{"id":6528,"date":"2007-11-01T19:13:13","date_gmt":"2007-11-01T22:13:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6528"},"modified":"2019-11-20T10:35:12","modified_gmt":"2019-11-20T13:35:12","slug":"populismo-y-estrategia-socialista-en-latinoamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6528","title":{"rendered":"Tras las huellas del \u201csocialismo nacional\u201d"},"content":{"rendered":"<h2>Populismo y estrategia socialista en Latinoam\u00e9rica<\/h2>\n<p>\u201cLa definici\u00f3n de Ch\u00e1vez por el socialismo, teniendo en cuenta la historia pol\u00edtica de Venezuela y la coyuntura internacional, no puede ser considerada bajo <em>ning\u00fan <\/em>punto de vista como una apuesta demag\u00f3gica, sino como una manifestaci\u00f3n de <em>intenciones<\/em> (\u2026) La definici\u00f3n por el socialismo del presidente Ch\u00e1vez implica un desaf\u00edo, <em>cuyo \u00fanico juez ser\u00e1 la historia\u201d.<sup>1<\/sup> <\/em><\/p>\n<p>La izquierda latinoamericana ha venido cruzada en los \u00faltimos a\u00f1os por un debate fundamental. Se trata de la querella acerca de qu\u00e9 ubicaci\u00f3n tener frente al surgimiento de fen\u00f3menos pol\u00edticos como los de Hugo Ch\u00e1vez, Evo Morales, Rafael Correa, Ollanta Humala y otros en la regi\u00f3n. Esta pol\u00e9mica se pone ahora rojo vivo acerca de qu\u00e9 posici\u00f3n adoptar frente a los movimientos que \u00e9stos encabezan, <em>muy en particular respecto del PSUV en Venezuela<\/em>.<sup>2 <\/sup><\/p>\n<p>Aunque ya hemos tratado estas cuestiones, nos interesa volver sobre ellas desde un \u00e1ngulo m\u00e1s general, identificando el v\u00ednculo <em>org\u00e1nico<\/em> que tiene esta tem\u00e1tica respecto de los problemas de la <em>revoluci\u00f3n socialista<\/em> en nuestra regi\u00f3n. Esto es, la orientaci\u00f3n a darse respecto del PSUV no es, ni puede ser, un factor <em> independiente<\/em> del resto de la estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed porque, caracter\u00edsticamente, estos debates han actualizado \u2013en las nuevas condiciones del siglo XXI- algunos temas cl\u00e1sicos de la izquierda en el siglo pasado frente a fen\u00f3menos como los de Per\u00f3n, Vargas, C\u00e1rdenas y otros l\u00edderes populistas de nuestro continente.<\/p>\n<p>Pero lo parad\u00f3jico del caso es el hecho que a pesar del balance en \u00faltima instancia desastroso de estas experiencias, al que se lleg\u00f3 a expensas de graves derrotas en cada pa\u00eds<sup>3<\/sup>, hay una porci\u00f3n de esta misma izquierda \u2013incluso de aquella que se reivindica \u201ctrotskista\u201d\u2013 que parece sufrir un fen\u00f3meno de <em>\u201camnesia\u201d hist\u00f3rica<\/em>.<\/p>\n<p>Su tesis m\u00e1s general, bajo la presi\u00f3n del fen\u00f3meno \u201cnacionalista\u201d emergente, es la siguiente: en nuestro continente, el nuevo ciclo de luchas habr\u00eda vuelto a \u201cconfirmar\u201d que no hay c\u00f3mo poner en pie una tradici\u00f3n socialista independiente si no se lo hace <em>desde el terreno mismo del populismo<\/em>. Ser\u00eda un \u201cpaso obligado\u201d, incluso <em>inevitable y aconsejado<\/em> por los cl\u00e1sicos del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>As\u00ed, se afirma que \u201centendemos que hoy no es posible colocarse <em>fuera<\/em> del proceso y del sentimiento bolivariano que embarga a las masas, a condici\u00f3n, como lo hacen sectores de la izquierda doctrinaria y sectaria, de considerar a millones de venezolanos s\u00f3lo como gente enga\u00f1ada y aturdida por el \u00abnacionalismo burgu\u00e9s\u00bb<sup>4<\/sup>, al que se deber\u00eda desenmascarar <em>desde afuera<\/em> (&#8230;). S\u00f3lo desde el mismo coraz\u00f3n del proceso bolivariano, abandonando toda externalidad y elitismo (&#8230;) es posible pensar un proceso de radicalizaci\u00f3n socialista, anticapitalista y de auto-organizaci\u00f3n democr\u00e1tica de masas, que supere los l\u00edmites actuales del capitalismo de Estado en Venezuela\u201d (\u201cPopulismo y estrategia socialista en Am\u00e9rica Latina\u201d, Jorge Sanmartino, www.corrientepraxis.org.ar, 10-06-07). Como corolario, se agrega: \u201ces recomendable abandonar cierta pol\u00edtica de la externalidad, en la que se espera que un movimiento de masas confundido y cautivo \u00abdespierte de su encantamiento\u00bb y rompa pol\u00edticamente con el populismo\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Pero estas tesis que hoy se \u201crenuevan\u201d no hacen m\u00e1s que remitir a viejas \u2013o, m\u00e1s bien, viej\u00edsimas\u2013 discusiones, que fueron bien conocidas por las generaciones socialistas anteriores y que tuvieron exponentes tanto en la regi\u00f3n y el mundo colonial y semicolonial. En Argentina, quiz\u00e1 el m\u00e1s conocido de los provenientes de la tradici\u00f3n \u201ctrotskista\u201d fue Jorge Abelardo Ramos, pero se mencionar tambi\u00e9n a Rodolfo Puiggr\u00f3s, Jorge Enea Spilinbergo, Norberto Galasso, Victorio Codovilla y tantos otros.<\/p>\n<p>Se trata, ni m\u00e1s ni menos, que de las tesis del <em>\u201csocialismo nacional\u201d<\/em><sup>5<\/sup>, que ten\u00edan y tienen una serie de premisas, nuevamente explicitadas, que nunca han demostrado que desde \u201cadentro\u201d del populismo podr\u00eda haber un camino m\u00e1s \u201ceficaz\u201d y \u201cconvincente\u201d de progreso <em>socialista<\/em> que una orientaci\u00f3n de <em> independencia pol\u00edtica y de clase, de ruptura por izquierda con \u00e9l. <\/em><\/p>\n<p>Impulsar esa ruptura pol\u00edtica con el populismo en tanto movimiento o partido pol\u00edtico <em>estructurado<\/em> no puede significar estar por \u201cfuera\u201d del proceso de la <em>lucha<\/em> de estas mismas masas, desentendernos de la evoluci\u00f3n real de su conciencia, ni que los trabajadores que <em>desborden<\/em> por izquierda a estos gobiernos no vengan con sus propias tradiciones culturales y pol\u00edticas a ser <em> valoradas y\/o resignificadas desde una identidad socialista. <\/em><\/p>\n<p>En lo que sigue, dedicaremos nuestros esfuerzos a este debate que reemerge. Nos centraremos en la pol\u00e9mica con las corrientes que defienden el camino del socialismo nacional como \u201cv\u00eda regia\u201d para que la izquierda pol\u00edtica logre \u201cfuerza de masas\u201d, rescatando la tradici\u00f3n del socialismo revolucionario como aporte en la lucha concreta por la defensa de la <em>independencia<\/em> <em>de la UNT del Estado chavista<\/em> y por la formaci\u00f3n de un <em>partido obrero independiente<\/em> en Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Populismo y socialismo nacional<\/strong><\/p>\n<p>Un primer paso para nuestra cr\u00edtica pasa por recoger elementos de caracterizaci\u00f3n respecto del emergente <em> populismo<\/em> latinoamericano. Para esto, debemos partir de sus antecedentes hist\u00f3ricos; es decir, el del \u2013por as\u00ed llamarlo\u2013 <em>populismo \u201ccl\u00e1sico\u201d<\/em>, y el v\u00ednculo que estableci\u00f3 con \u00e9l la corriente del \u201csocialismo nacional\u201d.<\/p>\n<p>Cuando hablamos del populismo latinoamericano del siglo XX, nos estamos refiriendo a gobiernos <em> nacionalistas burgueses<\/em> que mayormente le dieron su impronta al proceso pol\u00edtico en la regi\u00f3n entre las d\u00e9cadas del 30 y el 60, aunque tuvieron manifestaciones tard\u00edas hasta entrados los a\u00f1os 70. El contexto: la simultaneidad de una aguda crisis de la econom\u00eda mundial capitalista, una grave crisis hegem\u00f3nica en el seno del imperialismo \u2013que termin\u00f3 dando lugar a las dos guerras mundiales\u2013 y el impacto de la revoluci\u00f3n rusa del 1917.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de estos elementos dio marco al surgimiento de una serie de gobiernos capitalistas <em> \u201canormales\u201d<\/em> que se caracterizaron por tomar en sus manos importantes porciones del manejo de la econom\u00eda nacional, por hacer significativas concesiones a las masas trabajadoras y populares y por instalarse como <em> mediaci\u00f3n<\/em> respecto de una eventual <em>radicalizaci\u00f3n<\/em> de la clase trabajadora bajo el impacto que ven\u00eda de la ex URSS.<\/p>\n<p>Como es conocido, al llegar a M\u00e9xico y observar el fen\u00f3meno, Le\u00f3n Trotsky defini\u00f3 a este tipo de gobiernos y formaciones estatales como <em>\u201cbonapartismo sui generis\u201d.<\/em> Buscaba as\u00ed dar cuenta de gobiernos de pa\u00edses coloniales o semicoloniales que aparec\u00edan <em> arbitrando<\/em> entre los intereses del imperialismo y de las clases no poseedoras, en condiciones de una gran debilidad de las burgues\u00edas nacionales, una verdadera \u201cclase ausente\u201d reemplazada por este mismo Estado, el cual, seg\u00fan una cl\u00e1sica definici\u00f3n del historiador marxista argentino Milc\u00edades Pe\u00f1a, se terminaba comportando como \u201cun grupo capitalista m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>En este contexto, estos gobiernos intentan <em>ampliar sus bases de sustentaci\u00f3n social<\/em> precisamente mediante la <em>estatizaci\u00f3n<\/em> de ramas enteras de la econom\u00eda (capitalismo de Estado), junto con el <em>encuadramiento<\/em> <em>pol\u00edtico<\/em> de las mismas masas, que son llamadas a la movilizaci\u00f3n a partir de hacerles una serie de <em> concesiones<\/em>.<\/p>\n<p>Esta forma de \u201cbonapartismo\u201d, explicaba Trotsky, conten\u00eda elementos <em>bifrontes.<\/em> En determinadas circunstancias, pod\u00eda mostrar su cara \u201cizquierdista\u201d, en la medida en que se apoyara en las masas para resistir al imperialismo, dando lugar a gobiernos con variables grados de <em>independencia<\/em> <em>relativa<\/em> respecto de \u00e9l. Sin embargo, esto no exclu\u00eda que, en un giro de la lucha de clases, pudiera dar lugar a su versi\u00f3n \u201cderechista\u201d, transform\u00e1ndose en agentes de este mismo imperialismo (y de medidas de \u201cracionalizaci\u00f3n\u201d econ\u00f3mica y \u201cdisciplinamiento\u201d pol\u00edtico) <em>contra<\/em> los trabajadores.<\/p>\n<p>Dice a este respecto Chris Harman: \u201cD\u00e9cadas de experiencia de reg\u00edmenes nacionalistas radicales del tercer mundo, muestran c\u00f3mo funciona su l\u00f3gica. Hay una fase de reformas radicales y de choques con el imperialismo, y es necesario recordar <em>cu\u00e1nto<\/em> <em>m\u00e1s radicales<\/em> fueron las reformas llevadas adelante en Egipto o Argelia tres o cuatro d\u00e9cadas atr\u00e1s que aquellas en Venezuela o en Bolivia hoy. Los m\u00e1s radicales nacionalistas luego <em>retroceden<\/em> (&#8230;) o son removidos por colaboradores m\u00e1s moderados (como fue el reemplazo de Ben Bella por Bumedien en Argelia en 1965). En el final resulta que aquel r\u00e9gimen que resisti\u00f3 al imperialismo, llegado cierto punto, se transforma en \u00e9l m\u00e1s esmerado de sus aliados. Esta es <em>una lecci\u00f3n que no debe ser olvidada en Latinoam\u00e9rica<\/em>\u201d (www.internationalsocialism.org.br).<\/p>\n<p>En este marco, el conjunto complejo de las determinaciones de los gobiernos populistas y el hecho de que aparecieran resolviendo tareas democr\u00e1ticas y nacionales pendientes (no llevadas a cabo en oportunidad de las guerras de la independencia en el siglo XIX) desafi\u00f3 al conjunto de las corrientes de la izquierda a <em>posicionarse frente a ellos<\/em>. Desempolvando las <em>hist\u00f3ricamente superadas<\/em> \u201cTesis de Oriente\u201d del IV Congreso de la III Internacional (por ser <em>previas<\/em> a la formulaci\u00f3n de las Tesis sobre la Revoluci\u00f3n Permanente de Trotsky), sectores de la izquierda y el movimiento trotskista asumieron posiciones <em>capituladoras<\/em> frente fen\u00f3menos como los de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en M\u00e9xico (en la segunda mitad de los a\u00f1os 30), Juan Domingo Per\u00f3n en la Argentina (1945-55), Getulio Vargas en Brasil (sobre todo, el \u201cnacional-desarrollista\u201d de la segunda presidencia, 1950-54) o Paz Estenssoro en oportunidad de la revoluci\u00f3n boliviana de 1952 (en vida de Haya de la Torre, el APRA fue un factor important\u00edsimo de la vida pol\u00edtica del Per\u00fa, pero nunca pudo llegar al gobierno).<\/p>\n<p>Nacionalizaciones petroleras y mineras, reformas agrarias, concesi\u00f3n del voto universal y el voto a la mujer; estatizaci\u00f3n de los ferrocarriles y otras empresas, fueron algunas de las medidas que dieron lugar a un arduo debate respecto de la <em>verdadera naturaleza<\/em> de estos gobiernos y c\u00f3mo hab\u00eda que ubicarse respecto de ellos, que dio lugar a posiciones extremadamente oportunistas (y tambi\u00e9n totalmente sectarias).<\/p>\n<p>Es precisamente en este contexto que emergi\u00f3 el \u201csocialismo nacional\u201d como tradici\u00f3n pol\u00edtica. Se trat\u00f3 de la corriente que, desde la izquierda, apost\u00f3 por el <em>apoyo pol\u00edtico<\/em> a estos gobiernos \u2013aunque a veces se presentara como \u201capoyo cr\u00edtico\u201d\u2013 y a las <em> medidas que se consideraban \u201cprogresivas\u201d<\/em> de \u00e9stos.<sup>6<\/sup> Para ello, adoptaron estrategias como las del \u201cfrente nacional\u201d o \u201cfrente \u00fanico antiimperialista\u201d por el cual, a lo largo de todo un per\u00edodo hist\u00f3rico, se postulaba que la izquierda deb\u00eda \u201cmarchar del brazo\u201d con estos gobiernos porque la clase trabajadora \u201cno estaba todav\u00eda madura\u201d para una acci\u00f3n hist\u00f3rica independiente. S\u00f3lo despu\u00e9s de todo el curso de una experiencia con la \u201crevoluci\u00f3n nacional\u201d se podr\u00eda llegar a la \u201cmadurez\u201d para la \u201cetapa socialista\u201d y para la construcci\u00f3n de grandes partidos socialistas de masas.<\/p>\n<p>En la Argentina, quien mejor y m\u00e1s vers\u00e1tilmente sintetiz\u00f3 \u2013desde el trotskismo\u2013 estas premisas fue, sin lugar a dudas, Jorge Abelardo Ramos. De entre las m\u00faltiples \u201cperlas\u201d que se encuentran en su frondosa literatura, se puede encontrar, bajo el sugestivo subt\u00edtulo de \u201cPersonalismo y necesidad hist\u00f3rica\u201d, la siguiente: \u201cA los pa\u00edses atrasados que luchan por su liberaci\u00f3n no les queda otro camino para compensar su debilidad material frente al gigantesco enemigo que reproducir a su modo id\u00e9nticas leyes de guerra. La centralizaci\u00f3n del poder deriva generalmente en el poder personal. El \u00abl\u00edder\u00bb y la \u00abjefa espiritual de la Naci\u00f3n\u00bb reflejaban esa <em>necesidad hist\u00f3rica<\/em> (&#8230;) El proletariado segu\u00eda su propio camino, que era el de su experiencia en una coalici\u00f3n con los sectores burgueses y burocr\u00e1ticos del peronismo. <em>Para el partido obrero independiente no hab\u00eda sonado la hora<\/em>. El cretinismo intelectual observar\u00e1 con desprecio a las masas \u00abprimitivas\u00bb, pero una misma clase tiene ideas diferentes en \u00e9pocas distintas; las suplantar\u00e1 a medida que las necesite. El proletariado no ve\u00eda con urgencia la necesidad de ser \u00abindependiente\u00bb del peronismo, por m\u00e1s que le resultaran desagradables algunas figuras, algunos favoritismos. Defend\u00edan lo esencial del r\u00e9gimen, su <em> progresividad global <\/em>y la condici\u00f3n obrera dentro de el. El peque\u00f1o burgu\u00e9s superficial, atiborrado de libros mal le\u00eddos, s\u00f3lo ve\u00eda lo secundario. Despu\u00e9s acusar\u00eda de \u00abprimitivismo\u00bb al proletariado [Obs\u00e9rvese que se trata literalmente del mismo argumento del texto arriba citado. RS] (&#8230;). Bajo las divisas del peronismo, enormes masas de hombres y mujeres que s\u00f3lo diez a\u00f1os atr\u00e1s viv\u00edan en el atraso rural hicieron su ingreso <em>triunfal<\/em> a la pol\u00edtica argentina. La direcci\u00f3n que abrazaron era <em>enteramente correcta: no hab\u00eda ninguna otra capaz de defenderlos mejor<\/em>\u201d (J. A. Ramos: <em>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en la Argentina<\/em>. <em>Tomo V: La era del bonapartismo<\/em>, Buenos Aires, Plus Ultra, 1974, pp. 212-220).<\/p>\n<p>Como se ve, en Ramos encontramos muchos de los rasgos m\u00e1s burdamente <em>deterministas, objetivistas y economicistas<\/em> que caracterizaron a la matriz mayoritaria del trotskismo de la posguerra, tomada \u2013de manera te\u00f3ricamente il\u00edcita\u2013 de textos de Trotsky como <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, as\u00ed como el uso totalmente abusivo, tributario del aspecto m\u00e1s conservador de la filosof\u00eda hegeliana de la historia, del concepto de <em>necesidad. <\/em><\/p>\n<p>Por otra parte, este pasaje (cuya matriz conceptual se refleja en muchos otros similares) revela motivos <em> cl\u00e1sicos<\/em> del \u201csocialismo nacional\u201d, que hoy se reproducen acr\u00edticamente.<\/p>\n<p>Desde la definici\u00f3n del supuesto car\u00e1cter \u201cnacionalista revolucionario\u201d de estos gobiernos hasta el rendirse ante el hecho de que la ausencia de una direcci\u00f3n alternativa a la del nacionalismo burgu\u00e9s terminar\u00eda <em>legitim\u00e1ndolo hist\u00f3ricamente<\/em>, haciendo as\u00ed <em>inviable<\/em> toda critica de clase y revolucionaria. En esas condiciones, cualquier intento en este sentido era acusado entonces \u2013y vuelve a serlo ahora, como vimos\u2013 como \u201cdesprecio hacia las masas\u201d, que tendr\u00edan sus \u201ccorrectas\u201d razones para apoyar estos gobiernos.<\/p>\n<p>El \u201csocialismo nacional\u201d es inseparable del populismo como la sombra del cuerpo, y fundamenta su ubicaci\u00f3n <em>seguidista<\/em> en que considera un operativo definitivamente \u201cexternalista\u201d la pelea por un curso independiente y socialista para la clase obrera.<\/p>\n<p>No hace falta recordar el \u201cfinal de la pel\u00edcula\u201d de este per\u00edodo: <em>todos<\/em> estos gobiernos terminaron saliendo ignominiosamente de la escena. El <em>marco capitalista<\/em> en que operaron sus \u201creformas\u201d qued\u00f3 <em>intacto<\/em>, lo que implic\u00f3 que \u00e9stas quedaran r\u00e1pidamente vaciadas de contenido Hubo un patr\u00f3n com\u00fan: en oportunidad del golpe de 1955 contra Per\u00f3n, de 1964 contra Estenssoro, del mismo a\u00f1o contra Joao Goulart, y otros, en <em>ning\u00fan<\/em> caso apelaron a la <em>movilizaci\u00f3n de las masas<\/em> y entregaron el poder <em>sin resistencia<\/em> a la reacci\u00f3n burguesa imperialista. Tampoco, en ning\u00fan caso, los socialistas nacionales lograron <em> \u00e9xitos constructivos<\/em> dignos de menci\u00f3n. Y sin embargo, a pesar de este balance lapidario, a comienzos del siglo XXI nos volvemos a encontrar con esta corriente de pensamiento y acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Econom\u00eda pol\u00edtica del populismo<\/strong><\/p>\n<p>Pasando ahora a los fundamentos materiales del populismo, es sabido que consisti\u00f3, b\u00e1sicamente, en un <em> capitalismo de Estado<\/em>. \u00bfC\u00f3mo definir ese capitalismo de Estado? Seg\u00fan el ya citado Milc\u00edades Pe\u00f1a, es ni m\u00e1s ni menos que <em> el Estado actuando como un capitalista m\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p>Es decir, se trata \u2013en determinadas circunstancias\u2013 del paso a manos del Estado de la gesti\u00f3n directa de <em>determinadas<\/em> ramas de la econom\u00eda. No se trata de que <em>toda<\/em> la econom\u00eda vaya a ser estatizada<sup>7<\/sup>; las empresas estatales conviven codo a codo con las privadas. Pero en estos casos, el Estado tiene en sus manos una parte proporcionalmente mayor de la econom\u00eda que lo acostumbrado.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, esto ocurre en determinadas circunstancias hist\u00f3ricas, econ\u00f3micas y pol\u00edticas: en general, el \u201cbonapartismo sui generis\u201d, por su mismo lugar particular de <em>\u00e1rbitro y mediador<\/em>, necesita de esta ampliaci\u00f3n de su base de sustentaci\u00f3n econ\u00f3mico-social que le dan las empresas estatales.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed cabe agregar dos elementos. Primero, que este movimiento \u201cestatizante\u201d, mediado por el otorgamiento de una serie de concesiones a las masas, de ninguna manera significa <em>por s\u00ed mismo<\/em> un <em>cuestionamiento al capitalismo<\/em> como tal. Dentro de las empresas estatales \u2013con \u201cinfracciones\u201d aqu\u00ed y all\u00e1\u2013 sigue funcionando la ley del valor-trabajo. Un ejemplo es la propia PDVSA, en la cual el gobierno chavista se apresur\u00f3 a <em>desmontar el control obrero<\/em> puesto en pie luego del paro-sabotaje y, hoy, ni siquiera se aviene a actualizar el convenio laboral con sus trabajadores.<\/p>\n<p>Es decir, la estatizaci\u00f3n <em>no resuelve por s\u00ed<\/em> un curso anticapitalista. Como dijimos, expropiar a la burgues\u00eda es una medida pol\u00edtico-social (liquidar a la clase explotadora y dominante) con consecuencias econ\u00f3mico-estructurales; no lo inverso.<\/p>\n<p>Por otra parte, si en los pa\u00edses semicoloniales se considerase que en general toda medida de estatizaci\u00f3n de empresas imperialistas tiene <em>a priori <\/em>un car\u00e1cter \u201cprogresivo\u201d<sup>8<\/sup> en lo que hace a los grados de independencia del pa\u00eds respecto de los centros imperialistas, de aqu\u00ed <em>no<\/em> se sigue que esta \u201cprogresividad\u201d pueda ser evaluada <em>abstractamente<\/em>. Su car\u00e1cter debe ser analizado de manera <em> concreta<\/em>, porque <em>no todas las estatizaciones son iguales<\/em>.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que esta cuesti\u00f3n diese lugar a una hist\u00f3rica pol\u00e9mica de Milc\u00edades Pe\u00f1a con Rodolfo Puiggr\u00f3s respecto del car\u00e1cter de la estatizaci\u00f3n de los ferrocarriles ingleses bajo Per\u00f3n (para Pe\u00f1a, no se hab\u00eda tratado m\u00e1s que de una \u201chistoria de hierros viejos\u201d).<\/p>\n<p>Cabe aqu\u00ed otra consideraci\u00f3n <em> metodol\u00f3gica<\/em> de importancia. El argumento de los socialistas nacionales para justificar toda nacionalizaci\u00f3n \u201csin importar en qu\u00e9 condiciones econ\u00f3micas\u201d \u2013por ejemplo, con jugosas indemnizaciones y configurando un negocio mayormente <em>improductivo<\/em>\u2013 era que en estas \u201cnacionalizaciones\u201d lo decisivo no estaba en su valor \u201cecon\u00f3mico-productivo\u201d, sino en el hecho de que el pa\u00eds hab\u00eda \u201ccomprado soberan\u00eda\u201d.