{"id":9283,"date":"2016-12-22T22:32:14","date_gmt":"2016-12-23T01:32:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=9283"},"modified":"2019-11-19T23:07:21","modified_gmt":"2019-11-20T02:07:21","slug":"dossier-siglo-xx-y-lucha-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/?p=9283","title":{"rendered":"Dossier: Siglo XX y lucha de clases"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><a href=\"https:\/\/www.socialismoobarbarie.org\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/10-Siglo-XX.pdf\">Ver en .PDF<\/a><\/span><\/p>\n<h1>Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en la era de los extremos<\/h1>\n<ol>\n<li>Hacia el centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Rusia 1917 y China y 1949<\/p>\n<h2><strong>Las dos mayores revoluciones del siglo XX en perspectivas comparadas *<\/strong><\/h2>\n<p>* Texto gui\u00f3n de una charla para la c\u00e1tedra de Asia de B\u00e1rbara Bavoleo en la Universodad Nacional de General Sarmiento, provincia de Buenos Aires, sobre la Revoluci\u00f3n China de 1949.<\/p>\n<p><em>\u201cEs tiempo de concentrar la reflexi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n m\u00e1s decisiva para los herederos de la tradici\u00f3n marxista: el lugar de la emancipaci\u00f3n social, y, m\u00e1s particularmente, de la auto-emancipaci\u00f3n de los oprimidos en el proceso revolucionario chino\u201d<\/em> (Roland Lew, <em>Los intelectuales, el Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Revoluciones hist\u00f3ricas<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero a se\u00f1alar es que la Revoluci\u00f3n Rusa y la China fueron las dos principales revoluciones sociales del siglo pasado, revoluciones hist\u00f3ricas, por as\u00ed decirlo, en el sentido que pasaron a integrar junto a la Revoluci\u00f3n Francesa, algunas de las m\u00e1s grandes revoluciones en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, a pesar de ocurrir en el mismo siglo y bajo el contexto de un mismo sistema social, el capitalismo, constituyeron, sin embargo, \u201ctipos ideales\u201d de revoluciones distintas en casi todos los sentidos que se puedan pensar.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro, y es conocido, que la revoluci\u00f3n del 17 en Rusia fue el tipo cl\u00e1sico de revoluci\u00f3n obrera y socialista que dio lugar a la primera dictadura proletaria en la historia de la humanidad (el antecedente por excelencia fue la experiencia de la Comuna de Par\u00eds de 1871, donde la clase obrera tuvo el poder por algunas semanas).<\/p>\n<p>Con centralidad urbana, poniendo en pie organismos de poder de los obreros y soldados (mayoritariamente campesinos en uniforme), teniendo a su frente un partido socialista y revolucionario como el de los bolcheviques y como su n\u00facleo social una clase obrera joven y concentrada, generacionalmente reconstituida a comienzos de la d\u00e9cada de 1910 cuando el ascenso industrial de la producci\u00f3n, y cuyas tradiciones socialistas hab\u00edan arraigado de manera amplia, se trat\u00f3 de la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Como se\u00f1alara Trotsky, no hab\u00eda antecedentes de un \u201ccambio de frente\u201d tan abrupto en ninguna otra revoluci\u00f3n; algo que ya hab\u00eda sido subrayado por el periodista socialista norteamericano John Reed cuando a su obra cumbre le pon\u00eda el t\u00edtulo de Diez d\u00edas que conmovieron el mundo.<\/p>\n<p>Si las revoluciones ocurridas en torno al per\u00edodo de la Revoluci\u00f3n Rusa tuvieron rasgos similares (desde el caso h\u00fangaro, pasando por Alemania, hasta la segunda revoluci\u00f3n china y la guerra civil espa\u00f1ola, entre otras), result\u00f3 ser que con la derrota de las grandes revoluciones de la d\u00e9cada del 20 y el 30, la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS y la emergencia del nazismo y el fascismo, el patr\u00f3n de la revoluci\u00f3n termin\u00f3 cambiando.<\/p>\n<p>Esto pas\u00f3 porque los movimientos obreros de Europa y Asia quedaron monopolizados por los Partidos Comunistas stalinizados, partidos que a la salida de la Segunda Guerra Mundial pactaron con el imperialismo que ninguna revoluci\u00f3n socialista triunfante ocurriera en la Europa capitalista, raz\u00f3n por la cual la revoluci\u00f3n termina traslad\u00e1ndose a lo que hoy podr\u00eda llamarse el \u201cmundo emergente\u201d.<\/p>\n<p>Contra los deseos de Stalin, que hab\u00eda pactado con EEUU que China pasara a la \u00f3rbita \u201coccidental\u201d, pero en manos de un partido-ej\u00e9rcito estaliniano hasta el hueso de base campesina, en 1949 se salda la guerra civil del PCCh con el Kuomintang de la burgues\u00eda \u201cnacional\u201d de Chiang Kai-shek cuando el derrumbe de este \u00faltimo. Las guerrillas de Mao terminan entrando en las ciudades bajo la mirada at\u00f3nita de un movimiento obrero por completo ajeno al Partido Comunista; se estaba consumando una \u201crevoluci\u00f3n fr\u00eda\u201d (en relaci\u00f3n al proletariado) como la caracteriz\u00f3 un militante trotskista griego presente en el terreno mismo de los acontecimientos (Frank Glass).1<\/p>\n<p>Lo que termin\u00f3 ocurriendo fue una grandiosa revoluci\u00f3n, pero de ninguna manera obrera ni tampoco socialista, sino anticapitalista campesina bajo patrones completamente distintos a la rusa de 1917. Una inmensa revoluci\u00f3n en el pa\u00eds m\u00e1s populoso de la tierra, cuya sede fue el enorme campo chino (sobre todo del norte del pa\u00eds) y no las ciudades, y cuyo sujeto social fueron los campesinos, campesinos encuadrados por un partido ej\u00e9rcito stalinista.<\/p>\n<p>Un \u201cmodelo\u201d de revoluci\u00f3n opuesto a la democracia obrera de los soviets y la conducci\u00f3n pol\u00edtica de los bolcheviques. Conducci\u00f3n democr\u00e1tica que nada ten\u00eda que ver con el tipo de relacionamiento burocr\u00e1tico y bonapartista (desde arriba) instrumentado por el mao\u00edsmo con las masas populares.<\/p>\n<p>Si el sujeto social de la revoluci\u00f3n no era el proletariado, toda una serie de investigadores han se\u00f1alado que ni siquiera se vivi\u00f3 una experiencia de \u201cdemocracia campesina\u201d; esto sencillamente porque el campesinado que form\u00f3 filas masivamente en el PCCh no pose\u00eda organismos propios, independientes, de representaci\u00f3n, ni el propio partido era la expresi\u00f3n directa de sus intereses como clase (hay que recordar, adem\u00e1s, que el campesinado no es \u201cuna clase\u201d sino que la noci\u00f3n define un conjunto de clases en el campo; ver al respecto nuestro folleto <em>La rebeli\u00f3n de las 4 x 4<\/em>).<\/p>\n<p>En esto Pierre Rousset, un autor marxista franc\u00e9s proveniente de la corriente mandelista, erra en el blanco: \u00a1presenta una elaboraci\u00f3n acerca del mao\u00edsmo que es casi una adaptaci\u00f3n completa a \u00e9l y donde no aparece presente el problema de la ausencia de autodeterminaci\u00f3n obrera y campesina en la revoluci\u00f3n!: \u201cLa originalidad del mao\u00edsmo no radica en haber reconocido la importancia de la cuesti\u00f3n agraria y del campesinado \u2013esto ya se hab\u00eda hecho en Rusia- sino de haber sido capaz de organizarla directamente, de arraigarse en el mundo rural, de no s\u00f3lo aliarse con los movimientos campesinos, sino de haberlos dirigido\u201d (\u201cUn balance cr\u00edtico del mao\u00edsmo en la revoluci\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p>El autor franc\u00e9s desarrolla un an\u00e1lisis casi opuesto a nuestra investigaci\u00f3n, que referenci\u00e1ndose en un conjunto de autores prestigiosos en el pa\u00eds oriental, plantean la ausencia en China de verdaderas tradiciones de comuna rural: de \u201cdemocracia campesina\u201d; tradiciones que, obviamente, el PCCh se dedic\u00f3, de todas maneras, y cuando embrionariamente aparecieron, a desalentar.<\/p>\n<p>Parece olvidarse que Trotsky hab\u00eda recomendado la orientaci\u00f3n opuesta (retroceder con la clase obrera manteniendo el trabajo privilegiado del partido en el \u00e1mbito urbano). Tambi\u00e9n pierde de vista (no le merece casi ninguna reflexi\u00f3n), que el campesinado es m\u00e1s pasible de imposiciones bonapartistas desde arriba, que fue lo que hizo, a la postre, el mao\u00edsmo, anulando, a nuestro modo de ver, el posible car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n.2<\/p>\n<p>En cualquier caso, la paradoja fue que se trataron de dos inmensas experiencias revolucionarias casi opuestas, como ya est\u00e1 dicho, que dieron lugar a la expropiaci\u00f3n de la burgues\u00eda de sus respectivos pa\u00edses (entre ambos, un tercio del globo), pero que como subproducto del sujeto social que las llev\u00f3 a cabo, y de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica que las encabez\u00f3, desembocaron en un tipo de poder completamente distinto.<\/p>\n<p>Si la Revoluci\u00f3n de Octubre llev\u00f3 al poder a la clase obrera mediante sus organismos y partidos (soviets y partido bolchevique), la Revoluci\u00f3n China de 1949 termin\u00f3 llevando al poder a una organizaci\u00f3n burocratizada que nunca se bas\u00f3 en organismos de poder obreros, y, ni siquiera, de los campesinos, configurando lo que a nuestro modo de ver fue a la postre un Estado burocr\u00e1tico, que por su naturaleza nunca logr\u00f3 poner en marcha un proceso de verdadera transici\u00f3n al socialismo y que en pocas d\u00e9cadas volvi\u00f3 al capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La clase obrera nunca estuvo en el poder<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta \u00faltima conclusi\u00f3n es la que nos lleva a una de las ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes dejadas por el siglo pasado y que cobran vida, justamente, en el balance de las revoluciones hist\u00f3ricas que fueron la rusa y la china: las consecuencias (respecto de la din\u00e1mica de la transici\u00f3n al socialismo) que tuvo la burocratizaci\u00f3n de ambas revoluciones. En realidad, la rusa burocratizada por el stalinismo, la china nacida burocr\u00e1ticamente deformada desde el comienzo, y, por a\u00f1adidura, sin una base social en la clase obrera, de la cual el PCCh en 1949 era completamente ajeno (esto \u00faltimo es una evidencia hist\u00f3rica confirmada por la investigaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Mucho se ha discutido entre los revolucionarios acerca de las consecuencias de esta realidad. Para no perder de vista las realizaciones de la Revoluci\u00f3n China (la expropiaci\u00f3n de los capitalistas, la independencia del imperialismo y la unificaci\u00f3n del pa\u00eds), se la tendi\u00f3 a definir como una revoluci\u00f3n \u201cobrera y socialista\u201d. Estaba claro que la rusa hab\u00eda sido el m\u00e1s alto ejemplo de ese \u201ctipo\u201d de revoluci\u00f3n: hab\u00eda dado lugar a una aut\u00e9ntica dictadura del proletariado, a un Estado obrero. Con la burocratizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Rusa desde mediados de los a\u00f1os 20 y, definitivamente, con las terribles purgas de los a\u00f1os 30, la dictadura del proletariado fue liquidada: la clase obrera perdi\u00f3 el poder.<\/p>\n<p>En todo caso, restaba definir si la URSS segu\u00eda siendo un Estado obrero. Perdido el poder por parte de la clase obrera, el Estado tendi\u00f3 cada vez m\u00e1s a dejar de ser obrero transform\u00e1ndose en burocr\u00e1tico, cambio cualitativo que se puede fechar entre finales de los a\u00f1os 30 y la salida de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En el caso chino las cosas fueron m\u00e1s complejas, si se puede. Nadie en su sano juicio puede afirmar hoy que hubiera configurado una dictadura del proletariado: el proletariado, como tal, nunca estuvo en el poder; otro interrogante era si, al menos, lleg\u00f3 a ser un Estado obrero de alguna manera \u201cdeformado\u201d.<\/p>\n<p>Podemos tomar (con beneficio de inventario) una afirmaci\u00f3n del reaccionario historiador liberal del siglo XX, Fran\u00e7oise Furet, que nos parece de todas maneras aguda respecto de lo que estamos afirmando: es cuando denuncia las \u201cequivalencias abstractas\u201d al que se hacen uso en las ciencias pol\u00edticas para definir algunos fen\u00f3menos.<\/p>\n<p>Algo de esto hubo cuando se defini\u00f3 como \u201cdictadura del proletariado\u201d al Estado no capitalista chino posterior a 1949 dando a entender que como el PCCh era, en definitiva, un \u201cpartido obrero\u201d, y como \u00e9ste hab\u00eda llegado al poder, entonces en China se hab\u00eda puesto en pie una dictadura proletaria\u2026<\/p>\n<p>Autores provenientes de la derecha \u201cestalin\u00f3fila\u201d del movimiento trotskista llegaron a hablar de la China anticapitalista como de una experiencia de \u201csustituismo a escala gigantesca\u201d (Deutscher), afirmando que aunque la clase obrera como tal no estaba en el poder, China era de todos modos un \u201cEstado obrero\u201d como subproducto de las \u201cfuerzas gravitatorias obreras y socialistas\u201d que proven\u00edan de la URSS.<\/p>\n<p>Delimitemos dos cosas: muchos socialistas revolucionarios pod\u00edan reconocer que China no era una dictadura proletaria; otra cosa era su identificaci\u00f3n como \u201cEstado obrero\u201d, a lo que conven\u00eda la mayor\u00eda en la medida que los capitalistas hab\u00edan sido expropiados.<\/p>\n<p>Esto proven\u00eda de una definici\u00f3n de Trotsky (sobre la base de la experiencia concreta de la degeneraci\u00f3n de la URSS), donde afirmaba que en la medida que la propiedad siguiera estatizada, a pesar de la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, el Estado seguir\u00eda siendo \u201cobrero\u201d.<\/p>\n<p>Pero Trotsky tambi\u00e9n alertaba que si la relaci\u00f3n de monopolio de la burocracia sobre el Estado y el excedente social se cristalizaba, era factible que se diera lugar a otro fen\u00f3meno social (por m\u00e1s que \u00e9ste se mantuviera como un fen\u00f3meno inestable, agregamos nosotros).<\/p>\n<p>Esto es lo que nos parece ocurri\u00f3 en la propia URSS a partir de la burocratizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, y en China a partir de la toma del poder por parte del PCCh: no dio lugar a una dictadura proletaria, pero tampoco a un aut\u00e9ntico Estado obrero. Lo que emergi\u00f3, m\u00e1s bien, fue una suerte de \u201cEstado burocr\u00e1tico con restos proletarios y comunistas\u201d (Rakovsky), que demostrando en la experiencia hist\u00f3rica el acierto y profundidad de la teor\u00eda pol\u00edtica de Marx (que la liberaci\u00f3n de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos), no logr\u00f3 conducir a una transici\u00f3n al socialismo sino a la crisis y degeneraci\u00f3n de esas sociedades, y, a la postre, a la vuelta al capitalismo.<\/p>\n<p>Queremos se\u00f1alar algo m\u00e1s a este respecto. El marxista norteamericano Hal Draper se\u00f1al\u00f3 con agudeza en su momento, que el principal aporte de Marx a la teor\u00eda pol\u00edtica era, justamente, el que acabamos de se\u00f1alar: la idea de la liberaci\u00f3n por ellos mismos de los explotados y oprimidos, m\u00e1s precisamente, de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>El propio Mandel, proveniente de otra corriente pol\u00edtica del trotskismo que la del revolucionario norteamericano, le reconoc\u00eda a Draper esta afirmaci\u00f3n, y realmente es as\u00ed: la teor\u00eda pol\u00edtica de Marx tiene como centro la afirmaci\u00f3n de que nadie, ning\u00fan elemento \u201cexterno\u201d, ning\u00fan deus ex machina puede venir a realizar la emancipaci\u00f3n de la clase obrera en sustituci\u00f3n de la misma clase obrera (incluyendo dentro de esto, claro est\u00e1, sus organismos, programas y partidos), algo que toda la experiencia hist\u00f3rica del siglo pasado vino a confirmar y que fue, precisamente, la caracter\u00edstica de las revoluciones anticapitalistas de posguerra, incluyendo en esto la china: el fracaso, a la postre, de todas las experiencias de sustitucionismo social y pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>La paradoja de la potencia china<\/strong><\/p>\n<p>Pero lo anterior no puede desconocer una serie de desarrollos parad\u00f3jicos, sobre todo en el caso chino. Es un hecho real que la revoluci\u00f3n anticapitalista de 1949 tuvo toda una serie de logros y conquistas duraderas que no se habr\u00edan podido obtener bajo el capitalismo y que son las que, parad\u00f3jicamente, crearon las bases de la enorme potencia capitalista que es China hoy, segunda econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>Sin la Revoluci\u00f3n China habr\u00eda quedado despedazada, sometida a los imperialismos triunfantes de la Segunda Guerra Mundial. Nada de esto ocurri\u00f3: la unidad nacional del pa\u00eds lograda por la revoluci\u00f3n, as\u00ed como su independencia del imperialismo, fueron otras tantas de las bases estructurales para la potencia que se transform\u00f3 China hoy, restauraci\u00f3n del capitalismo y mundializaci\u00f3n mediante: \u201cLa nueva burgues\u00eda china puede darle las gracias a Mao: si la Revoluci\u00f3n China no hubiese protegido el pa\u00eds contra el dominio imperialista, la burgues\u00eda no habr\u00eda podido ocupar la posici\u00f3n internacional que ocupa\u201d (Pierre Rousset, \u201cHace 60 a\u00f1os\u2026 La Rep\u00fablica Popular China\u201d).<\/p>\n<p>Segunda paradoja: no son tan claras las consecuencias que respecto de la condici\u00f3n obrera trajo la expropiaci\u00f3n de los capitalistas. Mejor dicho: s\u00ed es claro que benefici\u00f3 claramente a un sector del proletariado (al que se educ\u00f3 de manera corporativa). La plusval\u00eda estatizada fue a parar a manos de la burocracia, que la administr\u00f3 d\u00e1ndole concesiones a un sector del mismo: el sector del proletariado trabajador efectivo de las empresas estatales (una \u201cnueva clase obrera de Estado\u201d seg\u00fan la definici\u00f3n de Roland Lew, que sin duda vio elevada su condici\u00f3n de vida).<\/p>\n<p>Pero rest\u00f3 un inmenso sector de los trabajadores sometido a condiciones de precariedad: \u201cLos once millones de trabajadores de f\u00e1brica (obreros y empleados), se divid\u00edan, en lo esencial, en dos categor\u00edas: los m\u00e1s favorecidos son los obreros permanentes de las f\u00e1bricas estatales (\u2026) la otra categor\u00eda era la de los obreros temporarios, de estatus precario, sin estabilidad en el empleo, privados de las ventajas de la seguridad social. Se trataba de campesinos recientemente trasplantados a las villas y dispuestos a aguantar hasta hacerse efectivizar en las f\u00e1bricas, a aceptar una situaci\u00f3n incierta y precaria. Este sector obrero desfavorecido (largo tiempo desconocido en Occidente), cuya existencia era justificada por el r\u00e9gimen como \u2018el precio provisorio de un desarrollo r\u00e1pido\u2019, era todav\u00eda en los a\u00f1os 80 la \u2018ulcera\u2019 del mundo obrero\u201d (Lew, \u00eddem: 130).<\/p>\n<p>Otro cap\u00edtulo es el de las consecuencias de las orientaciones administrativas y voluntaristas del PCCh, como el Gran salto adelante de finales de los a\u00f1os 50, cuya resultante fue producir una tremenda hambruna en el campo. Ser\u00eda largo extendernos aqu\u00ed en los desastres de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica del mao\u00edsmo, que terminaron, previo paso por la fallida Revoluci\u00f3n Cultural, en la vuelta al capitalismo impulsado por Deng desde finales de los a\u00f1os 70 (y el mao\u00edsmo, como corriente dirigente dentro del partido, en bancarrota).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: es incuestionable que la Revoluci\u00f3n China logr\u00f3 resolver (hasta cierto punto, al menos) tareas progresivas que no lo hubiesen sido si segu\u00eda el Kuomintang en el poder. \u00bfEsto quiere decir que, en definitiva, el PCCh era progresivo? Para nada. Lo \u00fanico que significa es que la fuerza tremenda de la revoluci\u00f3n anticapitalista permiti\u00f3 encarar algunas de las tareas hist\u00f3ricas planteadas, aunque dicha resoluci\u00f3n fuese distorsionada desde el momento mismo de la toma del poder por parte de la burocracia mao\u00edsta.<\/p>\n<p>Al no quedar el poder en manos de la clase obrera, no se pudo erigir un verdadero Estado obrero: r\u00e1pidamente se reprodujeron dram\u00e1ticas desigualdades sociales y las conquistas de la revoluci\u00f3n, lamentablemente, fueron otras tantas bases para los \u00e9xitos capitalistas de la China de hoy: \u201cIron\u00eda de la historia, el capitalismo chino saca hoy los beneficios de la radicalidad de la revoluci\u00f3n de 1949. Sin ella, el pa\u00eds habr\u00eda pasado a la dependencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica exclusiva de Jap\u00f3n o, m\u00e1s probablemente, habr\u00eda ca\u00eddo bajo el dominio del imperialismo yanqui (\u2026) El capitalismo chino ha recibido as\u00ed una segunda oportunidad\u201d (Pierre Rousset, \u201cRevoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en la Rep\u00fablica Popular de China\u201d).<\/p>\n<p><em>Abril 2015<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Luego de la traici\u00f3n de la revoluci\u00f3n obrera de 1925-27, y a partir del giro campesinista impreso por el mao\u00edsmo al PCCh, el partido se desimplant\u00f3 duraderamente de los centros urbanos y el proletariado. De ah\u00ed que cuando los ej\u00e9rcitos campesinos ingresaran en las ciudades, la clase obrera los viera como ajenos; estaba cualitativamente despolitizada en relaci\u00f3n a los a\u00f1os 20 (donde hab\u00eda sido el sujeto central de la Segunda Revoluci\u00f3n China), habiendo retomado sus tradiciones corporativas alentadas por el Kuomintang (que fue el que durante esos 20 a\u00f1os hab\u00eda dominado sin competencia las mismas). La aberrante paradoja result\u00f3 ser que el PCCh en el poder lejos de darse un curso para elevar a la clase obrera a los asuntos generales (a clase dominante), aliment\u00f3 estas tradiciones corporativas llevando incluso al enfrentamiento de un sector obrero contra otro: los efectivizados contra los temporarios.<\/li>\n<li>Lo incre\u00edble del an\u00e1lisis de Rousset acerca de la Revoluci\u00f3n China, es que parece insistir que la manera \u201cno dogm\u00e1tica\u201d de abordarla ser\u00eda, a comienzos de este siglo XXI, no analizar cr\u00edticamente las limitaciones que le trajeron la ausencia del rol central del proletariado en la misma, sino la \u201cnovedad\u201d de una suerte de revoluci\u00f3n \u201csocialista\u201d apoyada en el campesinado; un \u201ccap\u00edtulo que considera todav\u00eda no cerrado, ni mucho menos\u201d, olvid\u00e1ndose, al parecer, que China tiene hoy el proletariado m\u00e1s grande del mundo: \u00a1400 millones de obreros! Parte de esto mismo es que su an\u00e1lisis conlleva una cr\u00edtica impl\u00edcita a las posiciones estrat\u00e9gicas de Trotsky para China, olvid\u00e1ndose, a la vez, de plantear la necesidad de retomar el hilo de la tradici\u00f3n de Chen Du-xiu, fundador del PCCh y eminente miembro de la Oposici\u00f3n de Izquierda en China a comienzos de los a\u00f1os 30.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La experiencia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/p>\n<h2><strong>Los problemas de la democracia socialista<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00a0\u201cLa democracia socialista no es algo que reci\u00e9n comienza en la tierra prometida despu\u00e9s de creados los fundamentos de la econom\u00eda socialista. No llega como un regalo de Navidad (\u2026). La democracia socialista comienza simult\u00e1neamente con la destrucci\u00f3n del dominio de clase y la construcci\u00f3n del socialismo. Comienza en el momento mismo de la toma del poder por el partido socialista. Es lo mismo que la dictadura del proletariado\u201d<\/em> (Rosa Luxemburgo, <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>).<\/p>\n<p>Llegando al centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa, nos interesa abordar la problem\u00e1tica de la democracia socialista tal cual qued\u00f3 planteada en la experiencia de la revoluci\u00f3n bolchevique. Mucha distorsi\u00f3n se ha introducido alrededor de este concepto, particularmente por el hecho de que se tendi\u00f3 a desligarlo del concepto de dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>En realidad, para la tradici\u00f3n del socialismo revolucionario, dictadura del proletariado y democracia socialista son (o deben tender a ser) sin\u00f3nimos. M\u00e1s all\u00e1 de que, inevitablemente, uno y otra sufrieran distorsiones en la experiencia pr\u00e1ctica del poder revolucionario.<\/p>\n<p>Posteriormente se lleg\u00f3 a confundir todos los planos de las cosas: en la medida en que se consideraba a la ex URSS como \u201cestado obrero\u201d (en raz\u00f3n de la estatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n), se consideraba tambi\u00e9n, por a\u00f1adidura, como \u201cdictadura del proletariado\u201d un r\u00e9gimen en el que la clase obrera no ten\u00eda ni un gramo de poder pol\u00edtico\u2026<\/p>\n<p>Sobre esto hemos escrito en otros lugares. Aqu\u00ed lo que nos interesa es hacer una somera reflexi\u00f3n acerca del devenir hist\u00f3rico del poder bolchevique y del concepto de democracia socialista, su raz\u00f3n de ser, su importancia de vida o muerte para la transici\u00f3n socialista, la necesidad de una democracia de los trabajadores cada vez m\u00e1s amplia y extendida, la participaci\u00f3n de las amplias masas en la edificaci\u00f3n de la sociedad emancipada.<\/p>\n<p><strong>El r\u00e9gimen de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Podemos comenzar por Marx y su conocida definici\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds como \u201cla forma al fin descubierta de la dictadura del proletariado\u201d. Marx hab\u00eda arribado al concepto de dictadura del proletariado luego del fracaso del elemento peque\u00f1oburgu\u00e9s en las revoluciones de 1848; pero no hab\u00eda encontrado hasta 1871 su forma hist\u00f3rica correspondiente.<\/p>\n<p>Con la Comuna s\u00ed, Marx pareci\u00f3 encontrar la primera forma de organizaci\u00f3n de los trabajadores como \u201cclase dominante\u201d: de eso se trataba, pues, la dictadura del proletariado: de su organizaci\u00f3n para ejercer el poder.<\/p>\n<p>Posteriormente, en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, Lenin retoma el concepto de Marx (y la experiencia de la Comuna) hablando de la dictadura del proletariado como una \u201cdictadura de nuevo tipo\u201d y una \u201cdemocracia de nuevo tipo\u201d. Dictadura novedosa en la medida en que, por primera vez, era una mayor\u00eda la que ejerc\u00eda su dictadura sobre la minor\u00eda; y democracia de nuevo tipo en la medida en que, a diferencia del pasado, esta democracia era el ejercicio colectivo del poder por las m\u00e1s amplias masas.<\/p>\n<p>Con el desarrollo de experiencia hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n Rusa, esto fue adquiriendo determinaciones m\u00e1s concretas.<\/p>\n<p>Con la puesta en pie del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, de los soviets como forma de ejercicio del poder estatal, vino a reemplazarse y echar al trasto el viejo estado burocr\u00e1tico-burgu\u00e9s del zarismo. Es verdad que el aparato estatal del zarismo no pudo ser liquidado del todo: Lenin se quejar\u00e1 amargamente \u2013\u00a1no una, sino varias veces!\u2013 de que el aparato que cre\u00edan \u201cpropio\u201d, en realidad era una herencia del r\u00e9gimen social anterior y \u201cno les respond\u00eda plenamente\u201d.<\/p>\n<p>De cualquier manera, ese aparato finalmente fue quebrado y en su reemplazo se erigi\u00f3 el r\u00e9gimen de los soviets de obreros, soldados y campesinos.<\/p>\n<p>En el apogeo de la revoluci\u00f3n, se trataba de un r\u00e9gimen que combinando instituciones \u201cformales\u201d e \u201cinformales\u201d asum\u00eda las siguientes caracter\u00edsticas: un movimiento obrero y de masas en ascenso que, llenando de contenido las nuevas instituciones del poder, lo ejerc\u00eda realmente desde los lugares de trabajo, las f\u00e1bricas, las barriadas populares, las plazas, y tambi\u00e9n desde los nuevos \u201cpalacios\u201d: los soviets (como ratificando este elemento que estamos se\u00f1alando, Trotsky se\u00f1alaba que en el punto m\u00e1s alto de los desarrollos eran las propias masas movilizadas el \u00f3rgano ejecutivo de la revoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s estaban las instituciones de poder propiamente dichas: los soviets, que eran, en definitiva, la manifestaci\u00f3n m\u00e1s concentrada de la \u201cnueva institucionalidad\u201d.<\/p>\n<p>Y en tercer lugar, elemento fundamental de todo este nuevo \u201cengranaje de poder\u201d y expresi\u00f3n consecuente de los desarrollos, el partido revolucionario, el partido bolchevique (sin olvidarnos, de manera concomitante, en el seno de los soviets pero fuera del poder, de los viejos partidos socialistas reformistas, que hab\u00edan dado vida al gobierno provisional).<\/p>\n<p>As\u00ed es que el nuevo estado, el nuevo r\u00e9gimen, se asentaba en una suerte de \u201ctr\u00edpode\u201d que combinaba la m\u00e1s amplia movilizaci\u00f3n de las masas, los soviets y el partido bolchevique (am\u00e9n, reiteramos, de una intensa vida pol\u00edtica de tendencias socialistas, reformistas, no revolucionarias, anarquistas, que hac\u00edan parte del intangible contenido democr\u00e1tico de la revoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>Connatural a esto, en el apogeo de la revoluci\u00f3n estaba la ampl\u00edsima libertad de discusi\u00f3n, de prensa, de difusi\u00f3n: las organizaciones de masas (\u00a1previa apropiaci\u00f3n de las imprentas burguesas!) dieron lugar a una \u201clevadura\u201d de textos, art\u00edculos, diarios, peri\u00f3dicos y folletos que eran la expresi\u00f3n viva de la politizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Cuenta Natalia Sedova, compa\u00f1era de Trotsky, c\u00f3mo por las noches, al acostarse a dormir, escuchaban el rumor de la calle, los debates sin fin en las aceras, una poblaci\u00f3n politizada, apasionada por los asuntos de la revoluci\u00f3n. Ese r\u00e9gimen era, evidentemente, la expresi\u00f3n directa del ingreso de las m\u00e1s amplias masas a la vida pol\u00edtica (Trotsky), la emergencia de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Circunstancias de excepci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, este momento floreciente no durar\u00eda lo suficiente. Con el desencadenamiento de la guerra civil a mediados de 1918 y la necesidad de tomar medidas de excepci\u00f3n, lo primero afectado fue la vida pol\u00edtica sovi\u00e9tica libre, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>Se impusieron medidas dictadas por las circunstancias. Con la guerra civil, la provocaci\u00f3n del atentado de los socialistas revolucionarios de izquierda al embajador alem\u00e1n, conde de Mirbach, el propio atentado a Lenin y Uritsky (jefe de la polic\u00eda de Mosc\u00fa, que falleci\u00f3 en consecuencia), se termina poniendo en pie \u201cun r\u00e9gimen de fortaleza sitiada\u201d, como lo describieron los propios bolcheviques.<\/p>\n<p>A la emergencia del \u201cterror blanco\u201d hubo que responderle con el \u201cterror rojo\u201d: ya la Comuna de Par\u00eds hab\u00eda pagado muy cara su ingenuidad. Las masas siguieron movilizadas; sobre todo la flor y nata de la clase obrera bolchevique termin\u00f3 yendo al frente, a la cabeza de un novel Ej\u00e9rcito Rojo cuya base era una masa de soldados todav\u00eda campesinos.<\/p>\n<p>En estas condiciones, con los levantamientos de los blancos y la formaci\u00f3n de gobiernos antibolcheviques en determinadas regiones integrados por los grupos socialistas reformistas, vino la inevitable prohibici\u00f3n de esas tendencias en los soviets.<\/p>\n<p>De todas maneras, exist\u00eda un s\u00f3lido contrapeso: el partido bolchevique bull\u00eda de vida en esos a\u00f1os, los m\u00e1s dram\u00e1ticos de la revoluci\u00f3n: su debate interno era libre y se expresaba en variadas tendencias de opini\u00f3n, fracciones y grupos (ver al respecto \u201cA prop\u00f3sito del r\u00e9gimen interno de los bolcheviques despu\u00e9s de Octubre\u201d, Enio Bucchioni, blog Convergencia).<\/p>\n<p>No es que se considerase un tema menor la unidad del partido. Tampoco que pudiera tomarse a la ligera la formaci\u00f3n de agrupamientos, que siempre tienen el peligro de cristalizar, de transformarse en formaciones \u201cr\u00edgidas\u201d, permanentes.<\/p>\n<p>Pero de todas maneras, la justa direcci\u00f3n pol\u00edtica del partido, sus v\u00ednculos org\u00e1nicos con la clase obrera, su impulso revolucionario, el estar en plena efervescencia la revoluci\u00f3n europea, fueron aspectos que contrapesaron las tendencias a la restricci\u00f3n de la democracia sovi\u00e9tica, que permitieron que, en definitiva, el libre debate partidario se encaminara y resolviera todas las enormes cuestiones planteadas sin da\u00f1os para el partido.<\/p>\n<p>Si los soviets hab\u00edan quedado vaciados, el partido bolchevique conservaba su vida pol\u00edtica, y adem\u00e1s todav\u00eda las masas segu\u00edan activas en la vor\u00e1gine de la revoluci\u00f3n y la guerra civil.