{"id":9099,"date":"2016-12-22T22:56:52","date_gmt":"2016-12-23T01:56:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=9099"},"modified":"2019-11-19T23:07:21","modified_gmt":"2019-11-20T02:07:21","slug":"marx-trotsky-y-mandel-el-debate-sobre-la-dinamica-historica-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=9099","title":{"rendered":"Marx, Trotsky y Mandel &#8211; El debate sobre la din\u00e1mica hist\u00f3rica del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/07-Economia.pdf\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Ver en PDF<\/span><\/a><\/p>\n<p><em>\u201cEl problema con los optimistas del tipo de De Long y Deaton acerca del continuado \u2018\u00e9xito\u2019 del capitalismo, es que el capitalismo parece ir hasta m\u00e1s all\u00e1 de su fecha de vencimiento. Economistas del Deutsche Bank, en un estudio reciente, puntualizaron que la \u2018globalizaci\u00f3n\u2019 (la extensi\u00f3n de los tent\u00e1culos del capitalismo a todo el mundo), se ha estancado. Y el crecimiento en la productividad del trabajo, la medida del futuro \u2018progreso\u2019, tambi\u00e9n ha cesado m\u00e1s o menos en las grandes econom\u00edas. Los estrategas del Deutsche Bank Jim Reid, Nick Burns y Sukanto Chanda comentaron que \u2018se siente como si estuvi\u00e9ramos acerc\u00e1ndonos al final de una era econ\u00f3mica. Estas eras vienen y van en largas olas. En los \u00faltimos 30 a\u00f1os una tormenta perfecta de factores \u2013el reingreso de China en la econom\u00eda global en los 70, la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y, hasta cierto punto, la liberalizaci\u00f3n de India\u2013 agregaron m\u00e1s de mil millones de trabajadores en el mercado mundial de trabajo\u2019. Esto, se\u00f1ala el Deutsche, \u2018ha coincidido con un surgimiento general de la poblaci\u00f3n trabajadora global en t\u00e9rminos absolutos y tambi\u00e9n relativamente sobre el conjunto de la poblaci\u00f3n mundial, creando una tormenta perfecta y una abundancia de trabajadores\u2019. Pero la era de los baby-boomers en las econom\u00edas avanzadas se acab\u00f3 y la expansi\u00f3n de la fuerza de trabajo en los pa\u00edses emergentes est\u00e1 comenzando a decaer\u201d<\/em> (\u201cEl final de la globalizaci\u00f3n y el futuro del capitalismo\u201d, Michael Roberts).<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Herramientas para pensar la din\u00e1mica del sistema <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al cierre de esta edici\u00f3n, un conjunto de incertidumbres pesa sobre la situaci\u00f3n internacional. Lo m\u00e1s coyuntural remite al triunfo de Donald Trump en las elecciones en EEUU y la posibilidad cierta de que revierta el consenso globalista imperante en el mundo desde el final de la segunda guerra. Esto se entronca con un problema m\u00e1s de fondo: las perspectivas de la econom\u00eda mundial cuando se han cumplido ocho largos a\u00f1os desde el comienzo de la crisis en 2008. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo? \u00bfPor qu\u00e9 la econom\u00eda no repunta? \u00bfCu\u00e1l es el futuro de la mundializaci\u00f3n cuando, triunfo de Donald Trump y Brexit mediante, parece haber sonado la hora del retorno del proteccionismo, del nacional imperialismo?<\/p>\n<p>El hecho de que la crisis no se haya reabsorbido, que el debate econ\u00f3mico est\u00e9 referido a las circunstancias que est\u00e1n haciendo posible el largo estancamiento de la econom\u00eda mundial, suma interrogantes acerca de las perspectivas generales del sistema. Esta realidad de mediocridad econ\u00f3mica persistente se combina con una coyuntura pol\u00edtica internacional corrida hacia la derecha. Este dato se ha confirmado en todas las regiones del mundo: desde el mundo \u00e1rabe, pasando por Europa occidental y oriental, y llegando a Latinoam\u00e9rica y China, consum\u00e1ndose globalmente con el triunfo de Trump.<\/p>\n<p>La continuidad de la crisis econ\u00f3mica mundial, el enrarecimiento de las relaciones entre los Estados (ver texto en esta misma edici\u00f3n) y la creciente polarizaci\u00f3n social y pol\u00edtica que se est\u00e1 viviendo entre las clases, aunque sin que se haya manifestado todav\u00eda un salto en la actividad de la clase trabajadora, han decantado una coyuntura donde los desarrollos han ido hacia la derecha.<\/p>\n<p>Si la lucha de clases y los fen\u00f3menos pol\u00edticos tienen una suerte de movimiento pendular (sobre todo cuando se rompen determinados equilibrios), es de esperar que en un futuro pr\u00f3ximo un p\u00e9ndulo que se hab\u00eda inclinado demasiado hacia la derecha rebote hacia la izquierda. Esto en la forma de una radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica que si hoy todav\u00eda no est\u00e1, ma\u00f1ana podr\u00eda colocarse a la orden del d\u00eda: \u201cEl 9 de noviembre de 1989 fue el momento en que se dijo que la historia hab\u00eda terminado. El combate entre el comunismo y el capitalismo hab\u00eda llegado a su fin. Despu\u00e9s de una tit\u00e1nica batalla ideol\u00f3gica que abarc\u00f3 las d\u00e9cadas de la segunda posguerra, los mercados abiertos y la democracia liberal occidental reinaban sin contestaci\u00f3n. En la madrugada del 9 de noviembre de 2016, cuando Donald Trump cruz\u00f3 el umbral de los 270 electores (\u2026), esa ilusi\u00f3n qued\u00f3 destruida. La historia ha vuelto\u2026 y c\u00f3mo\u201d (<em>The Economist<\/em>, 12-11-16).<\/p>\n<p>Lo que pretendemos en este ensayo, entonces, es aportar herramientas conceptuales para pensar la din\u00e1mica general del sistema como fen\u00f3meno concreto; un fen\u00f3meno cuya evaluaci\u00f3n requiere de la combinaci\u00f3n de instrumentos econ\u00f3micos, hist\u00f3ricos y pol\u00edticos vinculados, en \u00faltima instancia, al desarrollo de la lucha de clases.1<\/p>\n<p>Para este objetivo recurriremos a un examen cr\u00edtico de las herramientas legadas por el marxismo, que exigen la intersecci\u00f3n entre las leyes generales del sistema y los concretos desarrollos hist\u00f3ricos que est\u00e1n ocurriendo bajo nuestros ojos: \u201cLa relaci\u00f3n entre las leyes generales de movimiento del capital \u2013como fueran reveladas por Marx\u2013 y la historia del modo de producci\u00f3n capitalista, constituye uno de los problemas m\u00e1s complejos de la teor\u00eda marxista (\u2026). [Esto] implica \u2018un an\u00e1lisis en dos niveles, deductivo e inductivo, l\u00f3gico e hist\u00f3rico\u2019 (\u2026) [que] representa la unidad de esos dos m\u00e9todos (\u2026). Por ese mismo movimiento, se torna evidente la diferencia entre el m\u00e9todo reduccionista del materialismo vulgar, en el que desaparece la especificidad concreta de los objetos individuales, y el m\u00e9todo materialista dial\u00e9ctico (\u2026). Todo <em>El capital<\/em> de Marx est\u00e1 permeado por una incesante oscilaci\u00f3n entre el desenvolvimiento dialectico abstracto y la realidad material y concreta de la historia (\u2026). El modo de producci\u00f3n capitalista no se desenvuelve en medio de un vac\u00edo, sino en el \u00e1mbito de una estructura socio-econ\u00f3mica espec\u00edfica (\u2026). Sin el papel que las sociedades y econom\u00edas no capitalistas, o apenas semicapitalistas, desempe\u00f1aron y contin\u00faan desempa\u00f1ando en el mundo, ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible comprender los trazos espec\u00edficos de cada estadio sucesivo del modo de producci\u00f3n capitalista (\u2026). Por este motivo, la integraci\u00f3n de teor\u00eda e historia, que Marx realiz\u00f3 con tama\u00f1a maestr\u00eda en los <em>Grundrisse<\/em> y <em>El capital<\/em>, nunca m\u00e1s fue repetida con \u00e9xito\u201d (Mandel 1985: 7-15).<\/p>\n<p>En este ensayo intentaremos llevar adelante esta compleja combinaci\u00f3n de leyes generales y desarrollos hist\u00f3rico-concretos para dar cuenta de la din\u00e1mica del sistema cuando promedia la segunda d\u00e9cada de este nuevo siglo.2<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Ciclos, ondas y curva del desarrollo capitalista<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cPor lo que se refiere a las fases largas (de cincuenta a\u00f1os) de la tendencia de la evoluci\u00f3n capitalista, para las cuales el profesor Kondratiev sugiere, infundadamente, el uso del t\u00e9rmino \u201cciclos\u201d, debemos destacar que el car\u00e1cter y la duraci\u00f3n est\u00e1n determinados no por la din\u00e1mica internar de la econom\u00eda capitalista, sino por las condiciones externas que constituyen la estructura de la evoluci\u00f3n capitalista. La adquisici\u00f3n para el capitalismo de nuevos pa\u00edses y continentes, el descubrimiento de nuevos recursos naturales y, en el despertar de estos, hechos mayores de orden \u2018superestructural\u2019 tales como guerras y revoluciones, determinan el car\u00e1cter y el reemplazo de las \u00e9pocas ascendentes, estancadas o declinantes del desarrollo capitalista\u201d<\/em> (Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa curva del desarrollo capitalista\u201d)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XX se fue desarrollando en el marxismo el instrumental para llevar adelante el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica del sistema. Fue en ese marco que surgi\u00f3 la preocupaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo evaluar las regularidades en la din\u00e1mica del capitalismo y hasta d\u00f3nde llegaba su poder anticipatorio. Se trata de un tema que a comienzos del siglo XXI, en medio de la actual depresi\u00f3n econ\u00f3mica internacional, cobra renovada relevancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.1 El ciclo del capital industrial <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el \u00faltimo tercio del siglo XIX, Marx, en su obra cumbre, <em>El capital<\/em>, en su segundo tomo, analiz\u00f3 el ciclo del capital industrial, es decir, el proceso de reproducci\u00f3n que permite que, una vez cumplido un ciclo de adquisici\u00f3n por parte del capitalista de las materias primas y la fuerza de trabajo, y teniendo en sus manos los medios de producci\u00f3n, pasando posteriormente por el proceso productivo y realizadas las ganancias de las mercanc\u00edas por intermedio de su venta en el mercado, el proceso productivo recomenzara.<\/p>\n<p>Si este proceso productivo comenzaba con una misma base de medios de producci\u00f3n, Marx lo llamaba reproducci\u00f3n simple. Pero si a partir de las ganancias empresarias el capitalista ampliaba su dotaci\u00f3n de capital fijo (los medios de producci\u00f3n inmovilizados en la empresa), el ciclo productivo dar\u00eda lugar a una reproducci\u00f3n ampliada. A mayor inversi\u00f3n, a mayor dotaci\u00f3n de capital en medios de producci\u00f3n y a mayor utilizaci\u00f3n de trabajadores (o una utilizaci\u00f3n m\u00e1s intensiva), y mayor cantidad de materias primas empleadas, deb\u00eda haber un aumento en la producci\u00f3n. La reproducci\u00f3n ser\u00eda as\u00ed ampliada, que es lo que est\u00e1 por detr\u00e1s de todo proceso de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el ciclo normal de la producci\u00f3n industrial, Marx descubri\u00f3 una regularidad. Ocurre que en un ciclo promedio de cada diez a\u00f1os, como subproducto del envejecimiento tecnol\u00f3gico de los medios de producci\u00f3n (am\u00e9n de su desgaste normal), se impone una renovaci\u00f3n de \u00e9stos de manera tal de no quedar por detr\u00e1s de la productividad de la rama y la econom\u00eda como un todo. Es la competencia en el mercado la que impone esta din\u00e1mica.<\/p>\n<p>El proceso mismo de esta renovaci\u00f3n plantea una crisis c\u00edclica, en la medida en que la sustituci\u00f3n de una gran porci\u00f3n de capital envejecido y los gastos incrementados por colocar la empresa sobre una nueva base t\u00e9cnica llevan de manera peri\u00f3dica a un momento de ca\u00edda de la tasa de ganancia (la proporci\u00f3n de las ganancias sobre el capital total invertido), como subproducto del enorme aumento en la inversi\u00f3n necesaria en nuevo capital fijo: \u201cMediante este ciclo, que abarca una serie de a\u00f1os y est\u00e1 formado por rotaciones conexas, en las cuales el capital se ve retenido por su parte constitutiva fija, se da un fundamento material para las crisis peri\u00f3dicas en las que el negocio recorre per\u00edodos sucesivos de depresi\u00f3n, animaci\u00f3n media, v\u00e9rtigo y crisis (\u2026). La crisis siempre constituye el punto de partida de una gran inversi\u00f3n nueva\u201d (Marx 1981: 224).<\/p>\n<p>En Marx, este proceso de \u201cciclo corto\u201d opera sobre la base de una determinada regularidad, que si no excluye la lucha de clases, de todas maneras se impone a partir de este ciclo de rotaci\u00f3n del capital fijo, que si en su \u00e9poca se establec\u00eda con una duraci\u00f3n promedio de 10 a\u00f1os, hoy, dadas las inmensas revoluciones tecnol\u00f3gicas ocurridas, transcurre en un per\u00edodo de tiempo menor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.2 \u201cOndas largas\u201d y din\u00e1mica del capitalismo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero si esto es lo que ocurre, de manera aproximada, respecto del ciclo del capital industrial en general, el interrogante es si este tipo de regularidades pueden observarse en la din\u00e1mica econ\u00f3mica m\u00e1s de conjunto del sistema.<\/p>\n<p>Es conocido que el economista de origen menchevique Kondratiev desarroll\u00f3 una elaboraci\u00f3n \u2013y una pol\u00e9mica con Le\u00f3n Trotsky, entre otros\u2013 en la URSS de los a\u00f1os 20 en el sentido de que, seg\u00fan \u00e9l, adem\u00e1s de los ciclos cortos econ\u00f3micos regulares existir\u00edan <em>ondas de largo plazo<\/em> de ascenso y ca\u00edda de la econom\u00eda capitalista, que se expresar\u00edan con una regularidad de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante los primeros 25 a\u00f1os se expresar\u00eda una onda b\u00e1sicamente ascendente, y en los 25 a\u00f1os siguientes, una b\u00e1sicamente descendente, sobre la base de la renovaci\u00f3n de grandes inversiones en obras de infraestructura, y cuyo ciclo es m\u00e1s largo que el del capital industrial regular, totalizando unos 25 a\u00f1os, aunque en <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em> Mandel incorpora algunas estad\u00edsticas que muestran c\u00f3mo la vida \u00fatil de este tipo de inversiones se han ido reduciendo con el tiempo como subproducto del desarrollo general del sistema (1985; 160). En Kondratiev, el ciclo normal estudiado por Marx y las ondas largas de desarrollo de la econom\u00eda mundial en su conjunto tendr\u00edan, entonces, la misma base: la renovaci\u00f3n del capital fijo.<\/p>\n<p>Si es verdad que el an\u00e1lisis de Kondratiev remit\u00eda a ciertas regularidades emp\u00edricas que se pod\u00edan observar en el capitalismo desde comienzos del siglo XIX, su elaboraci\u00f3n qued\u00f3 bajo fuego en la medida en que era un abordaje economicista y mec\u00e1nico que exclu\u00eda de los desarrollos la lucha de clases (por naturaleza indeterminados) y los dem\u00e1s elementos que conforman lo que Trotsky dio en llamar, con raz\u00f3n, la curva de desarrollo capitalista. Era de esperar, por otra parte, que un enfoque como el de Kondratiev, cuando el destino del capitalismo se jugaba de manera directa en el terreno de la lucha de clases, despertara el abierto rechazo de la mayor\u00eda de los bolcheviques, algunos incluso reaccionando con una postura catastrofista de un sistema sin salida.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se\u00f1al\u00f3 Trotsky en la pol\u00e9mica de aquellos a\u00f1os? Plante\u00f3 que era del todo ruinoso analizar la din\u00e1mica del sistema por razones puramente end\u00f3genas (econ\u00f3micas). Que no hab\u00eda manera de comprender su evoluci\u00f3n sino hist\u00f3ricamente, a posteriori de los eventos, partiendo no solamente de determinaciones exclusivamente econ\u00f3micas, sino de aquellos elementos que el gran revolucionario ruso titulaba \u201clas condiciones externas que constituyen la estructura de la evoluci\u00f3n capitalista\u201d, y que no son m\u00e1s que la adquisici\u00f3n de nuevos territorios para la explotaci\u00f3n capitalista, el descubrimiento de nuevos recursos naturales y\/o hechos mayores de orden pol\u00edtico general como las guerras y las revoluciones.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que Trotsky prefiriera, en vez del de \u201condas largas\u201d, el concepto de <em>curva de desarrollo capitalista<\/em>, que, como se\u00f1alamos, s\u00f3lo puede trazarse a posteriori del desarrollo hist\u00f3rico de cada etapa del sistema y no por anticipaci\u00f3n de \u00e9l, como si fuera obra de astr\u00f3logos que por alguna raz\u00f3n esot\u00e9rica pudieran anticipar el futuro desarrollo del sistema.<\/p>\n<p>Es decir: si en materia del <em>ciclo normal del capital industrial<\/em> podemos hablar de \u201cciclo end\u00f3geno\u201d puramente econ\u00f3mico de su desarrollo (y aun en ese caso ser\u00eda err\u00f3neo excluir la lucha de clases), en el caso de la <em>din\u00e1mica hist\u00f3rica del sistema<\/em>, esto resulta completamente incorrecto: no existe ning\u00fan elemento \u201cc\u00edclico\u201d que determine su desarrollo, incluso si a posteriori se pueden observar algunas regularidades: su curso depende del <em>entrecruzamiento de tendencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas<\/em> donde, en \u00faltima instancia, lo que decide el desarrollo ulterior de las cosas es la lucha de clases.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.3 Los l\u00edmites del abordaje de Mandel <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Schumpeter y otros economistas burgueses tomaron e intentaron desarrollar la elaboraci\u00f3n de Kondratiev; incluso en la jerga econ\u00f3mica qued\u00f3 establecido el concepto de \u201cciclo de Kondratiev\u201d para dar cuenta de estas regularidades ocurridas en el ciclo econ\u00f3mico de conjunto, estas alzas y bajas de largo plazo en la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Desde el terreno del marxismo, Mandel produjo dos obras de valor en materia econ\u00f3mica: <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em> (1972) y luego <em>Las ondas largas del desarrollo capitalista<\/em> (1985), donde intent\u00f3 dar una caracterizaci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo (su otra obra econ\u00f3mica ambiciosa, el <em>Tratado de Econom\u00eda Marxista<\/em>, de los a\u00f1os 60, es demasiado mec\u00e1nica, muy del estilo manual, y su evaluaci\u00f3n de los estados burocr\u00e1ticos configuraba una mistificaci\u00f3n indefendible del stalinismo). No vamos a detenernos aqu\u00ed en un examen exhaustivo de ellas; s\u00ed nos interesa hacer algunas puntualizaciones.<\/p>\n<p>Mandel realiz\u00f3 un an\u00e1lisis del capitalismo de posguerra que merece un examen atento y cuidadoso3, por sus valiosos aportes y por su loable objetivo de entender c\u00f3mo, contra todos los pron\u00f3sticos marxistas, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial se produjo el m\u00e1s grande boom econ\u00f3mico en la historia del capitalismo. Si aqu\u00ed no nos podemos detener en una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de la obra en su conjunto, s\u00ed nos interesa un costado: en qu\u00e9 medida su conceptualizaci\u00f3n de las \u201condas largas\u201d del desarrollo capitalista es sostenible.<\/p>\n<p>Que en la posguerra, como consecuencia de la inmensa destrucci\u00f3n de capital que la guerra entra\u00f1\u00f3 y de la baja generalizada en el nivel de vida de la clase obrera mundial, se vivi\u00f3 un alza econ\u00f3mica hist\u00f3rica, de ninguna manera puede dudarse. Mandel hac\u00eda un real aporte aqu\u00ed, porque a la inmensa mayor\u00eda de las elaboraciones marxistas de la \u00e9poca se les hac\u00eda impensable un nuevo boom en el siglo XX, a partir de un abordaje no dial\u00e9ctico de la din\u00e1mica de las fuerzas productivas en el siglo pasado, como veremos m\u00e1s abajo. Pero la dificultad estriba en que Mandel, de alguna manera, intent\u00f3 dilucidar este ascenso econ\u00f3mico en el contexto de alguna regularidad vinculada con los ciclos de Kondratiev (o demostrar, retrospectivamente, su existencia): habiendo pasado la Gran Depresi\u00f3n, el alza del boom de la posguerra ven\u00eda a confirmar que hay \u201condas largas\u201d del desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicaba Mandel esta regularidad? Combinando dos tipos de an\u00e1lisis. Por un lado, afirmaba que la fase descendente del ciclo econ\u00f3mico largo se vinculaba a las causas end\u00f3genas del funcionamiento del sistema: llegado a un punto, la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital (es decir, la relaci\u00f3n creciente del capital constante sobre el variable, de las m\u00e1quinas sobre el trabajo humano, \u00fanico creador de valor), aumentaba de tal manera que no hab\u00eda ganancia que lo pudiera compensar, por lo que se deb\u00eda ir a una crisis. La crisis ocurr\u00eda por motivos econ\u00f3micos \u201cend\u00f3genos\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se trataba del problema de la recuperaci\u00f3n capitalista de conjunto, Mandel se\u00f1alaba que aqu\u00ed no pod\u00eda apelarse s\u00f3lo a motivos end\u00f3genos: que la lucha de clases como motivaci\u00f3n \u201cex\u00f3gena\u201d deb\u00eda actuar para posibilitar \u2013derrota de los trabajadores mediante\u2013 una nueva alza en el ciclo econ\u00f3mico basada en la destrucci\u00f3n del capital sobrante, el cierre de plantas y el aumento del desempleo, as\u00ed como en una reducci\u00f3n generalizada del salario y el nivel de vida de los trabajadores a consecuencia de la derrota de sus luchas.