<sup>9<\/sup> Pero es evidente que el uso improductivo de los dineros y reservas del pa\u00eds, a la postre, no pueden significar una mayor soberan\u00eda, sino un mayor <em>sometimiento<\/em> a la econom\u00eda mundial capitalista.<\/p>\n<p>Muy agudamente, contra los representantes del \u201csocialismo nacional\u201d de su \u00e9poca, se\u00f1alaba Pe\u00f1a que \u201cdesde el punto de vista <em>general hist\u00f3rico<\/em>, la circunstancia de que pa\u00edses semicoloniales como la Argentina nacionalicen inversiones imperialistas constituye un paso adelante en el camino de su emancipaci\u00f3n nacional (&#8230;). Pero juicios tan <em>generales<\/em>, que <em>sustituyen lo concreto por lo abstracto<\/em>, son particularmente est\u00e9riles y ayudan bien poco a ubicar la realidad estudiada. Se necesita <em>otro m\u00e9todo<\/em> para apreciar el significado de los acontecimientos contempor\u00e1neos, los cuales requieren un <em>enfoque<\/em> <em> concreto<\/em>, implacablemente concreto\u201d (<em>La clase dirigente argentina frente al imperialismo<\/em>, Buenos Aires, Fichas, 1973).<\/p>\n<p>Porque \u201cno se trata de saber si, <em>en general<\/em>, es progresiva [una nacionalizaci\u00f3n] cuando se estudia la nacionalizaci\u00f3n de inversiones imperialistas en un pa\u00eds dependiente; es preciso plantear el problema en t\u00e9rminos <em>concretos<\/em>: <em>esta<\/em> nacionalizaci\u00f3n tuvo un sentido anticapitalista, <em>aquella<\/em> nacionalizaci\u00f3n sirvi\u00f3 al imperialismo, etc. Por el contrario, los apologistas de las nacionalizaciones plantean el problema <em>abstractamente<\/em>, desde el punto de vista del a\u00f1o 3000\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Esto es, \u201c<em>en s\u00ed misma<\/em>, la nacionalizaci\u00f3n de inversiones imperialistas no tiene un contenido ni pro ni antiimperialista, y <em>en cada caso<\/em> debe ser estudiada <em>por sus propios m\u00e9ritos<\/em>. En ning\u00fan caso la nacionalizaci\u00f3n de una o varias empresas puede, <em>por s\u00ed sola<\/em>, independizar a un pa\u00eds del imperialismo. Pero las nacionalizaciones, si son impulsadas por la lucha <em>revolucionaria<\/em> contra el imperialismo \u2013o si se trata de un proceso revolucionario a ra\u00edz de una nacionalizaci\u00f3n resistida por el imperialismo\u2013 asestan un golpe tremendo a la propiedad privada capitalista. En <em>este<\/em> caso, las nacionalizaciones constituyen <em>medidas de transici\u00f3n<\/em> que, sin liquidar el dominio imperialista, le asestan un serio golpe. Que determinen o no el fin de la explotaci\u00f3n imperialista depende de que el proceso <em>avance o no hacia el socialismo<\/em>. Si esto <em>no<\/em> ocurre, las nacionalizaci\u00f3n queda como <em>un episodio m\u00e1s<\/em> de la relaci\u00f3n entre el imperialismo y el pa\u00eds dependiente, dando a las clases dominantes de este un margen m\u00e1s o menos amplio que el que ten\u00edan antes para partir sus ganancias con el imperialismo. De esto \u00faltimo a la descolonizaci\u00f3n media la m\u00e1s amplia distancia imaginable, como lo prueban las experiencias del petr\u00f3leo en M\u00e9xico e Ir\u00e1n\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Pe\u00f1a contin\u00faa su razonamiento citando el argumento de un \u201csocialista nacional\u201d: \u201cEs completamente falso (\u2026) peronismo- restar valor a las nacionalizaciones porque ellas hayan sido con pago y afectasen a empresas que hab\u00edan dejado de ser lucrativas para el imperialismo. En el futuro (\u2026) se olvidar\u00e1n los aspectos secundarios del proceso de nacionalizaciones y s\u00f3lo se tendr\u00e1 en cuenta el hecho decisivo de las nacionalizaciones mismas\u201d. En la cita transcripta, retoma Pe\u00f1a, \u201cse encuentran netamente acusados los dos vicios fundamentales del <em>oportunismo<\/em> llamado marxista [y que tan bien describen a nuestros \u201csocialistas nacionales\u201d del siglo XXI. RS]: la <em>adoraci\u00f3n de los hechos consumados<\/em> y el <em>olvido de los intereses y de la acci\u00f3n independiente del proletariado<\/em>\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Hay en verdad poco que agregar a esta brillante exposici\u00f3n, que pinta de cuerpo entero y en todo lo que tiene de <em>esencial<\/em> el tipo de posici\u00f3n que estamos criticando.<sup>10 <\/sup> Porque es precisamente ese enfoque \u201cimplacablemente concreto\u201d el que se necesita para analizar las \u201cnacionalizaciones\u201d chavistas o la resultante final de la \u201cnacionalizaci\u00f3n\u201d del gas en Bolivia.<\/p>\n<p>Nacionalizaci\u00f3n \u00e9sta \u00faltima que, seg\u00fan el mism\u00edsimo ex ministro Sol\u00eds Rada, inicialmente a cargo de ejecutarla, <em>ha resultado una c\u00e1scara vac\u00eda<\/em>, que representa s\u00f3lo un aumento de la renta que ingresa anualmente al Estado por los hidrocarburos&#8230; y no mucho m\u00e1s.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Un reciente y muy serio informe acerca de la marcha de la econom\u00eda venezolana plantea un panorama similar en ese pa\u00eds: \u201cEn los seis meses pasados, el gobierno decidi\u00f3 acelerar su ofensiva en pos de su meta anunciada del \u00absocialismo del siglo XXI\u00bb, nacionalizando la gigantesca compa\u00f1\u00eda de telecomunicaciones CANTV y algunas empresas de generaci\u00f3n el\u00e9ctrica (sector que ya estaba en manos del Estado en m\u00e1s de un 80%). Tambi\u00e9n adquiri\u00f3 la condici\u00f3n de accionista mayoritaria en las empresas mixtas de riesgo compartido con las compa\u00f1\u00edas petroleras extranjeras en la cuenca del Orinoco. Es importante, sin embargo, asignarle a estos cambios su <em>justo valor<\/em>. La energ\u00eda el\u00e9ctrica y las telecomunicaciones eran servicios p\u00fablicos estatales hasta los 90. A esas empresas se les <em>indemnizaron plenamente<\/em> sus bienes (&#8230;). En el sector petrolero (&#8230;) las reservas de crudo pesado venezolanas (&#8230;) est\u00e1n consideradas actualmente entre las m\u00e1s grandes del mundo, de modo que las empresas extranjeras cuentan con <em>grandes incentivos<\/em> para seguir participando (&#8230;). En definitiva, las medidas del gobierno venezolano tendientes a aumentar la participaci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda <em>no han implicado ninguna nacionalizaci\u00f3n a gran escala<\/em>, ni planificaci\u00f3n estatal, y han tenido el buen cuidado de no asumir funciones administrativas que superen su capacidad actual (&#8230;). El gobierno ni siquiera ha incrementado la participaci\u00f3n del sector p\u00fablico en la econom\u00eda. El gasto del gobierno central asciende al 30% del PBI, <em>muy por debajo de pa\u00edses capitalistas <\/em>como Francia (49%) o Suecia (52%)\u201d (\u201cLa econom\u00eda venezolana en tiempos de Ch\u00e1vez\u201d, Mark Weisbrot y Luis Sandoval, Center for Economic and Policy Research).<\/p>\n<p>En resumen, se ha tratado en ambos casos de <em>estatizaciones plenamente burguesas<\/em> \u2013\u201cdebidamente\u201d indemnizadas\u2013 y de ninguna manera en escala masiva; y en el caso de Venezuela, en un pa\u00eds con gran tradici\u00f3n de peso estatal en la econom\u00eda.<sup>12<\/sup> Pero nuestros nuevos \u201csocialistas nacionales\u201d est\u00e1n muy lejos del m\u00e9todo marxista \u2013y cient\u00edfico en general\u2013 de ver las cosas <em>tal como son<\/em>: en tanto \u201capologistas\u201d de las medidas de Ch\u00e1vez y Evo Morales, no dudan en lanzarse al apoyo de cuanta medida supuestamente \u201cprogresiva\u201d tomen \u00e9stos.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n otro aspecto de gran importancia en lo que hace a la econom\u00eda pol\u00edtica del populismo: el surgimiento, favorecido desde el gobierno, de una <em>nueva burgues\u00eda al amparo de los negocios con el Estado<\/em> (mala suced\u00e1nea de la m\u00edtica \u201cburgues\u00eda nacional\u201d). En el caso del peronismo de los 40 del siglo pasado, fue la llamada burgues\u00eda \u201ccupera\u201d. En la Venezuela actual, se trata de la \u201cboli-burgues\u00eda\u201d (burgues\u00eda bolivariana), que ahora hace sus primeras armas pol\u00edticas dentro del PSUV.<\/p>\n<p>En declaraciones a la revista <em>The Economist<\/em>, se\u00f1alaba al respecto Muller Rojas (general del ej\u00e9rcito ya jubilado, hasta hace poco jefe de gabinete de Ch\u00e1vez y miembro del ala izquierda del chavismo): \u201cAlgunos de los discursos de Ch\u00e1vez son <em>para la tribuna<\/em>. Le dar\u00e9 un ejemplo: el <em>ataque contra la burgues\u00eda<\/em>\u201d. Como muestra de esta demagogia, Muller se refiere a los <em>bancos<\/em>, que son \u201cla expresi\u00f3n mas extrema de la burgues\u00eda\u201d, pero a la vez \u201cel sector <em>m\u00e1s favorecido<\/em> de la econom\u00eda desde que Ch\u00e1vez llega al poder en 1999\u201d (citado por <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 11 de agosto de 2007).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece otro rasgo cl\u00e1sico. La \u00fanica burgues\u00eda nacional \u201crealmente existente\u201d no ha sido otra que el propio capitalismo de Estado. Porque, como ya hemos se\u00f1alado, el nacionalismo burgu\u00e9s termina representando a una clase, en el fondo, <em>pol\u00edticamente ausente<\/em>. Y en las condiciones del siglo XXI, esta \u201causencia\u201d no es s\u00f3lo pol\u00edtica: es estrictamente <em>material<\/em> dada la inextricable relaci\u00f3n de los grupos capitalistas de origen \u201cnacional\u201d con los monopolios multinacionales.<\/p>\n<p>Esto no niega, sin embargo, que los gobiernos nacionalistas burgueses hayan creado -al amparo de los negocios del Estado\u2013 una <em>capa burguesa<\/em> espec\u00edficamente enriquecida bajo su tutela, y que goza de las mieles de la corruptela estatal. En todo caso, pr\u00e1cticamente a esta capa se reduce toda la \u201cburgues\u00eda nacional\u201d.<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n nos lleva a toda la literatura existente respecto del balance hist\u00f3rico de las experiencias populistas, que se\u00f1ala sus <em>l\u00edmites org\u00e1nicos<\/em> en tanto que proyecto de <em> desarrollo nacional<\/em>, que tienen que ver con la <em>no ruptura con el capitalismo<\/em>.<\/p>\n<p>En este sentido, y a pesar de sus ilusiones chavistas, el investigador Atilio Bor\u00f3n plantea respecto del balance del populismo algunos aspectos de manera muy aguda. Se\u00f1ala que los nuevos gobiernos centroizquierdistas de la regi\u00f3n proclaman con ciego entusiasmo (desde el punto de vista del balance hist\u00f3rico) su confianza en <em>culminar exitosamente<\/em> su marcha hacia el desarrollo transitando por una ruta que fue <em>clausurada<\/em> hace mucho tiempo. Pese a la abrumadora evidencia, el <em>mito<\/em> <em>del desarrollo capitalista nacional<\/em> y su premisa, la existencia de una burgues\u00eda nacional, seguir\u00eda ejerciendo una enfermiza (e interesada) atracci\u00f3n en la dirigencia \u201cprogresista\u201d latinoamericana.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala Bor\u00f3n: \u201cRa\u00fal Zimbechi (&#8230;) cita una categ\u00f3rica afirmaci\u00f3n de Samir Amin diciendo que <em>ya no hay m\u00e1s una burgues\u00eda nacional<\/em> (si es que alguna vez la hubo). Afirmaci\u00f3n un tanto excesiva, pero que contiene importantes elementos de verdad. Algunos pa\u00edses de las metr\u00f3polis capitalistas todav\u00eda se caracterizan por la presencia de ciertos conglomerados empresariales equivalentes a una \u00abburgues\u00eda nacional\u00bb. Con relaci\u00f3n a la Argentina, el \u00faltimo intento de burgues\u00eda nacional que hubo fue Per\u00f3n. <em>No creo que haya actualmente una burgues\u00eda nacional en la Argentina<\/em>. Existe una burgues\u00eda compradora que imagina su enriquecimiento como proyecto, en el marco del capitalismo global tal como es, <em>sin ambici\u00f3n alguna de modificar los t\u00e9rminos de este capitalismo<\/em> (&#8230;). El peronismo trat\u00f3 de insuflarle los br\u00edos necesarios para cumplir con su supuesta \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb a esa clase; en realidad, <em>un movimiento heter\u00f3clito de empresarios sin ninguna visi\u00f3n de conjunto ni proyecto nacional<\/em>\u201d (Atilio Bor\u00f3n, \u201cEl mito del desarrollo capitalista nacional en la nueva coyuntura pol\u00edtica\u201d, Argenpress).<\/p>\n<p>Pero si a mediados del siglo pasado, la \u201cburgues\u00eda nacional\u201d Argentina no era m\u00e1s que un \u201cmovimiento heter\u00f3clito de empresarios sin ninguna visi\u00f3n de conjunto ni proyecto nacional\u201d, \u00bfqu\u00e9 margen para cosa superior puede quedar para el mundo de hoy, el del capitalismo mundializado?<\/p>\n<p>Una pista la podemos tener con el interesante el an\u00e1lisis del proyecto del Banco del Sur que presenta Eric Toussaint, insospechado de ser cr\u00edtico del chavismo. Comenta que \u201cel texto redactado entre Argentina y Venezuela (el 29 de marzo del 2007) tiene elementos que provocan a la vez <em>sorpresa y rechazo<\/em> (&#8230;). El diagn\u00f3stico de partida incluye elementos perfectamente <em>compatibles con la visi\u00f3n neoliberal<\/em> \u2013la visi\u00f3n del Banco Mundial (&#8230;)\u2013 sobre las causas de las debilidades de Latinoam\u00e9rica. El texto pone en evidencia que \u00abel escaso desarrollo de los mercados financieros\u00bb es la causa principal de los problemas. Las consideraciones generales precisan que es \u00abnecesario promover la <em>constituci\u00f3n de empresas multinacionales de capital regional<\/em>\u00bb, <em>sin especificar que sean p\u00fablicas<\/em>, privadas o mixtas\u201d (E. Toussaint, \u201cSobre las circunstancias que afectan la creaci\u00f3n del Banco del Sur\u201d, Correspondencia de Prensa).<\/p>\n<p>El proclamado Banco del Sur no ser\u00eda entonces un instrumento para ir m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo, sino para darles <em>mayores m\u00e1rgenes<\/em> de maniobra a los gobiernos de la regi\u00f3n para la <em> promoci\u00f3n de las \u201cmultilatinas\u201d<\/em> (suced\u00e1neo moderno de la burgues\u00eda nacional). Aunque rompa en mil pedazos las ilusiones y los corazones de nuestros socialistas nacionales&#8230; \u00a1es hasta aqu\u00ed donde puede llegar todo el \u201canticapitalismo\u201d del que el gobierno chavista es capaz!<\/p>\n<p><strong>La naturaleza del gobierno de Ch\u00e1vez<\/strong><\/p>\n<p>Si la econom\u00eda pol\u00edtica del populismo queda desdibujada en nuestros autores; si sus bases de sustentaci\u00f3n material quedan sin an\u00e1lisis critico, a lo que llegamos es a una <em>definici\u00f3n<\/em> <em>idealista<\/em> respecto del car\u00e1cter <em>social<\/em> mismo del gobierno chavista. Claro que con la excusa \u201cdial\u00e9ctica\u201d de dar una definici\u00f3n \u201cdin\u00e1mica\u201d\u2026<\/p>\n<p>Porque la justa apelaci\u00f3n a la necesidad de realizar an\u00e1lisis din\u00e1micos y no mec\u00e1nicos de los fen\u00f3menos sociales no puede significar perder el terreno de su an\u00e1lisis <em>social y material<\/em>. Este es un recurso permanente de nuestros autores, que, lejos de permitirles superar los efectivos l\u00edmites economicistas y deterministas que han tenido diversas versiones del marxismo en el siglo XX \u2013incluidos muchos trotskistas\u2013, no representa mas que una <em> fuga hacia el idealismo en el an\u00e1lisis social. <\/em><\/p>\n<p>Ya hemos visto su rechazo a caracterizar al gobierno de Ch\u00e1vez \u201cs\u00f3lo como burgu\u00e9s\u201d. Pero ahora se da un paso mas: se tratar\u00eda de un gobierno <em>carente de toda posible definici\u00f3n social precisa<\/em> en la medida en que, trat\u00e1ndose de un fen\u00f3meno pol\u00edtico-social \u201cdin\u00e1mico\u201d, tiene las puertas abiertas para ir m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo. Lamentablemente, incluso Claudio Katz (intelectual marxista argentino conocido y respetado en las filas de la izquierda), los acompa\u00f1a en esta perspectiva. Al barajar los posibles caminos que se abren en el curso pol\u00edtico del chavismo, observa: \u201cEl peligro m\u00e1s grande es que estos gobiernos nacionalistas radicales, estoy especialmente pensando en Ch\u00e1vez, terminen afianzando desde el estado un nuevo capitalismo (&#8230;) revirtiendo el proceso de radicalizaci\u00f3n. Por supuesto, hay una <em>cuarta posibilidad<\/em>, que es por la que <em>apostamos todos nosotros<\/em>, que es que en vez de una involuci\u00f3n se produzca una <em>radicalizaci\u00f3n<\/em>; \u00e9sta ser\u00eda <em>la perspectiva cubana<\/em>. Esto ser\u00eda que estos movimientos nacionalistas radicales <em>rompan<\/em> con la estructura del estado burgu\u00e9s y se orienten hacia un desarrollo y transici\u00f3n socialista. <em>Hacia este proceso tenemos que apuntar nosotros<\/em>, y este proceso es el que tenemos que alentar nosotros\u201d (<em>Alternativa Socialista<\/em> 459).<\/p>\n<p>Con esta perspectiva al mejor estilo Ernest Mandel en mente, todo lo que queda por hacer ser\u00eda entonces \u201cempujar\u201d para que Ch\u00e1vez d\u00e9 el paso de expropiar a los capitalistas, renunciando as\u00ed a la pelea por una perspectiva <em>independiente<\/em>.<\/p>\n<p>Es realmente una desaz\u00f3n observar el retorno en el siglo XXI de uno de los lugares comunes m\u00e1s <em> tr\u00e1gicos y recurrentes<\/em> de parte fundamental del movimiento trotskista del siglo XX, que se la pas\u00f3 <em>prendi\u00e9ndole velas a las direcciones<\/em> <em>peque\u00f1o burguesas, burguesas o burocr\u00e1ticas<\/em> para que \u201cavancen\u201d hacia el socialismo aut\u00e9ntico. Que esta tragedia retorna como farsa, lo podemos ver en el an\u00e1lisis de esta serie de definiciones.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo definir al gobierno de Ch\u00e1vez? La opini\u00f3n de que es el representante pol\u00edtico de la burgues\u00eda nacional aparece al alcance de la mano (&#8230;). Sin embargo, el populismo chavista nunca represent\u00f3 a esa burgues\u00eda. (&#8230;) Cisneros, Polar (&#8230;) toda la burgues\u00eda local, muy d\u00e9bil y asociada con los bancos y empresas extranjeras (&#8230;) fueron los promotores del golpe (&#8230;) La nueva burgues\u00eda en formaci\u00f3n es hoy en la econom\u00eda totalmente secundaria (&#8230;). Definirlo como bonapartismo no es hacerlo de manera despectiva (&#8230;). Este concepto puede servir para remarcar <em>el car\u00e1cter independiente respecto de alguna clase social particular<\/em> (&#8230;). Se trata de un cuerpo de funcionarios sostenido por un l\u00edder en el poder, que gobierna un pa\u00eds capitalista y dependiente, pero cuya <em>din\u00e1mica pol\u00edtica<\/em> esta a\u00fan <em> abierta.<\/em> (&#8230;) Aqu\u00ed el bonapartismo no expresa la intenci\u00f3n de la burgues\u00eda nacional de conseguir cierta independencia respecto al capital financiero. Ya hemos visto que la clase capitalista nativa ha estado y permanece a\u00fan en el mismo campo pol\u00edtico que el capital extranjero (&#8230;). Hoy Ch\u00e1vez representa a las capas populares mas explotadas (&#8230;) \u00bfEs entonces un gobierno peque\u00f1o burgu\u00e9s? (&#8230;) Intentar dar definiciones sociol\u00f3gicas precisas no parece lo m\u00e1s productivo y suelen deslizar una <em>metaf\u00edsica social m\u00e1s que una din\u00e1mica pol\u00edtica<\/em>. La definici\u00f3n del gobierno de Ch\u00e1vez como <em>populista<\/em> tiene ciertas ventajas, en primer lugar mostrar su <em>ambig\u00fcedad, sentido abierto y elementos contradictorios en su interior<\/em>. Es un populismo de izquierda, que gobierna bajo un estado capitalista, pero de <em>excepci\u00f3n<\/em>, porque lo hace frente a la oposici\u00f3n pol\u00edtica de todas las fracciones capitalistas relevantes. Su composici\u00f3n y su ret\u00f3rica (&#8230;) <em>impiden<\/em>, por ahora, una <em> caracterizaci\u00f3n<\/em> <em>definitiva<\/em> (&#8230;). Es la din\u00e1mica pol\u00edtica la que pudo explicar mejor las revoluciones de posguerra como la cubana o la nicarag\u00fcense, que las definiciones sociol\u00f3gicas. El caso de Cuba es paradigm\u00e1tico (&#8230;). El contenido social del Movimiento 26 de julio (&#8230;) fue radicalmente modificado al calor del proceso revolucionario, que llev\u00f3 a los lideres del movimiento nacional y democr\u00e1tico y prominentemente populista a adoptar un contenido crecientemente antiimperialista y anticapitalista, <em>confirmando su din\u00e1mica permanentista<\/em>\u201d (Jorge Sanmartino, \u201c\u00bfGracias, por hoy paso?\u201d).<\/p>\n<p>Este conjunto de definiciones tienen por efecto <em>desarmar estrat\u00e9gicamente<\/em> a la hora de la ubicaci\u00f3n frente al gobierno chavista. Con la caracterizaci\u00f3n de que su curso pol\u00edtico estar\u00eda tan \u201cabierto\u201d, lo que se hace es <em>crear ilusiones respecto de su posible evoluci\u00f3n anticapitalista.<\/em> En el mismo sentido, se dice en la revista <em>Movimiento<\/em> N\u00ba 6: \u201cLa pol\u00edtica del imperialismo es la \u00abreacci\u00f3n en toda la l\u00ednea\u00bb (&#8230;). Por esto, la tendencia es al aumento de la polarizaci\u00f3n (&#8230;) \u00e9sta impulsar\u00e1 a las masas para <em>profundizar las medidas, como ya sucedi\u00f3 en Cuba en 1960.<\/em> O surgen gobiernos que van en ese sentido, o ser\u00e1n suplantados por el movimiento o por nuevos procesos\u201d. El objetivismo desenfrenado de estas previsiones hace caso omiso ol\u00edmpicamente no s\u00f3lo de la experiencia hist\u00f3rica reciente \u2013que muestra que justamente el imperialismo \u201caprendi\u00f3 la lecci\u00f3n\u201d de Cuba y Vietnam\u2013 sino de la realidad pol\u00edtica presente. El panorama internacional y latinoamericano es mucho m\u00e1s complejo que un Bush enloquecido empujando a Ch\u00e1vez \u2013o a \u201clos nuevos procesos\u201d\u2013 a repetir lo que \u201cya sucedi\u00f3 en Cuba en 1960\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, la <em>ilusi\u00f3n<\/em> se repite una y otra vez, como esperando que se reitere el curso de varias de las revoluciones anticapitalistas \u2013pero no socialistas\u2013 de la posguerra. Pero nuestros autores parecen olvidarse de las circunstancias espec\u00edficas que dieron marco a ese periodo hist\u00f3rico. No s\u00f3lo el hecho de que la humanidad sal\u00eda de la mayor conmoci\u00f3n de su historia; a la vez, a nuestro modo de ver, estaba el factor de que en la posguerra existi\u00f3 un punto de apoyo fundamental para los grupos peque\u00f1o burgueses-burocr\u00e1ticos que encabezaron revoluciones como la china o la cubana, que fue la ex URSS burocratizada; elemento ausente hoy.