{"id":6919,"date":"2015-12-03T18:53:25","date_gmt":"2015-12-03T21:53:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6919"},"modified":"2019-11-20T10:29:59","modified_gmt":"2019-11-20T13:29:59","slug":"las-bases-economicas-de-un-fin-de-ciclo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=6919","title":{"rendered":"Las bases econ\u00f3micas de un fin de ciclo"},"content":{"rendered":"<h2>El marco latinoamericano de la decadencia K<\/h2>\n<p><em>Este texto es parte de otro mayor, \u201cEl fin de la \u00abd\u00e9cada dorada\u00bb\u201d, publicado en la revista SoB 29 de abril de este a\u00f1o. Consideramos que a la luz de los desarrollos econ\u00f3micos y pol\u00edticos en la regi\u00f3n en los \u00faltimos meses, como la crisis de los gobiernos de Dilma Rousseff y Nicol\u00e1s Maduro y, especialmente, el triunfo de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de Argentina, el an\u00e1lisis cobra renovada actualidad. El an\u00e1lisis que aqu\u00ed presentamos establece puntos de referencia explicativos para el reciente deterioro de los fundamentos econ\u00f3micos de los gobiernos \u201cprogresistas\u201d de Am\u00e9rica Latina, y apunta a dar un marco a la posibilidad de procesos como los que han tenido lugar desde su publicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>La primera y m\u00e1s importante definici\u00f3n a dar sobre la marcha de la econom\u00eda latinoamericana es <em>constatar el final del boom de precios de las materias primas, de recomposici\u00f3n de t\u00e9rminos de intercambio<\/em> (esto es, la relaci\u00f3n entre los precios de los bienes importados y exportados) <em>y de acortamiento de la brecha del desarrollo econ\u00f3mico entre pa\u00edses del centro y de la periferia<\/em> (\u201cemergentes\u201d) capitalista. M\u00e1s mediadamente, pero de manera no menos estructural, <em>empieza a cuestionarse el relativo pero real proceso de \u201cascenso social\u201d y reducci\u00f3n de la pobreza <\/em>en curso durante cerca de una d\u00e9cada. Las consecuencias econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas de este verdadero \u201cfin del ciclo\u201d que benefici\u00f3 a los pa\u00edses latinoamericanos (y en general a buena parte de la periferia) a\u00fan no se hacen sentir con toda fuerza, pero la inversi\u00f3n del curso general anterior parece, seg\u00fan el juicio pr\u00e1cticamente un\u00e1nime de analistas de todas las tendencias, consolidada y por un buen per\u00edodo.<\/p>\n<p>Como dijera el economista argentino Mario Blejer, ex funcionario de organismos internacionales y de varios equipos econ\u00f3micos oficiales en su pa\u00eds (y asesor del candidato oficialista derrotado Daniel Scioli), en su intervenci\u00f3n en el Foro Mundial de Davos, en enero de 2015: \u201cLa fiesta se ha terminado\u201d.<\/p>\n<p><strong>El fin de una fantas\u00eda populista<\/strong><\/p>\n<p>En verdad, el ciclo favorable aliment\u00f3 algo m\u00e1s que a millones de latinoamericanos que salieron de la pobreza extrema, a nuevos sectores de clase media y a los gobiernos centroizquierdistas que a la vez dieron impulso y se beneficiaron de este proceso. Gener\u00f3 en muchos de esos gobiernos (y, hasta cierto punto, en el clima pol\u00edtico de sus respectivas sociedades) una <em>ilusi\u00f3n geopol\u00edtica<\/em>, una supuesta base material para una lectura de un mundo \u201ccada vez m\u00e1s multipolar\u201d, que se alejaba de las coordenadas cl\u00e1sicas (y marxistas) de una configuraci\u00f3n del planeta moldeada por la realidad de la contradicci\u00f3n entre pa\u00edses imperialistas y pa\u00edses explotados por el imperialismo.