{"id":6569,"date":"2015-10-15T19:25:37","date_gmt":"2015-10-15T22:25:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6569"},"modified":"2019-11-19T23:07:57","modified_gmt":"2019-11-20T02:07:57","slug":"a-proposito-del-caracter-de-la-segunda-guerra-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6569","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito del car\u00e1cter de la Segunda Guerra Mundial"},"content":{"rendered":"<h2>A 70 a\u00f1os de su finalizaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Caracterizar la Segunda Guerra Mundial exige un esfuerzo de aplicaci\u00f3n dial\u00e9ctica de las herramientas del materialismo hist\u00f3rico. Es evidente que tuvo una serie de determinaciones muy complejas que complicaron las cosas respecto de la primera guerra (Bensa\u00efd habla de \u201cun laberinto donde las l\u00edneas del frente se recortan y se encabalgan\u201d).<\/p>\n<p>La guerra expres\u00f3 un conflicto social b\u00e1sico: el conflicto interimperialista. La pelea por el reparto del mundo entre potencias imperialistas no hab\u00eda quedado resuelta a la salida de la Primera Guerra.<\/p>\n<p>Varios elementos se conjugaron aqu\u00ed. El principal de ellos era que Alemania sali\u00f3 humillada de la contienda, y el Tratado de Versalles r\u00e1pidamente dio pasto al desarrollo de tensiones nacionalistas. Pero lo caracter\u00edstico aqu\u00ed es que Alemania sufri\u00f3 una derrota que no signific\u00f3 un retroceso hist\u00f3rico en su desarrollo; de ah\u00ed que, pasadas las convulsiones revolucionarias de los a\u00f1os 1920, volviera a levantar sus ambiciones imperialistas bajo el r\u00e9gimen nazi.<\/p>\n<p>Mandel, siguiendo a Trotsky, se\u00f1ala que, adem\u00e1s, entre Francia e Inglaterra hab\u00eda matices en el tratamiento de Alemania. Porque si la primera quer\u00eda ir hasta el final en el cobro de las reparaciones de guerra, Inglaterra recelaba de la hegemon\u00eda continental que pudiera obtener Francia y, sobre todo, del peligro comunista que ven\u00eda desde Rusia.<\/p>\n<p>En definitiva, la lucha hegem\u00f3nica no se hab\u00eda saldado con la primera guerra. Incluso el reemplazo de Inglaterra por EE.UU. todav\u00eda no estaba decidido, y Francia, a pesar de haberse quedado econ\u00f3micamente atr\u00e1s respecto de la competencia con EE.UU. y la propia Alemania, hab\u00eda salido como una de las grandes vencedoras de la contienda, lo que complicaba las cosas.<\/p>\n<p>Trotsky insistir\u00eda desde comienzos de los a\u00f1os 30 en esta caracterizaci\u00f3n, previendo que en la medida que la lucha de clases no pudiera dar vuelta las cosas \u2013y no pudo, entre otras razones por el papel contrarrevolucionario del stalinismo en Espa\u00f1a\u2013 la din\u00e1mica hacia la guerra ser\u00eda inexorable.[1]<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este elemento b\u00e1sico com\u00fan entre ambas guerras, la segunda, por un lado, adquiri\u00f3 un rasgo de guerra contrarrevolucionaria del nazismo contra la ex URSS, patria de la revoluci\u00f3n socialista de 1917.<\/p>\n<p>En la ofensiva de Hitler sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (algo que Trotsky advirti\u00f3 una y mil veces) se combinaron dos objetivos. Primero, el nazismo conceb\u00eda a la ex URSS como un enorme reservorio de materias primas; el ataque era un movimiento colonizador cl\u00e1sico para obtener un \u201cespacio vital\u201d (Lebensraum) que le diera a Alemania las colonias que no hab\u00eda obtenido en el reparto del mundo ocurrido de finales del siglo XIX, ni logrado resolver con la primera guerra (el l\u00edder nazi hablaba de la URSS como el \u201c\u00c1frica\u201d de Alemania).[2] Segundo, hab\u00eda un evidente contenido social y pol\u00edtico contrarrevolucionario en el sentido de la vocaci\u00f3n por liquidar el ejemplo y la existencia misma de la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n socialista que hab\u00eda vivido la humanidad.<\/p>\n<p>Pero el hitlerismo y el fascismo plantearon otro problema: se trataba de reg\u00edmenes capitalistas, como las democracias burguesas imperialistas que dominaban en Inglaterra o los EE.UU., pero pol\u00edticamente totalitarios, de supresi\u00f3n de las libertades democr\u00e1ticas e incluso, en el caso del primero, de exterminio de minor\u00edas sociales y de la izquierda.