{"id":6531,"date":"2007-11-01T19:25:20","date_gmt":"2007-11-01T22:25:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6531"},"modified":"2019-11-20T10:54:30","modified_gmt":"2019-11-20T13:54:30","slug":"las-cartas-de-astrakan-de-christian-rakovsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6531","title":{"rendered":"Las \u201cCartas de Astrak\u00e1n\u201d de Christian Rakovsky"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Un homenaje cr\u00edtico a un gran revolucionario<\/strong><\/h2>\n<p><em> \u201cDecidir\u00e1 la pol\u00edtica, no el destino\u201d (Rakovsky,<\/em> La crisis del Plan Quinquenal<em>, parte I).<\/em><\/p>\n<p>Christian Georgievitch Rakovsky (Rako), fue el m\u00e1s importante dirigente de la Oposici\u00f3n de Izquierda rusa luego de la expulsi\u00f3n de Trotsky de la ex URSS a comienzos de 1929. Deportado por Stalin a la regi\u00f3n polar de Astrak\u00e1n a principios de 1928, soport\u00f3 estoicamente condiciones tremendas para una persona mayor y que sufr\u00eda del coraz\u00f3n, confinado a lugares (Astrakan, Bernaul) donde la temperatura oscilaba entre los 20 y 50 grados bajo cero.<\/p>\n<p>Sin embargo, y sobreponi\u00e9ndose a todas las adversidades, el mismo Trotsky hab\u00eda se\u00f1alado que jam\u00e1s Rakovsky hab\u00eda sido \u201ctan activo y tan fecundo\u201d como durante este per\u00edodo entre finales de la d\u00e9cada del \u201920 y comienzos de los 30. En sus \u201cNotas sobre Rakovsky\u201d se\u00f1alaba que \u201cposiblemente nunca llev\u00f3 a cabo una vida tan activa como durante sus a\u00f1os de deportaci\u00f3n, y su vida posiblemente no hab\u00eda sido nunca tan fruct\u00edfera como durante este per\u00edodo\u201d. El mismo Rakovsky, que le recomendaba a Trotsky que \u201cno gaste todas sus energ\u00edas y talentos en los problemas pol\u00edticos inmediatos\u201d, le se\u00f1alaba que era \u201cextremadamente importante que usted tome tambi\u00e9n un tema m\u00e1s de fondo, algo como mi \u00abSaint Simon\u00bb, que lo obligue a tomar una nueva mirada sobre varios temas y releer muchas cosas desde un \u00e1ngulo diferente\u201d (Gus Fagan, \u201cIntroducci\u00f3n biogr\u00e1fica a Cristian Rakovsky\u201d, en www.marxism.org).<\/p>\n<p>El recientemente desaparecido Pierre Brou\u00e9, fundador del Instituto Le\u00f3n Trotsky de Francia y uno de los mayores historiadores del movimiento trotskista, en dos \u201ccahiers\u201d dedicados a Rakovsky en 1984, hizo una semblanza muy equilibrada de este gran socialista revolucionario de origen rumano. En ellos subray\u00f3 la brillantez de su pionera elaboraci\u00f3n te\u00f3rica acerca del fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Rusa, que,en nuestra visi\u00f3n, es en gran medida <em>convergente<\/em>, si bien desde \u00e1ngulos distintos, con la que llev\u00f3 adelante Le\u00f3n Trotsky.<\/p>\n<p>Dando continuidad al esfuerzo de Corriente Internacional SoB por un desarrollo de la elaboraci\u00f3n acerca de las experiencias \u201csocialistas\u201d del siglo pasado, presentamos extractos glosados de las \u201cCartas desde Astrakan\u201d de Christian Rakovsky. Consideramos la difusi\u00f3n de su pensamiento en el marco de nuestro inter\u00e9s por recoger el conjunto de la tradici\u00f3n del socialismo revolucionario del siglo XX, marcado por grandes espadas como Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, pero tambi\u00e9n por dirigentes y militantes injustamente olvidados y de notable talla marxista. Y \u00e9se es el caso de Christian Rakovsky, que se destaca entre los dirigentes y militantes cuyo rescate resulta imprescindible a la hora de crear las condiciones para el relanzamiento de la lucha por la revoluci\u00f3n aut\u00e9nticamente socialista en el siglo que comienza.<\/p>\n<p><strong>Rakovsky a finales de los a\u00f1os 20 <\/strong><\/p>\n<p>En el movimiento trotskista latinoamericano nunca se la ha dado al rol y a la obra de Rakovsky el lugar que se merece como un representante de gran importancia del marxismo revolucionario del siglo XX. Quiz\u00e1 contra esto haya obrado que en las condiciones de un extremo aislamiento \u2013y a todos los efectos pr\u00e1cticos, derrota\u2013 de la Oposici\u00f3n de Izquierda en la ex URSS entrada la d\u00e9cada del 30, Rakovsky haya capitulado a Stalin, ampar\u00e1ndose en el \u201cpeligro del fascismo emergente\u201d.<\/p>\n<p>En un telegrama enviado al diario <em>Izvestia<\/em> el 23 de febrero de 1934, se\u00f1alaba que \u201clos viejos desacuerdos con el partido han perdido su justificaci\u00f3n frente a la emergencia de la reacci\u00f3n internacional dirigida, en \u00faltimo an\u00e1lisis, contra la revoluci\u00f3n de Octubre. Considero una obligaci\u00f3n de todo bolchevique comunista <em>someterse<\/em> completamente y sin menor duda a la l\u00ednea general del partido\u201d<strong>. <\/strong>Con este descargo y luego de fracasar en un previo intento de evasi\u00f3n al exterior (a fines de 1932), terminaba lastimosamente abjurando de sus posiciones. Inmediatamente fue trasladado a Mosc\u00fa y, per\u00edodo de recuperaci\u00f3n de su salud mediante, fue ubicado en un alto puesto estatal, como vicecomisario del pueblo de Salud P\u00fablica.<\/p>\n<p>Gus Fagan recuerda que Trotsky se\u00f1al\u00f3 que \u201cpodemos decir que Stalin caz\u00f3 a Rakovsky con la ayuda de Hitler\u201d. Y Brou\u00e9 cita la valoraci\u00f3n pol\u00edtica del hijo de Trotsky, Le\u00f3n Sedov, acerca de la capitulaci\u00f3n: \u201cNo conoc\u00eda nuestra pol\u00edtica, nuestras apreciaciones, nuestras cr\u00edticas, nuestras perspectivas, perdi\u00f3 definitivamente la fe en las posibilidades de la Internacional Comunista; <em>en ausencia de ninguna otra perspectiva<\/em>, Rakovsky, en un sentimiento de desesperaci\u00f3n, envi\u00f3 su telegrama\u201d (<em>Cahiers Leon Trotsky<\/em> 18, p. 19). Por su parte, Ruth Fisher (que junto a Maslow dirigiera el PC alem\u00e1n a comienzos de los a\u00f1os 20 durante sul per\u00edodo ultraizquierdista y zinovievista), que lleg\u00f3 a conocerlo bastante bien, se\u00f1al\u00f3 lo mismo luego de una visita realizada a Rakovsky en 1935: \u201cHitler devolvi\u00f3 a Rakovsky junto a Stalin\u201d.<\/p>\n<p>Brou\u00e9 agrega que en todo caso, y sin que sea un elemento de justificaci\u00f3n, la de Rakovsky fue una capitulaci\u00f3n algo m\u00e1s \u201cdigna\u201d, en la medida en que su tard\u00eda sumisi\u00f3n no signific\u00f3 arrastrar a otros sectores a la <em>desmoralizaci\u00f3n<\/em>, como s\u00ed lo hab\u00eda hecho la capitulaci\u00f3n de Preobrajensky, Radek y Smilga en julio de 1929 (cuando la Oposici\u00f3n de Izquierda era <em>una realidad viva y ostensible<\/em>)<em>.<\/em> Rakovsky se quebr\u00f3 en el mayor de los aislamientos y cuando entre las filas de la Oposici\u00f3n rusa quedaba pr\u00e1cticamente \u00e9l solo y no muchos m\u00e1s (junto con \u00e9l, capitul\u00f3 el conocido periodista Sosnovsky). L\u00f3gicamente, nada de esto impidi\u00f3 que Trotsky rompiera toda relacion pol\u00edtica o personal con Rakovsky.<\/p>\n<p>Sin embargo, de poco le vali\u00f3 su capitulaci\u00f3n. No s\u00f3lo porque as\u00ed se transform\u00f3, como se\u00f1alara agudamente Brou\u00e9, en \u201cun muerto vivo\u201d, sino porque, a la postre, fue nuevamente detenido, condenado en el tercer Juicio de Mosc\u00fa de 1938 a trabajos forzados \u2013era ya un hombre de 67 a\u00f1os y aun as\u00ed Stalin ten\u00eda miedo a atropellar una figura de su prestigio\u2013 y fusilado en el momento mismo en que las tropas hitlerianas entraban en Rusia, el 22 de junio de 1941.<\/p>\n<p>Sin que su capitulaci\u00f3n pueda ser justificada, y sin olvidar el impacto que s\u00ed tuvo en el exterior sobre el propio Trotsky \u2013que no pod\u00eda dar cr\u00e9dito a la informaci\u00f3n\u2013 y en las filas de la Oposici\u00f3n de Izquierda internacional, no puede sin embargo desmerecer toda su trayectoria anterior ni restar valor a su elaboraci\u00f3n te\u00f3rica sobre el proceso de la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS, una de las m\u00e1s <em>profundas y sugerentes.<\/em> Se trata de un trabajo con el plus de haber sido llevada a cabo mayormente sobre el terreno, posibilidad que Trotsky mismo no tuvo..<\/p>\n<p>Sin embargo, la triste realidad es que la parte principal de su obra producida en condici\u00f3n de deportado fue suprimida por la GPU en febrero de 1930 y nada ha sido, literalmente, hallada de ella hasta el presente, a pesar de la apertura de los archivos del estalinismo luego de la ca\u00edda del Muro. Libros terminados, como <em>La vida de Saint Simon <\/em>o su <em>Historia de la guerra civil en Ucrania<\/em> fueron presumiblemente destruidos<em>.<\/em> Por otra parte, una inconclusa pero seguramente muy interesante obra de Trotsky sobre Rakovsky espera \u2013hasta donde conocemos\u2013 su traducci\u00f3n del ruso (est\u00e1 disponible en ese idioma en la biblioteca electr\u00f3nica Wikipedia).<\/p>\n<p>En todo caso, la <em>brillantez <\/em>de sus reflexiones nos ha llegado v\u00eda textos fragmentarios, como las cartas escritas desde sus lugares de deportaci\u00f3n. La \u201cCarta a Valentinov\u201d (m\u00e1s conocida como \u201cLos peligros profesionales del poder\u201d<em>),<\/em> es de una agudeza tremenda acerca del emergente fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n en condiciones de <em> desmoralizaci\u00f3n <\/em>de las masas <em>antes revolucionarias. <\/em><\/p>\n<p>Menos conocidas son sus \u201cCartas desde Astrakan\u201d a Le\u00f3n Trotsky. En consecuencia, dedicaremos esta rese\u00f1a a transcribir, con comentarios, algunos pasajes significativos.