<\/p>\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n fue deterior\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, al punto que Trotsky dijo sentirse, junto a Lenin, como \u201cmontando un caballo salvaje\u201d que los llevaba a donde \u00e9l quer\u00eda, y no a donde pretend\u00edan los jefes bolcheviques.<\/p>\n<p>De manera unilateral, y dej\u00e1ndose llevar por \u201cel lado administrativo de las cosas\u201d (como le se\u00f1alara Lenin en su testamento), Trotsky lleg\u00f3 a proponer \u201cla militarizaci\u00f3n del trabajo\u201d como manera de encarar la reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds que se impon\u00eda (ver al respecto su obra <em>Comunismo y terrorismo<\/em>, donde se explicaba correctamente el car\u00e1cter necesariamente dictatorial del poder en las condiciones de la guerra civil, pero se llegaba a proponer la aberraci\u00f3n de colocar bajo un r\u00e9gimen militar a la \u201cclase dominante\u201d).<\/p>\n<p>Con la sensibilidad que lo caracterizaba, Lenin decidi\u00f3 ir para otro lado. Comprendi\u00f3 que el Estado surgido de la revoluci\u00f3n no era un simple estado obrero a secas, sino un \u201cestado obrero con deformaciones burocr\u00e1ticas\u201d. Y que por lo tanto se les deb\u00eda garantizar a los trabajadores, entre otras cosas, su capacidad de desarrollar luchas econ\u00f3micas contra su propio estado. De ah\u00ed que defendiera la subsistencia de los sindicatos como organizaciones independientes del propio estado proletario.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, y para garantizar el restablecimiento econ\u00f3mico y el abastecimiento de las ciudades, Lenin lanzaba la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP), permiti\u00e9ndoles a los campesinos que luego del pago de los impuestos y de la entrega de cierta cantidad de cereal al Estado, comerciaran libremente la producci\u00f3n restante.<\/p>\n<p>Se restablec\u00eda as\u00ed el libre mercado para una serie de productos y con \u00e9l la posibilidad del enriquecimiento de una nueva capa de la poblaci\u00f3n, los nepman, constituida sobre todo por los nuevos comerciantes.<\/p>\n<p><strong>La liquidaci\u00f3n de la democracia<\/strong><\/p>\n<p>Pero lo que nos interesa aqu\u00ed no es la pol\u00edtica econ\u00f3mica de los bolcheviques, sino indagar en qu\u00e9 punto de su desarrollo se estaba respecto del r\u00e9gimen pol\u00edtico y el car\u00e1cter de la dictadura proletaria.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que con la introducci\u00f3n de la NEP se ir\u00eda hacia una reapertura del juego democr\u00e1tico. Pero no: con el levantamiento de Kronstadt (marzo de 1921) y el peligro que significaba la crisis social heredada de la guerra civil, se procedi\u00f3, con el acuerdo de todas las tendencias del partido, a prohibirlas de manera provisional.<\/p>\n<p>Se trataba, como est\u00e1 dicho, de una medida de excepci\u00f3n declarada expresamente como transitoria y concebida para cerrar filas en un momento de enorme peligro para la revoluci\u00f3n (una decisi\u00f3n que, vista a la luz de los acontecimientos, fue err\u00f3nea: le dio una excusa \u201clegal\u201d a la burocracia ascendente para imponer su r\u00e9gimen): \u201cLenin y sus colaboradores tuvieron como primer cuidado preservar las filas del partido bolchevique de las taras del poder. Sin embargo, la conexi\u00f3n estrecha y a veces la fusi\u00f3n de los \u00f3rganos del partido y del Estado acarrearon desde los primeros a\u00f1os un perjuicio evidente a la libertad y a la elasticidad del r\u00e9gimen interior del partido. La democracia se encog\u00eda a medida que crec\u00edan las dificultades. El partido quiso y confi\u00f3 en un principio en conservar en el cuadro de los soviets la libertad de las luchas pol\u00edticas. La guerra civil trajo su severo correctivo. Uno despu\u00e9s de otro fueron suprimidos los partidos de oposici\u00f3n. Los jefes del bolchevismo ve\u00edan en estas medidas, en contradicci\u00f3n evidente con el esp\u00edritu de la democracia sovi\u00e9tica, no decisiones de principio, sino necesidades epis\u00f3dicas de la defensa\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cLa degeneraci\u00f3n del partido bolchevique\u201d).<\/p>\n<p>En dichas circunstancias, con un Lenin que poco tiempo despu\u00e9s quedaba fuera de la vida pol\u00edtica por enfermedad, y un Trotsky cuidadoso atendiendo a las campa\u00f1as subrepticias lanzadas por su pasado no bolchevique (y su supuesta intenci\u00f3n de adue\u00f1arse del poder una vez fallecido el jefe del bolchevismo), y sobre el trasfondo de la deriva de la sociedad revolucionaria hacia \u201cla muy humana b\u00fasqueda de comodidad\u201d luego de semejantes zozobras revolucionarias (como dijera Trotsky), comenz\u00f3 a ense\u00f1orearse la burocracia.<\/p>\n<p>La circunstancia, en este punto, hay que tenerla clara: los soviets hab\u00edan perdido vitalidad; incluso la propia clase obrera, la flor y nata de la revoluci\u00f3n, hab\u00eda quedad devastada por la crisis econ\u00f3mica y la guerra civil, lleg\u00e1ndose al punto de que la concentraci\u00f3n obrera en Petrogrado hab\u00eda sido reducida en forma peligros\u00edsima (sin olvidarnos del hecho de que muchos de sus elementos m\u00e1s valiosos hab\u00edan perecido en la guerra civil).<\/p>\n<p>En estas condiciones, toda la \u201ccarga de la prueba\u201d de la democracia socialista ten\u00eda un solo lugar de referencia: el partido bolchevique.<\/p>\n<p>Y fue la circunstancia, precisamente, que en un partido bolchevique que hab\u00eda prohibido los agrupamientos internos y que era el que dirig\u00eda el aparato estatal (siendo a la vez presionado por el atraso general de la sociedad, sin olvidarnos del fracaso de la revoluci\u00f3n europea, un factor decisivo de toda la situaci\u00f3n), comenz\u00f3 a hacer pie, repetimos, la burocracia.<\/p>\n<p>Ya Trotsky en <em>El nuevo curso<\/em> (1923) manifestar\u00e1 la preocupaci\u00f3n (circunstancia inevitable) de que los mejores militantes del partido estuvieran dedicados a las funciones en el aparato estatal: \u201c(\u2026) debemos esperar un periodo muy largo, durante el cual los miembros m\u00e1s experimentados y activos del partido (incluyendo, naturalmente, los de origen proletario), ocupar\u00e1n diferentes puestos en el Estado, en los sindicatos, en las cooperativas y el aparato de Estado. Este hecho por s\u00ed mismo implica un peligro, pues esta es una de las fuentes del burocratismo\u201d (citado por Euclides de Agrela, \u201cComposici\u00f3n social y burocratizaci\u00f3n del partido en Le\u00f3n Trotsky\u201d, blog Convergencia).<\/p>\n<p>Christian Rakovsky recuperar\u00eda brillantemente esta inquietud en <em>Los peligros profesionales del poder<\/em> (1927), cuando se\u00f1alara que de una \u201cdiferenciaci\u00f3n funcional\u201d en el seno de la clase obrera por cuenta de las tareas del poder, comenzaba a operarse una diferenciaci\u00f3n social, donde los funcionarios a cargo de los distintos puestos del Estado, por cuenta, precisamente, de su nueva ubicaci\u00f3n, comenzaban a beneficiarse materialmente, a constituirse en una nueva categor\u00eda social.<\/p>\n<p>La clase obrera hab\u00eda abandonado la liza de los acontecimientos. La \u201cplaza\u201d hab\u00eda quedado vac\u00eda. Imagen que de manera gr\u00e1fica se puede apreciar en las fotograf\u00edas de las raqu\u00edticas columnas de la Oposici\u00f3n de Izquierda cuando el d\u00e9cimo aniversario de la revoluci\u00f3n: unos pocos centenares de militantes revolucionarios en medio del fr\u00edo g\u00e9lido del invierno ruso.<\/p>\n<p>En esas condiciones, como lo hab\u00eda anticipado genialmente Rosa Luxemburgo (y retomado Rakovsky), el \u00fanico elemento activo subsistente no pod\u00eda ser otro que la burocracia: \u201cSin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reuni\u00f3n, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda instituci\u00f3n p\u00fablica, se torna una mera apariencia de vida, en la que s\u00f3lo queda la burocracia como elemento activo\u201d (Luxemburgo, \u00eddem).<\/p>\n<p><strong>La preocupaci\u00f3n por las formas institucionales del poder<\/strong><\/p>\n<p>Llegado a este punto, se trata de hacer una recapitulaci\u00f3n. Como hemos se\u00f1alado varias veces, en este proceso, consagrado con las grandes purgas de los a\u00f1os 30, la clase obrera rusa termina perdiendo definitivamente el poder.<\/p>\n<p>Aun manteni\u00e9ndose los medios de producci\u00f3n expropiados, el estado deja de ser obrero y pasa a ser un \u201cestado burocr\u00e1tico con restos proletarios y comunistas\u201d, como lo definiera Rakovsky.<\/p>\n<p>Es que a la luz de la experiencia hist\u00f3rica, en el caso de las sociedades de transici\u00f3n, opinamos que no hay forma de considerar el car\u00e1cter de clase de un estado si no se parte de la clase social que lo detenta de manera efectiva.<\/p>\n<p>La idea de que el car\u00e1cter de clase del estado de transici\u00f3n se determinar\u00eda, simplemente, por las formas de propiedad estatizadas que este consagra, en abstracci\u00f3n de qu\u00e9 clase (o fracciones de clase) se apropian del excedente social, nos parece que no ha pasado la prueba de la historia.<\/p>\n<p>En formas hist\u00f3ricamente consagradas (estabilizadas) de propiedad y de relaciones de producci\u00f3n, puede ocurrir la eventualidad de que clases o fracciones de clase que no corresponden directamente con la clase explotadora, est\u00e9n a cargo del poder sin que por eso var\u00ede el car\u00e1cter del estado (ver, por ejemplo, todo el debate acerca del car\u00e1cter del Estado absolutista). La econom\u00eda manda sobre la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero en las sociedades de transici\u00f3n al socialismo, la determinaci\u00f3n de las cosas debe invertirse. La burgues\u00eda es expropiada. Pero esto no significa que, autom\u00e1ticamente, sea abolida la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre. Subsisten, inevitablemente, relaciones de \u201cautoexplotaci\u00f3n\u201d: la renuncia al consumo presente en funci\u00f3n de las perspectivas futuras (renuncia que solamente podr\u00eda evitarse en condiciones de abundancia, lo que no era el caso de la Revoluci\u00f3n Rusa, evidentemente).<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la clave de todo est\u00e1 en qu\u00e9 clase social (o fracci\u00f3n de clase) posee realmente el estado: qu\u00e9 capa social se apropia del excedente.<\/p>\n<p>Y lo que ocurri\u00f3 en el giro de los a\u00f1os 30 fue que la clase obrera dej\u00f3 de detentar el poder, dej\u00f3 de poseer los medios de producci\u00f3n, acontecimiento que obr\u00f3 en beneficio de una burocracia que se constituy\u00f3 en una nueva categor\u00eda social (categor\u00eda que dej\u00f3 de pertenecer, realmente, a la clase obrera).<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed entonces donde se coloca con toda su fuerza la problem\u00e1tica del ejercicio, por parte de la clase obrera, del poder: el problema de la democracia socialista.<\/p>\n<p>Para pensar este problema, abordaremos un tan conocido como pol\u00e9mico texto de Rosa Luxemburgo, La Revoluci\u00f3n Rusa, sobre todo en lo que hace a la preocupaci\u00f3n por las \u201cformas institucionales\u201d de la democracia socialista (adelant\u00e9monos a se\u00f1alar que esta reflexi\u00f3n nos fue inspirada por un texto de Daniel Bensa\u00efd, que citaremos m\u00e1s abajo).<\/p>\n<p>Se trata de una obra escrita en prisi\u00f3n a finales de 1918, con cierto desconocimiento de las circunstancias concretas del proceso de la revoluci\u00f3n rusa, pero que sin embargo expresaba agudeza alrededor de los problemas generales de la democracia socialista.<\/p>\n<p>Hay varias cuestiones que plantea Luxemburgo que son de inter\u00e9s, m\u00e1s all\u00e1 de las unilateralidades y valoraciones err\u00f3neas que el texto tambi\u00e9n deslizaba.<\/p>\n<p>Por ejemplo, sus cr\u00edticas sectarias a la pol\u00edtica agraria y nacional de los bolcheviques. Rosa hac\u00eda tambi\u00e9n un debate sobre la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, que tampoco nos resulta convincente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la obra colocaba un interrogante leg\u00edtimo, peligroso pero leg\u00edtimo. Planteaba si junto con la \u201cforma sovi\u00e9tica\u201d ser\u00eda posible poner en pie (o mantener) la forma del sufragio universal; una forma mixta de representaci\u00f3n, como manera de llegar a m\u00e1s amplias masas que las organizadas directamente en los soviets.<\/p>\n<p>Rosa defend\u00eda esto como producto de su experiencia en Alemania (un r\u00e9gimen con formas parlamentarias consagradas, como es sabido) y acusaba a los bolcheviques de oponerse \u201cpor principio\u201d al sufragio.<\/p>\n<p>En realidad, creemos recordar que Lenin, en El estado y la revoluci\u00f3n, no descartaba la eventual apelaci\u00f3n al voto universal, pero hac\u00eda depender dicha alternativa del caso de una sociedad socialmente homog\u00e9nea; es decir, donde los trabajadores fueran, como clase, m\u00e1s dominantes en la estructural social, circunstancia que no era la de la Rusia sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, est\u00e1 el problema no abordado por Luxemburgo de que el voto universal tiende a disolver el peso de la vanguardia en la retaguardia, lo que, al ser la dictadura del proletariado un r\u00e9gimen revolucionario, puede terminar restando m\u00e1s que sumando (recordar que se trata de una democracia de nuevo tipo, pero tambi\u00e9n de una dictadura de nuevo tipo).<\/p>\n<p><strong>Ense\u00f1anzas universales<\/strong><\/p>\n<p>De todos modos, existe en el texto de Rosa una serie de planteos generales acerca de la democracia socialista que son de valor universal.<\/p>\n<p>Rosa es insuperable en su concepci\u00f3n de que no hay revoluci\u00f3n socialista, y muchos menos, transformaci\u00f3n socialista de la sociedad, sin que las m\u00e1s amplias masas tomen en sus manos, de manera creciente, las tareas de la construcci\u00f3n de la nueva sociedad: \u201cEs evidente que no se puede decretar el socialismo, por su misma naturaleza, ni introducirlo por un decreto. Exige como requisito una cantidad de medidas de fuerza (contra la propiedad, etc\u00e9tera). Lo negativo, la destrucci\u00f3n, puede decretarse; lo constructivo, lo positivo, no. Territorio nuevo. Miles de problemas. S\u00f3lo la experiencia puede corregir y abrir nuevos caminos. S\u00f3lo la vida sin obst\u00e1culos, efervescente, lleva a miles de formas nuevas e improvisaciones, saca a luz la fuerza creadora, corrige por su cuenta todos los intentos equivocados\u201d (Luxemburgo, cit.).<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde colocaba Luxemburgo la importancia estrat\u00e9gica de la democracia socialista como forma de organizar el poder proletario. Hemos dicho en otra parte que una cosa es tomar el poder y otra, mucho m\u00e1s compleja, construir una nueva sociedad: esto no puede ser una \u201cobra de ingenier\u00eda social\u201d: requiere de la participaci\u00f3n efectiva de cada vez m\u00e1s amplios sectores de las masas, de su involucramiento consciente.<\/p>\n<p>Es verdad que en Rosa, de manera unilateral, muchas veces el \u201celemento organizador\u201d aparece diluido o subestimado, por cuenta de su lucha contra el aparato de la socialdemocracia alemana, lo que hac\u00eda a una acentuaci\u00f3n algo \u201cespontane\u00edsta\u201d en sus concepciones. Sin embargo, la apelaci\u00f3n a la necesidad de la participaci\u00f3n democr\u00e1tica de las masas, que la revoluci\u00f3n debe ser una obra consiente de ellas, es sublime.<\/p>\n<p>Bensa\u00efd se\u00f1ala agudamente que, m\u00e1s all\u00e1 de los defectos del texto, lo que estaba haciendo Rosa, lo que estaba aportando, era poner el dedo en la llaga respecto de la \u201cinstitucionalidad del nuevo poder\u201d: c\u00f3mo ser\u00eda organizado el nuevo poder de la clase obrera. \u201cParece pues claro que queriendo torcer el cuello al legalismo institucional de la II Internacional en una situaci\u00f3n revolucionaria, Lenin tuerce tambi\u00e9n el bast\u00f3n de la cr\u00edtica en otro sentido. Rompe con las ilusiones parlamentarias. Pero se proh\u00edbe pensar las formas pol\u00edticas del Estado de transici\u00f3n. Es este punto ciego el que Rosa Luxemburgo va a poner en evidencia\u201d (\u201cEl Estado, la democracia y la revoluci\u00f3n: una vez m\u00e1s sobre Lenin y 1917\u201d).<\/p>\n<p>Y podr\u00eda decirse que en este aspecto, atendiendo a un texto redactado a finales de 1918, en condiciones de aislamiento y marcado tambi\u00e9n por las \u201ctaras\u201d de la propia Rosa (\u00a1que tambi\u00e9n las ten\u00eda, atenci\u00f3n, como hemos se\u00f1alado!), Luxemburgo volv\u00eda a demostrar ser un \u00e1guila al poner sobre el tapete los problemas generales del r\u00e9gimen revolucionario, la democracia socialista, su car\u00e1cter insoslayable para el ejercicio del poder pol\u00edtico por parte de la clase obrera: \u201cLa libertad s\u00f3lo para los que apoyan al gobierno, s\u00f3lo para los miembros de un partido (por numeroso que este sea), no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa diferente. No a causa de ning\u00fan concepto fan\u00e1tico de \u2018justicia\u2019, sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad pol\u00edtica depende de esta caracter\u00edstica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la \u2018libertad\u2019 se convierte en un privilegio especial\u201d.<\/p>\n<p><em>Noviembre 2015<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>2- Alemania 1919, la revoluci\u00f3n olvidada<\/p>\n<p>El valor estrat\u00e9gico de la revoluci\u00f3n alemana<\/p>\n<h2>Espartaquistas y bolcheviques<\/h2>\n<p><em>\u201cNos han arrebatado a dos l\u00edderes, dos jefes cuyos nombres quedar\u00e1n inscritos por siempre jam\u00e1s en el libro de oro de la revoluci\u00f3n proletaria: Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n Trotsky, \u201cKarl Liebknecht-Rosa Luxemburgo\u201d, 18 de enero de 1919)<\/p>\n<p>Entre 1918 y 1923 se llev\u00f3 adelante la que quiz\u00e1s pueda considerarse la revoluci\u00f3n m\u00e1s importante del siglo pasado, a pesar de que fue fallida. En Alemania, entonces como hoy uno de los pa\u00edses m\u00e1s adelantados del globo, ocurri\u00f3 uno de los procesos revolucionarios m\u00e1s profundos y cl\u00e1sicos desde el punto de vista del lugar central que le cupo en \u00e9l a la clase obrera.<\/p>\n<p>Lamentablemente, a la vista de los acontecimientos posteriores (ascensos simult\u00e1neos del nazismo y el stalinismo), la revoluci\u00f3n result\u00f3 derrotada a consecuencia del papel contrarrevolucionario que cumpli\u00f3 la socialdemocracia y, en otro plano, de los errores cometidos por los revolucionarios. Respecto de la socialdemocracia, no siempre se recuerda que fue el padre o la madre, junto con el stalinismo, de las burocracias contrarrevolucionarias del siglo XX: los enterradores de las potencialidades revolucionarias de la clase obrera.<\/p>\n<p>Una gran dificultad fue que la revoluci\u00f3n (comenzada con la ca\u00edda del K\u00e1iser, 9 de noviembre de 1918),\u00a0agarr\u00f3 a los revolucionarios desorganizados: compleja y contradictoria fue la evoluci\u00f3n del ala revolucionaria en el seno de la socialdemocracia alemana, no llegando a conformarse a tiempo en partido, esto en gran medida debido a sus propias inercias a la hora de comprender la necesidad de la tarea. Chris Harman, dirigente del SWP ingles ya fallecido, cuenta c\u00f3mo por dos veces, 1912 y 1916, Rosa Luxemburgo\u00a0desestim\u00f3\u00a0la urgencia de construir un partido revolucionario independiente aun a pesar de su plena conciencia acerca del car\u00e1cter crecientemente reformista del SPD: \u201cLa visi\u00f3n de que es necesario formar dos partidos cuidadosamente separados (\u2026)\u00a0descansa en una forma puramente dogm\u00e1tica de interpretar la funci\u00f3n de los partidos\u201d (Rosa Luxemburgo, citada por Chris Harman en <em>The Lost Revolution<\/em>, Bookmarks, 1997: 92).<\/p>\n<p>Lo que sobrevino fue el nacimiento de un Partido Comunista Alem\u00e1n (KPD, diciembre 1918) inmaduro, que cometi\u00f3 graves errores a izquierda y derecha que impidieron que pudiera capitalizar el proceso de conmoci\u00f3n que viviera el pa\u00eds germano a comienzos de los a\u00f1os 20. Conmoci\u00f3n que termin\u00f3 dando lugar al desplazamiento a izquierda del conjunto del proletariado alem\u00e1n, evento cuyo apogeo ocurri\u00f3 en 1923 a partir de la crisis ocurrida por la ocupaci\u00f3n francesa de la cuenca del Ruhr, una de las bases de la industria germana.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el KPD careci\u00f3 de la madurez necesaria. La III Internacional bajo el mando de Lenin y Trotsky, se vio desbordada por el c\u00famulo de tareas. Con los dos dirigentes principales absorbidos en las tareas de la supervivencia de la Revoluci\u00f3n Rusa (no pudieron dedicarse a la revoluci\u00f3n alemana como hubiera sido necesario, lo que no deja de ser parad\u00f3jico porque ten\u00edan absoluta conciencia de su importancia), la Internacional qued\u00f3 a cargo de personalidades como Zinoviev (enorme orador pero d\u00e9bil como dirigente pol\u00edtico, sin iniciativa propia y preocupado, ante todo, por borrar sus antecedentes oportunistas); Bujarin en su versi\u00f3n \u201cizquierdista\u201d (nunca fue un buen pol\u00edtico); Radek, lo opuesto a un modelo de coherencia pol\u00edtica (m\u00e1s all\u00e1 que su papel en estos a\u00f1os fuera lo m\u00e1s destacado de su trayectoria);y personajes mediocres como Bela Kun, jefe de la frustrada Revoluci\u00f3n H\u00fangara, entre otros de menor val\u00eda. La direcci\u00f3n cotidiana de la Internacional no solamente cometi\u00f3 graves errores pol\u00edticos: llev\u00f3 adelante una gesti\u00f3n muchas veces burocr\u00e1tica de la Internacional<a name=\"_ftnref1\"><\/a>.1 Y atenci\u00f3n que estamos hablando del periodo revolucionario de la Internacional, no de su degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica a partir de 1924 bajo la orientaci\u00f3n de la \u201cbolchevizaci\u00f3n\u201d de los partidos comunistas encabezada por el mismo Zinoviev.<\/p>\n<p>Una y otra vez Lenin y Trotsky debieron intervenir para corregir los rumbos, los \u201cdesaguisados\u201d cometidos por los antes nombrados. Sin embargo, esto ocurri\u00f3 muchas veces a <em>posteriori <\/em>de los acontecimientos, cuando estaban consumados.<\/p>\n<p><strong>Una revoluci\u00f3n olvidada<\/strong><\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Alemana fue una de las m\u00e1s importantes del siglo pasado, sino la fundamental: de haber triunfado hubiera apuntado a dar vuelta, estrat\u00e9gicamente, las relaciones de fuerzas entre el comunismo y el capitalismo; la historia posterior hubiera sido distinta seguramente a las enormes tragedias que jalonaron el siglo pasado: la interacci\u00f3n entre las revoluciones Rusa y Alemana habr\u00eda creado inmensas perspectivas para la humanidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, result\u00f3 derrotada. Y quiz\u00e1 por ello sea una revoluci\u00f3n olvidada. Siquiera entre las filas de los revolucionarios se tiene conciencia del significado de su derrota, menos se estudian sus lecciones estrat\u00e9gicas. Harman se\u00f1ala que las revoluciones derrotadas son r\u00e1pidamente olvidadas quedando fuera de la mirada hist\u00f3rica, como notas al pie de la misma, a las que s\u00f3lo se dedican los especialistas.<\/p>\n<p>La circunstancia es que sobre el terreno de uno de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados del mundo capitalista ocurri\u00f3 la experiencia de una revoluci\u00f3n obrera y socialista que puso sobre la mesa, en el momento m\u00e1s \u00e1lgido del siglo pasado, los problemas fundamentales de la estrategia revolucionaria en la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n socialista, as\u00ed como la problem\u00e1tica de la construcci\u00f3n del partido revolucionario de vanguardia, su car\u00e1cter irremplazable a la hora de la revoluci\u00f3n proletaria: \u201cDespu\u00e9s de Octubre, parec\u00eda que los acontecimientos se desarrollar\u00edan en Europa por s\u00ed solos y con tal rapidez que no nos dejar\u00edan siquiera el tiempo de asimilarlos te\u00f3ricamente (\u2026). Pero ha quedado demostrado que, sin un partido capaz de dirigir la revoluci\u00f3n proletaria,\u00a0\u00e9sta se torna imposible\u201d (L. Trotsky,\u00a0<em>Lecciones de Octubre<\/em>).<\/p>\n<p>Este texto liminar de Trotsky, escrito a prop\u00f3sito de las lecciones obtenidas por la derrota de la revoluci\u00f3n en Alemania, va justamente a ese punto: el del car\u00e1cter imprescindible del partido revolucionario a la hora de la revoluci\u00f3n propiamente socialista. Aunque a muchos les pueda parecer que el partido es un \u201cfactor externo\u201d del mecanismo hist\u00f3rico, un elemento \u201ccaduco\u201d (dada la cantidad de procesos anticapitalistas que se han sustanciado sin \u00e9l), la comprobaci\u00f3n f\u00e1ctica indica que en el \u00fanico caso en que la clase obrera logr\u00f3 hacerse del poder y mantenerse en \u00e9l (y estamos hablando de la clase obrera como tal, su dictadura de clase), fue en el caso de la Revoluci\u00f3n Rusa. Revoluci\u00f3n que, oh casualidad, cont\u00f3 a su frente con un partido revolucionario, el partido revolucionario m\u00e1s logrado de la historia: el partido bolchevique. As\u00ed de complejo es el proceso hist\u00f3rico. As\u00ed de caracter\u00edstica la mec\u00e1nica por intermedio de la cual la clase obrera puede hacerse del poder, seg\u00fan lo ha indicado la experiencia hist\u00f3rica del siglo XX.<\/p>\n<p>Alemania fue el crisol donde chocaron las dos tradiciones emergentes del socialismo revolucionario: bolchevismo y espartaquismo. Experiencia que, sin embargo, qued\u00f3 en gran medida trunca: no logr\u00f3 hacer s\u00edntesis. Esto en gran medida debido a la muerte prematura de Rosa Luxemburgo, la que fue una tragedia no s\u00f3lo para la Revoluci\u00f3n Alemana, sino para la construcci\u00f3n de la propia Internacional.<\/p>\n<p>Tanto los problemas estrat\u00e9gicos como los constructivos se pusieron al rojo vivo sobre el terreno alem\u00e1n, revelando las inercias acumuladas por el espartaquismo, como as\u00ed tambi\u00e9n las dificultades de los bolcheviques a la hora de la construcci\u00f3n de la Internacional Comunista.<\/p>\n<p>Que Alemania fuera un pa\u00eds avanzado en relaci\u00f3n a Rusia hizo a la\u00a0especificidad\u00a0de los problemas que se sustanciaron all\u00ed. Cuando se abordan las ense\u00f1anzas generales de la Revoluci\u00f3n Rusa, lo que se coloca al tope de la agenda, lo que ti\u00f1e con sus colores todo lo dem\u00e1s, es el debate acerca del car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n: si la misma deb\u00eda limitarse a una revoluci\u00f3n burguesa o si podr\u00eda trascender ese car\u00e1cter deviniendo en obrera y socialista. Gran parte del debate entre los revolucionarios rusos gir\u00f3 en torno de esto. Y las conclusiones estrat\u00e9gicas se desprendieron tambi\u00e9n de la apreciaci\u00f3n que se tuviera del cambiante car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n durante el desarrollo de los acontecimientos mismos (ver el debate de Lenin con Kamenev en abril de 1917 y su cr\u00edtica al \u201cdogmatismo a atenerse en las viejas f\u00f3rmulas en vez de partir de la realidad\u201d).<\/p>\n<p>Con la Revoluci\u00f3n Alemana no ocurre exactamente lo mismo: su car\u00e1cter obrero y socialista se daba, de alguna manera, por descontado; al menos entre las fracciones revolucionarias.\u00a0Sus debates se nos presentan m\u00e1s directa y abiertamente anudados alrededor de los problemas de estrategia pol\u00edtica y organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir: no hab\u00eda dudas que la revoluci\u00f3n en Alemania, aun a pesar de una importante serie de tareas burguesas pendientes (la enorme r\u00e9mora del militarismo, el poder de los <em>junkers<\/em>, la costra burocr\u00e1tica incrustada en el aparato de Estado), era una revoluci\u00f3n obrera y socialista, una revoluci\u00f3n donde le cab\u00eda a la clase obrera hacerse cargo de solucionar las lacras del pa\u00eds; de ah\u00ed que el debate se concentrara en los problemas de estrategia y partido.<\/p>\n<p>Sobre el terreno de la Revoluci\u00f3n Alemana y de la puesta en pie del KPD\u00a0ocurri\u00f3 una dura pelea en dos frentes: contra los elementos izquierdistas (y ultraizquierdistas, la \u201cenfermedad infantil del comunismo\u201d) y contra las desviaciones e inercias oportunistas que terminaron por hundir el Octubre alem\u00e1n sin disparar un solo tiro.<\/p>\n<p>Pero vayamos por partes: veamos primero los antecedentes del debate sobre partido entre espartaquistas y leninistas, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p><strong>Rosa y Lenin<\/strong><\/p>\n<p>Los antecedentes se sit\u00faan alrededor del posicionamiento frente a la Primera Guerra Mundial y la necesidad de la construcci\u00f3n de una organizaci\u00f3n revolucionaria planteada por el giro cada vez m\u00e1s oportunista de la socialdemocracia alemana.<\/p>\n<p>La historia de los posicionamientos en torno a la guerra mundial no la abordaremos aqu\u00ed. Lo concreto es que posteriormente a la capitulaci\u00f3n del SPD el 4 de agosto de 1914, da origen al surgimiento del\u00a0<em>Grupo Internacional<\/em>\u00a0que posteriormente pasar\u00eda a llamarse\u00a0<em>Liga Espartaco<\/em>, que agrupar\u00e1 a la vanguardia internacionalista en el seno de la socialdemocracia alemana.<\/p>\n<p>El problema fue que la transformaci\u00f3n de este agrupamiento en partido no ser\u00eda nada f\u00e1cil. La izquierda al interior del SPD fue siempre una suerte de\u00a0\u201csensibilidad\u201d\u00a0que ten\u00eda su historia y sus personalidades: Luxemburgo, Liebknecht, Zetkin, Jogiches y Mehring (y tambi\u00e9n el n\u00facleo comunista de Bremen vinculado a Radek y los bolcheviques; de m\u00e1s est\u00e1 decir que ambos n\u00facleos ten\u00edan\u00a0p\u00e9simas relaciones).2 Sin embargo,\u00a0el espartaquismo nunca logr\u00f3 ser una fracci\u00f3n organizada.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n que el partido \u201cluxemburguista\u201d en Polonia tuviera rasgos de una organizaci\u00f3n centralizada (\u00a1incluso con m\u00e9todos m\u00e1s centralistas y conspirativos que el propio Lenin, Joguiches<em>dixit<\/em>!). Sin embargo, el car\u00e1cter de masas del SPD siempre le pes\u00f3 a Rosa Luxemburgo a la hora de organizarse de manera separada, dentro del partido y fuera de \u00e9l. Su concepci\u00f3n era un poco que \u201cel partido\u00a0es\u00a0la clase\u201d:\u00a0separarse del partido era como separarse de la propia clase obrera<a name=\"_ftnref3\"><\/a>.3<\/p>\n<p>A la complicaci\u00f3n por esta concepci\u00f3n unilateral heredada en cierta medida de Marx (aunque en Marx pueden observarse cuatro tipo de experiencias \u201cpartidarias\u201d distintas), se le ven\u00eda a sumar la problem\u00e1tica de la existencia de otras expresiones de izquierda en el seno de la Segunda Internacional; sobre todo los bolcheviques en Rusia.\u00a0Sus tendencias nunca lograr\u00edan ponerse del todo en sinton\u00eda: Rosa no comprendi\u00f3 la pelea de Lenin contra los mencheviques; Lenin considerar\u00eda la pelea de Rosa contra Kautsky como \u201cinfantil\u201d (organizada alrededor de aspectos \u201ct\u00e1cticos\u201d).<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 algo parad\u00f3jico: Rosa y Trotsky compart\u00edan la apreciaci\u00f3n de que la Revoluci\u00f3n Rusa deber\u00eda transformarse en socialista para resolver sus tareas (a diferencia de Lenin, que dejaba las cosas m\u00e1s abiertas). Simult\u00e1neamente, recelaban de la concepci\u00f3n de partido de vanguardia de Lenin,\u00a0al que tildaban de sustituista.\u00a0En\u00a0<em>Nuestras tareas pol\u00edticas<\/em>\u00a0(1904) Trotsky manifestar\u00eda su temor de que \u201cel partido sustituya a la clase obrera, y que el comit\u00e9 central sustituya al partido\u201d, endilg\u00e1ndole esta tendencia a Lenin. Por su parte, Luxemburgo le cobraba a Lenin su definici\u00f3n, mal interpretada por ella, de los revolucionarios como \u201cjacobinos en el seno de la organizaci\u00f3n del proletariado\u201d.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos llegar\u00eda a entender, en ese momento, la concepci\u00f3n del partido de Lenin; Trotsky, de todas maneras, llegando a comprender la cuesti\u00f3n al calor de la Revoluci\u00f3n de 1917; Rosa, lamentablemente, arribando a la necesidad de partido de vanguardia de manera tard\u00eda, sobre el momento mismo de la fundaci\u00f3n del KPD.<\/p>\n<p>A estos problemas se les vino a sumar las desconfianzas, rencillas y malos entendidos propios de todas las tendencias en competencia (\u00a1incluso de las tendencias revolucionarias!), lo que hizo dif\u00edcil las relaciones entre espartaquistas y bolcheviques (esto m\u00e1s all\u00e1 que Rosa valorara el papel de los bolcheviques por haber \u201csalvado el honor del socialismo internacional\u201d, con la Revoluci\u00f3n Rusa).