<\/p>\n<p>Para definir el car\u00e1cter de la segunda guerra es necesario contemplar estas especificidades respecto de la primera. Pero el hecho social b\u00e1sico sigui\u00f3 siendo que se trataba de una guerra interimperialista; subordinado a esto, se sum\u00f3 que el hitlerismo encarnaba un r\u00e9gimen sociopol\u00edtico m\u00e1s reaccionario que la democracia imperialista tradicional, y que lleg\u00f3 a desatar una guerra contrarrevolucionaria contra la URSS y de exterminio social en el este europeo.[3]<\/p>\n<p>Vinculado a esto se dio el fen\u00f3meno de la ocupaci\u00f3n de pa\u00edses enteros, cosa que no hab\u00eda ocurrido en la primera guerra, que se hab\u00eda estancado muy r\u00e1pidamente en una guerra de trincheras bastante cerca de las viejas fronteras. Este fen\u00f3meno nuevo lleg\u00f3 a ser planteado por algunos cuadros trotskistas como Jean Van Heijenoort en tiempo real.<\/p>\n<p>En realidad, la ocupaci\u00f3n de pa\u00edses coloniales o semicoloniales (como las regiones que luego integraron la ex Yugoslavia, Grecia o China) no deb\u00eda ofrecer demasiadas dificultades de interpretaci\u00f3n: hab\u00eda que estar del lado de la naci\u00f3n oprimida en su lucha emancipatoria contra la potencia opresora, manteniendo una perspectiva pol\u00edtica independiente y socialista. Asoma as\u00ed un nuevo factor: el car\u00e1cter de guerras de liberaci\u00f3n o emancipaci\u00f3n nacional como parte de los desdoblamientos de la contienda. En el debate de los n\u00facleos trotskistas hubo quienes comprendieron correctamente las guerras de liberaci\u00f3n nacional en los pa\u00edses no imperialistas como progresivas, m\u00e1s all\u00e1 de sus direcciones stalinistas.<\/p>\n<p>Ya m\u00e1s complejo es abordar la ocupaci\u00f3n de naciones imperialistas como Francia, que aun invadida no lleg\u00f3 a perder su viejo imperio, adem\u00e1s de que durante un primer per\u00edodo una parte del pa\u00eds estuviera en manos de autoridades francesas (la Francia de Vichy encabezada por el mariscal Petain). Robert Paxton cuenta que a principios del r\u00e9gimen de Vichy, Petain gozaba de alta popularidad, basada en cierto convencimiento que el nuevo orden nazi tendr\u00eda perspectivas hist\u00f3ricas, y De Gaulle era mal considerado.<\/p>\n<p>Con el deterioro de la econom\u00eda francesa y el curso mismo de la guerra, as\u00ed como la ocupaci\u00f3n de Francia entera por parte de la Wehrmacht, esto cambi\u00f3 completamente. El cuadro se agrav\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando comenz\u00f3 el reclutamiento forzoso de mano de obra para ir a trabajar a Alemania en 1943, raz\u00f3n material que empuj\u00f3 a decenas de miles de franceses a la Resistencia para escapar de este destino.<\/p>\n<p>En Francia, entonces, los requerimientos de la lucha contra la ocupaci\u00f3n deb\u00edan combinarse con mantener la lucha pol\u00edtica contra la burgues\u00eda imperialista francesa, en abierta oposici\u00f3n a los criterios de \u201cUni\u00f3n sagrada\u201d que oportunistamente hab\u00eda establecido el PCF con De Gaulle, participando incluso con representantes en el gobierno burgu\u00e9s de la llamada \u201cFrancia Libre\u201d establecido en Londres.<\/p>\n<p>En cualquier caso, tanto en el este como en el oeste el trotskismo deb\u00eda sostener una pelea por el internacionalismo. Porque, desde la URSS a Francia, el stalinismo (y ni hablar de las dem\u00e1s direcciones burguesas o peque\u00f1o burguesas) le imprimi\u00f3 a la pelea un car\u00e1cter estrechamente nacionalista.<\/p>\n<p>Ya se\u00f1alamos el caso de las violaciones sistem\u00e1ticas de mujeres en Berl\u00edn como reflejo de este grav\u00edsimo problema, y el criterio nefasto y criminal de la \u201cculpabilidad colectiva\u201d del pueblo alem\u00e1n. Parte de esto \u00faltimo es la consigna del Partido Comunista en Francia durante la ocupaci\u00f3n: \u201cA chacun son boche\u201d (a cada cual su alem\u00e1n), que convocaba a todo franc\u00e9s a matar un soldado alem\u00e1n, o los planteos del autor ruso Ilya Ehrenburg de que \u201cel \u00fanico alem\u00e1n bueno era el alem\u00e1n muerto\u201d.Todo alem\u00e1n era un nazi; fin de la discusi\u00f3n.