{"id":6701,"date":"2009-06-17T19:30:29","date_gmt":"2009-06-17T22:30:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6701"},"modified":"2019-11-19T23:09:13","modified_gmt":"2019-11-20T02:09:13","slug":"la-rebelion-de-las-4x4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6701","title":{"rendered":"Argentina &#8211; La rebeli\u00f3n de las 4&#215;4"},"content":{"rendered":"<h1>La revuelta de los patrones rurales y la izquierda argentina<\/h1>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/CAMPO-B.pdf\">Ver en .pdf<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong>Una pol\u00e9mica de importancia trascendental<\/strong><\/p>\n<p><strong>La nueva cuesti\u00f3n agraria<\/strong><\/p>\n<p><strong>La rebeli\u00f3n de los patrones rurales y la izquierda argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Por Roberto S\u00e1enz [1]<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00cdndice:<\/p>\n<p><strong> 1- Introducci\u00f3n<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/webanterior\/argentinazo\/081127_folleto_campo_2.htm\"> 2-Campos burgueses en pugna<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/webanterior\/argentinazo\/081127_folleto_campo_3.htm\"> 3- Los nuevos actores sociales en el campo argentino<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/webanterior\/argentinazo\/081127_folleto_campo_4.htm\"> 4- \u201cMarxistas\u201d con el campo&#8230; enemigo<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/webanterior\/argentinazo\/081127_folleto_campo_5.htm\"> 5- El retorno del socialismo liberal<\/a><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/webanterior\/argentinazo\/081127_folleto_campo_6.htm\"> 6- Un programa socialista para el campo argentino<\/a><\/strong><\/p>\n<h2><strong>1) Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Como rayo en cielo estrellado estall\u00f3 en marzo de 2008 la m\u00e1s grave crisis pol\u00edtico\u2013social en la Argentina desde 2001. La fallida resoluci\u00f3n 125, que pretend\u00eda instaurar un impuesto m\u00f3vil a las exportaciones de cereales, desat\u00f3 una dur\u00edsima pugna entre fracciones burguesas. Una verdadera rebeli\u00f3n de todas las fracciones capitalistas vinculadas a la producci\u00f3n de soja, en especial, se puso de pie alrededor del <em>reparto y apropiaci\u00f3n de la renta agraria extraordinaria<\/em> que gener\u00f3 la disparada de los commodities en el mercado mundial. Esta pelea se salda con una <em>dur\u00edsima derrota del gobierno<\/em> de los esposos K.<\/p>\n<p>El agudo desarrollo de la crisis abri\u00f3 un debate nacional. Una discusi\u00f3n global, nada habitual, acerca del reparto del trabajo no pagado de la clase obrera rural y urbana entre fracciones capitalistas: \u201cLa teor\u00eda econ\u00f3mica pura rara vez es noticia. Sin embargo, para comprender el actual conflicto que enfrenta a las asociaciones rurales y el gobierno es imperiosamente necesario desempolvar viejas controversias conceptuales. En efecto, a primera vista, la pelea entre el campo y el gobierno parece ser una simple cinchada para apropiarse de una bolsa de recursos, tironeo que, fuera de los des\u00f3rdenes verbales de los protagonistas, no parece encerrar ning\u00fan misterio. Porque, siempre en el terreno de las apariencias, nada hay m\u00e1s natural que el planteo del campo: dicen que tanto sus productos como la totalidad de su precio les pertenece por completo, y cualquier intento del Estado de apropiarse una parte es una intromisi\u00f3n inadmisible o, como gustan decir, una \u2018confiscaci\u00f3n\u2019. Sin embargo, doscientos a\u00f1os de teor\u00eda econ\u00f3mica desmienten esta apariencia\u201d. [2]<\/p>\n<p>Como subproducto de esta pugna, la izquierda argentina se dividi\u00f3 de manera dram\u00e1tica. A un movimiento social <em>conservador<\/em>, como el que se vertebr\u00f3 alrededor de la flor y nata de la burgues\u00eda agraria, sectores \u201csocialistas revolucionarios\u201d llegaron a calificarlo de \u201crebeli\u00f3n popular\u201d\u2026 [3]<\/p>\n<p>La <em>p\u00e9rdida de la br\u00fajula de clase<\/em> no pudo ser mayor, comparable a la de otras fracturas hist\u00f3ricas de la izquierda ocurridas en el siglo pasado. Sectores enteros capitularon al gobierno K o a la fracci\u00f3n agraria de la burgues\u00eda. S\u00f3lo una minor\u00eda \u2013en ella, de manera destacada, el nuevo MAS\u2013 logr\u00f3 mantenerse en una posici\u00f3n independiente.<\/p>\n<p>El debate nacional que se abri\u00f3 alrededor de los impuestos a las exportaciones agrarias tuvo un momento de importancia alrededor del montaje de carpas de uno y otro bando en la Plaza Congreso. En ese marco, y desde las posiciones de la clase trabajadora, el nuevo MAS mont\u00f3 la Carpa Roja, iniciativa que lleg\u00f3 a alcanzar cierto impacto nacional.<\/p>\n<p>Se instal\u00f3 as\u00ed una dur\u00edsima pol\u00e9mica acerca de un t\u00f3pico que desde hac\u00eda varias d\u00e9cadas no estaba en auge. Se trata de la cuesti\u00f3n agraria: es decir, de las relaciones de propiedad, las clases sociales y las tareas estrat\u00e9gicas planteadas para el campo argentino desde la \u00f3ptica de la transformaci\u00f3n socialista del pa\u00eds. Para las actuales generaciones militantes, un debate enteramente nuevo.<\/p>\n<p>La emergencia de esta crisis ha puesto de manifiesto la estructura econ\u00f3mico\u2013social y del comportamiento y acci\u00f3n de las clases sociales en la palestra nacional. Una vez m\u00e1s, se ha demostrado que los conflictos sociales y pol\u00edticos son una situaci\u00f3n excepcionalmente reveladora de las \u201centra\u00f1as\u201d de la sociedad.<\/p>\n<p>Sin ser especialistas en el tema, nos parece de enorme valor educativo aprovechar la oportunidad para pasar revista a algunas de las problem\u00e1ticas cl\u00e1sicas del marxismo revolucionario respecto de esta cuesti\u00f3n, recontextualiz\u00e1ndolas en las condiciones de comienzos del siglo XXI. [4] M\u00e1s aun cuando esta crisis y esta problem\u00e1tica han llegado para quedarse, y cobra inusitada importancia a la hora de comprender las tareas que tiene por delante la revoluci\u00f3n socialista en la Argentina.<\/p>\n<p>[1] Texto editado con la inestimable colaboraci\u00f3n de Marcelo Yunes.<\/p>\n<p>[2] Alex Kicillof, \u201cLa teor\u00eda econ\u00f3mica contra los argumentos del campo\u201d, P\u00e1gina 12, 21\u201305\u201308.<\/p>\n<p>[3] Por fuera de la \u201cizquierda campestre\u201d (PCR mao\u00edsta y el MST e IS, de origen trotskista), el PO de la Argentina tuvo una posici\u00f3n centrista a lo largo de toda la crisis. Aunque critic\u00f3 a ambos bandos burgueses, lleg\u00f3 en m\u00e1s de una oportunidad a calificar al movimiento agrario de \u201crebeli\u00f3n popular\u201d, con el pueril argumento de que un reclamo reaccionario no podr\u00eda atraer \u201cmultitudes\u201d&#8230; En tanto, un caso singular lo configur\u00f3 el peque\u00f1o grupo de la LIT\u2013CI (PSTU de Brasil) en el pa\u00eds, que fue desde una posici\u00f3n pro\u2013campo al comienzo del conflicto para pasarse luego \u2013autocr\u00edtica mediante\u2013 a un apoyo cr\u00edtico al gobierno K. Lo que jam\u00e1s hizo fue sostener una posici\u00f3n independiente.<\/p>\n<p>[4] Trabajos cl\u00e1sicos acerca del tema, adem\u00e1s de la elaboraci\u00f3n de Karl Marx, se pueden encontrar tanto en Lenin como en Kautsky. En nuestro pa\u00eds \u2013hasta donde sabemos\u2013 existen dos obras de igual t\u00edtulo (\u201cLa cuesti\u00f3n agraria\u201d) pero sentido opuesto, como son las de Juan B. Justo (de comienzos del siglo XX) y de Jos\u00e9 Boglich (redactada promediando la d\u00e9cada del 30). De esta literatura, la \u00fanica que hemos podido abordar con cierta profundidad es la de Marx.<\/p>\n<h2><strong>2) Los campos burgueses en pugna<\/strong><\/h2>\n<p>Arranquemos con una apretada caracterizaci\u00f3n de la crisis que parti\u00f3 el frente burgu\u00e9s en la Argentina. Esta clara divisi\u00f3n de la clase dominante, sobre todo de la burgues\u00eda agraria respecto del gobierno K, es la m\u00e1s seria desde el comienzo del siglo cuando el gobierno de N\u00e9stor Kirchner logra ir reabsorbiendo la rebeli\u00f3n popular desencadenada el 19 y 20 de diciembre del 2001, al tiempo que se soldaba la unidad burguesa alrededor de una importante recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La herencia de la crisis, el \u201cmodelo\u201d Kirchnerista y la divisi\u00f3n burguesa<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Kirchner encarna una combinaci\u00f3n particular: <em>mantiene una serie de condiciones estructurales heredadas de los 90<\/em> \u2013en puridad, comenzadas ya desde la dictadura militar\u2013 a las que le suma elementos de <em>cierto \u201cproteccionismo\u201d y regulaci\u00f3n estatal de la econom\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Se trat\u00f3 de una cierta readecuaci\u00f3n del neoliberalismo puro y duro de la d\u00e9cada menemista dejando en pie varios de sus pilares fundamentales: la precarizaci\u00f3n y flexibilizaci\u00f3n laboral; la privatizaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los servicios p\u00fablicos y los recursos naturales; la aguda tendencia a la extranjerizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Sin embargo, sobre esta base material se introdujeron una serie de modificaciones de importancia en el funcionamiento econ\u00f3mico. La m\u00e1s importante, obviamente, fue la devaluaci\u00f3n de la moneda. El paso del 1 a 1 al 3 a 1 oper\u00f3 como mecanismo de \u201cprotecci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda nacional, facilitando una recuperaci\u00f3n de la competitividad en t\u00e9rminos internacionales, al tiempo que posibilit\u00f3 cierto rescate de las ramas sustitutivas de importaciones. Esta recuperaci\u00f3n de la competitividad no deja de ser artificial en la medida en que no est\u00e1 mayormente basada en saltos de productividad producidos por un aumento de la <em>inversi\u00f3n<\/em>, sino en el mantenimiento de condiciones de <em>superexplotaci\u00f3n del trabajo.<\/em><\/p>\n<p>Junto con esto, y ante la tendencia creciente en esos momentos, primer mitad del 2008, de los precios internos a equipararse con los internacionales por la v\u00eda de un <em>creciente proceso inflacionario<\/em> (la ley del valor siempre termina por imponerse; veremos esto m\u00e1s adelante), se establecieron mecanismos regulatorios como acuerdos de precios con diversos sectores empresariales, al tiempo que toda una serie de <em>subsidios<\/em> para determinadas ramas de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>La devaluaci\u00f3n y la recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda permitieron un fuerte aumento en la recaudaci\u00f3n impositiva del Estado y un importante super\u00e1vit fiscal. Se mantuvo un elevado \u00edndice de impuestos directos al consumo popular, a los salarios a partir de determinado monto (disfrazado como \u201cimpuesto a las ganancias\u201d) y a la operatoria financiera (cheques), en el marco de conservar la estructura regresiva del sistema tributario.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a partir de la devaluaci\u00f3n de la moneda, se restablecieron impuestos a las exportaciones agrarias (pero de ninguna manera al escandaloso negocio minero, completamente en manos de multinacionales y que reporta ganancias siderales), cuyos ingresos fueron creciendo a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os al comp\u00e1s de la explosi\u00f3n de los precios internacionales de las materias primas hasta que la tendencia se revirti\u00f3 brutalmente a partir del estallido de la crisis econ\u00f3mica mundial.<\/p>\n<p>Sin embargo, la econom\u00eda no dej\u00f3 de acumular signos de creciente deterioro. En el n\u00facleo de este proceso est\u00e1 la <em>tendencia a la p\u00e9rdida de competitividad internacional<\/em><strong>,<\/strong> en tanto los beneficios logrados con la devaluaci\u00f3n tendieron a ser horadados por la creciente inflaci\u00f3n, sin que hubiera un salto cualitativo en materia de inversiones.<\/p>\n<p>Este proceso inflacionario, repetimos, era producto \u2013entre otros factores<strong>\u2013<\/strong> de la tendencia de los precios nacionales a equipararse con los internacionales, como expresi\u00f3n de la ley del valor considerada mundialmente.<\/p>\n<p>\u201cLa recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica posterior a 2002 estuvo marcada por la devaluaci\u00f3n y las retenciones. De esta forma, muchas empresas que no estaban en condiciones de sobrevivir en los 90 renacieron de las cenizas. Se trata de capitales que por su peque\u00f1o tama\u00f1o tienen poca tecnolog\u00eda y emplean mucha mano de obra. Pero por esta misma raz\u00f3n desaparecer\u00edan (una vez m\u00e1s) junto al empleo que crearon si no contasen con la <em>protecci\u00f3n cambiaria<\/em>. Por supuesto, tambi\u00e9n se beneficiaron de la devaluaci\u00f3n los capitales m\u00e1s grandes radicados en el pa\u00eds, que vieron pesificados sus costos, en particular el pago de salarios. Pero sostener este esquema no sale gratis. Mantener el peso por debajo de su valor implica una <em>transferencia de riqueza hacia los capitales protegidos<\/em>; por cada d\u00f3lar reciben m\u00e1s pesos que si el Estados no interviniese\u201d. [1]<\/p>\n<p>A la propensi\u00f3n inflacionaria contribuyeron muchos factores: la presi\u00f3n al alza de las commodities agr\u00edcolas e hidrocarbur\u00edferas en el mercado mundial; el cuello de botella \u2013que tambi\u00e9n contribuy\u00f3 al alza de estas mercanc\u00edas en el mercado interno<strong>\u2013<\/strong> en materia energ\u00e9tica; la utilizaci\u00f3n creciente de la capacidad instalada, lo que deb\u00eda obligar a nuevas inversiones para ampliar la escala de producci\u00f3n, so pena de un aumento de precios en mercanc\u00edas cuya oferta no alcanza a satisfacer la demanda; una cierta recuperaci\u00f3n salarial (hasta 2006), aunque sin llegar a alcanzar siquiera del todo los niveles precrisis, y que funciona como una de las anclas m\u00e1s importantes de la ya deteriorada \u201ccompetitividad\u201d, etc.<\/p>\n<p>A esto se sum\u00f3 el costo de mantener un d\u00f3lar sobrevaluado, obligando permanentemente a \u201cesterilizar\u201d los pesos tirados a la plaza mediante la emisi\u00f3n de t\u00edtulos p\u00fablicos, lo que termin\u00f3 generando el recomienzo de un mecanismo de endeudamiento estatal.<\/p>\n<p>La base material de todo el problema era \u2013y es\u2013 la <em>ausencia de verdaderas transformaciones estructurales y de un plan de desarrollo econ\u00f3mico<\/em> que permitiera elevar \u2013de manera no artificial sino real\u2013 la productividad y competitividad del conjunto de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Milc\u00edades Pe\u00f1a ya hab\u00eda advertido acerca de los <em>l\u00edmites estructurales<\/em> de todo gobierno burgu\u00e9s en los pa\u00edses atrasados: \u201cEl desarrollo industrial ha adquirido la forma de <em>pseudo industrializaci\u00f3n<\/em>, es decir, de un crecimiento de la industria fabril que se caracteriza en lo esencial por <em>no<\/em> <em>subvertir el atraso del pa\u00eds<\/em> (&#8230;). La gran industria moderna instalada <em>coexiste con un atraso general de la econom\u00eda<\/em>, el que a su vez, reacciona sobre la industria imprimi\u00e9ndole un car\u00e1cter <em>improductivo, ineficiente,<\/em> atrasado en su conjunto pese a la importaci\u00f3n aislada de tal o cual \u00faltima palabra de la t\u00e9cnica. Esta coexistencia del atraso con la \u00faltima palabra de la t\u00e9cnica, de las formas m\u00e1s adelantadas de la empresa capitalista con la improductividad y la ineficiencia general de la econom\u00eda, todo un cuadro de contrastes que caracteriza la Argentina y a todos los pa\u00edses atrasados, configura lo que Trotsky denominara el desarrollo desigual\u201d. [2]<\/p>\n<p>En el mismo sentido, respecto de los K se ha se\u00f1alado que \u201cinevitablemente aparecen desequilibrios en los sistemas de subsidios y precios administrados desde el Estado; desequilibrios que se reproducen de manera ampliada a medida que avanza la acumulaci\u00f3n de capital. Adem\u00e1s, llega un punto en que se producen cuellos de botella. Esto ocurre porque los capitalistas que sobreviven con subsidios <em>invierten poco y no ampl\u00edan su base productiva<\/em>. De esta manera los costos son crecientes, la baja rentabilidad acent\u00faa la carencia de inversiones, y la estructura productiva atrasada demanda m\u00e1s y m\u00e1s subsidios. Por \u00faltimo, si ya es muy dif\u00edcil tener un sistema de protecciones y subsidios equilibrados, m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan es librarse de \u00e9l una vez que se ha instalado y consolidado. En definitiva, lo que se proclamaba buscar, un desarrollo arm\u00f3nico de las fuerzas productivas con distribuci\u00f3n progresista de los ingresos, fracasa\u201d. [3]<\/p>\n<p>Adem\u00e1s: \u201cEl movimiento natural por la sobrevivencia de un capital menos desarrollado es <em>negarse a la competencia<\/em>, proteger sus fronteras y establecer un monopolio nacional \u2018nacionalista\u2019 (dentro del cual puede haber competencia intranacional). Ser\u00eda la \u00fanica manera capitalista de acumular capital y desarrollarse aut\u00f3nomamente. Sin embargo, el capital m\u00e1s desarrollado tiende a destruir todas las barreras proteccionistas del capital menos desarrollado, y lo empuja imperiosamente a la competencia\u201d. [4]<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, recordemos que \u201clos pa\u00edses subdesarrollados se encuentran com\u00fanmente en desventaja en el comercio mundial porque sus tecnolog\u00edas atrasadas conllevan <em>mayores costos unitarios<\/em> (siendo igual todo los dem\u00e1s). \u00c9sta es, precisamente, la raz\u00f3n por la cual el <em>bajo nivel de los salarios<\/em> y\/o los ricos <em>yacimientos naturales<\/em> se convierten en factores clave de las exportaciones de los pa\u00edses del Tercer Mundo que pueden ser competitivas en el mercado internacional. Los mismos factores tienden a atraer a los poderosos capitales extranjeros, que no s\u00f3lo desplazan a los capitales locales, sino tambi\u00e9n refuerzan el grillo que ata el nivel de salarios. Estos bajos salarios, a su vez, <em>inhiben la modernizaci\u00f3n capitalista de tecnolog\u00eda<\/em>, porque el costo adicional de m\u00e9todos m\u00e1s intensivos en capital no debe exceder el ahorro en el costo de trabajo desplazado si se quiere reducir el costo medio. En consecuencia, el resultado normal del comercio capitalista internacional, es la <em>intensificaci\u00f3n del desarrollo desigual <\/em>a escala mundial\u201d. [5]<\/p>\n<p>Precisamente, los <em>l\u00edmites org\u00e1nicos de clase<\/em> de los esposos K se expresan en la ausencia total de todo vestigio de \u201cburgues\u00eda nacional\u201d; as\u00ed como en su incapacidad de tomar siquiera medidas de tipo <em>capitalistas de Estado<\/em>, lo que los deja muy lejos de poder caracterizarlos incluso como \u201cneodesarrollistas\u201d.<\/p>\n<p>Claudio Katz y otros autores han esbozado esta caracterizaci\u00f3n para el gobierno K, que tiene el valor de establecer los matices que de alguna manera han caracterizado a algunos de los gobiernos que emergieron en la regi\u00f3n luego de las rebeliones populares de comienzos de siglo respecto de lo que fue la norma en los 90. Dicho esto, la realidad es que pr\u00e1cticamente ninguno de ellos (salvo el caso de Hugo Ch\u00e1vez) ha cuestionado seriamente la herencia neoliberal.<\/p>\n<p>Las presiones sobre la competitividad y la creciente necesidad de financiamiento estatal para mantener el mecanismo econ\u00f3mico en funcionamiento fueron las razones que actuaron por detr\u00e1s de la famosa resoluci\u00f3n 125. Al gobierno no pod\u00eda pas\u00e1rsele por alto que la coyuntura de la econom\u00eda mundial estaba generando una <em>renta diferencial extraordinaria <\/em>para pa\u00edses productores de materias primas como la Argentina. Y esta renta es una de las fuentes de financiamiento <em>par excelence<\/em> en este tipo de gobiernos \u201cprogresistas\u201d, y s\u00f3lo es \u201credistribuida\u201d en funci\u00f3n del mantenimiento del esquema econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Ante la posibilidad de recibir ganancias absolutamente extraordinarias y en prevenci\u00f3n de una crisis en el horizonte m\u00e1s o menos pr\u00f3ximo (crisis que ya lleg\u00f3&#8230;), las entidades patronales del campo reaccionaron poniendo el grito en el cielo: \u00a1de ninguna manera iba a ser el \u201ccampo\u201d el que pagara la cuenta de la crisis nacional!<\/p>\n<p>Precisamente alrededor de la apropiaci\u00f3n de estas ganancias extraordinarias, as\u00ed como ante los crecientes signos de una crisis econ\u00f3mica de magnitud, se desat\u00f3 la m\u00e1s grande puja vivida en el pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os. Una disputa feroz que gener\u00f3 una <em>fractura en la burgues\u00eda alrededor del \u201cmodelo\u201d de acumulaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Al comienzo del conflicto agrario esto no estaba claro. El planteo comenz\u00f3 como puramente \u201csectorial\u201d. Pero con el desarrollo de la l\u00f3gica \u201cobjetiva\u201d de la crisis, lo que se termin\u00f3 abriendo es un debate global: una abierta pelea acerca de la <em>orientaci\u00f3n econ\u00f3mica de conjunto<\/em> para el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que qued\u00f3 cuestionado? No se trataba, claro est\u00e1, de los elementos que tienen continuidad con el capitalismo neoliberal instaurado en los 90 (a pesar de algunas voces demag\u00f3gicas como las de Eduardo Buzzi, de la Federaci\u00f3n Agraria Argentina, a la que hacen coro los idiotas \u00fatiles de la \u201cizquierda campestre\u201d). El car\u00e1cter abiertamente reaccionario de los cuestionamientos se expres\u00f3 en la puesta en cuesti\u00f3n de los t\u00edmidos elementos de regulaci\u00f3n estatal introducidos por el gobierno de Kirchner como bastarda respuesta burguesa a la rebeli\u00f3n popular desatada en el 2001. El cuestionamiento a los impuestos a las exportaciones, al rol del Estado en la econom\u00eda, a los acuerdos de precios, la exigencia de libre exportaci\u00f3n, el desentenderse del consumo de las ciudades, el esbozo de un mecanismo de <em>relacionamiento econ\u00f3mico directo con el mercado mundial<\/em>, socavan supuestos espec\u00edficos del \u201cmodelo\u201d K en eventual beneficio de una forma m\u00e1s \u201cortodoxa\u201d de racionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional; forma que, coyunturalmente, ha quedado c\u00f3mo \u201cdevaluada\u201d por la emergencia de la crisis mundial.<\/p>\n<p>Por supuesto, mecanismos como la devaluaci\u00f3n o apreciaci\u00f3n de la moneda son cl\u00e1sicas recetas capitalistas que tienen por objetivo un determinado tipo de racionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional necesaria en uno u otro momento.<\/p>\n<p>Porque \u201cla ca\u00edda de la protecci\u00f3n efectiva v\u00eda la peri\u00f3dica sobrevaluaci\u00f3n del peso cumple un papel adicional a su determinaci\u00f3n como simple modalidad de apropiaci\u00f3n de renta de la tierra por el capital industrial. Cuando la brecha relativa de la productividad se agudiza, el abaratamiento de los medios de producci\u00f3n importados crea la base para reducirla, al permitir importar equipamiento que, por m\u00e1s que est\u00e1 superado para la escala del mercado mundial, resulta de \u00faltima generaci\u00f3n para la restringida escala interna. De modo que la sobrevaluaci\u00f3n, y la reducci\u00f3n progresiva de los aranceles aduaneros que se suma a ella, no llevan consigo la simple aniquilaci\u00f3n de producciones industriales locales por el avance de la importaci\u00f3n. Esta aniquilaci\u00f3n es expresi\u00f3n de que los capitales industriales subsistentes se est\u00e1n liberando del lastre de las ramas cuya escala nacional las ubica ya demasiado lejos de la productividad del trabajo imperante en el \u00e1mbito mundial. Al mismo tiempo, la aniquilaci\u00f3n en cuesti\u00f3n multiplica el ej\u00e9rcito industrial de reserva, presionando los salarios hacia abajo, con el consecuente beneficio para los capitales subsistentes. Lejos de contraponerse a la modalidad espec\u00edfica que caracteriza al proceso nacional de acumulaci\u00f3n (&#8230;), la sobrevaluaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de impuestos a la importaci\u00f3n son momentos necesarios de su reproducci\u00f3n\u201d. [6]<\/p>\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, el gran revolucionario ruso Le\u00f3n Trotsky no dec\u00eda otra cosa: \u201c[Estamos] en una \u00e9poca de descomposici\u00f3n del capitalismo, cuando, en t\u00e9rminos generales, no puede ni hablarse de reformas sociales sistem\u00e1ticas ni de elevaci\u00f3n de los niveles de vida de las masas; cuando la burgues\u00eda retoma cada vez con la mano derecha el doble de lo que ha dado con la izquierda (impuestos, derechos aduaneros, inflaci\u00f3n, \u2018deflaci\u00f3n\u2019, carest\u00eda de la vida, despidos, reglamentaci\u00f3n polic\u00edaca de las huelgas, etc. (&#8230;). <em>Ni la inflaci\u00f3n monetaria ni la estabilizaci\u00f3n pueden servir de consigna del proletariado, porque no son sino dos extremos de un mismo hilo<\/em>\u201d. [7]<\/p>\n<p><strong>La m\u00edtica burgues\u00eda \u201cnacional\u201d: ausente con aviso<\/strong><\/p>\n<p>Profundicemos en la caracterizaci\u00f3n de los bandos en pugna. Si es un hecho que la renta agraria ven\u00eda siendo redistribuida <strong>\u2013<\/strong>mecanismo de retenciones mediante<strong>\u2013<\/strong> del agro a las patronales industriales y de los servicios p\u00fablicos, no se puede decir que \u00e9stas hayan \u201cpuesto el cuerpo\u201d en esta disputa. Todo lo contrario: terminaron privilegiando, en \u00faltima instancia, tomar distancia del supuesto \u201ccuestionamiento\u201d que el gobierno pretendi\u00f3 hacer a los derechos adquiridos de los \u201cproductores\u201d a la propiedad privada <strong>de <\/strong>sus ganancias [8]<strong>. <\/strong>As\u00ed, mientras de un lado apareci\u00f3 con toda claridad el frente \u00fanico de todos los sectores propietarios del campo, no ocurri\u00f3 lo propio del otro lado.<\/p>\n<p>Es que, aun sin llegar a serlo, al gobierno K sufri\u00f3 el <em>s\u00edndrome de todos los nacionalismos burgueses<\/em> de la periferia: la <em>ausencia de una burgues\u00eda nacional de carne y hueso<\/em>. De ah\u00ed que a lo largo del conflicto agrario el gobierno haya recibido s\u00f3lo muy t\u00edmidas manifestaciones de apoyo de insignificantes sectores pymes.<\/p>\n<p>No se trata de un problema puramente argentino: con matices, algo similar ocurre en varios pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, no casualmente, pa\u00edses en los que ocurrieron rebeliones populares a comienzos de este siglo. Es que como subproducto de esas rebeliones y para contenerlas dentro de l\u00edmites capitalistas, emergieron gobiernos burgueses que, aun con agudas diferencias entre s\u00ed, tienen un elemento en com\u00fan: la b\u00fasqueda de mecanismos mediante los cuales montar <em>un sistema de paliativos y\/o concesiones que puedan reabsorber los fervores populares<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, y pasado un tiempo <strong>\u2013<\/strong> con las grandes masas, m\u00e1s o menos, aunque no del todo, sacadas de escena<strong>\u2013<\/strong> comienza a emerger una <em>oposici\u00f3n burguesa con rasgos reaccionarios<\/em> y que levanta reivindicaciones que apuntan a <em>cuestionar o ponerle estrictos l\u00edmites a toda \u201cconcesi\u00f3n\u201d que directa o indirectamente se haya hecho a las masas populares; <\/em>proceso que, en lo inmediato, ha quedado \u2013en cierto sentido\u2013 c\u00f3mo entre par\u00e9ntesis por la crisis mundial&#8230;<\/p>\n<p>En la Argentina, las retenciones a las exportaciones agropecuarias, en momentos de boom internacional del precio de las materias primas, hac\u00edan las veces de mecanismo capitalista de transferencia de fondos de un sector patronal a otro, lo que ayud\u00f3 indirectamente a recomponer el empleo industrial. La hegemon\u00eda kirchnerista se anud\u00f3 alrededor de una reducci\u00f3n significativa del desempleo y un aumento de los puestos de trabajo a costa del mantenimiento de condiciones de superexplotaci\u00f3n de los trabajadores y de salarios miserables en pesos devaluados. Todo en directo beneficio no s\u00f3lo de las patronales de la industria, sino tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente, de los grandes, medianos y hasta peque\u00f1os productores agrarios. Pero ninguno de estos sectores burgueses era ni es \u201cnacional\u201d (en el sentido de un proyecto propio con cierta autonom\u00eda del imperialismo).<\/p>\n<p>Justamente, la rebeli\u00f3n sojera volvi\u00f3 a poner sobre la mesa una lecci\u00f3n que por en\u00e9sima vez desmiente los relatos del nacionalismo burgu\u00e9s de izquierda: no s\u00f3lo hoy d\u00eda pr\u00e1cticamente no hay grupo econ\u00f3mico \u201cnacional\u201d de cierta importancia que no est\u00e9 inextricablemente unido a capitales multinacionales, sino que en pa\u00edses semicoloniales como el nuestro jam\u00e1s hubo \u2013y menos podr\u00eda haberla hoy\u2013 una burgues\u00eda aut\u00f3ctona con vocaci\u00f3n <em>independiente<\/em>. Esto es lo que ha hecho siempre tan vac\u00edas las invocaciones de los Kirchner a la \u201ccausa nacional\u201d, al tiempo que, en los hechos, siempre se apoyaron en los grandes grupos econ\u00f3micos transnacionalizados que dominan la econom\u00eda del pa\u00eds [9].