{"id":6778,"date":"2004-04-01T17:19:54","date_gmt":"2004-04-01T20:19:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6778"},"modified":"2018-07-12T20:05:04","modified_gmt":"2018-07-12T23:05:04","slug":"revolucion-socialista-democracia-y-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6778","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n socialista, democracia y dictadura"},"content":{"rendered":"<h2>El concepto de \u201cdictadura del proletariado\u201d, la LCR francesa y las cr\u00edticas del PO argentino<\/h2>\n<p>En su \u00faltimo congreso, la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) francesa, secci\u00f3n del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, decidi\u00f3 abandonar la definici\u00f3n estrat\u00e9gica de la lucha por la dictadura del proletariado, elimin\u00e1ndola de su programa. En estas latitudes, el Partido Obrero de Argentina sali\u00f3 a hacer una dura cr\u00edtica de ese abandono. Ambas posiciones presentan fuertes limitaciones y hacen a un debate estrat\u00e9gico. Es el objeto de esta nota hacer una reapropiaci\u00f3n cr\u00edtica del concepto de dictadura del proletariado, evitando caer en unilateralidades.<\/p>\n<p>Los debates en torno al concepto de dictadura del proletariado han marcado recurrentemente la historia del marxismo. En los inicios del siglo XX la defensa de este concepto \u2013o su condena\u2013 delimit\u00f3 los campos del reformismo y la revoluci\u00f3n. La revoluci\u00f3n de octubre reforz\u00f3 esa polarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los diversos vaivenes del socialismo revolucionario y, especialmente, el impacto de la victoria de la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica estalinista agregaron otras determinaciones nuevas al problema de la dictadura del proletariado. En nombre de ella y del marxismo, de los que no renegaron pero s\u00ed pervirtieron al m\u00e1ximo, los estalinistas bloquearon el impulso emancipador de octubre, erigieron un estado burocr\u00e1tico asentado sobre formas de explotaci\u00f3n heredadas del capitalismo e impusieron un enorme retroceso a los movimientos revolucionarios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial volvieron a aparecer discusiones acerca de la dictadura del proletariado. Cuando la burocracia china intent\u00f3 disputarle a los sovi\u00e9ticos la conducci\u00f3n del aparato estalinista internacional, uno de los ejes de su pol\u00e9mica fue la defensa de la dictadura del proletariado en contra de Jruschov. Este afirmaba que la URSS hab\u00eda superado esa fase y se hab\u00eda convertido en un \u201cestado de todo el pueblo\u201d. Esta pol\u00e9mica, en la que los chinos tomaron el papel de \u201chalcones\u201d y los rusos aceptaron, resignadamente, el de \u201cpalomas\u201d, no mostr\u00f3 ninguna diferencia cualitativa entre ambos, en lo que a pol\u00edtica internacional se refiere. Pese a su maquillaje \u201cizquierdista\u201d, los chinos mostraron que su proyecto ten\u00eda las mismas bases burocr\u00e1ticas y nacionalistas que el de la URSS (adem\u00e1s de compartir la estrategia de la \u201crevoluci\u00f3n por etapas\u201d). Es decir, la pol\u00edtica a seguir ante cualquiera de los problemas cruciales del movimiento obrero y revolucionario iba a estar subordinado a su crudo inter\u00e9s estatal.<\/p>\n<p>Otra discusi\u00f3n sobre la dictadura del proletariado se dio en los a\u00f1os 70 en Europa, cuando los partidos comunistas de Italia, Francia y Espa\u00f1a tomaron distancia de la pol\u00edtica sovi\u00e9tica. Uno de los ejes pol\u00e9micos con los que se implement\u00f3 esto fue el abandono de la noci\u00f3n de dictadura del proletariado. Los comunistas de Italia, Francia y Espa\u00f1a se compromet\u00edan a instaurar el socialismo sin pasar por la dictadura del proletariado. Postularon una \u201cv\u00eda democr\u00e1tica\u201d al socialismo, lo que implicaba la renuncia abierta de la necesidad de ruptura revolucionaria (que los estalinistas de los dem\u00e1s pa\u00edses manten\u00edan formalmente, aunque su verdadera pol\u00edtica tuviera, de hecho, un car\u00e1cter opuesto). En contrapartida, surgieron, dentro de estos partidos comunistas, alas neoestalinistas opositoras a ese giro y defensoras a ultranza de la URSS de Breznev \u00a1en nombre del \u201cleninismo\u201d y la \u201cdictadura del proletariado\u201d!<\/p>\n<p>Los dos ejemplos tra\u00eddos a consideraci\u00f3n ten\u00edan como objetivo mostrar lo unilateral que es la idea de que cualquier corriente que defienda la dictadura del proletariado es siempre m\u00e1s progresiva. Puede aducirse que estos ejemplos son inv\u00e1lidos al estar tomados del campo estalinista (que por definici\u00f3n es contrarrevolucionario). Esta objeci\u00f3n, en el fondo, reforzar\u00eda nuestro argumento: a pesar de que esa discusi\u00f3n dividi\u00f3 aguas entre revolucionarios y reformistas, tomar el tema de la dictadura del proletariado como par\u00e1metro es insuficiente. Lo era en los a\u00f1os 30, lo era en los 60 y lo es hoy.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el movimiento trotskista la discusi\u00f3n sobre la dictadura del proletariado fue habitual. Incluso muchas veces fue invocada, en medio de numerosas crisis del movimiento, como uno de esos principios cuya sola menci\u00f3n garantizar\u00eda un marco con el cual empezar a superar los problemas. Muchas veces este tipo de pol\u00e9mica se desarrolla en medio de una gran pirotecnia verbal que suele tener como consecuencia que las discusiones pol\u00edticas profundas queden de lado o se desarrollen de modo formal. Ha sido una pr\u00e1ctica habitual en el trotskismo que sectores que tienen diferencias en casi todo pero que coinciden en la defensa a ultranza de alg\u00fan principio como este realicen fr\u00e1giles alianzas que estallan r\u00e1pidamente ante la menor conmoci\u00f3n. Este tipo de mec\u00e1nica pol\u00edtica obedece a una interpretaci\u00f3n dogm\u00e1tica y ritualista del marxismo que, en el mejor de los casos, ha conducido a la esterilidad pol\u00edtica. En otros ha sido peor, como lo prueba la trayectoria del POR boliviano, en el que la dictadura del proletariado no es solamente un concepto sino que devino consigna para la lucha pol\u00edtica cotidiana. Esto no impidi\u00f3 que, al mismo tiempo, hiciera la apolog\u00eda del nacionalismo burgu\u00e9s boliviano (inclu\u00eddas sus expresiones militares y policiales).[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[<strong>1<\/strong>]<\/a>]<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 70, el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional intent\u00f3 repensar estos problemas en un documento llamado \u201cDemocracia socialista y dictadura del proletariado\u201d. Si bien este texto buscaba hacer planteos sobre la necesidad de extender las libertades democr\u00e1ticas en la revoluci\u00f3n socialista, termin\u00f3 cayendo en un democratismo unilateral en el que la contrarrevoluci\u00f3n parec\u00eda no existir. Adem\u00e1s, el documento ten\u00eda rasgos claramente conservadores, como el mantener la equivocada caracterizaci\u00f3n de \u201cestados obreros\u201d para los pa\u00edses del este. De ah\u00ed que su centro de inter\u00e9s se dirig\u00eda m\u00e1s a formular garant\u00edas democr\u00e1ticas para la oposici\u00f3n en esas sociedades (por ejemplo, a trav\u00e9s de un c\u00f3digo penal), ya que el problema de esos pa\u00edses era reducido exclusivamente a la ausencia de democracia obrera. Elaborar ideas en funci\u00f3n de que la clase trabajadora se apropiara de la riqueza producida y dirigiera verdaderamente la sociedad no era tomado como problema. O en todo caso, se resolver\u00eda autom\u00e1ticamente a partir de la democratizaci\u00f3n del estado obrero.<\/p>\n<p>La corriente hist\u00f3rica de la que provenimos critic\u00f3 el documento del SU,[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>] alarmada correctamente por las concesiones que este le hac\u00eda al democratismo, reflejando las presiones eurocomunistas, pero cay\u00f3 en una unilateralidad de signo inverso. En nombre de la necesidad de vencer a la contrarrevoluci\u00f3n, se hac\u00edan a un lado los problemas de la democracia en la revoluci\u00f3n. Si bien ese era un momento anterior a la ca\u00edda del socialismo real ya exist\u00eda suficiente experiencia hist\u00f3rica para que el problema fuera registrado.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>]<\/p>\n<p>La novedad actual es que una significativa organizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n marxista revolucionaria abandon\u00f3 el concepto de dictadura del proletariado. Esto pas\u00f3 en el \u00faltimo congreso de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) francesa. La resoluci\u00f3n de la LCR ha sido acremente criticada por algunas organizaciones. El Partido Obrero argentino ha planteado una pol\u00e9mica en torno a ello. Aunque, en verdad, no sabr\u00edamos decir hasta qu\u00e9 punto es una pol\u00e9mica, ya que el punto de partida de la discusi\u00f3n del PO es que el abandono de la dictadura del proletariado por parte de la LCR implica autom\u00e1ticamente la defensa de la dictadura de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Nosotros creemos que una consideraci\u00f3n tal es abusiva. Estimamos que el desarrollo m\u00e1s probable que tendr\u00e1 la resoluci\u00f3n de la LCR es avanzar hacia una gran desorientaci\u00f3n pol\u00edtica que probablemente se traduzca en sucesivos zigzags a derecha e izquierda. Es una falsa pol\u00e9mica decir que esto implica un pasaje directo al campo burgu\u00e9s porque, adem\u00e1s de las formulaciones doctrinarias (que no minimizamos) intervienen otros factores en esto: la tradici\u00f3n pol\u00edtica de la que se viene, la actuaci\u00f3n concreta en la lucha de clases (la pasada y la presente), si se es una corriente independiente o se pertenece y\/o depende de alg\u00fan aparato burocr\u00e1tico internacional, etc.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n tenemos que decir, con toda franqueza que, como veremos m\u00e1s adelante, el abandono de la dictadura del proletariado de la LCR no parece tener bases cr\u00edticas muy s\u00f3lidas. M\u00e1s bien parece responder, de un modo muy emp\u00edrico, a problemas derivados de la reciente ubicaci\u00f3n que ha ganado la LCR en los \u00faltimos tiempos. Porque no cabe duda de que es la organizaci\u00f3n trotskista francesa m\u00e1s din\u00e1mica, tanto en su militancia cotidiana como en su apertura para las discusiones pol\u00edticas y te\u00f3ricas. El problema del que adolece la LCR es una tendencia org\u00e1nica al centrismo.<\/p>\n<p>Reconocer esta realidad no deber\u00eda ser obst\u00e1culo para dejar de ver que, despu\u00e9s de la realidad internacional que dej\u00f3 la ca\u00edda del \u201csocialismo real\u201d, la LCR ha dado vaivenes bastante err\u00e1ticos que han ido desde el seguidismo al PCF en crisis, ali\u00e1ndose con sus alas supuestamente renovadoras, hasta la propuesta de formar un partido amplio de izquierda sin delimitaci\u00f3n estrat\u00e9gica (el \u201cpartido de Jaur\u00e9s y Lenin\u201d fue una de sus formulaciones).<\/p>\n<p>A pesar de esto, en los \u00faltimos a\u00f1os, su inserci\u00f3n en las nuevas experiencias de organizaci\u00f3n de los trabajadores franceses (por ejemplo los SUD), la participaci\u00f3n activa en los movimientos anticapitalistas y sus movilizaciones llev\u00f3 a que se abriera un curso a la izquierda en la LCR. Esto tuvo un importante traspi\u00e9 cuando llamaron a votar por Chirac en la segunda vuelta (sin duda impactados por la presi\u00f3n evidente de las manifestaciones contra Le Pen de una parte importante de la juventud francesa y la izquierda). El abandono, con razones que no convencen, de la dictadura del proletariado tiene un alcance mucho m\u00e1s abarcador. Excede la cuesti\u00f3n del voto a Chirac, que es un problema pol\u00edtico grave pero que tiene consecuencias m\u00e1s acotadas. Examinar este problema es el objetivo de este art\u00edculo.<\/p>\n<p><strong>Marxismo y totalidad<\/strong><\/p>\n<p>La breve enumeraci\u00f3n hist\u00f3rica que hicimos del problema de la dictadura del proletariado en los debates de las corrientes de izquierda, revolucionarias o no, muestra que las cosas no son simples. Ning\u00fan planteo del marxismo puede ser analizado en base a una defensa del tipo \u201ctodo o nada\u201d, levant\u00e1ndolo como un principio incuestionable a defender a capa y espada, cuyo abandono equivaldr\u00eda a \u201ccaer\u201d (n\u00f3tese el tufillo religioso que siempre ha tenido este vocablo tan com\u00fan en el lenguaje de la izquierda) en alguna clase de infierno reservado a los revisionistas por el Tribunal de la Historia (as\u00ed, con may\u00fasculas).