalismo mexicano; marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la historia reciente de esta naci\u00f3n. Por esto reiteramos lo que se\u00f1alamos al inicio de esta investigaci\u00f3n: la haza\u00f1a revolucionaria del campesinado mexicano en 1910 es un referente obligatorio para los futuros combates de la clase obrera y el pueblo mexicano; los aciertos y desaciertos de la direcci\u00f3n campesina de Villa y Zapata son un punto de partida obligatorio para garantizar el \u00e9xito de una eventual nueva revoluci\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de las ense\u00f1anzas de car\u00e1cter \u201clocal\u201d, la revoluci\u00f3n mexicana nos permite extraer una gran cantidad de conclusiones pol\u00edticas de alcance universal, que de una u otra forma, deben ser incorporadas como parte de la teor\u00eda revolucionaria.<\/p>\n<p>Desde nuestra parte, podemos se\u00f1alar al menos cinco conclusiones principales:<\/p>\n<ol>\n<li>La revoluci\u00f3n campesina mexicana, en particular en lo que concierne al accionar de la corriente zapatista, fue una demostraci\u00f3n de que bajo ciertas condiciones hist\u00f3ricas muy particulares el campesinado puede desarrollar pr\u00e1cticas pol\u00edticas que sobrepasen las previsiones inicialmente planteadas por el marxismo \u2013en particular por Marx y Engels\u2013.<\/li>\n<li>A pesar de esto, los alcances revolucionarios del campesinado mexicano no lograron superponerse a las limitaciones propias de su car\u00e1cter de clase, lo que de una forma excepcional vino a confirmar la caracterizaci\u00f3n marxista de que las capas intermedias de la sociedad \u2013entre ellas el campesinado\u2013 son incapaces de postularse como una alternativa frente al capitalismo.<\/li>\n<li>Por todo lo anterior, queda plenamente demostrada la validez del axioma marxista de que sin clase obrera autodeterminada no hay revoluci\u00f3n socialista.<\/li>\n<li>La autodeterminaci\u00f3n de la clase obrera no se produce de manera espont\u00e1nea al calor de los acontecimientos revolucionarios, tal y como demostr\u00f3 la experiencia mexicana con el proletariado agr\u00edcola de Morelos. Para lograr esto, es preciso la mediaci\u00f3n de un partido pol\u00edtico de la clase obrera, que sea capaz de interpretar las sensibilidades populares y sintetizarlas en forma de programa transicional hacia el socialismo.<\/li>\n<li>Esto desmiente toda apelaci\u00f3n a las tesis sustituistas y objetivistas, mediante las cuales se lleg\u00f3 a caracterizar como \u201csocialistas\u201d a procesos revolucionarios donde la clase obrera estuvo del todo ausente o no lleg\u00f3 a intervenir como clase para s\u00ed. Tanto el sustituismo como el objetivismo representaron una equivocada revisi\u00f3n de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en el marxismo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alba, Oscar. <em>La Revoluci\u00f3n Mexicana<\/em><em> de 1910<\/em>. Socialismo o Barbarie, peri\u00f3dico, 13\/12\/07.<\/p>\n<p>Azuela, Mariano. <em>Los de Abajo<\/em>. Ediciones C\u00e1tedra. Madrid, Espa\u00f1a: 1985.<\/p>\n<p>Burn, Kathryn. \u201cDesestabilizando la raza\u201d, p\u00e1ginas 35-54 en <em>Formaciones de indianidad: articulaciones raciales, mestizaje y naci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/em>. Editorial Envion, 2008.<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez, Octavio. \u201cQu\u00e9 ha sido y ad\u00f3nde va la revoluci\u00f3n mexicana\u201d en <em>Escritos latinoamericanos<\/em>. CEIP. Buenos Aires, Argentina: 2000.<\/p>\n<p>Gilly, Adolfo. <em>La revoluci\u00f3n interrumpida<\/em>. M\u00e9xico D.F. Ediciones El Caballito: 1971.<\/p>\n<p>__________.\u201cLa guerra de clases en la revoluci\u00f3n mexicana (revoluci\u00f3n permanente y autoorganizaci\u00f3n de las masas)\u201d en <em>Interpretaciones de la revoluci\u00f3n mexicana.<\/em> Editorial Nueva Imagen. M\u00e9xico D.F.: 1980.<\/p>\n<p>Ju\u00e1rez, Mart\u00edn. \u201cApuntes para una interpretaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Mexicana\u201d en <em>Estrategia Internacional 24<\/em>. Publicaci\u00f3n de la Fracci\u00f3n Trotskista. Buenos Aires, Argentina: 2007.<\/p>\n<p>Lynch, John. <em>Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826<\/em>. Editorial Ariel. Barcelona, Espa\u00f1a: 1997.