{"id":7114,"date":"1999-12-31T21:55:20","date_gmt":"2000-01-01T00:55:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=7114"},"modified":"2019-11-19T23:09:16","modified_gmt":"2019-11-20T02:09:16","slug":"aportar-al-relanzamiento-de-la-batalla-por-el-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=7114","title":{"rendered":"Aportar al relanzamiento de la batalla por el socialismo"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Esbozo de tesis por un nuevo proyecto para nuestra organizaci\u00f3n\/corriente.<\/strong><\/h3>\n<p><strong> CONSTRUIR OTRO FUTURO <\/strong><\/p>\n<p>____________________________________________________________________________________________________________<\/p>\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><br \/>\n<strong> 1- Socialismo o barbarie<\/strong><\/p>\n<p>1.1 La crisis de la alternativa socialista<\/p>\n<p>1.2 Transformaciones en el sistema del metabolismo social del capital<\/p>\n<p>1.3 Argentina: veinte a\u00f1os de transformaciones antiobreras y antipopulares<\/p>\n<p><strong>2. Una crisis global del viejo movimiento obrero y revolucionario <\/strong><\/p>\n<p>2.1 La crisis de la subjetividad<\/p>\n<p>2.2 Por una nueva s\u00edntesis de las tradiciones del socialismo revolucionario<\/p>\n<p>2.3 Por la reconstrucci\u00f3n\/refundaci\u00f3n del movimiento obrero, popular y revolucionario.<\/p>\n<p><strong>3. Relanzar la batalla por el socialismo <\/strong><\/p>\n<p>3.1 Por la revoluci\u00f3n socialista y el comunismo<\/p>\n<p>3.2 Enfrentar la barbarie capitalista, en todas sus manifestaciones<\/p>\n<p>3.3 Contra el Estado y la democracia capitalistas<\/p>\n<p><strong>4. Repensar los problemas de organizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>4.1 Cr\u00edtica de la externalidad y el sustituismo<\/p>\n<p>4.2 La labor espec\u00edfica de los revolucionarios<\/p>\n<p>4.3 Democracia y centralizaci\u00f3n<\/p>\n<p>4.4 Hacia la refundaci\u00f3n del MAS, en la perspectiva de la construcci\u00f3n de una nueva organizaci\u00f3n revolucionaria<\/p>\n<p><strong>5. Por una nueva pr\u00e1ctica militante <\/strong><\/p>\n<p>5.1 La necesidad de una acci\u00f3n pol\u00edtica global<\/p>\n<p>5.2 Trabajar en las expresiones de la resistencia pol\u00edtica y social<\/p>\n<p>5.3 El trabajo te\u00f3rico y la formaci\u00f3n<\/p>\n<p>5.4 Diversidad, autonom\u00eda, unidad<\/p>\n<p>5.5 El car\u00e1cter militante: restablezcamos la unidad entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica<\/p>\n<p>\u201cEs in\u00fatil discutir puntos controvertidos de una teor\u00eda social (&#8230;) si esa discusi\u00f3n no es parte de una <em>lucha social real<\/em>. La teor\u00eda social en cuesti\u00f3n debe poder referirse a varias <em>posibilidades de acci\u00f3n<\/em> para el partido, el grupo o la clase.\u201d<\/p>\n<p>Karl Korsch<em>, Una aproximaci\u00f3n no dogm\u00e1tica al marxismo<\/em>.<\/p>\n<h2><strong>1-Socialismo o barbarie<\/strong><\/h2>\n<p><strong>1.1 La crisis de la alternativa socialista <\/strong><\/p>\n<p>Nos est\u00e1 tocando vivir el comienzo del siglo XXI con el capitalismo reinando como nunca sobre todo el orbe. A la vez, una seria crisis nos afecta: <em>al movimiento obrero y revolucionario parece hab\u00e9rsele cerrado toda perspectiva.<\/em> Desde hace unas dos d\u00e9cadas (con la derrota del proceso abierto con el Mayo Franc\u00e9s, la Primavera de Praga, la revoluci\u00f3n en Portugal y el Cordobazo, con la instauraci\u00f3n de los gobiernos de Thatcher y Reagan) la clase trabajadora ha venido combatiendo a la defensiva, cediendo terreno sin cesar. Esta serie de reveses y retrocesos han <em>puesto en duda -de hecho- su capacidad estrat\u00e9gica e hist\u00f3rica de dar una salida a la barbarizaci\u00f3n creciente que significa hoy el capitalismo.<\/em> Esto mismo nos ha venido golpeando como parte del movimiento socialista revolucionario. M\u00e1s de conjunto, es un hecho que desde la d\u00e9cada del \u201820 (sin olvidar, en los \u201830, la experiencia de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola) las corrientes socialistas revolucionarias (y el trotskismo como parte de ellas) se han visto confinadas a una marginalidad de la que no pudieron sobreponerse de manera duradera.<\/p>\n<p>Y sin embargo, el derrumbe del estalinismo en Europa del Este &#8211; un cataclismo hist\u00f3rico que ha supuesto el trastorno de todo tipo de relaciones sociales y pol\u00edticas a escala mundial- ha significado el fin de su yugo hist\u00f3rico sobre la clase trabajadora, y que, finalmente, \u00e9sta tenga la posibilidad de <em>reconstruirse o refundarse sobre nuevas bases,<\/em> socialistas y revolucionarias. El desaf\u00edo es, entonces, no caer en el derrotismo, sino (re)formular un proyecto revolucionario que, <em>apoyado en la premisa marxista de que \u201cla liberaci\u00f3n de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos\u201d,<\/em> est\u00e9 a la altura de las necesidades y ubique a nuestra organizaci\u00f3n\/corriente sobre <em>una nueva perspectiva estrat\u00e9gica.<\/em> Esta es la direcci\u00f3n por la que intentaremos transitar en el presente texto, al que concebimos como un esbozo para ser sometido a la prueba de la experiencia viva de la lucha de clases y a ulteriores elaboraciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas.<\/p>\n<h3>Un nuevo ciclo hist\u00f3rico<\/h3>\n<p>Esta realidad a la que nos estamos refiriendo es producto centralmente de dos elementos determinantes, los que m\u00e1s de conjunto han reconfigurado globalmente al mundo (y al pa\u00eds, como parte de \u00e9l), abriendo una <em>\u201cnueva \u00e9poca\u201d o ciclo hist\u00f3rico de la lucha de clases mundial<\/em> en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>&#8211; una profunda crisis de alternativas y del viejo movimiento obrero tal como se hab\u00eda constituido a lo largo del siglo, con la ca\u00edda, estallido o cambio total de naturaleza de sus dos principales exponentes: el estalinismo y la socialdemocracia. En los pa\u00edses del antiguamente llamado \u201ctercer mundo\u201d, este fen\u00f3meno se verifica -sobre todo- en relaci\u00f3n a los viejos nacionalismos burgueses. Lo que, por otra parte -y en el largo plazo- puede abrir la posibilidad de <em>relanzar la pelea por la perspectiva genuina del socialismo. <\/em><\/p>\n<p>&#8211; una ofensiva sistem\u00e1tica contra las masas obreras y populares concentrada en transformaciones de fondo del capitalismo con la mundializaci\u00f3n. Ofensiva en todos los terrenos: econ\u00f3mico, social, pol\u00edtico, ideol\u00f3gico y aun cultural, que se ha vivido, tambi\u00e9n, desde la dictadura militar, en la Argentina. Junto con esto, un redoble del ataque a la naturaleza, en la medida en que el capital (al servicio de su propia reproducci\u00f3n) tiende a degradar la fuerza de trabajo humana, el ambiente y el espacio<em>, erosionando la base natural de la humanidad<\/em>.<\/p>\n<h3>Renovar el marxismo revolucionario<\/h3>\n<p>As\u00ed, lejos de terminar el siglo con gran parte de los oprimidos levantando las banderas del socialismo, <em>la inmensa mayor\u00eda no cree en la existencia de una alternativa al capitalismo<\/em>, tal como lo vivimos cotidianamente en los lugares de trabajo o estudio. Peor a\u00fan, la identificaci\u00f3n del socialismo con los Estados opresores y explotadores en el Este ha llevado a que las luchas hayan dejado de tomar su inspiraci\u00f3n en \u00e9l e, incluso, muchas de las m\u00e1s importantes del \u00faltimo per\u00edodo se hayan expresado lisa y llanamente como luchas contra \u00e9l. Siendo m\u00e1s precisos, los distintos poderes contrarrevolucionarios fueron y son capaces de desviar e incluso instrumentalizar para sus propios fines movimientos de masas basados en sentimientos y reivindicaciones progresivos. Khomeini y los talibanes instrumentalizaron el antiimperialismo; en el Este lo fue el sentimiento antiburocr\u00e1tico, democr\u00e1tico y nacional; en la guerra de la OTAN en Serbia\/Kosovo, lo fue el sentimiento humanitario frente a las matanzas de masas. Esto plantea al movimiento socialista revolucionario (y a nosotros como parte de \u00e9l) una tarea decisiva: <em>renovar el marxismo y el socialismo como teor\u00eda, programa, herramienta pr\u00e1ctica y fuente de inspiraci\u00f3n de las luchas, como alternativa irreconciliable con el capitalismo para millones de trabajadores y oprimidos.<\/em> De lo contrario, se corre el peligro cierto de que la brecha entre el marxismo revolucionario y las masas laboriosas se ensanche hasta el infinito.<\/p>\n<p>Sin embargo, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, las revoluciones\/desmoronamiento (como las llam\u00f3 F. Fejt\u00f6), que acabaron con los Estados burocr\u00e1ticos, pueden significar la enorme posibilidad de <em>librar esta batalla con probabilidades de \u00e9xito.<\/em> Pero no es casualidad que se deba hablar en t\u00e9rminos de disyuntivas o se use el condicional \u201cpuede\u201d, porque no hay ni puede haber nada predeterminado en esta pelea por encarnar al socialismo revolucionario entre los explotados y oprimidos del mundo. Es, por lo tanto, imposible resolver mediante el solo an\u00e1lisis si las potencialidades abiertas en el \u201889 llegar\u00e1n finalmente a concretarse o no. Es que no hay an\u00e1lisis por fuera de la lucha de clases<em>: de la lucha y de c\u00f3mo se la d\u00e9 depender\u00e1 el resultado<\/em> de esta nueva \u00e9poca o ciclo hist\u00f3rico que se ha abierto.<\/p>\n<h3>Por la aut\u00e9ntica perspectiva socialista<\/h3>\n<p>Desde el comienzo de este documento queremos afirmar que las experiencias de los Estados burocr\u00e1ticos han dejado lecciones fundamentales, que nos obligan a operar una <em>decisiva ruptura te\u00f3rico\/program\u00e1tica<\/em> con la versi\u00f3n del marxismo concentrada sobre todo en la herencia de la II Internacional y el estalinismo, que influy\u00f3 sobre muchos aspectos del cuerpo te\u00f3rico\/program\u00e1tico del marxismo revolucionario. La primer ense\u00f1anza es que <em>el socialismo que pretendemos levantar como alternativa no tiene nada que ver con el estatismo estalinista (o socialdem\u00f3crata)<\/em> contra el que las masas lucharon, y que en buena medida influy\u00f3 en las concepciones del trotskismo en general y de nuestra corriente, el morenismo, en particular. Por el contrario, la transici\u00f3n al socialismo debe implicar -desde el principio- un denodado esfuerzo para que la gesti\u00f3n y control de la econom\u00eda y la vida social pase efectivamente a manos de los trabajadores y los sectores populares. El concepto de dictadura del proletariado ha sido completamente desacreditado por todo lo que el estalinismo hizo en su nombre, y muchos revolucionarios sostienen que es equ\u00edvoco y debe ser descartado. Es una discusi\u00f3n leg\u00edtima. Pero existen sobradas evidencias de que renegar de \u00e9l es un acto que en s\u00ed mismo tampoco aporta claridad estrat\u00e9gica. En todo caso, lo decisivo es reivindicar un contenido, o, mejor dicho, un proceso: <em>la efectiva constituci\u00f3n de los trabajadores en clase dominante en el tr\u00e1nsito hacia la abolici\u00f3n de las clases.<\/em> Lenin dijo: una dictadura de nuevo tipo, por ser la imposici\u00f3n de la inmensa mayor\u00eda sobre la minor\u00eda, y tambi\u00e9n democracia de nuevo tipo, m\u00e1s extendida y profunda, porque tiende a ir m\u00e1s all\u00e1 de las formas y esfera pol\u00edticas, lo que se puede repetir hoy a condici\u00f3n de aclarar sin ambig\u00fcedad que esto excluye la idea sustituista de dictadura en manos de un partido. Ampliaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de la democracia desde abajo y directa, predominio de la mayor\u00eda obrera y popular y progresiva expansi\u00f3n de lo social sobre lo pol\u00edtico, apuntando a la desaparici\u00f3n del Estado, deben ser dimensiones inseparables de la transici\u00f3n. En s\u00edntesis, <em>la transici\u00f3n socialista no debe implicar el crecimiento del Estado (ni siquiera del \u201cEstado obrero\u201d), sino creciente socializaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n directa por los trabajadores de todas las funciones de direcci\u00f3n pol\u00edtica, militar, econ\u00f3mica y social, en correlaci\u00f3n con los avances de la lucha contra el imperialismo a nivel mundial.<\/em><\/p>\n<p>La segunda lecci\u00f3n es que hoy m\u00e1s que nunca se hace decisivo concebir a la revoluci\u00f3n y el socialismo como procesos <em>conscientes<\/em>, construidos por una <em>subjetividad <\/em>que en ese proceso <em>tambi\u00e9n se revolucionar\u00e1.<\/em> Las revoluciones, y en particular la revoluci\u00f3n socialista, no deben ser concebidas como una resultante m\u00e1s o menos natural de fuerzas econ\u00f3micas y sociales, que por el hecho de existir impulsar\u00e1n la historia en tal o cual sentido. Siempre hay una combinaci\u00f3n de determinaciones estructurales, de oportunidades coyunturales y de decisiones de los sujetos pol\u00edticos y sociales que act\u00faan, haciendo o dejando de hacer determinadas cosas. El curso de la revoluci\u00f3n (y de la transici\u00f3n socialista) est\u00e1 dado por estos tres elementos. Nuestro siglo ha visto muchos tipos de revoluciones, y esta misma diversidad debe servirnos para reafirmar que el curso y car\u00e1cter propiamente socialista de la revoluci\u00f3n no depende solamente de las condiciones socioecon\u00f3micas de un pa\u00eds, ni del peso absoluto y relativo de las clases sociales, ni siquiera excluyentemente de qui\u00e9n la dirige, sino que es un proceso en el que se combinan todos estos elementos adquiriendo una <em>relevancia central<\/em> que el proceso est\u00e9 <em>conscientemente en manos de las masas autodeterminadas.<\/em> Debemos concebir la revoluci\u00f3n como el cambio de las <em>circunstancias<\/em> (vale decir, de las condiciones materiales en las que viven los hombres y que los empujan a la revoluci\u00f3n) junto con el cambio de los <em>protagonistas <\/em>en el curso del mismo proceso. Para hacer la revoluci\u00f3n y desarrollar la transici\u00f3n en un sentido socialista, la clase obrera, los explotados en general y tambi\u00e9n los partidos revolucionarios deben ser capaces de revolucionarse en el curso mismo de su desarrollo. Todas estas ense\u00f1anzas deber\u00e1n ir reemplazando las <em>concepciones objetivistas fuertemente anudadas en la tradici\u00f3n trotskista y, en especial, en nuestra corriente. <\/em><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, otra decisiva ense\u00f1anza reafirma en este caso la tradici\u00f3n del trotskismo (y la nuestra en particular), a partir de la actual unidad del campo pol\u00edtico y econ\u00f3mico internacional producto de la mundializaci\u00f3n. Hoy m\u00e1s que nunca es un hecho que el proceso de <em>la revoluci\u00f3n socialista s\u00f3lo podr\u00e1 desarrollarse a escala internacional<\/em>, en la medida en que las propias bases materiales de la econom\u00eda y de la pol\u00edtica mundiales se expresan como una compleja unidad de los procesos econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales y aun culturales a nivel mundial. Si en alg\u00fan momento (a\u00f1os \u201820) pod\u00eda parecer (para los estalinistas y reformistas en general) que estuviera planteada la posibilidad de pa\u00edses \u201cmaduros e inmaduros\u201d para la revoluci\u00f3n socialista, y la existencia de leyes y l\u00f3gicas distintas en los distintos pa\u00edses del mundo, hoy es un hecho evidente que la in\u00e9dita mundializaci\u00f3n del capital afirma m\u00e1s que nunca el principio de la revoluci\u00f3n socialista internacional de que ya no hay ni puede haber revoluciones estrictamente nacionales. La interrelaci\u00f3n de los procesos revolucionarios se va a afirmar con fuerza, en la medida en que se sigan profundizando la unidad europea, el Nafta, el Mercosur, etc. Y todo esto lo sostenemos sin menoscabo de que a la vez se plantean todo tipo de problemas y nuevas y agudas contradicciones dentro de esa unidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, estas lecciones y la experiencia pr\u00e1ctica en la realidad deber\u00e1n ir configurando una nueva perspectiva para el marxismo revolucionario; en cierta medida, <em>un nuevo marxismo revolucionario<\/em>, en el desaf\u00edo de ir <em>superando cr\u00edticamente<\/em> nuestro legado te\u00f3rico, program\u00e1tico y de organizaci\u00f3n, hacia una nueva s\u00edntesis.<\/p>\n<p><strong>1.2 Transformaciones en el sistema del metabolismo social del capital <\/strong><\/p>\n<p>La seria crisis de alternativas y del viejo movimiento obrero y popular que estamos viviendo se est\u00e1 dando en un contexto espec\u00edfico: en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas han ocurrido transformaciones del capitalismo a nivel global (y en cada pa\u00eds) en sentido antiobrero y antipopular. Estas <em>encarnan la configuraci\u00f3n concreta, hist\u00f3rica,<\/em> que asume el capitalismo mundial hoy. Es decir, el conjunto total de relaciones de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n, de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, que conforman la actual sociedad capitalista mundial. Con Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros (cuyo estudio cr\u00edtico debemos profundizar) podemos decir:<\/p>\n<p>\u201cEl sistema del capital como un modo de control del metabolismo social, hist\u00f3ricamente espec\u00edfico, <em>necesariamente se articula y consolida como una \u00fanica estructura de mando bajo este sistema.<\/em> Las posibilidades de vida de los individuos est\u00e1n determinadas de acuerdo a d\u00f3nde los grupos sociales -a los cuales ellos pertenecen- est\u00e9n situados en la estructura de mando jer\u00e1rquico del capital. M\u00e1s a\u00fan, dada la \u00fanica modalidad de su metabolismo socioecon\u00f3mico -acoplado con un car\u00e1cter totalizante que no hab\u00eda tenido en toda su historia anterior-, <em>conlleva el establecimiento de una correlaci\u00f3n casi inimaginable entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica.<\/em> Mencionamos de pasada que el Estado moderno inmensamente poderoso -e igualmente totalizante- surge a partir de ese engullidor metabolismo socioecon\u00f3mico, <em>complement\u00e1ndolo de manera irreemplazable (y no solamente sirvi\u00e9ndolo) en sus aspectos m\u00e1s vitales<\/em>\u201d (Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital. Hacia una teor\u00eda de la transici\u00f3n<\/em>, cap\u00edtulo 2, publicado en Herramienta N\u00ba 5, p. 108).<\/p>\n<p>Esto quiere decir que se trata de <em>romper con el determinismo economicista<\/em>, dando cuenta de la totalidad de los mecanismos y\/o relaciones que hacen a la reproducci\u00f3n total de la sociedad capitalista. As\u00ed, M\u00e9sz\u00e1ros destaca que si, por una parte, el sistema del capital se ve impelido por su propia l\u00f3gica a subsumir el conjunto de las relaciones sociales bajo su propio imperio (el de la constante y ciega expansi\u00f3n y acumulaci\u00f3n del capital), por otra parte esto requiere inmediatamente de <em>la acci\u00f3n del Estado moderno<\/em>, como una necesidad absoluta para la permanente reproducci\u00f3n global del sistema del capital, configur\u00e1ndose esto como una interacci\u00f3n dial\u00e9ctica, como partes (el capital, el Estado y el trabajo) de una totalidad superior a cada instancia misma: <em>el sistema del metabolismo social del capital<\/em>.<\/p>\n<p>En un sentido m\u00e1s concreto, sumariamente podemos identificar: un proceso de recomposici\u00f3n de las clases; un redoble de la expoliaci\u00f3n de la naturaleza; la transformaci\u00f3n del Estado; la crisis del viejo sistema mundial de Estados y una <em>barbarizaci\u00f3n del conjunto de las relaciones sociales<\/em>, con nuevas formas de dominaci\u00f3n, opresi\u00f3n y alienaci\u00f3n. Transformaciones de fondo en curso desde mediados de la d\u00e9cada del \u201870, y que sin embargo no alcanzamos a ver hasta tiempos muy recientes, desarm\u00e1ndonos gravemente en los terrenos te\u00f3rico, program\u00e1tico y pol\u00edtico, <em>restringi\u00e9ndose as\u00ed el car\u00e1cter y alcance de nuestra pelea por el socialismo<\/em>.<\/p>\n<h3>Las crisis de la mundializaci\u00f3n<\/h3>\n<p>La grave crisis econ\u00f3mica desarrollada en los a\u00f1os 1997\/8 es reveladora de las contradicciones profundas que atraviesan al capitalismo mundializado de hoy, que asume <em>caracter\u00edsticas distintas<\/em> a las que lo distinguieron en el per\u00edodo del \u201cboom\u201d de la postguerra (1946\/1970). Esa crisis hundi\u00f3 sus ra\u00edces en las relaciones de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n dominantes, y expres\u00f3 el sello de un r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n (o modo de producci\u00f3n) que superexplota a los trabajadores, que presiona a las m\u00e1s amplias capas de la sociedad por medio de los impuestos y el inter\u00e9s sobre los cr\u00e9ditos, pero que no llega sin embargo a apropiarse y a centralizar la cantidad de valor que necesita el capital para su reproducci\u00f3n ampliada. Porque, a pesar de todo, la <em>tasa de ganancia<\/em> no logra alcanzar los valores hist\u00f3ricos del per\u00edodo anterior, de manera que globalmente la acumulaci\u00f3n revela que <em>no se arroja a la plaza suficiente cantidad de nuevo valor y plusvalor.