{"id":8809,"date":"2016-10-27T19:51:32","date_gmt":"2016-10-27T22:51:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=8809"},"modified":"2019-11-19T23:07:41","modified_gmt":"2019-11-20T02:07:41","slug":"marx-trotsky-y-mandel-fuerzas-productivas-y-epoca-de-decadencia-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=8809","title":{"rendered":"Marx, Trotsky y Mandel &#8211; Fuerzas productivas y \u00e9poca de decadencia capitalista"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>\u201cLa automaci\u00f3n capitalista, desenvolvimiento masivo tanto de las fuerzas productivas del trabajo cuanto de las fuerzas alienantes y destructivas de la mercanc\u00eda y del capital, se torna de esta manera la quintaesencia objetivada de las antinomias inherentes al modo de producci\u00f3n capitalista\u201d<\/em><\/strong> (Mandel, p. 152).<\/p>\n<p>A la hora de abordar la crisis que est\u00e1 viviendo la econom\u00eda mundial, es importante contextualizarla. Uno de los debates sobre el sistema capitalista, ha remitido habitualmente al interrogante de en qu\u00e9 medida se mantiene el desarrollo de sus fuerzas productivas. Ocurre que la experiencia del siglo pasado, as\u00ed como las transformaciones vividas durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, parecen indicar que <strong>las fuerzas productivas continuaron avanzando.<\/strong><\/p>\n<p>Pero si esto es as\u00ed: \u00bfsignifica entonces que la actual \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones, la \u00e9poca de la decadencia capitalista abierta en 1914, se habr\u00eda cerrado? En esta nota sostenemos lo contrario. Sucede que el car\u00e1cter <strong>contradictorio<\/strong> que siempre ha tenido el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, ha llegado hoy a un nuevo nivel.<\/p>\n<p>Si se lee a Marx con atenci\u00f3n, se ver\u00e1 que su enfoque sobre las fuerzas productivas bajo el capitalismo ha sido siempre el relato de un proceso<strong> profundamente contradictorio<\/strong>: \u201cLa divisi\u00f3n manufacturera del trabajo ofrece al capital nuevas ocaciones para dominar el trabajo. De modo que si por una parte se muestra como un progreso hist\u00f3rico y como un momento necesario en el proceso de formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad, <strong>por otra aparece como un medio de explotaci\u00f3n m\u00e1s civilizado y perfecto<\/strong>\u201d (Marx, en Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, p. 143).<\/p>\n<p>\u201cS\u00ed, y por otra parte\u201d: esta parece ser la <strong>dial\u00e9ctica<\/strong> en la que se basa Marx para analizar el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. Si por un lado las fuerzas productivas han vivido <strong>revolucion\u00e1ndose <\/strong>(\u201cTodo lo que era s\u00f3lido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado\u201d), sus consecuencias sobre el hombre y la naturaleza (como \u201cmanantiales de la riqueza\u201d), siempre han apuntado a <strong>socavarlas<\/strong>. Volveremos sobre esto.<\/p>\n<p>El desarrollo de las fuerzas productivas durante el \u00faltimo siglo parece haber llevado esta tendencia <strong>a un nuevo punto<\/strong>. Un punto que no es la apreciaci\u00f3n <strong>estancacionista <\/strong>de que las fuerzas productivas habr\u00edan dejado de desarrollarse; pero tampoco el abordaje <strong>positivista<\/strong> de que el capitalismo las desarrollar\u00eda sin contradicciones. M\u00e1s bien, estamos frente a <strong>un parejo desarrollo de las fuerzas productivas y destructivas<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El concepto de fuerzas productivas<\/strong><\/p>\n<p>Mucho se ha escrito alrededor del concepto de fuerzas productivas. En Marx dicho concepto aparece asociado a la noci\u00f3n de \u201cfuerzas productivas del trabajo social\u201d, que se resumen en la capacidad de crear una<strong> creciente cantidad de riqueza con menos trabajo<\/strong>. Las fuerzas productivas remiten, as\u00ed, a tres planos que se aprecian conjuntamente, pero permiten una evaluaci\u00f3n <strong>aut\u00f3noma<\/strong>: los medios de producci\u00f3n, el hombre y la naturaleza.