<\/p>\n<p>Perdido el apoyo patronal directo, el gobierno tampoco logr\u00f3, a lo largo de toda la crisis, el sustento de amplios sectores populares. Es que si su discurso fue incorporando elementos de creciente \u201cradicalidad\u201d nunca en los 130 d\u00edas que dur\u00f3 la crisis las palabras y amenazas fueron seguidas por hechos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica esto? Muy sencillo: los Kirchner siempre dijeron que su proyecto era una Argentina como \u201cpa\u00eds capitalista normal\u201d. Cuando tocaron la campanita en la Bolsa de Comercio yanqui, lo hicieron se\u00f1alando su profesi\u00f3n de fe de que el capitalismo se habr\u00eda demostrado como el sistema que permite \u201cconsumir mejor\u201d. Sus convicciones capitalistas jam\u00e1s estuvieron en duda<strong>. <\/strong><\/p>\n<p>En realidad, y a pesar de la aguda p\u00e9rdida de credibilidad del gobierno, estas credenciales pro sistema fueron revalidadas aun bajo la presi\u00f3n de una tremenda crisis que arras\u00f3 con gran parte de su capital pol\u00edtico. Ni as\u00ed cambiaron un mil\u00edmetro su car\u00e1cter burgu\u00e9s. Con s\u00f3lo tomar una medida realmente popular, como hubiera sido un simple aumento de salarios para compensar la tremenda escalada inflacionaria (medida que, claro est\u00e1, ni por asomo podr\u00eda considerarse como \u201canticapitalista\u201d), seguramente habr\u00edan ganado al menos parte de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de clase de su gobierno les impidi\u00f3 hacer nada parecido. Perdido el apoyo de lo m\u00e1s granado de la burgues\u00eda, con el giro a la derecha de amplias porciones de las clases medias y el justo repudio de la opini\u00f3n p\u00fablica popular ante el deterioro econ\u00f3mico general, el gobierno de Cristina pareci\u00f3 quedar s\u00fabitamente en el aire, s\u00f3lo sustentado por el aparato de Estado, parte del PJ, parte de la burocracia sindical y de un sector del movimiento de desocupados hace tiempo cooptado desde el mismo Estado.<\/p>\n<p>En estas condiciones, el final era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo: termin\u00f3 perdiendo la pulseada porque el aparato de Estado nunca puede suplantar \u2013por s\u00ed mismo\u2013 la falta de apoyo en alguna de las clases fundamentales de la sociedad: sea la burgues\u00eda y el imperialismo, sea la clase trabajadora.<\/p>\n<p>El gobierno de Cristina K qued\u00f3 a la b\u00fasqueda de un rumbo que le permita recuperar al menos parte de la confianza de la clase para la que finalmente gobierna (la gran burgues\u00eda nativa o extranjera, del campo o la ciudad).<\/p>\n<p><strong>Los ruralistas: el libre mercado por todo programa<\/strong><\/p>\n<p>Caractericemos ahora el bando del \u201ccampo\u201d, que parece tender a expresar una versi\u00f3n modernizada del modelo agroexportador de comienzos del siglo XX. Las entidades ruralistas propagan a los cuatro vientos \u201ctodos somos el campo\u201d. Pero en un pa\u00eds como Argentina, donde la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n es urbana, el retorno al esquema agroexportador \u201cpuro\u201d significar\u00eda, sencillamente, la necesidad de \u201celiminar\u201d a veinte millones de personas. Seg\u00fan el \u00faltimo censo poblacional, poco m\u00e1s del 10% es \u201crural\u201d (localidades con menos de 2000 habitantes), y cerca de 21 millones de personas (el 52% del total) viven en los diez aglomerados urbanos m\u00e1s grandes del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cUn reciente trabajo de la CEPAL da un golpe al narcisismo del campo, que se considera el art\u00edfice del crecimiento argentino y de la salvaci\u00f3n post crisis. Seg\u00fan [este] trabajo la contribuci\u00f3n al crecimiento del PBI fue del 22,6% en la industria, 17,1% en el comercio y <em>s\u00f3lo 3,5% en el campo<\/em> (&#8230;). El mismo cuadro se obtiene del INDEC: en el per\u00edodo 2003\u20132007, el PBI creci\u00f3 8,7% en promedio, el PBI industrial el 10,0%, y <em>el agropecuario, 6,0%<\/em>. Ergo, la contribuci\u00f3n de la industria al crecimiento fue mayor\u201d. [10]<\/p>\n<p>No obstante, es un hecho real que la productividad de la producci\u00f3n en la Pampa H\u00fameda alcanza los est\u00e1ndares internacionales. De all\u00ed que, con el objetivo de embolsarse la jugosa renta diferencial al tiempo que lograr los insumos que necesita, <em>el verdadero programa de las cuatro entidades sea libre mercado y nada m\u00e1s que libre mercado<\/em>. Socialmente, su reflejo es \u201cme vinculo con la econom\u00eda mundial en condiciones que me son ventajosas, y el resto que reviente\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, cabe tener en cuenta que \u201ceste desarrollo agr\u00edcola ocurre en un pa\u00eds cuya econom\u00eda sigue teniendo una productividad global <em>inferior<\/em> a la productividad de los pa\u00edses desarrollados. En tanto la soja \u2013y el aceite de soja\u2013 y en buena medida el ma\u00edz y trigo, se producen con niveles de productividad de los m\u00e1s altos del mundo, la productividad promedio en la industria es <em>entre un 30 a 40%<\/em> del nivel de productividad de las industrias de pa\u00edses como Estados Unidos o Alemania. Esto significa que la econom\u00eda argentina contin\u00faa siendo <em>dependiente y atrasada<\/em>. De ah\u00ed que el capitalismo agrario pampeano contin\u00fae dependiendo de los avances tecnol\u00f3gicos que ocurren en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, y de la importaci\u00f3n de maquinaria y tecnolog\u00eda avanzada. Es lo que en la literatura marxista se conoce como \u2018desarrollo desigual\u2019. Una consecuencia de esto es que, en tanto el <em>agro<\/em> pampeano puede competir a nivel mundial con un tipo de cambio real <em>bajo<\/em>, las <em>industrias<\/em> que producen bienes transables internacionalmente \u2018demandan\u2019 permanentemente un tipo de cambio real <em>alto<\/em> para <em>salvar la brecha de productividad<\/em> que existe en el mercado mundial\u201d [11].<\/p>\n<p>De all\u00ed la aparici\u00f3n de nuevos \u201cte\u00f3ricos\u201d representativos de la burgues\u00eda rural: \u201cDurante sesenta a\u00f1os, la Argentina ha sostenido un modelo de <em>clausura industrial<\/em>. Este es el modelo que hoy agoniza. Los argentinos del interior se acaban de rebelar contra sesenta a\u00f1os de exclusi\u00f3n unitaria, izando por su parte la bandera federal. La \u00fanica manera de salir del conflicto actual ser\u00e1 entonces elaborar un nuevo modelo econ\u00f3mico que dise\u00f1e otro futuro para todos los argentinos. \u00bfCu\u00e1les tendr\u00edan que ser los rasgos constitutivos del nuevo modelo? Quiz\u00e1s contra el modelo moribundo de la clausura industrial podr\u00edamos bautizarlo como un <em>modelo de apertura agroindustrial<\/em>. Queremos un pa\u00eds agroindustrial que salga al mundo a <em>invadir los mercados<\/em>\u201d. [12]<\/p>\n<p>En este marco, no deber\u00eda sorprender que las organizaciones del campo (SRA, CRA, Coninagro y FAA) hayan conformado una suerte de \u201cfrente \u00fanico\u201d<strong>. <\/strong>\u00bfCu\u00e1l fue (y sigue siendo) el mecanismo de esta unidad de los \u201cproductores\u201d del campo, de muy diverso origen y volumen de negocio? Muy simple: la absoluta \u201cuniversalidad\u201d del reclamo. Las organizaciones del campo se juramentaron a no levantar reclamos diferenciados que pudieran hacer saltar por los aires su unidad, que se soldaba alrededor de <em>un reclamo com\u00fan<\/em>: el <em>no aumento<\/em> primero y, eventualmente, la <em>eliminaci\u00f3n<\/em> de las retenciones a las exportaciones. Y en esto coincid\u00edan <em>todos<\/em> los \u201cproductores\u201d. Una vez logrado esto, el reclamo de \u201csegmentaci\u00f3n\u201d de la Federaci\u00f3n Agraria Argentina se ha revelado una mera letan\u00eda, porque la propia FAA no expresa otra cosa que los socios capitalistas menores del negocio sojero.<\/p>\n<p>Este reclamo com\u00fan es el que argumenta el empresario Gustavo Grobocopatel: \u201c<em>Todas<\/em> las retenciones, sean del 20, del 35 o del 45%, son <em>malas como concepto<\/em> porque castigan a aquellos que peor les va y favorecen la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d. [13]<\/p>\n<p>El programa efectivo de la Mesa de Enlace de las cuatro entidades \u2013mas all\u00e1 de palabras de ocasi\u00f3n contra la \u201cconcentraci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d\u2013 no establece ninguna distinci\u00f3n respecto de grandes o chicos; respecto de \u201cproductores\u201d, acopiadores, comercializadores e industriales.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s all\u00e1 del problema de que cuando se habla de \u201cproductores\u201d no se sepa de qu\u00e9 figura econ\u00f3mico\u2013social se trata \u2013una unidad productiva familiar o un propietario de decenas de miles de hect\u00e1reas ser\u00edan igualmente \u201cproductores\u201d \u2013, el mecanismo para satisfacer estos pedidos es la exigencia de la <em>libre comercializaci\u00f3n de los productos con el mercado mundial<\/em>, convalidando sin intervenciones el aumento de los precios internacionales de los granos que se estaba verificando s\u00f3lo hasta hace pocas semanas atr\u00e1s. <em>\u00a1Libertad de mercado, y nada m\u00e1s!<\/em><\/p>\n<p>Al respecto, dice el economista marxista paquistan\u00ed Anwar Shaikh: \u201cNo hay proposici\u00f3n tan crucial en las teor\u00edas ortodoxas del comercio internacional como la as\u00ed llamada \u2018ley de los costos comparativos\u2019 (&#8230;). Se trata de una proposici\u00f3n (&#8230;) que afirma que en el comercio libre los patrones de comercio ser\u00e1n regulados por el principio de la \u2018ventaja comparativa\u2019 (&#8230;) ninguna naci\u00f3n deber\u00eda temer al libre comercio, puesto que humilla a los poderosos y levanta a los d\u00e9biles. Algo similar a Dios, s\u00f3lo que mucho m\u00e1s confiable\u2026\u201d [14]<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente que de esta \u201cley\u201d se sigue que un pa\u00eds como la Argentina estar\u00eda condenado de por vida a la producci\u00f3n de mercanc\u00edas de baja composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, v\u00eda una reprimarizacion violenta de su econom\u00eda: es decir, \u00a1al atraso y la dependencia por toda la eternidad!<\/p>\n<p>Al respecto, es sintom\u00e1tica la pintura que hace de la Mesa de Enlace el olig\u00e1rquico diario argentino<em> La Naci\u00f3n: <\/em>\u201c\u00bfCu\u00e1l es el ideario que le da raz\u00f3n de ser a la unidad de las entidades agrarias? Principalmente, <em>la liberaci\u00f3n de los mercados<\/em>, para que el productor reciba el <em>precio pleno de los productos<\/em>, el fomento del aumento de la producci\u00f3n y la <em>apertura de las exportaciones<\/em>, para aprovechar el boom de la demanda mundial de commodities. Este es el coraz\u00f3n del ideario de la Comisi\u00f3n de Enlace, un paquete que se discute desde a\u00f1os antes del actual conflicto\u201d. [15]<\/p>\n<p>Claro que la base material para esta unidad no puede ser otra que las <em>transformaciones<\/em> operadas en el campo argentino (sobre todo, en la \u201czona n\u00facleo\u201d pampeana) en las \u00faltimas d\u00e9cadas. All\u00ed est\u00e1 la explicaci\u00f3n del estrecho frente \u00fanico establecido entre la FAA y la Sociedad Rural (que fueron enemigos tradicionales en el campo argentino desde el Grito de Alcorta de 1912).<\/p>\n<p>En suma, los \u201cproductores\u201d no est\u00e1n de acuerdo con los precios que se les paga por sus productos en el mercado interno y rechazan los impuestos que pretende cobrarles el Estado. Claro que estos liberales, en otras ocasiones \u2013cuando los precios internacionales de los granos se desploman\u2013, no tienen empacho en pedir \u201cprecios sost\u00e9n\u201d garantizados y financiados por el Estado\u2026 Pero en las condiciones econ\u00f3micas dadas durante el conflicto, lo que pretend\u00edan era comerciar <em>directamente<\/em> con el mercado mundial <em>desentendi\u00e9ndose<\/em> de la suerte del mercado interno, que deb\u00eda afrontar los siderales precios internacionales en moneda local. [16] En todo caso, fue con esta l\u00f3gica de libre mercado que el lock out agrario no dud\u00f3 en poner en riesgo cierto el abastecimiento de los explotados y oprimidos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En defensa de los ruralistas, se ha dicho que \u201clas retenciones como instrumento redistributivo es otro punto pol\u00e9mico. Es cierto que contribuyen a desconectar los precios internacionales de los internos, pero esta no es toda la verdad. Los alimentos podr\u00edan ser a\u00fan m\u00e1s caros en d\u00f3lares, pero tambi\u00e9n m\u00e1s baratos si el tipo de cambio no se mantuviera tan por encima de su nivel de equilibrio<strong>, <\/strong><em>aunque ello implicar\u00eda costos sociales indeseables en t\u00e9rminos de empleo<\/em>. Pero en un contexto inflacionario en que casi todos los precios suben, no s\u00f3lo los de los productos alimentarios, los salarios se deprimen y los m\u00e1s pobres est\u00e1n peor. De esta manera queda en jaque el modelo de tipo de cambio alto y retenciones crecientes para otorgar subsidios m\u00e1s abultados y masivos (para pobres y ricos), mientras <em>la permanente intervenci\u00f3n del Estado en los mercados estropea el clima de inversiones<\/em> para apuntalar el alto crecimiento econ\u00f3mico\u201d. [17]<\/p>\n<p>Tal es el n\u00facleo de los reclamos reaccionarios como los vividos en la Argentina en la primera mitad del a\u00f1o, y que amenazan volver a cada momento (ahora exigiendo la lisa y llana eliminaci\u00f3n de las retenciones): la <em>defensa del privilegio<\/em> de embolsarse toda la renta agraria diferencial.<\/p>\n<p>No otro ha sido el contenido real del lock out agrario. Un trabajo de Javier Rodr\u00edguez y Nicol\u00e1s Arceo compara los niveles de renta agraria en la d\u00e9cada del 90 y en la actualidad, y concluye que la devaluaci\u00f3n de 2002 provoc\u00f3 una modificaci\u00f3n sustancial de la magnitud de la renta agraria apropiada por los \u201cproductores\u201d, que ahora se <em>quintuplica<\/em>. La renta agraria apropiada pasa de un promedio de 1.288 millones de pesos a alrededor de los 10.000 millones de pesos en las ya \u201clejanas\u201d campa\u00f1as de 2003 y 2004 (datos a valores constantes de este \u00faltimo a\u00f1o). Y si en esos a\u00f1os el aumento se debi\u00f3 mayormente a la <em>devaluaci\u00f3n<\/em>, ni hablar de lo ocurrido en el \u00faltimo per\u00edodo, cuando la <em>disparada<\/em> <em>de los precios<\/em> de las commodities en el mercado mundial. [18]<\/p>\n<p>Los citados investigadores agregan que la devaluaci\u00f3n no s\u00f3lo implic\u00f3 una mayor apropiaci\u00f3n de renta agraria, sino tambi\u00e9n un <em>elevad\u00edsimo incremento patrimonial,<\/em> v\u00eda aumento en la valuaci\u00f3n de los campos<strong>.<\/strong> Considerando s\u00f3lo la provincia de Buenos Aires, ese incremento rond\u00f3 los <em>13.500 millones de d\u00f3lares<\/em>, y si se incluye la superficie dedicada a la ganader\u00eda, supera los 23.000 millones de d\u00f3lares [19].<\/p>\n<p>En consecuencia, no deber\u00eda haber dudas de que el opulento movimiento social emergido con la rebeli\u00f3n sojera cuestion\u00f3 al gobierno K <em>desde la derecha<\/em> y una posici\u00f3n socioecon\u00f3mica privilegiada, no desde los intereses de los explotados y oprimidos del pa\u00eds, seg\u00fan la fantasiosa visi\u00f3n de la izquierda campestre.<\/p>\n<p>Nada de esto elimina que, desde una perspectiva de clase e independiente, el otro bloque, el del gobierno K \u2013a pesar de su diaria demagogia acerca de la \u201cdistribuci\u00f3n social\u201d\u2013, sea tan patronal como el del campo, neg\u00e1ndose, como ya se\u00f1alamos, a tomar una sola medida \u201cprogresista\u201d (incluso en el marco capitalista) en toda la crisis.<\/p>\n<p>En efecto, \u201cseg\u00fan el gobierno, las retenciones son en beneficio de la poblaci\u00f3n trabajadora. Sin embargo, en 2007 el salario promedio de la econom\u00eda apenas ara\u00f1aba el poder adquisitivo que ten\u00eda en 2001. A su vez, este salario equival\u00eda escasamente al 56% del de 1973. Con semejante evidencia, no puede sino concluirse que la riqueza social apropiada mediante retenciones, y en su momento mediante la sobrevaluaci\u00f3n del peso, s\u00f3lo sirve para <em>alimentar el<\/em> <em>proceso nacional de acumulaci\u00f3n del capital<\/em>, que, mientras reproduce pr\u00f3speramente hoy a los llorosos propietarios rurales, condena a la clase trabajadora al empobrecimiento aun en pleno auge econ\u00f3mico\u201d. [20]<\/p>\n<p>En fin, apenas finalizado el primer cap\u00edtulo de la crisis, y con una l\u00f3gica de clase de hierro, cuando de lo que se trata es de las necesidades y reclamos de los trabajadores, ambos bandos no han dudado en cerrar filas para descargar todo el peso de la crisis sobre la clase obrera.<\/p>\n<p>[1] Juan Kornblihtt, \u201cAdictos a la soja\u201d, El Aromo 42.<\/p>\n<p>[2] Milciades Pe\u00f1a, Industrializaci\u00f3n y pseudo industrializaci\u00f3n, Fichas, 1964.<\/p>\n<p>[3] Rolando Astarita, \u201cRenta agraria, ganancia del capital y retenciones\u201d.<\/p>\n<p>[4] Enrique Dussel, Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los Manuscritos del 61\u201363, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1988.<\/p>\n<p>[5] Anwar Shaikh, Valor, acumulaci\u00f3n y crisis, Buenos Aires, Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n, 2006, p. 33.<\/p>\n<p>[6] J. I\u00f1igo Carrera, XXXXXXX, p. 74.<\/p>\n<p>[7] L. Trotsky, El Programa de Transici\u00f3n, Ediciones Crux, 1991.<\/p>\n<p>[8] Una reacci\u00f3n similar ha tenido la UIA frente a la reciente estatizaci\u00f3n de las AFJP.<\/p>\n<p>[9] Un informe de la consultora Orlando Ferreres muestra que bajo la gesti\u00f3n de N\u00e9stor Kirchner se vendieron 438 empresas por 18.700 millones de d\u00f3lares. Aunque est\u00e1 lejos de los 71.000 millones del total de los 90, cabe recordar que ese per\u00edodo incluy\u00f3 la venta de la petrolera estatal, YPF. Ferreres se\u00f1ala que ahora el objetivo son m\u00e1s bien las empresas industriales.<\/p>\n<p>[10] Alfredo Zaiat, Pagina 12, 29\u201303\u201308.<\/p>\n<p>[11] Rolando Astarita, \u201cGlobalizaci\u00f3n y desarrollo capitalista en el agro\u201d, julio 2008.<\/p>\n<p>[12] Mariano Grondona en La Naci\u00f3n, 18\u201305\u201308.<\/p>\n<p>[13] La Naci\u00f3n, 8\u201307\u201308.<\/p>\n<p>[14] Anwar Shaikh, cit., p. 189.<\/p>\n<p>[15] La Naci\u00f3n, 14\u201306\u201308.<\/p>\n<p>[16] Un ejemplo de este desd\u00e9n por el consumidor lo dio el inefable dirigente de la FAA Alfredo De Angeli, al defender p\u00fablicamente que se pague \u201c80 pesos el kilo de lomo\u201d, es decir, el precio internacional, cuando en el mercado interno vale la cuarta parte.<\/p>\n<p>[17] N\u00e9stor Scibona, La Naci\u00f3n, 13\u201304\u201308.<\/p>\n<p>[18] CENDA, \u201cRenta agraria y ganancias extraordinarias en la Argentina, 1990\u20132003\u201d.<\/p>\n<p>[19] Habr\u00e1 que ver ahora, ante la emergencia de la crisis mundial, cual va a ser la evoluci\u00f3n de los precios de la tierra.<\/p>\n<p>[20] Juan I\u00f1igo Carrera, \u201cDe paros y riquezas sociales\u201d, P\u00e1gina 12, 21\u20135\u201308.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>3) Los nuevos actores sociales en el campo argentino<\/strong><\/h2>\n<p>El conflicto gobierno\u2013ruralistas puso de manifiesto, por otra parte, <em>profundas modificaciones en la estructura social y econ\u00f3mica del campo<\/em>. Los cambios en las formas de propiedad y de explotaci\u00f3n, como era inevitable, trajeron aparejada la aparici\u00f3n de nuevos actores sociales y una redistribuci\u00f3n del peso de otros anteriores. La din\u00e1mica social del conflicto es incomprensible sin <em>dar cuenta de estos desarrollos<\/em>, un criterio elemental que pocos en general y casi nadie en la izquierda en particular se tomaron la molestia de cumplir.<\/p>\n<p>A su vez, no es posible comprender la evoluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n agraria en la Argentina, en particular en la Pampa h\u00fameda, sin tomar en consideraci\u00f3n el proceso en marcha en el sector a nivel del capitalismo mundial. Metodol\u00f3gicamente, no puede haber otro camino que ubicar estos desarrollos en el contexto de las leyes de acumulaci\u00f3n del capital y la naturaleza contradictoria del desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. Consideraremos primero el contexto internacional que se estaba verificando hasta el brusco viraje introducido por la crisis mundial, para pasar luego a un examen de la relaci\u00f3n entre viejos y nuevos sectores sociales en el campo argentino.<\/p>\n<p><strong>\u201cSojizaci\u00f3n\u201d y desarrollo capitalista en el campo argentino<\/strong> [1]<\/p>\n<p>\u201cA medida que se ampl\u00eda la reproducci\u00f3n global del capital, la producci\u00f3n de alimentos adopta cada vez m\u00e1s la forma social de la <em>mercanc\u00eda<\/em>, lo cual provoca un fuerte desarrollo de la producci\u00f3n estandarizada. En la actualidad, el 90% de los alimentos del mundo se deriva de s\u00f3lo 15 cultivos y 8 especies animales (&#8230;). La presi\u00f3n por abaratar los costos de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo urbana \u2013a lo que se suma ahora la expansi\u00f3n de los biocombustibles\u2013, explica que la producci\u00f3n en masa de alimentos siga siendo central en el capitalismo globalizado. La mundializaci\u00f3n del capital ha estado acompa\u00f1ada de un desarrollo de las fuerzas productivas en el agro. A partir de los a\u00f1os 50 y 60 se produce la revoluci\u00f3n verde, y con ella la progresiva expansi\u00f3n de la producci\u00f3n. Le sigui\u00f3 la revoluci\u00f3n en la gen\u00e9tica, la introducci\u00f3n de las maquinas computarizadas y la utilizaci\u00f3n de sat\u00e9lites para mejorar el manejo de suelos, fertilizantes y control de cultivos (&#8230;). Como resultado de los avances tecnol\u00f3gicos, la productividad tambi\u00e9n se increment\u00f3. Desde 1970 a 2000, el producto agr\u00edcola mundial (medido en d\u00f3lares estadounidenses de 1990) se duplic\u00f3, pasando de U$ 645.900 millones a U$ 1,3 billones, en tanto que el aumento del trabajo agr\u00edcola fue del 40%, pasando de 898 millones a 1.300 millones de personas. Este <em>incremento de la productividad<\/em> explica que en el largo plazo se haya registrado una <em>baja tendencial de los precios agr\u00edcolas<\/em>. \u00c9stos disminuyeron, seg\u00fan la FAO, en relaci\u00f3n con los precios de los productos manufacturados, un promedio de casi 2% anual entre 1965 y 2005. Y es muy posible que, pasada la actual crisis, recuperen nuevamente su tendencia a la disminuci\u00f3n relativa (tal cual se est\u00e1 verificando en estos precisos momentos, L.P.)\u201d. [2]<\/p>\n<p>Claro que este desarrollo no deja de ser contradictorio: \u201cLa otra cara de la expansi\u00f3n agr\u00edcola capitalista, del hambre incesante de ganancias y del hambre de seres humanos despose\u00eddos de la tierra y de cualquier medio de vida es el <em>desprecio por el medio ambiente<\/em> y la destrucci\u00f3n de los suelos. S\u00f3lo la ampliaci\u00f3n de las plantaciones capitalistas de soja produjo la destrucci\u00f3n de 21 millones de hect\u00e1reas de bosques en Brasil, 14 millones en Argentina y 2 millones en Paraguay. La sobreexplotaci\u00f3n de la tierra lleva a la degradaci\u00f3n, la p\u00e9rdida de materia org\u00e1nica, la desertizaci\u00f3n y la salinizaci\u00f3n de los suelos. Se estima que anualmente en el mundo se pierden 6 millones de hect\u00e1reas de tierra productiva por erosi\u00f3n, salinizaci\u00f3n y desertificaci\u00f3n. A escala mundial, el <em>40%<\/em> de la tierra agr\u00edcola estar\u00eda seriamente degradada. En resumen, la expansi\u00f3n de las fuerzas productivas bajo su forma capitalista es profundamente <em>contradictoria<\/em>; por un lado, aumenta la generaci\u00f3n de riqueza material y se despliegan las posibilidades que ofrecen la tecnolog\u00eda y la ciencia. Por otra parte aumenta las desigualdades sociales, cientos de millones caen en la m\u00e1s absoluta pobreza, y se produce un colosal despilfarro y destrucci\u00f3n de recursos naturales\u201d. [3]<\/p>\n<p>\u00c9ste es el contexto para evaluar lo que ocurre en nuestro pa\u00eds en lo que hace al desarrollo de las fuerzas productivas en el campo. La oligarqu\u00eda terrateniente argentina, salvo raras excepciones, fue siempre una clase muy conservadora y poco afecta a las iniciativas productivas y al cambio tecnol\u00f3gico. Para qu\u00e9 invertir si la Pampa h\u00fameda era (y es) un para\u00edso agropecuario; todo crec\u00eda sin gran esfuerzo. La producci\u00f3n aumentaba en forma <em>extensiva<\/em> de acuerdo a la demanda del mercado mundial. Tierra sobraba. Milc\u00edades Pe\u00f1a, apoy\u00e1ndose en Marx, la llam\u00f3 \u201cmaldici\u00f3n de la abundancia f\u00e1cil\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, a partir de la d\u00e9cada del 30 se produjo una situaci\u00f3n de <em>estancamiento agrario<\/em> de importancia motorizado por el cambio en las condiciones econ\u00f3micas internacionales (Gran Depresi\u00f3n), que s\u00f3lo se comienza a revertir a partir de los 70. Primero, con un impulso a la mecanizaci\u00f3n. A partir de 1980, y producto de la desertificaci\u00f3n \u2013fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires\u2013 se empiezan a usar fertilizantes en forma m\u00e1s intensiva. En la d\u00e9cada del 90 se incorporan dos avances que iban a cambiar la forma tradicional de producir, provocando cambios profundos en el campo argentino: la <em>siembra directa<\/em> y la <em>biotecnolog\u00eda aplicada a las semillas<\/em>. [4] Era un cambio inevitable si se quer\u00eda subsistir en la econom\u00eda mundializada.<\/p>\n<p>Hoy, el 70% de la agricultura del pa\u00eds se lleva a cabo mediante la t\u00e9cnica de siembra directa y con semillas gen\u00e9ticamente alteradas. Resisten mejor a las plagas, a los distintos climas y, lo m\u00e1s importante desde el punto de vista capitalista, aumentan los rindes por hect\u00e1rea. Sin embargo, estas semillas no se pueden reproducir en el campo mismo y deben ser compradas a las grandes empresas trasnacionales proveedoras, que imponen precios de monopolio (es decir, por encima de su valor real).<\/p>\n<p>En estas condiciones, se ampli\u00f3 enormemente la frontera agr\u00edcola. Provincias como Catamarca, Formosa y Santiago del Estero son hoy productoras de granos, algo impensado hace 40 a\u00f1os por su clima. Se trata de un fen\u00f3meno mundial: Paraguay es el sexto productor mundial de soja, y Mato Grosso (Brasil) lindante con Amazonas, es uno de los productores m\u00e1s importantes del pa\u00eds vecino. En cuanto a la Argentina, todo el mundo sabe que la estrella es la soja: actualmente, 50% del \u00e1rea sembrada. Mientras tanto, el \u00e1rea sembrada con trigo est\u00e1 estancada (con tendencia a retroceder), y hay leves repuntes del ma\u00edz y el girasol.<\/p>\n<p>Como est\u00e1 visto, en los \u00faltimos a\u00f1os en la zona pampeana ha habido un desarrollo de las fuerzas productivas y del modo capitalista de producci\u00f3n. Esto constituye una expresi\u00f3n particularizada del proceso de expansi\u00f3n mundial del capitalismo y de expansi\u00f3n del imperio de la ley del mercado. El capital agrario de Argentina ha acumulado al calor del capitalismo mundial, y su fracci\u00f3n m\u00e1s poderosa est\u00e1 \u00edntimamente entrelazada con el capital mundializado, en tanto que las fracciones m\u00e1s d\u00e9biles pelean por garantizar su participaci\u00f3n en estos mercados en expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aument\u00f3 la productividad: a mediados de la d\u00e9cada de 1980, la hect\u00e1rea rend\u00eda entre 15 y 20 quintales de soja como m\u00e1ximo; en 1995 estaba, en promedio, en 23 quintales, y en 2007 el rendimiento promedio fue de 30 quintales. En el caso del ma\u00edz, el rendimiento por hect\u00e1rea pas\u00f3 de 20 quintales en 1970 a 80 quintales en 2006. Dado el aumento de la productividad y la expansi\u00f3n de la frontera agr\u00edcola, es l\u00f3gico que la producci\u00f3n haya crecido considerablemente. La producci\u00f3n de cereales y oleaginosas, a principios de la d\u00e9cada de 1980, rondaba los 30 millones de toneladas. En 1996 era de 45 millones, de las cuales 15 correspond\u00edan a la soja y 30 a los cereales. En 2007 fue de <em>95 millones<\/em>; 48 millones de soja (triplicando la producci\u00f3n de 1996) y 47 millones de cereales (un aumento del 60% con respecto a 1996).<\/p>\n<p>En este marco, a principios de la \u00faltima d\u00e9cada se dan dos fen\u00f3menos que explican \u2013entre otros\u2013 el boom sojero: se agudiza la crisis petrolera internacional y, como producto de la epidemia de la \u201cvaca loca\u201d, se comienza a alimentar el ganado con balanceados de origen vegetal. Aparecen en nuestro pa\u00eds nuevas <em>agroindustrias<\/em>, como la producci\u00f3n de biodiesel (combustible alternativo), cuya molienda alcanz\u00f3 en el 2007 1.560.000 toneladas de soja.[5]<\/p>\n<p>La industria aceitera y la del biodiesel dan un subproducto: el pellet de soja, que en 2005 alcanz\u00f3 17 millones de toneladas, la inmensa mayor\u00eda destinada a la exportaci\u00f3n a China, a la Uni\u00f3n Europea o a la India y otros pa\u00edses como alimento para ganado. Con la soja, Argentina tiene ventajas comparativas respecto de otros pa\u00edses; por ejemplo, no es un h\u00e1bito alimenticio de su poblaci\u00f3n, por lo que casi toda la producci\u00f3n se exporta. Adem\u00e1s, es un cultivo muy resistente a las plagas y a los distintos climas y necesita pocos cuidados, y por ende poca mano de obra.