<\/p>\n<p>Si el marxismo, en tanto teor\u00eda, se articula como una totalidad, tenemos que entender que ninguno de sus elementos, como partes aisladas, se puede trasmutar en toda la teor\u00eda. Ninguno de los conceptos que componen el marxismo es todo el marxismo.<\/p>\n<p>A nuestro razonamiento puede objetarse que, si bien es cierto que ninguno de los componentes de la teor\u00eda es v\u00e1lido por s\u00ed mismo, la sustracci\u00f3n o la eliminaci\u00f3n de uno de ellos supone dejar incompleto al conjunto. Como un rompecabezas al que le falta la \u00faltima pieza o, m\u00e1s dram\u00e1ticamente, como un hombre con una sola pierna.<\/p>\n<p>Esta objeci\u00f3n es parcialmente cierta. Claro est\u00e1 que, llevada al extremo, se puede volver un completo error. La raz\u00f3n de ello es que la totalidad marxista no es una totalidad est\u00e1tica; cada una de sus nociones se encuentra hist\u00f3ricamente determinada y cada una por separado admite un cuestionamiento. Lo que hay que preservar es la articulaci\u00f3n de los problemas que contienen. La articulaci\u00f3n como tal puede ser redefinida. Es m\u00e1s, muchas veces el devenir hist\u00f3rico nos obliga a ello (por ejemplo, la teorizaci\u00f3n del imperialismo por Lenin y Bujarin no estaba contenida \u201cen germen\u201d en <em>El capital<\/em>). Pero para no andar a la deriva como un bote en el oc\u00e9ano, cada una de estas redefiniciones tiene que ser argumentada minuciosamente (como lo fue en el ejemplo que invocamos), ya que de lo contrario cualquier presi\u00f3n pasajera en la lucha de clases podr\u00eda ser un pretexto para cambiar zonas enteras de la teor\u00eda sin que est\u00e9 verdaderamente justificado.<\/p>\n<p>Nuestra posici\u00f3n ante el problema de la dictadura del proletariado es la de una <em>defensa cr\u00edtica<\/em> de ese concepto. Creemos que abandonarlo trae m\u00e1s problemas de los que soluciona. El principal problema que trae es que introduce una peligrosa carga de ambig\u00fcedad en cuanto al problema de la ruptura revolucionaria, que no es pasible de ser solucionada con invocaciones gen\u00e9ricas al socialismo. Si se elimina program\u00e1ticamente la dictadura del proletariado, se diluye tambi\u00e9n, en gran parte, el car\u00e1cter obrero de la revoluci\u00f3n, que tampoco se soluciona con menciones al \u201cgobierno obrero\u201d, \u201cgobierno de los trabajadores\u201d, etc. Estas formulaciones pierden de esta forma su funci\u00f3n, que es la de aproximar, en el plano de la pol\u00edtica cotidiana, un gobierno de un car\u00e1cter de clase distinto con la necesidad de que \u00e9ste represente un corte revolucionario con el orden existente. Y, lo m\u00e1s importante de todo, la dictadura del proletariado implica un despliegue articulado de problem\u00e1ticas que se pierden si el concepto se abandona. En ese sentido, nuestra posici\u00f3n es cautamente \u201cconservadora\u201d. No nos parece que valga la pena abandonar un terreno conquistado en aras de nada.<\/p>\n<p>Decimos esto aun sabiendo que el concepto de dictadura del proletariado, combinado con la deriva estalinista que atraves\u00f3 el movimiento obrero revolucionario, tienen efectos concretos negativos en el trabajo pol\u00edtico cotidiano. Por ejemplo, con las masas de los pa\u00edses imperialistas. \u00c9stas han atravesado una experiencia hist\u00f3rica con la democracia burguesa, posterior a la segunda guerra mundial, que se ha traducido en derechos democr\u00e1ticos y mejoras en su nivel de vida. En relaci\u00f3n a esto no hay que perder de vista varias cosas: a) este cuadro ha estado determinado en \u00faltima instancia por el dominio imperialista del mundo; b) las masas tienen derechos leg\u00edtimos a los que no piensan renunciar; c) esas conquistas han sido fruto a veces de la lucha, otras obtenidas como concesi\u00f3n de la burgues\u00eda con el fin de desorganizarlas y, m\u00e1s en general, por una combinaci\u00f3n de ambas situaciones; d) aunque se trate de conquistas populares y democr\u00e1ticas que los revolucionarios defendemos, no podemos dejar de advertir que tienen como efecto fortalecer una serie de prejuicios entre las masas trabajadoras de los pa\u00edses centrales (creencia en la democracia por encima de las clases, tendencia a desconocer el imperialismo de su propio pa\u00eds, etc).<\/p>\n<p>Pensamos que este cuadro objetivo ha pesado bastante en la decisi\u00f3n de la LCR. Decisi\u00f3n que, sin embargo, consideramos incorrecta, porque aunque quiz\u00e1s a corto plazo pueda abrirles un canal de di\u00e1logo con sectores de masas, \u00e9ste se basar\u00e1 en compartir, en hacer propios esos prejuicios de las masas. Y pagando adem\u00e1s, a mediano y largo plazo, con la desubicaci\u00f3n pol\u00edtica de los revolucionarios. Aunque, como ya hemos dicho, nuestra cr\u00edtica a la decisi\u00f3n de la LCR no se basa en \u201cfidelidades\u201d doctrinarias a las que habr\u00eda que acatar como si se tratase de mandatos religiosos.<\/p>\n<p>Otra cosa muy distinta a esto es abstenerse de utilizar ciertos t\u00e9rminos debido a la carga hist\u00f3rica que puedan tener (dictadura remite, para ciertos pueblos, a fascismo o estalinismo), pero siendo concientes de que el concepto de dictadura del proletariado es un instrumento que, usado cr\u00edticamente, es muy \u00fatil para nuestra lucha. El contenido social del estado que buscamos instaurar es el de la dictadura del proletariado (o caso contrario, es discutible que queramos cambiar la sociedad; la otra posibilidad es que no tengamos mucha idea de lo que queremos). Tambi\u00e9n el concepto de dictadura del proletariado es \u00fatil para poder entender las tareas que una transici\u00f3n al socialismo requiere, ya que la experiencia hist\u00f3rica de los pa\u00edses del Este ha mostrado que solamente es posible avanzar al socialismo cuando los trabajadores controlan las instancias del poder social y pol\u00edtico. El que esta teor\u00eda no resuelva todos los problemas es otra cuesti\u00f3n. Ning\u00fan concepto marxista tomado aisladamente puede hacerlo. Examinaremos a continuaci\u00f3n el texto en el que la LCR fundamenta el abandono de la noci\u00f3n de dictadura del proletariado.<\/p>\n<p><strong>I- La LCR y la dictadura del proletariado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dice Ollivier que \u00e9l no es Georges Marchais<\/strong><\/p>\n<p>En la edici\u00f3n 2040 de <em>Rouge,<\/em> Francois Ollivier escribe: \u201cEl XV Congreso de la LCR acaba de adoptar nuevos estatutos que, entre otras modificaciones, no hacen referencia al concepto de \u00abdictadura del proletariado\u00bb. En realidad, hace ya muchos a\u00f1os que los documentos adoptados por la LCR no utilizan esta f\u00f3rmula&#8230;Algunos medios se han cre\u00eddo autorizados a establecer un paralelo entre nuestra decisi\u00f3n y la m\u00e1s antigua, del Partido Comunista franc\u00e9s, de abandonar esta referencia\u201d. Ollivier protesta por esto \u00faltimo afirmando que el paralelo es abusivo, por razones formales y de contenido.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n formal es que \u201cGeorges Marchais (secretario general del PCF en ese momento. ICB) hizo el anuncio en 1976, en la televisi\u00f3n, en directo, sin ning\u00fan debate entre los militantes comunistas\u201d. \u201cNuestros nuevos estatutos \u2013dice Ollivier\u2013 fueron adoptados por el 85% de los delegados a nuestro Congreso, como consecuencia de un debate de muchos meses que recorri\u00f3 a toda la Liga\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de informarnos sobre esta cuesti\u00f3n de tipo metodol\u00f3gico, uno est\u00e1 esperando ver caer todo el peso de la argumentaci\u00f3n hacia la diferencia pol\u00edtica y te\u00f3rica existente que hay entre el abandono de la dictadura del proletariado que hizo el PCF en los 70 y el que hace la LCR hoy. Ollivier escribe: \u201c&#8230;la decisi\u00f3n del secretario general del Partido Comunista expresaba la renuncia de esa organizaci\u00f3n a todo objetivo de cambio radical y a todo proyecto de derribar el sistema capitalista y sus instituciones, as\u00ed como su voluntad de insertarse en el juego pol\u00edtico tradicional. A la inversa, nuestro objetivo es tomar en cuenta las lecciones de la experiencia revolucionaria del siglo pasado con el fin de actualizar la manera en que nosotros formulamos hoy nuestro proyecto socialista y nuestra estrategia revolucionaria para terminar con el capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>La respuesta de Ollivier nos parece demasiado \u201cpol\u00edtica\u201d en el sentido tradicional de esta palabra. Se limita a proclamar una diferencia con el PCF que hasta ahora es en el plano de la declaraci\u00f3n de intenciones. Afirma algo as\u00ed como \u201cnosotros queremos acabar con el capitalismo y el PCF no\u201d. Ac\u00e1 hay dos cuestiones. Primero, si una organizaci\u00f3n marxista revolucionaria afirma abandonar un concepto de tanto peso para la perspectiva hist\u00f3rica del poder obrero y el socialismo, como es el de dictadura del proletariado, tiene que argumentar un poco m\u00e1s de lo que lo hace Ollivier para poder sostener de un modo veros\u00edmil que pelea por un cambio revolucionario, que tiene voluntad de disputar el poder a las clases dominantes (que es uno de los aspectos que trasmite el concepto de dictadura del proletariado, entre otras cosas). En pocas palabras, tiene que informarnos con qu\u00e9 concepto de poder reemplaz\u00f3 la formula abandonada. Y en segundo lugar, hay que tener en cuenta que el PCF en los a\u00f1os 70 abandon\u00f3 la dictadura del proletariado pero sigui\u00f3 afirmando que peleaba contra el capitalismo y por el socialismo (aunque hoy ya sabemos que su realidad no responde ni siquiera a eso, puesto que se ha transformado en la sucursal pobre de la llamada \u201cizquierda plural\u201d). Otra cosa es que el contenido esencial de su pol\u00edtica fuera por carriles opuestos. Aqu\u00ed cabe hacer la diferencia entre un contenido manifiesto y un contenido latente. Esto no hay que aplic\u00e1rselo s\u00f3lo al estalinismo sino que le cabe a cualquier organizaci\u00f3n. Por eso nos parece demasiado \u201cpol\u00edtico\u201d y ambiguo este planteo de Ollivier. Si una organizaci\u00f3n introduce cambios doctrinarios tan importantes no alcanza con decir \u201ctodo sigue igual, seguimos luchando por lo mismo de siempre\u201d. Hay que explicar m\u00e1s. No alcanzan dos renglones que invoquen \u201cel socialismo autogestionario\u201d y la \u201cdemocracia sin l\u00edmites\u201d, que por otra parte lucen tan rituales como las invocaciones a la dictadura del proletariado que suelen hacer los grupos de tipo sectario.<\/p>\n<p>Desde ya que no pasa ni cerca de nuestro \u00e1nimo establecer una falsa simetr\u00eda entre el PCF y la LCR. Tenemos sobre el primero todas las consideraciones negativas que los marxistas revolucionarios podemos hacer sobre un partido que fue un basti\u00f3n del aparato estalinista en Occidente. Reconocemos en la LCR a una organizaci\u00f3n que forma parte de la tradici\u00f3n del trotskismo y, m\u00e1s en general, del marxismo revolucionario. Recordar esto es necesario, sin que perdamos de vista el centrismo que parece no abandonar casi nunca los pasos pol\u00edticos de esta organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 dictadura? <\/strong><\/p>\n<p>Ollivier plantea, correctamente a nuestro entender, que en el pensamiento marxista el concepto de dictadura del proletariado presenta dos acepciones. La primera de \u00e9stas parte de \u201cla constataci\u00f3n de que en una sociedad en la que subsisten las clases sociales, todo estado puede ser caracterizado como una dictadura de clase, es decir, como la dominaci\u00f3n de una clase social sobre la otra. Evoca la ineluctable concentraci\u00f3n del poder en las manos de una de las dos clases fundamentales de la sociedad y plantea la alternativa: dictadura de la burgues\u00eda o dictadura del proletariado\u201d. La segunda acepci\u00f3n descripta por Ollivier, \u201cm\u00e1s circunstancial, califica a un r\u00e9gimen pol\u00edtico ligado a una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n&#8230;se pone en pie una dictadura revolucionaria, un r\u00e9gimen que concentra todos los poderes y que, frente al enemigo, utiliza medidas de excepci\u00f3n (incluso las medidas que restringen las libertades democr\u00e1ticas), el tiempo (necesario) para estabilizar las nuevas instituciones revolucionarias. Este es el sentido que se le ha dado a la \u00abdictadura jacobina\u00bb, tanto Robespierre como