{"id":6524,"date":"2005-12-01T16:09:33","date_gmt":"2005-12-01T19:09:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524"},"modified":"2019-11-19T23:09:14","modified_gmt":"2019-11-20T02:09:14","slug":"china-1949-revolucion-campesina-anticapitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524","title":{"rendered":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista"},"content":{"rendered":"<p><a title=\"Ver en .pdf\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/089-184-China.pdf\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ver en .pdf<\/span><\/a><\/p>\n<p>\u00abLa Historia no hace nada, no posee ninguna inmensa riqueza, no libra ninguna clase de luchas. El que hace todo esto, el que posee y lucha, es m\u00e1s bien el hombre, el hombre real, viviente; no es, digamos \u2018la Historia\u2019 la que utiliza al hombre como medio para labrar sus fines \u2013como si se tratara de una persona aparente-, pues la Historia no es sino la actividad del hombre que persigue sus objetivos\u00bb Marx y Engels, La sagrada familia.1<\/p>\n<p>Dando continuidad a nuestra elaboraci\u00f3n sobre el balance de las revoluciones del siglo XX, en este trabajo haremos un repaso cr\u00edtico de la m\u00e1s importante del siglo pasado luego de la rusa. Intentaremos tratar problemas antiguos bajo una luz nueva, partiendo de la consideraci\u00f3n que el siglo XX fue un impresionante <em>laboratorio de revoluciones sociales<\/em> que ha dejando inmensas ense\u00f1anzas para el siglo XXI. Una riqu\u00edsima experiencia acumulada sobre la que, en general, las corrientes revolucionarias no se han tomado la molestia de volver; una cantera repleta <em>de lecciones estrat\u00e9gicas hacia el siglo XXI.<\/em><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n china de 1949 fue, en realidad, el cierre de una secuencia de <em>tres<\/em> revoluciones: la revoluci\u00f3n burguesa antimon\u00e1rquica de 1911 (que consagra la Rep\u00fablica), la revoluci\u00f3n (abortada) propiamente obrera y socialista de 1925-27 y, finalmente, <em>la revoluci\u00f3n campesina anticapitalista de 1949. <\/em><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que nuestra apreciaci\u00f3n se diferenciar\u00e1 respecto de las definiciones usuales en la izquierda en general (incluyendo aqu\u00ed a la corriente mao\u00edsta2) y en el movimiento trotskista en particular, que ha tendido a verla como una revoluci\u00f3n \u00abobrera y socialista\u00bb o \u00abcampesina-socialista\u00bb. Asimismo disentimos globalmente de las corrientes que la han ubicado como una \u00abrevoluci\u00f3n burguesa sui generis\u00bb, generadora de un tipo de \u00abcapitalismo de Estado\u00bb3 y\/o una sociedad \u00abcolectivista burocr\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>No acordamos con las definiciones anteriores4: a nuestro modo de ver, es un hecho incontestable que se trat\u00f3 de una <em>inmensa revoluci\u00f3n campesina anticapitalista. <\/em>Pero que, al mismo tiempo, no lleg\u00f3 a constituirse como revoluci\u00f3n socialista, como resultado de los <em>l\u00edmites y la naturaleza distorsionada <\/em>de las tareas llevadas a cabo que signific\u00f3 la<em> total ausencia de la clase obrera en la misma y el encuadramiento burocr\u00e1tico<\/em>. En este sentido, fue una revoluci\u00f3n con rasgos comunes a otras de la segunda posguerra, m\u00e1s all\u00e1 de que la revoluci\u00f3n china fue sin duda la m\u00e1s trascendental de ese per\u00edodo.<\/p>\n<p>De hecho, la revoluci\u00f3n anticapitalista china de 1949 configur\u00f3 un <em>\u00abmodelo\u00bb opuesto<\/em> en casi todas sus condiciones y caracter\u00edsticas a la rusa de 1917: por su localizaci\u00f3n agraria y no centralmente urbana; por la centralidad de un campesinado peque\u00f1o propietario o sin tierras y no del proletariado; por tener a su frente un partido ej\u00e9rcito campesino y militar, no un partido basado sobre el proletariado urbano y la acci\u00f3n pol\u00edtica de masas; por su perspectiva estrechamente nacional y no internacionalista como fue el caso de los bolcheviques.5 Como se\u00f1alara Theda Skocpol, \u00ablo que la revoluci\u00f3n rusa fue para la primera mitad del siglo XX, lo ha sido la revoluci\u00f3n China para la segunda (&#8230;). El \u00abmodelo de Yenan\u00bb y \u00abel campo contra la ciudad\u00bb han ofrecido nuevos ideales y modelos renovados para las esperanzas nacionalistas revolucionarias a mediados del siglo XX\u00bb.6<\/p>\n<p>El contraste entre ambas revoluciones no puede ser mayor, y as\u00ed lo se\u00f1ala el trotskista chino Peng Shu-Tse \u2013en su Informe al III Congreso de la IV Internacional de noviembre de 1951\u2013 al dar cuenta del car\u00e1cter extremadamente original y contradictorio del fen\u00f3meno: \u00abEl concepto tradicional de Trotsky, y que era la estrategia del trotskismo chino mantenida en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, era la opuesta a la estrategia estalinista de conquistar las ciudades a trav\u00e9s de las fuerzas armadas campesinas solamente (&#8230;). No era posible derrocar el r\u00e9gimen burgu\u00e9s confiando exclusivamente en el ej\u00e9rcito campesino porque, bajo las actuales condiciones de la sociedad, el campo se subordina a la ciudad, y los campesinos deben desempe\u00f1ar un papel decisivo solamente bajo direcci\u00f3n de la clase obrera. <em>Pero el hecho que ahora enfrentamos es exactamente el contrario<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, a comienzos del siglo XXI se est\u00e1n acumulando condiciones para el <em>retorno a procesos revolucionarios m\u00e1s \u00abcl\u00e1sicos\u00bb: <\/em>es decir,<em> que tengan en su centro a la nueva clase trabajadora en proceso de refundaci\u00f3n-recomposici\u00f3n-reorganizaci\u00f3n<\/em>. A eso apostamos y al servicio de esa perspectiva estrat\u00e9gica es que pretendemos poner la elaboraci\u00f3n que venimos haciendo desde la corriente Socialismo o Barbarie Internacional.<\/p>\n<p>Al respecto, lo notable ha sido que, a nivel de las otras corrientes del marxismo revolucionario, se ha vuelto a reflexionar realmente <em>muy poco<\/em>7 sobre las consecuencias de estos procesos, que aportan elementos para entender el curso mismo de la revoluci\u00f3n, la fase no capitalista de China e, incluso, la actual din\u00e1mica restauracionista del capitalismo.<\/p>\n<p>En lo que sigue, intentaremos realizar un amplio repaso te\u00f3rico de las condiciones y caracter\u00edsticas de la revoluci\u00f3n china, comenzando por algunos se\u00f1alamientos de car\u00e1cter hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>China a comienzos del siglo XX<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A principios del siglo pasado China era una<em> sociedad b\u00e1sicamente agraria<\/em>, pero donde estaba en curso un proceso de<em> incipiente industrializaci\u00f3n<\/em>. Del imperio manch\u00fa, \u00faltima dinast\u00eda imperial \u00abprecapitalista\u00bb, s\u00f3lo iba quedando la sombra, que se termin\u00f3 de desplomar con la revoluci\u00f3n burguesa de 1911. Entre ese a\u00f1o y 1949 se asisti\u00f3 a un interregno \u00abnacionalista\u00bb y burgu\u00e9s, comandado por el Kuomintang. En el \u00ednterin, aument\u00f3 cualitativamente la subordinaci\u00f3n del pa\u00eds al capitalismo imperialista mundial y continu\u00f3 el deterioro de una naci\u00f3n crecientemente ocupada por distintas potencias, en particular, a partir de 1931-7 y hasta 1945, por el imperialismo japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Con la unidad nacional cuestionada desde el mismo a\u00f1o de una revoluci\u00f3n burguesa en el fondo fallida, el tremendo sometimiento al imperialismo, simbolizado en el per\u00edodo 1842-1949, llamado el \u00absiglo del tratado\u00bb \u2013esto es, de expoliaci\u00f3n imperialista y ocupaci\u00f3n directa de ciudades y territorios\u2013 y una creciente crisis agraria, quedaban establecidas las tareas que la usuraria y parasitaria burgues\u00eda china de los \u00abcompradores\u00bb no fue capaz de resolver. Y que hasta cierto punto, fueron \u00abresueltas\u00bb con la revoluci\u00f3n campesina anticapitalista de 1949. Cabe entonces empezar por comprender el terreno sobre el cual se forj\u00f3 la tercera revoluci\u00f3n china, que explican en parte tanto sus alcances anticapitalistas como sus<em> l\u00edmites respecto de una din\u00e1mica aut\u00e9nticamente obrera y socialista.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>China del norte, del sur, interior y costera<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para un somero repaso de las caracter\u00edsticas generales e historia del pa\u00eds a comienzos del siglo XX nos apoyaremos en el trabajo de uno de los mayores especialistas contempor\u00e1neos en el pa\u00eds J. K. Fairbank <em>China, una nueva historia<\/em> (Barcelona, Andr\u00e9s Bello, 1996). Es importante partir de fuentes confiables, porque la distancia geogr\u00e1fica, cultural e idiom\u00e1tica entre China y Occidente hace que incluso hoy el estudioso del Lejano Oriente deba aproximarse a esa realidad con la mediaci\u00f3n de lo que se sol\u00eda llamar \u00absin\u00f3logos\u00bb.<\/p>\n<p>Fairbank da cuenta de la existencia de <em>cuatro \u00abmacro-regiones\u00bb<\/em> con agudos contrastes entre s\u00ed, caracter\u00edsticas espec\u00edficas y determinaciones particulares. Se trata de las regiones de la China del norte y del sur, marcadas por un campesinado en condiciones diversas en lo que hace al acceso a la tierra; la China costera, marcada por el comercio internacional y el emergente proletariado, y la China interior, marcada hist\u00f3ricamente por poblaciones n\u00f3mades. Citaremos <em>in extenso<\/em>:<\/p>\n<p>\u00abNuestra idea acerca de la diversidad de China es primeramente visual. El viajero (&#8230;) suele identificar dos paisajes t\u00edpicos: <em>uno de China del Norte y otro de China del Sur.<\/em> Sobre la seca llanura de China del Norte, al sur de Pek\u00edn, donde floreci\u00f3 por primera vez la civilizaci\u00f3n china, se puede apreciar durante el verano una infinita extensi\u00f3n de prados, interrumpidas por zonas de un verde a\u00fan m\u00e1s oscuro (&#8230;). El paisaje es muy similar al del Medio Oeste norteamericano de hace algunas d\u00e9cadas, en que las granjas con sus arboledas se encontraban separadas unas de otras aproximadamente por 800 metros. Sin embargo, <em>donde la zona maicera norteamericana tiene una sola granja, en la llanura de China del Norte existe una aldea completa<\/em>. Mientras la familia de un granjero norteamericano dispone sus barracas y graneros dispersos entre sus campos de Iowa o Illinois (a una distancia de 800 metros de sus vecinos), en China, <em>una comunidad entera compuesta por varios cientos de personas vive en su aldea salpicada de \u00e1rboles, a 800 metros de la aldeas vecinas<\/em>. A pesar de su experiencia granjera, el pueblo norteamericano es incapaz de apreciar <em>como la densidad de poblaci\u00f3n sutilmente condiciona cada acto y pensamiento de un agricultor chino.<\/em><\/p>\n<p>\u00abEn China del Sur, el cuadro es completamente distinto. All\u00ed, durante la mayor parte del a\u00f1o, los arrozales est\u00e1n inundados; desde el aire s\u00f3lo se distingue una gran superficie de agua. El terreno verde es escarpado, y las planas terrazas arroceras (en forma de media luna) se elevan hasta la cima de cada colina, descendiendo del mismo modo por el otro costado, terraza tras terraza en una sucesi\u00f3n infinita (&#8230;). Nadie puede volar sobre las verdes colinas escarpadas del sur sin preguntarse d\u00f3nde viven los mil y tantos millones de personas de China, y qu\u00e9 comen: las vastas extensiones de monta\u00f1as y valles no parecen muy cultivables ni estar m\u00e1s que escasamente pobladas. Esta impresi\u00f3n de <em>un gigantesco paisaje vac\u00edo <\/em>se ve reflejada estad\u00edsticamente en el c\u00e1lculo de que<em> seis s\u00e9ptimos de la poblaci\u00f3n deben vivir en el \u00fanico tercio de la tierra que es cultivable. <\/em>La zona poblada de China corresponde aproximadamente a la mitad de la parte poblada de Estados Unidos, aunque posee cinco veces m\u00e1s habitantes (&#8230;). El \u00e1rea seca, de trigo y mijo de China del Norte y las h\u00famedas zonas arroceras del sur se hallan divididas por una l\u00ednea casi a medio camino entre el r\u00edo Amarillo (Huang) y el Yangts\u00e9, en el paralelo 33. La lluvia, el suelo, la temperatura y las diversas costumbres crean contrastes impresionantes entre estas dos regiones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>\u00abLos crudos inviernos continentales de China del Norte, parecidos a los del Medio Oeste norteamericano, restringen la temporada de cultivo a cerca de la mitad del a\u00f1o. En el extremo sur, en cambio, se cultiva todo el a\u00f1o y el arroz se recoge dos e incluso tres veces. Esto explica por qu\u00e9 <em>la mayor\u00eda de los chinos vive en la regi\u00f3n arrocera del sur, m\u00e1s fecunda<\/em> (&#8230;).8 Tanto en el norte como en el sur, los recursos naturales se complementan con el <em>incansable esfuerzo humano,<\/em> del cual la industria del abono de letrina es s\u00f3lo una de sus formas m\u00e1s espectaculares: sin devolver los excrementos humanos \u2013o fertilizantes qu\u00edmicos equivalentes\u2013 a la tierra, ninguna regi\u00f3n de China podr\u00eda producir suficientes cosechas para alimentar a su actual poblaci\u00f3n\u00bb (Fairbank, pp. 26-27 y 33).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed quedan planteados algunos elementos imprescindibles de ubicaci\u00f3n respecto de las condiciones \u00abnaturales\u00bb y el terreno material sobre el que se desarroll\u00f3 la revoluci\u00f3n. Al mismo tiempo, nada m\u00e1s lejos de nuestra intenci\u00f3n que adscribir al <em>determinismo <\/em>del tipo de los mencheviques rusos, seg\u00fan quienes, dado el atraso de un pa\u00eds, \u00e9ste deb\u00eda pasar, necesariamente, por una \u00abfase de desarrollo burgu\u00e9s\u00bb antes de poder encarar la perspectiva de la revoluci\u00f3n socialista. En nuestro concepto, el n\u00facleo de la explicaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de 1949 no pasa por las condiciones econ\u00f3mico-sociales generales, <em>sino por sus caracter\u00edsticas espec\u00edficas socio-pol\u00edticas<\/em>. No obstante, el hecho de que la revoluci\u00f3n haya provenido <em>de lo m\u00e1s atrasado y no de lo m\u00e1s avanzado <\/em>de la sociedad china de la \u00e9poca no dejar\u00eda de tener consecuencias negativas, que se exacerbar\u00edan ante el car\u00e1cter<em> nacionalista estrecho y no proletario-internacionalista <\/em>de la corriente mao\u00edsta.9<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Una sociedad agraria de incipiente industrializaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta hoy, a comienzos del siglo XXI, <em>la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n china sigue viviendo en el campo<\/em>. Sin duda, en la actualidad China es un pa\u00eds con un desigual pero alto grado de desarrollo industrial manufacturero, <em>un \u00abtaller\u00bb de la econom\u00eda capitalista mundializada<\/em> (algo que retomaremos al final de este trabajo).<\/p>\n<p>Pero a comienzos del siglo XX era un pa\u00eds <em>predominantemente agrario en sus nueve d\u00e9cimas partes<\/em>, que, no obstante, estaba comenzando un incipiente proceso de industrializaci\u00f3n, que se aceler\u00f3 como producto de las necesidades creadas por la I Guerra Mundial, tal como ocurri\u00f3 en otras zonas coloniales del mundo.<\/p>\n<p>En su mayor\u00eda, este incipiente desarrollo se concentr\u00f3 en las ciudades de la costa del sur de China, tales como Cant\u00f3n, Shangai, Hong Kong y Hangking, <em>sede del peque\u00f1o pero din\u00e1mico proletariado emergente en la d\u00e9cada del 20<\/em>. Junto con esto, en virtud de su subordinaci\u00f3n creciente al mercado mundial \u2013a pesar de la permanencia de caracter\u00edsticas de \u00abautosuficiencia\u00bb econ\u00f3mica10\u2013, de manera extremadamente desigual y combinada, <em>China ya era una sociedad dominantemente capitalista, incluso en el campo. <\/em>Sin embargo, desde el punto de vista poblacional en su conjunto, la sociedad china segu\u00eda siendo de <em>radicaci\u00f3n abrumadoramente agraria.<\/em><\/p>\n<p>Dice J.K. Fairbank: \u00abLas implicaciones sociales de la<em> agricultura intensiva<\/em> [en el uso de la fuerza de trabajo humana y el car\u00e1cter de los cultivos arroceros. RS] se ven sobre todo reflejadas en la <em>econom\u00eda arrocera<\/em>, la columna vertebral de la vida china en cualquier lugar del valle del Yangts\u00e9 y del sur del pa\u00eds (&#8230;). Buena parte de este proceso (la siembra y cosecha) a\u00fan se realiza manualmente: hileras de personas agachadas desde la cintura, y con las fangosas aguas de las terrazas hasta los tobillos, retroceden paso a paso efectuando dicha operaci\u00f3n. Es lo que ocurre en los arrozales de todo un subcontinente y, ciertamente, se trata del<em> mayor desgaste de fuerza muscular del mundo<\/em> (&#8230;). Aqu\u00ed <em>la tierra tiene m\u00e1s valor que la mano de obra<\/em> (&#8230;). Debido a la carencia tanto de tierra como de capital, el campesino chino se ha concentrado en un tipo de<em> agricultura intensiva de gran rendimiento basada en la mano del hombre<\/em>, y no en la agricultura altamente mecanizada\u00bb (Fairbank, p. 38).<\/p>\n<p>No se habla s\u00f3lo de circunstancias pasadas: por el contrario, Fairbank se est\u00e1 refiriendo a las condiciones todav\u00eda imperantes en el campo chino <em>en la actualidad<\/em> y que dan cuenta del fracaso respecto de un aut\u00e9ntico proceso de colectivizaci\u00f3n y socializaci\u00f3n agraria de la producci\u00f3n, proceso que es un hecho que <em>no tuvo lugar<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abLa intensa aplicaci\u00f3n de mano de obra y fertilizantes en peque\u00f1as porciones de tierra ha tenido (&#8230;) sus repercusiones sociales, puesto que establece una <em>dependencia rec\u00edproca entre<\/em> <em>la densa poblaci\u00f3n y el uso intensivo del suelo<\/em>, donde lo uno hace posible lo otro (&#8230;). Una vez establecida, esta econom\u00eda sigui\u00f3 funcionando por inercia: <em>el agotador trabajo de muchas manos se convirti\u00f3 en la norma<\/em>, y los esfuerzos inventivos par ahorrar mano de obra fueron la excepci\u00f3n (&#8230;) el pueblo campesino, que hoy<em> contin\u00faa siendo la base de la sociedad china<\/em>, todav\u00eda se compone de unidades familiares que permanecen de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y dependen del uso de ciertas posesiones de tierra<em>. Cada morada familiar es una unidad social y econ\u00f3mica<\/em>. Sus miembros se ganan el sustento trabajando en sus tierras, y su nivel social lo adquieren por pertenecer a dicho hogar. <em>El ciclo vital del individuo en un pueblo agricultor se halla estrechamente vinculado al ciclo estacional de una agricultura intensiva<\/em>. La vida y la muerte de los campesinos sigue un ritmo que se compenetra con el crecimiento y el cultivo de las cosechas\u00bb (Fairbank, pp. 38 y 45).<\/p>\n<p>Sin duda, en la China de hoy, la mayor parte del PBI se genera en las ciudades y las industrias. Pero, al mismo tiempo, es un hecho que, incluso en la actualidad, <em>la mayor parte de la poblaci\u00f3n vive en el campo<\/em>. Con mucho mayor motivo, entonces, cuando la revoluci\u00f3n de 1949. All\u00ed asistimos a un <em>sujeto social campesino<\/em> que viv\u00eda mayoritariamente en las condiciones aqu\u00ed descriptas: <em>una clase campesina peque\u00f1a propietaria o que hab\u00eda sido despojada de sus tierras<\/em>.11<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las ciudades del \u00abTratado\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la costa sur del pa\u00eds (ciudades como Shanghai, Hong Kong y otras), estaban radicadas tradicionalmente las sedes del comercio exterior chino. Estas ciudades, desde finales de los a\u00f1os 40 del siglo XIX (luego de la derrota de China en la \u00abguerra del opio\u00bb) hab\u00edan quedado bajo control de las potencias imperialistas: se las llamaba ciudades bajo Tratado. Pero junto con su evidente sometimiento y expoliaci\u00f3n, fueron los centros de una incipiente industrializaci\u00f3n y un relativamente peque\u00f1o pero <em>muy din\u00e1mico proletariado<\/em>.<\/p>\n<p>Este es el proletariado que protagoniz\u00f3 la revoluci\u00f3n frustrada de 1925-27 y que dio lugar a la conocida controversia acerca del car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n china. No s\u00f3lo entre el trotskismo y el estalinismo, sino incluso en el seno de la Oposici\u00f3n de izquierda. Contra Evgeni Preobrajensky (eminente economista, miembro de la Oposici\u00f3n hasta su capitulaci\u00f3n), Le\u00f3n Trotsky defendi\u00f3 que la revoluci\u00f3n china tendr\u00eda una connotaci\u00f3n \u00abm\u00e1s directamente socialista\u00bb desde su mismo comienzo que la rusa, en la medida en que el pa\u00eds se encontraba<em> m\u00e1s sometido <\/em>que la Rusia de los \u00faltimos zares al control directo de la econom\u00eda mundial capitalista-imperialista.<\/p>\n<p>China era a comienzos del siglo XX, entonces, <em>una sociedad agraria de incipiente industrializaci\u00f3n<\/em>, enormemente desigual pero <em>crecientemente integrada y subordinada al giro del capitalismo-imperialista mundial.<\/em> Una econom\u00eda proto-capitalista colonial emergente, claramente dividida, econ\u00f3micamente hablando, en dos regiones: la de las ciudades costeras, orientadas hacia el exterior \u2013a la que se debe sumar, bajo la ocupaci\u00f3n japonesa, el importante desarrollo industrial en la regi\u00f3n norte\u00f1a de Manchuria\u2013, y un campo mercantilizado pero volcado sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El dirigente trotskista Ernest Mandel realiz\u00f3 un sobrio an\u00e1lisis de las <em>condiciones m\u00e1s generales<\/em> de la revoluci\u00f3n de 1949 (aunque con otros problemas de an\u00e1lisis que veremos m\u00e1s abajo). Marcaba los contrastes del <em>desarrollo extremadamente desigual<\/em> de la China de mediados del siglo XX: \u00abCon 500 millones de habitantes en un continente vasto como Europa; poblaci\u00f3n n\u00f3mada viviendo al lado de un proletariado moderno; la l\u00e1mpara de keros\u00e9n y los hidrocarburos de Rockefeller penetrando las m\u00e1s peque\u00f1as ciudades del sur, mientras la moneda permanece desconocida en vastas regiones; esta es la China de hoy, <em>un cl\u00e1sico ejemplo del desarrollo hist\u00f3rico combinado<\/em> (&#8230;). La penetraci\u00f3n del capital internacional<em> industrializ\u00f3 una insignificante franja costera y una mir\u00edada de provincias del norte<\/em>; en el resto del pa\u00eds, fue limitada a la destrucci\u00f3n de una producci\u00f3n artesanal de siglos y a la opresi\u00f3n de los campesinos bajo la carga de la usura. Entre el capital internacional y la masa de la poblaci\u00f3n china emergi\u00f3 una <em>clase de intermediarios, los \u2018compradores\u2019<\/em>, que viven de la ganancia comercial garantizada a ellos por los inversores extranjeros y su conversi\u00f3n en capital usurario\u00bb.12<\/p>\n<p>Esta industrializaci\u00f3n de una franja \u00abinsignificante\u00bb del pa\u00eds, sumada al car\u00e1cter parasitario de la clase de los compradores, hace a los<em> retardos en el desarrollo de una clase burguesa espec\u00edficamente capitalista<\/em>. Fairbank documenta esto de manera convincente, se\u00f1alando que, incluso en medio de un muy importante desarrollo del comercio, el peso rural de la econom\u00eda y el hecho de la complementaci\u00f3n de las labores agr\u00edcolas campesinas con el desarrollo de una artesan\u00eda familiar fueron elementos <em>inhibidores<\/em> de un desarrollo capitalista sobre la base de una mano de obra asalariada libre.<\/p>\n<p>A esto se le vino a sumar la estrecha relaci\u00f3n entre los ricos de las localidades (los terratenientes) con el funcionariado del Estado y la sistem\u00e1tica opci\u00f3n por el<em> acaparamiento de tierras y la usura<\/em>, algo que medi\u00f3 hasta pr\u00e1cticamente comienzos del siglo XX la emergencia de una<em> clase capitalista independiente<\/em>, que de todos modos permaneci\u00f3 siempre raqu\u00edtica. No es casual que por esto, bajo el mando del Kuomintang en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, la clase burguesa se dividiera entre la directamente vinculada al imperialismo y la capa \u00abcapitalista-burocr\u00e1tica\u00bb, es decir, aquellas industrias bajo la gesti\u00f3n directa del Estado nacionalista o del grupo de familias \u00edntimamente ligado a \u00e9l.<\/p>\n<p>En este sentido, \u00ab<em>la industria estaba \u2018ruralizada\u2019 (&#8230;) o \u2018familiarizada\u2019<\/em> (&#8230;); es decir, el <em>trabajo artesanal<\/em> de las mujeres campesinas produc\u00eda art\u00edculos en forma m\u00e1s econ\u00f3mica de lo que pod\u00edan hacerlo las industrias de la ciudad o las hilander\u00edas de seda (&#8230;). No se trataba tanto de un s\u00edntoma de capitalismo incipiente como del ingenio del agricultor chino para complementar su insuficiente ganancia debida a parcelas de tierra demasiado peque\u00f1as (&#8230;) el capitalismo no pudo prosperar en China porque <em>el mercader nunca fue capaz de independizarse<\/em> del control de la nobleza terrateniente y de sus representantes en la burocracia. En la Europa feudal (&#8230;) los burgueses medievales lograron su independencia estableciendo comunidades urbanas separadas de los feudos (&#8230;). En China estas condiciones no se dieron (&#8230;) la clase de la nobleza \u2013como un estrato de \u00e9lite sobre la econom\u00eda campesina\u2013 encontr\u00f3 su seguridad en la tierra y en el cargo, no en el comercio y la industria. Entre ellos, la nobleza y los funcionarios se encargaron de mantener a los mer<em>caderes bajo control y contribuyendo a sus arcas, en lugar de establecer una econom\u00eda separada<\/em>\u00bb (Fairbank, pp. 212 y 222).<\/p>\n<p>Es en estas condiciones que se explica el retraso del desarrollo capitalista y el hecho de que, en sus comienzos, \u00e9ste estuviera ligado a las ciudades costeras abiertas al comercio internacional y sometidas a las potencias extranjeras. Pero retraso no significa inexistencia de este incipiente desarrollo a partir de comienzos del siglo XX: \u00abUn mayor comercio hizo crecer los pueblos mercantiles dedicados al comercio y la industria (&#8230;). Particularmente en el delta del Yangts\u00e9, estos pueblos reci\u00e9n establecidos fueron testigos de c\u00f3mo <em>los talleres artesanales comenzaron a utilizar la mano de obra sobre una base capitalista<\/em>. La \u00e9lite del pueblo estaba constituida por mercaderes, mientras que una fuerza laboral libre para desplazarse, comenz\u00f3 a aparecer como <em>un genuino proletariado<\/em>, a menudo organizado en cuadrillas laborales administradas por contratistas jefes. Cada vez m\u00e1s campesinos abandonaban la actividad agr\u00edcola por la artesan\u00eda, mientras otros se dedicaban al emergente sector del transporte\u00bb (Fairbank, p. 218).<\/p>\n<p>Seg\u00fan otro especialista en China, B. I. Schwartz, \u00abel aspecto te\u00f3rico de la l\u00ednea de Trotsky est\u00e1 marcado por la insistencia de que los intereses de la burgues\u00eda en las \u00e1reas atrasadas no est\u00e1n diametralmente opuestas a aquellos de la burgues\u00eda imperialista. Por el contrario, sus intereses <em>ya est\u00e1n estrechamente ligados a aquellos del imperialismo mundial<\/em>. El imperialismo ya ha hecho de las \u2018relaciones capitalistas\u2019 la<em> relaci\u00f3n econ\u00f3mica dominante <\/em>en la sociedad china<em>, incluso en el campo<\/em>\u00bb (<em>El comunismo chino y el ascenso de Mao<\/em>, p. 82).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Revoluci\u00f3n desde las cuevas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En abierto contraste con las ciudades costeras y la China del sur del valle del Yangts\u00e9 (la regi\u00f3n m\u00e1s desarrollada del pa\u00eds a partir del siglo XVII), la China del norte, sede del PCCh a lo largo de m\u00e1s de una d\u00e9cada, hab\u00eda sido la cuna hist\u00f3rica del Imperio, pero hac\u00eda siglos que hab\u00eda ca\u00eddo en el atraso m\u00e1s extremo.<\/p>\n<p>Fairbank describe as\u00ed la regi\u00f3n de Yenan: \u00abDesde el neol\u00edtico hasta el presente, el pueblo de China del Norte ha construido viviendas en <em>fosas o casas en cuevas<\/em> sobre el fino y vol\u00e1til suelo amarillo de los loes, que cubre cerca de 260.000 kil\u00f3metros cuadrados de la China del noroeste, hasta una profundidad de 45 metros o m\u00e1s. El loes tiende a resquebrajarse verticalmente, lo que resulta muy \u00fatil para este prop\u00f3sito. Cientos de miles de personas viven <em>hasta hoy<\/em> en cuevas construidas en los costados de los farallones de los loes\u00bb (Fairbank, p. 36).<\/p>\n<p>Es en estas cuevas en las que se refugiaron y vivieron durante a\u00f1os (1937-45) Mao y su Ej\u00e9rcito Rojo campesino tras llegar a Yenan luego de la \u00abLarga marcha\u00bb.13 Es necesario subrayar el <em>enorme contraste<\/em> entre ambas zonas del pa\u00eds: se trataba de una regi\u00f3n apartada y de un inmenso atraso respecto de la regi\u00f3n sur en su conjunto, por no hablar de las ciudades costeras, se\u00f1aladas como sede del emergente proletariado y \u00abnaturalmente\u00bb orientadas hacia el cosmopolitismo. Hasta en este aspecto la revoluci\u00f3n china de 1949 fue el \u00abmodelo\u00bb<em> opuesto <\/em>a la revoluci\u00f3n rusa de 1917 (o a la propia revoluci\u00f3n obrera frustrada de 1925-27).<\/p>\n<p>As\u00ed lo destaca el conocido bi\u00f3grafo de Trotsky, Isaac Deutscher: \u00abEl mao\u00edsmo, desde el principio, fue semejante al bolchevismo en dinamismo y vitalidad revolucionarias, pero se diferenci\u00f3 de \u00e9l por su <em>relativa estrechez de horizontes<\/em> y por la falta de contacto directo con los desarrollos cr\u00edticos del marxismo contempor\u00e1neo. Uno vacila al decirlo, pero lo cierto es que la revoluci\u00f3n china, que por su \u00e1mbito, es la mayor revoluci\u00f3n de la historia, fue dirigida por <em>el m\u00e1s<\/em> <em>provinciano e \u2018insular\u2019 <\/em>de los partidos revolucionarios. Esta paradoja muestra en todo su relieve el poder inherente de la propia revoluci\u00f3n\u00bb.14<\/p>\n<p>No nos detendremos a discutir ahora el car\u00e1cter \u00abrevolucionario\u00bb que le atribuye Deutscher al PCCh ni los alcances del poder \u00abinherente de la revoluci\u00f3n\u00bb; s\u00ed queremos subrayar los elementos que destaca. <em>Estrechez nacional, provincianismo e insularidad<\/em>, agravados por el abandono total del trabajo urbano y el desplazamiento a las zonas campesinas y agrarias m\u00e1s atrasadas y aisladas del pa\u00eds: <em>\u00e9sta fue la forja de la corriente mao\u00edsta y su aspiraci\u00f3n a una estrategia \u00abagrarista\u00bb<\/em>.15<\/p>\n<p>En el mismo sentido, agrega Deutscher: \u00abComo se\u00f1al\u00f3 Lenin, el bolchevismo segu\u00eda las huellas de <em>varias generaciones de revolucionarios rusos que hab\u00edan respirado el aire de la filosof\u00eda y del socialismo europeos<\/em>. El comunismo chino no tiene semejantes antepasados. La arcaica estructura de la sociedad china y la autosuficiencia, profundamente arraigada, de su tradici\u00f3n cultural, eran impermeables a los fen\u00f3menos ideol\u00f3gicos europeos\u00bb (Deutscher, p. 125).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 consecuencias tuvieron estos factores a la hora de la revoluci\u00f3n de 1949? \u00bfQu\u00e9 problemas acarre\u00f3 su desplazamiento desde las zonas urbanas proletarias m\u00e1s avanzadas y cosmopolitas del pa\u00eds a las zonas m\u00e1s atrasadas, aisladas y agrarias? \u00bfQu\u00e9 implicancias tuvo la orientaci\u00f3n \u00abrom\u00e1ntico \/ agrarista\u00bb de la corriente Mao respecto de la verdadera naturaleza social y pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n de 1949? \u00bfHasta qu\u00e9 punto la ausencia total del proletariado y de elementos org\u00e1nicos de autodeterminaci\u00f3n campesina afect\u00f3 el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n? Estas son algunas de las cuestiones que intentaremos develar en este trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Comunidad de mercado<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si de lo que se trata es de establecer la din\u00e1mica socio-pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n de 1949, es importante dejar establecida la estructura social del campo y las pautas de la rebeld\u00eda campesina. Nos apoyaremos aqu\u00ed en Fairbank, Skocpol y Schwartz, todos especialistas en China. Hacemos la salvedad de que, dado que ninguno de estos autores es marxista, queda a nuestro cargo la interpretaci\u00f3n de los hechos en clave del materialismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Hay que partir de dejar establecido el car\u00e1cter de<em> peque\u00f1o propietario y productor privado del campesino chino<\/em>. \u00abPara comprender cabalmente esta situaci\u00f3n en su particular forma china, hemos de notar que la unidad b\u00e1sica de comunidad en la China tradicional no era la aldea individual (es decir, un pu\u00f1ado de residencias campesinas y\/o parcelas individuales), sino la <em>comunidad de mercado<\/em>, compuesta por un <em>n\u00facleo de aldeas<\/em>. Como ha escrito G. W. Skinner: \u2018lo que puede llamarse plano b\u00e1sico de la sociedad china era esencialmente <em>celular<\/em>. Aparte de ciertas zonas remotas y escasamente colonizadas, el paisaje de la China rural estaba ocupado por sistemas celulares de forma aproximadamente hexagonal. El n\u00facleo de cada c\u00e9lula era de aproximadamente 45.000 poblados de mercado (a mediados del siglo XIX), y su citoplasma puede verse, en primera instancia, como la <em>zona mercantil del mercado del pueblo<\/em>. El cuerpo de la c\u00e9lula \u2013o sea, la zona inmediatamente dependiente del poblado\u2013 t\u00edpicamente inclu\u00eda de quince a veinticinco aldeas, habitual, pero no necesariamente nucleadas\u2019. Aun cuando residieran y trabajaran en aldeas aisladas, <em>la comunidad de mercado era el mundo local de los campesinos. <\/em>All\u00ed vend\u00edan y compraban regularmente en los mercados peri\u00f3dicos, obten\u00edan servicios de artesanos, pr\u00e9stamos, participaban en los ritos religiosos y encontraban parejas para casarse.<\/p>\n<p>\u00abLos<em> ricos de la localidad, no los campesinos, aportaban directa o indirectamente la gu\u00eda para las actividades sociales organizadas dentro de la comunidad del mercado <\/em>y representaban a la localidad en sus interfases dentro de la sociedad en general. Los clanes y muchos tipos de asociaciones que reclutaban campesinos organizados por doquier con prop\u00f3sitos religiosos, educativos, ben\u00e9ficos o econ\u00f3micos tend\u00edan todos a basarse en las comunidades de mercado y eran administradas por los ricos<em>.<\/em> Especialmente en las localidades m\u00e1s pr\u00f3speras y estratificadas internamente, los ricos organizaban y controlaban las milicias y otras organizaciones que, en realidad, funcionaban como canales de<em> control popular y socorro a los pobres<\/em>. Ir\u00f3nicamente, esto signific\u00f3 que los ricos, en las zonas con m\u00e1s altas tasas de tenencia, acaso eran los menos susceptibles a las revueltas campesinas locales, basadas en los clanes, contra sus privilegios. Pero lo mismo ocurri\u00f3 por toda China: <em>los ricos, al crear y encabezar las organizaciones locales, se ganaban o cooptaban a los campesinos<\/em>, aumentando as\u00ed su poder de negociaci\u00f3n local en relaci\u00f3n con los funcionarios imperiales, desviando de s\u00ed mismos la potencial hostilidad\u00bb (Skocpol, p. 242).<\/p>\n<p>En estas condiciones, \u00abdonde los nexos de asociaci\u00f3n, clientelas y cuasi parentesco pasaban por encima de las distinciones de clase entre los campesinos y los terratenientes de la China tradicional, los campesinos de las aldeas estaban <em>en gran parte aislados y en competencia entre s\u00ed<\/em>. Como lo ha dicho Fei Hsiao-Tung: \u2018por lo que hace a los campesinos, la organizaci\u00f3n social se detiene en el vecindario apenas organizado. En la estructura tradicional, los campesinos viven en peque\u00f1as c\u00e9lulas que son las familias, <em>sin poderosos nexos entre c\u00e9lulas\u2019<\/em>. Salvo donde las organizaciones dirigidas por los ricos desempe\u00f1aron una funci\u00f3n clave (por ejemplo, al construir y mantener obras de riego), la producci\u00f3n agr\u00edcola era administrada por familias individuales, b\u00e1sicamente nucleares. <em>Estas familias hab\u00edan de poseer o alquilar sus propias tierras y poseer o comprar su propio equipo y (en caso de ser necesario) trabajo suplementario. <\/em>Las familias constantemente estaban maniobrando para adquirir m\u00e1s de sus vecinos, en un sistema en que los factores de producci\u00f3n pod\u00edan comprarse y venderse, y donde los muy pobres pod\u00edan ser completamente derrotados. <em>No hab\u00eda tierras comunes para que los propios campesinos las administraran<\/em>; si los clanes o las organizaciones pose\u00edan tierras, eran administradas a su vez por los ricos o sus asociados. Y los campesinos <em>rara vez cooperaban<\/em> desempe\u00f1ando labores agr\u00edcolas, salvo sobre una base comercial-contractual. En suma, a menos que los campesinos chinos se organizaran bajo la \u00e9gida de los ricos<em>, <\/em>sol\u00edan permanecer en un<em> aislamiento competitivo<\/em>\u00bb (Skocpol, p. 243).<\/p>\n<p>La comunidad de mercado, como <em>centro nervioso del campo chino<\/em>, es un elemento de inmensa importancia para comprender su estructura. Tradicionalmente, el campo chino hab\u00eda estado enormemente mercantilizado, as\u00ed en las formaciones precapitalistas no se tratara de un campo ya capitalista. Sin embargo, en el siglo XX, y como hab\u00eda establecido Le\u00f3n Trotsky, en la medida en que los ricos chinos iban formando cada vez m\u00e1s parte del giro del capitalismo mundial<strong>, <\/strong>la revoluci\u00f3n agraria contra los terratenientes se trataba de una <em>revoluci\u00f3n \u00abanticapitalista\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>A este respecto, Mandel retoma el an\u00e1lisis de Trotsky:<\/p>\n<p>\u00abLa usura era la consecuencia directa de la exorbitante tasa de renta que imped\u00eda que los campesinos acumularan al menos un fondo de reserva. Ella se expandi\u00f3 considerablemente con la comercializaci\u00f3n de la agricultura que ligaba el valor de las cosechas a las fluctuaciones del mercado mundial (&#8230;) El hist\u00f3rico desarrollo desigual de China encuentra su m\u00e1s fiel reflejo en el desigual desarrollo de la agricultura en las diferentes regiones de China (&#8230;). En el norte de China, los peque\u00f1os terratenientes predominan; en el sur, los arrendatarios constituyen la mayor\u00eda del campesinado (&#8230;). En 1936, el profesor Chen Han-Seng estimaba que el 65% del campesinado chino o no posee tierras o posee tan pocas que no puede vivir de ellas.<\/p>\n<p>\u00abLa agricultura china est\u00e1 de todos modos marcada por una fuerte diferenciaci\u00f3n en la forma de pago de la renta agraria (&#8230;). Los propios terratenientes son ellos mismos muy diferentes. En el norte, viven en general en sus tierras; el capital va de la ciudad al campo; los mercaderes tienden a transformarse en terratenientes. Por el contrario, en el sur, el propietario generalmente vive en las ciudades e invierte las rentas que recibe en finanzas o industria. El capital va del campo a la ciudad. En ambos casos, sin embargo, <em>la capitalizaci\u00f3n de la renta agraria nunca se realiz\u00f3 por la v\u00eda de la industrializaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n de la agricultura, el mejoramiento de la tierra o el crecimiento de la productividad del trabajo<\/em>. Se hizo bien sac\u00e1ndole tierras al campesino arruinado y parcel\u00e1ndolo para otros campesinos que lo trabajaban con los mismos arcaicos m\u00e9todos, bien por intermedio de la usura (&#8230;). Esto explica el considerable retraso en el desarrollo de la agricultura en relaci\u00f3n al crecimiento de la poblaci\u00f3n\u00bb (<em>La tercera revoluci\u00f3n china<\/em>, pp. 154 ss.).<\/p>\n<p>En suma, el car\u00e1cter<em> mercantil y no comunal <\/em>del trabajo de la tierra, la adquisici\u00f3n de los bienes y la mercantilizaci\u00f3n tan acentuada del campo chino hac\u00edan que <em>lejos de encontrarse en \u00abcomunidad\u00bb, los campesinos chinos compitieran entre s\u00ed.<\/em> Y all\u00ed donde hab\u00eda organizaciones comunes, a su frente, en los centros de las localidades, estaban los ricos. <em>No hab\u00eda entonces elementos o tradici\u00f3n de comuna rural \u00abcolectivista\u00bb<\/em>, ni, por tanto, organizaciones propias independientes o semi-independientes de los campesinos. Sobre esta realidad de <em>atomizaci\u00f3n y competencia entre s\u00ed<\/em> de los campesinos se vino a montar el PCCh.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La ausencia de tradici\u00f3n comunal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cabe comenzar por aclarar los t\u00e9rminos. Por \u00abtradici\u00f3n comunal\u00bb nos referimos a casos como la \u00abcomuna rural rusa\u00bb tratada por Marx en su famoso intercambio de cartas con Vera Zasulich o, por ejemplo, a pa\u00edses del altiplano latinoamericano, donde se llevaba a cabo la producci\u00f3n de una manera en gran medida colectiva. Esto creaba (y crea) la base material de una serie de tradiciones pol\u00edticas y sociales de \u00abdemocracia primitiva\u00bb entre los campesinos, mayormente <em>ausentes en China.<\/em><\/p>\n<p>Establecer esto es importante, porque autores como Deutscher afirman algo livianamente la existencia de una tradici\u00f3n comunal en China: \u00abCuando Marx y Engels hablaron de la clase obrera como el agente del socialismo, dieron por supuesta, obviamente, la existencia de esta clase. Su idea no era pertinente para una sociedad preindustrial en la cual aqu\u00e9lla no existiera. Hay que se\u00f1alar que ellos mismos subrayaron esta cuesti\u00f3n m\u00e1s de una vez, y que incluso admitieron la posibilidad de una revoluci\u00f3n como la china; as\u00ed, en su correspondencia con los <em>narodnikis<\/em> rusos en los a\u00f1os 1870 y 1880. Sabemos que los <em>narodnikis<\/em> consideraban que la fuerza revolucionaria rusa fundamental, la constitu\u00edan los campesinos, pues entonces no exist\u00eda en el pa\u00eds una clase obrera industrial. Esperaban que, al preservarse la <em>obshchina<\/em>, la comunidad rural, la Rusia de los <em>mujiks<\/em> encontrar\u00eda su propia v\u00eda al socialismo y evitar\u00eda pasar por el desarrollo capitalista. Marx y Engels no rechazaron esta esperanza como infundada\u00bb (Deutscher, p. 152). Lo que evidentemente se le escapa a Deutscher es que <em>en China no hab\u00eda, ni econ\u00f3mica ni pol\u00edticamente, tradici\u00f3n de comuna rural<\/em>, sino algo totalmente diferente, una tradici\u00f3n de \u00abcomunidades de mercado\u00bb. \u00c9ste fue un factor decisivo en el que se apoy\u00f3 el PCCh para <em>inhibir<\/em> toda posible din\u00e1mica de aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socialista agraria.<\/p>\n<p>Para terminar de dar cuenta de las caracter\u00edsticas de la comunidad de mercado, es necesario incorporar m\u00e1s determinaciones. Dice J. K. Fairbank: \u00abEn todo caso, normalmente la vida del campesino chino no se ve\u00eda confinada a un s\u00f3lo pueblo, sino m\u00e1s bien a un grupo de aldeas que formaban un \u00e1rea comercial. Esa figura puede observarse desde el aire: <em>una estructura celular de comunidades mercantiles<\/em>, cada una centrada en una aldea dedicada al comercio y rodeada por un anillo de aldeas sat\u00e9lites. El campo prerrevolucionario chino era un panal de estas \u00e1reas <em>relativamente autosuficientes<\/em>. Desde la aldea comercial part\u00edan senderos (&#8230;) en direcci\u00f3n a un primer anillo de alrededor de seis aldeas, continuando hasta un segundo anillo compuesto por unas doce aldeas. Cada una de estas cerca de dieciocho aldeas ten\u00eda quiz\u00e1 75 casas, y en cada una de ellas viv\u00eda una familia de cinco personas en promedio (&#8230;). Ninguna de las aldeas se encontraba a m\u00e1s de 4 kil\u00f3metros de la aldea comercial (&#8230;). Formaban (&#8230;) una comunidad de aproximadamente 1.500 hogares o 7.500 personas. La aldea funcionaba con d\u00edas fijos de mercado (&#8230;) en esta pulso del ciclo mercantil, una persona de cada familia pod\u00eda dirigirse al mercado cada tres d\u00edas (&#8230;). En diez a\u00f1os, un agricultor habr\u00eda ido unas mil veces al mercado. As\u00ed, aunque las aldeas no eran autosuficientes, <em>la gran comunidad del mercado constitu\u00eda una unidad econ\u00f3mica y todo un universo social<\/em>\u00bb (Fairbank, pp.45-46).