<\/p>\n<p>Nos explicamos: esta visi\u00f3n de un mundo de \u201csuma cero\u201d, donde a largo plazo la distancia entre el centro desarrollado y la periferia atrasada tiende a crecer, con una <em>imposibilidad estructural<\/em> de que <em>todos<\/em> los pa\u00edses se vuelvan igual de desarrollados, es harto peligrosa para corrientes pol\u00edticas y gobiernos como los de Ch\u00e1vez-Maduro, Evo Morales, Correa, los Kirchner, etc., por una raz\u00f3n muy simple. Ninguno de estos gobiernos, m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica m\u00e1s fuerte de algunos, cuestiona de verdad el orden del capitalismo imperialista, y a lo sumo aspiran a reacomodar a sus pa\u00edses en ese orden global en t\u00e9rminos m\u00e1s \u201cigualitarios\u201d, de menos sumisi\u00f3n. Buscan, sobre todo, conservar un margen real de decisi\u00f3n pol\u00edtica \u201csoberana\u201d, pero sobre la base de aceptar y convalidar, no rechazar o combatir, el mundo capitalista globalizado.<\/p>\n<p>Ahora bien, ese imaginario de un orden mundial capitalista, pero menos opresor; con pa\u00edses imperialistas, pero con una periferia capaz de sostener procesos econ\u00f3micos y pol\u00edticos \u201cautogenerados\u201d sin mayor intervenci\u00f3n u hostilidad de las potencias capitalistas centrales, tuvo durante una d\u00e9cada una aparente base material. Entre 2000 y 2010, la tasa de crecimiento anual del conjunto de las econom\u00edas emergentes (incluso si no se considera la excepcional performance de China) fue de unos 4,5 puntos m\u00e1s alta que la de EE.UU., para no hablar del resto del mundo desarrollado. Seg\u00fan <em>The Economist<\/em>, \u201csi el mundo emergente hubiera sido capaz de mantener estos 4,5 puntos de crecimiento de ventaja respecto de los pa\u00edses ricos, sin considerar otras variables, el ingreso promedio per c\u00e1pita de los emergentes habr\u00eda coincidido con el de EE.UU. en no m\u00e1s de 30 a\u00f1os. Una convergencia tal representar\u00eda un cambio hist\u00f3rico, que s\u00f3lo habr\u00eda rivalizado en magnitud con la extraordinaria industrializaci\u00f3n que abri\u00f3 las brechas globales entre los pa\u00edses ricos y el resto\u201d (\u201cThe headwinds return\u201d, 13-9-14). Dicho en lenguaje marxista: la continuidad durante 30 a\u00f1os m\u00e1s de esa disparidad de crecimiento a favor de la periferia la habr\u00eda hecho, desde el punto de vista de los ingresos de la poblaci\u00f3n, indistinguible de los pa\u00edses ricos, lo que no es otra cosa que el fin del imperialismo como realidad y como teor\u00eda.<\/p>\n<p>Pues bien, tal no ha sucedido.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien, estamos presenciando un \u201cregreso a la normalidad\u201d, y en varios sentidos. Como constata con alivio el citado art\u00edculo de <em>The Economist<\/em>, el proceso de <em>catch up<\/em> (esto es, de que los emergentes \u201cdescuenten distancia\u201d econ\u00f3mica respecto de los pa\u00edses desarrollados), que tuvo lugar durante una d\u00e9cada, \u201cera una aberraci\u00f3n\u201d, entendida no en el sentido moral, sino el cient\u00edfico, es decir, el de \u201cdesviaci\u00f3n del tipo normal\u201d; m\u00e1s simplemente, una <em>anormalidad<\/em>.<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 el mismo medio tiempo despu\u00e9s: \u201cFue hermoso mientras dur\u00f3. En un per\u00edodo dorado entre 2003 y 2010 las econom\u00edas latinoamericanas crecieron a una tasa anual promedio cercana al 5%, los salarios subieron y el desempleo cay\u00f3, m\u00e1s de 50 millones de personas salieron de la pobreza y la clase media lleg\u00f3 a m\u00e1s de un tercio de la poblaci\u00f3n. Pero ese crecimiento acelerado se termin\u00f3. Lo que algunos ve\u00edan con preocupaci\u00f3n como una nueva normalidad de expansi\u00f3n del 3% anual est\u00e1 resultando mucho peor que eso. Las econom\u00edas de la regi\u00f3n crecer\u00e1n, en promedio, s\u00f3lo alrededor del 1,3% en 2014. (\u2026) Latinoam\u00e9rica se est\u00e1 desacelerando mucho m\u00e1s r\u00e1pido que el resto del mundo emergente\u201d (\u201cThe great deceleration\u201d, <em>The Economist<\/em>, 22-11-14).