<\/p>\n<p>Siguiendo el esquema del primer tomo de <em>El capital<\/em>, se tiene primero la \u201cmagia\u201d que emerge <strong>del trabajo asociado, de la cooperaci\u00f3n, de la divisi\u00f3n del trabajo,<\/strong> elementos que de por s\u00ed permiten un salto en la productividad del trabajo: \u201c(\u2026) la suma de las fuerzas mec\u00e1nicas de cada obrero individual, considerado separadamente, ser\u00e1 diferente de <strong>la potencia de fuerza asociada,<\/strong> que resultar\u00e1 de la colaboraci\u00f3n simult\u00e1nea de muchos brazos en la misma operaci\u00f3n indivisa. La eficacia que logra el <strong>trabajo combinado<\/strong> no se lograr\u00eda por el esfuerzo aislado, o tardar\u00eda m\u00e1s en lograrse, o se conseguir\u00eda s\u00f3lo en una m\u00ednima escala\u201d (\u00cddem, p. 131)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>A esto debe agreg\u00e1rsele el salto cualitativo que significa el constante revolucionamiento de los medios de producci\u00f3n: <strong>la fusi\u00f3n de las fuerzas humanas y naturales que significa el maquinismo<\/strong>. La productividad incrementada que se logra debido al desarrollo de aquellos <strong>instrumentos<\/strong> que median la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza. En las geniales palabras de Marx: \u201cLa <strong>explotaci\u00f3n mec\u00e1nica<\/strong> llega a su desarrollo m\u00e1s completo al recibir, como sistema articulado de m\u00e1quinas de trabajo, un movimiento a trav\u00e9s de una m\u00e1quina de trasmisi\u00f3n, procedente de un <strong>aut\u00f3mata central<\/strong>. As\u00ed se nos presenta, en vez de la m\u00e1quina simple, un <strong>mounstruo mec\u00e1nico<\/strong> cuyo cuerpo llena edificios enteros y cuya <strong>fuerza demon\u00edaca<\/strong>, disimulada primero por el pausado comp\u00e1s de sus miembros gigantescos, se descompone en <strong>desenfrenada y febril danza que ejecutan sus inmumerables \u00f3rganos de trabajo<\/strong> propiamente dichos\u201d (\u00cddem, p. 148).<\/p>\n<p>Luego tenemos un segundo aspecto que, aunque abordado unilateralmente, preocup\u00f3 a muchos marxistas durante el siglo pasado: <strong>el desarrollo de la fuerza de trabajo<\/strong>: su calificaci\u00f3n, la educaci\u00f3n de los trabajadores y de la sociedad, las condiciones de empleo y vida, la satisfacci\u00f3n de sus necesidades: \u201cLo social y lo pol\u00edtico intervienen en la <strong>abstracci\u00f3n aparente<\/strong> del primer Libro. La determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo <strong>por el tiempo de trabajo socialmente necesario<\/strong> para su reproducci\u00f3n, (\u2026) reenv\u00eda (\u2026) a \u2018<strong>un elemento moral e hist\u00f3rico\u2019<\/strong>: al tumulto de las relaciones de fuerzas, de las luchas cotidianas, del lento movimiento de organizaci\u00f3n de mutuales y sindicatos, que determinan <strong>socialmente <\/strong>tal necesidad\u201d (Bensa\u00efd, p. 18)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Finalmente, el problema de las fuerzas productivas <strong>naturales<\/strong> del trabajo, que tienen que ver con todas esas <strong>potencias de la naturaleza<\/strong> que, encauzadas mediante determinados medios de producci\u00f3n, posibilitan su aprovechamiento al servicio de la producci\u00f3n. El simple caso de la energ\u00eda solar, e\u00f3lica, hidr\u00e1ulica, por s\u00f3lo dar ejemplos simples, o mismo la que proviene del gas, del petr\u00f3leo y as\u00ed de seguido, y que reenv\u00edan a la problem\u00e1tica de uso que no signifique la destrucci\u00f3n del medio ambiente. Este aspecto: el car\u00e1cter destructivo o reproductivo de su utilizaci\u00f3n, debe hacer tambi\u00e9n a la evaluaci\u00f3n de las fuerzas productivas y su desarrollo, <strong>siempre contradictorio bajo el capitalismo<\/strong>.<\/p>\n<p>Son el <strong>conjunto<\/strong> de estas determinaciones las que debemos evaluar en el desarrollo de las fuerzas productivas. Ni el criterio \u201chumanista\u201d reducido a \u201csi los trabajadores est\u00e1n mejor\u201d, ni el puramente \u201cobjetivo\u201d de si \u201cla productividad del trabajo ha alcanzado un nivel m\u00e1s alto\u201d, sirven <strong>aisladamente<\/strong> para una evaluaci\u00f3n conjunta. Lo que hace falta es una <strong>apreciaci\u00f3n dial\u00e9ctiva<\/strong> que combine los elementos de manera tal de lograr una definici\u00f3n <strong>hist\u00f3ricamente determinada.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>El an\u00e1lisis de Trotsky<\/strong><\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la \u00e9poca abierta en 1914 como de \u201ccrisis, guerras y revoluciones\u201d llev\u00f3 a muchos marxistas a una apreciacion <strong>reduccionista<\/strong> de las fuerzas productivas. Trotsky mismo lleg\u00f3 a afirmar en los a\u00f1os 30, que las fuerzas productivas hab\u00edan dejado de desarrollarse (incluso m\u00e1s, se\u00f1alaba que \u201cempezaban a pudrirse\u201d), cuesti\u00f3n que tuvo su influencia en el movimiento trotskista de la segunda posguerra.