{"id":8111,"date":"2007-11-01T20:18:57","date_gmt":"2007-11-01T23:18:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=8111"},"modified":"2018-07-12T20:06:15","modified_gmt":"2018-07-12T23:06:15","slug":"lenin-y-la-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=8111","title":{"rendered":"Lenin y la filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"left\"><span lang=\"ES-MX\"><b><span style=\"color: #224343; font-family: Verdana; font-size: medium;\">La evoluci\u00f3n hacia un marxismo dial\u00e9ctico<\/p>\n<p><\/span><\/b><\/span><\/p>\n<p><em>Presentamos por primera vez en versi\u00f3n en nuestro idioma el cap\u00edtulo cuarto del libro The Algebra of Revolution, (Londres, Routledge, 1998) del brit\u00e1nico John Rees \u2013miembro del SWP de Inglaterra y Gales\u2013, que rastrea el pensamiento filos\u00f3fico en el movimiento marxista y socialista desde los fundadores hasta Luk\u00e1cs y Trotsky. Consideramos este trabajo muy valioso y equilibrado en su esfuerzo por recuperar el lugar de la dial\u00e9ctica en el pensamiento marxista, contra las vertientes positivistas, estructuralistas y antihumanistas. El cap\u00edtulo que reproducimos, dedicado al desarrollo filos\u00f3fico de Lenin, reviste inter\u00e9s adicional por subrayar la relevancia que tuvo al respecto para el gran revolucionario ruso su car\u00e1cter de hombre de partido. En ese sentido, las batallas te\u00f3ricas, pol\u00edticas y estrat\u00e9gicas del Partido Bolchevique estuvieron org\u00e1nicamente ligadas a la creciente comprensi\u00f3n por parte de Lenin de la herencia hegeliana y de la dial\u00e9ctica, acervo que result\u00f3 de importancia invalorable en la evoluci\u00f3n de su pensamiento de cara a los desaf\u00edos de 1917 y posteriores. La traducci\u00f3n es de Marcelo Yunes.<\/em><\/p>\n<p>Una de las m\u00e1s potentes y perdurables im\u00e1genes de Lenin es la que lo presenta como un astuto organizador pr\u00e1ctico escasamente interesado en teor\u00eda pol\u00edtica, salvo como justificaci\u00f3n para cualquier acci\u00f3n que hallara conveniente en un momento dado.<sup>1<\/sup> No obstante, este retrato es dif\u00edcil de conciliar con los hechos. Fue Lenin, despu\u00e9s de todo, quien escribi\u00f3 uno de los an\u00e1lisis m\u00e1s detallados del capitalismo ruso, <em>El desarrollo del capitalismo en Rusia<\/em>, en los comienzos mismos de su carrera pol\u00edtica. Y fue el propio Lenin quien, frente a la situaci\u00f3n sin precedentes de un mundo en guerra, escribi\u00f3 notas equivalentes a unas ochocientas p\u00e1ginas impresas antes de terminar su propio estudio sobre el imperialismo. Una investigaci\u00f3n similar acompa\u00f1\u00f3 su innovador an\u00e1lisis de la teor\u00eda marxista del estado, <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar el mismo enorme esfuerzo intelectual en los estudios filos\u00f3ficos de Lenin, si bien \u00e9l mismo juzgaba con modestia sus cualidades como fil\u00f3sofo. Pero, aunque muchos comentaristas a\u00fan pasan por alto el hecho, hab\u00eda le\u00eddo a Kant, Hegel, Fichte y al marxista hegeliano Antonio Labriola ya en la \u00e9poca de su exilio en Siberia, en la d\u00e9cada de 1890.<sup>2<\/sup> Y estaba en verdad profundamente comprometido con la idea de que la pr\u00e1ctica pol\u00edtica deb\u00eda tomar como punto de partida el estudio en detalle de los hechos y teor\u00edas sociales, econ\u00f3micas y filos\u00f3ficas. Como reza una famosa expresi\u00f3n suya, \u201csin teor\u00eda revolucionaria no puede haber pr\u00e1ctica revolucionaria\u201d.<\/p>\n<p>Lenin produjo dos obras filos\u00f3ficas importantes. La primera, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, se escribi\u00f3 en 1908 como parte de una lucha fraccional en el partido bolchevique, mientras que los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, escritos en 1914 pero nunca publicados en vida de Lenin, se\u00f1alan su reacci\u00f3n al estallido de la Primera Guerra Mundial y el colapso de la II Internacional. <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> fue una importante defensa del marxismo frente a un oscuro retroceso idealista relacionado, tanto filos\u00f3fica como pol\u00edticamente, con el impasse al que hab\u00eda llegado el r\u00e9gimen zarista y la derrota de la revoluci\u00f3n de 1905.<\/p>\n<p>No obstante, <em>Materialismo y empiriocriticism<\/em>o es una obra defectuosa, como reconoce impl\u00edcitamente Lenin en sus <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>. En 1908, el marco de tradici\u00f3n filos\u00f3fica en el que Lenin se inscrib\u00eda era a\u00fan el de la II Internacional. Para 1914, y tras el colapso de la Internacional ante el chauvinismo patri\u00f3tico proguerra, Lenin se embarc\u00f3 en una cr\u00edtica radical del marxismo de la II Internacional, incluyendo su marco filos\u00f3fico. El registro fragmentario de esta reevaluaci\u00f3n general se conserva en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, que aportan una versi\u00f3n mucho m\u00e1s eficaz de la dial\u00e9ctica que la que se encuentra en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error, sin embargo, abandonar el tema haciendo un contraste crudo entre el Lenin de 1914 y el Lenin del per\u00edodo anterior. Hubo un verdadero punto de ruptura en 1914 en la comprensi\u00f3n de Lenin del m\u00e9todo marxista, que se examina m\u00e1s abajo, pero este nuevo enfoque no fue un quiebre con el pasado tan completo como algunos imaginan. Como observa Paul Le Blanc, \u201calgunos han visto casi una \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb en 1914, lo que establecer\u00eda una divisi\u00f3n en el pensamiento de Lenin m\u00e1s fundamental de lo que \u00e9l mismo habr\u00eda aceptado\u201d.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>La verdad es m\u00e1s compleja. La formaci\u00f3n filos\u00f3fica de Lenin no comenz\u00f3 con <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. De hecho, concentrarse en las formulaciones sumamente pol\u00e9micas de esa obra oscurece los elementos de continuidad entre los primeros comentarios de Lenin sobre la dial\u00e9ctica y las ideas que desarrollar\u00eda en 1914.<\/p>\n<p><strong>Primeras formulaciones<\/strong><\/p>\n<p>Si hemos de ser precisos en cuanto a las ideas filos\u00f3ficas de Lenin antes de 1914, hay que comprender que fueron moldeadas mucho m\u00e1s por Plej\u00e1nov que por Kautsky, es decir, por el mejor m\u00e9todo que el marxismo de la II Internacional ten\u00eda para ofrecer, no por el peor. Lenin nunca comparti\u00f3, entonces, la grosera distorsi\u00f3n darwiniana de la dial\u00e9ctica desarrollada por Kautsky, ni tuvo hacia Hegel una actitud desde\u00f1osa o superficial.<\/p>\n<p>En fecha tan temprana como 1894, en <em>Qui\u00e9nes son los \u201camigos del pueblo\u201d y c\u00f3mo luchan contra los socialdem\u00f3cratas<\/em>, Lenin dedic\u00f3 un espacio considerable a una discusi\u00f3n contra los <em>narodnikis<\/em> precisamente a la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica. En respuesta al <em>narodniki<\/em> Mijailovsky, Lenin sostiene que el marxismo \u201cse basa, primero, en la concepci\u00f3n materialista de la historia, y segundo, en el m\u00e9todo dial\u00e9ctico\u201d. Mijailovsky hab\u00eda reflotado la cr\u00edtica de D\u00fchring a Marx de que \u00e9ste se apoyaba en las tr\u00edadas hegelianas como un marco exterior en el que las pautas reales del desarrollo hist\u00f3rico se hac\u00edan entrar a la fuerza. La r\u00e9plica de Lenin tom\u00f3 argumentos de <em>El capital<\/em> de Marx, el <em>Anti D\u00fchring<\/em> de Engels y obras de Plej\u00e1nov.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de Lenin es que Mijailovsky \u201cle adjudica a Marx el incre\u00edble absurdo de haber intentado probar la necesidad de la ca\u00edda del capitalismo por medio de tr\u00edadas\u201d. No ten\u00eda en cuenta \u201cel hecho de que el m\u00e9todo dial\u00e9ctico no consiste en absoluto en tr\u00edadas, sino precisamente en el rechazo de los m\u00e9todos del idealismo y el subjetivismo en sociolog\u00eda\u201d.<sup>4<\/sup> Incluso al defender al marxismo de la acusaci\u00f3n de hegelianismo, Lenin se preocup\u00f3 de hacer un estudio de la posici\u00f3n de Marx y Engels en relaci\u00f3n con la dial\u00e9ctica, aun cuando en esta obra hiciera poco por desarrollarla.<\/p>\n<p>Si bien Lenin repite formalmente los mismos argumentos equivocados que vemos en Plej\u00e1nov, hace algunas correcciones significativas. Por ejemplo, en <em>El contenido econ\u00f3mico del populismo<\/em> (1895), Lenin repite el punto de vista de que \u201cla libertad es conciencia de la necesidad\u201d, pero inmediatamente agrega, siguiendo a Engels m\u00e1s que a Plej\u00e1nov, \u201clejos de ser fatalista, el determinismo ofrece una base para la acci\u00f3n racional\u201d. Lenin afirmaba que los cr\u00edticos del marxismo \u201cno pod\u00edan entender siquiera la cuesti\u00f3n elemental del libre albedr\u00edo\u201d debido a que \u201cconfund\u00edan determinismo con fatalismo\u201d.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Esta marca activista es el elemento clave que distingue a las formulaciones de Lenin de las de Plej\u00e1nov. Incluso en los pasajes donde Lenin sigue m\u00e1s de cerca formulaciones comunes en Plej\u00e1nov, la l\u00ednea de argumentaci\u00f3n gira bruscamente para introducir un elemento muy distintivo. La siguiente cita es un resumen brillante de la dial\u00e9ctica totalmente re\u00f1ido con el determinismo de la II Internacional:<\/p>\n<p>El objetivista habla de la necesidad de un proceso hist\u00f3rico dado; el materialista hace un cuadro exacto de una formaci\u00f3n socioecon\u00f3mica dada y de las relaciones antag\u00f3nicas engendrada por ella. Al demostrar la necesidad de una serie de hechos, el objetivista corre siempre el riesgo de volverse un apologista de esos hechos; el materialista pone al desnudo las contradicciones de clase y, al hacerlo, define ya su punto de vista. El objetivista habla de \u201ctendencias hist\u00f3ricas insuperables\u201d; el materialista habla de la clase que \u201cdirige\u201d un sistema econ\u00f3mico dado, dando lugar a tales y cuales formas de reacci\u00f3n por parte de otras clases&#8230; No se limita a se\u00f1alar la necesidad de un proceso, sino que aclara <em>qu\u00e9 clase exactamente<\/em> es la que determina esa necesidad.<\/p>\n<p>La insistencia de Lenin en decir concretamente qu\u00e9 agente de clase est\u00e1 en el centro de cualquier desarrollo social conduce necesariamente a abandonar el fatalismo en favor de un compromiso con la acci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8230; el materialista no se limita a constatar las \u201ctendencias hist\u00f3ricas insuperables\u201d, sino que se\u00f1ala la existencia de ciertas clases que determinan el contenido de un sistema dado y excluye la posibilidad de cualquier soluci\u00f3n que no sea por la acci\u00f3n de los productores mismos&#8230; el materialismo presupone el partidismo, por as\u00ed decirlo, y prescribe la adopci\u00f3n franca y abierta del punto de vista de un grupo social concreto en cualquier evaluaci\u00f3n de los hechos.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>Este enfoque dice mucho acerca de cu\u00e1nto gan\u00f3 Lenin en lo te\u00f3rico a partir de la lucha pr\u00e1ctica por construir un partido revolucionario militante. La necesidad concreta y apremiante de desarrollar una evaluaci\u00f3n clara de las condiciones objetivas para dar forma a una estrategia revolucionaria le aport\u00f3 al pensamiento de Lenin, desde el comienzo, un elemento pr\u00e1ctico y antideterminista. Cierto es que este enfoque no tuvo siempre la misma coherencia al nivel del m\u00e9todo filos\u00f3fico hasta 1914. Tambi\u00e9n es verdad que, por razones espec\u00edficas, este aspecto era a\u00fan menos evidente en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. Pero esto no debe ocultar el hecho de que se trata de un elemento vital en el pensamiento de Lenin, y decisivo para su pr\u00e1ctica anterior a 1914. Es asimismo la clave para entender que Lenin no estaba empezando desde el principio cuando reley\u00f3 a Hegel en 1914.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p><strong>La lucha por el materialismo<\/strong><\/p>\n<p>Lenin era renuente a hacer de las cuestiones filos\u00f3ficas materia de debate en el partido bolchevique. Ya en 1904, uno de los colegas de Lenin en la direcci\u00f3n bolchevique, A. A. Bogd\u00e1nov, hab\u00eda publicado trabajos filos\u00f3ficos con los que Lenin no coincid\u00eda. Pero Lenin no respondi\u00f3 p\u00fablicamente, aunque en 1906, cuando Bogd\u00e1nov le envi\u00f3 el \u00faltimo de los tres vol\u00famenes de su <em>Empiriomonismo<\/em>, Lenin respondi\u00f3 con una carta privada, \u201cuna declaraci\u00f3n de amor, una peque\u00f1a carta sobre filosof\u00eda que abarcaba tres cuadernos\u201d. Todav\u00eda en 1908, Lenin insist\u00eda en que \u201cesta controversia filos\u00f3fica no es una lucha fraccional y&#8230; no deber\u00eda serlo\u201d. Explicaba que \u201cen el verano y el oto\u00f1o de 1904, Bogd\u00e1nov y yo llegamos a un completo acuerdo, en tanto <em>bolcheviques<\/em>, y formamos un bloque t\u00e1cito, que dejaba fuera la filosof\u00eda como terreno neutral, que existi\u00f3 a lo largo de toda la revoluci\u00f3n y que nos permiti\u00f3 llevar adelante juntos las t\u00e1cticas de la socialdemocracia revolucionaria\u201d.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Hay dos razones para el cambio de opini\u00f3n de Lenin, ambas relacionadas con la derrota de la revoluci\u00f3n de 1905 en Rusia. La primera es que la derrota de 1905, como todas las derrotas de ese tipo, acarre\u00f3 confusi\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n en las filas de los revolucionarios. Esto dio lugar a divisiones entre los bolcheviques, que se hicieron mayores a medida que el per\u00edodo de reacci\u00f3n se extend\u00eda. Al principio, sobre cuestiones t\u00e1cticas. Bogd\u00e1nov y quienes compart\u00edan su punto de vista, entre ellos el futuro comisario del pueblo de Educaci\u00f3n, Lunacharsky, y el escritor M\u00e1ximo Gorki, propon\u00edan o bien boicotear la Duma \u2013el Parlamento zarista basado en una restricci\u00f3n del derecho al voto\u2013 , o bien mantener un control tan estricto sobre los diputados bolcheviques que ven\u00eda a significar lo mismo.<\/p>\n<p>El propio Lenin hab\u00eda estado a favor de boicotear la Duma en 1905, cuando en el pico de la revoluci\u00f3n los consejos obreros desafiaban al poder. Ahora que los consejos obreros hab\u00edan sido aplastados, Bogd\u00e1nov citaba los argumentos de Lenin contra \u00e9l. Adem\u00e1s, los boicotistas no quer\u00edan saber nada con los sindicatos legales que ten\u00edan la obligaci\u00f3n de registrarse ante la polic\u00eda, mientras que Lenin instaba a los bolcheviques a usar cualquier instancia, sin importar cu\u00e1n restringida fuera, para mantener el contacto con los trabajadores.