Lenin&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Esta doble acepci\u00f3n ha recorrido toda la historia del marxismo. Si bien Marx habl\u00f3 de la dictadura del proletariado d\u00e1ndole un sentido m\u00e1s general, como marca Ollivier citando la <em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>, en sus reflexiones (y en las de Engels) nunca estuvo ausente la tensi\u00f3n entre los dos aspectos de la dictadura del proletariado. Esto puede verse en las cr\u00edticas que hace Marx a los revolucionarios de la Comuna de Par\u00eds por no haber atacado Versalles, que era el n\u00facleo de la reacci\u00f3n, permiti\u00e9ndole ganar tiempo para empezar a reorganizarse. Tambi\u00e9n este problema de la dictadura revolucionaria aparece en la pol\u00e9mica de Marx y Engels contra los bakuninistas. Engels presenta la necesidad de la dictadura revolucionaria de modo descarnado: \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u201cel partido victorioso (de una revoluci\u00f3n. ICB), si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por el terror que sus armas inspiran a los reaccionarios\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, puede decirse que en Marx y Engels los dos aspectos de la dictadura del proletariado aparec\u00edan todav\u00eda relativamente disociados, que en sus escritos todav\u00eda no forman una reflexi\u00f3n org\u00e1nica. Es en el marxismo ruso donde aparecen coexistiendo contradictoriamente las dos acepciones definidas por Ollivier. V\u00edctor Fay escribe al respecto: \u201cEl primer texto hist\u00f3rico que expresa la voluntad colectiva de instaurar la dictadura del proletariado figura en el programa redactado por Plej\u00e1nov, con la colaboraci\u00f3n de Lenin, y adoptado por el Segundo Congreso del Partido Obrero Social Dem\u00f3crata ruso (la dictadura del proletariado no figura en el Programa de Erfurt. ICB), llevado a cabo en 1903 en Londres. Aqu\u00ed se trata de una dictadura jacobina. No es totalmente la dictadura del proletariado tal como aparece en los escritos de Marx y Engels. Es la dictadura de una minor\u00eda que tiene por tarea destruir la contrarrevoluci\u00f3n, aplastar al enemigo de clase. En su comentario, Plej\u00e1nov se refiere expl\u00edcitamente a los jacobinos, y cuando M\u00e1rtov le observa que esa no es exactamente la forma en que Marx concibe la dictadura del proletariado, Plej\u00e1nov responde: Para nosotros, la dictadura del proletariado es un instrumento de lucha contra la contrarrevoluci\u00f3n; un punto, eso es todo\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>]<\/p>\n<p>La enumeraci\u00f3n de referencias que hemos agregado a las que ya hab\u00eda hecho Ollivier muestra que la coexistencia contradictoria de las dos acepciones de dictadura del proletariado atraviesa al marxismo. Esto tiene dos consecuencias.<\/p>\n<p>La primera de ellas es que, en un sentido, tenemos que coincidir con los marxistas revolucionarios que, seguramente, piensan que el texto de Ollivier elude el problema fundamental, o por lo menos un aspecto fundamental del problema del poder en la revoluci\u00f3n socialista, que implica el hecho evidente de la represi\u00f3n-disuasi\u00f3n que la clase trabajadora debe aplicar sobre la clase enemiga. Es decir, lo que Engels refer\u00eda cuando afirmaba lo que se deb\u00eda hacer para \u201cno haber luchado en vano\u201d. En esto, evidentemente, se juega una parte importante del ser o no ser de una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda consecuencia va en un sentido opuesto pero, al mismo tiempo, forma parte inescindible del problema. La segunda acepci\u00f3n de la dictadura del proletariado, la versi\u00f3n jacobina, puede convertirse en un elemento que, a fuerza de \u201cnormalizarse\u201d, de volverse cotidiano, empiece a restar base social al emergente poder revolucionario. De suceder esto, los revolucionarios quedar\u00edan presos de una l\u00f3gica que, a largo plazo, los manejar\u00eda a ellos (por m\u00e1s que en el corto plazo pueda afirmarlos en el poder). Este verdadero \u201cpeligro profesional del poder\u201d redundar\u00eda en aislarlos de la base social que representan, dej\u00e1ndolos en una peligrosa autonom\u00eda, elev\u00e1ndolos por encima de todas las clases de una formaci\u00f3n social. En ese sentido, el calificativo de \u201cjacobino\u201d se adapta perfectamente a este tipo de deriva. Los jacobinos reprimieron a la contrarrevoluci\u00f3n, pero tambi\u00e9n a las tendencias que expresaban a las clases m\u00e1s oprimidas en la revoluci\u00f3n francesa, como los hebertistas o los \u201csans-culottes\u201d. La discusi\u00f3n acerca de si esas tendencias representaban fen\u00f3menos que eran hist\u00f3ricamente \u201cprematuros\u201d se la dejamos a los historiadores. A nosotros no nos cabe duda de que la represi\u00f3n de esas tendencias contribuy\u00f3 a dejar a Robespierre y sus partidarios \u201cen el aire\u201d y a merced de los termidorianos. A este respecto es evidente que los problemas que, impl\u00edcitamente, presenta el texto de Ollivier, son nuestros problemas, aunque no nos parezca que la manera en que los resuelve sea acertada. En ese sentido, est\u00e1 varios pasos adelante de las cuestiones que el trotskismo \u201dortodoxo\u201d puede considerar admisibles de ser planteadas.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed queremos dejar claro es que ambos aspectos del problema pueden separarse en funci\u00f3n de conseguir mayor profundidad anal\u00edtica pero, de hecho, son un solo problema. En medio del v\u00e9rtigo constante que supone una revoluci\u00f3n, estos dos aspectos son dif\u00edciles de separar. Sin embargo, ser\u00eda profundamente equivocado concluir que el problema no existe. Se ha hecho bien presente en las experiencias revolucionarias del siglo XX.<\/p>\n<p>Nuestra respuesta provisional a este dilema es la siguiente: considerado en toda su verdad, no se trata de un problema te\u00f3rico sino de un problema pr\u00e1ctico (en el sentido de la II tesis sobre Feuerbach).[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>] La verdad de este problema s\u00f3lo puede ser alcanzada en las experiencias revolucionarias futuras. Sin embargo, aunque el problema no tenga soluci\u00f3n por fuera de la pr\u00e1ctica revolucionaria, hay que tener presente que existe, para incorporarlo como elemento te\u00f3rico a ser volcado posteriormente en la acci\u00f3n. No es lo mismo actuar ignorando la existencia del problema que actuar sabiendo de antemano que nos encontraremos con disyuntivas de este tipo. La existencia de elementos azarosos y poco predecibles en una revoluci\u00f3n no significa que no podamos ir construyendo el plano (necesariamente provisorio) de la batalla, ir reflexionando acerca de qu\u00e9 podemos esperar, teniendo en cuenta las experiencias fracasadas (hasta ahora) de transici\u00f3n al socialismo. Hacer esta reflexi\u00f3n hoy d\u00eda es un paso necesariamente previo a la acci\u00f3n. Es sabido que, una vez iniciada \u00e9sta, introduce una serie de distorsiones. Revolucionarios que ten\u00edan una visi\u00f3n compleja y rica del proceso hist\u00f3rico como fueron los bolcheviques, inmersos en los crudos hechos, muchas veces convirtieron en virtud a las soluciones que tuvieron que implementar por necesidad.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n antite\u00f3rica que tienen algunos compa\u00f1eros en contra de este estilo de reflexi\u00f3n, que generalmente es acompa\u00f1ada por argumentos del estilo \u201cla vida dir\u00e1 qu\u00e9 formas tendr\u00e1n los procesos revolucionarios futuros &#8230;\u201d, muestra una gran falta de reflexi\u00f3n sobre las experiencias del siglo pasado y de los desaf\u00edos que nos esperan en el porvenir.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 democracia? <\/strong><\/p>\n<p>Volvamos al texto de Ollivier. Despu\u00e9s de distinguir entre las dos acepciones de dictadura del proletariado, Ollivier menciona la importancia que tuvo la experiencia de la Comuna de Par\u00eds de 1871 en la g\u00e9nesis de esta noci\u00f3n. Ollivier escribe a continuaci\u00f3n: \u201cMarx, despu\u00e9s Lenin, en <em>El estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, subrayaron las principales caracter\u00edsticas: el pueblo en armas, la Comuna (forma pol\u00edtica de la democracia directa), la destrucci\u00f3n de la vieja maquinaria del estado, la propiedad p\u00fablica y social y la cooperaci\u00f3n de los productores. Ellos olvidaron, en cambio, se\u00f1alar que la Comuna constitu\u00eda una tentativa de combinar democracia directa y sufragio universal\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed llega Ollivier en su descripci\u00f3n. Respecto al olvido que menciona Ollivier, creemos que hay que relacionarlo con la cr\u00edtica que Marx hizo a los comuneros. \u00c9l plante\u00f3 que m\u00e1s importante que organizar las elecciones por distrito hubiera sido atacar a los versalleses. Esta cr\u00edtica de Marx apuntaba al hecho cierto de que una revoluci\u00f3n que no tiene consolidada su base de sustentaci\u00f3n tiene que luchar por sobrevivir. Esto fue descuidado por la inexperiencia de los comuneros y les result\u00f3, al poco tiempo, fatal.<\/p>\n<p>No obstante, debemos tener en cuenta que la cr\u00edtica de Marx no apunta a ninguna cuesti\u00f3n normativa referente al \u201cdeber ser\u201d del proyecto pol\u00edtico y social que se desprende de la Comuna. Interpretaciones que convert\u00edan esta cr\u00edtica, que es concreta y apunta al devenir concreto del proceso revolucionario de la Comuna, en un principio absoluto, han hecho mucho da\u00f1o al marxismo revolucionario.<\/p>\n<p>La idea de combinar democracia directa y sufragio universal, que aparece mucho m\u00e1s claramente en el texto de Rosa Luxemburgo sobre la revoluci\u00f3n rusa que en cualquier otra teorizaci\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico, hoy d\u00eda tiene que ser incorporada a los planteos que son necesarios de hacer para reorientar un programa marxista revolucionario. En funci\u00f3n de ello creemos necesario hacer una serie de consideraciones.<\/p>\n<p>Primero. El sufragio universal es una conquista pol\u00edtica obtenida mediante una combinaci\u00f3n hist\u00f3rica que se dio entre las luchas de los explotados y oprimidos y la utilizaci\u00f3n de mecanismos de concesiones por parte de las clases dominantes. Pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, como pr\u00e1ctica pol\u00edtica forma parte de los elementos de progreso hist\u00f3rico que ha tra\u00eddo la civilizaci\u00f3n capitalista. Reconocer esto no significa ignorar los elementos de deformaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n que el contexto capitalista en el que se desarrolla le imprime. En ese sentido no podemos dejar de sopesar que, en la din\u00e1mica de las revoluciones del pasado siglo, la burgues\u00eda ha sabido maniobrar para abortar los procesos o legitimar pol\u00edticamente ataques contra las masas (lo que se llama \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d). El sufragio universal tal como existe hoy, los revolucionarios lo defendemos (en tanto que su ausencia implica m\u00e1s reacci\u00f3n y no menos) pero no lo apoyamos pol\u00edticamente, porque esto implicar\u00eda convalidar pol\u00edticas reaccionarias. Pero, siendo todo esto verdad, no se puede ser tan unilateral de no tomar en cuenta que una parte de las necesidades de las masas tiene que ver con sus derechos democr\u00e1ticos (entendidos de forma viva y din\u00e1mica, no formal).<\/p>\n<p>Segundo. Liberado del contexto capitalista, el sufragio universal es una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que es perfectamente leg\u00edtimo plantear que debe ser preservado como elemento de una democracia socialista. Es decir, desde el punto de vista del proyecto pol\u00edtico. Decimos esto porque ha sido frecuente en nuestra tradici\u00f3n pol\u00edtica, a partir de la sacralizaci\u00f3n de textos de Trotsky profundamente equivocados como <em>Terrorismo y comunismo<\/em>, que todas las tensiones propias de las revoluciones se han resuelto a trav\u00e9s de teorizaciones burocr\u00e1ticas que llevaban siempre a subvaluar (convirtiendo en virtudes a las necesidades) los elementos de autodeterminaci\u00f3n de la clase trabajadora en sus diversos aspectos, sociales pero tambi\u00e9n pol\u00edticos. Teniendo en cuenta esto, creemos que la discusi\u00f3n acerca del papel que pueden tener los mecanismos de democracia representativa en la revoluci\u00f3n tienen una legitimidad que el devenir hist\u00f3rico nos ha impuesto. Es m\u00e1s, el sufragio universal es una pr\u00e1ctica que es deseable como parte del conjunto de formas en que se asiente la democracia socialista.