<\/p>\n<p>Si de todas maneras, como se\u00f1alaba Daniel Bensa\u00efd, intelectual de la misma corriente que Mandel, tanto en el alza como en la baja del capitalismo es inevitable que se combinen elementos tanto econ\u00f3micos como pol\u00edticos, el problema es que al sostener Mandel la existencia de \u201condas largas\u201d del desarrollo capitalista (a las cuales antes de morir les agregar\u00eda el concepto \u2013a\u00fan m\u00e1s discutible, como afirma el mismo Bensa\u00efd\u2013 de \u201cciclo [regular] de la lucha de clases\u201d, se volv\u00eda imposible, pese a sus esfuerzos en contrario, escapar a cierto economicismo4: \u201cLa oposici\u00f3n entre los factores \u2018end\u00f3genos\u2019 (econ\u00f3micos), que determinar\u00edan la inflexi\u00f3n de la tendencia descendente, y los factores \u2018ex\u00f3genos\u2019 (extraecon\u00f3micos), que determinar\u00edan la tendencia ascendente, sigue siendo tributaria de una separaci\u00f3n demasiado formal entre econom\u00eda y pol\u00edtica, entre objetividad y subjetividad\u201d (Daniel Bensa\u00efd, \u201cPrefacio a <em>Las ondas largas del capitalismo<\/em> de Ernest Mandel. Los ritmos del capital\u201d).<\/p>\n<p>En defensa de Mandel, Claudio Katz plante\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s (\u201cErnest Mandel y la teor\u00eda de las ondas largas\u201d) que un argumento fuerte en su favor es que si se mira la historia del capitalismo para atr\u00e1s, no hay c\u00f3mo negar, grosso modo, que cada cincuenta a\u00f1os se repiten estos ciclos combinados de alza y descenso econ\u00f3mico mundial y que, por lo tanto, rechazar alguna teor\u00eda de las ondas largas ser\u00eda como quitarle el suelo econ\u00f3mico objetivo sobre el cual se desarrolla la din\u00e1mica del sistema.<\/p>\n<p>De que el curso econ\u00f3mico determina, en \u00faltima instancia, la din\u00e1mica del sistema o, mejor dicho, que es el que pone las condiciones generales en las cuales se desarrollar\u00e1, evidentemente, no pueden caber dudas. Pero una cuesti\u00f3n distinta es hallar una regularidad en un factor, ciclo u onda larga \u2013lo mismo da a este respecto\u2013, que, como correctamente se\u00f1alaba Trotsky, es s\u00f3lo un factor <em>derivado<\/em> del proceso del capitalismo.<\/p>\n<p>Es decir: el proceso de la acumulaci\u00f3n capitalista, su reproducci\u00f3n ampliada y la supuesta regularidad con que esto ocurre dependen en \u00faltima instancia de la evoluci\u00f3n de la tasa de ganancia, de la din\u00e1mica misma de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Ocurre, sin embargo, que no hay manera de evaluar esto s\u00f3lo por razones econ\u00f3micas. La evoluci\u00f3n de la tasa de ganancia y, por lo tanto, la acumulaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n ampliada del capitalismo en su conjunto, dependen tambi\u00e9n, precisamente, de aquellos factores se\u00f1alados por Trotsky que hacen a las condiciones \u201cexternas\u201d de la evoluci\u00f3n capitalista. Si se elimina de ellas la lucha de clases (\u00a1irregular por definici\u00f3n!), s\u00f3lo quedar\u00e1 un tosco economicismo que, lejos de ser cient\u00edfico podr\u00eda dar lugar, como hemos dicho, a anticipaciones esot\u00e9ricas de tipo astrol\u00f3gico.5<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.4 La clave est\u00e1 en la lucha de clases <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece evidente, entonces, que en la elaboraci\u00f3n de Mandel hay algo que nunca qued\u00f3 resuelto de manera satisfactoria. Si la curva de desarrollo del sistema y sus ondas largas remitieran a un mismo concepto, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la raz\u00f3n de llamarlas de manera distinta? Porque es indiscutible que en el concepto de onda se introduce, subrepticiamente, esta supuesta e indemostrada regularidad.<\/p>\n<p>Por eso no es casual que Katz proponga el argumento de la regularidad de las ondas como defensa de su existencia: \u00bfqu\u00e9 es lo que explica la paradojal realidad de que desde 1780, m\u00e1s o menos cada 50 o 60 a\u00f1os, se vengan dando estos \u201cciclos de Kondratiev\u201d, de los cuales ahora estar\u00edamos en la fase B del quinto ciclo. Es de suponer que la mundializaci\u00f3n configurar\u00eda la \u00faltima alza, y desde 2008 habr\u00edamos arribado a su segmento descendente.<\/p>\n<p>Si decimos que existe una paradoja es porque, emp\u00edricamente, se viene observando alg\u00fan tipo de regularidad: \u201cSi no existe ninguna ley sim\u00e9trica a la ca\u00edda tendencial de la tasa de ganancia, nada puede probar que un retorno del crecimiento sea inevitable o previsible. Cuando Trotsky lo declar\u00f3 aleatorio (resultado de factores ex\u00f3genos) [como opuesto a regular. RS], <em>la apuesta estrat\u00e9gica y el rigor te\u00f3rico caminaban juntos<\/em>. Si depende de factores sociales, pol\u00edticos, militares, \u00bfpor qu\u00e9 el ciclo conjunto deber\u00eda tener una periodicidad relativamente regular de 60 a\u00f1os? Marx se encontr\u00f3, con todo, confrontado a una dificultad an\u00e1loga a prop\u00f3sito del ciclo industrial, ya que la rotaci\u00f3n del capital fijo no ofrece una explicaci\u00f3n suficiente. (\u2026) Los conflictos de distribuci\u00f3n entre las clases (y no la simple competencia entre los capitalistas) son, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la base de la propia transformaci\u00f3n t\u00e9cnica. Resta, entonces, determinar c\u00f3mo la relativa regularidad del ciclo se impone, a pesar de todo, por medio de las incertezas de la lucha\u201d (D. Bensa\u00efd, citado en Val\u00e9rio Arcary 2006: 94).6<\/p>\n<p>Como se observa, y yendo a\u00fan m\u00e1s lejos en su cr\u00edtica a lo que consideraba mec\u00e1nico del abordaje de Mandel, Bensa\u00efd agregaba que ninguna coincidencia emp\u00edrica era suficiente, por s\u00ed misma, para configurar una ley: si no existe ninguna ley sim\u00e9trica a la ca\u00edda tendencial de la tasa de ganancia (existen causas contrarestantes, pero no una \u201cley del alza tendencial de la tasa de ganancia\u201d), entonces los factores aleatorios, que remiten a las luchas y sus desenlaces, hacen imposible una evaluaci\u00f3n \u201cc\u00edclica\u201d del sistema o un diagn\u00f3stico a priori de su desarrollo, por fuera de la lucha misma.<\/p>\n<p>La marcha del capitalismo, incluso la din\u00e1mica actual de larga depresi\u00f3n abierta en 2008, no puede analizarse a partir de regularidades s\u00f3lo econ\u00f3micas; en \u00faltima instancia, s\u00f3lo la lucha de clases ser\u00e1 la que diga la verdad. De ah\u00ed que el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica del sistema s\u00f3lo pueda trazarse, como se\u00f1alara Trotsky, como curva del desarrollo capitalista, y no como \u201conda larga\u201d, y nos remite al desarrollo actual de esa crisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Fuerzas productivas y \u00e9poca de decadencia capitalista <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLa automatizaci\u00f3n capitalista, desarrollo masivo tanto de las fuerzas productivas del trabajo como de las fuerzas alienantes y destructivas de la mercanc\u00eda y del capital, se torna de esta manera la quintaesencia objetivada de las antinomias inherentes al modo de producci\u00f3n capitalista\u201d<\/em> (E. Mandel, <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la hora de abordar la crisis que vive la econom\u00eda mundial, es importante contextualizarla. Uno de los debates sobre el sistema capitalista ha remitido habitualmente al interrogante de en qu\u00e9 medida se mantiene el desarrollo de sus fuerzas productivas. La experiencia del siglo pasado, as\u00ed como las transformaciones vividas durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, parecen indicar que las fuerzas productivas continuaron avanzando: \u201cLenin alert\u00f3 para este problema metodol\u00f3gico: \u2018Ciertamente, la tesis fundamental de la dial\u00e9ctica marxista es que todos los l\u00edmites en la naturaleza y la sociedad son convencionales y m\u00f3viles; no existe ning\u00fan fen\u00f3meno que no pueda, en ciertas condiciones, transformarse en su contrario\u2019\u201d (Arcary 2006: 47).<\/p>\n<p>Pero si esto es as\u00ed, \u00bfsignifica entonces que la actual \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones, la \u00e9poca de la decadencia capitalista abierta en 1914, se habr\u00eda cerrado? Sostenemos lo contrario. Sucede que el car\u00e1cter contradictorio que siempre ha tenido el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, ha llegado hoy a un nuevo nivel.<\/p>\n<p>Si se lee a Marx con atenci\u00f3n, se ver\u00e1 que su enfoque sobre las fuerzas productivas bajo el capitalismo ha sido siempre el relato de un proceso profundamente contradictorio: \u201cLa divisi\u00f3n manufacturera del trabajo ofrece al capital nuevas ocasiones para dominar el trabajo. De modo que si, por una parte, se muestra como un progreso hist\u00f3rico y como un momento necesario en el proceso de formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad, por otra aparece como un medio de explotaci\u00f3n m\u00e1s civilizado y perfecto\u201d (Marx 1984: 143).<\/p>\n<p>\u201cSi por una parte\u2026 por otra parte\u201d: \u00e9sta parece ser la dial\u00e9ctica en la que se basa Marx para analizar el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. Si por un lado las fuerzas productivas han vivido revolucion\u00e1ndose (\u201cTodo lo s\u00f3lido y estable es destruido; todo lo sagrado es profanado\u201d), sus consecuencias sobre el hombre y la naturaleza como \u201cmanantiales de la riqueza siempre han apuntado a socavarlas. Volveremos sobre esto.7<\/p>\n<p>El desarrollo de las fuerzas productivas durante el \u00faltimo siglo parece haber llevado esta tendencia a un nuevo punto. Un punto que no es la apreciaci\u00f3n <em>estancacionista<\/em> de que las fuerzas productivas han dejado de desarrollarse, pero tampoco el abordaje <em>positivista<\/em> de que el capitalismo las desarrollar\u00eda sin contradicciones. M\u00e1s bien, estamos frente a un <em>parejo desarrollo de las fuerzas productivas y destructivas<\/em>.8<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.1 El concepto de fuerzas productivas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Marx este concepto aparece asociado a la noci\u00f3n de \u201cfuerzas productivas del trabajo social\u201d, que se resumen en la capacidad de crear una creciente cantidad de riqueza con menos trabajo. Las fuerzas productivas remiten, as\u00ed, a tres planos que se aprecian conjuntamente, pero que permiten una evaluaci\u00f3n aut\u00f3noma: los medios de producci\u00f3n, el hombre y la naturaleza.<\/p>\n<p>Siguiendo el esquema del primer tomo de <em>El capital<\/em>, se tiene primero la \u201cmagia\u201d que emerge del trabajo asociado, de la cooperaci\u00f3n, de la divisi\u00f3n del trabajo elementos que de por s\u00ed permiten un salto en la productividad del trabajo: \u201cLa suma de las fuerzas mec\u00e1nicas de cada obrero individual, considerado separadamente, ser\u00e1 diferente de la potencia de fuerza asociada, que resultar\u00e1 de la colaboraci\u00f3n simult\u00e1nea de muchos brazos en la misma operaci\u00f3n indivisa. La eficacia que logra el trabajo combinado no se lograr\u00eda por el esfuerzo aislado, o tardar\u00eda m\u00e1s en lograrse, o se conseguir\u00eda s\u00f3lo en una m\u00ednima escala\u201d (Marx 1984: 131). Marx da el ejemplo de c\u00f3mo el trabajo asociado, al economizar en materia de edificios, al posibilitar el abastecimiento de la producci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pidamente, mejorar la continuidad del trabajo entre una tarea y la otra, etc\u00e9tera, ya da lugar a un ahorro de tiempo de trabajo.<\/p>\n<p>A esto debe agregarse el salto cualitativo que significa el constante revolucionamiento de los medios de producci\u00f3n: la fusi\u00f3n de las fuerzas humanas y naturales que significa el maquinismo, la productividad incrementada mediante el desarrollo de los instrumentos que median la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza. En las geniales palabras de Marx: \u201cLa explotaci\u00f3n mec\u00e1nica llega a su desarrollo m\u00e1s completo al recibir, como sistema articulado de m\u00e1quinas de trabajo, un movimiento a trav\u00e9s de una m\u00e1quina de trasmisi\u00f3n, procedente de un aut\u00f3mata central. As\u00ed se nos presenta, en vez de la m\u00e1quina simple, un monstruo mec\u00e1nico cuyo cuerpo llena edificios enteros y cuya fuerza demon\u00edaca, disimulada primero por el pausado comp\u00e1s de sus miembros gigantescos, se descompone en desenfrenada y febril danza que ejecutan sus innumerables \u00f3rganos de trabajo propiamente dichos\u201d (\u00eddem: 148).<\/p>\n<p>Luego tenemos un segundo aspecto que, aunque abordado unilateralmente, preocup\u00f3 a muchos marxistas durante el siglo pasado: el desarrollo de la fuerza de trabajo, su calificaci\u00f3n, la educaci\u00f3n de los trabajadores y de la sociedad, las condiciones de empleo y vida, la satisfacci\u00f3n de sus necesidades: \u201cLo social y lo pol\u00edtico intervienen en la abstracci\u00f3n aparente del primer libro de <em>El capital<\/em>. La determinaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su reproducci\u00f3n, (\u2026) reenv\u00eda (\u2026) a \u2018un elemento moral e hist\u00f3rico\u2019: al tumulto de las relaciones de fuerza, de las luchas cotidianas, del lento movimiento de organizaci\u00f3n de mutuales y sindicatos, que determinan socialmente tal necesidad\u201d (Bensa\u00efd 1995: 18).<\/p>\n<p>Contra las apreciaciones puramente economicistas, el elemento social e hist\u00f3rico (moral) est\u00e1 inscrito en las relaciones econ\u00f3micas, y tiene que ver con que la medida de la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo no es solamente biol\u00f3gica, sino social, hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Finalmente, est\u00e1 el problema de las fuerzas productivas naturales del trabajo, todas esas potencias de la naturaleza que, encauzadas mediante determinados medios de producci\u00f3n, posibilitan su aprovechamiento al servicio de la producci\u00f3n. Es el caso de la energ\u00eda solar, e\u00f3lica, hidr\u00e1ulica, por s\u00f3lo dar ejemplos simples, o la que proviene del gas, el petr\u00f3leo, etc., y que reenv\u00edan a la problem\u00e1tica de uso que no signifique la destrucci\u00f3n del medio ambiente. Este aspecto, el car\u00e1cter destructivo o reproductivo de su utilizaci\u00f3n, debe hacer tambi\u00e9n a la evaluaci\u00f3n de las fuerzas productivas y su desarrollo, siempre contradictorio bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>Son el <em>conjunto<\/em> de estas determinaciones las que debemos evaluar en el desarrollo de las fuerzas productivas. Ni el criterio \u201chumanista\u201d puro reducido a \u201csi los trabajadores est\u00e1n mejor\u201d, ni el puramente \u201cobjetivo\u201d de si \u201cla productividad del trabajo ha alcanzado un nivel m\u00e1s alto\u201d sirven, aisladamente, para una evaluaci\u00f3n integral. Lo que hace falta es una apreciaci\u00f3n dial\u00e9ctica que combine los elementos de manera tal de lograr una definici\u00f3n <em>hist\u00f3ricamente determinada<\/em>, y por lo tanto concreta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2 El an\u00e1lisis de Trotsky<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la \u00e9poca abierta en 1914 como de \u201ccrisis, guerras y revoluciones\u201d llev\u00f3 a muchos marxistas a una apreciaci\u00f3n <em>reduccionista<\/em> de las fuerzas productivas. Trotsky mismo lleg\u00f3 a afirmar en los a\u00f1os 30 que las fuerzas productivas hab\u00edan dejado de desarrollarse (y que incluso \u201cempezaban a pudrirse\u201d), cuesti\u00f3n que tuvo su influencia en el movimiento trotskista de la segunda posguerra.<\/p>\n<p>Pero ser\u00eda err\u00f3neo evaluar sus apreciaciones por fuera de las circunstancias hist\u00f3ricas que le toc\u00f3 vivir: dos guerras mundiales, la apertura de una era de revoluciones socialistas, la m\u00e1s grande crisis de la econom\u00eda capitalista, el ascenso del fascismo y el nazismo, la producci\u00f3n en masa de medios de destrucci\u00f3n. Era imposible que dichas circunstancias no lo hubiesen influenciado: era un hombre, no un superhombre.<\/p>\n<p>Esa cr\u00edtica descontextuada es la que le hace por ejemplo el economista Rolando Astarita en varios textos: \u201cEn repetidas oportunidades (\u2026) he afirmado que Trotsky ten\u00eda una visi\u00f3n \u2018estancacionista\u2019 del capitalismo del siglo XX (\u2026). Mi posici\u00f3n es que la curva b\u00e1sica del desarrollo del capitalismo, desde 1914 a la actualidad, ha sido ascendente. Puedo agregar: tambi\u00e9n ha sido ascendente en las tres o cuatro \u00faltimas d\u00e9cadas\u201d (\u201cTrotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas\u201d).<\/p>\n<p>Afirmar esto con el beneficio de la mirada retrospectiva es bastante sencillo. Si la curva de desarrollo capitalista s\u00f3lo puede trazarse a posteriori de los acontecimientos, implica factores \u201cex\u00f3genos\u201d vinculados a la lucha de clases que no pueden anticiparse. En la medida en que dichas luchas terminen en derrota, la acumulaci\u00f3n capitalista recomienza. De ah\u00ed que su cr\u00edtica acabe siendo ahist\u00f3rica, a la par que metodol\u00f3gicamente economicista: la curva b\u00e1sica del capitalismo <em>termin\u00f3<\/em> siendo ascendente, pero esto no ocurri\u00f3 sin pasar por una \u201cera de los extremos\u201d caracterizada por las dram\u00e1ticas destrucciones de dos guerras mundiales, campos de concentraci\u00f3n, bombas at\u00f3micas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Perder de vista esto en la apreciaci\u00f3n de la din\u00e1mica del sistema es caer en una evaluaci\u00f3n positivista de los desarrollos: \u201cLa segunda raz\u00f3n que milita en favor del m\u00e9todo hist\u00f3rico es que las relaciones econ\u00f3micas no son suficientes para dar cuenta plenamente de las transformaciones de largo plazo. Como subray\u00f3 Polanyi en 1944, en <em>La gran transformaci\u00f3n<\/em>, la visi\u00f3n de una esfera econ\u00f3mica aut\u00f3noma con un funcionamiento mec\u00e1nico que se impone al conjunto de la sociedad es una excrecencia ideol\u00f3gica del liberalismo\u201d (Francisco Lou\u00e7a, \u201cErnest Mandel y las pulsaciones de la historia\u201d).<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n: \u201cAl entender a la tecnolog\u00eda como fuerza productiva social y a la innovaci\u00f3n como un terreno de acci\u00f3n de las leyes contradictorias del capital, nuestro enfoque se opone a las interpretaciones deterministas de las fuerzas productivas. Las visiones mecanicistas aparecieron a principios de siglo entre los te\u00f3ricos socialdem\u00f3cratas (Bernstein, Kautsky, Hilferding, Plejanov, Bauer), que observaban a las fuerzas productivas como protagonistas de un movimiento linealmente ascendente de la sociedad. El cambio tecnol\u00f3gico era visto como el gran dinamizador de un avance ininterrumpido del progreso\u201d (Katz 1997).<\/p>\n<p>Trotsky se mantuvo entre los que m\u00e1s dial\u00e9cticamente apreciaron los desarrollos. Introdujo el factor lucha de clases contra abordajes economicistas del tipo Kondratiev; tambi\u00e9n la emprendi\u00f3 contra el catastrofismo del stalinismo emergente (sus economistas afirmaban que el capitalismo estaba pr\u00f3ximo al \u201cderrumbe\u201d, absolviendo la pol\u00edtica traidora de la Internacional Comunista).<\/p>\n<p>De todas maneras, es verdad que su texto m\u00e1s catastrofista es una introducci\u00f3n escrita para los obreros norteamericanos a una selecci\u00f3n de citas del tomo I de <em>El capital<\/em>, realizada por el economista y ex diputado del PCA Otto Ruhle. Se titula <em>El pensamiento vivo de Marx<\/em>, y junto con apreciaciones agudas combina unilateralidades evidentes: \u201cEl progreso humano se ha detenido en un callej\u00f3n sin salida. A pesar de los \u00faltimos triunfos del pensamiento t\u00e9cnico, la fuerzas productivas naturales ya no aumentan\u201d (Trotsky 1984: 32).<\/p>\n<p>Pero si la evaluaci\u00f3n de Trotsky result\u00f3 errada (a pesar de todos los aspectos de verosimilitud que ten\u00eda cuando fue formulada) es porque el curso de la lucha de clases introdujo un factor imprevisto que permiti\u00f3 que la curva de desarrollo capitalista se enderezara nuevamente hacia arriba: el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la derrota hist\u00f3rica que dicho acontecimiento signific\u00f3 para los trabajadores del mundo, am\u00e9n de la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la ex URSS, otro triunfo estrat\u00e9gico del sistema.