<\/p>\n<p>En el caso de una evoluci\u00f3n anticapitalista en la Venezuela de hoy, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el punto de apoyo <em>social<\/em> para que una <em>burocracia de Estado<\/em> como la chavista no sea barrida por las masas movilizadas? \u00bfQu\u00e9 pasos podr\u00eda dar que no sean mal vistos por todos los \u201cgobiernos amigos\u201d (desde el castrismo hasta Ahmadinejad o Putin)?<\/p>\n<p>Preguntas que, en su renovado <em>sustituismo de clase<\/em><sup>13<\/sup> que vuelve a esperar una revoluci\u00f3n \u201csocialista\u201d de la mano de direcciones ajenas a la clase obrera, sin ella y contra ella\u2013, nuestros cr\u00edticos ni se plantean. Una falta total de balance de la experiencia hist\u00f3rica del siglo pasado, que para colmo pierde de vista incluso el car\u00e1cter \u2013se\u00f1alado por todos los analistas serios\u2013 <em>tard\u00edo, limitado o mezquino<\/em> del nacionalismo chavista. Porque si, ideol\u00f3gicamente, Ch\u00e1vez puede parece a la \u201cizquierda\u201d, la \u201cradicalidad\u201d de sus \u201cnacionalizaciones\u201d lo muestra muy por detr\u00e1s de los gobiernos nacionalistas burgueses del siglo pasado.<\/p>\n<p>La otra cuesti\u00f3n que interesa aqu\u00ed es desmontar los fundamentos \u201cte\u00f3ricos\u201d subyacentes a este retornado \u201csustituismo socialista\u201d. Porque, como ya hemos visto en el punto anterior, se trata del<em> capitalismo de Estado<\/em> como tal que act\u00faa \u201ccomo un capitalista m\u00e1s\u201d \u2013como \u201cclase capitalista nacional\u201d\u2013 y no de que el gobierno nacionalista burgu\u00e9s haya representado alguna vez a una <em>inexistente burgues\u00eda nacional con vocaci\u00f3n de real independencia<\/em>.<\/p>\n<p>A nadie se le ocurrir\u00eda decir que el de Per\u00f3n no fue un gobierno \u201cnacionalista burgu\u00e9s\u201d. Y sin embargo, se caracteriz\u00f3 punto por punto, al menos en su per\u00edodo \u201ccl\u00e1sico\u201d, por casi exactamente <em>los<\/em> <em>mismos rasgos<\/em> que aqu\u00ed se le atribuyen a Ch\u00e1vez en lo que hace a su relaci\u00f3n con la burgues\u00eda. \u00bfO es que acaso Per\u00f3n no ten\u00eda enfrente tambi\u00e9n a lo m\u00e1s granado no s\u00f3lo del imperialismo y la oligarqu\u00eda, sino de la burgues\u00eda industrial? \u00bfO acaso no es verdad que expresaba b\u00e1sicamente el cuerpo de oficiales del golpe del 3 de junio de 1943, y no <em>ninguna fracci\u00f3n espec\u00edfica de la burgues\u00eda<\/em> que buscara \u201cconseguir cierta autonom\u00eda\u201d, cuando es sabido que \u00e9sta, a partir de determinado momento, se aline\u00f3 en bloque con el bando \u201caliad\u00f3filo\u201d? \u00bfAcaso estos elementos fueron en menoscabo del car\u00e1cter nacionalista burgu\u00e9s de Per\u00f3n, que s\u00f3lo estaba rodeado por un sector patronal <em> raqu\u00edtico<\/em> y \u201cheter\u00f3clito\u201d, como lo define Bor\u00f3n?<\/p>\n<p>En este mismo sentido, Pe\u00f1a se\u00f1alaba que \u201cel Estado argentino \u2013como el de todos los pa\u00edses atrasados\u2013 goza de una apreciable <em>independencia<\/em> con respecto a las clases dominantes (&#8230;) La debilidad relativa de la burgues\u00eda nacional que necesita del Estado permanentemente (&#8230;), genera una <em>hipertrofia<\/em> de la maquinaria estatal, <em>conglomerado social<\/em> <em>diferenciado con intereses propios<\/em>. Parafraseando una caracterizaci\u00f3n de Trotsky sobre el Estado zarista, puede afirmarse que en la Argentina, en el juego de las fuerzas sociales, el <em> equilibrio<\/em> pende del poder gubernamental <em>mucho m\u00e1s<\/em> de lo que se conoce en la historia del desarrollo capitalista cl\u00e1sico\u201d. Y agrega: \u201cComo producto de todos estos factores y presiones, en la medida en que el Estado <em> no se limita \u00absimplemente\u00bb a realizar la pol\u00edtica de la burgues\u00eda nacional<\/em>, o del imperialismo, o de alg\u00fan sector de ambos; en la medida en que se afianzan el intervensionismo estatal y el dirigismo econ\u00f3mico, el Estado se comporta frente a las metr\u00f3polis <em>como un grupo burgu\u00e9s m\u00e1s<\/em>, que necesita del capital financiero internacional para ampliar sus bases de sustentaci\u00f3n y forcejea con \u00e9l para obtener una mayor participaci\u00f3n en la plusval\u00eda extra\u00edda\u201d (Milc\u00edades Pe\u00f1a, <em>La clase dirigente argentina frente al imperialismo<\/em>, cit.).<\/p>\n<p>En definitiva, como hemos destacado y como est\u00e1 demostrado hist\u00f3ricamente, el nacionalismo burgu\u00e9s era y es un fen\u00f3meno <em>pol\u00edtico<\/em> que representa una clase burguesa \u201cnacional\u201d que, en realidad, a todos los efectos pr\u00e1cticos (desde el punto de vista no material, sino pol\u00edtico), est\u00e1 <em>ausente<\/em>.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>A esto debemos agregar un elemento m\u00e1s: el abandono de toda definici\u00f3n <em>social<\/em> en beneficio de una puramente \u201cpol\u00edtica\u201d. Un operativo a lo Ernesto Laclau, porque es bajo esta inspiraci\u00f3n intelectual que se apela a la caracterizaci\u00f3n del gobierno chavista como \u201cpopulista\u201d, destacando su \u201cambig\u00fcedad, sentido abierto y elementos contradictorios a su interior\u201d <em>en reemplazo de toda definici\u00f3n social<\/em>.<\/p>\n<p>Porque si bien esos rasgos pol\u00edticos est\u00e1n efectivamente presentes en el chavismo, que se trata de un fen\u00f3meno din\u00e1mico, ambiguo, abierto y contradictorio \u2013aunque presenta hoy, aclaremos, un <em>sesgo<\/em> <em>reaccionario<\/em> de encuadramiento y cercenamiento de la independencia de las masas, en especial de la clase obrera\u2013 es un operativo metodol\u00f3gicamente <em>espurio e idealista<\/em> perder de vista las \u201ccolumnas vertebrales\u201d sociales y las bases de sustentaci\u00f3n material que el gobierno de Ch\u00e1vez tiene y no puede dejar de tener, en sus concretas circunstancias de tiempo y lugar.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter <em>social global<\/em> del gobierno bolivariano deviene, insistimos, del hecho de que manda sobre columnas <em>vertebrales<\/em> del sistema capitalista, que son bien tangibles y nada \u201cideales\u201d: la intocada <em>propiedad privada<\/em> \u2013que la nueva reforma constitucional viene a ratificar\u2013 y el propio <em>aparato de Estado capitalista<\/em>, as\u00ed est\u00e9 \u201creformado\u201d por la incorporaci\u00f3n de un \u201cquinto poder\u201d popular.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, por m\u00e1s definici\u00f3n \u201cdin\u00e1mica\u201d que se quiera y corresponda hacer, el car\u00e1cter <em>nacionalista burgu\u00e9s<\/em> del gobierno chapista es inocultable e inescindible del <em>conjunto total<\/em> de las relaciones sociales del pa\u00eds, <em>no<\/em> de si expresa a tal o cual sector burgu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Fetichismo, conciencia y transformaci\u00f3n social<\/strong><\/p>\n<p>Como ya se\u00f1alamos, las tesis \u201csocialistas nacionales\u201d part\u00edan de la premisa del apoyo \u201ccr\u00edtico\u201d a C\u00e1rdenas, Per\u00f3n, Paz Estenssoro, Velasco Alvarado e incluso el \u201ctrabalhismo\u201d de Vargas y Goulart en el Brasil. Estrtagias que terminaron en bancarrotas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a comienzos del siglo XXI se las retorna con el argumento de que de no habr\u00eda c\u00f3mo construir \u201ccorrientes de masas\u201d sino \u201cdesde el seno mismo\u201d del chavismo. Es por esto mismo que la cr\u00edtica marxista a las formaciones populistas, \u201crecurrentes a lo largo de la historia del siglo XX y con fuerza en algunos pa\u00edses en la actualidad\u201d, es a su vez cuestionada por \u2013supuestamente\u2013 encarnar una \u201cracionalizaci\u00f3n positivista\u201d que evaluar\u00eda el comportamiento de las masas populares como una constante \u201cdesviaci\u00f3n\u201d o \u201cdeformaci\u00f3n\u201d de los objetivos clasistas.<\/p>\n<p>Lamentablemente, por m\u00e1s \u201cpositivista\u201d que se considere esta valoraci\u00f3n, no por ello deja de tener su <em> innegable<\/em> parte de verdad, hasta de Perogrullo. Porque si los objetivos populares no hubieran sido \u201cdesviados\u201d, otra hubiera sido la historia contempor\u00e1nea de nuestro continente.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que nos interesa aqu\u00ed es la fundamentacion \u201cte\u00f3rica\u201d de los \u201cnuevos socialistas nacionales\u201d. Esto es, la critica a la irrevocable \u201cexternalidad\u201d que supondr\u00eda el concepto de \u201cfalsa conciencia\u201d al atribu\u00edrselo a la experiencia populista en general y a la del chavismo en particular; se tratar\u00eda, como vimos, de una muestra de \u201caristocratismo pol\u00edtico\u201d (es decir, de \u201celitismo\u201d).<\/p>\n<p>Seg\u00fan nuestros autores, los \u201csectarios\u201d no comprenden que la conciencia de las masas bolivarianas es <em> verdadera<\/em> en la medida en que, en las actuales circunstancias concretas en Venezuela, al no haber ninguna alternativa socialista real al propio Ch\u00e1vez, el \u201cchavismo\u201d de las masas estar\u00eda totalmente \u201cjustificado\u201d.<\/p>\n<p>En este contexto, se afirma que la base para representar al populismo como una <em>desviaci\u00f3n<\/em> es en parte la definici\u00f3n de ideolog\u00eda como \u201cfalsa conciencia\u201d, definici\u00f3n que nuestros autores consideran \u201carqueol\u00f3gica\u201d. En su reemplazo, se propone lo siguiente: \u201cLo que nos interesa [son las] consecuencias derivadas de la <em>conciencia<\/em> <em>posible<\/em>, aquella que puede situarse y se vuelve concreta para todo grupo social <em>en una coyuntura hist\u00f3rica<\/em>, mas que la conciencia posible <em>lukacsiana<\/em> sobre las posibilidades <em>hist\u00f3ricas generales<\/em>. En ese caso, lo que es \u00abfalso\u00bb o \u00abverdadero\u00bb no puede ser definido de manera <em>externa<\/em>, sin comprender el campo de las opciones <em>posibles<\/em> determinadas por la historia pasada y la coyuntura pol\u00edtica (&#8230;). El caso de Venezuela parece \u00f3ptimo para ejemplificar el contenido preciso de una conciencia <em>posible<\/em> (&#8230;) En esas condiciones emergi\u00f3 lo que hab\u00eda sido una tradici\u00f3n pol\u00edtica venezolana, un liderazgo militar de caracter\u00edsticas plebeyas que, mediante m\u00e9todos antiinstitucionales, logr\u00f3 captar el apoyo popular porque abraz\u00f3 demandas nacionales, antiimperialistas, agrarias e indigenistas en una oposici\u00f3n polarizada al viejo sistema de partidos. <em>No hay aqu\u00ed \u00abdesv\u00edo\u00bb alguno de una perspectiva proletaria socialista<\/em>, porque <em>en las circunstancias concretas<\/em> no hab\u00eda una opci\u00f3n de este tipo que estuviera disponible. No fue la izquierda hist\u00f3rica, muy debilitada, sino un liderazgo populista sin apoyo empresario ni pol\u00edtico, salvo de algunos sectores militares y de izquierda, el que lanz\u00f3 un desaf\u00edo al r\u00e9gimen de partidos\u201d (Jorge Sanmartino, \u201cPopulismo y estrategia socialista en Am\u00e9rica Latina\u201d, en www.mst.org.ar).<\/p>\n<p>Naturalmente, lo que aqu\u00ed se pierde en un no muy sutil lenguaje <em>posibilista<\/em> es sencillamente la consideraci\u00f3n de los <em>intereses hist\u00f3ricos<\/em> de los trabajadores. Estos intereses son <em>materialmente<\/em> tales <em>independientemente<\/em> del hecho que la clase trabajadora tenga a mano o no una alternativa revolucionaria socialista real.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed <em>se mezclan elementos de \u00f3rdenes distintos<\/em>; en un plano, el punto de referencia no es el mero hecho \u201cpol\u00edtico\u201d de si las masas tienen una alternativa a Ch\u00e1vez (el terreno de la <em> representaci\u00f3n<\/em> no anula ni puede anular lo <em>representado<\/em>, es decir, los intereses materiales hist\u00f3ricos), sino el an\u00e1lisis marxista acerca de la verdadera <em>naturaleza de clase<\/em> del populismo y sus pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Claro que, bajo una inspiraci\u00f3n laclauiana como la que en definitiva expresan nuestros autores, este terreno <em> material y objetivo del an\u00e1lisis<\/em> no s\u00f3lo est\u00e1 perdido, sino que es expresamente <em>negado<\/em>: \u201cDeber\u00eda estar claro que por \u00abpopulismo\u00bb no entendemos un tipo de movimiento \u2013identificable con una <em>base social especial<\/em> o con una determinada orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u2013, sino una <em>l\u00f3gica pol\u00edtica<\/em>. Todos los intentos por encontrar lo que es <em>espec\u00edfico<\/em> en el populismo (&#8230;) son, como hemos visto, esencialmente err\u00f3neos\u201d (Ernesto Laclau, <em>La raz\u00f3n populista<\/em>, Buenos Aires, FCE, 2007, p. 150).<\/p>\n<p>O, dicho en una meridianamente clara traducci\u00f3n pol\u00edtica concreta: \u201cLa opci\u00f3n de masas frente a la constituci\u00f3n de un campo de oposici\u00f3n delimitado entre un bloque institucional, caracterizado como corrupto y vendido al FMI y el imperialismo, y otro, que se present\u00f3 abrazando una causa nacional, oper\u00f3 en el sentido de conciencia <em>posible<\/em> que explica el apoyo masivo del pueblo pobre a Ch\u00e1vez. Una oposici\u00f3n a dicho liderazgo en nombre de un socialismo materialmente <em>inexistente<\/em> reproduce ese tipo de cortocircuito entre la doctrina y la conciencia posible de un movimiento real, que se traduce en una <em>incomprensi\u00f3n<\/em> de la historia y una apelaci\u00f3n al recurso te\u00f3rico del \u00abirracionalismo\u00bb\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed queda fuera de foco y no resiste el menor an\u00e1lisis es que si toda conciencia <em>concreta<\/em> es una <em>mezcla de elementos verdaderos y falsos<\/em> (como sosten\u00eda Gramsci), esto mismo opera en la cabeza de las amplias masas populistas venezolanas. Es decir, \u00e9stas identifican <em>bien<\/em> los elementos \u201cantiimperialistas\u201d de los reg\u00edmenes populistas (efectivamente distintos de los reg\u00edmenes burgueses tradicionales) como el de Ch\u00e1vez. Pero a la vez tienen <em>falsas<\/em> <em>ilusiones<\/em> de que de la mano de un Ch\u00e1vez (o un Evo Morales) se pueda llegar a una soluci\u00f3n <em> verdadera, integral e hist\u00f3rica<\/em> de sus demandas. No hay c\u00f3mo perder de vista que junto con el terreno de las \u201crepresentaciones\u201d se debe analizar el <em> contenido material<\/em> mismo de los fen\u00f3menos sociales.<\/p>\n<p>Esto expl\u00edcitamente <em>no es as\u00ed<\/em> para nuestros autores: \u201cHemos visto hasta aqu\u00ed c\u00f3mo se fue <em> relativizando<\/em> hasta desaparecer, en el terreno epistemol\u00f3gico, ese corte <em> imaginario<\/em> entre una infraestructura econ\u00f3mica y sus \u00abreflejos\u00bb en la conciencia o en la superestructura de la sociedad. Si esta met\u00e1fora puede ser \u00fatil metaf\u00f3ricamente, se vuelve <em>inservible<\/em> para una composici\u00f3n <em> hist\u00f3rica real<\/em>. Si, como dice Marx, se toma conciencia de las condiciones sociales de existencia en el terreno propio de la lucha ideol\u00f3gica, ella constituye un factor de existencia material y un componente tan real como los tornillos y las tuercas del mundo material. As\u00ed llegamos al papel activo de las significaciones discursivas en la <em>constituci\u00f3n<\/em> de la realidad social y <em> cambiamos radicalmente la perspectiva sobre lo \u00abracional\u00bb y lo \u00abirracional\u00bb y sobre el papel de la ideolog\u00eda<\/em>\u201d (J. Sanmartino, \u00eddem).<\/p>\n<p>Sin embargo, en esta conceptualizaci\u00f3n \u2013que, insistimos, sigue al mil\u00edmetro la elaboraci\u00f3n de Ernesto Laclau y su reciente obra <em>La raz\u00f3n populista\u2013<\/em> hay un grav\u00edsimo problema te\u00f3rico. Si los fen\u00f3menos hist\u00f3rico-sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos son, efectivamente, fen\u00f3menos <em>totales<\/em>, donde no se puede escindir el terreno de su desarrollo material y de sus formas de representaci\u00f3n \u201csuperestructurales\u201d, es \u2013sin embargo\u2013 una operaci\u00f3n de cu\u00f1o<em> idealista \u2013y metodol\u00f3gicamente espuria<\/em>\u2013 independizar a tal punto las \u201csignificaciones discursivas\u201d de su terreno real y el significado material en el cual operan que terminan haciendo \u2013en palabras de Laclau\u2013 <em> del nombre, el fundamento de la cosa. <\/em><\/p>\n<p>No exageramos: \u201c<em>no hay nada en la materialidad<\/em> de las partes particulares que <em>predetermine<\/em> a una u otra a funcionar como totalidad (&#8230;). La principal consecuencia ontol\u00f3gica del descubrimiento freudiano del inconsciente es que la categor\u00eda de representaci\u00f3n no reproduce simplemente, en un nivel secundario, una plenitud que la precede (&#8230;) sino que, por el contrario, la <em>representaci\u00f3n<\/em> es el nivel absolutamente <em>primario<\/em> de constituci\u00f3n de la <em>objetividad<\/em>\u201d (Laclau, cit., pp. 147-148).<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Sin duda, la categor\u00eda de \u201crepresentaci\u00f3n\u201d no puede reproducir mec\u00e1nicamente o como mero \u201creflejo\u201d lo que se est\u00e1 representando, porque es una construcci\u00f3n <em>activa<\/em>. Pero esto no puede implicar que, en un burdo operativo de fuga de la realidad, el orden de la \u201crepresentaci\u00f3n\u201d pase a ser el \u201cfundante\u201d, desplazando el terreno de las relaciones sociales econ\u00f3mico-materiales, determinantes efectivamente en \u00faltima, aunque no mec\u00e1nica, instancia del orden de las representaciones.<\/p>\n<p>Dicho de otra forma, al presentar la mera ideolog\u00eda como \u201c<em>hacedora<\/em> de la realidad social\u201d, epistemol\u00f3gica mente se pierde la primac\u00eda del orden de <em>determinaci\u00f3n material y objetiva<\/em> de las cosas y relaciones sociales y se puede \u201ccrear un mundo\u201d sin importar en qu\u00e9 circunstancias o sobre la base de qu\u00e9 intereses sociales. Con lo cual, adicionalmente, la mirada sobre el populismo se hace necesariamente <em>acr\u00edtica<\/em> desde el punto de vista de la aprehensi\u00f3n misma de la conciencia popular.<\/p>\n<p>Por otra parte, el rechazo de hecho en el an\u00e1lisis te\u00f3rico de la cl\u00e1sica categor\u00eda marxista del \u201cfetichismo\u201d se hace en beneficio de una perspectiva claramente <em>empirista<\/em> en cuanto al an\u00e1lisis de la conciencia. Porque desde Marx qued\u00f3 establecido que es <em> connatural a la sociedad de explotaci\u00f3n<\/em> que las relaciones sociales <em>se presenten<\/em> de una manera que <em>no es<\/em> la de su orden de determinaci\u00f3n <em> real<\/em>.<\/p>\n<p>Por ejemplo, y seg\u00fan el cl\u00e1sico caso del fetichismo de la mercanc\u00eda, es el <em>dinero<\/em> el que aparece como <em> hacedor<\/em> de la riqueza como tal, y no el trabajo humano. O, lo que es lo mismo, las cosas aparecen como <em>sujeto<\/em> del proceso social y las personas como meras \u201ccosas\u201d; es decir, como objetos <em>pasivos<\/em> del metabolismo social. Pero el efecto \u201cfetiche\u201d de las relaciones sociales del capitalismo \u2013que les da su particular \u201copacidad\u201d\u2013 desde luego est\u00e1 presente en las masas populistas, y no podr\u00eda dejar de estarlo, m\u00e1s all\u00e1 de que en ning\u00fan caso podr\u00eda tratarse de un efecto de fetichizaci\u00f3n tan absoluto que no pudiera ser sometido a cr\u00edtica.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>En el fondo, negar el omnipresente <em>mecanismo de fetichizaci\u00f3n<\/em> de las relaciones sociales bajo el capitalismo (aunque se trate del hasta ahora \u201ccolorido\u201d capitalismo de Estado chavista) s\u00f3lo puede estar al servicio de <em>embellecer<\/em> este r\u00e9gimen y dejarlo a salvo de la necesaria cr\u00edtica marxista. Porque, como dec\u00eda Trotsky, \u201cen pol\u00edtica, el que juzga por denominaciones y etiquetas y no por los hechos sociales est\u00e1 perdido\u201d.<\/p>\n<p><strong>El retorno del estatismo<\/strong><\/p>\n<p>Nuestros autores dan un paso m\u00e1s en su adscripci\u00f3n a los motivos cl\u00e1sicos del \u201csocialismo nacional\u201d. Afirman que, en el contexto de las caracter\u00edsticas hist\u00f3rico-particulares de las formaciones sociales latinoamericanas, no puede desconocerse el car\u00e1cter de rol <em>agente<\/em> que han tenido el aparato estatal y el propio Ch\u00e1vez en llevar el proceso bolivariano hacia adelante. Sobre todo, destacan la singular relaci\u00f3n de \u00e9ste con las masas bolivarianas mismas como n\u00facleo de \u201ctransformaciones positivas\u201d.<\/p>\n<p>Por ejemplo: \u201cEste liderazgo unipersonal y carism\u00e1tico ha desempe\u00f1ado un papel <em>medular<\/em>, sin el cual no hubiesen sido posibles los cambios pol\u00edticos de estos a\u00f1os. Sin la capacidad comunicativa y pedag\u00f3gica de Ch\u00e1vez, dif\u00edcilmente se hubiese dado la movilizaci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de amplios sectores excluidos del pa\u00eds\u201d (J. Sanmartino, \u00eddem).<\/p>\n<p>Este rol, visto como \u201ceficiente\u201d por parte del Estado y redescubierto en el proceso concreto venezolano, es otra de las <em>marcas<\/em> <em>de identidad<\/em> de la tradici\u00f3n \u201csocialista nacional\u201d. En ausencia de la tan mentada burgues\u00eda nacional como sujeto de los cambios sociales a llevar a cabo, pero tambi\u00e9n \u2013supuestamente\u2013 de una clase trabajadora \u201cindependiente\u201d capaz de encarar las tareas de la \u201crevoluci\u00f3n nacional\u201d, aparece el <em>suced\u00e1neo<\/em> que encandil\u00f3 y lo sigue haciendo a muchos representantes de esta tradici\u00f3n: el sagrado Estado \u2013asumido tambi\u00e9n, de manera muy caracter\u00edstica, como \u201cvacuo\u201d o \u201cneutral\u201d\u2013 hace su reentrada en el \u201cmarxismo\u201d del siglo XXI.