<\/p>\n<p>Pero ser\u00eda err\u00f3neo evaluar sus apreciaciones por fuera de las <strong>circunstancias hist\u00f3ricas<\/strong> que le tocaron vivir: dos guerras mundiales, la apertura de una era de revoluciones socialistas, la m\u00e1s grande crisis de la econom\u00eda capitalista, el ascenso del fascismo y el nazismo, la producci\u00f3n en masa de medios de destrucci\u00f3n. Era imposible que dichas circunstancias no lo hubiesen influenciado: <strong>era un hombre, no un superhombre<\/strong>.<\/p>\n<p>Esa cr\u00edtica es la que le hace Astarita en \u201cTrotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas\u201d, entre otros textos: \u201cEn repetidas oportunidades (\u2026) he afirmado que Trotsky ten\u00eda una visi\u00f3n \u2018estancacionista\u2019 del capitalismo del siglo XX (\u2026) Mi posici\u00f3n es que la curva b\u00e1sica del desarrollo del capitalismo desde 1914 a la actualidad, ha sido ascendente. Puedo agregar: <strong>tambi\u00e9n ha sido ascendente en las 3 o 4 \u00faltimas d\u00e9cadas<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Afirmar esto hoy es bastante <strong>sencillo<\/strong>. Si la curva de desarrollo capitalista s\u00f3lo puede trazarse a <strong>posteriori <\/strong>de los acontecimientos, implica factores \u201cex\u00f3genos\u201d vinculados con la lucha de clases<strong> que no pueden anticiparse<\/strong>. En la medida que dichas luchas terminen en derrota, la acumulaci\u00f3n capitalista recomienza. De ah\u00ed que su cr\u00edtica acabe siendo <strong>ahist\u00f3rica,<\/strong> a la par que metodol\u00f3gicamente <strong>economicista<\/strong>: la curva b\u00e1sica del capitalismo termin\u00f3 siendo ascendente; pero esto no ocurri\u00f3 sin pasar por una \u201cera de los extremos\u201d caracterizada por las dram\u00e1ticas destrucciones de dos guerras mundiales, campos de concentraci\u00f3n, bombas at\u00f3micas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Perder de vista esto en la apreciaci\u00f3n de la din\u00e1mica del sistema, es caer en una evaluaci\u00f3n<strong> positivista <\/strong>de los desarrollos: \u201cLa segunda raz\u00f3n que milita en favor del <strong>m\u00e9todo hist\u00f3rico<\/strong>, es que las relaciones econ\u00f3micas no son suficientes para dar cuenta plenamente de las <strong>transformaciones de largo plazo<\/strong>. Como lo subray\u00f3 Polanyi en 1944, en <em>La gran transformaci\u00f3n<\/em>, la visi\u00f3n de una esfera econ\u00f3mica aut\u00f3noma con un funcionamiento mec\u00e1nico que se impone al conjunto de la sociedad, <strong>es una excrecencia ideol\u00f3gica del liberalismo<\/strong>\u201d (Lou\u00e7a).<\/p>\n<p>Trotsky se mantuvo entre los que m\u00e1s <strong>dial\u00e9cticamente<\/strong> apreciaron los desarrollos. Introdujo el factor \u201clucha de clases\u201d contra abordajes economicistas del tipo Kondratiev; tambi\u00e9n la emprendi\u00f3 contra el catastrofismo del estalinismo emergente (sus economistas afirmaban que el capitalismo estaba pr\u00f3ximo al \u201cderrumbe\u201d absolviendo la pol\u00edtica traidora de la Internacional Comunista).<\/p>\n<p>De todas maneras, es verdad que su texto m\u00e1s catastrofista es una <em>Introducci\u00f3n <\/em>escrita para los obreros norteamericanos a una selecci\u00f3n de citas del tomo I de <em>El capital<\/em> realizada por el economista y ex diputado del PCA Otto Ruhle. Se titula <em>El pensamiento vivo de Marx<\/em>, y conjuntamente con apreciaciones agudas combina unilateralidades evidentes: \u201cEl progreso humano se ha detenido en un callej\u00f3n sin salida. A pesar de los \u00faltimos triunfos del pensamiento t\u00e9cnico, <strong>las fuerzas productivas naturales ya no aumentan<\/strong>\u201d (Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, pp. 32).<\/p>\n<p>Pero si la evaluaci\u00f3n de Trotsky result\u00f3 <strong>errada <\/strong>(\u00a1a pesar de todos los aspectos de <strong>verosimilitud<\/strong> que ten\u00eda cuando fue formulada!), es porque el curso de la lucha de clases introdujo un factor <strong>imprevisto<\/strong> que permiti\u00f3 que la curva de desarrollo capitalista se enderezara nuevamente hacia arriba: <strong>el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la derrota hist\u00f3rica que dicho acontecimiento signific\u00f3 para los trabajadores del mundo,<\/strong> am\u00e9n de la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la ex URSS, otro triunfo estrat\u00e9gico del sistema.