<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que los contextos de Alemania y Rusia eran distintos:\u00a0esto es lo que explica los abordajes diversos de Rosa y Lenin en materia de los problemas de organizaci\u00f3n. Si el segundo ten\u00eda la tarea de poner en pie un partido revolucionario a la escala de toda Rusia a partir de grupos dispersos, el caso de Luxemburgo era c\u00f3mo sobreponerse al peso muerto que implicaba el aparato socialdem\u00f3crata respecto de la voluntad de acci\u00f3n del proletariado; de ah\u00ed el origen dis\u00edmil de sus concepciones en materia de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, nada de esto puede justificar las cosas: en Rosa se observa una verdadera necedad, casi ceguera frente a desarrollos que exig\u00edan a gritos la organizaci\u00f3n en partido. Pierre Brou\u00e9, en su quiz\u00e1s m\u00e1s brillante obra,<em> Revoluci\u00f3n en Alemania<\/em>, muestra c\u00f3mo Luxemburgo, una y otra vez se posicion\u00f3 contra esta tarea; una y otra vez dilat\u00f3 esta exigencia s\u00f3lo para verse frente al hecho consumado de tener que fundar el Partido Comunista Alem\u00e1n cuando los acontecimientos se hab\u00edan desencadenado.<\/p>\n<p>Tanto Brou\u00e9 como Harman cuentan c\u00f3mo entre los elementos de la vanguardia revolucionaria de aquellos a\u00f1os hubo comprensi\u00f3n de que el Partido Comunista hab\u00eda sido fundado tarde: \u201cEn v\u00edsperas de la guerra, estos militantes radicales de izquierda detentan posiciones s\u00f3lidas. (\u2026) Tienen tambi\u00e9n, y tal vez sobre todo, una gran influencia en los grupos de j\u00f3venes socialistas. (\u2026) En 1914, estos militantes se han aproximado unos a otros, sin llegar a soldarse; (\u2026) lo que en definitiva constituye el fundamento com\u00fan de la lucha de militantes socialistas es su creencia profunda en que la revoluci\u00f3n socialista es la \u00fanica soluci\u00f3n opuesta al imperialismo y la guerra, y que la acci\u00f3n espont\u00e1nea de las masas supone en pol\u00edtica la \u00fanica fuerza decisiva, y sobre todo, como escribe Rosa Luxemburgo, en \u2018un partido verdaderamente democr\u00e1tico\u2019 como lo es, a su parecer, el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n. Enfrentados desde hac\u00eda muchos a\u00f1os con la organizaci\u00f3n autoritaria de su propio partido, los radicales de izquierda alemanes\u00a0han terminado por ver \u2013al contrario de Lenin\u2013 en la centralizaci\u00f3n, el principal obst\u00e1culo a la \u2018radicalizaci\u00f3n de las masas\u2019\u00a0y, en consecuencia, al desarrollo de la acci\u00f3n revolucionaria. Conscientes de los progresos del revisionismo en las filas del partido y, en particular, en su cabeza (\u2026), pero convencidos del car\u00e1cter revolucionario del per\u00edodo imperialista, cr\u00edticos infatigables del oportunismo de los dirigentes y del autoritarismo de sus m\u00e9todos, piensan, como Luxemburgo, que no existe ninguna receta en materia de organizaci\u00f3n\u201d (P. Brou\u00e9, <em>Revoluci\u00f3n en Alemania<\/em>: 29). Agrega Brou\u00e9: \u201cEsta concepci\u00f3n fundamental de la acci\u00f3n, la identificaci\u00f3n que hacen entre el partido y el movimiento de la clase, su profundo ligamen a la organizaci\u00f3n en la que \u2013a pesar de sus tumores burocr\u00e1ticos\u2013 ven siempre la expresi\u00f3n del movimiento obrero socialdem\u00f3crata, revolucionario, les conduce a rehusar organizarse en fracci\u00f3n. Apartan la eventualidad de la formaci\u00f3n, incluso de manera informal o sobre fronteras aproximativas, de una tendencia revolucionaria socialdem\u00f3crata alemana o internacional que les asociar\u00eda a los bolcheviques, y, a priori, a toda escisi\u00f3n en el seno del universo socialista, partido o Internacional\u201d (\u00eddem: 30).<\/p>\n<p>Este \u201cfetichismo de la forma organizativa\u201d (fijado en este caso en el partido de masas socialdem\u00f3crata) alejar\u00eda a Rosa, parad\u00f3jicamente, de la tarea que estaba planteada:\u00a0la formaci\u00f3n del partido revolucionario. Un fetichismo similar al que llev\u00f3, como hemos se\u00f1alado, a muchos viejos bolcheviques a capitular al stalinismo.<\/p>\n<p>Esta serie de inercias, esta dram\u00e1tica ceguera frente al factor organizador, esta sobreestimaci\u00f3n de los elementos espont\u00e1neos, son otras tantas taras que dificultaron la conformaci\u00f3n de un partido revolucionario en torno al espartaquismo, y que hicieron parte de los dram\u00e1ticos problemas con los cuales se vieron confrontados los revolucionarios cuando a finales de 1918 estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n Alemana.<\/p>\n<p><strong>Un partido descabezado<\/strong><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cNosotros <\/em>[en el<em> Freikorps<\/em>]<em> somos una banda de peleadores borrachos con toda la pasi\u00f3n\u2026 Qu\u00e9 queremos, no lo sabemos; qu\u00e9 sabemos, es lo que no queremos\u201d <\/em>(Otto Friedrich,<em> Antes del diluvio. Una pintura de Berl\u00edn en los a\u00f1os 20<\/em>).<\/p>\n<p>El 9 de noviembre de 1918 cae el Kaiser alem\u00e1n a consecuencia de la derrota alemana en la guerra. Se declara la Rep\u00fablica democr\u00e1tica burguesa.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito y el SPD pasan un acuerdo secreto para limitar los desarrollos de la revoluci\u00f3n con la asunci\u00f3n de Ebert como presidente de la Rep\u00fablica. Simult\u00e1neamente, los soviets de obreros y soldados surgidos espont\u00e1neamente a semejanza de la experiencia rusa pero, parad\u00f3jicamente, con abrumadora mayor\u00eda socialdem\u00f3crata, votan al jefe del partido y novel presidente de la Rep\u00fablica al frente de un tramposo \u201cConsejo de Comisarios del Pueblo\u201d (nombre hom\u00f3nimo al del gobierno revolucionario encabezado por Lenin en Rusia, pero con un contenido opuesto a \u00e9ste), el que se superpon\u00eda y hac\u00eda la veces de un t\u00edpico gabinete burgu\u00e9s con nombre de fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Esta primera etapa de la revoluci\u00f3n est\u00e1 dominada por la ingenuidad en el seno del proletariado; la presi\u00f3n por la \u201cunidad\u201d de todos los partidos obreros considerando que, de manera incruenta, por la v\u00eda de la \u201cdemocracia en general\u201d (que en realidad era, evidentemente, la democracia burguesa), se podr\u00edan alcanzar los objetivos del socialismo. De ah\u00ed que, l\u00f3gicamente, el peso de la socialdemocracia en el seno del proletariado fuera abrumador al comienzo de la revoluci\u00f3n. Adem\u00e1s, el car\u00e1cter cient\u00edfico de su organizaci\u00f3n, de su aparato burocr\u00e1tico, vino a dificultar las cosas (algo que en nada se pareci\u00f3 a la debilidad \u201ccong\u00e9nita\u201d de mencheviques y socialistas revolucionarios en Rusia).<\/p>\n<p>Al calor de la guerra y la revoluci\u00f3n en la izquierda se va produciendo una delimitaci\u00f3n: los elementos centristas (pacifistas) de la socialdemocracia se hab\u00edan escindido del SPD a comienzos de 1917 fundando el USPD (un partido de masas que llegar\u00eda a alcanzar enorme predicamento entre la clase obrera durante 1919, totalizando casi el mill\u00f3n de miembros en su apogeo). El espartaquismo rompe junto con el USPD y se transforma en corriente interna de \u00e9ste. Sin embargo, el SPD y el USPD comparten el primer gabinete socialdem\u00f3crata (burgu\u00e9s) emergente de la revoluci\u00f3n de noviembre, lo que coloca a la orden del d\u00eda la fundaci\u00f3n de un partido comunista independiente, lo que finalmente ocurri\u00f3 a finales de diciembre de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n:\u00a0se produce el congreso de fundaci\u00f3n del KPD con la contradicci\u00f3n de que se trata de un evento dominado por los elementos izquierdistas de la vanguardia alemana. Una juventud que reci\u00e9n llegaba a la vida pol\u00edtica con todo su entusiasmo pero con pocos o nulos v\u00ednculos con el proletariado; tendencias izquierdistas como reflejo de la inexperiencia y\u00a0de una cr\u00edtica no dial\u00e9ctica a las tradiciones burocr\u00e1ticas y parlamentaristas de la socialdemocracia. Un partido inmaduro que sanciona en su congreso fundacional decisiones err\u00f3neas que hipotecar\u00edan los primeros tiempos del desarrollo partidario, por no hablar del fallido levantamiento de enero 1919<a name=\"_ftnref4\"><\/a>.4 Entre ellas, su negativa a participar en las elecciones a la Asamblea Constituyente que eran un hecho consumado (hasta los bolcheviques que hab\u00edan tomado el poder participaron en enero de 1918 en la Constituyente rusa, aunque s\u00f3lo para disolverla de inmediato; a diferencia del caso alem\u00e1n, ellos s\u00ed hab\u00edan tomado el poder). Esto dej\u00f3 todo el espacio pol\u00edtico en la izquierda libre para los contrarrevolucionarios del SPD y los centristas del USPD marginando, insistimos, al KPD de la vida pol\u00edtica en todo el primer per\u00edodo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>A Paul Levi (sucesor en gran medida de Luxemburgo al frente del partido y gran dirigente de \u00e9ste a comienzos de la d\u00e9cada del 20) le toc\u00f3 dar el informe sobre la necesidad de participar en la Constituyente, siendo abucheado.\u00a0Rosa tom\u00f3 la palabra sin lograr tampoco convencer a los delegados\u2026<\/p>\n<p>En la base del partido se acumulaban reflejos antiparlamentarios; se postulaba la criminal orientaci\u00f3n de salirse de los sindicatos oficiales donde se agrupaban millones; incluso concepciones abiertamente antipartido y presiones federalistas: toda la suma de desviaciones izquierdistas en materia estrat\u00e9gica y en lo que hace a la construcci\u00f3n partidaria (\u00a1connotados dirigentes como Otto Ruhle \u2013compa\u00f1ero de Liebknecht en la segunda votaci\u00f3n contra los cr\u00e9ditos de guerra en el Reichstag\u2013 se terminaron declarando contra la construcci\u00f3n del partido revolucionario! A tal punto llegaba la cr\u00edtica mec\u00e1nica de la experiencia del SPD).<\/p>\n<p>Para colmo, se trataba de un partido peque\u00f1o, sin implantaci\u00f3n nacional, sin v\u00ednculos reales con los trabajadores; un partido que ni siquiera estaba centralizado nacionalmente: cada regi\u00f3n hac\u00eda lo que quer\u00eda. Tal era su debilidad organizativa que en oportunidad de la Conferencia del Reich de Consejos de Obreros y Soldados celebrada a mediados de diciembre de ese a\u00f1o en Berl\u00edn (en simult\u00e1neo con la fundaci\u00f3n del KPD), ni siquiera hubo un bloque espartaquista en \u00e9l:\u00a0la organizaci\u00f3n dijo tener 10 delegados; el SPD ten\u00eda 288 delegados y el USPD 80\u2026<\/p>\n<p>Inmediatamente finalizado el congreso fundacional (evento que de todas maneras tuvo amplia repercusi\u00f3n pol\u00edtica en el pa\u00eds) se produce el heroico levantamiento de los obreros de Berl\u00edn (comienzos de enero 1919): la convocatoria a una insurrecci\u00f3n fallida, mal preparada, prematura. El gobierno de Ebert tendi\u00f3 una provocaci\u00f3n y los revolucionarios entraron en ella. Harman resalta el contraste con los bolcheviques, que en las famosas Jornadas de Julio acompa\u00f1aron a los trabajadores en su experiencia, pero con la orientaci\u00f3n expl\u00edcita de tratar de desactivarla (Radek se\u00f1alar\u00eda lo propio en tiempo real). Trotsky hacia la propio en su texto homenaje a los dos dirigentes espartaquistas asesinados cuando titulaba una de sus partes \u201cLo que hubiera podido suceder en Rusia durante las jornadas de julio\u201d.<\/p>\n<p>Result\u00f3 ser que el jefe de polic\u00eda de la ciudad era una figura de la izquierda del USPD. Su colocaci\u00f3n en el cargo hab\u00eda ocurrido por cuenta y cargo de los obreros movilizados. Sin embargo, simult\u00e1neamente con la orden de su dimisi\u00f3n desde el gobierno central, estaba el hecho que los ministros de su partido hab\u00edan renunciado al gabinete conjunto con el SPD y por \u201cl\u00f3gica\u201d consecuencia, \u00e9stos reclamaron el cargo. Harman resalta que era obvio que se trataba de una maniobra para desatar un levantamiento prematuro; que el SPD ten\u00eda los argumentos formales de su lado y que hab\u00eda que intentar no caer en la provocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ocurre que Liebknecht \u2013figura p\u00fablica extraordinariamente valiente del espartaquismo, firme, principista, pero poco reflexiva 5\u2013, aparentemente de espaldas a la disciplina de la <em>Zentrale <\/em>(direcci\u00f3n ejecutiva del KPD), daba pasos en la conformaci\u00f3n de un \u201ccomit\u00e9 insurreccional\u201d junto con otras figuras de la USPD (los delegados revolucionarios de Berl\u00edn, que expresaban a lo mejor de la clase obrera de la ciudad), habida cuenta de la incorrecta evaluaci\u00f3n de que la situaci\u00f3n estaba madura para \u201ctirar abajo al gobierno de Ebert\u201d. A los integrantes del comit\u00e9 se les figur\u00f3 que el intento de sustituci\u00f3n de Emil Eichhorn (que se neg\u00f3 a renunciar afirmando que su cargo estaba a disposici\u00f3n de los obreros de Berl\u00edn), era la raz\u00f3n perfecta para llamar al levantamiento.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 que la movilizaci\u00f3n de la clase obrera de Berl\u00edn para defender al jefe de la polic\u00eda fue multitudinaria: seg\u00fan Liebknecht, \u201calgo nunca visto en Alemania\u201d. Sin embargo, cuando se desencadenaron los enfrentamientos armados en Berl\u00edn con los cuerpos francos enviados por Noske (ministro del Interior y perro guardi\u00e1n del gobierno de Ebert, conocido por su famosa frase \u201calguien tiene que hacer el trabajo sucio\u201d al asumir el cargo) para enfrentar el levantamiento de los \u201csanguinarios espartaquistas\u201d, el resto del pa\u00eds no se movi\u00f3.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s: se hab\u00eda lanzado un plan \u201cinsurreccional\u201d y el comit\u00e9 formado a tales efectos -que por lo dem\u00e1s ten\u00eda demasiados integrantes para llevar adelante cualquier tarea ejecutiva- se demostr\u00f3 absolutamente incapaz de poner en marcha una sola medida efectiva. Desastres que, como ocurre en estos casos de guerra civil en los cuales\u00a0\u201cla burgues\u00eda se decide por todos los cr\u00edmenes\u201d (Lenin), termin\u00f3 con un ba\u00f1o de sangre: Rosa y Liebknecht se negaron a abandonar Berl\u00edn (con el argumento de no dejar solos a los obreros por una acci\u00f3n en la que, en cierto modo, se sent\u00edan responsables), siendo el 15 de enero brutalmente asesinados.<\/p>\n<p>En las horas previas Rosa hab\u00eda tenido un amargo intercambio con Liebknecht, recrimin\u00e1ndole el haber actuado por detr\u00e1s de los organismos partidarios (testimonio de Levi). De todas maneras, Luxemburgo se neg\u00f3 a hacer un balance claro de la acci\u00f3n, un balance estrat\u00e9gico. El \u00faltimo texto de Rosa, \u201cLa calma reina en Berl\u00edn\u201d, es extraordinario en muchos sentidos pero no pasa balance de lo ocurrido: aborda el fallido levantamiento como una ocurrencia objetiva, m\u00e1s que como un acontecimiento estrat\u00e9gico del cual se deb\u00edan sacar las lecciones del caso (tambi\u00e9n Radek se manifest\u00f3 en contra del llamado insurreccional consider\u00e1ndolo unas jornadas de julio).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: un partido peque\u00f1o, inexperto, no suficientemente centralizado, la presi\u00f3n de las masas de Berl\u00edn, la trampa tendida por el gobierno de Ebert, la inmadurez del equipo de direcci\u00f3n del KPD(y tambi\u00e9n los restos de incomprensi\u00f3n espontane\u00edsta respecto de la insurrecci\u00f3n): fueron todos ingredientes que contribuyeron a la derrota del movimiento inicial de la Revoluci\u00f3n Alemana.<\/p>\n<p>Sobre todo, dio lugar al descabezamiento del novel Partido Comunista alem\u00e1n: el asesinato de Luxemburgo (\u00fanica dirigente que pod\u00eda discutirles de igual a igual a Lenin y Trotsky) fue una inmensa tragedia que impidi\u00f3, como se\u00f1alamos arriba, que se pudiera procesar la fusi\u00f3n entre bolcheviques y espartaquistas.<\/p>\n<p><strong>Izquierdismo I: el putch de Kapp<\/strong><\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s del fracaso de la primera oleada revolucionaria en Alemania (primera mitad de 1919, incluyendo la derrota de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica de Baviera, estado no casualmente transformado en un basti\u00f3n del nazismo), fueron dos acontecimientos decisivos donde el KPD mantuvo su desviaci\u00f3n izquierdista: la pelea contra el fallido golpe de Kapp y la \u201clocura de marzo\u201d ambos en el mismo mes de dos a\u00f1os consecutivos: marzo de 1920 y 1921.<\/p>\n<p>Respecto del fallido golpe de Kapp su fracaso volvi\u00f3 a colocar un signo ascendente en la revoluci\u00f3n despu\u00e9s de las duras derrotas del a\u00f1o anterior. El golpe se concibi\u00f3 porque una parte de la burgues\u00eda y de la oficialidad del ej\u00e9rcito alem\u00e1n indignada con la firma del Tratado de Versalles, crey\u00f3 que la cruzada contrarrevolucionaria del a\u00f1o anterior pod\u00eda ir m\u00e1s lejos:\u00a0<strong>sacarse de encima las organizaciones obreras reformistas.<\/strong><\/p>\n<p>Pero el putch termin\u00f3 en un vergonzoso fracaso. La Revoluci\u00f3n Alemana era tan profunda que a la burgues\u00eda le cost\u00f3 una larga d\u00e9cada de esfuerzos asestarle el golpe final con la asunci\u00f3n del nazismo. Se trat\u00f3 de una \u201ctoma del poder antimarxista\u201d, como la defini\u00f3 el reaccionario historiador alem\u00e1n Ernest Nolte. Toma del poder que, como la definiera Trotsky,\u00a0<strong>se ocupar\u00eda de destruir las expresiones de la democracia obrera en el seno del capitalismo alem\u00e1n, expresiones que inclu\u00edan a los sindicatos y los partidos reformistas.<\/strong><\/p>\n<p>No hab\u00eda condiciones para ello a comienzos de los a\u00f1os 20. Lo que explica que fracasara tambi\u00e9n el levantamiento nazi en M\u00fanich inmediatamente despu\u00e9s del octubre alem\u00e1n (8 y 9 de noviembre). Incluso si en la guerra civil que declar\u00f3 la burgues\u00eda alemana por intermedio del SPD contra el sector avanzado de la clase obrera se hab\u00edan obtenido varios \u00e9xitos, y si el KPD nunca se recuperar\u00eda del todo de la derrota de 1923, el pleito no hab\u00eda quedado saldado. De ah\u00ed la l\u00f3gica de la llegada de Hitler al poder: \u201cEl fascismo no es simplemente un sistema de represi\u00f3n [mediante] actos de fuerza y terror policial. Es un sistema particular de Estado\u00a0<strong>fundado sobre el exterminio de todos los elementos de democracia proletaria presentes en la sociedad burguesa<\/strong>. La tarea del fascismo no consiste solamente en destruir la vanguardia proletaria,<strong> tambi\u00e9n en mantener a toda la clase en un estado de fragmentaci\u00f3n forzada<\/strong>. Para esto no es suficiente exterminar f\u00edsicamente al sector m\u00e1s revolucionario de la clase obrera. Es necesario destruir todas las organizaciones independientes y libres, <strong>suprimir todos los puntos de apoyo del proletariado y eliminar los resultados del trabajo de la socialdemocracia y de los sindicatos de tres cuartos de siglo<\/strong>. Porque, en \u00faltima instancia, sobre este trabajo se apoya tambi\u00e9n el Partido Comunista\u201d (Le\u00f3n Trotsky, \u201cDemocracia y fascismo\u201d, <em>Revoluci\u00f3n y fascismo en Alemania. Escritos 1930\/33<\/em>, Ant\u00eddoto, Buenos Aires, 2004: 77-8).<\/p>\n<p>El golpe de Estado fracas\u00f3 no por la acci\u00f3n del KPD (\u00a1que tuvo una ubicaci\u00f3n abstencionista durante sus primeros d\u00edas!) sino, parad\u00f3jicamente, por la actitud de uno de los mayores bur\u00f3cratas sindicales del SPD que siempre hab\u00eda revistado en las filas de los revisionistas: Carl Legien. Este llam\u00f3 a una huelga general exitosa, huelga que de haberse extendido m\u00e1s all\u00e1 de ciertos l\u00edmites\u00a0<strong>hubiera amenazado con la radicalizaci\u00f3n de una clase obrera que tend\u00eda a armarse.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue la pol\u00edtica del KPD frente al putch? \u00a1Negarse a llamar a la movilizaci\u00f3n porque el partido no deb\u00eda defender a un gobierno contrarrevolucionario como el del SPD! Un esc\u00e1ndalo sectario por donde se lo mire. Porque en todo caso se estaba frente a dos amenazas contrarrevolucionarias de distinta naturaleza: el SPD conformaba un gobierno, de todas maneras, sobre una base democr\u00e1tica burguesa; <strong>Kapp hubiera encabezado una lisa y llana dictadura militar.<\/strong><\/p>\n<p>Paul Levi protestar\u00e1 amargamente desde la c\u00e1rcel (donde estaba detenido en ese momento) por esta posici\u00f3n. El KPD no lleg\u00f3 a reaccionar a tiempo. Anduvo por detr\u00e1s de la respuesta de las masas, <strong>que estuvo a punto de desatar una insurrecci\u00f3n armada en regla en todo el pa\u00eds<\/strong>. Inclusive cuando Legien propuso la conformaci\u00f3n de un \u201cgobierno obrero\u201d SPD-USPD-KPD, <strong>la <\/strong><em>Zentrale <\/em><strong>demor\u00f3 semanas en dar una respuesta perdi\u00e9ndose la ocasi\u00f3n de que la clase obrera pasara a la ofensiva. <\/strong>Cuando emiti\u00f3 su opini\u00f3n favorable a un gobierno SPD-USPD (sin participar en \u00e9l, pero comprometi\u00e9ndose a una \u201coposici\u00f3n leal\u201d), se desat\u00f3 nuevo esc\u00e1ndalo en el partido.<\/p>\n<p>Cuando Lenin se enter\u00f3 de la circunstancia emiti\u00f3 una opini\u00f3n favorable a lo que podr\u00eda encuadrarse dentro de un planteo del tipo de sacar a los ministros burgueses del gobierno de las organizaciones obreras y\/o lo que es algo distinto, en una t\u00e1ctica de gobierno obrero y campesino semejante al desaf\u00edo lanzado por los bolcheviques a mencheviques y socialistas revolucionarios (agosto de 1917) de que rompieran con la burgues\u00eda y tomaran el poder en cuyo caso los bolcheviques se limitar\u00edan a una oposici\u00f3n no insurreccional: \u201cLa pelea contra el putch de Kapp se suma a la larga lista de \u2018qu\u00e9 hubiera ocurrido si\u2019 de la Revoluci\u00f3n Alemana, una lista que termina en 1933 con la m\u00e1s grande tragedia del siglo XX. Y la raz\u00f3n b\u00e1sica fue el fracaso de la organizaci\u00f3n revolucionaria (\u2026) en<strong> tomar en cuenta los repentinos saltos hacia delante de la conciencia de clase de los trabajadores\u201d <\/strong>(Harman, cit.: 188).6<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Izquierdismo II: la \u201clocura de marzo\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Pasemos ahora al levantamiento comunista de marzo de 1921. Este termina con el per\u00edodo izquierdista del KPD,s\u00f3lo para acabar posteriormente en un giro oportunista que le impide al partido lanzarse a la disputa por el poder dos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nos referimos a la historia del KPD en su periodo revolucionario, que se extiende hasta finales de 1923. Posteriormente se transformar\u00e1 en una organizaci\u00f3n burocratizada <strong>donde ha muerto el debate real incluso de posiciones equivocadas<\/strong>. Hacia finales de la d\u00e9cada del \u201820 el KPD bajo Th\u00e4lmann (incondicional seguidor de Stalin), sostendr\u00e1 la idiota y ultraizquierdista teor\u00eda del \u201csocial fascismo\u201d, \u201cteor\u00eda\u201d que impedir\u00e1 llevar adelante la orientaci\u00f3n del frente \u00fanico obrero con la socialdemocracia dej\u00e1ndole en bandeja el poder a Hitler. Th\u00e4lmann declar\u00f3: \u201cdespu\u00e9s de Hitler venimos los comunistas\u201d\u2026 pero termin\u00f3 detenido el 3 de marzo de 1933 confinado a una celda de aislamiento por once a\u00f1os siendo fusilado el 19 de agosto de 1944 bajo expresa orden de Hitler.<\/p>\n<p>Un desgraciado incidente facilit\u00f3 el fallido levantamiento convocado por el KPD: <strong>el hecho de que Levi hubiese renunciado a la direcci\u00f3n del partido <\/strong>luego de haber sufrido una suerte de \u201cvoto de censura\u201d en el Comit\u00e9 Central a prop\u00f3sito de un debate alrededor de la fundaci\u00f3n del Partido Comunista italiano.7<\/p>\n<p>Con Levi fuera de la direcci\u00f3n, y no habi\u00e9ndose obtenido resultados tangibles hasta el momento con el llamado al frente \u00fanico emitido por la <em>Zentrale<\/em> al SPD (experiencia que quedar\u00eda como la primera formulaci\u00f3ndel frente \u00fanico obrero y que luego de la acci\u00f3n de marzo permitir\u00eda que el KPD se recuperase), <strong>el partido vuelve a dar un giro a la izquierda instigado por los enviados de la Internacional y se lanza a una abierta insurrecci\u00f3n que termina en un vergonzoso fracaso.<\/strong><\/p>\n<p>Recapitulemos un poco los hechos. Ocurre que a posteriori del prematuro levantamiento en Berl\u00edn, lo que vino fue el intento de poner en pie un partido revolucionario que llevara a t\u00e9rmino la revoluci\u00f3n iniciada. Sin embargo, <strong>el partido nunca encontr\u00f3 el \u201ctono\u201d justo de los acontecimientos<\/strong>. Anduvo a tientas de izquierda a derecha, <strong>siempre a destiempo con las exigencias del momento<\/strong>, casi siempre incapaz de acertar con la pol\u00edtica: levantamiento prematuro en Berl\u00edn, sectarismo y pasividad ante el putch de Kapp, ultra izquierdismo criminal para con la clase obrera en oportunidad del levantamiento de marzo de 1921, conservadurismo e incomprensi\u00f3n de la din\u00e1mica de los acontecimientos cuando estaba planteada la pelea por el poder en el Octubre alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Precisemos un poco las cosas: es verdad que luego del fracaso en Berl\u00edn y de la seguidilla de represiones por toda Alemania el partido logr\u00f3 dar con un rumbo de la mano de Paul Levi: se obtuvo el inmenso triunfo de la unificaci\u00f3n del KPD con la izquierda obrera del USPD, esto a consecuencia de una batalla en el congreso de los socialdem\u00f3cratas independientes divididos entre los que estaban a favor y en contra de afiliarse a la III Internacional, y donde Zinoviev se llev\u00f3 las palmas con un vibrante discurso (octubre 1920).<\/p>\n<p>Un triunfo de magnitud cuyo logro Brou\u00e9 atribuye de manera compartida a la Internacional y el propio Levi, <strong>que hizo del Partido Comunista alem\u00e1n el partido revolucionario de masas m\u00e1s grande de occidente, llegando a alcanzar los 400.000 miembros. <\/strong>Apenas ocurrida la fusi\u00f3n, Levi renuncia a la direcci\u00f3n del partido (Lenin lo acusar\u00eda de irresponsable por este acto), desliz\u00e1ndose el KPD hacia el levantamiento de marzo de 1921, en el que pierde la mitad de sus integrantes.<\/p>\n<p>Durante la \u201clocura de marzo\u201d (Harman) el partido sac\u00f3 un volante que planteaba \u201cel que no est\u00e1 con nosotros, est\u00e1 contra nosotros\u201d y sali\u00f3 a enfrentarse con la clase trabajadora sindicalizada que todav\u00eda no lo apoyaba; se apoy\u00f3 para esto en los trabajadores desocupados, a los que opuso a los trabajadores ocupados tomando f\u00e1bricas <em>manu militari <\/em>contra la voluntad de los segundos, todo para forzar el levantamiento de una clase obrera que no estaba madura para eso.<\/p>\n<p>Luego de este delirio ultraizquierdista el p\u00e9ndulo termin\u00f3 yendo exactamente para el otro lado: se realiz\u00f3 un trabajo de recuperaci\u00f3n del partido que logr\u00f3 recomponer sus fuerzas a partir de la aplicaci\u00f3n de la orientaci\u00f3n del frente \u00fanico. Pero la direcci\u00f3n encabezada por Brandler qued\u00f3 tan acomplejada de no volver a cometer errores izquierdistas, que dej\u00f3 pasar la oportunidad en la que s\u00ed estuvo planteada la pelea por el poder: <strong>el fallido Octubre alem\u00e1n de 1923, un crimen de magnitud hist\u00f3rica.<\/strong><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza del caso es que ni un partido ni mucho menos su direcci\u00f3n, <strong>se pueden improvisar<\/strong>. Es decir: el KPD logr\u00f3 ser una organizaci\u00f3n revolucionaria de masas. Pero la falta de forja suficiente de su direcci\u00f3n, impidi\u00f3 que conquistara la \u201csinton\u00eda\u201d correcta con los desaf\u00edos que planteaba el desarrollo de la revoluci\u00f3n, de ah\u00ed que a las locuras luego siguiera el apocamiento.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Perder la revoluci\u00f3n sin disparar un tiro<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>E<\/strong>l KPD cometi\u00f3 parejas desviaciones a izquierda y derecha. Las desviaciones izquierdistas las tratamos arriba. Sin embargo, <strong>la acumulaci\u00f3n de inercias conservadoras y \u201cquietistas\u201d se vendr\u00eda a revelar tr\u00e1gicamente en 1923.<\/strong><\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 que como un rasgo t\u00edpico en estas situaciones (inercia conservadora de la cual hablaba Trotsky cuando el partido debe orientarse hacia la toma del poder), <strong>el partido estuvo por detr\u00e1s de las circunstancias<\/strong>. Harman marca muy bien como el \u201cmecanismo\u201d habitual del sindicalismo del SPD, tan arraigado en la clase obrera alemana, literalmente se <strong>derrumb\u00f3 <\/strong>cuando la inflaci\u00f3n vol\u00f3 a la estratosfera, agosto de 1923: <strong>\u00a1cuando los precios aumentan tres o cuatros veces al d\u00eda es imposible la lucha reivindicativa: todo convoca a una lucha revolucionaria (o a la pasividad)!<\/strong><\/p>\n<p>Hay que figurarse lo que significan esas fotos donde se ve a los trabajadores acudiendo a las panader\u00edas con los billetes en una carretilla para comprar pan. En esas condiciones, <strong>no hay mecanismo reivindicativo que valga<\/strong>. Adem\u00e1s, todo el sistema de cuotas sindicales se vino abajo, por lo cual el aparato socialdem\u00f3crata \u2013generosamente regado de rentados\u2013 se fue a pique.<\/p>\n<p>La clase obrera de toda Alemania, e incluso la burgues\u00eda, <strong>esperaba que el KPD se lanzara a la conquista del poder<\/strong>. Pero esto nunca ocurri\u00f3. Brandler \u2013dirigente el partido desde la ca\u00edda en desgracia de Levi\u2013 estaba tan <strong>indeciso <\/strong>que permaneci\u00f3 todo septiembre en Mosc\u00fa mientras en Alemania se preparaba la insurrecci\u00f3n,\u00a0<strong>un delirio<\/strong>. Trotsky acudi\u00f3 a despedirlo a la estaci\u00f3n del tren tratando de darle fuerzas y unas \u00faltimas instrucciones para prepararlo frente a las responsabilidades que se le ven\u00edan (Zinoviev hab\u00eda preferido golpear sobre las mesa en las reuniones preparatorias como \u201cm\u00e9todo de convencimiento\u201d).<\/p>\n<p>Trotsky lleg\u00f3 a proponerse para ir a Alemania y ayudar a organizar la insurrecci\u00f3n, pero esta propuesta fue rechazada por los miembros del Ejecutivo de la internacional (en todo caso, parece bastante evidente que no hay forma de sustituir a la direcci\u00f3n aut\u00f3ctona de un partido nacional en la tarea del acometimiento del poder; se la puede ayudar pero no reemplazar).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se colocan varias ense\u00f1anzas; una que queremos destacar es acerca de las relaciones de fuerzas: la insurrecci\u00f3n es una ciencia y un arte porque amen de los elementos de an\u00e1lisis est\u00e1 tambi\u00e9n la\u00a0<strong>intuici\u00f3n<\/strong>\u00a0de que hay posibilidades de acometer la tarea con \u00e9xito:\u00a0<strong>saber leer atentamente los sentimientos que animan las masas.<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, est\u00e1 la circunstancia de que nunca se podr\u00e1 hacer una evaluaci\u00f3n de las relaciones de fuerzas en abstracto: <strong>no hay manera de medirlas sin probarlas en acci\u00f3n<\/strong>. Trotsky pone el ejemplo (creemos recordar que en\u00a0<em>Lecciones de octubre<\/em>) de que toda revoluci\u00f3n que no se lleve a cabo encontrar\u00e1 justificaci\u00f3n <em>a posteriori <\/em>en varios factores: por ejemplo, en la \u201cfortaleza (te\u00f3rica) de las fuerzas represivas\u201d. Pero no hay forma de evaluar dicha fortaleza en abstracto, sin pasar por la prueba de la experiencia. Fuerzas represivas que parecen muy decididas, quiz\u00e1s, cuando sean enviadas a cumplir su cometido (claro que en condiciones revolucionarias), se descompondr\u00e1n en el camino<strong>: \u00bfc\u00f3mo apreciar esto sino en la acci\u00f3n misma?<\/strong><\/p>\n<p>Otra ense\u00f1anza es la del\u00a0<strong>\u201clegalismo sovi\u00e9tico\u201d. <\/strong>Ya Lenin hab\u00eda insistido en octubre del 17 en que no hab\u00eda que esperar al Congreso de los soviets para lanzarse a la insurrecci\u00f3n; Trotsky consider\u00f3 mejor escudarse en ellos, pero esto era una mera t\u00e1ctica. En el fondo, <strong>lo que est\u00e1 en juego es una apreciaci\u00f3n puramente formal de la democracia<\/strong>: si todas las condiciones est\u00e1n reunidas, si se aprecia que la mayor\u00eda de la clase obrera seguir\u00e1 la convocatoria, lo mismo que el resto del pa\u00eds, <strong>recostarse en criterios democratistas (es decir, falsamente democr\u00e1ticos) puede malograr la insurrecci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Esto es lo que le ocurri\u00f3 a Brandler que al someterse al cuestionamiento de que la defensa de Sajonia del ejercito enviado desde Berl\u00edn deb\u00eda resolverse en el parlamento de dicho Estado y no en el congreso de delegados obreros, desactiv\u00f3 la convocatoria a la insurrecci\u00f3n: <strong>\u00a1actu\u00f3 por razones absurdamente democratistas cuando el partido estaba preparado para lanzarse al poder! <\/strong>La ratificaci\u00f3n legal, democr\u00e1tico-formal es, justamente, lo contrario a la verdadera democracia de los trabajadores: <strong>\u00a1no hace falta la votaci\u00f3n formal cuando la voluntad manifiesta de la clase obrera va para el lado de la insurrecci\u00f3n!