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n fue que r\u00e1pidamente qued\u00f3 claro que la divisi\u00f3n entre Lenin y Bogd\u00e1nov implicaba mucho m\u00e1s que cuestiones t\u00e1cticas, por importantes que fueran. En la disputa estaban incluidas cuestiones clave de m\u00e9todo marxista. Bogd\u00e1nov y sus partidarios eran parte de una camada brillante de j\u00f3venes intelectuales atra\u00eddos por la audacia de Lenin en el per\u00edodo revolucionario y que sent\u00edan muy intensamente el retraso econ\u00f3mico e intelectual de Rusia. Estaban al tanto de las nuevas tendencias de la ciencia y el arte occidentales y se mostraban ansiosos por incorporar estas novedades al marxismo. El irresistible impulso de la revoluci\u00f3n hab\u00eda contribuido a unir a la direcci\u00f3n bolchevique alrededor de las cuestiones estrat\u00e9gicas, por lo que ciertas diferencias intelectuales pod\u00edan dejarse para la discusi\u00f3n en privado. Pero cuando la derrota magnific\u00f3 los desacuerdos t\u00e1cticos, forzando a los revolucionarios a desprender nuevas estrategias a partir de un reexamen de los fundamentos del marxismo, las diferencias te\u00f3ricas no pod\u00edan sino volverse mucho m\u00e1s importantes. Como explica Tony Cliff,<\/p>\n<p>Ante el aparente fracaso de la pol\u00edtica en superar los horrores del r\u00e9gimen zarista, el escape al reino de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica se convirti\u00f3 en la nueva moda. Y en ausencia de cualquier contacto con un movimiento de masas real, todo ten\u00eda que probarse desde cero: ninguna de las tradiciones, ninguno de los fundamentos del movimiento, qued\u00f3 inmune al cuestionamiento permanente.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>El comienzo de esta tendencia intelectual puede rastrearse hasta la publicaci\u00f3n de un influyente conjunto de ensayos, <em>Problemas del idealismo<\/em>, de 1903. Pero el detonante del debate fue la publicaci\u00f3n en 1908 de los <em>Estudios de filosof\u00eda marxista<\/em>, una serie de art\u00edculos de Bogd\u00e1nov, Lunacharsky y otros miembros del grupo. La decisi\u00f3n de Lenin de enfrentar a Bogd\u00e1nov tanto en el terreno t\u00e1ctico como en el filos\u00f3fico fue una sorpresa hasta para sus adherentes:<\/p>\n<p>Cuando Ilich comenz\u00f3 la disputa con Bogd\u00e1nov sobre el asunto del <em>empiriomonismo<\/em>, alzamos las manos y concluimos en que Lenin hab\u00eda perdido la chaveta. El momento era cr\u00edtico. La revoluci\u00f3n retroced\u00eda. Enfrent\u00e1bamos la necesidad de un viraje radical en nuestras t\u00e1cticas. Y sin embargo, en ese momento Ilich se sumergi\u00f3 en la Biblioteca Nacional [de Par\u00eds], se sent\u00f3 ah\u00ed d\u00edas enteros y como resultado escribi\u00f3 un libro sobre filosof\u00eda. Las burlas fueron interminables.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Lenin debe haberse sentido a\u00fan m\u00e1s alarmado al enterarse del proyecto de Bogd\u00e1nov de formar una escuela para cuadros bolcheviques en la casa de Gorki en Capri [Italia]. \u201cLa orientaci\u00f3n filos\u00f3fica de Bogd\u00e1nov&#8230; ten\u00eda un profundo atractivo para los nuevos j\u00f3venes trabajadores radicalizados con inclinaciones intelectuales y estaba a tono con la psicolog\u00eda de numerosos militantes bolcheviques\u201d, incluyendo a Jos\u00e9 Stalin quien, en 1908, elogi\u00f3 a Bogd\u00e1nov por se\u00f1alar \u201clos errores individuales de Ilich\u201d y por ser una interesante alternativa a \u201cla otra parte (\u00abortodoxa\u00bb) de nuestra fracci\u00f3n, liderada por Ilich\u201d.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>La respuesta de Lenin fue <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> y el establecimiento de su propia escuela de cuadros en las afueras de Par\u00eds. Bogd\u00e1nov fue finalmente expulsado de la fracci\u00f3n bolchevique en 1909, poco despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>.<\/p>\n<p>Los sucesos dentro del partido bolchevique tuvieron lugar en un marco mucho m\u00e1s amplio. En los primeros a\u00f1os del nuevo siglo, la intelectualidad rusa y en buena medida tambi\u00e9n la europea \u201cexhibieron una clara tendencia a abandonar el positivismo, el cientificismo y el materialismo, que hab\u00edan sido por mucho tiempo las corrientes dominantes de pensamiento\u201d.<sup>12<\/sup> La moda filos\u00f3fica tom\u00f3 un cariz subjetivista, personal y a veces hasta religioso. Aparecieron traducciones rusas de Windelband, Nietzsche, Bergson, Husserl y Max Stirner, \u201cel profeta del anarquismo egoc\u00e9ntrico\u201d. Esta corriente se extendi\u00f3 mucho m\u00e1s all\u00e1 de los interesados en la filosof\u00eda:<\/p>\n<p>En la poes\u00eda, florecieron el simbolismo y el decadentismo&#8230; El inter\u00e9s en la religi\u00f3n, el misticismo, los cultos orientales y el ocultismo se volvi\u00f3 casi universal&#8230; El pesimismo, el satanismo, las profec\u00edas apocal\u00edpticas, la b\u00fasqueda de las profundidades m\u00edsticas y metaf\u00edsicas, el culto a lo fant\u00e1stico, el erotismo, la psicolog\u00eda y el autoan\u00e1lisis; todo esto se fusion\u00f3 en una sola cultura modernista.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Este ambiente de crisis intelectual era en \u00faltima instancia, en Europa, un producto de la atm\u00f3sfera de cat\u00e1strofe inminente a la que asistieron los a\u00f1os anteriores a la Primera Guerra Mundial. En Rusia, la crisis era a\u00fan m\u00e1s grande debido al impasse al que hab\u00eda llegado el zarismo. Esto se intensific\u00f3 tras la derrota de la revoluci\u00f3n de 1905: \u201cel desencanto que sigui\u00f3 a la derrota de la revoluci\u00f3n de 1905 contribuy\u00f3 mucho a fortalecer este ambiente y presion\u00f3 sobre sectores que hasta entonces hab\u00edan escapado a su influjo\u201d.<sup>14 <\/sup><\/p>\n<p>De modo que las ideas que Bogd\u00e1nov estaba intentando casar con el marxismo hab\u00edan estado circulando en el caos intelectual que envolv\u00eda a la intelectualidad radical europea al menos desde el comienzo del siglo, aunque probablemente alcanzaron su cenit con la publicaci\u00f3n del conjunto de art\u00edculos bajo el t\u00edtulo de <em>Hitos<\/em> en 1909. Estos ensayos denunciaban el materialismo militante de Plej\u00e1nov y sus precursores intelectuales. Ni populistas ni marxistas, se dec\u00eda, prestaban atenci\u00f3n a las cuestiones \u00e9ticas y espirituales. La intelectualidad rusa ten\u00eda que abandonar sus actitudes \u201cirrespetuosas y antigubernamentales\u201d y su rechazo a \u201cla idea de la responsabilidad individual\u201d, sosten\u00eda Peter Struve, quien s\u00f3lo once a\u00f1os antes hab\u00eda redactado el manifiesto del Primer Congreso del Partido Obrero Socialdem\u00f3crata Ruso.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Un extremo de este panorama intelectual lo ocupaba el renacer del inter\u00e9s en las ideas de Immanuel Kant, tras el centenario de su muerte en 1904. El movimiento neokantiano era el trasfondo filos\u00f3fico del debate entre Lenin y Bogd\u00e1nov. Pero el factor que le dio al neokantismo una fuerza particular fue la forma en que se vincul\u00f3 con la revoluci\u00f3n que estaba teniendo lugar en las ciencias f\u00edsicas.<\/p>\n<p>Esta revoluci\u00f3n alcanz\u00f3 su pico tambi\u00e9n en 1905, cuando Einstein present\u00f3 tres trabajos a la revista <em>Anales de F\u00edsica<\/em>. Uno describ\u00eda la teor\u00eda de las part\u00edculas de luz, sentando las bases para la teor\u00eda cu\u00e1ntica. Los otros dos trataban sobre la relatividad. Einstein destruy\u00f3 el saber convencional, basado en las leyes de la f\u00edsica newtoniana, de que la naturaleza estaba compuesta de porciones de materia estables y discretas. Ahora quedaba probado que el mundo estaba hecho de part\u00edculas subat\u00f3micas de peque\u00f1ez infinitesimal. Tiempo y espacio resultaban ser conceptos relativos, no absolutos.<\/p>\n<p>Mirando retrospectivamente, resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil para nosotros que para los contempor\u00e1neos entender que se trataba de una revoluci\u00f3n en la forma en que comprendemos la realidad f\u00edsica, no una teor\u00eda que sosten\u00eda que la realidad f\u00edsica ya no exist\u00eda. Pero algunos f\u00edsicos de la \u00e9poca, incluyendo algunos de los m\u00e1s estrechamente asociados a los nuevos descubrimientos, no hicieron con mucha claridad esta distinci\u00f3n. Impactados por la forma radicalmente nueva en la que Einstein hab\u00eda <em>reinterpretado<\/em> el mundo, sacaron la conclusi\u00f3n de que <em>todo<\/em> lo que conocemos acerca del mundo consiste en nuestras sensaciones y concepciones. Y este es el punto en el que la revoluci\u00f3n cient\u00edfica parec\u00eda ofrecer fuerte evidencia a favor de la epistemolog\u00eda neokantiana, con su \u00e9nfasis en la brecha insuperable entre nuestra percepci\u00f3n sensorial y el mundo real.<\/p>\n<p>Tanto en f\u00edsica como en filosof\u00eda, parec\u00eda que la prueba de la existencia objetiva del mundo se hab\u00eda desvanecido: la \u00fanica realidad cognoscible eran nuestros conceptos mentales sobre el mundo. La correspondencia entre pensamiento y realidad ya no era necesariamente posible, y mucho menos garantizada. De este modo, un avance cient\u00edfico que deber\u00eda haber contribuido a limitar el creciente ambiente de irracionalismo entre la intelectualidad rusa se convirti\u00f3 en un refuerzo adicional para el idealismo.<\/p>\n<p>Bogd\u00e1nov se inspir\u00f3 en parte en las teor\u00edas del f\u00edsico Ernst Mach y del fil\u00f3sofo Richard Avenarius. Mach, con quien Einstein hab\u00eda reconocido estar en deuda, hab\u00eda participado en los debates que reestructuraron dr\u00e1sticamente la f\u00edsica en la primera d\u00e9cada del siglo. Inicialmente influido por Kant, lleg\u00f3 a sostener que toda idea de una \u201ccosa en s\u00ed\u201d era \u201csuperflua\u201d, retrocediendo as\u00ed del ambiguo idealismo de Kant hacia el idealismo puro de Berkeley y Hume, a los que consideraba \u201cpensadores mucho m\u00e1s coherentes que Kant\u201d.<sup>16<\/sup> Mach opinaba que<\/p>\n<p>La ciencia es un intento de organizar las sensaciones de la manera m\u00e1s concisa posible&#8230; no de descubrir la verdad acerca del mundo&#8230;<\/p>\n<p>El concepto unificador de Mach era la experiencia, m\u00e1s que la materia. La experiencia en y a trav\u00e9s de las sensaciones era la \u00fanica categor\u00eda epistemol\u00f3gica con sentido, excluyendo toda noci\u00f3n de fuente, causa o referencia. Los objetos f\u00edsicos eran s\u00f3lo conjuntos relativamente constantes de sensaciones.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Mach trat\u00f3 de eludir la acusaci\u00f3n de idealismo insistiendo en que no consideraba a los objetos materiales como estados mentales, sino que simplemente declaraba irrelevante la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre mente y materia, dado que no podemos distinguir entre las sensaciones producidas en nosotros por la supuesta materia y las que aparecen como resultado de los procesos de pensamiento:<\/p>\n<p>Por eso no veo antagonismo entre lo f\u00edsico y lo ps\u00edquico, sino que veo una simple identidad relativa a estos elementos. En el reino sensorial de mi consciencia, todo objeto es a la vez f\u00edsico y ps\u00edquico.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo de Zurich Richard Avenarius estaba embarcado en una b\u00fasqueda similar de la superaci\u00f3n de las contradicciones de la dicotom\u00eda kantiana entre el mundo del pensamiento y el mundo material, la cosa en s\u00ed:<\/p>\n<p>Sobre todo, intentaba refutar la (&#8230;) distinci\u00f3n entre \u00abimpresiones mentales\u00bb y las inaccesibles \u00abcosas en s\u00ed\u00bb. (&#8230;) Una vez que nos desembarazamos de la ilusi\u00f3n de que tenemos una \u00abconsciencia interior\u00bb en la que los \u00abobjetos externos\u00bb est\u00e1n misteriosamente presentes \u2013los objetos existen independientemente del hecho de que son \u00abdados\u00bb, pero no hay modo de saber de qu\u00e9 manera\u2013 quedamos liberados de todas las preguntas y categor\u00edas tradicionales de la filosof\u00eda, las disputas entre realismo y espiritualismo y el problema insoluble inherente a las categor\u00edas de sustancia, fuerza y causalidad.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>O, como dice Lenin, \u201cAvenarius recae en el remanido argumento del idealismo subjetivo de que pensamiento y realidad son inseparables, puesto que la realidad s\u00f3lo puede ser concebida mediante el pensamiento\u201d.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>El acto de la comprensi\u00f3n, en este esquema, se convierte en un simple reflejo biol\u00f3gico. Los avances en el terreno del pensamiento son meramente m\u00e9todos m\u00e1s eficientes mediante los cuales el cerebro organiza la corriente de est\u00edmulos que recibe desde los sentidos. El objetivo del pensamiento no es conocer la verdad sobre el mundo, sino optimizar el esfuerzo necesario para procesar la informaci\u00f3n recibida por los sentidos: \u201ctodo el prop\u00f3sito del pensamiento cient\u00edfico queda reducido a la utilidad biol\u00f3gica\u201d.<sup>21 <\/sup>Avenarius, como Mach, pretend\u00eda eludir la acusaci\u00f3n de idealismo simplemente consider\u00e1ndolo inadmisible para su marco conceptual, pero \u201caunque el objetivo de Avenarius era liberar a la filosof\u00eda del dualismo mente-materia, reduciendo todo ser a la experiencia en la cual el yo y el objeto est\u00e1n presentes en igualdad de condiciones, no pudo evitar sacar conclusiones que lo ponen bajo sospecha de subjetivismo o incoherencia\u201d.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p>Lo m\u00e1s llamativo en Mach y Avenarius es justamente su idealismo. Al abolir la cosa en s\u00ed en nombre de la experiencia indiferenciada, cortaron los hilos que manten\u00edan a la filosof\u00eda de Kant en relaci\u00f3n con el mundo real.<\/p>\n<p>Pero toda filosof\u00eda que no d\u00e9 debida cuenta de la relaci\u00f3n entre el mundo material y el proceso de pensamiento termina reproduciendo los problemas del idealismo y del materialismo vulgar, s\u00f3lo que de manera no reconocida, no integrada y contradictoria. Avenarius y Mach, por ejemplo, elaboraron una teor\u00eda atravesada por el idealismo como nota dominante, pero tambi\u00e9n por el materialismo m\u00e1s vulgar, como lo era la reducci\u00f3n de los actos cognitivos a un reflejo biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de Bogd\u00e1nov derivaba casi por completo de las ideas de Mach y Avenarius. Como ellos, cre\u00eda que la naturaleza no era una realidad de existencia independiente sino una \u201cexperiencia colectivamente organizada\u201d.<sup>23<\/sup> Para Bogd\u00e1nov, el problema de la correspondencia de la experiencia con algo fuera de s\u00ed misma era un sinsentido, dado que la experiencia abarcaba todo lo existente, no habiendo nada fuera de ella.