{"id":6533,"date":"2009-12-01T19:44:16","date_gmt":"2009-12-01T22:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6533"},"modified":"2019-11-20T10:30:56","modified_gmt":"2019-11-20T13:30:56","slug":"henryk-grossmann-y-la-funcion-economica-del-imperialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6533","title":{"rendered":"Henryk Grossmann y la funci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo"},"content":{"rendered":"<p>Sin haber sido un dirigente pol\u00edtico sino esencialmente un acad\u00e9mico de izquierda, el trabajo de Grossmann \u2013nacido en Cracovia, hoy Polonia, entonces Galitzia austr\u00edaca\u2013 representa una s\u00edntesis muy valiosa de la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista. Lamentablemente, sus obras y en particular la que aqu\u00ed comentaremos, <em>La ley de la acumulaci\u00f3n y el derrumbe del sistema capitalista<\/em> (en adelante LADSC, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1984), no han sido objeto de difusi\u00f3n y estudio sistem\u00e1tico ni siquiera en la izquierda revolucionaria, aunque sus m\u00e9ritos son reconocidos por autores muy influyentes en el \u00e1mbito de la econom\u00eda marxista, como Rosdolsky y Shaikh. Precisamente en funci\u00f3n de su limitada difusi\u00f3n, nos permitiremos, a riesgo de abusar de la paciencia del lector, citar su trabajo de manera acaso m\u00e1s profusa que lo recomendable.<\/p>\n<p>Nos limitaremos aqu\u00ed a <em>un aspecto<\/em> de su exposici\u00f3n, la referida a la funci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo. Cabe comenzar por recordar la tesis central de Grossmann, que se ubica en l\u00ednea, a nuestro juicio, con la interpretaci\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica de la teor\u00eda del valor y de las crisis en el propio Marx. Para Grossmann, el origen de las crisis (lo que \u00e9l denomina \u201cderrumbe\u201d, t\u00e9rmino que, como se\u00f1al\u00e1ramos, en \u00faltimo an\u00e1lisis remite a los l\u00edmites intr\u00ednsecos de la acumulaci\u00f3n, pero que se presta a abusos en los que el propio Grossmann a veces incurre) no es, justamente, externo a la acumulaci\u00f3n. Siguiendo el criterio de Marx, \u201cel l\u00edmite del capital es el capital mismo\u201d, en la medida en que la \u201ccarrera\u201d por acumular, valorizar, realizar plusval\u00eda y volver a acumular termina deteni\u00e9ndose, en el fondo, no por obst\u00e1culos en la <em>realizaci\u00f3n<\/em> \u2013postulados por Rosa Luxemburg y en general por la escuela subconsumista\u2013 sino por <em>insuficiente valorizaci\u00f3n<\/em> del capital acumulado. Y esta insuficiencia deriva de la acumulaci\u00f3n misma, de la creciente composici\u00f3n org\u00e1nica del capital y de la consiguiente tendencia a la baja de la tasa de ganancia.<\/p>\n<p>Es imposible resumir aqu\u00ed, o siquiera mencionar en detalle, la enorme riqueza te\u00f3rica del texto de Grossmann, que no constituye una mera exposici\u00f3n o elucidaci\u00f3n de <em>El capital<\/em> \u2013aunque eso ya tendr\u00eda en s\u00ed su valor\u2013 sino que desarrolla aspectos y actualiza problem\u00e1ticas de cara a la evoluci\u00f3n capitalista del siglo XX.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a> Se propone, en suma, lo mismo que Marx en su obra mayor: \u201cSacar a la luz la <em>ley econ\u00f3mica<\/em> que rige el movimiento de la sociedad moderna (\u2026) las leyes naturales de la producci\u00f3n capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de estas tendencias que operan y <em>se<\/em> <em>imponen con f\u00e9rrea necesidad<\/em>\u201d (K. Marx, <em>El capital<\/em>, I, pr\u00f3logo).<\/p>\n<p>Entrando en materia, digamos que Grossmann parte de la elaboraci\u00f3n marxista sobre el imperialismo, sobre todo de Lenin, pero considera que los rasgos que adjudica al imperialismo la teor\u00eda leninista suelen no exceder el plano de la descripci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, en referencia a las tendencias al estancamiento y al parasitismo, as\u00ed como al car\u00e1cter agresivo del imperialismo, \u201cLenin enlaza este fen\u00f3meno con los monopolios (\u2026) pero esta comprobaci\u00f3n es insuficiente (\u2026) El monopolio es un s\u00f3lo un <em>medio<\/em> para acrecentar las ganancias (\u2026) para mejorar la valorizaci\u00f3n, y en consecuencia es s\u00f3lo un fen\u00f3meno superficial, cuyo \u00faltimo n\u00facleo latente es la insuficiente valorizaci\u00f3n que tiene lugar con la acumulaci\u00f3n del capital. Y porque la valorizaci\u00f3n del capital falla, resulta de ello el car\u00e1cter agresivo del imperialismo, su esfuerzo por restituir a cualquier precio la valorizaci\u00f3n del capital (\u2026) De aqu\u00ed se explica la agresiva pol\u00edtica <em>en lo interno<\/em>: el aumento de la presi\u00f3n contra la clase obrera y el incremento de la valorizaci\u00f3n a trav\u00e9s del <em>hundimiento de los salarios<\/em>; de esto resulta la agresiva pol\u00edtica <em>hacia el exterior<\/em>, para <em>hacer tributarias a naciones extranjeras<\/em> con el mismo fin. Aqu\u00ed se encuentra entonces la ra\u00edz oculta del estado rentista capitalista, el car\u00e1cter parasitario del capitalismo <em>en la \u00e9poca avanzada de la acumulaci\u00f3n de capital<\/em>. Dado que la valorizaci\u00f3n del capital, dentro de un estado dado con un elevado grado de acumulaci\u00f3n, falla, deben ganar cada vez m\u00e1s importancia los <em>tributos provenientes de afuera<\/em>. El parasitismo se convierte en un m\u00e9todo para prolongar la vida del capitalismo\u201d (LADSC, pp. 175-176).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>El comercio exterior: intercambios no equivalentes<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Grossmann comienza por recordar que Marx excluy\u00f3 del esquema de <em>El capital<\/em>, por razones metodol\u00f3gicas, un tratamiento sistem\u00e1tico del comercio exterior. Ese tema correspond\u00eda, en el plan primitivo de 1857, al quinto libro (sobre seis), despu\u00e9s del relativo al Estado y antes del \u00faltimo, sobre el mercado mundial y las crisis (cf. Rosdolsky, <em>G\u00e9nesis<\/em>\u2026, pp. 38-39). Sin embargo, para Marx \u201ces en el comercio exterior donde se desarrolla el verdadero car\u00e1cter del plusvalor (\u2026) al desarrollarse como trabajo social el trabajo contenido en ella; gracias al comercio exterior, este trabajo social se proyecta sobre una gama infinita de valores de uso\u201d (<em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>, III, citado en LADSC, p. 273). Este ancho campo que se ofrece al plusvalor para desarrollarse no se limita a la multiplicaci\u00f3n de los valores de uso, sino que se beneficia de las \u201cventajas de la especializaci\u00f3n\u201d en la \u201clucha competitiva sobre el mercado mundial\u201d.<\/p>\n<p>Y esto es posible \u201cs\u00f3lo en la fase avanzada de la acumulaci\u00f3n de capital\u201d, esto es, cuando \u201cla extensi\u00f3n y afianzamiento de un mercado de salida lo m\u00e1s grande posible se convierte en una cuesti\u00f3n vital del capitalismo (\u2026) De all\u00ed tambi\u00e9n el triunfante avance en el \u00e1rea nacional de la gran empresa sobre la peque\u00f1a y mediana empresa. De all\u00ed tambi\u00e9n la tendencia a la formaci\u00f3n de un imperio transnacional\u201d (LADSC, p. 276). No hace falta aclarar que Grossmann est\u00e1 en las ant\u00edpodas del \u201cImperio\u201d de Negri-Hardt, ya que se refiere expl\u00edcitamente a tendencias que a su vez generan nuevas contradicciones. S\u00ed cabe resaltar que Grossmann <em>pone fecha<\/em> a estos nuevos desarrollos, ancl\u00e1ndolos en una <em>fase determinada<\/em> de la acumulaci\u00f3n. Esto remite a las \u201cedades del capitalismo\u201d de Trotsky, y se anticipa a conceptualizaciones que pasan por alto estas diferencias espec\u00edficas de edad del imperialismo, como las de Dumenil y Levy, que luego mencionaremos.<\/p>\n<p>Grossmann constata que el lugar del comercio exterior en el capitalismo ha sido habitualmente \u201cdescuidado\u201d en el marxismo, al punto de verse en la obligaci\u00f3n de recordar que \u201cRicardo mantiene (\u2026) la <em>equivalencia<\/em> de valor tambi\u00e9n en el comercio exterior. Marx, en cambio, acent\u00faa el papel de la competencia en las relaciones internacionales entre estados\u201d (LADSC, p. 278)<\/p>\n<p>El marxista paquistan\u00ed Anwar Shaikh hace una atinada cr\u00edtica a ciertas escuelas del marxismo, como la de Arghiri Emmanuel, e incluso al \u201can\u00e1lisis est\u00e1ndar marxista\u201d (lo que ya es m\u00e1s discutible) que, por omisi\u00f3n, \u201caceptan la ley de costos comparativos de Ricardo como v\u00e1lida en sus propios fundamentos\u201d, y como \u201cno pueden refutar esta ley, las teor\u00edas mencionadas est\u00e1n obligadas a mantener toda la carga del desarrollo desigual sobre los movimientos de capital\u201d. Esto es, \u201cfactores adicionales: monopolio, inversi\u00f3n extranjera, poder pol\u00edtico, conspiraci\u00f3n\u201d, todos los cuales son extr\u00ednsecos al intercambio mismo de mercanc\u00edas (<em>Valor, acumulaci\u00f3n y crisis<\/em>, Buenos Aires, RyR, 2006, p. 206). Extra\u00f1amente, Shaikh no hace referencia alguna a Grossmann \u2013a quien por otra parte cita aprobatoriamente en el terreno de las teor\u00edas de las crisis\u2013, como si no perteneciera al \u00e1mbito del \u201can\u00e1lisis est\u00e1ndar marxista\u201d, que Shaikh identifica con Lenin y, acaso, las lecturas \u201coficiales\u201d (stalinistas) de Lenin.