<\/p>\n<p>As\u00ed, un elemento distintivo se\u00f1alado por todos los historiadores serios de China es el car\u00e1cter fuertemente <em>mercantil <\/em>del campo prerrevolucionario chino. Este intenso desarrollo \u00abmercantil simple\u00bb16 no necesariamente implicaba que el campo fuese capitalista, pero<em> fue adquiriendo cada vez m\u00e1s este car\u00e1cter, a partir del imbricamiento de los ricos de las localidades con el capitalismo mundial<\/em>.<\/p>\n<p>En el mismo sentido se orienta el an\u00e1lisis de Theda Skocpol: \u00abLa revoluci\u00f3n china es, de com\u00fan consenso<em>, la revoluci\u00f3n social m\u00e1s obviamente basada en los campesinos <\/em>de las tres que hemos presentado en este libro (la francesa, la rusa y la china). As\u00ed pues, por sorprendente que pueda parecer, las estructuras pol\u00edticas agrarias de clase y locales de la China del antiguo r\u00e9gimen (&#8230;) <em>se parec\u00edan a las de Inglaterra y Prusia en ciertos aspectos clave<\/em>. Analizando las estructuras agrarias chinas en una perspectiva comparada, nos pondremos en posici\u00f3n de comprender los diferentes ritmos y pautas del interregno revolucionario de China entre 1911 y 1949. Una revoluci\u00f3n campesina contra los terratenientes a la postre ocurri\u00f3, como en Francia y en Rusia, <em>pero los campesinos chinos carec\u00edan del tipo de solidaridad y autonom\u00eda<\/em> que ya exist\u00eda en sus estructuras y que permitieron a las revoluciones agrarias de Francia y Rusia surgir r\u00e1pidamente y con relativa espontaneidad, en reacci\u00f3n al desplome de los gobierno centrales de los antiguos reg\u00edmenes. En contraste, la revoluci\u00f3n agraria china fue m\u00e1s prolongada; y para su consumaci\u00f3n requiri\u00f3 que la <em>conquista militar <\/em>estableciera \u2018zonas de base\u2019, dentro de las cuales pudieran ser creadas <em>para <\/em>los campesinos organizaciones colectivas y libertad del control directo de los terratenientes\u00bb (Skocpol, p. 240).<\/p>\n<p>Se trata de un elemento de inmensa importancia para el decurso de la revoluci\u00f3n<em>: la ausencia en China de una tradici\u00f3n de acci\u00f3n y organizaci\u00f3n independiente de su poblaci\u00f3n campesina<\/em>. Si, desde antiguo, las organizaciones de las localidades eran copadas <em>por las capas superiores de los ricos<\/em> de las villas, en el proceso revolucionario estas organizaciones fueron copadas y\/o cooptadas<em> por el PCCh. <\/em><\/p>\n<p>Esto mismo es lo que subraya una y otra vez Peng Shu-Tse en su Informe: \u00abEste movimiento bajo el liderazgo del PCCh no s\u00f3lo se neg\u00f3 a movilizar las masas trabajadoras, sino que incluso se abstuvo de llamar a las masas campesinas a organizarse, a pasar a la acci\u00f3n, a involucrarse en una lucha revolucionaria (echar a los terratenientes, distribuir la tierra, etc). Como muestran los hechos, el PCCh s\u00f3lo <em>se bas\u00f3 en la acci\u00f3n militar del ej\u00e9rcito campesino en vez de la acci\u00f3n revolucionaria de las masas obreras y campesinas<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Continuemos con el an\u00e1lisis de Skocpol:<\/p>\n<p>\u00abComo en la Francia del siglo XVIII y en la Rusia zarista despu\u00e9s de la emancipaci\u00f3n, la vida agraria en China hab\u00eda sido considerablemente modelada por las <em>relaciones rentistas<\/em> entre campesinos y terratenientes, aun cuando el grado de desigualdad de tenencia de la tierra fuese menor en China. Cerca del 40% de todas las tierras estaba <em>alquilado<\/em>, relativamente mucho m\u00e1s en el sur y menos en el norte [lo que marca un mayor desarrollo relativo proto-capitalista del campo en el sur que en el norte. RS]. Entre el 20 y el 30% de todas las familias campesinas alquilaban todas las tierras que trabajaban, y muchas ten\u00edan las partes alquiladas para suplementar sus propias peque\u00f1as tenencias. Los terratenientes que no trabajaban ni viv\u00edan en las aldeas (aunque a menudo vivieran en los pueblos locales) pose\u00edan cerca de tres cuartas partes de las tierras alquiladas. Esto significa que pose\u00edan alrededor del 30% de las tierras en total, y tales tierras les produc\u00edan rentas hasta del 50% de la cosecha. Por estos simples hechos acerca de la tenencia de la tierra, podr\u00edamos concluir que los terratenientes chinos eran considerablemente m\u00e1s d\u00e9biles y los campesinos chinos considerablemente m\u00e1s fuertes que sus hom\u00f3logos respectivos en Francia y en Rusia.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Pero no ocurri\u00f3 as\u00ed, ni en lo econ\u00f3mico ni en lo sociopol\u00edtico<\/em>. Es importante recordar que la clase acomodada china asignaba sus excedentes no s\u00f3lo mediante alquileres de tierra. Tambi\u00e9n obten\u00eda ingresos mediante tasas de inter\u00e9s de usura en los pr\u00e9stamos a los productores campesinos, compartiendo los impuestos imperiales y las sobretasas locales, y exigiendo ciertas cantidades para organizar y dividir las organizaciones y los servicios locales (como clanes, sociedades confucianas, obras de riego, escuelas y milicias). De manera semejante, los impuestos imperiales eran una fuente de ingreso para las clases dominantes francesa y rusa, pero <em>la usura y los diversos impuestos y cargos locales fueron formas de asignaci\u00f3n de excedentes mucho m\u00e1s distintivas de los ricos chinos<\/em>. A su vez, \u00e9stos reflejaron y dependieron del hecho de que, en <em>agudo contraste<\/em> con los se\u00f1ores franceses y los terratenientes rusos, <em>los ricos chinos ten\u00edan una posici\u00f3n preponderantemente organizativa dentro de las comunidades locales<\/em>. Su posici\u00f3n fue un tanto an\u00e1loga, especialmente en sus consecuencias pol\u00edticas sobre el campesinado, a la hegemon\u00eda local de la clase terrateniente inglesa y a los <em>junkers<\/em> prusianos\u00bb (Skocpol, p. 240-41).<\/p>\n<p>Esto es, las organizaciones de los centros de las localidades, estaban pol\u00edticamente copadas por los se\u00f1ores y <em>no eran organizaciones propias de las comunidades campesinas, cuesti\u00f3n claramente distintiva a la tradici\u00f3n comunal rusa.<\/em><\/p>\n<p>\u00abLos campesinos chinos <em>no tuvieron sus propias comunidades de aldea en oposici\u00f3n a los terratenientes<\/em>. Y aun cuando eran peque\u00f1os terratenientes (&#8230;), los campesinos chinos, como sus desventurados hom\u00f3logos ingleses y prusianos, <em>carec\u00edan de nexos entre s\u00ed que pudiesen apoyar la solidaridad de la clase comunal contra los ricos.<\/em> En cambio, los ricos nobles chinos<em> dominaban las comunidades rurales locales<\/em> de tales maneras que simplemente, favorec\u00edan la posici\u00f3n econ\u00f3mica (por simple tenencia de la tierra) y manten\u00edan a un campesinado<em> fragmentado internamente<\/em> bajo un firme control sociopol\u00edtico\u00bb (Skocpol, p. 241).<\/p>\n<p>Es decir, la propia formaci\u00f3n <em>no comunal <\/em>del campesinado chino (b\u00e1sicamente<em> propietario y trabajador privado<\/em>) hizo a la tradicional<em> falta de elementos de agregaci\u00f3n y organizaci\u00f3n comunes, elemento en que se mont\u00f3 el dominio de los ricos de las villas y, posteriormente, el propio encuadramiento del PCCh en el campo<\/em>.<\/p>\n<p>A una conclusi\u00f3n an\u00e1loga llega el especialista chino en estudios agrarios Qin Hui, que compara las tradiciones rurales rusa y china: \u00abLa apuesta fuerte de Stolipin [a la privatizaci\u00f3n de las tierras] fracas\u00f3 porque subestim\u00f3 la cohesi\u00f3n moral de las comunidades aldeanas rusas, que se resist\u00edan a que las familias aisladas se \u2018apartaran\u2019 de las pr\u00e1cticas de propiedad colectiva de la tierra (&#8230;) las comunidades aldeanas (&#8230;) ten\u00edan una tradici\u00f3n igualitaria muy fuerte, pero tambi\u00e9n aut\u00f3noma que un\u00eda a todos los campesinos en una econom\u00eda moral com\u00fan. La colectivizaci\u00f3n sovi\u00e9tica se demostr\u00f3 un desastre. En China, por otra parte, el partido ten\u00eda un fuerte arraigo en el campo, por lo que disfrutaba del respeto de los campesinos despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n, mientras que las aldeas carec\u00edan del tipo de organizaci\u00f3n aut\u00f3noma y colectiva que distingu\u00eda al <em>mir<\/em> [comuna] ruso (&#8230;). M\u00e1s o menos coincido con esta descripci\u00f3n de las colectivizaciones rusa y china, aunque creo que en China la falta de instituciones aut\u00f3nomas aldeanas fue mucho m\u00e1s importante que la implantaci\u00f3n del partido en el campo (&#8230;) precisamente porque los campesinos chinos carec\u00edan de lazos comunes, eran bastante incapaces de oponer una resistencia colectiva a la voluntad del Estado del tipo que enarbol\u00f3 la tradici\u00f3n del <em>mir<\/em> en Rusia. <em>Para un estado autoritario fuerte, resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil controlar un campo atomizado que uno comunizado<\/em>\u00bb (en <em>New Left Review<\/em>, pp. 149-150). Ya volveremos sobre esto al analizar las afirmaciones sobre la supuesta existencia de formas org\u00e1nicas de democracia agraria en la revoluci\u00f3n de 1949.<\/p>\n<p>En todo caso, a nuestro modo de ver est\u00e1n claras las graves consecuencias que tuvo la<em> ausencia de aut\u00e9nticas tradiciones comunales en cuanto a la definici\u00f3n del car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n china de 1949. <\/em>Esta realidad hist\u00f3rica se entronca con los cl\u00e1sicos an\u00e1lisis de Marx sobre las dificultades de la agregaci\u00f3n campesina y la facilidad del dominio bonapartista \u00abpopular\u00bb sobre esta base social, incluso en condiciones revolucionarias.<\/p>\n<p>A esto cabe agregar un elemento idiosincr\u00e1tico chino: la \u00abdistinta<em> relaci\u00f3n de los seres humanos con la naturaleza<\/em> constituye uno de los contrastes m\u00e1s sobresalientes entre la civilizaci\u00f3n oriental y la occidental: en \u00e9sta el hombre ha sido siempre protagonista (&#8230;). Para apreciar la magnitud de esta brecha s\u00f3lo tenemos que comparar el cristianismo con la relativa <em>impersonalidad del budismo<\/em>. O comparar un paisaje Song \u2013 con sus <em>diminutas figuras humanas empeque\u00f1ecidas por pe\u00f1ascos y r\u00edos\u2013<\/em> y un primitivo italiano, donde la naturaleza no es lo que interesa en primer t\u00e9rmino (&#8230;) uno de los lugares comunes del saber popular chino es la <em>absorci\u00f3n <\/em>del individuo tanto en el mundo de la naturaleza como en el de la colectividad social\u00bb (Fairbank, pp. 38 y 40).<\/p>\n<p>Esta caracter\u00edstica hist\u00f3rica \u2013de manera <em>subordinada<\/em>, sin duda\u2013 tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a la \u00abnormalidad\u00bb de la <em>ausencia de elementos de autodeterminaci\u00f3n agraria<\/em> en las zonas m\u00e1s atrasadas del campo chino, en las que era m\u00e1s marcada la impronta de la tradici\u00f3n confuciana. Esto es, las reglas ancestrales de disciplina familiar y hacia el Estado caracter\u00edsticas de la sociedad china a lo largo del Imperio. No es casual que Chen Du-Xiu le diera tanta importancia a la lucha contra esta herencia de la hora de la fundaci\u00f3n de la tradici\u00f3n socialista. Por supuesto, este elemento no puede ser interpretado en clave determinista: la revoluci\u00f3n se debe llevar a cabo en las condiciones reales tal como son. Pero no se debe desconocer el peso de este tipo de elementos si no se los enfrenta de una manera <em>consciente<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pautas de la rebeld\u00eda campesina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto no quiere decir, claro est\u00e1, que no hubiera en China tradici\u00f3n de rebeliones campesinas. Por el contrario: a lo largo de siglos, China hab\u00eda estado marcada por rebeliones que llegaron a ser inmensas y abarcar a millones de campesinos, desarroll\u00e1ndose por a\u00f1os, como fue el caso de la rebeli\u00f3n de los Taiping a mediados del siglo XIX, que ocup\u00f3 un per\u00edodo de 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abDadas las caracter\u00edsticas de las comunidades locales, no resulta sorprendente que, en la \u00faltima \u00e9poca imperial, la inquietud agraria pocas veces tomara la forma de ataques concertados de los campesinos contra los terratenientes <em>dentro<\/em> de sus comunidades (&#8230;) las formas m\u00e1s prevalecientes y mejor organizadas de rebeli\u00f3n agraria inclu\u00edan<em> ataques a los agentes oficiales del Estado imperial<\/em> (&#8230;) especialmente, contra las \u00abmalas pr\u00e1cticas\u00bb, como corrupci\u00f3n oficial, acaparamiento de granos y precios y rentas consideradas exorbitantes. Asimismo, las sociedades secretas no confucianas que trataban de reclutar a campesinos pobres frecuentemente elaboraron ideolog\u00edas milenaristas, que presentaban sue\u00f1os ut\u00f3picos de justicia pol\u00edtica e igualdad de acceso a la tierra.17 Sin embargo, en materia de organizaci\u00f3n, todas las formas m\u00e1s sostenidas de revueltas basadas en los campesinos, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano fueron dirigidas o infiltradas por <em>no campesinos<\/em> (&#8230;) frecuentemente fueron encabezadas por mercaderes o por presuntos letrados que no hab\u00edan pasado los ex\u00e1menes imperiales; es decir, por individuos en las m\u00e1rgenes de la riqueza (&#8230;). Los motines contra los impuestos o los funcionarios fueron dirigidos muy a menudo <em>por los propios ricos de las localidades<\/em>\u00bb (Skocpol, p. 245).<\/p>\n<p>Nuevamente, constatamos la <em>ausencia de<\/em> <em>un patr\u00f3n de acci\u00f3n aut\u00f3noma campesina<\/em>. Es significativo que \u00abs\u00f3lo los ricos ten\u00edan las conexiones y los intereses que salvaban las brechas entre los poblados administrativos y los extensos campos poblados. En la cumbre de su poder, a mediados del siglo XIX, la rebeli\u00f3n Taiping estaba mostrando tendencias similares, a\u00fan cuando no lograra ganarse el apoyo de los ricos campesinos, fracaso que puede ayudar a explicar su derrota final. A lo largo de toda la historia de la China imperial, las quejas de los campesinos fueron combustibles de revueltas, especialmente de las rebeliones triunfantes, que simplemente revitalizaron el sistema existente, pues los campesinos <em>carec\u00edan de la autonom\u00eda local, basada en la comunidad, para hacer que su resistencia fuera siquiera potencialmente revolucionaria <\/em>(&#8230;).<\/p>\n<p>\u00abMientras los terratenientes ingleses del siglo XVII y los prusianos del siglo XIX eran los amos de sectores agrarios que \u2013aunque de diferentes maneras\u2013 estaban pasando con \u00e9xito a la producci\u00f3n capitalista, los ricos chinos formaban la clase dominante de una econom\u00eda agraria significativamente comercializada, pero <em>estancada<\/em> en su desarrollo. Adem\u00e1s, los ricos chinos no se hallaban sobre campesinos de clase media ni sobre labradores, sino sobre <em>una masa de peque\u00f1os terratenientes<\/em>, que en su mayor\u00eda tendr\u00edan mucho que ganar si las tierras de los ricos eran redistribuidas y quedaban abolidas las asignaciones de su excedentes (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abEn contraste con los <em>junkers<\/em> prusianos, los ricos chinos (especialmente a partir de mediados del siglo XIX) se encontraban cada vez m\u00e1s en pugna con la monarqu\u00eda y sus agentes burocr\u00e1ticos (&#8230;). Los ricos asentados en las localidades y las provincias desempe\u00f1aron un <em>papel activo<\/em>, haciendo caer la dinast\u00eda y desmantelando el Estado imperial en 1911 [esto es, en la revoluci\u00f3n burguesa. RS] e inmediatamente despu\u00e9s\u00bb (Skocpol, pp. 245-246).<\/p>\n<p>Por otra parte, se hacen patentes las contradicciones que limitan su papel \u00abrevolucionario\u00bb procapitalista y le impiden ser consecuentes con sus tareas hist\u00f3ricas planteadas: \u00abA diferencia de la clase alta de los hacendados ingleses18, los ricos chinos, hist\u00f3ricamente, <em>depend\u00edan de un Estado imperial centralizado y considerablemente burocr\u00e1tico<\/em>. No hab\u00eda un Parlamento nacional que uniera a los representantes de la clase dominante de todas las diversas comunidades de mercado. Hist\u00f3ricamente <em>no se hab\u00eda desarrollado la sencilla conjunci\u00f3n del poder local y el nacional en un pa\u00eds tan vasto como China<\/em>, con sus diversos niveles de administraci\u00f3n que interven\u00edan entre Pek\u00edn y cada localidad. En cambio, los ricos chinos, con ra\u00edces locales, se hallaban unidos en bases regionales s\u00f3lo por su participaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n con la burocracia imperial confuciana. De manera similar, s\u00f3lo el unificado poder administrativo y coactivo del Estado imperial pod\u00eda aportar cierto apoyo, a largo plazo, a la posici\u00f3n de clase dominante de los ricos\u00bb (Skocpol, p. 246).<\/p>\n<p>La clase rica terrateniente proto-burguesa del campo chino, entonces, <em>no pod\u00eda ser consecuente siquiera en el terreno de la revoluci\u00f3n burguesa<\/em>, en la medida en que estaba atada por mil hilos de dependencia con el pasado imperial chino y con el propio imperialismo europeo: \u00abLa iron\u00eda es que aun cuando los ricos chinos, durante el per\u00edodo que desemboc\u00f3 en 1911, hab\u00edan tenido la capacidad y el inter\u00e9s de socavar el Estado imperial, una vez que ello ocurri\u00f3, se encontraron <em>vulnerables<\/em>, como clase, a toda fuerza pol\u00edtica organizada extra-localmente que se revolviera a atacar su posici\u00f3n en el orden agrario\u00bb (Skocpol, p. 247). Es en este marco donde se coloca el rol que cumpli\u00f3 el PCCh en el campo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El bandolerismo social<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda una tradici\u00f3n en el campo chino con ciertos elementos independientes: <em>la tradici\u00f3n del \u00abHaiducry\u00bb o bandidismo social.<\/em> Luego veremos c\u00f3mo Mao se sirve de y se apoya en esta tradici\u00f3n para poner en pie su \u00abEj\u00e9rcito Rojo\u00bb de milicias campesinas.<\/p>\n<p>\u00abTal fuerza antiterrateniente tampoco ser\u00eda capaz de reclutar partidarios campesinos para una lucha contra los ricos terratenientes. Es cierto que los campesinos asentados, y con trabajo, ser\u00edan dif\u00edciles de alcanzar al principio. Pero hab\u00eda un componente, del ciclo, a largo plazo, del declinar din\u00e1stico: la rebeli\u00f3n; y una renovaci\u00f3n que requer\u00eda una mayor autonom\u00eda insurreccionar\u00eda campesina, en lugar de procesos en las comunidades asentadas, o que envolvieran a estas. Durante los per\u00edodos de debilidad de la administraci\u00f3n central y de deflaci\u00f3n y cat\u00e1strofe en la historia china \u2013fen\u00f3menos que sol\u00edan ocurrir juntos\u2013, invariablemente floreci\u00f3 el \u2018bandidismo social\u2019\u00bb (Skocpol, p. 247).19<\/p>\n<p>Se trata, claro est\u00e1, de un fen\u00f3meno de los oprimidos, pero nada ten\u00eda que ver \u2013como sujeto\u2013 con la clase obrera urbana: se trataba de un sector social distinto, proveniente y emergente de<em> otra estructura social y otras tradiciones.<\/em> Sobre esta base social se apoy\u00f3 la emergencia del \u00abmao\u00edsmo\u00bb como corriente particular dentro del PCCh, y que luego se har\u00eda hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u00abPrecisamente porque las relaciones agrarias chinas estaban considerablemente comercializadas, los campesinos no fueron a menudo protegidos por sus nexos comunales en la aldea contra las dislocaciones econ\u00f3micas. Durante los per\u00edodos del declinar econ\u00f3mico, los campesinos m\u00e1s pobres, especialmente en las comunidades que no contaban con una \u00e9lite local acomoda que les diera empleo, perd\u00edan su propiedad, su medio de vida y aun su familia, y se ve\u00edan obligados a emigrar para evitar morir de inanici\u00f3n. Los emigrantes empobrecidos a menudo se reunieron como <em>bandidos o contrabandistas<\/em> que operaban en las \u2018zonas lim\u00edtrofes\u2019<em>, en los bordes del imperio<\/em>, o en las intersecciones de las fronteras provinciales, lugares donde estaban fuera del alcance de los ricos locales y del Estado imperial cuando no se encontraba en la plenitud de su vigor\u00bb (Skocpol, p. 247).<\/p>\n<p>Eran, entonces, campesinos que, al ir qued\u00e1ndose sin el medio elemental de vida campesina, la tierra, se ve\u00edan incluso \u00abobligados\u00bb a vender a sus esposas e hijos como esclavos. Estos elementos, tal como luego fue el caso de la guerrilla de Mao, se ubicaban en los \u00abintersticios\u00bb de la sociedad, en las zonas lim\u00edtrofes donde no pod\u00eda llegar el poder del Estado, fuera imperial o \u00abnacionalista\u00bb en la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>\u00abPara sobrevivir o prosperar, los bandidos atacaban a las comunidades asentadas y, siempre que les fuera posible, especialmente a sus miembros m\u00e1s ricos; porque atacar a los ricos, llevaba al m\u00e1ximo los ingresos de los bandidos y tambi\u00e9n aumentaba las oportunidades de liberarse de ser capturados por las autoridades. Por tanto, <em>en tal bandidismo social se expres\u00f3 la lucha de clases<\/em>, a\u00fan cuando fuera indirectamente y, a trav\u00e9s de la historia, siempre ef\u00edmeramente\u00bb (Skocpol, p. 248). Esto fue as\u00ed, precisamente, hasta Mao. Luego veremos, con Schwarz, la <em>especificidad<\/em> de la corriente Mao y su <em>opci\u00f3n estrat\u00e9gica por el campesinado<\/em>. Pero sigamos con Skocpol:<\/p>\n<p>\u00abEl siglo XIX y la primera mitad del XX constituyeron un per\u00edodo de decadencia din\u00e1stica e interregno pol\u00edtico en China. Dificultades econ\u00f3micas, empobrecimiento de los campesinos, difusi\u00f3n del bandidismo social y violentos conflictos entre milicias locales; grupos de bandidos y se\u00f1ores de la guerra y\/o ej\u00e9rcitos \u2018ideol\u00f3gicos\u2019 caracterizaron todo el per\u00edodo (&#8230;). Como hemos visto, este per\u00edodo de decadencia del gobierno central se vio complicado de maneras nuevas por las intrusiones imperialistas occidentales y japonesa. Sin embargo, aunque el imperialismo disloc\u00f3 y revolucion\u00f3 la pol\u00edtica nacional y de la clase dominante, <em>no alter\u00f3 b\u00e1sicamente la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la vasta mayor\u00eda de los campesinos y las comunidades rurales<\/em>. Salvo en las cercan\u00edas de los \u00abpuertos del tratado\u00bb, las principales v\u00edas navegables y la escasa red ferroviaria (construida despu\u00e9s de 1880), las redes de mercado, agentes y pautas de cambio tradicionales no fueron desplazados por el moderno desarrollo econ\u00f3mico. Los campesinos siguieron trabajando con t\u00e9cnicas tradicionales, cultivando b\u00e1sicamente cosechas de subsistencias y a vender para pagar su alquileres y sus impuestos\u00bb (Skocpol, p. 248).<\/p>\n<p>Esta es la situaci\u00f3n que se da en el campo entre los a\u00f1os 1911 y 1949. La revoluci\u00f3n burguesa de 1911 <em>no cambia nada esencial de la vida campesina<\/em>. Al respecto, \u00abel Partido Comunista, operando en el marco de la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtico-militar, a la postre consider\u00f3 necesario tratar de<em> fundir sus esfuerzos con las fuerzas del bandidismo social <\/em>de base campesina para formar un \u2018ej\u00e9rcito rojo\u2019 capaz de tomar y conservar regiones que despu\u00e9s administrar\u00eda. Entonces, bajo la protecci\u00f3n aportada por los militares comunistas y sus controles administrativos, la pol\u00edtica local fue finalmente reorganizada de tal manera que permitir\u00eda a los campesinos la<em> influencia colectiva contra los terratenientes de la que hist\u00f3ricamente hab\u00edan carecido<\/em>. Una vez que esto ocurri\u00f3 \u2013como en el norte de China durante el decenio de 1940-9\u2013 los campesinos se levantaron violentamente contra los restos de la clase rica y destruyeron sus posiciones de clase y poder. As\u00ed,<em> la contribuci\u00f3n campesina a la revoluci\u00f3n china se pareci\u00f3 mucho m\u00e1s a una respuesta movilizada a las iniciativas de la \u00e9lite revolucionaria que las contribuciones de Francia y Rusia<\/em>\u00bb (Skocpol, p. 250).<\/p>\n<p>Quedan as\u00ed establecidos los elementos de \u00abencuadramiento\u00bb campesino por parte del PCCh, contra los an\u00e1lisis fantasiosos de la revoluci\u00f3n china que se refieren a la \u00abautodeterminaci\u00f3n campesina\u00bb. Veremos esto m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>\u00abLas razones de este aspecto movilizador de masas tuvieron poco que ver con la ideolog\u00eda revolucionaria y mucho con las \u2018peculiaridades\u2019 (&#8230;) de la estructura sociopol\u00edtica agraria china. Tal estructura <em>no permit\u00eda <\/em>a los campesinos chinos establecidos<em> la autonom\u00eda institucional y la solidaridad contra los terratenientes<\/em>. Pero, en per\u00edodos de crisis pol\u00edtico-econ\u00f3mica, s\u00ed gener\u00f3 parias marginados, campesinos pobres, cuyas actividades exacerbaron la crisis y cuya existencia aport\u00f3 un apoyo potencial a las rebeliones encabezadas por una \u00e9lite, incluyendo, en el marco del siglo XX, un movimiento revolucionario. As\u00ed, las actividades de los comunistas chinos despu\u00e9s de 1927 y su triunfo final en 1949<em> dependieron directamente de los potenciales insurreccionales y de los bloqueos a las revueltas campesinas aut\u00f3nomas que ya exist\u00edan en el orden agrario chino<\/em>\u00bb (Skocpol, p. 250).<\/p>\n<p>Este \u00abbloqueo\u00bb de los elementos de<em> autodeterminaci\u00f3n agraria <\/em>y la<em> fusi\u00f3n con las tradiciones de bandolerismo social<\/em> dan elementos para explicar el rol del PCCh en la revoluci\u00f3n de 1949 en conjunto con la inmensa importancia de su<em> gravitaci\u00f3n social hacia el \u00abmodelo\u00bb de la URSS estalinizada.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> De la revoluci\u00f3n de 1911 a la revoluci\u00f3n de 1949<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como producto de la limitada revoluci\u00f3n burguesa de 1911, la \u00e9lite confuciana \u2013letrados y funcionarios\u2013 se desintegr\u00f3 en tanto que cuerpo estructurado, administrativo nacional y cultural. En consecuencia, una vez ca\u00edda la fachada de la autoridad imperial, <em>el poder del Estado en China se fragment\u00f3 y atomiz\u00f3 <\/em>en aquellos centros regionales, provinciales y locales en que hab\u00eda estado acumul\u00e1ndose durante decenios. Esto tuvo su especificidad a causa del papel de sus <em>organizaciones militares<\/em> de base regional, lo que dio lugar a un interregno hasta la revoluci\u00f3n de 1949 caracterizado por el dominio de la pol\u00edtica china por los \u00abse\u00f1ores de la guerra\u00bb, provenientes de los estratos ricos de la clase dominante local<em>.<\/em><\/p>\n<p>Dado que los campesinos chinos en principio no se hallaban en una posici\u00f3n de levantarse colectiva y aut\u00f3nomamente contra los terratenientes, <em>la disoluci\u00f3n del sistema imperial en 1911 no cre\u00f3 directamente circunstancias favorables para la revuelta campesina<\/em>. La base socioecon\u00f3mica local de los ricos, sus tierras y su liderazgo en las organizaciones comunitarias no fueron socavadas. Esto muestra los <em>l\u00edmites<\/em> de la revoluci\u00f3n burguesa china de 1911, a la que Trotsky caracteriz\u00f3 como antimon\u00e1rquica pero no antiimperialista, en la medida en que Sun Yat-Sen \u2013a quien las masas chinas consideran el padre de la rep\u00fablica burguesa\u2013 se apoyaba en el imperialismo japon\u00e9s y contaba con el visto bueno del resto de las potencias imperialistas.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds se impuso el dominio de tales se\u00f1ores bajo la forma de agrupamientos pol\u00edtico-militares independientes, cada uno de los cuales controlaba el territorio y explotaba las riquezas locales. Cada uno, como sistema, era similar a los dem\u00e1s; se diferenciaban, b\u00e1sicamente, en la escala. Como estos reg\u00edmenes se encontraban en continua competencia entre s\u00ed, sus principales actividades eran la exacci\u00f3n de riquezas, el reclutamiento militar, las negociaciones con aliados potenciales y partidarios extranjeros y, desde luego, una violenta guerra civil larvada o abierta.<\/p>\n<p>El escenario fue de <em>fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y territorial<\/em>, a la que contribu\u00edan no s\u00f3lo los se\u00f1ores de la guerra, sino las principales ciudades costeras sometidas a las potencias imperialistas por tratados<em>. <\/em>Y tambi\u00e9n la ocupaci\u00f3n japonesa, que plante\u00f3 la<em> p\u00e9rdida de unidad nacional del pa\u00eds<\/em>, algo que el dominio de Chiang Kai-Shek nunca logr\u00f3 resolver. Esto mismo es lo que explica la emergencia y la posibilidad de las regiones \u00abliberadas\u00bb en el inmenso campo chino, en las cuales se asent\u00f3 el PCCh y el ej\u00e9rcito rojo mao\u00edsta.<\/p>\n<p>Para la sociedad china en su conjunto, la \u00e9poca de los se\u00f1ores de la guerra fue un c\u00edrculo vicioso, por decir lo menos: una tremenda calamidad, un estado de guerra civil permanente. Dentro de un equilibrio general de debilidad, la reintegraci\u00f3n pol\u00edtica nacional se hizo imposible. De all\u00ed el fuerte<em> sentimiento nacional <\/em>que animara a Mao y la consigna que recorre toda la vida del mao\u00edsmo de \u00absalvar la naci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, hubo una fuerza basada en las ciudades: el Kuomintang.<\/p>\n<p>\u00abEstos \u2018modernos\u2019 nacionalistas se concentraban ante todo <em>en las grandes ciudades costeras<\/em>, muchas de las cuales eran puertos occidentalizados del \u2018Tratado\u2019. Estas mismas ciudades fueron <em>las primeras sedes de los movimientos antiimperialistas de masas<\/em>, secuela de la I\u00ba Guerra Mundial, cuyas disposiciones enfurecieron a los chinos, ya que <em>abiertamente desde\u00f1aban las aspiraciones de integridad nacional<\/em>. Contra este fondo, no es de sorprender que los primeros dirigentes y las bases populares organizadas, tanto del Kuomintang como del PCCH, procedieran de estos centros urbanos \u2018modernizados\u2019 de la China de comienzos del siglo XX. (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abEl triunfo final de los comunistas <em>dependi\u00f3 de su capacidad de penetrar en las comunidades rurales, desplazar los restos de la clase acomodada y movilizar la participaci\u00f3n campesina hasta un grado sin precedentes en la historia china.<\/em> Pero la supervivencia y la victoria final tambi\u00e9n dependi\u00f3 de la <em>incapacidad del Kuomintang para consolidar el poder del Estado sobre una base urbana<\/em> (&#8230;). Hay que tratar de comprender porqu\u00e9 este movimiento de bases urbanas no pudo triunfar en China, en contraste con los bolcheviques y los jacobinos, que s\u00ed pudieron consolidar el poder del Estado sobre bases urbanas en sociedades predominantemente agrarias y campesinas\u00bb (Skocpol, pp. 379 y 378).<\/p>\n<p>Es decir, hay que dar cuenta de las razones del triunfo de una estrategia \u00abcampesinista\u00bb en detrimento de una fundada en los polos m\u00e1s avanzados del pa\u00eds y \u2013desde el punto de vista marxista\u2013 en la emergente clase trabajadora: \u00abning\u00fan r\u00e9gimen basado principalmente en el sector urbano moderno, centrado en los puertos del Tratado, pod\u00eda esperar con realismo consolidar el poder del Estado centralizado en la China posterior a 1911 (&#8230;) estas modernas ciudades chinas se hallaban orientadas hacia fuera, situadas en los bordes del \u00e1mbito continental\u00bb (Skocpol, 385).<\/p>\n<p>Para Skocpol, entonces, esta estrategia de unificaci\u00f3n nacional no pod\u00eda imponerse debido a que la clase dominante local, los ricos de las villas, permaneci\u00f3 arraigada en el fondo de la antigua jerarqu\u00eda administrativa, sobre el nexo del nivel b\u00e1sico entre la ciudad y el campo. Pero aun as\u00ed, la raz\u00f3n del fracaso de la revoluci\u00f3n urbana y proletaria, est\u00e1 en otro lugar, \u00edntimamente relacionado con la orientaci\u00f3n y el significado del mao\u00edsmo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Chen Du-Xiu <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abLa Primera Guerra Mundial tuvo un importante consecuencia para China en la<em> emergencia de un proletariado moderno<\/em>. La preocupaci\u00f3n de los aliados por la guerra en Europa y la tremenda demanda mundial de bienes de todas las clases <em>estimularon el crecimiento de una industria china de gran escala, y por tanto cre\u00f3 una clase obrera industrial<\/em>\u00bb20.<\/p>\n<p>Es en estas condiciones que fue fundado en 1921 el Partido Comunista. En los primeros a\u00f1os, el PC tuvo un crecimiento sorprendente. Muy r\u00e1pidamente arraig\u00f3 en el emergente y din\u00e1mico movimiento obrero chino, sobre todo, inicialmente, entre los trabajadores ferroviarios y marineros. Se caracteriz\u00f3 entonces por su <em>penetraci\u00f3n en la clase obrera<\/em>, aunque reci\u00e9n en 1925 el PCCh logra ganarle la direcci\u00f3n sindical nacional al anarquismo, de fuerte presencia en China en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. En ese per\u00edodo, \u00abel partido trat\u00f3 de organizar a todo el proletariado en una red de sindicatos industriales (&#8230;) vinculados en federaciones (&#8230;) y todas ellas unidas en un Sindicato General del Trabajo, controlado por el propio partido. En unos pocos a\u00f1os de intensos esfuerzos, un pu\u00f1ado de j\u00f3venes intelectuales (&#8230;) logr\u00f3 (&#8230;) crear o penetrar y adue\u00f1arse de centenares de sindicatos, varias grandes federaciones y una organizaci\u00f3n nacional que a mediados de 1927, afirmo contar con cerca de tres millones de miembros\u00bb (Skocpol, p. 381).<\/p>\n<p>Partimos de Chen Du-Xiu no s\u00f3lo por ser el verdadero fundador del comunismo chino21, sino porque adem\u00e1s configura una<em> escuela opuesta por el v\u00e9rtice <\/em>a lo que vendr\u00eda a expresar luego la corriente Mao: \u00abesta filosof\u00eda implicaba un total rechazo de la cultura tradicional china en todas sus manifestaciones: budismo, tao\u00edsmo y confucionismo. Budismo y tao\u00edsmo, porque su sesgo de alejamiento del mundo hab\u00eda paralizado la energ\u00eda de China por siglos. El confucionismo (&#8230;) hab\u00eda sofocado el individuo en una red de obligaciones sociales y familiares. El resultado final, hab\u00eda sido la pasividad, el estancamiento, la impotencia\u00bb (Schwartz, pp. 8-9).<\/p>\n<p>Chen ingresa a la vida cultural y pol\u00edtica buscando elementos para quebrar esta tradici\u00f3n secular, y encarn\u00f3 este per\u00edodo fundacional como primer secretario general del partido. Ten\u00eda una aspiraci\u00f3n que era <em>universalista y cosmopolita<\/em> en la b\u00fasqueda de sacar el pa\u00eds del atraso, y al mismo tiempo antiimperialista, pero<em> no nacionalista en el sentido estrecho del t\u00e9rmino<\/em>, como s\u00ed lo fue la tradici\u00f3n que encarn\u00f3 Mao en el per\u00edodo posterior<em>.<\/em><\/p>\n<p>Jefe del departamento de Literatura de la Universidad de Pek\u00edn, qued\u00f3 envuelto en la actividad de sus estudiantes en el movimiento del 4 de mayo (1919) en rechazo del vasallaje que se le impon\u00eda a China por el Tratado de Versalles.22 Gran organizador de masas y con enorme vocaci\u00f3n hacia el proletariado, Chen expresaba, insistimos, una tradici\u00f3n <em>opuesta a la de Mao<\/em>, cortada de cuajo luego de la derrota de la revoluci\u00f3n de 1925-27 y de la burocratizaci\u00f3n y \u00abcampesinizaci\u00f3n\u00bb del PCCH. De hecho, Chen fue destituido del cargo de secretario general del PCCh en agosto de 1927 y expulsado del partido a fines de 1929, acusado por la Komintern de Stalin como \u00abtraidor\u00bb y dando con sus huesos en las c\u00e1rceles de Chiang Kai-Shek por gran parte de la d\u00e9cada del 30.<\/p>\n<p>La abnegada veta proletaria y socialista de Chen se puede identificar en su apreciaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos nacionalistas del Chiang Kai-Shek. Sobre la famosa \u00abexpedici\u00f3n al norte del pa\u00eds para enfrentar a los \u00abse\u00f1ores de la guerra\u00bb, Chen dec\u00eda en junio de 1926 que estaba \u00abconcebida como una acci\u00f3n militar con el objetivo de extender las fuerzas revolucionarias del sur al norte y de derribar los militaristas de Peiyang. Consecuentemente, est\u00e1 concebida como parte de la revoluci\u00f3n nacional. No obstante, el verdadero objetivo de la revoluci\u00f3n nacional es acabar con el imperialismo y el militarismo por las masas de todas las clases y la liberaci\u00f3n de todo nuestro pueblo, particularmente los obreros y campesinos. Sin embargo, si la expedici\u00f3n del norte es llevada adelante por una<em> turba variopinta de aventureros militares y pol\u00edticos interesados en alcanzar sus objetivos privados<\/em>, incluso si la victoria es alcanzada, s\u00f3lo ser\u00e1 la victoria<em> para los aventureros militares y no para la revoluci\u00f3n<\/em>\u00bb (citado por Schwartz, p. 57).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le es caracter\u00edstico su \u00e1ngulo internacionalista, a pesar de que, aparentemente, Chen nunca hab\u00eda salido de China: \u00abChen se negaba a establecer distinciones entre los explotadores extranjeros y una burgues\u00eda nacional progresiva. \u2018Si el capitalismo fuera bueno, dec\u00eda, \u2018deber\u00eda ser bienvenido, sea nacional o extranjero. Si es el diablo, debe ser enfrentado, sea en el interior o en el exterior&#8230; s\u00f3lo nuestros trabajadores pueden obtener el objetivo de la independencia de China. Los llamados capitalistas nacionales, son todos directa o indirectamente compradores del capital internacional. Ellos simplemente ayudan a los capitales extranjeros a explotar China\u2019\u00bb (Schwartz, p. 29).<\/p>\n<p>En estas condiciones, Chen tuvo el drama de ceder a la autoridad de la Internacional Comunista \u2013ya bajo el yugo de Stalin\u2013, que oblig\u00f3 a la aplicaci\u00f3n de una orientaci\u00f3n totalmente oportunista que termin\u00f3 en los desastres de las masacres de Shanghai (abril) y Cant\u00f3n (diciembre) en 1927. Sin embargo, sus inclinaciones pol\u00edticas \u00abnaturales\u00bb \u2013m\u00e1s all\u00e1 de su d\u00e9bil formaci\u00f3n te\u00f3rica marxista\u2013, ameritar\u00edan definirlo como un <em>proto-trotskista<\/em> ya en los a\u00f1os 20 (caracterizaci\u00f3n que tambi\u00e9n recoge Nahuel Moreno). As\u00ed lo se\u00f1ala Schwartz: \u00abdebemos concluir en que la actitud de Chen Du-Xiu durante el breve per\u00edodo antes de someterse a la disciplina de la Komintern puede ser definida como \u00abproto-trotskista\u00bb. El es, como si dij\u00e9ramos, un trotskista por instinto antes de que el trotskismo emergiera como fen\u00f3meno distintivo, y sin la capacidad de Trotsky para la racionalizaci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb (Schwartz, p. 29).<\/p>\n<p>Esto es v\u00e1lido no s\u00f3lo para el per\u00edodo previo al curso oportunista. Cuando comenz\u00f3 la pelea abierta dentro del PCCh en 1927, Chen aparece afirmando la necesidad de ser independientes respecto del Kuomintang y de que la revoluci\u00f3n agraria se lleve a cabo bajo la hegemon\u00eda del proletariado urbano. Al respecto, Schwartz observa que era criticado de \u00abtrotskista\u00bb por los agentes de Stalin y Bujarin en el partido, aunque Chen no conoc\u00eda por entonces las posiciones de Trotsky sobre China, acalladas por la burocracia de la III Internacional. Aparentemente, reci\u00e9n tuvo la oportunidad de leer m\u00e1s ampliamente textos de Trotsky durante su estad\u00eda en la c\u00e1rcel, en la primera mitad de la d\u00e9cada del 30.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Chen: \u00abEl nivel cultural de los campesinos es bajo (&#8230;) sus fuerzas est\u00e1n dispersas y est\u00e1n inclinados al conservadurismo&#8230; Al ser productores independientes, no son f\u00e1cilmente proclives a la socializaci\u00f3n (&#8230;). El campesinado constituye la inmensa mayor\u00eda del pueblo chino y es, obviamente, una gran fuerza en la revoluci\u00f3n nacional. Si la revoluci\u00f3n china no alista a los campesinos, le ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil triunfar como una gran revoluci\u00f3n nacional\u00bb (citado por Schwartz, p. 65). Por esto, agrega que lejos de \u00abdejarle el campesinado a la burgues\u00eda, el PCCh hizo grandes esfuerzos (&#8230;) para ganar el control del movimiento campesino\u00bb. Es decir, Chen buscaba ganar a los campesinos sobre la base de afirmar la hegemon\u00eda del proletariado. De Chen a Mao hay un <em>quiebre de tradiciones<\/em>, y ambos representaron <em>tipos acabados de tendencias opuestas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n de 1925-27<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLos a\u00f1os 1925-27 contemplaron la erupci\u00f3n de todas las contradicciones nacionales e internacionales que desgarraban a China (&#8230;). Pero la caracter\u00edstica m\u00e1s sobresaliente de los acontecimientos \u2013una caracter\u00edstica que no se halla en la siguiente revoluci\u00f3n china y que, por tanto, se olvida o ignora f\u00e1cilmente\u2013 fue <em>la revelaci\u00f3n del extraordinario dinamismo pol\u00edtico de la peque\u00f1a clase obrera china<\/em> (&#8230;). Nunca se subrayara lo suficiente que en 1925-27 la clase obrera china despleg\u00f3 casi tanta energ\u00eda, iniciativa pol\u00edtica y capacidad de direcci\u00f3n como los obreros rusos en la revoluci\u00f3n de 1905\u00bb (Deutscher, p. 128).<\/p>\n<p>Se trat\u00f3 en realidad de un proceso comenzado en 1919, con el ya citado Movimiento del 4 de mayo de estudiantes y docentes. El per\u00edodo de la d\u00e9cada del 20 vio nacer al Partido Comunista fundado por Chen Du-Xiu y un impulso vital de enorme pujanza en la organizaci\u00f3n de la joven clase obrera china, que dio lugar a esta revoluci\u00f3n traicionada y derrotada producto de la pol\u00edtica de Stalin.<\/p>\n<p>Con el desarrollo industrial originado por la guerra, el proletariado pasa de uno a dos millones de personas en pocos a\u00f1os, a cuya vanguardia est\u00e1n los 200.000 obreros chinos que hab\u00edan ido a trabajar a Francia. Reci\u00e9n en 1918 se funda el primer sindicato de trabajadores, pero r\u00e1pidamente se produce una fusi\u00f3n entre el movimiento estudiantil y el naciente movimiento obrero. Esta emergente organizaci\u00f3n obrera gira en torno a los marineros de Hong Kong y de los ferroviarios del centro y norte del pa\u00eds. Durante todo 1925 hay grandes luchas obreras, ascenso que tiene su punto culminante en una larga huelga general en Hong Kong que dura meses y que deja de hecho el poder en manos de los piquetes obreros en Cant\u00f3n. Pero el Kuomintang contraataca y el 29 de julio de 1926 se declara la ley marcial en Cant\u00f3n y m\u00e1s de 50 trabajadores son asesinados. Sin embargo el ascenso obrero no cede, a la vez que comienza un importante ascenso campesino, expresado en un proceso de organizaci\u00f3n por distritos que llega a agrupar a 2 millones de miembros en sindicatos campesinos.