{"id":901,"date":"2004-03-21T00:30:52","date_gmt":"2004-03-21T03:30:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=901"},"modified":"2019-11-20T10:30:56","modified_gmt":"2019-11-20T13:30:56","slug":"antonio-labriola-y-el-marxismo-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=901","title":{"rendered":"Antonio Labriola y el marxismo del siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: medium;\"><i><br \/>\n<span style=\"font-family: Arial;\">Socialismo o Barbarie, revista N\u00ba 16, abril 2004<\/span><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Este a\u00f1o se cumple el centenario de la muerte del marxista italiano Antonio Labriola. Su perfil pol\u00edtico y filos\u00f3fico lo presenta como una <i>rara avis<\/i> en el movimiento socialista de fines del siglo XIX, por varias razones. Labriola, uno de los intelectuales m\u00e1s s\u00f3lidos y profundos de la Italia de su tiempo \u2013profesor universitario que dialogaba de igual a igual con el fil\u00f3sofo Benedetto Croce, por ejemplo\u2013, abraz\u00f3 el marxismo no de joven, como la mayor\u00eda, sino en su madurez. Su formaci\u00f3n filos\u00f3fica, donde la matriz hegeliana se hac\u00eda notar, le dio a su enfoque del marxismo una <i>impronta dial\u00e9ctica absolutamente inusual<\/i> en la II Internacional socialdem\u00f3crata. Es sabido que, bajo el influjo del desarrollo de las ciencias naturales y de la renovaci\u00f3n de la filosof\u00eda kantiana, la caracter\u00edstica de la mayor\u00eda de los marxistas de la II Internacional era su positivismo y su rechazo de Hegel y la dial\u00e9ctica como \u00abun perro muerto\u00bb. Tal era el caso no s\u00f3lo del ala derecha, reformista, de Eduard Bernstein, sino incluso de los dirigentes m\u00e1s connotados de la Internacional tras la muerte de Engels (1895) como Karl Kautsky, cabeza del ala mayoritaria de centro.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En contraste, la versi\u00f3n de Labriola del marxismo resulta incomparablemente superior en todos los terrenos: metodol\u00f3gico, cient\u00edfico, hist\u00f3rico y pol\u00edtico. No fue por azar que la reacci\u00f3n inmediata de Labriola ante la aparici\u00f3n de la teor\u00eda reformista de Bernstein fuera de rechazo en\u00e9rgico. La base de tal actitud era una concepci\u00f3n del marxismo revolucionario que precisamente se negaba a escindir, de manera antidial\u00e9ctica, la lucha por los objetivos inmediatos de la lucha por la transformaci\u00f3n global de la sociedad<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Nos proponemos demostrar que, lejos de ser una antigualla de valor meramente hist\u00f3rico, la agudeza, sensibilidad y sutileza de este marxista conlleva una riqueza filos\u00f3fica, metodol\u00f3gica y pol\u00edtica que contin\u00faa siendo un valioso aporte en el panorama del pensamiento y los debates de nuestro tiempo. Para ello, nos apoyaremos en los que son probablemente los principales y m\u00e1s conocidos ensayos de Labriola: su correspondencia de 1897 con Georges Sorel, publicada bajo el t\u00edtulo de <i>Socialismo y filosof\u00eda<\/i>, y su ensayo <i>Sobre el materialismo hist\u00f3rico<\/i>. Se trata de obras donde la intenci\u00f3n de divulgaci\u00f3n \u2013m\u00e1s all\u00e1 de cierto \u00abbarroquismo\u00bb estil\u00edstico\u2013 en ning\u00fan momento se transforma en vulgarizaci\u00f3n o adocenamiento te\u00f3rico de los problemas en discusi\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se hace patente la superioridad del m\u00e9todo de Labriola sobre la norma est\u00e1ndar de la II Internacional<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn2\">[2]<\/a>; est\u00e1 claro que una visi\u00f3n m\u00e1s rica y matizada del marxismo le permiti\u00f3, incluso en exposiciones de tipo m\u00e1s pedag\u00f3gico, conservar, aplicar y desarrollar esa riqueza. Y esto cobra m\u00e1s valor cuando recordamos c\u00f3mo la complejidad del pensamiento y el m\u00e9todo marxistas fue luego pisoteada por los \u00abmanuales\u00bb que tanto amigos como enemigos suelen tomar como el verdadero marxismo. A continuaci\u00f3n, entonces, ofrecemos un comentario de algunos de los elementos que consideramos clave de la obra de este marxista italiano injustamente poco conocido y de su pertinencia actual.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">A la vez, nos permitimos utilizar esa vigencia de textos ricos, sensibles, dial\u00e9cticos, como disparadora de una reflexi\u00f3n m\u00e1s general a la luz de los problemas te\u00f3ricos y pol\u00edticos del marxismo en el presente per\u00edodo hist\u00f3rico. Entre ellos, el debate con los posmodernos y con el utopismo-romanticismo, con predicamento especial \u2013pero no exclusivo\u2013 en Am\u00e9rica Latina.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En raz\u00f3n de su elevado n\u00famero, y por razones de comodidad para el lector, las notas al pie ser\u00e1n s\u00f3lo conceptuales, no de referencia. En el caso de los dos textos de Labriola mencionados, s\u00f3lo remitiremos al cap\u00edtulo del libro correspondiente, con las abreviaturas SF (<i>Socialismo y filosof\u00eda<\/i>) y MH (<i>Sobre el materialismo hist\u00f3rico<\/i>). Todos los resaltados son nuestros salvo indicaci\u00f3n en contrario.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\"><b>I. Una concepci\u00f3n del marxismo de plena actualidad<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Academicismo apol\u00edtico y politicismo antite\u00f3rico<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En sus consideraciones preliminares al abordaje de los problemas te\u00f3ricos del marxismo, Labriola se hace eco de la queja de Sorel respecto de la \u00abpoca difusi\u00f3n de la doctrina del materialismo hist\u00f3rico\u00bb, e incluso hace notar la \u00abescasez de fuerzas intelectuales\u00bb en el campo del pensamiento marxista. Si a esto se agrega que \u00ablos que est\u00e1n fuera del socialismo tienen inter\u00e9s en combatir, deformar o ignorar esta doctrina\u00bb, el panorama de fines del siglo XIX justificaba la preocupaci\u00f3n y el inter\u00e9s de Labriola en contribuir al mayor conocimiento del marxismo (SF, 1).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Sin duda, muchos factores han cambiado. Por dar un ejemplo, el hueco de una \u00abedici\u00f3n completa y cr\u00edtica\u00bb de los textos de Marx y Engels que se\u00f1alaba Labriola se ha llenado en buena medida, aunque no completamente<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn3\">[3]<\/a>. Sin embargo, \u00ableer todos los escritos de los fundadores del socialismo cient\u00edfico\u00bb sigue siendo, hoy como en \u00e9poca de Labriola, \u00abun privilegio de iniciados\u00bb (SF, 2). Esto ha dado lugar a dos \u00abversiones\u00bb del marxismo sim\u00e9tricamente opuestas e igualmente unilaterales.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por un lado, justamente la <i>hipertrofia de la difusi\u00f3n de Marx y el marxismo en el \u00e1mbito acad\u00e9mico<\/i>, sobre todo, por supuesto, en el campo de las \u00abciencias sociales\u00bb, ha dado lugar a un fen\u00f3meno curioso, casi una paradoja: no existe virtualmente ning\u00fan \u00e1rea del pensamiento sociol\u00f3gico, antropol\u00f3gico, historiogr\u00e1fico, etc., que no haya sido de una manera u otra \u00abcolonizada\u00bb por herramientas conceptuales y metodol\u00f3gicas tomadas del marxismo. Y al mismo tiempo, en la inmensa mayor\u00eda de los casos, a ese instrumental te\u00f3rico <i>se le mella decisivamente el filo cr\u00edtico<\/i> cuando a) se lo integra de manera <i>ecl\u00e9ctica<\/i> y no org\u00e1nica a otras vertientes de pensamiento, o bien b) se desmenuza un enfoque te\u00f3rico integral y org\u00e1nico, analiz\u00e1ndolo en sus <i>disjecta membra<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn4\">[4]<\/a><\/i> y por ende c) se pierde de vista <i>un criterio metodol\u00f3gico fundante<\/i> del marxismo: su <i>car\u00e1cter de reflexi\u00f3n total y totalizante<\/i> sobre el conjunto de la vida hist\u00f3rico-social. Precisamente, la superioridad metodol\u00f3gica del marxismo \u2013que, como doctrina, est\u00e1 en cierto modo en la base misma del nacimiento de las \u00abdisciplinas sociales\u00bb\u2013 se asienta sobre la <i>superaci\u00f3n de las visiones parciales, fragmentarias<\/i>, del todo social. M\u00e1s adelante volveremos sobre esto en cuanto a sus implicancias epistemol\u00f3gicas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por otro lado, y ante este empobrecimiento, esta verdadera mutilaci\u00f3n del marxismo que busca reducirlo al plano intelectual, est\u00e1n quienes recuerdan que el marxismo como movimiento y Marx como individuo <i>jam\u00e1s separaron la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica del principio de la acci\u00f3n<\/i> que busca transformar la realidad, esto es, la <i>praxis social y pol\u00edtica<\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn5\">[5]<\/a>. Por desgracia, aquellos que asumen el papel de herederos de uno de los aspectos m\u00e1s imperecederos e insoslayables del marxismo, enunciado en la famosa Tesis XI sobre Feuerbach, caen en muchos casos en una <i>unilateralidad de signo opuesto<\/i>. En efecto, cuando se convierte a la actividad pol\u00edtica propiamente dicha en una esfera <i>decisivamente aut\u00f3noma<\/i> y superior a las dem\u00e1s, cuando se quiebra la conexi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la <i>intervenci\u00f3n<\/i> en la realidad y la <i>reflexi\u00f3n te\u00f3rica<\/i> sobre las condiciones, los problemas y las lecciones de esas experiencias, el marxismo deja de ser una <i>herramienta integral<\/i>. De hecho, se vuelve poco menos que una profesi\u00f3n de fe de \u00abverdades hist\u00f3ricas\u00bb que, en la medida en que pierden el \u00e1ngulo de reflexi\u00f3n sobre la experiencia viva \u2013es decir, en la medida en que pierden su car\u00e1cter hist\u00f3rico\u2013, sencillamente dejan de ser verdades y pasan a ser dogmas osificados.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ambas versiones rengas, el Escila del academicismo y el Caribdis del politicismo, son sorteadas por Labriola en virtud, precisamente, de su concepci\u00f3n m\u00e1s general sobre el <i>car\u00e1cter del marxismo<\/i>, que luego desarrollaremos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>La perversi\u00f3n estalinista del marxismo<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Dicho esto, sin embargo, en la actualidad, los obst\u00e1culos m\u00e1s formidables para la difusi\u00f3n del marxismo en el terreno ideol\u00f3gico son dos: la herencia venenosa del estalinismo y ese difuso ambiente intelectual que, a falta de mayor precisi\u00f3n, denominaremos ideolog\u00eda posmoderna.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El da\u00f1o que ha hecho el estalinismo, por supuesto, trasciende el terreno ideol\u00f3gico: los cr\u00edmenes directos, la pol\u00edtica de coexistencia pac\u00edfica con el imperialismo, la estrategia de alianza con las burgues\u00edas \u00abnacionales\u00bb o \u00abprogresistas\u00bb y, como consecuencia de todo ello, el inmenso descr\u00e9dito y la mancha que ha ca\u00eddo sobre el nombre del socialismo constituyen un cargo muy dif\u00edcil de levantar incluso hoy. Pero en el terreno te\u00f3rico, el estropicio no es de despreciar. En particular, es gracias al estalinismo, su praxis pol\u00edtica y sus toscos manuales <i>ad hoc <\/i>(de filosof\u00eda, de teor\u00eda pol\u00edtica, de historia&#8230;) que incluso en los \u00e1mbitos acad\u00e9micos el marxismo pudo ser vulgarizado y reducido a caricatura. Si bien casi todo el mundo manifiesta respeto por Marx individualmente \u2013de hecho, incluso Labriola se\u00f1ala que, en el terreno de la \u00abciencia oficial\u00bb, ya Marx se hab\u00eda convertido en un \u00abadversario con el que no se pueden hacer bromas\u00bb (SF, 3)\u2013 su doctrina y en particular sus continuadores se han visto sometidos al escarnio. Sin la labor de simplificaci\u00f3n, rudimentarizaci\u00f3n, degradaci\u00f3n y a veces simplemente falsificaci\u00f3n del marxismo realizada por el estalinismo, los acad\u00e9micos y \u00abcomunicadores\u00bb no se las ver\u00edan tan f\u00e1ciles en sus operaciones de desprestigio.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En cuanto a la influencia de la ideolog\u00eda de la posmodernidad, que trataremos m\u00e1s abajo, s\u00f3lo adelantamos aqu\u00ed que el discurso sobre la \u00abca\u00edda de los grandes relatos\u00bb, la abdicaci\u00f3n de la capacidad del pensamiento para comprender la realidad, la met\u00e1stasis de la \u00abmicropol\u00edtica\u00bb en su versi\u00f3n m\u00e1s acomodaticia y una visi\u00f3n del mundo como un caos impenetrable no pueden m\u00e1s que generar la mayor desconfianza en la \u00abmacropol\u00edtica\u00bb de la <i>transformaci\u00f3n revolucionaria<\/i> de la sociedad.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Una definici\u00f3n no vulgar del marxismo<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Hasta aqu\u00ed no hemos hecho m\u00e1s que actualizar la preocupaci\u00f3n de Labriola en cuanto a los problemas, obst\u00e1culos y rodeos que ha debido dar el marxismo para sostenerse y desarrollarse. Y esto es posible en la medida en que compartimos con el marxista italiano <i>una visi\u00f3n sobre el propio marxismo y su car\u00e1cter<\/i> que ya es hora de hacer expl\u00edcita.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><i><span style=\"font-family: Arial;\">\u00bfQu\u00e9 es el marxismo? <\/span> <\/i><span style=\"font-family: Arial;\">Esta sencilla y b\u00e1sica pregunta ha admitido y admite, podr\u00eda decirse, tantas respuestas como marxistas hay, o al menos tipos de marxismo. Ocurre que ambos problemas tienen una ligaz\u00f3n \u00edntima: parafraseando el dicho, dime qu\u00e9 crees que es el marxismo y te dir\u00e9 qu\u00e9 clase de marxismo profesas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La respuesta de Labriola es, creemos, una de las m\u00e1s <i>completas, dial\u00e9cticas y equilibradas<\/i>. Desde su punto de vista, <i>el marxismo o materialismo hist\u00f3rico asume un triple car\u00e1cter<\/i>: Primero, \u00ab<i>tendencia filos\u00f3fica en cuanto a la visi\u00f3n general de la vida y el mundo<\/i>\u00bb, es decir, una <i>cosmovisi\u00f3n<\/i>; segundo, \u00ab<i>cr\u00edtica de la econom\u00eda que tiene modos de procedimiento reducibles a leyes <\/i>(&#8230;) <i>porque representa una fase hist\u00f3rica<\/i>\u00bb, esto es, una cr\u00edtica cient\u00edfica del orden capitalista, y finalmente, una \u00ab<i>interpretaci\u00f3n de la pol\u00edtica y, sobre todo, de la que se necesita para conducir al movimiento obrero hacia el socialismo<\/i>\u00bb, con lo que Labriola deja claro el \u00e1ngulo <i>pol\u00edtico pr\u00e1ctico<\/i> del marxismo. E inmediatamente despu\u00e9s, agrega: \u00ab<i>Estos tres aspectos<\/i>, que aqu\u00ed enumero abstractamente [es decir, separadamente] (&#8230;) por comodidad de an\u00e1lisis, <i>eran una misma cosa<\/i> en la mente de sus autores\u00bb (SF, 2). Este car\u00e1cter <i>unitario<\/i>, que ya mencion\u00e1ramos, en el que se imbrican una mirada general sobre el hombre y la sociedad, una comprensi\u00f3n cient\u00edfica del mundo de hoy y una elaboraci\u00f3n e intervenci\u00f3n en el plano pol\u00edtico, es decisivo en la comprensi\u00f3n del marxismo en Labriola.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por eso, m\u00e1s adelante desarrolla \u00abtres \u00f3rdenes de estudio\u00bb para el materialismo hist\u00f3rico: \u00abel primero responde a la necesidad pr\u00e1ctica, propia de los partidos socialistas, de ir consiguiendo un conocimiento adecuado de la condici\u00f3n espec\u00edfica del proletariado en cada pa\u00eds. El segundo (&#8230;) [es] reconducir el arte historiogr\u00e1fico al terreno de la lucha de clases, dada una estructura econ\u00f3mica [que hay que] conocer y entender. El tercero consiste en el tratamiento de los principios directivos, para comprender y desarrollar los cuales es necesaria la orientaci\u00f3n general\u00bb. Y nuevamente se subraya que \u00abaquellos tres \u00f3rdenes de estudio (&#8230;) <i>compon\u00edan una sola cosa en la mente de Marx, <\/i>y (&#8230;) fueron una sola cosa en su obra y su hacer<i>. Su pol\u00edtica fue como la pr\u00e1ctica de su materialismo hist\u00f3rico, y su filosof\u00eda fue como inherente a su cr\u00edtica de la econom\u00eda, que era a su vez su modo de tratar la historia<\/i>\u00bb (SF, 5).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Conviene retener este concepto, que en el fondo no es otra cosa que <i>restituir al marxismo una de sus marcas de origen: la uni\u00f3n de teor\u00eda y pr\u00e1ctica<\/i>, la eliminaci\u00f3n de la oposici\u00f3n vulgar entre una y otra que est\u00e1 en la base de las versiones \u00abacademicista\u00bb e \u00abirreflexiva\u00bb del marxismo que mencion\u00e1ramos m\u00e1s arriba. En palabras de Labriola, \u00ab<i>la filosof\u00eda de la praxis (&#8230;) es la m\u00e9dula del materialismo hist\u00f3rico<\/i> (&#8230;) De la vida al pensamiento y no del pensamiento a la vida: \u00e9ste es el proceso realista. Del trabajo, que es un conocer haciendo, al conocer como teor\u00eda abstracta, y no de \u00e9ste a aqu\u00e9l\u00bb (SF, 4).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>La \u00abmateria\u00bb del materialismo marxista<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Aqu\u00ed nos encontramos con un concepto que ha generado, tambi\u00e9n, infinidad de malentendidos y groser\u00edas te\u00f3ricas tanto en adherentes como en adversarios del marxismo. Se trata del materialismo y, sobre todo, de la \u00abmateria\u00bb a la que debe su nombre. \u00bfDe qu\u00e9 materia se trata? Una vez m\u00e1s, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica estalinista, compendiada en los cl\u00e1sicos manuales (como los V. Afanasiev, G. Politzer y muchos otros), ha contaminado, tergiversado y llevado al l\u00edmite del rid\u00edculo el concepto de materialismo y de materia, que termin\u00f3 adquiriendo un cariz casi <i>metaf\u00edsico<\/i>. Esto fue llevado al extremo de la <i>simplificaci\u00f3n maniquea<\/i> de la historia de la filosof\u00eda como una sempiterna lucha entre los \u00abmaterialistas\u00bb, que sostienen la existencia independiente de una materia concebida casi en el aspecto geol\u00f3gico, contra los tozudos \u00abidealistas\u00bb, que contra toda evidencia creen que la realidad entera es una especie de emanaci\u00f3n mental. El propio Lenin contribuy\u00f3 en parte a la confusi\u00f3n con un texto francamente problem\u00e1tico, <i>Materialismo y empiriocriticismo<\/i> (1908)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En claro contraste con estas formulaciones antidial\u00e9cticas, Labriola define que \u00abel materialismo hist\u00f3rico, <i>o sea la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica<\/i>, en cuanto se refiere al <i>hombre hist\u00f3rico<\/i>, es <i>el final del materialismo naturalista<\/i>&#8230; igual que termina con toda forma de idealismo (&#8230;) La revoluci\u00f3n intelectual que ha llevado a considerar como absolutamente objetivos los procesos de la historia humana es coet\u00e1nea&#8230; de esa otra revoluci\u00f3n intelectual que ha conseguido historizar la naturaleza f\u00edsica [alusi\u00f3n a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin. MY.]\u00bb (SF, 4).