<\/p>\n<p>Brou\u00e9 se\u00f1alaba en 1984 que \u201csus cartas \u2013particularmente sus cartas a Trotsky\u2013 son documentos <em>excepcionales<\/em>, de los cuales conoc\u00edamos hasta el presente s\u00f3lo su \u00abCarta a Valentinov\u00bb<em>,<\/em> escrita entre el 2 y el 6 de agosto de 1928\u201d. Destaca asimismo que durante mucho tiempo se intent\u00f3 <em>oponer <\/em>la elaboraci\u00f3n de Rakovsky a la de Trotsky, cuando en realidad lo que ocurri\u00f3 es que el primero puso el \u00e9nfasis sobre aspectos diferentes, en los que se subraya como un factor m\u00e1s \u201caut\u00f3nomo\u201d y de mayor peso en la degeneraci\u00f3n del partido bolchevique <em>la descomposici\u00f3n de su r\u00e9gimen interno, la liquidaci\u00f3n de la democracia en su seno y la dictadura del aparato. <\/em>Brou\u00e9 insiste en que sobre este punto Trotsky <em>no ve\u00eda<\/em> <em> contradicci\u00f3n alguna<\/em> con sus propios puntos de vista, se\u00f1alando que \u201cRakovsky avanz\u00f3 la idea de que una <em>l\u00ednea pol\u00edtica<\/em> justa es inconcebible sin <em>m\u00e9todos<\/em> justos para elaborarla y aplicarla\u201d.<\/p>\n<p>A la vez, lo que se desprende de los textos de Rakovsky es una definici\u00f3n <em>m\u00e1s concreta<\/em> respecto del car\u00e1cter de la ex URSS a partir de la industrializaci\u00f3n acelerada y la colectivizaci\u00f3n forzosa.<\/p>\n<p>A nuestro entender, aqu\u00ed ten\u00eda su <em>peso espec\u00edfico<\/em> el hecho de que Roakovsky miraba \u201cdesde dentro\u201d a la entonces URSS, donde el giro de Stalin de finales de los a\u00f1os 20 es concebido, m\u00e1s que como una \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d \u2013definici\u00f3n que Trotsky emplee\u00f3 en alguna oportunidad, pero no siempre\u2013, como medidas esencialmente <em> burocr\u00e1ticas, antiobreras y antipopulares,<\/em> que se\u00f1alizaban el pasaje del \u201cEstado <em>obrero con deformaciones burocr\u00e1ticas<\/em>\u201d al \u201cEstado <em>burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn trotskismo \u201cpreobrajenskiano\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>Las \u201cCartas de Astrak\u00e1n\u201d se escriben entonces en el contexto del giro del estalinismo a la colectivizaci\u00f3n forzosa y la industrializaci\u00f3n acelerada. Ese giro supuestamente a \u201cizquierda\u201d abri\u00f3 una discusi\u00f3n en el seno de la Oposici\u00f3n rusa, que termin\u00f3 <em> dividi\u00e9ndose, <\/em>y esa ruptura tuvo consecuencias en las filas de la Oposici\u00f3n de Izquierda no solo rusa sino internacional.<\/p>\n<p>En esta lucha pol\u00edtica, dirigentes como Preobrajensky, Radek y Smilga expresaron la posici\u00f3n de que, dado que<em> Stalin estaba tomando las medidas preconizadas hac\u00eda a\u00f1os por la Oposici\u00f3n de izquierda, la existencia de \u00e9sta ya no se justificaba. <\/em><\/p>\n<p>La Oposici\u00f3n, con Trotsky a la cabeza, respondi\u00f3 con un agudo se\u00f1alamiento \u2013que hemos recogido en diversas oportunidades\u2013: que no importaba s\u00f3lo qu\u00e9 medidas se estaban tomando<em>, sino de qu\u00e9 manera y qui\u00e9n las estaba llevando adelante, so pena de desvirtuarse completamente. <\/em><\/p>\n<p>Sabido es que esto no convenci\u00f3 a \u201clos tres\u201d, que terminaron <em>capitulando <\/em>\u2013con argumentos economicistas y objetivistas\u2013 en julio de 1929 (\u201chemos roto ideol\u00f3gica y organizativamente con Trotsky\u201d). Es precisamente en ese contexto que se producen estas cartas, de un gran valor <em>te\u00f3rico-metodol\u00f3gico. <\/em><\/p>\n<p>Fagan se\u00f1ala a este respecto que \u201cRakovsky no cre\u00eda, como Preobrajensky, que el centro estalinista, instituyendo el giro a la izquierda, estaba siguiendo las \u00abineluctables leyes de la historia\u00bb\u201d. Sentencia que tiene renovado valor hoy, cuando en nuestra regi\u00f3n, desde diversas expresiones del movimiento trotskista, sigue sin registrarse la importancia estrat\u00e9gica de este debate e incluso se da la raz\u00f3n \u2013contra Trotsky y la Oposici\u00f3n\u2013 a dirigentes como Preobrajensky en terrenos donde <em> nunca la tuvieron. <\/em><\/p>\n<p>Sin duda que cabe dejar sentado que, como hemos se\u00f1alado en diversas ocasiones, la obra principal de Preobrajensky, <em>La nueva econom\u00eda<\/em>, es de gran valor te\u00f3rico y un aporte a la compresi\u00f3n de los procesos econ\u00f3micos en juego a la hora de la transici\u00f3n socialista en pa\u00edses atrasados, no del centro capitalista. Pero esto implica perder de vista las <em>unilateralidades objetivistas<\/em> que esta obra conten\u00eda y que deben ser sometidas a cr\u00edtica; entre ellas, el escaso papel concedido a la democracia obrera como regulador en la transici\u00f3n econ\u00f3mica socialista, en combinaci\u00f3n con la planificaci\u00f3n y la ley del valor. En ausencia de esta apropiaci\u00f3n cr\u00edtica, porciones del movimiento trotskista de la posguerra <em>han sido m\u00e1s preobrajenskianas que propiamente trotskistas. <\/em><\/p>\n<p>Esta equivocada posici\u00f3n se puede observar en las filas del PSTU del Brasil. En un texto reciente de un economista de esta organizaci\u00f3n, se llega a planteos como el siguiente: \u201cDesde el punto de vista de Nahuel Moreno, Preobrajensky contribuy\u00f3 con la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente al criticar la versi\u00f3n de Trotsky (&#8230;). Preobrajensky, como recuerda Moreno, polemiza con el <em>subjetivismo <\/em>de los an\u00e1lisis de Trotsky, y postula que las condiciones objetivas podr\u00edan obligar a una direcci\u00f3n peque\u00f1o burguesa burocr\u00e1tica a promover la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda en la tentativa de preservarse; con eso, la revoluci\u00f3n, que ten\u00eda un car\u00e1cter peque\u00f1o-burgu\u00e9s democr\u00e1tico y\/o colonial, <em>pasar\u00eda a un Estado obrero<\/em>\u201d (\u201cPreobrajensky y la \u00abnueva econom\u00eda\u00bb de la Revoluci\u00f3n de Octubre\u201d, Almir Cesar Batista hijo, en www.pstu.org.br).<\/p>\n<p>Este autor no parece recordar que precisamente este g\u00e9nero de argumentaci\u00f3n \u2013aplicado inicialmente a China y luego a Rusia\u2013 fue el empleado por \u201clos tres\u201d para romper con la Oposici\u00f3n y abrir un curso de capitulaci\u00f3n a Stalin y su giro \u201cizquierdista\u201d. En textos por otra parte poco desarrollados, m\u00e1s de 20 a\u00f1os atr\u00e1s Nahuel Moreno comet\u00eda un error sim\u00e9trico. Pero en vez de corregir definiciones que se revelaron equivocadas a la luz de los hechos hist\u00f3ricos, lo que se hace es repetir lo m\u00e1s err\u00f3neo de la elaboraci\u00f3n de Moreno, en cuya obra de ese per\u00edodo no faltan, adem\u00e1s, indicaciones en un sentido distinto.<\/p>\n<p>Se insiste en que \u201cMoreno, al rescatar el debate entre Trotsky y Preobrajensky, sin despreciar a este \u00faltimo como hicieran tantos trotskistas, apunta que la teor\u00eda de la permanente tuvo y tiene validez hist\u00f3rica (&#8230;) pero tuvo un equ\u00edvoco l\u00f3gico (&#8230;). <em>El error reside en un \u00absubjetivismo\u00bb, en una sobrevaloraci\u00f3n de los sujetos hist\u00f3ricos<\/em>\u201d (A. C. Batista, cit.)<em>. <\/em>En nuestra visi\u00f3n, no hay aqu\u00ed ning\u00fan \u201cequ\u00edvoco l\u00f3gico\u201d: \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda funcionar la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente sin la clase social llamada a darle vida?<\/p>\n<p>Y no se trata s\u00f3lo del PSTU. Un importante intelectual marxista argentino, Claudio Katz, parece defender tambi\u00e9n en sus escritos m\u00e1s recientes esta versi\u00f3n de un \u201ctrotskismo preobrajenskyano\u201d. Ocurre lo propio en algunos textos (no todos) en que su elaboraci\u00f3n parece deslizarse hacia una p\u00e9rdida de la necesaria e imprescindible <em>articulaci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em> entre las <em>tareas<\/em>, el o los <em>sujetos<\/em> y sus <em>m\u00e9todos<\/em> a la hora de la revoluci\u00f3n propiamente socialista. Lamentablemente, nos parece que no le ha prestado la debida atenci\u00f3n a este debate en la Oposici\u00f3n, con tantas consecuencias te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas.<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Afirma que: \u201cEl dogm\u00e1tico (&#8230;) se equivoca al definir a la revoluci\u00f3n <em>por los sujetos y no por los contenidos anticapitalistas<\/em> (&#8230;). La clase obrera industrial no tuvo un papel conductor frente a los campesinos en China o Vietnam (&#8230;). Pero si esta mutaci\u00f3n fue posible, el rol dirigente del proletariado <em>ya no es tan insustituible<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/em> (&#8230;). Pero el dogm\u00e1tico est\u00e1 inmerso en una larga siesta que le impide caracterizar adecuadamente la naturaleza de la revoluci\u00f3n socialista. No registra la gravitaci\u00f3n primordial del <em>contenido social<\/em> de este proceso, en comparaci\u00f3n con los sujetos que la realizan. El car\u00e1cter socialista com\u00fan de 1917 (Rusia), 1949 (China) y 1960 (Cuba), estuvo dado por ese car\u00e1cter anticapitalista y <em>no por el rol determinante o secundario que jugaron en cada caso los obreros<\/em>\u201d (C.Katz, \u201cLos efectos del dogmatismo\u201d).<\/p>\n<p>En el mismo sentido agrega que: \u201cComo <em>lo esencial son<\/em> <em>las tareas<\/em>, Lenin hablaba de \u00abrevoluci\u00f3n proletaria\u00bb para referirse a la fuerza dirigente, y de \u00abrevoluci\u00f3n socialista\u00bb para aludir al sentido de este proceso. Mientras que Trotsky jerarquiz\u00f3 alternativamente uno u otro aspecto, Preobrajensky defendi\u00f3 la primac\u00eda del segundo rasgo. Este criterio tuvo <em>mayor corroboraci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Hicimos esta digresi\u00f3n s\u00f3lo para mostrar la <em>actualidad metodol\u00f3gica <\/em>del debate ocurrido en la Oposici\u00f3n de Izquierda a finales de los a\u00f1os 20, y el valor de los agudos se\u00f1alamientos dejados por Rakovsky en su oportunidad.