<sup>24<\/sup> Por ende, parafrase\u00f3 una c\u00e9lebre sentencia de Marx de modo que dijera \u201c<em>el ser social y la consciencia social son, en el exacto significado de esos t\u00e9rminos, id\u00e9nticos<\/em>\u201d<em> .<\/em><sup>25<\/sup><\/p>\n<p>La diferencia entre subjetividad y objetividad, seg\u00fan Bogd\u00e1nov, era que la primera consiste en la percepci\u00f3n de un individuo, en tanto que la segunda consiste en la percepci\u00f3n com\u00fan del conjunto de una sociedad dada. A esta teor\u00eda se le dio una vuelta de tuerca seudomarxista mediante la afirmaci\u00f3n de que las contradicciones en la comprensi\u00f3n del mundo por parte de una sociedad eran el resultado de las divisiones de clase, y que desaparecer\u00edan bajo el socialismo. Bogd\u00e1nov tambi\u00e9n coincid\u00eda con el reduccionismo biologista de Mach y Avenarius: el conocimiento se convert\u00eda en un mero instrumento cuyo objeto era ayudar al progreso de la manera m\u00e1s eficiente, una especie de \u201ctaylorismo del intelecto\u201d que no dejaba lugar alguno para una concepci\u00f3n basada en la correspondencia de nuestros juicios con una realidad independiente de ellos.<\/p>\n<p>Bogd\u00e1nov parece haber cre\u00eddo que esta mescolanza de ideas era el ep\u00edtome del marxismo, dado que insist\u00eda en que el motor del progreso era la b\u00fasqueda de conceptos \u201ceficientes\u201d capaces de ahorrar trabajo intelectual, y que la creatividad humana era el elemento crucial para organizar nuestra experiencia de modo de darle el uso m\u00e1s eficiente a los datos recogidos por los sentidos. Este \u00faltimo aspecto relaciona los puntos de vista filos\u00f3ficos de Bogd\u00e1nov con su actitud hacia la construcci\u00f3n del partido bolchevique:<\/p>\n<p>Bogd\u00e1nov&#8230; y los dem\u00e1s empiriocriticistas cre\u00edan que su epistemolog\u00eda \u201cactivista\u201d estaba a tono con el esp\u00edritu del bolchevismo y su concepci\u00f3n general de que la revoluci\u00f3n no estallar\u00eda por s\u00ed misma cuando las condiciones econ\u00f3micas estuvieran maduras, sino que depend\u00eda de la voluntad de un grupo de organizadores. Bogd\u00e1nov, para quien la \u201corganizaci\u00f3n\u201d era una obsesi\u00f3n, usaba el t\u00e9rmino indistintamente para referirse a los asuntos del partido y a los principios de su epistemolog\u00eda.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>Bogd\u00e1nov mantuvo a largo de toda su vida esta combinaci\u00f3n de idealismo, materialismo burdo y ultraizquierdismo abstracto. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de Octubre, se convirti\u00f3 en un palad\u00edn tanto del <em>Proletkult<\/em> como de la \u201cciencia proletaria\u201d.<\/p>\n<p>En <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, Lenin pone a la luz las conclusiones filos\u00f3ficas equivocadas que Mach, Avenarius y Bogd\u00e1nov extrajeron de la revoluci\u00f3n en la ciencia. Este es el gran punto fuerte de <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>: distinguir con la mayor claridad la nueva f\u00edsica del abuso filos\u00f3fico al que aqu\u00e9lla daba lugar, incluso por parte de algunos de los cient\u00edficos m\u00e1s estrechamente relacionados con ella. En su apreciaci\u00f3n de la \u201creciente revoluci\u00f3n en las ciencias naturales\u201d, Lenin subraya que la nueva ciencia \u201cle ha servido de excusa a los fil\u00f3sofos para abandonar el materialismo por el idealismo\u201d. En una atm\u00f3sfera en la que las concepciones del mundo cambiaban r\u00e1pidamente, donde \u201cuna hip\u00f3tesis deja lugar a la otra\u201d,<\/p>\n<p>&#8230;a\u00fan no se sabe nada del electr\u00f3n positivo. Hace s\u00f3lo tres meses (22 de junio de 1908), Jean Becquerel inform\u00f3 a la Academia Francesa de Ciencia que hab\u00eda logrado descubrir esta \u201cnueva parte integrante de la materia\u201d. \u00a1C\u00f3mo no iba a aprovechar esta oportunidad la filosof\u00eda idealista, ahora que la mente humana a\u00fan estaba \u201cbuscando\u201d la \u201cmateria\u201d, que no era, por ende, ya m\u00e1s que un \u201cs\u00edmbolo\u201d, etc.!<sup>27<\/sup><\/p>\n<p>La nueva ciencia, dice Lenin, resulta \u201cproclamada como colaboradora del idealismo\u201d porque ha<\/p>\n<p>&#8230;destruido la vieja teor\u00eda de la estructura de la materia, descompuesto el \u00e1tomo y descubierto nuevas formas de movimiento material, tan distintas a las anteriores, tan poco estudiadas o investigadas, tan extraordinarias y \u201cprodigiosas\u201d, que permiten que la naturaleza sea presentada como movimiento <em>no material<\/em> (espiritual, mental, ps\u00edquico). El l\u00edmite de ayer a nuestro conocimiento de las infinitesimales part\u00edculas de la materia ha desaparecido; por ende \u2013concluye el fil\u00f3sofo idealista\u2013, la materia ha desaparecido, pero el pensamiento perdura.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, vemos c\u00f3mo la revoluci\u00f3n en la ciencia dio p\u00e1bulo al renacimiento idealista en la filosof\u00eda. Incluso, como se quejaba el presidente de la Asociaci\u00f3n Brit\u00e1nica, \u201cel asunto en cuesti\u00f3n es si las hip\u00f3tesis que hoy son la base de las teor\u00edas cient\u00edficas m\u00e1s generalmente aceptadas han de considerarse como descripciones precisas de la estructura del universo que nos rodea o simplemente como ficciones convenientes\u201d.<sup>29<\/sup> Y el f\u00edsico franc\u00e9s Louis Houllevique afirmaba que \u201cel \u00e1tomo se desmaterializa, la materia desaparece\u201d.<sup>30<\/sup><\/p>\n<p>Lenin insisti\u00f3 en la distinci\u00f3n entre la <em>categor\u00eda<\/em> filos\u00f3fica de materia y las <em>teor\u00edas <\/em>particulares sobre la estructura de la materia. <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, a la vez que le da la bienvenida a la revoluci\u00f3n en la ciencia, rechaza la teor\u00eda idealista del conocimiento y la epistemolog\u00eda construida sobre tales bases:<\/p>\n<p>Cuando se trata de filosof\u00eda, no puede creerse <em>ni una palabra<\/em> de estos profesores que han sido capaces de hacer valiosas contribuciones en los campos espec\u00edficos de la qu\u00edmica, la historia o la f\u00edsica. \u00bfPor qu\u00e9? Por la misma raz\u00f3n por la que, en lo que hace a la teor\u00eda general de la econom\u00eda pol\u00edtica, no se puede creer <em>ni una palabra<\/em> de ninguno de los profesores de econom\u00eda pol\u00edtica, que pueden haber hecho aportes muy valiosos en el terreno de la investigaci\u00f3n f\u00e1ctica y espec\u00edfica. Porque en la sociedad contempor\u00e1nea esta \u00faltima es una ciencia tan <em>de partido <\/em>como la <em>epistemolog\u00eda.<\/em><sup>31<\/sup><\/p>\n<p>Contra Mach y Bogd\u00e1nov y su evaluaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n en la f\u00edsica, Lenin ten\u00eda raz\u00f3n. Fue de hecho la \u201cignorancia de la dial\u00e9ctica\u201d por parte de Mach y Bogd\u00e1nov lo que les hizo \u201cdeslizarse al idealismo\u201d. Lenin estaba en lo correcto al subrayar la relaci\u00f3n entre la adopci\u00f3n del idealismo por parte de Bogd\u00e1nov y su incapacidad para reaccionar correctamente frente al descenso en el nivel de la lucha en Rusia. Y sin duda ha quedado demostrado que el \u201cidealismo f\u00edsico\u201d en boga en la \u00e9poca de Lenin era, como \u00e9l sostuvo, un \u201ccapricho transitorio\u201d al que adher\u00eda s\u00f3lo \u201cuna minor\u00eda de los nuevos f\u00edsicos&#8230; influenciados por el colapso de las viejas teor\u00edas&#8230; [y] la crisis en la nueva f\u00edsica\u201d.<sup>32<\/sup><\/p>\n<p>El m\u00e9rito de Lenin fue poner fin a la tendencia idealista representada por Bogd\u00e1nov simplemente insistiendo una y otra vez:<\/p>\n<p>La existencia de la materia no depende de la sensaci\u00f3n. La materia es previa. La sensaci\u00f3n, el pensamiento, la consciencia, son el producto supremo de la materia organizada de una manera particular. Tal es el punto de vista del materialismo en general, y el de Marx y Engels en particular.<sup>33<\/sup><\/p>\n<p>Lenin no dej\u00f3 de explotar las contradicciones entre el marco idealista de Bogd\u00e1nov y el materialismo mal digerido que intentaba introducir en \u00e9l:<\/p>\n<p>Dado que se basa <em>s\u00f3lo<\/em> en sensaciones, no puede corregir la \u201cunilateralidad\u201d de su idealismo con el t\u00e9rmino \u201celemento\u201d, sino que s\u00f3lo embrolla la cuesti\u00f3n y se esconde cobardemente de su propia teor\u00eda&#8230; Porque si los elementos son sensaciones, no se puede aceptar ni por un momento la existencia de \u201celementos\u201d <em>independientemente<\/em> de mis nervios y mi consciencia. \u00a1Pero si se admite que los objetos f\u00edsicos son independientes de mis nervios y mis sensaciones, y que provocan sensaciones s\u00f3lo al actuar sobre mi retina, se est\u00e1 abandonando de manera vergonzante el idealismo \u201cunilateral\u201d para adoptar el punto de vista del materialismo \u201cunilateral\u201d!<sup>34<\/sup><\/p>\n<p>Cuando Lenin fue m\u00e1s all\u00e1 de la defensa del materialismo para ofrecer una versi\u00f3n positiva de la filosof\u00eda marxista, su teor\u00eda se hizo mucho menos dial\u00e9ctica que su tratamiento de la relaci\u00f3n entre la nueva f\u00edsica y las ideas filos\u00f3ficas de sus adversarios. Una de las ra\u00edces de esta debilidad era que tambi\u00e9n Lenin sufri\u00f3 la derrota de la ola revolucionaria y el descenso del nivel de la lucha de clases. Como observa Tony Cliff,<\/p>\n<p>La obra del propio Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, no obstante, tambi\u00e9n se resent\u00eda de la falta de un contacto real con un movimiento vivo. No hay m\u00e1s que compararla con los magn\u00edficos, v\u00edvidos y dial\u00e9cticamente tersos <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> (volumen 38 de las <em>Obras completas<\/em> de Lenin). Es significativo que Lenin nunca repitiera los argumentos de aquella obra en folletos o art\u00edculos posteriores, como siempre hac\u00eda con otros de sus escritos. No public\u00f3 art\u00edculos especiales en la prensa que desarrollaran las tesis de ese libro. Y tampoco se menciona en ninguno de sus escritos, incluyendo su extensa correspondencia, despu\u00e9s de 1909.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>Esta fuente circunstancial de debilidad se combin\u00f3 con otro factor: el impacto de la tradici\u00f3n intelectual en la que Lenin actuaba, que era el mundo del marxismo de la II Internacional. Lenin se encontraba a\u00fan a seis a\u00f1os de su ruptura final con la II Internacional en 1914, y aunque, en el terreno pr\u00e1ctico, el partido bolchevique se estaba forjando sobre una base revolucionaria muy diferente al reformismo de la II Internacional en su conjunto, no estaba para nada claro que esto llevar\u00eda a una reevaluaci\u00f3n completa de las tradiciones de la II Internacional en todos los aspectos, desde la t\u00e1ctica hasta la filosof\u00eda. Todav\u00eda era posible ubicarse en la extrema izquierda de la Internacional en cuestiones de t\u00e1ctica, organizaci\u00f3n y teor\u00eda pol\u00edtica, sin necesariamente rechazar la versi\u00f3n global del m\u00e9todo marxista que le daban a la II Internacional te\u00f3ricos como Kautsky y Plej\u00e1nov.<\/p>\n<p>Esta ambig\u00fcedad marc\u00f3 el pensamiento de todos los grandes marxistas del per\u00edodo. Rosa Luxemburgo combati\u00f3 a los dirigentes de la Internacional alrededor del tema de reforma o revoluci\u00f3n y la huelga de masas, pero nunca someti\u00f3 a examen la cuesti\u00f3n del partido revolucionario. La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky fue una ruptura decisiva con la teor\u00eda etapista mec\u00e1nica de la II Internacional, pero no obstante Trotsky sigui\u00f3 siendo miembro de la Internacional y compart\u00eda su punto de vista sobre la organizaci\u00f3n partidaria. Las especificidades de la sociedad rusa le ayudaron a Lenin a sacar la conclusi\u00f3n de que era necesario un partido de vanguardia, pero no generaliz\u00f3 la experiencia bolchevique hasta despu\u00e9s del estallido de la I Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En ninguno de estos casos la ruptura con la II Internacional fue global, ni en lo pr\u00e1ctico ni en lo te\u00f3rico, de modo que no sorprende que los niveles m\u00e1s abstractos del marxismo, los referentes al m\u00e9todo marxista, quedaran en lo sustancial indemnes frente a estas sacudidas. De hecho, fue s\u00f3lo despu\u00e9s de 1914 \u2013cuando se hizo totalmente evidente hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda llegado la degeneraci\u00f3n de la II Internacional\u2013 que una cr\u00edtica radical se hizo inevitable.<\/p>\n<p>En consecuencia, la versi\u00f3n de Lenin del marxismo presente en <em>Materialismo y e<\/em>mpiriocriticismo, aunque muchas veces m\u00e1s sutil y flexible que la de Kautsky, sigue no obstante cargando el estigma del marxismo de la II Internacional. De hecho, Plej\u00e1nov fue aliado de Lenin en el debate con los seguidores de Mach. El punto en el que esta debilidad se hac\u00eda m\u00e1s patente era la \u201cteor\u00eda del reflejo del conocimiento\u201d que Lenin defiende en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. Lenin subraya que la visi\u00f3n te\u00f3rica en nuestras mentes es un simple reflejo del mundo real. Por ejemplo, explica la diferencia entre la mec\u00e1nica de Newton y la nueva f\u00edsica en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>&#8230;est\u00e1&#8230; fuera de discusi\u00f3n que la mec\u00e1nica era un calco de movimientos reales a velocidades moderadas, mientras que la nueva f\u00edsica es una copia de movimientos reales a velocidades prodigiosas. El materialismo consiste precisamente en reconocer que la teor\u00eda es un calco, una copia aproximada de la realidad objetiva.<sup>36<\/sup><\/p>\n<p>Una y otra vez Lenin repite que el conocimiento es un simple reflejo de la realidad material:<\/p>\n<p>Nuestras sensaciones, nuestra consciencia, son s\u00f3lo <em>una imagen<\/em> del mundo exterior, y es evidente que una imagen no puede existir independientemente de aquello que representa. El materialismo hace <em>deliberadamente<\/em> de la creencia \u201cingenua\u201d del hombre el fundamento de su teor\u00eda del conocimiento.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>Nuestros pensamientos son, como Lenin insiste tercamente, \u201ccopias, fotograf\u00edas, im\u00e1genes, reflejos especulares de las cosas\u201d.<sup>38<\/sup> Es esta identificaci\u00f3n del marxismo con una rudimentaria teor\u00eda materialista del conocimiento lo que le permite a Lenin apoyarse, si bien para fines pol\u00e9micos, en el materialismo burgu\u00e9s del siglo XVIII como autoridad en su combate contra los seguidores de Mach. Pero, por revolucionarios que puedan haber sido esos materialistas en su \u00e9poca, est\u00e1 claro que despu\u00e9s de Hegel, para no hablar de Marx, tal concepci\u00f3n del materialismo era unilateral. La dependencia de Lenin del marco metodol\u00f3gico de la II Internacional le impide hacer este se\u00f1alamiento. Por ende, las formulaciones de Lenin rayan con la idea de que el conocimiento del mundo se logra mediante la simple reproducci\u00f3n mental de su apariencia inmediata.