<\/p>\n<p>Cabe aclarar que en este periodo inicial de la organizaci\u00f3n campesina vinculada a la revoluci\u00f3n obrera en curso en las ciudades, <em>s\u00ed hubo elementos de autodeterminaci\u00f3n agraria<\/em>. Harold Isaacs se refiere a esta experiencia, desarrollada en contra de la l\u00ednea de Stalin: \u00abStoler, Browder y Doriot descubrieron que en Hunan los campesinos estaban tratando, a su propia manera, de crear <em>precisamente el tipo de \u00f3rganos locales de poder de los que Trotsky hab\u00eda hablado<\/em>\u00bb (<em>La tragedia de la revoluci\u00f3n china<\/em>, Los Angeles, Stanford University Press, 1951, p 228).<\/p>\n<p>Pero al calor de este proceso, Stalin fuerza la creciente capitulaci\u00f3n del PCCh al Kuomintang y rechaza el pedido que le hiciera Chen de que se le entregaran 5.000 fusiles rusos a los obreros. El Partido Comunista fue forzado a entrar el Kuomintang y a subordinarse cada vez m\u00e1s a la direcci\u00f3n nacionalista del Chiang Kai-Shek. A pesar de aceptar las imposiciones de la Komintern en manos de Stalin-Bujarin, en cada caso Chen expres\u00f3 su disidencia e intent\u00f3 resistir ese curso, buscando que no se perdiera la independencia del partido. En el caso concreto del levantamiento de Shangai, la Internacional oblig\u00f3 al partido a entregar el poder al Kuomintang. As\u00ed las cosas, del 21 de marzo al 12 de abril de 1927 se desarroll\u00f3 la hist\u00f3rica insurrecci\u00f3n en Shangai, que es traicionada y aplastada a sangre y fuego por Chiang Kai-Shek.23<\/p>\n<p>Nahuel Moreno, en su texto ya citado, describe as\u00ed el proceso: \u00abEl PC hab\u00eda organizado en Shangai a 600.000 obreros (&#8230;). El 21 de marzo de 1927, los comunistas desencadenaron una huelga que provoc\u00f3 el cierre de todas las f\u00e1bricas y condujo, por primera vez en sus vidas&#8230; a los obreros a las barricadas. Tomaron primero el comisariato de polic\u00eda, despu\u00e9s el arsenal, luego el cuartel y obtuvieron la victoria. Fueron armados 5.000 obreros, se formaron 6 batallones de tropas revolucionarias y se proclam\u00f3 el \u2018poder de los ciudadanos\u2019. Fue el golpe de estado m\u00e1s notable de la historia moderna de China. Un d\u00eda despu\u00e9s, el PCCh saluda la entrada de Chiang como la de un h\u00e9roe. Es as\u00ed como este puede preparar el golpe de estado contra los obreros con toda tranquilidad [que] se produce el 12 de abril y es una matanza parecida a la que sufri\u00f3 el PC de Indonesia en 1963. Con este golpe<em>, se decapita definitivamente <\/em>a la clase obrera china\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Faltar\u00eda todav\u00eda un acto en este drama: la comuna de Cant\u00f3n. Se trat\u00f3 de un levantamiento por el cual los trabajadores controlaron la ciudad por un pu\u00f1ado de d\u00edas en diciembre de 1927; luego de su derrota (un ba\u00f1o de sangre, con el fusilamiento de miles de obreros y comunistas) la clase obrera qued\u00f3 efectivamente decapitada. Y aunque hubo per\u00edodos en los que se esboz\u00f3 una tendencia de recuperaci\u00f3n, \u00e9sta finalmente nunca se concret\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La corriente de Mao<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a la revoluci\u00f3n del 1925-27, Deutscher la compara con la de 1905 en Rusia: \u00abestos a\u00f1os fueron para China lo que 1905-1906 hab\u00edan sido para Rusia: un ensayo general de revoluci\u00f3n. Con la diferencia, sin embargo, de que en China el partido de la revoluci\u00f3n obtuvo del ensayo conclusiones muy diferentes de las rusas. Este hecho, en combinaci\u00f3n con otros factores objetivos (&#8230;) habr\u00edan de reflejarse en las diferencias entre los alineamientos socio-pol\u00edticos de China de 1949 y de Rusia en 1917\u00bb (Deutscher, p. 129).<\/p>\n<p>Es en estas condiciones que emerge la corriente mao\u00edsta, a finales de la d\u00e9cada del 20. Mao, promediando la d\u00e9cada, ya tend\u00eda a expresar una<em> orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica totalmente diferente no s\u00f3lo de la de Chen Du-Xiu, sino de la generalidad de las corrientes proMosc\u00fa <\/em>que se sucedieron luego de la defenestraci\u00f3n del fundador del PC.<\/p>\n<p>\u00abEl \u2018Informe sobre una investigaci\u00f3n del movimiento agrario de Hunan\u2019, escrito por el propio Mao (&#8230;), es un documento de un contenido \u00fanico, que justifica tratar al autor como <em>representativo de una corriente \u00fanica en el movimiento comunista chino<\/em> (&#8230;) Ser\u00eda un error asumir que el penetrante juicio de Mao Tse-Tung sobre las potencialidades de los campesinos es simplemente el fruto de su conocimiento del campesino (&#8230;). El propio Mao admite no haberse dado cuenta del grado de lucha de clases entre los campesinos hasta el desencadenamiento del incidente del 13 de mayo de 1926\u00bb (Fairbank, p. 74). Al parecer, ese a\u00f1o fue de un \u00e9xito espectacular en lo que hace a la organizaci\u00f3n campesina, lo que llev\u00f3 a Mao a decidirse cada vez m\u00e1s por el trabajo agrario.<\/p>\n<p>Es bajo el influjo de su inmersi\u00f3n en el medio campesino que Mao se\u00f1ala: \u00abLa fuerza del campesinado (&#8230;) es como la de los vientos enfurecidos y la lluvia. Incrementa r\u00e1pidamente su violencia. Ninguna fuerza puede interponerse en su camino. El campesinado destruir\u00e1 todas las redes que lo constri\u00f1en y avanzar\u00e1 por el camino de la liberaci\u00f3n (&#8230;). <em>Las amplias masas del campesinado se han levantado para llevar a cabo su destino hist\u00f3rico<\/em>. Las fuerzas democr\u00e1ticas de las villas se han levantado para tirar abajo las fuerzas feudales de las aldeas<em>.<\/em> Acabar con las fuerzas feudales es, despu\u00e9s de todo, el objetivo de la revoluci\u00f3n nacional\u00bb (citado por Schwartz, pp. 74-75). Y este autor agrega: \u00abEl elemento que resalta de esta apasionada defensa, es el hecho que se se\u00f1ala al campesinado <em>como tal<\/em> para llevar a cabo las tareas de \u2018enterrar al imperialismo y al militarismo\u2019; que <em>mira hacia las aldeas como el centro estrat\u00e9gico de la acci\u00f3n revolucionaria<\/em>; que juzga el valor de todo partido revolucionario por su voluntad de ponerse<em> a la cabeza del campesinado<\/em>. Y el m\u00e1s notable se\u00f1alamiento en todo el \u2018Informe\u2019 es que Mao compara la importancia relativa de la ciudad y el campo en el proceso revolucionario: \u2018Si tenemos que calcular el peso relativo de los varios elementos que componen la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica sobre la base de porcentajes, los pobladores urbanos y militares no alcanzar\u00edan m\u00e1s del 30%, mientras que el 70% restante deber\u00eda <em>asignarse a los logros<\/em> <em>de los campesinos <\/em>en las zonas ru<em>rales<\/em>\u2019\u00bb (Schwartz, p. 75).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un salto cualitativo respecto de la tradici\u00f3n socialista anterior: <em>el sujeto central de la transformaci\u00f3n social ha pasado a ser el campesinado, y el lugar estrat\u00e9gico de la pelea, el campo, no la ciudad.<\/em> Esto tendr\u00eda consecuencias estrat\u00e9gicas \u2013no siempre problematizadas del todo\u2013 de enorme importancia en lo que hace <em>al propio car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n china y de la corriente Mao<\/em>.<\/p>\n<p>En este sentido, dice Peng en su Informe al III Congreso de la IV Internacional: \u00abSobre la naturaleza del PCCh, virtualmente todos los camaradas chinos han declarado que es <em>un partido peque\u00f1o burgu\u00e9s basado en el campesinado <\/em>(&#8230;). Comenzando en 1930, Trotsky de manera repetida puntualiz\u00f3 de que el PCCh gradualmente hab\u00eda <em>degenerado de partido obrero a partido campesino<\/em> (&#8230;) incluso afirm\u00f3 que hab\u00eda seguido el mismo patr\u00f3n que los SR (socialistas revolucionarios) en Rusia (&#8230;). Luego de la derrota de la segunda revoluci\u00f3n, el PCCh abandon\u00f3 el movimiento obrero urbano, abandon\u00f3 el proletariado y gir\u00f3 enteramente hacia el campo. Volc\u00f3 toda su fuerza a la lucha de guerrillas en las aldeas y absorbi\u00f3 en el partido un enorme numero de campesinos (&#8230;). Durante este prolongado per\u00edodo de vida en el campo, incluso <em>asimil\u00f3 la cosmovisi\u00f3n campesina en su ideolog\u00eda<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un narodniki chino24<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en este marco que Mao va a recoger una tradici\u00f3n ancestral de lucha campesina: la de los <em>rebeldes primitivos o bandidos<\/em> que se levantaban y viv\u00edan en los intersticios de la sociedad, de las provincias y que conformaban una tradici\u00f3n hist\u00f3rica de rebeld\u00eda. Es decir, la <em>tradici\u00f3n del bandolerismo social<\/em> que ya hemos mencionado.<\/p>\n<p>Para Mao, \u00abs\u00f3lo los <em>campesinos pobres<\/em> pueden actuar como la vanguardia revolucionaria de las aldeas. Mao repudia vigorosamente las objeciones levantadas en ciertos c\u00edrculos a la presencia de \u2018vagabundos y bandidos\u2019 en las asociaciones campesinas. \u2018No son vagabundos y bandidos\u2019 insiste, \u2018por el contrario, se trata de l\u00edderes agresivos de las asociaciones campesinas (&#8230;). Incluso si algunos de ellos han sido vagabundos, la mayor\u00eda han cambiado para mejor desde que se asumieron como l\u00edderes\u2019\u00bb (Schwartz, p. 75).<\/p>\n<p>Mao se apoy\u00f3 en esta tradici\u00f3n de rebeld\u00eda y bandidaje social campesinos como forma de expresi\u00f3n de un sector que no soportaba m\u00e1s las condiciones de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n en el campo y que se iba a las fronteras. Una tradici\u00f3n real, pero que no ten\u00eda<em> nada que ver con las tradiciones de lucha de la clase obrera en las ciudades<\/em>. Se trataba de algo mucho m\u00e1s emparentado con las tradiciones de las cuales se nutrieron los<em> narodniki <\/em>(populistas) en Rusia a finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>\u00abTodo este curso es extremadamente radical y lleno de esp\u00edritu revolucionario. En su conjunto, sin embargo, podr\u00eda haber sido escrito por un <em>narodniki<\/em> ruso (&#8230;). Hay una constante implicaci\u00f3n de que el campesinado <em>por s\u00ed mismo<\/em> ser\u00e1 la fuerza principal de la revoluci\u00f3n china (&#8230;) Ser\u00eda interesante, sin embargo (&#8230;) dejar sentada una de las numerosas reflexiones de Lenin sobre las relaciones entre ciudad y campo: \u2018La ciudad (&#8230;) inevitablemente lidera a la aldea. La aldea inevitablemente siguen la ciudad. La \u00fanica cuesti\u00f3n es a cu\u00e1l de las clases urbana seguir\u00e1 el campo\u2019\u00bb (Schwartz, p. 76).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, Nahuel Moreno sostiene que \u00abcon el mao\u00edsmo se repite un poco el caso de los <em>narodniki<\/em> (&#8230;). Podemos considerarlo tambi\u00e9n desde el punto de vista de su m\u00e9todo de pensamiento y caracter\u00edsticas m\u00e1s evidentes. Aparec\u00eda as\u00ed como provinciano, atrasado, emp\u00edrico, pragm\u00e1tico, a medias reformistas y revolucionario, con una ideolog\u00eda jacobina, estalinista y marxista, al mismo tiempo que practica la lucha armada (y) un culto repugnante de caracter\u00edsticas semi-b\u00e1rbaras a la personalidad de Mao, unido a una actitud paternalista. Nada de esto es marxismo\u00bb (<em>Las revoluciones china e indochina<\/em>).<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n Deutscher: \u00abMao se hizo gradualmente conciente de las implicaciones de su movimiento, y al justificar la \u2018retirada de las ciudades\u2019 reconoci\u00f3, cada vez m\u00e1s expl\u00edcitamente, al campesino como la \u00fanica fuerza <em>activa <\/em>de la revoluci\u00f3n, hasta que, para todos su prop\u00f3sitos e intenciones, <em>volvi\u00f3 finalmente la espalda a la clase obrera urbana<\/em>\u00bb. (Deutscher, p. 138). Respecto de la corriente <em>narodniki<\/em>, pero pensando en el mao\u00edsmo, agrega que \u00abla revoluci\u00f3n hallar\u00eda su amplia base solamente en el campesinado. Sus dirigentes tendr\u00edan que ser hombres como los <em>narodniki<\/em>, miembros de la <em>intelligentsia<\/em>, que hubieran aprendido algo en la escuela del pensamiento marxista, que hubieran hecho suyo el ideal socialista y que se consideraran los representantes de todas las clases oprimidas de la sociedad rusa. Los <em>narodniki<\/em> fueron, naturalmente, los <em>zamestiteli<\/em> cl\u00e1sicos, los archisustituistas, que actuaban como <em>locum tenentes<\/em> de una clase obrera inexistente y de un campesinado pasivo (los <em>mujiks<\/em> ni siquiera los apoyaron) y que defend\u00edan lo que consideraban que era el inter\u00e9s progresivo de la sociedad en su conjunto\u00bb (Deutscher, p. 153). Los paralelos agudos con las caracter\u00edsticas del mao\u00edsmo son aqu\u00ed evidentes.<\/p>\n<p>Al girar su atenci\u00f3n y centro estrat\u00e9gico de actividad hacia el campo y el campesinado, es decir, hacia lo m\u00e1s atrasado respecto de lo m\u00e1s avanzado, Mao se convirti\u00f3 en un populista (como lo eran los propios <em>narodniki<\/em>) en el sentido profundo del t\u00e9rmino. Fue un populista, agrarista y campesinista, y sigui\u00f3 si\u00e9ndolo a lo largo de toda su vida, incluso en la l\u00f3gica operante detr\u00e1s de los enfrentamientos internos luego de la revoluci\u00f3n con el sector burocr\u00e1tico pro Mosc\u00fa de Chou En-Lai, Liu Shao-Qi y Deng Xiao-Ping.<\/p>\n<p>Un ej\u00e9rcito rojo de base campesina<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre fines de 1929 y principios de 1930 se puso en evidencia un fen\u00f3meno que ser\u00eda de importancia decisiva para el futuro del PCCh y el desarrollo de la tercera revoluci\u00f3n china: el Ej\u00e9rcito Rojo campesino<em>.<\/em><\/p>\n<p>Su crecimiento fue multitudinario y vertiginoso. En 1928 contaba con menos de 10.000 soldados. A fines de 1929, hab\u00eda por lo menos 12 grupos comunistas armados en siete provincias de China central y del sur, con un total de 20.000 soldados. En abril de 1930 hab\u00edan subido a 60.000 o 70.000. El PCCh contaba para ese entonces con cinco bases sovi\u00e9ticas en las provincias de Kiangsi y Hupeh. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en las ciudades quedaban un pu\u00f1ado de 4.000 a 5.000 militantes (sobrevivientes del \u00abterror blanco\u00bb del Kuomintang), mientras que en el campo, en lo que Stalin y sus seguidores llamaron \u00ab\u00e1reas sovi\u00e9ticas\u00bb y bajo protecci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo, hab\u00eda <em>100.000<\/em> militantes campesinos.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Trotsky dej\u00f3 se\u00f1alamientos magistrales acerca del <em>car\u00e1cter social<\/em> de los \u00abej\u00e9rcitos\u00bb y guerrillas campesinas chinas, impropiamente llamados \u00abEj\u00e9rcito rojo\u00bb en emulaci\u00f3n del ej\u00e9rcito originado en la revoluci\u00f3n bolchevique. Desment\u00eda que fueran fuerzas proletarias, argumentando que el car\u00e1cter de clase de las organizaciones proviene de la<em> base social real <\/em>en que se asientan, y<em> no en un partido que se autotitula \u00abcomunista\u00bb <\/em>y supuesta encarnaci\u00f3n del \u00abproletariado\u00bb. Tambi\u00e9n se\u00f1alaba que los cuadros dirigentes de este ej\u00e9rcito se reclutaban entre sectores que, al quedar al frente de estas formaciones, se <em>desclasaban<\/em>, por lo que de ninguna manera se los pod\u00eda considerar cuadros aut\u00e9nticamente comunistas.<\/p>\n<p>\u00abEntre los dirigentes comunistas de los destacamentos rojos indudablemente hay muchos intelectuales y semi-intelectuales desclasados que no han pasado por la escuela de la lucha proletaria. Por dos o tres a\u00f1os vivieron vidas de comandantes y comisarios partisanos; lucharon en batallas, tomaron territorios, etc. Absorbieron el esp\u00edritu del medio. Mientras tanto, la mayor\u00eda de la base de los destacamentos rojos consisten en campesinos que asumen el nombre de comunistas con toda honestidad y sinceridad, pero que en la realidad siguen siendo revolucionarios pobres o peque\u00f1o-propietarios pobres. <em>En pol\u00edtica, el que juzga por denominaciones y etiquetas y no por los hechos sociales est\u00e1 perdido<\/em>\u00bb.25<\/p>\n<p>Tanto Skocpol como Schwartz se\u00f1alan que aun cuando desde Mosc\u00fa se apremiaba al PCCh \u2013luego de los desastres de Shangai y Cant\u00f3n\u2013 a \u00abtomar las ciudades\u00bb, varios grupos comunistas comenzaron a gravitar hacia la nueva estrategia de <em>guerra de guerrillas de base campesina.<\/em><\/p>\n<p>\u00abEl PCCh, despu\u00e9s de 1927, se vio obligado a entrar en acuerdo con el campesinado de manera muy distinta a como hab\u00eda ocurrido en Francia y Rusia. Los campesinos pod\u00edan ser enrolados por la fuerza en ej\u00e9rcitos permanentes dirigidos por profesionales y abastecidos por los centros urbanos. En cambio [en el caso chino] hab\u00eda que <em>persuadirlos<\/em> de aportar voluntariamente mano de obra y abastos para los Ej\u00e9rcitos Rojos. Los campesinos no dar\u00edan tal apoyo de manera voluntaria y confiable a menos que los comunistas parecieran estar luchando a favor de sus propios intereses y en un estilo que se conformara a sus orientaciones localistas. La guerra de guerrillas es un modo descentralizado de lucha, y por tanto era potencialmente adecuado a las tendencias campesinas\u00bb (Skocpol, p. 394)<em>.<\/em><\/p>\n<p>En estas condiciones, la forma b\u00e1sica que adopt\u00f3 el PCCh y sus guerrillas en el campo fue la de \u00abpartido-ej\u00e9rcito\u00bb. Es decir, una forma en la que las artes de la guerra tend\u00edan a reemplazar los m\u00e9todos de la lucha pol\u00edtica de masas, y en la que el r\u00e9gimen interno de la organizaci\u00f3n pasaba tambi\u00e9n a ser dominado por los mecanismos de la disciplina militar, en reemplazo de los de la democracia y la discusi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En combinaci\u00f3n con la forma anterior se dio hasta cierto punto tambi\u00e9n la de \u00abpartido-movimiento\u00bb, forma h\u00edbrida que combina en su seno reivindicaciones y una organizaci\u00f3n respecto de la vida cotidiana de su base social, con un programa pol\u00edtico m\u00e1s de conjunto, pero cuyo m\u00e9todo de acci\u00f3n inmediato es <em>movimientista.<\/em> Esto es, de \u00abpolitizaci\u00f3n\u00bb de las reivindicaciones inmediatas y de asunci\u00f3n de tareas de administraci\u00f3n de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida inmediata, pero no inmediatamente de tareas <em>espec\u00edficamente<\/em> pol\u00edticas.<\/p>\n<p>As\u00ed, \u00abel Ej\u00e9rcito chino fue preparado para \u2018unirse\u2019 con el campesinado civil (&#8230;) esto signific\u00f3 tratar las vidas, propiedades y costumbres de los campesinos con escrupuloso respeto (&#8230;) Siempre que unidades del ej\u00e9rcito rojo se apoderaban de zonas ocupadas, trataban de mezclarse con la vida diaria de los campesinos (&#8230;) <em>dedic\u00e1ndose a actividades de producci\u00f3n (&#8230;) promoviendo la educaci\u00f3n pol\u00edtica<\/em>. En suma, para convertirse en \u2018un pez nadando en el mar del pueblo\u2019, el ej\u00e9rcito rojo hubo de emprender <em>actividades econ\u00f3micas y pol\u00edticas<\/em>, as\u00ed como de combate\u00bb (Skocpol, p. 395). Es decir, hasta cierto punto, <em>fusionarse<\/em> con las masas rurales.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del discutible grado de \u00abpersuasi\u00f3n\u00bb y \u00abrespeto\u00bb respecto del campesinado, estas formas tienen la \u00abventaja\u00bb de crear las condiciones de posibilidad para movilizar masas inmensas, pero al mismo tiempo muy f\u00e1cilmente <em>derivan en gestiones clientelares y bonapartistas<\/em>.26 Formas bastante usuales, como ha escrito Marx, en los movimientos de base campesina.<\/p>\n<p>El informe de Peng es a\u00fan m\u00e1s directo al respecto: \u00abdesde que el PCCh sali\u00f3 de las ciudades hacia el campo en 1928 estableci\u00f3 un s\u00f3lido aparato y ej\u00e9rcito (campesino). Durante veinte a\u00f1os us\u00f3 este ej\u00e9rcito y este poder para <em>dominar<\/em> a las masas campesinas \u2013como sabemos, los campesinos atrasados y dispersos son m\u00e1s f\u00e1ciles de controlar\u2013 y de all\u00ed cobr\u00f3 forma una burocracia persistente y aut\u00f3noma, especialmente en la manera de tratar a las masas. Incluso hacia los trabajadores y los estudiantes en las \u00e1reas del Kuomintang, el partido emple\u00f3 m\u00e9todos ultimatistas y enga\u00f1osos en vez de la persuasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Es en conexi\u00f3n con el giro \u00abagrarista\u00bb que se produce el descubrimiento del <em>factor militar:<\/em> \u00abdurante este per\u00edodo se toma conciencia de la importancia del factor de la organizaci\u00f3n militar (&#8230;). Sus acciones se desprend\u00edan de la asunci\u00f3n de que levantamientos aislados fomentados aqu\u00ed y all\u00e1 proveer\u00edan las chispas para un incendio que abarcar\u00eda el conjunto del campesinado chino. La llama, sin embargo, no se extendi\u00f3. La naturaleza <em>fragmentaria<\/em> del campo de China no permit\u00eda que se extendiera el contagio pol\u00edtico m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rea inmediatamente afectada. Mao tuvo que darse cuenta en fecha temprana de que, frente al dogma marxista, el campesinado pod\u00eda aportar de manera independiente una base de masas para la revoluci\u00f3n. Durante 1927, tuvo que tomar conciencia de que en un pa\u00eds donde el poder tend\u00eda a gravitar en manos de los militares, el poder de masas deb\u00eda ser conquistado con poder militar\u00bb (Schwartz, p. 101). Ya volveremos sobre las consecuencias de esta estrategia y su influencia en el car\u00e1cter \u00abfr\u00edo\u00bb de la revoluci\u00f3n de 1949.<\/p>\n<p>En cuanto a las bases de reclutamiento de tal ej\u00e9rcito, \u00ablos reclutas iniciales para la guerra de guerrillas pod\u00edan salir de las filas de los campesinos que hab\u00edan sido desplazados a emprender actividades ilegales centradas en remotas \u2018zonas fronterizas\u2019; es decir, zonas en las monta\u00f1as y entre diversas provincias\u00bb. Esto es, entre los \u00abbandoleros sociales\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDada la din\u00e1mica del agro chino y las condiciones cr\u00edticas del per\u00edodo, los potenciales reclutas de campesinos desplazados abundaban donde los comunistas m\u00e1s los necesitaban (&#8230;) En las zonas de mayor reclutamiento a finales de la d\u00e9cada del 20 (Shensi-Kansu-Ningsia y en las monta\u00f1as de China central llamadas Ching Kang-shan) las \u00abfuerzas revolucionarias\u00bb(&#8230;) consist\u00edan en elementos <em>declass\u00e9s<\/em> [desclasados] como bandidos, ex soldados y contrabandistas. Eran guiadas por una combinaci\u00f3n de sus propios l\u00edderes originarios, adem\u00e1s de cuadros del PCCh, habitualmente intelectuales sin ninguna experiencia militar (&#8230;) Como los bandidos, estos primeros \u00abej\u00e9rcitos rojos\u00bb tuvieron que solicitar \u2013 y frecuentemente, confiscar\u2013 recursos de fuera de sus baluartes para poder vivir (&#8230;). Adem\u00e1s, siempre que era posible, los rojos trataban de atraerse a los campesinos m\u00e1s pobres, confiscando y redistribuyendo las tierras de los campesinos ricos\u00bb (Skocpol, pp. 395-396).<\/p>\n<p>Sin embargo, el \u00abbandidismo social rojo\u00bb no fue m\u00e1s que una fase <em>transitoria<\/em>: \u00ablas tempranas t\u00e1cticas de bandidismo social rojo se aplicaron en medios rurales donde las fuerzas militares enemigas eran d\u00e9biles o estaban divididas (&#8230;). Estas t\u00e1cticas pronto empezaron a dar dividendos en la creaci\u00f3n de mayores bases y ej\u00e9rcitos del interior. En 1931, los comunistas lograron establecer el gobierno sovi\u00e9tico de Kiangsi, que gobernaba una poblaci\u00f3n establecida que variaba entre 9 y 30 millones\u00bb (Skocpol, pp. 397-398).<\/p>\n<p>Es decir que el PCCh evolucion\u00f3 a lograr la administraci\u00f3n de \u00abzonas liberadas\u00bb en el campo habitadas por millones de campesinos, a las que ahora nos referiremos. Agregaremos aqu\u00ed que \u00abdurante la breve vida del Soviet (&#8230;) poco o nada lograron en su intento de transformar permanentemente la estructuras pol\u00edticas y de clase de la aldea (&#8230;) pues la administraci\u00f3n del soviet sigui\u00f3 siendo rudimentaria y sin llegar nunca directamente a las localidades para desplazar a las elites locales\u00bb (Skocpol, p. 398).<\/p>\n<p>Esta experiencia se extendi\u00f3 hasta 1935, cuando el PCCh fue obligado por Chiang a abandonar completamente las regiones centrales m\u00e1s ricas de China y emprender la \u00abLarga Marcha\u00bb27 hasta llegar a la zona donde pudieron reagruparse y sobrevivir: la pobre y desolada regi\u00f3n rural de Shensi-Kansu-Ningsia, en el noroeste de China.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Estado plebeyo en Yenan<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre 1937 y 1945 el PCCh y Mao montaron un Estado dentro del Estado nacionalista: el \u00abgobierno sovi\u00e9tico de Yenan\u00bb en la zona noroccidental del pa\u00eds. Luego de la Larga Marcha, los acontecimientos de la invasi\u00f3n de Jap\u00f3n a China determinaron que los comunistas tuvieran tiempo de atrincherarse s\u00f3lidamente en el noroeste y de que disfrutaran circunstancias favorables para extender su movimiento y tener bases territoriales en una gran zona de China del Norte.<\/p>\n<p>Es en estas condiciones que se termin\u00f3 estableciendo en 1937 el \u00abfrente unido antijapon\u00e9s\u00bb (de tipo \u00abuni\u00f3n nacional\u00bb), que marc\u00f3 un crudo<em> giro a la derecha <\/em>del PCCh, en consonancia con el per\u00edodo de los Frentes Populares en Europa.<\/p>\n<p>A cambio, la base de Yenan y otras se favorecieron con el habitual tipo de <em>subsidios<\/em> pagados por el gobierno nacionalista a los reg\u00edmenes regionales aliados. As\u00ed, durante un tiempo, se beneficiaron de la ausencia relativa de oposici\u00f3n militar de las tropas del Kuomintang.<\/p>\n<p>Durante este per\u00edodo de \u00abfrente \u00fanico\u00bb, el PCCh actu\u00f3 de manera esencialmente <em>conservadora<\/em>, neg\u00e1ndose redondamente a llevar a cabo la reforma agraria en las zonas que controlaba. Esto reci\u00e9n cambi\u00f3 en 1947, luego de inmensas vacilaciones y ante el peligro del asedio del Kuomintang, que rompi\u00f3 los acuerdos de \u00abunidad nacional\u00bb firmados \u00abhonestamente\u00bb por Mao en 1946.<\/p>\n<p>Estos \u00abEstados plebeyos\u00bb28 en las \u00abzonas liberadas\u00bb <em>sirven como demostraci\u00f3n de que puede haber formaciones h\u00edbridas no org\u00e1nicas<\/em>, tal como se\u00f1ala Moreno en <em>Las revoluciones china e indochina<\/em>, si bien est\u00e1 claro que en los casos de Hunan (d\u00e9cada del 20), Kiangsi (primera mitad de los 30) y Yenan se trataba de experiencias que no se hab\u00edan desarrollado a escala nacional sino regional, favorecidas por la propia desintegraci\u00f3n de la unidad nacional del pa\u00eds y con nula industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Moreno sostiene muy agudamente que \u00abel mao\u00edsmo actual es el resultado de la lucha y triunfo de las zonas liberadas del ocupante japon\u00e9s. Surge en esas zonas un <em>Estado plebeyo popular<\/em>, cerrado sobre s\u00ed mismo, con una econom\u00eda primitiva con influencia de los terratenientes y campesinos ricos, totalmente independiente del imperialismo pero ligada al estalinismo mundial (&#8230;). La inexistencia de influencia imperialista y de una burgues\u00eda regional s\u00f3lida le da un car\u00e1cter <em>sumamente independiente<\/em> a su gobierno y el partido. Junto a ello, un car\u00e1cter primitivo, b\u00e1rbaro, campesino, como as\u00ed tambi\u00e9n jacobino-popular. Su centralizaci\u00f3n y bonapartismo no le viene s\u00f3lo de su car\u00e1cter de \u00e1rbitro entre el estalinismo, las masas y las distintas clases agrarias, sino tambi\u00e9n de la atomizaci\u00f3n campesina\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece el rasgo com\u00fan y espec\u00edfico de las burocracias estalinistas: <em>su alto grado de independencia relativa, su car\u00e1cter de \u00abalgo m\u00e1s que una mera burocracia\u00bb, al no tener a su lado una burgues\u00eda nacional. <\/em><\/p>\n<p>Entre estos \u00abEstados\u00bb \u2013los ya se\u00f1alados de Hunan y los soviets agrarios de 1931-35\u2013 existen diferencias espec\u00edficas. La experiencia de los 20 termin\u00f3 en un desastre; la de 1931-35, se apoy\u00f3 en una reforma agraria radical; la de 1937-45 fue conservadora, sin tocar las tierras de los terratenientes.<\/p>\n<p>En este marco, la experiencia de Yenan fue la que alcanz\u00f3 mayor escala:<\/p>\n<p>\u00abHacia 1942, los comunistas chinos comprendieron la necesidad de alcanzar un nivel superior de movilizaci\u00f3n de masas en apoyo del esfuerzo de guerra contra Jap\u00f3n y la guerra civil contra los nacionalistas. Sus agudas necesidades les llevaron a crear m\u00e9todos concretos para vincular el esfuerzo militar y los problemas sociales rurales y econ\u00f3micos en un s\u00f3lo programa de movilizaci\u00f3n de guerra, que penetrara en cada aldea y en cada familia abarcando a cada individuo. Este programa, al principio, no requiri\u00f3 una total lucha de clases contra los terratenientes y campesinos ricos; antes bien, se vio a los cuadros del partido trabajar directamente con los aldeanos para mejorar la producci\u00f3n econ\u00f3mica. En realidad, la mayor productividad agr\u00edcola se hallaba en la base de si las zonas bloqueadas podr\u00edan sobrevivir. Y esta producci\u00f3n incrementada, se hizo sobre la vieja base de propiedad, sin introducir reformas sustanciales, es decir, de manera <em>conservadora.<\/em><\/p>\n<p>\u00abTanto Mark Selden como Franz Schurman insisten en que el Movimiento Cooperativo lanzado por el PCCh en 1943 fue significativo no s\u00f3lo como recurso para aumentar la productividad agr\u00edcola, sino tambi\u00e9n como medio por el cual se desarrollaron nuevas pautas de organizaci\u00f3n y liderazgo dentro de las aldeas del norte de China. Este movimiento cooperativo fue la primera verdadera ocasi\u00f3n en que el partido particip\u00f3 activamente a nivel de aldea en las <em>actividades productivas<\/em> que eran la esencia misma de la existencia campesina\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn realidad [reci\u00e9n] en 1946-47 (&#8230;) los comunistas instituyeron una pol\u00edtica de radical reforma de la tierra en las zonas liberadas. Todas las tierras de los terratenientes, institucionales y de campesinos ricos ser\u00edan confiscadas y redistribuidas entre los campesinos pobres y de ingresos medios, tan cerca como fuera posible de una base de absoluta equidad individual de propiedad de la tierra, sin consideraci\u00f3n de sexo y edad. Tal pol\u00edtica estaba calculada para promover la estabilidad interna durante un per\u00edodo en que las zonas liberadas estaban pasando por una movilizaci\u00f3n total para la guerra civil. Y, como lo indica Schurman, durante los per\u00edodos anteriores y posteriores a 1949, en que la alta productividad econ\u00f3mica y\/o m\u00e1ximo control administrativo hab\u00edan sido sus objetivos principales, los comunistas chinos han evitado las pol\u00edticas radicales de \u00ablucha de clases\u00bb\u00bb (Skocpol, pp. 406-407).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La naturaleza pol\u00edtica del campesinado<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es importante dejar establecido el marco te\u00f3rico-hist\u00f3rico de la apreciaci\u00f3n del rol del campesinado seg\u00fan la tradici\u00f3n del marxismo. Para esto, nos apoyaremos en la monumental obra de Hal Draper <em>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en Karl Marx<\/em> (Karl Marx\u2019s Theory of Revolution), lo que no significa que suscribamos sus tesis \u00abcolectivistas burocr\u00e1ticas\u00bb respecto de la URSS. Por otra parte, Draper no toca de manera directa el tema en esta obra, que es en conjunto muy educativa y en algunos casos roza lo genial.<\/p>\n<p>Discutiremos aqu\u00ed el rol del campesinado en la revoluci\u00f3n proletaria (no las pautas de rebeld\u00eda campesina en general), porque hace a las <em>caracter\u00edsticas<\/em> de su acci\u00f3n colectiva en la circunstancia hist\u00f3rica en la que queda atrapado entre la burgues\u00eda propietaria y el proletariado despose\u00eddo de toda propiedad \u2013 contradicci\u00f3n que se produce porque el campesinado tambi\u00e9n es propietario o aspira a serlo\u2013, y en la que no se dan las condiciones para el desarrollo de una revoluci\u00f3n socialista agraria.<\/p>\n<p>\u00abLos griegos tienen una palabra para el <em>tipo de mentalidad social<\/em> que Engels estaba describiendo en sus cuadernos de viaje: la<em> persona privatizada<\/em>, fuera de preocupaciones publicas, <em>apol\u00edtica <\/em>en el sentido original de <em>aislada de la comunidad sociopol\u00edtica como totalidad<\/em>. La palabra era <em>idiotas <\/em>(&#8230;). El <em>Manifiesto Comunista<\/em> remarcaba \u2018<em>dem Idiotismus des landlebens<\/em>\u2019, esto es, el <em>apartamiento privado de la vida rural<\/em> (&#8230;) En <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, el factor subrayado es el aislamiento y la dispersi\u00f3n del campesinado, en adici\u00f3n a sus intereses comunes (como propietarios) con los grandes terratenientes. El factor de dispersi\u00f3n fue tambi\u00e9n muy enfatizado por los \u00faltimos escritos de Engels (&#8230;) El problema con los campesinos suizos \u2013y con la vida rural en general\u2013 es la inmovilidad, el sopor social, la <em>estasis<\/em>\u00bb (Draper, vol. II, pp. 344 y 347).<\/p>\n<p>Estasis, quietismo, zombis, mentalidad provinciana&#8230; idiotas. Son las duras palabras de Marx con las que califica <em>la media de la mentalidad campesina<\/em> originada en sus <em>condiciones mismas de existencia, de aislamiento, de apartamiento en la vasta extensi\u00f3n rural<\/em>. Suena fuerte, pero as\u00ed es como definen Marx y Engels la mentalidad y las caracter\u00edsticas pol\u00edticas del campesino promedio y, como dice Draper, \u00abno se trata de insultos sino de <em>regularidades sociales<\/em> del campesinado\u00bb. De ah\u00ed las facilidades que encuentran quienes quieren montarse sobre gestiones burocr\u00e1tico-paternalistas, como el caso del PCCh.<\/p>\n<p>Sobre esta base se asienta la realidad material y moral del campesinado, cuyas consecuencias pol\u00edticas se ilustran a partir de un comentario de la famosa cita de Marx sobre el campesinado franc\u00e9s de su \u00e9poca:<\/p>\n<p>\u00abEn el <em>18 Brumario<\/em> Marx enfatiza otro aspecto que no puede resumirse en la dispersi\u00f3n; es la <em>atomizaci\u00f3n<\/em> (&#8230;) Los peque\u00f1os propietarios campesinos forma una vasta masa (&#8230;) Cada familia individual es pr\u00e1cticamente <em>autosuficiente <\/em>(&#8230;). En esta medida, la gran masa de la naci\u00f3n francesa est\u00e1 formada por la simple adici\u00f3n de magnitudes hom\u00f3logas, as\u00ed como las papas en una bolsa forman una bolsa de papas (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00ab<em>Una bolsa de papas no va a ninguna parte salvo que alguien la lleve<\/em>. <em>La<\/em> <em>atomizaci\u00f3n del campesinado como clase tiene consecuencias pol\u00edticas para la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n<\/em>. Una de las caracter\u00edsticas pol\u00edticas b\u00e1sicas del campesinado, es su <em>relativa carencia de iniciativa social<\/em>, y su necesaria dependencia de la iniciativa y liderazgo de una de las clases urbanas en cualquier movimiento revolucionario\u00bb (Draper, II, p. 348). Este es el an\u00e1lisis cl\u00e1sico de Marx sobre las clases campesinas.<\/p>\n<p>Sin embargo, respecto de la revoluci\u00f3n china de 1949, sin duda el campesinado fue la principal base social y, en ese sentido, <em>fue una revoluci\u00f3n campesina<\/em>. Incluso m\u00e1s: al llegarse a la expropiaci\u00f3n generalizada de los capitalistas, sin que esto fuera parte de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n obrera y socialista, <em>esta revoluci\u00f3n expres\u00f3 una acci\u00f3n hist\u00f3rica del campesinado mayor a la prevista.<\/em> No fue una \u00abrevoluci\u00f3n campesina socialista\u00bb. Pero s\u00ed es verdad que el campesinado <em>fue m\u00e1s lejos<\/em> en la senda anticapitalista de lo que estaba planteado por la experiencia hist\u00f3rica anterior. En este sentido, Schwartz es agudo cuando se\u00f1ala que Lenin dejaba abierta la posibilidad de que el campesinado pudiera ser capaz, en Rusia, de cierta creatividad hist\u00f3rica limitada (lo que \u00e9l llamaba \u00ablas dos almas\u00bb del campesinado).<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no niega que se tratara en China de un<em> campesinado encuadrado burocr\u00e1ticamente<\/em>, dadas sus caracter\u00edsticas estructurales y sociopol\u00edticas. Y que, por tanto, hayan <em>brillado por su ausencia los elementos de verdadera autodeterminaci\u00f3n<\/em>, lo que <em>no necesariamente<\/em> ha sido un rasgo de <em>todo<\/em> movimiento campesino contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Los patrones cl\u00e1sicos, de una manera original, estuvieron sin embargo muy presentes en la revoluci\u00f3n china de 1949: hubo un grado mayor de independencia, pero<em> no de orden \u00abhist\u00f3rico<\/em>\u00bb, por lo que<em> no dio lugar a un Estado obrero y termin\u00f3 reabsorbida en pocas d\u00e9cadas<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de que, sobre esta base social y apoy\u00e1ndose en el peso inmenso del aparato estalinista promediando el siglo XX, se lleg\u00f3 a la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Respecto de la carencia de autodeterminaci\u00f3n campesina, Marx afirma en el <em>18 Brumario<\/em> que \u00ablos campesinos son <em>incapaces de llevar adelante sus intereses de clase en su propio nombre<\/em> <em>(&#8230;). No se pueden representar a s\u00ed mismos, necesitan ser representados<\/em>\u00bb. Algo de esto creemos que es <em>la clave<\/em> de la relaci\u00f3n entre los campesinos chinos y el PCCH ante la total ausencia del proletariado.29<\/p>\n<p>Esto deriva en la discusi\u00f3n acerca de las posibilidades de acci\u00f3n campesina <em>independiente<\/em>, que en general la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario ha negado. Creemos que en t\u00e9rminos <em>hist\u00f3ricos <\/em>esto ha sido comprobado. Sin embargo, en condiciones espec\u00edficas y limitadas, <em>la \u00abindependencia\u00bb relativa <\/em>de un campesinado<em> encuadrado burocr\u00e1ticamente <\/em>y yendo m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo fue un hecho.<\/p>\n<p>Pero no queremos marcar si los alcances de este hecho necesariamente deb\u00edan introducir una modificaci\u00f3n a la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n30, sino precisamente <em>sus l\u00edmites. <\/em>Que son, al mismo tiempo, <em>la confirmaci\u00f3n de los l\u00edmites de los alcances hist\u00f3ricos de esta acci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abLos peque\u00f1os campesinos, escribi\u00f3 Engels en 1847, pueden ser valorados en su gran coraje (&#8230;) pero son <em>incapaces de toda iniciativa hist\u00f3rica<\/em>. Incluso su emancipaci\u00f3n de las cadenas de la servidumbre se realizo s\u00f3lo bajo la protecci\u00f3n de la burgues\u00eda (&#8230;). Los peque\u00f1os campesinos son la clase que en nuestros tiempos es <em>la menos capaz<\/em> de tomar una iniciativa revolucionaria. Por 600 a\u00f1os, <em>todos los movimientos progresivos han venido de las ciudades<\/em> (&#8230;). El proletariado industrial de las ciudades se convirti\u00f3 en la piedra angular de toda la democracia moderna; el peque\u00f1o burgu\u00e9s, y a\u00fan m\u00e1s el campesino, son completamente dependientes de su iniciativa\u00bb (Draper, II, p. 350).<\/p>\n<p>La experiencia de China fue, entonces, hasta cierto punto distinta y excediendo el patr\u00f3n hist\u00f3rico. Sin embargo, estas caracter\u00edsticas que venimos se\u00f1alando no dejaron de tener graves consecuencias a la hora del encuadramiento burocr\u00e1tico de la revoluci\u00f3n, de la ausencia de v\u00ednculos con al proletariado y de la dificultad para pasar de una revoluci\u00f3n anticapitalista a una aut\u00e9nticamente socialista.31<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cabalgando sobre las masas rurales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Moreno se\u00f1ala, casi al pasar, que el mao\u00edsmo \u00abtriunfa a caballo de una revoluci\u00f3n de los campesinos pobres del norte de China\u00bb. Una figura muy similar utiliza Draper: \u00abEl <em>cabalgar sobre el campesinado<\/em> tiene otro costado. Siempre ha estado acompa\u00f1ado por el \u2018culto al campesino\u2019 \u2013la idealizaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n del campesino y de sus virtudes rurales\u2013 usualmente por los intelectuales urbanos (&#8230;). En los tiempos de Marx, era Bakunin el m\u00e1s prominente representante de esta combinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl culto campesino de Bakunin era calculado. Lo que glorificaba en el campesinado era precisamente su \u2018barbarismo\u2019 (&#8230;) Todas las caracter\u00edsticas por las cuales para Marx el campesinado era impresentable como clase revolucionaria de vanguardia, para Bakunin eran precisamente las razones para elegirlo como su instrumento de destrucci\u00f3n (junto con el lumpen-proletariado) (&#8230;) La contrapartida bakuninista del socialismo bonapartista no era un zarismo socialista (&#8230;) sino un <em>socialismo campesino<\/em>. Para Marx, esto pertenec\u00eda a la misma categor\u00eda del \u2018socialismo reaccionario\u2019 y el \u2018socialismo peque\u00f1o-burgu\u00e9s\u2019, analizado en el <em>Manifiesto Comunista<\/em>. Tuvo ocasi\u00f3n de enfatizar esto en sus notas marginales al libro de Bakunin <em>Estado y Anarqu\u00eda<\/em> (&#8230;). En alguno de estos pasajes, Marx sugiere por qu\u00e9 la concepci\u00f3n de una revoluci\u00f3n social progresiva basada en el campesinado era una ilusi\u00f3n\u00bb (Draper, II, pp. 356-57).<\/p>\n<p>El marxista estadounidense cita luego textualmente a Marx: \u00abUna revoluci\u00f3n social radical est\u00e1 atada a ciertas condiciones hist\u00f3ricas de desarrollo econ\u00f3mico; \u00e9stas \u00faltimas son su prerrequisitos. Es, por tanto, s\u00f3lo posible donde al lado de la producci\u00f3n capitalista, el proletariado industrial ocupa como m\u00ednimo una posici\u00f3n importante respecto de la masa de la poblaci\u00f3n&#8230; Pero Bakunin no comprende absolutamente nada acerca de la revoluci\u00f3n social, s\u00f3lo sus frases pol\u00edticas; <em>sus condiciones econ\u00f3micas no existen para \u00e9l<\/em>. Desde que las condiciones econ\u00f3micas, desarrolladas o subdesarrolladas, implican la sujeci\u00f3n de los trabajadores (sea en la forma de trabajadores asalariados, campesinos, etc.), cree que en todas ellas es igualmente posible una revoluci\u00f3n social. Pero hay m\u00e1s. Quiere que la revoluci\u00f3n social europea, que est\u00e1 basada en los fundamentos econ\u00f3micas del capitalismo, sea llevada adelante en el nivel de los pueblos agricultores y pastores de Rusia y los eslavos, y que no vaya m\u00e1s all\u00e1 de este nivel.<\/p>\n<p>\u00abLa voluntad, no las condiciones econ\u00f3micas, es el fundamento de su revoluci\u00f3n social. En el caso de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n campesina, la voluntad tiene que ser impuesta no s\u00f3lo en la historia, sino tambi\u00e9n sobre el campesinado. El concepto bakuninista de la revoluci\u00f3n anarquista es una variante moderna del viejo patr\u00f3n de <em>cabalgar sobre el campesinado hacia el poder pol\u00edtico<\/em>\u00bb (Draper, II, p. 357).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, <em>autodeterminaci\u00f3n campesina no es lo mismo que \u00abdomar el potro\u00bb del campesinado para llevarlo hacia el poder<\/em>. Y \u00e9ste \u00faltimo fue precisamente el rol del PCCh en la revoluci\u00f3n china: <em>una cabalgata sobre una revoluci\u00f3n agraria aut\u00e9ntica<\/em>, posiblemente la mayor de la historia, pero que fue <em>bloqueada<\/em> respecto de una verdadera din\u00e1mica <em>socialista<\/em>. En estas condiciones, la revoluci\u00f3n china fue realmente una inmensa revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, agraria, nacional, antiimperialista y anticapitalista. Pero no fue obrera ni mucho menos socialista.