<\/p>\n<p>En otras palabras: la perspectiva del <em>catch up<\/em>, que hab\u00eda entusiasmado a gobiernos, economistas y tecn\u00f3cratas de la regi\u00f3n (y de otras regiones atrasadas) y que daba sustento a la fantas\u00eda de la \u201csoberan\u00eda nacional creciente en un mundo multipolar\u201d, cede paso a la realidad de una normalizaci\u00f3n de las din\u00e1micas econ\u00f3micas respectivas del centro y la periferia del mundo capitalista. Si la d\u00e9cada dorada de los \u201cvientos de cola\u201d promet\u00eda un <em>catch up<\/em> de 30 a\u00f1os con una tasa diferencial de crecimiento de 4,5 a favor de los emergentes, ya en 2013 esa diferencia se hab\u00eda reducido al 1,1% (el 2,6% si se contaba a China), lo que estiraba el <em>catch up<\/em> a <em>115<\/em> a\u00f1os. Y en 2014 la ventaja de los emergentes respecto de EE.UU. se hab\u00eda reducido a apenas el 0,39% anual, lo que \u201cpospondr\u00eda la convergencia entre ambos a m\u00e1s de <em>300 a\u00f1os<\/em>, lo que es indistinguible de <em>nunca<\/em>, tal como son las sociedades de hoy\u201d (\u201cThe headwinds return\u201d, <em>The Economist<\/em>, 13-9-14). <em>Sic transit gloria emergenti<\/em>\u2026 y as\u00ed se acaba la ilusi\u00f3n de una igualaci\u00f3n del mundo capitalista sobre la base de una tendencia que dur\u00f3 una d\u00e9cada. Per\u00edodo que puede parecer largo para una generaci\u00f3n, o para corrientes pol\u00edticas de visi\u00f3n poco estrat\u00e9gica, pero que es un suspiro para la s\u00f3lida y estable configuraci\u00f3n del capitalismo imperialista.[1]<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfno ser\u00e1 una exageraci\u00f3n? \u00bfNo estaremos cayendo en el mismo error de criterio de los gobiernos centroizquierdistas latinoamericanos, a saber, tomar como tendencia firme lo que no es m\u00e1s que una coyuntura pasajera? \u00bfAcaso no es posible que la periferia en general y la latinoamericana en particular retomen la senda del crecimiento sostenido, con tasas por encima de los pa\u00edses desarrollados?<\/p>\n<p>Por lo pronto, no es lo que indican los datos econ\u00f3micos de los \u00faltimos tres a\u00f1os. Pero acaso m\u00e1s relevante que justificar la continuidad del actual crecimiento d\u00e9bil sea explicar lo <em>excepcional y<\/em> <em>contingente<\/em> del ciclo anterior: \u201cLos factores que convirtieron a ese per\u00edodo en excepcional no pueden replicarse con facilidad, si es que pueden hacerlo en general. (\u2026) La destrucci\u00f3n de las grandes esperanzas nacidas en la \u00faltima media generaci\u00f3n resulta cada vez m\u00e1s probable. (\u2026) Hay varias razones por las cuales es probable que el ritmo del <em>catch up<\/em> se vuelva m\u00e1s lento de manera permanente. Una es que el boom de precios de los 2000 fue algo por \u00fanica vez. (\u2026) La parte del le\u00f3n de ese crecimiento se debi\u00f3 a China. La explosi\u00f3n de comercio global y el ascenso de los precios de las materias primas que acompa\u00f1aron la industrializaci\u00f3n de China, notablemente r\u00e1pida y orientada a las exportaciones, alentaron a otras econom\u00edas emergentes. Y China no puede volver a industrializarse desde cero otra vez. (\u2026) Es de temer que ese <em>catch up<\/em> r\u00e1pido haya sido tambi\u00e9n superficial, de un tipo que no pod\u00eda autosostenerse\u201d (<em>The Economist<\/em>, cit.).