<\/p>\n<p>No era \u00e9ste el punto de vista de Marx. De hecho, afirmaba que tal era \u201cla forma de ver las cosas del filisteo y del economista vulgar\u201d que \u201csurge del hecho de que lo que se refleja en sus mentes es s\u00f3lo la <em>forma directa de manifestaci\u00f3n<\/em> de las relaciones y no sus <em>conexiones interiores<\/em>\u201d.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>Cuando Marx explica que la ciencia es necesaria debido a que la apariencia de la sociedad es distinta a su estructura subyacente, est\u00e1 se\u00f1alando el hecho de que se requiere un esfuerzo conceptual para develar las causas reales del cambio, que est\u00e1n bajo la superficie. En la introducci\u00f3n a los <em>Grundrisse<\/em>, Marx explica parte de lo que implica este m\u00e9todo:<\/p>\n<p>Cuando consideramos econ\u00f3mica y pol\u00edticamente un pa\u00eds dado&#8230; parece apropiado comenzar por lo real y concreto, por el supuesto efectivo, esto es, empezar, en econom\u00eda, por ejemplo, por la poblaci\u00f3n, que es la base y el sujeto de todo el acto social de la producci\u00f3n. No obstante, si examinamos las cosas m\u00e1s de cerca esto se revela como falso. La poblaci\u00f3n es una abstracci\u00f3n si dejo de lado, por ejemplo, las clases de que se compone. Estas clases son, a su vez, una palabra huera si desconozco los elementos sobre los cuales descansan, a saber, el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos \u00faltimos a su vez presuponen el intercambio, la divisi\u00f3n del trabajo, los precios, etc. Por ejemplo, el capital no es nada sin el trabajo asalariado, sin valor, dinero, precios, etc. As\u00ed, pues, si comenz\u00e1ramos por la poblaci\u00f3n, tendr\u00eda una representaci\u00f3n ca\u00f3tica del conjunto y, precisando cada vez m\u00e1s, llegar\u00eda anal\u00edticamente a conceptos cada vez m\u00e1s simples: desde lo concreto representado llegar\u00eda a abstracciones cada vez m\u00e1s sutiles hasta llegar a las determinaciones m\u00e1s simples. Llegado a este punto, habr\u00eda que reemprender el viaje de retorno hasta dar de nuevo con la poblaci\u00f3n, pero ahora no ya como la ca\u00f3tica representaci\u00f3n de un conjunto, sino como una rica totalidad con m\u00faltiples determinaciones y relaciones.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p>Este proceso es doblemente necesario bajo el capitalismo, tanto en el conocimiento cient\u00edfico como en la lucha por la conciencia pol\u00edtica, porque el funcionamiento del mercado tiende a disfrazar la verdadera naturaleza de las relaciones de clase que yacen en su seno. Es inconcebible, por tanto, que Marx pudiera haber aceptado una tosca teor\u00eda del conocimiento como copia o reflejo. Una teor\u00eda tal simplemente reproducir\u00eda la apariencia superficial de la sociedad \u2013una concepci\u00f3n ca\u00f3tica del todo\u2013-, y no estar\u00eda por tanto en condiciones de revelar su estructura subyacente. Y esta estructura subyacente no est\u00e1 en simple contraposici\u00f3n con la apariencia superficial, sino que al develar la verdadera estructura de la sociedad se pone de manifiesto porqu\u00e9 la sociedad tiene la apariencia que tiene; se explica porqu\u00e9 apariencia y esencia son necesariamente diferentes, pero al mismo tiempo porqu\u00e9 la segunda da origen a la primera.<\/p>\n<p>Con todo, la teor\u00eda leninista del conocimiento como reflejo tiene sus defensores. <em>Marxismo y materialismo<\/em>, de David Hillel Ruben, es una de las pocas obras que monta una defensa de <em>Materialismo y empiriocriticismo <\/em>alrededor de este punto.<sup>41<\/sup> Pero la forma en que Ruben plantea su defensa termina aceptando todas las cr\u00edticas que por lo general se levantan contra esta teor\u00eda.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de Ruben apunta a distinguir entre una <em>teor\u00eda del conocimiento como correspondencia <\/em>y una<em> teor\u00eda de la percepci\u00f3n como reflexi\u00f3n<\/em>. La primera consiste simplemente en la afirmaci\u00f3n general de que nuestras ideas son capaces de reproducir en el pensamiento la estructura real del mundo. Pero la segunda plantea que este proceso es un producto m\u00e1s o menos directo de la percepci\u00f3n sensorial:<\/p>\n<p>Decir que una teor\u00eda refleja o representa las estructuras reales es postular creencias o conceptos reflexivos. Es postular la correspondencia entre, por un lado, teor\u00edas, creencias o afirmaciones, y por el otro, la realidad. No implica nada en absoluto sobre la correspondencia perceptiva. De hecho, en la medida en que las entidades te\u00f3ricas a las que se refieren tales creencias o afirmaciones son inobservables, no hay percepciones o sensaciones que correspondan a ellas. Las teor\u00edas sobre part\u00edculas subat\u00f3micas, campos de fuerza, trabajo abstracto o relaciones sociales de producci\u00f3n son verdaderas cuando lo que dicen es correcto&#8230; [pero] no hay&#8230; sensaciones directas, impresiones o im\u00e1genes de tales cosas.<sup>42<\/sup><\/p>\n<p>En una teor\u00eda del conocimiento como correspondencia, alguna versi\u00f3n de la cual es esencial para todo materialismo, queda espacio para que el esfuerzo interpretativo espec\u00edfico, como elemento te\u00f3rico, intervenga entre la percepci\u00f3n y la conciencia. En una teor\u00eda del reflejo, en cambio, la conciencia queda reducida a la percepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ruben admite que la teor\u00eda del reflejo es inadecuada. Pero tambi\u00e9n admite que <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> pasa por alto las dos teor\u00edas. De hecho, Ruben plantea que la \u201cprincipal debilidad\u201d del libro es \u201cla fusi\u00f3n que hace Lenin de una teor\u00eda del <em>conocimiento<\/em> como correspondencia y una teor\u00eda de la <em>percepci\u00f3n<\/em> como correspondencia\u201d<sup>43<\/sup>, y que \u201csin duda Lenin sostiene una teor\u00eda de la percepci\u00f3n como reflejo\u201d.<sup>44<\/sup> Pero es \u00e9sta una defensa que admite la principal acusaci\u00f3n. Y como el enfoque dial\u00e9ctico maneja la relaci\u00f3n entre teor\u00eda y realidad de un modo que no exige el abandono de una correspondencia entre ellas, pero que tampoco reduce la primera a la segunda, tiene derecho a ser considerado superior a los enfoques mecanicistas. El propio Lenin asumi\u00f3 lo equivocado de su punto de vista e hizo un retorno al m\u00e9todo de Marx sobre este tema en 1914.<\/p>\n<p>Para redescubrir ese m\u00e9todo, Lenin tendr\u00eda que volver sobre la cr\u00edtica de Marx a Hegel. El estallido de la Primera Guerra Mundial y el colapso de la II Internacional fueron la ocasi\u00f3n para que Lenin llevara a cabo un reexamen fundamental de los or\u00edgenes del marxismo.<\/p>\n<p><strong>La lucha por un m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/strong><\/p>\n<p>El estallido de la Primera Guerra Mundial no sorprendi\u00f3 a Lenin, pero el colapso de la II Internacional result\u00f3 un impacto tremendo para \u00e9l, a punto tal que crey\u00f3 que el ejemplar del <em>Vorwarts<\/em> \u2013el peri\u00f3dico del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n\u2013 anunciando el voto de los diputados del SPD a los cr\u00e9ditos de guerra solicitados por el K\u00e1iser era una falsificaci\u00f3n. El impactante descubrimiento de que la Internacional estaba podrida hasta los tu\u00e9tanos exig\u00eda no s\u00f3lo el desarrollo de una pol\u00edtica antiguerra internacionalista y coherente, ni s\u00f3lo la proclamaci\u00f3n de la necesidad de una nueva Internacional, sino tambi\u00e9n una revisi\u00f3n de los principios fundamentales del marxismo sobre los cuales la II Internacional hab\u00eda dicho basarse.<\/p>\n<p>Nadezhda Kr\u00fapskaia, la compa\u00f1era de Lenin y colaboradora pol\u00edtica suya de toda la vida, recordaba as\u00ed la respuesta de Lenin a esta crisis:<\/p>\n<p>Mientras desarrollaba una lucha apasionada contra la traici\u00f3n de la II Internacional a la causa, Ilich comenz\u00f3 al mismo tiempo, inmediatamente despu\u00e9s de su llegada a Berna, a preparar un ensayo sobre Marx para el Diccionario Enciclop\u00e9dico Granat. En ese ensayo comienza su exposici\u00f3n de la doctrina de Marx con una explicaci\u00f3n de su filosof\u00eda, dividi\u00e9ndola en dos partes: \u201cMaterialismo filos\u00f3fico\u201d y \u201cDial\u00e9ctica\u201d.<\/p>\n<p>Esto era, como se\u00f1ala Kr\u00fapskaia, un fuerte viraje en relaci\u00f3n con el enfoque tradicional:<\/p>\n<p>Esta no era la manera habitual de presentar el pensamiento de Marx. Antes de escribir los cap\u00edtulos sobre materialismo filos\u00f3fico y dial\u00e9ctica, Ilich reley\u00f3 aplicadamente a Hegel y otros fil\u00f3sofos, y continu\u00f3 estos estudios incluso despu\u00e9s de haber concluido el ensayo. El objetivo de este trabajo en el reino de la filosof\u00eda era dominar el m\u00e9todo de transformar la filosof\u00eda en una gu\u00eda concreta para la acci\u00f3n.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>Lenin escribi\u00f3 ese ensayo entre julio y noviembre de 1914. Pero, como dice Kr\u00fapskaia, su estudio de Hegel continu\u00f3 despu\u00e9s de enviar el borrador a la Enciclopedia Granat. El pensamiento de Lenin sobre la dial\u00e9ctica sin duda estaba todav\u00eda desarroll\u00e1ndose. Ley\u00f3 las secciones de la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel que tratan de la \u201cSubjetividad\u201d y de la \u201cDoctrina del Concepto\u201d durante la primera mitad de diciembre de 1914. El 4 de enero de 1915, escribi\u00f3 a los editores de la Enciclopedia:<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 tiempo, por casualidad, para ciertas correcciones en la secci\u00f3n sobre dial\u00e9ctica?&#8230; Estuve estudiando la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica durante el \u00faltimo mes y medio y creo que podr\u00eda hacer algunos agregados, si quedara tiempo.<sup>46<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue lo que descubri\u00f3 Lenin en su relectura de Hegel, que lo llev\u00f3 a dar nueva forma a su comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica? En primer lugar, hall\u00f3 una filosof\u00eda muy diferente y mucho m\u00e1s importante de lo que el materialismo mec\u00e1nico de la II Internacional le hab\u00eda hecho creer. En sus notas sobre las mismas secciones de la <em>L\u00f3gica <\/em>que hab\u00eda estado leyendo antes de escribir a los editores de la Enciclopedia, Lenin escribe \u201cdos aforismos sobre la cuesti\u00f3n de la cr\u00edtica del kantismo moderno, Mach, etc.\u201d. Helos aqu\u00ed:<\/p>\n<ol>\n<li>Plej\u00e1nov critica al kantismo (y al agnosticismo en general) m\u00e1s desde un punto de vista materialista vulgar que desde un punto de vista materialista dial\u00e9ctico, <em>en la medida en que<\/em> simplemente <em>rechaza<\/em> sus posiciones <em>a limine<\/em> [desde el punto de partida] en lugar de <em>corregirlas<\/em> (como Hegel corrigi\u00f3 a Kant), profundizarlas, generalizarlas y extenderlas, mostrando las <em>conexiones<\/em> y las <em>transiciones<\/em> en todos y cada uno de los conceptos.<\/li>\n<li>Los marxistas de comienzos del siglo XX criticaron a los seguidores de Kant y a los de Hume m\u00e1s a la manera de Feuerbach (y Buchner) que a la de Hegel.<sup>47<\/sup><\/li>\n<\/ol>\n<p>Estro era m\u00e1s que una cr\u00edtica al marxismo de la II Internacional: era una autocr\u00edtica. Lenin se hab\u00eda aliado a Plej\u00e1nov en la lucha contra \u201cMach y el kantismo moderno\u201d, y \u00e9l, al igual que Plej\u00e1nov, hab\u00eda abogado por una epistemolog\u00eda marxista que ten\u00eda m\u00e1s en com\u00fan con el materialismo de Feuerbach que con la dial\u00e9ctica de Hegel. Un tercer aforismo remacha el clavo:<\/p>\n<p>Es completamente imposible entender <em>El capital<\/em> de Marx, especialmente el primer cap\u00edtulo, sin haber estudiado a fondo y entendido <em>toda<\/em> la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel. \u00a1Por consiguiente, despu\u00e9s de medio siglo, ninguno de los marxistas ha entendido a Marx!<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>Lenin vuelve recurrentemente al hecho de que Plej\u00e1nov hab\u00eda pasado por alto los escritos m\u00e1s importantes de Hegel, sobre todo en relaci\u00f3n con la teor\u00eda del conocimiento:<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica <em>es<\/em> la teor\u00eda del conocimiento de (Hegel y) el marxismo. Este es el \u201caspecto\u201d de la cuesti\u00f3n (no es \u201cun aspecto\u201d, sino la <em>esencia <\/em>de la cuesti\u00f3n) al cual Plej\u00e1nov, para no hablar de otros marxistas, no prest\u00f3 ninguna atenci\u00f3n.<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>Y nuevamente, junto con la indicaci\u00f3n \u201ca desarrollar\u201d, Lenin escribe:<\/p>\n<p>Plej\u00e1nov escribi\u00f3 sobre filosof\u00eda (dial\u00e9ctica) unas mil p\u00e1ginas (Beltov + contra Bogd\u00e1nov + contra el kantismo + problemas fundamentales, etc., etc.). De entre ellas, <em>sobre<\/em> la <em>Gran L\u00f3gica<\/em>, <em>en relaci\u00f3n con ella<\/em>, <em>su<\/em> pensamiento (es decir, la dial\u00e9ctica <em>propiamente dicha<\/em>, como ciencia filos\u00f3fica), \u00a1\u00a1nada!!<sup>50<\/sup><\/p>\n<p>De hecho, Lenin estaba tan impactado por la fuerza del sistema de Hegel que concluy\u00f3 que \u201cel idealismo inteligente est\u00e1 m\u00e1s cerca del materialismo inteligente que el materialismo est\u00fapido\u201d<sup>51<\/sup>, agregando, para aclarar el punto: \u201cidealismo dial\u00e9ctico en lugar de inteligente; metaf\u00edsico, no desarrollado, muerto, basto, en lugar de est\u00fapido\u201d. Pero en la reconsideraci\u00f3n de Hegel por parte de Lenin hay mucho m\u00e1s que una ruptura con el pasado. En estas notas fragmentarias, Lenin formula algunas de las definiciones m\u00e1s precisas de que se pueda disponer de los conceptos clave de la filosof\u00eda marxista. La dial\u00e9ctica misma, por ejemplo, no ha sido nunca mejor explicada:<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n de un todo \u00fanico y el conocimiento de sus partes contradictorias&#8230; es la <em>esencia<\/em> (una de las caracter\u00edsticas \u201cesenciales\u201d, una de las principales, sino la principal) de la dial\u00e9ctica. As\u00ed es precisamente como Hegel plantea la cuesti\u00f3n.