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>III. La revoluci\u00f3n de 1949<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El establecimiento de la Republica Popular China fue proclamado en Pek\u00edn el 1\u00b0 de octubre de 1949. Li Fu-Yen (seud\u00f3nimo de Frank Glass, militante trotskista de origen griego que pas\u00f3 largos a\u00f1os en China), ha dejado valiosos testimonios sobre el curso de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>De \u00e9l proviene una definici\u00f3n sobre 1949 que parece convincente: se habr\u00eda tratado de una \u00abrevoluci\u00f3n fr\u00eda\u00bb. Por supuesto, no en el sentido de que faltaran enfrentamientos del tipo de guerra civil, sino en el sentido de la ausencia de una aut\u00e9ntica acci\u00f3n consciente, directa y autoorganizada de las masas rurales explotadas que viniera desde abajo. Esto es, basada en m\u00e9todos de lucha de masas, caracter\u00edstica que <em>s\u00ed distingui\u00f3<\/em> a otros procesos revolucionarios campesinos, incluso a algunos cercanos a nuestra tradici\u00f3n de origen, como es el caso de Hugo Blanco en Lares y Convenci\u00f3n, Cusco, Per\u00fa.32 A esta caracter\u00edstica se le suma lo ya conocido, es decir, que no se trat\u00f3 de una revoluci\u00f3n<em> socialmente obrera ni pol\u00edticamente socialista<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reforma agraria peque\u00f1oburguesa<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n, en nuestra interpretaci\u00f3n y como hemos insistido, est\u00e1 muy claro: se trat\u00f3 de una <em>aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n campesina anticapitalista<\/em>. El PCCh fue la organizaci\u00f3n que estuvo a su frente, como portaestandarte de un programa de <em>reforma agraria radical<\/em>.33 Pero su rol <em>no se agot\u00f3 all\u00ed<\/em>: tambi\u00e9n estuvo a cargo del <em>encuadramiento de la acci\u00f3n campesina<\/em>, el de impedir todo v\u00ednculo real con el proletariado urbano, lo que implicaba <em>bloquear<\/em> toda eventual din\u00e1mica socialista o transicional.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay una dial\u00e9ctica de alcances y l\u00edmites de la acci\u00f3n de una direcci\u00f3n pol\u00edtica. La din\u00e1mica m\u00e1s \u00abobjetiva\u00bb del proceso impuso un curso anticapitalista, pero fue justamente la acci\u00f3n de la direcci\u00f3n la que cort\u00f3 de cuajo todo posible transcrecimiento socialista. Hablar de \u00abcar\u00e1cter <em>objetivamente<\/em> socialista\u00bb de la revoluci\u00f3n pierde de vista totalmente esta dial\u00e9ctica real de factores objetivos y subjetivos. Dial\u00e9ctica que no casualmente se\u00f1alaba el propio Peng en su informe, al rechazar la tesis de que todo se explicaba por la \u00abpresi\u00f3n\u00bb de las masas sobre el PCCh.<\/p>\n<p>Li Fu-yen destacaba el cambio de frente en las vicisitudes de la guerra civil tras la finalizaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial. Esto efectivamente oblig\u00f3 a Mao a implementar en el norte de China la expropiaci\u00f3n de los terratenientes y el reparto radical de las tierras. Para que se entienda la circunstancia, la \u00faltima ofensiva militar del Chiang Kai-Shek hab\u00eda llegado tan lejos como para que en 1947 Yenan \u2013la base del PCCh por m\u00e1s de una d\u00e9cada luego de la famosa Larga Marcha\u2013 cayera en manos de los \u00abnacionalistas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCuando se se\u00f1ala el car\u00e1cter de ac\u00f3litos del Kremlin de los estalinistas, se muestra s\u00f3lo una parte de su fisonom\u00eda pol\u00edtica, y no la m\u00e1s importante. Adem\u00e1s de ser agentes de Stalin, Mao y su cohorte son los<em> l\u00edderes de un genuino movimiento de masas<\/em>: la rebeli\u00f3n campesina que constituye m\u00e1s del 80% de la naci\u00f3n china, un movimiento que se eleva desde el suelo social del pa\u00eds. Es esta gigantesca masa rural laboriosa la base del impresionante poder que los estalinistas tradujeron en una victoria militar masiva. (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abEn octubre de 1947, el CC del PCCh promulg\u00f3 su \u2018Programa b\u00e1sico para la reforma agraria China\u2019, que dio un final formal a la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases en el campo instituida 11 a\u00f1os antes. Es necesario dejar establecido el car\u00e1cter de esta ley, para clarificar las bases del apoyo de que goz\u00f3 el mao\u00edsmo en la China de 1949, sobre todo en el norte: a) el sistema agrario de explotaci\u00f3n \u2018feudal\u2019 o \u2018semi-feudal\u2019 es abolido y se establece el criterio de \u2018la tierra para el labrador\u2019; b) los derechos de propiedad de la tierra de los terratenientes quedan abolidos; c) la propiedad territorial de todos los antiguos santuarios, templos, monasterios, escuelas, instituciones y organizaciones queda abolida; e) todas las deudas contra\u00eddas antes de la reforma agraria quedan canceladas; f) salvo lo referido a bosques, minas, lagos, toda la tierra en las villas en manos de los terratenientes y todo el terreno p\u00fablico debe ser tomado por los sindicatos de los campesinos de las aldeas, junto con todo otra tierra de las aldeas, en acuerdo con el total de la poblaci\u00f3n de la localidad, sin tener en cuenta la edad y el sexo, debe ser unificada e igualitariamente distribuida (&#8230;) as\u00ed, todos los habitantes de la aldea deber\u00e1n compartir igualitariamente la tierra, y deber\u00e1 ser la propiedad individual de cada campesino; g) a los terratenientes y sus familias se les debe dar tierra y propiedades equivalentes a los de los campesinos. Lo mismo para todos aquellos ligados al Kuomintang que viven en los campos; h) el gobierno publicar\u00e1 al pueblo edictos de propiedad de la tierra, y, a\u00fan m\u00e1s, reconocer\u00e1 sus derechos de libre manejo, comercio y bajo determinadas circunstancias, alquilar\u00e1 sus tierras\u00bb (Li Fu-Yen, \u00abEl Kuomintang en la hora de su cat\u00e1strofe\u00bb, febrero 1949, tomado de Marxist Internet Archive).<\/p>\n<p>Es evidente el car\u00e1cter revolucionario de la reforma agraria. No porque hubiera llegado al estadio de la socializaci\u00f3n de las tierras \u2013algo a lo que nunca se lleg\u00f3 realmente\u2013 o de su colectivizaci\u00f3n y\/o cooperativizaci\u00f3n, sino porque se trat\u00f3 de una reforma agraria <em>revolucionaria peque\u00f1o-burguesa<\/em> que le daba la tierra en peque\u00f1a propiedad a los campesinos que la trabajasen. Obviamente, su poder seductor era inmenso, m\u00e1s all\u00e1 que se tratara de una reforma agraria de tipo<em> narodniki.<\/em><\/p>\n<p>En cuanto a sus alcances y l\u00edmites, Frank Glass observa que: \u00abEl atractivo de este programa apenas necesita ser enfatizado. Para la poblaci\u00f3n laboriosa del campo es una verdadera Carta Magna. Millones de campesinos sin tierra y de granjeros arrendatarios tienen ahora una perspectiva de afirmar sus pie en el terreno. Los campesinos gravemente endeudados ven en ella la <em>liberaci\u00f3n de su opresiva situaci\u00f3n<\/em>. Para toda esta vasta masa de humanidad parece levantar la promesa de una vida mejor.<\/p>\n<p>\u00abEn lo que respecta al problema de la tierra, el programa estalinista es <em>claramente revolucionario<\/em>. Representa una <em>abrupta ruptura<\/em> con el pasado y producir\u00e1 un profundo cambio en las relaciones de clase. La transferencia de la tierra a aquellos que la trabajan es un indispensable paso preliminar para la reorganizaci\u00f3n de la agricultura en niveles m\u00e1s altos y la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad china. Pero vista en el contexto de la sociedad china social y pol\u00edticamente como un todo, es<em> conservadora, oportunista, unilateral e ilusoria<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de la gran preponderancia del campesinado en la sociedad china y el gran peso de la agricultura en la econom\u00eda, el problema agrario no es un problema<em> independiente <\/em>que pueda ser resuelto<em> separadamente y aparte <\/em>de los problemas econ\u00f3micos del pa\u00eds como un todo.34 Una peque\u00f1a parcela de tierra sigue siendo una peque\u00f1a parcela, una <em>unidad \u2018antiecon\u00f3mica\u2019, incluso cuando est\u00e1 firmemente en las manos del campesinado<\/em>. La expropiaci\u00f3n de los terratenientes le dar\u00e1 tierra a los sin tierra, pero las parcelas seguir\u00e1n siendo peque\u00f1as (&#8230;).<\/p>\n<p>\u00abSer\u00e1 imposible levantar el nivel de la agricultura con la continuidad de la <em>peque\u00f1a escala de propiedad y los m\u00e9todos agrarios primitivos<\/em>. Para la producci\u00f3n en gran escala hace falta la maquinaria que la pueda hacer posible. Esto implica un gran desarrollo industrial. M\u00e1s a\u00fan, hay demasiada gente en la tierra. La poblaci\u00f3n sobrante puede ser llevada fuera de la tierra \u00fanicamente cuando hay medios alternativos de vida. Pero esto s\u00f3lo ser\u00e1 posible mediante un desarrollo <em>multilateral <\/em>del la econom\u00eda: industria, transporte, comunicaciones (&#8230;). Lo que los estalinistas aspiran es a establecer su base social sobre el campesinado, liberado de la \u2018explotaci\u00f3n feudal y semi-feudal\u2019 (&#8230;). Dirigen su ataque contra el \u2018feudalismo\u2019, no el capitalismo, como si los remanentes feudales poseyeran un significaci\u00f3n social y pol\u00edtica independiente\u00bb (Li Fu-Yen, cit.).<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde el estalinismo expropi\u00f3 y dio impulso a la industrializaci\u00f3n, en medio de zig-zags y fuertes crisis y desequilibrios que luego veremos. Sin embargo, el conjunto del abordaje de Frank Glass conserva actualidad, dado que el mao\u00edsmo como corriente <em>nunca super\u00f3 su \u00abagrarismo\u00bb.<\/em> Llev\u00f3 a cabo una reforma agraria<em> anticapitalista, pero peque\u00f1o-burguesa, no \u00absocialista\u00bb, desvinculada del proletariado, estrechamente nacionalista y que reparti\u00f3 la tierra en propiedad individual<\/em>, no logrando nunca realmente \u00e9xito en sus proyectos de industrializaci\u00f3n y colectivizaci\u00f3n del agro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Revoluci\u00f3n por medios militares-burocr\u00e1ticos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto de los <em>m\u00e9todos <\/em>con los que la revoluci\u00f3n fue llevada adelante, ya hemos se\u00f1alado que Glass la define como una \u00abrevoluci\u00f3n fr\u00eda\u00bb en el sentido de haber sido llevada adelante <em>desde arriba y desde fuera de la clase trabajadora, y buscando la pasividad del movimiento de masas.<\/em><\/p>\n<p>\u00abLo que era revolucionario en Francia 160 a\u00f1os atr\u00e1s es en esencia reformista en China hoy. Esta definici\u00f3n pol\u00edtica del programa agrario del estalinismo no est\u00e1 invalidada por la amplia escala de la reforma agraria, el \u00e1rea y el n\u00famero de personas involucradas. Los <em>m\u00e9todos<\/em> de los estalinistas est\u00e1n naturalmente vinculados con el<em> car\u00e1cter de sus objetivos program\u00e1ticos<\/em>. Est\u00e1n llevando a cabo la reforma agraria por <em>medios militares-burocr\u00e1ticos.<\/em> Si es permisible usar el t\u00e9rmino \u2018revoluci\u00f3n\u2019 para describir la marcha de los eventos de China, deberemos designarla como una \u2018revoluci\u00f3n fr\u00eda\u2019, en la cual las amplias masas jugaron <em>el rol pasivo y menor <\/em>asignado a ellas de antemano por sus l\u00edderes. Los estalinistas, sin ninguna duda, disfrutan el apoyo de las amplias masas del campesinado. Sin embargo, no s\u00f3lo no alientan, sino<em> activamente desalientan <\/em>a los campesinos a tomar cualquier iniciativa independiente. No hay inflamados llamados a los campesinos a levantarse contra los terratenientes. Por el contrario, los estalinistas <em>convocan a los campesinos a esperar el arribo del ej\u00e9rcito \u2018rojo\u2019\u00bb <\/em>(Li Fu-Yen, cit.<em>)<\/em>.<\/p>\n<p>Peng en su informe subraya el mismo concepto: \u00abEl PCCh no moviliz\u00f3 las masas trabajadoras. No empuj\u00f3 la revoluci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 mediante la apelaci\u00f3n a la clase obrera liderando las masas campesinas (&#8230;) porque sustituy\u00f3 mediante los <em>m\u00e9todos militares-burocr\u00e1ticos<\/em> del estalinismo los m\u00e9todos bolcheviques revolucionarios de movilizaci\u00f3n de las masas; <em>esta revoluci\u00f3n ha sido as\u00ed gravemente distorsionada y golpeada, y sus logros est\u00e1n deformados a tal punto que son apenas reconocibles<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Este panorama pinta de cuerpo entero el car\u00e1cter <em>no socialista<\/em> de la revoluci\u00f3n agraria, en la medida en que no se convocaba a un acci\u00f3n independiente del campesinado, sino que expresamente se <em>desalentaba<\/em> toda posible acci\u00f3n autodeterminada. Ni hablar del proletariado de las ciudades, convocado a esperar sentado la entrada del \u00abEj\u00e9rcito Rojo\u00bb y a priorizar la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Citaremos una vez m\u00e1s a Peng en su descripci\u00f3n del car\u00e1cter \u00abfr\u00edo\u00bb de la revoluci\u00f3n: \u00abSi el PCCh hubiera invitado a los trabajadores y las masas en las grandes ciudades para levantarse en rebeli\u00f3n y para derrocar el r\u00e9gimen, habr\u00eda sido tan f\u00e1cil como golpear debajo de la madera putrefacta. Pero el partido de Mao dio simplemente \u00f3rdenes a la gente de esperar su liberaci\u00f3n por el ej\u00e9rcito del pueblo (Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n) (&#8230;) podemos dibujar una clara pintura del proceso: el r\u00e9gimen de Chiang Kai-Shek colaps\u00f3 completamente (&#8230;) Comenzando por la contraofensiva en el oto\u00f1o de 1948, en las sucesivas batallas ocurridas en el noreste, y salvo la violenta batalla en Chinchou, las otras grandes ciudades como Changchun, Mukden, etc., fueron<em> ocupadas sin pelea<\/em> (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abRespecto de las grandes ciudades y bases militares del norte del r\u00edo Yangts\u00e9, salvo los encuentros en Chuchao y Paotow, las otras, como Tsinan, Tientsin, Peiping, Kaifeng, Chengshou, Sian, etc., fueron tomadas <em>producto de la rebeli\u00f3n de los ej\u00e9rcitos estacionados all\u00ed, por rendici\u00f3n o deserci\u00f3n<\/em>. En el noroeste, en las provincias de Kansu y Sinkiang, fue s\u00f3lo por <em>rendici\u00f3n.<\/em> En la ciudad de Taiyuan hubo comparativamente una larga lucha, pero esto no pes\u00f3 en el conjunto de la situaci\u00f3n. Respecto de las grandes ciudades al sur del r\u00edo, salvo una simb\u00f3lica resistencia en Shangai, las otras se <em>entregaron por anticipado<\/em> (Nanking, Hangchow, Hangkow, Nanchang, Fuchow, Kweiling y Cant\u00f3n), o se <em>rindieron<\/em> cuando lleg\u00f3 el ej\u00e9rcito comunista, como en la provincias de Hunan, Szechuan y Yunan.<\/p>\n<p>\u00abTras cruzar el Yangts\u00e9, el ej\u00e9rcito de Mao march\u00f3 hacia Cant\u00f3n como a trav\u00e9s de una \u2018tierra de nadie\u2019 (&#8230;) De ah\u00ed la particular situaci\u00f3n por la cual el \u2018ej\u00e9rcito de liberaci\u00f3n\u2019 no conquist\u00f3 sino que m\u00e1s bien se hizo cargo de las ciudades\u00bb (informe citado).<\/p>\n<p>Es interesante comparar estas observaciones de Glass y Peng con otros autores como Theda Skocpol, quien en su estudio presenta una valoraci\u00f3n algo distinta a la de Glass, pero que no deja de subrayar el <em>encuadramiento<\/em> efectuado por el PCCh:<\/p>\n<p>\u201cLo que ocurri\u00f3 en el norte de China entre 1946 y 1949 fue una s\u00edntesis \u00fanica entre las necesidades militares de los comunistas chinos y el potencial social revolucionario del campesinado. Pues en el proceso de movilizar los refuerzos campesinos para apoyar los gobiernos y ej\u00e9rcitos de la zona base, los comunistas penetraron en las comunidades locales y las reorganizaron. As\u00ed, el campesinado como clase <em>fue<\/em> <em>provisto<\/em> de una autonom\u00eda y solidaridad de las que no hab\u00eda disfrutado dentro de la tradicional estructura sociopol\u00edtica agraria. En cuanto los campesinos adquirieron medios para convertirse (dentro de las aldeas) en una clase propia, pudieron atacar a los terratenientes con tanto rigor como las campesinos rusos en 1917. Salvo que, a diferencia de los campesinos rusos, los campesinos chinos se rebelaron contra los terratenientes s\u00f3lo <em>con la ayuda y el aliento de los cuadros comunistas locales, y la revoluci\u00f3n agraria china, en conjunto, ocurri\u00f3 bajo la \u2018pantalla\u2019 militar y administrativa aportada por el control de las zonas b\u00e1sicas por el partido <\/em>(&#8230;). En suma, la b\u00fasqueda de recursos rurales del PCCh (&#8230;), finalmente dio por resultado la revoluci\u00f3n social en los campos de China\u201d (Skocpol, p. 408).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n que se impone es que en 1949 ocurri\u00f3 una grandiosa <em>revoluci\u00f3n social campesina anticapitalista<\/em>, pero <em>encuadrada burocr\u00e1ticamente<\/em>, sin ascenso del proletariado urbano ni perspectiva revolucionaria internacionalista, y por lo tanto <em>bloqueada desde sus inicios en tanto que aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socialista<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El proletariado, ausente<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEn todos los a\u00f1os de su separaci\u00f3n f\u00edsica y pol\u00edtica del proletariado urbano, el PCCh continu\u00f3 consider\u00e1ndose el \u2018partido del proletariado\u2019. Esta ficci\u00f3n persisti\u00f3 todo a lo largo de los a\u00f1os del experimento de Kiangsi y m\u00e1s tarde en el noroeste (&#8230;). Con la toma del poder, el partido dijo ejemplificar en s\u00ed mismo la \u2018hegemon\u00eda del proletariado\u2019 en el nuevo orden de cosas. Como tantas otras cosas en la laber\u00edntica sem\u00e1ntica del \u2018marxismo-leninismo\u2019 estalinista, esto reflejaba no ninguna realidad social o pol\u00edtica, sino una racionalizaci\u00f3n (&#8230;) Los primeros representantes partidarios que fueron a tomar el gobierno de las empresas nacionalizadas (&#8230;) encontraron que <em>la masa de los trabajadores industriales no se hab\u00eda percatado de que la revoluci\u00f3n hab\u00eda hecho de ellos los verdaderos due\u00f1os de las empresas estatizadas. No estaban preparados <\/em>para asumir sus nuevas y grandiosas responsabilidades\u00bb (Isaacs, p. 310).35<\/p>\n<p>Hemos venido subrayando la total y absoluta ausencia en la revoluci\u00f3n de 1949 del proletariado chino, que nunca se recuper\u00f3 de la derrota de 1925-27, y que qued\u00f3 siempre bajo el dominio del Kuomintang o de los japoneses en Manchuria. Para colmo de males, con la ocupaci\u00f3n de las ciudades costeras por los japoneses qued\u00f3 diezmado y s\u00f3lo se rehizo num\u00e9ricamente precisamente en la provincia del noroeste sometida a la ocupaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>Pero esto no autoriza a perder de vista que Le\u00f3n Trotsky hab\u00eda insistido en los 30 que se deb\u00eda retroceder con el proletariado y permanecer en sus filas. Y, sobre, todo que al mao\u00edsmo <em>nunca le interes\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo la suerte del proletariado chino<\/em>. Por esto suenan tan absurdos los an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n de 1949 como \u00abproletaria\u00bb, algo que contrar\u00eda los datos f\u00e1cticos m\u00e1s elementales.<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1 establecido que en los \u00faltimos meses de 1927 (&#8230;) comienza una larga serie de intentos de parte del partido por derribar la <em>cortina de hierro de la indiferencia del proletariado<\/em>, que finalmente termin\u00f3 en un completo fracaso (&#8230;). Despu\u00e9s de julio, los gobierno de Wuhan y Nanking tornaron su furia sobre los comunistas y tuvieron \u00e9xito en quebrar su control de los sindicatos obreros. Lo que es incluso m\u00e1s importante, en las ciudades, el proletariado industrial como tal <em>le dio la espalda irrevocablemente a la direcci\u00f3n comunista<\/em>. En ese momento posiblemente no estaba claro cu\u00e1n profundo era el abismo que se hab\u00eda creado. Hoy sabemos que este abismo no se cruz\u00f3 hasta que las tropas de los comunistas chinos entraron a las ciudades como conquistadores en el final de los 40\u00bb (Schwarz, p. 97). Se trata de un an\u00e1lisis tan l\u00facido como poco citado de la valoraci\u00f3n del proletariado sobre los \u00abcomunistas\u00bb luego de la tremenda traici\u00f3n de Stalin a finales de la d\u00e9cada del 20. El favor de los obreros hacia el PCCh no se recuper\u00f3 ni se recuperar\u00eda jam\u00e1s. Lo realmente impresionante es que esto sea cierto hasta hoy, a comienzos del siglo XXI.<\/p>\n<p>Inclusive, el PCCh no s\u00f3lo nunca rehizo su relaci\u00f3n con el proletariado, sino que siempre desconfi\u00f3 de el, esmer\u00e1ndose por<em> dividirlo y atomizarlo<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de las concesiones econ\u00f3mico-sociales que efectivamente le otorgara luego de la revoluci\u00f3n. Un ejemplo de esto es el VII Congreso del PCCh: con respecto al car\u00e1cter de clase del partido, se puso \u00e9nfasis en su naturaleza rural; apenas se mencionaba la necesidad de una direcci\u00f3n proletaria, y se defin\u00eda como sector eje de captaci\u00f3n \u00aba los trabajadores cul\u00edes, mano de obra rural, campesinos pobres, pobres urbanos y soldados revolucionarios\u00bb.<\/p>\n<p>En estas condiciones, Frank Glass refleja bien la actitud del PCCh hacia la clase obrera: \u00abEs evidente que Stalin y sus ac\u00f3litos chinos quieren la revoluci\u00f3n mantenida dentro de l\u00edmites seguros. Esto se visualiza una vez m\u00e1s en su <em>evidente indiferencia hacia el proletariado.<\/em> El programa estalinista no ofrece nada a los trabajadores, salvo la continuidad de su esclavitud asalariada. El proletariado chino es peque\u00f1o (&#8230;) tres millones de obreros en un poblaci\u00f3n de m\u00e1s de 450 millones. Sin embargo, las ciudades en las cuales estos trabajadores viven y trabajan <em>son los centros estrat\u00e9gicos del dominio<\/em> de Chiang Kai-Shek y los centros nerviosos de todo el sistema de explotaci\u00f3n capitalista. Si se armara al proletariado con el programa correcto y se le diera su lugar en el actual desarrollo de los acontecimientos como el l\u00edder de los explotados y oprimidos, sacar\u00eda a la burgues\u00eda con cajas destempladas. Lo que queda del Kuomintang ser\u00eda r\u00e1pidamente destruido y la guerra civil inconmensurablemente reducida. Pero los estalinistas desconf\u00edan del proletariado y por buenas razones (&#8230;) <em>est\u00e1n determinados a mantener la revoluci\u00f3n fr\u00eda, bien fr\u00eda<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>En el mismo sentido, Schwartz se\u00f1ala que luego de la revoluci\u00f3n \u00abel PCCh puede una vez m\u00e1s decir que posee una base proletaria. Est\u00e1 nuevamente en contacto con el proletariado industrial urbano. Sin embargo, las mismas <em>circunstancias<\/em> bajo las cuales los comunistas finalmente alcanzaron el poder aportan una luz reveladora sobre la falta de relaciones entre el proletariado urbano y el PCCh. El proletariado urbano chino \u2013cualquiera fueren las simpat\u00edas que tuviera\u2013 <em>esper\u00f3 inerte y pasivamente a que las tropas campesinas ocuparan las ciudades. Ciertamente, jug\u00f3 un rol mucho menos activo que los estudiantes<\/em>\u00bb (Schwartz, p. 197).<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde (1952) llegar\u00eda la expropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y sectores importantes de la clase obrera obtendr\u00edan importantes concesiones, aun en medio de una pasividad y encuadramiento totales. Luego nos referiremos al car\u00e1cter de estas medidas.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, tomando una valoraci\u00f3n general de los procesos de la segunda posguerra, pero que se puede aplicar perfectamente a los alcances y l\u00edmites de la revoluci\u00f3n china de 1949, se puede ver c\u00f3mo oper\u00f3 en ella la cl\u00e1sica dial\u00e9ctica de los<em> triunfos seguidos de derrotas en ausencia de centralidad del proletariado, autodeterminaci\u00f3n campesina y perspectiva internacionalista.<\/em><\/p>\n<p>\u00abTras la victoria sobre el nazismo, en Europa y en el mundo semicolonial hubo revoluciones y transformaciones democr\u00e1ticas, agrarias, nacionales y antiimperialistas, e incluso hubo expropiaciones y experiencias no capitalistas. En muchos casos, directa o indirectamente, <em>las masas trabajadoras alcanzaron conquistas socioecon\u00f3micas importantes.<\/em> El fin del latifundismo y las arraigadas influencias terratenientes y el clero en gran parte de Europa oriental, progresos en la industrializaci\u00f3n de las rep\u00fablicas m\u00e1s rezagadas de la regi\u00f3n, el pleno empleo y mejoras significativas en el terreno de la salud y educaci\u00f3n no pueden ser desconocidas en bloque (&#8230;)\u00bb.36<\/p>\n<p>Sin embargo, reconocer lo anterior \u00abno est\u00e1 en contradicci\u00f3n con nuestra afirmaci\u00f3n de que en esos pa\u00edses no hubo desarrollo del poder obrero, ni un genuino impulso hacia transformaciones socialistas. En realidad, con ritmos distintos <em>cada uno de estos triunfos o progresos parciales se transformaron en lo contrario: derrotas y desastres sociales. <\/em>Esta dial\u00e9ctica de triunfos que se transforman en derrotas cuando la revoluci\u00f3n se frena y se pudre es una de las caracter\u00edsticas de esta posguerra\u00bb. (Romero, cit., p. 147).<\/p>\n<p>Los desastres del \u00abGran Salto Adelante\u00bb y la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb vendr\u00edan a confirmar en pocos a\u00f1os esta dial\u00e9ctica, como luego intentaremos demostrar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> El debate en el trotskismo <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>sobre la din\u00e1mica de clases<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Revisaremos ahora m\u00e1s en detalle los textos de Isaac Deutscher, Ernest Mandel y Nahuel Moreno sobre la revoluci\u00f3n china que hemos citado m\u00e1s arriba. Si el texto de Mandel \u2013escrito entre 1949 y 1950\u2013 todav\u00eda ten\u00eda elementos tentativos en raz\u00f3n de estar desarroll\u00e1ndose los acontecimientos, el de Moreno tiene la ventaja del tiempo y de cierta distancia respecto de los elementos m\u00e1s oportunistas de la tradici\u00f3n del SU, m\u00e1s all\u00e1 de que, entre otros problemas te\u00f3ricos y pol\u00edticos, hab\u00eda una valoraci\u00f3n totalmente equivocada de la llamada \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb china de la d\u00e9cada del 60.<\/p>\n<p>Adelantamos que en el caso de Deutscher se trata lisa y llanamente de la afirmaci\u00f3n de las tesis del \u00absustituismo\u00bb de la clase obrera en la revoluci\u00f3n. El caso de Mandel es algo m\u00e1s sutil: termina definiendo como \u00absocialista\u00bb la revoluci\u00f3n en base al car\u00e1cter supuestamente proletario del PCCh. Por su parte, Moreno (que milit\u00f3 a la izquierda del tronco principal del movimiento trotskista) expresamente le atribuye el car\u00e1cter \u00absocialista\u00bb de la revoluci\u00f3n no al PCCh<em>, <\/em>sino a la<em> din\u00e1mica \u00abobjetiva\u00bb de los acontecimientos<\/em>. Esto, a nuestro entender, era incorrecto, pero ten\u00eda sin embargo el resguardo de mantener la necesidad de una organizaci\u00f3n independiente de los socialistas revolucionarios.37<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abSustituismo a escala gigantesca\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso de Deutscher, lo que se enuncia es la <em>cl\u00e1sica tesis sustituista<\/em> de la clase obrera en la revoluci\u00f3n china. Esta tesis estaba vinculada con su apreciaci\u00f3n m\u00e1s general del papel de la burocracia estalinista, a la que ve\u00eda cumpliendo <em>un papel \u00abprogresivo\u00bb y \u00abnecesario\u00bb en el caso de la URSS. <\/em>Respecto del rol de la URSS en la revoluci\u00f3n china, explica que \u00abla hegemon\u00eda revolucionaria de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica realiz\u00f3 (a pesar de la obstrucci\u00f3n inicial de Stalin) lo que de otro modo solamente los obreros chinos podr\u00edan haber conseguido: empujar a la revoluci\u00f3n china en una direcci\u00f3n anti-burguesa y socialista. Con el proletariado chino casi disperso o ausente del plano pol\u00edtico, <em>la fuerza de gravedad de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica convirti\u00f3 a los ej\u00e9rcitos campesinos de Mao en agentes del colectivismo\u00bb<\/em> (Deutscher, p. 151).<\/p>\n<p>Desde ya que el peso de la URSS en las d\u00e9cadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial fue inmenso, pero esto no implica que haya podido <em>sustituir<\/em> a la clase obrera en un sentido <em>socialista<\/em>. Es que en el \u00e1mbito de la lucha de clases <em>no hay \u00abley de gravedad\u00bb o de la f\u00edsica newtoniana que valga <\/em>a la hora de determinar el car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n<em> sin <\/em>la clase obrera ni v\u00ednculo alguno con ella. La experiencia que ha dejado la historia es que no de otra manera funcionan las leyes no deterministas de la \u00abf\u00edsica pol\u00edtica\u00bb: <em>sin clase obrera no hay revoluci\u00f3n socialista<\/em>.<\/p>\n<p>En otras ocasiones hemos dejado establecidos los elementos metodol\u00f3gicos que operaban detr\u00e1s de las tesis deutscherianas: <em>una l\u00f3gica determinista hist\u00f3rica m\u00e1s emparentada con la tradici\u00f3n de la II Internacional que con el marxismo revolucionario. Y <\/em> las tesis deterministas van aqu\u00ed de la mano de las sustituistas: la clase trabajadora aparece reemplazada por una burocracia estalinista que, siguiendo una mec\u00e1nica \u00abobjetiva\u00bb similar a la de la revoluci\u00f3n burguesa, <em>viene a \u00abconservar\u00bb (\u00abcon sus propios m\u00e9todos\u00bb) las adquisiciones de la revoluci\u00f3n. <\/em>Stalin deviene Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n<p>Pero si en el caso de Napole\u00f3n, efectivamente, se termina de liquidar la fase radicalizada y peque\u00f1o-burguesa de la revoluci\u00f3n Francesa, sin poner en cuesti\u00f3n las principales adquisiciones burguesas de la misma, en el caso de Stalin, ocurri\u00f3 lo opuesto: <em>una sangrienta contrarrevoluci\u00f3n no s\u00f3lo pol\u00edtica sino tambi\u00e9n social<\/em>, que termin\u00f3 liquidando al Estado obrero.38 Es decir, lo <em>opuesto<\/em> de \u00abconservar\u00bb las adquisiciones de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el caso de la revoluci\u00f3n proletaria no puede haber sustituismo de clase que valga: si no est\u00e1 la clase obrera (con sus organismos y partidos), el proceso se invierte y<em> las relaciones de producci\u00f3n transicionales se revierten en relaciones de explotaci\u00f3n no org\u00e1nicas.<\/em><\/p>\n<p>No hay manera de que un sector social <em>ajeno<\/em> a la clase trabajadora trabaje \u00aben nombre de\u00bb la propia clase o, lo que es lo mismo, que una burocracia considerada \u00abobrera\u00bb lleve a cabo \u00aba su manera\u00bb tareas proletarias. El problema te\u00f3rico-metodol\u00f3gico que subyace a esta concepci\u00f3n es, como se\u00f1alamos anteriormente, que <em>pierde de vista la necesaria relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que hay entre las tareas, el sujeto y el m\u00e9todo<\/em>, y no ve al estalinismo no, al decir de Trotsky, como \u00abm\u00e1s que una mera burocracia\u00bb, sino como una burocracia com\u00fan y corriente, que por otra parte no era socialmente obrera, sino una capa o casta peque\u00f1o burguesa.<\/p>\n<p>Este punto de vista, que ha sido parte del sentido com\u00fan del trotskismo tradicional, fue llevado por Deutscher hasta sus ultimas consecuencias: la de presentar al propio Trotsky como un \u00abidealista\u00bb no adecuado a la fase de la revoluci\u00f3n que sigue a su per\u00edodo \u00abheroico\u00bb. Cabe recordar que el \u00faltimo libro de Deutscher (publicado en el a\u00f1o de su muerte, 1967) se llamaba <em>La revoluci\u00f3n inconclusa<\/em>, lo que constitu\u00eda impl\u00edcitamente una respuesta de las tesis de <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em> de Trotsky escritas m\u00e1s de treinta a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Pero d\u00e9mosle la palabra al propio Deutscher:<\/p>\n<p>\u00abNo hay duda de que la historia del mao\u00edsmo obliga a una revisi\u00f3n de ciertos presupuestos y razonamientos marxistas habituales. Hasta qu\u00e9 punto es ello necesario queda ilustrado (&#8230;) por la apreciaci\u00f3n que del mao\u00edsmo hizo Trotsky en los a\u00f1os 30 (&#8230;). El fen\u00f3meno de una revoluci\u00f3n moderna, socialista (&#8230;) cuya principal fuerza impulsora no ha sido la clase obrera constituye, en realidad, algo sin precedentes en la historia \u00bfQu\u00e9 es lo que empuj\u00f3 a la revoluci\u00f3n china m\u00e1s all\u00e1 de la fase burguesa? El campesinado estaba interesado en la redistribuci\u00f3n de la tierra, en la abolici\u00f3n o reducci\u00f3n de rentas y deudas, en la destrucci\u00f3n del poder de terratenientes y prestamistas. En una palabra: en la revoluci\u00f3n agraria \u2018burguesa\u2019. No pod\u00eda dar impulso socialista a la revoluci\u00f3n, y el mao\u00edsmo, mientras actu\u00f3 s\u00f3lo entre el campesinado, no pudo ser m\u00e1s reticente acerca de las perspectivas del socialismo en China. Esta situaci\u00f3n cambi\u00f3 con la conquista de las ciudades y la consolidaci\u00f3n del control mao\u00edsta sobre ellas. Pero las ciudades <em>estaban casi muertas<\/em> pol\u00edticamente, a pesar de que un galvanizado residuo del antiguo movimiento obrero se agitaba aqu\u00ed y all\u00e1 (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abNos enfrentamos aqu\u00ed<em>, a escala gigantesca, con el fen\u00f3meno del \u2018sustituismo\u2019,<\/em> esto es, la acci\u00f3n de un partido o grupo de dirigentes que representa a \u2013o se coloca en el lugar de\u2013 <em>una clase social ausente o inactiva<\/em>. El problema resulta familiar desde la historia de la revoluci\u00f3n rusa, pero en este caso se presenta de manera muy diferente (&#8230;). El partido bolchevique se erigi\u00f3 a s\u00ed mismo en su <em>locus tenens<\/em> como depositario y guardi\u00e1n de la revoluci\u00f3n. Si el partido bolchevique asumi\u00f3 este papel \u00fanicamente unos a\u00f1os despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, el mao\u00edsmo lo asumi\u00f3 mucho antes y durante ella\u00bb (Deutscher, pp. 147-148).<\/p>\n<p>Pero estas tesis eluden un inmenso problema: si se hubiera tratado efectivamente de un \u00absustituismo\u00bb en esa escala, se plantear\u00eda inevitablemente la obligaci\u00f3n de<em> revisar el concepto mismo del rol hist\u00f3rico de la clase trabajadora <\/em>(algo a lo que de hecho lleg\u00f3 la corriente pablo-mandelista del trotskismo). Sin que haya, por supuesto, certeza alguna de que el socialismo evitar\u00e1 la barbarie, el balance de esta experiencia hist\u00f3rica que queda grabado a \u00abescala gigantesca\u00bb es la simple conclusi\u00f3n de que <em>sin clase obrera, no hay lucha por el socialismo<\/em>.<\/p>\n<p>En trabajos anteriores (ver SoB 17\/18) hemos intentado demostrar que en el caso de la transici\u00f3n socialista <em>no hay \u00abautomatismo\u00bb que valga<\/em>. Las leyes sociales funcionan de tal manera39 que si no es la clase obrera sino otra capa social ajena a ella la que se pone al frente de las relaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, <em>la que se termina beneficiando del conjunto del proceso es esta capa social, no los trabajadores<\/em>. El balance a largo plazo es, justamente, que no hay manera de que \u00abla acci\u00f3n de un partido o grupo de dirigentes represente o se coloque en el lugar de una clase obrera ausente o inactiva\u00bb. Cuando esto ocurre, <em>simplemente, no hay revoluci\u00f3n ni transici\u00f3n socialista<\/em>, mal que les pese a los custodios del Santo Grial dogm\u00e1tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mao como dirigente \u00abproletario\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los argumentos de Mandel son algo m\u00e1s elaborados, y se debe ser algo indulgente respecto de sus textos, que son serios en todo lo que hace al an\u00e1lisis m\u00e1s general sobre los acontecimientos a finales de 1950. La IV Internacional de la \u00e9poca todav\u00eda no hab\u00eda definido la revoluci\u00f3n de 1949 como \u00absocialista\u00bb ni planteado el car\u00e1cter \u00abobrero\u00bb del Estado pos-revolucionario chino. Esto se termina resolviendo cuando se consuma la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, sobre cuyo car\u00e1cter nos explayaremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de los elementos valiosos de an\u00e1lisis, los trabajos de Mandel ya esbozaban una serie de graves problemas de apreciaci\u00f3n y de mitificaci\u00f3n de rol del PCCh, cuya direcci\u00f3n se caracteriza como \u00abproletaria\u00bb.40<\/p>\n<p>Los problemas arrancan con la evaluaci\u00f3n del <em>grado <\/em>de acci\u00f3n independiente de los campesinos. Si bien no hay unidad en los investigadores al respecto, la descripci\u00f3n de Mandel aparece como muy discutible: \u00abDesde el punto de vista <em>social<\/em>, el r\u00e9gimen del Kuomintang, basado en una alianza de terratenientes y burgues\u00eda intermediaria, fue enfrentado por los levantamientos de los explotados campesinos (&#8230;). Desde el punto de vista <em>formal<\/em>, fue la <em>iniciativa espont\u00e1nea y un considerable grado de autogobierno<\/em> la que permiti\u00f3 a los ej\u00e9rcitos de Mao superar el putrefacto y universalmente detestado despotismo del Kuomintang\u00bb (Mandel, p. 151).<\/p>\n<p>Sutilmente, aparece el problema de considerar la mec\u00e1nica pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n como un elemento \u00abformal\u00bb, lo que no puede dejar de traer aparejado toda una serie de problemas. En todo caso, si efectivamente el r\u00e9gimen del Chiang Kai-Shek era universalmente detestado, lo que no parece claro es que haya habido un desarrollo de elementos<em> org\u00e1nicos <\/em>de autodeterminaci\u00f3n campesina. Mandel argumenta que, al no tener suficientes cuadros, el PCCh deb\u00eda dejar a las villas liberadas bajo la gesti\u00f3n de la \u00abdemocracia\u00bb y \u00abautonom\u00eda\u00bb campesina.<\/p>\n<p>A este respecto, se\u00f1ala Skocpol, hasta cierto punto en la misma veta de Mandel: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ocurri\u00f3 esta revolucionaria reforma agraria a finales de los a\u00f1os cuarenta, precisamente cuando el PCCh estaba en su esfuerzo final y militar para subir al poder a nivel nacional en China? (&#8230;) Por una parte, los anteriores esfuerzos de los comunistas por la movilizaci\u00f3n de masas hab\u00edan creado una nueva \u00e9lite intra-aldea de cuadros campesinos j\u00f3venes y pobres ya dedicados a conflictos cotidianos (&#8230;). Adem\u00e1s, las propiedades confiscadas a los terratenientes y campesinos ricos podr\u00edan asignarse a los campesinos pobres y de ingresos medios, que entonces estar\u00edan m\u00e1s motivados a apoyar a las milicias locales y al \u2018Ej\u00e9rcito de liberaci\u00f3n del pueblo\u2019 cuando estas organizaciones militares lucharon por su derecho a conservar las nuevas tierras. El razonamiento de Schurman sugiere, al mismo tiempo, que los dirigentes del partido a nivel superior convinieron en la radical reforma agraria y tal pol\u00edtica condujo a la <em>erupci\u00f3n de una verdadera revoluci\u00f3n desde abajo<\/em> en muchas aldeas, puesto que, <em>una vez en marcha, la reforma agraria tuvo su propio \u00edmpetu<\/em>. Las repetidas referencias de los dirigentes del partido a \u2018excesos izquierdistas\u2019 indican que <em>no ten\u00edan pleno control<\/em> sobre los actos de los cuadros de la aldea.<\/p>\n<p>\u00abLa reforma agraria es recordada por muchas personas que salieron de China a finales de los a\u00f1os cuarenta y comienzos de los cincuenta como un per\u00edodo de terror. Al intensificarse la lucha militar, tambi\u00e9n lo hizo el radicalismo de la reforma agraria. Lo que hab\u00eda comenzado como programa de redistribuci\u00f3n de tierras termin\u00f3 como Terror Revolucionario en que fue destruida la tradicional \u00e9lite rural de China\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es sumamente importante y com\u00fan a otros procesos de la segunda posguerra: la liquidaci\u00f3n de la clase de los ricos de las aldeas, junto con la emergencia de elementos <em>inorg\u00e1nicos<\/em> de autodeterminaci\u00f3n y doble poder rural. Pero es evidente que <em>no lograron afirmarse<\/em> dada la <em>falta de tradici\u00f3n independiente <\/em>(salvo el caso de la experiencia de la d\u00e9cada del 20), que ya hemos se\u00f1alado como rasgo caracter\u00edstico del campesinado chino. Sobre esta falta de tradiciones anteriores y sobre el car\u00e1cter no org\u00e1nico de estos elementos de acci\u00f3n desde abajo y doble poder se afirm\u00f3<em> el poder de encuadramiento del PCCh<\/em>.<\/p>\n<p>Va de suyo que a lo largo y ancho de un pa\u00eds como China en el que est\u00e1 en marcha una profunda revoluci\u00f3n agraria, necesariamente debe haber habido aqu\u00ed y all\u00e1 todo tipo de elementos de acci\u00f3n espont\u00e1nea debido al \u00abefecto demostraci\u00f3n\u00bb de las regiones donde esta reforma ya hab\u00eda sido consumada. Pero no hay pruebas de que se haya tratado de un proceso <em>org\u00e1nico<\/em> en el sentido de haber dejado en pie verdaderos organismos democr\u00e1ticos y aut\u00f3nomos campesinos de tipo sovi\u00e9tico, aunque m\u00e1s no fuera a nivel local.<\/p>\n<p>En funci\u00f3n de las fuentes hist\u00f3ricas de que disponemos, lo afirmaci\u00f3n de Mandel parece ser m\u00e1s bien una expresi\u00f3n de deseos, una argumentaci\u00f3n de orden l\u00f3gico m\u00e1s que un hecho hist\u00f3rico comprobado. En la misma \u00e9poca, Li Fu Yen caracteriza lo contrario al hablar de \u00abrevoluci\u00f3n fr\u00eda\u00bb. Y recordemos que Peng insist\u00eda en que el PCCh no s\u00f3lo no moviliz\u00f3 a la clase obrera, sino que incluso \u00abse abstuvo de apelar a las masas campesinas a organizarse, a ir a la acci\u00f3n, a involucrarse en una lucha revolucionaria\u00bb y que \u00abel PCCh se bas\u00f3 solamente en la acci\u00f3n militar del ej\u00e9rcito campesino en vez de la acci\u00f3n revolucionaria de las masas obreras y campesinas\u00bb. <em>En lo esencial, entonces, se trat\u00f3 no de una acci\u00f3n independiente basada en la democracia campesina sino de una revoluci\u00f3n fr\u00eda encuadrada burocr\u00e1ticamente por el PCCH<\/em>.