<\/p>\n<p>Este nuevo contexto est\u00e1 en la base de un lento y gradual pero discernible cambio de orientaci\u00f3n en los gobiernos latinoamericanos, especialmente los de pa\u00edses m\u00e1s expuestos a tendencias desfavorables. Hay una b\u00fasqueda de otro equilibrio macroecon\u00f3mico y de cuenta corriente, aceptando la realidad de menos ingresos por exportaciones (en general por la ca\u00edda de precios) y menos inversi\u00f3n extranjera directa, aspectos que veremos con mayor detalle m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p><strong>Deterioro, no derrumbe<\/strong><\/p>\n<p>Dicho esto, es necesario hacer una segunda definici\u00f3n: la reversi\u00f3n de la tendencia decenal favorable a Latinoam\u00e9rica (como parte del \u201cmundo emergente\u201d) no significa ni un regreso exactamente al mismo punto de partida ni la inminencia de una cat\u00e1strofe. Lo acumulado en m\u00e1s de una d\u00e9cada no se esfumar\u00e1 en dos a\u00f1os. En t\u00e9rminos generales, los pa\u00edses de la regi\u00f3n tienen hoy m\u00e1s espalda para capear los vientos de frente que tienden a reemplazar a los vientos de cola del per\u00edodo anterior. Tampoco el mundo es el mismo, naturalmente. Pero, sobre todo, en el plano de lo estrictamente econ\u00f3mico Latinoam\u00e9rica en su conjunto, aun enfrentando un panorama decididamente m\u00e1s adverso, dif\u00edcilmente vaya barranca debajo de manera brusca, en virtud de una serie de desarrollos y mediaciones que operan como eventuales amortiguadores de crisis externas. En ese sentido, si la bonanza de los a\u00f1os dorados se ha ido de la regi\u00f3n para no volver, es necesario <em>tener cautela en cuanto a pron\u00f3sticos catastrofistas o demasiado unilaterales para Latinoam\u00e9rica tomada en su conjunto<\/em>.<\/p>\n<p>Entre esos mecanismo de amortiguaci\u00f3n cabe se\u00f1alar los siguientes. En primer lugar, varios de los pa\u00edses de la regi\u00f3n han aprovechado este miniciclo favorable para <em>mejorar su frente financiero externo<\/em>. Esto se manifiesta esencialmente en dos planos: una acumulaci\u00f3n importante de <em>reservas internacionales<\/em> en divisas (con fuertes desniveles, dado que no es el caso de Venezuela y Argentina) y una mejora del <em>perfil de deuda externa<\/em>, fuere por alargamiento de los plazos de pago, fuere por reducci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s que se pagan, o fuere, sobre todo, por una reducci\u00f3n de la proporci\u00f3n de esa deuda en divisas y un crecimiento relativo de la deuda nominada en moneda propia. Esto \u00faltimo hace esa deuda m\u00e1s manejable, m\u00e1s f\u00e1cil de pagar (o renovar) y menos sujeta a la penuria de divisas, tara cr\u00f3nica y estructural de los pa\u00edses dependientes que el ciclo reciente no eliminado en modo alguno, aunque s\u00ed ha atenuado sus efectos a corto plazo.[2[<\/p>\n<p>En segundo lugar, el boom exportador de la regi\u00f3n, cuya cuantificaci\u00f3n haremos m\u00e1s abajo, ha detenido su \u00edmpetu \u2013de hecho, ya van tres a\u00f1os de estancamiento\u2013, pero <em>no hay un descenso catastr\u00f3fico<\/em> de los niveles y saldos de comercio exterior. Lo que hay es, m\u00e1s bien, el fin de una curva de ascenso que se extendi\u00f3 m\u00e1s de diez a\u00f1os, a caballo de una demanda (y un nivel de precios y t\u00e9rminos de intercambio) que goz\u00f3 de buena salud por una d\u00e9cada. Otra cosa es que, como veremos, el perfil exportador de Latinoam\u00e9rica haya superado sus problemas hist\u00f3ricos; en verdad, el ciclo favorable no hizo m\u00e1s que <em>profundizar los desequilibrios cong\u00e9nitos<\/em> de la relaci\u00f3n de la regi\u00f3n con el resto del mundo capitalista, en t\u00e9rminos de su dependencia de las exportaciones de materias primas e importaciones de bienes de capital.