<\/p>\n<p>Tercero. Una utilizaci\u00f3n socialista del sufragio universal supone que no se elegir\u00e1n solamente representantes para un cuerpo pol\u00edtico, sino que esto deber\u00e1 combinarse con elecciones de representantes territoriales y por lugares de trabajo. Esto ser\u00eda lo que encarna la combinaci\u00f3n entre democracia directa y democracia representativa. La revoluci\u00f3n socialista, aunque combinar\u00eda las dos, privilegia las formas de poder directo de los trabajadores. La democracia representativa es una parte de la democracia socialista, pero subordinada a la otra, y su papel es, principalmente, una forma de ganar a las masas desmovilizadas y sin partido. Tambi\u00e9n es atendible el planteo de Rosa Luxemburgo, que lo pensaba como un correctivo en momentos de reflujo en la movilizaci\u00f3n social. En ambos tipos de democracia, deber\u00e1 observarse la regla de la revocabilidad de cualquiera de los representantes.<\/p>\n<p>Cuarto. Por m\u00e1s rodeos y medidas de excepci\u00f3n que pueda imponer una coyuntura inicial de la revoluci\u00f3n, el sufragio universal es un instrumento a utilizar para conocer tensiones y antagonismos que atraviesen a la sociedad en transici\u00f3n al socialismo, a los que, simult\u00e1neamente, les da un canal de expresi\u00f3n. El sufragio universal as\u00ed entendido debe formar parte de la pauta program\u00e1tica de los marxistas revolucionarios. Pero formando parte de un proceso de revoluci\u00f3n socialista, no como programa para gestionar el estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Volviendo al texto de Ollivier, \u00e9ste admite que la descripci\u00f3n del programa socialista revolucionario, formulado por Marx y Lenin a partir de la Comuna, sigue siendo v\u00e1lido: \u201cEstas grandes l\u00edneas constituyen, todav\u00eda hoy, el n\u00facleo duro de un programa democr\u00e1tico revolucionario\u201d. Y a continuaci\u00f3n da el salto al vac\u00edo: \u201cPero ellas ya no pueden ser asociadas al concepto de la dictadura del proletariado\u201d. Nos encontramos aqu\u00ed ante un razonamiento que reivindica la vigencia de los elementos que forman el armaz\u00f3n del concepto de dictadura del proletariado y al mismo tiempo rechaza este \u00faltimo concepto. Es una clara inconsistencia l\u00f3gica y conceptual.<\/p>\n<p>Pero pensando a favor de Ollivier \u00bfno indica otra cosa? Por ejemplo una situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta en la que \u201cel n\u00facleo duro de un programa democr\u00e1tico revolucionario\u201d y el concepto de dictadura del proletariado se hayan escindido inexorablemente. \u00bfNo admitimos m\u00e1s arriba que los conceptos marxistas deben ser sometidos a revisi\u00f3n, ya que est\u00e1n hist\u00f3ricamente determinados?<\/p>\n<p>Hacia el final de su texto, Ollivier plantea: \u201cLa dictadura del proletariado est\u00e1 cargada hoy de tal significaci\u00f3n hist\u00f3rica, marcada por el rechazo de las formas de la democracia pol\u00edtica, que es imposible presentar nuestras concepciones de poder de los trabajadores o de la democracia socialista como el r\u00e9gimen de la dictadura del proletariado\u201d. Aqu\u00ed est\u00e1 planteada, finalmente, la escisi\u00f3n que mencion\u00e1bamos m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque los compa\u00f1eros de la LCR digan lo contrario, esta lectura historicista del problema (es decir, falsamente hist\u00f3rica) mezcla problemas de distinto orden. Por un lado, si atendemos a expresiones como que la dictadura del proletariado no puede ser \u201casociada\u201d a un programa democr\u00e1tico revolucionario o que nos es imposible \u201cpresentar\u201d la concepci\u00f3n marxista revolucionaria de la democracia socialista como el r\u00e9gimen de la dictadura del proletariado, no podemos dejar de advertir que, por m\u00e1s esfuerzos que haga Ollivier por teorizarlo, el problema presentado no es te\u00f3rico-conceptual sino que se inscribe en la manera concreta en que los revolucionarios presentamos nuestra pol\u00edtica ante las masas. Est\u00e1 determinado por motivaciones cortoplacistas. Por otro lado, conviene registrar que por m\u00e1s que en la pol\u00edtica pr\u00e1ctica sea un problema de la m\u00e1xima importancia, no pone necesariamente en cuesti\u00f3n los fundamentos del marxismo. Aunque prestar una gran atenci\u00f3n a estos problemas sea uno de los andariveles por los cuales la teor\u00eda progrese (una parte decisiva del legado leninista tiene que ver con atender a este tipo de cuestiones).<\/p>\n<p>El texto de Ollivier quiere presentar la decisi\u00f3n de la LCR de abandonar la dictadura del proletariado como la expresi\u00f3n de un balance hist\u00f3rico que tendr\u00eda consecuencias pol\u00edticas inevitables. Pero en nuestra opini\u00f3n mezcla dos planos, que est\u00e1n conectados pero que tienen una necesaria autonom\u00eda relativa, present\u00e1ndolos como un solo argumento. El concepto de dictadura del proletariado es declarado caduco en lo doctrinario al mismo tiempo que se afirma su car\u00e1cter de \u201cimpresentable\u201d pol\u00edticamente ante las masas, especialmente las que viven en sociedades que han pasado experiencias como las del fascismo y el estalinismo y que hoy est\u00e1n en democracias burguesas de variado grado de estabilidad (esto \u00faltimo no est\u00e1 dicho de modo expl\u00edcito pero se colige f\u00e1cilmente del contexto). En resumen, es lo que se dice \u201chacer ideolog\u00eda\u201d, una incorrecta aproximaci\u00f3n te\u00f3rica y metodol\u00f3gica a los problemas pol\u00edticos mediante una argumentaci\u00f3n <em>ad hoc<\/em>, ni te\u00f3rica ni hist\u00f3rica. M\u00e1s bien un reacomodamiento que obedece a presiones y problemas reales (esa es su \u00fanica verdad, hay que reconocerlo) pero que se limita a deshacerse del problema sin comprometerse a llevarlo hasta el fin.<\/p>\n<p><strong>Balance del estalinismo y proyecto socialista<\/strong><\/p>\n<p>Conectado de un modo muy profundo con lo anterior est\u00e1 el balance que la LCR hace del estalinismo y su influencia presente y futura. Ollivier escribe: \u201cEl balance que nosotros sacamos hoy, de la contrarrevoluci\u00f3n estalinista pero tambi\u00e9n de los errores de los bolcheviques, nos ha llevado a descartar este concepto de nuestras referencias program\u00e1ticas. Por supuesto, importa distinguir la revoluci\u00f3n rusa (y los errores cometidos por los bolcheviques en el curso del proceso revolucionario) de la contrarrevoluci\u00f3n estalinista, verdadera negaci\u00f3n de esta revoluci\u00f3n en beneficio de otros intereses sociales, los de la burocracia. Luego, los estalinistas utilizaron la noci\u00f3n de dictadura del proletariado para justificar la destrucci\u00f3n de todo rastro de vida democr\u00e1tica en la clase obrera y en la sociedad rusa\u201d. Un poco m\u00e1s adelante Ollivier hace centro en los errores de los bolcheviques: \u201cEn nombre de la dictadura revolucionaria del proletariado, concebida como un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n en circunstancias excepcionales, Lenin, Trotsky y muchos otros dirigentes bolcheviques han tomado medidas que han asfixiado progresivamente la democracia en el seno de las nuevas organizaciones revolucionarias. Se asiste a la sustituci\u00f3n de la democracia de los soviets por el poder del partido, a la p\u00e9rdida de sustancia de los consejos y comit\u00e9s, al rechazo a convocar una nueva asamblea constituyente, despu\u00e9s a la prohibici\u00f3n de tendencias en el propio seno del partido bolchevique. El ejercicio de la dictadura del proletariado en Rusia, incluso entre 1918 y 1924, se tradujo en la fusi\u00f3n del estado y del partido, as\u00ed como en la supresi\u00f3n progresiva de todas las libertades democr\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n<p>Ninguna de estas cr\u00edticas es muy novedosa. Los compa\u00f1eros del SU de la Cuarta Internacional ya las hab\u00edan planteado en vida de Mandel, desatando las furias de las corrientes trotskistas para las cuales la revoluci\u00f3n rusa es un evento situado por fuera de cualquier cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Estos planteos nos parecen razonables, en t\u00e9rminos generales. Es probable que algunos de ellos tuvieran que ser tratados de modo m\u00e1s exhaustivo que mediante una simple enumeraci\u00f3n, pero entendemos que un art\u00edculo period\u00edstico tiene sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>Ollivier toma la cr\u00edtica que Rosa Luxemburgo hizo a los bolcheviques sobre la asamblea constituyente. Aunque no la cita, da por supuesto que sabemos de qu\u00e9 habla. En su texto visionario, aunque fragmentario y poco sistem\u00e1tico (por las condiciones en que fue escrito), Rosa acordaba con Trotsky en que la asamblea constituyente disuelta por los bolcheviques hab\u00eda sido superada por la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n, pero de ah\u00ed deduc\u00eda la necesidad de convocar una nueva constituyente. Rosa cre\u00eda que el remedio de Lenin y Trotsky de suprimir temporalmente la democracia pol\u00edtica iba a ser contraproducente. La posici\u00f3n de Rosa Luxemburgo combinaba la dictadura del proletariado (entendida como democracia socialista, m\u00e1s all\u00e1 de la necesidad de defenderse de la contrarrevoluci\u00f3n) con el mantenimiento de formas democr\u00e1tico-representativas.<\/p>\n<p>Pero justamente, acordemos o no con la posici\u00f3n de Rosa Luxemburgo en su pol\u00e9mica sobre la constituyente rusa, la defensa de formas democr\u00e1ticas no la lleva a caer en la unilateralidad de descartar el concepto de dictadura del proletariado como tal. Por ejemplo, en la parte de su texto que critica, por ut\u00f3pico, el derecho electoral de los bolcheviques, afirma: \u201cCuando despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de octubre toda la clase media, la <em>intelligentsia <\/em>burguesa y peque\u00f1oburguesa boicotearon durante meses al gobierno sovi\u00e9tico paralizando las comunicaciones ferroviarias, postales y telegr\u00e1ficas, el sistema escolar, el aparato administrativo, oponi\u00e9ndose as\u00ed al gobierno obrero, estaban justificadas todas las medidas de presi\u00f3n que se adoptaban contra ellos: la privaci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos, de los medios de subsistencia econ\u00f3micos, etc. En tal caso se manifestaba la verdadera dictadura socialista, que no puede retroceder ante ninguna medida de autoridad para forzar o para impedir determinados comportamientos en inter\u00e9s de la colectividad\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a>] Pocas veces se recuerda que una defensa tan enf\u00e1tica de la democracia socialista (y tambi\u00e9n del uso por parte de los explotados de las libertades de reuni\u00f3n, asociaci\u00f3n, etc., heredadas del capitalismo pero cuyo ejercicio siempre tiene restricciones si se trata de las clases explotadas) como la de este texto de Rosa Luxemburgo contiene tambi\u00e9n una defensa de la dictadura obrera sobre la contrarrevoluci\u00f3n. Este equilibrio se rompe por completo en el texto de Ollivier, que toma el costado democr\u00e1tico revolucionario del texto de Rosa pero deja de lado la noci\u00f3n de dictadura del proletariado que, lejos de reducirse a la represi\u00f3n-disuasi\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n, sirve como gu\u00eda pol\u00edtica y conceptual para establecer una real democracia socialista.<\/p>\n<p>Otro aspecto insuficiente del balance de Ollivier, que hacemos extensivo aqu\u00ed al conjunto del SU de la Cuarta Internacional (por lo menos en cuanto a los textos que conocemos), es que sus cr\u00edticas al \u201csocialismo real\u201d se quedan en la esfera pol\u00edtica, como cuando Ollivier dice que la dictadura del proletariado tiene hoy una significaci\u00f3n hist\u00f3rica negativa \u201cmarcada por el rechazo de las formas de la democracia pol\u00edtica\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a>] Aqu\u00ed pesa cierto conservadurismo te\u00f3rico, centrado en mantener la caracterizaci\u00f3n de \u201cestados obreros burocratizados\u201d para el desaparecido bloque sovi\u00e9tico y para otros que todav\u00eda se mantienen en pie como Cuba. El l\u00edmite metodol\u00f3gico principal que tiene esa caracterizaci\u00f3n es que no penetra en las relaciones de producci\u00f3n existentes en esas sociedades, para lo cual una conceptualizaci\u00f3n cr\u00edtica (y no formal o rutinaria) de la noci\u00f3n de dictadura del proletariado podr\u00eda ser de gran ayuda.