<\/p>\n<p>\u201cLa clase trabajadora, aunque ha crecido como fuerza gravitante en el proceso revolucionario (&#8230;) <em>no ha jugado un papel ni centralizador ni de vanguardia<\/em>. Esto puede estar asociado tanto al tipo de formaci\u00f3n social basada en una econom\u00eda de explotaci\u00f3n petrolera, con una clase obrera precarizada y cuentapropista, como en la tradici\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds o en las caracter\u00edsticas particulares del proceso. Sea como fuere, la formaci\u00f3n de un partido obrero hoy no ir\u00eda mas all\u00e1 de la reuni\u00f3n de un reducido sector sindical clasista <em>desconectado<\/em> de las comunidades y movimientos populares m\u00e1s din\u00e1micos (&#8230;). En Venezuela <em>no hay indicios de que el proletariado sea el centralizador<\/em> de las aspiraciones antiimperialistas, agrarias y democr\u00e1ticas de las masas, <em>ni que se encamine a la formaci\u00f3n de su propio partido<\/em>\u201d (J. Sanmartino, \u201c\u00bfGracias, por hoy paso? Venezuela, la izquierda socialista y el PSUV\u201d, <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> N\u00ba2).<sup>17 <\/sup><\/p>\n<p>Lo ir\u00f3nico de este \u201can\u00e1lisis-justificaci\u00f3n\u201d no es s\u00f3lo que opera como cerrada negativa a pelear por una estrategia obrera en el proceso venezolano, sino que los campeones del \u201crealismo\u201d y lo \u201cposible\u201d, con tal de consolidar sus \u201cverdades redescubiertas\u201d, <em>se permiten pasar por alto los hechos<\/em>, los tozudos hechos, que van en sentido opuesto a esta denigraci\u00f3n de la clase trabajadora y su potencial pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>Veamos algunos ejemplos. Un autor abiertamente chavista plantea que \u201cla <em>aluvional<\/em> afiliaci\u00f3n y organizaci\u00f3n en UNT regionales y zonales, en menos de tres a\u00f1os, la convirti\u00f3 en <em>la m\u00e1s importante organizaci\u00f3n de masas y de vanguardia del proceso pol\u00edtico venezolano<\/em>. Despu\u00e9s de las Fuerzas Armadas, es <em>la m\u00e1s importante estructura nacional<\/em> con fuerza territorial que existe en el pa\u00eds\u201d (Modesto Guerrero, \u201cEl desaf\u00edo del socialismo a trav\u00e9s del PSUV\u201d, www.argenpress.org.ar). Y una cronista venezolana cuenta: \u201cViendo que su proyecto de partido (el PSUV) no termina de arrancar, y que los trabajadores siguen reclamando aumento de salarios, Ch\u00e1vez lanza un \u00abhuesito\u00bb: la jornada de 6 horas diarias (&#8230;). Podemos arriesgarnos a decir que esta medida trata de neutralizar a los trabajadores, <em>el \u00fanico sector que se moviliza de manera continua<\/em>\u201d. Y luego se agrega un proceso de enorme importancia, por incipiente que sea: \u201cEst\u00e1 hoy, en la cabeza de cada vez m\u00e1s trabajadores, la idea de formar <em>un partido de clase<\/em>, independiente del gobierno, que realmente defienda los intereses de los trabajadores y los pobres y que permita organizarse para construir <em>un verdadero socialismo<\/em>\u201d (Flor Beltr\u00e1n en www.socialismo-o-barbarie.com).<\/p>\n<p>Estas descripciones y definiciones permiten comprender \u2013de manera mucho m\u00e1s cabal que las elucubraciones de nuestros autores sobre la impotencia e insignificancia de la clase obrera\u2013 <em>por qu\u00e9 Ch\u00e1vez est\u00e1 obsesionado con liquidar la UNT y todo atisbo de organizaci\u00f3n obrera independiente. <\/em><\/p>\n<p>Claro que para nuestros autores resulta altamente conveniente afirmar que el proletariado \u201cno da indicios\u201d de transformarse en el sujeto centralizador del proceso de la lucha. As\u00ed, se justifican dos cosas: la renuncia a la apuesta estrat\u00e9gica por esta perspectiva, y la conclusi\u00f3n de que ese rol debe ser cubierto por <em>otro<\/em> actor social. Aqu\u00ed es donde asoman Ch\u00e1vez y el Estado chapista, que en esta concepci\u00f3n pasan a concebirse como \u201cagentes transformadores\u201d o \u201cperformativos\u201d, como los <em> propulsores<\/em> de \u201ctransformaciones\u201d sociales. Que en este operativo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico se arrojen por la borda los fundamentos de la concepci\u00f3n marxista del Estado es lo de menos\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed, en un verdadero <em> paneg\u00edrico<\/em> que rivaliza con las peores obsecuencias de la prensa chapista, se insiste una y otra vez en que Ch\u00e1vez es \u201c<em>indiscutible<\/em> <em>motor<\/em> de un proceso de cambios pol\u00edticos y sociales, que no hubieran tenido eco sin un movimiento popular dispuesto a entablar la lucha, <em>pero que dif\u00edcilmente lo hubiera realizado sin liderazgo pol\u00edtico<\/em>\u201d. Queda claro que para nuestros autores el <em>\u00e9nfasis<\/em> est\u00e1 puesto en el segundo factor: no el \u201cmovimiento popular\u201d, sino el \u201cliderazgo pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, el af\u00e1n de ensalzar al l\u00edder providencial no se toma la molestia de constatar los hechos m\u00e1s llanos, conocidos y demostrados. A saber, que Ch\u00e1vez estaba derrocado y \u201crenunciado\u201d en oportunidad del golpe del 11 de abril del 2002; que fue <em> reinstalado<\/em> por una <em>acci\u00f3n independiente de las masas populares<\/em>, que Ch\u00e1vez <em>jam\u00e1s<\/em> alent\u00f3 (\u00a1igual que Per\u00f3n en 1955!); que el <em>quiebre del paro-sabotaje patronal en PDVSA<\/em> y la industria en general fue a instancias, fundamentalmente, de un <em>hist\u00f3rico ingreso a escena de la clase obrera industrial<\/em>.<\/p>\n<p>Al respecto, y recogiendo testimonios de estas gestas, se se\u00f1ala: \u201cEn las primeras horas del golpe las mayor\u00edas populares estaban expectantes, pero en la noche del 11 y del 12 se convencen que las principales destinatarias del golpe eran <em> ellas<\/em>: la caza de brujas en los barrios populares, asesinatos y allanamientos convencieron a los trabajadores y el pueblo que la cosa era <em> contra ellos.<\/em> El 13 abril cientos de miles salen a las calles. Fue una acci\u00f3n con muchos elementos de <em>espontaneidad<\/em>, no por que no hubiese organizaciones sino porque <em>no fue centralizada ni convocada por nadie<\/em>; cientos de dirigentes an\u00f3nimos saliendo a defender las libertades democr\u00e1ticas. <em>No fue Ch\u00e1vez el que llam\u00f3 a la resistencia<\/em>, ni las destacadas figuras del gobierno; <em>fueron las organizaciones independientes<\/em>, de los c\u00edrculos bolivarianos, de los medios alternativos las que empezaron a reaccionar, y llegaron a copar las calles y a presionar a todo un sector del ej\u00e9rcito que \u00abrecobr\u00f3\u00bb su lealtad a Ch\u00e1vez. La acci\u00f3n del 13 de abril fue una verdadera rebeli\u00f3n popular contra el intento de cercenar las libertades democr\u00e1ticas, <em> una acci\u00f3n hist\u00f3rica independiente<\/em> de las masas que comenz\u00f3 a cambiar la relaci\u00f3n de fuerzas y abrir un profundo proceso revolucionario en el pa\u00eds\u201d (Francisco Torres, \u201cVenezuela en el ciclo de las rebeliones latinoamericanas\u201d. Peri\u00f3dico <em> Socialismo o barbarie<\/em> 73).<\/p>\n<p>Y respecto del \u201cparo-sabotaje\u201d, se agrega: \u201cSi la reacci\u00f3n burguesa e imperialista vuelve a intentar una contrarrevoluci\u00f3n, es por la pol\u00edtica del gobierno. Fue Ch\u00e1vez quien, ante el cad\u00e1ver insepulto de la contrarrevoluci\u00f3n, se apur\u00f3 en <em> resucitarlo<\/em> y darle el aire que las masas le hab\u00edan sacado. El mismo d\u00eda de recobrar su cargo, el 14 de abril, llam\u00f3 a la \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb y abri\u00f3 canales de negociaci\u00f3n con los golpistas: en primer lugar, consagrando la impunidad; segundo, abandonando el cambio de la gerencia de la petrolera PDVSA; tercero, nombr\u00f3 un nuevo ministro de Econom\u00eda af\u00edn a los sectores contrarrevolucionarios. Toda esta pol\u00edtica dio nuevos br\u00edos a los sectores golpistas\u201d (\u00cddem).<\/p>\n<p>Pero en este contexto de m\u00e1s y m\u00e1s concesiones, la patronal se vuelve a envalentonar y lanza el paro-sabotaje: \u201cEl paro tomaba de reh\u00e9n a la clase trabajadora, chantajeando al gobierno para forzar su renuncia. Pero la burgues\u00eda y el imperialismo jugaron al aprendiz de brujo y terminaron por meter en escena a quien quer\u00edan tener de reh\u00e9n. <em>La clase trabajadora venezolana empez\u00f3 a organizarse y a recuperar las empresas<\/em>. La tripulaci\u00f3n de los barcos depon\u00eda a los capitanes y desbloqueaba los canales de navegaci\u00f3n. Las destiler\u00edas volv\u00edan a producir. <em>A partir de enero, la clase obrera venezolana comienza a controlar PDVSA y a ponerla a trabajar y a producir bajo su control<\/em>, en forma totalmente <em> independiente<\/em>. A medida que los obreros tomaban el control de las plantas, un sector de la gerencia operativa empezaba a quebrarse y aceleraba la puesta en funcionamiento\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Fueron estos hechos, <em>a instancias de las masas<\/em> y no del \u201cindiscutible\u201d rol de Ch\u00e1vez, los que <em> radicalizaron<\/em> el proceso en curso en Venezuela. Y esta radicalizaci\u00f3n claramente ahora intenta ser <em>reabsorbida<\/em> con el lanzamiento del PSUV y los ataques a la autonom\u00eda de la UNT.<\/p>\n<p>Sin embargo, nuestros autores insisten en su visi\u00f3n de un papel del Estado burgu\u00e9s con elementos \u201cperformativos\u201d: la \u201cdial\u00e9ctica de liderazgo y masas movilizadas que se identifican y responden a <em>iniciativas populares impulsadas desde el Estado<\/em> (&#8230;) s\u00f3lo es posible comprenderla bajo otro concepto que el de una dicotomizaci\u00f3n entre el arriba manipulador y el abajo desorganizado\u201d; se tratar\u00eda de una \u201cinterpelaci\u00f3n desde arriba e iniciativas tomadas desde abajo que constituyen un terreno de subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica cualitativamente diferente al tipo de movilizaci\u00f3n clientelar del pasado\u201d (J: Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que la movilizaci\u00f3n bolivariana tiene sus mecanismos espec\u00edficos, \u00e9stos de todos modos <em>incluyen<\/em> un fuerte componente clientelar; aunque no se trate s\u00f3lo de eso. Esos mecanismos clientelares <em>siguen teniendo<\/em> un peso innegable, como surge de cualquier testimonio que no sea meramente apolog\u00e9tico; negar esta realidad s\u00f3lo puede estar al servicio del <em>embellecimiento<\/em> del chavismo. Por otra parte, es obvio que Ch\u00e1vez ha levantado en diferentes momentos banderas y reivindicaciones populares que son las que explican en parte su poder de movilizaci\u00f3n, lo que, claro est\u00e1, lo distingue de los mecanismos de la AD y el COPEI. Pero esto no es ninguna novedad hist\u00f3rica: ha sido as\u00ed con <em>todos<\/em> los populismos.<\/p>\n<p>De todos modos, lo m\u00e1s problem\u00e1tico de la definici\u00f3n citada reside en otro lugar. Y es el hecho que se conciba al Estado como un <em>agente de cambios m\u00e1s all\u00e1 de todo limite<\/em>, soslay\u00e1ndose la necesidad de poner en pie un movimiento de la clase trabajadora <em>independiente<\/em> del chavismo, sin lo cual, a nuestro modo de ver, no se podr\u00e1 avanzar en un curso efectivamente anticapitalista y menos todav\u00eda socialista.<\/p>\n<p>No se trata s\u00f3lo de que \u2013con m\u00e1s instinto que nuestros autores\u2013 inmediatamente despu\u00e9s del doble proceso de derrota del golpe y del paro sabotaje, Ch\u00e1vez buscara mecanismos para <em>inhibir<\/em> el curso independiente de las masas, y en eso sigue hoy. En un sentido m\u00e1s profundo, lo que est\u00e1 sobre el tapete es el problema te\u00f3rico m\u00e1s general de concebir la posibilidad de que un Estado burgu\u00e9s adopte un curso <em> \u201cantiburgu\u00e9s\u201d.<\/em> As\u00ed, se pierden completamente de vista par\u00e1metros <em> estructurales<\/em>, que hacen al <em>car\u00e1cter mismo<\/em> del Estado y que imposibilitan la \u201ctransmutaci\u00f3n\u201d que esperan nuestros autores.<\/p>\n<p>A saber: la continuidad de la gran propiedad privada \u2013y de un capitalismo de Estado que <em>no<\/em> significa que la econom\u00eda est\u00e1 en manos de los trabajadores\u2013; la existencia de unas Fuerzas Armadas, que por muy \u201cbolivarianas\u201d que se proclamen, <em>no son milicias populares<\/em> sino el mantenimiento del monopolio de la fuerza por parte de un Estado que, evidentemente, sigue siendo burgu\u00e9s; la continuidad y reforzamiento del mecanismo plebiscitario y de las instituciones de \u201crepresentaci\u00f3n\u201d que, por m\u00e1s \u201cparticipativas\u201d que se califiquen, de ninguna manera constituyen <em> organismos de poder<\/em> de las masas.<\/p>\n<p>El Estado populista burgu\u00e9s chavista se podr\u00e1 \u201creformar\u201d todo lo que se quiera&#8230; pero lo que evidentemente nunca podr\u00e1 ser es el \u201csemi-estado de los obreros armados\u201d al que se refer\u00eda Lenin; es decir, basado en sus propios organismos de representaci\u00f3n y violencia organizada contra la clase capitalista.<\/p>\n<p>Sin embargo, se insiste en que \u201cel papel preponderante del Estado en la reconfiguraci\u00f3n del proceso venezolano demuestra la vitalidad populista en el continente\u201d. Se tratar\u00eda de \u201cun fen\u00f3meno hist\u00f3rico y no de una t\u00e9cnica coyuntural de manipulaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d, porque \u201cel elemento estatal es preponderante en toda la formaci\u00f3n social latinoamericana\u201d (en contraste con el caso europeo occidental) y porque habr\u00eda sido \u201cla arena institucional-estatal, desde el per\u00edodo de la independencia, desde donde se ha proyectado la conformaci\u00f3n de una sociedad civil moderna. Esta <em>influencia estatista, provista por todo el desarrollo hist\u00f3rico latinoamericano<\/em>, se agudiza en Venezuela, cuyo sost\u00e9n es, desde la d\u00e9cada del 30, la renta petrolera (&#8230;) El estado fue siempre un mediador fundamental en la alianza de actores sociales, cobrando <em>primac\u00eda sobre las organizaciones intermedias<\/em> (sindicatos, organizaciones profesionales, movimientos agrarios o comunitarios), las cuales se han desarrollado bajo su tutela o estructuradas de acuerdo a su relaci\u00f3n con \u00e9l\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>Este canto de alabanza al Estado disfrazado de consideraciones historiogr\u00e1ficas superficiales no es m\u00e1s que una <em>adaptaci\u00f3n<\/em> <em>oportunista<\/em> al renovado <em>estatismo ambiente<\/em>, que toma como un hecho inmodificable la valoraci\u00f3n de que las masas populares latinoamericanas habr\u00edan expresado hist\u00f3ricamente <em>menores niveles de autonom\u00eda<\/em>, raz\u00f3n por la cual toda <em>estrategia independiente y de autodeterminaci\u00f3n<\/em> estar\u00eda condenada de antemano al fracaso.<\/p>\n<p>En este marco, se agrega un matiz: \u201cEsta relaci\u00f3n <em>asim\u00e9trica<\/em> se reprodujo en el proceso bolivariano, pero este ha dado lugar a un proceso de <em>retroalimentaci\u00f3n abierta<\/em> que por primera vez en la historia moderna venezolana abre la posibilidad de un desarrollo considerablemente <em>m\u00e1s aut\u00f3nomo<\/em> de las clases explotadas, condici\u00f3n indispensable para cualquier proyecto socialista\u201d.<\/p>\n<p>Curiosamente, esta \u00faltima condici\u00f3n \u2013que compartimos\u2013 no parece francamente preocupar demasiado a quienes la formulan, porque seg\u00fan ellos <em>no<\/em> se trata en Venezuela de inspirarse en el \u201cmodelo sovi\u00e9tico\u201d, experiencia hist\u00f3rica <em>cl\u00e1sica<\/em> que demostr\u00f3 la necesidad de <em>destruir<\/em> el Estado burgu\u00e9s y que fue \u2013hasta hoy\u2013 el ejemplo m\u00e1s grandioso de autodeterminaci\u00f3n independiente de los trabajadores.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Veamos qu\u00e9 v\u00eda alternativa se propone: \u201cEl problema del <em>doble poder<\/em> es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n crucial. Imaginar el <em>modelo sovi\u00e9tico <\/em>en Venezuela, parece no coincidir con el <em> contenido contradictorio <\/em>y la<em> arena de disputa que es hoy el gobierno venezolano<\/em>. Supone un movimiento popular formado <em>enteramente contra el Estado<\/em>, como en el caso zarista. Es mas apropiado aqu\u00ed el <em>ejemplo chileno<\/em>, donde embriones de poder popular fueron al comienzo promovidos por Allende y la Unidad Popular (&#8230;) <em>es indiscutible que organizaciones de poder popular est\u00e1n surgiendo y lo seguir\u00e1n haciendo promovidos por el mismo Ch\u00e1vez<\/em>, con todos los peligros de institucionalizaci\u00f3n que implica la organizaci\u00f3n por arriba\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 decir que, desde el punto de vista marxista, considerar al gobierno de Ch\u00e1vez como arena de \u201cdisputa\u201d, es realmente un <em>esc\u00e1ndalo<\/em>. Porque una cosa es que todos los fen\u00f3menos sociales (y un gobierno, obviamente, tambi\u00e9n lo es) supongan tendencias contradictorias, y otra muy distinta es que se pierda de vista su <em> fundamento<\/em> mismo \u2013social y material\u2013, que es el que establece determinados <em>l\u00edmites<\/em> a los fen\u00f3menos en estudio. Decir que el gobierno de Ch\u00e1vez es <em> burgu\u00e9s y no burgu\u00e9s<\/em> <em>al mismo tiempo<\/em> no es \u201cdial\u00e9ctica\u201d, sino puro eclecticismo, ya que la dial\u00e9ctica se opone a la l\u00f3gica formal <em>super\u00e1ndola<\/em>, no quedando <em>por detr\u00e1s<\/em> de ella.<\/p>\n<p>Pero se ve que estos jueguitos est\u00e1n de moda. Miguel Mazzeo (rancio antitrotskista), defiende la misma visi\u00f3n antimarxista sobre la <em>naturaleza<\/em> del Estado chavista: \u201cVenezuela nos propone un <em>modelo de Estado de transici\u00f3n democr\u00e1tica, nacional, popular<\/em> (no populista). Modelo muy lejano al de la socialdemocracia alemana de los tiempos de Bebel, y por lo tanto igualmente distante de las cr\u00edticas de Engels o Bakunin (&#8230;). En Venezuela vemos c\u00f3mo <em>el Estado se construye como contradicci\u00f3n,<\/em> <em>como espacio de disputa y campo de batalla<\/em>\u201d (M. Mazzeo, \u201cLa revoluci\u00f3n bolivariana y el poder popular\u201d. En <em>Venezuela: \u00bfla revoluci\u00f3n por otros medios?<\/em>, Buenos Aires, Dialectik, 2006).<\/p>\n<p>En todas estas elucubraciones \u2013que no hacen m\u00e1s que <em>reciclar<\/em> con lenguaje (pos)moderno <em>t\u00f3picos viej\u00edsimos del reformismo del siglo XIX<\/em>\u2013, lo que se deja de lado es una de las mayores ense\u00f1anzas hist\u00f3rico universales dejadas por la revoluci\u00f3n rusa de 1917, consignada por Lenin en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>: que el Estado burgu\u00e9s no puede ser simplemente \u201ctomado\u201d, sino que debe ser <em>destruido.<\/em> Y que en su reemplazo debe venir <em>la clase obrera organizada como clase dominante<\/em>. Es decir, una <em>institucionalidad<\/em> <em>alternativa<\/em> conformada por los <em>organismos de poder<\/em> construidos por los propios trabajadores.<\/p>\n<p>Pero si hablamos de un esc\u00e1ndalo <em>te\u00f3rico<\/em>, el esc\u00e1ndalo <em>pol\u00edtico<\/em> es, si se quiere, a\u00fan mayor, porque estas definiciones son contempor\u00e1neas, casi simult\u00e1neas, al <em> ataque p\u00fablico<\/em> que ha lanzado Ch\u00e1vez contra la organizaci\u00f3n m\u00e1s importante e <em>independiente<\/em> que ha dado la \u201crevoluci\u00f3n bolivariana\u201d: la UNT, y contra el <em>principal dirigente obrero<\/em> del pa\u00eds, Orlando Chirino. El proceso de <em> institucionalizaci\u00f3n y cooptaci\u00f3n<\/em> \u2013por las buenas o por las malas\u2013 ya lleg\u00f3 y ha venido para quedarse, y ese <em>hecho<\/em> es m\u00e1s fuerte que las elucubraciones autojustificatorias del abandono del marxismo.<\/p>\n<p>La \u201cteorizaci\u00f3n\u201d sobre del peso y rol del Estado burgu\u00e9s en las formaciones sociales latinoamericanas no es un \u201caporte acad\u00e9mico\u201d, sino una <em>elaboraci\u00f3n ad hoc<\/em>, al servicio de presentar al Estado como un dato \u201cinevitable\u201d para la acci\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda. Con ello se tira por la borda, conscientemente o no, toda perspectiva de <em> autodeterminaci\u00f3n<\/em> de los trabajadores en beneficio del estatismo del \u201csocialismo nacional\u201d, tan en boga en el siglo XX y tan ajeno a la tradici\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Mazzeo afirma que en Venezuela existir\u00edan \u201cindicios de un pueblo que avanza sobre las superestructuras y de un <em>Estado que acepta los mecanismos y las instancias establecidas por las organizaciones de base<\/em> (&#8230;) a medida que progresa el poder popular se debilita el del Estado. \u00bfUn estado contra su propio mito? \u00bfUn Estado conjurado por el estado? \u00bfUn Estado que cava su propia fosa?\u201d Casi de manera insensible, en esta visi\u00f3n, el Estado burgu\u00e9s \u201cacepta\u201d pac\u00edficamente transformarse en un no-estado, <em>disolvi\u00e9ndose<\/em> en la \u201csociedad civil\u201d.<\/p>\n<p>Incluso m\u00e1s: podr\u00eda convertirse expl\u00edcitamente en un agente de cambio \u201csocialista\u201d: \u201clas nacionalizaciones dentro de los l\u00edmites \u00abburgueses\u00bb y el capitalismo de Estado (&#8230;) dada la serie y la pugna en la que se inscriben, pueden terminar siendo el <em>paso previo<\/em> de la profundizaci\u00f3n del proceso en un sentido <em>anticapitalista<\/em>. S\u00f3lo la situaci\u00f3n de la lucha de clases puede <em>convertir al capitalismo de Estado en un \u00edndice de transici\u00f3n al socialismo<\/em>\u201d (Mazzeo, cit.).<\/p>\n<p>La estrategia que se desprende aqu\u00ed es evidente: <em>no<\/em> se trata de que los trabajadores construyan <em>sus<\/em> <em>propios organismos de poder<\/em>. Bastar\u00eda con que ocupen su lugar en el Estado chavista, y \u201cpresionen fuerte\u201d dentro de \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn partido sin \u201calma social\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>Estas corrientes que estamos criticando (y otras) se lanzan a integrarse en el PSUV <em>embelleci\u00e9ndolo<\/em><sup>19<\/sup> y sin considerar el <em>operativo de encuadramiento de las masas<\/em> que lo caracteriza.