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sus valoraciones deb\u00edan ser tomadas de manera concreta, y no podr\u00edan exonerar a los marxistas que en la segunda posguerra, ya en medio del m\u00e1s grande <em>boom <\/em>econ\u00f3mico del capitalismo, mantuvieron definiciones estancacionistas que se dieron de patadas con la realidad, de espaldas al m\u00e9todo postulado por el propio Trotsky en dicho texto: \u201cMarx era perfectamente capaz de examinar el fen\u00f3meno de la vida a la luz del an\u00e1lisis concreto, como un producto de la concatenaci\u00f3n de diversos factores hist\u00f3ricos\u201d (Trotsky 1984: 27).9 Habi\u00e9ndose modificado la situaci\u00f3n, seguir repitiendo que las fuerzas productivas hab\u00edan \u201cdejado de crecer\u201d fue un error con grav\u00edsimas consecuencias pol\u00edticas: sirvi\u00f3 de fundamento \u201cmaterial\u201d a los an\u00e1lisis m\u00e1s objetivistas (Moreno 1990).<\/p>\n<p>El razonamiento era demasiado simple: se basaba en la equivocada idea de que si la \u00e9poca era revolucionaria (\u00a1que lo era, y lo es!), el capitalismo no podr\u00eda desarrollar las fuerzas productivas. Y viceversa, pero de consecuencias m\u00e1s graves: si se consideraba que el capitalismo s\u00ed hab\u00eda retomado ese desarrollo, entonces la \u00e9poca dejaba de ser revolucionaria. Semejante esquematismo form\u00f3 parte de las oposiciones de blancos y negros que caracteriz\u00f3 al trotskismo en la posguerra.<\/p>\n<p>Una apreciaci\u00f3n m\u00e1s dial\u00e9ctica hubiera permitido abordar la cuesti\u00f3n como siempre la analiz\u00f3 Marx: <em>un progreso de las fuerzas productivas que, bajo la camisa de fuerza de las relaciones capitalistas, tanto desarrolla las fuerzas productivas como socava los dos manantiales de la riqueza<\/em>: \u201cLa producci\u00f3n capitalista s\u00f3lo desarrolla, pues, la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n, en tanto que socava a la vez las fuentes originarias de toda riqueza: la tierra y el obrero\u201d (Marx 1984: 164).<\/p>\n<p>Claro que en cada momento hist\u00f3rico esto asume diversas proporciones que marcan el car\u00e1cter ascendente o descendente del sistema, cuesti\u00f3n que requiere de un an\u00e1lisis hist\u00f3ricamente determinado. El capitalismo sigui\u00f3 desarrollando las fuerzas productivas. Pero, a la vez, se verific\u00f3 un inaudito desarrollo de las fuerzas destructivas: desde hace medio siglo la humanidad tiene capacidad de autodestruirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.3 Los marxistas en la posguerra <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trotsky se sostiene como un dial\u00e9ctico genial. Su criterio b\u00e1sico fue el del desarrollo desigual y combinado, un enfoque que inclu\u00eda elementos de avance y otros de atraso o retroceso: \u201cLa desproporci\u00f3n en los \u2018tempos\u2019 y medidas, que siempre se produce en la evoluci\u00f3n de la humanidad, no solamente se hace especialmente aguda bajo el capitalismo, sino que da origen a la completa interdependencia de la subordinaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n entre los pa\u00edses de tipos econ\u00f3micos diferentes\u201d (Trotsky 1984: 49 y 51).<\/p>\n<p>Luego de la segunda guerra, las circunstancias cambiaron: el \u201cmomento catastr\u00f3fico\u201d hab\u00eda pasado. EEUU se erigi\u00f3 como primera potencia mundial en medio de la \u201ccompetencia\u201d con la URSS. Fue un problema oponer el dogma a la realidad. Esto les ocurri\u00f3 a muchos marxistas que hasta avanzada la posguerra siguieron aferrados al esquema de que \u201clas fuerzas productivas hab\u00edan cesado de crecer\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Debido el enorme desarrollo tecnol\u00f3gico ocurrido, se refugiaron en la idea que \u201cla principal fuerza productiva es el hombre\u201d: \u201cPara los marxistas el desarrollo de las fuerzas productivas es una categor\u00eda formada por tres elementos: el hombre, la t\u00e9cnica y la naturaleza. Y la principal fuerza productiva es el hombre; concretamente la clase obrera, el campesinado y todos los trabajadores. Por eso consideramos que el desarrollo t\u00e9cnico no es desarrollo de las fuerzas productivas si no permite el enriquecimiento del hombre y la naturaleza; es decir, un mayor dominio de la naturaleza por parte del hombre, y de \u00e9ste sobre la sociedad\u201d (Moreno 1990: 64-5).<\/p>\n<p>Pero si el concepto de fuerzas productivas debe integrar <em>los tres<\/em> componentes, su apreciaci\u00f3n era equivocada y absolutizaba relaciones que en Marx siempre se han evaluado como potencialidades. El desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo crea las condiciones materiales para \u201cun mayor dominio de la naturaleza por parte del hombre, y de \u00e9ste sobre la sociedad\u201d, pero no tiene forma de resolverlo: esa tarea le cabe a la lucha de clases. Por otra parte, aun teniendo en cuenta que los pa\u00edses del centro imperialista y la periferia tuvieron trayectorias diferentes, el relato de Moreno es el de un empobrecimiento absoluto de los trabajadores, algo desmentido por los hechos.<\/p>\n<p>El siglo pasado dio lugar a retrocesos dram\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n a una recuperaci\u00f3n de las fuerzas productivas. La expectativa de vida casi se triplic\u00f3 en los \u00faltimos cien a\u00f1os. En esto acierta Astarita al puntualizar: \u201cLa cantidad de seres humanos sobre el planeta se multiplic\u00f3; s\u00f3lo entre 1970 y 2010 pas\u00f3 de 2.600 millones a 7.000 millones. Los hambrientos a nivel mundial en ese lapso descendieron del 37% a aproximadamente el 16% (en t\u00e9rminos absolutos permanece en torno a los 1.000 millones de seres humanos). Si las fuerzas productivas a nivel mundial hubieran estado estancadas, este crecimiento de la especie humana hubiera sido casi imposible. Pero adem\u00e1s, aument\u00f3 la esperanza de vida. Seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, en 1900 el promedio global de vida era de s\u00f3lo 31 a\u00f1os, y por debajo de los 50 a\u00f1os en los pa\u00edses m\u00e1s ricos. A mediados del siglo XX, el promedio de vida hab\u00eda alcanzado los 48 a\u00f1os; en 2005 era de 65,6 a\u00f1os, y de m\u00e1s de 80 a\u00f1os en algunos pa\u00edses desarrollados\u201d (R. Astarita, \u201cTrotsky, fuerzas productivas y ciencia\u201d). Aunque podemos agregar que, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, al parecer se estanc\u00f3 o comenz\u00f3 a disminuir en algo la expectativa de vida en varios pa\u00edses, no se verific\u00f3 un empobrecimiento absoluto del proletariado (otro cantar es la ca\u00edda generalizada del nivel de vida en las \u00faltimas d\u00e9cadas con la mundializaci\u00f3n). Las afirmaciones de Trotsky en este sentido fueron unilaterales: \u201cEl actual ej\u00e9rcito de desocupados ya no puede ser considerado como un \u2018ej\u00e9rcito de reserva\u2019, pues su masa fundamental no puede tener ya esperanza alguna de volver a ocuparse\u201d (Trotsky 1984: 25).<\/p>\n<p>Trotsky acertaba cuando se\u00f1alaba que, mientras exista el capitalismo, siempre va a desarrollar momentos de alza y de baja. Pero agregaba que las caracter\u00edsticas de esas alzas y bajas deb\u00edan ser apreciadas concretamente. Cuando la curva general del sistema era ascendente, los momentos de ascenso deb\u00edan predominar sobre las ca\u00eddas; por el contrario, cuando la curva general estaba en descenso, los momentos de retroceso predominan sobre la recuperaci\u00f3n: \u201cEl hecho de que el capitalismo contin\u00fae oscilando c\u00edclicamente (\u2026) indica, sencillamente, que a\u00fan no ha muerto y que todav\u00eda no nos enfrentamos con un cad\u00e1ver. Hasta que el capitalismo no sea vencido por la revoluci\u00f3n proletaria, continuar\u00e1 viviendo en ciclos, subiendo y bajando. Las crisis y los booms son propios del capitalismo desde el d\u00eda de su nacimiento; lo acompa\u00f1ar\u00e1n hasta la tumba. Pero para definir la edad del capitalismo y su estado general, para establecer si a\u00fan est\u00e1 desarroll\u00e1ndose o si ya ha madurado, o si est\u00e1 en decadencia, uno debe diagnosticar el car\u00e1cter de los ciclos, tal como se juzga el estado de los organismos humanos, seg\u00fan el modo en que respira: tranquila o entrecortadamente, profundo o suave, etc\u00e9tera\u201d (\u201cLa situaci\u00f3n mundial\u201d, junio de 1921).<\/p>\n<p>Mandel parece afirmar algo similar desde otro \u00e1ngulo: \u201cUn fracaso en el largo plazo en realizar la revoluci\u00f3n socialista puede conceder al modo de producci\u00f3n capitalista un nuevo plazo de vida, que este \u00faltimo utilizar\u00e1, entonces, de acuerdo con su l\u00f3gica inherente: en tanto se eleve nuevamente la tasa de ganancia, intensificar\u00e1 la acumulaci\u00f3n del capital, renovar\u00e1 la tecnolog\u00eda, retomar\u00e1 la b\u00fasqueda incesante de plusval\u00eda, ganancia media y superganancias, y desarrollar\u00e1 nuevas fuerzas productivas\u201d (Mandel 1985: 155).<\/p>\n<p>No hay declinaci\u00f3n absoluta. Si el sistema no es superado, recomienza su l\u00f3gica de funcionamiento. Mandel afirmaba que con el boom de posguerra las fuerzas productivas comenzaron nuevamente a crecer. Eso no hac\u00eda m\u00e1s que poner a la humanidad \u2013especialmente a los pa\u00edses del centro capitalista\u2013 sobre un nuevo escal\u00f3n productivo: de ah\u00ed el debate sobre la automatizaci\u00f3n que desarrolla en el cap\u00edtulo 6 de <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>, retomando geniales intuiciones de Marx. Las visiones estancacionistas se apoyaban en la idea de un retroceso absoluto de las fuerzas productivas que no se verific\u00f3. Mandel se\u00f1alaba que el umbral \u201ct\u00e9cnico\u201d para la emancipaci\u00f3n de la humanidad se acercaba m\u00e1s, siendo \u00e9sta una caracter\u00edstica central del capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n no estaba en el <em>retroceso absoluto<\/em> de las fuerzas productivas, sino en las <em>potencialidades no concretadas, inhibidas<\/em>, de su desarrollo. Se trata de un enfoque atractivo que, de todos modos, ten\u00eda un grave d\u00e9ficit vinculado a la no problematizada transformaci\u00f3n de las fuerzas productivas en destructivas, un fen\u00f3meno que Mandel analiz\u00f3 en el cap\u00edtulo 9 de la obra se\u00f1alada respecto de la industria armament\u00edstica pero que, parad\u00f3jicamente, no conten\u00eda conclusi\u00f3n alguna vinculada a la din\u00e1mica de conjunto destructiva del sistema.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que terminara sosteniendo un concepto de fuerzas productivas que de todas maneras nos resulta unilateral, economicista: \u201cPara Marx, el concepto de fuerzas productivas era, en \u00faltimo an\u00e1lisis, reducible a las fuerzas materiales de la producci\u00f3n y a la productividad f\u00edsica del trabajo (ver <em>Grundrisse<\/em>: \u2018La fuerza productiva de la sociedad es medida por el capital fijo, existente en ella en su forma objetiva\u2019). Para dar alg\u00fan fundamento a la afirmaci\u00f3n de que las fuerzas productivas cesaron de crecer, es necesario desligar el concepto de \u2018fuerzas productivas\u2019 de su base material y atribuirle un contenido idealista\u201d (Mandel 1985: 151).<\/p>\n<p>Pero no es igual la manera de medir las fuerzas productivas que el concepto que se tenga de ellas. Ocurre que una medici\u00f3n, quiz\u00e1, s\u00f3lo puede ser aproximativa. Pero otra cuesti\u00f3n es el concepto global, y en ese sentido Mandel se colocaba en el polo opuesto de los estancacionistas, sin ofrecer una s\u00edntesis dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Muchos analistas han subrayado que el exagerado optimismo de Mandel le pod\u00eda jugar una mala pasada, haci\u00e9ndolo ciego frente a determinados desarrollos.10 De ah\u00ed la cr\u00edtica que le dedicara el historiador Enzo Traverso, acerca de c\u00f3mo se saltea en su reflexi\u00f3n la experiencia de los campos de exterminio: \u201cBien que la obra de Mandel sigue estando (\u2026) m\u00e1s all\u00e1 de ciertas derivas dogm\u00e1ticas, no logra escapar de una cierta simplificaci\u00f3n de lo real\u201d (Traverso 1997: 334). No obstante, no se puede decir que Mandel no tuviera el tema en la cabeza. En un seminario en Atenas, en 1983, afirmaba lo siguiente: \u201cPara retomar una f\u00f3rmula de Marx, es en la crisis donde se expresa la tendencia del capitalismo a transformar peri\u00f3dicamente las fuerzas productivas en fuerzas destructivas. Ahora bien, la amplitud de la crisis determina la amplitud del potencial destructor desencadenado por la \u2018soluci\u00f3n\u2019 capitalista de la crisis. Para salir de la crisis de los a\u00f1os 30 sin salir del capitalismo, la humanidad pag\u00f3 el precio de 100 millones de muertos, el precio de Auschwitz y de Hiroshima\u201d (\u201cLa teor\u00eda marxista de las crisis y la actual depresi\u00f3n econ\u00f3mica\u201d).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.4 Socialismo o barbarie <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Insertemos el an\u00e1lisis de las fuerzas productivas dentro de las coordenadas de la \u00e9poca. Apresur\u00e9monos a se\u00f1alar que en Marx una \u00e9poca est\u00e1 determinada por factores objetivos que hacen a un per\u00edodo hist\u00f3rico donde las relaciones de producci\u00f3n ya no dejan crecer las fuerzas productivas, o las transforman en destructivas (ver el famoso Pr\u00f3logo a la<em> Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica a la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>).<\/p>\n<p>Pero no debe interpretarse mec\u00e1nicamente esta sentencia: si vale a escala de toda una \u00e9poca hist\u00f3rica, no significa que de manera absoluta las fuerzas productivas no pueden continuar desarroll\u00e1ndose; s\u00f3lo hacen m\u00e1s contradictorio su curso: \u201cEl hecho de que el capitalismo haya entrado en 1914 en un per\u00edodo de crisis estructural y decadencia hist\u00f3rica no excluye nuevos desarrollos peri\u00f3dicos de las fuerzas productivas\u201d (Mandel, citado en Arcary 2006: 92).<\/p>\n<p>As\u00ed han sido las cosas bajo el capitalismo: sus tendencias no han funcionado bajo la forma de un <em>l\u00edmite absoluto<\/em> en la acumulaci\u00f3n, sino como <em>crisis recurrentes<\/em> cada vez m\u00e1s graves: un desarrollo de imponentes fuerzas productivas que, al mismo tiempo, son doblemente peligrosas en su potencial de reversi\u00f3n destructiva.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que en las \u00faltimas d\u00e9cadas el capitalismo haya vivido inmensas transformaciones estructurales, el desarrollo de nuevas ramas productivas con las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n, la creaci\u00f3n del proletariado m\u00e1s grande de la historia (ver los casos de China, India y pr\u00f3ximamente \u00c1frica), as\u00ed como una renovada expansi\u00f3n geogr\u00e1fica. Esta circunstancia ha resultado del curso concreto de la lucha de clases del siglo XX, de c\u00f3mo la degeneraci\u00f3n de las revoluciones anticapitalistas posibilitaron la continuidad del sistema.<\/p>\n<p>Y sin embargo, lo anterior no excluye que se est\u00e9n encendiendo alertas rojas alrededor de las consecuencias del desarrollo del capitalismo mundializado. Se\u00f1alemos, por lo pronto, la aguda crisis ecol\u00f3gica que vive la humanidad, que seg\u00fan algunos cient\u00edficos nos ha hecho entrar en una nueva era geol\u00f3gica: el Antropoceno. Esto es, una era caracterizada por la <em>reversi\u00f3n destructiva del sistema sobre el clima y la biodiversidad<\/em>, y que confirma la genial intuici\u00f3n de Marx de que la naturaleza terrestre es actualmente una \u2018naturaleza humanizada\u2019 (o, mejor dicho, deshumanizada).11<\/p>\n<p>Otro ejemplo es la <em>creciente desigualdad<\/em> que est\u00e1 generando el sistema. La obra de Thomas Piketty, aunque reformista, es un llamado de atenci\u00f3n en ese sentido: \u201cEl crecimiento moderno y la difusi\u00f3n de los conocimientos permitieron evitar el apocalipsis marxista, pero no modificaron las estructuras profundas del capital y de las desigualdades, o por lo menos no tanto como se imagin\u00f3 en las d\u00e9cadas optimistas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Cuando la tasa de rendimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producci\u00f3n y del ingreso \u2013lo que suced\u00eda hasta el siglo XIX y amenaza con volverse norma en el siglo XXI\u2013, el capitalismo produce mec\u00e1nicamente desigualdades insostenibles\u201d (Piketty 2015:15).<\/p>\n<p>Astarita plantea que \u201clas fuerzas productivas en los \u00faltimos cien a\u00f1os se desarrollaron, y en las \u00faltimas tres o cuatro d\u00e9cadas tambi\u00e9n\u201d. Pero si la primera parte de su sentencia termin\u00f3 siendo correcta, la evaluaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas debe matizarse. <em>No es posible, o metodol\u00f3gicamente correcto, abrir hoy un juicio de valor definitivo sobre la mundializaci\u00f3n<\/em> cuando nos encontramos en medio de la hist\u00f3rica crisis econ\u00f3mica abierta en 2008. As\u00ed, \u201cla teor\u00eda y la historia ense\u00f1an que una sucesi\u00f3n de reg\u00edmenes sociales presuponen la forma m\u00e1s alta de la lucha de clases, es decir, la revoluci\u00f3n (\u2026). \u2018La fuerza es la partera de toda sociedad vieja pre\u00f1ada de una nueva\u2019. Nadie ha sido capaz hasta ahora de refutar este dogma b\u00e1sico de Marx en la sociolog\u00eda de la sociedad de clases. Solamente una revoluci\u00f3n socialista puede abrir camino al socialismo\u201d (Trotsky 1984: 45). Volveremos al final de este ensayo sobre esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> M\u00e1quinas y personas <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLa era de la individualizaci\u00f3n est\u00e1 obligando a hacer cambios en los m\u00e9todos de fabricaci\u00f3n que hicieron del autom\u00f3vil un bien accesible a las masas. Mientras que los robots son buenos para realizar de forma fiable y repetidamente tareas definidas, no son aptos para una flexibilidad imprescindible en medio de una oferta cada vez m\u00e1s amplia de modelos que, a su vez, tienen m\u00e1s y m\u00e1s caracter\u00edsticas. \u2018La variedad es demasiado grande para que sirvan las m\u00e1quinas\u2019, afirma Schaefer, que est\u00e1 buscando reducir a 30 las horas necesarias para producir un auto desde las 61 que hac\u00edan falta en 2005\u201d <\/em>(\u201cMercedes Benz sustituye robots por trabajadores humanos por su flexibilidad\u201d, Ecomotor.es, 25-2-2016)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La evidencia acerca de la creaci\u00f3n de una nueva clase obrera mundial es tan abrumadora que el debate sobre la \u201cmuerte del proletariado\u201d ha retornado bajo la forma del \u201ccuco\u201d de la automatizaci\u00f3n: los trabajadores ser\u00e1n sustituidos por robots. Sin embargo, como afirm\u00f3 Mandel d\u00e9cadas atr\u00e1s, bajo el capitalismo ser\u00e1 imposible reemplazar completamente a los trabajadores por un sistema autom\u00e1tico: La raz\u00f3n: <em>s\u00f3lo los trabajadores son los creadores del valor, la base de la ganancia capitalista<\/em>. Y por lo dem\u00e1s, tampoco es tan sencillo, t\u00e9cnicamente, reemplazar las caracter\u00edsticas humanas por aut\u00f3matas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.1 El bluff de la robotizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n retorna por la v\u00eda de una serie de discusiones vinculadas a la sustituci\u00f3n del trabajo humano por robots. Hay que entender el significado de ese retorno. Su l\u00f3gica tiene que ver con que la automatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n bajo el capitalismo, nunca ha tenido el objetivo que potencialmente posee, de emancipar a la clase obrera del yugo del trabajo, sino, por el contrario, de multiplicar la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece contradictorio, pero es as\u00ed. Esto ocurre debido a que la base de la econom\u00eda capitalista es la creaci\u00f3n de valor, y el \u00fanico origen posible del valor y las ganancias es el trabajo humano. Una econom\u00eda emancipada del valor ser\u00eda una econom\u00eda que ya no estar\u00eda basada en la explotaci\u00f3n del trabajo, pasando a producir de manera directa valores de uso. Pero esto, que es casi una definici\u00f3n del comunismo, es un contrasentido bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que los relatos acerca de la automatizaci\u00f3n completa de la producci\u00f3n sean un <em>bluff<\/em>: \u201cLos discursos prof\u00e9ticos sobre las destrucciones de empleos no provienen de hoy. Hemos escuchado el mismo estribillo con la \u2018nueva econom\u00eda\u2019 a inicios del siglo y despu\u00e9s con las predicciones sobre \u2018el fin del trabajo\u2019 de Jeremy Rifkin (\u2026). Un decenio y una crisis m\u00e1s tarde ya no queda nada de esas predicciones. Por el momento, la paradoja de Solow se sigue manteniendo: \u2018Se ven ordenadores en todos lados, salvo en las estad\u00edsticas de productividad\u2019 (1987)\u201d (Husson, agosto 2016).