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sus valoraciones deb\u00edan ser tomadas de manera <strong>concreta<\/strong>; no pod\u00edan serv\u00edr para exonerar a los marxistas que en la segunda posguerra, en medio del m\u00e1s grande <em>boom <\/em>econ\u00f3mico del capitalismo, mantuvieron definiciones <strong>estancacionistas<\/strong> que se dieron de patadas con la realidad, as\u00ed como con el m\u00e9todo postulado por el propio Trotsky en dicho texto: \u201cMarx era perfectamente capaz de examinar <strong>el fen\u00f3meno de la vida<\/strong> a la luz del an\u00e1lisis <strong>concreto<\/strong>, como un producto de la concatenaci\u00f3n de diversos factores hist\u00f3ricos\u201d (\u00cddem, p. 27)<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose modificado la situaci\u00f3n, seguir repitiendo que las fuerzas productivas hab\u00edan \u201cdejado de crecer\u201d, fue un error con grav\u00edsimas consecuencias pol\u00edticas: <strong>sirvi\u00f3 de fundamento \u201cmaterial\u201d a los an\u00e1lisis m\u00e1s objetivistas<\/strong> (ver al respecto la tesis XIV de <em>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/em>, de Nahuel Moreno).<\/p>\n<p>Es verdad que las cosas no era tan simples: se basaba en la equivocada idea de que si la \u00e9poca era revolucionaria (\u00a1que lo era, y lo es!), el capitalismo \u201cno podr\u00eda desarrollar las fuerzas productivas\u201d. Y viceversa, pero de consecuencias m\u00e1s graves, si se consideraba que el capitalismo s\u00ed las hab\u00eda \u201cvuelto a desarrollar\u201d, entonces la \u00e9poca \u201cdejaba de ser revolucionaria\u201d\u2026 Un esquematismo que form\u00f3 parte de las<strong> oposiciones de blancos y negros <\/strong>que caracteriz\u00f3 al trotskismo en la posguerra.<\/p>\n<p>Una apreciaci\u00f3n m\u00e1s <strong>dial\u00e9ctica<\/strong> hubiera permitido abordar la cuesti\u00f3n como siempre la analiz\u00f3 Marx: el de un progreso de las fuerzas productivas que, bajo la camisa de fuerza de las relaciones capitalistas, desarrolla tanto las fuerzas productivas como <strong>socava<\/strong> los dos manantiales de la riqueza: <strong><em>\u201cLa producci\u00f3n capitalista s\u00f3lo desarrolla, pues, la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n, en tanto que socava a la vez las fuentes originarias de toda riqueza: la tierra y el obrero\u201d<\/em><\/strong> (Marx, en Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, p. 164).<\/p>\n<p>Claro que en cada momento hist\u00f3rico esto asume<strong> diversas proporciones, <\/strong>marcando el car\u00e1cter<strong> ascendente o descendente <\/strong>del sistema, cuesti\u00f3n que requiere de un an\u00e1lisis <strong>hist\u00f3ricamente determinado.<\/strong> El capitalismo se mantuvo desarrollando las fuerzas productivas. Pero, a la vez, se verific\u00f3 un <strong>inaudito desarrollo de las fuerzas destructivas<\/strong>: desde hace medio siglo la humanidad tiene capacidad de autodestruirse.<\/p>\n<p><strong>Los marxistas en la posguerra<\/strong><\/p>\n<p>Trotsky se mantuvo como un <strong>dial\u00e9ctico genial<\/strong>. Su criterio b\u00e1sico fue el del <strong>desarrollo desigual y combinado<\/strong>, una apreciaci\u00f3n que \u201cjuxtapon\u00eda\u201d elementos de avance con otros de atraso o retroceso: \u201c(\u2026) la <strong>desproporci\u00f3n en los \u2018tempos\u2019 y medidas<\/strong> que siempre se produce en la evoluci\u00f3n de la humanidad, no solamente se hace <strong>especialmente aguda bajo el capitalismo<\/strong>, sino que da origen a la completa interdependencia de la subordinaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n entre los pa\u00edses de tipo econ\u00f3mico diferentes\u201d (Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, pp.49\/51).