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed, esta crisis asume rasgos espec\u00edficos que le son propios: traduce las contradicciones de un sistema orientado -m\u00e1s fuertemente que en cualquier otro momento del estadio imperialista- en un sentido crecientemente parasitario y depredador, esto es, donde la l\u00f3gica de la reproducci\u00f3n ampliada del capital se encuentra en un <em>antagonismo cada vez m\u00e1s creciente e irreconciliable con una sana reproducci\u00f3n del hombre y la naturaleza<\/em> (se\u00f1alamos que en lo anterior hemos seguido b\u00e1sicamente los an\u00e1lisis de F. Chesnais, cuyo estudio cr\u00edtico tambi\u00e9n deberemos profundizar).<\/p>\n<p>\u00abEn el desarrollo de las fuerzas productivas hay una etapa en la que las fuerzas productivas y los medios de intercambio que existen <em>entran en contradicci\u00f3n con las relaciones existentes, y ya no son fuerzas productivas sino destructivas<\/em> (&#8230;) Estas fuerzas productivas, bajo el sistema de la propiedad privada, tienen un <em>desarrollo unilateral<\/em>, y para la mayor\u00eda se transforman en fuerzas destructivas. As\u00ed ocurren cosas tales que los individuos deben apropiarse de la totalidad de las fuerzas productivas existentes, no s\u00f3lo para conseguir su propia actividad, <em>sino tambi\u00e9n para simplemente salvaguardar su misma existencia\u00bb<\/em> (Marx y Engels, citado por Istv\u00e1n Mesz\u00e1ros en <em>La reproducci\u00f3n del metabolismo social del orden del capital<\/em>, Herramienta n\u00ba5, p. 104).<\/p>\n<p>Esto es, efectivamente, lo que se manifiesta hoy de la manera m\u00e1s aguda.<\/p>\n<h3>El capitalismo amenaza al hombre y a la naturaleza<\/h3>\n<p>Lo anterior, entonces, nos debe llevar a la comprensi\u00f3n de las caracter\u00edsticas <em>espec\u00edficas<\/em> del capitalismo en la actualidad, de la <em>acentuaci\u00f3n<\/em> de sus rasgos parasitarios y degenerativos. Esta fase en particular, hist\u00f3ricamente determinada, expresa <em>una contradicci\u00f3n brutal<\/em> entre, por un lado, el desarrollo de la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnico-material en curso, con el significado que desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas representa efectivamente la internacionalizaci\u00f3n del capital y, por el otro, el chaleco de fuerza que representa la continuidad hist\u00f3rica de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas. Es esta contradicci\u00f3n la que produce los intensos fen\u00f3menos de <em>descomposici\u00f3n de las relaciones sociales<\/em> que estamos presenciando cotidianamente. Es que es un hecho la barbarie cotidiana en que se vive, la fragmentaci\u00f3n que atraviesa a los explotados y oprimidos, la falta de perspectivas comunes&#8230; Todo esto <em>es parte de las fuerzas productivas<\/em>, que no implican s\u00f3lo contenido t\u00e9cnico: hay un elemento de contenido <em>humano y natural<\/em> \u00edntimamente ligado a su definici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLas \u00abfuerzas productivas\u00bb <em>no pueden ser reducidas simplemente a la tecnolog\u00eda [sino que] incluyen en su seno a ciertas relaciones entre los hombres<\/em> (&#8230;) del tipo que habitualmente nos inclinar\u00edamos a considerar \u00abrelaciones de producci\u00f3n\u00bb (&#8230;) En algunas ocasiones, Marx suele denominar \u00abfuerzas productivas\u00bb a los <em>elementos<\/em> de los que estas capacidades surgen: por lo que las fuerzas productivas ya no ser\u00edan entendidas como una capacidad (potencialidad), sino como algo <em>efectivo, material<\/em>. Por ejemplo, afirma: \u201cas\u00ed como el capital tiene una tendencia a aumentar desmesuradamente las fuerzas productivas, <em>limita, hace unilateral, etc., a la principal fuerza productiva, el hombre mismo\u201d<\/em> (&#8230;) Las fuerzas productivas <em>subjetivas<\/em>, por su parte, abarcan a las cualidades de los trabajadores, incluyendo a la fuerza f\u00edsica de trabajo (que posee un importante componente natural), a los <em>conocimientos y aptitudes intelectuales<\/em>, y a las relaciones entre los obreros (cooperaci\u00f3n, etc.)\u201d (Ariel Petruccelli, <em>Ensayo sobre la teor\u00eda marxista de la historia<\/em>, Ediciones El Cielo por Asalto, pp. 25, 27 y 36).<\/p>\n<h3>Por una cr\u00edtica del progreso capitalista<\/h3>\n<p>Esto est\u00e1 ligado, a su vez, a la necesidad de <em>acabar con la visi\u00f3n acr\u00edtica del progreso capitalista<\/em> caracter\u00edstica de la II Internacional y del estalinismo, al mismo tiempo que se enfrenta a las reaccionarias posturas del posmodernismo y las ideolog\u00edas irracionalistas. Es que la din\u00e1mica del capitalismo no es, nunca fue ni puede ser progreso y m\u00e1s progreso. Por la postergaci\u00f3n inesperada de la revoluci\u00f3n socialista, el capitalismo asume <em>rasgos que no son iguales<\/em> al siglo XIX a la entrada del siglo XXI. Es, por el contrario, un \u201csistema org\u00e1nico\u201d que tiene historia tambi\u00e9n. Y su historia es que <em>el \u201cprogreso\u201d, llegado a un punto, se transforma en contradicciones cada vez m\u00e1s serias para el desarrollo humano y natural.<\/em><\/p>\n<p>\u201cEn el pensamiento de Marx existe una <em>concepci\u00f3n dial\u00e9ctica del progreso<\/em> que tiene en cuenta el lado siniestro de la modernidad capitalista (&#8230;) Sin embargo, es una dial\u00e9ctica incompleta y no siempre escapa a una cierta teleolog\u00eda (&#8230;) Marx percibe claramente la <em>naturaleza contradictoria del progreso capitalista<\/em> y de ning\u00fan modo ignora su lado siniestro (&#8230;) en \u00e9ste se encuentra presente otra \u00abdial\u00e9ctica del progreso\u00bb, cr\u00edtica, no teleol\u00f3gica y fundamentalmente abierta. Se trata de pensar la historia como progreso y cat\u00e1strofe a la vez, sin favorecer ninguno de los aspectos, ya que <em>el progreso hist\u00f3rico no est\u00e1 predeterminado<\/em> (&#8230;) Esta dial\u00e9ctica est\u00e1 presente (&#8230;) en ciertos pasajes de El Capital, en los cuales Marx constataba que, en el capitalismo, \u00abcada progreso econ\u00f3mico es al mismo tiempo una calamidad social\u00bb y observa que la producci\u00f3n capitalista ataca tanto a los seres humanos como a la propia naturaleza: (&#8230;) <em>\u00abLa producci\u00f3n capitalista, por consiguiente, no desarrolla la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador\u00bb <\/em>\u201d (Michael L\u00f6wy, <em>De Karl Marx a Emiliano Zapata. La dial\u00e9ctica marxista del progreso y el desaf\u00edo actual de los movimiento eco-sociales<\/em>, En <em>Marx y el siglo XXI. Hacia un marxismo ecol\u00f3gico y cr\u00edtico del progreso,<\/em> R.V. Cantor (comp.), Ediciones pensamiento cr\u00edtico, pp. 404-407).<\/p>\n<h3>Una nueva clase trabajadora<\/h3>\n<p>Las actuales circunstancias de profundos cambios mundiales han afectado los roles y la misma estructura de clases del capitalismo contempor\u00e1neo, tanto por el lado de las clases dominantes como por el de las masas trabajadoras. Como resultado de la reestructuraci\u00f3n (econ\u00f3mica y pol\u00edtica) internacional del capital, lo que se puede observar es <em>una<\/em> <em>mayor polarizaci\u00f3n<\/em> en la estructura de clases:<\/p>\n<p>&#8211; Por un lado, un sostenido proceso de internacionalizaci\u00f3n, centralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n del capital, con la constituci\u00f3n de oligopolios internacionales. Sin tener en cuenta los l\u00edmites de los Estados nacionales, se consolidan las multinacionales, que en buena medida adquieren independencia de sus territorios originarios. Por primera vez en la historia, en nuestros d\u00edas se ha hecho enteramente realidad lo que en el Manifiesto Comunista era a\u00fan en gran medida profec\u00eda: <em>la extensi\u00f3n y penetraci\u00f3n universal del capital y de la forma mercanc\u00eda<\/em> en todos los terrenos.<\/p>\n<p>&#8211; Por el otro, <em>un proceso complejo y contradictorio a nivel de la clase trabajadora<\/em>: se trata de una clase menos homog\u00e9nea que en el pasado, m\u00e1s fragmentada y atomizada; a la vez, m\u00e1s amplia, diversa y extendida. Una clase trabajadora m\u00e1s compleja que, empleando la \u00fatil definici\u00f3n de Ricardo Antunes, puede ser entendida -sociol\u00f3gicamente- como <em>la clase-que-vive-del-trabajo<\/em> (combinando el viejo proletariado, el subproletariado precarizado y la subclase desempleada), constituida, b\u00e1sicamente, por los <em>trabajadores asalariados, que viven de vender su fuerza de trabajo,<\/em> que tiene la caracter\u00edstica de realizar <em>la totalidad del trabajo social<\/em>, no habiendo actividad socialmente \u00fatil, que no pase por sus manos:<\/p>\n<p>\u201cNo hay una tendencia generalizadora y un\u00edsona, cuando se piensa en el mundo del trabajo (&#8230;) <em>Se complejiz\u00f3, fragment\u00f3 y heterogeneiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la clase-que-vive-del-trabajo.<\/em> Se puede constatar, por lo tanto, por una parte, un efectivo proceso de intelectualizaci\u00f3n del trabajo manual. Por otra parte, y en sentido radicalmente inverso, una descalificaci\u00f3n y a\u00fan subproletarizaci\u00f3n intensificadas, presentes en el trabajo precario, informal, temporal, parcial, subcontratado, etc. Si es posible decir que la primer tendencia -la intelectualizaci\u00f3n del trabajo manual- es, en s\u00edntesis, m\u00e1s coherente y compatible con el enorme avance tecnol\u00f3gico, la segunda -la descalificaci\u00f3n-, se muestra tambi\u00e9n plenamente en sinton\u00eda con el modo de producci\u00f3n capitalista, en su l\u00f3gica destructiva y con su tasa de uso decreciente de bienes y servicios (M\u00e9sz\u00e1ros, 1989). Hemos visto tambi\u00e9n que hubo una significativa incorporaci\u00f3n del trabajo femenino en el mundo productivo, adem\u00e1s de la <em>significativa expansi\u00f3n y ampliaci\u00f3n de la clase trabajadora, a trav\u00e9s de la asalarizaci\u00f3n del sector servicios.<\/em> Todo esto nos permite concluir que ni el proletariado desaparecer\u00e1 tan r\u00e1pidamente y, lo que es fundamental, no es posible dar como perspectiva, ni siquiera en un universo distante, ninguna posibilidad de eliminaci\u00f3n de la clase-que-vive-del-trabajo\u201d (Ricardo Antunes, <em>\u00bfAdi\u00f3s al trabajo? Ensayo sobre las metamorfosis y el rol central del mundo del trabajo,<\/em> Venezuela, Piedra Azul, 1996, pp. 46\/47).<\/p>\n<p>As\u00ed, debemos asumir que los enormes cambios de los \u00faltimos veinte a\u00f1os han supuesto una <em>notable transformaci\u00f3n y recomposici\u00f3n de la clase trabajadora a nivel mundial<\/em>, que desde el punto de vista num\u00e9rico ha crecido hasta niveles nunca antes vistos. Pero este proceso de <em>crecimiento de los trabajadores asalariados a escala mundial<\/em>, esta verdadera constituci\u00f3n de una nueva clase trabajadora, ha ido acompa\u00f1ada de su desorganizaci\u00f3n, desconcentraci\u00f3n y despolitizaci\u00f3n. Es decir, de la fragmentaci\u00f3n material y de su conciencia de clase, aumentando as\u00ed, cualitativamente, la subordinaci\u00f3n del trabajo al capital. Estamos, pues, ante una <em>crisis y aguda metamorfosis de la clase trabajadora, tal como \u00e9sta era tradicionalmente entendida.<\/em><\/p>\n<p>En la Argentina, con sus caracter\u00edsticas propias, se ha verificado un proceso similar: los avances del plan de reconversi\u00f3n capitalista han profundizado una diferenciaci\u00f3n social sin precedentes en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed ha tenido lugar una profunda mutaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de la clase trabajadora en el sentido antedicho, si bien debemos a\u00fan estudiar y precisar este proceso con m\u00e1s detalle.<\/p>\n<h3>Superar las visiones sectarias y\/u obreristas<\/h3>\n<p>Como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, hoy es m\u00e1s importante que nunca que <em>complejicemos<\/em> el an\u00e1lisis del capitalismo, dando cuenta -plenamente- de los cambios en el sistema total de relaciones de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n que ha sufrido y est\u00e1 sufriendo la sociedad actual. As\u00ed, es imperioso que pongamos de relieve decisivos factores sociales, pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos que son de enorme importancia para tener una visi\u00f3n y perspectiva del conjunto de los mecanismos de dominaci\u00f3n, opresi\u00f3n y reproducci\u00f3n del capital y sus Estados, y de la lucha contra ellos. Debemos <em>ser parte<\/em> de las importantes luchas que est\u00e1n adelantando sectores como la juventud, las reivindicaciones del g\u00e9nero, las de los distintos \u201csin&#8230;\u201d, las luchas contra los desastres ecol\u00f3gicos, las de los movimientos democr\u00e1ticos contra la impunidad y la represi\u00f3n e incluso las de los consumidores contra los megamonopolios transnacionales que dominan hoy las empresas antiguamente denominadas de servicios. Es necesario, as\u00ed, <em>superar la estrecha visi\u00f3n sectaria u obrerista<\/em> que venimos arrastrando, para poder enfrentar la globalidad de los desaf\u00edos que plantea la lucha de clases en la actualidad: la pelea contra la explotaci\u00f3n del trabajo; contra la destrucci\u00f3n de la naturaleza, la salud y la educaci\u00f3n; contra la opresi\u00f3n del patriarcado, y contra el Estado y los difundidos mecanismos de dominaci\u00f3n m\u00e1s en general. Estas cuestiones, que tienen dimensiones diferentes, finalmente responden al mismo problema: la configuraci\u00f3n actual de la sociedad capitalista como totalidad. Y este paso es decisivo a la hora de la definici\u00f3n de las tareas y de la comprensi\u00f3n de la necesaria <em>articulaci\u00f3n -en un sentido anticapitalista- que se debe adelantar en el terreno de los explotados y oprimidos, en la perspectiva de reabrir la lucha por el socialismo.<\/em><\/p>\n<p>Por otro lado, no debemos caer, sin embargo, en el extremo de <em>desdibujar el lugar y la perspectiva de clase del an\u00e1lisis y la estrategia revolucionaria<\/em>, como est\u00e1 sucediendo hoy entre muchos de los analistas de los nuevos movimientos sociales. De alguna forma, tal es la ret\u00f3rica que acompa\u00f1a la supuesta emergencia de la \u201csociedad civil\u201d como nuevo sujeto transformador, t\u00e9rmino vulgarizado hjasta el abuso, de manera que en la mayor parte de los casos ha perdido cualquier funcionalidad anal\u00edtica. Peor a\u00fan, puede causar estragos a la hora de afirmar una estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>1.3 Argentina: veinte a\u00f1os de transformaciones antiobreras y antipopulares <\/strong><\/p>\n<p>En este marco, en la Argentina hemos vivido (y sufrido) <em>una transformaci\u00f3n inmensa<\/em>. Tres per\u00edodos generales se pueden identificar en el \u00faltimo cuarto de siglo: el de la dictadura militar, que impone una derrota de alcances hist\u00f3ricos a los trabajadores y comienza este proceso de profundas transformaciones; el del gobierno de Alfons\u00edn, marcado por las crisis econ\u00f3micas y el proceso democr\u00e1tico, y la d\u00e9cada menemista, a\u00f1os de reacci\u00f3n y creciente crisis social: una verdadera nueva d\u00e9cada infame. Esto requerir\u00e1, en el pr\u00f3ximo per\u00edodo, de una elaboraci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>Los cambios estructurales profundizados durante el gobierno de Menem (con la posta tomada ahora por De la R\u00faa) son producto del impulso, a partir de 1975, de una orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica por parte de la burgues\u00eda y el imperialismo, cualitativamente distinta a la que ven\u00eda imperando en el pa\u00eds desde la d\u00e9cada del \u201830. El golpe del \u201876, y la consiguiente derrota del movimiento obrero y popular, es el <em>elemento determinante<\/em> que permite comenzar a aplicar en nuestro pa\u00eds esta nueva orientaci\u00f3n, en consonancia con el proceso mundial del capitalismo. Se logr\u00f3 imponer una dur\u00edsima derrota al amplio movimiento obrero -de fuerte peso pol\u00edtico y social- que hab\u00eda irrumpido a partir del Cordobazo, cort\u00e1ndose hist\u00f3ricamente esta experiencia (de la que fuimos parte desde el PST, al que debemos reivindicar). Es que no s\u00f3lo se logr\u00f3 derrotar el ascenso iniciado en el \u201869, sino que fue aniquilada la importante y numerosa vanguardia clasista, que podr\u00eda haberse fortalecido como alternativa a la direcci\u00f3n sindical y pol\u00edtica del peronismo, y al propio sistema capitalista. As\u00ed, a partir del plan de Mart\u00ednez de Hoz y la sangrienta dictadura, se inici\u00f3 todo un <em>proceso de derrota y de transformaci\u00f3n que sent\u00f3 las bases para liquidar la vieja Argentina<\/em>. Los cambios que comenz\u00f3 la dictadura <em>acentuaron profundamente el car\u00e1cter semicolonial<\/em> del pa\u00eds en todos sus aspectos: econ\u00f3mico, pol\u00edtico, ideol\u00f3gico, cultural y militar.<\/p>\n<p>En los \u201980, ante la ca\u00edda del r\u00e9gimen militar, se dio un <em>per\u00edodo contradictorio<\/em>: por un lado, fue un hecho que los trabajadores y los sectores populares no lograron recuperar los hilos de la experiencia abierta con el Cordobazo, lo que se expres\u00f3 agudamente en que el proceso pol\u00edtico de lucha y resistencia se dio -en lo esencial- dentro de los marcos del r\u00e9gimen democr\u00e1tico burgu\u00e9s y sin llegar a cuestionarlo. Sin embargo, por otro lado, el gobierno de Alfons\u00edn se vio marcado por una creciente crisis econ\u00f3mica que termin\u00f3 derivando en los picos hiperinflacionarios que vivi\u00f3 el pa\u00eds a finales de la d\u00e9cada. Simult\u00e1neamente, un progresivo proceso de luchas en diversos terrenos (democr\u00e1tico, sindical, antiburocr\u00e1tico, etc.) se desarroll\u00f3 a escala del conjunto de la sociedad, alcanzando extremos de inestabilidad como la Semana Santa de 1987. As\u00ed, el gobierno alfonsinista estuvo signado por contradicciones e indefiniciones que, no obstante, no alcanzaron a revertir el sentido antiobrero y antipopularde las transformaciones iniciadas en 1976.<\/p>\n<p>Menem lleg\u00f3 con la firme convicci\u00f3n de acabar con esta impasse. A lo largo de los \u00faltimos diez a\u00f1os se ha vivido una <em>etapa reaccionaria<\/em> (como correctamente definimos hace ya varios a\u00f1os), con una relaci\u00f3n de fuerzas global favorable al imperialismo y la burgues\u00eda, en la que se consolidaron y reforzaron las transformaciones estructurales que se ven\u00edan impulsando desde 1976. Durante estos a\u00f1os se terminaron de perder las conquistas\/concesiones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales que caracterizaron -por todo un per\u00edodo hist\u00f3rico- a la clase trabajadora y al pa\u00eds. Un elemento de mucha importancia ha sido el permanente alineamiento de los principales sectores burgueses detr\u00e1s de los aspectos esenciales del plan capitalista, lo que se ha visto reflejado en el conjunto de las instituciones del r\u00e9gimen. Armas fundamentales para esto han sido los <em>in\u00e9ditos 16 a\u00f1os de imperio ininterrumpido de la democracia burguesa<\/em>, que ha ido adquiriendo rasgos crecientemente reaccionarios o, para usar una expresi\u00f3n de J. Petras, de <em>r\u00e9gimen h\u00edbrido,<\/em> as\u00ed como tambi\u00e9n la directa colaboraci\u00f3n de todas las alas de la burocracia sindical (CGT, CTA, MTA) en la aplicaci\u00f3n del plan imperialista. Alas que, sin embargo, tienen sus caracter\u00edsticas particulares distintivas, acentuadas hoy bajo el gobierno de De la R\u00faa, lo que requiere de un estudio y orientaci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>Queremos subrayar que la comprensi\u00f3n de las transformaciones que estamos consignando debe ser entendida en sentido amplio, incluyendo el <em>fuerte efecto ideol\u00f3gico<\/em> que ha tenido el conjunto de la ofensiva burguesa\/imperialista sobre las masas laboriosas. Se ha vivido un profundo proceso reaccionario que, sobre la base material del ataque a las conquistas econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales de la clase trabajadora y los sectores populares, ha significado la <em>destrucci\u00f3n de tradiciones populistas, reformistas e incluso antiimperialistas<\/em> que fueron parte importante de la historia del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Finalmente, no menos importante es destacar que <em>agudas contradicciones y deformaciones nuevas<\/em> se han ido desarrollando como consecuencia de la aplicaci\u00f3n del plan capitalista: alt\u00edsimos niveles de desempleo y de superexplotaci\u00f3n; exclusi\u00f3n de regiones enteras del plan de reconversi\u00f3n capitalista; una aguda crisis social, de la educaci\u00f3n y la salud populares, sin precedentes, por lo menos, desde la d\u00e9cada del \u201830. Parad\u00f3jicamente, a pesar del aumento cualitativo en la explotaci\u00f3n y la subordinaci\u00f3n del pa\u00eds al imperialismo, <em>la burgues\u00eda revela no tener resuelto el problema de la acumulaci\u00f3n capitalista en el pa\u00eds, ni la inserci\u00f3n de \u00e9ste en la divisi\u00f3n internacional del trabajo<\/em>, lo que se est\u00e1 expresando con particular agudeza en estos meses, ante los graves problemas que debe comenzar a afrontar el gobierno de De la R\u00faa. Todo esto est\u00e1 generando un creciente descontento de amplios sectores obreros y populares con el gobierno aliancista y, a la vez, desde un punto de vista m\u00e1s de fondo, un profundo distanciamiento de ampl\u00edsimos sectores de las masas con las superestructuras gubernamentales y pol\u00edticas, motorizada por la \u201ccontrarrevoluci\u00f3n social\u201d que venimos identificando. As\u00ed, la apat\u00eda creciente en los procesos electorales, el crecimiento del voto en blanco y la abstenci\u00f3n y la b\u00fasqueda de caminos alternativos de lucha, como los cortes de ruta, asambleas populares y otras, son manifestaciones de la <em>grave crisis de confianza y representatividad<\/em> que existe en la sociedad.