<sup>52<\/sup><\/p>\n<p>Lenin observa que \u201ceste aspecto de la dial\u00e9ctica recibe por lo general una atenci\u00f3n inadecuada (por ejemplo, en Plej\u00e1nov): la identidad de los opuestos se toma como la totalidad de <em>ejemplos<\/em>\u201d. La preocupaci\u00f3n de Lenin es que las explicaciones anteriores de la dial\u00e9ctica simplemente mostraban que la realidad conforma una totalidad y que aquellas cosas que eran vistas como opuestas estaban en realidad relacionadas una con otra. Pero no se hab\u00eda subrayado que la realidad es una <em>totalidad contradictoria<\/em>, ni que es la relaci\u00f3n mutuamente antag\u00f3nica entre las partes de la totalidad lo que constituye la fuerza motriz de su cambio y desarrollo. Cuando Lenin define su visi\u00f3n de la dial\u00e9ctica en tres puntos, subraya, adem\u00e1s de la totalidad y la unidad de an\u00e1lisis y s\u00edntesis, \u201cla naturaleza contradictoria de la cosa misma (lo otro de s\u00ed misma), las tendencias y fuerzas contradictorias en todo fen\u00f3meno\u201d.<sup>53<\/sup><\/p>\n<p>Un ejemplo actual de totalidad <em>no<\/em> contradictoria podr\u00eda ser la cosmovisi\u00f3n de algunos ecologistas que subrayan la interconexi\u00f3n de los seres humanos y la naturaleza, de ciencia y realidad, etc., pero que carecen del concepto de contradicci\u00f3n y, por ende, del concepto de cambio desarrollado desde el interior. La voluntad de cambio pasa a ser, en consecuencia, un mero deseo piadoso o un imperativo moral introducido desde fuera, pero sin relaci\u00f3n org\u00e1nica con la totalidad de relaciones previamente descritas. La totalidad sigue siendo, por tanto, una totalidad muerta. Lenin vio con claridad que el marxismo de la II Internacional hab\u00eda desarrollado una concepci\u00f3n igualmente falsa de la totalidad, que dejaba fuera el concepto de contradicci\u00f3n interna. Para Lenin, la clave era<\/p>\n<p>&#8230;el reconocimiento (descubrimiento) de las tendencias contradictorias, opuestas, <em>mutuamente excluyentes<\/em>, en <em>todo<\/em> fen\u00f3meno o proceso natural (<em>incluyendo<\/em> el esp\u00edritu y la sociedad)&#8230; El desarrollo es la \u201clucha\u201d de los opuestos.<sup>54<\/sup><\/p>\n<p>As\u00ed, pues, cuando Lenin se pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 distingue a la transici\u00f3n dial\u00e9ctica de la transici\u00f3n no dial\u00e9ctica?\u201d, su respuesta es \u201cEl salto. La contradicci\u00f3n. La interrupci\u00f3n de la gradualidad\u201d.<sup>55<\/sup> Sobre esta base, Lenin sostiene que \u201clas dos concepciones b\u00e1sicas del desarrollo\u201d son 1) el cambio visto como incremento o decrecimiento gradual, o repetici\u00f3n, o 2) el cambio como resultado de la lucha entre opuestos. En la primera concepci\u00f3n, la causa \u00faltima del cambio permanece oculta o se atribuye a algo externo al sistema, como Dios. La soluci\u00f3n dial\u00e9ctica al problema del cambio apunta a las contradicciones internas y, por tanto, al \u201cautomovimiento\u201d:<\/p>\n<p>La primera concepci\u00f3n es p\u00e1lida, seca, inerte. La segunda es viva; <em>s\u00f3lo<\/em> ella proporciona la clave del \u201cautomovimiento\u201d de todo lo existente; s\u00f3lo ella da la clave de los \u201csaltos\u201d, de las \u201crupturas de la continuidad\u201d, de la \u201ctransformaci\u00f3n en lo contrario\u201d, de la destrucci\u00f3n de lo viejo y el surgimiento de lo nuevo.<sup>56 <\/sup><\/p>\n<p>Aqu\u00ed podemos quiz\u00e1 vislumbrar las preocupaciones pol\u00edticas que motivaron la reelaboraci\u00f3n de Lenin de su m\u00e9todo marxista: hab\u00eda encontrado aqu\u00ed un m\u00e9todo que pod\u00eda dar cuenta de la repentina transformaci\u00f3n de la II Internacional en su opuesto, el \u201csalto\u201d inesperado en el curso del desarrollo hist\u00f3rico y la \u201cdestrucci\u00f3n de lo viejo y el surgimiento de lo nuevo\u201d.<\/p>\n<p>Tras haber redescubierto la esencia de la dial\u00e9ctica, Lenin pas\u00f3 a renovar algunos de los t\u00e9rminos clave del m\u00e9todo marxista. La distinci\u00f3n entre la apariencia cotidiana de la realidad y su estructura subyacente, entre apariencia y esencia, cobraba ahora nueva importancia para Lenin. En <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, la teor\u00eda de Lenin de la conciencia como copia o reflejo hab\u00eda actuado como obst\u00e1culo contra cualquier \u00e9nfasis importante sobre este tema, dado que, si la conciencia era simplemente la imagen especular de la realidad, pod\u00eda asumirse que la realidad pod\u00eda ser inmediata y f\u00e1cilmente accesible a partir de lo que aparec\u00eda en su superficie. Marx, como hemos visto, daba a esa cuesti\u00f3n una importancia mucho mayor. Lenin ahora segu\u00eda ese ejemplo.<\/p>\n<p>La importancia de una comprensi\u00f3n marxista de la distinci\u00f3n entre la apariencia de las cosas y su esencia es doble: 1) al ahondar bajo la masa de los fen\u00f3menos superficiales, es posible ver las relaciones esenciales que gobiernan el cambio hist\u00f3rico (as\u00ed, pues, bajo la apariencia de una transacci\u00f3n mercantil libre y justa pueden verse las relaciones de explotaci\u00f3n de la sociedad de clases), pero, 2) esto no significa que las apariencias superficiales puedan ser desechadas como hechos ef\u00edmeros sin consecuencia alguna. Al revelar las relaciones esenciales de la sociedad, se hace posible explicar tambi\u00e9n m\u00e1s plenamente que antes <em>porqu\u00e9 <\/em>esas relaciones aparecen en una forma diferente a la de su verdadera naturaleza. Explicar, por ejemplo, porqu\u00e9 las relaciones de clase de explotaci\u00f3n en el momento de la producci\u00f3n aparecen como \u201cun trabajo justo por una paga justa\u201d en la pulida superficie del mercado laboral.<\/p>\n<p>Al hacer la distinci\u00f3n entre apariencia y esencia pero al insistir, a la vez, en su conexi\u00f3n, al subrayar la importancia de develar la estructura subyacente de los hechos pero sin suponer que su apariencia cotidiana es en cierto modo irreal o irrelevante, Lenin estaba redescubriendo un aspecto esencial tanto del m\u00e9todo de Marx como de su descripci\u00f3n de la sociedad capitalista. Lenin resume la situaci\u00f3n con una met\u00e1fora particularmente apropiada:<\/p>\n<p>Lo inesencial, lo aparente, lo superficial, suele desvanecerse, no se aferra tan \u201cestrechamente\u201d, no se \u201cestablece con tanta firmeza\u201d como la \u201cEsencia\u201d. <em>Etwa<\/em> [Aproximadamente como] el movimiento de un r\u00edo: la espuma en la superficie y las corrientes profundas por debajo. \u00a1<em>Pero incluso la espuma<\/em> es una expresi\u00f3n de la esencia!<sup>57<\/sup><\/p>\n<p>Sobre la base de esta comprensi\u00f3n, Lenin embate contra sus viejos enemigos, los seguidores de Mach entre otros, con una nueva cr\u00edtica que no hab\u00eda tenido lugar en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>:<\/p>\n<p>Los fil\u00f3sofos menores disputan acerca de si lo que debe tomarse como base es la esencia <em>o<\/em> lo inmediatamente dado (Kant, Hume, los disc\u00edpulos de Mach). En vez de \u201co\u201d, Hegel dice \u201cy\u201d, y explica el contenido concreto de este \u201cy\u201d.<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>Lenin sostiene que Hegel no ve la apariencia de las cosas como una mera bruma que ha de disiparse mediante la comprensi\u00f3n de la \u201cverdadera\u201d realidad. Hay una realidad m\u00e1s profunda, pero debe ser capaz de dar cuenta de la contradicci\u00f3n entre ella y la forma en que aparece: \u201cHegel es partidario de la \u00abvalidez objetiva\u00bb&#8230; de la Apariencia, \u00abde lo que nos es dado inmediatamente\u00bb\u201d.<sup>59<\/sup> Este enfoque de la cuesti\u00f3n de esencia y apariencia es central para la nueva concepci\u00f3n de Lenin sobre la relaci\u00f3n entre pensamiento y realidad. Mientras que <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> los mostraba en oposici\u00f3n r\u00edgida, uno como espejo del otro, los cuadernos sobre Hegel desarrollan una comprensi\u00f3n m\u00e1s compleja. El primer avance importante de Lenin es aplicar su comprensi\u00f3n de la realidad de la apariencia a la cuesti\u00f3n de la conciencia. Comentando un pasaje de Hegel, Lenin escribe:<\/p>\n<p>\u00bfNo se dice aqu\u00ed que tambi\u00e9n la apariencia es objetiva, porque contiene uno de los aspectos del mundo objetivo? No s\u00f3lo la <em>Wesen <\/em>[esencia] sino tambi\u00e9n la <em>Schein<\/em> [apariencia] es objetiva. Hay una diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo, PERO ESA DIFERENCIA, TAMBI\u00c9N, TIENE SUS L\u00cdMITES.<sup>60<\/sup><\/p>\n<p>La idea de que la conciencia y la realidad no son las simples polaridades descritas en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, y de que hab\u00eda tanto unidad objetiva como diferencia entre ellas, result\u00f3 un descubrimiento deslumbrante para Lenin, como lo atestigua su uso de las may\u00fasculas. M\u00e1s adelante, Lenin explica en detalle su nueva comprensi\u00f3n:<\/p>\n<p>Los conceptos l\u00f3gicos son subjetivos en tanto permanezcan \u201cabstractos\u201d, en su forma abstracta, pero al mismo tiempo expresan las cosas-en-s\u00ed. La naturaleza es <em>tanto<\/em> concreta <em>como<\/em> abstracta, <em>tanto<\/em> fen\u00f3meno <em>como<\/em> esencia, <em>tanto<\/em> momento <em>como<\/em> relaci\u00f3n. Los conceptos humanos son subjetivos en su abstracci\u00f3n, en su separaci\u00f3n, pero objetivos en su conjunto, en el proceso, en la totalidad, en la tendencia, en la fuente.<sup>61<\/sup><\/p>\n<p>Lenin apunta aqu\u00ed a lo mismo que se\u00f1alaba Marx cuando afirmaba que las ideas se convierten en fuerza material cuando son tomadas por las masas. De hecho, el mismo Lenin escribi\u00f3 al observar el proceso en curso en 1917 que \u201clas ideas se convierten en un poder cuando se apoderan del pueblo\u201d.<sup>62<\/sup> Esto es, llega un punto en que la conciencia deja de ser una mera opini\u00f3n subjetiva sobre el mundo e ingresa, mediante la pr\u00e1ctica colectiva, en la conformaci\u00f3n objetiva del mundo. Cuando vislumbr\u00f3 una idea similar en Hegel, Lenin se\u00f1al\u00f3 que<\/p>\n<p>El pensamiento de que lo ideal se transforma en lo real es <em>profundo<\/em> y muy importante para la historia. Pero incluso en la vida personal de un hombre es evidente que tiene mucho de verdad. Contra el materialismo vulgar. NB [<em>Nota bene<\/em>, tomar nota]. La diferencia de lo ideal y lo material no es tampoco incondicional, no es <em>\u00fcberschwenglisch<\/em> [desmesurada].<sup>63<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significado tiene esta concepci\u00f3n de la conciencia para la teor\u00eda leninista del conocimiento? Exig\u00eda que Lenin hiciera una importante, aunque no absoluta, ruptura con las ideas contenidas en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. Echemos una mirada primero hacia lo que <em>no<\/em> cambi\u00f3. Lenin, por supuesto, sigui\u00f3 siendo un materialista. Sigui\u00f3 insistiendo en que la realidad material existe independientemente del pensamiento humano y que, de hecho, esta capacidad misma de pensar era un producto del desarrollo natural: \u201cLos conceptos y el arte de operar con ellos no son innatos, sino el resultado de dos mil a\u00f1os de desarrollo de la ciencia natural y la filosof\u00eda\u201d.<sup>64<\/sup> As\u00ed, pues, \u201clos fines de los hombres son engendrados por el mundo objetivo y lo presuponen; los encuentran como algo dado, presente\u201d<sup>65<\/sup>; en consecuencia, \u201cla dial\u00e9ctica de las <em>cosas<\/em> produce la dial\u00e9ctica de las <em>ideas<\/em>, y no a la inversa\u201d.<sup>66<\/sup><\/p>\n<p>Es importante no perder de vista el hecho de que Lenin nunca abandon\u00f3 este compromiso con el materialismo. En particular, porque an\u00e1lisis en otros aspectos valiosos de los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, como el recientemente editado de Kevin Anderson, <em>Lenin, Hegel y el marxismo occidental<\/em>, tienden a subestimar este elemento de continuidad en el pensamiento de Lenin.<sup>67<\/sup><\/p>\n<p>No obstante, estas afirmaciones generales de materialismo son s\u00f3lo el comienzo del problema, no su soluci\u00f3n. No pod\u00edan dar cuenta, por ejemplo, de la relaci\u00f3n entre la dial\u00e9ctica de las ideas y la dial\u00e9ctica de la realidad, relaci\u00f3n que Lenin sin duda ya no conceb\u00eda a la manera lineal y unidimensional planteada en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. El lenguaje de \u201ccopia\u201d o \u201cfotograf\u00eda\u201d est\u00e1 completamente ausente en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>. A\u00fan se habla de la conciencia como reflejo de la realidad en un sentido general, pero el t\u00e9rmino rara vez es usado sin cualificaci\u00f3n sustancial:<\/p>\n<p>El <em>reflejo<\/em> de la naturaleza en el pensamiento humano debe entenderse no \u201cabstractamente\u201d, no \u201cen forma inerte\u201d, <em>no carente de movimiento, no sin contradiccion<\/em>es, sino en el eterno <em>proceso<\/em> del movimiento, en el surgimiento de contradicciones y su soluci\u00f3n.<sup>68<\/sup><\/p>\n<p>De hecho, insiste Lenin, \u201cel hombre no puede comprender = reflejar = ser un espejo de la naturaleza <em>como un todo<\/em>, en su completitud, en su \u201ctotalidad inmediata\u201d; s\u00f3lo puede acercarse <em>eternamente<\/em> a ella creando abstracciones, conceptos, leyes, una pintura cient\u00edfica del mundo, etc., etc.\u201d. Esto es imposible en parte porque la obtenci\u00f3n del conocimiento es un proceso infinito, como ya hab\u00eda observado Lenin en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>.<sup>69<\/sup> Pero lo que ahora agrega Lenin es que resulta tambi\u00e9n imposible debido a que el conocimiento requiere un proceso activo de abstracci\u00f3n capaz de discernir entre esencia y apariencia. Este proceso simplemente no es posible si se usa una primitiva teor\u00eda de la conciencia como copia. Lenin mismo puntualiza que<\/p>\n<p>La l\u00f3gica es la ciencia de la cognici\u00f3n, la teor\u00eda del conocimiento. El conocimiento es el reflejo de la naturaleza por el hombre. Pero no es un reflejo simple, inmediato, completo, sino el proceso de una serie de abstracciones, la formaci\u00f3n y el desarrollo de conceptos, leyes, etc., y estos conceptos, leyes, etc., <em>abarcan<\/em> de manera condicional, aproximada, el car\u00e1cter universal y regido por leyes de una naturaleza eternamente en movimiento y desarrollo.<sup>70<\/sup><\/p>\n<p>De este modo, Lenin desarrolla un rol m\u00e1s activo e independiente de la conciencia que el que le permit\u00eda el marco de <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. Fue incluso tan lejos como para afirmar que \u201cla conciencia del hombre no s\u00f3lo refleja el mundo, sino que lo crea\u201d.