<\/p>\n<p>Luego de la segunda guerra, las circunstancias cambiaron: <strong>el \u201cmomento catastr\u00f3fico\u201d hab\u00eda pasado<\/strong>. EEUU se erigi\u00f3 como primera potencia mundial (aun en medio de la \u201ccompetencia\u201d con la URSS). Fue un problema oponer el dogma a la realidad. Esto le ocurri\u00f3 a muchos marxistas que hasta avanzada la posguerra siguieron aferrados al esquema de que \u201clas fuerzas productivas hab\u00edan cesado de crecer\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Debido al enorme desarrollo tecnol\u00f3gico ocurrido, se refugiaron en la idea que \u201cla principal fuerza productiva es el hombre\u201d: \u201cPara los marxistas el desarrollo de las fuerzas productivas es una categor\u00eda formada por tres elementos: el hombre, la t\u00e9cnica y la naturaleza. Y la principal fuerza productiva es el hombre; concretamente la clase obrera, el campesinado y todos los trabajadores. Por eso consideramos que el desarrollo t\u00e9cnico no es desarrollo de las fuerzas produtivas si no permite el <strong>enriquecimiento<\/strong> del hombre y la naturaleza; es decir, <strong>un mayor dominio de la naturaleza por parte del hombre, y de \u00e9ste sobre la sociedad<\/strong>\u201d (Moreno, pp. 64\/5).<\/p>\n<p>Pero si el concepto de fuerzas productivas debe integrar esos tres componentes, su apreciaci\u00f3n era <strong>equivocada<\/strong>. Es que absolutizaba relaciones que en Marx siempre se han evaluado como potencialidades. El desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo crea las condiciones materiales para \u201cun mayor dominio de la naturaleza por parte del hombre, y de \u00e9ste sobre la sociedad\u201d, pero no tiene forma de resolverlo: <strong>esa es una tarea que cabe a la lucha de clases<\/strong>. Por otra parte, aun teniendo en cuenta que los pa\u00edses del centro imperialista y la periferia tuvieron trayectorias diferentes, el relato de Moreno es el de un <strong>empobrecimiento absoluto<\/strong> de los trabajadores, algo desmentido por los hechos.<\/p>\n<p>El siglo pasado dio lugar a retrocesos dram\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n recuperaci\u00f3n de las fuerzas productivas. La expectativa de vida casi se triplic\u00f3 en los \u00faltimos cien a\u00f1os<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. No se verific\u00f3 un empobrecimiento absoluto del proletariado (\u00a1otro cantar es la ca\u00edda generalizada del nivel de vida en las \u00faltimas d\u00e9cadas con la mundializaci\u00f3n!). Las afirmaciones de Trotsky en este sentido fueron <strong>unilaterales<\/strong>: \u201cel actual ej\u00e9rcito de desocupados ya no puede ser considerado como un \u2018ej\u00e9rcito de reserva\u2019, <strong>pues su masa fundamental no puede tener ya esperanza alguna de volver a ocuparse<\/strong>\u201d (Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, p. 25).<\/p>\n<p>Trotsky acertaba cuando se\u00f1alaba que mientras exista el capitalismo, siempre va a desarrollar momentos de alza y de baja. Pero agregaba que las caracter\u00edsticas de esas alzas y bajas deb\u00edan ser apreciadas <strong>concretamente.<\/strong> Cuando la curva general del sistema era ascendente, los momentos de ascenso deb\u00edan predominar sobre las ca\u00eddas; por el contrario, cuando la curva general estaba en descenso, los momentos de retroceso predominan sobre la recuperaci\u00f3n: \u201cEl hecho que el capitalismo contin\u00fae oscilando c\u00edclicamente (\u2026) indica, sencillamente, que a\u00fan no ha muerto y que todav\u00eda no nos enfrentamos con un cad\u00e1ver. Hasta que el capitalismo no sea vencido por la revoluci\u00f3n proletaria, continuar\u00e1 viviendo en ciclos, subiendo y bajando. Las crisis y los booms son propios del capitalismo desde el d\u00eda de su nacimiento; le acompa\u00f1ar\u00e1n hasta la tumba. Pero para definir la <strong>edad<\/strong> del capitalismo y su estado general, para establecer si a\u00fan est\u00e1 desarroll\u00e1ndose, o si ya ha madurado, o si est\u00e1 en decadencia, <strong>uno debe diagnosticar el car\u00e1cter de los ciclos, tal como se juzga el estado de los organismos humanos<\/strong>, seg\u00fan el modo como <strong>respira<\/strong>: tranquila o entrecortadamente, profundo o suave, etc\u00e9tera\u201d (Trotsky, <em>La situaci\u00f3n\u2026<\/em>).<\/p>\n<p>Mandel parece afirmar algo similar desde otro \u00e1ngulo: \u201cUn fracaso en el largo plazo en realizar la revoluci\u00f3n socialista, puede conceder al modo de producci\u00f3n capitalista <strong>un nuevo plazo de vida<\/strong>, que este \u00faltimo utilizar\u00e1, entonces, <strong>de acuerdo a su l\u00f3gica inherente<\/strong>: en tanto se eleve nuevamente la tasa de ganancias, intensificar\u00e1 la acumulaci\u00f3n del capital, renovar\u00e1 la tecnolog\u00eda, retomar\u00e1 la b\u00fasqueda incesante de plusval\u00eda, ganancias medias y superganancias y <strong>desenvolver\u00e1 nuevas fuerzas productivas<\/strong>\u201d (Mandel, p. 155).