<\/p>\n<p>El tercer factor a tener en cuenta a la salida del ciclo econ\u00f3mico favorable es, justamente, expresi\u00f3n de lo que dec\u00edamos respecto de la \u201cherencia\u201d de ese ciclo. Como se\u00f1alamos, el <em>rol de China<\/em> fue decisivo tanto en el aumento de la demanda como en la suba de precios de materias primas en este per\u00edodo, y ha pasado a ser, para los pa\u00edses de la regi\u00f3n, un socio comercial decisivo, el segundo despu\u00e9s de EE.UU. incluso por encima del conjunto de la Uni\u00f3n Europea. Esta sociedad ha llegado para quedarse, modificando de manera sensible el equilibrio geopol\u00edtico de la regi\u00f3n, ya que las consecuencias de las relaciones sino-latinoamericanas, que comenzaron por lo comercial, se han extendido ya a otros \u00e1mbitos m\u00e1s estrat\u00e9gicos, desde la asistencia financiera hasta, incluso, lo militar. En verdad, uno de los principales motivos de preocupaci\u00f3n para los gobiernos latinoamericanos es la <em>ralentizaci\u00f3n del crecimiento en China<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Se abre un nuevo per\u00edodo<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, una vez considerado el peso de estos factores (que no son los \u00fanicos, pero s\u00ed, creemos, los m\u00e1s importantes), hay que decir que la coyuntura, o acaso per\u00edodo, que se abre para la econom\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos, tiene un claro sentido de <em>m\u00e1s obst\u00e1culos y menos facilidades<\/em>. Con las indudables desigualdades en las que luego profundizaremos, la presi\u00f3n externa va a ser mayor, y en general en el sentido de ajuste neoliberal. Aunque sin duda hay que seguir el comienzo de una experiencia europea con gestiones que se presentan, precisamente, como \u201cantiajuste\u201d, el devenir econ\u00f3mico de la regi\u00f3n estar\u00e1 fuertemente atado a una variable pol\u00edtica: el rumbo y destino de los gobiernos de mediaci\u00f3n centroizquierdista del continente. La segunda gesti\u00f3n de Dilma Rousseff en Brasil ya marca una t\u00f3nica de relativa derechizaci\u00f3n y ajuste \u201cortodoxo\u201d, cuyos m\u00e1rgenes y l\u00edmites habr\u00e1 que seguir con atenci\u00f3n. En tanto, la perspectiva de <em>cambio de gobierno en Argentina<\/em> a fin de a\u00f1o y la evoluci\u00f3n de la profunda <em>crisis del Estado, el gobierno y la econom\u00eda venezolanas<\/em> pueden inclinar la balanza en el sentido de la persistencia de relaciones de fuerza m\u00e1s a la izquierda que en el resto del globo o en el de un cambio (con la inc\u00f3gnita de su ritmo y profundidad) hacia una \u201cnormalidad\u201d m\u00e1s parecida a la que rige en otras regiones.<\/p>\n<p>Recapitulemos brevemente. El fin del boom de precios de las materias primas cambia sustancialmente el marco de referencia para todas las econom\u00edas latinoamericanas. La ralentizaci\u00f3n del crecimiento (en los pa\u00edses m\u00e1s golpeados, como Venezuela y Argentina, directamente recesi\u00f3n) <em>ataca uno de los pilares de la estabilidad de los gobiernos de la regi\u00f3n en toda una d\u00e9cada<\/em>. Ese pilar fue el conjunto de mecanismos redistributivos que mejoraron la capacidad de consumo de amplios sectores populares, sin por eso transformar en lo esencial la estructura de propiedad y de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. La novedad hoy es que a esos gobiernos se les acab\u00f3 la \u201cplata dulce\u201d. As\u00ed,<em> se diluyen las posibilidades de que todo contin\u00fae como hasta ahora,<\/em> y seguramente se avecinan cambios en el <em>statu quo<\/em> regional que lleva ya una d\u00e9cada. El signo de ese cambio depender\u00e1 no s\u00f3lo de un deterioro econ\u00f3mico en general no catastr\u00f3fico pero inevitable, sino, sobre todo, de los desarrollos pol\u00edticos que, a nuestro modo de ver, est\u00e1n por alumbrar en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En este marco, \u00bfqu\u00e9 elementos cabe considerar para la eventualidad de un <em>desborde por izquierda<\/em> a los actuales gobiernos \u201cprogresistas\u201d en crisis? En primer lugar, uno muy importante: <em>si no ha habido triunfos categ\u00f3ricos de la movilizaci\u00f3n de masas en los \u00faltimos a\u00f1os en la regi\u00f3n, tampoco ha habido derrotas<\/em>. Las rebeliones se han reabsorbido y ya no tienen el car\u00e1cter de procesos de desestabilizaci\u00f3n del orden burgu\u00e9s en general, pero se mantiene instalado el sentido com\u00fan \u201cantineoliberal\u201d.