<\/p>\n<p>La industria aceitera es de primer nivel mundial. Hay 49 plantas aceiteras tanto para consumo humano como, fundamentalmente, para producci\u00f3n de biodiesel. De este \u00faltimo sector, las m\u00e1s importantes son Cargill, Bunge, Dreyfus, AGD, Vicent\u00edn y Pecom, junto con 10 nuevas plantas en construcci\u00f3n y 18 proyectos (Repsol y Dreyfus). Se prev\u00e9 moler 10 millones de toneladas de soja obteniendo 14,7 millones de barriles de biodiesel para 2010. La mayor\u00eda est\u00e1n asentadas en Santa Fe, provincia l\u00edder en la producci\u00f3n de soja en la Argentina. Tambi\u00e9n ha surgido en esta provincia un sector de punta de fabricaci\u00f3n de maquinaria agr\u00edcola. Todos estos elementos son la base material que explican la casi <em>cuadruplicaci\u00f3n<\/em> de la producci\u00f3n de soja en pocos a\u00f1os. [6]<\/p>\n<p>As\u00ed, el proceso de <em>sojizaci\u00f3n de la agricultura<\/em> ha producido cambios en diversos planos: se ha extendido la frontera agr\u00edcola, la soja ha avanzado en su implantaci\u00f3n sobre las fronteras ganaderas y tamberas [7], produjo crisis en econom\u00edas regionales dedicadas a cultivos tradicionales, hay un proceso de creciente migraci\u00f3n poblacional del campo a las ciudades y est\u00e1 provocando alteraciones profundas en el ecosistema. El desmonte de los bosques es intensivo: \u201cEl Impenetrable\u201d, la legendaria selva del Chaco, ya pr\u00e1cticamente no existe. La tala indiscriminada de bosques nativos es la responsable, en \u00faltima instancia, de las inundaciones en Salta, porque el monte ha sido suplantado por campos de soja. Este fen\u00f3meno se da tambi\u00e9n en Bolivia, Paraguay y Brasil (3.000.000 de hect\u00e1reas de desmonte de selva amaz\u00f3nica por mes). Como herbicida se utiliza el glifosato, pulverizado sobre los sojales desde avionetas, que mata todo menos la soja. Popularmente, en el norte de nuestro pa\u00eds al sojal se lo llama \u201c<em>el reino del viento<\/em>\u201d: no hay vida, s\u00f3lo se escucha el silbido del viento. El agroqu\u00edmico provoca enfermedades de todo tipo en las poblaciones aleda\u00f1as.<\/p>\n<p>Si bien la siembra directa disminuye los riesgos de degradaci\u00f3n de la tierra, la rotaci\u00f3n de cultivos es muy baja, la soja absorbe en demas\u00eda los nutrientes de la tierra (nitr\u00f3geno, f\u00f3sforo, etc.), y junto al uso de glifosato, todo esto acelera r\u00e1pidamente la p\u00e9rdida de fertilidad. Seg\u00fan datos muy conservadores del INTA (ente oficial agropecuario), en la Argentina 60 millones de hect\u00e1reas presentan diversos grados de degradaci\u00f3n, y se pierden 500 hect\u00e1reas de suelo por d\u00eda.<\/p>\n<p>Todo lo expuesto anteriormente hace que la <em>seguridad alimentaria de los sectores populares<\/em> en el mediano plazo se convierta en un problema de primer orden. Ya se comienzan a sentir los primeros s\u00edntomas: el precio de la carne y las hortalizas por las nubes. \u00a1Es que el capitalismo agropecuario, en su af\u00e1n incesante de lucro, se ha volcado a los sectores m\u00e1s rentables, disminuyendo la producci\u00f3n de otros!<\/p>\n<p>Asimismo, los nuevos modos de producci\u00f3n que ya ven\u00edan de la d\u00e9cada pasada, m\u00e1s los altos precios internacionales de la mayor\u00eda de las commodities, han profundizado la <em>concentraci\u00f3n<\/em> de la propiedad agraria de forma y magnitud nunca vistas.<\/p>\n<p>Hoy la manera de producir en el campo es a gran escala, lo que es un fen\u00f3meno mundial. Porque son necesarias grandes inversiones en maquinaria e insumos, as\u00ed como controlar no s\u00f3lo la cadena de producci\u00f3n sino tambi\u00e9n la de comercializaci\u00f3n. Este es el significado profundo del \u201cagrobusiness\u201d.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno kirchnerista, fiel representante de los grandes pulpos agropecuarios, ha incentivado este proceso. No es que haya desaparecido la tradicional oligarqu\u00eda terrateniente argentina, pero hay nuevos actores: los pools de siembra, los fondos de inversi\u00f3n, Swift, Arcor, Quickfood, etc. Es tan acuciante la necesidad de producir en escala que estos grupos se han extendido a los pa\u00edses lim\u00edtrofes, asoci\u00e1ndose en muchos casos con capitales brasile\u00f1os. Monsanto, Dupont y Nidera monopolizan el sector de los insumos (semillas, fertilizantes y agroqu\u00edmicos); Cargill, Bunge y Dreyfus son verdaderos gigantes en producci\u00f3n, comercializaci\u00f3n y exportaci\u00f3n de productos del campo. La estrecha relaci\u00f3n entre el kirchnerismo y los grandes grupos del agro se sintetizaba en la banca de senador que el PJ kirchnerista le consigui\u00f3 a Roberto Urqu\u00eda, de AGD, en C\u00f3rdoba. Ir\u00f3nicamente, en el Senado Urqu\u00eda vot\u00f3 contra las retenciones que propon\u00eda el gobierno\u2026<\/p>\n<p>En todo caso, de esta pintura de la realidad agraria argentina y en particular de la Pampa h\u00fameda se desprende la conclusi\u00f3n de que llamar al campo argentino otra cosa que capitalista hasta la m\u00e9dula es el m\u00e1s solemne disparate y el m\u00e1s absoluto desprecio por los hechos.<\/p>\n<p><strong>El fin del \u201cmundo chacarero\u201d <\/strong><\/p>\n<p>Sea por un marco hist\u00f3rico\u2013conceptual sobre las caracter\u00edsticas del campo argentino totalmente anacr\u00f3nico y autojustificatorio (el PCR), sea por puro analfabetismo te\u00f3rico (el MST), la \u201cizquierda campestre\u201d hizo una pintura del paro agrario patronal completamente <em>irreal<\/em>: se lleg\u00f3 a hablar de la \u201cmayor rebeli\u00f3n de obreros rurales y campesinos pobres y medios (!!) de la historia argentina\u201d [8]; y de la necesidad de \u201capoyar la revuelta de los chacareros\u201d.<\/p>\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 decir que por ning\u00fan lado se vio a \u201cobreros rurales y campesinos pobres y medios\u201d como actores sociales reales, de carne y hueso, en el lock out agrario. Hasta Ger\u00f3nimo Venegas, bur\u00f3crata sindical de los asalariados rurales nucleados en la UATRE y entusiasta sostenedor de la patronal agraria y sus medidas, se vio obligado a reconocer que \u201clos jornaleros fueron los grandes perjudicados en el conflicto\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es una pura confusi\u00f3n referirse a los \u201cpeque\u00f1os y medianos propietarios\u201d de la Pampa h\u00fameda como si encarnaran la tradicional figura chacarera de 50 a\u00f1os atr\u00e1s. Como veremos enseguida, el \u201cmundo chacarero\u201d desapareci\u00f3 definitivamente hace d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Lo que la \u201cizquierda campestre\u201d no puede explicar es por qu\u00e9 esa \u201crebeli\u00f3n chacarera y de obreros rurales\u201d actu\u00f3 en <em>s\u00f3lido frente \u00fanico<\/em> con los m\u00e1s rancios oligarcas terratenientes y capitalistas agrarios (<em>y sus organizaciones de clase<\/em>), en vez de dividirse conforme a l\u00edneas de clase como en el famoso Grito de Alcorta de 1912, que dio origen a la Federaci\u00f3n Agraria Argentina. En esa oportunidad, chacareros no propietarios carne y hueso (no los imaginados por la fantas\u00eda del PCR y el MST ni los burgueses agrarios de hoy) se levantaron contra los impagables arrendamientos que les cobraban los grandes propietarios del campo<strong>. <\/strong>Que este hist\u00f3rico lock out agrario tuviera una <em>l\u00f3gica de clase<\/em> opuesta a la lucha de un siglo atr\u00e1s deber\u00eda haber hecho llamado la atenci\u00f3n de quienes remiten a los mismos actores sociales.<\/p>\n<p>Por otra parte, es indudable que a\u00fan existen en el campo argentino (fuera de las zonas m\u00e1s ricas y productivas) peque\u00f1os productores mercantiles y franjas verdaderamente campesinas que producen, b\u00e1sicamente, para el autoconsumo, y que son expoliados por grandes capitalistas y propietarios de la tierra. Se trata de peque\u00f1os propietarios (en general, insistimos, extra pampeanos) que las m\u00e1s de las veces poseen minifundios y explotan su propio trabajo y no el ajeno. Aqu\u00ed s\u00ed estamos en presencia de \u201ccampesinos peque\u00f1os y medios\u201d. Pero, como fue p\u00fablico, este sector, representada por organizaciones como el MOCASE de Santiago del Estero y otras, se expidi\u00f3 categ\u00f3ricamente en contra del actual paro agrario (lamentablemente, en general de la mano del gobierno).<\/p>\n<p>De modo que la base social fundamental del paro agrario nada tuvo que ver con los sectores \u201ccampesinos\u201d remanentes en el pa\u00eds Menos a\u00fan con los \u201cchacareros\u201d, como los defini\u00f3 en su insondable ignorancia el MST: \u201cAunque la estructura agraria ha tenido importantes avances \u2013mayor tecnolog\u00eda, inversi\u00f3n y racionalizaci\u00f3n en la producci\u00f3n\u2013, <em>los cambios no han tocado la base de una estructura agraria olig\u00e1rquica<\/em>, basada en la gran concentraci\u00f3n de la tierra, <em>la explotaci\u00f3n de los peque\u00f1os chacareros<\/em> y la expulsi\u00f3n del campo de cientos de miles de productores\u201d. [9]<\/p>\n<p>Pues bien, es falso que no haya habido cambios sustanciales en la estructura del agro argentino. Por supuesto, subsiste una enorme concentraci\u00f3n de la tierra, pero <em>la figura de los chacareros se ha desdibujado casi por completo,<\/em> transform\u00e1ndose una parte en <em>nueva burgues\u00eda agraria peque\u00f1a y mediana<\/em><strong>,<\/strong> representada hoy por la FAA, [10] y la otra pas\u00f3 a engrosar el proletariado agr\u00edcola (el cual sigui\u00f3 trabajando tranqueras adentro mientras sus patrones tomaban alegremente mate en las rutas montados en sus camionetas 4 x 4).<\/p>\n<p>Es decir, se trata de una fracci\u00f3n de clase b\u00e1sicamente <em>propietaria<\/em><strong>,<\/strong> m\u00e1s all\u00e1 de que entregue en arriendo sus tierras, transform\u00e1ndose justamente en <em>rentista<\/em>, o que las pongan a producir, o que incluso muchas veces arrienden parcelas para sumarlas a la que tienen en propiedad, aumentando as\u00ed su escala de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos c\u00f3mo es este nuevo mecanismo: \u201cLa propiedad de la tierra permite, incluso, la percepci\u00f3n de <em>renta sin la necesidad de realizar inversiones ni trabajo<\/em>. Aun para un campo mediano, esta renta asegura un ingreso capaz de mantener una familia de clase media. Como rentista, s\u00f3lo deb\u00eda encontrar a alguien que pusiera la tierra en producci\u00f3n y pagar un canon. Desde la d\u00e9cada de 1960 se expandi\u00f3 la presencia de un agente capaz de hacerlo \u2013los chacareros sobremecanizados en relaci\u00f3n con los campos que pose\u00edan\u2013, y a ellos se agregaron, en la d\u00e9cada del 90, los \u2018pools de siembra\u2019. La conducta <em>rentista o cuasi rentista<\/em> tuvo entonces una posibilidad muy concreta de efectivizarse, sin necesidad de ceder el campo en riesgosos arriendos prolongados\u201d. [11]<\/p>\n<p>Una aguda descripci\u00f3n de la zona n\u00facleo pampeana de hoy sirve para ilustrar este proceso: \u201c\u00bfC\u00f3mo era el campo <em>hace algunas d\u00e9cadas<\/em> (la imagen congelada del PCR y el MST. JLR)? Una gran proporci\u00f3n en manos de un pu\u00f1ado de terratenientes que manejaban la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n a expensas de medianos y peque\u00f1os productores no propietarios que labraban la tierra con sus herramientas, en forma personal, acopiando las mejores semillas para las pr\u00f3ximas siembras. Gran parte de su producci\u00f3n, que era variada, era destinada al mercado <em>interno<\/em>. Estas \u00faltimas cuestiones les daban <em>cierta independencia de las multinacionales<\/em> y una relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n (&#8230;). El sector que <em>hoy<\/em> tiene m\u00e1s protagonismo en los piquetes rurales y que m\u00e1s diferencias suscita entre la izquierda son los <em>peque\u00f1os y medianos productores ligados al modelo<\/em>. Son un sector que est\u00e1 recibiendo una parte minoritaria de la fabulosa renta en juego, pero que le ha servido para <em>enriquecerse sobremanera<\/em> en estos \u00faltimos a\u00f1os. Yo dir\u00eda que <em>han pasado de ser peque\u00f1o burgueses rurales a ser burgueses peque\u00f1os o medianos<\/em>\u201d. [12]<\/p>\n<p>Sobre este sector de \u201cproductores\u201d enriquecido en los \u00faltimos a\u00f1os, el autor agrega: \u201cEn forma mayoritaria, y cada <em>vez<\/em> m\u00e1s creciente, se dedican al cultivo de soja (&#8230;) son pocos los que viven a\u00fan en el campo (&#8230;) sus caracter\u00edsticas m\u00e1s definitorias son: est\u00e1n ligados totalmente al mercado <em>externo<\/em>. Por esto est\u00e1n pendientes de la cotizaci\u00f3n de los granos de Chicago <em>y no prestan ninguna atenci\u00f3n al poder adquisitivo del salario de los trabajadores<\/em>; mantienen <em>dependencia<\/em> comercial y t\u00e9cnica de los pulpos exportadores, en especial Monsanto (que maneja todos los granos de soja). <em>Su representaci\u00f3n es la FAA. \u00bfSe equivoca al aliarse la FAA con la SRA, con Monsanto y los pools? No. Son sus socios menores<\/em>, que se enriquecen con las \u2018migajas\u2019 que le quedan de tan fabulosa renta; no dependen m\u00e1s del mercado interno ni del poder adquisitivo de los trabajadores\u201d. [13]<\/p>\n<p>Es precisamente esta solidaridad de intereses materiales entre la Federaci\u00f3n Agraria y la Sociedad Rural lo que est\u00e1 en el centro de la explicaci\u00f3n de la completa e incondicional <em>unidad de ambas organizaciones<\/em> a lo largo de todo el lock out, junto con la SRA y Coninagro, en la Mesa de Enlace.<\/p>\n<p>En el mismo sentido del trabajo anterior se expresa Balsa: \u201cLa transformaci\u00f3n en el modo de vida est\u00e1 condicionada (&#8230;) por el <em>cambio en la posici\u00f3n social<\/em> <em>del productor mediano<\/em> t\u00edpico: de peque\u00f1o burgu\u00e9s con elementos campesinos, paso a ser una especie de <em>terrateniente\u2013capitalista peque\u00f1o<\/em>. Ser\u00eda un \u2018terrateniente\u2019 en tanto percibe una renta del suelo, sin que este t\u00e9rmino encierre otro tipo de connotaciones vinculadas a la extensi\u00f3n de la propiedad de la tierra (&#8230;). Podr\u00eda conceptualizarse como un <em>\u2018capitalista peque\u00f1o\u2019<\/em> en tanto que no contrata sino un peque\u00f1o n\u00famero de asalariados, que no alcanzar\u00edan a convertirlo en un capitalista t\u00edpico\u201d. [14]<\/p>\n<p>Por otra parte, y dando un paso m\u00e1s en el an\u00e1lisis de la actual estructura econ\u00f3mico\u2013social y de clases del campo argentino, Balsa rechaza la inconsistente asociaci\u00f3n que hace el PCR de los pools de siembra como operadores \u201cno capitalistas\u201d y los pone en el mismo saco con los contratistas, como actores <em>capitalistas agrarios<\/em> de pleno derecho. [15]<\/p>\n<p>\u201cEn la d\u00e9cada del \u201890 incrementaron su importancia tres tipos de capitalistas agrarios relativamente novedosos: los grandes contratistas tanteros, los contratistas de servicios y los \u2018pools de siembra\u2019. Entonces, cuando la din\u00e1mica econ\u00f3mica se desenvolvi\u00f3 con niveles de intervenci\u00f3n estatal menos intensos (m\u00e1s cercanos al patr\u00f3n neoliberal) y las explotaciones debilitaron sus rasgos familiares, el desarrollo agrario presenta una <em>tendencia hacia el modelo ideal descrito por Marx<\/em>, y casi olvidado en el caj\u00f3n de las ideas equivocadas; aunque en la Pampa los que arriendan sus campos son m\u00e1s bien peque\u00f1os rentistas que grandes terratenientes\u201d. [16]<\/p>\n<p>En suma, los actores centrales de la Pampa h\u00fameda han pasado a ser: a) los grandes propietarios\u2013productores capitalistas; b) los grandes arrendatarios capitalistas (pools de siembra o no); c) los productores mediano\u2013grandes que combinan una parte en propiedad con otras en alquiler, y d) los peque\u00f1os y medianos rentistas (los dos \u00faltimos casos, de <em>origen chacarero<\/em>).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista num\u00e9rico, cabe notar el <em>predominio de la mano de obra asalariada<\/em>, que podemos dividir en dos grandes categor\u00edas. Por un lado, una minor\u00eda con altos niveles de capacitaci\u00f3n y eventualmente de ingreso, que manejan las m\u00e1quinas agrarias, muchas de ellas computarizadas. Por el otro, una mayor\u00eda superexplotada, de la cual el 70% es informal (trabajo \u201cen negro\u201d), muchos son trabajadores temporarios (\u201cgolondrinas\u201d), sin cobertura social alguna, con salarios que promedian la mitad de los urbanos y a cargo de las penosas tareas manuales.<\/p>\n<p>Es decir, la \u201cpeonada\u201d rural (una vez m\u00e1s, totalmente <em>ausente<\/em> de los cortes de ruta, \u201ctractorazos\u201d y otras lindezas que nos depar\u00f3 el lock out). Seg\u00fan una mirada de izquierda, \u201cquienes cortaron las rutas no son los productores, los que trabajan, sino <em>los que gestionan el trabajo ajeno<\/em>. Lejos de su imagen medi\u00e1tica, no sudan en la cosecha: se limitan a vigilar el trabajo de los operarios que ni siquiera dirigen en forma directa. En los foros web rurales se recomiendan entre s\u00ed las mejores formas de supervisi\u00f3n: sentarse al lado del maquinista, vigilar sin ser vistos (&#8230;). Las empresas contratistas tambi\u00e9n se basan en el trabajo asalariado: en Buenos Aires, en el 2006, el 69% de las personas ocupadas en el contratismo rural eran obreros, y s\u00f3lo menos del 31% eran socios (patrones)\u201d. [17]<\/p>\n<p><strong>Los propietarios de la tierra\u2026 <\/strong><\/p>\n<p>Poniendo en n\u00fameros la distribuci\u00f3n de la propiedad agraria, el \u00faltimo censo agropecuario del 2002 mostr\u00f3 que de las 330.000 explotaciones agropecuarias que tiene el pa\u00eds, 170.000 poseen un promedio de tierras de hasta 100 hect\u00e1reas y ocupan s\u00f3lo 5 millones de hect\u00e1reas sobre un total de unas 178 millones.<\/p>\n<p>Sin embargo, un propietario chico, de hasta 50 hect\u00e1reas en la Pampa h\u00fameda, puede ingresar hasta 25.000 d\u00f3lares de renta anualmente, alquilando su campo y no haci\u00e9ndose cargo directamente de los \u201criesgos\u201d de la producci\u00f3n. Aun siendo una cifra nada despreciable, podr\u00eda configurar en todo caso, un sector peque\u00f1o propietario que deber\u00eda \u2013a pesar de todo\u2013 ser aliado de los trabajadores urbanos y rurales y no ir a la rastra de la Sociedad Rural\u2026<\/p>\n<p>En el otro polo, existen <em>936<\/em> propietarios con m\u00e1s de 20.000 hect\u00e1reas promedio, que se alzan con nada menos que 35 millones de hect\u00e1reas. Esto es la expresi\u00f3n de la hist\u00f3rica estructura de concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra en la Argentina, que bajo el actual gobierno \u2013contra toda su palabrer\u00eda hueca acerca de la \u201cdistribuci\u00f3n del ingreso\u201d \u2013 no ha hecho m\u00e1s que agravarse<strong>. <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa en los estratos <em>intermedios<\/em>? Para focalizar en el sector propietario medio\u2013medio y medio\u2013grande enriquecido en los \u00faltimos a\u00f1os (repetimos, <em>una de las figuras m\u00e1s activas en los cortes de ruta<\/em>, seg\u00fan testimonios coincidentes), subrayemos que en la regi\u00f3n pampeana, seg\u00fan el c\u00e1lculo del presidente del INTI, Enrique Mart\u00ednez, la renta se multiplica a raz\u00f3n de <em>50.000 d\u00f3lares cada cien hect\u00e1reas<\/em><strong>. <\/strong>Entonces, para un universo de entre 500 y 3.000 hect\u00e1reas, tenemos que 45.000 productores pueden embolsarse <em>entre 250.000 y 1.500.000 d\u00f3lares al a\u00f1o<\/em> s\u00f3lo a modo de renta. [18] Es para propietarios burgueses con semejantes ingresos que la FAA exige beneficios al Estado.<\/p>\n<p>En el mismo sentido: \u201cLos peque\u00f1os productores no son los que tienen 100 \u00f3 200 hect\u00e1reas de soja en la Pampa h\u00fameda. Alguien que tiene 100 hect\u00e1reas en Pergamino posee un capital de 1,5 millones de d\u00f3lares, \u00bfc\u00f3mo va a ser un peque\u00f1o productor? Peque\u00f1os productores son quienes tienen 5, 10 o 30 hect\u00e1reas en Misiones, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y producen, por ejemplo, tabaco, ca\u00f1a de az\u00facar, zapallo y fruticultura\u201d. [19]<\/p>\n<p>Estos <em>verdaderos<\/em> peque\u00f1os productores fueron, repit\u00e1moslo, meros espectadores (o v\u00edctimas) del lock out agrario, porque, como es notorio, los piquetes m\u00e1s intransigentes y los actos m\u00e1s \u201ccombativos\u201d de las entidades ruralistas estuvieron no en las zonas marginales sino en <em>el n\u00facleo de la producci\u00f3n sojera y cerealera<\/em>: Armstrong, Marcos Ju\u00e1rez, R\u00edo Cuarto. Lo que se verifica en el hecho de que las provincias que concentraron la mayor cantidad de cortes fueron Buenos Aires con 101, Santa Fe con 64, C\u00f3rdoba con 38, La Pampa con 21 y Entre R\u00edos con 13. En suma, \u201cla m\u00e1s importante rebeli\u00f3n popular desde el 2001\u201d con la que delira el MST no estuvo protagonizada por \u201ccampesinos\u201d ni por \u201cchacareros\u201d, sino por <em>rentistas con patrimonios millonarios en d\u00f3lares<\/em>.<\/p>\n<p>El lock out agrario ha sido revelador del nuevo \u201cmundo agrario\u201d dominante hoy en la Pampa h\u00fameda de la argentina, que se puso de pie alrededor del reclamo reaccionario de la <em>apropiaci\u00f3n de toda la renta agraria extraordinaria<\/em> que genera el campo argentino, sin compartirla con ning\u00fan otro sector, patronal o no.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Astarita, \u201ctampoco puede asimilarse al campesino arruinado que paga el alquiler de un predio para subsistir con el arrendatario pampeano que trabaja con <em>fuertes inversiones de capital<\/em>, aunque tenga pocos o ning\u00fan trabajador asalariado. El arrendatario productor pampeano recibir\u00e1 como ingreso <em>una parte de la plusval\u00eda total<\/em> producida por el capital en general. Esta plusval\u00eda le corresponde en tanto propietario de medios de producci\u00f3n, al igual que sucede en cualquier otra rama de la econom\u00eda en que haya una alta composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Al calcular, por ejemplo, cu\u00e1nto cobra por cosechar, incluye no s\u00f3lo la amortizaci\u00f3n de la maquinaria empleada, sino tambi\u00e9n una ganancia (que \u00e9l considera \u2018inter\u00e9s\u2019) por el capital invertido. En el caso de que trabaje \u00e9l mismo la maquinaria, su ingreso estar\u00e1 compuesto por la suma de un salario y una ganancia o plusval\u00eda <em>en cuanto propietario<\/em> de medios de producci\u00f3n. Si contrata a un asalariado para que maneje la cosechadora, su ingreso ser\u00e1 pura ganancia capitalista. La diferencia cuantitativa en fertilidad del suelo, tama\u00f1o del terreno, inversi\u00f3n del capital, y excedente del cual se apropia da lugar a una diferencia cualitativa, social, con respecto a la econom\u00eda parcelaria campesina. En consecuencia, es imprescindible distinguir la ruina de la peque\u00f1a <em>unidad campesina familiar<\/em> de la \u2018ruina\u2019 del <em>propietario<\/em> peque\u00f1o y medio, o del arrendatario que realiza fuertes inversiones, de la Pampa h\u00fameda. La ruina de la peque\u00f1a unidad campesina tradicional significa, en el mejor de los casos, <em>terminar como proletario<\/em>, y muchas veces el pauperismo, el desarraigo y el hambre. El productor pampeano que no puede competir con el capital m\u00e1s concentrado, con mucha frecuencia se convierte en <em>rentista<\/em>, e incluso en rentista acomodado. En otros casos, podr\u00e1 transformarse en un peque\u00f1o propietario de ciudad. Su <em>punto de partida<\/em> siempre ser\u00e1 sustancialmente distinto al del campesino, aun cuando no emplee mano de obra asalariada\u201d [20].<\/p>\n<p><strong>\u2026 y los invisibles de la tierra <\/strong><\/p>\n<p>Un informe del m\u00e9dico catal\u00e1n Bialet Mass\u00e9, contratado a principios del siglo XX por el presidente Julio Argentino Roca para dar cuenta de la situaci\u00f3n laboral en el campo, describ\u00eda la condici\u00f3n del verdadero \u201cproductor\u201d (\u00a1no propietario!) rural de manera muy gr\u00e1fica: \u201cAunque se dice que trabajan de sol a sol, es falso, porque se aprovecha la luna, el alba, para alargar la jornada. En total, el tiempo del pe\u00f3n no baja de 15 a 17 horas. Al concluir la temporada es un hombre completamente agotado\u201d. Pues bien, cabe preguntarse cu\u00e1nto ha cambiado la situaci\u00f3n del proletario rural, figura social muy distinta del chacarero.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan considerando que como resultado de las transformaciones operadas en la Pampa h\u00fameda, \u201cel chacarero se fue considerando cada vez m\u00e1s <em>un empleador y no un trabajador<\/em>; en el conflicto con el asalariado se objetiviz\u00f3 como capitalista, m\u00e1s all\u00e1 de que continuara trabajando y de que ya antes contratara asalariados (&#8230;). Ahora, <em>los productores medios se piensan y se expresan como empresarios, administradores de la explotaci\u00f3n agropecuaria<\/em>. Si bien dicen \u2018hice\u2019, \u2018ar\u00e9\u2019 o \u2018sembr\u00e9\u2019, en general casi todo el trabajo es realizado por asalariados (o por contratistas de servicios, en este caso con menor, o nula, capacidad para explotarlos) (\u2026) Al mismo tiempo, su condici\u00f3n de propietario y, por tanto, de perceptor (expl\u00edcita o impl\u00edcitamente) de la renta del suelo favoreci\u00f3 las conductas rentistas, en el sentido de desentenderse total o parcialmente de los problemas de la producci\u00f3n. La percepci\u00f3n de una renta habr\u00eda introducido (o quiz\u00e1s, reforzado) elementos de car\u00e1cter receptivo que se habr\u00edan combinado con los rasgos explotadores\u201d. [21]<\/p>\n<p>Precisamente, la discusi\u00f3n abierta sobre las <em>condiciones de explotaci\u00f3n de los obreros rurales<\/em>, reguladas hasta hoy por el decreto\u2013ley 22.248 de la dictadura militar (que los excluye de la Ley de Contrato de Trabajo que rige al resto de los trabajadores del pa\u00eds), ha sido uno de los <em>temas tab\u00fa<\/em> del supuesto \u201cparo\u201d (en verdad, lock out patronal) del campo.<\/p>\n<p>La penosa condici\u00f3n del pe\u00f3n rural ha sido una constante a lo largo de la historia argentina. No cabe m\u00e1s que recordar que entre las d\u00e9cadas de 1910 y 1930 miles de peones resultaron muertos y otros tantos heridos y presos por reclamar sus derechos. [22]<\/p>\n<p>Un informe reciente detalla que, seg\u00fan organismos oficiales, hay \u201ccerca de 1,3 millones de personas ocupadas en el campo. Los \u00faltimos datos reflejan que <em>apenas un cuarto<\/em> de ese total, alrededor de 325.000, tiene salarios en blanco. El promedio salarial de ese peque\u00f1o grupo de trabajadores no llega a los 1.500 pesos mensuales. Existen tambi\u00e9n 350.000 trabajadores \u201cgolondrina\u201d, que desplazan su fuerza de trabajo seg\u00fan los per\u00edodos de cosecha. La mano de obra rural es la peor paga, la que enfrenta p\u00e9simas condiciones laborales y la m\u00e1s explotada. <em>S\u00f3lo los desocupados est\u00e1n en peor situaci\u00f3n<\/em>. Ese vergonzoso panorama laboral se desarrolla en uno de los mejores per\u00edodos hist\u00f3ricos de la actividad agropecuaria\u201d. [23]<\/p>\n<p>Respecto de la cuesti\u00f3n de la fuerza de trabajo asalariada en el campo argentino, hay una aguda desigualdad entre la zona pampeana y lo que no es zona n\u00facleo, ya que los mayores contingentes de peones no parecen encontrarse en la Pampa h\u00fameda. Aqu\u00ed se da el efecto contradictorio del salto tecnol\u00f3gico y de la aguda mecanizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, que a la vez hace que haya una minor\u00eda de asalariados con alta calificaci\u00f3n (maquinistas de cosechadoras, mec\u00e1nicos, pilotos de avionetas, niveladores de suelos, etc.) y una porci\u00f3n mayoritaria en las condiciones cl\u00e1sicas del pe\u00f3n. Aqu\u00ed se verifica que el desarrollo tecnol\u00f3gico es fuertemente ahorrador de mano de obra. La cantidad de asalariados por establecimiento en la zona pampeana es peque\u00f1a. Del total de los 307.572 establecimientos censados en 2002, el 44% empleaba s\u00f3lo trabajo familiar, el 18,3% utilizaba trabajo familiar con trabajadores transitorios; el 32,2% ten\u00eda asalariados permanentes, y quedaba un 5,3% sin discriminar. Adem\u00e1s, de los que ten\u00edan asalariados permanentes, el 54,7% ten\u00eda uno solo; el 34,2% de 2 a 4; el 7,9% empleaba entre 5 y 9 trabajadores, y s\u00f3lo el 3,2% empleaba 10 o m\u00e1s asalariados permanentes\u201d.<\/p>\n<p>Lo propio se\u00f1ala la soci\u00f3loga Susana Aparicio: \u201cAunque el agro es referenciado en el discurso p\u00fablico como un motor fundamental de la econom\u00eda y un importante generador de empleo, la realidad resulta ser bastante diferente. La \u2018pampeanizaci\u00f3n sojera\u2019 en gran parte del pa\u00eds desplaza a trabajadores de producciones tradicionales (no s\u00f3lo a campesinos), y los \u2018oasis\u2019 modernos y din\u00e1micos no reemplazan ni constituyen mercados estables de trabajo\u201d. [24]<\/p>\n<p>Claro que esto admite matices, entre ellos uno no menor que es que muchos patrones no declaran la mano de obra que tienen \u201cen negro\u201d. La Secretar\u00eda de Trabajo calcula que el <em>72%<\/em> de los trabajadores rurales est\u00e1 en esa situaci\u00f3n. Y el salario promedio en el campo es de 1100 pesos por mes, \u00a1un 57% por debajo del salario promedio de la econom\u00eda! A lo que se suma, como ya observamos, el empleo temporal y golondrina.