<\/p>\n<p>Mandel reconoc\u00eda en su art\u00edculo que, en el \u00e1mbito nacional, los \u00aborganismos\u00bb de la revoluci\u00f3n hab\u00edan sido establecidos desde arriba, pero insist\u00eda en que a nivel de las localidades hab\u00eda elementos de democracia campesina. En este contexto, intenta dar una definici\u00f3n del car\u00e1cter del r\u00e9gimen pol\u00edtico emergente luego de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEn el campo, la transformaci\u00f3n del poder fue radical (&#8230;). <em>Sea cual sea<\/em> la manera41 en que la reforma agraria fue llevada a cabo, el antiguo r\u00e9gimen pol\u00edtico desapareci\u00f3 junto con las viejas relaciones de propiedad. Las \u2018Asociaciones Campesinas\u2019, que abarcaban millones de miembros, llevaron a cabo la reforma agraria y est\u00e1n en los hechos investidas de todo el poder en escala local. Las \u2018Cortes del Pueblo\u2019, \u00f3rganos revolucionarios genuinos del campesinado insurgente (&#8230;) se est\u00e1n desarrollando en la China central y del sur, donde la reforma agraria reci\u00e9n comienza a llevarse a cabo (&#8230;). <em>Es s\u00f3lo cuando pasamos [del nivel local] al provincial que encontramos autoridades exclusivamente elegidas desde arriba<\/em>. Esto mismo ocurre con los intendentes de las grandes ciudades, directamente subordinadas al poder central. Desde el punto de vista de la forma, el Estado popular chino aparece como una <em>democracia agraria<\/em> controlada desde arriba por la dictadura pol\u00edtica ejercida primariamente por el PCCH (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00ab<em>Lo haya querido<\/em> <em>o no<\/em>, el gobierno se encontr\u00f3 <em>compelido<\/em> a institucionalizar un genuino doble poder en el sur de China. En los niveles provinciales o distritales, la mayor\u00eda de los viejos cuadros quedaron en su lugar, pero en el nivel local (&#8230;) los campesinos pobres de las Asociaciones Campesinas se hicieron de todo el poder para llevar adelante la reforma agraria\u00bb. (Mandel, <em>Fourth Internacional<\/em> enero-febrero de 1951, pp. 15-19).<\/p>\n<p>Es seguro que, efectivamente, en el vasto campo chino (en sus niveles m\u00e1s locales), debe haber habido elementos de espontaneidad. Algo casi inevitable, as\u00ed como el car\u00e1cter violento y radical de la reforma agraria cuando lleg\u00f3 al sur del pa\u00eds luego de la revoluci\u00f3n. Sin embargo, insistimos en nuestra hip\u00f3tesis de que estas experiencias, como producto del rol expreso del PCCh, no se pudieron transformar en formas de un doble poder org\u00e1nico campesino desde abajo y, mucho menos, en las bases de una \u00abdictadura del proletariado\u00bb.<\/p>\n<p>En todo caso, Mandel tiene el m\u00e9rito de haber realizado un intento de caracterizaci\u00f3n. Sin embargo, si desde el punto de vista <em>social<\/em> en ning\u00fan momento hubo en China algo que propiamente se pueda llamar \u00abdictadura del proletariado\u00bb, desde el punto de vista de las <em>formas pol\u00edticas<\/em> no hay c\u00f3mo demostrar que se haya tratado de un r\u00e9gimen de \u00abdemocracia agraria campesina\u00bb, porque no hubo verdaderos organismos de autodeterminaci\u00f3n campesinos, y mucho menos a escala nacional, como reconoce el propio Mandel. Trataremos m\u00e1s adelante la caracterizaci\u00f3n de qu\u00e9 fue el Estado chino posrevolucionario, pero cabe tener presente la definici\u00f3n de Peng al momento de su Informe (anterior a la estatizaci\u00f3n generalizada de los medios de producci\u00f3n): \u00abEn los documentos sobre China, la Internacional aun no ha espec\u00edficamente clarificado la naturaleza de clase de la Dictadura Democr\u00e1tica del Pueblo (&#8230;). La opini\u00f3n general es que <em>este r\u00e9gimen descansa sobre bases sociales peque\u00f1o-burguesas, con el campesinado como su elemento principal<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Posiblemente el principal error de apreciaci\u00f3n de Mandel \u2013basado en un an\u00e1lisis que no es superficial pero que se resiente de ser extremadamente \u00absociologista\u00bb\u2013 es la definici\u00f3n del car\u00e1cter en \u00faltima instancia socialista de la revoluci\u00f3n como producto del supuesto car\u00e1cter \u00abproletario\u00bb del PCCH. Sin ir m\u00e1s lejos, un texto escrito en la misma \u00e9poca, y no por un autor marxista, es mucho m\u00e1s materialista y agudo: \u00abal separarse a s\u00ed mismo de su base proletaria urbana y atarse al campesinado, el PCCh <em>dej\u00f3 de ser un partido del proletariado<\/em>, porque un partido pol\u00edtico <em>no puede tener una vida aut\u00f3noma<\/em> por s\u00ed mismo. En palabras de Isaacs, \u2018el Partido Comunista trata de sustituir el proletariado como clase. En este proceso, sin embargo, se transformo en un partido campesino\u2019\u00bb (Schwartz, p. 198).<\/p>\n<p>Sin duda, el problema del car\u00e1cter social del Estado en formaci\u00f3n como subproducto de una revoluci\u00f3n en la que el proletariado no hab\u00eda tenido arte ni parte era un problema extremadamente complejo. Pero <em>nada autorizaba a resolverlo en clave sustitucionista<\/em>. Por otra parte, la afirmaci\u00f3n que el PCCh configuraba una direcci\u00f3n \u00abproletaria\u00bb <em>no resist\u00eda el menor an\u00e1lisis emp\u00edrico concreto, <\/em>y constitu\u00eda lisa y llanamente una mitificaci\u00f3n completa.<\/p>\n<p>Mandel da a entender \u2013sin decirlo abiertamente\u2013 que el PCCh era un partido obrero: \u00abfue bas\u00e1ndose en el campesinado, que el PCCh fue capaz de tomar el poder (&#8230;). Pero, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 cuando los ej\u00e9rcitos campesinos entraron en las grandes ciudades industriales del este de China? Para responder apropiadamente a esta pregunta, es necesario comprender que estos ej\u00e9rcitos campesinos estaban dirigidos por un partido que en su programa, as\u00ed como en sus perspectivas pol\u00edticas, tradici\u00f3n, conciencia y temperamento de sus cuadros, no era proveniente del campesinado, sino que <em>desde hac\u00eda cerca de tres d\u00e9cadas era el principal vocero del proletariado chino<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 decir que este embellecimiento escandaloso del mao\u00edsmo no se ajusta en lo m\u00e1s m\u00ednimo a los hechos. Mao Tse-Tung <em>jam\u00e1s fue vocero de la clase obrera china ni nada que se le parezca<\/em>, ni antes ni mucho menos despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n. Est\u00e1 establecido por toda la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica seria que <em>cort\u00f3 amarras totalmente <\/em>con el proletariado urbano y que al PCCh, luego de la defenestraci\u00f3n de Chen Du-Xiu a fines de los a\u00f1os 20, nunca le importaron sus necesidades y reivindicaciones.<\/p>\n<p>A Mandel no se le pod\u00eda escapar que en la d\u00e9cada del 30 Trotsky hab\u00eda afirmado un criterio<em> opuesto por el v\u00e9rtice <\/em>sobre el que es \u00fatil volver: \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 sentido puede el proletariado realizar la hegemon\u00eda estatal sobre el campesinado cuando el poder estatal no est\u00e1 en sus manos? Es absolutamente imposible comprender esto. El rol dirigente de grupos comunistas aislados en la guerra campesina no decide la cuesti\u00f3n del poder. <em>Deciden las clases sociales, y no el partido\u00bb<\/em>. Esto es, el car\u00e1cter proletario de la revoluci\u00f3n no pod\u00eda ser resuelto por la v\u00eda del car\u00e1cter supuestamente \u00abobrero\u00bb del PCCH: <em>si no est\u00e1 la clase obrera, no es una revoluci\u00f3n proletaria. Punto<\/em>. Sobre el car\u00e1cter <em>social<\/em> de una revoluci\u00f3n, son las clases, no los partidos las que deciden. Esta es una exigencia del propio m\u00e9todo materialista.<\/p>\n<p>Otra cosa es que <em>el partido es absolutamente imprescindible como direcci\u00f3n de una clase viviente y actuante<\/em>. Pero un partido socialmente \u00aben el aire\u00bb no puede decidir nada sobre la naturaleza de una revoluci\u00f3n. Por esto mismo, de ninguna manera se pod\u00eda afirmar que lo que hab\u00eda en China era una \u00abdictadura del proletariado\u00bb, cuando el proletariado como clase nunca jam\u00e1s estuvo en el poder. Esta afirmaci\u00f3n es no s\u00f3lo te\u00f3ricamente err\u00f3nea y pol\u00edticamente capituladora, sino <em>emp\u00edricamente falsa<\/em>. Digamos de paso que Peng polemiza expl\u00edcitamente con Mandel en su Informe: \u00abalgunos en nuestra Internacional consideran que el PCCh se ha transformado en un partido proletario. El camarada Mandel, por ejemplo, es de esta opini\u00f3n. Cuando nos referimos a la caracterizaci\u00f3n de Trotsky del PCCh como un partido<em> peque\u00f1o-burgu\u00e9s campesino<\/em>, \u00e9l responde: \u2018ya s\u00e9, admito que esto era cierto antes. Pero desde que el PCCh tom\u00f3 el poder y entr\u00f3 a las ciudades, se transform\u00f3 en un partido obrero\u2019\u00bb.<\/p>\n<p>Contradictoriamente, Mandel planteaba todo esto en un art\u00edculo donde a la vez se\u00f1ala que la actitud del PCCh hacia la clase obrera al entrar en las ciudades era la de <em>evitar a toda costa su acci\u00f3n y organizaci\u00f3n independiente<\/em>: \u00aben la pr\u00e1ctica (&#8230;) establece el <em>absoluto monopolio<\/em> <em>del PCCh<\/em>, desde que \u00e9ste puede, con la Confederaci\u00f3n General del Trabajo china, disolver o forzar a la ilegalidad a cualquier sindicato que desacuerde con tal o cual aspecto de la pol\u00edtica laboral\u00bb (Mandel, p. 21).<\/p>\n<p>En este marco, hacia el final de su trabajo Mandel se pregunta si puede haber un giro a la izquierda en el curso de PCCh y responde afirmativamente porque \u00abm\u00e1s que cualquier otro Partido Comunista, el PCCh se ha visto obligado a mantener una estructura menos burocr\u00e1tica y centralizada, a mantener un constante metabolismo entre sus propias aspiraciones y las de las masas. La situaci\u00f3n objetiva lo presiona en ese camino (&#8230;). Para estimar las chances de tal giro a la izquierda, no debemos olvidar el hecho de que la direcci\u00f3n del PCCh, contrariamente a la afirmaci\u00f3n de ciertas personas, <em>nunca dej\u00f3 de considerarse a si misma como una direcci\u00f3n proletaria<\/em>. Es verdad, el partido est\u00e1 compuesto por una abrumadora mayor\u00eda de elementos campesinos peque\u00f1o-burgueses (&#8230;). Pero (&#8230;) no han cesado de insistir en el car\u00e1cter proletario del partido\u00bb (Mandel, p. 24).<\/p>\n<p>Se trata de una nueva afirmaci\u00f3n gratuita de leso empirismo, porque efectivamente hubo \u00abun giro a la izquierda\u00bb en las condiciones creadas por la intervenci\u00f3n china en la guerra de Corea, que llev\u00f3, finalmente, a la estatizaci\u00f3n casi total de los medios de producci\u00f3n. Pero de all\u00ed no se deduce que el PCCh se transformara en una \u00abdirecci\u00f3n proletaria\u00bb.<\/p>\n<p>En sus brillantes escritos de los a\u00f1os 30 sobre China, ya Trotsky hab\u00eda alertado tambi\u00e9n que en pol\u00edtica no se puede uno guiar por los t\u00edtulos autoproclamados o las etiquetas, sino que s\u00f3lo cuentan los hechos sociales: un partido campesino-burocr\u00e1tico no es proletario aunque se proclame una y otra vez como tal. Esto es materialismo puro: no importa lo que una persona \u2013u organizaci\u00f3n\u2013 dice de s\u00ed misma que es, <em>sino lo que realmente es. <\/em>Las organizaciones, como las personas, no se juzgan por lo que dicen de si mismas, sino por sus <em>actos efectivos<\/em>.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos al principio que estos art\u00edculos de Mandel deb\u00edan contextuarse en el marco de ser escritos bajo la presi\u00f3n inmediata de los acontecimientos. No es el caso de textos del Secretariado Unificado de la IV Internacional treinta a\u00f1os despu\u00e9s: \u00abTodos aquellos que sostienen la idea de una \u2018revoluci\u00f3n campesina\u2019 en China y que ven en ella una contradicci\u00f3n de la teor\u00eda marxista simplemente no comprenden la <em>l\u00f3gica objetiva<\/em> de la revoluci\u00f3n permanente que, en China, <em>Mao Tse-Tung aplic\u00f3 enriqueciendo sus leyes<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de lo que puedan pensar autores mal informados, los te\u00f3ricos marxistas jam\u00e1s han subestimado los movimientos campesinos revolucionarios. Lo que podemos constatar, en el pasado como en el presente, es que el campesinado no ha sido jam\u00e1s capaz de darse una direcci\u00f3n propia capaz de conducirla hasta la obtenci\u00f3n de sus objetivos revolucionarios. Si la base de la revoluci\u00f3n china es campesina, <em>su direcci\u00f3n es proletaria<\/em>. No por su composici\u00f3n, es verdad, sino por los fundamentos marxistas de su pensamiento y por la orientaci\u00f3n de su acci\u00f3n. (&#8230;) Sus especificidades y sus deformaciones tienen a la vez en sus or\u00edgenes sus determinaciones nacionales objetivas\u00bb (<em>Los Congresos de la IV Internacional<\/em>, Par\u00eds, La Breche, 1988, pp. 374-375).<\/p>\n<p>Hay aqu\u00ed casi m\u00e1s mistificaciones que palabras. Por empezar, no creemos en una tal \u00abl\u00f3gica objetiva\u00bb de la revoluci\u00f3n permanente <em>independizada totalmente de los sujetos que llevan a cabo la revoluci\u00f3n<\/em>. El proceso revolucionario es una combinaci\u00f3n de factores objetivos y subjetivos, y ning\u00fan sujeto social act\u00faa en el vac\u00edo, sino siempre sometido a condiciones determinadas de tiempo y lugar. Pero creer que esas mismas condiciones, por s\u00ed solas, pueden \u00abhacer la historia\u00bb, es un t\u00edpico razonamiento determinista y objetivista. Por el contrario, a nuestro entender a lo m\u00e1s que lleg\u00f3 el juego de las \u201cpresiones\u201d sociales fue a la din\u00e1mica anticapitalista de la revoluci\u00f3n. Pero la connotaci\u00f3n <em>socialista<\/em> \u2013y la apertura de un verdadero proceso de transici\u00f3n\u2013 es imposible sin una clase obrera viviente y actuante como sujeto mismo del proceso.<\/p>\n<p>A esta l\u00f3gica objetivista se le agrega la valoraci\u00f3n err\u00f3nea de la revoluci\u00f3n campesina en china. Es verdad que \u00ablos te\u00f3ricos marxistas jam\u00e1s han subestimado los movimientos campesinos revolucionarios\u00bb. Tambi\u00e9n lo es que resulta pr\u00e1cticamente imposible que el campesinado se d\u00e9 objetivos independientes socialistas. Sin embargo, en la revoluci\u00f3n de 1949, el campesinado asumi\u00f3 tareas que fueron m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo, como la expropiaci\u00f3n de los terratenientes, lo que desment\u00eda en parte \u2013pero s\u00f3lo en parte\u2013 la experiencia anterior. Con un \u00abdetalle\u00bb crucial: que esto se hizo <em>no<\/em> bajo una direcci\u00f3n \u00abproletaria\u00bb, sino <em>mediante un encuadramiento burocr\u00e1tico que impidi\u00f3 expresamente la confluencia con la clase obrera de las ciudades y de una genuina autodeterminaci\u00f3n campesina, precisamente para evitar toda posible din\u00e1mica socialista de la revoluci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfRevoluci\u00f3n campesina socialista?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Moreno, por su parte, presenta una interpretaci\u00f3n algo distinta de la mec\u00e1nica de la revoluci\u00f3n china. Aunque atribuy\u00e9ndole tambi\u00e9n un car\u00e1cter \u00absocialista\u00bb, como todo el tronco principal del movimiento trotskista, sin embargo expresamente fundamenta esto en la din\u00e1mica de clases \u00abobjetiva\u00bb que habr\u00eda tenido la revoluci\u00f3n, y no en un supuesto car\u00e1cter proletario del PCCh, que <em>nunca<\/em> le reconoci\u00f3 al partido de Mao<em>. <\/em>De hecho, Moreno habla de la <em>combinaci\u00f3n<\/em> de \u00abuna revoluci\u00f3n campesina tradicional, encabezada por un partido formalmente estalinista, de herencia marxista y con caracter\u00edsticas plebeyas, que organiza un ej\u00e9rcito moderno\u00bb. Pero precisamente lo que no hubo fue tal combinaci\u00f3n en sentido <em>socialista<\/em>.<\/p>\n<p><em>Las revoluciones china e indochina<\/em>, de finales de la d\u00e9cada del 60, es la principal referencia en la corriente morenista sobre este proceso, y se trata de un texto <em>muy interesante<\/em>, con varios aspectos valiosos m\u00e1s all\u00e1 de sus errores.42 En ese texto se intenta trabajar una din\u00e1mica de clase de la revoluci\u00f3n de 1949 que no implicara una capitulaci\u00f3n al mao\u00edsmo. Pero hay valoraciones que entendemos no se ajustaban a la realidad, como la definici\u00f3n de la revoluci\u00f3n como \u00abcampesina socialista\u00bb43 por su sujeto inmediato y \u00abproletaria\u00bb por su din\u00e1mica de clases m\u00e1s de conjunto, tratando por esa v\u00eda de rechazar la tesis sustitucionistas de Deutscher.<\/p>\n<p>Digamos que el intento de rechazar las tesis sustituistas era muy progresivo, como as\u00ed tambi\u00e9n el agudo planteo metodol\u00f3gico de Moreno contra los que generalizaban \u00abtendencias moment\u00e1neas de la realidad\u00bb o los que pragm\u00e1ticamente racionalizaban el t\u00edpico apotegma oportunista de que si se tiene \u00e9xito necesariamente se tiene la raz\u00f3n. Al respecto, defin\u00eda que \u00abtodo pron\u00f3stico es una posibilidad hist\u00f3rica, es una batalla de clases por darse, y su correcci\u00f3n no se mide por el triunfo o no de esta \u00faltima. El problema es la posibilidad de esta batalla, lo dem\u00e1s es historia, la hacen las clases con sus luchas. Un pron\u00f3stico no es correcto o incorrecto por su \u00e9xito, <em>sino por si cumple ciertas condiciones para que sea cient\u00edfico y revolucionario<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>De hecho, el principal cap\u00edtulo del folleto de Moreno se titula precisamente \u00ab\u00bfSustituismo o revoluci\u00f3n socialista agraria?\u00bb La pol\u00e9mica con Deutscher era totalmente leg\u00edtima, pero fue llevada a cabo en t\u00e9rminos equivocados Correctamente<em>,<\/em> Moreno pretend\u00eda refutar la afirmaci\u00f3n de que \u00abalguien hab\u00eda hecho la revoluci\u00f3n socialista en lugar de la clase obrera\u00bb, pero busc\u00f3 sostener que la revoluci\u00f3n hab\u00eda sido \u00abproletaria\u00bb <em>por su din\u00e1mica de clases.<\/em> Lo que a todas luces era falso: <em>la clase obrera estuvo totalmente ausente de la revoluci\u00f3n; \u00e9se es un hecho establecido y no admite discusi\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>Al evaluar la mec\u00e1nica de clases de la revoluci\u00f3n, Moreno hace la consideraci\u00f3n de que en \u00faltima instancia el campesinado chino emergente era pr\u00e1cticamente \u00abun semi-proletariado por su din\u00e1mica econ\u00f3mico-social\u00bb. Sin embargo, ni siquiera hoy la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n china vive en las ciudades. Para colmo, a lo largo de todo su dominio, el PCCh siempre trat\u00f3 de<em> impedir y\/o regular el acceso campesino a las ciudades<\/em>.<\/p>\n<p>La realidad es que la base social del PCCh era claramente de peque\u00f1os propietarios y campesinos sin tierras; b\u00e1sicamente campesinado pobre, que es la caracterizaci\u00f3n que Peng repite una y otra vez en su informe. Curiosamente, Moreno ten\u00eda en gran estima a Peng, pero no utiliz\u00f3 sus caracterizaciones, o acaso no coincid\u00eda con ellas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda una capa de campesinos medios e incluso hasta algunos terratenientes o ex terratenientes. En estas condiciones, el resultado principal de la revoluci\u00f3n fue una reforma agraria radical, pero socialmente peque\u00f1o burguesa, <em>sin conexi\u00f3n <\/em>con una genuina revoluci\u00f3n proletaria en las ciudades. La estatizaci\u00f3n de la mayor\u00eda de las industrias, hecha por el PCCh en 1952 totalmente desde arriba, se dio en medio de una pasividad total de la clase obrera.<\/p>\n<p>En suma, remitirse a los hechos significa desmitificar el supuesto car\u00e1cter \u00abobrero\u00bb de la revoluci\u00f3n china: no fue obrera, sino <em>campesina y peque\u00f1oburguesa en su car\u00e1cter de clase y bases sociales fundamentales, y anticapitalista por el enemigo que enfrent\u00f3. <\/em><\/p>\n<p>Lo que s\u00ed <em>es correcto <\/em>del argumento de Moreno es que nadie hizo la revoluci\u00f3n socialista <em>por <\/em>la clase obrera, sencillamente porque la revoluci\u00f3n <em>de ninguna manera fue socialista.<\/em> La total y absoluta ausencia del proletariado y de verdaderos elementos de autodeterminaci\u00f3n de las masas explotadas y oprimidas explican que haya sido anticapitalista <em>sin lograr abrir paso a una dictadura del proletariado, ni mucho menos un genuino proceso transicional socialista<\/em>. Entendemos que \u00e9sta era la correcta respuesta a las elucubraciones oportunistas y sustitucionistas de Deutscher, no la invenci\u00f3n de una \u00abdin\u00e1mica de clase\u00bb de la revoluci\u00f3n que realmente no existi\u00f3 en 1949. En ese sentido, la pretensi\u00f3n de Valerio Arcary de <em>aggiornar<\/em> los an\u00e1lisis de Moreno haciendo suyos los de Deutscher \u2013ante la evidencia de una revoluci\u00f3n no obrera\u2013 tampoco apunta en la direcci\u00f3n correcta. En suma, era equivocado plantear, como lo hizo Moreno, que en un \u00abcurso permanente\u00bb la revoluci\u00f3n se \u00abtransform\u00f3 verdaderamente en revoluci\u00f3n socialista\u00bb.<\/p>\n<p>Recapitulemos el razonamiento completo de Moreno: \u00abC\u00f3mo debemos definir la din\u00e1mica de clase que llev\u00f3 al triunfo a la revoluci\u00f3n china y le dio su curso permanente hasta transformarse en Estado Obrero? Deutscher cree que se dio un t\u00edpico caso de sustituismo. El PC, aunque sin intervenci\u00f3n de la clase obrera, reflejaba sus intereses, era un partido obrero. Al acaudillar la revoluci\u00f3n campesina le daba un sentido obrero, de revoluci\u00f3n permanente inconsciente. Trotsky, muchos a\u00f1os antes, ya hab\u00eda discutido esta concepci\u00f3n de los estalinistas. \u2018\u00bfEn qu\u00e9 sentido puede el proletariado realizar la hegemon\u00eda estatal sobre el campesinado cuando el poder estatal no esta en sus manos? Es absolutamente <em>imposible<\/em> comprender esto. El rol dirigente de grupos comunistas aislados en la guerra campesina no decide la cuesti\u00f3n del poder. Deciden las clases, y no el partido\u2019\u00bb (Moreno, cit.). Hasta aqu\u00ed su planteo es impecable, e incluso acude muy oportunamente al pasaje de Trotsky que ya hemos citado dos veces en este trabajo.<\/p>\n<p>Pero Moreno no es consecuente con su propio razonamiento, porque para rebatir el argumento sustituista, interpreta incorrectamente al campesinado que hizo la revoluci\u00f3n como un \u00absemi-proletariado\u00bb. Si esto era as\u00ed, entonces hab\u00eda estado presente la clase obrera imprimi\u00e9ndole su sello de clase a la revoluci\u00f3n, y el problema estaba resuelto sin necesidad de reconocer al PCCh un car\u00e1cter proletario que efectivamente no ten\u00eda, ni de caer en las tesis sustituistas.<\/p>\n<p>En realidad, como dice Schwartz parafraseando agudamente a Lenin, \u00abel \u2018proletariado rural\u2019 <em>aislado<\/em> del proletariado urbano es <em>esencialmente un \u2018peque\u00f1oburgu\u00e9s\u2019 en mentalidad<\/em>, furiosos contra los que tienen tierra, pero consumidos por el deseo de lograr para ellos mismos poder aferrarse a su propiedad de la tierra\u00bb (Schwartz, p. 194).<\/p>\n<p>El problema es que el an\u00e1lisis de clase que hace Moreno <em>no resiste la prueba de los hechos<\/em>. A partir de ah\u00ed, se produce un <em>desbarranque<\/em> en el resto de las conclusiones que va sacando. Por ejemplo, cuando se afirma que \u00abes interesante notar que todas las interpretaciones serias de la revoluci\u00f3n china aceptan que su curso fue ininterrumpido o permanente. s\u00f3lo se discute su din\u00e1mica de clase\u00bb (Moreno, cit.). Moreno se refiere al hecho de que la revoluci\u00f3n lleg\u00f3 a la expropiaci\u00f3n del capital. Pero ya hemos dicho que <em>la estatizaci\u00f3n por s\u00ed sola no agota el car\u00e1cter \u00abobrero y socialista\u00bb<\/em> de la revoluci\u00f3n si se la <em>desvincula<\/em> del curso ulterior de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed Moreno saca todo tipo de conclusiones equivocadas. Dice: \u00abLa clave de toda la revoluci\u00f3n china y de su ulterior curso socialista para nosotros est\u00e1 en la revoluci\u00f3n de los campesinos pobres del norte y en la anterior del sur. Trotsky en sus cartas a Preobrajensky hab\u00eda se\u00f1alado que \u00abla revoluci\u00f3n china (la tercera) deber\u00e1 comenzar por atacar al <em>kulak<\/em> desde sus primeras etapas\u00bb. Y de este hecho, y de la lucha contra el imperialismo y sus agentes, sacaba la conclusi\u00f3n de que la revoluci\u00f3n china ser\u00eda mucho menos burguesa que la rusa. Es decir, m\u00e1s socialista desde el principio. Subrayaba as\u00ed la profunda diferencia con las revoluciones agrarias occidentales en las que el campesinado en su conjunto iba contra los terratenientes feudales en la primera etapa de la revoluci\u00f3n agraria. En China, como no hab\u00eda terratenientes feudales de magnitud y los verdaderos explotadores de los campesinos eran los usureros y los campesinos ricos \u00edntimamente ligados a aquellos, la primera etapa de la revoluci\u00f3n agraria tendr\u00eda un car\u00e1cter anticapitalista y no antifeudal\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>Coincidimos totalmente con lo que se\u00f1ala Moreno en el sentido que, efectivamente, la revoluci\u00f3n campesina china oper\u00f3 sobre la base de una diferenciaci\u00f3n social: es decir, <em>enfrent\u00f3 a los campesinos pobres contra los ricos<\/em> de las aldeas, \u00edntimamente ligados al imperialismo. Pero luego Moreno, como ha sido habitual en el tronco principal del movimiento trotskista, <em>iguala incorrectamente la connotaci\u00f3n anticapitalista<\/em>, muy visible en la revoluci\u00f3n de 1949,<em> con la socialista, que no lleg\u00f3 a desencadenarse como tal,<\/em> cuando estaba clara la ausencia de todo v\u00ednculo con el proletariado urbano. Por otro lado, en s\u00ed misma, la reforma agraria \u2013al menos inicialmente\u2013 fue peque\u00f1oburguesa y no \u00absocializadora\u00bb.<\/p>\n<p>Al no establecer esta diferenciaci\u00f3n, y al sostener igual que Mandel, la tesis de la \u00abdemocracia agraria\u00bb, Moreno insiste en que \u00abes nuestra hip\u00f3tesis (&#8230;) que en China hubo una <em>gran revoluci\u00f3n socialista agraria<\/em> en el sentido que Lenin le daba a esa definici\u00f3n: <em>los campesinos pobres<\/em> <em>con sus organizaciones<\/em> <em>tomaron de hecho el poder en el agro chino a escala local<\/em> para ir contra los campesinos ricos. Esta lucha fue y es una lucha esencialmente <em>socialista<\/em>. El PC no inici\u00f3 esta revoluci\u00f3n. Por el contrario, hizo esfuerzos por contenerla, por jugar un rol de \u00e1rbitro entre todas las capas campesinas y \u2018democr\u00e1ticas\u2019 (&#8230;). El campesino pobre hace \u2018a pesar\u2019 del PC, que tiene roces con \u00e9l, <em>su revoluci\u00f3n de octubre antes de que el proletariado de las ciudades tome el poder<\/em>. Este car\u00e1cter<em> socialista <\/em>de la<em> revoluci\u00f3n agraria<\/em> estaba en germen en el movimiento comunista agrario dirigido por Mao y Peng antes de 1935. El gran desarrollo de los gobiernos comunistas agrarios, su influencia creciente, se explican por este car\u00e1cter de vanguardia de la lucha de clases en el agro chino, de la lucha de los campesinos pobres contra los ricos, que le saben imprimir los mao\u00edstas al movimiento campesino del sur antes de que Mao fuera ganado por la ideolog\u00eda del frente popular. El programa socialista sovi\u00e9tico del mao\u00edsmo de aquella \u00e9poca, era adecuado al car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n agraria china\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay no s\u00f3lo inexactitudes, sino problemas de apreciaci\u00f3n te\u00f3rico-pol\u00edticos de magnitud, que tienen como centro de gravedad la <em>equivocada evaluaci\u00f3n<\/em> de que habr\u00eda habido elementos de<em> organizaci\u00f3n independiente<\/em> de los campesinos, d\u00e1ndole as\u00ed un supuesto car\u00e1cter \u00absocialista agrario\u00bb a la revoluci\u00f3n .44<\/p>\n<p>Es err\u00f3nea la consideraci\u00f3n que la revoluci\u00f3n agraria se haya hecho \u00aba pesar del PCCh\u00bb. Otra cosa es que Mao tomara esa decisi\u00f3n bajo la presi\u00f3n de las circunstancias, para ganarse el apoyo de la base agraria frente a la ofensiva del Kuomintang en 1947. Pero el que <em>comenz\u00f3 <\/em>el movimiento que luego desat\u00f3 la revoluci\u00f3n agraria <em>fue el PCCh<\/em> con el giro en su pol\u00edtica agraria en 1947. Fue s\u00f3lo entonces que se desat\u00f3 el proceso de expropiaci\u00f3n de los terratenientes en los territorios que controlaba (y que se hab\u00eda negado a poner en marcha en los 11 a\u00f1os anteriores, producto de su pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n de clases). Sin duda, se trat\u00f3 de una verdadera revoluci\u00f3n agraria que seguramente contuvo elementos \u00abdesde abajo\u00bb, dada la enorme vastedad del campo chino, y en la que el PCCh no podr\u00eda haber controlado todo. Pero <em>en lo esencial logr\u00f3 encuadrarla, controlarla, domesticarla.<\/em> Decir que el campesinado hizo \u00aba pesar del PCCh\u00bb su revoluci\u00f3n agraria es m\u00e1s que una exageraci\u00f3n: es un error.<\/p>\n<p>En estas condiciones, tambi\u00e9n era equivocado afirmar que el campesinado habr\u00eda hecho su \u00abrevoluci\u00f3n de octubre\u00bb, en el sentido de que la reforma agraria habr\u00eda sido \u00absocialista\u00bb. Es dif\u00edcil establecer en qu\u00e9 sentido consideraba Moreno una revoluci\u00f3n que da la tierra en propiedad individual como \u00absocialista\u00bb (y, para colmo, sin verdadera democracia agraria). Lamentablemente, esta historia termina siendo completamente falsa, movida por el hecho cierto de que s\u00ed hubo lucha de clases en el campo. Es verdad que la pol\u00edtica agraria mao\u00edsta en la primera mitad de la d\u00e9cada del 30 hab\u00eda sido mucho m\u00e1s radical, y que luego de la Segunda Guerra Mundial, al verse obligado a romper con Chiang Kai-Shek, se retom\u00f3 una pol\u00edtica de expropiaci\u00f3n a los terratenientes. Pero <em>\u00bfqu\u00e9 tiene de \u00absocialista\u00bb una reforma agraria que, lejos de colectivizar la tierra, la reparte en peque\u00f1as parcelas, y adem\u00e1s sin autodeterminaci\u00f3n campesina ni v\u00ednculos reales con el proletariado urbano? <\/em><\/p>\n<p>A esto se le agrega la gratuita afirmaci\u00f3n de que el proletariado habr\u00eda \u00abtomado el poder\u00bb. Es un hecho de que el proletariado urbano <em>no tom\u00f3 ning\u00fan poder como clase<\/em>.<\/p>\n<p>En esto las afirmaciones de Peng hab\u00edan sido inequ\u00edvocas, y Moreno sin duda las conoc\u00eda, por m\u00e1s que la posterior estatizaci\u00f3n masiva de los medios de producci\u00f3n modificara un poco las posiciones del trotskista chino: \u00abA pesar de que un pu\u00f1ado de individuos provenientes de medios obreros han sido nombrados para participar en el gobierno (muy pocos en puestos importantes) <em>la clase trabajadora como un todo permanece en una posici\u00f3n subordinada<\/em>. La clase obrera est\u00e1 <em>privada <\/em>del derecho fundamental de elegir sus propios representantes \u2013como a los soviets y otros comit\u00e9s similares de representantes obreros\u2013 para participar y supervisar el r\u00e9gimen. Los derechos pol\u00edticos generales \u2013libertad de palabra, asamblea y asociaci\u00f3n, publicaci\u00f3n, creencias, etc.\u2013 est\u00e1n considerablemente limitados e incluso <em>prohibidos, como las huelgas.<\/em> Consecuente, como los trabajadores est\u00e1n <em>silenciados <\/em>por este r\u00e9gimen, en realidad s\u00f3lo tienen el derecho de peticionar dentro de los \u2018marcos de la ley\u2019 por un mejoramiento de sus condiciones de vida\u00bb. \u00a1Vaya forma de ejercer la \u00abdictadura del proletariado\u00bb!<\/p>\n<p>En todo caso, lo que se pod\u00eda decir, ante la ostensible ausencia del proletariado, era que en la medida en que el PCCh, como agente de las masas campesinas, hab\u00eda tomado el poder, y dado que el PCCh era supuestamente un partido \u00abproletario\u00bb, \u00abla clase obrera hab\u00eda tomado el poder\u00bb. En suma, el falso argumento de Mandel. Pero ya sabemos que la posici\u00f3n de Moreno era distinta.<\/p>\n<p>A sabiendas de las <em>carencias en su argumentaci\u00f3n<\/em>, Moreno presenta la hip\u00f3tesis central de su trabajo: \u00abes verdad que tanto Trotsky como Lenin siempre consideraron que <em>esta revoluci\u00f3n socialista agraria s\u00f3lo la podr\u00eda dirigir el proletariado industrial de las ciudades<\/em>. Por otra parte, los esquem\u00e1ticos se niegan a considerar que esta lucha agraria anticapitalista sea definida como socialista por el car\u00e1cter del \u2018sujeto hist\u00f3rico\u2019: los campesinos pobres y sin tierras debe ser considerados, sociol\u00f3gicamente, como peque\u00f1oburgueses. Dejando de lado la tarea te\u00f3rica de definir con toda precisi\u00f3n \u2018sociol\u00f3gica\u2019 al campesinado sin tierras o muerto de hambre (&#8230;) algunas indicaciones (&#8230;) se imponen. El capitalismo surgi\u00f3 gracias a que pudo crear un gigantesco ej\u00e9rcito industrial de reserva con los campesinos desalojados de sus tierras, o tan miserable en su peque\u00f1o lote que <em>ten\u00edan que vender su fuerza de trabajo para poder subsistir<\/em>. El marxismo defini\u00f3 a ese fen\u00f3meno social y a esa nueva clase que surg\u00eda <em>de acuerdo a su din\u00e1mica<\/em> y no de acuerdo a su pasado. Para el marxismo es fuerza de trabajo libre y no peque\u00f1oburgues\u00eda pauperizada, <em>ej\u00e9rcito industrial de reserva y no campesino errante<\/em> por los caminos o que habita las afueras de las ciudades. La contradicci\u00f3n de China y de muchos pa\u00edses atrasados es que el capitalismo, con su penetraci\u00f3n, crea un gigantesco ej\u00e9rcito de reserva con los parias campesinos y que, por la crisis del capitalismo mundial y nacional, luego no puede utilizar por falta de desarrollo industrial. Llevado por las circunstancias hist\u00f3ricas, este campesino miserable, explotado por los capitalistas rurales, se transforma entonces en reserva, en agente de la revoluci\u00f3n anticapitalista en su aldea, en soldado del ej\u00e9rcito revolucionario, en militante del PC o en <em>futuro obrero de la acumulaci\u00f3n primitiva socialista<\/em>\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>Esto ya es definitivamente tra\u00eddo de los pelos. No s\u00f3lo queda establecido que <em>no hab\u00eda mayor asalarizaci\u00f3n de la mano de obra en el campo<\/em>, sino que la principal relaci\u00f3n de dependencia de los campesinos pobres (o sin tierra) respecto de los terratenientes era, junto a los pr\u00e9stamos usurarios, el alquiler de tierras para la producci\u00f3n individual.<\/p>\n<p>El objetivo primario de la participaci\u00f3n campesina en la revoluci\u00f3n fue la obtenci\u00f3n de tierras a partir de la reforma agraria a t\u00edtulo de<em> propietarios privados<\/em>, <em>no la b\u00fasqueda de su asalarizaci\u00f3n urbana<\/em>. Luego veremos las particularidades de la colectivizaci\u00f3n agraria en China, as\u00ed como el proceso de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Moreno afirma luego que el car\u00e1cter del campesinado \u00abpega (&#8230;) un salto hist\u00f3rico. En lugar de pasar por las fases de sus hermanos de Occidente, de campesino sin tierra, a obrero \u2018en s\u00ed\u2019 de la manufactura y la f\u00e1brica y a obrero \u2018para s\u00ed\u2019 del sindicato y el partido obrero, <em>salta la etapa del obrero \u2018en s\u00ed\u2019 de la f\u00e1brica para transformarse en un revolucionario anticapitalista <\/em>a escala local o nacional\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>Pero este \u00abrevolucionario anticapitalista a escala local o nacional\u00bb, \u00bf<em>qu\u00e9 ra\u00edz social posee<\/em>? Para nosotros \u2013siguiendo la caracterizaci\u00f3n de Peng\u2013 se trat\u00f3 de revolucionarios anticapitalistas pobres o sin tierras <em>peque\u00f1oburgueses del campo y la intelligentsia de la ciudad<\/em>. Sin embargo, por obra de una <em>prestidigitaci\u00f3n <\/em>social y pol\u00edtica, se transforma el campesino peque\u00f1o propietario en obrero, confundiendo toda la din\u00e1mica social <em>real<\/em> de la revoluci\u00f3n china<em>.<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, y en contradicci\u00f3n con lo anterior, se lee que \u00abla amplia mayor\u00eda del campesinado es miserable o sin tierras. Es decir, la revoluci\u00f3n china es esencialmente una <em>revoluci\u00f3n de los campesinos pobres contra la burgues\u00eda rural china<\/em>, es una revoluci\u00f3n socialista agraria, que <em>impuso el poder a escala de las aldeas o peque\u00f1as zonas<\/em>. El pasado campesino, peque\u00f1o burgu\u00e9s de estos revolucionarios, se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n en el car\u00e1cter de su revoluci\u00f3n, que ser\u00e1 <em>primitiva, b\u00e1rbara y principalmente sin \u00f3rganos de poder centralizados<\/em>. Los \u00f3rganos de poder de esta revoluci\u00f3n, las Asociaciones de Campesinos Pobres, no tendr\u00e1n \u00f3rgano central democr\u00e1tico, s\u00f3lo ser\u00e1n locales\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es, entonces, la verdadera definici\u00f3n? \u00bfSe trat\u00f3 de una revoluci\u00f3n<em> anticapitalista de los campesinos pobres contra la burgues\u00eda rural <\/em>o de una revoluci\u00f3n<em> socialista campesina-proletaria? <\/em><\/p>\n<p>Lamentablemente, las afirmaciones totalmente gratuitas se van sucediendo sin soluci\u00f3n de continuidad, en un preanuncio de los an\u00e1lisis de Moreno de comienzos de los 80, en los que se amontonaban m\u00e1s y m\u00e1s cualidades \u00abrevolucionarias\u00bb en los procesos, sin el menor esfuerzo por comprobar y medir su correspondencia con la realidad. Se llega al desprop\u00f3sito de afirmar que el PCCh se termin\u00f3 \u00abrindiendo\u00bb ante la din\u00e1mica socialista de la revoluci\u00f3n: \u00abesta revoluci\u00f3n se combina para obtener el triunfo (&#8230;) de las mujeres contra las supervivencias del pasado en China45, el paternalismo, la lucha en la zona de Chiang contra los terratenientes y contra el capitalismo burocr\u00e1tico (&#8230;). Y, por \u00faltimo, con la guerra civil contra el r\u00e9gimen dictatorial de Chiang, agente de la colonizaci\u00f3n yanqui. Pero de esta combinaci\u00f3n, <em>el hecho decisivo ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de los campesinos pobres contra la burgues\u00eda rural.<\/em> El PCCh intentar\u00e1 jugar un rol de \u00e1rbitro de todo este proceso combinado, pero tendr\u00e1 que <em>rendirse a la din\u00e1mica socialista-anticapitalista <\/em>que le han impreso los campesinos pobres a la tercera revoluci\u00f3n china\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>En tanto que revoluci\u00f3n anticapitalista, hubo efectivamente una combinaci\u00f3n de tareas donde el centro fue le revoluci\u00f3n agraria, sumada a cuestiones como la unificaci\u00f3n nacional china y la independencia del pa\u00eds del imperialismo. Al respecto, acordamos completamente con la din\u00e1mica prevista por Trotsky (y se\u00f1alada por Moreno), necesariamente anticapitalista y no antifeudal de la revoluci\u00f3n china. Claro que disentimos con la asimilaci\u00f3n u homologaci\u00f3n que hace Moreno de la revoluci\u00f3n anticapitalista como socialista, que se ha revelado hist\u00f3ricamente incorrecta.<\/p>\n<p><strong>Pero tambi\u00e9n es equivocado decir que el PCCh tuvo que \u00abrendirse\u00bb ante la din\u00e1mica \u00absocialista\u00bb de la revoluci\u00f3n. Los mao\u00edstas no se \u00abrindieron\u00bb ante ninguna \u00abdin\u00e1mica socialista\u00bb: actuaron, hasta cierto punto, bajo la presi\u00f3n de las circunstancias, <em>pero se esmeraron desde el comienzo por bloquear y contener toda din\u00e1mica real transicional socialista. Es decir, la din\u00e1mica de aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n permanente. <\/em>Y se puede decir que tuvieron bastante \u00e9xito.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Estatizaci\u00f3n y colectivizaci\u00f3n agraria en la China no capitalista<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si desde el punto de vista de la din\u00e1mica pol\u00edtico-social de la revoluci\u00f3n, \u00e9sta no pod\u00eda ser considerada obrera y socialista, resta la evaluaci\u00f3n de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y de la \u00abcolectivizaci\u00f3n\u00bb del campo. Estas medidas de corte econ\u00f3mico-social fueron las que inclinaron la balanza en la IV Internacional y la mayor\u00eda de las corrientes del trotskismo tradicional a partir de 1952, en el sentido de que en adelante China pasaba a ser un \u00abEstado obrero\u00bb (s\u00f3lo que \u00abdeformado\u00bb) y una \u00abdictadura del proletariado\u00bb (s\u00f3lo que \u00abburocr\u00e1tica\u00bb).46<\/p>\n<p>La nacionalizaci\u00f3n de la industria, el lanzamiento del primer plan quinquenal y la colectivizaci\u00f3n agraria fueron medidas de <em>apariencia socialista <\/em>que abrieron el per\u00edodo m\u00e1s \u00abdudoso\u00bb dentro de la revoluci\u00f3n china: \u00bfse hab\u00eda transformado acaso en una dictadura proletaria?<\/p>\n<p>En lo que sigue, intentaremos demostrar que aunque la estatizaci\u00f3n masiva de los medios de producci\u00f3n, fue, evidentemente, una medida <em>anticapitalista<\/em> (y, en <em>ese sentido<\/em>, inicialmente <em>progresiva<\/em>), <em>al no pasar la propiedad de los medios de producci\u00f3n realmente a manos de los trabajadores, ni basarse en mecanismos reales de democracia proletaria, no fueron medidas que lograran abrir una din\u00e1mica transicional socialista<\/em>.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s vueltas que se le den al asunto, la clase obrera <em>no tom\u00f3 el poder<\/em> en China, ni en lo pol\u00edtico-social ni en lo econ\u00f3mico-social. Lo que se termin\u00f3 constituyendo tras una serie de vicisitudes fue un <em>Estado burocr\u00e1tico<\/em>, que usufructu\u00f3 las conquistas de la revoluci\u00f3n sobre la base de<em> una formaci\u00f3n social no capitalista organizada a partir de relaciones de explotaci\u00f3n mutua<\/em>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed debemos dejar se\u00f1alado un alerta metodol\u00f3gico: hasta cierto punto, la categor\u00eda de \u00abEstado burocr\u00e1tico\u00bb funciona mejor cuando se trata del proceso de <em>descomposici\u00f3n<\/em> de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socialista. Es decir, el caso de la revoluci\u00f3n rusa de 1917, que como producto de la contrarrevoluci\u00f3n estalinista dio lugar al salto cualitativo hacia un \u00abEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas\u00bb, como lo definir\u00eda Christian Rakovsky. En el caso de China de 1949, estamos hablando de una revoluci\u00f3n, no de una contrarrevoluci\u00f3n. Y, a nuestro modo de ver, no hay forma de que una revoluci\u00f3n pueda ser \u00abburocr\u00e1tica\u00bb: fue campesina <em>encuadrada burocr\u00e1ticamente<\/em>, lo que es algo muy distinto. Sin embargo, se trata de la paradoja de una revoluci\u00f3n social de base campesina, pero que <em>no<\/em> da lugar a un Estado \u00abcampesino\u00bb y \u00abplebeyo\u00bb (ni mucho menos \u00abobrero\u00bb), sino que en las condiciones de la hegemon\u00eda internacional del estalinismo, lo que termina emergiendo es un <em>nuevo Estado burocr\u00e1tico<\/em>. Lo que ocurre en la medida en que es la burocracia la que termina usufructuiando la independencia del imperialismo, de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y de la cooperativizaci\u00f3n agraria al servicio de su propia acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Primeros a\u00f1os de progreso<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre 1949 y 1953 se vivi\u00f3 un per\u00edodo de florecimiento econ\u00f3mico. La guerra civil hab\u00eda quedado atr\u00e1s y, con el surgimiento de un poder \u00fanico y centralizado a nivel de todo el pa\u00eds, la econom\u00eda se estabiliz\u00f3 y se fren\u00f3 el saqueo imperialista. Este per\u00edodo puede ser comparado con la NEP en Rusia, en cuanto situaci\u00f3n econ\u00f3mica de \u00abdoble comando\u00bb: es decir, conviv\u00edan \u00e1reas de econom\u00eda estatizada y \u00e1reas privadas.<\/p>\n<p>Con la toma del poder, el PCCh hered\u00f3 un pa\u00eds con una profunda crisis econ\u00f3mica. La econom\u00eda estaba dividida en tres sectores: una econom\u00eda de subsistencia en el campo; una econom\u00eda basada en la industria liviana y en el comercio en los puertos y la zona costera; y una base industrial pesada, creada por los japoneses en Manchuria. El \u00fanico de los tres sectores que estaban funcionando era el rural. El primer objetivo del gobierno fue unificar y organizar las tres econom\u00edas y recuperar los niveles de producci\u00f3n de la preguerra.