<\/p>\n<p>Pero, como se ve, la obra de Grossmann puede y debe <em>integrarse<\/em> a la corriente m\u00e1s <em>cl\u00e1sica<\/em> (\u201cest\u00e1ndar\u201d suena casi peyorativo) del an\u00e1lisis econ\u00f3mico marxista. Y no es necesario recurrir a\u00fan a la exportaci\u00f3n de capitales u otros fen\u00f3menos m\u00e1s contempor\u00e1neos del imperialismo para explicar <em>econ\u00f3micamente<\/em> la relaci\u00f3n <em>general<\/em> (v\u00e1lida para <em>todas<\/em> las fases del capitalismo, incluida, naturalmente, la del imperialismo) de <em>explotaci\u00f3n y transferencia de plusval\u00eda de la periferia al centro<\/em>.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>As\u00ed describe Grossmann el mecanismo fundamental: \u201cSi se examina s\u00f3lo la esfera de la <em>producci\u00f3n<\/em>, entonces resulta, en relaci\u00f3n con las tasas nacionales de <em>ganancia<\/em>, que \u00e9stas son <em>m\u00e1s elevadas<\/em> en pa\u00edses econ\u00f3micamente <em>menos desarrollados<\/em> \u2013 como consecuencia de la baja composici\u00f3n org\u00e1nica del capital\u2013 que en los pa\u00edses altamente desarrollados, si bien la tasa de <em>plusvalor<\/em> es significativamente mayor en \u00e9stos \u00faltimos (\u2026) Pero dado que <em>en el comercio internacional no se intercambian equivalentes<\/em>, porque aqu\u00ed, lo mismo que en el mercado interno, existe la tendencia a la nivelaci\u00f3n de la tasa de ganancia, entonces las mercanc\u00edas del pa\u00eds altamente desarrollado, o sea, de un pa\u00eds de composici\u00f3n org\u00e1nica media <em>m\u00e1s elevada<\/em>, son vendidas a <em>precios de producci\u00f3n<\/em> que son siempre <em>mayores<\/em> que los <em>valores<\/em>, mientras que, por el contrario, las mercanc\u00edas de pa\u00edses con composici\u00f3n org\u00e1nica de capital <em>inferior<\/em> son vendidas en libre competencia a precios de producci\u00f3n que por regla general deben ser <em>inferiores<\/em> a sus valores (\u2026) De esta manera en el mercado mundial se producen, dentro de la esfera de la <em>circulaci\u00f3n<\/em>, <em>transferencias del plusvalor producido en el pa\u00eds poco desarrollado al altamente desarrollado<\/em>, dado que la distribuci\u00f3n del plusvalor no se realiza por cantidad de obreros ocupados sino seg\u00fan la magnitud del capital en funci\u00f3n\u201d (LADSC, pp. 278-279).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Marx, \u201cRicardo tergiversa completamente la influencia del comercio exterior (\u2026) No ve la enorme importancia que tiene para Inglaterra, por ejemplo, la posibilidad de adquirir materias primas m\u00e1s baratas para la industria (\u2026) tres jornadas de trabajo se cambi(an) por lo que en otro pa\u00eds representa s\u00f3lo una jornada de trabajo. En tales casos, la <em>ley del valor experimenta variaciones sustanciales<\/em> (\u2026) en tales casos, <em>el pa\u00eds rico explotar\u00e1 siempre al pa\u00eds pobre<\/em>\u201d (<em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>, III, citado en LADSC, p. 279).<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>As\u00ed, \u201cen relaci\u00f3n con la formaci\u00f3n de precios en el <em>mercado mundial<\/em>, se trata del mismo principio que regula los precios del capitalismo concebido en forma <em>aislada<\/em>. Pero \u00e9ste \u00faltimo es s\u00f3lo una construcci\u00f3n te\u00f3rica de ayuda, y s\u00f3lo el mercado mundial (\u2026) constituye un fen\u00f3meno real y concreto\u201d (LADSC, p. 279). Esta <em>unidad metodol\u00f3gica<\/em> entre la formaci\u00f3n de precios (y de cuotas de ganancia) en la esfera nacional y en la internacional es subrayada asimismo por Shaikh (<em>Valor<\/em>\u2026, cap. 4, <em>passim<\/em>). Dicho por el propio Marx, \u201clo que vale para el comercio exterior vale asimismo para el comercio interior\u201d (<em>El capital<\/em>, III).<\/p>\n<p>Resume Grossmann: \u201cAs\u00ed como dentro del capitalismo pensado aisladamente los empresarios que est\u00e1n equipados con una t\u00e9cnica adelantada en relaci\u00f3n con el promedio social y venden sus mercanc\u00edas a precios sociales medios obtienen una ganancia extra a expensas de aquellos empresarios cuya t\u00e9cnica est\u00e1 por debajo de la media social, as\u00ed tambi\u00e9n en el mercado mundial los pa\u00edses con un desarrollo t\u00e9cnico m\u00e1s elevado obtienen ganancias extraordinarias <em>a costa<\/em> de aquellos pa\u00edses cuyo desarrollo t\u00e9cnico y econ\u00f3mico est\u00e1 rezagado. Marx se\u00f1ala que <em>esta funci\u00f3n<\/em> del comercio exterior es un fen\u00f3meno <em>permanente<\/em> que acompa\u00f1a al capitalismo desde sus comienzos\u201d (LADSC, p. 280).<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a> Y tras una serie de citas de Marx ilustrando el fen\u00f3meno, se concluye: \u201cEn todos los casos aqu\u00ed enumerados, la ganancia de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s desarrollados representa una <em>transferencia<\/em> de la ganancia del pa\u00eds menos desarrollado (\u2026) se crea para el pa\u00eds m\u00e1s desarrollado, junto al plusvalor producido en el mismo, un plusvalor <em>adicional<\/em>, que fue producido en el pa\u00eds poco desarrollado y <em>transferido<\/em> al pa\u00eds m\u00e1s desarrollado con la ayuda de la competencia en el mercado mundial, o sea por la v\u00eda del <em>intercambio desigual<\/em>, un intercambio de no equivalentes\u201d (LADSC, p. 281, subrayado por Grossmann).<\/p>\n<p>Y agrega que es s\u00f3lo a partir de la explicaci\u00f3n de las tendencias \u00edntimas del capitalismo contempor\u00e1neo que \u201cse est\u00e1 en condiciones de entender la enorme importancia de este proceso de transferencia por la v\u00eda del comercio exterior y de entender la verdadera funci\u00f3n de la pol\u00edtica de expansi\u00f3n imperialista\u201d, puesto que \u201cuna <em>inyecci\u00f3n de plusvalor<\/em> obtenido de afuera por la v\u00eda del comercio exterior debe elevar la tasa de ganancia y, as\u00ed, actuar en forma moderadora sobre la tendencia al derrumbe\u201d (LADSC, pp. 281-282). De paso, digamos que \u00e9sta es la ubicaci\u00f3n de Milc\u00edades Pe\u00f1a cuando sostiene que \u201cla concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n surge a consecuencia de la evoluci\u00f3n interna de la econom\u00eda capitalista, que provoca una tendencia decreciente de la ganancia. El capital financiero no encuentra ocupaci\u00f3n lucrativa en las metr\u00f3polis imperialistas y se exporta a los <em>pa\u00edses atrasados<\/em>. (\u2026) Invirti\u00e9ndose en los pa\u00edses atrasados, el capital financiero obtiene una elevada <em>ganancia que compensa la tasa decreciente de la misma en las metr\u00f3polis<\/em>. Eso es, en esencia, el imperialismo (\u2026) El monopolio constituye, en \u00faltima instancia, un intento de frenar la tendencia constante al descenso de la cuota de ganancia\u201d (<em>Industrializaci\u00f3n<\/em>\u2026, cit., pp. 95-96).<\/p>\n<p>En el encuadre te\u00f3rico-metodol\u00f3gico de Grossmann, siguiendo estrechamente a Marx, la tendencia al descenso de la tasa de ganancia no es otra cosa que la barrera que el capital se pone a s\u00ed mismo cuando el nuevo valor acumulado no logra valorizarse, y es este socavamiento silencioso e inexorable el que \u201cintenta frenar\u201d el imperialismo en tanto fase superior de la acumulaci\u00f3n misma. Por eso se se\u00f1ala: \u201cEn el hecho de la <em>insuficiente valorizaci\u00f3n<\/em> (\u2026) se encuentra la profunda <em>ra\u00edz econ\u00f3mica de la expansi\u00f3n imperialista<\/em>, la permanente tendencia a la dominaci\u00f3n capitalista y pol\u00edtica de siempre nuevos territorios. En ese sentido, Lenin tiene raz\u00f3n cuando dice: \u2018Los capitalistas no se reparten el mundo llevados por una particular perversidad, sino porque el grado de concentraci\u00f3n a que se ha llegado los obliga a seguir ese camino para obtener beneficios\u2019\u201d (LADSC, p. 294; la cita de Lenin corresponde a <em>El imperialismo<\/em>\u2026, ed. cit., p. 93).