<\/p>\n<p><strong>No hay declinaci\u00f3n absoluta<\/strong>. Si el sistema no es superado, recomienza su l\u00f3gica de funcionamiento. Mandel afirmaba que con el boom de posguerra, las fuerzas productivas comenzaron nuevamente a crecer: eso no hac\u00eda m\u00e1s que poner a la humanidad \u2013especialmente a los pa\u00edses del centro capitalista- sobre un <strong>nuevo escal\u00f3n productivo<\/strong>: de ah\u00ed el debate sobre la <strong>automaci\u00f3n<\/strong> que desarrolla en el cap\u00edtulo 6 de <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em> retomando geniales intuiciones de Marx. Las visiones estancacionistas se apoyaban en la idea de un<strong> retroceso absoluto de las fuerzas productivas<\/strong> que no se verific\u00f3. Mandel se\u00f1alaba que el umbral \u201ct\u00e9cnico\u201d para la emancipaci\u00f3n de la humanidad se acercaba m\u00e1s, siendo esta una caracter\u00edstica central del capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n no estaba en el retroceso <strong>absoluto<\/strong> de las fuerzas productivas, sino en las potencialidades no concretadas, <strong>inhibidas<\/strong>, del desarrollo de las mismas. Un enfoque atractivo que, de todos modos, ten\u00eda un <strong>grave<\/strong> <strong>d\u00e9ficit <\/strong>vinculado a la no problematizada <strong>transformaci\u00f3n de las fuerzas productivas en destructivas<\/strong>, un fen\u00f3meno que Mandel analiz\u00f3 en el cap\u00edtulo 9 de la obra se\u00f1alada pero que, parad\u00f3jicamente, no conten\u00eda conclusi\u00f3n alguna vinculada a la din\u00e1mica de conjunto <strong>destructiva<\/strong> del sistema.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que terminara sosteniendo un concepto de fuerzas productivas que de todas maneras nos resulta unilateral, <strong>economicista<\/strong>: \u201cPara Marx, el concepto de fuerzas productivas era, en \u00faltimo an\u00e1lisis, reducible a <strong>las fuerzas materiales de la producci\u00f3n y a la productividad f\u00edsica del trabajo<\/strong> (ver <em>Grundrisse<\/em>: \u2018La fuerza productiva de la sociedad es <strong>medida por el capital fijo<\/strong>, existente en ella en su forma <strong>objetiva\u2019<\/strong>). Para dar alg\u00fan fundamento a la afirmaci\u00f3n de que las fuerzas productivas cesaron de crecer, es necesario desligar el concepto de \u2018fuerzas productivas\u2019 de su base material y atribuirle un contenido <strong>idealista\u201d<\/strong> (\u00cddem, p. 151).<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Pero no es igual la manera de <strong>medir <\/strong>las fuerzas productivas que el <strong>concepto<\/strong> que se tenga de las mismas. Ocurre que una medici\u00f3n, quiz\u00e1s, no tendr\u00e1 forma de no ser <strong>aproximativa<\/strong>. Pero otra cuesti\u00f3n es el <strong>concepto global<\/strong> que se tenga de la cosa: nos parece que en ese sentido Mandel se colocaba en el polo opuesto de los estancacionistas; <strong>no ofrec\u00eda una s\u00edntesis dial\u00e9ctica<\/strong>.<\/p>\n<p>Muchos analistas han subrayado que el exagerado optimismo de Mandel le pod\u00eda jugar una mala pasada, haci\u00e9ndolo <strong>\u201cciego\u201d <\/strong>frente a determinados desarrollos<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. De ah\u00ed la cr\u00edtica que le dedicara el historiador Enzo Traverso, acerca de c\u00f3mo se saltea en su reflexi\u00f3n <strong>la experiencia de los campos de exterminio<\/strong>: \u201cBien que la obra de Mandel permanece (\u2026) m\u00e1s all\u00e1 de ciertas derivas dogm\u00e1ticas, no logra escapar de una cierta<strong> simplificaci\u00f3n de lo real<\/strong> (\u2026)\u201d (Traverso, p. 334)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Socialismo o barbarie<\/strong><\/p>\n<p>Insertemos el an\u00e1lisis de las fuerzas productivas dentro de las coordenadas de la \u00e9poca. Apresur\u00e9monos a se\u00f1alar que en Marx, una \u00e9poca est\u00e1 determinada por <strong>factores objetivos<\/strong> que tienen que ver con un per\u00edodo hist\u00f3rico donde las relaciones de producci\u00f3n ya no dejan crecer las fuerzas productivas -o las transforman en destructivas (ver el famoso <em>Pr\u00f3logo a la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica a la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>).