<\/p>\n<p>Marx, Carlos, y Engels, Federico. <em>Manifiesto del partido comunista<\/em>. Editado por Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo. Sin data. Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez, Roberto. \u201cCuba frente a una encrucijada\u201d en <em>Socialismo o Barbarie 22<\/em>. Publicaci\u00f3n de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie. Buenos Aires, Argentina: 2008.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto. \u201cChina 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista\u201d en <em>Socialismo o Barbarie 19<\/em>. Publicaci\u00f3n de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie. Buenos Aires, Argentina: 2005.<\/p>\n<p>Taibo II, Paco Ignacio. <em>Pancho Villa. Una biograf\u00eda narrativa. <\/em>Editorial Planeta mexicana. M\u00e9xico D.F.: 2006.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n (a). \u201cLa industria nacionalizada y la administraci\u00f3n obrera\u201d en <em>Escritos latinoamericanos<\/em>. CEIP. Buenos Aires, Argentina: 2000.<\/p>\n<p>____________ (b). \u201cLa revoluci\u00f3n permanente\u201d en <em>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Compilaci\u00f3n. <\/em>CEIP. Buenos Aires, Argentina: 2000.<\/p>\n<p>Wolf, Eric R. <em>Las luchas campesinas del siglo XX<\/em>. Siglo Veintiuno Editores. M\u00e9xico D.F.: 1972.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por esto consideramos preciso que las y los socialistas revolucionarios nos aboquemos a la tarea de reapropiarnos cr\u00edticamente de la revoluci\u00f3n mexicana como parte de nuestra herencia pol\u00edtica. Este ser\u00e1 un paso indispensable para que la clase trabajadora y el campesinado mexicano afronten con \u00e9xito sus luchas venideras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> La denominaci\u00f3n de \u201cpueblo de indios\u201d resulta un tanto ambigua, puesto que como han demostrado las investigaciones en historia colonial, en \u00e9stos resid\u00edan personas procedentes de las otras castas, como mestizos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> La excepci\u00f3n a la regla fue la independencia de Hait\u00ed, puesto que la guerra independentista fue protagonizada y dirigida por los esclavos contra el orden colonial en su conjunto, incluyendo a los criollos esclavistas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Es preciso recordar que las Reformas Borb\u00f3nicas implementadas en la segunda mitad del siglo XVIII, son consideradas como una de las principales causas que generaron el resentimiento criollo hacia la Corona, puesto que implicaron un mayor control pol\u00edtico-econ\u00f3mico sobre los virreinatos. No en balde, estas reformas son consideradas como la \u201csegunda conquista de Am\u00e9rica por los espa\u00f1oles\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Para tener una real comprensi\u00f3n del apoyo que tuvo Hidalgo consid\u00e9rese lo siguiente: las fuerzas campesinas unificadas de Villa, Zapata y sectores del constitucionalismo en diciembre de 1914, llegaron a contar en su mejor momento con 60 mil hombres armados (Taibo II, 2006).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Para este momento el futuro de M\u00e9xico como proyecto de naci\u00f3n estaba en suspenso. La burgues\u00eda mexicana se encontraba totalmente fragmentada sobre la forma en que deb\u00eda organizarse la rep\u00fablica, situaci\u00f3n que impidi\u00f3 por d\u00e9cadas la conformaci\u00f3n de un Estado s\u00f3lido. Esto fue aprovechado por los Estados Unidos, que luego de apadrinar la \u201cindependencia\u201d de Texas y su posterior anexi\u00f3n, se lanz\u00f3 a una guerra contra M\u00e9xico y literalmente se adue\u00f1\u00f3 de un 51% de su territorio. Aunado a este peligro externo, la burgues\u00eda mexicana presenci\u00f3 la reactivaci\u00f3n de las luchas campesinas por la tierra, lo cual gener\u00f3 que durante estos mismos a\u00f1os se desarrollaran importantes alzamientos contra el ataque de los terratenientes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Esto fue percibido por la burgues\u00eda mexicana de la \u00e9poca, la cual utiliz\u00f3 sus medios de prensa para crear una campa\u00f1a \u201canticomunista\u201d contra el levantamiento campesino: <em>\u201cJulio L\u00f3pez ha terminado su carrera en el pat\u00edbulo. <\/em>Invocaba principios comunistas y era simplemente reo de delitos comunes. <em>La destrucci\u00f3n de su gavilla afianza la seguridad de las propiedades en otros muchos distritos del Estado de M\u00e9xico (\u2026). Tiempo vendr\u00e1 en que sea preciso ocuparse de la cuesti\u00f3n de la propiedad territorial; pero eso por medidas legislativas dictadas con estudio, con calma y serenidad, y no por medios violentos y revolucionarios.