<\/p>\n<p>Muy relacionado con este conservadurismo te\u00f3rico est\u00e1 el hecho de que el SU de la Cuarta Internacional ha hecho un balance de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn en el que tienen m\u00e1s peso los elementos de fortalecimiento del imperialismo que la liberaci\u00f3n de las pesadas herencias ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que trajo consigo el derrumbe estalinista. Creemos que este segundo aspecto, a medida que pase el tiempo, se va a volver el elemento principal.<\/p>\n<p>Puede objetarse a nuestro punto de vista que existe un gran retroceso a nivel mundial en la conciencia socialista de los trabajadores. Pero ese elemento ya exist\u00eda desde d\u00e9cadas antes de la ca\u00edda del muro y la misma existencia de un \u201cmundo estalinista\u201d era un factor de reforzaba la destrucci\u00f3n de la conciencia socialista. Solamente la implosi\u00f3n de esos pa\u00edses (o un triunfo revolucionario en los pa\u00edses centrales) pod\u00eda cambiar las cosas. Se dio la primera alternativa, m\u00e1s lenta y trabajosa, pero tambi\u00e9n la m\u00e1s posible. En parte empezamos a ver ahora los efectos liberadores de la ca\u00edda del estalinismo, con el relativo fortalecimiento de la extrema izquierda a nivel internacional. Pero para aprovechar las coyunturas hist\u00f3ricas m\u00e1s favorables, en las que se produce una apertura que permite a los revolucionarios adquirir m\u00e1s peso pol\u00edtico, hay que ir a fondo en la consideraci\u00f3n de los problemas pasados, superar el atraso te\u00f3rico que todav\u00eda est\u00e1 presente en nuestras organizaciones y evitar el obst\u00e1culo, que nos ponemos a nosotros mismos, de los balances superficiales.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, creemos que el abandono de la noci\u00f3n de dictadura del proletariado tiene una clara consecuencia en la intencionadamente escueta presentaci\u00f3n del proyecto de la LCR por Ollivier y en su \u00e1ngulo populista democr\u00e1tico radical que va en desmedro de una perspectiva de clase. Ollivier enumera as\u00ed los ejes del proyecto de la LCR: \u201cel socialismo autogestionario, la democracia sin l\u00edmites, el poder de los trabajadores y las trabajadoras, es decir, la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, contra la dictadura de los accionistas\u201d.<\/p>\n<p>Para no hacer falsas discusiones, aclaramos que no le pedimos a la LCR que batalle cotidianamente agitando \u201cdictadura del proletariado\u201d. Este es un elemento conceptual que sirve a los revolucionarios para entender mejor la l\u00f3gica de aquello por lo cual luchan. No es una consigna. Tambi\u00e9n aceptamos que el tercer elemento enumerado por Ollivier marca la presencia de un posicionamiento de clase, que, sin embargo, se diluye al ser acompa\u00f1ado de los siguientes elementos (puestos al mismo nivel, adem\u00e1s).<\/p>\n<p>\u201cSocialismo autogestionario\u201d no quiere decir mucho ni implica desmarcarse de las experiencias burocr\u00e1ticas del este, aunque suponemos que es esa la intenci\u00f3n. La experiencia yugoslava muestra que es posible la coexistencia de las pr\u00e1cticas autogestionarias con un estado burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u201cDemocracia sin l\u00edmites\u201d tiene otros problemas. Nos coloca en el siguiente dilema: o recubre por completo de utopismo este objetivo, ya que cualquier persona normal deduce que los cambios que la LCR har\u00eda en la sociedad francesa implicar\u00edan un fuerte choque con intereses poderos\u00edsimos, o, por el contrario, mella el filo del proyecto revolucionario socialista al encuadrarlo en el orden existente. Muy distinto ser\u00eda decir que los revolucionarios buscamos conservar los elementos democr\u00e1ticos actualmente existentes (obviamente los que son progresivos), pero, sobre todo, superar los l\u00edmites que la existencia del capitalismo le impone a la democracia. Se podr\u00eda decir \u201cdemocracia sin l\u00edmites capitalistas\u201d para subrayar que es necesaria la destrucci\u00f3n del capitalismo para que se produzca un aut\u00e9ntico progreso en la democratizaci\u00f3n de la sociedad. Sin esta aclaraci\u00f3n se pierde de vista el enemigo. Pareciera que no se lucha contra nadie, lo cual tiene como consecuencia que no se educa a la poblaci\u00f3n trabajadora en que solamente podr\u00e1 conseguir sus objetivos con la derrota pol\u00edtica y social de la burgues\u00eda y su estado.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n por la cual aparece una inflexi\u00f3n tan marcadamente populista como \u201cla inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, contra la dictadura de los accionistas\u201d. Para nada estamos en contra de que se apele a las mayor\u00edas como tales sin determinaciones clasistas. El problema es que cuando lo hacemos, los revolucionarios tratamos de apelar a esa mayor\u00eda para llevarla a nuestro terreno (es decir, el terreno de clase). Si unimos inmensa mayor\u00eda con dictadura de los accionistas estamos planteando que enfrentamos a una reducida minor\u00eda, a una fracci\u00f3n de los explotadores. No decimos que enfrentamos a toda una clase social enemiga de los intereses de las mayor\u00edas (aunque esa mayor\u00eda contenga en s\u00ed misma una serie de contradicciones, que no viene al caso detallar). Es posible que la menci\u00f3n a la \u201cdictadura de los accionistas\u201d juegue con la propaganda \u201ccontra la dictadura de los mercados\u201d del movimiento antiglobalizaci\u00f3n. Pero esa consigna, que es progresiva al salir de un movimiento de masas, cambia de car\u00e1cter al ser planteada como tal por un partido marxista revolucionario. Nuevamente falta lo que antes dec\u00edamos que es necesario hacer: tomar ciertas consignas o apelaciones que no son clasistas pero que por su car\u00e1cter contradictorio pueden ser aprovechadas y llevarlas a ese terreno. Justamente es el costado ambiguo que tiene hablar \u201ccontra la dictadura de los mercados\u201d el que permite a los reformistas limitarlo a una acci\u00f3n contra las fracciones financieras y postular la \u201chumanizaci\u00f3n del capitalismo\u201d. Los revolucionarios aprovechamos esa ambig\u00fcedad, o deber\u00edamos aprovecharla, para atacar al capitalismo como tal. Eso es lo que se pierde al hacerla propia en el terreno program\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>Algunas implicancias<\/strong><\/p>\n<p>Hasta ahora tomamos un problema te\u00f3rico y pol\u00edtico de orden general. Aqu\u00ed vamos a entrar en un terreno contextual. Como se sabe, la LCR es parte del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional. Es una de las secciones m\u00e1s poderosas de este agrupamiento. La otra secci\u00f3n de la Cuarta Internacional que puede compar\u00e1rsele es la secci\u00f3n brasile\u00f1a, Democracia Socialista, una de las corrientes del PT de Lula. No vamos a hacer hincapi\u00e9 en que esta tendencia no solamente forma parte del PT sino que uno de sus dirigentes es el ministro de no-reforma agraria. Aun siendo un verdadero esc\u00e1ndalo, no queremos centrarnos en ello. Una din\u00e1mica de escisi\u00f3n atraviesa a Democracia Socialista despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de Helo\u00edsa Helena y esto se ha extendido a diversos sectores de la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed nos interesa mencionar son las teorizaciones con las que Democracia Socialista lleg\u00f3 a su pol\u00edtica actual, que es su l\u00f3gica coronaci\u00f3n. No queremos decir que las de la LCR son iguales. Pero s\u00ed que hay peligrosas vecindades.<\/p>\n<p>Democracia Socialista, en nombre de las derrotas que sufrieron los trabajadores a nivel internacional durante los a\u00f1os 80 y 90, teoriz\u00f3 la necesidad de estructurar \u201cuna esfera p\u00fablica popular\u201d, planteada en un art\u00edculo de Luis Pilla Vares titulado \u201cDemocracia directa en el sur de Brasil\u201d. All\u00ed se postulaba que dentro del estado burgu\u00e9s, a pesar de sus modos de organizaci\u00f3n y su divisi\u00f3n del trabajo, se pod\u00eda colonizar un \u00e1rea y hacerla trabajar en favor de las clases populares. Para que la cosa no quede en algo abstracto, la tan famosa \u201cesfera p\u00fablica popular\u201d se redujo al Presupuesto Participativo. En \u00e9l, los sectores populares de Porto Alegre se disputaban a brazo partido las migajas del 10% del presupuesto para ver si les tocaba alguna escuela, cancha de f\u00fatbol o centro recreativo, mientras con el 90% restante se pagaba la deuda externa y los restantes gastos \u201cnormales\u201d del estado burgu\u00e9s. Como desde las p\u00e1ginas de SoB ya hemos hecho la cr\u00edtica de esa experiencia, nos centraremos en su concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Democracia Socialista planteaba en sus tesis presentadas al 2\u00b0 Congreso del PT que \u201cNo defendemos como perspectiva inmediata ni la desaparici\u00f3n inmediata del estado ni su reducci\u00f3n (sin aclarar el car\u00e1cter de clase del estado al que se refiere o, en todo caso, para evitar decir con franqueza que es el estado burgu\u00e9s. ICB) Lo que defendemos es su transformaci\u00f3n, que debe ser controlada cada vez m\u00e1s por la poblaci\u00f3n organizada y conciente, que se constituye cada vez m\u00e1s en verdadera cosa p\u00fablica\u201d (ver Inprecor N\u00b0 443-444). Si adem\u00e1s prestamos atenci\u00f3n al t\u00edtulo del art\u00edculo de Luis Pilla Vares, \u201cDemocracia directa al sur de Brasil\u201d, podemos comprobar que para esta corriente, y para un sector de la Cuarta Internacional, la experiencia del Presupuesto Participativo signific\u00f3 una articulaci\u00f3n entre democracia representativa (sufragio universal) y democracia directa. En el copete del art\u00edculo de Pilla Vares, alguien que firma J.M. y a quien suponemos miembro de la redacci\u00f3n de Inprecor se refiere a las idas y venidas del movimiento trotskista, remarcando que \u00e9ste siempre ha luchado contra la burocratizaci\u00f3n de las experiencias revolucionarias. Cosa totalmente cierta pero que, desgraciadamente, remata en la idea de que sus herederos actuales se encuentran \u201cfecundando nuevas experiencias\u201d \u00bfEs necesario aclarar que esa nueva experiencia continuadora de la Comuna de Par\u00eds, la revoluci\u00f3n rusa y la lucha contra el estalinismo es el Presupuesto Participativo?<\/p>\n<p>Todo esto, siendo muy grave, ni siquiera pensamos que sea muy en serio. Es una maniobra sin principios para ocultar su completa falta de delimitaci\u00f3n respecto al reformismo de la \u201ddemocracia participativa\u201d. La maniobra consiste en contrabandear los planteos de la \u201cdemocracia participativa\u201d haci\u00e9ndolos pasar como \u201cdemocracia directa\u201d, concepto que forma parte del corpus marxista revolucionario. Este tipo de cosas introduce un elemento de \u201ccorrupci\u00f3n\u201d en el debate pol\u00edtico que hace, en cierta medida, que la discusi\u00f3n con DS sea casi una p\u00e9rdida de tiempo, porque hechos como \u00e9ste muestran una din\u00e1mica en la que prima la justificaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica cotidiana de integraci\u00f3n al estado burgu\u00e9s por encima de cualquier orientaci\u00f3n pol\u00edtica concreta (aun equivocada).<\/p>\n<p>Esta escaramuza que hicimos respecto al texto de Ollivier no es gratuita ni una chicana o una amalgama. No nos interesa hacer previsiones sobre el futuro de las relaciones entre la LCR y Democracia Socialista. Damos por descontado que para un sector de militantes de la LCR la pol\u00edtica de sus camaradas brasile\u00f1os (especialmente a partir de la asunci\u00f3n del ministro Rossetto) debe generar rechazo. Lamentablemente, si nos guiamos por pronunciamientos oficiales de la LCR de los \u00faltimos a\u00f1os, podemos ver un posicionamiento a favor respecto a la pol\u00edtica de Democracia Socialista. Por ejemplo, en el libro de la campa\u00f1a de Besancenot en el 2002 la experiencia del Presupuesto Participativo es presentada como \u201cLa democracia directa, como en los libros\u201d(p. 95). En este punto cabe deslizar un matiz: esta posici\u00f3n de la LCR respecto a sus amigos brasile\u00f1os es profundamente negativa, pero se trata de una equivocaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n que, en t\u00e9rminos generales, es independiente del estado burgu\u00e9s. Democracia Socialista es un grupo integrado pol\u00edticamente al estado burgu\u00e9s brasile\u00f1o desde antes del affaire Rossetto, ha vivido a la sombra del presupuesto nada participativo de una administraci\u00f3n enteramente burguesa (Porto Alegre).