<sup>71<\/sup> Esta vena nunca podr\u00eda haberse expresado en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, aunque m\u00e1s no fuera porque Bogd\u00e1nov se habr\u00eda aferrado a ella para contradecir toda la l\u00ednea argumental de Lenin. Estas ideas requer\u00edan de una teor\u00eda dial\u00e9ctica de la cognici\u00f3n que las enraizara en un marco marxista, y era precisamente esta teor\u00eda lo que faltaba en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfPero acaso no estaba consiguiendo Lenin este rol m\u00e1s independiente para la conciencia a expensas de la precisi\u00f3n cient\u00edfica? \u00bfC\u00f3mo podemos saber que nuestra conciencia realmente tiene una correspondencia con el mundo real si es s\u00f3lo una representaci\u00f3n \u201caproximada\u201d, \u201ccondicional\u201d y abstracta de la realidad? La respuesta de Lenin tiene dos aspectos. En primer lugar, la abstracci\u00f3n puede ser un m\u00e9todo para ver la realidad con m\u00e1s claridad, como vimos en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n de esencia y apariencia, y en segundo lugar, la conciencia debe resultar en una actividad pr\u00e1ctica, que proporcionar\u00e1 la prueba de si nuestras concepciones sobre el mundo se ajustan a \u00e9l o no.<\/p>\n<p>El pensamiento que opera de lo concreto a lo abstracto&#8230; no se aleja de la verdad sino que se acerca a ella. El concepto abstracto de <em>materia<\/em>, de <em>ley<\/em> de la naturaleza, de <em>valor<\/em>, etc., en una palabra, <em>todas<\/em> las abstracciones cient\u00edficas, reflejan la naturaleza de una manera m\u00e1s profunda, verdadera y <em>completa<\/em>. Desde la percepci\u00f3n viva al pensamiento abstracto, <em>y de \u00e9ste a la pr\u00e1ctica<\/em>: tal es el camino dial\u00e9ctico del conocimiento de la <em>verdad<\/em>, del conocimiento de la realidad objetiva.<sup>72<\/sup><\/p>\n<p>La segunda pata de este proceso, el recurso a la pr\u00e1ctica, es crucial porque involucra una fusi\u00f3n de la comprensi\u00f3n intelectual con la existencia objetiva. La acci\u00f3n humana, en el sentido en que Marx entend\u00eda la cuesti\u00f3n en su an\u00e1lisis del trabajo humano, no es ni una mera extensi\u00f3n del pensamiento ni tampoco un simple acontecer objetivo en el mundo exterior, como si fuera el viento que sacude las ramas de un \u00e1rbol. Es un <em>acto consciente<\/em>. En la actividad consciente, los seres humanos superan la abstracci\u00f3n del pensamiento al integrarlo a la realidad concreta e inmediata en toda su complejidad. Este es el momento en el que constatamos si el pensamiento realmente asume una forma objetiva, si realmente puede crear el mundo, o si ha captado equivocadamente la naturaleza de la realidad y es por ende incapaz de ingresar a la cadena hist\u00f3rica como una fuerza objetiva que, en el caso de la lucha de clases, se apodera de las masas. Esto es lo que quiere decir Lenin cuando escribe que \u201c<em>la pr\u00e1ctica es m\u00e1s elevada que el conocimiento (te\u00f3rico)<\/em>, porque posee no s\u00f3lo la dignidad de la universalidad, sino tambi\u00e9n la de la realidad inmediata\u201d.<sup>73<\/sup> O, en una versi\u00f3n m\u00e1s elaborada del mismo tema,<\/p>\n<p>La actividad del hombre, que ha construido para s\u00ed una imagen objetiva del mundo, cambia la realidad exterior, suprime su determinaci\u00f3n (=altera tal o cual de sus aspectos o cualidades) y de este modo elimina de ella las caracter\u00edsticas de apariencia, exterioridad y nulidad, y la torna existente en y para s\u00ed (=objetivamente verdadera).<sup>74<\/sup><\/p>\n<p>Vemos aqu\u00ed c\u00f3mo para Lenin la pr\u00e1ctica supera la distinci\u00f3n entre lo subjetivo y lo objetivo, as\u00ed como la brecha entre esencia y apariencia. Lo que hab\u00eda sentado las bases para este descubrimiento era la teor\u00eda leninista del partido, que fue siempre el elemento m\u00e1s dial\u00e9ctico y m\u00e1s importante en el marxismo de Lenin. El conjunto de la concepci\u00f3n de un partido que es parte de la mayor\u00eda de la clase trabajadora, pero que est\u00e1 por largos per\u00edodos separado de ella, exige una dial\u00e9ctica que comprenda la unidad de los opuestos, la naturaleza esencial de la pr\u00e1ctica y la naturaleza hist\u00f3rico-concreta del desarrollo.<sup>75<\/sup><\/p>\n<p>El notable redescubrimiento por parte de Lenin del marxismo \u201chegeliano\u201d le aport\u00f3 las herramientas con las cuales rehacer su m\u00e9todo a la luz de esta experiencia de construcci\u00f3n partidaria. Y lo hizo precisamente en el momento en que el fracaso de la tradici\u00f3n de la II Internacional en la que \u00e9l hab\u00eda estado inserto resultaba de una claridad meridiana. De hecho, el ataque de Lenin al proimperialismo de Kautsky se\u00f1ala espec\u00edficamente la incapacidad de \u00e9ste para entender la dial\u00e9ctica:<\/p>\n<p>Kautsky aprovecha el <em>deseo<\/em> de una <em>nueva<\/em> era pac\u00edfica del capitalismo para justificar la adhesi\u00f3n de los oportunistas y de la socialdemocracia oficial a la burgues\u00eda y su rechazo de las t\u00e1cticas revolucionarias, es decir, proletarias, en <em>esta \u00e9poca tormentosa<\/em>&#8230; La dial\u00e9ctica marxista, en tanto \u00faltima palabra en el m\u00e9todo cient\u00edfico evolutivo, excluye todo an\u00e1lisis aislado de un objeto.<sup>76<\/sup><\/p>\n<p>Y en relaci\u00f3n con el apoyo de Plej\u00e1nov a la guerra, dice Lenin:<\/p>\n<p>Plej\u00e1nov ha establecido un nuevo r\u00e9cord en el noble deporte de sustituir la dial\u00e9ctica por la sofister\u00eda. El sofista se aferra a un \u201cargumento\u201d entre muchos; fue Hegel quien hace bastante tiempo observ\u00f3 con todo acierto que en este mundo se pueden encontrar \u201cargumentos\u201d para probar cualquier cosa. La dial\u00e9ctica exige la investigaci\u00f3n de los m\u00faltiples aspectos de un fen\u00f3meno social dado en su desarrollo, y que lo externo y aparente quede reducido a las fuerzas motrices fundamentales, al desarrollo de las fuerzas productivas y la lucha de clases&#8230; En relaci\u00f3n con las guerras, la tesis principal de la dial\u00e9ctica, que ha sido tan desvergonzadamente distorsionada por Plej\u00e1nov para complacer a la burgues\u00eda, es que \u201c<em>la guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros<\/em> (es decir, violentos) <em>medios<\/em>\u201d. Tal es la f\u00f3rmula de Clausewitz, uno de los m\u00e1s grandes escritores sobre la historia de la guerra, cuyo pensamiento estuvo inspirado por Hegel.<sup>77<\/sup><\/p>\n<p>Lo que Lenin obtuvo de su lectura de Hegel fue mucho m\u00e1s que la aplicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica al estudio de la guerra; ti\u00f1\u00f3 el conjunto de su pensamiento y la conserv\u00f3 por el resto de su vida. Como sostiene Michael L\u00f6wy,<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil hallar el hilo rojo que conduce de la categor\u00eda de totalidad a la teor\u00eda del eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena imperialista; de la interpenetraci\u00f3n de los opuestos a la transformaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en revoluci\u00f3n socialista; de la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de causalidad al rechazo a definir el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n rusa \u00fanicamente por la \u201cbase econ\u00f3mica atrasada\u201d de Rusia; de la cr\u00edtica del evolucionismo vulgar a la \u201cruptura de la continuidad\u201d en 1917.<sup>78<\/sup><\/p>\n<p>Naturalmente, Lenin no predijo o dedujo la revoluci\u00f3n rusa como resultado de su estudio de Hegel. Pero su reaprendizaje de la dial\u00e9ctica lo hizo m\u00e1s atento a las posibilidades, m\u00e1s capaz de descubrir, de manera concreta y emp\u00edrica, las formas de acci\u00f3n que podr\u00edan superar las contradicciones que enfrentaba. Su actitud hacia el estado de los trabajadores es un ejemplo: en <em>Dos t\u00e1cticas de la socialdemocracia en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em> (1905), Lenin hab\u00eda criticado a la Comuna por no ser capaz de \u201cdistinguir entre los elementos de una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y los de una revoluci\u00f3n socialista\u201d, por \u201cconfundir las tareas de la lucha por la rep\u00fablica con las de la lucha por el socialismo\u201d. Pero hacia 1917, Lenin se hab\u00eda desembarazado de tal enfoque. La Comuna pas\u00f3 a ser, en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, el modelo para llevar adelante, de manera simult\u00e1nea, una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y una socialista.<sup>79<\/sup><\/p>\n<p>Este nuevo enfoque le iba a ser otra vez de utilidad, como observa Kr\u00fapskaia, en \u201csus breves comentarios sobre el enfoque dial\u00e9ctico de todos los fen\u00f3menos que hizo en 1921 en el transcurso de sus disputas con Trotsky y Bujarin sobre los sindicatos\u201d. Este texto es \u201cla mejor evidencia de cu\u00e1nto provecho hab\u00eda sacado Ilich de sus estudios sobre filosof\u00eda\u201d.<sup>80<\/sup> De hecho, dos secciones del art\u00edculo de Lenin <em>Una vez m\u00e1s sobre los sindicatos<\/em>, unas 17 p\u00e1ginas, estaban dedicadas a la dial\u00e9ctica.<sup>81<\/sup><\/p>\n<p>El debate de 1921 se centr\u00f3 sobre el grado en que los sindicatos deb\u00edan estar integrados al Estado. Lenin pensaba que incluso en un estado obrero, especialmente en uno que era, como \u00e9l lo llamaba, un estado de obreros y campesinos con deformaciones burocr\u00e1ticas, los trabajadores a\u00fan necesitaban sindicatos que tuvieran suficiente autonom\u00eda como para defenderse de su propio estado. Trotsky, aunque al comienzo hab\u00eda tomado una posici\u00f3n cercana a la de Lenin, pas\u00f3 a defender la idea de que los sindicatos deb\u00edan estar ligados m\u00e1s estrechamente a la m\u00e1quina estatal, a fin de superar la devastaci\u00f3n causada por la guerra civil. Bujarin ocup\u00f3 una posici\u00f3n intermedia entre Lenin y Trotsky.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Lenin a Trotsky era que \u00e9ste hab\u00eda olvidado que \u201cla pol\u00edtica debe preceder a la econom\u00eda\u201d porque \u201csin un abordaje pol\u00edtico correcto a la cuesti\u00f3n, la clase dada no podr\u00e1 mantener su dominaci\u00f3n, <em>y por consiguiente<\/em>, tampoco podr\u00e1 cumplir su <em>tarea en la producci\u00f3n<\/em>\u201d.<sup>82<\/sup><\/p>\n<p>La respuesta de Lenin a Bujarin es m\u00e1s interesante desde el punto de vista metodol\u00f3gico. Lenin acusa a Bujarin de eclecticismo:<\/p>\n<p>La esencia de su error te\u00f3rico es la sustituci\u00f3n de la interacci\u00f3n dial\u00e9ctica entre econom\u00eda y pol\u00edtica (propia del marxismo) por el eclecticismo. Su actitud te\u00f3rica es \u201cpor un lado; por el otro\u201d, \u201clo uno y lo otro\u201d. Esto es eclecticismo. La dial\u00e9ctica exige una consideraci\u00f3n global de las correlaciones en su desarrollo concreto, no un mosaico de piezas y fragmentos.<sup>83<\/sup><\/p>\n<p>Bujarin hab\u00eda intentado minimizar las diferencias entre Lenin y Trotsky, diciendo que sus posiciones no eran contradictorias:<\/p>\n<p>Camaradas, muchos de ustedes hallar\u00e1n que la actual controversia tiene el siguiente aspecto: dos hombres se desaf\u00edan a definir el vaso sobre la tribuna. Uno dice: \u201ces un cilindro de vidrio, y maldito el que diga otra cosa\u201d. El otro dice: \u201cun vaso es un recipiente para beber, y maldito el que diga otra cosa\u201d.<sup>84<\/sup><\/p>\n<p>Para Lenin, esto era la representaci\u00f3n del \u201cpunto de vista de la l\u00f3gica formal o escol\u00e1stica, no de la l\u00f3gica marxista o dial\u00e9ctica\u201d. Su r\u00e9plica a Bujarin muestra no s\u00f3lo el dominio de la dial\u00e9ctica que hab\u00eda adquirido mediante su estudio de Hegel, sino la profunda comprensi\u00f3n materialista con la que transformaba las categor\u00edas de Hegel, haci\u00e9ndolas precisas y concretas:<\/p>\n<p>Un vaso es sin duda tanto un cilindro de vidrio como un recipiente para beber. Pero tiene muchos m\u00e1s aspectos que \u00e9sos; hay un n\u00famero infinito de ellos, un n\u00famero infinito de \u201cmediaciones\u201d e interrelaciones con el resto del mundo. Un vaso es un objeto pesado que puede usarse como proyectil, como recipiente para tener atrapada una mariposa, o puede ser un objeto valioso como objeto tallado o grabado art\u00edsticamente, y todo esto es completamente independiente de que sirva para beber, de que est\u00e9 hecho de vidrio, de que su forma sea o no cil\u00edndrica, y as\u00ed sucesivamente.<sup>85<\/sup><\/p>\n<p>Lenin critica a Bujarin porque \u00e9ste simplemente toma las definiciones aportadas por la l\u00f3gica formal y las combina sin orden ni concierto, as\u00ed como en el debate sobre los sindicatos combinaba indistintamente elementos de la posici\u00f3n de Lenin y de la de Trotsky. Lenin sostiene que la l\u00f3gica dial\u00e9ctica exige ir m\u00e1s all\u00e1:<\/p>\n<p>En primer lugar, si hemos de tener conocimiento verdadero de un objeto, debemos examinar todas sus facetas, sus conexiones y sus \u201cmediaciones\u201d. Jam\u00e1s lo conseguiremos por completo, pero la regla de la multilateralidad es una salvaguarda contra los errores y el esquematismo.<\/p>\n<p>De este modo, Lenin hace un uso pol\u00e9mico de los conceptos hegelianos de totalidad y mediaci\u00f3n. Y contin\u00faa:<\/p>\n<p>En segundo lugar, la l\u00f3gica dial\u00e9ctica exige que un objeto sea tomado en su desarrollo, en su cambio, en su \u201cautomovimiento\u201d, como lo llama Hegel. Esto no resulta inmediatamente evidente en el caso de un objeto como un vaso, pero \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1 en flujo, y esto vale especialmente para su uso, su objeto y las conexiones con el mundo circundante.<\/p>\n<p>Lenin afirma que, en tercer lugar, s\u00f3lo esta concepci\u00f3n podr\u00eda funcionar como \u201ccriterio de verdad e indicador pr\u00e1ctico de su relaci\u00f3n con las necesidades humanas\u201d. Y concluye diciendo que \u201cen cuarto lugar, la l\u00f3gica dial\u00e9ctica sostiene que \u00abla verdad es siempre concreta, nunca abstracta\u00bb, como le gustaba decir a Plej\u00e1nov citando a Hegel\u201d.<sup>86<\/sup> Este \u00faltimo aspecto es decisivo para una dial\u00e9ctica materialista, y Lenin intenta remachar el clavo con un ejemplo pol\u00edtico:<\/p>\n<p>No conozco absolutamente nada sobre los rebeldes y revolucionarios del sur de China&#8230; Dado que existen esos levantamientos, no es descabellado imaginar una discusi\u00f3n entre el chino N\u00ba 1, que dice que la insurrecci\u00f3n es el producto de la m\u00e1s aguda lucha de clases nacional, y el chino N\u00ba 2, que afirma que la insurrecci\u00f3n es un arte. Esto es todo lo que necesitamos para poder escribir tesis <em>\u00e0 la<\/em> Bujarin: \u201cpor un lado&#8230; por otro lado\u201d. Uno no ha tenido en cuenta lo suficiente el \u201cfactor\u201d arte, y el otro, el \u201cfactor agudeza\u201d. Como no se ha hecho ning\u00fan estudio <em>concreto<\/em> sobre <em>esta<\/em> discusi\u00f3n, cuesti\u00f3n, enfoque, etc. <em>particular<\/em>, el resultado es un eclecticismo inerte y vac\u00edo.<sup>87<\/sup><\/p>\n<p>En lugar de este enfoque, Lenin sostiene que debe haber \u201cuna soluci\u00f3n concreta de la cuesti\u00f3n pol\u00edtica de las \u00abtendencias en el seno del movimiento sindical\u00bb, de las relaciones entre las clases, de la correlaci\u00f3n entre pol\u00edtica y econom\u00eda, del rol espec\u00edfico del Estado, el partido, los sindicatos, etc.