<\/p>\n<p>Lamentablemente, criterios como los esbozados por los compa\u00f1eros del PSTU o por Katz pasan por alto peligrosamente que las fundamentaciones objetivistas y economicistas de Preobrajensky configuraron un<em> todo org\u00e1nico <\/em>con su curso pol\u00edtico capitulador.<\/p>\n<p>En esas condiciones, pretendemos defender que la <em>filiaci\u00f3n te\u00f3rica<\/em> que necesitamos para el relanzamiento de la lucha por la revoluci\u00f3n socialista aut\u00e9ntica en el siglo XXI debe ser m\u00e1s <em>socialista revolucionaria (de Marx a Trotsky) y \u201crakovskiana\u201d que \u201cpreobrajenskiana\u201d, como err\u00f3neamente se postul\u00f3 en el pasado y como parece \u2013amnesia hist\u00f3rica mediante\u2013 reeditarse hoy. <\/em><\/p>\n<p><strong>Las \u201cCartas de Astrak\u00e1n\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En lo que sigue, entonces, reproduciremos algunos de los pasajes que consideramos m\u00e1s importantes de las cartas que Cristian Rakovsky enviara a Le\u00f3n Trotsky desde su lugar de deportaci\u00f3n en Astrak\u00e1n. Consideramos que tienen el valor de presentar criterios <em>opuestos <\/em>a los que acabamos de citar a la hora de caracterizar el desarrollo de un proceso como socialista. Tras cada pasaje glosaremos algunos comentarios sobre las cuestiones m\u00e1s sugerentes que se desprenden de estos extractos.<\/p>\n<p><strong>Astrak\u00e1n, 18 de mayo de 1928 <\/strong><\/p>\n<p>\u201cQuerido amigo:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Sin la posibilidad de pasar en limpio, resumo lo m\u00e1s brevemente posible mis ideas esenciales:<\/p>\n<p>\u201c1. Preobrajensky ha <em> exagerado <\/em>enormemente la importancia de las nuevas medidas pol\u00edticas tomadas en relaci\u00f3n del campo y los kulaks. Ha dejado de lado una serie de procesos escandalososque son s\u00edntomas de una gran importancia de la desagregaci\u00f3n que se ha ense\u00f1oreado en el partido, los sindicatos y el pa\u00eds mismo\u201d.<\/p>\n<p>Rakovsky se refiere, claro est\u00e1, a las medidas de Stalin de colectivizaci\u00f3n forzosa del campo y de industrializaci\u00f3n acelerada mediante la implementaci\u00f3n de los planes quinquenales. Cabe tomar nota del \u00e9nfasis que pone ya desde el comienzo en las condiciones de la deteriorada situaci\u00f3n del partido y dem\u00e1s organismos llamados a llevarlas adelante.<\/p>\n<p>\u201c2. No podemos tener una apreciaci\u00f3n justa m\u00e1s que si se encara la situaci\u00f3n, muy compleja en el partido y m\u00e1s all\u00e1, <em>desde el punto de vista de la pol\u00edtica<\/em>. Toda otra aproximaci\u00f3n, tiene el riesgo de dejar de lado las 9\/10 partes de los hechos aut\u00e9nticos. La \u00fanica manera <em>justa <\/em>de abordar el problema es desde el punto de vista pol\u00edtico: <em>no se trata de hacer de una filosof\u00eda de la historia. <\/em>Se trata de poner en n\u00fameros y de corregir los errores que han conducido a la situaci\u00f3n actual. Lenin ya hab\u00eda se\u00f1alado que para hacer una <em> apreciaci\u00f3n global, era necesario tener una actitud pol\u00edtica, porque la pol\u00edtica no es otra cosa que la econom\u00eda y el Estado concentrados<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Rakovsky exige un \u00e1ngulo de apreciaci\u00f3n <em>global y no puramente \u201cecon\u00f3mico\u201d<\/em> para el an\u00e1lisis del giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin. Es sintom\u00e1tica la apreciaci\u00f3n contra la concepci\u00f3n de que por un mecanismo puramente \u201cobjetivo\u201d o \u201cautom\u00e1tico\u201d \u2013es decir, por el recurso a una filosof\u00eda de la historia que se impondr\u00eda <em>desde afuera<\/em> de los sujetos sociales y pol\u00edticos mismos\u2013, el estalinismo podr\u00eda llevar a cabo el proceso de la transici\u00f3n socialista. Esta observaci\u00f3n es muy aguda, porque la experiencia hist\u00f3rica ha demostrado que no existe \u201cfilosof\u00eda de la historia\u201d que <em>excuse <\/em>a la vanguardia obrera y a los socialistas revolucionarios de pelear <em>consciente y sistem\u00e1ticamente<\/em> por el progreso de la aut\u00e9ntica transici\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Asimismo, hay una referencia velada aqu\u00ed a las leyes de \u201cinversi\u00f3n de la causalidad\u201d en la transici\u00f3n, en la que lo que decide es el car\u00e1cter social<em> efectivo <\/em>del Estado<em>.<\/em> Lo que manda es la pol\u00edtica \u201ccomo econom\u00eda y Estado concentrados\u201d: esto es, que la clase obrera est\u00e9 <em>efectivamente<\/em> <em>al frente<\/em> del semi-estado proletario. Porque la dictadura del proletariado es el per\u00edodo <em>pol\u00edtico<\/em> del pasaje del capitalismo al socialismo, al que corresponden determinadas formas econ\u00f3micas, y <em>no lo inverso<\/em>, como se cree habitualmente.<\/p>\n<p>En un texto posterior, Rakovsky hace una observaci\u00f3n en el mismo sentido: \u201cTodo lo que hab\u00eda que decir en general acerca de estos temas ya fue dicho. Hace tiempo que se ha hecho necesario moverse m\u00e1s all\u00e1 de los argumentos <em>generales<\/em>, de la general repetici\u00f3n que el centrismo ha conducido al Termidor y los debates acerca que el Termidor ser\u00eda \u00abinevitable\u00bb, para analizar <em>concretamente por qu\u00e9 medios<\/em> las circunstancias pol\u00edticas est\u00e1n haciendo posible que el Termidor triunfe\u201d (\u201cLa crisis del plan quinquenal\u201d).<\/p>\n<p>\u201c3. En cuanto a la cuesti\u00f3n de los <em>m\u00e9todos de direcci\u00f3n<\/em> de los dirigentes a la cabeza del partido, del partido como tal, de los sindicatos y del aparato de Estado, se vuelve de <em> importancia primordial<\/em>. Sin los m\u00e9todos de direcci\u00f3n <em>correctos<\/em>, es decir, sin los m\u00e9todos <em>comunistas y proletarios<\/em>, es <em> imposible<\/em> encontrar una l\u00ednea <em>justa<\/em> de conducir las diferentes ramas de la actividad pol\u00edtica y p\u00fablica (industrial, agr\u00edcola, pol\u00edtica comercial, Internacional comunista, pol\u00edtica exterior). (\u2026) Incluso nuestra l\u00ednea, la l\u00ednea de la Oposici\u00f3n, habr\u00eda podido tener importancia como una l\u00ednea relativamente correcta. Pero si, por azar (en busca de apoyo sobre el conocimiento de los hechos y sobre las tesis marxistas leninistas irrefutables), puede tenerse una l\u00ednea correcta, esta l\u00ednea, en presencia de <em>m\u00e9todos incorrectos<\/em>, ser\u00e1 <em>falsa <\/em>(\u2026) y dar\u00e1 lugar a resultados diametralmente <em>opuestos<\/em> <em>(seudo-cooperativas en lugar de cooperativas<\/em> y \u00abkoljoses\u00bb en lugar de verdaderos koljoses; esto es de la <em>Pravda<\/em>). En Ucrania, tenemos m\u00e1s de 1500 pseudo-cooperativas de kulaks que tienen 1000 tractores.<\/p>\n<p>Nuevamente aparece como criterio rector la <em>necesaria combinaci\u00f3n<\/em> entre el qu\u00e9, el c\u00f3mo y el qui\u00e9n. Cabe prestar particular atenci\u00f3n a lo de las \u201cseudo-cooperativas\u201d; es decir, una forma social aparentemente <em>hom\u00f3loga <\/em>a una aut\u00e9ntica forma cooperativa, pero que en las condiciones de una conducci\u00f3n estalinista, <em> sin<\/em> clase obrera y <em>sin<\/em> democracia proletaria, se transforma en su <em> contrario.<\/em> En una aut\u00e9ntica cooperativa, los cooperantes se autoexplotan en funci\u00f3n de su inevitable competencia en el mercado capitalista, pero ning\u00fan miembro de ella puede vivir del trabajo ajeno, parasitando y\/o explotando a los dem\u00e1s (se trata de una \u201cexplotaci\u00f3n multilateral\u201d). Por el contrario, en una seudo-cooperativa, ya la autoexplotaci\u00f3n se <em>transforma en explotaci\u00f3n unilateral lisa y llana<\/em>, algo que ha explicado con detalle y rigor te\u00f3rico el gran marxista Pierre Naville. En este marco, no hay<em> determinismo economicista que valga. <\/em><\/p>\n<p>\u201c4. La causa de todo esto es el olvido, por parte de nosotros, dirigentes de las cumbres, de las ense\u00f1anzas de Lenin sobre el Estado en general y sobre la dictadura del proletariado en particular, aunque estas ense\u00f1anzas est\u00e1n en el coraz\u00f3n del bolchevismo y representan el aspecto del marxismo que Lenin mismo consideraba como la contribuci\u00f3n m\u00e1s importante de Marx, y que \u00e9l tambi\u00e9n desarrolla.<\/p>\n<p>\u201c5. El rol de la dictadura del proletariado consiste en <em>romper<\/em> el aparato de Estado burgu\u00e9s zarista y burocr\u00e1tico. Esto significa que no se trata solamente de reemplazar la burocracia por el centralismo de los soviets; los viejos funcionarios zaristas provenientes de la nobleza, del clero y del campesinado acomodado por los obreros y los campesinos (las clases pobres y medias), sino que se trata de <em> extirpar los viejos h\u00e1bitos<\/em>: el centralismo del aparato, el formalismo, la burocracia, la falta de atenci\u00f3n por los intereses de las masas, la falta de respeto hacia los trabajadores, el abuso de poder, la violencia, las groser\u00edas, la corrupci\u00f3n (\u2026). La dictadura del proletariado no tiene ninguna nostalgia por las pr\u00e1cticas de la democracia burguesa parlamentaria, en la cual el abuso, las violencias y la corrupci\u00f3n se presentan bajo la cobertura de la \u00abdemocracia electoral\u00bb y de la \u00ablibertad de palabra\u00bb, en la que la fuerza brutal del gendarme zarista toma la forma de procedimientos \u00abparlamentarios\u00bb. Estos procedimientos transforman los hechos en intrigas, tramas electorales (\u2026) la <em> desposesi\u00f3n de los trabajadores de sus derechos<\/em>, y la utilizaci\u00f3n de todo aquello que da a la burgues\u00eda la posesi\u00f3n del capital, del aparato de Estado, de la prensa, de la escuela, etc.