<\/p>\n<p>Por otra parte, el intercambio desigual en el comercio exterior es \u201cuna tendencia permanente del capitalismo desde sus comienzos\u201d. Como observa Shaikh, \u201cel desarrollo desigual es inherente a la interacci\u00f3n internacional de las naciones capitalistas. S\u00f3lo sobre estas bases podemos distinguir el <em>imperialismo<\/em> como <em>una<\/em> etapa en el desarrollo capitalista del <em>desarrollo desigual<\/em> como una tendencia inmanente en <em>todas<\/em> las etapas\u201d (<em>Valor<\/em>\u2026, p. 251).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es, entonces, el lugar <em>espec\u00edfico<\/em> del intercambio desigual en la fase imperialista? Responde Grossmann: \u201c<em>S\u00f3lo<\/em> <em>en las<\/em> <em>fases m\u00e1s avanzadas<\/em> de acumulaci\u00f3n de capital, cuando es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil valorizar las enormes masas de capital acumuladas (&#8230;) s\u00f3lo entonces la cuesti\u00f3n de la <em>inyecci\u00f3n de ganancias adicionales desde fuera<\/em>, por la v\u00eda del comercio exterior, se convierte en una cuesti\u00f3n <em>vital<\/em> del capitalismo. Se trata, precisamente, de atenuar la tendencia al derrumbe. De ah\u00ed la violencia de la expansi\u00f3n imperialista (\u2026) La acumulaci\u00f3n de capital en su fase tard\u00eda da como resultado una aguda competencia de todos los pa\u00edses capitalistas en el mercado mundial\u201d (LADSC, p. 282). \u00c9ste \u00faltimo aspecto recuerda al quinto de los rasgos del imperialismo se\u00f1alados por Lenin, pero le da un \u00e1ngulo m\u00e1s materialista, en el contexto de una explicaci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>Grossmann cierra el punto con la siguiente consideraci\u00f3n: \u201cEl imperialismo, lejos de ser s\u00f3lo un episodio que pertenece al pasado y que va perdiendo cada vez m\u00e1s importancia, est\u00e1 m\u00e1s bien <em>instalado en la esencia<\/em> del capitalismo y particularmente en las <em>etapas m\u00e1s avanzadas<\/em> de acumulaci\u00f3n de capital. Las tendencias imperialistas adquieren as\u00ed con el proceso de la acumulaci\u00f3n cada vez m\u00e1s fuerza, y s\u00f3lo ser\u00e1n superadas junto con la superaci\u00f3n del capitalismo mismo\u201d (\u00eddem, p. 283). De esta manera, el concepto de imperialismo va aparejado a la \u201cedad madura\u201d del capitalismo \u2013no a cualquiera de sus fases\u2013, y en esa medida, ya no hay posibilidad de otro tipo de capitalismo no imperialista. Porque, contra Kautsky, no se trata de pol\u00edticas epis\u00f3dicas, sino de un factor <em>estructural<\/em>, \u201cinstalado en la esencia del capitalismo en su fase m\u00e1s avanzada\u201d, y que brota del proceso mismo de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es justamente la diferencia de \u201cmaduraci\u00f3n\u201d \u2013esto es, de acumulaci\u00f3n de capital\u2013 la que considera Grossmann a la hora de definir el imperialismo: \u201cLa diferencia caracter\u00edstica se\u00f1alada por Lenin entre el <em>viejo<\/em> y el <em>nuevo<\/em> capitalismo <em>existe realmente<\/em>, pero no se encuentra en <em>conexi\u00f3n causal necesaria<\/em> con el capitalismo <em>competitivo<\/em> o con el capitalismo <em>monopolista<\/em>; se explica m\u00e1s bien a partir de la <em>diferencia entre la fase inicial y la fase tard\u00eda de la acumulaci\u00f3n de capital<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 340)<\/p>\n<p>Saldremos ahora de un elemento m\u00e1s general del capitalismo como el comercio exterior para pasar a otro m\u00e1s espec\u00edfico de la \u00e9poca imperialista, tambi\u00e9n se\u00f1alado en su momento en la definici\u00f3n de Lenin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>La funci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de capital<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El problema de la exportaci\u00f3n de capital ha sido identificado ya en Ricardo, que entend\u00eda que se trataba siempre de una elecci\u00f3n del capitalista, no de una necesidad, en virtud de una ganancia eventual mayor que en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Hobson, en su libro sobre el imperialismo, le concede una importancia primordial. En el marxismo, se\u00f1ala Grossmann, el fen\u00f3meno fue se\u00f1alado por m\u00faltiples autores (Varga, Lenin, Bujarin). Pero en general no se va m\u00e1s all\u00e1 de la descripci\u00f3n, y no hay una <em>explicaci\u00f3n<\/em> en t\u00e9rminos te\u00f3ricos marxistas de la cuesti\u00f3n. As\u00ed, Varga y Bujarin parten de la premisa en el fondo ricardiana de que la exportaci\u00f3n de capital obedece a mejores posibilidades de obtener mayores utilidades, pero no hallan obst\u00e1culo alguno en s\u00ed a las posibilidades de inversi\u00f3n en el interior de un pa\u00eds dado. Pero \u201csi se afirma que no existe <em>presi\u00f3n<\/em> para la exportaci\u00f3n de capital, entonces uno se cierra el camino para la comprensi\u00f3n de la <em>base econ\u00f3mica del imperialismo<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 323). El propio Lenin comienza as\u00ed la secci\u00f3n sobre el tema: \u201cLo t\u00edpico del antiguo capitalismo, cuando la libre competencia dominaba plenamente, era la exportaci\u00f3n de mercanc\u00edas. Lo t\u00edpico de la \u00faltima etapa del capitalismo, cuando impera el monopolio, es la exportaci\u00f3n de capitales\u201d (<em>El imperialismo\u2026<\/em>, p. 77). Pero esta afirmaci\u00f3n tampoco supera la descripci\u00f3n, y, en la medida en que admite una lectura en clave explicativa, establece una correlaci\u00f3n que para Grossmann, como vimos, no apunta a lo esencial: la \u201cedad\u201d de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Grossmann acepta la definici\u00f3n de Hilferding de exportaci\u00f3n de capital como \u201cexportaci\u00f3n de <em>valor que est\u00e1 destinado a producir plusvalor en el extranjero<\/em>. Es esencial que el plusvalor quede a disposici\u00f3n del capital nacional (\u2026) La exportaci\u00f3n de capital disminuye la <em>cantidad<\/em> nacional de capital e incrementa la <em>renta<\/em> nacional\u201d (<em>Finanzkapital<\/em>, citado en LADSC, p. 324). Pero Hilferding, como Bauer, explican la exportaci\u00f3n de capital s\u00f3lo en funci\u00f3n de una tasa de ganancia m\u00e1s elevada. Hilferding incluso sostiene la posibilidad ilimitada de expansi\u00f3n de la producci\u00f3n.<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Dos problemas aqu\u00ed. Primero: el capitalismo, a medida que avanza en su acumulaci\u00f3n, limita las posibilidades de reproducci\u00f3n \u2013esto es, expansi\u00f3n y valorizaci\u00f3n\u00ad\u2013 dentro de las fronteras nacionales, insuficientes para contener las exigencias de valorizaci\u00f3n de masas crecientes de capital. De all\u00ed la presi\u00f3n a la exportaci\u00f3n de capital. Segundo: no se debe caer, explica Grossmann, en \u201cla <em>banal concepci\u00f3n<\/em> seg\u00fan la cual la <em>tasa de ganancia m\u00e1s alta<\/em> de los pa\u00edses menos desarrollados es la causa de la exportaci\u00f3n de capital. No la tasa de ganancia, sino la <em>masa de plusvalor obtenida prorrateadamente del capital<\/em> es mayor en esos pa\u00edses\u201d. Y vuelve a traer a colaci\u00f3n la analog\u00eda entre la ganancia mayor del empresario con mejor t\u00e9cnica productiva, en el interior de un pa\u00eds, y los pa\u00edses desarrollados, que en el mercado mundial \u201cobtienen <em>plusganancias a expensas de aquellos pa\u00edses cuyo desarrollo t\u00e9cnico y econ\u00f3mico est\u00e1 m\u00e1s atrasado<\/em>. En este hecho se encuentra el <em>est\u00edmulo<\/em> y al mismo tiempo la <em>coerci\u00f3n<\/em> para un permanente desarrollo de la t\u00e9cnica, para la realizaci\u00f3n de una siempre m\u00e1s alta composici\u00f3n org\u00e1nica del capital en los pa\u00edses de alto desarrollo capitalista\u201d (\u00eddem, pp. 326-327).<\/p>\n<p>Por otro lado, el pensamiento de Grossmann no cae en las vulgaridades que luego caracterizar\u00edan al nacionalismo populista y a algunos de los \u201cte\u00f3ricos de la dependencia\u201d, que luego veremos. As\u00ed, manejando sin nombrarla la ley del desarrollo desigual y combinado de manera dial\u00e9ctica, aclara que \u201cno es exacto que la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital en los pa\u00edses reci\u00e9n abiertos a la producci\u00f3n capitalista sea siempre menor que en las metr\u00f3polis. Si el capitalismo europeo occidental necesit\u00f3 150 a\u00f1os para evolucionar (\u2026) los territorios coloniales (\u2026) no necesitan repetir este largo desarrollo. Ellos reciben los capitales que vienen de Europa en su forma m\u00e1s madura (\u2026) de esta manera se saltan por encima de largas series de etapas de desarrollo hist\u00f3rico\u201d, y da incluso dos ejemplos de la Argentina: las industrias del quebracho y de la leche, de modo que \u201cen estos sectores de la producci\u00f3n modernamente construidos, la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital no es ciertamente inferior a la de las empresas an\u00e1logas de la altamente capitalista Europa occidental\u201d (\u00eddem, pp. 327-328). Digamos de paso que un empleo m\u00e1s consciente e igualmente dial\u00e9ctico de la ley del desarrollo desigual y combinado se encuentra en Milc\u00edades Pe\u00f1a tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de este tema.