[4]<\/p>\n<p>Si a Mandel, en su enriquecedora definici\u00f3n de la Segunda Guerra, se le puede reprochar no establecer una clara jerarqu\u00eda en su car\u00e1cter social b\u00e1sico, Moreno fue cualitativamente m\u00e1s lejos en sus unilateralidades.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n acerca de las especificidades de la Segunda Guerra Mundial part\u00eda de un elemento real. Expresaba las inmensas dificultades que la guerra hab\u00eda planteado a un movimiento trotskista joven e inicial, para colmo sin Trotsky y en medio de una contienda con todas las complejidades apuntadas, como desdoblamiento de la guerra interimperialista en otras contiendas de diverso orden.<\/p>\n<p>Sin embargo, como parte de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica unilateral y objetivista desarrollada a comienzos de la d\u00e9cada del 80, Moreno terminaba interrog\u00e1ndose, err\u00f3neamente si la segunda guerra no hab\u00eda sido, m\u00e1s que una guerra imperialista, una \u201cguerra entre reg\u00edmenes pol\u00edticos\u201d, y si ese segundo factor no hab\u00eda dominado el primero: \u201cLa guerra civil espa\u00f1ola demostr\u00f3 hasta qu\u00e9 grado el r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s era antag\u00f3nico con el fascismo, no s\u00f3lo con la clase obrera y sus organizaciones. La Segunda Guerra Mundial presenta, como m\u00ednimo, elementos similares. Sin desarrollar el tema, creemos que hay que estudiar seriamente si no fue el intento de extender la contrarrevoluci\u00f3n fascista imperialista a todo el mundo, derrotando principalmente a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero tambi\u00e9n a los reg\u00edmenes democr\u00e1tico-burgueses europeos y norteamericano. Esto no quiere decir que la Segunda Guerra mundial no haya tenido tambi\u00e9n un profundo contenido de lucha interimperialista. Lo que decimos es que hay que precisar bien, al igual que en la guerra civil espa\u00f1ola, cu\u00e1l fue el factor determinante. \u00bfFue la lucha del r\u00e9gimen fascista esencialmente contra la URSS, pero tambi\u00e9n contra la democracia burguesa? \u00bfO fue el factor econ\u00f3mico, la pelea entre imperialismos por el control del mercado mundial?\u201d (Las revoluciones del siglo XX: 51).<\/p>\n<p>En otros textos Moreno daba un paso m\u00e1s: en caso de que el car\u00e1cter esencial hubiera sido la lucha entre reg\u00edmenes, se planteaba la pelea por la democracia (burguesa) como una etapa en s\u00ed misma, lo que implicaba orientaciones de frente \u00fanico con sectores burgueses por la democracia, y que era posible que el trotskismo \u201chaya sido en toda la posguerra una secta por no haber hecho esto durante la guerra\u201d, es decir, por haber sido sectario en relaci\u00f3n con esta lucha por la \u201cdemocracia\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparec\u00edan, entonces, dos problemas esenciales a clarificar: el car\u00e1cter de la guerra y la pol\u00edtica de los revolucionarios, que veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Acerca del car\u00e1cter de la guerra, Moreno se plantea un interrogante leg\u00edtimo, que resuelve de manera equivocada al colocar como hecho b\u00e1sico de la contienda el pol\u00edtico (\u201cguerra de reg\u00edmenes\u201d) en detrimento del social (\u201ccar\u00e1cter interimperialista de la contienda\u201d). Confunde el hecho de que cuando se trata del interior de un pa\u00eds o un estado (como fue en la guerra civil espa\u00f1ola), el problema de los reg\u00edmenes pol\u00edticos tiene un lugar central. Pero cuando se trata de guerras entre estados, lo fundamental es la naturaleza social de los contendientes. De ah\u00ed que la analog\u00eda entre la guerra civil espa\u00f1ola y la Segunda Guerra Mundial no fuera v\u00e1lida, aun si el nazismo efectivamente hab\u00eda planteado el problema de la pelea contra el totalitarismo.