<\/strong>; el democrat\u00edsimo (que no es lo mismo que la verdadera democracia proletaria) habitualmente le juega una mala pasada a los revolucionarios: <strong>es un arma en mano de las corrientes peque\u00f1o burguesas, no de las socialistas proletarias.<\/strong><\/p>\n<p>Lo que sobrevino despu\u00e9s es la peor derrota que puede haber: <strong>una derrota sin disparar un solo tiro <\/strong>(m\u00e1s all\u00e1 del levantamiento aislado ahogado en sangre en Hamburgo). Se trata de la peor derrota porque <strong>desmoraliza<\/strong> las fuerzas de los revolucionarios y de la clase obrera; se espera todo del partido, el partido que tanto se ha preparado por el evento, que tanto se ha postulado al poder, y cuando no se obtiene nada de \u00e9l lo que procede, evidentemente, <strong>es la desmoralizaci\u00f3n.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>El papel de la III Internacional<\/strong><\/p>\n<p>A la inestabilidad pol\u00edtica del KPD se le vino a sumar que el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Internacional (en manos de Zinoviev, Bujarin, Radek y dem\u00e1s), no estuvo a la altura de las circunstancias:\u00a0<strong>no tuvo una orientaci\u00f3n consecuente para ayudar a forjar de una direcci\u00f3n realmente aut\u00f3ctona del partido<\/strong>. No apost\u00f3 al desarrollo de la direcci\u00f3n que ven\u00eda surgiendo \u201cnaturalmente\u201d del proceso de selecci\u00f3n que se operaba en el partido. No ayud\u00f3 en nada, y m\u00e1s bien contribuy\u00f3 a que <strong>las luchas pol\u00edticas inevitables en todo partido vivo derivaran en intrigas y desconfianzas.<\/strong><\/p>\n<p>Levi se termina perdiendo quedando fuera del partido y de la Internacional; con este desenlace se <strong>descabeza la segunda alternativa de direcci\u00f3n del KPD surgida a ra\u00edz de la muerte de Luxemburgo<\/strong>; posteriormente surgir\u00e1 otro equipo alrededor del Brandler, dirigente obrero de enorme prestigio cuya base de apoyo estaba en el centro de Alemania (una de las regiones donde era m\u00e1s fuerte del partido desde sus inicios, de gran capacidad organizadora), pero caer\u00e1 en desgracia a posteriori del fracaso de 1923.<\/p>\n<p>Profundicemos un poco en el papel de la Internacional: Alemania fue el caso de mayor desborde de la direcci\u00f3n en su \u00e9poca revolucionaria. <strong>La suma de malos entendidos, problemas y hasta errores grav\u00edsimos de los bolcheviques en dicho pa\u00eds es tremenda, impactante. <\/strong>Ni Lenin ni Trotsky pudieron intervenir directamente en tiempo real; siempre o casi siempre lo hicieron a posteriori de los acontecimientos, <strong>cuando los mismos estaban consumados. <\/strong>Adem\u00e1s, en Alemania como en ning\u00fan otro lado se reflej\u00f3 el problema de que la Internacional no hab\u00eda logrado <strong>absorber realmente el espartaquismo<\/strong>; que no se haya consumado la fusi\u00f3n con el bolchevismo.<\/p>\n<p>Se\u00f1alamos esto sin desconocer que en general los bolcheviques (Lenin y Trotsky) tuvieron raz\u00f3n en relaci\u00f3n a Luxemburgo, sino porque, en sus aciertos y errores, Rosa <strong>era la \u00fanica que hubiese podido opon\u00e9rseles con autoridad<\/strong>. Tambi\u00e9n porque, guste o no, <strong>en el espartaquismo estaba la mejor hip\u00f3tesis para la conformaci\u00f3n de una direcci\u00f3n aut\u00f3noma, aut\u00f3ctona del partido alem\u00e1n<\/strong>. Lo que termin\u00f3 ocurriendo fue lo contrario: la direcci\u00f3n alemana dependi\u00f3 mec\u00e1nicamente de la direcci\u00f3n de la Internacional. Y no de Lenin y Trotsky sino de los enviados de Zinoviev, <strong>que hicieron un desastre tras otro.<\/strong><\/p>\n<p>La moraleja del caso es que la propia III Internacional se vio desbordada<strong>: no pudo responder correctamente a los desaf\u00edos en tiempo real<\/strong>; incluso estuvo dominada durante un tiempo por una teor\u00eda profundamente incorrecta titulada \u201cteor\u00eda de la ofensiva\u201d que entend\u00eda que dada la \u00e9poca revolucionaria, lo que correspond\u00eda era siempre \u201cimpulsar para adelante\u201d\u2026 Si esto se deb\u00eda hacer en abstracci\u00f3n sustituyendo a los obreros, a la clase obrera, no importaba: <strong>los comunistas ten\u00edan la tarea de \u201cdespertar del letargo a los trabajadores\u201d no importando si para esto deb\u00edan llevarse adelante medidas putchistas.<\/strong><\/p>\n<p>Posteriormente al fracaso del putch de marzo de 1921 esta teor\u00eda qued\u00f3 desacreditada (aunque no se pas\u00f3 un balance claro en la Internacional, volveremos sobre esto), y lo que se puso en pie fue la orientaci\u00f3n del frente \u00fanico obrero. Pero result\u00f3 que la misma direcci\u00f3n que hab\u00eda impulsado a la acci\u00f3n no importaba en qu\u00e9 condiciones\u00a0<strong>se demostr\u00f3 posteriormente absolutamente incapaz de orientar el partido hacia la acci\u00f3n cuando estaban las condiciones para la insurrecci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando el acelerado proceso de desmoralizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de la URSS que sobrevendr\u00eda a la derrota alemana, Trotsky publicar\u00e1 <em>Lecciones de octubre <\/em>tanto para dar cuenta de las ense\u00f1anzas de la Revoluci\u00f3n Rusa y su aplicaci\u00f3n al caso alem\u00e1n, como para poner en guardia a la Internacional frente a dirigentes como Zinoviev que hab\u00edan ocultado su verdadero curr\u00edculum bajo la mesa y se esforzaban por encontrar un chivo expiatorio a los grav\u00edsimos errores de los cuales ellos hab\u00edan sido corresponsables (es el caso de Brandler, al que se le ech\u00f3 todo el fardo de la derrota; Trotsky subray\u00f3 que ten\u00eda una responsabilidad inocultable, pero lo sublevaba el criterio burocr\u00e1tico del Ejecutivo de no hacerse cargo de ninguna responsabilidad en los hechos).<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>La tragedia de Levi<\/strong><\/p>\n<p>Nos hemos referido a Paul Levi y su papel en la forja del KPD. Nos dedicaremos ahora un poco m\u00e1s a la cuesti\u00f3n. Levi tuvo bastante conscientemente el proyecto de intentar dar continuidad a la corriente espartaquista: sobre todo a las ense\u00f1anzas y apreciaciones de Rosa Luxemburgo, sus rasgos \u201cidentitarios\u201d propios,\u00a0<strong>su preocupaci\u00f3n por la revoluci\u00f3n como un evento de las amplias masas. <\/strong>Cuando Levi qued\u00f3 fuera del partido y de la Internacional, Lenin se lament\u00f3 de que \u201chab\u00eda perdido la cabeza\u201d, pero inmediatamente agreg\u00f3 que al menos \u201cten\u00eda una cabeza que perder\u201d, a diferencia de los \u201cpapanatas\u201d enviados por la Internacional\u2026<\/p>\n<p>Levi era un cuadro capaz (esto m\u00e1s all\u00e1 de que siempre hab\u00eda declarado que no quer\u00eda dirigir, lo que no impidi\u00f3 que asumiera sus responsabilidades). Tuvo aportes al socialismo revolucionario: <strong>se lo considera el precursor de las pol\u00edticas de frente \u00fanico. <\/strong>Era el dirigente m\u00e1s capaz del partido alem\u00e1n; ten\u00eda pensamiento propio (Brou\u00e9 en su\u00a0<em>Historia de la Revoluci\u00f3n Alemana <\/em>le hace justicia con raz\u00f3n, independientemente de su curso pol\u00edtico posterior a la ruptura con el KPD). Lo anterior no evitar\u00eda que tuviera ciertas tendencias pedantes, a ejercer la verdad en abstracto: <strong>que no se esforzara por convencer.<\/strong><\/p>\n<p>Lenin no estuvo de acuerdo cuando Levi ech\u00f3 al ala ultraizquierdista que formar\u00eda el KAPD (es verdad que luego se autocriticar\u00eda ante el hecho de haber aceptado esta organizaci\u00f3n como simpatizante de la Internacional). Ejemplo de este tipo de comportamientos es que la carta abierta al KPD que emitir\u00eda en oportunidad del desastre de marzo de 1921, tuviese un car\u00e1cter <strong>ultimatista<\/strong>. Lenin se\u00f1alar\u00eda que, de contenido, ten\u00eda raz\u00f3n en casi todo lo se\u00f1alado, pero conden\u00f3 duramente su <strong>forma<\/strong>: se mostraba colocado, en los hechos, fuera del partido que hasta semanas antes ven\u00eda dirigiendo.8<\/p>\n<p>Cercano a Lenin durante la guerra mundial, estuvo en el famoso tren \u201cprecintado\u201d que llev\u00f3 a este a Rusia a comienzos de 1917. Sin embargo, nunca lleg\u00f3 a tener la confianza completa de los bolcheviques. Radek enfrentado en su tiempo a Rosa, siempre le puso \u201cpicante\u201d a la relaci\u00f3n; picante que los enviados de la III se encargaron de multiplicar.<\/p>\n<p>De todos modos, dejemos anotado que el rol de Radek en Alemania debe ser estudiado porque fue, quiz\u00e1s, su periodo m\u00e1s prol\u00edfico m\u00e1s all\u00e1 de los errores cometidos, de su inestabilidad (tuvo una posici\u00f3n correcta en enero de 1919, pero se embarc\u00f3 con las \u201ccuatro patas\u201d en la acci\u00f3n de marzo); <strong>su orientaci\u00f3n fue m\u00e1s bien de intriga hacia Levi, que de construir una direcci\u00f3n del partido en torno a \u00e9l, a pesar de las diferencias que pudiera tener.<\/strong><\/p>\n<p>Levi ten\u00eda un pensamiento sugerente en muchos aspectos, <strong>aunque no exento de posibles derivas oportunistas <\/strong>(recordemos que termina volviendo al SPD). <strong>Su curso pol\u00edtico es una de las tantas tragedias de la revoluci\u00f3n alemana. <\/strong>Ten\u00eda extrema preocupaci\u00f3n por no separarse del grueso de la clase obrera. Su trabajo sobre los delegados revolucionarios de Berl\u00edn, que revistaban filas en la izquierda del USPD, fue extraordinario: los gana para la fusi\u00f3n con el KPD, logr\u00f3 lo que de todos modos no hubiera podido concretarse sin la fuerza gravitatoria de la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<p>Conceb\u00eda, al modo de Rosa, a la revoluci\u00f3n proletaria como una obra de la mayor\u00eda, y hasta este punto se podr\u00eda decir que su \u00e1ngulo era correcto. Menos claro es que haya comprendido <strong>el rol del partido de vanguardia<\/strong>. La falsa \u201cteor\u00eda de la ofensiva\u201d <strong>seguramente empeor\u00f3 las cosas colaborando en su incomprensi\u00f3n de algunas de las ense\u00f1anzas fundamentales del bolchevismo<\/strong>. Trotsky no alude a \u00e9l en <em>Lecciones de Octubre<\/em>. Pero seguramente algunas afirmaciones podr\u00edan haber sido dirigidas <strong>a los aspectos m\u00e1s d\u00e9biles del pensamiento del dirigente alem\u00e1n.<\/strong><\/p>\n<p>Se le perd\u00eda, en cierto modo, el hecho que hay un punto culminante en el cual el partido, a la cabeza de las masas, \u201chace la revoluci\u00f3n\u201d, la concreta: <strong>tend\u00eda a saltearse la insurrecci\u00f3n<\/strong>. No est\u00e1 claro que Levi comprendiera esto a cabalidad, como no lleg\u00f3 a comprenderlo cabalmente Rosa. En ocasi\u00f3n del fallido levantamiento de enero 1919 Rosa escribi\u00f3: \u201cLa revoluci\u00f3n no opera (\u2026) en acuerdo con un plan preconcebido (\u2026) por estrategas\u201d (\u201cEl orden reina en Berl\u00edn\u201d, C. Harman, cit.: 86), lo que muestra como perd\u00eda de vista el car\u00e1cter necesariamente organizado de la insurrecci\u00f3n: <strong>\u00a1s\u00ed debe ser un plan preparado por estrategas!<\/strong><\/p>\n<p>Incluso para oponerse a las teorizaciones falsas de la Internacional (como la \u201cteor\u00eda de la ofensiva\u201d), Levi le contrapon\u00eda otra \u201cteorizaci\u00f3n\u201d igualmente unilateral: <strong>la de la especificidad de la revoluci\u00f3n en occidente<\/strong>. Atenci\u00f3n que marcaba aspectos agudos. Lenin y Trotsky hab\u00edan se\u00f1alado que en el occidente europeo ser\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil hacerse del poder, pero que una vez ocurrido esto, ser\u00eda m\u00e1s sencillo sostenerse en el poder (sostener una transici\u00f3n en sentido socialista).<\/p>\n<p>Levi le daba una incorrecta vuelta de tuerca a esto: <strong>tend\u00eda a quitarle universalidad a las ense\u00f1anzas bolcheviques <\/strong>llevando a cabo una \u201cteorizaci\u00f3n\u201d de las circunstancias de la revoluci\u00f3n alemana que le quitaban fuerza, acentuaci\u00f3n, a los factores subjetivos: <strong>a la iniciativa del partido a la hora de la verdad. <\/strong>No olvidemos que, de todos modos, Lenin tendi\u00f3 a darle la raz\u00f3n tanto en la discusi\u00f3n de la falta de reflejos del KPD frente al golpe de Kapp, como frente a la acci\u00f3n de marzo.<\/p>\n<p>Levi ten\u00eda una correcta preocupaci\u00f3n por ganarse al proletariado, a las masas de la clase obrera. Sin embargo, estaba demasiado obsesionado con los elementos izquierdistas del partido (pol\u00edticamente nunca hay que \u201cobsesionarse\u201d; una ubicaci\u00f3n as\u00ed quita flexibilidad frente al giro cambiante de las circunstancias). De todas maneras, ten\u00eda una ubicaci\u00f3n correcta frente el hecho que estos elementos casi que pretend\u00edan llevar adelante la revoluci\u00f3n sin la clase obrera, contra la voluntad de su inmensa mayor\u00eda. <strong>Levi insist\u00eda que deb\u00eda gan\u00e1rselos, que deb\u00eda llevarse adelante un debate pol\u00edtico con la base de masas socialdem\u00f3crata, que de nada serv\u00edan las orientaciones ultimatistas, el \u201cejemplo por los hechos\u201d, a la que acusaba de \u201canarquista\u201d, \u201cbakuninista\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ten\u00eda preocupaci\u00f3n por los obreros organizados en los sindicatos, que era millones. Rechazaba, con raz\u00f3n, la orientaci\u00f3n ultraizquierdista de abandonarlos formando \u201csindicatos rojos\u201d: en esto como en muchas otras cosas coincid\u00eda, de hecho, con las cr\u00edticas de Lenin al izquierdismo<strong>, aunque Lenin tend\u00eda a ver estos errores como enfermedad infantil y Levi los apreciara de una manera m\u00e1s r\u00edgida, sectaria.<\/strong><\/p>\n<p>De todos modos, su enfoque ese vio consagrado, como se\u00f1alamos, por el logro de la fusi\u00f3n de la izquierda del USPD con el KPD, los delegados obreros revolucionarios de Berl\u00edn, que apreciaban enormemente a Levi, su rechazo a los elementos izquierdistas que a ellos, obreros, les resultaba ajeno a su experiencia.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n tr\u00e1gica de las cosas, y el problema de los <strong>procedimientos <\/strong>de la Internacional, queda graficado en la reflexi\u00f3n del historiador marxista argentino Daniel Gaido, que retoma a Brou\u00e9: \u201cMientras que la posici\u00f3n sectaria adoptada por el KPD durante el putch de Kapp hab\u00eda sido responsabilidad exclusiva de la <em>Zentrale<\/em>, <strong>toda la direcci\u00f3n de la Internacional Comunista estaba comprometida con la \u2018acci\u00f3n de marzo\u2019<\/strong>, por lo que un balance serio de la misma hubiera implicado limpiar los establos de Aug\u00edas de la Internacional. Esto hubiera tenido un efecto devastador sobre la reputaci\u00f3n y autoridad de personajes como Zinoviev, Bujarin, Radek, Bela Kun y Matias Rakosi, los cuales, a su vez, ten\u00edan el apoyo de la Internacional. Lenin y Trotsky consideraron que el mal menor era rescatar la t\u00e1ctica del frente \u00fanico (el slogan adoptado por el Tercer Congreso fue: \u2018\u00a1A las masas!\u2019, indicando la necesidad de conquistar una mayor\u00eda de las masas trabajadoras antes de contemplar la conquista del poder pol\u00edtico),\u00a0<strong>a\u00fan a precio de sacrificar a quien la desarroll\u00f3 originalmente <\/strong>[Levi]\u201d. Agrega Gaido: \u201cEs dable preguntarse si este compromiso fue una decisi\u00f3n acertada, dada la se\u00f1al que envi\u00f3 a los militantes comunistas:\u00a0<strong>las personas obedientes a las directivas de Mosc\u00fa, a\u00fan si estas eran da\u00f1inas para los intereses de la clase obrera, fueron premiadas, mientras que los cr\u00edticos fueron denostados y expulsados <\/strong>(\u2026). M\u00e1s a\u00fan, la nueva direcci\u00f3n del KPD, consolidada al precio de semejante sacrificio, probar\u00eda no estar a la altura de las circunstancias cuando la historia le ofreci\u00f3 una segunda oportunidad, octubre de 1923\u201d (\u201cPaul Levi y los or\u00edgenes del comunismo alem\u00e1n\u201d).<\/p>\n<p>Levi quedar\u00e1 fuera del KPD y la Internacional entre mayo y junio de 1921; su intransigencia lo llevar\u00eda a rechazar el compromiso propuesto por Lenin de aguantarse seis meses fuera del partido y luego este reclamar\u00eda por su restituci\u00f3n. Fuera del KPD form\u00f3 un grupo en el parlamento s\u00f3lo para despu\u00e9s retornar el SPD y terminar suicid\u00e1ndose en 1930.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de Levi y su posterior curso pol\u00edtico y personal, fueron otras tantas de las tragedias de la Revoluci\u00f3n Alemana. En todo caso, lo fundamental estrat\u00e9gicamente es retornar sobre las lecciones de esta gran revoluci\u00f3n hist\u00f3rica, revoluci\u00f3n decisiva para todo el curso posterior del siglo pasado: ascenso simult\u00e1neo del nazismo y el stalinismo, Segunda Guerra Mundial, partici\u00f3n de Alemania, derrota de una de las clases obreras m\u00e1s importantes del mundo. Ense\u00f1anzas que nos deben ayudar en el relanzamiento de la pelea por el socialismo en el siglo XXI.<\/p>\n<p><em>Febrero 2016<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>A este respecto nos falta todav\u00eda llevar adelante el estudio de la monumental <em>Historia de la III Internacional <\/em>de Pierre Brou\u00e9, de manera tal de tener un cuadro completo de la cuesti\u00f3n, entre otros textos que han abordado la historia de la misma.<\/li>\n<li><a name=\"_ftn2\"><\/a> Rosa se meti\u00f3 en una acusaci\u00f3n por \u201crobo\u201d de fondos partidarios de Radek que vino a complicar todas las cosas, y que nunca qued\u00f3 del todo aclarada.<\/li>\n<li><a name=\"_ftn3\"><\/a>Una errada concepci\u00f3n parecida les pes\u00f3 a muchos viejos bolcheviques a la hora de enderezar la pelea contra el stalinismo: aqu\u00ed no s\u00f3lo el partido era la clase, sino al mismo Estado se lo valoraba como superpuesto a ella; esta fue la raz\u00f3n para la capitulaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los viejos bolcheviques, a diferencia de Trotsky, que supo conquistar una concepci\u00f3n de estas relaciones mucho m\u00e1s madura y flexible,\u00a0sin ning\u00fan fetiche ni partidario ni estatal.<\/li>\n<li><a name=\"_ftn4\"><\/a>Sobre el debate acerca de la relaci\u00f3n entre Constituyente y soviets, la pol\u00edtica traidora deKautsky de subordinarlos a la Constituci\u00f3n, a las instituciones de la rep\u00fablica burguesa, su consideraci\u00f3n de los mismos como \u201corganismos de lucha\u201d pero de ninguna manera como organismos de poder, estatales, no podemos referirnos en este texto lamentablemente.<\/li>\n<li><a name=\"_ftn5\"><\/a> Liebknecht admiti\u00f3 durante el debate del congreso fundacional acerca de la participaci\u00f3n en la Asamblea Constituyente que \u201cse iba a dormir con una posici\u00f3n y se levantaba con otra\u201d\u2026<\/li>\n<li>No entraremos aqu\u00ed en el complejo debate acerca de la t\u00e1ctica de gobierno obrero como eventual camino hacia una dictadura del proletariado y que tan complejo debate sucitara en el IV Congreso de la Internacional Comunista. Para un somero abordaje del tema (a ser profundizado) vernuestro texto <em>Cuestiones de estrategia<\/em>.<\/li>\n<li>La oportunidad fue una discusi\u00f3n alrededor de la conformaci\u00f3n del Partido Comunista Italiano lo que se hizo mediante la escisi\u00f3n con Serrati, dirigente que seg\u00fan Levi \u201cgozaba de la confianza de los n\u00facleos m\u00e1s importantes de la clase obrera italiana\u201d. Un paso discutible porque, seg\u00fan \u00e9l, Serrati hab\u00eda sido ensalzado por parte de la Internacional y dicha ruptura se habr\u00eda llevado adelante \u201cmec\u00e1nicamente\u201d, sin que expresara una experiencia acumulada por los propios trabajadores (un juicio de valor que Lenin parece haber desestimado).<\/li>\n<li>La justificaci\u00f3n de Levi fue que ten\u00eda que ser \u201cduro\u201d con el partido frente a un comportamiento \u201cincorregible\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<hr \/>\n<p>III. Contrarrevoluci\u00f3n y barbarie<\/p>\n<p>La vieja guardia bolchevique en el banquillo<\/p>\n<h2><strong>El enigma de la confesi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201c\u00bfDe qu\u00e9 manera el asesinato de los \u2018l\u00edderes\u2019 dejar\u00eda el poder en manos de personas que, mediante una serie de retractaciones, hab\u00edan perdido toda confianza en s\u00ed mismos, se hab\u00edan degradado, pisoteado y privado de toda posibilidad de jugar un papel pol\u00edtico importante?\u201d<\/em> (Le\u00f3n Trotsky, \u201cZinoviev y Kamenev\u201d, 31-12-1936).<\/p>\n<p>Uno de los mayores interrogantes de las purgas stalinistas es la raz\u00f3n por la cual algunos de los m\u00e1s importantes ex dirigentes bolcheviques, revolucionarios que como dijera Trotsky eran personas \u201cprofunda, total y abnegadamente entregados a la causa del socialismo\u201d, curtidas por mil batallas, llegaron a confesar terribles cr\u00edmenes que jam\u00e1s cometieron (pero que en las condiciones de la \u00e9poca la mayor\u00eda crey\u00f3).1<\/p>\n<p>Enorme cantidad de obras hist\u00f3ricas y literarias han abordado el tema, uno de los m\u00e1s impactantes de la contrarrevoluci\u00f3n stalinista. Si de todas maneras estas abjuraciones subsisten como un hecho desconcertante, esto se debe a su car\u00e1cter extraordinario: la reducci\u00f3n de la flor y nata de los dirigentes de la Revoluci\u00f3n Rusa a semejante ignominia, la confesi\u00f3n de cr\u00edmenes horrendos, la acusaci\u00f3n a sus compa\u00f1eros de lucha, la delaci\u00f3n: una humillaci\u00f3n sin igual, un descenso a los infiernos.<\/p>\n<p>Un ejemplo entre tantos es el de Yuri Piatakov, antiguo dirigente de la Oposici\u00f3n de Izquierda, especialista en econom\u00eda industrial, que capitul\u00f3 junto a Preobrajensky cuando el giro industrializador de Stalin. El 27 de julio de 1936 redactaba la siguiente nota: \u201cLa propuesta de expulsar a Sokolnikov como miembro candidato del CC, as\u00ed como del VKP (B), por mantener v\u00ednculos estrechos con el grupo terrorista de trotskistas y zinovievistas cuenta con mi entera aprobaci\u00f3n\u201d (Getty y Naumov, \u00eddem., pp. 231). Piatakov firmar\u00e1 esta \u201csentencia de muerte\u201d de Sokolnikov (otro alto ex oposicionista) s\u00f3lo quince d\u00edas antes de ser expulsado \u00e9l tambi\u00e9n del partido\u2026<\/p>\n<p>C\u00f3mo se puede explicar semejante grado de degradaci\u00f3n pol\u00edtica y moral, es lo que pretendemos abordar en este texto.<\/p>\n<p><strong>Los juicios de Mosc\u00fa<\/strong><\/p>\n<p>Expliquemos muy suscintamente qu\u00e9 fueron los juicios de Mosc\u00fa. Se trat\u00f3 de una serie de tres grandes juicios realizados en la ciudad de Mosc\u00fa (con participaci\u00f3n de la prensa nacional e internacional), en los que fueron llevados al banquillo de los acusados parte fundamental de los ex dirigentes de la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El primer juicio se realiz\u00f3 en agosto de 1936, el segundo en enero de 1937 y el \u00faltimo en marzo de 1938. Durante este per\u00edodo se llevaron adelante otros juicios sumar\u00edsimos que no fueron p\u00fablicos: el enjuiciamiento y posterior asesinato del general Tujachevsky y de parte fundamental de la plana mayor del Ej\u00e9rcito Rojo, as\u00ed como juicios de menor envergadura afectando a decenas de miles de funcionarios de jerarqu\u00eda secundaria.<\/p>\n<p>En los juicios de Mosc\u00fa comparecieron ex dirigentes de la talla de Zinoviev, Kamenev, I. Smirnov, Piatakov, Radek, Bujarin, Rikov, Krestinsky, Christian Rakovsky, etc\u00e9tera, todos ellos integrantes de algunas de las ex oposiciones (izquierda, derecha y unificada) que hab\u00edan capitulado previamente, y principales dirigentes de la vieja guardia bolchevique que dirigi\u00f3 la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo ellos, con pocas y honorables excepciones, hicieron p\u00fablicas confesiones monstruosas. Facilitaron la tarea del tribunal, que se bas\u00f3 casi exclusivamente en sus confesiones, y en las aportadas por oscuros personajes mezclados entre los inculpados para que oficiaran de acusadores de los l\u00edderes ca\u00eddos en desgracia.2<\/p>\n<p>Hay que subrayar, de todos modos, que hubo miembros de la vieja guardia que salvaron lo que restaba de su honor no prest\u00e1ndose al juego de la confesi\u00f3n: nos viene a la memoria el caso de Evgueni Preobrajensky, que no compareci\u00f3 y fue fusilado en secreto.<\/p>\n<p>Fuera de la plana mayor bolchevique, los juicios sirvieron como llamado de atenci\u00f3n en las propias filas stalinistas. Stalin no se olvidar\u00eda que en el \u201cCongreso de los triunfadores\u201d de 1934, se hab\u00eda expresado un fuerte malestar, siendo mucho m\u00e1s reducida su votaci\u00f3n que la de Kirov, un representante m\u00e1s \u201cmoderado\u201d del aparato que era el favorito del partido en aquellos momentos (Kirov result\u00f3 asesinado a finales de ese mismo a\u00f1o en un hecho oscuro que le servir\u00eda a Stalin de excusa para lanzar la ola de terror que culminar\u00eda en las Grandes Purgas).<\/p>\n<p>La fiscal\u00eda del Estado fue encabezada por el ex menchevique Andrei Vyshinsky, jurista y posteriormente diplom\u00e1tico stalinista, que paradojas de la historia si las hay, recuperar\u00eda prestigio integrando el tribunal de Nuremberg, que juzg\u00f3 a la jerarqu\u00eda nazi al final de la Segunda Guerra Mundial. Un personaje siniestro que, apoy\u00e1ndose en las confesiones, cumplir\u00eda uno de los principales papeles en el show del terror que fueron los juicios reclamando en su alegato final del primer juicio \u201cla pena de muerte para cada uno de estos perros que se volvieron locos\u201d\u2026 (recordemos que estaba hablando de dos de los mayores dirigentes del partido bolchevique en su \u00e9poca de oro: Zinoviev y Kamenev).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los juicios de Mosc\u00fa, durante las purgas fueron asesinadas alrededor de 700.000 personas, esto sin olvidarnos de los millones que pasaron por los campos de trabajo forzados; el viejo partido revolucionario, el m\u00e1s importante de la historia hasta nuestros d\u00edas, hab\u00eda muerto, otro hab\u00eda tomado su lugar: el partido de la burocracia.3<\/p>\n<p><strong>Un proceso de destrucci\u00f3n de la personalidad<\/strong><\/p>\n<p>Para entender c\u00f3mo grandes revolucionarios pudieron llegar a semejantes extremos de ignominia, hay que partir del proceso de destrucci\u00f3n de su personalidad que vivieron los integrantes de la vieja guardia a partir de sus abjuraciones.<\/p>\n<p>Trotsky se\u00f1alaba que la comparaci\u00f3n con los jacobinos no era pertinente: hab\u00edan sido sacados directamente del campo de batalla para ser llevados al pat\u00edbulo, no sufrieron diez a\u00f1os de brutal desgaste como la vieja guardia: \u201c\u00bfCu\u00e1l era la situaci\u00f3n de Zinoviev y Kamenev ante la GPU y el tribunal? Desde hace diez a\u00f1os est\u00e1n envueltos en una nube de calumnias (\u2026) Durante diez a\u00f1os estuvieron suspendidos entre la vida y la muerte, primero en sentido pol\u00edtico, luego en sentido moral y por fin en sentido f\u00edsico. \u00bfExiste en la historia otros ejemplos de trabajo tan sistem\u00e1tico, refinado y diab\u00f3lico destinado a romper la columna vertebral, los nervios y el esp\u00edritu? Tanto Zinoviev como Kamenev pose\u00edan car\u00e1cter m\u00e1s que suficiente para las \u00e9pocas tranquilas. Pero las tremendas convulsiones sociales y pol\u00edticas de nuestra \u00e9poca exig\u00edan una firmeza fuera de lo com\u00fan a estos hombres cuya capacidad los hab\u00eda colocado al frente de la revoluci\u00f3n. La disparidad entre su capacidad y su voluntad tuvo consecuencias tr\u00e1gicas\u201d (\u201cZinoviev y Kamenev\u201d, 31-12-36).<\/p>\n<p>Derrotada la Oposici\u00f3n Conjunta (conformada entre la Oposici\u00f3n de Izquierda y la liderada por Zinoviev y Kamenev), sumada a la crisis de la Oposici\u00f3n de Izquierda por el giro \u201cizquierdista\u201d de Stalin (1928), muchos oposicionistas que hab\u00edan sido excluidos del partido pidieron su readmisi\u00f3n. La condici\u00f3n de la burocracia: que abjuraran p\u00fablicamente de sus posiciones.<\/p>\n<p>Trotsky caracterizar\u00eda a los que se arrodillaron como \u201cmuertos pol\u00edticos\u201d: la renuncia a las propias convicciones significaba abandonar la propia raz\u00f3n de ser en tanto militantes, un descenso en los infiernos del cual no habr\u00eda retorno. De paso se\u00f1alemos que el marxismo revolucionario rechaza el m\u00e9todo burocr\u00e1tico de la autocr\u00edtica: rechaza exigirle a cualquier militante que renuncie a sus posiciones. Claro que se puede cambiar de opini\u00f3n, cualquiera puede \u201cautocriticarse\u201d. Pero esto debe ocurrir libremente.<\/p>\n<p>La burocracia buscaba otra cosa: quebrar la personalidad de los oposicionistas, desmoralizarlos, desacreditarlos frente al partido y la naci\u00f3n: \u201cEn el banquillo de los acusados se sentaban hombres rotos, aplastados, acabados. Antes de matarlos f\u00edsicamente Stalin los hab\u00eda roto y matado moralmente\u201d, afirma Le\u00f3n Sedov en su <em>Libro Rojo sobre los Juicios de Mosc\u00fa<\/em>).<\/p>\n<p>Si hab\u00edan capitulado, esto se debi\u00f3 a una combinaci\u00f3n de elementos: la expulsi\u00f3n del partido en el que hab\u00edan invertido sus mejores a\u00f1os, la separaci\u00f3n de sus familias, el destierro, as\u00ed como tambi\u00e9n un elemento eminentemente pol\u00edtico: dejarse impactar (de manera impresionista) por el desarrollo de los acontecimientos, sobre todo por la marcha de la colectivizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n stalinista.<\/p>\n<p>Nada de esto puede servir como justificaci\u00f3n de un curso que s\u00f3lo Trotsky tuvo el honor de no seguir (lo mismo que la joven generaci\u00f3n de la Oposici\u00f3n de Izquierda, de cuyas filas pr\u00e1cticamente no provinieron capituladores). Lo colocamos a modo de explicaci\u00f3n de las razones que presionaron a la vieja guardia, que termin\u00f3 dobleg\u00e1ndose frente a los hechos consumados: \u201cAhora quiero hablar de m\u00ed mismo, de los motivos que llevaron a arrepentirme (\u2026) Durante tres meses permanec\u00ed encerrado en mis negativas. Despu\u00e9s inici\u00e9 el camino de la confesi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? El motivo estriba en que, durante mi encarcelamiento, pas\u00e9 revista a todo mi pasado. En el momento en el que uno se pregunta \u2018Si mueres, \u00bfen nombre de qu\u00e9 morir\u00e1s?\u2019, aparece de repente y con sorprendente claridad un abismo profundamente oscuro. No hab\u00eda nada por lo que mereciese la pena morir, si pretend\u00eda hacerlo sin confesar mis errores. Por el contrario, todos los hechos positivos que resplandec\u00edan en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica tomaban proporciones diferentes en mi conciencia. Esto fue lo que en definitiva me desarm\u00f3, lo que me oblig\u00f3 a doblar mis rodillas ante el Partido y ante el pa\u00eds\u201d (Nicolai Bujarin, \u201c\u00daltima declaraci\u00f3n en los Procesos de Mosc\u00fa\u201d, marzo 1938).4<\/p>\n<p><strong>\u201cUn crimen contra la Historia\u201d<\/strong>5<\/p>\n<p>Las Grandes Purgas configuran un salto cualitativo en la din\u00e1mica de la capitulaci\u00f3n. Ya no se trataba de conservar la membrec\u00eda en el partido: se trataba de salvar la propia vida. Y si la propia vida ya estaba \u201cjugada\u201d, al menos se intentar\u00eda proteger a los familiares.6<\/p>\n<p>De todos modos las cosas no fueron tan \u201csimples\u201d: los niveles de abyecci\u00f3n a los que se lleg\u00f3 expresaron semejante quiebre moral, que deb\u00eda haber explicaciones suplementarias.<\/p>\n<p>Una primera raz\u00f3n tiene que ver con el \u201cfetichismo de Estado\u201d que muchos de los acusados terminaron profesando: la imposibilidad de pensar su existencia fuera de la URSS: \u201cDado su status especial, su lealtad al partido y a la revoluci\u00f3n, y la situaci\u00f3n pol\u00edtica, Bujarin ten\u00eda al parecer poco donde elegir. Poco despu\u00e9s, haciendo una evidente alusi\u00f3n a su situaci\u00f3n personal, citaba las palabras de Engels acerca del dilema con que se hab\u00eda enfrentado Goethe: \u2018existir en un ambiente que necesariamente despreciaba, y sin embargo estar encadenado a \u00e9l como \u00fanico en el que pod\u00eda funcionar\u201d (Stephen F. Cohen, <em>Bujarin y la Revoluci\u00f3n bolchevique<\/em>: 504).