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Y, respondiendo de antemano a las elucubraciones de manual sobre el car\u00e1cter del materialismo marxista, se\u00f1ala en otro texto: \u00abConstruyan en el aire tantos castillos como quieran los verbalistas sobre el valor de la palabra <i>materia<\/i>, en cuanto es se\u00f1al o recuerdo de excogitaci\u00f3n metaf\u00edsica (&#8230;) <i>Aqu\u00ed no estamos en el campo de la f\u00edsica, de la qu\u00edmica o de la biolog\u00eda<\/i>; buscamos solamente las <i>condiciones expl\u00edcitas del vivir humano en cuanto \u00e9ste no es ya simplemente animal<\/i>. No se trata de inducir o de deducir algo de los datos de la <i>biolog\u00eda<\/i>, sino de reconocer antes que nada las <i>peculiaridades del vivir humano<\/i>\u00bb (MH, 1).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Labriola recupera aqu\u00ed, entonces, la noci\u00f3n de materialismo \u00ab<i>en cuanto se refiere al hombre hist\u00f3rico<\/i>\u00bb, esto es, como \u00ab<i>filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica<\/i>\u00bb, y en ning\u00fan caso como una disquisici\u00f3n metaf\u00edsica sobre la preeminencia de la materia, entendida en el sentido \u00abde la f\u00edsica, de la qu\u00edmica o de la biolog\u00eda\u00bb sobre las ideas: \u00ab<i>la naturaleza, o sea, la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre<\/i>, se encuentra en el proceso de la praxis\u00bb (SF, 3). El materialismo marxista no tiene nada que ver con \u2013o en todo caso, implica una clara superaci\u00f3n de\u2013 el \u00ab<i>materialismo<\/i> <i>naturalista<\/i>\u00bb, es decir, no humano. En la visi\u00f3n de Marx, expuesta con claridad y frescura por Labriola, y<i> mal que les pese a todas las vertientes estructuralistas y antihumanistas <\/i>del marxismo,<i> el hombre es la medida de todas las cosas, y por tanto tambi\u00e9n del materialismo<\/i>, que es <i>hist\u00f3rico<\/i> (es decir, permeado por la acci\u00f3n humana) y no geol\u00f3gico o biol\u00f3gico<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Monismo y totalidad dial\u00e9ctica<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por otra parte, nada m\u00e1s lejos de la concepci\u00f3n de Marx que una r\u00edgida oposici\u00f3n mente-materia, que una vana polaridad hombre-naturaleza donde la acci\u00f3n hist\u00f3rica se disuelve en evoluci\u00f3n natural. Como dice Labriola, \u00abno estar\u00eda fuera de lugar decir que la filosof\u00eda impl\u00edcita en el materialismo hist\u00f3rico es la <i>tendencia al monismo<\/i>. Uso la palabra \u2018tendencia\u2019 y la acent\u00fao (&#8230;) Pues no se trata de volver a la intuici\u00f3n teos\u00f3fica o metaf\u00edsica de la totalidad del mundo (&#8230;) [sino] admitir que <i>todo es pensable como g\u00e9nesis<\/i> (&#8230;) y que la g\u00e9nesis tiene los caracteres aproximados de la <i>continuidad<\/i>. Lo que diferencia este sentido de la g\u00e9nesis del que tiene en las vagas <i>intuiciones trascendentales<\/i> (Schelling) es el <i>discernimiento cr\u00edtico<\/i> y, en consecuencia, la <i>necesidad de especificar la investigaci\u00f3n<\/i>. Esto es, la aproximaci\u00f3n al <i>empirismo<\/i> por lo que hace al <i>contenido<\/i> de las cosas y la <i>renuncia a la pretensi\u00f3n de llevar en el bolsillo el esquema universal<\/i> de las cosas. Los evolucionistas vulgares proceden, en cambio, as\u00ed: una vez aferrada la noci\u00f3n abstracta de devenir (evoluci\u00f3n), meten dentro de ella toda cosa (&#8230;) as\u00ed hac\u00edan tambi\u00e9n los repetidores de Hegel (&#8230;) La principal raz\u00f3n del <i>correctivo cr\u00edtico<\/i> que el materialismo hist\u00f3rico aplica al monismo es \u00e9sta: que el materialismo hist\u00f3rico <i>parte de la praxis<\/i> (&#8230;) y que, al igual que es la teor\u00eda del hombre que trabaja, as\u00ed tambi\u00e9n <i>considera la ciencia misma como un trabajo<\/i>. De este modo, consuma el sentido impl\u00edcito de las ciencias emp\u00edricas, a saber, que con el experimento <i>nos acercamos a la producci\u00f3n de las cosas<\/i> y conseguimos la convicci\u00f3n de que <i>las cosas mismas son un hacer, o sea, un producirse<\/i>\u00bb (SF, 6).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">De la riqueza epistemol\u00f3gica de esta interpretaci\u00f3n trataremos luego. Ahora lo que nos interesa destacar es que <i>el marxismo es un monismo, en el sentido de que su punto de partida es la totalidad.<\/i> Pero esta totalidad no es metaf\u00edsica, no es un a priori, no es un esquema previo, sino que es precisamente el <i>comienzo<\/i> de una investigaci\u00f3n en la que el conocimiento del detalle, <i>de lo particular<\/i> (la \u00abespecificaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n\u00bb) es imprescindible. La dial\u00e9ctica de la relaci\u00f3n entre la totalidad y sus partes <i>no excusa sino que exige el estudio pormenorizado<\/i> de las partes del todo (a esto se refiere Labriola con \u00abaproximaci\u00f3n al empirismo\u00bb). En palabras de Labriola, \u00abno estamos en el caso de creer que el principio unitario (&#8230;) pueda, <i>a modo de talism\u00e1n<\/i>, valer (&#8230;) como medio infalible para resolver en elementos simples el cruel aparato y el complicado engranaje de la sociedad (&#8230;) <i>nos incumbe la obligaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n directa y minuciosa<\/i>\u00bb (MH, 6).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Lo que no obstante da coherencia y sistematicidad a la suma de an\u00e1lisis particulares, e impide que se transformen en una aglomeraci\u00f3n de datos sin ton ni son, es justamente que no se trata de una adici\u00f3n desordenada, sino de un <i>todo integrado<\/i> del cual se parte pero cuyas determinaciones <i>espec\u00edficas <\/i>deben estudiarse <i>en concreto<\/i> para establecer su verdadera relaci\u00f3n con el conjunto y entre s\u00ed. En este sentido, el marxismo como filosof\u00eda y como m\u00e9todo representa una <i>superaci\u00f3n <\/i>(dial\u00e9ctica, es decir, un ir m\u00e1s all\u00e1 conservando sus momentos) tanto del idealismo nebuloso como del empirismo de vuelo bajo. En el aspecto metodol\u00f3gico: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\"><i>Pensar en concreto<\/i> y, al mismo tiempo, poder <i>reflexionar en abstracto acerca de los datos y las condiciones<\/i> de la pensabilidad\u00bb (SF, 6).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Justamente esta obligaci\u00f3n del marxismo de mantenerse en el terreno del an\u00e1lisis concreto y espec\u00edfico, <i>evitando los recetarios v\u00e1lidos para todo tiempo y lugar<\/i> (la figura de \u00abllevar en el bolsillo el esquema universal\u00bb describe con pasmosa exactitud la actitud de toda una serie de grupos y personas), el desarrollo mismo del marxismo est\u00e1 supeditado a ese trabajo. En las ant\u00edpodas de la repetici\u00f3n ritual de f\u00f3rmulas, la evoluci\u00f3n del pensamiento marxista, si quiere escapar de la petrificaci\u00f3n y el dogmatismo, no puede m\u00e1s que apoyarse en \u00abun <i>nuevo estudio<\/i> <i>cuidadoso<\/i> de otras fuentes (&#8230;) <i>Puesto que esta doctrina es en s\u00ed misma la cr\u00edtica, no se puede continuar, aplicar y corregir sino cr\u00edticamente<\/i>. Y como se trata de <i>precisar y profundizar<\/i> determinados procesos, <i>no hay catecismo que aguante ni generalizaci\u00f3n esquem\u00e1tica que valga<\/i>\u00bb (SF, 2). Esta invitaci\u00f3n al trabajo serio, cr\u00edtico, documentado, cient\u00edfico en suma, es el \u00fanico camino para evitar el anquilosamiento y la pereza intelectual de quienes resuelven los problemas te\u00f3ricos y pol\u00edticos recurriendo al breviario de citas de cl\u00e1sicos del marxismo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\"><b>II. Un enemigo del reduccionismo y el determinismo<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>El sujeto: motor y mediaci\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El punto de vista marxista, entonces, lejos de transformarse en una llave maestra para la explicaci\u00f3n de todos los problemas (y recordemos que \u00e9sa es la caricatura de marxismo que muchos conocen), es una invitaci\u00f3n a abordar la realidad en toda su complejidad y sus contradicciones. Es lo opuesto a la simplificaci\u00f3n y a veces la simple eliminaci\u00f3n de los aspectos que no coinciden con el \u00abesquema\u00bb. En particular, el marxismo es ajeno a algo que, ir\u00f3nicamente, suele presentarse como <i>sin\u00f3nimo<\/i> de materialismo hist\u00f3rico: el <i>reduccionismo econ\u00f3mico<\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En efecto, demasiadas exposiciones del marxismo (\u00a1no siempre de enemigos!) consideran que el elemento esencial del materialismo hist\u00f3rico es el hecho de reducir todos los dem\u00e1s factores a uno solo: el econ\u00f3mico. Contra la tantas veces esgrimida coartada de la \u00ab\u00faltima instancia\u00bb, Labriola aclara su sentido: \u00abno se trata de traducir nuevamente en categor\u00edas econ\u00f3micas todas las complicadas manifestaciones de la historia, sino de explicar en \u00faltima instancia (Engels)&#8230; por medio de la estructura econ\u00f3mica que est\u00e1 debajo (Marx), lo que implica <i>an\u00e1lisis y reducci\u00f3n, y despu\u00e9s mediaci\u00f3n y composici\u00f3n<\/i>\u00bb (MH, 3). Esta formulaci\u00f3n en ning\u00fan caso puede confundirse con el economicismo puro y duro: \u00abLa estructura econ\u00f3mica (&#8230;) <i>no<\/i> es un simple mecanismo del cual salten afuera, a manera de <i>efectos autom\u00e1ticos y maquinales<\/i>, las instituciones, leyes, costumbres, pensamientos, sentimientos e ideolog\u00edas. De aquel <i>fondo<\/i> a todo lo dem\u00e1s, el proceso de <i>derivaci\u00f3n<\/i> y de <i>mediaci\u00f3n<\/i> es bastante complicado, a menudo sutil y tortuoso, no siempre descifrable\u00bb (MH, 6)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Una de las palabras clave aqu\u00ed es <i>mediaci\u00f3n<\/i>, que provee un tipo de relaci\u00f3n entre lo \u00abdeterminante\u00bb y lo \u00abdeterminado\u00bb de orden mucho m\u00e1s dial\u00e9ctico \u2013m\u00e1s cercano a la complejidad de lo real\u2013 que la din\u00e1mica desnuda de causa-efecto.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En el materialismo hist\u00f3rico as\u00ed entendido, las acciones de los sujetos pasan a jugar un papel efectivo y dejan de ser meros instrumentos de \u00absobredeterminaciones\u00bb que los reducen casi a marionetas de la historia o de las \u00ableyes econ\u00f3micas\u00bb. No es el menor de los m\u00e9ritos de esta visi\u00f3n <i>recuperar el \u00ablado subjetivo\u00bb <\/i>de la realidad y de la explicaci\u00f3n hist\u00f3rica que desaparecen en el objetivismo, y al reponerse la subjetividad, la historia vuelve a ser tal: \u00abNo se trata ya de <i>sustituir la historia por la sociolog\u00eda<\/i> (&#8230;), se trata de comprender <i>integralmente <\/i>la historia en todas sus manifestaciones intuitivas (&#8230;). No se trata de <i>superar el accidente<\/i> de la sustancia (&#8230;) se trata de <i>explicar&#8230; el entrelazamiento y la complejidad<\/i> (&#8230;) las categor\u00edas econ\u00f3micas&#8230; han nacido y se han formado, como todo lo dem\u00e1s, porque los hombres cambian (&#8230;) Se trata, en suma, de <i>la historia <\/i>y no de su<i> esqueleto<\/i>. Se trata de la <i>narraci\u00f3n<\/i> y no de la <i>abstracci\u00f3n<\/i>; se trata de <i>exponer <\/i>el conjunto, y <i>no de resolverlo y de analizarlo solamente<\/i>; se trata, en una palabra, ahora como antes y como siempre, de un <i>arte<\/i>\u00bb (MH, 11).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por supuesto, nada de esto significa abonar la teor\u00eda del libre albedr\u00edo ni basar la filosof\u00eda de la historia en la pura voluntad, pero \u00abest\u00e1 privada de cualquier fundamento la opini\u00f3n que tiende a la <i>negaci\u00f3n de toda voluntad<\/i>, por medio de una visi\u00f3n te\u00f3rica que quisiera <i>sustituir el voluntarismo por el automatismo<\/i>; esta es mejor una pura y simple fatuidad\u00bb (MH, 5).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>El individuo en la historia<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Esta postura que reconoce e integra lo general y lo particular en su especificidad, pero no los absolutiza, permite a Labriola superar el sociologismo y el individualismo y formular una impecable teor\u00eda marxista del <i>rol del individuo en la historia<\/i>: \u00abDe una parte est\u00e1n los soci\u00f3logos extremos, de otra los individualistas que, al modo de Carlyle, nos hablan de la historia de los h\u00e9roes. Seg\u00fan los unos, basta probar&#8230; las razones del cesarismo, sin que nos importe nada C\u00e9sar. Seg\u00fan los otros, no hay razones subjetivas de clase y de intereses sociales que basten para explicar nada (&#8230;) El materialismo hist\u00f3rico <i>supera las visiones antit\u00e9ticas<\/i> de los soci\u00f3logos y de los individualistas, y al mismo tiempo <i>elimina el eclecticismo<\/i> de los narradores emp\u00edricos (&#8230;) El mismo hecho de que toda la historia se apoya sobre las ant\u00edtesis, los contrastes, las luchas y las guerras explica la influencia decisiva de determinados hombres en determinadas ocasiones. <i>Estos hombres no son ni un accidente desde\u00f1able del mecanismo social ni milagrosos creadores de lo que la sociedad, sin ellos, no habr\u00eda hecho de ning\u00fan modo<\/i>. (&#8230;) Mientras los intereses particulares de los grupos sociales est\u00e1n en tal estado de tensi\u00f3n que todas las partes contendientes se paralizan rec\u00edprocamente, <i>para mover el engranaje pol\u00edtico se necesita la conciencia individual de una determinada persona<\/i>\u00bb (MH, 11).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Esta exposici\u00f3n, adem\u00e1s de su belleza y precisi\u00f3n, recuerda irresistiblemente, en lo metodol\u00f3gico, al conocido an\u00e1lisis de la personalidad y el papel de Lenin en 1917 que efectuara Le\u00f3n Trotsky (cuya deuda con Labriola ya hemos mencionado) en su <i>Historia de la revoluci\u00f3n rusa<\/i> y en otros escritos. Este marxismo de buen cu\u00f1o, donde la dial\u00e9ctica de lo general y lo particular se muestra en toda su riqueza y plenitud, es, insistimos, la negaci\u00f3n misma del determinismo econ\u00f3mico o sociol\u00f3gico que convierte a la historia en un proceso mec\u00e1nico inerte y a los seres humanos en sus juguetes. Contra la pereza intelectual de las f\u00f3rmulas simplificadoras, implica una <i>reconstrucci\u00f3n del conjunto, de sus partes y de las relaciones complejas que uno y otras establecen<\/i> en el curso de su constante movimiento. \u00abEn conclusi\u00f3n, <i>el partidario del materialismo hist\u00f3rico que quiera exponer y relatar no debe hacerlo esquematizando<\/i>. La historia es siempre determinada, configurada, infinitamente accidentada y multicolor. Tiene combinatoria y perspectiva (&#8230;) es todo aquello que nosotros sabemos de nuestro ser, <i>en cuanto seres sociales y no ya simplemente animales<\/i>\u00bb (MH, 11).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Toda la concepci\u00f3n de Labriola apunta no a transmitir una doctrina, al modo de quien lleva la buena nueva de la palabra revelada a sus ignorantes feligreses, sino a dotar a su interlocutor de las herramientas m\u00e1s apropiadas para el trabajo intelectual que <i>\u00e9l mismo<\/i> debe realizar, en su realidad y en su momento hist\u00f3rico: \u00abla mayor dificultad que presentan la comprensi\u00f3n y la continuaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico no estriba en la intelecci\u00f3n de los aspectos <i>formales<\/i> del marxismo, sino en la posesi\u00f3n de las <i>cosas a las que son inmanentes aquellas formas<\/i>, las cosas que Marx supo y elabor\u00f3 por su cuenta y las otras much\u00edsimas que tengamos que conceder y elaborar <i>nosotros<\/i> directamente\u00bb (SF, 10).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>La \u00abinevitable\u00bb victoria del socialismo<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Finalmente, cabe detenerse en el car\u00e1cter <i>pol\u00edtico<\/i> de la versi\u00f3n determinista del marxismo. Ya hemos visto que el determinismo <i>borra el sujeto<\/i> <i>en tanto actor efectivo<\/i> de la historia pasada; pues bien, no es menos real que el determinismo lo hace desaparecer tambi\u00e9n de la pol\u00edtica (que algunos llaman historia presente).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Este problema era particularmente acuciante para Labriola y sus contempor\u00e1neos, en la medida en que el marxismo y la filosof\u00eda de la historia de la II Internacional estuvieron fuertemente te\u00f1idas de objetivismo y de la creencia en la \u00abinevitabilidad\u00bb del socialismo. Sin embargo, esto no debiera provocarnos una mera sonrisa conmiserativa, porque en cierto modo parte del descr\u00e9dito de la perspectiva socialista en el siglo XXI se debe precisamente al derrumbe calamitoso de la idea de esa \u00abinevitabilidad\u00bb de la victoria socialista sobre el capitalismo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Sucede que, lejos de circunscribirse al \u00e1mbito de la socialdemocracia de principios del siglo XX, la convicci\u00f3n del socialismo como desenlace necesario de la historia fue parte del tramado ideol\u00f3gico de la fuerza pol\u00edtica que, mal que nos pese, asumi\u00f3 desde la segunda posguerra el papel de \u00abportavoz\u00bb del socialismo: el estalinismo. Por ejemplo, la estrategia de \u00abcoexistencia pac\u00edfica\u00bb con el imperialismo part\u00eda de la absurda pero sincera creencia en lo ineluctable de la victoria del orden \u00absocialista\u00bb (en realidad, burocr\u00e1tico)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn9\">[9]<\/a>. Uno de los secretarios generales del PCUS, Leonid Brezhnev, lleg\u00f3 a \u00abpredecir\u00bb en los a\u00f1os 60 que hacia 1980 la productividad del trabajo en la URSS superar\u00eda a la de los principales pa\u00edses capitalistas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En el caso de la socialdemocracia, la seguridad del triunfo socialista ten\u00eda dos vertientes: una \u00abcatastrofista\u00bb en el sentido econ\u00f3mico (la \u00abcrisis final\u00bb del capitalismo convencer\u00eda a las masas de la necesidad del socialismo) y otra exactamente opuesta, la del gradualismo reformista, esto es, el advenimiento del nuevo sistema por la v\u00eda pac\u00edfica de un creciente control de los mecanismos sociales mediante la legislaci\u00f3n, el desarrollo de las organizaciones sociales y sindicales, el crecimiento de las funciones de la democracia y del Partido Socialista dentro de ella, etc.<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn10\">[10]<\/a> <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Todas estas versiones tienen en com\u00fan dos puntos: primero, <i>el lugar de la acci\u00f3n aut\u00f3noma y autodeterminada del sujeto tanto individual como colectivo queda completamente minimizado<\/i> en favor de las \u00ableyes de la historia\u00bb cuyos guardianes y administradores son, de hecho, los aparatos burocr\u00e1ticos (el Estado, el Partido). Segundo, como era de esperar, cuando la id\u00edlica imagen de una victoria asegurada de antemano se hace trizas, quienes la sosten\u00edan con tanto mayor dogmatismo pasan a ser los derrotistas m\u00e1s amargos, los renegados m\u00e1s ruidosos, los traidores m\u00e1s consumados. Es el espect\u00e1culo que nos brindan los ex \u00abrevolucionarios\u00bb que, quebrado el banco burocr\u00e1tico donde ten\u00edan depositada su fe socialista, se trasmutan, con el fanatismo de los conversos, en defensores del orden social capitalista. Sistema que, a sus ojos desenga\u00f1ados, derrot\u00f3 definitivamente a sus enemigos y pas\u00f3 cumplidamente la prueba de la historia. Nunca fueron ateos marxistas: s\u00f3lo cambiaron el objeto de su idolatr\u00eda. Los ejemplos son tantos y tan patentes que ni vale la pena infamar estas p\u00e1ginas con sus nombres.