<\/p>\n<p>Moreno tend\u00eda a perder de vista el aspecto estructural de la jerarqu\u00eda de pa\u00edses y naciones en el orden capitalista mundial, que se manifiesta en la competencia entre pa\u00edses imperialistas por los mercados y la hegemon\u00eda internacional. Sin esto, se pierde la base material del an\u00e1lisis: la motivaci\u00f3n concreta econ\u00f3mica y social por detr\u00e1s de la competencia entre naciones imperialistas, relacionada con la dominaci\u00f3n del mundo y el reparto de las \u00e1reas de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El nazismo fue la forma pol\u00edtica que en las condiciones de los a\u00f1os 30 (Gran Depresi\u00f3n y surgimiento de la URSS) la burgues\u00eda alemana encontr\u00f3 para resolver el problema de Alemania como potencia imperialista emergente: la carencia de un \u201cespacio vital\u201d colonial para su desarrollo. Moreno pierde de vista esto, con lo que su an\u00e1lisis queda idealista, ya que las motivaciones pol\u00edticas terminanindependiz\u00e1ndose de las circunstancias materiales.<\/p>\n<p>Es verdad que las cosas se complejizaron en la segunda guerra, pero esto requer\u00eda un an\u00e1lisis que no rompiera con el suelo gran\u00edtico del materialismo ni planteara abstractamente el enfrentamiento entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n, y que tampoco conciba la contienda como una mera lucha de reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p>\n<p>El grano de verdad del an\u00e1lisis de Moreno es que a la cabeza de las potencias imperialistas hab\u00eda reg\u00edmenes pol\u00edticos diversos, que expresaban determinadas relaciones de fuerzas entre las clases en cada uno de esos pa\u00edses. A este respecto tambi\u00e9n hab\u00eda una diferencia con la primera guerra, porque las principales potencias enfrentadas, imperios o no \u2013Inglaterra, Francia, Alemania, Austria, EE.UU., y, en menor medida, Rusia\u2013, ten\u00edan gobiernos bajo formas parlamentarias con mayores o menores grados de libertades democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Es desde ese punto de vista que deb\u00eda entrar el tema de los reg\u00edmenes pol\u00edticos, sin confundir los hechos sociales b\u00e1sicos. Es que el \u201cnuevo orden\u201d de reparto mundial del hitlerismo[5] \u2013y \u00e9ste era un hecho social b\u00e1sico del car\u00e1cter interimperialista de la guerra\u2013 implicaba no s\u00f3lo la restauraci\u00f3n capitalista en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino una \u201ccarcasa pol\u00edtica\u201d (una forma de dominaci\u00f3n), en cada uno de los pa\u00edses ocupados y en la propia Alemania, abiertamente contrarrevolucionaria sobre los explotados y oprimidos. De este hecho real se desprendi\u00f3 que EE.UU. pudiera explotar a su favor una imagen legitimadora como potencia \u201cbenigna\u201d o imperialismo \u201cdemocr\u00e1tico\u201d en la pelea contra el nazismo. Y esta imagen solamente se pod\u00eda combatir si no se perd\u00edan los puntos de referencia elementales del an\u00e1lisis de clase de los fen\u00f3menos, como tend\u00eda a ocurrir con las sugerencias de Moreno.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n pol\u00edtica capituladora y no independiente que el stalinismo le dio a la pelea en las condiciones de la segunda guerra tom\u00f3 la forma de presentarla como un enfrentamiento entre \u201cfascismo y democracia\u201d, que Eric Hobsbawm hiciera suya en su Historia del siglo XX.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed ya todas las jerarqu\u00edas y relaciones entre los fen\u00f3menos quedaban invertidos: el hecho esencial pasaba a ser el enfrentamiento estrechamente pol\u00edtico entre \u201cdictadura y democracia\u201d, y no las motivaciones sociales y el contenido de clase de las peleas, que quedaban convenientemente ocultadas al servicio de una pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n de clases y de \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>De ah\u00ed tambi\u00e9n los graves peligros pol\u00edticos de visiones unilaterales como las de Moreno, porque desarmaban y abr\u00edan la puerta a orientaciones que, en definitiva, perd\u00edan el car\u00e1cter independiente y de clase de la pol\u00edtica revolucionaria.[6]<\/p>\n<p>A los hasta cierto punto inevitables rasgos sectarios de los peque\u00f1os n\u00facleos trotskistas en la guerra se le contrapuso una reinterpretaci\u00f3n que reca\u00eda en un curso oportunista. De hecho, durante la segunda guerra hubo desv\u00edos para ambos lados, oportunistas pero tambi\u00e9n sectarios, y, sobre todo, una casi imposibilidad (dadas las correlaciones de fuerza existentes) de salir de una dram\u00e1tica situaci\u00f3n de marginalidad. Deteng\u00e1monos ahora en la acci\u00f3n y la pol\u00edtica de los socialistas revolucionarios durante la contienda.