<\/p>\n<p>La profundidad de ese sentimiento es de una importancia imposible de exagerar, porque pone l\u00edmites no s\u00f3lo a los gobiernos actuales, sino tambi\u00e9n a futuros gobiernos, incluso de signo pol\u00edtico m\u00e1s de derecha. En la medida en que los recambios de gobierno se procesen esencialmente por la v\u00eda electoral, esas relaciones de fuerza pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas van a ser intangibles pero muy reales. Tal es la l\u00facida advertencia de la publicaci\u00f3n decana del capitalismo mundial: \u201cEl problema es que <em>los l\u00edderes de Am\u00e9rica Latina<\/em><em> enfrentan a una poblaci\u00f3n movilizada que se ha acostumbrado a los buenos tiempos. Esto requiere un manejo de estadista pol\u00edticamente h\u00e1bil. <\/em>Donde eso no ocurra<em>, <\/em>Am\u00e9rica Latina puede volverse m\u00e1s inflamable en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u201d (<em>The Economist<\/em>, \u201cThe great deceleration\u201d, 22-11-14).<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1-Ir\u00f3nicamente, poco antes del per\u00edodo de recuperaci\u00f3n de los emergentes respecto del centro, en 1997, el economista jefe del Banco Mundial Lant Pritchett describi\u00f3 la creciente brecha de ingresos entre los pa\u00edses ricos y los pa\u00edses pobres como \u201cla caracter\u00edstica dominante de la historia econ\u00f3mica moderna\u201d, en respuesta a modelos del crecimiento econ\u00f3mico como el de Robert Solow (1956) que predec\u00edan lo contrario.<\/p>\n<p>2-Es importante recalcar este punto, ya que mientras los abanderados de los gobiernos \u201cpopulistas\u201d festejaban hasta hace no mucho el \u201cfin de la restricci\u00f3n externa\u201d, algunas voces de la izquierda vulgar replican que todo est\u00e1 como al principio y que estos a\u00f1os de relativa bonanza es como si no hubieran transcurrido. La realidad es, a nuestro juicio, m\u00e1s matizada: sin mover un mil\u00edmetro las bases estructurales de la dependencia respecto del imperialismo y su lugar subordinado en la divisi\u00f3n mundial del trabajo, la \u201cd\u00e9cada dorada\u201d <em>no<\/em> concluye s\u00f3lo para dejar a los pa\u00edses latinoamericanos exactamente con el mismo nivel de vulnerabilidad a crisis externas que a fines de los 90, por ejemplo.<\/p>\n<h2><strong>Lo que no cambi\u00f3<\/strong><\/h2>\n<p>Un factor com\u00fan a todos los gobiernos \u201cprogresistas\u201d, aun con sus fuertes matices, fue que ninguno de ellos modific\u00f3 en sentido profundo o duradero la forma de funcionar de sus econom\u00edas capitalistas nacionales. El \u201cmodelo\u201d econ\u00f3mico de los gobiernos nacidos del ciclo de rebeliones populares <em>se concentr\u00f3 en los cambios en la distribuci\u00f3n del ingreso, no en la estructura productiva<\/em> ni en la inserci\u00f3n en el mercado mundial. As\u00ed, lejos incluso de las veleidades de transformaci\u00f3n gradual, pac\u00edfica y dentro de los marcos del capitalismo que propon\u00eda el modelo desarrollista cepaliano, los gobiernos \u201cprogresistas\u201d fueron, todos ellos, <em>incapaces de ninguna modificaci\u00f3n sustancial del perfil productivo de sus pa\u00edses<\/em>.<\/p>\n<p>Aun contando con la ventaja de los beneficios extraordinarios provistos por un el ciclo (de un decenio) de altos precios de las materias primas, ninguno fue capaz de\u00a0 aprovechar ese flujo de recursos \u201cllovidos del cielo\u201d para <em>reducir la dependencia respecto de los productos primarios<\/em>. M\u00e1s bien al contrario, esa dependencia se reforz\u00f3, y en todo caso lo m\u00e1s a que aspiraron esos gobiernos fue a <em>capturar para el Estado<\/em> (y por ende, para su capacidad de gesti\u00f3n \u201credistributiva\u201d, <em>no<\/em> para nada que se pareciera a una planificaci\u00f3n de desarrollo, incluso capitalista) una porci\u00f3n mayor de lo habitual de esa renta que, en los 90, hubiera quedado casi \u00edntegra en las arcas de las grandes empresas exportadoras (nacionales y, sobre todo, internacionales).