<\/p>\n<p>\u201c6. En la destrucci\u00f3n del aparato y las pr\u00e1cticas del viejo Estado, tanto democr\u00e1tico como absolutista, en lo que concierne a Rusia, la dictadura del proletariado no debe permitir que las instituciones electivas se acompa\u00f1en de pr\u00e1cticas seudo-democr\u00e1ticas. La dictadura del proletariado busca educar y desarrollar los h\u00e1bitos dignos de una <em>democracia obrera conciente<\/em> para fundir el aparato mismo con las masas trabajadoras. Esta forma nueva y superior de gobierno de un Estado aparece a ella tambi\u00e9n como <em>provisoria,<\/em> porque el Estado mismo, junto con la desaparici\u00f3n de la lucha de clases, desaparecer\u00e1 a trav\u00e9s de la extinci\u00f3n gradual de sus funciones\u201d.<\/p>\n<p>En Rakovsky, una clave interpretativa absolutamente <em>central <\/em>del proceso de la transici\u00f3n socialista se relaciona con darle todo su peso a adjetivos como <em>\u201cconsciente\u201d o \u201cefectivo\u201d<\/em> que hacen a la connotaci\u00f3n de una <em>aut\u00e9ntica<\/em> dictadura del proletariado y que le conceden un lugar hist\u00f3ricamente espec\u00edfico mayor, en los procesos hist\u00f3rico-sociales, a la <em>direcci\u00f3n consciente de los asuntos.<\/em> En este mismo sentido, en un texto posterior de 1930 remitido al Comit\u00e9 Central y firmado tambi\u00e9n por V.Kossior, N. Muralov y V. Kasparova, se\u00f1alaba que \u201c\u00abTodo la sabidur\u00eda pol\u00edtica de la direcci\u00f3n centrista y centroderechista ha consistido en <em>suprimir en las masas el sentimiento de independencia pol\u00edtic<\/em>a, de dignidad humana y de orgullo y alentar y organizar el aparato autocr\u00e1tico\u00bb. Y subraya, como criterio educativo hacia las futuras generaciones, la fundamental y marcada necesidad de la construcci\u00f3n de una \u00abdemocracia obrera genuina\u00bb agregando que \u00ab<em>sin<\/em> una democracia obrera y partidaria, todas las correcciones inevitablemente se transformaran en <em>nuevas distorsiones<\/em>. S\u00f3lo el control revolucionario de las masas es capaz de mantener el aparato bajo su autoridad\u00bb\u201d (citado en G. Fagan, cit.).<\/p>\n<p>Al respecto, en lo que hace espec\u00edficamente a la transici\u00f3n socialista, Agnes Heller se\u00f1alaba: \u201cAntes de comenzar el an\u00e1lisis de las antinomias de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, quiero proponer que considerar la negaci\u00f3n, esto es, la realizaci\u00f3n de la sociedad de los productores asociados como una <em>ley natural<\/em>, contradice l\u00f3gicamente tal concepci\u00f3n. El funcionamiento de la econom\u00eda a la manera de una ley natural pertenece a la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y s\u00f3lo a ella, como expresi\u00f3n del fetichismo de la mercanc\u00eda. <em>La superaci\u00f3n positiva de la propiedad privada no puede, por consiguiente, proceder de ning\u00fan modo en forma de \u00abnecesidad natural\u00bb <\/em>(&#8230;). Aun teniendo aspectos econ\u00f3micos, <em>la transici\u00f3n no puede ser un proceso<\/em> <em>puramente econ\u00f3mico<\/em>, sino que debe consistir en una <em> revoluci\u00f3n social total<\/em>, y s\u00f3lo es concebible de esta forma\u201d (<em>Teor\u00eda de las necesidades en Marx, <\/em>Barcelona, Pen\u00ednsula, 1998, p. 96).<\/p>\n<p>En un sentido convergente, observaba agudamente Karl Korsch en su cr\u00edtica a Kautsky: \u201cExactamente del mismo modo en que los economistas cl\u00e1sicos hipostasiaron las leyes tomadas de la observaci\u00f3n de los fen\u00f3menos de la producci\u00f3n mercantil burguesa, convirti\u00e9ndolas en leyes econ\u00f3micas naturales de car\u00e1cter universal y eterno (\u2026) Marx en su cr\u00edtica materialista de la econom\u00eda pol\u00edtica concibi\u00f3 y expuso todas las leyes de esa econom\u00eda burguesa como \u00ableyes sociales naturales\u00bb que s\u00f3lo poseen validez para un determinado per\u00edodo hist\u00f3rico, as\u00ed tambi\u00e9n el car\u00e1cter distintivo del nuevo concepto materialista y revolucionario de desarrollo de Marx y Engels consiste precisamente en que han concebido la ley de desarrollo social, formulada por la filosof\u00eda idealista burguesa como una ley natural universal, como una ley hist\u00f3rica, que son las \u00fanicas que encuentran su expresi\u00f3n en ellas. En esto reside precisamente el significado profundo del \u00absalto al reino de la libertad\u00bb de Engels, concebido por Kautsky como una mera reca\u00edda en representaciones idealistas y que expresa en forma po\u00e9tica la <em> transitoriedad hist\u00f3rica<\/em> a la que tambi\u00e9n est\u00e1 sometida esta ley del desarrollo formulada por la filosof\u00eda y la ciencia social burguesa\u201d (Karl Korsch, <em>La concepci\u00f3n materialista de la historia<\/em>, Barcelona, Ariel, 1980, pp. 61-62).<\/p>\n<p>\u201c7. En la medida en que, durante un per\u00edodo indeterminado (situaci\u00f3n dif\u00edcil al interior por el hecho de la existencia de una econom\u00eda capitalista privada, de la NEP y del ambiente capitalista en el exterior), la dictadura del proletariado se realiza <em>a trav\u00e9s del partido<\/em>, corresponde a este ultimo asumir todos los problemas citados anteriormente y que conciernen tanto al viejo Estado como al nuevo Estado sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>\u201c8. Lenin ya hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n sobre las condiciones elementales que el partido debe tener en cuenta al dirigir a las masas obreras y los trabajadores en general, para ayudar a que ellas sean <em>efectivamente<\/em> la direcci\u00f3n de la vanguardia revolucionaria; el partido debe estar pr\u00f3ximo a las masas, debe incluso <em>fusionarse <\/em>con ellas, debe tener en cuenta qu\u00e9 es lo que pasa en los procesos econ\u00f3micos objetivos, qu\u00e9 es lo que piensan los obreros, y verificar su l\u00ednea sobre un movimiento revolucionario real y tambi\u00e9n sobre el movimiento real de las masas. En las <em>condiciones de la dictadura del partido<\/em>, un poder <em>gigantesco <\/em>se encuentra <em>concentrado<\/em> entre las manos de la direcci\u00f3n, <em>un poder que ninguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica ha conocido jam\u00e1s en la historia.<\/em> Por esto se debe <em>m\u00e1s que nunca preservar los m\u00e9todos de direcci\u00f3n comunistas y proletarios,<\/em> porque toda desviaci\u00f3n, toda hipocres\u00eda repercute sobre el conjunto de la clase obrera y de la rep\u00fablica\u201d.<\/p>\n<p>La palabra <em>\u201cefectivamente\u201d<\/em> tiene un peso mucho mayor de lo que parece, porque durante demasiado tiempo se ha manejado el <em>equivocado <\/em>concepto que \u201cla propiedad y el poder son de los trabajadores, s\u00f3lo que est\u00e1n en manos de la burocracia\u201d. El balance de la experiencia hist\u00f3rica real del siglo XX es que cuando la propiedad y el poder no est\u00e1n <em>efectivamente<\/em> en las manos de la clase obrera, ambas instancias <em> dejan de servir<\/em> al progreso de la transici\u00f3n y dan lugar <em>a inesperadas relaciones de opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n de los trabajadores<\/em>. Es evidente que Rakovsky estaba poniendo en guardia al partido y a la clase, en tiempo real, sobre esta circunstancia. De ah\u00ed lo pionero y brillante de sus se\u00f1alamientos. Es innecesario se\u00f1alar que este \u00e9nfasis en preservar los \u201cm\u00e9todos de direcci\u00f3n correctos\u201d es absolutamente <em>convergente <\/em>con una advertencia de Trotsky en id\u00e9ntico sentido y en <em>rechazo del automatismo en la transici\u00f3n<\/em>, en la medida en que el Estado aparece como <em>economista y organizador<\/em><strong>. <\/strong>Es decir, ambos revolucionarios de la Oposici\u00f3n de izquierda estaban preocupados por los efectos de la inmensa concentraci\u00f3n de poder en manos del aparato de Estado.<\/p>\n<p>\u201c9. Nosotros, es decir, los miembros dirigentes, estamos obligados a extender progresivamente (\u2026) las garant\u00edas elementales de la <em>democracia consciente <\/em>sobre las cuales el partido est\u00e1 basado y por medio de las cuales debe dirigir la clase obrera y el Estado mismo (\u2026) bajo el r\u00e9gimen de la dictadura del proletariado (\u2026) un poder <em>sin precedentes<\/em> est\u00e1 concentrado entre las manos de los dirigentes de la c\u00fapula, y <em>violar esta democracia<\/em> es un gran mal y un grosero error\u201d.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, aparece la preocupaci\u00f3n por subrayar la necesaria connotaci\u00f3n <em>consciente<\/em> de la dictadura proletaria, en rechazo total a la idea de que las cosas podr\u00edan progresar \u201cobjetivamente\u201d o \u201cde hecho\u201d&#8230; <em> independientemente del dominio efectivo de la clase obrera y su vanguardia en el seno del Estado obrero. <\/em><\/p>\n<p>\u201c10. Lenin nos puso en guardia contra la contaminaci\u00f3n de nuestro Estado obrero por las \u00abdeformaciones burocr\u00e1ticas\u00bb. El temor de ver al partido mismo contaminado por estos elementos lo inquietaba precisamente en los \u00faltimos momentos de su vida. M\u00e1s de una vez repiti\u00f3 cu\u00e1les deben ser las relaciones entre la direcci\u00f3n y el partido; entre el partido, los sindicatos y las masas laboriosas (\u2026). Sabemos todos de sus vivas protestas contra los actos de brutalidad (coacci\u00f3n f\u00edsica, etc.), las faltas de parte de ciertos dirigentes, a primera vista anodinos y que explicar\u00edan mal la indignaci\u00f3n de Lenin si no tenemos en cuenta precisamente su deseo de mantener en el partido <em>otros m\u00e9todos de direcci\u00f3n<\/em><strong>.