<\/p>\n<p>Claramente, durante estos primeros a\u00f1os, hubo un crecimiento de la oferta de trabajo. Al momento de la toma del poder, hab\u00eda unos 3 \u00f3 4 millones de trabajadores especializados y unos 12 millones de artesanos en f\u00e1bricas o talleres peque\u00f1os, frente a unos 500 millones de campesinos. Hacia 1952, el total de obreros y empleados asalariados en todo el pa\u00eds se elevaba a 21,2 millones, de los cuales aproximadamente 10 millones pertenec\u00edan a la administraci\u00f3n de las ciudades. La inflaci\u00f3n se fren\u00f3 a mediados de 1950, los ferrocarriles volvieron a funcionar al cabo de un a\u00f1o, y tres buenas cosechas en 1950, 1951 y 1952 posibilitaron la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica y parecieron dejar atr\u00e1s las hambrunas que caracterizaron a China a lo largo de su historia (el \u00abGran Salto Adelante\u00bb mostrar\u00eda que esto no era tan as\u00ed). Para 1952, se hab\u00eda alcanzado los niveles de producci\u00f3n de hierro, acero y cemento anteriores a 1949 \u2013que de todas maneras eran muy modestos\u2013 y se hab\u00eda pr\u00e1cticamente conseguido unificar los tres sectores econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Promediando este per\u00edodo vino la estatizaci\u00f3n definitiva del conjunto de la econom\u00eda, la colectivizaci\u00f3n agraria y el primer Plan Quinquenal (1953-57). Durante los primeros a\u00f1os de estas medidas, la econom\u00eda sigui\u00f3 siendo floreciente. Sin embargo, esto iba a durar poco: hacia finales de la d\u00e9cada del 50, con el \u00abGran Salto Adelante\u00bb y el giro \u00abagrarista\u00bb impuesto por Mao, se inauguraron <em>dos d\u00e9cadas de descalabro<\/em>, y la nueva \u00abestabilizaci\u00f3n\u00bb s\u00f3lo vino con la pol\u00edtica restauracionista de Deng.<\/p>\n<p>Es decir, los \u00e9xitos econ\u00f3micos del sistema estalinista fueron indudables mientras se trat\u00f3 de recorrer aceleradamente un primer tramo en la industrializaci\u00f3n de econom\u00edas atrasadas, lo que fue facilitado por la conquista que represent\u00f3 haberse liberado del dominio directo y la expoliaci\u00f3n imperialista. Sin embargo, la acumulaci\u00f3n de contradicciones fue muy r\u00e1pida. Para fines de la d\u00e9cada del 50 se produce la grave crisis del \u00abGran Salto Adelante\u00bb.<\/p>\n<p>En estas condiciones, la corta estabilizaci\u00f3n se explica por las condiciones pol\u00edticas inmediatas m\u00e1s de conjunto, as\u00ed como porque generalmente los per\u00edodos de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica \u2013luego de situaciones de extrema cat\u00e1strofe\u2013 suelen actuar como un b\u00e1lsamo que <em>todav\u00eda no deja ver las nuevas <\/em>contradicciones que se van forjando y que van a irrumpir en el mediano plazo<em>. <\/em>Desde ya que no nos concentraremos aqu\u00ed en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico de las idas y venidas del ciclo, sino en dar cuenta de la naturaleza social de los procesos subyacentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Profundizaci\u00f3n del encuadramiento burocr\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya hemos dejado sentado que el PCCh actu\u00f3 concientemente liquidando todo elemento de autodeterminaci\u00f3n obrera o campesina que se pudiera esbozar. De all\u00ed el encuadramiento burocr\u00e1tico de la revoluci\u00f3n que venimos se\u00f1alando y nuestra cr\u00edtica a las posiciones que hablaban de elementos <em>org\u00e1nicos<\/em> de \u00abdemocracia campesina\u00bb en las aldeas.<\/p>\n<p>Por no hablar de textos como <em>La dictadura revolucionaria del proletariado<\/em>, de Nahuel Moreno, que llega a presentar las organizaciones de masas en la China no capitalista como organizaciones \u00abindependientes\u00bb. Dice Moreno: \u00abEn China el proletariado est\u00e1 organizado en sindicatos y los campesinos en comunas, que son legales y abarcan a decenas de millones de trabajadores. Este hecho marca una diferencia abismal con el r\u00e9gimen del Chiang Kai-Shek, donde los sindicatos y comunas eran pr\u00e1cticamente inexistentes o fueron perseguidos ferozmente. Lo mismo ocurre con respecto al papel, las rotativas, las radios, las salas de reuni\u00f3n. Antes estaban en manos de la burgues\u00eda y el imperialismo; ahora est\u00e1n en manos de la clase obrera y el campesinado, aunque controlados por la burocracia. Por lo tanto, la revoluci\u00f3n obrera china, aunque dirigida por la burocracia, significo una colosal expansi\u00f3n de la \u2018democracia proletaria\u2019 en relaci\u00f3n no s\u00f3lo al r\u00e9gimen de Chiang, sino a las democracias burguesas m\u00e1s adelantadas\u00bb (Moreno, cit., p. 100).<\/p>\n<p>No hace falta pasarse a la defensa del r\u00e9gimen ultrarreaccionario de Chiang \u2013o de las democracias burguesas imperialistas\u2013 para sostener categ\u00f3ricamente que lo que afirma aqu\u00ed Moreno es una total <em>mistificaci\u00f3n<\/em>, similar a las que caracterizaron siempre a Mandel. Basta contrastar estas temerarias afirmaciones con lo informado por Peng en tiempo real: \u00abEl r\u00e9gimen hace lo mejor por <em>suprimir<\/em> las actividades de los trabajadores y campesinos. La nueva ley de Reforma Agraria (&#8230;) est\u00e1 obviamente dise\u00f1ada para <em>prohibir la organizaci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas para usar sus propios m\u00e9todos revolucionarios<\/em> (&#8230;). Los derechos <em>esenciales <\/em>de la clase trabajadora en pol\u00edtica y en la producci\u00f3n \u2013a saber, los derechos de participaci\u00f3n y control en la administraci\u00f3n del gobierno y de las f\u00e1bricas \u2013est\u00e1n todav\u00eda negados\u00bb.<\/p>\n<p>Confirmando esto, tenemos la siguiente descripci\u00f3n: \u00abLas estructuras del gobierno y del partido necesitaban la \u2018cooperaci\u00f3n y el apoyo activo de pueblo\u2019 para aplicar sus pol\u00edticas. Paralelas a las estructuras del partido, el ej\u00e9rcito y el gobierno, se desarrollaron<em> organizaciones de masas que eran agencias del gobierno <\/em>y serv\u00edan para la captaci\u00f3n de activistas y para \u2018politizar\u2019 a la poblaci\u00f3n. Algunas hab\u00edan sido fundadas antes de la revoluci\u00f3n, como la Federaci\u00f3n Nacional de Sindicatos de China (en 1922), que en 1959 lleg\u00f3 a tener 13 millones de afiliados. Otras se crearon a partir de 1949, como la Federaci\u00f3n de Mujeres Democr\u00e1ticas de China (76 millones de afiliadas en 1953); la Juventud Democr\u00e1tica (34 millones en 1957); los Trabajadores de Cooperativas (162 millones en 1956); Literatura y Arte, para movilizar a los intelectuales; la Federaci\u00f3n Estudiantil China (4 millones en 1955); el Cuerpo de Pioneros (30 millones en 1957)\u00bb (Virginia Marconi, <em>China: la larga marcha<\/em>, Buenos Aires, Herramienta, p. 80).<\/p>\n<p>Es decir, se impuso un mecanismo de<em> encuadramiento de masas de dimensiones gigantescas,<\/em> completamente desde arriba, que no configur\u00f3 en ning\u00fan caso organizaciones realmente independientes. As\u00ed, luego de la revoluci\u00f3n de 1949 \u00abse impusieron comit\u00e9s de administraci\u00f3n militar, cuya funci\u00f3n era preparar la situaci\u00f3n para el establecimiento de organismos civiles dirigidos por cuadros del PCCh llegados de las bases rojas del norte del pa\u00eds. Estas organizaciones, junto con los comit\u00e9s de ciudad, de calle y de barrio, acallaron la ausencia de democracia obrera y la reemplazaron por sesiones educativas y de politizaci\u00f3n. Los oficiales del desmovilizado Ej\u00e9rcito Rojo, pasaron tambi\u00e9n a dirigir estas organizaciones. Este <em>encuadramiento militar <\/em>obedec\u00eda directamente a las instrucciones de la direcci\u00f3n del PCCh (&#8230;). <em>El partido se aseguraba el control total del cuerpo social<\/em>\u00bb (Marconi, p. 81).<\/p>\n<p>Esto no es todo: lo que el mao\u00edsmo intent\u00f3 hacer (a diferencia de otros PCs) fue establecer <em>una interrelaci\u00f3n casi absoluta<\/em> entre el partido, los cuadros y los habitantes de China: \u00abseg\u00fan J. L. Domenach y P. Richer, una de las caracter\u00edsticas del comunismo chino fue justamente que <em>no se content\u00f3 con la obediencia, sino que ten\u00eda que conseguir la adhesi\u00f3n<\/em> de cada individuo. Esta adhesi\u00f3n deb\u00eda demostrarse de manera concreta y colectiva a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en el \u00abmovimiento\u00bb. Toda la poblaci\u00f3n deb\u00eda movilizarse \u00abespont\u00e1neamente\u00bb para responder al llamado del partido. Pero a su vez, la adhesi\u00f3n de las masas servia para probar el dinamismo de los cuadros. Si las masas no participaban era porque los cuadros no actuaban bien y era necesaria una \u2018rectificaci\u00f3n\u2019: la depuraci\u00f3n de los cuadros que no pod\u00edan organizar el \u2018entusiasmo de las masas\u2019. No por muy conocidas las purgas en el PCCh dejaron de ser tremendas. El instrumento que se utiliz\u00f3 para llevar adelante estas pol\u00edticas de \u2018limpieza ideol\u00f3gica\u2019 fue el \u2018env\u00edo a la base\u2019 (&#8230;) a vivir entre las masas del campo\u00bb (Marconi, p. 81).<\/p>\n<p>En estas condiciones, el nuevo Estado \u00ab<em>naci\u00f3 burocratizado hasta la m\u00e9dula<\/em> y profundiz\u00f3 ese proceso desde el momento mismo de la toma del poder (&#8230;). En una sociedad como la china, culturalmente acostumbrada al ascenso social a trav\u00e9s de las prerrogativas ligadas al cargo p\u00fablico, especialmente a medida que crec\u00eda la disparidad de ingresos entre el sector estatal urbano y agr\u00edcola, <em>el arribismo y el burocratismo se difundieron ampliamente (&#8230;). <\/em>Esto llev\u00f3 a la <em>desigualdad<\/em> y a la <em>cristalizaci\u00f3n de beneficios de funci\u00f3n<\/em>\u00bb (Marconi, p. 85).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, este proceso de encuadramiento de las masas explotadas y oprimidas fue una constante en la experiencia del mao\u00edsmo, tanto antes de la toma del poder como despu\u00e9s, y estuvo marcado por la <em>ausencia <\/em>de elementos de <em>verdadera democracia de bases y autodeterminaci\u00f3n socialista, tanto en la ciudad como en el campo.<\/em><\/p>\n<p>Fairbank da un extraordinario testimonio del significado concreto del encuadramiento burocr\u00e1tico de los campesinos: \u00abLos miembros de la cuadrilla de trabajo (del PCCh) se establec\u00edan en la aldea por algunas semanas, trababan relaci\u00f3n con los pobres que ten\u00edan quejas y reun\u00edan cargos y evidencias en contra de los cuadros locales; luego, los infinitos interrogatorios, el agotamiento f\u00edsico y las confesiones forzosas eran la base de las reuniones (&#8230;) \u00c9stas se realizaban al mismo estilo que los m\u00edtines de lucha en contra de los intelectuales y los bur\u00f3cratas, y llegaron a ser la principal forma de participaci\u00f3n del campesino en la vida pol\u00edtica, manipulada por el PCCh a gran escala: en lugar de contemplar simplemente (&#8230;) como observadores pasivos, ahora los campesinos se convirtieron en vociferantes acusadores de las v\u00edctimas se\u00f1aladas por las autoridades\u00bb (Fairbank, p. 451). Tal era la \u00abparticipaci\u00f3n de las masas\u00bb en la \u00abconstrucci\u00f3n del socialismo\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reforma agraria y cooperativizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pol\u00edtica agraria, al igual que antes de la revoluci\u00f3n, tuvo marchas y contramarchas luego de la toma del poder, lleg\u00e1ndose a mediados de los 50 a una colectivizaci\u00f3n pr\u00e1cticamente forzosa. Mucho m\u00e1s tarde, a partir de 1979, se retrocede a un curso procapitalista.<\/p>\n<p>Pero en 1950-51, en la China del Sur, lo que se puso en marcha fue una radical <em>reforma agraria peque\u00f1o-burguesa de divisi\u00f3n individual de la tierra, continuidad de la de China del Norte<\/em> del per\u00edodo inmediatamente anterior a la revoluci\u00f3n. Inicialmente, el PCCh no quer\u00eda enojar a la burgues\u00eda nacional, ya que enemistarse con ella pod\u00eda redundar en una disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n agraria y provocar una hambruna. Pero, al mismo tiempo, necesitaba cumplir su promesa con el campesinado y contar con los fondos necesarios para iniciar el desarrollo industrial del pa\u00eds. Ante esta situaci\u00f3n, el mao\u00edsmo decidi\u00f3 satisfacer los pedidos de los campesinos pobres y al mismo tiempo proteger a los campesinos medios y ricos. La respuesta fue la expropiaci\u00f3n de los terratenientes financieros, de ex miembros del Kuomintang y de los grupos religiosos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la medida del gobierno desat\u00f3 nuevamente las fuerzas de la revoluci\u00f3n campesina: \u00abEl resultado fue uno de los per\u00edodos <em>m\u00e1s violentos <\/em>de la historia de la revoluci\u00f3n china. Los c\u00e1lculos sobre la cantidad de terratenientes fusilados var\u00edan entre 750.000 y 2.000.000, seg\u00fan las fuentes. Los resultados de la reforma: sobre 107 millones de hect\u00e1reas sujetas a la reforma, 46 millones cambiaron de mano y 300 millones de campesinos pobres accedieron a la propiedad de la tierra o acrecentaron sus parcelas (&#8230;). Por primer vez en muchos a\u00f1os, aparentemente se hab\u00eda conseguido alejar el espectro del hambre\u00bb (Marconi, p. 91).<\/p>\n<p>Los efectos de la reforma agraria fueron obviamente favorables para el nuevo r\u00e9gimen. El PCCh pudo multiplicar su implantaci\u00f3n y desarrollar sus organizaciones sat\u00e9lites. Desde el punto de vista organizativo, le permiti\u00f3<em> captar a toda una generaci\u00f3n de cuadros<\/em>, que por largos a\u00f1os le asegurar\u00edan el control y la movilizaci\u00f3n en las zonas rurales. La realizaci\u00f3n de esta tarea, contradictoriamente, redund\u00f3 en el fortalecimiento del aparato.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias de la reforma agraria fue el <em>excesivo parcelamiento <\/em>de la tierra. A partir del verano de 1951 se establecieron las primeras cooperativas agrarias. El r\u00e9gimen necesitaba movilizar masivamente la mano de obra para trabajos de infraestructura indispensables y facilitar el financiamiento de la mecanizaci\u00f3n de la agricultura. \u00abEn realidad, ya a partir de 1949 los campesinos hab\u00eda sido empujados a unirse en \u2018equipos de ayuda mutua\u2019 que agrupaban de 5 a 15 familias. Esto equipos eran de tipo contractual y no colectivizaban la propiedad (&#8230;) Las cooperativas estatales en un principio agrupaban de 20 a 40 familias. Aunque formalmente el campesino no perd\u00eda la propiedad de la tierra, deb\u00edan ponerla en com\u00fan, y lo mismo ocurr\u00eda con los animales, los instrumentos de trabajo, las semillas y los granos, y deb\u00edan trabajar bajo la autoridad del secretario del partido (&#8230;) En 1953 se instaur\u00f3 el monopolio estatal sobre la comercializaci\u00f3n de cereales (&#8230;). A fines de 1954, China contaba con 400.000 cooperativas\u00bb (Marconi, p. 92).<\/p>\n<p>Pero la <em>manera<\/em> en que se llev\u00f3 a cabo este proceso, que no fue voluntario ni tuvo el correlato de un salto real en el proceso de industrializaci\u00f3n del campo \u2013como corresponder\u00eda a una \u00absocializaci\u00f3n\u00bb agraria realmente socialista\u2013 dio lugar a resultados contradictorios<em>.<\/em> As\u00ed, \u00abla cooperativizaci\u00f3n marc\u00f3 un paso adelante hacia la socializaci\u00f3n, pero choc\u00f3 con una sociedad campesina que hac\u00eda apenas dos a\u00f1os hab\u00eda hecho una revoluci\u00f3n para conseguir la propiedad individual de la tierra. Lo grotesco de la situaci\u00f3n sacudi\u00f3 a los estamentos del PCCh, formado en su mayor\u00eda por cuadros campesinos (&#8230;). Se hab\u00eda reportado casos de motines de campesinos que hab\u00edan apaleado a los cuadros del partido e incluso se hab\u00edan fugado con sus animales y granos de las granjas colectivas (&#8230;). La campa\u00f1a de \u2018desestalinizaci\u00f3n\u2019 lanzada por Jrushov (&#8230;) hizo p\u00fablico que la colectivizaci\u00f3n forzosa (&#8230;) hab\u00eda resultado (&#8230;) un gran fracaso\u00bb (Marconi, p. 93). El juego de estas presiones explica los permanentes zigzags en la pol\u00edtica econ\u00f3mica y agraria del PCCh, que iremos se\u00f1alando a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Planificaci\u00f3n estilo \u00absovi\u00e9tico\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer plan quinquenal de 1953-57 fue precedido por la estatizaci\u00f3n de parte importante de los medios de producci\u00f3n en las ciudades y los ya se\u00f1alados primeros pasos en la \u00abcolectivizaci\u00f3n\u00bb agr\u00edcola. \u00abSi bien numerosas empresas de ex miembros del Kuomintang fueron nacionalizadas (&#8230;) hacia 1952, alrededor del 40% de la producci\u00f3n industrial todav\u00eda proven\u00eda del sector privado (&#8230;). En esta primera etapa, todo lo que intent\u00f3 hacer el mao\u00edsmo fue poner en funcionamiento la econom\u00eda industrial (&#8230;). Los resultados de esta pol\u00edtica fueron espectaculares. Se duplic\u00f3 la producci\u00f3n industrial, cuya parte dentro de la producci\u00f3n global, pas\u00f3 del 23,2% a 32,7% entre 1949 y 1952 (&#8230;). A partir de 1953 se inici\u00f3 una nueva etapa. Con el pa\u00eds parado sobre sus dos pies, el PCCh inici\u00f3 \u2018la transici\u00f3n al socialismo\u2019: se lanz\u00f3 el Primer Plan Quinquenal\u00bb (Marconi, pp. 93-94).<\/p>\n<p>Es en estas condiciones que se abre la segunda etapa luego de la toma del poder, a la que le suceder\u00edan las dos grandes crisis del \u00abGran Salto Adelante\u00bb y la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb. No nos interesa aqu\u00ed mayormente hacer un desarrollo descriptivo \u2013aunque algunos se\u00f1alamientos de ese tipo son inevitables\u2013, sino intentar dar cuenta de los problemas te\u00f3ricos que est\u00e1n en juego por detr\u00e1s de estas medidas.<\/p>\n<p>Hay que partir de se\u00f1alar que en el caso chino se trataba de una econom\u00eda que arrancaba de much\u00edsimo m\u00e1s atr\u00e1s en lo que hace a la industrializaci\u00f3n del pa\u00eds: \u00abtomando en conjunto, la econom\u00eda china anterior a 1949 se pareci\u00f3 mucho m\u00e1s a la econom\u00eda francesa de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX que a la ya <em>considerablemente industrializada<\/em> econom\u00eda de los \u00faltimos a\u00f1os de la Rusia zarista. Tanto la econom\u00eda francesa de finales del siglo XVIII como la econom\u00eda china anterior a 1949, fueron <em>abrumadoramente agrario-comerciales y dominada por peque\u00f1as unidades de producci\u00f3n<\/em>. Que las formas b\u00e1sicas de los resultados revolucionarios chinos, no obstante, terminaron pareci\u00e9ndose mucho m\u00e1s a las formas sovi\u00e9ticas que a las francesas s\u00f3lo se\u00f1ala los efectos sobre el curso y los resultados de la revoluci\u00f3n china de dos conjuntos de factores contextuales universales o internacionales: a) la influencia pol\u00edtica sobre China de la ya revolucionada Rusia sovi\u00e9tica, y b) mayores posibilidades en el siglo XX para la industrializaci\u00f3n nacional impulsada por el Estado.<\/p>\n<p>\u00abEn primer lugar, afect\u00f3 la forma de su resultado final el que la revoluci\u00f3n china profundizara hasta llegar a ser una revoluci\u00f3n social e hiciera surgir movimientos pol\u00edticos revolucionarios tan s\u00f3lo <em>despu\u00e9s<\/em> de que los bolcheviques hab\u00edan triunfado en Rusia\u00bb (Skocpol, p. 413).<\/p>\n<p>All\u00ed estaba el ejemplo de industrializaci\u00f3n pesada rusa impulsada por el Estado: \u00abLos comunistas chinos, al marchar a las ciudades y consolidar el verdadero poder pol\u00edtico nacional despu\u00e9s de 1949, <em>no se resignaron a funcionar como simples administradores del Estado en una econom\u00eda agraria reformada de peque\u00f1os terratenientes<\/em>. En cambio, procedieron paso a paso durante los a\u00f1os 50 a extender la administraci\u00f3n del partido y del Estado sobre las empresas financieras, industriales, comerciales; a colocar las organizaciones de masas urbanas (obreros, estudiantes, profesionales, consumidores) bajo la influencia del partido; a llevar a cabo la colectivizaci\u00f3n de la agricultura, y a aplicar planes para la industrializaci\u00f3n nacional controlada por el Estado (&#8230;) Para mediados de los a\u00f1os 50, parec\u00eda que la China comunista se convertir\u00eda (&#8230;), en una <em>copia al carb\u00f3n del sistema estalinista sovi\u00e9tico<\/em>. Una estrategia inequ\u00edvocamente estalinista de desarrollo econ\u00f3mico nacional qued\u00f3 encarnada en el primer plan quinquenal para 1953-57\u00bb (Skocpol, p. 415).<\/p>\n<p>Y en el mismo sentido: \u00abLa alianza pol\u00edtica-econ\u00f3mica con la URSS le impuso al nuevo gobierno la <em>imitaci\u00f3n del modelo sovi\u00e9tico de industrializaci\u00f3n r\u00e1pida<\/em>. En la pr\u00e1ctica, esto signific\u00f3 el vuelco de todos los recursos del pa\u00eds al desarrollo de la industria a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de <em>condiciones dur\u00edsimas para el campo<\/em>, que tuvo que hacerse cargo del costo del proceso\u00bb (Marconi, p. 90). Es en estas condiciones que a partir de 1957 viene el giro de Mao, preocupado por la situaci\u00f3n de los campesinos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el triunfo conseguido como consecuencia de la reforma agraria se vio afectado a partir de 1953 con la aplicaci\u00f3n del Primer Plan Quinquenal. El intento de forzar el desarrollo de la industria pesada produjo el primer desequilibrio: los proyectos de industrializaci\u00f3n recibieron la mayor parte de los fondos presupuestarios en desmedro del campo. Para dar una idea de esto \u00faltimo, baste decir que mientras entre 1953-57 la industria y el transporte recibieron el 76,4% de las inversiones, la agricultura s\u00f3lo recibi\u00f3 el 7,6%. Y cabe tener en cuenta que la subvaluaci\u00f3n de los precios agr\u00edcolas fue de gran importancia en el financiamiento del plan.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: en las primeras etapas se intent\u00f3 practicar una \u00abindustrializaci\u00f3n\u00bb al estilo estalinista que pronto entrar\u00eda en crisis. Pero antes hay que dar cuenta de la<em> naturaleza social efectiva <\/em>de estas medidas: \u00bffueron \u00abobreras y socialistas\u00bb, como dijeron la mayor\u00eda de las corrientes del trotskismo tradicional, inclin\u00e1ndose a partir de ellas a definir a China como Estado obrero? Y si no lo fueron, \u00bfqu\u00e9 car\u00e1cter asumieron estas medidas?<\/p>\n<p>Este tema es una de las claves de nuestra investigaci\u00f3n. La segunda clave es el an\u00e1lisis del abrupto giro \u00abagrarista\u00bb de Mao y los dos desastres del \u00abGran Salto Adelante\u00bb y la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb. La tercera, que por su envergadura quedar\u00e1 fuera de este estudio, es la <em>paradoja<\/em> del enorme desarrollo desigual de China a partir de la vuelta al capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Car\u00e1cter de la estatizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para dar cuenta de la naturaleza social de la estatizaci\u00f3n hay que empezar por escapar de las tradicionales lecturas economicistas de la transici\u00f3n. A nuestro modo de ver, en el marco de una \u00abrevoluci\u00f3n fr\u00eda\u00bb la expropiaci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda ser hecha totalmente <em>desde arriba.<\/em> Y si bien dio lugar a una serie de concesiones a un sector de la clase trabajadora, <em>no cont\u00f3 con la participaci\u00f3n activa de \u00e9sta<\/em>.<\/p>\n<p>Fairbank comenta respecto del sector m\u00e1s calificado de la gran industria: \u00abComo parte de este sistema de control, <em>las diferencias de estatus aumentaron al interior de la clase trabajadora urbana<\/em>. El grueso de la producci\u00f3n industrial proven\u00eda de grandes empresas estatales intensivas de capital, que se convirtieron en los lugares de trabajo de una fuerza laboral especializada y privilegiada. Hacia la d\u00e9cada del 80, estos trabajadores permanentes de la industria estatal totalizaban 27 millones y eran (&#8230;) la <em>\u00fanica<\/em> fuerza laboral que participaba de lleno en el Estado de Bienestar. Gozaban de beneficios suplementarios tales como alojamiento y alimentos subsidiados, remuneraciones extras, subsidios gubernamentales, pensiones vitalicias y convenios estatales de seguros y bienestar. Estos dos quintos bien remunerados de la fuerza laboral, que trabajaban en aproximadamente 85.000 empresas, produc\u00edan tres cuartas partes de la producci\u00f3n industrial total de China. Otros dos quintos de la fuerza laboral estaban constituidos por una clase secundaria de trabajadores de empresas colectivas rurales y urbanas, que produc\u00edan un tercio del total. Estas empresas colectivas urbanas eran mucho m\u00e1s peque\u00f1as y numerosas, empleaban artesanos, mujeres y j\u00f3venes en condiciones menos favorables que las empresas estatales. Otra categor\u00eda, a\u00fan inferior, era la de los \u2018trabajadores temporales\u2019, quienes trabajaban <em>a contrato<\/em> en la construcci\u00f3n y el transporte, realizando tareas dom\u00e9sticas o que s\u00f3lo requer\u00edan fuerza f\u00edsica\u00bb (Fairbank, p. 449).<\/p>\n<p>Estos datos son reveladores debido a que, en una aut\u00e9ntica transici\u00f3n, las <em>brechas<\/em> entre las distintas categor\u00edas de trabajadores deber\u00edan <em>tender a disminuir, no a cristalizarse y profundizarse cada vez m\u00e1s<\/em>. En el mismo sentido contamos con el testimonio de Han Dongfang, editor del <em>China Labor Bulletin<\/em>: \u00abEn 1971, volvimos a Pek\u00edn, donde mi madre consigui\u00f3 un trabajo como obrera de la construcci\u00f3n. \u00c9ramos tremendamente pobres, y el trabajo era extremadamente pesado. Los lugares de edificaci\u00f3n eran todos en Pek\u00edn, pero para ahorrar plata ella no tomaba el colectivo. Virtualmente todas las ma\u00f1anas ella dejaba la casa alrededor de las 6 de la ma\u00f1ana y no retornaba hasta las 9 o 10 de la noche. \u00c9sta era la vida de un obrero de la construcci\u00f3n en los 70\u00bb. Que tomen nota los que hablan de \u00abausencia de explotaci\u00f3n\u00bb en el \u00abEstado obrero\u00bb chino.<\/p>\n<p>En un sentido, la expropiaci\u00f3n realizada por la burocracia tuvo un car\u00e1cter<em> similar a la de los pa\u00edses de Europa del Este<\/em>, donde no hubo revoluci\u00f3n alguna luego de la liberaci\u00f3n realizada por el Ej\u00e9rcito Rojo. Esto fue distinto al car\u00e1cter del <em>reparto de las tierras<\/em>, que efectivamente expres\u00f3 la urgencia de un reclamo de tierras que ven\u00eda <em>desde abajo<\/em>. Pero es evidente que si la clase obrera hab\u00eda tenido un papel <em>totalmente pasivo<\/em> en la revoluci\u00f3n de 1949, a la hora de la estatizaci\u00f3n de los principales medios de producci\u00f3n la situaci\u00f3n no ten\u00eda porqu\u00e9 ser distinta<em>.<\/em><\/p>\n<p>Para ser claros, a nuesto modo de ver \u00abla nacionalizaci\u00f3n y la planificaci\u00f3n constituyen <em>formas progresivas e indispensables en la transici\u00f3n al socialismo<\/em>, porque contribuyen a establecer relaciones econ\u00f3micas y sociales m\u00e1s libres y flexibles que aquellas nacidas del r\u00e9gimen capitalista (basado en la excluyente propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y la insaciable acumulaci\u00f3n de la plusval\u00eda y riquezas en manos de tales propietarios). Pero lo que queremos marcar, siguiendo al marxismo, es que esta <em>potencialidad<\/em> econ\u00f3mica s\u00f3lo puede desarrollarse en el marco de una democracia obrera donde la libertad social, pol\u00edtica, sindical y cultural sean valores que funcionen como motores que <em>empujen a las nuevas formas econ\u00f3micas para obligarlas a servir a los trabajadores y al progreso de toda la sociedad<\/em>\u00bb (Romero, p. 94).<\/p>\n<p>Otro testimonio de Han Dongfang muestra por qu\u00e9 la clase obrera china no pudo \u00abempujar las nuevas formas econ\u00f3micas\u00bb en esa direcci\u00f3n: \u00abPol\u00edtica y socialmente, nunca tuvimos la chance de ser nosotros mismos, como individuos o incluso como clase trabajadora; nunca tuvimos la posibilidad de basar nuestros pensamientos en nuestras necesidades\u00bb (citado en <em>New Left Review<\/em>).<\/p>\n<p>Precisamente, en ausencia de toda autodeterminaci\u00f3n de los trabajadores, las nuevas formas econ\u00f3micas producto de la progresiva expropiaci\u00f3n de los capitalistas, <em>no pudieron ser \u00abempujadas\u00bb para servir a los obreros y campesinos<\/em>. Por el contrario, fueron reconducidas en el sentido del establecimiento de <em>nuevas relaciones de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n no org\u00e1nicas al servicio de la burocracia<\/em>. Lo que tuvo lugar sobre la base de los mecanismos de explotaci\u00f3n mutua, connaturales a todo proceso de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que luego de la toma del poder por el PCCh no haya habido huelgas. Seg\u00fan lo que hemos podido investigar, las hubo, pero el PCCh se encarg\u00f3 de <em>encuadrar en sindicatos totalmente estatizados <\/em>a la clase obrera desde el mismo momento en que entr\u00f3 en las ciudades.<\/p>\n<p>En estas condiciones, \u00abentre noviembre de 1955 y enero de 1956, la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda urbana tom\u00f3 un nuevo impulso. Como de costumbre, el m\u00e9todo utilizado fue una combinaci\u00f3n de movilizaci\u00f3n y coerci\u00f3n. Se les \u2018sugiri\u00f3\u2019 a los gerentes de empresa que se pronunciaran con entusiasmo a favor de la \u2018transformaci\u00f3n socialista\u2019 pidiendo la nacionalizaci\u00f3n de la empresa (&#8230;) Para el 20 de enero de 1956, todas las empresas artesanales de Cant\u00f3n hab\u00edan presentado su demanda. Los artesanos de toda China, unos 8 millones, fueron agrupados en cooperativas. Se dividi\u00f3 a las empresas industriales en mixtas y nacionalizadas. Se indemniz\u00f3 a los propietarios a condici\u00f3n de que reinvirtieran sus capitales en las mismas industrias. Muchos se transformaron en gerentes de f\u00e1brica, y se les pagaba hasta el 5% de inter\u00e9s sobre el capital que les hab\u00eda sido expropiado. Esto puso m\u00e1s en evidencia el contraste entre la pol\u00edtica de los comunistas hacia las ciudades y hacia el campo, donde los terratenientes hab\u00edan sido liquidados f\u00edsicamente (&#8230;). As\u00ed, la burgues\u00eda industrial pudo continuar existiendo, ahora encuadrada y controlada por el Estado, hasta mediados de los a\u00f1os 60. S\u00f3lo en Shanghai sobrevivieron unos 90.000 capitalistas nacionales (&#8230;). Para fines de 1956, el 95,7% de las empresas chinas, que aseguraban el 99,6% de la producci\u00f3n industrial, hab\u00eda pasado bajo la tutela del Estado\u00bb (Marconi, p. 103).<\/p>\n<p>Las <em>diferencias entre estatizaci\u00f3n, expropiaci\u00f3n y socializaci\u00f3n<\/em> adquieren aqu\u00ed todo su valor. Las estatizaciones burocr\u00e1ticas, por el <em>modo<\/em> en que fueron realizadas, <em>clausuraron <\/em>inmediatamente la posible apertura del proceso de transici\u00f3n, ya que fueron realizadas completamente<em> desde arriba<\/em>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed vale el criterio de la necesaria <em>combinaci\u00f3n <\/em>entre tareas, sujeto y m\u00e9todo al que nos hemos referido en nuestra \u00abCr\u00edtica de la concepci\u00f3n de las revoluciones socialistas \u2018objetivas\u2019\u00bb. Es decir, no se trata s\u00f3lo del contenido social \u00abobjetivo\u00bb de la tarea que se lleva adelante, sino que tambi\u00e9n influye <em>qu\u00e9 sujeto y de qu\u00e9 manera <\/em>la lleva adelante. La estatizaci\u00f3n fue una medida anticapitalista y, en ese sentido, progresiva. Pero, a nuestro modo de ver, <em>no fue verdaderamente socialista<\/em> en la medida en que no signific\u00f3 el inicio de un proceso de verdadera<em> apropiaci\u00f3n \/ socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n por parte de los productores asociados<\/em>, es decir, de la tendencia a la superaci\u00f3n de la oposici\u00f3n entre trabajo vivo y trabajo muerto<em>. <\/em>Por el contrario, termin\u00f3 redundando en la<em> renovada expoliaci\u00f3n <\/em>por parte de la burocracia, reabsorbida como nueva forma de explotaci\u00f3n no org\u00e1nica usufructuada por la burocracia.<\/p>\n<p>Otra forma de abordar el problema es tomando la diferenciaci\u00f3n que hiciera Lenin \u2013en otro contexto, en un Estado obrero aut\u00e9ntico con la clase obrera en el poder\u2013 a principios de la d\u00e9cada del 20. All\u00ed, con mucho criterio distingu\u00eda las empresas del Estado (y de un Estado obrero revolucionario) como empresas \u00abde <em>tipo<\/em> socialista\u00bb pero no <em>propiamente<\/em> socialistas, en la medida en que \u2013entre otros elementos\u2013 no pod\u00edan dejar de apoyarse en criterios de funcionamiento fundados en la ley del valor-trabajo, y donde adem\u00e1s se hab\u00eda impuesto el criterio de director \u00fanico por empresa.<\/p>\n<p>As\u00ed, podr\u00edamos decir que las estatizaciones del PCCH constituyeron medidas \u00abde tipo socialista\u00bb por su <em>forma<\/em>, pero no socialistas como tales por su <em>contenido<\/em>, en la medida en que los medios de producci\u00f3n no pasaron realmente a manos de la clase trabajadora \u2013y de sus organismos y partidos, que obviamente no exist\u00edan\u2013, sino que se mantuvieron <em>separados<\/em> del dominio de la propia clase. Es decir, aqu\u00ed la contradicci\u00f3n que se plantea es que en un proceso autentico de revoluci\u00f3n y transici\u00f3n socialista, la <em>expropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n de los capitalistas<\/em> <em>es un paso absolutamente imprescindible<\/em>. Mal que les pese a las actuales modas autonomistas al estilo Holloway, no hay forma de evitar esta medida. Es por esto mismo que se debe diferenciar entre medidas \u00abde tipo socialista\u00bb de las <em>efectivamente<\/em> socialistas, por cuanto si no esta la clase trabajadora al frente de ellas mismas, terminan quedando vaciadas de contenido en cuanto a configurar un paso verdaderamente emancipador.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Trotsky se\u00f1alaba a este respecto, identificando agudamente la importancia de la <em>diferencia de temporalidades<\/em> en el an\u00e1lisis de los procesos, que \u00abes perfectamente cierto que los marxistas, comenzando por el propio Marx, han empleado en relaci\u00f3n al Estado obrero los t\u00e9rminos de propiedad estatizada, nacionalizada y socialista como simples <em>sin\u00f3nimos<\/em>. En una <em>escala hist\u00f3rica de largo plazo<\/em>, semejante modo de referirse no involucra ninguna dificultad especial. Pero deviene en la fuente de un <em>crudo error y de un enga\u00f1o abierto <\/em>cuando se aplicada a los primeros y todav\u00eda no asegurados estadios de desarrollo de la nueva sociedad, y sobre todo en una sociedad aislada que econ\u00f3micamente permanece detr\u00e1s de los pa\u00edses capitalistas (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abLa propiedad del Estado se transforma en \u2018propiedad de todo el pueblo\u2019 <em>s\u00f3lo en la medida en que los privilegios sociales y la diferenciaci\u00f3n desaparecen<\/em>, y con \u00e9l la necesidad del Estado. En otras palabras<em>, <\/em>la propiedad <em>del Estado<\/em> se convierte en propiedad <em>socialista<\/em> en la proporci\u00f3n en que <em>deja de ser<\/em> propiedad estatal. Y lo contrario es verdad: cuanto m\u00e1s se eleva el Estado sovi\u00e9tico por encima del pueblo y m\u00e1s ferozmente se le opone como guardi\u00e1n de la propiedad al pueblo (&#8230;), m\u00e1s obvio es el testimonio en contra del car\u00e1cter socialista de la propiedad del Estado\u00bb (<em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>).<\/p>\n<p>Es evidente que la manera de proceder del PCCh, desde arriba y al margen de la clase obrera, fue una opci\u00f3n absolutamente <em>consciente<\/em> por parte de la burocracia, que le tem\u00eda y tenia desconfianza a los obreros.<\/p>\n<p>Respecto del Este europeo, Fran\u00e7ois Fejt\u00f6 relata que \u00aben la mayor\u00eda de las industrias nacionalizadas, la administraci\u00f3n del Estado reemplaza los antiguos empleadores privados. <em>Nacionalizaci\u00f3n significa en ese sentido estatizaci\u00f3n<\/em> (&#8230;). <em>Comunistas y socialistas ten\u00edan en 1945 una concepci\u00f3n igualmente estatista y burocr\u00e1tica de las nacionalizaciones<\/em> (&#8230;) Para H. Minc, ministro de Industria, \u2018una industria socialista es una industria donde los medios de producci\u00f3n pertenecen a un Estado no capitalista y la plusval\u00eda adquirida en el curso de la producci\u00f3n vuelve a ese Estado, que la reparte seg\u00fan un plan que tiene el objetivo de la mejora las condiciones de existencia de las masas laboriosas\u2019 (&#8230;). Esta concepci\u00f3n del <em>socialismo estatista<\/em> fue compartida por todos los agentes de la nacionalizaci\u00f3n en el Este; <em>hac\u00eda tabla rasa de la autonom\u00eda de la clase obrera, de su derecho de control y gesti\u00f3n<\/em>. Es el Estado el que debe poseerlo todo, el que debe reglamentar la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n, seg\u00fan un plan\u00bb (<em>Histoire de las Democraties Populaires<\/em>, tomo I, Par\u00eds, Editions du Seuil, 1979, pp. 157-158).<\/p>\n<p>Desde un \u00e1ngulo puramente liberal burgu\u00e9s, Fairbank refleja las concesiones de las que gozaba el n\u00facleo principal de los trabajadores industriales, <em>a costa<\/em> de su falta total de independencia: \u00abel trabajador privilegiado de las empresas estatales recib\u00eda alojamiento, cupones para comida, alimentos subsidiados y art\u00edculos de primera necesidad. Su lugar de trabajo prove\u00eda asimismo de servicios sociales, atenci\u00f3n medica, recreaci\u00f3n y actividades pol\u00edticas. Sin embargo, y a pesar de todos estos beneficios (&#8230;) <em>el trabajador estatal depend\u00eda absolutamente de su lugar de trabajo<\/em>, que pod\u00eda inculcarle una disciplina similar a la de una familia de mentalidad confuciana. El trabajador pod\u00eda esperar que su hijo lo sucediera en su labor. Era m\u00e1s probable obtener un ascenso por antig\u00fcedad antes que por un progreso en las habilidades. Por otro lado, <em>la disidencia e incluso la cr\u00edtica pod\u00edan significar la expulsi\u00f3n<\/em>\u00bb (Fairbank, p. 449). No hace falta decir lo que significar\u00eda, en esas condiciones de extremo control de la burocracia, quedar desocupado.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, \u00aba comienzos de la d\u00e9cada de 1960 <em>no exist\u00eda <\/em>movimiento laboral alguno que pudiera causar preocupaci\u00f3n al r\u00e9gimen y tal era la<em> dependencia <\/em>de los trabajadores estatales de sus lugares de trabajo, que usualmente ello bastaba para mantenerlos bajo control. De este modo, y como contrapartida al servilismo de los campesinos en la agricultura, la fuerza laboral esencial en la industria pesada y otras empresas estatales qued\u00f3 <em>bajo el yugo del Estado y el partido<\/em>\u00bb (Fairbank, p. 450).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Medida anticapitalista y \u00absuprasocial\u00bb <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Continuamos con una consideraci\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s acerca del problema que venimos desarrollando: esto es, <em>el car\u00e1cter anticapitalista burocr\u00e1tico de las estatizaciones en manos de la burocracia<\/em>, lo que no significa la habitual concepci\u00f3n del movimiento trotskista tradicional de que la burocracia serv\u00eda \u00aba su manera\u00bb a la clase trabajadora. A nuestro modo de ver, las medidas anticapitalistas no se tomaron para servir a la clase trabajadora en \u00abmanera\u00bb alguna, sino <em>bajo circunstancias hist\u00f3ricas que las hac\u00edan \u2013hasta cierto punto\u2013 inevitables<\/em>, pero que inmediatamente fueron distorsionadas y puestas al servicio de la burocracia y no de los obreros.<\/p>\n<p>Dado este car\u00e1cter de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n en China, es de un inmenso valor ver la aproximaci\u00f3n de Trotsky a las medidas de industrializaci\u00f3n y planificaci\u00f3n tomadas <em>desde arriba y burocr\u00e1ticamente<\/em> por Stalin a comienzos de la d\u00e9cada del 30. Es decir, el giro \u00abizquierdista\u00bb de Stalin a finales de los a\u00f1os 20 que dio lugar a la discusi\u00f3n que dividi\u00f3 a la Oposici\u00f3n de Izquierda y a la capitulaci\u00f3n de Preobrajensky, Radek y Smilga. Sobre ese debate, es interesante este comentario: \u00abSe desarrollaron discusiones apasionadas alrededor de la colectivizaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n luego de 1929 (&#8230;). Rakovsky, corrientemente considerado como esc\u00e9ptico en relaci\u00f3n a las consecuencias econ\u00f3micas de ambas, plante\u00f3 la hip\u00f3tesis de que \u00e9stas constitu\u00edan para la burocracia un medio para acrecentar su poder y sus privilegios, ya que ampliaban sus bases econ\u00f3micas y sociales. Es decir, se plante\u00f3 contra la concepci\u00f3n de que estas medidas tend\u00edan a fortalecer \u2018objetivamente\u2019 al proletariado. En 1930, como un resurgimiento de los argumentos de algunos capituladores, reapareci\u00f3 la teor\u00eda seg\u00fan la cual industrializaci\u00f3n y colectivizaci\u00f3n ten\u00edan la consecuencia <strong>\u2013<\/strong><em>autom\u00e1tica<\/em><strong>\u2013<\/strong> de reforzar el \u2018n\u00facleo proletario\u2019 del partido, comprometiendo indefectiblemente, tarde o temprano, a \u00e9ste ultimo en la v\u00eda de la reforma\u00bb. Pierre Brou\u00e9, <em>Los trotskistas en la URSS<\/em>, www.ceip.org. Aqu\u00ed se observa c\u00f3mo reaparece el \u00abautomatismo\u00bb como soluci\u00f3n m\u00e1gica para justificar una reducci\u00f3n sociologista de problemas pol\u00edticos-sociales que requieren un abordaje espec\u00edfico como tales.<\/p>\n<p>Las consideraciones de Trotsky sobre este tema son poco conocidas, pero realmente geniales y hacen a una <em>comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s dial\u00e9ctica<\/em> que en el com\u00fan del movimiento trotskista de la relaci\u00f3n entre tareas, sujeto y m\u00e9todo en la revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p>Dice Trotsky: \u00abLa econom\u00eda sovi\u00e9tica actual no es monetaria ni planificada: es<em> casi un tipo puro de econom\u00eda burocr\u00e1tica<\/em>. La industrializaci\u00f3n exagerada y desproporcionada socav\u00f3 las bases de la econom\u00eda agraria. El campesinado trat\u00f3 de hallar una salida en la colectivizaci\u00f3n. La experiencia no tard\u00f3 en demostrar que <em>una colectivizaci\u00f3n desesperada no es la colectivizaci\u00f3n socialista<\/em>. El posterior derrumbe de la econom\u00eda agr\u00edcola fue un duro golpe para la industria. Sostener los ritmos aventureros y exagerados exigi\u00f3 intensificar a\u00fan m\u00e1s la presi\u00f3n sobre el proletariado. La industria, liberada del control material de la masa de los consumidores y del control pol\u00edtico del productor, adquiri\u00f3 un <em>car\u00e1cter supra-social, vale decir, burocr\u00e1tico<\/em>. El resultado fue que <em>perdi\u00f3 la capacidad de satisfacer las necesidades humanas<\/em>, siquiera en el grado que lo hab\u00eda logrado la industria capitalista, menos desarrollada\u00bb (Trotsky, \u00abLa degeneraci\u00f3n de la teor\u00eda y teor\u00eda de la degeneraci\u00f3n. Problemas del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico\u00bb, 29 de abril de 1933. En <em>Escritos<\/em>, tomo IV, vol. 2, Bogot\u00e1, Pluma, 1979, p. 336).