\u201d<\/em> (Gilly, 1971: 14)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Una clara muestra de ello es que tan s\u00f3lo tres a\u00f1os despu\u00e9s de la rebeli\u00f3n dirigida por Julio L\u00f3pez tendr\u00eda lugar la Comuna de Par\u00eds, primer intento de la clase obrera por hacerse del control del Estado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Uno de los casos m\u00e1s representativos al respecto es el de las revoluciones chinas del siglo XX, en particular en lo que se refiere a la base social del ej\u00e9rcito campesino de Mao. Para mayor informaci\u00f3n, sugerimos la lectura del trabajo sobre la revoluci\u00f3n china de Roberto Sa\u00e9nz, publicado en la revista SoB 19, donde se aborda el tema del bandolerismo como estudio de caso y desde la perspectiva te\u00f3rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Esto es notable en la novela <em>Los de abajo<\/em>, escrita por el villista Mariano Azuela durante la revoluci\u00f3n mexicana: <em>\u201cVilla es el indomable se\u00f1or de la sierra, la eterna v\u00edctima de todos los gobiernos, que lo persiguen como a una fiera; Villa es la reencarnaci\u00f3n de la vieja leyenda: el bandido-providencia, que pasa por el mundo con la antorcha luminosa de un ideal: \u00a1robar a los ricos para hacer ricos a los pobres! <\/em>(Azuela, 1985: 139)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Esta categor\u00eda es utilizada por el historiador marxista Erick Hobsbawm para explicar que el siglo corto XX inicia con la I Guerra Mundial y el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa, con lo cual se derrumb\u00f3 todo el ordenamiento pol\u00edtico victoriano del siglo XIX.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Francisco Madero hac\u00eda parte de estos burgueses antireeleccionistas que se ve\u00edan afectados por las pol\u00edticas del gobierno que favorec\u00edan al capital extranjero. En alguna medida, esto explica la confusa intervenci\u00f3n del imperialismo durante la revoluci\u00f3n mexicana, puesto que la burgues\u00eda que luchaba contra los ej\u00e9rcitos campesinos era de corte \u201cantimperialista\u201d. Adem\u00e1s, cuando explota la I Guerra Mundial el imperialismo mundial se volc\u00f3 de lleno a defender sus intereses principales, por eso M\u00e9xico no tuvo tanta importancia en la pol\u00edtica internacional. Los EUA asumieron la defensa de los intereses imperialistas en M\u00e9xico, pero su poca experiencia los llev\u00f3 a divagar sobre a qu\u00e9 sector apoyar: apoyaron a Madero contra D\u00edaz; luego a Huerta para frenar la revoluci\u00f3n y finalmente se decantar\u00edan por Carranza contra Villa y Zapata, puesto que \u00e9ste representaba los intereses hist\u00f3ricos de la burgues\u00eda, aunque tuviera roces con el gobierno estadounidense. (Gilly, 1971)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> De hecho, Zapata era la s\u00edntesis personificada de esa larga tradici\u00f3n de resistencia campesina, puesto que sus familiares hab\u00edan participado activamente en la guerra de independencia y en la guerra contra la invasi\u00f3n francesa.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> La democracia campesina zapatista es sin lugar a dudas un elemento central que explica la particularidad de la revoluci\u00f3n mexicana. Por ejemplo, marca un punto de diferenciaci\u00f3n medular con respecto a la revoluci\u00f3n campesina china de 1949, puesto que el ej\u00e9rcito de Mao funcionaba de manera burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> A nuestro criterio el Plan de Ayala es la superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de los programas agraristas radicales de Hidalgo y Morelos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> De hecho, aun cundo Villa radicaliza su postura pol\u00edtica en su enfrentamiento contra Carranza y suscribe el Plan de Ayala de Zapata, fue claro en se\u00f1alar que no compart\u00eda las cr\u00edticas que en el mismo se lanzaban contra Madero.