<\/p>\n<p>Volviendo a la exportaci\u00f3n de capital, Grossmann sostiene que \u201ctampoco en Lenin el problema de la exportaci\u00f3n de capital es te\u00f3ricamente explicado de modo suficiente, si bien hizo al respecto agudas observaciones (\u2026) la exportaci\u00f3n de capital es puesta en conexi\u00f3n con la riqueza y la enorme acumulaci\u00f3n de capital en los pa\u00edses capitalistas desarrollados, lo que parece confirmado por la observaci\u00f3n de hechos emp\u00edricos\u201d, pero no hay en Lenin, \u201ctal vez por el car\u00e1cter popular de esa obra\u201d, es decir, <em>El imperialismo<\/em>\u2026, \u201cun an\u00e1lisis <em>te\u00f3rico<\/em> de los hechos que nos muestre la <em>necesidad<\/em> de la explotaci\u00f3n de capital en el capitalismo avanzado\u201d. Para Grossmann, Lenin describe el fen\u00f3meno como resultado de que el capitalismo ha \u201cmadurado excesivamente\u201d y al capital \u201cle falta campo para colocaci\u00f3n lucrativa\u201d (<em>El imperialismo\u2026<\/em>, p. 78), pero no explica \u201cen qu\u00e9 consiste esa excesiva madurez\u201d (LADSC, pp. 335-336).<\/p>\n<p>De lo que se trata aqu\u00ed es de la <em>sobreacumulaci\u00f3n absoluta<\/em> de capital, que no ocurre, como cree Ricardo, cuando el capital \u201cdeja de arrojar ganancia\u201d, ya que \u201cpuede producirse con un r\u00e9dito relativamente alto del capital. No importa el nivel <em>absoluto<\/em> del r\u00e9dito, sino de la <em>relaci\u00f3n de la masa del plusvalor con la masa de capital acumulado<\/em>\u201d (\u00eddem). Para Marx, hay sobreacumulaci\u00f3n absoluta no cuando cesa de producirse plusvalor, sino si \u201cel capital acrecido s\u00f3lo produjera <em>la misma<\/em> masa o incluso una masa <em>menor<\/em> de plusvalor que antes de su crecimiento\u201d (<em>El capital<\/em>, tomo III, citado en LADSC, p. 337). Es decir, \u201ces acumulado m\u00e1s capital del que pueda colocarse en la producci\u00f3n (\u2026) De ah\u00ed los pr\u00e9stamos al extranjero, etc., en una palabra, las inversiones con fines de especulaci\u00f3n\u201d (Marx, <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>, II, en LADSC, p. 338).<\/p>\n<p>El capitalismo avanzado debe huir como de la peste de \u201clas limitaciones de la producci\u00f3n capitalista\u201d, de los obst\u00e1culos que encuentra \u201cen virtud de sus leyes de valorizaci\u00f3n (\u2026) la valorizaci\u00f3n del capital fundada en el car\u00e1cter antag\u00f3nico de la producci\u00f3n capitalista <em>no permite<\/em> el libre y real desarrollo m\u00e1s que hasta cierto punto, es decir, que de hecho configura <em>una traba y una barrera inmanentes<\/em> de la producci\u00f3n, constantemente quebrantadas por el sistema crediticio\u201d (<em>El capital<\/em>, tomo III, \u00eddem, p. 339-340). De este modo, concluye Grossmann, \u201cla barrera de la sobreacumulaci\u00f3n, de la insuficiente valorizaci\u00f3n, es salvada por el sistema crediticio, esto es, por la exportaci\u00f3n de capital y por el plusvalor adicional obtenido a trav\u00e9s de ella. En este sentido, <em>la exportaci\u00f3n de capital es necesaria y caracter\u00edstica para la fase tard\u00eda de la acumulaci\u00f3n de capital<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 340), o, lo que es lo mismo, para la fase imperialista del capitalismo.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n es pertinente por cuanto \u201cel fen\u00f3meno de la exportaci\u00f3n de capital es conocido <em>desde los comienzos<\/em> del capitalismo. Pero dado el <em>escaso nivel de acumulaci\u00f3n<\/em> de capital en el siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, la exportaci\u00f3n de capital era para el capitalismo de aquel entonces algo <em>no t\u00edpico<\/em>, sino <em>transitorio<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 363).<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Por eso, ya en el siglo XX, \u201cla <em>sobreabundancia<\/em> de capital s\u00f3lo puede ser superada mediante la <em>exportaci\u00f3n<\/em> de capital (\u2026) (que) no es m\u00e1s un fen\u00f3meno ocasional, sino que se convirti\u00f3 en un fen\u00f3meno <em>t\u00edpico y necesario<\/em> para todos los pa\u00edses de desarrollo capitalista <em>avanzado<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 364).<\/p>\n<p>Junto con ventajas como el control de las fuentes de materias primas baratas frente a los imperialismos rivales, para Grossmann \u201cel <em>verdadero sentido<\/em> de la exportaci\u00f3n de capital se encuentra en la obligaci\u00f3n del pago de <em>tributos<\/em> por parte del receptor del cr\u00e9dito al otorgante\u201d, generando un flujo financiero continuo con beneficio para el pa\u00eds acreedor (LADSC, p. 341). Ya Lenin, como vimos, hab\u00eda hecho referencia a la divisi\u00f3n del mundo entre \u201cun pu\u00f1ado de estados usureros y una enorme mayor\u00eda de estados deudores\u201d.<\/p>\n<p>Digamos que \u00e9ste es uno de los criterios ineludibles a la hora de establecer el lugar de un pa\u00eds en el sistema de naciones imperialista. Por ejemplo, Milc\u00edades Pe\u00f1a define a la Argentina como pa\u00eds semicolonial (siguiendo la categorizaci\u00f3n cl\u00e1sica de Lenin) \u201c<em>en primer lugar<\/em>, por su <em>dependencia de las metr\u00f3polis<\/em> imperialistas, de las cuales es <em>deudora<\/em>, y en segundo t\u00e9rmino, por su rol en el mercado mundial de abastecedora de alimentos y materias primas\u201d (<em>Industrializaci\u00f3n<\/em>\u2026, p. 165). Cabe consignar que el peso estructural de la deuda p\u00fablica sobre las econom\u00edas nacionales de la mayor\u00eda de los pa\u00edses atrasados era por entonces (antes de 1965) categ\u00f3ricamente inferior al actual.<\/p>\n<p>Por otra parte, Shaikh observa que en su cr\u00edtica a los que \u00e9l llama \u201cneoricardianos\u201d como Emmanuel que el propio intercambio comercial \u2013sin intervenci\u00f3n de \u201cfactores perturbadores\u201d como el monopolio, la opresi\u00f3n pol\u00edtica, etc. \u2013 <em>refuerza<\/em> <em>la desigualdad de desarrollo capitalista de origen<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em>, ya que \u201cla desventaja absoluta del pa\u00eds capitalista subdesarrollado tendr\u00e1 como resultado d\u00e9ficits comerciales cr\u00f3nicos y pr\u00e9stamos internacionales acrecentados. Tal pa\u00eds estar\u00e1 con d\u00e9ficit cr\u00f3nico y <em>cr\u00f3nicamente endeudado<\/em>\u201d (<em>Valor<\/em>\u2026, p. 233). Y resume que \u201cestos resultados representan las tendencias <em>autom\u00e1ticas<\/em> del comercio libre y sin impedimentos entre <em>naciones capitalistas con diferentes niveles de desarrollo<\/em>. No es el monopolio o la conspiraci\u00f3n sobre lo que descansa el desarrollo desigual, sino la libre competencia misma\u201d, porque, a diferencia de lo que ocurre en el comercio entre pa\u00edses de desarrollo similar, hay un \u201c<em>desbalance estructural<\/em>\u201d en el intercambio entre pa\u00edses capitalistas desarrollados y subdesarrollados a favor de los primeros (\u00eddem, pp. 234-235). Haremos un examen de los efectos de la <em>inversi\u00f3n directa<\/em> seg\u00fan Shaikh en el cap\u00edtulo 4.<\/p>\n<p>Para concluir el punto, digamos que Grossmann vincula la exportaci\u00f3n de capital con otra tendencia del imperialismo en el plano econ\u00f3mico que enseguida veremos, a saber, el desarrollo de tendencias parasitarias, rentistas y especulativas, y el cambio de las relaciones entre capital financiero, capital industrial y capital en forma dineraria. As\u00ed, explica que \u201cel capital dinerario no fruct\u00edfero debe acudir (\u2026) (a) la exportaci\u00f3n de capital como la \u00fanica posibilidad importante de inversi\u00f3n que queda\u201d (LADSC, p. 367). Y en el plano pol\u00edtico de las relaciones entre estados, \u201cen la medida en que aumenta el n\u00famero de pa\u00edses exportadores de capital y se acreciente la masa de sus capitales, la competencia en el mercado mundial, la lucha por las esferas de inversi\u00f3n lucrativas se intensificar\u00e1 (\u2026) la lucha por las esferas de inversi\u00f3n representa la mayor fuente de peligro para la paz mundial\u201d (\u00eddem, pp. 368-369).