<\/p>\n<p>Pero no debe interpretarse mec\u00e1nicamente esta sentencia: si vale a escala de toda una \u00e9poca hist\u00f3rica, no significa que de manera <strong>absoluta<\/strong> las fuerzas productivas no pueden continuar desarroll\u00e1ndose, <strong>s\u00f3lo hacen m\u00e1s contradictorio su curso<\/strong>: \u201c(\u2026) el hecho que el capitalismo haya entrado en 1914 en un per\u00edodo de crisis estructural y decadencia hist\u00f3rica, <strong>no excluye nuevos desarrollos peri\u00f3dicos de las fuerzas productivas<\/strong>\u201d (Mandel en Arcary, p. 92).<\/p>\n<p>As\u00ed han sido las cosas bajo el capitalismo: sus tendencias no han funcionado bajo la forma de un l\u00edmite <strong>absoluto<\/strong> en la acumulaci\u00f3n, sino como <strong>crisis recurrentes<\/strong> cada vez m\u00e1s graves: un desarrollo de imponentes fuerzas productivas que, al mismo tiempo, <strong>son doblemente peligrosas en su potencial de reversi\u00f3n destructiva.<\/strong><\/p>\n<p>De ah\u00ed que en las \u00faltimas d\u00e9cadas el capitalismo haya vivido inmensas transformaciones estructurales, el desarrollo de nuevas ramas productivas con las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n, la creaci\u00f3n del proletariado m\u00e1s grande de la historia (ver los casos de China, India, y pr\u00f3ximamente \u00c1frica), as\u00ed como una renovada expansi\u00f3n geogr\u00e1fica: una circunstancia que ha resultado del curso concreto de la lucha de clases del siglo XX, de c\u00f3mo <strong>la degeneraci\u00f3n de las revoluciones anticapitalistas posibilitaron la continuidad del sistema<\/strong>.<\/p>\n<p>Y sin embargo, lo anterior no excluye que se est\u00e9n encendiendo los alertas rojos alrededor de las consecuencias del desarrollo del capitalismo mundializado. Se\u00f1alemos simplemente <strong>la aguda crisis ecol\u00f3gica<\/strong> que vive la humanidad, que nos ha hecho entrar en una nueva era geol\u00f3gica: <strong>el Antropoceno<\/strong>. Una era caracterizada por <strong>la reversi\u00f3n destructiva del sistema sobre el clima y la biodiversidad<\/strong>, y que confirma la genial intuici\u00f3n de Marx de que la naturaleza terrestre es actualmente una \u201cnaturaleza humanizada\u201d (o, mejor dicho, <strong>deshumanizada<\/strong>).<\/p>\n<p>Otro ejemplo es la creciente <strong>desigualdad<\/strong> que est\u00e1 generando el sistema. La obra de Thomas Piketty, aunque reformista, <strong>es un llamado de atenci\u00f3n en ese sentido<\/strong>: \u201cEl crecimiento moderno y la difusi\u00f3n de los conocimientos permitieron evitar el apocalipsis marxista, m\u00e1s no modificaron las estructuras profundas del capital y de las desigualdades o por lo menos no tanto como se imagin\u00f3 en las d\u00e9cadas optimistas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Cuando la tasa de rendimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producci\u00f3n y del ingreso \u2013lo que suced\u00eda hasta el siglo XIX y amenaza con volverse norma en el siglo XXI-, <strong>el capitalismo produce mec\u00e1nicamente desigualdades insostenibles<\/strong> (\u2026)\u201d (Piketty, p. 15)<\/p>\n<p>Astarita plantea que \u201clas fuerzas productivas en los \u00faltimos cien a\u00f1os se desarrollaron, y en las \u00faltimas 3 o 4 d\u00e9cadas tambi\u00e9n\u201d. Pero si la primera parte de su sentencia termin\u00f3 siendo correcta, <strong>la evaluaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas debe matizarse<\/strong>. No es posible dar un juicio de valor definitivo sobre la mundializaci\u00f3n cuando nos encontramos en medio de la hist\u00f3rica crisis econ\u00f3mica abierta en el 2008: \u201cLa teor\u00eda y la historia ense\u00f1an que una sucesi\u00f3n de reg\u00edmenes sociales presuponen la forma m\u00e1s alta de la lucha de clases, es decir, la revoluci\u00f3n (\u2026) \u2018<strong>La fuerza es la partera de toda sociedad vieja pre\u00f1ada de una nueva<\/strong>\u2019. Nadie ha sido capaz hasta ahora de refutar este dogma b\u00e1sico de Marx en la sociolog\u00eda de la sociedad de clases. Solamente una revoluci\u00f3n socialista puede abrir camino al socialismo\u201d (Trotsky, <em>El pensamiento\u2026<\/em>, p. 45).<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Arcary, Valerio<em>; El encuentro de la revoluci\u00f3n con la historia<\/em>.<\/li>\n<li>Bensa\u00efd, Daniel;<em> La discordance des temps<\/em>, Les Editions de la Passion, Par\u00eds, 1995.