<\/p>\n<p>Las dificultades planteadas para la pol\u00edtica revolucionaria por la Segunda Guerra Mundial y la pelea por una orientaci\u00f3n independiente<\/p>\n<p>De esta complejidad en el car\u00e1cter de la guerra se desprendieron las extremas dificultades de los marxistas revolucionarios para presentar una pol\u00edtica independiente e internacionalista durante la guerra. Hubo varias presiones, tanto oportunistas como sectarias. Todo en el contexto de una conflagraci\u00f3n catacl\u00edsmica, d\u00f3nde las fuerzas del trotskismo se contaban con los dedos de una mano en una contienda que involucraba multitudes millonarias. De ah\u00ed que un firme a la vez que sutil manejo de las herramientas del materialismo hist\u00f3rico y de la pol\u00edtica revolucionaria fuera tan importante, y tan dif\u00edcil de llevar adelante para un joven movimiento en ausencia de Trotsky.<\/p>\n<p>Este manejo de la pol\u00edtica revolucionaria deb\u00eda moverse entre dos l\u00edmites: partir de la naturaleza de clase interimperialista de la guerra, pero sin caer en el sectarismo y el abstencionismo, como negarse a pelear contra el ocupante nazi en funci\u00f3n de criterios \u201cderrotistas\u201d, al tiempo que sostener la defensa incondicional de la URSS en relaci\u00f3n con el nazismo.<\/p>\n<p>Hubo varios jalones al respecto. Uno de gran importancia fue el pacto Ribbentrop-Molotov (agosto 1939). La oposici\u00f3n antidefensista de Burnham y Schachtman en el SWP norteamericano (el mayor grupo del trotskismo en ese momento), se agit\u00f3 de manera extrema se\u00f1alando que como subproducto de ese pacto contrarrevolucionario ya no se pod\u00eda defender a la URSS. Su definici\u00f3n acerca de la URSS era que estaba transform\u00e1ndose en un \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u201d y que todos los reg\u00edmenes sociales del mundo evolucionar\u00edan hacia all\u00ed (hip\u00f3tesis evidentemente disconfirmada).[7]<\/p>\n<p>Trotsky respondi\u00f3 que ninguno de los hechos sociales b\u00e1sicos se hab\u00eda modificado, que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica segu\u00eda siendo un estado obrero degenerado y que era necesario defenderla incondicionalmente. Stalin hab\u00eda firmado ese acuerdo como maniobra defensiva para ganar tiempo, lo que constitu\u00eda un hecho pol\u00edtico criminal y contrarrevolucionario,pero que no cambiaba en nada la posici\u00f3n b\u00e1sica de los revolucionarios en el sentido de la incondicional defensa de la URSS.<\/p>\n<p>Una ubicaci\u00f3n similar plante\u00f3 cuando el reparto de Polonia con Hitler. Por un lado, era visto como un intento de Stalin de ganarse un \u201ccolch\u00f3n de seguridad\u201d frente a un posible ataque de Hitler. Por el otro, y a pesar de las expropiaciones de la propiedad privada que eventualmente Stalin llevar\u00eda a cabo en la parte ocupada por la URSS, Trotsky se\u00f1alaba que desde el punto de vista pol\u00edtico el mal superaba con mucho el beneficio de las medidas expropiadoras en s\u00ed mismas positivas, porque le hac\u00eda creer a la clase obrera mundial que una burocracia par\u00e1sita degenerada \u201cpod\u00eda suprimir con maniobras burocr\u00e1ticas a la clase obrera en la obtenci\u00f3n de logros y conquistas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el hecho social b\u00e1sico no cambiaba: la URSS segu\u00eda siendo un estado obrero, que aun degenerado deb\u00eda ser defendido. Inclusive, Trotsky establec\u00eda una analog\u00eda y se\u00f1alaba que aun si no considerase ya a la URSS como \u201cestado obrero\u201d no necesariamente se deb\u00eda caer en el antidefensismo, como lo hac\u00eda la minor\u00eda del SWP. La URSS pod\u00eda ser defendida perfectamente como se defiende un pa\u00eds colonial o semicolonial frente al imperialismo; no hab\u00eda nada cualitativamente distinto al respecto. Afirm\u00f3 esto no una sino varias veces en esos a\u00f1os, y argument\u00f3 que \u201cser\u00eda un monstruoso absurdo romper con camaradas que, si bien en la cuesti\u00f3n de la naturaleza sociol\u00f3gica de la URSS, sostienen otra opini\u00f3n, son con nosotros solidarios en lo que hace a las tareas pol\u00edticas\u201d (\u201cLa URSS en guerra\u201d: 240).