<\/p>\n<p>El testimonio de un trabajador es altamente ilustrativo: \u201cTrabajo se consigue, pero, \u00bfqu\u00e9 pasa? \u2018Consegu\u00eds trabajo por un mes o un mes y medio. Si se siembra trigo, trabaj\u00e1s 45 d\u00edas y despu\u00e9s vienen seis meses en los que no ten\u00e9s nada, hasta la otra siembra. \u00bfCu\u00e1nto pagan? Entre 50 y 70 pesos por d\u00eda. Te sub\u00eds al tractor y&#8230; a hacer hect\u00e1reas. Es un trabajo lindo, porque en pocos d\u00edas pod\u00e9s hacer plata, en un mes pod\u00e9s ganar 1.800 o 2.000 pesos, y el que maneja una cosechadora mucho m\u00e1s, hasta seis mil. Pero en realidad, cuando mir\u00e1s a largo plazo, est\u00e1s perdiendo, porque ten\u00e9s mucho tiempo inactivo\u2019 (\u2026) Las caracter\u00edsticas del trabajo, la dispersi\u00f3n de los trabajadores, la posici\u00f3n de los contratistas como nuevos empleadores, ya sin un v\u00ednculo estable con el territorio, son factores que agravan el tradicionalmente bajo cumplimiento de los derechos laborales. El entrevistado cuenta que una vez que perdi\u00f3 la relaci\u00f3n de dependencia y pas\u00f3 a ser trabajador temporal, dej\u00f3 de cobrar aguinaldo, salario familiar y aportes jubilatorios. En esa situaci\u00f3n de debilidad, no es extra\u00f1o que su \u00faltimo trabajo haya sido el de fumigador, una tarea que afecta la salud: \u2018El trabajo de la pulverizaci\u00f3n implica mucho manejo de herbicidas, de pesticidas. Yo trabaj\u00e9 cinco a\u00f1os fumigando, sabia por el INTA que cada seis meses ten\u00e9s que hacerte un chequeo, pero nunca lo tuve. Te usan un tiempo, y cuando te empez\u00e1s a avivar de estas cosas, mayormente te descartan\u2019. Describe los s\u00edntomas que ten\u00eda mientras se dedicaba a ese trabajo: \u2018Mucho dolor de cabeza, picaz\u00f3n en el cuerpo, debajo de la piel, irritaci\u00f3n en la vista, las manos te quedan como una lija, te pasan muchas cosas en el f\u00edsico\u2019 (\u2026)\u201d. [25]<\/p>\n<p>Esta realidad estuvo guardada bajo siete llaves durante el \u201cparo\u201d agrario patronal, salvo cuando el inefable Alfredo De Angeli intent\u00f3 justificarla diciendo que \u201csi al productor ((es decir, al patr\u00f3n)) le va mal, <em>al pe\u00f3n no puede irle mejor<\/em>\u201d. Tal es la s\u00edntesis de la l\u00f3gica social, por boca del m\u00e1s calificado y medi\u00e1tico portavoz del supuesto \u201cparo\u201d, de la no menos supuesta \u201crebeli\u00f3n popular\u201d\u2026<\/p>\n<p>[1] Esta secci\u00f3n cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de Juan Jos\u00e9 Funes.<\/p>\n<p>[2] R. Astarita, cit.<\/p>\n<p>[3] Idem.<\/p>\n<p>[4] La siembra directa es una innovaci\u00f3n que prescinde de arar la tierra, mitigando la desertificaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de fertilidad que ello ocasiona. La biotecnolog\u00eda es la alteraci\u00f3n gen\u00e9tica en las semillas para aumentar el rinde por hect\u00e1rea y la resistencia a las plagas incorporando genes alterados inmunes a los agroqu\u00edmicos; por ejemplo, la variedad RR, soja de Monsanto.<\/p>\n<p>[5] Se necesitan 5 toneladas de soja para obtener 1 tn (7 barriles) de biodiesel, y 3 tn de ma\u00edz para 1 tn de etanol. Argentina exporta el 76% del biodiesel a EEUU y el 23% a la UE.<\/p>\n<p>[6] De 13 millones de toneladas en 1995 a 48 millones de toneladas en 2007, con China como principal comprador.<\/p>\n<p>[7] El ganado vacuno se calcula que ha bajado de 55 millones de cabezas a 35 millones. Los tambos de 40.000 a 10.000 unidades productivas.<\/p>\n<p>[8] Hoy 1221.<\/p>\n<p>[9] Alternativa Socialista, 16\u20134\u201308.<\/p>\n<p>[10] Dicho por ellos mismos: \u201cCreemos que el pa\u00eds debe definir a la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda agraria como un actor central, porque invierte y genera empleo\u201d (Eduardo Buzzi, titular de la FAA, en P\u00e1gina 12, 21\u20137\u201308). Buzzi no defiende aqu\u00ed a ning\u00fan \u201caliado\u201d sino, sencillamente, al sector que \u00e9l y su organizaci\u00f3n representan. Como se ve, no alcanza con que los propios protagonistas griten la verdad al o\u00eddo del PCR y el MST para que \u00e9stos abandonen los esquemas que son la base de su pr\u00e1ctica oportunista y sin criterios de clase.<\/p>\n<p>[11] J. Balsa, cit., p. 220<\/p>\n<p>[12] Eduardo de C\u00f3rdoba, mimeo<\/p>\n<p>[13] Eduardo de C\u00f3rdoba, \u00eddem.<\/p>\n<p>[14] J. Balsa, cit., p. 219.<\/p>\n<p>[15] La obra de este autor nos ha sorprendido por su solvencia y un manejo enriquecedor de las perspectivas marxista y weberiana. Cosa no habitual ni sencilla pero, hasta cierto punto, factible para casos particulares, siempre y cuando no se pierda la centralidad del \u00e1ngulo materialista del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>[16] J. Balsa, cit., pp. 264.<\/p>\n<p>[17] \u201cLa base social de la protesta rural. Viudas e hijas de las retenciones K\u201d, Marina Kabat, El Aromo 42.<\/p>\n<p>[18] Enrique Mart\u00ednez: \u201cEl conflicto agrario: mirada desde el INTI\u201d.<\/p>\n<p>[19] Entrevista a Alberto Lapolla, P\u00e1gina 12, 22\u20137\u201308.<\/p>\n<p>[20] Rolando Astarita, \u201cRenta de la tierra y capital\u201d.<\/p>\n<p>[21] Javier Balsa, \u00eddem, p. 199.<\/p>\n<p>[22] El famoso Estatuto del Pe\u00f3n de Juan Domingo Per\u00f3n pareci\u00f3 un notable avance normativo, pero fue de casi nulo efecto en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>[23] P\u00e1gina 12, 26\u201303\u201308.<\/p>\n<p>[24] P\u00e1gina 12, 21\u201307\u201308.<\/p>\n<p>[25] \u201cRicas ganancias, pobres empleos\u201d, P\u00e1gina 12, 21\u201307\u201308.<\/p>\n<h2>\u00a04) <strong>\u201cMarxistas\u201d con el campo&#8230; enemigo<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201cCapital\u2013ganancia (ganancia empresarial m\u00e1s inter\u00e9s), suelo\u2013renta de la tierra, trabajo\u2013salario: \u00e9sta es la f\u00f3rmula trinitaria que comprende todos los misterios del proceso social de producci\u00f3n\u201d (Karl Marx, El capital, Tomo III).<\/em><\/p>\n<p>En esta conocida definici\u00f3n Marx deja sentado que todo el \u201cmisterio\u201d del proceso social de la producci\u00f3n capitalista se reduce a que la fuente de todo valor es el trabajo humano. El sistema capitalista se basa en la explotaci\u00f3n del trabajo humano no pagado de la clase obrera fuente de la plusval\u00eda, que se puede descomponer en ganancia, inter\u00e9s y renta agraria.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, s\u00f3lo esquemas anticient\u00edficos y antimarxistas pueden postular un antagonismo social esencial entre propietarios de la tierra y productores capitalistas. Se trata s\u00f3lo de disputas alrededor de c\u00f3mo distribuirse entre ellos el trabajo no pagado de la clase obrera rural e, indirectamente, tambi\u00e9n urbana.<\/p>\n<p>Es esta verdad elemental la que fue tirada por la borda tanto por el PCR (mao\u00edsta) como por el MST (que en su momento era parte del \u201ctrotskismo\u201d m\u00e1s oportunista, y cuyo status pol\u00edtico resulta hoy francamente problem\u00e1tico, porque existe algo llamado salto de cantidad en calidad\u2026). Expondremos aqu\u00ed por turno el lamentable curso pol\u00edtico de ambas corrientes y sus justificaciones \u201cte\u00f3ricas\u201d.<\/p>\n<p><strong>La estructura capitalista del agro argentino y los desvar\u00edos del PCR<\/strong><\/p>\n<p>El lock out agrario abri\u00f3 un agudo debate en las filas de la izquierda. Y, justo es reconocerlo, una de las corrientes argentinas que m\u00e1s ha elaborado acerca de este t\u00f3pico, y que fue incondicional sostenedora del paro patronal, es el PCR (Partido Comunista Revolucionario, exponente del mao\u00edsmo).<\/p>\n<p>El PCR sostiene la ins\u00f3lita teor\u00eda de que la flor y nata de la burgues\u00eda del campo argentino ser\u00eda una <em>clase oprimida<\/em> y expoliada por propietarios terratenientes, lo que proseguir\u00eda una l\u00ednea de continuidad con un supuesto pasado \u201cprecapitalista\u201d que conservar\u00eda hasta hoy rasgos \u201cfeudales o semi\u2013feudales\u201d.<\/p>\n<p>Como directa consecuencia, y dado que el campo argentino no ser\u00eda plenamente capitalista (como opinamos los socialistas revolucionarios [1]), lo que estar\u00eda planteado es ir junto con la burgues\u00eda agraria en su \u201clucha contra la opresi\u00f3n terrateniente\u2013feudal\u201d llevando a adelante una revoluci\u00f3n \u201cdemocr\u00e1tico\u2013popular, agraria y antiimperialista\u201d. S\u00f3lo una vez consumada \u00e9sta se podr\u00eda comenzar a hablar de revoluci\u00f3n obrera y socialista propiamente dicha.<\/p>\n<p>Dislates semejantes no se leen todos los d\u00edas. \u00bfEn qu\u00e9 pa\u00eds vive y milita el PCR? Est\u00e1 claro que no en la Argentina de la Pampa h\u00fameda ultra capitalista.<\/p>\n<p>Se sostiene que \u201cen la actual etapa de nuestra revoluci\u00f3n (&#8230;) las lacras principales a batir son la dependencia del pa\u00eds del imperialismo y el latifundio en el campo\u201d. [2] Es una verdad elemental que hay que acabar con el car\u00e1cter semicolonial del pa\u00eds y con el latifundio en el campo. Pero el PCR parece olvidar que el campo argentino (agricultura, ganader\u00eda, caza y silvicultura) no aporta m\u00e1s que el 7% del PBI del pa\u00eds, y que depende enteramente de la evoluci\u00f3n de la econom\u00eda urbana que es la que le provee los insumos para la producci\u00f3n (medios de producci\u00f3n y materias primas) y el resto de los insumos para su reproducci\u00f3n. [3]<\/p>\n<p>Es decir, pretende soslayar que la burgues\u00eda del campo (terrateniente, propietaria\u2013productora y arrendataria) hace parte, y no puede dejar de hacerlo, de la burgues\u00eda de conjunto que domina el pa\u00eds, imperialista y\/o de origen nativo (aunque no \u201cnacional\u201d). Y que en todos los casos tiene como base material fundamental la explotaci\u00f3n de la clase obrera rural y urbana, pero, en su abrumadora mayor\u00eda, urbana: de los 14 millones de asalariados, poco m\u00e1s de un mill\u00f3n trabajan en el campo.<\/p>\n<p>Extra\u00f1a revoluci\u00f3n social la que tiene en mente el PCR, que pierde de vista todos los datos <em>objetivos<\/em> de la formaci\u00f3n econ\u00f3mico\u2013social del pa\u00eds, y que no estar\u00eda obligada a enfrentar al grueso de la burgues\u00eda industrial, comercial, financiera <em>y agraria<\/em>, a la cual est\u00e1n unidos por mil y un v\u00ednculos los propietarios latifundistas.<\/p>\n<p>Partiendo de semejante premisa, los errores (y horrores) se apilan uno tras otro. El campo argentino habr\u00eda seguido un camino de desarrollo \u201cprusiano\u201d: \u201cEl llamado camino prusiano implica el injerto de relaciones de producci\u00f3n capitalistas sobre la base del mantenimiento del latifundio y de relaciones atrasadas (&#8230;). Por eso, en nuestro caso, (&#8230;) nos vamos a encontrar con aquello que dec\u00eda Lenin en 1920 (&#8230;) de que <em>subsisten todav\u00eda restos de explotaci\u00f3n medieval, semifeudal<\/em>, de los peque\u00f1os campesinos por los grandes terratenientes\u201d. [4]<\/p>\n<p>Hace falta un grado inusitado de autoenajenaci\u00f3n pol\u00edtica, te\u00f3rica y f\u00e1ctica para afirmar que en el campo argentino del siglo XXI (para no hablar de la Pampa h\u00fameda) quedan \u201crestos de explotaci\u00f3n medieval, semifeudal\u201d sobre la base de un peque\u00f1o campesinado. Esto es sencillamente un disparate por varias razones, no s\u00f3lo actuales sino tambi\u00e9n hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Actuales, porque la mayor parte de los peque\u00f1os y medianos productores de la zona n\u00facleo no tienen <em>nada<\/em> de \u201ccampesinos explotados al estilo feudal\u201d: al producir para el mercado y explotar mano de obra asalariada, son <em>burgues\u00eda agraria<\/em> peque\u00f1a y mediana, productora o rentista. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricas, porque en Latinoam\u00e9rica (hisp\u00e1nica y lusitana) <em>nunca hubo feudalismo<\/em>. [5] Lo que hubo fue una suerte de \u201ccapitalismo colonial\u201d apoyado mayoritariamente en <em>relaciones de producci\u00f3n salariales bastardas<\/em> que, en realidad, m\u00e1s bien escond\u00edan relaciones de esclavitud de un tipo particular. [6]<\/p>\n<p>Por otra parte, en el territorio colonial de la Argentina (Virreinato del R\u00edo de la Plata) nunca hubo vasta proporci\u00f3n de poblaci\u00f3n originaria o de esclavos de color, a diferencia de otras regiones. Por eso, la estructura del campo argentino (una formaci\u00f3n <em>sui generis<\/em>, como veremos enseguida), promediando el comienzo del siglo XX, tuvo en un polo a grandes terratenientes capitalistas de la tierra (no terratenientes \u201cfeudales\u201d) y, en el otro, a peque\u00f1os chacareros no propietarios originados en la inmigraci\u00f3n europea (pero no siervos de la gleba), que las m\u00e1s de las veces eran <em>explotados v\u00eda arriendo o aparecer\u00eda como unidad familiar<\/em> por estos grandes propietarios capitalistas de la tierra. Al mismo tiempo, en este escenario se fue desarrollando un creciente proletariado agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Milc\u00edades Pe\u00f1a sosten\u00eda al respecto que \u201cel monopolio terrateniente de la tierra y la subordinaci\u00f3n de la agricultura a las necesidades de la ganader\u00eda extensiva impidieron que los chacareros se asentasen como productores familiares <em>propietarios<\/em> de sus tierras, y que a trav\u00e9s de la competencia se produjera la paulatina <em>diferenciaci\u00f3n<\/em> entre una burgues\u00eda agraria y una masa creciente de proletarios y semi\u2013proletarios rurales. Es decir, no se produjo lo que Lenin denominaba un desarrollo tipo <em>americano<\/em> de la agricultura. Por otra parte, <em>tampoco<\/em> se dio en la Argentina lo que Lenin denominara \u2018desarrollo prusiano\u2019, vale decir, la transformaci\u00f3n de los terratenientes en capitalistas agrarios que explotan grandes haciendas empleando mano de obra asalariada. O, mejor dicho, este tipo de desarrollo se produjo en la <em>ganader\u00eda<\/em>. En la agricultura, en cambio, tuvo lugar un \u2018desarrollo argentino\u2019 consistente en impedir el acceso de los inmigrantes a la propiedad de la tierra y en explotarlos no como asalariados, sino como productores familiares (arrendatarios, medieros, apareceros, etc.)\u201d. [7]<\/p>\n<p>En un sentido similar se hab\u00eda pronunciado en la d\u00e9cada del 30 \u2013es decir, antes que Pe\u00f1a\u2013 el especialista en el campo y socialista revolucionario Jos\u00e9 Boglich: \u201cBoglich defender\u00e1 con \u00e9nfasis (&#8230;) la tesis del <em>car\u00e1cter capitalista del campo argentino<\/em>, extensivo a la formaci\u00f3n social argentina en su conjunto. Se trata, para el autor de \u2018La cuesti\u00f3n agraria\u2019, de un pa\u00eds capitalista agrario atrasado y semicolonial. \u00c9l equivoco de entender el atraso como \u2018resabios feudales en el campo\u2019, sostiene, proviene del \u2018error inveterado de suponer a nuestra clase campesina y a nuestra econom\u00eda agropecuaria en un plano de igualdad con la de los viejos pa\u00edses agr\u00edcolas\u2019. El campesinado \u2018independiente\u2019 o semiproletario del viejo mundo proviene de la sociedad feudal, del siervo de la gleba, \u2018mientras que el agricultor argentino surge sobre la base del <em>capitalismo colonizador<\/em>, que le imprime modalidades peculiares y crea paralelamente a \u00e9l un proletariado agr\u00edcola puro\u2019. All\u00e1 ese campesinado es aut\u00f3ctono, aqu\u00ed llega con el aluvi\u00f3n inmigratorio\u201d. [8]<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, no hubo v\u00eda <em>prusiana<\/em> o, como la conceptualiz\u00f3 Lenin, \u201cv\u00eda junker\u201d, en la que los terratenientes de origen feudal asum\u00edan tambi\u00e9n el papel de capitalistas, pero estableciendo un nuevo tipo de obligaciones sobre la poblaci\u00f3n rural, sujet\u00e1ndolos nuevamente a la tierra a trav\u00e9s de formas atrasadas de tenencia. Menos a\u00fan hubo v\u00eda <em>americana<\/em> o <em>farmer<\/em>, que caracteriz\u00f3 el desarrollo agrario del norte de los Estados Unidos, con <em>peque\u00f1os propietarios<\/em> que laboran sobre reducidas unidades de producci\u00f3n para el mercado (raz\u00f3n por la cual tampoco son campesinos cl\u00e1sicos), usando poca o nula fuerza de trabajo asalariada a su cargo. En el caso argentino, los chacareros, caracter\u00edsticamente, carec\u00edan de propiedad y eran explotados como unidades familiares por los terratenientes\u2013capitalistas. Pero cuando finalmente accedieron a la propiedad, como en las \u00faltimas dos o tres d\u00e9cadas\u2026 <em>dejaron de ser chacareros.<\/em><\/p>\n<p>El espec\u00edfico y sui generis \u201cdesarrollo argentino\u201d de la agricultura mostr\u00f3 que entre los \u201cchacareros\u201d se fue produciendo una creciente <em>diferenciaci\u00f3n social<\/em>. Y de \u00e9sta deviene la aparici\u00f3n a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX de una v\u00eda de desarrollo m\u00e1s \u201ccl\u00e1sica\u201d, aunque en el marco de la mundializaci\u00f3n capitalista: rentistas grandes y peque\u00f1os; surgimiento de figuras capitalistas hoy arquet\u00edpicas en la producci\u00f3n agraria como los pools de siembra y los contratistas capitalistas de servicios, y un sector donde se consolida la relaci\u00f3n salarial.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el especialista Javier Balsa: \u201cLa perspectiva pareciera ser que, de no mediar modificaciones, se avanzar\u00e1 lenta pero fatalmente hacia un agro cada vez m\u00e1s capitalista: grandes arrendatarios capitalistas y\/o productores mediano\u2013grandes, que combinan una parte en propiedad con otra en alquiler; peque\u00f1os y medianos rentistas, y predominio de la mano de obra asalariada (algunos con altos niveles de capacitaci\u00f3n). Esta tendencia ser\u00e1 <em>inexorable<\/em> en la medida que se pierdan las caracter\u00edsticas familiares de las unidades de producci\u00f3n. El resultado es la expansi\u00f3n de un <em>modelo \u2018ingl\u00e9s\u2019 de agro capitalista<\/em>\u201d. [9]<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las denominaciones, es un hecho que en nuestro pa\u00eds el campo ha sido, desde el siglo XIX por lo menos, <em>capitalista<\/em><strong>,<\/strong> y ten\u00eda por objetivo principal la <em>producci\u00f3n para el mercado mundial<\/em> y la <em>realizaci\u00f3n de una sideral renta agraria diferencial<\/em> en \u00e9l. Y aunque el campo capitalista fuera inicialmente parte de un capitalismo colonial, estuvo en las ant\u00edpodas de cualquier \u201cfeudalismo\u201d, caracterizaci\u00f3n que sirvi\u00f3 siempre de <em>coartada para las capitulaciones del estalinismo<\/em> en nuestra regi\u00f3n. Y es por eso que el PCR sigue defendiendo la f\u00e1bula del \u201ccampo feudal\u201d hasta el d\u00eda de hoy, contra toda la evidencia emp\u00edrica. Claro que a estas alturas m\u00e1s que de f\u00e1bula debi\u00e9ramos hablar de un escandaloso atajo \u201cte\u00f3rico\u201d para sostener un sector social ultra reaccionario.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPropietarios \u201cexplotadores\u201d vs. capitalistas \u201cexplotados\u201d? <\/strong><\/p>\n<p>Es a partir de una completa incomprensi\u00f3n \u2013hist\u00f3rica, te\u00f3rica y actual\u2013 del car\u00e1cter del campo argentino que el PCR desliza una \u201cpintura\u201d de las relaciones sociales implicadas en la producci\u00f3n agropecuaria de la Pampa h\u00fameda totalmente irreal.<\/p>\n<p><em>\u201c(&#8230;) Se ha producido el importante avance del capitalismo en el agro pampeano que se observa particularmente en la \u00faltima d\u00e9cada (&#8230;), con un reforzamiento del latifundio y un extraordinario aumento de la renta, que se manifiesta en el aumento del precio de la tierra (renta capitalizada) s\u00f3lo interrumpido entre 1999 y 2002 por la ca\u00edda de los precios internacionales de los granos. La <\/em>subordinaci\u00f3n <em>del capital agrario constante y variable \u2013invertido fundamentalmente por los contratistas\u2013 <\/em>al poder del latifundio<em>,<\/em> <em>ejercido directamente por los grandes terratenientes o por <\/em>los operadores de fondos<em>, ha hecho que lo fundamental de las ganancias extraordinarias o plusganancias \u2013asociadas al salto tecnol\u00f3gico producido y a la incorporaci\u00f3n de nuevas tierras de peor calidad gracias a la soja\u2013 no hayan podido ser retenidas por los capitalistas agrarios sino que hayan sido apropiadas por los detentadores del poder de la tierra a trav\u00e9s del previo control de esta en grandes extensiones\u201d [10]. <\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay varios problemas. Uno no menor es que no se sepa en virtud de qu\u00e9 criterio los grandes propietarios\u2013productores y pools de siembra que actualmente dominan parte important\u00edsima de la producci\u00f3n del campo argentino no ser\u00edan capitalistas de pleno derecho que se apropian de porciones tanto de renta como de ganancias.<\/p>\n<p>\u201cLos pools constituyen sociedades de inversores \u2013pueden adoptar la forma de fondos de inversi\u00f3n o fideicomisos\u2013 que tienen como objetivo valorizarse aumentando la escala productiva. En los \u00faltimos a\u00f1os crecieron mucho en la Argentina; se calcula que habr\u00eda unos 2700, que controlar\u00edan entre el 7% y el 10% de la tierra cultivada. T\u00edpicamente contrata ingenieros, veterinarios y otros asesores para el alquiler de campos y su explotaci\u00f3n; toman seguros para cubrirse frente a contingencias clim\u00e1ticas; pagan los servicios de siembra y cosecha a contratistas; y termina la operaci\u00f3n comercializando el producto y retornando el capital invertido, mas el rendimiento, a los inversores. Muchos se han formado con capitales de ciudades del interior y manejan entre 5000 y 20.000 hect\u00e1reas. Un pool de siembra que trabaja 20.000 hect\u00e1reas estar\u00eda facturando, en 2008, unos 15 millones de d\u00f3lares, con un rendimiento promedio del 10% al 15% anual, en condiciones normales. Otros, en cambio, operan decenas de miles de hect\u00e1reas. A veces son empresas constituidas de manera permanente. Un caso representativo en la Argentina es el grupo Los Grobo, que opera (2008) 150.000 hect\u00e1reas, de las cuales el 90%, aproximadamente, son arrendados. Grobo financia rutinariamente casi toda su operatoria con fideicomisos. En este aspecto es una empresa capitalista t\u00edpica, en el sentido de la divisi\u00f3n de clases en el campo \u2018a lo Marx\u2019, o sea, donde predomina el capitalista arrendatario, y utiliza un m\u00e9todo de financiamiento distinto del bancario o mercado accionario\u201d [11].<\/p>\n<p>Yendo mas lejos, en una Pampa h\u00fameda dominada por familias tradicionales propietarias\u2013productoras; pools de siembra; arrendatarios y proveedores de servicios capitalistas de diversos tipos; empresas multinacionales proveedoras de semillas, fertilizantes y herbicidas; acopiadoras de granos y aceiteras; si no se trata de propietarios y productores capitalistas, \u00bfqu\u00e9 es lo que podr\u00edan socialmente ser? Porque reducir la \u201cburgues\u00eda agraria\u201d s\u00f3lo a los \u201ccontratistas\u201d a lo m\u00e1s que se parece es a un operativo espurio para que la realidad entre en el retorcido esquema del PCR.<\/p>\n<p>Porque todo apunta a confirmar que se produjo una profundizaci\u00f3n y extensi\u00f3n de las relaciones capitalistas en el agro. En particular, la producci\u00f3n en la zona pampeana y obedece plenamente a la l\u00f3gica de la ganancia. Esto explica el crecimiento de grupos capitalistas como Los Grobo, Adecoagro, Cresud, El Tejar, MSU, Cazenave, Olmedo Agropecuaria, United Agro. Tambi\u00e9n entraron en el negocio agrario argentino grandes transnacionales proveedoras de insumos. Entre ellos, Monsanto, las empresas proveedoras de semillas, como Nidera, las que proveen pesticidas, como Bayer y Sygenta; y las que se dedican al procesamiento y \/ o comercializaci\u00f3n, como Cargill, Bunge, Dreyfus o ADM. Crecientemente se borran los l\u00edmites entre lo agrario, industrial, financiero y comercial. Grandes grupos empresarios que arriendan tierras, operan con criterios plenamente capitalistas\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, entre los \u201ccontratistas\u201d (proveedores de servicios para las distintas etapas de la producci\u00f3n agr\u00edcola), los hay que tienen en sus manos una gran acumulaci\u00f3n de capital fijo bajo la forma de sembradoras, cosechadoras, etc. (burgueses con todas las letras) y tambi\u00e9n lo que poseen una o dos m\u00e1quinas y las operan familiarmente alquilando el servicio. Los que, en todo caso, hacen parte de una burgues\u00eda peque\u00f1a que se basa en sus propios medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con un an\u00e1lisis como el que estamos desarrollando, se cae todo este insulso y rid\u00edculo esquema de \u201cterratenientes \u2018feudales\u2019 que explotar\u00edan a los capitalistas agrarios\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u201c\u00bfDe qu\u00e9 sectores sociales vienen los contratistas? Los hay de dos tipos: productores que tienen campos y compraron maquinarias que les sobran para trabajar su campo, y entonces se dedican a sembrar otros. Y gente que compr\u00f3 maquinaria y se dedica a hacer servicios a terceros. No son antiguos peones, ni peque\u00f1os productores, sino nuevas figuras que antes no exist\u00edan. \u00a1Una m\u00e1quina sembradora est\u00e1 en los 100.000 d\u00f3lares! Son maquinarias que en productor chico no podr\u00eda ni le conviene tener, y que para una persona que trabajo toda la vida como pe\u00f3n son inalcanzables\u201d [12].<\/p>\n<p>Sin embargo, el PCR cree encontrar un argumento a su favor cuando diferencia a \u201cun productor e incluso un terrateniente convertido en verdadero \u2018fabricante\u2019 (que produce invirtiendo en equipos y en la contrataci\u00f3n de obreros) y otra el terrateniente o sociedad de inversi\u00f3n que por su disposici\u00f3n de la tierra o el dinero concentra lo producido por otros\u201d [13].<\/p>\n<p>Sin embargo, cient\u00edficamente, solo a esto se reduce el argumento anterior: Marx, en El Capital, en los cap\u00edtulos destinados a la renta agraria, desde \u00e9l vamos diferenciaba la posici\u00f3n \u201cactiva\u201d que todav\u00eda tenia (mediados del siglo XIX) el capitalista industrial en la producci\u00f3n (relaci\u00f3n que, como todos sabemos, se ha hecho cada vez m\u00e1s parasitaria por la v\u00eda de las sociedades por acciones y de los instrumentos de las finanzas), respecto del rol \u201cpasivo\u201d del terrateniente que hacia valer, a la hora de la valorizaci\u00f3n de sus tierras, la mera propiedad de las mismas.<\/p>\n<p>\u201cEl capitalista es aun un agente que opera de manera activa y personal en el desarrollo de este plusvalor y de este plusproducto. En cambio, el terrateniente solo tiene que atrapar la participaci\u00f3n en el plusproducto y en el plusvalor, parte que se acrecienta sin su intervenci\u00f3n. Esto es lo peculiar de su situaci\u00f3n. Pero puesto que esto ocurre sin su intervenci\u00f3n, en su caso resulta algo especifico el hecho de que la masa de valor, la masa de plusvalor y la transformaci\u00f3n de una parte de ese plusvalor en renta del suelo dependan del proceso social de producci\u00f3n, del desarrollo de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas en general\u201d [14].<\/p>\n<p>Como se ve, la anterior no es una distinci\u00f3n esencial desde el punto de vista de clase. Porque lo que caracteriza a todo capitalista (propietario pasivo o \u201cproductor\u201d activo) no es cuan parasitario sea con relaci\u00f3n a su papel en la producci\u00f3n, sino el hecho de que todos viven de explotar el trabajo ajeno; sea el plustrabajo obtenido por la v\u00eda directa de la producci\u00f3n \u2013capitalista agrario\u2013 o por la \u201cindirecta\u201d de la intercepci\u00f3n de renta agraria como propietario. Esto es lo que une en un s\u00f3lido bloque esencial a propietarios agrarios e \u2018industriales\u2019 agrarios \u2013todos a estas alturas hist\u00f3ricas capitalistas\u2013 contra la clase obrera, sea urbana o rural!<\/p>\n<p>\u201cEn el caso del fideicomiso el prestamista cede el dinero para que se lo emplee como capital agrario. Por lo tanto, es acreedor a una porci\u00f3n de la plusval\u00eda, en tanto el dinero encarna la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n: tiene derecho a quedarse con una parte del valor generado por el trabajo impago, como sucede con cualquier otro capital dinerario. A su vez, el empresario que dirige la explotaci\u00f3n recibe su porci\u00f3n en la explotaci\u00f3n en tanto encarna el capital en funciones. Es esa divisi\u00f3n de los capitalistas en capitalistas dinerarios y capitalistas en funciones la que genera la divisi\u00f3n de la plusval\u00eda en \u2018ganancia empresaria\u2019 e \u2018inter\u00e9s\u2019. Si en lugar de un fideicomiso, el cr\u00e9dito lo hubiera entregado un banco, no cambia la esencia de la cuesti\u00f3n; solo que en este caso el inter\u00e9s se dividir\u00eda entre una parte que va al propietario del deposito bancario, y otra parte corresponde al banco en calidad de ganancia del capital mercantil\u201d [15].