<\/p>\n<p>Eso es lo que coment\u00f3 Boris Nikolaievski, archivero e historiador marxista menchevique cu\u00f1ado de Rikov, que se reuni\u00f3 varias veces con Bujarin en Par\u00eds cuando su \u00faltimo viaje a Europa (marzo y abril de 1936). El ex jefe de la Oposici\u00f3n de Derecha le manifest\u00f3 saber perfectamente que su vida corr\u00eda peligro: \u201cten\u00eda la esquela de su defunci\u00f3n en la mente\u201d afirmar\u00e1 Nikolaievski: \u201cPero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 se volv\u00eda? \u2018\u00bfC\u00f3mo no voy a volver? \u00bfPara convertirme en un exilado? No, yo no podr\u00eda vivir como ustedes, como un exilado. No, pase lo que pase\u2019\u201d (\u00eddem: 530).<\/p>\n<p>No pensar en escapar a su \u201cdestino\u201d s\u00f3lo pod\u00eda expresar un apego dram\u00e1tico al Estado sovi\u00e9tico burocratizado: \u201cEra clara su indignada hostilidad a la pol\u00edtica brutal de Stalin: \u2018se compadec\u00eda\u2019 del asediado campesinado por \u2018motivos humanitarios\u2019 y ve\u00eda los proyectos industriales excesivos, costosos, \u2018como glotones monstruos que lo devoraban todo, privando a las grandes masas de art\u00edculos de consumo\u2019. Pero, al propio tiempo, conservaba la fe en la revoluci\u00f3n y en el partido, vi\u00e9ndose as\u00ed vinculado, psicol\u00f3gica y pol\u00edticamente, al sistema\u201d (\u00eddem: 505).<\/p>\n<p>Se sacrificar\u00eda as\u00ed en el altar de un aparato (el \u201cEstado sovi\u00e9tico\u201d) que dec\u00eda \u201crepresentar\u201d los intereses de la clase obrera pero que ya no lo hac\u00eda realmente: por el contrario, no era m\u00e1s que un instrumento sustituto de la misma. Se le otorgaba as\u00ed lealtad a un fetiche: morir por una causa que no era la de la clase obrera sino su contrario: un aparato contrarrevolucionario que se hab\u00eda puesto de pie contra la ella.7<\/p>\n<p>Hubo un segundo problema que incidi\u00f3 en las confesiones: la idea que sus comportamientos hab\u00edan quedado en la \u201cvereda de enfrente\u201d de los desarrollos: hab\u00edan cometido un \u201ccrimen contra la historia\u201d. Se trataba de una \u201cdoble conciencia\u201d (como ya nos hemos referido arriba): si por un lado se consideraban inocentes, por el otro se hab\u00edan equivocado: eran \u201cculpables\u201d de haberse quedado del \u201clado equivocado\u201d: \u201cDe conformidad a una f\u00f3rmula sobradamente conocida, cualquier oponente a los bolcheviques [deber\u00edan decir al stalinismo, R.S] era objetivamente y por definici\u00f3n opositor a la revoluci\u00f3n, al socialismo y, por extensi\u00f3n, al bienestar humano, al margen de cu\u00e1les fueran las intenciones subjetivas de dicha persona\u201d (A. Getty y O. Naumov, <em>La l\u00f3gica del terror<\/em>: 41).<\/p>\n<p>Esto es muy claro en la tremenda carta que Bujarin le escribe a Stalin a finales de 1937: \u201cPor Dios, no creas que te estoy reprochando nada, ni siquiera en lo m\u00e1s profundo de mi conciencia. No nac\u00ed ayer. Soy perfectamente consciente que los grandes planes, las grandes ideas, y los grandes intereses deben anteponerse a todo lo dem\u00e1s y s\u00e9 que ser\u00eda mezquino por mi parte situar la cuesti\u00f3n de mi propia persona a la par de las tareas universales e hist\u00f3ricas que reposan ante todo, sobre tus hombros. Pero es ah\u00ed donde reside mi sufrimiento m\u00e1s profundo y me encuentro ante la paradoja m\u00e1s grave y angustiosa\u201d.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n determinista de la historia, fatal, que ve\u00eda realizando sus designios cual \u201chistoria a caballo\u201d (c\u00f3mo describir\u00eda Hegel a Napole\u00f3n), y frente a la cual las personas de carne y hueso nada importaban, nada pod\u00edan hacer: un curso hist\u00f3rico que exclu\u00eda una \u201ctercera posibilidad\u201d, y frente a la cual s\u00f3lo Trotsky tuvo el inconmensurable honor hist\u00f3rico de escapar: \u201cSi la \u00faltima palabra no est\u00e1 dicha jam\u00e1s, el error no es un crimen, la disidencia no es una traici\u00f3n\u201d (Bensa\u00efd, <em>\u00bfQui est le Juge? Pour en finir avec le tribunal de l\u2019Historie<\/em>: 130).<\/p>\n<p>El fetichismo de Estado y de la Historia con may\u00fascula, el considerarse del lado \u201cequivocado de los desarrollos\u201d, la falta de distancia cr\u00edtica frente a los hechos consumados, fueron otros tantos factores que se mancomunaron con los muy materiales del temor a perder la vida, el quiebre f\u00edsico y moral de una d\u00e9cada de capitulaciones, la preocupaci\u00f3n por la familia, etc\u00e9tera, y que dieron lugar a las confesiones m\u00e1s impactantes que se hayan o\u00eddo en la historia.<\/p>\n<p>Y todo por qu\u00e9: por la p\u00e9rdida de perspectivas hist\u00f3ricas, algo que ning\u00fan revolucionario debe tratar de permitir ocurra incluso si se est\u00e1 en la \u201cmedianoche del siglo\u201d como fueron los a\u00f1os 30 del siglo pasado.<\/p>\n<p><em>Julio 2016<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>El problema de la legitimaci\u00f3n de Stalin se demostr\u00f3 m\u00e1s complejo que pensar que simplemente fuera un aut\u00f3crata odiado: el inmenso cambio vivido por la sociedad sovi\u00e9tica durante los a\u00f1os 30 actu\u00f3 como factor legitimador, sin perder de vista de todos modos la l\u00f3gica atomizadora del dominio burocr\u00e1tico.<\/li>\n<li>Recordemos que el m\u00e9todo de la confesi\u00f3n (autoinculpaci\u00f3n obtenida por la fuerza), es un principio que viene de la Edad Media y que la justicia burguesa ha dejado de lado.<\/li>\n<li>Por lo dem\u00e1s, la clase obrera hab\u00eda resultado desplazada del poder: completamente atomizada, hab\u00eda quedado lo m\u00e1s alejado que se pueda concebir de una verdadera dictadura proletaria, que no es otra cosa, como se\u00f1alara Marx, que los trabajadores organizados como clase dominante; si bien la propiedad seguir\u00eda estatizada, el Estado se transformar\u00eda en burocr\u00e1tico.<\/li>\n<li>Hay que se\u00f1alar, de todas maneras, que Bujarin emiti\u00f3 declaraciones contradictorias caracterizadas por \u00e9l mismo como un \u201cextra\u00f1o desdoblamiento de la conciencia\u201d. P\u00fablicamente se reconocer\u00e1 \u201cculpable\u201d. Pero en su \u00faltima carta a Stalin (10\/12\/37, volveremos sobre ella m\u00e1s abajo), y sobre todo en su \u201cCarta a las futuras generaciones del partido\u201d (\u00a1que hizo aprender de memoria a su joven esposa para que no pudiera ser destruida!), se declarar\u00e1 inocente. Como afirma Henrique Carneiro, marxista brasilero, fue quiz\u00e1s uno de los intelectuales marxistas que sufri\u00f3 unos de los mayores dramas existenciales del siglo pasado.<\/li>\n<li>Se trata de una aguda definici\u00f3n tomada de Daniel Bensa\u00efd, que permite entender lo que de m\u00e1s profundo hab\u00eda en las confesiones (una definici\u00f3n, en realidad, tomada de <em>El cero y el infinito<\/em> de Arthur Koestler, cuya tem\u00e1tica est\u00e1 dedicada a las Grandes Purgas y se inspiraba casi seguramente en Bujarin).<\/li>\n<li>Es conocido que Bujarin logr\u00f3 pasar un acuerdo para que su joven compa\u00f1era no fuera asesinada (\u00a1aunque pas\u00f3 en el Gulag por casi 20 a\u00f1os!), as\u00ed como para evitar que sus \u00faltimas obras fueran destruidas.<\/li>\n<li>Algo que s\u00f3lo Trotsky llegar\u00eda a comprender, sacando todas las conclusiones del caso; Bujarin le har\u00eda una suerte de \u201chomenaje\u201d en una de sus \u00faltimas confesiones cuando declarar\u00eda que \u201chab\u00eda que ser Trotsky\u201d para no capitular\u2026<\/li>\n<\/ol>\n<p>Auschwitz y el nazismo<\/p>\n<h2><strong>La noche del siglo XX y la llama de la rebeld\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201c\u2013\u00bfAd\u00f3nde van? \u2013pregunt\u00e9 a un grupo de afganos y paquistan\u00edes que sub\u00edan a un \u00f3mnibus.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u2013A un campo\u2013 respondi\u00f3 una jovencita con una sonrisa que le iluminaba la cara. Suzanne sosten\u00eda en la mano el certificado de registro, s\u00e9samo raro que le abrir\u00e1 las puertas a la futura solicitud de asilo. Al extranjero desprevenido, en pleno coraz\u00f3n de Munich, ese \u2018voy a un campo\u2019 consigue, por el contrario, helarle la sangre\u201d <\/em>(Luisa Corradini, <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 5-9-15).<\/p>\n<p><em>\u201cMala<\/em> [joven polaca que intent\u00f3 evadirse de Auschwitz-Birkenau para contarle al mundo lo que ocurr\u00eda all\u00ed] <em>hab\u00eda decidido morir su propia muerte. Mientras esperaba en una celda a ser interrogada, una compa\u00f1era pudo acerc\u00e1rsele y le pregunt\u00f3 \u2018\u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1s, Mala?\u2019 Respondi\u00f3: \u2018Yo estoy siempre bien\u2019. Hab\u00eda logrado hacerse con una hoja de afeitar. Al pie de la horca, se cort\u00f3 una arteria de la mu\u00f1eca. El SS que hac\u00eda de verdugo trat\u00f3 de quitarle la cuchilla, y Mala, ante todas las mujeres del campo, le golpe\u00f3 la cara con la mano ensangrentada. Inmediatamente acudieron otros militares, enfurecidos: \u00a1una prisionera, una jud\u00eda, una mujer, se hab\u00eda atrevido a desafiarlos!\u201d<\/em> (Primo Levi, <em>Los hundidos y los salvados<\/em>).<\/p>\n<p>En medio de la crisis de los refugiados que conmueve Europa (una poblaci\u00f3n sobrante que la mundializaci\u00f3n capitalista deja afuera de toda perspectiva), acabamos de terminar la lectura de una obra del historiador italiano Enzo Traverso titulada <em>La historia desgarrada<\/em>. En ella se repasa el debate intelectual generado en la segunda posguerra acerca de los campos de exterminio del nazismo.<\/p>\n<p>Nuestra idea es tomar el texto como disparador para llevar adelante una somera reflexi\u00f3n cr\u00edtica acerca de lo que podr\u00edamos llamar \u201cla condici\u00f3n humana\u201d luego de Auschwitz; dicho de otro modo, indagar la expresi\u00f3n m\u00e1s extrema de la contrarrevoluci\u00f3n en el siglo pasado.<\/p>\n<p>Experiencia que qued\u00f3 marcada a fuego en la conciencia de vastas porciones de la poblaci\u00f3n europea y que se est\u00e1 expresando ahora bajo la forma de una extraordinaria sensibilidad democr\u00e1tica en aquellos que se solidarizan con los inmigrantes ilegales (sobre todo en Alemania), y que cuestionan la reaccionaria idea de una \u201cEuropa fortaleza\u201d cerrada a la poblaci\u00f3n for\u00e1nea (sobre todo la de origen musulm\u00e1n).<\/p>\n<p><strong>Un proceso de deshumanizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El texto de Traverso tiene varias ideas alrededor de las cuales se organiza; la primera tiene que ver con lo que podr\u00eda llamarse \u201cla condici\u00f3n humana en el siglo XX\u201d. Es decir: hasta qu\u00e9 punto ese estatuto fue cuestionado por la terrible experiencia de los campos de exterminio; una circunstancia de desgarro de la historia como agudamente se caracteriza desde el t\u00edtulo de la obra.<\/p>\n<p>Traverso hace un recorrido por varios autores que vivieron esta experiencia: Primo Levy, Jean Amery y Paul Celan, que pasaron por los campos de concentraci\u00f3n y sobrevivieron a ellos. Tambi\u00e9n recorre las obras de Hannah Arendt, G\u00fcnther Anders, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, que dedicaron reflexiones a dicha experiencia.<\/p>\n<p>Lo primero a destacar es, entonces, el proceso de deshumanizaci\u00f3n que se vivi\u00f3 en los campos de exterminio.1 Lo que se experiment\u00f3 en ellos fue un verdadero \u201cinfierno de este mundo\u201d. Un l\u00edmite extremo de la experiencia humana (Levi): el pelo rapado, la quita de todas las pertenencias, los suecos de madera que apenas permit\u00edan caminar, el tatuaje de un n\u00famero en el brazo de cada internado. Estos son algunos de los rasgos de este proceso de quita de atributos como persona: \u201csabemos por la cruel realidad de los \u00faltimos a\u00f1os que una persona desnuda pierde inmediatamente la fuerza para resistir, para luchar contra su destino\u201d (<em>Un escritor en guerra. Vasili Grossman en el Ej\u00e9rcito Rojo 1941-1945<\/em>, compilado por Anthony Beevor, Barcelona, Cr\u00edtica, 2010: 360). Arendt anotaba \u2013destaca Traverso\u2013 este proceso por el cual las personas eran asesinadas como animales (peor a\u00fan: porque hasta en la matanza de animales debe haber elementos de humanidad). Graficaba as\u00ed lo que estaba en juego en los campos de exterminio: \u201cEn 1946 hablaba de las \u2018f\u00e1bricas de la muerte (<em>death factories<\/em>)\u2019 nazis, donde se mataba \u2018como se mata ganado\u2019 a seres humanos reducidos a una \u2018igualdad monstruosa\u2019, sin fraternidad ni humanidad, y en las que se \u2018reflejaba la imagen del infierno\u201d (<em>El final de la modernidad jud\u00eda<\/em>, Buenos Aires, FCE, 2014: 128).<\/p>\n<p>Una \u201cigualdad monstruosa\u201d porque expresaba la reducci\u00f3n de las personas a un \u201cm\u00ednimo com\u00fan denominador\u201d: como bestias camino al matadero (no era casual que los trenes de transporte de deportados fueran, mayormente, trenes de acarreo de ganado).<\/p>\n<p>Es sabido que el capitalismo lleg\u00f3 \u201cchorreando sangre y lodo por todos sus poros\u201d (Marx). Sin embargo, Auschwitz signific\u00f3 un evento cualitativo: la masacre industrializada de toda una poblaci\u00f3n: la muerte de millones en un espacio temporal incre\u00edblemente reducido, cuyo apogeo no dur\u00f3 m\u00e1s de dos a\u00f1os, 1942-1944.<\/p>\n<p>De cualquier manera, no nos interesa aqu\u00ed dar descripciones emp\u00edricas del fen\u00f3meno, sino \u201catrapar\u201d lo que de m\u00e1s irreductible tuvo: el intento de reducir a los seres humanos a la condici\u00f3n de bestias (una suerte de \u201csubhumanos\u201d): \u201c(\u2026) se expoliaba a los hombres su humanidad hasta el punto de vaciar de sentido la noci\u00f3n misma de solidaridad; se volv\u00edan incapaces de reconocerse como v\u00edctimas ante sus perseguidores. En el universo concentracionario, la dignidad humana hab\u00eda sido aniquilada (\u2026) la conciencia, la capacidad de pensar y juzgar han sido destruidas\u201d (Arendt, citada por Traverso en <em>La historia desgarrada<\/em>: 94).<\/p>\n<p>Levi, Amery y Celan vivieron en carne propia la experiencia de los campos de la muerte y trataron de \u201cexorcizarla\u201d escribiendo acerca ella (lamentablemente, los tres terminaron suicid\u00e1ndose). Una cuesti\u00f3n llama la atenci\u00f3n: hablan de Auschwitz como de un acontecimiento \u201cincomprensible\u201d: algo sobre lo que cuesta desentra\u00f1ar su verdad, su racionalidad: \u201cun agujero negro de la historia\u201d, como lo defini\u00f3 el primero.2<\/p>\n<p>El objetivo del nazismo fue establecer un \u201cenemigo com\u00fan\u201d alrededor del cual unir \u2013por encima de las clases sociales\u2013 a todo el \u201cpueblo alem\u00e1n\u201d. La clase obrera alemana sufri\u00f3 una derrota hist\u00f3rica con el ascenso de Hitler al poder. Abraham Le\u00f3n (joven militante trotskista de origen jud\u00edo asesinado por los nazis en Auschwitz a finales de 1944), se\u00f1al\u00f3 tempranamente este sentido de clase de la persecuci\u00f3n del pueblo jud\u00edo: generar una idea de unidad nacional contra un \u201cenemigo externo\u201d que diluyera el conflicto de clases.<\/p>\n<p>Las \u201cf\u00e1bricas de la muerte\u201d significaron una experiencia tan radical en materia de ruptura de los lazos humanos que cost\u00f3 explicarla en t\u00e9rminos de \u201cracionalidad\u201d: \u201cNing\u00fan hombre normal podr\u00e1 jam\u00e1s identificarse con Hitler, Himmler, Goebbels, Eichmann e infinitos otros. Esto nos desorienta y a la vez nos consuela: porque quiz\u00e1s sea deseable que sus palabras (y tambi\u00e9n, por desgracia, sus obras) no lleguen nunca a resultarnos comprensibles. Son palabras y actos no humanos\u201d (Primo Levi, <em>Si esto es un hombre<\/em>, ap\u00e9ndice de 1976).<\/p>\n<p>En el mismo sentido iba la reflexi\u00f3n de G\u00fcnther Anders de que los campos deshumanizaban no s\u00f3lo a las v\u00edctimas sino tambi\u00e9n (\u00a1y primariamente!) a los victimarios. De ah\u00ed que apareciera la figura del \u201cfuncionario\u201d, el \u201cbur\u00f3crata de la muerte\u201d, como alguien perfectamente \u201cnormal\u201d que organiza asesinatos en masa como cualquier otra tarea. Alguien \u201csin alma\u201d, formal: un bur\u00f3crata en el sentido pleno de la palabra.<\/p>\n<p>Walter Sier, antiguo jefe de la oficina 33 de la Reichsbahn (ferrocarril alem\u00e1n) bajo el nazismo (\u00a1y tambi\u00e9n despu\u00e9s, en la Rep\u00fablica Federal!) respond\u00eda de la siguiente manera ante la pregunta de Claude Lanzmann, director de la pel\u00edcula <em>Shoa<\/em>: \u201cNo puse jam\u00e1s los pies en Treblinka. Me qued\u00e9 en Cracovia, en Varsovia, pegado a mi escritorio. \u2013Usted era un\u2026 \u2013Yo era un bur\u00f3crata\u201d (<em>Shoah<\/em>, Par\u00eds, Fayard, 1985: 169).3<\/p>\n<p>Di\u00e1logo revelador. Sier da una de las definiciones m\u00e1s universales del bur\u00f3crata: aquel que despacha asuntos (\u00a1eventualmente tremendos!) sin pisar nunca el \u201cbarro\u201d: el terreno real donde esos asuntos se sustancian.<\/p>\n<p><strong>La doble v\u00eda de la t\u00e9cnica<\/strong><\/p>\n<p>Un t\u00f3pico que recorre esta obra de Traverso es el abordaje de las potencialidades de la t\u00e9cnica. Criticando la visi\u00f3n ingenua del marxismo de la Segunda y Tercera Internacionales (bajo Stalin), se rechaza la idea de que la t\u00e9cnica pudiera ser \u201cneutral\u201d: garant\u00eda por s\u00ed misma de progreso.<\/p>\n<p>Traverso insiste en que el nazismo fue el producto de una original combinaci\u00f3n entre sus inclinaciones socio-pol\u00edticas contrarrevolucionarias aunadas a la t\u00e9cnica m\u00e1s moderna.<\/p>\n<p>El debate alude a los problemas que engendr\u00f3 el desarrollo t\u00e9cnico en las condiciones de relaciones de producci\u00f3n capitalistas (y\/o burocratizadas). Comenta para ello la obra de G\u00fcnther Anders, que colocaba a la t\u00e9cnica como la causante de los problemas: el peligro de autodestrucci\u00f3n de la humanidad (cuyo m\u00e1ximo exponente ve en Hiroshima).<\/p>\n<p>Traverso ubica la filiaci\u00f3n del debate contempor\u00e1neo sobre la t\u00e9cnica en Heidegger (un fil\u00f3sofo de conocidas inclinaciones por el nazismo). Su abordaje reaccionario, objetivista y anti-humanista pon\u00eda a la t\u00e9cnica por encima del hombre: \u201c(\u2026) en la modernidad, el hombre ya no es sujeto sino simple \u2018funcionario\u2019 de la t\u00e9cnica\u201d (Traverso acerca de Heidegger en <em>La historia desgarrada<\/em>: 120).<\/p>\n<p>El historiador italiano recuerda que Albert Speer, eficiente ministro de Armamento de Hitler, fue uno de los m\u00e1ximos exponentes de esta concepci\u00f3n instrumental de la t\u00e9cnica: \u201cEl peligro es que el automatismo del progreso lleve la despersonalizaci\u00f3n del hombre m\u00e1s lejos, desinteresado m\u00e1s y m\u00e1s por su propia responsabilidad. Impactado por las posibilidades de la tecnolog\u00eda, dediqu\u00e9 a\u00f1os cruciales de mi vida a servirla. Pero al final mis sentimientos sobre esta son esc\u00e9pticos\u201d (A. Speer, <em>Inside the Third Reich<\/em>, Londres, Sphere Books, 1971: 698).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n subraya c\u00f3mo toda una generaci\u00f3n de pensadores de la escuela de Frankfurt se formaron con Heidegger: entre ellos Herbert Marcuse y G\u00fcnther Anders (este \u00faltimo por un tiempo esposo de Hanna Arendt, que tambi\u00e9n se form\u00f3 con Heidegger). Anders fue un fil\u00f3sofo y reconocido activista contra las armas nucleares en la segunda guerra. De filiaci\u00f3n marxista, rompi\u00f3 con Heidegger sin dejar de compartir muchas de sus preocupaciones. Eso s\u00ed: Heidegger era un reaccionario que postulaba como \u201cinevitable\u201d esa subordinaci\u00f3n humana a la t\u00e9cnica; Anders rechazaba la t\u00e9cnica \u201cin toto\u201d en una suerte de inversi\u00f3n completa de postulados, y se caracterizaba por un humanismo radical: criticaba a Heidegger por su \u201cfilosof\u00eda de la vida hostil a la vida\u201d (recordemos que este \u00faltimo se\u00f1alaba que el principio ontol\u00f3gico fundamental del hombre era \u201cel ser para la muerte\u201d).4<\/p>\n<p>La principal obra de Anders, <em>La obsolescencia del hombre<\/em>, trata de los problemas creados por la dominaci\u00f3n de la t\u00e9cnica; una reflexi\u00f3n acerca de Auschwitz e Hiroshima como producto de este desarrollo t\u00e9cnico y las posibilidades de destrucci\u00f3n de la humanidad contenido en \u00e9l.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala Traverso (parafraseando a Anders): \u201cLa primera revoluci\u00f3n industrial engendr\u00f3 las m\u00e1quinas como medios de producci\u00f3n; la segunda, cuya consecuencia fue la extensi\u00f3n de la producci\u00f3n mercantil al conjunto de la sociedad (todas las necesidades quedan satisfechas por mercanc\u00edas), desencaden\u00f3 la colonizaci\u00f3n de la humanidad por la t\u00e9cnica; la tercera dej\u00f3 obsoleto al hombre y prepar\u00f3 su sustituci\u00f3n por la t\u00e9cnica. Convertida de este modo en \u2018sujeto de la historia\u2019, la t\u00e9cnica conquistadora amenaza con destruir toda la humanidad. La transformaci\u00f3n de la t\u00e9cnica en sujeto de la historia tambi\u00e9n implica inevitablemente el final de la historia (Endzeit), pues no puede haber historia cuando los hombres ya no son los actores. Para Anders, el siglo XX se sit\u00faa, pues, bajo el signo de la cat\u00e1strofe\u201d (<em>La historia desgarrada<\/em>: 119).<\/p>\n<p>Apresur\u00e9monos a se\u00f1alar que la idea de que no puede haber historia cuando los hombres no son su sujeto es aguda porque, efectivamente, la historia es por su contenido el evento de la humanidad llevando adelante su propia obra, su propio desarrollo.<\/p>\n<p>El abordaje de Anders ten\u00eda el valor de subrayar los posibles efectos de la t\u00e9cnica. Sin embargo, ten\u00eda el problema de colocarla como \u201cel sujeto de la historia\u201d consider\u00e1ndola, adem\u00e1s, irremediablemente negativa. Traverso critica el car\u00e1cter unilateral de este abordaje: perd\u00eda de vista que no es la t\u00e9cnica la que produce estos da\u00f1os, sino el contexto de relaciones sociales en la que est\u00e1 inserta.<\/p>\n<p>A diferencia de lo que opinaba Anders, la transformaci\u00f3n de la t\u00e9cnica en fuerza destructiva no es la \u00fanica v\u00eda posible: \u201cLa visi\u00f3n heideggeriana de la t\u00e9cnica, ontologizada como verdadera condici\u00f3n humana en el mundo moderno, encuentra su equivalente en una obra como La obsolescencia del hombre, donde es sistem\u00e1tica y exclusivamente percibida como una fuente de alienaci\u00f3n y, a diferencia de Benjamin y Fourier, nunca como una posible \u2018clave para la felicidad\u2019 de la humanidad\u201d (\u00eddem: 121).<\/p>\n<p>Y agregaba Traverso: \u201cSi la t\u00e9cnica ha sustituido a los hombres en el papel de sujeto de la historia, ser\u00eda vano buscar una responsabilidad humana para las guerras, cr\u00edmenes y violencias del siglo. As\u00ed, Auschwitz e Hiroshima ser\u00edan consecuencia de la t\u00e9cnica, no de elecciones y actos humanos. La humanidad quedar\u00eda arrinconada en una condici\u00f3n de subalterna ontol\u00f3gica donde las nociones de responsabilidad y culpabilidad ya no tendr\u00edan sentido\u201d (\u00eddem: 127).<\/p>\n<p><strong>\u201cAqu\u00ed no hay porqu\u00e9s\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Traverso apela a Weber y Kafka para tratar la burocracia contempor\u00e1nea. Habla de afinidades en el an\u00e1lisis de ambos autores. La idea de una racionalidad instrumental, ajena a los intereses humanos, es com\u00fan a ambos, lo mismo que un abordaje extremadamente esc\u00e9ptico de los asuntos: \u201cWeber no ve\u00eda ninguna alternativa posible a esta civilizaci\u00f3n del c\u00e1lculo, la administraci\u00f3n, la frialdad t\u00e9cnica, y la muerte del esp\u00edritu. El socialismo le parec\u00eda la amenaza de una dominaci\u00f3n burocr\u00e1tica a\u00fan peor que la del capitalismo liberal\u201d (<em>La historia desgarrada<\/em>: 53).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante es la reflexi\u00f3n acerca de Kafka. Traverso destaca que este mostraba de manera expresiva este proceso de \u201cburocratizaci\u00f3n de la vida\u201d y de reducci\u00f3n del hombre a simple engranaje que se manifestaba como una de las tendencias del sistema capitalista a comienzos del siglo pasado y que ten\u00eda elementos anticipatorios a lo que se vendr\u00eda con el nazismo: \u201cLo que se sit\u00faa en el centro de sus escritos es la eliminaci\u00f3n del hombre en un mundo transformado en un universo opresor e incomprensible. La racionalizaci\u00f3n y la dominaci\u00f3n burocr\u00e1ticas descritas por Weber adquieren en Kafka la forma de un caos indescifrable donde la ley se ha perdido o, peor a\u00fan, se ha transmutado en el c\u00f3digo secreto de un orden infernal (\u2026) Para Kafka, como para Max Weber, el poder es una suerte de \u2018jaula de hierro\u2019 que aprisiona a los individuos\u201d (\u00eddem: 57).<\/p>\n<p>Dos aspectos se ponen sobre la mesa: las consecuencias en la sociedad de este proceso de racionalizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de la vida y, al mismo tiempo, el an\u00e1lisis de los funcionarios: Traverso destaca que Kafka ten\u00eda una aguda percepci\u00f3n a este respecto dado que trabajaba en una importante empresa de seguros.<\/p>\n<p>Traverso tambi\u00e9n trabaja con el concepto de bur\u00f3crata en Arendt. Tiene p\u00e1ginas brillantes al analizar \u201cla banalidad del mal\u201d, un concepto que cre\u00f3 a partir de su participaci\u00f3n en el juicio a Adolf Eichmann en 1961.5 Se trata de un estudio acerca de la personalidad de los bur\u00f3cratas encargados de administrar el genocidio y su descubrimiento de que realizaban su trabajo de manera rutinaria, como cualquier otro.<\/p>\n<p>El mismo fen\u00f3meno representaba Kafka en un personaje de <em>El proceso<\/em> (Joseph K): \u201cMi oficio es zurrar, por eso zurro\u201d. Traverso se\u00f1ala que G\u00fcnther Anders vio en esta figura del mat\u00f3n el prototipo de los empleados de la SS de los campos de exterminio nazis, al tiempo que recuerda (tambi\u00e9n en Kafka) a los bur\u00f3cratas como personas \u201cde cortos alcances\u201d, \u201cespecialmente partidarios del aparato\u201d.<\/p>\n<p>Nuevamente hay dos aspectos que se destacan: uno, la naturaleza \u201camoral\u201d de los encargados administrativos del genocidio (concepto anticipatorio que se encuentra en Kafka). Y segundo, su falta de responsabilidad (irresponsabilidad) sobre las consecuencias de su trabajo (Arendt).<\/p>\n<p>Arendt era aguda cuando retrataba a la burocracia encargada del genocidio jud\u00edo como un personal sin \u201calma\u201d, que encara este \u201ctrabajo\u201d como cualquier otro, que casi no pone \u201clos pies en el barro\u201d de los campos y que no asume responsabilidad alguna por lo que est\u00e1 haciendo: s\u00f3lo recibe \u00f3rdenes y las ejecuta, no tiene ning\u00fan conflicto moral.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que hablara de Eichmann como de una persona \u201cnormal\u201d, que no se caracterizaba por ning\u00fan rasgo sobresaliente, salvo su mediocridad e \u201cirresponsabilidad\u201d sobre las consecuencias de sus actos.<\/p>\n<p>Marcaba as\u00ed una \u201ctipolog\u00eda ideal\u201d del bur\u00f3crata del siglo XX: ser simple engranaje de una m\u00e1quina al que no le interesan los fines de su acci\u00f3n: s\u00f3lo llevarla a cabo de manera eficiente (una racionalidad de medios y no de fines, seg\u00fan Weber).<\/p>\n<p>De esta comprobaci\u00f3n Arendt desprend\u00eda la idea de que el mal \u201cno pod\u00eda ser radical\u201d: no tiene \u201cprofundidad\u201d: es banal. Y que s\u00f3lo es profundo el bien, la verdad. Una reflexi\u00f3n que hace parte del pensamiento marxista: s\u00f3lo la verdad puede ser radical, revolucionaria.<\/p>\n<p>De forma concomitante podemos abordar la respuesta que un SS le daba a Primo Levi: \u201cAqu\u00ed no hay porqu\u00e9s\u201d. Era la expresi\u00f3n de esa forma \u201cmuda\u201d de comportarse de la burocracia genocida: su arbitrariedad carente de toda raz\u00f3n, inhumana.<\/p>\n<p><strong>\u00bfBarbarie sin socialismo?<\/strong><\/p>\n<p>Un aspecto particularmente equivocado del abordaje de Traverso es c\u00f3mo muestra a nuestra \u00e9poca unilateralmente dominada por la barbarie: \u201cLa alternativa planteada por los espartaquistas alemanes cuando el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, socialismo o barbarie, debe ser radicalmente reformulada hoy (\u2026) el siglo XX ha probado que la barbarie no es una amenaza para el futuro: es la caracter\u00edstica dominante de nuestro tiempo\u201d (E. Traverso, <em>Understanding the Nazi Genocide. Marxism after Auschwitz<\/em>, Londres, Pluto Press, 1999: 106). Pierde de vista, as\u00ed, las enormes experiencias emancipatorias que tambi\u00e9n jalonaron el siglo pasado y que, seguramente, volver\u00e1n a hacer irrupci\u00f3n en el futuro.<\/p>\n<p>Desde ya que estas experiencias no deben utilizarse para diluir la profundidad de la barbarie vivida con las dos guerras mundiales, los campos de exterminio y, tambi\u00e9n, el trabajo forzado en el Gulag de la ex URSS: una barbarie sin antecedentes hist\u00f3ricos. Sin embargo, esta mirada unilateral es una concesi\u00f3n gratuita a la idea actualmente dominante que eval\u00faa el siglo pasado como una era de \u201cpuras violencias\u201d, un emprendimiento cuyo fin no es otro que exaltar la democracia capitalista actual.<\/p>\n<p>Aunque Traverso es consciente de lo que estamos hablando, de todas maneras tiende a perder de vista la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica que caracteriza la contemporaneidad, y que fuera cl\u00e1sicamente definida por Lenin como una \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones, agreg\u00e1ndole tambi\u00e9n las contrarrevoluciones.<\/p>\n<p>Aunque m\u00e1s \u201cdescriptiva\u201d, la definici\u00f3n leninista tiene la ventaja de mostrar en su conjunto la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica que preside nuestro tiempo: no s\u00f3lo las expresiones de barbarie, tambi\u00e9n sus potencialidades emancipatorias.<\/p>\n<p>Unilateralizada la \u00faltima centuria s\u00f3lo para el lado de la barbarie, se soslayan los \u201ccontrapuntos liberadores\u201d que tambi\u00e9n existieron, que fueron enormes experiencias estrat\u00e9gicas que dejaron inmensas ense\u00f1anzas para los explotados y oprimidos. Incluso circunstancias tremendas como la de los campos de exterminio, deben ser colocadas entre los aprendizajes y la conciencia cr\u00edtica de la humanidad.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la alternativa hist\u00f3rico-general permanezca siendo el socialismo o la barbarie y no s\u00f3lo la \u201cbarbarie o la barbarie\u201d como se desprende de textos como <em>La historia desgarrada<\/em>.<\/p>\n<p>Esto no impide que Traverso critique correctamente el unilateral abordaje de G\u00fcnther Anders acerca de nuestra \u00e9poca. Lo describe como un \u201cfil\u00f3sofo de la desesperaci\u00f3n\u201d por oposici\u00f3n a Ernst Bloch y su \u201cprincipio esperanza\u201d, aunque se\u00f1alando al mismo tiempo, que esta oposici\u00f3n no era completamente irreductible: si Anders criticaba a Bloch por \u201cingenuo\u201d, de todas maneras dejaba una hendija abierta a la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A Anders le preocupaba la condici\u00f3n humana luego de Auschwitz e Hiroshima, y mucho de lo que dice acerca de ella es agudo. La par\u00e1bola que describe es unilateral. Traverso le marca bien que la t\u00e9cnica no opera por s\u00ed sola. Pero de todos modos su met\u00e1fora acerca de la \u201cobsolescencia del hombre\u201d da en el clavo como denuncia del proceso de deshumanizaci\u00f3n vivido en el siglo XX y cuyas versiones m\u00e1s extremas simbolizaron, efectivamente, Auschwitz e Hiroshima (y, a otro nivel, el Gulag del stalinismo).<\/p>\n<p>Como digresi\u00f3n, se\u00f1alemos que Primo Levi se encarg\u00f3 de marcar la diferencia entre los Lager (campos de exterminio nazi) y el Gulag (campos de trabajos forzados bajo Stalin), en el sentido que el objetivo espec\u00edfico de estos \u00faltimos no era directamente matar a los detenidos, sino hacerlos trabajar eventualmente a costa de su vida.