<\/p>\n<p>De todas maneras, s\u00ed es real que el grado de desarrollo de las fuerzas productivas plantea esa potencialidad, siempre y cuando, claro est\u00e1, se acabe con el actual sistema basado en la explotaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>La funcionalidad de esta narraci\u00f3n hace parte de la renovada ofensiva de contrarreformas laborales que se vive en todo el mundo. El mensaje es \u201csi no se ajustan los est\u00e1ndares productivos, traemos robots que los reemplacen\u201d: \u201cEl estudio de referencia es el de Frey y Osborne (2013): prev\u00e9 que el 47% de los empleos est\u00e1n amenazados por la automatizaci\u00f3n en los Estados Unidos (\u2026), [pero] un reciente estudio de la OCDE (Arntz, Gregoory y Zierahn, 2016) llega a una cifra muy inferior (cinco veces menos) a las previsiones m\u00e1s alarmistas: \u2018solo el 9% de los empleos se encuentran confrontados en EEUU a una fuerte probabilidad de ser automatizados, en lugar del 47%\u201d (\u00eddem).<\/p>\n<p>Resulta ser que, en realidad, la automatizaci\u00f3n no puede funcionar sin superexplotaci\u00f3n (es imposible bajo el capitalismo sustituir a la clase obrera); ah\u00ed donde se instala un sistema de m\u00e1quinas autom\u00e1ticas, ah\u00ed donde se dise\u00f1a una f\u00e1brica enteramente manejada con robots, tiene que haber, en el polo opuesto, obreros superexplotados que rindan una cantidad mayor de trabajo no pagado.<\/p>\n<p>Un ejemplo palmario es la superexplotaci\u00f3n de las mujeres en las maquilas del \u201cmundo emergente\u201d: \u201cLa maquila es una instituci\u00f3n militar, no solamente econ\u00f3mica, y en ella se puede poner cualquier condici\u00f3n de trabajo: no se permite la organizaci\u00f3n ni la sindicalizaci\u00f3n, no existen horarios ni protecci\u00f3n de los derechos. La maquila es un ataque contra la salud de las mujeres y un ataque contra los derechos humanos en general (\u2026). En Foxconn, la empresa que fabrica los productos para Apple, trabajan 60.000 mujeres en unas condiciones de trabajo tan brutales que han adoptado el suicidio desde los techos de la f\u00e1brica (\u2026), y ahora hasta les hacen firmar un compromiso de que no van a suicidarse en el trabajo\u201d (Silvia Federici, revista <em>Pueblos<\/em>, 12-10-2016). En un polo, automatizaci\u00f3n; en el otro, superexplotaci\u00f3n estilo siglo XIX: \u00a1\u00e9se es el verdadero rostro del capitalismo del siglo XXI!<\/p>\n<p>El origen de la ganancia empresaria en las f\u00e1bricas cuasi automatizadas ser\u00e1 doble (las proporciones pueden variar seg\u00fan los casos): una parte por generaci\u00f3n directa de plusvalor de sus trabajadores hipercalificados (los operadores de los complejos automatizados), y otra parte por transferencia de trabajo no pagado desde otras empresas de la misma u otras ramas, que por las ganancias de tecnolog\u00eda de las primeras se vean perjudicadas.<\/p>\n<p>En todo caso, con la automatizaci\u00f3n (siempre que no sea completa, algo imposible bajo el capitalismo) funciona el mismo principio general que para todo el proceso de \u201cmaquinizaci\u00f3n\u201d: el trabajo reemplazado por las m\u00e1quinas debe ser m\u00e1s oneroso que \u00e9stas. Las m\u00e1quinas, como cl\u00e1sicamente estableci\u00f3 Marx, participan enteramente como valor de uso en la producci\u00f3n, pero solamente transfieren valor a las mercanc\u00edas de manera paulatina. De ah\u00ed que la reposici\u00f3n del gasto en ellas (depreciaci\u00f3n) pueda hacerse lentamente, y que aparezca su costo unitario en cada mercanc\u00eda (costo del capital constante) con un valor menor que el costo del trabajo (necesario) de los trabajadores sustituidos por ella.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la propia posibilidad de la automatizaci\u00f3n surgi\u00f3 de la descomposici\u00f3n detallista de los oficios, de separar en funciones cada vez m\u00e1s simples las tareas que concentraban el artesano y el oficial. Es esa descomposici\u00f3n detallista la que crea las condiciones de la automatizaci\u00f3n, as\u00ed como de la reunificaci\u00f3n posterior de los procesos por parte del \u201caut\u00f3mata\u201d. El sistema automatizado puede ser desde la cadena de montaje hasta formas m\u00e1s modernas automatizadas y\/o robotizadas de muchos procesos de la producci\u00f3n, pero sus principios son iguales: \u201cEl camino efectivo es un proceso de an\u00e1lisis a trav\u00e9s de la divisi\u00f3n del trabajo, que gradualmente transforma las acciones del trabajador en operaciones cada vez m\u00e1s mec\u00e1nicas, de manera que, en determinado punto, un mecanismo puede sustituirlo. As\u00ed, el modo espec\u00edfico de trabajo es aqu\u00ed transferido del operario para el capital bajo la forma de m\u00e1quina, y su propia capacidad de trabajo es desvalorizada por esta transformaci\u00f3n. De ah\u00ed la lucha de los trabajadores contra la m\u00e1quina. Lo que era actividad del trabajador vivo se torna actividad de la maquina\u201d (Marx, citado por Mandel 1985: 175).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2 Automatizaci\u00f3n y explotaci\u00f3n capitalista<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en la estela de las geniales intuiciones de Marx que Mandel abordaba esta tem\u00e1tica en <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>. All\u00ed Mandel subraya correctamente que la automatizaci\u00f3n es un desarrollo de las fuerzas productivas que, como todo bajo el capitalismo, tiene consecuencias contradictorias. Por un lado, apunta a la posibilidad de liquidar el sudor humano como base de la producci\u00f3n, de la generaci\u00f3n de la riqueza. Se trata de un desarrollo de las fuerzas productivas que crea las condiciones para que el trabajador, \u201cde estar subordinado a la producci\u00f3n, se ubique al lado de ella como vigilador y controlador\u201d (Marx, <em>Grundrisse<\/em>).<\/p>\n<p>La humanidad no est\u00e1 condenada al yugo eterno del trabajo. El desarrollo de las fuerzas productivas ha creado las condiciones materiales para la emancipaci\u00f3n del trabajo, pero \u00e9sta es una \u201ccondici\u00f3n t\u00e9cnica\u201d, no social: para acabar con la explotaci\u00f3n hace falta acabar primero con el sistema social explotador.<\/p>\n<p>La reversi\u00f3n contradictoria de esto bajo el capitalismo es que en las condiciones de la b\u00fasqueda de ganancia y de explotaci\u00f3n del trabajo, la automatizaci\u00f3n (o robotizaci\u00f3n) es otra manera no de emancipar el trabajo, sino de multiplicar la explotaci\u00f3n12: \u201cMerece la pena describir los obst\u00e1culos a la automatizaci\u00f3n identificados por Frey y Osborne [especialistas capitalistas que quieren imponerla. RS]. Una primera categor\u00eda reagrupa las exigencias de destreza y las constricciones ligadas a la configuraci\u00f3n del puesto de trabajo. A continuaci\u00f3n viene la inteligencia creativa, es decir, la vivacidad intelectual o las disposiciones art\u00edsticas. Pero la \u00faltima categor\u00eda, bautizada \u2018inteligencia social\u2019, da fr\u00edo en la espalda y merece ser citada con m\u00e1s detalle (\u2026): la perspicacia social (\u2026); la negociaci\u00f3n (\u2026); la persuasi\u00f3n (\u2026); la preocupaci\u00f3n por los otros (\u2026). Esta enumeraci\u00f3n permite comprender hasta qu\u00e9 punto la automatizaci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n est\u00e1 concebida como una \u2018maquinizaci\u00f3n\u2019 de los trabajadores. El obst\u00e1culo a erradicar son las disposiciones \u2013muy simplemente humanas\u2013 que constituyen el colectivo de trabajo\u201d (Husson, agosto 2016).<\/p>\n<p>El objetivo de multiplicar la explotaci\u00f3n del trabajo (tanto plusval\u00eda relativa como absoluta) se entiende con recordar que s\u00f3lo el trabajo humano es la base del valor y las ganancias. De ah\u00ed que el maquinismo implique la descalificaci\u00f3n del trabajo, lo que significa un aumento del plusvalor absoluto por directa reducci\u00f3n del trabajo necesario, pero al mismo tiempo, en el caso de la robotizaci\u00f3n y de la utilizaci\u00f3n de trabajadores calificados para operarlos, un mayor aumento del trabajo necesario, pero tambi\u00e9n del plusvalor relativo por la reducci\u00f3n de la porci\u00f3n del trabajo necesario en dicha reproducci\u00f3n, por el aumento de la fuerza productiva general del trabajo. \u00bfPero alcanzar\u00e1 con el plusvalor directo que rinden estos trabajadores de los complejos automatizados? El sistema de m\u00e1quinas autom\u00e1ticas tiene acumulado trabajo muerto, que se transfiere en la producci\u00f3n a las nuevas mercanc\u00edas. \u00bfPero qu\u00e9 ocurre con la creaci\u00f3n de nuevo valor que s\u00f3lo puede ser aportado por el trabajo vivo, el trabajo humano de los trabajadores?<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde surge el problema: la automatizaci\u00f3n permite aumentar la explotaci\u00f3n del trabajo; la m\u00e1quina compite con el hombre, lo reemplaza. Pero de tal suerte que el hombre, de todas maneras, como \u00fanico creador del valor, debe reaparecer en alg\u00fan lugar del aparato productivo creando la plusval\u00eda a ser transferida a la f\u00e1brica automatizada. Bajo el capitalismo, el robot no puede prescindir que del \u201cotro lado del mostrador\u201d aparezca el \u201cesclavo\u201d; as\u00ed de contradictorio es el desarrollo de sus fuerzas productivas.<\/p>\n<p>Nada distinto dec\u00eda Trotsky cuando se refer\u00eda al fordismo: \u201cA la naturaleza inagotable le faltaba el hombre. La mano de obra era lo m\u00e1s caro en Estados Unidos. De ah\u00ed la mecanizaci\u00f3n del trabajo. El principio del trabajo en serie no es un principio debido al azar. Expresa la tendencia a reemplazar el hombre por la m\u00e1quina, a multiplicar la mano de obra, a llevar, trasladar, descender y elevar autom\u00e1ticamente. Todo esto debe ser hecho por una cadena sin fin, no por el espinazo del hombre. Tal es el principio del trabajo en serie (\u2026). EEUU casi no conoce el aprendizaje; no pierde el tiempo en aprender, pues la mano de obra es cara; el aprendizaje es sustituido por una divisi\u00f3n del trabajo en partes \u00ednfimas que no exigen o casi no exigen aprendizaje. \u00bfY qui\u00e9n re\u00fane a todas las partes del proceso de trabajo? La cadena sin fin, el transportador. Es quien ense\u00f1a. En muy poco tiempo, un joven campesino de la Europa meridional, de los Balcanes o de Ucrania queda formado en obrero industrial\u201d (Trotsky 1926).<\/p>\n<p>Algo muy parecido sosten\u00eda Gramsci (en un fragmento donde, parad\u00f3jicamente, apreciaba de manera equivocada la pelea de Trotsky contra Stalin): \u201cLa expresi\u00f3n (\u2026) puede parecer por lo menos ir\u00f3nica al que recuerde la frase de Taylor acera del \u2018gorila amaestrado\u2019 [referencia al obrero. RS]. Efectivamente, Taylor expresa con cinismo brutal la finalidad de la sociedad norteamericana: desarrollar en el trabajador, en un grado m\u00e1ximo, las actitudes maquinales y autom\u00e1ticas, destruir el viejo nexo psicof\u00edsico del trabajo profesional calificado que exig\u00eda cierta participaci\u00f3n activa de la inteligencia, de la fantas\u00eda, de la iniciativa del trabajador, y reducir las operaciones productivas al mero aspecto f\u00edsico, maquinal\u201d (Gramsci 1999: 476).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.3 El origen de las superganancias <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta circunstancia ha dado lugar al debate acerca del origen de las ganancias que logra una empresa automatizada si emplea menos trabajadores, si se crea menos trabajo vivo y, para colmo, la composici\u00f3n org\u00e1nica del valor es mayor (una proporci\u00f3n mayor de trabajo muerto por unidad de trabajo vivo: c\/v): m\u00e1quinas que transfieren valor masivamente, pero no lo crean.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n remite al origen del plusvalor. Marx se\u00f1ala que hay dos fuentes en la creaci\u00f3n del trabajo no pagado: el plusvalor absoluto y el relativo. El absoluto no ofrece misterios: tiene que ver con la explotaci\u00f3n directa del trabajador, con llevar a los extremos su l\u00edmites org\u00e1nicos, hacerlos trabajar m\u00e1s intensamente, alargar la jornada laboral, aumentar el ritmo de trabajo, que sude m\u00e1s.<\/p>\n<p>S\u00ed es m\u00e1s complejo, en cambio, el plusvalor relativo, que se origina no en el aumento de la explotaci\u00f3n directa del trabajador, sino en la reducci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo por la v\u00eda del aumento de la productividad, del aumento de la parte proporcional del plusvalor en el valor total de la producci\u00f3n, de la reducci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas que entran en la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo (lo que implica el abaratamiento de los productos de la rama II de la producci\u00f3n, la que produce los bienes de consumo).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n del plusvalor relativo tiene su origen en el maquinismo y la automatizaci\u00f3n, en el revolucionamiento de las condiciones de la producci\u00f3n que permite saltar los l\u00edmites org\u00e1nicos humanos en la producci\u00f3n de la riqueza, lo que en su expresi\u00f3n l\u00edmite es la automatizaci\u00f3n: la producci\u00f3n sobre una base no directamente humana.<\/p>\n<p>El problema es que el trabajo acumulado en las m\u00e1quinas, que reemplaza el trabajo vivo, hace que crezca la proporci\u00f3n del primero sobre el segundo. Pero si el trabajo vivo, que es la base de todo valor, se reduce en relaci\u00f3n con el trabajo acumulado, muerto: \u00bfde d\u00f3nde saldr\u00e1 la creaci\u00f3n de nuevo valor y plusvalor?<\/p>\n<p>Surge con la multiplicaci\u00f3n de la fuerza productiva del trabajo social, con el desarrollo de las fuerzas productivas, que baja la proporci\u00f3n de valor del trabajo necesario y aumenta el trabajo excedente, de manera que aumenta la tasa de explotaci\u00f3n (pv\/v). Se crean as\u00ed las condiciones para que aumente la tasa y la masa de ganancia (pv\/v+c). Pero esto sucede siempre y cuando se aumente la escala de la producci\u00f3n y se incremente la creaci\u00f3n de valor.<\/p>\n<p>De todas maneras, las cosas no son tan simples; de ah\u00ed que el origen de las ganancias de las empresas tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s avanzadas (o cuasi automatizadas) ha dado lugar a una pol\u00e9mica entre los marxistas. Una parte de las ganancias incrementadas debe provenir, necesariamente, de una transferencia de valor desde las f\u00e1bricas m\u00e1s atrasadas, pero que todav\u00eda marquen el valor social medio de las mercanc\u00edas producidas en dicha rama.<\/p>\n<p>Esto es lo que afirma Mandel: \u201cCuando Marx afirma que las empresas que operan con una productividad debajo de la media obtienen menos que el lucro medio, y que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, eso corresponde al hecho de que desperdician trabajo social, todo lo que esta formulaci\u00f3n quiere decir es que en el mercado las empresas que funcionan mejor se apropian de valor o de plusval\u00eda realmente producida por los obreros de aquellas empresas. No significa de ninguna manera que \u00e9stos hayan creado menos valor o menos plusval\u00eda que el indicado por el n\u00famero de horas trabajadas. \u00c9sa es la \u00fanica interpretaci\u00f3n de <em>El capital<\/em>, volumen III, cap\u00edtulo X, que puede ser armonizada con el texto como un todo y con el esp\u00edritu de la teor\u00eda del valor de Marx, y tal interpretaci\u00f3n manifiestamente simplifica el concepto de transferencia del valor\u201d (Mandel 1985: 69).<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de Mandel parece encontrar sustento, tambi\u00e9n, en el cap\u00edtulo X sobre el plusvalor relativo, tomo I, <em>El capital<\/em>: \u201cEl valor individual de esta mercanc\u00eda se halla ahora por debajo de su valor social, esto es, cuesta menos tiempo de trabajo que la gran masa del mismo art\u00edculo producida en las condiciones sociales medias\u201d (Marx 1981: 385). De ah\u00ed que este capitalista pueda vender su mercanc\u00eda por encima del valor que le cost\u00f3 producirla, pero por debajo de su valor social, obteniendo as\u00ed una superganancia proveniente de esta transferencia de valor en el mercado.<\/p>\n<p>Sin embargo, unos p\u00e1rrafos m\u00e1s abajo Marx introduce el concepto de \u201ctrabajo potenciado\u201d: \u201cEl trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, eso es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo\u201d (Marx 1981: 386).13<\/p>\n<p>Pero revisando los textos de Marx y algunos art\u00edculos referidos a este debate, es dudoso que Marx est\u00e9 hablando aqu\u00ed de un incremento en la creaci\u00f3n de valor en general; m\u00e1s plausible y congruente con su pensamiento en general parece ser la interpretaci\u00f3n de que est\u00e1 refiri\u00e9ndose a la multiplicaci\u00f3n de los valores de uso, los que, efectivamente, se incrementan con el aumento de la productividad, de la fuerza productiva del trabajo. En el citado Cuaderno V sobre \u201cLas m\u00e1quinas\u201d (uno de los borradores de la redacci\u00f3n definitiva de <em>El capital<\/em>, a\u00f1os 1861-63), Marx sostiene el mismo concepto de \u201ctrabajo potenciado\u201d. Sin embargo, lo plantea all\u00ed como \u201chip\u00f3tesis de trabajo\u201d: \u201cDentro de esta hip\u00f3tesis, para producir el mismo valor el obrero debe trabajar, en consecuencia, s\u00f3lo un tiempo m\u00e1s corto respecto del obrero medio\u201d. Pero, nuevamente, lo m\u00e1s congruente con su obra parece ser que aqu\u00ed estuviera hablando del valor <em>de uso<\/em>, no del valor en general.<\/p>\n<p>Astarita sostiene la interpretaci\u00f3n opuesta. Sostiene que \u201cel trabajador que emplea una tecnolog\u00eda superior produce m\u00e1s valor por unidad de tiempo de trabajo\u201d (\u201cMandel sobre la plusval\u00eda extraordinaria\u201d; ver tambi\u00e9n, del mismo autor, \u201cMarx sobre trabajo potenciado\u201d). Pero a nosotros nos parece que si las leyes tendenciales de la creciente composici\u00f3n org\u00e1nica del capital y de la ca\u00edda de la tasa de ganancia (tomo III) tienen alguna raz\u00f3n de ser es justamente porque el trabajador que emplea una tecnolog\u00eda superior produce <em>m\u00e1s valor de uso y m\u00e1s plusvalor por cada mercanc\u00eda individual, pero no m\u00e1s valor<\/em> (salvo que se haya ampliado la escala de la producci\u00f3n, pero eso ya cambiar\u00eda los supuestos). Si as\u00ed no fuera, el capitalismo estar\u00eda inmunizado contra las crisis.<\/p>\n<p>Gramsci parece tener una interpretaci\u00f3n similar: \u201cEste problema est\u00e1 ya planteado en el primer volumen de <em>El capital<\/em>, donde se habla de la plusval\u00eda relativa; en el mismo punto se observa que en este proceso se manifiesta una contradicci\u00f3n, o sea, mientras que, por un lado, el progreso t\u00e9cnico permite una dilataci\u00f3n de la plusval\u00eda, por la otra determina, a causa del cambio que introduce en la composici\u00f3n del capital, la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio, y esto se demuestra en el tercer volumen de <em>El capital<\/em>\u201d (Gramsci 1999: 444). Esta contradicci\u00f3n se har\u00eda inexistente si el trabajo pudiera potenciarse hasta el infinito, si la creaci\u00f3n de valor no encontrara l\u00edmite alguno.<\/p>\n<p>Es que la productividad del trabajo y la creaci\u00f3n de valor caminan, como afirma taxativamente Marx, en sentido inverso; si no, no existir\u00edan bases materiales, repetimos, para la crisis capitalista: \u201cEl valor de las mercanc\u00edas est\u00e1 en raz\u00f3n inversa a la fuerza productiva del trabajo. Igualmente lo est\u00e1 porque se halla determinado por valores de las mercanc\u00edas, el valor de la fuerza de trabajo. Por el contrario, el plusvalor relativo est\u00e1 en raz\u00f3n directa a la fuerza productiva del trabajo. Aumenta cuando aumenta la fuerza productiva, y baja cuando \u00e9sta baja\u201d (Marx 1981: 387).<\/p>\n<p>Si el trabajo pudiera \u201cpotenciarse\u201d al infinito, la sustituci\u00f3n tendencial de trabajo vivo por trabajo muerto, de trabajadores por m\u00e1quinas, no entra\u00f1ar\u00eda ning\u00fan problema para el capitalismo: podr\u00eda funcionar tranquilamente sobre la base de \u201cobreros potenciados\u201d (lo que entra\u00f1ar\u00eda una concepci\u00f3n del capitalismo como un sistema sin crisis, sin contradicciones \u00edntimas).14<\/p>\n<p>Esta paradoja se resuelve, en definitiva, en el hecho se\u00f1alado por Mandel de que el capitalismo es incompatible con la producci\u00f3n plenamente automatizada: \u201cTan luego el trabajo en su forma directa deja de ser la fuente b\u00e1sica de la riqueza, el tiempo de trabajo deja o debe dejar de ser su medida: consecuentemente, el valor de cambio debe dejar de ser la medida del valor del uso. La masa de plusval\u00eda no es m\u00e1s la condici\u00f3n para el desarrollo de la riqueza general, as\u00ed como el no trabajo de unos pocos, para el desarrollo de los poderes generales de la mente humana. Con esto sucumbe la producci\u00f3n basada en los valores de cambio, y el proceso directo, material de producci\u00f3n es arrancado de las formas de penuria y ant\u00edtesis\u201d (Marx, citado por Mandel 1984: 146).