<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: la interpretaci\u00f3n que plantea el conflicto agrario argentino en t\u00e9rminos de un enfrentamiento entre el capital financiero \u2013los pools\u2013 con el capital agrario productivo (\u201clos contratistas\u201d en palabras del PCR), no advierte que el mismo pool contiene en su seno al capitalista dinerario y al capitalista productivo. Por otra parte, la plusval\u00eda que recibe el capitalista emprendedor tambi\u00e9n aparece bajo una forma fetichizada, esto es, no como resultado de un trabajo impago, sino como \u201cel fruto de su trabajo\u201d; por eso esta plusval\u00eda es considerada un \u201csalario\u201d debido a su funci\u00f3n de director del proceso productivo. Esta circunstancia es la que hace que los capitalistas en funciones muchas veces se presentan como \u201cvictimas oprimidas\u201d \u2013a la par de sus obreros asalariados\u2013 por el capital financiero. Esquema que es el que \u2013ni mas ni menos\u2013 reproduce a pie juntillas el PCR.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUna relaci\u00f3n econ\u00f3mica no capitalista? <\/strong><\/p>\n<p>A los problemas f\u00e1cticos y pol\u00edticos se le agregan los anacronismos te\u00f3ricos que le sirven de fundamento. Porque el PCR aborda de manera equivocada el problema de las fuentes de la renta agraria [16].<\/p>\n<p>Se quejan de aquellos que hablamos de \u201ccapitalismo agrario\u201d y no de lo que, seg\u00fan ellos, seria correcto: <em>\u201cdel <\/em>capitalismo en el agro<em> borrando lo espec\u00edfico de la producci\u00f3n en el campo, que es que para poder concretarse necesita de<\/em> <em>la tierra<\/em> (se entiende qu\u00e9, precisamente, los capitalistas agrarios, por culpa de los terratenientes, carecer\u00edan de tierra para poder desarrollar sus negocios, L.P.)\u201d [17].<\/p>\n<p>Como remate a esta idea agregan: <em>\u201cas\u00ed nos encontramos ante una situaci\u00f3n en que, predominando las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, lo que rige en lo fundamental la producci\u00f3n agr\u00edcola (como ocurre tambi\u00e9n en la miner\u00eda) es la b\u00fasqueda de una ganancia extraordinaria por los monopolizadores de la tierra <\/em>subordinando<em> a esa b\u00fasqueda al capital agrario y su b\u00fasqueda de la ganancia normal\u201d [18].<\/em><\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed se confunde todo. El PCR parece olvidar que la renta agraria es, ni m\u00e1s ni menos, que la forma de valorizaci\u00f3n de la propiedad de la tierra bajo el capitalismo. Es decir, se trata de una relaci\u00f3n econ\u00f3mico\u2013social plenamente capitalista independientemente del hecho que, efectivamente, el \u201cproductor\u201d capitalista le paga una renta al propietario en concepto de uso de su tierra, renta que \u2013en principio\u2013 se destina a fines puramente parasitarios que restan a la acumulaci\u00f3n del capital. O que, en el caso de ser \u00e9l mismo el due\u00f1o de la tierra, se pague la renta a s\u00ed mismo, \u201cauto\u2013explot\u00e1ndose\u201d (en t\u00e9rminos del PCR).<\/p>\n<p>Porque al PCR, lo que parece escap\u00e1rsele, es el origen tanto de la renta agraria extraordinaria como de la ganancia normal que se obtienen en la producci\u00f3n capitalista en el campo. Como es sabido, el origen es uno y solo uno: el trabajo no pagado del asalariado del campo. Como dice Marx: \u201cEn el modo capitalista de producci\u00f3n el supuesto es el siguiente: los verdaderos agricultores son asalariados, ocupados por un capitalista, el arrendatario, que solo se dedica a la agricultura en cuanto campo de explotaci\u00f3n particular del capital, como inversi\u00f3n de su capital en una esfera peculiar de la producci\u00f3n. Este arrendatario\u2013capitalista le abona al terrateniente, al propietario de la tierra que explota, en fechas determinadas (&#8230;) una suma de dinero fijada por contrato (exactamente de la misma manera que el prestatario de capital dinerario abona un inter\u00e9s determinado) a cambio del permiso para emplear su capital en este campo de la producci\u00f3n particular. Esta suma de dinero se denomina renta de la tierra, sin que importe si se la abona por tierra cultivable, terreno para construcciones, minas, pesquer\u00edas, bosques, etc. Se la abona por todo el tiempo durante el cual el terrateniente ha prestado por contrato el suelo al arrendatario, durante el cual lo ha alquilado. Por lo tanto, en este caso la renta del suelo es la forma en la cual se realiza econ\u00f3micamente la propiedad de la tierra, la forma en la cual se valoriza\u201d [19].<\/p>\n<p>Que en este marco, estas dos fracciones componentes de la burgues\u00eda (productores\u2013agrarios\u2013capitalistas y propietarios\u2013terratenientes\u2013capitalistas\u2013de la tierra) puedan disputarse \u2013y de hecho lo hacen\u2013 en un m\u00e1s o en un menos (v\u00eda transferencias de valor en el mercado) el reparto de la renta agraria y \/ o de porciones de la ganancia \u201cnormal\u201d. O mismo si lo hacen con su propio gobierno burgu\u00e9s (como ocurri\u00f3 durante el conflicto con el \u201ccampo\u201d), en nada menoscaba que la relaci\u00f3n de renta agraria es una relaci\u00f3n plenamente capitalista. Es decir, una relaci\u00f3n supuesta por el capitalismo y que solo podr\u00e1 ser liquidada expropiando a los propietarios agrarios y productores capitalistas como un todo por una revoluci\u00f3n socialista!<\/p>\n<p>Esto ultimo es lo que se\u00f1alaba Marx: \u201cLa forma de propiedad de la tierra que consideramos es una forma espec\u00edficamente hist\u00f3rica de la misma, la forma trasmutada, por influencia del capital y del modo capitalista de producci\u00f3n, tanto de la propiedad feudal de la tierra como de la agricultura peque\u00f1o campesina\u201d [20]. Y agregaba: \u201c(&#8230;) el monopolio de la propiedad de la tierra es una premisa hist\u00f3rica, y sigue siendo el fundamento permanente del modo capitalista de producci\u00f3n (&#8230;). Pero la forma en la que el incipiente modo capitalista de producci\u00f3n encuentra a la propiedad de la tierra no se corresponde con \u00e9l. Solo el mismo crea la forma correspondiente a s\u00ed mismo mediante la subordinaci\u00f3n de la agricultura al capital; de esa manera, tambi\u00e9n la propiedad feudal de la tierra (&#8230;) se transmuta en la forma econ\u00f3mica correspondiente a este modo de producci\u00f3n, por muy diversas que sean sus formas jur\u00eddicas\u201d [21].<\/p>\n<p>En definitiva, lo que nos esta diciendo Marx, es que los monopolizadores de la tierra hacen lo propio sobre una forma de propiedad que ha sido transmutada en uno de los fundamentos del modo capitalista de producci\u00f3n: \u00a1la propiedad privada de la tierra! Pero en el caso de la Pampa h\u00fameda, la realidad es que \u201cel desplazamiento de mano de obra a ra\u00edz de la mecanizaci\u00f3n en el agro, y el aumento de la inversi\u00f3n por obrero, da como resultado el aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. Lo cual implica que la renta absoluta tiende a desaparecer. Adem\u00e1s, si bien la renta diferencial I constituye la base de la renta agraria, la renta diferencial II adquiere importancia creciente. Estos cambios constituyen expresiones del desarrollo capitalista. Esta idea se opone a la tesis \u2013defendida por el PCR, v\u00e9ase Gastiazoro (1999)\u2013 de que la renta absoluta tiene un gran peso en la actualidad en la Argentina\u201d.<\/p>\n<p>Elemento que, claro esta, no debe ser visto como contradictorio con el hecho cierto de la elevaci\u00f3n del precio de las tierras (y la renta de las mismas) como subproducto del sideral aumento de las commodities en el mercado mundial; ni con la necesidad \u2013absoluta e imperiosa\u2013 de expropiar a los grandes propietarios!<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: lo que ha ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os en la Pampa h\u00fameda demuestra que hoy la propiedad de la tierra no impide el desarrollo capitalista en el agro incluso porque es masiva la superposici\u00f3n de las figuras de propietario y productor capitalista en la misma persona sea f\u00edsica o jur\u00eddica!<\/p>\n<p>La f\u00e1bula, que nos quiere hacer creer el PCR, con sus teorizaciones acerca de que la \u201cgran propiedad terrateniente de origen feudal\u201d obstaculizar\u00eda el desarrollo de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas en el campo argentino, simplemente no pasa la prueba de los hechos. Esto, independientemente del hecho que la gran propiedad agraria es uno de los supuestos de la argentina capitalista semicolonial que hay que liquidar.<\/p>\n<p><strong>Un fant\u00e1stico mundo donde los capitalistas generar\u00edan plusval\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Pero a pesar de todo el PCR sigue a la carga. Como ya hemos puntualizado y contra toda evidencia, creen encontrar en los \u201cpooles de siembra\u201d un aliado para sus concepciones. Se\u00f1alan: <em>\u201cEl problema es de d\u00f3nde y c\u00f3mo surge la ganancia de los fondos de inversi\u00f3n en el campo (&#8230;). No surge del alquiler de la tierra, ni de la administraci\u00f3n, sino <\/em>de la producci\u00f3n misma que es realizada por los contratistas y sus obreros<em>. El pool paga el arriendo de la tierra y paga a los contratistas para que realicen las tareas de siembra y fertilizaci\u00f3n, fumigaciones y cosecha (&#8230;). Pero no es en esta relaci\u00f3n donde se produce la plusval\u00eda. La plusval\u00eda surge de la realizaci\u00f3n de esas tareas sobre el campo, <\/em>del trabajo del contratista y sus obreros <em>en la siembra y la fertilizaci\u00f3n, fumigaciones y cosecha (aqu\u00ed, el maquinista generalmente a porcentaje). El precio que cobra el contratista por su \u2018servicio\u2019, en condiciones normales del capitalismo, tiene que cubrir la amortizaci\u00f3n de su capital constante fijo (maquinarias y equipos), el capital constante circulante que necesitan para que funcionen (combustible, mantenimiento, etc), el salario de los obreros que las hacen funcionar, y su ganancia. <\/em>Ese valor que pone el contratista en el trabajo con sus obreros sobre la tierra<em> (&#8230;), m\u00e1s todo el mayor valor creado por ese trabajo que supere el equivalente de la ganancia del contratista, queda en la tierra y va a ser apropiado por el fondo al apropiarse de la cosecha. Aunque el fondo tenga mejores condiciones de comercializaci\u00f3n, no significa que su ganancia surja de eso sino de que tiene mayores posibilidades que el productor aislado de quedarse con una mayor parte de la plusval\u00eda agraria, que sino es apropiada por los monopolios de la comercializaci\u00f3n (&#8230;). Es el dominio de esas condiciones lo que procuran los operadores de fondos; de ah\u00ed que lo principal de su \u2018inversi\u00f3n\u2019 sea en el alquiler de tierras y la organizaci\u00f3n de su producci\u00f3n (administraci\u00f3n), que es lo que les permite quedarse con el producto y, junto con \u00e9l, con todo el \u2018excedente\u2019 de mayor valor creado en la producci\u00f3n\u201d [22]. <\/em><\/p>\n<p>Pedimos perd\u00f3n por esta largu\u00edsima cita. Pero es importante para desmenuzar el tipo de an\u00e1lisis del PCR. Porque lo que ac\u00e1 se est\u00e1 diciendo es que no solo el obrero es explotado en el trabajo agrario&#8230; sino tambi\u00e9n el contratista\u2013burgu\u00e9s agrario! Se trata simplemente de esto lo argumenta el PCR.<\/p>\n<p>Pero lo que ocurre es algo completamente diferente. Pasa que bajo las relaciones de producci\u00f3n capitalistas (sea en la industria o en el campo, esto es indistinto), tanto la ganancia normal, como la renta agraria (llamada tambi\u00e9n plus\u2013ganancia) y el salario, surgen del trabajo del obrero. Es decir, no hay, no puede haber tal \u201cproducci\u00f3n\u201d realizada conjuntamente por el \u201ccontratista y el obrero\u201d, como si el contratista burgu\u00e9s fuera capaz de crear valor!<\/p>\n<p>Por el contrario, como dejo cl\u00e1sicamente establecido Marx, en t\u00e9rminos de la econom\u00eda capitalista, el \u00fanico que crea valor y trabaja (trabajo en el sentido espec\u00edficamente capitalista del termino, de creaci\u00f3n de valor y plustrabajo no pagado) es el obrero. Si esto no fuera as\u00ed, nos internar\u00edamos en un fant\u00e1stico mundo donde los capitalistas no solo serian una clase explotadora&#8230; sino tambi\u00e9n explotados ellos mismos!<\/p>\n<p>Desmintiendo esta visi\u00f3n, digamos que: \u201cTambi\u00e9n los contratistas participaron del paro. Hay contratistas de todos los tama\u00f1os. Centralmente se dividen entre \u2018contratistas productores\u2019 y \u2018contratistas puros\u2019. Esto \u00faltimos son los mas grandes, trabajan para los pools de siembra, en general toman actividades para superficies superiores a las 2000 hect\u00e1reas (&#8230;). Los \u2018contratistas productores\u2019 se encargan de las superficies menores, como actividad complementaria al manejo de su propia explotaci\u00f3n. Las empresas contratistas tambi\u00e9n se basan en el trabajo asalariado\u201d [23].<\/p>\n<p>La verdad, entonces, es muy distinta: el trabajador con su trabajo produce una parte que le es retribuida (el valor de su fuerza de trabajo) y otra parte que no le es pagada: el plustrabajo. Plusvalor que en el caso de la propiedad agraria tiene dos componentes: la que hace a la ganancia \u201cnormal\u201d del capitalista agrario (pool y contratista) y un componente llamado plusganancia que es la fuente de la renta agraria. Es precisamente de este \u00faltimo componente de la plusval\u00eda que surge la renta propiamente dicha y que va al propietario del suelo.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos, esta claro esta que tambi\u00e9n es desde all\u00ed (del trabajo no pagado) que va a surgir la ganancia que va a parar al productor capitalista. En nada modifica esto que parte de esa ganancia pueda repartirse entre el propietario del suelo, el pool de siembra capitalista y el contratista capitalista seg\u00fan relaciones de fuerzas determinadas por una variedad de factores: desde las dimensiones de la propiedad de la tierra sobre las que se trabaja; pasando por la capacidad de las acopiadoras de apropiarse de renta y \/ o ganancia v\u00eda la monopolizaci\u00f3n de la comercializaci\u00f3n de la producci\u00f3n en gran escala; hasta la importancia de los medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo que se pongan en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, son todos patrones que dependen de la explotaci\u00f3n del trabajo de los peones rurales, independientemente de c\u00f3mo se distribuyan luego entre ellos en el mercado el trabajo no pagado de los mismos.<\/p>\n<p><strong>La incomprensi\u00f3n de la renta diferencial<\/strong><strong> [24] <\/strong><\/p>\n<p>Continuando con lo que venimos se\u00f1alando, digamos que lo que confunde al PCR son los criterios bajo los cuales se reparte \u2013entre el propietario\u2013terrateniente\u2013capitalista y el productor\u2013arrendatario\u2013capitalista (pool o no), el plustrabajo generado por el obrero agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Porque si la fuente de sus ingresos es la misma, el trabajo no pagado del obrero, las razones por las cuales pueden hacer \u201cexigible\u201d ese trabajo no pagado var\u00edan. Como en la industria, el productor capitalista hace valer su monopolio sobre los medios de producci\u00f3n con los cuales se realiza la producci\u00f3n en el campo. Por su parte, el propietario agr\u00edcola, lo que hace valer, es la propiedad sobre el medio de producci\u00f3n y \/ o fuerza productiva natural del trabajo que es la tierra para apropiarse plustrabajo.<\/p>\n<p>Es decir, busca capitalizar la parte del planeta que es monopolizada por \u00e9l, sin la cual, evidentemente, en ausencia de la misma, no podr\u00eda haber producci\u00f3n agr\u00edcola. Marx dice que por intermedio de esta propiedad el terrateniente logra \u201cinterceptar\u201d parte de la plusval\u00eda generada en el trabajo agrario: \u201cEn la misma medida en que, con la producci\u00f3n capitalista, se desarrolla la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, y por consiguiente la producci\u00f3n de valor, se desarrolla la producci\u00f3n de plusvalor y plusproducto. Pero en la misma medida que se desarrolla esta ultima, se desarrolla la capacidad de la propiedad de la tierra de interceptar una parte creciente de ese plusvalor, por medio de su monopolio de la tierra, y por consiguiente acrecentar el valor de su renta y el propio precio de la tierra\u201d [25].<\/p>\n<p>Pero hay algo m\u00e1s. Esta el hecho que el propietario capitalista de la tierra puede serlo de una de fertilidad \u201cextraordinaria\u201d; es decir, muy productiva con relaci\u00f3n a la fertilidad de la tierra m\u00e1s \u201cpobre\u201d puesta en producci\u00f3n en el orden mundial. Como es sabido, esto ultimo ha sido, hist\u00f3ricamente, el caso de la pampa h\u00fameda en la Argentina.<\/p>\n<p>Es a este componente \u201cplus\u201d de la renta agraria a la que se llama renta diferencial de la tierra. Renta diferencial que se obtiene por la diferencia entre el precio de producci\u00f3n (costos de producci\u00f3n mas la ganancia media) individual de una unidad de producto de una tierra m\u00e1s f\u00e9rtil respecto del precio de mercado de la tierra menos productiva puesta en producci\u00f3n en el mercado mundial. Tierra menos productiva que, sin embargo, encuentra demanda para colocar sus productos en el mercado transform\u00e1ndose, de esta manera, en la reguladora del precio de mercado.<\/p>\n<p>Porque la producci\u00f3n agraria, a diferencia de la industrial, en la medida que haya demanda suficiente, tiende a regularse no por un precio configurado como promedio de la rama. Menos que menos por el obtenido en las tierras de mayor fertilidad. Por el contrario, el precio regulador de mercado de los productos agr\u00edcolas se configura por los productos obtenidos en las peores condiciones, donde los costos son mayores.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed el precio de producci\u00f3n individual esta por debajo del precio de mercado (configurado por las tierras puestas en producci\u00f3n en las peores condiciones), lo que surge es una renta diferencial, un falso valor social que implica una transferencia de trabajo no pagado que se opera en el mercado hacia las tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles.<\/p>\n<p>\u201cDesde el punto de vista del conjunto del capital de la sociedad, la renta diferencial constituye un \u2018falso valor social\u2019, ya que la misma no encierra contenido alguno de trabajo socialmente necesario gastado privadamente para producir mercanc\u00edas agrarias. Pero debe pagarla a los terratenientes con la parte del valor social realmente producido por el trabajo que el conjunto de los obreros productivos ejecuta por encima del requerido para su propia reproducci\u00f3n como fuerza de trabajo para el capital. Esto es, el capital total de la sociedad debe pagar el falso valor social constituido por la renta diferencial a expensas del valor real extra\u00eddo gratuitamente a sus obreros, o sea, a expensas de su plusval\u00eda. Se trata, por lo tanto, de una apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda por los terratenientes que resta a la potencia inmediata del capital total de la sociedad para acumularse. De ah\u00ed la potencia que tiene este, como sujeto concreto del proceso de producci\u00f3n y consumo sociales, para avanzar en la recuperaci\u00f3n de la porci\u00f3n de plusval\u00eda en cuesti\u00f3n que ha escapado de sus manos. Este avance tiene un l\u00edmite espec\u00edfico en cuanto se manifiesta como la abolici\u00f3n de la propiedad privada del terrateniente sobre un medio de producci\u00f3n como es la tierra, l\u00edmite que el capital total de la sociedad s\u00f3lo puede superar a condici\u00f3n de avanzar por sobre su propia propiedad privada\u201d [26].<\/p>\n<p>La cosa es que la renta diferencial as\u00ed obtenida, pasa entonces a engrosar lo que se da en llamar una plus\u2013ganancia. Es decir, una ganancia por encima de la ganancia normal y que reclama \u201cnaturalmente\u201d el propietario de la tierra en su calidad de due\u00f1o de estas tierras tan f\u00e9rtiles.<\/p>\n<p>Dice Marx \u201cEn la agricultura, por el contrario, es el precio del producto obtenido mediante el empleo de la mayor cantidad de trabajo el que determina el precio de todos los productos de la misma especie. En primer lugar, en la agricultura, no se puede multiplicar a voluntad, como en la industria, los instrumentos de producci\u00f3n del mismo grado de productividad, es decir, los terrenos de id\u00e9ntica fecundidad. Adem\u00e1s, a medida que la poblaci\u00f3n aumenta, se ponen en explotaci\u00f3n tierras de calidad inferior o se hacen nuevas inversiones de capital en los mismos terrenos, proporcionalmente menos productivas que las primeras inversiones. En uno y otro caso se hace uso de una mayor cantidad de trabajo para obtener un producto proporcionalmente menor. Como las necesidades de la poblaci\u00f3n han hecho preciso este aumento de trabajo, el producto de un terreno de explotaci\u00f3n m\u00e1s costosa encuentra indefectiblemente mercado, lo mismo que un terreno de explotaci\u00f3n m\u00e1s barata. Y como la competencia nivela los precios de mercado, los productos del mejor terreno ser\u00e1n vendidos tan caros como los del terreno de calidad inferior. Este remanente que queda despu\u00e9s de deducir del precio de los productos del mejor terreno el costo de su producci\u00f3n es el que constituye la renta\u201d [27].<\/p>\n<p>Repetimos entonces. El propietario de la tierra hace valer \u201ccapitalistamente\u201d a la misma como condici\u00f3n material excluyente para la producci\u00f3n agr\u00edcola. Y por ella cobra un alquiler, tal cual se\u00f1alaba Marx como el prestatario de un dinero debe pagar un inter\u00e9s por el uso del mismo.<\/p>\n<p>Pero en el caso que la tierra en alquiler se trate de una muy \u201cproductiva\u201d, tierra que de suyo genera renta diferencial, no es que el terrateniente \u201cexplote\u201d al productor capitalista por exigirle la entrega de esta plusganancia (al que se explota, claro esta, es al obrero rural o, en todo caso, a la clase obrera en el orden mundial en su conjunto v\u00eda renta diferencial) como dice el PCR, sino que exige el retorno de una renta diferencial a sus bolsillos, renta extraordinaria que le \u201ccorresponde\u201d en calidad de propietario de la tierra.<\/p>\n<p>Otro cantar es el hecho que esta relaci\u00f3n es enteramente parasitaria porque le permite embolsarse algo que no le cuesta nada y que viene de la superior productividad natural de las tierras de las cuales es propietario; raz\u00f3n dem\u00e1s por la cual, un verdadero programa socialista revolucionario para el campo argentino, debe ser la lisa y llana expropiaci\u00f3n de la tierra de todos los capitalistas del campo sean propietarios o \u201cproductores\u201d, lo mismo da.<\/p>\n<p>Es decir, usufruct\u00faa una fuerza productiva natural del trabajo incrementada que redunda en un tremendo abaratamiento del precio de producci\u00f3n de los productos obtenidos en estas tierras privilegiadas con relaci\u00f3n al precio regulador de estos mismos productos obtenidos en las tierras menos f\u00e9rtiles en el mercado nacional y \/ o mundial.<\/p>\n<p>Hay que repetir que habiendo demanda suficiente, los precios de los productos de la tierra se comercian en el mercado no al valor del mas barato sino de los mas caros; es decir, los que tienen mas trabajo incorporado. Esto en raz\u00f3n que la producci\u00f3n agr\u00edcola (como la minera y la hidrocarburifera) se apoyan en un recurso monopolizable y materialmente limitado como es la tierra, o en recursos naturales no renovables como el petr\u00f3leo o el gas.<\/p>\n<p>Al respecto dice Marx: \u201cEl aumento de la fuerza productiva natural del trabajo (&#8230;) no emana del capital ni del propio trabajo, sino del mero empleo de una fuerza natural diferente del capital y del trabajo, pero incorporada al capital. Emana de la mayor fuerza productiva natural del trabajo vinculada a la utilizaci\u00f3n de una fuerza natural, pero no de una fuerza natural que este a disposici\u00f3n de cualquier capital (&#8230;). Emana, por el contrario, de una fuerza natural monopolizable que (&#8230;) solo se halla a disposici\u00f3n de quienes dispongan de determinadas porciones del planeta y su anexos (&#8230;). La plusganancia (&#8230;) no emana por ello del capital, sino del empleo de una fuerza monopolizable y monopolizada por parte del capital\u201d [28].<\/p>\n<p>Y agrega respecto de esta improductiva transferencia de trabajo no pagado que se opera en el mercado en los casos de la renta diferencial: \u201cLo que la sociedad, considerada como consumidor, paga de mas por los productos agr\u00edcolas, lo que constituye un d\u00e9ficit en la realizaci\u00f3n de su tiempo de trabajo en producci\u00f3n agraria, constituye ahora el super\u00e1vit para una parte de la sociedad, los terratenientes\u201d [29].<\/p>\n<p>Una vez clarificadas las fuentes de la renta y la renta diferencial, hay un aspecto subordinado. Este tiene que ver con la capacidad relativa de interceptaci\u00f3n de renta y las transferencias de valor y plusvalor entre los distintos actores propietarios y productores capitalistas en el campo, que solo pueden entenderse a partir de los \u201cprincipios\u201d que acaban de ser enunciados.<\/p>\n<p>En esto se pretende apoyar el PCR para confundir todo en lo que hace a las relaciones de clase fundamentales. Es que en la producci\u00f3n agr\u00edcola (como en la producci\u00f3n en general, que supone la competencia de distintos capitales), hay relaciones de fuerza relativas por las cuales el trabajo no pagado generado por el pe\u00f3n y \/ o el asalariado del campo se reparte en cantidades relativas al \u201cpoder\u201d (que traducido en conceptos econ\u00f3micos es monopolio\u2013propiedad o composici\u00f3n org\u00e1nica del capital) de cada sujeto capitalista que intervine en el negocio agrario.<\/p>\n<p>No es lo mismo si se trata de un gran propietario agrario que pone en arriendo sus tierras que si se trata de uno peque\u00f1o: la capacidad del primero de hacer exigible toda la renta s\u00e9 vera reforzada. Tampoco da igual si se trata de un contratista capitalista de inmensa magnitud (como los pooles de siembra que desvelan al PCR) sino de uno peque\u00f1o que todav\u00eda se basa en el trabajo familiar con uno o dos asalariados. El primero tendr\u00e1 obviamente mas capacidad de apropiarse de toda la plusval\u00eda generada en su producci\u00f3n; no solo la ganancia, sino incluso porciones de la misma renta agraria, cosa que el segundo muy probablemente no.<\/p>\n<p>Precisamente, estas relaciones de fuerza relativas (dependientes del tama\u00f1o de su propiedad y\/o de la composici\u00f3n org\u00e1nica de cada capital puesto en producci\u00f3n) entre los distintos actores capitalistas que operan en el negocio del campo son las que terminaran dirimiendo la distribuci\u00f3n del trabajo no pagado del trabajador. As\u00ed, los proveedores de semillas y agroqu\u00edmicos juegan un rol preponderante en la cadena de la producci\u00f3n agr\u00edcola; y gracias a esto se pueden apropiar de una proporci\u00f3n importante de la renta generada. Lo mismo ocurre con las cerealeras que concentran la compra y exportaci\u00f3n de los granos a gran escala. Y ni hablar de aquel pool que toma en arriendo una enorme cantidad de superficie.<\/p>\n<p>\u201cEl proceso social de trabajo resulta en una masa dada de mercanc\u00edas con valores dados; en la circulaci\u00f3n tales mercanc\u00edas adquieren expresi\u00f3n monetaria especifica bajo la forma de los precios. Pero es obvio que en el intercambio, los precios en dinero no pueden mas que llevar a cabo la distribuci\u00f3n del producto social entre los individuos comprometidos; no pueden por si mismos cambiar la masa de valores de uso distribuidos. En tal sentido, tampoco pueden cambiar la masa de valor ni de plusval\u00eda representada por esas mercanc\u00edas. De lo anterior se deriva que diferentes relaciones posibles de intercambio entre productores de una masa dada de mercanc\u00edas solo contemplan diferentes distribuciones posibles de la masa total de valor y de plusvalor contenidas en tales mercanc\u00edas. Debido a eso, justamente, Marx sostiene que las desviaciones precio\u2013valor no pueden por si mismas alterar las sumas de valores y plusval\u00eda incluida: \u2018No es necesario detenerse a explicar aqu\u00ed que cuando una mercanc\u00eda se vende por encima o por debajo de su valor hay solo una distribuci\u00f3n diferente de la plusval\u00eda, sin que este cambio, en cuanto a la distribuci\u00f3n de las distintas proporciones en que diversas personas se reparten la plusval\u00eda, altere en lo mas m\u00ednimo ni la magnitud ni la naturaleza de esta\u201d [30].<\/p>\n<p>Como ense\u00f1a Marx, hay que ser claros entonces: las relaciones de fuerzas relativas en el mercado, en nada ata\u00f1en a la naturaleza de la producci\u00f3n de valor, plusvalor y plusganancia que proviene del trabajador; solo a su reparto relativo entre amigos\u2013enemigos capitalistas. \u00a1El PCR cree haber encontrado un antagonismo esencial donde solo hay \u2013por as\u00ed decirlo\u2013 un pleito subordinado!<\/p>\n<p><strong>Como hermanos de sangre <\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cLa discusi\u00f3n no es sobre el modo de producci\u00f3n predominante en la Argentina, que claramente es capitalista, sino si en este modo de producci\u00f3n se \u2018armoniza\u2019 o se agudiza la contradicci\u00f3n entre capital y propiedad territorial. Y ver c\u00f3mo es esta relaci\u00f3n en concreto en el pa\u00eds (&#8230;). Es decir, hay que ver en la contradicci\u00f3n entre la propiedad territorial y el capital cuanto pesa la propiedad territorial y cuanto el capital\u201d [31]. <\/em><\/p>\n<p>Este es un \u201ccl\u00e1sico\u201d del etapismo en la argentina y Latinoam\u00e9rica: el ver una contradicci\u00f3n esencial entre propietarios y \u201cproductores\u201d capitalistas agrarios donde solo hay un pleito subordinado.