<\/p>\n<p>Al margen de lo prof\u00e9ticas que resultaban estas palabras a diez a\u00f1os del inicio de la Segunda Guerra (y <em>antes<\/em> del crack de Wall Street), es importante retener que Grossmann considera que las contradicciones <em>interimperialistas<\/em> \u2013otro de los \u201crasgos\u201d de la definici\u00f3n de Lenin\u2013 son <em>consustanciales<\/em> a la etapa avanzada de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>El rol de la industrializaci\u00f3n de la periferia<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un lugar com\u00fan en la literatura antiimperialista superficial y te\u00f3ricamente vulgar \u2013el nacionalismo populista ha hecho escuela en ese sentido\u2013 que existir\u00eda una <em>contradicci\u00f3n irreductible<\/em> entre los intereses imperialistas y la industrializaci\u00f3n de la periferia. Que esto no es nuevo lo demuestra que Grossmann se vio obligado a titular as\u00ed un apartado de su libro: \u201c\u00bfLa industrializaci\u00f3n de los pa\u00edses coloniales significa el fin del capitalismo?\u201d (LADSC, p. 284). Su pol\u00e9mica es esencialmente contra Luxemburgo, aunque fue Kautsky el que formul\u00f3 la teor\u00eda de que el imperialismo s\u00f3lo pod\u00eda prosperar como explotaci\u00f3n de medios agrarios no capitalistas o atrasados. En todo caso, la idea de que el imperialismo se opone <em>siempre<\/em> y de manera <em>absoluta<\/em> a <em>toda<\/em> forma de industrializaci\u00f3n ha sido planteada con frecuencia en Am\u00e9rica Latina, y no s\u00f3lo por ignorancia te\u00f3rica sino por razones pol\u00edticas. As\u00ed, si se ha afirmado que \u201cel desarrollo de industrias nativas expresa <em>el fin del imperialismo<\/em>\u201d (Jorge A. Ramos en 1953, citado en M. Pe\u00f1a, <em>Industrializaci\u00f3n<\/em>\u2026, p. 97), ello revela no s\u00f3lo un pensamiento antidial\u00e9ctico sino, sobre todo, una vocaci\u00f3n de asignar, casi por car\u00e1cter transitivo, virtudes antiimperialistas a todo impulso industrializador proveniente de las burgues\u00edas de pa\u00edses dependientes.<\/p>\n<p>Esto equivale a afirmar que \u201cel imperialismo s\u00f3lo puede vivir y desarrollarse en un medio agrario no capitalista\u201d y que \u201cs\u00f3lo es posible porque los pa\u00edses atrasados carecen de industria\u201d (\u00eddem), argumentos adelantados por Kautsky, Otto Bauer y, aunque en otro contexto, Rosa Luxemburgo.<\/p>\n<p>Sin embargo, objeta Grossmann, los hechos son que \u201cla industrializaci\u00f3n de los <em>nuevos<\/em> pa\u00edses da indirectamente un gran impulso a la industria <em>europea<\/em>. Es que el desarrollo industrial de la econom\u00eda de los nuevos pa\u00edses se realiza fundamentalmente con medios de producci\u00f3n europeos (\u2026) \u00a1Junto a un permanente retroceso de la exportaci\u00f3n de <em>mercanc\u00edas textiles<\/em> inglesas, la exportaci\u00f3n de <em>maquinaria textil<\/em> alcanz\u00f3 cifras r\u00e9cord! La industria de los nuevos pa\u00edses, lejos de ser \u2018el comienzo del fin\u2019, representa m\u00e1s bien un <em>incremento<\/em> de las posibilidades de exportaci\u00f3n. Pues el pa\u00eds que se encuentra en los comienzos de su industrializaci\u00f3n produce por cierto las mercanc\u00edas de consumo m\u00e1s simples, pero la naciente industria origina <em>nuevas necesidades<\/em> de mercanc\u00edas que la nueva industria no est\u00e1 en absoluto en condiciones de suministrar\u201d (LADSC, p. 285).<\/p>\n<p>Dando casi el mismo ejemplo, Pe\u00f1a sentencia: \u201cEn esencia, toda la teor\u00eda sobre el \u2018fin del imperialismo\u2019 como consecuencia del desarrollo industrial de los pa\u00edses atrasados consiste en esa trasnochada vulgaridad de tendero seg\u00fan la cual el surgimiento de f\u00e1bricas en los pa\u00edses atrasados perjudica al imperialismo porque le resta mercados (\u2026) \u00c9sta es s\u00f3lo una verdad a medias, o sea una falsedad completa (\u2026) <em>Algunos<\/em> sectores imperialistas se ven perjudicados. La industria textil inglesa, por ejemplo, perdi\u00f3 su mercado a consecuencia de la expansi\u00f3n de la industria textil argentina (\u2026) Sin embargo, el crecimiento industrial del pa\u00eds expande el mercado para <em>otros<\/em> sectores imperialistas, que son justamente los m\u00e1s poderosos y los que cada vez m\u00e1s imprimen el sello de su propia pol\u00edtica a la pol\u00edtica general del imperialismo\u201d (<em>Industrializaci\u00f3n<\/em>\u2026, subrayado por Pe\u00f1a, p. 100).<\/p>\n<p>Como veremos luego, la propia sustituci\u00f3n de importaciones conocida en Am\u00e9rica Latina y la periferia en general en el per\u00edodo de posguerra hasta los 70 no recort\u00f3 un mil\u00edmetro los lazos de dependencia econ\u00f3mica de los pa\u00edses atrasados respecto del imperialismo; de hecho, los reforz\u00f3. Y no hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse: el deformado crecimiento industrial de pa\u00edses atrasados como la Argentina, explica Pe\u00f1a, \u201cno ha cerrado el mercado argentino a las exportaciones imperialistas. Todo lo contrario: la Argentina depende ahora <em>m\u00e1s que antes <\/em>de sus importaciones desde las metr\u00f3polis\u201d. Y cita un informe del per\u00edodo peronista (1948) que ilustra con toda precisi\u00f3n lo que Grossmann llama \u201clas nuevas necesidades que la nueva industria no est\u00e1 en condiciones de suministrar\u201d en los pa\u00edses atrasados: \u201cSi hemos podido <em>reemplazar bienes de consumo<\/em> que antes se importaban mediante una producci\u00f3n propia, tambi\u00e9n hemos fundado <em>industrias que dependen de la importaci\u00f3n<\/em> de materias primas, productos terminados y maquinarias\u201d (<em>Economic Survey<\/em>, en M. Pe\u00f1a, cit., p. 102). Rasgo que caracteriza a la industria argentina \u2013y a la de los pa\u00edses atrasados en general\u2013 hasta hoy.<\/p>\n<p>Es por eso que, para Grossmann, \u201clos territorios coloniales tienen realmente cada vez m\u00e1s importancia como <em>\u00e1reas de colocaci\u00f3n<\/em>. \u00a1Pero s\u00f3lo <em>en cuanto se industrialicen<\/em>! (\u2026) Pues la capacidad de absorci\u00f3n para las mercanc\u00edas crece paralelamente con el nivel de desarrollo capitalista: las colonias con producci\u00f3n industrial son regiones de colocaci\u00f3n mejores que las colonias puramente agr\u00edcolas\u201d (LADSC, p. 286). La clave es precisamente esa \u201ccapacidad de absorci\u00f3n de mercanc\u00edas\u201d, que se halla en proporci\u00f3n directa al desarrollo industrial, a punto tal que Grossman demuestra que s\u00f3lo dos peque\u00f1os pa\u00edses como B\u00e9lgica y Suiza compraran a Alemania m\u00e1s mercanc\u00edas que todos los pa\u00edses de Asia, \u00c1frica y Ocean\u00eda juntos (\u00eddem, p. 287). Contra la idea extendida (y vulgar) de que el rol central de la periferia consiste en ser mera compradora neta de mercanc\u00edas, Grossmann argumenta que los pa\u00edses de la periferia \u201cno son los consumidores de mercanc\u00edas capital\u00edsticamente producidas, sino que predomina precisamente la relaci\u00f3n contraria. Todos los estados capitalistas (industriales. MY) tienen, <em>mientras se trate de la pura relaci\u00f3n comercial<\/em>, una balanza comercial <em>pasiva<\/em>, o sea, importan m\u00e1s mercanc\u00edas de las que exportan\u201d, y ese saldo comercial deficitario se nivela \u2013o m\u00e1s bien, se compensa ampliamente\u2013 con los dividendos provenientes de cuentas no comerciales, en primer lugar los intereses de las inversiones de capital (\u00eddem, p. 289).<\/p>\n<p>Se justifica aqu\u00ed una breve digresi\u00f3n sobre la pol\u00e9mica de Pe\u00f1a contra las miradas superficiales respecto de la <em>relaci\u00f3n entre industrializaci\u00f3n e imperialismo<\/em>, en la medida en que, probablemente sin conocerlo (nunca cita a Grossmann), el argentino llega a conclusiones muy similares a las del centroeuropeo, coincidencia que no tiene nada de accidental sino que revela una matriz metodol\u00f3gica com\u00fan de buen cu\u00f1o marxista.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a observa en primer lugar que la exportaci\u00f3n de capital bajo la forma de empr\u00e9stitos, se\u00f1alada por Lenin, se ve desplazada en ese momento hist\u00f3rico (d\u00e9cadas del 50 y 60) por las inversiones directas. Y con este cambio, explica, \u201cse ha desarrollado una concepci\u00f3n seg\u00fan la cual la aparici\u00f3n de industrias en los pa\u00edses atrasados significa un proceso de industrializaci\u00f3n similar al que han seguido los ahora pa\u00edses avanzados. De acuerdo con esta concepci\u00f3n, el imperialismo se opondr\u00eda al crecimiento del mercado interno y al desarrollo de la industria de los pa\u00edses atrasados. Las grandes potencias estar\u00edan interesadas en reducir a los pa\u00edses coloniales y semicoloniales a simples fuentes de materias primas, que una vez procesadas en las metr\u00f3polis se exportar\u00edan a la periferia agraria. <em>Nada tan alejado de la realidad ni tan a la medida de la propaganda imperialista<\/em>\u201d (<em>Industrializaci\u00f3n<\/em>\u2026, p. 121). Tras citar al desarrollista y ex presidente argentino Arturo Frondizi en su denuncia de que el imperialismo quiere volver a las \u00e9pocas de Canning y asignar a la Argentina el papel de \u201chuerta alimenticia\u201d, agrega: \u201cEsta forma de pensar no es exclusiva de pol\u00edticos burgueses. <em>Pr\u00e1cticamente todas las corrientes argentinas de izquierda tienen una concepci\u00f3n similar<\/em> de las relaciones entre el imperialismo y los pa\u00edses atrasados\u201d (\u00eddem, pp. 121-122).