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.4 \u00bfQu\u00e9 pasa con la productividad? <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para finalizar, tomemos someramente el problema de la productividad en los pa\u00edses avanzados (volveremos sobre esto m\u00e1s abajo). Como dice Husson, no se trata de un problema menor porque, en definitiva, la cuesti\u00f3n de la productividad remite al dinamismo del sistema: \u201cLa productividad del trabajo mide el volumen de bienes y servicios producidos por hora de trabajo y constituye una buena aproximaci\u00f3n al grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Juega, por tanto, un papel decisivo en la din\u00e1mica del capitalismo\u201d (Husson, agosto 2014).<\/p>\n<p>Pero resulta ser que una de las se\u00f1ales de alerta en medio de la crisis abierta en 2008 (expresada en un estancamiento econ\u00f3mico duradero, una larga depresi\u00f3n que no termina), y uno de los principales debates e interrogantes en curso apunta a la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 la productividad se ha mantenido estancada o evoluciona de manera tan limitada en esta segunda d\u00e9cada del siglo XXI. Seg\u00fan Michael Roberts, de un crecimiento anual de la productividad en EEUU del 2,5% en los a\u00f1os 60 actualmente estamos en un 1%.<\/p>\n<p>Entre los economistas del <em>establishment<\/em> existen versiones encontradas. Robert Gordon, reconocido especialista en la materia, viene insistiendo en una tesis pesimista: se\u00f1ala que las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n no tienen la fuerza de arrastre de otras revoluciones tecnol\u00f3gicas (la automotriz, la electricidad, el ferrocarril, incluso los servicios sanitarios) para impulsar hacia adelante el sistema. Plantea que el actual estancamiento econ\u00f3mico tiene una base material profunda vinculada a esta dificultad para revolucionar la productividad en el conjunto de las ramas econ\u00f3micas y que, por lo tanto, no se avizora en un futuro m\u00e1s o menos pr\u00f3ximo una salida de la mediocridad: \u201cEl crecimiento del PBI real por habitante ser\u00e1 m\u00e1s lento que en cualquier otro per\u00edodo comparable desde el final del siglo XIX, y el crecimiento del consumo real por habitante ser\u00e1 m\u00e1s lento a\u00fan para los 99% de m\u00e1s abajo en el reparto de las rentas\u201d (Gordon, citado por Husson, agosto 2014).<\/p>\n<p>Barry Eichengreen, importante historiador econ\u00f3mico estadounidense, se\u00f1ala, por el contrario, que siempre que ha habido renovaciones tecnol\u00f3gicas, al comienzo del proceso la productividad tend\u00eda a caer porque la sustituci\u00f3n de las viejas tecnolog\u00edas por las nuevas \u201ccrea una circunstancia de tierra de nadie\u201d donde, transitoriamente, las tareas se hacen m\u00e1s dif\u00edciles de llevar a cabo. Eichengreen pone el ejemplo de su esposa, que es m\u00e9dica, para se\u00f1alar que, debido a la heterogeneidad en el sistema de intercambio de informaci\u00f3n entre los m\u00e9dicos (antes mediante fax, ahora en v\u00edas de informatizarse), transitoriamente se reduce la productividad de la atenci\u00f3n m\u00e9dica en vez de aumentar.<\/p>\n<p>Nos parece, de todas maneras, que si, como afirma el economista marxista brit\u00e1nico Michael Roberts, no puede haber una explicaci\u00f3n puramente \u201cend\u00f3gena\u201d para este estancamiento en materia de productividad (el capitalismo eventualmente encontrar\u00e1 la manera de relanzar la acumulaci\u00f3n y conquistar nuevos horizontes de productividad a depender del curso concreto de la lucha de clases), es un hecho que a la mundializaci\u00f3n capitalista hoy le est\u00e1 costando encontrar nuevos terrenos de valorizaci\u00f3n. Esto es, multiplicar la acumulaci\u00f3n, incluso cuando hay un conjunto de nuevas tecnolog\u00edas a mano para dar un salto en la materia: rob\u00f3tica, inteligencia artificial, impresi\u00f3n en 3D, nanotecnolog\u00eda, tecnolog\u00edas biol\u00f3gicas, etc.<\/p>\n<p>Varios condicionamientos estar\u00edan impidiendo esto: \u201cOtra manera de cuestionar el v\u00ednculo entre innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y aumentos de productividad [es] mostrando que \u00e9stas \u00faltimas resultan de muy cl\u00e1sicos m\u00e9todos de intensificaci\u00f3n del trabajo. Las transformaciones inducidas por Internet, por tomar este ejemplo, s\u00f3lo tienen un papel accesorio en la g\u00e9nesis de los aumentos de productividad. Una vez pasado el encargo en l\u00ednea, lo que viene despu\u00e9s depende esencialmente de la cadena de montaje y de la capacidad para poner en marcha una fabricaci\u00f3n modular, y la viabilidad del conjunto se basa al fin de cuentas en la calidad de los circuitos de aprovisionamiento f\u00edsicos. En la medida en que \u00e9stos no son por s\u00ed mismos transmisibles por Internet, las mercanc\u00edas encargadas deben circular en sentido inverso. Lo esencial de los aumentos de productividad no deriva por tanto del recurso a Internet como tal, sino de la capacidad de <em>hacer trabajar a los asalariados con horarios ultraflexibles<\/em> de jornada, semana o anual, en funci\u00f3n del tipo de producto y para intensificar y dar fluidez a las redes de aprovisionamiento, con una prima para las entregas individuales y el transporte por carretera\u201d (Husson, agosto 2014).<\/p>\n<p>Sumado a esta aguda cr\u00edtica del fetichismo tecnol\u00f3gico, que muestra que en ning\u00fan caso el desarrollo tecnol\u00f3gico puede ser una variable independiente, Husson se\u00f1ala que la explicaci\u00f3n de fondo para la falta de dinamismo en materia de productividad pasa por la <em>baja acumulaci\u00f3n<\/em> que muestra el capitalismo: su opini\u00f3n es que mientras este bajo dinamismo no se revierta, tampoco mejorar\u00e1n los \u00edndices de productividad: \u201cEl capitalismo neoliberal corresponde a una fase recesiva cuyo rasgo esencial es la capacidad para reestablecer la tasa de beneficio a pesar de una tasa de acumulaci\u00f3n estancada y de mediocres aumentos de productividad (\u2026). [En estas circunstancias] no est\u00e1n reunidas las condiciones para el paso a una nueva onda expansiva\u201d (Husson, agosto 2014).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> La crisis del impulso globalizador<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLas autoridades advierten que la d\u00e9bil econom\u00eda mundial, que ya es se\u00f1alada como responsable de crear las condiciones para pol\u00edticas conducentes a un renacimiento del proteccionismo, podr\u00eda sufrir un retroceso de medio siglo de integraci\u00f3n comercial (\u2026). El FMI calcula que un alza brusca de los aranceles y otras barreras comerciales elevar\u00eda los precios de las importaciones un 10% a nivel global. Eso se traducir\u00e1 en una ca\u00edda de un 15% de las exportaciones durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os\u201d <\/em>(The Wall Street Journal Americas, <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 10-10-16).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde 2008 planteamos que la crisis econ\u00f3mica que enfrenta el mundo es un evento hist\u00f3rico y no meramente c\u00edclico, de los que pautan habitualmente el curso del capitalismo. Por su profundidad, por su car\u00e1cter globalizado, por su persistencia, deb\u00eda tratarse de otra cosa: <em>un punto en el cual la curva general del desarrollo capitalista hizo una fuerte inflexi\u00f3n a la baja luego de dos d\u00e9cadas de \u201cascenso\u201d con la mundializaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Luego de ocho a\u00f1os, se puede decir que esa caracterizaci\u00f3n ha quedado plenamente confirmada. En momentos en que el propio FMI alerta sobre la \u201cmediocridad de la economia mundial\u201d, cuando crecen las incertidumbres acerca del curso del pr\u00f3ximo gobierno de Trump, cuando los propios economistas del sistema manifiestan su preocupaci\u00f3n sobre el eventual \u201cestancamiento secular\u201d de la econom\u00eda capitalista, y cuando est\u00e1 en debate por qu\u00e9 la productividad en los paises del centro imperialista no logra resurgir, se hace evidente que la crisis abierta a\u00f1os atr\u00e1s tiene una magnitud hist\u00f3rica que trasciende una mera coyuntura. Y una de las manifestaciones de dicha crisis es c\u00f3mo se ha frenado el impulso globalizador que hab\u00eda caracterizado la econom\u00eda mundial en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.1 Expansi\u00f3n geogr\u00e1fica y ley del valor universal <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomando una periodizaci\u00f3n com\u00fan al conjunto de los analistas, recordemos que luego de la Segunda Guerra Mundial se vivieron los \u201cTreinta A\u00f1os Gloriosos\u201d de la econom\u00eda mundial: el m\u00e1s grande boom capitalista en su historia.<\/p>\n<p>Sin embargo, con el agotamiento de las condiciones de dicho boom en los a\u00f1os 70 se desencaden\u00f3 una gran crisis reflejada en una ca\u00edda general de la tasa de ganancia empresaria. En ese contexto vino una profunda contraofensiva capitalista, cuyo contenido principal fue desmontar el conjunto de conquistas y concesiones otorgadas a los trabajadores a nivel mundial posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, bajo la presi\u00f3n de la competencia establecida con la ex URSS y dem\u00e1s pa\u00edses no capitalistas.<\/p>\n<p>En el giro hacia los a\u00f1os 90, el per\u00edodo anterior fue definitivamente sepultado. Se produjo un \u201cmomento Rosa Luxemburgo\u201d: la reintroducci\u00f3n para la explotaci\u00f3n capitalista directa del tercio del mundo que se le hab\u00eda escapado al sistema con las revoluciones anticapitalistas del siglo XX, o, dicho de otra manera, el regreso del pleno imperio de la ley del valor a escala mundial.<\/p>\n<p>La importancia de este factor se hace m\u00e1s evidente cuando recordamos que Mandel consideraba como una de las caracter\u00edsticas del capitalismo tard\u00edo el hecho de que hab\u00eda perdido un tercio del mundo para su dominio directo: \u201c[En el siglo XX] ocurrieron otras transformaciones importantes en las condiciones globales de existencia del capital (\u2026). La Rusia sovi\u00e9tica se separ\u00f3 del mercado mundial capitalista; por primera vez desde la g\u00e9nesis del modo de producci\u00f3n capitalista, el mercado mundial capitalista sufr\u00eda una contracci\u00f3n, en vez de expandirse\u201d (Mandel 1985: 132).<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed, no obstante la posici\u00f3n de Mandel respecto del lugar de las econom\u00edas no capitalistas en el concierto mundial establec\u00eda una \u201cdualidad de principios\u201d que era equivocada. Pierre Naville criticar\u00e1 agriamente este an\u00e1lisis porque parec\u00eda desmentir la taxativa afirmaci\u00f3n de Trotsky de que la ex URSS no pod\u00eda sustraerse al mercado mundial dominado por el capitalismo.<\/p>\n<p>Moreno retomar\u00e1 correctamente dicha tesis en su <em>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/em>: \u201cAceptando la concepci\u00f3n de los te\u00f3ricos de la burocracia del \u2018socialismo en un solo pa\u00eds\u2019, el pablismo ha aceptado las premisas del stalinismo de que en el mundo actual existen dos mundos econ\u00f3mica y pol\u00edticamente enfrentados y antag\u00f3nicos: el del imperialismo y el de los estados obreros burocratizados. Esto no es as\u00ed ni en el terreno pol\u00edtico ni en el econ\u00f3mico. No hay dos mundos econ\u00f3micos a escala mundial. Hay una sola econom\u00eda mundial, un solo mercado mundial, dominado por el imperialismo. Dentro de esta econom\u00eda mundial dominada por el imperialismo existen contradicciones m\u00e1s o menos agudas con los estados obreros burocratizados donde se expropi\u00f3 a la burgues\u00eda. Pero no son contradicciones absolutas, sino, por el contrario, relativas (\u2026). La econom\u00eda de todos los estados obreros, burocratizados o no, est\u00e1 supeditada \u2013mientras el imperialismo siga siendo m\u00e1s fuerte econ\u00f3micamente\u2013 a la econom\u00eda mundial controlada por el capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>En su defensa, Mandel afirmar\u00e1 lo siguiente: \u201cPierre Naville no pisa un suelo tan virgen como cree al presentar ese hecho [la existencia de una \u00fanica ley del valor] como un gran descubrimiento en <em>El salario socialista<\/em>, Par\u00eds, 1970, pp. 14-30. Saca la conclusi\u00f3n err\u00f3nea de que \u2018una \u00fanica ley del valor\u2019 regula todas las relaciones econ\u00f3micas del mundo entero, incluyendo la URSS (pp. 24-5). La ley del valor ya era la \u2018\u00fanica\u2019 ley del mercado mundial a mediados del siglo XIX, pero, por esa \u00e9poca, no regulaba absolutamente la distribuci\u00f3n de los recursos econ\u00f3micos en los m\u00e1s diversos ramos en China. Y no regula, inclusive, las relaciones actuales de China, o en la URSS: Naville olvida que en la era del capitalismo esa regulaci\u00f3n no es determinada por el movimiento de las mercanc\u00edas, sino por el movimiento del capital (dejamos atr\u00e1s la producci\u00f3n simple de mercanc\u00edas hace tiempo). Ocurre que el libre movimiento de capitales no es permitido en China ni en la URSS, donde las inversiones no son en modo alguno determinadas por las leyes del mercado (y, por lo tanto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, por la ley del valor)\u201d (Mandel 1985: 47).<\/p>\n<p>La respuesta de Mandel nos parece un tecnicismo, o un escape por la tangente. Por un lado, es evidente que al existir el mecanismo del proteccionismo capitalista y\/o socialista, el imperio de la ley del valor internacional puede ser contrapesado en el \u00e1mbito nacional: de no ser as\u00ed, no tendr\u00eda ning\u00fan significado el monopolio estatal del comercio exterior. Est\u00e1 claro que en ese caso la ley del valor no podr\u00e1 regular directamente los precios nacionales. Pero esto no excluye, de todas maneras, la presi\u00f3n que ejerce la ley del valor internacional sobre el mercado nacional, que traduce el peso de las productividades comparadas y la presi\u00f3n que ejercen los pa\u00edses con productividad m\u00e1s alta en el mercado mundial. Y esto no queda invalidado porque la inversi\u00f3n en los pa\u00edses no capitalistas se rijan por criterios que no sean los del mercado, cosa que no hace al punto en discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El tecnicismo se presenta cuando Mandel intenta separar \u201cla ley del valor del capital de la ley del valor de las mercanc\u00edas\u201d. Lo que establece la presi\u00f3n de la competencia no es la abstracci\u00f3n del \u201cmovimiento del capital\u201d, sino la comparaci\u00f3n entre la calidad y cantidad de las mercanc\u00edas en el \u00e1mbito internacional, como pudo observarse de manera pr\u00e1ctica cuando decenas de miles de habitantes del Este europeo se lanzaron sobre el Muro de Berl\u00edn: lo hicieron impulsados por la defensa de sus reivindicaciones democr\u00e1ticas, pero tambi\u00e9n por su aspiraci\u00f3n de consumir como en Occidente.<\/p>\n<p>La respuesta de Mandel a Naville vuelve a mostrar que el segundo era m\u00e1s trotskista (y marxista) que el primero, al menos en este punto. El razonamiento de Trotsky era sencillo: el poder\u00edo econ\u00f3mico de cada naci\u00f3n surge de la comparaci\u00f3n de su productividad con la media mundial, su capacidad de producir m\u00e1s y mejores mercanc\u00edas. Una comparaci\u00f3n que s\u00f3lo puede establecerse en el mercado mundial y sobre la base de la ley de valor internacional, y no del galimat\u00edas que presenta Mandel (\u201cla ley del valor del capital\u201d), que pierde de vista que todo remite, en definitiva, al precio comparado de las mercanc\u00edas y su calidad, como afirmara Trotsky siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2 El \u201cmomento Rosa Luxemburgo\u201d <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo caracter\u00edstico de la mundializaci\u00f3n es que revirti\u00f3 esa p\u00e9rdida de la explotaci\u00f3n directa del capitalismo sobre el conjunto del mundo, haciendo del movimiento globalizador uno de sus motores, con una expansi\u00f3n geogr\u00e1fica del sistema como nunca antes se hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>La mundializaci\u00f3n conjug\u00f3 una multiplicidad de procesos: \u201cEstos fen\u00f3menos constituyen un conjunto de transformaciones inmensas de diversa \u00edndole. Abarcan desde una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica con eje en la inform\u00e1tica y el desarrollo de nuevas ramas de la producci\u00f3n y de nuevas mercanc\u00edas, la globalizaci\u00f3n de las finanzas y la conformaci\u00f3n de oligopolios realmente mundiales, la \u2018internacionalizaci\u00f3n\u2019 o \u2018deslocalizaci\u00f3n\u2019 de la producci\u00f3n industrial y cambios importantes en el comercio mundial con la conformaci\u00f3n de bloques regionales, etc\u00e9tera, hasta las nuevas formas de explotaci\u00f3n del trabajo y de gesti\u00f3n de la producci\u00f3n (que han sido acompa\u00f1adas por importantes mutaciones estructurales de la clase trabajadora), las transformaciones del rol econ\u00f3mico de los estados con privatizaciones y desregulaciones generalizadas, la apertura de las econom\u00edas \u2018cerradas\u2019 del \u2018tercer mundo\u2019 y la restauraci\u00f3n del capitalismo en los pa\u00edses mal llamados \u2018socialistas\u2019, etc\u00e9tera\u201d (Roberto Ram\u00edrez, 1997).<\/p>\n<p>Dentro de este conjunto de procesos destacamos la recaptura de China, Rusia y dem\u00e1s pa\u00edses del Este europeo y asi\u00e1ticos \u2013anteriormente no capitalistas o semiindependientes\u2013 para la producci\u00f3n capitalista-mercantil directa, proceso que tuvo enormes consecuencias a la hora del relanzamiento econ\u00f3mico del capitalismo en los \u00faltimos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En la cita con la que arranca este trabajo subrayamos el significado estrat\u00e9gico que ha tenido la incorporaci\u00f3n de mil millones de trabajadores nuevos, lo que combinado con otros procesos de la mundializaci\u00f3n hizo al <em>\u00e9lan<\/em> (impulso vital) del capitalismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Llamamos a este proceso \u201cmomento Rosa Luxemburgo\u201d por tener como subproducto la vida recobrada por el capitalismo gracias a su expansi\u00f3n geogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Lo espec\u00edfico del momento actual, sin embargo, es que este impulso ascendente parece estar agot\u00e1ndose, llegando al l\u00edmite de sus potencialidades. \u00bfC\u00f3mo explicar, si no, la mediocridad en los desarrollos en las principales econom\u00edas del centro imperialista? Es verdad que EEUU result\u00f3 ser el pa\u00eds avanzado que mejor se recuper\u00f3 luego de la crisis. Pero las dudas respecto de la din\u00e1mica de la econom\u00eda estadounidense persisten, y nadie cree que haya resuelto sus problemas m\u00e1s estructurales, como el agotamiento en las condiciones de largo plazo en su acumulaci\u00f3n, fen\u00f3meno sin el cual ser\u00eda inexplicable un Donald Trump (ver al respecto nuestro \u201cPerspectivas del capitalismo a comienzos del siglo XXI\u201d, revista <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 27, 2013).<\/p>\n<p>Es verdad, por otra parte, que el centro del dinamismo capitalista en las \u00faltimas d\u00e9cadas ha estado en China. Pero ese pa\u00eds, en plena carrera como coloso mundial, crece hoy a la mitad del promedio de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y manifiesta tambi\u00e9n un cierto agotamiento en su modelo de crecimiento basado en exportaciones y un r\u00e9gimen laboral que ha creado un nuevo proletariado obrero\/rural \u201cdesarraigado\u201d en las ciudades. Algo que no est\u00e1 claro que pueda ayudar a construir un mercado interno lo suficientemente din\u00e1mico (y no hay mayor mercado interno potencial que el de China) para reemplazar su dependencia de las exportaciones.<\/p>\n<p>Es conocido el an\u00e1lisis de Rosa Luxemburgo sobre los l\u00edmites del desarrollo del capitalismo. Su evaluaci\u00f3n era sugerente en muchos sentidos y remit\u00eda a una cr\u00edtica a los esquemas de reproducci\u00f3n de Marx (tomo 2 de <em>El capital<\/em>). Rosa afirmaba que dichos cap\u00edtulos ten\u00edan el d\u00e9ficit de dar lugar a una idea de desarrollo ilimitado del sistema, y perd\u00edan de vista su tendencia al derrumbe.<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito acerca del potencial derrumbe del sistema. Por nuestra parte, suscribimos la idea de que el sistema vive crisis recurrentes, que atraviesa fases determinadas, pero que es imposible ocurra un derrumbe puramente econ\u00f3mico del sistema (en el que tambi\u00e9n cre\u00eda el valioso te\u00f3rico marxista alem\u00e1n Henryk Grossman; ver al respecto de Marcelo Yunes \u201cHenryk Grossman y la funci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo\u201d, en <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 23-24, 2010). El capitalismo crea las condiciones materiales para el desarrollo del factor subjetivo: la clase obrera y sus organizaciones, que son las que a depender del curso concreto de la lucha de clases, tirar\u00e1n abajo o no al sistema. No hay nada mec\u00e1nico en esto.