<\/p>\n<p>Esta f\u00e1bula seria real si los propietarios de la tierra explotaran a los capitalistas productores. Pero esto no solo es te\u00f3ricamente inconsistente, sino pol\u00edticamente falso.<\/p>\n<p>Como punto de referencia est\u00e1n las cl\u00e1sicas discusiones alrededor de esta cuesti\u00f3n. Hay que recordar que hace m\u00e1s de medio siglo, Milc\u00edades Pe\u00f1a, hab\u00eda polemizado contra este tipo de posici\u00f3n. Mediante investigaciones hist\u00f3ricas irrefutables, Pe\u00f1a demostraba que la burgues\u00eda industrial era \u201chermana desde los dientes de leche\u201d de la burgues\u00eda terrateniente agraria; que hab\u00eda surgido como una diferenciaci\u00f3n de la misma y que lo caracter\u00edstico de ese proceso era tanto la capitalizaci\u00f3n de la renta agraria como la territorializaci\u00f3n de la ganancia industrial: \u201c(&#8230;) A partir de 1933 se sold\u00f3 una \u00edntima alianza entre los sectores agropecuarios e industrial de la burgues\u00eda argentina. En realidad, nunca hubo entre estos sectores neta diferenciaci\u00f3n ni conflictos agudos, porque la burgues\u00eda industrial surgi\u00f3 de la burgues\u00eda terrateniente, y la capitalizaci\u00f3n de la renta agraria y la territorializacion de la ganancia industrial borran continuamente los imprecisos l\u00edmites que las separan. Adem\u00e1s, terratenientes e industriales estaban \u00edntimamente vinculados al capital extranjero y todos se hallaban unidos por el com\u00fan antagonismo contra la clase trabajadora\u201d [32].<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Boglich se expresaba en el mismo sentido: \u201cEl entrecruzamiento de intereses entre la oligarqu\u00eda, el capital imperialista y el capital local tornaba inviables pol\u00edticas aut\u00f3nomas por parte de la burgues\u00eda nacional. No es posible, pues, dar cr\u00e9dito a las teor\u00edas del \u2018antiimperialismo\u2019 de las burgues\u00edas de los pa\u00edses atrasados, sino a lo sumo comprender el comportamiento de ellas como reacomodamientos ventajosos dentro de la lucha inter\u2013imperialista\u201d [33].<\/p>\n<p>Efectivamente, la tendencia del desarrollo capitalista en la Pampa h\u00fameda, lo que muestra, es como crecientemente se borran los limites entre las esferas agraria, industrial, financiera y comercial. Se trata de una tendencia hist\u00f3rica, secular, que en las ultimas d\u00e9cadas no ha hecho mas que profundizarse, mal que le pese al PCR.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s toda esta larga discusi\u00f3n aparezca como muy \u201cgeneral\u201d. Quiz\u00e1s sea muy compleja seguirla; ya es de por s\u00ed complejo el problema de la renta agraria. Pero atenci\u00f3n: tiene una importancia estrat\u00e9gica inmensa. Cuando comenzamos este trabajo, el PCR nos trataba de convencer que el paro patronal del campo le estaba dando la raz\u00f3n (contra el trotskismo) a sus posiciones etapistas. Despu\u00e9s el PCR nos quiso convencer que, en el campo argentino, hab\u00eda una pelea esencial entre terratenientes y pools \u201csemi\u2013feudales\u201d y la burgues\u00eda agraria que seria \u201cexplotada\u201d por los primeros Lo que sigue l\u00f3gicamente de ah\u00ed es que los capitalistas agrarios serian \u201caliados\u201d de los trabajadores (urbanos y rurales) en la perspectiva de una \u201crevoluci\u00f3n democr\u00e1tico\u2013popular\u201d. Por esto mismo, los obreros tendr\u00edan que apoyar un paro agrario patronal. No se\u00f1or: a lo largo de todo este trabajo creemos haber demostrado que la clase obrera bajo ning\u00fan concepto debe subordinarse a ning\u00fan campo burgu\u00e9s para ser furg\u00f3n de cola de ninguna \u201crevoluci\u00f3n democr\u00e1tica\u2013popular\u201d burguesa que solo esta en la oportunista cabeza del PCR.<\/p>\n<p>Todo lo contrario: la clase trabajadora, actuando de manera independiente, debe encabezar una revoluci\u00f3n obrera y socialista que en alianza con los sectores populares y con las aut\u00e9nticas capas medias del campo y la ciudad, expropie a los capitalistas urbanos y rurales en la perspectiva de la socializaci\u00f3n de la industria y la producci\u00f3n agropecuaria [34].<\/p>\n<p>[1] El PCR se queja de los que \u201chablan de capitalismo agrario y no del capitalismo en el agro\u201d (Gastiazoro, \u00eddem). Traducido: en la Argentina habr\u00eda capitalistas en el campo pero la estructura econ\u00f3mico\u2013social del campo, como tal, no ser\u00eda capitalista. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>[2] \u201cLo nuevo y lo viejo en el campo argentino\u201d, Eugenio Gastiazoro, revista Teor\u00eda y Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>[3] Naturalmente, estos productos tambi\u00e9n se los puede aportar el mercado mundial, tendencia a la que apunta el contenido objetivo del paro agrario patronal.<\/p>\n<p>[4] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[5] Es sabido que el estalinismo, las corrientes populistas de izquierda e incluso cierto \u201ctrotskismo\u201d sostuvieron la tesis acerca del car\u00e1cter \u201cfeudal\u201d de la conquista americana, tesis que hace rato se ha derrumbado bajo el peso de la evidencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>[6] Estas relaciones de esclavitud fueron de \u201checho\u201d en el caso de la explotaci\u00f3n espa\u00f1ola de la poblaci\u00f3n originaria y \u201cde derecho\u201d en el caso de la abierta esclavitud de los afro descendientes en el Brasil y el sur de Estados Unidos.<\/p>\n<p>[7] Milc\u00edades Pe\u00f1a, \u201cIndustria, burgues\u00eda industrial y liberaci\u00f3n nacional\u201d, Buenos Aires, Fichas, 1974, pp. 178\u2013179.<\/p>\n<p>[8] Horacio Tarcus, El marxismo olvidado. Silvio Frondizi y Milc\u00edades Pe\u00f1a, Buenos Aires, El cielo por asalto, p. 98.<\/p>\n<p>[9] Javier Balsa, El desvanecimiento del mundo chacarero, Buenos Aires, UNQui, 2006, p. 264.<\/p>\n<p>[10] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[11] Rolando Astarita, \u00eddem.<\/p>\n<p>[12] Ganancias ricas, pobres empleos, P\u00e1gina 12, \u00eddem.<\/p>\n<p>[13] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[14] K. Marx, cit., p. 821.<\/p>\n<p>[15] R. Astarita, cit.<\/p>\n<p>[16] Al MST siquiera se le pasa por la cabeza el problema: \u00a1se mueve en el mundo de la emp\u00edria m\u00e1s superficial!<\/p>\n<p>[17] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[18] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[19] K. Marx, cit., p. 796.<\/p>\n<p>[20] K. Marx, cit. pp. 791\u2013792.<\/p>\n<p>[21] K. Marx, cit., p. 794.<\/p>\n<p>[22] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[23] Marina Kabac, \u00eddem.<\/p>\n<p>[24] La elaboraci\u00f3n de esta secci\u00f3n cont\u00f3 con el aporte de Juan Jos\u00e9 Funes.<\/p>\n<p>[25] K. Marx, cit., p. 820.<\/p>\n<p>[26] Juan I\u00f1igo Carrera, \u201cLa formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad Argentina\u201d, Volumen I, pp. 16, Imago Mundi, Argentina, 2007.<\/p>\n<p>[27] Karl Marx, Miseria de la Filosof\u00eda, Buenos Aires, Cartago, 1987, p. 124. Una cita muy valiosa mas all\u00e1 de la imprecisi\u00f3n \u2013en este texto temprano\u2013 de que como defini\u00f3 el mismo Marx luego en El Capital, en el caso de la producci\u00f3n agraria no hay, precisamente, nivelaci\u00f3n de los precios, sino que los mismos se rigen por los de las tierras m\u00e1s improductivas puestas en producci\u00f3n.\u2013<\/p>\n<p>[28] K. Marx, El capital, tomo III, pp. 829\u2013830.<\/p>\n<p>[29] K. Marx, cit., p. 849.<\/p>\n<p>[30] Anwar Shaikh, idem, pp. 111\u2013112.<\/p>\n<p>[31] Gastiazoro, \u00eddem.<\/p>\n<p>[32] Milc\u00edades Pe\u00f1a, Masas, caudillos y elites, Buenos Aires, El Lorraine, 1987.<\/p>\n<p>[33] H. Tarcus, cit., p. 100.<\/p>\n<p>[34] En la pampa h\u00fameda (la zona n\u00facleo), la perspectiva de un Plan Nacional Agropecuario tiende a tener fuertes elementos de socializaci\u00f3n de la tierra. En otras regiones menos favorables desde el punto de vista econ\u00f3mico general, lo m\u00e1s probable es que esto se combine con diversas formas de cooperaci\u00f3n agraria y acceso a la propiedad de la tierra en forma individual. Veremos esto en el \u00faltimo cap\u00edtulo de este trabajo.<\/p>\n<h2><strong>5) El retorno del socialismo liberal<\/strong><\/h2>\n<p>Los art\u00edculos del MST dedicados a defender sus posiciones frente al conflicto agrario no han pasado la prueba de los hechos: desafiaron cualquier an\u00e1lisis objetivo del paro patronal. Todo lo que argumentaron no solo es absolutamente vulgar sino hasta desopilante: se trata del absoluto vaciamiento te\u00f3rico marxista y estrat\u00e9gico de un grupo que ha perdido toda br\u00fajula de clase!<\/p>\n<p>La tesis central del MST es que estuvimos en presencia de un conflicto donde su car\u00e1cter social lo dieron los peque\u00f1os productores. En estas condiciones, de lo que se trataba, era de \u201capoyarlos en su lucha\u201d<\/p>\n<p>\u201cNuestra pol\u00edtica fue diferente a la de todos estos sectores (se refiere a las corrientes de la izquierda como el nuevo MAS, L.P.). En la lucha fuimos coincidiendo en varios puntos con otras organizaciones. Desplegamos una gran campa\u00f1a entre los trabajadores y el pueblo en apoyo a los peque\u00f1os productores, levantando la necesidad de una pol\u00edtica diferenciada para ellos. Desenmascarando al mismo tiempo al gobierno y su doble discurso. Exigi\u00e9ndole que si quer\u00eda enfrentar a la oligarqu\u00eda impulsara una profunda reforma agraria y otras medidas transicionales para reventar a los grandes terratenientes y a los pools de siembra\u201d [1].<\/p>\n<p>Pero lo que no se entiende es como podr\u00eda exigirse \u201cuna profunda reforma agraria y otras medidas transicionales para reventar a los grandes terratenientes y a los pools de siembra\u201d apoyando incondicionalmente un paro agrario que, expl\u00edcitamente, por la propia naturaleza de clase del frente de las organizaciones que lo est\u00e1n dirigiendo, exclu\u00eda medidas de este tipo, salvo que no se tratase mas que de una frase vac\u00eda de todo contenido real!<\/p>\n<p>A pesar de su cinismo, el propio Eduardo Buzzi confirmaba este balance cuando reconoc\u00eda que para los productores chicos la ca\u00edda de la 125 no hab\u00eda significado nada.<\/p>\n<p>Si el MST hubiera sido coherente con esta posici\u00f3n, desde el principio le hubiera exigido a la FAA que rompa con la SR y la CRA. Pero es precisamente esta \u201cexigencia\u201d la que jam\u00e1s levantaron a lo largo de las largu\u00edsimas jornadas del paro reaccionario. Porque solo se limitaron a hacer seguidismo al paro agrario tal cual fue.<\/p>\n<p>Es falaz que esto servir\u00eda para \u201cganar a los sectores medios para su unidad con los trabajadores\u201d. Porque justamente para levantar esta pol\u00edtica de clase, previamente hay que lograr la divisi\u00f3n de las organizaciones del campo, el que la FAA no fuera \u2013en la hip\u00f3tesis que esto sea probable\u2013 detr\u00e1s de la Sociedad Rural, sino a una alianza con los trabajadores del campo y la ciudad!<\/p>\n<p>La posici\u00f3n del MST ha tenido tres problemas. Planteo el apoyo a los peque\u00f1os productores haciendo total y completa abstracci\u00f3n de que estos se hallan en un estrech\u00edsimo y f\u00e9rreo frente \u00fanico con la Sociedad Rural (y tambi\u00e9n la CRA, CARBAP, etc.) insigne organizaci\u00f3n hist\u00f3rica de los propietarios y productores capitalistas del pa\u00eds. Segundo: en ning\u00fan lado se interrogo seriamente respecto de la verdadera naturaleza social de aquellos \u201cproductores\u201d que son los que realmente le dieron el tono social y pol\u00edtico a la pelea. Y tercero, planteo un programa para el campo argentino que no solo no tuvo por eje la expropiaci\u00f3n de la gran propiedad y su socializaci\u00f3n, sino que esta incluso por detr\u00e1s de los programas proteccionistas y de transferencia de renta agraria cl\u00e1sicos del nacionalismo burgu\u00e9s que han tenido como uno de sus pilares los impuestos a las exportaciones agrarias [2].<\/p>\n<p>Por el contrario, e insospechadamente quiz\u00e1s, el suyo se emparent\u00f3 mas con las corrientes socialistas \u201cliberales\u201d estilo el Partido Socialista de Juan B. Justo de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Es decir, \u00a1un programa socialista liberal!<\/p>\n<p><strong>Tras las huellas<\/strong><strong> de Juan B. Justo <\/strong><\/p>\n<p>En ausencia de posiciones independientes y dada la ya se\u00f1alada ignorancia te\u00f3rica, pol\u00edtica e hist\u00f3rica que caracteriza al MST, este siquiera sospecha la parentela pol\u00edtica que gano a lo largo del conflicto. Tampoco pareci\u00f3 importarle mucho si en la perdida de todo atributo realmente internacionalista, sostiene posiciones y alineamientos de pa\u00eds a pa\u00eds del todo incongruentes aun a pesar de tratarse hoy, en Latinoam\u00e9rica, de un ciclo pol\u00edtico \u00fanico y com\u00fan con las mismas coordenadas generales, mas all\u00e1 de las especificidades que cruzan cada situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo el mundo sabe que el Partido Socialista de comienzos de siglo XX en vez de defender un programa obrero independiente, se caracterizo por oponer a los sectores y gobiernos patronales proteccionistas emergentes el programa de otro sector patronal (a la saz\u00f3n, el todav\u00eda dominante en su \u00e9poca): el del libre cambio.<\/p>\n<p>Este mismo comportamiento lo repiti\u00f3 en todas las coaliciones pol\u00edticas en las que se dividi\u00f3 la burgues\u00eda argentina en la historia del siglo pasado. Porque el PS hist\u00f3rico pr\u00e1cticamente siempre estuvo de la mano de la fracci\u00f3n liberal de la misma. Los casos de la \u201cUni\u00f3n Democr\u00e1tica\u201d en el \u201945 y de la \u201cRevoluci\u00f3n Libertadora\u201d en el \u201955 son ejemplificadores de esto, por no hablar del hecho de que le dio embajadores e intendentes a la ultima y sangrienta dictadura militar del \u201876.<\/p>\n<p>El principio \u201cconceptual\u201d de esto, se fundaba en una concepci\u00f3n mec\u00e1nica del \u201cprogreso\u201d por la cual se consideraba que en virtud del desarrollo de las fuerzas productivas, de alguna manera el sometimiento del pa\u00eds al dominio de uno u otro imperialismo hacia las veces de factor \u201cprogresivo\u201d y de \u201cdesarrollo\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u201cEn fin de cuentas, por lo general los pa\u00edses capitalistas desarrollados dominaran el comercio ya que su mayor eficiencia les permitir\u00e1 producir la mayor\u00eda de las mercanc\u00edas a valores absolutamente m\u00e1s bajos y, por tanto, venderlas a precios de producci\u00f3n absolutamente mas bajos, en promedio. Sobre todo, se debe tener presente que estos resultados representan las tendencias autom\u00e1ticas del comercio libre y sin impedimentos entre naciones capitalistas con diferentes niveles de desarrollo. No es el monopolio o la conspiraci\u00f3n sobre lo que descansa el desarrollo desigual, sino la libre competencia misma: el comercio libre es un mecanismo para la concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n del capital internacional\u201d [3].<\/p>\n<p>Pero lo sorprendente del caso es que en pleno siglo XXI haya corrientes de la izquierda que insensible e ignorantemente se hayan deslizado a este tipo de posiciones \u2013digamos\u2013 \u201csocialistas liberales\u201d frente a medidas tibia y limitadamente \u201cproteccionistas\u201d burguesas del estilo de las retenciones. Esto, en vez de levantar una posici\u00f3n de intransigente independencia frente a todo campo patronal. Una y otra vez repitieron exactamente el mismo argumento que las entidades patronales agrarias: \u201cEl verdadero motor fueron los peque\u00f1os productores hartos que les metan la mano en el bolsillo ante un tributo regresivo que a ellos los mandaba a la ruina y solo significaba cosquillas para los grandes propietarios\u201d [4].<\/p>\n<p>\u00a1No se tratan estos de argumentos propios de socialistas revolucionarios! Porque las corrientes verdaderamente de izquierda impulsamos no solo la socializaci\u00f3n de la renta agraria y el monopolio absoluto del comercio exterior (y no meras retenciones \u201cregresivas\u201d que le \u201cmeten la mano en el bolsillo a los productores\u201d), sino la lisa y llana expropiaci\u00f3n de la gran mayor\u00eda de los propietarios agrarios!<\/p>\n<p>Claro que en ese marco, desde la clase obrera, es absolutamente obligatorio \u00e9l tenderle una mano a los peque\u00f1os productores familiares que no explotan mano de obra asalariada. Pero durante el conflicto, esto solo se podr\u00eda haber hecho a condici\u00f3n de que estos hubieran roto su frente \u00fanico con los capitalistas del campo que solo pod\u00eda afectar a la clase obrera urbana y rural y a ellos mismos [5].<\/p>\n<p>Por si no hemos sido suficientemente claros: estamos completamente a favor de \u201cmeterle la mano en el bolsillo\u201d con tributos \u201cregresivos\u201d a todos los que sean propietarios burgueses grandes, medianos e incluso \u201cpeque\u00f1os\u201d (y \/ o rentistas\u2013arrendatarios como hay muchos hoy en la zona \u201cn\u00facleo\u201d) si es que estos emplean mano de obra asalariada. Claro que no para que los administre un Estado burgu\u00e9s, sino uno de la clase obrera!<\/p>\n<p>Pero el MST es incapaz de sostener una ubicaci\u00f3n de clase. In\u00fatilmente se les exigir\u00e1 el que opongan una perspectiva obrera e independiente frente a todo bando patronal. Porque lo suyo ha sido sumarse \u2013como alegre furg\u00f3n de cola\u2013 a la burgues\u00eda opositora, burgues\u00eda que ha venido esgrimiendo \u2013cada vez mas abiertamente\u2013 renovados argumentos \u201cortodoxos\u201d y neo\u2013liberales.<\/p>\n<p>Porque el programa real del paro agrario no ha sido otro que el exigir libertad de comercio con el mercado mundial. Este y no otro fue el verdadero contenido de la exigencia de rebaja indiscriminada de las retenciones sin importar las consecuencias que inmediatamente tuvo esto para la clase trabajadora y los sectores populares del pa\u00eds!<\/p>\n<p><strong>Marx y los impuestos a las exportaciones agrarias<\/strong><\/p>\n<p>Para profundizar en lo que venimos argumentando, repitamos que la posici\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico no es la de meras retenciones burguesas sino la del monopolio del comercio exterior y la expropiaci\u00f3n lisa y llana de los terratenientes y la burgues\u00eda agraria. Adem\u00e1s, el planteo impositivo siempre es diferencial: mas alto para al gran capitalista que para el peque\u00f1o propietario.<\/p>\n<p>No perdemos de vista que el MST levanto el planteo de \u201cretenciones diferenciales\u201d al calor del paro agrario. Pero lo que esta organizaci\u00f3n parece perder de vista es que esta reivindicaci\u00f3n no ha figurado en el programa de las cuatro entidades sencillamente porque de esta manera se romper\u00eda instant\u00e1neamente el frente \u00fanico entre ellas.<\/p>\n<p>Al respecto, el propio Marx se\u00f1alaba que: \u201cEn general, al considerar la renta diferencial debe observarse que el valor de mercado se halla situado siempre por encima del precio global de producci\u00f3n. Esta determinaci\u00f3n mediante el valor de mercado, tal como el mismo se impone sobre la base del modo de producci\u00f3n capitalista, por medio de la competencia (&#8230;) engendra un valor social falso. Esto surge de la ley del valor de mercado a la cual se someten los productos del suelo (&#8230;). Si se imagina abolida la forma capitalista de la sociedad, y la sociedad organizada como una asociaci\u00f3n consciente y planificada (&#8230;) la sociedad no comprar\u00eda ese producto del suelo por una cantidad de trabajo 2 veces y medio mayor que el tiempo de trabajo real que se encierra en \u00e9l: con ello desaparecer\u00eda la base de una clase de terratenientes. Esto obrar\u00eda exactamente igual que un abaratamiento del producto por igual monto en virtud de una importaci\u00f3n extranjera. Y as\u00ed como es correcto decir que \u2013conserv\u00e1ndose el modo de producci\u00f3n actual, pero suponiendo que la renta diferencial fuese a parar a manos del Estado\u2013 los precios de los productos del suelo permanecer\u00edan inalterados de permanecer constantes las dem\u00e1s circunstancias, es un error afirmar que el valor de los productos permanecer\u00eda inalterado si se sustituyese a la producci\u00f3n capitalista por la asociaci\u00f3n (&#8230;). Lo que la sociedad, considerada como consumidor, paga de mas por los productos agr\u00edcolas, lo que constituyen un d\u00e9ficit en la realizaci\u00f3n de su tiempo de trabajo en producci\u00f3n agraria, constituye ahora el super\u00e1vit para una parte de la sociedad: los terratenientes\u201d (Tomo III, volumen 8, pp. 848\/9).<\/p>\n<p>Es evidente que algo de esto hay en las retenciones, es decir, en esta forma bastarda y deformadamente burguesa de distribuir el tiempo de trabajo de la sociedad. Esto, independientemente del hecho que, como ya se\u00f1alamos, el que las cobra es el Estado al servicio de otros sectores capitalistas amigos y no un Estado de los trabajadores! Pero conceptualmente la cosa no cambia. Por esto lo que dice el MST respecto del supuesto car\u00e1cter \u201cconfiscatorio\u201d tout court de los impuestos a las exportaciones, es pura ignorancia de las leyes que rigen la renta de la tierra bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>Porque la apropiaci\u00f3n de renta diferencial por parte del Estado no modifica el precio del grano (si consideramos el precio mundial). La renta no contribuye a la formaci\u00f3n de los precios. El cereal no es caro porque paga una renta, sino que se paga una renta porque el cereal es caro. Por lo cual es incorrecto afirmar que si baja la renta se abarataran los precios de los cereales u oleaginosas. Si modifica el precio interno una variaci\u00f3n del tipo de cambio, o de las retenciones, ya que lo desconecta, parcialmente, del precio en el mercado mundial. Pero, naturalmente, el precio en el mercado mundial no se modifica por esto; simplemente se trata de un procedimiento por el cual el Estado se puede apropiar de una parte de la renta, dada la diferencia entre el precio interno y el precio mundial.<\/p>\n<p><strong>Las transferencias de valor en el mercado mundial<\/strong><\/p>\n<p>Continuando con lo que venimos desarrollando, se\u00f1alemos qu\u00e9 \u201ccuando se intercambian internacionalmente mercanc\u00edas; productos de capitales globales nacionalmente de diverso desarrollo (es decir, de diferente composici\u00f3n org\u00e1nica y de diversos salarios medios nacionales), la mercanc\u00eda del capital m\u00e1s desarrollado tendr\u00e1 menos valor. La competencia nivela sin embargo el precio de ambas mercanc\u00edas, en un precio medio \u00fanico (precio de producci\u00f3n) que se logra sumando los costos de producci\u00f3n a la ganancia media mundial. De esta manera, la mercanc\u00eda con menor valor (del capital nacional m\u00e1s desarrollado) obtiene un precio mayor a su valor, que realiza extrayendo plusvalor a la mercanc\u00eda de m\u00e1s valor. Por ello, la mercanc\u00eda del capital de menos desarrollo, aunque pueda realizar ganancia (si su precio de producci\u00f3n es menor que el precio medio o \u2018precio de producci\u00f3n\u2019, internacional), transfiere plusvalor, porque el precio medio es menor que el valor de la misma mercanc\u00eda\u201d [6].<\/p>\n<p>Un importante problema, que ya venimos \u201crozando\u201d desde el punto anterior, tiene que ver con las transferencias de valores en el mercado mundial y sus tendencias contradictorias. Porque como tendencia secular, es decir, hist\u00f3rica, lo que ha existido siempre bajo el capitalismo, es transferencia de valor de los pa\u00edses coloniales y semicoloniales al centro imperialista. Esto es as\u00ed porque opera \u2013en el \u00e1mbito internacional\u2013 la tendencia a la igualaci\u00f3n de la tasa de ganancia en todas las ramas de la econom\u00eda. Y esto incluye a las agr\u00edcolas, pero s\u00f3lo en lo que tiene que ver con el componente de la ganancia \u201cnormal\u201d, no as\u00ed en lo que hace a los componentes de la renta.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de esta tasa a mayores masas de capitales producto de una composici\u00f3n org\u00e1nica del capital mayor en los pa\u00edses del norte (\u201ca mayor composici\u00f3n org\u00e1nica, menor el valor del producto\u201d dice Marx), siempre ha dado lugar a que los bienes agr\u00edcolas (que hist\u00f3ricamente han tenido m\u00e1s trabajo vivo incorporado por unidad de medida) se vendan por debajo de su valor (aunque por encima de sus precios de producci\u00f3n) y los manufacturados (que tienen menos trabajo incorporado por unidad de medida) se vendan por encima de su valor.<\/p>\n<p>\u201cLos capitales invertidos en el comercio exterior pueden arrojar una tasa de ganancia superior porque, en primer lugar, en este caso se compite con mercanc\u00edas producidas por otros pa\u00edses con menores facilidades de producci\u00f3n, de modo que el pa\u00eds m\u00e1s avanzado vende sus mercanc\u00edas por encima de su valor, aunque m\u00e1s baratas que los pa\u00edses competidores (&#8230;). La misma relaci\u00f3n puede tener lugar con respecto al pa\u00eds al cual se le env\u00edan mercanc\u00edas y del cual se traen mercanc\u00edas; a saber, que dicho pa\u00eds de mayor cantidad de trabajo objetivado in natura [en especie] que el que recibe, y que de esa manera, no obstante, obtenga la mercanc\u00eda m\u00e1s barata de lo que el mismo podr\u00eda producirla (&#8230;). El pa\u00eds favorecido recibe m\u00e1s trabajo a cambio de menos trabajo, a pesar de que esa diferencia, esa cantidad de m\u00e1s (&#8230;) se la embolsa una clase determinada\u201d [7].<\/p>\n<p>Precisamente, en lo que hace al comercio internacional, la anterior es una tendencia hist\u00f3rica que no ha cambiado ni va a cambiar y que desmiente la perorata campestre alrededor de que la Argentina podr\u00eda desarrollarse \u2013en estos comienzos del siglo XXI\u2013 reeditando alguna versi\u00f3n modernizada del modelo \u201cagro\u2013exportador\u201d de comienzos del siglo pasado.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a esta propensi\u00f3n a la transferencia de valor del pa\u00eds m\u00e1s atrasado al m\u00e1s adelantado, se le contrapone, digamos, una contratendencia: el car\u00e1cter de precio de monopolio que se le puede aplicar a aquellos recursos naturales que, como el petr\u00f3leo, cobran m\u00e1s renta a medida que mayor es su tendencia al agotamiento desplaz\u00e1ndose hacia lugares de extracci\u00f3n m\u00e1s \u201cimproductivos\u201d sin ser reemplazados por otros productos que pudieran cumplir su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el caso de la agricultura, es sabido c\u00f3mo funciona este mecanismo: dentro de la misma, no rige la tendencia a la igualaci\u00f3n de los precios. Es decir, el precio regulador de mercado se establece a partir de aquellas tierras de peor calidad que encuentran salida a sus productos en el mercado.<\/p>\n<p>En condiciones de alta demanda, sus precios tienden a subir. Esta suba de los precios hace que las tierras de peor calidad puedan entrar en producci\u00f3n fijando el precio de mercado del producto en su nivel, que es el m\u00e1s caro, porque es el que tiene m\u00e1s trabajo humano incorporado, mientras que las tierras de mayor fertilidad se embolsan una renta agraria diferencial y extraordinaria enorme. Renta diferencial que no significa otra cosa que la transferencia de trabajo humano no pagado del resto de la econom\u00eda mundial a aquellos pa\u00edses de fertilidad extraordinaria (caso de la Pampa h\u00fameda de la Argentina).<\/p>\n<p>Es decir, que mientras en el \u00e1mbito de la ganancia media lo que se opera es una transferencia de valor del sur al norte por mayor composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, en lo que tiene que ver con los mecanismos de la renta agraria diferencial, la transferencia puede ir en sentido contrario.<\/p>\n<p>Esto sin olvidar nunca los mecanismos \u201ccompensatorios\u201d a esta realidad que han venido siempre desde los pa\u00edses imperialistas en lo que tiene que ver con garantizar una recuperaci\u00f3n secundaria de renta diferencial: desde los precios de monopolio a comienzos del siglo XX para unos ferrocarriles en manos inglesas (precios que les permit\u00edan captar parte de la renta diferencial), hasta hoy en d\u00eda el alt\u00edsimo costo que tiene, por ejemplo, el \u201cpaquete transg\u00e9nico\u201d (semillas, fertilizantes y herbicidas). Ambas expresan formas de retorno de renta diferencial al centro imperialista<\/p>\n<p>Sin embargo, lo anterior no puede durar \u201ctoda la vida\u201d. En la propia agricultura, la creciente incorporaci\u00f3n de capitales, que tiene como subproducto un campo crecientemente capitalista, tiende a aumentar la productividad, la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital y a abaratar los precios de cada unidad de producto, achicando el peso del componente de renta absoluta; llegado un punto, la transferencia de valores del sur al norte s\u00e9 reestablece.