<\/p>\n<p>La supuesta imposibilidad de que el imperialismo fomente alg\u00fan tipo de desarrollo industrial en los pa\u00edses atrasados porque eso \u201cagravar\u00eda sus contradicciones\u201d apunta en verdad a la apolog\u00eda directa o encubierta de las burgues\u00edas industriales perif\u00e9ricas, porque de esa premisa \u201cse deduce que toda industria surgida en los pa\u00edses atrasados es nacional y tiene un sentido antiimperialista\u201d (\u00eddem, p. 105).<\/p>\n<p>Sobre la base de un serio an\u00e1lisis emp\u00edrico de las inversiones de EE.UU. en la Argentina, Pe\u00f1a demuestra el car\u00e1cter de f\u00e1bula ideol\u00f3gica de la \u201cincompatibilidad absoluta\u201d entre imperialismo e industria local, y concluye: \u201cEl <em>lugar com\u00fan<\/em> seg\u00fan el cual el capital imperialista se perjudica con el crecimiento del mercado interno y la industria de los pa\u00edses atrasados queda claramente desmentido (\u2026) El capital extranjero no s\u00f3lo participa en el surgimiento de industrias que producen para el mercado interno, sino que tambi\u00e9n promueve la <em>exportaci\u00f3n<\/em> de los productos industriales de los pa\u00edses atrasados\u201d (\u00eddem, p. 124).<\/p>\n<p>Contra la postura antidial\u00e9ctica defendida por el populismo, que ve en el imperialismo un enemigo <em>tout court<\/em> de <em>toda<\/em> forma de industrializaci\u00f3n en los pa\u00edses atrasados, sostiene Pe\u00f1a: \u201cLa esencia misma del imperialismo implica la utilizaci\u00f3n de las <em>diferencias de nivel<\/em> que existen en el desarrollo de las fuerzas productivas de los distintos sectores de la econom\u00eda mundial (\u2026) Diferencias de nivel que se mantienen <em>aunque<\/em> en los pa\u00edses atrasados surja una industria, <em>si<\/em> \u00e9sta es incapaz de elevar la productividad de la econom\u00eda nacional en su conjunto\u201d (\u00eddem, p. 98). Es precisamente a este proceso que eleva la capacidad productiva, exportadora y de absorci\u00f3n de mercanc\u00edas, pero que no \u201celeva la productividad nacional en su conjunto\u201d, que Pe\u00f1a llama <em>pseudoindustrializaci\u00f3n<\/em>. \u00bfEn qu\u00e9 se distingue este proceso del verificado en los pa\u00edses capitalistas desarrollados, y por qu\u00e9 no puede llam\u00e1rselo industrializaci\u00f3n <em>genuina<\/em>? \u00bfPor qu\u00e9 esta pseudoindustrializaci\u00f3n no es incompatible con, sino funcional a, la dominaci\u00f3n imperialista, ni es expresi\u00f3n del \u201cantiimperialismo\u201d de la burgues\u00eda industrial vern\u00e1cula? La respuesta de Pe\u00f1a es un ejemplo de uso dial\u00e9ctico de la categor\u00eda de desarrollo desigual y combinado: \u201cEl capital internacional, aqu\u00ed <em>como en todos los pa\u00edses atrasados<\/em>, <em>estimul\u00f3<\/em> el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds, pero <em>sin sacarlo de su atraso<\/em> relativo al nivel de desarrollo de las metr\u00f3polis, sino simplemente perpetu\u00e1ndolo con un nuevo aspecto (\u2026) La gran industria moderna <em>coexiste<\/em> con un atraso general de la econom\u00eda que, a su vez, reacciona sobre la industria, imprimi\u00e9ndole un car\u00e1cter improductivo, ineficiente y atrasado en su conjunto (\u2026) El <em>desarrollo combinado<\/em> consiste en esa particular evoluci\u00f3n de los pa\u00edses atrasados que <em>no liquida<\/em> el atraso sino que lo <em>perpet\u00faa<\/em>, injertando en su seno <em>islotes<\/em> de adelanto t\u00e9cnico y econ\u00f3mico. <em>La pseudoindustrializaci\u00f3n es producto del desarrollo combinado<\/em>, y lo expresa manteniendo y acentuando, sobre un nuevo plano, el atraso general de la econom\u00eda. En el desarrollo combinado reside el l\u00edmite infranqueable, <em>el no absoluto que el imperialismo coloca a la industrializaci\u00f3n<\/em> de los pa\u00edses atrasados. No se trata \u00fanica ni principalmente de que tal o cual industria metropolitana procure impedir el surgimiento de un competidor en un pa\u00eds atrasado (otro lugar com\u00fan del antiimperialismo vulgar. MY). Hay algo m\u00e1s universal, m\u00e1s fundamental, que est\u00e1 en la estructura misma del imperialismo (\u2026), del car\u00e1cter monopolista y parasitario del capital financiero (\u2026) que lo obliga a buscar una superganancia y a obtenerla en base a la <em>explotaci\u00f3n de los sectores atrasados <\/em>de la econom\u00eda mundial y, por tanto, a <em>perpetuar a esos sectores atrasados como tales<\/em> (\u2026) De tal modo, el imperialismo impide la industrializaci\u00f3n. No <em>detiene<\/em> en forma <em>absoluta<\/em> el desarrollo, sino que lo <em>estrangula<\/em> con su acci\u00f3n <em>econ\u00f3mica y extraecon\u00f3mica<\/em> en el marco del desarrollo combinado. Una de las manifestaciones de esto la constituye precisamente la pseudoindustrializaci\u00f3n\u201d (\u00eddem, pp. 68-69).<\/p>\n<p>A nuestro juicio, esta conceptualizaci\u00f3n es perfectamente solidaria de la elaboraci\u00f3n de Grossmann, no s\u00f3lo en cuanto a la descripci\u00f3n de la operatoria de los mecanismos econ\u00f3micos sino en cuanto al enfoque dial\u00e9ctico del problema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>El control de las materias primas y el car\u00e1cter org\u00e1nico de la especulaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con estos dos aspectos que completan el desarrollo de la funci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo cerraremos la exposici\u00f3n de Grossmann. En el marco de su concepci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital y del imperialismo como fase madura de esa acumulaci\u00f3n, permanentemente amenazada por la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y los l\u00edmites a la valorizaci\u00f3n, la lucha por el control de los materias primas adquiere un car\u00e1cter mucho m\u00e1s agudo que en las fases anteriores.<\/p>\n<p>Se trata de una cuesti\u00f3n de vida o muerte, en la medida en que \u201cla lucha por el dominio de las materias primas es (\u2026) una lucha por el dominio de la industria manufacturera, <em>en \u00faltima instancia una lucha por la inyecci\u00f3n adicional de plusvalor<\/em> en un determinado sector de la econom\u00eda\u201d (LADSC, p. 293, subrayado por Grossmann). A diferencia de los productos manufacturados, menos adecuados al mercado mundial debido a que suele requerir determinaciones para consumidores locales, \u201cla dominaci\u00f3n monopol\u00edstica del mercado mundial es llevada a cabo con mayor facilidad en el campo de las materias primas, cuya posibilidad de aplicaci\u00f3n es muy amplia\u201d (\u00eddem). Y cuando un pa\u00eds logra hacerse de fuentes de materias primas, no s\u00f3lo baja sensiblemente los precios de un insumo del capital constante, sino que est\u00e1 en condiciones de \u201cextraer para el propio pa\u00eds un plusvalor adicional del mercado mundial\u201d y obligar a los adversarios a rendir un tributo econ\u00f3mico a ese monopolio.<\/p>\n<p>Grossmann desarrolla con detalle los esfuerzos de los pa\u00edses imperialistas \u2013y la competencia descarnada entre \u00e9stos\u2013 por acceder al control de materias primas como el az\u00facar, la madera, el petr\u00f3leo, el hierro y dem\u00e1s insumos del acero (antimonio, cromo, n\u00edquel, vanadio) y otros (\u00eddem, pp. 302-312), y establece las relaciones entre necesidad de insumos para la propia industria y \u00e1reas de intervenci\u00f3n imperialista. Un ejemplo instructivo es el de Estados Unidos a fines del siglo XIX, por entonces haciendo sus primeras armas en la competencia interimperialista. A lo largo del siglo XIX, la composici\u00f3n de los rubros de importaci\u00f3n pas\u00f3 de un peso abrumador de los bienes terminados y semiterminados (82% en 1850) a una creciente ponderaci\u00f3n de las materias primas para su industria. Pues bien, los principales proveedores de materias primas hacia 1900 eran M\u00e9xico, Am\u00e9rica Central, Filipinas, India occidental y Canad\u00e1, precisamente \u201cel principal \u00e1mbito de expansi\u00f3n del imperialismo norteamericano\u201d (\u00eddem, p. 299n). En el caso de Cuba, Grossmann se\u00f1ala (indudablemente contra la teor\u00eda del imperialismo de Rosa Luxemburgo) que \u201cno se encuentran ni rastros de la realizaci\u00f3n del valor producido en Estados Unidos y que no podr\u00eda ser colocado all\u00ed, pero s\u00ed vemos que se trata del saqueo en detrimento de los cubanos, o sea, de la producci\u00f3n de plusvalor en Cuba y su transferencia a los norteamericanos\u201d (\u00eddem, p. 303).