<\/strong> Sabemos de su llamado apasionado a favor de la cultura (lucha contra los m\u00e9todos \u00abasi\u00e1ticos\u00bb) y finalmente de lo que proyecta al momento en que crea la comisi\u00f3n central de control.<\/p>\n<p>\u201c11. En vida de Lenin, el aparato del partido no tenia ni la d\u00e9cima parte del poder del que dispone hoy (su crecimiento ha sido enorme) y es por esto que lo dicho por Lenin ha devenido diez veces m\u00e1s peligroso.<\/p>\n<p>\u201c12. El aparato del partido est\u00e1 contaminado por las deformaciones burocr\u00e1ticas del aparato del Estado y por todas las deformaciones engendradas por la falsa democracia parlamentaria burguesa. Esto ha resultado en una direcci\u00f3n que<em>, en lugar de la democracia conciente de partido<\/em>, da una falsificaci\u00f3n de la teor\u00eda leninista (\u2026) para consolidar la burocracia del partido; un abuso de poder que, de cara a los comunistas y lo obreros, bajo las condiciones de la dictadura del proletariado, no puede m\u00e1s que adquirir proporciones monstruosas; la falsificaci\u00f3n de toda la mec\u00e1nica electoral; el empleo en la discusi\u00f3n de m\u00e9todos de los que quiz\u00e1 puede vanagloriarse el poder burgu\u00e9s y capitalista, pero no un partido proletario (silbidos, arrojar objetos diversos desde la tribuna, etc.); la ausencia de un esp\u00edritu de equipo, de buena camarader\u00eda en las relaciones, etc.<\/p>\n<p>\u201c13. Resultados: aislamiento de la direcci\u00f3n en el partido, aislamiento del partido, caida en un verdadero aletargamiento en el seno de la clase obrera; ruptura de esta \u00faltima con la vanguardia revolucionaria del partido; influencia ejercida por ciertos especialistas (\u2026) originados en la capa peque\u00f1o-burguesa del partido, s\u00f3lo posible a causa del aislamiento y el silencio de la c\u00fapula; corrupci\u00f3n de miembros del partido (el \u00abaffaire\u00bb de las minas es testimonio de eso). Debemos tener en cuenta todos estos hechos, si pretendemos comprender algo de la situaci\u00f3n actual (\u2026)\u201d<\/p>\n<p><strong>Astrak\u00e1n, 27 de mayo 1928 <\/strong><\/p>\n<p>Querido amigo:<\/p>\n<p>\u201cSi has recibido mi carta en la cual resum\u00eda mi respuesta (quiz\u00e1 no muy claramente) a Evgeni Aleksandrovich [Preobrajensky], la raz\u00f3n de la reserva que formul\u00e9 en mi telegrama en relaci\u00f3n a un acuerdo de principios debe estar muy clara para ti ahora.<\/p>\n<p>\u201cEn primer lugar, planteo los <em>m\u00e9todos de direcci\u00f3n en el partido, la clase y el Estado<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cCuanto m\u00e1s observo nuestro curso en el partido y en el Estado y m\u00e1s estudio a Lenin, m\u00e1s llego a esta conclusi\u00f3n: el <em>r\u00e9gimen<\/em> del partido (\u2026) debe de hecho ocupar <em>el primer lugar<\/em>. Es s\u00f3lo as\u00ed que se puede encarar el conjunto del problema; los del exterior como los del interior, los de la Internacional Comunista, del partido, del sector privado, del Estado, de la agricultura, de la industria. Es evidente que (\u2026) el \u00abr\u00e9gimen de partido\u00bb es asimismo un producto derivado de tales y tales mutaciones en el seno de las clases sociales. Pero el problema de los <em>m\u00e9todos de direcci\u00f3n<\/em> adquiere una significaci\u00f3n particular del hecho de que se trata de un terreno en el cual nuestra acci\u00f3n creativa puede, hasta cierto punto, ponerse en pr\u00e1ctica m\u00e1s f\u00e1cilmente. All\u00ed, <em>todo depende de nosotros,<\/em> o al menos depende m\u00e1s de nosotros \u2013el partido\u2013 que en todos los otros terrenos (\u2026) como ya lo he explicado en mi carta a Preobrajensky, estos m\u00e9todos son la condici\u00f3n previa para poder elaborar y aplicar una pol\u00edtica justa sobre toda una serie de cuestiones\u201d.<\/p>\n<p>Este destaque de la decisiva importancia de los \u201cm\u00e9todos de direcci\u00f3n\u201d ser\u00eda asimismo retomado por Trotsky y por el conjunto de la Oposici\u00f3n de izquierda en relaci\u00f3n con la discusi\u00f3n sobre la colectivizaci\u00f3n. Como hemos se\u00f1alado, frente a la capitulaci\u00f3n de Prebrajensky, Radek y Smilga, tanto Trotsky como Rakovsky plantearon que para caracterizar el giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin no alcanzaba con la evaluaci\u00f3n de las medidas que se estaban tomando, sino que era necesario considerar tambi\u00e9n <em>la manera<\/em> (los \u201cm\u00e9todos de direcci\u00f3n\u201d) y <em>qui\u00e9n<\/em> los llevaba adelante (la burocracia, considerada todav\u00eda \u201ccentrista\u201d).<\/p>\n<p><strong>Astrak\u00e1n, 2 de junio de 1928 <\/strong><\/p>\n<p>\u201cQuerido amigo:<\/p>\n<p>\u201cEstaba muy apurado en escribirte mi \u00faltima carta y he omitido <em>un punto capital <\/em>(&#8230;). Me limitar\u00e9 a lo esencial. Ante todo, aunque la idea queda absolutamente clara en el contexto, me parece que hay que subrayar y desarrollar particularmente la idea de que <em>sin el concurso activo del proletariado, es decir, sin una l\u00ednea justa en el problema obrero, la puesta en pr\u00e1ctica de la l\u00ednea comunista en el campo es imposible. <\/em><\/p>\n<p>Rakovsky reitera aqu\u00ed una de las condiciones <em>sine qua non<\/em> de una revoluci\u00f3n agraria de tipo aut\u00e9nticamente socialista: su <em>\u00edntima conexi\u00f3n con una clase obrera realmente autodeterminada. <\/em><\/p>\n<p>\u201cVuelvo a tu carta. Te entiendo y comparto completamente tu punto de vista de que ninguna pol\u00edtica interior lograr\u00e1 nada \u00absin una orientaci\u00f3n justa e intransigente de revoluci\u00f3n proletaria internacional\u00bb, \u00absin una orientaci\u00f3n internacional apropiada\u00bb (&#8230;). Repito: considero que es un hecho hist\u00f3rico indiscutible, pero ello no explica del todo los errores, la pol\u00edtica falsa, la subestimaci\u00f3n de ciertos hechos, la sobrestimaci\u00f3n de otros.<\/p>\n<p>\u201cPorque se trata del <em>modo de direcci\u00f3n<\/em> de los partidos y la Internacional Comunista (&#8230;). Preobrajensky me ha respondido con una larga carta, en la cual afirma que tengo raz\u00f3n, que \u00abla situaci\u00f3n en nuestro aparato de Estado y en nuestro aparato de partido exige una reflexi\u00f3n relativa a todas estas cuestiones, basadas en las ense\u00f1anzas del marxismo-leninismo sobre el Estado\u00bb. \u00c9l est\u00e1 trabajando en un folleto, \u00abLos \u00e9xitos y fracasos en la edificaci\u00f3n del socialismo en la URSS durante los a\u00f1os de la dictadura\u00bb, que tendr\u00e1 un cap\u00edtulo llamado \u00abLa burocracia socialista\u00bb. Considera de todos modos que mi punto de vista es \u00absubjetivista\u00bb. He aqu\u00ed su planteo: \u00abel conflicto con el <em>kulak<\/em> es un hecho objetivo, que continuar\u00e1 desarroll\u00e1ndose e influenciando al partido mismo\u00bb. Pero el desarrollo de este conflicto en un sentido u otro depende de su relaci\u00f3n con el partido, porque se trata de una capitulaci\u00f3n completa ante \u00e9l y, lo que es peor, un regreso a la situaci\u00f3n anterior (\u2026) la lucha hasta la victoria final depender\u00e1 del partido. Es imposible evitar el \u00absubjetivismo\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>Entendemos que aqu\u00ed Rakovsky subraya el peso de los <em>factores conscientes<\/em> en la transici\u00f3n, y polemiza con Preobrajensky alrededor del problema de que la transici\u00f3n socialista no podr\u00e1 evolucionar en un sentido positivo de manera <em> independiente<\/em> del rol del partido con relaci\u00f3n a ella.<\/p>\n<p><strong>Los peligros profesionales del poder<\/strong><\/p>\n<p>Los pasajes que hemos reproducido evidencian brillantes anticipaciones sobre el proceso de degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la revoluci\u00f3n y muestran un an\u00e1lisis realmente preclaro contra toda posible apreciaci\u00f3n mec\u00e1nica y objetivista de la transici\u00f3n socialista. Desde este punto de vista, repetimos, los an\u00e1lisis de Rakovsky no s\u00f3lo resultan extremadamente sugerentes sino que han tenido una <em>categ\u00f3rica confirmaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>.<\/p>\n<p>En contraste con toda concepci\u00f3n que remitiera a una remozada filosof\u00eda de la historia, s\u00f3lo que \u201cmarxista-estalinista\u201d, Rakovsky insiste una y otra vez, de mil maneras, que no es \u201cel destino el que decide, sino la pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>Que hubo entre los bolcheviques mismos un recurso a una \u201cfilosof\u00eda de la historia\u201d, y de un peso tremendo, se puede ver en la desgraciada carta de s\u00faplica por su vida de Bujarin a Stalin: \u201cPor Dios, no creas que te estoy reprochando nada, ni siquiera en lo m\u00e1s profundo de mi conciencia. No nac\u00ed ayer. Soy perfectamente consciente de que los grandes planes, las grandes ideas y los grandes intereses deben anteponerse a todo lo dem\u00e1s y s\u00e9 que seria mezquino de mi parte situar la cuesti\u00f3n de mi propia persona a la par de las <em>tareas universales e hist\u00f3ricas que reposan, ante todo, sobre tus hombros.<\/em> Pero es ah\u00ed donde reside mi sufrimiento m\u00e1s profundo y me encuentro frente a mi paradoja m\u00e1s grave y angustiosa\u201d (carta personal de Bujarin a Stalin a d\u00edas de su fusilamiento, 10 de diciembre de 1937).