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por otra parte, un efecto no menor del \u00abgran desencanto\u00bb con el marxismo \u2013o, mejor dicho, con su versi\u00f3n m\u00e1s brutal en lo pol\u00edtico y m\u00e1s fosilizada en lo intelectual\u2013 fue contribuir a que en la reflexi\u00f3n te\u00f3rica de la izquierda se verificara un <i>desplazamiento hacia las tem\u00e1ticas \u00abculturales\u00bb<\/i> (la identidad, la Otredad, la diferencia, el cuerpo) <i>en detrimento y a menudo en reemplazo de la pol\u00edtica<\/i>. Es verdad que el marxismo \u00abtradicional\u00bb <i>dejaba todo un flanco<\/i> en el terreno de la subjetividad, pero tambi\u00e9n lo es que aqu\u00ed oper\u00f3 una <i>sobrerreacci\u00f3n<\/i> que de hecho <i>borr\u00f3 durante a\u00f1os de la agenda t\u00f3picos como el imperialismo y la explotaci\u00f3n, para no hablar de la revoluci\u00f3n<\/i> (t\u00e9rminos que eran, y en parte siguen siendo, objeto de ridiculizaci\u00f3n, desprestigio o cinismo distante)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Volviendo a la socialdemocracia europea del siglo XIX, su optimismo semidarwiniano revelaba \u00aben latencia\u00bb, como Labriola pone agudamente de manifiesto, \u00abun algo de <i>neoutopismo<\/i>, como es el caso de los que repiten constantemente el dogma de la evoluci\u00f3n necesaria y luego la confunden con el derecho a un estado mejor, y as\u00ed llegan a profesar que la futura sociedad del colectivismo (&#8230;) <i>ser\u00e1 porque debe ser<\/i>, como olvidando que ese futuro tiene que ser producido por los hombres mismos (&#8230;) Felices de ellos, que pueden medir el futuro de la historia (&#8230;) Ha pasado el tiempo de los profetas\u00bb (SF, 10).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Vale la pena resaltar esta vena <i>antiut\u00f3pica<\/i> del verdadero marxismo, en momentos en que muchos, directa o indirectamente golpeados por el derrumbe del \u00absocialismo real\u00bb, pretenden ocupar su lugar con un socialismo&#8230; ut\u00f3pico.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Sin duda, el socialismo ut\u00f3pico de la primera mitad del siglo XIX (Owen, Saint-Simon, Fourier) ten\u00eda un costado progresivo en el sentido de a) efectuar una cr\u00edtica a\u00a0 las miserias del\u00a0 advenimiento del capitalismo industrial y b) proponer una recuperaci\u00f3n de formas de socialidad y cooperaci\u00f3n humana de valor m\u00e1s universal. Pero el \u201csocialismo cient\u00edfico\u201d, que es capaz de <i>reconocer esos aportes<\/i> del utopismo, los supera en la medida en que los integra a una teor\u00eda general de las <i>condiciones de posibilidad de la emancipaci\u00f3n humana<\/i>, condiciones que son tanto te\u00f3ricas como pr\u00e1cticas. En suma, el marxismo no es un \u00abrealismo\u00bb de vuelo gallin\u00e1ceo ni la construcci\u00f3n de una rosada aurora autoconsolatoria, sino una cr\u00edtica implacable de las miserias del orden social capitalista y al mismo tiempo un trabajo serio y sistem\u00e1tico <i>desde el interior de sus contradicciones<\/i> para poner en pie una <i>contestaci\u00f3n pol\u00edtica y social efectiva<\/i> a ese orden, que no tiene garantizada de antemano la victoria&#8230; ni la derrota. Ya volveremos sobre esto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\">III. Un defensor de la dial\u00e9ctica\u00a0<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">La filosof\u00eda en la II Internacional<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Dentro de la diversidad de concepciones sobre el marxismo, una de las determinaciones fundamentales es la <i>matriz filos\u00f3fica<\/i> en la que \u00e9stas se inscriben. A despecho de que, en un sentido, el marxismo es un sistema de pensamiento que busca trascender o superar la filosof\u00eda<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn12\">[12]<\/a>, la cuesti\u00f3n de los \u00ablinajes\u00bb filos\u00f3ficos le da a cada corriente marxista<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn13\">[13]<\/a> buena parte de su impronta caracter\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">De hecho, es claramente discernible en el marxismo del siglo XX una suerte de polaridad entre aquellos que asumen desde el punto de vista filos\u00f3fico y metodol\u00f3gico una postura de defensa de la dial\u00e9ctica y de la tradici\u00f3n hegeliana en general y aquellos que, por el contrario, reniegan de la \u00abinfluencia metaf\u00edsica\u00bb de Hegel y la dial\u00e9ctica en el marxismo y se apoyan en la tradici\u00f3n racionalista y positivista, de car\u00e1cter pretendidamente m\u00e1s \u00abcient\u00edfico\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Desde nuestro punto de vista, <i>dejar fuera del marxismo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico y la herencia filos\u00f3fica de Hegel implicar\u00eda mutilarlo de manera irreparable<\/i>. Al asumir esta postura, no obstante, gozamos del beneficio del balance de debates te\u00f3ricos, pol\u00edticos y filos\u00f3ficos de todo un siglo. En el caso de Labriola, su decidida defensa de la importancia de la dial\u00e9ctica en el marxismo lo transforma en una <i>excepci\u00f3n casi milagrosa<\/i> en el contexto de la II Internacional.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ya hemos adelantado que ese per\u00edodo estuvo signado intelectualmente por el positivismo evolucionista (que adoptaba una forma pol\u00edticamente reaccionaria en Spencer) y por la renovaci\u00f3n de la filosof\u00eda kantiana, en particular de su \u00e9tica. Es el per\u00edodo en que nace el reformismo bernsteiniano y el socialismo \u00abmoralista\u00bb al estilo del de la Sociedad Fabiana en Gran Breta\u00f1a, a la que pertenec\u00eda el matrimonio de Sydney y Beatrice Webb (luego fervorosos estalinistas) y el escritor George B. Shaw. Tras la muerte de Engels (1895), la principal figura intelectual de la socialdemocracia alemana \u2013a su vez, el partido m\u00e1s fuerte y prestigioso de la II Internacional\u2013 era Karl Kautsky, cuya relaci\u00f3n con Hegel y la dial\u00e9ctica fue siempre de rechazo. En el marxismo ruso, Plej\u00e1nov hac\u00eda una defensa de la dial\u00e9ctica, pero con serios problemas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Labriola, acad\u00e9mico de nota y con una s\u00f3lida formaci\u00f3n filos\u00f3fica previa a su adhesi\u00f3n al marxismo, formaba parte de la camada de intelectuales italianos influenciados por Hegel, cuya cabeza visible era Benedetto Croce. Sin exagerar, puede decirse que pr\u00e1cticamente no hab\u00eda a comienzos del siglo XX en la II Internacional figuras m\u00e1s calificadas que Labriola que defendieran una versi\u00f3n dial\u00e9ctica del marxismo. Esto da a sus escritos ese car\u00e1cter tan peculiar, fresco y disonante en el concierto de positivismo y moral con olor a naftalina que era el n\u00facleo filos\u00f3fico del movimiento socialista de su \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Siguiendo a los propios Marx y Engels, Labriola considera el cuerpo doctrinal del marxismo como una s\u00edntesis de tres vertientes: la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa, el socialismo franc\u00e9s y la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, en particular Hegel<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn15\">[15]<\/a>, a cuya dial\u00e9ctica llamaba \u00abese negar que no es contraposici\u00f3n contenciosa&#8230; sino que, por el contrario, <i>da verdad a lo que niega<\/i>, porque en lo que niega <i>y supera<\/i> encuentra la condici\u00f3n de hecho o la premisa conceptual del proceso mismo\u00bb (SF, 4). Labriola incluso se toma la molestia, en nota al pie, de ayudar a desentra\u00f1ar el sentido de la superaci\u00f3n dial\u00e9ctica mediante una dilucidaci\u00f3n del verbo alem\u00e1n <i>aufheben<\/i>, que en verdad resulta casi indispensable para una comprensi\u00f3n del significado del concepto.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Dial\u00e9ctica y causalidad<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ya hicimos referencia a uno de los componentes del pensamiento dial\u00e9ctico, la categor\u00eda de <i>totalidad<\/i> y sus caracter\u00edsticas. Es este \u00abmonismo metodol\u00f3gico\u00bb lo que marca la diferencia entre dos formas de explicaci\u00f3n pluricausal, la ecl\u00e9ctica y la dial\u00e9ctica. Muchos mal instruidos o mal intencionados creen criticar al marxismo suponiendo que \u00e9ste parte del principio de la causaci\u00f3n simple. Sin duda, toda explicaci\u00f3n de fen\u00f3menos complejos es pluricausal, y no hay contraejemplo alguno en la obra de Marx. No obstante, como apunta Labriola, \u00abmuchos&#8230; que hablan de materialismo social, <i>sea en favor o en contra<\/i>&#8230; afirman que toda esta doctrina consiste en \u00faltimo t\u00e9rmino en atribuir <i>la superioridad o la acci\u00f3n decisiva al factor econ\u00f3mico<\/i>\u00bb (MH, 6). Es acaso lamentable, pero es un hecho que, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, la gran mayor\u00eda de los que se refieren al marxismo, \u00absea a favor o en contra\u00bb, siguen abonando este <i>quid pro quo<\/i> en detrimento de la letra y el m\u00e9todo de Marx.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La explicaci\u00f3n dial\u00e9ctica no se separa de la ecl\u00e9ctica por su n\u00famero de causales sino que \u2013a diferencia del eclecticismo, que las apila sin orden ni concierto y no atina a definir los determinantes esenciales\u2013 el m\u00e9todo dial\u00e9ctico parte de <i>integrar los factores en una totalidad que los ordena y les da jerarqu\u00eda relativa<\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn16\">[16]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Pero, a diferencia del marxismo <i>vulgar<\/i>, ese ordenamiento de factores no est\u00e1 predeterminado de una vez y para siempre, en una escala r\u00edgida en la que lo econ\u00f3mico tiene siempre garantizado el trono. Lo que Labriola resalta a cada momento es precisamente que ese orden y jerarqu\u00eda (que existe) entre las m\u00faltiples causales no puede establecerse <i>a priori<\/i>, sino que <i>para cada caso<\/i> exige un estudio concreto y pormenorizado. De otro modo, se cae en el rid\u00edculo de explicar cada terceto de la Divina Comedia por la estructura econ\u00f3mica de la Italia prerrenacentista<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn17\">[17]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Lo relativo y lo verdadero del error<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">La dial\u00e9ctica en la explicaci\u00f3n hist\u00f3rica y en la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica presupone, asimismo, la capacidad de apreciar lo verdadero dentro del error: \u00abNo basta con rechazar una opini\u00f3n, con afirmar rotundamente que es err\u00f3nea (&#8230;) <i>No basta con rechazar el error: es necesario vencerlo y superarlo, explic\u00e1ndolo<\/i>\u00bb (MH, 6). Esta molestia que no suelen tomarse muchos polemistas marxistas, lejos de constituir un recurso ret\u00f3rico, es <i>un paso hacia la verdad<\/i>, que progresa por la <i>comprensi\u00f3n y superaci\u00f3n del error<\/i>: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">As\u00ed es que los factores hist\u00f3ricos que corren por la mente y por los escritos de muchos indican alguna cosa que es <i>mucho menos que la verdad, pero mucho m\u00e1s que el simple error<\/i>, en el sentido grosero de deslumbramiento, de ilusi\u00f3n y de equivocaci\u00f3n. Son el producto necesario de <i>un conocimiento que est\u00e1 en camino de desarrollarse<\/i>\u00bb (MH, 6). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Este m\u00e9todo es un derivado directo de la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel, y en particular de su distinci\u00f3n entre <i>esencia y apariencia<\/i>. Incluso los marxistas suelen olvidar que la apariencia no es simplemente una manifestaci\u00f3n <i>falsa <\/i>de la esencia, sino que, justamente por constituir el reverso de la esencia, <i>tiene una relaci\u00f3n con ella que debe ser explicada<\/i>. La comprensi\u00f3n de la apariencia no es un acto de mero descarte, sino <i>parte constitutiva<\/i> del proceso de descubrimiento de la esencia. Labriola ilustra esto con un ejemplo hist\u00f3rico: \u00abLutero&#8230; no supo nunca&#8230; que la impulsi\u00f3n de la Reforma fue un estadio en la formaci\u00f3n del Tercer Estado y una rebeli\u00f3n econ\u00f3mica de la nacionalidad alemana contra la explotaci\u00f3n de la corte papal (&#8230;) El estudio de&#8230; el afirmarse de la burgues\u00eda de ciudad contra los se\u00f1ores feudales; el crecimiento del se\u00f1or\u00edo territorial de los pr\u00edncipes a costa del poder&#8230; del emperador y del Papa y la violenta represi\u00f3n del movimiento de los campesinos y&#8230; de los anabaptistas nos permiten actualmente rehacer la <i>genuina historia de las causas<\/i> econ\u00f3micas de la Reforma. Pero esto no quiere decir que a nosotros nos sea dado <i>separar el hecho acaecido del modo en como sucedi\u00f3<\/i>, y desanudar su integralidad circunstancial por medio de un an\u00e1lisis p\u00f3stumo que resulte subjetivo y simplista (&#8230;) Solamente el amor a la paradoja (&#8230;) puede haber inducido a algunos a la creencia de que para escribir la historia basta poner en evidencia <i>tan s\u00f3lo el momento econ\u00f3mico&#8230;, arrojando todo el resto como in\u00fatil fardo<\/i>\u00bb (MH, 3).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">El m\u00e9todo dial\u00e9ctico en <i>El capital<\/i><\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><i><span style=\"font-family: Arial;\">El capital<\/span><\/i><span style=\"font-family: Arial;\"> era para Labriola el \u00fanico ejemplo de <i>realizaci\u00f3n de la integraci\u00f3n de la doctrina<\/i> de Marx (aunque a la vez ridiculiza a los que quieren tomar esta obra por \u00abBiblia del socialismo\u00bb). Desde su punto de vista, uno de los m\u00e9ritos principales de la obra yace en su m\u00e9todo, que le permite utilizar, por ejemplo, la descripci\u00f3n hist\u00f3rica sin caer en el historicismo vulgar, y poner al descubierto la estructura de la sociedad capitalista de manera <i>cr\u00edtica y gen\u00e9tica<\/i>: \u00abEl hilo conductor de esta g\u00e9nesis es el procedimiento dial\u00e9ctico. Y \u00e9ste es el punto escabroso que pone en muy triste condici\u00f3n a todos los lectores de <i>El capital<\/i>, que&#8230; aportan las costumbres intelectuales de los empiristas, de los metaf\u00edsicos o de los padres definidores de entidades concebidas <i>in aeternum<\/i>\u00bb (SF<i>, 2) <\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn18\">[18]<\/a>. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Precisamente la redacci\u00f3n de <i>El capital<\/i> es la que le aporta a Marx el desarrollo y aplicaci\u00f3n a un objeto de estudio espec\u00edfico del <i>m\u00e9todo concreto-abstracto-concreto<\/i>, cuya formulaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita se encuentra en los <i>Grundrisse<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn19\">[19]<\/a><\/i>. Es admirable y a la vez revelador de lo profundo de la penetraci\u00f3n de Labriola que, sin haber tenido \u00e9ste jam\u00e1s acceso a aquellos textos, publicados m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, haya sido capaz de mantener su enfoque metodol\u00f3gico en entera concordancia con la obra de Marx. Veamos un ejemplo: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">La <i>unidad intuitiva<\/i> es el escenario sobre el cual se desarrollan los casos, y para que el relato tenga relieve, enlace y perspectiva, se precisan puntos de orientaci\u00f3n y medios de reducci\u00f3n. En esto consiste el primer origen de aquellas <i>abstracciones<\/i> por las que los varios lados de una determinada complejidad social van poco a poco separ\u00e1ndose de su cualidad de <i>simples aspectos de un conjunto<\/i> y, generalizados, conducen luego a la doctrina de los presuntos factores. Estos factores, en otros t\u00e9rminos, se originan en la mente por medio de la <i>abstracci\u00f3n <\/i>y de la <i>generalizaci\u00f3n de los aspectos inmediatos<\/i> del movimiento aparente (&#8230;) Se mantienen en la mente <i>hasta que quedan reducidos y eliminados por una nueva experiencia<\/i> o se encuentran <i>reabsorbidos por una concepci\u00f3n m\u00e1s general, sea gen\u00e9tica, evolutiva o dial\u00e9ctica <\/i>(&#8230;) En este campo del conocimiento, as\u00ed como en el de las ciencias naturales, <i>la unidad de principio real y la unidad de tratamiento formal no se encuentran nunca al principio, sino al final del largo camino<\/i>\u00bb (MH, 6). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La superioridad de este planteo te\u00f3rico se ve realzada por el hecho de que resulta en todo consecuente con la cr\u00edtica al determinismo. En el fondo, <i>todas las versiones antidial\u00e9cticas del marxismo terminan cayendo en la negaci\u00f3n o minimizaci\u00f3n del lugar del sujeto<\/i>, y el objetivista termina siendo presa f\u00e1cil del pensamiento <i>metaf\u00edsico<\/i>. Labriola se burla de los desorientados lectores de <i>El capital<\/i> que caen en el fetichismo del capital, del dinero, del salario o de la mercanc\u00eda, en la medida en que atribuyen a estas categor\u00edas vida propia, pero es a\u00fan m\u00e1s acerbo con las \u00abvulgarizaciones de la sociolog\u00eda marxista\u00bb en las que \u00ablas condiciones, las relaciones, las correlaciones de coexistencia econ\u00f3mica adquieren <i>un cierto elemento fant\u00e1stico de autonom\u00eda<\/i> superior a nosotros\u00bb (SF, 5). S\u00f3lo cabe agregar aqu\u00ed que esa \u00abfant\u00e1stica autonom\u00eda\u00bb de las \u00abcondiciones y correlaciones\u00bb son las que est\u00e1n en la base del marxismo estructuralista y su concepto de \u00abproceso sin sujeto\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\">IV. Algunas cuestiones epistemol\u00f3gicas<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">El programa de unificaci\u00f3n de la ciencia social<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Nos adentramos ahora brevemente en el terreno de la reflexi\u00f3n sobre la ciencia y su relaci\u00f3n con el marxismo. Ya hemos dicho que el desarrollo del materialismo hist\u00f3rico est\u00e1 en muchos casos en el origen mismo de la creaci\u00f3n y expansi\u00f3n de toda una serie de disciplinas de lo que hoy se llaman \u00abciencias humanas\u00bb. Por otra parte, es coherente con la matriz dial\u00e9ctica y totalizadora del marxismo la instintiva desconfianza frente a la especializaci\u00f3n, fragmentaci\u00f3n y compartimentaci\u00f3n del conocimiento sobre el hombre y la sociedad. Sin duda, esta situaci\u00f3n se debe en buena medida a la acumulaci\u00f3n de saberes espec\u00edficos que, en la medida en que se vuelven m\u00e1s voluminosos y complejos, adquieren status de ciencias o ramas de la ciencia por derecho propio. No obstante, esta espiral ascendente de erudici\u00f3n encierra un peligro palpable: el de confinar la elaboraci\u00f3n dentro de los estrechos l\u00edmites de la propia disciplina y <i>perder la conexi\u00f3n con el conjunto que la hace inteligible<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn21\">[21]<\/a><\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">El propio marxismo no ha permanecido ajeno a estas tendencias. De \u00ab<i>teor\u00eda general unitaria de la revoluci\u00f3n social<\/i>\u00bb, como la llamaron Karl Korsch y Georg Luk\u00e1cs, entre otros, pas\u00f3 a hablarse, en el curso del siglo XX, de una econom\u00eda, filosof\u00eda, sociolog\u00eda, historiograf\u00eda, antropolog\u00eda, etc., marxistas. Ya en la d\u00e9cada del 20, Korsch se quejaba de que la integralidad de la concepci\u00f3n marxista \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">se convierte en los ep\u00edgonos en algo completamente <i>adial\u00e9ctico<\/i>: una de las direcciones la convierte en una especie de principio heur\u00edstico para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica particular; en otra de las direcciones, (&#8230;) en una serie de principios te\u00f3ricos sobre la conexi\u00f3n causal de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos (&#8230;). Se convierte, por tanto, en algo que podr\u00edamos definir&#8230; como una <i>sociolog\u00eda general<\/i> sistem\u00e1tica\u00bb (<i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por oposici\u00f3n a esta \u00absociolog\u00eda comprehensiva\u00bb, el punto de vista del marxismo es el de un <i>monismo de la vida social<\/i>: \u00abLas varias disciplinas anal\u00edticas \u2013expone Labriola\u2013 (&#8230;) han acabado por traer finalmente la necesidad de una <i>ciencia social com\u00fan y general<\/i>, que haga posible la <i>unificaci\u00f3n<\/i> de los procesos hist\u00f3ricos. Y de tal unificaci\u00f3n la doctrina materialista se\u00f1ala precisamente el \u00faltimo t\u00e9rmino y, mejor, el \u00e1pice\u00bb (MH, 6). <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ahora bien, esto no significa mirar con desprecio el inmenso conjunto del conocimiento espec\u00edfico desde un Olimpo de generalidad vac\u00eda. Semejante actitud, que no ha sido ajena a algunos grupos dogm\u00e1ticos y sectarios, condenar\u00eda a la investigaci\u00f3n marxista a la esterilidad. Pero al mismo tiempo, el <i>monismo dial\u00e9ctico<\/i> es un principio-gu\u00eda metodol\u00f3gico esencial. Como explica Henri Lefebvre, \u00abLa especializaci\u00f3n parcelaria de las ciencias de la realidad humana (&#8230;) tiene un sentido. La totalidad <i>no<\/i> puede ser captada, como en tiempos de Marx, de manera unitaria (&#8230;). Y <i>sin embargo, no podemos perpetuar la separaci\u00f3n de las ciencias<\/i> parcelarias. Esta separaci\u00f3n olvida la <i>totalidad<\/i>: la sociedad como un todo y el hombre total\u00bb (<i>Sociolog\u00eda de Marx, <\/i>1964).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Tambi\u00e9n en este caso, el planteo de Labriola con relaci\u00f3n a la combinaci\u00f3n de la totalidad y las partes, el conjunto y el detalle, asume un car\u00e1cter admirablemente dial\u00e9ctico y balanceado: \u00abA la met\u00f3dica divisi\u00f3n del trabajo debemos la erudici\u00f3n precisa, es decir, la masa de conocimientos declarados, seleccionados y sistematizados sin los cuales toda historia social vagar\u00eda siempre por lo puramente abstracto, formal y terminol\u00f3gico. El estudio espec\u00edfico&#8230; ha ayudado, como ayuda cualquier otro estudio emp\u00edrico (&#8230;) a refinar los instrumentos de la observaci\u00f3n <i>y a encontrar en los mismos hechos que artificialmente fueron separados del conjunto los engranajes que los unen al complejo social<\/i>\u00bb (MH, 6). En resumen: \u00abEl resultado ha de ser as\u00ed: por un lado, tendencia (formal y cr\u00edtica) al <i>monismo<\/i>; por el otro, capacidad de mantenerse equilibradamente en un campo de <i>investigaci\u00f3n especializada<\/i>. Por poco que se aparte uno de esa l\u00ednea recae en el <i>empirismo<\/i> simple (la <i>no-filosof\u00eda<\/i>) o salta a la <i>hiperfilosof\u00eda<\/i>, a la pretensi\u00f3n de representarse el Universo en acto como si se poseyera intuici\u00f3n intelectual de \u00e9l\u00bb (SF, 6)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn22\">[22]<\/a>. <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Cabe preguntarse en qu\u00e9 medida, dado el desarrollo de las disciplinas particulares, es posible sostener el programa de unificaci\u00f3n de la ciencia. La respuesta es que la fragmentaci\u00f3n de la vida social y la especializaci\u00f3n lo hacen <i>a\u00fan m\u00e1s necesario<\/i> que antes. Incluso en el terreno de la ciencia acad\u00e9mica, no son pocas las voces que se alzan en el sentido de buscar estrechar y no ahondar la brecha existente entre los distintos campos del saber. Que esta b\u00fasqueda tenga el nombre de interdisciplinariedad u otro cualquiera no es esencial. Ya Lefebvre, en los a\u00f1os 60, daba cuenta cr\u00edticamente de esta tendencia y de sus conexiones y diferencias con el enfoque marxista: \u00abEl pensamiento marxista (&#8230;) <i>no es tampoco la concepci\u00f3n interdisciplinaria<\/i>, que trata de corregir, no sin peligros de confusi\u00f3n, los inconvenientes de la divisi\u00f3n parcelaria del trabajo en las ciencias sociales. La investigaci\u00f3n marxista se refiere a una <i>totalidad diferenciada<\/i>, centrando la investigaci\u00f3n y los conceptos te\u00f3ricos en torno a un tema: la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el hombre social activo y sus obras\u00bb (<i>Sociolog\u00eda de Marx<\/i>).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>El status epistemol\u00f3gico de <i>El capital<\/i> <\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Pr\u00e1cticamente desde su aparici\u00f3n, la obra magna de Marx ocupa un lugar indiscutido como cr\u00edtica revolucionaria y an\u00e1lisis cient\u00edfico (separaci\u00f3n que ya en s\u00ed misma es objetable). En virtud de su solidez te\u00f3rica, su capacidad anal\u00edtica y su fecundidad, <i>El capital<\/i> se ha sostenido incluso en los \u00e1mbitos de la academia burguesa y es una referencia insoslayable en toda una serie de ramas de las ciencias sociales. Sin embargo, esta misma proteicidad te\u00f3rica conlleva un peligro: el de estar expuesto a la <i>disecci\u00f3n<\/i> casi microsc\u00f3pica de una reflexi\u00f3n de car\u00e1cter <i>cr\u00edtico y org\u00e1nico<\/i> sobre el orden social capitalista. Fragmentaci\u00f3n favorecida, justamente, por la creciente especializaci\u00f3n y el decreciente tama\u00f1o de los objetos de estudio.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Esto ya era cierto en tiempos de Labriola: \u00abTodo es posible para los eruditos, para los rastreadores de temas de tesis (&#8230;) [En vez de] la erudici\u00f3n que <i>desl\u00ede los productos unitarios en admin\u00edculos de p\u00f3stumo an\u00e1lisis<\/i>, prefiero dejar a <i>El capital<\/i> su <i>integridad<\/i>, producida&#8230; por&#8230; los conocimientos que en su estado diferenciado se llaman de l\u00f3gica, o de psicolog\u00eda, o de sociolog\u00eda, de derecho, de historia en el sentido obvio, aparte de la singular <i>flexibilidad y ondulaci\u00f3n del pensamiento<\/i> que es la est\u00e9tica de la dial\u00e9ctica. Por eso aquel libro, aunque analizable <i>en los detalles<\/i>, es y ser\u00e1 siempre inasible <i>en su conjunto<\/i> para los empiristas puros, para los escol\u00e1sticos de las definiciones tajantes&#8230;, para los ut\u00f3picos de todo estilo\u00bb (SF, 6)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn23\">[23]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">No obstante, la necesidad de un abordaje dial\u00e9ctico, que ya hemos tratado, no es el \u00fanico obst\u00e1culo a la hora de establecer una \u00abclasificaci\u00f3n epistemol\u00f3gica\u00bb de la obra. En realidad, la cuesti\u00f3n que se plantea aqu\u00ed es la <i>relaci\u00f3n m\u00e1s general entre marxismo y ciencia<\/i>. Sobre esto no nos es posible extendernos, sino s\u00f3lo dejar se\u00f1alado que la clave para dilucidar esa relaci\u00f3n est\u00e1, nuevamente, en el tipo de entrada metodol\u00f3gica que se haga al propio marxismo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Si se lo concibe como una mera corriente intelectual que se distingue de las otras s\u00f3lo por su m\u00e9todo particular (sea \u00e9ste el dial\u00e9ctico o cualquier otro), naturalmente, no podr\u00e1 m\u00e1s que aspirarse a la bendici\u00f3n del establishment cient\u00edfico y acatar sus dictados. Tal es el caso de una cantidad de investigadores que se consideran marxistas (y que lo son por formaci\u00f3n intelectual), cuya producci\u00f3n es en muchos casos valiosa.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Si, en cambio, se parte del punto de vista que hasta aqu\u00ed hemos desarrollado, y que parece recoger la tradici\u00f3n m\u00e1s viva y genuina del marxismo, est\u00e1 claro que el v\u00ednculo entre \u00e9ste y la ciencia no puede ser de sumisi\u00f3n sino de <i>di\u00e1logo cr\u00edtico<\/i>. As\u00ed lo resume K. Korsch: \u00abel marxismo <i>no ha sido jam\u00e1s una \u2018ciencia\u2019 ni puede serlo<\/i> mientras se mantenga fiel a s\u00ed mismo. No es econom\u00eda, ni filosof\u00eda ni historia, ni cualquier otra \u2018ciencia del esp\u00edritu\u2019 o combinaci\u00f3n de tales ciencias, todo ello entendido <i>en el sentido burgu\u00e9s de \u2018cientificismo\u2019<\/i>. La obra econ\u00f3mica fundamental de Marx (&#8230;) contiene m\u00e1s bien, desde el principio hasta el fin, una <i>cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb (<i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">Ciencia, filosof\u00eda y conocimiento<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La relaci\u00f3n entre estos t\u00e9rminos, uno de los problemas sobre los que Labriola pone especial atenci\u00f3n, ha sido siempre objeto de pol\u00e9mica. A la luz de lo expuesto hasta aqu\u00ed, podr\u00eda parecer que el \u00abtriple car\u00e1cter del marxismo\u00bb \u2013como cosmovisi\u00f3n, como cr\u00edtica de la sociedad existente y como programa de acci\u00f3n\u2013 debiera mantenerlo aparte de tales disquisiciones. De hecho, los contempor\u00e1neos de Labriola ten\u00edan, como se ha dicho, una actitud condescendiente o directamente desde\u00f1osa hacia los problemas filos\u00f3ficos, como producto del ambiente intelectual positivista de esa \u00e9poca. En la II Internacional, incluso en sus alas m\u00e1s radicales, las discusiones sobre filosof\u00eda eran vistas casi como de \u00edndole privada o \u00abliteraria\u00bb; eran pocos quienes se atrev\u00edan a sugerir que declararse partidario de Kant, de Schopenhauer o de Hegel pudiera tener implicancias de orden pol\u00edtico pr\u00e1ctico.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El debate intelectual general estaba dominado por el cientificismo. Todav\u00eda en la d\u00e9cada del 20, Korsch pod\u00eda criticar a los \u00abmarxistas que&#8230; han imaginado la <i>supresi\u00f3n de la filosof\u00eda<\/i> por Marx y Engels como una sustituci\u00f3n de esa filosof\u00eda por un sistema de <i>ciencias positivas<\/i>, abstractas y adial\u00e9cticas\u00bb. Y s\u00f3lo en contados c\u00edrculos marxistas se sosten\u00eda que \u00abla concepci\u00f3n materialista de la historia (&#8230;) en tanto que refutaci\u00f3n y superaci\u00f3n cr\u00edtica de la ciencia y la filosof\u00eda <i>burguesas<\/i>, <i>siguen siendo, en un aspecto<\/i>, inevitablemente una ciencia y una filosof\u00eda. Pero en el otro aspecto <i>sobrepasan<\/i>&#8230; el horizonte filos\u00f3fico y cient\u00edfico <i>burgu\u00e9s<\/i>\u00bb (<i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Uno de los pocos antecedentes de esta formulaci\u00f3n, en el contexto de la socialdemocracia europea, era precisamente la reflexi\u00f3n te\u00f3rica de Labriola, con ciertos matices propios seguramente algo menos cr\u00edticos: \u00abla eliminaci\u00f3n completa de la divergencia tradicional entre la ciencia y la filosof\u00eda es una tendencia de nuestro tiempo (&#8230;) Esa misma tendencia justifica la frase <i>filosof\u00eda cient\u00edfica<\/i> (&#8230;) Mas si esa expresi\u00f3n puede tener alguna vez r\u00e9plica pr\u00e1ctica y probante ser\u00e1 precisamente en el materialismo hist\u00f3rico (&#8230;). All\u00ed la filosof\u00eda est\u00e1 tan en la cosa misma (&#8230;) que el lector&#8230; nota que <i>el filosofar no es sino la funci\u00f3n misma del proceder cient\u00edficamente<\/i>\u00bb (SF, 5). <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El \u00abprograma\u00bb te\u00f3rico de Labriola, entonces, postula la capacidad superadora e integradora del marxismo con relaci\u00f3n a la ciencia y la filosof\u00eda, antes que una postura m\u00e1s de oposici\u00f3n radical como la que sostendr\u00eda luego Korsch (diferencia atribuible, en parte, a un contexto hist\u00f3rico fundamentalmente modificado por la Gran Guerra y la revoluci\u00f3n rusa). Por eso, su inclinaci\u00f3n intelectual es a formular las condiciones de concreci\u00f3n de la \u00abtendencia a fundir ciencia y filosof\u00eda\u00bb: \u00abPara el que no ha llegado a ella, la filosof\u00eda es como <i>el m\u00e1s all\u00e1<\/i> de la ciencia. Y para el que ha llegado a ella, la filosof\u00eda es la ciencia llevada a perfecci\u00f3n\u00bb (SF, 6). <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Sin embargo, Labriola, enteramente refractario al utopismo y a la especulaci\u00f3n, se refiere en todo momento a la relaci\u00f3n entre ciencia y filosof\u00eda como cruzada por una <i>tensi\u00f3n<\/i> en cierto modo <i>irresoluble<\/i>; de all\u00ed que se exprese en t\u00e9rminos de <i>tendencia<\/i> hist\u00f3rica, como si se tratara de una <i>aproximaci\u00f3n asint\u00f3tica o idea regulativa<\/i>: \u00aba) el <i>ideal<\/i> del saber debe consistir en que cese la oposici\u00f3n entre ciencia y filosof\u00eda; b) pero como <i>la ciencia (emp\u00edrica) se encuentra en continuo devenir<\/i> (&#8230;), mientras tanto se ha acumulado y se acumula bajo el nombre de filosof\u00eda la suma de los conocimientos met\u00f3dicos y formales, y c) as\u00ed tambi\u00e9n <i>se mantiene<\/i> la oposici\u00f3n entre ciencia y filosof\u00eda y se mantendr\u00e1 como t\u00e9rmino y momento <i>siempre provisional<\/i>\u00bb. Situaci\u00f3n que se ilustra con el siguiente ejemplo: \u00abBasta pensar en Darwin para darse cuenta de cu\u00e1nto importa proceder cautamente al afirmar que la ciencia de hoy es <i>por s\u00ed misma<\/i> el final de la filosof\u00eda. Darwin ha revolucionado sin duda el campo de las ciencias del organismo y, con ellas, la entera concepci\u00f3n de la naturaleza. Pero Darwin mismo no tuvo conciencia del alcance de sus descubrimientos; <i>no fue el fil\u00f3sofo de su ciencia<\/i>\u00bb (SF, 5).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El punto de vista de cierto \u00aboptimismo epistemol\u00f3gico\u00bb de Labriola se hace patente en su pol\u00e9mica contra el <i>agnosticismo<\/i> y en particular contra el por entonces muy en boga Herbert Spencer: \u00ab<i>todo lo cognoscible puede ser conocido<\/i>, y todo lo cognoscible ser\u00e1 realmente conocido en el infinito; m\u00e1s all\u00e1 de lo cognoscible no hay nada que pueda importarnos en el campo del conocimiento. (&#8230;) [De este modo] se resuelve aquel car\u00e1cter absoluto del conocimiento que era para los idealistas un postulado de raz\u00f3n o una argumentaci\u00f3n ontol\u00f3gica. Aquella cierta <i>cosa <\/i>(la llamada <i>en s\u00ed<\/i>), que&#8230; no se conocer\u00e1 nunca, pero de la que se sabe que nunca ser\u00e1 conocida, no puede pertenecer al campo del conocimiento, porque no hay conocimiento de lo incognoscible\u00bb (SF, 6).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Esta vigorosa afirmaci\u00f3n de la capacidad del pensamiento para conocer, comprender y transformar la realidad no qued\u00f3 sin descendencia en el marxismo del siglo XX. Daremos s\u00f3lo dos ejemplos. El primero, el c\u00e9lebre y (hoy a\u00fan m\u00e1s) provocador epigrama con que Lefebvre iniciaba su <i>L\u00f3gica formal, l\u00f3gica dial\u00e9ctica<\/i>: \u00abEl conocimiento es un hecho\u00bb. Y el segundo, el cierre de Le\u00f3n Trotsky en una reuni\u00f3n dedicada al aniversario del qu\u00edmico Mendeleiev en 1925, en Mosc\u00fa. Oponi\u00e9ndose a la divisa <i>Ignoramus et ignorabimus <\/i><\/span><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013que, digamos de paso, es el grito de guerra del nihilismo epistemol\u00f3gico posmoderno\u2013, respond\u00eda el revolucionario ruso: \u00abel pensamiento cient\u00edfico, uniendo su suerte a la de la clase que asciende, replica \u00a1Ment\u00eds! \u00a1Lo impenetrable no existe para el pensamiento consciente! \u00a1Lo alcanzaremos todo! \u00a1Dominaremos todo! \u00a1Lo reconstruiremos todo!\u00bb (\u00abEl materialismo dial\u00e9ctico y la ciencia. La continuidad de la herencia cultural\u00bb, en <i>Literatura y revoluci\u00f3n<\/i>). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por \u00faltimo, digamos que ese optimismo y esa confianza en la raz\u00f3n cient\u00edfica llevan a Labriola a afirmar, en uno de los pocos pasajes en que su sentido cr\u00edtico aparece mellado por el esp\u00edritu de la \u00e9poca, que \u00abesta ciencia, que la \u00e9poca burguesa&#8230; ha fomentado y agigantado, es <i>la \u00fanica<\/i> herencia de los siglos pasados que el comunismo acepta y hace suya <i>sin reservas<\/i>\u00bb (MH, 10). Esta afirmaci\u00f3n hace patente uno de los d\u00e9ficits m\u00e1s serios del movimiento socialista europeo contempor\u00e1neo de Labriola, relacionado con una visi\u00f3n <i>poco cr\u00edtica o directamente acr\u00edtica de la modernidad como proyecto y de la ideolog\u00eda del progreso<\/i>, aunque luego veremos que Labriola es uno de los que menos merece ese cargo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En todo caso, la excepci\u00f3n que se hace con la ciencia es <i>equivocada<\/i>: ni siquiera esa \u00abherencia\u00bb puede ser reapropiada por el movimiento de la clase trabajadora sin ninguna \u00abreserva\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Corresponde argumentar brevemente esta afirmaci\u00f3n, a la que concurren varias razones de peso. Una de ellas es que el desarrollo de la globalizaci\u00f3n capitalista y de las tendencias a la colonizaci\u00f3n de cada vez m\u00e1s \u00e1reas de la vida social por el mercado pone de manifiesto la creciente reconfiguraci\u00f3n de la ciencia \u00abnormal\u00bb, no cr\u00edtica, a merced de y <i>subordinada a las corporaciones y los gobiernos<\/i> que la financian. Y otra, no menor, es la <i>perversi\u00f3n de la investigaci\u00f3n y la elaboraci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> por las presiones institucionales del mundillo acad\u00e9mico, con su formalismo y sus exigencias de publicaci\u00f3n permanente \u2013en detrimento de la calidad\u2013, so pena de perder prestigio, subsidios, etc. En tal sentido, hace ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os que Jerome Ravetz puso al desnudo la <i>influencia corruptora del capital en la comunidad cient\u00edfica<\/i>. Ejemplos de ella son la \u00abshoddy science\u00bb (ciencia de baja calidad, pero aceptada por los mecanismos de autocontrol institucional en aras de la financiaci\u00f3n o la falta de rigor<\/span><span style=\"font-family: Arial;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn24\">[24]<\/a>), la \u00abreckless science\u00bb (\u00e1reas de la ciencia cuyos efectos quedan fuera de control, como la gen\u00e9tica molecular y los problemas que plantea el avance de la clonaci\u00f3n) y la \u00abdirty science\u00bb (la ciencia orientada a la producci\u00f3n de armas nucleares, qu\u00edmicas y biol\u00f3gicas, junto con la desentendida de los problemas ecol\u00f3gicos)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn25\">[25]<\/a>. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Mencionaremos aqu\u00ed s\u00f3lo dos de las consecuencias de esta grav\u00edsima situaci\u00f3n, que seg\u00fan Mario Bunge, insospechable de marxismo, puede adelantar una fase de degradaci\u00f3n de la ciencia. En primer lugar, una tremenda <i>desigualdad<\/i> en el desarrollo cient\u00edfico, en el que las disciplinas no favorecidas por el mercado enfrentan la penuria financiera y el estancamiento. Como dice el epistem\u00f3logo australiano A. Chalmers, \u00abes probable que la inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n&#8230; est\u00e9 influida de tal forma por los gobiernos y monopolios industriales que no puedan aprovecharse ciertas oportunidades objetivas\u00bb (<i>Qu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia, <\/i>1982). Y en segundo lugar, relacionado con esto, el creciente vuelco de recursos hacia la investigaci\u00f3n en ciencia aplicada y tecnolog\u00eda, en detrimento de la ciencia b\u00e1sica, amenazan transformar a \u00e9sta en \u00abuna tecnociencia pragm\u00e1tica y disgregada\u00bb, \u00abun agregado de tecnociencias o t\u00e9cnicas inconexas\u00bb<\/span><span style=\"font-family: Arial;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn26\">[26]<\/a>. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Por ende, una visi\u00f3n marxista y cr\u00edtica de la ciencia actual debe partir, seg\u00fan el epistem\u00f3logo argentino Alan Rush de \u00abrechazar tanto a la ciencia burguesa en crisis y sus portavoces posmodernos&#8230; como a la ciencia burguesa cl\u00e1sica, desde una perspectiva alternativa de la ciencia que muestre que la decadencia y muerte de la ciencia moderna en su forma burguesa no implican el fin de la ciencia moderna misma\u00bb (<i>Latinoam\u00e9rica y el s\u00edntoma posmoderno, <\/i>1998, p. 150)<\/span><span style=\"font-family: Arial;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn27\">[27]<\/a>. Ya tendremos ocasi\u00f3n de retomar otros aspectos de la ubicaci\u00f3n del marxismo en el debate modernidad-posmodernidad. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\">V. Materialismo hist\u00f3rico y filosof\u00eda de la historia<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">Teleolog\u00eda, fatalismo, marxismo<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Al hablar de materialismo hist\u00f3rico \u2013nombre con que se conoc\u00eda al marxismo en tiempos de Labriola, mucho antes de la codificaci\u00f3n del \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb por el estalinismo\u2013 no siempre se interpretaba el mismo sentido de la expresi\u00f3n, como lo se\u00f1ala la cr\u00edtica a los \u00abasnales lectores de impresos que tan a menudo confunden la <i>historia econ\u00f3mica<\/i>, la <i>econom\u00eda hist\u00f3rica<\/i> y el <i>materialismo hist\u00f3rico<\/i>\u00bb (MH, 11). Por otra parte, incluso hoy, y como consecuencia de la vulgarizaci\u00f3n grosera del marxismo, muchos tienen la vaga idea de que \u00e9ste equivale a una mezcla informe de economicismo e historicismo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">M\u00e1s all\u00e1 de estos malentendidos demasiado difundidos, queda en pie la cuesti\u00f3n de la <i>filosof\u00eda de la historia <\/i>que subyace en la doctrina marxista. Y aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, nuestro autor se ve obligado a reponer el pensamiento original de Marx frente a las b\u00e1rbaras tergiversaciones de que era \u2013y sigue siendo\u2013 objeto. Por supuesto, la m\u00e1s importante, y a la que tangencialmente nos hemos referido en la cr\u00edtica al determinismo, es aquella visi\u00f3n de la historia que la concibe atada a un fin o <i>telos<\/i> (teleolog\u00eda). Una variante de esto es la idea de que la historia sigue un curso \u00abracional\u00bb o de que es pasible de alg\u00fan tipo de explicaci\u00f3n \u00abnatural\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Todo este g\u00e9nero de filosof\u00edas de la historia ha sido, en alg\u00fan momento y lugar, entendido como materialismo hist\u00f3rico. Es ir\u00f3nico que los marxistas de la II Internacional, que miraban con prevenci\u00f3n la herencia filos\u00f3fica hegeliana \u2013aun a sabiendas de la importancia que Marx y Engels atribu\u00edan a \u00e9sta\u2013, hayan abrazado justamente aquel aspecto de la filosof\u00eda de Hegel que los fundadores juzgaban menos aprovechable: su <i>concepci\u00f3n teleol\u00f3gica de la historia<\/i>. Por eso Labriola admite que \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">puede muy bien darse el caso, y de hecho se ha dado en parte, de que (&#8230;) hallen est\u00edmulo y ocasi\u00f3n hasta en el materialismo hist\u00f3rico para forjar (&#8230;) una nueva filosof\u00eda de la historia (&#8230;) tambi\u00e9n la concepci\u00f3n materialista puede convertirse en forma de argumentaci\u00f3n de tesis y servir para forjar nuevos prejuicios antiguos, como el de una historia <i>demostrada, demostrativa y deducida<\/i>\u00bb (MH, 5).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Contra cualquier pretensi\u00f3n de racionalizar el curso de la historia, Labriola pone las cosas en su lugar: \u00ab<i>La historia est\u00e1 llena de errores<\/i>, lo que quiere decir que si todo fue <i>necesario<\/i> (&#8230;), si todo tuvo su <i>raz\u00f3n <\/i>suficiente, <i>no todo fue razonable<\/i> (&#8230;) La <i>ignorancia<\/i> \u2013que a su vez tambi\u00e9n puede ser explicada\u2013 es no peque\u00f1a causa del modo en como la historia ha procedido\u00bb (MH, 6).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Si no hay racionalidad inmanente de la Historia con may\u00fasculas y tampoco explicaci\u00f3n \u00abnatural\u00bb (los ejemplos espec\u00edficos que da Labriola al respecto son muy ilustrativos), tampoco es v\u00e1lido concebirla como una unidad que se encamina hacia un fin, esto es, \u00abla filosof\u00eda hist\u00f3rica de <i>designio<\/i> desde San Agust\u00edn a Hegel\u00bb. En realidad, la herencia de Hegel en la visi\u00f3n marxista de la historia no pasa por su racionalismo teleol\u00f3gico, sino por el hecho de que sienta las bases para una <i>cr\u00edtica inmanente, no externa<\/i>, del devenir hist\u00f3rico: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">En este paso desde la cr\u00edtica del pensamiento <i>subjetivo<\/i>, que examina <i>desde fuera<\/i> las cosas e imagina poder corregirlas, a la inteligencia de la <i>autocr\u00edtica<\/i> que la sociedad ejerce <i>sobre s\u00ed misma en la inmanencia de su propio proceso<\/i>, consiste solamente la <i>dial\u00e9ctica de la historia<\/i> que Marx y Engels, solamente en cuanto eran materialistas, sacaron del idealismo de Hegel\u00bb (MH, 7).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Por eso el marxismo \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">no pretende ser la visi\u00f3n intelectual<i> <\/i>de un gran plan o designio, sino solamente un <i>m\u00e9todo<\/i> <i>de investigaci\u00f3n<\/i> y de concepci\u00f3n. No habl\u00f3 Marx porque s\u00ed de su descubrimiento como de un <i>hilo conductor <\/i>(&#8230;) [an\u00e1logo] al darwinismo, que es tambi\u00e9n un m\u00e9todo, y no es ni puede ser una modernizada repetici\u00f3n de la&#8230; <i>Naturphilosophie <\/i>de Schelling y sus compa\u00f1eros\u00bb (MH, 5). Labriola, as\u00ed, despeja toda posibilidad de equ\u00edvoco: \u00abNo hay lugar aqu\u00ed, en nuestra doctrina, para confundirse con el <i>darwinismo<\/i> ni&#8230; la concepci\u00f3n de una forma cualquiera, m\u00edtica, m\u00edstica o metaf\u00f3rica, de <i>fatalismo<\/i>\u00bb (MH, 4). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La historia es, por supuesto, el resultado de la acci\u00f3n humana. Pero <i>esa acci\u00f3n ha sido hasta ahora tanto conciente como no conciente<\/i>; el control que el hombre organizado socialmente ejerce sobre el devenir no es siempre equivalente a cero (como creen los fatalistas y deterministas de toda \u00edndole) ni es nunca tampoco, naturalmente, total. Para usar la expresi\u00f3n de Marx, s\u00f3lo en la medida en que el hombre pueda aumentar ese control es que podr\u00e1 hablarse de <i>verdadera historia humana<\/i> y no de \u00abprehistoria\u00bb, en la que predominan la acci\u00f3n inconsciente y los factores creados por el hombre pero independizados de su arbitrio por obra de las relaciones sociales<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn28\">[28]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>La cr\u00edtica marxista al Estado<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">S\u00f3lo una vez planteado de esta manera el marco conceptual del materialismo hist\u00f3rico es apropiado hacer referencia a toda una serie de \u00abestudios de caso\u00bb t\u00edpicos en cualquier exposici\u00f3n de la teor\u00eda marxista. As\u00ed, Labriola pasa revista al origen de las ideolog\u00edas (MH, 7), as\u00ed como de la ciencia, el arte y la moral (MH, 10). En una solapada referencia a todo un sector de la socialdemocracia internacional, dedica casi medio cap\u00edtulo (MH, 8) a la ideolog\u00eda de la autonom\u00eda del derecho (el \u00abcretinismo jur\u00eddico\u00bb del que se mofar\u00eda luego el ala revolucionaria de la II Internacional). No podemos dejar de mencionar aqu\u00ed dos an\u00e1lisis espec\u00edficos particularmente brillantes que muestran la solidez, fecundidad y capacidad explicativa del materialismo hist\u00f3rico cuando se utilizan sus verdaderas herramientas conceptuales (en primer lugar el m\u00e9todo dial\u00e9ctico): la revoluci\u00f3n francesa (MH, 7) y, especialmente, el cristianismo (SF, 9).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Nos detendremos ahora en la teor\u00eda del Estado, que tiene un doble inter\u00e9s: hist\u00f3rico, en la medida en que la actitud hacia el Estado fue posiblemente la piedra de toque que marc\u00f3 la <i>l\u00ednea divisoria entre reformistas y revolucionarios<\/i> en la II Internacional al estallar la Gran Guerra; actual, en tanto los problemas pol\u00edticos y estrat\u00e9gicos que se derivan de esa pugna ideol\u00f3gica siguen hoy completamente vigentes.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Sobresale en la exposici\u00f3n de Labriola la importancia de la comprensi\u00f3n de la g\u00e9nesis hist\u00f3rica del Estado, que tiene consecuencias te\u00f3ricas y pol\u00edticas. En efecto, para quienes el Estado no es otra cosa que la configuraci\u00f3n ineluctable que asume cualquier forma de asociaci\u00f3n humana estable, est\u00e1 claro que esa instituci\u00f3n se ha <i>naturalizado<\/i>. Es decir, se trata de un ente <i>consustancial a la sociedad<\/i>: no puede haber sociedad sin Estado, a riesgo de caer en la disoluci\u00f3n. Esta ideolog\u00eda \u2013cuya reproducci\u00f3n como sentido com\u00fan incuestionable no ha variado desde los tiempos de Labriola\u2013 borra convenientemente toda traza de su car\u00e1cter de clase. Esto es, de sus funciones de defensor del dominio de las clases superiores y, como lo define Labriola, \u00ab<i>garante de las ant\u00edtesis sociales<\/i>\u00bb (a despecho de que desde los pol\u00edticos burgueses hasta los maestros de escuela le asignen el rol exactamente opuesto, el de garante de la <i>igualdad <\/i>social). La profundidad de esta concepci\u00f3n en Labriola queda patentizada, como anticip\u00e1ramos, por su inmediata reacci\u00f3n contra el lanzamiento de la estrategia reformista por parte de Eduard Bernstein<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn29\">[29]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Recomendamos al pasar el impecable an\u00e1lisis de la relativa autonom\u00eda del Estado y de la casta burocr\u00e1tico-administrativa que genera, seguida de una reflexi\u00f3n sobre el origen de la corrupci\u00f3n m\u00e1s reveladora e instructiva sobre el tema que mil editoriales de los plum\u00edferos de la prensa burguesa. Pero queremos ahora desarrollar la postura sim\u00e9tricamente opuesta a la que naturaliza el estado; esto es, la que hace de \u00e9l un ente <i>totalmente externo<\/i> a la vida social.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Aqu\u00ed se ingresa en el terreno de la pol\u00e9mica con las corrientes anarquistas. Sin duda, lo adviertan o no los reformistas de toda clase, el Estado tiene origen, funciones y estructura indisolublemente relacionadas con la <i>defensa violenta de un sistema de clases<\/i>. \u00abPero no por esto \u2013advierte Labriola\u2013 el Estado es <i>una simple excrecencia o un puro accesorio<\/i> del cuerpo social (&#8230;) Si hasta ahora la sociedad ha ido a parar hacia el Estado es porque ha tenido <i>necesidad<\/i> de este complemento de fuerza y autoridad tales, por ser precisamente sociedad de desiguales por efecto de las diferenciaciones econ\u00f3micas\u00bb (MH, 8).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Esta nueva <i>cr\u00edtica inmanente, no externa<\/i>, del Estado, es una continuaci\u00f3n de la ya mencionada inmanencia de la historia, y constituye un principio te\u00f3rico y metodol\u00f3gico a cuyas implicancias m\u00e1s hondas pronto nos referiremos<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn30\">[30]<\/a>. Pero adelantamos que lo que est\u00e1 en juego, no s\u00f3lo con relaci\u00f3n al Estado sino tambi\u00e9n al capitalismo mismo, es <i>qu\u00e9 forma, m\u00e9todos y estrategia va a adquirir la contestaci\u00f3n al sistema<\/i>. Y all\u00ed se abren por lo menos tres caminos: a) la <i>adaptaci\u00f3n<\/i> a las instituciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas vigentes; b) la \u00abruptura absoluta\u00bb y la construcci\u00f3n social y pol\u00edtica <i>por fuera o en los m\u00e1rgenes<\/i> del sistema, y c) la ruptura revolucionaria de las instituciones que asume <i>una superaci\u00f3n y una necesaria transici\u00f3n<\/i> entre el nuevo y el viejo orden, es decir, con <i>una institucionalidad que surge y otra que desaparece en medio de una combinaci\u00f3n de formas nuevas y viejas<\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn31\">[31]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">En este \u00faltimo caso, conviene retener la idea de <i>superaci\u00f3n<\/i>, en su sentido hegeliano. El punto de vista marxista sobre el Estado, como se desprende de una visi\u00f3n dial\u00e9ctica del problema, no es de <i>pura negaci\u00f3n<\/i>. Como explica Labriola, \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">el socialismo cient\u00edfico, por lo menos idealmente, <i>ha superado al Estado y, super\u00e1ndolo, lo ha comprendido a fondo<\/i> tanto en su modo de origen como en las razones de su aparici\u00f3n natural. Y lo ha entendido precisamente porque <i>no se le levanta en contra de modo unilateral y subjetivo<\/i>, como hicieron&#8230; los sectarios religiosos, cenobitas visionarios y utopistas de convent\u00edculo, y por \u00faltimo los anarquistas de toda clase y color. Mejor a\u00fan, en lugar de levantarse contra \u00e9l, el socialismo cient\u00edfico ha procurado ense\u00f1ar que <i>el Estado se subleva continuamente contra s\u00ed mismo<\/i>, creando en los medios de que no puede prescindir, por ejemplo, hacienda colosal, militarismo, sufragio universal, extensi\u00f3n de la cultura, etc., las condiciones de su propia ruina\u00bb (MH, 8).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Marxismo y estatismo<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La comprensi\u00f3n de la g\u00e9nesis hist\u00f3rica y la necesidad del Estado y de la pol\u00edtica asume una importancia decisiva en el pensamiento marxista, porque le permite <i>abrirse paso entre dos posturas antit\u00e9ticas pero igualmente unilaterales<\/i>. Por un lado, representa una cr\u00edtica al <i>anarquismo y otras variantes utopistas<\/i> hoy en boga, que reaccionan contra las condiciones insoportables que la globalizaci\u00f3n capitalista impone a la vasta mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, pero que asimismo reflejan el desencanto con un \u00abmarxismo\u00bb y un \u00absocialismo\u00bb vistos como fracasados e inatractivos. Y por el otro, el aut\u00e9ntico marxismo es profundamente refractario a la <i>idolatr\u00eda estatal<\/i> y el <i>reduccionismo politicista<\/i> en los que suelen caer las organizaciones pol\u00edticas que se reclaman socialistas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Este punto merece algunas aclaraciones, en la medida en que, en parte bas\u00e1ndose en experiencias reales y en parte como puro prejuicio ideol\u00f3gico, existe en amplios sectores sociales, sobre todo juveniles, un rechazo a las pr\u00e1cticas pol\u00edticas concebidas como \u00abtradicionales\u00bb e identificadas con el accionar de los partidos pol\u00edticos, incluidos los de izquierda. Un sentimiento tal es, ni que decir tiene, convenientemente explotado por las organizaciones que medran pol\u00edticamente con un discurso antipol\u00edtica y antipol\u00edticos. Pero es indiscutible que expresa un problema real.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Durante mucho tiempo, la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la gran mayor\u00eda de las organizaciones pol\u00edticas revolucionarias y de izquierda han hecho de la conquista del poder estatal poco menos que un fetiche<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn32\">[32]<\/a>. Y no s\u00f3lo eso, sino que, incluso en los marcos del Estado capitalista, se ha hecho muchas veces apolog\u00eda \u00abmarxista\u00bb de la acci\u00f3n o de la propiedad estatal. La cuesti\u00f3n de las privatizaciones es ilustrativa al respecto: mientras con toda justicia se rechazaba el intento de traspasar determinadas \u00e1reas de la vida social bajo la \u00e9gida <i>directa<\/i> del <i>mercado <\/i>capitalista, muchas veces se pasaba por alto que esas actividades ya estaban bajo la \u00f3rbita y el control del <i>estado<\/i> capitalista. Se tend\u00eda a mezclar de manera indiferenciada los conceptos de \u00abestatal\u00bb, \u00abnacional\u00bb, \u00abp\u00fablico\u00bb y \u00absocial\u00bb, confusi\u00f3n que s\u00f3lo puede beneficiar a la ideolog\u00eda interesada en ocultar que el estado es el \u00abgarante de las ant\u00edtesis sociales\u00bb. La acusaci\u00f3n de \u00abestatismo\u00bb que suele esgrimirse contra la izquierda y la equivalencia establecida entre socialismo y estatismo<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn33\">[33]<\/a> \u2013por parte tanto de amigos como de enemigos\u2013 tienen, ciertamente, lugar donde apoyarse.