<\/p>\n<p>\u201cEn el comercio internacional no se intercambian equivalentes, porque aqu\u00ed, lo mismo que en el mercado interno, existe la tendencia a la nivelaci\u00f3n de las tasas de ganancia; entonces, las mercanc\u00edas del pa\u00eds capitalista altamente desarrollado, o sea de un pa\u00eds con una composici\u00f3n org\u00e1nica del capital mas elevada, son vendidas a precios de producci\u00f3n que siempre son mayores que los valores, mientras que, al contrario, las mercanc\u00edas de pa\u00edses con una composici\u00f3n org\u00e1nica del capital inferior son vendidas en libre competencia a precios de producci\u00f3n que por regla general deben ser inferiores a sus valores. De esta manera, en el mercado mundial se producen, dentro de la esfera de la circulaci\u00f3n, transferencias del plusvalor producido en un pa\u00eds poco desarrollado al capitalista altamente desarrollado, dado que la distribuci\u00f3n del plusvalor no se realiza seg\u00fan la cantidad de obreros ocupados sino seg\u00fan la magnitud del capital puesto en funci\u00f3n\u201d [8].<\/p>\n<p>Precisamente por lo que acabamos de rese\u00f1ar es que la actual crisis de las commodities no puede negar la tendencia hist\u00f3rica. Tarde o temprano la tendencia a la transferencia de valor del sur al norte s\u00e9 reestablecer\u00e1 dadas las leyes de fondo de funcionamiento del capitalismo (algo que ya parece estar ocurriendo en medio de la crisis&#8230;). Porque si bien a partir de 2005 comenz\u00f3 a registrarse un alza de los precios de los alimentos (el arroz aument\u00f3, entre comienzos de 2006 y abril de 2008 el 217%; en el mismo lapso el trigo subi\u00f3 el 136%; el ma\u00edz el 125%; la soja el 197%) todav\u00eda no se puede afirmar que se haya producido un cambio en la tendencia secular de ca\u00edda de los precios de los alimentos. En otros momentos hist\u00f3ricos no continuaron y no se revirti\u00f3 la tendencia de largo plazo. La entrada de capitales en el agro, las perspectivas de puesta en funcionamiento de tierras ociosas \u2013notoriamente en Ucrania y Rusia\u2013 y las perspectivas de aumento de la productividad podr\u00eda provocar un fuerte incremento de la oferta en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Por eso no se puede descartar que, a mediano plazo, se retomar\u00e1 la tendencia bajista de los precios. En ese caso se producir\u00eda un estallido de la actual burbuja alcista (hecho que ya est\u00e1 ocurriendo).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: los pa\u00edses pseudo\u2013industrializados como la Argentina seguir\u00e1n perdiendo en la competencia econ\u00f3mica internacional por m\u00e1s boom de las commodities que transitoriamente s\u00e9 est\u00e9 viviendo; esto, en la medida que no se abra un proceso de revoluci\u00f3n y transici\u00f3n al socialismo que inicie la v\u00eda a un verdadero desarrollo de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p><strong>Libre mercado y proteccionismo burgu\u00e9s y socialista<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cEn efecto, y como veremos, la relaci\u00f3n entre las naciones capitalistas es de <\/em>competencia<em>, no de explotaci\u00f3n, pero s\u00ed de dependencia; <\/em>de extracci\u00f3n del plusvalor por parte del capital mas fuerte y de transferencia por parte del capital mas d\u00e9bil<em>; pero ello no se opone, sino que se <\/em>articula perfectamente, a la explotaci\u00f3n de una clase sobre otra, del capital sobre el trabajo.<em> En este segundo caso no hay transferencia de plusvalor, sino apropiaci\u00f3n de plusvalor propiamente dicho. Pero el plusvalor apropiado por el capital en la relaci\u00f3n vertical capital\u2013trabajo (explotaci\u00f3n) <\/em>es la fuente de la transferencia de un capital d\u00e9bil hacia el mas fuerte en el nivel horizontal (competencia, dependencia) [9].<\/p>\n<p>Como ya se\u00f1alamos, al defender un programa de libre mercado, el MST ha quedado por detr\u00e1s incluso de los programas del nacionalismo burgu\u00e9s. Los mismos han incluido siempre medidas de \u201cprotecci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda nacional respecto de la mundial como forma de alentar alg\u00fan grado de industrializaci\u00f3n (en puridad, de seudo\u2013industrializaci\u00f3n, por sus limites nunca franqueados capitalistas) del pa\u00eds atrasado del cual se tratara.<\/p>\n<p>Pero el libre mercado esta en la ant\u00edpoda de esto: siquiera se impulsa una seudo\u2013industrializaci\u00f3n: solo apunta al aprovechamiento de las llamadas \u201cventajas comparativas\u201d por las cuales (dicho gen\u00e9ricamente) la periferia del mundo aporta b\u00e1sicamente materias primas y el centro imperialista productos industrializados.<\/p>\n<p>\u201cEl libre comercio, en vez de negar las desigualdades entre naciones, las vera agudizarse. Las ventajas absolutas de los pa\u00edses capitalistas desarrollados sobre los piases capitalistas subdesarrollados no se reducir\u00e1n a una ventaja comparativa para todos, como los proponentes del comercio libre lo han asegurado por tanto tiempo. Al contrario, el comercio libre mismo asegurara que los pa\u00edses capitalistas avanzados dominaran el intercambio internacional, y que los pa\u00edses menos desarrollados terminaran con d\u00e9ficit cr\u00f3nico y con una deuda tambi\u00e9n cr\u00f3nica\u201d [10]. Esto, sencillamente, por lo que ya ha sido se\u00f1alado acerca de la transferencia de valor que se opera entre los capitales mas d\u00e9biles hacia los mas fuertes, de mayor composici\u00f3n org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Pero el MST no puede saber nada de todo esto. No se ha detenido a reflexionar acerca de que sin alg\u00fan tipo de proteccionismo que limite el imperio de la ley del valor internacional sobre la econom\u00eda nacional, no puede siquiera empezar a hablarse de desarrollo industrial. Si no hay medidas proteccionistas (burguesas o socialistas, por principio, lo mismo da) no hay posibilidades de desarrollar un pa\u00eds atrasado. Es imposible. No puede haber verdadera acumulaci\u00f3n a escala ampliada. Porque lo que hace falta es, precisamente, una acumulaci\u00f3n que para realizarse, debe ponerle limites al imperio de la ley del valor. Es decir, que rompa con el imperio de las mercanc\u00edas m\u00e1s baratas de los pa\u00edses m\u00e1s competitivos en los cuales cada unidad de producto tiene menos trabajo humano incorporado. Porque si te ajustas a la ley de valor, \u201cfuiste\u201d: \u00a1tenes que producir ballenitas y comprarle todo a Estados Unidos, Alemania, Jap\u00f3n o China!<\/p>\n<p>\u201cObjetiva o relativamente cada producto de un capital nacional menos desarrollado lleva mas proporci\u00f3n de valor\u2013trabajo (\u2018precio mas elevado del trabajo\u2019), aunque subjetiva o absolutamente el obrero reciba menos mensualmente (\u2018un jornal inferior\u2019). En los pa\u00edses mas desarrollados el obrero recibe subjetivamente mas salario per capita (crea mas mercado interno), pero el valor de la mercanc\u00eda es menor (tiene menos proporci\u00f3n de valor\u2013salario: necesita menos tiempo necesario por unidad de producto). De la misma manera, por el proteccionismo (modo de monopolio) establecido desde el tiempo de la revoluci\u00f3n industrial (nacionalismo proteccionista en el que Inglaterra fue maestra indiscutida), no hay fluidez en la transmisi\u00f3n mundial de la tecnolog\u00eda, de la poblaci\u00f3n, del capital como totalidad. Hay entonces una media nacional, tanto del salario como de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital\u201d [11].<\/p>\n<p>Es decir, el proteccionismo burgu\u00e9s (y ni hablar del socialista) es imprescindible para \u201cromper\u201d la ley del valor. Si no, no hay industrias. Y si no hay industria, y no hay desarrollo global de las ramas productivas, lo que hay es dependencia y atraso. Sencillamente esto es lo que ocurre, por principio, en todo el mundo semicolonial.<\/p>\n<p>\u201cEn Marx la \u2018cuesti\u00f3n nacional\u2019 debe plantearse exactamente en este nivel: lo que impide que la competencia ser perfecta, es decir, la existencia de monopolio como hecho \u2018pol\u00edtico\u2019 (extraecon\u00f3mico) es la existencia de \u2018naciones\u2019 con Estados. Las condiciones del capital global en su conservaci\u00f3n y reproducci\u00f3n tiene barreras nacionales relativamente resistentes (aunque frecuentemente franqueadas en alg\u00fan grado). Es como un \u2018dique a la miseria\u2019, o a la riqueza. Samir Amin anota correctamente: \u2018esta cuesti\u00f3n previa del desarrollo interno procede evidentemente de la existencia del hecho nacional, que la teor\u00eda economisista finge ignorar. El sistema capitalista, si bien ha unificado el mundo, lo ha unificado sobre la base de naciones desigualmente desarrolladas\u2019. La existencia del hecho nacional para nada niega la dependencia; ni esta niega a aquel. Ambos existen: unos como la sustancia parcial (la naci\u00f3n); la otra como la conexi\u00f3n en la competencia (y, por ello, explicando la transferencia de plusvalor de una \u2018naci\u00f3n\u2019 a otra: nada m\u00e1s y nada menos)\u201d [12].<\/p>\n<p>Claro que, al mismo tiempo, es una obviedad que los gobiernos nacionalistas burgueses que en la historia han habido, al negarse a franquear los limites de la propiedad privada, solo pudieron impulsar una seudo\u2013industrializaci\u00f3n. Y que el capitalismo de Estado light de un Ch\u00e1vez o un Evo Morales hoy, siquiera le llega a los talones a las figuras nacionalistas emblem\u00e1ticas del siglo XX.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los l\u00edmites de todo proteccionismo (burgu\u00e9s o incluso socialista) siempre tienen que ver con que, en \u00faltima instancia, lo que decide la cosa es (am\u00e9n de la revoluci\u00f3n mundial) el grado de desarrollo de las fuerzas productivas del pa\u00eds del que se trate: \u201cLas retenciones permiten \u2018desconectar\u2019 por un tiempo las variaciones de los precios internacionales de los bienes transables, de las variaciones de los precios internos. En este sentido generan un tipo de cambio particular; esto es, median entre los espacios nacionales de valor y el espacio mundial. Sin embargo, la desconexi\u00f3n no puede ser absoluta, ni prolongarse indefinidamente. A largo plazo termina imponi\u00e9ndose la ley del valor trabajo, que opera a escala mundial, en la medida en que el capital opera a escala mundial. Es una ilusi\u00f3n pensar que los precios los puede fijar alg\u00fan poder pol\u00edtico a voluntad. Ni siquiera el aparato estalinista en un r\u00e9gimen en el que hab\u00eda una econom\u00eda totalmente estatizada, y donde funcionaban poderosos organismos de planificaci\u00f3n, fue capaz de \u2018dominar\u2019 a la ley del valor. En tanto no existan las condiciones sociales para la desaparici\u00f3n del mercado, este no puede ser borrado de un plumazo\u201d [13].<\/p>\n<p>Antes de proseguir, es de inter\u00e9s dejar sentado aqu\u00ed que estos principios funcionan de igual manera en lo que hace al proceso de transici\u00f3n al socialismo. Es decir, en la medida de la subsistencia del capitalismo a escala mundial, en el pa\u00eds donde comience un proceso de transici\u00f3n, inevitablemente se establecer\u00e1 una tensi\u00f3n entre el intento de establecer una \u201cprotecci\u00f3n\u201d que limite el imperio de la ley del valor a escala de la econom\u00eda nacional y el hecho inevitable de que la misma, de variada manera, se termina imponiendo como subproducto de la continuidad de la forma asalariada del trabajo y del atraso relativo del desarrollo de las fuerzas productivas. En la comprensi\u00f3n de esta realidad acerca de la unidad de principios de la econom\u00eda mundial, ya hemos escrito en otra parte que Pierre Naville le llevaba a\u00f1os luz al \u201ctrotskista\u201d Ernest Mandel.<\/p>\n<p>Prosigamos. De manera muy aguda se agrega: \u201cEs cierto que las pol\u00edticas cambiarias, arancelarias e impositivas modifican los precios en los espacios nacionales de valor, de manera que estos divergen con respecto al precio estableciendo en el mercado mundial. Pero esta circunstancia no anula la ley del valor; solo hace que la misma opere en el espacio nacional bajo formas particulares. Aqu\u00ed inciden tambi\u00e9n los niveles salariales, las variaciones en la tasa general de ganancia \u2013 y en las tasas de ganancias entre los sectores econ\u00f3micos\u2013, y el nivel general de desarrollo de las fuerzas productivas de cada pa\u00eds, as\u00ed como la fase del ciclo econ\u00f3mico en que se encuentra (&#8230;). [Pero] lo importante a destacar ahora es que la ley del valor no es anulada, ni puede ser anulada a voluntad con decretos o intervenciones del Estado capitalista\u201d [14].<\/p>\n<p>Finalmente \u201cla acumulaci\u00f3n mundial del capital es la fuerza que impulsa este proceso, y obedece a la l\u00f3gica del valor que se valoriza explotando la mano de obra asalariada. Los espacios nacionales se vinculan al mercado mundial (al espacio mundial del valor) a trav\u00e9s de los tipos de cambio, las pol\u00edticas proteccionistas, los derechos de exportaci\u00f3n y similares medidas. Pero estas mediaciones no pueden impedir la acci\u00f3n de las tendencias del capital global desplegado, ni aislar a las econom\u00edas del mercado mundial. Este termina imponi\u00e9ndose: no hay sector que este por fuera de esta totalidad concreta\u201d [15].<\/p>\n<p>Sin embargo, el problema no se resuelve desliz\u00e1ndose al programa del libre comercio que encarnan las 4 entidades del campo. Pero el MST no entiende nada de todo esto. Lo suyo es pasarse \u2013con armas y bagajes\u2013 a un programa \u201csocialista liberal\u201d y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Como idiotas \u00fatiles<\/strong><\/p>\n<p>Para finalizar, se\u00f1alemos que otro caballito de batalla del MST a lo largo de la crisis, ha sido su pr\u00e9dica alrededor del \u201ccambio del modelo\u201d. Dice que el modelo de los K \u201centr\u00f3 en crisis y hay que poner en pie otro\u201d. Desde ya que el modelo K esta dando s\u00edntomas de creciente agotamiento. Pero las corrientes aut\u00e9nticamente revolucionarias no estamos por un mero \u201ccambio de modelo\u201d, sino por acabar con el sistema capitalista, lo que es algo muy distinto. La adaptaci\u00f3n del MST a la charlataner\u00eda medi\u00e1tica sobre el \u201ccambio de modelo\u201d vuelve a indicar la profundidad de su bancarrota. Lo anterior no quita que \u2013efectivamente\u2013 el paro agrario no haya expresado una creciente pugna de \u201cmodelos\u201d entre sectores burgueses. Frente a eso, nada importa la \u201cdeclaraci\u00f3n de buenas intenciones\u201d del MST, que quisiera un \u201cmodelo\u201d m\u00e1s \u201cprogresista\u201d. Aqu\u00ed no cuentan las intenciones subjetivas. Lo que importan son las consecuencias objetivas de las acciones de los actores pol\u00edticos y sociales con los que el MST se ha embarcado como furg\u00f3n de cola. El MST puede hacer mil discursos, pero lo que cuenta es el hecho de que ha apoyado incondicionalmente a un movimiento que, efectivamente, comenz\u00f3 a plantear otro \u201cmodelo\u201d. Vemos entonces, \u00bfhacia qu\u00e9 \u201cmodelo\u201d apuntan sus amigos del \u201cparo agrario\u201d?<\/p>\n<p>Tanto las medidas concretas que estaba reclamando el campo, que ya comentamos, como los discursos de reaccionarios al estilo de Mario Llamb\u00edas \u2013presidente de la CRA\u2013 sobre \u201cla necesidad de otro modelo de pa\u00eds\u201d van hacia una misma direcci\u00f3n: un ajuste de la econom\u00eda en clave neoliberal. O sea, un determinado tipo de ajuste sobre los trabajadores. Es que en t\u00e9rminos capitalistas, no hab\u00eda otra manera de frenar la inflaci\u00f3n, si de lo que se trataba era de rebajar las retenciones agrarias en momentos en que el precio internacional de las <em>commodities<\/em> se va a las nubes. Los idiotas \u00fatiles, como el MST, que \u201cpusieron el hombro\u201d al paro agrario, empujaron en los hechos en ese sentido. Mientras tanto, pueden hacer todos los discursos que quieran sobre \u201ccambiar el modelo\u201d. Un programa socialista revolucionario frente a la crisis del \u201cmodelo K\u201d no tiene nada que ver con esa charlataner\u00eda. Deber\u00eda partir de un estricto control obrero y popular de los precios y abastecimientos, as\u00ed como la inmediata expropiaci\u00f3n bajo control obrero de toda empresa que los aumente indiscriminadamente o acapare productos, am\u00e9n del monopolio f\u00e9rreo del comercio exterior, entre otras medidas. Pero al MST no se le ocurre nada de eso. Su pr\u00e9dica no es de clase. S\u00f3lo hace parte del coro de idiotas \u00fatiles que, con el paro agrario, se pusieron al servicio de las fuerzas que empujaban hacia un ajuste ortodoxo de la desbocada econom\u00eda K.<\/p>\n<p>[1] Alternativa Socialista, \u00eddem.<\/p>\n<p>[2] Lo que no niega que los K expresen una representaci\u00f3n fantasmag\u00f3rica de algunas de las medidas tomadas por este tipo de gobiernos en las condiciones de un gobierno que ha sido continuidad \u2013en lo esencial\u2013 de un curso neoliberal mas o menos \u201caggiornado\u201d.<\/p>\n<p>[3] A. Shaikh, idem, pp. 234.<\/p>\n<p>[4] Alternativa Socialista, \u00eddem.<\/p>\n<p>[5] No se debe perder de vista que organizaciones de campesinos como el MOCASE \u2013entre otras\u2013 expresamente se declararon en contra del paro agrario a la vez que afirman su independencia del gobierno K.<\/p>\n<p>[6] Enrique Dussel, cit., p. 348.<\/p>\n<p>[7] Karl Marx, El capital, Tomo III, volumen 6, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1980, pp. 304\u2013305.<\/p>\n<p>[8] Henrik Grossmann, citado por Enrique Dussel, cit., p. 316.<\/p>\n<p>[9] E. Dussel, cit., p. 329.<\/p>\n<p>[10] A. Shaikh, cit., p. 207.<\/p>\n<p>[11] E. Dussel, cit., p. 339.<\/p>\n<p>[12] E. Dussel, \u201cLos manuscritos del 61\u201363 y el concepto de \u2018dependencia\u201d.<\/p>\n<p>[13] R. Astarita, \u201cRenta agraria, ganancia del capital y retenciones\u201d. Julio 2008<\/p>\n<p>[14] R. Astarita, \u00eddem.<\/p>\n<p>[15] R. Astarita, \u201cRenta de la tierra y capital\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>6)<\/strong><strong> Un programa socialista para el campo argentino <\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201cEl monopolio de la propiedad de la tierra es una premisa hist\u00f3rica, y sigue siendo el fundamento permanente del modo capitalista de producci\u00f3n\u201d (Karl Marx, <\/em>El capital<em>, Tomo III).<\/em><\/p>\n<p>Todo programa revolucionario para el campo argentino tiene que partir del problema de la <em>propiedad<\/em> de la tierra. Por otro lado, hay que delimitar cuestiones te\u00f3ricas, hist\u00f3ricas y qu\u00e9 relaciones sociales y fuerzas productivas alentar luego de la expropiaci\u00f3n de los grandes propietarios y capitalistas agrarios.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, se trata de saber si la tarea planteada es la de crear (o fortalecer) una clase de peque\u00f1os y medianos propietarios, como defienden las corrientes de la \u201cizquierda\u201d pro ruralistas, o apuntar a <em>formas socializadas de producci\u00f3n<\/em>. Cabe aclarar que este planteo se refiere a la <em>zona n\u00facleo pampeana<\/em>, es decir, el centro de la producci\u00f3n agr\u00edcola argentina (tanto en volumen como en divisas generadas), no para el resto del pa\u00eds, caracterizado por una enorme diversidad de situaciones y cuyo complejo panorama requerir\u00eda un cap\u00edtulo program\u00e1tico espec\u00edfico que aqu\u00ed no desarrollaremos.<\/p>\n<p><strong>La propiedad privada de la tierra como fundamento del capitalismo <\/strong><\/p>\n<p>El primer aspecto a abordar, entonces, desde un punto de vista marxista, es el de la propiedad de la tierra. Esto es, la expropiaci\u00f3n de los terratenientes y la burgues\u00eda agraria, problem\u00e1tica que las corrientes de la izquierda ruralista no pueden plantearse de manera consecuente, al haberse puesto al servicio de la Sociedad Rural (so pretexto de apoyar a quienes fueron aliados incondicionales de \u00e9sta, los supuestos \u201cpeque\u00f1os y medianos propietarios\u201d).<\/p>\n<p>Bajo el modo de producci\u00f3n capitalista, la propiedad privada de la tierra est\u00e1 \u201cnaturalizada\u201d como hecho social, en tanto la tierra es un medio de producci\u00f3n \u201cnatural\u201d. Y uno de los supuestos de este modo de producci\u00f3n es la separaci\u00f3n del verdadero productor \u2013es decir, el trabajador asalariado urbano o rural\u2013 de las condiciones de la producci\u00f3n, sean \u00e9stas m\u00e1quinas o la tierra. Como resume Marx, \u201cla propiedad de la tierra presupone el monopolio de ciertas personas sobre determinadas porciones del planeta, sobre las cuales pueden disponer como esferas exclusivas de su arbitrio privado, con exclusi\u00f3n de todos los dem\u00e1s\u201d. [2]<\/p>\n<p>Se presenta aqu\u00ed una contradicci\u00f3n, caracter\u00edstica y fundamento mismo del sistema. La tierra en s\u00ed misma, la \u201ctierra\u2013materia\u201d, salvo las mejoras que se le hagan (la \u201ctierra\u2013capital\u201d), no est\u00e1 mediatizada por el trabajo humano. \u201cHay ramas de producci\u00f3n en las que ciertos medios de producci\u00f3n naturales, por ejemplo, las tierras de labor, los yacimientos de carb\u00f3n, las minas de hierro, los saltos de agua, etc., son indispensables para que el proceso de producci\u00f3n pueda efectuarse, y sin los cuales no pueden producirse las mercanc\u00edas correspondientes (&#8230;). [Este] medio de producci\u00f3n (&#8230;) no es trabajo materializado sino un <em>don natural<\/em>. \u00bfAcaso [se] podr\u00eda fabricar tierra, agua, minas o yacimientos de carb\u00f3n? \u00a1Claro que no! Por tanto, la propiedad privada sobre los elementos naturales, tales como la tierra, las aguas, las minas, etc., la propiedad de esos medios de producci\u00f3n, de estas condiciones naturales de la producci\u00f3n, <em>no es una fuente de la que fluya valor<\/em>, ya que el valor no es otra cosa que tiempo de trabajo materializado. Esta propiedad es, sin embargo, una <em>fuente de ingresos<\/em>. Es un <em>t\u00edtulo<\/em>, un medio que permite al propietario de los medios de producci\u00f3n (&#8230;) apropiarse la parte del trabajo no retribuido arrebatado a los obreros por los capitalistas (&#8230;). Claro est\u00e1 que si la tierra se hallase como un bien elemental a la <em>libre disposici\u00f3n<\/em> de cualquiera, <em>faltar\u00eda<\/em> <em>uno de los elementos fundamentales para la formaci\u00f3n del capital<\/em>. Este medio de producci\u00f3n esencial\u00edsimo que es, adem\u00e1s, aparte del hombre mismo y su trabajo, el \u00fanico medio de producci\u00f3n original, no podr\u00eda enajenarse ni apropiarse, ni, por tanto, enfrentarse con el obrero como propiedad de otro y convertirle en obrero asalariado\u201d. [2]<\/p>\n<p>Hay tierras buenas y malas, f\u00e9rtiles e inf\u00e9rtiles. Pero en tanto \u201ctierra\u2013materia\u201d, esto nada tiene que ver con el trabajo humano. La Pampa h\u00fameda es un subproducto de la evoluci\u00f3n natural. La naci\u00f3n argentina \u201chered\u00f3\u201d esta fertilidad natural por estar asentada donde lo est\u00e1. Argentina tuvo la suerte (o la desgracia, seg\u00fan la cl\u00e1sica apreciaci\u00f3n de Milc\u00edades Pe\u00f1a) de que su territorio es de una fertilidad privilegiada seg\u00fan los est\u00e1ndares internacionales. \u00bfCon qu\u00e9 derecho, entonces, un determinado grupo de personas, puede monopolizar porciones de \u00e9l?<\/p>\n<p>Pero la propiedad privada de la tierra es una relaci\u00f3n econ\u00f3mico\u2013social por excelencia del capitalismo, que se funda, precisamente, en la separaci\u00f3n del trabajador de las condiciones de producci\u00f3n, sean \u201cnaturales\u201d o \u201cartificiales\u201d. Lo que nos remite a la cuesti\u00f3n de los recursos naturales en general.<\/p>\n<p>En efecto, los gobiernos \u201cprogresistas\u201d latinoamericanos, al llegar al poder luego del incendio de comienzos del siglo, sab\u00edan que para poder subsistir como proyecto pol\u00edtico deb\u00edan poner en marcha una nueva redistribuci\u00f3n de renta entre el Estado y los capitalistas privados. Es el caso de Hugo Ch\u00e1vez, de Evo Morales y tambi\u00e9n pretend\u00eda serlo de Cristina K con la elevaci\u00f3n de las retenciones agrarias.<\/p>\n<p>Ocurre que con las privatizaciones de los 90 se hab\u00eda entregado, aparte de la ganancia normal (que sigue inc\u00f3lume en manos de los capitalistas), pr\u00e1cticamente toda la renta del Estado en tanto propietario de los recursos naturales. Estos gobiernos lo que plantean es que <em>una parte<\/em> de la renta <em>vuelva al Estado<\/em>. No es mala oferta: los capitalistas se llevan la ganancia y, digamos, la mitad de la renta; los \u201cprogres\u201d se conforman con la otra mitad de la renta para poder gobernar y administrar algo digno de ser llamado Estado capitalista con cierto margen de acci\u00f3n. En el fondo, \u00e9ste es todo el secreto de las \u201cnacionalizaciones\u201d de un Evo o un Ch\u00e1vez: embolsar una parte de la renta producida por los recursos naturales de la naci\u00f3n. [3]<\/p>\n<p>En la Argentina tambi\u00e9n cabe este debate sobre la renta, m\u00e1s all\u00e1 que nuestro programa socialista revolucionario se asienta en la <em>expropiaci\u00f3n<\/em> de los propietarios de la tierra y dem\u00e1s recursos naturales. La pampa h\u00fameda fue siempre una \u201cventaja comparativa\u201d de la Argentina en el mercado mundial. Y, como venimos se\u00f1alando, todo pa\u00eds exportador de materias primas que explotan trabajo humano y expolian la naturaleza genera renta por eso. \u00a1S\u00f3lo \u201ccipayos\u201d neoliberales pudieron entregar la parte del le\u00f3n de esa renta a las multinacionales!<\/p>\n<p><strong>Lucha de clases en el campo<\/strong><\/p>\n<p>Olvidando o falsificando elementales criterios marxistas, el MST argument\u00f3 que su apoyo al reaccionario paro agrario se habr\u00eda basado \u201cen la letra misma del Programa de Transici\u00f3n de Le\u00f3n Trotsky\u201d. Pero el gen\u00e9rico planteo de apoyo a los \u201cpeque\u00f1os propietarios agr\u00edcolas\u201d que all\u00ed figura parte de dos premisas. Primera y principal, que el planteo se realiza <em>desde la clase trabajadora<\/em>, y obviamente siempre que no se encuentren en alianza con los grandes terratenientes y productores capitalistas (en todo caso, apunta a <em>destruir toda posibilidad<\/em> de tal alianza). La segunda, que se trate realmente de \u201cpeque\u00f1os propietarios\u201d <em>explotados<\/em> por los grandes, no <em>unidos<\/em> a ellos para defender su renta.<\/p>\n<p>En el campo, como en el resto de la sociedad, hay y no puede dejar de haber clases sociales en lucha con intereses antag\u00f3nicos. Existen propietarios terratenientes, productores capitalistas grandes y peque\u00f1os, capitales financieros volcados a la producci\u00f3n (pools de siembra), empresas multinacionales de acopio, comercializaci\u00f3n y venta de insumos, empresas de medios de producci\u00f3n, etc. Tambi\u00e9n medianos y peque\u00f1os productores, as\u00ed como m\u00e1s de un mill\u00f3n de trabajadores asalariados rurales.<\/p>\n<p>El Programa de Transici\u00f3n no hace m\u00e1s que recoger la tradici\u00f3n de todo programa socialista revolucionario para el campo que se precie de tal: dividir, no unir, las capas sociales agrarias distintas y antag\u00f3nicas. Si al MST en verdad le importara la \u201cletra\u201d de ese cl\u00e1sico texto, habr\u00eda encontrado que \u201cen el campo, los compa\u00f1eros de armas y equivalente del obrero industrial es el <em>obrero agr\u00edcola<\/em>. Son dos partes de una solo y misma clase. Sus intereses son indisociables (&#8230;). Los campesinos [que son propietarios de tierras y trabajan con sus propias manos] representan <em>otra clase<\/em>: son la peque\u00f1o burgues\u00eda de la aldea. La peque\u00f1o burgues\u00eda se compone de <em>distintas capas<\/em>, desde los elementos semiproletarios hasta los explotadores. De acuerdo con esto, <em>la tarea pol\u00edtica del proletariado es llevar la lucha de clases al campo. Solo as\u00ed ser\u00e1 capaz de trazar una l\u00ednea divisoria entre sus aliados y sus enemigos<\/em>\u201d. [4]<\/p>\n<p>Es decir, exactamente lo contrario de apoyar y hacer seguidismo a una organizaci\u00f3n que, como la FAA, se uni\u00f3 a la Sociedad Rural y a lo m\u00e1s granado de la oposici\u00f3n patronal detr\u00e1s de un programa enteramente burgu\u00e9s y liberal, la libertad irrestricta de comercio. La \u00fanica posici\u00f3n posible desde los intereses de la clase obrera era llamar a la FAA o a las verdaderas expresiones de los productores agrarios no capitalistas a <em>romper esta unidad y aliarse a los trabajadores del campo y la ciudad<\/em>. No hay otra estrategia pol\u00edtica de clase y revolucionaria posible para el campo.