<\/p>\n<p>La historia desgarrada tiene otro abordaje unilateral: la problem\u00e1tica de la \u201cpsicolog\u00eda de masas\u201d. Traverso es consciente que, en todo caso, el siglo veinte expres\u00f3 experiencias opuestas respecto de los explotados y oprimidos: no es igual la masa atomizada dominada por un r\u00e9gimen totalitario, que las masas insurrectas puestas en pie en la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque en otras obras suyas este contrapunto est\u00e9 establecido con claridad, no es el caso de La historia desgarrada. De Arendt a Horkheimer lo que se subraya es una \u201cpsicolog\u00eda de masas\u201d dominada por la atomizaci\u00f3n, \u201cpor la disoluci\u00f3n de la individualidad en la masa an\u00f3nima\u201d (que hizo de base social al nazismo): la \u201cpsicolog\u00eda colectiva\u201d es vista como una regresi\u00f3n a un estadio primitivo anterior a la formaci\u00f3n de la psicolog\u00eda individual (Freud).<\/p>\n<p>Es necesaria una visi\u00f3n m\u00e1s equilibrada del asunto. Entre otras cosas, porque internacionalmente domina hoy el abordaje liberal del asunto, siempre presto a definir a las masas como una \u201ctotalidad reaccionaria\u201d: una reflexi\u00f3n que abreva en el escepticismo de un Weber, el elitismo de un Adorno y el \u201cindividualismo\u201d de una Arendt, que desconf\u00eda de las potencialidades de autodeterminaci\u00f3n de las masas.<\/p>\n<p>Adorno se apoyaba en Freud para dar la idea de que las masas o, mejor dicho, \u201cel individuo disuelto en las masas\u201d, se caracterizar\u00eda por esa \u201cfalta de inhibiciones\u201d que es subproducto de la ausencia de cultura. Ser\u00eda un receptor pasivo, un reproductor de comportamientos \u201cb\u00e1rbaros de masas\u201d: de ah\u00ed a la supuesta \u201cculpabilidad colectiva\u201d del pueblo alem\u00e1n por el nazismo hay un solo paso.<\/p>\n<p>Parece evidente el car\u00e1cter unilateral e injusto de este abordaje: pierde de vista que no todos los alemanes eran iguales. El ascenso al poder de Hitler fue el instrumento de la burgues\u00eda alemana so pretexto de frenar la \u201cmarea comunista\u201d que ven\u00eda de Rusia. La intencionalidad de este abordaje fue hacer de \u00e9l un instrumento \u00fatil a los intereses del imperialismo de dominar a las masas explotadas alemanas; tambi\u00e9n se vali\u00f3 del mismo la burocracia de la ex RDA: vaya \u201cdictadura del proletariado\u201d con los trabajadores supuestamente la \u201cclase dominante\u201d del pa\u00eds, culpabilizados por el nazismo.<\/p>\n<p>Este \u201cpsicologismo\u201d es peligroso y de baja calidad: una transposici\u00f3n de los planos de la realidad social que no es admisible. Un problema que se observa en <em>La historia desgarrada<\/em> es que no establece un claro contrapunto respecto de las extraordinarias experiencias de autodeterminaci\u00f3n de la clase trabajadora, que el siglo pasado tambi\u00e9n arroj\u00f3: las mujeres en armas en la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola, los soviets de obreros y soldados en la Revoluci\u00f3n Rusa, las milicias populares de resistencia al nazismo en la Europa ocupada, los obreros de Amsterdam que en 1941 se declararon en huelga contra las deportaciones de jud\u00edos (un acto heroico y solidario que Traverso destaca en su obra). En fin: el ingreso de las grandes masas en la liza de la historia, manifestaci\u00f3n de las enormes reservas de autoemancipaci\u00f3n que anidan en los explotados y oprimidos (y que cualquiera puede observar, por ejemplo, en fotograf\u00edas como las de Robert Capa y otros grandes fot\u00f3grafos de la \u00e9poca).6<\/p>\n<p>En todo caso, el siglo pasado mostr\u00f3 dos \u201cpsicolog\u00edas de masas\u201d y no s\u00f3lo una, ambas subproducto de los desarrollos de la lucha de clases y no algo \u201cinnato\u201d a ellas: masas explotadas sometidas a la atomizaci\u00f3n del totalitarismo; al aplastamiento de la personalidad humana. Pero tambi\u00e9n, masas obreras y populares que en el proceso de la revoluci\u00f3n social, dan saltos cualitativos en materia de su despertar a la vida pol\u00edtica (\u00a1y a la vida en general!)<\/p>\n<p>Se trata de experiencias opuestas que deben ser analizadas bajo la divisa marxista que la emancipaci\u00f3n de los trabajadores no puede resolverse de manera separada por cada uno de ellos. Pero que, al mismo tiempo, dicha emancipaci\u00f3n es inversa a la reducci\u00f3n de la individualidad a mero instrumento de una lucha an\u00f3nima.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n es la plataforma para llevar las potencialidades que anidan en los seres humanos a niveles inimaginables bajo el capitalismo: \u201cEl hombre tratar\u00e1 de ser due\u00f1o de sus propios sentimientos, de elevar sus instintos a la altura de lo consciente y hacerlos transparentes, de dominar con su voluntad las tinieblas de lo inconsciente: as\u00ed se elevar\u00e1 a un nivel superior y crear\u00e1 un tipo biol\u00f3gico y social m\u00e1s perfecto o, si se quiere, un superhombre\u201d (L. Trotsky, <em>Literatura y Revoluci\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Ant\u00eddoto, 2004: 164).<\/p>\n<p>Es evidente que Trotsky est\u00e1 parafraseando aqu\u00ed a Nietzsche aunque su perspectiva, sabemos, era opuesta al fil\u00f3sofo alem\u00e1n: plena realizaci\u00f3n humana vs. individualismo (que es algo muy distinto).<\/p>\n<p>Por otra parte, si hubiera tenido oportunidad de ver la experiencia de los campos de exterminio (el car\u00e1cter de \u201cSe\u00f1ores\u201d con que se manejaban las SS y el personal alem\u00e1n en relaci\u00f3n a los esclavos jud\u00edos, gitanos y eslavos, como retrata Primo Levi), hubiera buscado seguramente otra palabra para dar cuenta que la naturaleza humana se modifica y progresa en la medida que la sociedad se emancipa. Otra palabra decimos, porque comprensiblemente Primo Levi rechazaba con disgusto la misma en Los hundidos y los salvados, se\u00f1alando que le repugnaba la idea misma de la existencia de \u201csuperhombres\u201d: lo deseable son, m\u00e1s simplemente, seres verdaderamente humanos afirmaba.<\/p>\n<p>En definitiva y como quer\u00eda Marx, la emancipaci\u00f3n de cada uno ser\u00e1 la medida de la emancipaci\u00f3n de todos; una definici\u00f3n que ha cobrado fuerza inusitada a partir de la experiencia de la burocratizaci\u00f3n de las revoluciones en el siglo pasado y la instrumentalizaci\u00f3n de las personas que se vivi\u00f3 all\u00ed. (Ver la instrumentalizaci\u00f3n stalinista de la personalidad que se reflejaba en los casos del llamado \u201chero\u00edsmo burocratizado\u201d, donde en el contexto de una disciplina ciega, se llevaban adelante actos pretendida o realmente revolucionarios, por ejemplo, en la lucha contra el nazismo).<\/p>\n<p><strong>Una sacudida de dimensi\u00f3n c\u00f3smica<\/strong><\/p>\n<p>Al precio de ser injustos con Traverso, uno extra\u00f1a en <em>La historia desgarrada<\/em> aquellas experiencias de dignidad humana que enfrentaron la barbarie del nazismo. Traverso ha reflexionado sobre ellas en otros textos. En el caso del levantamiento del gueto de Varsovia: \u201cFue una pelea para afirmar la dignidad jud\u00eda, o m\u00e1s simplemente la dignidad humana frente al exterminio\u201d (<em>Understanding<\/em>\u2026: 79).<\/p>\n<p>O la cita del ac\u00e1pite de la joven polaca Mala Zimetbaum, que junto con un compa\u00f1ero intent\u00f3 escaparse de Auschwitz para contarle al mundo los horrores que estaban ocurriendo ah\u00ed (\u00a1y que nadie, a comenzar por los Aliados, quer\u00eda o\u00edr!)<\/p>\n<p>El ejemplo de Mala, como tantos otros, es una muestra de c\u00f3mo incluso en las peores condiciones, la condici\u00f3n humana se hace valer en la resistencia a la opresi\u00f3n, algo que Traverso no alcanza a destacar en este texto, lo que le da un tono l\u00fagubre al conjunto.<\/p>\n<p>Ya hemos se\u00f1alado que la definici\u00f3n del siglo pasado como dominado s\u00f3lo por la barbarie le impide observar el otro polo dial\u00e9ctico de su desarrollo: la revoluci\u00f3n social, la derrota del nazismo en la segunda guerra, la extensi\u00f3n m\u00e1s o menos \u201cuniversal\u201d de los derechos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Se trata de una conclusi\u00f3n que unilateraliza los desarrollos para el lado opuesto a las lecturas ingenuas que muy bien critica. Traverso tiene una lectura profunda del siglo XX, de gran sentido hist\u00f3rico. De ah\u00ed que, sutilmente, contraponga a la \u201cfilosof\u00eda de la desesperaci\u00f3n\u201d de Anders el \u201cprincipio esperanza\u201d de Bloch como ya hemos visto, dejando abierto el curso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Anders hablaba que en el siglo XX se viv\u00eda una suerte de \u201cinversi\u00f3n del principio ut\u00f3pico\u201d: esto en el sentido que la imaginaci\u00f3n hab\u00eda quedado por detr\u00e1s de las \u201ccatastr\u00f3ficas\u201d obras de los hombres: de tan b\u00e1rbaras, no hab\u00eda fantas\u00eda que las pudiera concebir.<\/p>\n<p>Pero este abordaje era equivocado porque perd\u00eda de vista el sustrato material de toda verdadera utop\u00eda: mientras haya injusticia, mientras est\u00e9 presente el acicate material de la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n, habr\u00e1 resistencia, lucha, la aspiraci\u00f3n a un mundo mejor, deseo que habitaba en muchos de los detenidos de los campos de exterminio: \u201cFinalmente, quiz\u00e1s haya desempe\u00f1ado un papel tambi\u00e9n la voluntad, que conserv\u00e9 tenazmente, de reconocer siempre, aun en los d\u00edas m\u00e1s negros, tanto en mis camaradas como en m\u00ed mismo, a hombres y no cosas, sustray\u00e9ndome de esta manera a aquella la total humillaci\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n que condujo a muchos al naufragio espiritual\u201d (Primo Levi, cit.).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo est\u00e1, efectivamente, el problema de d\u00f3nde colocar, en el curso hist\u00f3rico, experiencias tremendas como la de Auschwitz. Hemos se\u00f1alado que los campos de exterminio dan la idea m\u00e1s concreta que se pueda tener de la \u201cexperiencia del infierno\u201d: una experiencia terrenal de la misma, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>Traverso cita a Paul Celan, uno de los poetas m\u00e1s grandes de la segunda mitad del siglo pasado, que dedic\u00f3 su obra (\u00a1y su vida!) a \u201crepresentar\u201d la experiencia del genocidio. Lo extraordinario de la misma es que logra expresar cosas monstruosas de una manera extremadamente bella; un logro incre\u00edble en materia art\u00edstica: \u201cEl genocidio aniquil\u00f3 al juda\u00edsmo de Europa oriental, con su historia y su civilizaci\u00f3n, con su \u2018cadena de generaciones\u2019, cuyos representantes aparecen en Celan flotando por los aires cual fantasmas chagallianos: \u2018Lo que era mundo, sigue siendo mundo: el Este \/ errante, quienes \/ flotan, los \/ Hombres y Jud\u00edos, \/ el pueblo de la nube, magn\u00e9tica\u201d (\u201cDe umbral en umbral\u201d, poema de Celan citado por Traverso en <em>La historia desgarrada<\/em>: 166).<\/p>\n<p>Tomando otro \u00e1ngulo, hay que se\u00f1alar que en el siglo m\u00e1s revolucionario de la humanidad, donde revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n se sucedieron la una a la otra (Trotsky hab\u00eda anotado que esto era inevitable: hace a la dial\u00e9ctica del proceso hist\u00f3rico, a su l\u00f3gica de \u201cacci\u00f3n y reacci\u00f3n\u201d), los campos de extermino fueron la representaci\u00f3n de las tendencias m\u00e1s b\u00e1rbaras que anidan en el seno del capitalismo: la cara m\u00e1s negra de la contrarrevoluci\u00f3n.7<\/p>\n<p>Sin entender la revoluci\u00f3n ser\u00eda imposible entender la reacci\u00f3n que significa la contrarrevoluci\u00f3n: los extremos a los que puede llegar. Y este \u201colvido\u201d de la revoluci\u00f3n tiene consecuencias graves porque dificulta la comprensi\u00f3n del otro polo dial\u00e9ctico: la contrarrevoluci\u00f3n, que en el siglo pasado lleg\u00f3 a sus m\u00e1ximos extremos colocada como estuvo la burgues\u00eda frente a la concreta eventualidad de perder el poder y sus privilegios.<\/p>\n<p>Una barbarie capitalista que se renueva en este siglo XXI generando una \u201cpoblaci\u00f3n sobrante\u201d (como se caracterizaba a la poblaci\u00f3n jud\u00eda a comienzos del siglo pasado) 8; una poblaci\u00f3n oprimida que golpea las puertas de Europa exigiendo libre circulaci\u00f3n (\u00a1como es libre la circulaci\u00f3n de capitales!), y cuya soluci\u00f3n de fondo, la soluci\u00f3n a este drama y tantos otros del capitalismo hoy, es el relanzamiento de la lucha por el socialismo: \u201cEl alba del Otro, la sublevaci\u00f3n de los humildes, la exaltaci\u00f3n del hombre \u2013una sacudida de dimensi\u00f3n c\u00f3smica\u2013\u201d (Celan, \u201cLa poes\u00eda de Ossip Mandelstam\u201d, citado en <em>La historia desgarrada<\/em>: 178).<\/p>\n<p><em>Septiembre 2015<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Traverso diferencia entre campos de concentraci\u00f3n (a priori determinados no directamente a matar a sus ocupantes sino a esclavizarlos) y de exterminio (cuyo objetivo principal era el asesinato en masa); a los efectos de este texto nos referiremos a ellos como an\u00e1logos.<\/li>\n<li>Traverso se\u00f1ala que Paul Celan se erigi\u00f3 contra la tesis de la presunta \u201cincomunicabilidad\u201d o \u201cindecibilidad\u201d de la aniquilaci\u00f3n: con su poes\u00eda trat\u00f3 de darle voz a esa experiencia.<\/li>\n<li>Se puede ver la conversaci\u00f3n completa con Lanzmann en internet.<\/li>\n<li>En otros trabajos hemos criticado su antihumanismo radical opuesto al humanismo que recorre la obra de Marx: \u201cser radical es tomar las cosas por su ra\u00edz. Y en el hombre la ra\u00edz es el hombre mismo\u201d. La idea heideggeriana del \u201cser para la muerte\u201d significa la negaci\u00f3n completa de las potencialidades transformadoras del hombre: si todo se reduce a la muerte: \u00bfpara qu\u00e9 pelear por modificar las condiciones de existencia de la humanidad?<\/li>\n<li>Arendt rechaz\u00f3 que fuera juzgado en Israel. Lo m\u00e1s correcto, afirmaba, era que lo hubiera juzgado un tribunal internacional dada la naturaleza de crimen contra la humanidad de los actos que perpetr\u00f3. Su obra sobre el juicio, Eichman en Jerusal\u00e9n, fue condenada por representantes del sionismo no solamente por el concepto de \u201cbanalidad del mal\u201d, sino por haber levantado la voz contra las autoridades jud\u00edas de los guetos y pa\u00edses de Europa oriental que cooperaron con la deportaci\u00f3n de su propia poblaci\u00f3n, un hecho que el sionismo siempre intent\u00f3 barrer bajo la alfombra.<\/li>\n<li>Est\u00e1n de moda las exposiciones fotogr\u00e1ficas en todo el mundo, las que han dejado un registro gr\u00e1fico extraordinario no s\u00f3lo de la barbarie del siglo pasado, sino de las manifestaciones de emancipaci\u00f3n de los explotados.<\/li>\n<li>Anders y otros autores destacaban agudamente que dada la continuidad del capitalismo, estas tendencias b\u00e1rbaras podr\u00edan volver a emerger en la medida que el sistema se vea nuevamente cuestionado por una renovada ola de revoluciones sociales.<\/li>\n<li>Abraham Le\u00f3n se refer\u00eda con esta misma categor\u00eda a la poblaci\u00f3n jud\u00eda de comienzos del siglo veinte: \u201cEl capitalismo ha planteado el problema jud\u00edo, es decir, ha destruido las bases sociales sobre las cuales el juda\u00edsmo se mantuvo secularmente. Pero no ha podido resolverlo, pues no logr\u00f3 absorber al jud\u00edo liberado de su corteza social. La decadencia del capitalismo ha dejado al jud\u00edo suspendido entre el cielo y la tierra. El mercader jud\u00edo precapitalista ha desaparecido en gran parte, pero su hijo no ha encontrado ubicaci\u00f3n en el engranaje de la producci\u00f3n moderna. La base social del juda\u00edsmo ha naufragado; el juda\u00edsmo ha venido a ser, en gran parte, un elemento desclasado. El capitalismo no ha condenado solo la funci\u00f3n social de los jud\u00edos, tambi\u00e9n ha condenado a los propios jud\u00edos\u201d. Anticipatorias palabras que no solamente del destino de los 6 millones asesinados en las c\u00e1maras de gas (y el destino del propio Le\u00f3n, muerto en Auschwitz en 1944), sino que prefiguran tambi\u00e9n la circunstancia de esas \u201cpoblaciones sobrantes\u201d generadas por la mundializaci\u00f3n capitalista y que se expresa no s\u00f3lo en los inmigrantes, sino en el pueblo paria palestino condenado a vivir en \u201cbantustanes\u201d y campos de refugiados por el Estado de Israel.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El bombardeo a Hiroshima y Nagasaki<\/p>\n<h2><strong>El umbral de la destrucci\u00f3n de la humanidad<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201cEn el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las condiciones existentes, s\u00f3lo pueden ser fuente de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino m\u00e1s bien fuerzas destructivas (m\u00e1quinas y dinero)\u201d<\/em> (K. Marx y F. Engels, <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>)<\/p>\n<p>El 6 de agosto de 1945 la aviaci\u00f3n yanqui bombarde\u00f3 la ciudad de Hiroshima, Jap\u00f3n, en lo que configur\u00f3 el primer ataque nuclear de la historia. Tres d\u00edas despu\u00e9s se repet\u00eda el evento con una bomba de a\u00fan mayor potencia en la ciudad de Nagasaki, logr\u00e1ndose as\u00ed la rendici\u00f3n incondicional del Imperio japon\u00e9s, acontecimiento que pondr\u00eda punto final a la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>\u00bfEl costo? Doscientos cincuenta mil personas asesinadas entre ambos bombardeos; una acci\u00f3n de barbarie sin nombre llevada adelante por el \u201cdemocr\u00e1tico\u201d imperialismo norteamericano, al nivel de los campos de concentraci\u00f3n nazis y otras barbaridades de la barbarie capitalista durante el siglo veinte (por no olvidarnos del Gulag stalinista con la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la Revoluci\u00f3n Rusa).1<\/p>\n<p>\u00bfLa excusa utilizada para semejante crimen por Harry Truman, a la saz\u00f3n presidente de los EE.UU? Que Jap\u00f3n \u201cno se rendir\u00eda sino con una invasi\u00f3n terrestre\u201d, y que la misma \u201cir\u00eda costar un mill\u00f3n de soldados\u201d yanquis, afirmaci\u00f3n que ha sido desmentida por la investigaci\u00f3n posterior, pero que sirvi\u00f3 de coartada para desencadenar el ataque at\u00f3mico.2<\/p>\n<p>La prueba con las bombas at\u00f3micas persegu\u00eda un doble objetivo: la rendici\u00f3n incondicional de Jap\u00f3n. Pero sobre todo dar una se\u00f1al de advertencia a la URSS para que no se\u201cagrandara\u201d luego del triunfo sobre el nazismo, en el que cumpli\u00f3 un papel fundamental.<\/p>\n<p>El argumento mostr\u00f3 toda su falacia cuando se supo que varios miembros del gobierno yanqui propusieron hacer una \u201cacci\u00f3n demostrativa\u201d del poder de la bomba en alg\u00fan puerto japon\u00e9s reduciendo el impacto sobre la poblaci\u00f3n civil. Truman se neg\u00f3: buscaba llevar adelante una acci\u00f3n ejemplificadora que dejara a los EE.UU. como indiscutida primera potencia mundial, no importaba si esto se hac\u00eda a costa de cientos de miles de asesinados. Mejor dicho: para que fuera ejemplificadora era necesaria una matanza en masa.<\/p>\n<p><strong>Barbarie instant\u00e1nea<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero a subrayar es la barbarie extrema del acontecimiento. Cuesta imaginar lo que significa que 100.000 personas o m\u00e1s (en Hiroshima primero, en Nagasaki despu\u00e9s), hayan sido barridas de la faz de la tierra en escasos instantes, sin siquiera una se\u00f1al de alerta3: \u201cLa guerra, escrib\u00ed, ha tomado cierto car\u00e1cter espectral, pues los enemigos ya no se enfrentan directamente y la magnitud de los efectos de nuestra acci\u00f3n excede con mucho nuestras facultades ps\u00edquicas, en concreto nuestra imaginaci\u00f3n. Lo que realmente podemos hacer, prosegu\u00ed, es mayor de lo que podemos imaginar, podemos producir m\u00e1s cosas de lo que somos capaces de reproducir en nuestra imaginaci\u00f3n\u201d (G\u00fcnther Anders, <em>El piloto de Hiroshima<\/em>: 112).4<\/p>\n<p>Con ambas bombas at\u00f3micas se produc\u00eda la destrucci\u00f3n en masa temporalmente m\u00e1s instant\u00e1nea que tuviera antecedentes en la historia de la humanidad. No es que no hubiera en la Segunda Guerra Mundial otros eventos de barbarie semejantes. Hemos escrito respecto del asesinato industrializado en los campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco debemos perder de vista que mediante \u201cmedios convencionales\u201d como el bombardeo Aliado sobre la ciudad de Dresde, Alemania, 13 y 15 de febrero de 1945, se asesin\u00f3 a cientos de miles de personas en objetivos que no comportaban inter\u00e9s militar alguno.5<\/p>\n<p>De todas maneras, las bombas at\u00f3micas configuran hasta hoy la c\u00faspide de los medios de destrucci\u00f3n masivos, de las fuerzas destructivas a las que es posible llegar bajo el capitalismo aplicadas de manera concreta a una de las m\u00e1s grandes conflagraciones del siglo pasado.<\/p>\n<p>En un siglo XX marcado por las experiencias de la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n, Hiroshima y Nagasaki fueron otros tantos ejemplos de hasta donde lleg\u00f3 la contrarrevoluci\u00f3n imperialista, la barbarie capitalista, las fuerzas destructivas de la misma o, lo que es lo mismo, la reversi\u00f3n con efectos destructores de los desarrollos tecnol\u00f3gicos bajo la camisa de fuerza de las relaciones de producci\u00f3n explotadoras.<\/p>\n<p>La capacidad tecnol\u00f3gica de generar barbarie \u201cinstant\u00e1neamente\u201d por as\u00ed decirlo, es lo espec\u00edfico que aportaron en materia de fuerzas destructivas las bombas at\u00f3micas arrojadas en ambas ciudades japonesas: \u201cUna columna de humo asciende r\u00e1pidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris viol\u00e1cea, con un n\u00facleo rojo. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis\u2026 catorce, quince\u2026 es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aqu\u00ed llega la forma de hongo de la que nos habl\u00f3 el capit\u00e1n Parsons. Viene hacia aqu\u00ed. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quiz\u00e1s tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece m\u00e1s y m\u00e1s. Est\u00e1 casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte viol\u00e1ceo muy extra\u00f1o. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar debajo de todo eso. Las llamas y el humo se est\u00e1n hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas est\u00e1n desapareciendo bajo el humo\u201d (Bob Caron, artillero de cola, fot\u00f3grafo del Enola Gay, avi\u00f3n que tir\u00f3 la bomba at\u00f3mica sobre Hiroshima).<\/p>\n<p>Si en los casos de Auschwitz y dem\u00e1s campos de la muerte lo que se puso sobre la mesa fue el asesinato en masa industrializado, deshumanizado aunque de todos modo visible, durante una secuencia de tiempo de dos a tres a\u00f1os (el apogeo del genocidio nazi ocurri\u00f3 entre 1942 y 1944), en el caso de las bombas at\u00f3micas el \u201cdistanciamiento\u201d respecto de los acontecimientos fue incomparablemente mayor: la ciudad (\u00a1m\u00e1s bien la nada que qued\u00f3 de ella!) s\u00ed estaba debajo de todo eso que ve\u00eda el fot\u00f3grafo del Enola Gay\u2026<\/p>\n<p>Este fue el trauma que pint\u00f3 G\u00fcnther Anders en su intercambio epistolar con Claude Eatherly, piloto del avi\u00f3n de reconocimiento que dio luz verde para el bombardeo a Hiroshima, que entr\u00f3 posteriormente en una grav\u00edsima crisis moral y psicol\u00f3gica a partir de que se enter\u00f3 de lo que hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p>Fue a partir de la experiencia de las bombas at\u00f3micas y su poder destructivo que Anders desarroll\u00f3 una reflexi\u00f3n aguda a pesar de sus unilateralidades (un abordaje demasiado esc\u00e9ptico sobre el curso de la humanidad): \u201cLa monstruosidad del acontecimiento sobrepasaba todas las capacidades de la imaginaci\u00f3n y de la conceptualizaci\u00f3n (\u2026) Una nueva era se abr\u00eda, cuyo fin s\u00f3lo pod\u00eda ser la autoaniquilaci\u00f3n de la humanidad\u201d (Jean-Pierre Dupuy, \u201cG\u00fcnther Anders, el fil\u00f3sofo de la era at\u00f3mica\u201d).<\/p>\n<p>Y luego se agrega: \u201cDesde ese momento ya no podemos dudar que el destino de la humanidad es la autodestrucci\u00f3n, que est\u00e1 como inscrita en el porvenir, el \u00fanico imperativo v\u00e1lido es el que nos compromete no a cambiar el destino \u2013tarea imposible-, sino a retrasar su plazo. La continuaci\u00f3n de la aventura humana ser\u00e1 siempre y en lo sucesivo, ese combate en el que cualquier victoria s\u00f3lo ser\u00e1 la prolongaci\u00f3n del aplazamiento o del \u2018plazo\u2019 (<em>die Frist<\/em>), y en el que la primera derrota ser\u00e1 la definitiva\u201d (\u00eddem). Est\u00e1 claro el escepticismo radical del enfoque aunque no carezca de agudeza.6<\/p>\n<p>En todo caso, la escala del asesinato, el utilizar los \u00faltimos desarrollos tecnol\u00f3gicos para matar cantidades impensables de personas, cegar toda una cantera de la vida de semejante manera, el que la humanidad llegara, efectivamente, al umbralen que puede autodestruirse, todo esto no hizo m\u00e1s que colocar de manera inminente el pron\u00f3stico de socialismo o barbarie.<\/p>\n<p><strong>El motor de la historia<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia de Hiroshima y Nagasaki, as\u00ed como la de Auschwitz y en otro nivel los campos de trabajo forzados del stalinismo 7, nos reenv\u00edan a la problem\u00e1tica de las fuerzas destructivas bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>Lo espec\u00edfico de esta circunstancia es c\u00f3mo los medios de la modernidad industrializada, nuclear, cibern\u00e9tica, at\u00f3mica se ponen al servicio de brutales relaciones de opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n, de un \u201cdomesticamiento\u201d de la humanidad explotada y oprimida (reducci\u00f3n de los seres humanos a animales), un evento de destrucci\u00f3n masiva, una circunstancia de asesinato sin igual.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, sin ninguna justificaci\u00f3n que no sea afirmar la supremac\u00eda del imperialismo yanqui en todo el orbe: \u201cLos japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora le hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos a\u00f1adido un nuevo y revolucionario incremento en destrucci\u00f3n a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armados\u201d (Harry S. Truman, presidente de EE.UU., 6 de agosto de 1945).<\/p>\n<p>Ya hemos tratado en otras notas el problema de la elevaci\u00f3n de la t\u00e9cnica por encima de la humanidad en vez de estar colocada al servicio de ella (\u00e1ngulo del reaccionario fil\u00f3sofo alem\u00e1n Mart\u00edn Heidegger). Aqu\u00ed queremos detenernos, espec\u00edficamente, en el concepto de fuerzas destructivas. Ocurre que las fuerzas productivas pueden funcionar en dos sentidos: ser otras tantas palancas para el desarrollo humano, como puestas en las manos del sistema de opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n, transformarse en barbarie industrializada, tal el caso de tantos eventos en el siglo pasado.<\/p>\n<p>Varios autores han escrito sobre esta barbarie moderna: el \u00faltimo grito de la tecnolog\u00eda puesta al servicio de fines regresivos. Pero tampoco se trata que, en s\u00ed misma, la tecnolog\u00eda sea \u201cmala\u201d: que haya alcanzado tal grado de \u201cindependencia\u201d que desresponsabilice a los seres humanos. Esto no es as\u00ed: las fuerzas productivas no son un factor aut\u00f3nomo: no funcionan bajo ning\u00fan automatismo hist\u00f3rico; tienen que ver con el fundamento material de la existencia humana, pero el motor de la historia es la lucha de clases. Y a depender del desarrollo y desenlace de dicha lucha, las fuerzas productiva ser\u00e1n ora fuerzas productivas y ora fuerzas destructivas: \u201cLa fuerza propulsora de la historia, incluso la de la religi\u00f3n, la filosof\u00eda, y toda teor\u00eda, no es la cr\u00edtica, sino la revoluci\u00f3n\u201d (K. Marx y F. Engels, <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>).<\/p>\n<p>Bajo la camisa de fuerzas de las relaciones capitalistas, agotado este r\u00e9gimen sus potencialidades de desarrollo (dicho en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos), puestas al servicio de la preservaci\u00f3n a como de del actual r\u00e9gimen social, las fuerzas productivas se transforman en destructivas (en realidad, el capitalismo produce un parejo desarrollo de fuerzas productivas y destructivas). Pero esto ocurre, precisamente, porque no son un factor aut\u00f3nomo de la historia: son, s\u00ed, su sustrato material, pero su \u201caplicaci\u00f3n\u201d depende del r\u00e9gimen social al cual sirvan. Lo que no significa, tampoco, que sean \u201cneutras\u201d: uno u otro desarrollo productivo, uno u otro desarrollo tecnol\u00f3gico, uno u otro car\u00e1cter de la actividad, depender\u00e1 tambi\u00e9n de los fines al servicio de los cuales dicho desarrollo sea puesto.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es verdad que las fuerzas productivas guardan cierta independencia: que en tanto fuerzas productivas tienen el car\u00e1cter universal de ser potencialidades del desarrollo de la humanidad como un todo. Es obvio, por ejemplo, que la energ\u00eda at\u00f3mica no tiene un \u201ccar\u00e1cter de clase\u201d: podr\u00eda ser una conquista de la humanidad como un todo; c\u00f3mo se la utilice depende del r\u00e9gimen social bajo el cual sirva.8<\/p>\n<p>Una cosa es la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear para fines pac\u00edficos y otra muy distinta es que sea utilizada para fines de destrucci\u00f3n masiva; es siempre un peligro que est\u00e9 en manos de los capitalistas (y\/o la burocracia stalinista, ver el dram\u00e1tico caso de Chernobyl). Pero podr\u00eda ser una tremenda potencialidad en el socialismo (claro que resolviendo qu\u00e9 hacer con los desechos nucleares).<\/p>\n<p><strong>La rosa de Hiroshima<\/strong><\/p>\n<p>El hombre y la naturaleza son los dos manantiales de la riqueza; combinados en cada etapa del desarrollo (teniendo en cuenta los medios de producci\u00f3n), dan el nivel de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p>Pero ocurre que esos manantiales y medios pueden ser puestos al servicio de fines emancipatorios, de la autonomizaci\u00f3n del hombre de la naturaleza, sacudirse las cadenas de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n, pasar del reino de la necesidad al de la libertad, o para lo contrario: de ah\u00ed Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki; de ah\u00ed el significado contrarrevolucionario de ambas guerras mundiales con sus \u201ctempestades de acero\u201d (como llamara agudamente a las batallas de la Primera Guerra Mundial Ernst J\u00fcnger.9<\/p>\n<p>Y es interesante subrayar lo que dice Eatherly acerca del efecto desmoralizador que significa semejante destrucci\u00f3n, semejante fuerza destructiva: reduce la confianza de la humanidad en s\u00ed misma, en sus posibilidades de progreso, en su capacidad de sobreponerse a la adversidad, de acabar con las injusticias: \u201cPara la mayor\u00eda, mi rebeli\u00f3n contra la guerra es una forma de locura. Pero no hubiese podido encontrar otra manera de explicar a los hombres que una guerra at\u00f3mica no s\u00f3lo trae consigo destrucci\u00f3n f\u00edsica, sino que tambi\u00e9n desmoraliza al ser humano\u201d (Claude Eatherly, El piloto de Hiroshima: 127).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el siglo pasado haya sido una palmaria demostraci\u00f3n del pron\u00f3stico alternativo para el curso de la humanidad que hab\u00eda dado Rosa Luxemburgo: socialismo o barbarie. Dependiendo de qui\u00e9n asuma el mando ser\u00e1 el destino de la humanidad: si sigue en manos de los capitalistas, tarde o temprano semultiplicar\u00e1n las manifestaciones de barbarie, los desastres que de manera corregiday aumentada genera a cada paso: ver actualmente el problema del calentamiento global que ha dado lugar a una nueva era geol\u00f3gica: el Antropoceno.10<\/p>\n<p>Por el contrario, puestas al servicio de liquidar las relaciones de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n, apuntando a un desarrollo arm\u00f3nico de las fuerzas productivas, emancipado simult\u00e1neamente del productivismo stalinista (que no le importaba los costes humanos y naturales del desarrollo), buscando un revolucionamiento completo del conjunto de las relaciones sociales, podr\u00edamos aproximarnos al socialismo.<\/p>\n<p>A modo de advertencia frente a la barbarie capitalista, y en homenaje a las v\u00edctimas de los ataques nucleares- cerramos con el hermoso poema de Vinicius de Moraes \u201cLa rosa de Hiroshima\u201d:<\/p>\n<p>Piensen en la criaturas<\/p>\n<p>Mudas telep\u00e1ticas<\/p>\n<p>Piensen en las ni\u00f1as<\/p>\n<p>Ciegas inexactas<\/p>\n<p>Piensen en las mujeres<\/p>\n<p>Rotas alteradas<\/p>\n<p>Piensen en las heridas<\/p>\n<p>Como rosas c\u00e1lidas<\/p>\n<p>Pero \u00a1oh! no se olviden<\/p>\n<p>De la rosa de la rosa<\/p>\n<p>De la rosa de Hiroshima<\/p>\n<p>La rosa hereditaria<\/p>\n<p>La rosa radioactiva<\/p>\n<p>Est\u00fapida e inv\u00e1lida<\/p>\n<p>La rosa con cirrosis<\/p>\n<p>La anti-rosa at\u00f3mica<\/p>\n<p>Sin color sin perfume<\/p>\n<p>Sin rosa sin nada.