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">An\u00e1logamente, la actividad pol\u00edtica entendida de manera estrecha resultaba ser un no s\u00f3lo un \u00e1mbito capaz de integrar otras pr\u00e1cticas en una <i>totalidad superior<\/i> (<i>lo cual es correcto y debe reafirmarse<\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn34\">[34]<\/a>), sino que se hipertrofiaba hasta el punto de colonizar todos los dem\u00e1s aspectos de la vida y vaciarlos de su contenido espec\u00edfico, incluso convirti\u00e9ndose casi en fuente de alineaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En todos estos casos, se plantea un <i>delicado equilibrio<\/i> entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, entre fines y medios, entre lo individual y lo social, entre lo particular y lo general, que no puede resolverse con recetas sino s\u00f3lo <i>mediante la pr\u00e1ctica concreta y la reflexi\u00f3n permanente sobre ella, con el m\u00e9todo marxista como gu\u00eda y no como talism\u00e1n<\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>El comunismo y el sentido de la historia<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Hemos pasado revista y descartado las formulaciones que, apoy\u00e1ndose formalmente en la doctrina marxista, postulan concepciones o filosof\u00edas de la historia cuyo sentido y m\u00e9todo son ajenos al marxismo. Insistimos: debe ser rotundamente rechazada toda pretensi\u00f3n de transformar al materialismo hist\u00f3rico en una teodicea racional, en una justificaci\u00f3n de una sucesi\u00f3n fija de etapas hist\u00f3ricas, en un r\u00edgido esquema del \u00abcurso del mundo\u00bb con un final predeterminado. La Historia con may\u00fasculas no es el suced\u00e1neo laico de la voluntad de Dios, el Destino o la Divina Providencia. No constituye un sujeto aut\u00f3nomo, independiente de la acci\u00f3n humana. En palabras de Marx: \u00ab<i>La Historia no hace nada<\/i>&#8230; no es, ciertamente, la \u2018historia\u2019 la que se sirve del hombre como medio para realizar sus propios fines, como si fuera un individuo particular. <i>La historia no es sino la actividad del hombre que persigue sus propios fines<\/i>\u00bb (K. Marx y F. Engels, <i>La sagrada familia, <\/i>1845).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ahora bien, es cierto que pueden traerse a colaci\u00f3n citas de Marx en las que pareciera afirmar un curso ineluctable (y optimista) de la historia. Pero esto en el fondo no es m\u00e1s que un malentendido, porque es necesario distinguir <i>dos planos<\/i> en el discurso: el <i>te\u00f3rico<\/i> o \u00abcient\u00edfico\u00bb, por un lado, en el que la seriedad y rigurosidad de Marx y los buenos marxistas est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n, y el \u00ab<i>pol\u00edtico<\/i>\u00bb (ideol\u00f3gico, dir\u00edan ir\u00f3nicamente sus detractores), cuyo fin no es la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica sino el llamado a la acci\u00f3n. Ambos niveles del discurso no reconocen, por supuesto, una separaci\u00f3n n\u00edtida y expl\u00edcita: ni topol\u00f3gicamente ni, lo que es m\u00e1s importante pero da lugar a estas confusiones, metodol\u00f3gicamente. No obstante, es evidente que tienen su especificidad, y que es una operaci\u00f3n pol\u00e9mica espuria suponer \u2013por dar un ejemplo simple\u2013 que el enunciado \u00ablos proletarios no tienen que perder m\u00e1s que sus cadenas\u00bb constituye una formulaci\u00f3n acabada de la sociolog\u00eda marxista de las clases (aunque sin duda se apoya en ella).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Esta digresi\u00f3n es pertinente para entender por qu\u00e9 Labriola, por ejemplo, despu\u00e9s de haber aclarado hasta el cansancio que el marxismo rechaza el determinismo hist\u00f3rico y toda forma de teleolog\u00eda, ofrece una formulaci\u00f3n como \u00e9stas: \u00ab\u00bfPuede haber una sociedad sin Estado? (&#8230;) <\/span> <span style=\"font-family: Arial;\">\u00bfPodr\u00e1 alguna vez existir una forma de producci\u00f3n comunista con tal divisi\u00f3n de trabajo que no pueda dar lugar al desarrollo de las desigualdades (&#8230;)? En la respuesta afirmativa a tales preguntas consiste la totalidad del <i>socialismo cient\u00edfico<\/i>, en cuanto \u00e9ste enuncia el advenimiento de la producci\u00f3n comunista no como postulado de cr\u00edtica ni como meta de una elecci\u00f3n voluntaria, sino como <i>resultado del proceso inmanente de la historia<\/i>\u00bb. E incluso, m\u00e1s expl\u00edcitamente: \u00abEn la respuesta afirmativa a tales preguntas est\u00e1 la suma de lo que el <i>comunismo cr\u00edtico<\/i> dice, o sea, predice, del porvenir. Y no dice y predice como para discutir una abstracta posibilidad (&#8230;) [sino] como quien enuncia <i>lo que es inevitable que suceda<\/i>, por la <i>inmanente necesidad de la historia<\/i> (&#8230;)\u00bb (MH, 12). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En este pasaje, al igual que en el c\u00e9lebre final del cap\u00edtulo 24 del tomo I de <i>El capital<\/i> (\u00abTendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb), es <i>el pol\u00edtico y agitador comunista, no el te\u00f3rico<\/i>, quien toma la palabra. No casualmente, ambas \u00abarengas\u00bb se ubican cerca del <i>cierre <\/i>del texto, y representan menos un resumen conceptual que una exhortaci\u00f3n a sacar <i>conclusiones pr\u00e1cticas<\/i>. Los puristas podr\u00e1n, sin duda, lamentarse de la confusi\u00f3n que as\u00ed se genera. Pero, en rigor, no pod\u00eda esperarse otra cosa: despu\u00e9s de todo, se trata de los mismos autores que han insistido en el comunismo <i>como praxis revolucionaria, como unidad de teor\u00eda y pr\u00e1ctica<\/i>. Son comunistas <i>integrales<\/i>, no acad\u00e9micos de gabinete, y no buscan ser aprobados por sus colegas, sino <i>convencer a los trabajadores y los j\u00f3venes de que ingresen a la lucha<\/i> por un nuevo orden social. Orden que no ser\u00e1 el resultado de ning\u00fan automatismo hist\u00f3rico sino, justamente, de esa <i>pr\u00e1ctica consciente<\/i> que se pretende estimular. Como lo resume otro marxista dial\u00e9ctico, Herbert Marcuse, \u00abLa revoluci\u00f3n depende, en efecto, de condiciones objetivas (&#8230;). Sin embargo, estas condiciones s\u00f3lo se convierten en condiciones revolucionarias si son captadas y dirigidas por una actividad <i>consciente<\/i>, que tenga en cuenta el objetivo socialista. <i>No existe ni el atisbo de una necesidad natural o inevitabilidad autom\u00e1tica<\/i> que garantice la traves\u00eda del capitalismo al socialismo\u00bb (<i>Raz\u00f3n y revoluci\u00f3n, <\/i>1941). <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: medium;\">VI. El marxismo y los problemas de la modernidad<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">Labriola contra el optimismo ingenuo de la II Internacional<\/span> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Una de las ideas-fuerza de la configuraci\u00f3n civilizatoria o r\u00e9gimen sociocultural que llamamos modernidad fue, desde sus mismos inicios<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn35\">[35]<\/a>, la <i>fe en el progreso<\/i>. Progreso de la ciencia, progreso de la sociedad, progreso de la raz\u00f3n y de la capacidad humana para controlar la naturaleza y mejorar la vida. Sin duda, uno de los motores y de las bases materiales de este credo optimista fue el acelerado desarrollo de las herramientas de producci\u00f3n y de las ciencias, en particular durante el siglo XIX. En palabras de Labriola, \u00abla sustancia intelectual de la \u00e9poca burguesa [consiste en] los grandes progresos de la t\u00e9cnica moderna\u00bb (MH, 10).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El pensamiento de la corriente <i>positivista<\/i>, surgida en este per\u00edodo, era expresi\u00f3n de este estado de cosas en el terreno filos\u00f3fico, y su impronta (junto con la del evolucionismo de ra\u00edz darwinista) te\u00f1\u00eda ostensiblemente el panorama intelectual europeo de fin de siglo. A esta influencia no era ajena la II Internacional; de hecho, el lugar que ocupaban en ella Kautsky y Bernstein constitu\u00eda, en sus respectivas variantes, la refracci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica en las filas socialistas de ese ambiente de ideas y su base material.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Es en este marco de celebraci\u00f3n optimista de un progreso de la especie que parec\u00eda ininterrumpido (sue\u00f1o del que s\u00f3lo la Gran Guerra har\u00eda despertar a muchos) que el marxismo de Labriola se eleva en toda su estatura dial\u00e9ctica y profundamente no mecanicista. En su m\u00e9todo filos\u00f3fico se revela la aguda percepci\u00f3n de las \u00edntimas contradicciones de un proceso social que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos conceb\u00eda como lineal: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">El progreso fue y es a\u00fan <i>parcial y unilateral<\/i>. Las minor\u00edas que salen beneficiadas sostienen que esto es el progreso humano, y los soberbios evolucionistas llaman a esto naturaleza humana que se desarrolla. Todo este progreso parcial, que hasta el presente se ha desarrollado <i>en la opresi\u00f3n<\/i> de los hombres sobre los hombres, tiene su fundamento en (&#8230;) todas las ant\u00edtesis sociales, y de la relativa libertad de algunos ha nacido la servidumbre de much\u00edsimos&#8230; Visto as\u00ed el progreso y ense\u00f1ado en su clara noci\u00f3n, nos parece como el <i>compendio moral e intelectual de todas las miserias humanas<\/i> y de todas las desigualdades materiales\u00bb (MH, 5).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">An\u00e1logamente, f<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">rente a las utop\u00edas reformistas de entonces (y de hoy) que esperaban el advenimiento de la transformaci\u00f3n social mediante el desarrollo de la educaci\u00f3n de masas y la \u00abilustraci\u00f3n del soberano\u00bb, Labriola sostiene, con implacable lucidez y sentido cr\u00edtico, que \u00abla cultura, en la cual precisamente los idealistas sit\u00faan la suma del progreso, estuvo y est\u00e1 <i>por necesidad<\/i> de hecho bastante <i>desigualmente distribuida<\/i>. (&#8230;) Todos los progresos del saber sirvieron hasta ahora para diferenciar el grupo de los adoctrinados y para <i>distanciar cada vez m\u00e1s a las masas de la cultura<\/i>\u00bb (MH, 5).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Labriola se ubica en absoluta contraposici\u00f3n a la mirada evolucionista sobre la sociedad, base del optimismo ingenuo de la gran mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos. Sostiene que su \u00e9poca no representa la marcha progresiva y triunfal de la raz\u00f3n, sino la dolorosa y contradictoria manifestaci\u00f3n de las condiciones de desarrollo de la humanidad, que <i>no es todav\u00eda capaz de controlar la l\u00f3gica de un proceso hist\u00f3rico que se le impone como una fuerza exterior<\/i>: \u00ab<\/span><span style=\"font-family: Arial;\">La historia es sin duda una serie dolorosamente interminable de miserias; el trabajo, que es la nota distintiva del vivir humano (&#8230;), que es la condici\u00f3n de todo progreso, ha puesto los sufrimientos, las privaciones, los esfuerzos y el aguante del mayor n\u00famero de hombres al servicio de la comodidad de los menos. La historia es, pues, un infierno, y hasta podr\u00eda representarse en un drama l\u00fagubre como <i>la tragedia del trabajo<\/i>. Pero esa misma historia l\u00fagubre ha obtenido de esa condici\u00f3n de las cosas \u2013casi siempre sin que los hombres mismos lo supieran\u2013 los medios necesarios para el <i>perfeccionamiento relativo <\/i>(&#8230;). La gran tragedia no era evitable. No se deriva de una culpa o de un pecado, (&#8230;) sino de una <i>necesidad intr\u00ednseca<\/i> al mecanismo mismo del vivir social y a su ritmo procesual (&#8230;) El materialismo hist\u00f3rico (&#8230;) <i>sobrepasa la ant\u00edtesis del optimismo y el pesimismo<\/i>, porque supera sus t\u00e9rminos al mismo tiempo que los incluye\u00bb (SF, 8).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">En un sentido similar, un autodeclarado disc\u00edpulo argentino de Labriola, Milc\u00edades Pe\u00f1a, sostiene que <\/span> <span style=\"font-family: Arial;\">el marxismo \u00abes profundamente <i>optimista<\/i>, porque cree que el hombre es capaz de forjar un destino cada vez m\u00e1s humano (&#8230;) Pero atenci\u00f3n. El optimismo revolucionario <i>no tiene nada que ver con el <\/i>&#8216;<i>progresivismo<\/i>&#8216; [que] cree que las contradicciones se resuelven por s\u00ed mismas a lo largo del tiempo. As\u00ed <i>oculta al hombre su propio papel y anula el elemento humano activo<\/i>, sin el cual no puede haber ning\u00fan progreso\u00bb (<i>Introducci\u00f3n al pensamiento de Marx<\/i>, 1958).<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>El sistema capitalista y la unificaci\u00f3n contradictoria de la vida social<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Una de las caracter\u00edsticas centrales del r\u00e9gimen de la modernidad es el fin del aislamiento o la separaci\u00f3n entre las diversas formas de organizaci\u00f3n social. El nacimiento del mercado mundial como entidad unitaria y del capitalismo como sistema universal en perpetua expansi\u00f3n sientan las condiciones para afirmar que \u00ablos milagros de la \u00e9poca burguesa en la unificaci\u00f3n del proceso social no tienen comparaci\u00f3n en el pasado\u00bb (MH, 12).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Pero esa configuraci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico como una <i>totalidad<\/i> crecientemente org\u00e1nica no es homog\u00e9nea y lineal, sino que nace y se desarrolla <i>desgarrada por contradicciones<\/i> de origen. Es m\u00e9rito de Labriola identificar esta dial\u00e9ctica: \u00abla tendencia a <i>unificar la historia<\/i> bajo una visi\u00f3n general (&#8230;) explica y justifica la ideolog\u00eda del progreso (&#8230;) Pero esta unificaci\u00f3n de la vida social, por obra de la forma capitalista burguesa, se desarroll\u00f3 (&#8230;) por medio de <i>conflictos y de luchas<\/i> (&#8230;) Guerra en el exterior, guerra en el interior. Lucha incesante entre las naciones y lucha incesante entre los componentes de cada naci\u00f3n. (&#8230;) Y si la ideolog\u00eda burguesa, reflejando la tendencia a la unificaci\u00f3n capitalista, ha proclamado el progreso del g\u00e9nero humano, el materialismo hist\u00f3rico, invirtiendo y sin proclamaciones, ha descubierto que en las <i>ant\u00edtesis<\/i> estuvo hasta ahora la causa de todo suceso hist\u00f3rico\u00bb (MH, 12).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Arial;\">La actualidad de este enfoque es dif\u00edcil de exagerar<\/span><span style=\"font-family: Arial;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn36\">[36]<\/a> siendo que, desde hace dos o tres d\u00e9cadas, tenemos ante nosotros un renovado impulso de \u00abunificaci\u00f3n de la vida social\u00bb, la <i>globalizaci\u00f3n<\/i> capitalista<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn37\">[37]<\/a>, que es un modelo corregido y aumentado de la tendencia <i>homogeneizante y a la vez profundamente no arm\u00f3nica <\/i>de una sociedad basada en la explotaci\u00f3n y la divisi\u00f3n en clases. Sin duda, el coro celebratorio de las bondades de la globalizaci\u00f3n ha mermado considerablemente de integrantes y de alcance, a la vista de las calamidades de todo g\u00e9nero que acompa\u00f1an el proceso como la sombra al cuerpo. De hecho, el desarrollo de una contestaci\u00f3n efectiva bajo el r\u00f3tulo de movimiento \u00abantiglobalizaci\u00f3n\u00bb, \u00abaltermundializador\u00bb o como se le llame representa <i>una de las novedades m\u00e1s trascendentes del panorama pol\u00edtico mundial<\/i>. Sin embargo, el encuadre conceptual es de importancia decisiva para definir <i>el rumbo y la estrategia<\/i> del movimiento. Esto es, si va a orientarse hacia un radicalismo de <i>protesta y resistencia<\/i>, como un momento <i>puramente negativo<\/i>, o si avanzar\u00e1 hacia la constituci\u00f3n de una alternativa <i>propositiva y superadora<\/i>. Nuevamente estamos hablando de dial\u00e9ctica, porque aqu\u00ed lo decisivo es si la cr\u00edtica al orden existente (y la <i>construcci\u00f3n social alternativa <\/i>en consonancia con esa cr\u00edtica) es meramente \u00ab<i>exterior<\/i>\u00bb o, por el contrario, <i>inmanente<\/i>. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\"><b>Marxismo y utopismo rom\u00e1ntico<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Desde que existe el orden capitalista, el movimiento social que, con mayor o menor grado de consecuencia y profundidad, se le opone y lo rechaza, ha sido siempre heter\u00f3clito y compuesto de varias alas. Por ejemplo, durante la segunda mitad del siglo XIX, las principales fracciones que militaban en las filas de la clase trabajadora \u2013por entonces casi la \u00fanica fuerza social organizada de los oprimidos\u2013 eran los socialistas reformistas, marxistas revolucionarios y anarquistas. A comienzos del siglo XXI, el panorama de la contestaci\u00f3n anticapitalista es a la vez m\u00e1s amplio y m\u00e1s complejo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Por supuesto, se ha diversificado enormemente el espectro de corrientes que son \u2013o se dicen\u2013 parte de la tradici\u00f3n de la clase obrera y del marxismo. Pero adem\u00e1s, en particular en las \u00faltimas d\u00e9cadas, asistimos a una <i>explosi\u00f3n de subjetividades que buscan su autoafirmaci\u00f3n<\/i> \u2013al menos en parte, ya que en su seno tambi\u00e9n conviven diversas alas\u2013 en una difusa \u00abresistencia al sistema\u00bb o a sus manifestaciones m\u00e1s lesivas. Se trata de movimientos como el feminismo, el ecologismo, los de defensa y afirmaci\u00f3n de las minor\u00edas sexuales, \u00e9tnicas y religiosas, y muchos m\u00e1s. A esto se suma un abigarrado conjunto de organizaciones y movimientos de tipo m\u00e1s <i>social<\/i>, como los de campesinos sin tierra, de desocupados, de inmigrantes y otros. Naturalmente, existen tambi\u00e9n muchos <i>tipos mixtos<\/i>, porque <i>las identidades no son un\u00edvocas<\/i>: la pertenencia de clase se solapa con la de etnia, la de g\u00e9nero, etc. Esto es particularmente visible en los movimientos indigenistas de Am\u00e9rica Latina.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Justamente esta heterog\u00e9nea y multitudinaria composici\u00f3n de subjetividades oprimidas por el sistema ha servido \u2013junto con una serie de <i>derrotas pol\u00edticas<\/i> del movimiento obrero y socialista\u2013 de fundamento a diversas corrientes te\u00f3ricas, ideol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas que tienen en com\u00fan entonar el \u00ab<i>adi\u00f3s al proletariado<\/i>\u00bb que anticipara Andr\u00e9 Gorz a comienzos de los 80. Y en casi todos los casos, este dar la espalda a la clase trabajadora como el <i>n\u00facleo <\/i>(\u00a1no el \u00fanico componente!) del <i>sujeto social transformador<\/i> tiene la l\u00f3gica consecuencia de la <i>abjuraci\u00f3n del marxismo como teor\u00eda y m\u00e9todo, y finalmente del socialismo como programa<\/i>. No pod\u00eda ser de otra manera: <i>sujeto, programa y estrategia tienen una conexi\u00f3n org\u00e1nica<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn38\">[38]<\/a><\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">No nos referiremos aqu\u00ed a los movimientos o sectores de ellos que aceptan expl\u00edcitamente los marcos institucionales pol\u00edticos y econ\u00f3micos del orden capitalista. Lo que nos interesa ahora es dar cuenta de c\u00f3mo el <i>abandono metodol\u00f3gico del \u00abprincipio de inmanencia\u00bb<\/i> (Korsch) conduce necesariamente a postular un <i>m\u00e1s all\u00e1<\/i> del capitalismo que, al ser de hecho un <i>fuera<\/i> y un <i>al margen<\/i> del capitalismo, se vuelve una vaguedad irremediablemente te\u00f1ida de <i>utop\u00eda<\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn39\">[39]<\/a>. Es el caso de las elaboraciones de John Holloway y Tony Negri<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn40\">[40]<\/a>, por ejemplo, que, m\u00e1s all\u00e1 de sus aportes o problemas en otros terrenos, tienen la debilidad fundamental de no dar ninguna perspectiva <i>pr\u00e1ctica<\/i> real al amplio movimiento social y pol\u00edtico anticapitalista. Las escasas referencias al terreno pol\u00edtico concreto, en el caso de Holloway, pasan por una celebraci\u00f3n acr\u00edtica de la experiencia del zapatismo mexicano y del subcomandante Marcos. Hay visibles puntos de contacto entre la reflexi\u00f3n de Holloway y las teorizaciones del l\u00edder zapatista, y no es el menor de ellos que ambos proponen una pretenciosa \u00abrefundaci\u00f3n cr\u00edtica\u00bb que hace pr\u00e1cticamente <i>tabla rasa<\/i> con la tradici\u00f3n del marxismo y el socialismo revolucionario.