<\/p>\n<h3>Una disyuntiva cada vez m\u00e1s aguda y actual<\/h3>\n<p>Nos est\u00e1 tocando vivir, as\u00ed, en un mundo cada vez m\u00e1s inmundo, menos administrable, en una palabra, una realidad en la que las contradicciones y los absurdos se acumulan y engendran una serie de <em>crisis sociales en espiral cada vez m\u00e1s graves.<\/em> Crisis que el capital, los Estados que aseguran su reproducci\u00f3n y los gobiernos que las administran pueden controlar cada vez menos. Pero que sin embargo, dada la postergaci\u00f3n hist\u00f3rica (e inesperada) de la revoluci\u00f3n socialista, significan la acumulaci\u00f3n creciente de elementos de barbarie. As\u00ed, la aguda contradicci\u00f3n planteada por Rosa Luxemburgo a principios del siglo se hace m\u00e1s aguda que nunca: <em>o reconstrucci\u00f3n global del movimiento obrero, popular y revolucionario para reabrir la perspectiva socialista, o barbarie capitalista mundializada,<\/em> con la destrucci\u00f3n creciente de la capacidad humana y la naturaleza.<\/p>\n<p>\u201cCon su c\u00e9lebre f\u00f3rmula \u00absocialismo o barbarie\u00bb, ella rompi\u00f3 de manera radical con cualquier teleolog\u00eda determinista, proclamando el irreductible factor de contingencia del proceso hist\u00f3rico, lo que hizo posible una teor\u00eda de la historia que reconoc\u00eda finalmente<em> el peso del factor \u00absubjetivo\u00bb.<\/em> La conciencia de los oprimidos, su organizaci\u00f3n revolucionaria y su iniciativa pol\u00edtica ya no son simplemente -como entre los pretendidos \u00abmarxistas ortodoxos\u00bb Kautsky y Plejanov-, factores que aceleran o retardan el progreso hist\u00f3rico, cuyo resultado ya est\u00e1 predeterminado (&#8230;) sino <em>fuerzas decisivas para solucionar la crisis capitalista: la emancipaci\u00f3n social o la barbarie<\/em>\u201d (Michael L\u00f6wy, op. cit., pp. 408\/9).<\/p>\n<h2><strong>2-Una crisis global del viejo movimiento obrero y revolucionario<\/strong><\/h2>\n<p>Esta realidad de crisis de alternativas y profundas transformaciones viene impactando agudamente sobre la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares, en el plano de su subjetividad. Los explotados y oprimidos est\u00e1n experimentando inmensos cambios, tanto en lo que hace a su conciencia de clase como en lo referente a sus viejos organismos de representaci\u00f3n sindicales y pol\u00edticos. As\u00ed, no debemos temer precisar claramente que <em>el viejo movimiento obrero est\u00e1 cuestionado y en una grav\u00edsima crisis de identidad<\/em>, y se trata de sacar todas las conclusiones que esta dura realidad nos exige como marxistas revolucionarios. Este fen\u00f3meno -a\u00fan desigual- de degeneraci\u00f3n burguesa, burocr\u00e1tica y estatista del viejo movimiento obrero, es un fen\u00f3meno global (pol\u00edtico, social, sindical y a\u00fan cultural), en el que hay que consignar la pudrici\u00f3n de dos expresiones hist\u00f3ricas de \u00e9l: el estalinismo y la socialdemocracia, que derivan de la degeneraci\u00f3n de las experiencias de la II y III Internacionales. Y cuyas principales caracter\u00edsticas han sido su estrategia estatista (haciendo del Estado el fin y el medio de la lucha de emancipaci\u00f3n del proletariado); el sistem\u00e1tico rechazo a la acci\u00f3n autodeterminada, autoorganizada e independiente de la clase obrera; la negaci\u00f3n total y quiebre de la tradici\u00f3n internacionalista entre los trabajadores y la idealizaci\u00f3n acr\u00edtica del \u201cprogreso\u201d capitalista.<\/p>\n<p><strong>2.1 La crisis de subjetividad <\/strong><\/p>\n<p>Esta imposici\u00f3n contrarrevolucionaria sobre el movimiento obrero y popular abri\u00f3 una crisis de perspectivas genuinamente socialistas y revolucionarias ya en los lejanos tiempos de las d\u00e9cadas del \u201820 y \u201830. Esto a consecuencia -precisamente- de la bancarrota y burocratizaci\u00f3n tanto de la II como de la III Internacionales, de la contrarrevoluci\u00f3n pol\u00edtica y social estalinista en la URSS y de las derrotas de los procesos revolucionarios en China, Alemania y Espa\u00f1a. Por consiguiente, la burocracia estalinista construy\u00f3 durante d\u00e9cadas esos gigantescos aparatos estatales de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n en la tercera parte del planeta, en nombre del socialismo y de la causa del proletariado. Mientras tanto, la socialdemocracia se transform\u00f3 totalmente en gestora de los asuntos capitalistas. Durante este per\u00edodo, en nuestro pa\u00eds se vivi\u00f3 la experiencia del peronismo, que constituy\u00f3 un movimiento de colaboraci\u00f3n de clases que mantuvo roces y enfrentamientos con sectores de la burgues\u00eda y del imperialismo.<\/p>\n<p>Como parte de esta crisis, queremos insistir en el terrible significado que ha tenido y est\u00e1 teniendo la <em>p\u00e9rdida del internacionalismo<\/em> entre los trabajadores y los sectores populares. Parad\u00f3jicamente, frente al actual proceso de mundializaci\u00f3n, distintas direcciones burocr\u00e1ticas pregonan una l\u00ednea de \u201cresistencia nacional\u201d, como por ejemplo en Europa, planteando, contra Maastricht y la moneda \u00fanica, la defensa del Estado y la moneda nacional. An\u00e1loga postura asumen las distintas alas burocr\u00e1ticas en la Argentina, como se expres\u00f3, por ejemplo, en el paro convocado por la UOM \u201cen defensa de la industria nacional\u201d, en el actual discurso de Moyano o en la perspectiva general que le da a sus planteos el CTA. Para esto, se apoyan en una realidad hist\u00f3rica que les da bases reales para enga\u00f1ar a los trabajadores: todos los logros y conquistas anteriores fueron institucionalizados en el marco del Estado nacional. Y ahora se destruyen a partir de un marco internacional. As\u00ed, en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n que imper\u00f3 hasta los a\u00f1os \u201820, hay entonces una formidable <em>inversi\u00f3n de valores y posiciones<\/em>: antes, era el movimiento obrero quien levantaba la bandera internacionalista, contra las burgues\u00edas que se hac\u00edan guerras interestatales; ahora, las distintas clases trabajadoras nacionales libran una tremenda competencia entre ellas, acicateadas por la acci\u00f3n de un capital cada vez m\u00e1s multinacional y por sus propias direcciones. Este un gran factor de confusi\u00f3n, que requiere de los revolucionarios una tarea muy sistem\u00e1tica y paciente en el sentido de mostrar que la \u00fanica v\u00eda de salida a la actual situaci\u00f3n es en la perspectiva de construir de un <em>nuevo internacionalismo<\/em>, tal como se ha comenzado a expresar en las promisorias movilizaciones de Seattle, en noviembre de 1999.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, es imposible negar que cada vez es m\u00e1s perceptible a nivel mundial y nacional un gran desprestigio del viejo sindicato tal y como era tradicionalmente entendido, sumido en un acelerado proceso de estatizaci\u00f3n, vaciamiento y aburguesamiento. Parece ya no servir como forma de organizaci\u00f3n de los trabajadores, ni para la lucha reivindicativa ni para su vida cotidiana, y mucho menos para encaminarse hacia una salida anticapitalista. Una expresi\u00f3n contundente de este fen\u00f3meno es la pasividad, desmoralizaci\u00f3n y retraimiento que reinan en gran parte de sus afiliados, junto con la existencia de una absoluta mayor\u00eda de la masa trabajadora -particularmente los j\u00f3venes- que directamente no est\u00e1 afiliada. En este marco, es un hecho evidente la p\u00e9rdida de referentes precisos de clase, lo que dificulta tanto la adopci\u00f3n de una conciencia como de formas definidas de lucha y organizaci\u00f3n entre una gama multiforme de actores sociales. As\u00ed, entre la clase trabajadora se da la paradoja de que nunca como ahora -desde el punto de vista objetivo del \u201cser de clase\u201d- la clase obrera fue tan numerosa en una perspectiva mundial. Pero tampoco nunca como hoy, en el plano de su conciencia, fue tan d\u00e9bil, fragmentada y falta de una perspectiva independiente. Y esta es la situaci\u00f3n contradictoria que en la actualidad vive la clase trabajadora (y el conjunto de los sectores populares), puesto que, en la visi\u00f3n marxista, el factor subjetivo -el grado de conciencia hist\u00f3rico- es m\u00e1s importante que el factor objetivo en el proceso de lucha por encaminarse hacia una nueva perspectiva.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n destructiva de estos aparatos logr\u00f3 abrir una crisis hist\u00f3rica de perspectiva o alternativa al capitalismo y, como parte de ella, una crisis del mismo car\u00e1cter en lo que hace al propio destino de la clase trabajadora como tal. La crisis aguda del movimiento obrero no solamente afecta a los trabajadores, sino que repercute en su conjunto sobre toda la sociedad y plantea con urgencia la necesidad de la recomposici\u00f3n de la subjetividad revolucionaria del proletariado: esto es, su reconstrucci\u00f3n o refundaci\u00f3n sobre nuevas bases socialistas y de clase.<\/p>\n<p><strong>2.2 Por una nueva s\u00edntesis de las tradiciones del socialismo revolucionario <\/strong><\/p>\n<p>En este marco, se vive una grave crisis del movimiento socialista revolucionario, en particular del trotskismo, que es parte de una tradici\u00f3n marxista revolucionaria m\u00e1s amplia, constituida por la experiencia del bolchevismo (con sus propias expresiones cr\u00edticas, como los decistas), pero tambi\u00e9n del espartaquismo, de la izquierda occidental, del comunismo consejista, de Christian Rakovsky y V\u00edctor Serge. Y sin embargo, los que venimos del movimiento trotskista (y, en nuestro caso, del morenismo) hemos tenido una visi\u00f3n absolutamente estrecha de este patrimonio. Nunca hemos considerado, por ejemplo, la tragedia que signific\u00f3 para el desarrollo de la III Internacional el asesinato de Rosa Luxemburgo. Esta actitud ha redundado en una restricci\u00f3n enorme de nuestro patrimonio te\u00f3rico-pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Y sin embargo, parece central para los desaf\u00edos planteados en este nuevo siglo (entre ellos, la propia reconstrucci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica del marxismo revolucionario) acabar con esta situaci\u00f3n, sobre todo teniendo en cuenta que varios de los mejores exponentes de estas corrientes tuvieron el m\u00e9rito de colocar en el centro de sus preocupaciones una concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y del socialismo como acci\u00f3n consciente de las grandes masas autodeterminadas. En el camino de determinar los errores y equivocaciones te\u00f3ricas, pol\u00edticas y organizativas para asimilar cr\u00edticamente la experiencia del siglo XX, parece muy atinado lo que se\u00f1ala Perry Anderson:<\/p>\n<p>\u201cTodo intento de reformular el proyecto socialista (&#8230;) no puede ser viable si no presenta una elaboraci\u00f3n de la experiencia hist\u00f3rica de la Segunda y Tercera internacionales. Los meros repudios resultan hoy en d\u00eda tan in\u00fatiles como lo fueron las formas devocionales en el pasado. Cualquier cultura de la izquierda que trate de empezar otra vez (&#8230;) o de refugiarse en los principios de 1789 (&#8230;) ser\u00e1 un fracaso. Una reflexi\u00f3n seria sobre el legado pol\u00edtico e intelectual del movimiento socialista moderno, en sus diversas formas, revelar\u00e1 muchas de sus riquezas desde\u00f1adas, a la vez que muchos rumbos equivocados\u201d (Perry Anderson, <em>Los fines de la historia<\/em>, Barcelona, Anagrama, 1996, pp. 150\/151).<\/p>\n<h3>Por un balance del trotskismo y el morenismo<\/h3>\n<p>Es, entonces, imprescindible que vayamos dando s\u00f3lidos pasos en superar la <em>visi\u00f3n acr\u00edtica<\/em> que hemos venido arrastrando sobre aspectos fundamentales de nuestro propio tronco hist\u00f3rico: el trotskismo y el propio Trotsky, abarcando el per\u00edodo de la postguerra pero, tambi\u00e9n, el proceso de constituci\u00f3n de la propia IV Internacional. Es un largo per\u00edodo de crisis del trotskismo, ya tempranamente dividido en 1951\/53. En realidad, se debe tener en cuenta que la IV -tal como la hab\u00eda dejado Trotsky- qued\u00f3 desarticulada por los golpes que le infligi\u00f3 durante la guerra la acci\u00f3n combinada del nazismo y el estalinismo y que, a la vez, a la hora de su reconstrucci\u00f3n en la postguerra, importantes sectores quedaron por fuera: los n\u00facleos originarios de Lutte Ouvriere, del SWP (Tony Cliff), The Militant y la segunda expresi\u00f3n de los \u201cantidefensistas\u201d. Pero a la vez, insistimos, no se debe tener temor de ir <em>incluso m\u00e1s all\u00e1<\/em>: revisar cr\u00edticamente los vicios acumulados a la hora de la propia constituci\u00f3n de la IV Internacional: la definici\u00f3n de la URSS como Estado obrero; los rasgos sectarios en la concepci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria (internacional y\/o nacional) del propio Trotsky en este per\u00edodo, marcado por el tr\u00e1gico impacto de la contrarrevoluci\u00f3n estalinista.<\/p>\n<p>Con J. P. Div\u00e9s, podemos decir:<\/p>\n<p>\u201cLa misma burocracia se desdobla; le es atribuido un \u201cdoble papel\u201d (&#8230;) El debate de 1939\/40 a prop\u00f3sito de Polonia, Finlandia y los pa\u00edses b\u00e1lticos ilustr\u00f3 los peligros de esta teor\u00eda. Esta tuvo como consecuencia pr\u00e1ctica inexorable que el trotskismo -a pesar de su car\u00e1cter revolucionario socialista y toda su abnegaci\u00f3n en la lucha contra el estalinismo- permaneciera como atado por un hilo invisible, sin llegar a proponer a los trabajadores una v\u00eda claramente alternativa al totalitarismo burocr\u00e1tico (&#8230;) qued\u00f3 afectado todo el programa de los marxistas revolucionarios. La perspectiva socialista fue as\u00ed deformada y enredada. La condici\u00f3n primera del socialismo ya no fue m\u00e1s el poder de los trabajadores, sino la nacionalizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. La existencia de la propiedad estatal y la planificaci\u00f3n fue identificada (&#8230;) con la socializaci\u00f3n: es decir, con el desarrollo del control directo de los trabajadores sobre el proceso de producci\u00f3n y toda la econom\u00eda, y que no puede progresar m\u00e1s que en la medida en que el estado se vaya extinguiendo. Hay que reconocer que este error estaba presente en Trotsky, con una confusi\u00f3n entre estatizaci\u00f3n y socialismo en muchos de sus textos\u201d (J. P. Div\u00e9s, <em>A prop\u00f3sito del libro <\/em>El destino de la revoluci\u00f3n rusa<em>. Consideraciones sobre la IV Internacional, la URSS y el stalinismo<\/em>, en Nuevo Curso N\u00ba 1, pp. 91\/92).<\/p>\n<p>Se trata, entonces, de ajustar cuentas con los propios vicios o bloqueos que ha venido acumulando el movimiento trotskista, en el camino de superarlos y superarnos. Es que, a la vez, es un hecho que el trotskismo ha pasado y sigue pasando por una aguda crisis, atomizaci\u00f3n y sucesivas rupturas. Adem\u00e1s, parad\u00f3jicamente, la propia crisis del movimiento trotskista se agudiza precisamente cuando el estalinismo se derrumba. Y esta reflexi\u00f3n debe ser un punto de partida para llevar adelante una valoraci\u00f3n cr\u00edtica de nuestra propia corriente: el morenismo. Porque es evidente que las presiones de una realidad objetiva abrumadoramente extendida a lo largo de cinco o seis d\u00e9cadas no pasaron sin dejar profundas huellas. As\u00ed es que se teoriz\u00f3 sobre las revoluciones socialistas \u201cobjetivas\u201d (una contradicci\u00f3n en sus propios t\u00e9rminos) y sobre la constituci\u00f3n de Estados obreros en los pa\u00edses donde el capitalismo hab\u00eda sido expropiado luego de la II guerra mundial, a\u00fan a pesar de la falta de toda acci\u00f3n consciente y autodeterminada de las masas en estos procesos. Estas elaboraciones se sistematizaron en dos textos de valor te\u00f3rico-program\u00e1tico global: <em>La dictadura revolucionaria del proletariado <\/em>y las<em> Tesis de Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/em>, caracterizados por una concepci\u00f3n sustituista del socialismo y un objetivismo global. Teorizaciones que, a veinte a\u00f1os de haber sido sistematizadas, han demostrado haber quedado totalmente de espaldas a la principal lecci\u00f3n de 150 a\u00f1os de la lucha de clases: lo insustituible que es la necesidad de la acci\u00f3n consciente y autodeterminada de los trabajadores para cambiar el mundo en un sentido genuinamente socialista. Lo que nos obliga, a la vez, a una amplia reelaboraci\u00f3n te\u00f3rico-program\u00e1tica que apunte a restituir en el marxismo todos los aspectos relacionados con la subjetividad, tan importantes en su formulaci\u00f3n originaria.<\/p>\n<h3>Lineamientos para un balance<\/h3>\n<p>Dentro de los graves problemas del movimiento trotskista, y simplemente a t\u00edtulo de borrador o esbozo para la elaboraci\u00f3n de un verdadero balance y desaf\u00edo de superaci\u00f3n de sus limitaciones, podemos consignar:<\/p>\n<p>&#8211; un desarme y <em>evaluaci\u00f3n equivocada<\/em> de las revoluciones y Estados donde se hab\u00eda expropiado al capitalismo, incluso de la propia URSS a partir de fines de la d\u00e9cada del \u201820. En este marco, se consider\u00f3 a las revoluciones de postguerra como socialistas, cuando la realidad es que fueron anticapitalistas-burocr\u00e1ticas, y precisamente sin socialismo. Esto llev\u00f3 directamente a considerar como obreros a Estados que en realidad eran burocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>&#8211; a esto se le deben sumar las <em>equivocadas previsiones pol\u00edticas<\/em> de Trotsky sobre las consecuencias que la guerra ir\u00eda a tener sobre la lucha de clases y la propia IV Internacional (que supuestamente se har\u00eda de masas al fin de la contienda), directamente ligadas a los equivocados an\u00e1lisis acerca de la URSS, lo que desarm\u00f3 al movimiento. Pero, al mismo tiempo, no hay que perder de vista la responsabilidad de los trotskistas que le sucedieron. Es que Trotsky hab\u00eda planteado que en caso de no cumplirse sus pron\u00f3sticos hab\u00eda que volver a reconsiderar todo (recordar el se\u00f1alamiento de la URSS como \u201cEstado obrero al borde de su negaci\u00f3n\u201d). Tambi\u00e9n deben considerarse las dificultades de la IV para responder al inmenso problema que signific\u00f3 la II guerra mundial.<\/p>\n<p>&#8211; un persistente <em>catastrofismo economicista<\/em>, que pintaba permanentemente al capitalismo como sumido en crisis sin salida, cuando lo que hubo en los primeros 30 a\u00f1os de la postguerra fue un \u201cboom\u201d de la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>&#8211; la ya se\u00f1alada <em>recepci\u00f3n reduccionista de la tradici\u00f3n<\/em> del marxismo revolucionario, reducida no s\u00f3lo a una lectura unilateral, acr\u00edtica y empobrecedora del bolchevismo, sino, a la vez, neg\u00e1ndose a considerar las lecciones positivas provenientes de otras corrientes (e intelectuales) del marxismo revolucionario, particularmente de Rosa Luxemburgo y el espartaquismo. En Am\u00e9rica Latina, en particular, se verific\u00f3 una absoluta desconsideraci\u00f3n -o falta de evaluaci\u00f3n-, de marxistas revolucionarios de la talla de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, a quien tambi\u00e9n debemos estudiar.<\/p>\n<p>&#8211; la construcci\u00f3n de organizaciones en clave <em>sustituista, sectaria<\/em>, con acentuados rasgos burocr\u00e1ticos (independientemente de la pol\u00edtica de las mismas, con graves expresiones tanto oportunistas como sectarias).