<\/p>\n<p>Se\u00f1alamos esto para desmentir a quienes doctrinariamente afirman que cualquiera que no reconociese a la URSS como \u201cEstado obrero\u201d se convertir\u00eda autom\u00e1ticamente en antidefensista. Bensa\u00efd va incluso m\u00e1s all\u00e1 cuando se\u00f1ala que la analog\u00eda entre la defensa de la URSS como Estado obrero y el apoyo a un pa\u00eds colonizado contra una potencia colonial revelaba, sin embargo, \u201cuna ambig\u00fcedad, puesto que el car\u00e1cter \u2018obrero\u2019 del Estado no es determinante en el asunto\u201d (Trotskismos: 42).<\/p>\n<p>En cualquier caso, en todos estos aspectos domina el an\u00e1lisis social sobre el estrechamente pol\u00edtico. Aunque los reg\u00edmenes de Hitler y Stalin fueran similares (\u201castros gemelos\u201d los llam\u00f3 Trotsky),lo que los diferenciaba era sunaturaleza social, y era a partir de ese criterio que se deb\u00eda formular la pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>Esta \u201cjerarqu\u00eda del an\u00e1lisis\u201d se planteaba como necesario punto de partida en relaci\u00f3n con los contendientes imperialistas de la guerra. Es sabido que en la Primera Guerra Mundial Lenin formul\u00f3 una orientaci\u00f3n que planteaba \u201ctransformar la guerra imperialista en guerra civil\u201d dentro de cada pa\u00eds, y que \u201cel mal menor era la derrota del propio imperialismo\u201d. En la primera fase de la segunda guerra, con sus m\u00e1s y sus menos, esta orientaci\u00f3n era v\u00e1lida a partir del car\u00e1cter interimperialista de la guerra.<\/p>\n<p>Pero luego las cosas se complicaron, y mucho. \u00bfC\u00f3mo abordar el tema de la ocupaci\u00f3n de Francia por parte de los nazis? \u00bfCon qu\u00e9 orientaci\u00f3n pelear contra ella? Tambi\u00e9n estuvo el complejo problema del ingreso de EE.UU. en la contienda y la posici\u00f3n de los revolucionarios al respecto.<\/p>\n<p>En Francia, por ejemplo, el problema estaba en que su territorio nacional estaba ocupado, pero el pa\u00eds como tal, la burgues\u00eda francesa, segu\u00eda siendo imperialista y dominando sus viejas colonias. Aqu\u00ed se trat\u00f3 de abordar la cuesti\u00f3n con una suerte de combinaci\u00f3n de la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi (hecho pol\u00edtico), simult\u00e1neamente con mantener la pelea contra la burgues\u00eda imperialista francesa (hecho social b\u00e1sico).<\/p>\n<p>En el caso de EE.UU., la dificultad era plantear una pol\u00edtica independiente de ambos sectores burgueses: los intervencionistas y los aislacionistas. Las dificultades fueron agudas en este caso, porque mientras que el SWP denunciaba el car\u00e1cter imperialista de la guerra, sufriendo un juicio y el encarcelamiento de sus principales dirigentes durante 16 meses (hecho social b\u00e1sico), al mismo tiempo formulaba, por recomendaci\u00f3n del propio Trotsky, la que se dio en llamar \u201cPol\u00edtica Militar Proletaria\u201d (PMP).<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n significaba que, t\u00e1cticamente, los revolucionarios se enlistaran en el ejercito para ser los mejores \u201cobreros-soldados\u201d acompa\u00f1ando a la clase trabajadora \u201cadonde tuvieran que ir\u201d en su experiencia (hecho pol\u00edtico). Una posici\u00f3n compleja que desde algunos sectores del trotskismo fue vista como una capitulaci\u00f3n chauvinista al llamar a alistarse a los sectores revolucionarios en una guerra interimperialista.<\/p>\n<p>Si la PMP ten\u00eda evidentemente sus complejidades (era dif\u00edcil rechazar la acusaci\u00f3n que la orientaci\u00f3n era alistarse en el bando de la \u201cdemocracia\u201d yanqui para pelear contra la dictadura nazi), no dejaba de ilustrar las dificultades extremas de la pol\u00edtica revolucionaria durante la guerra y la necesidad de darse orientaciones concretas y no s\u00f3lo generalidades frente a ella, adaptando la pol\u00edtica a los desaf\u00edos espec\u00edficos que iba planteando sin perder la perspectiva de clase e independiente.<\/p>\n<p>En todo caso, aqu\u00ed la cuesti\u00f3n remite a la caracterizaci\u00f3n y la pol\u00edtica revolucionaria frente a las guerras en general. Se puede decir que hay cuatro tipos generales de guerras: interimperialistas, de liberaci\u00f3n nacional, contrarrevolucionarias contra estados o sociedades no capitalistas, y guerras civiles.