<\/p>\n<p>El hecho de que hagamos esta diferencia entre ambas organizaciones no implica que dejemos de ver con preocupaci\u00f3n las recientes innovaciones doctrinarias respecto al concepto de dictadura del proletariado (por otra parte profundamente ambiguas \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 y poco claras) del \u00faltimo congreso de la LCR. Sin dictadura del proletariado, su postulaci\u00f3n de combinar democracia directa y sufragio universal (sumado a su pasado de cubrir \u201cpor izquierda\u201d a DS) deja sin explicar c\u00f3mo se da la ruptura revolucionaria. O peor a\u00fan, se desliza que \u00e9sta no es necesaria para la transici\u00f3n al socialismo.<\/p>\n<p><strong>II- La discusi\u00f3n planteada por el PO<\/strong><\/p>\n<p>A partir de que la LCR hizo p\u00fablica la decisi\u00f3n de su XV Congreso de abandonar la dictadura del proletariado, el Partido Obrero argentino plante\u00f3 un debate en las p\u00e1ginas de su peri\u00f3dico. En \u00e9l aparecieron distintos textos.<\/p>\n<p>El contenido general del debate es casi monocromo. Es m\u00e1s, en un sentido podr\u00edamos postular que casi no es un debate ya que una parte no despreciable de los textos parten del \u201ccar\u00e1cter irrecuperable de las organizaciones del SU\u201d u otras f\u00f3rmulas parecidas (ver textos de M. Diamonte, P. Rieznik, Bachi, J. Mora). Esto le da al debate un car\u00e1cter bastante restringido, por decir lo menos. Es un debate entre los que piensan que el SU es una porquer\u00eda. La publicaci\u00f3n del texto de Ollivier (que comentamos arriba) es reducido a una mera ilustraci\u00f3n o una concesi\u00f3n de forma.<\/p>\n<p>Por fuera de esto, que es secundario en relaci\u00f3n con lo que queremos decir (aunque no insignificante), lo que se desprende de la mayor\u00eda del conjunto de textos publicados en <em>Prensa Obrera<\/em> es, desgraciadamente, el car\u00e1cter osificado y conservador del marxismo del PO. Pareciera que, de hecho, todo lo significativo que se pod\u00eda decir en el terreno de la teor\u00eda marxista ya fue dicho entre 1917 y 1938 (fecha de publicaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n). Despu\u00e9s de eso, lo \u00fanico que queda es aplicar fiel y prolijamente el cuerpo de doctrina leninista-trotskista. A partir de este limitado formato, el valor pol\u00edtico de las posiciones de un grupo marxista va a ser juzgado por su grado de ortodoxia. Es decir, de cercan\u00eda a este corpus doctrinario, entendido as\u00ed, en forma congelada (aunque est\u00e9 mediado por la comprensi\u00f3n que tiene de \u00e9ste la direcci\u00f3n del PO y, naturalmente, por los distintos vaivenes que su pol\u00edtica cotidiana le lleva a desarrollar).<\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s general que esto tiene es que todo su punto de vista le provee de justificaciones para ignorar voluntariamente los problemas nuevos que el devenir hist\u00f3rico le presenta sobre la mesa a los socialistas revolucionarios. Es el caso contrario al de la LCR que, justamente, se caracteriza por tener sensibilidad ante los cambios, pero desarrollando tendencias a la adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Democracia y dictadura del proletariado<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los problemas centrales que se le presentan al marxismo revolucionario de hoy, como es la democracia en el proceso revolucionario (que es un tema completamente ligado a una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la dictadura del proletariado) es abiertamente ignorado por el PO. Un ejemplo de esto puede verse en el t\u00edtulo del primer art\u00edculo de Pablo Rieznik \u201cLa dictadura del proletariado y la prehistoria b\u00e1rbara de la humanidad\u201d. Aqu\u00ed, mediante el recurso a una filosof\u00eda de la historia que lo \u00fanico que hace es remarcar \u201clo b\u00e1rbaro\u201d de las circunstancias que engendran una revoluci\u00f3n, se dedica a machacar que \u201cla dictadura del proletariado es la conclusi\u00f3n inevitable de las necesidades de la propia revoluci\u00f3n, o sea del choque a muerte entre dos poderes erguidos el uno frente al otro\u201d(<em>Prensa Obrera<\/em> 830). En todo el resto del art\u00edculo del compa\u00f1ero Rieznik se toma este aspecto de la dictadura del proletariado, la necesidad de vencer a la contrarrevoluci\u00f3n, como si fuera el principal.<\/p>\n<p>Muy distinta era la posici\u00f3n de Lenin. Aunque reconoce la importancia de derrotar a la contrarrevoluci\u00f3n, lo cual supone \u201cel empleo implacablemente severo, r\u00e1pido y resuelto de la violencia\u201d, Lenin destaca bastante enf\u00e1ticamente que \u201cla esencia de la dictadura del proletariado no consiste s\u00f3lo en la violencia ni fundamentalmente en la violencia. Su rasgo principal es la organizaci\u00f3n y la disciplina del destacamento de avanzada de los trabajadores, de su vanguardia, de su \u00fanico dirigente, el proletariado, cuyo objetivo es construir el socialismo, abolir la divisi\u00f3n de la sociedad en clases, transformar en trabajadores a todos los miembros de la sociedad y destruir la base de toda explotaci\u00f3n&#8230;Este objetivo no puede lograrse de golpe. Requiere un per\u00edodo bastante largo de transici\u00f3n del capitalismo al socialismo, porque reorganizar la producci\u00f3n no es cosa f\u00e1cil, porque los cambios radicales en todos los \u00f3rdenes de la vida necesitan tiempo y porque la poderosa fuerza de la costumbre de manejar las cosas de un modo peque\u00f1o burgu\u00e9s y burgu\u00e9s s\u00f3lo ser\u00e1 vencida mediante una lucha larga y tenaz\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a>]<\/p>\n<p>A pesar que no est\u00e1n expl\u00edcitamente mencionados problemas como el de la democracia en la revoluci\u00f3n, es evidente que, le\u00eddo contempor\u00e1neamente, el punto de vista de Lenin alude claramente a ellos. La disciplina entre los trabajadores est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la democracia, ya que s\u00f3lo es posible actuar con convicci\u00f3n si se llega a un acuerdo mediante una discusi\u00f3n libre y democr\u00e1tica. En caso contrario, esa disciplina solo se puede conservar bajo coacci\u00f3n. Puede darse el caso que el elemento de coacci\u00f3n se vuelva dominante y que se mantenga el contenido obrero del r\u00e9gimen. Pero si esa situaci\u00f3n se prolonga indefinidamente, lo que se pone en peligro es la misma dictadura del proletariado. Eso fue lo que pas\u00f3 en la URSS, donde se confirm\u00f3 por la negativa que la esencia de la dictadura del proletariado no es la violencia, y que si la clase obrera es expropiada del poder pol\u00edtico pierde todas sus conquistas. Tambi\u00e9n los elementos que en el planteo de Lenin hablan de una lucha larga y tenaz y de la necesidad de organizar la producci\u00f3n muestran a las claras que el complemento a esa disciplina, que forma parte del aspecto central de la dictadura del proletariado seg\u00fan Lenin, es la democracia obrera.<\/p>\n<p>Creemos que, en estos tiempos, no hacerse cargo de problemas como \u00e9stos es dar la espalda a los problemas de vida o muerte para el marxismo hoy. Esto no deja de tener reflejos en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica cotidiana. La experiencia que tuvo el PO con su intento de controlar \u201cpor arriba\u201d la reapertura de la f\u00e1brica Sasetru deber\u00eda hacerlo reflexionar en relaci\u00f3n a la nula atenci\u00f3n que este partido le da a la autoactividad de las masas.<\/p>\n<p><strong>Democracia, dominaci\u00f3n y universalidad<\/strong><\/p>\n<p>No es solamente con la democracia obrera que el PO tiene problemas program\u00e1ticos. Eso se extiende a los contenidos de la democracia en general. Si bien los marxistas revolucionarios no fetichizamos la democracia ni cedemos en cuanto a la apolog\u00eda de la democracia \u201cen abstracto\u201d, como la llama Hal Draper (esto es, sin tomar en cuenta sus determinaciones de clase ni las limitaciones que se derivan de su car\u00e1cter burgu\u00e9s), el PO cae en un error inverso, que es la reducci\u00f3n de los contenidos democr\u00e1ticos a un contexto capitalista (que en \u00faltima instancia la determina, pero que no la agota). Lo falso de esta postura puede verse, hist\u00f3ricamente, en el hecho que muchas de las libertades y derechos que tienen las masas fueron obtenidos por la lucha, no por la buena voluntad de la burgues\u00eda. Esto es as\u00ed a pesar de que el sistema capitalista haya podido reabsorber esas conquistas, evitando que las masas trabajadoras las utilizaran en favor de sus intereses hist\u00f3ricos. El caso m\u00e1s evidente es el sufragio universal, resistido por la mayor\u00eda de las burgues\u00edas de los pa\u00edses centrales durante todo el siglo XIX y gran parte del siglo XX. Que hoy sea una experiencia que, quiz\u00e1s, percibamos como algo alejada, no disculpa que un partido pol\u00edtico no la tenga en cuenta. M\u00e1s, trat\u00e1ndose de partidos revolucionarios, en los que adquiere un gran peso el conjunto de las ideas que \u00e9stos desarrollan.<\/p>\n<p>Esto cobra gran importancia ante circunstancias muy destacadas de la vida pol\u00edtica mundial. Varios compa\u00f1eros de PO destacan el hecho de que el imperialismo levanta la bandera de la democracia para usarla como coartada en sus agresiones a los pueblos. Lo dice Pablo Rieznik (PO 830) al se\u00f1alar que a partir de los planteos de democracia \u201cel imperialismo y los explotadores no han dejado de acumular cad\u00e1veres en el devenir hist\u00f3rico\u201d. Lo reafirma Mario Diamonte (PO 829) al plantear que \u201cbajo las banderas de la \u00abdemocracia\u00bb, el imperialismo&#8230;viene desarrollando una brutal agresi\u00f3n contra la inmensa mayor\u00eda de los pueblos del mundo\u201d. La pregunta central a la que habr\u00eda que responder, y que a los compa\u00f1eros del PO no se les pasa por la cabeza considerar, es por qu\u00e9 el imperialismo utiliza esas banderas y no otras para apoyar ideol\u00f3gicamente sus actos de pillaje contra los pa\u00edses pobres y dependientes. El imperialismo es el mayor poder que ha conocido la historia humana \u00bfpor qu\u00e9 no poner sobre la mesa, simplemente, el hecho claro de su fuerza sin apelar a subterfugios?<\/p>\n<p>La respuesta es relativamente simple para el que la quiera ver: el imperialismo apela a los valores democr\u00e1ticos porque en ellos puede inscribir sus propios intereses bajo la bandera de un inter\u00e9s humano universal. Esto lo hace manipulando y pervirtiendo el sentido de esos valores democr\u00e1ticos. A\u00fan cuando ataque a los peores dictadores tercermundistas, el resultado global de la acci\u00f3n imperialista es la negaci\u00f3n de la democracia, y los revolucionarios debemos combatirla sin concesiones.<\/p>\n<p>Varios aspectos de este proceso hist\u00f3rico son agudamente descriptos de esta forma por Lenin: \u201cEl capitalismo, en general, y el imperialismo, en particular, transforman la democracia en una ilusi\u00f3n; pero al mismo tiempo, el capitalismo engendra las tendencias democr\u00e1ticas en las masas, crea las instituciones democr\u00e1ticas, exacerba el antagonismo entre el imperialismo, que niega la democracia, y las masas, que tienden a ella. No se puede derrocar el capitalismo y el imperialismo con ninguna transformaci\u00f3n democr\u00e1tica, por m\u00e1s \u00abideal\u00bb que sea, sino solamente con una revoluci\u00f3n econ\u00f3mica; pero el proletariado, si no se educa en la lucha por la democracia, es incapaz de realizar una revoluci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>] En este texto puede verse como Lenin muestra lo que dec\u00edamos en el p\u00e1rrafo anterior: la realidad brutal del dominio imperialista transforma a la democracia en su contrario, sea por la v\u00eda de su manipulaci\u00f3n y vaciamiento o de mecanismos de desv\u00edo y concesi\u00f3n. Al mismo tiempo, el proceso hist\u00f3rico de formaci\u00f3n del capitalismo mundial tiene una relaci\u00f3n contradictoria pero profundamente ligada a la democracia; a fin de cuentas, la \u00fanica nobleza que cuenta para el capital es la del dinero, y para que \u00e9ste se multiplique solamente se necesita la compra y venta de la fuerza de trabajo, para la que no cuenta ninguna cuesti\u00f3n de sangre o linaje.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, Lenin plantea que \u201c&#8230;el socialismo no es realizable sino <em>a trav\u00e9s <\/em>de la dictadura del proletariado, la cual une la violencia contra la burgues\u00eda, es decir, contra la minor\u00eda de la poblaci\u00f3n, el desarrollo <em>integral <\/em>de la democracia, es decir, la participaci\u00f3n realmente general y en igualdad de derechos, de <em>toda <\/em>la masa de la poblaci\u00f3n en todos los asuntos <em>estatales <\/em>y en todos los complejos problemas que implica la liquidaci\u00f3n del capitalismo\u201d.