<\/p>\n<p>Se afirma que \u201cCh\u00e1vez no cuenta hoy con organizaciones de masas que solidifiquen al proceso de lucha contra sectores de la burgues\u00eda imperialista y contra el propio imperialismo (&#8230;) Ch\u00e1vez lanza el nuevo partido socialista reconociendo este hecho: no hay ninguna posibilidad de <em>solidificar su proyecto pol\u00edtico<\/em> en un conglomerado de partidos sumidos en el desprestigio y las luchas de intereses\u201d (\u201cClasistas y socialistas se suman al PSUV\u201d, en <em>Alternativa Socialista<\/em>, 9-5-07). Esto es vergonzoso viniendo de corrientes que dicen ser \u201ctrotskistas\u201d, porque aunque m\u00e1s adelante se hable de los \u201csectores burocr\u00e1ticos\u201d, lo que no se tiene en cuenta es lo <em>esencial<\/em>: que la \u201csolidificaci\u00f3n\u201d que busca Ch\u00e1vez con el PSUV consiste en avanzar en el <em>disciplinamiento<\/em> de las masas. \u00bfQu\u00e9 otra cosa puede significar la simultaneidad del lanzamiento del PSUV con los crecientes y feroces ataques a la autonom\u00eda de la UNT, la denegaci\u00f3n del rol estrat\u00e9gico de la clase obrera y la caza de brujas que desata contra dirigentes como Orlando Chirino?<\/p>\n<p>Pero compa\u00f1eros como los de <em> Revista de Am\u00e9rica<\/em> prefieren criticar por \u201csectaria\u201d nuestra posici\u00f3n, aun cuando en su paneg\u00edrico del PSUV deban ir contra las <em>m\u00faltiples evidencias<\/em> de su car\u00e1cter de partido de Estado y de la importancia de los elementos <em> clientelares<\/em> en su conformaci\u00f3n. As\u00ed, el an\u00e1lisis marxista se reemplaza por el candor y la expresi\u00f3n de deseos: \u201cCh\u00e1vez sabe que para mantenerse en el poder y llevar adelante su pol\u00edtica necesita el apoyo de las masas movilizadas. Y lo busca sinceramente a trav\u00e9s de iniciativas como las nacionalizaciones, las misiones, las subvenciones a los productos alimenticios, los cr\u00e9ditos a los peque\u00f1os emprendimientos\u201d (\u201cEl PSUV: un nuevo fen\u00f3meno de la Revoluci\u00f3n Bolivariana\u201d, <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> N\u00ba 2).<\/p>\n<p>Respecto de la caracterizaci\u00f3n del PSUV, podemos invocar como \u201caliada\u201d a alguien libre de toda sospecha de trotskismo o de posiciones independientes o \u201csectarias\u201d. Marta Harnecker, reconocida intelectual castrista hoy devenida te\u00f3rica del chavismo, se\u00f1ala que \u201cdecenas de miles de activistas de este nuevo proyecto pol\u00edtico salieron a recorrer el pa\u00eds preparando una masiva inscripci\u00f3n de los aspirantes a pertenecer al PSUV, \u00e9l m\u00e1s grande de la historia del pa\u00eds. M\u00e1s de cinco millones de personas se hab\u00edan inscripto hasta el 3 de junio (&#8230;). Desgraciadamente, <em> todo hace pensar<\/em> que para lograr esa alta cifra, en <em>no pocos casos<\/em> se usaron <em>m\u00e9todos de \u00abacarreo\u00bb o de presi\u00f3n<\/em> que <em>empa\u00f1an<\/em> los resultados obtenidos y <em>han causado malestar<\/em> en mucha gente\u201d (\u201cVenezuela: golpes y contragolpes\u201d, en \u201c\u00bfA qu\u00e9 sectores de clase representa el PSUV?\u201d, www.socialismo-o-barbarie.org). Verg\u00fcenza para estos \u201ctrotskistas\u201d que <em>no se atreven a mirar de frente los hechos<\/em> admitidos hasta por quienes vienen del estalinismo, que incluso en su defensa de Ch\u00e1vez al menos no niegan la realidad. Por otra parte, estos vicios de origen en la constituci\u00f3n del PSUV que describe Harnecker han sido confirmados por infinidad de observadores de todas las tendencias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es bastante artificial el supuesto \u201centusiasmo\u201d que habr\u00eda despertado el lanzamiento del PSUV. Un testimonio calificado, por venir de una barriada popular profunda de Caracas, observa: \u201cEl partido peronchavista <em>no arranca<\/em>. A pesar de todos los medios puestos en pr\u00e1ctica para montar este partido, la cosa no cuaj\u00f3; <em>no tuvo para nada el \u00edmpetu, participaci\u00f3n y entusiasmo que tuvieron los \u00abc\u00edrculos bolivarianos\u00bb<\/em>. Se inscribieron cinco millones de personas; para muchos, la raz\u00f3n del ingreso al PSUV era \u00abpara ver si consigo un trabajo fijo\u00bb. Muchos se inscribieron porque era <em>obligatorio<\/em> para los que se benefician de las misiones (Flor Beltr\u00e1n, \u201cEl socialismo de Ch\u00e1vez: amable con los bancos y patronos, duro con los trabajadores\u201d, en www.socialismo-o-barbarie.org).<\/p>\n<p>Por otro lado, la creaci\u00f3n del PSUV como herramienta de disciplinamiento corre paralela a otros mecanismos chavistas de control pol\u00edtico. Todos ellos tienen en com\u00fan apuntar a <em>disolver a la clase trabajadora en un conglomerado social no org\u00e1nico<\/em> y por tanto con menos defensas frente a las iniciativas emanadas del Estado. Al respecto, Chris Harman se\u00f1ala: \u201cLas \u00abcomunidades\u00bb <em>no son en s\u00ed mismas fuerzas sociales<\/em>. Ocasionalmente, ellas representan el segmento local de una clase particular: por ejemplo, cuando todos los trabajadores de una fabrica viven en el mismo barrio pobre. Pero usualmente, implican una mezcla de personas cuyas bases de existencia son diferentes, muchas veces opuestas (&#8230;). Es por esta raz\u00f3n, que los movimientos de \u00abcomunidades\u00bb raramente se caracterizan por <em>v\u00ednculos org\u00e1nicos<\/em>. La apuesta por el car\u00e1cter \u00abcomunal\u00bb del \u00abpoder popular\u00bb se acomoda con las tendencias del chavismo, que busca <em>evadir<\/em> el ejercicio de la <em>democracia de masas<\/em>. Estas tendencias van a encontrar las estructuras comunales <em>abiertas a la manipulaci\u00f3n desde arriba<\/em>\u201d (<em>International Socialism<\/em> 114).<\/p>\n<p>Sin embargo, posiblemente la \u201cteor\u00eda-justificaci\u00f3n\u201d m\u00e1s \u201coriginal\u201d \u2013viniendo de gente que dice ser marxista\u2013 para argumentar a favor del ingreso al PSUV sea que se tratar\u00eda de una formaci\u00f3n pol\u00edtica <em>vac\u00eda<\/em>, una arena \u201cneutra\u201d para la lucha pol\u00edtica. Veamos:<\/p>\n<p>\u201cLa iniciativa de formaci\u00f3n del PSUV contiene (&#8230;) ingredientes contradictorios (&#8230;) Una necesidad de consolidar y dinamizar el propio aparato burocr\u00e1tico (&#8230;) se traduce en la convocatoria a una ampliaci\u00f3n de los espacios pol\u00edticos de las masas y la toma de decisiones democr\u00e1tica en un partido de masas. Tendencias contradictorias que se procesar\u00e1n en su interior, al que se trasladar\u00e1n todas las tensiones vivas que existen en el amplio movimiento bolivariano. Por su car\u00e1cter de masas<em>, dicho partido no puede ser definido en t\u00e9rminos categ\u00f3ricos, sino como una formaci\u00f3n centrista, vacua, <\/em>a la manera en que se dieron partidos o movimiento de masas en pleno proceso revolucionario como el sandinismo y el FMLN salvadore\u00f1o, o formaciones con control estatal en proceso revolucionario, como el ejemplo, seg\u00fan Trotsky, de la SFIO francesa en el ascenso del Frente Popular en Francia en 1936\u201d (J. Sanmartino, \u201cPopulismo y estrategia socialista en Latinoam\u00e9rica\u201d).<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>Respecto de que el PSUV significar\u00eda una \u201campliaci\u00f3n de los espacios pol\u00edticos para las masas\u201d en los cuales se podr\u00eda tomar \u201cdecisiones democr\u00e1ticas\u201d, ya hemos se\u00f1alado que el objetivo <em>esencial<\/em> de la puesta en pie de esta organizaci\u00f3n por parte del gobierno chavista es el <em>opuesto<\/em>: lograr un mejor <em>encuadramiento<\/em> de las masas. Aun con todos los aspectos \u201ccontradictorios\u201d que, efectivamente, esta formaci\u00f3n pueda tener, la <em>definici\u00f3n principal<\/em>, que no se puede perder de vista a la hora de la acci\u00f3n pol\u00edtica es este car\u00e1cter de <em>instituci\u00f3n disciplinadora<\/em> del accionar de las masas.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es la caracterizaci\u00f3n del PSUV como \u201cvacuo\u201d, esto es, como formaci\u00f3n <em>socialmente<\/em> \u201cvac\u00eda\u201d, <em>sin car\u00e1cter social y de clase alguno<\/em>.<\/p>\n<p>Pero desde un punto de vista marxista \u2013y hasta cient\u00edfico\u2013, definir formaciones pol\u00edticas y en general fen\u00f3menos sociales como <em>socialmente vac\u00edas<\/em> es, para decirlo sin rodeos, un <em>disparate<\/em>. Estamos frente al mismo y recurrente problema te\u00f3rico: la inspiraci\u00f3n \u201claclauiana\u201d de nuestros autores; que los lleva a <em>una absolutizaci\u00f3n de la separaci\u00f3n entre lo pol\u00edtico y su fundamento econ\u00f3mico-social y material<\/em>.<\/p>\n<p>Veamos este punto de vista te\u00f3rico-metodol\u00f3gico, en versi\u00f3n original del verdadero mentor de este tipo de elucubraciones, Ernesto Laclau: \u201c<em>una identidad popular<\/em> funciona como <em> un significante tendencialmente vac\u00edo<\/em> (&#8230;). En una relaci\u00f3n equivalencial, las demandas no comparten <em>nada positivo<\/em>, s\u00f3lo el hecho de todas ellas permanecen insatisfechas. Por lo tanto, existe una <em>negatividad<\/em> especifica inherente al lazo equivalencial (&#8230;) Ser\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo intentar dar una definici\u00f3n <em>positiva<\/em> de \u00aborden\u00bb o \u00abjusticia\u00bb \u2013es decir, asignarles un contenido conceptual por m\u00ednimo que fuera\u2013. El rol sem\u00e1ntico de estos t\u00e9rminos <em>no<\/em> es expresar alg\u00fan contenido <em>positivo<\/em>, sino, como hemos visto, funcionar como denominaciones de una plenitud que est\u00e1 constitutivamente ausente (&#8230;). No constituye un t\u00e9rmino abstracto sino, en el sentido m\u00e1s estricto, <em> vac\u00edo<\/em>. Una discusi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de si una sociedad justa ser\u00e1 provista por un orden fascista o socialista no procede como una deducci\u00f3n l\u00f3gica a partir de un concepto de justicia aceptado por ambas partes, sino mediante una investidura radical cuyos pasos discursivos no son conexi\u00f3n l\u00f3gico-conceptuales, sino atributivo-preformativa (&#8230;). El car\u00e1cter <em>vac\u00edo<\/em> de los significantes que dan unidad o coherencia al campo popular no es resultado de ning\u00fan subdesarrollo ideol\u00f3gico o pol\u00edtico; simplemente, expresa el hecho de que toda unificaci\u00f3n populista tiene lugar en un terreno social radicalmente heterog\u00e9neo\u201d (E. Laclau, <em>La raz\u00f3n populista<\/em>, Buenos Aires, FCE, 2007, pp. 125-128).<\/p>\n<p>Discrepamos radicalmente con esta <em>fuga hacia el idealismo<\/em>.<sup>21<\/sup> Suponer que las demandas y reivindicaciones sociales pueden considerarse \u201cvac\u00edas\u201d es un absurdo completo. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan ser \u201cvac\u00edas\u201d reivindicaciones como la reducci\u00f3n de la jornada laboral, el control obrero, la reforma agraria, la independencia del imperialismo, la expropiaci\u00f3n de los capitalistas? Lejos de ser \u201cvacuas\u201d, se trata de tareas <em>hist\u00f3ricas<\/em> con un contenido material y \u201cpositivo\u201d bien definido, y que apuntan a la liquidaci\u00f3n de la clase capitalista.<\/p>\n<p>Todo fen\u00f3meno pol\u00edtico tiene \u2013y no puede dejar de tener\u2013 una ra\u00edz social, m\u00e1s all\u00e1 de las modas posmarxistas (y posmodernas). Sin duda, el PSUV est\u00e1 plagado de contradicciones sociales, y tiene, pol\u00edticamente, elementos de organizaci\u00f3n \u201ccentrista\u201d; a su interior, esto se puede expresar en tensiones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas hacia las cuales habr\u00e1 que darse una orientaci\u00f3n. Pero definirlo como socialmente vac\u00edo s\u00f3lo conduce a la confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya Le\u00f3n Trotsky se hab\u00eda manifestado en contra caracterizar al Kuomintang chino y a otras formaciones de tipo similar como \u201cneutras\u201d, es decir, como arena de una lucha supuestamente \u201cabierta\u201d, donde el car\u00e1cter <em>social<\/em> de dicha organizaci\u00f3n permanecer\u00eda <em>sin definici\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>As\u00ed, explica que \u201cla sociedad burguesa est\u00e1 construida de tal forma que las masas no poseedoras, descontentas y enga\u00f1adas se encuentran abajo, mientras que los que las enga\u00f1an est\u00e1n arriba. Es as\u00ed, seg\u00fan este principio, como est\u00e1 construido <em>todo<\/em> partido burgu\u00e9s, si es verdaderamente un partido, es decir, si incluye a las masas en unas proporciones bastante considerables. En la sociedad dividida en clases, no hay m\u00e1s que una minor\u00eda de explotadores, estafadores y aprovechadores. As\u00ed, pues, todo partido capitalista se ve obligado a reproducir y reflejar, de una forma u otra, en sus relaciones internas, las relaciones que existen en la sociedad burguesa en general. Por consiguiente, en todo partido burgu\u00e9s de masas, la base es m\u00e1s \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb y m\u00e1s \u00abizquierdista\u00bb que la cumbre (&#8230;). Las <em>cumbres<\/em> del Kuomintang (&#8230;) son en realidad el <em>alma<\/em> del Kuomintang, su <em> esencia social<\/em>. Ciertamente, la burgues\u00eda no es en el partido m\u00e1s que una \u00abcumbre\u00bb, al igual que lo es en la sociedad (&#8230;) considerar al Kuomintang no como un partido burgu\u00e9s, sino como una arena <em>neutra<\/em>, en la cual se lucha para tener al lado a las masas; utilizar como un triunfo a las nueve d\u00e9cimas partes constituidas por la base de izquierda para camuflar la cuesti\u00f3n de saber quien es el due\u00f1o de casa, significa consolidar la potencia y el poder de la \u00abcumbre\u00bb\u201d (Le\u00f3n Trotsky<em>, Stalin, el gran organizador de derrotas<\/em>, Buenos Aires, El Yunque, 1974, pp. 271-277.<\/p>\n<p>En suma, <em>toda formaci\u00f3n pol\u00edtica tiene una \u201calma social\u201d.<\/em> Era el caso ayer del Kuomintang y es hoy el del PSUV y su \u201ccomando de direcci\u00f3n\u201d. Porque este partido es una formaci\u00f3n estatal (o para-estatal) cuya <em>esencia social<\/em> s\u00f3lo puede ser \u2013dadas las condiciones espec\u00edficas mismas de su formaci\u00f3n\u2013 el de una organizaci\u00f3n <em> estatista-burguesa,<\/em> no \u201cvac\u00eda\u201d. Porque independientemente de que formen parte de ella o no grandes representantes burgueses, se trata de <em>una formaci\u00f3n organizada desde el aparato del Estado burgu\u00e9s<\/em> venezolano a instancias del propio Ch\u00e1vez.<\/p>\n<p><strong>El PSUV y la prueba de los hechos<\/strong><\/p>\n<p>Es llamativo que las disquisiciones de estos \u201cmarxistas\u201d acerca del PSUV renuncien a tener en cuenta el desarrollo de los hechos. Como dijimos, el lanzamiento del partido chavista fue en simult\u00e1neo con la dur\u00edsima ofensiva que ha estado llevando adelante Ch\u00e1vez en persona <em>contra la autonom\u00eda de la UNT<\/em>: ha dicho con toda claridad <em>que \u201clos sindicatos no deben ser aut\u00f3nomos, habr\u00eda que terminar con eso<\/em>\u201d. A eso se suma, por parte de Ch\u00e1vez, su <em>rechazo a todo rol pol\u00edtico de la clase obrera<\/em>. Cuando el presidente venezolano plantea la supuesta \u201cdesmaterializaci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda bajo el capitalismo (\u201cel trabajo hoy es otra cosa, es distinto, est\u00e1 la inform\u00e1tica y la telem\u00e1tica, y Carlos Marx ni siquiera pod\u00eda so\u00f1ar con estas cosas\u201d), lo que hace es, apoy\u00e1ndose en Negri y C\u00eda., intentar <em>borrar<\/em> de la escena <em>pol\u00edtica<\/em> a la clase obrera y sus organizaciones.<\/p>\n<p>De paso, digamos que el inter\u00e9s de Ch\u00e1vez \u2013a contrapelo de su ret\u00f3rica izquierdista\u2013 por desautorizar a Marx y negar la vigencia de su pensamiento recurriendo a lugares revela lo <em> superficial<\/em> de las lecturas que Ch\u00e1vez tanto gusta citar en sus interminables discursos. En el caso en cuesti\u00f3n, es evidente que el l\u00edder bolivariano no tiene ni noticia de la concepci\u00f3n de Marx respecto de la automatizaci\u00f3n del trabajo humano, presente en los <em>Grundrisse<\/em> y otros textos dedicados al tema. Veamos un comentario en una obra cl\u00e1sica del marxismo del siglo XX:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfCuales son, entonces, las condiciones materiales de producci\u00f3n que tornan posible y necesaria la transici\u00f3n a una sociedad sin clases? La respuesta a este interrogante debe buscarse ante todo en el an\u00e1lisis que hace Marx del <em>papel de la maquinaria<\/em>. Este an\u00e1lisis nos demostr\u00f3, por una parte, c\u00f3mo el desarrollo del sistema de las m\u00e1quinas autom\u00e1ticas denigra al trabajador individual al nivel de herramienta parcial, a mero elemento del proceso laboral; pero, por otra parte, nos demostr\u00f3 c\u00f3mo el mismo desarrollo crea al mismo tiempo las condiciones previas para que el gasto de esfuerzo humano se reduzca a un m\u00ednimo (&#8230;) y para que el lugar de los trabajadores parcializados de hoy lo ocupen individuos <em>polifac\u00e9ticamente desarrollados<\/em> para quienes \u00ablas diversas funciones sociales sean modos de ocupaci\u00f3n que se releven rec\u00edprocamente\u00bb. Todo esto podr\u00e1 encontrarlo el lector tanto en los <em>Grundrisse<\/em> como en el tomo I de <em>El capital<\/em> (&#8230;). Manifestaciones que, aunque escritas hace m\u00e1s de un siglo, s\u00f3lo pueden leerse actualmente conteniendo la respiraci\u00f3n, porque abarcan una de las visiones m\u00e1s audaces del esp\u00edritu humano\u201d (Roman Rosdolsky, <em>G\u00e9nesis y estructura de <\/em>El capital<em> de Marx (estudios sobre los <\/em>Grundrisse<em>)<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1983, cap. 28). Como se ve, Marx pod\u00eda \u201cso\u00f1ar\u201d mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que los epid\u00e9rmicos conocimientos de Ch\u00e1vez podr\u00edan sugerir&#8230;<\/p>\n<p>Volviendo a nuestro tema, es perfectamente coherente que la ofensiva antiobrera venga de la mano de la amenaza chavista de, lisa y llanamente, <em>\u201cdisolver\u201d los sindicatos<\/em> en pos de la constituci\u00f3n de unos supuestos \u201cconsejos obreros\u201d. Los cuales, a pesar de su nombre \u201cradical\u201d, no ser\u00e1n otra cosa que otros tantos <em> organismos directamente sometidos a los dictados del Estado. <\/em><\/p>\n<p>En el mismo sentido se entiende la verdadera <em>caza de brujas<\/em> contra el principal dirigente obrero del pa\u00eds, Orlando Chirinos. \u00bfAcaso este brutal ataque no es muestra suficiente del car\u00e1cter <em>regimentador<\/em> del PSUV? Es una verg\u00fcenza y un esc\u00e1ndalo que corrientes que se consideran \u201crevolucionarias\u201d hayan quedado <em>del lado de enfrente<\/em> de la barricada en este crucial combate.<sup>22<\/sup> \u00bfCu\u00e1l fue el rol del PSUV cuando desde el Ministerio de Trabajo, al mando del \u201ctrotskista\u201d Jos\u00e9 Ram\u00f3n Rivero, se lanz\u00f3 la acusaci\u00f3n de que Chirino era un \u201csegundo Carlos Ortega\u201d (en alusi\u00f3n al ex secretario general de la CTV y principal impulsor del \u201cparo petrolero\u201d a fines del 2002)? (\u201cCr\u00f3nicas de lucha sindical\u201d, texto de los compa\u00f1eros del PRT venezolano, en www.socialismo-o-barbarie.org).<\/p>\n<p>Sobre la incompatibilidad \u00faltima que hay para el chavismo entre el PSUV y la UNT como organizaci\u00f3n obrera independiente, el propio Chirino es taxativo: \u201cLa conclusi\u00f3n inmediata que uno saca [respecto de las declaraciones de Oswaldo Vera, diputado chavista y bur\u00f3crata sindical] es que <em>todos aquellos trabajadores que se vinculen al PSUV tendr\u00e1n que desconocer o renunciar a la UNT<\/em>. Yo aspiro a que los dirigentes \u00abclasistas\u00bb (&#8230;) que all\u00ed se encuentren (&#8230;) de inmediato se retiren de esa organizaci\u00f3n, porque <em>va en contra de la m\u00e1s importante herramienta de lucha construida por los trabajadores en el proceso revolucionario<\/em> (&#8230;). Para (&#8230;) el gobierno, la clase obrera <em>no es protag\u00f3nica<\/em>, y debe estar <em>sometida<\/em> a las decisiones (&#8230;) de un Estado que todos reconocen que aun no rompe con la herencia de la IV Rep\u00fablica\u201d (O. Chirinos, \u201cR\u00e9plica a entrevista realizada a Osvaldo Vera\u201d, en www.socialismo-o-barbarie.org).<\/p>\n<p>En otra oportunidad, se plantea la situaci\u00f3n de manera aun m\u00e1s expl\u00edcita: \u201cA los dirigentes clasistas de la UNT se nos acusa ahora (&#8230;) de \u00ablocheros\u00bb porque defendemos los intereses de los trabajadores (&#8230;). Se est\u00e1 inaugurando una dur\u00edsima lucha que excede el campo pol\u00edtico, acad\u00e9mico, hist\u00f3rico, te\u00f3rico. Ya no son ideas contra ideas (&#8230;), sino <em>una desigual batalla en la que se utiliza todo el peso del aparato de Estado<\/em>, las instituciones p\u00fablicas, los funcionarios del gobierno y el prestigio del presidente Ch\u00e1vez, para tratar <em>de doblegar a quienes defendemos los criterios de autonom\u00eda e independencia de clase<\/em>\u201d (O. Chirino, \u201cSeminario hacia una Asamblea Constituyente sindical\u201d, en www.socialismo-o-barbarie.org ).<\/p>\n<p>Estas circunstancias no son nuevas. Por el contrario, tienen claros antecedentes en la historia latinoamericana, cuyas lecciones estas corrientes que criticamos parecen no recordar (incluso aquellas que se dicen morenistas, s\u00f3lo mantienen un ritual conservador y sin sustancia).<\/p>\n<p>En particular, viene a la memoria el ejemplo del peronismo en la Argentina en la d\u00e9cada del 40. Es bien conocida la historia de la ef\u00edmera experiencia del Partido Laborista argentino en ese periodo, as\u00ed como del tr\u00e1gico destino de su dirigente obrero burocr\u00e1tico Cipriano Reyes. Aclaramos que en el caso de Chirinos se trata de un dirigente de trayectoria esencialmente independiente y trotskista \u2013m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias que hemos tenido con sus posiciones en los distintos momentos del proceso en curso\u2013 y no de un bur\u00f3crata reformista del tipo de Reyes (aunque todav\u00eda Chirino no haya alcanzado la estatura hist\u00f3rico-pol\u00edtica del l\u00edder laborista).