<\/p>\n<p>En las tres primeras \u2013guerras entre estados\u2013, lo que manda no es la naturaleza del r\u00e9gimen pol\u00edtico que est\u00e9 al frente de cada uno de los contendientes (si son dictaduras o democracia), sino el car\u00e1cter de las naciones enfrentadas. Cuando se trata de guerras fratricidas que enfrentan dos pa\u00edses atrasados, tampoco importa la naturaleza pol\u00edtica del r\u00e9gimen de gobierno de cualquiera de ellos: estamos por la paz y contra la guerra.<\/p>\n<p>Ya en el caso de los golpes de estado o la guerra civil que se desencadena dentro de un pa\u00eds, lo que domina es la defensa de las libertades democr\u00e1ticas o del proceso revolucionario, siempre con una pol\u00edtica independiente de todo sector burgu\u00e9s en la perspectiva de una revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Cuando la guerra civil se desarrolla estando en el poder la clase obrera, como ocurri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa, las cosas son m\u00e1s simples: hay que hacer todos los esfuerzos por que la dictadura del proletariado se afirme e, incluso, se extienda m\u00e1s all\u00e1 del pa\u00eds en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos, en s\u00edntesis, la definici\u00f3n que daba Mandel de las guerras justas en el contexto de la Segunda Guerra Mundial: \u201cCon la f\u00f3rmula de \u2018guerra justa\u2019 queremos identificar las guerras que deb\u00edan ser peleadas, y que los revolucionarios apoyaban. Esta categorizaci\u00f3n busca evitar la ambig\u00fcedad pol\u00edtica de la f\u00f3rmula acorde con la cual las fuerzas activas en la guerra eran divididas en \u2018fascistas\u2019 y \u2018antifascistas\u2019, una divisi\u00f3n basada en la noci\u00f3n de que \u2013debido a su naturaleza espec\u00edfica\u2013 las formas alemana, italiana y japonesas de imperialismo deb\u00edan ser combatidas en alianza con las clases dominantes de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>\u201cLa pol\u00edtica de la \u2018alianza antifascista\u2019 (\u2026) implic\u00f3, en realidad, una colaboraci\u00f3n de clasessistem\u00e1tica: los partidos pol\u00edticos, y especialmente los PCs que sosten\u00edan que los estados imperialistas del Oeste estaban llevando adelante una guerra justa contra el nazismo, terminaron formando coaliciones de gobierno despu\u00e9s de 1945 en las que participaron activamente en la reconstrucci\u00f3n del estado burgu\u00e9s y la econom\u00eda capitalista. Adem\u00e1s, esta incorrecta comprensi\u00f3n del car\u00e1cter de la intervenci\u00f3n de los estados occidentales en la guerra llev\u00f3 a la sistem\u00e1tica traici\u00f3n de las poblaciones coloniales en sus luchas antiimperialistas, por no hablar de la contrarrevoluci\u00f3n en Grecia\u201d (Mandel: 45-6).[8]<\/p>\n<p>En la Segunda Guerra Mundial las coordenadas social y pol\u00edtica se combinaron de una forma original, y de ah\u00ed su extrema complejidad. Para responder a ella de manera revolucionaria la misma se deb\u00eda partir del elemento social y luego abordar su \u201ccomplicaci\u00f3n\u201d por el lado pol\u00edtico, sin abstraer el segundo aspecto del primero, que es lo que pod\u00eda dar lugar a lecturas oportunistas, pero tampoco diluy\u00e9ndolo al punto de llevar a un abstencionismo sectario y fuera de la realidad.[9]<\/p>\n<p>[1] Un debate que ya excede este trabajo remite a la situaci\u00f3n general del trotskismo a la salida de la segunda guerra. Si bien Trotsky hab\u00eda sido un maestro en el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica de clases de la segunda guerra, en materia de los pron\u00f3sticos pol\u00edticos m\u00e1s generales de lo que \u00e9sta deparar\u00eda, las cosas fueron m\u00e1s complejas. Esos pron\u00f3sticos no se dieron, lo que no es de extra\u00f1ar, ya que Trotsky fue asesinado en agosto de 1940, cuando la guerra reci\u00e9n comenzaba y su frente m\u00e1s importante, el oriental, ni siquiera hab\u00eda comenzado a tener actividad. Tampoco lleg\u00f3 a ver los dem\u00e1s elementos que se\u00f1ala Mandel, todos posteriores. El imprevisto resultado fue que el stalinismo qued\u00f3 a la cabeza de la derrota hist\u00f3rica del nazismo, fortaleci\u00e9ndose en lo inmediato, aunque socavando estrat\u00e9gicamente la perspectiva del socialismo de manera irremediable, por razones materiales y pol\u00edticas que ya se\u00f1alamos. El capitalismo mundial se recuper\u00f3 (tambi\u00e9n gracias al rol contrarrevolucionario siniestro del stalinismo, incluidos los acuerdos de Yalta y Potsdam), y vivi\u00f3 el m\u00e1s grande boom econ\u00f3mico de su historia: los \u201cTreinta gloriosos\u201d. El trotskismo qued\u00f3 como una extrema minor\u00eda.