[<a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> Dif\u00edcilmente se pueda encontrar una definici\u00f3n m\u00e1s clara del \u00edntimo v\u00ednculo que debe unir la democracia a la dictadura del proletariado (para que \u00e9sta sea realmente tal) y que levante de forma tan evidente el contenido universalista (en contra de los intereses absolutamente particularistas del dominio imperial y burgu\u00e9s) que debe plantearse en relaci\u00f3n a los contenidos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Por otra parte, todo grupo social que aspira al poder tiene que investir su causa con ropajes universales. Mucho m\u00e1s la clase trabajadora que, por su lugar en la producci\u00f3n de la vida social, podr\u00eda aspirar, en la medida en que se haga socialista revolucionaria, a desatar el nudo gordiano de las dominaciones (y no a regentear otra nueva revoluci\u00f3n particularista, como la burgues\u00eda, que \u00fanicamente se liber\u00f3 a s\u00ed misma de toda atadura). Esa relaci\u00f3n profunda del marxismo, en tanto que teor\u00eda que busca representar a una clase con cadenas radicales, con la universalidad de la democracia revolucionaria, es la que permite sostener que a pesar del fracaso hist\u00f3rico de la URSS y las sociedades del Este, el socialismo est\u00e1 lejos de haber dicho su \u00faltima palabra en este momento hist\u00f3rico. Este contenido universalista de la emancipaci\u00f3n es lo que convierte al socialismo en el verdadero enemigo del dominio imperial, y que enemigos materialmente m\u00e1s poderosos, como los jeques multimillonarios que financian al terrorismo fundamentalista isl\u00e1mico, sean una oposici\u00f3n realmente funcional al imperialismo (justamente a partir de que su particularismo brutal y sus m\u00e9todos de extrema reacci\u00f3n los colocan como una alternativa que carece de toda progresividad).<\/p>\n<p>Volviendo a los textos publicados en <em>Prensa Obrera<\/em>, en la nota firmada por Norberto Calducci, despu\u00e9s de denunciar a la LCR como expresi\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda que se postula a gestionar el capitalismo, aparece la siguiente frase: \u201cEl sufragio universal pod\u00eda jugar y de hecho lo hizo, un papel revolucionario; pero eso fue en el pasado\u201d.<\/p>\n<p>Al leer semejante planteo, cualquiera de nosotros estar\u00eda tentado a pedirle que diera alg\u00fan ejemplo hist\u00f3rico concreto del momento en que, para Calducci, el sufragio universal jug\u00f3 un papel progresista. Podr\u00edamos apostar con bastante seguridad a que la primera parte de la frase tiene un seguro car\u00e1cter formal y de saludo a la bandera. En cuanto al momento hist\u00f3rico preciso en que Calducci diagnostica que el sufragio universal dej\u00f3 de jugar un \u201cpapel revolucionario\u201d tambi\u00e9n estar\u00edamos tentados de preguntar: \u00bfcu\u00e1ndo y a qu\u00e9 se debi\u00f3 el cambio? Despu\u00e9s de todo, la extensi\u00f3n de esta pr\u00e1ctica pol\u00edtica es hist\u00f3ricamente reciente (posterior, por ejemplo, a la configuraci\u00f3n del sistema imperialista mundial).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el colocar al sufragio universal en el pasado de la humanidad \u00bfqu\u00e9 es lo que implica? \u00bfque en la dictadura del proletariado tal como la piensa PO deberemos despedirnos de la costumbre de elegir representantes, aunque esto se d\u00e9 en un contexto en el que la burgues\u00eda ha sido expropiada? Este planteo sin matices de Calducci de convertir al sufragio universal en una pr\u00e1ctica que de conjunto es reaccionaria es completamente distinto y opuesto a, en una eventual revoluci\u00f3n, manejarse con prudencia en relaci\u00f3n a la conveniencia de convocar a elecciones. Es una cuesti\u00f3n t\u00e1ctica a resolver en la arena de la lucha de clases. Pero en la cuesti\u00f3n program\u00e1tica general no nos parece que haya mucha discusi\u00f3n: aunque sea en forma subordinada a las formas directas de democracia, los socialistas revolucionarios podemos incluirla como una pr\u00e1ctica a utilizar en el \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 proceso de la apropiaci\u00f3n del conjunto de la vida pol\u00edtica y social por parte de las masas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDebate o amalgama? <\/strong><\/p>\n<p>Otro aspecto francamente molesto de los textos de <em>Prensa Obrera<\/em> son las constantes amalgamas en que cae al describir la posici\u00f3n de la LCR. Pablo Rieznik afirma que los planteos de Ollivier sobre la democracia pol\u00edtica implican que es partidario de \u201clas garant\u00edas pol\u00edticas y sociales para la burgues\u00eda\u201d. Tambi\u00e9n Luis Oviedo (PO 826) recurre a una amalgama de tipo objetivista al afirmar que: \u201cal renunciar a la dictadura del proletariado, la LCR se declara partidaria de la dictadura de la burgues\u00eda\u201d. Lo mismo Luis Ant\u00f3n (PO 828): \u201cEl SU, dicho por Ollivier, no plantea la dictadura del proletariado, pero sostiene la dictadura de la burgues\u00eda\u201d. Es decir, tomando un elemento cierto, deducen una afirmaci\u00f3n completamente desmedida. No vamos a abundar en por qu\u00e9 creemos que el abandono de la dictadura del proletariado no implica ser partidario de la dictadura de la burgues\u00eda, porque ya hemos dado nuestra posici\u00f3n al comenzar este art\u00edculo. El significado que tiene este tipo de afirmaciones es el de una retorcida negativa a discutir una posici\u00f3n pol\u00edtica. Es completamente leg\u00edtimo pensar lo que plantean los compa\u00f1eros del PO. El problema es que no se molestan en argumentarlo, y reducen todo a una mera repetici\u00f3n de gestos y proclamas. Ya se ha visto que no nos convence la posici\u00f3n de la LCR (por lo menos a trav\u00e9s de lo que han hecho p\u00fablico de sus documentos), pero el problema requiere una discusi\u00f3n real, no una colecci\u00f3n de textos en los que una organizaci\u00f3n se dedica a hacer su autoelogio impl\u00edcito con el pretexto de comentar o combatir las posiciones de otra.<\/p>\n<p>Las amalgamas llegan a su cenit, o ya ni se sabe si en verdad se trata de la m\u00ednima capacidad de leer lo que dice el ocasional oponente, cuando se refieren al an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la revoluci\u00f3n rusa que aparece en el texto de Ollivier. Cuando \u00e9ste dice: \u201cEl balance que nosotros sacamos hoy, de la contrarrevoluci\u00f3n estalinista pero tambi\u00e9n de los errores de los bolcheviques&#8230;\u201d o \u201c&#8230;importa distinguir la revoluci\u00f3n rusa (y los errores cometidos por los bolcheviques en el curso del proceso revolucionario) de la contrarrevoluci\u00f3n eestalinista&#8230;\u201d, cualquier persona normal entiende que Ollivier plantea una distinci\u00f3n objetiva y subjetiva entre bolchevismo y stalinismo.<\/p>\n<p>Los compa\u00f1eros de PO sacan una conclusi\u00f3n completamente opuesta y, muy poco razonable, por decir lo menos. Por ejemplo, Norberto Calducci (PO 828) afirma: \u201cLa dictadura totalitaria de la burocracia estaliniana es, para la Liga, un pretexto para atacar la revoluci\u00f3n bolchevique\u201d, Pablo Rieznik (PO 830) escribe: \u201cEl an\u00e1lisis de Ollivier retoma toda la tradici\u00f3n liberal-anarquista que traz\u00f3 un hilo de continuidad entre los revolucionarios rusos y el r\u00e9gimen de Stalin\u201d o Claudio Vallori (PO 831) dice que la LCR \u201cno hace diferencia entre la pol\u00edtica de los bolcheviques y la del stalinismo\u201d.<\/p>\n<p>Es un tema que todav\u00eda genera debate en el marxismo revolucionario la apreciaci\u00f3n pol\u00edtica referida a cu\u00e1l fue el impacto que ciertos errores cometidos por los bolcheviques en la revoluci\u00f3n pudieron contribuir en la emergencia hist\u00f3rica del estalinismo. Evidentemente, para PO la revoluci\u00f3n rusa fue un dechado de virtudes a la que s\u00f3lo los centristas y\/o revisionistas podr\u00edan objetarle algo. Otros sectores, entre ellos nuestro partido, tenemos una valoraci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica del per\u00edodo heroico de la revoluci\u00f3n, sin que eso signifique que creamos que el estalinismo es la continuidad aut\u00e9ntica del bolchevismo. O algo deformada, como pensaba Isaac Deutscher. Creemos que los fines estrat\u00e9gicos y t\u00e1cticos de los bolcheviques son tan distintos a los del estalinismo que, como se sabe, opinamos que la consolidaci\u00f3n del segundo determin\u00f3 el fin del estado obrero deformado burocr\u00e1ticamente en la URSS. PO, como tambi\u00e9n es p\u00fablico, sostiene que este subsisti\u00f3, con variantes, de Lenin a Yeltsin (aunque este sayo no sea suyo en exclusividad y tambi\u00e9n le incumba al PTS y dem\u00e1s \u201ctrotskistas ortodoxos\u2019\u2019). Y sin embargo, ni se sonroja al decirle a la LCR, contra todas las evidencias sem\u00e1nticas del texto de Ollivier, que no distinguen entre bolchevismo y stalinismo.<\/p>\n<p>En resumen, podemos decir que la posici\u00f3n del PO deja a las claras el car\u00e1cter conservador de su marxismo.<\/p>\n<p><strong>III- Una modesta proposici\u00f3n: por una reapropiaci\u00f3n cr\u00edtica del concepto de dictadura del proletariado<\/strong><\/p>\n<p>Dictadura del proletariado es un concepto francamente raro. Se compone de dos palabras extra\u00eddas de distintos lenguajes. Dictadura es una palabra sacada del lenguaje de la pol\u00edtica (en tanto que instituci\u00f3n romana o a trav\u00e9s de la llamada \u201cdictadura de la convenci\u00f3n\u201d en la revoluci\u00f3n francesa). Y proletariado era una expresi\u00f3n propia del movimiento socialista. Marx las hizo coexistir violentamente y, al mismo tiempo, se sirvi\u00f3 de su sentido para indicar un significado nuevo: una clase dominante tiene un poder social que va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier ley escrita. Indica claramente que una sociedad determinada configura sus relaciones de fuerza a partir de una estructuraci\u00f3n fundamental que nunca puede ser puesta en entredicho.<\/p>\n<p>El par conceptual que hace juego con la dictadura del proletariado es la dictadura de la burgues\u00eda. Esta indica que, m\u00e1s all\u00e1 de las distintas formas de gobierno, el poder real se estructura a partir de la no-propiedad de los productores y de la compra-venta de la fuerza de trabajo. Esta, en la sociedad burguesa, no implica el libre juego de las fuerzas del mercado sino la compulsi\u00f3n a vender su fuerza de trabajo para la mayor\u00eda los hombres. Pese a las apariencias, esta relaci\u00f3n se basa en un alto grado de violencia, abierta o latente, y no en un \u201ccontrato\u201d entre \u201ciguales\u201d. Marx siempre critic\u00f3 a fondo esta aparente igualdad jur\u00eddica del capitalismo, mostrando que ten\u00eda como base de sustentaci\u00f3n una desigualdad en el punto de partida.<\/p>\n<p>Entonces, como ya dijimos, el concepto de dictadura del proletariado se entiende en relaci\u00f3n al de dictadura de la burgues\u00eda. Pero esta simetr\u00eda es m\u00e1s que relativa. La dictadura del proletariado est\u00e1 pensada en funci\u00f3n de acabar con la dictadura de la burgues\u00eda. Y, por lo tanto, al ser pensada para otro tipo de sujeto social, va a tener una base estructural por completo distinta.<\/p>\n<p>Una consideraci\u00f3n contempor\u00e1nea del concepto de dictadura del proletariado no puede pasar por alto que \u00e9ste se compone de problem\u00e1ticas articuladas, que no pueden ser captadas aisladamente.<\/p>\n<p>En lo que sigue, propondremos brevemente los ejes tem\u00e1ticos que consideramos fundamentales para una reflexi\u00f3n actual sobre este concepto.<\/p>\n<p>1. Es evidente que, aun partiendo de esa din\u00e1mica contradictoria que describe Lenin entre el\u00a0 capitalismo-imperialismo y la democracia, el concepto de dictadura del proletariado nos sirve para advertir que la relaci\u00f3n de fuerzas b\u00e1sica entre las clases no puede ser modificada en favor de las clases populares sin desbordar el aparato de estado que se encarga de custodiarlas. Aun trat\u00e1ndose de la forma m\u00e1s benigna de dominaci\u00f3n pol\u00edtica burguesa, la democracia, esta tarea presenta l\u00edmites imposibles de sobrepasar. Cualquier forma de \u201cdemocracia participativa\u201d de las que ahora se hallan en boga es desmentida por estas realidades.