<\/p>\n<p>Todo esto no debe hacernos perder de vista el inmenso y heroico m\u00e9rito hist\u00f3rico de Trotsky (y del trotskismo, aunque ya en otras circunstancias): haber logrado <em>mantener un hilo hist\u00f3rico<\/em> de continuidad del marxismo revolucionario, al igual que el aporte te\u00f3rico, pol\u00edtico y militante al marxismo revolucionario expresado en inmensas obras como <em>La revoluci\u00f3n permanente<\/em>, <em>La revoluci\u00f3n traicionada<\/em>, la<em> Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, el<em> Programa de Transici\u00f3n, Problemas de la vida cotidiana<\/em>, etc., hasta los estudios cr\u00edticos (con inmensas lecciones a\u00fan vigentes) sobre las revoluciones china, alemana, francesa y espa\u00f1ola.<\/p>\n<h3>El estallido del viejo MAS y la LIT<\/h3>\n<p>En este marco se debe evaluar, entonces, la crisis aguda y tr\u00e1gica explosi\u00f3n de nuestra corriente hist\u00f3rica a partir de los acontecimientos de 1989\/91 (que no por conocida deja de ser un dato impactante). Esta ha sido producto de varias causas. Principalmente, el armaz\u00f3n te\u00f3rico-program\u00e1tico, que se revel\u00f3 categ\u00f3ricamente equivocado frente a los profundos y nuevos desarrollos de la lucha de clases mundial. Tambi\u00e9n, la acumulaci\u00f3n de desastres e inercias en el terreno constructivo (con fuertes rasgos burocr\u00e1ticos, oportunistas y de secta), justamente cuando m\u00e1s \u00e9xito parec\u00edamos tener. Es que en gran medida, a\u00fan manteni\u00e9ndose principista (lo que no es una cuesti\u00f3n menor), nuestra corriente no escap\u00f3 a los l\u00edmites te\u00f3rico-pol\u00edticos y de organizaci\u00f3n que, en la segunda postguerra, caracterizaron al trotskismo m\u00e1s de conjunto. Esto ha dado lugar al estallido del viejo MAS y de nuestra corriente internacional, lo que ha significado una dura derrota para importantes sectores de la vanguardia (sobre todo en la Argentina) y para nosotros mismos. A partir de ah\u00ed, se abri\u00f3 una profunda crisis nacional e internacional de nuestra corriente que ya redondea una d\u00e9cada. Una crisis global; no s\u00f3lo de proyecto de construcci\u00f3n, sino tambi\u00e9n program\u00e1tica, pol\u00edtica y de organizaci\u00f3n. Una crisis de la cual no hemos logrado a\u00fan salir, debido, fundamentalmente, a nuestra dificultad en formular un claro balance y un nuevo proyecto y programa global que vaya de manera consecuente en la perspectiva de refundar nuestra corriente, que es el empe\u00f1o en que debemos involucrarnos con m\u00e1s energ\u00eda y al que el presente texto pretende aportar. Estos aspectos no menoscaban importantes conquistas y tradiciones positivas que no podemos perder en medio de la crisis, como son:<\/p>\n<p>&#8211; Haber intentado (y en importantes oportunidades logrado) <em>ser parte de experiencias reales<\/em> pol\u00edticas, de lucha y (re)organizaci\u00f3n del movimiento de masas; lo mismo que de sus derrotas (por ejemplo, nuestros casi 100 compa\u00f1eros asesinados durante la dictadura militar).<\/p>\n<p>&#8211; Una <em>concepci\u00f3n y pr\u00e1ctica internacionalista<\/em> expresada -entre otras cosas- en la b\u00fasqueda de una pol\u00edtica y estrategia internacional de construcci\u00f3n (independientemente de lo acertado de las mismas).<\/p>\n<p>&#8211; <em>Elaboraciones<\/em> como la emprendida para comprender la especificidad de la colonizaci\u00f3n latinoamericana, los estudios sobre el peronismo, textos como <em>Despu\u00e9s del Cordobazo<\/em>, <em>Revoluci\u00f3n y Contrarrevoluci\u00f3n en Portugal<\/em> y <em>La traici\u00f3n de la OCI, y<\/em> la positiva valoraci\u00f3n de aportaciones te\u00f3ricas inmensas en la postguerra, como las expresadas por Pierre Naville y Henri Lefebvre (que hoy debemos retomar y profundizar).<\/p>\n<p>2.3 Por la reconstrucci\u00f3n \/ refundaci\u00f3n del movimiento obrero, popular y revolucionario<\/p>\n<p>Estos fracasos y derrotas importantes de los trabajadores y los revolucionarios han inducido a su cuestionamiento. Por todos lados se han alzado las voces anunciando el \u201cadi\u00f3s al proletariado\u201d, el fin del socialismo, de la lucha de clases y de la historia. M\u00e1s all\u00e1 de esta ideolog\u00eda interesada, es necesario reconocer que las graves derrotas y fracasos precedentes del movimiento obrero han logrado introducir la duda, llevando a muchos a la desesperaci\u00f3n y al abandono del combate pol\u00edtico y te\u00f3rico. Sin embargo, este pesimismo no parece del todo justificado. La lucha emancipatoria de la clase trabajadora es una lucha hist\u00f3rica. Y, hasta prueba en contrario, la historia contin\u00faa, porque seguimos viviendo en una sociedad dividida en clases, profundamente marcada por las relaciones capitalistas de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n, que atacan permanentemente toda expresi\u00f3n vital que viene de las masas. Y aunque los asalariados est\u00e9n actualmente a la defensiva, no por ello est\u00e1n privados de la posibilidad de triunfar. Por sus luchas y responsabilidades -con derrotas y victorias- han aprendido mucho. S\u00f3lo quien no es marxista puede perder de vista que existe en el seno de la lucha de clases de la clase trabajadora una acumulaci\u00f3n de experiencia hist\u00f3rica. A la vez, si medimos en su justa medida el peso que hab\u00eda alcanzado el estalinismo, no podemos sino valorar la importancia hist\u00f3rica que adquiere su bancarrota, desbloqueando potencialmente la alternativa del socialismo como horizonte program\u00e1tico y abriendo la posibilidad de dejar de asociarlo con las m\u00e1s repugnantes pr\u00e1cticas de acci\u00f3n y administraci\u00f3n social. En este sentido, tiene plena vigencia algo que, en <em>Despu\u00e9s del estalinismo<\/em>, se viene afirmando desde su publicaci\u00f3n, pero que todav\u00eda no hemos logrado comprender en toda su amplitud:<\/p>\n<p>\u201cEl derrocamiento del estalinismo es un inmenso e inestable progreso hist\u00f3rico, a pesar de sus limitaciones. Los gobiernos y los Estados empe\u00f1ados abiertamente en seguir llevando adelante la restauraci\u00f3n capitalista representan una amenaza no menos hist\u00f3rica. La m\u00e1xima confusi\u00f3n y desorientaci\u00f3n en la vanguardia y la clase obrera coinciden -y esto es lo que menos se entiende entre muchos trotskistas- con el desbloqueo de la perspectiva socialista. Es decir, ahora es posible disociar la palabra socialismo del horrendo chaleco de fuerza impuesto por el Kremlin en nombre de \u00e9l. Eso, record\u00e9moslo, no fue posible en los \u00faltimos 60 a\u00f1os. Para las grandes mayor\u00edas explotadas del mundo, socialismo era la URSS, China, Cuba, Partidos Comunistas. Trabajar pacientemente en el sentido de aprovechar este desbloqueo hist\u00f3rico que estamos presenciando, esta ruptura de identidad entre socialismo y estalinismo, alimenta, ayuda, sirve de base social y pol\u00edtica en el combate intransigente contra los bur\u00f3cratas aburguesados y el capitalismo imperialista. El peor crimen ser\u00eda encadenar y distorsionar nuestro combate present\u00e1ndolo bajo la forma falsa y aberrante de la \u201cdefensa del Estado Obrero y sus conquistas\u201d. Por ese camino terminamos en nuestro actual estado de crisis. De ella saldremos cuando logremos convertir la comprensi\u00f3n de las lecciones de las revoluciones del Este en organizaci\u00f3n, programa y acciones revolucionarias\u201d (Andr\u00e9s Romero, <em>Despu\u00e9s del estalinismo. Los Estados burocr\u00e1ticos y la revoluci\u00f3n socialista<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1995, p. 206).<\/p>\n<p>As\u00ed, se han transformado las posibilidades para la reconstrucci\u00f3n\/refundaci\u00f3n del movimiento obrero, popular y revolucionario a nivel mundial. Y es este desaf\u00edo lo que m\u00e1s debemos tener presente a la hora de intentar formular un nuevo proyecto de construcci\u00f3n y programa, concebido al servicio de coadyuvar a esta tarea.<\/p>\n<h3>Nuevas experiencias de lucha y organizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>La terrible situaci\u00f3n que se vive bajo el capitalismo mundializado engendra permanentemente la resistencia y la lucha contra estas b\u00e1rbaras condiciones de existencia de la enorme mayor\u00eda de la humanidad. En los \u00faltimos a\u00f1os se han podido observar importantes procesos de lucha y experiencias muy valiosas de organizaci\u00f3n, tanto entre los asalariados como en distintas expresiones populares y asociativas de gran importancia: el noviembre\/diciembre del \u201895 en Francia; las huelgas de UPS (1997) y General Motors (1998) en los Estados Unidos; las luchas del proletariado coreano; el desarrollo del MST en el Brasil; la resistencia de nacionalidades oprimidas como la kosovar; revueltas inmensas como en Albania o Indonesia; la movilizaci\u00f3n internacionalista comenzada en Seattle, Washington y Londres; la lucha de las masas populares andinas en Ecuador y Bolivia; luchas democr\u00e1ticas, del g\u00e9nero, de los desocupados, los \u201csin papeles\u201d y los \u201csin techo\u201d; progresivas expresiones asociativas de todo tipo; movilizaciones de distintos segmentos de la juventud a nivel mundial, como la larga pelea de los estudiantes de la UNAM en M\u00e9xico y su Consejo General de Huelga. En el terreno cultural, se advierte la b\u00fasqueda -expresada por distintos n\u00facleos y revistas de intelectuales marxistas, cineastas de izquierda, medios de difusi\u00f3n y sociabilidad alternativos- de contribuir a la reconstrucci\u00f3n de una alternativa que vaya m\u00e1s all\u00e1 del capital.<\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds, diversas experiencias embrionarias se han ido expresando en los \u00faltimos a\u00f1os. A nivel del movimiento obrero y popular, y luego de una larga d\u00e9cada en la que el proceso de las masas y la vanguardia se hab\u00eda dado casi siempre en los marcos del r\u00e9gimen pol\u00edtico y de los sindicatos existentes, han habido algunas experiencias de acci\u00f3n directa y organizaci\u00f3n independiente. En el terreno social, la irrupci\u00f3n de movimientos de j\u00f3venes y desocupados de poblaciones muy golpeadas y sin perspectivas, por los efectos locales de la mundializaci\u00f3n capitalista. Esto ocurri\u00f3 durante 1997 (y vuelve ahora con fuerza en el 2000) en regiones del interior del pa\u00eds como Cutral-c\u00f3, Salta o Jujuy, con puebladas, piquetes, asambleas populares, control territorial y moment\u00e1neo desconocimiento de los mecanismos del r\u00e9gimen y el Estado burgu\u00e9s. Como parte de esto, se destaca el importante proceso social y pol\u00edtico en Corrientes a lo largo de 1999.<\/p>\n<p>En el terreno sindical, la avanzada experiencia de la fundaci\u00f3n del sindicato de la Fiat en C\u00f3rdoba, el Sitramf (Sindicato de trabajadores metalmec\u00e1nicos de Ferreira), dur\u00f3 -lamentablemente- s\u00f3lo unos meses, pero posiblemente prefigur\u00f3 una de las tendencias de fondo hacia la reorganizaci\u00f3n de un nuevo movimiento obrero en el pa\u00eds. All\u00ed se impusieron nuevas pr\u00e1cticas o se recobraron algunas perdidas: reemplazo de delegados por \u201crepresentantes\u201d; masiva utilizaci\u00f3n del m\u00e9todo de la asamblea y la ocupaci\u00f3n de f\u00e1brica; intento de superar los l\u00edmites de la planta y agrupar a todos los trabajadores de la misma rama productiva de la zona, etc. M\u00e1s recientemente, valoramos la experiencia de la Lista Negra de los mineros de R\u00edo Turbio, que, con caracter\u00edsticas propias, expresa la misma b\u00fasqueda antiburocr\u00e1tica e independiente.<\/p>\n<p>En el terreno democr\u00e1tico, hay que se\u00f1alar la revitalizaci\u00f3n de la lucha contra la impunidad que signific\u00f3 la marcha del 20\u00ba aniversario del golpe militar (1996) y la irrupci\u00f3n de HIJOS. Y se debe tener presente que, aun con sus limitaciones, este proceso ha venido teniendo a lo largo de a\u00f1os, con sus alzas y bajas, el car\u00e1cter de un verdadero movimiento.<\/p>\n<p>En lo que hace a la juventud, la presencia juvenil brota en m\u00faltiples formas, como en los distintos momentos de la pelea estudiantil contra la expresi\u00f3n nacional de la reconversi\u00f3n educativa, que tuvo un nuevo jal\u00f3n en el primer semestre de 1999 con la pelea planteada contra el recorte presupuestario. Se manifiestan nuevas expresiones de organizaci\u00f3n independiente, como la Comisi\u00f3n de debate en toma de Filosof\u00eda y Letras de Buenos Aires, la Asamblea Permanente de Sociales, etc. Cabe destacar el peso fundamental que viene representando la juventud en la nueva clase trabajadora: los contingentes de j\u00f3venes trabajadores son decisivos en las nuevas y masivas estructuras laborales: hipermercados, ramas del transporte, empresas automotrices, etc.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no menos importante, es necesario identificar el proceso de b\u00fasqueda que se est\u00e1 expresando entre intelectuales de izquierda, la proliferaci\u00f3n de revistas marxistas (entre ellas, y con un lugar muy destacado, la revista Herramienta) e incluso distintas instancias de debate, que est\u00e1n expresando el important\u00edsimo lugar que tiene esta actividad en el proceso de b\u00fasqueda por reabrir una v\u00eda alternativa al capitalismo.<\/p>\n<h3>Por un nuevo movimiento obrero, popular y revolucionario<\/h3>\n<p>Pero lo que a\u00fan no se ve, y constituye el desaf\u00edo hist\u00f3rico planteado para la clase trabajadora y los revolucionarios, es la <em>refundaci\u00f3n o reconstrucci\u00f3n de los trabajadores como sujeto consciente por la revoluci\u00f3n y el socialismo<\/em>. Esta es una imperiosa necesidad, en tanto se parte de la se\u00f1alada crisis y descomposici\u00f3n global del viejo movimiento obrero. Y precisamente por esto, las expresiones de lucha y organizaci\u00f3n a las que hicimos referencia se encuentran ante un l\u00edmite infranqueable: no se logran sostener, en la medida que no se logran abrir paso hacia una perspectiva m\u00e1s global. Es decir, est\u00e1n atravesadas por la enorme crisis de alternativa, lo que sencillamente significa que no se divisa un camino de salida distinto al que ofrecen los sostenedores del sistema. Por lo tanto, y partiendo de la se\u00f1alada crisis, lo que como marxistas revolucionarios debemos evaluar es que hoy no tenemos exclusivamente como desaf\u00edo el aportar a la \u201csuperaci\u00f3n de la crisis de direcci\u00f3n revolucionaria\u201d, comprendida como una tarea estrecha. Por el contrario, lo que est\u00e1 por delante es una vasta (y vital) tarea de reconstrucci\u00f3n global del movimiento obrero, popular y revolucionario en todos los terrenos: te\u00f3rico, pol\u00edtico, sindical, social y cultural, con el objetivo de que se vayan creando las condiciones para su propia acci\u00f3n independiente y autodeterminada. Para comprender en toda su dimensi\u00f3n este desaf\u00edo, parece atinada (en lo que hace a este respecto), una reflexi\u00f3n de Andr\u00e9 Gorz:<\/p>\n<p>\u201cEl movimiento obrero debe recordar (&#8230;) que originalmente surgi\u00f3 de asociaciones de cultura obrera. S\u00f3lo podr\u00e1 perpetuarse como movimiento si se interesa por el pleno desarrollo humano, tanto afuera del trabajo como en \u00e9l, si ayuda o participa en la creaci\u00f3n de lugares y espacios en los que las personas puedan responsabilizarse de s\u00ed mismas y de la autoorganizaci\u00f3n de sus relaciones sociales: universidades populares, casas para todos y lo que los brit\u00e1nicos denominan \u201ccommunity centers\u201d, cooperativas de intercambios de servicios y asociaciones de ayuda mutua; talleres cooperativos de reparaci\u00f3n y producci\u00f3n aut\u00f3noma; c\u00edrculos de debate, de reflexi\u00f3n, de intercambio de conocimientos, de creaci\u00f3n art\u00edstica, artesanal, etc.\u201d (Andr\u00e9 Gorz, <em>Metamorfosis del Trabajo,<\/em> Madrid, Sistema, 1991, p. 292).<\/p>\n<p>Es en los esbozos y embriones de resistencia, de reorganizaci\u00f3n, de reflexi\u00f3n te\u00f3rico-pol\u00edtica y de (re)aparici\u00f3n de nuevos valores y lazos solidarios -a los que venimos haciendo referencia- donde se pueden hallar los puntos de apoyo para el desarrollo de este nuevo movimiento obrero, popular y revolucionario.<\/p>\n<h2><strong>3-Relanzar la batalla por el socialismo<\/strong><\/h2>\n<p>Est\u00e1 delineada ya la perspectiva de pelear por un nuevo movimiento obrero, popular y revolucionario. Sin embargo, debemos comprender que esta pelea es parte de otra de m\u00e1s vasto alcance: se trata de trabajar por una alternativa que d\u00e9 respuesta a los problemas que agobian a la inmensa mayor\u00eda de la humanidad, colocada frente a un abismo por la actualidad crecientemente b\u00e1rbara del capitalismo. Se trata de <em>relanzar globalmente la batalla por el socialismo como tarea integral, total, como proyecto verdaderamente humano y emancipatorio, \u00fanica alternativa a la barbarie<\/em>. Y esto significa definir un conjunto de tareas (y un perfil de nuestra organizaci\u00f3n) que nos obligan a ampliar decisivamente el car\u00e1cter y los contenidos mismos de nuestra pelea, que podemos ir esbozando como base para una ulterior profundizaci\u00f3n a partir de nuestra experiencia militante en la realidad y de un mayor desarrollo de nuestro trabajo te\u00f3rico y pol\u00edtico. Dejamos sentado que tenemos por delante desarrollar una reflexi\u00f3n espec\u00edfica sobre el problema del programa y las consignas.<\/p>\n<p><strong>3.1 Por la revoluci\u00f3n socialista y el comunismo<\/strong><\/p>\n<h3>Una empresa \u00edntimamente humana<\/h3>\n<p>Partiendo de intentar recoger la experiencia del siglo, podemos comenzar afirmando que nuestra perspectiva estrat\u00e9gica no es tal o cual forma de Estado: es la revoluci\u00f3n socialista y el comunismo. Y el socialismo debe ser comprendido desde una perspectiva de <em>revoluci\u00f3n total<\/em>. Esto es, no solamente como una forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica, sino de una manera mucho m\u00e1s amplia a\u00fan: puede ser definido como un nuevo proyecto cultural y civilizatorio que apunte a un verdadero revolucionamiento de las relaciones humanas, liber\u00e1ndolas de todas las determinaciones de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n. Con Rosa Luxemburgo, podemos decir:<\/p>\n<p>\u201cEl socialismo no es, precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepci\u00f3n del mundo\u201d (Carta a Franz Mehring, febrero de 1916).<\/p>\n<p>De este modo, junto con la indispensable labor de combatir las injusticias, la explotaci\u00f3n y la desigualdad, no se debe olvidar la lucha por reivindicar desde ahora -contratendencialmente- las ideas y valores, la reflexi\u00f3n te\u00f3rica permanente y una seria formaci\u00f3n. Porque el socialismo no es solamente una forma de organizar la producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una forma de producir la naturaleza humana. Entonces, el objetivo no es crear un \u201cEstado socialista\u201d que domine al hombre y que determine su naturaleza \u201csocialista\u201d, sino el de <em>crear una<\/em> <em>sociedad humana y una humanidad socializada<\/em>. El socialismo es un proyecto humano y, por tanto, encierra el car\u00e1cter de posibilidad, de apertura, que supone la acci\u00f3n del hombre, acci\u00f3n que no puede estar sujeta a ning\u00fan tipo de condicionamiento fatalmente previsto con anticipaci\u00f3n. Es s\u00f3lo <em>una posibilidad urgente<\/em> que depende de la acci\u00f3n y las luchas l\u00facidas y conscientes de todos aquellos hombres y mujeres que consideren impostergable la necesidad de acabar con el capitalismo y de reencontrar la senda de la emancipaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Por la destrucci\u00f3n revolucionaria del Estado burgu\u00e9s, en la perspectiva del autogobierno y la socializaci\u00f3n<\/p>\n<p>En esta perspectiva, todas las luchas parciales que se desarrollan bajo el orden del capital se deben enderezar hacia la abolici\u00f3n de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Y desde ya hace falta advertir que los discursos contra el neoliberalismo que prometen progreso social (en la Argentina, la Alianza o Duhalde no llegan ni a eso), son siempre la antesala de gobiernos como los actuales de la \u201ctercera v\u00eda\u201d de Blair, Jospin, Schroeder, etc. De igual manera, la experiencia de todas las variantes estalinistas ense\u00f1a que, a\u00fan expropiada la burgues\u00eda, la propiedad de Estado sin socializaci\u00f3n origina nuevas formas de explotaci\u00f3n y parasitismo. En correspondencia con toda la experiencia del siglo, afirmamos la necesidad de la destrucci\u00f3n revolucionaria del Estado burgu\u00e9s (paso absolutamente inevitable, que no se puede saltear como quisieran algunos), evitando el callej\u00f3n sin salida de los Estados burocr\u00e1ticos o como quiera llamarse al modelo estalinista. La lucha de los trabajadores se debe desarrollar como una confrontaci\u00f3n a escala mundial, en la cual lo que decide son los combates basados en la capacidad de movilizaci\u00f3n independiente y autoorganizaci\u00f3n de las masas, que no debe quedar supeditada a la acumulaci\u00f3n de fuerzas concebida como defensa de posiciones parciales y fortalecimiento de aparatos. En este camino, los \u201cEstados obreros\u201d que puedan formarse ser\u00e1n <em>herramientas para la transici\u00f3n al socialismo, no un fin en s\u00ed mismos<\/em>. Y esa transici\u00f3n debe ser concebida en t\u00e9rminos de revoluci\u00f3n permanente, de revoluci\u00f3n internacional, de revoluci\u00f3n total, profundamente radical, con un m\u00ednimo de funcionarios e instituciones subordinadas a \u00f3rganos de poder directo de las masas; donde la coerci\u00f3n contra los explotadores y la violencia contrarrevolucionaria debe significar la m\u00e1s amplia e irrestricta libertad para las masas trabajadoras, posibilitando que el choque de ideas, organizaciones sociales y partidos (en ruptura con la concepci\u00f3n del \u201cpartido \u00fanico\u201d), desarrolle impetuosamente la democracia desde abajo y directa. As\u00ed, la clave de la transici\u00f3n no reside en la multiplicaci\u00f3n del poder\u00edo econ\u00f3mico del Estado, sino en el permanente revolucionamiento de las relaciones de producci\u00f3n y las formas de posesi\u00f3n y apropiaci\u00f3n, desarrollando la gesti\u00f3n y disfrute de los bienes sociales por los trabajadores -productores y consumidores- en el marco de una planificaci\u00f3n flexible, junto con la asunci\u00f3n por parte de las masas de todas las tareas de gesti\u00f3n de la sociedad, tradicionalmente dejadas en manos del Estado.