<\/p>\n<p>Para quienes no conocen en detalle lo ocurrido con Reyes y el Partido Laborista, citamos a Milc\u00edades Pe\u00f1a: \u201cEn marzo de 1946, apenas ganadas las elecciones, Per\u00f3n anuncia su intenci\u00f3n de disolver al Partido Laborista e integrarlo en un \u00abPartido \u00danico de la Revoluci\u00f3n\u00bb. De inmediato, los dirigentes laboristas se oponen, encabezados por Cipriano Reyes. Per\u00f3n resiste por unos meses, pero poco despu\u00e9s de asumir el poder <em>ordena por radio<\/em> la disoluci\u00f3n del Partido Laborista y de la Junta Renovadora de la UCR, y su fusi\u00f3n en el \u00abPartido \u00danico\u00bb, que a poco de andar pasar\u00eda a llamarse, simplemente, Partido Peronista (&#8230;). Reyes decide resistir (&#8230;). Per\u00f3n responde con <em>represi\u00f3n y soborno<\/em>, y uno a uno todos los dirigentes laboristas capitulan (&#8230;). Desde mediados de 1946, Reyes sufre <em> por lo menos seis atentados<\/em> (&#8230;). Por fin, a mediados de 1948, Per\u00f3n liquida definitivamente al h\u00e9roe del 17 de octubre, anunciando al pa\u00eds el descubrimiento de un supuesto \u00abcomplot\u00bb entre Reyes y otros dirigentes laboristas destinado a&#8230; \u00abasesinar a Per\u00f3n y Eva Per\u00f3n\u00bb (&#8230;). Las masas trabajadoras son convocadas a Plaza de Mayo (&#8230;) ovacionan a Per\u00f3n y celebran alegremente la destrucci\u00f3n del primer intento de organizaci\u00f3n pol\u00edtica aut\u00f3noma del nuevo proletariado argentino. <em>Bajo el peronismo, dentro del peronismo, no hab\u00eda lugar para un partido obrero peronista<\/em>, es decir, <em>para dirigentes obreros de ideolog\u00eda burguesa, colaboradores del Estado pero respaldados, ante todo, en las organizaciones sindicales<\/em>. El peronismo <em>s\u00f3lo tenia lugar para dirigentes obreros convertidos en funcionarios del Estado<\/em>\u201d (M. Pe\u00f1a, <em> Masas, caudillos y \u00e9lites<\/em>, Buenos Aires, Lorraine, 1974, pp. 106-107).<\/p>\n<p>Incluso un \u201cte\u00f3rico del disparate permanente\u201d como Jorge Abelardo Ramos tenia una apreciaci\u00f3n mas realista del car\u00e1cter del peronismo originario de la que parecen tener hoy los compa\u00f1eros de <em>Revista de Am\u00e9rica <\/em>acerca del PSUV, dejando a salvo las distancias que hay entre ambas formaciones.<\/p>\n<p>Ramos se\u00f1alaba que: \u201cel problema del ingreso al peronismo en 1946, 1947, podr\u00eda haber sido tema de debate sujeto a una verificaci\u00f3n. Pero en la actualidad est\u00e1 totalmente verificado. La propia naturaleza del movimiento nacional peronista, donde la <em> verticalidad<\/em> fue y es un principio, indica que se trata de un <em>movimiento nacional burgu\u00e9s conducido por <\/em>un <em>jefe militar.<\/em> Nosotros lo respaldamos <em>por ese motivo<\/em>, no porque lo confundi\u00e9ramos con un movimiento <em>socialista<\/em>. Es m\u00e1s, est\u00e1 claro que quien tratara de desarrollar una estructura <em>propia<\/em>, de car\u00e1cter socialista, dentro del movimiento de Per\u00f3n, estar\u00eda <em>apuntando contra su jefatura y estructura<\/em>. Es decir, estar\u00eda <em>de hecho<\/em> trabajando para <em>destruirlo<\/em>\u201d (Reportaje a J. A. Ramos, citado por M. Pe\u00f1a). En el mismo sentido, es sabido que el PSUV <em>no admite<\/em> formalmente la organizaci\u00f3n de <em>corrientes internas<\/em>, y sus aspirantes son llamados a ingresar de manera <em>individual<\/em>; es decir, no se puede ingresar como tendencia pol\u00edtica organizada, dado que una corriente aut\u00f3noma en el PSUV podr\u00eda \u201capuntar contra la jefatura y estructura\u201d de Ch\u00e1vez.<\/p>\n<p>\u00bfNo encuentran los compa\u00f1eros de <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> paralelismo alguno entre el accionar de Per\u00f3n y el que est\u00e1 tomando de manera creciente Ch\u00e1vez con su ofensiva para borrar del mapa a la UNT, a la C-CURA y al propio Chirinos? A nuestro modo de ver, la analog\u00eda es reveladora.<\/p>\n<p><strong>Etapismo en el siglo XXI<\/strong><\/p>\n<p>El debate sobre el PSUV pone de manifiesto problemas estrat\u00e9gicos de m\u00e1s largo alcance. En el \u00faltimo congreso del PSOL brasile\u00f1o, llam\u00f3 la atenci\u00f3n el discurso de Plinio Arruda Sampaio, una figura hist\u00f3rica de la izquierda reformista cat\u00f3lica del Brasil. Integr\u00f3 hasta hace muy poco tiempo el PT y tiene enorme prestigio en la amplia vanguardia de ese pa\u00eds. Sus conclusiones pol\u00edticas, producto de la experiencia de toda una vida, no pueden dejar de ser aleccionadoras para la vanguardia brasile\u00f1a y latinoamericana. Mario Maestri (ver texto en www.socialismo-o-barbarie.org) resume as\u00ed su intervenci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c[Plinio] defendi\u00f3 el <em> abandono<\/em> de <em>la estrategia de gobierno democr\u00e1tico-popular<\/em> como <em> etapa previa para la lucha por el socialismo<\/em> por irrealizable, y sali\u00f3 a reivindicar una estrategia socialista e internacionalista. Plinio hizo una autocr\u00edtica de su pasada defensa de la estrategia democr\u00e1tico-popular a la luz de la experiencia hist\u00f3rica (PCs, PT). Reconoci\u00f3 que la coyuntura a\u00fan es de reorganizaci\u00f3n y defensiva, pero que las t\u00e1cticas, en estas condiciones, deben ser delineadas dentro de una estrategia socialista e internacionalista, <em>y no caer en la l\u00f3gica \u2013ya fracasada\u2013 de los programas meramente nacional-desarrollistas y el etapismo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El debate acerca de las tareas hist\u00f3ricas planteadas en nuestro continente y el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n siempre ha partido de la definici\u00f3n acerca de la naturaleza de la formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social latinoamericana, desde la conquista, en sus distintas etapas, hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Este debate no s\u00f3lo ha cruzado a la izquierda en general, sino tambi\u00e9n al movimiento trotskista de la regi\u00f3n. Es que a partir de esas definiciones se desprend\u00edan y se desprenden, la consideraci\u00f3n de las <em>tareas<\/em> a llevar adelante, el <em>sujeto<\/em> <em>social<\/em> llamado a realizarlas y la <em>evaluaci\u00f3n del car\u00e1cter de gobiernos \u201creformistas\u201d<\/em> como los que encarn\u00f3 el populismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Desde el car\u00e1cter de la conquista americana, la formaci\u00f3n social colonial y las guerras de la independencia hasta la naturaleza de la lucha entre las clases en el actual ciclo de rebeliones populares: son \u00e9stos los elementos que se ponen en juego a la hora de los debates estrat\u00e9gicos. Estas discusiones fueron dando forma a las tradiciones respectivas \u2013y opuestas\u2013 del \u201csocialismo nacional\u201d y del socialismo revolucionario, sobre cuyos aspectos m\u00e1s hist\u00f3ricos volveremos luego.<\/p>\n<p>Este debate estrat\u00e9gico cobra una actualidad inusitada cuando se desempolvan concepciones hist\u00f3ricamente superadas, como la del \u201cFrente \u00danico Antiimperialista\u201d, o se vierten \u2013como veremos\u2013 afirmaciones de que en el actual ciclo pol\u00edtico regional \u201cel permanentismo no podr\u00eda agotar la estrategia socialista\u201d.<\/p>\n<p>D\u00e9cadas atr\u00e1s, un connotado intelectual \u201csocialista nacional\u201d boliviano sacaba \u2013a la luz de la experiencia de la revoluci\u00f3n de 1952\u2013 conclusiones opuestas y \u201ctrotskizantes\u201d: \u201cEs claro que los fines de la Revoluci\u00f3n Boliviana, que eran democr\u00e1ticos y nacionales, es decir, <em>burgueses<\/em>, trataron de ser llevados hasta el fin con m\u00e9todos y formas pol\u00edticas <em>tambi\u00e9n burgueses<\/em>, pero ese intento fracas\u00f3 (&#8230;). El fondo de todo es la <em>frustraci\u00f3n capitalista<\/em> de la Revoluci\u00f3n y de Bolivia misma. As\u00ed, en Bolivia, el socialismo no es una elecci\u00f3n, sino un <em>fatum<\/em> [destino fatal]; no es un ideal de iniciados y ni siquiera una postulaci\u00f3n, sino un <em>requisito existencial<\/em>\u201d (Ren\u00e9 Zavaleta Mercado, <em>La formaci\u00f3n de la conciencia nacional<\/em>, La Paz, Amigos del Libro, 1990, pp. 153-157).<\/p>\n<p><em>De espaldas<\/em> a este \u201crequisito existencial\u201d \u2013vigente desde comienzos del siglo XX no s\u00f3lo en Bolivia, sino en toda Latinoam\u00e9rica\u2013, la idea de que \u201cel permanentismo no puede agotar la estrategia socialista\u201d no puede tener otro significado m\u00e1s que la asunci\u00f3n de alguna conceptualizacion <em>sui generis<\/em> del etapismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Se parte de se\u00f1alar, correctamente, que \u201cuna de las fallas m\u00e1s severas de las conclusiones de Laclau es no indagar en la fase de asunci\u00f3n del poder estatal del populismo (&#8230;). No basta con constituir discursivamente al enemigo (&#8230;). Hace falta quitarle poder social y pol\u00edtico. En este punto, sigue estando presente el contenido preciso de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, en el sentido de que las demandas democr\u00e1ticas en los pa\u00edses atrasados deben superar las restricciones de la propiedad privada y del Estado capitalista para poder ser satisfechas de manera estructural y duradera (&#8230;). El populismo \u00abrealmente existente\u00bb, en su <em> limitaci\u00f3n estructural<\/em> como alianza <em>policlasista<\/em>, componedor de intereses antag\u00f3nicos, ha <em>bloqueado<\/em> la din\u00e1mica permanentista\u201d (J. Sanmartino, cit.)<\/p>\n<p>Sin embargo, inmediatamente y contradiciendo la definici\u00f3n anterior, se afirma: \u201cM\u00e1s all\u00e1 de sus particularidades, Venezuela vuelve a plantear la pregunta referida a las formaciones pol\u00edticas de masas en el continente: \u00bfc\u00f3mo alcanzar una hegemon\u00eda de las clases explotadas, y por lo tanto una voluntad colectiva nacional popular, recuperando la dimensi\u00f3n clasista y socialista de dicha hegemon\u00eda? En resumen, \u00bfc\u00f3mo rearticular una tradici\u00f3n nacional popular sostenida por toda una trayectoria hist\u00f3rica y cultural en un campo hegem\u00f3nico socialista? La <em> din\u00e1mica cubana<\/em> parece marcar m\u00e1s una excepci\u00f3n que un patr\u00f3n de acci\u00f3n normativo. All\u00ed, una dictadura militar fue derrocada por un bloque democr\u00e1tico que <em>en su din\u00e1mica social y pol\u00edtica<\/em> se desenvolvi\u00f3 de manera <em> permanentista<\/em> dando por resultado un trastrocamiento del r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s hacia tareas socialistas. Pero en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n, las formaciones sociales menos r\u00edgidas, <em>el permanentismo no agotar\u00e1 la estrategia socialista<\/em>. All\u00ed est\u00e1 la dificultad de dicha perspectiva en pa\u00edses con recambio constitucional, cierta movilidad social y riqueza de instituciones pol\u00edticas y civiles\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>Hemos se\u00f1alado antes y desarrollado en otro trabajo nuestra posici\u00f3n respecto del car\u00e1cter anticapitalista pero no socialista de la revoluci\u00f3n cubana. Igualmente, lo que nos interesa aqu\u00ed es queda sin aclarar a qu\u00e9 se apunta al afirmar que el \u201cpermanentismo no agotar\u00e1 la estrategia socialista\u201d. Se trata de un problema crucial, porque lo que parece deslizarse es un determinado tipo de \u201carticulaci\u00f3n\u201d \u2013en realidad, de <em>no<\/em> articulaci\u00f3n\u2013 de las tareas democr\u00e1ticas y antiimperialistas con las socialistas que \u2013en aras de \u201chacer pol\u00edtica de masas\u201d\u2013 vuelve a erigir un muro de piedra entre unas y otras.<\/p>\n<p>En otras palabras, el mencionado retorno a un <em>etapismo \u201csui generis\u201d<\/em> donde en funci\u00f3n de la supuesta \u201cno centralidad\u201d de la clase obrera en el actual ciclo pol\u00edtico latinoamericano y del peso \u201cmarginal\u201d de las corrientes socialistas, lo que estar\u00eda planteado para \u201chacer pol\u00edtica de masas\u201d es, por un determinado per\u00edodo \u2013ciertamente no un lapso \u201ccoyuntural\u201d o epis\u00f3dico\u2013 <em>ir<\/em> <em>de la mano de gobiernos como el de Ch\u00e1vez<\/em> o de Evo Morales en su \u201c lucha antiimperialista\u201d y en el apoyo de las \u201ctareas progresivas\u201d que estar\u00edan cumpliendo.<\/p>\n<p>Precisamente en ese sentido, se sostiene: \u201cEn nuestro continente vivimos una nueva fase en la lucha contra el imperialismo (&#8230;) la nacionalizaci\u00f3n de los hidrocarburos en Bolivia es un hecho hist\u00f3rico como lo fue la del petr\u00f3leo de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en M\u00e9xico. Esta nacionalizaci\u00f3n es parte de un per\u00edodo nuevo de la lucha de clases, dominado por las consignas antiimperialistas (&#8230;) y tambi\u00e9n, por reivindicaciones democr\u00e1ticas (&#8230;). Nos intentan explicar que la \u00fanica t\u00e1ctica posible es una defensa muy coyuntural de Ch\u00e1vez frente al ataque del imperialismo, o de alguna medida coyuntural de Bolivia (&#8230;). Afirmamos que <em>no<\/em> estamos en un per\u00edodo de contradicciones <em>coyunturales<\/em> con el imperialismo, sino en un movimiento <em>mucho m\u00e1s profundo<\/em> (&#8230;). Fue abierta una fase continental de lucha antiimperialista y democr\u00e1tica, donde <em>es dif\u00edcil que la hegemon\u00eda del movimiento est\u00e9 en nuestras manos<\/em>. En este sentido, hay <em>similitudes con la situaci\u00f3n de Oriente en los a\u00f1os 20<\/em> del siglo pasado\u201d (revista <em> Movimiento<\/em> N\u00ba 6).<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, con esta teor\u00eda-justificaci\u00f3n (no se puede pelear por lograr que la \u201chegemon\u00eda del movimiento este en nuestras manos\u201d) y con esta mec\u00e1nica (o, m\u00e1s bien, falta de ella) de las tareas, el arco de alianzas pol\u00edticas se abre mucho m\u00e1s. Ya no se tratar\u00eda de acuerdos <em>circunstanciales <\/em>\u2013no s\u00f3lo l\u00edcitos, sino la m\u00e1s de las veces obligatorios\u2013 con determinadas direcciones nacionalistas alrededor de determinadas tareas <em>concretas y bien precisas<\/em>, sino de la formaci\u00f3n de verdaderas <em>coaliciones pol\u00edticas entre el nacionalismo burgu\u00e9s y la izquierda socialista<\/em> <em>por todo un periodo hist\u00f3rico<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Es este tipo de \u201ccoalici\u00f3n\u201d el que por ejemplo Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui se negara a hacer en Per\u00fa en los a\u00f1os 20 con el APRA:<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa divergencia fundamental entre los elementos que en el Per\u00fa aceptaron en principio el APRA \u2013<em>como plan de frente \u00fanico, nunca como partido<\/em> y ni siquiera como organizaci\u00f3n en marcha efectiva\u2013 y los que fuera del Per\u00fa la definieron luego como un <em> Kuomintang latinoamericano<\/em>, consiste en que los primeros permanecen fieles a la concepci\u00f3n econ\u00f3mico-social revolucionaria del antiimperialismo, mientras que los segundos explican as\u00ed su posici\u00f3n: \u00abSomos de izquierda (o socialistas) porque somos antiimperialistas\u00bb. El antiimperialismo resulta as\u00ed elevado a la categor\u00eda de un <em>programa<\/em>, de una actitud pol\u00edtica, de un movimiento que se basta a s\u00ed mismo y que conduce, <em>espont\u00e1neamente<\/em>, no sabemos en virtud de qu\u00e9 proceso, al socialismo, a la revoluci\u00f3n social. Este concepto lleva a una desorbitada <em>superestimaci\u00f3n<\/em> del movimiento antiimperialista, a la exageraci\u00f3n del mito de la lucha por la \u00absegunda independencia\u00bb, al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas de una nueva emancipaci\u00f3n (&#8230;). La <em> formaci\u00f3n de partidos de clase y poderosas organizaciones sindicales, con clara conciencia clasista<\/em> (&#8230;) en nuestros pa\u00edses (&#8230;) es <em>m\u00e1s decisiva<\/em> (&#8230;). No hay raz\u00f3n para recurrir a vagas f\u00f3rmulas populistas, tras de las cuales no pueden dejar de prosperar tendencias reaccionarias (&#8230;). En conclusi\u00f3n, somos antiimperialistas porque somos marxistas (&#8230;) porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antag\u00f3nico\u201d (J.C. Mari\u00e1tegui, \u201cPunto de vista antiimperialista\u201d, en <em>Textos b\u00e1sicos<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1991, pp. 205-209).<\/p>\n<p>De este modo, Mari\u00e1tegui, el primer gran socialista revolucionario de Am\u00e9rica Latina, estaba a a\u00f1os luz de levantar un muro infranqueable por todo un \u201cper\u00edodo hist\u00f3rico\u201d entre las tareas antiimperialistas y las socialistas. Si su valoraci\u00f3n del rol Trotsky en el proceso de lucha contra el estalinismo fue en varios aspectos equivocada<sup>23<\/sup>, es evidente que su punto de vista era lo opuesto a creer que \u201cel permanentismo no puede agotar la estrategia socialista\u201d en Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>Contin\u00faan nuestros autores:<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa idea de articular demandas y <em>estructurar una estrategia socialista donde es l\u00edcita la \u00abguerra de posiciones\u00bb<\/em> como momento de una guerra total es <em>reemplazada por una confrontaci\u00f3n global y directa<\/em> (&#8230;). La din\u00e1mica hegem\u00f3nica que traslada el centro de gravedad pol\u00edtica desde una formaci\u00f3n populista a otra socialista rearticulando los discursos y las conquistas sociales, ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas, es reemplazada por una confrontaci\u00f3n directa (&#8230;), aun cuando esta confrontaci\u00f3n est\u00e9 disfrazada de \u00abexigencias\u00bb t\u00e1cticas. Esta es la explicaci\u00f3n por la cual <em>todo apoyo a medidas progresivas resulta desechado<\/em> (&#8230;). Por este camino, una parte de la izquierda se ha vuelto <em>incapaz de participar con \u00e9xito<\/em> en el nuevo ciclo de luchas y procesos populares abierto desde fines de la d\u00e9cada del 90 (&#8230;). Aunque nunca es posible descartarla por completo, hasta <em>ahora no se ha verificado una ruptura de masas como la operada en el modelo ruso<\/em>, que sent\u00f3 las bases para una \u00abt\u00e9cnica de desenmascaramiento\u00bb y toda una doctrina sobre las consignas. <em>La adhesi\u00f3n popular hacia aquellos movimientos que despertaron una conciencia nacional de masas perdura hist\u00f3ricamente<\/em>. Su decadencia nunca fue expresi\u00f3n de la emergencia y amenaza directa de la izquierda revolucionaria\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>Independientemente de si este \u201csector de la izquierda\u201d ha sido \u201cm\u00e1s capaz de participar con \u00e9xito\u201d en el actual ciclo de rebeliones populares \u2013algo sumamente <em>dudoso<\/em> desde cualquier par\u00e1metro que se decida tomar\u2013, la invocaci\u00f3n gramsciana a la \u201cguerra de posiciones\u201d y el \u201capoyo a las medidas progresivas\u201d de los gobiernos populistas adelanta un abandono de la estrategia socialista independiente para adoptar desembozadamente una concepci\u00f3n \u201ccampista\u201d, donde un polo policlasista \u2013incluida una clase obrera en situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n\u2013 estar\u00eda enfrentado como bloque a otro polo articulado alrededor del imperialismo y las oligarqu\u00edas capitalistas.<\/p>\n<p>En efecto; en esta \u201cguerra de posiciones\u201d queda en el camino la concepci\u00f3n y estrategia misma de clase de la pol\u00edtica revolucionaria. Ya en su \u00e9poca Milc\u00edades Pe\u00f1a recordaba c\u00f3mo los \u201csocialistas nacionales\u201d se burlaban de los que \u201cexig\u00edan soluciones clasistas para un barco que se hunde\u201d.<\/p>\n<p>No hay ubicaci\u00f3n intermedia: si es posible \u201cempujar\u201d a un campo policlasista (es decir, burgu\u00e9s) a tomar medidas <em>antiburguesas<\/em>, se desbarranca sin remedio la teor\u00eda, el programa, la estrategia y las tareas mismas de la revoluci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Es en este marco que se afirma: \u201cNuestra orientaci\u00f3n, que comprende el fen\u00f3meno populista latinoamericano como un conjunto contradictorio de tendencias latentes, apunta a transfigurar y rearticular el contenido popular revolucionario (\u2026) en una voluntad colectiva anticapitalista y socialista (&#8230;). Pero para ello <em>no puede prescindirse del terreno en el que se desenvuelve el conflicto<\/em>: una recuperaci\u00f3n de identidad nacional popular antiimperialista, una recomposici\u00f3n de sujetos populares operada por la intervenci\u00f3n del movimiento bolivariano encabezado por Ch\u00e1vez, <em> la percepci\u00f3n popular de que un liderazgo populista ha sido el motor de iniciativas radicales<\/em> y de la ampliaci\u00f3n del espacio de intervenci\u00f3n de las masas (&#8230;). Se abren as\u00ed toda una serie de problemas t\u00e1cticos y pol\u00edticos, pues los elementos indicados se sobreimprimen a la tendencia cesarista (&#8230;) <em>Este liderazgo<\/em> unipersonal y carism\u00e1tico ha desempe\u00f1ado <em>un papel medular sin el cual no hubiesen sido posibles los cambios pol\u00edticos<\/em> de estos \u00faltimos a\u00f1os. Sin la capacidad comunicativa y pedag\u00f3gica de Ch\u00e1vez, dif\u00edcilmente se hubiese dado la movilizaci\u00f3n y creciente incorporaci\u00f3n de grandes sectores excluidos del pa\u00eds\u201d (J. Sanmartino, cit.).