<\/p>\n<p>Al respecto, sostiene Fagan: \u201cRakovsky consideraba a la burocracia como el m\u00e1s grave peligro que se cern\u00eda sobre el poder sovi\u00e9tico (&#8230;): \u00abLa ca\u00edda en la actividad de la clase obrera sovi\u00e9tica y la elevaci\u00f3n de la burocracia del partido y el estado deben ser consideradas cient\u00edficamente, someti\u00e9ndolas a un profundo an\u00e1lisis (&#8230;). La plataforma de la Oposici\u00f3n de izquierda es inadecuada, en el sentido de que los remedios que propone tienen un car\u00e1cter <em>emp\u00edrico<\/em>, y no logran alcanzar las ra\u00edces del problema\u00bb (&#8230;). El problema fundamental era el que concern\u00eda a la clase que hab\u00eda tomado el poder. Escrib\u00eda que \u00abnadie puede ignorar hoy las terribles consecuencias de la indiferencia pol\u00edtica de la clase obrera. El problema es m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan porque es un problema <em>nuevo<\/em>. Nunca antes los marxistas debieron enfrentar el hecho de <em>la<\/em> <em>retirada y la declinaci\u00f3n<\/em> de la clase obrera <em>luego<\/em> de la conquista del poder\u00bb. Y aqu\u00ed Rakovsky difer\u00eda con Trotsky (&#8230;). Para el primero, el peligro de la burocratizaci\u00f3n era inherente a la situaci\u00f3n de la clase obrera como tal en la situaci\u00f3n de nueva clase dirigente (&#8230;). Los peligros eran los que Rakovsky llamara \u00ablos peligros profesionales del poder\u00bb\u201d (G. Fagan, cit.).<\/p>\n<p>Para Fagan, \u201cel fen\u00f3meno de diferenciaci\u00f3n sociol\u00f3gica dentro de una nueva clase dirigente tambi\u00e9n se manifest\u00f3 en las revoluciones francesa e inglesa. Ninguna clase ha nacido nunca en posesi\u00f3n de las artes del gobierno. Hist\u00f3ricamente, siempre ha habido una falta de armon\u00eda entre las capacidades pol\u00edticas de cada clase, su habilidad administrativa y las formas jur\u00eddicas constitucionales que son establecidas para su propio uso una vez tomado el poder\u201d.<\/p>\n<p>Y en lo concerniente al mecanismo por el cual la <em>diferenciaci\u00f3n funcional de tareas se transforma en fuente de diferenciaci\u00f3n social:<\/em> \u201cCuando una clase toma el poder, <em>una de sus partes deviene el agente de ese poder<\/em>. En esas circunstancias, emerge la burocracia. En un estado socialista donde la acumulaci\u00f3n capitalista est\u00e1 prohibida para los miembros del partido dirigente, esta diferenciaci\u00f3n comienza como una funcional; pero m\u00e1s tarde se vuelve social\u201d. Agrega Fagan que \u201cTrotsky utiliz\u00f3 el concepto de Termidor en relaci\u00f3n con el ala derecha del partido, los defensores de la propiedad privada. Rakovsky tambi\u00e9n mir\u00f3 hacia la revoluci\u00f3n francesa, pero vio en ella lecciones diferentes. El concepto de Termidor era enga\u00f1oso: \u00abla reacci\u00f3n pol\u00edtica que comenz\u00f3 incluso antes del Termidor consisti\u00f3 en esto: el poder comenz\u00f3 a pasar, <em>formal y efectivamente<\/em>, a manos de un n\u00famero de ciudadanos <em>cada vez m\u00e1s restringido<\/em>\u00bb. En este proceso de reacci\u00f3n, la gradual eliminaci\u00f3n del principio electivo y su reemplazo por el principio de nominaci\u00f3n cumpli\u00f3 un rol central. La diferenciaci\u00f3n inicialmente funcional devino social y \u00abmodific\u00f3 el \u00f3rgano mismo\u00bb. La burocracia, la capa dirigente en la econom\u00eda, en el partido y el estado <em>\u00abces\u00f3 de ser parte de la clase obrera (&#8230;) transform\u00e1ndose en una nueva categor\u00eda social<\/em>\u00bb\u201d<em>.<\/em><\/p>\n<p>Evidentemente, Rakovsky estaba abriendo <em>otra v\u00eda<\/em> en la interpretaci\u00f3n del proceso de burocratizaci\u00f3n de la ex URSS. Como ya hemos se\u00f1alado, Rakovsky adelanta ya a finales de la d\u00e9cada del 20 que Rusia se estaba transformando en un <em>Estado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas<\/em>. Para el revolucionario rumano, lo decisivo para definir el car\u00e1cter del Estado en la transici\u00f3n no son tanto sus (supuestas) bases econ\u00f3mico-sociales, sino <em>la clase que efectivamente est\u00e1 al frente de \u00e9l<\/em>. Por esto es que insiste tanto en la palabra <em>\u201cefectivamente\u201d<\/em> y en la connotaci\u00f3n de <em>\u201cconsciente\u201d <\/em>a la hora de la direcci\u00f3n de la clase obrera de los asuntos de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Trotsky, Rakovsky y los alcances sociales del Termidor sovi\u00e9tico <\/strong><\/p>\n<p>Es sabido que en el cambio de d\u00e9cada Trotsky adopt\u00f3 una definici\u00f3n <em>distinta. <\/em>Plante\u00f3 que en la medida que la base econ\u00f3mico-social segu\u00eda siendo \u201cobrera\u201d (las relaciones de propiedad), el Estado seguir\u00eda si\u00e9ndolo tambi\u00e9n, independientemente de que, sin duda, no se tratar\u00eda de un estado obrero revolucionario sino de uno degenerado burocr\u00e1ticamente. Pero nada de esto no niega la inmensa riqueza de la obra consagrada a esta cuesti\u00f3n, <em>La Revoluci\u00f3n<\/em> <em>Traicionada<\/em>, que, si se estudia con detenimiento, revela que <em> dejaba abierta la puerta a evoluciones ulteriores del estado obrero. <\/em><\/p>\n<p>Con la ventaja de la mirada retrospectiva, aun cuando la elaboraci\u00f3n de Rakovsky era m\u00e1s inicial termin\u00f3 configurando, a la postre, un punto de vista m\u00e1s corroborado hist\u00f3ricamente acerca de la evoluci\u00f3n social de la ex URSS. Sin embargo, en el movimiento trotskista en general este punto de vista ha sido desestimado en beneficio de la idea equivocada de que, como el estalinismo era una burocracia y no una nueva clase explotadora \u2013premisa correcta, por otra parte\u2013, no se pod\u00eda hablar de otra cosa que de estado obrero.<\/p>\n<p>Creemos que en esto hay un error de valoraci\u00f3n en la utilizaci\u00f3n de las categor\u00edas del an\u00e1lisis materialista hist\u00f3rico que pierde de vista que precisamente las fases de transici\u00f3n hist\u00f3rica \u2013m\u00e1s a\u00fan cuando se trata del proceso hist\u00f3rico de la transici\u00f3n al socialismo\u2013 dif\u00edcilmente den lugar a <em>tipos hist\u00f3rico sociales acabados u homog\u00e9neos<\/em>, y que no se puede descartar el desarrollo \u2013como creemos que efectivamente ocurri\u00f3 a lo largo de siglo pasado\u2013 de <em>\u201ch\u00edbridos\u201d hist\u00f3ricos<\/em>, como termin\u00f3 siendo el estado burocr\u00e1tico no capitalista de la ex URSS a partir de la d\u00e9cada del 30 y hasta la restauraci\u00f3n capitalista en los 90.<\/p>\n<p>Nada de esto significa que el propio Trotsky no tenga una elaboraci\u00f3n mucho m\u00e1s rica y sugerente que la lectura unilateral y mec\u00e1nica que se ha hecho de ella en lo que hace a la degeneraci\u00f3n de la ex URSS, y que en un sinn\u00famero de art\u00edculos y textos \u2013e incluso la riqueza, ya mencionada, de <em>La revoluci\u00f3n traicionada\u2013<\/em>hizo hincapi\u00e9 en una serie de aspectos con fuertes puntos de contacto con el an\u00e1lisis de la degeneraci\u00f3n de la ex URSS que estableciera Rakosvsky.<\/p>\n<p>Esto es particularmente as\u00ed en el cap\u00edtulo inconcluso dedicado al Termidor sovi\u00e9tico en su biograf\u00eda de Stalin, en general tachada de \u201csubjetivista\u201d, pero que no por eso dejaba de plantear an\u00e1lisis muy sugerentes en el sentido de interrogarse si la contrarrevoluci\u00f3n estalinista no hab\u00eda ido m\u00e1s all\u00e1 de un fen\u00f3meno meramente \u201cpol\u00edtico\u201d, <em> afectando el car\u00e1cter social mismo del Estado obrero sovi\u00e9tico<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u201cUna porf\u00eda descarnada por el poder y la renta\u201d <\/strong><\/p>\n<p>Mencion\u00e1bamos textos de Trotsky que abr\u00edan otra v\u00eda para la interpretaci\u00f3n del curso de la ex URSS, que tend\u00edan a desarrollar una comprensi\u00f3n de la imposici\u00f3n de la burocracia como yendo <em> m\u00e1s all\u00e1<\/em> de una mera contrarrevoluci\u00f3n s\u00f3lo \u201cpol\u00edtica\u201d y que, de alguna manera, hac\u00edan referencia a los mecanismos del \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas\u201d, tal como lo hab\u00eda definido Rakovsky.<\/p>\n<p>El capitulo \u201cLa reacci\u00f3n termidoriana\u201d (<em>Stalin<\/em>, tomo II), en particular, contiene agudos se\u00f1alamientos respecto del tema que estamos tratando y expresan una amplia convergenciacon los puntos de vista de Rakovsky, casi rozando el cuestionamiento a la definici\u00f3n misma de Estado obrero burocratizado.