<\/p>\n<p><strong>Por nuevas organizaciones de lucha de los trabajadores <\/strong><\/p>\n<p>Como venimos se\u00f1alando, el desaf\u00edo hist\u00f3rico de reconstrucci\u00f3n o refundaci\u00f3n del movimiento obrero y popular est\u00e1 planteado, entonces, en tanto hoy la clase trabajadora tiene una existencia parcial, limitada y en mutaci\u00f3n, no estando constituida como sujeto socio-pol\u00edtico; esto es, en realidad, como clase misma. Y, sin embargo, la historia de la lucha de clases de este siglo ha demostrado palmariamente la bancarrota de toda concepci\u00f3n sustituista, economicista u objetivista. <em>No hay suced\u00e1neo burocr\u00e1tico, \u201cpartido revolucionario\u201d ni \u201cley objetiva de la econom\u00eda\u201d que puedan reemplazar la autoactividad de los trabajadores y las masas populares: sin proceso consciente y autoorganizado, no habr\u00e1 verdadera revoluci\u00f3n socialista, ni verdadero proceso de transici\u00f3n al socialismo<\/em>, comprendidos como la tendencia hacia la disoluci\u00f3n del Estado y del trabajo asalariado. Es que, como apuntaba Rosa:<\/p>\n<p>\u201cAll\u00ed donde se trate de una transformaci\u00f3n completa de la organizaci\u00f3n social, tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por s\u00ed mismas de qu\u00e9 se trata, por qu\u00e9 dan su sangre y su vida (&#8230;) y para que las masas comprendan lo que hay que hacer, hace falta una labor larga y perseverante\u201d (Rosa Luxemburgo, K. Kautsky y A. Pannekoek, <em>Teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la acci\u00f3n obrera. Vol. III: Debates sobre la huelga de masas<\/em>, Buenos Aires, Cuadernos de Pasado y Presente, 1974).<\/p>\n<p>Por esto mismo, es preciso batallar desde ahora por nuevas organizaciones de los trabajadores, la juventud y los oprimidos en general: para la lucha, sindicales, asociativas y culturales, o por la transformaci\u00f3n absolutamente radical de las viejas. Organizaciones que tengan como objetivo enfrentar la atomizaci\u00f3n impuesta hoy por el capitalismo a los trabajadores y los j\u00f3venes, lanz\u00e1ndose con audacia a realizar todo tipo de actividades educativas, recreativas y de organizaci\u00f3n del tiempo libre. Todo esto como precondici\u00f3n para intentar frenar la degradaci\u00f3n y ayudar a la elevaci\u00f3n del nivel sociocultural de las masas, en la perspectiva de reconstruir un universo propio para una socializaci\u00f3n independiente de la hegemon\u00eda burguesa y su Estado, y en duro combate con ellos. Organismos que se propongan encabezar la lucha internacional por la reducci\u00f3n de la jornada laboral, pugnando, en ese camino, por la recuperaci\u00f3n de la solidaridad de clase y del internacionalismo, tendiendo un puente entre los distintos sectores explotados y oprimidos. Y que se sostengan en la m\u00e1s amplia democracia de base y en la autoorganizaci\u00f3n, construy\u00e9ndose en forma totalmente independiente del Estado burgu\u00e9s, apuntando a adoptar una perspectiva aut\u00e9nticamente socialista y revolucionaria. Y postul\u00e1ndose, finalmente, como \u00f3rganos de poder obrero y popular. En este sentido, es valiosa una observaci\u00f3n de Alain Bihr:<\/p>\n<p>\u201cRescato la noci\u00f3n de contrapoder. Es sobre la base de la construcci\u00f3n de contrapoderes (&#8230;) que podemos esperar el inicio de las pr\u00e1cticas de reapropiaci\u00f3n por las masas populares (&#8230;) \u201cespacios de libertad\u201d as\u00ed conquistados en el interior y contra la sociedad capitalista, apoy\u00e1ndose (&#8230;) en las asociaciones que contribuyen a la formaci\u00f3n de una expresi\u00f3n cultural aut\u00f3noma del proletariado (&#8230;) se crea as\u00ed progresivamente una situaci\u00f3n de doble poder en el seno de la sociedad (&#8230;) el contrapoder proletario se transforma para la clase dominante en una amenaza mortal; desde entonces el enfrentamiento violento entre ellos se presenta como inevitable y s\u00f3lo un enfrentamiento semejante puede ser la culminaci\u00f3n de un proceso revolucionario. La \u201cruptura\u201d revolucionaria es as\u00ed el momento donde el contrapoder proletario consigue desmantelar el aparato del Estado para substituirlo en la gesti\u00f3n general de la sociedad\u201d (Alain Bihr, <em>Los desaf\u00edos actuales del movimiento obrero<\/em>, en Herramienta N\u00ba 9, pp. 57-59).<\/p>\n<p>Insistimos, finalmente, en la importancia del desarrollo de todas estas experiencias sin perder nunca de vista la perspectiva estrat\u00e9gica de la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad en su totalidad.<\/p>\n<p><strong>3.2 Enfrentar la barbarie capitalista en todas sus manifestaciones <\/strong><\/p>\n<p>Una tremenda barbarizaci\u00f3n del conjunto de las relaciones sociales del capitalismo se combina con la imposici\u00f3n de nuevas (y\/o replanteamiento de otras viejas y seculares) relaciones de dominaci\u00f3n, opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n. Crecen la degradaci\u00f3n de la educaci\u00f3n, de la salud, de los v\u00ednculos societales populares, la violencia sin sentido, las guerras de pobres contra pobres. Como parte de esto, se da el fen\u00f3meno de los desplazados: masas inmensas de poblaci\u00f3n migrante que, ante la reestructuraci\u00f3n aun geogr\u00e1fica del capital, buscan un lugar para sobrevivir, mientras que los propios capitalistas, que han obtenido libertad total para el movimiento internacional de sus negocios, levantan muros de piedra a la mano de obra extranjera en las fronteras de cada pa\u00eds, desatando una reaccionaria campa\u00f1a xen\u00f3foba en todo el mundo. Y no s\u00f3lo la encabezan los capitalistas y sus gobiernos: en la Argentina, la burocracia de la construcci\u00f3n viene cumpliendo en ella un papel de primer orden. As\u00ed, \u201cpapeles para todos\u201d, \u201ciguales condiciones sociales, laborales y pol\u00edticas para nativos y extranjeros\u201d y \u201cproletarios del mundo, un\u00edos\u201d, se han convertido en reivindicaciones de vida o muerte para el conjunto de los trabajadores, explotados y oprimidos.<\/p>\n<h3>Una creciente polarizaci\u00f3n social<\/h3>\n<p>A escala internacional y nacional est\u00e1 operando una ley secular del capitalismo: el desarrollo creciente de la <em>polarizaci\u00f3n con ricos cada vez m\u00e1s ricos y (m\u00e1s) pobres cada vez m\u00e1s pobres<\/em>. Hoy como ayer, el mecanismo que genera esta polarizaci\u00f3n creciente es el mismo: el proceso de valorizaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n del capital, que pr\u00e1cticamente ha mercantilizado todas las esferas de la vida, privando a cada vez m\u00e1s individuos de todo medio de producci\u00f3n y consumo. As\u00ed, en un movimiento \u00edntimamente contradictorio, engendra no solamente a los asalariados, sino tambi\u00e9n a los trabajadores supernumerarios y a los lisa y llanamente excluidos, a los que el capital no tiene necesidad de valorizar para acumular y reproducirse. Y a quienes, en consecuencia, somete a la superexplotaci\u00f3n (mediante m\u00faltiples mecanismos de flexibilizaci\u00f3n y\/o involucramiento), empuja de manera peri\u00f3dica y cr\u00f3nica al subempleo, subcontrataci\u00f3n o desocupaci\u00f3n y dejan por fuera de toda perspectiva laboral asalariada a inmensas franjas juveniles, como as\u00ed tambi\u00e9n a mayores de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se da la tr\u00e1gica paradoja de una riqueza creciente producida gracias al aumento de las fuerzas productivas del trabajo social: he ah\u00ed el secreto de la pobreza y miseria de las grandes masas. Se debiera estar ante el anuncio de una Edad de Oro y, sin embargo, la magia negra del capital metamorfosea los <em>medios potenciales de la riqueza universal de la humanidad<\/em>, transform\u00e1ndolos en <em>medios de empobrecimiento, esclavizaci\u00f3n y\/o exclusi\u00f3n<\/em> crecientes de la mayor\u00eda. Es as\u00ed como las 358 personas m\u00e1s ricas del mundo acumulan una renta anual igual a la de los 2600 millones m\u00e1s pobres. Mientras tanto, crecen y se generalizan a escala mundial los \u201csin trabajo\u201d, los \u201csin techo\u201d, los \u201csin tierra\u201d, los \u201csin papeles\u201d; en una palabra, las masas de los privados de todo. En la pelea internacional por la <em>reducci\u00f3n del tiempo de trabajo generalizado y masivo, sin disminuci\u00f3n del salario, precariedad ni flexibilizaci\u00f3n<\/em>, se juega una apuesta decisiva para el movimiento obrero: se trata de <em>evitar una ruptura mortal<\/em> entre la parte de los trabajadores sometida a la explotaci\u00f3n y a la dominaci\u00f3n de su fuerza de trabajo y la parte que se encuentra excluida de todo empleo productivo y que, por su misma presencia, hace presi\u00f3n a la baja de las condiciones de remuneraci\u00f3n, trabajo y vida de todos los trabajadores. En este camino, se debe tender a la puesta en pr\u00e1ctica de todo tipo de experiencias de control y\/o administraci\u00f3n obrera de la producci\u00f3n, la contabilidad y el consumo, en la perspectiva de ser verdaderas experiencias de autogobierno, de la propia capacidad para dirigir la producci\u00f3n y todos los asuntos de la sociedad.<\/p>\n<h3>La crisis ecol\u00f3gica<\/h3>\n<p>Podemos afirmar que la causa fundamental de la crisis ecol\u00f3gica existente hoy en el mundo (que comienza a tener importantes manifestaciones de repudio en el pa\u00eds) se debe al car\u00e1cter ciego de la b\u00fasqueda de la ganancia por la ganancia misma, que hace parte de la naturaleza \u00edntima del capitalismo. Marx mismo se\u00f1al\u00f3 que esta tendencia del capitalismo al acrecentamiento ciego e incontrolado de la producci\u00f3n conducir\u00eda inevitablemente a empobrecer, degradar y en definitiva destruir las dos fuentes de toda riqueza social, es decir, la fuerza de trabajo humana, por una parte, y por la otra, la naturaleza, las fuerzas productivas naturales. Esto es lo que est\u00e1 ocurriendo de manera aguda hoy, en el marco del capitalismo mundializado, cuando la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnico-material desarrollada en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas -bajo el chaleco de fuerza de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas- se transforma de potencialidad productiva en fuerzas destructivas. As\u00ed, el capitalismo se muestra -como en tantos otros terrenos- ecol\u00f3gicamente irreformable. Enfrentar esta grav\u00edsima situaci\u00f3n supone para la clase trabajadora y la izquierda revolucionaria un desaf\u00edo estrat\u00e9gico: la obligaci\u00f3n de ser portadores de un proyecto de organizaci\u00f3n econ\u00f3mico y social ecol\u00f3gicamente sustentable. Esta es una necesidad a la cual no puede sustraerse, so pena de perecer ella (y la humanidad toda) junto con el planeta.<\/p>\n<p>Y para esto, hace falta que el movimiento obrero y los revolucionarios -sobre todo nosotros, revolucionarios del sur del mundo, que hasta ahora nunca hemos dado respuesta a este desaf\u00edo-, rompamos con cierto fetichismo del progreso, cierto industrialismo o productivismo economicista y aun con cierta desidia hacia los problemas de la naturaleza, que ha hecho parte de la herencia de la II Internacional y del estalinismo. Se trata de mirar con circunspecci\u00f3n esa tendencia a ver la naturaleza como un recurso externo infinito que debe ser explotado, para considerar, como hizo Marx en sus primeros escritos, que el hombre es una parte de esa naturaleza. En tal sentido, el progreso debe ser entendido en t\u00e9rminos humanos y morales y no exclusivamente con relaci\u00f3n a la t\u00e9cnica y a la producci\u00f3n. No obstante, en una concepci\u00f3n integral que beneficie a la humanidad, todos los niveles deben ser considerados, puesto que el aumento en la productividad del trabajo y el desarrollo cient\u00edfico, t\u00e9cnico y cultural son una premisa para dar el paso al \u201creino de la libertad\u201d.<\/p>\n<h3>La opresi\u00f3n de la mujer<\/h3>\n<p>En los albores de un nuevo siglo, el milenario problema del g\u00e9nero sigue afectando a la mitad de la especie humana. La opresi\u00f3n de la mujer ha cobrado nuevas formas bajo el capitalismo mundializado. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, se puede consignar un verdadero retroceso social, econ\u00f3mico y cultural soportado por la mayor\u00eda de las mujeres en todo el mundo. Para enfrentar la enorme dimensi\u00f3n de este problema, los marxistas revolucionarios deberemos desembarazarnos de una tradici\u00f3n como m\u00ednimo contradictoria en este terreno. Demasiado \u201cclasismo\u201d y falso \u201cobrerismo\u201d han redundado en una posici\u00f3n sectaria que ha evadido una verdadera lucha contra la opresi\u00f3n de la mujer y de las minor\u00edas sexuales en general. Por eso, mucho tenemos que aprender de las corrientes feministas cr\u00edticas y revolucionarias que se han venido desarrollando en las \u00faltimas d\u00e9cadas. En este desaf\u00edo, las categor\u00edas centrales del an\u00e1lisis marxista deber\u00e1n ser enriquecidas o, si es el caso, superadas, con los aportes te\u00f3ricos de las distintas versiones del feminismo, que han ampliado el panorama respecto a las complejas y contradictorias relaciones entre clase, g\u00e9nero, raza, nacionalidad, identidad, etc. Es que el feminismo ha mostrado una serie de cuestiones vitales necesarias para un proyecto socialista de transformaci\u00f3n del capitalismo: la valoraci\u00f3n del trabajo -siempre impago y subestimado- de las mujeres en el hogar; el rol productor y reproductor del trabajo dom\u00e9stico, desarrollado exclusivamente por mujeres y escenario principal del patriarcado; el sexismo predominante en el mundo actual, que subvalora y discrimina a las mujeres y a todas las actividades que \u00e9stas desarrollen; la doble o triple condici\u00f3n de explotadas de las mujeres -sobre todo las del mundo pobre- en los planos dom\u00e9stico, laboral y sexual; la prostituci\u00f3n y el comercio sexual, como una b\u00e1rbara forma moderna de esclavitud.<\/p>\n<p>Es un hecho, entonces, que <em>el proyecto socialista no podr\u00e1 triunfar si desconoce el rol de la mujer en la sociedad de nuestro tiempo<\/em>, esto es, si no asume una sistem\u00e1tica pelea contra los mecanismos espec\u00edficos que garantizan el rol tradicionalmente subordinado de las mujeres. Mecanismos espec\u00edficos que no pueden ser asimilados mec\u00e1nicamente a la cuesti\u00f3n de clase, aunque est\u00e9n relacionados con ella. As\u00ed, la cr\u00edtica feminista a la raz\u00f3n patriarcal del capitalismo es un elemento indispensable en la renovaci\u00f3n del marxismo revolucionario, en el empe\u00f1o por asumir los retos que nos propone el capitalismo contempor\u00e1neo. Y nuestro particular desaf\u00edo es superar el abandono de esta pelea -basado en la visi\u00f3n equivocada que hemos tenido en este terreno, por lo menos desde la d\u00e9cada del \u201880-, emprendiendo un an\u00e1lisis y una lucha espec\u00edfica sobre los problemas de g\u00e9nero y sexo. Se trata de combinar la lucha contra el capitalismo con la lucha contra el patriarcado, buscando la confluencia de los explotados y oprimidos tras una perspectiva anticapitalista y socialista. Porque, como dec\u00eda Charles Fourier, \u201cel cambio de una \u00e9poca hist\u00f3rica puede ser siempre determinado por el progreso de las mujeres hacia la liberaci\u00f3n, porque en la relaci\u00f3n de la mujer con el hombre, del d\u00e9bil con el fuerte, la victoria de la naturaleza humana sobre la brutalidad es evidente. El grado de emancipaci\u00f3n de las mujeres es la medida natural de la emancipaci\u00f3n general\u201d.<\/p>\n<p><strong>3.3 Contra el Estado y la democracia capitalistas <\/strong><\/p>\n<p>Las transformaciones que acompa\u00f1an la mundializaci\u00f3n del capital tambi\u00e9n han modificado las funciones del Estado capitalista (tanto en los pa\u00edses imperialistas como en los coloniales o semicoloniales como el nuestro), que se ha ido adecuando a los requerimientos de la acumulaci\u00f3n del capital. Un aspecto b\u00e1sico que marc\u00f3 el siglo XX estuvo relacionado con la forma en que la burgues\u00eda internacional -tras las luchas obreras y populares de fines del siglo XIX y, sobre todo, tras la Revoluci\u00f3n de Octubre de 1917- instaur\u00f3 el \u201cEstado de bienestar\u201d con el objetivo de romper, bloquear y encauzar la lucha internacional de los trabajadores. Al limitar las luchas al plano estrictamente nacional, la burgues\u00eda internacional logr\u00f3 controlar con cierto \u00e9xito -sobre todo despu\u00e9s de la derrota hist\u00f3rica de la clase obrera que signific\u00f3 combinadamente el estalinismo y el fascismo- las luchas del conjunto de las clases trabajadoras. De esta forma, la burgues\u00eda hizo creer a los trabajadores -como en nuestro pa\u00eds bajo el peronismo- que podr\u00edan cambiar su situaci\u00f3n dentro del marco del capitalismo y de cada uno de los pa\u00edses separadamente.<\/p>\n<p>Hoy, el \u201cEstado de bienestar\u201d da paso a un capitalismo mundializado que impone condiciones similares de explotaci\u00f3n en todos los lugares del planeta. El Estado capitalista se est\u00e1 transformando para adecuarse a los nuevos requerimientos, conservando, sin embargo, su funci\u00f3n b\u00e1sica y central: garantizar la existencia y las condiciones generales de reproducci\u00f3n de la relaci\u00f3n social capitalista mediante toda una serie de acciones: organizando el ataque contra los trabajadores y sus conquistas, reforzando la funci\u00f3n represiva de contenci\u00f3n y control social, privatizando todo aquello que hasta el momento hab\u00eda escapado al reino de la mercantilizaci\u00f3n capitalista, resignando soberan\u00eda frente a los organismos econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares internacionales, etc. Todo esto implica que estamos asistiendo al cierre de un ciclo de la lucha de clases y a la emergencia de uno nuevo, donde la reconstrucci\u00f3n del internacionalismo proletario y popular recobra una importancia no s\u00f3lo estrat\u00e9gica, sino inmediatamente presente y actual.<\/p>\n<p>Ante las nuevas condiciones impuestas por la mundializaci\u00f3n del capital, las formas tradicionales de lucha y organizaci\u00f3n de la clase trabajadora, como los sindicatos y partidos puramente nacionales, han entrado en un proceso de deterioro y descomposici\u00f3n. Por esto, est\u00e1n planteadas nuevas formas de lucha y organizaci\u00f3n no s\u00f3lo a escala nacional, sino en un plano directamente internacional, como es el caso de Acci\u00f3n Global de los Pueblos (AGP), instituciones como ATTAC y otras.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no se puede dejar de se\u00f1alar que hoy el internacionalismo -para pretender ser verdaderamente tal- debe partir de respetar la diversidad de desarrollos \u00e9tnicos y culturales que significa la humanidad. Es que tambi\u00e9n en este plano act\u00faa la barbarie imperialista, pisoteando a cada paso la riqueza cultural de los diversos pueblos que habitan el planeta. La \u201cinsurrecci\u00f3n de los particularismos\u201d, asociada al apego de un grupo humano al lugar, a un espacio y a un tiempo reconocibles, tiene visibles expresiones fundamentalistas reaccionarias, pero tambi\u00e9n puede contener el impulso expreso o potencial hacia la reconstrucci\u00f3n de formas de socializaci\u00f3n m\u00e1s propias, en una justa b\u00fasqueda de autonom\u00eda y cursos independientes de la americanizaci\u00f3n o \u201cMcdonaldizaci\u00f3n\u201d cultural del mundo. Parte de esto es la justa lucha de las nacionalidades oprimidas que, como la palestina, la kosovar, la kurda y otras, desarrollan una dura pelea (en algunos casos casi desesperada) por su derecho a la existencia y a autodeterminar sus destinos.