<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed, la perspectiva es que <em>deber\u00edamos contar con Ch\u00e1vez<\/em> <em>para llevar adelante la transformaci\u00f3n socialista<\/em>, y no como lo entendemos nosotros: que esta transformaci\u00f3n deber\u00e1 ir m\u00e1s all\u00e1, desbord\u00e1ndolo y encamin\u00e1ndose en \u00faltima instancia e inevitablemente <em>contra Ch\u00e1vez<\/em> mismo. Otra cuesti\u00f3n es, evidentemente, no reconocer el prestigio popular que tiene Ch\u00e1vez, lo que es un <em>escollo adicional<\/em> y no podr\u00e1 ser desconocido en la formulaci\u00f3n de cualquier t\u00e1ctica pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Este debate, por otra parte, tiene planos m\u00e1s concretos de desarrollo, por ejemplo en el terreno del PSOL brasile\u00f1o. El documento presentado por el MES para el reciente congreso del P-SOL, votado por amplia mayor\u00eda, se adelanta una concepci\u00f3n casi <em> abiertamente etapista<\/em> de la revoluci\u00f3n en el Brasil, usando como taparrabos una interpretaci\u00f3n forzada de textos de Nahuel Moreno).<\/p>\n<p>En sus \u201cCuatro tesis sobre la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola y portuguesa\u201d<em>,<\/em> \u00e9ste se\u00f1alaba correctamente que las tesis de la revoluci\u00f3n permanente no son de mera \u201crevoluci\u00f3n socialista\u201d, sino de la <em>transformaci\u00f3n<\/em> de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica-burguesa en revoluci\u00f3n socialista (en rigor, la teor\u00eda-programa de la revoluci\u00f3n permanente combina, seg\u00fan la cl\u00e1sica formulaci\u00f3n de Trotsky, la transformaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en socialista, la transformaci\u00f3n del pa\u00eds bajo la \u00e9gida del proletariado y la revoluci\u00f3n socialista internacional).<\/p>\n<p>Sin embargo, en el documento del MES, se establece un muro infranqueable entre ambos planos, cuando, como es sabido, en la concepci\u00f3n de Trotsky una \u201ctranscrec\u00eda\u201d en la otra en la medida \u2013y s\u00f3lo en la medida\u2013 en que fuera el proletariado el que, a la cabeza del proceso de la lucha democr\u00e1tica y nacional, llegara al poder.<\/p>\n<p>Nada de esto es lo que plantea el MES, cuyo arte pol\u00edtico reside en separar esos planos de una misma revoluci\u00f3n) ampliando hasta tal punto el \u201cespectro\u201d dispuesto a la lucha democr\u00e1tica que la revoluci\u00f3n socialista queda\u2026 para las calendas griegas. El corolario pol\u00edtico de esta concepci\u00f3n es el llamado a conformar un \u201cfrente antineoliberal\u201d, estrategia que cuestion\u00f3 Plinio Arruda Sampaio, en su discurso, que ya citamos.<\/p>\n<p>Veamos la l\u00ednea de argumentaci\u00f3n del MES: \u201cTomar el tema del desarrollismo no significa confiar en un proyecto desarrollista (&#8230;). La crisis del desarrollismo como proyecto de industrializaci\u00f3n con peso del Estado no nos puede hacer perder de vista que hay innumerables sectores que asumen posiciones pr\u00f3ximas a esta ideolog\u00eda y que en la defensa de ellas entran en choque con el modelo capitalista hegem\u00f3nico. \u00bfVamos a dejar de tomar en cuenta, por ejemplo, que existen sectores en la sociedad nacionalistas pero no anticapitalistas? \u00bfSectores defensores de banderas democr\u00e1ticas, pero no defensores de banderas socialistas? \u00bfDefensores del Estado, pero no defensores de uno de nuevo tipo basado en la auto-organizaci\u00f3n del proletariado? Nuestra posici\u00f3n es que debemos establecer un di\u00e1logo con estos sectores. Esto significa no actuar teniendo como centro la pol\u00e9mica con la ideolog\u00eda desarrollista, ni mucho menos resumir la pol\u00edtica a la propaganda socialista. Pasos principistas pueden ser dados porque reconocemos que hay elementos progresivos en la versi\u00f3n de izquierda de esta ideolog\u00eda, imposibles de ser llevados adelante bajo el capitalismo, raz\u00f3n a\u00fan mayor para que determinadas <em>banderas desarrollistas<\/em> \u2013importancia de la inversi\u00f3n estatal, educaci\u00f3n p\u00fablica, infraestructura nacional, independencia de los centros de decisi\u00f3n externos, control de capital y del cambio\u2013 sean <em>asumidas como parte determinante de nuestro programa<\/em>, porque en los hechos representan tambi\u00e9n posiciones defendidas por los socialistas\u201d (\u201cProyecto de tesis del MES sobre el Brasil y la construcci\u00f3n del P-SOL, en www.psol.org.br).<\/p>\n<p>Esta forma de razonar es sumamente reveladora. Con la excusa de \u201cdialogar\u201d con sectores provenientes de la tradici\u00f3n del desarrollismo \u2013algo que en s\u00ed mismo no es equivocado\u2013 se termina pasando \u201cimperceptiblemente\u201d al <em>programa<\/em> del desarrollismo. \u00bfDe qu\u00e9 otra manera se puede entender que sus reivindicaciones sean asumidas como \u201cdeterminantes\u201d para el programa socialista?<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nunca se ha demostrado, ni tampoco hoy, de qu\u00e9 manera estos sectores, casi \u201cobjetivamente\u201d, entrar\u00edan \u201cen choque\u201d con el sistema al querer llevar adelante sus demandas. Como lo ilustra la actual experiencia regional, una cosa es ser nacionalista y antineoliberal y otra muy distinta ser es <em>anticapitalista<\/em>. En el espacio entre ambas est\u00e1 toda la materia de nuestra pol\u00e9mica: los nuevos gobiernos de mediaci\u00f3n centroizquierdista, cuyos casos m\u00e1s \u201cextremos\u201d tienden a abandonar el modelo neoliberal en pos de un <em>capitalismo de Estado<\/em> de rangos diversos. Como m\u00e1ximo, un \u201cneo-desarrollismo\u201d que, sin embargo, se desenvuelve enteramente en el terreno del capitalismo, incluso en sus versiones m\u00e1s \u201cradicalizadas\u201d, como en el caso chavista.<\/p>\n<p>De ninguna manera se puede afirmar que levantar hoy banderas desarrollistas \u201cautom\u00e1ticamente\u201d, lleve a un curso anticapitalista. Los compa\u00f1eros se olvidan de las experiencias hist\u00f3ricas del populismo y del actual capitalismo de Estado chavista (por no hablar de un Ahmadinejad en Ir\u00e1n, o un Putin en Rusia).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, son interesantes las anotaciones dejadas por un observador \u201cexterno\u201d e \u201cinteresado\u201d del reciente Congreso del PSOL. Se trata de un miembro del CC del PCdoB (de origen mao\u00edsta, integrante del gobierno de Lula y ferviente chavista), que observa: \u201cEl MES tambi\u00e9n adhiere a las pol\u00edticas de alianzas m\u00e1s amplias y a una plataforma antineoliberal. Luego de ilustrar con el reciente ingreso de \u00abdirigentes combativos del PDT\u00bb ga\u00facho, dice que la \u00abprincipal contradicci\u00f3n de la realidad brasile\u00f1a\u00bb <em>no se da entre el capital y el trabajo<\/em>, y defiende un frente que incorpore \u00aba la peque\u00f1a-burgues\u00eda, micro-empresarios&#8230; y sectores de las fuerzas armadas. Nuestro desaf\u00edo es encabezar un frente que impulse la lucha por la ruptura con el imperialismo\u00bb. \u00a1Incre\u00edble!\u201d (Altamiro Borges, periodista y dirigente del PCdoB, editor de la revista <em>Debate Sindical<\/em> y del libro <em>Venezuela: originalidad y osad\u00eda<\/em>). En efecto, para un mao\u00edsta debe haber sido una experiencia realmente incre\u00edble leer semejantes definiciones en un documento \u201ctrotskista\u201d.<\/p>\n<p>Lo curioso es que en el mismo documento del MES se plantea lo siguiente respecto de la experiencia hist\u00f3rica del populismo en Brasil:<\/p>\n<p>\u201cCon todas las capitulaciones arriba se\u00f1aladas (&#8230;) se cerr\u00f3 el ciclo del PT y el lulismo. El primer ciclo fue el de la fundaci\u00f3n del PC del Brasil, el PCB, en 1922. Junto con el PCB, emergi\u00f3 el populismo nacionalista burgu\u00e9s, cuyo exponente principal fue Getulio Vargas, que disput\u00f3 la hegemon\u00eda del movimiento de masas. En los a\u00f1os siguientes, Joao Goulart y Brizola fueron las expresiones pol\u00edticas del trabalhismo, y en esta condici\u00f3n, l\u00edderes populares. Este ciclo fue marcado por la urbanizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n brasile\u00f1a, cerr\u00e1ndose en 1964, cuando la dictadura militar vence sin que el PCB fuese capaz de organizar una resistencia m\u00ednimamente digna de tal nombre. La l\u00ednea de este partido, siguiendo las orientaciones del aparato estalinista de Mosc\u00fa, lo colocaba a remolque del nacionalismo burgu\u00e9s populista (&#8230;). El gobierno de Goulart vacila entre la burgues\u00eda y las presiones por reformas sociales y no prepar\u00f3 la resistencia contra el golpe de la derecha\u201d.<\/p>\n<p>Muy cierto. Pero lo parad\u00f3jico del caso es que, sobe la base de este balance, los compa\u00f1eros no tienen empacho en intentar poner a la izquierda revolucionaria brasile\u00f1a y latinoamericana&#8230; <em>a remolque del nacionalismo burgu\u00e9s chavista del siglo XXI <\/em><\/p>\n<p><strong>De Tupac Amaru a la Comuna de Oaxaca<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cPara hablar concretamente: liberaci\u00f3n nacional <\/em> absoluta<em>, s\u00f3lo la obtendr\u00e1 el proletariado, y ser\u00e1 por medio de la revoluci\u00f3n obrera\u201d<\/em> (J. A. Mella, \u201cQue es el APRA\u201d)<\/p>\n<p>Como hemos visto, uno de los argumentos m\u00e1s esgrimidos para justificar el ingreso al nuevo partido chavista es que \u201cno habr\u00eda manera de construir organizaciones socialistas de masas en Latinoam\u00e9rica si no se lo hace partiendo desde el seno mismo del populismo\u201d. Es decir, el \u00fanico camino seria <em>\u201csubirse a la marea\u201d chavista continental<\/em> como \u201cv\u00eda de acceso a las masas\u201d.<\/p>\n<p>El mayor punto de apoyo de esta argumentaci\u00f3n es que, m\u00e1s all\u00e1 de los vaivenes de la coyuntura regional, es un hecho que frente a estos gobiernos de mediaci\u00f3n (centroizquierdistas, nacionalistas-burgueses o de frente popular) las corrientes socialistas revolucionarias seguimos yendo contra la corriente. En varios casos con un peso creciente en cuanto a nuestra influencia en las luchas y entre sectores de la amplia vanguardia. Pero con enormes dificultades \u2013debido a una serie de razones pol\u00edticas e hist\u00f3ricas\u2013 para trasladar ese peso \u201csocial\u201d al plano m\u00e1s directamente pol\u00edtico; es decir, para alcanzar influencia pol\u00edtica entre las grandes masas.<\/p>\n<p>Entre las razones que explican esta situaci\u00f3n se encuentra la todav\u00eda pesada y negativa herencia del populismo en la regi\u00f3n (en la Argentina, por ejemplo, Nahuel Moreno subrayaba el rol del peronismo sobre la clase obrera y la barrera que \u00e9ste signific\u00f3 para las corrientes socialistas revolucionarias). Lo que se da en un marco m\u00e1s general: la aun no superada <em>crisis de la alternativa socialista. <\/em><\/p>\n<p>Para dar un rodeo a dificultades reales se perge\u00f1a la \u201castuta\u201d orientaci\u00f3n de subirse al carro del populismo bolivariano para, desde \u201cadentro del proceso\u201d, luchar \u201cpor una alternativa socialista\u201d. As\u00ed, se echa por tierra toda posibilidad de dar continuidad \u2013en nuestro continente\u2013 a una tradici\u00f3n <em>socialista independiente<\/em>.<\/p>\n<p>Claro que el supuestamente fuerte argumento tiene un problema: mil veces se intent\u00f3 este camino \u2013este <em> atajo<\/em>, m\u00e1s bien\u2013 en Latinoam\u00e9rica (y en el mundo colonial y semicolonial todo) y mil veces termin\u00f3 en un rotundo <em>fracaso<\/em>, <em>con la consiguiente desmoralizaci\u00f3n, cooptaci\u00f3n y\/o corrupci\u00f3n<\/em> de aquellos que lo intentaron. Es <em>toda la historia<\/em> de la corriente del \u201csocialismo nacional\u201d en el siglo XX, de la cual no ha quedado piedra sobre piedra.<\/p>\n<p>Por otro lado, cabe preguntarse por qu\u00e9 los exponentes <em>fundacionales<\/em> de la tradici\u00f3n socialista revolucionaria continental e internacional del siglo XX <em>no recorrieron<\/em> este camino. Ya hemos se\u00f1alado que Jos\u00e9 Carlos Mariategui, no casualmente, fue un enconado adversario de Haya de la Torre y el APRA en plena emergencia en las postrimer\u00edas de la d\u00e9cada del 20. Al director de <em>Amauta<\/em> no se lo conoce por haberse pasado con armas y bagajes a este partido nacionalista burgu\u00e9s (rompi\u00f3 con el APRA cuando Haya dio el paso de transformarlo de frente \u00fanico en partido), sino por haber sido el fundador del Partido Socialista del Per\u00fa y de la Confederaci\u00f3n General del Trabajo de dicho pa\u00eds.<\/p>\n<p>En el caso mexicano, y bajo el gobierno populista de C\u00e1rdenas, en vida del propio Trotsky, es sabido que \u00e9ste defendi\u00f3 la nacionalizaci\u00f3n petrolera ante el boicot del imperialismo ingles. Pero es igualmente sabido que el gran revolucionario ruso <em>se opuso<\/em> rotundamente al <em>ingreso<\/em> del peque\u00f1o n\u00facleo trotskista mexicano al partido de C\u00e1rdenas, ampar\u00e1ndose en las lecciones de la experiencia del ingreso del PC Chino al Kuomintang.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds, Nahuel Moreno se autocriticaba retrospectivamente <em>no<\/em> por no haber entrado al \u201cPartido \u00danico de la Revoluci\u00f3n\u201d de Juan Domingo Per\u00f3n, sino <em>por no haber defendido la independencia del Partido Laborista<\/em>, encabezado por Cipriano Reyes y disuelto a todo trance por el propio Per\u00f3n.<\/p>\n<p>Saliendo del nuestro continente y yendo a otras revoluciones hist\u00f3ricas, podemos ver los casos de Lenin en Rusia y Chen Du Xiu en China. En el caso ruso, la historia es suficientemente conocida: el fundador del bolchevismo no se pasa a la tradici\u00f3n del populismo ruso \u2013corriente mucho m\u00e1s fuerte que el marxismo en ese entonces\u2013 sino que dio un sentido revolucionario a la obra de delimitaci\u00f3n emprendida d\u00e9cadas antes por el grupo \u201cEmancipaci\u00f3n del Trabajo\u201d de Jorge Plejanov y Vera Zasulich. En el caso de Chen (menos conocido, pero valios\u00edsimo fundador del PC Chino), todas las obras serias dan cuenta del influjo <em>universalizante<\/em> de \u00e9ste y de su categ\u00f3rico rechazo a tradiciones nacionales chinas como el budismo, el tao\u00edsmo y el confucionismo.<sup>25<\/sup> Porque Chen ingresa a la vida cultural y pol\u00edtica buscando <em>en el marxismo<\/em> los elementos para quebrar el secular atraso chino.<\/p>\n<p>Porque lo que siempre ha escapado al \u201csocialismo nacional\u201d es que bajo la superficie de las \u201chaza\u00f1as\u201d del populismo latinoamericano hay <em>otra historia<\/em> que ha permanecido mayormente <em>oculta<\/em>: una inmensa tradici\u00f3n de lucha independiente de las masas populares y la clase trabajadora que viene, incluso, del periodo previo a la misma independencia y que se yergue a contratendencia del estatismo ambiente. Se trata de una tradici\u00f3n que, por supuesto, es imprescindible recoger desde el socialismo revolucionario para relanzar la lucha por el socialismo en nuestra regi\u00f3n, y que ha sido mancillada, negada, rechazada, vapuleada y vituperada, pero no por eso menos real.<\/p>\n<p>Es la tradici\u00f3n de los tempranos levantamientos de Tupac Amaru y Tupac Katari en el altiplano peruano y boliviano de fines del siglo XVIII. Rebeliones aplastadas por la acci\u00f3n <em>com\u00fan<\/em> de peninsulares y criollos, los mismos que d\u00e9cadas despu\u00e9s libraron entre ellos las guerras \u2013mucho m\u00e1s pol\u00edticas que sociales\u2013 de la Independencia.<\/p>\n<p>Es la tradici\u00f3n tambi\u00e9n de los \u201cjacobinos negros\u201d de comienzos del siglo XIX, que comandados por Toussaint L\u2019Ouverture y Dessalines lograron la independencia de Hait\u00ed y su propia emancipaci\u00f3n <em>social<\/em> en tanto que poblaci\u00f3n esclava, dando lugar a la primera republica independiente (y por a\u00f1adidura, negra) de nuestro continente. Dice al respecto Luis Vitale: \u201cLa historiograf\u00eda tradicional ha ocultado lo que fue una verdad tangible para quienes participaron activamente en el proceso de la independencia latinoamericana. No hay m\u00e1s que revisar los documentos relevantes de la \u00e9poca para darse cuenta de que <em>la revoluci\u00f3n haitiana tuvo una honda repercusi\u00f3n en los hombres que fraguaron la independencia de las colonias hispano-lusitanas<\/em>. La clase dominante <em>criolla<\/em> \u2013sobre todo la del Brasil, Venezuela, Colombia, Cuba y Puerto Rico\u2013, enriquecida con la explotaci\u00f3n del trabajo esclavo, fue la primera en alarmarse por aquella rebeli\u00f3n que conquist\u00f3 no s\u00f3lo la independencia, sino tambi\u00e9n la liberaci\u00f3n de los esclavos. La decisi\u00f3n de los esclav\u00f3cratas criollos fue evitar, a toda costa, que el proceso <em>independentista<\/em> se transformara en <em>revoluci\u00f3n social<\/em>, impidiendo una nueva Hait\u00ed aunque se retardara la independencia, como ocurri\u00f3 en Cuba y Puerto Rico\u201d (L. Vitale, \u201cHait\u00ed: Primera naci\u00f3n independiente de Latinoam\u00e9rica\u201d, <em>En defensa del marxismo<\/em> 34).<\/p>\n<p>Est\u00e1 asimismo el caso del Paraguay de comienzos del siglo XIX, donde el dictador Gaspar de Francia, representante de una capa de peque\u00f1os productores agrarios, llegaba a configurar la \u00fanica experiencia de \u201cindependencia absoluta\u201d de los imperios coloniales de todo el proceso independentista, llegando a conformar un \u201ccapitalismo de Estado sui generis\u201d, progresivo en aquel momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En contraste con estos antecedentes, si Sim\u00f3n Bol\u00edvar llega a ser, efectivamente, el exponente m\u00e1s \u201ca izquierda\u201d de las guerras de la independencia (desarrolladas entre 1810 y 1825), no por eso logr\u00f3 realmente escapar \u2013a diferencia de las experiencias se\u00f1aladas, aunque resultaran frustradas\u2013 a los l\u00edmites de \u00e9stas. No pod\u00eda ser de otra manera, dado que el proceso estaba controlado las clases dominante criollas comerciales y terratenientes que s\u00f3lo aspiraban a <em> su propio gobierno<\/em> y al <em>disfrute de su Estado<\/em>. As\u00ed lo expres\u00f3 Milc\u00edades Pe\u00f1a con su habitual claridad:<\/p>\n<p>\u201cEl movimiento que independiz\u00f3 a las colonias latinoamericanas no tra\u00eda consigo un nuevo r\u00e9gimen de producci\u00f3n ni modific\u00f3 la estructura de clases de la sociedad colonial. Las clases dominantes continuaron siendo los terratenientes y comerciantes hispano-criollos, igual que en la colonia. S\u00f3lo que la alta burocracia enviada de Espa\u00f1a por la Corona fue expropiada de su control sobre el Estado. La llamada \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb tuvo, pues, desde luego, un car\u00e1cter esencialmente <em>pol\u00edtico<\/em>. Lo que Mari\u00e1tegui observ\u00f3 en Per\u00fa vale para toda Am\u00e9rica Latina: la revoluci\u00f3n no represent\u00f3 el advenimiento de una nueva clase dirigente, no correspondi\u00f3 a la transformaci\u00f3n de la estructura econ\u00f3mica y social, y fue, por lo tanto, un <em> hecho pol\u00edtico<\/em>. Lo mismo dec\u00eda Alberdi: \u00abnuestra revoluci\u00f3n ha sido <em> pol\u00edtica<\/em>, ha cambiado el gobierno, no la sociedad, que nada tenia que cambiar para ser lo que hoy es\u00bb\u201d (M. Pe\u00f1a, <em>Antes<\/em> <em>de Mayo<\/em>, Buenos Aires, Fichas, 1973, pp. 75-76).<\/p>\n<p>Dando un salto hist\u00f3rico hasta el siglo XX, tenemos el caso extraordinario de la revoluci\u00f3n mexicana de 1910-1919, \u00fanica aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n burguesa vivida en nuestro continente. Sin embargo, al llegar a su apogeo, el poder termina quedando en manos de los \u201cestadistas\u201d del Partido Constitucional, que se dedicaron a poner desde el Estado frenos burgueses a los desarrollos de la propia revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dice un autor que, desnudando su limitaci\u00f3n pol\u00edtico-social, el ejercito zapatista s\u00f3lo \u201cquer\u00eda tierra; una vez que la obten\u00eda, todos los dem\u00e1s problemas parec\u00edan en comparaci\u00f3n insignificantes. Esta <em>limitaci\u00f3n de objetivos<\/em> (&#8230;) limit\u00f3 su atracci\u00f3n sobre los otros mexicanos (&#8230;) Zapata, por ejemplo, no entend\u00eda las necesidades e intereses de los <em>trabajadores industriales<\/em> y nunca supo atraerse su apoyo (&#8230;). De manera similar (&#8230;) los zapatistas ten\u00edan una comprensi\u00f3n limitada de la lucha de los mexicanos nacionalistas para <em>defender la integridad territorial<\/em> del pa\u00eds (&#8230;). Cuando Zapata logr\u00f3 esta visi\u00f3n, en 1917, era demasiado tarde\u201d (Eric R. Wolf, <em>Las luchas campesinas del siglo XX<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1999, p. 55).<\/p>\n<p>En parte superpuesta con la revoluci\u00f3n mexicana y ya al calor de la revoluci\u00f3n rusa de 1917, emerge como \u201crelevo\u201d social y con un signo ya \u201cmoderno\u201d y proletario la riqu\u00edsima <em> tradici\u00f3n obrera<\/em> de nuestro continente. Desde la Semana Tr\u00e1gica de Buenos Aires en 1919, pasando por la extraordinaria revoluci\u00f3n boliviana de 1952 (que destruye \u00e9l ejercito burgu\u00e9s y crea la COB) hasta el proceso del Cordobazo y la emergencia del clasismo en la Argentina; los \u201ccordones industriales\u201d en Chile y la Asamblea Popular en Bolivia, por nombrar s\u00f3lo algunos jalones, se manifiesta <em>otra tradici\u00f3n <\/em>a recoger: <em> independiente, obrera y socialista.<\/em><\/p>\n<p>Se trata de una tradici\u00f3n de lucha que se est\u00e1 <em>actualizado y enriqueciendo<\/em> en nuestro continente al ritmo del ciclo de rebeliones populares que estamos transitando. Se trata hoy de las jornadas de octubre de 20003 y mayo-junio de 2005 en Bolivia (con la ef\u00edmera Comuna Popular de la ciudad de El Alto); la otra Comuna, la de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en M\u00e9xico; el caso del Argentinazo con la larga estela de experiencias independientes surgidas en su fragor \u2013y hoy, con el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n proletaria que hace sus primeras armas en f\u00e1bricas industriales de importancia (como el nuevo cuerpo de delegados de FATE, la f\u00e1brica del neum\u00e1tico m\u00e1s grande de la Argentina).<\/p>\n<p>Hechos y procesos, en suma, que expresan una <em>renovaci\u00f3n<\/em> de la riqu\u00edsima tradici\u00f3n obrera y popular continental, que viene <em>desde abajo<\/em> y que hoy tiene nuevos mojones de enriquecimiento y desarrollo, puntos de apoyo de una tradici\u00f3n y estrategia aut\u00e9nticamente <em>independiente, autodeterminada y socialista. <\/em><\/p>\n<p>A esa tarea nos comprometemos: a hacer de la tradici\u00f3n socialista una <em>fuerza material<\/em> entre las amplias masas populares, lo que nunca ha sido ni es hoy f\u00e1cil, pero que ser\u00e1 imposible si se renuncia de antemano a ella, en un gesto de desesperaci\u00f3n pol\u00edtica, para pasarse al populismo.