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> La misma denominaci\u00f3n que se le otorg\u00f3 al ej\u00e9rcito de Villa, Divisi\u00f3n del Norte, era clara en cuanto a los intentos por disminuir su peso pol\u00edtico-militar. Pero esta formalidad nominal no fue suficiente para ocultar lo que era una realidad clara: que el ej\u00e9rcito campesino de Villa era una maquinaria que estaba barriendo con todo lo que se interpusiera en su camino.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> A. Yakovlev fue un ep\u00edgono estalinista. Trotsky lo cita para demostrar c\u00f3mo a pesar de combatir al \u201ctrotskismo\u201d, cuando los ep\u00edgonos realizaban un trabajo serio sobre la revoluci\u00f3n rusa terminaban por darles la raz\u00f3n a los planteamientos de la revoluci\u00f3n permanente. Esto fue lo que ocurri\u00f3 con Yakovlev, quien realiz\u00f3 un trabajo serio sobre la historia de la revoluci\u00f3n de octubre.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Fruto de este acuerdo, los obreros se incorporaron a la guerra contra la Divisi\u00f3n del Norte por medio de los Batallones Rojos, que dispusieron alrededor de 7 mil obreros armados.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Esta interpretaci\u00f3n objetivista fue la que sostuvo Nahuel Moreno, con el peque\u00f1o desatino de que toda la evidencia hist\u00f3rica apuntaba a que la clase obrera china estuvo ausente de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Por ejemplo tenemos el an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n que realiza un ex militante del Partido Comunista Mexicano, Enrique Semo, quien la visualiza como <em>\u201c\u2026 parte de un ciclo de revoluciones burguesas que se inicia con la transici\u00f3n de nuestro pa\u00eds al capitalismo y que termina en el momento en el cual la burgues\u00eda mexicana pierde toda reserva revolucionaria, es decir, toda capacidad de plantear y resolver los problemas del desarrollo del capitalismo por el camino revolucionario\u2026\u201d <\/em>(Semo, 1980: 138-139). \u00bfY en qu\u00e9 momento se produce esto? El militante comunista no duda en darnos la fecha: 1940, cuando ya no quedaba rastro alguno del frenes\u00ed revolucionario mexicano.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> La negrita es nuestra.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Posteriormente Gilly romper\u00eda con el PRD, pero no por un retorno a posturas revolucionarias, sino por diferencias menores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En conmemoraci\u00f3n del centenario de la Revoluci\u00f3n Mexicana M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por V\u00edctor Artavia Introducci\u00f3n El estallido de la revoluci\u00f3n mexicana en noviembre de 1910 represent\u00f3 un punto de ruptura en la historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica latina. Lo que inicialmente se perfilaba como una disputa entre facciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6384,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[122,1368,1674,1643],"tags":[29,1650,1187],"class_list":{"0":"post-6458","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-america-latina-y-el-caribe","8":"category-historia-y-teoria","9":"category-mexico","10":"category-revista-socialismo-o-barbarie","11":"tag-historia","12":"tag-revista-sob-23-24","13":"tag-victor-artavia"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En conmemoraci\u00f3n del centenario de la Revoluci\u00f3n Mexicana M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por V\u00edctor Artavia Introducci\u00f3n El estallido de la revoluci\u00f3n mexicana en noviembre de 1910 represent\u00f3 un punto de ruptura en la historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica latina. Lo que inicialmente se perfilaba como una disputa entre facciones [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-12-01T05:37:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-11-20T04:06:38+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"208\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"294\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"SOB\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"SOB\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"89 