<\/p>\n<p>Ni siquiera cabe la coartada de apoyar \u201csectores populares\u201d, ya que \u201cLenin y Marx definen el pueblo como la alianza de obreros y sectores empobrecidos de la peque\u00f1o burgues\u00eda. No fue el pueblo el que se moviliz\u00f3, como afirma el PCR. Los 1.300.000 obreros rurales <em>no participaron<\/em> de la protesta: la mayor\u00eda de ellos <em>continu\u00f3 trabajando<\/em> tranqueras adentro (el \u201cparo\u201d era s\u00f3lo comercial) mientras sus patrones mateaban en la ruta. Tampoco hubo campesinado, sino capitalistas y rentistas m\u00e1s o menos grandes o peque\u00f1os, pero ninguno que sobreviva de otra cosa que del trabajo ajeno\u201d. [5]<\/p>\n<p><strong>Viejos y nuevos terratenientes<\/strong><\/p>\n<p>El programa agrario socialista revolucionario se apoya en un eje fundamental: las grandes extensiones de tierra deben ser expropiadas. Esta \u201cm\u00e1quina natural\u201d, fuente de la productividad agraria, no puede ser privada porque, entre otras cosas, el hombre no hizo nada para que sea como es. [6]<\/p>\n<p>Como se ha se\u00f1alado desde una izquierda no\u201dcampestre\u201d, \u201cning\u00fan revolucionario serio puede llamar a otra cosa que a la expropiaci\u00f3n de la \u00fanica riqueza real que tiene la Argentina, a saber, la pampa. Todo lo dem\u00e1s, sencillamente, no tiene importancia. Renunciar a la revoluci\u00f3n agraria, es decir, a la nacionalizaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n de toda la tierra y a su explotaci\u00f3n por un Estado obrero, equivale a dejar en manos de la burgues\u00eda la principal riqueza nacional (\u2026) Regalar la principal fuente de riqueza de tal manera, equivaldr\u00eda a pedirles a los obreros venezolanos que renuncien al petr\u00f3leo, a los bolivianos al gas o a los chilenos al cobre\u201d. [7]<\/p>\n<p>Este reclamo tiene un origen que se\u00f1alaremos muy sucintamente. La propiedad de la tierra como fuente de riqueza tuvo un lugar central en la Argentina pr\u00e1cticamente desde la independencia misma. La famosa Ley de Enfiteusis de Bernardino Rivadavia (mayo de 1826), que hipotec\u00f3 las tierras p\u00fablicas como garant\u00eda a los prestamistas extranjeros, dio en usufructo grandes extensiones, que luego Juan Manuel de Rosas generosamente entreg\u00f3 a familias patricias en propiedad privada. [8]<\/p>\n<p>Entrado el siglo XIX, tras la \u201cCampa\u00f1a del Desierto\u201d (campa\u00f1a militar de expansi\u00f3n de la frontera concluida en 1879), el presidente Julio A. Roca reparti\u00f3 esas tierras conquistadas al indio entre sus oficiales, fortaleciendo y renovando el plantel de la oligarqu\u00eda \u201cnacional\u201d. As\u00ed se lleg\u00f3 al siglo XX, en que \u201cel \u2018granero del orbe\u2019 no pertenec\u00eda ni por asomo al conjunto de la poblaci\u00f3n. El censo de 1914 mostraba que la propiedad de la tierra era de muy pocos: el 5% de los propietarios dispon\u00eda del 55% de las explotaciones\u201d. [9]<\/p>\n<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s, el panorama no parece haber mejorado mucho. Seg\u00fan el \u00faltimo censo agropecuario de 2002, la superficie agropecuaria ronda los 175 millones de hect\u00e1reas, explotadas por 330.000 explotaciones agr\u00edcolas [10], una cantidad sensiblemente menor que las 420.000 del censo de 1988 o las 600.000 de veinte a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s aleccionador es desagregar esa cifra por tama\u00f1o: 936 explotaciones de m\u00e1s de 20.000 hect\u00e1reas suman m\u00e1s de 35 millones de hect\u00e1reas, presumiblemente de las m\u00e1s f\u00e9rtiles del pa\u00eds. Y si se consideran losa los propietarios de entre 5.000 y 20.000 hect\u00e1reas, se llega a que <em>6.160<\/em> \u201cproductores\u201d poseen 87 millones de hect\u00e1reas. \u00a1Pr\u00e1cticamente la mitad de las tierras explotables de todo el pa\u00eds, es decir, una concentraci\u00f3n brutal en materia de propiedad de la tierra! En el otro polo, existen 170.000 explotaciones agropecuarias de entre 5 y 100 hect\u00e1reas que s\u00f3lo suman unos 5 millones de hect\u00e1reas. Es decir, m\u00e1s de la mitad de las unidades productivas s\u00f3lo re\u00fanen el 3% de las tierras. Entre ambos extremos hay unas 75.000 explotaciones de entre 100 y 500 hect\u00e1reas, que suman unos 18 millones de hect\u00e1reas, y las explotaciones \u201cmedianas\u201d de entre 500 y 5000 hect\u00e1reas, son unas 44.000, y totalizan cerca de 67 millones de hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>En cuanto a la situaci\u00f3n de la zona n\u00facleo, entre 1988 y 2002 la regi\u00f3n pampeana es la que registra la mayor ca\u00edda (\u201329%) en la cantidad de \u201cproductores\u201d, y el mayor crecimiento en materia de concentraci\u00f3n de la tierra: 5.127 explotaciones abarcan 30 millones de hect\u00e1reas en la zona m\u00e1s rica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y en la provincia de Buenos Aires, \u201ccinco grupos econ\u00f3micos y 35 grupos agropecuarios lograron ampliar sus dominios en el campo en los 90. Los primeros son Bunge y Born, Loma Negra, Bemberg, Werthein y la familia Blaquier). En total poseen 396.765 hect\u00e1reas en la provincia de Buenos Aires, lo que arroja un promedio de 79.353 hect\u00e1reas cada uno. Por su parte, los grupos agropecuarios est\u00e1n constituidos mayormente por familias de la aristocracia, que dieron origen a la Sociedad Rural. Son <em>35<\/em>, que re\u00fanen un total de 1.564.091 hect\u00e1reas, a raz\u00f3n de 44.688 hect\u00e1reas cada una. Figuran familias como G\u00f3mez \u00c1lzaga, Anchorena, Balcarce, Larreta, Avellaneda, Duhau, Pereyra Iraola, Ballester, Zuberbuhler, Vernet Basualdo, Pueyrred\u00f3n, Bullrich, Udaondo, Ayerza, Colombo, Magliario y Lanz, etc. En total xisten en la provincia de Buenos Aires 1.294 propietarios con m\u00e1s de 2.500 hect\u00e1reas; 800 entre 2.500 y 5.000; 242, entre 5.000 y 7.500; 92, entre 7.500 y 10.000; 108, entre 10.000 y 20.000, y 534 de 20.000 en adelante. En conjunto son due\u00f1os de 8,8 millones de hect\u00e1reas, algo m\u00e1s del 32% del total de la provincia\u201d. [11]<\/p>\n<p>Ante semejante concentraci\u00f3n de la propiedad (y la producci\u00f3n) agraria, no puede caber duda de que la primera tarea revolucionaria en el campo argentino pasa por la expropiaci\u00f3n de los grandes propietarios y capitalistas del campo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfReforma agraria o socializaci\u00f3n? <\/strong><\/p>\n<p>A partir de esta definici\u00f3n de base, se trata de saber si en la zona n\u00facleo la expropiaci\u00f3n debe ser llevada adelante para impulsar una reforma agraria o para pasar directamente a formas socializadas de propiedad y producci\u00f3n. Como es sabido, la reforma agraria es la cl\u00e1sica tarea de la <em>revoluci\u00f3n burguesa<\/em> en el campo, hoy defendida por las corrientes de la \u201cizquierda\u201d pro campo, que implicar\u00eda el reparto la tierra en beneficio de peque\u00f1os productores privados. Esto es lo que propone Eduardo Buzzi de la FAA: \u201cLa agricultura argentina avanza hacia un escenario donde 3.000 grandes empresas van a terminar produciendo 100.000 toneladas. Nosotros decimos que hacen falta 150.000 productores haciendo esas 100.000 toneladas\u201d. [12] Adelantamos nuestra posici\u00f3n: se trata de una propuesta ut\u00f3pica, totalmente improductiva y, en el fondo, reaccionaria.<\/p>\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 decir que ni remotamente los socios pol\u00edticos de Buzzi, la SRA y la CRA, compartir\u00edan semejante reclamo. Y mucho menos Buzzi estar\u00eda dispuesto a sostener seriamente ese proyecto, ya que siempre privilegi\u00f3 precisamente la alianza con los grandes productores. No se trata m\u00e1s que de una reivindicaci\u00f3n <em>pour la gallerie<\/em>, lo que el MST sin duda sabe pero prefiere ocultar por razones de puro oportunismo.<\/p>\n<p>Lo malo es que el MST se embandera sin reservas con ese programa tan ajeno como demag\u00f3gico: \u201cNo hay salida de fondo para el campo ni democratizaci\u00f3n de la tierra o la renta agropecuaria, si no se expropian a los grandes capitales agrupados en los pools de siembra, <em>si no se reparte la tierra de los grandes terratenientes entre los peque\u00f1os productores y los obreros agr\u00edcolas<\/em>. O sea, si no se hace una reforma agraria integral. Una reforma de este tipo tendr\u00eda que <em>liquidar la propiedad terrateniente creando m\u00faltiples explotaciones<\/em>, que algunos productores se\u00f1alan deben oscilar entre las 150 y 200 hect\u00e1reas (&#8230;). Este impulso a la peque\u00f1a propiedad de la tierra, al redistribuirla entre miles y miles de peque\u00f1os productores y trabajadores agr\u00edcolas, ser\u00eda un golpe tremendo para los capitalistas que engrosan sus bolsillos con el hambre de nuestro pueblo. Liquidar\u00eda la actual tendencia al monopolio, evitando la liquidaci\u00f3n del peque\u00f1o productor\u201d. [13]<\/p>\n<p>En verdad, concurrir a los actos organizados y dirigidos de cabo a rabo por la SRA para defender la \u201cexpropiaci\u00f3n\u201d no suena muy coherente. Pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, este programa resulta, al menos para la zona n\u00facleo pampeana, abiertamente reformista y peque\u00f1o burgu\u00e9s, y por tanto, reaccionario; no obrero y socialista. Dadas las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la Pampa h\u00fameda, lo que est\u00e1 planteado es alentar la <em>estatizaci\u00f3n de las grandes propiedades y empresas capitalistas<\/em> y su puesta en producci\u00f3n <em>bajo formas<\/em> <em>sociales y econ\u00f3micas de gran propiedad socializada, no de peque\u00f1a propiedad individual<\/em>.<\/p>\n<p>La realidad es que en esa zona la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n ya se encuentra bajo condiciones de un <em>alt\u00edsimo nivel de \u201csocializaci\u00f3n\u201d<\/em>. Es ampliamente reconocido que la causa central del actual predominio de grandes propietarios y\/o arrendatarios capitalistas de m\u00e1s de 20.000 hect\u00e1reas se debe a la posibilidad de aprovechar las econom\u00edas de escala. La reducci\u00f3n del costo por hect\u00e1rea es mayor a medida que aumenta la superficie trabajada. Se est\u00e1 en presencia de una enorme tecnificaci\u00f3n, una relativamente baja cantidad de trabajadores por superficie explotada (s\u00f3lo 5 trabajadores cada 1.000 hect\u00e1reas en promedio, al menos en el caso de la soja), parte de ellos muy calificados, y la virtual inexistencia de campesinos sin tierras. Pasar de este esquema a una dispersi\u00f3n de unidades agr\u00edcolas de hasta 200 hect\u00e1reas es lisa y llanamente un <em>retroceso<\/em>.<\/p>\n<p>Por otra parte, una parte sustancial de los peque\u00f1os y medianos propietarios son <em>rentistas o productores agrarios capitalistas de pleno derecho<\/em>, con lo que asumir como propio el programa de la Federaci\u00f3n Agraria genera una absoluta distorsi\u00f3n de cualquier intento de revolucionar las relaciones sociales en el sector. Seg\u00fan un estudio, \u201cen los \u00faltimos quince a\u00f1os el proceso de transformaci\u00f3n en la forma de organizaci\u00f3n y de desarrollo t\u00e9cnico\u2013productivo del campo ha provocado una acelerada concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n (&#8230;). Se produjo una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica (&#8230;) basada en la siembra directa y las semillas transg\u00e9nicas (&#8230;). Este cambio tecnol\u00f3gico demanda <em>mucho menos trabajo manual y mucho m\u00e1s capital<\/em>. Se necesitan millonarias inversiones en maquinas para siembra directa que son distintas a las tradicionales. Por eso mismo surgieron contratistas \u2013la mayor\u00eda son adem\u00e1s medianos y grandes \u2018productores\u2019\u2013 que van por los predios con sus maquinarias a realizar el trabajo, que en la agricultura tradicional pod\u00edan llevar de uno a dos meses, seg\u00fan la extensi\u00f3n, y hoy se realiza en uno o dos d\u00edas (&#8230;). En ese contexto aparecen los fondos de siembra \u2013pools\u2013 que tienen el capital suficiente para comprar y aplicar ese nuevo paquete tecnol\u00f3gico en econom\u00edas de escala. Pero son los tradicionales grandes propietarios de tierras (&#8230;) los que han avanzado en concentrar cada vez m\u00e1s la producci\u00f3n en sus manos. Y esto fue as\u00ed porque a los chacareros que no pudieron acceder a este nuevo paradigma productivo\u2013tecnol\u00f3gico les <em>resulta mucho m\u00e1s rentable alquilar la tierra que trabajarla<\/em>\u201d. [14]<\/p>\n<p>En este marco, \u201clo que se ha verificado es <em>una enorme concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n sobre tierras arrendadas, lo que ha provocado una profunda alteraci\u00f3n de la estructura econ\u00f3mica y social del campo<\/em>. La propiedad de la tierra sigue tanto o m\u00e1s concentrada que antes. Eduardo Basualdo destaca que en la zona pampeana <em>el 86,4% de la producci\u00f3n agr\u00edcola sigue en las mismas manos que hace un siglo<\/em>. Este complejo panorama permite acercarse a la comprensi\u00f3n de la actuaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Agraria en el conflicto, que ha desorientado a quienes todav\u00eda consideran que sigue siendo una entidad que defiende a los peque\u00f1os productores arrendatarios. Giberti ilustra que \u2018<em>el cl\u00e1sico chacarero arrendatario<\/em>, la imagen tradicional del socio de la FAA, <em>pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 porque muchos se transformaron en propietarios<\/em>\u2019. Muchos pasaron a ser <em>arrendadores<\/em> de los pools o de los grandes propietarios, lo que explica la indiferencia que manifestaron al proyecto de Ley de Arrendamiento, y que s\u00f3lo se preocupen por la defensa de la renta sojera, que es la que les brinda el alquiler de sus tierras. Por eso Giberti se\u00f1ala que \u2018ese cambio de estructura social hace que <em>el chacarero t\u00edpico de hoy<\/em> tenga enfoques muy distintos del de anta\u00f1o. <em>Es un peque\u00f1o propietario<\/em>\u2019 (&#8230;) La FAA se ha convertido en una entidad que representa fundamentalmente a <em>peque\u00f1os propietarios que no trabajan la tierra, sino que la alquilan para vivir de rentas<\/em>\u201d. [15]<\/p>\n<p>Con respecto a las otras dos entidades, la CRA y la SRA, se se\u00f1ala que \u201cla primera concentra un grupo de entidades regionales, representando a propietarios con extensiones de tierra de un <em>promedio de 1.000 hect\u00e1reas<\/em>, que para la regi\u00f3n pampeana significa <em>un patrimonio de 8 a 10 millones de d\u00f3lares<\/em> (&#8230;). En tanto, la Sociedad Rural sigue representando a grandes propietarios, pero con otra estructura de negocios: tambi\u00e9n han incorporado la agricultura, cuando antes eran casi exclusivamente ganaderos\u201d [16].<\/p>\n<p>En <em>estas<\/em> condiciones reales, no en las fantas\u00edas de la izquierda pro campo, un programa centrado en la reforma agraria cl\u00e1sica queda entonces <em>kil\u00f3metros por detr\u00e1s del desarrollo ya existente de las fuerzas productivas. Y, sobre todo, no tendr\u00eda un sentido anticapitalista<\/em>.<\/p>\n<p>Por el contrario, entendemos que lo que est\u00e1 planteado es pasar a la expropiaci\u00f3n de las grandes extensiones y su puesta en producci\u00f3n bajo formas de trabajo socializadas: \u201cLo que no se puede es prometer la \u2018distribuci\u00f3n\u2019 a los chacareros de la tierra expropiada (&#8230;). Menos con la pretensi\u00f3n de \u2018repoblar\u2019 la pampa, como si la urbanizaci\u00f3n pronunciada de la Argentina fuera el resultado del atraso agrario y no, en realidad, de una productividad \u00fanica en el mundo. Semejante medida ser\u00eda un desastre que nos llevar\u00eda a la <em>destrucci\u00f3n de las fuerzas productivas<\/em> alcanzadas por nuestro pa\u00eds en su desarrollo hist\u00f3rico\u201d. [17]<\/p>\n<p><strong>Expropiaci\u00f3n, peque\u00f1a propiedad y cooperaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este programa no implica, claro est\u00e1, la expropiaci\u00f3n de <em>todos<\/em> los propietarios. En el caso de propietarios y\/o productores familiares que no empleen mano de obra asalariada y que por la extensi\u00f3n de sus parcelas y los vol\u00famenes de producci\u00f3n no configuren empresas capitalistas propiamente dichas y prefieran seguir trabajando la tierra de manera independiente, lo razonable es respetar esa decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero estas caracter\u00edsticas se dan justamente en la zona extra\u2013pampeana, con un perfil muy distinto al de la zona n\u00facleo: gran cantidad de minifundios y un aut\u00e9ntico campesinado sin tierras desplazado por la expansi\u00f3n de la frontera de la soja. Se trata de extensiones de una, cinco o diez hect\u00e1reas en provincias como Santiago del Estero, Formosa, Salta, Chaco, etc.<\/p>\n<p>En estos casos s\u00ed cabe aplicar un programa m\u00e1s tradicional de reforma agraria, entregando tierras a los sin tierra o devolviendo los predios a las poblaciones originarias que as\u00ed lo reclamen, alent\u00e1ndolas, llegado el caso, a poner en pie formas de producci\u00f3n cooperativas. Lo que est\u00e1 en juego aqu\u00ed son los derechos hist\u00f3ricos de las comunidades, con formas de propiedad comunal que remiten a algo muy distinto que a la propiedad privada capitalista o a la apropiaci\u00f3n violenta de porciones del planeta, que es la base material de la renta capitalista de la tierra.<\/p>\n<p>Este tipo de explotaciones est\u00e1n m\u00e1s ligadas al autoconsumo de un <em>verdadero<\/em> campesinado, que <em>no<\/em> dedica el centro de su actividad a producir mercanc\u00edas e incorporar valor. En ese sentido, es una figura \u201cprecapitalista\u201d, o de <em>producci\u00f3n mercantil simple<\/em> (Mercanc\u00eda\u2013Dinero\u2013Mercanc\u00eda). Esto es, no genera plusvalor y su ciclo productivo no se hace en funci\u00f3n de la ganancia, sino de satisfacer necesidades por la v\u00eda de la venta de parte de la producci\u00f3n para comprar otras mercanc\u00edas. Es decir, el objetivo central no es la <em>acumulaci\u00f3n<\/em> de capital sino el <em>consumo<\/em>.<\/p>\n<p>Esto es distinto, o m\u00e1s bien antag\u00f3nico, con los <em>productores capitalistas agrarios <\/em>que llevan adelante la producci\u00f3n al solo efecto de obtener ganancia, de generar plusvalor. Es absolutamente tramposo que los medios de comunicaci\u00f3n (y cierta \u201cizquierda\u201d) los caracterice como \u201ccampesinos\u201d.<\/p>\n<p>En todo caso: \u201cSe puede conceder que por razones pol\u00edticas (la necesidad de fracturar el frente \u00fanico burgu\u00e9s en el campo), se establezca un tratamiento diferente para las fracciones m\u00e1s pobres de la peque\u00f1o burgues\u00eda rural, la que no explota fuerza de trabajo. <em>Pero esta concesi\u00f3n debe limitarse a garantizar su supervivencia, no a estimular su acumulaci\u00f3n<\/em>\u201d. [18]<\/p>\n<p><strong>Lecciones revolucionarias del siglo XX<\/strong><\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 planteado es poner en pie un plan nacional integral agr\u00edcola\u2013ganadero que d\u00e9 una respuesta anticapitalista y socialista de conjunto, integrando variables seg\u00fan la zona, como los diversos tipos de propiedad (socializada, cooperativa e individual), las mejores v\u00edas para el desarrollo de las fuerzas productivas y la existencia real o no de peque\u00f1os productores y\/o campesinos sin tierra.<\/p>\n<p>Esta combinaci\u00f3n de factores, en las revoluciones anticapitalistas del siglo XX en general y en la Rusia revolucionaria socialista en particular, demostr\u00f3 ser mucho m\u00e1s rica que el esquema simplista de los que defienden la reforma agraria por todo programa para el campo argentino.<\/p>\n<p>Por ejemplo, para el MST, \u201chablar, como hacen algunas corrientes de la izquierda, s\u00f3lo de la nacionalizaci\u00f3n de la gran propiedad agraria, que equivale a estatizar el latifundio, sin mencionar a la reforma agraria, que es el reparto de la tierra en peque\u00f1os propietarios, es <em>ir contra la experiencia de las grandes revoluciones del siglo pasado<\/em>, donde <em>los peque\u00f1os productores se convirtieron en un aliado imprescindible de los trabajadores contra la gran propiedad capitalista<\/em>, y es abandonarlos en los brazos de la Sociedad Rural, la oligarqu\u00eda de los grandes pools y monopolios del campo\u201d. [19]<\/p>\n<p>Evidentemente, el MST, puesto a sacar lecciones hist\u00f3ricas, desbarra tanto o m\u00e1s que cuando pretende \u201cteorizar\u201d. Porque, por un lado, no se trataba de \u201cproductores\u201d en general, sino de un <em>campesinado<\/em> hecho y derecho que, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferentes tradiciones, como fue en el caso de Rusia y China \u2013en el primer caso, con pr\u00e1cticas de comuna rural; en el segundo, de comunidad de mercado [20]\u2013 es imposible de comparar con los <em>burgueses peque\u00f1os y medianos<\/em> que estuvieron en las rutas durante el lock out agrario.<\/p>\n<p>En segundo lugar, no tiene nada que ver el actual desarrollo de las fuerzas productivas en la zona n\u00facleo del campo argentino \u2013de <em>primer nivel<\/em> en el mercado mundial\u2013 con la situaci\u00f3n agraria de Rusia y China del siglo pasado, signada por <em>la improductividad y el atraso<\/em>. No hay forma de validar la analog\u00eda.<\/p>\n<p>Tercero: la \u201cexperiencia hist\u00f3rica\u201d revolucionaria <em>real<\/em>, queda, particularmente en el caso ruso, reducida a la nada por el MST. Es sabido que Lenin prob\u00f3 con m\u00faltiples pol\u00edticas, t\u00e1cticas e instrumentos respecto del agro ruso. Primero el poder bolchevique se vio obligado a avanzar <em>manu militari<\/em>, en el marco de la guerra civil. Despu\u00e9s se reintrodujo el dinero y mecanismos de mercado con la NEP, cuando se desbarrancaba la producci\u00f3n y en las ciudades hab\u00eda un hambre creciente.<\/p>\n<p>Lenin no se qued\u00f3 all\u00ed: el MST parece desconocer que, en uno de sus \u00faltimos escritos respecto de c\u00f3mo para impulsar pasos transitorios hacia formas socializadas de propiedad y producci\u00f3n agr\u00edcola, insisti\u00f3 en que desde el Estado obrero se deb\u00edan impulsar formas cooperativas de producci\u00f3n en el campo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, no puede desconocerse que luego de la muerte de Lenin hubo una orientaci\u00f3n peligrosamente oportunista: el \u201ccampesinos, enriqueceos\u201d y la \u201cindustrializaci\u00f3n a paso de tortuga\u201d fueron las palabras de orden de Stalin y Bujarin ya en pleno proceso de burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n. Frente a lo cual polemizaron Trotsky, Preobrajensky (en ese momento) y el resto de la Oposici\u00f3n de Izquierda.<\/p>\n<p>Si cabe aqu\u00ed una analog\u00eda entre la experiencia rusa y el lock out agrario en la Argentina, es que \u00e9ste \u00faltimo expresa un reflejo socio\u2013pol\u00edtico similar al de los <em>kulaks<\/em> en el debate de los a\u00f1os 20, en <em>un<\/em> sentido limitado pero muy preciso: <em>ambos exig\u00edan, frente a la pretensi\u00f3n del Estado de apropiarse parte de la renta agraria, un v\u00ednculo directo con el mercado mundial<\/em>.<\/p>\n<p>En efecto, la exigencia del kulak de permitir el libre comercio no era otra cosa que el reclamo de relacionarse directamente con la Europa capitalista. Algo que hubiera socavado decisivamente la dictadura del proletariado. El ala izquierda bolchevique, encarnada por la Oposici\u00f3n de Izquierda, planteaba en cambio que una parte de la renta, del plusvalor agrario, fuera transferido del campo a la ciudad. \u00bfC\u00f3mo? Vendi\u00e9ndole a los productores agrarios, obligatoriamente, m\u00e1quinas \u201ccaras\u201d, es decir, de un valor mayor (y menor productividad), fabricadas por una clase obrera todav\u00eda muy atrasada. Es decir, el poder proletario deb\u00eda <em>obligar<\/em> al \u201ccampo\u201d m\u00e1s productivo y competitivo a <em>transferir valor y renta a las ciudades<\/em>. En este sentido, <em>La nueva econom\u00eda<\/em>, de Preobrajensky, no se equivocaba al hablar de \u201cexplotaci\u00f3n\u201d de los productores agrarios. Era la derecha de Bujarin la que defend\u00eda la acumulaci\u00f3n en el campo a cargo de los \u201cproductores\u201d capitalistas. Este curso del stalinismo en ascenso llev\u00f3 a una dram\u00e1tica crisis y a un brutal lock out agrario en 1927. La respuesta fue un bandazo: la orientaci\u00f3n ultraizquierdista y represiva de impulso a la \u201ccolectivizaci\u00f3n\u201d forzosa del campo, sin democracia obrera ni verdadera socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n, que liquid\u00f3 las fuerzas productivas del campo ruso por varias d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Las circunstancias espec\u00edficas y la complejidad del caso obliga a ser cuidadoso con las analog\u00edas hist\u00f3ricas, precauci\u00f3n que el MST no se molesta en tomar cuando acusa alegremente de \u201cstalinismo\u201d a los que no apoyamos un lock out agrario patronal de programa liberal. Pero esperar del MST respeto por los hechos hist\u00f3ricos, sutileza conceptual o, aunque m\u00e1s no fuera, honestidad intelectual en la pol\u00e9mica es pedirle peras al olmo.<\/p>\n<p>En suma, queremos concluir reafirmando que <em>el eje de un programa agrario socialista revolucionario para nuestro pa\u00eds pasa por la expropiaci\u00f3n de la gran propiedad, pero no para crear una clase de peque\u00f1os burgueses del campo sino para ir hacia la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n<\/em>. Y esta medida debe ir acompa\u00f1ada de la estatizaci\u00f3n bajo control de los trabajadores de las grandes unidades de producci\u00f3n capitalistas, pools de siembra, grandes contratistas, proveedores de insumos, acopiadores, exportadores, agro\u2013industrias e industrias de maquinaria agr\u00edcola, poniendo la producci\u00f3n agraria bajo los principios de la planificaci\u00f3n socialista de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>[1] Karl Marx, El capital, Tomo III, volumen 8, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1981, p. 793.<\/p>\n<p>[2] Karl Marx, Teor\u00edas de la plusval\u00eda, pp.342\u20134; Madrid, Comunicaci\u00f3n, 1974, pp. 342ss.<\/p>\n<p>[3] Por otra parte, esta moderada pretensi\u00f3n se limita s\u00f3lo a algunos rubros esenciales. Por ejemplo, los Kirchner buscan elevar la recaudaci\u00f3n fiscal con la renta originada en el agro, pero no tocan nada del escandaloso esquema de saqueo en la explotaci\u00f3n minera, generado en los 90. Las compa\u00f1\u00edas multinacionales que rapi\u00f1an recursos no renovables devuelven al Estado en concepto de regal\u00edas un rid\u00edculo 3%, con la total complacencia de la clase pol\u00edtica provincial, que se vende a s\u00ed misma a precio de saldo.<\/p>\n<p>[4] Leon Trotsky, El programa de transici\u00f3n, Buenos Aires, Crux, 1990, pp. 48\u201349.<\/p>\n<p>[5] Kabat, idem.<\/p>\n<p>[6] Hay un evidente paralelo con otros recursos naturales tales como el gas, el petr\u00f3leo, la miner\u00eda, la riqueza ict\u00edcola y otros tantos que pagan renta bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>[7] Eduardo Sartelli, \u201cEl convidado de piedra\u201d, El Aromo 42.<\/p>\n<p>[8] Por la Enfiteusis, entre 1822 y 1830 se entrega a 538 propietarios un total de 8.656.000 hect\u00e1reas en la zona m\u00e1s rica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>[9] Mario Rapoport, Pagina 12, 13\u201307\u201308.<\/p>\n<p>[10] \u201cResultados definitivos del censo nacional agropecuario 2002\u201d. Secretar\u00eda de Agricultura, Ganader\u00eda, Pesca y Alimentos.<\/p>\n<p>[11] David Cufr\u00e9, P\u00e1gina 12, 13\u201307\u201308.<\/p>\n<p>[12] P\u00e1gina 12, 21\u20137\u201308.<\/p>\n<p>[13] Alternativa Socialista 473, 16\u20134\u201308.<\/p>\n<p>[14] Alfredo Zaiat, P\u00e1gina 12, 12\u20137\u201308.<\/p>\n<p>[15] A. Zaiat, cit.<\/p>\n<p>[16] Idem.<\/p>\n<p>[17] E. Sartelli, cit.<\/p>\n<p>[18] Sartelli, \u00eddem.<\/p>\n<p>[19] Alternativa Socialista n\u00aa 473, 16\u201304\u201308.<\/p>\n<p>[20] Ver Roberto S\u00e1enz, \u201cChina 1949: una revoluci\u00f3n campesina anticapitalista\u201d, Socialismo o Barbarie, revista, N\u00ba 19, diciembre de 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revuelta de los patrones rurales y la izquierda argentina Ver en .pdf Una pol\u00e9mica de importancia trascendental La nueva cuesti\u00f3n agraria La rebeli\u00f3n de los patrones rurales y la izquierda argentina Por Roberto S\u00e1enz [1] \u00cdndice: 1- Introducci\u00f3n 2-Campos burgueses en pugna 3- Los nuevos actores sociales en el campo argentino 4- \u201cMarxistas\u201d con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6702,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[122,1656,3,1532],"tags":[35],"class_list":{"0":"post-6701","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-america-latina-y-el-caribe","8":"category-argentina","9":"category-debates","10":"category-publicaciones","11":"tag-roberto-saenz"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Argentina - La rebeli\u00f3n de las 4x4 - Socialismo o Barbarie<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6701\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Argentina - La rebeli\u00f3n de las 4x4 - Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La revuelta de los patrones rurales y la izquierda argentina Ver en .pdf Una pol\u00e9mica de importancia trascendental La nueva cuesti\u00f3n agraria La rebeli\u00f3n de los patrones rurales y la izquierda argentina Por Roberto S\u00e1enz [1] \u00cdndice: 1- Introducci\u00f3n 2-Campos burgueses en pugna 3- Los nuevos actores sociales en el campo argentino 4- \u201cMarxistas\u201d con [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6701\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Socialismo o Barbarie\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-06-17T22:30:29+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-11-20T02:09:13+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/la-rebelion-de-las-4x4-e1446157866700.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"504\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"700\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"SOB\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"SOB\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"173 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6701#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/?p=6701\"},\"author\":{\"name\":\"SOB\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.socialismoobarbarie.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bc1c3b321d47ed092405949c77e35a8e\"},\"headline\":\"Argentina &#8211; 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