<\/p>\n<p>La disputa interimperialista econ\u00f3mica y pol\u00edtico-militar tiene como arena de lucha \u00e1reas de inversi\u00f3n y producci\u00f3n de materias primas, en las que la formaci\u00f3n de monopolios redunda en transferencias directas: \u201cEl dominio monop\u00f3lico de algunas materias primas a nivel mundial comienza a conformar, en creciente medida, el factor principal del poder\u00edo econ\u00f3mico de Inglaterra. El excedente del precio de monopolio por encima del nivel que se establecer\u00eda con la libre competencia puede ser considerado como un <em>impuesto<\/em> que le es cobrado al comprador extranjero (\u2026) los esfuerzos tienden a <em>transferir mediante un monopolio grandes porciones de plusvalor de un pa\u00eds al otro<\/em>; el vencedor en la lucha obtiene un plusvalor adicional del extranjero; la valorizaci\u00f3n del capital mejora, la tendencia al derrumbe se debilita. Las consecuencias contrarias se realizan para los vencidos\u201d (\u00eddem, pp. 301 y 309).<\/p>\n<p>Esta disputa permanente entre imperialismos rivales no puede ser resuelta por ninguna instancia superior ni un \u201cacuerdo general\u201d de explotaci\u00f3n pac\u00edfica del mundo, porque el elemento de <em>competencia entre capitales nacionales<\/em> es <em>inerradicable<\/em> del orden capitalista, que funciona aqu\u00ed como un juego de <em>suma cero<\/em>. As\u00ed, \u201clos intentos por crear monopolios mundiales comunes son emprendidos una y otra vez, pero se estrellan con las oposiciones insalvables de intereses de los participantes\u201d. Y como la funci\u00f3n del monopolio \u201cconsiste en <em>enriquecer<\/em> la <em>propia econom\u00eda nacional<\/em> a trav\u00e9s del <em>empobrecimiento<\/em> de la econom\u00eda <em>mundial<\/em>, en inyectar en la econom\u00eda propia un plusvalor adicional a expensas de los restantes estados, la <em>oposici\u00f3n de intereses de los estados<\/em> es aqu\u00ed una caracter\u00edstica <em>esencial<\/em>. Los frecuentes proyectos por instaurar un control y distribuci\u00f3n internacional de las materias primas com\u00fan y permanente son y deben permanecer, por esto, como deseos irrealizables\u201d (\u00eddem, p. 316).<\/p>\n<p>Ya Marx hab\u00eda postulado que \u201ccualquier idea de un control <em>colectivo<\/em>, amplio y previsor\u201d de la producci\u00f3n de materias primas es \u201ctotalmente incompatible con las leyes de la producci\u00f3n capitalista\u201d; de ah\u00ed que s\u00f3lo quede \u201cen buenas intenciones o se limita a <em>medidas excepcionalmente colectivas<\/em> en <em>momentos de gran peligro<\/em> y perplejidad <em>inmediatos<\/em>\u201d, situaci\u00f3n que, pasada la emergencia, \u201ccede su lugar a la creencia de que la oferta y la demanda han de regularse mutuamente\u201d (<em>El capital<\/em>, III, citado por Grossmann, pp. 316-317).<\/p>\n<p>En su momento, estas l\u00edneas estaban dirigidas contra la teor\u00eda kautskista del \u201cultraimperialismo\u201d, pero en nuestro siglo tienen particular resonancia de cara a las \u201cteor\u00edas\u201d (muchas de ellas surgidas desde la izquierda) del \u201cnuevo orden mundial\u201d, \u201csuperaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n\u201d, \u201cmega estado mundial\u201d, \u201cImperio\u201d y un largo etc\u00e9tera. Todas ellas ten\u00edan y tienen en com\u00fan partir de la premisa de que la mundializaci\u00f3n-globalizaci\u00f3n representa una configuraci\u00f3n <em>tan<\/em> novedosa del orden capitalista que <em>niega o supera<\/em> una de sus contradicciones <em>fundantes<\/em>, es decir, que a un sistema econ\u00f3mico mundial <em>no<\/em> se corresponde un sistema pol\u00edtico o estado igualmente global, y ni siquiera una clase econ\u00f3mica \u2013la burgues\u00eda\u2013 mundial.<\/p>\n<p>A esto s\u00f3lo agregaremos que cabe emplear <em>el mismo criterio metodol\u00f3gico<\/em> v\u00e1lido, seg\u00fan Marx y Grossmann, para el control com\u00fan de la producci\u00f3n de materias primas a <em>todo<\/em> intento de <em>regulaci\u00f3n estructural y permanente de intereses imperialistas opuestos<\/em>, en <em>cualquier<\/em> esfera. Es sumamente instructivo comparar la descripci\u00f3n de Marx con la reacci\u00f3n del conjunto de los gobiernos imperialistas ante la crisis financiera internacional, por ejemplo. El aparente \u201cestado mayor imperialista com\u00fan\u201d que iba a establecer nuevas reglas de juego para las finanzas mundiales, pasado el \u201cmomento de mayor peligro y perplejidad\u201d, no fue capaz de tomar siquiera \u201cmedidas excepcionalmente colectivas\u201d y dej\u00f3 expedito el camino para que cada burgues\u00eda imperialista siguiera su propio rumbo al respecto.<\/p>\n<p>La referencia a la actual crisis global nos sirve de introducci\u00f3n a la \u00faltima cuesti\u00f3n examinada por Grossmann que trataremos aqu\u00ed: el lugar econ\u00f3mico de la <em>especulaci\u00f3n<\/em>. Grossmann polemiza centralmente con Hilferding, que a su juicio, al negar \u201cla posibilidad y la necesidad de la sobreacumulaci\u00f3n de capital (\u2026) obstruy\u00f3 el camino hacia la comprensi\u00f3n de la <em>funci\u00f3n esencial de la bolsa y la especulaci\u00f3n<\/em>\u201d. Aqu\u00ed tenemos la clave de la unidad metodol\u00f3gica de la exposici\u00f3n de Grossmann en este punto, que se explicita as\u00ed: \u201cLa <em>exportaci\u00f3n de capital<\/em> hacia el <em>exterior<\/em> y la <em>especulaci\u00f3n<\/em> en el <em>interior<\/em> del pa\u00eds son fen\u00f3menos paralelos y nacen de <em>una misma ra\u00edz<\/em>\u201d (\u00eddem, pp. 345-346).<\/p>\n<p>El capital acumulado que no halla posibilidades de valorizaci\u00f3n en la actividad productiva en el interior del pa\u00eds se ve compelido a buscarlas en el exterior (inversi\u00f3n directa productiva) o nuevamente en el interior, pero en la especulaci\u00f3n (como se\u00f1ala gr\u00e1ficamente, \u201cexportaci\u00f3n de capital al interior\u201d). Explica Grossmann: \u201cLa funci\u00f3n de la bolsa consisten en la <em>movilizaci\u00f3n<\/em> del capital. A trav\u00e9s de ella, el capital <em>industrial<\/em>, gracias a la transformaci\u00f3n en capital ficticio, se convierte para el capitalista individual en capital <em>dinerario<\/em>; puede retirar su capital invertido <em>en cualquier momento<\/em> en la forma de dinero\u201d (\u00eddem, p. 346).<\/p>\n<p>El capital en su forma l\u00edquida abre nuevas posibilidades a la especulaci\u00f3n, adem\u00e1s de la burs\u00e1til y de las propias de las finanzas: \u201cLa especulaci\u00f3n sobre t\u00edtulos es s\u00f3lo un canal para la afluencia de capital excedente que busca inversi\u00f3n. Otro canal de salida lo constituye la <em>especulaci\u00f3n sobre terrenos<\/em>\u201d (\u00eddem, p. 349). Es dif\u00edcil de exagerar la actualidad de este \u201ccanal\u201d cuando es sabido que las formas especulativas de inversi\u00f3n vinculados a operaciones inmobiliarias (hipotecas \u201capalancadas\u201d de manera infinita sobre valores ya sobreestimados) estuvieron en el centro del estallido de la burbuja financiera en Estados Unidos. No es el \u00fanico ejemplo: la especulaci\u00f3n sobre bienes ra\u00edces y la consiguiente explosi\u00f3n causaron la recesi\u00f3n m\u00e1s larga de toda la historia reciente de Jap\u00f3n (la d\u00e9cada del 90 completa y parte de la primera de este siglo), as\u00ed como una profunda crisis espec\u00edfica en Espa\u00f1a, que antecedi\u00f3 al cimbronazo global de 2008.<\/p>\n<p>De todas maneras, quiz\u00e1 lo m\u00e1s digno de nota sea el se\u00f1alamiento te\u00f3rico sobre el car\u00e1cter de la especulaci\u00f3n, en la medida en que se opone a los lugares comunes del pensamiento vulgar (incluso en la izquierda) que pretende establecer una separaci\u00f3n entre el \u201cvirtuoso\u201d capitalismo productivo y el \u201cperverso\u201d capitalismo especulativo. Por supuesto, la moral aqu\u00ed no talla en absoluto; no porque los especuladores no sean personajes despreciables, sino porque \u201cno se trata (\u2026) de hacer una cr\u00edtica de la especulaci\u00f3n, sino de profundizar el conocimiento de la <em>funci\u00f3n<\/em> que ella desempe\u00f1a en la econom\u00eda. Frente a todos aquellos que piensan que la especulaci\u00f3n es s\u00f3lo una <em>excrecencia<\/em> que no tiene nada que ver con una sana expansi\u00f3n, sostenemos la opini\u00f3n (\u2026) de que la especulaci\u00f3n cumple una funci\u00f3n <em>necesaria<\/em> (\u2026) Ella posibilita a los capitales sobreacumulados una inversi\u00f3n <em>lucrativa<\/em> (\u2026) La especulaci\u00f3n es un medio para <em>sustituir<\/em> la insuficiente valorizaci\u00f3n de la actividad <em>productiva<\/em> con ganancias que emanan de las <em>p\u00e9rdidas<\/em> de la cotizaci\u00f3n de las acciones de las <em>amplias masas de peque\u00f1os capitalistas<\/em> (\u2026), y es por ello un poderoso medio de concentraci\u00f3n del capital dinerario\u201d (\u00eddem, pp. 350-352).