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que, seg\u00fan Rosa Luxemburgo, el capitalismo necesita expandirse y explotar aquellas partes no capitalistas del mundo para realizar una parte del plusvalor producido que no pod\u00eda ser realizado dentro de los marcos del sistema. En la medida en que los trabajadores producen el plusvalor y son retribuidos s\u00f3lo por su trabajo necesario, el sistema padece un d\u00e9ficit sistem\u00e1tico de realizaci\u00f3n: una parte del plusvalor es consumido improductivamente por los propios capitalistas; otra parte lo es productivamente por la v\u00eda de la ampliaci\u00f3n de la base de la producci\u00f3n, de las inversiones en capital fijo, de la reproducci\u00f3n ampliada de la producci\u00f3n, de la acumulaci\u00f3n. Pero, siempre seg\u00fan Rosa, queda una parte de la producci\u00f3n imposible de colocar: \u00bfd\u00f3nde se realizar\u00e1 el grueso del plusvalor si el consumo de los capitalistas es improductivo y su consumo productivo (acumulaci\u00f3n, inversiones) s\u00f3lo aumenta la base de la producci\u00f3n?<\/p>\n<p>De ah\u00ed la importancia de las regiones extracapitalistas que, consumiendo parte de las mercanc\u00edas producidas por el sistema, permitir\u00edan la realizaci\u00f3n del resto del plusvalor producido: \u201cSi comprendemos de esta manera [como proceso desigual y combinado] la naturaleza del proceso de crecimiento bajo el modo de producci\u00f3n capitalista (\u2026), podemos percibir el origen del error de Rosa Luxemburgo cuando pens\u00f3 que hab\u00eda descubierto un \u2018l\u00edmite inherente\u2019 del modo de producci\u00f3n capitalista en la completa industrializaci\u00f3n del mundo o en la expansi\u00f3n por todo el globo del modo de producci\u00f3n capitalista. Lo que parece claro cuando partimos de la abstracci\u00f3n del \u2018capital en general\u2019 se muestra sin sentido cuando proseguimos en direcci\u00f3n al \u2018capitalismo concreto\u2019, lo que quiere decir, para nosotros, muchos capitalistas; en otras palabras, para la competencia capitalista\u201d (Mandel 1985: 70).<\/p>\n<p>Pero aunque hay consenso mayoritario entre los marxistas de que Rosa se equivoc\u00f3 en su an\u00e1lisis desde el punto de vista te\u00f3rico (consenso que compartimos), descriptivamente su evaluaci\u00f3n ten\u00eda elementos agudos: \u201cDe lo dicho no se desprende de modo alguno que aceptemos la teor\u00eda espec\u00edfica de la acumulaci\u00f3n de Rosa Luxemburgo, seg\u00fan la cual la acumulaci\u00f3n del capital s\u00f3lo pod\u00eda explicarse con el auxilio de las as\u00ed denominadas \u2018terceras personas\u2019, es decir, del intercambio con el medio no capitalista, o que consideremos correcta su cr\u00edtica a los esquemas de reproducci\u00f3n de Marx (\u2026). Lo cual, sin embargo, no significa de ninguna manera que en las etapas ulteriores del an\u00e1lisis haya que seguir ignorando a las \u2018terceras personas\u2019, como supon\u00edan incorrectamente la mayor parte de los adversarios a Rosa. Por el contrario, el verdadero proceso de la acumulaci\u00f3n del capital dif\u00edcilmente pueda comprenderse si no se tiene en cuenta este factor\u201d (Rosdolsky 1983: 539).<\/p>\n<p>Ocurre que gran parte del impulso logrado por el capitalismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas proviene, precisamente, de esta reexpansi\u00f3n sobre las \u00e1reas donde previamente hab\u00eda sido expropiado. Esa expansi\u00f3n tuvo lugar en condiciones donde la industrializaci\u00f3n de inmensas sociedades originalmente agrarias abri\u00f3 el campo para la explotaci\u00f3n capitalista y la producci\u00f3n mercantil directa de 2.000-3.000 millones de habitantes nuevos (China, m\u00e1s India, m\u00e1s los pa\u00edses del Este europeo, m\u00e1s Rusia, m\u00e1s pr\u00f3ximamente el continente africano como un todo): \u201cEl logro m\u00e1s grande del capital durante los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha sido la creaci\u00f3n de una \u2018fuerza laboral mundial\u2019 a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n de las finanzas, el comercio y la inversi\u00f3n directa y la incorporaci\u00f3n de China e India en el mercado mundial. A esto frecuentemente se le llama la \u2018gran duplicaci\u00f3n de la reserva de trabajo mundial\u2019, de la reserva mundial potencial, con las palabras de Marx\u201d (F. Chesnais).<\/p>\n<p>El impulso globalizador supuso un crecimiento m\u00e1s que proporcional del comercio mundial respecto del producto a lo largo de varias d\u00e9cadas. Se trat\u00f3, en realidad, de un movimiento que se fue produciendo posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, que con su finalizaci\u00f3n dej\u00f3 atr\u00e1s el per\u00edodo proteccionista de los a\u00f1os 30 y relanz\u00f3 el comercio mundial hacia adelante.<\/p>\n<p>Con la mundializaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas este proceso tuvo un nuevo impulso; por ejemplo, se globalizaron las finanzas internacionalmente. Pero sobre todo lo que ocurri\u00f3 es que muchas de las principales industrias y multinacionales ubicaron su producci\u00f3n sobre una base directamente mundial. De ah\u00ed que las cadenas productivas, de abastecimientos y ensamblaje se hayan internacionalizado, raz\u00f3n por la cual ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible volver a un esquema cuyo foco tuviera una proporci\u00f3n mayor de producci\u00f3n integrada dentro de cada mercado nacional. Y \u00e9se es uno de los l\u00edmites estructurales a la posible agenda de Trump, que de aplicarse realmente generar\u00eda una depresi\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.3 La revancha de las fronteras nacionales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para considerar los eventuales desarrollos de la crisis, cabe recordar que en la Gran Depresi\u00f3n de los a\u00f1os 30 oper\u00f3 un retroceso en la tendencia secular a la internacionalizaci\u00f3n de las fuerzas productivas, propia del capitalismo. La crisis desat\u00f3 reflejos condicionados en el sentido de un s\u00e1lvese quien pueda que termin\u00f3 haciendo retroceder el mercado mundial a la mitad de su dimensi\u00f3n anterior. Se\u00f1ala Mandel que la tasa de crecimiento anual acumulativa del comercio mundial entre 1914 y 1937 aument\u00f3 s\u00f3lo un 0,4% anual, cuando en el per\u00edodo anterior (1891-1913) hab\u00eda sido de un 3,7%, y en el posterior (1938-1967), un 4,8% (<em>Las ondas largas del desarrollo capitalista<\/em>: 3).<\/p>\n<p>\u00c9sta fue la consecuencia de la suma de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas que apuntaban a que otros pagaran la cuenta de la crisis. La mundializaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas no pudo superar una contradicci\u00f3n estructural del capitalismo desde sus mismos inicios: la subsistencia de las fronteras y Estados nacionales, que ahora se vienen a tomar revancha con el triunfo de Trump y el anuncio de una nueva era de medidas proteccionistas. La crisis econ\u00f3mica mundial expresa as\u00ed el resurgimiento de algunas de las contradicciones m\u00e1s cl\u00e1sicas profundas e hist\u00f3ricas del capitalismo mundial. La mundializaci\u00f3n del capital s\u00f3lo ha hecho que algunas de estas contradicciones se manifiesten a escala global, mostrando los l\u00edmites hist\u00f3ricos inmanentes del sistema; entre ellos, la subsistencia de los Estados y las fronteras nacionales.<\/p>\n<p>Con la mundializaci\u00f3n capitalista, la tendencia hist\u00f3rica a la internacionalizaci\u00f3n de las fuerzas productivas alcanz\u00f3 un punto m\u00e1ximo comparado con cualquier per\u00edodo anterior. El capitalismo naci\u00f3 construyendo el mercado mundial y una divisi\u00f3n internacional del trabajo, apropi\u00e1ndose y subsumiendo bajo el imperio de la mercantilizaci\u00f3n y la ley del valor cada rinc\u00f3n del globo.<\/p>\n<p>Muchos autores se\u00f1alan que lo que en el <em>Manifiesto comunista<\/em> era una anticipaci\u00f3n genial hoy es una realidad palpable: la extensi\u00f3n potencialmente universal del sistema. Pero esta tendencia hist\u00f3rica nunca pudo sobreponerse a una serie de contradicciones que el capitalismo arrastra desde sus inicios, y que tampoco la actual fase de globalizaci\u00f3n del capital pudo suprimir: la subsistencia de fronteras, estados y espacios nacionales de valorizaci\u00f3n del capital. \u00c9stos hacen a la matriz de origen del capitalismo, surgido a partir de la constituci\u00f3n de Estados y mercados nacionales, en cuyo seno se abrieron paso, en formas hist\u00f3ricamente determinadas, las relaciones de producci\u00f3n capitalistas.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n marxista siempre tuvo presente que la tendencia del desarrollo de las fuerzas productivas era a superar los estados nacionales, lo que en el plano econ\u00f3mico sin duda ocurri\u00f3: \u201cEl desarrollo econ\u00f3mico de la humanidad, que termin\u00f3 con el particularismo medieval, no se detuvo en las fronteras nacionales. El crecimiento del intercambio mundial fue paralelo a la formaci\u00f3n de las econom\u00edas nacionales. La tendencia de este desarrollo \u2013por lo menos en los pa\u00edses avanzados\u2013 se expres\u00f3 en el traslado del centro de gravedad del mercado interno al externo. El siglo XIX estuvo signado por la fusi\u00f3n del destino de la naci\u00f3n con el de su econom\u00eda, pero la tendencia b\u00e1sica de nuestro siglo es la creciente contradicci\u00f3n entre la naci\u00f3n y la econom\u00eda\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cEl nacionalismo y la econom\u00eda\u201d, noviembre 1933).<\/p>\n<p>A esta contradicci\u00f3n se suma que la dimensi\u00f3n estatal no result\u00f3 diluida por completo. Aunque en muchos casos la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda es directamente mundial, no se debe perder de vista que las fronteras siguen delimitando ciertas reglas de juego en los espacios nacionales de valorizaci\u00f3n del capital (el aspecto correcto de la valoraci\u00f3n de Mandel). Esto es v\u00e1lido aun en el estadio del imperialismo (cuya \u00faltima forma ha correspondido a la actual etapa de mundializaci\u00f3n neoliberal), en el cual no es una entidad \u201csupranacional\u201d (un imposible \u201csuperimperialismo\u201d) la que domina al resto de los pa\u00edses, sino el Estado capitalista m\u00e1s fuerte (pero cada vez m\u00e1s debilitado), transformado en imperialismo hegem\u00f3nico luego de luchas terribles que en el siglo XX dieron lugar a dos guerras mundiales. La mundializaci\u00f3n no ha podido superar la subsistencia de estados y fronteras nacionales: s\u00f3lo ha llevado m\u00e1s lejos el l\u00edmite entre ambas entidades.<\/p>\n<p>Y esta contradicci\u00f3n se revela hoy a escala dram\u00e1tica a la hora de las dificultades de los principales gobiernos imperialistas para llevar adelante una acci\u00f3n coordinada entre los estados nacionales, como en el grav\u00edsimo problema del calentamiento global, que no s\u00f3lo expresa problemas de coordinaci\u00f3n sino que ata\u00f1e a la esencia misma de la sed de ganancias del sistema. Michel Husson se refiere as\u00ed al tema: \u201cNo se puede hablar del \u2018retorno del Estado\u2019, porque el Estado siempre ha sido el garante en \u00faltima instancia de los intereses de la burgues\u00eda. Las tesis sobre el \u2018Imperio\u2019 est\u00e1n mostrando nuevamente sus l\u00edmites: la mundializaci\u00f3n no ha suprimido la competencia entre capitales y las rivalidades interimperialistas, ni ha conducido a la formaci\u00f3n de un gobierno capitalista mundial. En Europa, las dificultades de coordinaci\u00f3n se explican por el grado desigual de exposici\u00f3n a los efectos de la crisis, y manifiestan la inexistencia de un verdadero capital europeo\u201d (\u201cEl capitalismo t\u00f3xico\u201d).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s probable es que la actual crisis acent\u00fae estas tendencias, como ya se est\u00e1 viendo con el triunfo de Donald Trump en EEUU. Esto es, frente a una crisis en el punto m\u00e1ximo de internacionalizaci\u00f3n alcanzado bajo el capitalismo, los mecanismos defensivos que podr\u00edan ponerse en marcha apuntan en sentido contrario. La disputa sobre qui\u00e9n pagar\u00e1 la cuenta del desastre (de la que surgieron Trump y Brexit) agudizar\u00e1 de modo casi inevitable la competencia entre capitales y bandos capitalistas, as\u00ed como entre los propios estados nacionales (Estados Unidos, China, la Uni\u00f3n Europea, Jap\u00f3n, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>A nivel internacional, la guerra comercial y econ\u00f3mica entre grandes potencias podr\u00eda alcanzar una amplitud nueva y engendrar una tendencia a la fragmentaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial, en la medida en que el nuevo gobierno yanqui desate una guerra comercial: \u201cHoy la econom\u00eda mundial est\u00e1 mundializada como campo de valorizaci\u00f3n del capital y terreno de la competencia entre los trabajadores. Pero todav\u00eda no lo est\u00e1 en un terreno cr\u00edtico, el de la moneda, las pol\u00edticas monetarias y las decisiones de los bancos centrales; en esto sigue estando (\u2026) marcada por las decisiones soberanas de los pa\u00edses m\u00e1s fuertes. En el terreno monetario, las relaciones actuales entre el d\u00f3lar, el euro, la libra esterlina, el yen y ahora la moneda china, el yuan, son en gran medida no cooperativas, para utilizar una expresi\u00f3n de moda. Lo que es, potencialmente, un factor de aceleraci\u00f3n de la crisis\u201d (Chesnais).<\/p>\n<p>A esta apreciaci\u00f3n de hace ya unos a\u00f1os hay que agregarle la potencial guerra de tarifas que podr\u00eda desatar Trump en la medida en que lleve a la pr\u00e1ctica sus promesas de introducir protecciones arancelarias en la econom\u00eda norteamericana, al menos en algunos ramas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> Un gigante comienza a despertar<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLa parte de los trabajadores llamados migrantes, es decir, los que vienen desde el campo, arriban a las ciudades y se instalan de una u otra manera en condiciones de precariedad extrema, ha devenido masiva. Se estima que dos obreros de f\u00e1brica sobre tres vienen del campo. Ellos representan la fracci\u00f3n m\u00e1s explotada del proletariado, similar a los inmigrantes en otros pa\u00edses\u201d <\/em>(Patrick Le Trehondat, citado en Au Loong Yu, <em>La Chine, un capitalisme bureaucratique<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las grandes transformaciones de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido la creaci\u00f3n de un proletariado universal. El hecho de que China, India y pr\u00f3ximamente \u00c1frica est\u00e9n agregando cientos de millones de nuevos asalariados es un dato contundente de c\u00f3mo ha venido siendo el desarrollo, siempre contradictorio, de las fuerzas productivas el \u00faltimo siglo. La creaci\u00f3n de semejante proletariado en los nuevos lugares de la acumulaci\u00f3n capitalista es una expresi\u00f3n de su desarrollo. Nos dedicaremos someramente a dar cuenta de ese proceso, para luego detenernos en la nueva clase obrera china.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>6.1 Un proletariado universal <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia de este nuevo proletariado tiene su sede en pa\u00edses con un inmenso <em>hinterland <\/em>campesino, como China, India y continentes enteros como \u00c1frica, que en 2040 aportar\u00e1 la astron\u00f3mica cifra de mil millones de nuevos trabajadores a la econom\u00eda mundial capitalista: \u201cCon m\u00e1s de 200 millones de habitantes entre 15 y 24 a\u00f1os, \u00c1frica posee la poblaci\u00f3n m\u00e1s joven del mundo (\u2026). El n\u00famero de j\u00f3venes en \u00c1frica alcanzar\u00e1 el doble de aqu\u00ed al 2045. De 2000 a 2008, la poblaci\u00f3n en edad de trabajar (15 a 64 a\u00f1os) pas\u00f3 de 443 millones a 550 millones, una tasa de alza del 25%. En un a\u00f1o, eso equivale a un aumento de 13 millones, es decir, un 2,7% (Banco Mundial, 2011). Si esta tendencia se mantiene, la mano de obra del continente ser\u00e1 de 1.000 millones de personas en 2040, la m\u00e1s numerosa del mundo, superando la de China e India\u201d (Le\u00f3n Cr\u00e9mieux).<\/p>\n<p>Ante esta masiva evidencia de la aparici\u00f3n de una nueva clase trabajadora, \u00faltimamente hemos escuchado menos voces profetizando el \u201cfin del proletariado\u201d. O vuelve bajo la forma de que la inteligencia artificial, la automatizaci\u00f3n y los robots ir\u00e1n a reemplazar a los trabajadores en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas&#8230;<\/p>\n<p>En todo caso, y m\u00e1s all\u00e1 de los problemas, que veremos m\u00e1s abajo, a nivel de la maduraci\u00f3n subjetiva de esta nueva clase trabajadora mundial \u2013a nuestro juicio, se est\u00e1 viviendo un recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica, en que la clase obrera parte de muy atr\u00e1s debido tambi\u00e9n a la herencia del \u201cfracaso del socialismo\u201d en el siglo pasado\u2013, lo que nos interesa es dar cuenta de la faceta material de este acontecimiento. Esto es, c\u00f3mo la acumulaci\u00f3n capitalista est\u00e1 creando el proletariado universal m\u00e1s vasto de la historia, que todav\u00eda muestra un bajo nivel de actividad, pero que es un hecho testarudo del capitalismo actual: \u201cLos datos de la OIT (Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo) permiten una estimaci\u00f3n del n\u00famero de asalariados a escala mundial. En los pa\u00edses \u2018avanzados\u2019, ha aumentado alrededor de un 20% entre 1992 y 2008, para luego estancarse desde la entrada en la crisis. En el resto del mundo (los pa\u00edses \u2018emergentes\u2019), aument\u00f3 cerca de un 80% en el mismo per\u00edodo. Se encuentra el mismo tipo de resultado, a\u00fan m\u00e1s marcado, para el empleo en la industria manufacturera: entre 1980 y 2005, la mano de obra industrial aument\u00f3 un 120% en los pa\u00edses \u2018emergentes\u2019, pero baj\u00f3 un 19% en los pa\u00edses \u2018avanzados\u2019.<\/p>\n<p>\u201cLa misma constataci\u00f3n se produce en un estudio reciente del FMI, que calcula la fuerza de trabajo en los sectores exportadores de cada pa\u00eds. Se obtiene una estimaci\u00f3n de la fuerza de trabajo mundializada, es decir la que est\u00e1 directamente integrada en las cadenas de valor globales. La divergencia es a\u00fan m\u00e1s marcada: entre 1990 y 2010, la fuerza de trabajo global as\u00ed calculada se increment\u00f3 un 190% en los pa\u00edses \u2018emergentes\u2019, frente al 46% en los pa\u00edses \u2018avanzados\u2019. As\u00ed, la mundializaci\u00f3n lleva tendencialmente a la formaci\u00f3n de un mercado mundial y tambi\u00e9n a la de una clase obrera mundial, cuyo crecimiento se produce en lo esencial en los llamados pa\u00edses emergentes\u201d (Husson, 2015).<\/p>\n<p>Completemos la panor\u00e1mica con Cr\u00e9mieux: \u201cLa poblaci\u00f3n mundial ha progresado de 6.400 millones en 2005 a 7.100 millones en 2013; la poblaci\u00f3n activa pas\u00f3 de 3.000 a 3.400 millones. La poblaci\u00f3n rural se ha transformado en minoritaria al final de la d\u00e9cada del 2000, un 47% en 2013. Un 65% de la poblaci\u00f3n mundial ser\u00e1 urbana en 2025, conteniendo ya 23 megal\u00f3polis de m\u00e1s de 10 millones de habitantes. Los empleos en la industria y los servicios aumentan: representan, respectivamente, un 22 y un 45% en 2005, un 24,5 y un 45% en 2013. El empleo agr\u00edcola retrocede del 35 al 31% en el mismo per\u00edodo\u201d. Y agrega con un gr\u00e1fico que el salariado mundial se reparte as\u00ed: 1.800 millones en el mundo \u201cemergente\u201d y 1.200 millones en los pa\u00edses \u201cavanzados\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>6.2 La nueva clase obrera migrante china <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como expresi\u00f3n m\u00e1s representativa de este nuevo proletariado, nos concentraremos en la nueva clase obrera china, pa\u00eds que est\u00e1 en el centro de la acumulaci\u00f3n capitalista en la actualidad. El desplazamiento al Asia-Pac\u00edfico de los n\u00facleos m\u00e1s din\u00e1micos de la acumulaci\u00f3n del capitalismo mundializado es un hecho tan evidente que no hace falta subrayarlo.<\/p>\n<p>Hablamos del impactante fen\u00f3meno de la creaci\u00f3n en pocas d\u00e9cadas de una nueva e inmensa clase obrera que est\u00e1 llamada a incrementar su protagonismo a medida que nos adentremos en el siglo XXI.15 La paradoja del caso es que fue la revoluci\u00f3n anticapitalista de 1949 la que cre\u00f3 las condiciones materiales para el enorme desarrollo capitalista de la China de hoy (en primer lugar, su unidad nacional como pa\u00eds).