<\/p>\n<p>All\u00ed se pone en juego la ley de las relaciones rec\u00edprocas entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica, las relaciones de influencia y mutua determinaci\u00f3n por las cuales la \u201clegalidad\u201d de una determinada esfera del todo social termina teniendo influjo y produciendo transformaciones sobre otra esfera. En otras palabras, la pol\u00edtica termina imponiendo transformaciones en la estructura econ\u00f3mica misma. Esta ley llega a una de sus m\u00e1ximas expresiones justamente en el an\u00e1lisis de c\u00f3mo la burocracia logra socavar las bases obreras del Estado heredero de la revoluci\u00f3n, sin alcanzar por esto a transformarse abiertamente en un proceso de restauraci\u00f3n capitalista; esto es, <em>c\u00f3mo el proceso de burocratizaci\u00f3n \u201cfuerza\u201d las bases econ\u00f3mico-sociales del Estado obrero no s\u00f3lo deform\u00e1ndolo, sino tambi\u00e9n cambiando su naturaleza misma. <\/em><\/p>\n<p>Lo que Trotsky describe aqu\u00ed es el proceso ya se\u00f1alado por Rakovsky en \u201cLos peligros profesionales del poder\u201d, acerca de c\u00f3mo la <em>inevitable<\/em> diferenciaci\u00f3n <em>funcional<\/em> a la salida de la revoluci\u00f3n se transform\u00f3 en una<em> evitable <\/em> diferenciaci\u00f3n<em> social<\/em><strong>, <\/strong>que termin\u00f3 minando las bases mismas del Estado obrero. Transcribiremos <em>in extenso<\/em>:<\/p>\n<p>\u201cEn 1923 comenz\u00f3 a estabilizarse la situaci\u00f3n. La guerra civil (&#8230;) era ya cosa del pasado (&#8230;). Los comunistas empezaron a cubrir puestos <em>permanentes<\/em>, empleos que consideraban <em>suyos<\/em> y conduc\u00edan a otros m\u00e1s destacados a <em>dominar en forma planificada<\/em> las regiones o distritos de actividad econ\u00f3mica y pol\u00edtica, confiados a su <em>discreci\u00f3n administrativa<\/em>. R\u00e1pidamente iban convirti\u00e9ndose en funcionarios, en bur\u00f3cratas, conforme la colocaci\u00f3n de miembros y activistas del partido adquir\u00eda un car\u00e1cter <em>m\u00e1s sistem\u00e1tico y regular<\/em>. Ya no se consideraban las misiones como algo transitorio y casi fortuito. La cuesti\u00f3n de los destinos tuvo cada vez m\u00e1s relaci\u00f3n con la del modo y condiciones de vida de la familia del nombrado y con su carrera.<\/p>\n<p>\u201cEntonces fue cuando Stalin comenz\u00f3 a sobresalir con creciente prominencia como organizador, <em>dispensador de credenciales, tareas, empleos, preparador y monitor de la burocracia.<\/em> Eleg\u00eda a sus hombres de acuerdo con la hostilidad o indiferencia de \u00e9stos hacia sus adversarios y, particularmente, hacia quien en su concepto era el principal de todos ellos (&#8230;). Stalin generaliz\u00f3 y clasific\u00f3 su propia experiencia administrativa, en primer t\u00e9rmino la experiencia de intrigarde continuo tras bambalinas, y la puso al alcance de los m\u00e1s \u00edntimos asociados a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cA medida que fue aumentando la <em>vida burocr\u00e1tica<\/em>, \u00e9sta engendr\u00f3 una creciente necesidad de bienestar. Stalin cabalgaba a la cabeza de este espont\u00e1neo movimiento hacia la comodidad humana, gui\u00e1ndolo y enderez\u00e1ndolo a sus propios designios.<\/p>\n<p>\u201cSecretamente al principio, y luego con m\u00e1s descaro, la igualdad fue tildada de prejuicio peque\u00f1o burgu\u00e9s, en defensa de los privilegios especiales para los bur\u00f3cratas de alta categor\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Luego Trotsky presenta a Stalin como un emp\u00edrico que \u201cpermanece sordo y ciego ante la formaci\u00f3n de toda una capa privilegiada soldada por los lazos de honor de los ladrones, por su com\u00fan inter\u00e9s (como explotadores privilegiados de toda la pol\u00edtica de cuerpo) y por su incesante alejamiento del pueblo. Sin sospecharlo, Stalin est\u00e1 organizando no s\u00f3lo una nueva m\u00e1quina, sino una <em>nueva casta<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Y agrega: \u201cSi Stalin hubiera podido prever hasta d\u00f3nde conducir\u00eda su lucha contra el trotskismo, indudablemente se habr\u00eda contenido, a pesar de la perspectiva de victoria contra sus antagonistas. Pero <em>no previ\u00f3 absolutamente nada<\/em>. Los vaticinios de sus adversarios de que se convertir\u00eda en adalid del Termidor, en enterrador del partido de la revoluci\u00f3n, le parec\u00edan vanas fantas\u00edas y expresiones huecas. Cre\u00eda en la <em>suficiencia de la m\u00e1quina del partido<\/em>, en su capacidad para realizar todas las tareas. No ten\u00eda la menor idea del papel hist\u00f3rico que estaba representando. La falta de imaginaci\u00f3n creadora, su incapacidad de generalizar y prever, mat\u00f3 al Stalin revolucionario tan pronto empu\u00f1\u00f3 por su cuenta el tim\u00f3n\u201d (Le\u00f3n Trotsky, <em>Stalin<\/em> (II), Buenos Aires, Yunque, 1974, p. 270).<\/p>\n<p>Asistimos a una notable descripci\u00f3n del proceso por el cual <em>la funci\u00f3n y el cargo<\/em> al frente de tareas necesarias e inevitables \u2013en ese estadio del proceso\u2013 en manos del nuevo Estado se transforman en otras tantas fuentes de una <em>diferenciaci\u00f3n y acomodamiento social<\/em> de una capa que <em> cada vez se aleja m\u00e1s y tiene una existencia m\u00e1s separada de las masas obreras, campesinas y populares. <\/em><\/p>\n<p>Sin embargo, a fines de la d\u00e9cada del 20, luego de haber sido barrida la Oposici\u00f3n de Izquierda y con el giro hacia el control total por parte del Estado de todas las palancas econ\u00f3micas, lo que se verifica es una <em> lucha por la apropiaci\u00f3n del excedente social. <\/em><\/p>\n<p>Haciendo una lectura desde hoy y observando el desarrollo del conjunto de la experiencia hist\u00f3rica, lo que se concluye es que se pusieron en marcha nuevamente <em>mecanismos de explotaci\u00f3n del trabajo. <\/em>Si hay pelea por el excedente entre capas no obreras y si hay explotaci\u00f3n del trabajo liso y llano, <em>lo que no puede haber entonces es Estado obrero por m\u00e1s \u201cburocratizado\u201d y \u201cdegenerado\u201d que se lo califique. <\/em><\/p>\n<p>Contin\u00faa Trotsky: \u201cEl <em>kulak<\/em>, juntamente con el industrial modesto, trabajaba por la completa restauraci\u00f3n del capitalismo. As\u00ed se inici\u00f3 la irreconciliable brega alrededor del producto sobrante del trabajo nacional. \u00bfQui\u00e9n dispondr\u00e1 de \u00e9l en pr\u00f3ximo futuro: <em>la nueva burgues\u00eda o la burocracia sovi\u00e9tica<\/em>? Esta fue la inmediata cuesti\u00f3n planteada. Quien disponga del producto sobrante cuenta con el poder del Estado. As\u00ed comenz\u00f3 la lucha entre la peque\u00f1o burgues\u00eda, que hab\u00eda ayudado a la burocracia a quebrar la resistencia de las masas obreras y de sus portavoces de la oposici\u00f3n izquierdista, y la misma burocracia termidoriana, que hab\u00eda ayudado a la peque\u00f1o burgues\u00eda a dominar a las masas agrarias. Era <em>una porf\u00eda descarada por el poder y la renta<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 275).<\/p>\n<p>Este es el verdadero contenido de la colectivizaci\u00f3n forzosa: no el de una \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d, sino una \u201cporf\u00eda descarnada por el poder y la renta\u201d.<\/p>\n<p><strong>El car\u00e1cter de la colectivizaci\u00f3n estalinista <\/strong><\/p>\n<p>Trotsky agrega: \u201cEvidentemente, la burocracia no derrot\u00f3 a la vanguardia proletaria, se libr\u00f3 de las complicaciones de la revoluci\u00f3n internacional y legitim\u00f3 una filosof\u00eda de la desigualdad para rendirse luego a la burgues\u00eda, convertirse en criado suyo y ser acaso desplazada a su vez de la olla del Estado. La burocracia se asust\u00f3 mortalmente de las consecuencias de su pol\u00edtica de seis a\u00f1os. En consecuencia, se volvi\u00f3 airada contra el kulak y el nepista. Al mismo tiempo, emprendi\u00f3 el llamado \u201ctercer per\u00edodo\u201d y la lucha contra los derechistas. A los ojos de los <em>papanatas<\/em> [Preobrajensky y c\u00eda. LP], la teor\u00eda y pol\u00edtica del tercer per\u00edodo pareci\u00f3 <em>una vuelta a los principios b\u00e1sicos del bolchevismo.<\/em> Pero no hab\u00eda nada de eso. Se trataba s\u00f3lo de un medio para un fin\u201d (\u00eddem, p. 276). Es decir, esa serie de medidas estuvieron al servicio no de un paso ulterior en la transici\u00f3n sino en su <em> desv\u00edo<\/em> hacia <em>otro<\/em> lado: la <em>transformaci\u00f3n social<\/em> del estado en Estado burocr\u00e1tico con restos proletarios comunistas, cuando las masas laboriosas, que son las llamadas a constituirse en \u201c\u00f3rgano ejecutivo\u201d del nuevo Estado, se retiran de la escena pol\u00edtica. Argumento, por otra parte, id\u00e9ntico a la reflexi\u00f3n que adelantara sobre el tema Rakovsky en su \u201cCarta a Valentinov\u201d.<\/p>\n<p>Precisamente, Trotsky contin\u00faa su reflexi\u00f3n en esa direcci\u00f3n: \u201cLa revoluci\u00f3n machaca y destruye la maquinaria del viejo Estado. Ah\u00ed reside su esencia. La liza est\u00e1 repleta de contendientes. Ellos deciden, act\u00faan, legislan a su modo, exento de precedentes, juzgan y dan \u00f3rdenes. <em>La esencia de la revoluci\u00f3n est\u00e1 en que la misma masa se constituye en propio \u00f3rgano ejecutivo<\/em>. Pero <em>cuando la masa<\/em> se <em>retira al palenque<\/em>, vuelve a sus diversas residencias, a sus viviendas particulares, perpleja, desilusionada, cansada, el teatro de los acontecimientos queda <em> desolado<\/em>. Y su <em>frialdad<\/em> se intensifica cuando lo ocupa la nueva m\u00e1quina burocr\u00e1tica\u201d (\u00eddem, p. 283).<\/p>\n<p>Y en el mismo sentido agrega: \u201cRousseau ha explicado que la democracia pol\u00edtica era incompatible con la excesiva desigualdad (&#8230;) la legislaci\u00f3n sovi\u00e9tica (&#8230;) desterr\u00f3 la desigualdad incluso en el ej\u00e9rcito. Bajo el r\u00e9gimen de Stalin, todo esto cambi\u00f3, y hoy <em>no s\u00f3lo existe desigualdad social, sino tambi\u00e9n econ\u00f3mica<\/em>. La ha fomentado la burocracia (&#8230;) en su agitaci\u00f3n por la escala diferencial de salarios (&#8230;). Con desenfrenado cinismo, la igualdad se denunci\u00f3 como prejuicio peque\u00f1oburgu\u00e9s (\u2026) Reclinados en autom\u00f3viles <em>t\u00e9cnicamente<\/em> propiedad del proletariado, a los cuales s\u00f3lo un pu\u00f1ado de elegidos ten\u00eda entrada, los bur\u00f3cratas risoteaban: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 hemos estado luchando?\u00bb Esta ir\u00f3nica frase era a la saz\u00f3n muy popular. La burocracia respetaba a Lenin, pero siempre le hab\u00eda parecido un poco fastidioso su puritanismo\u201d (\u00eddem, p. 287).