<\/p>\n<p>Estas agudas definiciones constituyen toda una lecci\u00f3n metodol\u00f3gica de Trotsky contra los enamorados de un <em>sociologismo facilista <\/em>(supuesto alfa y omega de un punto de vista \u00abobjetivo\u00bb y de \u00abclase\u00bb, no \u00absubjetivista\u00bb) que pierde de vista <em>el an\u00e1lisis y las dimensiones concretas de las situaciones concretas<\/em>, que nunca pueden subsumirse mec\u00e1nicamente mediante un indulgente mecanismo de clasificaci\u00f3n. Es el mismo m\u00e9todo con el cual Trotsky abord\u00f3 el an\u00e1lisis del posible car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n china y el famoso debate con Evgeni Preobrajensky, y muestra que hab\u00eda en el revolucionario ruso una gran unidad de principios metodol\u00f3gicos. Los cuales, a nuestro juicio, perdieron parte de su tersura en la discusi\u00f3n de 1940 con la corriente \u00abantidefensista\u00bb, corriente que padec\u00eda de una p\u00e9rdida completa de parametros hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, contra los que consideran que necesariamente la estatizaci\u00f3n generalizada de los medios de producci\u00f3n tiene necesariamente un car\u00e1cter \u00abobrero\u00bb en s\u00ed mismo, cabe arg\u00fcir, con Romero: \u00abSe acaba la propiedad privada, se acaba la burgues\u00eda y hay Estado obrero, pues \u2018s\u00f3lo hay dos tipos de econom\u00eda\u2019&#8230; \u00a1Qu\u00e9 puerilidad te\u00f3rica! Lenin escribi\u00f3 centenares de p\u00e1ginas explicando lo contrario, por lo que cabe cuestionar a los que se limitan a una <em>abstracta contraposici\u00f3n<\/em> de \u2018capitalismo\u2019 y \u2018socialismo\u2019 sin estudiar las formas y etapas concretas de la transici\u00f3n que tiene lugar (&#8230;). La expropiaci\u00f3n<em> por s\u00ed sola, <\/em>como acto jur\u00eddico o pol\u00edtico, de ning\u00fan modo resuelve el problema, porque es necesario<em> (&#8230;) <\/em>reemplazar en forma<em> efectiva<\/em> su administraci\u00f3n de las f\u00e1bricas y haciendas por una administraci\u00f3n<em> diferente<\/em>, una administraci\u00f3n obrera\u00bb (Romero, p. 128).<\/p>\n<p>En la China no capitalista, esta administraci\u00f3n obrera que pudiera poner los medios de producci\u00f3n <em>efectivamente <\/em>al servicio de la clase trabajadora y los campesinos <em>nunca <\/em>fue puesta en pie. En estas condiciones, detr\u00e1s de la estatizaci\u00f3n <em>subsistieron los mecanismos de explotaci\u00f3n heredados del capitalismo<\/em>: es el caso del trabajo por un salario, de la continuidad (aun distorsionada) del imperio de la ley del valor, la ya se\u00f1alada oposici\u00f3n entre el trabajo vivo y el trabajo muerto que mantiene separado al trabajador de las condiciones de producci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>En ese sentido, al hablar del car\u00e1cter \u00absupra-social\u00bb de la propiedad estatizada en los Estados burocr\u00e1ticos de sociedades no capitalistas de explotaci\u00f3n mutua debe quedar claro que \u00e9sta <em>no era \u00aborg\u00e1nica\u00bb<\/em> (en el sentido en que lo plantea Pierre Naville en su <em>Nouveau Leviathan<\/em>), y est\u00e1 condenada a la evoluci\u00f3n en un sentido propiamente transicional o a la vuelta al capitalismo.<\/p>\n<p>Finalmente, cabe dejar sentado que tomamos estas definiciones s\u00f3lo <em>metodol\u00f3gicamente<\/em>, sin perder de vista que las condiciones pol\u00edticas de China en la d\u00e9cada del 50 no ten\u00edan nada que ver con las de la URSS a principios de los 30. En China hubo una revoluci\u00f3n campesina anticapitalista encuadrada burocr\u00e1ticamente; de ninguna manera se trat\u00f3 de la contrarrevoluci\u00f3n hecha y derecha de Stalin, que en China jam\u00e1s ocurri\u00f3. Entre otras cosas, porque la burocracia mao\u00edsta <em>no tuvo que lidiar con un proletariado y una vanguardia que vinieran de la experiencia de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socialista<\/em> como fue el caso de Rusia. Ese \u00abtrabajo sucio\u00bb ya lo hab\u00eda hecho el Kuomintang a fines de los a\u00f1os 20.<\/p>\n<p>El giro agrarista y la colectivizaci\u00f3n forzosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer plan quinquenal provocar\u00eda crecientes contradicciones en el aparato dirigente. La orientaci\u00f3n \u00abindustrialista\u00bb era <em>contradictoria<\/em> con las inclinaciones hacia el campesinado de Mao. En estas condiciones, los a\u00f1os 1955-57 fueron cruciales para la historia de China Popular. El PCCh se vio sacudido por profundas discusiones que hac\u00edan al futuro econ\u00f3mico y pol\u00edtico, que explotar\u00edan con toda su furia durante el \u00abGran Salto Adelante\u00bb y la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb. El per\u00edodo se vio complicado no s\u00f3lo por la discusi\u00f3n sobre el modelo econ\u00f3mico sino por una serie de hechos de la situaci\u00f3n internacional: la muerte de Stalin en 1953, el proceso de \u00abdesestalinizaci\u00f3n\u00bb en la propia URSS y los alzamientos populares de Hungr\u00eda y Polonia.<\/p>\n<p>El PCCh se encontraba dividido entre aquellos que hab\u00edan organizado y dirigido la revoluci\u00f3n campesina, como Mao, y los que, como Zhou En-Lai y Liu Shao-Qi, hab\u00edan ganado prestigio en el trabajo de organizaci\u00f3n en las \u00e1reas comunistas dominadas por los japoneses o el Kuomintang.<\/p>\n<p>El planteo de estos \u00faltimos era que la v\u00eda al desarrollo pasaba por la industrializaci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n del modelo estalinista cl\u00e1sico. En cambio, \u00abla concepci\u00f3n mao\u00edsta del cambio (\u2026) con un enfoque eminentemente <em>idealista<\/em> (\u2026) planteaba que el cambio no ser\u00eda posible mientras \u2018las viejas ideas reflejaran que el viejo sistema segu\u00eda en la cabeza de la gente\u2019. Por lo tanto, hab\u00eda que darle prioridad a los problemas ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos para purgar a los hombres de sus tendencias inherentemente conservadoras (&#8230;). Mao pensaba que hab\u00eda que dar \u00e9nfasis a los incentivos morales (&#8230;). Para \u00e9l, China ten\u00eda que lograr su desarrollo sin ayuda for\u00e1nea y, por lo tanto, <em>el campo ten\u00eda que desarrollarse antes que la industria<\/em> para pagar ese proceso\u00bb (Marconi, p. 97).<\/p>\n<p>Skocpol describe el debate en estos t\u00e9rminos: \u00abTodos los que trabajaban dentro del sistema moderno industrial, de industria pesada en gran escala, aumentaron sus privilegios ante la mayor\u00eda campesina y los trabajadores urbanos y rurales de las unidades industriales y comerciales de peque\u00f1a escala. Durante los a\u00f1os 50, estos sectores pasaron por la colectivizaci\u00f3n, y sin embargo su papel en el plan econ\u00f3mico nacional existente s\u00f3lo pudo producir recursos econ\u00f3micos excedentes para canalizarlos hacia el privilegiado sector urbano y de industria pesada. Pero a partir de 1957 la pol\u00edtica b\u00e1sica de los comunistas chinos fue <em>reorientada<\/em>. Desde antes del t\u00e9rmino del primer plan quinquenal, los jefes comunistas chinos empezaron a advertir que la pol\u00edtica al estilo sovi\u00e9tico no era apropiada para las condiciones chinas. Tras enconados debates surgi\u00f3 un consenso de tentativa de nuevas gu\u00edas, a favor de unos planes de desarrollo m\u00e1s equilibrados que subrayaran el<em> crecimiento de la agricultura y de las industrias orientadas hacia los campos <\/em>y el consumidor\u00bb (Skocpol, p. 416).<\/p>\n<p>Aunque Skocpol embellece aqu\u00ed al PCCh \u2013algo que en las conclusiones de su trabajo har\u00e1 de manera expl\u00edcita\u2013, da cuenta de una <em>crisis real<\/em> que atraves\u00f3 el mao\u00edsmo en el poder: las tensiones creadas por su inclinaci\u00f3n<em> campesinista-voluntarista <\/em>de <em>narodniki<\/em> o \u00abrebelde primitivo\u00bb en el siglo XX, en el contexto de un pa\u00eds que part\u00eda de una base mucho m\u00e1s atrasada que la Rusia de 1917.<\/p>\n<p>\u00abMientras surg\u00edan esta b\u00e1sicas reorientaciones pol\u00edticas, los jefes comunistas tambi\u00e9n se dividieron (&#8230;) ciertos jefes, incluso Mao Tse-Tung, no s\u00f3lo pidieron mayor hincapi\u00e9 en el desarrollo de los campos; tambi\u00e9n pidieron mayor dependencia de la movilizaci\u00f3n de los l\u00edderes del partido y una mayor participaci\u00f3n popular, esencialmente campesina (&#8230;). En t\u00e9rminos muy generales, hab\u00eda mao\u00edstas que deseaban llevar adelante la estrategia de desarrollo orientada hacia los campos y movilizadora de masas (&#8230;) y hab\u00eda liuistas [seguidores de Liu Shao-Qi, bur\u00f3crata que ven\u00eda del aparato urbano del PCCh. RS], que deseaban retirarse hacia la estrategia de desarrollo orientada hacia las ciudades, elitista en lo educativo, y burocr\u00e1ticamente administrada\u00bb (Skocpol, p. 417).<\/p>\n<p>Como consecuencia de esta reorientaci\u00f3n, \u00ablas estad\u00edsticas de distribuci\u00f3n del ingreso nos narran parte de esta historia (&#8230;) Los diferenciales del ingreso urbano-rural se <em>redujeron <\/em>considerablemente despu\u00e9s de 1951, porque los precios de compra agr\u00edcolas subieron tanto que (..) <em>los salarios reales industriales aumentaron s\u00f3lo marginalmente entre 1957 y 1972<\/em>\u00bb (Skocpol, p. 425).<\/p>\n<p>Curiosamente, desde su \u00e1ngulo capitalista liberal, J. K. Fairbank tiene un abordaje m\u00e1s cr\u00edtico de las medidas de colectivizaci\u00f3n forzosa tomadas en el campo en forma concomitante con el primer plan quinquenal, que dejan claro su car\u00e1cter auto-explotador: \u00abEn este proceso en general inflexible, <em>el jugador clave era el l\u00edder del grupo<\/em>: un aldeano usualmente miembro del partido y al que se designaba por un per\u00edodo determinado de a\u00f1os. Ya que ten\u00eda autoridad sobre su equipo, deb\u00eda <em>competir <\/em>con los cabezas de otros grupos <em>en el regateo<\/em>, los acuerdos <em>que compromet\u00edan a su grupo a producir y vender al Estado <\/em>parte de su \u00abexcedente\u00bb al bajo precio fijado. As\u00ed, el l\u00edder del grupo era el <em>m\u00e1ximo intermediario<\/em> en el sistema de adquisici\u00f3n de grano, mediando entre sus inferiores, los miembros de su equipo y sus superiores de la brigada y los cuadros. Dicha funci\u00f3n era tan antigua como la historia china, y constitu\u00eda el nudo de la pol\u00edtica rural y de las relaciones interpersonales\u00bb (Fairbank, p. 428).<\/p>\n<p>Pese a que Fairbank no es un te\u00f3rico (y menos un te\u00f3rico marxista), aqu\u00ed se describe lo esencial del mecanismo de competencia y autoexplotaci\u00f3n, en este caso en la aldea \u00abcolectivizada\u00bb. Estos mecanismos de autoexplotaci\u00f3n, cuando la econom\u00eda es \u00abcooperativizada\u00bb, son <em>absolutamente inevitables aun en el caso de una verdadera transici\u00f3n<\/em>. No somos idealistas ni rom\u00e1nticos al respecto: es el producto de las duras condiciones impuestas por las circunstancias objetivas en que casi inevitablemente deber\u00e1 ser llevada a cabo la transici\u00f3n en cualquier pa\u00eds que no sea del centro capitalista.<\/p>\n<p>Pero esto no implica no ser muy claros respecto de un fen\u00f3meno que tiene en principio las mismas bases pero, a la postre, una naturaleza enteramente diferente: una cosa es si la acumulaci\u00f3n se pone realmente<em> al servicio del mejoramiento de las condiciones de vida de los explotados y oprimidos<\/em>, aunque esto sea de manera generacionalmente \u00abdiferida\u00bb, y otra absolutamente distinta es si esa acumulaci\u00f3n va<em> a manos de una burocracia expoliadora y explotadora<\/em>, como fue el caso de Rusia y China.<\/p>\n<p>Respecto de cualquier atisbo de autonom\u00eda campesina en la reorganizaci\u00f3n del campo, cabe el siguiente relato: \u00abA partir de 1955, se <em>orden\u00f3<\/em> que el campesinado <em>deb\u00eda<\/em> agruparse en granjas colectivas de 100 a 300 familias. Unos 400 millones de campesinos <em>fueron obligados<\/em> a unirse en alrededor de 752.000 granjas colectivas. Hacia fines de 1956, 120 millones de familias campesinas quedaron incorporadas a las Cooperativas de Producci\u00f3n Agr\u00edcolas. Los campesinos conservaban te\u00f3ricamente la propiedad de la tierra. Una vez deducidos los impuestos del Estado, las inversiones, los gastos de gesti\u00f3n y las obras sociales, los campesinos eran remunerados exclusivamente en funci\u00f3n de su trabajo. El m\u00e9todo que se utiliz\u00f3 para \u2018convencer\u2019 a los campesinos de las ventajas del sistema fue <em>muy similar al de Stalin para la colectivizaci\u00f3n forzosa<\/em> (si bien mucho menos cruento): se los <em>conminaba<\/em> a asistir a reuniones durante d\u00edas, e incluso semanas, hasta que \u2018voluntariamente\u2019 aceptaban unirse a la cooperativa.<\/p>\n<p>\u00abPara completar la situaci\u00f3n, en 1956 se introdujeron los <em>pasaportes internos<\/em> (&#8230;). Los campesinos ya no pod\u00eda dejar sus pueblos para buscar trabajo en otra regi\u00f3n con lo que, al desaparecer los mercados, tambi\u00e9n desaparecieron los buhoneros, los mendigos ambulantes y las peque\u00f1as industrias privadas. El campesino <em>pas\u00f3 a depender enteramente de la producci\u00f3n<\/em> de granos\u00bb (Marconi, p. 99). Es conocido que, finalmente, estas medidas fracasaron y se debi\u00f3 dar marcha atr\u00e1s, al menos parcialmente.<\/p>\n<p>\u00abLas manifestaciones de esta batalla [al interior del aparato del PCCh], sorda a ratos y en otros abierta, se vieron repetidamente en las grandes reformas iniciadas en este per\u00edodo con el objetivo de \u2018abrir la v\u00eda al socialismo\u2019. Estas medidas \u2018socialistas\u2019, que se aplicaron a contrapelo de las necesidades de las masas, necesitaron, para imponerse, de repetidas campa\u00f1as de \u2018reforma del pensamiento\u2019 lanzadas por Mao y sus seguidores, y dirigidas no s\u00f3lo hacia los cuadros del partido, sino hacia la poblaci\u00f3n en general. Las organizaciones de masas fueron esenciales para su aplicaci\u00f3n\u00bb (Marconi, p. 98).<\/p>\n<p>Tras la muerte de Mao en 1976, quedar\u00eda manifiesta la crisis abierta entre el Estado y el agricultor, del que no se lograba que entregara m\u00e1s grano. Despu\u00e9s de 1978, comenzaron las reformas procapitalistas con Deng, que le dio mayor oportunidad al campesino para sacar provecho de manera privada a su trabajo, mediante la vuelta a las unidades de producci\u00f3n privadas y el retorno de los mecanismos de comercializaci\u00f3n mercantiles de al menos una parte de la producci\u00f3n. En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, esto no ha hecho m\u00e1s que profundizarse, volvi\u00e9ndose lisa y llanamente a la compra-venta privada de las tierras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El \u00abGran Salto Adelante\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el torbellino de la crisis que estaba en desarrollo, entre mayo y junio de 1957 se vivi\u00f3 un corto per\u00edodo de \u00abliberalizaci\u00f3n\u00bb conocido por la consigna \u00abQue florezcan cien flores\u00bb, dirigido a ganar a la juventud universitaria y los intelectuales. Como era de suponer, la apertura de este espacio de cr\u00edtica fue m\u00e1s all\u00e1 de lo que Mao y el PCCh estaban dispuestos a tolerar. La joven dirigente estudiantil Lin Xiling, que lleg\u00f3 a decir que \u00abel verdadero socialismo es democr\u00e1tico, y el nuestro no lo es\u00bb, dar\u00eda con sus huesos en la c\u00e1rcel por 15 a\u00f1os acusada de \u00abcontrarrevolucionaria\u00bb.<\/p>\n<p>Con el cierre de esta breve \u00abapertura\u00bb se entr\u00f3 de lleno en el \u00abGran Salto Adelante\u00bb, que tambi\u00e9n marcaba el intento de <em>desprenderse de la dependencia de la URSS<\/em>, luego de la ruptura de Mao con Jrushov.<\/p>\n<p>La pelea entre la URSS y China mostr\u00f3 hasta el paroxismo el car\u00e1cter de burocracias nacionalistas del estalinismo en ambos pa\u00edses. Cada cual pretend\u00eda hacer valer su inter\u00e9s nacional-burocr\u00e1tico por encima de toda otra consideraci\u00f3n. Desde ya que en ninguno de ambos casos se expresaban los intereses de los obreros y campesinos y menos que menos una perspectiva internacional de los trabajadores. Esta competencia nacionalista burocr\u00e1tica estrecha llev\u00f3 a fines de la d\u00e9cada a la ruptura de China con la URSS, y no m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s (principios de los 70), al alineamiento creciente de China con el imperialismo norteamericano. Dice Fairbank: \u00abEl distanciamiento comenz\u00f3 cuando Jruschov se volc\u00f3 a criticar abiertamente el \u2018Gran Salto Adelante\u2019. En ninguna de sus dos visitas a Pek\u00edn (en 1958 y 1959) logr\u00f3 entenderse con Mao. El l\u00edder ruso pensaba que el chino era un desviacionista rom\u00e1ntico cuya opini\u00f3n no era de fiar. Durante el Gran Salto, Mao afirm\u00f3 que, a trav\u00e9s del sistema de comunas, China lograr\u00eda llegar al comunismo m\u00e1s r\u00e1pido que la URSS\u00bb (Fairbank, p. 454).<\/p>\n<p>\u00bfDe que se trataba esta orientaci\u00f3n? Mao buscaba <em>afirmar la hegemon\u00eda <\/em>rural en el desarrollo de la econom\u00eda<em>, <\/em>desconfiando de lo urbano. En estas condiciones, se movilizaron masas ingentes de campesinos para realizar obras hidr\u00e1ulicas y de todo tipo en el campo chino, as\u00ed como se pretendi\u00f3 un desarrollo \u00abindustrial\u00bb localizado ruralmente que lleg\u00f3 al extremo delirante del montaje de hornos de fundici\u00f3n de acero por parte de cada familia campesina.<\/p>\n<p>La desatenci\u00f3n de la producci\u00f3n espec\u00edficamente agr\u00edcola que produjo esta orientaci\u00f3n gener\u00f3 a finales de la d\u00e9cada del 50 el retorno de las hambrunas de masas en el campo chino: se estima que la friolera de 20 a 30 millones de campesinos murieron a consecuencia de esta orientaci\u00f3n. El \u00abGran Salto Adelante\u00bb, aunque dej\u00f3 una masa de obras p\u00fablicas impresionantes, que a\u00fan se pueden ver en el campo chino, termin\u00f3 en un <em>tremendo desastre y retroceso de las fuerzas productivas <\/em>como producto del voluntarismo peque\u00f1oburgu\u00e9s del aparato mao\u00edsta.<\/p>\n<p>\u00abA fines de 1957, el PCCh reconoci\u00f3 de manera dram\u00e1tica que el modelo estalinista de desarrollo industrial no era el adecuado para las condiciones chinas: ello signific\u00f3 el impulso para el \u2018Gran Salto Adelante\u2019. La poblaci\u00f3n de China en 1950 cuadruplicaba la de la URSS en la d\u00e9cada del 20, mientras que el nivel de vida alcanzaba s\u00f3lo a la mitad. A pesar de la colectivizaci\u00f3n universal, la producci\u00f3n agr\u00edcola no experiment\u00f3 un crecimiento notable. Desde 1952 hasta 1957 la poblaci\u00f3n rural hab\u00eda aumentado en un 9%, mientras que la poblaci\u00f3n urbana se hab\u00eda elevado en cerca de un 30%; sin embargo, la requisa gubernamental de grano casi no hab\u00eda mejorado y, mientras tanto, China debi\u00f3 empezar a rembolsar los pr\u00e9stamos sovi\u00e9ticos con productos agr\u00edcolas. <em>El modelo sovi\u00e9tico de cobrar impuestos a la agricultura para fortalecer la industria estaba ante un callej\u00f3n sin salida<\/em>. Por otra parte, la urbanizaci\u00f3n, que sobrepas\u00f3 la industrializaci\u00f3n, produjo desempleo urbano, que se agreg\u00f3 al subempleo en populosas zonas del campo. El primer plan quinquenal obtuvo los resultados esperados, pero el segundo, que consist\u00eda en m\u00e1s de lo mismo, constituy\u00f3 una invitaci\u00f3n al desastre\u00bb (Fairbank, pp. 442-43).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se abri\u00f3 la <em>pelea de enfoques<\/em> respecto de c\u00f3mo encauzar la crisis en ciernes. El curso que impuso Mao apostaba a que el campo podr\u00eda transformarse \u00absobre sus propias bases\u00bb y que la producci\u00f3n agr\u00edcola podr\u00eda aumentar mediante la masiva organizaci\u00f3n de la fuerza laboral rural. El incentivo: la \u00abdeterminaci\u00f3n revolucionaria\u00bb. Es decir, se reducir\u00edan los incentivos materiales para el trabajo individual, mientras que la abnegaci\u00f3n y el fervor ideol\u00f3gicos se enfatizar\u00edan. Una orientaci\u00f3n subjetivista por donde se la mirara, que apostaba a desatar la movilizaci\u00f3n revolucionaria de las masas para \u00abvencer a la naturaleza\u00bb e iniciar la \u00abmarcha hacia el comunismo\u00bb. En un ataque de <em>voluntarismo y romanticismo<\/em>, se decret\u00f3 que era posible <em>transformar las relaciones de producci\u00f3n de manera absolutamente independiente del desarrollo de las fuerzas productivas<\/em>; esto, a trav\u00e9s de una movilizaci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica que har\u00eda posible sobrepasar a Inglaterra en tres a\u00f1os y a los Estados Unidos en quince.<\/p>\n<p>\u00abEl \u2018Gran Salto Adelante\u2019 fue el mayor y m\u00e1s ambicioso experimento de movilizaci\u00f3n humana en la historia. Aunque dur\u00f3 menos de un a\u00f1o, desplaz\u00f3 en su pico (1958) m\u00e1s de 500 millones de campesinos hacia 24.000 \u2018comunas populares\u2019, en las que se confisc\u00f3 toda propiedad privada. Todo, desde el alimento y la ropa hasta el cuidado de los ni\u00f1os y los cortes de pelo, era garantizado por la comuna. Los campesinos, organizados en brigadas militares, eran llevados de los campos a los diques, y de las f\u00e1bricas a los \u2018altos hornos\u2019 improvisados en los patios de sus casas en medio de una locura de consignas y exhortaciones que les ped\u00edan que trabajaran 24 horas al d\u00eda para realizar el milagro econ\u00f3mico\u00bb (Marconi, p. 116).<\/p>\n<p>Respecto de las razones del fracaso de esta orientaci\u00f3n, cabe se\u00f1alar que \u00abdesde el punto de vista marxista, la sola idea de que una naci\u00f3n subdesarrollada pueda modificar las relaciones de producci\u00f3n y llegar al comunismo sobre la <em>\u00fanica base<\/em> de la movilizaci\u00f3n de masas no tiene nada que ver con la realidad (&#8230;). Llevar\u00e1 al socialismo s\u00f3lo cuando se cumplan las condiciones <em>internacionales<\/em>. Pretender que una China, aislada incluso de la URSS, pudiera por su propia voluntad llegar (&#8230;) al comunismo, es un delirio voluntarista peque\u00f1oburgu\u00e9s sin ninguna base marxista (&#8230;) S\u00f3lo si se olvida la relaci\u00f3n (&#8230;) que existe entre la situaci\u00f3n mundial, la existencia de un solo sistema econ\u00f3mico \u2013el capitalista\u2013 y la situaci\u00f3n nacional, se puede caer en la <em>utop\u00eda reaccionaria<\/em> de pensar que se puede llegar al comunismo por la v\u00eda de la voluntad revolucionaria de las masas, que se <em>autogenera<\/em> <em>independientemente de las condiciones materiales<\/em>. Las masas pueden hacer muchas cosas y son capaces de sacrificios heroicos, pero no pueden hacer milagros\u00bb (Marconi, p.125).<\/p>\n<p>Es decir, el mao\u00edsmo impuls\u00f3 una \u00absocializaci\u00f3n\u00bb <em>no socialista<\/em> del campo. Un verdadero proceso de socializaci\u00f3n agr\u00edcola requiere de manera imprescindible, para obtener el libre consentimiento de la masa de los campesinos pobres, del desarrollo de una industrializaci\u00f3n que no puede ser voluntarista. Ni tampoco puede obviar las exigencias contradictorias de la tendencia a la satisfacci\u00f3n creciente de las necesidades humanas, as\u00ed como la pervivencia por todo un per\u00edodo hist\u00f3rico del imperio de los desiguales criterios de la ley del valor-trabajo, aun cuando sea limitado de manera consciente.<\/p>\n<p>El \u00abGran Salto Adelante\u00bb fue lo opuesto: configur\u00f3 un inmenso ensayo de una orientaci\u00f3n <em>subjetivista burocr\u00e1tica peque\u00f1o burguesa y rom\u00e1ntica<\/em> que pretendi\u00f3 violar y pasar por encima de todas las leyes de la producci\u00f3n material y social cuando se trata de una verdadera econom\u00eda de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, muchos intelectuales marxistas occidentales giraron en este per\u00edodo hacia esta corriente, en lo que constituy\u00f3 una capitulaci\u00f3n a otra ala de la burocracia estalinista que no repar\u00f3 en la otra marca de f\u00e1brica de Mao: <em>su desprecio absoluto por la clase obrera y la afirmaci\u00f3n de un mecanismo bonapartista y totalitario que imped\u00eda toda autodeterminaci\u00f3n real de los explotados y oprimidos<\/em>. Las masas fueron instrumentalizadas y manipuladas una y otra vez en las peleas dentro del PCCh y con la burocracia de la URSS.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: el \u00abGran Salto Adelante\u00bb, como luego la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb, configur\u00f3 un ejemplo a escala ampliada, si se quiere, de la dial\u00e9ctica de conquistas que se transforman en derrotas y retrocesos de las fuerzas productivas como consecuencia de la imposici\u00f3n de la burocracia en estos Estados no capitalistas.<\/p>\n<p>El resultado puede resumirse as\u00ed: \u00abA partir de mediados de 1960, se hizo evidente que el resultado del tremendo esfuerzo impuesto a las masas era un fracaso rotundo. No s\u00f3lo se hab\u00eda frenado el formidable impulso econ\u00f3mico generado durante los primeros 8 a\u00f1os despu\u00e9s de la toma del poder, sino que entre 1959 y 1961 el pueblo chino hab\u00eda retrocedido a un nivel de pobreza que hab\u00eda comenzado a olvidar (&#8230;). Los campesinos robaron los campos, atacaron los graneros del Estado (&#8230;) volvi\u00f3 la prostituci\u00f3n y floreci\u00f3 el mercado negro\u00bb (Marconi, p. 123).<\/p>\n<p><strong> Luego de este fracaso, en el campo se empez\u00f3 a recorrer, tan tempranamente como en 1961, el camino que llevar\u00eda a la vuelta al capitalismo seg\u00fan la m\u00e1xima de Deng: \u00abla agricultura privada es tolerable si aumenta la producci\u00f3n. Poco importa que un gato sea blanco o negro; lo que importa es que atrape ratones\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abRevoluci\u00f3n cultural\u00bb e iron\u00eda del retorno de la clase obrera<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada del 60 (1965-1968) se presenci\u00f3 el \u00faltimo acto de la lucha interburocr\u00e1tica en el PCCh. Incluso sectores de tradici\u00f3n independiente del movimiento trotskista, como Nahuel Moreno, creyeron ver que exist\u00eda un sector \u00abprogresivo\u00bb representado por la fracci\u00f3n Mao<em>. <\/em>Intelectuales marxistas como Pierre Naville tuvieron una apreciaci\u00f3n mucho m\u00e1s certera y realista: en un ap\u00e9ndice de su obra <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em> la defin\u00eda como una lucha entre sectores del aparato del PCCh, ninguno de los cuales expresaba intereses vitales de sectores obreros y campesinos, m\u00e1s all\u00e1 de que esta lucha \u00abpor arriba\u00bb abri\u00f3 las v\u00edas a un genuino movimiento obrero \u00abdesde abajo\u00bb, frente al cual las dos fracciones se apresuraron a pactar para liquidarlo<em>.<\/em><\/p>\n<p>De resultas de esta lucha, la que sali\u00f3 derrotada en sentido estrat\u00e9gico fue la propia corriente Mao, aunque apareci\u00f3 triunfante en lo inmediato<em>. <\/em>Las fracciones en pugna fueron m\u00e1s o menos las mismas que hicieron eclosi\u00f3n en la d\u00e9cada del 50 y que ven\u00edan desde los a\u00f1os 30. La fracci\u00f3n a la postre vencedora, que hab\u00eda sido siempre m\u00e1s directamente proMosc\u00fa, ser\u00e1 la que impondr\u00e1 la sucesi\u00f3n de Deng en 1979 y las medidas procapitalistas.<\/p>\n<p>Como era de esperar, en su lucha contra el otro sector del aparato ambas fracciones buscaron alguna base social, la obtuvieron explotando ilusiones y sentimientos de amplios sectores de masas, as\u00ed como una extendida sensaci\u00f3n de paranoia ante la guerra en Vietnam y los crecientes choques con la URSS. En el caso de Mao, esta base social <em>no<\/em> se reclut\u00f3 entre la clase obrera: eligi\u00f3 <em>el ej\u00e9rcito, la polic\u00eda y un sector del estudiantado<\/em>, organizado como \u00abGuardias Rojos\u00bb (en su mayor\u00eda j\u00f3venes de escuelas secundarias). La situaci\u00f3n se fue orientando de manera creciente hacia el peligroso desarrollo de una suerte de guerra civil de bolsillo que, habi\u00e9ndose desbordado en un <em>insospechado ascenso de luchas obreras como se no hab\u00eda visto desde la d\u00e9cada del 20<\/em>, fue desarmado mediante el recurso a una intervenci\u00f3n del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Trat\u00e1ndose de un hecho tan complejo y con toda una serie de determinaciones internacionales, aqu\u00ed s\u00f3lo podemos dejar sentada una breve rese\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abLa revoluci\u00f3n cultural es uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s discutidos y que ha generado la mayor cantidad de opiniones contradictorias en la historia de la revoluci\u00f3n China. Desde los sectores trotskistas que so\u00f1aron ver la \u2018revoluci\u00f3n dentro de la revoluci\u00f3n\u2019, a los estalinistas desilusionados con la URSS que renovaron su fe en el \u2018socialismo\u2019, pasando por los sectores cristianos que pensaron que se pod\u00eda adherir a un comunismo moral, pocas fueron las voces que se alzaron contra este desastre\u00bb (Marconi, p. 129).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la situaci\u00f3n mundial de la d\u00e9cada del 60 jug\u00f3 un rol importante en las repercusiones internacionales de estos eventos. El curso a la derecha de la URSS coincidi\u00f3 con una etapa de fermento revolucionario en todo el mundo. El PC sovi\u00e9tico, con su pol\u00edtica de \u00abcoexistencia pac\u00edfica\u00bb, iba a contramano de esta situaci\u00f3n. China intent\u00f3 aprovechar el campo internacional que se abr\u00eda a la izquierda buscando seducir a los movimientos populares que surg\u00edan en los pa\u00edses subdesarrollados y en Europa. Por eso denunci\u00f3 el \u00abrevisionismo\u00bb y el \u00abimperialismo\u00bb sovi\u00e9ticos, proclamando la l\u00ednea del \u00abcampo a la ciudad\u00bb para la revoluci\u00f3n y present\u00e1ndose como palad\u00edn de la lucha contra las viejas burocracias. De all\u00ed la confusi\u00f3n en la que cayeron muchos sectores de la vanguardia en aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n dur\u00f3 poco: \u00abhab\u00eda un problema de arrastre desde inicios de 1967, que hizo que la burocracia mao\u00edsta comenzara a preocuparse por un proceso potencialmente m\u00e1s cr\u00edtico que su lucha contra la burocracia central. Los<em> trabajadores <\/em>de las ciudades y provincias importantes de toda China<em> estaban comenzando a expresar su insatisfacci\u00f3n con las condiciones econ\u00f3micas y sociales<\/em>, y en muchas \u00e1reas recib\u00edan el apoyo de campesinos insatisfechos y de todos los sectores de la fuerza laboral. La propaganda mao\u00edsta <em>conden\u00f3 <\/em>estas revueltas, consider\u00e1ndolas \u2018economicistas\u2019 y diciendo que los obreros y campesinos rebeldes hab\u00edan sido enga\u00f1ados por funcionarios reaccionarios del partido y que se rebelaban parta satisfacer sus \u2018estrechos intereses personales\u2019\u00bb (Marconi, p. 140).<\/p>\n<p>As\u00ed se recurri\u00f3 a la demagogia antiobrera para evitar que la crisis en las alturas detonara en una<em> verdadera lucha desde abajo contra el conjunto de la burocracia<\/em>, que por primera vez en d\u00e9cadas <em>apuntaba a poner en el centro de la escena a la aborrecida y temida clase obrera<\/em> (la misma que, seg\u00fan muchos sectores del trotskismo tradicional, era la \u00abclase dominante en el Estado obrero chino\u00bb).<\/p>\n<p>Sin embargo, el desempleo \u2013muy sentido entre obreros y campesinos\u2013, la vigencia del mecanismo represivo de los \u00abpasaportes internos\u00bb y el reclamo por la reducci\u00f3n del sistema de \u201centrenamiento\u201d por el cual los nuevos obreros deb\u00eda trabajar al menos por tres a\u00f1os durante los cuales se les pagaba la mitad del sueldo dieron lugar a un <em>nada com\u00fan estallido huelgu\u00edstico<\/em>: \u00abLos trabajadores temporarios bajo contrato eran los \u2018esclavos\u2019 de China. Su rebeli\u00f3n a fines de 1966 fue una revelaci\u00f3n de que el r\u00e9gimen comunista <em>reeditaba lo peor del capitalismo salvaje<\/em>\u00bb (Marconi, p. 142).<\/p>\n<p>La iron\u00eda de esta historia es que fue el mao\u00edsmo el que, sin quererlo, dio el impulso inicial a la rebeli\u00f3n del movimiento obrero. Las huelga portuaria en Shangai configur\u00f3 pr\u00e1cticamente <em>la primera protesta obrera desde que el PCCh hab\u00eda tomado el poder<\/em>. A partir de ah\u00ed se desat\u00f3 una <em>ola nacional <\/em>de luchas: los puertos norte\u00f1os de Qingdao, Tianjin, Dairen; los ferroviarios del este de China salieron por mejores condiciones de trabajo; comenzaron a sumarse sectores campesinos. Otra iron\u00eda: este movimiento fue finalmente instrumentalizado y reconducido por el aparato central contra los \u00abGuardias Rojos\u00bb mao\u00edstas. Finalmente, luego de un pacto por arriba entre el propio Mao y Chou En-Lai, fueron disueltas las organizaciones estudiantiles y se puso punto final, sin pena ni gloria, a la \u00faltima aventura del \u00abGran Timonel\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, en su \u00faltimo acto importante como dirigente, Mao, el dirigente \u00abproletario\u00bb al que realmente nunca le hab\u00eda importado un comino la suerte de la propia clase obrera, <em>termin\u00f3 desatando un golpe militar contra ella.<\/em> Lecci\u00f3n para que tomen nota quienes vieron en Mao a \u00abuno de los dirigentes obreros m\u00e1s importantes del siglo XX\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Burocracia y explotaci\u00f3n mutua<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego de haber desarrollado y caracterizado los avatares de la China no capitalista de los a\u00f1os 50 y 60, cabe hacer una serie de se\u00f1alamientos m\u00e1s generales acerca de las relaciones entre burocracia y econom\u00eda en las sociedades no capitalistas de explotaci\u00f3n mutua de la segunda posguerra.<\/p>\n<p>Sociedades que, como hemos dicho, no consideramos Estados obreros, sino <em>no capitalistas de transici\u00f3n bloqueada<\/em>, en las que se da el <em>restablecimiento de mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo no org\u00e1nicos<\/em> a partir de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La base de las relaciones de explotaci\u00f3n en la ex URSS, como producto de la <em>degeneraci\u00f3n<\/em> del proceso de transici\u00f3n, eran <em>los mecanismos de \u00abexplotaci\u00f3n mutua\u00bb.<\/em> Esto mismo fue lo que se impuso, finalmente, en el conjunto de los pa\u00edses donde el capital fue expropiado luego de la Segunda Guerra Mundial, producto del <em>encuadramiento burocr\u00e1tico de estas revoluciones<\/em>. No hace falta repetir que en los pa\u00edses del llamado Glacis (Europa del Este) no hubo ning\u00fan tipo de revoluci\u00f3n, sino que la estatizaci\u00f3n vino de la mano del Ej\u00e9rcito Rojo. Como hemos visto, no otro fue el caso de la revoluci\u00f3n china.<\/p>\n<p>Lo que nos interesa aqu\u00ed es dar cuenta de los <em>problemas te\u00f3ricos<\/em> planteados por esta circunstancia. Para esto, nos apoyaremos en una secci\u00f3n relativamente menos estudiada de <em>El nuevo Leviat\u00e1n<\/em>: se trata de \u00abBurocracia y revoluci\u00f3n\u00bb, el tomo V de la monumental obra de Pierre Naville. En su an\u00e1lisis de las conexiones entre las esferas de la econom\u00eda y la pol\u00edtica en las sociedades no capitalistas (donde la transici\u00f3n fue bloqueada), Naville clarifica los <em>fundamentos materiales explotadores<\/em> de la imposici\u00f3n de la burocracia. La relaci\u00f3n entre econom\u00eda y pol\u00edtica var\u00eda dependiendo del modo de producci\u00f3n o formaci\u00f3n social de que se trate, raz\u00f3n por la cual hay que dar cuenta de ella de manera espec\u00edfica en cada caso.<\/p>\n<p>Por eso corresponde retomar la investigaci\u00f3n acerca de la <em>especificidad de la burocracia<\/em> en los Estados no capitalistas, en cuanto se apoyan en relaciones de<em> explotaci\u00f3n (no org\u00e1nicas) y no en un mero mecanismo de \u00abparasitismo social\u00bb<\/em>, al estilo de la burocracia en Occidente (que era el err\u00f3neo enfoque en que conceptualizaban el problema Ernest Mandel y otros sectores del trotskismo.<\/p>\n<p>\u00abEn el movimiento obrero y socialista del pasado, desde hace ya un siglo, la cuesti\u00f3n de la burocracia (y del rol del Estado en las relaciones econ\u00f3micas) se estableci\u00f3 en una doble pol\u00e9mica: de un lado, entre socialistas de todas las escuelas (y, especialmente, los \u2018ut\u00f3picos\u2019) y los burgueses liberales; y de otra parte, entre socialistas (y comunistas) y los liberal anarquistas (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abLas nuevas concepciones de una clase burocr\u00e1tica explotadora (&#8230;) se presentan como una extrapolaci\u00f3n mec\u00e1nica de las luchas de clases, fundadas sobre los modos de producci\u00f3n, de apropiaci\u00f3n y de reparto de la plusval\u00eda social, tal como fue analizado por Marx. A priori, nada permite ese caso de excluir la posibilidad de ver c\u00f3mo un reagrupamiento de clase crea (y se adapta) a una nueva forma de producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n del excedente social\u00bb (Naville, \u00abBurocracia y revoluci\u00f3n\u00bb, pp. 21-22).<\/p>\n<p>Es decir, Naville plantea que no se puede excluir \u2013te\u00f3ricamente\u2013 la posibilidad del establecimiento de relaciones de explotaci\u00f3n por parte de una burocracia. Pero enseguida insiste en que, contra los te\u00f3ricos de las \u00ableyes de bronce\u00bb de la burocratizaci\u00f3n de la vida social, <em>no necesariamente esto es inevitable<\/em>. Un ejemplo de esta concepci\u00f3n liberal de ley de hierro de la burocratizaci\u00f3n es el cl\u00e1sico estudio de Michels de principios del siglo XX, <em>Los partidos pol\u00edticos<\/em>, \u00abley\u00bb que excluir\u00eda la posibilidad misma de la autodeterminaci\u00f3n social. Este es el \u00e1ngulo marxista cl\u00e1sico para enfrentar la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLas formas m\u00e1s complejas y m\u00e1s variadas de administraci\u00f3n burocr\u00e1tica se han presentado en las civilizaciones del pasado. El presente y el futuro deber\u00e1n, sin duda, volver a manifestar este fen\u00f3meno. Sin embargo, lo que importa hoy es saber si tal forma es<em> necesaria <\/em>(es decir, si tiene<em> fundamentos propios en la econom\u00eda, en las relaciones sociales y entre las instituciones<\/em>) y si ella posee adem\u00e1s un car\u00e1cter<em> org\u00e1nico<\/em>\u00bb (Naville, p. 22). Es sabido que, para Naville, la burocracia tiene un fundamento, en un sentido,<em> necesario, <\/em>es decir, una base econ\u00f3mico-social, y un car\u00e1cter<em> no org\u00e1nico <\/em>(contra la opini\u00f3n de los colectivistas burocr\u00e1ticos).<\/p>\n<p>En principio, el an\u00e1lisis cl\u00e1sico tend\u00eda a ver a la burocracia meramente como una \u00abclase pol\u00edtica\u00bb que se apropiaba por su lugar en formas diferentes de Estado, pero <em>sin fundamentos econ\u00f3mico-sociales propios<\/em>. La tradici\u00f3n socialista correctamente ha <em>negado<\/em> las teor\u00edas burguesas y liberales de la \u00abley de hierro\u00bb de la burocracia como cuesti\u00f3n <em>fatalista<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, aqu\u00ed tenemos la originalidad del abordaje de Naville: la b\u00fasqueda, en el caso de las sociedades no capitalistas, de las<em> ra\u00edces sociales <\/em>de la burocracia sin considerarla una clase<em> org\u00e1nica<\/em>. Y es importante comprender que Naville ubica su trabajo en una l\u00ednea de <em>continuidad <\/em>con los estudios de Le\u00f3n Trotsky, al que reconoce que \u00abnadie hizo m\u00e1s que \u00e9l por esclarecer las condiciones de la extensi\u00f3n de la burocracia en la URSS\u00bb. Incluso Naville trae a colaci\u00f3n una definici\u00f3n de Trotsky \u2013general, pero muy aguda\u2013 de la burocracia como \u00absistema determinado de administraci\u00f3n de los hombres y las cosas\u00bb. Recuerda asimismo que Trotsky, en 1937, se\u00f1ala un elemento de enorme importancia: que la burocracia sovi\u00e9tica <em>no es simplemente un par\u00e1sito, <\/em>en la medida que \u00ab<em>posee el Estado <\/em>en tanto su<em> propiedad privada<\/em>\u00bb, y que el Estado es en s\u00ed mismo el propietario de la econom\u00eda (hombres y cosas).<\/p>\n<p>El <em>nudo<\/em> de la reflexi\u00f3n de Naville sobre los mecanismos espec\u00edficos de la imposici\u00f3n de la burocracia en estas sociedades reside en las relaciones de \u00abauto-explotaci\u00f3n\u00bb y el rechazo a la concepci\u00f3n de que una clase \u00abno se puede explotar a s\u00ed misma\u00bb: <em>s\u00ed puede hacerlo, si no tiene otra clase a la que explotar<\/em>. Y \u00e9se termin\u00f3 siendo el caso de las sociedades no capitalistas de la segunda posguerra.<\/p>\n<p>Luego agrega una delimitaci\u00f3n o determinaci\u00f3n de gran importancia, que hace a comprender el fundamento de la explotaci\u00f3n mutua: \u00abEs una paradoja afirmar que lo que es burocr\u00e1tico en una organizaci\u00f3n es en primer lugar lo que respecta al poder pol\u00edtico. Las relaciones econ\u00f3micas, por s\u00ed mismas, no son burocr\u00e1ticas; lo que puede tener en ellas de burocracia no lo ser\u00e1 m\u00e1s que en la medida en que contienen un elemento pol\u00edtico (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abEste principio te\u00f3rico es doble: <em>la naturaleza de toda la pol\u00edtica del Estado es burocr\u00e1tica; la naturaleza de toda relaci\u00f3n econ\u00f3mica de valor es explotadora<\/em>. La primera es una <em>forma<\/em> de poder; la segunda es el <em>contenido<\/em> del poder. Ambos son solidarios, sin confundirse\u00bb (Naville, pp. 73-74).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Naville establece esta delimitaci\u00f3n? Sigamos su razonamiento:<\/p>\n<p>\u00abMax Weber afirma (&#8230;) que el Estado es \u2018una comunidad humana que reivindica con \u00e9xito el monopolio del uso leg\u00edtimo de la fuerza en un territorio determinado\u2019. Ni Maquiavelo ni Marx dicen otra cosa. Pero esta comunidad no es m\u00e1s que la burocracia, figura pol\u00edtica. La fuerza, la violencia, son sus resortes, justificados por el derecho. La econom\u00eda, en sus elementos propios, <em>no comporta ni poder ni violencia<\/em>; no es m\u00e1s que un mecanismo de explotaci\u00f3n. Es el poder del Estado la que la hace vivir, durar y prosperar\u00bb (Naville, p. 74).<\/p>\n<p>Naville pasa a explicar luego <em>la explotaci\u00f3n mutua como fundamento material de la burocracia<\/em>. Es decir, c\u00f3mo este sistema no capitalista de explotaci\u00f3n mutua necesariamente implica la dominaci\u00f3n de una burocracia<em>.<\/em><\/p>\n<p>\u00abEl socialismo de Estado, tal como se expandi\u00f3 a partir de 1930 en la URSS, reposa sobre un sistema de explotaci\u00f3n mutua de la \u00fanica clase productiva que ha sustituido a la burgues\u00eda capitalista y los propietarios \u2018naturales\u2019: <em>los asalariados de Estado<\/em>. Incluiremos por extensi\u00f3n en esta clase a los agricultores koljosianos. En esta clase, donde cada uno es a la vez asalariado y pagador de salario [<em>salari\u00e9 et salariant<\/em>], se crean <em>las capas, sub-clases o categor\u00edas particulares<\/em>, poco importa aqu\u00ed el nombre que se les d\u00e9, donde los ingresos, los derechos y los poderes se diferencian constantemente, acentuando la disparidad, creando las oposiciones y contradicciones; en s\u00edntesis, estableciendo un sistema de explotaci\u00f3n mutua; o, si se quiere, <em>un sistema de auto-explotaci\u00f3n a escala global<\/em> (&#8230;)<\/p>\n<p>\u00abEste sistema deviene inevitable en un r\u00e9gimen donde: 1) el fundamento de las relaciones econ\u00f3micas sigue siendo al intercambio de valores, del mercado de trabajo; 2) la propiedad de los medios de producci\u00f3n y de la consumaci\u00f3n colectiva es atribuida al Estado; 3) el aparato de Estado (burocracia del partido y de la econom\u00eda) es el garante y el ejecutor de la relaci\u00f3n entre la propiedad del Estado y la repartici\u00f3n desigual y planificada de los frutos del intercambio (&#8230;). En este sentido, la funci\u00f3n de la burocracia no es propiamente hablando ni una funci\u00f3n aut\u00f3noma de explotaci\u00f3n ni un simple arbitraje (&#8230;) La burocracia se aprovecha del trabajo de la sociedad en la medida en que depende tambi\u00e9n de ella como estrato asalariado, pero a la vez capa dominante. Ella no existe, con todo el poder que tiene, m\u00e1s que porque el sistema entero de explotaci\u00f3n mutua la hace necesaria (&#8230;). No volver\u00e9 aqu\u00ed (&#8230;) sobre el argumento filos\u00f3fico de los bur\u00f3cratas dirigentes, seg\u00fan el cual una clase <em>no se puede explotar a s\u00ed misma<\/em>. Marx ha dejado claramente indicado que en una cooperativa de producci\u00f3n el obrero puede devenir su propio capitalista\u00bb (Naville, p. 256-57).