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458\"},\"author\":{\"name\":\"SOB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\"},\"headline\":\"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar\",\"datePublished\":\"2009-12-01T05:37:46+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T04:06:38+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458\"},\"wordCount\":17741,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg\",\"keywords\":[\"Historia\",\"Revista SoB 23-24\",\"V\u00edctor Artavia\"],\"articleSection\":[\"Am\u00e9rica Latina\",\"Historia y Teor\u00eda\",\"M\u00e9xico\",\"Revista Socialismo o Barbarie\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458\",\"name\":\"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg\",\"datePublished\":\"2009-12-01T05:37:46+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T04:06:38+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg\",\"width\":208,\"height\":294},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6458#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"description\":\"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"width\":450,\"height\":161,\"caption\":\"Socialismo o Barbarie\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\",\"name\":\"SOB\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?author=8\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie","og_description":"En conmemoraci\u00f3n del centenario de la Revoluci\u00f3n Mexicana M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por V\u00edctor Artavia Introducci\u00f3n El estallido de la revoluci\u00f3n mexicana en noviembre de 1910 represent\u00f3 un punto de ruptura en la historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica latina. Lo que inicialmente se perfilaba como una disputa entre facciones [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458","og_site_name":"Socialismo o Barbarie","article_published_time":"2009-12-01T05:37:46+00:00","article_modified_time":"2019-11-20T04:06:38+00:00","og_image":[{"width":208,"height":294,"url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"SOB","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"SOB","Tiempo de lectura":"89 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458"},"author":{"name":"SOB","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e"},"headline":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar","datePublished":"2009-12-01T05:37:46+00:00","dateModified":"2019-11-20T04:06:38+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458"},"wordCount":17741,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg","keywords":["Historia","Revista SoB 23-24","V\u00edctor Artavia"],"articleSection":["Am\u00e9rica Latina","Historia y Teor\u00eda","M\u00e9xico","Revista Socialismo o Barbarie"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458","name":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar - Socialismo o Barbarie","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg","datePublished":"2009-12-01T05:37:46+00:00","dateModified":"2019-11-20T04:06:38+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#primaryimage","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/revista_23_24_50_tapa_208px.jpg","width":208,"height":294},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6458#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"M\u00e9xico 1910: una historia que contar, una herencia que reivindicar"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","name":"Socialismo o Barbarie","description":"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie","publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization","name":"Socialismo o Barbarie","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","width":450,"height":161,"caption":"Socialismo o Barbarie"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e","name":"SOB","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?author=8"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6458"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6459,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6458\/revisions\/6459"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6384"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}