<\/li>\n<li>Lou\u00e7a, Francisco; <em>Ernest Mandel y las pulsaciones de la historia<\/em><\/li>\n<li>Mandel, Ernest; <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>, Nova Cultural, San Pablo, 1985.<\/li>\n<li>Moreno, Nahuel; <em>Actualizaci\u00f3n del programa de transici\u00f3n<\/em>, Ant\u00eddoto, Buenos Aires, 1990.<\/li>\n<li>Piketty, Thomas, <em>El capital en el siglo XXI<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 2015.<\/li>\n<li>Traverso, Enzo; <em>Les marxistes et la question juive<\/em>, \u00c9ditions Kim\u00e9, Par\u00eds, 1997.<\/li>\n<li>Trotsky, Le\u00f3n;<em> El Pensamiento vivo de Marx<\/em>, Losada, Buenos Aires, 1984.<\/li>\n<li>Trotsky, Le\u00f3n;<em> La situaci\u00f3n mundial<\/em>, junio de 1921.<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Marx da el ejemplo de c\u00f3mo el trabajo asociado, al economizar en materia de edificios, al posibilitar el abastecimiento de la producci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pidamente, mejora la continuidad del trabajo entre una tarea y la otra, etc\u00e9tera, <strong>y da lugar a un ahorro de tiempo de trabajo. <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Es decir, contra las apreciaciones puramente economicistas, el elemento social e hist\u00f3rico que est\u00e1 inscrito en las relaciones econ\u00f3micas, y que tiene que ver con que la <strong>medida<\/strong> de la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo no es solamente \u201cbiol\u00f3gica\u201d, <strong>sino social, hist\u00f3rica.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Un criterio metodol\u00f3gico que vale tambi\u00e9n para aquellos trotskistas que se atuvieron a la letra escrita de Trotsky respecto de la URSS, <strong>en vez de estudiar la realidad viva que estaba en desarrollo bajo sus ojos<\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> En esto acierta Astarita: \u201cLa cantidad de seres humanos sobre el planeta se <strong>multiplic\u00f3<\/strong>; s\u00f3lo entre 1970 y 2010 pas\u00f3 de 2600 millones a 7000 millones. Los hambrientos a nivel mundial en ese lapso descendieron del 37% a aproximadamente el 16% (en t\u00e9rminos absolutos permanece en torno a los 1000 millones de seres humanos). Si las fuerzas productivas a nivel mundial hubieran estado estancadas, este crecimiento de la especie humana hubiera sido casi <strong>imposible<\/strong>. Pero adem\u00e1s, <strong>aument\u00f3 la esperanza de vida<\/strong>. Seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, en 1900 el promedio global de vida era de s\u00f3lo 31 a\u00f1os, y por debajo de los 50 a\u00f1os en los pa\u00edses m\u00e1s ricos. A mediados del siglo XX, el promedio de vida hab\u00eda alcanzado los 48 a\u00f1os; en 2005 era de 65.6 a\u00f1os, y de m\u00e1s de 80 a\u00f1os en algunos pa\u00edses desarrollados\u201d (Astarita, <em>Trotsky, fuerzas productivas y ciencia<\/em>).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Se\u00f1alemos el valor personal de Mandel, que siendo un adolecente en la Segunda Guerra Mundial, pas\u00f3 por tres detenciones en manos de los nazis y por los campos de trabajo forzados en Alemania, y as\u00ed y todo sobrevivi\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> De cualquier manera, no se puede decir que Mandel no tuviera el tema en su cabeza. En un seminario realizado en Atenas en 1983 afirmaba lo siguiente: \u201cPara retomar una f\u00f3rmula de Marx, es en la crisis donde se expresa la tendencia del capitalismo a transformar peri\u00f3dicamente las fuerzas productivas en fuerzas destructivas. Ahora bien, la amplitud de la crisis determina la amplitud del potencial destructor desencadenado por la \u2018soluci\u00f3n\u2019 capitalista de la crisis. <strong>Para salir de la crisis de los a\u00f1os 30 sin salir del capitalismo, la humanidad pag\u00f3 el precio de 100 millones de muertos, el precio de Auschwitz y de Hiroshima<\/strong>\u201d (<em>La teor\u00eda marxista de las crisis y la actual depresi\u00f3n econ\u00f3mica<\/em>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa automaci\u00f3n capitalista, desenvolvimiento masivo tanto de las fuerzas productivas del trabajo cuanto de las fuerzas alienantes y destructivas de la mercanc\u00eda y del capital, se torna de esta manera la quintaesencia objetivada de las antinomias inherentes al modo de producci\u00f3n capitalista\u201d (Mandel, p. 152). 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