<\/p>\n<p>As\u00ed, el horizonte estrat\u00e9gico de estos gobiernos est\u00e1 muy por detr\u00e1s hasta de los propios proyectos nacionalistas burgueses cl\u00e1sicos de los a\u00f1os 50 y 60. Ya no se trata siquiera de proponer un \u201cmodelo de desarrollo\u201d sin confrontar con la propiedad y la clase capitalistas, sino apenas de administrar una renta extraordinaria (en el doble sentido de su volumen y de su excepcionalidad) apuntando no a metas productivas sino esencialmente redistributivas\u2026 y de seguro impacto electoral. Dicho r\u00e1pidamente, toda la \u201cestrategia\u201d econ\u00f3mica de estos gobiernos consiste en garantizar la supervivencia pol\u00edtica de sus proyectos v\u00eda la seducci\u00f3n de un electorado m\u00e1s satisfecho con su capacidad de consumo. Si esto se hace de manera \u201cvirtuosa\u201d (con transformaciones reales, aunque limitadas, de la estructura productiva, aumentado por ejemplo el n\u00famero de empleos de calidad) o \u201cpopulista\u201d (con subsidios directos e indirectos), es algo que importa poco y se termina resolviendo por la l\u00ednea de menor resistencia\u2026 que suele ser el segundo camino.<\/p>\n<p>Sin transformaci\u00f3n de la estructura productiva, el resultado obligado es <em>apoyarse en los bienes tradicionales primarios, fuente primera y principal de divisas<\/em> por exportaciones. Esa dependencia respecto de los renglones exportadores de materias primas casi sin transformaci\u00f3n no s\u00f3lo hace a cualquier pa\u00eds mucho m\u00e1s expuesto a los s\u00fabitos vaivenes de precios y a la tendencia secular (interrumpida decenalmente) al deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio. M\u00e1s grave que eso es que semejante estructura tiende a reproducirse y a ahogar cualquier intento de reequilibrio en el sentido de promover un sector industrial m\u00e1s fuerte o con una tecnolog\u00eda menos dependiente de los insumos externos. Por el contrario, en una manifestaci\u00f3n caracter\u00edstica del desarrollo desigual y combinado de los pa\u00edses atrasados, los escasos sectores industriales y\/o de alta tecnolog\u00eda de la regi\u00f3n est\u00e1n sumidos en nichos muy concentrados, direccionados a aprovechar ciertas ventajas competitivas, administrados por empresas multinacionales y sin conexi\u00f3n o \u201cderrame\u201d al conjunto del entramado productivo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, cabe suponer que lo que no se hizo en el momento m\u00e1s favorable del ciclo, dif\u00edcilmente se lleve a cabo cuando comienzan los verdaderos problemas. De ah\u00ed que el diagn\u00f3stico general para los gobiernos de los pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica nacidos bajo el signo de las rebeliones populares, la crisis del centro capitalista y el retroceso relativo de EE.UU. en la regi\u00f3n es que, seguramente, <em>ya ha pasado su mejor momento<\/em>. Lo que les espera (a los que sobrevivan, tema que retomaremos m\u00e1s abajo) no es una reedici\u00f3n de sus logros m\u00e1s fulgurantes, sino m\u00e1s bien un recorrido cuesta arriba, mucho m\u00e1s trabajoso que hasta el presente, y cuyas condiciones de posibilidad de cosechar r\u00e9ditos pol\u00edticos por su accionar ser\u00e1n m\u00e1s arduas. Con el fin de la fiesta econ\u00f3mica puede estar llegando, tambi\u00e9n, el fin de la fiesta pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El marco latinoamericano de la decadencia K Este texto es parte de otro mayor, \u201cEl fin de la \u00abd\u00e9cada dorada\u00bb\u201d, publicado en la revista SoB 29 de abril de este a\u00f1o. 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