\u201d.<sup>88<\/sup> Esta era la \u00fanica manera de evitar tanto el eclecticismo de Bujarin como el \u201cpensamiento unilateral\u201d de Trotsky. Sin duda, era en parte este debate lo que ten\u00eda en mente Lenin al escribir en su \u201cTestamento\u201d sobre Bujarin que \u201csus conceptos te\u00f3ricos s\u00f3lo pueden considerarse plenamente marxistas con la mayor reserva porque hay en \u00e9l algo de escol\u00e1stico (no ha estudiado nunca, y creo que jam\u00e1s ha entendido del todo, la dial\u00e9ctica)\u201d.<sup>89<\/sup><\/p>\n<p>Lenin mantuvo su compromiso con la dial\u00e9ctica en su \u00faltimo art\u00edculo sobre filosof\u00eda, escrito en 1922 para la revista <em>Pod Znamenem Marksizma<\/em> (<em>Bajo la bandera del marxismo<\/em>). Lenin inst\u00f3 a los colaboradores de la revista a<\/p>\n<p>&#8230; dedicarse al estudio sistem\u00e1tico de la dial\u00e9ctica de Hegel desde un punto de vista materialista&#8230; Tomando como base el m\u00e9todo de Marx de aplicar la dial\u00e9ctica hegeliana concebida de una manera materialista, podemos y debemos elaborar esta dial\u00e9ctica en todos sus aspectos, publicar en la revista extractos de las principales obras de Hegel, interpret\u00e1ndolas y coment\u00e1ndolas en forma materialista con la ayuda de ejemplos de c\u00f3mo Marx aplicaba la dial\u00e9ctica en la esfera de las relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, ejemplos que la historia reciente, especialmente la guerra imperialista moderna y la revoluci\u00f3n, nos provee en inusual abundancia. En mi opini\u00f3n, los editores y colaboradores de <em>Pod Znamenem Marksizma<\/em> deben ser una especie de \u201cSociedad de amigos materialistas de la dial\u00e9ctica hegeliana\u201d.<sup>90<\/sup><\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de Lenin<\/strong><\/p>\n<p>Durante la revoluci\u00f3n rusa no se conoci\u00f3 hasta qu\u00e9 punto Lenin hab\u00eda renovado el m\u00e9todo marxista, y a\u00fan menos sobrevivi\u00f3 a su muerte en 1924. El debate filos\u00f3fico, no obstante, floreci\u00f3 despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de Octubre. Hubo una suerte de renacimiento de la filosof\u00eda de Mach, y quienes hab\u00edan sido prominentes opositores de Lenin se hallaron en altos cargos en el estado sovi\u00e9tico. Lunacharsky, como ya se\u00f1al\u00e1ramos, fue comisario del pueblo para la Educaci\u00f3n. Bogd\u00e1nov pas\u00f3 a ser miembro destacado de la Academia Comunista, y Pokrovsky fue el primer director del Instituto de Profesores Rojos. Pero las dos principales corrientes de pensamiento fueron los mecanicistas y el grupo asociado con Abram Deborin.<\/p>\n<p>El mecanicismo era una forma extrema de positivismo, una disposici\u00f3n de pensamiento extremadamente empirista y antite\u00f3rico, una tendencia a apoyarse en los \u201chechos desnudos\u201d y a creer que no se requer\u00eda ulterior elaboraci\u00f3n.<sup>91<\/sup> Sus sostenedores estaban convencidos de que<\/p>\n<p>&#8230;los recursos de investigaci\u00f3n de la ciencia son capaces de dar cuenta de la realidad objetiva de manera completa. Afirman que la ciencia utiliza procedimientos de reducci\u00f3n que son, en principio, capaces de revelar de manera exhaustiva la naturaleza no s\u00f3lo de los objetos f\u00edsicos, sino tambi\u00e9n de los organismos vivos y los fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos.<sup>92<\/sup><\/p>\n<p>Este punto de vista ten\u00eda afinidad con la vena positivista del pensamiento de Bogd\u00e1nov. De hecho, Bogd\u00e1nov se acerc\u00f3 a los mecanicistas. Estos, sin embargo, eran menos proclives a asociarse con Bogd\u00e1nov; en parte porque de verdad ten\u00edan escasa inclinaci\u00f3n por su teor\u00eda idealista del conocimiento, y en parte debido a que, por haber sido Bogd\u00e1nov el blanco de pol\u00e9micas pasadas con Lenin, quedaba en muy mala situaci\u00f3n en las crecientes disputas fraccionales de mediados de los a\u00f1os 20. Tambi\u00e9n Bujarin apoyaba a la corriente mecanicista, postura que se gan\u00f3 el reproche de Lenin, contenido en el testamento ya citado y que Stalin ocultara tras su muerte, de que Bujarin nunca hab\u00eda \u201centendido la dial\u00e9ctica\u201d.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes fil\u00f3sofos agrupados alrededor de A. M. Deborin en el Instituto de Profesores Rojos dec\u00edan ser la ant\u00edtesis misma de los mecanicistas. Se opon\u00edan rotundamente a menoscabar el rol de la filosof\u00eda, y estaban decididos, siguiendo el consejo de Lenin, a rehabilitar la figura de Hegel y la comprensi\u00f3n materialista de la dial\u00e9ctica. En verdad, comparados con el cientificismo tosco de los mecanicistas, el grupo de Deborin era la c\u00faspide de la sofisticaci\u00f3n filos\u00f3fica. Pero en \u00faltimo an\u00e1lisis, y a pesar de toda su alharaca alrededor de Hegel y la dial\u00e9ctica, eran formalistas. Su comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica consist\u00eda en una letan\u00eda fija de formulaciones vaciadas de contenido e inmunes a la confrontaci\u00f3n con los hechos. La comprensi\u00f3n deborinista de la dial\u00e9ctica mostraba una esclerosis an\u00e1loga a la de Plej\u00e1nov y los te\u00f3ricos de la II Internacional, quienes, adhiriendo en lo formal a la dial\u00e9ctica, la vaciaron de hecho de todo contenido real y la divorciaban de las contradicciones vivas del mundo exterior. No sorprende, entonces, que Deborin fuera uno de los que se sum\u00f3 al ataque contra Georg Luk\u00e1cs y Karl Korsch a comienzos de los a\u00f1os 20. En manos de los seguidores de Deborin, la dial\u00e9ctica se convirti\u00f3 en una f\u00f3rmula lista para ser aplicada a cualquier problema, no un m\u00e9todo vivo que s\u00f3lo puede verificarse mediante el examen y reexamen permanentes de las tendencias reales de la naturaleza y la sociedad.<\/p>\n<p>Lo que en verdad estaba ocurriendo en la filosof\u00eda sovi\u00e9tica era que, as\u00ed como la base real de una unidad dial\u00e9ctica, la revoluci\u00f3n misma, se estaba degenerando, emergieron dos bandos unilaterales: los empiristas toscos y los hegelianos abstractos. No se trata de que ambos bandos fueran igualmente disvaliosos en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos \u2013los deborinistas estaban equivocados de una manera mucho m\u00e1s compleja que los mecanicistas\u2013 pero ambos eran en \u00faltima instancia incapaces de sostener la tradici\u00f3n filos\u00f3fica que Lenin hab\u00eda redescubierto. Toda ulterior posibilidad de sostener ese punto de vista se perdi\u00f3 en las intrigas de fines de los 20 y comienzos de los 30, a medida que Stalin consolidaba su poder.<\/p>\n<p>En 1929, los deborinistas aprovecharon sus posiciones de poder en el aparato de estado para derrotar a sus adversarios. Las armas utilizadas para derrotar a los mecanicistas no fueron precisamente filos\u00f3ficas. A medida que Stalin abandonaba la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP) y se embarcaba en la colectivizaci\u00f3n forzosa de los establecimientos rurales, Bujarin, que promov\u00eda la pol\u00edtica de hacer concesiones a\u00fan mayores que las de la NEP al campesinado, pas\u00f3 a ser el principal enemigo. Bujarin era aliado de los mecanicistas; por consiguiente, los mecanicistas fueron estigmatizados como gradualistas y deterministas. Bujarin era \u201cdesviacionista de derecha\u201d y mecanicista. Aplastar a uno era aplastar a ambos.<\/p>\n<p>Quienes ascendieron mediante maquinaciones e intrigas fueron arrojados del poder por la misma v\u00eda. Un a\u00f1o despu\u00e9s, Mitin y Yudin, que hab\u00edan sido aliados de Deborin, usaron los mismos m\u00e9todos de calumnia y difamaci\u00f3n contra \u00e9l. Se acus\u00f3 a los deborinistas de haber combatido a la \u201cdesviaci\u00f3n de derecha\u201d descuidando al otro enemigo del Partido, la \u201cdesviaci\u00f3n de izquierda\u201d representada por Trotsky. En 1930, el mismo Stalin llam\u00f3 a los deborinistas \u201cidealistas menchevizantes\u201d, y poco despu\u00e9s ser\u00edan considerados \u201cagentes trotskistas en el terreno filos\u00f3fico\u201d.<sup>93<\/sup> No hab\u00eda m\u00e1s verdad en esto que en suponer que todo mecanicista era partidario de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Bujarin. Pero a esa altura lo que pasaba por teor\u00eda hab\u00eda dejado de tener conexi\u00f3n alguna con la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, salvo como un arma en las manos de los que detentaban el poder. En enero de 1931, una resoluci\u00f3n del Comit\u00e9 Central conden\u00f3 a la revista de Deborin, <em>Bajo la bandera del marxismo<\/em>. En la filosof\u00eda, como en todas las dem\u00e1s \u00e1reas de la vida social e intelectual, el surgimiento del stalinismo ahog\u00f3 una cultura revolucionaria vibrante y vital, reduci\u00e9ndola al credo interesado y c\u00ednico de una nueva y brutal clase dominante.<\/p>\n<p>Con la muerte de Lenin, la derrota de la oposici\u00f3n de izquierda y la capitulaci\u00f3n de Luk\u00e1cs al stalinismo, el estudio genuino de la dial\u00e9ctica marxista pas\u00f3 a ser subterr\u00e1neo hasta que Trotsky volvi\u00f3 sobre la cuesti\u00f3n en los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Este era el punto de vista de los historiadores de derecha de la revoluci\u00f3n rusa como Leonard Shapiro durante la Guerra Fr\u00eda, pero subsiste a\u00fan hoy. V\u00e9ase, por ejemplo, O. Figes, <em>The People\u2019s Tragedy<\/em> (Londres, Jonathan Cape, 1996). La visi\u00f3n opuesta mejor planteada es la de T. Cliff, <em>Lenin<\/em>, 3 vol\u00famenes, (Londres, Bookmarks, 1985-7). V\u00e9ase tambi\u00e9n M. Liebman, <em>Leninism under Lenin<\/em> (Londres, Merlin, 1975) [hay edici\u00f3n castellana]; N. Harding, <em>Lenin\u2019s Political Thought<\/em>, <em>Theory and Practice in the Democratic and Socialist Revolutions<\/em> (Londres, Macmillan, 1983), y Paul Le Blanc, <em>Lenin and the Revolutionary Party<\/em> (New Jersey Humanities Press, 1993).<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Lenin consideraba el <em>Ensayo sobre la concepci\u00f3n materialista de la historia<\/em> de Labriola [hay edici\u00f3n castellana de Ant\u00eddoto] \u201cun libro muy interesante y muy inteligente\u201d. V\u00e9ase G. Weber y H. Weber, <em>Lenin, Life and Works<\/em> (Londres, Macmillan, 1980).<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Paul Le Blanc, <em>Lenin and the Revolutionary Party<\/em>, 209. El libro de Kevin Anderson <em>Lenin, Hegel and the Western Marxism, a Critical Study<\/em> (Chicago, University of Illinois Press, 1995) es el ejemplo m\u00e1s reciente del enfoque al que hace referencia Le Blanc. Anderson contin\u00faa una tradici\u00f3n originada en Raya Dunayevskaya y sus seguidores. Se encuentra una formulaci\u00f3n m\u00e1s extrema en N. Valentinov, <em>Encounters with Lenin<\/em>, citado en D. H. Ruben, <em>Marxism and Materialism, a Study in Marxist Theory of Knowledge <\/em>(Sussex and New Jersey, Harvester and Humanities Press, 1977), 166. Pero incluso en trabajos muy valiosos como el de Michael L\u00f6wy, \u201cFrom the \u00abLogia\u00bb of Hegel to the Finland Station in Petrograd\u201d, incluido en su <em>On Changing the World<\/em> (New Jersey, Humanities Press, 1993), se encuentran a veces resabios de este argumento. V\u00e9ase especialmente 79-81.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> V. I. Lenin, <em>Collected Works<\/em>, Vol. 1 (Mosc\u00fa, Progress, 1960), 182-3 [<em>Obras Completas<\/em>, vol. 1, Mosc\u00fa, Progreso, 1986, 192. Hemos modificado ocasionalmente la traducci\u00f3n].<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Ibid., 420 [ 460].<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Ibid., 400-1 [ 438-9].<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> La presencia de este elemento en el pensamiento de Lenin rebate tambi\u00e9n el argumento adelantado por Pannekoek en 1938 en su <em>Lenin as Philosopher<\/em> (Londres, Merlin, 1975) [hay edici\u00f3n en castellano]. Pannekoek se\u00f1ala correctamente los problemas de algunos de los argumentos materialistas mec\u00e1nicos que Lenin despliega contra Bogd\u00e1nov. Sin embargo, el libro de Pannekoek tiene muchas m\u00e1s debilidades que virtudes. En primer lugar, explica las debilidades del punto de vista de Lenin como resultado de un \u201cmaterialismo burgu\u00e9s\u201d que a\u00fan ten\u00eda su atractivo en la atrasada Rusia, donde se rehabilita como marxismo mucho despu\u00e9s de haber cumplido su rol como ideolog\u00eda de la burgues\u00eda revolucionaria en Europa occidental. Pero esto es sin embargo un reduccionismo a\u00fan m\u00e1s tosco que el que Pannekoek adjudica a Lenin. Despu\u00e9s de todo, hab\u00eda muchos materialistas mec\u00e1nicos en la II Internacional en Europa occidental, y Lenin segu\u00eda siendo ruso cuando renov\u00f3 la dial\u00e9ctica en 1914. Las verdaderas ra\u00edces del enfoque de Lenin en 1914 est\u00e1n no s\u00f3lo en las circunstancias materiales generales, sino en la forma en que \u00e9stas fueron mediadas por el marxismo de la II Internacional, en las consecuencias de la revoluci\u00f3n de 1905 y en la situaci\u00f3n particular del partido bolchevique. Pannekoek se equivoca tambi\u00e9n al creer que Lenin no ubicaba los problemas filos\u00f3ficos dentro de las contradicciones de clase de la sociedad, como incluso un breve examen de sus argumentos contra los <em>narodniki<\/em> deja muy en claro. Finalmente, Pannekoek no tiene ninguna exposici\u00f3n positiva de la dial\u00e9ctica para ofrecer en reemplazo del enfoque de Lenin. \u00a1Y esto en 1938, despu\u00e9s de Luk\u00e1cs, de Korsch, de Gramsci!<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> V\u00e9ase T. Cliff, Lenin, vol. 1, <em>Building the Party<\/em> (Londres, Pluto Press, 1975), 288.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Ibid., 290.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Del informe de M. N. Pokrovsky, el historiador bolchevique por entonces aliado de Bogd\u00e1nov, citado por Le Blanc, <em>Lenin and the Revolutionary Party<\/em>, 160.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> V\u00e9ase Le Blanc, cit., 163.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> L. Kolakowski, <em>Main Currents in Marxism 2. <\/em><em>The Golden Age<\/em> (Oxford, Oxford University Press, 1978), p. 419 [hay edici\u00f3n castellana].<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Ibid., 419.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> H. Sheehan, <em>Marxism and the Philosophy of Science, a Critical History<\/em> (New Jersey, Humanities Press, 1985), 120.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> V\u00e9ase N. Harding, <em>Leninism<\/em> (Londres, Macmillan, 1996), 219-20.<\/p>\n<p><sup>16 <\/sup>Citado en Sheehan, op. cit., 122.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Ibid., p. 123.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> E. Mach, <em>Analyse der Empfindungen<\/em>, citado en A. Pannekoek, <em>Lenin as Philosopher<\/em>, cit., 52.