<\/p>\n<p><em>Septiembre 2016<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Michel L\u00f6wy recuerda bien como el imperialismo tiene a buen cuidado recordar los casos de Auschwitz (y los campos de trabajo forzado del stalinismo), pero soslaya las masacres at\u00f3micas de Hiroshima y Nagasaki.<\/li>\n<li>La feroz resistencia japonesa en la isla de IwoYima y otros casos conforme el ej\u00e9rcito norteamericano se iba acercando a la isla de Jap\u00f3n, sirvi\u00f3 de justificaci\u00f3n para Truman.<\/li>\n<li>En ambos casos las alertas de posible bombardeo fueron desechadas por las autoridades de las ciudades.<\/li>\n<li>Esto es agudo; Primo Levi se\u00f1alaba algo similar respecto de la barbarie de los campos de concentraci\u00f3n nazis: la dificultad de explicarlas como acciones humanas.<\/li>\n<li>El comandante ingl\u00e9s a cargo de la operaci\u00f3n apodado \u201cBombardeo Harris\u201d, fue una figura controversial: obr\u00f3 a sabiendas de la insignificancia militar del objetivo.<\/li>\n<li>Hemos criticado en otra parte la unilateralidad del enfoque de Anders.<\/li>\n<li>Hay que dejar anotado que con toda su brutalidad la tasa de retorno de los detenidos en estos campos fue cualitativamente m\u00e1s alta a la de los campos de exterminio nazi: de ah\u00ed la diferencia entre campos de exterminio y campos de concentraci\u00f3n o de trabajos forzosos.<\/li>\n<li>Es interesante dejar anotado el conocido dicho de Lenin de que el socialismo eran \u201clos soviets m\u00e1s la electrificaci\u00f3n\u201d del pa\u00eds; una formulaci\u00f3n expresamente reduccionista que sirve a los efectos del ejemplo que estamos dando.<\/li>\n<li>J\u00fcnger buscaba \u201cnaturalizar\u201d as\u00ed el evento de la guerra. Pero su alegor\u00eda era aguda cuando daba cuenta de la suerte de \u201ctormenta metalizada\u201d que era el frente de batalla.<\/li>\n<li>Se trata de una nueva era donde la humanidad tiene ya la capacidad de modificar globalmente el clima: no s\u00f3lo la capacidad, ya la est\u00e1 modificando en mucho sentido con el efecto que se\u00f1alaba Engels: cuando la sociedad le da un golpe a la naturaleza, \u00e9sta lo devuelve de manera redoblada. Ver a este respecto los problemas que est\u00e1 generando el calentamiento global.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>IV- Lecciones para el nuevo ciclo hist\u00f3rico<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Pensar el s<\/strong><strong>iglo XX desde el marxismo<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201cLa realidad es rica en las combinaciones m\u00e1s extra\u00f1as y es el te\u00f3rico el que est\u00e1 obligado a buscar la prueba decisiva de su teor\u00eda en esta misma extra\u00f1eza: a traducir al lenguaje te\u00f3rico los elementos de la vida hist\u00f3rica, y no, al rev\u00e9s, que sea la realidad la que deba presentarse seg\u00fan el esquema abstracto\u201d<\/em> (Gramsci, citado por Josep Fontana, <em>La historia de los hombres<\/em>).<\/p>\n<p>Hemos se\u00f1alado muchas veces la necesidad de estudiar la historia del siglo pasado. Entre los fundamentos de esta elecci\u00f3n podemos destacar dos. El primero tiene que ver con algo que hemos se\u00f1alado en varias oportunidades: lo cortada que est\u00e1 la experiencia de las nuevas generaciones con los acontecimientos del pasado; y no de cualquier pasado sino uno que nos es contempor\u00e1neo. Segundo, otro elemento de inmensa importancia: el siglo veinte ha concentrado las m\u00e1s profundas experiencias de la lucha de clases universal: revoluciones hist\u00f3ricas que han mostrado cu\u00e1n lejos puede llegar la perspectiva emancipadora, as\u00ed como tambi\u00e9n hasta qu\u00e9 extremos puede ir la contrarrevoluci\u00f3n \u2013capitalista o burocr\u00e1tica- cuando se trata de defender el orden social amenazado.<\/p>\n<p>Esto es lo que hace a la importancia estrat\u00e9gica del estudio del siglo XX, as\u00ed como tambi\u00e9n a la reflexi\u00f3n a prop\u00f3sito de qu\u00e9 m\u00e9todo de investigaci\u00f3n es necesario para abordarlo. Trataremos de dar respuesta a estos interrogantes a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Un inmenso laboratorio de experiencias<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero a se\u00f1alar cuando hablamos del siglo XX, es que se trata de una \u201chistoria del presente\u201d: una historia donde (aparentemente) no tendr\u00edamos el \u201cdistanciamiento\u201d necesario para abordarla como historia tal.<\/p>\n<p>Sin embargo, aqu\u00ed caben dos anotaciones. Por un lado, el quiebre hist\u00f3rico que signific\u00f3 el cierre de la \u201cera de los extremos\u201d con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn demuestran que, como han se\u00f1alado varios autores, el siglo pasado s\u00ed puede ser abordado hist\u00f3ricamente en el sentido que las coordenadas pol\u00edticas de hoy son, en gran medida, distintas a la experiencia que se vivieron en el siglo pasado.<\/p>\n<p>Sin embargo y, dial\u00e9cticamente, tambi\u00e9n es verdad que el contexto m\u00e1s \u201cestructural\u201d que marc\u00f3 el siglo pasado (el imperio del capitalismo), siguen siendo las de nuestra contemporaneidad, y de ah\u00ed que, simult\u00e1neamente, podamos hablar de una historia que no es algo que ha pasado de manera irreversible; una historia abierta cuyo desenlace a\u00fan no se ha decidido y que por lo tanto sigue siendo \u201chistoria del presente\u201d.<\/p>\n<p>Pero ocurre que, dicha circunstancia, en vez de atenuar, agiganta la importancia de estudiar los \u201cnudos\u201d principales del siglo XX: los \u201cpuntos de bifurcaci\u00f3n\u201d en los cuales las cosas podr\u00edan haber ido para otro lado: ninguna filosof\u00eda de la historia supon\u00eda, por ejemplo, que la ex URSS debiera, necesariamente, burocratizarse.<\/p>\n<p>Se trata de un abordaje que, en general, no se lleva a cabo con la sistematicidad requerida en el seno de las corrientes revolucionarias; corrientes que est\u00e1n apegadas a una suerte de \u201crecetario doctrinario\u201d que se limita a repetir (\u00a1o, peor, \u201cregurgitar\u201d!) verdades conocidas. Esto se hace de espaldas a la aguda afirmaci\u00f3n que reza que la historia jam\u00e1s podr\u00e1 ser definitivamente escrita: \u201cNing\u00fan libro nuevo, por m\u00e1s abundante en documentos sensacionales y percepciones profundas, es una obra \u2018definitiva\u2019 (\u2026). No existen los estudios definitivos. Siempre se debe revisar, rehacer la historia\u201d (Vidal Naquet, \u201cSobre la interpretaci\u00f3n de la gran masacre: Arno Meyer y la \u2018soluci\u00f3n final\u2019\u201d).<\/p>\n<p>En la medida que las fuentes de investigaci\u00f3n se incrementan (ver la apertura de los archivos desde comienzos de los a\u00f1os \u201990), y que se va obteniendo la perspectiva que da el tiempo, deber\u00eda ser evidente que esto posibilita (y obliga) llevar adelante una (re) escritura de la historia. Vidal Naquet se\u00f1alaba agudamente que la verdad hist\u00f3rica s\u00f3lo se obtiene en el orden temporal (parafraseando en esto una intuici\u00f3n de Proust, que refiere a que la perspectiva que da el desarrollo hist\u00f3rico permite abordarlos con mayor claridad): \u201cEl mayor desaf\u00edo lo representa no la escasez de fuentes, sino su abrumadora abundancia y su inagotable riqueza (\u2026) Es preciso aprovechar todo lo que nos ayude a nosotros, los nacidos despu\u00e9s, a adentrarnos en ese mundo [la Rusia sovi\u00e9tica de los a\u00f1os 30. JLR] de cuya percepci\u00f3n inmediata fuimos excluidos y exonerados por la naturaleza\u201d (Karl Schl\u00f6gel, <em>Terror y utop\u00eda. Mosc\u00fa 1937<\/em>, estudio erudito de un historiador m\u00e1s bien reaccionario, que acaba de publicarse en Espa\u00f1a y que debe ser estudiada).<\/p>\n<p>La materia hist\u00f3rica est\u00e1 de \u201cmoda\u201d. Los aniversarios se amontonan dando lugar a art\u00edculos, suplementos, ediciones de libros, conferencias, folletos, estudios eruditos, programas de TV, etc\u00e9tera, colocando los temas hist\u00f3ricos como de inter\u00e9s de un p\u00fablico amplio.<\/p>\n<p>Si Trotsky hab\u00eda se\u00f1alado que el siglo XIX no hab\u00eda pasado en vano (hab\u00eda dejado planteada la actualidad de la revoluci\u00f3n proletaria), hoy podemos afirmar algo an\u00e1logo: el siglo veinte ha dejado la cantera de experiencias revolucionarias y contrarrevolucionarias m\u00e1s profundas en la historia; experiencias que nos son contempor\u00e1neas otorg\u00e1ndole mayor importancia a que saquemos ense\u00f1anzas de ellas.<\/p>\n<p>El siglo pasado se nos presenta as\u00ed como un \u201cinmenso laboratorio hist\u00f3rico\u201d. Un \u00e1mbito en el cual sumergirnos para descubrir en \u00e9l muchas de las claves de la lucha revolucionaria. Quien quiera reflexionar sobre las perspectivas de la lucha por el socialismo, tiene en esta cantera la materia prima de la experiencia para extraer las lecciones del caso: \u201cUno de los errores importantes de Trotsky, es haber imaginado que la guerra significar\u00eda de manera ineluctable la ca\u00edda del stalinismo (\u2026) Estamos en 1945, momento del stalinismo triunfante, con sus aspectos contradictorios. Todo esto est\u00e1 muy bien ilustrado en el libro de Vasili Grossman <em>Vida y destino<\/em>, sobre la batalla de Stalingrado. A trav\u00e9s de los combates, vemos all\u00ed despertar a la sociedad e inclusive escapar parcialmente de la empresa burocr\u00e1tica. Podemos encarar la hip\u00f3tesis de un relanzamiento de la din\u00e1mica de Octubre. Los veinte a\u00f1os transcurridos desde los a\u00f1os 1920 son un intervalo corto. Pero lo que dice el libro de Grossman a continuaci\u00f3n es impactante. \u00a1Stalin es salvado por la victoria! No se les pide cuentas a los vencedores. Es el gran problema para la comprensi\u00f3n de la \u00e9poca. Las implicaciones te\u00f3ricas son importantes. En su cr\u00edtica al totalitarismo burocr\u00e1tico, si Trotsky ve muy bien la parte de coerci\u00f3n policial, subestima el consenso popular ligado a la din\u00e1mica fara\u00f3nica, incluso a un precio fuerte, conducida por el r\u00e9gimen stalinista\u201d (Daniel Bensa\u00efd, \u201cTrotsky: un timonel del siglo\u201d).<\/p>\n<p>La necesidad de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica del siglo pasado nos vino a la cabeza porque hace pocos d\u00edas lleg\u00f3 a nuestras manos un debate (en el seno de una corriente del trotskismo brasile\u00f1o) acerca de las perspectivas de la lucha por el socialismo. Sorprendentemente, dicha discusi\u00f3n est\u00e1 referida a un intercambio de citas eruditas, pero no a la materia prima de la experiencia hist\u00f3rica, condici\u00f3n para discutir como materialistas las problem\u00e1ticas del marxismo.<\/p>\n<p><strong>Doctrinarismo y eclecticismo<\/strong><\/p>\n<p>La materia prima de la experiencia revolucionaria en su punto m\u00e1s alto: he ah\u00ed una definici\u00f3n de importancia para entender lo que tenemos entre manos. Es que la reflexi\u00f3n en las ciencias sociales en general y el marxismo en particular, debe referirse a la sociedad en su devenir: es decir, como quer\u00eda Marx, debe ser hist\u00f3ricamente determinada (Marx insiste obsesivamente en <em>El capital<\/em> sobre la importancia de dar cuenta de la especificidad de los fen\u00f3menos abordados, fen\u00f3menos que siempre son hist\u00f3ricamente determinados: es decir, son siempre hist\u00f3ricos).<\/p>\n<p>El caso es que si nos referimos a la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de este desarrollo, a una experiencia que, como hemos se\u00f1alado, sigue siendo contempor\u00e1nea, no hay cantera m\u00e1s rica donde buscar sus ense\u00f1anzas que en los desarrollos del siglo pasado. Una experiencia, por lo dem\u00e1s, estrat\u00e9gica en el sentido que sus lecciones son la clave para el relanzamiento de la lucha por el socialismo. Cuesti\u00f3n sobre la que no se ha reflexionado lo suficiente. O se ha abordado con un \u201cdoctrinarismo\u201d empobrecedor de las ense\u00f1anzas que ha dejado el siglo y que requieren un nuevo esfuerzo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque el doctrinarismo es una mirada obtusa de la experiencia. Mirada que se recuesta en la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas, en vez de pasar las viejas definiciones por el tamiz de la experiencia real: \u201cAl referirse a muchos de sus cr\u00edticos, \u2018dogm\u00e1ticos\u2019 o \u2018esc\u00e9pticos\u2019, Arno Mayer escribe el siguiente pasaje (\u2026): \u2018no ven sino la verdad absoluta y el error absoluto, certeza perfecta e incertidumbre total. Esta actitud no se condice con la tarea del historiador, que es la de pensar y descubrir la realidad en toda su diversidad y complejidad desconcertantes, en especial cuando se halla frente a sucesos extremos e incomprensibles\u201d (Vidal Naquet, cit.).<\/p>\n<p>Precisemos mejor las cosas: se trata de escapar del doctrinarismo, pero tambi\u00e9n del eclecticismo. No es cuesti\u00f3n de hacer \u201cborr\u00f3n y cuenta nueva\u201d. No es esta la manera en que progresa el marxismo (ni la ciencia en general). Hegel hablaba que siempre que hay una superaci\u00f3n debe ocurrir (ocurre) una conservaci\u00f3n: el \u201csuperar conservando\u201d es lo que preside todo verdadero proceso dial\u00e9ctico de acumulaci\u00f3n y desarrollo.<\/p>\n<p>Es decir: nuestra tarea de sacar conclusiones de la experiencia s\u00f3lo podremos cumplirla si nos apoyamos en los hombros de nuestros maestros (Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo). Por esto mismo, la renovaci\u00f3n del pensamiento marxista no puede ser un operativo ecl\u00e9ctico, que escape al estudio minucioso y escrupuloso de los grandes revolucionarios que nos precedieron y que fueron la expresi\u00f3n del punto m\u00e1s alto al cual lleg\u00f3 la experiencia revolucionaria (ver el ejemplo de <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em> a este respecto): \u201cUno de los principales rasgos del bolchevismo es su posici\u00f3n inflexible y aun puntilloso, frente a los problemas doctrinarios. Los 27 tomos de Lenin permanecer\u00e1n siempre como ejemplo de una actitud escrupulos\u00edsima hacia la teor\u00eda. El bolchevismo jam\u00e1s habr\u00eda cumplido su misi\u00f3n hist\u00f3rica si careciese de esta cualidad fundamental. El stalinismo grosero, ignorante y absolutamente emp\u00edrico, presenta bajo este mismo aspecto el reverso del bolchevismo\u201d (L. Trotsky, \u201cBolchevismo y stalinismo\u201d).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, se trata de entender que el empobrecimiento del pensamiento creativo es el opuesto dial\u00e9ctico del eclecticismo: es caer en una puja religiosa al estilo de los ex\u00e9getas (\u00a1que, atenci\u00f3n, cumplieron de todas maneras un rol progresivo tratando de conservar los conocimientos adquiridos en la antig\u00fcedad!). Por el contrario, se trata de pasar nuestras definiciones por el tamiz de la experiencia para arribar a una elaboraci\u00f3n enriquecida, m\u00e1s ajustada a la realidad. A simple modo de ejemplo de lo que estamos diciendo: \u201ctendremos que explorar (\u2026) qu\u00e9 significaba realmente el programa de la planificaci\u00f3n tal como lo estaban elaborando hasta 1928 los hombres que manejaban el Gosplan, y la forma en que su proyecto fue pervertido por Stalin, que lo convirti\u00f3 en un instrumento para un proyecto de industrializaci\u00f3n forzada, que ten\u00eda que ir acompa\u00f1ado de una pol\u00edtica de terror encaminada a someter a amplias masas de la poblaci\u00f3n a unas condiciones de trabajo y de explotaci\u00f3n inhumanas\u201d (Josep Fontana, \u201c\u00bfPor qu\u00e9 nos conviene estudiar la Revoluci\u00f3n Rusa?\u201d, www.sinpermiso.info).<\/p>\n<p>Por otra parte, el siglo XX puede ser evaluado, tambi\u00e9n, por su \u201cdesmesura\u201d: la amplitud y profundidad de las experiencias sociales puestas en acci\u00f3n y que fueron las m\u00e1s \u201cextremas\u201d que se tenga memoria: la sociedad qued\u00f3 colocadas a las puertas de la emancipaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n del \u201cinfierno\u201d de este mundo.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la riqueza del siglo pasado: no todos los d\u00edas ocurre semejante ruptura de la \u201cnormalidad\u201d; no siempre est\u00e1 colocada de semejante manera la actualidad de la revoluci\u00f3n socialista (y su par dialectico, la contrarrevoluci\u00f3n, que tambi\u00e9n debe ser estudiada minuciosamente). Tampoco la emergencia de guerras mundiales como las que se vivieron.<\/p>\n<p>Acontecimientos que fueron el \u201creflejo\u201d en la lucha de clases de profundas conmociones en los cimientos de la sociedad. No fue casual que el siglo pasado viviera la m\u00e1s grande depresi\u00f3n econ\u00f3mica en la historia del capitalismo, as\u00ed como la m\u00e1s grande puja por la hegemon\u00eda imperialista.<\/p>\n<p>De esos acontecimientos \u201cdesmesurados\u201d; de esos choques epocales de las \u201cplacas tect\u00f3nicas de la lucha de clases\u201d, nacieron las revoluciones y contrarrevoluciones que el siglo vivi\u00f3. Que lo extraordinario se haya hecho norma, rasgo que podemos observar a simple vista cuando comparamos con los desarrollos del mundo actual que, con toda la riqueza de un recomienzo de la experiencia, no alcanzan todav\u00eda la radicalidad de los choques del pasado. Esta \u201cnormalidad de lo extraordinario\u201d marc\u00f3 un siglo excepcional, siglo que debe ser estudiado en toda su riqueza como la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de la lucha de clases hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Acontecimientos epocales<\/strong><\/p>\n<p>Esto nos lleva a otro punto. En estas p\u00e1ginas hemos debatido con historiadores como Traverso, que tienen una mirada unilateral de los \u00faltimos cien a\u00f1os: considera la barbarie como el aspecto dominante de nuestro tiempo. Se trata de un \u00e1ngulo que, como ya hemos escrito, pierde de vista las extraordinarias experiencias emancipadoras que tambi\u00e9n se vivieron.<\/p>\n<p>Esto nos lleva al interrogante acerca de c\u00f3mo se debe evaluar la experiencia vivida. Hegel en <em>su Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la historia<\/em> se\u00f1alaba, esc\u00e9pticamente, que no es verdad que haya aprendizaje hist\u00f3rico: ser\u00eda imposible no tropezarse dos veces con la misma piedra\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, Rosa Luxemburgo trasmit\u00eda un \u00e1ngulo distinto: el de la evaluaci\u00f3n critica de la experiencia realizada y el aprendizaje a partir de ella: \u201c(\u2026) lo que podr\u00e1 sacar a luz los tesoros de las experiencias y las ense\u00f1anzas, no ser\u00e1 la apolog\u00eda a-cr\u00edtica sino la cr\u00edtica penetrante y reflexiva. Nos vemos enfrentamos al primer experimento de dictadura proletaria en la historia mundial (\u2026). Ser\u00eda una loca idea pensar que todo lo que se hizo o se dej\u00f3 de hacer en un experimento de dictadura del proletariado llevado a cabo en condiciones tan anormales representa el pin\u00e1culo mismo de la perfecci\u00f3n. Por el contrario, los conceptos m\u00e1s elementales de la pol\u00edtica socialista y la comprensi\u00f3n de los requisitos hist\u00f3ricos necesarios nos obligan a entender que, bajo estas condiciones fatales, ni el idealismo m\u00e1s gigantesco ni el partido revolucionario m\u00e1s probado pueden realizar la democracia y el socialismo, sino solamente distorsionados intentos de una y otro\u201d (en <em>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>).<\/p>\n<p>Rosa expresaba, gr\u00e1ficamente, lo que queremos se\u00f1alar aqu\u00ed: el car\u00e1cter del siglo pasado como un inmenso laboratorio hist\u00f3rico, laboratorio del cual la investigaci\u00f3n marxista debe esforzarse por sacar a luz (cr\u00edticamente) los tesoros de las experiencias y ense\u00f1anzas que contiene. Un aprendizaje estrat\u00e9gico para la lucha revolucionaria en este nuevo siglo.<\/p>\n<p>Bajo estos par\u00e1metros se debe avanzar en el estudio del siglo pasado, su enorme complejidad. Complejidad que incita a agrupar temas y circunstancias a modo de problem\u00e1ticas: el estudio comparado de las dos guerras mundiales, sus similitudes y matices; el estudio de las m\u00e1s grandes revoluciones sociales del siglo pasado, la rusa y la china; el fracaso de la revoluci\u00f3n alemana, una de las m\u00e1s grandes tragedias del siglo pasado; el car\u00e1cter de la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica en la URSS, un proceso que debe ser repensado a la luz de la experiencia hist\u00f3rica; las ense\u00f1anzas de la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista, las relaciones entre planificaci\u00f3n, mercado y democracia obrera; el car\u00e1cter de la colectivizaci\u00f3n forzosa y la industrializaci\u00f3n acelerada del stalinismo; el estudio comparado de los campos de concentraci\u00f3n nazis y stalinistas, cuya naturaleza los estudiosos m\u00e1s serios se han ocupado en diferenciar; las revoluciones anticapitalistas en la segunda posguerra (China, Cuba, Yugoeslavia y Vietnam); los pa\u00edses donde se expropio \u201cdesde arriba\u201d, sin revoluci\u00f3n, bajo el impacto de la ocupaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo staliniano; las revoluciones antiburocr\u00e1ticas con el temprano levantamiento de los obreros de Berl\u00edn en 1953.<\/p>\n<p>En fin: acontecimientos y experiencias hist\u00f3ricas, epocales, que a la luz de la perspectiva de nuestros d\u00edas, requieren una nueva reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, se\u00f1alemos algunos rasgos del ciclo por el que estamos transitando. Que el siglo XX se haya cerrado con el retorno del capitalismo en todo el globo, no pod\u00eda dejar de consecuencias (\u00a1incluso m\u00e1s profundas de lo que cre\u00edamos inicialmente!). No nos interesa aqu\u00ed la cantinela habitual acerca de la \u201cmuerte del socialismo\u201d sino la bisagra hist\u00f3rica producida, giro hist\u00f3rico que permite observar con m\u00e1s amplitud la experiencia vivida: \u201cLa derrota de las grandes esperanzas de emancipaci\u00f3n no data de 1989 o 1991. Esa fue solamente \u2018la segunda muerte del cad\u00e1ver\u2019 (<em>the second death of the corpse<\/em>). Porque desde largo tiempo antes, un Termidor interminable hab\u00eda devorado la revoluci\u00f3n\u201d (Bensa\u00efd, \u201cStalinismo y bolchevismo\u201d, IV Online magazine, diciembre 2005).<\/p>\n<p>Esto nos lleva a un \u00faltimo problema: c\u00f3mo abordar la historia reciente: si c\u00f3mo fue o c\u00f3mo es. La pregunta parece parad\u00f3jica porque la historia est\u00e1 supuestamente \u201ccumplida\u201d y terminada: ya nadie la puede modificar. Sin embargo, ser\u00eda una necedad perder de vista que el abordaje de los acontecimientos hist\u00f3ricos es siempre un abordaje pol\u00edtico: responde a las necesidades del presente.<\/p>\n<p>De manera que no hay forma de aprehender la historia del siglo pasado solamente como ocurri\u00f3: debe hacerse tambi\u00e9n como \u201csigue ocurriendo\u201d por as\u00ed decirlo. Una historia que, como hemos dicho, no tiene una redacci\u00f3n \u201cdefinitiva\u201d, sino que a\u00fan se sigue escribiendo: son furor los nuevos materiales, los nuevos archivos, las nuevas investigaciones que permiten obtener nuevas conclusiones.<\/p>\n<p>Dice Traverso parafraseando a Benjamin: \u201c[un justo abordaje de la historia] implica reemplazar la relaci\u00f3n mec\u00e1nica entre pasado y presente postulada por el historicismo \u2013que vuelve a considerar el pasado como una experiencia definitivamente archivada\u2013 por una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica en la que el Otrora (<em>Gewensene<\/em>) encuentra el Ahora (<em>Jetzt<\/em>) en un rel\u00e1mpago para formar una constelaci\u00f3n\u201d (<em>La historia como campo de batalla<\/em>, Buenos Aires, FCE: 27). O en palabras m\u00e1s simples: el pasado adquiere nueva luz a partir del presente; pasado que, al mismo tiempo, ilumina el presente y ayuda a modificarlo en alguna forma.<\/p>\n<p>El punto de inflexi\u00f3n de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn en 1989 ha modificado la manera de pensar y escribir la historia del siglo XX (Traverso). Tambi\u00e9n debe ayudarnos a relanzar la lucha por la perspectiva aut\u00e9ntica del socialismo.<\/p>\n<p><em>Octubre 2015<\/em><\/p>\n<h2><strong>La conciencia de la historia en el siglo XXI<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u201cLa idea de la revoluci\u00f3n est\u00e1 criminalizada [\u2026] archivada en el cap\u00edtulo \u2018totalitarismo\u2019 de la historia del siglo XX [\u2026] El capitalismo y el liberalismo parecen haberse convertido nuevamente en el destino ineluctable de la humanidad [\u2026] El contraste choca con el paisaje memorial del siglo que ha finalizado. En los momentos m\u00e1s oscuros de la \u2018era de los extremos\u2019 cuando una guerra destructiva sacud\u00eda al viejo mundo [\u2026] el comunismo aparec\u00eda, para millones de hombres y mujeres, como una alternativa por la que val\u00eda la pena luchar\u201d <\/em>(Enzo Traverso, \u201cEl pasado, instrucciones de uso\u201d).<\/p>\n<p>En el giro de un siglo a otro muchos de los \u201cvasos comunicantes\u201d con la experiencia del pasado se rompieron.<\/p>\n<p>Claro, no se trata de cualquier experiencia, sino de la epopeya del siglo m\u00e1s revolucionario de la humanidad, donde se comenz\u00f3 a abrir la puerta hacia la transici\u00f3n socialista y, por lo tanto, un tesoro de experiencias sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas que deben ser recuperadas en la pelea por relanzar la batalla por el socialismo en este siglo XXI.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que le concedamos importancia a la problem\u00e1tica que nos preocupa en este texto (y que ya hemos abordado en otros). Se trata de la p\u00e9rdida de lo que podr\u00edamos llamar \u201cconciencia hist\u00f3rica\u201d entre las nuevas generaciones y su vinculaci\u00f3n con la conciencia pol\u00edtica promedio entre las camadas que est\u00e1n protagonizando el recomienzo de la experiencia de lucha en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Una ruptura en la transmisi\u00f3n de la experiencia<\/strong><\/p>\n<p>Podemos partir de un dato que es visualizado por muchos de los historiadores y antrop\u00f3logos contempor\u00e1neos. El fallecido Eric Hobsbawm, Marc Auge, Enzo Traverso y muchos otros autores dan cuenta del mismo fen\u00f3meno: la ruptura en la continuidad de la experiencia respecto de las luchas y vivencias de las generaciones pasadas.<\/p>\n<p>Ejemplos de esto hay much\u00edsimos y remiten a las vivencias de algunos de nuestros abuelos en la guerra civil espa\u00f1ola, en las batallas de la Segunda Guerra Mundial, en la resistencia antinazi y as\u00ed de seguido.<\/p>\n<p>Desde ya que esto es mucho m\u00e1s com\u00fan en pa\u00edses europeos que en la Argentina; aunque en nuestro pa\u00eds, de todos modos, dado el peso de la inmigraci\u00f3n esta memoria transmitida sol\u00eda ser importante.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, much\u00edsimos analistas marcan c\u00f3mo el pasaje del siglo XX al XXI constituy\u00f3 una suerte de \u201cborr\u00f3n y cuenta nueva\u201d en materia hist\u00f3rica; un fen\u00f3meno que se resuelve en la adoraci\u00f3n del presente como \u00fanica dimensi\u00f3n de la temporalidad: una suerte de abolici\u00f3n de la historia misma: \u201cEl hombre actual vive en una especie de hipertrofia del presente\u201d, dice Marc Aug\u00e9.<\/p>\n<p>La base material de esta ruptura de la experiencia (de transmisi\u00f3n de esta de una generaci\u00f3n a otra) la podemos encontrar en dos dimensiones que no son id\u00e9nticas pero tienen una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Por un lado, con la mundializaci\u00f3n econ\u00f3mica, las deslocalizaciones fabriles, la emergencia de un nuevo proletariado en China, el sudeste asi\u00e1tico y m\u00e1s en general en los nuevos centros de acumulaci\u00f3n capitalista, lo que hay es una ruptura de la experiencia transmitida en los lugares de trabajo.1<\/p>\n<p>Desde ya que esta dimensi\u00f3n no es absoluta: existen m\u00faltiples ejemplos donde esta experiencia se transmite.<\/p>\n<p>Sin embargo, el desempleo de masas que campe\u00f3 en muchos pa\u00edses en determinados momentos de las \u00faltimas d\u00e9cadas (en la Argentina esto ocurri\u00f3 en los a\u00f1os 90), \u201csuperado\u201d con el ingreso a trabajar de una nueva generaci\u00f3n (eventualmente en otros centros o regiones donde se volvi\u00f3 a dinamizar la acumulaci\u00f3n), de alguna manera alter\u00f3 la transmisi\u00f3n \u201cnormal\u201d de la experiencia en los lugares de trabajo: desde el \u201csaber hacer\u201d laboral, hasta las experiencias de lucha y organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De todos modos, en este art\u00edculo nos interesa m\u00e1s bien enfocarnos en otra dimensi\u00f3n de las cosas: en lo que podr\u00edamos llamar la transmisi\u00f3n de la experiencia hist\u00f3rica, la vivencia de las experiencias de lucha, y c\u00f3mo a partir de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn (y m\u00e1s en general de la \u201cmuerte del comunismo\u201d), se cort\u00f3 la relaci\u00f3n con las luchas emancipadoras del pasado (las que fueron arrojadas al tacho de basura com\u00fan del \u201ctotalitarismo\u201d).<\/p>\n<p><strong>Una conciencia fragmentada<\/strong><\/p>\n<p>Es un hecho que no en todos los pa\u00edses o regiones del mundo esta problem\u00e1tica es id\u00e9ntica. Es m\u00e1s aguda en aquellos que pasaron por experiencias no capitalistas y su poblaci\u00f3n no encuentra forma de darle unidad a la experiencia del siglo pasado.<\/p>\n<p>Traverso es agudo cuando se\u00f1ala c\u00f3mo la vivencia en la ex URSS, la memoria hist\u00f3rica de la vida, se ha fragmentado irremediablemente: \u201cLa memoria del stalinismo es profundamente heterog\u00e9nea, porque es a la vez memoria de la Revoluci\u00f3n y del Gulag, de la \u2018gran guerra patri\u00f3tica\u2019 y de la opresi\u00f3n burocr\u00e1tica\u201d (en \u201cEl pasado, instrucciones de uso\u201d).<\/p>\n<p>M\u00e1s que fragmentaria, efectivamente, heterog\u00e9nea en el sentido de que no se le encuentra unidad.<\/p>\n<p>El autor de esta nota hizo una experiencia respecto de esta \u201cmemoria heterog\u00e9nea\u201d (que no encuentra s\u00edntesis) charlando con un taxista en Cluj, Rumania, al interrogarlo sobre su apreciaci\u00f3n de Ceaucescu, el \u00faltimo dictador al frente del pa\u00eds bajo el estado burocr\u00e1tico. Cuando se le pregunt\u00f3 por el ex dictador, la respuesta fue de repudio; pero a la hora de contestar acerca de c\u00f3mo era la situaci\u00f3n econ\u00f3mica en ese momento, el taxista respondi\u00f3 que era mejor que hoy\u2026 En Rusia actual, si se quiere, las cosas son mucho m\u00e1s contradictorias aun.<\/p>\n<p>Integrantes de las viejas generaciones reivindican abiertamente a Stalin (cuesti\u00f3n que comienza a ser explotada por Putin) aunque, de todas maneras, al preguntarles por las purgas y la represi\u00f3n de la burocracia, la respuesta es de amargura.2<\/p>\n<p>Esta conciencia heterog\u00e9nea hace parte, tambi\u00e9n, de los problemas de transmisi\u00f3n de la experiencia a los que estamos haciendo referencia: el corte en la memoria hist\u00f3rica de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Un problema similar se observa, dando un ejemplo m\u00e1s, en China. Una conciencia nost\u00e1lgica de las viejas \u201cseguridades\u201d (laborales y dem\u00e1s) se encuentra entre los trabajadores estatales jubilados (que gozaron de amplios beneficios antes de ser despedidos en masa con el paso al capitalismo).<\/p>\n<p>Ahora bien, entre las nuevas generaciones no parece haber rastro de esto. C\u00f3mo est\u00e1 integrada la experiencia de la China no capitalista en su \u201cconciencia hist\u00f3rica\u201d, vaya uno a saber.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n es clara: el peso del elemento nacionalista en China emerge como forma de conciencia \u201csustituta\u201d para la burocracia del PCCH; algo que el d\u00eda de hoy, y a diferencia de ayer, ya no tiene que ver con un pa\u00eds dependiente y semicolonial arrasado por el imperialismo occidental en las \u201cciudades del tratado\u201d o por el imperialismo japon\u00e9s ocupando Manchuria, sino expresando un \u201cimperialismo en construcci\u00f3n\u201d, lo que es algo muy diferente.3<\/p>\n<p>De todos modos, el interrogante no es ese sino c\u00f3mo integrar los elementos no capitalistas y\/o \u201cigualitaristas\u201d heredados de la Revoluci\u00f3n de 1949 (bajo la camisa de fuerza y la deformaci\u00f3n extrema introducida por la burocracia mao\u00edsta) con las vivencias y conciencia del presente de un inmenso proletariado de 400 o 500 millones de miembros sometidos a condiciones de s\u00faper explotaci\u00f3n, pasaportes internos, ausencia de derechos de sindicalizaci\u00f3n y un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En todo caso, si lo anterior ocurre en los ex pa\u00edses no capitalistas (esta no integraci\u00f3n de la conciencia hist\u00f3rica, esta heterogeneidad a la hora de su abordaje), el fen\u00f3meno se extiende y generaliza entre las nuevas generaciones forjadas en el contexto de un capitalismo sin contendiente social.