<\/p>\n<h3>La crisis del viejo orden y el agravamiento de la dominaci\u00f3n imperialista<\/h3>\n<p>Con la ca\u00edda del Muro estall\u00f3 el viejo orden mundial instituido luego de la II guerra. Esto ha sido un importante factor permanente de desorden e inestabilidad pol\u00edtica a nivel internacional, como se puede ver \u00faltimamente en los Balcanes. George Bush anunci\u00f3 -cuando la agresi\u00f3n a Irak a principios de los \u201890- que se hab\u00eda comenzado a erigir un \u201cnuevo orden mundial\u201d. Pero, como se ve cotidianamente -a pesar de la relaci\u00f3n de fuerzas desfavorable para los trabajadores y pueblos del mundo-, el sistema mundial de Estados no ha sido a\u00fan completamente reconfigurado. Por el contrario, regiones enteras del mundo est\u00e1n sometidas a todo tipo de conflictos nacionales, \u00e9tnicos, de soberan\u00edas, etc. As\u00ed, en la \u00faltima d\u00e9cada, los elementos de desorden y caos mundiales del propio sistema se han hecho presentes de manera reiterada. A la par de esta realidad, se ha verificado la constituci\u00f3n -desde el punto de vista econ\u00f3mico- de imperialismos rivales en tres \u00e1reas de dominio y competencia econ\u00f3mica: los Estados Unidos (con el NAFTA), Europa Occidental (con la Uni\u00f3n Europea) y Jap\u00f3n (con el ASEAN).<\/p>\n<p>Sin embargo, esto se ha dado de la mano de un brutal reforzamiento de las relaciones de dominaci\u00f3n y expoliaci\u00f3n de recursos (parte del cual es la fabricaci\u00f3n de las deudas externas), desde los centros imperialistas hacia el resto del mundo, a un grado pocas veces visto. Es una mentira interesada que la mundializaci\u00f3n habr\u00eda unificado de tal forma al mundo que ya no existir\u00edan relaciones de desigualdad, opresi\u00f3n, explotaci\u00f3n y aun exclusi\u00f3n entre diferentes Estados, regiones y territorios. Por el contrario, el declive de las econom\u00edas nacionales y el surgimiento de una nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo significan que el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico contin\u00faa geogr\u00e1ficamente concentrado en una parte del globo y la pobreza y la dependencia en la otra, replante\u00e1ndose nuevas y m\u00e1s directas formas de dominaci\u00f3n, subordinaci\u00f3n y (re)colonizaci\u00f3n, como se puede constatar con el avance del sometimiento de nuestro pa\u00eds al imperialismo en general, y a los Estados Unidos en particular.<\/p>\n<p><strong>Por una cr\u00edtica marxista de la democracia burguesa<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se debe evocar el complicado problema de las democracias capitalistas como terreno hist\u00f3ricamente muy complejo para el desarrollo de la revoluci\u00f3n socialista. Podemos recordar -a t\u00edtulo de ejemplo- que en la d\u00e9cada del \u201830 Trotsky no se vio confrontado espec\u00edficamente con reg\u00edmenes de este tipo: se trataba (en Occidente) de reg\u00edmenes fascistas o de gobiernos de frente popular. Y esto pes\u00f3 en el movimiento revolucionario en una falta de elaboraci\u00f3n sobre ellos, aspecto que -por ejemplo- Perry Anderson alert\u00f3 con la publicaci\u00f3n de su texto <em>Las antinomias de Gramsci<\/em>.<\/p>\n<p>Para colmo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos visto c\u00f3mo mediante la \u201creacci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d (combinada con la crisis de alternativa socialista) se han canalizado los distintos procesos revolucionarios. Desde la revoluci\u00f3n portuguesa en la d\u00e9cada del \u201970 hasta las antiburocr\u00e1ticas de 1989\/91 en el Este, terminaron en el pantano del voto, de las elecciones, de la cooptaci\u00f3n (o destrucci\u00f3n) de los embriones de organizaci\u00f3n independiente. A este objetivo han contribuido todas las direcciones sindicales y pol\u00edticas de las masas, que sistem\u00e1ticamente rinden culto a las instituciones de la democracia burguesa y trabajan para evitar el desarrollo de cualquier acci\u00f3n y organizaci\u00f3n aut\u00f3noma de los trabajadores y los j\u00f3venes. Entonces, dada la importancia y el rol que ha venido cumpliendo este tipo de r\u00e9gimen, se trata de avanzar en una s\u00f3lida elaboraci\u00f3n acerca de \u00e9l, partiendo de diferenciar lo que son los mecanismos de gobierno y de dominaci\u00f3n democr\u00e1tico-burgueses de lo que son las libertades democr\u00e1ticas, constantemente avasalladas por parte de la misma \u201cdemocracia\u201d.<\/p>\n<p>Por otro lado, es un hecho la maduraci\u00f3n de elementos de crisis de la democracia capitalista, de la que la indiferencia y el rechazo pol\u00edtico constituyen el principal s\u00edntoma y cuyo origen est\u00e1 en las transformaciones de fondo de la sociedad capitalista, al privar a la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de todo dominio sobre las decisiones econ\u00f3micas, sociales, culturales y pol\u00edticas. As\u00ed, la democracia, t\u00e9rmino repetido hoy hasta el cansancio, es para la enorme mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n una gran mentira. Y de no irrumpir una alternativa de las masas trabajadoras y populares, socialista, se seguir\u00e1n desarrollando peligrosos flagelos pol\u00edtico-sociales propios de la barbarie capitalista. Podemos advertir ya algunos de ellos: reflejos o movimientos racistas entre las franjas m\u00e1s desesperadas y hundidas de la poblaci\u00f3n; extensi\u00f3n planetaria de nuevas opciones religiosas fan\u00e1ticas como el integrismo isl\u00e1mico; partidos pol\u00edticos como el Frente Nacional del fascista Le Pen en Francia y el Partido Liberal de Haider en Austria; el reverdecer del neonazismo en Alemania; el desarrollo de los skinheads y otros fen\u00f3menos similares en el resto de Europa y particularmente entre la juventud; la proliferaci\u00f3n de milicias de ultraderecha y movimientos como el de Pat Buchanan en Estados Unidos. Asimismo, tenemos entre nosotros expresiones (todav\u00eda preventivas, agazapadas y\/o plenamente integradas dentro del r\u00e9gimen) como las de Bussi, Patti, Rico y otras, que reflejan, muchas veces, a sectores de clase media \u201camenazados\u201d.<\/p>\n<p>Se debe insistir en que mientras no sean los productores directos (y las mayor\u00edas sociales) quienes de manera autoorganizada controlen sus condiciones de vida, cualquier forma de representaci\u00f3n pol\u00edtica, por \u201clibre\u201d que sea en la selecci\u00f3n de sus conductores, no ser\u00e1 en verdad democr\u00e1tica.<\/p>\n<h3>Un desaf\u00edo global<\/h3>\n<p>En s\u00edntesis, si los trabajadores pretenden recuperar su potencialidad estrat\u00e9gica, o, dicho de otra forma, si pretenden aparecer nuevamente como fuerza social capaz de ir m\u00e1s all\u00e1 del capital, deben estar en condiciones de cambiar la historia estableciendo un camino de doble v\u00eda con todas las masas explotadas y oprimidas. Esto es: fecundando y abri\u00e9ndose a ser fecundados por todos los sectores sociales que esbozan luchas progresivas. Para esto, deben estar realmente dispuestos a afrontar los desaf\u00edos que representan las graves crisis a las que la din\u00e1mica actual del capitalismo arrastra al conjunto de la humanidad. Con esta condici\u00f3n, y s\u00f3lo con ella, el movimiento obrero y revolucionario podr\u00e1 salir de su propia crisis.<\/p>\n<h2><strong>4<\/strong><strong>. Repensar los problemas de organizaci\u00f3n <\/strong><\/h2>\n<p>En el marco del nuevo ciclo hist\u00f3rico, es una tarea decisiva repensar la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n de los revolucionarios hoy. Para esto, partiendo de asumir cr\u00edticamente las mejores tradiciones y experiencias del socialismo revolucionario, se trata de resituarlas en el marco de las lecciones estrat\u00e9gicas que ha dejado la experiencia vivida bajo el estalinismo, la socialdemocracia y tambi\u00e9n los errores cometidos por los propios revolucionarios. Es preciso, a la vez, ser conscientes de que la imprescindible tarea de construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria se plantea, en la actualidad, en un contexto muy distinto al de principios del siglo, cuando de una u otra manera el movimiento obrero estaba constituido como tal. Hoy, el desaf\u00edo es mucho m\u00e1s complejo y combinado. Podemos decir que es doble: se trata de <em>construir la organizaci\u00f3n revolucionaria como parte \u00edntima del necesario proceso de reconstrucci\u00f3n o refundaci\u00f3n del movimiento obrero y popular por s\u00ed mismo<\/em>.<\/p>\n<p>Aportamos, entonces, estas reflexiones, sin m\u00e1s pretensi\u00f3n que la de hacer una contribuci\u00f3n a este debate.<\/p>\n<p><strong>4.1 Cr\u00edtica de la externalidad y el sustituismo <\/strong><\/p>\n<p>Podemos comenzar se\u00f1alando que en los problemas de organizaci\u00f3n caben cuestiones muy diversas. Est\u00e1 el problema de la concepci\u00f3n misma del partido de tipo leninista y el modelo de la III Internacional, que en las discusiones del movimiento trotskista frecuentemente ha sido utilizado como un comod\u00edn en discusiones fraccionales. Esto se ha hecho sin que se profundizara verdaderamente en el examen de la experiencia viva del bolchevismo (cosa que tampoco nuestra corriente hizo; ver como ejemplo el unilateral cap\u00edtulo del \u201cmorenazo\u201d<em> Partido leninista o partido mandelista<\/em>), sus condicionantes hist\u00f3rico-sociales, sus momentos diversos y, lo que es peor, ignorando incipientes advertencias del mismo Lenin -en el IV Congreso de la Internacional Comunista- contra interpretaciones abusivas del \u201cmodelo\u201d. Para ello, no se trata solamente de la revalorizaci\u00f3n seria del aporte de Lenin, as\u00ed como de las experiencias y problemas registrados en diversos intentos de construcci\u00f3n de organizaciones revolucionarias. Est\u00e1 tambi\u00e9n el desaf\u00edo de <em>poner en correspondencia los criterios y formas de construcci\u00f3n con los cambios operados en la composici\u00f3n y subjetividad de los trabajadores<\/em>, teniendo muy presente que hoy los lazos de los n\u00facleos revolucionarios con la clase trabajadora y su vanguardia son cualitativamente inferiores a lo que representaba, por as\u00ed decirlo, el \u201cpiso m\u00ednimo\u201d del bolchevismo.<\/p>\n<h3>Hacia un di\u00e1logo Rosa &#8211; Lenin<\/h3>\n<p>Esto nos desaf\u00eda a <em>superar la deriva sustituista que afect\u00f3 a una gran parte de las organizaciones revolucionarias<\/em> y a nuestra corriente, en particular bajo el viejo MAS, en el que se lleg\u00f3 a plantear, por ejemplo, que no hac\u00edan falta organismos de autoorganizaci\u00f3n y poder de las propias masas, ya que todo esto se resumir\u00eda en el partido mismo. Por el contrario, m\u00e1s que nunca se trata de concebir la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria no como un fin en s\u00ed mismo, sino en el sentido de lo m\u00e1s profundo del legado de Marx, Lenin y Rosa Luxemburgo, aun con matices diferentes en momentos distintos: el que se\u00f1ala que la liberaci\u00f3n de los trabajadores ser\u00e1 obra de los trabajadores mismos, el que apunta a concebir nuestra tarea, como dec\u00eda Marx en el Manifiesto Comunista, \u201cno como distintos de la clase obrera, sino s\u00f3lo como su parte m\u00e1s consciente y decidida, los que en cada situaci\u00f3n colocamos los intereses generales del movimiento en su conjunto\u201d.<\/p>\n<p>Consideramos de enorme actualidad para enfrentar los problemas que nos plantea la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n de los revolucionarios, a la luz del balance de lo ocurrido en el Este, caminar en el sentido del establecimiento de un <em>di\u00e1logo entre Lenin y Rosa Luxemburgo<\/em>. Nunca se debi\u00f3 haber perdido de vista que las acentuaciones divergentes de ambos estuvieron relacionadas con los diversos contextos y desaf\u00edos que debieron afrontar: Lenin, alrededor de la necesidad de poner en pie una organizaci\u00f3n \u00fanica a escala de toda Rusia; Rosa, frente al problema in\u00e9dito de enfrentar el primer caso hist\u00f3rico de burocratizaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n pol\u00edtica dirigente del movimiento obrero, la socialdemocracia de principios de siglo. Es en este marco que se dieron esas distintas acentuaciones, los l\u00edmites y las incomprensiones mutuas. Y, sin embargo, nos parece decisivo hoy, a la luz de la doble tarea planteada, buscar el establecimiento de ese di\u00e1logo fecundo entre ambos revolucionarios marxistas. Podemos decir, con Marcel Liebman:<\/p>\n<p>\u201cRosa no negaba la necesidad de una fuerte organizaci\u00f3n, pero ella cre\u00eda que esto deber\u00eda hacerse realidad en proporci\u00f3n a un continuo y paralelo proceso donde el proletariado -por s\u00ed mismo- desarrollara su actividad revolucionaria y procediera a establecer sus propias instituciones de clase\u201d (Marcel Liebman, <em>Leninismo bajo Lenin<\/em>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1978).<\/p>\n<h3>Romper con la externalidad<\/h3>\n<p>Esta ubicaci\u00f3n es imprescindible, en la medida en que la lecci\u00f3n hist\u00f3rica de la lucha de clases est\u00e1 se\u00f1alando que los revolucionarios no podemos ayudar a construir la perspectiva estrat\u00e9gica del socialismo por fuera de la experiencia viva de las masas trabajadoras. Por el contrario, se trata de construir una combinaci\u00f3n dial\u00e9ctica que rompa con cierto criterio de externalidad, de secta (a\u00fan grande, como conocemos por experiencia propia), que nos ha hecho creer que se puede encauzar la perspectiva socialista <em>desde afuera<\/em> del movimiento real de la lucha de clases. As\u00ed, es un hecho que la famosa formulaci\u00f3n de Lenin del <em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em> (\u201cla conciencia pol\u00edtica de clase s\u00f3lo puede llegar al obrero desde el exterior, es decir, desde un campo ubicado fuera de la lucha econ\u00f3mica, al margen de la esfera de relaciones entre obreros y patronos\u201d) ha dado lugar a malinterpretaciones, deformaciones y subestimaci\u00f3n de problemas hist\u00f3ricos en la construcci\u00f3n de las organizaciones revolucionarias, aunque Lenin, manifiestamente, no se refer\u00eda a un \u201cafuera\u201d de la clase trabajadora como tal (a diferencia de la posici\u00f3n de Kautsky, quien s\u00ed lo planteaba de esta forma).<\/p>\n<p>Todo ello ha dado pie a concepciones que han llevado a valorar al partido como <em>aparato externo<\/em>, como un fin en s\u00ed mismo que en su seno podr\u00eda resolver las agudas contradicciones que cruzan a todos los explotados y oprimidos en la sociedad, en vez de concebirlo como un <em>imprescindible medio<\/em> hacia el objetivo de la propia liberaci\u00f3n de los trabajadores y la humanidad toda.<\/p>\n<p>A la luz de la experiencia hist\u00f3rica, est\u00e1 planteada la necesidad de otra forma de resolver la contradicci\u00f3n existente entre la actividad de las masas trabajadoras y la conciencia hist\u00f3rica de su fin. En el propio bagaje del marxismo revolucionario (incluso en otros per\u00edodos de Lenin) se pueden encontrar acentuaciones en el sentido de que la tarea de los revolucionarios es <em>fecundar<\/em> el movimiento real de las masas trabajadoras o lograr una verdadera fusi\u00f3n entre ellos. As\u00ed, es preciso no caer en una visi\u00f3n espontane\u00edsta, donde la teor\u00eda y la labor ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de los revolucionarios no tendr\u00edan ning\u00fan lugar, pero a partir de concebir la tarea revolucionaria como parte de y en estrecha relaci\u00f3n con el movimiento real de las masas trabajadoras y juveniles, con sus propias experiencias y tradiciones, al servicio de su propia constituci\u00f3n en sujeto colectivo consciente.<\/p>\n<h3>Espontaneidad, tradiciones, experiencia y consciencia<\/h3>\n<p>Y para esto, es imprescindible enriquecer y complejizar el cl\u00e1sico an\u00e1lisis del mismo Lenin sobre las relaciones entre espontaneidad y conciencia, incorporando la problem\u00e1tica acerca de la importancia de las tradiciones de lucha de las masas populares, del proceso del desarrollo de sus propias experiencias y de la necesidad del \u201chacerse material\u201d de la adquisici\u00f3n de la conciencia revolucionaria. Todo lo cual, sumariamente, dejaremos anotado como cuesti\u00f3n a desarrollar, para concluir con una muy valiosa reflexi\u00f3n acerca del historiador marxista ingl\u00e9s E. P. Thompson:<\/p>\n<p>\u201cPara Thompson (&#8230;) la experiencia es mediadora entre el ser social y la conciencia social, no como mera dial\u00e9ctica, o punto de interacci\u00f3n, sino como experiencia de las presiones, l\u00edmites y posibilidades del ser social sobre la conciencia social (&#8230;) Es la importancia del concepto de experiencia -y, con la experiencia, la acci\u00f3n- en el pensamiento de Thompson, lo que le lleva a enfrentarse directamente con la obra de (&#8230;) Louis Althusser (&#8230;) Thompson se\u00f1ala que la ausencia m\u00e1s llamativa del pensamiento althusseriano es un m\u00e9todo que trate la experiencia (&#8230;) De esta manera (&#8230;) las formas en las que un modo de producci\u00f3n determina la formaci\u00f3n de clases (no importa en qu\u00e9 grado) no pueden ser entendidas con facilidad sin referencia a algo como una experiencia com\u00fan, una experiencia de relaciones de producci\u00f3n vivida, las divisiones entre productores y apropiadores, y en particular, de los conflictos y luchas inherentes en las relaciones de explotaci\u00f3n\u201d (Harvey J. Kaye, <em>Los historiadores marxistas brit\u00e1nicos<\/em>, Zaragoza, Prensas Universitarias, 1989, pp. 187\/188).<\/p>\n<p>As\u00ed, al correcto concepto de Lenin de \u201cespontaneidad como forma embrionaria de lo consciente\u201d, se lo puede y debe enriquecer -en una perspectiva no sustituista- para conformar una totalidad m\u00e1s compleja, donde se parte de la propia creatividad de las masas, se revaloriza su acervo hist\u00f3rico y experiencias y se pelea por la comprensi\u00f3n de la necesidad de un enfrentamiento global al sistema. A la vez, se debe comprender que, bajo el capitalismo y en la transici\u00f3n socialista, este proceso s\u00f3lo puede ser desigual: no puede ser al un\u00edsono de parte de todas las masas laboriosas. Hay, y no puede dejar haber, vanguardias y retaguardias. Y justamente se trata -en la insustituible tarea marxista revolucionaria- de colaborar a que se vaya cerrando esa brecha, esa desigualdad en el desarrollo de la conciencia socialista.<\/p>\n<p><strong>4.2 La labor espec\u00edfica de los revolucionarios <\/strong><\/p>\n<p>La complejidad del momento hist\u00f3rico que nos toca vivir est\u00e1 marcada por la premura en responder a la tremenda crisis de alternativas existente entre los explotados y oprimidos. Esto exige que coadyuvemos a construir una perspectiva que vaya m\u00e1s all\u00e1 del capital, socialista y comunista. Y es aqu\u00ed donde aparece el trabajo espec\u00edfico de los revolucionarios, hoy m\u00e1s imprescindible que nunca. Es que las masas trabajadoras por s\u00ed solas no han podido elevarse a la perspectiva socialista, aunque en muchos casos hayan ido mucho m\u00e1s lejos de lo que cre\u00edamos (o reconoc\u00edamos) los revolucionarios. Esto nos plantea aportar, en un camino de ida y vuelta con la propia experiencia de la lucha de clases, lo que es nuestra tarea espec\u00edfica: <em>el concentrado de experiencias y teor\u00eda\/programa hist\u00f3ricos de la clase trabajadora<\/em>. Que, sin embargo, siempre se est\u00e1 haciendo, porque es parte del desarrollo de la lucha de clases y de la vanguardia. Pues la larga marcha del movimiento obrero ha demostrado tambi\u00e9n que espont\u00e1neamente no se podr\u00e1 superar el dominio de la ideolog\u00eda burguesa en el seno de las masas. As\u00ed, como dec\u00eda Luk\u00e1cs:<\/p>\n<p>\u201cla crisis ideol\u00f3gica del proletariado consiste precisamente (&#8230;) en el hecho de que la situaci\u00f3n de la sociedad burguesa (&#8230;) sigue reflej\u00e1ndose en las cabezas de los proletarios como si tuviera su vieja solidez: en el hecho de que el proletariado sigue intensamente preso de las formas intelectuales y emocionales del capitalismo (&#8230;) porque es imposible, incluso teor\u00e9ticamente, para el proletariado, un desarrollo ideol\u00f3gico gradual hasta la dictadura y el socialismo\u201d (G. Luk\u00e1cs, <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1985, p\u00e1g. 222).<\/p>\n<p>O como, en un sentido similar, apunta Alan Shandro:<\/p>\n<p>\u201cEl relato de Lenin de la historia del movimiento obrero ruso describe una dial\u00e9ctica de resistencia, conciencia, lucha y organizaci\u00f3n. Esta dial\u00e9ctica espont\u00e1nea se identifica con una conciencia embrionaria que se enfrenta con una limitaci\u00f3n que no puede sobrepasar por s\u00ed misma (&#8230;) en t\u00e9rminos de conciencia socialista: los huelguistas de los \u201890 no eran y no pod\u00edan ser conscientes del antagonismo irreconciliable de sus intereses con el conjunto del sistema pol\u00edtico y social moderno (&#8230;) la restricci\u00f3n al desarrollo de la conciencia socialista de la clase obrera se entiende no como un problema espec\u00edfico de la situaci\u00f3n de los obreros rusos, sino como un l\u00edmite general a la dial\u00e9ctica espont\u00e1nea de la lucha de la clase obrera\u201d (Alan Shandro, <em>La \u201cconciencia desde fuera\u201d: marxismo, Lenin y el proletariado<\/em>, en Herramienta N\u00ba 8, p. 90).