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Kolakowski, cit., 424-5.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Lenin, <em>Materialism and empiriocriticism<\/em> (Pek\u00edn, 1972), 72 [76]. [Hay varias ediciones en castellano. En \u00e9sta y las dem\u00e1s referencias citaremos entre corchetes la paginaci\u00f3n de <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, Buenos Aires, Ediciones Estudio, 1974, cuya traducci\u00f3n hemos modificado ocasionalmente].<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Kolakowski, cit., 429.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Ibid., 427.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> V\u00e9ase ibid., 435.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Sheehan, cit., 125.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Bogd\u00e1nov, citado en Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, 390 [340]. El resaltado es de Bogd\u00e1nov.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Kolakowski, cit., 441.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, 342 [301].<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Ibid., 340 [299].<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Citado en ibid., 329 [290].<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> Citado en Sheehan, op. cit., 120 [tambi\u00e9n en Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, ed. citada, 273].<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, 415 [360].<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Ibid., 434 [375-6].<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Ibid., 51 [59].<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Ibid., 50 [58].<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Cliff, Lenin, 291. V\u00e9ase tambi\u00e9n Anderson, op. cit., 19: \u201cCuando autoriz\u00f3 la reedici\u00f3n del libro en 1920, Lenin escribi\u00f3 que su tema era \u00abla filosof\u00eda del marxismo, el materialismo dial\u00e9ctico\u00bb. Sin embargo, deja claro que no era tanto \u00aben general\u00bb o para el movimiento marxista mundial, sino sobre todo en referencia a una cr\u00edtica al concepto de \u00abcultura proletaria\u00bb de su viejo adversario Bogd\u00e1nov, que estaba ganando adeptos entre la juventud sovi\u00e9tica y los intelectuales a comienzos de los a\u00f1os 20\u201d.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> Lenin, <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, 317 [280-1].<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> Ibid., 69 [74].<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Ibid., 276 [247].<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> Marx y Engels, <em>Selected Correspondence<\/em> (Mosc\u00fa, Progress, 1965), 191 (Carta de Marx a Engels, 27 de junio de 1867).<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> Marx, <em>Grundrisse<\/em> (Londres, Penguin, 1973), 100. [En castellano: <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, Buenos Aires<\/em>, Siglo XXI, 1973, p\u00e1g. 20-1].<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Tambi\u00e9n puede hallarse una defensa de <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> en el cap\u00edtulo 5 del libro de Sebastiano Timpanaro <em>On Materialism<\/em> (Londres, Verso, 1975). La defensa de Timpanaro no es directa, sino a trav\u00e9s del ataque al punto de vista de Karl Korsch sobre Lenin, lo que no le cuesta mucho, dado que Korsch se hizo antileninista a fines de los a\u00f1os 20. Pero incluso antes de esto, y aunque sus escritos anteriores contienen mucho de interesante, Korsch era mucho m\u00e1s d\u00e9bil como te\u00f3rico que Luk\u00e1cs, con quien se identificaba. La otra estrategia oblicua de Timpanaro es afirmar que las condiciones espec\u00edficas del renacimiento idealista que Lenin combati\u00f3 en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> son caracter\u00edsticas permanentes del pensamiento del siglo XX, lo que justificar\u00eda el enfoque de Lenin: \u201cEl \u00abper\u00edodo hist\u00f3rico\u00bb que justifica la obra de Lenin es, por tanto, un per\u00edodo hist\u00f3rico largo que ya abarca la mitad del siglo XX y que no muestra signos de finalizar\u201d (230). Esto es, como m\u00ednimo, unilateral, debido a que el estigma del marxismo de la II Internacional y del stalinismo no es el idealismo sino el materialismo burdo, lo que explica porqu\u00e9 el stalinismo pudo hacer mal uso durante tanto tiempo del libro de Lenin, presentado como un \u201cmanual\u201d.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Ruben, <em>Marxism and Materialism<\/em>, 177.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Ibid., 176.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> Ibid., 177.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> N. Kr\u00fapskaia, <em>Memories of Lenin<\/em> (Londres, Lawrence &amp; Wishart, 1970), 255.<\/p>\n<p><sup>46 <\/sup>Citado en R. Dunayevskaya, <em>Marxism and Freedom<\/em> (Londres, Pluto Press, 1971), 169.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 38 (Mosc\u00fa, Progress, 1972), 179 [173-4] [hay varias ediciones en castellano de las <em>Obras Completas<\/em> de Lenin. El tomo 38 corresponde a los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>; citamos entre corchetes la paginaci\u00f3n de la edici\u00f3n en volumen separado, <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, Buenos Aires, Ediciones Estudio, 1963, con ocasionales variantes en la traducci\u00f3n].<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> Ibid., 180 [174].<\/p>\n<p><sup>49<\/sup> Ibid., 362 [354].<\/p>\n<p><sup>50<\/sup> Ibid., 277 [269].<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> Ibid., 276 [268. En la cita que sigue, Rees transcribe \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d, etc.; la edici\u00f3n en castellano dice, m\u00e1s en consonancia con el contexto, \u201cidealismo dial\u00e9ctico\u201d, etc., de modo que as\u00ed lo vertimos].<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> Ibid., 359 [351].<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Ibid., 221 [213].<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Ibid., 360 [351-2].<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Ibid., 284 [276].<\/p>\n<p><sup>56<\/sup> Ibid., 360 [352].<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> Ibid., 130 [124].<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> Ibid., 134 [128].<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> Ibid. [128].<\/p>\n<p><sup>60<\/sup> Ibid., 98 [94].<\/p>\n<p><sup>61<\/sup> Ibid., 208 [200].<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 26 (Mosc\u00fa, Progress, 1964), 163.<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> Lenin, Collected Works, vol. 38 [<em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>], 114 [110].<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> Ibid., 264 [256].<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> Ibid., 189 [183].<\/p>\n<p><sup>66<\/sup> Ibid., 196 [189].<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> Anderson, <em>Lenin, Hegel and Western Marxism<\/em>. En la primera mitad del libro, Anderson hace una comparaci\u00f3n meticulosa y pendiente desde hace tiempo entre las notas de Lenin y las obras originales de Hegel en las que aqu\u00e9llas se basan. Pero Anderson se equivoca en seguir la tendencia de Raya Dunayevskaya a desde\u00f1ar a Plej\u00e1nov en tanto t\u00edpico representante del marxismo de la II Internacional, cosa que no era (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 3 del presente libro). Por esto, a Anderson le resulta imposible explicar porqu\u00e9 Lenin sigui\u00f3 considerando valiosos algunos aspectos de la obra de Plej\u00e1nov, sin dejar de ser cr\u00edtico de su comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica. El resultado es que sigue una vez m\u00e1s a Dunayevskaya en su acusaci\u00f3n a Lenin de mala fe por no romper p\u00fablicamente con la visi\u00f3n de Plej\u00e1nov y anunciar su conversi\u00f3n filos\u00f3fica. Mucho m\u00e1s se equivoca Anderson al rastrear el fracaso del determinismo de la II Internacional hasta Friedrich Engels (v\u00e9ase pp. 39, 46, 59, 95, 102). En la secci\u00f3n antojadizamente titulada \u201c\u00abOn the Question of Dialectics\u00bb: Lenin Critiques Engels\u201d [\u201c\u00abSobre la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica\u00bb: la cr\u00edtica de Lenin a Engels\u201d], Anderson acusa a Engels de trazar \u201cuna afinidad demasiado cercana entre el movimiento de la materia inanimada y el autodesarrollo de la actividad y la conciencia humana\u201d (106). No obstante, el \u00fanico se\u00f1alamiento que hace Lenin es que Engels hace una comprensible simplificaci\u00f3n \u201cen aras de la popularizaci\u00f3n\u201d. Inclusive, como lo desarrollo en los cap\u00edtulos 1 y 2 de la presente obra y en otras partes (v\u00e9ase J. Rees, \u201cEngels\u2019 Marxism\u201d, en J. Rees, ed., <em>The Revolutionary Ideas of Frederick Engels<\/em>, <em>International Socialism<\/em> 65, Londres, 1965), Engels fue de hecho quien distingui\u00f3 claramente entre la naturaleza de la dial\u00e9ctica en la materia inanimada y en la sociedad.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 38, 195 [188]. Tambi\u00e9n: \u201cen los conceptos humanos, la naturaleza se refleja <em>de manera distintiva <\/em>(\u00a1NB esto: de manera <em>distintiva<\/em> y <em>dial\u00e9ctica<\/em>!)\u201d, 285 [277].<\/p>\n<p><sup>69<\/sup> En <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, Lenin escrib\u00eda: \u201cEn la teor\u00eda del conocimiento, como en cualquier otra esfera, debemos pensar dial\u00e9cticamente, es decir, no debemos considerar nuestro conocimiento como algo listo e inalterable, sino que hay que determinar c\u00f3mo el conocimiento surge a partir de la ignorancia, y c\u00f3mo el conocimiento inexacto e incompleto se vuelve m\u00e1s completo y m\u00e1s exacto\u201d. Para una discusi\u00f3n sobre este punto, v\u00e9ase N. Harding, <em>Leninism<\/em>, 224.<\/p>\n<p><sup>70<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 38, 182 [176].<\/p>\n<p><sup>71<\/sup> Ibid., 212 [204].<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> Ibid., 171 [175].<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> Ibid., 213 [206].<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> Ibid., 218 [210].<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> Las ra\u00edces de una parte importante de la apreciaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica por parte de Lenin deben buscarse por tanto en su teor\u00eda del partido, a diferencia de lo que cree Kevin Anderson, para quien \u201cla concepci\u00f3n de Lenin del Estado y la revoluci\u00f3n resulta algo contradictoria y ambivalente debido a que no logra elaborar una cr\u00edtica dial\u00e9ctica de su primera concepci\u00f3n del partido como direcci\u00f3n. Esta \u00faltima, que sigui\u00f3 siendo parte del bolchevismo incluso en 1917&#8230; condujo a la centralizaci\u00f3n, la burocracia y la perpetuaci\u00f3n indefinida del estado de partido \u00fanico\u201d (op. cit., 169; v\u00e9ase tambi\u00e9n 23, 147, 165-8, 245). Este an\u00e1lisis es doblemente equivocado. En primer lugar, pasa por alto los significativos cambios en la teor\u00eda de Lenin del partido durante la revoluci\u00f3n de 1905. En segundo lugar, en un reduccionismo t\u00edpico de los \u201csuperhegelianos\u201d de la escuela de Dunayevskaya, deduce los hechos reales a partir de los conceptos (en este caso, el surgimiento del stalinismo a partir de la concepci\u00f3n de Lenin sobre el partido), en vez de examinar la dial\u00e9ctica real de las fuerzas sociales que llevaron a la <em>destrucci\u00f3n<\/em> del partido de Lenin a fines de los a\u00f1os 20. Sobre este tema, v\u00e9ase Cliff, <em>Lenin<\/em>; Liebman, <em>Leninism under Lenin<\/em>, y Le Blanc, <em>Lenin and the Revolutionary Party<\/em>.<\/p>\n<p><sup>76<\/sup> Citado en Anderson, op. cit., 110.<\/p>\n<p><sup>77<\/sup> Ibid.<\/p>\n<p><sup>78<\/sup> L\u00f6wy, <em>On Changing the World<\/em>, 84.<\/p>\n<p><sup>79<\/sup> V\u00e9ase ibid., 81 y 84-7.<\/p>\n<p><sup>80 <\/sup>Kr\u00fapskaia, <em>Memories of Lenin<\/em>, 255.<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 32 (Mosc\u00fa, Progress, 1965), 83-100 [<em>Obras completas<\/em>, vol. 42, ed. cit., pp. 274-317. Las secciones citadas se hallan entre las p\u00e1ginas 289 y 308].<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> Ibid., 83-84 [290].<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Ibid., 91 [298].<\/p>\n<p><sup>84<\/sup> Citado en ibid., 93 [301].<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> Ibid. [301].<\/p>\n<p><sup>86<\/sup> Ibid., 94 [302].<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> Ibid., 95 [303].<\/p>\n<p><sup>88<\/sup> Ibid., 99 [308].<\/p>\n<p><sup>89<\/sup> Lenin, <em>Collected Works<\/em>, vol. 36 (Mosc\u00fa, Progress, 1965), 595 [edici\u00f3n en castellano del \u201cTestamento\u201d de Lenin en <em>Contra la burocracia<\/em>, C\u00f3rdoba, Pasado y Presente, 1971, pp. 127-148. El pasaje citado, en traducci\u00f3n apenas modificada, est\u00e1 en p. 133]. Tambi\u00e9n pudo haber pensado Lenin en la actitud de Bujarin hacia la cuesti\u00f3n nacional y el estado imperialista. En ambos casos, Bujarin tend\u00eda a ver totalidades indiferenciadas y desarrollo lineal all\u00ed donde Lenin ve\u00eda tendencias contradictorias, como correctamente se\u00f1ala Anderson, op. cit., 159.<\/p>\n<p><sup>90<\/sup> Lenin, <em>On the Significance of Militant Materialism<\/em>, en <em>Selected Works<\/em> (Mosc\u00fa, Progreso, 1968), 638.<\/p>\n<p><sup>91<\/sup> Sheehan, <em>Marxism and the Philosophy of Science<\/em>, 167.<\/p>\n<p><sup>92<\/sup> D. Bakhurst, <em>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy from the Bolsheviks to Evald Iliyenkov<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 1991), 31-32.<\/p>\n<p><sup>93<\/sup> Ibid., 48-49.<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"ES-MX\"><b><span style=\"color: #224343; font-family: Verdana; font-size: medium;\">\u00a0<\/span><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n hacia un marxismo dial\u00e9ctico Presentamos por primera vez en versi\u00f3n en nuestro idioma el cap\u00edtulo cuarto del libro The Algebra of Revolution, (Londres, Routledge, 1998) del brit\u00e1nico John Rees \u2013miembro del SWP de Inglaterra y Gales\u2013, que rastrea el pensamiento filos\u00f3fico en el movimiento marxista y socialista desde los fundadores hasta Luk\u00e1cs y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6529,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1643],"tags":[1652],"class_list":{"0":"post-8111","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-revista-socialismo-o-barbarie","8":"tag-revista-sob-21"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - 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