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se manifiesta, como al pasar, algo extremamente importante: cuando Trotsky se refiere a la propiedad \u201ct\u00e9cnicamente del proletariado\u201d, parece dar cuenta de que, <em>en realidad<\/em>, esta propiedad era<em> s\u00f3lo formalmente de la clase obrera<\/em>, o, lo que es lo mismo, que no lo es de manera <em>efectiva<\/em>.<\/p>\n<p>Lo que Trotsky parece sugerir es, precisamente, que el Termidor termin\u00f3 siendo esencialmente distinto del franc\u00e9s: se trat\u00f3 de un proceso social que termin\u00f3 afectando las bases sociales mismas creadas por la revoluci\u00f3n de octubre. De ah\u00ed que se hable de propiedad \u201ct\u00e9cnica\u201d y no real. An\u00e1logamente, puede decirse que el estado era \u201ct\u00e9cnicamente\u201d obrero, pero ya no <em>realmente<\/em>.<\/p>\n<p>Otro cambio sutil, pero muy profundo, se observa en la definici\u00f3n de la naturaleza de la colectivizaci\u00f3n agraria estalinista: \u201cA los ojos de los simplones, la teor\u00eda y pr\u00e1ctica del \u00abtercer per\u00edodo\u00bb parec\u00edan refutar la teor\u00eda del per\u00edodo termidoriano de la revoluci\u00f3n rusa. En realidad, no hicieron m\u00e1s que confirmarla<strong>. <\/strong>Lo esencial del Termidor fue, y no puede menos que ser, <em>social<\/em> en cuanto su car\u00e1cter. Su finalidad era <em>cristalizar una nueva capa privilegiada<\/em>, crear un sustrato nuevo para la clase econ\u00f3micamente superior. Hab\u00eda dos pretendientes a este papel: la peque\u00f1o burgues\u00eda y la burocracia. Ambas combatieron unidas en la batalla para vencer la resistencia de la vanguardia del proletariado. Una vez conseguido esto, chocaron una contra otra en feroz acometida. La burocracia lleg\u00f3 a asustarse de su aislamiento, de su divorcio del proletariado. Sola, no pod\u00eda aplastar al <em>kulak<\/em> ni a la peque\u00f1o burgues\u00eda (&#8230;); ten\u00eda que contar con la ayuda del proletariado. De ah\u00ed su esfuerzo concertado por <em>presentar<\/em> su lucha (&#8230;) por los productos sobrantes y por el poder como la lucha del proletariado contra las tentativas de restauraci\u00f3n capitalista\u201d (\u00eddem, p. 288).<\/p>\n<p>Pero esta lucha que era \u201cpresentada como\u201d una lucha del proletariado, para Trotsky, evidentemente, no lo era: era una lucha de una burocracia que, rompiendo amarras con la clase obrera pretend\u00eda resolver su propia cuesti\u00f3n social. Como sabemos, razonando en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, no lo logr\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Continuemos con Trotsky:<\/strong><\/p>\n<p>\u201c<em>Aqu\u00ed cesa la analog\u00eda con el Termidor franc\u00e9s<\/em>. La nueva base social de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se hizo intangible. Defender la nacionalizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y de la tierra es ley de vida o muerte para la burocracia, pues tal es el origen social de su posici\u00f3n dominante. Esa era la raz\u00f3n de su lucha contra el <em>kulak<\/em>. La burocracia pod\u00eda sostener esta contienda, y resistir hasta el fin, s\u00f3lo con ayuda del proletariado. La mejor prueba del hecho de que hab\u00eda hecho recluta de este apoyo fue el alud de capitulaciones por parte de representantes de la nueva oposici\u00f3n. La lucha contra el <em>kulak<\/em>, la pugna contra el ala derecha, contra el oportunismo (consignas oficiales de ese per\u00edodo), <em>pareci\u00f3<\/em> a muchos trabajadores y a muchos representantes de la oposici\u00f3n izquierdista como un renacimiento de la dictadura del proletariado y de la revoluci\u00f3n socialista. Les advertimos entonces: <em>no se trata s\u00f3lo de lo que se hace, sino tambi\u00e9n de qui\u00e9n lo hace<\/em>. En condiciones de democracia sovi\u00e9tica, esto es, de autonom\u00eda obrera, la lucha contra el <em>kulak<\/em> podr\u00eda no haber asumido una forma tan convulsiva, tan pusil\u00e1nime y bestial, y haber conducido a un alza general del nivel econ\u00f3mico de las masas, a base de la industrializaci\u00f3n. Pero la lucha de la burocracia contra el <em>kulak<\/em> era una singular contienda librada <em>sobre las espaldas de los trabajadores<\/em>, y como <em>ninguno<\/em> de los gladiadores <em>confiaba <\/em>en las masas, como ambos <em>tem\u00edan<\/em> a las masas, la pelea revisti\u00f3 un car\u00e1cter <em>convulsivo y sanguinario<\/em>. Gracias al apoyo del proletariado, termin\u00f3 en victoria para la burocracia. Pero <em>no a\u00f1adi\u00f3 nada al peso espec\u00edfico del proletariado dentro de la vida pol\u00edtica del pa\u00eds<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 288). M\u00e1s all\u00e1 de que debe tomarse con pinzas lo de la \u201cbase social intangible\u201d, resulta evidente que si la colectivizaci\u00f3n forzosa \u201cno a\u00f1adi\u00f3 nada\u201d, queda muy cuestionada la idea de que se habr\u00eda tratado de una \u201crevoluci\u00f3n complementaria\u201d en el sentido socialista del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><strong>Rakovsky fue un \u00e1guila <\/strong><\/p>\n<p>Pero como es sabido, Rakovsky fue m\u00e1s categ\u00f3rico acerca de este car\u00e1cter burocr\u00e1tico, no obrero ni \u201csocialista\u201d<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> del giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin. Para \u00e9l, \u201cdetr\u00e1s de la <em>ficci\u00f3n<\/em> del propietario-koljosiano (\u2026) el problema es que los trabajadores koljosianos <em>no trabajan para s\u00ed mismos<\/em>. \u00bfQu\u00e9 es lo que va a florecer, profundizarse y desarrollarse sin trabas en los koljoses? La <em>nueva burocracia koljosiana<\/em> (&#8230;), que re\u00fane bajo un mismo techo todas las capas del campesinado, con excepci\u00f3n de los <em>kulaks<\/em> recalcitrantes, que quedar\u00e1n (\u2026) en los <em>c\u00edrculos de hierro del aparato burocr\u00e1tico<\/em>. Los koljoses confrontan una penuria general, pero ello ser\u00e1 largamente compensado en funcionarios y agentes (&#8230;). Esto confirma, una vez m\u00e1s, que el <em>socialismo burocr\u00e1tico<\/em> s\u00f3lo va a producir bur\u00f3cratas y que la sociedad \u00absocialista\u00bb a la que ya hemos arribado, como lo aseguran los grandes decretos oficiales, <em> ser\u00e1 el reino de los bur\u00f3cratas<\/em>\u201d.<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Este \u201creino de bur\u00f3cratas\u201d de ninguna manera podr\u00eda llegar a tener una vitalidad org\u00e1nica ni aut\u00e9nticamente hist\u00f3rica, como se demostr\u00f3 en pocas d\u00e9cadas. Y mucho menos pod\u00eda decirse que el estalinismo ser\u00eda capaz de llevar a cabo las tareas hist\u00f3ricas que estaba llamada a realizar la clase obrera.<\/p>\n<p>En esta consideraci\u00f3n, de inmensa importancia estrat\u00e9gica, el pensamiento de Rakovsky se demostr\u00f3 inmensamente agudo; un verdadero \u201c\u00e1guila\u201d como dijo en su momento Lenin de Rosa Luxemburgo por su anticipatoria caracterizaci\u00f3n de la socialdemocracia alemana. Porque Rakovsky supo ver m\u00e1s lejos sobre del car\u00e1cter del fen\u00f3meno que estaba en desarrollo ante los ojos de su generaci\u00f3n: <em>la pudrici\u00f3n estalinista de la revoluci\u00f3n social m\u00e1s grande de la historia de la humanidad hasta nuestros d\u00edas. Y lo pag\u00f3 con su vida. <\/em>Vaya entonces hacia \u00e9l nuestro homenaje.<\/p>\n<p><strong> Notas:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"> [1]<\/a> Katz tiene un importante trabajo de elaboraci\u00f3n sobre el balance de las experiencias socialistas del siglo XX, <em>El porvenir del socialismo<\/em>, trabajo que, m\u00e1s all\u00e1 de desigualdades y tesis que consideramos unilaterales \u2013como postular que los enfoques de Trotsky, Preobrajensky y Bujarin, en lo que hace a la transici\u00f3n econ\u00f3mica, podr\u00edan ser \u201ccomplementarios\u201d\u2013, contiene aportes y consideraciones muy valiosas. Sin embargo, en ese texto no se desarrolla la cuesti\u00f3n que nos ocupa aqu\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"> [2]<\/a> En m\u00faltiples ocasiones defendimos la tesis contraria a la de Katz sobre este tema: que toda la experiencia del siglo XX ha demostrado que a la hora de la revoluci\u00f3n propiamente socialista, la clase obrera es imprescindible; si no hay clase obrera, no es revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"> [3]<\/a> Tampoco hay que perder de vista que, aunque se conozca menos, Le\u00f3n Trotsky lleg\u00f3 a hablar en determinados textos (\u201cLa degeneraci\u00f3n de la teor\u00eda, teor\u00eda de la degeneraci\u00f3n\u201d, 1932) de \u201cmedidas supra-sociales\u201d y de \u201ceconom\u00eda de tipo casi puramente burocr\u00e1tico\u201d para indicar el car\u00e1cter <em>no obrero ni socialista<\/em> de la colectivizaci\u00f3n forzosa y la industrializaci\u00f3n acelerada.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/revista_21\/071230_rakovsky.htm#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"> [4]<\/a> Fragmento de un texto in\u00e9dito de Christian Rakovsky (texto suprimido por la burocracia) citado en un art\u00edculo de Molotov en la revista te\u00f3rica del r\u00e9gimen estalinista, <em>Bolchevique<\/em> N\u00ba 7, 1930. En <em>Cahiers Leon Trotsky<\/em> 18, Francia, 1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un homenaje cr\u00edtico a un gran revolucionario \u201cDecidir\u00e1 la pol\u00edtica, no el destino\u201d (Rakovsky, La crisis del Plan Quinquenal, parte I). Christian Georgievitch Rakovsky (Rako), fue el m\u00e1s importante dirigente de la Oposici\u00f3n de Izquierda rusa luego de la expulsi\u00f3n de Trotsky de la ex URSS a comienzos de 1929. 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