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">No se trata, por supuesto, de negarnos a ver los d\u00e9ficits y las carencias de esa tradici\u00f3n. \u00c9sta, por s\u00ed sola, no puede eximirnos de un abordaje de los nuevos problemas; s\u00f3lo un \u00abmarxismo\u00bb totalmente antimarxista en su esp\u00edritu dogm\u00e1tico (ejemplares del cual, por desgracia, abundan entre las sectas pol\u00edticas) puede pretender seguir interpretando <i>toda <\/i>la realidad a partir de tales o cuales textos can\u00f3nicos. Pero <i>igual de equivocado y antidial\u00e9ctico<\/i> es dar alegremente la espalda a un profuso corpus te\u00f3rico, pol\u00edtico y metodol\u00f3gico que puede ser criticado, enriquecido y actualizado, <i>pero no negado<\/i> sin m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">El resultado de esta operaci\u00f3n intelectual, ir\u00f3nicamente, no es un salto hacia delante sino una <i>regresi\u00f3n<\/i> <i>rom\u00e1ntica <\/i>\u2013impl\u00edcita y a veces tambi\u00e9n expl\u00edcita\u2013 al socialismo premarxista<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftn41\">[41]<\/a>. Corriente cuyos m\u00e9ritos y l\u00edmites Labriola resume con su penetraci\u00f3n habitual: \u00abtodo este socialismo, por ut\u00f3pico, fant\u00e1stico e ideol\u00f3gico que fuese, era una cr\u00edtica&#8230; a menudo genial de la Econom\u00eda; una cr\u00edtica <i>unilateral<\/i>, en suma, a la que solamente faltaba el complemento cient\u00edfico de una <i>concepci\u00f3n hist\u00f3rica general<\/i>. (&#8230;) Todas estas formas de cr\u00edtica <i>parcial<\/i>, unilateral e incompleta fueron a parar efectivamente al socialismo cient\u00edfico. \u00c9ste no es ya la cr\u00edtica <i>subjetiva<\/i> aplicada a las cosas, sino el descubrimiento de la <i>autocr\u00edtica<\/i> que est\u00e1 en las mismas cosas. La <i>cr\u00edtica verdadera<\/i> de la sociedad <i>es la misma sociedad<\/i> que, por las condiciones antit\u00e9ticas de los contrastes en que se basa, <i>engendra por s\u00ed y en s\u00ed misma la contradicci\u00f3n<\/i>, y \u00e9sta vence despu\u00e9s por traspaso en una nueva forma\u00bb (MH, 7).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Este pasaje es altamente instructivo en cuanto pone de manifiesto una vez m\u00e1s que la cr\u00edtica del orden existente s\u00f3lo puede ser dial\u00e9ctica si parte de las <i>propias premisas<\/i> de lo que ha de superar. Esto es, si se trata de una cr\u00edtica <i>interna, inmanente<\/i>. El socialismo marxista no es una \u00abcr\u00edtica subjetiva\u00bb y <i>externa<\/i> al capitalismo, sino que encuentra <i>en el seno mismo<\/i> de \u00e9ste la semilla antit\u00e9tica que permitir\u00e1 su superaci\u00f3n (que, siguiendo a Hegel, tambi\u00e9n es conservaci\u00f3n).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">No se trata aqu\u00ed, por supuesto \u2013como hemos insistido en todo este trabajo\u2013, de ning\u00fan objetivismo o automatismo de las relaciones sociales. Una diferencia radical entre el marxismo y el \u00abautonomismo\u00bb semiut\u00f3pico, semirom\u00e1ntico, reside en que la actividad consciente del sujeto (y ni siquiera concordamos en qui\u00e9n es ese sujeto) no puede apostar a una construcci\u00f3n social que parta casi de cero. Es decir, que ignore las inmensas <i>conquistas<\/i> (que son <i>a la vez, pero no \u00fanicamente<\/i>, maquinarias monstruosas de opresi\u00f3n) que conforman el sustrato de la sociedad capitalista: el desarrollo de las fuerzas productivas materiales, el car\u00e1cter global de la econom\u00eda y la cultura, el nivel de divisi\u00f3n del trabajo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">La \u00abnueva sociedad\u00bb y el \u00abcambio del mundo\u00bb no pueden asentarse materialmente sobre comunas locales, huertas org\u00e1nicas, talleres artesanales y arados de madera. Tales modalidades de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n pueden sonar atractivas como reacci\u00f3n a la insoportable opresi\u00f3n de las relaciones sociales capitalistas, pero constituyen la definici\u00f3n perfecta de <i>utop\u00eda reaccionaria<\/i>. Y lo son mucho m\u00e1s a\u00fan en la medida en que se pretenda construir ese nuevo orden social <i>por fuera o en los intersticios<\/i> de la sociedad y el Estado capitalistas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">De paso, digamos que las <i>condiciones<\/i> <i>de esta \u00abconvivencia\u00bb<\/i> entre l\u00f3gicas sociales tan distintas no suelen ser mencionadas, o al menos problematizadas, por los defensores de esta concepci\u00f3n. Algo similar sucede con el problema del Estado: como es una maquinaria de opresi\u00f3n (correcto) se deduce que un movimiento emancipador debe prescindir de toda forma de \u00e9l (mil veces incorrecto). La tr\u00e1gica experiencia del estalinismo no puede conducir a borrar de un plumazo el problema de la transici\u00f3n de un orden social a otro. Si la concepci\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico \u2013un \u00absemi-Estado\u00bb de defensa de la revoluci\u00f3n que se ir\u00e1 \u00abdesvaneciendo y reabsorbiendo\u00bb (Lenin) a medida que avance la transici\u00f3n\u2013 no satisface, debe al menos ser reemplazada con algo. El autonomismo rom\u00e1ntico nos propone, en teor\u00eda, una pura negaci\u00f3n, y en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica real, un \u00abacuerdo de circunstancias\u00bb de coexistencia vergonzante.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">En s\u00edntesis, el punto de vista marxista es que si el capitalismo ha de encontrar superaci\u00f3n ser\u00e1 a trav\u00e9s de un r\u00e9gimen socialista de orden internacional, cuyas bases materiales incluir\u00e1n una profusa utilizaci\u00f3n de la mecanizaci\u00f3n, de las tecnolog\u00edas inform\u00e1ticas y de la gran industria. La opci\u00f3n alternativa no es un imposible regreso a formas sociales id\u00edlicas, sino <i>la pura barbarie y la degradaci\u00f3n social y natural del planeta<\/i>.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"color: #006699; font-family: Arial; font-size: small;\">Socialismo o barbarie: la regresi\u00f3n posible y el sujeto<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Ya se ha dejado suficientemente establecido que el marxismo es ajeno y opuesto al determinismo hist\u00f3rico y a toda creencia en una historia con final escrito. La per-versi\u00f3n estalinista ha contribuido decisivamente a que se identifique al materialismo hist\u00f3rico con una fe casi religiosa en el \u00abprogreso\u00bb (fuere esto el triunfo inevitable del socialismo u otra cosa). Si tanto el optimismo ingenuo como el catastrofismo milenarista son insostenibles, la historia incluye entonces un decisivo <i>factor de contingencia, asociado al sujeto y al \u00e9xito o fracaso de sus acciones<\/i>. Ante el destino de la sociedad humana se abre as\u00ed un horizonte que es, en \u00faltimo an\u00e1lisis, <i>dicot\u00f3mico<\/i>: avance o retroceso (bajo las formas hist\u00f3ricas que uno u otro adopten).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\"> <i>Reconocer la posibilidad de que la historia se mueva no s\u00f3lo hacia delante sino tambi\u00e9n hacia atr\u00e1s es consustancial al mejor marxismo<\/i>. Y es en esa tradici\u00f3n dial\u00e9ctica y antideterminista que se inscribe Labriola.<\/span><\/p>\n<div>\n<p align=\"justify\"><b><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">Notas:<\/span><\/b><\/p>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref1\"><span style=\"font-family: Arial;\">[1]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Inclusive, Labriola prefer\u00eda denominarse a s\u00ed mismo y al movimiento marxista como \u00abcomunista\u00bb. Sol\u00eda citar aprobatoriamente un conocido pasaje de Engels donde \u00e9ste mostraba su disgusto por el t\u00e9rmino \u00absocialdem\u00f3crata\u00bb, al que juzgaba confuso y equ\u00edvoco y que s\u00f3lo aceptaba a rega\u00f1adientes como impuesto por el uso.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref2\"><span style=\"font-family: Arial;\">[2]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Cabe se\u00f1alar que Le\u00f3n Trotsky \u2013cuyo marxismo ha sido a veces acusado de antidial\u00e9ctico, por ejemplo, por J. J. Sebreli\u2013 hizo referencia en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a su deuda con Labriola, en particular precisamente en el terreno del m\u00e9todo dial\u00e9ctico. De hecho, en la medida en que Labriola era de lo mejor que se pod\u00eda pedir como tradici\u00f3n filos\u00f3fica en la II Internacional, esta matriz no dej\u00f3 de ser una poderosa y beneficiosa influencia en el marxismo de Trotsky.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref3\"><span style=\"font-family: Arial;\">[3]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Por ejemplo, si bien se han editado obras fundamentales desconocidas en tiempos de Labriola, como los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> y los <i>Grundrisse<\/i> sobre econom\u00eda pol\u00edtica, una parte sustancial de los cuadernos y apuntes de Marx, especialmente los referidos a lo que Enrique Dussel llama \u00ablas cuatro redacciones de <i>El capital<\/i>\u00bb, permanecen in\u00e9ditos o sin traducir.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref4\"><span style=\"font-family: Arial;\">[4]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> El agudo marxista franc\u00e9s Henri Lefebvre resum\u00eda de esta manera el paradojal \u00ab\u00e9xito\u00bb acad\u00e9mico del marxismo: \u00abestudiado un poco en todos los lugares, clasificado entre los autores cl\u00e1sicos en muchos pa\u00edses, convertido en un hecho cultural, se le ha reducido a un peque\u00f1o n\u00famero de citas, pienso para estudiantes y militantes. (&#8230;). So capa de cientificismo (&#8230;) se ha quitado la gracia a este pensamiento; se lo ha dividido en partes separadas, bien por la erudici\u00f3n (<i>marxistolog\u00eda<\/i>), bien por interpretaciones, lecturas, relecturas cada vez m\u00e1s abstractas\u00bb (<i>Hegel, Marx, Nietzsche<\/i>)<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref5\"><span style=\"font-family: Arial;\">[5]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> La pretensi\u00f3n de algunos de modelarse un Marx esencialmente intelectual, investigador y \u00abcient\u00edfico\u00bb, ajeno a las disputas sociales y pol\u00edticas de su \u00e9poca, no pasa de ser una fantas\u00eda autojustificatoria. El d\u00e9bil argumento a veces esgrimido de que la actividad pol\u00edtica de Marx se redujo ostensiblemente desde la derrota de la Comuna (1871) hasta su muerte en 1883 pasa por alto demasiados problemas. En primer lugar, fue toda la actividad del movimiento obrero revolucionario la que se redujo. En segundo lugar, varios de los escritos pol\u00edticos m\u00e1s agudos de Marx (como la <i>Cr\u00edtica al programa de Gotha<\/i>, de 1875) son posteriores a la Comuna. Adem\u00e1s, en verdad el per\u00edodo de elaboraci\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s fecundo de Marx precisamente <i>no<\/i> coincidi\u00f3 con sus a\u00f1os de supuesto desd\u00e9n por las cuestiones de pol\u00edtica cotidiana. Y por \u00faltimo, si la actividad de Engels ha de servirnos de ejemplo, est\u00e1 claro que \u00e9ste \u00faltimo combin\u00f3 hasta su muerte la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica con la militancia pol\u00edtica en la socialdemocracia alemana e internacional, actividades que por otra parte no est\u00e1n separadas.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: small;\">No se trata aqu\u00ed, por supuesto, de negar la especificidad de ambas instancias, sino m\u00e1s bien de protestar contra el punto de vista que establece entre ambas una muralla china en vez de un v\u00ednculo dial\u00e9ctico y de enriquecimiento rec\u00edproco. <i>No se hace teor\u00eda marxista sin un v\u00ednculo directo o indirecto con el movimiento social de la clase trabajadora<\/i>, y no basta sentarse unos a\u00f1os en la biblioteca del Museo Brit\u00e1nico para escribir <i>El capital<\/i>.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref6\"><span style=\"font-family: Arial;\">[6]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Para una ponderaci\u00f3n rica y equilibrada de la evoluci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico de Lenin, v\u00e9ase el trabajo de John Rees, <i>The Algebra of Revolution<\/i>, 1998, cap\u00edtulo 4.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref7\"><span style=\"font-family: Arial;\">[7]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> M\u00e1s cerca en el tiempo y el espacio, el marxista argentino Milc\u00edades Pe\u00f1a, en su excelente <i>Introducci\u00f3n al pensamiento de Marx<\/i> de 1958, cuestiona el \u00abmaterialismo metaf\u00edsico\u00bb con argumentos similares, ya que Pe\u00f1a se declara expl\u00edcitamente tributario de Labriola. Por su parte, el fil\u00f3sofo argentino-mexicano Enrique Dussel, en <i>La producci\u00f3n te\u00f3rica de Marx (un comentario a los Grundrisse)<\/i>, pp. 35-37, tambi\u00e9n lanza sus dardos contra lo que llama \u00abmaterialismo cosmol\u00f3gico\u00bb y se apoya en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, entre otros textos, para afirmar el v\u00ednculo indisoluble entre el materialismo de Marx y la pr\u00e1ctica humana.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref8\"><span style=\"font-family: Arial;\">[8]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Por supuesto, el rechazo del reduccionismo <i>economicista<\/i> no puede servir de excusa para eludir la necesidad del estudio de los problemas espec\u00edficamente <i>econ\u00f3micos<\/i>. El marxismo del siglo XX ofrece buenos ejemplos de an\u00e1lisis concretos y elaboraciones te\u00f3ricas en el terreno de la econom\u00eda que son, a su vez, no reduccionistas.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref9\"><span style=\"font-family: Arial;\">[9]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> La cuesti\u00f3n de la naturaleza social de la URSS y los estados del Este es de demasiada envergadura como para tratarla aqu\u00ed. S\u00f3lo dejamos se\u00f1alado que, en nuestra visi\u00f3n, esos estados no eran \u00absocialistas\u00bb en absoluto; tampoco \u00abestados obreros\u00bb (posici\u00f3n trotskista cl\u00e1sica cuya validez, al menos desde la posguerra, se hace problem\u00e1tica) ni \u00abcapitalistas de estado\u00bb (postura de varios analistas y de algunas corrientes trotskistas), sino que, como resultado de un complejo conjunto de factores hist\u00f3ricos, pol\u00edticos y econ\u00f3micos, se convirtieron en <i>formaciones sociales burocr\u00e1ticas<\/i> y permanecieron como tales hasta su regreso al capitalismo despu\u00e9s de 1989-1991.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref10\"><span style=\"font-family: Arial;\">[10]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> El reformismo actual de las corrientes socialdem\u00f3cratas, \u00abprogresistas\u00bb, de \u00abtercera v\u00eda\u00bb y as\u00ed por el estilo representa en todo caso un <i>aggiornamiento<\/i>, pero dif\u00edcilmente una modificaci\u00f3n sustancial, de tal estrategia.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref11\"><span style=\"font-family: Arial;\">[11]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Eduardo Gr\u00fcner observa atinadamente: \u00abTememos que los <i>necesarios correctivos<\/i> a los reduccionismos&#8230; en que han incurrido <i>ciertos<\/i> marxistas&#8230; nos deslicen hacia un reduccionismo peor (&#8230;) <i>eliminativo<\/i> de la legitimidad te\u00f3rica y pol\u00edtica de categor\u00edas como \u2018lucha de clases\u2019 (&#8230;) Una tendencia dominante en el pensamiento posmoderno, aun \u2018de izquierda\u2019 (&#8230;) es la acentuaci\u00f3n \u2013perfectamente leg\u00edtima\u2013 de las identidades particulares, <i>a costa<\/i> \u2013lo que ya no es tan leg\u00edtimo\u2013 de la casi total <i>expulsi\u00f3n <\/i>de la categor\u00eda \u2018lucha de clases\u2019 fuera del escenario hist\u00f3rico y sociocultural\u00bb (En su \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a F. Jameson y S. Zizek, <i>Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo<\/i>, pp. 24 y 34).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref12\"><span style=\"font-family: Arial;\">[12]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Esta idea, presente en el propio Marx desde las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>, ha sido desarrollada por toda una serie de intelectuales marxistas. Una buena introducci\u00f3n al problema es el texto de Karl Korsch <i>Marxismo y Filosof\u00eda<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref13\"><span style=\"font-family: Arial;\">[13]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> El historiador brit\u00e1nico Perry Anderson sugiere incluso que una parte constitutiva de lo que \u00e9l llama \u00abmarxismo occidental\u00bb, tanto como el desplazamiento a la tem\u00e1tica filos\u00f3fica <i>stricto sensu<\/i>, es la adscripci\u00f3n expl\u00edcita de cada pensador o corriente a una tradici\u00f3n filos\u00f3fica de la que Marx ser\u00eda a la vez tributario, continuador y culminaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref14\"><span style=\"font-family: Arial;\">[14]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Sumariamente, podr\u00edamos incluir entre los marxistas prodial\u00e9cticos a Georg Luk\u00e1cs, Karl Korsch, la escuela de Frankfurt en sus sucesivas generaciones (Marcuse, Adorno, Horkheimer, Habermas, m\u00e1s oblicuamente Benjamin) y Henri Lefebvre, entre otros. El ala antihegeliana y \u00abcientificista\u00bb del marxismo tiene como exponentes, por ejemplo, a Galvano Della Volpe, Lucio Colletti y Louis Althusser. El \u00abmarxismo existencialista\u00bb constituye un caso aparte, aunque muchos de sus exponentes eran decididamente prodial\u00e9cticos. Cabe aclarar, por otra parte, que dentro del \u00abala dial\u00e9ctica\u00bb hay una importante diferencia entre un marxismo casi puramente intelectual (los frankfurtianos), cuya escasa vocaci\u00f3n o directamente rechazo por la pol\u00edtica y los problemas de la lucha de clases los condujo a un pesimismo casi org\u00e1nico, y marxistas de una s\u00edntesis m\u00e1s equilibrada entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica (Korsch y Luk\u00e1cs en los a\u00f1os 20, por ejemplo).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref15\"><span style=\"font-family: Arial;\">[15]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Lenin, en un art\u00edculo de 1913 (\u201cTres fuentes y tres partes integrantes del marxismo\u201d), dar\u00eda continuidad a esa gen\u00e9tica que, incluso a esas alturas, estaba lejos de conseguir consenso general.