<\/p>\n<p><strong> Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Guillermo Cieza:<em> Ch\u00e1vez, Per\u00f3n, Kirchner&#8230;<\/em>, Buenos Aires, Dialectik, 2006. Folleto publicado por la agrupaci\u00f3n Frente Popular Dar\u00edo Santill\u00e1n, integrante del MIC (Movimiento Intersindical Clasista) argentino. Se trata de un librito apolog\u00e9tico que parece pretender que la cr\u00edtica a Ch\u00e1vez quede librada no a los \u201cmortales\u201d sino a un supuesto juez supremo que estar\u00eda \u2013no se sabe en raz\u00f3n de qu\u00e9\u2013 por encima de los mismos.<\/p>\n<p><sup> 2<\/sup> Al respecto, ver tambi\u00e9n \u201cLa bancarrota del tacticismo\u201d y \u201cTrotsky, Mari\u00e1tegui y el PSUV\u201d, en www.socialismo-o-barbarie.org. Sin duda, se trata de la pol\u00e9mica pol\u00edtica m\u00e1s candente hoy en el seno de la izquierda en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><sup> 3<\/sup> Nos vienen a la memoria las reflexiones de Caio Prado Junior (Brasil) respecto del desastre del 1\u00ba de abril de 1964 (d\u00eda del golpe militar que depuso sin ninguna resistencia al gobierno populista de Joao Goulart) en su libro <em>La revoluci\u00f3n brasile\u00f1a<\/em>.<\/p>\n<p>4 N\u00f3tese que la definici\u00f3n del gobierno de Ch\u00e1vez como nacionalista burgu\u00e9s est\u00e1 encomillada, como sugiriendo que en realidad es algo distinto (\u00bfqu\u00e9, en ese caso?). En el mismo sentido, Pedro Fuentes, del MES, se queja de aquellos que \u201creducen solamente la definici\u00f3n del gobierno de Venezuela s\u00f3lo como <em>burgu\u00e9s<\/em>, por lo que la pol\u00edtica central es de confrontaci\u00f3n con el mismo\u201d. En <em> Alternativa Socialista<\/em>, 23-05-07.<\/p>\n<p>5 Con ser la dominante, esta no es la \u00fanica t\u00f3nica en la izquierda en la regi\u00f3n. En el reciente Congreso del P-SOL brasile\u00f1o (y en pol\u00e9mica con el MES de Brasil y otras corrientes oportunistas), fue un hecho notable la autocr\u00edtica pol\u00edtica de Plinio Arruda Sampaio, hist\u00f3rica figura de la izquierda reformista \u201cnacional desarrollista\u201d y del PT en ese pa\u00eds. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>6 La historia del \u201capoyo a las medidas progresivas\u201d de gobierno burgueses o burocr\u00e1ticos es una de las historias mas negativas de amplios sectores del trotskismo en la segunda posguerra. El criterio general de la corriente de Nahuel Moreno fue <em>oponerse<\/em> a esta orientaci\u00f3n. No es el caso de la corriente mandelista, el Secretariado Unificado de la IV Internacional (SU), que se caracteriz\u00f3 por la tradici\u00f3n contraria: capitular a cuanta direcci\u00f3n populista o reformista tome incluso t\u00edmidas medidas. Por su parte, el PO de Argentina ha sido tradicional defensor de lo actuado por el POR boliviano en oportunidad de la Revoluci\u00f3n de 1952 y de la \u201cestrategia\u201d del Frente \u00danico Antiimperialista (ver Osvaldo Coggiola, <em>Historia del trotskismo en la Argentina y Am\u00e9rica Latina<\/em>). La <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> del MST y el MES se ha pasado ahora, con armas y bagajes, a la tradici\u00f3n del \u201capoyo cr\u00edtico\u201d a medidas de gobiernos burgueses.<\/p>\n<p><sup> 7<\/sup> Hugo Ch\u00e1vez ha afirmado que \u201cnuestro socialismo <em>acepta la propiedad privada<\/em>, s\u00f3lo que debe estar en el marco de una Constituci\u00f3n, de las leyes y del inter\u00e9s social. Nuestro modelo socialista acepta en Venezuela la presencia de <em> empresas privadas extranjeras<\/em>, siempre que acaten las leyes venezolanas (&#8230;) Eso mismo habl\u00e9 con Fidel Castro hace unas semanas (&#8230;) no debemos aferrarnos al dogma, no hay que estatizar toda la econom\u00eda\u201d. <em>Nuevo Herald<\/em>, 22-07-07.<\/p>\n<p>Estas declaraciones esconden una trampa, porque lo que se est\u00e1 planteando, con la excusa de que \u201cno hay que estatizar toda la econom\u00eda\u201d, es una <em>cerrada negativa a expropiar a la burgues\u00eda como clase.<\/em> Porque no se trata de un problema b\u00e1sicamente <em>econ\u00f3mico<\/em>, sino de una decisi\u00f3n <em>pol\u00edtico-social con consecuencias econ\u00f3micas<\/em>. Es sabido que aun el Estado sovi\u00e9tico bajo Lenin admiti\u00f3 determinado tipo de \u201cinversiones extranjeras\u201d, por ejemplo en materia petrolera. Pero los bolcheviques siempre dejaron claro que se trataba de un retroceso impuesto por las circunstancias, y jam\u00e1s intentaron transformar esta necesidad en virtud ni mucho menos en \u201cmodelo antidogm\u00e1tico\u201d.<\/p>\n<p>Todo lo contrario de Ch\u00e1vez, que ha declarado que su \u201cmodelo\u201d es \u201ctanto Estado como sea necesario; tanto mercado como sea posible\u201d.<\/p>\n<p>8 En esta ubicaci\u00f3n <em>unilateral<\/em> ha hecho escuela el PO argentino. Dice Coggiola: \u201cPe\u00f1a defini\u00f3 a los movimientos nacionales como \u00absiendo en esencia la explotaci\u00f3n pol\u00edtica del proletariado por la burgues\u00eda nacional\u00bb, lo cual es cierto pero tambi\u00e9n unilateral si no se se\u00f1ala que reciben el apoyo obrero justamente porque constituyen un <em>progreso hist\u00f3rico objetivo<\/em> (o sea, independiente de la vocaci\u00f3n capituladora de sus dirigentes) en relaci\u00f3n al dominio incontrolado del imperialismo (&#8230;). El atraso del pa\u00eds y la opresi\u00f3n imperialista abren la posibilidad de que la burgues\u00eda nacional plantee el cumplimiento de las tareas democr\u00e1ticas y de liberaci\u00f3n nacional (&#8230;). Una nacionalizaci\u00f3n de los recursos naturales (&#8230;) decretada por el gobierno nacionalista burgu\u00e9s, es <em>progresiva<\/em> por referencia a la conducta de los gobiernos que resuelven sus problemas recurriendo al despilfarro de las riquezas naturales\u201d (en <em>Historia<\/em>\u2026, cit.). Pero <em>no existe<\/em> tal \u201cprogresividad hist\u00f3rica\u201d del proceso considerado de manera puramente \u201cobjetiva\u201d. Lo <em> decisivo <\/em>es su vinculaci\u00f3n con un <em>aut\u00e9ntico proceso de transformaci\u00f3n socialista.<\/em> Faltando esa condici\u00f3n, el \u201cprogreso hist\u00f3rico\u201d m\u00e1s \u201cobjetivo\u201d se vuelve a la larga contra las masas y\/o se desvanece o desvirt\u00faa.<\/p>\n<p>9 Argumento muy similar con el que en la Argentina el populismo justific\u00f3 la pol\u00edtica de \u201cdesendeudamiento\u201d de Kirchner. La \u201ccompra de soberan\u00eda\u201d se hizo en 10.000 millones de d\u00f3lares contantes y sonantes al FMI\u2026 entidad con la cual ya est\u00e1 acordado que se buscar\u00e1 reanudar la relaci\u00f3n a partir de 2008. M\u00e1s que de una compra, deber\u00eda hablarse en todo caso de un \u201calquiler\u201d temporario de \u201csoberan\u00eda\u201d con fines m\u00e1s pol\u00edticos que econ\u00f3micos.<\/p>\n<p><sup> 10<\/sup> De paso, dejamos anotado que <em>este mismo criterio<\/em> es el que se debe aplicar cuando se trata del an\u00e1lisis de las expropiaciones de los capitalistas en las revoluciones de la segunda posguerra del siglo pasado. Porque la mayor parte de las tendencias trotskistas las consideraron, y siguen haci\u00e9ndolo, como <em>per se \u201csocialistas\u201d<\/em>, independientemente del hecho de que la clase obrera no haya tenido arte ni parte en ellas. Desde Socialismo o Barbarie Internacional hemos tendido a definirlas m\u00e1s bien como revoluciones \u201canticapitalistas burocr\u00e1ticas\u201d, sin socialismo.<\/p>\n<p><sup> 11<\/sup> \u201cBolivia tiene ahora grandes dificultades para obligar a las compa\u00f1\u00edas a abastecer el mercado interno a precios inferiores a los internacionales. Continuar\u00e1 exportando materia prima con destino a la industria argentina y brasile\u00f1a, mediante la construcci\u00f3n de enormes gasoductos, en tanto las regiones del interior del pa\u00eds seguir\u00e1n careciendo de recursos energ\u00e9ticos. Tampoco podr\u00e1, con la garant\u00eda del valor de las reservas anotadas por las empresas for\u00e1neas, obtener los pr\u00e9stamos necesarios para impulsar proyectos capaces de transformar nuestra econom\u00eda\u201d. Ver texto completo de Sol\u00eds Rada en www.socialismo-o-barbarie.org.<\/p>\n<p>12 En este sentido, dice un diputado chavista, seguramente exagerando la nota pero reflejando un aspecto real del capitalismo de Estado venezolano: \u201cEn Venezuela el tema de la propiedad tiene caracter\u00edsticas muy particulares; los principales medios de producci\u00f3n aqu\u00ed son estatales. La producci\u00f3n petrolera (&#8230;) es estatal. Y tambi\u00e9n es estatal la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n del gas, as\u00ed como las hidroel\u00e9ctricas (&#8230;). La reparaci\u00f3n de barcos (&#8230;) es una actividad estatal, la producci\u00f3n ferro-minera es estatal, tambi\u00e9n la producci\u00f3n sider\u00fargica y la de aluminio, la de derivados del petr\u00f3leo, buena parte de las tierras (&#8230;). Deber\u00edamos avanzar en todo caso en la <em>transformaci\u00f3n de nuestro capitalismo de Estado en un socialismo de Estado<\/em>\u201d. En \u201cPSUV: germen de poder popular\u201d, Marcelo Colussi, www.argenpress.org.<\/p>\n<p>13 En este sentido <em>crudamente sustituista<\/em> leemos: \u201cLa comparaci\u00f3n entre China y algunos procesos de Latinoam\u00e9rica o Asia tambi\u00e9n podr\u00eda sugerir diferencias importantes con los pron\u00f3sticos definitivos de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente tal como hab\u00eda sido formulada por Trotsky, particularmente en torno al sujeto social y pol\u00edtico. Es justamente debido a esa evidencia que en la posguerra las corrientes trotskistas m\u00e1s sensibles se vieron obligadas a una obvia reconsideraci\u00f3n de sus textos\u201d. J. Sanmartino, cit. Esto no es otra cosa que el retorno de la teor\u00eda de las revoluciones \u201cobjetivamente\u201d socialistas, a caballo del <em>impresionismo<\/em> que genera su visi\u00f3n del proceso venezolano. Lo cual es m\u00e1s grave a\u00fan si se considera que en este operativo oportunista de retorno a las fuentes del \u201csocialismo nacional\u201d, lo que vuelve junto a \u00e9l es la consideraci\u00f3n de din\u00e1micas \u201cpermanentistas\u201d y revoluciones \u201csocialistas\u201d, <em>sin clase obrera<\/em>, es decir, el <em>\u201csustituismo socialista\u201d. <\/em><\/p>\n<p><sup> 14<\/sup> Espec\u00edficamente respecto de la \u201cburgues\u00eda nacional\u201d argentina, Horacio Tarcus comenta que Pe\u00f1a, \u201clejos de considerarla como un actor social <em>preconstituido<\/em>, entendi\u00f3 que la \u00abburgues\u00eda nacional\u00bb, o bien \u00abindustrial\u00bb, \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb y aun \u00abantiimperialista\u00bb, no era m\u00e1s que <em>una aspiraci\u00f3n de deseos del peronismo<\/em> (o bien de ciertas vertientes de izquierda de orientaci\u00f3n nacionalista) y <em>una figura ideol\u00f3gica de su discurso<\/em>. No es que, advirt\u00e1moslo, Pe\u00f1a desconozca la <em>existencia material<\/em> de empresarios industriales peque\u00f1os y medianos que produzcan para el mercado interno. Lo que pone en cuesti\u00f3n es la existencia de una burgues\u00eda industrial argentina como clase aut\u00f3noma (&#8230;) portadora de un proyecto de industrializaci\u00f3n (en el marco de un proyecto hist\u00f3rico democr\u00e1tico-burgu\u00e9s) e impulsora, por tanto, de un <em>proyecto pol\u00edtico<\/em> acorde a estos intereses y estas tareas. No se trata, simplemente, sostendr\u00e1 solitariamente Pe\u00f1a, de que tal burgues\u00eda <em>no existe salvo en la fantas\u00eda <\/em> de Puiggr\u00f3s, Ramos y Codovilla, sino que, por a\u00f1adidura, <em>de ning\u00fan modo puede entenderse al peronismo como una expresi\u00f3n de dicha clase<\/em> (&#8230;). El conjunto de las entidades empresarias del pa\u00eds rechaz\u00f3 sin excepciones el gobierno juniano y la candidatura de Per\u00f3n en 1946\u201d. En <em>El marxismo olvidado de Silvio Frondizi y Milciades Pe\u00f1a<\/em>, Buenos Aires, El cielo por asalto, 1996, p. 294.<\/p>\n<p><sup> 15 <\/sup>En el mismo sentido, Laclau agrega, citando aprobatoriamenten a Zizek: \u201cLo que se pasa por alto, al menos en la versi\u00f3n est\u00e1ndar del antidescriptivismo, es que el hecho de garantizar la identidad de un objeto en todas las situaciones contrafactuales \u2013a trav\u00e9s de un cambio en todos sus rasgos descriptivos\u2013 es <em> el efecto retroactivo del nombrar<\/em>: es el nombre mismo, el significante, el que sostiene la identidad del objeto\u201d. \u00cddem, pp. 133. Es decir \u2013y traducido al an\u00e1lisis social\u2013, si Ch\u00e1vez dice que es \u201csocialista\u201d es porque\u2026 lo es. \u00a1Creer o reventar!<\/p>\n<p>16 Es sabido que ciertos pasajes del Luk\u00e1cs tan rico y valioso de <em>Historia y conciencia de clase<\/em> pueden dar lugar a esta interpretaci\u00f3n err\u00f3neamente cerrada, aunque precisamente ese texto es una de las aportaciones m\u00e1s cl\u00e1sicas y valiosas a la filosof\u00eda marxista en ruptura con el positivismo de la II Internacional.<\/p>\n<p>17 Esta renuncia expl\u00edcita a la apuesta por la clase obrera se est\u00e1 volviendo rasgo esencial de identidad de las corrientes que est\u00e1n agrupadas en la <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em>; un caso realmente impactante trat\u00e1ndose de tendencias que se dicen \u201ctrotskistas\u201d.<\/p>\n<p>18 Como para identificar el terreno que pisan nuestros autores, es reveladora la frase inmediatamente posterior a la que acabamos de transcribir: \u201cDesde el punto de vista del debate del socialismo desde abajo, esta claro que en Venezuela conviven dos tendencias en un dif\u00edcil equilibrio\u201d. \u00a1Vaya novedad! El problema es que <em>Revista de Am\u00e9rica, <\/em>de manera vergonzante, <em>cuestiona la perspectiva misma de la autodeterminaci\u00f3n de clase en beneficio de un renovado culto al estatismo chavista,<\/em> al que se presenta con capacidad de encarar, eventualmente, un curso anticapitalista e incluso \u201csocialista\u201d. Lo que no es otra cosa que pasarse con armas y bagajes a la concepci\u00f3n del <em>socialismo desde arriba<\/em>. En verdad, a los editores de la <em>Revista de Am\u00e9rica<\/em> \u2013que se reclaman \u201cmorenistas\u201d\u2013 les cabe en todos sus t\u00e9rminos la ya cl\u00e1sica cr\u00edtica de Nahuel Moreno a Pierre Lambert en <em>La traici\u00f3n de la OCI <\/em>(1981), texto que tiene hoy, si cabe, a\u00fan m\u00e1s vigencia que cuando fue escrito.<\/p>\n<p><sup> 19<\/sup> As\u00ed, por ejemplo, <em>Marea Clasista y Socialista<\/em> N\u00ba3 caracteriza a los millones de inscriptos de la siguiente manera: \u201cvaloramos el hecho descomunal de que casi 6 millones de compatriotas pasaron del acto de votar a <em>inscribirse para militar en una organizaci\u00f3n revolucionaria<\/em>\u201d. Respecto del car\u00e1cter del PSUV, se\u00f1ala que se tratar\u00eda de: \u201cun proceso organizativo fundacional donde seguro est\u00e1n en su gran mayor\u00eda los actores an\u00f3nimos del Pueblo Bolivariano (&#8230;) y que de hecho, por <em>la composici\u00f3n de clase<\/em> de esa vanguardia multitudinaria, <em>ya le da un car\u00e1cter antiolig\u00e1rquico, anticapitalista y antiimperialista al PSUV<\/em> que estamos construyendo todos\u201d. Lamentablemente, esta id\u00edlica pintura no pasa del terreno de la f\u00e1bula: ni la inscripci\u00f3n es tan voluntaria, ni los inscriptos ser\u00e1n todos militantes, ni mucho menos el PSUV es una \u201corganizaci\u00f3n revolucionaria\u201d, sino un <em>partido de Estado<\/em>.<\/p>\n<p>20 En cuanto a los aspectos hist\u00f3ricos \u2013o, m\u00e1s precisamente, f\u00e1cticos\u2013 de esta argumentaci\u00f3n, es decir, respecto de si Trotsky efectivamente alent\u00f3 el ingreso en estas organizaciones, v\u00e9ase R. S\u00e1enz, \u201cTrotsky, Mariategui y el PSUV\u201d, en www.socialismo-o-barbarie.org.<\/p>\n<p><sup> 21<\/sup> En cuanto a esta postura, nos parecen atinadas estas observaciones del marxista argentino Alan Rush: \u201cLaclau y Mouffe proponen una teor\u00eda de <em>lo social como constituido discursivamente<\/em> (&#8230;) quienes han le\u00eddo a L-M saben que hay en ellos un <em>discursivismo<\/em> y un <em>politicismo<\/em> que se ofrecen en reemplazo del \u00abesencialismo economicista\u00bb que atribuyen a Marx y sus disc\u00edpulos (&#8230;). La construcci\u00f3n de las identidades socio-pol\u00edticas, sus antagonismos y luchas hegem\u00f3nicas, <em>transcurre \u00fanicamente en t\u00e9rminos de relaciones significantes, metaf\u00f3ricas, meton\u00edmicas, de ejes paradigm\u00e1ticos y sintagm\u00e1ticos<\/em> (&#8230;) Geras acusa a Laclau-Mouffe de caer en un <em>idealismo discursivo que se traga el objeto real<\/em> y por tanto en relativismo y oscurantismo sof\u00edstico, que viola la coherencia l\u00f3gica del pensamiento. Creo que (&#8230;) tiene un parte importante de raz\u00f3n (&#8230;) a pesar de las declaraciones anti-idealistas de L-M, la <em>construcci\u00f3n discursiva de las identidades y ordenamientos pol\u00edticos<\/em> queda casi <em>separada por un abismo del mundo natural y de la interrelaci\u00f3n humana con \u00e9l<\/em> (&#8230;). Al pasar del marxismo al posmarxismo, L-M tienden a dar cada vez menos importancia a la <em>interpenetraci\u00f3n de lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico<\/em> (&#8230;). La tendencia del politicismo discursivista a <em>abstraerse \u00abidealistamente\u00bb de lo econ\u00f3mico<\/em> se advierte ya en <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/em>, en la presentaci\u00f3n de la \u00abrevoluci\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb como un torrente pol\u00edtico discursivo <em>desconectado<\/em> del mercado capitalista\u201d. En \u201cPol\u00e9mica Laclau-Mouffe versus Geras. Primeras hip\u00f3tesis y especulaciones\u201d. Recordemos una vez m\u00e1s, de paso, que la formaci\u00f3n pol\u00edtica de Laclau, argentino radicado hace a\u00f1os en el Reino Unido, es claramente tributaria del \u201csocialismo nacional\u201d y de Jorge Abelardo Ramos.<\/p>\n<p><sup> 22<\/sup> Respecto de los que ingresaron al PSUV, Roland Denis se\u00f1ala, con mucho m\u00e1s sentido de la realidad que los que ponen los ojos en blanco por esa organizaci\u00f3n, lo siguiente: \u201cEn el mejor de los casos es posible (&#8230;) que logren cierto poder en los cargos internos del partido; lo que es <em>imposible<\/em> es que su estar en el partido no se convierta autom\u00e1ticamente en una operaci\u00f3n de <em>chantaje, conservador, de silencio, de alcahueter\u00eda<\/em> con todas las arbitrariedades y formas de corrupci\u00f3n que seguir\u00e1n present\u00e1ndose. Pongamos casos concretos: (&#8230;) \u00bfSi se toma una instituci\u00f3n y de ambos lados (pueblo e instituci\u00f3n) hay militantes del partido, cu\u00e1l es la voluntad y la verdad que priva? Si el colectivo obrero \u2013como ya ha pasado\u2013 toma una empresa y las estructuras de gobierno lo <em>adversan<\/em>, \u00bf<em>qui\u00e9n priva, el partido de gobierno o la iniciativa revolucionaria de las masas<\/em>?\u201d. En \u201cFrente al Partido. A prop\u00f3sito de la decisi\u00f3n del PNA-M13A de no entrar al PSUV\u201d.<\/p>\n<p>23 Por ejemplo, en el unilateral texto \u201cEl exilio de Trotsky\u201d. A pesar de su muy respetuosa pero equivocada evaluaci\u00f3n (\u201chasta este momento, los hechos no dan la raz\u00f3n al trotskismo\u201d), en lo que hace a la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n (como en otros aspectos) sus puntos de vista eran ampliamente convergentes con los del gran revolucionario ruso.<\/p>\n<p><sup> 24<\/sup> Nuestros autores, en diferentes textos, dan a entender que Trotsky habr\u00eda estado a favor del ingreso al Kuomintang. Es cierto que el revolucionario ruso tuvo apreciaciones dis\u00edmiles en textos de la d\u00e9cada del 20 alrededor del ingreso del PCCH al partido nacionalista. Sin embargo, no lo es menos que a partir de la formulaci\u00f3n definitiva de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente, las sistem\u00e1ticas recomendaciones de Trotsky pasan por acuerdos pr\u00e1cticos definidos de frente \u00fanico, pero se\u00f1alando expresamente la necesidad de <em>mantener la m\u00e1s absoluta independencia pol\u00edtica y organizativa respecto de las formaciones populistas.<\/em> Utilizar el prestigio de Trotsky para defender una pol\u00edtica de \u201cKuomintang latinoamericano\u201d implica ignorancia de su evoluci\u00f3n pol\u00edtica o, m\u00e1s probablemente, mala fe y vocaci\u00f3n por confundir con citas de autoridad.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> En otro trabajo \u2013\u201cChina 1949. Una revoluci\u00f3n campesina anticapitalista\u201d, en SoB 19\u2013 aclaramos que la pol\u00edtica de Mao signific\u00f3 una ruptura y un camino opuesto al que pretend\u00eda Chen en la \u00e9poca fundacional y cl\u00e1sica del PCCH.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Populismo y estrategia socialista en Latinoam\u00e9rica \u201cLa definici\u00f3n de Ch\u00e1vez por el socialismo, teniendo en cuenta la historia pol\u00edtica de Venezuela y la coyuntura internacional, no puede ser considerada bajo ning\u00fan punto de vista como una apuesta demag\u00f3gica, sino como una manifestaci\u00f3n de intenciones (\u2026) La definici\u00f3n por el socialismo del presidente Ch\u00e1vez implica un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6529,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[122,3,1387,1368,1643],"tags":[29,49,1652,151,1683],"class_list":{"0":"post-6528","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-america-latina-y-el-caribe","8":"category-debates","9":"category-destacado","10":"category-historia-y-teoria","11":"category-revista-socialismo-o-barbarie","12":"tag-historia","13":"tag-jose-luis-rojo","14":"tag-revista-sob-21","15":"tag-teoria","16":"tag-venezuela"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - 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