<\/p>\n<p>2. De aqu\u00ed se deduce la necesidad de destruir la maquinaria burocr\u00e1tica del aparato de estado burgu\u00e9s. Tarea que, al decir de Marx, enfrenta toda revoluci\u00f3n verdaderamente popular. Respecto a ciertas \u00e1reas, es f\u00e1cilmente representable la manera de hacer esto. Por ejemplo, es claro que la dictadura del proletariado va a proceder al desarme del aparato represivo del enemigo. En otros terrenos es m\u00e1s dif\u00edcil de ver. Las desventuras de los bolcheviques con el aparato de estado heredado del zarismo son bastante convincentes acerca de lo complicado que puede llegar a ser esto. En un sentido general, podemos decir que enfrentar esta problem\u00e1tica supone subvertir aspectos de base del funcionamiento del aparato de estado inmediatamente posterior a la revoluci\u00f3n (denominado por Lenin como \u201cestado burgu\u00e9s sin burgues\u00eda\u201d) y que se deber\u00e1n dirigir hacia su modo de organizaci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>3. El concepto de dictadura del proletariado tiene otro de sus fundamentos en la necesidad de conducci\u00f3n de una determinada clase social en el proceso de transici\u00f3n al socialismo. Si bien la clase trabajadora no es la \u00fanica clase oprimida en la sociedad capitalista, su lugar en la producci\u00f3n y su carencia de propiedad de fuerzas de producci\u00f3n la convierten en la clase que, de darse un proceso revolucionario de signo socialista, puede convertirse en la conducci\u00f3n social de la lucha de clases (m\u00e1s all\u00e1 de que tenga su vanguardia pol\u00edtica). La dictadura del proletariado en tanto que concepto parte de la constataci\u00f3n de la existencia de clases y fracciones de clases que dif\u00edcilmente acompa\u00f1en el impulso inicial de una revoluci\u00f3n socialista. En general porque a causa de sus lazos con la vieja sociedad no sienten que podr\u00edan ganar algo con una revoluci\u00f3n. El concepto de dictadura del proletariado es necesario aqu\u00ed para pensar la forma concreta en que estos sectores vayan a ser neutralizados o, posteriormente ganados (como Lenin gan\u00f3 al campesinado a partir de imponer el programa agrario de los narodniki) a partir de la obtenci\u00f3n de beneficios concretos. La menci\u00f3n que hacemos de Lenin est\u00e1 basada en que creemos que sus an\u00e1lisis concretos sobre las alianzas de clases o los diferentes tipos de relaciones sociales existentes en la Rusia posrevolucionaria nos resultan, en lo metodol\u00f3gico, un modelo a tener bien presente al plantear estas cuestiones.<\/p>\n<p>4. Sin dejar de considerar lo anterior, un aspecto importante de la conceptualizaci\u00f3n de la dictadura del proletariado ha cambiado desde la \u00e9poca de Lenin, Trotsky o Rosa Luxemburgo. El descenso de la composici\u00f3n del proletariado industrial en el total de la clase obrera, combinada con la asalarizaci\u00f3n masiva de sectores medios, ha extendido a la clase trabajadora al mismo tiempo que la ha vuelto m\u00e1s heterog\u00e9nea (a pesar de que cada vez grupos capitalistas concentrados centralicen a m\u00e1s trabajadores). Aunque la peque\u00f1a burgues\u00eda y otros sectores medios est\u00e9n lejos de desaparecer, quiz\u00e1s hoy la cuesti\u00f3n de la dictadura del proletariado pase menos por la relaci\u00f3n de \u00e9ste con su afuera que, por el contrario, con sus actuales y difusos l\u00edmites. Es decir que repensar hoy el concepto de dictadura del proletariado tiene como una de sus tareas el articular social y pol\u00edticamente las distintas figuras de la clase obrera.<\/p>\n<p>5. El rasgo que vuelve incomparables la dictadura del proletariado y la dictadura de la burgues\u00eda es que la primera de estas clases, aun dominando la vida social, sigue siendo una clase no-propietaria. De ah\u00ed que para afirmar su dominaci\u00f3n y evitar volver a ser explotada (es decir, trabajar para otro) necesite como el ox\u00edgeno de la libertad de organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social propia. Incluso en contra de su propio estado que, como ya dijimos, es un \u201cestado burgu\u00e9s sin burgues\u00eda\u201d. Si falta esa condici\u00f3n, la clase obrera pierde, tarde o temprano, las bases materiales con las que ejercer su predominio como clase. Esta cuesti\u00f3n, que hace a las relaciones de producci\u00f3n vigentes en la sociedad de transici\u00f3n, ha sido soslayada por el \u201ctrotskismo ortodoxo\u2019\u2019 (del estalinismo ni hablemos) que siempre se ha detenido, al considerar a la URSS y los pa\u00edses similares, en las condiciones pol\u00edticas o en el modo de distribuci\u00f3n, sin dignarse a entrar en lo determinante: las condiciones de producci\u00f3n y las formas de apropiaci\u00f3n del sobreproducto social. Todo esto redunda en que la sociedad de transici\u00f3n, a pesar de haber sufrido una gran transformaci\u00f3n, contiene elementos importantes de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas que no constituyen un residuo del pasado sino una forma intr\u00ednseca de su presente: la desigualdad entre los hombres se sigue dando a partir de a) la posesi\u00f3n (no jur\u00eddica sino de control) de los medios de producci\u00f3n y b) la continuidad de la venta de fuerza de trabajo como \u00fanica posibilidad de supervivencia. De este hecho, que es una de las lecciones que se pueden sacar del balance del Este, se deriva que la dictadura del proletariado, para poder consolidarse en lo social, debe corresponderse con la democracia socialista en lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>6. Los aspectos de organizaci\u00f3n obrera y popular a los que se refer\u00eda Lenin en el texto que citamos encuentran su materializaci\u00f3n en los problemas concretos de c\u00f3mo volver a estructurar la producci\u00f3n. La dictadura del proletariado adquiere tambi\u00e9n aqu\u00ed una significaci\u00f3n precisa: es el pasaje del comando compulsivo y autom\u00e1tico de la organizaci\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n a un proceso en el cual los problemas del trabajo se vuelven un asunto pol\u00edtico. Esto quiere decir que las decisiones sobre qu\u00e9 producir, para qui\u00e9n, con qu\u00e9 prop\u00f3sito, se vuelven un asunto en el que se involucra y resuelve el colectivo de trabajadores. Un aspecto seguramente menos agradable de esto, en tanto que relacionado con el concepto de dictadura del proletariado, es que en tanto esta dominaci\u00f3n social se afirma y consolida, los trabajadores pesar\u00e1n m\u00e1s como clase y menos en tanto que conjunto de individuos con necesidades diferenciadas. Aunque, a la vez que empiezan a pensarse colectiva y libremente las metas de producci\u00f3n, esto implica el comienzo de un proceso en que los individuos tratan de retomar el control sobre sus vidas.<\/p>\n<p>7. Otro aspecto a desarrollar remite a un problema pol\u00edtico-cultural hoy existente. Es el argumentar de modo consistente las razones por las cuales los marxistas revolucionarios pensamos que la resoluci\u00f3n positiva y progresiva de la llamada \u201ccuesti\u00f3n social\u201d en el capitalismo, o sea, la abolici\u00f3n de las diferencias de clase, se convierte en la llave con la cual superar otro tipo de opresiones (\u00e9tnicas, sexuales, nacionales, etc.), y no como plantean los diversos pos-marxismos, que consideran a todos estos fen\u00f3menos con el mismo grado de importancia en cuanto a universalidad y car\u00e1cter emancipatorio. Este problema es importante en los pa\u00edses centrales y en los perif\u00e9ricos. En los primeros ligado a problemas de corte democr\u00e1tico, y en los segundos en raz\u00f3n de su alto grado de heterogeneidad social.<\/p>\n<p>8. La dictadura del proletariado debe ser abordada en lo conceptual a partir de relacionarla con lo que en el marxismo cl\u00e1sico se ha llamado \u201cextinci\u00f3n del estado\u201d. Al ser el socialismo la lucha por devenir de trabajadores asalariados explotados en una asociaci\u00f3n de productores libres, el correlato necesario de ello es la reabsorci\u00f3n de la autonom\u00eda de la esfera pol\u00edtica en el autogobierno de la sociedad.<\/p>\n<p><strong>Notas: <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>.- Pasados los sucesos que llevaron a la instauraci\u00f3n de la dictadura de Banzer (que incluyen el desarrollo de la Asamblea Popular, un organismo semi-sovi\u00e9tico), la izquierda boliviana derrotada lleg\u00f3 a un ef\u00edmero acuerdo pol\u00edtico con dos figuras del nacionalismo militar: el general Torres, ex-presidente depuesto, y su lugarteniente el mayor Rub\u00e9n S\u00e1nchez Valdivia. El acuerdo tuvo un nombre: Frente Revolucionario Antimperialista. Lo firmaron todos los partidos de izquierda de Bolivia, incluido el POR \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 de Lora. \u00c9ste insisti\u00f3 durante a\u00f1os en la naturaleza revolucionaria del programa del FRA, al que pomposamente caracteriz\u00f3 como continuidad de la Asamblea Popular, demostrando que no sab\u00eda diferenciar entre un organismo de frente \u00fanico de masas y un acuerdo de tendencias en el exilio. Sin embargo, el mismo Lora se cuid\u00f3 de dejar a la vista toda su pol\u00edtica ya que, al publicar el acuerdo del FRA en su peri\u00f3dico <em>Masas<\/em> omiti\u00f3 la firma de Torres y S\u00e1nchez. El PC, por el contrario, exhib\u00eda orgulloso las firmas de los dos militares progresistas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>.- Ver Darioush Karim,<em> La dictadura revolucionaria del proletariado<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>.- Otras corrientes se desentendieron elegantemente del problema, al afirmar tal cual la letra de los textos cl\u00e1sicos del marxismo, limit\u00e1ndose a repetir que la dictadura del proletariado implica desde el comienzo la \u201cextinci\u00f3n del estado\u201d, cosa que nadie discut\u00eda (ver nota de Pablo Rieznik en <em>Internacionalismo <\/em>N\u00b02). El problema era otro: ante la consolidaci\u00f3n del obst\u00e1culo estalinista, un sector del trotskismo (Mandel) se volvi\u00f3 democratista y otro (Moreno y la FB) dio una respuesta unilateral que simplemente reduc\u00eda el problema de la dictadura del proletariado a la represi\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>.- Ver V\u00edctor Fay, \u201cDel partido como instrumento de lucha por el poder al partido como prefiguraci\u00f3n de una sociedad socialista\u201d, en <em>Teor\u00eda marxista del partido pol\u00edtico \/ 3,<\/em> Cuadernos de Pasado y Presente N\u00b0 38.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>.- \u201cEl problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema te\u00f3rico, sino un problema pr\u00e1ctico. Es en la pr\u00e1ctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento\u201d, Karl Marx, \u201cTesis sobre Feuerbach\u201d, en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, Ediciones Pueblos Unidos, p. 666 (traducci\u00f3n de W. Roces).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>.- Rosa Luxemburgo, <em>Cr\u00edtica de la revoluci\u00f3n rusa<\/em>, Buenos Aires, Ediciones La Rosa Blindada, 1969 , p. 117.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>.- Trotsky, en general m\u00e1s adelante que sus herederos, llegaba a situar el problema en la esfera de la distribuci\u00f3n (consultar <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>), pero su posici\u00f3n \u00faltima que adjudicaba car\u00e1cter obrero <em>per se <\/em>a la propiedad estatal de los medios de producci\u00f3n impidi\u00f3 que hiciera una consideraci\u00f3n desde las relaciones de producci\u00f3n imperantes en la URSS de Stalin.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>.- Lenin, \u201cSaludo a los obreros h\u00fangaros\u201d en <em>Obras escogidas,<\/em> tomo 5, Ed. Cartago, p. 463.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>.- Lenin, \u201cRespuesta a P. Kievski\u201d en <em>Acerca de la naciente tendencia del \u201ceconomismo imperialista<\/em>\u201d, Ed. Progreso, p. 15.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/teoria_de_la_revolucion\/040328_isidoro_cruz_bernal_dictaduradelproletariado.htm#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>.- Idem.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El concepto de \u201cdictadura del proletariado\u201d, la LCR francesa y las cr\u00edticas del PO argentino En su \u00faltimo congreso, la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) francesa, secci\u00f3n del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, decidi\u00f3 abandonar la definici\u00f3n estrat\u00e9gica de la lucha por la dictadura del proletariado, elimin\u00e1ndola de su programa. 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