<\/p>\n<h3>Ayudar, aportar, colaborar en el desarrollo de la consciencia<\/h3>\n<p>Todo esto, en el actual contexto de tremenda crisis de alternativas, evidentemente acent\u00faa la importancia de la labor de los marxistas revolucionarios: se trata de colaborar, asumiendo nuestra irreemplazable responsabilidad, ayudando a que las luchas que dan cotidianamente los explotados y oprimidos se abran camino a una nueva perspectiva, la del socialismo.<\/p>\n<p>Con este objetivo, creemos totalmente vigente la ubicaci\u00f3n m\u00e1s general se\u00f1alada por Lenin en lo que hace a establecer la tarea espec\u00edfica de los revolucionarios socialistas:<\/p>\n<p>\u201cCuanto m\u00e1s poderoso es el ascenso espont\u00e1neo de las masas y m\u00e1s se ampl\u00eda el movimiento, mayor es la rapidez con que aumenta la necesidad de una elevada conciencia, tanto en la labor te\u00f3rica de la socialdemocracia como en su trabajo pol\u00edtico y organizativo (&#8230;) La tarea de los socialdem\u00f3cratas no se limita a realizar la agitaci\u00f3n pol\u00edtica en el plano econ\u00f3mico: su misi\u00f3n es transformar esa pol\u00edtica sindicalista en lucha pol\u00edtica socialdem\u00f3crata, aprovechar los destellos de conciencia pol\u00edtica que la lucha econ\u00f3mica ha despertado en el esp\u00edritu de los obreros, para elevarlos hasta el nivel de la conciencia pol\u00edtica socialdem\u00f3crata\u201d (V.I.Lenin, <em>Qu\u00e9 hacer<\/em>, en Obras Completas, tomo V, Buenos Aires, Cartago, 1969, pp. 452 y 470).<\/p>\n<p>O tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>\u201cPues el secretario de cualquier trade union inglesa, por ejemplo, ayuda siempre a los obreros a desplegar la lucha econ\u00f3mica (&#8230;) Y nunca se insistir\u00e1 bastante en que esto no es a\u00fan socialdemocracia, que el ideal del socialdem\u00f3crata no debe ser el secretario sindical sino el tribuno popular, capaz de reaccionar ante cualquier manifestaci\u00f3n de arbitrariedad y de opresi\u00f3n, dondequiera que se produzca y cualquiera sea la capa o clase social a la que afecte; capaz de generalizar todos estos hechos y ofrecer un cuadro \u00fanico de la brutalidad policial y de la explotaci\u00f3n capitalista; capaz de aprovechar el menor detalle para exponer ante todos sus convicciones socialistas y sus reivindicaciones democr\u00e1ticas, para explicar a todos la importancia hist\u00f3rica mundial de la lucha emancipadora del proletariado\u201d (Op. cit., pp. 477\/478).<\/p>\n<p>A lo que creemos necesario agregar que la tarea actual de \u201ctribunos populares\u201d no puede ser la misma que a principios de siglo, sino que hoy debe implicar un esfuerzo global, apuntando a colaborar en la recomposici\u00f3n o reconstrucci\u00f3n de la subjetividad revolucionaria en su totalidad. Debe orientarse, entonces, a repensar la construcci\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria a partir de su relaci\u00f3n con la reconstituci\u00f3n de los trabajadores como sujeto consciente; buscando establecer una relaci\u00f3n no instrumental hacia las masas y su vanguardia; ayudando al despliegue de una abigarrada combinaci\u00f3n de formas y organismos de autodeterminaci\u00f3n; colaborando, finalmente, al relanzamiento global de la perspectiva socialista.<\/p>\n<p><strong>4.3 Democracia y centralizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>En lo que hace al complejo problema de la estructura y funcionamiento de las organizaciones revolucionarias, creemos necesario se\u00f1alar que en este terreno se pueden diferenciar dos aspectos. Por un lado, creemos necesario hacer una somera referencia general al problema, esbozando una lectura (sobre todo a partir de Marcel Liebman) acerca de la experiencia del bolchevismo.<\/p>\n<p>Se puede partir, entonces, del esfuerzo por recuperar cr\u00edticamente las lecciones dejadas por lo mejor de la experiencia de los bolcheviques, <em>delimit\u00e1ndonos del modelo de partido \u00fanico y monol\u00edtico<\/em> que en muchos casos fue el verdaderamente asumido en el movimiento trotskista, incluso por responsabilidad del propio Trotsky. Reivindicamos la experiencia (sobre todo en los per\u00edodos de 1905-7 y desde 1917 hasta 1921) de un partido con plena libertad de discusi\u00f3n sobre todos y cualquiera de los temas, con debates p\u00fablicos, con plena libertad para cualquier sector, tendencia o agrupamiento de publicar sus propios \u00f3rganos de prensa, concibi\u00e9ndose la plena libertad de opini\u00f3n y discusi\u00f3n como la condici\u00f3n para la unidad en la acci\u00f3n. Porque sin teor\u00eda no hay movimiento revolucionario. Y, a la vez, sin debate libre y riguroso de todos los aspectos, de las necesarias divergencias y puntos de vista distintos, no hay asimilaci\u00f3n de la experiencia de lucha ni reelaboraci\u00f3n permanente de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Por el contrario, criticamos la teor\u00eda del partido monol\u00edtico (sin fisuras, sin fracciones, disciplinado, homog\u00e9neo, etc.) que se consolid\u00f3 con las nefastas resoluciones del X Congreso del Partido Comunista de marzo de 1921 (y tambi\u00e9n con las \u201c21 condiciones\u201d votadas en el II Congreso de la Internacional Comunista, julio de 1920). Resoluciones que se opon\u00edan por el v\u00e9rtice a lo mejor de la tradici\u00f3n democr\u00e1tica revolucionaria anterior del bolchevismo.<\/p>\n<p>Junto con esto, entre el enorme y valioso bagaje de ideas, valores, t\u00e1cticas y m\u00e9todos de lucha que el movimiento obrero fue elaborando y poniendo a prueba a lo largo de dos siglos, est\u00e1n las sencillas normas de organizaci\u00f3n que en el movimiento socialista recibieron el nombre de centralismo democr\u00e1tico. Normas que, con el claro objetivo de superar los equ\u00edvocos y pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas que cruzaron la vida del trotskismo no pueden ser colocadas (como hemos hecho) por delante del desarrollo del programa, de la confianza, del establecimiento de reales relaciones con sectores de la vanguardia y las masas. Podemos partir de se\u00f1alar que los trabajadores percibieron -desde las primeras huelgas y movimientos de lucha contra el capital- que la divisi\u00f3n y dispersi\u00f3n eran sin\u00f3nimos de derrota, y que para el triunfo era necesaria la unidad. Pero como esta unidad s\u00f3lo se puede conquistar verdaderamente mediante una voluntad libremente asumida, por convencimiento propio y no por decreto de alguna autoridad, s\u00f3lo puede lograrse a trav\u00e9s del ejercicio de la democracia irrestricta. De all\u00ed la c\u00e9lebre formulaci\u00f3n del centralismo democr\u00e1tico que -con diversos nombres- es patrimonio de muchas de las organizaciones sociales, sindicales y pol\u00edticas del movimiento obrero de los \u00faltimos dos siglos. La mistificaci\u00f3n estalinista (y, a otro nivel, tambi\u00e9n trotskista) transform\u00f3 los gruesos errores cometidos por los bolcheviques -ya se\u00f1alados- en norma. Esto ha tergiversado por completo el sentido originario del centralismo democr\u00e1tico, erigi\u00e9ndolo en un m\u00e9todo y una pr\u00e1ctica de monolitismo, coerci\u00f3n y persecuci\u00f3n del libre debate de ideas, con una disciplina casi militar; es decir, en lo contrario de su fin original. El desaf\u00edo es, entonces, acabar con esta mistificaci\u00f3n, yendo incluso m\u00e1s all\u00e1: encontrar -a partir de la experiencia viva de la lucha de clases- formas de construcci\u00f3n, de funcionamiento interno y de relaci\u00f3n con el movimiento obrero y de masas m\u00e1s acordes con las nuevas condiciones y tareas.<\/p>\n<p><strong>4.4. Hacia la refundaci\u00f3n del MAS, en la perspectiva de la construcci\u00f3n de una nueva organizaci\u00f3n revolucionaria <\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada, nuestra organizaci\u00f3n ha atravesado un crisis muy profunda. Para dar pasos en su resoluci\u00f3n, es necesario comprender que lo que se necesita hoy es encarar un verdadero proceso de refundaci\u00f3n; esto es, un nuevo proyecto global que apunte a superar cr\u00edticamente el morenismo, e incluso el propio trotskismo. Esto debe darse a la par de esbozar nuevos lineamientos de acci\u00f3n y construcci\u00f3n partidaria que est\u00e9n en concordancia con una nueva pr\u00e1ctica militante no sustituista.<\/p>\n<h3>Dial\u00e9ctica de lo nacional y lo internacional<\/h3>\n<p>Podemos comenzar se\u00f1alando -someramente- que, a nivel internacional, la tarea que est\u00e1 planteada estrat\u00e9gicamente es la construcci\u00f3n de una nueva Internacional revolucionaria (socialista\/comunista), en la que confluyan diversas corrientes del marxismo revolucionario. El planteamiento de esta tarea se desprende del conjunto del an\u00e1lisis que venimos haciendo, en la medida en que el marxismo revolucionario (y los trotskistas dentro de \u00e9l) debe contrastarse con las lecciones del siglo y plantearse una nueva perspectiva program\u00e1tica y de organizaci\u00f3n, so pena de desaparecer o quedar de espaldas a las experiencias m\u00e1s ricas de la lucha de clases. Para este objetivo, planteamientos como el de \u201creconstruir la IV Internacional\u201d o \u201crefundarla\u201d inmediatamente s\u00f3lo parecen servir para empobrecer, unilateralizar y\/o limitar un desaf\u00edo que s\u00f3lo se puede plantear hoy sobre nuevas bases: las de un balance integral del estalinismo, la evaluaci\u00f3n del nuevo ciclo hist\u00f3rico a escala mundial y el pasar en limpio los alcances y los l\u00edmites de las experiencias desde la I hasta la IV Internacionales.<\/p>\n<p>Por esto mismo, parece importante dejar se\u00f1alado desde ahora que en la nueva Internacional revolucionaria muy probablemente convivan corrientes provenientes de la tradici\u00f3n marxista y\/o trotskista, pero tambi\u00e9n de la segunda corriente hist\u00f3rica del movimiento obrero, es decir, la anarquista, que se est\u00e1 expresando con cierto dinamismo, sobre todo entre sectores de la juventud, en distintos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n deber\u00e1 ir midi\u00e9ndose y dialogando con los procesos de la realidad, en tanto podemos considerar como un hecho -a partir de la movilizaci\u00f3n de Seattle- que se est\u00e1n manifestando nuevas expresiones internacionales de organizaci\u00f3n de los oprimidos, como es el caso de Acci\u00f3n Global de los Pueblos (AGP) y otras. Esta red internacional est\u00e1 convocando a una nueva reuni\u00f3n el a\u00f1o pr\u00f3ximo en Bolivia y, previsiblemente, pueden ir surgiendo otras iniciativas de importancia, que reflejen, aun distorsionadamente, la necesidad de una organizaci\u00f3n internacional de lucha anticapitalista de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>En ese camino, se deber\u00e1 tener presente el desaf\u00edo de llevar adelante debates, acciones en com\u00fan y diversas iniciativas entre diferentes expresiones del marxismo revolucionario, en la perspectiva de ir logrando reagrupamientos principistas sobre la base de una comprensi\u00f3n com\u00fan de las principales lecciones de 150 a\u00f1os de lucha de clases y de acuerdos de intervenci\u00f3n com\u00fan en procesos vivos de la lucha de clases internacional.<\/p>\n<p>Precisamente, a la hora de plantear la necesidad de una nueva organizaci\u00f3n revolucionaria en el pa\u00eds, es imprescindible considerar que esta tarea deber\u00e1 desarrollarse \u00edntimamente ligada al combate por y el progreso de esta perspectiva internacional.<\/p>\n<h3>Crisis y posibilidades<\/h3>\n<p>En nuestro pa\u00eds, donde la izquierda, el trotskismo y nuestra corriente y partido en particular vienen arrastrando una larga crisis, creemos que est\u00e1 planteada la necesidad de trabajar en la perspectiva estrat\u00e9gica de la construcci\u00f3n de un nuevo partido socialista revolucionario, en el que deber\u00e1n confluir diversas tendencias, agrupaciones y corrientes, y donde nosotros s\u00f3lo reclamaremos ubicarnos en la primera fila de ese combate. Esta perspectiva no es un planteamiento caprichoso, sino que responde a las m\u00e1s profundas necesidades de la clase trabajadora y la juventud. Est\u00e1 estrat\u00e9gicamente planteada en la medida de la doble derrota que los trabajadores (y nosotros mismos) hemos sufrido producto del corte de la experiencia hist\u00f3rica del Cordobazo, de la derrota de la vanguardia de los \u201880 y del estallido del antiguo MAS. Esto ha producido una importante dispersi\u00f3n en la izquierda revolucionaria, con no menos de 15 \u00f3 20 organizaciones y grupos. As\u00ed, una gran atomizaci\u00f3n pol\u00edtica se vive cotidianamente y la sienten en carne propia amplias franjas de trabajadores y j\u00f3venes, que observan el triste espect\u00e1culo del pulular de todo tipo de agrupamientos y grupos pol\u00edticos de la izquierda, lo que dificulta el necesario proceso de refundaci\u00f3n. La mayor\u00eda de los trabajadores, j\u00f3venes y estudiantes de vanguardia huyen espantados cuando la izquierda les \u201ccae encima\u201d. La dispersi\u00f3n es tan tremenda que en f\u00e1bricas o facultades hacen actividades, simult\u00e1neamente, tres, cuatro, cinco o m\u00e1s organizaciones. Las que, a la vez, se tironean a esa peque\u00f1a vanguardia en cada proceso, terminando -muchas veces- por destruir los d\u00e9biles y fr\u00e1giles organismos que van surgiendo.<\/p>\n<p>Sin embargo, como producto del hundimiento de los Estados burocr\u00e1ticos y el estallido del estalinismo mundial, se est\u00e1 constatando la posibilidad de establecer acciones comunes, di\u00e1logos y debates con expresiones de distintas organizaciones y grupos. Existe un muy incipiente proceso de surgimiento de n\u00facleos y\/o militantes pol\u00edticos, asociativos, juveniles, del movimiento de los derechos humanos, sindicales e intelectuales marxistas de importancia. Adem\u00e1s, no debemos olvidar que debe haber no menos de 10.000 a 20.000 compa\u00f1eros que han pasado por la izquierda. Se puede, entonces, ir sosteniendo iniciativas desde ahora, preparatorias para cuando se creen las condiciones objetivas y subjetivas para concretar la construcci\u00f3n de esta nueva organizaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>En esta perspectiva estrat\u00e9gica, creemos firmemente que <em>la impostergable tarea que se nos plantea hoy es la refundaci\u00f3n sobre nuevas bases de nuestro partido, poniendo en marcha ya mismo las bases para un nuevo proyecto<\/em>. Y esto lo se\u00f1alamos con la firme convicci\u00f3n de que, frente a la grave crisis en que nos encontramos sumidos, no se trata de deslizarse de hecho hacia aceptar una din\u00e1mica de disoluci\u00f3n o producir nuevas rupturas. Por el contrario, se trata de no dejarse derrotar y trabajar por la apertura de un nuevo camino, refundacional para el conjunto de compa\u00f1eros que lo integramos hoy y que quieran sumarse a este reto. Insistimos, entonces, en que este nuevo camino se ir\u00e1 definiendo y redefiniendo en el curso de la experiencia y de lo que pase en la lucha de clases nacional e internacional, en el progreso de nuestra propia clarificaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>5-Por una nueva pr\u00e1ctica militante <\/strong><\/h2>\n<p>Se trata, en este punto fundamental, de colocar algunas referencias para una acci\u00f3n militante distinta de nuestra organizaci\u00f3n en el pr\u00f3ximo per\u00edodo. Un esbozo de ellas se desprende de todo el desarrollo anterior: del desaf\u00edo de trabajar desde una nueva perspectiva estrat\u00e9gica, del esfuerzo por llevarla adelante de una manera militante, no sustituista. En este marco, nos parece decisivo que se vayan recogiendo las propias experiencias que se vayan realizando sobre la realidad. Desde ellas se deber\u00e1 aportar al desaf\u00edo de ir concretando una nueva pr\u00e1ctica militante que responda a la doble tarea planteada: una, la de no sustituir la propia acci\u00f3n y autoorganizaci\u00f3n de los trabajadores y los j\u00f3venes, sino -por el contrario- ser parte de ellas, colaborando a su desarrollo; la otra, la de aportar con firmeza a que se enderecen en una perspectiva socialista y revolucionaria.<\/p>\n<p>En resumen, esto nos plantea el reto de conquistar en la propia experiencia lo que significa hoy la especificidad de la construcci\u00f3n de un partido marxista revolucionario militante, pero no sustituista.<\/p>\n<p><strong>5.1 La necesidad de una acci\u00f3n pol\u00edtica global <\/strong><\/p>\n<p>La tarea que est\u00e1 planteada no es simplemente la de superar la \u201ccrisis de direcci\u00f3n\u201d entendida en un sentido estrecho, sino la de colaborar o coadyuvar a la <em>reconstrucci\u00f3n global<\/em> del movimiento obrero, juvenil y popular. Esto significa que la actual acci\u00f3n del partido debe ser profundamente distinta a la que hemos estado acostumbrados en el pasado: no se puede reducir a la vieja actividad sindicalista, tacticista o consignista vac\u00eda. Pero tampoco alcanza con \u201cdotar del programa a la vanguardia\u201d, como restringidamente votamos en el Congreso del \u201896. Por el contrario, se trata -a la escala en la que hoy lo podemos hacer- de desplegar una actividad pol\u00edtica global, que parta del desaf\u00edo de explicar pacientemente, ayudando a \u201creconstruir la cabeza\u201d del compa\u00f1ero trabajador o estudiante que tenemos al lado en nuestro lugar de trabajo o estudio, al igual que con el que se destaca en cualquier manifestaci\u00f3n vital de resistencia (\u201dhacer socialistas\u201d, dir\u00eda el comunista ingl\u00e9s William Morris).<\/p>\n<p>Es que la crisis de alternativa se expresa en todos lados, tanto en lo que hace a la terrible falta de perspectivas en la que se vive como en la ausencia de todo espacio propio y\/o aut\u00f3nomo de expresi\u00f3n, socializaci\u00f3n o lucha por los propios intereses. Esto, que ya hemos venido desarrollando, es lo que fundamenta el desaf\u00edo de una acci\u00f3n militante distinta, acorde con la necesidad de reconstrucci\u00f3n global.<\/p>\n<p>A la vez, podemos decir que este requerimiento de una acci\u00f3n global tiene su tradici\u00f3n en el marxismo. Ya Engels lo planteaba (y es retomado por Lenin en el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em>) aunque, evidentemente, en otras condiciones:<\/p>\n<p>\u201cPor primera vez desde que existe el movimiento obrero, la lucha se desarrolla en forma met\u00f3dica en sus tres direcciones concertadas y relacionadas entre s\u00ed: te\u00f3rica, pol\u00edtica y econ\u00f3mica\/pr\u00e1ctica (resistencia a los capitalistas). En este ataque conc\u00e9ntrico, por decirlo as\u00ed, reside precisamente la fuerza e invencibilidad del movimiento alem\u00e1n\u201d (citado por V. I. Lenin, op. cit., p. 427).<\/p>\n<p>En un mismo sentido, a lo largo de todo este documento hemos intentado fundamentar que lo que se necesita hoy es desarrollar este <em>\u201cataque conc\u00e9ntrico\u201d<\/em>: te\u00f3rico, pol\u00edtico, sindical, social y cultural, en la medida en que se trata de colaborar a la reconstrucci\u00f3n o refundaci\u00f3n del movimiento de los trabajadores y la juventud en su totalidad.<\/p>\n<p><strong>5.2 Trabajar en las expresiones de la resistencia pol\u00edtica y social <\/strong><\/p>\n<p>Este \u201cataque conc\u00e9ntrico\u201d lo debemos llevar adelante como parte de nuestro trabajo en las expresiones vitales, de resistencia, de los trabajadores y la juventud. Ya hemos hecho referencia a sus manifestaciones m\u00e1s visibles; sin embargo, existe un fen\u00f3meno que es m\u00e1s cotidiano y que se expresa en diversas formas de lucha y\/o b\u00fasqueda alternativa: entre los intelectuales, en la cultura, en la juventud, entre los trabajadores, en los barrios e instituciones como escuelas, hospitales, centros culturales, sociedades de fomento o clubes. A los que participan de estas expresiones podr\u00eda design\u00e1rselos como \u201cactivistas sociales\u201d. Aqu\u00ed juega un papel muy importante la desvalorizaci\u00f3n de los pol\u00edticos, del propio mecanismo electoral y de organismos tradicionales que tuvieron mucho arraigo en el pa\u00eds, como los sindicatos. Este proceso de resistencia y b\u00fasqueda alternativa es amplio, aunque se d\u00e9 de manera heterog\u00e9nea, atomizada y con \u201cpoco ruido\u201d. Es que la gente ve m\u00e1s posibilidades de expresarse o lograr cosas de esta manera que a trav\u00e9s de los canales o m\u00e9todos tradicionales.<\/p>\n<p>A la vez, es necesario insistir en que est\u00e1 en desarrollo en el pa\u00eds, a\u00fan de manera subterr\u00e1nea, el fen\u00f3meno asociativo. Parte visible de este fen\u00f3meno -en el terreno democr\u00e1tico- es HIJOS. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n en auge peque\u00f1as organizaciones de 30 \u00f3 40 integrantes, como es el caso de la aparici\u00f3n de \u201cAgamos\u201d, una progresiva organizaci\u00f3n independiente que reivindica los derechos de gays, lesbianas y travestis, o los diversos n\u00facleos feministas.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n est\u00e1 mucho m\u00e1s difundida: plazas de distintas localidades donde los pibes van a mostrar sus propias publicaciones, los \u201cfanzines\u201d; bandas de rock que se agrupan entre ellas; la proliferaci\u00f3n de las murgas y toda una serie de expresiones en radios alternativas, galpones culturales, o redes informativas, como la <em>Red acci\u00f3n<\/em> de zona sur del Gran Buenos Aires. Parte de este proceso se est\u00e1 reflejando en el propio CTA, donde confluyen elementos \u201cactivos\u201d y\/o de izquierda (aunque con un enorme d\u00e9ficit entre la juventud).<\/p>\n<p>Es en el trabajo cotidiano como parte de estas expresiones donde nuestro partido puede encontrar los puntos de apoyo para colaborar a la doble tarea de la recomposici\u00f3n global de los trabajadores y la juventud, junto con llevar adelante su propia construcci\u00f3n, incorporando en nuestra organizaci\u00f3n a los mejores compa\u00f1eros que surjan de su seno.<\/p>\n<p><strong>5.3 El trabajo te\u00f3rico y la formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Una de las conquistas centrales de nuestra organizaci\u00f3n -por encima de la crisis- han sido elaboraciones como <em>Despu\u00e9s del estalinismo<\/em>, lo que, en nuestra comprensi\u00f3n, implica que es absolutamente necesario -como parte del desaf\u00edo de recomposici\u00f3n de la clase trabajadora y los sectores populares- desarrollar un serio trabajo te\u00f3rico, apuntando a extraer las principales lecciones dejadas por la lucha de clases hasta nuestros d\u00edas, as\u00ed como tambi\u00e9n poner en consonancia nuestras teor\u00edas y programas con las inmensas transformaciones que se han venido dando.<\/p>\n<p>Sin embargo, a nivel del conjunto de la direcci\u00f3n y la militancia partidaria, no hemos logrado que el trabajo te\u00f3rico, el rearme y la formaci\u00f3n fueran asumidos de manera sistem\u00e1tica y colectiva. Hay varios ejemplos de esto, como los talleres sobre teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente o sobre partido, que luego de realizados no lograron continuidad ni quedaron expresados en materiales o en una reflexi\u00f3n del conjunto de los compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>La importancia de la cuesti\u00f3n es a\u00fan mayor, si se quiere, en la medida en que la tarea del estudio te\u00f3rico, el rearme y la formaci\u00f3n no pueden ser concebidas simplemente como una necesidad interna, sino que son una exigencia que la propia realidad nos hace si queremos realmente colaborar a transformarla: tiene que ver con las transformaciones de los \u00faltimos veinte a\u00f1os, con el balance del siglo y con la tarea de refundaci\u00f3n y relanzamiento de la genuina alternativa socialista que est\u00e1 planteada por delante. Parte decisiva de la formulaci\u00f3n de una nueva pr\u00e1ctica militante es acabar con esta realidad, instalando en el centro de las tareas el serio estudio te\u00f3rico y la formaci\u00f3n. En este sentido, con un compa\u00f1ero que escribi\u00f3 un aporte espec\u00edfico a este respecto, podemos decir:<\/p>\n<p>\u201cRescatemos de Moreno su caracterizaci\u00f3n de nuestra corriente como \u201ctrotskismo b\u00e1rbaro\u201d (&#8230;), creo que est\u00e1 entre las m\u00e1s \u00fatiles que nos dej\u00f3 con vistas al futuro y al ordenamiento de tareas (&#8230;) esto nunca pudimos superarlo y seguimos siendo b\u00e1rbaros porque desde hace mucho tiempo que dejamos de darnos una batalla consecuente en este terreno (&#8230;) Un \u00e1ngulo del combate contra el marxismo b\u00e1rbaro es justamente la necesidad constitutiva de una profunda formaci\u00f3n de los revolucionarios. Todo volver\u00e1 a tener pies de barro mientras nuestra personalidad y cultura no se frag\u00fce con los materiales imprescindibles del marxismo: s\u00f3lo construiremos una \u201cbarbaridad\u201d (&#8230;) Esto significa que no hay tarea m\u00e1s importante hoy, pensada en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos para una organizaci\u00f3n de revolucionarios, de personalidades rebeldes, pero b\u00e1rbaros, emp\u00edricos, que la de invertir todo lo que podamos, y a\u00fan m\u00e1s, en nuestra formaci\u00f3n marxista seria, profunda y sistem\u00e1tica\u201d (G. Pastor, <em>Aspectos referentes a la cuesti\u00f3n de partido<\/em>, en Debates N\u00ba1, p. 47).<\/p>\n<p>Se nos plantean, entonces, tres objetivos centrales en este terreno: desarrollar de manera sistem\u00e1tica la tarea de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rico-program\u00e1tica; poner en marcha -probablemente en forma conjunta con la revista Herramienta- un serio plan de formaci\u00f3n, y llevar adelante un emprendimiento editorial, que est\u00e9 en funci\u00f3n de relanzar, difundir y renovar el patrimonio te\u00f3rico del marxismo revolucionario.<\/p>\n<p><strong>5.4 Diversidad, autonom\u00eda, unidad <\/strong><\/p>\n<p>La realidad de los trabajadores y la juventud es de una enorme atomizaci\u00f3n y heterogeneidad. Parte de esto es el hecho de que, si bien est\u00e1n en desarrollo diversas expresiones embrionarias de lucha y resistencia social, es un dato de la realidad que no se puede precisar a\u00fan qu\u00e9 caminos podr\u00e1 tomar un sostenido proceso de reorganizaci\u00f3n\/refundaci\u00f3n del movimiento obrero y popular. Esta misma realidad es la que plantea el desarrollo de todo tipo de experiencias, no bajo un molde uniformizador, sino acordes a la realidad y particularidades de cada lugar y de la forma de expresarse de sus sectores m\u00e1s vitales. Este desarrollo nos deber\u00e1 ir permitiendo encontrar los puntos comunes y las l\u00edneas de tendencia m\u00e1s claras hacia una recomposici\u00f3n de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>En nuestro caso, aun a pesar de la profunda crisis atravesada, existen un sinn\u00famero de estas experiencias, llevadas adelante por diversos equipos de la organizaci\u00f3n. As\u00ed, s\u00f3lo a t\u00edtulo de ejemplo, podemos nombrar la Lista Negra de R\u00edo Turbio; la experiencia del \u201cgalp\u00f3n\u201d (El Limonero) de la JS de Lomas; el programa de radio \u201cNo somos nada\u201d de los j\u00f3venes de Norte o \u201cLa mujer es el negro del mundo\u201d de las compa\u00f1eras de Avellaneda; el trabajo en terciarios de Capital; la revista Herramienta; el trabajo como parte de la Red Patag\u00f3nica de Derechos Humanos en el sur del pa\u00eds; estructuraciones fabriles muy importantes con compa\u00f1eros que estuvieron al frente de luchas contra la desocupaci\u00f3n; la importante intervenci\u00f3n de los compa\u00f1eros en el proceso de Corrientes (1999), instalados en la Plaza del Aguante junto con los trabajadores del INVICO y los estudiantes de Trabajo Social, y diversos trabajos desde ubicaciones sindicales o de grupos pol\u00edticos o asociativos.<\/p>\n<p>Es un hecho que una nueva comprensi\u00f3n de los valores de la democracia y la centralizaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n plantea con fuerza la necesidad de la existencia de una gran autonom\u00eda para llevar adelante todas estas experiencias. Lo que, a la vez, como venimos se\u00f1alando, no se trata s\u00f3lo de una exigencia interna de la organizaci\u00f3n revolucionaria, sino que est\u00e1 en directa correspondencia con la realidad y la necesaria b\u00fasqueda que se debe llevar adelante camino a la recomposici\u00f3n de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Sin embargo, con la misma convicci\u00f3n debemos decir que el desarrollo de esta autonom\u00eda o diversidad nada tiene que ver con confundir esta din\u00e1mica, necesaria para una nueva pr\u00e1ctica militante, con din\u00e1micas de disgregaci\u00f3n, disoluci\u00f3n o falso federalismo como las vividas por el MAS en los \u00faltimos a\u00f1os. En nuestro concepto, se trata de conquistar una verdadera unidad en la diversidad, esto es, el desarrollo de todo tipo de experiencias aut\u00f3nomas, pero en el contexto de una acci\u00f3n colectiva, de un proyecto estrat\u00e9gico com\u00fan a todos. El cual, adem\u00e1s, es la \u00fanica posibilidad de que esas experiencias realmente sirvan para una perspectiva revolucionaria. Esa unidad en la diversidad requiere, entonces, dar pasos firmes en lo que venimos planteando a lo largo de todo este documento: ir esbozando un nuevo proyecto en la perspectiva de la refundaci\u00f3n de nuestra organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>5.5 El car\u00e1cter militante: restablezcamos la unidad entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica <\/strong><\/p>\n<p>Entre las confusiones creadas por la deriva de la crisis del MAS en los \u00faltimos a\u00f1os, se ha creado una ideolog\u00eda en contra del significado militante, abnegado, que implica necesariamente la actividad revolucionaria. Adem\u00e1s, se ha terminado por abrir en nuestra organizaci\u00f3n una enorme brecha entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, bajo la forma de elaboraciones que no tienen ninguna aplicaci\u00f3n o desarrollo concreto, junto con la inercia de viejas pr\u00e1cticas no cuestionadas a partir de la reflexi\u00f3n de los problemas m\u00e1s generales. Estos rasgos podr\u00edan servir para caracterizar una parte importante de nuestra realidad, por lo que nos parece muy importante referirnos a ellos. Con un compa\u00f1ero que escribi\u00f3 un aporte al respecto, podemos decir:<\/p>\n<p>\u201cLo constitutivo de una organizaci\u00f3n de revolucionarios marxistas es la pelea por devolver-conquistar para su actividad como individuos (y a la humanidad) el car\u00e1cter gen\u00e9rico-vital-consciente, propio de la especie. Car\u00e1cter \u00e9ste que se halla enajenado, es decir, totalmente empobrecido-alterado-invertido, subsumido a un poder inhumano, inmanente a toda formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social fundada sobre la enajenaci\u00f3n del trabajo y la acci\u00f3n humana (como actividad gen\u00e9rica, libre) y expresado hoy en esta relaci\u00f3n social que es el capital (&#8230;) Desde este \u00e1ngulo, constituirse en marxista revolucionario significa un combate consciente por construirse como personalidad aut\u00f3noma que despliega una actividad vital-gen\u00e9rica emancipadora, desde una concepci\u00f3n, elaboraci\u00f3n y pr\u00e1ctica cient\u00edficas. Una organizaci\u00f3n marxista revolucionaria se plantea, en todo momento, impulsar y nutrir ese proceso, propio de las reservas de rebeld\u00eda de los seres humanos, con los instrumentos cient\u00edficos que lo afirmen, enriquezcan y proyecten\u201d (Gerardo Pastor, <em>Aspectos referentes a la cuesti\u00f3n del partido. Los problemas constitutivos<\/em>, en Debates N\u00ba 1, p. 46).<\/p>\n<p>Desde la juventud del partido, a\u00f1os atr\u00e1s, se plante\u00f3 la problem\u00e1tica de \u201cser sujetos\u201d. Esto es, c\u00f3mo colaborar desde el partido para enfrentar la total falta de iniciativa sobre sus propias vidas que sufren los j\u00f3venes cotidianamente. En aquellas discusiones, se se\u00f1al\u00f3 que nuestra organizaci\u00f3n deb\u00eda servir exactamente para lo opuesto: alentar y colaborar a que los j\u00f3venes (y todos los compa\u00f1eros) tomen las iniciativas que quieran, brind\u00e1ndoles el partido los elementos de formaci\u00f3n y de descubrimiento de un mundo nuevo: el marxismo revolucionario. Creemos que retomar este \u00e1ngulo es central, en la medida en que, a lo largo de a\u00f1os de crisis y de una pr\u00e1ctica sustituista al interior de la propia organizaci\u00f3n, la estructura partidaria no ha estado al servicio de tender a superar la escisi\u00f3n entre trabajo manual e intelectual en la organizaci\u00f3n, tan importante para ese desaf\u00edo de \u201cconstruirse como personalidad aut\u00f3noma que despliega una actividad vital-gen\u00e9rica emancipadora, desde una concepci\u00f3n, elaboraci\u00f3n y pr\u00e1ctica cient\u00edficas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Recuperemos una actitud militante <\/strong><\/p>\n<p>Junto con esto, en los a\u00f1os recientes, cargados tambi\u00e9n por elementos de desmoralizaci\u00f3n de algunos compa\u00f1eros, se ha confundido la pelea por la comprensi\u00f3n o restituci\u00f3n de la actividad militante como actividad consciente de todos y cada uno de los miembros del partido con la afirmaci\u00f3n individualista del \u201chago lo que se me canta\u201d o \u201cno pienso asumir ninguna obligaci\u00f3n\u201d, con la valoraci\u00f3n de la militancia como una actividad \u201clight\u201d, no comprometida. Y sin embargo, es un hecho m\u00e1s que evidente que la pelea por colaborar a la transformaci\u00f3n del mundo en un sentido socialista siempre ha requerido y seguir\u00e1 requiriendo -m\u00e1s que nunca, en el actual contexto de barbarie capitalista- de un grado enorme de abnegaci\u00f3n, de esfuerzo y de sacrificio colectivo en pos de ese objetivo. Claro que esto no puede ser algo meramente voluntarista, sino que debe estar \u00edntimamente ligado a ir dando pasos en la formulaci\u00f3n de un proyecto superador de la crisis de nuestra organizaci\u00f3n; un proyecto por el cual valga verdaderamente la pena pelear.<\/p>\n<h3>Superar la crisis de construcci\u00f3n<\/h3>\n<p>Intimamente ligada a lo anterior, queremos retomar aqu\u00ed una cuesti\u00f3n que ya hab\u00edamos planteado: en la \u00faltima d\u00e9cada nuestra organizaci\u00f3n ha vivido una tremenda crisis de construcci\u00f3n. Pr\u00e1cticamente podemos decir que en este terreno los a\u00f1os \u201890 fueron una d\u00e9cada perdida, en la medida en que -a pesar de algunos momentos en los que se esboz\u00f3 una tendencia en un sentido diferente- no logramos superar una din\u00e1mica de retroceso y rupturas permanentes. Parad\u00f3jicamente, a pesar de haber logrado importantes elementos de rearme, \u00e9stos no han servido a\u00fan para nuestra construcci\u00f3n. Y es en este punto donde nos parece decisivo reconstruir la necesaria unidad entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, logrando efectivamente una nueva pr\u00e1ctica militante a partir de la nueva comprensi\u00f3n del socialismo y la subjetividad que hemos venido intentando desarrollar desde nuestra elaboraci\u00f3n sobre el Este y dando pasos en una efectiva construcci\u00f3n militante de nuestra organizaci\u00f3n sobre nuevas bases.<\/p>\n<p>En este terreno, parece importante volver a recordar lo que dec\u00eda Georg Luk\u00e1cs:<\/p>\n<p>\u201ces en \u00faltima instancia el problema de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el objetivo final y el movimiento, el problema de la relaci\u00f3n entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica (&#8230;) Pues la organizaci\u00f3n es la forma de mediaci\u00f3n entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica. Y, al igual que en toda relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, los miembros no cobran en este caso concreci\u00f3n y realidad sino por su mediaci\u00f3n\u201d (Georg Luk\u00e1cs, op. cit., p. 210).<\/p>\n<p>Recogemos esto desde el punto de vista de que debemos hacer conscientes y sistem\u00e1ticos esfuerzos por lograr una congruencia entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la organizaci\u00f3n, entre lo que decimos y lo que hacemos, a partir del esbozo de un nuevo proyecto global. Se trata, as\u00ed, de ir superando la enorme crisis de construcci\u00f3n que nos afecta, poniendo en pr\u00e1ctica los pasos que se desprenden de la formulaci\u00f3n de un nuevo proyecto.<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>En el trabajo de elaboraci\u00f3n de este material se hizo el esfuerzo por recoger las dispersas -pero valiosas- elaboraciones que distintos compa\u00f1eros han intentado aportar a lo largo de estos a\u00f1os. De m\u00e1s est\u00e1 aclarar que esto no quiere decir que el autor coincida con todo lo que dicen estos art\u00edculos y que, adem\u00e1s, la l\u00ednea argumental que aqu\u00ed se presenta es de su entera responsabilidad. Tambi\u00e9n se incluyen aquellos textos que fueron tomados en consideraci\u00f3n a partir del debate del presente documento y que han sido parte de su redacci\u00f3n final. Por \u00faltimo, se\u00f1alamos que la mayor\u00eda de los materiales que est\u00e1n citados textualmente a lo largo del documento no se recogen en estas notas.<\/p>\n<p>&#8211; Alicia, Virginia y S.: <em>Propuesta para desarrollar el trabajo sobre la mujer.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Antunes, Ricardo: <em>\u00bfAdi\u00f3s al trabajo? Ensayo sobre la metamorfosis y la centralidad del mundo del trabajo<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Bihr, Alain: <em>Los desaf\u00edos actuales del movimiento obrero.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Ciappone, Nora: <em>Los l\u00edmites del trotskismo.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Div\u00e9s, Jean-Philippe: <em>Redescubrir las ense\u00f1anzas de la Revoluci\u00f3n de Octubre<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Div\u00e9s, Jean-Philippe: <em>A prop\u00f3sito del libro <\/em>El destino de la revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>&#8211; Div\u00e9s, Jean-Philippe: <em>De la LIT a Nuevo Curso. Por un balance del morenismo y un nuevo proyecto internacional<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Dussel, Enrique: selecci\u00f3n de textos.<\/p>\n<p>&#8211; Emilio: <em>Aportes para la discusi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Equipos juveniles de Lomas: <em>La pasividad, el bardo y la crisis de alternativa<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Funes, Christian: <em>Notas para aportar a la discusi\u00f3n sobre partido<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Garmendia, Osvaldo: <em>Sobre las fuerzas productivas y su desarrollo.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Liebman, Marcel: <em>Leninismo bajo Lenin.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Manzana, Ernesto: <em>Una interpretaci\u00f3n distinta de los acontecimientos del Este de Europa<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Marcelo: <em>Algunas observaciones sobre el Esbozo de tesis<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Marina, Paula, Claudia e In\u00e9s<em>: Sobre la liberaci\u00f3n de la mujer<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Marted\u00ed, Eduardo: <em>Un sujeto para una historia sin sujeto<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Mart\u00ednez, Manuel: <em>Cr\u00edtica de las revoluciones objetivas.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Medina, Anacleto: <em>Contribuci\u00f3n a la Conferencia<\/em>.<\/p>\n<p><em>&#8211; <\/em>Pastor, Gerardo: <em>Aspectos referidos a la cuesti\u00f3n del partido.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Petruccelli, Ariel: <em>Ensayo sobre la teor\u00eda marxista de la historia<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Ram\u00edrez, Roberto: <em>La mundializaci\u00f3n del capital y nuestro programa.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Romero, Aldo Andr\u00e9s: <em>Despu\u00e9s del Estalinismo.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Romero, Aldo Andr\u00e9s: <em>C\u00f3mo se plantea hoy la necesidad de la Internacional<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Romero, Aldo Andr\u00e9s, et al.: <em>Problemas de la revoluci\u00f3n y el socialismo<\/em> <em>(Consideraciones sobre la \u201crespuesta\u201d de SR<\/em>).<\/p>\n<p>&#8211; Romero, Aldo Andr\u00e9s: <em>Terricidio o Socialismo<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Rush, Alan: <em>Apuntes en torno al debate sobre partido<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00e1enz, Roberto<em>: La revoluci\u00f3n permanente hoy<\/em>, en Taller de teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Permanente, Verano de 1997.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00e1enz, Roberto, y Camarero, Hern\u00e1n:<em> La refundaci\u00f3n del movimiento obrero.<\/em><\/p>\n<p>&#8211; Thompson, E. P. : <em>William Morris<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Vega Cantor, Ren\u00e1n: <em>El caos planetario<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Venturini, Juan Carlos: <em>A qu\u00e9 herencia renunciamos<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; Zamora, Luis: <em>Reflexiones cr\u00edticas sobre experiencias vividas<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esbozo de tesis por un nuevo proyecto para nuestra organizaci\u00f3n\/corriente. CONSTRUIR OTRO FUTURO ____________________________________________________________________________________________________________ \u00cdndice 1- Socialismo o barbarie 1.1 La crisis de la alternativa socialista 1.2 Transformaciones en el sistema del metabolismo social del capital 1.3 Argentina: veinte a\u00f1os de transformaciones antiobreras y antipopulares 2. 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