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la p\u00e9rdida de dimensi\u00f3n hist\u00f3rica con la que se vive, p\u00e9rdida con la que emergen a la vida pol\u00edtica las nuevas generaciones, lo que se conecta con la abstracci\u00f3n de toda idea de que pueda haber una alternativa: el \u201cposibilismo\u201d (o ni siquiera eso) que campea entre las nuevas generaciones. \u201cDurante muchos siglos, el tiempo fue portador de esperanza. Del futuro los hombres esperaron serenidad, evoluci\u00f3n, maduraci\u00f3n, progreso, crecimiento o revoluci\u00f3n. Pero eso se termin\u00f3. Para el antrop\u00f3logo Marc Aug\u00e9, en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas el porvenir pr\u00e1cticamente ha desaparecido: un presente inm\u00f3vil se abati\u00f3 sobre el mundo, desmantelando el horizonte de la historia\u201d (<em>La Naci\u00f3n<\/em>, 22-5-15).<\/p>\n<p><strong>Historia y memoria<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cAmos Funkenstein sin duda tiene raz\u00f3n al se\u00f1alar que, en el punto de encuentro entre memoria e historia, emerge una tercera instancia a la que se llama conciencia hist\u00f3rica\u201d <\/em>(Enzo Traverso).<\/p>\n<p>En otros textos hemos abordado los problemas que para una conciencia pol\u00edtica socialista plantea este corte en la experiencia historia entre las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>No se trata de una abstracci\u00f3n o de algo que venga no se sabe de d\u00f3nde: proviene, evidentemente, de la derrota del primer gran empuje emancipador socialista que caracteriz\u00f3 la experiencia de los explotados y oprimidos en el siglo XX.<\/p>\n<p>Observando los ciclos revolucionarios de otros siglos, se puede decir que la Revoluci\u00f3n francesa inaugur\u00f3 un largo ciclo pol\u00edtico que muchos historiadores fechan como cerr\u00e1ndose reci\u00e9n un siglo despu\u00e9s: con la derrota de la Comuna de Par\u00eds (que, de todos modos, ya era un movimiento de otra naturaleza social, porque a su frente estuvieron los proletarios de Par\u00eds).<\/p>\n<p>Muy r\u00e1pidamente, adem\u00e1s, tras la derrota de la Comuna y la disoluci\u00f3n de la I Internacional que le fue concomitante, en 1889 nac\u00eda la II Internacional, la que por a\u00f1adidura se transform\u00f3 casi instant\u00e1neamente en una internacional obrera de masas, al menos en Europa.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, este corte de la memoria hist\u00f3rica del que estamos hablando no est\u00e1 claro que haya sido un fen\u00f3meno con igual intensidad que hoy. Las tradiciones revolucionarias se mantuvieron por intermedio de Filippo Buonarroti (lugarteniente de Graco Babeuf, inspirador del \u00faltimo levantamiento jacobino en la revoluci\u00f3n francesa o del primer levantamiento comunista de la historia seg\u00fan se lo interprete), tradici\u00f3n luego recogida por Auguste Blanqui, lo que fue simult\u00e1neo con la emergencia del socialismo ut\u00f3pico y luego del cient\u00edfico de Marx y Engels.<\/p>\n<p>De todos modos, aqu\u00ed nos estamos refiriendo a la conciencia de amplios sectores de masas, no a la vanguardia donde el trotskismo es actualmente la corriente emergente que est\u00e1 asegurando la continuidad hist\u00f3rica del marxismo revolucionario del siglo XX.<\/p>\n<p>Porque es precisamente entre las nuevas generaciones (en sentido amplio) donde est\u00e1 el problema que estamos identificando: el corte de la experiencia transmitida, la falta de conciencia hist\u00f3rica, de v\u00ednculo con los hechos revolucionarios del pasado reciente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 consecuencias tiene este fen\u00f3meno? El \u201cpresentismo\u201d con que se manejan las nuevas generaciones, la p\u00e9rdida de dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de las cosas y procesos, se traduce en una conciencia pol\u00edtica m\u00e1s limitada, de \u201cbajas miras\u201d (esto en la medida en que lo que se visualiza es el presente: el futuro, el porvenir, aparece difuso por decir lo menos).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el trabajo por la historia del siglo XX, el correcto abordaje de sus ense\u00f1anzas, el balance acerca del mismo hecho desde la perspectiva estrat\u00e9gica del relanzamiento de la lucha por el socialismo, tenga semejante importancia: hace a la forja de la conciencia revolucionaria de las nuevas generaciones militantes, en momentos donde recomienza la experiencia de lucha: \u201cHay memorias oficiales, sostenidas por instituciones, incluso Estados y memorias subterr\u00e1neas, escondidas, prohibidas. La \u2018visibilidad\u2019 y el reconocimiento de una memoria dependen tambi\u00e9n de la fuerza de quienes la llevan\u201d (Traverso, cit.).4<\/p>\n<p><em>Junio 2014<\/em><\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<ol>\n<li>Traverso diferencia el concepto de \u201cexperiencia transmitida\u201d con el que alude a la que se pasa de una generaci\u00f3n a otra, del concepto de \u201cexperiencia vivida\u201d que es la que un sujeto experimenta en tiempo presente.<\/li>\n<li>Se\u00f1alemos de paso que, al parecer, el conocimiento de Trotsky y su batalla contra la burocratizaci\u00f3n de la ex URSS es pr\u00e1cticamente desconocida entre las amplias masas. Un efecto particularmente perverso del triunfo de la URSS sobre el nazismo es que elev\u00f3 a Stalin a h\u00e9roe nacional.<\/li>\n<li>La conciencia nacionalista fue un rasgo caracter\u00edstico de China a lo largo de todo el siglo pasado; un rasgo progresivo m\u00e1s all\u00e1 de que hasta cierto punto opacara una conciencia m\u00e1s de clase, socialista e igualitaria. Esto en las condiciones donde s\u00ed se impuso una suerte de \u201cigualitarismo\u201d de la pobreza en el campo despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n; en las ciudades el proletariado protegido por el Estado no logr\u00f3 elevarse a una conciencia que fuera m\u00e1s all\u00e1 del corporativismo; pero esto es otra cuesti\u00f3n que no podemos abordar aqu\u00ed.<\/li>\n<li>Es importante notar que la lucha \u201cpor la memoria\u201d (que ser\u00eda, desde nuestro punto de vista, por el correcto abordaje de las ense\u00f1anzas del siglo pasado) debemos desenvolverla como un batalla en dos frentes: contra la liberal reducci\u00f3n del siglo XX a \u201ctotalitarismo\u201d, al tiempo que por sacar el balance de sus ense\u00f1anzas frente a las inercias conservadoras que incluso se observan en las filas de los revolucionarios.<\/li>\n<\/ol>\n<hr \/>\n<p>V- Una nueva generaci\u00f3n militante<\/p>\n<h2><strong>El compromiso militante en los tiempos de la posmodernidad<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Un objetivo colectivo<\/strong><\/h2>\n<p>A prop\u00f3sito del clima de estabilidad general que se vivi\u00f3 a lo largo del a\u00f1o (y de las presiones de todo tipo del per\u00edodo posmoderno que todav\u00eda se vive internacionalmente), queremos tratar el tema del compromiso revolucionario en la actualidad.<\/p>\n<p>Lo primero a destacar tiene que ver con las motivaciones que est\u00e1n detr\u00e1s de la militancia, sobre todo cuando esta militancia es se asume originalmente en el medio estudiantil.<\/p>\n<p>El s\u00f3lo hecho de ser estudiante; el estar, de alguna manera, conectado con los debates m\u00e1s generales que se le plantean a la sociedad, despierta una reflexi\u00f3n o preocupaci\u00f3n por las cuestiones m\u00e1s globales.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed, sobre todo, entre aquellos compa\u00f1eros y compa\u00f1eras que se suman a la militancia, o que, de alguna manera, se sienten impulsados a participar en las causas colectivas de la sociedad.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n: esto no es lo que ocurre con la poblaci\u00f3n promedio. En general, por razones materiales o ideol\u00f3gicas, viven en su vida \u201cprivada\u201d sin sensibilidad para los problemas generales, colectivos.<\/p>\n<p>Es com\u00fan, salvo grandes conmociones que no pueden dejar a nadie ajeno (grandes crisis, guerras o revoluciones), que una mayor\u00eda no participe de las acciones colectivas por intereses que no sean inmediatamente los suyos. Es decir: es propio de la militancia solidarizarse con el inter\u00e9s general, dejar de atender s\u00f3lo el inter\u00e9s individual, particular.<\/p>\n<p>Preocupaci\u00f3n que es com\u00fan entre la militancia independientemente de la procedencia social de cada compa\u00f1ero o compa\u00f1era. Pero, de todas maneras, esta condici\u00f3n hace espec\u00edficamente parte de la condici\u00f3n estudiantil, precisamente porque tal condici\u00f3n facilita en cierto modo elevar la mirada hacia los asuntos de conjunto (de ah\u00ed que la izquierda revolucionaria siempre se haya nutrido de los medios estudiantiles).<\/p>\n<p>A esto se le agrega otra determinaci\u00f3n: el hecho que la preocupaci\u00f3n del militante tenga un aspecto \u201ctrascendente\u201d respecto de su propia \u00e1rea de intereses personales. Es decir: el militante que se suma a una organizaci\u00f3n revolucionaria, de alguna manera, con sus m\u00e1s y sus menos,\u00a0es\u00a0m\u00e1s o menos consciente (\u00a1o debe serlo!)\u00a0que se vincula al \u201cdesarrollo de la historia\u201d; que \u201cvincula\u201d su propio destino \u2013hasta cierto punto, evidentemente\u2013\u00a0al de la historia misma.<\/p>\n<p>Mucho ha intentado el posmodernismo ridiculizar esta dimensi\u00f3n \u201ctrascendente\u201d de la militancia (el posmodernismo ha dejado por abolida la dimensi\u00f3n de la historia, las grandes perspectivas), con la idea de que tal o cual militante o la organizaci\u00f3n como un todo, est\u00e1n animadas por el \u201cmesianismo\u201d de creer que sumarse a la lucha por las causas colectivas es una \u201cfantas\u00eda\u201d, una \u201cirrealidad\u201d o, peor a\u00fan, animar ideas \u201ctotalitarias\u201d. Lo \u201crealista\u201d seria reducirse a la mediocridad, a la rutina, a la alienaci\u00f3n, rendirse ante la supuesta evidencia del \u201ceterno presente\u201d.<\/p>\n<p>Pero esto es una supina\u00a0estupidez\u00a0propia de los tiempos que corren, representaciones que no pueden anular, sin embargo, la materialidad de las cosas:\u00a0el recomienzo de la lucha de clases que se est\u00e1 viviendo y que comienza a replantar, nuevamente, la lucha emancipadora.<\/p>\n<p>Es que, efectivamente, sumarse a la militancia revolucionaria conecta al militante a la obra colectiva de la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Y esto no es algo que pueda ser desmentido por la historia, al contrario. Los grandes logros humanos, las grandes aspiraciones e ideales, los grandes logros revolucionarios de la clase obrera, siempre han sido subproducto de una acci\u00f3n colectiva; obra colectiva que, por a\u00f1adidura, cuando es realmente revolucionaria, significa de manera concomitante y como una condici\u00f3n de existencia,\u00a0la modificaci\u00f3n, el revolucionamiento de la propia personalidad del militante como tal.<\/p>\n<p>Es decir: la militancia, cualesquiera que sean los problemas o \u201csacrificios\u201d de alguna comodidad que pueda contener, es una \u201cdisparadora de la personalidad\u201d, una empresa que la\u00a0revoluciona\u00a0como ninguna otra: \u00a1lo m\u00e1s apasionante que pueda haber como dedicaci\u00f3n de la propia existencia!<\/p>\n<p>Insistimos. Lo m\u00e1s transformador de la propia personalidad, lo que da m\u00e1s posibilidades de desenvolver \u201cel ser gen\u00e9rico del hombre\u201d del que hablaba Marx en los\u00a0<em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>\u00a0de 1844: \u201cEl hombre es un ser gen\u00e9rico no s\u00f3lo porque en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica toma como objeto suyo el g\u00e9nero, tanto el suyo propio como el de las dem\u00e1s cosas, sino tambi\u00e9n, y esto no es m\u00e1s que otra expresi\u00f3n para lo mismo, porque se relaciona consigo mismo como el g\u00e9nero actual, viviente,\u00a0porque se relaciona consigo mismo como un ser universal y por eso libre\u201d.<\/p>\n<p>Es decir: es esa \u201caspiraci\u00f3n universal\u201d la que, efectivamente, libera todas las potencialidades de la personalidad, las potencialidades del militante.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo ser revolucionario en condiciones no revolucionarias?<\/strong><\/p>\n<p>Pero como ninguna experiencia humana se desarrolla en abstracto, fuera de las determinaciones de la \u00e9poca, y la militancia tampoco, lo planteado arriba no podr\u00eda dejar de pasar por las condiciones hist\u00f3ricas en las cuales se desarrolla hoy la militancia revolucionaria, condici\u00f3n, presiones, que en cierto modo hay que enfrentar, no dejar que nos sometan.<\/p>\n<p>Es evidente que en condiciones revolucionarias la dedicaci\u00f3n militante es m\u00e1s peligrosa pero m\u00e1s \u201csencilla\u201d tambi\u00e9n; nadie de la poblaci\u00f3n activa se querr\u00e1 perder participar de una revoluci\u00f3n social en marcha, por as\u00ed decirlo (\u00a1de ah\u00ed que el compromiso militante en los a\u00f1os \u201870, por ejemplo, haya sido el de una generaci\u00f3n entera!).<\/p>\n<p>Ocurre sin embargo que en la actualidad, el peso de los factores que conspiran contra la militancia, son enormes. Existe una combinaci\u00f3n de circunstancias que apuntan contra la condici\u00f3n militante, tanto econ\u00f3micas como pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Econ\u00f3micamente, entre sectores del estudiantado de capas medias, est\u00e1n en obra una serie de \u201cseducciones\u201d entre las cuales una no menor en estos tiempos de globalizaci\u00f3n, es, precisamente, el \u201cturismo mundializado\u201d: la facilidad para ello de los cr\u00e9ditos y mecanismos de financiamiento por el estilo (\u00a1mecanismo, el del cr\u00e9dito, universal para \u201cenganchar\u201d en el consumo a todas las clases sociales!).<\/p>\n<p>Pero de manera concomitante con tantos factores econ\u00f3micos \u201cseductores\u201d, est\u00e1n tambi\u00e9n las representaciones ideol\u00f3gicas de los tiempos presentes.<\/p>\n<p>Se trata, en fin, de una serie de rasgos que se combinan y que hacen a la militancia en estos \u201ctiempos posmodernos\u201d, a las presiones sociales e ideol\u00f3gicas a las que est\u00e1 sometida y que tienen que ver con una serie de caracter\u00edsticas del per\u00edodo: el vuelco a la vida individual, a la exaltaci\u00f3n \u201chedonista\u201d; el perder de vista que las cosas podr\u00edan ser diferentes a lo que son; el vivir al instante, con la sola dimensi\u00f3n del presente; la p\u00e9rdida de la dimensi\u00f3n de futuro y, tambi\u00e9n, del pasado, la lucha de las generaciones que nos antecedieron.<\/p>\n<p>Una suerte de idea general de p\u00e9rdida del compromiso, de la pasi\u00f3n por las perspectivas globales, colectiva, emancipadora, liberadora de las potencialidades que anidan en cada personalidad.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a lo que queremos se\u00f1alar en este punto:\u00a0la circunstancia que es dif\u00edcil ser revolucionario en condiciones no revolucionarias, porque obliga a ir contra la corriente, porque obliga a mantener las amplias miras en medio de la mediocridad general, porque obliga a no dejarse ganar por el discurso de que las cosas no podr\u00edan ser transformadas.<\/p>\n<p>Se trata de problemas reales a los que se les adosa una representaci\u00f3n ideol\u00f3gica, pero que surge terrenalmente de las condiciones del presente y que se multiplican en condiciones de estabilidad pol\u00edtica, de baj\u00f3nen la lucha de clases.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que en la educaci\u00f3n pol\u00edtica de la joven militancia sea menester poner este tipo de problemas sobre la mesa. \u00bfCu\u00e1l es el ant\u00eddoto m\u00e1s cl\u00e1sico a este tipo de presiones?:la lucha de clases; la formaci\u00f3n y participaci\u00f3n de la militancia, de las nuevas generaciones, en las grandes y peque\u00f1as luchas obreras.<\/p>\n<p>Es que para cualquier militante con sensibilidad, el hecho que se desarrolle una lucha colectiva (\u00a1y m\u00e1s a\u00fan si es radicalizada!), es una comprobaci\u00f3n de la vigencia de la lucha por la transformaci\u00f3n social. Y no solo una comprobaci\u00f3n,\u00a0\u00a1sino una experiencia a ser vivida que la mayor\u00eda de la militancia (una mayor\u00eda que tenga \u201csangre en las venas\u201d), no se querr\u00e1 perder por nada del mundo!<\/p>\n<p>Mucho se habla de las revoluciones, de sus peligros. Pero se habla menos de lo emancipador que es para la personalidad de cada uno de los participantes, del despertar que significa, del aprendizaje que se realiza en d\u00edas y semanas, y que concentra una adquisici\u00f3n mayor de conciencia y experiencia que muchas d\u00e9cadas de estabilidad.<\/p>\n<p>Lo hemos dicho muchas veces: no hay nada m\u00e1s emancipador, m\u00e1s \u201cdesarrollador\u201d de la personalidad humana, m\u00e1s apasionante, que la militancia revolucionaria, sea en la \u00e9poca que sea (cada generaci\u00f3n debe asumir la parte que le toca de la tarea hist\u00f3rica de la transformaci\u00f3n social), que la participaci\u00f3n en la acci\u00f3n colectiva de la revoluci\u00f3n socialista, que la construcci\u00f3n del partido revolucionario a tales efectos.<\/p>\n<p><em>Noviembre 2015<\/em><\/p>\n<p>Construcci\u00f3n de vanguardia en una clase trabajadora no socialista<\/p>\n<h2><strong>Los cap\u00edtulos no escritos del <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>A prop\u00f3sito de una reciente gira por Centroam\u00e9rica se suscit\u00f3 un riqu\u00edsimo debate con nuestros compa\u00f1eros de Honduras y Costa Rica. El mismo se sustanci\u00f3 alrededor de las condiciones actuales de la construcci\u00f3n de las organizaciones revolucionarias internacionalmente hablando y en la regi\u00f3n centroamericana en particular.<\/p>\n<p>En dicho intercambio insistimos \u2013de manera pedag\u00f3gica- en el hecho que al <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> de Lenin le \u201cfaltaba\u201d todo un cap\u00edtulo vinculado a las leyes espec\u00edficas de la construcci\u00f3n de las organizaciones de vanguardia en las condiciones donde el proletariado no es a\u00fan socialista. Circunstancia hist\u00f3rica que al gran revolucionario ruso no le toc\u00f3 vivir, pero que es todav\u00eda la que prevalece hoy aun en medio del actual per\u00edodo de recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica de los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p><strong>Nuestros problemas y los de Lenin<\/strong><\/p>\n<p>Como venimos se\u00f1alando, uno de los intercambios principales que tuvimos con nuestros compa\u00f1eros centroamericanos gir\u00f3 en torno a las condiciones generales para la construcci\u00f3n de nuestras organizaciones en relaci\u00f3n a otros per\u00edodos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Partimos del hecho b\u00e1sico de afirmar que las mismas vienen mejorando en el actual ciclo de rebeliones populares, en el que est\u00e1 emergiendo una nueva generaci\u00f3n militante. Sin embargo, esas condiciones todav\u00eda son muy distintas a las que prevalec\u00edan un siglo atr\u00e1s en lo que hace al nivel alcanzado por la subjetividad de la clase trabajadora y esto permite explicar muchas de las \u201cregularidades\u201d o \u201cleyes de construcci\u00f3n\u201d de nuestras organizaciones en la actualidad.<\/p>\n<p>A comienzos del siglo XX, sobre todo en Europa, exist\u00eda un movimiento obrero que era socialista y estaba agrupado en partidos socialdem\u00f3cratas de masas que hac\u00edan parte de la II Internacional. El principal partido era la socialdemocracia alemana (SPD, Partido Social Dem\u00f3crata) que agrupaba un mill\u00f3n de afiliados, dirig\u00eda sindicatos con 3 \u00f3 4 millones, editaba 20 \u00f3 30 diarios y ten\u00eda un bloque parlamentario de 30 a 40 diputados. Tal era su tama\u00f1o que se lo consideraba una suerte de \u201cEstado dentro del Estado\u201d.<\/p>\n<p>Si en la socialdemocracia alemana \u2013el partido dirigente de la II Internacional- las magnitudes se contaban por millones, en los \u201cpeque\u00f1os\u201d c\u00edrculos del socialismo ruso los n\u00fameros abarcaban\u00a0 \u201cs\u00f3lo\u201d decenas de miles (la suma de las tendencias bolchevique y menchevique promediando la primera d\u00e9cada del siglo pod\u00eda oscilar alrededor de los 80.000 militantes). De ah\u00ed que los dirigentes alemanes miraran a los rusos por \u201cencima del hombro\u201d, y que el mism\u00edsimo Lenin se considerara un disc\u00edpulo de Bebel y Kautsky 1, respectivamente el principal dirigente y el principal te\u00f3rico del partido alem\u00e1n.2<\/p>\n<p>El bolchevismo tuvo la suerte de poder construirse como un ala izquierda de este movimiento socialista de masas del cual termin\u00f3 siendo su fracci\u00f3n revolucionaria. Fracci\u00f3n que \u201csalv\u00f3 el honor\u201d del movimiento socialista internacional con la toma del poder en octubre de 1917 mientras que la flor y nata de la socialdemocracia alemana, austr\u00edaca, italiana y francesa desbarrancaba en el \u201csocial-chovinismo\u201d poni\u00e9ndose del lado de su propia burgues\u00eda en la carnicer\u00eda \u00ednter-imperialista de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En cualquier caso, se trataba de condiciones hist\u00f3ricas muy distintas a las que tuvo que enfrentar el socialismo revolucionario a partir de los a\u00f1os 1930 con la emergencia simult\u00e1nea del stalinismo y el nazismo, la \u201cmedianoche del siglo XX\u201d. Un per\u00edodo hist\u00f3rico en el que hubo que aprender a nadar a contra corriente y cuyas consecuencias negativas se extienden hasta cierto punto al d\u00eda de hoy, fen\u00f3meno que se \u201csuperpone\u201d con la emergencia de una nueva generaci\u00f3n luchadora al calor del actual ciclo de rebeliones populares.3<\/p>\n<p>No deja de ser impactante que en Lenin y Trotsky el problema del esfuerzo subjetivo a la hora de la captaci\u00f3n, del reclutamiento de nuevos militantes, tan importante en las organizaciones del trotskismo despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial (\u00a1donde muchas veces se los contaba con los dedos de una mano!), no tenga importancia alguna. A Trotsky este problema reci\u00e9n se le plante\u00f3 con agudeza a partir de los a\u00f1os 30, cuando ten\u00eda que poner en pie una nueva internacional en condiciones donde su corriente era una extrema minor\u00eda.4<\/p>\n<p>Pero en Lenin, el problema decisivo siempre fue la puesta en pie del partido revolucionario a partir de darle unidad pol\u00edtica y centralizaci\u00f3n a los n\u00facleos socialdem\u00f3cratas dispersos por toda Rusia. El piso m\u00e1s alto en la construcci\u00f3n partidaria de la que parti\u00f3 Lenin en relaci\u00f3n a nuestras organizaciones, es lo que explica esos cap\u00edtulos \u201cfaltantes\u201d en el <em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em> en lo que hace a la captaci\u00f3n de nuevos militantes o, m\u00e1s en general, en lo que tiene que ver con las leyes de construcci\u00f3n de nuestras organizaciones de vanguardia en las actuales condiciones de la lucha.<\/p>\n<p>Volvi\u00e9ndonos hacia el joven Trotsky, es evidente que la \u201ctensi\u00f3n constructiva\u201d propiamente dicha aparece diluida y lo que se desprende es una acci\u00f3n de publicista donde se sientan posiciones para dar batalla pol\u00edtica en el seno de un movimiento socialista constituido.<\/p>\n<p>Si una porci\u00f3n de masas de la clase obrera era socialista, el problema pasaba, en todo caso, por la constituci\u00f3n de esa clase obrera \u2013o, mejor dicho, de la vanguardia de la clase\u2013 en partido revolucionario rompiendo con el reformismo. De ah\u00ed que la envergadura y los n\u00fameros de las organizaciones de un siglo atr\u00e1s sean inconmensurables con las que vinieron luego, donde la captaci\u00f3n de miembros para el partido pas\u00f3 a ser su \u201cprimera condici\u00f3n existencial\u201d: un asunto de vida o muerte y algo que sigue siendo invariable hasta hoy 5, aunque tambi\u00e9n en el seno del trotskismo hay organizaciones de muy diferente tama\u00f1o y las perspectivas constructivas se caracterizan hoy \u2013a diferencia de los a\u00f1os 90\u2013 por un signo ascendente: \u201cEl trotskismo parece estar en una tendencia hacia un mayor \u2018espacio\u2019 (\u2026) pero, al mismo tiempo, todav\u00eda est\u00e1n presentes las consecuencias de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. Estamos en un recomienzo hist\u00f3rico, emerge una nueva generaci\u00f3n, pero todav\u00eda se parte de muy atr\u00e1s. (\u2026) Las leyes de construcci\u00f3n \u2013todav\u00eda hoy- son por acumulaci\u00f3n hasta que se llega a un punto determinado en el cual se logra dar un salto en calidad. Pero esta acumulaci\u00f3n lleva todo un per\u00edodo hist\u00f3rico: casi la historia entera de la cosa. Y, adem\u00e1s, un per\u00edodo en el que hay que saber aprovechar cada oportunidad por m\u00ednima que sea para construirse; toda m\u00ednima posibilidad por insignificante que parezca a primera vista, para dar un paso\u201d. (Texto de construcci\u00f3n de la corriente Socialismo o Barbarie)<\/p>\n<p><strong>La generaci\u00f3n YOLO (You Only Live Once \u2013 s\u00f3lo se vive una vez)<\/strong><\/p>\n<p>La inexistencia hoy de un movimiento obrero socialista de masas marca una de las m\u00e1s importantes diferencias \u201csubjetivas\u201d respecto del \u201cambiente\u201d pol\u00edtico del siglo pasado.6 Esto se agrava en la medida que el conjunto de las identidades pol\u00edticas son mucho menos definidas, m\u00e1s \u201cl\u00e1biles\u201d, epid\u00e9rmicas o variables. La clase obrera, generalmente, no se reconoce como tal, tiene poca conciencia de clase \u201cpara s\u00ed\u201d y vive una crisis de alternativas frente a lo existente: el capitalismo.<\/p>\n<p>Esto se expresa en las nuevas generaciones en una suerte de \u201ccretinismo topogr\u00e1fico-pol\u00edtico\u201d en relaci\u00f3n a las condiciones hist\u00f3ricas de su acci\u00f3n. Al eterno presente, a la p\u00e9rdida de perspectivas, de visi\u00f3n de futuro, se le agrega su corte con la memoria hist\u00f3rica de los hechos del pasado, lo que los deja desorientados, sin comprensi\u00f3n del lugar hist\u00f3rico, su lugar en el encadenamiento de los acontecimientos, que les toca vivir.<\/p>\n<p>Y esta p\u00e9rdida de perspectivas m\u00e1s generales se expresa en una suerte de cambio c\u00f3smico en relaci\u00f3n a las condiciones del pasado donde, en general, las generaciones se mostraban m\u00e1s comprometidas, llegando a extremos ultraizquierdistas (los a\u00f1os 70) donde la idea en muchos era \u201centregar la vida\u201d como lo hab\u00eda hecho el Che Guevara.<\/p>\n<p>Si la tradici\u00f3n del marxismo revolucionario no tiene por meta entregar la vida de ning\u00fan militante, sino hacer que los mismos revolucionen su existencia al calor de la lucha por la transformaci\u00f3n social (lo que, necesariamente, implica sacrificios en determinados niveles), de todas maneras se observa el cambio copernicano de condiciones en relaci\u00f3n a la situaci\u00f3n de hoy donde domina una suerte de hedonismo o vivencia del eterno presente, no sacrificar nada que tiene que ver con el goce personal. De ah\u00ed la generaci\u00f3n \u201cYOLO\u201d de la que estamos hablando, en relaci\u00f3n a c\u00f3mo muchos j\u00f3venes rechazan el compromiso o la militancia, o la ponen en un segundo lugar alegando que \u201cuno vive una sola vez\u201d y entonces el \u201cdisfrutar la vida\u201d es el \u00fanico par\u00e1metro de evaluaci\u00f3n de la propia experiencia.<\/p>\n<p>Volviendo a lo anterior, si los socialistas revolucionarios un siglo atr\u00e1s nadaban en una pileta llena de agua (ten\u00edan un amplio entorno para su actuaci\u00f3n), el problema de la construcci\u00f3n de partido a partir de la segunda posguerra fue que la pileta qued\u00f3 casi vac\u00eda. Los movimientos obreros quedaron hegemonizados por el stalinismo, la socialdemocracia y el nacionalismo burgu\u00e9s, y desde el trotskismo fue muy dif\u00edcil sobreponerse a eso; ah\u00ed surgieron las leyes o criterios met\u00f3dicos de la construcci\u00f3n de las organizaciones de vanguardia en las condiciones de un espacio m\u00e1s o menos reducido para las organizaciones revolucionarias, y de una dur\u00edsima lucha por su existencia entre ellas, tema que hemos tratado en m\u00faltiples ocasiones.<\/p>\n<p>Hoy las condiciones est\u00e1n variando en m\u00e1s de un sentido; no estamos ya en una etapa de retroceso general de la lucha de clases como cuando el per\u00edodo posterior a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, sino de recomienzo hist\u00f3rico de la experiencia. Sin embargo, el problema espec\u00edfico que nos atraviesa, es que este recomienzo de la experiencia hist\u00f3rica arranca de niveles muy bajos de subjetividad, de ah\u00ed que no sea f\u00e1cil construir partido.<\/p>\n<p>Comienza a haber agua en la pileta. Pero todav\u00eda no estamos hablando, ni de cerca, de una pileta ol\u00edmpica como la que gozaron los bolcheviques, sino m\u00e1s bien de una combinaci\u00f3n contradictoria entre manifestaciones crecientes de luchas y rebeld\u00eda al tiempo que una falta todav\u00eda de un proceso objetivo de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica en el seno de la amplia vanguardia y de franjas de masas de los trabajadores.7<\/p>\n<p><em>Julio 2014<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Sin olvidarnos de Georg Plejanov, fundador del marxismo ruso, otro de los maestros de Lenin. Una figura que en los \u00faltimos a\u00f1os de vida gir\u00f3 hacia el social-chovinismo. Lenin reivindicar\u00e1 siempre, sin embargo, la tarea hist\u00f3rica fundacional del marxismo que lleg\u00f3 a cumplir para Rusia en los mejores a\u00f1os de su vida.<\/li>\n<li>Bebel muri\u00f3 antes de comenzada la Gran Guerra y no lleg\u00f3 a ser part\u00edcipe de la bancarrota chovinista de la Segunda Internacional. Kautsky, considerado el guardi\u00e1n de la \u201cortodoxia\u201d socialdem\u00f3crata, termin\u00f3 siendo un enemigo ac\u00e9rrimo de la Revoluci\u00f3n Rusa, mostrando que la \u201cortodoxia\u201d como tal nunca resuelve ning\u00fan problema en materia revolucionaria.<\/li>\n<li>Se trata como de dos temporalidades que van en sentido contrario: la herencia de la idea del \u201cfin de la historia\u201d a partir de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, al tiempo que el \u201cdespertar\u201d a la lucha de las nuevas generaciones y las representaciones que se comienzan a hacer del mundo a partir, precisamente, de esas mismas luchas.<\/li>\n<li>Se\u00f1alemos, de paso, que Ram\u00f3n Mercader se aprovech\u00f3 de esta atenci\u00f3n casi personalizada de cada nuevo compa\u00f1ero por parte de Trotsky para asesinarlo.<\/li>\n<li>Como hemos se\u00f1alado, si el n\u00famero de militantes en la socialdemocracia se contaba por millones, en el bolchevismo y dem\u00e1s corrientes revolucionarias alcanzaba, al menos, decenas de miles. Comparar con las organizaciones del movimiento trotskista caracterizado por cientos y miles, pero no todav\u00eda por decenas de miles de militantes.<\/li>\n<li>Los factores objetivos est\u00e1n vinculados a las transformaciones estructurales en el seno de la clase obrera relacionados con la ampliaci\u00f3n en sus filas sin ning\u00fan parang\u00f3n hist\u00f3rico, al tiempo que con una gran heterogeneizaci\u00f3n en las condiciones de contrataci\u00f3n, todo lo cual genera nuevos problemas, sin perder de vista el factor enormemente din\u00e1mico y revolucionario de la emergencia de una nueva generaci\u00f3n obrera.<\/li>\n<li>Esto ocurre m\u00e1s all\u00e1 de que es un hecho el crecimiento de la votaci\u00f3n hacia la izquierda revolucionaria en determinadas experiencias y\/o pa\u00edses, votaci\u00f3n que expresa el aumento de la simpat\u00eda general hacia la izquierda clasista, pero no todav\u00eda un verdadero proceso de radicalizaci\u00f3n; ser\u00e1n necesarios m\u00e1s agudos hechos de la lucha de clases para que se pase este Rubic\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver en .PDF Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en la era de los extremos Hacia el centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa Rusia 1917 y China y 1949 Las dos mayores revoluciones del siglo XX en perspectivas comparadas * * Texto gui\u00f3n de una charla para la c\u00e1tedra de Asia de B\u00e1rbara Bavoleo en la Universodad Nacional de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":9285,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1643],"tags":[1606,35],"class_list":{"0":"post-9283","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-revista-socialismo-o-barbarie","8":"tag-revista-sob-30-31","9":"tag-roberto-saenz"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - 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