<\/p>\n<p>Se trata de un desarrollo que, seg\u00fan la definici\u00f3n del intelectual hongkon\u00e9s Au Loong Yu, el m\u00e1s profundo analista marxista de China en la actualidad, ha transformado el pa\u00eds en un capitalismo burocr\u00e1tico, caracterizado por la particularidad de que su clase dominante es originaria de la burocracia emergente del Estado mao\u00edsta fundado con la revoluci\u00f3n de 1949: \u201cLos bur\u00f3cratas chinos combinan las dos funciones [administradores del Estado y empresarios] y perciben simult\u00e1neamente un salario y captan una parte de la plusval\u00eda\u201d (Au Loong Yu 2013: 19).<\/p>\n<p>Cuando la revoluci\u00f3n de 1949, lo que quedaba de la clase obrera china luego de las derrotas de los a\u00f1os 20 y las destrucciones causadas por la guerra con Jap\u00f3n estaba concentrada en las ciudades bajo el mando del Kuomintang (la clase obrera s\u00f3lo se hab\u00eda incrementado en Manchuria durante muchos a\u00f1os ocupada por los japoneses), y el movimiento nacionalista hab\u00eda logrado recrear los comportamientos corporativos que le eran caracter\u00edsticos (Roland Lew, 1997).16<\/p>\n<p>El mao\u00edsmo no hizo m\u00e1s que reafirmar estas conductas. Aunque formalmente los trabajadores eran \u201cla clase social privilegiada\u201d, no ten\u00edan arte ni parte en la decisi\u00f3n de los asuntos. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, la clase obrera sigui\u00f3 atada al terreno reivindicativo y a la estrechez de miras: a nadie se le ocurri\u00f3 que \u201cprivilegiada\u201d deb\u00eda significar transformarse en clase dirigente.<\/p>\n<p>Al respecto, y frente a los relatos fetichistas en la izquierda sobre los Estados burocr\u00e1ticos, veamos esta descripci\u00f3n de hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 en la China de Mao (y llega hoy), la falta de tradiciones pol\u00edticas independientes de los trabajadores: \u201cAntes de 1990, el Estado surcoreano era tan despiadado como el del PCCh, pero aqu\u00e9l nunca tuvo la capacidad de borrar todas las asociaciones civiles; la Iglesia, por ejemplo, siempre proporcionaba alg\u00fan espacio para la organizaci\u00f3n inicial de los trabajadores. Por el contrario, el PCCh lo ha logrado desde los a\u00f1os 50. Todas las tradicionales asociaciones chinas religiosas y civiles desaparecieron, es decir, fueron destruidas o cooptadas por la burocracia, al grado que hasta los monjes tao\u00edstas o budistas se convirtieron pr\u00e1cticamente en funcionarios pagados por el Estado conforme a la escala retributiva de la burocracia (\u2026). No hab\u00eda ni hay sociedad civil. No hab\u00eda ni hay ning\u00fan movimiento social organizado, por no hablar de una oposici\u00f3n pol\u00edtica organizada\u201d (Au Loong Yu, revista <em>Transversales<\/em> 2009-2010).<\/p>\n<p>En este marco, el mao\u00edsmo cre\u00f3 una \u201cclase obrera de Estado\u201d (Lew) que, empleada en las empresas p\u00fablicas, lleg\u00f3 a alcanzar 100 millones de integrantes bajo el r\u00e9gimen del \u201ctaz\u00f3n de arroz de hierro\u201d, que significaba una serie de seguridades en materia de empleo, vivienda, salud, etc\u00e9tera. Ello signific\u00f3, num\u00e9ricamente, un importante crecimiento de la clase obrera, si recordamos que en 1949 no deb\u00eda haber m\u00e1s de tres millones de obreros en toda China. Esta clase obrera no s\u00f3lo tuvo restringida su movilidad laboral, sino que su participaci\u00f3n sindical y pol\u00edtica independiente fue completamente nula. S\u00f3lo se movi\u00f3 durante la Revoluci\u00f3n Cultural, pero cuando sus luchas amenazaban con escalar y tornarse independientes, las fracciones burocr\u00e1ticas enfrentadas cerraron filas y pusieron punto final al m\u00e1s parad\u00f3jico ciclo de luchas obreras bajo el mao\u00edsmo.<\/p>\n<p>Sin embargo, al mismo tiempo, la clase obrera china recibi\u00f3 del Estado una serie de garant\u00edas que alimentaron su corporativismo, su no elevarse como alternativa para el conjunto de la sociedad: \u201cTodo esto result\u00f3 en una capacidad de negociaci\u00f3n (\u2026) vinculada a la defensa de sus intereses corporativos, a una cierta solidaridad con su empresa y a la indiferencia respecto de la situaci\u00f3n general, sobre todo respecto de los sectores no favorecidos del mundo del trabajo. Todo, salvo un sentido de clase global\u201d (Lew 1997: 189).<\/p>\n<p>La gesti\u00f3n del PCCh fue paternalista, en un Estado burocr\u00e1tico basado en una serie de concesiones a los trabajadores de las empresas estatizadas, que estuvieron ausentes para el resto de los trabajadores y ni que hablar, paradoja si las hay, para la base social real de la revoluci\u00f3n: el campesinado. En efecto, luego de un primer momento de recuperaci\u00f3n de las tierras y de reforma agraria vino una fuert\u00edsima colectivizaci\u00f3n forzosa que nunca convenci\u00f3 a los campesinos, y posteriormente avances y retrocesos en materia de explotaci\u00f3n privada de la tierra.<\/p>\n<p>Se trataba, entonces, de un Estado burocr\u00e1tico definido por la <em>exclusi\u00f3n de los trabajadores del poder<\/em>: \u201cLos trabajadores no dispon\u00edan de libertad de elecci\u00f3n personal concerniente a su carrera profesional, sin hablar evidentemente de la libertad de expresi\u00f3n y organizaci\u00f3n, sin las cuales es simplemente imposible hablar de \u2018poder de clase\u2019\u201d (Au Loong Yu 2013: 108).<\/p>\n<p>La clase obrera china pag\u00f3 caro este esquema: como todo se decidi\u00f3 siempre por arriba, lo mismo ocurri\u00f3 con la vuelta al capitalismo, brutal represi\u00f3n y derrota en la Plaza de Tiananmen mediante.17 El sector de trabajadores del Estado fue casi desmantelado. Subsiste hoy un plantel reducido de trabajadores del sector (los despidos alcanzaron 40 o 50 millones), en medio de que la gran novedad de las \u00faltimas d\u00e9cadas de restauraci\u00f3n capitalista es la masa inmensa del nuevo proletariado migrante rural-urbano, obrero-campesino.<\/p>\n<p>Una peculiaridad de esta nueva clase obrera es que se encuentra bajo el r\u00e9gimen del <em>hukou<\/em>, un pasaporte interno restablecido con el mao\u00edsmo (1953) que proven\u00eda de una pr\u00e1ctica ancestral del antiguo Imperio chino, y que se ha generalizado con la restauraci\u00f3n capitalista, regulando la radicaci\u00f3n urbana de los trabajadores.<\/p>\n<p>Los beneficios para la burocracia son evidentes, hasta por el hecho de que el grado de explotaci\u00f3n del trabajo al que est\u00e1 acostumbrado un trabajador rural es mayor que el trabajador urbano. Es verdad que en el campo la rutina de trabajo no es la de la industria. Pero incluso obteniendo ingresos miserables en las ciudades, el trabajador de origen campesino considera que est\u00e1 mejor que en su lugar de origen.<\/p>\n<p>El mao\u00edsmo hizo una explotaci\u00f3n de esto en la medida en que benefici\u00f3 al sector obrero estatal bajo \u201ctaz\u00f3n\u201d, pero tambi\u00e9n invisibiliz\u00f3 a la otra mitad de la clase obrera, mantenida, ex profeso, bajo condiciones de precariedad laboral (Lew 1997).<\/p>\n<p>Con la vuelta del capitalismo, el sector de la clase obrera estatal fue diezmado y la burocracia generaliz\u00f3 la nueva clase obrera \u201cbajo pasaporte\u201d: una clase \u201cobrera-rural\u201d que pas\u00f3 a ser el grueso de la nueva clase trabajadora china, hoy la m\u00e1s grande del mundo, bajo condiciones de explotaci\u00f3n especiales. Sucede que al trabajador asalariado, en su modelo \u201cideal\u201d, se lo considera un \u201ctrabajador libre\u201d: libre de servidumbre, de ataduras, libre de cambiar de trabajo, aunque tambi\u00e9n de morirse de hambre si no se emplea. La clase obrera china es, en este sentido, menos libre y bajo condiciones que difieren de la f\u00f3rmula cl\u00e1sica: est\u00e1 bajo pasaporte y no se puede radicar en las ciudades. Es cierto que tiene alg\u00fan tipo de \u201cretaguardia\u201d en el campo, pero de la que todo el mundo quiere escapar por razones obvias de falta de perspectivas.<\/p>\n<p>Esto es lo que explica que China sea hoy el pa\u00eds cuyas migraciones internas sean las m\u00e1s grandes del mundo. Cada a\u00f1o entre 200 y 300 millones de trabajadores chinos vuelven a su lugar de origen atravesando 2.000 o 3.000 kil\u00f3metros durante el \u201cA\u00f1o nuevo lunar\u201d: ven a sus familias, renuevan sus pasaportes y vuelven a las urbes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa esto en materia de condiciones de explotaci\u00f3n obrera? Los trabajadores no se sienten en \u201ccasa\u201d en las grandes ciudades. Duermen muchas veces en los dormitorios de las mismas plantas (la Foxconn, empresa de origen taiwan\u00e9s de semiconductores, agrupa en una misma planta, que es una ciudad, a 100.000 trabajadores). No pueden adquirir propiedades en la ciudad, ni radicarse en ellas, ni contraer matrimonio all\u00ed. Son extranjeros en su propio pa\u00eds. El mismo efecto que logran los pa\u00edses imperialistas cl\u00e1sicos respecto de los inmigrantes chicanos, latinos, mexicanos, africanos o asi\u00e1ticos, lo logra China con sus propios trabajadores de origen rural.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la inmensa mayor\u00eda de los trabajadores tengan la cabeza en el mundo rural, en su aldea de origen; cuesta mucho formar relaciones de agregaci\u00f3n, de socializaci\u00f3n, y ni hablar de organizaci\u00f3n sindical y pol\u00edtica cuando cada trabajador, subjetivamente, est\u00e1 pensando en la vuelta a su pueblo: \u201cLa mayor\u00eda de la actual clase obrera est\u00e1 compuesta por trabajadores migrantes provenientes de las regiones rurales; carecen de cualquier memoria colectiva de clase previa a su llegada a las ciudades\u201d (Au Loong Yu 2013: 53).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>6.3 Potencialidades hist\u00f3ricas <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El car\u00e1cter migrante de la mayor\u00eda de la fuerza de trabajo le agrega una serie de problemas a la econom\u00eda china. El pasaporte como mecanismo de dominaci\u00f3n de los trabajadores por parte de la burocracia es un arma de atomizaci\u00f3n extraordinaria. Pero, econ\u00f3micamente, implica una serie de contradicciones que se est\u00e1n agravando. El nivel de consumo de esta clase obrera es bajo, lo que dificulta la creaci\u00f3n de un pujante mercado interno. Si uno no puede afincarse, adquirir propiedad, formar una familia, si todo esto debe ser concretado en la localidad de origen, el nivel de consumo urbano se mantendr\u00e1 necesariamente por debajo de las posibilidades.<\/p>\n<p>Para una econom\u00eda exportadora esto funciona: la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo se mantiene barata. Pero si la realidad es que los salarios vienen avanzando desde hace unos a\u00f1os \u2013\u00a1China ya no es el pa\u00eds con la fuerza de trabajo m\u00e1s barata del mundo!\u2013, y si, para colmo, el comercio internacional se estanca, como ocurre actualmente, el gigante oriental ya no podr\u00e1 contrapesar la desaceleraci\u00f3n de su ritmo de crecimiento sin encarar el problema de la creaci\u00f3n de un mercado interno digno de tal nombre, lo que pone sobre la mesa el interrogante de hasta cu\u00e1ndo se mantendr\u00e1 el r\u00e9gimen del <em>hukou<\/em>.<\/p>\n<p>La burocracia ha impulsado la creaci\u00f3n de una nueva clase media y una ascendente burgues\u00eda enriquecida al calor del Estado (los esc\u00e1ndalos de los hijos de los grandes jerarcas del r\u00e9gimen se suceden sin cesar), que ya es la mayor consumidora de marcas de lujo del mundo. De todos modos, no est\u00e1 claro que esto alcance para resolver los problemas de \u201crealizaci\u00f3n\u201d (venta de mercanc\u00edas) que plantea el mercado m\u00e1s din\u00e1mico del mundo.<\/p>\n<p>Un proletariado que est\u00e1 alcanzando las cifras de 200 o 300 millones de integrantes (las estimaciones difieren), que ya es la mayor concentraci\u00f3n obrera del mundo18, est\u00e1 llamado a dejar su huella en la historia, cualesquiera que sean los obst\u00e1culos que deba sortear debido a la herencia del \u201csocialismo\u201d mao\u00edsta: \u201cUn obst\u00e1culo a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de vencer es que el socialismo est\u00e1 profundamente desacreditado. Si uno habla del socialismo a un trabajador activista, muy a menudo su respuesta ser\u00e1: \u2018\u00bfC\u00f3mo podemos construir algo nuevo usando la vieja mierda del partido comunista?\u2019 En verdad, el grado de decepci\u00f3n sobre el socialismo es diferente seg\u00fan las industrias y regiones de que se trate, pero la apat\u00eda general hacia la izquierda pol\u00edtica es demasiado obvia para negarla\u201d (Au Loong Yu 2009).<\/p>\n<p>Mucho del futuro estrat\u00e9gico de la clase obrera mundial se juega hoy en China, cuya clase obrera reinicia su experiencia hist\u00f3rica en condiciones en que, materialmente, es una potencia sin igual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> La \u00faltima palabra la tiene la lucha de clases <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEstaba convencido de que su vida era como una prueba manifiesta de que era portador de una voluntad enorme, una voluntad a la que no era en absoluto ajena la indignaci\u00f3n social y la utop\u00eda. No era otra cosa lo que siempre aconseja cuando, con una paciencia muy poco com\u00fan, recomendaba a todos los que le ped\u00edan consejo lo mismo: trabajar, trabajar, trabajar\u2026\u201d<\/em> (Pepe Guti\u00e9rrez \u00c1lvarez, <em>Un siglo de Jack London<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El dinamismo recobrado por el sistema en los a\u00f1os 90, su expansi\u00f3n geogr\u00e1fica, el surgimiento de nuevas ramas productivas, fueron elementos reunidos que dieron lugar a la idea de que el capitalismo hab\u00eda inaugurado una nueva fase ascendente.<\/p>\n<p>Hoy esta creencia aparece desacreditada. Algunos de los principales economistas marxistas de la actualidad, como Michael Husson o Michael Roberts, opinan que el capitalismo no ha podido pasar a una fase ascendente, lo que se expresa tanto en los d\u00e9ficits en materia de acumulaci\u00f3n como en las dificultades para una suba sostenida de la productividad de las econom\u00edas del centro imperialista. Fran\u00e7ois Chesnais se pronuncia en igual sentido: \u201cPara la burgues\u00eda, el problema es hallar un factor capaz de impulsar la acumulaci\u00f3n otra vez, luego de varias d\u00e9cadas. Desde que se incorpor\u00f3 a China en el mercado mundial, ya no quedan \u2018fronteras\u2019. La \u00fanica oportunidad son las nuevas tecnolog\u00edas. Solamente \u00e9stas, con una inversi\u00f3n extremadamente alta y sus efectos en los empleos, son capaces de impulsar una nueva onda larga de acumulaci\u00f3n, asociada con la expansi\u00f3n a trav\u00e9s de nuevos mercados. El rol de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n en la reconfiguraci\u00f3n radical de la organizaci\u00f3n del trabajo y en la vida cotidiana es indudable. La gran cuesti\u00f3n es si ellas tienen las consecuencias en las inversi\u00f3n y en el empleo capaces de impulsar una nueva onda larga de la acumulaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>No es una opini\u00f3n que compartan s\u00f3lo los marxistas. Los economistas del <em>establishment<\/em> est\u00e1n preocupados por lo que se\u00f1alan como \u201cestancamiento secular\u201d del sistema. Ya hemos comentado la opini\u00f3n esc\u00e9ptica de un reconocido especialista en estudios de productividad, Robert Gordon, para quien en materia de productividad el panorama es adverso, y no prev\u00e9 ganancias de productividad cualitativas en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Husson observa agudamente que en ning\u00fan caso la curva del capitalismo deber\u00eda apreciarse de manera mec\u00e1nica. Si se respetara el ritmo de los \u201cciclos de Kondratiev\u201d, habr\u00eda que evaluar las \u00faltimas d\u00e9cadas como de ascenso capitalista (como unilateralmente las considera, por ejemplo, Astarita). Sin embargo, seg\u00fan Husson, \u00e9ste no es el caso: el hecho de que el capitalismo no se encuentre en una nueva fase ascendente es otro argumento contra la err\u00f3nea apreciaci\u00f3n de que la curva de desarrollo pueda tener alg\u00fan tipo de regularidad, mecanismo o mecanicismo que hiciera que las inflexiones ascendentes o descendentes llegaran a la hora.<\/p>\n<p>Como se\u00f1alara Daniel Bensa\u00efd para las revoluciones, que siempre llegan a destiempo, es evidente que si en el caso de la curva del desarrollo capitalista inevitablemente interviene la lucha de clases, no hay nada que pueda determinar, por fuera de esa misma lucha, regularidad alguna.19<\/p>\n<p>En todo caso, y m\u00e1s all\u00e1 de esta cuesti\u00f3n de m\u00e9todo, en lo sustantivo todo parece indicar que, efectivamente, el capitalismo sigue con una t\u00f3nica descendente. Contribuyen para esto una multiplicidad de evidencias que van desde la fr\u00e1gil recuperaci\u00f3n luego de 2008 \u2013que a Roberts, Shaikh y otros marxistas los lleva a definir la crisis como la tercera depresi\u00f3n en la historia del sistema\u2013 hasta los problemas que, en materia de estancamiento de la productividad, caracterizan a los pa\u00edses centrales hoy: \u201cDurante las tres primeras d\u00e9cadas despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, la econom\u00eda global fue, en general, la historia de una marea ascendente que levantaba todos los barcos. \u00c9se ya no es el caso: una elite min\u00fascula se queda con la parte del le\u00f3n del crecimiento global. Para los de abajo, y cada vez m\u00e1s tambi\u00e9n para los del medio, se trata de ajustes de salarios, alto desempleo, deuda, austeridad y pobreza. Las 85 personas m\u00e1s ricas del planeta suman la misma riqueza que la mitad de la poblaci\u00f3n del mundo, pero parecen olvidar el riesgo de una extendida agitaci\u00f3n social. Lo mismo les pasaba, por supuesto, a los Borbones y a los Romanov\u201d (Larry Elliott, en <em>The Guardian<\/em>, citado por M. Yunes, 2015).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>7.1 Como a los Borbones y a los Romanov <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es importante finalizar este trabajo con la idea que lo recorre desde su inicio. A la hora de la caracterizaci\u00f3n de la din\u00e1mica del sistema, esa apreciaci\u00f3n debe ser concreta: una combinaci\u00f3n de las leyes generales del sistema, su concreto desarrollo hist\u00f3rico y la intersecci\u00f3n de todas sus tendencias, en relaci\u00f3n con los desarrollos de la lucha de clases. La econom\u00eda, en todo caso, establece las bases materiales, las condiciones objetivas (a las que hay que sumar las pol\u00edticas) en las que esa lucha de clases se desarrollar\u00e1.<\/p>\n<p>Por esto mismo es que, a la vez, hay que tener sumo cuidado en las previsiones: el catastrofismo \u2013hermano gemelo del objetivismo y de una \u201cfilosof\u00eda de la historia\u201d determinista20\u2013 es un mal consejero. Cuando definimos que el capitalismo no est\u00e1 hoy en una fase ascendente, no quiere decir que no pueda estarlo ma\u00f1ana. Eso depender\u00e1 de la lucha de clases y su desarrollo concreto. El sistema tiene a su disposici\u00f3n un conjunto de invenciones que bien podr\u00edan aplicarse y generalizarse para producir un nuevo salto adelante de la acumulaci\u00f3n: rob\u00f3tica, impresoras 3D, nanotecnolog\u00eda, tecnolog\u00eda espacial, biotecnolog\u00edas, inteligencia artificial\u2026<\/p>\n<p>Se trata de avances tecnol\u00f3gicos que no podr\u00e1n tener un desarrollo independiente, pero que si el capitalismo lograra superar su crisis, destruir los capitales sobrantes, liquidar la sobreacumulaci\u00f3n que echa para atr\u00e1s las nuevas ramas productivas; en definitiva, si logra procesar su crisis socialmente (y esto quiere decir por el cedazo de la lucha de clases), no hay nada que en el mundo material pueda impedir una nueva fase de desarrollo.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que, cual un mero movimiento c\u00edclico, esto resolver\u00eda todas las taras que el capitalismo viene arrastrando. Sea como \u201c\u00faltima fase\u201d (Lenin) o como \u201ccapitalismo tard\u00edo\u201d (Mandel), el sistema viene acumulando contradicciones cada vez m\u00e1s brutales, expresadas en su capacidad sin antecedentes de crear fuerzas destructivas. Recordamos aqu\u00ed el dram\u00e1tico problema del cambio clim\u00e1tico, que coloca a la humanidad de manera perentoria y sist\u00e9mica frente el pron\u00f3stico de socialismo o barbarie clim\u00e1tica mundial, por no hablar de un eventual descontrol de la posesi\u00f3n de arsenal nuclear.<\/p>\n<p>Pero aun con la acumulaci\u00f3n creciente de inercias, sin perder de vista ni por un instante la idea de Trotsky de que el capitalismo, como el cuerpo humano, tiene edad y acumula \u201cachaques\u201d, mientras no muera (y el capitalismo, a diferencia en esto de los seres humanos, no puede morir de muerte natural), seguir\u00e1 respirando. Esta respiraci\u00f3n puede mostrarlo ahogado, fuera de estado o recuperando agilidad y ox\u00edgeno por la v\u00eda del relanzamiento de la acumulaci\u00f3n y de nuevas ramas productivas.