<\/p>\n<p>Para Grossmann, el \u201cjuego de la bolsa\u201d se hace invariablemente a expensas de los peque\u00f1os capitalistas, que tienen menos escala, informaci\u00f3n y <em>know-how<\/em> que los grandes. El comentario resulta especialmente pertinente para pa\u00edses como Estados Unidos, donde, gracias a las bondades del capitalismo \u201cpopular\u201d y a la extensi\u00f3n de los fondos de pensi\u00f3n y de inversi\u00f3n, un importante porcentaje de la poblaci\u00f3n llana (no ya \u201cpeque\u00f1os capitalistas\u201d) tiene sus ahorros invertidos de una u otra manera en el circuito financiero, burs\u00e1til y\/o inmobiliario. Son con toda seguridad estos ciudadanos de a pie los primeros y mayores perjudicados cuando el desenfreno de la bola especulativa requiere una purga a expensas de miles (en Estados Unidos, millones) de peque\u00f1os tenedores de acciones o t\u00edtulos. Tal es la experiencia de todas las crisis bancarias y burs\u00e1tiles hasta la fecha, y la actual crisis global tampoco empez\u00f3 de otra manera. Justamente, Grossmann subraya como tendencia de la especulaci\u00f3n la de \u201c<em>incluir<\/em> en el juego a <em>masas cada vez mayores<\/em> de p\u00fablico\u201d, y el agotamiento de este recurso hace que \u201cel capital dinerario no fruct\u00edfero debe acudir al <em>otro<\/em> canal de salida, la <em>exportaci\u00f3n de capital<\/em>, como \u00fanica posibilidad importante de inversi\u00f3n que le queda\u201d (\u00eddem, p. 367)<\/p>\n<p>En suma, es pol\u00edticamente est\u00e9ril \u2013por decir lo menos\u2013 y te\u00f3ricamente err\u00f3neo quejarse de las \u201cinmorales\u201d operaciones financieras que contaminar\u00edan el \u201csano\u201d curso de la econom\u00eda capitalista. El desarrollo de la acumulaci\u00f3n impone como ley la b\u00fasqueda de la valorizaci\u00f3n del capital, dentro o fuera de las fronteras, en la producci\u00f3n de bienes o en la especulaci\u00f3n dineraria, y la fase imperialista no hace otra cosa que exacerbar esas tendencias para cada empresario y cada naci\u00f3n capitalista individual, so pena de ser barridos por la competencia m\u00e1s feroz. En ese sentido, la \u201clucha creciente por las esferas de inversi\u00f3n lucrativas\u201d que est\u00e1 en la base de la \u201camenaza a la paz mundial\u201d se manifiesta tanto bajo la forma de exportaci\u00f3n de capital como bajo la forma de especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Por dar un solo ejemplo, esta observaci\u00f3n de Grossmann sobre la teor\u00eda de las crisis o del \u201cderrumbe\u201d apunta al coraz\u00f3n del presupuesto impl\u00edcito de todos los reformistas: \u201cSi el despliegue ilimitado de las fuerzas productivas fuera posible en el capitalismo, entonces el problema del socialismo no ser\u00eda un reordenamiento del proceso de <em>producci\u00f3n<\/em> sino un calculado <em>reparto<\/em> de los productos <em>dentro<\/em> de la situaci\u00f3n productiva existente\u201d (LADSC, p. 181).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Shaikh, que acepta la realidad de esa transferencia en el plano del comercio internacional, se muestra m\u00e1s cauto respecto de si hay o no transferencia de valor en el caso de las inversiones extranjeras. En los cap\u00edtulos siguientes plantearemos que, aunque es correcto y dial\u00e9ctico ver todos los aspectos de la inversi\u00f3n directa y sus eventuales contradicciones, no es aceptable dejar abierto si el saldo final de \u00e9stas <em>a largo plazo<\/em> es neutro o incluso positivo para el pa\u00eds subdesarrollado receptor de la inversi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Incluso un reformista como Otto Bauer admit\u00eda que el intercambio de valores entre dos pa\u00edses de desarrollo capitalista desigual no era equivalente, y que por ende \u201cel capital del pa\u00eds m\u00e1s desarrollado se apropia una parte del trabajo del pa\u00eds menos desarrollado\u201d (<em>La cuesti\u00f3n de las nacionalidades y la socialdemocracia<\/em>, citado en LADSC, p. 279). Pero Bauer, a semejanza de Kautsky, plantea la cuesti\u00f3n como si se tratara simplemente de explotaci\u00f3n de pa\u00edses <em>agr\u00edcolas<\/em> por pa\u00edses <em>industriales<\/em>, formulaci\u00f3n inexacta e insuficiente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> V\u00e9ase este comentario poco transitado de Marx, donde una vez m\u00e1s subraya su distancia respecto de las premisas de Ricardo y la <em>unidad metodol\u00f3gica<\/em> entre los fen\u00f3menos de transferencia de plusval\u00eda dentro y fuera de la naci\u00f3n: \u201cNo debe maravillar que los librecambistas sean incapaces de comprender c\u00f3mo puede <em>enriquecerse un pa\u00eds a costa de otro<\/em>, ya que esos mismos se\u00f1ores se niegan a comprender c\u00f3mo, dentro de un pa\u00eds, puede enriquecerse una clase a expensas de otra (\u2026) Todos los fen\u00f3menos destructores que la libre competencia provoca dentro de un pa\u00eds se reproducen en proporci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s gigantesca en el mercado universal\u201d (<em>Discurso sobre el librecambio<\/em>, citado en LADSC, p. 294n).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Lo que no es de extra\u00f1ar, si se recuerda que la interpretaci\u00f3n de Hilferding de los esquemas de reproducci\u00f3n del tomo II de <em>El capital<\/em> apuntaba a la posibilidad de una reproducci\u00f3n ampliada indefinida y sin contradicciones <em>necesarias<\/em>. Tanto su teor\u00eda de las crisis como su pr\u00e1ctica reformista se apoyaban, en el fondo, sobre esta premisa. Contra este \u201coptimismo\u201d se rebel\u00f3 Rosa Luxemburgo en el seno de la II Internacional, defendiendo \u2013si bien con postulados te\u00f3ricos incorrectos\u2013 un enfoque marxista revolucionario en el sentido de adscribir un car\u00e1cter <em>intr\u00ednseco<\/em> a las contradicciones del capitalismo, base metodol\u00f3gica de su famosa disyuntiva \u201csocialismo o barbarie\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> An\u00e1logamente, sobre el famoso empr\u00e9stito de la Baring Brothers al gobierno argentino en 1824, Milc\u00edades Pe\u00f1a afirma: \u201cEl tipo de explotaci\u00f3n que practicaba Inglaterra en la Argentina antes de 1860 (\u2026) se basaba en el comercio (\u2026) <em>Pero suele olvidarse<\/em> que en la d\u00e9cada de 1820 hubo un <em>corto per\u00edodo<\/em> en Inglaterra en que el capital bancario busc\u00f3 colocaci\u00f3n en muchos pa\u00edses atrasados, notablemente en Latinoam\u00e9rica, y se produjo <em>una onda de exportaci\u00f3n de capital que<\/em> <em>prefigur\u00f3, en peque\u00f1a escala, muchas de las caracter\u00edsticas que tendr\u00eda el imperialismo unos 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde<\/em> (\u2026) Am\u00e9rica Latina emergi\u00f3 con una deuda de 26 millones de libras esterlinas\u201d (<em>El para\u00edso terrateniente<\/em>, Buenos Aires, Fichas, 1972, p. 33). Del mill\u00f3n de libras del pr\u00e9stamo, Argentina s\u00f3lo recibi\u00f3 algo m\u00e1s de 600.000, y termin\u00f3 de cancelarlo, tras haber pagado ocho veces el capital, reci\u00e9n en 1904. Mecanismo de deuda externa que se generalizar\u00eda d\u00e9cadas despu\u00e9s. Sobre la fecha, cf. Grossmann, que se\u00f1ala que el \u201cestado de saturaci\u00f3n\u201d del capital excedentario fue alcanzado en Inglaterra precisamente en los a\u00f1os 20 del siglo XIX (LADSC, p. 343).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> Adelantamos aqu\u00ed que, en nuestra opini\u00f3n, aunque Shaikh acierta en sus cr\u00edticas a quienes explican ciertos fen\u00f3menos de la etapa imperialista por medio de factores <em>externos<\/em> al proceso de la acumulaci\u00f3n capitalista y las categor\u00edas que derivan de \u00e9l, suele dar por sentada, como un elemento <em>dado<\/em>, esa \u201cdesigualdad originaria\u201d entre naciones, lo que lo conduce en ocasiones a minimizar el peso de las diferencias entre<em> naciones <\/em>(con todos los problemas adicionales que ello implica), y no s\u00f3lo entre<em> capitales<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin haber sido un dirigente pol\u00edtico sino esencialmente un acad\u00e9mico de izquierda, el trabajo de Grossmann \u2013nacido en Cracovia, hoy Polonia, entonces Galitzia austr\u00edaca\u2013 representa una s\u00edntesis muy valiosa de la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista. 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