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref16\"><span style=\"font-family: Arial;\">[16]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Lo que nosotros llamamos eclecticismo, y que como principio explicativo tiene una profusa difusi\u00f3n y celebraci\u00f3n entre cierta epistemolog\u00eda posmoderna y hasta \u00abposmarxista\u00bb (s\u00f3lo que convenientemente embellecida con apelaciones a la \u00abestructura rizom\u00e1tica\u00bb y la \u00abindecidibilidad\u00bb), recibe aqu\u00ed una cr\u00edtica atinada: \u00abel funcionalismo hist\u00f3rico afirma que no es cuesti\u00f3n de <i>g\u00e9nesis y predominio<\/i>&#8230; sino \u00fanicamente de una <i>interdependencia inextricable<\/i> entre \u2018factores\u2019 <i>de igual jerarqu\u00eda<\/i>. En esta forma se subraya el hecho innegable de la acci\u00f3n rec\u00edproca&#8230; pero al precio de abandonar la esperanza de entender el <i>mecanismo gen\u00e9tico real<\/i>, por cuanto se supone que los \u2018factores\u2019 (&#8230;) est\u00e1n a un mismo nivel, <i>como si la sociedad no fuera una estructura de niveles m\u00faltiples<\/i>\u00bb (Mario Bunge, <i>Causalidad<\/i>, 1959, p. 110). El acuerdo en este punto con un positivista \u00absofisticado\u00bb o cr\u00edtico, de reconocida antipat\u00eda por el marxismo, s\u00f3lo es \u00edndice de la pobreza epistemol\u00f3gica del eclecticismo.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref17\"><span style=\"font-family: Arial;\">[17]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> O, por dar otro ejemplo: \u00abTambi\u00e9n para las matem\u00e1ticas tiene validez la concepci\u00f3n materialista de la historia y de la sociedad. Pero ser\u00eda rid\u00edculo que s\u00f3lo por ello un marxista pretendiera, a partir de su profunda visi\u00f3n de las realidades econ\u00f3mico-socio-hist\u00f3ricas que determinan tambi\u00e9n \u2018en \u00faltima instancia\u2019 la evoluci\u00f3n anterior y futura de la ciencia matem\u00e1tica, contraponer una nueva matem\u00e1tica \u2018marxista\u2019 a los sistemas matem\u00e1ticos elaborados por los investigadores en miles de a\u00f1os de esfuerzos\u00bb (K. Korsch, <i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>, 1923)<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref18\"><span style=\"font-family: Arial;\">[18]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Es imposible no recordar aqu\u00ed el c\u00e9lebre epigrama de Lenin de que era imposible entender <i>El capital<\/i> sin haber le\u00eddo y entendido la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel. Cuando Lenin conclu\u00eda que \u201cninguno de los marxistas entendi\u00f3 a Marx\u201d, estaba cometiendo una injusticia con Labriola, algunas de cuyas obras, no obstante, el revolucionario ruso conoc\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref19\"><span style=\"font-family: Arial;\">[19]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Cf. <i>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1973, pp. 20-30.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref20\"><span style=\"font-family: Arial;\">[20]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> \u00abSeg\u00fan Althusser, en contraposici\u00f3n excluyente con Marx, la actividad de los hombres persiguiendo sus propios fines <i>no<\/i> hace la historia; los verdaderos sujetos de la historia (&#8230;) son (&#8230;) las <i>relaciones de producci\u00f3n irreductibles a toda relaci\u00f3n intersubjetiva<\/i>, interhumana, antropol\u00f3gica. Los hombres&#8230; <i>no hacen sino cumplir ciertas funciones determinadas en las estructuras<\/i>; son s\u00f3lo soportes de las relaciones implicadas en la estructura (&#8230;) Bajo un lenguaje sofisticado, se oculta la vieja deformaci\u00f3n positivista de los Plejanov y Kautsky, que transformaban la dial\u00e9ctica de Marx en un determinismo econ\u00f3mico\u00bb (J. J. Sebreli, <i>El asedio a la modernidad<\/i>, 1991, pp. 343-344). Nuestras diferencias con Sebreli son m\u00faltiples y abismales, pero no hay nada que agregar a la descripci\u00f3n y al juicio aqu\u00ed vertidos.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref21\"><span style=\"font-family: Arial;\">[21]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> En este sentido, Lefebvre observa que \u00abel pensamiento marxista <i>mantiene la unidad de la realidad y del conocimiento<\/i>, de la naturaleza y del hombre, de las ciencias de la materia y de las ciencias sociales. Explora (&#8230;) una totalidad que incluye niveles y aspectos tan pronto complementarios como distintos o contradictorios. Por consiguiente, <i>en s\u00ed mismo no es<\/i> historia, sociolog\u00eda, psicolog\u00eda, etc., pero <i>comprende <\/i>en s\u00ed esos puntos de vista, esos aspectos, esos niveles. Ah\u00ed reside su originalidad, su novedad y su duradero inter\u00e9s\u00bb (<i>Sociolog\u00eda de Marx<\/i>). Y, m\u00e1s taxativamente, dice Korsch: \u00abel marxismo de Marx y Engels sigue siendo <i>el todo completo de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n social<\/i>. (&#8230;) los diversos componentes de dicha totalidad (&#8230;) <i>teor\u00eda cient\u00edfica y pr\u00e1ctica social, divergen progresivamente<\/i>. (&#8230;) Sin embargo&#8230; el todo no es sustituido nunca en Marx y Engels por una multiplicidad de elementos <i>independientes<\/i>, sino que se crea una <i>nueva uni\u00f3n<\/i> de los distintos componentes del sistema, (&#8230;) [que] jam\u00e1s se diluye en una <i>suma<\/i> de ciencias particulares\u00bb (<i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref22\"><span style=\"font-family: Arial;\">[22]<\/span><\/a> <span style=\"font-family: Arial;\"> Respondiendo a los reparos de la epistemolog\u00eda posmoderna contra el m\u00e9todo marxista, Terry Eagleton se\u00f1ala ir\u00f3nicamente que \u00abes dif\u00edcil considerar que el <i>18 Brumario<\/i> \u2018lea\u2019 el estado de la lucha de clases francesa a partir de la naturaleza de la producci\u00f3n capitalista <i>en general<\/i>. Para Marx&#8230; el objetivo del an\u00e1lisis <i>no era lo general sino lo concreto<\/i>; s\u00f3lo que reconoc\u00eda, junto con Hegel y todo otro gran pensador, que <i>no hab\u00eda manera<\/i> de <i>construir lo concreto sin categor\u00edas generales<\/i>\u00bb (<i>Las ilusiones del posmodernismo<\/i>, p. 84).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref23\"><span style=\"font-family: Arial;\">[23]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> An\u00e1logamente, Lefebvre anota que \u00abse tiende a pensar la obra de Marx, y particularmente <i>El capital<\/i>, en funci\u00f3n de las <i>ciencias fragmentarias<\/i> que desde entonces se han presentado especializadamente y cuyo hermetismo habr\u00eda rechazado Marx. Se reduce <i>El capital<\/i>, ese <i>conjunto te\u00f3rico<\/i>, a un tratado de historia, de econom\u00eda pol\u00edtica, de sociolog\u00eda o incluso de filosof\u00eda\u00bb (<i>Sociolog\u00eda de Marx<\/i>).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref24\"><span style=\"font-family: Arial;\">[24]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Un ejemplo instructivo (y divertido) de lo relativamente f\u00e1cil que es sortear los \u201ccontroles de calidad\u201d de la publicaci\u00f3n de papers fue el sonado \u201caffaire Sokal\u201d: una prestigiosa revista de orientaci\u00f3n posmoderna fue enga\u00f1ada por un art\u00edculo deliberadamente disparatado pero recubierto de citas seudocient\u00edficas que lo volv\u00edan \u201crespetable\u201d. V\u00e9ase la historia del asunto, junto con interesantes reflexiones sobre la epistemolog\u00eda posmoderna en A. Sokal y J. Bricmont, <i>Imposturas intelectuales<\/i>, 2000.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref25\"><span style=\"font-family: Arial;\">[25]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> La referencia y la explicaci\u00f3n est\u00e1n tomadas de Alan Rush, <i>Latinoam\u00e9rica y el s\u00edntoma posmoderno<\/i>, 1998, p. 92.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref26\"><span style=\"font-family: Arial;\">[26]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> A. Rush, op. cit., pp. 147 y 150. Obs\u00e9rvese que la problem\u00e1tica est\u00e1 planteada casi en los mismos t\u00e9rminos en que lo hab\u00eda hecho Korsch tres cuartos de siglo antes.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref27\"><span style=\"font-family: Arial;\">[27]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> El hecho de que se trate aqu\u00ed de una cr\u00edtica a la ciencia <i>burguesa<\/i>, a la que no se asimila <i>toda<\/i> ciencia, merece ser subrayado en la medida en que incluso desde las filas del socialismo y el marxismo suele deslizarse \u2013buscando apoyo en W. Benjamin\u2013 un rechazo a la ciencia demasiado sumario, con reminiscencias rom\u00e1nticas e incluso oscurantistas. V\u00e9ase, por ejemplo, el en otros aspectos recomendable trabajo del colombiano Ren\u00e1n Vega Cantor, <i>El caos planetario<\/i>, 1999.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref28\"><span style=\"font-family: Arial;\">[28]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> \u00ab[Para Marx] todo ha sido <i>prehistoria<\/i>, una tediosa variaci\u00f3n tras otra sobre el permanente motivo de la explotaci\u00f3n. (&#8230;) El punto para Marx no es moverse hacia el <i>telos<\/i> de la Historia, sino <i>liberarse<\/i> de todo para poder tener un comienzo (&#8230;) S\u00f3lo cuando tengamos los medios&#8230; para determinar <i>nuestras propias<\/i> historias dejaremos de estar constre\u00f1idos por la Historia\u00bb (Terry Eagleton, <i>Las ilusiones del posmodernismo<\/i>, 1997, pp. 104-105)<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref29\"><span style=\"font-family: Arial;\">[29]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> En una nota al pie de la d\u00e9cima carta de <i>Socialismo y filosof\u00eda<\/i>, se citaba aprobatoriamente la cr\u00edtica de Bernstein a los utopistas (ya nos extenderemos sobre esta vena antiutopista de Labriola). En nota posterior, el marxista italiano toma expl\u00edcita y rotundamente distancia del reformismo bernsteiniano.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref30\"><span style=\"font-family: Arial;\">[30]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> \u00abEn el fondo, todos los errores (&#8230;) que se han cometido hasta hoy respecto a la verdadera esencia de la concepci\u00f3n materialista de la historia y de la sociedad de Marx proceden en mi opini\u00f3n de una sola causa: una aplicaci\u00f3n siempre insuficiente del <i>principio de la inmanencia<\/i>\u00bb (K. Korsch, <i>Marxismo y filosof\u00eda<\/i>).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref31\"><span style=\"font-family: Arial;\">[31]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Naturalmente, estamos hablando, por un lado, de las respectivas estrategias del reformismo socialdem\u00f3crata en todas sus variantes; por otro, de la corriente pol\u00edtico-social a la que, algo abusivamente, puede englobarse en el \u00abautonomismo\u00bb (cuyo mayor representante pol\u00edtico es el subcomandante Marcos del EZLN, en tanto que los referentes te\u00f3ricos son John Holloway y Toni Negri), y finalmente, la <i>estrategia pol\u00edtica del marxismo revolucionario, que defiende expl\u00edcitamente el socialismo y la dictadura del proletariado<\/i>. De m\u00e1s est\u00e1 decir que cada una de estas grandes corrientes admite diferencias a veces muy gruesas; por ejemplo, dentro de lo que hemos denominado autonomismo existen diversas variantes anarquistas o semianarquistas.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref32\"><span style=\"font-family: Arial;\">[32]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Lo cual no implica, por supuesto, justificar la <i>regresi\u00f3n<\/i> ideol\u00f3gica y pol\u00edtica que significa abjurar de la necesidad de que la clase trabajadora desaloje violentamente del poder pol\u00edtico a la clase capitalista y <i>construya su propio poder<\/i>.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref33\"><span style=\"font-family: Arial;\">[33]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Ya el viejo Engels dec\u00eda que, conforme a esa identificaci\u00f3n superficial y err\u00f3nea, el reaccionario canciller Bismarck, forjador de la unidad alemana, pasar\u00eda a ser un gran socialista.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref34\"><span style=\"font-family: Arial;\">[34]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Esta ratificaci\u00f3n es tanto m\u00e1s importante cuanto que el rechazo a la pol\u00edtica como \u00e1mbito de <i>acci\u00f3n y reflexi\u00f3n<\/i> <i>globales<\/i> est\u00e1 muchas veces teorizado y justificado ideol\u00f3gicamente desde la filosof\u00eda posmoderna de la <i>fragmentaci\u00f3n<\/i>, que, al proponer la <i>micropol\u00edtica<\/i> como opci\u00f3n \u00fanica o privilegiada, no hace m\u00e1s que dejar la <i>macropol\u00edtica<\/i> al poder establecido. Se trata de una sutil forma de <i>reformismo <\/i>que, con el discurso de \u00abrevolucionar la cotidianeidad\u00bb, <i>deja inc\u00f3lumes<\/i> las macroestructuras que reproducen ideal y materialmente las mismas fuerzas que convierten la cotidianeidad en un infierno.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref35\"><span style=\"font-family: Arial;\">[35]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Sin \u00e1nimo de abundar en un tema tan transitado, pensamos aqu\u00ed a la modernidad <i>desde la tradici\u00f3n marxista cl\u00e1sica<\/i>, esto es, asumiendo que en la base de su proyecci\u00f3n inicial se encuentra el surgimiento del capitalismo y la burgues\u00eda revolucionaria. Las transformaciones m\u00e1s importantes que se desprenden de ella son las que se resumen en el <i>Manifiesto Comunista<\/i> (1848): la conformaci\u00f3n de una sociedad que pasa a ser predominantemente urbana e industrial, la creaci\u00f3n de un mercado y una econom\u00eda mundiales y un irresistible dinamismo de la vida econ\u00f3mica, social y cultural que arrasa con las viejas instituciones.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref36\"><span style=\"font-family: Arial;\">[36]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Por ejemplo, el marxista ingl\u00e9s Eagleton describe el capitalismo actual en t\u00e9rminos muy similares: \u00abEl capitalismo&#8230; es el sistema social <i>m\u00e1s din\u00e1mico, revolucionario y trasgresor<\/i> conocido en la historia (&#8230;) como es el verdadero y primer modo global de producci\u00f3n, barre con todos los obst\u00e1culos provincianos&#8230; y establece las condiciones para una comunidad internacional (&#8230;) Esta din\u00e1mica y exuberante liberaci\u00f3n de potencial es tambi\u00e9n <i>una indescriptible tragedia humana<\/i>, en la que las potencialidades se mutilan y malgastan, las vidas son destrozadas y marchitadas, y la gran mayor\u00eda de los hombre y mujeres, condenados a una labor infructuosa en beneficio de unos pocos\u00bb (<i>Las ilusiones del posmodernismo<\/i>, p. 99). O, m\u00e1s sint\u00e9ticamente, con Fredric Jameson, \u00abel capitalismo es <i>a la vez la mejor y la peor<\/i> cosa que jam\u00e1s le haya ocurrido a la humanidad\u00bb (<i>Posmodernismo, l\u00f3gica cultural del capitalismo tard\u00edo, <\/i>1985).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref37\"><span style=\"font-family: Arial;\">[37]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Utilizamos esa denominaci\u00f3n por mor de brevedad y en raz\u00f3n de su difusi\u00f3n, a sabiendas de que otros autores, como F. Chesnais, proponen una definici\u00f3n categorial m\u00e1s precisa: se llama \u00abmundializaci\u00f3n\u00bb a la nueva fase del capitalismo posterior a la crisis de los 70 (lo que incluye los planos econ\u00f3mico, social, pol\u00edtico y cultural), y se reserva el t\u00e9rmino <i>globalizaci\u00f3n<\/i> estrictamente al aspecto financiero.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref38\"><span style=\"font-family: Arial;\">[38]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Un ejemplo muy visible de este principio es que la renuncia a la centralidad de la clase trabajadora como sujeto revolucionario tiene la consecuencia <i>program\u00e1tica<\/i> del abandono del socialismo como alternativa <i>global<\/i> (o su relegamiento al terreno de la \u00abutop\u00eda\u00bb, lo que en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos es lo mismo) y esto a su vez conduce a la <i>estrategia<\/i> <i>no de revoluci\u00f3n, sino de \u00abresistencia\u00bb infinita<\/i>. Pero se trata, como dir\u00eda Hegel, de un \u00abinfinito malo\u00bb: la ausencia de todo horizonte <i>afirmativo<\/i> de un r\u00e9gimen social nuevo y distinto del orden capitalista (<i>pero surgido de \u00e9l<\/i>) no puede m\u00e1s que limitar la acci\u00f3n revolucionaria al plano de la <i>pura negatividad<\/i>, para colmo celebratoria de la fragmentaci\u00f3n. El capitalismo se erige as\u00ed como la \u00fanica <i>totalidad<\/i> real.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref39\"><span style=\"font-family: Arial;\">[39]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Usamos el t\u00e9rmino en su tradicional (y peyorativo) sentido de \u00abfantas\u00eda irrealizable\u00bb. La aclaraci\u00f3n vale porque, justamente a caballo de la moda del anticapitalismo que no propone nada en reemplazo, \u00abutop\u00eda\u00bb ha cambiado su connotaci\u00f3n axiol\u00f3gica. De hecho, est\u00e1 en boga entre actores distintos y hasta aparentemente contrapuestos. Por un lado, los anarquistas y semianarquistas la utilizan como un se\u00f1uelo convenientemente difuso. Por el otro, entre reformistas, desencantados y quebrados \u2013conjuntos que suelen coincidir\u2013 la \u00abutop\u00eda\u00bb (socialista, democr\u00e1tica o de sexo indefinido) cumple en pol\u00edtica el mismo rol que Dios en la \u00e9tica kantiana: una <i>idea regulativa<\/i> sin compromisos pr\u00e1cticos y en la que, en el fondo, no se cree.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref40\"><span style=\"font-family: Arial;\">[40]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Para una cr\u00edtica desde el marxismo revolucionario de sus textos m\u00e1s recientes y conocidos (<i>Cambiar el mundo sin tomar el poder<\/i>, de Holloway, e <i>Imperio<\/i>, de Negri-Hardt), ver las rese\u00f1as de I. Cruz Bernal en revista <i>Socialismo o Barbarie<\/i>, n\u00fameros 11 y 12 respectivamente.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/actualidad\/labriola.htm#_ftnref41\"><span style=\"font-family: Arial;\">[41]<\/span><\/a><span style=\"font-family: Arial;\"> Ejemplos de ello son las \u00abcomunas aut\u00f3nomas\u00bb de Marcos (gotas min\u00fasculas de imposible supervivencia en el mar del capitalismo dependiente mexicano) o la conciente y teorizada <i>insularidad <\/i>hacia el mercado laboral y la producci\u00f3n capitalista de la corriente An\u00edbal Ver\u00f3n, que act\u00faa en el movimiento de desocupados de Argentina. Tales proyectos est\u00e1n mucho m\u00e1s cerca en lo pol\u00edtico y en lo filos\u00f3fico de los falansterios de Fourier o las comunidades autosuficientes de Owen que del socialismo de Marx, a quien jam\u00e1s se le ocurri\u00f3 despreciar el desarrollo de la productividad social del trabajo realizado por el capitalismo industrial.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Socialismo o Barbarie, revista N\u00ba 16, abril 2004 Este a\u00f1o se cumple el centenario de la muerte del marxista italiano Antonio Labriola. Su perfil pol\u00edtico y filos\u00f3fico lo presenta como una rara avis en el movimiento socialista de fines del siglo XIX, por varias razones. 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