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 depende esto? \u00bfC\u00f3mo puede hacerse valer el capitalismo? Pues por la v\u00eda de la lucha de clases. Si lograra despedir a los trabajadores suficientes, si lograra ensanchar m\u00e1s la hist\u00f3rica desigualdad social que se vive hoy, si por una combinaci\u00f3n de circunstancias lograra aumentar cualitativamente la extorsi\u00f3n de plusval\u00eda absoluta y relativa, el capitalismo podr\u00eda tener una nueva oportunidad.<\/p>\n<p>Pero lo que podemos anticipar es que esto no ser\u00e1 f\u00e1cil. Es verdad que todav\u00eda campea gran desorientaci\u00f3n entre los trabajadores en materia de perspectivas estrat\u00e9gicas, de alternativas. Pero la continuidad de la acumulaci\u00f3n capitalista, el traslado de su centro m\u00e1s din\u00e1mico a China, India y ma\u00f1ana quiz\u00e1 a \u00c1frica, el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n trabajadora, est\u00e1n creando las condiciones hist\u00f3ricas para un recomienzo de la experiencia de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Un recomienzo que, ante el escenario de polarizaci\u00f3n creciente que parece abrirse con el triunfo de Donald Trump a la presidencia, apunta a dejar atr\u00e1s los tiempos posmodernos dominantes en Occidente en las \u00faltimas d\u00e9cadas: \u201cLo ligero hipertrofia el placer inmediato, suprimiendo la progresi\u00f3n hist\u00f3rica: \u2018Vivir mejor aqu\u00ed y ahora \u2013escribe Lipovetsky\u2013 y no en un futuro lejano: el universo materialista y hedonista de lo ligero es lo que ha acabado con las visiones tit\u00e1nicas del progreso\u2019. (\u2026) En este mundo, ya ning\u00fan l\u00edder podr\u00e1 decir lo que Churchill les pidi\u00f3 a los ingleses en 1940: \u2018S\u00f3lo tengo para ofrecerles sangre, esfuerzo, sudor y l\u00e1grimas\u2019. Nadie quiere sufrir en la hipermodernidad\u201d (E. Fidanza, 2016).<\/p>\n<p>Mejor ser\u00eda no apresurarse tanto. Una radicalizaci\u00f3n de la nueva generaci\u00f3n podr\u00eda estar a la vuelta de los desarrollos si \u00e9stos se extreman, cuando rebote un p\u00e9ndulo de la lucha de clases que podr\u00eda ser llevado demasiado a la derecha desde el gobierno m\u00e1s importante del mundo.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 esta generaci\u00f3n obrera, trabajadora, juvenil y del movimiento de mujeres la que podr\u00eda determinar el curso futuro del sistema: \u201cVisto desde el punto de vista de la lucha por la emancipaci\u00f3n social, [la] \u00fanica perspectiva es la que se resume en la palabra que dijo Marx durante su \u00faltima conversaci\u00f3n registrada (\u2026) en una conversaci\u00f3n con un joven periodista estadounidense: \u2018Lucha\u2019. \u2018Durante la conversaci\u00f3n, surgi\u00f3 en mi mente una pregunta relativa a la suprema ley de la vida. Mientras descend\u00eda a las profundidades del lenguaje, y se elevaba a las alturas de la solemnidad, durante un instante de silencio, interrump\u00ed al revolucionario y fil\u00f3sofo con estas decisivas palabras, \u2018\u00bfQu\u00e9 es?\u2019 Parec\u00eda como si por un momento su mente diese marcha atr\u00e1s mientras contemplaba bramar al mar ante \u00e9l, as\u00ed como a la inquieta multitud en la playa. \u2018\u00bfQu\u00e9 es?\u2019, hab\u00eda preguntado yo; a lo que en un tono profundo y solemne, replic\u00f3: \u00a1Lucha! Al principio cre\u00ed haber o\u00eddo el eco de la desesperaci\u00f3n; pero, por ventura, era la ley de la vida\u2019\u201d (F. Chesnais).<\/p>\n<p>Trabaja y lucha; lucha y trabaja. \u00c9ste debe ser un poco el mandato para las nuevas generaciones militantes. Porque todos los elementos objetivos de la situaci\u00f3n mundial muestran que est\u00e1 reabri\u00e9ndose la \u00e9poca de la crisis, guerras y revoluciones, la \u00e9poca de las nuevas revoluciones socialistas en el siglo XXI, la \u00e9poca que estar\u00e1 marcada por la autodeterminaci\u00f3n democr\u00e1tica y socialista de la clase obrera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Arcary, Val\u00e9rio: <em>El encuentro de la revoluci\u00f3n con la historia<\/em>. San Pablo, Sundermann, 2006.<\/p>\n<p>Astarita, Rolando: \u201cTrotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cTrotsky, fuerzas productivas y ciencia\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cMandel sobre la plusval\u00eda extraordinaria\u201d.<\/p>\n<p>Au Loong Yu, <em>La Chine. Un capitalisme bureaucratique. <\/em><em>Forces et faiblesses<\/em>. Paris, Editions Syllepse, 2013.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201c\u00bfFinal de un modelo o nacimiento de un nuevo modelo?\u201d. <em>Transversales<\/em> 17, invierno 2009-2010.<\/p>\n<p>Bensa\u00efd, Daniel: \u201cPrefacio a <em>Las ondas largas del capitalismo<\/em> de Ernest Mandel. Los ritmos del capital\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>La discordance des temps<\/em>, Paris, Les Editions de la Passion, 1995.<\/p>\n<p>Chesnais, Francois: \u201cEl curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada\u201d.<\/p>\n<p>Cr\u00e9mieux, L\u00e9on: \u201cSur les \u00e9volutions de la clase ouvri\u00e8re et des movements sociaux \u2013 Quelques \u00e9l\u00e9ments factuels\u201d.<\/p>\n<p>Federici, Silvia: \u201cLa muerte de mujeres en las maquilas recuerda a la fase del per\u00edodo de acumulaci\u00f3n originaria\u201d. <em>Pueblos<\/em>, 12-10-2016.<\/p>\n<p>Fidanza, Eduardo: \u201cLa liviandad consumista que condiciona a la pol\u00edtica\u201d. <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 1-10-2016.<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio: <em>Antolog\u00eda<\/em>. M\u00e9xico, Siglo XXI, 1999.<\/p>\n<p>Husson, Michael: \u201cEl gran bluff de la robotizaci\u00f3n\u201d. <em>Viento Sur<\/em> 147, agosto 2016.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa teor\u00eda de las ondas largas y la crisis del capitalismo contempor\u00e1neo\u201d. <em>Viento Sur<\/em> 135, agosto 2014.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa formaci\u00f3n de una clase obrera mundial\u201d. <em>A trav\u00e9s del espejo<\/em>, a\u00f1o 1, n\u00famero 1, 2015.<\/p>\n<p>Katz, Claudio: \u201cErnest Mandel y la teor\u00eda de las ondas largas\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cDiscusiones marxistas sobre tecnolog\u00eda\u201d. <em>Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n<\/em> 3, invierno 1997.<\/p>\n<p>Leite, Leonardo M.: \u201cUna pol\u00e9mica sobre el Libro I de <em>El Capital<\/em> de Marx: productividad, trabajo potenciado y transferencia de valor\u201d.<\/p>\n<p>Lew Roland\u00a0: <em>L\u2019Intellectuel, l\u2019\u00c9tat et la r\u00e9volution. Essais sur le communisme chinois et le socialisme r\u00e9el. <\/em>L\u2019Harmattan, 1997.<\/p>\n<p>Lou\u00e7a, Francisco: \u201cErnest Mandel y las pulsaciones de la historia\u201d.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest: <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>. San Pablo, Nova Cultural, 1985.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Las ondas largas del desarrollo capitalista<\/em>. Siglo Veintiuno Editores, 1986.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa teor\u00eda marxista de las crisis y la actual depresi\u00f3n econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>Marx, Karl: <em>El capital<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1981.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Progreso t\u00e9cnico y desarrollo capitalista<\/em>. Cuadernos de Pasado y Presente 93, M\u00e9xico, 1982.<\/p>\n<p>Moreno, Nahuel: <em>Actualizaci\u00f3n del Programa de Transici\u00f3n<\/em>. Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 1990.<\/p>\n<p>Piketty, Thomas: <em>El capital en el siglo XXI.<\/em> Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2015.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez, Roberto: \u201cLa mundializaci\u00f3n del capitalismo imperialista y nuestro programa\u201d. Mimeo, 1997.<\/p>\n<p>Roberts, Michael: \u201cEl final de la globalizaci\u00f3n y el futuro del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>Rosdolsky, Roman: <em>G\u00e9nesis y estructura de <\/em>El capital<em> de Marx (estudios sobre los <\/em>Grundrisse<em>).<\/em> M\u00e9xico, Siglo XXI, 1983.<\/p>\n<p>S\u00e1enz, Roberto: \u201cPerspectivas del capitalismo a comienzos del siglo XXI\u201d. <em>Socialismo o Barba<\/em>rie 25, 2011.<\/p>\n<p>Tanuro, Daniel: \u201cEsta transici\u00f3n no es la nuestra\u201d. <em>Viento Sur<\/em>, 10-11-16.<\/p>\n<p>Traverso, Enzo: <em>Les marxistes et la question juive<\/em>. Paris, \u00c9ditions Kim\u00e9, 1997.<\/p>\n<p>Trotsky, Le\u00f3n: <em>El pensamiento vivo de Marx<\/em>. Buenos Aires, Losada, 1984.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa curva del desarrollo capitalista\u201d.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 \u201cLa situaci\u00f3n mundial\u201d, junio de 1921.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013 <em>Europa y Am\u00e9rica. Los dos polos del movimiento obrero. El tipo acabado del reformismo<\/em>, 1926.<\/p>\n<p>Yunes, Marcelo: \u201cLa marcha de la econom\u00eda latinoamericana. El final de la \u2018d\u00e9cada dorada\u2019\u201d. <em>Socialismo o Barbarie<\/em> 29, 2015.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Recomendamos leer este texto junto con nuestro anterior \u201cPerspectivas del capitalismo al comienzos del siglo XXI\u201d (2012), que aborda una serie de cuestiones complementarias a las que desarrollaremos aqu\u00ed.<\/li>\n<li>Como me se\u00f1alara agudamente Valerio Arcary en una ojeada a una primera versi\u00f3n de este trabajo: \u201cConcuerdo en que la clave para el tema debe ser la historizaci\u00f3n. En terminolog\u00eda marxista, historizar es comprender que la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica es indisociable de la lucha de clases. Depende de la confrontaci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n a escala mundial\u201d.<\/li>\n<li>Nahuel Moreno realiz\u00f3 en su momento una cr\u00edtica sumaria que hoy no se sostiene, basada en la idea de que la \u00e9poca del imperialismo supondr\u00eda un freno absoluto al desarrollo de las fuerzas productivas, lo que ha sido desmentido por el devenir hist\u00f3rico del \u00faltimo siglo, que ha mostrado un parejo desarrollo de fuerzas productivas y destructivas. Posteriormente Moreno se autocriticar\u00eda de esta postura, que hizo de base material de su objetivismo: el sistema se derrumbaba, la revoluci\u00f3n marcha sola, \u201cobjetivamente\u201d, hacia el socialismo\u2026<\/li>\n<li>En nuestro estudio de Mandel en las m\u00e1s diversas \u00e1reas constatamos siempre, am\u00e9n de una enorme erudici\u00f3n y creatividad en materia te\u00f3rica, un arrastre de elementos de economicismo. Un ejemplo de esto, entre otros, es su art\u00edculo \u201cEl papel del individuo en la historia de la Segunda Guerra Mundial\u201d, demasiado sociol\u00f3gico en su abordaje. En pr\u00f3ximos textos intentaremos una cr\u00edtica m\u00e1s sistem\u00e1tica.<\/li>\n<li>Claudio Katz cae un poco en esto al dar su evaluaci\u00f3n del capitalismo hoy, al que ve en un ciclo general ascendente basado en la revoluci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Quiz\u00e1 seamos injustos con \u00e9l, pero nos parece ver en esta evaluaci\u00f3n, que pasa por alto el desarrollo concreto de la crisis abierta en 2008, una suerte de prolongaci\u00f3n mec\u00e1nica de los an\u00e1lisis de Mandel en sus obras econ\u00f3micas m\u00e1s ambiciosas, sobre todo <em>El capitalismo tard\u00edo<\/em>, que daba cuenta, tambi\u00e9n, de una fase ascendente de base tecnol\u00f3gica.<\/li>\n<li>Se\u00f1alemos, de paso, que Bensa\u00efd se demostr\u00f3 como un gran \u201cmetod\u00f3logo\u201d, muy agudo para escapar del mecanicismo, para llevar la dial\u00e9ctica a la vida. Aun as\u00ed, nos parece que se excede un poco en su cr\u00edtica a Marx respecto del ciclo industrial. Acierta, es verdad, al afirmar que su curso no puede excluir elementos de tipo \u201cmorales\u201d (en Marx esto ten\u00eda que ver con una obsolescencia \u201cprematura\u201d de los materiales producto de un nuevo desarrollo tecnol\u00f3gico, algo irregular por definici\u00f3n). Pero es justo pensar que cierto tipo de regularidad se impone en el ciclo corto, por cuanto las determinaciones que lo afectan son menores que cuando se toma la escala del sistema total. La econom\u00eda puede hacer valer mejor su determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia a esta escala \u201creducida\u201d que cuando se aborda la din\u00e1mica del sistema en su totalidad, que necesariamente combina econom\u00eda y pol\u00edtica.<\/li>\n<li>Veamos una de las tantas citas brillantes de Marx al respecto: \u201cUna verdad comprobada para cualquier esp\u00edritu carente de preconceptos, y s\u00f3lo negada por los predicadores de un para\u00edso de idiotas, es que ni siquiera el desenvolvimiento de la maquinaria, ni los descubrimientos qu\u00edmicos, ni la aplicaci\u00f3n de la ciencia a la producci\u00f3n, ni los progresos de los medios de comunicaci\u00f3n, ni las nuevas colonias, ni la emigraci\u00f3n, ni la apertura de nuevos mercados, ni el libre cambio, ni todo esto junto puede acabar con la miseria de las masas trabajadores, sino lo contrario. Mientras se mantenga en pie la falsa base actual, todo el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo debe, tendencial y necesariamente, acentuar los contrastes sociales y agudizar la contradicci\u00f3n social (\u2026). En los anales del mercado mundial, esta misma \u00e9poca se caracteriza por la repetici\u00f3n cada vez m\u00e1s r\u00e1pida, la extensi\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia y los efectos cada vez m\u00e1s mort\u00edferos de esta peste social que se llama crisis industrial y comercial\u201d (citado por Arcary 2006: 119).<\/li>\n<li>Esto incluye la cr\u00edtica al enfoque rom\u00e1ntico, que pierde de vista la importancia estrat\u00e9gica del desarrollo de las fuerzas productivas para la emancipaci\u00f3n de la humanidad bajo un \u00e1ngulo de la nostalgia por los elementos de autorrealizaci\u00f3n que pod\u00eda haber en el trabajo artesanal precapitalista, as\u00ed como por las formas comunitarias de vida perdidas.<\/li>\n<li>Este criterio metodol\u00f3gico vale tambi\u00e9n para aquellos trotskistas que se atuvieron a la letra escrita de Trotsky respecto de la URSS, en vez de estudiar la realidad viva que estaba en desarrollo bajo sus ojos: \u201cLas tesis estancacionistas son falsas. No existe ning\u00fan l\u00edmite cuantitativo en el capitalismo al desarrollo de las fuerzas productivas. Este l\u00edmite es puramente cualitativo. Cuanto m\u00e1s se expanden las fuerzas productivas, m\u00e1s decrece el tiempo socialmente necesario para fabricar cada mercanc\u00eda y menor es el rol objetivo del tiempo de trabajo como medida del valor\u201d (Katz, 1997).<\/li>\n<li>Se\u00f1alemos el valor personal de Mandel, que siendo un adolescente en la Segunda Guerra Mundial pas\u00f3 por tres detenciones en manos de los nazis y por los campos de trabajo forzados en Alemania, y logr\u00f3 sobrevivir.<\/li>\n<li>\u201cEn 2016 la concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica de CO2 ha superado los 400 partes por mill\u00f3n (ppm), y el calentamiento est\u00e1 por encima de 1 grado Celsius en relaci\u00f3n con la era preindustrial. La superficie hibernal del hielo marino \u00e1rtico ha sido m\u00e1s peque\u00f1a que nunca y la superficie estival es un 60% inferior a la que fue hace 50 a\u00f1os. Agosto ha sido el mes m\u00e1s caluroso jam\u00e1s registrado, y la dislocaci\u00f3n de algunos glaciares en el \u00c1rtico occidental conllevar\u00e1, de forma inevitable, un incremento del nivel de los oc\u00e9anos de unos 1,2 metros en los pr\u00f3ximos dos o tres siglos\u201d (Tanuro; 2016).<\/li>\n<li>En el Cuaderno V sobre \u201cLas m\u00e1quinas\u201d (<em>Progreso t\u00e9cnico y desarrollo capitalista<\/em>, Cuadernos de Pasado y Presente 93), Marx es expl\u00edcito en la afirmaci\u00f3n de que con la introducci\u00f3n de las m\u00e1quinas el capitalista busca prolongar la jornada de trabajo absoluta, tanto el plusvalor relativo como el absoluto, es decir, aumentar la explotaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Una referencia interesante a este pasaje de Marx es la siguiente: \u201cR. Carcanholo apunta a las palabras escogidas por Marx: \u2018act\u00faa como\u2019, o sea, parece ser. En la edici\u00f3n de <em>El capital<\/em> de la editorial Civilizaci\u00f3n Brasilera, el t\u00e9rmino destacado es \u2018opera como\u2019, que, evidentemente, tiene el mismo sentido. Eso significa que Marx fue cauteloso en ese argumento. Carcanholo presenta una justificaci\u00f3n convincente para esa cautela: a esa altura de su exposici\u00f3n, Marx todav\u00eda no hab\u00eda analizado la posibilidad de una incongruencia cuantitativa entre el valor producido y el apropiado, que ser\u00e1 realizada apenas en el Libro III\u201d (Leite), argumento que parece reforzar la posici\u00f3n de Mandel.<\/li>\n<li>Afirma Pedro Scaron, traductor de <em>El capital<\/em> al castellano para la edici\u00f3n de Siglo XXI, la m\u00e1s solvente que se conozca en nuestro idioma: \u201cEl <em>potenzierte Arbeit<\/em> (\u201ctrabajo potenciado\u201d o \u201ctrabajo elevado a una potencia\u201d) a veces es <em>travail puissanci\u00e9<\/em>, pero otras <em>travail complexe<\/em> (\u2018trabajo complejo\u2019)\u201d. Pero es evidente que el concepto de \u201ctrabajo complejo\u201d trae menos complicaciones en la medida en que, en su caso, est\u00e1 claro que el mayor valor que crea deviene del mayor valor que se necesita para su reproducci\u00f3n, dado que es una fuerza de trabajo m\u00e1s calificada.<\/li>\n<li>La evidencia emp\u00edrica muestra que la conflictividad social en general (sobre todo campesina), pero tambi\u00e9n la de los trabajadores en particular, viene aumentando sistem\u00e1ticamente en los \u00faltimos a\u00f1os, aunque en un plano reivindicativo muy inicial; la mejor fuente de informaci\u00f3n al respecto es el <em>China Labour Bulletin<\/em>.<\/li>\n<li>Lew, un marxista europeo ya fallecido especialista en China, se form\u00f3 en la corriente de Mandel para luego dejar la actividad pol\u00edtica y dedicarse a la investigaci\u00f3n. Su impronta luxemburguista se refleja en su preocupaci\u00f3n por la autoemancipaci\u00f3n de los explotados y oprimidos. En una nota redactada antes de su fallecimiento hac\u00eda la siguiente valoraci\u00f3n del marxista belga: \u201cErnest Mandel trasmit\u00eda una pasi\u00f3n (en parte inconsecuente) por todo lo concerniente a la autoemancipaci\u00f3n social\u201d (julio 2004, en \u201cHommage a Roland Lew\u201d, <em>Critique Communiste<\/em>, 7-4-05).<\/li>\n<li>Es significativa la importancia que le da Au Loong Yu a la derrota en Tiananmen en 1989. Si en Occidente se podr\u00eda creer que fue la derrota de un levantamiento s\u00f3lo estudiantil, Yu se\u00f1ala que, en realidad, fue una derrota sobre el conjunto de la sociedad trabajadora del pa\u00eds, que sigue pesando casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/li>\n<li>S\u00f3lo a modo de comparaci\u00f3n, recordemos que el proletariado industrial de EEUU se mantiene estancado hace d\u00e9cadas en alrededor de 20 millones, claro que con un nivel de productividad media mucho m\u00e1s alto que el de China.<\/li>\n<li>Recuerdo un comentario que me hiciera el compa\u00f1ero Val\u00e9rio Arcary sobre que frente a la parad\u00f3jica \u201cregularidad\u201d en las \u201condas\u201d del desarrollo capitalista, esto pod\u00eda apreciarse respecto de los niveles del PBI, pero no as\u00ed en materia de la tasa de ganancia.<\/li>\n<li>\u201cQue la revoluci\u00f3n social radical es la soluci\u00f3n es algo m\u00e1s cierto que nunca, pero la amenaza de las crisis ecol\u00f3gicas, algo que era imprevisible para Marx, como tambi\u00e9n el legado pol\u00edtico del siglo XX, no nos inducen a ser tan optimistas como trataba de ser Mandel en 1981. En la tradici\u00f3n revolucionaria a la que adher\u00ed, el socialismo era una \u2018necesidad\u2019 en dos sentidos de la palabra: el de ser la \u00fanica respuesta decisiva y duradera (\u2026) y el de ser el resultado del movimiento del desarrollo capitalista. La burgues\u00eda no dejar\u00eda la escena sin luchar y los procesos contrarrevolucionarios como el nacimiento del stalinismo o el mao\u00edsmo podr\u00edan ocurrir, pero \u2018la historia est\u00e1 de nuestro lado\u2019. Los marxistas revolucionarios eran la \u2018expresi\u00f3n consciente\u2019 de proceso econ\u00f3micos y sociales fundamentales (\u2026). Rosa Luxemburgo era objeto de sospechas, no s\u00f3lo debido a sus advertencias sobre el posible curso de la Revoluci\u00f3n de Octubre, sino por la angustia contenida en el grito \u2018socialismo o barbarie\u2019. El hecho de que en sus \u00faltimos a\u00f1os esta angustia tambi\u00e9n pas\u00f3 a ser la de Trotsky jam\u00e1s fue discutido\u201d (Chesnais).<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en PDF \u201cEl problema con los optimistas del tipo de De Long y Deaton acerca del continuado \u2018\u00e9xito\u2019 del capitalismo, es que el capitalismo parece ir hasta m\u00e1s all\u00e1 de su fecha de vencimiento. 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