<\/p>\n<p>[2] Recordemos aqu\u00ed que del primer reparto colonial se hab\u00edan beneficiado pa\u00edses como Inglaterra, Francia y otros menores como Holanda. Alemania, Jap\u00f3n y EE.UU. hab\u00edan quedado fuera de \u00e9l (aunque este \u00faltimo ya estaba dominando como su \u201cpatio trasero\u201d a Latinoam\u00e9rica). Trotsky traz\u00f3 agudos an\u00e1lisis respecto de estos problemas en folletos como Sobre Europa y EE.UU. y otros textos de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>[3] En el oeste, la ocupaci\u00f3n fue mucho menos brutal que en el este europeo. Cabe comparar, por ejemplo, el trato dado a los prisioneros de guerra franceses o ingleses, que nada tuvo que ver con el calvario de los prisioneros rusos. Si entre estos \u00faltimos el n\u00famero de muertos en cautiverio alcanz\u00f3 a m\u00e1s del 60% de los prisioneros (la mayor\u00eda por hambre), entre los primeros la mortandad no super\u00f3 el 1% (en museos franceses de la guerra se pueden ver las fotos, por ejemplo, del soldado Louis Althusser, detenido en Alemania en condiciones inimaginables para los rusos).<\/p>\n<p>[4] Contra esta orientaci\u00f3n chovinista, y para los anales de la heroica historia del trotskismo durante la guerra (y de sus dram\u00e1ticas dificultades), qued\u00f3 una peque\u00f1a experiencia de enorme valor educativo: la que llevaron adelante los trotskistas de La Verit\u00e9 (\u00f3rgano del PCI en la clandestinidad), que publicaron un bolet\u00edn clandestino en alem\u00e1n durante 1943 titulado Arbeiter und Soldat, con el objetivo de llevar a cabo un trabajo pol\u00edtico entre los soldados de la Werhmacht. Lamentablemente, la c\u00e9lula ocupada de esta actividad cay\u00f3 presa y fue fusilada por los nazis.<\/p>\n<p>[5] Aqu\u00ed es interesante se\u00f1alar que ya desde el nazismo y su dominio del continente entre 1940 y 1944, se lleg\u00f3 a colocar el problema de la unificaci\u00f3n europea, que Hitler buscaba \u201cresolver\u201d bajo el paraguas de su \u201cNuevo Orden\u201d.<br \/>\n[6]Este car\u00e1cter se perd\u00eda no s\u00f3lo en el an\u00e1lisis de la guerra mundial \u2013en \u00faltima instancia, un ejercicio puramente especulativo y te\u00f3rico\u2013, sino m\u00e1s cotidianamente: recordemos que esta elaboraci\u00f3n de Moreno hace parte integral de la teor\u00eda de las \u201crevoluciones democr\u00e1ticas\u201d de los a\u00f1os 80 que desarmaron al viejo MAS y la vieja LIT lanz\u00e1ndolas a un curso oportunista que no tuvo retorno.<\/p>\n<p>[7] Es interesante lo que se\u00f1ala Bensa\u00efd en el sentido que este tipo de caracterizaciones tuvo en la posguerra paralelos con la de \u201ctotalitarismo\u201d, definiciones que tend\u00edan a igualar fen\u00f3menos distintos y que sirvieron para ensalzar la democracia burguesa, operativo espurio que ya hemos criticado.<\/p>\n<p>[8] Mandel manten\u00eda una posici\u00f3n independiente alrededor de la participaci\u00f3n del trotskismo en la segunda guerra, que parad\u00f3jicamente no supo sostener en los procesos revolucionarios posteriormente a la contienda, donde capitul\u00f3 sistem\u00e1ticamente a sus direcciones burocr\u00e1ticas o peque\u00f1oburguesas.<\/p>\n<p>[9]Bensa\u00efd cuenta a este respecto el caso de la corriente de origen de Lutte Ouvriere, uno de los grupos trotskistas m\u00e1s conocidos de Francia: \u201cSu grupo ve\u00eda en la Resistencia \u2018un enga\u00f1o de la colaboraci\u00f3n de clases\u2019, y su bolet\u00edn repet\u00eda machaconamente consignas contra la guerra imperialista directamente inspiradas en el derrotismo revolucionario de los tiempos de la Primera Guerra Mundial\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 70 a\u00f1os de su finalizaci\u00f3n Caracterizar la Segunda Guerra Mundial exige un esfuerzo de aplicaci\u00f3n dial\u00e9ctica de las herramientas del materialismo hist\u00f3rico. 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