<\/p>\n<p>Es as\u00ed que \u00abla persistencia de un r\u00e9gimen de formaci\u00f3n de valor de cambio, heredado del capitalismo (&#8230;) se ha combinado con la generalizaci\u00f3n de relaciones asalariadas. En estas condiciones, la organizaci\u00f3n de la sociedad comporta un sistema de intercambio directo y desigual de cantidad y calidad de trabajo; esto es lo que yo llamo sistema de explotaci\u00f3n mutual. Las desigualdades nacen y se manifiestan no solamente, ni fundamentalmente, en el dominio del reparto y del consumo, <em>sino en la producci\u00f3n<\/em>. Es a este t\u00edtulo que una parte de la sociedad asalariada se ve investida del poder de reglamentar estas desigualdades en sus or\u00edgenes (&#8230;). Esta parte es la burocracia\u00bb (Naville, p. 281).<\/p>\n<p>El conflicto, entonces, tiene <em>ra\u00edz social y no s\u00f3lo pol\u00edtica<\/em>, en el sentido estrecho del t\u00e9rmino como lo utiliz\u00f3 la mayor\u00eda del movimiento trotskista, que perd\u00eda de vista los grises y los aspectos \u00abintersticiales\u00bb, a pesar de su inmensa importancia para el an\u00e1lisis de la degeneraci\u00f3n de la URSS y para evitar las mistificaciones.<\/p>\n<p>\u00abCiertos an\u00e1lisis estimaban, sin embargo, que [pod\u00eda hablarse de] \u2018dictadura del proletariado\u2019, cuyas bases estaban todav\u00eda dadas por la eliminaci\u00f3n de la burgues\u00eda capitalista (&#8230;). m\u00e1s tarde, se admite que la \u2018dictadura del proletariado\u2019 no era m\u00e1s que un (&#8230;) mito, y que la escisi\u00f3n fundamental de la sociedad <em>opon\u00eda la clase obrera en su conjunto con la burocracia<\/em>. <em>La \u2018dictadura del proletariado\u2019 se disolvi\u00f3 en el Estado y no a la inversa<\/em>. Para algunos, esta oposici\u00f3n conservaba en gran medida un car\u00e1cter pol\u00edtico-social, pero para otros ten\u00eda un car\u00e1cter econ\u00f3mico esencial (&#8230;). Esta ambig\u00fcedad profunda revela la existencia de una contradicci\u00f3n general, que se expresa de formas variadas: la que opone en primer lugar ciertas categor\u00edas de asalariados del Estado entre ellos, y luego<em> la mayor\u00eda de estos asalariados productivos a la burocracia de Estado, que regla las desigualdades en su beneficio<\/em>. El conflicto tiene <em>una ra\u00edz econ\u00f3mica que se transforma de suyo en una oposici\u00f3n pol\u00edtica<\/em>, en la naci\u00f3n y entre naciones\u00bb (Naville, pp. 289-290).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: \u00abMarx, en su <em>Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/em>, ha demostrado que, en la fase socialista, es <em>la ley del valor <\/em>el principio de equivalencia sobre el que se apoya la remuneraci\u00f3n (&#8230;). Si la sociedad burocr\u00e1tica conocida en la URSS \u2013y en las naciones de sistemas similares\u2013 han tenido un desarrollo sin precedentes, ello no es atribuible a un error hist\u00f3rico ni a una perversi\u00f3n, sino a la <em>instauraci\u00f3n de relaciones de explotaci\u00f3n mutua dentro de un socialismo de Estado,<\/em> donde queda preguntarse cu\u00e1l es su futuro\u00bb (Naville, p. 260). El futuro ya est\u00e1 aqu\u00ed, y result\u00f3 ser la vuelta lisa y llana al capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Reflexiones finales<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El trabajo que estamos presentando no tiene la pretensi\u00f3n de abarcar el proceso del retorno de China al capitalismo, tarea que requerir\u00eda una investigaci\u00f3n espec\u00edfica que cae fuera de los l\u00edmites de este trabajo. Seguramente, muchos lectores querr\u00edan conocer un an\u00e1lisis del \u00abfinal de la pel\u00edcula\u00bb, pero no es \u00e9se el objetivo del presente texto, que se limita a intentar aportar elementos para enriquecer la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente en el siglo XXI a partir de colocar sobre la mesa un balance <em>concreto<\/em> de la experiencia hist\u00f3rica. Desde este punto de vista, lo significativo para nosotros es el per\u00edodo que intentamos abarcar aqu\u00ed, el de las tres revoluciones y la fase no capitalista de China.<\/p>\n<p>A modo de cierre, no obstante, presentaremos muy sucintamente algunos se\u00f1alamientos sobre la \u00faltima etapa de restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>China hoy<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde hace 20 a\u00f1os, las principales medidas del gobierno chino est\u00e1n orientadas a la <em>vuelta al capitalismo.<\/em> En los hechos, se puede decir que como totalidad, a todos los efectos pr\u00e1cticos, China <em>ya es hoy un Estado capitalista<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de todos los elementos <em>sui generis<\/em> que se puedan identificar. Quiz\u00e1 sea m\u00e1s preciso definirlo como un <em>Estado capitalista con restos burocr\u00e1tico-colectivistas<\/em>, si bien ya hemos dejamos sentado que la definici\u00f3n del per\u00edodo no capitalista que m\u00e1s se ajusta a la realidad es <em>Estados burocr\u00e1ticos de sociedades no capitalistas de explotaci\u00f3n mutua<\/em>.<\/p>\n<p>Se da una paradoja con este pa\u00eds-continente: luego de 30 a\u00f1os de no lograr estabilizarse en el per\u00edodo no capitalista, ahora parece avanzar a todo trapo por la v\u00eda del desarrollo capitalista<em>. <\/em>Como dice Claudio Katz en su reciente trabajo <em>El porvenir del socialismo<\/em>, en China se est\u00e1 produciendo un <em>acelerado pasaje al capitalismo bajo el padrinazgo del Estado<\/em>. El propio r\u00e9gimen gobernante, desde hace d\u00e9cadas, protege la formaci\u00f3n de una clase empresaria y banqueros, e impulsa la privatizaci\u00f3n en desmedro de lo que quedaba de \u00abplanificaci\u00f3n\u00bb. Mientras tanto, la <em>desigualdad social avanza aceleradamente<\/em>, erosionando los niveles de vida y las certidumbres anteriores.<\/p>\n<p>En este contexto, todas las medidas econ\u00f3micas apuntan a <em>remover los rasgos no capitalistas<\/em> del r\u00e9gimen precedente, mientras que el centro de gravedad de la econom\u00eda se traslada, de manera creciente, al sector privado.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la \u00abacumulaci\u00f3n\u00bb, las medidas est\u00e1n orientadas a convertir a China en una especie de <em>taller manufacturero mundial<\/em> integrado a la mundializaci\u00f3n, ofreciendo como \u00abventaja competitiva\u00bb una <em>reserva inagotable y barata de mano de obra.<\/em> Su potencial demogr\u00e1fico permite estabilizar salarios de esclavitud de 40 centavos de d\u00f3lar la hora, un sexto de los niveles vigentes, por ejemplo, en las maquilas mexicanas.<\/p>\n<p>En estas condiciones, est\u00e1 en curso un escandaloso <em>aumento<\/em> de la desigualdad, de la pobreza y de las agresiones oficiales contra viejos bastiones y conquistas de la clase obrera. El nivel de vida de los trabajadores retrocede junto al desmembramiento de la industria estatal y la p\u00e9rdida de protecci\u00f3n social y del empleo de por vida que singularizaron al \u00absocialismo chino\u00bb. Este atropello \u2013reiteradamente pospuesto a lo largo de la d\u00e9cada del 90 por razones obvias\u2013 se ha intensificado en los \u00faltimos a\u00f1os y est\u00e1 originando, seg\u00fan diversas fuentes, <em>un explosivo aumento de las tensiones sociales en las ciudades<\/em>. Se estima que un tercio de los 140 millones de trabajadores estatales perder\u00e1n su empleo con la reestructuraci\u00f3n en marcha.<\/p>\n<p>A nivel interno, la reestructuraci\u00f3n capitalista introduce un cataclismo en las relaciones sociales vigentes desde hace medio siglo. La tensi\u00f3n creada por esta diferenciaci\u00f3n social podr\u00eda quiz\u00e1 ser amortiguada por la acelerada formaci\u00f3n de una clase media urbana de unas 200 millones de personas. Los desequilibrios que genera la sustituci\u00f3n de la vieja industria por los nuevos polos de acumulaci\u00f3n privada est\u00e1n desatando una <em>explosiva migraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n rural hacia las ciudades, <\/em>flujo hist\u00f3ricamente regulado durante el mao\u00edsmo.<\/p>\n<p>De todos modos, es ineludible dar cuenta de la explosividad del crecimiento chino de los \u00faltimos a\u00f1os. Seg\u00fan Katz, \u00abla primera explicaci\u00f3n de semejante desarrollo se encuentra en el car\u00e1cter <em>extremadamente atrasado <\/em>del pa\u00eds y la consiguiente existencia de un<em> amplio margen para introducir formas mercantiles en el rudimentario universo campesino<\/em>. Por eso, la descolectivizaci\u00f3n agraria produjo en los 70 y 80 un florecimiento econ\u00f3mico inmediato. Y este mismo subdesarrollo permiti\u00f3 el avance industrial de las ciudades luego de la apertura mercantil. Pero el espectacular salto de crecimiento se explica, en segundo t\u00e9rmino, por la notable adaptaci\u00f3n de China a las condiciones creadas por el avance registrado en la mundializaci\u00f3n. Este marco le ha permitido al pa\u00eds convertirse en un <em>taller internacionalizado<\/em>. La revoluci\u00f3n inform\u00e1tica, el desarrollo de las comunicaciones, la fabricaci\u00f3n segmentada y la divisi\u00f3n internacional del trabajo dentro de las propias corporaciones favorecieron un tipo de inserci\u00f3n productiva inconcebible hace tres d\u00e9cadas\u00bb (Katz, cit., p. 89).<\/p>\n<p>Otros autores tambi\u00e9n han se\u00f1alado el efecto inmediato de las <em>\u00abventajas del atraso\u00bb<\/em> respecto de la situaci\u00f3n de China hoy y la \u00abindependencia\u00bb relativa que a\u00fan posee respecto del imperialismo (ver al respecto el trabajo de Juan Chingo en <em>Estrategia<\/em> N\u00ba 21). En el mismo sentido, Katz sostiene que <em>la inmadurez econ\u00f3mica <\/em>de China facilit\u00f3 esta conexi\u00f3n con el mercado mundial, a diferencia de Rusia, que ha sufrido un proceso mucho m\u00e1s traum\u00e1tico dado el mayor grado de industrializaci\u00f3n aut\u00f3noma relativa que hab\u00eda alcanzado en el per\u00edodo anterior. Debido al atraso rural, el subdesarrollo urbano y la extraordinaria dimensi\u00f3n de su poblaci\u00f3n, el gigante asi\u00e1tico reun\u00eda las condiciones econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas para convertirse en \u00abtaller del mundo globalizado\u00bb. Por el contrario, al gozar de un mayor desarrollo productivo, la URSS siempre afront\u00f3 la amenaza de una competencia devastadora por parte de las corporaciones occidentales, que luego se convirti\u00f3 en realidad.<\/p>\n<p>De todas maneras, pronto o tarde, seg\u00fan Katz, en la rivalidad con las grandes potencias saldr\u00e1n a luz, inevitablemente, todas las debilidades de la<em> factor\u00eda exportadora <\/em>china<em>. <\/em>Por esto concluye: \u00ab\u00bfMantendr\u00e1 China su ritmo de acumulaci\u00f3n sostenida (&#8230;)? \u00bfRepetir\u00e1 (&#8230;) el curso exitoso de Jap\u00f3n? No es posible formular una respuesta, pero s\u00ed puntualizar una diferencia hist\u00f3rica clave. Cuando emergi\u00f3 Jap\u00f3n, reg\u00edan sistemas precapitalistas en la mayor parte del mundo y exist\u00eda un amplio margen para el desenvolvimiento del nuevo modo de producci\u00f3n. En cambio, en la actualidad, el capitalismo es totalmente dominante y el espacio que conquista cada pa\u00eds en el mercado mundial se obtiene a costa de alg\u00fan competidor. La restauraci\u00f3n difiere del surgimiento del capitalismo en este <em>horizonte decreciente de oportunidades<\/em>, y en este aspecto la perspectiva de China no se asemeja al antecedente japon\u00e9s\u00bb (Katz, p. 93).<\/p>\n<p>Cabe acotar, finalmente, que las proyecciones de crecimiento a futuro de China tienen mucho de f\u00e1bula, en la medida en que las actuales ventajas pueden transformarse en su contrario: <em>la din\u00e1mica de largo plazo a la recolonizaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n de China al imperialismo mundial<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bajo las banderas del socialismo revolucionario<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00ab[Esperamos el] nuevo ascenso del proletariado chino. Cuando \u00e9ste llegue (&#8230;), ser\u00e1n los disc\u00edpulos, el partido y el m\u00e9todo de Chen Du-Xiu y no los de Mao<\/em> los que pasar\u00e1n a un primer plano hist\u00f3rico\u00bb (Moreno, cit.).<\/p>\n<p>A cinco d\u00e9cadas de la revoluci\u00f3n de 1949, se observa esta paradoja: un corto per\u00edodo de tiempo no capitalista que nunca logr\u00f3 alcanzar a estabilizarse, sucedido por una \u2013hasta el momento\u2013 \u00abexitosa\u00bb vuelta al capitalismo. Pero, como advierten muchos analistas, se trata de una situaci\u00f3n <em>pre\u00f1ada de tremendas contradicciones<\/em> que s\u00f3lo buscan su momento para explotar.<\/p>\n<p>Nadie puede anticipar lo que ser\u00e1n las convulsiones revolucionarias del pa\u00eds m\u00e1s poblado de la tierra para las condiciones de desarrollo mundiales del siglo XXI. Sin embargo, la revoluci\u00f3n de 1949 ha dejado, a pesar de todo, un important\u00edsimo elemento favorable y persistente m\u00e1s all\u00e1 de todos sus avatares: la creaci\u00f3n de un inmenso proletariado, hoy en pleno cambio de sus condiciones, con una crisis de la vieja clase trabajadora estatal y la emergencia de una nueva clase obrera joven, aunque salvajemente explotada.<\/p>\n<p>El proletariado como totalidad nunca se recuper\u00f3 de la derrota de la experiencia de la segunda revoluci\u00f3n de 1925-27. Pero tarde o temprano se pondr\u00e1 de pie. Es un\u00e1nimememente se\u00f1alado el enorme crecimiento de la conflictividad social, aunque todav\u00eda por motivos centralmente de lucha econ\u00f3mica, no con una proyecci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s vasta. Y cuando se incorpore, <em>el gigante chino y el mundo van a temblar<\/em>.<\/p>\n<p>Para preparar este momento es que resulta clave <em>hacer un balance descarnado de la revoluci\u00f3n de 1949<\/em>, de sus l\u00edmites y problemas, as\u00ed como los de la etapa no capitalista de las d\u00e9cadas inmediatamente posteriores a la segunda posguerra. Esta es la condici\u00f3n para <em>relanzar en China la perspectiva aut\u00e9ntica del socialismo revolucionario<\/em>, que deber\u00e1 recoger en sus banderas las tradiciones fundacionales de comienzos del siglo pasado. Esto es, las lecciones dejadas por figuras como Chen Du-Xiu, Peng Shu-Tse y otros socialistas revolucionarios, muchos de los cuales pasaron a\u00f1os o d\u00e9cadas en las c\u00e1rceles nacionalistas o estalinistas. Estos revolucionarios encarnaron la perspectiva socialista <em>aut\u00e9ntica<\/em>, y no el curso anticapitalista y nacionalista del PCCh que se revel\u00f3 hist\u00f3ricamente de corto alcance. Es esa tradici\u00f3n y esa renovada perspectiva la que pueden ofrecer una esperanza de salida a la opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n a las masas del pa\u00eds m\u00e1s populoso del planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1 En el mismo sentido, tenemos el agudo se\u00f1alamiento metodol\u00f3gico de Benjamin I. Schwartz, importante estudioso de la revoluci\u00f3n china: \u00abPara aquellos que habitan en el presumible Olimpo de la <em>abstracci\u00f3n<\/em> sociol\u00f3gica, econ\u00f3mica, geopol\u00edtica e hist\u00f3rica, todo lo ocurrido en China parece haber fluido inexorablemente de la \u2018situaci\u00f3n objetiva\u2019 (&#8230;). Ser\u00eda, obviamente, est\u00fapido desconocer la importancia trascendente de las condiciones objetivas. Toda acci\u00f3n pol\u00edtica debe ser llevada adelante con referencia a tareas impuestas por las condiciones objetivas. Sin embargo, rechazo enf\u00e1ticamente el tipo de <em>animismo<\/em> que sostiene que las \u201csituaciones\u201d <em>autom\u00e1ticamente<\/em> crean sus propios resultados. La <em>manera<\/em> en la cual las tareas son alcanzadas o no est\u00e1 determinada en gran medida por las ideas, intenciones y ambiciones de aquellos que finalmente asumen la responsabilidad de llevarlas a cabo\u00bb (<em>El comunismo chino y el ascenso de Mao<\/em>. Harvard University Press, Cambridge Massachusetts, 1952, p. 1).<\/p>\n<p>2 En nuestro pa\u00eds, corrientes mao\u00edstas residuales como el PRL (Partido Revolucionario de la Liberaci\u00f3n) siguen repitiendo incluso hoy la cantinela de que China era una pa\u00eds feudal o semi-feudal, que el PCCh \u00abrepresentaba al proletariado en la revoluci\u00f3n\u00bb y que la lucha de clase deb\u00eda ir del campo a la ciudad. Ver \u00abMao Tse Tung y la revoluci\u00f3n china\u00bb, en el peri\u00f3dico <em>No transar<\/em> del 26\/9\/05.<\/p>\n<p>3 Una posici\u00f3n de este tipo es la que defienden los compa\u00f1eros del SWP ingles, as\u00ed como los de la ISO de Estados Unidos. Estos \u00faltimos se\u00f1alan: \u00abTampoco puede la revoluci\u00f3n china ser caracterizada como \u2018revoluci\u00f3n campesina\u2019 en ning\u00fan sentido real. La direcci\u00f3n del PCCh proven\u00eda, primariamente, de las clases urbanas, particularmente intelectuales. Los campesinos que se sumaron al EPL (&#8230;) <em>no pod\u00edan ser considerados como expresando los intereses campesinos<\/em>. Ellos se transformaron en soldados profesionales. La lucha no era una lucha de clases, sino una lucha militar\u00bb. Ahmed Shawki, <em>Internacional Socialist Review<\/em> N\u00ba 1. A lo largo de este trabajo intentaremos demostrar que <em>s\u00ed<\/em> se trato de una revoluci\u00f3n campesina, pero de un campesinado <em>encuadrado desde el comienzo burocr\u00e1ticamente<\/em>, lo que cort\u00f3 de cuajo toda posible din\u00e1mica socialista.<\/p>\n<p>Por su parte, las posiciones \u00abcolectivistas burocr\u00e1ticas\u00bb tend\u00edan a ver la revoluci\u00f3n china lisa y llanamente como la imposici\u00f3n de una \u00abnueva forma de totalitarismo\u00bb, perdiendo de vista el car\u00e1cter revolucionario (y por tanto progresivo, aun de manera limitada y distorsionada) de los acontecimientos.<\/p>\n<p>4 Desde algunos sectores hemos escuchado el argumento de que deber\u00edamos embanderarnos en algunas de las definiciones que jalonaron el movimiento trotskista en la posguerra. Desde ya que rechazamos este m\u00e9todo, ya que una nueva investigaci\u00f3n sobre los procesos, a posteriori del cierre del ciclo hist\u00f3rico de la segunda posguerra, no tiene por qu\u00e9 que atarse a evaluaciones que, a nuestro modo de ver han sido superadas por los hechos.<\/p>\n<p>5 Esto no quiere decir que como hip\u00f3tesis deba descartarse de plano, mediante el recurso de una sectaria y dogm\u00e1tica afirmaci\u00f3n de \u00abprincipios\u00bb, la eventualidad de una aut\u00e9ntica <em>revoluci\u00f3n socialista agraria<\/em>. Pero entendemos que la concreci\u00f3n de esta hip\u00f3tesis requerir\u00eda de <em>tres condiciones<\/em>: la estrecha ligaz\u00f3n con el proletariado urbano, elementos reales de autodeterminaci\u00f3n campesina y, sobre todo, su vinculaci\u00f3n con un proceso de revoluci\u00f3n socialista internacional. <em>Ninguno de estos elementos estuvo presentes en la revoluci\u00f3n de 1949.<\/em> Nos proponemos analizar, precisamente, las circunstancias que impidieron esta posible din\u00e1mica de revoluci\u00f3n socialista agraria.<\/p>\n<p>6 Theda Skocpol, <em>Los Estados y las revoluciones sociales<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1984, p. 20. En adelante, las referencias a textos como \u00e9ste y otros, que citaremos con cierta profusi\u00f3n, se dar\u00e1n al final de cada cita para comodidad del lector, mencionando s\u00f3lo autor y n\u00famero de p\u00e1gina.<\/p>\n<p>7 Pr\u00e1cticamente ninguna de las corrientes del movimiento trotskista de Latinoam\u00e9rica (LIT, UIT, PO, PTS, etc) ha escrito absolutamente nada nuevo al respecto, aunque en varios casos se muestran prestos a descalificar (oralmente, claro) nuestra elaboraci\u00f3n como \u00absubjetivista\u00bb, \u00abirrespetuosa de los maestros\u00bb, etc. Una excepci\u00f3n es el trabajo de Valerio Arcary (del PSTU brasile\u00f1o), <em>Las esquinas peligrosas de la historia<\/em>. Lamentablemente, este esfuerzo de elaboraci\u00f3n termina reiterando las tesis tradicionales de una manera, si cabe, m\u00e1s sustituista y determinista, en la medida en que abreva en fuentes como Plejanov, Deutscher y Preobrajensky. Entre los intelectuales de izquierda de tradici\u00f3n trotskista de nuestro pa\u00eds, un trabajo de inter\u00e9s es el del economista Claudio Katz, <em>El porvenir del socialismo<\/em>.<\/p>\n<p>8 El sur del pa\u00eds fue la sede de la revoluci\u00f3n obrera frustrada de 1925-27 y del comunismo de Chen Du-Xiu (ver m\u00e1s abajo). Pero, lamentablemente, la revoluci\u00f3n triunfante, la de 1949) vino del<em> noroeste <\/em>del pa\u00eds; es decir, de una de sus zonas<em> m\u00e1s atrasadas e insulares.<\/em> Esto no dejar\u00eda de tener consecuencias sobre el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n. Esto mismo se\u00f1alaba Peng Shu-Tse en su ya citado informe al III Congreso de la IV Internacional: \u00abLa victoria obtenida por un partido como el PCCh, que se separ\u00f3 de la clase obrera y que se sostuvo enteramente en las fuerzas armadas campesinas, no es s\u00f3lo algo anormal en s\u00ed mismo. Ha sentado la base para muchos obst\u00e1culos en el camino de los desarrollos futuros del movimiento revolucionario chino\u00bb.<\/p>\n<p>9 Veremos que en el caso del mao\u00edsmo no se trataba s\u00f3lo de la repetici\u00f3n de la formula estalinista de \u00abla construcci\u00f3n del socialismo en un solo pa\u00eds\u00bb, sino que incluso se reforzaba con la m\u00e1xima voluntarista de que esto deb\u00eda hacerse estrictamente \u00absobre la base de las propias fuerzas\u00bb. Es decir, se trataba de un <em>agrarismo nacionalista de lo m\u00e1s estrecho, en las ant\u00edpodas de las tradiciones internacionalistas del socialismo revolucionario.<\/em><\/p>\n<p>10 Aun hoy, seg\u00fan Fairbank, China sigue siendo un subcontinente en su mayor parte autosuficiente.<\/p>\n<p>11 Se sabe que en el marxismo, el campesinado, en realidad se constituye por un conjunto de situaciones de clase muy diversas, seg\u00fan el grado de propiedad de la tierra; o incluso, dentro de el, est\u00e1n los campesinos sin tierra. Al mismo tiempo, la clase de los trabajadores asalariados del campo forma parte de la clase obrera y no del campesinado. En las condiciones de China de 1949, mayoritariamente se trataba de peque\u00f1os propietarios de la tierra, con diversas condiciones de arrendamiento y de sectores campesinos sin tierras.<\/p>\n<p>12 Ernest Mandel, \u00abLa tercera revoluci\u00f3n china\u00bb, <em>Fourth International<\/em>, septiembre-octubre de 1950, p. 147. Otro hist\u00f3rico dirigente trotskista, Nahuel Moreno, se\u00f1alaba lo mismo: \u00abEn 1911, al caer el \u00faltimo emperador, se inicia en China la revoluci\u00f3n burguesa. La podrida clase de los compradores y la raqu\u00edtica burgues\u00eda nacional van a ser <em>incapaces<\/em> de resolver las hist\u00f3ricas tareas planteadas: la independencia nacional y la revoluci\u00f3n agraria. Por el contrario, su impotencia se va a manifestar en un retroceso: China queda de hecho dividida en regiones controladas por se\u00f1ores de la guerra, que se apoyan en distintos imperialismos. Es as\u00ed como la revoluci\u00f3n de 1911, en lugar de solucionar los dos grandes problemas hist\u00f3ricos planteados, agrega otro mas: conseguir la unidad nacional\u00bb (<em>Las revoluciones china e indochina<\/em>, Buenos Aires, Pluma, 1974).<\/p>\n<p>13 Se le dio ese nombre a la que emprendi\u00f3 Mao luego de la derrota de la Republica Sovi\u00e9tica de Kiangsi, que signific\u00f3 la salida de escena del campesinado del sur. Se cerr\u00f3 as\u00ed definitivamente el ciclo revolucionario que marc\u00f3 a las ciudades y el campo del sur del pa\u00eds como centro de la segunda revoluci\u00f3n china.<\/p>\n<p>14 Isaac Deutscher, <em>La d\u00e9cada de Jrushov<\/em>, Madrid, Alianza, 1971, p. 124.<\/p>\n<p>15 Lo que <em>no<\/em> significa \u00abrevoluci\u00f3n socialista agraria\u00bb. As\u00ed lo da a entender Peng Shu-Tse en el Informe ya citado: \u00abMao Tse-Tung, en las tesis sobre \u2018la nueva democracia\u2019 abiertamente declara que Stalin ha dicho que \u2018en esencia, la cuesti\u00f3n nacional es la cuesti\u00f3n campesina\u2019. Esto significa que la revoluci\u00f3n china es esencialmente una revoluci\u00f3n campesina (&#8230;) Esencialmente, la pol\u00edtica de la Nueva Democracia significa darles a los campesinos sus derechos\u00bb.<\/p>\n<p>16 En el modo de producci\u00f3n mercantil simple se produce una mercanc\u00eda para obtener en el intercambio otra mercanc\u00eda por intermedio de la venta por dinero de la propia (M-D-M). Va de suyo, entonces, que al no estar basada en el trabajo asalariado sino en el propio, <em>no hay plusvalor ni capital<\/em>. La forma de acumulaci\u00f3n del sobreproducto social por el Estado era una apropiaci\u00f3n de tipo \u00abextraecon\u00f3mica\u00bb: por la v\u00eda de los impuestos y todo tipo de gabelas, origen de las rebeliones campesinas que cruzaron la vida del Imperio<strong>.<\/strong><\/p>\n<p>17 La ideolog\u00eda Taiping (levantamiento de mediados del siglo XIX) presentaba un mundo social sin ricos y con igualdad econ\u00f3mica y entre los sexos dentro de las comunidades agrarias. Frank Glass presenta la rebeli\u00f3n de los Taiping (luego de la Guerra del Opio), la rebeli\u00f3n de los Boxers (a comienzos del 1900) y la revoluci\u00f3n burguesa de 1911 como eventos en gran medida antiimperialistas.<\/p>\n<p>18 Precisamente, la inglesa fue un ejemplo de revoluci\u00f3n burguesa que s\u00ed fue capaz de resolver las tareas que ten\u00eda planteadas, a diferencia de lo que ocurri\u00f3 en los pa\u00edses semicoloniales, ya dominados en el siglo XX por el imperialismo.<\/p>\n<p>19 El concepto de \u00abbandidismo social\u00bb o \u00abbandolerismo social\u00bb ha sido explicado por E. J. Hobsbawm en su obra <em>Rebeldes Primitivos<\/em>. Su argumento es que ciertos tipos de sociedades agrarias, incluida la china, hicieron surgir<em> una \u00abclase\u00bb relativamente permanente y consciente de bandolerismo social<\/em>, a la que llama <em>Haidukry<\/em>: \u00ablos <em>haiduks<\/em> siempre estaban en las monta\u00f1as (&#8230;) como n\u00facleo reconocido de disidencia potencial. A diferencia de los Robin Hood, que existen como individuos c\u00e9lebres o como nada, los <em>haiduks<\/em> existen como entidad colectiva (&#8230;) <em>Haidukry<\/em> es quiz\u00e1s lo m\u00e1s cerca que llega a estar el bandolerismo social de un movimiento organizado y consciente de rebeli\u00f3n potencial\u00bb.<\/p>\n<p>20 Li Fu-Yen, \u00abChina: potencia mundial\u00bb, en la revista <em>Cuarta Internacional<\/em>, enero-febrero 1951, p. 10.<\/p>\n<p>21 Junto con Chen, los otros dirigentes importantes a la hora de la fundaci\u00f3n, fueron Li Da-Zhao (asesinado por el Kuomintang a fines de la d\u00e9cada del 20) y Peng Shu-Tse, expulsado del partido junto con Chen y militante trotskista por el resto de su vida. Peng es el autor del notable <em>Informe<\/em> dado al III Congreso de la IV Internacional que venimos citando. Por mor de honestidad intelectual, debemos subrayar que Peng milit\u00f3 en la \u00abextrema izquierda\u00bb de la posici\u00f3n tradicional que terminaba reconociendo a China como \u00abEstado obrero deformado\u00bb. Pero esto no obsta que sus observaciones acerca de la din\u00e1mica real de la tercera revoluci\u00f3n china fueran de una gran agudeza y que se haya enfrentado p\u00fablicamente a los sectores m\u00e1s liquidadores u oportunistas como Pablo y Mandel. El suyo y el de Frank Glass constituyen los mejores testimonios de compa\u00f1eros con experiencia sobre el terreno real revolucionario.<\/p>\n<p>22 El detonante inmediato del movimiento estudiantil, que dur\u00f3 un a\u00f1o y tendi\u00f3 a confluir con los sindicatos obreros, fue el traspaso a los japoneses de los territorios que ven\u00edan siendo ocupados por el imperialismo alem\u00e1n, derrotado en la I Guerra.<\/p>\n<p>23 El escritor franc\u00e9s Andr\u00e9 Malraux hizo un v\u00edvido relato de esta matanza en su conocida novela <em>La condici\u00f3n humana<\/em>.<\/p>\n<p>24 De manera bastante convincente, Nahuel Moreno presenta a la corriente Mao como \u00abrevolucionaria agraria, con concepciones ideol\u00f3gicas y organizativas estalinistas\u00bb pero no directamente dependiente de Mosc\u00fa. Correctamente se\u00f1ala que con la Larga Marcha y la virtual extinci\u00f3n del PCCh promediando la d\u00e9cada del 30, el estalinismo moscovita como tal desaparece en China. En todo caso, podr\u00edamos agregar que, para nosotros, se ajusta mejor al mote de \u00abrebelde agrario\u00bb, m\u00e1s que revolucionario en el sentido socialista del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>25 Citado en \u00abCr\u00edtica a las revoluciones socialistas \u2018objetivas\u2019\u00bb, <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 17-18, p. 46.<\/p>\n<p>26 En la actualidad tenemos una amplia experiencia de \u00abpartidos-movimiento\u00bb o, m\u00e1s bien, \u00abmovimientos-partido\u00bb en el \u00e1mbito internacional, regional y\/o nacional<strong>,<\/strong> m\u00e1s all\u00e1 de su relativamente diversa base social. Por su organizaci\u00f3n asamblearia fuera de lugares de trabajo y por su composici\u00f3n social de trabajadores extremadamente pobres, los movimientos piqueteros argentinos, lamentablemente, tambi\u00e9n se prestan en muchos casos a este tipo de pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>27 Los hechos heroicos que produjeron los evacuados transformaron esa tremenda derrota en un mito que aliment\u00f3 la liturgia guerrillera a lo largo de d\u00e9cadas. Aunque se salv\u00f3 un n\u00facleo de la fuerza comunista, las p\u00e9rdidas en vidas fueron, si se quiere, m\u00e1s catastr\u00f3ficas que las sufridas por el partido con la derrota de la revoluci\u00f3n de 1925-27. La militancia del PCCh, que en 1927 hab\u00eda quedado reducida oficialmente a 10.000 militantes, alcanz\u00f3 en 1933 entre 150.000 y 300.000, y cay\u00f3 en 1936 a unos 20.000. El grupo Mao march\u00f3 a lo largo de 235 d\u00edas \u2013entre 1934 y 1935\u2013 a raz\u00f3n de 27 kil\u00f3metros por d\u00eda, librando continuas batallas y atravesando 11 provincias. Otros grupos no llegaron sino un a\u00f1o despu\u00e9s que Mao a Yenan. De los 90.000 militantes que emprendieron la Larga Marcha, llegaron entre 8.000 y 20.000.<\/p>\n<p>28 No un \u00abgobierno obrero y campesino\u00bb, como lo proclamara Mao. Es respecto del debate acerca del car\u00e1cter del Soviet en Kiangsi (1931-34) que Trotsky rechaza su supuesto car\u00e1cter obrero, en ausencia de la propia clase trabajadora en el poder. La tesis de Mao es que se trata de un \u00abgobierno obrero y campesino\u00bb como producto del car\u00e1cter \u00abproletario\u00bb del PCCh. A lo que Trotsky responde que, respecto de la naturaleza social del poder, lo que decide son las clases y no los partidos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n puede entender un estado proletario si el poder no est\u00e1 en manos de la clase obrera?\u00bb. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>29 Estudiar espec\u00edficamente este v\u00ednculo requerir\u00eda una mayor investigaci\u00f3n de autores como Mark Selden, que estuvo en Yenan a principios de la d\u00e9cada del 40 y volvi\u00f3 a China despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, o Franz Schurman, que no podemos encarar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>30 Transformar en regla este tipo de fen\u00f3menos fue el error com\u00fan de muchas elaboraciones acerca de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en la posguerra, como en el caso de Nahuel Moreno.<\/p>\n<p>31 Un testimonio reciente sobre el campesinado chino hacia finales de la d\u00e9cada del 50 narra que \u00ablos campesinos no eran en realidad grandes sabios. Quienes los idolatraban no ten\u00edan mayores posibilidades de hacer migas con los aldeanos que quienes los discriminaban (&#8230;). Algunos de nuestro grupo se mezclaban f\u00e1cilmente con los campesinos, entreteni\u00e9ndose mutuamente con chistes verdes o cont\u00e1ndose chismes (&#8230;). Hablando con franqueza, aunque trabaj\u00e9 muy duro 9 a\u00f1os, nunca llegu\u00e9 a intimar realmente con los campesinos pobres\u00bb. Qin Hui, \u00abDividir el gran patrimonio familiar\u00bb, en <em>New Left Review<\/em>, junio 2003, p. 136.<\/p>\n<p>32 Ver R. S\u00e1enz: \u00abTupac Amaru, Mari\u00e1tegui y Hugo Blanco: jalones revolucionarios\u00bb, en peri\u00f3dico <em>SoB<\/em> N\u00b0 61.<\/p>\n<p>33 En los tres a\u00f1os siguientes a 1946, unos 178 millones de campesinos en \u00e1reas comunistas obtuvieron la tierra, mientras que la proporci\u00f3n de campesinos medianos subi\u00f3 del 20% de la poblaci\u00f3n campesina antes de la reforma agraria a m\u00e1s del 50%.<\/p>\n<p>34 Esta observaci\u00f3n, realizada sobre el terreno con criterios aut\u00e9nticamente marxistas revolucionarios, era muy aguda. Las d\u00e9cadas posteriores de idas y vueltas del PCCh, sin lograr nunca una real estabilizaci\u00f3n de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, en buena medida confirman estas apreciaciones.<\/p>\n<p>35 El trabajo de Harold Isaacs sobre la segunda revoluci\u00f3n china es un cl\u00e1sico muy valioso del marxismo. Lamentablemente, luego se pas\u00f3 a posiciones democr\u00e1tico-burguesas, desconociendo el car\u00e1cter anticapitalista de la revoluci\u00f3n de 1949.<\/p>\n<p>36 Andr\u00e9s Romero, <em>Despu\u00e9s del estalinismo<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1995, p. 85.<\/p>\n<p>37 Por su car\u00e1cter inmediato, Moreno la define (correctamente, a nuestro juicio) como \u00abguerra nacional plebeya que se transforma en revoluci\u00f3n agraria\u00bb. El problema viene cuando le atribuye una din\u00e1mica \u00absocialista y de clase\u00bb que a nuestro entender no tuvo.<\/p>\n<p>38 Independientemente de que, a nuestro juicio, no produjo en lo inmediato el retorno al capitalismo, sino la emergencia de un \u00abh\u00edbrido\u00bb hist\u00f3rico: el <em>Estado burocr\u00e1tico sobre la base de una formaci\u00f3n social no capitalista de explotaci\u00f3n mutual<\/em>.<\/p>\n<p>39 Respecto del funcionamiento de las leyes sociales ya no en la transici\u00f3n, sino en el comunismo mismo, tenemos esta genial observaci\u00f3n del marxista h\u00fangaro Istv\u00e1n Mesz\u00e1ros: \u00abEl t\u00e9rmino de \u2018ley\u2019 es empleado de maneras muy diferentes (&#8230;) Cuando es impuesta gracias a un mecanismo que se hace valer <em>ciegamente<\/em>, Marx lo analiza como an\u00e1logo a la ley <em>natural<\/em> mediante la cual se quiere caracterizar al sistema capitalista. Pero existe <em>otro<\/em> sentido de \u2018ley\u2019<em>.<\/em> Representa un <em>marco o procedimiento de regulaci\u00f3n ideado por<\/em> <em>una agencia humana en fomento de sus objetivos elegidos<\/em>. Es este \u00faltimo sentido \u2013\u2019la ley que nos damos\u2019\u2013 el que resulta pertinente en el contexto del empleo econ\u00f3mico del tiempo bajo las condiciones del sistema comunal. De acuerdo con ello, Marx insiste en que <em>esa <\/em>clase de regulaci\u00f3n del tiempo disponible de la sociedad es \u2018<em>esencialmente diferente<\/em> de una medici\u00f3n de valores de los cambio (trabajo o productos) mediante el tiempo de trabajo\u2019\u00bb (<em>M\u00e1s all\u00e1 del capital<\/em>, p. 879).<\/p>\n<p>40 Hist\u00f3ricamente hubo muchas y largas discusiones sobre c\u00f3mo caracterizar al mao\u00edsmo. Por nuestra parte, lo consideramos categ\u00f3ricamente como <em>parte del estalinismo<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de que es un hecho cierto que tuvo fuertes rasgos particulares. Podr\u00edamos decir que es una <em>rama o manifestaci\u00f3n espec\u00edfica del aparato estalinista mundial.<\/em><\/p>\n<p>41 Hacemos notar que, para Mandel, la \u00abmanera\u00bb en que son llevadas adelantes las tareas no introduce nunca cuestionamientos sobre la naturaleza socialista de las tareas mismas.<\/p>\n<p>42 El desbarranque en la concepci\u00f3n de las revoluciones obreras y socialistas \u00abobjetivas\u00bb requiri\u00f3 un paso m\u00e1s, que se dio en los 80 en la vieja LIT (ni hablar de la actual LIT o la UIT). Ver al respecto \u00abLas revoluciones de posguerra y el movimiento trotskista\u00bb en <em>SoB<\/em> 17\/18.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 43 Definici\u00f3n retomada por el ya mencionado trabajo de Valerio Arcary, del PSTU brasile\u00f1o, que termina defiendendo las tesis sustituistas y deterministas de cu\u00f1o deutscheriano y plejanoviano.<\/p>\n<p>44 Moreno toma este an\u00e1lisis de un texto muy citado sobre China del periodista Jack Belden, <em>China Shakes the World<\/em>, un libro <em>anterior<\/em> al triunfo de la revoluci\u00f3n de 1949.<\/p>\n<p>45 Ser\u00eda un interesante tema de estudio hasta qu\u00e9 punto se avanz\u00f3 realmente en la emancipaci\u00f3n de la mujer. Al respecto, Fairbank hace un crudo an\u00e1lisis de la cruel pr\u00e1ctica del vendaje de pies de las mujeres en el per\u00edodo imperial, y parece haber sido una conquista de la revoluci\u00f3n haberla dejado atr\u00e1s.<\/p>\n<p>46 Esto tuvo lugar tambi\u00e9n en momentos en que China se ve\u00eda involucrada en la guerra de Corea (1950-53), que llev\u00f3 a la direcci\u00f3n de Mao a acelerar las medidas anticapitalistas en las ciudades. La falta de un mayor abordaje de las implicancias de la guerra sobre el curso del PCCh en el poder es un d\u00e9ficit que en este trabajo no podemos resolver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en .pdf \u00abLa Historia no hace nada, no posee ninguna inmensa riqueza, no libra ninguna clase de luchas. El que hace todo esto, el que posee y lucha, es m\u00e1s bien el hombre, el hombre real, viviente; no es, digamos \u2018la Historia\u2019 la que utiliza al hombre como medio para labrar sus fines \u2013como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6526,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[176,1387,1368,1643],"tags":[1660,29,1653,35,151],"class_list":{"0":"post-6524","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-asia-pacifico","8":"category-destacado","9":"category-historia-y-teoria","10":"category-revista-socialismo-o-barbarie","11":"tag-china","12":"tag-historia","13":"tag-revista-sob-19","14":"tag-roberto-saenz","15":"tag-teoria"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Ver en .pdf \u00abLa Historia no hace nada, no posee ninguna inmensa riqueza, no libra ninguna clase de luchas. El que hace todo esto, el que posee y lucha, es m\u00e1s bien el hombre, el hombre real, viviente; no es, digamos \u2018la Historia\u2019 la que utiliza al hombre como medio para labrar sus fines \u2013como [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2005-12-01T19:09:33+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-11-20T02:09:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"190\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"267\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"SOB\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"SOB\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"251 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524\"},\"author\":{\"name\":\"SOB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\"},\"headline\":\"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista\",\"datePublished\":\"2005-12-01T19:09:33+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T02:09:14+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524\"},\"wordCount\":50130,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/051215_tapa_190.jpg\",\"keywords\":[\"China\",\"Historia\",\"Revista SoB 19\",\"Roberto S\u00e1enz\",\"Teor\u00eda\"],\"articleSection\":[\"Asia Pac\u00edfico\",\"Destacado\",\"Historia y Teor\u00eda\",\"Revista Socialismo o Barbarie\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524\",\"name\":\"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/051215_tapa_190.jpg\",\"datePublished\":\"2005-12-01T19:09:33+00:00\",\"dateModified\":\"2019-11-20T02:09:14+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/051215_tapa_190.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/10\\\/051215_tapa_190.jpg\",\"width\":190,\"height\":267},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6524#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"description\":\"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#organization\",\"name\":\"Socialismo o Barbarie\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/02\\\/soblogoweb-2025.png\",\"width\":450,\"height\":161,\"caption\":\"Socialismo o Barbarie\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\",\"name\":\"SOB\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?author=8\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie","og_description":"Ver en .pdf \u00abLa Historia no hace nada, no posee ninguna inmensa riqueza, no libra ninguna clase de luchas. El que hace todo esto, el que posee y lucha, es m\u00e1s bien el hombre, el hombre real, viviente; no es, digamos \u2018la Historia\u2019 la que utiliza al hombre como medio para labrar sus fines \u2013como [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524","og_site_name":"Socialismo o Barbarie","article_published_time":"2005-12-01T19:09:33+00:00","article_modified_time":"2019-11-20T02:09:14+00:00","og_image":[{"width":190,"height":267,"url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"SOB","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"SOB","Tiempo de lectura":"251 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524"},"author":{"name":"SOB","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e"},"headline":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista","datePublished":"2005-12-01T19:09:33+00:00","dateModified":"2019-11-20T02:09:14+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524"},"wordCount":50130,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg","keywords":["China","Historia","Revista SoB 19","Roberto S\u00e1enz","Teor\u00eda"],"articleSection":["Asia Pac\u00edfico","Destacado","Historia y Teor\u00eda","Revista Socialismo o Barbarie"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524","name":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista - Socialismo o Barbarie","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg","datePublished":"2005-12-01T19:09:33+00:00","dateModified":"2019-11-20T02:09:14+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#primaryimage","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/051215_tapa_190.jpg","width":190,"height":267},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6524#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"China 1949: revoluci\u00f3n campesina anticapitalista"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#website","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","name":"Socialismo o Barbarie","description":"Sitio web de la corriente internacional Socialismo o Barbarie","publisher":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#organization","name":"Socialismo o Barbarie","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","contentUrl":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/soblogoweb-2025.png","width":450,"height":161,"caption":"Socialismo o Barbarie"},"image":{"@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/#\/schema\/person\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e","name":"SOB","url":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?author=8"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6524"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6527,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6524\/revisions\/6527"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}